Caudillo Facundo Quiroga

Biografía de José María de Alvear Vida Política en el Río de la Plata

Biografía de Carlos María de Alvear

Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789. En 1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de Dragones. Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804). Del incendio de la fragata en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de Alvear—.

Jose María de Alvear

Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su educación. En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales. Regreso  a  Londres y allí conoce  a Francisco Miranda, promotor de la emancipación de las colonias españolas en América. Conoce allí a San Martín; con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.

De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo jete del regimiento de Granaderos. Alvear organiza la filial argentina de la Logia Lautaro y preside el golpe de estado del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.

La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que presidió Alvear. Con este cargo aumenta su poder y comienza su rivalidad con San Martín. La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.

Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito. Luego organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar a Rondeau en el Ejército del Alto Perú. Pero no llega a tomar el mando esta vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a Buenos Aires. En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director Supremo (1815).

Como comandante de las fuerzas patriotas en la Banda Oriental, Alvear rinde a los realistas en Montevideo en 1814. En enero de 1815 es nombrado director supremo: ordena la represión del caudillo oriental Artigas v busca un protectorado inglés. La sublevación de la vanguardia de las tropas en Fontezuelas precipita su caída y exilio antes de cumplir cuatro meses de mandato. Se traslada a Río de Janeiro, y luego a Montevideo, y traba alianzas para asumir la gobernaron de Buenos Aires. Triunfa en Cepeda el 10 de febrero de 1820, pero es derrotado por las  fuerzas de Dorrego, con apoyo de Rosas, en San Nicolás de los Arroyos. Comisionado en distintas misiones diplomáticas, negocia con el ministro inglés George Canning, el presidente de los Estados Unidos Monroe y el Libertador Bolívar.

Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares. La más impopular fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña. La gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.

Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado, se dirigió a Brasil. Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda. Alvear deseaba lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego, y pasó a Montevideo.

Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido. Realiza algunas misiones diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil, donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.

En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

Fuente Consultada:
Mi País, Tu País Enciclopedia Argentinade la Escuela y El Hogar Fasc. N°125
Centro Editor de América Latina

Primeras Monedas de Tucumán Acuño de la Moneda Federal

LA MONEDA FEDERAL DE TUCUMÁN

La secesión del año XX repercutió en Tucumán, que se constituyó ese año en República federal independiente bajo la presidencia del general Bernabé Aráoz. Era tan grande la falta de recursos de esta provincia en esa época, que se decidió, como una de las medidas paliativas de ese mal, la creación de un Banco de Rescates y Amonedación, el cual —dirigido por Manuel D. Basail y con la colaboración del tallista potosino Pedro Benavídez— dio comienzo en setiembre de 1820 a la emisión de moneda metálica.

Como el Banco carecía de las máquinas necesarias, se dispuso acuñar piezas del tipo macuquino imitando las antiguas monedas cortadas batidas en Potosí hasta 1773, Se acuñaron así las primeras monedas tucumanas del valor de 2 reales, a las que se les colocó una fecha arbitraria, 752 (por 1752), única forma de justificar la inserción de castillos y leones españoles poco tiempo después de habernos proclamado oficialmente independientes.

primeras monedas de tucuman

2 Reales
Peso:
Diámetro:
Metal: Plata
Anverso: Castillos y leones
Reverso: Valor, marca de la ceca y fecha anómala
Año: 1752

(Imagen: Gentileza Sitio WEB Billetes Argentinos)

Estas piezas, recibidas con marcada desconfianza por el público, fueron muy pronto, debido a la facilidad de su reproducción, profusamente falsificadas, de forma tal que llegó el momento en que las primitivas monedas de plata habían sido sustituidas íntegramente en la circulación por monedas de cobre con un ligero baño de este metal.

En esas circunstancias se detuvo a los plateros Nicolás y Pablo Corro, secuestrándoseles gran cantidad de punzones con castillos, leones, letras y números con que acuñaban monedas de baja ley. Los plateros Corro eran duchos en este tipo de falsificaciones, pues ya en 1817 había sido detenido uno deellos por orden del general Belgrano, al tomárselo in fraganti en esta tarea. Esta vez, a pesar de haberse dispuesto la pena de muerte para los monederos clandestinos, sólo se los condenó a servir durante cuatro meses en el ejército, a ración y sin sueldo.

La suavidad de la pena se debió al hecho de haber cometido el delito movidos por la pobreza. No obstante todas estas medidas, las falsificaciones continuaron, moviendo al gobernador Aráoz en noviembre de 1822 a disponer el curso forzoso de toda la moneda, ya fuera la emitida oficialmente o la que “se ha acuñado a su semejanza por los fabricantes de ella”.

Derrocado finalmente Aráoz en 1823, se inició en toda la provincia una campaña contra la desprestigiada moneda, que se denominaba federal, dictando el gobierno un conjunto de leyes monetarias, algunas de ellas contradictorias, por las que se regulaba su circulación.

“La moneda federal de plata, que es la que se conoce como tal en el país —decía una de ellas—, y que por su antigüedad y uso no manifieste ser adulterada, correrá por el valor de dos reales. Las demás monedas de cobre que en el concepto público no es de plata, sino adulterada, correrá por un cuartillo.”

Ello provocó numerosos inconvenientes en la población, ya que dejaba librado al variable “concepto público” la admisión de esta moneda. Esta caótica situación culminó finalmente con el decreto del 25 de febrero de 1824 en que el nuevo gobernador, Javier López, dispuso su retiro definitivo de circulación. Terminó así, después de casi cuatro años de problemas, la moneda de Tucumán.

Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Periódicos Aparecidos en Buenos Aires en 1820 Argentina

Historia Argentina: Lista de Periódicos de 1820 en Buenos Aires

OCHO PERIÓDICOS A LA VEZ
El año de 1820, año de conmoción en el país, vio surgir en Buenos Aires una prensa violentamente combativa. El máximo representante de ese periodismo de lucha fue el sacerdote franciscano fray Francisco de Paula de Castañeda.

Su historiador y biógrafo, Adolfo Saldías, ha definido así su personalidad y su obra: “Fue un precursor esforzado de la prensa periódica, que él elevó a la categoría de poder del Estado,.. Su vida fue un combate continuo, y en ese combate conquistó lauros que enaltecen su memoria.

Como escritor era el más valiente y fecundo de su época, sin excluir al mismo don Juan Cruz Várela, y como hombre fue un patriota y un filántropo. Sus producciones, que reunidas formarían algunos gruesos volúmenes, dejan mucho que desear, bajo el punto de vista del estilo, tosco e incorrecto en general, y recargadísimo de vocablos de ocasión, de expresiones que, si nacían con felicidad en medio del ardor de la polémica, no por eso dejaban de afear el conjunto… En descargo de estos deslices literarios, cuya importancia era mucho menor que el éxito que alcanzaban sus escritos, debe tenerse presente que el padre Castañeda alimentaba él solo hasta ocho periódicos a la vez, sin contar sus hojas sueltas, versos y manifiestos extraordinarios, y que su afición los hacía casi diarios; que cada uno de ésos periódicos tenía por objeto contestar a otros tantos adversarios que le salían al encuentro para herirlo, para ridiculizarlo, pero jamás vencerlo; y que siempre tenía en su mente preparado material para veinte periódicos, en el caso probable de que se aliaran contra él otros veinte escritores con el fin de tomar por asalto su barricada, a la cual no pudieron llegar ni los halagos, ni los ofrecimientos del gobierno conmovido por él”.

El padre Castañeda nació en Buenos Aires en 1776. Siguió estudios en el convento de San Francisco de dicha ciudad, y se ordenó luego como sacerdote en Córdoba, en cuya universidad ocupó una cátedra de filosofía. Vuelto a la Capital, fundó una escuela de dibujo, e inició su actuación en la prensa, donde descolló como el más valiente y fecundo de los escritores políticos de su tiempo.

Esta actuación le valió ser sometido a juicio por el gobierno de Martín Rodríguez, y sus artículos, contenidos en los periódicos La Verdad Desnuda, Padre Castañeda y La Guardia vendida por el Centinela, fueron declarados “agravantes y ofensivos a los respetos debidos a la Honorable Junta de Representantes y Exmo. Gobierno de la Provincia, e incendiarios y subversivos del orden público”.

Condenado a cuatro años de destierro en Patagones, evadió la captura refugiándose en Montevideo. De allí pasó a la provincia de Santa Fe, donde fundó una escuela y un pueblo conocido hoy por Rincón de San José, y reanudó su actividad periodística, con el apoyo del gobernador Estanislao López.

Sus últimos periódicos fueron los titulados Buenos Aires Cautiva, donde atacó al gobierno de Bernardino Rivadavia, y Vete portugués que aquí no es, que escribió con motivo de la guerra contra el Brasil. Falleció en Paraná el 12 de marzo de 1832. En ese mismo año sus restos fueron trasladados a Buenos Aires donde, al inhumarlos, se celebraron en su homenaje solemnes funerales. Gobernaba, a la sazón, Juan Manuel de Rosas.

Fray Francisco de Paula Castañeda. Sacerdote porteño y fogoso periodista en 1820.
(Litografía publicada en la Historia de la Confederación Argentina, de Adolfo  Saldías,   Buenos  Aires,   1892)

Nómina por orden cronológico de los periódicos aparecidos en la ciudad de Buenos Aires durante el año 1820:

NOTICIAS INTERESANTES
Apareció: 24 de marzo de  1820.
Ultimo número: noviembre de 1820.
Números  publicados:   7  hojas sueltas.
Pie    de    imprenta:   de    la    Independencia.
Carácter: transcripción de documentos referentes a los acontecimientos más destacados acaecidos en el mundo en esos momentos. Diagramadas a dos columnas, cada una de las hojas tiene una viñeta: una diligencia tirada por cuatro caballos, o un sol, o barcos fondeados.

EL AÑO VEINTE
Apareció;  25 de marzo  de  1820.
Ultimo número: 22 de abril de 180.
Números   publicados:   1   prospecto,   5 números y un suplemento   (junto con el  número  2).
Número de páginas: en total, 44 más 4 sin foliación correspondientes al suplemento.
Pie de imprenta: de Phoción (el número 5 en la de la Independencia).
Director: se le atribuye a Sarratea.
Redactores: Fortunato Lemoyne y Manuel   Insiarte.
Carácter: empleando un lenguaje directo y sin eufemismos, estudiaba la situación política del país y analizaba detenidamente en cada uno de sus números la mejor forma de gobierno que podría implantarse. Sostenía que la libertad era imposible sin el apovo de la imprenta y que los gobiernos necesitan que alguien los llame a la realidad alguna vez. Dedicaba algunas páginas a temas generales que instruyesen al público: artes y oficios, geografía, relaciones exteriores.

EL DESPERTADOR
TEOFILANTROPICO
MISTICOPOLITICO
“Dedicado a las matronas argentinas y por medio de ellas a todas las personas de su sexo que pueblan hoy la faz de la Tierra y la poblarán en la sucesión de los siglos”.

Apareció: abril de 1820.
Ultimo número: 12 de octubre de 1820.
Números publicados: 75 y 1 suplemento (junto con el N° 51)
Número de páginas: en total, 1.196. Pie de imprenta: los números del 1 al 13, del 25 al 38 y el suplemento, de la Independencia. Los números restantes, de Alvarez y de los  Expósitos.
Director:   R.    P.    fray   Francisco   de Paula  Castañeda.
Carácter: exaltaba las virtudes femeninas y el papel que a la mujer le estaba reservado en la sociedad. Redactado a la manera de cartas, remitos y comunicados (en los que él se hacía las preguntas y se las contestaba) abogaba por sus ideas político-sociales-religiosas, atacando a todo aquel que se llamara incrédulo o  federal.

DESENGAÑADOR GAUCHI-POLÍTICO
(“Federimontonero, chacuaco-oriental, choti-protector y puti-republicador, de todos los hombres de bien que viven y mueren descuidados en el siglo diez y nueve de nuestra era cristiana).

Apareció: segundo trimestre de 1820.
Ultimo número: 3 de octubre de 1822.
Números publicados: 1 prospecto y 27  números.
Número de páginas: en total, 462.
Pie de imprenta: de la Independencia, de Alvarez, Comercio y de los Expósitos.
Director: R, P. fray Francisco de Paula   Castañeda.
Carácter: en prosa o en verso, repartiendo insultos y epítetos o con fina ironía, descargaba en estas páginas sus golpes contra los federales, inflamado de una honda pasión localista. Desde ellas les pone motes a sus adversarios, agregando una serie de reglas para que “Dios nos libre. . . de tantos. . . indecentes que Infectan  hoy  a  Sud  América”.

SUPLEMENTO AL DESPERTADOR TEOFILANTRÓPICO MISTICO POLÍTICO
(“Ejemplo de heroica generosidad”.) Apareció: segundo trimestre de 1820. Ultimo número: 18 de setiembre de 1822.
Números   publicados:   21.
Número de páginas: 320,  en total.
Pie  de  imprenta:  de   la   Independencia,   del  Comercio,   de   los  Expósitos y de  Alvarez.
Director: R. P. fray Francisco de Paula  Castañeda,
Carácter: atacaba virulentamente a los federales y a los anticlericales, anunciando a quienes lo fueran toda clase de desgracias. Además, notas sobre religión, universidad, medicina y moralidad.

BOLETÍN DEL EJERCITO CONTRA EL GOBIERNO DE SANTA FE
Apareció: 6 de julio de  1820.
Ultimo  número:  23  de  noviembre  de 1820.
Números   publicados:   38.
Pie de imprenta: de los Expósitos.
Director: están firmados por Dorrego los números  1   aL   12, menos el 3; y por Balcarce   los   números   3   y   13 al 38.
Carácter: daba cuenta detallada, casi a diario, sobre el movimiento del ejército, dejando de publicarse cuando los diputados de Buenos Aires y Santa Fe se reúnen con la comisión mediadora y ponen fin a las hostilidades.

PARALIPOMENON AL SUPLEMENTO DEL TEOFILANTROPICO
Apareció: julio de 1820.
Ultimo   número:   7  de   setiembre   de 1822.
Números publicados: 15.
Pie de imprenta: de la Independencia y  del   Comercio,
Director: R. P. fray Francisco de Paula   Castañeda.
Carácter; desde sus páginas, atacaba a sus enemigos y replicaba mordazmente a la prédica liberal de don Pedro  Feliciano  Cavia.

EL AMANTE DEL BIEN PUBLICO
Apareció: 14 de agosto (se cree de 18201.
Ultimo   número:   7  de  setiembre.
Números  publicados:  2.
Pie   de   imprenta:   el   N°   1,   de   la Independencia;   el   2,   la   de   los   Expósitos.
Periodicidad:  mensual. Ambos   números   se   encuentran   catalogados  en   el   Museo   Mitre,   pero no se indica el carácter de sus contenidos.

CHANTILLÓN DE LAS MENTIRAS Y CALUMNIAS
(“Del falso Theo-Fllantróplco y sus satélites”.)
Apareció:   setiembre   de   1820.
Números publicados:  1.
Número  de  páginas:  4.
Pie  de   imprenta:  de   los   Expósitos.
Director:   firma   “De  verdades”.
Carácter: atacaba a Pueyrredón y defendía  a Viamonte,  Sarratea y otros.

LA ESTRELLA DEL SUD
Apareció: 5 de setiembre de 1820.
Ultimo número: 16 de octubre de 1820.
Números publicados: 1 prospecto y 9  números.
Pie de imprenta: de los Expósitos.
Redactores: Juan Francisco Mota, Ramón y Avelino Díaz y Salvador María   del   Carril.
Carácter: combatía la secesión y fustigaba las publicaciones del padre   Castañeda.

LEGIÓN DEL ORDEN o VOZ DEL PUEBLO
Apareció: 2 de noviembre de 1820.
Ultimo número: 11 de enero de 1821.
Números publicados: 1 prospecto, 10 números y 1 suplemento (junto con el   N°  3).
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Periodicidad:  semanal. Director:   Cayetano  Campana.
Carácter: abogaba por una amplia libertad   de   prensa,   por   la   paz  y  el orden.

SEMANARIO POLÍTICO
Apareció:  17 de noviembre de  1820.
Ultimo   número:   8   de   diciembre   de 1820.
Números publicados: 4.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Carácter:   compendio  de  documentos y noticias del interior y del exterior del  país.

EL IMPARCIAL
Apareció:  14 de diciembre de  1820.
Ultimo número:  1° de marzo de 1821 (suspendido por el gobierno).
Números publicados:  11.
Número  de  páginas:  en  total,   199.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Director:   Pedro   Feliciano   Séenz   de Cavia.
Carácter: se ocupaba de asuntos de interés público y de política nacional e Internacional, Desde sus columnas, atacaba en forma demoledora al padre Castañeda. Como consecuencia del cariz poco edificante que había tomado la polémica, el gobierno  lo suspendió.

LA ILUSTRACIÓN PUBLICA
(“Con   la  Flor y  la  Nata de  la Filantropía  –  Periódico dedicado a  la Sociedad   Teo-Filantrópica   del   Buen Gusto. Que dirige,  amasa y fomenta las nefandas tareas del nuevo  fraile Cirilo de Buenos Aires —el cual será al   mismo   tiempo   Despertador   a   la nueva  usanza— para   los ciudadanos incautos que lo aplauden”.)
Apareció:   1820   (sin   fecha  exacta).
Números  publicados:   1   folleto.
Número   de   páginas:   22,
Pie   de   imprenta:  de   Phoción.
Director:   Pedro   José   Agrelo.
Carácter: detractor del  padre Castañeda.

EL CONSTITUCIONAL
Apareció:   1820   (sin   fecha  exacta).
Números  publicados:   1.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Carácter: una crónica científica,  literaria  y  política.

Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Historia de la Caricatura Política Argentina Humor Político

Historia de la Caricatura Política Argentina
El Humor Político

América cuenta con una sólida tradición en el arte de la caricatura, en la que nuestro país se destaca por el valor y el valer de sus publicaciones. Y si bien no siempre pudieron éstas sortear las contingencias de las borrascas políticas, sus hombres persistieron en la acción de fundar, uno tras otro, periódicos, diarios y revistas, como si hubieran pensado con Francés: “Caminantes de ideal somos; de peregrinos de belleza es nuestra misión humana”.

A comienzos del siglo XIX, durante la Colonia, la gran aldea se conmovió por la inusitada noticia de que había sido visto un dibujo representando un burro que rebuznaba: “¡Viva el Rey!”. Ese diseño se le atribuye al franciscano Francisco de Paula Castañeda, escritor de combativa pluma y hombre de empresa.

Castañeda en 1815 inaugura en el Conventa de la Recolección — actualmente la Recoleta — dos cuartos como academia de dibujo, en donde enseña esa materia un platero de apellido Ibáñez.

Ya en el año 1779 don Manuel Belgrano había fundado la primera Academia de Dibujo, clausurada un año después por la Corte, que no aprobó su creación. Esa escuela funcionó en el local del Consulado de Buenos Aires, donde Belgrano era secretario, y la dirigía el tallista Juan Antonio Gaspar Hernández. Le suceden en el cargo Francisco y José Cañete. Coincidentemente funcionaron otras dos escuelas, atendidas por el italiano Angelo Campone y el español José Salas.

Durante la lucha por la independencia aparecieron un sinnúmero de croquis humorísticos, por los cuales los godos tomaron represalias con otros dibujos de la misma índole; en uno de ellos hacían figurar en primer plano un asno con cabeza de O’Higgins, montado por San Martín y arreando al pueblo chileno, representado por un rebaño de ovejas; en segundo plano, el director Pueyrredón entrega dinero a García de Tagle, quien lo recibe arrodillado  (1819).

Cinco años después —es decir, en 1824— se publicó otra caricatura, en donde el Libertador ostenta corona real y cuerpo de tigre.

Hipólito Bacle, oriundo de Ginebra, llega en 1828 e instala una prensa litográfica, en la que estampa una serie de dibujos que ridiculizan las costumbres ciudadanas de la época mostrando, entre otras, las exageradas proporciones de los peinetones femeninos y sus inconvenientes y molestias. A él le corresponde el haber fundado en Buenos Aires, en el año 1835. el primer periódico ilustrado: el Museo Americano.

Aun cuando en el período de Rosas se siguen publicando litografías con temas costumbristas, no se conoce nada más que una de intención política, y por cierto que muy liviana: el “Restaurador de las Leyes”, sobre brioso caballo, enlaza a un toro que representa la invasión anglo-francesa.

Una vez caído el gobierno de Rosas en Caseros, pasan once largos años hasta que aparece El Mosquito, dirigido por Enrique Meyer, de origen francés y excelente dibujante sobre piedra. Al promediar el año 1864 entra a colaborar y luego se asocia Enrique Stein, también francés y de relevantes condiciones y talento. Stein asume la dirección de El Mosquito en 1868 para dejarla en 1893.

En el ínterin ha llegado de España el recio y valiente caricaturista Eduardo Sojo, y con sus convicciones republicanas y sus inmensos deseos de trabajo funda, en 1884, Don Quijote, periódico de gran predicamento en la revolución de 1890. Don Quijote, al decir de algunos comentaristas de entonces, fue uno de los factores decisivos en el levantamiento organizado por la Unión Cívica contra el gobierno de Juárez Celman.

A tal respecto resulta sumamente oportuno transcribir la opinión del gran dibujante y caricaturista Ramón Columba. En su documentado libro Qué es la caricatura expresa: “La experiencia del año 90 debe ser aleccionadora para los argentinos.

En aquella época crítica para la economía del país, los hombres de gobierno cargaron con el sambenito que les imponía el lápiz mordaz de Don Quijote… Vino la revolución y cayeron algunos de ellos sin tener, después, ocasión de rehabilitarse, por lo cual quedaron para siempre marcados como “ladrones públicos”. La caricatura causó entonces daños irreparables, y los produce cada vez que estimula con la imagen cáustica el pérfido venticello de la calumnia que invoca El barbero de Sevilla…

Por otra parte, en los fundamentos del decreto municipal N° 3470, del 20 de agosto de 1958, por el que se crea el Museo Municipal de la Caricatura, se establece “que a través de la caricatura se expresa, con humorismo e ironía, el juicio popular de los hechos y de los personajes, cuyo conocimiento es útil para interpretar la significación de las distintas corrientes de opinión en cada momento histórico”, destacando “que los artistas que han cultivado este género se han hecho acreedores al respeto y homenaje de la población, no sólo por los méritos generales e intrínsecos de sus trabajos y por la sagacidad de sus interpretaciones, sino también porque su oficio no siempre puede ejercerse con libertad y provecho personal.. .”

Siguiendo con el periódico Don Quijote — que, como hemos visto, era de temer — debemos añadir que él constituyó la escuela de donde salieron los inolvidables maestros de una generación de dibujantes periodísticos difícil de superar. Don Quijote tuvo entre sus colaboradores a dos buenos e ingeniosos dibujantes litógrafos españoles: Manuel Mayol (igualmente conocido por “Heráclito”) y José María Cao (“Demócrito II”).

Intercalaremos aquí sin atenernos a su exacta ubicación cronológica, por carecerse de los datos precisos de fundación y clausura, el periódico político de tendencia “mitrista” La Presidencia, que si bien alcanzó amplia difusión en aquellos tiempos, no se tenían noticias de él en lo que va del siglo.

El Museo Histórico Nacional posee una cuidada colección de láminas recortadas, correspondientes a los años 1874, 75 y 76. Director de La Presidencia fue el habilísimo litógrafo, cuya firma consiste en un monograma caligráfico formado por las letras C.M., que correspondían a Carlos Monnet. En el número 69, en el frente y al costado del titular, se indica la oficina de avisos del periódico como sita en la calle Rivadavia 111; la venta del mismo se realizaba en las librerías “Medina”, de Victoria 264, y “Cañedo”, en el 231 de la misma arteria.

En el Museo Mitre es donde se encuentra la que quizá sea única colección casi completa y encuadernada, desde el año 1873 al 1877, en que al declararse el estado de sitio, se lo suprimió.

La extraordinaria calidad de los dibujos de La Presidencia envuelve la combativa crudeza puesta en la intención de la caricatura. Nicolás Avellaneda, Vélez Sársfield y Sarmiento eran centro permanente del ataque, al que no escapaban, por cierto, prelados y algunos personeros partidarios.

Pero si el advenimiento de la litografía constituyó un avance formidable para el desarrollo y la difusión de las ideas en el mundo, su uso periodístico decae ante los adelantos mecánicos introducidos en la impresión por sistemas tipográficos. Un exponente del nuevo progreso que alcanzan las artes gráficas es traído a nuestra capital para la edición de la revista Caras y Caretas, fundada a fines del siglo pasado.

En verdad, Caras y Caretas se había iniciado en Montevideo en 1890, dirigida por un sagaz humorista: Eustaquio Pellicer. Se decide su traslado a esta margen del Plata al desaparecer Don Quijote.

Se lanzan en la empresa el mismo Pellicer, con Manuel Mayol, ex colaborador de Don Quijote, y el argentino José S. Alvarez, que hizo famoso su seudónimo de “Fray Mocho“. José María Cao también integra el elenco inicial, y en 1898 aparecen dibujos suyos en Caras y Caretas y en su propia revista, El Cid Campeador.

Con el grupo de brillantes escritores y poetas ingresan, complementando la nómina del personal de la revista, los dibujantes Aurelio Giménez, nacido en el Uruguay; Cándido Villalobos y Francisco Redondo, españoles, y el exquisito bohemio Mario Zavattaro, de origen italiano. Quizás a Redondo le corresponda el título de ser el autor de la primera historieta cómica hecha y publicada en el país y, a Zavattaro, el de haber interpretado como ninguno a nuestro gaucho.

El descontento lleva a Cao, en 1912, a separarse de Caras y Caretas, circunstancia en que lo hacen varios dibujantes más. Estas deserciones hacen propicia una renovación de valores en esa revista y ofrecen posibilidades a nuevos dibujantes.

Ornan entonces las páginas de Caras y Caretas dibujos y caricaturas en colores de Juan Carlos Alonso, oriundo de El Ferrol (España), y de Julio Málaga Grenet, del Perú. Entre los más jóvenes están Ramón Columba y Juan Carlos Huergo, porteños, y Nicanor Alvarez Díaz, español de Oviedo, a quien todos admiran como “Alejandro Sirio”.

Completa este grupo Eduardo Alvarez, encomioso trabajador de singular personalidad; el boliviano Víctor Valdivia y Federico Ribas, que luego de triunfar en nuestro medio, lo hace en España, su país natal; Luis Macaya, del mismo origen, pero de Cataluña, y Ramón Caballé.

Recordemos revistas y diarios como Vida Moderna (1912) y El Diario, de la editorial Láinez, La Nota, Páginas de Columba (1922) y P. B. T., la revista para los niños de seis a ochenta años.

El diario Crítica crea un nuevo estile periodístico, movido y audaz, logrando con ello el favor público al renovar su interés con notas espectaculares sobre los hechos de actualidad. En 1917 colaboraron allí el incansable José María Cao, Pedro de Rojas y el popularísimo Diógenes Taborda, creador de las “Hípicas”, dibujos inspirados en la observación de costumbres profundamente populares, que le granjean el cariñoso mote de “Mono Taborda”. Juan Zorazábal, malogrado caricaturista paraguayo. Mirabelli, Güida, Guevara, Aracelli y Héctor Rodríguez (“Héctor”) completan los lápices de ese inquieto diario.

En Noticias — luego Noticias Gráficas —, diario de pequeño formato, se destacaron firmas ponderabfes como la de Alcides Gubellini, humanitario y delicado a la vez que incisivo humorista; Roberto Bernabé, de ágil, amplio y definido hacer; Bravo y Linaje, el de los muñecos tranquilos de sosegado ademán.

Eduardo Muñiz, Roberto Gómez (“Roberto”), Ramón Columba, el admirable e íntegro José Antonio Ghinso — el “Tristán” de la simple y valiente línea que hizo inconfundibles las páginas de La Vanguardia — determinaron estilos y jalonaron nuestro movimiento político.

Hemos hecho llegar esta reseña hasta 1938. Lo demás es todavía demasiado reciente como para permitir un análisis objetivo de valores.

Muchas son las publicaciones y más los caricaturistas que, aun sin ser tratados en este estudio, han sido tenidos presentes — Ultima Hora, El Telégrafo, entre las primeras; Pelele, Arancibia, etc., entre los segundos—, pero la limitada cantidad de cuartillas nos exige brevedad.

Dedicaremos, no obstante, un justiciero espacio para reconocer a nuestro cine de “monos” animados el intento de la sátira al caricaturizar la política y sus hombres, intento este debido a la colaboración técnica de Quirino Cristiani, que trabajó desinteresadamente sobre argumentos y bocetos de Taborda en la realización de los films “El apóstol” y “Peludópolis”, referidos a Hipólito Yrigoyen. Con Pelele y Columba, de igual manera, hizo en 1922 una película cómica titulada “La vuelta de Marcelo” Hoy no queda ni el recuerdo de tan ponderable esfuerzo.

Con el propósito de finalizar esta reseña, y como sencillo reconocimiento a la labor de la generación de caricaturistas políticos contemporáneos, repetimos, por auspiciosos, los fundamentos de la sentencia debida al juez en lo correccional, doctor Néstor E. Panelo, en la querella caratulada “Bellucci – Directores Revista Avivato”: “El gesto adusto, la susceptibilidad enfermiza y la aversión a la risa son típicos de épocas y mentalidades superadas. La risa no se da ni en los dictadores ni en los esclavos, y a mantenerla debemos contribuir todos con nuestra comprensión y tolerancia”.

Acepta luego el citado juez que no constituye “desacato” la caricatura, por cuanto los ciudadanos no pueden renunciar al derecho de criticar al gobierno y a los gobernantes cuando lo consideren conveniente dentro de lo que él establece como “zona de libertad, donde el individuo está protegido por la licitud de su acto” y es dueño, de hecho y por derecho, para expresar su crítica de manera y modo caricaturescos.

Esto constituye en nuestra nación la puerta a la libre y correcta práctica de una profesión en la que se sorprende lo grotesco; lo estúpido, lo ridículo, lo infame, lo absurdo… de las cosas y actos humanos, mostrándolos ya depurados por esa rara intuición de subconsciente sabiduría que regula la labor del dibujante caricaturista y que tiende a señalar valientemente y sin tapujos, los defectos y errores de los hombres.

EJEMPLOS DEL ANTIGUO HUMOR POLITICO ARGENTINO

caricatura politica humor

En esta portada de El Mosquito — periódico satírico fundado en 1862 por Meyer, a quien sucedieron en la dirección Mauvier y más tarde Stein — aparecen Domingo Faustino Sarmiento, entonces presidente de la república, y Dalmacio Vélez Sársfield. El presidente se disponía a viajar a Córdoba para inaugurar la Exposición Internacional que se realizaría allí y se le auguraba un recibimiento poco cordial.

—¡Quedémonos, Excelencia! Dicen los diarios que los cordobeses van a recibirnos con una silbatina y que nos hemos hecho muy impopulares. —¡Qué importa eso! ¿Acaso somos más populares aquí? Hágame el favor de decirme a qué rincón de la república debemos ir para encontrar la popularidad.
El Mosquito, N° 456, 8 de octubre de 1871. Dibujo de Stein.

lia oposición sistemática a todas las iniciativas de Sarmiento, aun a las mejores, alcanzó su más alta expresión en los días postreros de su presidencia, con motivo de la habilitación del Parque 3 de Febrero. Sarmiento quería convertir el tétrico lugar, que había sido residencia de Rosas, en un Bois de Boulogne o un Hyde Park, pero sus adversarios apelaron a todos los recursos para malograr sus planes. Para que la ley pudiera aprobarse en el Senado, por 12 votos a 11, fue necesaria la incorporación de Avellaneda.

El senador Quintana impugnó la iniciativa por inconstitucional. El senador Rawson denunció, con su autoridad de higienista, que la zona era insalubre. El tiempo se encargaría de demostrar que, por sobre la opinión del reputado especialista, la clarividencia del gran gobernante le hacía estar, una vez más, del lado de la razón. Triunfante el proyecto, Sarmiento en persona, como un capataz, dirigió las obras, que fueron inauguradas el 11 de noviembre de 1875.

LOS TRABAJOS DEL PARQUE 3 DE FEBRERO.
Sarmiento: — ¡Malditos mitristas!… No me dejan tranquilos ni en este refugio. ¡Por todas partes brotan de tierra para molestarme! La Presidencia, 23 de agosto de 1874. Dibujo de
Carlos Monnet.

Después del levantamiento militar de 1874 se implantó el estado de sitio. En esta caricatura aparecen, en los extremos de la barra que tiene la inscripción estado de sitio, las cabezas del presidente Nicolás Avellaneda y de su ministro de guerra y hombre fuerte del momento, Adolfo Alsina. La prensa, bajo la presión del estado de sitio, no puede actuar con libertad.
Una presión más larga podría indicar más bien debilidad que fuerza.
La Presidencia, 28 de abril de 1875. Dibujo de
Carlos Monnet.

caricatura de sarmiento

Sarmiento siempre se enorgulleció de su situación militar y de sus grados, y la oposición se sirvió de ello para zaherirlo. En esta litografía se lo representa en el arisco caballo de la gramática en trance de perder las riendas, los estribos y su descomunal bicornio. La alusión a la gramática era una burla a la personal grafía que Sarmiento, desde los días de su famosa polémica con Andrés Bello, usaba y aconsejaba. La fecha de publicación de la caricatura, 24 y 25 de mayo, demuestra la intención de promover las burlas populares contra el gran luchador apenas apareciera en los actos patrióticos vestido de militar. Sin embargo, Sarmiento fue un oficial, un jefe auténtico, como lo ha documentado el coronel Augusto G. Rodríguez en su libro Sarmiento militar.
Su generalato le fue otorgado en 1877. Aunque había sido propuesto por el presidente Avellaneda en los primeros días de su gobierno, rencores partidarios, dice Ricardo Rojas en el Profeta de la Pampa, demoraron largo tiempo el acuerdo. En la misma obra se narra una anécdota que cabe recordar. En abril de 1880 buena parte de la juventud porteña, entonces sumamente agitada por pasiones políticas, se prometió un espectáculo hilarante cuando anunciaron que el “General Sarmiento” entregaría la bandera al Regimiento 11 de línea, nada menos que en la Plaza de Mayo. Lo esperaron frente a la Catedral, para verlo venir con su disfraz, ni más ni menos que si se tratara del mismísimo Don Quijote de la Mancha vestido de todos sus arreos cuando al entrar en Barcelona la plebe se mofó de él en las calles. (…) Cuando los alegres espectadores viéronlo aparecer por la esquina de San Martín y Rivadavia quedaron sorprendidos porque “el General” venía vestido de sobrio uniforme y con porte de tal autoridad que no se atrevieron a sacar de sus bolsillos los pitos que habían llevado para una canallesca silbatina. Aristóbulo del Valle, que allí estaba, y otros simpatizantes del patricio prorrumpieron en aplausos, dejando así frustrada la mojiganga de los mozalbetes.

El 26 de julio de 1890 estalló el movimiento cívico militar que se conoce como “la revolución del 90”. Era su jefe político Leandro N. Alem, dirigente de la Unión Cívica, constituida poco antes en una reunión en el Frontón Buenos Aires, y al que acompañaban hombres como Aristóbulo Del Valle. Los rebeldes, que habían instalado su cuartel general en el Parque de Artillería, debieron capitular después de tres días de lucha y diversas gestiones tendientes a lograr una fórmula de arreglo. Aunque militarmente vencidos, su acción provocó la caída del presidente Juárez Celman, cuya situación en el gobierno era ya insostenible. En este dibujo, con el que Don Quijote tributa un homenaje a la revolución, se ve al presidente renunciante, que huye lloroso con su favorito y candidato a sucederlo en la cabeza — el mono Cárcano — y grandes bolsas de dinero bajo cada brazo. A sus pies yace el general Lucio V. Mansilla, presidente de la Cámara de Diputados y fervoroso sostenedor  de  Juárez.

Roca y Mitre tratan de disuadir al doctor Roque Sáenz Peña de que presente su candidatura a presidente de la república. Las palabras que aquí se ponen en boca de Mitre habrían sido pronunciadas realmente por el general, y se dice -que le costaron no pocas burlas. Esa actitud ambigua que se le imputaba, así como también la de Roca, se satiriza haciéndole comer el plato Presidencia con la cuchara La Nación, al mismo tiempo que pronuncia su desdeñosa frase.
Don Bartolo — Hoy no pueden disputar la presidencia sino los pillos; los patriotas harían un sacrificio en aceptarla. El Mosquito, N? 1513, 7 de enero de 1892. Dibujo de Stein.

HUMOR REVISTA EL MOSQUITO

Los planes de Roca, Pellegrini y Mitre han tenido éxito. Anulada la candidatura de Roque Sáenz Peña, quedó expedito el camino del triunfo para la fórmula del acuerdo. Luis Sáenz Peña es presidente electo y se acerca la fecha de la asunción del mando, el 12 de octubre. Pero, como aun para quienes lo llevaron a la primera magistratura, la futura conducta del doctor Sáenz Peña es hasta cierto punto un enigma, esto los preocupa y los hace aguardar con impaciencia. El clavo que los herreros Roca y Mitre se disponen a martillar es Sáenz Peña; les sirve como yunque un acordeón que simboliza el acuerdo.
Ya se acerca el momento en que veamos qué clase de fierro es este clavo.
El Mosquito, 2 de octubre de 1892. Dibujo de
Stein.

RVISTA HUMOR EL MOSQUITO

El radicalismo, que acusaba al gobierno de Luis Sáenz Peña de haber sido elegido con fraude en las elecciones de 1892, consideraba una vez más la posibilidad revolucionaria. En esta caricatura, inspirada en tal situación, se ve a Roca —eminencia gris y celoso custodio del gobierno — alejándose del edificio en cuya fachada hay una inscripción que dice: Gobierno Nacional; por la ventana se ve al presidente Luis Sáenz Peña leyendo. El otro personaje es Alem, representado en actitud amenazante, símbolo del radicalismo a punto de sublevarse. En el umbral del edificio hay una bomba, en la que se lee una sola palabra: Insurrección. Se alude, sin duda, a un circunstancial alejamiento del General Roca, que facilitaba la acción insurreccional.

Cuando el gato se va los ratones tienen baile.
El Mosquito, 20 de noviembre de 1892. Dibujo de Stein.

REVISTA P.B.T. HUMOR

Los vencedores en la primera elección realizada con la Ley Sáenz Peña. De izquierda a derecha, en la fila de arriba, están: Luis J. Kocca (con cartera y gorra de guarda, porque era presidente de una compañía de tranvías) ; Fernando Saguier; Marcelo T. de Alvear (con ropa de entreeasa, con lo que se alude a su condición de rentista, ya que era un hombre sin ocupación; trabajó recién cuando se lo eligió presidente de la república) ; José Luis Cantilo (papel y pluma en mano, atributos del historiador y escritor) ; Ernesto H. Celesia; Luis M. Drago; Vicente C. Gallo; Estanislao S. Zeballos (impecable dandy) y Alfredo L. Palacios (con mandil y maza de herrero, propios de un representante obrero). En la fila de abajo están: Juan B. Justo; Delfor del Valle (blandiendo su instrumento profesional, el martillo de martiliero público) ; José Camilo Crotto (radical del Parque; ostenta boina blanca y gran escarapela) y Antonio Arraga (famoso médico de niños).
LOS VENCEDORES.
Fray Mocho, 10 de mayo de 1912. Dibujo de José M. Cao.

caricatura de hipolito irigoyen

Esta caricatura de Hipólito Yrigoyen data de 1922. Viste la chaquetilla de Rosas porque se lo acusaba de resolver personal y autoritariamente los asuntos de gobierno. Otro aspecto de la personalidad del caudillo radical fue motivo de una caricatura que alcanzó gran popularidad ; en ella se lo representaba con una vela en la cabeza con el título de El iluminado.
Crítica,  1922.  Dibujo de Diógenes Taborda.

Fuente Consultada:
La Caricatura Política Argentina-Antología-
Editorial Universitaria de Buenos Aires

Movimientos Revolucionarios de Chuquisaca y La Paz

1810:MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS EN EL VIRREINATO

El año 1810 ha sido llamado el de la revolución hispanoamericana, pues durante ese período se produjo una corriente histórica de rebelión común en casi todos los dominios españoles del Nuevo Mundo.

El 19 de abril estalló en Caracas (Capitanía General de Venezuela) un movimiento dirigido contra las autoridades españolas, en cuyo transcurso el brigadier Vicente Emparán renunció al mando y debió entregarlo a una Junta de Gobierno.

El 25 de mayo se creó en Buenos Aires (Virreinato del Río de la Plata) una Junta Revolucionaria presidida por Cornelio Saavedra. Luego, le siguió en orden cronológico el movimiento separatista ocurrido el 20 de julio en Santa Fe de Bogotá (Virreinato de Nueva Granada), donde el pueblo se amotinó y obtuvo del Cabildo la creación de una Junta de Gobierno, encabezada —durante un tiempo— por el Virrey Antonio Amar.

El 2 de agosto se constituyó en la ciudad de Quito una Junta rebelde, y el 16 de setiembre estalló en el pueblo de Dolores (Virreinato de México) un movimiento revolucionario dirigido por el cura párroco Miguel Hidalgo. A los dos días, es decir, el 18 de setiembre, se constituyó en la ciudad de Santiago (Capitanía General de Chile) una Junta de Gobierno revolucionaria bajo las órdenes de Mateo de Toro y Zambrano.

Diversas causas explican estos movimientos revolucionarios, cuyos dirigentes bregaron por un cambio en el sistema político imperante, guiados por el patriótico deseo de poseer un gobierno propio. Podemos citar las siguientes:

a) La crítica situación porque atravesaba la monarquía española a causa de la invasión napoleónica, y el principio, reconocido por la jurispru dencia peninsular, según el cual, prisionero o ausente el rey, la soberanía recaía en los pueblos “que tenían derecho a darse su propio gobierno”.

b)   Las funestas consecuencias del erróneo sistema económico implantado por la Metrópoli.

c)   La Revolución Francesa y las nuevas ideas liberales.

d)   El grado de madurez política y social alcanzado por núcleos dirigentes de América hispana, y la incansable actividad desplegada por dos ardientes apóstoles de la emancipación: Francisco Miranda y Antonio Mariño.

Francisco Miranda nació en Caracas en 1750 y luego prestó servicios militares en España. De allí pasó al Nuevo Mundo donde luchó en favor de la emancipación norteamericana; más tarde engrosó las filas de los revolucionarios franceses.

En 1795 se trasladó a Londrss, donde empezó a trabajar con empeño por la liberación hispanoamericana. Con el propósito de coordinar la acción revolucionaria fundó la “Gran Reunión Americana”, conocida comúnmente como Logia Lautaro.

Antonio Mariño nació en Bogotá en 1765 y desde temprana edad se forjó una sólida cultura. Su lucha por la libertad de América comienza en 1794, año en que tradujo el texto de la “Declaración de los Derechos del Hombre” de los revolucionarios franceses y los publicó en castellano con el título: “Decálogo de la sociedad regenerada”.

e)   La acción de pensadores españoles que sostuvieron principios fundamentales de soberanía popular. A partir del siglo XVI, diversos teólogos defendieron la igualdad de los americanos y, posteriormente, el jesuíta Francisco Suárez bregó a través de sus obras por los derechos del pueblo.

f)   La manifiesta desigualdad entre españoles y americanos —que contrariaba lo dispuesto por las Leyes de Indias— con marcada preeminencia de los peninsulares en la provisión de cargos públicos.

g)   La imprevisora política seguida por España desde fines del siglo XVIII, que influyó para que sus dominios en América quedaran abandonados a su propia suerte.

Revolución de Chuquisaca

Revolución de Chuquisaca, Pintura “Los Doctores de Charcas”

Si bien en 1810 culminó la agitación revolucionaria en los dominios hispánicos de América, años antes se produjeron otros alzamientos contra las autoridades españolas. Estas rebeliones contaron con el apoyo del elemento nativo y, en general, tuvieron visibles tendencias emancipadoras.

1-Los comuneros: En el siglo XVIII se produjo en el Paraguay —perteneciente al Virreinato del Río de la Plata— la revolución de los comuneros. Este movimiento fue de importancia porque sus cabecillas- defendieron los ideales jurídicos y políticos del derecho natural, que sustenta el poder soberano del pueblo.

2- La Revolución de Socorro, una localidad de Nueva Granada, resistiendose a pagar el aumento de impuestos a la corona española

3-La sublevación de Tupac Amaru en Perú, contra el régimen despótico y le cruel trato a los aborígenes.

4-Los movimientos de Chuquisaca y la Paz, de cual hablaremos a continuación.

Los Movimientos de Chuquisaca y La Paz
A comienzos del siglo XIX, en dos importantes ciudades del Alto Perú se originaron insurrecciones contra las autoridades españolas. Estos movimientos contaron con el apoyo del elemento nativo y tuvieron visibles tendencias emancipadoras.

El 25 de mayo de 1809 estalló en Chuquisaca o Charcas una revolución, que tuvo su origen en un incidente político producido entre el arzobispo y el cabildo eclesiástico. Los miembros de este último organismo se negaban a reconocer la Junta Central de Sevilla, creada en España a consecuencia de la invasión napoleónica. El altercado tuvo mayor trascendencia cuando el inepto gobernador, don García Pizarra, apoyó al arzobispo; la Audiencia, por su parte, defendió ai cabildo del clero.

La agitación cundió rápidamente; la Audiencia contó con el apoyo de los criollos y denunció al pueblo que el gobernador deseaba entregar esos territorios a la Corte portuguesa. El patriota Bernardo Monteagudo enardeció los ánimos; García Pizarra tuvo que renunciar y fue encarcelado. Se creó un gobierno de carácter independiente presidido por el oidor más antiguo de la Audiencia. La organización del ejército quedó a cargo de Alvarez de Arenales.

El movimiento de Chuquisaca se extendió a la ciudad de La Paz. El 16 de julio de 1809 los insurrectos apresaron al gobernador interino Dávila y al obispo. El pueblo se volcó en las calles a los gritos de “¡Viva Fernando VII!” y “¡Mueran los chapetones!” (españoles).

Los revolucionarios eligieron comandante a Pedro Domingo Murillo e intendente a Juan Indaburu. El cabildo tomó el mando de la ciudad y organizó una “Junta tuitiva” (defensora) de carácter consultivo, presidida por Murillo y formada exclusivamente por americanos.

Las autoridades realistas de Buenos Aires y Lima enviaron fuerzas para reprimir estos movimientos. Cisneros comisionó al mariscal Nieto para que se dirigiera a Chuquisaca; Abascal, virrey del Perú, dispuso que Manuel Goyeneche —presidente del Cuzco— sofocara la insurrección de La Paz.

Los rebeldes carecieron de unidad y sus tropas, mal armadas e indisciplinadas, fueron batidas por Goyeneche que penetró en La Paz el 1? de octubre de 1809. Muchos cabecillas del movimiento fueron degollados en el campo de batalla. Murillo fue ahorcado junto con varios compañeros y Goyeneche mandó despedazar sus restos y colocarlos a la vera del camino principal.

Nieto, enviado desde Buenos Aires, penetró en Chuquisaca el 24 de diciembre de ese año. Procedió con más benevolencia, pues había varios españoles comprometidos en la revolución; Arenales fue enviado a la cárcel de El Callao y los miembros de la Audiencia confinados en lugares distantes.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina de sus Instituciones Políticas y Sociales José Cosmelli Ibañez Edit. Toquel

Coronación de Francisco de Paula en Buenos Aires Un Español

PROYECTO DE CORONAR A UN ESPAÑOL EN LAS PROVINCIAS UNIDAS

Ante las intenciones del gobierno español, referentes al envío de una expedición armada a las Provincias Unidas del Río de la Plata, y con el  propósito fundamental de “asegurar cuanto antes la independencia de América”, el Director Posadas confia una misión diplomática a Manuel Belgrano y a Bernardino Rivadavia, con el proyecto de proponer al monarca español el establecimiento de una monarquía, representada por un príncipe de la familia reinante, para que gobernase el Río de la Plata “bajo las formas constitucionales que estableciesen las provincias”.

El 28 de diciembre de 1814, Belgrano y Rivadavia salieron de Buenos Aires a bordo de una fragata con destino a Río de Janeiro, donde arribaron a mediados de enero de 1815. Luego de una entrevista con el embajador inglés Lord Strangford, quien toma cierta distancia en este asunto internacional, los comisionados siguen rumbo a Europa.

manuel belgrano

Manuel Belgrano, abogado

Rivadavia

Bernardino Rivadavia

Este sometimiento se aceptaba a cambio de una total autonomía en materia administrativa, pues los cargos quedarían “en manos de los americanos”. La adopción de la monarquía constitucional sólo sería una concesión transitoria para obtener una paz ventajosa o ganar tiempo, si todo procedimiento de arreglo fracasara.

Rivadavia y Belgrano llegaron el 7 de mayo de 1815 al puerto de Falmouth y de allí pasaron a Londres, donde se pusieron al habla con Manuel da Serretas, quien se encontraba en la capital de Gran Bretaña desde mediados del año anterior.

La llegada de los comisionados a Londres se produjo en circunstancias difíciles, pues Napoleón había abandonado su forzoso destierro en la Isla de Elba y el 20 de marzo penetraba triunfalmente en París, lo que originó nuevas luchas europeas.

No tuvieron Rivadavia y Belgrano buen éxito en sus gestiones ante el gobierno de Londres y aceptaron un plan propuesto por Sarratea. Este había iniciado negociaciones con el ex rey de España Carlos IV —a la sazón exiliado en Roma— para crear en el Río de la Plata un reino constitucional que sería gobernado por el Infante Francisco de Paula, hijo menor del citado monarca. Intermediario en las conversaciones sería el conde de Cabarrús, aventurero francés con quien Sarratea había trabado amistad en Londres. El plan contaba con el apoyo de Napoleón en favor de Carlos IV.

Aceptaron Rivadavia y Belgrano el plan de buena fe, pues dadas las circunstancias porque atravesaba Europa era prácticamente imposible pretender que los países de ese continente reconocieran la independencia del Río de la Plata bajo el sistema republicano. Sólo sería bien aceptada una monarquía independiente basada en el  principio de la legitimidad.

A fines de julio, Cabarrús salió de Londres con instrucciones y documentos, entre éstos un proyecto de constitución —redactado por Belgrano— para aplicarlo en el futuro “Reino Unido de la Plata, Perú y Chile”. Cuando llegó a Italia ya se había producido la caída definitiva de Napoleón en Waterloo, lo que motivó el fracaso del plan. Carlos IV se negó a continuar las negociaciones, pues “su conciencia le mandaba no hacer nada que no fuera favorable al rey de España”.

Enterado Sarratea propuso en última instancia raptar al Infante y trasladarlo secretamente hasta el Río de la Plata, pero Rivadavia y Belgrano se opusieron terminantemente. Así concluyó este proyecto por establecer una monarquía en América. Belgrano regresó a Buenos Aires en noviembre de 1815, y Rivadavia quedó en Europa para intentar una negociación ante la Corte española.

Gestiones de Rivadavia en Madrid
A poco de alejarse Belgrano, Rivadavia dejó Inglaterra y marchó hacia París, ciudad a la que arribó a fines de noviembre de 1815. Debido a los cambios políticos ocurridos en Buenos Aires —Posadas ya había renunciado— sus poderes como comisionado no tenían respaldo legal, situación que provocó distanciamiento con Sarratea, quien argumentaba la validez de su acción diplomática.

En París, Rivadavia se entrevistó con Manuel Gandasegui, Director de la Compañía de Filipinas, quien —por encargo del gobierno español— le facilitó un documento con el cual podía dirigirse a Madrid sin temer por la seguridad de su persona.

El 21 de mayo de 1816, Rivadavia consiguió una entrevista con Pedro de Cevallos, ministro de Estado del gobierno español;1 aunque la conversación se desarrolló en términos cordiales, el segundo solicitó al diplomático porteño que presentara por escrito sus peticiones. Así lo hizo Rivadavia el día 28, aunque a partir de ese momento su situación se tornó comprometida poique corsarios procedentes de Buenos Aires habían apresado embarcaciones españolas cerca de Cádiz y, además, naves también argentinas —a las órdenes de Brown— bloquearon el puerto del Callao.

El ministro Cevallos resolvió terminar con las negociaciones .el 21 de junio, argumentando sus dudas con respecto a los poderes que exhibía el comisionado y su carencia de instrucciones precisas. Le ordenó que se retirara de España “porque el decoro del Rey no permite que por más tiempo se prolongue la permanencia de usted en la península”.

Rivadavia partió nuevamente rumbo hacia París el 15 de julio. Al mes siguiente recibió un despacho del gobierno de Buenos Aires —a cuyo frente se encontraba Pueyrredón—, por el cual era nombrado Diputado de las Provincias Unidas ante las Cortes europeas.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina de la Instituciones Políticas y Sociales José Cosmelli Ibañez – Troquel –

Ver: Misiones Diplomáticas en Europa

11 de Septiembre de 1852 Causas de la Revolución Porteña

 Causas de la Revolución Porteña De Septiembre de 1852

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo un estallido revolucionario en la ciudad de Buenos Aires, cuyo objetivo era el restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país, luego de la Batalla de Caseros, donde Urquiza toma el control político del país y quiso imponer un nuevo gobierno para restablecer la paz y el orden, pero que no fue aceptado por los localistas porteños,  dirigidos por  Alsina.

General Urquiza

ANTECEDENTES Y CAUSAS: Desde el momento en que Urquiza hizo su entrada triunfal en Buenos Aires, los porteños observaron con desconfianza la línea política a seguir por el vencedor de Caseros.

Los unitarios expatriados habían regresado ai país con ánimo de imponer sus teorías de gobierno y guardaban rencor a Urquiza, quien había servido a las órdenes de Rosas. Tampoco apoyaban al vencedor los federales porteños, quienes lo acusaban de traidor a la causa.

De tal manera, la política de fusión que pretendía aplicar Urquiza para restablecer la paz y la confianza, no tardaría en fracasar.

La divisa punzó era un distintivo político y no un símbolo patriótico, sin embargo el general entrerriano —de acuerdo con sus ideas federales— decretó nuevamente su uso, pero el ministro Valentín Alsina lo declaró optativo. Entonces el primero publicó una violenta proclama contra sus opositores, en la que acusaba a “los salvajes unitarios”, de reclamar “la herencia de una revolución que no les pertenece”.

valentin alsina revolucion 1852

Valentín Alsina

Guiados por su espíritu localista, los porteños censuraron las atribuciones concedidas a Urquiza por el Protocolo de Palermo y más tarde, la ruptura fue definitiva cuando proclamó gobernador a López contra la candidatura de Alsina. El descontento aumentó al trascender las cláusulas del Acuerdo de San Nicolás que quitaban a Buenos Aires privilegios económicos, políticos y militares, heredados a través de los años.

En resumen, se decía que Urquiza sólo había reemplazado a Rosas para gobernar amparado por una Constitución sin tener en cuenta las exigencias de la oposición unitaria, minoría culta que bregaba nuevamente por imponer sus principios-en todo el país.

Los debates en la Legislatura
La Legislatura de Buenos Aires autorizó al gobernador López y Planes a concurrir a San Nicolás, pero no le dio atribuciones para que firmara por su cuenta ningún acuerdo. No había regresado el último cuando se conoció en Buenos Aires el texto del documento —publicado por el diario oficialista “El Progreso“— lo que provocó gran excitación. Los opositores juzgaban que López era un simple instrumento de Urquiza y que el acuerdo lesionaba intereses fundamentales para la provincia más importante del país, entre ellos, la igualdad de representación ante el futuro Congreso.

López reasumió el mando el 14 de junio y al día siguiente envió a la Legislatura un proyecto de ley, por el cual entraba en vigencia en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires el Acuerdo de San Nicolás. Los debates a que dio origen la aprobación o el rechazo del pedido se conocen en nuestra historia con el nombre de “jornadas de junio”.

El descontento fue atizado por la prensa opositora, representada por dos .grandes periódicos: “Los Debates” de Bartolomé Mitre y “El Nacional” de Vélez Sársfield.

Debido a estos sucesos, el gobernador López y Planes elevó la renuncia a la Legislatura el 23 de junio. Aceptada de inmediato, la Cámara nombró en su reemplazo a Guillermo Pinto, pero Urquiza —en uso de las facultades que le había otorgado el acuerdo— por medio de un golpe de Estado, declaró disuelta la Legislación de Buenos Aires y expulsó a los principales opositores.

El anciano López y Planes fue repuesto en el cargo de gobernador pero no tardó en renunciar, entonces Urquiza quedó por breve tiempo al frente de la provincia de Buenos Aires.

Revolución del 11 de setiembre
Mientras la República había quedado nuevamente dividida en dos facciones antagónicas, se efectuaban en todo el territorio las elecciones de diputados para el Congreso constituyente a reunirse en Santa Fe.

Urquiza, el Director Provisorio, tenía que marchar hacia aquella provincia y entonces delegó el mando de Buenos Aires en su ministro de Guerra, general José Miguel Galán. El 8 de setiembre se embarcó en dirección a Santa Fe, acompañado de numeroso séquito.

Alejado Urquiza, los opositores juzgaron llegado el momento oportuno para provocar el estallido de una revolución, cuyo objeto era restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país. El jefe civil del movimiento fue Valentín Alsina, quien contó con la adhesión de los generales José María Piran —designado jefe militar— y Juan Madariaga.

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo el estallido revolucionario y el general Galán —gobernador delegado— nada pudo hacer para impedirlo. La Legislatura volvió a reunirse y su presidente el general Guillermo Pinto fue elegido gobernador interino de la provincia de Buenos Aires.

Enterado de los sucesos, Urquiza decidió en principio sofocar el levantamiento por medio de las armas, pero luego juzgo prudente negociar.

La Legislatura de Buenos Aires retiró los diputados ante el Congreso de Santa Fe y no reconoció a Urquiza en el mando de las relaciones exteriores.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810
Editorial TROQUEL

El Grito de Asencio Revolución de la Banda Oriental

La Revolución en la Banda Oriental
La Junta de Buenos Aires había enviado a su secretario Paso a la Banda Oriental, con la difícil misión de convencer al Cabildo de Montevideo de que se plegase a la causa patriota, pero sus propuestas fueron rechazadas de plano por los cabildantes. La situación empeoró aún más con la llegada de España del ex-gobernador Francisco Javier de Elío, quien retornaba con el flamante título de Virrey otorgado por el Consejo de Regencia.

Elío, mientras preparaba su ejército, pidió por pura formalidad el reconocimiento de su investidura por parte de la Junta, lo que, por supuesto, le fue negado.

Gervasio Artigas

Uno de los jefes de las milicias realistas de Montevideo era el criollo José Gervasio Artigas, quien desertó del bando español para servir a la libertad de su patria. Luego de una breve estancia en Buenos Aires, Artigas recorrió la campaña uruguaya al frente de un centenar y medio de soldados de frontera, los blandenques, insurreccionando todo el interior de la Banda Oriental.

El 28 de febrero de 1811, en el pueblo de Asencio, los patriotas orientales proclamaron la unión de la Banda Oriental al gobierno de Buenos Aires, pasaje histórico que es recordado como el “Grito de Asencio”.

En apoyo a los sublevados de la Junta dispuso que el general Belgrano pasara con las tropas que regresaban del Paraguay a la Banda Oriental. La decidida acción de Artigas insurreccionó a todo el país y el 18 de mayo de 1811 el caudillo oriental obtuvo un rotundo éxito militar en Las Piedras. Luego de arrebatar Colonia a los españoles cerró el cerco sobre Montevideo. Belgrano, que había actuado de acuerdo con Artigas, tuvo que dejar el mando del ejército al coronel José Rondeau y regresar a Buenos Aires.

Virrey Elío

Los realistas sitiados contaban con la excelente fortaleza del Cerrito y con una flota que les aseguraba el control del Río de la Plata y el aprovisionamiento de Montevideo. Por otro lado esperaban la llegada de refuerzos militares de España. A pesar de todo ello el virrey Elío cometió la imprudencia de llamar en su auxilio a Portugal.

La corte portuguesa residía por entonces en Río de Janeiro, para ponerse a salvo de las tropas de Napoleón. Cumpliendo el viejo anhelo de dominar una de las márgenes del Plata los portugueses pusieron en camino hacia la Banda Oriental un ejército de 1200 hombres.

La fuerza expedicionaria portuguesa distaba de ser imbatible, pero la diplomacia lusitana la presentaba como una fuerza de paz mediadora entre patriotas y realistas y proponía un armisticio. Tal cosa era favorable a los realistas y quizás a Buenos Aires, preocupada por la derrota de Huaqui, pero para los patriotas orientales era un verdadero desastre.

En octubre de 1811 se firmó el armisticio. Las fuerzas de Rondeau levantaban el sitio y regresaban a Buenos Aires; el comercio entre ambas márgenes del Plata se reanudaba; el virrey Elío seguía en Montevideo esperando un reconocimiento de Buenos Aires que no llegaría nunca.

El acuerdo a que habían llegado los porteños desagradó profundamente a los orientales. Siguiendo a las milicias de Artigas que se retiraban a Entre Ríos, toda la población de la campaña abandonaba su tierra y sus casas en dramático ejemplo de amor a la libertad, que es conocido como el “Exodo Oriental”.

Fuente Consultada:
Biblioteca del Estudiante Tomo I N°15 La Revista

Biografia de Sucre Antonio José Independencia Americana Líder

Antonio Sucre

Caudillo de la independencia hispanoamericana
(Cumaná, Venezuela, 1795 – Berruecos, Pasto, Colombia, 1830).

General venezolano que fue una de las figuras más relevantes de la independencia americana; siendo aún muy joven, se unió a la insurrección contra el dominio colonial español en Venezuela que dirigía Miranda (ver abajo), aprovechando la indefensión de la metrópoli bajo la ocupación francesa (1811-12). Tras la derrota de Miranda alternó el exilio en las Antillas con campañas militares en Venezuela, Colombia y Guayana (1813-17).

En 1818 formó parte de la plana mayor del ejército de Bolívar y fue uno de sus hombres de confianza. Estuvo en las acciones de Guayaquil, Pichincha, Junín y Ayacucho, que constituyen episodios decisivos en el camino hacia la independencia de Ecuador, Perú y Bolivia.

Con Bolívar, compartían un mismo pensamiento liberal y democrático, así como la idea de mantener unida la Gran Colombia creada en 1819 (sobre los territorios actuales de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador).

Obtuvo algunas de las victorias militares sobre los realistas, que determinaron la independencia de las antiguas colonias españolas en Sudamérica: ganó la batalla de Pichincha (1822), que liberó de los españoles el territorio de Quito (actual Ecuador); y secundó las batallas de Junín (1824) y, sobre todo, Ayacucho (1824), que acabaron con el poder virreinal en el último bastión controlado por España, que era el Perú.

Una vez lograda la victoria definitiva, fue designado presidente vitalicio de Bolivia, cargo que desempeñó durante dos años, dando pruebas no sólo de sus cualidades de estadista, sino también de su patriotismo y desinterés.

Luego intervino en los conflictos que enfrentaron a Perú y Colombia, tomando partido a favor de ésta última. Rechazó la invasión peruana y, resuelto el problema satisfactoriamente, marchó a Quito; durante el camino fue asesinado en la montaña de Berruecos. Tenía entonces treinta y cinco años y con su muerte perdió América uno de sus más grandes soldados.

FRANCISCO MIRANDA

Francisco Miranda

Miranda, Francisco
(1756-1816)

Nació en Caracas (Venezuela) el 9 de junio de 1756; se inició como soldado en las filas del ejército español y viajó a Estados Unidos cuando España y Francia apoyaron la independencia de las colonias inglesas en aquella región de América. A partir de entonces comenzó a acariciar el proyecto de luchar por la independencia de su patria.

De Estados Unidos pasó a Cuba y posteriormente se trasladó a Europa dispuesto a acrecentar sus conocimientos y adquirir las bases teóricas de la gran empresa que planeaba. Catalina IIa, emperatriz de Rusia, le ofreció ayuda y lo mismo hizo el Ministro Pitt de Inglaterra. En  1799 tuvo activa participación en los sucesos de la Revolución  Francensa y en 1806 volvió a Estados Unidos donde organizó un pequeño ejército para iniciar su gesta libertadora.

Pero pronto de  dio cuenta de que además de las armas necesitaba el   apoyo   popular   para   llevarla   a   caboi Simón Bolívar se convirtió en su aliado y gracias a su ayuda pudo lograr el  triunfo de la revolución de Nueva Granada (Venezuela).

En Caracas creó la Sociedad Patrio tica que agrupó a los principales teóricos de la Revolución; nombrado generalísimo de  las   fuerzas de mar y   (ierra  en   1812, fue derrotado sin embargo por sus opositores,    quienes   lograron    finalmente   que fuera enviado a Cádiz, donde  lo encerra ron en una sórdida prisión. Alli murió cargado de cadenas el 14 de julio de  1816.

Fuente Consultada: Diccionario Juvenil de Historia Universal

Asesinato de Quiroga Muerte del Caudillo Riojano Los Reinafé Asesinos

Asesinato de Quiroga: Juan Facundo Quiroga se había radicado nuevamente en Buenos Aires luego de la victoriade la Ciudadela, en noviembre de 1831.

En noviembre de 1834 se produjo un conflicto entre los gobernadores federales de Salta y Tucumán, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, respectivamente. Quiroga fue presionado por Rosas y por el gobernador bonaerense Maza para que fuera a reconciliarlos, con plenos poderes.

Quiroga partió de Buenos Aires el 16 de diciembre de 1834. Pero, al llegar a Santiago del Estero se enteró que Latorre había sido derrocado y muerto, el 29 de diciembre de 1834.

Desde el 3 al 6 de enero de 1835 se reunió con Juan Felipe (barra, gobernador santiagueño, y el tucumano Heredia, para reconocer al nuevo gobierno salteño. Y asimismo firmó con ellos un tratado efe alianza y amistad que debía extenderse a las demás provincias argentinas. Era una liga que significaba el comienzo de la organización nacional y respondía exclusivamente a Quiroga.

Luego de la firma de tal pacto, emprendió Quiroga el regreso en compañía de su secretario José Santos Ortiz. En el trayecto le advirtieron que el capitán José Santos Pérez lo esperaba con una partida para matarlo. Quiroga aseguró con soberbia que “a una orden mía se pondrán a mi servicio”.

El 15 de febrero de 1835 entraron en la provincia de Córdoba e hicieron noche en la posta de Intihuasi. Al amanecer prosiguieron viaje y a las once de la mañana del 16 de febrero de 1835, en el recodo solitario de Barranca Yaco, una partida armada detuvo el carruaje. “¡Alto!” gritó el jefe del grupo. Quiroga asomó la cabeza por la ventanilla de la diligencia y gritó colérico: “¿Qué significa esto, quién manda esta partida?”.

Adivinó la situación y trató de tomar una de sus pistolas pero un disparo le penetró por el ojo izquierdo y le atravesó la cabeza. De inmediato otro de los gauchos de la partida le enterró un cuchillo en la garganta. Sus últimas palabras fueron: “¡No maten a un general!”.

Todos fueron exterminados pues no debía haber testigos. Pero e correo Agustín Marín y el ordenanza de José Santos Pérez, que viajaban detrás de la diligencia retrasados en sus cabalgaduras, advirtieron a lo lejos lo que pasaba y se ocultaron en unos matorrales.

La noticia del asesinato de Quiroga llegó a Buenos Aires e 3 de marzo y el acontecimiento impresionó a la opinión pública. Rosas, ante este hecho, escribió: “¡Miserables, ya lo verán ahora! El sacudimiento será espantoso y la sangre argentina correrá en porciones”.

El asesinato se atribuyó en un principio a una conspiración unitaria. Pero luego de una investigación, se llegó a la conclusión que el suceso estaba íntimamente ligado a las diferencias en el campo federal. Los autores materiales del asesinato y sus cómplices más directos fueron procesados.

El 25 de octubre de 1837 fueron fusilados en la Plaza de Mayo, Santos Pérez (jefe de la partida) y los hermanos José Vicente y Guillermo Reinafé, caudillos cordobeses distanciados con Quiroga y protegidos de Estanislao López.

EL ORDEN PROVINCIAL: Si se estudia la organización política de La Rioja durante la actuación de Quiroga, se observará que se destaca la vigencia de un ordenamiento legal mucho más establecido de lo que suele suponerse. El análisis de ciertos aspectos sustanciales de las relaciones entre los poderes provinciales riojanos (el gobierno y la Sala de Representantes) y Quiroga, que se iniciaron en 1820, sugiere la necesidad de matizar esa imagen del caudillo que, seguido por sus huestes, dominaba a su antojo una tierra de nadie.

Por una parte, se observa que, junto al poder de Quiroga, se mantenía una estructura política/legal, a veces de origen colonial; por otra, se advierte que el desarrollo de instituciones estatales en la provincia no era una simple formalidad. Por el contrario, estas instituciones, aunque rudimentarias, traducen el surgimiento de nuevas condiciones políticas, que se inscribían dentro de los esfuerzos por consolidar soberanías provinciales autónomas en el Río de la Plata, durante la primera mitad del siglo XIX.

Lo cierto es que el poder particular del caudillo estaba basado sobre relaciones informales (familiares, amistosas, comerciales) y formales, y se amparaba en una legalidad que. estaba presente tanto en sus relaciones políticas como en sus actividades privadas. Así, el poder de Quiroga se asentaba, también, en su condición de ganadero, comerciante y prestamista de grandes sumas de dinero.

En su carácter de hombre de negocios, se sometía a ciertas normas prácticas que regulaban las relaciones comerciales de la época, como la escrituración de la compra de tierras o el pago de derechos de exportación a su provincia.

Fundacion de la Primera Ciudad Hispana en America Segundo Viaje de Colon

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA PRIMER CIUDAD HISPANA EN AMÉRICA:

INTRODUCCIÓN: En 1493 el doctor Diego Álvarez Charca emprendía desde Cádiz un viaje singular. Embarcó junto al pasaje de la armada de Cristóbal Colon, que retornaba a “las Indias” con el objetivo de fundar la primera ciudad hispana en el Nuevo continente. Las poéticas y encendidas descripciones de la tierra prometida comenzaron a desvanecerse tras el arribo a la isla que bautizaron San Martín. A partir de allí luchas, matanzas y enfermedades y huracanes fueron signando el itinerario de la expedición , que fue descripta al detalle por el sagaz viajero Chanca.

carabelas de Colon

Debe haber sido inolvidable el espectáculo que ofreció la armada de 17 naves, del Almirante del Mar Océano Cristóbal Colón, cuando salió de la bahía de Cádiz y entró gloriosa al mar con sus velas desplegadas, aquel 26 de septiembre de 1493.

Era el segundo viaje que el descubridor hacía a las Indias —como entonces se llamó a América—y su destino era la isla La Española, actuales Haití y Santo Domingo. Allí había dejado una guarnición de 39 hombres, en el fuerte de La Navidad, en dominios del cacique Guacamarí, señor de una parcialidad de indios arawakos, que en el primer viaje le había mostrado sincera amistad.

En esa misma isla proyectaba fundar la primera ciudad hispana en las Indias y con ese propósito llevaba 1.600 colonizadores, todos ellos llenos de ilusión despertada por sus entusiastas descripciones de la nueva tierra: naturaleza generosa, aborígenes mansos que aportarían mano de obra y mucho oro aluvial en los caudalosos ríos. Era —les había dicho— un pedazo de paraíso terrenal donde hallarían la prosperidad.

En el pasaje iban muchas personalidades prestigiosas, una de ellas el médico o físico Diego Alvarez Chanca, hombre sensible y sagaz que en la carta que envió al Cabildo de Sevilla, su ciudad natal, dejó un valioso testimonio sobre este viaje que comenzó con magnificas perspectivas y terminó en fracaso. Después de cuarenta días de navegación, al alba del 3 de noviembre, los viajeros se despertaron con el grito del piloto de la nave capitana que anunciaba:” —Albricias, que tenemos tierra! “Fue la alegría tan grande en la gente —escribe Chanca conmovido— que era maravilla oírlas gritar y placeres que todos hacían, y con mucha razón, que la gente venía ya tan fatigada de mala vida y de pasar agua, que con muchos deseos suspiraban todos por tierra” .

Contribuía a aumentar su felicidad el panorama que se abría ante sus ojos coincidente con las poéticas y encendidas descripciones de Colón: el mar estaba calmo y las naves se deslizaban sobre él como en un paseo. El sol subía luminoso desde el horizonte y la bruma matinal se disolvía para revelar, como por arte de encantamiento, islas que iban surgiendo aquí y allá, según recuerda Chanca, semejantes a esmeraldas ensartadas en mar de topacio, bajo un cielo de turquesa. Costearon la más próxima que era “todo montaña muy hermosa e muy verde, hasta el agua, que era alegría en mirarla”, y como estaban en día domingo, Colón la bautizó Dominica.

Continuaron hacia la que llamó Marigalante y como en ella halló buen puerto, desembarcó portando el estandarte real para tomar solemne posesión del territorio en nombre de Isabel y Fernando, los reyes católicos. A la mañana siguiente llegaron ala isla que el Almirante bautizó Guadalupe, de bellísima imagen. Había en ella “una gran montaña que parecía que quería llegar al cielo de la cual caía un golpe de aguatan gordo como un buey, que se despeñaba de tan alto como si cayera del cielo…; era la más hermosa cosa del mundo de ver..”.

Así la describe Chanca, expresando el estado de ánimo propio y el de sus compañeros de viaje, ya que todos se sentían como transportados por la hermosura del mundo edénico al que habían llegado y en el que iban a vivir. Sin embargo, muy pronto la realidad indiana comenzaría a mostrarles su otra cara, brutal y despiadada.

EL PRIMER CHOQUE DE CULTURAS

Desembarcaron y con los dos indios intérpretes que llevaban , se dirigieron aun caserío en busca de información sobre el lugar, pero sus habitantes huyeron al verlos aproximarse dejando todo abandonado, lo que permitió a Colón y sus acompañantes recorrer tranquilamente las viviendas.

Encontraron diversas pertenencias, entre ellas mucho algodón hilado, pero también algo que los espeluznó: cuatro o cinco huesos de brazos y piernas humanos. Comprendieron que estaban en dominio de los indios caribes o caribes, comedores de carne humana, que con tanto pavor mencionaron los arawakos de La Española.

Por unas mujeres que tomaron prisioneras supieron que, periódicamente, organizaban expediciones a otras islas, dentro de un área de 150 leguas a la redonda, con el propósito de cazar gente. Últimamente habían partido diez canoas y eso explicaba la casi total ausencia de varones en la isla. A las cautivas mujeres —que elegían “mozas y hermosas”, como observó el sensible Chanca— las tenían como esclavas y mancebas. “A los niños que nacían de ellas los comían pues, en acto de primitivo racismo, sólo dejaban vivir a los hijos de mujeres de su tribu. A los varones adultos los comían y a los muchachos los castraban, algo que Chanca corrobora al decir que los jóvenes cautivos que encontraron tenían “cortados sus miembros”.

Cuando llegaban a la adultez los comían porque, según añade, para los caribes “la carne de hombre es tan buena que no hay tal cosa en el mundo”. Entrar a sus viviendas era enfrentarse a este mundo antropófago que nuestro doctor observaba con curiosidad y repulsión. En una encontraron “un cuello de hombre hirviendo en un caldero”. En otras, los cascos de las cabezas colgados por las casas a manera de vasijas para tener cosas”, y por todas partes “infinitos huesos de hombres”. Ante estos hallazgos, los 1.500 viajeros se felicitaban de que su destino final fuera la tierra de los pacíficos arawakos del cacique Guacamari Estaban deseosos de asentarse de una vez por todas para comenzar la construcción de la ciudad que sería su nueva patria.

El 10 de noviembre zarparon nuevamente anhelando llegar a La Navidad donde 39 compatriotas los aguardaban. Pasaron frente a una isla que denominaron Montserrat, de la cual diez ex cautivas que llevaban les contaron que estuvo habitada, pero los caribes exterminaron su población. Llegaron a la que bautizaron San Martín, también de indios caribes, donde tuvo lugar el primer encuentro con éstos, en una suerte de pequeña “batalla naval”: 25 españoles estaban haciendo navegación costera en una barca, cuando vieron venir una canoa caribe con cuatro varones, dos mujeres y un muchacho, los siete tan absortos en la contemplación de la armada colombina, que pudieron aproximárseles para tomarlos por sorpresa. En el último instante los caribes advirtieron el peligro, reaccionaron y se armó la batalla que Chanca observó desde las naves.

Los de la barca peleaban con lanzas; los caribes, tanto varones como mujeres, con flechas. La barca embistió la canoa y la trastornó, pero los caribes nadaron hacia unos bancos de arena donde hacían pie y continuaron flechando hasta huir todos salvo uno que había recibido un lanzazo. Los españoles lo llevaron a una de las naves, pero murió poco después.

De ellos hubo dos heridos de flecha. Continuando la navegación pasaron frente a las islas que bautizaron Santa Cruz, Santa Ursula, Oncemil Vírgenes, Puerto Rico, Mona y Monito hasta llegar a La Española, sobre cuya costa norte, a algunos días más de navegación estaba La Navidad. Hacia allí se dirigió Colón, también deseoso de llegar a destino.

Durante este tramo final del viaje murió uno de los dos heridos en la batalla. Era la primera vez que la muerte se hacia presente entre los españoles por enfrentamientos con aborígenes y esto despertó en ellos un sentimiento lúgubre muy distinto del jubiloso que hasta entonces los había embargado. Ahora aparecía un mal un presagio.

LA TRISTE Y DURA REALIDAD

Llegaron al puerto que bautizaron Montecristo, distante 12 leguas de los dominios del cacique Guacamari. Chanca, siempre observador gozoso del paisaje, cuenta que allí desembocaba un hermoso y caudaloso río, y que Colón, en busca de sitio donde fundar su ciudad, despachó a una cuadrilla para que lo explorara. Los expedicionarios se internaron corriente arriba y, de pronto, hicieron un macabro hallazgo: “dos hombres muertos…, el uno con un lazo al pescuezo y el otro con otro al pie . Al día siguiente, “otros dos muertos…, el uno de estos… se le pudo conocer tener muchas barbas… Los nuestros sospecharon más mal que bien,., porque los indios son todos desbarbados”, señala Chanca.

Esto les permitió deducir que los muertos eran españoles y entonces una inquietud funesta los invadió, ¿que hallarían en La Navidad? Regresaron a informar a Colón, quien no podía creer que su amigo Guacamarí hubiera permitido que algo malo les sucediera a sus hombres. Con más ansias que nunca apuró la navegación. El 27 de noviembre a la noche surgió la costa de La Navidad. Por temor a encallar no quiso aproximarse hasta el amanecer, pero “mandó tirar dos lombardas a ver si respondían los cristianos que habían quedado con el dicho Guacamari, porque también tenían lombardas… Nunca respondieron ni menos aparecían fuegos ni señal de casas en aquel lugar, de lo cual se desconsoló mucho la gente”, comenta Chanca con un tono de preocupación que hasta ahora no había usado.

No era para menos, ya que durante el viaje todos habían aguardado el momento de la llegada e imaginado esa especie de jubiloso diálogo de lombardas que tendría lugar. También imaginaron la visión reconfortante de los fuegos ardiendo en medio de la noche, en cada hogar, pero, por el contrario, encontraban silencio y oscuridad. ¿Qué ocurría? Una canoa rondaba la nave capitana y uno de los indios pidió hablar con Colón.

Era primo de Guacamarí que le traía un obsequio en su nombre. Al preguntársele por los españoles de La Navidad respondió que estaban bien, aunque algunos murieron de “dolencias y otros de diferencias que habían acontecido entre ellos Le contó a Colón que Guacamarí no vivía más en el sitio donde lo dejó, porque los caciques Caonabó y Mayrení le habían hecho la guerra e incendiado el pueblo, razón por lo que debió mudarse. Agregó que de la lucha quedo’ herido en una pierna y por eso no había venido, pero que [al] otro día vendría. Cuenta Chanca que con esta explicación Colón se tranquilizó, sin embargo al día siguiente hubieron señales muy preocupantes: los arawakos, un año atrás cargosos de tan amistosos, brillaban por su ausencia.

Los españoles de La Navidad no daban señales de vida y cuando una cuadrilla fue al fuerte, lo halló incendiado hasta los cimientos. Finalmente, Guacamarino apareció como había anunciado su primo. Algo malo sucedía. El primo sí regresó y esta vez dijo que, en realidad, todos los de La Navidad estaban muertos; que los habían matado los mismos que atacaron a Guacamari. Los españoles quedaron atónitos con este cambio de versiones, además, el cacique continuaba sin aparecer. ¿Qué había sucedido? ¿Qué ocultaban él y su gente?

Las discusiones no tardaron en surgir, como escribe Chanca: “Habla entre nosotros muchas razones diferentes, unos sospechando que el mismo Guacamarí fuese en la traición o muerte de los cristianos, otros les parecía que no, pues estaba quemada su villa, ansí que la cosa era mucho para dudar Colón estaba entre los que dudaban, negándose a creer en una traición de aquél que creyó su amigo, y acompañado por Chanca y otros más fue a La Navidad. Los restos parecían no haber sido tocados y por eso res llamó la atención no encontrar cadáveres; en cambio, en un caserío cercano del que los indios desaparecieron al verlos llegar, hallaron muchas cosas de los cristianos muertos. En el camino de regreso se es aproximaron unos indios que dijeron saber dónde estaban los cadáveres de once de los españoles.

Colón les preguntó quién los había matado y respondieron lo que sonaba a lección aprendida: los dos caciques enemigos de Guacamari. No obstante, Chanca advirtió que, mezcladas a esta explicación, “asomaban quejas que los cristianos uno tenía tres mujeres, otro cuatro, donde creemos que el mal que les vino fue de celos”. Es decir, que la Los indígenas celebraban fiestas con danzas y música en honora sus dioses, tal como se aprecia en este grabado de la Isla La Española, hoy Haití.

La matanza habría sido desenlace de un conflicto entre varones de ambas razas por la posesión de las indias, sobre quienes los hombres blancos y barbados ejercían gran atractivo, pero esta razón no convenció a nadie. Al día siguiente arribó la carabelas que Colón había enviado a explorar, al mando del capitán Melchior. Este contó algo que era como una pieza para agregar al rompecabezas de la misteriosa matanza: que le salió al paso una canoa en la que viajaba un hermano de Guacamari quien le rogó que fuese a visitarlo.

Fue—y lo relató con soma, tal como reprodujo en su carta el doctor Chanca— “lo encontró en su cama echado, haciendo del doliente herido”. Le preguntó por los muertos y respondió lo ya sabido, sus dos enemigos, recalcando que eran los mismos que lo hirieron. Le rogó que le llevara a Colón el mensaje deque lo visitara pues él —insistió— no podía hacerlo por su herida. Colón, quizá pensando que Guacamarí deseaba contarle la verdad de los hechos, fue a visitarlo acompañado por “gente de pro”. Chanca describe así el encuentro: “El Almirante, vestido con sus mejores ropas, halló al cacique en su choza de ramas. Estaba rodeado de vasallos, yaciendo en su hamaca, con una pierna envuelta en un paño y, al verlo, le hizo manifestaciones de amistad y le dio nuevos obsequios”.

Luego se refiere a la matanza: “mostró mucho sentimiento con lágrimas en los ojos por la muerte de los Cristianos, e comenzó a hablar de ello . Sin dejar de llorar relató “cómo unos murieron de dolencia, e como otros se habían ido a Caonabó a buscar la mina de oro e que allí los habían muerto, e los otros que se los habían venido a matar allí, en su villa” de La Navidad. Durante todo el tiempo que habló, en ningún momento abandonó su expresión sufriente por lo que Colón le hizo una propuesta que Chanca relata así: “Estábamos presentes yo y un cirujano de armada, entonces dijo el Almirante al dicho Guacamarí que nosotros éramos sabios de las enfermedades de los hombres, que nos quisiese mostrar la herida, él respondió que le placía, para lo cual yo dije sería necesario… saliese fuera de casa, porque con la mucha gente estaba oscura e no se podría ver bien; lo cual él hizo luego, creo más de empacho que de gana… Guacamari dejó su hamaca y, apoyado en Colón, salió a la luz.

El cirujano le quitó la venda para ver la herida pero, oh sorpresa! no había ninguna. Guacamarí explicó que, en verdad, se había tratado de una pedrada, no de una herida, entonces el cirujano lo palpó, pero no encontró señas de golpe. “No tenía más mal en aquella [pierna] que en la otra [sana], aunque él hacía de raposo que le dolía mucho”, observa Chanca socarrón y despreciativo. La realidad era que el cacique había estado mintiéndoles, haciéndolos victimas de una burla. Esto, para muchos, demostraba su culpabilidad en la matanza, pero, para otros, no era prueba suficiente. “Ciertamente no se podía bien determinar —piensa Chanca— porque las razones eran ignotas, que ciertamente muchas cosas había que mostraban haber venido a él gente contraria. Asimismo el Almirante no sabía qué se hacer: parecióle, y a otros muchos, que por entonces y hasta bien saber la verdad, que se debía disimular, porque después de sabida… se podría de él recibir enmienda”.

Por eso Colón, por disimular y además considerando la conveniencia de restablecer la amistad con el cacique en cuya tierra iba a fundar su ciudad, diplomáticamente lo invitó a visitar las naves. Guacamari aceptó y fue acompañado de su hermano. En amistoso diálogo del que fueron intérpretes los dos lenguaraces arawakos, Colón le mostró las herramientas, objetos, semillas y caballos que traía de España para su ciudad y le dijo que quería levantarla próxima a su pueblo, pero el cacique lo disuadió pretextando que el lugar era malsano.

Mientras ambos dialogaban, el hermano del cacique lo hacía con las diez ex cautivas de los caribes que ahora servían a los españoles y así, en esas conversaciones, se pasó la tarde. Guacamari “tomó colación en la nao” tomó a su casa El encuentro, en el que no se mencionó la matanza de La Navidad. había sido satisfactorio y Colón creyó haber dado un paso positivo.

Sólo a la mañana se enteró de le que había sucedido mientras dormía: los dos lenguaraces escaparon a “uña de caballo”, y las ex cautivas también, sin duda inducidas por el hermano de Guacamari. Colón, enojado, despachó mensajeros para exigirle que las devolviera, pero cuando llegaron “hallaron el lugar despoblado, que no estaba persona en él”. El cacique había desaparecido, se había burlado nuevamente de él.

EL FINAL DEL PROYECTO

Nunca pudo saberse la verdad sobre lo ocurrido en La Navidad. Como escribe Chanca, “así que el poco entender… y las razones equívocas nos han traído a todos tan ofuscados que hasta ahora no se ha podido saber la verdad de la muerte de nuestra gente , pero, para el grueso de los españoles, peor que la incógnita era el hecho de haber sido victimas de un manejo turbio. Colón, superando la amarga experiencia, prosiguió con su proyecto y fundó el fuerte de La Isabela sobre la costa norte de La Española, sin embargo, el recuerdo de la matanza y lo que algunos consideraban una debilidad inexcusable suya al no hacer entre los indios un castigo ejemplar, enturbió el ambiente desde el comienzo.

Al mes de fundada la colonia estalló un motín que Colón reprimió con extrema dureza, al punto que las protestas contra sus excesos llegaron a la corte y los reyes enviaron un veedor que lo despachó engrillado a España. El paraíso prometido por él se transformó en un infierno. A los enconos personales y al desánimo por el incumplimiento de las promesas de prosperidad se sumaron las enfermedades. Chanca escribe: “la gente ha adolecido en cuatro o cinco días el tercio de ella… pero espero en nuestro Señor que todos se levantarán con salud”. ¿Creía, realmente, en esta recuperación o la enunciaba para darse fuerzas a sí mismo y ocultar la verdad a las autoridades sevillanas?.

Hasta la naturaleza se volvió contra la colonia, primero con un incendio, después con un huracán hasta que La Isabela adquirió fama de ciudad maldita y finalmente fue abandonada. Hoy sus ruinas han sido excavadas y han aparecido los cimientos de la casa de Colón, de la iglesia desde cuyo campanario sonó la primera campana de América, de las viviendas de los pobladores, de un horno para hacer tejas, del hospital y de los almacenes.

Entre los objetos hallados hay pequeños frascos de vidrio para guardar medicinas, ¿habrían pertenecido al doctor Chanca? Nada sabemos de cómo siguió su vida. Si regresó a España ose quedó en La Española para asistir a la fundación que reemplazó a la malhadada Isabela, la ciudad de Santo Domingo levantada en la costa sur de la isla y destinada a ser el centro del naciente imperio español en América. En Historia del Nuevo Mundo de Girolamo Benzoni, aparece este grabado sobre las prácticas de canibalismo de algunos indígenas del Caribe. El descuartizamiento de personas y la cocción de su carne, fueron hechos que espantaron a los europeos y, a la vez, sirvieron para justificar la supremacía blanca sobre los “salvajes” aborígenes.

Las Carabelas de Cristobal Colón

El Pronunciamiento de Urquiza Batalla de Caseros Fin de Rosas

Capítulo 5 (II): Pronunciamiento de Urquiza:

Pronunciamiento de Urquiza:

La política de gobierno llevada por Justo J. De Urquiza, hizo que la provincia tenga cierto progreso y solidez económica, pero algunas medidas tomadas por el poder centralista de Rosas, a veces iban en contra de su progreso, hecho que fue provocando oposición hacia este dictador.

Justo José de urquiza

Las diferencias entre ambos gobernantes básicamente fueron:

  • El Tratado de Alcaraz entre Madariaga y Urquiza que resolvió en forma pacífica el conflicto correntino, pero Rosas se enteró que a pesar de que entraba en la confederación Madariaga no iba a apoyar rotundamente a Rosas, situación que generó la ruptura del pacto entre Urquiza y Madariaga.
  • Rosas había sido reelegido por tercera vez en 1850, y como lo hacía habitualmente renuncia de al cargo de gobernador y a la facultad de comandar las relaciones exteriores. Entre Ríos y Corrientes aceptan la renuncia y recuperaron la facultad del ejercicio de las relaciones exteriores.(Pronunciamiento de Urquiza)
  • Entre Ríos comienza una política de abrir sus puertas a emigrados o exiliados políticos, medida que generó la protesta de Rosas.
  • Se publica en Entre Ríos un artículo mostrando lo necesario que es dictar definitivamente una Constitución que organizara la Nación. Rosas le exigió una rectificación y Urquiza le contestó que no interfiriera con el ejercicio de la Libertad de Prensa y exhortó a las provincias para que cortaran sus vínculos con este gobernador autocrático.
  • La Legislatura Porteña acusó a Urquiza como “traidor y loco”.

Como enfrentar a Rosas?:

Rosas Juan Manuel

  • Tuvo el apoyo de Brasil que había roto relaciones con Rosas y de la Banda Oriental, que estaba oprimida por el sitio de Montevideo.
  • Corrientes aceptó el pedido de Urquiza y cortó los vínculos con el poder central.
  • Se formó así una Triple Alianza, ya que vieron conveniente la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay para alentar y mejorar las economía regionales que habían sido castigadas por el centralismo porteño.
  • En 1851 cae el ejército sitiador de Oribe y el ejército oriental pasa a manos de Urquiza.
  • Luego el Ejército Grande pasa el río Paraná y se enfrenta el 3 de Febrero de 1852 en Caseros en un breve encuentro, donde Rosas es derrotado.
  • Rosas envía su renuncia a la Legislatura y pide asilo al encargado de negocios británicos, trasladándose e Inglaterra con su familia, donde vivirá hasta su muerte en 1877.
  • Urquiza entra en Buenos Aires y asume el poder nacional con el propósito de organizar definitivamente al país bajo una Constitución republicana, representativa y federal.
  • Vicente López y Planes es nombrado gobernador interino de la provincia de Buenos Aires.
  • Urquiza se reúne en Palermo con otros gobernadores para firmar un protocolo por el cual se encargaba a Urquiza para el manejo de las relaciones exteriores y se invitaba a todas las provincias a una convención para organizar jurídicamente la Nación Argentina.
  • El principal opositor de Urquiza fue Valentín Alsina porque se pensaba que Urquiza era otro tirano igual que Rosas, ya que se rehusaba a destituir los gobernadores rosistas, pues planteaba una política de reconciliación.
  • Los gobernadores se reunieron en San Nicolás y el 31 de mayo de 1852 firmaron el Acuerdo de San Nicolás por el cual establece que el pacto federal era la ley fundamental de la República.
  • Urquiza fue nombrado Director Provisorio de la Confederación, encargado de las relaciones exteriores y jefe de los ejércitos.
  • A partir de este acuerdo las provincias solventaron los gastos nacionales en función del producto de sus aduanas exteriores.
  • Buenos Aires rechazó este acuerdo pues no estaba dispuesta a perder el control de su puerto y aduana, que justamente era lo que le permitía progresar y por otro lado arruinaba a las provincias interiores. Tampoco aceptaban la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay.
  • Urquiza trasladó el Congreso a Santa Fe donde se sancionaría la Constitución Nacional en 1853.
  • En Santa Fe se reúnen todos los gobernadores (eran 13 provincias) y el 1 de mayo de 1853 se sanciona la Constitución Nacional, sin la presencia de Buenos Aires. Todos los intentos de incorporar Bs. As. A la confederación fueron nulos, y finalmente Urquiza decide levantar el sitiamiento militar a la provincia.
  • La nueva constitución de orientación liberal, basada según un libro escrito por Juan Bautista Alberdi, llamado Bases y puntos de partida para la organización constitucional de la república argentina y se basaron también en la constitución de EE.UU. . Se tomo como modelo la forma: representativa, republicana y federal.
  • A partir de este momento comienza una separación (secesión) dentro de un mismo territorio, la Confederación por un lado y la provincia de Bs. As. Por otro, trabajando en forma independiente como otro estado más. Dictó su propia constitución y buscó legitimación o reconocimiento en Francia.
  • De todas manera la constitución nacional exigía la federalización de la provincia de Bs. As. Y la nacionalización de la Aduana y Puerto.
  • La Confederación siempre buscó un acercamiento a Buenos Aires, y se fueron estableciendo Pactos de Convivencia, para garantizar la defensa en todo el territorio y luchar contra el avance de indio.
  • La economía de la Confederación fue siempre muy pobre y estancada, pues la economía regionales estaban por el piso, como salida se sanciona la Ley de Derechos Diferenciales, donde se trataba de que los barcos descarguen directamente sus mercaderías en los puerto internos, como Rosario, para aumentar así los ingresos aduaneros.
  • Como respuesta el gobernador Alsina prohibió el tránsito de mercaderías del interior por el territorio de su provincia, hacia el puerto de Bs. As., generándose una fricción entre ambos gobiernos que desembocó en la batalla de Cepeda en donde las fuerza porteñas al mando de Mitre fueron abatidas en Octubre de 1859.
  • Se firma entonces el tratado de San José de las Flores, donde se estipula de que manera Buenos Aires se incorporaría a la Confederación Argentina. Buenos Aires nacionalizaría la Aduana y Puerto, pero recibiría por el termino de 5 años una suma equivalente al presupuesto provincial de 1859, para que pueda cumplir con sus compromisos de pagos por deudas contraídas.
  • Algunos políticos como Sarmiento y Mitre sabían que era necesario la unidad política y que no podían convivir dos estado dentro de uno, por lo que vieron correcto este pacto, pero no estaban de acuerdo en la metodología aplicada. Para los comerciantes esta unión era importante porque se ampliaban sus mercados.
  • Se debía reformar la Constitución según lo exigía Bs. As. , pero no hubo acuerdos rápidos, además por otro lado se sucedieron hechos violentos en algunas provincias de la Confederación, todo esto hizo que produzca un enfrentamiento armado en septiembre de 1861 en Pavón. En esta batalla no hubo una definición clara de victoria, ya que Urquiza de retiró del combate otorgándole cierto predominio a Bs. As., que luego de una negociación entre Mitre y Urquiza se consolidó el triunfo de Buenos Aires.
  • La federalización de la provincia se solucionó temporariamente, permitiendo residir en calidad de invitados por el termino de 5 años a las autoridades nacionales hasta tanto se elija la capital definitiva de la república.(Ley de compromiso)
  • Mitre asume en 1862 como presidente de la Nación Argentina.

Confederación Nacional Vs. Buenos Aires:

La Constitución Nacional sancionada por todas las provincias debía cuanto antes lograr:

  1. a) La unidad política, es decir unirse todas las provincias.
  2. b) La unidad económica, para promover el desarrollo económico, integrar las economía locales y estimular el comercio nacional e internacional,

Pero la confederación no tenía los recursos económicos para hacer frente a estas necesidades. La falta de disponibilidad económica hizo que:

No se formaran ejércitos.

No se realicen obras públicas, tales como caminos, puertos, vías ferroviarias, etc.

No se paguen en término los sueldos del estado.

Creció la deuda pública.

Se intentó fomentar la inmigración europea, y fue el caso de algunas colonias en Santa Fe, Entre Ríos y Misiones.

Se abrió los ríos Paraná y Uruguay para el comercio exterior y se eliminaron algunos impuestos.

Por el contrario Bs. As. Vivió una etapa muy próspera económicamente, desarrollando la actividad ganadera y agrícola, y pasó a ser el centro comercial, cultural y financiero del país. En 1853 había 2000 negocios y 700 talleres. Triplicó en comercio exterior, en pocos años, exportando cuero, lanas y sebo.

Buenos Aires era la París de América del Sur, en 1857:

  • Se inauguraron los primeros 10 km. De vías férreas, desde el Teatro Colón hasta Floresta. Se utilizaba una máquina usada llamada La Porteña, que había sido utilizada en la Guerra de Crimea.
  • Alumbrado público a gas en todas las calles
  • Línea telegráfica.
  • Mejoras en el transporte pasajero.
  • Apertura de escuelas rurales y urbanas.
  • Creación de colonia de inmigrantes.

El Congreso confederado, por otra parte, dictó una ley que facultaba al presidente a procurar la incorporación de Buenos Aires en forma pacífica o ‘por la fuerza de las armas’. El gobierno porteño interpretó esto como una declaración de guerra y nombró a Bartolomé Mitre jefe del ejército provincial.

Luego de la batalla de Pavón quedó acéfalo el gobierno de la nación al renunciar las autoridades ejecutivas y legislativas residentes en Paraná. Mitre asumió entonces el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires y convocó a los representantes de todas las provincias a una asamblea para elegir autoridades nacionales y resolver sobre el lugar de residencia y financiamiento del ejecutivo. Los aspectos más importantes por resolver durante su gobierno fueron alcanzar la unidad nacional controlando los alzamientos del interior que se oponían al centralismo.

La población de la provincia de Buenos Aires se agrupaba en torno de dos partidos políticos; loschupandinos o cocidos, porque se decían que habían sido cocidos por las calderas de Urquiza (partidarios de la anexión de la provincia al resto de la Confederación) y los pandilleros (liberales, enemigos de Urquiza y partidarios de una política autonomista).

Mitre pertenecía al partido liberal, pero nacionalista, es decir que deseaba fervientemente la anexión definitiva de Bs.As. a la Confederación, y lograr la unidad política definitiva, en cambio Valentín Alsina, era autonomista, ultraporteñista, y quería subordinar el interior al poder de Bs. As. Se oponían a la federalización de la provincia y a la nacionalización de la aduana. Una salida para la residencia de la capital de la nación en Bs.As. fue la ley de compromiso, donde se permitía residir durante 5 años a las autoridades nacionales hasta tanto se resuelva esta situación.

El Mundo De Esa Época:

  • 1855 Guerra de Crimea entre Inglaterra, Francia, Rusia, Turquía, Italia.
  • 1860 Guerra de Secesión en EE.UU. entre el norte industrial y el sur feudal
  • 1870 Guerra Franco-Prusiana donde Francia es derrotada, el imperio de Napoleón III cae, y se forma el imperio alemán de Guillermo II.

Inventos:

  • Luz a gas en el interior de las casas, ya se utilizaba en el alumbrado publico.
  • El acero para la construcción.
  • Se detectaron microbios que eran desconocidos.
  • En el campo se utilizó el alambre para cercos y el molino de viento.
  • El frío artificial para el trasporte de carnes en barcos
  • Nuevos barcos con pasajes mas económicos.

PARA SABER MAS…

En la colección El Bicentenario Fasc. N°3 Período 1850-1869 la historiadora Marcela Ternavasio se pregunta: ¿Como se explica este pronunciamiento de un hombre identificado con el federalismo y que siempre había sido leal a Juan M. Rosas?.

El viraje de Urquiza tiene, sin duda, una historia que lo explica y hunde sus raíces en las tensiones creadas entre Buenos Aires y el resto de las provincias -especialmente las del Litoral- desde tiempo atrás. Tales tensiones derivaban del monopolio ejercido por la provincia de Buenos Aires respecto del comercio ultramarino, la aduana y la libre navegación de los ríos. Gracias a ese monopolio y a las condiciones naturales de las que gozaba, la provincia más rica de la Confederación pudo experimentar un exitoso proceso de expansión ganadera desde la década de 1820.

Durante los años 40, Entre Ríos logró recuperarse económicamente de la devastación sufrida luego de las guerras de independencia y de las guerras civiles, estimulada por la llamada “guerra grande” en Uruguay y el bloqueo anglo-francés en Buenos Aires. Los estancieros entrerrianos -entre los que se encontraba el propio Urquiza- se convirtieron en los proveedores de la sitiada ciudad de Montevideo y por ello tenían sumo interés en mantener el tráfico costero con la capital uruguaya.

Por otro lado, Rosas mantenía con Brasil una situación conflictiva desde tiempo atrás. Luego de la firma de los tratados que culminaron con el bloqueo anglo-francés, Buenos Aires y el imperio brasileño quedaron con las manos libres para enfrentarse en el escenario siempre disputado: la Banda Oriental. La pretensión de Brasil era mantener asegurada su provincia más meridional -Río Grande do Sul- y lograr la libre navegación del río Paraná, mientras Rosas evaluaba esta pretensión como una muestra más de laH apetencias del imperio brasileño y de su ancestral deseo expansionista sobre el Río de la Plata.

La recuperación económica de Entre Ríos actualizó los viejos temas de disputa entre Buenos Aires y las provincias del Litoral. Si bien Rosas había logrado acallar estas disputas durante largos años, su latente presencia terminó por estallar en conflicto abierto este año. Al rompimiento de relaciones entre la Confederación Argentina y el Brasil se sumó el “pronunciamiento” de Urquiza por el cual se hizo explícita su aspiración de ver constituido el país.

Al suprimir en los documentos públicos la fórmula impuesta por Rosas “¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes unitarios!” y reemplazarla por la de “¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los enemigos de la organización nacional!”, el gobernador de Entre Ríos puso de manifiesto aquella aspiración.

Consciente de que este gesto significaba una declaración de guerra al régimen rosista, Urquiza esperaba que el resto de las provincias se unieran a su desafío. Pero sólo Corrientes adhirió al pronunciamiento, mientras en Buenos Aires el hecho fue aprovechado, como tantas otras veces en el pasado reciente, para polarizar aún más el espacio político. Urquiza fue tildado de “loco” y la ex capital volvió a vivir las ya conocidas muestras de adhesión federal. Pero el pacto firmado a fines de mayo entre el gobierno de Entre Ríos, Uruguay y el Imperio del Brasil dejó sellada la alianza del bloque antirrosista y dio lugar a la movilización de tropas que no tardarán en enfrentarse en el campo de batalla.

Tratado de Permuta Guerras Guaraníticas España Colonia Sacramento

En 1750 los monarcas de España firmaron el Convenio o Tratado de Permuta por el que España renunciaba al territorio ocupado por siete pueblos guaraníes y recibía a cambio la Colonia del Sacramento, eterna manzana de la discordia en la orilla del Plata. El Convenio entregaba a Portugal parte de la región colonizada por los jesuitas en el Paraná y el Uruguay con sus estancias y vaquerías. La Compañía aceptó la decisión real y dispuso que los guaraníes abandonaran la región.

los jesuitas en america

La cruel orden no pudo cumplirse porque los caciques indígenas se negaron a aceptar el traslado forzoso al sur. Indignados porque los misioneros se sometían al Convenio, se rebelaron contra los paí quizás por primera vez, tomaron a varios de ellos como rehenes y los arrastraron a la lucha armada. Al menos esto fue lo que explicaron los padres.

Antecedentes: En 1716 se firmó un tratado adicional entre España y Portugal enUtrecht, por el cual Portugal recobraba la Colonia del Sacramento  sin especificar la extensión de la zona concedida. En este período se va a fundar Montevideo.

Fundación de Montevideo: Para dominar la entrada del estuario Portugal decidió fundar un establecimiento en la bahía de Montevideo (1723).
Cuando el gobernador del Río de la Plata Bruno Mauricio de Zabala tuvo conocimiento de este hecho, desalojó a los lusitanos y fundó por orden de la corona una ciudad, para afianzar allí el dominio español. La fecha de fundación no se conoce exactamente, aunque se sitúa entre 1725 y 1730; el primer Cabildo se reunió el 1º de enero de 1730.

El tratado de Permuta: La Colonia del Sacramento fue objeto de nuevos conflictos hasta que se firmó el tratado de 1750 durante el gobierno de Femando VI (de España) que estaba casado con Doña Bárbara de Braganza, hija del rey de Portugal. Ambos países decidieron resolver amigablemente sus conflictos coloniales, firmando entonces el tratado del 13 de enero de 1750 para fijar el limite de sus posesiones.

España recuperaba la Colonia y cedía tierras sobre la margen oriental del río Uruguay, en las que había siete pueblos de las misiones jesuíticas. Esto desencadenó la Guerra Guaranítica, pues los indígenas se negaban tanto a depender de Portugal como a trasladarse a la margen occidental del río, de acuerdo a lo que estipulaba el tratado.

Aunque la insurrección fue sofocada, las cláusulas del tratado no fueron cumplidas por ninguno de los dos países. Carlos III, sucesor de Femando VI anuló el tratado de Permuta que tantos territorios otorgaba a Portugal.

Tercera ocupación española — España y Portugal se vieron envueltas en la guerra de los Siete Años. Inmediatamente la primera ordenó al gobernador del Río de la Plata don Pedro de Cevallos que ocupara la Colonia. El 2 de nov3embre de 1762 entró en ella después de una breve campaña.

Devolución de la Colonia — Al terminar la guerra de Siete Años se firmó el tratado de París (1763). Inglaterra aijada de Portugal, ensanchó sus dominios coloniales a expensas de Francia, que quedó anulada como potencia colonial en América; España devolvía la Colonia a Portugal, pero conservaba la provincia brasileña de Río Grande, que había ocupado  durante la guerra.

Esla provincia fue reclamada por los lusitanos y más tarde atacada; fue entonces cuando se mandó la poderosa expedición de Don Pedro de Cevallos que tomó la plaza en junio de 1777.

Cuando Cevallos se disponía a dirigirse contra Río Grande tuvo noticia de que se había firmado el tratado deSan Ildelfonso del 1º de octubre de 1777 por el cual se disponía la demarcación definitiva de la línea divisoria entre los dominios españoles y portugueses. La comisión demarcadora no consiguió plenamente su objeto, pero realizó un importante trabajo topográfico.

España recibió la Colonia, la isla de San Gabriel y algunos territorio3 en la Banda Oriental; Portugal la Guayra, Matto Grosso, Río Grande y Santa Catalina, excepto las misiones orientales. El límite de ambas posesiones estaba marcado por el arroyo Chui.

.Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

El Tercer Estado Clases Sociales Antiguo Régimen Estamentos ¿Qué es?

La sociedad medieval estaba dividida en tres órdenes, también llamados estados o estamentos.

• El estamento compuesto por los nobles, “los que guerrean”.
• El estamento integrado por los clérigos, “los que oran”.
• El estamento formado por los campesinos, “los que trabajan”.

Cuando en los últimos siglos medievales surgió la burguesía, sus miembros integraron junto con los campesinos el tercer estado.

Los representantes de los tres órdenes, con la inclusión de la burguesía, tenían el privilegio de brindar “consejo y ayuda” al rey cuando participaban en las asambleas de los estados.

Según el país, las asambleas de estado recibían diferentes nombres y tenían un mayor o menor poder. Fueron las Cortes en España, los Parlamentos en Inglaterra, los Estados Generales en Francia y las Dietas en Alemania.

En algunos países, las asambleas estaban muy supeditadas al príncipe, quien las consultaba sólo en casos extraordinarios; por ejemplo, el emperador de Alemania rara vez convocaba a la Dieta. En otros casos, en cambio, los estamentos tenían una participación activa e influían en las decisiones de los monarcas, como sucedía en Inglaterra y en España.

EL TERCER ESTADO:

¿Quién se atreverá a negar que el Tercer Estado tiene todo lo necesario para formar una nación completa? Es como un hombre fuerte y robusto con un brazo aún encadenado. Si se suprimiese el orden privilegiado, la nación no sería por ello algo menos, sino más bien algo más.

En resumen, pues: ¿qué es el Tercer Estado? Todo, pero un todo atado y oprimido. ¿Qué sería sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede funcionar sin él, pero todo funcionaría infinitamente mejor sin los demás. No basta con demostrar que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación no pueden hacer otra cosa que debilitarla y perjudicarla; hay que demostrar además que el orden nobiliario no tiene lugar alguno en la organización social: puede ser una carga para la nación pero no puede en modo alguno formar parte de ella.

Efectivamente, no hay manera de encontrar un lugar donde situar la casta de los nobles entre todas las partes elementales de una nación. Ya sé que hay individuos, en número demasiado crecido, a los que las enfermedades, la incapacidad, una pereza incurable o el torrente desatado de las malas costumbres hacen extraños a los trabajos de la sociedad. En todas partes, y sobre todo en los grandes Estados, la excepción y el abuso crecen junto a la regla. Pero se convendrá en que cuantos menos abusos haya, mejor ordenado estará el Estado.

El más desorganizado de todos sería aquel en el que no sólo los particulares aislados sino una clase entera de ciudadanos cifrase su gloria en permanecer inmóvil en medio del movimiento general y en cambio supiese consumir la mejor parte del producto sin haber concurrido en nada a hacerlo nacer. Una clase así queda por sí misma al margen de la nación, a causa de su holgazanería.

Pues el orden nobiliario no queda menos al margen, aun estando en medio de nosotros, por sus prerrogativas civiles y públicas.

Porque, ¿qué es una nación? Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley común y que son representados por la misma legislatura.

Y, ¿acaso no es demasiado cierto que el orden nobiliario tiene privilegios, dispensas e incluso derechos separados del cuerpo de los ciudadanos? Por ahí se sale del orden común de la ley común. Incluso sus derechos civiles hacen de él un pueblo aparte dentro de la gran nación. Es, verdaderamente, imperíum in imperio.

E. J. SlEYÉS: ¿Qué es el Tercer Estado?

INTERESANTES COMENTARIOS ANTES DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA:

FUENTE 1: “Suplicamos humildemente a Su Majestad que ordene la supresión de todos los privilegios que tienen las propiedades señoriales […]; y que las imposiciones de toda naturaleza, reales, provinciales, diocesanas y municipales sean soportadas por todas las propiedades indistintamente. Que el tercer estado tenga el mismo número de representantes que los otros dos órganos reunidos del clero y la nobleza; y que se delibere no por orden sino por cabeza de deliberantes.
Que la libertad personal es inviolable y que ningún ciudadano puede ser privado de su libertad excepto mediante un juicio justo y según las leyes en los tribunales ordinarios.
Que la reunión periódica de los Estados Generales es derecho de la Nación y deberá ser en el futuro el sistema permanente de administración del reino. Se arbitrará una fórmula para establecer y recordar continuamente que la ley ha sido proclamada y cada tributo ha sido impuesto por voluntad o con el consentimiento de la Nación.”

(Cuadernos de quejas y súplicas de varías ciudades francesas, 1789).


FUENTE 2. “Lo deuda del Estado, ya inmensa a mi advenimiento al trono, se ha acrecentado todavía más bajo mi reinado: una guerra dispendiosa, pero honorable, ha sido la causa; la elevación de los impuestos ha sido la consecuencia necesaria y ha hecho más notoria su desigual repartición.

Una inquietud general, un deseo exagerado de innovaciones, se han adueñado de los espíritus (por eso debemos) apresurarnos a contenerlas en una reunión de entendimientos sabios y moderados, Y con esta esperanza, señores, los he reunido, y veo con agrado que mi confianza se ha visto justificada por la disposición que los dos primeros órdenes han mostrado en renunciar a sus privilegios económicos. La esperanza que he concebido de ver a todos los órdenes concurrir conmigo al bien general del Estado, no se verá defraudada, […]”

(Discurso pronunciado por el rey Luis XVI en la apertura de los Estados Generales, 1789).

Fuente 3. “El rey quiere que la antigua distinción en tres órdenes del Estado se conserve íntegramente, como algo especialmente ligado a la constitución de su reino.” (artículo 1).

“Todas las propiedades, sin excepción, serán permanentemente respetadas y Su Majestad comprende expresamente bajo el nombre de propiedades, diezmos, censos, rentas, derechos y deberes feudales y señoriales, y en general todos los derechos y prerrogativas útiles u honoríficas ligadas a las tierras o a los feudos o bien pertenecientes a las personas.” (artículo 12).

(Declaración de intenciones del rey, sesión de Estados Generales, 23-6-1789).

Fuente 4. “Esto asamblea, que parece más una horda de salvajes que una reunión de hombres educados, efectúa una subversión general. ¿Y precisamente en este momento de delirio nos identificaremos por primera vez con los franceses? ¿No deberíamos más bien, aprovechando la impotencia moral y física de esta nación ingrata, cuyos esfuerzos se han dirigido a suprimir nuestros privilegios, deshacer todos nuestros vínculos con ella?”

(Panfleto anónimo que circuló en Bretaña, 30-10-1790).

Tifon en Filipinas

Filipinas es una nación insular formada por 7.107 islas e islotes, de los cuales unos 730 están habitados y 462 tienen una extensión superior a los 2,5 km. Está situada entre el mar de China meridional y el océano Pacífico.

Forma parte del cinturón de fuego del Pacífico. Luzón y Mindanao, las dos islas principales, concentran dos terceras partes de la población.

Numerosas cadenas montañosas de tipo volcánico corren de norte a sur hasta Borneo y las Célebes. En Mindanao se encuentra el monte Apo (2.954 m), que constituye la máxima altura del país. Los terremotos y las inundaciones son frecuentes en la región.

Los ríos principales son el Cagayan, el Grande de Mindanao y el Pasig, que corre por Manila. Hay lagos y lagunas repartidas, como la laguna de Bay, al sur de Manila. Clima: tropical en la mayor parte de la región; se presentan vientos monzones en el noreste, desde noviembre hasta abril; y en el suroeste, de mayo a octubre.

INFORMACIÓN SOBRE EL PAÍS

NOMBRE OFICIAL: República de las Filipinas
CAPITAL: Manila
ÁREA (Km2): 300.000
POBLACIÓN (HAB.): 101.833.938 (jul. de 2011)
PUERTOS: Batangas, Cagayan de Oro, Cebú, Davao, Dagupan, lligan, Manila
DIVISIÓN POLÍTICA: 80 provincias y 120 ciudades menores
UNIDAD MONETARIA: peso filipino
FIESTA NACIONAL:12 de junio, Día de la Independencia
 
ECONOMÍA:
Tasa de inflación (%):3,8 (2010)
Crecimiento del PIB (%): 7,3(2010)
Desempleo (%): 7,3(2010)
Industria: ensamblaje de productos electrónicos, productos farmacéuticos, químicos y de madera y pesca
Agricultura: azúcar, coco, arroz, maíz, plátano y pina.
Ganadería: porcinos y caprinos.
 
SOCIEDAD:
Ciudades principales (hab.): Manila, 11’248.470; Davao, 1’626.977; Cebú, 830.962; Bacolod, 486.541 (2010)
Religión (%): católicos romanos, 81; musulmanes, 5; evangélicos
Crecimiento demográfico (tasa media) (%): 1,90 (2011)»
Densidad (hab./km2) 339,44(2011)
Fecundidad (número de hijos por mujer): 3,19 (2011)
Esperanza de vida (años): hombres, 68,72; mujeres, 74,74 (2011)
Tasa de natalidad: 25,34 nacimientos por 1.000 hab. (2011)
Mortalidad infantil: 19,34 muertes por 1.000 nacimientos (2011)
Índice de Desarrollo Humano (entre O y 1): 0,638 (2010)
Acceso a fuentes de agua potable (%): 93 (2010)

HISTORIA POLÍTICA DE FILIPINAS: HISTORIA
El archipiélago de Filipinas fue conquistado por España un 1564, país que introdujo el catolicismo y lo convirtió en la religión predominante. España vende en 1898 Filipinas a EE.UU por 20 millones de dólares. A partir de 1935 comienza su etapa de autonomía, siendo el primer presidente Manuel Quezón.

Filipinas estuvo ocupada por Japón durante la Segunda Guerra Mundial. La nación obtuvo su independencia en 1946, pero EE. UU. mantuvo sus bases militares en este territorio. Por su parte, los comunistas, que ya habían combatido a los japoneses, mantuvieron la lucha contra el Gobierno hasta 1953, cuando finalmente se rindieron.

En 1965, Ferdinand Marcos ganó la Presidencia. Durante su gestión mejoró la economía, pero en 1972 declaró la ley marcial, que es un estado de excepción en el que prevalece el mandato de los militares. Varios senadores, movidos por Benigno Aquino, miembro destacado del Partido Liberal de Filipinas, organizaron la oposición, en tanto que los comunistas promovieron una revolución desde las islas del sur.

En 1983, Aquino, quien había sido condenado a muerte por el dictador Marcos, regresó del exilio, pero fue asesinado al llegar al aeropuerto de Manila. El Ejército Popular Nuevo (EPN) se tomó el país en 1985.

El movimiento popular se unió tras la figura de la viuda de Aquino, Corazón Aquino, quien prometió concretar el sueño de su esposo de llegar al poder. Luego del asesinato de Aquino, EE. UU. retiró el apoyo a Marcos y se lo brindó a la viuda de aquel. En 1986, el dictador Marcos y su esposa huyeron a Hawai. Corazón Aquino asumió la Presidencia y proclamó una Constitución provisional, que rige hasta estos días, con algunas modificaciones.

FENÓMENO METEOROLÓGICO CATASTRÓFICO:

Los ciclones más peligrosos y destructivos son los huracanes, llamados tifones en Asia. Se trata de grandes tormentas, que afectan a toda la troposfera, con bandas de nubes que provocan lluvias, organizadas en espiral. Los vientos en su parte baja se mueven en el sentido contrario de las agujas del reloj, mientras que en la parte alta se desplazan al revés, en sentido horario.

Los huracanes y tifones se forman a partir de perturbaciones preexistentes, en los trópicos, y siempre sobre los océanos. Evolucionan a partir de perturbaciones mucho más leves que aparecen cada tres o cuatro días sobre las aguas cercanas al ecuador, y necesitan que la temperatura a nivel de! mar sea elevada y que en los niveles altos de la atmósfera soplen vientos suaves, que no cambien bruscamente de velocidad ni dirección.

Cuando se dan estas condiciones, los meteorólogos saben que es posible que se produzca un ciclón tropical que podría evolucionar hasta un huracán.


Otros fenómenos que pueden ser muy destructivos son los tornados, ciclones pequeños y de vida muy corta (unas horas). En ellos se producen torbellinos de aire con vientos que pueden superar los 500 Km./h.

El tifón ‘Haiyan’, uno de los más fuertes de la historia de Filipinas, ha cambiado radicalmente el paisaje de la costa de algunas islas del archipiélago, donde se calcula que ha causado más de 10.000 muertes y ha dejado un paisaje de destrucción total y en completa desesperación a los afectados.

La ciudad de Tacloban, hasta la fecha la más afectada del país, en la provincia oriental de Leyte, fue de las primeras que golpeó ‘Haiyan’, denominado Yolanda en Filipinas, con ráfagas de viento de hasta 315 kilómetros por hora en la mañana del pasado viernes.

Antes de la llegada del tifón, varias ONG se desplazaron a la zona, puesto que los expertos preveían que Leyte sería muy afectada por el tifón, pero poco pudieron hacer para ayudar a los 218.000 habitantes de Tacloban durante las más de seis horas que la tormenta azotó la ciudad.

Además de enfrentarse a vientos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora y una incesante tromba de agua, Tacloban tuvo que soportar una subida del nivel de la marea de más de dos metros.

Ver: Terremotos Históricos

Terremotos Mas Importantes de Argentina

Desequilibrios Ecologicos Accion del Hombre Catastrofes Naturales

Catástrofes Por Los Desequilibrios Ecológicos

Inundaciones   –  Sequías  –  Huracanes  –  Olas de Frío  –  Terremotos  Olas de Calor  –  Tormentas de ArenaIncendiosVolcanes

La relación del hombre con la Tierra ha experimentado un cambio a raíz del repentino poder de nuestra civilización para incidir en el ecosistema global y no sólo en un área particular y específica del mismo. Todos sabemos, desde luego, que la civilización humana siempre ha influido en el medio ambiente.

Baste decir a modo de ejemplo que incluso los hombres prehistóricos quemaban a veces amplias zonas intencionadamente en busca de alimentos. Actualmente, hemos remodelado una considerable parte de la superficie del planeta, cubriéndola de hormigón en las ciudades y transformando el bosque en arrozales, trigales o pastos.

Pero estos cambios, que a primera vista podrían parecer importantes, han resultado ser, hasta ahora, factores más bien triviales para el ecosistema global. De hecho, hasta nuestros días, siempre se supuso que nada de cuanto hiciéramos o pudiéramos hacer afectaría de manera prolongada al medio ambiente global. Es precisamente esta suposición la que debemos descartar hoy a fin de meditar en términos estratégicos sobre nuestra nueva relación con el planeta.

Actualmente, la civilización es la causa principal de los cambios que se suceden en el medio ambiente global.

Nuestro siglo ha sido testigo de cambios decisivos en dos factores clave que definen la realidad física de nuestra relación con la Tierra: un súbito e inquietante aumento de la población humana, que crece a razón de la totalidad del censo chino cada diez años, y el repentino aceleramiento de la revolución científica y tecnológica, que ha llevado nuestro poder de transformación del mundo a niveles casi inimaginables; hoy somos capaces de quemar, recortar, cavar, desplazar y remodelar como nunca la materia física de que se compone el planeta.

El crecimiento demográfico es a la vez una de las causas del cambio de relación y un claro indicio de la imprevisible magnitud de este cambio, sobre todo en términos históricos. Desde que aparecieron los primeros humanos modernos, hace 200.000 años, hasta los tiempos de Julio César, jamás había habido más de 250 millones de personas sobre la faz del planeta. Mil quinientos años después, cuando Cristóbal Colón zarpó hacia el Nuevo Mundo, la población mundial rondaba los 500 millones. En 1776, año en que Thomas Jefferson redactó la Declaración de Independencia de listados Unidos, la cifra se había duplicado nuevamente: ya éramos 1.000 millones. Hacia mediados de este siglo, justo después de la II Guerra Mundial, superábamos los 2.000 millones.

En otras palabras, desde los albores de la humanidad hasta 1945 tuvieron que sucederse más de diez mil generaciones para llegar a los dos mil millones de personas. Hoy en día, en el transcurso de una sola vida  la población humana habrá pasado de dos mil a nueve mil millones, previsión cuyo ecuador ya ha sido superado con creces.

Las magnitudes del tiempo implicadas entre el origen de nuestro planeta hasta hoy son tan abrumadoras que fácilmente pueden distorsionar nuestras perspectivas. Se las debe reducir a términos más simples. Si comprimimos el tiempo geológico de miles de millones de años a un período de más fácil captación, por ejemplo un siglo, podemos pensar en nuestro planeta como un jardín cuya realización insumió cien años. Noventa y dos años, para ser precisos, si tomamos la formación del sistema solar hace 4.600 millones de años como el nacimiento del planeta y convenimos que un año de nuestra escala representa 50 millones de años.

Los dinosaurios y los grandes reptiles surgieron hace sólo dos años y debería pasar más de un año y once meses antes de que aparecieran en el jardín nuestros primeros antepasados reconociblemente humanos, el Homo habilis, simios parecidos al hombre. Seguiría la primera de las recientes eras glaciales —unas dos semanas atrás— desplazando los bosques y las formas de vida de las regiones en tomo de los polos de la Tierra y produciendo cambios en la distribución y en la composición aun de los bosques tropicales. Fue sólo durante y después del último de esos períodos glaciales, dentro de los últimos 50.000 años —u ocho horas en el tiempo del jardín— que el hombre moderno, el Homo sapiens, se propagó por el planeta, llegando a Australasia y a las Américas. El jardín de la Tierra ha sido emparejado y regado por los elementos por noventa y dos años, nosotros hemos estado en él por menos de un día.

Para el momento en que llegamos, el jardín era un lugar de gran magnificencia. La flora y la fauna habían surgido en una variedad maravillosa, impresionante y exquisitamente entrelazada. La humanidad es el bebé de la familia, el recién llegado al jardín de la Tierra. Pero ya hemos hecho más qué cualquier otra especie para cambiar el antiguo jardín para bien y para mal.Desarrollamos habilidades agrícolas durante las últimas horas y agrandamos mucho la capacidad del jardín para sustentar la vida. Y en el curso de los últimos cinco minutos iniciamos nuestra revolución industrial, un proceso de cambio que sería maravillosamente creativo e increíblemente destructivo a la vez.

Desarrollamos grandes civilizaciones en la Mesopotamia. en Egipto, en China y en el valle del Indo, en las Américas, en Grecia y en Roma y, luego, en Europa. Nuestros antiguos centros de instrucción produjeron nuestros primeros filósofos, nuestros primeros científicos. Demostramos gran coraje y aptitud para explorar el planeta y entender su totalidad. En tiempos más recientes, nuestra ciencia y nuestra tecnología han hecho rápidos avances en campos tan variados como la agricultura, la medicina, las comunicaciones y la electrónica. El ritmo ha sido increíble, desconcertante. No pasó tanto tiempo desde que Gutenberg inició la imprenta con tipos móviles, Slephenson construyó la locomotora de vapor y Alexander Graham Bell inventó el teléfono. Pero ellos son antiguos ahora, como la imprenta revolucionada por las computadoras y el láser, la locomotora reemplazada por los cohetes del viaje espacial y el teléfono por cable superado por los satélites y los cables de fibra óptica. Y seguimos avanzando, impulsados cuesta arriba cada vez más rápidamente por la ciencia y la tecnología.

Pero ha habido un lado negativo del progreso. En el comienzo, mientras nos adaptábamos al medio ambiente, aprendimos a vivir en armonía con la naturaleza. Algunos siguen viviendo hoy en armonía, pero sólo unos pocos, pues el resto de la humanidad decidió someter y atacar la naturaleza  a su voluntad, con el solo objetivo de satisfacer sus necesidades, que en la gran mayoría de los casos son superfluas.

Nuestro ataque a la naturaleza fue impulsado por lo que se percibió como la virtud de la acumulación, y por largo tiempo lo excusamos como cruel inocencia, un efecto secundario tolerable del progreso. Pero se convirtió en una cultura del consumo y en una inexcusable amenaza a la supervivencia humana. La adaptación a los rigores de los elementos nos apartó gradualmente del objetivo de la armonía con la naturaleza, llevándonos a perseguir su dominio. Ya ni siquiera bastaba igualar los tantos con la naturaleza: debíamos subordinarla a las necesidades y aun más a los deseos de nuestra especie particular. En especial en este siglo nos hemos vuelto tan seguros de nuestro genio, tan confiados en nuestro dominio sobre el habitat, que en verdad hemos perdido conciencia de nosotros mismos como parte de la naturaleza. En las grandes ciudades del occidente industrializado la vida se caracteriza por el desplazamiento casi completo o la exclusión de lo natural por lo artificial.

Es cierto que nuestra ciencia, en muchas de sus formas —la antropología, la geología, la química, la biología, la astronomía, todos los senderos al pasado abiertos por nuestro genio—, confirma nuestra evolución dentro de la naturaleza y nuestra dependencia de la naturaleza en cuanto a nuestra existencia presente y a la supervivencia futura. Eso es lo que sabemos en nuestra mente. Pero cómo vivimos, el modo en que prosperamos o sólo sobrevivimos, lo que pensamos y hacemos (o no hacemos) sobre el futuro, deriva menos de la inteligencia que del deseo, en particular un impulso compulsivo a predominar y prosperar a toda costa.
El proceso de modernización ha creado en nosotros no sólo seguridad en cuanto al logro humano sino también una suposición de autosuficiencia con independencia del orden natural que la sostiene. Estamos simplemente orgullosos de haber “descubierto” el ADN, el código genético que es la clave de la vida. Pero qué rara vez reconocemos que antes de nosotros y de nuestros descubrimientos estaba el código mismo. El genio primordial estaba en la naturaleza. Mucho antes de convertimos en intérpretes de la naturaleza éramos creación de la naturaleza.

Existe otra cara opuesta del progreso humano: decididamente no ha sido progreso para la mayoría de los seres humanos. El progreso material del que tanto nos enorgullecemos sólo lo gozan unos pocos y, al menos en algunos respectos, a expensas de la mayoría. Si bien toda la humanidad se ha beneficiado en cierta medida, la prosperidad que es la esencia del progreso es el privilegio de un cuarto de la humanidad, que está consumiendo los recursos., del planeta de un modo inquietantemente egoísta.

Si debiéramos emplear unas pocas palabras para definir el mayor peligro para el medio ambiente, ellas podrían ser “riqueza y pobreza” o tal vez, más agudamente, “industrialización y subdesarrollo'”. Ambas son formulaciones mínimas, por supuesto.

Podríamos intentar una un poco más extensa: “consumo excesivo de recursos por parte de los ricos e intolerable miseria entre los pobres”. También eso es una expresión mínima.

Algunos de los efectos nocivos o desequilibrios ecológicos producidos por esta feroz carrera por la producción y ganancias materiales  son la lluvia acida, los gases invernadero, la capa de ozono, el calentamiento global, el cambio del clima, la elevación del nivel del mar, la extinción de las especies, la desertificación, los bosques en desaparición, la crisis de la madera combustible, los riesgos nucleares, los residuos peligrosos, la erosión del suelo, el deterioro urbano, la escasez del agua, el agotamiento de la provisión de peces, para mencionar sólo algunos de los problemas más prominentes.

Cuando la sociedad humana les preste atención a todos ellos corre el peligro de pasar por alto el cuadro más grande y el mensaje que transmite. Preferimos, tal vez subconscientemente, atender los síntomas y evitar las causas. Esta tendencia inevitablemente es más pronunciada entre aquellos que tienen tanto que el cambio siempre les parece amenazante que para aquellos que tienen tan poco que el cambio sólo puede mejorar las cosas. En esto residen las semillas del desacuerdo que podría perjudicar la acción global por la supervivencia.

El impacto humano sobre la biosfera lo que está produciendo tensión ambiental y poniendo en peligro la capacidad del planeta para sostener la vida. En esencia, ese impacto se causa mediante la energía y las materias primas que la gente usa o derrocha mundialmente. Si el uso fuera aun aproximadamente igual entre la gente, la medición del impacto humano sería una cuestión relativamente simple de resolver multiplicando la cantidad de energía y de materias primas que usa cada persona por el número de la población mundial. Pero no hay ninguna equivalencia en nuestro gasto de recursos.

La vasta mayoría, que es pobre, los usa sólo en forma mínima. Exactamente lo opuesto sucede entre los ricos, que son pródigos en su consumo. La energía, en especial el uso de combustibles fósiles, está en el núcleo mismo del asunto. Un cuarto de la población mundial, la mayor parte de la cual vive en los países industriales, da cuenta del 80 por ciento del consumo mundial de energía comercial. Los otros tres cuartos, que viven en su mayor parte en el mundo ni desarrollo, dan cuenta de sólo el 20 por ciento.

Fuente Consultada:
La Tierra en Juego de Algore
Nuestro Hogar, el Planeta Shridath Ramphal

Tierra del Fuego Ubicacion Relieve Poblacion Recursos Naturales Clima

Comparable por su dimensión con Tucumán, la isla Grande de la Tierra del Fuego es parte de una entidad mucho más amplia, que extiende la soberanía nacional hasta el Polo Sur. Un escenario tan vasto convoca una gran variedad de paisajes, accidentes geográficos y climas. Su crecimiento poblacional es tan intenso como las expectativas que la provincia despierta.

UBICACIÓN Y POBLACIÓN. La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur se encuentra en el extremo sur del país y comprende (res ámbitos territoriales distintos: el sector oriental de la isla Grande de la Tierra del Fuego y sus islas adyacentes; las islas argentinas del Atlántico Sur (entre otras, las Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur) y la Antártida Argentina, que comprende los archipiélagos de las Oreadas del Sur y las Shetland del Sur.

El número de habitantes de Tierra del Fuego, con exclusión de la Antártida y las Islas del Atlántico Sur, era de 5.029 en 1947 , de 27.358 en 1980, 69.369 en 1991,  y 126.000 en 2010,  lo que indica que, en casi medio siglo, la población se ha incrementado aceleradamente. Pero datos más recientes permitirían, incluso, estimar en 90.000 la población real. La tasa media anual de crecimiento es de 84,7 %. Un 42,8% de los habitantes reside en el departamento donde se encuentra la capital.  La densidad demográfica de toda la provincia es de 0,06 hab./km2, la tasa más baja de toda la Argentina, pero se transforma en 3,2 hab./Km2, si se excluye la Antártida e Isla del Atlántico Sur.

La tasa media anual de crecimiento es de 84,7 %. Un 42,8% de los habitantes reside en el departamento donde se encuentra la capital. La densidad demográfica de toda la provincia es de 0,06 hab./km2, la tasa más baja de toda la Argentina, pero se transforma en 3,2 hab./km2 si se excluyen, tal como hace el último censo de 1991, la Antártida e Islas del Atlántico Sur. El índice de masculinidad es de 112,2.

TERRITORIO NACIONAL. El proceso de provincialización llevado a cabo a partir de 1951 no alcanzó a Tierra del Fuego. Ya en 1943 se había decidido la creación de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego, cuyo gobierno sería ejercido por un oficial superior de la Armada. En 1948, el decreto 9.905 incluyó en la jurisdicción del gobernador fueguino a la Antártida Argentina. El 26 de junio de 1955 se promulgó la ley 14.408, que creó la provincia denominada Patagonia, pero su existencia fue efímera, ya que, al no dictarse su Constitución, no alcanzó a conformarse legalmente.

En 1957, el decreto-ley 2.191 estableció el territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur. Esta medida implicó asimismo la disolución de la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia y la recuperación de territorios y de autonomías para las provincias de Chubut y Santa Cruz. El ingreso de nuestro país al Tratado Antártico no modificó esta situación.

Durante el gobierno de Arturo Frondizi se otorgaron al territorio diversos privilegios, como la recaudación de diferentes impuestos: por ejemplo, el inmobiliario, el de sellos y el referido a la transmisión gratuita de bienes. Además, se le concedió la categoría de provincia en malcría de regalías petroleras.


Un grupo de indios alakalufes en un testimonio fotográfico de 1890. Estos aborígenes, al igual que los yamanas, eran conocidos también como los «canoeros magúllameos». Antiguamente, se internaban en el mar con sus canoas fabricadas con corteza de haya obtenida de los bosques de las islas y en ellas viajaba todo el grupo familiar, en busca de su principal súmenlo: los productos del mar.

LA PROVINCIALIZACIÓN. En 1986 se inició el complejo proceso que, con marchas y contramarchas, culminaría con la provincialización. Ese año, el gobierno de Raúl Alfonsín propuso al Congreso dar el status de provincia a «el territorio que comprende la parte oriental de la isla Grande de la Tierra del Fuego e islas de los Estados y Año Nuevo, conforme los límites establecidos por el Estado nacional con la República de Chile».

La observación de «desprolijidades» con respecto a las islas Malvinas y a la Antártida-Argentina en el proyecto, hizo que lucra devuelto. Un segundo proyecto declaró provincia «a la extensión del territorio nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, constituida por la parte oriental de la isla Grande, islas de los Estados y Año Nuevo y demás islas e islotes adyacentes a ellas».

El 26 de septiembre de 1986, Diputados aprobó por mayoría la provincialización, especificando que «el territorio del sector antártico argentino, comprendido entre los meridianos 25° y 74° oeste y el paralelo 60° sur, las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sandwich del Sur mantendrán su actual estado de territorio nacional», hasta tanto «se den las condiciones de asunción libre y plena del poder constituyente, recuperación, ocupación efectiva, repoblación y ejercicio indiscutido para la Argentina de la soberanía nacional».

La Cámara de Senadores recién trató el proyecto de Diputados en sus sesiones del 15 y 21 de septiembre de 1988. Allí se observaron dos tendencias: los senadores oficialistas, pertenecientes a la Unión Cívica Radical, propiciaron el diseño de una «provincia chica», mientras que la oposición, del Partido Justicialista, se manifestó en favor de una «provincia grande».

Con grandes modificaciones, el proyecto volvió a la Cámara de Diputados, que recién lo trató en las sesiones ordinarias del 25 y 26 de abril de 1990. El texto aprobado (ley 23.775) fue elevado al Poder Ejecutivo, quien lo vetó parcialmente, dado que los límites fijados «podrían generar involuntariamente interpretaciones de terceros estados que no responden a las posiciones sostenidas en la materia por nuestro país». Entre sucesivos cruces de enmiendas y nuevas redacciones del proyecto, se reunió en Ushuaia la convención constituyente encargada de redactar y aprobar la Constitución para la nueva provincia.

El texto fue jurado el 1° de junio de 1991 y, en el mismo, la nueva provincia, con capital en Ushuaia, se declaro integrante de la Región Patagónica y decidida ;i o i ordinar «su política, planes y gestiones con las provincias de la región y el Estado nacional».

RELIEVE, HIDROGRAFÍA Y CLIMA.
Dada la extensión y complejidad de esta provincia, conviene abordarla a través de las distintas regiones que la integran.

Isla Grande de la Tierra del Fuego. Comprende la parte oriental de la isla Grande de la Tierra del Fuego. Limita al este y al sur con el mar Argentino, abierto al océano Atlántico, y se encuentra separada de diversas islas chilenas por el canal de Beagle. El relieve presenta mesetas de poca elevación ;al norte y en el centro. La prolongación de los Andes Patagónicos hacia el sur configura un relieve montañoso. Los ríos son cortos y caudalosos. El clima, con inviernos muy cuidos, es sumamente frío. Las precipitaciones abundan hacia el sur, que es la zona más boscosa. En la franja septentrional predomina la vegetación esteparia, con numerosos pastos.

Antártida Argentina. Si se contabiliza el conjunto de tierras, hielo y aguas incluidos en el sector antártico argentino, delimitado por el paralelo 60° (latitud sur) y los meridianos 25° y 74° (longitud oeste), la superficie total supera los 5 millones de Km. Sin embargo, las tierras emergidas y las capas de hielo que cubren el basamento geológico de la Antártida Argentina suman un total de 954.187 km2.

En la alargada Península Antártica, recorrida por una cadena de montañas que es una prolongación de los relieves sudamericanos, se destaca el monte Coman, de 3.657 m de altura. Al sur de las barreras de hielos Ronne y Filchnerse encuentra la Tierra de Edith Ronne, accidentada por el macizo Armada Argentina, donde sobresale el monte Chiriguano, de 3.660 m: por la. cordillera Diamante y, más al interior, por la Meseta Polar.

Entre las islas pertenecientes a la Antártida Argentina se encuentran las Orcadas del Sur, las Shetland del Sur, el archipiélago de Palmer, el archipiélago Biscoe, la isla Belgrano, la isla Alejandro I y la isla Berkner, que se encuentra dentro de la banquisa permanente. Las Orcadas del Sur es un archipiélago situado un poco más al sur de los 60° de latitud sur que, en su mayor parte, permanece cubierto por hielo y glaciares. Entre las diversas islas del archipiélago cabe mencionar Coronación, Signy, Powell y Laurie.

En esta última está emplazado, desde 1904, un observa torio meteorológico: el asentamiento anlánieo argentino y mundial más antiguo. También las islas Shetland del Sur constituyen un archipiélago, situado al norte de la Tierra de Sao Martín, en la Península Antártica. En las islas 25 do Mayo y Decepción funcionan sendas bases argentina.

Islas del Atlántico Sur. Comprenden las isla:. Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur. Las islas Malvinas son la Malvina del Este o Soledad y la Malvina del Oeste o Gran Malvina, más unos 100 pequeños islotes. La;. Georgias del Sur son un archipiélago integrado por la isla de San Pedro, situada entre los 54″ y los 55° de latitud sur, y numerosos islotes. Las Sandwich del Sur son un pequeño rosario de islas que se extiende entre los 56° y los 59″ de latitud sur; de naturaleza volcánica, algunas de ella presentan emanaciones sulfurosas. El rigor del clima, con los hielos invernales que las circundan, las vuelve prácticamente inhabitables.

GANADERÍA. La actividad económica de la provincia se concentra en la isla Grande de la Tierra del Fuego y uno de sus pilares más sólidos es la ganadería. Ésta se desarrolló apoyada en la rápida distribución de las tierras fiscales puesta en práctica a fines del siglo pasado, medida que contribuyó a valorizar vastas superficies con el pastoreo de los ovinos, con predominio de la raza Corriedale.

En general, la ganadería zonal no difiere en sus formas de los sectores subhúmedos del resto de la Patagonia. De carácter extensivo y mono-productor, con planteles de buena calidad, la densidad en la estepa a veces es cercana a un ovino por hectárea. La lana «sucia» (Corriedale) constituye el principal objetivo de crianza, además de la comercialización de carnes para frigorífico, para matadero (consumo local) y, por supuesto, la venta de cueros. La unidad productiva por excelencia es la estancia, que se puede clasificar en «grande», por lo general situada en la estepa, y «chica».

La primera suele ser propiedad de una sociedad anónima, con radicación extrarregional. En sus dominios existe una estructura administrativa y productiva autónoma, que incluye desde el administrador hasta el peón ovejero y los puesteros. El centro es el casco, cuyo eje es una vivienda principal, más una serie de edificios complementarios, desde caballerizas hasta invernáculos.

En las proximidades están el garaje, las oficinas, la herrería, la carpintería, la panadería, la veterinaria y diversos galpones. La esquila se hace en un galpón con una capacidad operativa que puede llegar a 5.000 ovejas, como en la estancia «María Behety», que tiene el galpón de esquila más grande del mundo. La estancia «chica» cuenta con un manejo familiar directo de los propietarios y un galpón de esquila cuya capacidad no supera los 1.000 animales.

En la actualidad, existe una diversificación progresiva y gradual de la actividad agropecuaria fueguina, que incluye cambios en la calidad de vida de sus pobladores (energía, vehículos, caminos, televisión, etc.). También han aumentado los usos no rurales del suelo, en especial por la explotación de gas y petróleo. Por otra parte, mientras en algunos campos de la estepa han aparecido varios focos erosivos como resultado del sobre pastoreo, también se observa una progresiva escasez, de mano de obra calificada con conocimiento y tradición rural.

La oferta de trabajo urbano y la estructura productiva basada en el empleo del varón sin su familia constituyen factores que se conjugan para que ello ocurra. También cabe señalar la presencia cada ve/, mayor de vacunos, motivada por el incremento de la población habituada al consumo de ese tipo de carne.

A LOS POCOS DÍAS… El 15 de enero de 1833, la goleta Sarandí arribó al puerto de Buenos Aires. Traía la mala nueva de la ocupación de las islas Malvinas por parte de la fragata británica Clio. Informadas las autoridades argentinas, el ministro argentino Vicente Maza formuló las reclamaciones del caso ante el encargado de negocios inglés. Éste no respondió más que con un acuse de recibo y una breve declaración, en la que manifestaba no estar al tanto de los acontecimientos denunciados. Los diarios de la época reflejaron de forma inmediata la gravedad de lo sucedido.

Seis días más tarde, exactamente el 21 de enero, La Gaceta Mercantil daba cabida a la primera «respuesta literaria», titulada «Malvinas y los ingleses». Era un poema. Lo firmaba un anónimo «SSS. Un Porteño», quien había encabezado su indignada composición con las siguientes líneas: «Sr. Editor de la G.M. Ud. que ha defendido con tanto interés los derechos de nuestra cara patria, creo que no me negará un lugarcito en sus apreciables columnas a los siguientes versos».

En 1952, el historiador Ricardo Caillet Bois recuperó un curioso testimonio, el del ciudadano inglés John Bull, residente en Buenos Aires, que en esos días de enero de 1833 envió a La Gacela Mercantil, la siguiente carta: «El reciente suceso acaecido en Malvinas ha suministrado un fecundo lema para los aficionados a escribir en los periódicos. Yo de ningún modo pretendo reprobar el desalojo que se permite el patriotismo cuando se cree vulnerado el honor nacional; pero sin resentirme por lo que a mí toca individualmente, considero que los ingleses somos injustamente el blanco de una crítica extremadamente mordaz. ¿Qué culpa puede racionalmente atribuirse a nosotros por el hecho ejecutado por la Clío?».

Y terminaba: «Persuádanse, pues, los argentinos, que en el mismo seno del parlamento inglés encontrarán los más celosos defensores de sus derechos, y que una vez esclarecidos éstos a satisfacción del pueblo, ningún ministerio tendrá bastante poder para usurparlos».

Lamentablemente, John Bull se equivocó. Hoy en día continúa la anómala situación, más allá de reclamaciones diplomáticas y trágicos acontecimientos. Y son muchos los escritores y artistas argentinos que, desde que ocurriera la nefasta acción de la fragata Clío, han registrado en su obra la ocupación de las islas Malvinas.

Principales producciones
Hidrocarburos: La obtención de petróleo y gas es la actividad de mayor importancia en la provincia; se realiza en los yacimientos del norte de la isla Grande. El petróleo obtenido (3% del total nacional) se traslada en buques hacia las destilerías de otras provincias. El gas obtenido (11% del total nacional) se utiliza tanto para la exportación como para el mercado interno. Una parte se traslada por el gasoducto que desde San Sebastián atraviesa el estrecho de Magallanes y llega hasta Santa Cruz para conectarse con parte de la red de distribución de gas del país. Otra parte se exporta por gasoducto hacia Chile y otra se envía a una planta de procesamiento en el norte de la isla, donde se produce gas metano y propano.

Producción industrial: La producción industrial se desarrolló a partir de la década de 1970, con la puesta en vigencia de un régimen de promoción industrial, que otorgaba beneficios fiscales y aduaneros a las empresas que se instalaran en la provincia. Hubo períodos en los que se produjo un gran crecimiento en el número de fábricas localizadas y en la cantidad de mano de obra demandada. En los últimos años, la importancia del sector en estos dos ítemes tuvo grandes fluctuaciones, que dependieron del comportamiento del mercado interno. Los rubros industriales más destacados son la producción de electrodomésticos y de textiles.

Ganadería: La cría de ovejas es una actividad tradicional de la provincia. Las estancias ganaderas se localizan principalmente en el norte fueguino. La mayor parte del rodeo es de raza Corriedale, que se utiliza tanto para la obtención de carne como de lana. La época de esquila, es decir, del corte de la lana de las ovejas, es de septiembre a febrero.

Pesca: Los productos del mar obtenidos en Tierra del Fuego representan el 11% del total nacional. Se capturan principalmente merluza, abadejo y brotóla.

Turismo: Además de los atractivos de la Isla Grande, como los centros de deportes invernales y las áreas naturales protegidas, Ushuaia es muy visitada por turistas extranjeros que se dirigen a la Antártida.

Fuente: Ministerio de Economía, Agencia de Desarrollo e Inversiones (ADI), Buenos Aires, 2007.

CRONOLOGÍA DE TIERRA DEL FUEGO:
1520 Magallanes cruza el estrecho que llevaría su nombre.
1587 El corsario inglés Francis Drake reconoce la región.
1616 Los holandeses Jacobo Le Maire y Guillermo Shouten recorren la periferia de la isla Grande.
1786 El navegante español Manuel Pando realiza la primera circunnavegación del archipiélago fueguino en el término de 50 días.
1826 Expediciones científicas británicas de W. Parker King y de R. Fitz Roy.
1870 Thomas Bridge establece la Misión Anglicana en la bahía de Ushuaia.
1881 Tratado de límites con Chile. 1884 Fundación de Ushuaia y de la Gobernación de la Tierra del Fuego. Creación de un presidio militar en la isla de los Estados.
1886 Expedición de Ramón Lista.
1894 Incremento del ganado ovino, que en diez años pasa de 10.000 a 1.300.000 cabezas.
1896 Creación del presidio civil de Ushuaia.
1917 Implantación de los primeros frigoríficos en isla Grande.
1947 Se clausura el penal civil.
1948 Fundación de la Base Aérea naval.
1950 Se levanta la Base Naval en el antiguo penal.
1966 LADE inicia vuelos regulares: a Ushuaia y Río Grande.
1972 Ley de Promoción para el territorio fueguino.
1990 Provincialización de Tierra del Fuego.

TURISMO AUSTRAL:
Algunas fiestas provinciales
Festival Internacional de Ushuaia.
Abril, en Ushuaia.

Fiesta Nacional de la Noche Más Larga.
Junio, en Ushuaia.

Marcha blanca.
Agosto, en Ushuaia.

Semana de las colectividades. Octubre, en Río Grande.
Fiesta del Sol. Diciembre, en Ushuaia.

Algunos circuitos turísticos
Ushuaia y alrededores
Paisaje marítimo austral. Lagos, montañas y glaciares. Centros de esquí. Navegación. Turismo aventura. Vista de Ushuaia.

Circuitos Terrestres
Ushuaia; Tolhuin y Río Grande. Estancias Harberton y Mota
Visita a estancias. Parque Nacional. Vista de flora y fauna autóctona, Bahía Aguirre. Lago Escondido y Fagnano. Ferrocarril del fin del mundo. Museos. Estancias ovinas. Testimonios aborígenes. Gastronomía regional. Artesanías.

Turismo marítimo
Isla de Los Estados
Cruce del estrecho de Le Maire hasta la isla de los Estados. Faro del Fin del Mundo.

Antártida
Puerto de Ushuaia
Península Antártica. Cruceros en distintos tipos de barcos.

Fuente Consultada:
“Mi País, Argentina” Todas Las Provincias – Todos Los Datos – Tierra del Fuego – Clarín

Batalla de la Vuelta de Obligado Resumen Antecedentes Francia Mansilla

El Combate de la Vuelta de Obligado se produjo el 20 de noviembre de 1845. El sitio se encuentra entre San Pedro y Ramallo, y allí estableció su puesto de combate el general Lucio Mansilla. Con el fin de detener el avance de los buques ingleses y franceses en el Río Paraná, tras desatarse el bloqueo anglo-francés. La batalla fue despareja y, a pesar del valor de nuestros patriotas y de las tres cadenas puestas a lo ancho del río, los invasores pasaron pero no lograron su objetivo y, finalmente, tendrán que desagraviar al pabellón nacional.

Juan Manuel de Rosas fue un político argentino, gobernador de Buenos Aires en los períodos 1829-1832 y 1835-1852. Amado por sus seguidores, y temido y odiado por sus opositores, quienes lo llamaron tirano y dictador. Lo cierto es que estuvo en el poder por más de 20 años, con facultades extraordinarias otorgadas por la legislatura provincial, tratando de ordenar el país contra la anarquía política.

En “Palabras de Historiador” de Felix Luna, el autor lo define como “el mas contradictorio, el mas controvertido y el que ha registrado mas polémicas y el que siempre será un personaje muy ambiguo, muy difícil de definir” (pag.72) 

LA VUELTA DE OBLIGADO: El sitio de Montevideo impulsado por Juan Manuel de Rosas tenía el objeto de combatir al jefe oriental Rivera y a los exiliados opositores. Atacados sus intereses comerciales en el Río de la Plata, Inglaterra y Francia apresaron la escuadra argentina del almirante Guillermo Brown y mantuvieron el propósito de remontar el Paraná para comerciar con el Paraguay. En la Vuelta de Obligado se extendió una triple cadena para cerrarles el paso y se dispusieron baterías frente al río. Luego de intensos combates, las naves anglofrancesas quebraron la línea de defensa argentina, pero no encontraron poblaciones que quisieran adquirir sus mercaderías.

1841 1842 1845 1846 1849 1850
Oribe derrota a
Rivera,
cuyo poder
queda
reducido a
Montevideo
Oribe, con
apoyo de
Rosas, sitia
Montevideo.
El gobierno
inglés
protesta
Inglaterra y
Francia
declaran
bloqueados
los puertos
de La
Confederación
Fracasan las
negociaciones
de un acuerdo
pacífico con las
potencias
extranjeras
El delegado
inglés firma un
tratado de paz
con la
Confederación
Francia,
mediante un
tratado similar,
da por
terminado el
bloqueo

ANTECEDENTES DE LA VUELTA DE OBLIGADO: Desde 1840 se había renovado en Inglaterra el interés por el comercio con América del Sur. Para la expansión de su actividad económica reclamaba la libre navegación de los ríos. Rosas no estaba dispuesto a aceptar esta exigencia. Al mantener el control de la navegación y de las recaudaciones aduaneras perseguía varios propósitos: engrosar el tesoro de la provincia; lograr el apoyo de los comerciantes porteños favorecidos por su política; ocasionar perjuicio a sus opositores de las provincias del litoral; ejercer presión económica sobre Paraguay para que éste terminara por incorporarse a la Confederación; influir sobre la política seguida por Uruguay y por Brasil.

A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la Banda Oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.

Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata —impuesta por su mediación con la creación, en 1826, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente—. Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata. Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los  mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacional

Cuando en 1843 Oribe inició el sitio de Montevideo, luego de haber derrotado a Rivera en Arroyo Grande, la flota argentina al mando de Brown inició el bloqueo por mar. La defensa de la ciudad quedó al mando del general Paz que formó legiones de extranjeros. El representante inglés Mandeville y el francés de Lurdemediaron para poner fin a esta situación. Rosas rechazó la mediación.

El comandante de la escuadra inglesa en el Atlántico actuó por su cuenta y desconoció el bloqueo. Florencio Várela partió a Europa en representación de Rivera y de la Comisión Argentina (unitarios) para gestionar la intervención armada anglofrancesa contra el gobernador de Buenos Aires.

En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.

Finalmente, el gobierno inglés también decidió intervenir con el objetivo de lograr la libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense según el tratado de 1828 frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista.

En 1845, Mandeville fue reemplazado por William Ouseley, quien no se entendió con Rosas y en setiembre declaró el bloqueo al río de la Plata. En abril de ese año, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires. El caudillo oriental Manuel Oribe —con el apoyo de Rosas— mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental.

Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo. A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas robaron a la escuadra argentina”: la capturaron y la obligaron a fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores.

Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica. En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso de las naves extranjeras.

Rosas nombra al general Lucio Norberto Mansilla, oficial de San Martín en Chacabuco, comandante interino de la División Norte. Con más patriotismo que recursos se propuso detener a los invasores en las barrancas de la Vuelta de Obligado, al norte de la localidad de San Pedro. De costa a costa del río Paraná ancló veinticuatro pontones atados con triple cadena y en tierra desplegó 2.200 soldados, con 35 piezas de artillería.

En noviembre se produjo un cruento combate en la Vuelta de Obligado, cuando la flota anglofrancesa intentó pasar rumbo al Paraguay con fines comerciales. La posición fue heroicamente defendida por Lucio Mansilla con cuatro baterías y barcos que unidos unos a otros con cadenas, obstruían el río, pero fue derrotado y no pudo evitar el paso de la flota enemiga. La disminución de las exportaciones afectó a los comerciantes británicos residentes en Buenos Aires, que reclamaron a Inglaterra la suspensión del bloqueo.

En la mañana del 20 de noviembre de 1845, el general Mansilla arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis!… Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

Con la última estrofa del Himno Nacional Argentino se abrió el fuego sobre el enemigo. La heroica lucha duró varias horas y a la caída del sol ingleses y franceses desembarcaron y se apoderaron de las baterías. La escuadra cortó las cadenas y siguió hacia el Norte. Murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de integrantes de la escuadra aliada.

En febrero de 1845, el comisionado brasileño ante las cortes de Londres y París —e vizconde de Abrantes— informó a la corte de Río de Janeiro los propósitos secretos de la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata. Según le había informado el ministro francés Guizot, los propósitos eran: 1) convertir a Montevideo en “factoría comercial para las potencias marítimas”; 2) obligar a la “libre navegación” del Plata y sus afluentes;3) independizar Entre Ríos y Corrientes “si sus habitantes lo quisiesen”; 4) fijar los límites del Estado Oriental, Paraguay y el Nuevo Estado de la Mesopotamia “con presindencia del Brasil”; 5) conservar el Estado de cosas en el resto de la Confederación “si Rosas accediera a la razón sin recurrir a las armas” o diese libertad de comercio. En caso contrario, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Buenos Aires un gobierno “que dé muestras de amistad hacia Europa”.


Fuente Consultadas:
Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vázquez
Grandes Protagonistas de la Historia Argentina Juan Manuel de Rosas

La sociedad en la epoca de Rosas Ambiente cultural etapa rosista Siglo XIX

El ambiente social  y cultural

La sociedad conservó las características del período hispánico. A los jefes militares y a los altos funcionarios resistas, así como también a los hacendados, comerciantes, sacerdotes, profesionales y las demás personas sometidas con mayor o menor sinceridad al régimen se los llamabagente decente”.

Se mantuvieron los tradicionales bailes, tertulias y saraos, en los cuales descollaba Manuelita, la hija de Rosas, la cual con su gentileza y generosidad atenuó más de una vez la severidad de su padre. La muerte de la esposa de Rosas, doña Encarnación, en octubre de 1838, motivó largas manifestaciones de pesar; la Mazorca llevó luto durante dos años, el mismo lapso que el gobernador. Los adictos de Rosas eran reclutados entre la clase humilde, cuyas quejas y pedidos atendía con diligencia, ya fuera en persona o por intermedio de sus parientes.

Casi todos los plateros, tornilleros y herreros tenían sus talleres en el barrio de la Concepción. La “clase decente” organizaba por turno fiestas parroquiales en honor de Rosas, y el retrato de éste era paseado por las calles con gran escolta de honor. Los negros, admiradores fanáticos de Rosas, ocupaban en su mayor parte la parroquia de Montserrat, conocida como “barrio del tambor, del mondongo y de la fidelidad”.

Los indios eran objeto de atenciones cuando concurrían a la cuidad para trocar cueros, piedras, plumas de avestruz y otros elementos por aguardiente, tabaco, adornos y telas de vistosos colores; el gobierno les hacía llegar, por intermedio de los pulperos de la campaña, ropa, azúcar, sal y reses, para lo cual invertía anualmente la apreciable suma de dos millones de pesos, aproximadamente.

En 1830 fue clausurado el Colegio de Ciencias Morales, “por no corresponder sus ventajas a las erogaciones causadas”; en su lugar funcionó años más ‘tarde el Colegio Republicano Federal, de carácter privado, cuyo director fue el jesuíta Majesté. En 1838 se suprimió del presupuesto la partida destinada a la Universidad, la cual en adelante se sostuvo con recursos propios. También se suprimieron en el mismo año, los sueldos de los maestros de la ciudad y de la campaña; en el decreto se aducía como causa la grave situación de las finanzas, afectadas por el bloqueo francés. La Casa de Expósitos y el Asilo de Huérfanos quedaron a cargo de la beneficencia privada. Tanto la entrada de libros como su publicación fueron sometidos a la censura. Sin embargo, el Colegio de Montserrat y la Universidad de Córdoba, en la misma época, siguieron en funciones alcanzando gran esplendor.

Además, Francisco Javier Muñiz realizó trabajos importantes sobre fósiles y enfermedades infecciosas y el escritor italiano Pedro de Ángelis, traído a nuestro país por Rivadavia, ordenó y publicó diversos documentos históricos.

El número de periódicos, que en 1833 alcanzaba a cuarenta y tres, en 1842 bajó a sólo tres: La Gaceta Mercantil, Diario de la Tarde y British Packet, este último escrito en inglés. En las letras floreció la poesía tendenciosa, anónima en gran parte, escrita para ensalzar a Rosas, su mujer y su hija, así como a los principales jefes y a la Federación.

IMAGENES DE LA ÉPOCA

La Sociedad en la Epoca de Rosas

La Sociedad Rosista

La Vida de Salón en la Época de Rosas

Fundación de Salta y Jujuy Historia Primeras Ciudades del Virreinato

Historia de la Fundación de Salta y Jujuy
Primeras Ciudades del Virreinato

En 1563 la región del Tucumán pasó a depender del virrey del Perú y, en lo judicial, de la audiencia de Charcas. De esta forma el Consejo de Indias dio por terminado el pleito de jurisdicciones generado años atrás entre el núcleo fundacional de Santiago de Chile y Lima. Las provincias del noroeste argentino quedaron reunidas en la Gobernación del Tucumán.

Dentro de esta concepción geopolítica y de la necesidad de contar con un contrafuerte defensivo para las caravanas mercantiles que transitaban la ruta Charcas-Lima, deben entenderse los distintos intentos de establecer fundaciones en los actuales valles de Lerma y de Jujuy durante la segunda mitad del siglo XVI. Hacia 1580 el tramo comprendido entre Tucumán y Potosí seguía sin poblar.

En estas circunstancias don Hernando de Lerma, recién electo gobernador del Tucumán, fundó en el valle de Salta el 16 de abril de 1582 la ciudad de San Felipe de Lerma, en honor al rey Felipe II, de quien había recibido su nombramiento. Los primeros pobladores a quienes don Hernando repartió mercedes y encomiendas fueron habitantes de Santiago del Estero, San Miguel y Córdoba.

A pesar de que la ciudad había quedado emplazada entre pueblos menos belicosos que los calchaquíes, los comienzos fueron difíciles. En parte se debe a Juan Ramírez de Velazco, sucesor de Lerma, la subsistencia de la nueva ciudad, que aseguró trayendo pobladores de La Plata, además de introducir ganado y formar estancias. Fue este gobernador quien volvió a dar impulso a los proyectos de poblar el valle de Jujuy, tarea que concretó el capitán Francisco de Argañaráz un Sábado Santo, 17 de abril de 1593.

cabildo de salta

El Cabildo de Salta

El emplazamiento, la actual capital de Jujuy, ya se ha visto, recibió el nombre de San Salvador de Velazco. Fueron estas fundaciones verdaderos oasis con poblados indígenas alrededor organizados en encomiendas de pastoreo y laboreo. Cuando se creó el Virreinato del Río de la Plata, Salta pasó a ser capital de la gobernación de Salta del Tucumán y comprendió las actuales provincias de Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero, además de una porción del Chaco Gualamba, la región occidental de las actuales Chaco y Formosa.

La guerra con las tribus de esta región perjudicó especialmente a los estancieros fronterizos, pero pasadas estas rebeliones hubo un mejoramiento general de la situación económica de la región debido al impulso dado al cultivo de caña de azúcar y de algodón, pero fundamentalmente por estar ambas ciudades en el camino a Potosí. Jujuy era el sitio donde las mercaderías eran cargadas a lomo de muía -unas 8000 cabezas anuales salían para Perú- y fue hasta 1778 la sede de las cajas matrices de la real hacienda, donde se depositaban los aportes fiscales de la gobernación.

Producidos los hechos de Mayo, ambas ciudades reconocieron a la Junta y fueron protagonistas de la guerra revolucionaria. En la misma plaza donde Argañaraz levantara el rollo fundacional, se juró la bandera tres siglos después, un 25 de mayo de 1812. Imposible olvidar el éxodo obligado de la población jujeña en el amanecer del 23 de agosto ante el avance realista que ocupó la ciudad casi seis meses.

La batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, fue una de las mas cruentas del ciclo de las guerras de la independencia y se desarrolló en las inmediaciones de la ciudad, hoy el Campo de la Cruz. Las tropas realistas se atrincheraron en el casco urbano hasta la rendición de su jefe Pío Tristán, que se produjo en el solar que hoy ocupa el Colegio Manuel Belgrano.

En 1814, por disposición del director supremo Gervasio Posadas, Salta adquirió su entidad provincial. Comprendía su territorio la actual provincia de Jujuy y el oeste de Chaco y Formosa. En 1816, llegó a tener salida al Pacífico por la voluntaria integración de la región de Atacama. Desde 1810 el  cabildo de San Salvador, como otros del virreinato, sostuvo el derecho de los jujeños a pedir la autonomía.

Los motivos de desavenencias se remontaban a los días de la colonia e incluían pleitos entre familias tradicionales por tierras y mercedes dada a los primeros pobladores salteños en el valle de Jujuy. Lo cierto fue que, recién cuando desapareció el peligro realista después de Ayacucho, Jujuy pudo encarar el camino hacía la separación como provincia autónoma. Pudo entonces manejar en provecho propio la difícil situación del gobernador de  Salta frente a los deseos hegemónicos del tucumano Alejandro Heredia en el noroeste.

En las primeras horas del 18 de noviembre de 1834, en la entonces Sala Municipal de San Salvador se votó por unanimidad la declaración de autonomía con respecto al gobernador de Salta.

Convinieron también que la acción debía ser confiada al teniente de gobernador, coronel José María Fascio, quien de acuerdo con los deseos de la mayoría reunida asumió el cargo de gobernador de la flamante provincia. El reconocimiento de la Legislatura de Salta recién tuvo lugar luego de un encuentro armado entre las tropas de Fascio y las salteñas. Un párrafo aparte merece José María Fascio.

De origen español, este militar se desempeñó al servicio de los jefes realistas en el Alto Perú entre 1816 y 1825 y protagonizó muchas de las numerosas Invasiones a las provincias de! noroeste. Al producirse la batalla de Ayacucho, se plegó a la causa patriota y se trasladó a Jujuy, donde tramitó la adopción de la ciudadanía argentina y donde se inició en la función pública hasta llegar a teniente de gobernador interino. Fue hasta mayo de 1836 el primer gobernador de la flamante provincia de Jujuy.

CRONOLOGÍA DE JUJUY:

1536 Diego de Almagro recorre la
actual Punajujeña. 1543 Diego de Rojas en Chicoana.
1561 Gregorio Castañeda funda la ciudad de Nieva.
1575 Pedro de Zarate funda San Francisco de Álava.
1593 El 19 de abril, Francisco de Argañaraz y Murguía funda San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy.
1630 Primer alzamiento calchaquí.
1657 Pedro Bohórquez encabeza una nueva rebelión calchaquí.
1756 Los jesuitas fundan la reducción de San Ignacio.
1781 La rebelión de Tupac Amaru se extiende a Jujuy.
1810 Primera invasión realista.
1812 Se produce el «éxodo jujeño». Pío Tristán entra en Jujuy. Seis meses después, el general Manuel Belgrano retoma la ciudad.
1814 Los realistas ocupan Jujuy. Hostigados por Quemes, los «godos» se retiran.
1834 El teniente coronel José Mana Fascio proclama la autonomía de Jujuy.
1856 Se instala la primera imprenta, donde se edita El orden, el primer periódico jujeño.
1862 Un terremoto sacude a San  Salvador de Jujuy.
1942 Se inicia la explotación de hierro en la mina Nueve de Octubre, en Zapla.
1945 Primera colada en Altos Hornos Zapla.
1969 Descubrimiento de petróleo en Caimancito.
1972 Comienza a funcionar la Universidad de Jujuy.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román