Espartaco se Rebela en Roma

Cultivos en América Colonial Trabajos Forzados a Aborígenes

LOS CULTIVOS COLONIALES Y EL COMERCIO
Desde el principio, Cortés había dado ejemplo en sus inmensos dominios mexicanos de Cuernavaca, plantando alrededor de su espléndido palacio, caña de azúcar, cáñamo, moreras. La llegada de los europeos revolucionó el orden animal y vegetal, introduciendo el cerdo, el carnero, el caballo, el asno y el mulo. Los rebaños aumentaban rápidamente, devastando las tierras de cultivo de los indios, que se retiraban a las montanas; América comienza a exportar su cuero y tejer su lana.

Cultivo de los aborígenes

Cultivo de los aborígenes en América Colonial

El trigo, la viña, el olivar vinieron a suministrar su alimentación habitual a los europeos; no obstante, los cultivos coloniales se desarrollaban en las zonas tropicales: cacao, caña de azúcar, índigo, cultivados en las haciendas, grandes propiedades de tipo capitalista, que empleaban cientos de hombres y un material de transformación considerable. Pero hasta el siglo XVIII la economía de la plantación no desempeñará un papel determinante. La prueba es que la América española equilibra sus importaciones con el envío del oro y de la plata. Doscientos navios salidos de Sevilla aseguran cada año los cambios.

Al ir, trigo, vino, aceite, hasta 1570; después, en el siglo XVII, todos los productos manufacturados cuya fabricación estaba reservada a la metrópoli. Al retorno, el cuero, índigo, azúcar y, sobre todo, los metales preciosos. Sólo estaban abiertos a los convoyes españoles tres puertos coloniales: Veracruz, Cartagena, Portobelo, que redistribuían las mercancías importadas hasta La Plata, a pesar de su magnífico estuario.

LA SITUACIÓN DE LOS INDIOS
Desde el punto de vista demográfico, la llegada de los europeos fue una catástrofe. Después de las matanzas de la conquista, el exterminio de las tribus irreductibles a toda asimilación, como las de los chichimecas en México o los araucanos de Chile, las muertes debidas al trabajo forzado en las minas y las enfermedades microbianas, ocasionaron terribles epidemias. En las Islas de las Antillas, desaparecieron los indios casi en su totalidad.

Con la supresión progresiva de la encomienda, el trabajo forzado temporal evolucionó poco a poco hacia el trabajo libre asalariado. Los indios llegaron a no tener más obligación que la de ir a alquilar sus brazos a los empleadores que eligieran ellos mismos, con los que podían discutir su salario sin que éste descendiera nunca de un mínimo marcado por la ley. Entonces se abrió en algunos puntos de las Indias de Castilla una era de prosperidad para los supervivientes, bastante reducidos después de las grandes epidemias.

La ley de la oferta y la demanda estaba a su favor. En el siglo XVIII llegó a ser habitual el espectáculo de los indios reuniéndose con sus empleadores en la plaza pública. Al mismo tiempo, habían sido tomadas medidas para proteger a los indígenas contra trabajos demasiado duros: el de los molinos de azúcar y talleres de tejidos. En fin, en 1632, fue totalmente suprimido el trabajo obligatorio en toda la América Latina.

Esta decisión demostrativa de una real inquietud humanitaria fue fácilmente soslayada: los propietarios necesitados de mano de obra intentaron atraer a sus dominios a los trabajadores libres, sacándolos de las comunidades de vecinos; para reternerlos, les adelantaban dinero, que los indígenas gastaban muy rápidamente; entonces se les obligó a trabajar para reintegrarlo. Este fue el trabajo por deudas.

Los poderes reales españoles se preocuparon de esta nueva situación y prohibieron todo adelanto de dinero a los indios, bajo pena de perder las sumas prestadas. Pero la aplicación de esta ley era muy difícil; esta nueva forma de servidumbre por deudas que se manifiesta en América Latina a mediados del siglo xvn, es ya el «peonaje», que tomará su forma definitiva en el siglo siguiente, y del cual intentaron las masas liberarse, de una u otra forma, en más de un país de la América Central y del Sur.

Las leyes liberales, promulgadas por Madrid para la salvaguardia de los indios, iban a llevarlos involuntariamente a la peor de las condiciones: la de parias, la de indeseables, la de parados. Pero entretanto surgió la gran desgracia de los indios. Esta fue la trata de negros que estudiaremos de manera más detallada en la historia del Brasil. Los principales países que suministraron esta mano de obra fueron desde el principio los de África Occidental y Central y, a partir de 1630, de Mozambique.

Se puede cifrar, aproximadamente, en más de un millón el número de esclavos negros importados en la América Latina antes del siglo xvm, de los cuales 500.000 corresponden al Brasil. Los esclavos negros fueron empleados en trabajos agrícolas, principalmente en las regiones de clima tropical-ecuatorial: costas del Brasil, Venezuela y países de América Central, así como en las Antillas. Santo Do mingo llegó a ser una verdadera tierra africana en el continente americano.

EL PAPEL DE LA IGLESIA LAS REDUCCIONES
La obra de evangelización acompañó a la colonización; en 1528 había ya 28 obispados y, a mediados del siglo, tenían arzobispados México y Lima. La obra misionera fue acometida, sobre todo, por las órdenes franciscana, dominicana, agustina y, más tarde, por los jesuítas.

Los frailes realizaron un trabajo lingüístico y etnológico extremadamente precioso. El franciscano Ber-nardino Ribera de Sahagún es el padre de la etnología india en Nueva España, de la que ha sido el gran explorador. En todas partes fueron edificados numerosos conventos rodeados de murallas fortificadas. Buscando aislar a los indios de los europeos, los monjes les enseñaron a cultivar los nuevos productos de Europa, a leer, escribir y a vestirse. Como los conventos limitaban el reclutamiento del trabajo forzado, se vio a los propietarios luchar contra sus actividades.

Esclavos brasil

Esclavos africanos en el traslado por barcos

Ellos preferían indios paganos para hacerlos trabajar el domingo. Hubo después rivalidades entre conventos, a veces verdaderas batallas donde los indios servían de soldados. Las tribus hostiles atacaban los monasterios, los saqueaban, mataban a los frailes. Otros monjes se adentraban en los bosques y en las montañas para terminar la evangelización. En el siglo XVIII, los jesuítas desempeñaron un papel capital en la región del Plata.

Controlaban inmensos distritos donde ejercían la autoridad espiritual y temporal, defendiendo a los indios de sus «reducciones» contra los cazadores de esclavos. A finales del siglo xvn, Paraguay había llegado a ser un estado jesuíta, una verdadera teocracia. Los tupis-guaraníes estaban agrupados en ciudades fortificadas, donde los cultivos eran de propiedad común. Bien alimentados y disciplinados, escaparon a la destrucción, pero su asimilación fue muy superficial.

La Iglesia tuvo entonces una influencia decisiva en el desarrollo del arte y la civilización. En la «Plaza», corazón de cada ciudad, se levantaban, frente a frente, la catedral y el palacio de la administración colonial. El arte de la América española combina las formas del Renacimiento con reminiscencias góticas, románicas y «mudejares», y el barroco empujó a un grado extremo de audacia y complicación los modelos españoles.

Inmediatamente después de la conquista, se construyeron los conventos de las órdenes religiosas: iglesias monumentales, capillas de tránsito para las procesiones, jardines, acueductos. La iglesia dominaba siempre por su tamaño al convento. Cada Orden religiosa impuso un estilo, pero la tradición india no llegó  a manifestarse  apenas.

LA IMPORTACIÓN DE ESCLAVOS NEGROS
Como en la América española, las leyes de protección de los indios, siempre mal aplicadas debido a la oposición de los colonos, condujeron rápidamente al desarrollo de la trata de negros. La extensión del cultivo de la caña de azúcar provocó en la primera mitad del siglo XVI una necesidad urgente de esclavos, tanto más cuanto que los holandeses se habían hecho dueños de Angola, principal proveedor, relevado muy pronto por la Guinea.

Los portugueses habían practicado la trata en las costas de África, desde el final del siglo XV. Un contratador la arrendaba al gobierno a cambio del monopolio en una región, determinada. Los tratantes debían dar por otra parte, dos negros al rey cada año y entregar dinero para las «obras pías» y las Ordenes religiosas.

Ellos se procuraban los esclavos o se los adquirían a los jefes indígenas, a los que las guerras tribales suministraban numerosos prisioneros. En los períodos de hambre, los negros se vendían ellos mismos. En fin, los aventureros, los «pourbeiros», negros y mulatos, efectuaban cacerías en el interior.

Los esclavos eran concentrados en la costa, bien alimentados, después de marchas agobiantes en la maleza, engrasados de aceite de palma para darles aire de llenos de salud y vigor. Es cierto que algunos eclesiásticos protestaron y, en 1639, el papa Urbano VIII prohibió la esclavitud de negros como la de indios, pero la bula no fue aplicada.

Los traficantes eran pagados en pólvora y en armas, en tejidos, tabaco y quincallería. A veces, son víctima de la astucia de los jefes indígenas que les atraen, anunciándoles un lote importante de esclavos, para robarles sus artículos de intercambio.

Dejando África, y pasando por Lisboa, o entrando en el Brasil, los mercaderes debían pagar tasas por cada cabeza transportada. Estaba prohibido embarcar un negro no bautizado. Por lo tanto, un convoy era bautizado sumariamente, «en bloque»; los barcos negreros eran denominados «tumbeiros», enterradores. Un franciscano italiano que hizo la travesía en uno de estos barcos escribió: «Los hombres estaban apilados al fondo de la cala, encadenados para que no se sublevasen y matasen a todos los blancos de a bordo.

Se reservaba a las mujeres un segundo entrepuente. Las mujeres encintas eran reunidas en la cabina de popa. A los niños se les amontonaba en el primer entrepuente como sardinas en barril. Si querían dormir caían unos sobre otros. Para satisfacer sus necesidades había sentinas, pero como temían perder su sitio se aliviaban donde se encontraban, sobre todo los hombres “cruelmente amontonados”, de tal manera que el hedor y el calor llegaban a ser intolerables.» La travesía del Atlántico duraba de 35 a 50 días. La mortandad era muy elevada; debido a la asfixia y las epidemias, el índice de mortalidad venía a ser sobre el 50%.

Para «luchar» contra las epidemias sé mataba, muchas veces, a los enfermos. A la llegada, los supervivientes eran de nuevo bien cuidados para obtener un precio satisfactorio en las subastas. Vendido en Angola en 22.000 reales, un esclavo podía ser comprado en 80.000 reales en el Brasil. Los precios varían, naturalmente, según la talla, edad, fuerza, sexo, etc.

En 1570, no había más que 2 ó 3.000 negros en el Brasil, en 1600 se les puede estimar en 50.000 y, hacia 1650, en 100.000. Remunerador a despecho de los riesgos y de las pérdidas, el tráfico suscitaba el contrabando de los ingleses, franceses, italianos, holandeses. Navios ingleses atacaban a los negreros para apode-
rarse de sus cargamentos, como lo harán posteriormente los holandeses en el curso de su ensayo de conquista del Brasil.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Rebelión de Tupac Amaru Historia de Gabriel Condorcanqui Sublevación

La principal reacción de parte de los sectores subalternos de :-sociedad colonial, frente a las reformas borbónicas, fueron las rebeliones indígenas cuyos líderes fueron Túpac Amaru y Túpac Katari que, teniendo como centro a los territorios de los actuales Perú y Bolivia, se extendieron hasta Colombia y el norte de Argentina.

El motivo principal que llevó a la rebelión fue el abuso de los corregidores y la negativa de las autoridades españolas de ofrece igual trato a ambas partes, en las disputas judiciales que involucraban a indígenas y españoles.

SUBLEVACIÓN DE TUPAC – AMARÚ
tupac amaruTúpac Amaru es un nombre que hoy en día nos recuerda a un grupo guerrillero de Perú que actúa en la selva, en contra del gobierno. Pero este nombre tiene además un pasado muy antiguo y revelador. Se trata del nombre de al menos dos generaciones de líderes rebeldes, opuestos a los gobiernos impuestos a los indígenas del Perú.

EL trato inhumano que recibían los indios en el Perú dio origen a un movimiento libertador, encabezado por José Gabriel Condorcanqui.

Este, luego de numerosas gestiones hechas ante las autoridades para mejorar la situación de los indígenas, se proclamó descendiente de los antiguos incas y, como tal, haciéndose llamar Tupac-Amarú, decidido a redimir a sus connaturales del yugo que padecían, se alzó contra las autoridades en el año 1780.

Hubo dos personas que se auto denominaron Túpac Amaru. El primero y original fue el último Inca, (es lo mismo que decir el último rey de los Incas). Descendía del inca Atahualpa, asesinado por las tropas de Pizarro durante la conquista del Imperio de los Andes. Su muerte se produjo en 1571, después de protagonizar una revuelta contra el gobernador español Francisco de Toledo. Su capacidad de liderazgo entre los indígenas hicieron que su recuerdo perdurara como símbolo de su resistencia.

El otro, José Gabriel Condorcanqui inició una rebelión en el siglo XVII pensada para protestar contra la corrupción y los abusos, se convirtió en una sangrienta masacre de hombres blancos, y se auto nombró Túpac Amaru. Los indígenas daban así rienda suelta a un odio contenido durante siglos.

El movimiento liderado por el cacique Túpac Amaru, se inició en zona de Cuzco, en 1780, con ataques a corregidores, saqueos a obrajes y la ocupación de varios pueblos; pronto se extendió al sur del Perú y a los territorios aymaraes del Alto Perú, de donde provino el otro líder del movimiento, Túpac Katari.

Los indígenas declararon la “guerra a muerte” al español, proponiendo la supresión de los corregidores, de los impuestos a las ventas, de la mita de Potosí, de las aduanas, del repartimiento y del trabajo forzoso. Túpac Amaru trató de conseguir el apoyo de algunos criollos, pero éstos, temiendo la pérdida de sus propios bienes, se unieron a las fuerzas españolas.

Se auto nombró Túpac Amaru, queriendo así continuar con el espíritu de lucha del primer indio con ese nombre. Entre sus propuestas estaba lograr la igualdad para todos: blancos, mestizos, negros, indios y esclavos.


Los indígenas utilizaron diversas tácticas. Las principales fueron: el cerco (para aislar las poblaciones y no permitir que llegaran alimentos y refuerzos), la construcción de diques (para rompe los e inundar las ciudades sitiadas), los ataque; nocturnos (para aprovechar el factor sorpresa los simulacros de combates y de llegada de refuezos (para desviar la atención de los españoles).

El propio Túpac, viendo la carnicería que se estaba provocando, intentó detener semejantes actos de barbarie, pero no fue posible: “el monstruo se había despertado”. Solo se detuvo cuando en 1781, su ejercito improvisado de indígenas fue derrotado por el virrey del Perú. Entonces es juzgado y condenado a muerte. El castigo sería ejemplar y terrible.

Fue atrapado y descuartizado. No bien muerto, finalmente le remataron a garrotazos. Tupac-Amarú, se le condenó a ser descuartizado por cuatro caballos que tirarían de sus extremidades. Sus pedazos fueron repartidos por toda la provincia como aviso. Triste final para un hombre que solo pretendía acabar con las injusticias.

Fueron enviados inmediatamente desde el Cuzco 1.200 hombres a sofocar la rebelión, pero se vieron rodeados y obligados a rendirse. La sublevación se extendió hasta las provincias del norte del virreinato del Río de la Plata, y Tupac-Amarú atacó al Cuzco, siendo rechazado. Más tarde fue vencido por las fuerzas combinadas del Perú y de Buenos Aires (enviadas estas últimas por el virrey Vértiz).

El sentimiento de venganza contra los españoles quedó en esas regiones, donde halló más tarde eco entusiasta el movimiento de Mayo.

LA TRAGEDIA DEL INCA
Túpac Amaru fue, naturalmente, encarcelado y sometido a torturas e interrogatorios, para descubrir los alcances de aquella tremenda insurrección que estaba muy lejos de haber concluido. Pero el inca nada dijo, a nadie denunció. Sólo uno que otro quejido irresistible salió de sus labios. Varias veces intentó sobornar a los guardias, y en un pedazo de lienzo escribió un mensaje con su propia sangre, buscando una salida a su situación. Por una lima ofreció nueve mil pesos. Y por la complicidad del silencio, mucho más. Pero no resultó. Agotados los recaudos judiciales, se pronunció la sentencia:

Túpac Amaru debía presenciar la ejecución de su mujer, Micaela Bastidas, de sus hijos Hipólito y Fernando, y de sus principales colaboradores capturados. “Concluidas estas sentencias, se le cortará por el verdugo la lengua, y después amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de éstas se pueda atar o prender con facilidad a otras que pendan de las cinchas de cuatro caballos; para que puesto de este modo, o de suerte que cada uno de éstos tire de su lado, mirando a otras cuatro esquinas, o puntas de la plaza, marchen, parían o arranquen de una vez los caballos, de forma que quede dividido el cuerpo en otras tantas partes…”

El viernes 18 de mayo de 1781 se cumplió la sentencia en la plaza del Cuzco. Como Micaela Bastidas no acababa de morir, ayudáronla los verdugos con puntapiés.

Y como las bestias no lograron despedazar el cuerpo del inca vencido, autorizó el visitador que se lo despedazase sin los caballos. Los cuerpos de Túpac Amaru y su mujer fueron llevados a Picchu, desde donde habían osado intimar rendición a la ciudad del Cuzco, y allí fueron quemados en una hoguera. Sus cenizas se esparcieron, arrojadas al aire, para escarmiento de todos. Y quizás desde entonces, Hispanoamérica sintió esas cenizas como un incentivo en su afán de libertad.

PARA SABER MAS…
(texto de un libro de Eduardo Galeano sobre Túpac Amaru)

“Atado al potro del suplicio. yace desnudo, ensangrentado. Túpac Amaru. la cámara de torturas de la cárcel del Cuzco es penumbrosa y de techo bajo. Un chorro de luz cae ¿obre el jefe rebelde, luz violenta, golpeadora. JoséAntonio de Areche luce ruluda peluca y uniforme militar de gala.

Areche. representante del rey de Esparta, comandante general del ejército y juez supremo, está sentado junto a la manivela. Cuando la hace girar, una nueva vuelta de cuerda atormenta los brazos y las piernas de Túpac Amaru y se escuchan entonces gemidos ahogados.

ARECHE (…) -¡Niégalo! Hemos encontrado esta proclama en tus bolsillos….’ Envuelta en la bandera de la libertad traías la mas cruel de las tiranías…. “Nos tratan como a perros” decías. “Nos sacan el pellejo”, decías.Pero ¿acaso alguna vez han pagado tributo, tú y la tuyos Disfrutaba del privilegio de usar armas y andar a caballo. ¡Siempre fuiste tratado como cristiano de linaje limpio de sangre! Te dimos vida de blanco y predicaste el odio de razas. Nosotros, tus odiados españoles, te hemos enseñado a escribir, ¿y qué escribiste? “¡Guerra!

“Has asolado el Perú. Crímenes, incendios, robos, sacrilegios… ¿Que la mita es un crimen y de cada cien indios que van a las minas vuelven veinte? ya he dispuesto que se extinga el trabajo forzado, ¿y acaso la aborrecida mita no fue inventada por tus antepasados los incas? Los incas… Nadie ha tenido a los indios en trato peor. Reniegas de la sangre europea que corre por tus venas. José Gabriel Condorcanqui Noguera…

Tu sentencia esta lista. Yo la imaginé, la escribí, la firme. Te arrastrarán al cadalso y el verdugo te cortará la lengua. Te atarán a cuatro caballos por las manos y por los pies. Serás descuartizado. Arrojarán tu tronco a la hoguera en el cerro de Picchu y echarán al aire las cenizas. Tu cabeza colgará tres días de una horca, en el pueblo de Tomta. y después quedará clamada a un palo, a la entrada del pueblo, con una corona de once puntas de fierro, por tus once títulos de emperador.

Enviaremos un brazo a Tlungasuca y el otro se exhibirá en la capital de Carabava. Una pierna al pueblo de Livitaca y la otra a Santa Rosa de Lampa. Serán arrasadas las casas que habitaste. Echaremos sal sobre tus tierras. Caerá la infamia sobre tu descendencia por los siglos de los siglos. (Enciende una vela y la empuña sobre el rostro de Túpac Amaru).

Todavía estás a tiempo. Dime ¿Quién continúa la rebelión que has iniciado? ¿Quiénes son tus cómplices? (Zalamero). Estás a tiempo. Te ofrezco la horca. Estás a tiempo de editarte tanta humillación y sufrimiento. Dame nombres. Dime. (.Acerca la oreja) Tu eres tu verdugo. indio carnicero.’…(Se aproxima. Espera. Sabe Dios los crímenes que arrastras. (Hace girar violentamente la rueda del tormento y se escucha un quejido atroz). No ibas a disculparte con silencios ante el tribunal del Altísimo, indio soberbio (Con lástima) Ah! me entristece que haya un alma que quiera irse así a la eterna condenación…(Furioso Por última vez! ¿Quienes son tus cómplices?

TÚPAC AMARU- (alzando a duras penas la cabeza, abre los ojos y habla por fin) -Aquí no hay más cómplice que tú y yo. Tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte.”

……………………………………………………………………………………………….

“Tupac Amaru declaró la guerra a muerte contra todos los españoles; […]. El intento de lograr la alianza con los criollos fracasó. La política social de Tupac Amaru era demasiado revolucionaria para satisfacer a alguien más que a los desposeídos. Atacó el traba/o forzado y prometió la libertad de los esclavos, o al menos de aquellos que entraran a formar parte de su ejército. Buscó la manera de destruir los obrajes y los repartimientos de comercio, mientras sus seguidores atacaban las ciudades blancas y sus habitantes de forma indiscriminada. Espantados por la magnitud de la rebelión, los criollos hicieron causa común con los españoles para defender su herencia. La Iglesia y el Estado, los criollos y los europeos, todos los que forman parte del orden establecido, cerraron filas en contra de Tupac Amaru y después de una violenta lucha en la que murieron 100.000 personas, la mayoría indios, el movimiento fracasó. […].

¿Aspiraba Tupac Amaru a la independencia? […] la libertad respecto a España era sólo una parte de su programa. La auténtica revolución era contra los privilegios de los blancos, ya fueran criollos o españoles, y su deseo final era acabar con el sometimiento de los indios. Se trataba esencialmente de objetivos de carácter social. En cuanto a la independencia, era poco probable que una rebelión india pudiera haber tenido las ideas, la organización y los recursos militares necesarios para tal causa. […]. A las revueltas indias les faltó otro ingrediente para obtener la independencia: la dirección criolla. Los criollos estaban inmersos en la estructura económica existente, y ésta se basaba en el trabajo indio en las minas, en las haciendas y en los obrajes. Y, pocos como eran, dudaron en ponerse a la cabeza de un movimiento que podían no ser capaces de controlar. La independencia, cuando llegó, se hizo sobre términos diferentes.

Las rebeliones del siglo XVIII no fueron propiamente hablando “antecedentes” de la independencia […]. Apelaban más a utopías sobre el pasado, a una época dorada precarolina en la que la centralización burocrática y la opresión impositiva eran desconocidas. Sin embargo, aunque los insurrectos no formularon ninguna idea de independencia, colaboraron en crear un clima de opinión que los presentaba como un reto fundamental al sistema tradicional.”

JOHN LYNCH.
“Los orígenes de la independencia hispanoamericana”.
En Leslie Bethell, editor. Historia de América Latina de la Universidad de Cambridge,
Barcelona, Crítica, 1991.

La Trata de Negros El Negocio de la venta de Esclavos en América

La trata de negros, consecuencia de la mortal dad que hizo estragos entre los indios, y también, de manera imprevista, de las campañas emprendidas en favor de ellos, data de principios del s. XVI.

América tenía necesidad par sus plantaciones tropicales de aquella mano de obra tan resistente, y todo el mundo, desde la iglesia al rey de España, aprobó la deportación de los africanos. En 1650, eran ya une 100.000 los llegados al Nuevo Mundo.

Un tráfico antiguo La idea de ir a buscar esclavos a la selva no era ni nueva ni europea. Las flotas egipcias d la Antigüedad secuestraban ya a los negros que vivían en las proximidades del mar Rojo. A partir del s. VIII, los árabes llegaron a hacer de eh. ana especialidad. Saliendo de Sofala o de Zanzíbar, establecimientos instalados en la costa africana oriental, los esclavos convergían hacia, la isla de Socotora, de donde eran reexpedido hacia Egipto, Persia o la India. Otros musulmanes hacían atravesar a sus cautivos, en larga columnas, el desierto del Sahara, antes de proceder a venderlos en los puertos del Maghreb

Los negros en América En Occidente, la trata comenzó a finales di la Edad Media. Los primeros cargamentos de mano de obra negra llegaron a Lisboa en 1444 y fueron empleados en las grandes propiedades. En el curso de sus viajes, Vasco de Gama comenzó a traerse algunas «muestras» a Portugal. Cuando América se abrió a los esclavos africanos, Portugal, que desde el Tratado de Tordesillas tenía las manos libres en África, se convirtió en el primer proveedor. El monopólico de este tráfico le fue concedido inicialmente por el rey de España mediante un contrato, el de asiento, que después sería cerrado con los holandeses, los franceses y, más tarde todavía con los ingleses. En todo el flanco norte de Europa se amasarían, de tal manera, fabulosas fortunas con esta nueva forma de comercio.

Los historiadores dudan sobre la importancia que tuvo la trata de negros en dirección a los países musulmanes. La realidad es que no se encuentran huellas apreciables en las actuales poblaciones del Próximo Oriente. Aunque esto sea así, no cabe duda de que la demanda de esclavos existía en Arabia, que también servia de foco de atracción en lo referente a las exportaciones destinadas a Persia o a la India. Y así, se estima que fueron cerca de dos millones por siglo los esclavos deportados durante la Edad Media, entre los procedentes del Sudán y los de los puertos del Magreb. La trata árabe recuperó todo su anterior vigor en el s. XIX, cuando se puso fin al tráfico europeo.

La madera de ébano Los negreros sustituyeron pronto el aprovisionamiento por la captura directa. En efecto, preferían entenderse directamente con los reyezuelos indígenas, que les vendían sus prisioneros de guerra y, a veces, hasta sus propios súbditos. Como la demanda crecía sin cesar, las expediciones debieron internarse cada vez más profundamente en la selva. Empezaban por enmudecer a los «tam-tam» de alerta, y a continuación ponían cerco al poblado.

Comenzaba entonces para las familias cautivas una marcha agotadora hacia un océano cuya existencia ignoraban a veces. En la playa, los prisioneros eran entregados a los hombres blancos, a cambio de tejidos, de armas o de caballos, a razón de uno por cada diez esclavos. Una vez examinados por el cirujano de a bordo, marcados con hierro al rojo y encadenados de cuello, pies y manos, los negros eran hacinados en el navío que partía para América. La duración del viaje, cuando el tiempo era favorable, variaba de 35 a 50 días, según que el destino fuera Pernambuco o Río. Una vez llegados a puerto, los esclavos que habían sobrevivido a la travesía eran reunidos en un campamento, donde reposaban, se limpiaban y sanaban antes de la venta de remate. De tal manera, eran objeto del mismo tipo de comercio que cualquier especie de animales: varilaciones de los cambios, compras especulativas, comisiones a intermediarios,etc.

¿Cuántos negros fueron deportados? El número total de esclavos negros es difícil de evaluar. Parece que fueron más de 12 millones los africanos deportados de África a América entre los s. XVI y XIX. Solamente entre 1735 y 1785, Carolina del Sur dio acogida a unos 45.000. La esclavitud fue también muy importante en los países árabes, y duró hasta el s. XIX. Cerca de 18 millones de negros se vieron arrancados, de tal manera, de las regiones comprendidas entre el Nilo y el Níger. Estas impresionantes cifras explican por sí solas que África fuera el único continente en el que la población no aumentó entre los s. XVI y XIX. La demografía africana llegó a conocer un descenso entre 1750 y 1850.

¿Cómo eran transportados? Los traficantes utilizaban las más de las veces navíos de carga acondicionados para la trata. Los mejor equipados eran los portugueses, pues sus carabelas podían transportar’ hasta 500 esclavos. Sobre navíos más pesados, los holandeses no solían cargar a más de 300. Encadenados, durante el trayecto, los negros iban tumbados en entrepuentes cuya altura nunca excedía de 1,50 m. Las condiciones higiénicas resultaban atroces, y las epidemias fueron muy numerosas. La alimentación, formada por los llamados «víveres de negros», se componía sobre todo de habas, arroz y mandioca.

La trata no comenzó con la llegada de los mercaderes europeos. Desde muchos siglos antes, la esclavitud era una práctica corriente entre los africanos. Prisioneros de guerra, condenados de derecho común y deudores, eran vendidos como esclavos. Pero, a pesar de que fuesen tratados como inferiores, éstos no dejaban nunca de formar parte de la comunidad. En efecto, podían volver a comprar su libertad, así como cultivar un particular pedazo de tierra. Al integrarse a estas prácticas ancestrales, los europeos las destruyeron, provocando la decadencia de las sociedades africanas?

¿Qué era el comercio triangular? Era la forma más lucrativa del comercio marítimo. Bajeles de Nantes, Amsterdam o Liverpool salían de Europa cargados de pacotilla, e iban en busca de un cargamento de negros a las costas de África. A continuación se dirigían hacia las «Islas» (Antillas), Brasil o América del Norte. Con el producto de la venta de los esclavos negros, los barcos cargaban sus bodegas de azúcar, de ron, de café y de cacao, que a continuación eran vendidos en Europa. A pesar del 30 por 100 de esclavos que por término medio se perdía, el comercio triangular supuso fabulosos beneficios a sus comanditarios, y constituyó la fortuna de los puertos franceses del litoral atlántico.

¿Se mezclaron los negros con los americanos? La América anglosajona era resueltamente hostil a las mezclas de razas, pero los españoles y portugueses toleraron siempre el mestizaje. Los colonos que llegaban a las nuevas tierras sin mujer tomaban esposa o concubinas entre las indias o las negras. De ello resultó una asombrosa mezcolanza de poblaciones y numerosos grupos de individuos de «sangre mezclada», que eran despreciados en mayor o menor medida. El hijo de un español y una negra era un mulato; el de una negra y un indio, un lobo; el de un español y una india, un mestizo, etc.

¿Quiénes eran los «voluntarios»? Otro tipo de mano de obra que era posible encontrar, sobre todo en las Antillas y en la América del Norte, fueron los «voluntarios”. Con frecuencia se trataba de franceses desprovistos de recursos que recibían de un «armador el préstamo del precio de su viaje a Quebec o a las «Islas». A cambio, quedaban obligados a trabajar en las tierras de un propietario de plantación durante tres años, tiempo durante el cual no eran retribuidos. Muchos fueron los que se comprometieron a tal acuerdo de manera colectiva, y algunos de ellos se desplazaron con sus mujeres y sus hijos.

¿Se evadían los esclavos? Muchos esclavos de América prefirieron la huida a la servidumbre, y se internaron en el corazón del continente o de las «Islas». Se les llamó «cimarrones». Retornados a la vida salvaje, reconstruyeron en plena jungla verdaderas tribus fundadas sobre la caza y la pesca. que pronto simpatizaron con los indios. En América del Norte, los esclavos intentaban franquear la frontera que separaba los Estados libres de los Estados esclavistas. Para ello utilizaban el underground railroad, red de ratas secretas por las que los conducían los especialistas. Se estima en unos 75.000 el número de los que utilizaron dicha red en la primera mitad del s. XIX.

¿Eran seres primitivos los negros? Unánimemente despreciados, los negros ocupaban la parte más baja de la escala en la jerarquía social colonial. Sin embargo, los antropólogos han podido establecer que los esclavos procedentes de los pueblos bantú y sudanés eran con frecuencia más civilizados que la mayoría de los indios. Mientras que los aztecas y los incas, por ejemplo, seguían en la edad de bronce, los africanos trabajaban ya el hierro. Y mientras que muchas tribus americanas vivían de la recogida de frutos, los negros eran agricultores. Mezcla de animismo y de Islam, la cultura africana resultaba, de hecho, muy compleja y su riqueza se revelaba, sobre todo en la música, más profunda y menos afectada que la de los indios.

Critica al Comercio de Esclavo

La Violencia en el Mundo Que es la violencia economica? Sus Víctimas

LA VIOLENCIA: A partir del siglo XX, podemos decir, que pocas épocas en la historia moderna se han sido tan violentas como la que estamos viviendo. Dos guerras mundiales en menos de 50 años, la segunda de las cuales costó más de 55 millones de vidas humanas perdidas en los campos de batalla; y más de 8 millones en los hornos crematorios; varias guerras nacionales o regionales en el mismo período (la de España fue la más cruenta); un alto número de revoluciones sociales y políticas (la rusa y la china fueron las más significativas); un número no determinado de contra-revoluciones organizadas a escala mundial, con enormes costos en vidas humanas y en bienes; campos de concentración; cámaras de torturas; práctica de las mismas en vasta escala y con planificación tecnológica; movimientos de liberación armados y movimientos de represión; organización técnico-bélica de complejos industriales-militares; invento y aplicación de armas terroríficas entre las cuales las bombas de “napalm” ya parecen juegos de niños; multiplicación de cuerpos policiales y militares y de cuerpos para-policiales y para-militares actuando en todos los países del mundo; huelgas sangrientas; genocidios; asonadas; motines; etnocidios; secuestros, ataques indiscriminados con bombas o con metralletas; guerrillas rurales y urbanas; etc.

A esta lista interminable tendríamos que agregar la práctica de muy modernas formas de la delincuencia común; tráfico de drogas y traía de blancas a escalas como jamás se habían conocido; organización del delito superando alas viejas formas de la escuela de Chicago; renacimiento de las actividades de la “maffia”; asaltos a trenes, buques, aviones, bancos, cajas de segundad con una perfección real que supera las imaginadas por James Bond; asesinatos de líderes sindicales, religiosos y políticos, por mandantes desconocidos.

A este catálogo que sería inacabable, falta agregar la lista de las formas de la violencia económica más brutales de la moderna civilización: mineros sudamericanos que no viven más de 28 años; condiciones de trabajo en América, Asia y África y aún en ciertas partes de Europa, muy semejantes a las condiciones del trabajo servil en la Edad Media o, simplemente, del trabajo del esclavo en la antigüedad. Contratos de trabajo —valga la expresión—, que significan el arrendamiento de la mano de obra de por vida; prácticas del “pongaje”; y, por sobre todas las cosas, hambre. Dos terceras partes de la humanidad sufren hambre, o bien epidémica o bien endémica.

Todo ello en la época en que enviamos navíos espaciales a Marte y Venus. La Luna ya no forma parte de los cuentos de niños. El cálculo del empleo de la plusvalía social aplicada a ese tipo de experiencias tecnológicas en la misma edad en que ocurren todas aquellas formas de la violencia, dejaría asombrados a los mismos economistas. Son muchos los que ya hablan de la violencia “visible” y de la violencia “invisible”.

Lo cierto es que la violencia es una realidad de nuestro mundo; vivimos violentamente: hay un uso abierto y evidente de la fuerza para reprimir y para oprimir. Millones de seres humanos han sido y son víctimas de la explotación y de sistemas sociales injustos. No es extraño, pues, que hoy en día la gente que tiene tiempo de pensar en estas cosas se pregunte si la violencia que derrama sangre en las revoluciones no puede ser menos mala que la violencia que, aunque no derrama sangre, condena a pueblos enteros a una ciega desesperación o a una amarga resignación.

Es muy difícil intentar reflejar en estas pocas líneas introductorias el tema central de nuestra preocupación: ¿por qué esta violencia?, ¿qué se debe?, ¿tiene algún sentido? La excusa dada por algunas almas ingenuas o distraídas de que siempre hubo violencia en la historia y de que, tal vez, en nuestro tiempo la impresión que de ella tenemos se ve acentuada por el empleo de los grandes medios de comunicación de masas que transmiten diariamente las escenas más brutales e increíbles de la violencia moderna, de tal manera que nuestros niños desde edad muy temprana se acostumbran a ella, no nos exime de tratar de penetrar el significado de este fenómeno que se está dando a escala planetaria.

En cierto sentido, la vida de nuestra propia civilización y —lo que es más importante—, la posibilidad de abrir los cauces para crear nuevas formas de civilización superiores a las actuales, de las cuales esté erradicada la violencia como constante social, depende de la comprensión que tengamos de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y de las maneras en que estemos dispuestos a movilizarnos para luchar positivamente por la misma.

Empecemos pues, por reconocer este hecho lo señalaba muy bien el Obispo Dom Helder Cámara: “La violencia está por todas partes, omnipresente y multiforme: brutal, abierta, sutil, insidiosa, disimulada, racionalizada, científica, condensada, solidificada, consolidada, anónima, abstracta, irresponsable.” Y agregaba en otro fragmento de sus reflexiones al respecto: “No es el momento de preguntarse si la revolución estructural que el mundo precisa, supone, necesariamente, la violencia. Es preciso observar que la violencia ya existe y es ejercida, de modo inconsciente algunas veces, por aquellos mismos que la denuncian como un flagelo para la sociedad”.

Las preguntas, pues, son muchas. Si en la época que vivimos la violencia es inevitable, ¿cómo entenderla? ¿Qué hacer frente a ella? ¿Cómo reaccionar? ¿Cuales son los límites entre la violencia legítima y la ilegítima? ¿Qué relación hay entre la violencia y el derecho a la resistencia? ¿Cuales son las implicancias éticas del problema? ¿Cual debe ser nuestra conducta, frente al hecho concreto de la violencia?

¿Qué es violencia?
Es muy difícil definir la violencia en una época como la nuestra, que está bautizada con los nombres de Auschwitz y de Hiroshima, y más difícil aún en esta década del 70, en la cual sabemos que todos los años mueren de hambre entre 30 y 40 millones de personas. Decir que la violencia consiste en “utilizar la fuerza para obligar a alguien a proceder contra su voluntad” —como dicen los códigos comunes—, es reducir el problema a términos primarios, característicos de sociedades de relaciones directas. Sin menospreciar ni los aspectos éticos ni los penales, propios de las conductas delictivas que actúan con. violencia, el verdadero problema hay que enfocarlo desde el ángulo de las condiciones de vida que crean quienes dominan en la sociedad industrial y tecnológica.

En tal sentido, la ola de violencia que se ha desatado sobre el mundo contemporáneo, y que afecta a casi todos los rincones de la Tierra, no podría ser bien comprendido si sólo nos quedásemos en las consideraciones de los aspectos éticos de la misma. Hay una consideración más amplia que incluye a ésta y es la de analizar la violencia moderna como un problema sociológico y político.

En tal sentido, la violencia actual se presenta como uno de los síntomas más claros de la descomposición de la civilización industrial, comprendiendo por tanto, el mundo de valores creado por ésta. O, para ser más exactos, el mundo de falsos valores creados por ésta. Son ni más ni menos que los que responden a una sociedad donde predominan el afán de tuero y el ansia de consumo de bienes.

En medio de nuestro desvarío colectivo los hombres sabemos que la historia no es producto ni de la fatalidad ni de la voluntad caprichosa de los dioses. La historia es producto de nuestra acción, como sociedades humanas y como individuos. Si es verdad que la violencia bajo sus diversas formas, no puede ser totalmente eliminada de la existencia social, la única actitud racional consiste en que, después de haber comprendido las circunstancias que la producen, hagamos todo lo que esté al alcance de nuestra voluntad colectiva e individual y de nuestro poder científico y tecnológico para dominarla.

Por otro lado, si consideramos la violencia como un caso límite de la existencia social, también podemos considerarla como un elemento revelador, que nos permita encarar a fondo las transformaciones estructurales que sean necesarias a nuestras sociedades, a fin de quitarle a aquéllas su aspecto destructor y mortífero, propio de todo caso límite de nuestra existencia. Y por este camino, encontraríamos uno de los elementos básicos que nos permitiría definir la violencia. Nos referimos a la diferencia que existe entre una situación de violencia y un hecho violento.

Situaciones de violencia y hechos violentos
Los hechos violentos pueden existir sin que existan las situaciones de violencia. Cuando hablamos de la violencia lo primero que hiere nuestra imaginación es el hecho producto de la fuerza bruta; de la compulsión; de la imposición de un ser humano sobre otro, sea por los gestos, por la voz, por la mirada o por el hecho mismo, que puede ser el golpe o el uso de instrumentos materiales para herir o para destruir al otro. Cuando hablamos del hecho violento nosotros sabemos que la realidad corporal del ser humano es lo primero en ser atacado.

Las situaciones de violencia, en cambio, no podemos concebirlas sin los hechos violentos. Generalmente, aquellas preceden a éstos. Y éstos a su vez, pueden ser ejercidos para perpetuar y extender los efectos de la situación o pueden ser ejercidos como respuesta a la situación. En este último caso, tenemos la contra-violencia, de cuya legitimidad hablaremos después.

El hecho ejercido para perpetuar la situación de violencia o para defenderla, es el hecho que la dignidad humana resiste más. A su vez, en las condiciones actuales de nuestras sociedades, donde imperan las situaciones de violencia, aquellos hechos se han ampliado en cuanto a -sus posibilidades y modalidades.

No se trata únicamente del hecho represivo ejercido por la policía para castigar al ciudadano que actúa protestando contra la situación (huelgas, manifestaciones, paros, huelgas de hambre, declaraciones, protestas juveniles, etc.) sino que también se trata de hechos económicos, como los manejos con divisas, las devaluaciones que no persiguen fines realmente sociales, la especulación, las estafas, la actuación de los monopolios o de los “holdings“, las alzas de artículos de primera necesidad; etc. etc.

También se lesiona la integridad corporal del hombre, condenándolo tanto a él como a los suyos, a escasos salarios o a dietas insuficientes. En la sociedad moderna, la violación del “no matarás”, puede asumir formas muy sutiles y colectivas sin que sea necesario aplicar el hecho violento.

Cuando una colectividad cualquiera le rehusa a la mayor parte de sus miembros la satisfacción de sus necesidades fundamentales, mientras las minorías se enriquecen cada vez más con el trabajo ajeno, hay una situación de violencia que se manifiesta cotidianamente a través de hechos violentos, que afectan a personas individuales, como el desempleo, la vagancia, la mendicidad callejera, el analfabetismo, la desnutrición, el abandono de los niños, el aumento de la prostitución, la delincuencia juvenil. Si los bienes existen, pero están detentados por unos pocos (que cada vez son menos) nos encontramos en un situación de injusticia social en la cual se rompe la normal convivencia humana y se instaura la violencia.

Las estructuras políticas de tal sociedad, tarde o temprano serán abusivas o ilegítimas, en cuanto no ejercerán el poder defendiendo al pueblo o en cuanto lo temarán por la fuerza para mantener la situación violenta. Su misión será proteger los privilegios de una clase o de de unas minorías, contra las demandas crecientes de los desamparados. La inevitable socialización de la vida humana, a medida que fue desenvolviéndose la revolución industrial, trajo como consecuencia la socialización de la violencia.

Hasta ahora no hemos podido conocer una forma de solidaridad humana ideal, por las interdependencias de todo orden, que fue provocando la revolución industrial (especialmente con la polarización creada entre los países desarrollados y los sub-desarrollados y el control de todo tipo de éstos por aquéllos) se fue creando bajo el signo de evidentes y flagrantes injusticias.

Volvemos asi, a lo que decíamos al principio: la civilización entera padece violencia. El hombre común es su víctima, en cada rincón de la tierra. Es un lujo, a esta altura de los acontecimientos —o es una ignorancia— pensar que podemos escoger o no la violencia. De hecho, estamos todos comprometidos en situaciones violentas y somos solidarios con ellas. Muy a menudo, somos sus autores, sea que cometamos los hechos violentos por solidaridad con el sistema o sea que hayamos escogido luchar contra situaciones que difícilmente podrán ser cambiadas, sí no es por medio de recursos violentos. En pocas palabras: en el día de hoy no podemos ser árbitros por encima de la violencia.

La violencia económica
La violencia más flagrante que existe actualmente en América Latina, es la del sistema en que estamos viviendo. Hay acuerdo generalizado en considerarla como violencia estructural. Los hombres de nuestro tiempo estamos sometidos a la violencia económica como nunca lo estuvieron los seres humanos en todo el transcurso de la historia. Es cierto que la humanidad ha conocido épocas muy sombrías de opresión y de barbarie, pero en ellas las formas de la violencia se correspondían con la rareza de los bienes y con la pobreza de la técnica. La violencia económica no había alcanzado categoría propia.

En cambio, en nuestra época se puede hablar de la violencia como una categoría específica de la violencia posible de ser ejercida por unos pocos seres humanos sobre otros. Hay violencia económica en la medida en que el poderío tecnológico que la humanidad ha alcanzado sólo es usufructuado por minorías en las cuales, de ser aplicado en beneficio de todos los seres humanos, la pobreza y el hambre podrían ser erradicados de la tierra en menos de un decenio de años.

Una sociedad, cuya minoría se permite el lujo, año tras año, de derrochar y de quemar cantidades infinitas de bienes, mientras la gran mayoría padece toda clase de necesidades, sólo puede explicarse como resultado del ejercicio sistemático de la violencia económica.

La evidencia de la violencia económica está dada por la separación, cada vez más profunda,-que existe entre el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado. Mundo rico y mundo pobre son las dos caras de una misma moneda. Así como una moneda no puede tener curso legal a menos de que ambas caras se correspondan, así es imposible comprender la realidad económica del mundo actual, sí no es a partir del subdesarrollo como consecuencia del desarrollo que ha tenido la humanidad —en sus zonas más privilegiadas— desde la Revolución Industrial hasta nuestros días.

El desarrollo del capitalismo hasta alcanzar su fase más aguda, prevista por Lenin —la del imperialismo—, ha terminado por crear la sociedad de la abundancia pero para el exclusivo beneficio de pequeñas minorías que detentan, a escala internacional, el contralor de los medios de producción y de la distribución de la riqueza. La gran mayoría de la población mundial ha ingresado a una categoría de la proletarización que no había sido prevista ni por el propio Marx.

No es de extrañar que entre las grandes contradicciones creadas por el sistema capitalista, emerjan en el propio seno de sus sociedades más desarrolladas, los movimientos de protesta —movimientos de contra-violencia—, ante el absurdo del sistema y ante su espantoso vacío de valores de vida. En tal sentido, la violencia económica tiene mucho de obscena.

La categoría de lo obsceno ha sido agudamente revisada por Herbert Marcuse, cuando analiza las violentas condiciones de vida de la sociedad opulenta. “Esta sociedad —dice Marcuse— es obscena en cuanto produce y expone indecentemente una sofocante abundancia de bienes, mientras priva a sus victimas en el extranjero de las necesidades de la vida; obscena al hartarse a sí misma y a sus basureros mientras envenena y quema las escasas materias alimenticias en los escenarios de su agresión; obscena en las palabras y sonrisas de sus políticos y bufones en sus oraciones, en su ignorancia, y en la sabiduría de sus intelectuales a sueldo”.

Y agrega más adelante, luego de aclarar que el manejo del término obscenidad entraña un concepto moral: “No es obscena en realidad la fotografía de una mujer desnuda que muestra el vello de su pubis; sí lo es la de un genera! uniformado que ostenta las medallas ganadas en una guerra de agresión^ obsceno no es el ritual de los hippies, sino la declaración de un alto dignatario de la Iglesia en el sentido de que la guerra es necesaria para la paz”.

La explotación económica de que son objeto las dos terceras partes de la humanidad, por una tercera parte cada vez más privilegiada es, sin duda, la raíz de todas las otras formas de violencia que estamos sufriendo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N° 6
Capítulo “La Violencia” Julio Barreiro

Biografia de Rosa Parks y Luther King Defensa Derechos Civiles Negros

Rosa Park Defiende Sus Derechos
Las Hazañas de Montgomery

LA MUJER EN LA HISTORIA

Rosa Parks, nació con el nombre de Rosa Louise McCailey el 4 de febrero de 1913, fue una defensora de los derechos civiles estadounidense. Desde muy joven se alisto al movimiento de defensa de los derechos civiles y fue secretaria de una agrupación dedicada al avance del pueblo de color.

El 1° de diciembre de 1955 se rebelo contra el sistema imperante para los negros, al desobedecer al chofer para dejar libre su asiento para los blancos. Mas tarde fue acusada de perturbar el orden y encarcelada. Este insólito caso, la llevaría en pocos días a la fama mundial, porque comenzaron las protestas en todo el país, y unos de sus máximos líderes fue el pastor Luther King, quien tomó la posta de la lucha contra la Constitución, que prohibía a los negros de los servicios públicos.

Esta es su historia:

No recuerdo cuándo ni dónde leí por primera vez eso de que “las democracias no producen epopeyas”, pero desde entonces lo he meditado muchas veces. Y mi mejor conclusión es simplemente retrucar “… ¡cuando funcionan!”.

Tal cosa no ocurría por cierto en el Sur de los Estados Unidos tan sólo cuarenta años atrás. El estigma del prejuicio y la discriminación racial se hallaba grabado en el cuerpo de la sociedad con la violencia indeleble del hierro candente. En la ciudad de Montgomery, Alabama, una de las tantas paradigmáticas comunidades donde la tradición marcaba el paso, existían leyes segregacionistas aprobadas.

Los negros no sólo eran relegados económica y laboralmente, sometidos a una condición de inferioridad permanente, reprimidos por las autoridades y marginados de derechos fundamentales como el voto o la libre expresión, sino que debían sufrir la humillación cotidiana de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera; incluso los baños y bebederos lucían ominosos letreros de “blancos solamente” o “negros no”.

Era imposible que ciudadanos de las dos razas compartieran un taxi, puesto que los conductores blancos sólo servían a pasajeros blancos, y los negros tenían un sistema especial para ellos. Los autobuses, por ejemplo, estaban divididos con una línea, pero si el sector blanco se completaba, los pasajeros de color debían levantarse para acomodar a los que ascendían.

Es llamativo cómo grandes revoluciones pueden comenzar con gestos aparentemente minúsculos y sin importancia. Nunca mejor dicho que en este caso. El 1º de diciembre de 1955, Rosa Parks, una modesta y tranquila costurera, subió al autobús en la Avenida Cleveland camino a casa luego de una larga jornada de trabajo.

Tomó asiento detrás del departamento reservado a los blancos, y a medida que recorría las calles observaba cómo el vehículo se llenaba lentamente; al poco tiempo, el chofer se acercó a ella y le ordenó, junto a otros tres negros, que dejaran sus lugares a los pasajeros blancos que acababan de ingresar. No había otros asientos libres, así que tendría que ceder su sitio a un varón blanco y proseguir de pie el resto del trayecto. En una reacción sin precedentes para la comunidad de Montgomery, la señora Parks, serena pero firmemente, se negó.

El resultado inmediato fue su detención. La noticia circuló como reguero de pólvora por la ciudad, y la imagen de la policía arrestando a una mujer de porte humilde y equilibrado, de la que no podía imaginarse ni sombra de provocación, causó su impacto. Pronto los líderes negros se pusieron en campaña, y la circunstancia hizo surgir en la escena al joven pastor de una iglesia bautista local, quien, desconocido hasta ese momento, sería luego admirado en todo el mundo como uno de los máximos paladines de los derechos civiles del siglo XX: el Reverendo Martín Luther King Jr.

El clérigo no sólo traía consigo el carisma y la voluntad inquebrantable, sino también un método de lucha: la resistencia pacífica concebida por el Mahatma Gandhi para expulsar al Imperio Británico de la India. Determinaron llevar a cabo un boicot a los autobuses. Clandestinamente diseminaron un panfleto instando a la comunidad negra a abstenerse de usar el servicio a partir de la mañana del 5 de diciembre. Y el efecto fue fulminante. Puesto que dos tercios de los usuarios eran de color, los autobuses viajaban vacíos como fantasmas; la gente caminaba hasta sus lugares de trabajo, a veces recorriendo ocho o nueve kilómetros, o se organizaba colectivamente en taxis y autos particulares. Todo se realizó en silencio, sin incidentes y con la cabeza alta. Cuando se les preguntaba cómo se sentían, algunos negros contestaban: “Mis pies, cansados; mi alma: ¡liberada!”.

La protesta atrajo la atención de todo el país, pero lo que comenzó siendo una acción casi espontánea acabó en un movimiento prolongado que puso a prueba la madurez de toda una colectividad. Los blancos no relegarían fácilmente sus privilegios; habría arduas negociaciones, procesos legales, amenazas telefónicas y personales, arbitrariedades y represión manifiesta, y la aparición siempre cobarde e intimidatoria del ominoso Ku Klux Klan. El propio Martín Luther King fue encarcelado, su casa bombardeada y su reputación jaqueada con calumnias.

Sin embargo, no cejó, y la comunidad negra tampoco. Fueron once meses de paciencia y orgullo tenaz, hasta que la resistencia dio sus frutos: el 13 de noviembre de 1956 la Suprema Corte de la Nación declaró inconstitucionales las leyes referentes a la segregación de los autobuses en Alabama.

Lejos de festejar una victoria, el reverendo King proclamó una toma de conciencia general para evitar todo tipo de euforia y mantener las normas de cordialidad y no violencia durante el proceso de integración de los vehículos públicos. El triunfo estaba asegurado, pero la lucha por liberar al país del racismo y la opresión apenas comenzaba.

El epílogo de la gesta de Montgomery aún pone lágrimas en los ojos de algunos viejos. Vencido moral y legalmente, el Ku Klux Klan reinició las hostilidades mediante una política sistemática de amenazas. Cuarenta coches repletos de encapuchados con sus distintivos atavíos se propusieron recorrer las avenidas del barrio negro. Esperaban que, como siempre, el miedo metiera a las víctimas en sus casas.

No hubo tal cosa. Hallaron al pueblo volcado en las calles, cientos de miradas calmas pero resueltas que los enfrentaban en cada acera y cada esquina; hombres, mujeres y niños confiados en el nuevo respeto a sí mismos que habían ganado a pulso… Sin saber cómo reaccionar ante la sorpresa, la caravana del terror dio la vuelta y se marchó por donde vino.

Parks tuvo que pagar sus consecuencias durante mucho tiempo. Nadie le daba trabajo, y su marido sufrió un ataque de nervios tras eternas llamadas de amenaza. El matrimonio se trasladó a Detroit, donde Rosa volvió a trabajar como costurera. En 1965, le ofreció trabajo en su oficina el congresista y defensor de los derechos cívicos John Conyers, y junto a él permaneció hasta que se jubiló, en 1988. También entonces siguió implicándose en la lucha de los derechos ciudadanos, pero a pesar de su fama tuvo que recibir ayuda financiera de la iglesia durante su vejez.

En el 2004 Rosa Louise Parks sufrió demencia, y a los 92 años murió un 24 de octubre de 2005. Fue la primera estadounidense a la que se veló en el Capitolio de Washington. En todo Estados Unidos, las banderas ondearon a media asta.

Rosa Parks (de soltera McCauley) fue una activa militante contra el sexismo y el racismo desde lósanos 30. Su negativa a ceder su asiento en un autobús segregado a un blanco y su consiguiente detención en Montgomery, el 1 de diciembre de 1955, inició el movimiento en favor de los derechos civiles y el boicot a los autobuses de esa ciudad.

Se hizo famosa, pero fue despedida en uno de los grandes almacenes donde trabajaba y tuvo que abandonar Alabama y mudarse a Detroit (Michigan). Más tarde desplegó una intensa actividad ayudando a los jóvenes negros. En 1996, el Congreso de EE. UU. la declaró «Madre del actual Movimiento en Favor de los Derechos Civiles».

PARA SABER MAS…
UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS DERECHOS DE LOS NEGROS

Después de que los disturbios racistas contra la población negra se extendieran por todo el territorio de Estados Unidos, un grupo de sesenta intelectuales negros y algunos simpatizantes blancos se reunieron en Nueva York con motivo del centenario del nacimiento de Lincoln y formaron un comité que en 1910 se convirtió en la National Association for the Advancement oí Colored People, NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color). La cofundadora, Mary White Ovington, dedicó la organización a derrumbar «los muros de la intolerancia, el prejuicio, la injusticia y la arrogancia» que dividía a la mayor democracia del mundo. La NAACP creó un nuevo movimiento de masas que finalmente inspiró a los defensores de los derechos humanos de todo el mundo.

La guerra civil liberó a los afroamericanos de la esclavitud, pero apenas les hizo ganar la plena ciudadanía. Los estados del sur promulgaron las leyes de Jim Crow (llamadas así por el estereotipo de un cantante negro y torpe), que privaron de derechos a los negros y los relegaron a escuelas (casi siempre peores), edificios, hospitales, hoteles, restaurantes, transportes, teatros e incluso cementerios, separados. Durante este año muchos negros fueron linchados. En el norte, la situación no era mucho mejor.

La NAACP interracial nació del Movimiento Niágara, una asociación negra fundada en 1905 para oponerse al convenio de Booker T. Washington, el director del Instituto Tuskegee de Alabama, que instó a los negros a deponer sus demandas a cambio de empleo y oportunidades económicas. Los activistas de Niágara, liderados por W. E. B. Du Bois (foto), sostenían que los negros no podrían competir económicamente hasta que obtuvieran derechos políticos. Aunque los antiguos dignatarios de la NAACP eran blancos, excepto Du Bois, que dirigía la propaganda y el departamento de investigación, su política, gracias a los esfuerzos de sus cofundadores negros, mantuvo vivo el espíritu del Movimiento Niágara.

La NAACP combatió los prejuicios raciales en dos frentes: la educación y la legislación. Bombardeó Estados Unidos con panfletos, comunicados de prensa y discursos sobre los sufrimientos y los logros de los negros. Du Bois publicó impactantes estudios sociológicos en la revista de la NAACP, Crisis, junto a la obra de autores y artistas negros.

La NAACP acosó a Jim Crow con litigios. En 1915 el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidó la «cláusula de los abuelos», que otorgaba el derecho a voto a los hombres cuyos abuelos habían votado, con la exclusión de facto de los negros, ya que la mayoría de sus abuelos habían sido esclavos. Siguieron otros éxitos que culminaron en 1954 con la resolución de la Junta de Educación de Topeka, que declaró inconstitucional la segregación en las escuelas públicas. Por entonces, la NAACP, con medio millón de fervorosos , era la asociación mas grande del mundo.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo XX

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Biografia de Martin Luther King Defender los derechos civiles de los negros

Biografía de Martin Luther King
Defensor Derechos Civiles de los Negros

Pastor baptista, Martin Luther King aplicó el principio de la no violencia a la lucha por la igualdad de derechos de la minoría negra en Estados Unidos. Esta dedicación le costó la vida, pero su figura se convirtió en un ejemplo para la humanidad. Recibió el Premio Nobel estadounidense, uno de los principales líderes del movimiento para la defensa de los derechos civiles e importante defensor de la resistencia no violenta a la represión racial.

El pastor Martin Luther King, máximo dirigente del movimiento por los derechos civiles de los negros en EE.UU., recibió, el 10 de diciembre, en Oslo, de las manos del rey de Noruega, el premio Nobel de la Paz por su lucha por la igualdad de las razas y el progreso de la justicia.

Martín Luther King(1929-1968)

Martín Luther King(1929-1968)

EE.UU. es uno de los países con mayor discriminación racial y maltrato a los negros. Hasta hace poco los afronorteamericanos no sólo no votaban sino que tenían prohibida la entrada a numeroso sitios. Aún hoy siguen existiendo en EE.UU. escuelas para blancos y otras para negros, calles para blancos y otras para negros, etc. Es además tristemente famoso el grupo criminal Ku Klux Klan, que ha llegado a linchar, ahorcar o quemar vivos a negros, incluyendo niños.

En junio del año pasado, el ahora fallecido John F. Kennedy presentó al Congreso la Ley de Derechos Civiles.
El 28 de agosto, King encabezó una masiva marcha en Washington en reclamo de “igualdad, empleo masivo y justo, vivienda decente, derecho al voto y educación integrada”. Una multitud lo escuchó pronunciar su ya célebre discurso “Yo tengo un sueño”.

Lindon Johnson, sucesor de Kennedy, firmó finalmente el 20 de junio pasado la ley que prohibe la discriminación racial en establecimientos públicos, negocios e instituciones, poniendo fin al cínico fallo de la Corte Suprema de 1896 que dictaminaba “separados pero iguales”.

Pero una ley no cambia una mentalidad. El pasado 2 de julio los barrios negros de Nueva York fueron escenario de una violenta represión policial. Un chico de 10 años murió por el disparo de un policía, lo que generó un impresionante levantamiento en Nueva Jersey, Chicago y Filadelfia. Miles de negros salieron a la calle a pedir mayor igualdad y justicia y el fin de la brutalidad policial y las miserables condiciones en que viven.

En cuanto al Nobel, el gran ausente fue el filósofo francés Jean Paul Sartre, un duro crítico de la actual militarización del mundo que enfrenta al Este socialista y el Oeste capitalista. El padre del existencialismo consideró que le ofrecieron el premio para “integrarlo” al establishment y anular la potencia de sus cuestionamientos, razón por la que lo rechazó.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 08 período 1950-1969 nota cargo de Telma Luzzani, Periodista

Ver: Una Sintesis en Flash (No Celulares)

Martin Luther King Jr. procedía de una familia negra relativamente acomodada de Atlanta, Georgia. Tanto su padre como su abuelo materno eran pastores baptistas y miembros destacados de la NAACP (National Association for the Advancement of Coloured People, Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color).

A pesar de ello, Martin sufrió desde niño la realidad de la discriminación racial, particularmente fuerte en el sur de Estados Unidos, lo que formó su determinación de luchar contra ella.

A los quince años ingresó en el Morehouse College de Atlanta (1944). Tras considerar la posibilidad de convertirse en abogado, médico o profesor, finalmente decidió seguir los pasos de su familia, aplicando el mensaje cristiano a la lucha contra la injusticia. Fue consagrado pastor baptista (1947) y nombrado asistente en la iglesia de su padre

En 1948 ingresó en el Crozer Theoloqúal Seminary, en Pensilvania. Allí conoció una realidad social distinta de la sureña, y entró en contacto con el pensamiento de Gandhi(1950). Su doctrina de la no violencia para luchar contra la injusticia impresionó vivamente al joven pastor, que llegó a declarar: «De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción». Licenciado en Teología (1951), marchó ese otoño a la Universidad de Boston, donde so matriculó en I limo fía, disciplina en la que se doctoró cuatro años después.

En Boston conoció a Coretta Scott, una joven de Alabama, que complementaba su beca trabajando como asistenta para pagarse sus estudios de canto en el New England Conservatory. En 1953 los casó el padre de Martin, se convirtió en un firme apoyo en su lucha

El primer combate

Apóstol de la no violencia, Martin Luther King gozaba de un prestigio inmenso. La presencia de casi 100.000 personas en sus exequias lo atestiguaron, al igual que el duelo nacional decretado por el presidente estadounidense Lyndon Johnson. Sin embargo, esta popularidad era sólo aparente.

Los métodos del pastor eran cuestionados, principalmente por aquellos que consideraban que no iba lo suficientemente lejos en sus reivindicaciones. La cuestión de los afroamericanos aún no estaba resuelta. Cuando Martín Luther King nació, el 15 de enero de 1929 en Atlanta (Georgia), los afroamericanos eran víctimas de la segregación racial Desde luego, la decimocuarta enmienda de la Constitución estadounidense (28 de julio de 1868) garantizaba sus derechos civiles y su igualdad con los blancos ante la ley. Pero la realidad era distinta principalmente en el sur de los Estados Unidos.

El 1° de diciembre de 1955, en Montgomery (Alabama), una costurera negra, llamada Rosa Parks, rehusó ceder su asiento a un pasajero blanco en el autobús, tal como lo dictaba la costumbre. Fue detenida y condenada. De inmediato, los negros decidieron boicotear el transporte público. Estaban liderados por un joven pastor bautista, Martín Luther King. «Al odio, nosotros contestaremos con amor», proclamó. En efecto, su éxito después de un año de boicot fue el de los afroamericanos. Pero también, el de su método: la desobediencia civil.

Militancia incansable

King logró su máxima influencia en la primera mitad de los años 60, al unir la acción directa en favor del registro de votantes afroamericanos en el sur y contra la segregación, a la presión respecto a la legislación en favor de los derechos civiles a escala nacional. Muchos líderes de las comunidades negras creían que King era demasiado extremista, por ejemplo, en su apoyo a la campaña de sentadas en los comedores segregacionistas que llevó a cabo el SNCC (Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos) en 1960. El presidente John F. Kennedy y su hermano Robert (Bobby) le advirtieron en reiteradas ocasiones que moderase su postura, pero en 1963, King subió la intensidad de la campaña y animó al enfrentamiento entre los manifestantes y la policía en Birmingham (Alabama), que tuvo como consecuencia una represión policial que conmocionó a la opinión pública mundial, y organizando la Marcha sobre Washington, con cerca de 250.000 manifestantes.

El pastor bautista

Al igual que el filósofo Henry Thoreau, Martín Luther King consideraba que todo ciudadano tenía derecho a infringir una ley que considerara injusta. A esta enseñanza se sumaba la fe cristiana, que predica el respeto y el amor hacia los demás, y el ejemplo de Mahatma Gandhi, de quien el pastor adoptó el método de la no violencia. Estos principios morales provenían de una infancia en un medio burgués profundamente creyente.

El padre y el abuelo de Martín Luther King eran pastores bautistas, una rama de la familia protestante que nació en Inglaterra durante el siglo XVII y se caracterizó por su apego a las santas Escrituras. El niño tuvo acceso a una muy buena educación en un establecimiento para alumnos negros en su ciudad natal, el Morehouse College, luego en el prestigioso seminario Crozer, en Chester (Pensilvania), y finalmente en la universidad de Boston.

Su buena posición social, sus cualidades como orador y su carisma explican el éxito de un hombre que transcribió, en términos religiosos y naturalmente proféticos, la realidad social de los Estados Unidos de posguerra. Sus discursos eran prédicas. Sus referencias eran sacadas de la Biblia. Sus imágenes, parábolas inspiradas en la vida diaria.

Al enterarse del arresto de Rosa Parks, el joven pastor bautista, nombrado en una iglesia de Montgomery en 1954, sin duda recordó un incidente similar, diez años antes: Martín acababa de cumplir quince años de edad. Regresaba de un concurso de retórica en el que había obtenido el primer lugar. En el bus, él también rehusó dar su asiento. Sin embargo, ante las injurias racistas, debió cederlo.

UN SUEÑO DE LIBERTAD

El fin de la segregación en los transportes públicos de Montgomery y de otras veintiséis ciudades del sur de los Estados Unidos constituyó una primera victoria para Martin Luther King, que dirigía la Southern Christian Leadership Conference (SCLC), una asociación de pastores que luchaban en favor de los derechos civiles. Sin embargo, sólo era una etapa.

A la ocupación pacífica (sit-in) de restaurantes, parques y piscinas prohibidos a los negros, sucedieron marchas de protesta contra el racismo. A menudo, el Estado federal intervino para hacer respetar localmente la integración racial, como en las escuelas de Little Rock (Arkansas) en septiembre de 1957. En abril de 1963, junto con los pastores negros y los liberales blancos, King atacó las discriminaciones del mundo laboral, en Birmingham (Ala-bama). Enfrentó los perros policiales de «Bull» Connor, el encargado local de las fuerzas del orden.

Las cámaras de televisión retransmitieron las intolerables imágenes de manifestantes desarmados, golpeados por la policía. Esto conmovió al presidente Kennedy. En agosto, Martin Luther King organizó una marcha hacia Washington. Ante 250.000 participantes, reunidos a los pies del Lincoln Memorial, pronunció un vibrante alegato en favor de la igualdad. «Sueño que nuestro país se levantará y vivirá plenamente la verdadera realidad de su credo», dijo alzando la voz. En respuesta a este llamado, el presidente Johnson firmó el Civil Rights Act que instauró en 1964 el fin de la segregación en los lugares públicos.

En 1965, el Voting Rights Act reforzó el control del Estado federal sobre el proceso electoral y protegió los derechos civiles de los negros. Fue el término oficial del apartheid, cuya aplicación todavía persistía en los estados del sur, un siglo después de la abolición de la esclavitud (decimotercera enmienda votada el 10 de diciembre de 1865).

De la esclavitud a los derechos civiles
Desde la abolición legal de la esclavitud en diciembre de 1865, al final de la guerra de Secesión, hasta la conquista de los derechos civiles (Civil Rights Act en 1964 y Voting Rights Act en 1965), transcurrió un siglo. Sin embargo, distintos movimientos, principalmente el Ku Klux Klan (fundado en 1867 y prohibido por el Congreso en 1871), se opusieron por medio de la violencia a la emancipación de los negros. La conquista de los derechos civiles fue obra de movimientos como la NAACP y el Estado federal, que en este tema combatieron la resistencia de los estados sureños.

Martin Luther King, cuestionado: En 1964, Martin Luther King recibió el premio Nobel de la paz. Esta consagración a la edad de treinta y cinco años no cambió en nada la actitud del pastor, que persistió en condenar, con el mismo vigor, que las desigualdades entre las razas. Estados Unidos se empantanaba en la guerra de Vietnam. Proporcionalmente, eran muchas más numerosos los jóvenes negros que iban a la guerra que los jóvenes blancos.

Martin Luther King estaba indignado con esta situación y desaprobaba este conflicto colonial que sobrecargaba los gastos militares tares y acarreaba una disminución del programas sociales. El problema negro no era sólo el del respeto a los derechos civiles.

En un espectro más amplio, se trataba del problema de la pobreza y la exclusión. King lo entendió, pero mostró, a la vista de numerosos militantes, una excesiva moderación, ya que al mismo tiempo nuevos líderes invocaban el Black Power (el «poder negro»). El conflicto se radicalizó. A partir de octubre de 1963, el FBI mandó vigilar al pastor, trató de intimidarlo y difundió rumores en su contra. Agente comunista, libertino sexual, peligro para la seguridad nacional: todas estas acusaciones provenían directamente de la oficina de Edgar Hoover, jefe del FBI.

Cada vez más a menudo, Martin Luther King era atacado por militantes negros en las manifestaciones. A pesar de sus llamados a la calma, ya no lograba controlar la situación. En 1965 estallaron los primeros motines urbanos en Watts, un barrio de Los Ángeles. En marzo de 1968, una marcha no violenta degeneró en disturbios en las calles de Memphis: un joven negro de dieciséis años fue asesinado, unos sesenta manifestantes heridos, y se necesitaron casi 3.000 guardias nacionales para restablecer el orden.

EL SUEÑO DE LUTHER KING: Tengo el sueño de que un día esta nación se alce y viva de acuerdo con su verdadero credo: ‘Decimos que estas verdades son evidentes por sí mismas; que todos los hombres son iguales’. Tengo el sueño de que un día en las colinas rojas de Georgia, los hijos de antiguos esclavos y los hijos de antiguos amos puedan sentarse juntos a la mesa de la fraternidad. Tengo el sueño de que un día incluso el Estado de Mississippi, un Estado desierto sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, se transforme en un oasis de libertad y justicia.

Una muerte anunciada

Para Martin Luther King la vida se volvió cada vez más peligrosa. Ya en septiembre de 1957, una joven negra se había abalanzado sobre él y lo había apuñalado. En Memphis, el 3 de abril de 1968, el pastor pronunció un discurso que fue catalogado de premonitorio: «He visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue a ella con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nuestro pueblo llegará a la Tierra Prometida. Nada me preocupa. No le temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor». Al día siguiente, Martín Luther King fue asesinado.

La investigación permitió detener, dos meses después, en Londres, al principal sospechoso: James Earl Ray; un prófugo de una penitenciaría de Missouri. ¿Tenía cómplices? No se investigó en ese momento, a pesar de que el mismo Ray afirmó que un tal Raoul lo había obligado a comprar el fusil, reservar una pieza frente al motel, y había asesinado él mismo al pastor. ¿Cuál era su móvil? Hasta la fecha, se desconocen los motivos de Ray.

En marzo de 1979, más de diez años después de los hechos, una comisión investigadora de la Cámara de representantes concluyó que Ray era el único culpable. Sin embargo, en un país suspicaz desde el asesinato de Kennedy, las hipótesis de todo tipo siguieron circulando, principalmente porque Martín Luther King se había convertido en una figura mítica, más que en un personaje histórico.

Discriminación ilegal

La aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que declaraba ilegal muchas formas de discriminación, y de la Ley de Derecho al Voto del año siguiente fue la culminación de la acción militante de King. Al recibir el premio Nobel de la Paz, King estaba en la cúspide de su fama. No obstante, tambaleaban sus apoyos entre los negros. Los separatistas nunca habían aceptado sus puntos de vista sobre la integración, es decir, que todas las razas tuvieran los mismos derechos en una sociedad no segregada. Por otro lado, muchos jóvenes afroamericanos empezaron a distanciarse de la no violencia, afirmando el derecho a usar la fuerza en defensa propia. Mientras que los jóvenes activistas lanzaban el agresivo eslogan «Black Power» (Poder Negro), King se mostraba dubitativo y falto de decisión. A partir de 1965, tuvo que luchar tanto con las causas como con su conciencia. Su intento de entrar en contacto con los afroamericanos de Chicago en 1966 tuvo un éxito relativo. Su abierta oposición a la intervención de EE. UU. en Vietnam resultaba ofensiva para muchos afroamericanos que estaban orgullosos de que sus hijos sirvieran en un ejército integrado. Su distanciamiento de los problemas de derechos y de raza en favor de la preocupación por la pobreza se veía problemáticamente «socialista» en el contexto político estadounidense.

El Black Power

Durante la década de 1960, los problemas de pobreza y la guerra de Vietnam contribuyeron a radicalizar los movimientos de emancipación de los afroamericanos y a marginar a Martin Luther King, que persistía por la vía de la no violencia. Los Black Muslims (Musulmanes negros), fundados en 1930, eran liderados por Malcom X, que proponía crear estados negros independientes en el sur de los Estados Unidos.

En 1963, S. Carmichael lanzó el eslogan Black Power y reclamó el advenimiento de un verdadero «poder negro», económico, político y social. Después del asesinato de Malcom X en 1965, un nuevo grupo apareció, más extremista aún: los Black Panthers. Estos movimientos encontraron en la violencia callejera y en el terrorismo sus medios de expresión. Sin embargo, las protestas se expresaron a veces de manera inesperada. Durante los Juegos Olímpicos de México en 1968, en el momento del himno nacional de Estados Unidos, varios velocistas negros alzaron el puño, en símbolo de la adhesión al Black Power. Esta imagen fue trasmitida a todo el mundo.

Asesinato en Memphis

El odio que despertaban las posturas de King lo habían convertido en un objetivo «Tengo un sueño…»
King saluda a la multitud desde el Lincoln Memorial el 28 de agosto de 1963, durante la Marcha sobre Washington. Fue entonces cuando leyó su discurso «Tengo un sueño…», probablemente el más inspirado e inspirador de su oratoria. de atentados. En secreto, el FBI lo tenía bajo vigilancia ya que su director,
John Edgar Hoover, afirmaba que era comunista y trataba de hacerle chantaje utilizando pruebas sobre su supuesta promiscuidad. El 4 de abril de 1968, King fue asesinado en Memphis. Un delincuente común llamado James Earl Ray fue declarado culpable, aunque siempre se dudó de su responsabilidad. La
muerte de King provoco disturbios e incendios en numerosas ciudades de EE. UU.: un irónico epitafio para un defensor de la no violencia que tiene un lugar asegurado en el panteón de los héroes estadounidenses.

CRONOLOGÍA

1951: Chester (Pensilvania)
1949: Fin de la segregación en el ejército estadounidense.
1954: Fallo de la Corte suprema sobre la segregación escolar.
1955: Inicio del boicot al transporte público, 1955 en Montgomery (Alabama).
1957: Intervención federal en Little Rock (Arkansas), para hacer respetar la integración racial en las escuelas.
1963: Marcha hacia Washington (28 de agosto). Discurso de Martin Luther King: «I have a dream».
1964: La Civil Rights Act pone fin a la segregación 1964 racial; Martin Luther King recibe premio Nobel de la paz.
1965: Rebelión en el barrio Watts, en Los Ángeles. Adopción de la Voting Rights Act. Asesinato de Malcom X.
1966: Motines urbanos.

1968 Asesinato en Memphis (Tennessee), el 4 de abril.

La violencia es inmoral (de Martín Luther King (Jr.))

La violencia para conseguir justicia es tanto impráctica como inmoral. Es impráctica porque es una espiral descendente que termina con la destrucción para todos.

La vieja ley del “ojo por ojo” deja a todo el mundo ciego.

Es inmoral porque busca humillar al adversario antes que ganar su comprensión; busca aniquilar, antes que convertir.

La violencia es inmoral porque está motorizada por el odio antes que por el amor. Destruye la comunidad y hace que la “hermandad” sea imposible.

Deja a la sociedad en un monólogo, antes que en un diálogo. La violencia termina derrotándose a sí misma.

Crea amargura en los que sobreviven y brutalidad en los destructores.

Fuente Consultada: 2000-2006 www.pagina12.com.ar (de una nota de Adrián Paenza)

CRONOLOGÍA DE LOS DERECHOS DE LOS NEGROS EN EE.UU.

——— 1929: ———
Nacimiento de Martin Luther King en Atlanta, (Georgia), el 15 de enero.

———1941 ———
Los trabajadores negros amenazan con iniciar una marcha hacia Washington.
El presidente Roosevelt condena
la discriminación racial de los obreros
asalariados y sale en defensa
de las nuevas industrias.
———1942 ———
El CORE (Congreso para la igualdad
racial) organiza sentadas en los
almacenes de las ciudades del Norte, para
protestar contra la segregación racial.

——— 1944:———
Estudia en el Morehouse College y en la Atlanta University Laboratory School.

———1946———
El presidente Traman nombra
una Comisión para los derechos civiles
y, a su vez, condena la discriminación
racial en d ejército.

———1947———
Jackie Robinson es el primer negro
que participa en la liga de béisbol
estadounidense.

——— 1948:———
Es ordenado pastor de la Iglesia bautista.
Ingresa en el seminario Crozer

——— 1953: ———
King se casa con Coretta Scott

———1954———
La Corte suprema de Estados Unidos
declara inconstitucional la segregación
racial en la enseñanza.

———1955-56———
Martín Luther King organiza un boicot
contra el servicio segregado de autobuses
de Montgomery, Alabama. La Corte
suprema declara ilegal esa forma
de segregación.

———1957———
Martín Luther King funda la SCLC
(Conferencia de los cristianos del Sur)
para organizar la campaña por los
derechos civiles.

———1960———
Miles de estudiantes negros protestan contra otras formas de segregación.

———1961 ———
El grupo de estudiantes Freedom Riders
(“jinetes de la libertad”) viajan en autobús
por los estados del Sur en una campaña
para terminar con la segregación en las
salas de espera. Muchos son reprimidos
violentamente por la policía.

———1962 ———
Los segregacionistas blancos se amotinan
cuando James Meredith se convierte en el
primer estudiante negro de la
Universidad de Mississippi.

——— 3 MAYO 1963 ———
En Binuingham, Alabama, la policía carga con extrema violencia contra gran cantidad de manifestantes negros, entre los que se incluyen mujeres y niños.

———11 JUN. 1963 ———
El activista negro Medger Evers es
asesinado en Missisipi. Se producen
manifestaciones de protesta en todo
el territorio de Estados Unidos.

——— 28 AGT. 1963 ———
Martin Luther King encabeza una marcha
de protesta en Washington junto a más
de 200.000 manifestantes.

——— 1964———
El Congreso aprueba la ley de derechos
civiles, la primera de una serie de leyes
destinadas a poner fin a la discriminación
y a garantizar los derechos de las
personas de raza negra.

——— JUL 1964———
Estallan motines en el barrio neoyorquino
de Harlem, que se propagan a todas
las zonas vecinas en que predomina
la población negra.

———27 FEBR. 1965———
El defensor de los derechos civiles
conocido como Malcomí X es asesinado
en Harlem.

——— 6 AGT. 1965———
El presidente Johnson promulga la ley
del derecho al voto. Encomienda al
gobierno federal la vigilancia de la
práctica de esta ley.

———11 AGT. 1965———
Comienzan los levantamientos en
Los Angeles. Treinta y cuatro personas
murieron tras una semana de incendios
y violencia.

——— JUN. 1966———
James Meredith recibe un disparo durante
una marcha de protesta de Memphis
a Jackson, en el estado de Tennessee.
Un grupo militante de jóvenes negros
adopta el nombre de Black Power
(“poder negro”).

——— 23 JUL 1966———
Los motines de Detroit se saldan con 43
muertos y la intervención de brigadas
de paracaidistas del ejército.

——— 1967 ———
Nominación a la Corte suprema del 1967 juez negro Thurgood Marshall.
Asesinato de Martin Luther King

——— 4 ABR. 1968———
Martín Luther King es asesinado
en Memphis, Tennessee. Se producen
manifestaciones de protesta en todo
el mundo.

Eunucos Haren Harenes Sultan del Imperio Turco Vida y Costumbres

A partir de un pequeño estado en la Anatolia Occidental los gobernantes otomanos crearon un inmenso imperio de gran poderío, complejidad y sofisticación artística.

La estructura política del imperio: El dirigente del Imperio Otomano era el sultán, que disfrutaba de un poder absoluto. En un principio, los gobernantes otomanos se habían denominado «gazis», o guerreros de la guerra santa, pero durante el mandato de Murat (1360-1389), el título fue sustituido por el de sultán, o monarca. (imagen izq. Murat I)

En los siglos posteriores se adoptó también el título de califa, o líder religioso. Aunque el sultán ostentaba un control absoluto, para la administración del imperio contaba con la ayuda de un cuerpo burocrático de funcionarios dirigido por el consejo supremo, el Diván. En el siglo XIV, el Diván estaba integrado únicamente por tres visires, cifra que para el siglo XVII se había aumentado a once visires. Este grupo se hallaba bajo el control del gran visir, que departía directamente con el sultán.

La otra institución poderosa dentro del Gobierno otomano era el harén. El harén estaba gobernado por la «sultana valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de Estado. En grado de importancia, bajo ella se situaba la primera esposa del sultán o madre de su primogénito y, en un tercer nivel, las otras cuatro esposas oficiales.

En sentido estricto el harén es el recinto específicamente destinado a las mujeres situado dentro de palacios o grandes edificaciones. La vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.  “Harén” significa a la vez “sagrado” e “inviolable”. Este lugar está vedado a los visitantes del otro sexo y solo puede ser frecuentado por eunucos o por el dueño y señor de la casa. Traspasar el umbral del harén acarrea la decapitación inmediata del intruso. En la época del sultanato turco se elevaba a más de mil personas, en la que no sólo habitaban las mujeres del sultán, las princesas y los príncipes, las esclavas y los eunucos, sino que cumplía otras funciones sociales y económicas.

En el harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos.

Al servicio del harén había dos niveles de eunucos, los negros y los blancos. Los eunucos negros eran esclavos africanos que servían a las mujeres y se hallaban bajo el control de un eunuco negro jefe, un miembro de la corte con gran poder.

Los eunucos blancos eran principalmente esclavos balcánicos y servían en la escuela de palacio donde estudiaban los niños escogidos que más tarde se convertirían en oficiales o jenízaros. Los jenízaros eran la caballería de elite del sultán. Acostumbraban a ser esclavos cristianos cuidadosamente seleccionados en las tierras conquistadas e instruidos en condiciones monásticas estrictas. Aunque no estaban obligados a convertirse al islam.

El jefe de los eunucos blancos era el brazo derecho de los sultanes, mostrando a veces más poder dentro del gobierno que el gran visir del lugar. Ellos decidían quienes franqueaban las murallas y hasta donde podían hacerlo. Los eunucos negros eran los custodios del harén femenino, protectores de las puertas interiores. Sombras diurnas y nocturnas de las esposas, cuanto más feos son más valor ostentan en el mercado. Controlan desde la comida hasta las ropas de las esposas y concubinas.

A los eunucos se lo consideraban ser “menos que hombres” e incapaces de “ser tentados” por las mujeres del harem. Esto les permitía ser exclusivamente leales al Sultán. Hombres castrados que por lo tanto no representaban ninguna amenaza a la santidad del harem. Según la tradición musulmana, ningún hombre podía poner sus ojos en el harem de otro hombre, por lo tanto requerían a alguien considerado “menos que un hombre” para el papel de la tutela marital sobre las mujeres del harem.

Uno de los harenes mas famosos de la historia fue es de Topkaki en Estambul,
sirvió de residencia a los sultanes durante 80 años desde 1478

El harén de Topkapi se dividía en dos clases: las sirvientas-cariyeler y las privilegiadas-gedikiler. Las sirvientas no tenían ningún contacto con el Sultán. Si alguna de las mujeres era elegida por el Sultán como concubina se le daba una estancia privada para que la prepararan para su cita; si después de este primer encuentro el Sultán seguía interesado en ella, esta dama se convertía en odalisca.

Las odaliscas, por lo general, no eran presentadas ante el Sultán, pero a aquellas que eran de extraordinaria belleza y talento se las consideraba como concubinas en potencia, y se las adiestró en consecuencia. Aprendieron a bailar, recitar poesía, tocar instrumentos musicales, y demás conocimientos dirigidos a deleitar al Sultán. Sólo las odaliscas más dotadas fueron presentadas al Sultán y era posible para estas odaliscas pudieran escalar posiciones en la jerarquía de harén y disfrutar de la seguridad por su poder y posición.

El harén era dirigido por la madre del Sultán, que también elegía a las mujeres que lo integraban. La madre del sultán (valide sultán) podía llegar a ser una figura poderosa en las intrigas de palacio, como el ejemplo de Kösem, madre de Ibrahim el Loco.

Una de las partes más sorprendentes que integran el harén de Topkapi es La Jaula (Kafes), un edificio donde se encerraban a los herederos hasta la ancianidad, solo salían para sustituir al Sultán muerto. Esto se usaba como método de control, para que ningún heredero conspirase contra su padre o sus intereses.

El harén era un espacio prohibido para los hombres, a excepción de los eunucos, , hombres castrados que guardaban los harenes, en algunas ocasiones llegaron a convertirse en hombres poderosos. (Fuentes: Muy Historia, nº 18)

Los eunucos eran presiones de guerra o esclavos masculinos, normalmente castrados en la pubertad. Esta operación estaba a cargo de egipcios cristianos o judíos y como el Islam prohibía la práctica de castración, la misma se hacia en el camino hacia el mercado. Existen tres variedades de eunucos, el completo, al cual de niño se le extrae en órgano completo de la generación (Dekeur, el pene), el escroto y los testículos, el eunuco incompleto al que se le priva solo de los testículos tras la pubertad y, finalmente, el eunuco al que se le atrofian los testículos por frotamiento.

El primer tipo es el adecuado para velar por la seguridad del harén, los otros dos son considerados “inseguros”, al haber conocido en el inicio de la pubertad el deseo sexual. Los primeros tras la castración cambian física y mentalmente, no tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz resulta infantil y aniñada ; su carácter está próximo del sexo femenino. Entre los árabes se dice que viven poco tiempo y mueren antes de los treinta y cinco años.

Los Niños:  Dentro de las murallas es muy difícil que una esclava o concubina tenga un hijo, pues recurren a miles de trucos para no engendrar o provocarse abortos, en espera de que sus descendientes no sean carne de mercado en los harenes. Normalmente los niños de las esposas oficiales, o concubinas preferidas si nacen, ya que ellos reciben un trato especial y es extraño que un sultán venda o comercie con esa descendencia. A veces eran los propios amos ayudados por sus mutilados mudos los que provocaban las masacres de los niños hijos de esclavas o servicio. Dándose también las ocasiones en las que el dictador, ha mandado matar, mutilar o martirizar a sus propios sucesores, por celos o miedo a ser derrocados. Y todo esto siendo niños.

Incluso se han dado veces en que han sido vendidos a otros harenes después de la circuncisión para ser juguetes de perversión de las esposas y luego de los eunucos. Si tiene suerte de superar este miedo a la continuidad y sucesión de sus progenitores serán desde la infancia dirigidos a la decisión de futuro que haya tomado su padre (como sucedía antiguamente en el pueblo faraónico): Oficiales del ejército, militares de alto rango, ministro de un monarca musulmán o heredero.

Historia de Espartaco La Esclavitud en Roma Rebelion de Gladiadores Esclavos

Historia de Espartaco – La Esclavitud en Roma Antigua

El nombre de Espartaco ha pasado  a la historia por su rebelión contra el mayor imperio del mundo antiguo: El Imperio Romano. Nacido en Tracia, fue puesto al servicio del ejército romano, pero mas tarde por desertor fue vendido como esclavo para una escuela de gladiadores. Siendo un indiscutido luchador en la arena, organizó una revuelta en el año 73 a.C. Los motivos por los que se revelaron fueron las crueles condiciones de vida que sufrían, y posiblemente todo habría terminado en unas semanas de no ser por la habilidad como luchador y su ideal de libertad de  Espartaco.

La economía de la Roma republicana y de comienzos del imperio se basaba en la esclavitud. No se sabe con exactitud cuántos esclavo; había, pero se cree que constituían la tercera parte de una población seis millones de habitantes. La principal forma de obtener esclavos era a través de la captura en la guerra, aunque los comerciantes y los piratas también desempeñaban su papel.

La reproducción natural también contribuía a sostener la cantidad de esclavos: el bebé de una esclava en inmediatamente considerado como uno, sin importar quién fuera su padre. La esclavitud no conocía fronteras raciales o nacionales: cualquier: podía ser convertido en esclavo.

Los mercados de estos pululaban en los pueblos del mundo romano, allí iban a buscarlos quienes necesitaban mano de obra para sus hogares o para sus terrenos de cultivo. Los que realizaban trabajos pesados casi nunca eran liberados: ese era un privilegio reservado para aquellos que tenían mejor educación y realizaban labores de oficina o educativas. En ningún momento se cuestionó o se criticó este sistema de trabajo forzado. Las cosas no cambiaron con k llegada del cristianismo. La esclavitud había sido heredada por los romanos de los griegos y la usaron como parte esencial de su estructura organizacional hasta los últimos días del imperio.

LA ESCUELA DE GLADIADORES DE ESPARTACO: La escuela de gladiadores de Léntulo Batíatos, en Capua, se hallaba en movimiento desde temprano. Un tambor resonaba en el patio central. Las esclavas se dirigían a la cocina para preparar el pan y la sopa de la primera comida. Los capataces recorrían las celdas abriendo los cerrojos externos.

Eran pequeñas celdas individuales, con un lecho, un nicho que albergaba la estatuilla de un dios, una pequeña ventana, y la pared cubierta de inscripciones hechas por antiguos ocupantes. Los hombres eran encerrados allí al anochecer. Cuando se los castigaba eran encarcelados en un cubículo minúsculo, donde no podían permanecer de pie ni sentarse.

Algunos gladiadores no respondían esa mañana al llamado del tambor. Se hallaban en la enfermería agonizando o convaleciendo de las heridas recibidas en los combates.

Esta era la mejor escuela de gladiadores del sur de Italia. Y la ciudad de Capua, resurgida de los horrores de la guerra civil entre los populares de Mario y los nobles de Sila, era una de las más florecientes de la región de Campania. Por toda esa rica provincia se extendían enormes propiedades agrícolas pertenecientes a la oligarquía victoriosa, en las que trabajaban inmensas legiones de esclavos. Marcados con hierros al rojo, a la noche eran encerrados en miserables barracas (ergástula), y durante el día trabajaban sin descanso y apenas nutridos.

Entre los bosques de olivos que ellos cuidaban, y en medio de los campos de trigo y los viñedos, se levantaban las suntuosas villas en las que los ricos pasaban sus vacaciones. Estos eran quienes, por diversión y para ganar el favor de los votantes de las ciudades, pagaban a los “lanistas” (empresarios de gladiadores) los espectáculos de combate que costaban ríos de dinero. Porque los gladiadores, y sin tomar en cuenta las fieras traídas de África, constituían una inversión costosísima. No cualquier esclavo podía ser convertido en gladiador.

Era necesario seleccionarlo, comprarlo, entrenarlo, alimentarlo durante años (por eso los gladiadores formaban un grupo privilegiado entre los esclavos). Y todo ese esfuerzo quizá se perdía al morir el luchador en su primer combate, o aun en el transcurso de su adiestramiento.

Todo patricio que necesitara conquistar votos para lograr un cargo público, estaba obligado a organizar espectáculos que, a veces, lo conducían a la ruina. Esto, sin embargo, no tenía mayor importancia, porque una vez logrado el cargo, era posible reembolsarse generosamente las deudas contraídas.

En aquel día de principios del año 73 a.C., los gladiadores se encontraban irritados. Había corrido la voz de que el patrón estaba por vender a un centenar de ellos para un espectáculo. La venta, al contrario del alquiler era lo corriente—, significaba la muerte cierta para la mayoría. Cuando el lanista arrendaba a sus hombres, hacía lo posible para recuperarlos y salvar  su inversión. Después del combate vencido, aun cuando estuviese herí: era retirado de la arena y tenía cha: de sobrevivir.

Aun cuando la multitud reclamase su muerte, el lanista no permitía que lo ultimasen si el gladiador se había mostrado muy torpe y  cobarde en la lucha, por disminuir su prestigio como organizador de buenos espectáculos. Pero cuando un noble quería divertir a la masa electorral y compraba a los hombres, lo que pretendía obtener era una masacre real.

LA HISTORIA DE ESPARTACO: Espartaco era originario de Tracia, un área que cubre las actuales regiones del sur de Bulgaria, norte de Grecia y norte de Turquía. Según el historiador griego Plutarco, que escribiría mucho después de la rebelión de los esclavos, Espartaco era fuerte y valiente, y bastante más inteligente que sus compañeros gladiadores. Había prestado servicio militar en el ejército romano, luego fue vendido como prisionero y terminó en una escuela de gladiadores en la próspera ciudad de Capua, no muy lejos de Nápoles.

Los gladiadores eran unos de los símbolos sexuales de la antigua Roma. Vivían como prisioneros en cuarteles comunales, en ocasiones con sus esposas —Espartaco era casado—, y los obligaban a participar en espectáculos violentos que disfrutaban los romanos. Vivían en un mundo de constante incertidumbre y los ponían a vivir con otros esclavos a quienes no conocían y cuyas lenguas ignoraban. Sus vidas no tenían los relatos de suicidio de los gladiadores, que buscaban así liberarse de su vida reducida a sangrienta servidumbre.

Un hombre se degolló en un baño, poco antes del momento en que debía salir a luchar; otro se hizo el dormido en una carreta que lo llevaba a la arena del coliseo, Y se rompió el cuello metiendo la cabeza entre los radios de las ruedas. En el año 73 a. de C., Espartaco y unos setenta gladiadores más se escaparon de su escuela y establecieron un campamento en las faldas del Monte Vesubio, a unos treinta y dos kilómetros de distancia de Capua. Desde este lugar comenzaron a organizar ataques a propiedades cercanas.

Poco a poco se empezó a tener noticia de sus actividades de otros esclavos fugitivos engrosaron las filas de rebeldes. Así, lo que en un principio parecía ser un improvisado golpe libertario se fue convirtiendo en una significativa insurrección. Desde Roma se envió un contingente militar de unos 3000 soldados para sofocar el levantamiento, con lo cual cabe suponer que el número de esclavos congregados bajo el mando de Espartaco debía ser alto. El comandante romano, Cayo Claudio Glaber, sitió la fortaleza de los esclavos, pero estos lograron escaparse por las montañas usando cuerdas elaboradas con lianas.

Con la ayuda de armas improvisadas, luego atacaron a los romanos por la espalda y los derrotaron. Otros esclavos se unieron a la causa de Espartaco y sus hombres. Muchos de ellos eran trabajadores agrícolas y pastores sanos y fuertes, que vivían en espacios abiertos. Los esclavos adquirieron mejores armas y caballos, que tal vez les proporcionaban los recién llegados. Al cabo de algunos meses formaron un ejército poderoso y bien organizado, capaz de poner a tambalear el poder de Roma.

Al año siguiente, 72 a. de C., los esclavos podían desplazarse por amplios territorios del sur de Italia, donde perpetraban ataques y recogían adeptos. El ejército romano nombraba nuevos comandantes, pero ninguno de ellos lograba derrotar a los rebeldes. Esto convenció a las autoridades romanas de la importancia de tomar medidas muy serias. Los dos cónsules de ese año (Lucio Gelio Publicóla y Cneo Cornelio Léntulo Clodiano) llegaron con sus legiones a aplastar las fuerzas rebeldes de una vez por todas. Los cónsules eran la mayor autoridad civil y militar de la Roma republicana, y eran elegidos anualmente por el Senado. Como era evidente, los romanos sentían que Espartaco y su ejército representaban una seria amenaza para la seguridad del Estado.

En esta ocasión, el ejército romano obtuvo una rápida victoria. Uno de los principales lugartenientes de Espartaco, un galo llamado Crixo (el nombre significa “de pelo rizado” en latín), con 3000 esclavos bajo su mando, se separó del bloque principal del ejército. El cónsul Gelio lo persiguió, lo venció y lo mató en un promontorio rocoso cerca de Foggia, en la costa del Adriático, en Apulia.

Espartaco comenzó a desplazarse hacia el norte. Gelio lo persiguió desde el sur, mientras que Léntulo trató de cerrarle el paso desde el extremo norte. Espartaco los derrotó a ambos y obtuvo otra victoria, esta vez sobre el comandante de las fuerzas romanas en la Galia cisalpina, Cayo Casio Longino.

Esta batalla tuvo lugar en Mutinae, cerca de la actual Módena, ubicada a poco más de 640 kilómetros al norte de la escuela de gladiadores de donde había huido Espartaco. Los comandantes de las fuerzas romanas tuvieron que batirse en retirada, pero Espartaco, en lugar de sacar a su ejército de Roma y cruzar los Alpes, se dirigió al sur y comenzó a hacer el camino de regreso al lugar de donde había partido. Las autoridades romanas enviaron un ejército más grande que los anteriores para buscar al insurrecto.

El comandante, Marco Licinio Craso, uno de los hombres más ricos de la historia de Roma, era un político y militar de avasalladora influencia y ambición. La fortuna personal de Craso daba para pagar este ejército, y cuando fracasó su primer ataque a Espartaco, decidió instaurar un sistema de disciplina que consistía en “diezmar” el contingente. El ejército era dividido en grupos de diez legionarios y de ellos se sacaba uno.

La víctima escogida era golpeada o apedreada por sus nueve compañeros, hasta morir. En el año 71 a. de C., en el lejano suroeste de Italia, Craso logró llevar a los esclavos rebeldes a una posición en la que pudo vencerlos. Espartaco fue asesinado. Seis mil esclavos recapturados murieron crucificados en la vía Apia, que lleva a Roma. Era una advertencia para aquellos que pensaran en desafiar la autoridad de la República. Craso fue recibido con una ovación.

Espartaco debía saber que él solo no iba a poder acabar con la institución de la esclavitud. Su rebelión no era un intento de cambiar el sistema. Simplemente deseaba ser libre, tal vez regresar a la patria que lo había visto nacer y vivir sin pertenecerle a otra persona. Por esta razón, su levantamiento ha sido el símbolo perenne de la libertad. Espartaco no tenía forma de obtener una victoria permanente y, sin embargo, en su intento de liberarse de las cadenas de la esclavitud —aunque fuera por un momento— estaba dando expresión a una esperanza que compartían todos aquellos que querían ser libres.

soldado romanos

Los pretorianos constituían la guardia selecta que defendían la ciudad de Roma.

Las insurrecciones de esclavos -en el Imperio Romano, tuvieron lugar, inicialmente, en Sicilia y Asia Menor. Los gladiadores que huyeron de Capta (ciudad de Campania que he lleva el mismo nombre) se atrincheraron en primer lugar en e cráter del Vesubio. Luego marcharon a la Lucania. Tomaron Metaponto y Thurii, antigua; colonias griegas conquistada; por los romanos.

En Thurii e yantaron su campamento permanente. La segunda campaña de Espartaco fue en dirección a los Alpes, que, tal vez, él pretendió cruzar. A la altura de monte Gargano se apartó de grueso de las tropas el ejercito de Crixo, que fue destruido pelos romanos. Costeando el mar Adriático, Espartaco llegó hasta el valle del río Po. En Módena derrotó nuevamente a le: romanos y celebró los funerala: de Crixo. Comenzó entonces i. tercera campaña.

El ejército servil derrotó a otro cónsul que reunió apresuradamente a sus tropas, pero, en vez de marchar sobre Roma, se detuvo en le: Apeninos, a pocas jornadas :e distancia. Se retiró luego, pe seguido por Craso, hasta el s. de Italia (Reggio). La cuarta campaña se inició en Reggio alcanzó Brindisi, pero luego Espartaco decidió enfrentar ; Craso en Lucania, antes de que llegasen las tropas de Pompeyo. En un lugar desconocí: próximo al río Sílaro, Espartaco fue derrotado.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
50 Cosas que Debe Saber de la Historia Mundial
Wikipedia

Vida de los esclavos en las plantaciones Esclavos Rebeldes Rebelión

Vida de los Esclavos en las Plantaciones

LA VIDA DE LOS ESCLAVOS EN LAS PLANTACIONES EN EL SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS: En los años de la década de 1850 los hacendados practicaban la suntuosa hospitalidad que exigía su posición social. Muchas de las casonas simulaban ser plantaciones, pero en realidad se mantenían gracias a las verdaderas plantaciones lejanas, en la zona algodonera, en la costa del arroz o en los campos de azúcar de Louisiana. Empero, dependían en su totalidad de la fuerza de trabajo de los esclavos.

La Casa Grande Algunos propietarios habitaban mansiones, erigidas según un estilo clásico que posteriormente se conocería como “griego renovado”. Esta elegante casona del Míssissippi data de 1850.

Pero no todos los hacendados vivían tan fastuosamente. Muchos habitaban casas simples o, incluso, una “cabaña doble”: dos estructuras adyacentes de troncos con un corredor de ventilación entre ellas, unidas por un techo común. Algunos se dedicaban más a criar cerdos y vacas, que a cultivar la tierra. Había terratenientes que, en vez de trabajar, se dedicaban a la diversión. Pero era más común el hacendado escrupuloso y trabajador, que se entregaba por completo a las cosechas, la mano de obra y la contabilidad.

Con frecuencia, los pequeños propietarios supervisaban personalmente las labores de plantación, cultivo y cosecha; inspeccionaban a diario las labores en el campo y supervisaban a caporales y capataces, que generalmente eran esclavos de confianza. Los dueños de extensiones mayores contrataban supervisores, a quienes daban detalladas instrucciones por escrito sobre el manejo de los esclavos y la administración de las plantaciones.

Si trabajaban para amos codiciosos, los esclavos generalmente eran obligados a trabajar en cuadrillas, siguiendo una rigurosa rutina. Los despertaban con campanas o trompetas; luego, los peones iban al campo donde, de acuerdo con el cultivo y la estación, llevaban a cabo una diversa gama de labores requeridas para el éxito de la empresa.

Tras una corta pausa a mediodía, los peones retomaban el trabajo hasta el anochecer: sólo entonces volvían a sus chozas. Ahí dedicaban un rato a sus huertos, donde cultivaban verduras para complementar su ración semanal de un saco de maíz y dos kilogramos de tocino por peón. Las esclavas trabajaban en los campos al igual que los hombres, además de encargarse de cocinar para la familia, de la limpieza doméstica y la crianza de los hijos, que comenzaban a trabajar desde los 10 años. Ancianos y ancianas tenían las obligaciones de hilar, reparar cercas y vigilar a los niños más pequeños.

No todos los esclavos de las haciendas eran peones. Muchos trabajaban en la mansión del amo como mayordomos y cocheros, o camareras, cocineras y lavanderas. Los sirvientes iban mejor vestidos y alimentados que los peones; algunos se consideraban a sí mismos como esclavos-aristócratas. Las haciendas más grandes también disponían de alhamíes, carpinteros, toneleros y herreros.

Esclavos rebeldes - Castigo a los esclavos

Castigo corporal Ante su amo, que fuma un puro, azotan a una esclava atada a un poste; también está presente su familia, que mira con azorada resignación. Delitos como la indiferencia o la desobediencia eran castigados hasta con 20 azotes.


La esclavitud era un sistema de coerción inhumano. Los amos controlaban a las cuadrillas con azotes en público, o bien los encadenaban o los encarcelaban. Los humillaban, obligándolos a vestir ropas femeninas o a realizar tareas indignas.

Pocos amos ejercían el control mediante recompensas. Algunos proporcionaban vacaciones, nombramientos de conductor o trabajos especializados, o bien, ropa, comida y tabaco adicionales, mayores parcelas para los huertos y la venta de los excedentes. Incluso unos cuantos concedían permisos para salir de la plantación o estimulaban la educación formal, que estaba prohibida en muchos estados.

En cierto modo, lo más cruel de la esclavitud era la total alteración de la vida familiar. Los amos acababan las familias, al vender a esposos e hijos por separado. Tales ventas eran, a veces, un castigo, pero con frecuencia, eran el dictado de las circunstancias financieras de los propietarios.

Para muchos esclavos, la vida en las plantaciones sureñas era intolerable; huyeron hacia la libertad de los estados más al norte y a Canadá. La mayoría se liberó gracias al viaje que realizaban por el llamado “tren subterráneo”: una organización secreta que los escondía; les daba comida, ropa y cobijo, y la oportunidad de emprender una nueva vida en mejores condiciones.

Esclavos en las Plantaciones

Usando gorros para protegerse del sofocantes sol de Lousiana los esclavos cañeros trabajan sin cesar durante 12 horas, para hacer un pequeño descano cada varias horas. Vivían en humildes chozas de troncos y ladrillos.

Los fugitivos aprovechaban la oscuridad para escapar; con frecuencia se disfrazaban con bigotes, pelucas, velos, e incluso polvos faciales, para hacerse pasar por blancos. En la jerga ferroviaria, se les llamaba “pasajeros” o “carga”. Las casas, bodegas, granjas, cuevas y graneros donde se ocultaban eran las “estaciones”, y “conductores”, todos aquellos que los ayudaran. El “tren” tuvo su máxima actividad entre 1840 y 1860, cuando anualmente un millar de esclavos viajaron por la red clandestina tendida entre 14 estados del norte, incluyendo Illinois, Indiana y Ohio, cuyas fronteras con el sur constituían la división geográfica y cultural entre norte y sur.

A veces, los fugitivos efectivamente bajaban en tren, aunque la mayoría se desplazaba a caballo o en carreta. acompañados de guías.

El “tren” contaba con muchos simpatizantes. Entre ellos, la novelista Harriet Beecher Stowe, cuyas experiencias con prófugos le inspiraron la vigorosa novela antiesclavista, La cabaña del tío Tom, publicada por entregas en un periódico, entre 1851 y 1852. El poderoso mensaje propagandístico de la novela creó conciencia en toda la nación: hizo de la esclavitud uno de los principales motivos para que se iniciara la Guerra Civil.

La indignación de la escritora Stowe fue desatada por la infame ley de esclavos prófugos, promulgada en 1850: dictaba que todo aquel que ayudara a un fugitivo podía ser multado sobremanera y encarcelado por seis meses. Si no arrestaban a un fugitivo, los policías podían ser multados hasta por 1,000 dólares. De ser atrapado, el esclavo no tenía derecho a recibir la ayuda de un abogado defensor ni a juicio ante un jurado.

La ley fue condenada por los liberales, y aprovechada por mercenarios cazadores de hombres, generosamente recompensados por cada esclavo recapturado. Aun después de abolir oficialmente la esclavitud en 1865, los negros sufrieron la marginación a la que los sometían reglamentos como las llamadas leyes “Jim Crow”, que buscaban perpetuar la segregación racial, o a través de organizaciones como el Ku Klux Klan.

Fundado en Tennessee, en 1866, como un club social de veteranos confederados, el Klan se modificó política y racialmente al año siguiente, al fijar como objetivo la supremacía blanca. Sus miembros, vestidos con túnicas blancas, perseguían a los negros libres: los azotaban y asesinaban en una serie de salvajes incursiones nocturnas.

Sin embargo, el régimen de crímenes y secuestros del Klan desembocó en su disolución en 1869; fue prohibido por una ley que decretó la ilegalidad de privar a todo ciudadano —blanco o negro— de sus derechos civiles.

Fuente Consultada: Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Historia de Los Esclavos Trata de Negros Esclavitud Comercio Vida

Historia de Los Esclavos – Trata de Negros

La esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas, por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla, emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso disponer libremente de su vida.

Hombres y mujeres de origen africano eran traídos por la fuerza y vendidos como esclavos en América. A diferencia de los indígenas, los esclavos eran considerados propiedad de sus amos y podían ser comprados o vendidos, e incluso marcados o mutilados para impedir sus fugas.

España introdujo esclavos negros sobre todo en el Caribe para paliar la escasez de mano de obra indígena, pero también en otros territorios. Como los africanos no se adaptaron a los trabajos en zonas altas, no fueron utilizados en la extracción de plata de las montañas. En cambio, fueron empleados en las grandes plantaciones que producían algodón, tabaco, caña de azúcar u otros cultivos. También se utilizaban en el servicio doméstico.

Los ingleses también introdujeron esclavos en América del Norte y los portugueses en Brasil para sus plantaciones de algodón y azúcar. Los esclavos eran comprados a autoridades locales africanas o secuestrados violentamente en sus aldeas del centro y sur de África, y luego llevados hacia los puertos comerciales portugueses de Mozambique. Desde allí eran amontonados en barcos que los trasladaban a los mercados de esclavos americanos. Muchos de ellos no sobrevivían al viaje.

ANTECEDENTES: Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y plantaciones morían a millares.

Además, una vez cristianizados, se convertían en súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles comenzarán a llevar a América a esclavos africanos.

Además, existía ya una tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto imitaron esta práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.

El primer encuentro de los americanos con los negros provenientes de África fue en el siglo XVII. Los negros se transformaron en esclavos porque los americanos tenían una gran necesidad de mano de obra. Fueron considerados inferiores desde el punto de vista étnico y en la actualidad constituyen la minoría más importante en los Estados Unidos.

Sufrían crueldades que poco a poco los fueron anulando como personas; lograban a través del castigo que ellos mismos perdieran la esperanza de ser “libres”. La compraventa de esclavos pasó a ser una importante fuente de ingresos, sobre todo en el sur de los Estados Unidos.

Una razón de la asombrosa cantidad de esclavos, naturalmente, era la alta tasa de mortalidad. A los esclavos se les apiñaba en forma apretada en buques de carga, de 300 a 450 por barco, y se les encadenaba en bodegas o calas sin instalaciones sanitarias ni suficiente espacio para permanecer de pie. Así permanecían durante su viaje i América, el cual duraba por lo menos cien días. La tasa de mortalidad alcanzaba diez por ciento, excepto  viajes más largos, en los cuales, debido a tormentas o vientos
adversos, la tasa llegaba a ser más alta. Los africanos que sobrevivían al viaje estaban expuestos a enfermedades ante las que tenían poca o ninguna inmunidad. La tasa de mortalidad era menor entre los nacidos y criados en el Nuevo Mundo. La nueva generación logró inmunizarse ante muchas enfermedades más graves. Los patrones pocas veces estimulaban a sus esclavos a tener hijos. Muchos de los dueños, sobre todo de las Antillas, creían que era menos caro comprar un nuevo esclavo que criar un niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, para que pudiera trabajar.

También en los siglos XVIII y XIX se siguió recibiendo esclavos.

Los negros tardaron mucho tiempo en reaccionar frente a semejante injusticia, para esto tuvieron que ponerse al tanto de la ley y al mismo tiempo debieron incorporar el sentido de la libertad. Entre otras cosas, esto significaba realizar acciones para luchar por sus derechos civiles. Recién a partir de la segunda mitad de este siglo lograron la igualdad de los derechos políticos.

Crear organismos políticos y sociales bajo la responsabilidad total de ellos era, tal vez, la única forma de encontrar su identidad. ¿Se podía seguir confiando en la voluntad de los blancos?

A pesar del creciente clamor de sentimientos humanitarios de los intelectuales europeos, el uso de esclavos negros parecía aceptable a los ojos de la sociedad occidental. Los europeos consideraban que los negros eran seres inferiores hechos para el trabajo de esclavos. No fue sino hasta la década de 1770 que la Sociedad de Amigos, conocida como Cuáqueros, empezó a criticar la esclavitud y excluyó de su iglesia a cualquier miembro que tuviera algo que ver con la trata de esclavos que el sentimiento europeo contra la esclavitud comenzó a surgir.

Incluso, no fue sino hasta la etapa radical de la Revolución francesa, en el decenio de 1790, cuando los franceses abolieron la esclavitud. Los británicos lo hicieron en 1807. A pesar de la eliminación del aprovisionamiento africano, la esclavitud persistió en los recién formados Estados Unidos hasta la Guerra Civil de la década de 1860.


Martín Luther King fue líder de la  lucha por los derechos civiles de tos negros norteamericanos. A partir de 1954 vivió con su familia en Alabama y éste fue el estado que se vio obligado a derogar sus leyes de segregación racial. King se convirtió en un héroe nacional. Por su intenso trabajo todos los Estados del Sur revisaron su legislación racista. En el año 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz. Siguió luchando hasta que fue asesinado.

Una historia cruel en el Río de la Plata

Dicen los libros —en este caso, Argentinos de origen africano de Marcos de Estrada— que el primer negro que llegó a América vino como explorador y no como esclavo. Se llamaba Alonso Prieto, y era piloto en la Pinta.
Luego, la historia hace un giro cruel: según de Estrada, sesenta millones de personas fueron cazadas en África para servir en América. Ante los ojos de los blancos, todos eran, sencillamente, “negros”. Había gente de Camerún y Congo —conocidos como “congos”—, estaban los “benguelas”, de Angola, los “cafres”, de Mozambique y Madagascar, y los “mandingas”, de Guinea, entre otros. Ni siquiera tenían todos el mismo color de piel, porque en la cacería cayeron también africanos de origen árabe.

La cantidad de negros en la Reina del Plata disminuyó muy rápidamente. En 1778 había en Buenos Aires 24.362 personas, de las cuales 7.235 —el 29,7 por ciento— eran afroargentinos. En 1806 eran el 30,1 por ciento. El censo de 1836 arroja un 26por ciento de negros. Dos años después, aunque con resultados incompletos, el censo da 26,1. Desde entonces no se vuelve a discriminar por raza en las mediciones hasta 1887. En ese año quedan 8.005 negros en Buenos Aires, el 1,8por ciento de la población.

Hay algunas explicaciones tradicionales para esta desaparición: dicen que los varones cayeron en la guerra contra el indio, contra el Brasil y contra el Paraguay. Y que las mujeres encontraron pareja en los hombres que venían solos de Europa. Dicen también que, por pobres, fueron las víctimas más fáciles de enfermedades como la fiebre amarilla de 1871.

DOCUMENTO: DIARIO DE UN CIUDADANO DE LA ÉPOCA: Una de las prácticas más abominables de la sociedad occidental premoderna fue la trata de esclavos del Atlántico, la cual alcanzó su climax en el siglo XVIII. Los negros eran transportados en navíos sobrecargados, desde la costa occidental de África con dirección a América para venderlos como esclavos y emplearlos como mano de obra en las plantaciones. Ya avanzado el siglo XVIII un creciente coro de voces planteó serias objeciones a este tráfico de seres humanos. Este fragmento menciona la crítica que hace a la trata de esclavos un escritor anónimo francés.

No bien han soltado sus anclas los barcos ante la costa de Guinea, el precio al que los capitanes han decidido comprar a los cautivos se anuncia a los negros, quienes compran prisioneros a varios príncipes y los venden a los europeos. Se envían regalos al soberano que reina en esa parte específica de la costa, y se concede permiso para la transacción. De inmediato, los esclavos son traídos por inhumanos intermediarios como otras tantas víctimas arrastradas a un sacrificio.

Los hombres blancos que codician esa parte de la raza humana los reciben en una choza pequeña que han levantado en la orilla, donde ellos se encuentran atrincherados con dos cañones y veinte guardias. Tan pronto concluye la operación, el negro es encadenado y llevado a bordo del barco, donde se reúne con sus compañeros de sufrimiento. Aquí le vienen siniestras reflexiones a la mente; todo le azora y le asusta, y su incierto destino le produce la mayor ansiedad…

El navio iza velas con dirección a las Antillas, y los negros van encadenados a una cala del barco, una especie de lúgubre prisión donde la luz del día no penetra, y en la cual se introduce el aire por medio de una bomba. Dos veces al día se les distribuye algo de nauseabundo alimento. La pena que los consume y el triste estado al que están reducidos los haría suicidarse si no fuera porque están privados de todo medio de atentar contra sus vidas. Sin ropa de especie alguna, les sería difícil ocultar a los ojos vigilantes de los marineros de turno algún instrumento idóneo para aliviar su desesperación.

El temor a una revuelta, como ocurre algunas veces en el viaje desde Guinea, es la base de un interés común y produce tantos guardias como hombres hay en la tripulación. El menor ruido o una conversación secreta entre dos negros se castigan con la mayor crueldad. En todo momento, el viaje se hace en continuo estado de alarma de los hombres blancos, quienes temen una revuelta, y en cruel estado de incertidumbre por parte de los negros, que no saben la suerte que les espera.

Cuando el navio llega a puerto en las Antillas, se lleva a los esclavos a una bodega, donde se les exhibe, como cualquier mercancía, a los ojos de los compradores. El dueño de la plantación paga según la edad, fuerza y salud del negro que está comprando. Hace que se lo lleven a su plantación, y allí lo recibe un supervisor que a partir de entonces se convierte en su torturador. Para domesticarlo, al negro se le conceden algunos días de descanso en su nuevo lugar, pero pronto se le da una azada y una hoz, y se le incorpora a un grupo de trabajo. Cesa entonces de preguntarse sobre su destino; comprende que sólo se demanda de él trabajo. Pero aún no sabe cuan excesivo será ese trabajo. En realidad, su trabajo comienza al alba y no termina antes del anochecer; se interrumpe sólo dos horas para la cena.

El alimento que se le da por semana a un negro desarrollado por completo consiste en un kilogramo de carne de res o bacalao salados y dos cazos de potade tapioca… A un negro de doce o trece años o menos se le dá sólo un cazo de potaje de tapioca y medio kilogramo de carne o bacalao. En lugar de alimentos, algunos dueños de plantaciones  les dan a sus negros la libertad de trabajar para si cada sábado (y domingo); otros son menos generosos y sólo les conceden libertad los domingos y días festivos.

LOS ESCLAVOS EN ESTADOS UNIDOS
MUCHOS FACTORES
contribuyeron a que se produjera la guerra civil americana, aunque el esclavismo fue el desencadenante del conflicto entre el Norte y el Sur. El esclavismo se abolió en los estados industrializados del Norte, y algunos de sus habitantes, conocidos como abolicionistas, presionaron para que se aboliera la esclavitud en todo el país. Pero ésta era esencial para la economía agrícola sureña, que dependía del cultivo del algodón y del trabajo esclavo en las plantaciones. Hacia 1860 existían 4 millones de esclavos en el Sur.

PARTIDARIOS Y DETRACTORES DE LA ESCLAVITUD
Los acuerdos políticos mantuvieron la paz durante décadas, pero a mitad del s. XIX las tensiones crecieron. Muchos de los norteños aceptaban que se conservara la esclavitud en el Sur, aunque no querían que se extendiera a los nuevos territorios del oeste. La Kansas-Nebraska Act (1854) y la decisión de la Corte suprema, conocida con el nombre de Dred Scott (1857), dejaban una cierta vía para la expansión del esclavismo en el oeste. Los sureños se alarmaron con la actividad de los abolicionistas. El punto álgido de sus recelos ocurrió cuando el activista John Brown (1800-59) intentó, sin éxito, provocar una sublevación de esclavos en el sur.

ELECCIÓN DE LINCOLN
Abraham Lincoln (1809-1865) ganó las elecciones presidenciales de 1860. Al ser el candidato del partido republicano, que se oponía a la propagación de la esclavitud, los políticos sureños se negaron a acatar su autoridad. Los estados del Sur empezaron a separarse de la Unión, formando la Confederación de Estados de América. Lincoln creía que los estados no podían decidir por sí solos su separación de la Unión, por lo que se decidió a usar la fuerza para mantener la unidad en todo el territorio.

LIBERTAD PARA LOS ESCLAVOS
Al principio, Lincoln sostenía que la guerra estaba motivada para preservar la Unión, pero en 1862 llegó a la conclusión de que la esclavitud se debía abolir. La Proclama de Emancipación, que entró en vigor a partir del 1 de enero de 1863, concedía la libertad a los esclavos de los estados segregados. La decimotercera enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada en 1865, abolía la esclavitud en los Estados Unidos para siempre.

RECONSTRUCCIÓN
La guerra civil dejó al sur totalmente arruinado y desde 1867 hasta mitad de la década de 1870 los estados ex confederados estaban bajo el dominio federal (gobierno de los Estados Unidos). Este período se conoció como la Reconstrucción. Los blancos derrotados dirigieron su furia hacia los esclavos liberados y fundaron organizaciones terroristas como el Ku Klux Klan. Aunque las leyes federales garantizaban los derechos civiles y políticos de los esclavos liberados, no tuvieron fuerza para hacerlas cumplir cuando finalizó la Reconstrucción. Los negros del Sur no recuperaron sus derechos hasta 1960.

Fuente Consultada:
Ciencias Sociales 8° EGB Borgognoni – Cacace
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

 

La Esclavitud en Roma y Grecia Rebelion de Esclavos Espartaco romano

La Esclavitud en Roma y Grecia

La dialéctica del amo y el esclavo explica, en parte, para Marx, las sociedades de la Antigüedad. Pero las cosas no son simples, y la esclavitud adoptó, particularmente en el mundo grecolatino, las formas más diversas.

Por ejemplo, en la Atenas arcaica existía la esclavitud por deudas, cuidadosamente mantenida por los ricos, que de tal modo podían apropiarse, a precio muy barato, de la fuerza de trabajo de las masas pobres. Solón puso fin, con sus reformas democráticas, a tal tipo de explotación.

Por lo demás, el esclavo fue siempre un extranjero, un prisionero de guerra o una víctima de razzias. Los grecolatinos, en efecto, consideraban escandalosa la servidumbre de hombres pertenecientes a los mismos países que ellos, e intentarían evitarla.

Una vez vendido, el esclavo quedaba, o bien afecto al trabajo doméstico de la casa de un rico (y entonces se convertía en criado, cocinero, bailarín, o incluso secretario, médico o preceptor), o bien era empleado en los campos, en las minas o en los talleres, o explotado por el Estado en los trabajos públicos, o, por último, arrojado como pasto a la multitud, como gladiador, en los juegos del circo.

El número de esclavos alcanzó su punto culminante en el periodo de las guerras de conquista, entre los s I a.C., y I d.C. Después disminuyó progresivamente, y ello tanto más cuanto que la manumisión se convirtió en una práctica común.

Esclavitud

¿Se conoce el origen de la esclavitud? La aparición de una clase de esclavos no es posible más que en el seno de pueblos sedentarios que tienen a su disposición recursos alimenticios suficientes. Los primeros antecedentes escritos de la esclavitud se remontan a Sumer. La práctica se menciona también en la Biblia: en el Éxodo, Moisés recomienda para el «servidor extranjero», el reposo del séptimo día, «a fin de que recobre las fuerzas».

¿Cómo se concebía en la Antigüedad? Para Herodoto, la vida económica resulta imposible sin instrumentos, y determinados hombres, al no tener que ofrecer más que su fuerza física y su capacidad de obediencia, están destinados a convertirse en «instrumentos vivientes». Esta teoría, que asimila el esclavo al animal doméstico, fue admitida por todo el mundo antiguo. En Sumer, el esclavo se desplazaba sujeto a lazo mediante un anillo que se la pasaba por la nariz. En Roma llevaba un collarín con el nombre de su amo. En las minas y en las galeras, era marcado con hierro al rojo en la frente, y después encadenado. En contrapartida, y como quiera que, como el ganado, representaban un capital importante, se les alimentaba suficientemente y se les trataba con bastante consideración.

La revuelta de Espartaco representó para Italia lo que el levantamiento y la huida de 20.000 mineros esclavos del Laurión había sido para Grecias un episo­dio de la lucha de los esclavos contra las espanto­sas condiciones de vida. En el año 73 a.C., un gladiador de origen tracio, Espartaco, se rebela con 72 de sus compañeros. Partiendo de Capua, reúne una turba numerosa y consigue hacer del Vesubio una fortaleza. Roma se encuentra, a la sazón, debilitada por campañas lejanas y, en un primer momento, Espartaco logra vencer a los ejércitos consulares y ocupar la Campania. Su designio es, en efecto, que los esclavos franqueen los Alpes para regresar a sus países de origen. Roma inviste entonces con todos los poderes a un tal Craso, quien, con 10 legiones perfectamente disciplinadas, bloquea a Espartaco en una península de Locania. El gladiador encuentra la muerte en el curso de este asalto, sus desorganizadas tropas son aplastadas y los supervivientes son crucificados en el camino de Roma.

¿Cuál fue el mayor mercado de esclavos? Los mercados de carne humana eran numerosos en la Antigüedad, pero el más importante de todos fue el de Delos. La fortuna de este puerto franco se debió a las compras masivas de los ricos romanos y a las facilidades locales de aprovisionamiento. Podían encontrarse allí hasta niños vendidos por sus padres, pero, sobre todo, prisioneros reclutados por los piratas en las costas circundantes. Algunos revés r.€t Asia Menor (Bitinia, Capadocia) no dudaban en vender a sus súbditos. De todo esto resultaba un tráfico intenso: Estrabón informa que Delos era capaz de recibir y dar salida hasta a 10.000 esclavos diarios.

¿Cuál fue la suerte de los esclavos en Grecia? En la Grecia clásica, los esclavos eran mas numerosos que los hombres libres. Podían ser descendientes de poblaciones vencidas sometidas, como los ilotas, aunque los reas numerosos eran los bárbaros derrotados. Sus tareas eran muy variadas. Los más miserables eran los que estaban empleados en las minas. Muchos trabajaban en talleres o compartían la vida de los campesinos. Otros eran domésticos y pedagogos. Y otros, por su parte, eran dedicados a trabajos burocráticos. En Atenas los agentes de policía eran llamados los “arqueros escitas“, a causa del origen de la mayoría de ellos. Provistos de una cuerda pintada de rolo se ocupaban de mantener el orden en las asambleas del pueblo. En general, los atenienses trataban bien a sus esclavos, que podían recobrar fácilmente su libertad.

¿Y en Roma? En tiempos de la República, los esclavos poco numerosos, formaban «parte de la familia.. Con las conquistas, la esclavitud alcanza proporciones muy distintas: en 10 años, un millón de galos caen bajo régimen de servidumbre. Los esclavos se hacen tan numerosos vanos millones en la península), que sus propietarios ignoran con frecuencia hasta su nombre. Este anonimato autoriza todo tipo de crueldades. Vedius Polion, que alimentaba a sus morenas con esclavos, era un caso aislado, pero los castigos eran siempre terribles y llegaban incluso hasta la muerte.

¿Cómo evolucionó la esclavitud? Después de los años sombríos de las guerras serviles, es decir, de los levantamientos de los esclavos de los s. III a.C., la influencia de las doctrinas orientales produce una mejoría de la suerte de los esclavos que, además, trabajan menos. Al mismo tiempo, con el final de las guerras de conquista y la decadencia de los grandes mercados, su número disminuye. Tal baja de rendimiento y de reclutamiento anima a los romanos a multiplicar las manumisiones con lo que se constituye una nueva clase, cada vez más poderosa e influyente: bajo Claudio y bajo Nerón es posible encontrar libertos a la cabeza del Estado. A finales del Imperio, solo los vastos dominios de Oriente, las minas y los talleres del Estado siguen empleando muchos esclavos.

¿Qué papel desempeñó el cristianismo? Al honrar a los humildes, el cristianismo primitivo goza de un gran prestigio en el mundo de los esclavos, pero los Padres de la Iglesia no se oponen a la institución. San Pablo, en la Epístola a los efesios, pide al esclavo que sirva al amo con dedicación, pues cada cual. sea libre o sea esclavo, recibirá del Señor el bien que haya hecho». San Agustín, por su parte estima que la autoridad y la obediencia son la base de la sociedad, y que la esclavitud no puede ser más que la sanción del pecado puesto que el hombre nace libre. Pero en cualquier caso, el amo debe ser bondadoso.

PARA SABER MAS….
EL NEGOCIO DE LA ESCLAVITUD EN ROMA ANTIGUA

La esclavitud fue uno de los puntales básicos de la economía romana. Y en opinión de algunos cronistas e historiadores, también la causa mediata de la decadencia y caída del Imperio, porque aquellos individuos sin derechos convirtieron en haraganes a los ciudadanos de pleno derecho. Se encargaban de todas las tareas, desde las más rudas hasta las más delicadas, a cambio de un mísero sustento y unas pobres vestimentas. Las campañas militares producían una cantidad ingente de ellos: se dice que la conquista de la Galia por César arrojó un saldo de un millón de esclavos subastados.

Eran negocio para cualquiera: hada el siglo II, se podía comprar un esclavo corriente por 1.500 denarios. El propietario lo llevaba a su casa, lo hacía trabajar para él y trataba de que tuviera descendencia con alguna de sus esclavas. Puesto que los hijos también eran de su propiedad, el negocio progresaba por sí mismo, y la pequeña inversión que suponía mantener al niño hasta que fuera productivo se compensaba con su trabajo gratuito e! resto de su vida. Organizándose bien, un ciudadano podía triplicar el número de sus esclavos en una sola generación. Las familias patricias de abolengo disponían de un verdadero ejército de esclavos que eran hijos, nietos y bisnietos de los que habían comprado sus nobles antepasados. Pero, además, algunos de ellos lograban reunir el precio estipulado para su libertad, de modo que, al cabo de veinte o o treinta años de trabajo, devolvían a sus amos la suma que habían pagado por ellos. A su vezf; ese dinero podía emplearse para comprar nuevos esclavos. (Fuente: Revista Muy Interesante N° 7)

DOCUMENTOS:
El temor romano hacia los esclavos

El estrato más bajo de la población romana estaba integrado por los esclavos. Se les utilizaba en gran medida en las faenas domésticas y en la corte, como artesanos de empresas industriales, gerentes de negocios y de otras vanadas formas. Aunque algunos historiadores han argumentado que a los esclavos se les trataba de una forma más humana en el Antiguo imperio, estos fragmentos, escritos por e historiador Tácito y por el nombre de estado Plinio, ambos romanos, prueban que todavía los esclavos se rebelaban contra sus amos a causa del maltrato. Muchos amos seguían viviendo con temor a sus esclavos, como lo atestigua e! refrán que dice: “Tendrás tantos enemigos cuantos esclavos poseas”.

  • Tácito, Los anales de la Roma imperial
    Un poco más tarde, el prefecto de la ciudad, Lucio Pedanio Segundo, fue asesinado por uno de sus esclavos [61 a. de C.]. Una de dos, o Pedanio se había negado a liberar al asesino, tras haber convenido un precio, o el esclavo, en una obsesión homosexual, encontró insoportable la competencia de su amo. Después del asesinato, la antigua costumbre exigía que todo esclavo que viviera bajo el mismo techo fuera ejecutado. Pero una multitud se reunió, ansiosa por salvar tantas vidas inocentes y comenzó el motín. La sede del senado fue asediada. Dentro, predominaba un sentimiento en contra de la excesiva severidad, pero la mayoría se oponía a cualquier cambio. Entre estos últimos se encontraba Gayo Casio Longino, que habló así cuando le tocó su turno…

‘Uno de sus esclavos asesinó de manera deliberada a un excónsul en su propia casa. Ninguno de sus compañeros esclavos lo impidió o traicionó al asesino; por lo que el decreto senatorial que amenaza a toda la casa con la ejecución todavía es válido. Exímanlos del castigo, si así lo quieren. Pero, entonces, si el prefecto de la ciudad no era lo suficientemente importante para ser inmune, ¿quién lo será? ¿Quién tendrá esclavos suficientes para protegerse, si los cuatrocientos que tenía resultaron ser muy pocos para Pedanio? ¿Quién puede confiar en su servidumbre, si incluso el temor por sus propias vidas no los obliga a protegernos?’ [La sentencia de muerte se cumplió.]

  • Plinio el joven a Acilo
    Este horrible asunto demanda más atención que una carta. Larcio Macedo, un senador y expretor, cayó víctima de sus propios esclavos. Según opinión general era un cruel y abusivo amo, demasiado presto a olvidar que su padre había sido esclavo, o quizá agudamente consciente de esto. Estaba bañándose en su casa, en Fromia, cuando de repente se encontró rodeado; un esclavo lo tomó por la garganta, mientras otros lo golpeaban en la cara, en el pecho y en el estómago, y —resulta desagradable decirlo— en sus partes íntimas.

Cuando pensaron que estaba muerto, lo arrojaron sobre el pavimento caliente, con el fin de asegurarse de que no estaba aún vivo. Ya sea que estuviera inconsciente o aparentara estar muerto, yació inmóvil, haciéndoles creer que, en verdad, había fallecido. Sólo entonces lo llevaron afuera, como si se hubiese desmayado por el calor, y lo recibieron los esclavos que le fueron fieles, mientras que sus concubinas corrían, gritando de manera frenética. Despertado por sus gritos, y revivido por el aire más fresco, abrió sus ojos e hizo algún movimiento, mostrando que estaba vivo, cuando ya no corría ningún peligro al hacerlo.

Los esclavos culpables huyeron, pero la mayoría de ellos fueron arrestados y comenzó la búsqueda de los demás. Revivieron a Macedo con dificultad, pero sólo por unos días; al menos, murió con la satisfacción de haber tomado venganza por mano propia, pues pudo vivir para ver que se infligía el mismo castigo que se aplicaba por asesinato. He ahí los peligros, los atropellos y los insultos a los que estamos expuestos. Ningún amo puede sentirse seguro porque sea amable y muestre consideración; dado que es su brutalidad, y no su capacidad de raciocinio, la que conduce a los esclavos a matar a sus amos.

Critica al Comercio de Esclavo

La Esclavitud Comercio de Esclavos Explotacion de negros Trata de

Comercio de Esclavos – La Explotación de Negros

El fenómeno de la esclavitud, universalmente repudiado hoy en día, ha sido sin embargo una frecuente en la historia de la humanidad. De hecho, en algunas épocas y lugares ha constituido el pilar básico de la estructura económica    

La esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas, por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla, emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso disponer libremente de su vida.

Tradicionalmente han existen dos tipos principales de esclavitud, la doméstica, en la que los esclavos o siervos -realizan labores auxiliares en el hogar, y la «productiva», propia de los sistemas económicos esclavistas, en la que desempeñan las tareas más duras del sector primario, como el cultivo de las tierras o la minería.

Para recuperar la libertad preveían dos formas principales: la manumisión por parte del dueño o el pago de un rescate económico, que podía efectuar el mismo esclavo, si era capaz de reunir la cantidad necesaria.

La esclavitud en la Antigüedad y en la Edad Media

La institución de la esclavitud, cuyo origen es muy antiguo, está ya presente las primeras fuentes escritas conservadas. Las civilizaciones mesopotámicas egipcia la conocieron, e incluso la Grecia del periodo clásico, cuna de la democracia, practicó el esclavismo. La prosperidad de la Atenas de Pericles se basaba, en el comercio, muchos de cuyos productos eran manufacturados por esclavos, en la agricultura y en la minería de la plata, que también empleaban manó obra esclava.

La Roma republicana e imperial conoció un sistema económico —«modo de producción» en la terminología marxista— esclavista, gracias a una abundante mano de obra procedente de las victoriosas guerras de conquista. Los esclavos trabajaban en las minas, remaban en las galeras y cultivaban los campos.Incluso en las ciudades eran numerosos, pues la esclavitud doméstica estaba generalizada entre las familias pudientes. Estos siervos domésticos tenían unas condiciones de vida menos duras que a los demás. Por otra parte, existía un gran, número de esclavos con conocimientos especializados, que desempeñaban diversas funciones y gozaban de cierta consideración: orfebres, médicos, secretarios, mestros, etc. Mención aparte merecen los gladiadores, generalmente prisioneros de guerra que no llegaban a integrarse en el sistema productivo; algunos, convertidos en auténticos profesionales, alcanzaban la libertad merced a sus hazañas en el circo. En el siglo I a. C. el gladiador Espartaco encabezó una revuelta de esclavos que hizo temblar a la misma Roma; los rebeldes fueron finalmente derrotados por el cónsul Marco Licinio Craso y ejecutados la mayor parte de los supervivientes.

Con el paso del tiempo, el esclavismo romano fue decayendo por acción de varios factores. Por un lado, el fin de las conquistas redujo las aportaciones de nuevos contingentes de esclavos; sometidos a duras condiciones de vida, padecían altos índices de mortalidad, con lo que -su número se reducía considerablemente. Por otro lado, la influencia de ideologías como ‘el estoicismo o, el cristianismo introdujo una crítica moral al hecho de que un ser humano pudiera pertenecer a otro, como si fuera un objeto.

Además, la escasez de mano de obra rural a partir del siglo III movió a muchos propietarios a ligar a sus, esclavos a la tierra, concediéndoles un lote de terreno y permitiéndoles formar familias, para mejorar su productividad y asegurar la continuidad de la explotación. Con el tiempo, estos ‘esclavos asentados se irían fundiendo con los pequeños propietarios libres empobrecidos y convertidos en colonos, los cuales cedían la propiedad de sus tierras, que seguían cultivando, a cambio de la protección de un terrateniente poderoso: Juntos, conformarían en la alta Edad Media el grupo de los siervos de la gleba, con una condición jurídica semilibre, pero ligados a la tierra.

Tras la caída del Imperio romano y la desaparición de su régimen socioeconómico, el número de eslavos propiamente dichos se redujo drásticamente en la Europa feudal, sustituidos en gran parte por esta nueva clase de campesinos serviles; no obstante, existía aún un reducido número de siervos domésticos, normalmente extranjeros y no cristianos.

Fuera de Europa, otras civilizaciones también conocieron la institución de la esclavitud. Los musulmanes, a pesar de que el Corán recomendaba la manumisión desarrollaron un activo comercio de seres humanos durante la Edad Media.

La esclavitud en el mundo moderno

Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y plantaciones morían a millares. Además, una vez cristianizados, se convertían en súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles comenzarán a llevar a América a esclavos africanos. Además, existía ya una tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto imitaron esta práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.

Más tarde el resto de países europeos con posesiones en el Nuevo Mundo haría lo propio. Se calcula que entre los siglos XVI y XIX, unos doce millones de africanos, de los cuales alrededor de una cuarta parte murió en el camino, fueron trasladados a América e Inglaterra acabó convirtiéndose en la principal acaparadora del lucrativo negocio negrero, desarrollando un curioso comercio triangular. Desde Europa partían productos manufacturados (textiles, armas, alcohol, bisutería) hacia las factorías la costa africana occidental, donde se cambiaban por la mercancía humana, eufemísticamente llamada «ébano». Los proveedores solían ser reyezuelos local que vendían a los prisioneros hechos en sus guerras contra otras tribus, o tratantes profesionales que efectuaban razzias en el interior. Los esclavos eran transportados en condiciones infrahumanas a los mercados americanos, donde a cambio de ellos, se adquirían productos coloniales —tabaco, azúcar o metales preciosos— que, a su vez, se vendían en Europa.

La abolición de la esclavitud

En el siglo XVIII, la difusión de las ideas de la ilustración provocó un creciente movimiento de oposición a la esclavitud y al comercio de seres humanos, considerados una aberración moral. Fue sobre todo en Gran Bretaña, tradicionalmente la principal beneficiaria, donde aparecieron sociedades que propugnaban la abolición de esta práctica y que más tarde se extendieron a otros países. En 1770 la esclavitud se suprimió en los territorios metropolitanos de Francia, Gran Bretaña y Portugal. El proceso de revolución e independencia de la isla caribeña de Haití supuso por primera vez el fin de la esclavitud en una colonia americana, lo que se extendió al resto de las posesiones francesas. (1794), aunque Napoleón la restauró para traerse el favor  de las oligarquías terratenientes (1802). Paralelamente, varios países (Francia, 1791; Dinamarca, 1792; Gran Bretaña y Estados Unidos, 1807; Holanda, 1812; las Provincias Unidas del Plata, 1813, etc.) establecieron la prohibición del tráfico de seres humanos.

Pese a que en la actualidad la esclavitud está legalmente abolida, en diversas partes del planeta todavía existe  formas más o menos clandestinas de esclavitud. Muchos niños trabajan en la industria textil artesana de la India

Finalmente, las principales potencias decretaron la abolición total de la esclavitud: Gran Bretaña lo hizo en 1833; Francia y Holanda en 1848; Estados Unidos en 1865, en el contexto de una guerra civil que se libró en buena parte por este motivo, y España en 1870. Los países sudamericanos en su mayoría ya la habían prohibido en la primera mitad del siglo  XIX. El ejemplo de las sociedades occidentales fue progresivamente seguido en el resto del mundo; tras la abolición oficial por parte de los países de la península arábiga (1962) y Mauritania (1980), la esclavitud como institución quedó legalmente extinguida en todo el mundo.

En la actualidad, todavía existen modalidades más o menos clandestinas de esclavitud en países africanos y asiáticos, donde la miseria y el caos provocado Por las guerras civiles impiden su completa erradicación. Algunas formas de explotación laboral, en las que los trabajadores subsisten en condiciones ínfimas, Con salarios de miseria y una libertad muy restringida, se asemejan bastante a los horrores de las formas clásicas de esclavitud, por no hablar de las redes internacionales de prostitución.

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Personajes enigmaticos de la historia Hombres Polemicos

MISTERIOSOS PERSONAJES LA HISTORIA: CAGLIOTRO, RAPUTÍN, PARACELSO…

Cagliostro Rasputín Paracelso Matahari Nostradamus Houdini

FRANKENSTEIN: Una de las tardes más aburridas de la historia dio origen a un personaje imaginario que ha aterrado y fascinado al mundo entero. En una noche de tormenta de 1816, un notable grupo reunido en la Villa Diodati de lord Byron, junto al lago Ginebra, leía en voz alta historias de fantasmas junto a la chimenea mientras el viento aullaba y la lluvia golpeaba insistente contra las ventanas.

Frankestein

Los huéspedes de Byron eran el poeta Percy Bysshe Shelley, su futura esposa Mary Godwin, la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, y su médico John Polidori.

Fastidiado por el mal clima y aburrido por este entretenimiento, Byron sugirió una competencia para escribir la mejor historia de horror. Poco después, el grupo consideraba la posibilidad de comprender el secreto de la vida y discutió si la electricidad no “podría restaurar la vida y crear un ente vivo a partir de la suma de diferentes partes muertas”.

Mucho después de medianoche, tal como acostumbraban, los residentes de la villa se retiraron. Mary, en un estado de excitación, durmió mal. En la duermevela tuvo una horrible visión: “Vi a un pálido adepto de las artes malditas arrodillándose junto al ser que ensambló.

Vi al abominable fantasma de un hombre yaciendo cuan largo era y, de pronto, con ayuda de una enorme máquina, dio señales de vida y se movió de modo torpe.” Sobresaltada, Mary halló su historia de horror. Publicada dos años más tarde, el Frankenstein de Mary Shelley ha perdurado a través de más de un siglo y originó innumerables secuelas e imitaciones tanto en literatura
como en cine.

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Boris Karloff encamó al primer Frankenstein, creando un aterrador
pero patético monstruo.

NOSTRADAMUS:
Nacido el 14 de diciembre de 1503 como Michel de Notredame en Saint-Rémy, Provenza, fue uno de los personajes mas polémicos de la historia. Amante de la naturaleza y del cuerpo humano, decidió estudiar medicina, que debió abandonar en 1525 debido a una plaga de peste bubónica que azotó a Francia.

Debido a su pasión y amor por la ciencia médica, Michel siempre trató de ayudar a los enfermos sin preocuparse por el contagio, cosa que muchos médicos olvidaron su profesión. La gente siempre estuvo muy agradecida por su apoyo y supo ganarse la simpatía y respeto de la comunidad, muy importante mas tarde cuando se le negó la licencia al graduarse y pudo contar con el apoyo de todos los agradecidos de aquella dura época.

A pesar de los mitos que rodearon la vida de Nostradamus, el éxito de este astrólogo estuvo estrechamente relacionado con el contexto que conmocionó a la segunda mitad del siglo XVI, marcado por las guerras de Religión y el prestigio de la astrología que tocaba a su fin. Fue astrólogo de Catalina de Médicis y médico de Carlos IX. Nostradamus se hizo célebre por sus Centurias, una selección de profecías que fueron profusamente interpretadas en el  curso de los siglos..

A comienzos de la década de 1530 se encontraba en Agen donde se casó con una joven mujer descrita como “pudiente, muy hermosa y admirable”. Tuvieron un hijo y una hija, pero la Inquisición, oficina de la Iglesia dedicada a suprimir la herejía, intervino en sus vidas. Conoció al humanista Julio César Escaliger: En el período siguiente recorrió la mayor parte del reino de Francia e incluso partió a Egipto en busca de su iniciación. La tarea de los historiadores fue complicada, ya que muy pronto los biógrafos de Nostradamus lo presentaron can una personalidad mística cuya palabra estaba inspirada por Dios. Jean-Aymé de Chavigny proporcionó el modelo en 1594 en su «breve discurso sobre la vida de M. Michel de Nostre-Dame».

Hacia 1545, Michel de Nostre-Dame trasladó a Salon-de-Provence, donde nuevamente contrajo matrimonio y continuó ejerciendo la medicina. Realizó intervenciones en Aix en 1546, en Lyon en 1547 siempre vendía remedios (su “farmacia”).

En la década de 1560 se dedicó a escribir almanaques, libros de gran difusión que contenían un calenadrio y predicciones astrológicas, acompañados de consejos de todo tipo.

Mas tarde volvió a ejercer la mediina médico como un galeno itinerante, adquiriendo la reputación de obrar milagros. Luego de recompensársele con una muy justa y oportuna pensión vitalicia, se estableció en Salón, entre Marsella y Aviñón, inició un negocio de cosméticos y se casó con una rica viuda que le dio seis hijos.

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LAURENCE DE ARABIA
UN HÉROE MISTERIOSO

La fascinación ejercida por Oriente sobre los occidentales jamás fue mejor personificada que por Thomas Edward Lawrence, historiador, arqueólogo y hombre de guerra. Figura mítica, «Lawrence de Arabia» encarnó a uno de los últimos héroes románticos del siglo XX.

Que buscaba Thomas Edward Lawrence en el desierto de Arabia, en donde se lo encuentra en numerosas fotografías, oculto bajo largos velos a la manera de los beduinos? Sin duda, una redención imposible. «Dios detesta el pecado, pero ama al pecador». Esta observación de la madre de Lawrence se solía considerar a menudo como una de las claves de la personalidad del héroe, profundamente marcado por el sentido del secreto y de una fuerte culpabilidad. Esta mujer fue la ama de llaves de Thomas Chapman, aristócrata irlandés del que iba a tener cinco hijos.

En la Inglaterra victoriana, la bastardía era una tara que más valía ocultar. Lawrence viviría toda su vida con este halo de misterio. Convencido desde joven que estaba llamado a un gran destino, Thomas Edward desarrolló una verdadera pasión por la Edad Media y se identificaba con sus héroes y caballeros. Luego, sus lecturas lo llevaron al Oriente. Partió en 1909 a descubrir las fortalezas de los cruzados de Siria.

Admitido en el Jesús College de Oxford, se especializó en arquitectura militar, para luego participar en las campañas de excavaciones en el emplazamiento hitita de Karkemish, en Siria (hoy en Turquía). Al estallar la Primera Guerra Mundial,  Lawrence quiso alistarse en el ejercito de Kitchener, pero se juzgó que era más útil en la sección geográfica del Estado Mayor General.

Su trabajo consistía en actualizar los mapas del Sinaí. Sin embargo, ingresó  a partir de 1915 en el Servicio de Inteligencia británico para los asuntos árabes en El Cairo. Con un fin secreto: «fabricar una nueva nación» e influir en la política ce corona británica en Oriente.

lawrence de arabia

Lawrence de Arabia

Personaje místico consciente de edificar su leyenda, Lawrence de Arabia fue un ser atormentado, guiado por un ideal expuesto a las contingencias políticas de las que preferirá más bien huir que renegar de sus compromisos.

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Desobediencia civil y resistencia pacifica de Gandhi en la India

EL ORIGEN DE ESTA MEDIDA: LA DESOBEDIENCIA CIVIL
El mahatma Gandhi indignado con las medidas represivas y contra la libertad de prensa impuestas por el imperio británico, se presentó entonces ante el gobernador inglés, le devolvió las condecoraciones que había obtenido por los servicios prestados a Inglaterra durante la guerra, e incitó a su pueblo a la “desobediencia civil” (1920), campaña consistente en la “no cooperación” (satyaagraha) y en el “boicot” a las mercancías y empresas británicas (hartal). Los nacionalistas más exacerbados prefirieron usar la fuerza y estallaron tumultos.

Gandhi, falsamente acusado de haber tomado parte en estas acciones violentas, fue detenido y procesado (1922.Durante el proceso, que podía costarle la pena de muerte, demostró su gran bondad, tomando a su cargo la responsabilidad de los desórdenes, a fin de que otros no fuesen castigados. Fue condenado a seis años de cárcel. Los jueces, que lo respetaban, le comunicaron la sentencia deshaciéndose en excusas; a ellos el mahatma Gandhi respondió: “Me siento feliz. Amo la tranquilidad y ahora tengo la posibilidad de dedicarme a estudios que me vería obligado a abandonar fuera de la cárcel”.

Recobrada la libertad a los dos años, volvió a tener contacto con su pueblo por medio de un diario fundado y dirigido por él: “La joven India”, y de un semanario. Frente a la intransigencia inglesa, se agravó el descontento popular. Entonces Gandhi proclamó la segunda campaña de “desobediencia civil” hacia los británicos (1930).

Los ingleses se convencieron, finalmente, de que para hacer cesar la “desobediencia civil” no bastaba encarcelar al inspirador, sino que antes bien era menester conceder a los hindúes la debida participación en la vida política del país.

El mahatma fue excarcelado y escuchado en la “Conferencia de la Mesa Redonda” celebrada en Londres, en 1935, en la cual se convino que la India se organizara en federación y el pueblo participara en las elecciones para la Asamblea legislativa. En 1937, en 7 provincias sobre 11, la mayoría correspondió al partido de Gandhi.

Gandhi, desobediencia civilLa desobediencia civil Las campañas de Gandhi de desobediencia civil fueron una forma de protesta que consistía en negar obediencia a determinadas leyes; es decir, se oponía a cumplir con las mismas cuando éstas eran consideradas injustas o ilegítimas. Esta modalidad de lucha no violenta tenía el fin de demostrar públicamente la injusticia de las leyes coloniales británicas.

Su lucha por la liberación de la India se fundamentó en este derecho a la resistencia, que adquirió forma colectiva, pública y pacífica. cuando los miembros del Partido del Congreso eran arrestados, no reconocían el derecho de los tribunales ingleses a juzgarlos.

El movimiento de no-colaboración con las autoridades británicas, incluía la renuncia a sus cargos por parte de los funcionarios indios. Otros ejemplos históricos de acciones de desobediencia o resistencia a la ley, pueden ser el no cumplir la obligación de prestar el servicio militar, desertar en circunstancias excepcionales (como ocurrió con los jóvenes: norteamericanos durante la guerra de Vietnam), o, en el caso de los negros en EE.UU., sentarse en un lo:± público prohibido para la gente de color.

La no-violencia El movimiento de no violencia iniciado por Gandhi tiene un doble significado, por un lado la renuncia al use la fuerza y por el otro, la disposición a asumir sacrificios para ‘sufrir la ofensa” (ayunos prolongados, la prisión)

En la concepción gandhiana los sufrimientos a los que se somete por la propia causa —el autosacrificio y la topurificación— forman parte de la esencia de la no-violencia. El líder indio postulaba la conquista del adversario a través del sufrimiento en la propia persona, con el propósito de bloquear la reacción violenta del opositor y conducir el conflicto a una solución negociada.

La resistencia pasiva tenía fundamentos religiosos. Durante el proceso de liberación de la India fueron utilizados diversos métodos de lucha no violenta: las huelgas, el boicot, las manifestaciones, los sabotajes, los ayunos y las oraciones masivas en los templos.

HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE LA INDIA Independencia de la India La segunda campaña en el proceso de la independencia de la India culminó en 1935, cuando el gobierno británico aceptó expedir la Ley del Gobierno de la India que constituía un paso hacia la autonomía de ese país; a partir de entonces, tanto hindúes como musulmanes intensificaron las luchas nacionalistas y se organizaron asociaciones políticas. Por un lado el Partido del Congreso que representaba al nacionalismo hindú encabezado por Jawaharlal Nehru y era alentado por la resistencia civil de Gandhi; y por otro lado la Liga Musulmana de la India, dirigida por Ali Jinnah, que constituía la expresión del nacionalismo del sector musulmán interesado en lograr la independencia para crear una nación propia, el Pakistán, dividiendo el territorio de la India.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el virrey británico en este país declaró la guerra a Alemania en nombre de la India, de acuerdo con la Constitución de 1937, aunque sin consultar a los dirigentes indios. Esto ocasionó que grupos influyentes dentro del Congreso, seguidores de Gandhi, intensificaran la campaña por la independencia a cambio de la cooperación de la India en la guerra.

Las negociaciones se extendieron durante cuatro años y en 1942 el gobierno británico envió a la India un representante con propuestas orientadas a satisfacer las demandas nacionalistas. Esos ofrecimientos contenían la promesa de otorgar la independencia completa para la India al terminar la guerra, pero al mismo tiempo demandaban se estableciera un gobierno indio interino que se hiciera responsable de todos los aspectos administrativos, con excepción de la defensa nacional y los asuntos exteriores. Mas la misión británica terminó en fracaso porque tanto el Congreso Nacional Indio como la Liga Musulmana se oponían a algunas de las propuestas. El movimiento de desobediencia civil se reanudó en agosto de 1942 y motivó una dura represión por parte de Inglaterra. Gandhi, Nehru y miles de sus seguidores fueron acorralados y encarcelados y el Congreso Nacional Indio se decretó fuera de la ley.

Al finalizar el conflicto mundial, el gobierno laborista de Clement Atlee preparó un plan de independencia y partición de la India que, de acuerdo con hindúes y musulmanes, fue puesto en práctica por el último virrey británico en el país, lord Mountbatten. De esta forma, tras unos difíciles y tensos momentos, en agosto de 1947, la India dejaba de estar bajo soberanía británica para dar paso a la formación de los dos Estados independientes de India y Pakistán, cuya partición obedeció a criterios religiosos.

Los primeros años posteriores a ese momento histórico, India y Pakistán dieron comienzo a su historia independiente enfrentando graves conflictos políticos y sociales ocasionados por el reparto de territorios, y ambos países llegaron a la lucha armada en varias ocasiones. La India estableció una nueva Constitución y proclamó la República en 1950, pero se mantuvo dentro de la Commonwealth. La Asamblea Constituyente asignó la responsabilidad ejecutiva a un consejo de ministros, con Nehru como primer ministro, en tanto que Mountbatten quedaba como gobernador general del nuevo país.

Al constituirse Pakistán como Estado soberano quedó dividido en dos regiones: Oriente y Occidente. El primer gobierno independiente estuvo encabezado por el primer ministro Liaqat Ali Khan. Ali Jinnah fue el gobernador general hasta su muerte en 1948. Desde 1947 hasta 1951 el país tuvo una época de verdadera inestabilidad: en 1956 se constituye en república alternándose dictaduras militares y gobiernos civiles. Después de una guerra civil, en marzo de 1971 el Pakistán Oriental se separa y se proclama independiente como República de Bangladesh.

GANDHI Y LA RESISTENCIA PACIFICA: A raíz de un impuesto abusivo que puso en vigencia el Imperio, Gandhi salió de su retiro y comenzó una nueva campaña de resistencia pacífica, o satyagraha, la que se desarrolló desde Bardoli. La represión no se dejó esperar, pero esta vez la matanza fue a la inversa, pues una poblada dio muerte a veinte policías, los que habían pretendido suspender una procesión.

Al contrario de lo que hacían las cúpulas dirigentes, Gandhi no utilizaba en favor de sus metas estos sangrientos sucesos,  buscaba obtener un triunfo político de ellos, sino que se retiraba en el momento que la acción pasaba por sobre los medios previstos para alcanzar el objetivo, desalentado ante el horror que le provocaba la violencia.
En marzo de 1922, luego del éxito obtenido en otra demostración de resistencia pacífica, al conseguir un ausentismo generalizado de sus connacionales en las entidades administrativas y judiciales, en las universidades y en las escuelas, Gandhi fue a prisión.

El mismo se presentó ante el magistrado inglés y se declaró culpable, expresando : “El gobierno reposa sobre la explotación de las masas. La ley está hecha para favorecer esta explotación. La administración de la ley está prostituida al servicio de los explotadores. Un sistema sutil y eficaz de terrorismo ha envilecido al pueblo. La India está arruinada, hambrienta, degradada… Ninguno de los gobiernos que la han oprimido le ha hecho tanto mal como Inglaterra. La no cooperación con el crimen es un deber. ¡Señor Juez, esto debe terminar, dimitid o castigadme!”.

Gandhi fue condenado a seis años de prisión. Al término del juicio el acusado y el juez intercambiaron mutuas reverencias, gestos que podían interpretarse como que obedecían a un eventual reconocí miento de los valores de la justicia colonial; que era una subordinación moral de los británicos al poder de la oposición no violenta; o que era como un juego en que la pena resultaba algo definitivamente superfluo ante el asunto concreto.

El Mahatma, pues ya era llamado así por el pueblo, salió de la prisión al cumplirse dos años de la pena a que había sido condenado, ante la presión que significó para el gobierno colonial el que millares de indios quisieran ingresar a las cárceles para sufrir la pena que le había sido impuesta al mestro.

Ya en libertad, el Mahatma se encontró con un pueblo dividido políticamente por razones religiosas y con una Liga musulmana en auge, la que estimulada por los mismos británicos, insistía en la formación de un estado propio, separado de la India. Gandhi tornó a su ostracismo, retirándose a Sabamarti, donde era visitado por gran número de extranjeros interesados en su filosofía, por los intocables que concurrían como en romería y, en ocasiones, por los dirigentes de los partidos.

1927 y ante la intención del gobierno colonial de formar una Comisión, la que se encargaría de estudiar el futuro constitucional de la India, cuyos integrantes habían sido designados por ellos mismos, Gandhi volvió a poner en práctica un Hartal, el que fue seguido de una Satyagraha, la que tomó como pretexto una típica forma de la dominación económica: el impuesto sobre la sal, que afectaba brutalmente a las capas más pobres de la población.

Seguido por millares de personas, el maestro marchó hacia el mar, y una vez que llegaron a las playas, tomó cada uno un puñado de sal como gesto liberador. A continuación una verdadera marea se apoderó del pueblo: se produjo sal en las costas y se dejó secar en los tejados, amontonándose luego en las calles. La intención del gobierno fue cortar drásticamente con el problema, pero, por vez primera, los soldados indios que servían en el ejército inglés, se negaron a disparar sobre la multitud. Fueron arrestados más de sesenta mil integrantes del Congreso, el partido de Gandhi, pero el movimiento no cejó. Más de dos mil voluntarios planearon la toma de una fábrica de sal, siendo recibidos a golpes, muriendo muchos de ellos en la acción.

La situación se volvió insostenible para Gran Bretaña, la que optó en 1931 por llamar a conversaciones y a negociar la futura independencia de la India, en lo que se llamó Mesa Redonda, efectuada en Londres, en la que se suponía estaban representadas todas las fuerzas de la colonia. El intento estaba condenado al fracaso, pues lo que el pueblo indio quería era la liberación y no una entrega condicionada del poder.

Fuente Consultada:
El Mundo Moderno y Contemporáneo El Siglo XX Gloria M. Delgado
HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N°15 Mahatma Gandhi

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

Las colonias de América dependían del trabajo de los esclavos. Pero a mediados del siglo XVIII muchas personas se empezaban a cuestionar la moralidad de la esclavitud.

Durante todo el siglo XVIII, Gran Bretaña, Francia y España se enriquecieron gracias a los impuestos y a los beneficios obtenidos en las colonias. Gran parte de su riqueza se debía al trabajo de los esclavos. Dinamarca, Suecia, Prusia, Holanda y Génova (Piamonte) comerciaban también con esclavos.

Los europeos compraban africanos a los traficantes de esclavos y a los líderes locales, que veían en el tráfico de esclavos un medio de castigar a los criminales, deshacerse de los enemigos, librarse de los cautivos y enriquecerse con ello. No se sabe cuántos se vendieron en total, pero los historiadores han estimado que 45 millones de esclavos partieron de Africa entre 1450 y 1870, aunque sólo 15 millones sobrevivieron. Muchos europeos estaban en desacuerdo con el tráfico de esclavos, pero creían que era la única manera de lograr mano de obra para las plantaciones.

Algunos esclavos escaparon de las plantaciones y fundaron sus propios pueblos en zonas remotas. En 1739, un grupo de esclavos jamaicanos cimarrones se rebelaron contra los británicos.

Afortunadamente, algunas personas  comenzaron a protestar, sosteniendo que la esclavitud iba en contra de la ley de Dios y de la decencia humana. El filósofo francés Rousseau, en su obra El contrato social, escribió en 1764: «El hombre ha nacido libre, pero en todas partes está encadenado».

Sus escritos  inspiraron la revolución en Francia y en América del Norte, y la libertad individual comenzó a considerarse como un derecho social, no ya como un don otorgado por el rey. Las ideas de Rousseau también animaron a ciertas personas a luchar en nombre de otras que no podían defenderse por sí mismas. Políticos, hombres de la Iglesia y gente corriente comenzaron a pensar en cómo podían ayudar a los esclavos. Pero los argumentos morales no tenían tanta fuerza como los beneficios que generaba la esclavitud. (ver La Ilustración)

EL FIN DEL COMERCIO DE ESCLAVOS

Entre 1777 y 1804, la esclavitud fue ilegalizada en el norte de Estados Unidos. Dinamarca abandonó del comercio de esclavos en 1792 y Gran Bretaña, en 1807. Pero el tráfico de esclavos continuaba. La marina británica tomó drásticas medidas contra el comercio de esclavos desde 1815, pero la esclavitud seguía siendo legal en casi todas partes. Una revuelta de esclavos en la colonia francesa de Santo Domingo en 1791-1793 condujo a la abolición en Francia, aunque en 1803 se volvió a legalizar la esclavitud. En 1831, un levantamiento de esclavos en Virginia provocó el endurecimiento de las leyes y el incremento de la defensa de la esclavitud entre los blancos del sur de Estados Unidos.

Antes de la abolición, los barcos de esclavos seguían una ruta de navegación triangular por el Atlántico, llevando artículos manufacturados de Europa a África, esclavos a América y productos como el azúcar de regreso a Europa.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudWilliam Wilberforce (1759-1833) era miembro del Parlamento por Hull, un concurrido puerto esclavista, pero le horrorizaba el comercio de esclavos. Junto a otros cristianos humanitarios empezó en 1784 una campaña contra el comercio de esclavos, que acabó prohibiéndose en todo el Imperio británico en 1807.

Las condiciones de vida en los barcos esclavistas eran terribles e insalubres. Los esclavos, amontonados en las bodegas del barco, apenas podían moverse.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

FILANTROPÍA: En Gran Bretaña, Thomas Clarkson (1760-1846) y William Wilberforce dirigieron una campaña antiesclavitud y, en 1807, su país abolió el comercio de esclavos. Sin embargo, pasaba el tiempo y no se liberaba a los esclavos. Wilberforce murió justo antes de que todos los esclavos en manos británicas fueran liberados. Los europeos empezaban a sentirse incómodos con la esclavitud y la armada británica bloqueó el comercio deteniendo algunos barcos esclavistas.

Pero la esclavitud continuaba en Cuba, Costa Rica, Brasil y el sur de Estados Unidos. Las grandes plantaciones se habían levantado sobre la base del trabajo esclavo y sus propietarios eran reacios a cambiar. Además, Europa disfrutaba de algodón y tabaco muy baratos procedentes de los estados sureños de Estados Unidos. En este país, los habitantes del norte apoyaban la emancipación, pero los sureños querían conservar a sus esclavos. Finalmente, la esclavitud acabaría siendo prohibida en Estados Unidos en 1863; en Cuba, en 1886; y en Brasil, en 1888. El comercio de esclavos de los árabes en Africa acabó en 1873.

FECHAS CLAVES

1592 Empieza el tráfico de esclavos británico.

1739 Revuelta de esclavos en Jamaica.

década de 1760 Auge del tráfico de esclavos.

1791—1801 Revuelta de esclavos en Santo Domingo.

1792 Abolición del comercio de esclavos en Dinamarca.

1807 Abolición del comercio de esclavos en Gran Bretaña.

1834 Abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

1865 Abolición de la esclavitud en Estados Unidos.

1880 Abolición de la esclavitud en España.

1888 Abolición de la esclavitud en Brasil.

LA REVUELTA DE LOS ESCLAVOS EN SANTO DOMINGO

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudLa Revolución francesa se extendió a todas las colonias francesas de ultramar En 1791, la Asamblea Nacional de Paris decidió conceder el voto a los esclavos de Santo Domingo (hoy Haití, en el mar Caribe). Los propietarios de plantaciones se opusieron y entonces cien mil esclavos se rebelaron. Muchos propietarios de esclavos fueron asesinados, se destruyeron casas y se quemaron las plantaciones de café y azúcar.

Napoleón envió tropas a la isla y estalló una larga guerra civil encabezada por Toussaint l`Ouverture (imagen-1746-1803), un antiguo esclavo que se declaró a sí mismo gobernante de la isla en 1801. La economía de los estados sureños de Estados Unidos dependía de la mano de obra esclava. La recogida del algodón era uno de los principales trabajos de los esclavos. El algodón se exportaba para abastecer los telares de la Europa industrial.

El líder de la revuelta de esclavos de 1831 en Virginia, Nat Turner (1800-1831), mató a su amo y a 57 blancos, y animó a 60 esclavos a sublevarse. Su revuelta duró varios meses, pero finalmente él y sus seguidores fueron capturados y ahorcados.

Ver: Vida de Espartaco, el Esclavo Romano

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LA CONQUISTA DE ITALIA POR ROMA: Los éxitos de los galos en Roma hicieron de estremecer de júbilo a los pueblos recientemente vencidos. Era una señal promisoria para todos ellos que se sublevan conjuntamente. En este momento culminante de la república patricia, ella debe no solamente reconstruir la capital y rodearla de una poderosa muralla, sino también rechazar las invasiones y resistir una sublevación general. El resultado fue brillante: ciento veinticinco años más tarde Roma dominaba a toda Italia.

Los latinos creyeron que era el momento de aplastar a la gran ciudad y declararon una guerra fratricida. Fue tremendo, según cuenta Tito Livio, oponer hombres de la misma lengua, de las mismas costumbres, de la misma organización militar; soldados contra soldados, centuriones contra centuriones, todos igualmente valerosos y a menudo antiguos camaradas de guarnición. Los jinetes de un ejército conocían a todos los del otro. En tres años, los latinos fueron sometidos. El Lacio, anexado al territorio romano se cubrió de colonias romanas y le proporcionó soldados continuamente.

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LOS SAMINITAS: Habitaban al este y al sur. Cada año eran rechazados, pero regresaban más agresivos. Los más encarnizados fueron los samnitas. Por su carácter implacable, la duración de las luchas (setenta años) y el agotamiento mutuo de los combatientes, las guerras samnitas dejaron a todos un recuerde intensísimo. La guerra se encendió en Campania, llanura fértil, con un clima de eterno verano. Los samnitas la invadieron. Los habitantes de Campania pidieron socorro a Roma que, feliz de procurarse un rico granero, intervino muy pronto. Los combates de llanura la favorecieron.

Fue necesario no obstante, ir a la montaña y entonces la lucha se redujo a una terrible guerra de emboscadas. A veces los romanos se dejaban sorprender , pero después comprendieron la necesidad de ocupar Apulia, base del aprovisionamiento samnita. Roma anexó Campania, estableció su protectorado sobre Italia del centro y del sur.

La Magna Grecia se estremeció cuando vio a los romanos a sus puertas. Tarento creyó poder reanimar las resistencias samnitas y etruscas; una batalla decisiva en el corazón de los Apeninos, Sentino, dio el triunfo a Roma (-295), pero Tarento no se resignó y llamó a un ejército mercenario. Pirro, rey de Epiro y nieto de Alejandro, capitán renombrado, llegó con veinticinco mil hombres y una gran novedad: elefantes y miles de arqueros. Estos elefantes desconcertaron a los romanos, cuyos caballos se encabritaron, y los soldados de infantería perdieron su arrojo.

Pirro venció en dos encuentros, pero sufrió pérdidas tan graves, tan irreparables para su cuerpo expedicionario que confesó: “Otra victoria de esta clase y no tendré más soldados”. Entonces decidió conquistar Sicilia para reclutar tropas. Se alió a los griegos de Siracusa y luchó inútilmente durante tres años contra Cartago.

Fatigado, debilitado, volvió a Italia. Las legiones ya no se sorprendieron; habían aprendido a combatir contra los elefantes. Aplastado en Benevento, Pirro se reembarcó hacia su reino. Poco tiempo después fue muerto en un asalto a una ciudad griega. Roma recogió el fruto del incesante martilleo galo sobre Etruria, que desgastada por las frecuentes incursiones, se entregó fácilmente. La orgullosa comarca debió capitular y fue anexada al territorio de la república (-265).

Roma extendió su protectorado hasta los galos: pudo controlar la vertiente adriática de los Apeninos, desde Ancona a Rimini. Toda Italia, cuya frontera norte llegaba hasta el Rubicón, obedecía ahora a Roma .

LA ORGANIZACIÓN DE LA ITALIA ROMANA
Hubo que organizar en todas partes una dominación duradera, teniendo en cuenta la importancia militar de los lugares, la lealtad guardada o los servicios que podían ofrecer. Con gran habilidad Roma utilizó dos sistemas: la anexión y la alianza. Los territorios anexados forman parte de la república; ésta guarda las dos terceras partes del suelo para acrecentar el dominio público (ager publicus) y para buscar una fuente de recursos, e instalar colonias.

Las colonias son ciudades fundadas por ciudadanos romanos o latinos, con instituciones calcadas sobre las de Roma; su conjunto constituye una red de vigilancia que beneficia a las rutas romanas. Roma deja el último tercio de suelo a los antiguos habitantes, mediante un tributo anual. Gozan ellos del derecho latino, es decir, de derechos civiles pero no políticos, y administran sus ciudades o municipios.

Los aliados aceptan por tratado la protección romana. Tienen el derecho de mantener sus instituciones, pero pagan un tributo, juran fidelidad a la república y se comprometen a proporcionarle un contingente fijo de soldados, en caso de guerra.

Durante doscientos cincuenta años las guerras hicieron estragos. El orden romano reinaba, sin embargo, sobre toda Italia. Roma, que poseía un puerto de mar, Ostia, se convirtió entonces en un centro comercial activo y en el gran depósito de Italia central (trigo de las llanuras, metales etruscos, pieles y lanas de los Apeninos). Allí se aprovisionaron los comerciantes fenicios o griegos.

El Comercio de Esclavos Trata de Negros Africa America La Vida

El Comercio de Esclavos-Trata de Negros-África

EL COMERCIO DE ESCLAVO EN EL SIGLO XVIII: Una de las prácticas más abominables de la sociedad occidental premoderna fue la trata de esclavos del Atlántico, la cual alcanzó su climax en el siglo XVIII.

Los negros eran transportados en navíos sobrecargados, desde la costa occidental de África con dirección a América para venderlos como esclavos y emplearlos como mano de obra en las plantaciones.

Ya avanzado el siglo XVII un creciente coro de voces planteó serias objeciones a este tráfico de seres humanos. Este fragmento menciona la crítica que hace a la trata de esclavos un escritor anónimo francés.

comercio de esclavos“Diario de un ciudadano No bien han soltado sus anclas los barcos ante la costa de Guinea, el precio al que los capitanes han decidido comprar a los cautivos se anuncia a los negros, quienes compran prisioneros a varios príncipes y los venden a los europeos.

Se envían regalos al soberano que reina en esa parte específica de la costa, y se concede permiso para la transacción. De inmediato, los esclavos son traídos por inhumanos intermediarios como otras tantas víctimas arrastradas a un sacrificio. Los hombres blancos que codician esa parte de la raza humana los reciben en una choza pequeña que han levantado en la orilla, donde ellos se encuentran atrincherados con dos cañones y veinte guardias.

Tan pronto concluye la operación, el negro es encadenado y llevado a bordo del barco, donde se reúne con sus compañeros de sufrimiento. Aquí le vienen siniestras reflexiones a la mente; todo le azora y le asusta, y su incierto destino le produce la mayor ansiedad…

El navío iza velas con dirección a las Antillas, y los negros van encadenados a una cala del barco, una especie de lúgubre prisión donde la luz del día no penetra, y en la cual se introduce el aire por medio de una bomba. Dos veces al día se les distribuye algo de nauseabundo alimento.

La pena que los consume y el triste estado al que están reducidos los haría suicidarse si no fuera porque están privados de todo medio de atentar contra sus vidas. Sin ropa de especie alguna, les sería difícil ocultar a los ojos vigilantes de los marineros de turno algún instrumento idóneo para aliviar su desesperación.

El temor a una revuelta, como ocurre algunas veces en el viaje desde Guinea, es la base de un interés común y produce tantos guardias como hombres hay en la tripulación. El menor ruido o una conversación secreta entre dos negros se castigan con la mayor crueldad. En todo momento, el viaje se hace en continuo estado de alarma de los hombres blancos, quienes temen una revuelta, y en cruel estado de incertidumbre por parte de los negros, que no saben la suerte que les espera.

Cuando el navío llega a puerto en las Antillas, se lleva a los esclavos a una bodega, donde se les exhibe, como cualquier mercancía, a los ojos de los compradores. El dueño de la plantación paga según la edad, fuerza y salud del negro que está comprando. Hace que se lo lleven a su plantación, y allí lo recibe un supervisor que a partir de entonces se convierte en su torturador.

Para domesticarlo, al negro se le conceden algunos días de descanse» en su nuevo lugar, pero pronto se le da una azada y una hoz. T se le incorpora a un grupo de trabajo. Cesa entonces de preguntarse sobre su destino; comprende que sólo se demanda de él trabajo. Pero aún no sabe cuan excesivo será ese trabajo.

En realidad su trabajo comienza al alba y no termina antes del anochecer; se interrumpe sólo dos horas para la cena. El alimento que se le da por semana a un negro desarrollado por completo consiste en un kilogramo de carne de res o bacalao salados y dos cazos de potaje de tapioca…

A un negro de doce o trece años o menos se k da sólo un cazo de potaje de tapioca y medio kilogramo de carne de res o bacalao. En lugar de alimentos, algunos dueños de plantaciones les dan a sus negros la libertad de trabajar para sí cada sábado (y domingo); otros son menos generosos y sólo les conceden esta libertad los domingos y días festivos.”