El Estres

Historia del Espiritismo Origen, Primeros Casos e Investigaciones Cientificas

Historia del Espiritismo Origen, Primeros Casos e Investigaciones Científicas

Espiritismo, doctrina según la cual los muertos pueden entrar en contacto con los vivos, por lo general a través de un clarividente o médium; son también las prácticas de quienes profesan esta doctrina. Parece que su origen se inicia en 1848 a partir de una cadena de sucesos aparecidos en el siglo XIX, lo que dió pie para que comiencen el analisis e investigación de esos hechos.

Una niña médium, Margaret Fox, fue explotada por su hermana y su padre en Estados Unidos, dando origen a una serie de sorprendentes historias que propiciaron la creación de una ‘religión’ espiritista. Esta iniciativa cobró impulso a través de los escritos de otro médium, Andrew Jackson Davis, que afirmaba ser capaz de realizar en estado de trance ciertas proezas intelectuales imposibles en su vida normal.

Veamos La Historia,… parece que todo comenzó con los espíritus: Se considera que el espiritismo nació en 1847 con las hermanas Fox, que vivían en una casa en Hydesville, Nueva York, en la que se producían fenómenos extraños tales como golpes en las paredes y ruidos de las más variadas índoles y procedencias que hicieron pensar en la existencia de un espíritu.

Las hermanas improvisaron un alfabeto, que en relación con los golpes permitía obtener respuestas a las preguntas que hacían. Estas eran contestadas y contaban la extraña aventura de un hombre que fue asesinado en aquel lugar.

mesa de esperitismo

La difusión del hecho fue grande y en pocos años se hicieron habituales las reuniones tanto en Europa como en América, con el único fin de comunicarse con “el más allá”, por medio de golpes que los “supuestos espíritus” daban sobre las mesas.

Después, siguiendo un proceso lógico, surgió el espiritismo como religión, que tuvo en Alian Kardec a su gran teórico. Kardec escribió, entre otros tratados, “El libro de los espíritus”, que es considerado el libro base del espiritismo, y “El libro de los médiums”; ambos tuvieron en su época —y posteriormente—, y aún hoy la continúan teniendo, una importancia capital a la hora de buscar una interpretación racional y humana a los fenómenos espiritistas.

Como consecuencia de todos estos hechos, pronto aparecieron los médiums, personas a través de las cuales se manifiestan supuestamente “los espíritus”. De los golpes en las mesas como manifestaciones del “más allá”, se pasó al estado de trance del médium, en el cual la entidad desencarnada tomaba supuestamente posesión del cuerpo y se manifestaban verbalmente respondiendo a las preguntas de los asistentes a la sesión.

Otros supuestos hechos, aún más espectaculares, en las sesiones mediúmnicas, eran las comunicaciones de hechos futuros, o de acontecimientos lejanos que más tarde se constataban. Los efectos físicos también se cuenta que estaban presentes y así sucedían los consabidos golpes (raps), movimientos de objetos, levitaciones de mesas, luces en el aire, apariciones y otras diversas manifestaciones. Algunas perfectamente explicables por los conocimientos actuales de percepción extrasensorial y psicoquinesis, y otras que la parapsicología actual pone en duda y considera probable sucedieran como consecuencia de fraudes.

Uno de los primeros en interesarse por constatar los extraños movimientos que se producían en las mesas durante las sesiones espiritistas fue el doctor suizo De Gas-parin. En 1854, trató de demostrar que mesas con un pesado lastre, que con fuerza muscular apenas podían moverse, levitaban en las sesiones mediúmnicas. Para ello, ponía una capa de harina con el fin de descubrir posibles huellas de una acción directa de las manos sobre el tablero.

En 1855, un profesor de física de la Academa de Ginebra, el doctor Thury, revisó las experiencias de De Gasparin y realizó nuevas pruebas, llegando a la conclusión de que las mesas se desplazaban sin contactos aparentes e inexplicables por una teórica acción mecánica. Uno de los científicos más célebres de la época, que dedicó una gran parte de su vida a la constatación de los fenómenos del espiritismo, fue sir Williams Crookes.

Inglaterra se vio envuelta también en la investigación de servado ha sido también corroborado por otros investigadores en otros lugares… Habiéndome cerciorado de su veracidad, sería para mí una cobardía el no dar testimonio sobre ellos…”.

Y más adelante continuaba: “El poder que posee el señor Home es lo suficientemente fuerte como para no ser alterado por la influencia de la luz, como en otros casos. Muy al contrario, él es opuesto a que sus sesiones se realicen con poca luz”.

“Voy ahora a clasificar algunos de los fenómenos presenciados, desde los más simples a los más complejos… Es importante recalcar que los hechos tuvieron lugar en mi propia casa, a plena luz y con amigos personales míos a ambos lados del médium”.

Los poderes de Dunglas Home
La enumeración de los fenómenos que podía producir este vidente constituyen prácticamente todos los PK que conocemos:

Tipo I: Movimiento de objetos pesados con contacto, pero sin ejercer presión sobre ellos. Este tipo es uno de los más simples. Varía desde una simple vibración hasta la levitación en el aire de un objeto pesado, cuando la mano está puesta sobre él… Estos movimientos, y debo afirmar que todos los demás fenómenos, van precedidos de un aire frío. A veces, cuando había hojas de papel en la mesa, volaban y, también, el termómetro bajaba varios grados”.

Tipo II: Fenómenos de percusión y sonidos similares… En diferentes ocasiones, durante mis experimentos, he oído pequeños golpes, detonaciones en el aire, golpes metálicos, sonido como arañazos sobre madera, el canto de un pájaro, etc. Estos sonidos se oyen con casi todos los médium, aunque cada uno tenga su peculiaridad; pero con el señor Home suelen ser variados…”.

Tipo III: Alteraciones del peso de objetos. En alguñas ocasiones procedí a medir con un dinamómetro de muelle la fuerza requerida para levantar una mesa. Prendía el dinamómetro bajo un extremo de la mesa, de forma que midiera dicha fuerza. Primer experimento: Pedíamos a la mesa que pesara poco. Las manos del señor Home y los otros cinco participantes tocaban ligeramente la mesa. Al intentar yo levantar la mesa por debajo, el dinamómetro registraba una fuerza de 1 kg., que era la necesaria para levantarla. Segundo experimento: Pedíamos a la mesa que pesara mucho. Las condiciones eran las mismas: el señor Home y los cinco participantes tocando ligeramente la mesa. La elevé por debajo 4 ó 5 veces, registrándose una fuerza de 18 kgs., que era la que ejercí para poder levantarla”.

Tipo IV: Movimiento de objetos pesados colocados a cierta distancia del médium. Las veces en las que objetos como mesas, sillas, sofás, etc., se movieron sin que el señor Home los tocara han sido muy numerosas. Mencionaré las más extrañas. En cierta ocasión vimos todos moverse una silla desde un rincón de la habitación y levantarse, hasta posarse lentamente sobre una mesa.

En otra ocasión, un armario se movióhacia nosotros y volvió a su sitio siguiendo órdenes mías… He repetido varias veces la experiencia, que fue concluyente para la Sociedad Dialéctica, y que consistió en el movimiento de una pesada mesa, colocando las sillas de espaldas a ella a unos 30 cm. y con los presentes de rodillas cada uno sobre su silla, con las manos sobre el respaldo de éstas y no tocando la mesa”.

“Tipo V: Levitaciones de mesas, y sillas sin contacto con ninguna persona. …En cinco ocasiones distintas, una pesada mesa del comedor se elevó desde unos pocos centímetros, hasta 40 centímetros del suelo, en condiciones imposibles de trucaje…”.

Tipo VI: Levitaciones de personas. En una ocasión, una silla con una señora sentada, se elevó varios centímetros… Pero los más extraños casos los he contemplado con el señor Home. En tres ocasiones diferentes le he visto levitando: una, sentado en una silla; otra, de rodillas sobre su asiento, y la última, de pie. En cada ocasión tuve la oportunidad de contemplar toda la escena mientras tuvo lugar…”.

Tipo VII: Movimientos de objetos varios sin contacto con personas. Bajo este epígrafe, me propongo describir algunos fenómenos de los que he sido testigo y que es imposible atribuirlos a truco alguno… Un médium sentado en mi salón no puede hacer, mediante truco y en presencia de otras personas, que un acordeón se contraiga sonando, mientras lo sujeto con mi propia mano hacia abajo por el extremo opuesto al de las teclas. Lo mismo que no puede hacer, en esas mismas condiciones, que un acordeón flote por la habitación sonando. Tampoco puede introducir una maquinaria que pueda hacer que un pañuelo se haga un nudo y vaya a parar al otro lado de la habitación, ni hacer que uh piano toque solo, ni un cenicero flotar, ni levitar una botella o poner en marcha un péndulo encerrado en una caja de cristal”.

Tipo VIII: Luminiscencias. Comprobar luminiscencias requiere, obviamente, tener la luz apagada. No necesito explicar que en estos casos tomé precauciones especiales para no ser sorprendido con sustancias fosforescentes, o de otro tipo. Bajo estrictas condiciones de control, he visto un cuerpo luminoso del tamaño de un huevo, que flotaba sin hacer ruido sobre la habitación. Fue visible durante diez minutos y antes de desaparecer botó tres veces sobre la mesa, haciendo un ruido como el que haría un objeto sólido y pesado”.

Tipo IX: Apariciones de manos luminosas o visibles con luz ordinaria. Las manos no siempre me parecieron sólidas. A veces presentan aspectos de nebulosa en parte condensada en la forma de una mano. Esto no es igualmente visible para todos los presentes. Por ejemplo, en una ocasión, se vio moverse una flor; algunos vieron una nube luminosa en torno a ella, otros vieron una mano nebulosa y otros sólo vieron la flor moviéndose”.

Las teorías de Crookes
Más adelante, Crookes intentó dar una explicación elaborando sus teorías acerca de los fenómenos observados.

Primera teoría: Los fenómenos son resultado de trucos; el médium es un impostor y los observadores están locos. Está claro que esta teoría podría explicar sólo una pequeña parte de los hechos observados… Hay una gran diferencia entre los trucos de un profesional rodeado de todo su aparato y ayudado por varios asistentes y los fenómenos observados con el señor Home, que tienen lugar a plena luz, en mi propia casa y rodeado de amigos míos, que están al tanto de detectar cualquier truco. Además, el señor Home ha sido frecuentemente registrado antes y después de las sesiones, y él siempre se ofrece a serlo. En las ocasiones más espectaculares yo mismo le sujetaba las manos”.

Segunda teoría: Las personas presentes en la sesión son víctimas de un tipo de manía, e imaginan fenómenos que no tienen existencia objetiva. Tercera teoría: Todo es resultado de una acción consciente o inconsciente del cerebro. Estas dos teorías no pueden abarcar sino una pequeña parte de los fenómenos e incluso ni podrían explicar siquiera esa parte”.

Cuarta teoría: Los fenómenos son producidos por el espíritu del médium, probablemente asociado al de alguno de los presentes. Quinta teoría: Es la acción de demonios… Sexta teoría: Son acciones de otro tipo de seres, que habitan la tierra, pero invisibles para nosotros… Séptima teoría: Son los espíritus de personas difuntas”.

Octava teoría: De acuerdo con ella, el médium, o las personas presentes como un todo, poseen una fuerza (fuerza psíquica), por medio de la cual seres inteligentes producen los fenómenos observados. Lo que son estos seres es objeto de otras teorías… Los más ardientes espiritistas admiten la existencia de dicha fuerza psíquica, pero añaden que sólo los espíritus pueden producir los fenómenos a través de dicha fuerza poseída por el médium.

La diferencia entre los abogados de la fuerza psíquica y los espiritistas estriba.en que pensamos que todavía no hay ninguna prueba de la acción de un agente que no sea la propiamente del médium; mientras para los espiritistas es una cuestión de fe que no requiere prueba…”.

A través de estos testimonios del célebre Williams Crookes, nos podemos dar una idea de aquellos supuestos fenómenos de acción de la mente sobre la materia, que fueron típicos en las sesiones realizadas con Daniel Dunglas Home. Son dignas de resaltar —lo que ya hemos indicado en varias ocasiones de este extraordinario caso – las condiciones de claridad y visibilidad en la que este dotado manifestaba sus facultades.

Al menos, los informes de Crookes así lo denotan. Es importante también la clasificación que hizo el investigador de los fenómenos analizados, ya que nos permiten una visión sistemática de todos aquellos hechos extraordinarios, ilustrados con casos que vivió el mismo Crookes. Por otro lado, resulta igualmente interesante observar las diferentes alternativas que ofreció como explicaciones de los fenómenos que investigó durante varios años con Home. Recogió las hipótesis espiritistas, tan en boga en aquella época, para terminar con su idea de la “fuerza psíquica”, en la que de alguna manera estaban de acuerdo los espiritistas, salvo en el importante matiz acerca de quién dirigía dicha fuerza.

investigadores de espiritismo

1-Henry Sidwick fue el primer presidente de la Society for Psychical Research de Londres, fundada en 1882.
2-Frank Podmore, uno de los más destacados miembros de la S.P.R. Participó en la elaboración del Censo de Alucinaciones, y publicó, junto con Myers y Gurney, la famosa compilación de apariciones llamada “Fantasmas de los Vivos”.
3-Edmond Gurney cuya teoría sostenía que las apariciones se producían por un “contagio” telepático.
4-F.W.H. Myers, que mantuvo la teoría opuesta, según la cual la aparición fantasmal ocupaba un espacio “metaetérico”.

La Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres y su aportación
Mención aparte merece, como la más antigua de las Sociedades formadas para estudiar los fenómenos paranormales, la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres (Society for Psychical Research). Las experiencias del célebre Williams Crookes, las investigaciones emprendidas por la Sociedad Dialéctica de Londres y el auge del espiritismo en Inglaterra hicieron que se consolidara la idea de aunar todos los esfuerzos con el objeto de investigar sobre estas extrañas manifestaciones.

A tal fin  un grupo de científicos, filósofos e investigadores dec’idieron crear, en 1882, la Sociedad. Entre ellos figuraban los nombres de Barrett, Gurney, Podmore Sidgwick, Oliver Lodge, Myers, Massey… Pronto la asociación adquirió fama por todo el continente y formaron parte como asociados hombres de la talla de William James, W. McDougall (que luego en EE.UU. sería el impulsor de los trabajos de Rhine) y el mismo Sigmund Freud.

Si bien este último no estuvo implicado en trabajos de investigación como los dos psicólogos antes citados, contribuyó con algunas obras a dar su opinión sobre fenómenos tales como la telepatía y la precognición.

La importancia de la S.P.R. londinense fue decisiva, pues no sólo recopiló miles de casos e investigo cientos de sujetos, sino que aunó a hombres de gran talla. Igualmente impulsó la investigación en los EE.UU. con la fundación, en Nueva York, en 1884, de la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas (American Sosiety for Psychical Research), de la mano de insignes hombres como fueron los psicólogos William James, Stanley Hall y W. McDougall.

Ambas sociedades existen todavía, publicando sus revistas trimestrales y coordinando los trabajos de diversos investigadores.

Los dotados de efectos físicos: Eusapia Palladino
Los grandes dotados tuvieron su época a finales del siglo pasado y principios del presente. De algunos ya hemos hablado, como es el caso de Daniel Dunglas Home, del que se cuentan hechos extraordinarios, muchos de ellos constatados por Crookes. Home se paseo por todos los países de Europa entre 1850 y 1880, desafiando a ilusionistas y científicos a explicar sus habilidades. No tuvo la oportunidad de enfrentarse con el gran ilusionista de la época, Robert Houdini, pero sí con otros menos conocidos.

En 1853, Home desafió a una comisión de científicos ingleses a que explicaran sus demostraciones. Entre ellos el célebre físico Faraday aceptó, pero afirmó simplemente que Home era un hábil mago. La Sociedad Dialéctica de Londres, por el contrario, aceptó las telequinesias de Home, confirmando la existencia de una fuerza desconocida capaz de mover objetos sin contacto directo. Para la investigación, se realizaron 50 sesiones, nombrando una comisión de 30 científicos. Crookes, por su parte, confirmó, después de múltiples experiencias, la capacidad de Home para mover objetos tan pesados como un piano que levitó varios centímetros e incluso un acordeón, que se contraía sonando, como si alguien interpretara con él una melodía.

Otra de las grandes dotadas fue la italiana Eusapia Palladino, mujer campesina con una cultura muy elemental y que fue el asombro de personas tan sensatas como el astrónomo Schiaparelli, el fisiólogo y premio Nobel Richet, el gran ilusionista Howard Thurston, el psiquiatra alemán Schrenck-Notzing, los doctores Morselli y Tamburini y una larga lista de otras notables personalidades de la época, serias y consecuentes.

La Palladino fue, sin embargo, sorprendida en fraude varias veces, y algunas asociaciones, como la S.P.R. de Londres, de  la  que  ya  hemos  hablado,   la  tomaron  como defraudadora. No obstante, para otras entidades los fenómenos que producía Eusapia, tales como telequinesias, levitaciones de objetos, ectoplasmias, etc., fueron auténticos. Se realizaron pruebas en el Instituto de Psicología de París, en el laboratorio de Psiquiatría de la Universidad de Turín y en otros círculos científicos. Veamos lo que decía de Eusapia uno de los más célebres investigadores de la Época, Hereward Carrington, en sus informes para la revista de la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas.

“Como fueras de serie y entre mis más vividas y extraordinarias experiencias, debo considerar mis sesiones con la médium napolitana Eusapia Palladino. Analfabeta, con dificultad para escribir su propio nombre, y a pasar de todo ello poseía poderes únicos que por muchos años sorprendieron a científicos de toda Europa… Eusapia Palladino fue, sobre todo, médium de efectos físicos; aunque también se le detectaron ciertas facultades de tipo mental.

Los objetos se movían alrededor, en su presencia, sin que nadie los tocara; se oían raps de gran estruendo; aparecían luces; había instrumentos musicales que sonaban sin que nadie visible los tocara. Todos estos fenómenos sucedían mientras la médium estaba sentada bien controlada, especialmente sus manos y pies y, naturalmente, con luz suficiente para permitirnos percibir todo lo que acontecía en la habitación con cierta nitidez.

“Eusapia realizaba sus sesiones en cualquier lugar, en casas privadas, en el laboratorio de una universidad o dondequiera que se la convocara. A menudo se la controlaba antes de la sesión pero nunca se encontró nada sospechoso. Entonces, tomaba asiento en su lugar delante de una mesa de madera, mientras los otros participantes se sentaban también alrededor. Las personas, a ambos lados de Eusapia, le sujetaban las manos, rodillas y pies. Las sesiones comenzaban a plena luz.

“Detrás de ella, se montaba una cabina construida con dos cortinas negras, cerrando un rincón de la habitación. En dicha cabina, se introducía una mesa sobre la que se depositaban pequeños instrumentos musicales propiedad de los asistentes. Eusapia nunca se sentaba dentro de la cabina, sino fuera, en el círculo.

El respaldo de su silla estaba a unos 30 centímetros de las cortinas. “A plena luz, con sus manos, pies y rodillas controladas, la mesa comenzaba a vibrar y a moverse. Muchos médiums consiguen que las mesas vibren, y si esto hubiera sido todo, no habría lugar para el caso. Pero, después de las vibraciones, la mesa del círculo comenzaba a levitar completamente del suelo, quedando suspendida en el aire por espacio de varios segundos.

“He visto en mi existencia cientos de levitaciones y estoy tan seguro de su realidad como de otros acontecimientos de la vida. Muchas veces, cuando la mesa estaba en el aire, le pasábamos una cuerda por debajo y por encima y entre su cuerpo y la mesa, sin encontrar obstáculo alguno.

Estas levitaciones las sostenían mientras uno de los asistentes estaba debajo de la mesa, agarrando los pies, mientras que las manos de Eusapia no tocaban la mesa, siendo esto último perfectamente visible a todos los presentes. Había una curiosa resistencia elástica de la mesa cuando estaba suspendida en el aire, como si estuviera sobre goma; de repente, dicha resistencia se desvanecía, cayendo la mesa sobre el suelo.

“He visto la mesa subir más de un metro durante las sesiones con Eusapia, e incluso estando yo de rodillas sobre el tablero, la mesa levitada. La médium permanecía sentada sin moverse, con sus manos y pies perfectamente sujetos por otros presentes.

“Después de las levitaciones, se oían raps en la mesa que estaba dentro de la cabina y en la del círculo. A menudo, los ruidos adoptaban una forma muy peculiar. Por ejemplo, Eusapia golpeaba cuatro veces la mesa con sus nudillos, dejando la mano sobre ella a unos 20 centímetros. Unos pocos segundos después sonaban unos raps, imitando exactamente sus golpes, como si fueran su eco diferido en unos instantes.

“Después se oían cinco golpes que querían decir que la luz debía ser disminuida. La luz era sustituida por una más débil. Aun con esta luz, se podía ver todo claramente, incluida la médium. Entonces, se oía que los instrumentos de la cabina se movían sobre la mesa, terminando por salir, uno o más, flotando por el aire, en torno a la habitación y además sonando. Si era, por ejemplo, una mandolina, sus cuerdas vibraban mientras flotaba por el aire; si era una campana, sonaba con estridencia hasta que caía al suelo.

“Es cierto que Eusapia a veces recurrió al fraude y en ello fue sorprendida, por nosotros y por otros. Su método consistía en liberar un brazo del control, produciendo fenómenos con la mano libre. Casi todos los investigadores han denunciado este tipo de engaño. Sin embargo, todos salían convencidos de la veracidad de sus fraudes, ¿por qué, se puede uno preguntar, recurría al truco, stsus poderes eran genuinos? ¿No sería que todos sus fenómenos fueran más bien fraude mal controlado?.

Es difícil contestar a esto en pocas palabras… De alguna manera pretendía trucar los fenómenos para divertirse, pero cuando lo descubríamos y comprobaba que no podía engañarnos, entonces realizaba el fenómeno genuino. Esto se lo he visto hacer a menudo y cuando defraudaba y era descubierta, lo repetía de forma que nunca pudo ser explicado”.

Este es uno de los testimonios de uno de los investigadores más célebres que tuvo la metapsíquica. ¿Qué se puede concluir de todo esto? La respuesta queda en el aire una vez más.

Los dotados hermanos Schneider
Ya en el presente siglo, nos encontramos a los hermanos Schneider, Willi y Rudy, investigados por el Instituto Psicológico de la Universidad de Munich y el Hospital Psiquiátrico de Viena y por el doctor Osty, por el doctor Schrenck-Notzing, el doctor Holud, el doctor Dingwall y otros expertos en la materia, uno de los cuales fue el gran desenmascarador de fraudes de principios de siglo.

Se trataba de Harry Price, que adquirió fama por sus exhaustivos controles en las sesiones mediúmnicas. Price asistió, en los primeros contactos con los hermanos Schneider, a las sesiones organizadas por el psiquiatra alemán Schrenck-Notzing. De las que el investigador inglés salió vivamente impresionado, ya que, aparentemente, los medios de control no detectaban qu Rudy Schneider cometiera fraude.

Sin embargo, algunas de las sesiones se organizaban en la misma casa de 1 familia Schneider, de la que todos sus miembros, desd el padre a la madre, pasando por los hijos, se decía qu eran dotados de efectos físicos. Price, cuando investigó en este ambiente, nunca detectó ningún fraude, seguí consta en sus informes al Laboratorio Nacional de In vestigación Psíquicas de Londres, del que fue fundado; y director.

Pricé decidió llevar a Rudy Schneider al laboratorio de Londres. Para tal ocasión, preparó unos métodos de detección de fraudes muy inteligentes. Consistían en rodear los objetos, que se suponía iban a ser movidos poi el médium a distancia, con rayos infrarrojos. Esta emisión cerraba un circuito que cuando era alterado por un objeto físico del tipo que fuera, automáticamente hacía que varias cámaras de fotografiar se disparasen desde distintos ángulos, retratando el objeto que, evidentemente, había sido movido por algún tipo de energía u otro medio que pudiera tener carácter fraudulento.

Fue, concretamente, en la sesión número 25, del año 1932, llevada a cabo en el laboratorio, cuando las cámaras se dispararon, recogiendo en sus placas un brazo de Rudy junto al objeto, cuando se suponía que debía estar en trance. Este hecho vino a minar la confianza de Price en todas las pruebas que durante años atrás y en diversos lugares había realizado con los hermanos Schneider. Cuando Price le recriminó al día siguiente su acción, la primera reacción de Rudy fue decir que el brazo debía ser de algún espíritu, a lo que Price replicó que el “espíritu” en cuestión llevaba el mismo pijama con el que vestían a Rudy en cada sesión.

Literalmente, sobre el caso de Rudy Schneider escribió: “Mis palabras finales son que, en mi opinión, hemos asistido a fenómenos genuinos en nuestros experimentos con Rudy en los años 1929 y 1930 y que es altamente probable que las telequinesias de pañuelos y las interferencias registradas por los rayos infrarrojos durante las pruebas de 1932 se debieran también a algún tipo de energía exteriorizada por el médium. En cuanto a otros fenómenos, debo suspender por el momento mi opinión, ya que me temo que tendremos que comenzar toda la investigación con Rudy de nuevo”.

Price sustentaba esta opinión por el hecho de que, salvando aquella sesión de 1932, en las demás en que se repitió la experiencia la cámara no registró nada anormal, sino tan sólo el pañuelo levantándose sin nada extraño alrededor. Según él, sería la energía procedente de Rudy la que interrumpiría el circuito, originando las fotografías.

Una vez más, se pone de manifiesto el estrecho margen en el que se desenvolvían los investigadores de la metapsíquica, ya que debido a la condiciones de escasa luminosidad que imponían los médiums, los fraudes, si se detectaban, tenían que serlo con aparatos tales como los descritos y que incluso dejaban la duda en el aire, ya que, como el mismo Price escribía, había teóricamente un tiempo (1/2 segundo) entre la interrupción del circuito y la deflagración de las lámparas de magnesio, que bastaba para empujar el pañuelo y volver la mano a la posición de control, sin que lo detectara la placa.

Otro gran dotado de los años 20 fue el polaco Jean Guzik, también investigador por el Instituto Metapsíquico Internacional de París. Estos últimos dotados sufrieron condiciones de control más severas, no sólo por una mayor experiencia acumulada, sino porque los medios de detección se perfeccionaron. Así se empleaban, como hemos visto, las fotografías de magnesio, los rayos infrarrojos y otros medios que dificultaban el fraude.

Algunos de los grandes dotados fueron sorprendidos en fraude, alegando los matapsiquistas que, al ser los fenómenos parapsicológicos evasivos por naturaleza, el médium, aun estando inconsciente, puede intentar fraudar para alcanzar el objetivo.

Sin embargo, la cantidad de fraudes detectados en los últimos años de la metapsíquica hicieron que muchos científicos se alejaran de este tipo de investigación a pesar de los testimonios en sentido contrario de investigadores tan célebres como los citados.

Por último, citaremos algunos nombres más de conocidos médiums sin detenernos en otras aclaraciones y remitiendo al lector a cualquier libro sobre esta época. Nombres tales como Florence Cook, Stanislava Tomsc-yk, Marta Beraud, Miss Goligher y Kluski fueron otros tantos dotados célebres de aquellos años.

Del espiritismo a la moderna parapsicología
Los resultados obtenidos por los sucesivos investigadores fueron demostrando que, más que al poder de los espíritus, los curiosos sucesos ocurridos durante las sesiones se debían a los poderes mentales de los verdaderos médiums; a quienes muchos científicos e investigadores comenzaron a llamar “clarividentes” o, más contemporáneamente, “psíquicos”.

Pero eso es otra historia. La historia de la parapsicología.

Fuente Consulatad:PARADIGMAS Tomo 6 Mitos, Enigmas y Leyendas Contemporáneas -El Espiritismo- P.Y.E.S.A.

La Educación de los Hijos y la Influencia de la Familia Historia

La Educación de los Hijos y la Influencia de la Familia

Entre los muchos factores que determinan lo que ha de ser un individuo, las fuerzas que moldean su capacidad, IUS intereses, motivos, objetivos, deseos, características personales y actitudes sociales, ninguno influye tanto como la familia en que nace. Esto es así porque la familia es el primer y más activo agente determinante de los estímulos sociales del niño, de lo que aprenderá, de las normas de conducta cuya observancia o quebranto le acarrearán recompensas o castigos.

escultura de henry Moore sober la familia

Escultura de Henry Moore sober la familia del siglo XX

La familia asegura la continuidad del cuidado del niño y la importancia de ciertas relaciones por encima de otras. Constituye asimismo un sistema de parentesco que, a su vez, es un elemento de la estructura social.

Debido a que en las sociedades primitivas la vida era un puro subsistir, en una lucha continua por la supervivencia, el niño tenía una función inmediatamente significativa en la comunidad. Desde edad muy temprana empezaba a aprender las habilidades y mañas de la comunidad, generalmente especificadas por sus necesidades. Así se adiestraban en el arte de la pesca, de la caza o del cultivo del campo, de acuerdo con las características de la vida de la comunidad en que se criaba.

El niño apenas tenía elección y el período de irresponsabilidad infantil solía concluir abrupta y rápidamente, para comenzar muy pronto a ser útil a la colectividad. Al mismo tiempo, solía criarse según unas reglas muy rígidas. Al revés que en la moderna sociedad industrial, las economías primitivas no podían, ni pueden, permitirse el lujo de la elección de oportunidades para sus hijos.

familia antigua de principio de siglo

La condición del niño dentro de la familia ha variado ampliamente de una civilización a otra, en función de las diferentes concepciones sociales, políticas y económicas. En la sociedad romana, los niños gozaban de escasa consideración en ios primeros tiempos de la República; en el grabado, la familia contempla cómo el niño da sus primeros pasos; el padre permanece apartado, pues se consideraba a las mujeres y menores como socialmente inferiores. En los extensos grupos familiares del siglo XIX, todos los miembros adultos se consideraban obligados a intervenir de algún modo en la educación de los hijos. En algunas pinturas de una tumba del antiguo Egipto se muestran el brazo de una mujer en torno a la cintura de su esposo, en tanto que su hija menor se aferra a su pierna. El motivo se repite varias veces y expresa el tema de una familia noble cazando patos en el río Nilo.

En la antigua Roma, los niños, al igual que las mujeres, eran considerados seres inferiores, y tratados como tales. Era frecuente el infanticidio, hasta que a finales del siglo III se inició una severa legislación destinada a impedirlo.

La educación se centraba principalmente en el hogar. En tiempos posteriores, a medida que Roma iba siendo más grande y poderosa, el concepto de la educación fue perfeccionándose y se exigió mayor responsabilidad a las escuelas. Sin embargo, para criar a sus hijos menores, muchas mujeres preferían emplear nodrizas extranjeras y dejar a los más crecidos al cuidado de las esclavas.

En Grecia, las mujeres lograban su pleno reconocimiento en la comunidad cuando llegaban a ser madres. La pérdida de un hijo se consideraba como una gran desgracia para una nación cuya economía de carácter agrícola requería el concurso de muchos brazos.

La concepción militar espartana del Estado velaba con rigor por la salud infantil. Se practicaba la eugenesia y todos los niños tarados eran suprimidos. Además se intentaba eliminar todo sentimentalismo en la maternidad. Los pequeños abandonaban el hogar a los siete años para ir a vivir en unos barracones donde eran sometidos a una rígida disciplina física y militar.

Actualmente, casi todos los niños se crían dentro de una estructura familiar, salvo en algunos casos, como en los kibbutzs de Israel, donde viven en guarderías comunales.

DENTRO de la familia, que es una institución universal, la tarea de criar a los hijos suele estar en primer lugar a cargo de la madre. Pero esto puede realizarse también fuera de la familia, sin que el niño distinga entonces a su madre de las personas que lo cuidan.

Igualmente, el cuidado de los niños puede estar a cargo de toda la comunidad. Después de largas investigaciones y experiencias, la antropóloga Margaret Mead afirma que este último sistema es el mejor. Su afirmación se basa en el hecho de que el niño no elige a sus padres, y, en cambio, de este modo puede escoger a los que mejor se avengan a sus peculiares necesidades afectivas.

Estudios antropológicos en el mundo entero han proporcionado una documentación muy interesante sobre los círculos de estructuración familiar. Estas relaciones complicadas, estos complejos deberes dentro del mar00 familiar, fueron desarrollados para hacer frente a las tradicionales necesidades y dieron lugar a costumbres que han permanecido inamovibles durante siglos.

Así, en determinadas poblaciones de Indonesia, el varón cabeza de familia no trabaja nunca. Tampoco puede solemnizar su matrimonio hasta que tiene un hijo suficientemente mayor para que trabaje por él. Mientras tanto, los hijos menores que van naciendo de su enlace son adoptados desde su mismo nacimiento por la abuela materna.

De este modo, el padre no casado se convierte temporalmente en tío de sus retoños y puede trabajar para ayudarles. Sólo cuando el hijo mayor llega a una edad en que es capaz de trabajar, el padre puede regularizar su unión con la madre de sus hijos. Solamente enton-ecs la pareja tiene la posibilidad legal de fundar un hogar. Mientras tanto, habrán sido simples amantes.

Un estudio sobre 192 de estas amplias sociedades familiares reveló que, el 24 por ciento tenían una estructura basada en el núcleo limitado, el 48 por ciento eran grupos vastos y complejos, y el 28 por ciento eran familias polígamas, pero no amplias. En la Inglaterra moderna, entre diversas familias elegidas al azar en una ciudad, un médico halló que aproximadamente el 70 por ciento constituían un núcleo limitado, el 20 por ciento formaban familias ampliadas y el 10 por ciento tenían una estructura irregular, como madre e hijos, padre e hijos, madre, abuela e hijos solos, etc.

Actualmente, el niño de una comunidad industrial, con sus esquemas de educación, bienestar y seguridad estatal y sus complejidades, goza de una niñez prolongada en comparación con el breve período de irresponsable descuido de que disfrutaron y aún disfrutan los niños de las comunidades más precarias. De acuerdo con la sofisticación de su sociedad, el niño de una comunidad tecnológica tiene que aprender mucho y su educación está orientada a enfrentarse con las necesidades de dicha sociedad. Su adiestramiento empieza muy pronto y es relativamente flexible, basado en la extensa gama de ocupaciones posibles.

La función del niño en una sociedad avanzada es menos vital que en una primitiva. Por este motivo, cuando se presenta la adolescencia es corriente la falta de identidad y una sensación de alienación. La familia ya no es, en los países desarrollados, el espejo que refleja la imagen de la comunidad. Puede ramificarse individualmente, lo mismo que sus miembros, y aunque todavía ejerce una función económica, se halla primariamente preocupada por la socialización de sus nuevos miembros y el cuidado de los mismos. Su cometido oficial incluye la enseñanza al niño de las actitudes y normas de comportamiento “civilizado”.

EL proceso socializante es largo. A veces, un recorrido agradable; otras, un camino difícil. El niño sigue su ruta a su modo, al mismo tiempo que adquiere las mínimas cualidades sociales y personales que se consideran apropiadas para la comunidad. Pero no siempre se convierte en una réplica exacta de las esperanzas que los demás ponen en él. Muchas influencias diferentes actúan, de modo que cada individuo es único. Por ejemplo, dos mellizos idénticos pueden ser socializados de forma distinta y convertirse en dos personas diferentes.

Imaginemos que los dos muchachos son hijos de una madre soltera e inteligente que los ha colocado bajo adopción. A uno lo adopta un matrimonio perteneciente a la clase trabajadora que habita en un suburbio de una gran ciudad, y al otro un industrial y su esposa que viven en un barrio residencial.

A los quince años, ambos adolescentes, a pesar de su base hereditaria común, serán dos personas casi totalmente diferentes. Se parecerán en el aspecto externo, ya que en eso las experiencias sociales influyen muy poco, pues es la herencia genética la que determina los rasgos físicos. Pero existirán notables diferencias en las características sociales y personales.

El niño de la clase trabajadora puede ser agresivo y, en muchos aspectos, menos inhibido y más independiente; al mismo tiempo, su lenguaje no será tan correcto gramaticalmente.

familia renacentista

 En los últimos siglos, la sensibilidad de los grandes artistas ha reconocido la importancia de la familia como célula fundamental de la sociedad, tal como aparece en estas pinturas. Vemos arriba a la familia de Jacob Jordaens (1593-1678).

obra de arte mostrando la familia

Escena campestre, pintada por Pablo Picasso, en 1903, representando una familia de la clase media.

Los dos hermanos se diferenciarán de modo sustancial en su filosofía de la vida, en sus intereses, actitudes, creencias y opiniones. El chico de la clase trabajadora vivirá más al día, sin preocuparse por la formulación de objetivos altamente culturales o profesionales. En tanto que es probable que abandone pronto los estudios, su hermano de la clase media se preocupará mucho más por sus aspiraciones académicas, dedicándose a obtener un título universitario o a los negocios, y tal vez se muestre más inhibido en el aspecto sexual.

La familia, como otros agentes socializantes (entre ellos las escuelas y las asociaciones religiosas), emplean diversas técnicas para enseñar y controlar al niño en su crianza. Generalmente son recompensas materiales y psicológicas, como la alabanza, la reprensión, el castigo, las muestras de cariño o de enfado, etc. El énfasis sobre las normas de conducta social y los medios para desarrollarlas varían a menudo de una cultura a otra, pero algunos modos de comportamiento, como la comida, las evacuaciones, la dependencia y la agresividad, están controlados por normas establecidas.

Los investigadores han explorado las formas en que las variaciones en la estructura de la familia puede incidir en la personalidad del niño y en otras características. La dimensión de la familia también establece ciertas diferencias en la forma en que un niño es criado y educado y en las cualidades que desarrolla, pero los efectos son menores y dependen de gran número de circunstancias. La familia numerosa es menos eficaz para conseguir individuos con aspiraciones y talento que las familias pequeñas, cuyos hijos suelen lograr mayores puntuaciones en los tests de inteligencia y en la escuela.

Una encuesta hecha en Estados Unidos demostró que uno de cada diez hogares con hijos menores de dieciocho años carecía de padre o de madre. En su mayor parte, eran familias destruidas por la muerte, el divorcio o la separación, y las más de las veces era el cónyuge varón el que faltaba. Las investigaciones han resaltado hasta qué punto la ausencia de cualquiera de los padres, cuya misión es guiar a sus hijos, servirles de “modelo” con los que identificarse y ayudarles a ingresar en los grupos situados fuera de la familia, puede tener consecuencias desastrosas para el niño.

Los estudios realizados sobre las experiencias sufridas por la separación conyugal durante la menor edad de sus hijos demuestran que sus efectos varían, pero que, por lo general, suelen provocar en el niño problemas de personalidad más o menos graves. Por todo ello, cabe afirmar que una familia unida es el mejor vehículo para la integración personal del niño, principalmente si sus padres constituyen una sociedad viva y compenetrada, y no sólo una fría entidad legal.

Fuente Consultada:Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Edit. Bruguera
Tema: El Niño y El Mundo – Como Moldea Una Familia

Historia del Matrimonio Origen del Uso del Anillo y Arrojar Arroz

HISTORIA DEL MATRIMONIO
Arrojar Arroz y Uso del Anillo

CUANDO UN HOMBRE Y UNA MUJER SE AMAN. CUANDO UNA PAREJA PIENSA SU VIDA EN FUNCIÓN DE DOS PIENSA TAMBIÉN, CASI NATURALMENTE, EN EL MATRIMONIO.

PERO ESTO NO SIEMPRE FUE ASI, EN LA PREHISTORIA UN SEÑOR BASTANTE POCO CABALLEROSO RAPTABA POR FUERZA A LA MUJER DE SUS SUEÑOS. MAS TARDE. EL RAPTO NO ERA EN ABSOLUTO RENTABLE, PORQUE YA MIL AÑOS ANTES DE CRISTO, LA GENTE SE CASABA PARA ENRIQUECERSE MEDIANTE EL SISTEMA DE LAS DOTES.

REALIZABA ASI FUERTES ALIANZAS FAMILIARES, AMPLIABA SUS DOMINIOS TERRITORIALES Y TENIA LEGÍTIMOS VÁSTAGOS QUE LOS HEREDABAN. HOY, LA MENTALIDAD HA CAMBIADO Y LA INSTITUCIÓN MATRIMONIAL TAMBIÉN.

NOS ACERCAMOS, PARECE A LA ÉPOCA DEL “MATRIMONIO A LA CARTA”. ARREGLADO Y PROYECTADO ESTRICTAMENTE POR QUIENES LO INTENTARAN: LA PAREJA Y AQUELLO QUE LOS UNE.

matrimonio a principio de siglo xx

Breve Historia del Matrimonio

Paradójico y vacío de amor, arreglado por los padres de los novios o negociado por casamenteras profesionales, con todas la variantes que ha tenido en cada época y lugar, el matrimonio ha resistido hasta hoy por marcar la entrada en cierto orden social que aseguraba también la correspondencia con el orden del Universo.

Motivos muy precisos y deberes muy claros tuvo la gente durante siglos para casarse: hacerse rico por medio de una dote (era el modo más honorable), realizar alianzas entre las distintas familias, ampliar dominios territoriales y tener hijos legítimos que, como tales, perpetuarían de forma civilizada el núcleo de la tribu o sociedad.

Pero sucede que la unión entre una mujer y un hombre ha sido siempre el símbolo de la vida; el matrimonio, por tanto, ha tenido también un significado ritual y sacro, entendiendo por sacro aquello que no muta en el tiempo y cuyas motivaciones son presentes pero también futuras.

De amor ni hablar. Los sentimientos que podrían haber sentido ciertos cónyuges no quedaron registrados en ningún texto laico o religioso anterior al siglo XV, tiempo de Cristóbal Colón. Matrimonio-patrimonio fue la rima predominante desde la prehistoria: armonizaba con lo humano y también con lo divino.

Aquella mujer que fuera comprada por el cazador-jefe de una tribu prehistórica, tenía alimentación asegurada (eran tiempos de escasez y pocos recursos) y el respeto absoluto de sus congéneres. El cazador, por su parte, como todos los hombres del mundo hasta la modernidad, tenía pleno dominio sobre su esposa.

Desde siempre –aunque algunos historiadores sostienen que hace 10.000 años atrás la gente vivía en la más libre promiscuidad sexual y se producían matrimonios por rapto- las familias negociaron para obtener del matrimonio réditos económicos. En algunas sociedades primitivas, los padres de la novia cambiaban objetos con los padres del novio y de este intercambio nació el sistema de matrimonio por dote que prevaleció en Babilonia, Grecia y Roma.

adan y eva primer matrimonio

Si tuvieramos que  poner un punto de partida simbólico a la historia del matrimonio, deberíamos pensar en Adán y Eva. Desde la mítica manzana, mucha agua corrió bajo los puentes de la relación hombre – mujer.

Breve Historia del Matrimonio

Con una fuerte moral impuesta más tarde por la Iglesia Católica, el matrimonio atravesó la historia erigido como un deber cívico que había que cumplir a rajatablas. A nadie se le ocurrió, antes del siglo XVIII en pleno auge del romanticismo, el tiempo en que Goethe escribió Werther, el joven enamorado de la casada Carlota, pensar que la felicidad se hallaba en el matrimonio. Ni el amor, ni siquiera los buenos tratos formaban parte de la realidad matrimonial.

Esa realidad ha cambiado, está a la vista. Ahora, existe en las parejas el doble deseo de la felicidad, una búsqueda de una libre expresión amorosa y también personal, todo sin perturbar la autonomía individual del otro. Este cambio de mentalidad operado desde tiempo atrás produjo que el matrimonio como institución esté, al menos en Europa, “totalmente obsoleto de aquí al año 2000”, según un reporte de la asociación británica One plus One y un estudio del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de París (INED).

La pareja, es claro, no desaparecerá sino que al estar establecidas otras formas de unión la institución fundamental de la sociedad pasará a ser la familia, no el matrimonio. Ya no se trata de un intercambio de obligaciones ni de una relación semiamistosa entre los esposos que tienen el deber de procrear. Por eso, el modelo matrimonial que dominó casi 2.000 años de historia, tal parece que tendería a desaparecer.

La nueva fórmula parece difícil de practicar en este final de siglo, pero ya está impuesta en todo el mundo. El matrimonio acaso sea “a la carta”, de acuerdo con el gusto del consumidor, y sus ingredientes serían entonces mucho amor y responsabilidades compartidas, todo mezclado con la justa medida de libertad individual.

MATRIMONIO – PATRIMONIO
El divorcio existe desde que existe el matrimonio; fue su sustento. Hablamos de tribus primitivas, de egipcios, griegos y romanos que vivieron cientos de años antes de Cristo. No se trataba, es claro, de un divorcio legal entendido en 1993 sino de la separación de los cónyuges. Pero tratándose de pactos, alianzas, deberes y obligaciones era de esperar que hombres y mujeres se unieran para un día romper el contrato e intentar otro negocio.

Tampoco existían pruritos respecto de segundas nupcias e incluso terceras. Cupido podía errar su flechazo, pero la posibilidad de hacer un buen arreglo para pasar el resto de los días en una buena posición seguía vigente tanto para los señores como para las damas.

cupido y el amor matrimonial

Breve Historia del Matrimonio

Hasta el siglo III en la Italia romana y pagana, el matrimonio era una institución privada: no había que presentarse ante un juez o un sacerdote, no era un acto escrito (sólo se establecía la dote por anticipado) ni había nada considerado de rigor. Era como entre nosotros el compromiso. Y el divorcio en ese entonces se estipulaba del mismo modo: bastaba con que el hombre o la mujer se separase y quisiera romper el acuerdo.

Como además las divorciadas recobraban su dote, los divorcios eran muy frecuentes en la clase alta romana. César, Ovidio, Claudio y Cicerón, se casaron tres veces. Se cuenta que Nerón, le “prometió” su esposa Livia al futuro emperador Augusto.

Después de la consolidación de la Iglesia, las condiciones se agrávarón para los futuros esposos. Había que ser consecuente con las exigencias morales referidas a los deberes matrimoniales pues la institución debía ser mantenida a cualquier precio. Así fue como el matrimonio hizo su entrada en Occidente en los primeros siglos de nuestra era. Ambos cónyuges debían ser agentes de la moral y permanecer unidos pero la ley romana, a pesar de la Iglesia, autorizaba el divorcio.

Tras la caída del Imperio Romano, a partir del siglo V, la pareja bien avenida era la réplica en miniatura de la armonía social y orden cívico. La separación, por tanto, empezó a ser mal vista. Eran tiempos violentos en los que había que preservar la vida y todas las medidas tendían a evitar la ruptura del matrimonio. “Un hombre que se divorcia de su mujer admite que ni siquiera es capaz de gobernar a una mujer”, se decía.

Unos setecientos años después de Cristo, tanto en los hogares cristianos como en los pueblos de Oriente Próximo un joven “entraba al mundo” cuando se casaba. El matrimonio era arreglado por sus padres desde su adolescencia; elegían una futura esposa oficial para su hijo que estuviera socialmente a su altura y, para asegurar la alianza familiar, la parentela tenía en cuenta los bienes y recursos de ambos adolescentes. Y a partir de entonces, lo que era unido por Dios, nada lo podía separar. Entre los años 814 y 840, la Iglesia prohibió totalmente el divorcio.

Algunas costumbres se arraigaron fuertemente en el rito matrimonial como la fiesta (hubo tiempos de banquetes que duraban tres días) y los regalos de bodas. Aun hoy es impensable una fiesta sin regalos; su valor indica la clase económica de los recién casados y la de los invitados.

Además, la Iglesia fue introduciendo paulatinamente estrictos procedimientos a partir del siglo XII, en la época de los señores feudales: había que separar el compromiso de la boda, hacer la promesa de matrimonio frente a testigos, publicar bandos y por último realizar una solemne ceremonia nupcial en la Iglesia. El matrimonio cristiano fue bendecido como sacramento en el Concilio de Letón de 1215.

AMORES DE FIN DE SIGLO
De golpe, hacia el final del siglo XVIII el control del matrimonio pasa de la Iglesia al Estado: había que casarse primero ante la ley y después religiosamente. Esto marcó un hecho importante porque la Iglesia perdió el control de uno de sus privilegios más preciados: llevar registro del nacimiento, matrimonio y muerte de las personas, responsabilidad adjudicada a los municipios hasta la actualidad.

Finales del siglo XX. Cambios profundos en la mentalidad humana y en la sociedad. La vida, sin embargo, sigue igual, regulada por el hilo conductor del nacimiento, la adolescencia, el matrimonio y la muerte.

Este hilo conductor, de acuerdo con el investigador del comportamiento humano Vittorino Andreoli, pone en evidencia tres modelos matrimoniales elaborados por la humanidad: el primitivo modelo matrimonio-patrimonio, el matrimonio religioso y el de la sociedad actual donde las motivaciones se encuentran en el vivir al día, donde el valor de los afectos se mide según la cultura de las decisiones provisorias y reversibles, donde la lógica, en suma, es la del control remoto: cambiar el programa que nos aburrió o no nos gusta más por otro mejor.

Sin embargo, la convivencia resulta el modo de vida más protector. Las personas casadas tienen una mejor alimentación, mantienen mejor su salud y tienen una mejor inserción social y la encuesta ha revelado además que las tasas de mortalidad fluctúan de acuerdo con el estado civil de la gente: quienes viven en pareja presentan más esperanzas de vida que los divorciados/as, solteros/as o viudos/as. Y la mortalidad aumenta, por diversas causas, en un 80% para los hombres y un 50% para las mujeres.

Hoy no existe hostilidad hacia el matrimonio y las parejas siguen unidas, sólo la institución matrimonial tiende a desaparecer como tal. Hombres y mujeres eligen la mejor forma de relacionarse casándose civil y religiosamente, si lo prefieren. Demógrafos y sociólogos ya no hablan de concubinato sino de cohabitación cuando se menciona a la convivencia y señalan que existe, incluso, un reflote en el matrimonio, aunque no es significativo.

Aquella puesta desplegada en escenarios antiguos donde el matrimonio era una imagen familiar –alianza de dos linajes y dos patrimonios– se traduce ahora en una puesta en escena de la pareja. Es allí y no en los progenitores donde se encuentra el poder de la unión entre un hombre y una mujer. En los sentimientos, en el establecimiento de un vínculo afectivo, un matrimonio acordado por ambos, con responsabilidades compartidas y proyectos comunes. Un matrimonio de amor y deberes. Una unión “a la carta”.

UN ANILLO PARA LA ETERNIDAD:

En las primitivas sociedades guerreras donde la conquista era primordial, si un joven deseaba a una chica, debía literalmente conquistarla. No hablamos de galanteos sino de posesión, como la territorial. El joven en cuestión, entonces, debía diseñar un gran círculo en la tierra, una especie de ring (que quiere decir anillo) y meter dentro a la chica.

Después, invitaba a cualquiera a batirse con él, a pelear por ella, rito y ceremonia realizada delante de toda la comunidad. La lucha se desenvolvía en aquel ring y, quien era echado fuera del círculo, perdía todo derecho sobre la mujer. El conquistador, ni bien terminaba la peiea, adquiría el dominio sobre la mujer y se celebraba la unión.

El círculo, aquel simbólico anillo no era otra cosa que la representación de una conquista. Pero el concepto de lucha está presente aun cuando la conquista sea actual y de carácter puramente psicológico. La literatura es rica en ejemplos de conquistadores de corazones femeninos.

El anulo de oro, característico de la unión matrimonial, es un objeto que se encuentra.en muchos ritos cristianos y, sin embargo, el significado de eternidad que posee –por carecer de principio y de fin– proviene de las conquistas, de aquellas sociedades en que la posesión también era eterna.

El anillo de oro adquiere entonces poderes mágicos mantenidos en el tiempo: en la Roma Antigua se llevaba en el dedo anular de la mano izquierda porque, según una antigua concepción médica de los egipcios, había un nervio que se dirigía directamente al corazón.

PARA VIVIR OTRAS LUNAS
Amor que destruye, amor maléfico, amor influenciado por la Luna. Tales eran las creencias del siglo VIII en pleno auge de la brujería femenina. Las mujeres -se pensaba- pertenecían al Cosmos y estaban, por tanto, poseídas por fuerzas del Infierno y de la noche. Su ciclo, ¿no es acaso de 28 días como el de la Luna?.

Cuando un eclipse de Luna se producía, el terror se apoderaba de todos: las mujeres dejarían de tener hijos y la especie humana estaría pronta a desaparecer. Para conseguir entonces que la Luna volviera a salir con su luz de las profundas tinieblas, se realizaban ceremonias con cánticos y ruidos tituladas vince luna (Luna, tuya es la victoria).

El concilio de Leptines condenó estas ceremonias en el año 744 y precisó al respecto que algunos sostenían que “las mujeres se entregan a la Luna para lograr apoderarse del corazón de los hombres igual que hacían los paganos”. De hecho, la mujer seguía siendo todo un misterio maléfico y benéfico, puro y destructivo sí, pero misterio al fin.

Por eso, cuando los jóvenes se casaban, debían beber una copa de hidromiel -el alcohol procedente de la fermentación de la miel– a fin de apaciguar los miedos, las angustias y a los dioses.

Este filtro del amor tenía que darles el coraje suficiente para penetrar en otro gran misterio: el de la carne. Así surge la reveladora expresión Luna de miel, ese primer acercamiento de los recién casados en el que sienten su coincidencia con el Universo al desaparecer el uno para aparecer en el otro. Así, también, quedaba exorcizada la furia del amor para que juntos pudieran vivir muchas lunas más y para cooperar en la salvación del orden del mundo.

¿Por qué les lanzamos arroz a los novios?

Los romanos les lanzaban nueces, dulces o trigo a los novios que se dirigían a casa al finalizar la ceremonia, para augurarles fertilidad. En algunas regiones de Alemania aún existe esta costumbre, pero los invitados le entregan las nueces a la novia en lugar de arrojárselas; en otras, se les coima de regalos de diversa índole, como dulces, pastelitos y puñados de arroz.

Leer Mas Sobre Esta Tradición

matrimonio oriental

En la actualidad, el matrimonio puede celebrarse con una infinidad de rituales que combinan, incluso mas de una religión. En este caso, se mezclan símbolos orientales y cristianos.

Ceremonia matrimonial en Corea. Según la tradición de muchos países asiáticos, las distintas familias “decretan” el casamiento de sus hijos, incluso desde antes de su nacimiento.

A comienzos de siglo, el banquete era uno de los momentos esenciales en todo casamiento. El que vemos en la foto fue celebrado en 1909, en la Bretaña francesa.

EL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN:
La responsabilidad compartida: Si los viejos valores que sostenían la institución matrimonial están en crisis, hay que aprender a buscar otros nuevos compartiendo responsabilidades.

arroz a los novios

Breve Historia del Matrimonio

“Yo estoy en completo desacuerdo con el feminismo. Creo que la mujer es más débil que el varón, y esto hay que aceptarlo como un hecho. Por eso, en mi matrimonio dejo que mi marido asuma todas las responsabilidades económicas.

Mi trabajo —que no es poco— se concentra en los cuidados del hogar, en las tareas domésticas, en la educación de los chicos. ¿Que no soy moderna? No me interesa ser moderna, si por tal se entiende trabajar en labores masculinas. Prefiero que me crean chapada a la antigua, y conservar así la serenidad de mi matrimonio.”

SÍ, PERO…
Que cada uno puede elegir su estilo de vida es cierto. Pero a la mujer que opina como la del ejemplo precedente se le podría decir: “Sí, pero… ¿acaso su actitud conserva la serenidad del matrimonio?”

Sea cual fuere la actitud que se adopte frente a la responsabilidad de casarse, hay que tener en cuenta algo esencial: hoy la institución del matrimonio está en crisis. Se discuten sus fundamentos y los valores que la sostenían. Y aunque una pareja crea aferrarse a aquellos fundamentos y valores tradicionales, muchas veces éstos tambalean por la misma presión social.

Hasta hace pocos años los roles del hombre y la mujer en la sociedad estaban definidos claramente, casi podría decirse que separados en compartimientos estancos.

Entonces era bastante lógico que, desde el momento en que se casaba, el hombre se hacía completamente responsable de su mujer y de sus hijos, dado que era el sostén económico del hogar. Por consiguiente, su deber era proteger y alimentar a toda la familia.

La mujer, por su parte, debía posibilitar  sin mayores muestras  de placer la satisfacción sexual de su marido. Al mismo tiempo debía organizar la vida doméstica —cuidar de la casa, de las comidas, de la ropa, etc.—. Y su responsabilidad con respecto a la crianza de los hijos era mayor.

Es decir que esta especificación de roles, apoyada por los esquemas de la sociedad burguesa, hacía que las personas se sintieran más seguras, tal como lo afirma la antropóloga Margaret Mead. La razón es simple: el hombre conocía sus obligaciones: la mujer, las suyas. Y éstas eran aceptadas sin mayores discusiones.

Pero hoy las cosas son distintas. Al cambiar el papel del hombre y de la mujer dentro de la sociedad, al aceptarse un sinnúmero de derechos femeninos que antes no se aceptaban, aparecen dos proyecciones diferentes:

1. La primera, positiva, se refiere a la evolución de los individuos de ambos sexos hacia mayores posibilidades de realización.

2. La segunda, negativa, se refiere justamente al derrumbe de valores tradicionales. A menudo se confunden las cosas, y la polémica se profundiza. Aparece la inseguridad. Y al mismo tiempo las crisis de las instituciones tradicionales: entre ellas el matrimonio.

De manera que adoptar hoy el rol de una mujer del siglo pasado constituye una especie de desincronización con la época en que vivimos. El matrimonio no tendrá más o menos tranquilidad porque la esposa elija una actitud pasiva. Al contrario: su equilibrio profundo dependerá de que ambos cónyuges aprendan a compartir responsabilidades.

UNA EMPRESA AFECTIVA
El matrimonio es, en cierto modo, una empresa. Y como tal necesita de la organización necesaria. Pero esto no quiere decir una disciplina rígida que defina derechos y obligaciones de manera absoluta.

La empresa conyugal tiene una connotación afectiva que no puede ni debe olvidarse. En base a esta connotación afectiva podrán compartirse las responsabilidades de todo tipo.

Las dificultades pueden presentarse en la coordinación de las distintas actividades. La mujer que trabaja fuera de la casa, por ejemplo, tendrá menos tiempo para atender su Rogar. Y si el marido también trabaja fuera, no puede exigírsele que sea él quien se ocupe de este aspecto.

Aquí, si bien la paciencia y tolerancia de ambos puede obrar de modo efectivo, también hace falta una colaboración exterior. La del Estado. Si éste crea guarderías gratuitas, escuelas primarias de doble turno, la industrialización del servicio doméstico, equipos de limpieza a domicilio, comedores comunes y otras comodidades que algunos países —sobre todo los escandinavos— ya disfrutan, muchos problemas del matrimonio quedarán solucionados.

LOS TRES CÍRCULOS DE LA CONDUCTA
Pero que los aspectos prácticos del problema no nos hagan olvidar los aspectos emocionales. La responsabilidad también se comparte en lo afectivo. Ambos, hombre y mujer, deben brindarse cariño, ternura, comprensión y apoyo.

Dentro del aspecto sexual hemos insistido con frecuencia en la necesidad de llegar a una adaptación que permita a ambos disfrutar de su unión. Y también explicamos que si muchas veces esa adaptación fracasa es porque fracasan otros aspectos de la vida de relación. Un marido cuya mujer no se interesa en su trabajo o en su actividad creativa puede muy bien sentirse desganado se-xualmente frente a ella. Y viceversa.

el matrimonio

Breve Historia del Matrimonio

Dentro de la vida en general, y de la vida en pareja en particular, podemos considerar los problemas que surgen como tres grandes círculos que representan las conductas básicas del comportamiento. Los tres círculos son interdependientes, se influyen entre sí.

Sólo teniendo en cuenta los tres círculos, sus constantes interferencias y sus mutuas influencias podremos compartir integralmente todas las responsabilidades del matrimonio y buscar nuevos valores que lo sustenten.

 

El Sadismo y Masoquismo Conductas Sádicas Sexuales Psicología

Sadismo y Masoquismo
Conductas Sádicas Sexuales – Psicología

El sadismo es una conducta perversa, que requiere sufrimiento del otro como condición ineludible para lograr el placer sexual. Los diarios sensacionalistas, casi siempre, nos sorprenden con casos que resultan verdaderos impactos morales.

No porque el hombre de hoy, informado en todos los niveles, desconozca la existencia de ciertas perversiones, sino porque esas perversiones, descritas fríamente por dicha prensa, sin una demostración de sus motivaciones profundas, resultan siempre brutales e indignantes.

El sadismo es una de las desviaciones sexuales más frecuentes en la crónica policial.¿Pero de qué se trata?.El origen etimológico de la palabra proviene de un nombre, el del Marqués de Sade, nacido en Francia en 1740, autor de numerosos libros, encarcelado muchas veces y fallecido en 1814.

Al igual que su sucesor austríaco von Masoch, de quien ya hablamos, Sade dio su nombre a una de las anomalías del comportamiento sexual. Esta consiste en lograr el goce solamente haciendo sufrir al “partenaire”. Von Masoch, recordémoslo, dio su nombre al masoquismo, que consiste en lograr el placer sexual mediante el dolor. Es decir, a la inversa.

Pero como bien observan Bertrand, Lapie y Pelle en su Diccionario de información sexual, “la palabra sadismo, con todo, no habría tenido tanto éxito, al extremo de entrar en la lengua corriente, si no correspondiera a la agresividad erótica, en general inconsciente, de gran número de individuos”.

¿SOMOS TODOS SÁDICOS?
Vamos por partes. Hay preguntas que no pueden contestarse con un simple “sí” o con un simple “no”. En todas las personas hay componentes instintivos sádicos. En algunos individuos son más fuertes por su propia constitución.

Pero también la historia individual de cada uno puede intensificar dichos impulsos. Si éstos no se canalizan de manera adecuada se podrá llegar a lo que generalmente se llama sadismo, y que sería mejor denominar sadismo perverso en la adultez.

Vale decir que si los componentes sádicos naturales de cada uno se orientan, se canalizan, no hay posibilidades de que aparezca la conducta perversa. Ésta, en cambio, se da cuando diversos factores, en su gran mayoría de orden psicológico, la fomentan e incrementan.

EL SÁDICO TIENE MIEDO DE Sí MISMO
Sí, el sádico tiene miedo de sí mismo, quizá sin saberlo. Presa de gran angustia inconsciente lucha contra sus sadimso sexualpropias tendencias autodestructivas y un temor, también inconsciente, a la castración.

Mediante la conducta sádica, lo que hace es proyectar hacia afuera, volcar en sus víctimas, aquellos impulsos autodestructivos que lo acósan y lo llenan de gran ansiedad.

Es como si se estuviera diciendo: “destruyo a otro, no a mí mismo”. O bien: “soy el castrador, no el castrado; soy el agresor, no el agredido”.

O sea que en su inconsciente percibe que tendría que sufrir de modo pasivo, y para defenderse, antes de ser atacado, ataca.

Transforma su pasividad en una conducta activa y cruel para con los demás.

ENAMORAMIENTO Y PERVERSIÓN
En general, entre el sádico y su “partenaire” se crea una situación muy personal.

El “partenaire” (y empleamos el vocablo francés para indicar un compañero que de algún modo “participa” de las actitudes del otro) se presenta bajo una sumisión extrema. Es el que recibe órdenes, obedece sin chistar y espera el golpe o la herida.

Cuando esta sumisión extrema es la condición ineludible para el logro de una gratificación sexual, estamos ante una perversión. Esta consistiría en la exageración de ciertos rasgos que se hallan presentes en todo enamoramiento.

Porque en el enamoramiento se desplaza el propio centro de gravedad a la existencia de otra persona: la otra persona es todo y se supone que debe estar dispuesta a realizar cualquier sacrificio.

¿Quién no ha experimentado una especie de amargo placer cuando la persona amada lloró alguna vez por nosotros? Pero esto es normal en el enamoramiento, que, natural y lógicamente, no es de por sí una perversión.

Lo es, sí, allí donde la ÚNICA excitación sexual consiste en la sensación de la propia insignificancia, comparada con la supuesta grandeza del “partenaire”.

Esa sensación de insignificancia es la otra cara de la moneda que necesita el sádico, que, como dijimos, proyecta sus impulsos autodestructivos en el otro, sintiendo que él no es pasivo, sometido o pequeño, sino que lo es aquel en quien descarga su violencia interior.

El “partenaire”, a su vez, con una conducta masoquista, se somete pensando que, con ese sometimiento, comparte la presunta grandeza del otro. Es decir que en su pasividad hay aceptación.

El masoquismo es la excitación sexual producida por el sufrimiento propio, bien sea por dolor físico, bien por humillación o malos tratos. El sádico logra gozar sexualmente solamente cuando hace sufrir al otro.

UN VÍNCULO DE DEPENDENCIA
Siendo el masoquista pasivo y el sádico activo, la primera impresión es que el primero dependería del segundo.
No es así: la conducta perversa crea un fuerte vínculo de interdependencia entre ambos.

Puede decirse que uno no existe sin el otro. Por otra parte, de este modo obtienen también un beneficio secundario: están tan unidos y se sienten tan unidos que se afirman contra la angustia de ser abandonados. El temor de ser abandonados es un sentimiento primario que todos sufrimos, pero que se da con más intensidad en el sádico y el masoquista.

El primero obliga a sus victimas a ser amado por la fuerza, y así su amor tiene carácter primario, ya que no tiene en cuenta al otro. Sólo ve y vive su desesperada búsqueda.

El arquetipo de esta clase de sadismo fue Federico de Prusia, quien acostumbraba azotar sus subditos al tiempo que les gritaba: “No debes temerme, debes amarme.”

CLARIDAD DE TÉRMINOS Y DIFERENCIACIÓN
Como se ve, la conducta sádica y la masoquista están íntimamente vinculadas. Por eso sería necesaria, para una mayor comprensión del problema, una claridad de términos específica. Sería mejor entonces hablar de personalidades sadomasoquistas.

Además, conviene diferenciar entre actos sádicos y actos masoquistas. En una misma persona podremos observar, en un momento dado, que se presentan unos y otros, es decir actos sádicos y actos masoquistas.

Pues bien, en una relación de extrema sumisión, estos aspectos que van juntos, simultáneamente, se disocian.
Y podemos decir que el aspecto masoquista del sádico se desplaza a su “partenaire”, mientras que él se hace cargo de la otra conducta.

Evidentemente se trata de una relación muy compleja, y no debe analizársela de manera esquemática puesto que ofrece numerosas vertientes psicológicas.

¿EXISTE EL SADISMO PSICOLÓGICO?
Hay personas que para obtener placer sexual no ejercen la violencia física sobre otras, pero que en cambio adoptan formas psicológicas: sarcasmo, injurias, humillaciones, etc. Estas actitudes suelen surgir en parejas normales, como consecuencia de una crisis o de una situación determinada. No siempre debe confundírselas con sadismo.
Como dijimos, sadismo se entiende como conducta perversa cuando el sufrimiento del otro es condición indispensable para obtener el placer.

MÁS HOMBRES SÁDICOS QUE MUJERES SÁDICAS
En  general,   la  creencia  popular sostiene que hay más hombres sádicos que mujeres sádicas. Aunque la historia registre casos como el de la condesa húngara Erzebeth Bathory, que antes de tener relaciones homosexuales con adolescentes las hería e incluso les daba muerte. También se habla del presunto sadismo de Catalina de Médicis.

De todos modos, y aunque el “modelo masculino” exija agresividad y el “modelo femenino” pasividad, no se puede afirmar con datos estadísticos, y menos aún confirmar con cifras, que las mujeres sean menos sádicas que los hombres, o que haya menos mujeres sádicas que hombres sádicos. En este aspecto, como en todos los que atañen a la sexualidad, es mejor investigar los temas en profundidad que dejarse llevar por presuntas razones que no siempre tienen una base científica lo suficientemente sólida.

Si la palabra sadismo ha entrado en la lengua corriente, es en buena medida porque corresponde a la agresividad erótica —a veces secreta e  inconsciente— de gran numero de individuos. Así puede considerarse que dan muestras de sadismo colectivo buena parte de los espectadores que aullan de alegría durante las corridas de toros y las riñas de gallos, y que luego hablan con indignación y horror de los sangrientos espectáculos públicos de la antigüedad.

Pero desde el punto de vista psicoló: gico es una perversión que necesita ineludiblemente del sufrimiento del compañero sexual para llegar al placer.

Biografía de Bronislaw Malinowski Teorías Del Antropólogo Investigaciones

Biografía de Bronislaw Malinowski
Vida y Teoría del Antropólogo Británico

Bronislaw Malinowski (1884-1942), antropólogo británico de origen polaco, considerado el fundador de la escuela funcional de antropología, defendió que las instituciones humanas deben analizarse en el contexto general de su cultura. Elaborón interesantes teorías, que en su momento ayudaron a entender la humanidad.

La antropología es una ciencia cada vez más importante, gracias a ella, Malinowski elaboró sus interesantes teorías, que ayudan a comprender a la humanidad. Bronislaw Kasper Malinowski, fundador y pionero de la antropología social, nació en Cracovia (Polonia) el 7 de abril de 1884.

Su vocación por la ciencia se despertó muy temprano. En 1908 se doctoró en física en la universidad de su ciudad natal.

Pero esa vocación sufrió un giro radical cuando leyó La rama dorada, del antropólogo escocés Sir James Frazer. Este libro analiza profundamente las diferentes prácticas y creencias religiosas que se dan en todo el mundo.

Malinowski se apasionó por el tema en 1910, y se fue a estudiar a Londres. Allí tuvo como maestro a C. G. Seligman, uno de los pocos antropólogos que creían que el mejor método para conocer realmente la vida y costumbres de los pueblos era la investigación de campo.

Por investigación de campo se entiende los estudios hechos directamente en el lugar que interesa y con la gente a la que se desea conocer, es decir sin limitarse a informaciones de biblioteca.

Gracias a la influencia de Seligman, Malinowski obtuvo el cargo de secretario en una expedición a Australia, con lo que inició sus investigaciones de campo. Realizó tres viajes. El primero a Mailu, en 1915. Los dos siguientes a las islas Tobriand, situadas en el extremo oriental de Nueva Guinea.

Allí vivió con los aativos, aprendio su idioma, los trató directamente. Pudo comprender sus actitudes, sus sentimientos, sus temores y sus esperanzas. Y concibió sus importantísimas teorías antropológicas.

Malinowski convivió con los nativos de las islas Tobriand durante dos años, aprendió su idioma y participó de la vida tribal. El tercer personaje, contando desde la derecha, un famoso hechicero, explicó al antropólogo algunos ritos mágicos.

UN NUEVO MODO DE ESTUDIAR ANTROPOLOGÍA
En 1918 Malinowski regresó temporalmente a Australia. En ese año contrajo matrimonio y se fue a vivir a las islas Canarias. En 1921, cuando nació su primera hija, se trasladó a Cassise, en Italia.

Durante ese período comenzó a ordenar las investigaciones realizadas en las islas Tobriand. De estos estudios provienen sus tres libros más importantes: Los argonautas del Pacífico oeste (1922), Sexo y represión en la sociedad salvaje (1927) y Vida sexual de los salvajes (1929).

En 1924 empezó a dictar un curso de conferencias sobre antropología en Londres. Dos años después hizo lo mismo en la Universidad de California. Regresó a Londres en 1927, designado para la cátedra de antropología en la Escuela de Economía de dicha ciudad.

Sus clases y seminarios adquirieron renombre internacional. Aunque algunos profesores y estudiosos no estaban de acuerdo con sus ideas, todos asistían a sus conferencias, porque Malinowski inflamaba a los oyentes con su propio entusiasmo.

Ese entusiasmo provenía de sus experiencias reales, e intentaba probar que el único método válido para un antropólogo radica en la observación directa y la participación.

En 1933, famoso universalmente, retornó a Estados Unidos como profesor en la Universidad de Corneil, y al empezar la Segunda Guerra Mundial permaneció en ese país, pero ahora en la Universidad de Yale.

Falleció de un ataque cardíaco el 16 de mayo de 1942. Mas su obra ha quedado como un legado invalorable. Porque hasta fines del siglo XIX los pueblos primitivos eran estudiados desde el punto de vista histórico, y a nadie se le ocurría que la “civilización” occidental pudiera aprender algo de esas sociedades consideradas inferiores. Malinowski rompió con las viejas teorías, pues para él cada costumbre tenía funciones justificadas.

Es decir que esas tribus primitivas no eran meros casos de “supervivencia”, sino que en cada sociedad las costumbres, creencias e instituciones cumplían una función vital para el  sosteni miento general del sistema, interrelacionándose en todos los aspectos.

niños de una tribu africana

Niños jugando a la Pesca de Kuboya, practicada solo en la infancia.

COSTUMBRES, CREENCIAS Y SOCIEDAD
Sus investigaciones en las islas Tobriand llevaron a Malinowski a plantearse los siguientes interrogantes:

1— ¿Cómo funciona ahora una institución?.
2— ¿Cómo satisface esa institución los intereses individuales y culturales de esa sociedad considerada específicamente?.
3— ¿Cuál es la relación entre esa institución y las demás instituciones de la sociedad estudiada?.

Para responder ampliamente a esas preguntas enunció una teoría denominada “teoría de las necesidades”, que puede explicarse así:

Del mismo modo como el hombre necesita satisfacer ciertas necesidades básicas para sobrevivir —alimentación, abrigo, protección y reproducción—, la sociedad también debe satisfacer necesidades propias.

Para ello, algunas costumbres o instituciones de la mencionada sociedad se desarrollan como respuesta a las necesidades biológicas y psicológicas del hombre. De esta manera, costumbres, creencias y sociedad forman una intrincada red de relaciones ¡nterdependientes unas de otras, que facilitan la existencia y desarrollo de una comunidad determinada.

El “manto de la maternidad” se hacía con fibras de plátano y se usaba solamente durante la primera gestación.

  Tobulubakiki, gran amigo de Malinowski, con su mujer y su hija, frente a un depósito de alimentos vegetales.

Malinowski con uno de sus asistentes. Los nativos se sorprendieron de la barba del antropólogo. De acuerdo con las costumbres de las islas Tobriand, sólo los hombres mayores se dejaban crecer la barba, pues ya no necesitaban atraer a las mujeres.

EL PARENTESCO MATRI LINEAL
Un día, durante su permanencia en las islas Tobriand, Malinowski observó un grupo de personas que se lamentaban alrededor de un cadáver.

Conocía muy bien a esas personas, y notó que sólo lloraban los parientes por la línea paterna, mientras que los por la línea materna (herederos en la sociedad matriarcal) permanecían alejados.

Advirtió que eso se debía a que en las Tobriand el sistema social impuesto era el de parentesco matrili-neal, es decir la herencia y parentesco a través de la línea femenina.

En un sistema asi, el hombre trasmite sus recursos por línea materna, o sea a los hijos de sus hermanas. Con respecto a sus sobrinos, el nativo de las Tobriand actuaba como lo hace un padre entre nosotros. Era, con sus propios hijos, una especie de compañero de juegos. Por eso los misioneros cristianos tuvieron grandes dificultades para imponer en esas comunidades la idea de un Dios Padre.

Malinowski, que estudió bien el sistema, descubrió que existen conflictos entre el natural amor hacia un hijo y la obligación social para con una sobrina heredera. Pero, además de eso, sus investigaciones revelaron que los habitantes de las islas Tobriand ignoraban por completo el papel y la función masculina en la concepción.

Para ellos la concepción tenía lugar cuando el espíritu de una persona fallecida se cansaba de permanecer en lo que llamaban “Isla de los Muertos”. Para volver a la tierra utilizaba como camino el útero de una mujer del clan al que había pertenecido en vida.

Según esta teoría una mujer podía quedar embarazada sin mantener relaciones sexuales. Y la mayor prueba que daban los nativos era la de mujeres muy feas que habían sido madres. Sostenían que debía ser por la encarnación de un muerto, ya que ningún hombre vivo hubiera querido tener contactos sexuales con ellas.

TOBRIAND, EL PARAÍSO DEL SEXO
De acuerdo con las observaciones y descripciones de Malinowski, muchos creyeron que las islas Tobriand eran el paraíso de la libertad sexual.

Los juegos sexuales entre niños eran aceptados, y desde su más temprana juventud los nativos consideraban al sexo como uno de los mayores placeres de la vida. La satisfacción, para ellos, dependía únicamente de dos factores: disponibilidad y elección personal.

La vergüenza sólo existía para la relación incestuosa entre hermanos, porque ambos se consideraban de la misma sangre y tenían totalmente prohibido el contacto.

En realidad, los habitantes de Tobriand no conocían las barreras culturales que Occidente opone al sexo. Seguían pautas adecuadas a su propia organización social.

EL”KATUYASI”
Una de las costumbres más difundidas entre los jóvenes de las islas Tobriand era el Katuyasi.

Las jóvenes de un lugar, adornadas con flores y otros elementos de la naturaleza, se dirigían a otra aldea vecina.
Allí se encontraban con los muchachos, y todos se dirigían a un bosque aislado y tranquilo, donde cantaban y tocaban instrumentos musicales. Así se formaban las parejas. Cada muchacho ofrecía un regalo a su compañera. Si éste era aceptado, pasaban la noche juntos.

Si este juego sexual daba origen a una relación más profunda y surgía el deseo de casarse, la pareja debía tener en cuenta otros detalles:

•  Obtener el permiso de los padres de la chica.
•  Investigar si existia algún lazo de parentesco por parte de madre.

En caso afirmativo, el matrimonio era imposible.
• Ver si ambos ocupaban una posición equivalente en la sociedad local, porque el casamiento se regía de tal modo según esa posición, que los padres podían elegir por sus hijos.

Pero una vez cumplidos todos esos requisitos el matrimonio era algo sólido, permanente y exclusivo. Y si se descubría adulterio, éste podía castigarse hasta con la muerte.

¿SOCIEDADES INFERIORES?
Pero por sobre todo lo anecdótico, hay algo mucho más importante: el descubrimiento de Malinowski de que una sociedad primitiva no es necesariamente una sociedad inferior.

Demostró que son grupos humanos con principios morales y éticos diferentes de los de la civilización occidental.
Pero se trataba de principios perfectamente coherentes dentro de esa funcionalidad necesaria para que la sociedad se mantenga y desarrolle.

Es decir que no se puede considerar que haya inferioridad porque las pautas culturales sean distintas.

De todas las investigaciones realizadas por el célebre antropólogo polaco queda claro que los valores son relativos: los que sirven a una comunidad pueden no servir a otras. O sea que no son arbitrarios, no pueden imponerse porque si, desde afuera.

Y, por sobre todo, Malinowski dejó perfectamente establecido que no se pueden estudiar las costumbres de ningún pueblo basándose sólo en libros. Los investigadores, observadores y científicos deben preguntarse: “¿Por qué este grupo humano actúa de tal modo? ¿Por qué cree en tal o cual cosa? ¿Por qué sus valores son diferentes a los nuestros?”.

Es ésta la única manera de comprender a una comunidad humana. Si nos contentamos con lo anecdótico, con los detalles pintorescos y los comportamientos que nos parecen raros, no seremos verdaderos antropólogos sino turistas de la antropología.

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

Personalidad Segun Tu Fecha de Nacimiento Numerologia Numeros Caracter

TU PERSONALIDAD SEGÚN TU FECHA DE NACIMIENTO
NUMEROLOGIA: EL SIGNIFICADO DE LOS NÚMEROS

LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA: QUIÉN SOY YO? No resulta fácil cumplir el mandato de Sócrates que recomendaba, como principio de toda sabiduría, el conocimiento de uno mismo.

Del mismo modo que no se encontrarían dos artistas capaces de pintar el mismo paisaje de una manera idéntica, no hay dos personas que interpreten exactamente igual el mundo que les rodea porque no ven, no sienten y no piensan del mismo modo. Las diferencias orgánicas, de educación, ambiente, temperamento y carácter, hacen que cada hombre sea un microcosmos capaz de comprender el mundo en que vive, pero de manera muy distinta a como lo hace su hermano gemelo, su vecino, su conciudadano y, ya más alejado de él, un hombre de otra raza o de otra época.

Si esta visión exterior se manifiesta tan distinta en cada hombre, imagínese cuál será la diferencia entre la interpretación que dará cada uno de sí mismo y la que pueden dar los demás. De cuántos modos se contestará la gran pregunta: ¿Quién y cómo soy yo?

Partiendo de un deseo de sinceridad, y admitiendo un máximo de buena fe, se pueden dar las siguientes interpretaciones de la personalidad de cada hombre:

Cómo cree ser. Cada uno tiene un concepto de sí mismo y sería capaz de anotar una serie de cualidades y defectos propios. «Siento debilidad por las rosas, me enfado si me contradicen, soy propenso al sueño, no me gustan las canciones ligeras, etc.». Éste sería el yo visto por uno mismo.

Cómo desea ser. El Yo actual, presente, el hombre real, advierte que no coincide con el hombre ideal. A menudo se tiende a un ideal imposible y raramente se alcanza la meta propuesta porque el ideal suele cifrarse demasiado elevado. Hay quien es un excelente médico, pero ha soñado con triunfar en la vida como pintor, y este hombre frustrado, fracasado, que todos’ llevamos dentro, es otro Yo que unas veces nos impulsa y otras veces nos amarga.

Cómo cree que le ven. La opinión de los demás nos interesa siempre, y por las conversaciones, por la conducta, por el gesto, intentamos adivinar qué piensan de nosotros los demás. A veces imaginamos que nuestra presencia en una reunión es muy bien acogida, y en otros momentos creemos descubrir una sombra de indiferencia, quizás de fastidio. ¿Cómo creemos que nos ven los otros? El que es victima de manía persecutoria cree que los demás le juzgan pésimamente. Esta interpretación del Yo es peor que la realidad. Lo contrario ocurre con el vanidoso, el infatuado que se cree valorado en más de lo que realmente vale y es.

Cómo nos ven ‘en realidad, los demás. Esto no lo podremos saber nunca de verdad, pero cada uno de nuestros amigos y conocidos tiene su concepto de nosotros. Muchas veces será injusto o inexacto, en ocasiones demasiado halagüeño, en otras demasiado peyorativo, pero «ellos» nos han juzgado y este juicio raramente coincide con el que nosotros hemos formado de nosotros mismos.

En este último juicio, el prójimo nos atribuye intenciones que quizás no abriguemos, supone que vamos a tener ciertos éxitos y ciertos fracasos, nos considera fuertes y capaces para tal cosa, pero débiles e ineficaces para otras. Con frecuencia se equivoca, pero en otros casos acierta.

Sería ideal poder sintetizar estos juicios en uno solo. De su coincidencia, llegaríamos al conocimiento exacto de nosotros mismos. Cómo somos nosotros, humanamente, no lo podemos saber sino por aproximación. El conocimiento perfecto y verdadero de cada uno sólo puede tenerlo Dios.

Todos los esfuerzos de la Psicología tienden al mejor conocimiento del Yo, de la persona, del individuo. Psicología deriva de la palabra griega psiché, que significa «alma». Pero el alma sólo puede ser conocida por sus manifestaciones: los pensamientos, la conducta, los sentimientos, la acción.

¿Hasta qué punto es posible conocer el Yo y sus actos?
Si el jefe de personal de una empresa pretende determinar la capacidad, la honradez, la eficiencia de sus empleados por la sola contemplación de su aspecto externo, de sus fotografías, por ejemplo, se equivocará con toda seguridad. Es inútil pretender conocer a una persona por una impresión personal intuitiva.

El psicólogo utiliza hoy día multitud de tests o pruebas científicamente contrastadas que le permiten determinar con certeza algún aspecto de la personalidad: medida de la atención, de la memoria visual, de la inteligencia abstracta, etc.

Las pruebas preconizadas por la Psicotecnia han sido elaboradas después de innumerables ensayos, estudios, rectificaciones y análisis. Ante la posición escéptica de los que desconfían de las pruebas psicológicas para la determinación de una cualidad en un individuo, cabría oponer una copiosa literatura y la realidad de que estos exámenes psicotécnicos dan excelentes resultados en el campo del trabajo y de la vida corriente.

Pero, ¿es posible medir nuestro modo de ser? ¿Se pueden valorar con cifras los fenómenos anímicos? Con un dinamómetro se precisa la fuerza de la mano derecha, pero ¿se puede determinar con cifras el dolor que siente una madre por la pérdida de su hijo?

Las facultades del alma no se pueden medir; sólo es posible apreciar sus manifestaciones y esta apreciación, caso de valorarse en cifras, no tiene las características de precisión e infalibilidad de un cálculo matemático. Claparede decía que las valoraciones sólo pueden significar «probabilidades». Nunca podrá decirse, por ejemplo, que un muchacho no sirve para tal menester, sino que en él sus probabilidades de éxito son escasas.

El primer encuentro con las manifestaciones del alma humana lo tenemos por experiencia propia cuando lanzamos la luz de la conciencia hacia nuestro interior para examinar nuestra conducta, nuestros sentimientos y nuestros propios deseos. Este autoanálisis que llevamos a cabo mil veces cada día se llama introspección. Es una mirada interior, en busca de nuestro propio Yo.

Cuando los antiguos recomendaban el nosce te ipsum, el conocimiento de uno mismo, consideraban que ésta era la forma más perfecta de conocerse. En la actualidad la introspección es sólo una forma de conocimiento y no suele ser siempre sincera. Los tests o pruebas imparciales realizadas por una segunda persona son más objetivos que el propio análisis. Los cuestionarios, las encuestas y otras formas generales, ideadas por los psicólogos para conocer al hombre, completan el método fundamental que es la introspección. Sin embargo, ésta es importante, pues a poco que nos acostumbremos a esta visión interior, advertiremos que nuestra intimidad ofrece una riqueza y variedad de notas impresionante.

El mundo físico se caracteriza por la objetividad.
El mundo interior, por la subjetividad.

El primero existe fuera de nosotros, pero el interior es nuestro y resulta imposible imaginarlo fuera de nuestra propia existencia, de nuestra vida.

¿QUÉ ES EL ALMA? Primero cabría preguntarse si realmente existe. Algunas escuelas filosóficas explican la vida psíquica por un constante fluir de hechos, pero sin admitir la existencia de un principio único, espiritual, inmortal, independiente del cuerpo, al que se ha llamado alma.

Para los materialistas el ser humano es un cuerpo vivo constituido por células y moléculas, en el que se dan fenómenos físicos y quimicobiológícos parecidos a los que pueden afectar a un protozoo, pero más complicados. Vogt llegó a decir que «el espíritu es a los nervios como la orina es a los riñones», frase brutal que demuestra un concepto totalmente materialista del hombre y de la vida.

Ciertos espiritualistas extremados, adoptando una posición contraria llegaron a decir que el cuerpo no existe, sino que es sólo una figuración del alma. El obispo Berkeley afirmaba que nada existe fuera de nuestro propio pensamiento y de nuestro Yo.

La conciencia de que nosotros somos algo permanente es clara e indiscutible. A mis 50 años siento que soy íntimamente el mismo que fui en mis tiempos de escolar a pesar de que este cuerpo mío haya cambiado tanto. Y seguiré identificándome con él hasta el día de mi muerte, en que mi cuerpo llegue a su plena decadencia.

El principio espiritual que informa mi Yo, esta sustancia invisible, espiritual, inaprensible, que me da permanencia y me hace esperar una vida eterna, es el alma.

El alma humana es inmortal, porque ha de sobrevivir al cuerpo a fin de recibir un premio o un castigo en el más allá.
Es una y simple, porque no consta de partes y en mis actos soy siempre idéntico a mí mismo.

Es espiritual, porque no se siente ligada íntimamente a la materia. El hombre quiere, razona y siente de un modo independiente de sus funciones orgánicas, como puede ser la digestión.
Es racional, porque se rige por motivos superiores y, aunque necesita del cuerpo para expresarse y subsistir, sabe que la mano al escribir no es sino un instrumento que actúa de enlace entre la pluma y la mente.

Los pensadores materialistas argumentan diciendo que si se perturba el cuerpo a causa de una enfermedad, de una intoxicación, de condiciones externas adversas, también se perturban las actividades espirituales v de ello deducen que aquéllas son la causa de éstas. Para los espiritualistas una intoxicación alcohólica viene a ser como la avería en el automóvil que le impide moverse, pero en ningún caso esta avería afecta a la integridad del chófer. El sistema nervioso, para los materialistas, es la causa del pensamiento. Para los espiritualistas es instrumento y medio de expresión que, naturalmente, puede llegar a impedir ésta, si se halla profundamente lesionado.

La existencia en el hombre de ideas universales, de orden superior, es uno de los argumentos utilizados para probar la verdad del alma. En efecto, el concepto que podamos tener de Belleza, Justicia, Orden, Bondad, etc., nada tiene que ver con las sensaciones o sentimientos que los objetos bellos, ordenados, buenos, etc., nos producen. Las ideas universales son elaboraciones de índole espiritual, distintas de las cosas bellas, justas o buenas. Y el principio capaz de dar vida a estas ideas de orden superior, ha de ser, también, superior, espiritual, simple, etc., es decir, el alma inmortal.

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LA PERSONALIDAD SEGÚN LA PSICOLOGÍA

¿Por qué somos diferentes? ¿por qué somos parecidos? Estas preguntas pueden referirse tanto a rasgos físicos como psíquicos. En cualquier caso tendremos que considerar tanto aquello que heredamos como lo que fuimos adquiriendo desde nuestro nacimiento. Heredamos determinados rasgos físicos y, aparentemente, aunque sea mucho más difícil de determinar, heredamos también rasgos psíquicos, que englobamos dentro del concepto de temperamento.

A partir del nacimiento el temperamento se ve influido por el medio en el cual el bebé se desarrolla y sus características iniciales pueden agravarse o moderarse de ese modo. Si la madre se pone muy nerviosa por el modo de llorar de su bebé, esto influye aumentando la ansiedad en el mismo; si, en cambio, no la altera demasiado y puede cumplir su rol tranquila, esto va modificando el temperamento inicial de su hijo.

A partir de esta interacción en la cual el recién nacido aprende a moderar sus impulsos, el temperamento va convirtiéndose en lo que denominamos carácter. De manera que si nacemos con determinado temperamento, adquirimos cierto carácter a medida que vivimos e interactuamos con los demás. Para J. C. Filloux el carácter designa “exclusivamente el aspecto expresivo de la personalidad, sin considerarlo una naturaleza o un centro (de la misma)”.

Nuestro carácter quedará como una porción, la más visible para un observador, de una estructura muy compleja, que sólo se completa al superar la adolescencia, y sufre modificaciones permanentemente a lo largo de la vida: la personalidad. Ambos, carácter y personalidad, se manifestarán externamente a través de nuestra conducta, pero mientras que para alguien puede ser relativamente rápido y fácil pensar qué carácter tenemos, por lo menos si es fuerte o débil, no será tarea sencilla conocer nuestra personalidad ya que la misma es una estructura compleja.

Una definición, entre muchas posibles, de personalidad es la que sigue:
La personalidad es la organización profunda, definida y dinámicamente estable de aspectos intelectuales, afectivos, volitivos, fisiológicos y morfológicos.

¿Qué quiere decir esto? Por organización entendemos los elementos que la componen y las relaciones entre los mismos (aquel todo organizado del que ya hablamos). Esa organización no aparece fácilmente al conocimiento ya que, en parte es superficial y consciente, en parte es profunda e inconsciente. Que la personalidad esté definida es un rasgo de normalidad, puede 110 estarlo en ciertas personas que por ese motivo padecen trastornos de la misma.

La definición de la personalidad es un proceso que lleva mucho tiempo a lo largo de la vida, que se completa apenas al finalizar la adolescencia y que se manifiesta a través de ciertas características propias. Dinámicamente estable significa que los componentes de la personalidad sufren variaciones pero éstas son pequeñas alrededor de ciertas líneas o tendencias que le dan las características de estabilidad; significa también que ésta no es una estructura rígida, inmutable.

Respecto a los aspectos que la componen, los intelectuales incluyen la inteligencia, la capacidad de pensar; los afectivos, la capacidad de sentir emociones y sentimientos; los volitivos, la voluntad de que disponemos; los fisiológicos, los mecanismos de funcionamiento de nuestro organismo y los morfológicos, nuestra constitución y apariencia física.

Todos ellos interactúan a lo largo de la vida con el medio externo produciendo combinaciones particulares en cada persona. Para definir un tipo de personalidad necesitamos utilizar una gran parte de las características enunciadas más arriba al mismo tiempo. La teoría psicoanalítica también considera a los mecanismos de defensa que una persona usa predominantemente como aspectos esenciales de la personalidad necesarios para identificar distintos tipos.

Tratar de clasificar las características que puede adoptar la personalidad en algunos tipos principales ha sido un viejo objetivo de la psicología. Distintos autores crearon teorías de la personalidad y a partir de los conceptos postulados en ellas generaron clasificaciones también llamadas tipologías ya que se refieren a tipos cíe personalidad. Un intento importante fue desarrollado por uno de los primeros discípulos de Freud que luego siguió su propio camino, Cari Jung.

Este médico suizo consideró que las personas podían ser divididas por ciertos rasgos fundamentales en introvertidos y extrovertidos. Estos términos que hoy forman parte del lenguaje común, fueron usados por Jung para designar características precisas: introvertida es una persona que se vuelca sobre sí misma, se manifiesta tímida, rehuye a los demás y habla sólo lo indispensable; extrovertida es aquella que se vuelca sobre todo al mundo que la rodea, muy sociable y de palabra fácil. Otro aporte al tema lo dio Alfred Adler quien también se contó entre los primeros discípulos de Freud, creando con el tiempo su propia escuela de pensamiento.

Si para Freud el desarrollo de la personalidad humana era el resultado del conflicto entre las exigencias pulsionales y las prohibiciones sociales, para Adler los seres humanos presentaban de manera innata motivaciones positivas y tendían a buscar la perfección personal y social a lo largo de la vida. Según Adler, un niño pequeño que ante sus padres se siente en inferioridad de condiciones o que se siente inferior a sus hermanos, se ve motivado a intentar superarse con lo cual se desarrolla y fortalece en su personalidad.

Estas situaciones desfavorables permitirían estimular un desarrollo positivo. Adler describió otras situaciones en las cuales estos sentimientos de inferioridad no fortalecen la personalidad sino que se vuelven obsesivos y la paralizan. A esta situación patológica la llamó complejo de inferioridad.

Algunos autores intentaron encontrar relación entre le tipo físico de una persona y su personalidad pero, a pesar de los esfuerzos, no hay elementos suficientes para sustentar estas tipologías. Otros creen que se pueden definir grupos de características psicológicas comunes, lo que permite realizar descripciones de tipos de personalidad.

En lo que sigue tomaremos una tipología que sobre trabajos originales del alemán Hans Ruesch desarrolló en nuestro país David Liberman, psiquiatra y psicoanalista argentino que dedicó sus estudios a identificar el estilo verbal, también llamado “discurso” y el no verbal, referido a los gestos, encontrando correlaciones entre dichos es de los trabajos de estos autores surgen tipos de personalidades que han sido llamados:

1. Persona demostrativa
2. Persona atemorizada y huidiza
3- Persona lógica
4. Persona de ánimo variable
5. Persona observadora no participante
6. Persona de acción

Es importante subrayar que si bien ésta es una tipología de la personalidad, se habla de “personas” como totalidades, parte de cuyas características hacen a la personalidad.

Para visualizar mejor a cada una de ellas imaginemos una situación en la cual un grupo de compañeros decide organizar una obra de teatro en la escuela y veamos cómo reacciona y actúa cada uno de acuerdo con su personalidad. En lo que sigue habrá que tomar en cuenta que:

1. toda descripción es esquemática y el psiquismo de las personas con toda su riqueza tiende, cuando observamos la realidad, a escaparse de ella;

2. las descripciones físicas se ponen para completar el cuadro del personaje pero no deben tomarse rígidamente como el único aspecto posible;

3. las personalidades descriptas corresponden indistintamente a hombres o mujeres, variando la frecuencia con que se presentan en cada sexo.

Fuente Consultada: Psicología Los Unos y Los Otros Silvia Di Segni Obiols

Numero de Misión en la Vida Numerologia Felicidad y Exito Personal

Número de Misión en la Vida – Numerología –

Los números pueden señalar tu destino. Descubre cuáles son los aspectos en los que debes trabajar con más empeño de acuerdo con la numerología asignada a tu fecha de nacimiento.¿Cómo determinan los números tu misión en la vida?.

Según la numerología, la fecha de nuestro nacimiento determina cuáles son las posibilidades que tenemos para desarrollarnos en la vida. Según esta práctica, el número que rige nuestro destino es el encargado de determinar la misión que cada uno tiene en la vida.

Ahora usando esta aplicación podrás conocer cuáles son las posibilidades de cada uno de los números, encuentra el tuyo y descubre algunas de tus posibilidades.Todos nacemos con una finalidad en la vida. El número de misión (también se lo conoce como sendero) son las aptitudes que poseemos y hacia donde van encaminadas. Tu misión es el aprendizaje principal, la razón mas importante para la cual se ha venido al mundo, y debes intentar seguirla para conseguir la plena felicidad y el éxito.

Tú número de sendero puede revelar cuál es tu misión. Es el plan para evolucionar a una vida mejor. Estamos realmente cumpliendo nuestra misión de vida?…., estamos sobre el camino hacia la felicidad?. Cuando el humano trabaja en su misión, cuando asume realizar el plan divino comienza a integrarse como un Ser Humano exitoso, transmite paz y armonía, comienza a disfrutar plenamente la felicidad.

“El mundo está construido sobre el poder de los números”
Pitágoras

 

Hipnosis en el Psicoanalisis Josef Breuer Historia Freud Anna O.

Hipnosis en el Psicoanálisis Josef Breuer -Historia de Freud y Anna O.

anna OEste incidente había asustado tanto a Anna que lo relegó a lo más profundo de su inconsciente y su brazo se paralizó. Sin embargo, una vez que recordó cuanto había pasado y habló de ello con el doctor, no vio más serpientes ni calaveras y pudo mover de nuevo su brazo.

Finalmente, en junio de 1882, Anna parecía curada., El tratamiento había concluido; ella y el médico se despidieron, supuestamente por ultima vez. A pesar de esto, un día después, Breuer volvió a ser llamado. La madre de Anna le dijo que la joven sufría de contracciones. ¡Era más que eso! Cuando entró en la habitación, la escuchó decir: «Ahora llega el hijo del doctor Breuer».

Estaba dramatizando un nacimiento. Golpeado por esta abierta exhibición sexual que lo implicaba a él, Breuer la hipnotizó y le dijo que el incidente era imaginario. Se hizo además el propósito de no verla nunca más.

Es probable que por este incidente, el médico esperase largo tiempo antes de publicar nada sobre el caso y no llevase sus estudios de histeria mucho más lejos. Más tarde se enteró que Arma, tratada por otro médico, había terminado aficionándose a la morfina y confinada en un sanatorio.

Si Breuer no hubiera contado a su amigo Freud este caso, podría ser que éste nunca hubiera propuesto sus teorías revolucionarias sobre la mente humana. Pero Breuer lo hizo.

Al principio, Freud se mostró solamente un poco curioso, porque sus intereses profesionales lo mantenían en otra parte.

En 1886, sin embargo, una larga parte de su práctica médica estaba dedicada a las mujeres que sufrían de histeria. Los métodos de los tratamientos convencionales no eran satisfactorios y recordando el caso de Anna O., practicó la «cura hablada» con uno de sus pacientes. El análisis freudiano había nacido.

Breuer fue el primero que identificó la parte inconsciente de la mente, la mente que guarda los pensamientos que no son admitidos conscientemente, pensamientos tan terribles que no afloran a la superficie. Vio que podían curarse los síntomas de la histeria sacando estas ideas a la superficie.

Pero fue Freud quien desarrolló estos conocimientos rudimentarios en una teoría; quien vio los elementos de sexualidad que yacen en la mayoría de los enfermos mentales (siempre decía que Breuer había cometido un error al no enfrentar la sexualidad en el caso de Anna O.). Fue él quien descubrió que el paciente transfería sus sentimientos de amor y odio al analista. Así inventó el psicoanálisis.

Anna O. fue Bertha Pappenheim en la realidad, escritora, feminista y acérrima enemiga de la trata de blancas. Dedicó su vida a ayudar a otros.

El tiempo transcurrido entre su tratamiento con Breuer y los comienzos de su carrera está totalmente en blanco. A los 29 años se mostró interesada en ayudar a los judíos sin casa ni hogar por los progroms de Europa del Este. Ella vivía entonces en Frankfurt, Alemania, con su madre. Inmediatamente puso en marcha un orfanato para niños judíos y formó una organización local y nacional para las mujeres judías que quisiesen trabajar en forma voluntaria.

Por este tiempo, estaba extendido el tráfico con jóvenes judías de los ghettos. Cuando lo descubrió, comenzó una campaña individual en contra, escribiendo panfletos, repartiendo lecturas y comenzando la construcción de un hogar para jovencitas delincuentes y vacilantes.

De paso encontró tiempo para escribir cuentos para niños (muchos como aquellos del «teatro privado»), obras teatrales y traducciones de literatura feminista.

A pesar de todo lo que hizo por los demás, estaba muy sola. Gózala de pocas amistades verdaderas y, hasta donde sabemos, ningún amante. Una vez escribió en una carta: «He pensado con frecuencia que si uno no tiene a quién amar, odiar es algunas veces un buen instituto».

El 28 de mayo de 1936 murió ya vieja, a los 70 años, haciendo valientemente chistes sobre cómo el color de algunas rosas amarillas igualaba al de su tez.

Años más tarde, el doctor Ernest Jones reveló la conexión entre Anna O. y Bertha Pappenheim en una biografía sobre Freud. Quedan algunas preguntas por hacer. ¿Qué causó la enfermedad de Bertha Pappenheim? Si varios de sus parientes habían estado mentalmente enfermos, ¿se puede decir que estaba genéticamente dispuesta a ella? ¿Adonde hubiera llegado si hubiera podido continuar de tratamiento? ¿Hubiera sido, como lo fue, una ayuda para los demás, o en cambio, una esposa y madre feliz, aunque menos productiva socialmente.

Ver: El Lavado de Cerebro

Fuente Consultada: Almanaque Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky