Esclavos y Rebeldes

Cultivos en América Colonial Trabajos Forzados a Aborígenes

LOS CULTIVOS COLONIALES Y EL COMERCIO
Desde el principio, Cortés había dado ejemplo en sus inmensos dominios mexicanos de Cuernavaca, plantando alrededor de su espléndido palacio, caña de azúcar, cáñamo, moreras. La llegada de los europeos revolucionó el orden animal y vegetal, introduciendo el cerdo, el carnero, el caballo, el asno y el mulo. Los rebaños aumentaban rápidamente, devastando las tierras de cultivo de los indios, que se retiraban a las montanas; América comienza a exportar su cuero y tejer su lana.

Cultivo de los aborígenes

Cultivo de los aborígenes en América Colonial

El trigo, la viña, el olivar vinieron a suministrar su alimentación habitual a los europeos; no obstante, los cultivos coloniales se desarrollaban en las zonas tropicales: cacao, caña de azúcar, índigo, cultivados en las haciendas, grandes propiedades de tipo capitalista, que empleaban cientos de hombres y un material de transformación considerable. Pero hasta el siglo XVIII la economía de la plantación no desempeñará un papel determinante. La prueba es que la América española equilibra sus importaciones con el envío del oro y de la plata. Doscientos navios salidos de Sevilla aseguran cada año los cambios.

Al ir, trigo, vino, aceite, hasta 1570; después, en el siglo XVII, todos los productos manufacturados cuya fabricación estaba reservada a la metrópoli. Al retorno, el cuero, índigo, azúcar y, sobre todo, los metales preciosos. Sólo estaban abiertos a los convoyes españoles tres puertos coloniales: Veracruz, Cartagena, Portobelo, que redistribuían las mercancías importadas hasta La Plata, a pesar de su magnífico estuario.

LA SITUACIÓN DE LOS INDIOS
Desde el punto de vista demográfico, la llegada de los europeos fue una catástrofe. Después de las matanzas de la conquista, el exterminio de las tribus irreductibles a toda asimilación, como las de los chichimecas en México o los araucanos de Chile, las muertes debidas al trabajo forzado en las minas y las enfermedades microbianas, ocasionaron terribles epidemias. En las Islas de las Antillas, desaparecieron los indios casi en su totalidad.

Con la supresión progresiva de la encomienda, el trabajo forzado temporal evolucionó poco a poco hacia el trabajo libre asalariado. Los indios llegaron a no tener más obligación que la de ir a alquilar sus brazos a los empleadores que eligieran ellos mismos, con los que podían discutir su salario sin que éste descendiera nunca de un mínimo marcado por la ley. Entonces se abrió en algunos puntos de las Indias de Castilla una era de prosperidad para los supervivientes, bastante reducidos después de las grandes epidemias.

La ley de la oferta y la demanda estaba a su favor. En el siglo XVIII llegó a ser habitual el espectáculo de los indios reuniéndose con sus empleadores en la plaza pública. Al mismo tiempo, habían sido tomadas medidas para proteger a los indígenas contra trabajos demasiado duros: el de los molinos de azúcar y talleres de tejidos. En fin, en 1632, fue totalmente suprimido el trabajo obligatorio en toda la América Latina.

Esta decisión demostrativa de una real inquietud humanitaria fue fácilmente soslayada: los propietarios necesitados de mano de obra intentaron atraer a sus dominios a los trabajadores libres, sacándolos de las comunidades de vecinos; para reternerlos, les adelantaban dinero, que los indígenas gastaban muy rápidamente; entonces se les obligó a trabajar para reintegrarlo. Este fue el trabajo por deudas.

Los poderes reales españoles se preocuparon de esta nueva situación y prohibieron todo adelanto de dinero a los indios, bajo pena de perder las sumas prestadas. Pero la aplicación de esta ley era muy difícil; esta nueva forma de servidumbre por deudas que se manifiesta en América Latina a mediados del siglo xvn, es ya el «peonaje», que tomará su forma definitiva en el siglo siguiente, y del cual intentaron las masas liberarse, de una u otra forma, en más de un país de la América Central y del Sur.

Las leyes liberales, promulgadas por Madrid para la salvaguardia de los indios, iban a llevarlos involuntariamente a la peor de las condiciones: la de parias, la de indeseables, la de parados. Pero entretanto surgió la gran desgracia de los indios. Esta fue la trata de negros que estudiaremos de manera más detallada en la historia del Brasil. Los principales países que suministraron esta mano de obra fueron desde el principio los de África Occidental y Central y, a partir de 1630, de Mozambique.

Se puede cifrar, aproximadamente, en más de un millón el número de esclavos negros importados en la América Latina antes del siglo xvm, de los cuales 500.000 corresponden al Brasil. Los esclavos negros fueron empleados en trabajos agrícolas, principalmente en las regiones de clima tropical-ecuatorial: costas del Brasil, Venezuela y países de América Central, así como en las Antillas. Santo Do mingo llegó a ser una verdadera tierra africana en el continente americano.

EL PAPEL DE LA IGLESIA LAS REDUCCIONES
La obra de evangelización acompañó a la colonización; en 1528 había ya 28 obispados y, a mediados del siglo, tenían arzobispados México y Lima. La obra misionera fue acometida, sobre todo, por las órdenes franciscana, dominicana, agustina y, más tarde, por los jesuítas.

Los frailes realizaron un trabajo lingüístico y etnológico extremadamente precioso. El franciscano Ber-nardino Ribera de Sahagún es el padre de la etnología india en Nueva España, de la que ha sido el gran explorador. En todas partes fueron edificados numerosos conventos rodeados de murallas fortificadas. Buscando aislar a los indios de los europeos, los monjes les enseñaron a cultivar los nuevos productos de Europa, a leer, escribir y a vestirse. Como los conventos limitaban el reclutamiento del trabajo forzado, se vio a los propietarios luchar contra sus actividades.

Esclavos brasil

Esclavos africanos en el traslado por barcos

Ellos preferían indios paganos para hacerlos trabajar el domingo. Hubo después rivalidades entre conventos, a veces verdaderas batallas donde los indios servían de soldados. Las tribus hostiles atacaban los monasterios, los saqueaban, mataban a los frailes. Otros monjes se adentraban en los bosques y en las montañas para terminar la evangelización. En el siglo XVIII, los jesuítas desempeñaron un papel capital en la región del Plata.

Controlaban inmensos distritos donde ejercían la autoridad espiritual y temporal, defendiendo a los indios de sus «reducciones» contra los cazadores de esclavos. A finales del siglo xvn, Paraguay había llegado a ser un estado jesuíta, una verdadera teocracia. Los tupis-guaraníes estaban agrupados en ciudades fortificadas, donde los cultivos eran de propiedad común. Bien alimentados y disciplinados, escaparon a la destrucción, pero su asimilación fue muy superficial.

La Iglesia tuvo entonces una influencia decisiva en el desarrollo del arte y la civilización. En la «Plaza», corazón de cada ciudad, se levantaban, frente a frente, la catedral y el palacio de la administración colonial. El arte de la América española combina las formas del Renacimiento con reminiscencias góticas, románicas y «mudejares», y el barroco empujó a un grado extremo de audacia y complicación los modelos españoles.

Inmediatamente después de la conquista, se construyeron los conventos de las órdenes religiosas: iglesias monumentales, capillas de tránsito para las procesiones, jardines, acueductos. La iglesia dominaba siempre por su tamaño al convento. Cada Orden religiosa impuso un estilo, pero la tradición india no llegó  a manifestarse  apenas.

LA IMPORTACIÓN DE ESCLAVOS NEGROS
Como en la América española, las leyes de protección de los indios, siempre mal aplicadas debido a la oposición de los colonos, condujeron rápidamente al desarrollo de la trata de negros. La extensión del cultivo de la caña de azúcar provocó en la primera mitad del siglo XVI una necesidad urgente de esclavos, tanto más cuanto que los holandeses se habían hecho dueños de Angola, principal proveedor, relevado muy pronto por la Guinea.

Los portugueses habían practicado la trata en las costas de África, desde el final del siglo XV. Un contratador la arrendaba al gobierno a cambio del monopolio en una región, determinada. Los tratantes debían dar por otra parte, dos negros al rey cada año y entregar dinero para las «obras pías» y las Ordenes religiosas.

Ellos se procuraban los esclavos o se los adquirían a los jefes indígenas, a los que las guerras tribales suministraban numerosos prisioneros. En los períodos de hambre, los negros se vendían ellos mismos. En fin, los aventureros, los «pourbeiros», negros y mulatos, efectuaban cacerías en el interior.

Los esclavos eran concentrados en la costa, bien alimentados, después de marchas agobiantes en la maleza, engrasados de aceite de palma para darles aire de llenos de salud y vigor. Es cierto que algunos eclesiásticos protestaron y, en 1639, el papa Urbano VIII prohibió la esclavitud de negros como la de indios, pero la bula no fue aplicada.

Los traficantes eran pagados en pólvora y en armas, en tejidos, tabaco y quincallería. A veces, son víctima de la astucia de los jefes indígenas que les atraen, anunciándoles un lote importante de esclavos, para robarles sus artículos de intercambio.

Dejando África, y pasando por Lisboa, o entrando en el Brasil, los mercaderes debían pagar tasas por cada cabeza transportada. Estaba prohibido embarcar un negro no bautizado. Por lo tanto, un convoy era bautizado sumariamente, «en bloque»; los barcos negreros eran denominados «tumbeiros», enterradores. Un franciscano italiano que hizo la travesía en uno de estos barcos escribió: «Los hombres estaban apilados al fondo de la cala, encadenados para que no se sublevasen y matasen a todos los blancos de a bordo.

Se reservaba a las mujeres un segundo entrepuente. Las mujeres encintas eran reunidas en la cabina de popa. A los niños se les amontonaba en el primer entrepuente como sardinas en barril. Si querían dormir caían unos sobre otros. Para satisfacer sus necesidades había sentinas, pero como temían perder su sitio se aliviaban donde se encontraban, sobre todo los hombres “cruelmente amontonados”, de tal manera que el hedor y el calor llegaban a ser intolerables.» La travesía del Atlántico duraba de 35 a 50 días. La mortandad era muy elevada; debido a la asfixia y las epidemias, el índice de mortalidad venía a ser sobre el 50%.

Para «luchar» contra las epidemias sé mataba, muchas veces, a los enfermos. A la llegada, los supervivientes eran de nuevo bien cuidados para obtener un precio satisfactorio en las subastas. Vendido en Angola en 22.000 reales, un esclavo podía ser comprado en 80.000 reales en el Brasil. Los precios varían, naturalmente, según la talla, edad, fuerza, sexo, etc.

En 1570, no había más que 2 ó 3.000 negros en el Brasil, en 1600 se les puede estimar en 50.000 y, hacia 1650, en 100.000. Remunerador a despecho de los riesgos y de las pérdidas, el tráfico suscitaba el contrabando de los ingleses, franceses, italianos, holandeses. Navios ingleses atacaban a los negreros para apode-
rarse de sus cargamentos, como lo harán posteriormente los holandeses en el curso de su ensayo de conquista del Brasil.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

La Musica en el Barroco Compositores del Barroco Músicos Castrados

La Música en el Barroco
Compositores del Barroco

Sociedad y cultura en el Barroco: En el Barroco cobró un enorme auge la exaltación de los sentimientos frente a la serenidad y a la mirada puesta en el hombre que habían sido propias del período anterior.

El Barroco: El término barroco proviene del portugués y, en su origen, significó «perla irregular y deforme». Se empleó para describir de manera peyorativa las formas artísticas demasiado recargadas.

Música en el Barroco

Hasta el siglo XIX el término barroco se utilizó como expresión desaprobatoria Sin embargo, hoy en día ya no es así aunque se sigue usando cuando se considera que algo es excesivamente complejo o recargado.  El Barroco fue una época en la que se produjeron grandes avances científicos y descubrimientos que cambiaron la percepción que las personas tenían del mundo.

Durante el Barroco se incrementó la ornamentación en todas las artes hasta llegar, en ocasiones, al exceso. La música, por su parte, experimentó un enorme desarrollo.

Aspectos sociopolíticos: El siglo XVII, y más concretamente su segunda mitad, está marcado por el triunfo del absolutismo en toda Europa, con la excepción de Holanda e Inglaterra. El poder político de los monarcas se fortaleció hasta eliminar toda representatividad, dando lugar a las monarquías absolutas.

Los intereses nacionales se exacerbaron y pretendieron imponerse hegemónicamente. Durante el siglo XVI fue España la nación hegemónica, y en el siglo siguiente lo fue Francia. Las hegemonías terminaron en el siglo XVIII, fortaleciéndose la idea de equilibrio.

La sociedad estaba organizada en tres grupos, llamados estamentos o estados: nobleza, clero y tercer estado o estado llano. Los dos primeros estamentos eran los privilegiados; el otro estamento poseía escasos recursos económicos y estaba excluido de la participación política.

Unido al éxito de la monarquía absoluta, el mercantilismo se fue imponiendo en Europa desde mediados del siglo XVII. El Estado desarrolló una política económica intervencionista prohibiendo la salida de los metales preciosos. Se trataba de un auténtico nacionalismo económico que reforzaba el nacionalismo político.

La cultura del Barroco
El Barroco reaccionó frente a la rigidez de las reglas y se convirtió en un arte abierto, libre, que buscaba lo grandioso y lo dinámico. El Barroco, a la vez que fomentaba el interés por el hombre y la naturaleza, exaltaba el absolutismo real y el sentido victorioso y propagandístico de la Contrarreforma católica.

La expresión artística estaba en consonancia con el desarrollo de la sociedad. La cultura tendió a encontrar razones justificativas del poder absoluto de los monarcas y a presentar siempre la monarquía en un contexto de «sublime emergencia» sobre el resto de la sociedad.

Las luchas religiosas y el enfrentamiento entre reformados y católicos tuvo grandes repercusiones en el arte y la cultura. En el campo católico, el arte sirvió para realzar la figura de la Virgen y de los santos, produciendo retablos e imaginería de gran valor.

La arquitectura se caracterizó por el movimiento, el claroscuro y la grandiosidad. Grandes arquitectos italianos fueron Bernini, Borromini y, algo más tarde, Juvara.

• En la escultura triunfó el afán de movimiento y se dio preferencia a los gestos exaltados y la teatralidad. Destacaron Bernini, en Italia, y Gregorio Fernández, Martínez Montañés y Alonso Cano, en España.

• La pintura se caracterizó por el naturalismo, la fuerte expresividad y el claroscuro. Destacaron Caravaggio, Rembrandt, Murillo y Velázquez.

• En la literatura se asiste al desarrollo del tema religioso a través de la mística, en el siglo XVI, con San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, y de los autos sacramentales, en el siglo XVII, con Calderón de la Barca.

• En el pensamiento surgió el racionalismo con Descartes y se inició la ciencia moderna, basada en la experiencia y la inducción. La filosofía empirista fue desarrollada por un grupo de filósofos ingleses a cuya cabeza estuvo Bacon.

En el Barroco, la música tuvo un desarrollo espectacular. Los músicos adoptaron el término barroco para referirse al período de ciento cincuenta años que va desde los inicios de la ópera, hacia 1 600, hasta la muerte de Johann Sebastian Bach en 1750.

Las artes y el estilo musical del Barroco: La música acompañó en todo momento os profundos cambios experimentados en la sociedad, la cultura y el arte y el Barroco se convirtió en la época del virtuosismo musical, con grandes intérpretes y un enorme desarrollo de la orquesta y de las técnicas de construcción de instrumentos.

Consecuencia del racionalismo científico que dominó el pensamiento de la época, la música barroca redujo todo5 los modos musicales eclesiásticos a solo dos: el modo mayor y el modo menor. Con estos modos se escribieron la mayoría de las obras musicales que han llegado hasta nosotros.

Por otro lado, el método científico propició el nacimiento de la ciencia de la armonía (estudio de los acordes), teorizada por Gioseffo Zarlino (1517-1590), que buscó en la naturaleza la fuente de toda legitimidad.

Los efectos que excitaban los sentimientos en los conjuntos de los grandes escultores barrocos trató de conseguirlos el músico con el uso del acorde consonante y disonante. La alternancia de estas relaciones sonoras provocó movimientos espirituales que suscitaron efectos en uno u otro sentido.

La arquitectura de línea curva y ornamentación exuberante tuvo su reflejo sonoro en las melodías llenas de adornos y acrobacias vocales, sobre todo con la aparición de voces artificiales: los castroti, cantantes de sexo masculino que eran castrados antes de llegar a la pubertad para preservar su voz de soprano o contralto. Esta práctica decayó cuando las mujeres, a finales del siglo xviri, se incorporaron a la escena operística.

LOS CASTRATI: Los primeros músicos de la historia en alcanzar la categoría de estrellas fueron los castrati, para cuyas voces se componía la ópera italiana en los siglos XVII y XVIII. Un castrato era una maravilla vocal, un precioso instrumento musical vivo, de una belleza y extensión asombrosas.

Los castrati eran varones, procedentes de los ambientes más pobres, y elegidos por la belleza de su voz infantil, a los que se castraba antes de que llegaran a la pubertad. Por este cruel procedimiento se conseguía que estos cantantes conservaran el timbre de una voz blanca, pero unido a la capacidad pulmonar de un varón adulto.

Los castrati recibían una esmeradísima educación musical, y los que triunfaban amasaban grandes fortunas, por lo que su destino se consideraba envidiable. Su extraordinaria capacidad pulmonar y la limpia ejecución de las más intrincadas coloraturas, complejas acrobacias vocales escritas por los compositores para ellos, los enorgullecía más que la tesitura aguda; femenina, de sus voces.

Podían sostener una nota durante minutos enteros, yen muchas ocasiones se enzarzaban en duelos con algún instrumentista de viento, con el que rivalizaban en resistencia para admiración del público.

La pintura realista y de fuertes contrastes guió a los compositores en sus obras instrumentales y los impulsó a buscar el colorido tímbrico, con la aparición y perfeccionamiento de nuevos instrumentos, y el contraste sonoro, con el uso del estilo concertante, en el que a un solista o grupo de solistas se opone o contrasta el resto de la orquesta.

La monarquía absoluta impuso el uso de una melodía principal, con lo que desapareció el resto de voces del estilo polifónico; y también surgió el virtuoso, que, en cierto modo, acabó ejerciendo un absolutismo instrumental sobre el resto de la orquesta.

La aparición de teatros donde se representaban obras dramáticas con música, las óperas, hizo que se produjera un mayor acercamiento entre los diferentes estamentos sociales de la época.

Características del Barroco musical: Las principales características que definen la música barroca son estas:

• Predominio del estilo vertical u homofónico.

• Nacimiento del bajo cifrado o bajo continuo: el compositor da toda la importancia a las voces extremas. La voz superior es la melodía. El acompañamiento se indica mediante una serie de cifras (bajo cifrado) que señalan al organista los acordes que puede ejecutar.

• Supremacía de un estilo armónico: sentido vertical en la música.

• Delimitación e independencia entre música vocal e instrumental.

• Nacimiento y esplendor de la música dramática: ópera, cantata, etc.

• Aparición de la orquesta y perfeccionamiento de los grupos de cámara.

• Aparición de un ritmo reiterativo y muy marcado.

• Uso de acordes disonantes con mayor frecuencia.

• Supremacía de la música profana sobre la música religiosa.

• El compositor practica todos los géneros de su época.

La música al servicio de la religión y la monarquía El Barroco fue un estilo artístico conformado por las ideas dominantes de la época: el absolutismo en política, que presenta como ideal la monarquía absoluta, y la Contrarreforma, la reacción cultural de los países católicos del sur de Europa frente a la Reforma protestante del norte. Al igual que había sucedido durante el Renacimiento, durante el Barroco, la música culta o ilustrada, en oposición a la popular, únicamente se cultivaba en el seno de los dos estamentos rectores de la vida política y espiritual: el aristocrático (las diversas cortes europeas) y el eclesiástico.

Un tercer sector social —el burgués— entró, sin embargo, durante esta época en el universo musical gracias a la ópera comercial, que permitía el acceso al teatro mediante el pago de una entrada.

En los primeros días de la ópera, la concurrencia solía ser la comunidad entera, separada jerárquicamente en pisos y gradas de acuerdo con su posición social. La sala de ópera era un modelo de la sociedad del siglo XVII, en tanto que los mitos griegos y romanos de donde provenían casi todos los argumentos que se ponían en escena reflejaban los valores aristocráticos de los estamentos sociales dirigentes.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 18 – Música – Santillana

El Chocolate Historia de los Alimentos en America Comida de los Indios

ALIMENTOS DE AMÉRICA: EL CHOCOLATE

El chocolate
Otro alimento que hizo verdadero furor en Europa fue, el chocolate. Igual que el café o el té, el chocolate, es un estimulante cuyo principio activo es la teobromina, que significa «alimento de. los dioses». Este calificativo nos da una descripción mucho más exacta de su uso que cualquier apoyo botánico.

En el Méjico azteca, donde por primera vez lo vieron los europeos, el cacao era la bebida favorita de los emperadores, que eran considerados dioses. El primer europeo que probó el chocolate fue Cortés, invitado por Moctezuma, que se lo ofreció servido en una calabaza dorada.

Para preparar el chocolate, los mejicanos recogían los frutos del árbol del cacao, que siempre está verde y cuyas flores amarillas se parecen a las rosas. Luego partían las frutas y las exponían al sol hasta que «sudaban». El siguiente paso consistía en moler las vainas en un molino que llamaban metatl.

Thomas Gage, un inglés que iba a estar muy relacionado con el chocolate, asegura que su nombre procede de la onomatopeya choco-choco, que imita el chasquido del chocolate al entrar en contacto con el agua, y de atle, el nombre del molino.

El chocolate era tan caro que difícilmente pudo ser la bebida habitual de los campesinos pobres. En Méjico se utilizaba como dinero en lugar de las monedas, de las que nunca se sirvieron los aztecas. Las vainas de cacao se empaquetaban en bultos de 24.000 unidades, y éstos se constituían en la medida estándar del dinero, con los
que los mejicanos y los mayas pagaban sus impuestos.

Tal y como lo tomaron Moctezuma y Cortés, el chocolate era una bebida fría, no líquida, pero sí batida hasta conseguir una consistencia parecida a la de la miel, por lo que había que tomarlo con cuchara. Se mezclaba con toda clase de especias, incluyendo una que todavía se le añade hoy en día: la vainilla. Los aztecas, además le ponían con frecuencia maíz molido a su chocolate.

chocolate derretido

En manos europeas, el chocolate sufrió un considerable cambio. Se convirtió en una bebida auténtica, pues era tan caro que había que mezclarlo con agua. Sin embargo, se seguía batiendo y añadiéndole una gran variedad de especias, según la fórmula propia de cada consumidor.

Lo más probable es que los aztecas le introdujesen varios afrodisíacos naturales. De, hecho, tanto los franceses como los ingleses, consideraban al chocolate como un afrodisíaco.

Resulta característico de ambos temperamentos nacionales el que, mientras los franceses bebían chocolate sin ninguna prevención, estaban muy preocupados respecto al café, pues sus médicos les habían asegurado que los dejaría impotentes. Los ingleses, por su parte, estiman muy tranquilos con el café, pero les preocupaban los efectos que pudiera tener el chocolate sobre la castidad de las mujeres (la castidad de los hombros no se consideraba tan importante).

Al final del siglo XVIII ya no se consideraba que el chocolate pudiese poner en peligro la virtud femenina. Se tomaba en toda Europa, y fue una de las bebidas que hizo posible la revolución intelectual europea, conocida como el Siglo de las Luces.

Las damas francesas de cierto rango organizaban reuniones, y en sus salones se servía café o chocolate a sus imitados, que eran todos intelectuales y hombres, excepto la anfitriona. Mientras sorbían su chocolate discutían sobre los temas de actualidad y de política, como el de si los poderes del rey de Inglaterra deberían ser limitados, o lo que se podría hacer para mejorar la suerte cíe los campesinos.

El chocolate había perdido completamente su exótica reputación, hasta tal punto que con frecuencia lo bebían las colegialas y las monjas. Una de las entusiastas de esta bebida fue Madame d’Arestrel, superiora del convento de la Visitación de Belley, y que tenía un joven amigo llamado Anselme Brillat-Savarin.

La Revolución Francesa hizo que Anselme tuviese que emigrar a Nueva York, donde tuvo que ganarse la vida tocando el piano en una orquestina mientras pensaba en su gran obra gastronómica. En ella habría de incluirse la receta que la madre superiora de Belley le había proporcionado para hacer un buen chocolate.

«Hazlo en un recipiente de porcelana la noche antes de que quieras beberlo. Luego déjalo reposar toda la noche. Con este reposo adquiere una concentración y una textura aterciopelada que lo mejora infinitamente. Dios no nos guardará rencor por este pequeño refinamiento. Al fin y al cabo, ¿no es Él todo perfección?»

Fuente Consultada: La Búsqueda de las Especias de Ritchie

Alimentacion, Dieta y Comidas en la Edad Media Viviendas

LA EDAD MEDIA: CASAS, COMIDA Y ALIMENTACIÓN

resumen de la edad media 

EL CLIMA Y LA VIDA EN LA EDAD MEDIA: Los hombres y mujeres de la Edad Media sufrían con dureza las consecuencias del medio físico. Los rigores del invierno eran muy difíciles de combatir para todas las clases sociales, utilizando tanto los nobles como los humildes el fuego para combatirlo.

Gracias a la leña o el carbón vegetal el frío podía ser evitado y surgieron incluso rudimentarios sistemas de calefacción, siendo la chimenea el más utilizado. El refugio más empleado durante los largos y fríos inviernos eran las casas, utilizando numerosas ropas de abrigo para atenuar los rigores meteorológicos. Las pieles eran el elemento característico del vestido medieval. Para combatir el calor sólo se podía recurrir a un baño y las gruesas paredes de las iglesias y los castillos.

Otro elemento que suponía una importante limitación era la luz. Por la noche las actividades se reducían muchísimo. Incluso las corporaciones laborales prohibían a sus miembros trabajar durante la noche. Entre los motivos de estas prohibiciones encontramos la posibilidad de provocar incendios o la imperfección en el trabajo debido a la escasa visibilidad.

Las horas nocturnas solían servir a la fiesta en castillos o universidades, fiestas que se extendían a toda la sociedad en fechas señaladas como el 24 de diciembre o la noche de difuntos. Sin embargo, uno de las situaciones en las que el hombre echaba en falta la luz era por motivo de las grandes catástrofes: pestes, incendios, inundaciones, sequías, etc.

Los incendios eran práctica habitual en el mundo medieval, propagados gracias a la utilización de madera en la fabricación de las viviendas. Un descuido daba lugar a una gran catástrofe utilizándose también el fuego como arma de guerra. Las condiciones sanitarias de la población favorecerán la difusión de las epidemias y pestes, especialmente gracias a las aglomeraciones de gentes que se producían en las ciudades donde las ratas propagaban los agentes transmisores.

vino y pan , edad media

El vino y el pan serán los elementos fundamentales en la dieta medieval. En aquellas zonas donde el vino no era muy empleado sería la cerveza la bebida más consumida. De esta manera podemos establecer una clara separación geográfica: en las zonas al norte de los Alpes e Inglaterra bebían más cerveza mientras que en las zonas mediterráneas se tomaba más vino. Aquellos alimentos que acompañaban al pan se denominaban “companagium”. Carne, hortalizas, pescado, legumbres, verduras y frutas también formaban parte de la dieta medieval dependiendo de las posibilidades económicas del consumidor.

Uno de los inconvenientes más importantes para que estos productos no estuvieran en una mesa eran las posibilidades de aprovisionamiento de cada comarca. Debemos considerar que los productos locales formaban la dieta base en el mundo rural mientras que en las ciudades apreciamos una mayor variación a medida que se desarrollan los mercados urbanos. La carne más empleada era el cerdo -posiblemente porqué el Islam prohíbe su consumo y no dejaba de ser una forma de manifestar las creencias católicas en países como España, al tiempo que se trata de un animal de gran aprovechamiento- aunque también encontramos vacas y ovejas.

La caza y las aves de corral suponían un importante aporte cárnico a la dieta. Las clases populares no consumían mucha carne, siendo su dieta más abundante en despojos como hígados, patas, orejas, tripas, tocino, etc. En los periodos de abstinencia la carne era sustituida por el pescado, tanto de mar como de agua dulce. Diversas especies de pescados formaban parte de la dieta, presentándose tanto fresco como salazón o ahumado. Dependiendo de la cercanía a las zonas de pesca la presentación del pescado variaba. Judías, lentejas, habas, nabos, guisantes, lechugas, coles, rábanos, ajos y calabazas constituían la mayor parte de los ingredientes vegetales de la dieta mientras que las frutas más consumidas serían manzanas, cerezas, fresas, peras y ciruelas. Los huevos también serían una importante aportación a la dieta. Las grasas vegetales servirían para freír en las zonas más septentrionales mientras que en el Mediterráneo serían los aceites vegetales más consumidos. Las especias procedentes de Oriente eran muy empleadas, evidentemente en función del poder económico del consumidor debido a su carestía. Azafrán, pimienta o canela aportaban un toque exótico a los platos y mostraban las fuertes diferencias sociales existentes en el Medievo.

Las carnes debidamente especiadas formaban parte casi íntegra de la dieta aristocrática mientras que losmuchos monjes no consumían carne, apostando por los vegetales. Buena parte del éxito que cosecharon las especias estaría en sus presuntas virtudes afrodisíacas. Como es lógico pensar los festines y banquetes de la nobleza traerían consigo todo tipo de enfermedades asociadas a los abusos culinarios: hipertensión, obesidad, gota, etc.

El pan sería la base alimenticia de las clases populares, pudiendo constituir el 70 % de la ración alimentaria del día. Bien es cierto que en numerosas ocasiones los campesinos no comían pan propiamente dicho sino un amasijo de cereales -especialmente mijo y avena- que eran cocidos en una olla con agua -o leche- y sal. El verdadero pan surgió cuando se utilizó un ingrediente alternativo de la levadura. Escudillas, cucharas y cuchillos serían el menaje utilizado en las mesas medievales en las que apenas aparecen platos, tenedores o manteles. La costumbre de lavarse las manos antes de sentarse a la mesa estaba muy extendida.

No se introducen productos nuevos, sino que alguno de ellos se hizo más popular y otros se integran masivamente como símbolo de estatus social o manifestación religiosa. Al final de la Edad Media se sigue manteniendo la división geográfica entre la cocina del norte donde predomina el uso de la grasa animal y la del sur, mediterránea, que emplea el aceite de oliva; pero también se puede distinguir una cocina aristocrática, en la que se produce una mayor variedad de productos, de técnicas de preparación y de complejidad de esta elaboración, con intervención de especias, protagonismo de asados de volatería y de guisos de pescado, todo con adornos y aderezos de salsas y sofritos, así como una notable intervención de la confitería.

La predilección por los sabores aportados por las especias se presenta de manera distinta en los países de Europa. En Francia es el jengibre la más usada, seguida de la canela, el azafrán, la pimienta y el clavo; en Alemania, se emplea sólo la pimienta y el azafrán y en menor medida el jengibre; los ingleses son los más particulares, pues prefieren la cubeba, el macís, la galanga y la flor de canela, mientras los italianos fueron los primeros en utilizar la nuez moscada.

Frente a esta cocina muy refinada, cara y con fuertes variedades regionales, encontramos una cocina popular, menos cambiante, más unida a las necesidades y a la producción del entorno, con predominio de guisados en olla, donde la carne debía cocer largo rato porque los animales eran viejos y, por tanto, más dura, se acompañaba de verduras y legumbres y se completaba con elevadas cantidades de plan.

Tanto en las regiones donde ya había una enorme tradición, como en otras, se generaliza la elaboración de morcillas con la sangre del cerdo, con piñones, pasas y azúcar, o las tortas de harina de mijo o de castañas también con la sangre del animal, pudiendo entenderlo como un intento de demostrar su raíz cristiana y alejar cualquier sospecha de judaísmo.

Los Hogares y La Alimentación: Según los datos arqueológicos las casas altomedievales eran muy simples, por regla general. Su tamaño era reducido y estaban construidas en madera, adobe y piedras, utilizando paja para el techo. Las cabañas de los campesinos solían medir entre 2 y 6 metros de largo por dos de ancho, horadando el piso para crear un ambiente más cálido. En su interior habitaban la familia y los animales, sirviendo estos de “calefacción”.

Las casas podían tener una cerca alrededor donde se ubicaría el huerto, uno de los espacios más queridos en la época. Allí se cultivaban las hortalizas, las legumbres y las pocas frutas que constituían parte de la alimentación de los campesinos El mobiliario de las casas era muy escaso. Algunas ollas de cerámica, platos y marmitas, una mesa y taburetes para comer a su alrededor ya que los germanos abandonaron la costumbre romana de comer acostados y apoyándose sobre un codo. Al ubicarse alrededor de la mesa se emplearon cuchillos y cucharas, aunque serían las manos la pieza más utilizada para comer. La comida más fuerte era la de la tarde, rompiéndose el tópico que en la época medieval se pasaba habitualmente hambre.

Al principio de la comida se servía la sopa, invento franco consistente en caldo de carne con pan. Después se comen las carnes, tanto en salsa como a la parrilla, acompañadas de verdura -coles, nabos, rábanos, aliñados con especias, ajo y cebolla, considerando que las especias favorecían la digestión-. Era habitual que los platos se aliñaran con garum, condimento de origen romano elaborado a partir de la maceración de intestinos de caballa y esturión en sal. El vino y la cerveza regaban estas pantagruélicas comidas habituales en la nobleza. Como no todos los platos eran devorados, las numerosas sobras caían en manos de los esclavos y sirvientes que daban debida cuenta de ellas.

Son frecuentes los testimonios que aconsejan abandonar esta dieta para sustituirla por “raíces, legumbres secas y gachas con una pequeña galleta, a fin de que el vientre no esté pesado y asfixiado el espíritu” como recomienda san Columbano a sus monjes. Un monje nos cuenta que “no probaba ni siquiera el pan y sólo bebía cada tres días una copa de tisana” mientras que un rico bretón llamado Winnoch se jactaba de comer sólo hierbas crudas. Pero estos casos no eran lo habitual ya que Fortunato manifiesta que sale de las comidas “con el vientre inflado como un balón” mientras que Gregorio de Tours monta en cólera cuando hace referencia a dos obispos que pasan todo el día comiendo, “se volcaban sobre la mesa para cenar hasta la salida del sol”, durmiendo hasta el atardecer. Las dietas de los monjes eran abundantes. En un día un monje solía consumir 1700 gramos de pan, litro y medio de vino o cerveza, unos 80 gramos de queso y un puré de lentejas de unos 230 gramos.

Las monjas se contentan con 1400 gramos de pan y 130 gramos de puré, añadiéndose el queso y el vino. Los laicos suelen engullir kilo y medio de pan, 100 gramos de carne, 200 gramos de puré de legumbres secas y 100 de queso, regado también con litro y medio de vino o cerveza. Las raciones alimentarias rondarían las 6.000 calorías ya que se consideraban que sólo son nutritivos los platos pesados, convirtiéndose el pan en el alimento fundamental de la dieta. En algunos casos, cuando no había platos, los alimentos se tomaban sobre el pan. De estos datos podemos advertir que la obesidad estaría a la orden del día, por lo menos entre los estamentos noble y clerical, si bien los campesinos también hacían comidas fuertes cuyas calorías quemaban en su duro quehacer diario.

Las fiestas eran iguales a exceso en la época altomedieval. Las raciones alimenticias de monjes y clérigos aumentaban en un tercio, alcanzando las 9.000 calorías gracias a doblar la ración diaria de potajes, sopas o pures y recibir medio litro más de vino junto a media docena de huevos y un par de aves. Los canónigos de Mans recibían en determinadas fiestas un kilo de carne con medio litro de vino aromatizado con hinojo o salvia. Si advertimos que el calendario cristiano contaba con unos sesenta días festivos al año -más las festividades locales- podemos imaginar el peso alcanzado por algunos monjes.

En época de Cuaresma la carne se sustituye por pescados: lenguados, arenques, congrio o anguilas. Estas pesadas comidas requerían de largas digestiones “acompañadas de siestas, eructos y flatulencias expresadas de la manera más sonora posible, porque tal cosa se consideraba como prueba de buena salud y de reconocimiento al anfitrión” en palabras de Michel Rouche. Buena parte de la culpa de estas comilonas está en la mentalidad de la época al asociar la salud, las victorias militares o la progenie con las plegarias y los banquetes que se prolongaban durante dos o tres días.

Causas de la Reforma de Lutero Reformadores Religiosos Consecuencias

Causas y Consecuencias de la Reforma de Lutero

Debido a muchas circunstancias, al final de la Edad Media la Iglesia había perdido gran parte de su prestigio. Algunos papas y obispos vivían como señores laicos y muchos sólo veían en sus funciones un medio para proporcionarse grandes ingresos. Su principal objetivo parecía ser reunir el dinero necesario para mantener el fasto de su corte y sus ambiciones políticas. De este modo, lo temporal predominaba sobre lo espiritual.

Algunos acumulaban varios cargos importantes para acaparar el mayor número posible de beneficios. Otros se daban al nepotismo : reservaban para sus parientes importantes puestos eclesiásticos, a fin de conservar las riendas del poder.

En aquella época en la Iglesia reinaban otros muchos abusos. El clero menor se sentía abandonado a su suerte por sus superiores. Además, como carecía de la suficiente cultura, se hallaba incapacitado para enseñar y predicar debidamente. La Iglesia estaba, por lo tanto, en plena decadencia.

El nacimiento del espíritu crítico y el desarrollo de las aspiraciones a la libertad constituyeron terreno abonado para la aparición y expansión de la Reforma del siglo XVI. Además, el arte de la imprenta, que se había perfeccionado durante el siglo XV, favoreció la rápida difusión de las ideas de reforma, veamos la historia.

 

la reforma religiosa de luteroLA REFORMA DE LUTERO: Lutero no se veía a sí mismo como un innovador o un hereje, pero al intervenir en la controversia de las indulgencias entró en una confrontación abierta con los jerarcas de la iglesia, que lo empujó a plantear implicaciones teológicas de la justificación por la fe sola.

En 1517, el papa león X había emitido una indulgencia especial de jubileo para financiar la construcción de la nueva Basílica de San Pedro en Roma. Johann Tetzel, travieso dominico, pregonaba las indulgencias con el lema: “Tan pronto la moneda en el cofre tintinea, el alma del purgatorio ya sale y aletea”.

A Lutero le afligió en gran medida la venta de indulgencias, seguro de que la gente estaba garantizando su condenación eterna al confiar en esos trozos de papel su salvación. En respuesta, dio a la luz sus Noventa y cinco tesis, aunque los eruditos no están seguros de si las clavó en la puerta de una iglesia en Wittenberg. como se afirma tradicionalmente, o si las envió por correo a su superior eclesiástico.

En cualquier caso, las tesis eran una elegante acusación de los abusos en la venta de indulgencias. Es dudoso que Lutero intentara romper con la iglesia por la cuestión de las indulgencias. Si el Papa hubiera aclarado como Lutero quería esta cuestión de las indulgencias seguramente la cuestión se habría solucionado y terminado la controversia.

Para la mayoría de los historiadores, la publicación de las Noventa y cinco tesis marca el principio de la Reforma. Para Lutero eran una respuesta a lo que consideraba los flagrantes abusos de la venta de indulgencias de John Tetzel.

Aunque se escribieron en latín, estas tesis fueron pronto traducidas al alemán y difundidas a todo lo ancho de Alemania. Causaron profunda impresión en los alemanes insatisfechos con las políticas eclesiásticas y financieras del papado. Martín Lutero: trozos escogidos de las noventa y cinco tesis

5. El papa no tiene el poder ni la facultad para levantar castigo alguno, más allá de los que haya impuesto a propia discreción o por derecho canónico.

20. Por ende, el papa, con su remisión plenaria de todos los castigos, no puede comprenderlos “todos” en sentido absoluto, sino sólo los impuestos por él mismo.

21. Por consiguiente, los predicadores de indulgencias están equivocados cuando dicen que un hombre está absuelto y salvado de todo castigo por las indulgencias del papa.

27. Es mera charla humana predicar que el alma sale volando del purgatorio en cuanto el dinero tintinea en la caja de la colecta.

28. Es ciertamente posible que cuando el dinero tintinea en la caja de la colecta puedan crecer la codicia y la avaricia; pero la intercesión de la iglesia depende de la sola voluntad de Dios.

50. A los cristianos debe enseñárseles que si el papa supiera de las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría ver la Basílica de San Pedro reducida a cenizas que erigida con la piel, carne y huesos de su grey.

81. Esta prédica perversa de los perdones hace difícil, aun para hombres instruidos, redimir el respeto debido al papa de las calumnias o, por lo menos, de los agudos cuestionamientos del laicado.

82. Por ejemplo: “¿Por qué el papa no vacía el purgatorio por razón del más santo amor y de la suprema necesidad de las almas? Que pueda salvar innumerables almas con el sórdido dinero para construir una basílica, haría de la más justa razón la más trivial”.

86. Y otra vez: “Si la riqueza del papa es mayor que la del más craso de los Cresos de nuestro tiempo, ¿por qué no construye esta Basílica de San Pedro con su propio dinero y no con el de los pobres fieles?”

90. Suprimir estos más que conscientes cuestionamientos del laicado por la sola autoridad, en lugar de refutarlos por la razón, es exponer a la iglesia y al papa al ridículo ante sus enemigos y hacer infeliz al pueblo cristiano.

94. Se debe exhortar a los cristianos a que procuren honestamente seguir a Cristo, su cabeza, a través de castigos, de muertes y de infiernos.

95. Y que entonces tengan más confianza de entrar en los cielos merced de sus muchas tribulaciones, más que a la falsa seguridad de la paz.

A fines de la Edad Media, la autoridad de la Iglesia sufrió gran mengua a causa de los numerosos abusos que se cometían en las altas esferas eclesiásticas. Durante el siglo XVI surgieron distintos movimientos de reforma. Hombres como Lutero, Cal-vino y Zuinglio no tardaron en conquistarse numerosos adeptos. En la segunda mitad del siglo XVI, la Iglesia romana, apoyada por los jesuítas, inició la Contrarreforma y recobró parte del terreno perdido

DIFUSIÓN DE LA REFORMA: En otros países también se iniciaron movimientos de reforma. Los anabaptistas, que se extendieron sobre todo por Alemania occidental y los Países Bajos, exigían un bautismo nuevo. Como su nombre indica, preconizaban el bautismo de los adultos. Esta secta no sólo pretendía reformas religiosas, sino también sociales, entre otras la comunidad de todos los bienes. Fueron muy combatidos y perseguidos, especialmente por Carlos I.

Calvino, jurista y teólogo francés, también elaboró un plan de reforma. Con la publicación de su Institutio religionis christianae difundió su doctrina en Suiza. Hasta su muerte, en 1564, fue el pastor absoluto y autoritario de la comunidad reformada de Ginebra. Creía y enseñaba que el hombre estaba predestinado a salvarse o a condenarse: Dios escoge a los que quiere salvar. Negaba, por lo tanto, el libre albedrío del hombre en lo religioso. En Francia, sus adeptos recibieron el nombre de hugonotes. Las enseñanzas de Calvino encontraron favorable acogida en los Países Bajos.

Calvino reformador

Inglaterra también participó de la admiración general por la Reforma. Al principio, Enrique VIII intervino como defensor del catolicismo contra Lutero, lo que le valió el título de «defensor de la fe». Pero como el papa se negaba a disolver su matrimonio con Catalina de Aragón, se separó de Roma y se hizo proclamar jefe de la Iglesia de Inglaterra.

De este modo se convirtió en el fundador del anglicanismo que, durante el reinado de su hija Isabel I, experimentó un nuevo desarrollo. El anglicanismo adoptó del catolicismo ciertos elementos del ejercicio del culto, pero su enseñanza doctrinal concordaba en gran parte con el calvinismo, salvo en lo referente a la predestinación.

En la segunda mitad del siglo XVI, la Iglesia católica decidió dar la réplica; se creó la Contrarreforma. Se confirmó la doctrina católica y se revisó la organización de la Iglesia, mientras se ponían en práctica nuevos medios de acción para combatir el protestantismo.

El Concilio de Trento (1545- 1563) fue un elemento esencial de la Contrarreforma. Se promulgaron las medidas de réplica. Seguidamente, tres papas, Pío V, Gregorio XIII y Sixto V, cuidaron de que se aplicaran estas decisiones. En la lucha contra el protestantismo participaron, asimismo, nuevas órdenes religiosas, especialmente la Compañía de Jesús u orden de los jesuítas, fundada por un gentilhombre español, Ignacio de Loyola.

San Ignacio de Loyola

La orden, dotada de una organización casi militar, estaba compuesta por una selecta clase intelectual, y no tardó en cobrar gran fama en materia de pedagogía y predicación. Los jesuítas fueron los principales paladines de la Contrarreforma y su obra perduró, especialmente, en el sur de Alemania, Polonia, Francia y también en los Países Bajos meridionales.

Motivos  de adopción  de la nueva fe de Lutero. — Como sucede en todas las conmociones que agitan a la humanidad, sean cualesquiera sus  causas, no todos los que apoyaban la nueva fe eran sinceros en sus sentimientos. Muchos, muy complejos y hasta contrapuestos móviles les impulsaban a prestar su adhesión a Lutero.

No era, pues, la convicción firme de la verdad de sus concepciones teológicas ni de la justicia de la causa que el reformador propugnaba, la que los impulsaba a ser actores de aquella revolución. Había muchos rebeldes en potencia que necesitaban un caudillo para exteriorizar su disconformidad.

Otros, como se ha dicho anteriormente, veían en la realización de las nuevas prédicas un modo de eludir el pago de tributos a la Sede Romana. Algunos príncipes veían en la revolución religiosa una ocasión para despojar a la Iglesia de sus tierras y otros bienes, dentro de sus señoríos. En lo que al pueblo tocaba, era bien notoria la aversión con que los Estados germánicos consideraban la intromisión del Papado en sus asuntos nacionales, mirándola como una injerencia de gentes extranjeras.

Promovida la conflagración, bajo las enseñas de Lutero se acogieron soberanos ansiosos de apropiarse las prerrogativas del Papa, señores rapaces ávidos de participar en los saqueos de abadías y conventos, patriotas que ansiaban liberar su país de la Influencia extranjera, hombres débiles alucinados por el espejuelo de la novedad, aventureros de toda laya, apetecedores de la relajación propia de los movimientos revolucionarios, hombres ingenuos que creían extirpar las corrupciones de la Iglesia, y otros idealistas que imaginaban que con aquella revolución  iban a conseguir la implantación de la justicia y de la verdad.

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PARA SABER MAS…

LA IGLESIA CATÓLICA romana se sentía amenazada por la difusión del protestantismo. Su respuesta fue llevar a cabo reformas y tratar de acabar con los protestantes. Esta reacción se conoce como Contrarreforma.

CONCILIO PARA EL CAMBIO En 1545 la iglesia convocó una reunión, conocida como el Concilio de Trento, para proponer reformas en la iglesia católica. Uno de los puntos fue que los sacerdotes debían ampliar su formación, para lo que se acordó fundar seminarios (escuelas eclesiásticas). Insistieron en la obligatoriedad del voto de pobreza para monjes, sacerdotes y monjas. También publicaron una lista de libros considerados peligrosos, prohibidos para los católicos, que se llamó “índice de libros prohibidos”. Pero la conclusión principal del Concilio fue que no existiría una reconciliación con los protestantes.

LOS JESUITAS
Una de las maneras que tenían los católicos de impedir la expansión de los protestantes era divulgar su propia doctrina. En 1534 un soldado español, Ignacio de Loyola (1491-1556), herido en una batalla en 1521, orientó su vida a la espiritualidad católica y fundó la Compañía de Jesús. Su objetivo era difundir la fe católica a través de la enseñanza. Pronto estableció misiones en lugares tan lejanos como la India, China y Sudamérica. Los miembros de esta orden religiosa eran famosos por su habilidad para el debate.

CONTRA EL PROTESTANTISMO

Varios poderosos gobernantes católicos ayudaron a contener el creciente avance del protestantismo. Los reyes españoles Carlos I (1500-58) y su hijo Felipe II (1527-98) se dedicaron a ello con fervor. Utilizaron la Inquisición para castigar a los protestantes. La Inquisición torturaba a sus víctimas para obtener una confesión. Los castigos iban desde el pago de una multa a ser quemados en la hoguera. La Contrarreforma no pudo eliminar el protestantismo pero sí logró fortalecer la iglesia católica.

LUTERO COMO ESCRITOR

Desde el punto de vista literario, las obras de Lutero son la realización más importante de la literatura alemana de su siglo y aportan la creación de un instrumento expresivo que ha perdurado prácticamente hasta hoy. Ya los grandes tratados de 1520 (De la libertad cristiana y Manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana) habían mostrado la energía y la eficacia que sabía dar a la prosa polémica en lengua vernácula, lo cual constituía una gran renovación, ya que este tipo de temas solían debatirse en latín; pero un planteamiento general del problema idiomático sólo se dio cuando Lutero emprendió la gigantesca tarea de traducir la Biblia en lengua vulgar.

No era la primera vez que se acometía tal empresa: desde 1466 se habían impreso catorce traducciones bíblicas en alto alemán y tres en bajo alemán; pero Lutero se proponía objetivos más ambiciosos: quería que su versión llegara al mayor número posible de personas, y para ello era imprescindible rehuir los extremismos dialectales y forjar una nueva lengua común impregnada de sabor popular. Y así, basándose en su sajón nativo y en la morfología de la lengua de la cancillería sajona, dio forma a un lenguaje “puro y claro”, como él decía, que ha sido la base del moderno alemán literario. A fines de 1521 empezaba a trabajar en el Nuevo Testamento, que se imprimiría en septiembre de 1522, y en 1534 terminaba la traducción del Antiguo Testamento.

En tan pocos años y en un país disgregado en dialectos, Lutero llevó a cabo la gran hazaña de traducir una obra de dificultades tan inmensas en una lengua popular y al mismo tiempo llena de dignidad poética, a la vez viva y correcta, tan alejada de los empobrecidos dialectos populares como de la lengua fría y artificial de la cancillería sajona. “La mujer en su casa, los niños en sus juegos, los hombres en las plazas públicas, éstos han sido mis maestros”, afirmó.

Otro importantísimo aspecto de su producción literaria es el de la hímnica eclesiástica. Los 41 himnos que compuso, a menudo con el deliberado objeto de inculcar nociones teológicas de un modo mucho más eficaz que por medio del escrito o del sermón, tuvieron una extraordinaria difusión, hasta el punto de que muchos de ellos acabaron convirtiéndose en canciones populares e incorporándose en cierto modo al patrimonio folclórico del país. Aunque en su mayoría proceden de los salmos y de los himnos latinos, Lutero les dio un carácter de expresividad muy peculiar. Recordemos, entre las piezas más características y famosas, Eiri feste Burgistunser Gott (“Nuestro Dios es nuestra fortaleza”), inspirada en el salmo 46. (Historia Universal Tomo 13 Salvat).

– La Reforma de Lutero –

Biografia Martìn Lutero Reforma Religiosa de Lutero Protestanismo 95 Tesis

Biografia Martìn Lutero Reformador Religioso

Biografia Martìn Lutero Reformador ReligiosoTeólogo y reformador religioso alemán, precipitó la Reforma protestante al publicar en 1517 sus 95 tesis denunciando las indulgencias y los excesos de la Iglesia católica. Para Lutero la esencia del cristianismo no se encuentra en la organización encabezada por el papa, sino en la comunicación directa de cada persona con Dios.

Martín Lutero nació en Eisleben en 1483, hijo de una familia de origen campestre y dueña de una mina. Atendía la escuela latina en Mansfeld desde 1488, continuando sus estudios en Magdeburgo y luego en Eisenach. En 1501, empieza sus estudios en Erfurt con la intención de hacerse abogado.

En 1505, tomó una decisión que iba a cambiar el curso de su vida de manera radical. Decidió entrar al monasterio Augustino en Erfurt. Esa decisión, junto a la búsqueda de un Dios gracioso y la voluntad del mismo, culminó en el desarrollo de la reforma de la iglesia.

Las experiencias negativas que Lutero tuvo con los medios eclesiales de gracia, no solo favorecieron la crítica respecto al lamentable estado de las prácticas en la iglesia, sino más bien obligaron a una revisión fundamental de la teología medieval. En 1507, con 24 años, fue ordenado sacerdote y tres años más tarde viajó a Roma, la capital de la cristiandad; pero este viaje, lejos de ayudarle en su búsqueda espiritual, tuvo para él el efecto contrario al percatarse de la frivolidad y mundanalidad en la que aquella iglesia había caído. De vuelta a su patria se doctoró en teología en 1512 comenzando a dar clases en la universidad de Wittenberg.

Las indulgencias:

En 1517 aparece en escena un monje dominico, Tetzel, predicador de las indulgencias. Por medio de la compra de indulgencias, según la enseñanza tradicional, se libraba a las almas recluidas en el purgatorio de los tormentos del mismo. El dinero obtenido en esta ocasión por este medio sería invertido, a partes iguales, en la erección de la basílica de San Pedro en Roma y en la compra por parte de Alberto de Hohenzollern de un obispado. Fue entonces cuando Lutero escribió y clavó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg sus Noventa y cinco tesis. Este documento fue la chispa que puso en marcha todo un proceso cuyas consecuencias iban a ser de largo alcance.

Su crítica pública contra el abuso de las cartas de indulgencias en 1517 no solo produjo la discusión deseada, sino que además causó la apertura de un tribunal de inquisición culminando en la excomulgación de Lutero, después de la dieta imperial de Worms, en 1521. Federico el Sabio organizó un “secuestro” para proteger la vida de Martín Lutero. Lutero se quedaba en el castillo Wartburg como Doncel Jorge por casi un año, traduciendo el Nuevo Testamendo al alemán.

El 15 de junio de 1520 León X publicó la bula de excomunión de Lutero intitulada Exsurge Domine; cuando Lutero la recibió se dirigió al pudridero de la ciudad y, juntamente con el Derecho Canónico, la arrojó a las llamas. La ruptura estaba consumada. Un fraile había osado levantarse él solo ante todo un sistema religioso de más de mil años de antigüedad, con el solo apoyo de la Palabra de Dios. En ese mismo año de su condenación Lutero ha escrito incansablemente algunas de sus mejores obras: A la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y La libertad cristiana. Lutero viajó a Worms bajo la protección de un salvoconducto y allí, conminado ante Carlos V, a pronunciarse sobre sus doctrinas pronunció las memorables palabras:

“Si no me convencen mediante testimonios de las Escrituras o por un razonamiento evidente (puesto que no creo al papa ni a los concilios solos, porque consta que han errado frecuentemente y contradicho a sí mismos), quedo sujeto a los pasajes de las Escrituras aducidos por mí y mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme de nada, puesto que no es prudente ni recto obrar contra la conciencia.”

La suerte estaba echada; Lutero se había enfrentado al poder religioso y ahora lo estaba haciendo al poder secular. Las dos grandes instituciones: Iglesia e Imperio no estaban por encima de la Palabra, sino sujetas a ella.

La ruptura mas evidente con los votos monásticos se realizó cuando se casó con la anterior monja Catarina de Bora, en Junio de 1525. Ahí, se formó el núcleo principal de la casa parroquial evangélica.

“Después de la Palabra de Dios no hay un tesoro más precioso que el santo matrimonio. El mayor don de Dios sobre la tierra es una esposa piadosa, alegre, temerosa de Dios y hogareña, con la que puedes vivir en paz, a la que puedes confiar tus bienes, tu cuerpo y tu vida.”

Después de la guerra de campesinos en 1525, reprobada por Lutero, el reformador promovía la formación de una Iglesia Evangélica terretorial por visitaciónes y regulaciones eclesiales.

Falleció en Eisleben, su ciudad natal, en Febrero 1546. Por orden del príncipe elector, Lutero fue sepultado en la iglesia del castillo en Wittenberg.

Con su traducción de la Biblia al Alemán, Martín Lutero ganó fama permanente en relación con la unificación del idioma alemán. Hoy en Día, unos 70 millones de fieles pertenecen a la Iglesia Luterana.

Inventar un idioma, crear una religión

Lutero fue el primero en potenciar el invento de Gutemberg. Hasta 1534 sólo circulaban traducciones al latín de la sagrada escritura, cuya lectura y estudio estaban destinadas a sacerdotes y eruditos. La traducción de Lutero intentó poner la Biblia al alcance de la población, siguiendo su idea de que cada lector y no la iglesia es responsable de la interpretación de la Biblia.

Para conseguir su objetivo, Lutero inventó una suerte de mezcla entre las características común de los dialectos que por entonces se hablaban en Alemania y el latín y así creó el llamado “alemán puro”, un idioma artificial que es la base de la actual lengua alemana.

Lutero publicó su Biblia apenas 60 años después de la invención de la imprenta y con ello se transformó en el primer libro de circulación masiva de la historia y también marcó el inicio de otra revolución: la lectura masiva.

El impacto espiritual de la Reforma

El protestantismo provocó un gran impacto en la mentalidad de los europeos del siglo XVI. Las ideas de Lutero habían abierto el camino de la libertad de conciencia, no sólo para la fe sino también para todas las facultades espirituales del hombre.

Para muchos hombres la difusión de la religión protestante significó un cambio de actitud ante algunos elementos de su vida cotidiana. El cuestionamiento que hizo Lutero de la autoridad del Papa y de la jerarquía de la Iglesia de Roma, tuvo repercusiones que superaron el plano de la vida religiosa. Para muchos príncipes, la religión protestante significaba un reforzamiento de su autoridad laica y por eso la impusieron en sus Estados.

Para muchos campesinos, las ideas de la Reforma justificaban la desobediencia al poder de los señores. Si el Papa era desafiado y sus juicios ya no eran infalibles para todos los cristianos, también podía cuestionarse la autoridad de los señores feudales. Sin que Lutero se lo propusiera, sus ideas influyeron sobre los campesinos, quienes disconformes con sus condiciones de vida, se rebelaron contra el poder señorial.

La religión protestante también ejerció una gran influencia en las actitudes de los burgueses. La estricta moral protestante —enemiga de los lujos y de los despilfarros—, la práctica de una vida austera, la idea de que los hombres obtenían su recompensa o su castigo en la vida terrenal, eran principios que se adecuaban muy bien a las actividades de los burgueses. Los hombres de negocios podían ver que su enriquecimiento era una recompensa por sus esfuerzos personales, por su espíritu de empresa y de ahorro y por su respeto y cumplimiento de las normas de la nueva religión.

LA EXCOMUNIÓN DE LUTERO

Grabado de 1532 donde se observa un grupo de campesino alemanes armados con elementos de labranza, conducidos por Tomas Muntzer. Por la  represión de los príncipes murieron mas de 10.000 campesinos.

LA EXCOMUNIÓN DE LUTERO

Roma escoge las armas y el campo de batalla. Martín Lulero, no obstante, contando con la protección de Federico el Sabio, inicia negociaciones para ser escuchado en la propia Alemania, alcanzando sus objetivos.

La Iglesia tenía, en esa ocasión, mucho interés en mostrarse conciliadora. Temía, entre otras cosas, que, al atraer a Lulero hasta Italia, hiciese explotar una serie de revueltas entre sus simpatizantes. Además, el papa había dado instrucciones precisas al Cardenal Caetano —debería conseguir la adhesión de todo el norte de Alemania para una nueva cruzada contra los turcos—. No era demasiado ocultar una o dos herejías con el fin de asegurar la unanimidad en el territorio del Imperio.

Además, las ideas de Lulero no eran tan revolucionarias. Muchos cristianos fervorosos, entre ellos el gran humanista Erasmo de Rotterdam, hacían las mismas críticas a la corrupción de la Iglesia. Había en la propia Iglesia un movimiento latente en favor de la austeridad. Es verdad que escribían en un latín elegante, utilizando como arma la ironía, mientras el truculento monje alemán ponía en sus escritos una dosis inaceptable de violencia. Mas las cuestiones de forma no eran de manera alguna fundamentales. . . Por su lado, el propio Lulero tampoco deseaba, por esa época, la ruptura con Roma, ni tampoco la reforma general de la Iglesia.

No era muy difícil realizar la confrontación en Alemania. La Dieta que debería escuchar a Lulero se reunió en Augsburgo, en octubre de 1518. Luego se reveló la mala voluntad de la nobleza alemana en relación a la idea de la cruzada, y, principalmente, en relación con el pago de los nuevos tributos que la deberían financiar.

Mas hubo un punto de concordancia: Lulero acabaría toda polémica sobre las indulgencias y los enviados del papa se comprometían a conseguir de León X que el teólogo rebelde fuese sometido a juicio en las universidades alemanas. La cuestión era transferida al terreno intelectual.

Todavía en enero de 1519, sin abjurar de sus doctrinas, Lulero proclamaba obediencia a la Santa Sede y reconocía el valor de las indulgencias para el rescate de penas temporales.

La disputa de Leipzig (julio de 1519), entre Lulero y Juan Eck volvería a encender la controversia. Eck, buen teólogo mas poco diplomático, exigió que Lulero repudiase públicamente su posición anterior. Lulero, por el contrario, reafirmó su doctrina, declarándose de acuerdo, en muchos puntos, con Juan Huss.

Los choques continuaron. En febrero de 1520 varios doctores de Colonia y de Lovaina condenaron algunas proposiciones de la doctrina luterana. Basado en eso, el Papa León X emitió la bula Exsurge Domine, en la cual declaraba heréticos los escritos y enseñanzas de Lulero. Si éste no se retractaba inmediatamente, sería excomulgado.

El 10 de diciembre, Lulero convida a los maestros y estudiantes de la Universidad de Wittenberg a asistir a la “quema de libros de derecho eclesiástico”. Entre esos libros hay un ejemplar de la bula papal. En seguida publica uno de sus más violentos escritos: Por qué los libros del papa y de sus discípulos fueron quemados por el doctor Martín Lulero. Roma responde con la excomunión.

Eunucos Haren Harenes Sultan del Imperio Turco Vida y Costumbres

A partir de un pequeño estado en la Anatolia Occidental los gobernantes otomanos crearon un inmenso imperio de gran poderío, complejidad y sofisticación artística.

La estructura política del imperio: El dirigente del Imperio Otomano era el sultán, que disfrutaba de un poder absoluto. En un principio, los gobernantes otomanos se habían denominado «gazis», o guerreros de la guerra santa, pero durante el mandato de Murat (1360-1389), el título fue sustituido por el de sultán, o monarca. (imagen izq. Murat I)

En los siglos posteriores se adoptó también el título de califa, o líder religioso. Aunque el sultán ostentaba un control absoluto, para la administración del imperio contaba con la ayuda de un cuerpo burocrático de funcionarios dirigido por el consejo supremo, el Diván. En el siglo XIV, el Diván estaba integrado únicamente por tres visires, cifra que para el siglo XVII se había aumentado a once visires. Este grupo se hallaba bajo el control del gran visir, que departía directamente con el sultán.

La otra institución poderosa dentro del Gobierno otomano era el harén. El harén estaba gobernado por la «sultana valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de Estado. En grado de importancia, bajo ella se situaba la primera esposa del sultán o madre de su primogénito y, en un tercer nivel, las otras cuatro esposas oficiales.

En sentido estricto el harén es el recinto específicamente destinado a las mujeres situado dentro de palacios o grandes edificaciones. La vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.  “Harén” significa a la vez “sagrado” e “inviolable”. Este lugar está vedado a los visitantes del otro sexo y solo puede ser frecuentado por eunucos o por el dueño y señor de la casa. Traspasar el umbral del harén acarrea la decapitación inmediata del intruso. En la época del sultanato turco se elevaba a más de mil personas, en la que no sólo habitaban las mujeres del sultán, las princesas y los príncipes, las esclavas y los eunucos, sino que cumplía otras funciones sociales y económicas.

En el harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos.

Al servicio del harén había dos niveles de eunucos, los negros y los blancos. Los eunucos negros eran esclavos africanos que servían a las mujeres y se hallaban bajo el control de un eunuco negro jefe, un miembro de la corte con gran poder.

Los eunucos blancos eran principalmente esclavos balcánicos y servían en la escuela de palacio donde estudiaban los niños escogidos que más tarde se convertirían en oficiales o jenízaros. Los jenízaros eran la caballería de elite del sultán. Acostumbraban a ser esclavos cristianos cuidadosamente seleccionados en las tierras conquistadas e instruidos en condiciones monásticas estrictas. Aunque no estaban obligados a convertirse al islam.

El jefe de los eunucos blancos era el brazo derecho de los sultanes, mostrando a veces más poder dentro del gobierno que el gran visir del lugar. Ellos decidían quienes franqueaban las murallas y hasta donde podían hacerlo. Los eunucos negros eran los custodios del harén femenino, protectores de las puertas interiores. Sombras diurnas y nocturnas de las esposas, cuanto más feos son más valor ostentan en el mercado. Controlan desde la comida hasta las ropas de las esposas y concubinas.

A los eunucos se lo consideraban ser “menos que hombres” e incapaces de “ser tentados” por las mujeres del harem. Esto les permitía ser exclusivamente leales al Sultán. Hombres castrados que por lo tanto no representaban ninguna amenaza a la santidad del harem. Según la tradición musulmana, ningún hombre podía poner sus ojos en el harem de otro hombre, por lo tanto requerían a alguien considerado “menos que un hombre” para el papel de la tutela marital sobre las mujeres del harem.

Uno de los harenes mas famosos de la historia fue es de Topkaki en Estambul,
sirvió de residencia a los sultanes durante 80 años desde 1478

El harén de Topkapi se dividía en dos clases: las sirvientas-cariyeler y las privilegiadas-gedikiler. Las sirvientas no tenían ningún contacto con el Sultán. Si alguna de las mujeres era elegida por el Sultán como concubina se le daba una estancia privada para que la prepararan para su cita; si después de este primer encuentro el Sultán seguía interesado en ella, esta dama se convertía en odalisca.

Las odaliscas, por lo general, no eran presentadas ante el Sultán, pero a aquellas que eran de extraordinaria belleza y talento se las consideraba como concubinas en potencia, y se las adiestró en consecuencia. Aprendieron a bailar, recitar poesía, tocar instrumentos musicales, y demás conocimientos dirigidos a deleitar al Sultán. Sólo las odaliscas más dotadas fueron presentadas al Sultán y era posible para estas odaliscas pudieran escalar posiciones en la jerarquía de harén y disfrutar de la seguridad por su poder y posición.

El harén era dirigido por la madre del Sultán, que también elegía a las mujeres que lo integraban. La madre del sultán (valide sultán) podía llegar a ser una figura poderosa en las intrigas de palacio, como el ejemplo de Kösem, madre de Ibrahim el Loco.

Una de las partes más sorprendentes que integran el harén de Topkapi es La Jaula (Kafes), un edificio donde se encerraban a los herederos hasta la ancianidad, solo salían para sustituir al Sultán muerto. Esto se usaba como método de control, para que ningún heredero conspirase contra su padre o sus intereses.

El harén era un espacio prohibido para los hombres, a excepción de los eunucos, , hombres castrados que guardaban los harenes, en algunas ocasiones llegaron a convertirse en hombres poderosos. (Fuentes: Muy Historia, nº 18)

Los eunucos eran presiones de guerra o esclavos masculinos, normalmente castrados en la pubertad. Esta operación estaba a cargo de egipcios cristianos o judíos y como el Islam prohibía la práctica de castración, la misma se hacia en el camino hacia el mercado. Existen tres variedades de eunucos, el completo, al cual de niño se le extrae en órgano completo de la generación (Dekeur, el pene), el escroto y los testículos, el eunuco incompleto al que se le priva solo de los testículos tras la pubertad y, finalmente, el eunuco al que se le atrofian los testículos por frotamiento.

El primer tipo es el adecuado para velar por la seguridad del harén, los otros dos son considerados “inseguros”, al haber conocido en el inicio de la pubertad el deseo sexual. Los primeros tras la castración cambian física y mentalmente, no tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz resulta infantil y aniñada ; su carácter está próximo del sexo femenino. Entre los árabes se dice que viven poco tiempo y mueren antes de los treinta y cinco años.

Los Niños:  Dentro de las murallas es muy difícil que una esclava o concubina tenga un hijo, pues recurren a miles de trucos para no engendrar o provocarse abortos, en espera de que sus descendientes no sean carne de mercado en los harenes. Normalmente los niños de las esposas oficiales, o concubinas preferidas si nacen, ya que ellos reciben un trato especial y es extraño que un sultán venda o comercie con esa descendencia. A veces eran los propios amos ayudados por sus mutilados mudos los que provocaban las masacres de los niños hijos de esclavas o servicio. Dándose también las ocasiones en las que el dictador, ha mandado matar, mutilar o martirizar a sus propios sucesores, por celos o miedo a ser derrocados. Y todo esto siendo niños.

Incluso se han dado veces en que han sido vendidos a otros harenes después de la circuncisión para ser juguetes de perversión de las esposas y luego de los eunucos. Si tiene suerte de superar este miedo a la continuidad y sucesión de sus progenitores serán desde la infancia dirigidos a la decisión de futuro que haya tomado su padre (como sucedía antiguamente en el pueblo faraónico): Oficiales del ejército, militares de alto rango, ministro de un monarca musulmán o heredero.

Historia de Espartaco La Esclavitud en Roma Rebelion de Gladiadores Esclavos

Historia de Espartaco – La Esclavitud en Roma Antigua

El nombre de Espartaco ha pasado  a la historia por su rebelión contra el mayor imperio del mundo antiguo: El Imperio Romano. Nacido en Tracia, fue puesto al servicio del ejército romano, pero mas tarde por desertor fue vendido como esclavo para una escuela de gladiadores. Siendo un indiscutido luchador en la arena, organizó una revuelta en el año 73 a.C. Los motivos por los que se revelaron fueron las crueles condiciones de vida que sufrían, y posiblemente todo habría terminado en unas semanas de no ser por la habilidad como luchador y su ideal de libertad de  Espartaco.

La economía de la Roma republicana y de comienzos del imperio se basaba en la esclavitud. No se sabe con exactitud cuántos esclavo; había, pero se cree que constituían la tercera parte de una población seis millones de habitantes. La principal forma de obtener esclavos era a través de la captura en la guerra, aunque los comerciantes y los piratas también desempeñaban su papel.

La reproducción natural también contribuía a sostener la cantidad de esclavos: el bebé de una esclava en inmediatamente considerado como uno, sin importar quién fuera su padre. La esclavitud no conocía fronteras raciales o nacionales: cualquier: podía ser convertido en esclavo.

Los mercados de estos pululaban en los pueblos del mundo romano, allí iban a buscarlos quienes necesitaban mano de obra para sus hogares o para sus terrenos de cultivo. Los que realizaban trabajos pesados casi nunca eran liberados: ese era un privilegio reservado para aquellos que tenían mejor educación y realizaban labores de oficina o educativas. En ningún momento se cuestionó o se criticó este sistema de trabajo forzado. Las cosas no cambiaron con k llegada del cristianismo. La esclavitud había sido heredada por los romanos de los griegos y la usaron como parte esencial de su estructura organizacional hasta los últimos días del imperio.

LA ESCUELA DE GLADIADORES DE ESPARTACO: La escuela de gladiadores de Léntulo Batíatos, en Capua, se hallaba en movimiento desde temprano. Un tambor resonaba en el patio central. Las esclavas se dirigían a la cocina para preparar el pan y la sopa de la primera comida. Los capataces recorrían las celdas abriendo los cerrojos externos.

Eran pequeñas celdas individuales, con un lecho, un nicho que albergaba la estatuilla de un dios, una pequeña ventana, y la pared cubierta de inscripciones hechas por antiguos ocupantes. Los hombres eran encerrados allí al anochecer. Cuando se los castigaba eran encarcelados en un cubículo minúsculo, donde no podían permanecer de pie ni sentarse.

Algunos gladiadores no respondían esa mañana al llamado del tambor. Se hallaban en la enfermería agonizando o convaleciendo de las heridas recibidas en los combates.

Esta era la mejor escuela de gladiadores del sur de Italia. Y la ciudad de Capua, resurgida de los horrores de la guerra civil entre los populares de Mario y los nobles de Sila, era una de las más florecientes de la región de Campania. Por toda esa rica provincia se extendían enormes propiedades agrícolas pertenecientes a la oligarquía victoriosa, en las que trabajaban inmensas legiones de esclavos. Marcados con hierros al rojo, a la noche eran encerrados en miserables barracas (ergástula), y durante el día trabajaban sin descanso y apenas nutridos.

Entre los bosques de olivos que ellos cuidaban, y en medio de los campos de trigo y los viñedos, se levantaban las suntuosas villas en las que los ricos pasaban sus vacaciones. Estos eran quienes, por diversión y para ganar el favor de los votantes de las ciudades, pagaban a los “lanistas” (empresarios de gladiadores) los espectáculos de combate que costaban ríos de dinero. Porque los gladiadores, y sin tomar en cuenta las fieras traídas de África, constituían una inversión costosísima. No cualquier esclavo podía ser convertido en gladiador.

Era necesario seleccionarlo, comprarlo, entrenarlo, alimentarlo durante años (por eso los gladiadores formaban un grupo privilegiado entre los esclavos). Y todo ese esfuerzo quizá se perdía al morir el luchador en su primer combate, o aun en el transcurso de su adiestramiento.

Todo patricio que necesitara conquistar votos para lograr un cargo público, estaba obligado a organizar espectáculos que, a veces, lo conducían a la ruina. Esto, sin embargo, no tenía mayor importancia, porque una vez logrado el cargo, era posible reembolsarse generosamente las deudas contraídas.

En aquel día de principios del año 73 a.C., los gladiadores se encontraban irritados. Había corrido la voz de que el patrón estaba por vender a un centenar de ellos para un espectáculo. La venta, al contrario del alquiler era lo corriente—, significaba la muerte cierta para la mayoría. Cuando el lanista arrendaba a sus hombres, hacía lo posible para recuperarlos y salvar  su inversión. Después del combate vencido, aun cuando estuviese herí: era retirado de la arena y tenía cha: de sobrevivir.

Aun cuando la multitud reclamase su muerte, el lanista no permitía que lo ultimasen si el gladiador se había mostrado muy torpe y  cobarde en la lucha, por disminuir su prestigio como organizador de buenos espectáculos. Pero cuando un noble quería divertir a la masa electorral y compraba a los hombres, lo que pretendía obtener era una masacre real.

LA HISTORIA DE ESPARTACO: Espartaco era originario de Tracia, un área que cubre las actuales regiones del sur de Bulgaria, norte de Grecia y norte de Turquía. Según el historiador griego Plutarco, que escribiría mucho después de la rebelión de los esclavos, Espartaco era fuerte y valiente, y bastante más inteligente que sus compañeros gladiadores. Había prestado servicio militar en el ejército romano, luego fue vendido como prisionero y terminó en una escuela de gladiadores en la próspera ciudad de Capua, no muy lejos de Nápoles.

Los gladiadores eran unos de los símbolos sexuales de la antigua Roma. Vivían como prisioneros en cuarteles comunales, en ocasiones con sus esposas —Espartaco era casado—, y los obligaban a participar en espectáculos violentos que disfrutaban los romanos. Vivían en un mundo de constante incertidumbre y los ponían a vivir con otros esclavos a quienes no conocían y cuyas lenguas ignoraban. Sus vidas no tenían los relatos de suicidio de los gladiadores, que buscaban así liberarse de su vida reducida a sangrienta servidumbre.

Un hombre se degolló en un baño, poco antes del momento en que debía salir a luchar; otro se hizo el dormido en una carreta que lo llevaba a la arena del coliseo, Y se rompió el cuello metiendo la cabeza entre los radios de las ruedas. En el año 73 a. de C., Espartaco y unos setenta gladiadores más se escaparon de su escuela y establecieron un campamento en las faldas del Monte Vesubio, a unos treinta y dos kilómetros de distancia de Capua. Desde este lugar comenzaron a organizar ataques a propiedades cercanas.

Poco a poco se empezó a tener noticia de sus actividades de otros esclavos fugitivos engrosaron las filas de rebeldes. Así, lo que en un principio parecía ser un improvisado golpe libertario se fue convirtiendo en una significativa insurrección. Desde Roma se envió un contingente militar de unos 3000 soldados para sofocar el levantamiento, con lo cual cabe suponer que el número de esclavos congregados bajo el mando de Espartaco debía ser alto. El comandante romano, Cayo Claudio Glaber, sitió la fortaleza de los esclavos, pero estos lograron escaparse por las montañas usando cuerdas elaboradas con lianas.

Con la ayuda de armas improvisadas, luego atacaron a los romanos por la espalda y los derrotaron. Otros esclavos se unieron a la causa de Espartaco y sus hombres. Muchos de ellos eran trabajadores agrícolas y pastores sanos y fuertes, que vivían en espacios abiertos. Los esclavos adquirieron mejores armas y caballos, que tal vez les proporcionaban los recién llegados. Al cabo de algunos meses formaron un ejército poderoso y bien organizado, capaz de poner a tambalear el poder de Roma.

Al año siguiente, 72 a. de C., los esclavos podían desplazarse por amplios territorios del sur de Italia, donde perpetraban ataques y recogían adeptos. El ejército romano nombraba nuevos comandantes, pero ninguno de ellos lograba derrotar a los rebeldes. Esto convenció a las autoridades romanas de la importancia de tomar medidas muy serias. Los dos cónsules de ese año (Lucio Gelio Publicóla y Cneo Cornelio Léntulo Clodiano) llegaron con sus legiones a aplastar las fuerzas rebeldes de una vez por todas. Los cónsules eran la mayor autoridad civil y militar de la Roma republicana, y eran elegidos anualmente por el Senado. Como era evidente, los romanos sentían que Espartaco y su ejército representaban una seria amenaza para la seguridad del Estado.

En esta ocasión, el ejército romano obtuvo una rápida victoria. Uno de los principales lugartenientes de Espartaco, un galo llamado Crixo (el nombre significa “de pelo rizado” en latín), con 3000 esclavos bajo su mando, se separó del bloque principal del ejército. El cónsul Gelio lo persiguió, lo venció y lo mató en un promontorio rocoso cerca de Foggia, en la costa del Adriático, en Apulia.

Espartaco comenzó a desplazarse hacia el norte. Gelio lo persiguió desde el sur, mientras que Léntulo trató de cerrarle el paso desde el extremo norte. Espartaco los derrotó a ambos y obtuvo otra victoria, esta vez sobre el comandante de las fuerzas romanas en la Galia cisalpina, Cayo Casio Longino.

Esta batalla tuvo lugar en Mutinae, cerca de la actual Módena, ubicada a poco más de 640 kilómetros al norte de la escuela de gladiadores de donde había huido Espartaco. Los comandantes de las fuerzas romanas tuvieron que batirse en retirada, pero Espartaco, en lugar de sacar a su ejército de Roma y cruzar los Alpes, se dirigió al sur y comenzó a hacer el camino de regreso al lugar de donde había partido. Las autoridades romanas enviaron un ejército más grande que los anteriores para buscar al insurrecto.

El comandante, Marco Licinio Craso, uno de los hombres más ricos de la historia de Roma, era un político y militar de avasalladora influencia y ambición. La fortuna personal de Craso daba para pagar este ejército, y cuando fracasó su primer ataque a Espartaco, decidió instaurar un sistema de disciplina que consistía en “diezmar” el contingente. El ejército era dividido en grupos de diez legionarios y de ellos se sacaba uno.

La víctima escogida era golpeada o apedreada por sus nueve compañeros, hasta morir. En el año 71 a. de C., en el lejano suroeste de Italia, Craso logró llevar a los esclavos rebeldes a una posición en la que pudo vencerlos. Espartaco fue asesinado. Seis mil esclavos recapturados murieron crucificados en la vía Apia, que lleva a Roma. Era una advertencia para aquellos que pensaran en desafiar la autoridad de la República. Craso fue recibido con una ovación.

Espartaco debía saber que él solo no iba a poder acabar con la institución de la esclavitud. Su rebelión no era un intento de cambiar el sistema. Simplemente deseaba ser libre, tal vez regresar a la patria que lo había visto nacer y vivir sin pertenecerle a otra persona. Por esta razón, su levantamiento ha sido el símbolo perenne de la libertad. Espartaco no tenía forma de obtener una victoria permanente y, sin embargo, en su intento de liberarse de las cadenas de la esclavitud —aunque fuera por un momento— estaba dando expresión a una esperanza que compartían todos aquellos que querían ser libres.

soldado romanos

Los pretorianos constituían la guardia selecta que defendían la ciudad de Roma.

Las insurrecciones de esclavos -en el Imperio Romano, tuvieron lugar, inicialmente, en Sicilia y Asia Menor. Los gladiadores que huyeron de Capta (ciudad de Campania que he lleva el mismo nombre) se atrincheraron en primer lugar en e cráter del Vesubio. Luego marcharon a la Lucania. Tomaron Metaponto y Thurii, antigua; colonias griegas conquistada; por los romanos.

En Thurii e yantaron su campamento permanente. La segunda campaña de Espartaco fue en dirección a los Alpes, que, tal vez, él pretendió cruzar. A la altura de monte Gargano se apartó de grueso de las tropas el ejercito de Crixo, que fue destruido pelos romanos. Costeando el mar Adriático, Espartaco llegó hasta el valle del río Po. En Módena derrotó nuevamente a le: romanos y celebró los funerala: de Crixo. Comenzó entonces i. tercera campaña.

El ejército servil derrotó a otro cónsul que reunió apresuradamente a sus tropas, pero, en vez de marchar sobre Roma, se detuvo en le: Apeninos, a pocas jornadas :e distancia. Se retiró luego, pe seguido por Craso, hasta el s. de Italia (Reggio). La cuarta campaña se inició en Reggio alcanzó Brindisi, pero luego Espartaco decidió enfrentar ; Craso en Lucania, antes de que llegasen las tropas de Pompeyo. En un lugar desconocí: próximo al río Sílaro, Espartaco fue derrotado.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
50 Cosas que Debe Saber de la Historia Mundial
Wikipedia

Vida de los esclavos en las plantaciones Esclavos Rebeldes Rebelión

Vida de los Esclavos en las Plantaciones

LA VIDA DE LOS ESCLAVOS EN LAS PLANTACIONES EN EL SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS: En los años de la década de 1850 los hacendados practicaban la suntuosa hospitalidad que exigía su posición social. Muchas de las casonas simulaban ser plantaciones, pero en realidad se mantenían gracias a las verdaderas plantaciones lejanas, en la zona algodonera, en la costa del arroz o en los campos de azúcar de Louisiana. Empero, dependían en su totalidad de la fuerza de trabajo de los esclavos.

La Casa Grande Algunos propietarios habitaban mansiones, erigidas según un estilo clásico que posteriormente se conocería como “griego renovado”. Esta elegante casona del Míssissippi data de 1850.

Pero no todos los hacendados vivían tan fastuosamente. Muchos habitaban casas simples o, incluso, una “cabaña doble”: dos estructuras adyacentes de troncos con un corredor de ventilación entre ellas, unidas por un techo común. Algunos se dedicaban más a criar cerdos y vacas, que a cultivar la tierra. Había terratenientes que, en vez de trabajar, se dedicaban a la diversión. Pero era más común el hacendado escrupuloso y trabajador, que se entregaba por completo a las cosechas, la mano de obra y la contabilidad.

Con frecuencia, los pequeños propietarios supervisaban personalmente las labores de plantación, cultivo y cosecha; inspeccionaban a diario las labores en el campo y supervisaban a caporales y capataces, que generalmente eran esclavos de confianza. Los dueños de extensiones mayores contrataban supervisores, a quienes daban detalladas instrucciones por escrito sobre el manejo de los esclavos y la administración de las plantaciones.

Si trabajaban para amos codiciosos, los esclavos generalmente eran obligados a trabajar en cuadrillas, siguiendo una rigurosa rutina. Los despertaban con campanas o trompetas; luego, los peones iban al campo donde, de acuerdo con el cultivo y la estación, llevaban a cabo una diversa gama de labores requeridas para el éxito de la empresa.

Tras una corta pausa a mediodía, los peones retomaban el trabajo hasta el anochecer: sólo entonces volvían a sus chozas. Ahí dedicaban un rato a sus huertos, donde cultivaban verduras para complementar su ración semanal de un saco de maíz y dos kilogramos de tocino por peón. Las esclavas trabajaban en los campos al igual que los hombres, además de encargarse de cocinar para la familia, de la limpieza doméstica y la crianza de los hijos, que comenzaban a trabajar desde los 10 años. Ancianos y ancianas tenían las obligaciones de hilar, reparar cercas y vigilar a los niños más pequeños.

No todos los esclavos de las haciendas eran peones. Muchos trabajaban en la mansión del amo como mayordomos y cocheros, o camareras, cocineras y lavanderas. Los sirvientes iban mejor vestidos y alimentados que los peones; algunos se consideraban a sí mismos como esclavos-aristócratas. Las haciendas más grandes también disponían de alhamíes, carpinteros, toneleros y herreros.

Esclavos rebeldes - Castigo a los esclavos

Castigo corporal Ante su amo, que fuma un puro, azotan a una esclava atada a un poste; también está presente su familia, que mira con azorada resignación. Delitos como la indiferencia o la desobediencia eran castigados hasta con 20 azotes.


La esclavitud era un sistema de coerción inhumano. Los amos controlaban a las cuadrillas con azotes en público, o bien los encadenaban o los encarcelaban. Los humillaban, obligándolos a vestir ropas femeninas o a realizar tareas indignas.

Pocos amos ejercían el control mediante recompensas. Algunos proporcionaban vacaciones, nombramientos de conductor o trabajos especializados, o bien, ropa, comida y tabaco adicionales, mayores parcelas para los huertos y la venta de los excedentes. Incluso unos cuantos concedían permisos para salir de la plantación o estimulaban la educación formal, que estaba prohibida en muchos estados.

En cierto modo, lo más cruel de la esclavitud era la total alteración de la vida familiar. Los amos acababan las familias, al vender a esposos e hijos por separado. Tales ventas eran, a veces, un castigo, pero con frecuencia, eran el dictado de las circunstancias financieras de los propietarios.

Para muchos esclavos, la vida en las plantaciones sureñas era intolerable; huyeron hacia la libertad de los estados más al norte y a Canadá. La mayoría se liberó gracias al viaje que realizaban por el llamado “tren subterráneo”: una organización secreta que los escondía; les daba comida, ropa y cobijo, y la oportunidad de emprender una nueva vida en mejores condiciones.

Esclavos en las Plantaciones

Usando gorros para protegerse del sofocantes sol de Lousiana los esclavos cañeros trabajan sin cesar durante 12 horas, para hacer un pequeño descano cada varias horas. Vivían en humildes chozas de troncos y ladrillos.

Los fugitivos aprovechaban la oscuridad para escapar; con frecuencia se disfrazaban con bigotes, pelucas, velos, e incluso polvos faciales, para hacerse pasar por blancos. En la jerga ferroviaria, se les llamaba “pasajeros” o “carga”. Las casas, bodegas, granjas, cuevas y graneros donde se ocultaban eran las “estaciones”, y “conductores”, todos aquellos que los ayudaran. El “tren” tuvo su máxima actividad entre 1840 y 1860, cuando anualmente un millar de esclavos viajaron por la red clandestina tendida entre 14 estados del norte, incluyendo Illinois, Indiana y Ohio, cuyas fronteras con el sur constituían la división geográfica y cultural entre norte y sur.

A veces, los fugitivos efectivamente bajaban en tren, aunque la mayoría se desplazaba a caballo o en carreta. acompañados de guías.

El “tren” contaba con muchos simpatizantes. Entre ellos, la novelista Harriet Beecher Stowe, cuyas experiencias con prófugos le inspiraron la vigorosa novela antiesclavista, La cabaña del tío Tom, publicada por entregas en un periódico, entre 1851 y 1852. El poderoso mensaje propagandístico de la novela creó conciencia en toda la nación: hizo de la esclavitud uno de los principales motivos para que se iniciara la Guerra Civil.

La indignación de la escritora Stowe fue desatada por la infame ley de esclavos prófugos, promulgada en 1850: dictaba que todo aquel que ayudara a un fugitivo podía ser multado sobremanera y encarcelado por seis meses. Si no arrestaban a un fugitivo, los policías podían ser multados hasta por 1,000 dólares. De ser atrapado, el esclavo no tenía derecho a recibir la ayuda de un abogado defensor ni a juicio ante un jurado.

La ley fue condenada por los liberales, y aprovechada por mercenarios cazadores de hombres, generosamente recompensados por cada esclavo recapturado. Aun después de abolir oficialmente la esclavitud en 1865, los negros sufrieron la marginación a la que los sometían reglamentos como las llamadas leyes “Jim Crow”, que buscaban perpetuar la segregación racial, o a través de organizaciones como el Ku Klux Klan.

Fundado en Tennessee, en 1866, como un club social de veteranos confederados, el Klan se modificó política y racialmente al año siguiente, al fijar como objetivo la supremacía blanca. Sus miembros, vestidos con túnicas blancas, perseguían a los negros libres: los azotaban y asesinaban en una serie de salvajes incursiones nocturnas.

Sin embargo, el régimen de crímenes y secuestros del Klan desembocó en su disolución en 1869; fue prohibido por una ley que decretó la ilegalidad de privar a todo ciudadano —blanco o negro— de sus derechos civiles.

Fuente Consultada: Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Historia de Los Esclavos Trata de Negros Esclavitud Comercio Vida

Historia de Los Esclavos – Trata de Negros

La esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas, por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla, emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso disponer libremente de su vida.

Hombres y mujeres de origen africano eran traídos por la fuerza y vendidos como esclavos en América. A diferencia de los indígenas, los esclavos eran considerados propiedad de sus amos y podían ser comprados o vendidos, e incluso marcados o mutilados para impedir sus fugas.

España introdujo esclavos negros sobre todo en el Caribe para paliar la escasez de mano de obra indígena, pero también en otros territorios. Como los africanos no se adaptaron a los trabajos en zonas altas, no fueron utilizados en la extracción de plata de las montañas. En cambio, fueron empleados en las grandes plantaciones que producían algodón, tabaco, caña de azúcar u otros cultivos. También se utilizaban en el servicio doméstico.

Los ingleses también introdujeron esclavos en América del Norte y los portugueses en Brasil para sus plantaciones de algodón y azúcar. Los esclavos eran comprados a autoridades locales africanas o secuestrados violentamente en sus aldeas del centro y sur de África, y luego llevados hacia los puertos comerciales portugueses de Mozambique. Desde allí eran amontonados en barcos que los trasladaban a los mercados de esclavos americanos. Muchos de ellos no sobrevivían al viaje.

ANTECEDENTES: Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y plantaciones morían a millares.

Además, una vez cristianizados, se convertían en súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles comenzarán a llevar a América a esclavos africanos.

Además, existía ya una tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto imitaron esta práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.

El primer encuentro de los americanos con los negros provenientes de África fue en el siglo XVII. Los negros se transformaron en esclavos porque los americanos tenían una gran necesidad de mano de obra. Fueron considerados inferiores desde el punto de vista étnico y en la actualidad constituyen la minoría más importante en los Estados Unidos.

Sufrían crueldades que poco a poco los fueron anulando como personas; lograban a través del castigo que ellos mismos perdieran la esperanza de ser “libres”. La compraventa de esclavos pasó a ser una importante fuente de ingresos, sobre todo en el sur de los Estados Unidos.

Una razón de la asombrosa cantidad de esclavos, naturalmente, era la alta tasa de mortalidad. A los esclavos se les apiñaba en forma apretada en buques de carga, de 300 a 450 por barco, y se les encadenaba en bodegas o calas sin instalaciones sanitarias ni suficiente espacio para permanecer de pie. Así permanecían durante su viaje i América, el cual duraba por lo menos cien días. La tasa de mortalidad alcanzaba diez por ciento, excepto  viajes más largos, en los cuales, debido a tormentas o vientos
adversos, la tasa llegaba a ser más alta. Los africanos que sobrevivían al viaje estaban expuestos a enfermedades ante las que tenían poca o ninguna inmunidad. La tasa de mortalidad era menor entre los nacidos y criados en el Nuevo Mundo. La nueva generación logró inmunizarse ante muchas enfermedades más graves. Los patrones pocas veces estimulaban a sus esclavos a tener hijos. Muchos de los dueños, sobre todo de las Antillas, creían que era menos caro comprar un nuevo esclavo que criar un niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, para que pudiera trabajar.

También en los siglos XVIII y XIX se siguió recibiendo esclavos.

Los negros tardaron mucho tiempo en reaccionar frente a semejante injusticia, para esto tuvieron que ponerse al tanto de la ley y al mismo tiempo debieron incorporar el sentido de la libertad. Entre otras cosas, esto significaba realizar acciones para luchar por sus derechos civiles. Recién a partir de la segunda mitad de este siglo lograron la igualdad de los derechos políticos.

Crear organismos políticos y sociales bajo la responsabilidad total de ellos era, tal vez, la única forma de encontrar su identidad. ¿Se podía seguir confiando en la voluntad de los blancos?

A pesar del creciente clamor de sentimientos humanitarios de los intelectuales europeos, el uso de esclavos negros parecía aceptable a los ojos de la sociedad occidental. Los europeos consideraban que los negros eran seres inferiores hechos para el trabajo de esclavos. No fue sino hasta la década de 1770 que la Sociedad de Amigos, conocida como Cuáqueros, empezó a criticar la esclavitud y excluyó de su iglesia a cualquier miembro que tuviera algo que ver con la trata de esclavos que el sentimiento europeo contra la esclavitud comenzó a surgir.

Incluso, no fue sino hasta la etapa radical de la Revolución francesa, en el decenio de 1790, cuando los franceses abolieron la esclavitud. Los británicos lo hicieron en 1807. A pesar de la eliminación del aprovisionamiento africano, la esclavitud persistió en los recién formados Estados Unidos hasta la Guerra Civil de la década de 1860.


Martín Luther King fue líder de la  lucha por los derechos civiles de tos negros norteamericanos. A partir de 1954 vivió con su familia en Alabama y éste fue el estado que se vio obligado a derogar sus leyes de segregación racial. King se convirtió en un héroe nacional. Por su intenso trabajo todos los Estados del Sur revisaron su legislación racista. En el año 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz. Siguió luchando hasta que fue asesinado.

Una historia cruel en el Río de la Plata

Dicen los libros —en este caso, Argentinos de origen africano de Marcos de Estrada— que el primer negro que llegó a América vino como explorador y no como esclavo. Se llamaba Alonso Prieto, y era piloto en la Pinta.
Luego, la historia hace un giro cruel: según de Estrada, sesenta millones de personas fueron cazadas en África para servir en América. Ante los ojos de los blancos, todos eran, sencillamente, “negros”. Había gente de Camerún y Congo —conocidos como “congos”—, estaban los “benguelas”, de Angola, los “cafres”, de Mozambique y Madagascar, y los “mandingas”, de Guinea, entre otros. Ni siquiera tenían todos el mismo color de piel, porque en la cacería cayeron también africanos de origen árabe.

La cantidad de negros en la Reina del Plata disminuyó muy rápidamente. En 1778 había en Buenos Aires 24.362 personas, de las cuales 7.235 —el 29,7 por ciento— eran afroargentinos. En 1806 eran el 30,1 por ciento. El censo de 1836 arroja un 26por ciento de negros. Dos años después, aunque con resultados incompletos, el censo da 26,1. Desde entonces no se vuelve a discriminar por raza en las mediciones hasta 1887. En ese año quedan 8.005 negros en Buenos Aires, el 1,8por ciento de la población.

Hay algunas explicaciones tradicionales para esta desaparición: dicen que los varones cayeron en la guerra contra el indio, contra el Brasil y contra el Paraguay. Y que las mujeres encontraron pareja en los hombres que venían solos de Europa. Dicen también que, por pobres, fueron las víctimas más fáciles de enfermedades como la fiebre amarilla de 1871.

DOCUMENTO: DIARIO DE UN CIUDADANO DE LA ÉPOCA: Una de las prácticas más abominables de la sociedad occidental premoderna fue la trata de esclavos del Atlántico, la cual alcanzó su climax en el siglo XVIII. Los negros eran transportados en navíos sobrecargados, desde la costa occidental de África con dirección a América para venderlos como esclavos y emplearlos como mano de obra en las plantaciones. Ya avanzado el siglo XVIII un creciente coro de voces planteó serias objeciones a este tráfico de seres humanos. Este fragmento menciona la crítica que hace a la trata de esclavos un escritor anónimo francés.

No bien han soltado sus anclas los barcos ante la costa de Guinea, el precio al que los capitanes han decidido comprar a los cautivos se anuncia a los negros, quienes compran prisioneros a varios príncipes y los venden a los europeos. Se envían regalos al soberano que reina en esa parte específica de la costa, y se concede permiso para la transacción. De inmediato, los esclavos son traídos por inhumanos intermediarios como otras tantas víctimas arrastradas a un sacrificio.

Los hombres blancos que codician esa parte de la raza humana los reciben en una choza pequeña que han levantado en la orilla, donde ellos se encuentran atrincherados con dos cañones y veinte guardias. Tan pronto concluye la operación, el negro es encadenado y llevado a bordo del barco, donde se reúne con sus compañeros de sufrimiento. Aquí le vienen siniestras reflexiones a la mente; todo le azora y le asusta, y su incierto destino le produce la mayor ansiedad…

El navio iza velas con dirección a las Antillas, y los negros van encadenados a una cala del barco, una especie de lúgubre prisión donde la luz del día no penetra, y en la cual se introduce el aire por medio de una bomba. Dos veces al día se les distribuye algo de nauseabundo alimento. La pena que los consume y el triste estado al que están reducidos los haría suicidarse si no fuera porque están privados de todo medio de atentar contra sus vidas. Sin ropa de especie alguna, les sería difícil ocultar a los ojos vigilantes de los marineros de turno algún instrumento idóneo para aliviar su desesperación.

El temor a una revuelta, como ocurre algunas veces en el viaje desde Guinea, es la base de un interés común y produce tantos guardias como hombres hay en la tripulación. El menor ruido o una conversación secreta entre dos negros se castigan con la mayor crueldad. En todo momento, el viaje se hace en continuo estado de alarma de los hombres blancos, quienes temen una revuelta, y en cruel estado de incertidumbre por parte de los negros, que no saben la suerte que les espera.

Cuando el navio llega a puerto en las Antillas, se lleva a los esclavos a una bodega, donde se les exhibe, como cualquier mercancía, a los ojos de los compradores. El dueño de la plantación paga según la edad, fuerza y salud del negro que está comprando. Hace que se lo lleven a su plantación, y allí lo recibe un supervisor que a partir de entonces se convierte en su torturador. Para domesticarlo, al negro se le conceden algunos días de descanso en su nuevo lugar, pero pronto se le da una azada y una hoz, y se le incorpora a un grupo de trabajo. Cesa entonces de preguntarse sobre su destino; comprende que sólo se demanda de él trabajo. Pero aún no sabe cuan excesivo será ese trabajo. En realidad, su trabajo comienza al alba y no termina antes del anochecer; se interrumpe sólo dos horas para la cena.

El alimento que se le da por semana a un negro desarrollado por completo consiste en un kilogramo de carne de res o bacalao salados y dos cazos de potade tapioca… A un negro de doce o trece años o menos se le dá sólo un cazo de potaje de tapioca y medio kilogramo de carne o bacalao. En lugar de alimentos, algunos dueños de plantaciones  les dan a sus negros la libertad de trabajar para si cada sábado (y domingo); otros son menos generosos y sólo les conceden libertad los domingos y días festivos.

LOS ESCLAVOS EN ESTADOS UNIDOS
MUCHOS FACTORES
contribuyeron a que se produjera la guerra civil americana, aunque el esclavismo fue el desencadenante del conflicto entre el Norte y el Sur. El esclavismo se abolió en los estados industrializados del Norte, y algunos de sus habitantes, conocidos como abolicionistas, presionaron para que se aboliera la esclavitud en todo el país. Pero ésta era esencial para la economía agrícola sureña, que dependía del cultivo del algodón y del trabajo esclavo en las plantaciones. Hacia 1860 existían 4 millones de esclavos en el Sur.

PARTIDARIOS Y DETRACTORES DE LA ESCLAVITUD
Los acuerdos políticos mantuvieron la paz durante décadas, pero a mitad del s. XIX las tensiones crecieron. Muchos de los norteños aceptaban que se conservara la esclavitud en el Sur, aunque no querían que se extendiera a los nuevos territorios del oeste. La Kansas-Nebraska Act (1854) y la decisión de la Corte suprema, conocida con el nombre de Dred Scott (1857), dejaban una cierta vía para la expansión del esclavismo en el oeste. Los sureños se alarmaron con la actividad de los abolicionistas. El punto álgido de sus recelos ocurrió cuando el activista John Brown (1800-59) intentó, sin éxito, provocar una sublevación de esclavos en el sur.

ELECCIÓN DE LINCOLN
Abraham Lincoln (1809-1865) ganó las elecciones presidenciales de 1860. Al ser el candidato del partido republicano, que se oponía a la propagación de la esclavitud, los políticos sureños se negaron a acatar su autoridad. Los estados del Sur empezaron a separarse de la Unión, formando la Confederación de Estados de América. Lincoln creía que los estados no podían decidir por sí solos su separación de la Unión, por lo que se decidió a usar la fuerza para mantener la unidad en todo el territorio.

LIBERTAD PARA LOS ESCLAVOS
Al principio, Lincoln sostenía que la guerra estaba motivada para preservar la Unión, pero en 1862 llegó a la conclusión de que la esclavitud se debía abolir. La Proclama de Emancipación, que entró en vigor a partir del 1 de enero de 1863, concedía la libertad a los esclavos de los estados segregados. La decimotercera enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada en 1865, abolía la esclavitud en los Estados Unidos para siempre.

RECONSTRUCCIÓN
La guerra civil dejó al sur totalmente arruinado y desde 1867 hasta mitad de la década de 1870 los estados ex confederados estaban bajo el dominio federal (gobierno de los Estados Unidos). Este período se conoció como la Reconstrucción. Los blancos derrotados dirigieron su furia hacia los esclavos liberados y fundaron organizaciones terroristas como el Ku Klux Klan. Aunque las leyes federales garantizaban los derechos civiles y políticos de los esclavos liberados, no tuvieron fuerza para hacerlas cumplir cuando finalizó la Reconstrucción. Los negros del Sur no recuperaron sus derechos hasta 1960.

Fuente Consultada:
Ciencias Sociales 8° EGB Borgognoni – Cacace
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

 

La Esclavitud en Roma y Grecia Rebelion de Esclavos Espartaco romano

La Esclavitud en Roma y Grecia

La dialéctica del amo y el esclavo explica, en parte, para Marx, las sociedades de la Antigüedad. Pero las cosas no son simples, y la esclavitud adoptó, particularmente en el mundo grecolatino, las formas más diversas.

Por ejemplo, en la Atenas arcaica existía la esclavitud por deudas, cuidadosamente mantenida por los ricos, que de tal modo podían apropiarse, a precio muy barato, de la fuerza de trabajo de las masas pobres. Solón puso fin, con sus reformas democráticas, a tal tipo de explotación.

Por lo demás, el esclavo fue siempre un extranjero, un prisionero de guerra o una víctima de razzias. Los grecolatinos, en efecto, consideraban escandalosa la servidumbre de hombres pertenecientes a los mismos países que ellos, e intentarían evitarla.

Una vez vendido, el esclavo quedaba, o bien afecto al trabajo doméstico de la casa de un rico (y entonces se convertía en criado, cocinero, bailarín, o incluso secretario, médico o preceptor), o bien era empleado en los campos, en las minas o en los talleres, o explotado por el Estado en los trabajos públicos, o, por último, arrojado como pasto a la multitud, como gladiador, en los juegos del circo.

El número de esclavos alcanzó su punto culminante en el periodo de las guerras de conquista, entre los s I a.C., y I d.C. Después disminuyó progresivamente, y ello tanto más cuanto que la manumisión se convirtió en una práctica común.

Esclavitud

¿Se conoce el origen de la esclavitud? La aparición de una clase de esclavos no es posible más que en el seno de pueblos sedentarios que tienen a su disposición recursos alimenticios suficientes. Los primeros antecedentes escritos de la esclavitud se remontan a Sumer. La práctica se menciona también en la Biblia: en el Éxodo, Moisés recomienda para el «servidor extranjero», el reposo del séptimo día, «a fin de que recobre las fuerzas».

¿Cómo se concebía en la Antigüedad? Para Herodoto, la vida económica resulta imposible sin instrumentos, y determinados hombres, al no tener que ofrecer más que su fuerza física y su capacidad de obediencia, están destinados a convertirse en «instrumentos vivientes». Esta teoría, que asimila el esclavo al animal doméstico, fue admitida por todo el mundo antiguo. En Sumer, el esclavo se desplazaba sujeto a lazo mediante un anillo que se la pasaba por la nariz. En Roma llevaba un collarín con el nombre de su amo. En las minas y en las galeras, era marcado con hierro al rojo en la frente, y después encadenado. En contrapartida, y como quiera que, como el ganado, representaban un capital importante, se les alimentaba suficientemente y se les trataba con bastante consideración.

La revuelta de Espartaco representó para Italia lo que el levantamiento y la huida de 20.000 mineros esclavos del Laurión había sido para Grecias un episo­dio de la lucha de los esclavos contra las espanto­sas condiciones de vida. En el año 73 a.C., un gladiador de origen tracio, Espartaco, se rebela con 72 de sus compañeros. Partiendo de Capua, reúne una turba numerosa y consigue hacer del Vesubio una fortaleza. Roma se encuentra, a la sazón, debilitada por campañas lejanas y, en un primer momento, Espartaco logra vencer a los ejércitos consulares y ocupar la Campania. Su designio es, en efecto, que los esclavos franqueen los Alpes para regresar a sus países de origen. Roma inviste entonces con todos los poderes a un tal Craso, quien, con 10 legiones perfectamente disciplinadas, bloquea a Espartaco en una península de Locania. El gladiador encuentra la muerte en el curso de este asalto, sus desorganizadas tropas son aplastadas y los supervivientes son crucificados en el camino de Roma.

¿Cuál fue el mayor mercado de esclavos? Los mercados de carne humana eran numerosos en la Antigüedad, pero el más importante de todos fue el de Delos. La fortuna de este puerto franco se debió a las compras masivas de los ricos romanos y a las facilidades locales de aprovisionamiento. Podían encontrarse allí hasta niños vendidos por sus padres, pero, sobre todo, prisioneros reclutados por los piratas en las costas circundantes. Algunos revés r.€t Asia Menor (Bitinia, Capadocia) no dudaban en vender a sus súbditos. De todo esto resultaba un tráfico intenso: Estrabón informa que Delos era capaz de recibir y dar salida hasta a 10.000 esclavos diarios.

¿Cuál fue la suerte de los esclavos en Grecia? En la Grecia clásica, los esclavos eran mas numerosos que los hombres libres. Podían ser descendientes de poblaciones vencidas sometidas, como los ilotas, aunque los reas numerosos eran los bárbaros derrotados. Sus tareas eran muy variadas. Los más miserables eran los que estaban empleados en las minas. Muchos trabajaban en talleres o compartían la vida de los campesinos. Otros eran domésticos y pedagogos. Y otros, por su parte, eran dedicados a trabajos burocráticos. En Atenas los agentes de policía eran llamados los “arqueros escitas“, a causa del origen de la mayoría de ellos. Provistos de una cuerda pintada de rolo se ocupaban de mantener el orden en las asambleas del pueblo. En general, los atenienses trataban bien a sus esclavos, que podían recobrar fácilmente su libertad.

¿Y en Roma? En tiempos de la República, los esclavos poco numerosos, formaban «parte de la familia.. Con las conquistas, la esclavitud alcanza proporciones muy distintas: en 10 años, un millón de galos caen bajo régimen de servidumbre. Los esclavos se hacen tan numerosos vanos millones en la península), que sus propietarios ignoran con frecuencia hasta su nombre. Este anonimato autoriza todo tipo de crueldades. Vedius Polion, que alimentaba a sus morenas con esclavos, era un caso aislado, pero los castigos eran siempre terribles y llegaban incluso hasta la muerte.

¿Cómo evolucionó la esclavitud? Después de los años sombríos de las guerras serviles, es decir, de los levantamientos de los esclavos de los s. III a.C., la influencia de las doctrinas orientales produce una mejoría de la suerte de los esclavos que, además, trabajan menos. Al mismo tiempo, con el final de las guerras de conquista y la decadencia de los grandes mercados, su número disminuye. Tal baja de rendimiento y de reclutamiento anima a los romanos a multiplicar las manumisiones con lo que se constituye una nueva clase, cada vez más poderosa e influyente: bajo Claudio y bajo Nerón es posible encontrar libertos a la cabeza del Estado. A finales del Imperio, solo los vastos dominios de Oriente, las minas y los talleres del Estado siguen empleando muchos esclavos.

¿Qué papel desempeñó el cristianismo? Al honrar a los humildes, el cristianismo primitivo goza de un gran prestigio en el mundo de los esclavos, pero los Padres de la Iglesia no se oponen a la institución. San Pablo, en la Epístola a los efesios, pide al esclavo que sirva al amo con dedicación, pues cada cual. sea libre o sea esclavo, recibirá del Señor el bien que haya hecho». San Agustín, por su parte estima que la autoridad y la obediencia son la base de la sociedad, y que la esclavitud no puede ser más que la sanción del pecado puesto que el hombre nace libre. Pero en cualquier caso, el amo debe ser bondadoso.

PARA SABER MAS….
EL NEGOCIO DE LA ESCLAVITUD EN ROMA ANTIGUA

La esclavitud fue uno de los puntales básicos de la economía romana. Y en opinión de algunos cronistas e historiadores, también la causa mediata de la decadencia y caída del Imperio, porque aquellos individuos sin derechos convirtieron en haraganes a los ciudadanos de pleno derecho. Se encargaban de todas las tareas, desde las más rudas hasta las más delicadas, a cambio de un mísero sustento y unas pobres vestimentas. Las campañas militares producían una cantidad ingente de ellos: se dice que la conquista de la Galia por César arrojó un saldo de un millón de esclavos subastados.

Eran negocio para cualquiera: hada el siglo II, se podía comprar un esclavo corriente por 1.500 denarios. El propietario lo llevaba a su casa, lo hacía trabajar para él y trataba de que tuviera descendencia con alguna de sus esclavas. Puesto que los hijos también eran de su propiedad, el negocio progresaba por sí mismo, y la pequeña inversión que suponía mantener al niño hasta que fuera productivo se compensaba con su trabajo gratuito e! resto de su vida. Organizándose bien, un ciudadano podía triplicar el número de sus esclavos en una sola generación. Las familias patricias de abolengo disponían de un verdadero ejército de esclavos que eran hijos, nietos y bisnietos de los que habían comprado sus nobles antepasados. Pero, además, algunos de ellos lograban reunir el precio estipulado para su libertad, de modo que, al cabo de veinte o o treinta años de trabajo, devolvían a sus amos la suma que habían pagado por ellos. A su vezf; ese dinero podía emplearse para comprar nuevos esclavos. (Fuente: Revista Muy Interesante N° 7)

DOCUMENTOS:
El temor romano hacia los esclavos

El estrato más bajo de la población romana estaba integrado por los esclavos. Se les utilizaba en gran medida en las faenas domésticas y en la corte, como artesanos de empresas industriales, gerentes de negocios y de otras vanadas formas. Aunque algunos historiadores han argumentado que a los esclavos se les trataba de una forma más humana en el Antiguo imperio, estos fragmentos, escritos por e historiador Tácito y por el nombre de estado Plinio, ambos romanos, prueban que todavía los esclavos se rebelaban contra sus amos a causa del maltrato. Muchos amos seguían viviendo con temor a sus esclavos, como lo atestigua e! refrán que dice: “Tendrás tantos enemigos cuantos esclavos poseas”.

  • Tácito, Los anales de la Roma imperial
    Un poco más tarde, el prefecto de la ciudad, Lucio Pedanio Segundo, fue asesinado por uno de sus esclavos [61 a. de C.]. Una de dos, o Pedanio se había negado a liberar al asesino, tras haber convenido un precio, o el esclavo, en una obsesión homosexual, encontró insoportable la competencia de su amo. Después del asesinato, la antigua costumbre exigía que todo esclavo que viviera bajo el mismo techo fuera ejecutado. Pero una multitud se reunió, ansiosa por salvar tantas vidas inocentes y comenzó el motín. La sede del senado fue asediada. Dentro, predominaba un sentimiento en contra de la excesiva severidad, pero la mayoría se oponía a cualquier cambio. Entre estos últimos se encontraba Gayo Casio Longino, que habló así cuando le tocó su turno…

‘Uno de sus esclavos asesinó de manera deliberada a un excónsul en su propia casa. Ninguno de sus compañeros esclavos lo impidió o traicionó al asesino; por lo que el decreto senatorial que amenaza a toda la casa con la ejecución todavía es válido. Exímanlos del castigo, si así lo quieren. Pero, entonces, si el prefecto de la ciudad no era lo suficientemente importante para ser inmune, ¿quién lo será? ¿Quién tendrá esclavos suficientes para protegerse, si los cuatrocientos que tenía resultaron ser muy pocos para Pedanio? ¿Quién puede confiar en su servidumbre, si incluso el temor por sus propias vidas no los obliga a protegernos?’ [La sentencia de muerte se cumplió.]

  • Plinio el joven a Acilo
    Este horrible asunto demanda más atención que una carta. Larcio Macedo, un senador y expretor, cayó víctima de sus propios esclavos. Según opinión general era un cruel y abusivo amo, demasiado presto a olvidar que su padre había sido esclavo, o quizá agudamente consciente de esto. Estaba bañándose en su casa, en Fromia, cuando de repente se encontró rodeado; un esclavo lo tomó por la garganta, mientras otros lo golpeaban en la cara, en el pecho y en el estómago, y —resulta desagradable decirlo— en sus partes íntimas.

Cuando pensaron que estaba muerto, lo arrojaron sobre el pavimento caliente, con el fin de asegurarse de que no estaba aún vivo. Ya sea que estuviera inconsciente o aparentara estar muerto, yació inmóvil, haciéndoles creer que, en verdad, había fallecido. Sólo entonces lo llevaron afuera, como si se hubiese desmayado por el calor, y lo recibieron los esclavos que le fueron fieles, mientras que sus concubinas corrían, gritando de manera frenética. Despertado por sus gritos, y revivido por el aire más fresco, abrió sus ojos e hizo algún movimiento, mostrando que estaba vivo, cuando ya no corría ningún peligro al hacerlo.

Los esclavos culpables huyeron, pero la mayoría de ellos fueron arrestados y comenzó la búsqueda de los demás. Revivieron a Macedo con dificultad, pero sólo por unos días; al menos, murió con la satisfacción de haber tomado venganza por mano propia, pues pudo vivir para ver que se infligía el mismo castigo que se aplicaba por asesinato. He ahí los peligros, los atropellos y los insultos a los que estamos expuestos. Ningún amo puede sentirse seguro porque sea amable y muestre consideración; dado que es su brutalidad, y no su capacidad de raciocinio, la que conduce a los esclavos a matar a sus amos.

Critica al Comercio de Esclavo

La Esclavitud Comercio de Esclavos Explotacion de negros Trata de

Comercio de Esclavos – La Explotación de Negros

El fenómeno de la esclavitud, universalmente repudiado hoy en día, ha sido sin embargo una frecuente en la historia de la humanidad. De hecho, en algunas épocas y lugares ha constituido el pilar básico de la estructura económica    

La esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas, por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla, emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso disponer libremente de su vida.

Tradicionalmente han existen dos tipos principales de esclavitud, la doméstica, en la que los esclavos o siervos -realizan labores auxiliares en el hogar, y la «productiva», propia de los sistemas económicos esclavistas, en la que desempeñan las tareas más duras del sector primario, como el cultivo de las tierras o la minería.

Para recuperar la libertad preveían dos formas principales: la manumisión por parte del dueño o el pago de un rescate económico, que podía efectuar el mismo esclavo, si era capaz de reunir la cantidad necesaria.

La esclavitud en la Antigüedad y en la Edad Media

La institución de la esclavitud, cuyo origen es muy antiguo, está ya presente las primeras fuentes escritas conservadas. Las civilizaciones mesopotámicas egipcia la conocieron, e incluso la Grecia del periodo clásico, cuna de la democracia, practicó el esclavismo. La prosperidad de la Atenas de Pericles se basaba, en el comercio, muchos de cuyos productos eran manufacturados por esclavos, en la agricultura y en la minería de la plata, que también empleaban manó obra esclava.

La Roma republicana e imperial conoció un sistema económico —«modo de producción» en la terminología marxista— esclavista, gracias a una abundante mano de obra procedente de las victoriosas guerras de conquista. Los esclavos trabajaban en las minas, remaban en las galeras y cultivaban los campos.Incluso en las ciudades eran numerosos, pues la esclavitud doméstica estaba generalizada entre las familias pudientes. Estos siervos domésticos tenían unas condiciones de vida menos duras que a los demás. Por otra parte, existía un gran, número de esclavos con conocimientos especializados, que desempeñaban diversas funciones y gozaban de cierta consideración: orfebres, médicos, secretarios, mestros, etc. Mención aparte merecen los gladiadores, generalmente prisioneros de guerra que no llegaban a integrarse en el sistema productivo; algunos, convertidos en auténticos profesionales, alcanzaban la libertad merced a sus hazañas en el circo. En el siglo I a. C. el gladiador Espartaco encabezó una revuelta de esclavos que hizo temblar a la misma Roma; los rebeldes fueron finalmente derrotados por el cónsul Marco Licinio Craso y ejecutados la mayor parte de los supervivientes.

Con el paso del tiempo, el esclavismo romano fue decayendo por acción de varios factores. Por un lado, el fin de las conquistas redujo las aportaciones de nuevos contingentes de esclavos; sometidos a duras condiciones de vida, padecían altos índices de mortalidad, con lo que -su número se reducía considerablemente. Por otro lado, la influencia de ideologías como ‘el estoicismo o, el cristianismo introdujo una crítica moral al hecho de que un ser humano pudiera pertenecer a otro, como si fuera un objeto.

Además, la escasez de mano de obra rural a partir del siglo III movió a muchos propietarios a ligar a sus, esclavos a la tierra, concediéndoles un lote de terreno y permitiéndoles formar familias, para mejorar su productividad y asegurar la continuidad de la explotación. Con el tiempo, estos ‘esclavos asentados se irían fundiendo con los pequeños propietarios libres empobrecidos y convertidos en colonos, los cuales cedían la propiedad de sus tierras, que seguían cultivando, a cambio de la protección de un terrateniente poderoso: Juntos, conformarían en la alta Edad Media el grupo de los siervos de la gleba, con una condición jurídica semilibre, pero ligados a la tierra.

Tras la caída del Imperio romano y la desaparición de su régimen socioeconómico, el número de eslavos propiamente dichos se redujo drásticamente en la Europa feudal, sustituidos en gran parte por esta nueva clase de campesinos serviles; no obstante, existía aún un reducido número de siervos domésticos, normalmente extranjeros y no cristianos.

Fuera de Europa, otras civilizaciones también conocieron la institución de la esclavitud. Los musulmanes, a pesar de que el Corán recomendaba la manumisión desarrollaron un activo comercio de seres humanos durante la Edad Media.

La esclavitud en el mundo moderno

Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y plantaciones morían a millares. Además, una vez cristianizados, se convertían en súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles comenzarán a llevar a América a esclavos africanos. Además, existía ya una tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto imitaron esta práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.

Más tarde el resto de países europeos con posesiones en el Nuevo Mundo haría lo propio. Se calcula que entre los siglos XVI y XIX, unos doce millones de africanos, de los cuales alrededor de una cuarta parte murió en el camino, fueron trasladados a América e Inglaterra acabó convirtiéndose en la principal acaparadora del lucrativo negocio negrero, desarrollando un curioso comercio triangular. Desde Europa partían productos manufacturados (textiles, armas, alcohol, bisutería) hacia las factorías la costa africana occidental, donde se cambiaban por la mercancía humana, eufemísticamente llamada «ébano». Los proveedores solían ser reyezuelos local que vendían a los prisioneros hechos en sus guerras contra otras tribus, o tratantes profesionales que efectuaban razzias en el interior. Los esclavos eran transportados en condiciones infrahumanas a los mercados americanos, donde a cambio de ellos, se adquirían productos coloniales —tabaco, azúcar o metales preciosos— que, a su vez, se vendían en Europa.

La abolición de la esclavitud

En el siglo XVIII, la difusión de las ideas de la ilustración provocó un creciente movimiento de oposición a la esclavitud y al comercio de seres humanos, considerados una aberración moral. Fue sobre todo en Gran Bretaña, tradicionalmente la principal beneficiaria, donde aparecieron sociedades que propugnaban la abolición de esta práctica y que más tarde se extendieron a otros países. En 1770 la esclavitud se suprimió en los territorios metropolitanos de Francia, Gran Bretaña y Portugal. El proceso de revolución e independencia de la isla caribeña de Haití supuso por primera vez el fin de la esclavitud en una colonia americana, lo que se extendió al resto de las posesiones francesas. (1794), aunque Napoleón la restauró para traerse el favor  de las oligarquías terratenientes (1802). Paralelamente, varios países (Francia, 1791; Dinamarca, 1792; Gran Bretaña y Estados Unidos, 1807; Holanda, 1812; las Provincias Unidas del Plata, 1813, etc.) establecieron la prohibición del tráfico de seres humanos.

Pese a que en la actualidad la esclavitud está legalmente abolida, en diversas partes del planeta todavía existe  formas más o menos clandestinas de esclavitud. Muchos niños trabajan en la industria textil artesana de la India

Finalmente, las principales potencias decretaron la abolición total de la esclavitud: Gran Bretaña lo hizo en 1833; Francia y Holanda en 1848; Estados Unidos en 1865, en el contexto de una guerra civil que se libró en buena parte por este motivo, y España en 1870. Los países sudamericanos en su mayoría ya la habían prohibido en la primera mitad del siglo  XIX. El ejemplo de las sociedades occidentales fue progresivamente seguido en el resto del mundo; tras la abolición oficial por parte de los países de la península arábiga (1962) y Mauritania (1980), la esclavitud como institución quedó legalmente extinguida en todo el mundo.

En la actualidad, todavía existen modalidades más o menos clandestinas de esclavitud en países africanos y asiáticos, donde la miseria y el caos provocado Por las guerras civiles impiden su completa erradicación. Algunas formas de explotación laboral, en las que los trabajadores subsisten en condiciones ínfimas, Con salarios de miseria y una libertad muy restringida, se asemejan bastante a los horrores de las formas clásicas de esclavitud, por no hablar de las redes internacionales de prostitución.

Critica al Comercio de Esclavo

Resumen de la Revolución Francesa:libertad,fraternidad e igualdad -Consecuencias

Resumen de la Revolución Francesa

revolucion francesa

Pintura Sobre Las Luchas Durante La Revolución Francesa

La Revolución Francesa fue el cambio político más importante que se produjo en Europa, a fines del siglo XVIII. No fue sólo importante  para Francia, sino que sirvió de ejemplo para otros países , en donde se desataron conflictos sociales similares, en contra de un  régimen anacrónico y opresor, como era la monarquía. Esta revolución significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza feudal y del estado absolutista.

Durante el reinado de Luis XIV (1643-1715) (foto), Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absolutista, el poder de rey y de la nobleza era la base de este régimen, pero en realidad el estado se encontraba en una situación económica bastante precaria, que se agravó por el mal gobierno de Luis XV (bisnieto de Luis XIV), y que tocó fondo durante el reinado de Luis XVI, gobernante bien intencionado, pero de carácter débil, por lo que se lo llamaba el buen Luis.

“Los gastos militares y un lustro de malas cosechas crearon una gravísima situación social. La mayoría de la población se vio en la miseria mientras el lujo y el despilfarro del rey y la nobleza continuaban como si nada. Luis XVI se negó a realizar cualquier tipo de reforma y defendió los privilegios de la aristocracia frente al hambre de sus súbditos, que se estaban hartando de la injusticia.” Fuente Consultada: Felipe Pigna

 El mantenimiento de un estado absolutista demandaba mucho dinero, ya que:

* Existía un gran número de funcionarios en el gobierno y cada uno buscaba su propio beneficio

* Se tenía que mantener un gran  ejército permanente.

* La corte vivía rodeada de lujos.

Algunos ministros de Hacienda trataron de encontrar una solución a esta crisis, pero sus medidas sólo complicaron más la situación.

 Aparece un nuevo problema:

  • En envió de  tropas a América de Norte, para defender su posiciones territoriales, antes el avance de gobierno inglés, en la guerra de los Estados Unidos.
  • Consecuentemente la monarquía se endeudó mucho más.

 Soluciones Propuestas:

  • Se recurrió al tradicional intento de aumentar los impuestos.
  • Se trató de conseguir que la nobleza también aporte su correspondiente diezmo, medida que provocó la ira y oposición de esta última clase social, que estaba dispuesta a defender sus privilegios feudales, hasta el punto de enfrentar la monarquía.
  • Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles   mayores contribuciones.

Resumiendo:

a- La economía del país estaba arruinada.

b- Los nobles consecuentemente sufrían dramas financieros.

c- El clero no recibía el diezmo por parte del pueblo.

d- La burguesía quería acceder a cargos públicos.

e- Los campesinos estaban cansados del poder feudal.

La sociedad estaba compuesta por tres sectores sociales llamados estados.

El primer estado era la Iglesia; sumaba unas 120.000 personas, poseía el 10% de las guerras de Francia y no pagaba impuestos. Recibía de los campesinos el “diezmo”, es decirla décima parte del producto de sus cosechas. Sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones, y la educación estaba en sus manos. El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000personas. Dueños del 30 % de las tierras, los nobles estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos.

El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes. Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros. El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores. El tercer estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacia los peores trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venia ocurriendo en Inglaterra.

Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos. La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina.

Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social. Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía. Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional,  y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional.

En 14 de Julio de 1789, la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza, los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y toman la toman por la fuerza. Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo.

Paralelamente se produjo en las zonas rurales levantamientos de los campesinos contra los señores feudales, lo cuales fueron asesinados, y sus castillos saqueados e incendiados. A este movimiento social por la justicia y fraternidad de los hombres en 1789, se lo conoce como elGran Miedo.

La Asamblea Nacional estaba formada por la burguesía, que inicialmente para luchar contra la monarquía, lo hizo en forma unificada, pero en realidad la burguesía no era una clase social homogénea, sino que estaba dividida en la alta burguesía –banqueros, financistas, comerciantes, propietarios- y en la baja burguesía formada por los profesionales (abogados y médicos), pequeños comerciantes y dueños de talleres.

Cuando llegó el momento de decidir por la forma de gobierno, la alta burguesía apoyó a los girondinos, oriundos de la provincia de La Gironda, que querían llegar a un acuerdo con la monarquía e instaurar una monarquía constitucional, es decir, tenía una actitud moderadora respecto a los cambios políticos.

Por otro lado estaban los jacobinos, que tenían ideas más revolucionarias y de cambios radicales, con tendencia a la instauración de una república democrática, con derechos a la participación política y con la aplicación de medidas más equitativas para la repartición de la riqueza y la lucha contra el hambre popular. Dicho nombre proviene de que se reunían en asambleas, llamadas clubes , en un convento ubicado sobre la calle San Jacobo.

Los diputados de la asamblea, decidieron eliminar los privilegios de la nobleza, se les obligó a pagar impuestos y se eliminó el diezmo a la Iglesia. Pocos días después la asamblea dicta la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: igualdad, fraternidad y libertad.

Les interesaba la libertad para comerciar, la defensa de la propiedad privada y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

El 3 de Septiembre de 1789, se proclamó la Constitución de carácter moderado, en donde la alta burguesía había logrado prevalecer sus ideales, de negociar con el antiguo régimen, quedando a cargo del poder ejecutivo el rey (Luis XVI), el poder legislativo lo ejerció una asamblea formada por la burguesía y el poder judicial, se compuso de jueces electos. Se estableció que sólo podían votar aquellos que pagaban ciertos impuestos, y de esta manera se pone en evidencia que las banderas de igualdad proclamada por los revolucionarios tenía ciertas limitaciones.

La nobleza de esta manera se vio con sus poderes recortados, lo que los motivó a tratar de crear alianzas y buscar apoyos en otros países con gobiernos absolutista, y de paso tratar de evitar que estos movimientos se expandan a otros reinos, y para ello no había mas remedio que la guerra. Países como Austria y Prusia, atacaron a los franceses en los límites de su territorio y lograron contenerlos, pero los cuidados que tuvieron los países limítrofes con Luis XVI, hicieron evidente de la alianza que existía entre éste y la intervención extranjera, de esta manera el pueblo francés destronó al rey, y luego se lo decapitó. Más tarde fue ejecutada su mujer: María Antonieta. La asamblea nacional fue desplazada y un nuevo cuerpo de representantes reunidos en una Convención, comenzó a dirigir el nuevo gobierno republicano, liderado por la baja burguesía, dependiente del partido jacobino.

El cambio de mayor importancia es que ahora los representantes podían ser elegidos mediante el sufragio universal, permitiendo una mayor participación de sectores humildes y populares, llamados sans culottes (sin calzones).Desde 1792 los jacobinos lograron el control de la Convención, y sus principales activistas fueron:Dantón, Robespierre, Marat y Saint Just.

La república jacobina en el plano exterior debió frenar el avance de los ejércitos extranjeros, en el plano interior debió combatir la aristocracia, y terminar con la resistencia de los girondinos, que se oponían a la nueva forma de gobierno. Para tomar mejor partido de su control, los jacobinos hicieron alianzas con los sans-culottes, y durante 1793, se creó una institución destinada a establecer un rígido control de los opositores, y castigarlos duramente y aplicar la pena de muerte a todos aquellos que no apoyaban el sistema de gobierno republicano. Este instrumento fue dirigido en persona por Robespierre. Se trataba de mantener dominados a sus opositores, a través del miedo, por lo que se lo llamó: El terror revolucionario.

El gobierno revolucionario de 1793: Durante la guerra, en el interior de Francia hubo levantamientos organizados por partidarios de la monarquía y por grupos opuestos a la Constitución civil del clero. Ante la emergencia, la Convención decidió crear varias instituciones que tendrían a cargo el gobierno del país en la grave situación:

EL COMITÉ DE SALVACIÓN PÚBLICA: Integrado por nueve miembros con amplios poderes de gobierno.
EL COMITÉ DE SEGURIDAD GENERAL: Con atribuciones de policía y seguridad interna. Se dedicaba a investigar el comportamiento de los supuestos enemigos de la Revolución.
EL TRIBUNAL REVOLUCIONARIO: Con extensos poderes judiciales.

La medidas tomadas por la Convención no pudieron atender a todas las exigencias del sector popular, que seguían sufriendo la crisis económica. Se trató de llevar un control de precios para los alimentos básicos, aplicando severa penas a quienes no las acataban, pero no se logró el efecto deseado, lo que llevó al sector de los sans-culottes a romper su alianza con los jacobinos, creando una fisura y debilidad al partido gobernante.

Robespierre: Con Robespierre al frente, se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salvación Pública,  que suspendió algunas garantías constitucionales, mientras la situación de guerra pusiera en peligro la Revolución, y se utilizó el Terror, un estado de excepción, para perseguir, detener y, en su caso, guillotinar a los sospechosos de actividades contrarrevolucionarias. Ante la guerra y la crisis económica se tomaron toda una serie de medidas para favorecer a las clases populares y que fueron signo del nuevo carácter social de la República.

— La venta en pequeños lotes de los bienes expropiados a la nobleza para que pudieran ser adquiridos por los campesinos.

— Ley que fijaba el precio máximo de los artículos de primera necesidad y la reglamentación de los salarios.

— Persecución de los especuladores, confiscación de sus bienes y distribución de ellos entre los pobres.

— Obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria, prohibición de la mendicidad, atención a los enfermos, a los niños y a los ancianos.

— Proceso de descristianización, que comportó la sustitución del calendario cristiano por el que se iniciaba con la proclamación de la República y la sustitución del culto católico por un culto cívico; el de la razón.

Las reformas de Robespierre concitaron muy pronto la oposición de la mayor parte de la burguesía, que veía peligrar sus propiedades. Por otro lado, su forma de gobernar, dictatorial, desagradaba a muchos porque a cualquier crítica se respondía con la detención y la muerte. Cuando la guerra dejó de ser un problema y las victorias del ejército republicano garantizaban la estabilidad de la República, gran parte de los diputados de la Convención se pusieron de acuerdo para dictar una orden de detención contra Robespierre, que fue guillotinado el 28 de julio de 1794.

Conociendo la debilidad de este gobierno, la alta burguesía aprovechando la situación, y deseosos de terminar con los “excesos del populacho” en Julio de 1794, produjeron un golpe de estado, desplazando la república y creando un Directorio, que para lograr su autoridad se apoyaron en los militares. Los líderes de la Convención fueron guillotinados.

El Directorio, eliminó la libertad política de votar a los más humildes, se eliminó el control de precios y se tomaron medidas que favorecieron a los comerciantes y especuladores. Este nuevo régimen, el Directorio, fue contestado tanto por los realistas, partidarios de volver al Antiguo Régimen, como por las clases populares, de­cepcionadas por el nuevo rumbo político. Así, el sistema fue evolucionando hacia un autoritarismo, que acabó por recurrir al ejército y entregarle el poder. De todas maneras, el sector popular siguió pasando por las misma penurias de siempre y míseras condiciones de vida.

Entre los militares que apoyaban al Directorio, se encontraba Napoleón Bonaparte, que no tardó en hacerse del poder, mediante un golpe militar, aprovechando el gran prestigio que se había ganado en las diversas victorias militares en otros países. En 1799 se apoderó del gobierno se Francia, y se coronó como Primer Cónsul, concentrando cada vez más poder, hasta llegar a emperador en 1804. Con el tiempo la burguesía lo apoyó, ya que conservó muchos de los principios declarados en la Constitución, especialmente aquellos que beneficiaban a la burguesía más acomodada. A su vez estos lo apoyaban, porque evitaban el regreso de la república jacobina y del antiguo régimen aristocrático.

Consecuencias de la Revolución Francesa
1-Se destruyó el sistema feudal
2-Se dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta
3-Surgió la creación de una República de corte liberal
4-Se difundió la declaración de los Derechos del hombre y los Ciudadanos
5-La separación de la Iglesia y del Estado en 1794 fue un antecedente para separar la religión de la política en otras partes del mundo
6-La burguesía amplió cada vez más su influencia en Europa
7-Se difundieron ideas democráticas
8-Los derechos y privilegios de los señores feudales fueron anulados
9-Comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas
10-Se fomentaron los movimientos nacionalistas   

AMPLIACIÓN DEL TEMA
SOBRE EL TERROR REVOLUCIONARIO

Comandado por hábiles generales, el ejército revolucionario logró rechazar al enemigo: el 20 de setiembre de 1792, derrotó a los prusianos en Valmy, obligándolos a abandonar Francia, y el 6 de noviembre traspuso la frontera e invadió Bélgica.

El mismo día en que llegó a París la noticia de la gran victoria, de Valmy, el gobierno revolucionario proclamó la República.

Un mes más tarde, Luis XVI fue condenado a muerte como “reo de conspiración contra la libertad de la nación y de atentado contra la seguridad del Estado”. El 21 de enero de 1793, murió guillotinado en París, en la Plaza de la Revolución (actual Plaza de la Concordia).

La muerte del rey produjo la reacción inmediata de los más poderosos monarcas europeos. España, Holanda, Portugal, Rusia e Inglaterra se unieron a Austria y Prusia en su guerra contra Francia.

La situación se tornó de pronto muy grave. Mientras Francia se hallaba amenazada por el avance de tropas enemigas, una parte del pueblo comenzó a dar señales de hostilidad hacia los revolucionarios, acusándolos de haber provocado el ataque de las naciones europeas al dar muerte al rey. En Lyon, en el mismo París y especialmente en la Vandée, el pueblo se sublevó.

Los revolucionarios más decididos resolvieron proceder con rigor extremo: instituyeron el “Comité de Salud Pública”, bajo las órdenes de Maximiliano Robespierre, con la misión de condenar a muerte a todos los sospechosos de no adherirse a los principios de la Revolución.

En un año, a partir de julio de 1793, Robespierre envió a la guillotina a miliares de personas, sin entablarles proceso alguno. Este período se conoce con el nombre de “El Terror”.

FIN DE LA REVOLUCIÓN: La inaudita ferocidad de Robespierre acabó por disgustar a ¡os mismos revolucionarios: el27 de julio de 1794, muchos de ellos se rebelaron contra el sanguinario dictador, que fue detenido y enviado a la guillotina, juntamente con sus más crueles subalternos.

Así, con la muerte de Robespierre, el poder pasé a manos de hombres decididos a hacer triunfar los principios de la Revolución, sin dejarse llevar por excesos de violencia. En 1795, brindaron finalmente a Francia una Constitución que respetaba plenamente los derechos del hombre y del ciudadano, votados en 1789 por la Asamblea Constituyente. Prescindiendo de los deplorables actos de violencia, debe reconocerse que la Revolución logré mejorar considerablemente las condiciones políticas y sociales de Francia:

1) Fue abolido el absolutismo monárquico (e! pueblo pudo hacer valer su voluntad a través de sus representantes).
2) Fueron reducidos los privilegios de que gozaban los nobles y el clero.
3) Fue proclamada la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

La Revolución Francesa consiguió hacer triunfar los principios que habrían de cambiar radicalmente las condiciones sociales de la época.

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El Idealismo Aleman Filosofia en el siglo XIX Johann Gottieb Fichte

El siglo XIX: EL IDEALISMO ALEMÁN

En la segunda mitad del siglo XVIII hasta el Romanticismo, alrededor de 1800, la ciencia y el arte culminan unas transformaciones que se pueden resumir con los términos temporalización y humanización.

Temporalización significa en la biología y la cosmología la apertura de nuevas dimensiones de la historia de la naturaleza mediante puntos de vista evolucionistas.

Así, p. ej., la teoría kantiana del nacimiento de los sistemas solares a partir de una niebla de gases, y con ella también la teoría del nacimiento de la tierra, exigen la suposición de un espacio de tiempo para el nacimiento que no se encuentra en relación ninguna con la idea que se tenía entonces de la antigüedad de la tierra.

También la variedad biológica de géneros (mucho antes de Darwin) es lentamente historizada, es decir, frente a la suposición de una cantidad en principio idéntica de especies y de géneros, es entendida como el resultado de transformaciones a largo plazo. El mundo pasa a ser el producto de un proceso que se remonta hasta tiempos inmemoriales. En las teorías del lenguaje, de los signos y del arte, esta temporalización se muestra en la suposición de que los significados se forman en un proceso de concesión de sentido concreto que está determinado por síntesis temporales de la multiplicidad y que, además, tiene distintos aspectos en diferentes épocas. Según esto, los significados no son atemporales en un doble sentido. La idea barroca de que el mundo se podría representar a sí mismo de modo objetivo, por así decir, en una enorme tabla de signos, desaparece completamente. Una humanización, no entendida aquí como la creación de condiciones humanas, se muestra en el crecimiento de la antropología, de la ciencia del ser humano, en la medicina y en una incipiente sociología.

El idealismo alemán, recoge una preocupación por la libertad y la unidad frente al extranjero, esa pasión por la nación alemana, por analizar el concepto de pueblo (volkgesit). Los movimientos nacionalistas coinciden con este clima intelectual. Los temas principales de los filósofos idealistas serán entonces:

1. Desarrollo de la doctrina kantiana: Kant fue, en efecto, el punto de partida. Iniciador y maestro, no escapó a la crítica ni fue seguido fielmente. Pero no todo se redujo a él.

2. Preocupaciones religiosas: aparece un espíritu heterodoxo de carácter místico o panteísta. En el idealismo se plantea el problema de la relación entre lo finito y lo infinito, la relación entre filosofía y religión.

3. Interés por el mundo clásico: en la madurez de Goethe y en la mayoría de los romántico. Es un referente permanente para Hegel.

4. La estética: Lo bello, adquiere como categoría, una importancia relevante, ya Kano se había ocupado de estudiarla. Schiller habría dicho: “Para resolver en la experiencia el problema político es preciso tomar el camino de lo estético, porque a la libertad se llega por la belleza”.

5. La dimensión histórica

6. El romanticismo: La pasión por el infinito, la fusión con la Naturaleza, la identificación de filosofía, poesía y religión, la fuerza creativa del hombre, da a lugar una interesante cooperación en la cual los poetas se inspiran en los filósofos.

7. Carácter teórico: los desarrollos teóricos del idealismo no conducen a revoluciones sociales o políticas.

Fuente Consultada: Historia de la Filosofia -Desde la antiguedad hasta nuestro dias –

Diferencias entre filibusteros corsario bucanero pirata Barbanegra

La expansión europea  del siglo XVI a partir de la Toma de Constantinopla, también fue en parte producto de las rivalidades entre las naciones de esa región, también profundizó e incrementó las tensiones entre ellas. Conflictos penosos surgieron por las cargas que provenían del Nuevo Mundo y de Asia. Las guerras entre ingleses y holandeses, y la rivalidad entre los británicos y franceses sobre India y América del Norte, se convirtieron en una parte de un nuevo modelo de pugnas en todo el mundo en el siglo XVIII . Esta rivalidad dio origen a la piratería financiada por los estados, en la cual los gobiernos autorizaban a los capitanes particulares a atacar los navíos enemigos y quedarse con una parte de la carga.

Diferencias entre Corsarios, piratas, filibusteros y bucaneros
filibusteros y corsariosEl corsario actuaba siempre en nombre del rey, que le reconocía como fuerza militar exterior. Si era capturado, la «la patente de corso» de que disponía, le evitaba la soga; siempre y cuando no hubiera saqueado y asesinado como un pirata cualquiera durante su misión oficial, cosa bastante frecuente, pero cuando actúa con lealtad hacia
 su país, tiene derecho a una parte del botín. (imagen: Francis Drake)

Para definirlo mejor, digamos que era una especie de mercenario que ofrecía sus servicios al mejor postor. Sucedía incluso que un corsario se hacía tránsfuga y pasaba de estar al servicio de un príncipe a ponerse a las órdenes de otro príncipe rival aun respetando las leyes marítimas de la época. Por otra parte, un corsario no siempre era propietario de su barco. A veces había sido fletado por un armador, que tenía derecho a percibir parte de un botín cuya cuantía calculaba en base al valor del navío.

El reparto del Nuevo Mundo por los países hegemónicos de la época España y Portugal, con el apoyo del Papa, hizo que países emergentes como Francia y mas tarde Inglaterra, entorpecieran el tráfico marítimo y sacaran grandes beneficios, en una guerra no declarada. Corsarios conocidos fueron John Hawkins y Francis Drake al servicio de la corona británica ó Robert Surcouf al servicio francés ó el famoso corsario americanoJhon Paul Jones.

El pirata, por el contrario, trabajaba por cuenta propia. Es un simple particular, que saquea, mata y extermina a su aire para apoderarse de un botín cualquiera. Si era apresado lo ahorcaba «alto y corto» según la expresión de la época (alto para que todos lo vean y corto para ahorrar soga)Los piratas eran aventureros sin escrúpulos, que huía de la miseria o de la justicia de sus países de procedencia. Se aposentaba en las pequeñas islas de las Antillas y atacaba naves y ciudades españolas en América Central.

Los piratas No dependían de nadie, ni tenían que rendir cuentas a nadie, por lo cual no tenían la protección de ningún país y eran perseguidos por todos aquellos, cuyos buques habían sido atacados. Sus actos podían ser brutales, ya que su ley era la codicia y con tal de conseguir los metales preciosos, podían hacer cualquier cosa. Al ser mercenarios experimentados en la lucha cuerpo a cuerpo, aprovechando su superioridad numérica y la velocidad de sus naves que principalmente trasportaban hombres, podían apoderarse de naves de carga, con escasa tripulación y con marineros con poca experiencia militar.
Su método de lucha era fundamentalmente destruir el velamen del barco, e impedir su capacidad de maniobrar y huir. A continuación, podían realizar un abordaje y una victoria en la mayor parte de las ocasiones.

Existen ligeras diferencias entre filibusteros y bucaneros con respecto a los anteriores. Los filibusteros eran básicamente corsarios que combatían a los españoles. Instalados en las Antillas, eran célebres por su astucia y su crueldad. Sentían un profundo respeto hacia sus capitanes y castigaban el robo o la traición severamente. El significado etimológico de filibustero es «libre acumulador de botín».

Los bucaneros no eran más que filibusteros que trataban mediante el ahumado las carnes de animales, pero no sólo lo hacían para su propio consumo, sino que también intercambiaban la carne así conservada por pólvora, armas y ron. Este procedimiento de conserva lo habían aprendido de los indios caníbales, que cortaban a sus prisioneros en pedazos y los cocían y ahumaban sobre las brasas de enormes hogueras. Añadiremos como curiosidad que llamaban «barbacoas» a estas grandes piras, palabra que por deformación se convirtió en «barbecue».

ALGO MAS…
LOS CORSARIOS

¿Qué diferencia existe entre los conceptos “pirata” y “corsario”: la de que el pirata asaltaba y robaba con el único fin de enriquecerse a sí mismo, y el corsario realizaba las mismas tareas, pero encargado, o mejor dicho, “autorizado” a hacerlo, por un Estado, que así se servía de sus depredaciones para dañar a otras determinadas potencias marítimas. Los demás Estados debían, por lo tanto, tener en cuenta la bandera del barco corsario, y sus marineros no debían ser considerados bandidos, sino combatientes. El enemigo se portaba de manera distinta según llegara a capturar a un pirata o a un corsario: el pirata era ahorcado sin más trámite, mientras que al corsario se lo trataba como prisionero de guerra. La calidad de corsario se comprobaba por la “patente de corso” que le daba el gobierno al cual servía.

Así las cosas, era lógico que todos los piratas trataran de ponerse al servicio de cualquier soberano. Y los gobernantes de Túnez, Argelia y Trípoli expidieron en abundancia las patentes de corso, a cambio de un porcentaje en los botines. El mismo sultán de Constantinopla tomó a su servicio a los más famosos piratas berberiscos; éstos se mostraron tan hábiles y audaces que en poco tiempo se convirtieron en los almirantes de la marina otomana. Las flotas de corsarios tuvieron durante muchos años en jaque a toda la marina de la cristiandad; en octubre de 1541, la flota española fue destruida por Barbarroja, quien ocupaba el cargo de Gran Almirante de la flota turca.

El ocaso de la piratería berberisca comenzó con la derrota de piratas y turcos en la batalla de Lepanto (1571), bravo desquite tomado por los españoles al mando de don Juan de Austria, hijo de Carlos V. No sólo comenzó entonces la declinación de la piratería, sino también del poderío turco. En los siglos siguientes, hasta terminar el XIX, la actividad de los piratas en el Mediterráneo fue siendo menos intensa; con la completa colonización de las costas africanas se dispersaron las últimas bandas berberiscas.

Fuente Consultada:
El Enigma de los Tesoros Malditos de Richard Bessiere –
Sitio web:
http://www.thalassa-online.com/revista/article.phtml?id=588
Enciclopedia Estudiantil Tomo IV CODEX

La Sociedad Estamental Señor Feudal vasallos Ciervos de la Gleba

La Sociedad Estamental: Señor Feudal, Vasallos, Ciervos de la Glebafeudalismo, señor feudal

Origen del sistema feudal: Los caballos de guerra eran costosos y su adiestramiento para emplearlos militarmente exigía años de práctica. Carlos Martel, con el fin de ayudar a su tropa de caballería, le otorgó fincas (explotadas por braceros) que tomó de las posesiones de la Iglesia. Estas tierras, denominadas ‘beneficios’, eran cedidas mientras durara la prestación de los soldados.

Éstos, a su vez, fueron llamados ‘vasallos‘ (término derivado de una palabra gaélica que significaba sirviente). Sin embargo, los vasallos, soldados selectos de los que los gobernantes Carolingios se rodeaban, se convirtieron en modelos para aquellos nobles que seguían a la corte.

Con la desintegración del Imperio Carolingio en el siglo IX muchos personajes poderosos se esforzaron por constituir sus propios grupos de vasallos dotados de montura, a los que ofrecían beneficios a cambio de su servicio. Algunos de los hacendados más pobres se vieron obligados a aceptar el vasallaje y ceder sus tierras al señorío de los más poderosos, recibiendo a cambio los beneficios feudales.

Se esperaba que los grandes señores protegieran a los vasallos de la misma forma que se esperaba que los vasallos sirvieran a sus señores.

SEÑORES, VASALLOS Y FEUDOS

Las revueltas de la Baja Edad Media tuvieron como resultado muchas instituciones nuevas: señoríos, vasallaje, feudos. Los siguientes textos ilustran dos facetas del feudalismo. El primero da cuenta de la cesión que un señor hace de su feudo a un vasallo. El segundo es una declaración clásica del Obispo Fulbert de Chartres en el año 1020, sobre las mutuas obligaciones entre el señor y el vasallo.

Registro de una cesión hecha por el abad Farítio a Roberto, un caballero

El abad Faritio también cedió a Roberto, hijo de Guillermo Mauduit, la tierra de cuatro hides (60 a 120 acres) en Weston, que su padre había heredado de su predecesor, para tenerla en calidad de feudo. Y él deberá de hacer este servicio a cambio, a saber: que siempre que :a la iglesia de Abingdon deba desempeñar su servicio de cabalo, Roberto deberá cumplir la mitad del servicio de caballero para la misma iglesia; es decir, en la protección del castillo, en el servicio militar exterior y en esta parte del mar; en dar dinero en forma proporcional, si el rey es hecho prisionero, y en el resto de los servicios que los demás caballeros de la iglesia desempeñan.

Obispo Fulbert de Chartres
Habiéndome pedido que escribiera algo relacionado con la forma e la lealtad, he anotado de manera breve para ti, con la autoridad de los libros, las cosas que siguen. El que hace un juramento de lealtad a su señor debe tener estas seis cosas presentes en todo momento: lo que es inofensivo, seguro, honorable, útil, fácil y practicable. Inofensivo, es decir, que no debe herir a su señor en el cuerpo; seguro, que no debe herir a su señor traicionando sus secretos o sus defensas en las que descansa la seguridad; honorable, que no debe lastimarlo en su justicia, o de otras formas que atañan a su honor; útil, que no debe herirlo en sus posesiones; fácil j practicable que aquel bien que su señor pueda realizar con facilidad, no lo haga con dificultad, ni que pudiéndose llevar a cabo, sea imposible para él realizarlo.

Que el fiel vasallo deba evitar estos daños es ciertamente propio, pero no únicamente por esto merece él sus propiedades, ya que esto no basta para abstenerse del mal, a menos que también se haga el bien. Por consiguiente, sólo resta que en esas seis cosas mencionadas arriba aconseje y ayude fielmente a su señor, si es que desea que se le considere digno del beneficio recibido y estar a salvo en lo que concierne a la fidelidad que juró.

El señor debe también actuar de manera recíproca con su fiel vasallo en todas estas cosas. Y si no lo hiciere así, será considerado con toda justicia culpable de mala fe, al igual que el primero, en caso de que se le sorprendiera evitando o consintiendo el incumplimiento de sus deberes y, en ese caso, sería desleal y perjuro.

DECADENCIA:  El feudalismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo en el siglo XIII; a partir de entonces inició su decadencia. El subenfeudamiento llegó a tal punto que los señores tuvieron problemas para obtener las prestaciones que debían recibir.

Los vasallos prefirieron realizar pagos en metálico (scutagium, ‘tasas por escudo’) a cambio de la ayuda militar debida a sus señores; a su vez éstos tendieron a preferir el dinero, que les permitía contratar tropas profesionales que en muchas ocasiones estaban mejor entrenadas y eran más disciplinadas que los vasallos. Además, el resurgimiento de las tácticas de infantería y la introducción de nuevas armas, como el arco y la pica, hicieron que la caballería no fuera ya un factor decisivo para la guerra. La decadencia del feudalismo se aceleró en los siglos XIV y XV.

Durante la guerra de los Cien Años, las caballerías francesa e inglesa combatieron duramente, pero las batallas se ganaron en gran medida por los soldados profesionales y en especial por los arqueros de a pie. Los soldados profesionales combatieron en unidades cuyos jefes habían prestado juramento de homenaje y fidelidad a un príncipe, pero con contratos no hereditarios y que normalmente tenían una duración de meses o años. Este ‘feudalismo bastardo’ estaba a un paso del sistema de mercenarios, que ya había triunfado en la Italia de los condotieros renacentistas.

Juan Sin Tierra Rey de Inglaterra Carta Magna Camara de los Comunes

Juan Sin Tierra Rey de Inglaterra – Carta Magnala carta magna en 1215

LA CARTA MAGNA: Apoyados por el clero y los habitantes de las ciudades, los Barones ingleses se sublevaron y derrotaron al monarca en el año 1215, obligándole luego a firmar un famoso documento llamado la Carta Magna. Con ella el rey se comprometía a no arrestar a ningún noble sin orden judicial. Tampoco podía juzgarlo sino mediante un Tribunal de sus iguales; y además se comprometía a no imponer ningún impuesto sin el consentimiento de un “Consejo del Reino” integrado por nobles.

En 1215, los nobles se reunieron con el rey en un prado llamado Runnymede, junto al río Támesis. Allí, le obligaron a poner su sello en la Carta Magna. Este documento constitucional abordaba muchos asuntos importantes, como los pesos y medidas, los poderes de los comisarios policiales, y los derechos legales de los hombres libres y de los burgos (ciudades). El rey accedió a obedecer y hacer cumplir la ley, que no le permitía aumentar los impuestos sin el consentimiento del Gran Consejo, formado por los nobles. Sin embargo, poco tiempo después Juan se retractó de todo lo firmado, provocando el estallido de una guerra civil.

Este documento considerado como base de las libertades inglesas y modelo de las Constituciones modernas, en realidad no es sino un retroceso hacia el feudalismo; en verdad se limitaba la autoridad real, pero sólo se protegían los derechos de los nobles.

De todos modos, el hijo de Juan Sin Tierra, ENRIQUE III, no se Creyó obligado por el documento impuesto a su padre. Por ello, los nobles, capitaneados por el conde SIMÓN DE MONTFORT, tomaron nuevamente las armas y en 1258 obligaron al rey a firmar los “Estatutos de Oxford”, con los que se completaba la Carta Magna y se modificaba la composición del Consejo: en adelante se llamaría Parlamento y estaría compuesto por la nobleza, el alto clero y, además, por dos representantes de cada comuna quienes compondrían la Cámara de los Comunes.

Así nació esta combinación de aristocracia y democracia que caracteriza al gobierno inglés aún en nuestros días.

 

El Negocio de la Esclavitud Esclavos africanos inmunes a la viruela

El Negocio de la Esclavitud-Esclavos Africanos Inmunes a la ViruelaEl Negocio de la Esclavitud

Los españoles comenzaron a importar esclavos africanos, que eran menos propicios a contraer la viruela. Esta enfermedad, de las más mortales para los europeos y en grado superlativo para los naturales del Caribe, se había propagado a África, de modo que los africanos habían desarrollado inmunidad natural. Los primeros esclavos africanos fueron comprados a los barcos portugueses hacia 1530, comenzando así un comercio que iría en rápido aumento durante los siglos dieciséis y diecisiete, para alcanzar su máximo desarrollo en el dieciocho.

Asimismo, en el siglo dieciséis, los españoles se dieron cuenta de que la mano de obra esclava volvía altamente rentable la cosecha manual de la caña de azúcar, que habían sembrado en la Española y otras islas del Caribe. Así que compraron más esclavos. Hacia 1700 llegaban anualmente 4.000 esclavos a las islas dominadas por los españoles.

Los ingleses, que desarrollaban en 1607 su primer asentamiento permanente en Norteamérica, en Jamestown, Virginia, no tardaron mucho en iniciar la importación de esclavos. Poseían también un cultivo lucrativo que exigía gran cantidad de mano de obra: el tabaco. En 1619 los nuevos virginianos comenzaron a utilizar esclavos en sus plantaciones.

Portugal llevó tantos esclavos a Brasil que, hacia 1800, la mitad de la población de ese inmenso país era de ascendencia africana.

El tráfico de esclavos fue, entre 1500 y 1800, uno de los más seguros medios de enriquecerse en el negocio de embarques. Los europeos se unieron a los tratantes árabes y a los jefes locales africanos, que podían también hacer fortuna en esta horrible profesión. Holandeses, ingleses, franceses y daneses compitieron con los portugueses en el establecimiento de factorías de esclavos en África.

En 1713, España concedió a Inglaterra el monopolio del suministro de 4.800 esclavos anuales a sus colonias americanas, durante 30 años. El acuerdo se llamó Asiento de Negros. Se ignora el número de personas que fueron capturadas y vendidas, pero alcanza tal vez la cifra de siete millones, solamente en el siglo dieciocho. Una de las razones por las cuales es tan difícil de establecer la cantidad era la elevada mortalidad durante el viaje.

Las condiciones a bordo de los barcos de esclavos, donde la gente iba encadenada en bodegas que medían algo más de un metro de altura, eran penosas. Muchos fallecían en esas sentinas en medio de la inmundicia, la enfermedad y la desesperación. Los marineros arrojaban los cadáveres por la borda, sin ninguna ceremonia.

EN TOTAL, ALREDEDOR DE 10 MILLONES de esclavos africanos se transportaron al Nuevo Mundo entre el siglo XVI y el XIX. Se estima que 50 por ciento de ellos fue embarcado en navíos británicos y el resto en barcos franceses, holandeses, portugueses, daneses y, después, estadounidenses.

Una razón de la asombrosa cantidad de esclavos, naturalmente, era la alta tasa de mortalidad. A los esclavos se les apiñaba en forma apretada en buques de carga, de 300 a 450 por barco, y se les encadenaba en bodegas o calas sin instalaciones sanitarias ni suficiente espacio para permanecer de pie.

Así permanecían durante su viaje a América, el cual duraba por lo menos cien días (véase al recuadro ¿e arriba). La tasa de mortalidad alcanzaba diez por ciento, excepto en viajes más largos, en los cuales, debido a tormentas o vientos adversos, la tasa llegaba a ser más alta. Los africanos que sobrevivían al viaje estaban expuestos a enfermedades ante las que tenían poca o ninguna inmunidad. La tasa de mortalidad era menor entre los nacidos y criados en el Nuevo Mundo. La nueva generación logró inmunizarse ante muchas enfermedades más graves.

Los patrones pocas veces estimulaban a sus esclavos a tener hijos. Muchos de los dueños, sobre todo de las Antillas, creían que era menos caro comprar un nuevo esclavo que criar un niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, para que pudiera trabajar.

Antes de la llegada de los europeos en el siglo XV, la mayoría de esclavos de África eran prisioneros de guerra o muchos trabajaban en el servicio domestico sin salario alguno, solo por la comida.

PARA SABER MAS...Se dice que el contrabando significó para los habitantes de Buenos Aires una bendición que llegaba para aliviar la situación de extrema necesidad por la que transitaban sus días. Pero no todas eran alegrías, ya que el puerto también fue la puerta de entrada de epidemias que se propagaron hacía el interior del territorio causando estragos. Esta situación se vio favorecida por la precariedad de los asentamientos urbanos, especialmente el de Buenos Aires, que no sólo no disponía de un abastecimiento regular de agua potable sino que además se destacaba por la proverbial suciedad de sus calles, donde se multiplicaban alegremente todo tipo de insectos y alimañas.

La viruela, el tifus, la fiebre tifoidea, la difteria y la tuberculosis -por sólo nombrar las más conocidas- merodearon periódicamente por estas tierras y alcanzaron el rango de epidemias en numerosas oportunidades a lo largo de todo el siglo XVII y aún bien entrado el siglo XVIII. Uno de los vehículos más aptos -aunque no el único- para la Introducción de enfermedades fueron los cargamentos de esclavos que llegaban en pésimas condiciones sanitarias. Luego de una penosa travesía, donde los alimentos escaseaban, muchas veces arribaban en pleno invierno sometidos a bajísimas temperaturas y desprovistos de abrigo.

Era de esperar entonces que con frecuencia se dieran situaciones como las que a principios del siglo XVIII denunciaba el Procurador General porteño, al señalar que el facultativo designado para el control de un barco negrero “halló en él trescientos y más negros y negras que habiéndoles reconocido uno por uno, están la mayor parte enfermos con diferentes enfermedades, como ser algunos de ellos con tina, otros con diferentes especies de calenturas… y las restantes con viruelas, las que tiene por enfermedad epidémica…”.

La experiencia indicaba que una vez instalada la enfermedad era ir-probable el remedio o la cura, y que les escasos y dudosos especialistas en e arte de sanar no contaban ni con el saber ni con los recursos necesarios para poder detenerla.

Imperio Británico en la India Compañía Indias Orientales Isabel I

Imperio Británico en la India – Compañía Indias OrientalesImperio Británico en la India - Compañía Indias Orientales

La fundación de compañías de las Indias Orientales
Ochenta comerciantes londinenses se reunieron en 1599 para formar la Compañía de las Indias Orientales. Isabel I les concedió el permiso legal en 1600. Los holandeses formaron su propia Compañía de las Indias Orientales en 1602. Los franceses no podían quedarse atrás, y establecieron en 1664 su Compañía de las Indias Orientales.

Por corto tiempo Portugal gozó del monopolio mercantil, como única entre las naciones europeas que poseía las cartas de navegación y los contratos comerciales para transportar los productos asiáticos por mar. ¿Cómo hicieron las compañías para burlar el monopolio portugués? De manera parecida a como ellos lo habían logrado en primer lugar: por la fuerza.

Después de establecer en 1612 su primera factoría en Surat, en la India, los ingleses se desplazaron a otros puertos indios. Fundaron Madrás, en el sureste de la India, en 1612, e implantaron en 1688 un puesto mercantil en Bombay. En Calcuta, sobre el golfo de Bengala, fundada por ellos en 1690, establecieron su centro de operaciones para la India.

El comercio de especias resultó ser un oficio muy arriesgado. Los holandeses tomaron Ambón como base en las Molucas, lejos de los portugueses. Y cuando los mercaderes ingleses intentaron comerciar allí, dieron muerte a los intrusos.

Los holandeses capturaron Jakarta en 1619, ciudad con un excelente y abrigado puerto, situada sobre la costa norte de Java (que hoy forma parte de Indonesia), y le cambiaron el nombre, llamándola Batavia (en recuerdo de los batavos, tribu celta que habitaba los Países Bajos en tiempos de los romanos). La Compañía Holandesa de las Indias Orientales estableció allí su centro de operaciones.

En 1638 se anotaron los holandeses otra primicia: convencieron a los japoneses de que les permitieran desplazar a los portugueses, y tomar ellos la representación exclusiva del comercio europeo en Japón. Para lograr este derecho se comprometieron a no predicar el cristianismo.

La conquista de los Incas Pizarro somete a Atahulpa Caballos y Armas

La conquista de los Incas: Pizarro somete a AtahulpaPizarro Conquista a los Incas

CONQUISTA DE LOS INCAS:
Camino hacia Cuzco:
Como los aztecas en el norte, los incas eran un pueblo dominado por el yugo de imperios peruanos anteriores.

Los incas comenzaron a prepararse en el siglo doce. Hacia 1430, un jefe llamado Pachacuti rechazó una invasión de un pueblo vecino, y siguió luego ensanchando el Imperio Inca hasta alcanzar regiones de lo que hoy son Chile, Bolivia y Ecuador.

Hacia el siglo dieciséis, los sucesores de Pachacuti controlaban más tierra que cualquier pueblo suramericano anterior a ellos. Al igual que los romanos , los incas atrajeron a los líderes de los pueblos conquistados a su redil, recompensando a aquéllos que se les unían y convirtiendo la cooperación en algo más fácil que la resistencia. Como los romanos, también los incas fueron magníficos ingenieros; sus albañiles construyeron fortificaciones de enormes bloques de granito unidos con una perfección tal que la hoja de un cuchillo no lograría penetrar aun hoy en las juntas.

Igualmente notable, en especial en una geografía tan escarpada, fue el mantenimiento que los incas dieron a su red de 30.500 kilómetros de caminos, y el sistema de correos, con mensajeros de a pie a cargo del gobierno, que recorrían esos caminos, y relevos cada 2,4 kilómetros. Por medio de este sistema podían los incas enviar un mensaje a 240 kilómetros de distancia en un día. Los mensajeros mantenían a los líderes locales en comunicación con Cuzco.

El Imperio Inca aún florecía cuando la primera expedición española arribó a la región. En diciembre de 1530, Francisco Pizarro (c. 1475-1541) llegó a las costas del Océano Pacífico en América del Sur con alrededor de 180 hombres, pero, al igual que Cortés, contaba con armas de acero, pólvora y caballos, nada de lo cual era conocido por los nativos. Pizarro también tuvo suerte porque el Imperio Inca ya había sucumbido a una epidemia de viruela. Los incas, como los aztecas, tampoco eran inmunes a las enfermedades europeas. Demasiado pronto, la viruela acabó con las aldeas. Otro golpe de fortuna para Pizarro fue que incluso el emperador murió a causa de la viruela y dos de sus hijos reclamaban el trono, lo cual originó una guerra civil.

La unión del país dependía sólo de la familia gobernante. Bastó a Pizarro vencer a esta familia para ocasionar la ruina de los incas, lo cual logró en 1532 mediante un engaño ruin.

El 15 de noviembre de 1532 Pizarro entró en la ciudad de Cajamarca y, al siguiente día, recibió la visita del Inca a quien -siguiendo el ejemplo de Cortés- tomó prisionero. Tal como lo hiciera Moctezuma en México, Atahualpa siguió gobernando bajo las órdenes de Pizarro; pero pensó en recobrar su libertad y ofreció como precio del rescate una habitación de su palacio llena de oro y dos llenas de plata hasta la altura de su brazo alzado.

El trato fue aceptado por Pizarro, pero, como el cumplimiento de lo pactado tardara más de lo previsto, los españoles se impacientaron, se apoderaron del botín, y dispusieron la muerte del Inca, a quien acusaron de conspirar contra ellos. Entretanto, Almagro, repuesto de su enfermedad, había llegado a Cajamarca en abril de 1533.

Luego de descontar la parte que correspondía al soberano, los españoles se repartieron el tesoro. Pizarro y Almagro se enredaron en oscuras peleas por sus derechos sobre lo conquistado. Esta situación se prolongó durante largo tiempo hasta que finalmente, en 1538, Almagro fue muerto en el Cuzco por orden de Pizarro. Años más tarde, Pizarro murió a su vez a manos del hijo de Almagro.
En 1542 se creó, el virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535- fue designada su Capital. En un principio, el virreinato del Perú abarcó todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.