Funcionamiento De Un Alto Horno

La Liga Patriótica Represión a las Huelgas Obreras Grupo Armado

LA REPRESIÓN EN LAS HUELGAS OBRERAS EN EL GOBIERNO DE IRIGOYEN

La LIGA PATRIÓTICA estaba integrada por representantes de instituciones de élite y apoyada por el Ejército, la Iglesia y las clases media y alta, la agrupación ya participó en la represión de varias huelgas en todo el país.

ANTECEDENTES: Gobierno de Hipólito Irigoyen: Realizadas las primeras elecciones libres en 1916, de acuerdo con la Ley Sáenz Peña, triunfó la Unión Cívica Radical, llevando a la presidencia a Hipólito Yrigoyen (imagen), aunque el Partido Conservador, sostenido por los hacendados, obtuvo las gobernaciones de once de las catorce provincias y dominó por lo tanto la Cámara de Senadores.

Irigoyen

Desde el primer día de su gobierno, Yrigoyen fue blanco de una permanente, enconada, fogosa y durísima campaña, que se prolongó durante los seis años de su gobierno. Gran parte de la prensa, con La Nación a la cabeza, le atacaba continuamente. Pancho Uriburu en su diario La Mañana le puso el célebre mote de “Peludo” por su idiosincrasia misteriosa y su caparazón moral impenetrable. El periodista citado decía que daba órdenes desde su “cueva” de la calle Brasil como un “arisco peludo”. El presidente se mantuvo impertérrito sin que absolutamente nada lo desviase de sus propósitos. Adoptaba sus decisiones rodeado del más hermético sigilo, lo cual le valió otro apodo: “la esfinge”. Hablaba poco; casi nunca pronunció discursos.

El presidente siempre hablaba de la reparación institucional, lo que significaba que debían enmendarse y suprimirse pasados errores. Sobre esta base decretó la intervención a diecinueve provincias, menos a Santa Fe, gobernada por radicales. Había por entonces catorce provincias, lo que significa que algunas fueron intervenidas varias veces. Ordenó estas intervenciones estando en receso el Congreso.

Yrigoyen amaba al pueblo, de esto no hay dudas, y no es menos cierto que éste lo quería entrañablemente. Era un hombre que arrastraba multitudes; era un adalid taciturno, que hablaba poquísimo, pero sabía ser interpretado y conocía muy bien lo que deseaba el pueblo. La cuestión social, sin embargo, alcanzó durante su presidencia, profundos, singulares y terribles contornos. En 1916 hubo 80 huelgas y en 1919 se elevaron a 367 y a 206 en 1920.

El promedio del salario que era de $ 3,66 en 1916 subió a $ 6,75 al dejar el gobierno. Los conflictos obreros fueron continuos durante los seis años de su mandato, causados por la crisis mundial y el egoísmo patronal. Pero Yrigoyen dio órdenes precisas a la policía de intervenir por la fuerza lo menos posible. Antes del gobierno radical las fuerzas del orden desarrollaban una acción casi por entero favorable o parcial en cuanto a los patrones y violenta hacia los obreros.

A causa de la Gran Guerra faltaban en el país los artículos más esenciales. Hubo escasez de trabajo, aumento de la deuda pública y huelgas constantes. Agitadores marxistas y anarquistas manejaban a los gremios y desorientaban a los mismos trabajadores. Los bajos salarios, comparados con las estupendas ganancias de algunos, que como siempre sucede, se enriquecían, provocaron serios desórdenes.

Hubo un paró gigantesco de ferrocarriles en 1917 y uno de Correos en 1918. Una gran huelga portuaria se prolongó casi un año en 1921. Pero en enero de 1919 se produjo un movimiento obrero sumamente grave, la llamada “Semana Trágica“. La tarea de los agitadores provocó serios disturbios que alcanzó casi los contornos de una revolución social, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Rusia.

Una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena, donde hoy está la plaza Martín Fierro, provocó un tiroteo entre obreros y policías el 9 de enero. El jefe de policía llegó al lugar de los hechos para aquietar los ánimos y su automóvil fue incendiado. La exaltación era grandísima. Desde ese momento, los acontecimientos se desarrollaron muy rápidamente: cesó el tránsito en las calles, hubo toda clase de desmanes, la gente huía despavorida por las calles en busca de refugio.

Hubo muchos muertos y heridos. Las bajas fueron tan numerosas entre el 9 y el 1 6 de enero, que jamás se dio una noticia oficial al respecto. Se habló de miles de muertos. Aturdida la policía, aterrada la burguesía, paralizada por completo la economía, el general Luis Dellepiane, jefe de Campo de Mayo, dispuso ocupar la ciudad con tropas de todas las armas.

En pocos días, estas tropas anularon los focos de agitación y desorden. Ante el temor del accionar de los bolcheviques, como se les llamaba entonces, se formaron cuerpos de civiles armados de la Liga Patriótica que patrullaban las calles. Se atacaron barrios judíos y se realizaron verdaderos “pogroms”, Todo volvió a la normalidad y los obreros al trabajo; elementos disolventes y agitadores foráneos fueron deportados.

 

liga patriotica

Imagen de la Liga Patriótica,una organización armada que recorre las calle en apoyo a la policía contra el anarquismo y el movimiento obrero.

Una huelga en los talleres metalúrgicos Vasena condujo a choques entre los obreros y grupos armados a sueldo de la empresa. La policía intervino reprimiendo a los huelguistas y el enfrentamiento produjo varios muertos. Vastos sectores sindicales se solidarizaron con los trabajadores en conflicto y amplias zonas de la ciudad se convirtieron en campo de batalla entre las fuerzas del gobierno y los activistas obreros. Entre estos últimos ejercían poderosa influencia las doctrinas revolucionarias en boga en Europa desde las últimas décadas del siglo XIX (socialismo, anarquismo), que propugnaban un cambio profundo en la sociedad.

La situación del gobierno ante estos sucesos fue sumamente difícil. Grupos de jóvenes pertenecientes a los sectores desplazados por la reforma electoral se armaron y se unieron a las fuerzas de represión. Alegaban que el gobierno no procedía con la suficiente severidad. Estos grupos de choque civiles actuaron no sólo contra los huelguistas sino también contra personas ajenas a los sucesos, generalmente de origen extranjero.

La violencia desatada provocó la intervención del ejército; Yrigoyen designó gobernador militar de la ciudad al general Dellepiane. Esta intervención y las negociaciones entre el gobierno y dirigentes obreros pusieron fin a la dolorosa situación. Los conflictos obreros se prolongaron en nuevas huelgas en los años siguientes. En la Patagonia una huelga rural fue también reprimida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA DE DANIEL LVOVICH
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
La Liga Patriótica

Este año (1921) estuvo signado por la intensa participación de la Liga Patriótica Argentina en la represión del conflicto social a lo largo de todo el país. Entre mayo y junio la LPA, junto a la Asociación Nacional del Trabajo, hostigaron a los conductores de taxis y los portuarios de Buenos Aires en huelga y proveyeron a las empresas en conflicto brigadas de trabajadores destinados a suplir la actividad de los huelguistas.

En Las Palmas del Chaco Austral, una enorme empresa destinada a la producción de ganado, tanino y azúcar, brigadas de la LPA y la ANT actuaron violentamente desde el año pasado contra los trabajadores que recientemente habían logrado agremiarse y colaboraron con la policía en la represión de la huelga que terminó en junio de este año.

En enero miembros de la LPA de Villaguay, Entre Ríos, apalearon y entregaron como detenidos a la policía al secretario y a otros miembros de la Sociedad de Oficios Varios, que había declarado una huelga de peones rurales. El 11 de febrero el sindicato y el Centro Socialista de la localidad organizaron un acto para pedir la libertad de los detenidos, pero la manifestación fue interrumpida por el ataque de los miembros de la LPA, secundados por la policía. El enfrentamiento subsiguiente dejó como saldo varios muertos y heridos, casi todos trabajadores. El 1 de mayo, en Gualeguaychú (Entre Ríos), la irrupción de miembros de la LPA en el acto de la Fora dejó un saldo de al menos seis muertos y treinta heridos. En la provincia de Santa Cruz la Liga Patriótica se contó entre las fuerzas que presionaron al gobierno nacional para que envíe fuerzas del Ejército para reprimir la gran huelga rural de este año, y tuvo una participación activa en la matanza de más de mil huelguistas a manos de los militares.

¿Quiénes forman esta organización? La Liga Patriótica fue fundada en una reunión realizada en el Centro Naval el 20 de enero de 1919, como corolario de una serie de iniciativas desplegadas durante la “Semana Trágica” para dar expresión orgánica a los sectores más dispuestos a defender un orden social al que consideraban amenazado. Participaron de la reunión representantes del Círculo Militar y el Centro Naval, de varias instituciones de la élite (Círculo de Armas, Jockey Club, Yacht Club, Asociación de Damas Patricias) y en representación de la Iglesia monseñor De Andrea y monseñor Piaggio, resultando electo presidente provisional el almirante Domecq García, que en abril sería reemplazado en tal cargo por Manuel Caries.

La LPA se convirtió rápidamente en la principal organización contrarrevolucionaria argentina, logrando concitar el apoyo de las principales organizaciones patronales, de miembros de la Iglesia católica, el Ejército y de importantes sectores de las clases medias y altas urbanas y rurales, entre los que se cuentan incluso no pocos miembros de la Unión Cívica Radical. Gobernada por una Junta Central que en la práctica delega su autoridad en manos del presidente, la estructura organizativa básica de la Liga Patriótica son las brigadas (41 femeninas y 550 masculinas) extendidas a lo largo de todo el país en las que se desempeñan alrededor de 12 mil activistas.

Desde el punto de vista doctrinario, el lema de “Patria y Orden” sintetiza el ideario de la LPA, que se presenta como “guardián de la argentinidad” amenazada por los “sacudimientos anárquicos” que anuncian el intento de “imponer sus ideales funestos a la sociedad y el individuo”.

En los Estatutos de la Liga se afirma que el conflicto social en la Argentina es el resultado de haber “descuidado el problema moral”, entendiendo que la solución para tal problemática reside en estimular el amor a la Patria y en la colaboración con las autoridades en el mantenimiento del orden público. “Si hay fuerzas organizadas para la destrucción, sepamos oponerles fuerzas organizadas para el orden, la construcción, el progreso; si hay voces que se alzan contra la patria, hagamos que la escuela difunda sanamente el sentimiento nacional”.

La Liga se propuso el establecimiento de instituciones caritativas, escuelas para trabajadoras y aun de ciertas reformas sociales. Sin embargo, el objetivo primordial de la Liga, tal como se viene manifestando en sus prácticas, es “agruparse en organizaciones vecinales que cooperen a la acción represiva de todo movimiento anarquista”.

Por ello, las actividades más relevantes de la LPA son las destinadas a propagar su ideario y a combatir la acción sindical de los trabajadores urbanos y rurales y a las organizaciones políticas de izquierda. De tal modo, los esfuerzos liguistas se concentran por un lado en las tareas de propaganda y en la realización de eventos conmemorativos de las fechas patrias, además de orientar su actividad en pos de ganar para su causa a maestros y profesores, mientras es en la actividad antisindical y antiizquierdista donde la Liga muestra su carácter de institución de clase que despliega prácticas violentas a lo largo de todo el país.

Fuente:Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada:
Historia Argentina Fasc. N°59 Editorial Océano Grupo Clasa
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
HISTORIA UNIVERSAL Manual de Materias Editorial Visor
La Enciclopedia del Estudiante – La Historia Argentina Volumen 20 Santillana

El Azufre Caracteristicas y Propiedades Usos

El azufre es el elemento N° 16; como ya se explicó, ello significa que sus átomos poseen 16 electrones, equilibrados por otros tantos protones del núcleo. Los electrones del átomo de azufre forman 3 capas u órbitas: la primera se completa con 2 electrones, la segunda con 8 y la tercera también con 8, pero sólo contiene 6.

Por esta razón, el azufre es un elemento activo, que procura capturar los 2 electrones que le hacen falta o bien compartir los suyos con otro átomo, hasta lograr alcanzar su equilibrio.

El azufre se conoce desde la prehistoria; Lavoisier estableció, en 1777, su carácter de elemento simple. Se combina con la mayoría de los demás elementos. Si éstos poseen un exceso de electrones (como los metales), los apresa y forma uniones electrovalentes; si el otro elemento presenta una carencia de electrones (como los no-metales) ambos átomos comparten  algunos electrones periféricos y  forman

FUENTES NATURALES
El azufre nativo (sin combinar) se encuentra siempre en regiones donde hay o hubo actividad volcánica. Los mayores depósitos conocidos son, con mucho, los de Texas y Luisiana, en los Estados Unidos; también son importantes los de Japón, México y Sicilia, donde aún brota de los volcanes.

azufre natural

LOS TRES MÉTODOS DE OBTENCIÓN
El más importante es el procedimiento Frasch, que se emplea en los enormes depósitos de azufre casi puro, situados a 300 m. de profundidad, en Texas y Luisiana (las capas arenosas intermedias están impregnadas de gases tóxicos que impiden el acceso directo). Se introducen tres tubos concéntricos, cuyos calibres son respectivamente de 15, 10 y 3 cm.

Por el caño exterior se inyecta vapor sobrecalentado y a presión (165°C), que funde el azufre y mantiene el calor de los dos tubos interiores. Por el conducto menor se insufla aire comprimido, y por el espacio intermedio asciende una mezcla espumosa de azufre fundido, agua y aire, que se acopia en grandes depósitos.

Allí se enfría y solidifica. La pureza del producto supera el 99 °/0 y está libre de arsénico, selenio y teluro. En el antiguo método siciliano de los calcaroni, se apila la roca de azufre sobre suelo inclinado y se enciende el vértice del montículo.

El calor de la combustión funde el resto del azufre, que se acumula en el punto más bajo donde se solidifica en moldes. El procedimiento es lento, el rendimiento, pobre (casi el 40 % del azufre se consume como combustible) y el producto, relativamente impuro. Se lo refina por destilación en grandes hornos de ladrillos, en cuyas paredes se condensa la denominada flor de azufre.

El procedimiento Claus utiliza el gas sulfhídrico (SH2), subproducto de muchas industrias, tales como las coquerías. Consiste en despojar a dicho gas del hidrógeno que contiene, a fin de liberar el azufre. Esto se obtiene mediante el oxígeno, que forma agua (H20) con el hidrógeno. Se emplea óxido de hierro para acelerar la reacción. También se puede privar al gas sulfuroso (SO.,) de su oxígeno, mediante el carbón de coque, que forma entonces anhídrido carbónico   (C02).

EXISTEN MUCHAS FORMAS DE AZUFRE
La mayoría de las sustancias cristaliza de una sola manera; pero el azufre se ordena según varias estructuras, llamadas estados alotrópicos. Por debajo de los 95°C la única forma estable es la rómbica, que funde a 112°8C y cuyo color es amarillo limón; a temperaturas normales, todos los demás estados alotrópicos se transforman paulatinamente en cristales rómbicos.

La forma monoclinica estable entre 95°C y 119°C (que es su punto de fusión), se   presenta   fácilmente,   como   finas   agujas,   si   se enfría con rapidez azufre fundido en un recipiente pequeño. Cuando se echa el elemento hirviente sobre agua fría, se obtiene azufre plástico, formado por largas moléculas que se disocian en pocas horas.

A 445 °C el azufre se convierte en vapor, cuyas moléculas constan de sólo 2 átomos; si entonces se lo enfría bruscamente, se obtiene azufre púrpura. de idéntica estructura  molecular.

azufre en polvo

EL AZUFRE LÍQUIDO
El azufre fundido es una de las pocas sustancias cuya viscosidad aumenta con la temperatura. Al principio, es un líquido móvil y amarillo pajizo; poco a poco se vuelve pardo oscuro y forma una masa espesa; pasados los 200° se ennegrece y nuevamente aumenta su fluidez. Su vapor es rojizo, pero al elevarse la temperatura tiende a ser amarillo claro.

COMPUESTOS NATURALES
Son principalmente los sulfatos y sulfuros. Entre los primeros, que contienen oxígeno, se cuentan el veso (sulfato de calcio), el blanco fijo de las pinturas (sulfato de bario), el sulfato de sodio y el sulfato de magnesio.

A los segundos, que no contienen oxígeno, pertenecen la galena (sulfuro de plomo), las piritas (sulfuro de hierro), la blenda (sulfuro de cinc), el cinabrio (sulfuro de mercurio), el gas sulfhídrico (sulfuro de hidrógeno, que huele a huevo podrido) v el sulfuro de alilo (característico del ajo).

Casi todas las proteínas contienen vestigios de azufre; las sustancias de olor más repulsivo y penetrante son los mercaptanos, compuestos orgánicos del mismo elemento. Los gases extremadamente fétidos son útiles en los laboratorios de análisis, porque permiten percibir rastros infinitesimales de azufre.

IMPORTANCIA  INDUSTRIAL
El uso principal del azufre es la elaboración de ácido sulfúrico, base de toda la industria química. El elemento libre sirve para fumigar plantaciones y vulcanizar el caucho (actualmente se prefieren algunos compuestos orgánicos). El sulfuro de carbono es el solvente de elección del fósforo y del mismo azufre. Con el oxígeno arde fácilmente y forma gases (sulfuroso, sulfúrico), materia primera del  ácido sulfúrico.

Fuente Consultada
TECNIRAMA N°18 La Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología (CODEX)

Propiedades del Mercurio Aplicaciones Metal Líquido

El mercurio es uno de los primeros elementos metálicos conocidos por el hombre. En una tumba mesopotámica del siglo xvi antes de Cristo, se encontró un pequeño frasco con mercurio.

En cuanto a los antiguos romanos, lo extraían de una mina situada en el Monte Amiata. Plinio lo denominó azogue (metal “vivo”), nombre por el que se le conoce también en la actualidad. Algunas de sus propiedades medicinales fueron ya descritas por Dioscórides, médico griego del siglo I d. de C, aunque no fue utilizado seriamente en este campo hasta el siglo XVI, cuando se convirtió en un importante fármaco, debido a Paracelso.

La mina de mercurio más importante del mundo se encuentra en Almadén, provincia de Ciudad Real (España) , y aunque es difícil de precisar la fecha de su descubrimientq, se cree que está comprendida entre los años 400, y 150 antes de Cristo.

Después, de unos 2.100 años de utilización, Almadén es todavía la mayor fuente de mercurio del mundo. No mucho después de la conquista de Perú, se descubrió una mina de cinabrio (sulfuro mercúrico, SHg) en Huancavelica (Perú).

La producción de mercurio en esta mina, denominada Santa Bárbara, comenzó en 1566 y hubo un período en que llegó a producir más que la de Almadén. Parece ser que tanto en este caso, como en el de la mina de Nueva Almadén (California), el aumento de producción fue debido a que se necesitaba mercurio para emplearlo en la extracción de oro y plata de minas cercanas, ya que estos metales se unen a él, formando amalgamas de las que posteriomente pueden ser recuperados con facilidad.

mercurio, metal liquido

OBTENCIÓN
Los métodos de extraer el metal de sus minerales han cambiado muy poco, debido a su sencillez. El cinabrio, de color rojo, es el mineral de mercurio más importante. Cuando este mineral se calienta suficientemente, se descompone en sus elementos.

Los hornos de extracción emplean, generalmente, gas o petróleo como combustible. El mercurio destila en fase de vapor, y, al enfriarse éste en un refrigerante apropiado, se obtiene el mercurio líquido. Esta operación puede ser llevada a cabo fácilmente en el laboratorio.

La sencillez de este procedimiento se demuestra prácticamente por el hecho de que en México muchos “buscadores” de mercurio lo destilan ellos mismos, para lo cual utilizan pequeñas vasijas de destilación que se exponen al fuego, permitiendo que el vapor de mercurio que se desprende pase a través de un serpentín, refrigerado con agua, en donde el mercurio se condensa.

Existen firmas dedicadas a la compra del mercurio obtenido así, muy similares a los “bancos” dedicados a transacciones análogas en la época de la fiebre del oro. Las impurezas sólidas que acompañan al mercurio pueden ser separadas filtrándolo a través de una gamuza.

De este modo, se limpia también en el laboratorio el mercurio sucio. Cuando se requiere mercurio muy puro, se redestila después de filtrado, y luego se lava con ácido nítrico, para lo cual se deja caer el metal en forma de finas gotitas, a través de una columna que contiene una disolución del ácido. Finalmente, el mercurio puede ser purificado por electrólisis.

Como hemos indicado, el mercurio tiene la propiedad de “disolver” la mayor parte de los metales, formando amalgamas con ellos (una amalgama es una solución de un metal en mercurio). Afortunadamente, el hierro no forma amalgama, por lo que el mercurio puede ser almacenado en bidones de acero, que generalmente contiene cada   uno  76 libras de dicho metal (unos 34,5 kilos). Es curioso el hecho de que el mercurio véndese en bidones de 76 libras desde el tiempo de los romanos. La producción mundial es de unos 230.000 de estos bidones al “año, siendo España e Italia los principales productores.

PROPIEDADES
El mercurio es el único metal líquido a temperatura ambiente. Pero es un líquido, sin embargo, que presenta propiedades peculiares, ya que, por ejemplo, no moja las paredes del recipiente que lo contiene. Si introducimos un dedo en mercurio lo sacaremos completamente seco.

Es muy denso, ya que pesa 13,6 veces más que el agua. Cuando se vierte mercurio en un tubo de ensayo ordinario, la fuerza que ejerce al caer sobre el fondo es tal, que generalmente provoca su rotura. Por ello, para su manejo han de utilizarse tubos de ensayo especiales.

No es sorprendente que el mercurio sea tan denso, ya” que su peso atómico es de 200,6. Sus átomos tienen dos electrones en su capa externa, por lo que había de esperar que presentara valencia 2, y efectivamente, entra con ella en sus compuestos más estables, como, por ejemplo, en el óxido mercúrico (HgO) y en el cloruro mercúrico (CL2Hg2).

En los compuestos mercuriosos, este elemento entra con valencia 1, y así sucede en el cloruro mercurioso (Cl2Hg2) y en el sulfato mercurioso (SO4Hg2). El mercurio se combina a temperatura ambiente con el cloro y con el bromo, y se disuelve con facilidad en ácido nítrico concentrado. En cambio, los álcalis, o los ácidos clorhídrico y sulfúrico diluidos, no influyen en él.

Cuando se calienta mercurio en presencia de aire, se forman copos de óxido mercúrico sobre la superficie del metal. Si se prosigue el calentamiento, el óxido mercúrico formado se descompone en oxigeno y mercurio. De este modo determinó Davoisier la proporción en que el oxígeno entra a formar parte del aire.

INTOXICACIÓN   POR  MERCURIO
El vapor de mercurio y la mayor parte de sus compuestos son muy venenosos, y han de ser manejados con mucho cuidado. Por eso, en las fábricas que emplean estas sustancias se dictan normas rigurosas, las cuales han de ser rígidamente observadas por razones de seguridad. Aunque el mercurio puede ser absorbido por la piel, los envenenamientos ocurren, generalmente, por respiración del vapor.

La absorción cotidiana, durante muchos meses, de ínfimas cantidades de mercurio (del orden, por ejemplo, de una décima de miligramo), por vía digestiva o respiratoria, determina, con el tiempo, una intoxicación crónica que puede producir la muerte.

Esta intoxicación es debida a un proceso acumulativo de mercurio en los tejidos, ya que este elemento se elimina muy lentamente. Su presencia en los tejidos provoca una disminución de la velocidad en el proceso de nutrición, y en el número de glóbulos rojos.

Los principales síntomas de intoxicación por mercurio, los cuales van apareciendo progresivamente, son éstos: exceso de salivación, inflamación y ulceración de las encías y de la mucosa bucal, trastornos digestivos, irritabilidad especial, temblores que se extienden progresivamente desde los miembros superiores a todo el cuerpo, trastornos mentales, pérdida de la memoria y, en algunos casos, parálisis.

Por ello, no es raro que tanto en las minas como en las plantas de producción de mercurio y en las fábricas de termómetros, barómetros, rectificadores y otros aparatos eléctricos, en donde se trabaja con este metal, se tomen medidas especiales para combatir la intoxicación.

termometro de mercurio

El mercurio, aunque su punto de ebullición es relativamente alto, tiene una presión de vapor apreciable a temperatura ambiente, y en los laboratorios donde su utilización resulta habitual, es frecuente que haya esparcidas por el suelo pequeñas gotitas de él, cuya limpieza total es muy difícil.

Existen aparatos automáticos que miden de modo directo la presión de vapor de mercurio existente en un laboratorio, con lo que rápidamente puede determinarse si se está por encima o por debajo del nivel crítico, y tomar las oportunas medidas.

APLICACIONES
El mercurio se utiliza principalmente en la fabricación del cloro y de la sosa cáustica. En este proceso electrolítico, el mercurio hace de cátodo y en él se disuelve el sodio, formando una amalgama que es descompuesta para obtener la sosa cáustica y recuperar el mercurio. El mercurio también se emplea en aparatos eléctricos. Las lámparas de vapor de mercurio y los tubos fluorescentes contienen mercurio en fase de vapor.

Al ionizarse éste, conduce la electricidad, y los iones y moléculas excitadas emiten luz. El color de la luz emitida depende de la presión de vapor. El mercurio forma el cátodo en los rectificadores de corriente que llevan su nombre, los cuales, como se sabe, transforman la corriente alterna en corriente continua. El rectificador está formado por un recipiente de vidrio al que se le ha hecho el vacío, un ánodo de hierro y un cátodo de mercurio.

Cuando se enciende un arco entre el cátodo y un ánodo auxiliar, introducido, precisamente, para iniciar el proceso, se vaporiza una parte del mercurio, el cual, al ionizarse, puede conducir grandes intensidades de corriente en una sola dirección, con lo que se consigue rectificar la corriente alterna de entrada. El mercurio es utilizado como elemento de contacto para cerrar y abrir circuitos, debido a que su estado líquido establece una excelente continuidad entre terminales y totaliza las superficies de contacto.

Otra de las aplicaciones, que no por ser más familiar deja de ser menos importante, es su utilización como líquido ter-mométrico y como líquido barométrico. Uno de los mayores defectos de las pilas secas es que sobre la superficie catódica se depositan burbujas de hidrógeno, impidiendo que la pila funcione convenientemente. La adición de sales mercúricas evita que ésto suceda, lo que ha permitido la fabricación de pequeñas pilas muy estables, que son utilizadas en satélites y en relojes de pulsera eléctricos.

APLICACIONES PRÁCTICAS DE LAS SALES DE MERCURIO
Las sales de mercurio son venenos útiles, por lo eficaces que resultan en el control de las infecciones por hongos y por bacterias, que aparecen en muchos procesos industriales de importancia. En agricultura, los calomelanos (protoclo-ruro de mercurio sublimado) se utilizan para controlar el crecimiento del musgo en los prados. Para proteger de los hongos las semillas de muchas cosechas (especialmente cereales), durante la germinación, se emplean compuestos de fenilmercurio.

Otros compuestos orgánicos mercuriales se utilizan en pulverizaciones, en el tratamiento de las plantaciones de algodón, de caña de azúcar, y en otros muchos procesos.

También se añaden estos compuestos a ciertos tipos de pintura para prevenir su descomposición por las bacterias, y para impedir el crecimiento de hongos sobre la capa de pintura, una vez aplicada, pues en muchos casos, cuando ésta toma un aspecto sucio, se debe a dicho crecimiento.

La pintura fabricada a base de óxido mercúrico se utiliza para pintar los cascos de los buques e imposibilitar el crecimiento de mejillones y otros organismos de su especie, que, al incrustarse allí, pueden llegar a reducir considerablemente la velocidad del buque.

El agua utilizada en las fábricas de papel se trata frecuentemente con compuestos de mercurio, para eliminar las bacterias, ya que, de no hacerlo así, la pulpa se tornaría mucho más sucia y menos resistente, y para preservar ésta de las decoloraciones producidas por hongos que, de otro modo, sufriría durante el período de almacenamiento anterior a su manufactura. Las sales de mercurio sirven muy aficazmente para defender también una amplia gama de productos, como cueros y pieles, colas, cosméticos, plasma sanguíneo, etc.

USO DEL MERCURIO EN  MEDICINA
Algunos compuestos de mercurio se emplean en medicina. Sus aplicaciones en este campo pueden encuadrarse en tres grupos: antisépticas, antisifilíticas y diuréticas. Probablemente, las primeras preparaciones medicinales a base de mercurio, eran ungüentos a los que se incorporaba sales insolubles de mercurio y mercurio metálico, y se utilizaban como un antiséptico general y en el tratamiento de distintas afecciones de la piel, principalmente las causadas por parásitos. Estas preparaciones permitían que los tejidos absorbiesen lentamente los iones de mercurio, los cuales podían ejercer su acción durante mucho tiempo.

Desde el descubrimiento de los específicos de lucha contra la sífilis a base de bismuto o arsénico, más eficaces y menos tóxicos, y, sobre todo, desde el descubrimiento de los antibióticos, los compuestos de mercurio apenas se utilizan ya en el tratamiento de la sífilis. Las principales aplicaciones médicas de los compuestos de mercurio son como antiséptico y diurético.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología TECNIRAMA Fasc. N°56

Historia de la Siderurgia Minerales de Hierro Obtención del acero

El hierro es el metal dominante en la civilización industrial actual, y su consumo en el mundo crece de un modo exponencial con el transcurso de los años. En efecto: el hierro constituye el 95 por 100 de los minerales que se extraen en la Tierra, y gran parte de otros minerales se extraen para ser aleados con el hierro, como en el caso del cromo y el níquel. El desarrollo y perfeccionamiento de las técnicas siderúrgicas hizo posible la revolución industrial del siglo pasado. El perfeccionamiento en la obtención de aleaciones ha permitido el avance en la técnica espacial.

Si importante es el hierro desde el punto de vista geológico, ya que por su abundancia es el segundo de los metales de la Tierra, todavía lo es más si se atiende al aspecto económico, puesto que constituye, sin lugar a dudas, la base sobre la que se apoya nuestra civilización. El hierro ha ido desplazando a otros materiales, la madera, por ejemplo en ramos tan importantes como el de la edificación.

La cantidad de hierro contenido en la corteza terrestre es verdaderamente extraordinaria: alcanza, en promedio, un valor del 5,05%. A pesar del extraordinario tonelaje que esto representa, no es posible la explotación masiva con los medios técnicos disponibles en la actualidad. Ahora bien, si alguna causa geológica produce una concentración local, aparece un criadero metálico económicamente explotable. Como es natural, la rentabilidad varía a tenor de los progresos técnicos.

El descubrimiento de los metales y la primitiva metalurgia
Es difícil decir cómo, cuándo y dónde fueron descubiertos y utilizados por primera vez los metales. Seguramente su descubrimiento fue casual y, con toda probabilidad, simultáneo en muchos lugares.
Puede asegurarse que el hombre primitivo conocía el hierro meteórico, procedente de los espacios celestes, y el oro nativo, inoxidable por la acción del aire; pero los utilizaba sólo para hacer ornamentos, sin emplearlos en gran escala.

El primer descubrimiento de importancia práctica fue el del cobre, cuyos minerales se distinguían con facilidad por sus coloraciones verdes, azules y rojas, y que debían encontrarse en el suelo en bastante abundancia; hoy en día estos afloramientos han desaparecido debido al lento paso de los siglos.

Trozos de estos minerales, carbonates o sulfuros, puestos en el fuego se “reducían”, es decir, el azufre y el carbono se quemaban, y el metal, que quedaba puro, se fundía recogiéndose en pequeños bloques. Golpeados con piedras, se les podía dar con facilidad las formas apropiadas para los instrumentos necesarios, que resultaban de gran resistencia. Entonces se inició la búsqueda sistemática de estos minerales y la construcción de pequeños hornos, con lo que nació la primera metalurgia, que se convirtió desde su origen en un arte para especialistas.

Sin embargo, el uso del cobre puro se extendió poco debido a que en seguida sobrevino el descubrimiento del bronce, aleación formada aproximadamente por cuatro partes de cobre y una de estaño. Cómo se descubrió el mineral de estaño y su aleación con el cobre es imposible establecerlo. Probablemente fue una unión casual entre ambos metales en el lugar donde debían hallarse afloramientos vecinos. Pero la importancia reside en que, obtenido el primer bronce, el hombre se da cuenta que es mucho más resistente y fácilmente fusible que el cobre puro.

El descubrimiento y uso del hierro llegó mucho más tarde; el mineral del hierro —constituido sólo por óxidos— resiste temperaturas más altas que la necesaria para fundir el cobre. Durante muchos siglos no se obtuvo hierro fundido; aunque la iniciación de la edad del hierro se remonta a unos 1.000 años a. de C., hasta la época moderna no se pudo obtener fundido en forma de fundición, esto es, en unión de cierta cantidad de carbono; solamente a alta temperatura tiene lugar esta “carburación” del hierro, y la fundición se recoge líquida.

El mineral de hierro calentado, se reducía parcialmente y se ablandaba; entonces, forjándolo repetidamente se expulsaba la escoria, se completaba la reducción y quedaba en el hierro una pequeña cantidad de carbono; se obtenía, finalmente, lo que hoy llamamos acero, muchas veces en estado de gran pureza.

Con el proceso de la técnica se introdujeron en la primitiva metalurgia notables perfeccionamientos: del simple horno de pila protegido por piedras se pasó a los hornos verticales, llamados de cuba, en los que el mineral y el carbón de leña, en sustitución de la leña verde, se introducen alternativamente por la parte superior; se utilizó, después, la ventilación forzada mediante fuelles de piel accionados a mano; del bajo horno empleado hasta 1800, llamado “horno a la catalana”, se pasó gradualmente a los tipos que fueron los precursores de los actuales altos hornos.

La carburación del hierro, que se transforma en fundición, se verifica a temperaturas de 1600-1700° C; para que el horno pudiera alcanzarlas fue necesario aumentar sus dimensiones e introducir la “ventilación por agua”, en la que el paso de agua a gran velocidad dentro de un tubo vertical produce una fuerte corriente de aire. Carburado ya, se obtiene el hierro colado. Al principio se consideró la fundición como un producto de desecho, utilizable sólo para recipientes y tubos, pues es frágil y tiene menos resistencia que el acero; sin embargo, posteriormente se aprendió a eliminarle el exceso de carbono, convirtiéndola en acero.

Con todo, estamos solamente en el siglo XIX, en vísperas de la gran transformación industrial. También las técnicas de la fundición del bronce se remontan a la antigüedad y fueron rápidamente perfeccionadas, como lo demuestran los objetos prehistóricos y las admirables obras de arte de la edad clásica.

En la antigüedad clásica se conocía el plomo, fácil de fundir, con el cual se construían planchas para revestimientos y tubos; el cinc, sin embargo, no se conoció hasta el Renacimiento, ya que si no se toman precauciones especiales pasa directamente al estado de vapor; si después se enfría, se deposita en forma de diminutos cristales.

Este fenómeno recibe el nombre de “sublimación”, totalmente incomprensible para la mentalidad del hombre antiguo. El mercurio fue descubierto en estado nativo en pequeñas cantidades sin que fuera empleado; se conocía, sin embargo, su sulfuro, llamado cinabrio, usado como colorante y cosmético. En la Edad Media fue estudiado por los alquimistas, quienes descubrieron la amalgama que forma con los otros metales y sugirieron su empleo para la fabricación de espejos y productos farmacéuticos.

La metalurgia moderna
La época moderna, y en especial el siglo XIX, trajo el descubrimiento de numerosos metales que enriquecieron el escaso patrimonio de los antiguos y pasaron con rapidez, del estudio en el laboratorio químico, a las aplicaciones técnicas en las fábricas.

Bastará señalar el manganeso, níquel, cobalto y wolframio (conocido también con el nombre de tungsteno) que, unidos en porcentajes relativamente pequeños al acero, le confieren gran resistencia; se obtienen así los aceros especiales, entre los que se pueden destacar el acero al manganeso, al níquel, al cromo-níquel, el acero de corte rápido que contiene wolframio, así llamado porque con él se construyen herramientas para la elaboración en frío de los aceros corrientes, debido a que no pierde su dureza aunque se caliente al rojo; por este motivo puede girar rápidamente sobre otro acero sin que, al calentarse, se alteren sus propiedades.

Vemos, pues, que gracias al profundo estudio científico de la metalurgia, se está en condiciones de producir una vastísima gama de aceros con propiedades especiales y aptos para las más diversas aplicaciones.

Se suele decir que la edad del hierro prosigue aún hoy en día, pero ¡qué perfección en los materiales presenta respecto a las simples industrias de hace 200 e incluso 100 años!

El hierro —se le da este nombre, pero en realidad debiera decirse la fundición y el acero— domina todavía la técnica moderna en las construcción Bessemer-Thomas o, simplemente, Thomas. El horno Martín-Siemens es de reverbero, constituido por una cámara rectangular cerrada, de piso horizontal y cubierta por una bóveda baja.

La cámara está dividida en dos compartimentos por un tabique bajo, llamado altar; en un lado arde el combustible, y en el otro el material a tratar, que es hierro muy dulce (en general, trozos) y mineral en proporciones adecuadas.

Este se calienta tanto por los humos del combustible como por el calor que refleja la bóveda. A este tipo de horno, ideado por el francés Martín, el alemán Siemens le añadió un dispositivo para recuperar parte del calor que se escapa con los productos de la combustión. De aquí su nombre.

El acero puede obtenerse también mediante el horno eléctrico de arco o de inducción. Los aceros especiales se obtienen al crisol, es decir, en vasos cerrados de material refractario, a fin de preservar a los componentes de las impurezas que contienen los humos del horno.

La producción siderúrgica en el mundo
Desde la fundición, en todas sus variedades, hasta los aceros especiales ya mencionados (al cromo, al níquel, al manganeso, al cromo-níquel, al cromo-vanadio, al wolframio, etc.), la gama de los productos de la industria del hierro, llamada siderurgia, es extensísima y representa la base del sistema productivo de todos los países, constituyendo la denominada industria pesada.

Sin ésta no serían posibles las construcciones de maquinaria en general, ni las ferroviarias, automovilísticas, navales, aéreas y agrícolas. La siderurgia puede tomarse, por consiguiente, como un índice del potencial industrial de una nación. La cantidad de fundición y acero producidos anualmente alcanza cifras del orden de millones de toneladas. La mayor potencia siderúrgica son los EE.UU., seguidos por la Unión Soviética y, con menor producción, por Japón, República Federal de Alemania, Inglaterra y Francia.

La edad del hierro, iniciada hace cerca de 3.000 años, continúa, pues, en nuestros días. A pesar del descubrimiento de otros muchos metales, esté sigue siendo fundamental, pues ningún otro ha podido mejorar su resistencia y demás propiedades mecánicas; y algunos, que quizá las igualarían, son raros, y su producción industrial difícil y antieconómica.

El único que ha mantenido su importancia junto al hierro, en el transcurso del último siglo, es el aluminio. Este es el metal más abundante en la corteza terrestre (casi el doble que el hierro) y conduce el calor y la electricidad mejor que aquél. Su escasa densidad y la facilidad para producir aleaciones ligeras le hacen insustituible en la fabricación de las estructuras y revestimientos de los modernos aparatos de aviación así como en muchas otras industrias de todo tipo.

Sin embargo, los campos de aplicación del hierro y del aluminio están perfectamente delimitados, aunque ambos metales se emplean provechosamente unidos en producciones de todo género que abarcan una extensa gama, que comprende desde la industria pesada antes mencionada a los pequeños objetos de uso cotidiano.

alto horno

Imagen Alto Horno

Un alto horno, un horno de fundición, trabaja constantemente. El trabajo puede disminuir y aun cesar en otros departamentos de una fábrica de acero, pero el horno de fundición funciona sin interrupción alguna día y noche para producir los lingotes de hierro.

LOS MINERALES DE HIERRO…

Los minerales de hierro importantes son: magnetita, oligisto, limonita y siderita, los cuales pueden hallarse en muy diversos tipos de yacimientos. Cuando una masa de materiales fundidos —un magma— cristaliza, no todos sus componentes lo hacen simultáneamente, y se produce la concentración de determinados compuestos. Así, se han originado los yacimientos magmáticos.

La diferenciación puede haber ocurrido en el sitio donde se encuentra el mineral, o haber sobrevenido una inyección de él, como ocurre en el depósito de magnetita de Kiruna (Suecia), que es el mayor del mundo. En él, la gran masa de magnetita aflora a lo largo de 2.800 m con una anchura de 145 m. Se halla dentro del círculo polar ártico, en la Laponia sueca, y se le atribuye una longitud real de 160 kilómetros.

En otros casos, si bien el agente causante de la mineralización continúa siendo una masa de materiales fundidos, no es ella la única que colabora en la formación del yacimiento. En efecto, durante el proceso de consolidación se desprenden emanaciones gaseosas a elevada temperatura, las cuales, al actuar sobre las rocas próximas, producen reacciones que engendran la mineralización. De esta forma se originaron los yacimientos metasomáticos, como los de Cornwall e Iron Springs (Estados Unidos). En Cornwall (Pengilvania) la magnetita se halla en contacto con una diabasa que, durante el triásicó, cortó rocas sedimentarias del cámbrico.

También se encuentran yacimientos de mineral de hierro formados por transformación de otros minerales existentes (yacimientos por reemplazamiento). Los más característicos son los de Lyon Mountain (Nueva York), donde masas muy ricas en magnetita forman reemplazamientos en un gneiss granítico. La masa mayor tiene de longitud más de 1.500 metros y 6 de anchura. Dentro del mineral existen cavidades miarolíticas lo suficientemente grandes para que quepa en ellas un hombre. En Iron Mountain (Montana) se explota, a su vez, una masa de reemplazamiento de considerable tamaño, formada por hematites y magnetita.

Los yacimientos de hierro sedimentario representan la mayor parte de la producción y de los recursos identificables del mundo. Casi todas las menas proceden de sedimentación química, y el período de la historia de la Tierra durante el cual se depositaron los mayores sedimentos ricos en hierro datan de entre los 3,2 y los 1,7 mil millones de años de antigüedad. Estos sedimentos forman en el Lago Superior (Estados Unidos) bandeados muy finos, que consisten en una alternancia de mineral de hierro y sílice.

Los yacimientos residuales se forman donde hay meteorización y el hierro ferroso presente en una roca es oxidado hasta la forma férrica relativamente insoluble. Muchos constituyentes inútiles son arrastrados y permanece insoluble el hierro, que, poco a poco, es concentrado. El conocido yacimiento de Vizcaya aparece instalado en una capa de calizas cretácicas, en parte de las cuales el carbonato cálcico fue reemplazado por siderita; además, en la parte superior, la meteorización originó una concentración residual de oligisto y limonita.

magnetita Oligisto
Magnetita Oligisto
Limonita sidorita
Limonita Sidorita

AMPLIACIÓN: DEL HIERRO AL ACERO
El hierro obtenido en los altos hornos es una materia prima, no un producto acabado. Para ser útil tiene que ser convertido en hierro colado o en acero. El hierro colado se produce mediante la refundición de lingotes de hierro (hierro fundido en moldes y enfriado), ajustando cuidadosamente las proporciones de carbono, silicio y demás elementos que entran en la aleación.

Fuerte y resistente al desgaste, el hierro colado puede ser trabajado y es fácilmente moldeable en formas bastante complejas. Los moldes en los que se funde el hierro son cajas llenas de arena. La forma se graba en la arena y se vierte sobre ella la colada. Cuando la pieza de hierro ha solidificado, se saca y la arena se reutiliza para un nuevo molde.

La mayor parte del hierro tratado en los altos hornos se convierte en acero, reduciendo considerablemente su contenido de carbono. En 1857 el ingeniero inglés Henry Bessemer (1813-1898) descubrió una forma muy económica de eliminar el carbono del hierro fundido.

En el procedimiento Bessemer, se inyecta aire combinado con algo de carbono a través del hierro fundido, eliminando el monóxido de carbono y el dióxido de carbono. También se oxida parte del hierro, que entonces se combina con el silicio y el manganeso para formar la escoria. En tan sólo 15 minutos se convierten en acero varios centenares de toneladas de hierro. El convertidor entero gira sobre un eje, como una hormigonera, para verter el acero fundido.

En la década de 1860, un grupo de ingenieros inventó un proceso mucho más lento y más controlable: el procedimiento de horno de solera. En este procedimiento se utiliza gas de carbón de baja concentración para calentar hierro fundido en un horno poco profundo. Los cambios químicos son los mismos que en el convertidor Bessemer, pero el procedimiento tiene la ventaja de que se puede añadir chatarra de hierro a la mezcla. Con este método se tarda unas doce horas en producir acero, lo que permite un control muy exacto de la composición final.
Actualmente, tanto el procedimiento Bessemer como el procedimiento de solera han sido sustituidos en la mayor parte de los países por un proceso que combina las ventajas de los dos.

En el procedimiento LD (abreviatura de Linz-Donawitz), se insufla un chorro de oxígeno casi puro a través de una lanza sobre la superficie del hierro fundido. El proceso es rápido y puede absorber hasta un 20% de chatarra, a la vez que produce un acero de muy alta calidad. La adición de cal al oxígeno permite convertir en acero hierro con un mayor contenido en fósforo; este último procedimiento se denomina horno básico de oxígeno.

Para los aceros más caros, incluidas las aleaciones y los aceros inoxidables, se utilizan hornos de arco eléctrico (ver fotografía). El calor lo proporcionan tres electrodos de carbono introducidos en una mezcla de chatarra con los elementos» de adición propios de cada aleación. El silicio si manganeso y el fósforo se eliminan e! carbono se elimina al añadir de hierro, que reacciona exactamente igual que en un alto horno. El hecho de que los hornos de arco eléctrico puedan fundir cargas constituidas en su totalidad por chatarra es una gran ventaja en los países desarrollados, donde el acero reciclado representa una gran proporción de la producción total.

Tipos de acero
El acero se vende en forma de planchas fundidas, enrollado en láminas, en tiras, en barras (para clavos, tornillos y alambre) o en vigas (para edificios, puentes y otras utilizaciones propias de la construcción). Las características del acero se pueden modificar con ciertos procedimientos, como el tratamiento por calor y las aleaciones, a fin de que resulte adecuado para usos específicos. El factor más importante en cualquier acero es el contenido de carbono.

Los aceros con alto contenido de carbono son más duros y fuertes, pero también más quebradizos y no se pueden soldar. Para que la soldabilidad sea adecuada, el contenido de carbono debe ser inferior al 0,2%. Las características precisas de cualquier tipo de acero dependen también del tratamiento por calor, que determina su micro-estructura.

El acero puede endurecerse calentándolo al rojo vivo —en torno a los 850°C— y apagándolo entonces con agua, pero también en ese caso resulta quebradizo. Es posible conservar la dureza en gran parte y reducir la fragilidad mediante una segunda cocción a temperatura más baja —unos 250°C—, seguida del enfriamiento del acero a temperatura ambiente. Este acero recibe el nombre de acero templado.

La aleación del acero con otros elementos, además del carbono, también es importante. El acero que contiene un 3% de níquel, por ejemplo, es extraordinariamente duro y se utiliza para ruedas dentadas y ejes que deben soportar grandes esfuerzos. Los aceros que contienen hasta un 13% de manganeso tienen bordes muy duros, y se emplean para hacer determinadas maquinarias como las excavadoras y taladradoras.

El molibdeno se alea con algunos aceros para reducir su fragilidad. Los aceros inoxidables, que contienen en torno a un 14% de cromo y a veces también níquel, no se oxidan debido a la formación en su superficie de una capa impermeable de óxido. En la actualidad, estos aceros son muy empleados para la realización de cuberterías y fregaderos de cocina, así como para el revestimiento de edificios.

hierro moldeado

El acero fundido (izquierda) es moldeado en formas básicas y estandarizadas, como barras y planchas, antes de ser laminado o convertido en productos para la venta. En el pasado, todo metal fundido pasaba siempre por una etapa intermedia de lingotes antes de ser recalentado y laminado. Sin embargo, el desarrollo del sistema de fundición continuo ha permitido verter directamente el metal fundido en una máquina especial para producir barras o planchas.

chatarra autos

La disponibilidad de chatarra reciclable es un factor importante a la hora de determinar el proceso más adecuado para la fabricación de acero, in una economía desarrollada típica, la chatarra disponible es tanta que cualquier objeto nuevo fabricado con acero puede estar constituido por chatarra reciclada hasta en un 50%: los automóviles nuevos llevan otros viejos en su interior. En las economías en desarrollo, donde hay menos acero viejo, se usa una proporción mucho menor de chatarra. No toda la chatarra procede de productos que han llegado al final de su existencia. En las propias fábricas de acero se el material que no alcanza el nivel requerido. Por otra parte, los recortes de la industria vuelven a las acerías para su reprocesamiento.

Petróleo               Carbón              Gas natural

Fuente Consultada:
Natura Las Reservas Económicas Naturales
Biblioteca Temática UTEHA – El Mundo Que Nos Rodea

Rockefeller John D. Historia Biografia Origen de su dinastia Rothschild

Rockefeller John D. Historia Biográfica

La familia Rockefeller desde principio del siglo XX y  en muy poco tiempo, se transformó en monopolista de la industria petrolera norteamericana. Llegó a concentrar en sus manos el 95% de la exploración, explotación, distribución y venta minorista de gasolina en EE.UU. Esta familia es famosa por su riqueza y por sus actividades filantrópicas.

Rockefeller John D. Historia BiografiaA mediados del siglo XIX la expansión del comercio de todo tipo de bienes y servicios prolongó la jornada laboral. En tal circunstancia la iluminación artificial se tornó crítica. Sencillas y poco efectivas lámparas que utilizaban aceites vegetales o de origen animal comenzaron a utilizar profusamente. En esas circunstancias, un tal John D. Rockefeller, por entonces empleado de comercio, comenzó a vislumbrar que los aceites para iluminación y las grasas para la maquinaria a vapor se estaban convirtiendo en un gran negocio.

Pero, en aquel momento, los métodos para obtener petróleo en los Estados Unidos eran más que primitivos. En general se embebían trapos en lugares donde el mismo rezumaba y luego se los retorcía colocando el producto en barriles y para 1853, casi todo el que se obtenía se utilizaba como una medicina milagrosa llamada Aceite Séneca.

Un grupo de emprendedores encabezados por el abogado George Bisell y el banquero James Towsend, dieron a un químico, Benjamin Silliman Jr., un poco del líquido para su análisis. Cuando Bisell tuvo los resultados del análisis percibió que, además de medicina, el líquido negro, es decir, el petróleo, serviría para iluminación. Adelantándose preventivamente a los acontecimientos, Bisell y Silliman Jr. fundaron laPennsylvania Rock Oil Company.

Se perforó en las cercanías de Titusville y en 1859 el petróleo brotó artificialmente por primera vez en los Estados Unidos. La era del petróleo comenzaba sin más trámite. Por la facilidad de su destilado, aparecieron en los alrededores de Titusville cientos de fraccionadores que se dedicaban a la venta de combustible para lámparas sin tener en cuenta la calidad. Si el producto contenía más nafta que kerosene, la lámpara vienesa podía estallar y provocar un incendio.

Aprovechando tal circunstancia, Rockefeller, aquel astuto empleado de comercio, había racionalizado el producto buscando la seguridad y el mayor brillo posible para la lámpara. A tal efecto había creado, como su nombre lo indica, una compañía que vendía kerosene de calidad y características estables, la Standard Oil Company. Infinidad de emprendedores quedaron arruinados al no poder competir con la Standard, que vendía su producto a pérdidas. Algunos decidieron asociarse al cartel y llegaron a ser importantes directores. Habiendo amasado una inmensa fortuna, hacia 1883, los socios principales de la Standard, Henry Flagler, John Rockefeller y su hermano William decidieron formar la Standard Oil Trust para regularizar y sistematizar la inmensa cantidad de compañías que dominaban como accionistas.

Algunos socios tendrían trascendencia también por otros emprendimientos: Rockefeller, principal sostén económico de la Iglesia Baptista, creó con sus aportes el colegio de altos estudios de la iglesia, la conocida Universidad de Chicago, en tanto que su socio y amigo, Flagler, era hijo de un pastor protestante. No había pasado demasiado tiempo de la creación del trust cuando los socios —dueños virtuales de todo el kerosén que se producía en Estados Unidos— vieron aparecer a dos enemigos complicados: Thomas Alva Edison y su bombita eléctrica.

Mientras pergeñaban cómo actuar en consecuencia para con el recién llegado a las cuestiones de iluminación, en Alemania dos técnicos inventaban unos motores que revolucionarían el mercado. El primero se llamaba Nicolás Otto y desarrolló la máquina que hoy conocemos como motor naftero. Poco después, Rudolf Diesel lo ponía en funcionamiento, popularizado por su nombre. Otros precursores agregarían estos motores a carruajes (Gottlieb Daimler, entre otros), dando nacimiento a una nueva Era, la del automóvil, que arrasaría con todo lo conocido. A diferencia del motor a vapor, el ideado por Otto era liviano, muy potente y funcionaba con nafta, que en Europa era cara pero que en los Estados Unidos la Standard arrojaba a los ríos por las noches, ya que era el elemento que hacía explotar las lámparas a kerosén. Como los motores eran sencillos, se expandieron rápidamente por los Estados Unidos y para 1896, otro protestante, Henry Ford, fabricaba su primer automóvil.

Poco después, los hermanos Orville y Wilbur Wright, el 17 de diciembre de 1903, hacían volar por primera vez en Kitty Hawk el primer avión que ya poseía controles de vuelo. Pronto, en muy pocos años, la Standard Oil dejó de arrojar las naftas al agua y empezó a venderlas a mejor precio que el kerosén para que las utilizaran autos y aviones. No pasó mucho más tiempo para que la Marina estadounidense le pidiera a la Standard un subproducto del petróleo, el fuel, un aceite pesado para quemarlo en las calderas en lugar del carbón. Ese cambio tecnológico realizado a finales del siglo XIX permitió a la Marina estadounidense superar a la británica en velocidad, capacidad de maniobra y en automatización del manejo de la nave, entre otras ventajas.

Como vemos esta  compañía tuvo un crecimiento meteorico y estuvo enseguida en condiciones de comprar las refinerías de los competidores, adquirir oleoductos, negociar tarifas de transporte baratas con los ferrocarriles y las naviera. Hacia 1881 tenía un virtual monopolio del mercado de derivados del petróleo en Estados Unidos y era el primer grupo en adoptar la forma de trust, tan usual en la época de grandes concentraciones empresariales del capitalismo monopolista que por entonces se iniciaba.

Convertida en símbolo de las prácticas monopolistas, la Standar Oil fue víctima de la legislación de defensa de la competencia que adoptaron muchos Estados americanos y el propio Gobierno federal como reacción. Condenado por el Tribunal Supremo de Ohio en 1892, Rockefeller eludió la normativa antimonopolística disolviendo formalmente el trust y poniendo las acciones a nombre de diferentes empresas controladas por el mismo núcleo de nueve socios.

Las creencias religiosas de Rockefeller (un devoto cristiano protestante de la rama baptista) le inclinaron a poner la fabulosa fortuna que había amasado al servicio de obras sociales, dedicándose casi por entero a la filantropía desde que se retiró a vivir en una granja en 1896: fundó la Universidad de Chicago (1891), el Instituto Rockefeller para la Investigación Médica en Nueva York (1901), el Consejo General de Educación (1902) y la Fundación Rockefeller (1913).

En todas estas tareas estuvo auxiliado por su único hijo, John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), que fue quien le sucedió al frente del negocio familiar. Su especialidad como empresario fue la lucha contra los sindicatos obreros, empleándose con fuerza en la represión de las huelgas. En 1899 consiguió recomponer la unidad de sus empresas a través de un holding con sede en Nueva Jersey; pero en 1911 tuvo que disolverlo -como le había ocurrido años antes al trust de Ohio- al declarar el Tribunal Supremo federal que incumplía la Ley Shermann Antitrust de 1890. Por esas mismas fechas también él se retiró para dedicarse a las obras sociales.

Fue el constructor del Centro Rockefeller de Nueva York en los años treinta y uno de los impulsores de aquella ciudad como sede de la Organización de las Naciones Unidas en los cuarenta (Rockefeller regaló a la ONU el solar en donde se edificó su sede). También financió la construcción de viviendas sociales, la conservación del patrimonio histórico y la creación artística. Al frente del negocio y de las 33 fundaciones familiares le sucedió el mayor de sus cinco hijos varones, John D. Rockefeller III (1906-78). Se especializó en formar una colección extraordinaria de arte oriental. Creó el Centro Lincoln para el Desarrollo de las Artes en Nueva York, el Centro Internacional de la India en Nueva Delhi, la Casa Internacional de Japón y la Sociedad de Asia (a la cual donó su colección artística al morir).

En 1952 fundó el Consejo de la Población, un centro de investigación sobre planificación familiar. Su hermano Nelson A. Rockefeller (1908-79) se dedicó a la política, integrándose en el ala liberal del Partido Republicano. Colaboró con las administraciones demócratas de Franklin D. Roosevelt y de Truman en los años cuarenta y cincuenta. Fue elegido cuatro veces gobernador del Estado de Nueva York (1959-73) y vicepresidente de Estados Unidos con Gerald Ford (1974-77); pero nunca consiguió la nominación republicana para la presidencia, que pretendió varias veces. Tanto él como sus restantes hermanos (Laurance, Winthrop y David) se dedicaron simultáneamente a extender los negocios de la familia hacia nuevas ramas de actividad, y a fundar instituciones culturales y filantrópicas. 

El Imperio de Rockefeller en América Latina

Fuente Consultada: Dinastias de David S. Landes – Los Científico Nazis en Argentina Carlos De Nápoli

Las reservas de energia en paises de America Petroleo, Gas Natural y Carbon

En 2005 los países del hemisferio occidental produjeron 25% del petróleo mundial y consumieron 36%. Los tres países de América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México) produjeron aproximadamente el doble de petróleo que los demás países americanos y consumieron alrededor de cinco veces más del mismo que el resto del hemisferio combinado.

En gas natural, la producción y el consumo en el hemisferio occidental en 2005 fueron más o menos iguales: 32% en el primer caso y 33% en el segundo. En este renglón la producción y el consumo en el resto del hemisferio fueron de entre 16 y 17% de los de América del Norte. La mayor parte del gas natural del hemisferio se mueve por gasoducto, y por consiguiente poco se puede importar de países de otros ámbitos. Si, como se espera, aumenta el comercio de gas natural licuado (GNL), este se volverá una mercancía global que podría importarse de fuera del hemisferio.

reservas de petroleo en el mundo

La cooperación energética es extensiva entre los tres países norteamericanos. Expertos de cada país se reúnen con periodicidad bajo la égida del North Americai Energy Working Group (Grupo de Trabajo de Energía de América del Norte) para evaluar sus perspectivas y necesidades individuales y colectivas. Canadá es el mayor ex portador de petróleo, gas natural y electricidad a Estados Unidos.

En años recientes México ha llegado al segundo lugar en la exportación de petróleo a su vecino del norte sin embargo, es importador de gas natural su red eléctrica está mucho menos integra da a la estadounidense que la de Canadá. La mayoría de las exportaciones canadienses de petróleo provienen hoy día de las arenas bituminosas del país, y existe confianza en que los suministros futuros provengan de ese vasto recurso.

Por el contrario, las reservas probadas de petróleo de México, dados los niveles actuales de producción, durarán sólo unos 10 años, y la exploración y nueva producción están limitadas por la falta de fondos en Pemex y el veto constitucional a la participación privada en proyectos de petróleo y en la mayoría de los de gas.

En contraste con América del Norte, la cooperación energética es limitada entre países del resto del hemisferio, sobre todo por animosidades políticas; el caso más notable es entre Bolivia y Chile, que data de la época en que Bolivia perdió acceso al mar tras ser derrotada en la Guerra del Pacífico, hace unos 125 años. La incapacidad de generar cooperación sostenida en temas energéticos en América latina refleja añejos fracasos en generar acuerdos duraderos en materia de comercio e integración económica.

Otra diferencia entre América del Norte y el resto del hemisferio es que ni Estados Unidos ni Canadá tienen una compañía petrolera nacional, en tanto que estas son ubicuas en otras partes. Estas empresas de ningún modo son iguales: Pemex y Petrobras (la firma brasileña) tienen estructuras diferentes y Petrobras tiene muchos proyectos conjuntos con compañías independientes y con otras paraestatales; Pemex no. La firma estatal venezolana, Petróleos de Venezuela SA. (PDVSA), opera hoy en forma muy diferente de como lo hacía antes de que Hugo Chávez llegara a la presidencia del país.

La situación energética en cada nación del hemisferio es única. Algunas recurren mucho a la energía hidroeléctrica para generar electricidad, otras al carbón, y otras al petróleo y el gas natural. La energía nuclear no se ha desarrollado mucho en el hemisferio. El etanol desempeña un papel más importante como combustible para el transporte en Brasil que en cualquier otro país de la zona.

ESTADOS UNIDOS. La producción petrolera fue de 6,8 millones de barriles diarios en 2005, más que en cualquier otro país del hemisferio, pero el consumo fue de 20,6 millones; la diferencia se cubrió con importaciones de 13,5 millones de barriles diarios (incluyendo derivados) El consumo representó 25% del total mundial. Alrededor de la mitad de las importaciones de petróleo y derivados procede ahora de países del hemisferio occidental.

La producción de gas natural en 2005 fue de 525.700 millones de metros cúbicos y el consumo fue de 633.500 millones, más que cualquier otro país. El consumo estadounidense de gas natural en 2005 representó 23% del total mundial. Cerca de 85% de las importaciones de gas de ese año provino de Canadá. Las importaciones de GNL fueron de casi 15% de todo lo que se entrega por oleoducto, y 75% procede de Trinidad y Tobago. El Grupo de Trabajo de Energía de América del Norte ha concluido que Estados Unidos, y América del Norte en su conjunto, tendrán que depender en el futuro más que hoy día de las importaciones de GNL.

La posición dominante de Estados Unidos en petróleo y gas lo convierte en el foco del análisis energético hemisférico, al tiempo que su creciente dependencia de las importaciones de petróleo y derivados se ha vuelto fuente de cada vez mayor preocupación interna. Esta inquietud se traduce en el discurso político nacional como la necesidad de lograr “independencia” energética, lo cual no es factible en el futuro previsible y tal vez no lo sea nunca, a menos que se produzcan importantes innovaciones tecnológicas. Esta independencia tampoco es factible en el hemisferio en las circunstancias actuales. Estados Unidos genera alrededor del 50% de su electricidad a partir del carbón, lo cual crea considerables gases de invernadero, en particular dióxido de carbono. Otro 20% de la electricidad del país es generado por energía nuclear.

La mayoría de las importaciones petroleras se utiliza en el transporte, y ello explica el actual énfasis en la producción de biocombustibles, en especial etanol, para suplir la gasolina.

 CANADÁ. Las reservas probadas de petróleo de Canadá ascienden a 179.000 millones de barriles, las segundas en volumen detrás de las de Arabia Saudita, pero con una salvedad: el grueso de sus reservas es de petróleo no convencional, que puede extraerse de las arenas bituminosas de la Cuenca Sedimentaria del Oeste de Canadá (CSOC). Esta producción es de aproximadamente un millón de barriles diarios y se proyecta que se elevará a 3,5 millones hacia 2025. Este recurso hace de Canadá el proveedor más importante para Estados Unidos y también el más seguro en el hemisferio, y tal vez en el mundo a causa de la amistad y cooperación sustanciales entre ambos países. Más de 99% de las exportaciones de petróleo crudo de Canadá se envía a su vecino del sur.

La producción de las arenas bituminosas se logra con un alto costo ambiental, pues se contaminan enormes volúmenes de agua en los que se realiza la extracción de bitumen, además de que se liberan grandes cantidades de gases de invernadero. El país tiene 1,59 billones de metros cúbicos de reservas probadas de gas (56 billones de pies cúbicos), concentrados en la cuenca.

MÉXICO. Las reservas probadas de petróleo de México son de unos 14.000 millones de barriles, la mayoría crudos pesados ubicados frente a la costa del Golfo de Campeche, en el sudeste. Cantarell, el yacimiento que ocupa el segundo lugar del mundo en términos de producción, aportó 63% de la producción mexicana en 2004, pero ha ido declinando en más de 20% entre enero de 2006 y principios de 2007; a principios de 2007 produjo 1,6 millones de barriles diarios en comparación con 2 millones en 2005. Se hace un gran esfuerzo por moderar el descenso mediante la inyección de grandes cantidades de nitrógeno en el campo y perforando horizontalmente para extraer petróleo de una superficie mayor.

México produjo un promedio de 3,8 millones de barriles diarios de petróleo en 2005, pero a esta tasa de producción, combinada con el descenso en Cantarell, las reservas probadas durarán quizá 12 años —a menos que se den nuevos hallazgos—, de las cuales se han encontrado algunas de poca importancia en años recientes. El gobierno impone un fuerte gravamen a los ingresos brutos de Pemex para financiar alrededor de 35% del presupuesto federal. Esto ha sido necesario porque otras recaudaciones fiscales ascienden a sólo 11% del PIB, en un presupuesto equivalente a un 18% de este. A causa de esta alta carga fiscal, Pemex ha operado con pérdida neta en años recientes; tuvo una modesta ganancia en 2006 a causa de los altos precios del petróleo. Es incapaz de financiar exploraciones en aguas profundas del Golfo de México, donde hay elevadas perspectivas de nuevos descubrimientos; debido a esta escasez de fondos, carece de experiencia en perforación en aguas profundas, en contraste con Petrobras, que tiene gran experiencia en esa actividad.

La Constitución mexicana confiere a Pemex un monopolio sobre la exploración y la producción de petróleo y no permite el financiamiento accionario privado en estas actividades.

Las reservas probadas de gas natural del país son de 0,41 billones de metros cúbicos y si bien la producción de 2005 fue significativa, de 39.500 millones de metros cúbicos, México debe importar gas natural para hacer frente al creciente consumo. Pemex es el mayor consumidor de gas natural del país.

VENEZUELA. Las reservas probadas de petróleo de Venezuela a finales de 2005 eran de 79.700 millones de barriles, las mayores del hemisferio. Serían más altas (hasta 270.000 millones más) si el país lograra contar con el bitumen recuperable de la faja petrolera del Orinoco en la misma forma en que Canadá incluye su petróleo no convencional de sus arenas bituminosas. Sin embargo, Venezuela no ha llegado tan lejos como Canadá en la explotación de este recurso, aunque sin duda esos vastos depósitos serán importantes en el futuro. La producción petrolera es de 3,1 millones de barriles diarios (cifra de PDVSA) en 2005. Ese año Venezuela suministró 1,3 millones de barriles diarios a Estados Unidos, con lo cual ocupó el cuarto lugar en importancia entre los proveedores de ese país (detrás de Canadá, México y Arabia Saudita). Pese a la fricción política entre ambas naciones, cerca de 70% de las exportaciones petroleras venezolanas se destina a Estados Unidos. Hay dos razones para ello: la capacidad de las refinerías estadounidenses de manejar el petróleo crudo pesado venezolano, y el costo relativamente bajo de envío, lo cual es evidente en comparación con lo que se remite a China.

Los altos precios mundiales del petróleo ofrecen ingresos sustanciales a Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, para ocupar un papel preponderante en América latina y en la escena mundial. Venezuela ofrece precios reducidos a países del Caribe, entre ellos Cuba, y ha adquirido bonos para ayudar a Ecuador y Argentina.

Ha propuesto la construcción de un megaducto para enviar gas natural a Argentina, vía Brasil, a un costo que probablemente rebasaría los 25.000 millones de dólares; el futuro de esta propuesta es incierto, por razones económicas, y también porque Venezuela no produce gas suficiente para enviarlo por tal conducto. Sus reservas probadas de gas son altas, de 4,32 billones de metros cúbicos, pero la producción en 2005 fue relativamente modesta, de 28.900 millones. En 2006 tomó medidas para obtener la propiedad mayoritaria de seis proyectos en la cuenca del Orinoco que antes pertenecían en su mayor parte a seis firmas privadas.

BRASIL. A finales de 2005, Brasil contaba con 11.800 millones de reservas probadas de petróleo. La producción y el consumo en ese año fueron más o menos iguales: la producción fue de 1,7 millones de barriles diarios, y el consumo, 1,8 millones. Sólo en años recientes dejó de ser importador de petróleo, en parte por el aumento de producción y en parte por el uso extendido del etanol como combustible para motores de automóviles.

Hoy día el etanol puede suministrar 40% del combustible para autos en el país. La mayoría de los vehículos son de consumo flexible, capaces de funcionar con cualquier mezcla de gasolina y etanol; la mezcla actual contiene 23% de etanol, el cual en el país sudamericano se elabora a partir de la caña de azúcar. El gobierno estadounidense subsidia directamente la producción de etanol, lo cual ocurrió también en Brasil durante muchos años, pero ya no. Estados Unidos cobra un derecho de 54% por galón <3.785 litros) más 2,5% de impuesto de importación ad valorem al etanol brasileño, pese a que Brasil es su proveedor más importante de este combustible. Brasil también realiza investigación en biodiésel fabricado a partir de semillas oleaginosas que se pueden encontrar en la parte nordeste del país, rezagada económicamente. A finales de 2005 Brasil tenía 0,31 billones de metros cúbicos de reservas probadas de gas. Su producción para ese año fue de 11.400 millones de metros cúbicos, y su consumo, de 20.200 millones.

La diferencia fue cubierta en gran parte con importaciones de Bolivia, la cual nacionalizó en 2006 las productoras extranjeras de gas, incluidas las instalaciones propiedad de Petrobras, y también elevó los precios del gas natural. Ha habido hallazgos recientes de depósitos aparentemente grandes de gas en las sondas de Campos, Santos y Espíritu Santo. La perforación en la sonda de Santos fue profunda, hasta de 3.500 metros. La capacidad de Petrobras de emprender perforaciones en aguas profundas merece subrayarse porque es precisamente una habilidad que Pemex no ha desarrollado. Brasil prevé contar con la infraestructura completa para llevar el gas de la sonda de Santos al estado de San Pablo en unos cinco años, y reducir la necesidad de importaciones de Bolivia. Además construye dos plantas para la regasificación de GNL Petrobras es una paraestatal emisora de acciones que se venden en las bolsas de valores, pero el gobierno posee la mayoría de acciones ordinarias. A diferencia de Pemex, Petrobras debe satisfacer tanto a accionistas privados como al gobierno de Brasil.

Aproximadamente 80% de la electricidad del país se produce con energía hidroeléctrica, lo cual necesita el respaldo de plantas generadoras termoeléctricas que requieren importaciones de gas natural y diésel durante los períodos de secas.

 ARGENTINA. Las reservas probadas de petróleo de Argentina ascienden a 2.300 millones de barriles (finales de 2005). La producción fue modesta en 2005, 725.000 barriles diarios, y el consumo fue de 421.000 barriles diarios. Las reservas de gas natural a finales de 2005 fueron de 0,50 billones de metros cúbicos. La producción de ese año fue de 45.600 millones de metros cúbicos, y el consumo, de 40.600 millones, más o menos suficiente para el uso interno pero poco para exportar. De hecho, en 2004 Argentina canceló un contrato para enviar gas natural a Chile, aunque siguió remitiendo un poco durante más o menos un año. El gas natural dio energía a cerca del 55% de la producción eléctrica del país y petróleo para 30% en 2005. En 1997 Argentina ocupó el tercer lugar entre los mayores usuarios de gas natural en el mundo, detrás de Estados Unidos y Rusia. Ha cerrado un contrato para importar grandes cantidades de gas de Bolivia una vez que la infraestructura de esta se haya instalado.

La estatal argentina, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), fue privatizada en 1993, durante la presidencia de Carlos Menem; la nueva empresa se llama hoy Repsol-YPF. En 2004 se fundó una nueva paraestatal, Energía Argentina S.A. (Enarsa), sin capital pero con la autoridad para vender nuevos contratos de concesión costera a empresas privadas de petróleo y gas y colaborar en proyectos conjuntos.

BOLIVIA. La importancia de Bolivia en el campo energético se deriva de sus hallazgos relativamente recientes de gas natural. Las reservas probadas de gas a finales de 2005 ascendían a 0,74 billones de metros cúbicos, segundas en volumen en América del Sur, después de las de Venezuela. La producción en ese año fue de 10.400 millones y casi toda se destinó a la exportación. La mayor parte de los descubrimientos ocurrió en la década de 1990, durante el gobierno del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y fueron seguidos por contratos extranjeros con la paraestatal boliviana, Yacimientos Pe trolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), y la instalación de gasoductos para exportación, en especial Gasbol, que va de Río Grande, al sur de Santa Cruz, en Bolivia, a San Pablo y Porto Alegre, en Brasil, país que ha desempeñado un papel importante para Bolivia al generar 18% de su PIB en 2005.

A partir de 2000, el nacionalismo político creció y se enfocó abiertamente en el papel del gas natural, pero sobre todo en la división de la energía nacional. Hubo manifestaciones callejeras bajo el lema “No al gas”, y dos presidentes, Sánchez de Lozada y luego su vicepresidente y sucesor, Carlos Mesa, fueron obligados a renunciar. Evo Morales fue elegido presidente en diciembre de 2005 y en mayo del año siguiente se nacionalizaron las compañías energéticas extranjeras. En 2007 Brasil accedió a pagar precios más altos por el gas boliviano, y también decidió acelerar la construcción de infraestructura para transportar gas natural de la son-da de Santos a San Pablo y dos instalaciones para regasificar GNL.

Aquí es apropiada una mención a Chile porque demuestra los problemas de la cooperación en asuntos energéticos en América del Sur. Antes de la elección de Morales, una evaluación realizada por empresas extranjeras del ramo proponía llevar gas boliviano a un puerto chileno en el que se transformaría en GNL para envío a las costas occidentales de México y Estados Unidos. La propuesta se rechazó porque el puerto estaba en Chile. Bolivia no vende gas natural a Chile y advierte a otras naciones de no reenviar gas boliviano a ese país. Argentina, como se dijo antes, rescindió un contrato para enviar gas natural a Chile. Perú, como se indicará más adelante, tiene la mayor parte de su gas comprometido para uso interno y para embarques de GNL a México y Estados Unidos. Chile está rodeado de países con gas natural, pero ahora construye una instalación de regasificación para comprar GNL de Asia.

PERÚ. El énfasis actual en Perú está puesto en el gas natural más que en el petróleo. A finales de 2005, el país contaba con 1.100 millones de barriles de reservas probadas de petróleo. La producción en 2005 fue de 111.000 barriles diarios, y el consumo, de 139.000. Las reservas probadas de gas natural a finales de ese año eran de 0,55 billones de metros cúbicos, pero la producción en Camisea, el mayor hallazgo gasífero del país, está apenas en preparación. La expectativa es que Perú será exportador de hidrocarburos en 2007. Su tasa de éxito es de 75% en recientes exploraciones de gas, así que las perspectivas futuras son prometedoras.

Camisea se ubica en la delicada zona selvática del país y ha habido considerable presión, tanto de organismos internos como foráneos, para imponer estrictos controles ambientales. El Banco Interamericano de Desarrollo también insistió en previsiones sociales que beneficien a la población local y condicionó su apoyo financiero a que se tomen medidas sociales y ambientales, postura que fue reforzada por otras entidades financieras que prestan apoyo, como el Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento y el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil. Dichas previsiones consisten en destinar aproximadamente 40% de las regalías e impuestos pagados por los operadores de Camisea directamente a los municipios de la zona del proyecto, lo cual abre nuevos terrenos en los contratos sobre gas natural. El gobierno peruano no tuvo que endeudarse para invertir en Camísea.

La primera prioridad para el uso del gas extraído de Camisea será satisfacer las necesidades internas peruanas. También existe un contrato gubernamental con un consorcio de compañías energéticas extranjeras para producir GNL, que se enviará a las costas occidentales de México y Estados Unidos. El desempeño en dos variables clave 1 —por encima y más allá de la extracción exitosa de gas— será crucial para la percepción futura de Camisea: serán eficaces las salvaguardas ambientales a la luz de algunos fracasos iniciales, y será cierto que los fondos designados se distribuirán directamente entre los municipios cercanos?

ECUADOR. Las reservas probadas de petróleo a finales de 2005 eran de 5.100 millones de barriles, terceras en volumen en América del Sur (detrás de Venezuela y Brasil). La producción en ese año fue de 541.000 barriles diarios, y el consumo, de 148.000. Como puede observarse en estas cifras, el país exporta una gran proporción de su producción. Sus reservas de gas natural son bajas y no es un productor significativo.

Ecuador es un país turbulento en términos políticos. Ha tenido por lo menos siete presidentes en los 10 años pasados (sin contar un triunvirato que duró unas horas y un presidente que fue depuesto después de un día). Un contrato con Occidental Petroleum se anuló en 2006 y todavía no hay un veredicto sobre la compensación que se pagará. ExxonMobil abandonó Ecuador y en 2005 EnCana, gran compañía energética canadiense, vendió sus activos a una empresa china.

COLOMBIA. Las reservas probadas de petróleo del país a finales de 2005 eran de 1.500 millones de barriles. Su producción de ese año fue de 549.000 barriles diarios, y el consumo, de 230.000. Las reservas de gas natural a finales de 2005 eran de 0,11 billones de metros cúbicos; la producción, de 6.800 millones de metros cúbicos, y el consumo, también de 6.800 millones. A finales de 2005 tenía reservas probadas de carbón de 6.600 millones de toneladas cortas.

En la década de 1920 Colombia era exportadora de petróleo; en la de 1970 se volvió importadora, pero ahora puede satisfacer su demanda interna con producción propia y deja un modesto residuo para la exportación. Se encuentra ubicada en una región prometedora en hallazgos petroleros, al lado de Venezuela y Ecuador, pero ha tenido menos éxito que sus vecinos. Existe preocupación de que pueda volver a ser importadora y, en consecuencia, sE otorgan términos favorables a los inversionistas. Alrededor de 80% de sus sondas se dimentarias permanece sin explorar. La paraestatal Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) se fundó en 1951 y tiene buena fama de eficiencia. En 2006 se privatizó 20% de la firma.

Durante mucho tiempo, Colombia ha tenido un problema grave en la explotación de petróleo y gas a causa de la destrucción de ductos por la guerrilla y de la violencia y secuestros dirigidos a menudo contra extranjeros que trabajan en el sector energético.

TRINIDAD Y TOBAGO. Las reservas probadas de petróleo a finales de 2005 eran de 800 millones de barriles. Ese año la producción fue de 171.000 barriles diarios. La mayor sombra que proyecta este país en el hemisferio es por su producción de gas natural y sus exportaciones de GNL A finales de 2005 contaba con reservas probadas de gas de 0,55 billones de metros cúbicos y la producción de ese año ascendió a 29.000 millones. Sus reservas de gas representan menos de 1% de las del planeta, pese a lo cual se ha vuelto un importante proveedor de GNL a Estados Unidos; como se indicó antes, suministra a ese país 75% de sus importaciones de ese energético. Esta situación es muy prometedora para la nación caribeña silos expertos en energía de las tres naciones norteamericanas son precisos, a saber, es probable que las tres tengan que apoyarse en mayores importaciones de GNL en el futuro.

Trinidad y Tobago es un pequeño país con una población de 1,3 millones de habitantes, que ha sacado el mayor partido a sus recursos de petróleo y gas, los cuales generan alrededor de 40% del PIB y 50% del ingreso del gobierno; también han generado industrias internas que consumen energía, como las del amoníaco, el metanol y el aluminio para fundición. Estas actividades han producido considerable daño ambiental, problema que debe atenderse.

CONCLUSIONES. La cooperación en asuntos energéticos es mucho mayor en América del Norte que en América del Sur. Los mejores contrastes son la relación de colaboración entre Canadá y Estados Unidos y la postura antagónica de Bolivia y Chile. Muchos de los problemas irreconciliables con naciones del hemisferio surgen del nacionalismo defensivo, como las turbulentas relaciones de Ecuador con las compañías petroleras foráneas y la negativa de México a permitir la inversión privada en la exploración y producción petroleras. Bolivia estaba dispuesta a enemistarse con Brasil al intervenir por la fuerza en las operaciones de Petrobras para nacionalizarlas. La política energética también sufre por la agitación política en los países, como el derrocamiento de dos presidentes en Bolivia a causa de las ventas de gas natural a extranjeros, y por el desacuerdo en el Congreso en torno a los impuestos a las compañías energéticas foráneas en Ecuador. El presidente de Venezuela declara con regularidad que se propone reducir las ventas de petróleo a Estados Unidos, pero no lo lleva a cabo en la amplitud que proclama porque no existen mercados alternativos que puedan manejar el crudo pesado de su nación. El origen de estas discordancias no es un misterio, pero todas tienen costos económicos para los países involucrados.

Sólo dos de los 11 países analizados no tienen empresas energéticas estatales: Estados Unidos y Canadá. Esas compañías no son iguales en ninguna forma. Petrobras ha desarrollado un historial envidiable, en tanto Pemex ha sido incapaz de actuar como una tipica compañía petrolera porque el gobierno central la priva de los fondos necesarios para la exploración y producción normales. Las otras firmas estatales varían considerablemente; PDVSA se encuentra bajo mayor control político que Ecopetrol en Colombia. Por último, existe a menudo una diferencia patente entre los objetivos de los discursos y las acciones concretas para alcanzarlos. Varios presidentes estadounidenses han proclamado el objetivo de la independencia energética, pero se niegan a elevar las normas de eficiencia de combustible. El presidente Chávez anuncia un proyecto para construir un megaducto de Venezuela a Argentina, y bien puede ser que el objetivo real sea el anuncio en sí, porque nada se ha hecho por llevarlo a cabo. Las autoridades mexicanas están hoy de acuerdo en que deben explorar las prometedoras aguas profundas del Golfo de México, pero hasta ahora no han hecho nada por hacer de ello una realidad. El hemisferio no ha sido más capaz de integrar su política energética y cada uno de esos fracasos acarrea costos considerables.

Director de la cátedra William E. Simon de Economía Política en el Center for Strategic and International Studies.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional Junio 2007.

 

Creacion de YPF Enrique Mosconi Yacimientos Petroliferos Fiscales

Historia de la Creación de YPF

En ese marco, una seguilla de conflictos y renuncias llevó a la administración estatal del petróleo a una crisis política significativa, que rozó al presidente Yrigoyen. En agosto de 1921, el marino Felipe Fliess renunció a la administración de Comodoro como consecuencia de enfrentamientos con el personal del Ministerio en Buenos Aires.

A fines de ese año el renunciante fue Enrique Hermitte, quien dejó la Dirección General de Minas en rechazo a nombramientos de personal falto de idoneidad dispuestos por Yrigoyen.

Primeros
Emprendimientos
El Gran
Descubrimiento
El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
Creación de
Y.P.F.

En marzo de 1922, en un clima de creciente inquietud pública por la situación de la organización petrolera estatal, renunció el Ministro de Agricultura, Alfredo Demarchi. Su reemplazante, Eudoro Vargas Gómez tenía un crítico diagnóstico sobre la situación de Comodoro, y se negó a asumir sus funciones hasta no recibir soporte de parte del Presidente y de su gabinete para una investigación interna dirigida a deslindar responsabilidades.

Yrigoyen estaba cerca de finalizar su mandato, y los problemas en la explotación del petróleo estatal habían provocado una crisis política que convulsionaba a su gobierno y habían tomado estado público. Como respuesta, el 3 de junio de 1922 creó por decreto la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) que había imaginado en un proyecto de ley enviado al Congreso casi cuatro años atrás.

La nueva Dirección de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales tenía muy baja autonomía en materia comercial y financiera, y en las semanas siguientes a su creación, Vargas Gómez y sus subordinados se enredaron en una discusión respecto del alcance de las nuevas reglamentaciones sobre precios que prácticamente paralizó la actividad comercial de la explotación estatal, obligándola a suspender las entregas de petróleo a sus clientes habituales. Vargas Gómez renunció al Ministerio de Agricultura en agosto de 1922, y la recién nacida YPF navegó en un mar de problemas hasta el recambio presidencial de octubre.

La creación de YPF ha estado rodeada de visiones polémicas desde el comienzo. Para los nacionalistas es un hito fundamental en la construcción de la industria petrolera estatal, que enaltece la gestión de Yrigoyen. Otros autores, sin embargo, tienen una visión más crítica, y creen que fue la respuesta política de Yrigoven a la profunda crisis administrativa que sufrió la explotación estatal y a las denuncias de corrupción que se ventilaban en los diarios y en el Congreso.

En octubre de 1922, Yrigoyen finalizó su mandato presidencial con un panorama muy negativo para la industria estatal del petróleo, que años después se convertiría en una de sus principales banderas políticas. La legislación petrolera seguía siendo prácticamente la misma de seis años atrás: el viejo Código de Minería, al que se habían agregado las reservas que permitía la explotación estatal.

El gobierno había enviado sus proyectos específicos de legislación del sector petrolero tres años después de iniciada su gestión, pero nunca logró que fueran tratados siquiera en la Cámara de Diputados, donde contaba con mayoría propia.

La industria petrolera argentina había pasado a ocupar un lugar de importancia en la economía nacional, con una producción de 2.100.000 barriles, 540.000 de los cuales provenían de empresas privadas.

La producción petrolera local había crecido para llegar a abastecer al 12% del consumo energético total del país (sumando petróleo, leña y carbón), reduciendo las importaciones de combustibles. Aguas abajo existían 16 refinerías,incluyendo las estatales ubicadas en los yacimientos de Comodoro y Huincul.

La más importante era la refinería de la Compañía Nacional de Petróleo, con una capacidad de procesamiento de 4.000 toneladas mensuales de petróleo, seguida por la Itaca (2.000 toneladas), y otras pequeñas refinerías ubicadas en las afueras de la ciudad de Buenos Aires.

En un clima de creciente entusiasmo por el potencial petrolero de la Argentina, la elección de Marcelo Torcuato de Alvear como presidente para el período 1922-1928 agregó una cuota de optimismo a los inversores privados.

Si bien pertenecía al partido radical como Yugoyen, Alvear era percibido casi como un miembro más de la clase dirigente que había gobernado a la Argentina en los años previos a 1916 y se lo identificaba con una posición mucho más favorable a los intereses privados.

Alvear, sin embargo, decepcionó a quienes esperaban una gestión sesgada hacia las compañías particulares. Durante su gobierno, la organización petrolera estatal conducida por el ingeniero Enrique Mosconi (imagen) se consolidó definitivamente como un actor central de la industria petrolera argentina

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

El ingeniero Enrique Mosconi concretó su sueño de fundar los Yacimientos Petrolíferos Fiscales. YPF, tal es la sigla con la que se conoce a la empresa de combustibles argentina, es una de las obras más importantes de las últimas décadas a nivel mundial.

Nacido en 1877, en 1903 se recibió de ingeniero civil en la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la UBA. Inmediatamente fue transferido a la división de ingeniería del Ejército como ingeniero militar.

Al año siguiente, recibió un premio por un proyecto de construcción. Entre 1906 y 1908 fue parte de una comisión de profesionales destinados a Europa para estudiar y adquirir plantas de energía hidroeléctrica y gasífera. Su misión se renovó y permaneció en el viejo continente hasta fines de 1914. A su regreso se lo nombró director del Arsenal Esteban de Luca. Durante los dos últimos años dirigió la división de Aeronáutica.

Su reciente proyecto se originó en un incidente por falta de combustible: la Escuela de Aviación estaba organizando excursiones de entrenamiento para celebrar el final del año militar, pero el día de la salida, el coronel Mosconi se encontró con que la empresa estadounidense West In-dian Oil Company, la única que importaba combustible para aviones en la Argentina, se negó a suministrarlo sin un pago por adelantado. Mosconi se reunió con el gerente de la empresa, quien le confirmó que no le vendería más nafta a menos que se anticiparan los pagos.

Con profunda indignación, Mosconi replicó: “Advierta que el Servicio Aeronáutico del Ejército no debe un centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestaciones y su exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto”. Además, se mostró preocupado por lo que pasaría si el combustible requerido no fuera para una simple práctica aeronáutica, sino para la defensa aérea del territorio nacional.

Su iniciativa lo llevó a buscar una solución superadora y en pocos meses fundó la compañía nacional de explotación, destilación y venta del petróleo y sus productos derivados. El presidente Hipólito Yrigoyen lo nombró director de YPF.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
Por DANIEL CABRAL MÁRQUEZ
Historiador

El 3 de junio del año pasado, un decreto del todavía presidente Yrigoyen creó la Dirección General de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales dando forma a la primera empresa estatal en el rubro a escala internacional. Con esta acción, Yrigoyen intentó responder al clima de desorganización e imprevisión que reinaba en la Administración de la Direc- ^&* ción General de Explotación de gf±m Petróleo de Comodoro Rivadavia, en Chubut.

Este yacimiento petrolífero estatal, el primero en producción en el país desde el 13 de diciembre de 1907, estuvo expuesto entre 1917 y 1922 a sucesivos conflictos sociales con prolongadas huelgas. Además, los yacimientos estatales patagónicos (la Mina Fiscal de Comodoro Rivadavia a la que se agregó desde 1918 la de Plaza Huincul en Neuquén) atravesaron por constantes ineficiencias dadas las carencias financieras y la falta de equipamiento.

Estas dificultades se vieron agravadas sobre 1920 por la confusa administración gubernamental y las falencias en la gestión desarrollada por los funcionarios del Ministerio de Agricultura de la Nación, de quienes dependía la explotación.

El decreto de creación de la Dirección General de YPF sigue manteniendo a la empresa en la esfera del Ministerio de Agricultura, pero esta reorganización marca el punto de inflexión de lo que hasta ahora fue una coyuntura signada por una escasa credibilidad hacia la política petrolera desplegada por el Estado argentino.

Con la llegada de Marcelo T. de Alvear a la presidencia de la Nación, en octubre de 1922, se produjo una definida revitalización de la Dirección General de YPF, en gran medida por el tenor nacionalista de las decisiones tomadas respecto del avance del capital privado sobre el mercado petrolero y, fundamentalmente, por la elección del ingeniero Enrique Mosconi al frente de la empresa.

La acción desplegada por Mosconi ha dado un impulso decisivo a la actividad, reorganizando y ampliando las operaciones de YPF en las vistas a su constitución como una empresa verticalmente integrada con posibilidades de competencia exitosa en el mercado interno. Además, la designación del coronel Alonso Baldrich al frente de la Administración del Yacimiento Comodoro Rivadavia ha fortalecido la disciplina laboral a través de una decidida política de encuadramiento de la masa obrera y la promoción de mejoras en los beneficios para el personal en materia de viviendas, provedurías y servicios sanitarios en el campamento central de YPF.

Fuente Consultada:
Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Explotacion del petroleo privada o estatal? Exploracion Administracion

¿Explotación estatal o privada?
A fines de 1918, las grandes petroleras internacionales se lanzaron activamente a ocupar posiciones en la aún incipiente industria petrolera local. En un período de no más de cuatro años, las principales empresas desembarcaron en Argentina revolucionando la industria local, y provocando un optimismo exagerado sobre el potencial petrolero del país.

La Standard Oil of New Jersey (la Exxon actual) ingresó primero en Neuquén y luego en Salta. Su hermana, la Standard Oil of California (hoy Chevron) adquirió la Compañía Argentina de Petróleo y Minas, presidida por Carlos Alfredo Tornquist y Pedro Piccardo. En Comodoro desembarcaron la Anglo Persian y la Shell, y el pool de ferrocarriles ingleses en Argentina formó la Compañía Petrolera “Ferrocarrilera”.

Primeros
Emprendimientos
El Gran
Descubrimiento
El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
Creación de
Y.P.F.

El ingreso de las empresas internacionales dio lugar a un fenómeno nuevo: los contratos de arrendamiento de áreas petrolíferas contra el pago de regalías. Varias compañías locales lograron acuerdos de este tipo con empresas extranjeras: la Compañía Argentina con la Ferrocarrilera, la compañía Sol con la Anglo Persian, la Challacó con la Standard Oil, y Godofredo Madlener con Diadema/Shell. El cobro de regalías por más del 10% de la producción por parte de empresas locales que no realizaban ya ninguna actividad, y cuyo mérito principal había sido conseguir permisos de cateo en zonas próximas a descubrimientos realizados por un Estado que no recibía ningún beneficio por esas explotaciones, comenzó a ser duramente cuestionado.

Los casos más irritantes eran aquellos en los que los intermediarios eran ex funcionarios de gobierno vinculados a la actividad petrolera, como el ex ministro de Agricultura, Horacio Calderón, y el ex administrador de la explotación estatal en Comodoro, Leopoldo Sol.
Todos los hombres de negocios de la Argentina soñaban con hacerse de un permiso en áreas con potencial petrolero para negociarlo con las compañías internacionales.

Con escasas excepciones -entre las que se destaca Astra- los flamantes empresarios petroleros argentinos prefirieron ubicarse en un rol de intermediarios y gestores de los petroleros internacionales antes que dedicarse a desarrollar compañías propias. Este comportamiento especulativo de los capitalistas locales tendría una influencia importante en el devenir de la política petrolera. El dilema entre explotación estatal o privada de los recursos petroleros se convertiría en la opción entre explotación estatal nacional, o explotación privada extranjera.

Entretanto, la explotación estatal se beneficiaba con la trayectoria alcista de los precios internacionales del petróleo que siguió a la finalización de la guerra europea, pero el panorama era menos alentador en materia de producción. El yacimiento de Comodoro, perforado sin demasiado cuidado a lo largo de más de diez años, estaba perdiendo presión, y como ocurre tarde o temprano con cualquier campo petrolero del mundo, la producción había comenzado a declinar. En el período 1915-1919, la producción promedio de todos los pozos había caído de casi 15 metros cúbicos diarios por pozo, a sólo 6 metros cúbicos diarios por pozo. Sin yacimientos nuevos que agregaran nuevas reservas, era necesario perforar cada vez más pozos sólo para mantener los mismos niveles de producción.

A partir de la segunda mitad del año 1920, las condiciones prevalecientes en el mercado energético comenzaron a cambiar y los precios del petróleo tendieron a reducirse pari passu con los del carbón importado, cuyo mercado ya no sufría los efectos de la guerra. Mientras que las empresas privadas reaccionaron rápidamente al nuevo escenario, la explotación estatal, sometida a la burocracia del Ministerio de Agricultura y acostumbrada a racionar sus ventas frente a una demanda siempre insatisfecha, mostró gran dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones de un mercado sobre-ofertado que, por primera vez desde el descubrimiento, no estaba dispuesto a adquirir todo el petróleo que la explotación estatal pusiera a la venta. La repartición estaba completamente desinformada sobre la evolución de los mercados petroleros del mundo.

La falta de reacción provocó a la explotación estatal una importante pérdida de participación en el mercado a manos de los importadores y de los nuevos productores privados.En materia de producción, la explotación en Comodoro había logrado una mejora importante en el rendimiento de los nuevos pozos perforados, que creció del mínimo de 11,6 metros cúbicos diarios por pozo obtenido en 1919 a casi 27 metros cúbicos diarios en 1920. Desafortunadamente, las deficiencias en la política comercial hacían cada vez más difícil la venta de la producción adicional.

En el verano de 1921, luego de la entrada en producción de un nuevo pozo de alta productividad (el famoso pozo N° 128), las autoridades debieron contener la extracción como consecuencia del estancamiento de las ventas y de las carencias en materia de infraestructura de transporte y almacenamiento.

Pese a las dificultades en las ventas y las restricciones impuestas, la producción siguió aumentando a un ritmo significativo: al 20% de incremento anual de 1920 se sumó un 23% en 1921, y un 24% en 1922, alcanzando una producción anual de 343.910 metros cúbicos de petróleo. En el terreno de las finanzas, los resultados se veían cada vez más comprimidos como corolario de la reducción de los precios y del permanente aumento de los gastos de explotación. Los ingresos fueron en 1922 similares a los de cuatro años antes, con un precio 58% inferior y un volumen de ventas 56% mayor. Pero los costos de explotación se habían incrementado un 240%.

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo argentino luego de la primera guerra mundial

Después de la guerra mundial
La finalización de la Primera Guerra Mundial en 1918 marcó el inicio de un período fuertemente expansivo para la naciente industria petrolera argentina.

La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales, lo que se tradujo en mayor disponibilidad de materiales y equipos, fletes, y capitales.

La industria petrolera entró en la posguerra en condiciones muy diferentes a las que regían antes del conflicto. La importancia del petróleo en la definición de la guerra revalorizó su contenido estratégico, convirtiéndolo en un elemento crítico de seguridad geopolítica de las naciones más desarrolladas del mundo.

Asimismo, la consolidación definitiva del motor de combustión interna revolucionó la demanda de combustibles. La vertiginosa expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos petrolíferos también en tiempos de paz. Los hidrocarburos se estaban convirtiendo en la mercancía por excelencia de las sociedades industriales del siglo XX.

Las principales empresas estadounidenses y europeas comenzaron una sostenida expansión internacional en busca de reservas. Esta acción fue acompañada por los respectivos gobiernos, preocupados por el rol estratégico que había jugado el petróleo en el conflicto bélico que acababa de finalizar, y por el creciente temor al agotamiento de las reservas en Estados Unidos.

La decisión simultánea de las empresas petroleras inglesas y estadounidenses de buscar agresivamente reservas de petróleo en el resto del mundo con el apoyo de sus respectivos gobiernos provocó una sorda disputa entre ambos bloques, que se desarrolló con características diversas en todos aquellos países que eran -de algún modo- de interés para la industria petrolera.

La puja mundial entre las petroleras inglesas y estadounidenses por el control de las reservas alcanzó también al territorio de América Latina. Las convulsiones sociales en México forzaron la apertura de nuevos horizontes para la búsqueda de petróleo en países como Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, país este último que rápidamente se convirtió en un gran productor mundial.

En Argentina, los trusts petroleros no habían ingresado en la exploración y explotación del petróleo argentino sino que sus actividades locales se limitaban al segmento de la refinación y principalmente, a la comercialización. Pero en el nuevo escenario de la posguerra, la Argentina se convirtió en un objetivo doblemente interesante.

El furor por la compra de automóviles de los primeros años 20 hizo de la Argentina uno de los mercados de gasolinas más prometedores del mundo. Las naftas, cuyas ventas locales crecían a tasas de dos dígitos por año, se habían convertido en el combustible más importante y rentable, desplazando alquerosene.

En 1922 la Argentina contaba con 68.500 vehículos, 16.000 de los cuales habían sido importados ese mismo año, casi todos desde Estados Unidos. El consumo de naftas totalizaba 180 millones de litros anuales, dos tercios del consumo total sudamericano de naftas. Y además del mercado atractivo, la Argentina tenía también reservas de petróleo, doble condición que muy pocos países del mundo podían ofrecer.

El descubrimiento de una nueva región petrolera en Plaza Huincul, Neuquén, contribuyó al optimismo sobre el potencial de los yacimientos argentinos. Los primeros pasos en la zona habían sido decepcionantes, pero en octubre de 1918 se produjo el descubrimiento oficial de petróleo en Huincul, a 609 metros de profundidad, más liviano que el petróleo de Comodoro.
Una vez más, el descubrimiento estaba localizado en un Territorio Nacional, y por lo tanto el dominio correspondía al gobierno federal. La zona de reserva estatal, conocida luego como el “octógono fiscal”, ocupó una superficie de 7.853 hectáreas que fueron rápidamente rodeadas por permisos de cateo de los particulares.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Irigoyen Politica petrolera argentina en la guerra

Yrigoyen y el petróleo
Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916. Su partido, la Unión Cívica Radical, sólo obtuvo el control de la Cámara de Diputados en 1918, mientras que el Senado fue opositor durante toda su gestión. En esos años la economía argentina estaba sufriendo el severo impacto de la guerra en Europa.

El abastecimiento de energía, extremadamente dependiente del carbón inglés, estaba en crisis. Los precios de todos los combustibles se habían incrementado, afectando a ferrocarriles, industrias, empresas de servicios y familias.

Las relaciones entre el nuevo gobierno y la Comisión Administradora del yacimiento de Comodoro sufrieron un deterioro progresivo en los primeros meses de Yrigoyen.

A los habituales problemas de falta de apoyo presupuestario, se fueron sumando incidentes que culminaron con renuncias masivas y la disolución de la Comisión a finales del año 1917, cuando una gran huelga en Comodoro inició un período de alta conflictividad obrera que se prolongó durante varios años.

Con la disolución de la Comisión Administradora, el yacimiento de Comodoro quedó a cargo de la estructura burocrática del Ministerio de Agricultura, un esquema que se probaría inconveniente para la gestión de la organización.

Las condiciones laborales en la explotación petrolera distaban de ser favorables para los obreros. Comodoro Rivadavia era un lugar sumamente inhóspito, con un clima especialmente riguroso y pésimas condiciones de vida. La jornada laboral de los petroleros era de entre diez y doce horas diarias. La situación social era tensa, con una gran mayoría de hombres y niveles elevados de violencia.

A fines de 1917, vivían en Comodoro Rivadavia cerca de 3.200 personas. Casi el 97% de los trabajadores eran extranjeros, oriundos principalmente de España, Portugal y Rusia. La guerra había causado importantes aumentos de precios, deteriorando los ingresos reales de los obreros. Por la falta de oferta local, distancia y la dificultad en el transporte, Comodoro exhibía precios de los principales productos de la canasta familiar entre 100% y 500% por encima de los vigentes en Buenos Aires.

La sucesión de conflictos y huelgas iniciada en octubre de 1917 provocó a lo largo del período 1917-1920 pérdidas de días laborables y aumentos de los costos salariales en Comodoro. Durante 1918 hubo dos conflictos que culminaron con huelgas obreras, la primera en solidaridad con los ferroviarios de la zona, y la segunda como consecuencia del despido de 14 líderes sindicales petroleros tildados de “agitadores” por las autoridades.

Con el apoyo de la Marina y del gobierno de Yrigoyen, las autoridades locales enfrentaron duramente a los dirigentes gremiales de los petroleros. En la explotación estatal comenzó un proceso de “argentinización” de la mano de obra, reemplazando a los “conflictivos” operarios europeos por trabajadores del norte del país, menos preparados pero más dóciles en cuestiones gremiales.

Mientras el Estado y las pequeñas compañías privadas intentaban desarrollar el yacimiento de Comodoro, la Standard Oil se había consolidado como la compañía líder en el mercado de combustibles líquidos argentino Aunque comenzaban a venderse gasolinas para automóviles, el destilado más importante seguía siendo elquerosene, utilizado por las familias tanto para iluminación como para calefacción.

La guerra europea y el desabastecimiento de carbón inglés fueron una excelente oportunidad para la Standard Oil, que amplió notablemente su presencia en el mercado local y obtuvo una alta rentabilidad con productos importados, y producidos en su refinería de Campana, la primera planta de refinación de petróleo instalada en América Latina.

La sólida posición de la Standard Oil comenzó a ser desafiada por otras compañías. A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició sus operaciones en el mercado local con el arribo al puerto de Bahía Blanca del San Fraterno, el buque petrolero más grande del mundo. La Shell, a través de su filial Anglo-Mexicana, abrió oficinas en Buenos Aires y construyó depósitos en los principales puertos del país, concentrando inicialmente sus operaciones en los grandes consumidores de petróleo y fuel oil. La Standard también comenzó a sufrir la competencia de otra empresa estadounidense, la Texas Co., que vendía sus productos importados a través de una importante red de distribuidores.

El crecimiento del mercado local y la buena rentabilidad de las operaciones atrajeron nuevas refinerías de capital local que, si bien contaban con instalaciones pequeñas y precarias, comenzaron a competir con los grandes importadores estadounidenses e ingleses. Estas pequeñas empresas refinadoras tendieron a instalarse en los alrededores de Buenos Aires.

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El petroleo argentino y la guerra mundial en Presidencia Irigoyen

El impacto de la guerra mundial:
La Primera Guerra Mundial iniciada en 1914 modificó completamente el panorama para el petróleo a escala mundial, y también en Argentina.

El país no producía ni una tonelada de carbón, y el 95% de las 3,4 millones de toneladas de carbón importados anualmente provenían de Inglaterra.

El carbón inglés se utilizaba en los trenes, en los barcos, en la industria y en la iluminación y la calefacción de los habitantes de las grandes ciudades.

El conflicto produjo aumentos de precios y crecientes dificultades de abastecimiento.

En el plano internacional, la guerra convirtió al petróleo en un elemento estratégico para la supervivencia de las naciones. Los barcos, tanques y aviones eran cruciales para definir la contienda, y necesitaban petróleo para movilizarse. Todos estos factores -la indisponibilidad de carbón y el fuerte aumento de los precios de los combustibles, el renovado interés por el petróleo como mercancía estratégica para la guerra, y la ausencia de capitales extranjeros dispuestos a invertir en la Argentina- convergieron para favorecer el desarrollo de la explotación estatal de Comodoro Rivadavia.

Con el apoyo de gobierno nacional, mucho más decidido tras el inicio de la guerra en Europa, la organización estatal logró ampliar la producción petrolera. La Dirección de Explotación consiguió perforar diez nuevos pozos a lo largo de 1914, localizados en la zona reconocida por las perforaciones previas.

Las nuevas perforaciones y la conclusión gradual de las obras de infraestructura de almacenamiento, transporte y servicios comenzadas en los años anteriores, permitieron producir 43.740 metros cúbicos de petróleo en 1914, cantidad superior a la producción acumulada en los siete años previos.

El consumo de petróleo en la región de Comodoro era ínfimo, por lo que encontrar una solución al problema del transporte era crucial para poder incrementar la producción. Con dos buques, uno alquilado y el otro prestado por la Marina, comenzaron los embarques regulares de petróleo hacia Buenos Aires. Luego se sumarían dos buques construidos en Estados Unidos, cuya compra fue financiada con recursos de la Tesorería.

Las finanzas de la explotación estatal fueron beneficiadas por la autorización para retener y disponer de los fondos derivados de las ventas de petróleo. Hasta ese momento, los fondos generados por las ventas de petróleo ingresaban a rentas generales, y la explotación estatal dependía por completo de las cantidades asignadas en el presupuesto. Con el nuevo esquema, la explotación estatal quedaría independizada de las asignaciones presupuestarias dispuestas por el Congreso año tras año. El presupuesto del año 1916 incluyó el último aporte de fondos a la Dirección de Explotación. Desde sus comienzos, la explotación oficial había recibido aportes del Estado por poco más de 8 millones de pesos.

En marzo de 1916, los argentinos fueron convocados a una elección nacional por primera vez luego de la sanción de la ley que reformó y modernizó el sistema electoral. Para sorpresa de las elites domésticas, el líder radical Hipólito Yrigoyen resultó elegido presidente. Para entonces, la explotación fiscal de Comodoro se encontraba medianamente consolidada, con capacidades e infraestructura suficientes para sostener una explotación regular del petróleo.

Luego de un proceso de decantación que dejó en el camino a los emprendimientos más precarios, en las cercanías de Comodoro comenzaban a consolidarse compañías privadas con recursos y capacidad como para darle continuidad a los trabajos y producir petróleo en forma comercial. En 1916, dos de estas empresas lograron iniciar la producción petrolera: Astra y la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia.

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La Nacion y el Petroleo Extraccion

El surgimiento del nacionalismo petrolero
Roque Sáenz Peña, quien asumió la presidencia el 12 de octubre de 1910, le brindó un fuerte impulso a la explotación de petróleo en el sur. Pocas semanas después de su asunción, decretó que la explotación petrolera en la zona de reserva se efectuaría por administración estatal, desechando la alternativa de una licitación entre empresarios privados.

Se creó y reglamentó la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia, una nueva dependencia dentro del Ministerio de Agricultura que sería el embrión de la futura YPF Para conducir la nueva dirección se formó una Comisión Administradora especial presidida por el ingeniero Luis Augusto Huergo y de la que también formaba parte Enrique Hermitte.

El ingeniero Huergo tenía 73 años cuando fue nombrado al frente de la Comisión Administradora, y una importante carrera pública en Argentina. Como administrador en Comodoro fue designado el ingeniero Leopoldo Sol, que hasta ese entonces trabajaba en la Dirección de Minas junto a Hermitte. Al igual que sus antecesores, los nuevos administradores se encontraron con serias deficiencias en materia de infraestructura. Amén de las propias dificultades en la perforación de pozos, las restricciones en materia de almacenamiento y transporte impedían aumentar la disponibilidad de petróleo. En ese marco, el ingeniero Huergo inició una infatigable batalla por conseguir más recursos del Congreso para la explotación de Comodoro.

Ante las sucesivas respuestas negativas a sus pedidos de fondos, Huergo decidió jugar fuerte. En abril de 1913 envió un extenso e inflamado memorando al ministro de Agricultura afirmando que “los yacimientos de Comodoro Rivadavia eran de los más ricos y extensos del mundo”. Tras justificar un nuevo pedido de fondos, denunció la acción de los trusts internacionales y sus cómplices locales.

El escrito de Huergo generó una enorme polémica. No era para menos; el director de la explotación petrolera estatal denunciaba el acaparamiento de grandes extensiones de tierra en la zona de Comodoro por parte de los trusts petroleros internacionales, en particular la Standard Oil, con la supuesta complicidad de funcionarios del gobierno. Con el tiempo, el memorando de Huergo se convertiría en un documento central del nacionalismo petrolero argentino. Sin embargo, las imputaciones tenían bases sumamente débiles, y el propio Huergo debió retroceder: “No niego que puede haber alguna exageración en mis palabras, pero el propósito las salva”, declaró al diario La Nación pocos días después.

En sintonía con el discurso de Huergo, Sáenz Peña decidió prohibir por decreto la denuncia de minas alrededor de la zona reservada en Comodoro. El desarrollo de la explotación estatal había atraído a empresarios privados que rodearon la zona de reserva con solicitudes para buscar petróleo.

Entregar concesiones con arreglo al viejo Código de Minería significaba otorgar la explotación del recurso sin ninguna contrapartida a favor del Estado. Y en la mayor parte de los casos, esas concesiones eran otorgadas a especuladores cuyo único objetivo era luego negociar la cesión de sus derechos a verdaderas empresas petroleras. Naturalmente, el Estado no podía sentirse satisfecho con un arreglo de ese tipo.

Al forzar la aplicación estricta del Código de Minería, el decreto de Sáenz Peña resultó muy efectivo contra los especuladores. Sólo sobrevivieron tres concesiones de cateo, rigurosamente evaluadas por un inspector de minas instalado en forma permanente en Comodoro. Eran las áreas explotadas por el Sindicato de Perforaciones, la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia y Astra, una empresa creada en 1916 que continuó produciendo petróleo a lo largo de todo el siglo XX.

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Descubrimiento de petroleo en Comodoro Rivadavia Expolotacion Extraccion

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país. En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona. En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

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El descubrimiento de Comodoro Rivadavia
En 1903, una cuadrilla de perforaciones del gobierno nacional había realizado un primer pozo en busca de agua en el centro de Comodoro, pero la perforación debió ser abandonada sin éxito tras un accidente ocurrido a una profundidad de 165 metros. Tres años después el ingeniero Enrique Hermitte, a cargo de la recientemente creada División Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, encomendó la adquisición de nuevos equipos de perforación en Europa al ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones. En base a las características del suelo, se eligieion las perforado. ras del sistema Fauck, con capacidad de hasta 500 metros. El 14 de diciembre de 1906 arribó a Comodoro Rivadavia desde
Viena la primera máquina, y fue transportada a un punto situado a tres kilómetros al norte del pueblo y a un kilómetro de la costa, en un sitio de ventajosas condiciones para la provisión de agua.

El 3 de enero de 1907 llegó a Comodoro José Fuchs, formado en la escuela de Minas y Energía de Estrasburgo, que quedó a cargo de los trabajos en el nuevo pozo N° 2. Las adversas condiciones climáticas postergaron los inicios de la perforación hasta el mes de marzo. La llegada del crudo invierno patagónico y una sublevación de la cuadrilla de perforadores reclamando mejores condiciones de trabajo demoraron aún más la perforación.

Con la llegada de la primavera todo mejoró. En noviembre, la perforación había llegado a 515 metros de profundidad, algo más del límite de la capacidad de la máquina, sin ningún descubrimiento de agua o hidrocarburos. Los trabajos continuaron, y el 12 de diciembre las oficinas de la división Minas en Buenos Aires recibieron una primera comunicación impactante desde Comodoro: “se cree haber dado con una napa de kerosene”. Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Ya el día 13 de diciembre, un nuevo telegrama confirmó la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia.

En noviembre comenzó a cundir el desaliento. Se estaban perdiendo ya las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la riqueza de la zona. La decepción sigue en aumento. Llega Diciembre con la misma desesperanza. La población ya no confía en la torre que para su funcionamiento insume la escasa cantidad de agua que allí hay y que el pueblo necesita para su consumo. Todo parecía inútil, pero el ingeniero José Fuchs no quiere creerlo. Tampoco se resigna el administrador de la obra, señor Beguin. El día 13 de Diciembre el jefe de la misión se va y ordena: “No se perfora más”. Pero ellos no se entregan. Deciden continuar sus trabajos. El ingeniero Krausse había autorizado perforar hasta 500 metros unos 20 días antes. Ese día, 13 de Diciembre – viernes – la perforadora Fauck, que dirigía el ingeniero Fuchs, llega a 540 metros. De pronto se advierte una corriente ascendente, y luego el asombro. Fuchs y Beguin se miran atónitos. No es agua. Es petróleo. El petróleo salía casi refinado. Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro Rivadavia. El pueblo se entera cinco días después y engalana sus calles en espontáneo feriado.

En los diarios de la época, el acontecimiento quedó registrado como un hallazgo fortuito en la búsqueda de agua, descripción que Hermitte no compartía, pero que no consiguió corregir. Las hipótesis de la búsqueda de agua y petróleo no son excluyentes, ya que ambos objetivos estaban comprendidos en el estudio exhaustivo del subsuelo que se proponía la Dirección de Minas. Todo indica, sin embargo, que la elección de Comodoro como punto de perforación obedecía más a la necesidad de encontrar agua para la población de la zona, que al objetivo de hallar minerales como el petróleo.

Tanto o más importante que el descubrimiento fue la acción inmediata del Gobierno. El carbón era entonces el combustible principal de la matriz energética argentina, y la ausencia de producción local lo convertía en uno de los principales productos de importación, principalmente desde Gran Bretaña, el gran socio comercial de la Argentina. La eventual disponibilidad en territorio nacional de un combustible sustituto del carbón como el petróleo no pasó desapercibida para nuestros gobernantes. El 14 de diciembre, el presidente José Figueroa Alcorta decretó una zona de reserva a favor del Estado con un “radio de 5 leguas kilométricas a todo rumbo” desde Comodoro, una superficie de aproximadamente 110.000 hectáreas en tierra, restringiendo así los pedidos de cateo de los privados en la zona.

La rápida velocidad de reacción fortalece la hipótesis de que la Dirección de Minas -en particular Hermitte– ya había previsto las medidas a tomar frente a un hipotético descubrimiento de petróleo en alguna de las perforaciones que realizaba a lo largo del país.

La administración del yacimiento quedó a cargo de la Dirección de Minas. La precariedad de los elementos utilizados hizo que la producción fuera muy limitada durante los primeros años. Las carencias presupuestarias y el ambiente hostil del lugar, distante a cinco días por barco de Buenos Aires, complicaban la realización de las tareas. Las principales dificultades fueron consecuencia de la falta de agua, de los rigores del clima patagónico, y del alto contenido de sal de las aguas de la zona, que destruía los equipos de perforación.

En esos primeros años, las carencias de infraestructura provocaron que el grueso del petróleo producido nunca fuera consumido. Más de un tercio de la producción se perdía por filtración o evaporación. Desde Buenos Aires, la explotación de Comodoro era vista como un proyecto experimental, casi como una excentricidad. Pocos eran conscientes de que estaban construyendo lo que luego sería la primera empresa petrolera estatal del mundo.

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Historia del Petroleo en Argentina

Cada 13 de diciembre, los argentinos celebramos el Día del Petróleo en homenaje a lo sucedido en 1907, cuando una cuadrilla de empleados del Ministerio de Agricultura de la Nación que perforaba un pozo en Comodoro Rivadavia descubrió la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad.

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 Pero aquella no era la primera vez que el petróleo fluía a la superficie desde el subsuelo argentino. Desde finales del siglo XIX, varios emprendedores habían intentado desarrollar una explotación petrolera para destilar querosene y atender el creciente mercado de iluminación en Buenos Aires y otras grandes ciudades.

Los primeros petroleros argentinos se dirigieron a aquellas regiones en las que había alguna referencia de la existencia de hidrocarburos. En sus relatos sobre expediciones y viajes por la Argentina, comerciantes, militares y geólogos habían dejado constancia sobre afloraciones de hidrocarburos en zonas de Mendoza, Salta, Jujuy y Neuquén.

Primeros emprendimientos
En esos años, no había una legislación específica para las actividades petroleras, que se regían por el Código de Minería de 1886. El Código respondía de manera muy clara a dos preguntas básicas sobre el régimen legal aplicable al petróleo. ¿De quién eran los hidrocarburos? De las provincias o de la Nación, en función de la localización de los yacimientos. ¿Quién debía explotarlos? Los particulares, con una explícita prohibición de que lo hiciera el Estado.

En la práctica, el empresario particular solicitaba un permiso de cateo para explorar un área de hasta 2.000 hectáreas, en la que debía comenzar a realizar los trabajos correspondientes en un período no mayor a 30 días, y donde debía perforar al menos un pozo en un plazo no mayor a 290 días.

En caso de producirse descubrimientos, el empresario podía solicitar una concesión por tiempo ilimitado, con el compromiso de mantener trabajos en la mina pero sin ninguna obligación de pago al Estado. Toda la renta del recurso del subsuelo era para el empresario que lo había hallado. Los pagos por regalías y por el impuesto a las ganancias llegarían en la década del treinta.

Estas condiciones, que con el paso del tiempo se probaron excesivamente favorables para las empresas, no bastaron en aquellos años para consolidar una explotación petrolera.Otros factores negativos pesaron más: un mercado demasiado incipiente para la colocación de los productos, falta de capital, dificultades técnicas, carencias en infraestructura de transporte, y la desafortunada ausencia de un descubrimiento importante.

Si tuviéramos que elegir una de las empresas que protagonizaron la “prehistoria” del petróleo argentino, nos quedamos con la “Compañía Mendocina Explotadora de Petróleo”, creada y conducida por el mendocino Carlos Fader (imagen arriba) , padre del conocido artista plástico Fernando Fader.

Fader visitó Mendoza en el verano de 1885, y su entusiasmo con el potencial del petróleo de Cacheuta lo llevó a Europa, en donde hizo analizar muestras, visitó explotaciones petroleras, y contrató personal y equipamiento para su nueva compañía. Los primeros cuatro pozos se perforaron en 1887 bajo la supervisión de un geólogo polaco traído al país por Fader. Tres resultaron productivos, y al año siguiente se perforó un quinto pozo adicional que resultó ser el de mayor caudal, por lo que se decidió explotar comercialmente al yacimiento.

La Compañía Mendocina llegó a poseer una concesión de 19.000 hectáreas en Cacheuta, y construyó un pequeño oleoducto hasta las vías del ferrocarril. Pero mientras que en los Estados Unidos los productores de petróleo tenían un mercado donde vender su producto y medios para transportarlo, en la Argentina estaba todo por hacer.

Las dificultades para poner en marcha una empresa de petróleo excedían a la propia industria. Los ferrocarriles, vinculados al mundo británico del carbón, no tenían incentivos para favorecer el desarrollo de la nueva industria. Pocos años después, mientras el país vivía una severa crisis financiera, la Compañía Mendocina fue afectada por el impacto simultáneo del declive en la producción de los pozos mendocinos y de una experiencia frustrada en el norte argentino. En 1897, tras haberse perforado casi 30 pozos y producido cerca de 8.000 toneladas de petróleo desde la primera perforación, la actividad fue prácticamente abandonada.

PARA SABER MAS…

Del querosén al petróleo
Si bien la existencia de petróleo en el actual territorio argentino era conocida desde la época colonial, los primeros intentos de proceder a su explotación con fines comerciales datan de la segunda mitad del siglo XIX. Los comienzos de la industria petrolera argentina son, pues, relativamente tempranos.

En 1865, se constituyó en el norte argentino la Compañía Jujeña de Kerosene. Mientras otros intentos posteriores de explotación petrolífera languidecían, en Mendoza se formó, en 1886, la Compañía Mendocina de Petróleo SA con el objeto de explotar el yacimiento de Cacheuta. La empresa representó el primer esfuerzo por integrar todas las etapas de la industria petrolera y subsistió hasta 1909. Es que a fines del siglo XIX, no existían las condiciones económicas y técnicas indispensables para el pleno desarrollo de la industria petrolera nacional.

El descubrimiento del yacimiento de Comodoro Rivadavia, a fines de 1907, inauguró, en cambio, una nueva etapa en la historia del petróleo argentino. La intervención estatal resultó decisiva en la medida en que, desafiando dificultades y presiones de toda clase, sentó las bases sobre las que se levantó la moderna industria petrolífera. Fue el Estado el que inició la exploración y explotación sistemática del yacimiento que había descubierto y el que creó, además, la infraestructura necesaria para lograr su explotación comercial. Así, y no obstante haberlo prohibido el Código de Minería, el estado argentino empezó por convertirse en concesionario de minas de petróleo mediante la creación de reservas fiscales en las zonas de riqueza petrolífera comprobada o probable, la primera de las cuales, de unas 200.000 hectáreas, fue fijada por decreto del presidente José Figueroa Alcorta al día siguiente de producido el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia.

La creación de las reservas no sólo tenía el propósito de sustraer las superficies afectadas de la actividad minera particular, sino también el de posibilitar en éstas —lo que quedó claro poco después la prospección y explotación fiscal de petróleo. El gobierno argentino instituyó, en efecto, la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia en 1910, con el objeto de asumir la exploración y explotación de dicha zona. La labor cumplida por la repartición, antecesora de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fue lenta y ardua pero, a la postre, exitosa.

Breve reseña ilustrada por YPF acerca de las antiguas utilizaciones del petróleo

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
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El Petroleo en Argentina Recursos de Combustible Argentinos

Los combustibles fósiles (en particular el petróleo y el gas) son la principal fuente de energía que utiliza la Argentina para la generación de electricidad y como combustible. El país cuenta con varias cuencas con reservas.

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ASÍ COMIENZA LA HISTORIA DEL PETRÓLEO EN ARGENTINA: Sobresaltado, Humberto Beghin, auxiliar de perforación del gobierno de José Figueroa Alcorta, se inclinó y recogió con las manos, a las 7.32 de esa mañana patagónica, el líquido que las máquinas acababan de encontrar a 535 metros de profundidad, bastante más viscoso que el agua potable que pretendía. Olfateó unos segundos y soltó una frase que ya forma parte de la historia argentina: “¡Gran Dios! ¡Encontramos kerosene! Es del Estado. Vamos a comunicarlo”. Fue el 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia.

Beghin se desempeñaba en la División de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, y halló así la primera gran cuenca petrolera de la Argentina. El corresponsal de La Nación en esa ciudad escribió en esos días: “Ha provocado gran entusiasmo el descubrimiento de una mina de petróleo. (…) Grandes son las esperanzas que se cifran sobre el porvenir de esta localidad y no es aventurado suponer que, dada la calidad del petróleo hallado, dichas esperanzas se verán en breve convertidas en la más hermosa de las realidades”. También el comisario de Comodoro Rivadavia, J. Porcel, felicitó en un telegrama a Beghin y agregó: “Se ha descubierto una gran riqueza petrolífera, que será el porvenir y la grandeza de la Patria”. (Fuente Consultada: Diario La Nación)

Explotación de petróleo y gas natural
El petróleo y el gas contienen principalmente hidrocarburos, es decir, compuestos orgánicos formados por carbono e hidrógeno, que se originaron a partir de restos de plantas y microorganismos enterrados por millones de años y sujetos a distintos procesos físicos y químicos.

Las cuencas sedimentarias, es decir, los lugares donde se dieron las condiciones geológicas para la formación de hidrocarburos, se distribuyen en distintas partes del país. Se denomina yacimientos o reservas comprobadas de petróleo y gas a aquellas cuencas donde se ha comprobado la existencia de hidrocarburos.

En la Argentina se identificaron 19 cuencas sedimentarias, de las cuales cinco se encuentran en explotación: Noroeste, Cuyana, Neuquina, Golfo San Jorge y Austral o Magallanes.

La explotación de los yacimientos petrolíferos para la obtención de petróleo crudo comenzó a principios del siglo XX, con el descubrimiento del primer yacimiento en Comodoro Rivadavia. A partir de ahí se han identificado las otras cuencas sedimentarias.

La explotación a gran escala del gas natural, extraído de los yacimientos gasíferos y petrolíferos, es más reciente. A partir de la década de 1960 se destacó la producción obtenida de los yacimientos Campo Durán y Madrejones en Salta. Pero la explotación de gas tomó mayor impulso con el descubrimiento y la explotación del yacimiento gasífero Loma de la Lata en Neuquén.

Reservas de petróleo y gas

Las reservas son aquellas cantidades de hidrocarburos que se espera recuperar a partir de acumulaciones conocidas y a una fecha determinada, La Argentina tiene un total de reservas comprobadas de 457,7 millones de metros cúbicos de petróleo y de 763,5 miles de millones de metros ct5bicos de gas natural.

De las cinco cuencas en explotación, cuatro producen desde principios del siglo XX y la restante desde la década de 1940. Por eso, algunos de los yacimientos de estas cuencas han alcanzado un grado de madurez elevado en términos de producción y han comenzado su declinación. La cuenca Neuquina es la más importante dado que concentra el 43% de las reservas de petróleo y el 50% de as de gas natural; le siguen la cuenca Golfo San Jorge, que concentra el 36% de las reservas de petróleo y la del Noroeste, que concentra el 25% de las reservas de gas. Actualmente se ha encontrado en una zona conocida como Vaca Muerta un importante yacimiento. En noviembre de 2011 se anunció que las reservas probadas de ese yacimiento podían estimarse en torno a 927 millones de barriles equivalentes de petróleo de los cuales 741 millones corresponden a petróleo y el resto a gas

Circuito Económico de los Hidrocarburos : Las industrias del petróleo y del gas involucran una serie de etapas desde los yacimientos hasta la utilización de los productos energéticos en los domicilios. Estas etapas son la exploración y la extracción, el transporte de las materias primas, su procesamiento y la distribución y la comercialización.

Exploración y extracción Transporte de materias primas Procesamiento Distribución y Comercialización

La exploración permite localizar nuevos yacimientos de petróleo y gas natural. Una vez identificados se realizan perforaciones en el subsuelo para confirmar la presencia de petróleo ogas y estimar si las reservas existentes justifican la explotación extracción se produce a través de pozos perforados, equipos de bombeo ,‘ equipos para separar petróleo del agua.

 

Desde las zonas de extracción el
petróleo y el gas deben ser
transportados hasta las refinerías
y plantas de tratamiento del gas
a través de redes de oleoductos, gasoductos y buques petroleros.
El tratamiento del petróleo y el gas permite la obtención de productos secundarios. En las refinerías de petróleo se obtiene una amplia gama de productos como naftas, gasoil, fuel oil, querosene, etc, Una parte del petróleo se utiliza en
las industrias químicas y petroquímicas que producen plásticos, cosméticos, lubricantes, etc. El procesamiento del gas se realiza en plantas separadoras donde se obtiene gas de red (para el consumo en viviendas e industrias), gas licuado para garrafas y Otros destinados a la industria petroquímica.

Los productos derivados del petróleo llegan al mercado a través de poliductos, camiones cisterna, tanques petroleros, barcazas, hasta los distribuidores (estaciones de servicio) o grandes consumidores (centrales térmicas, industrias, etc.). El gas se distribuye a través de redes administradas por medio de varias empresas privadas.

 

Cambios en el sistema energético nacional:
El sistema energético argentino experimentó profundas transformaciones entre 1989 y 1993. Hasta 1989, la organización institucional de la producción de petróleo y gas estuvo cargo de la petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y de Gas del Estado, cual refleja el rol protagónico del Estado en el sector energético.

La política petrolera desde el Estado se inició en 1907 con el descubrimiento de un yacimiento petrolífero en Comodoro Rivadavia. Las reservas de hidrocarburos fueron consideradas durante décadas un recurso estratégico para la Argentina. YPF fue la encargada de desarrollar casi la totalidad de las actividades productivas y de descubrir el 90% de las reservas de hidrocarburos.

La producción de gas fue encarada en un principio por YPF hasta que en 1946 se creó la empresa Gas del Estado, que tenía a su cargo el transporte y la distribución del gas natural.

A partir de 1989 se realizaron una serie de reformas del Estado que afectaron profundamente al sistema energético nacional, a partir de las privatizaciones de las empresas estatales de petróleo y gas.

Con la privatización de YPF se otorgó un papel relevante a las empresas privadas a las q se concedieron numerosos yacimientos en explotación, otras reservas comprobadas, refinerías, productos e instalaciones y equipos de YPF.

En la actualidad, cinco empresas concentran cerca del 80% de la producción total de petróleo, y controlan la mayor parte de la extracción de gas. La empresa más importante es REPSOL, responsable de casi la mitad de la producción.

Por su parte, la distribución del gas natural, anteriormente a cargo de Gas del Estado, está en manos de un grupo de empresas privadas que tienen una licencie y se encuentran bajo el control del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS).

Consecuencias sociales de la reestructuración de YPF

La reestructuración de la empresa estatal YPF tuvo como consecuencia inmediata la la implementación del sistema de retiros voluntarios del personal y la reducción de numerosos puestos de trabajo. Asimismo, la reorganización de la actividad productiva implicó la incorporación de nuevas tecnologías que ahorraban mano de obra.

Esto repercutió negativamente en comunidades petroleras de nuestro país, comoCatriel, Cutral Có-Plaza Huincul, Campo Durán y Comodoro Rivadavia. En estos lugares surgieron numerosos movimientos de protesta de la población ante la pérdida de fuentes de trabe y desmejoramiento de la calidad de vida.

Concentración en la actividad petrolera: Una de las consecuencias de la reforma petrolera fue el aumento de la concentración empresaria. Por ejemplo, la empresa REPSOL concentra, entre otras actividades: – el 59% de las reservas comprobadas de petróleo y el 49% de las reservas comprobadas de gas natural; – el 48% de la producción de petróleo y el 65% de la distribución de gas; – el 54% de la capacidad de refinación; – el 50% de las estaciones de servicio. Fuente Consultada: H. Pistonesi, Sistema eléctrico argentino: los principales problemas regulatorios y el desempeño posterior a la reforma. CEPAL, Serie Recursos Naturales e Infraestructura N0 10, 2000.

Disminución de las reservas de petróleo y gas

La disminución de las reservas de petróleo y de gas y la ausencia de incorporación de nuevas explotaciones constituye un problema preocupante para el país, que se convertirá en importador neto de crudo y gas en pocos años. Los yacimientos en explotación ya están maduros, es decir, sus reservas se encuentran en declinación por el aumento constante de extracción de hidrocarburos y la falta de incorporación de nuevos yacimientos. Esto responde a la escasez de proyectos nuevos. Las empresas privadas sólo invierten en aquellos donde tienen la absoluta certeza de que hay petróleo o gas, y no están dispuestas a el riesgo de realizar fuertes inversiones en exploración. Se estima que las reservas comprobadas de petróleo alcanzan para siete años y las de gas, para doce.

Carbón
El carbón combustible fósil sólido formado a partir de materia orgánica de origen vegetal acumulada debajo de capas de sedimentos. Esta se fue transformando y perdiendo gradualmente su humedad hasta convertirse en una sustancia sólida, con alto contenido de carbono y, por tanto, de un alto valor energético.

Las zonas carboníferas se extienden a lo largo de la zona precordillerana y en partes en la zona cordillerana, fundamentalmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. También se conocen formaciones carboníferas en Salta y Jujuy.

El yacimiento de Río Turbio

El yacimiento de carbón más importante de la Argentina es el de Río Turbio, en la provincia Santa Cruz. Este yacimiento concentra el 99% de las reservas de carbón del país. La explotación en Río Turbio se inició en 1941 y estuvo originalmente a cargo de YPF. En 58 fue creada la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), que se hizo cargo de la explotación hasta su privatización en 1994. Hasta ese momento, la producción mina era destinada al abastecimiento de las centrales termoeléctricas localizadas en Buenos Aires.

Con la privatización de YCE, al igual que lo sucedido con el petróleo y el gas, produjo una gran transformación en la producción y la distribución del combustible. Actualmente la Argentina se autoabastece de carbón para la producción de electricidad y calefaccionar pero importa carbón para uso industrial.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo:21 Geografía de la Argentina

Control del Petroleo Por EE.UU. Rockefeller y Rothschild

“El mundo se divide en tres categorías de personas: un pequeñísimo número que hace producir los acontecimientos; un grupo un poco más importante que vigila su ejecución y asiste a su cumplimiento, y, en fin, una vasta mayoría que jamás sabrá lo que en realidad ha acontecido.”

Nicholas Murray Butler. Miembro del Council on Foreign Relations.

El petróleo no es precisamente un tema cuyo análisis despierte la pasión de multitudes. Generalmente, se entiende que es un tema para especialistas, demasiado técnico, con aristas muy económicas. Por esta causa, la relativamente poca cantidad de material bibliográfico que surge acerca del mercado energético mundial suele ser desechada aun por el público más ávido de información, debido a la aridez del tema. Quizá, cuando concluya este capítulo, comience a ser muy diferente la visión del lector en esta materia.

Una cosa de la que no tomamos adecuada conciencia es que la vida entera podría ser analizada desde un punto de vista de transformación de la energía. Cuando comemos, o nos vestimos, o desarrollamos cualquier actividad diaria, no estamos haciendo otra cosa que procesar energía. La inteligencia del hombre ha sido capaz de generar asombros científicos incomparables: se ha llegado a la fórmula y la posible manipulación del genoma humano, hace más de tres décadas se llegó a la Luna, nos podemos comunicar en forma instantánea con alguien en otra parte del planeta prácticamente sin costo, y se puede dar la vuelta al mundo en horas cuando hasta hace un par de siglos demandaba meses.

A pesar de todo este enorme progreso, la energía con la cual nos movemos, y movemos todos los bienes, es básicamente la misma que se usaba hace un siglo y medio, es un recurso no renovable, escaso, contaminante y que ha ocasionado terribles guerras, varias de ellas recientes.

¿No ha sido el hombre capaz de crear un sustituto? Dos grandes firmas automotrices están haciendo ensayos preliminares para que el combustible de sus automóviles sea el hidrógeno. De todas maneras, se trata de algo aún muy incierto en el tiempo y con escasa o nula programación estatal en la materia.

O sea, no hay planes gubernamentales importantes para fomentar que el petróleo sea reemplazado por un recurso energético renovable. A mediados del 2003, tras la guerra con Irak, George W. Bush continúa dilatando la decisión acerca de la licitación entre universidades norteamericanas para estudiar en forma hipotética cómo desarrollar la tecnología del hidrógeno. Por lo tanto, si han sido creados sustitutos de los hidrocarburos fósiles, con buenos resultados, permanecen en el anonimato. No es nada improbable que los enormes intereses que hay detrás del oligopolio mundial petrolero hayan provocado su silenciamiento. Cuando hablamos de monopolio u oligopolio mundial petrolero debemos referirnos ineludiblemente a las empresas derivadas de la antigua Standard Oil, compañía creada luego de la guerra civil norteamericana por el ya mencionado John D. Rockefeller I.

Haciendo un poco de historia

Rockefeller, en muy poco tiempo, se transformó en un tácito monopolista de la industria petrolera norteamericana. Llegó a concentrar en sus manos el 95% de la exploración, explotación, distribución y venta minorista de gasolina en EE.UU. Siempre pensó que el negocio petrolero debía estar integrado en forma vertical, o sea, una misma firma debe controlar todas las etapas de producción. Y que la clave del negocio en sí mismo era tener bajo su órbita el proceso de distribución, por lo que llegó a obtener un acuerdo con importantes descuentos con los ferrocarriles que controlaba JP Morgan, acuerdo que resultó a la postre ruinoso para todos sus competidores, a los que uno a uno fue desplazando del mercado, muchas veces mediante la aplicación de métodos semicompulsivos o compulsivos. Ese accionar empresarial, carente de preceptos morales, o de códigos, era común en la decena de empresarios que comenzó a controlar la economía norteamericana tras la muerte de Abraham Lincoln.

Se trataba de empresarios profundamente odiados por la población en su conjunto, por lo que ya en aquella época fueron bautizados The Robber Barons (Los Barones Ladrones), expresión que quedó a través de los tiempos, y con la cual aún hoy muchos los recuerdan, a pesar de la acción de una cantidad de biógrafos a sueldo que, con el transcurso de las décadas, la falta de conocimientos reales de historia del pueblo norteamericano y el paso de las generaciones, ahora intentan mostrar un pasado mucho más rosa. Por ejemplo, en su voluminosa biografía de John D. Rockefeller I, el historiador oficial con que hoy cuenta la élite norteamericana, Ron Chernow, titula la biografía de John D. Rockefeller I con el nombre de Titán, y lo representa como un personaje ambivalente.

En cuanto a biografías, es necesario mencionar que aquellas que citaban con más detalle algunos de los actos de crueldad y barbarie atribuidos al clan han desaparecido casi por completo del mercado bibliográfico, al punto que han caído en el olvido episodios tales como la masacre de Ludlow, cuando gente propia de Rockefeller en 1913 mató a mujeres y niños por plegarse a una huelga de la Colorado Oiland Fuel, empresa propiedad de esa familia. Incluso las recientes biografías para televisión que realizaron tanto History Channel como PBS muestran a Rockefeller, el primer billonario del mundo, casi como un altruista, un poeta, cuando el saber popular recuerda que sus asesores le recomendaban darle algunas monedas a los niños pobres cuando había fotógrafos cerca, lo que no se le ocurría al propio empresario, cuya máxima ambición en la vida, además de juntar dinero y poder, fue llegar a cumplir 100 años, de lo que estuvo muy cerca, al morir en 1937 a los 98 años de edad.

El odio popular a los Robber Barons era en aquellas épocas enorme. Se trataba cada vez más de una casta monopolista en sus diferentes actividades, de un verdadero equipo que se ayudaba solidariamente entre sí, cuyos vástagos se casaban entre sí a fin de que no se diseminaran las fortunas familiares. Si bien un siglo antes Adam Smith (imagen) había comenzado a idear la tesis del individualismo como base de la competencia perfecta, quienes detentaban el poder económico en Estados Unidos a fines del siglo XIX constituían en realidad una verdadera corporación. Tan corporativo y concentrado era el poder económico que en 1890 el gobierno norteamericano se vio en la obligación de dictar la llamada “Ley Sherman”, legislación antitrust, que tardó 21 años en ser aplicada para el caso del petróleo. Recién en 1911 se ordena la división de la Standard Oil, que pasa así a fracturarse en una serie de empresas más pequeñas estaduales, pero que siguieron durante muchísimo tiempo constituyendo un monopolio en las sombras debido a una conjunción de factores.

En primer lugar, el clan Rockefeller recibió un porcentaje de acciones de cada una; en segundo lugar, las particulares condiciones de la Bolsa norteamericana, donde el capital accionario está singularmente atomizado, hacen que con una pequeña fracción del total de las acciones se pueda controlar toda la empresa, sus políticas comerciales y financieras, y hasta el nombramiento de los directores. Los propios bancos relacionados desde fines del siglo XIX con el clan Rockefeller facilitaron que la desmonopolización haya sido sólo un intento vano: una ley presuntamente cumplida, tras la cual hay un monopolio en las sombras. Este proceso se agudiza cuando comienza a proliferar una inmensa gama de fondos de pensión e inversión, en los que la población norteamericana coloca sus ahorros y los fondos para su jubilación.

Estas entidades, muy relacionadas con los bancos, han invertido ingentes cantidades de fondos en comprar aún más acciones de estas empresas. Como estos fondos de inversión y pensión en muchos casos son propiedad de los bancos de la élite norteamericana, o están relacionados con ellos, ésta ha encontrado una “pócima mágica” no sólo para seguir controlando lo que antes eran monopolios dirigidos de manera unipersonal sino para ejercer su dominio sobre muchos otros sectores a los que no hubiera podido acceder si no se hubiera dado esta singular forma de estructura financiera que existe aún hoy en WallStreet.

Poseyendo el 5 o 10% de una empresa, y administrando otra parte, aun cuando no sea de fondos propios sino con los ahorros de la gente invertidos en bancos y fondos de pensión e inversión, se puede controlar totalmente un mercado tan estratégico como el energético.

El caso del clan Rockefeller es quizás el principal emblema, pero no el único. Durante buena parte del siglo XX, el monopolio petrolero anglo norteamericano fue rebautizado como “The Seven Sisters” (Las Siete Hermanas). Pero el proceso de gran concentración del capital vivido en la década del 90 ha hecho que se dejaran de guardar las apariencias y las empresas petroleras volvieran a fusionarse. De seguir a este ritmo, ya poco faltaría para volver a la primitiva Standard Oil. En efecto, la familia Rockefeller controla los conglomerados petrolíferas Exxon Mobil, Chevron Gulf Texaco y Amoco British Petroleum. También le corresponde, por ejemplo, y entre muchos otros intereses petrolíferos en el resto del mundo, una proporción muy importante en el petróleo que Repsol posee en la Argentina dado que Aznar vendió en 1997 acciones de Repsol en la Bolsa de Madrid y fueron compradas nada menos que por el Chase Manhattan Bank.(1) Este banco, también controlado por la familia Rockefeller, adquirió recientemente al JP Morgan, al Chemical Bank y al Manufacturers Hannover. Desde hace tiempo, la misma familia también controla al Citibank e influye decisivamente en el Bank of America. En realidad, hay una gama de negocios que sigue oligopolizada en las sombras en Estados Unidos, a pesar de la legislación en la materia. Es necesario volver a remarcar que el capitalismo en su versión norteamericana produjo un enorme auge de cotizaciones en la Bolsa de todo tipo de empresas. Con una muy pequeña proporción del capital accionario de ellas y de los fondos de inversión o pensión que luego invierten una enorme parte de lo que recaudan en las mismas acciones cotizantes, una pequeña élite influye decisivamente en las políticas de las mega empresas de esos sectores. Ello ocurre más visiblemente en los negocios de banca y finanzas, petróleo y energía, laboratorios y salud, educación y universidades.

(1) Algo similar ocurrió con Telefónica de España. Las acciones vendidas en la Bolsa de Madrid por el Estado Español fueron compradas en forma mayoritaria por bancos estadounidenses muy relacionados con el dan que controla el petróleo norteamericano.

Todas estas ramas de la producción están relacionadas entre sí a través de los clanes elitistas controlantes de los sectores en bloque. No se trata de un esquema cerrado en sí mismo sino con derivados a otros sectores de la actividad como, por ejemplo, la industria de armamentos. Debe tenerse en cuenta que en el oligopolio mundial energético también tiene una vital influencia la empresa Royal Dutch Shell, en parte propiedad de las coronas británica y holandesa, y financiada en buena medida por la familia Rothschild (imagen: iniciador de la dinastía Rothschild) , antigua financista europea de varias coronas reales, sobre todo a la hora de financiar guerras. Se caracterizaba por auxiliar financieramente a la vez, a los dos bandos.

Según abundante información, esta misma familia también es la prestamista original de los Rockefeller y de todo el desarrollo petrolífero, ferroviario y bancario en Estados Unidos, a través de las familias Morgan (banca y ferrocarriles), Harriman (ferrocarriles y altas finanzas) y Rockefeller (petróleo y banca). Los ferrocarriles no eran un negocio de transporte más en el siglo XIX. No había transporte aéreo, no existía el transporte de carga por carreteras, no había red de autopistas. Tan sólo una de las pocas empresas ferroviarias en Estados Unidos rivalizaba con el propio gobierno federal en cantidad de obreros empleados.

Ello significa que haber controlado cuasi monopólicamente ferrocarriles, petróleo y bancos implicaba controlar el real poder en Estados Unidos. Resulta llamativo, entonces, que la familia Rothschild, en la reciente biografía oficial escrita por Nial Ferguson en dos tomos, en Oxford, intente mostrarse a sí misma como en decadencia desde mediados del siglo XIX, precisamente por no haberse podido instalar como banca en Estados Unidos, y perder el control de la situación cuando Nueva York comienza a rivalizar con Londres como centro financiero mundial. Ello se da de bruces con el control que dicho grupo económico ejercía por medio de la financiación sobre los tres principales negocios de Estados Unidos. Sin embargo, esa voluntad propia de aparecer cada vez más en el anonimato va de la mano con el hecho de que el clan Rothschild sólo presta en la actualidad su apellido a bancos de inversión singularmente pequeños.

Energía y Poder: Controlar la energía es tener el poder. Si nos detenemos a pensar un poco en este punto, se observa que la decisión de ir a Irak e invadirlo contra viento y marea es una decisión estratégica con miras a estar donde está el petróleo, a manejarlo y extraerlo como si fuera propio, y a no depender de la buena voluntad de empresas estatales y líderes nacionales. En suma, a la necesidad de conservar el poder que otorga el tener como propias las escasas fuentes de energía no renovables que hoy resultan fundamentales para la vida humana y, sobre todo, para la vida urbana.

Si el más importante recurso energético es escaso y no renovable, como el petróleo y el gas, quienes manejen ese bien tienen el poder. Si las principales fuentes de energía se basaran en recursos renovables —y hay que tener en cuenta que toda la materia es fuente potencial de energía—, ningún minúsculo grupo podría tener el poder, porque las decisiones humanas de consumo bien podrían independizarse mucho más de la necesidad de trabajar. O sea, la necesidad de trabajar para vivir en el mundo contemporáneo se debe, en muy buena medida, a que al ser el petróleo un bien escaso, y por lo tanto oneroso, hace mucho más costosos los bienes que consumimos usualmente.

¿Cuál es, entonces, a la luz de la guerra en Irak y de la ocupación de Afganistán, la verdadera situación del mercado petrolero? ¿Es el petróleo abundante o escaso? ¿Urge su reemplazo o tenemos tiempo? En Internet se puede acceder con facilidad al sitio oficial de la International Energy Agency. Dicho sitio proporciona abundante información. Si bien no hay datos por empresa, si hay datos de producción, consumo, reservas, precios, etc., tanto de petróleo como de gas natural. Las conclusiones más importantes que se pueden extraer son las siguientes:

Hacia el 2002, quedaban reservas de petróleo compatibles con el consumo actual mundial para 35 años. (Si bien al actual ritmo de producción se podría extraer petróleo durante más de 80 años en Arabia Saudita y durante más de 110 años en Irak, ambos países deberán multiplicar en el muy corto plazo su producción para compensar la extinción de pozos petroleros en Estados Unidos, Inglaterra, Rusia y México. De ahí que haya petróleo en el mundo para sólo 35 años en los niveles actuales de consumo.) Es necesario mencionar que, a esta altura, ya prácticamente todo el planeta ha sido explorado, quedando algunas dudas aún sobre el potencial que podrían tener un sector de la costa de Groenlandia, el Congo y la cuenca del Níger (país al cual el presidente George W. Bush y la CÍA acusaron en su momento de vender uranio a Saddam Hussein, acusación que se comprobó falsa).

El 70% de todas las reservas mundiales de petróleo se encuentra concentrado en el Golfo Pérsico; Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán. En el plazo de una década, más del 80% del petróleo mundial estaría en esa región. Otro 10% del petróleo mundial también se encuentra en países musulmanes como Libia, Nigeria e Indonesia. Hoy, el 80% de petróleo del mundo está en manos musulmanas, y ese porcentaje tiende a subir con el paso del tiempo. Dado que el petróleo comenzó a utilizarse como fuente energética en Estados Unidos luego de la Guerra Civil, y en aquella época sólo se lo conocía en forma abundante dentro de Estados Unidos y en Rusia, estratégicamente resultaba no sólo cómodo sino también sumamente viable comenzar a basar la energía en hidrocarburos fósiles.

El combustible saudí sólo vio la luz en 1938. Y fue, con el paso de las décadas, que el mundo se llevó la sorpresa de que estaba concentrado mayoritariamente en torno del Golfo Pérsico. Entonces puede comenzar a quedar un poco más claro el porqué de la frecuente propaganda contra países de origen musulmán, dado que el intento de basar la energía del planeta en un recurso escaso, que se encontrara sobre todo en el subsuelo estadounidense, naufragó a medida que se iban secando los pozos petrolíferos de Texas, cosa que comenzó a ocurrir hacia los años ’60, y se iban descubriendo cada vez más yacimientos gigantescos en países árabes (lo que terminó de ocurrir en los años ’80).

Muy cerca del techo: Estados Unidos tocó el techo de su producción anual de petróleo en el año 1970, con algo menos de 10 billones de barriles anuales de crudo. Hoy apenas si puede producir 5 billones de barriles por año. Ello, a pesar de que se ha incorporado la un tanto decepcionante —en cuanto a su magnitud— cuenca petrolífera de Alaska al mercado. Todo esto al costo de comenzar a generar un preocupante problema ambiental, y aunque se han desarrollado y aplicado nuevas tecnologías extractivas, las que, por ejemplo, introducen gas a presión en la roca de los yacimientos para virtualmente “secar” las rocas de petróleo y aumentar la posibilidad extractiva de pozos vecinos, incrementando de forma importarte el recupero de la inversión en los pozos. A pesar deque estas cifras indican una realidad energética preocupante al menos dentro de los propios Estados Unidos, el gobierno de George W. Bush muestra una gran lentitud en las tareas preliminares previstas para licitar entre las universidades norteamericanas algunos fondos para el estudio de tecnologías masivas qué reemplacen al petróleo. Esa pereza se contrapone a la enorme rapidez con la cual el mismo gobierno decidió efectuar la licitación de las obras petrolíferas por desarrollarse en Irak, que ganó antes de la propia caída de Bagdad y Basora una filial de la empresa Halliburton (Kellogg), la que fue hasta hace poco dirigida por el propio vicepresidente norteamericano, Dick Cheney. (imagen abajo)

Desde ese año 1970, cuando Estados Unidos alcanzó el denominado “techo de producción anual”, ésta no ha cesado de declinar, como lo indican las cifras antes comentadas. El descenso ha sido particularmente mayor en los años ’90 y en el inicio de este siglo, ya que a lo largo de una década cayó casi 20%. Hacia 1950, Estados Unidos producía prácticamente el 100% del petróleo que consumía y era el primer productor mundial. Importaba algo de petróleo, pero también exportaba. Hoy, Estados Unidos no llega a producir 45% del petróleo que consume. Sigue siendo el primer consumidor mundial, con casi un cuarto del consumo de todo el planeta.

Se calcula que, al actual ritmo de producción, el petróleo norteamericano se extinguirá en el año 2010. Peor aún es la situación en Inglaterra: los pozos descubiertos en el Mar del Norte, cuya propiedad comparten Inglaterra y Noruega, sobre los que se llegó a pensar en su momento que eran mucho más grandes, han resultado menos abundantes que lo previsto, y se calcula que Inglaterra se quedará sin petróleo aproximadamente en el año 2006. Fuera de los países musulmanes, el petróleo es aún abundante sólo en Venezuela (recordar el intento de golpe contra Chávez efectuado por sectores empresariales muy relacionados con el establishment petrolero de Estados Unidos y la CÍA) y algunas de las ex repúblicas de la URSS. En mucha menor medida en China, Libia y México. Y… en ningún lado más.

Desde mediados de la próxima década, el petróleo estará entonces tan concentrado en tan pocas manos, y tan escaso resultará en Estados Unidos, que ello puede ayudar a explicar la verdadera naturaleza de las guerras que hemos visto en el siglo XXI. La decisión hasta el momento ha sido no sólo ir tras el petróleo, sino también seguir férreamente con la tecnología de ese combustible.

Hemos mencionado que las cifras oficiales indican que hay reservas mundiales para 35 años. Ello puede generar una falsa idea: que hay por lo menos tres décadas de tiempo antes de que se produzca una grave crisis energética; que todo es cuestión de encontrar métodos pacíficos de solución a los conflictos, de manera tal que el comercio de petróleo del Golfo Pérsico a Occidente y Japón se realice en forma fluida evitándose las fricciones que hubo con los talibanes (Afganistán, por su particular enclave, es importante para el paso de gasoductos) y con Irak.

De esa manera, si nos guiamos por las cifras oficiales de la International Energy Agency, aún hay cierto tiempo —no mucho, pero tres décadas es un plazo apreciable—, y las tensiones bélicas de inicios de este siglo bien podrían ceder si se diera con la gente indicada para gobernar los países. O sea, si los conflictos entre Estados Unidos y el mundo musulmán los resuelve otra clase dirigente, distinta de la que hoy está sentada en la Casa Blanca y en varios países musulmanes.

Si seguimos por esta línea de pensamiento, debemos limitarnos a calcular cuál sería la real magnitud del déficit estructural adicional en las balanzas de pagos de Estados Unidos e Inglaterra, producido por el hecho de tener que importar todo el petróleo que aún producen en su propio territorio, pero nada más que eso. Ello requeriría de un mayor “ajuste de cinturón” de las poblaciones de ambos países, pero nada del otro mundo, nada que no se haya ya visto en el pasado en cuanto a ajuste recesivo. Después de todo, el 55% del petróleo que consume Estados Unidos —que es importado— representa entre 1 y 1, 5% de su PBI, según la cotización del barril.

Es decir, el impacto de dejar de producir petróleo, importando el restante 45% que hoy aún produce internamente Estados Unidos, equivaldría a cerca de otro 11,5% de su PBI, si se soluciona el conflicto a través del comercio internacional. Si bien hoy, en pleno 2003, Estados Unidos tiene un muy abultado déficit de balanza de pagos del orden de 5,2% de su PBI, un déficit adicional de 11,5% lo colocaría en las puertas de una recesión más pronunciada que la que ha venido evidenciando desde el año 2000, y quizás en la necesidad de una más apreciable caída del dólar, Pero no se trataría de nada imposible de manejar. A todas estas conclusiones se puede llegar, entonces, si se atan lo suficiente los cabos sueltos a partir de las cifras oficiales de la International Energy Agency.

Pero lamentablemente estaríamos frente a un espejismo, mucho más grande aún que los que se suelen padecer en los desiertos bajo los cuales se encuentra el petróleo.

Ocurre que el petróleo no es como el agua o el aire, ni como el dinero. No se puede extraer al ritmo que se desea ni se encuentra en forma uniforme ni es siempre de la misma calidad. Por empezar, en las reservas suelen figurar petróleos especialmente pesados, que suelen ser de mucho más bajo valor energético y caros de procesar, petróleo que aún hoy no se sabe procesar bien por su bajo valor energético y económico. Hay incluso tipos de petróleo que aún hoy no poseen valor económico, y otros ubicados en zonas de muy difícil acceso, cuya explotación seria tan cara que sólo tendría sentido con un precio mundial del crudo compatible con cerca de 80 dólares el barril a valores del presente, actualizados por la tasa de inflación en Estados Unidos, al que se llegó durante la segunda crisis petrolera mundial a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Irán en 1979. Esto implica que un porcentaje indeterminado pero apreciable de las cifras oficiales es petróleo que está en las estadísticas pero no en la realidad.

En segundo lugar, y en forma aún mucho más importante, hay que tener en cuenta que el petróleo no va a empezar a faltar desde el año en que teóricamente se extinga (alrededor del 2035 2040), sino desde cuando se alcance lo que se denomina “techo mundial de producción”. El “techo mundial de producción” es la máxima cantidad posible de petróleo que se puede producir en un año y depende de las características geológicas de los pozos, del tipo de crudo, de la tecnología extractiva que se use. etc.,etc.

En el mundo, todavía nos encontramos en la fase ascendente de producción mundial del crudo. Medir su disponibilidad por la cantidad de años de reservas existentes implicaría aplicar un cálculo lineal de posibilidades de extracción. O sea, significa pensar que todos los años se puede extraer la misma cantidad y un poco más. La realidad es diferente. Existe primero un período ascendente, de producción año tras año superior, causado por el hecho de que van entrando al circuito productivo más yacimientos que los que se van “secando.”

Luego se alcanza el “techo mundial de producción”, y ésta se estanca cerca de esa cifra durante un período breve de algunos años. Finalmente, comienza un período de producción declinante año tras año, originado por el hecho de que ya no pueden agregarse a la producción nuevos yacimientos al mismo ritmo al cual van saliendo de circulación y agotándose muchos de ellos, ya secos. Hoy el planeta ha ingresado en la última parte de la curva ascendente del ciclo de producción del petróleo. Al “techo mundial de producción” aún no se ha llegado. Cuánto falta para alcanzarlo es un dato clave para la economía del mundo entero.

El “techo de producción” sí ha sido alcanzado, por ejemplo, en países como en Estados Unidos. Hemos mencionado que el “techo de producción norteamericano” se tocó en el año 1970, y debe recordarse muy especialmente que en 1973 se produjo una de las dos crisis energéticas mundiales más graves de que se tengan noticias, cuando la historia oficial indica que Arabia Saudita produjo un embargo petrolero a los países occidentales que ayudaron a Israel a ganarla guerra de ese año. En aquellos años ’70 eran frecuentes las colas en las estaciones de servicio, el racionamiento de combustibles y la inflación descontrolada en muchos países a consecuencia de las subas de precios de los hidrocarburos evidenciadas en todo el mundo como consecuencia de la desaceleración inevitable que se produjo en la producción de crudo norteamericana, factor que en realidad jugó un papel preponderante en la triplicación de los precios del crudo a inicios de los años ’70.

A partir del momento en que se toque el “techo de producción” mundial, se va a evidenciar una serie consecutiva de bruscas escaseces de petróleo.

El mundo habrá alcanzado su máximo ritmo de producción mundial, a partir de cuyo momento, año tras año, habrá cada vez menos petróleo disponible para alimentar a cada vez más habitantes de la Tierra y a economías que pugnarán por seguir creciendo a un ritmo superior al 2% anual, mínimo umbral considerado aceptable, lo que sería inalcanzable para todos los países en forma conjunta en un mundo en el que cada día habría menos petróleo. De esta manera, el planeta se encuentra frente a una disyuntiva que debe solucionarse por alguna de estas tres vías, o una combinación de las mismas, de aquí a cierto tiempo:

a) una importante reducción en la tasa decrecimiento demográfica a escala global y presumiblemente una declinación de la cantidad de habitantes en la Tierra;

b) una muy profunda recesión a escala global que produzca una reducción apreciable en el nivel de vida de la población global como promedio;

c) el abandono gradual pero acelerado de la tecnología del petróleo. En términos económicos, esa serie de crisis internacionales se verificaría mediante subas bruscas e imprevistas en la cotización del petróleo y/o con la aparición de nuevas guerras, que sólo alguien muy ingenuo puede creer que casualmente se sitúen cerca de donde existen grandes yacimientos de hidrocarburos, o en las zonas de su paso.

Para dar una idea de la magnitud del problema frente al cual estamos, es necesario mencionar que hoy en día más de 85% de toda la energía mundial proviene de hidrocarburos fósiles. Sólo 7% tiene su origen en la energía hidroeléctrica, y en porcentajes menores aún las demás fuentes. Esto implica que no va a ser posible reemplazar los hidrocarburos fósiles con fuentes energéticas hoy existentes, sino que se deberá generar una tecnología alternativa.

Otro espejismo que suele aparecer comúnmente es el relativo a la posibilidad de utilizar carbón como recurso energético reemplazando al petróleo y al gas natural. El carbón es bastante más abundante que ambos. Estados Unidos posee carbón para 300 años en su actual nivel de consumo. En el mundo, cifras comparables pueden obtenerse para muchos países. Sin embargo, si el consumo de carbón se acelerara para reemplazar al gas y al petróleo, la cantidad de reservas se reduciría dramáticamente. Rifkin calcula que con tan sólo un crecimiento anual de 4% en el consumo anual de carbón, las reservas norteamericanas sólo alcanzarían para 65 años. Además, el carbón posee muchos inconvenientes: no es fácil extraer de él combustibles líquidos, y es muy costoso. Por lo tanto, no es un sustituto apto del petróleo y del gas natural. Adicionalmente, hay que tener en cuenta que el carbón es un hidrocarburo “sucio”, muy contaminante, difícil de cargar y transportar.

Pues bien entonces, lo importante, lo central, es determinar cuál será el año en el que se produzca el “techo mundial de producción”. A partir de ese momento, despertaremos del largo sueño que hemos venido viviendo y nos daremos cuenta de que la energía es un bien mucho más escaso que el espejismo de abundancia que hoy nos parece, además de que comenzarán a cobrar otro significado las guerras del siglo XXI.

Una buena cantidad de los porqués a brutales episodios hoy incomprensibles para muchos adquirirá su verdadera perspectiva si no comienza a acelerarse el cambio tecnológico, cosa que va precisamente en dirección opuesta a los intereses del oligopolio petrolero mundial. Si se encuentra un recurso energético renovable y barato para reemplazar al petróleo, los enormes pulpos petroleros enfrentarían una extinción muy acelerada.

El “techo mundial de producción” es, entonces, el dato crucial que es necesario tener en el análisis porque marca el límite entre una producción en alza y una que comienza a ser declinante. La cantidad de años de reservas, que hemos dicho que son 35, parte del supuesto de que se puede producir petróleo en forma constante, y ya hemos explicado que no es así. La determinación de ese año es un cálculo que sólo los geólogos pueden efectuar basándose en sus estudios sobre los pozos en todo el planeta. Los geólogos están divididos entre “optimistas” y “pesimistas”.

En el caso de lo evidenciado ya en Estados Unidos en 1970, la batalla la ganaron los “pesimistas”. Peor aún, triunfó el más pesimista, dado que el consenso hablaba de una imposibilidad de que la producción tocara su techo en 1970, cosa que ocurrió y generó una gran crisis sólo tres años más tarde. En el caso del mundo, los “optimistas” esperan que el “techo mundial de producción” sea alcanzado entre el 2014 y el 2018. En ningún caso esperan que se alcance después del año 2020. Los “pesimistas” esperan que el “techo mundial de producción” se alcance hacia el año 2010 y algunos de ellos esperan que ello ocurra en el 2004.

Una buena parte de la aparente aceleración que ha tenido la historia en el comienzo de este milenio, con la aparición de sucesos inéditos anteriormente, se debe precisamente a los datos anteriores. Ocurre que en los años ’90 comenzó a hacerse evidente que parte de las reservas oficiales de petróleo que quedaban en los estados de la ex URSS y los países árabes en general estaban sobredimensionadas en las estadísticas, probablemente ex profeso, dado que los pozos petrolíferos servían como garantía para préstamos bancarios, lo que en algunos casos motivó una intención de “inflar” artificialmente el contenido de los yacimientos.

Es como si hubiéramos subido la ladera de una montaña empinada, en forma esforzada, sólo para caer en la cuenta, una vez en la cima, de que la ladera que habrá que transitar de aquí en más, hacia abajo, es mucho más empinada, y por lo tanto riesgosa, de lo que se pensó.

Mirando para otro lado: A partir de estos cálculos surgen varios interrogantes. El primero de ellos es por qué el gobierno norteamericano no aconseja a su poblador ahorrar el máximo posible de petróleo. Cuando en el año 1973 se produjo la crisis petrolera, en buena medida gestada por las empresas multinacionales estadounidenses y británicas, de la que luego se acusó sólo a los países árabes, el gobierno de Nixon aconsejaba en los medios de comunicación el ahorro de combustibles. Se trataba sólo de una crisis temporaria hasta que técnicamente fluyera mayor cantidad de petróleo del Golfo Pérsico, para reemplazar el que comenzaba a escasear en Estados Unidos y, aunque la solución era sólo una cuestión de tiempo, el gobierno cumplía con el deber de guiar a la población en lo que parecía ser una necesidad perentoria: ahorrar energía.

Hoy, en cambio, tras la invasión al segundo país con más reservas de petróleo del mundo: Irak, y con el planeta ya muy cerca de su límite de capacidad productiva de petróleo, ninguna voz del gobierno norteamericano se alza para aconsejar el ahorro de energía. Mucho más llamativo resulta esto si se tiene en cuenta que el actual gobierno estadounidense ha sido prácticamente copado por la industria petrolera. El presidente George W. Bush dirigió o formó varias empresas: Arbusto Energy, Bush Energy, Spectrum 7, Harken. Su padre fue cofundador de la polémica empresa Zapata Oil, luego dividida en Zapata Oil y Zapata Offshore(3). La máxima asesora en materia de seguridad del gobierno de Bush, Condoleezza Rice, jefa del National Security Council (NSC), también proviene de la industria petrolera, más específicamente de Chevron.

(3) Zapata Offshore, empresa presuntamente relacionada en forma directa con la operación frustrada de invasión a Cuba de inicios de los ’60, conocida como Bahía de los Cochinos, y cuyo nombre de código interno de la CÍA no por casualidad habría sido “Operación Viva Zapata”.

El caso del actual vicepresidente y ex ministro de Defensa del padre de Bush, Dick Cheney, es todavía más llamativo. Durante los ’90 dirigió la empresa Halliburton, principal proveedora mundial de insumos al sector petrolero. Hizo jugosos negocios vendiendo abundante material por miles de millones de dólares a Saddam Hussein para que éste se preparara en su afán de triplicar la oferta de crudo iraquí.

El problema que luego se suscitó es que Saddam Hussein decidió excluir a las empresas norteamericanas y británicas del proceso de concesión de los pozos iraquíes, basando su estrategia en contratar sobre todo petroleras estatales de Europa continental. Si Saddam hubiese logrado ese objetivo, dado que el petróleo se está agotando en Estados Unidos y en Inglaterra en forma simultánea, la declinación en el volumen de negocios de las petroleras anglosajonas las hubiera condenado a un brutal achique. Habría un mayor dominio del mercado por parte de las empresas estatales de petróleo.

De todas formas, no puede pensarse que el establishment petrolero norteamericano haya sido tomado por sorpresa por la estrategia de Saddam Hussein, dado que la invasión a Irak comenzó a planearse a más tardar en 1997, a través de un reducido núcleo de intelectuales y hombres de acción del Pentágono, entre los cuales se encuentran Paul Wolfowitz, Richard Perle y otros, junto a Francis Fukuyama.

El think tank se llama “Project for the New American Century”. Ese núcleo de gente, que evidentemente no se reunió por casualidad y que representa el ala más fanática del pensamiento conservador norteamericano, es en realidad una especie de desprendimiento del omnipresente pero siempre misterioso y secretivo Council on Foreign Relations (CFR), para algunos el verdadero gobierno en las sombras en Estados Unidos.

Esto hace pensar que el establishment petrolero norteamericano le vendía material petrolero a Saddam con objeto de que se fuera construyendo infraestructura a fin de aumentar la producción, al mismo tiempo que planificaba su futuro derrocamiento. Cabe recordar que mientras esto ocurría, los medios de comunicación difundían la noticia de que el jefe de inspectores de armas, en aquel entonces en Irak, Scott Ritter, declaraba que el régimen de Hussein no sólo no tenía armas de destrucción masiva sino que no estaba siquiera en condiciones de generarlas.

No sólo las guerras en el Golfo Pérsico han sido inducidas por motivos energéticos. La historia política y económica del mundo de los últimos cincuenta años gira en torno a este tema. La bonanza económica y el alto crecimiento de los años ’60 se explican por el bajísimo precio del barril de los países árabes (entre 1,5 y 3 dólares por unidad de crudo). Los agudos procesos están flacionarios (recesión con inflación) de los años ’70 se debieron al comienzo de la declinación en la producción norteamericana de combustibles, a la escasez de energía —para muchos, como Antony Sutton, creada bastante artificialmente en 1973— y al afán de las grandes empresas petroleras de incrementar sus ganancias, cosa que ocurrió mediante las dos crisis petroleras de los años 1973 y 1979.

En este último año, el barril llegó a valer casi 80 dólares a valores actualizados. Los años de “vacas gordas” para las petroleras y “vacas flacas” para la gente fueron generando un problema: los países árabes se fueron enriqueciendo de una manera que algunos en Occidente comenzaban a considerar peligrosa. Los petrodólares empezaban a inundar los mercados financieros. Arabia Saudita se daba el lujo de ser el segundo mayor accionista del Fondo Monetario Internacional, y el Islam amenazaba con transformarse en un polo propio de poder cuyo epicentro bien podría haberse situado en Bagdad, por una confluencia de factores. No debe extrañar, entonces, que durante los años ’80, en la era Reagan Bush, el precio del barril declinara a niveles anteriores a la segunda crisis petrolera.

Esto produjo durante buena parte de los años ’80 y ’90 otro periodo de aceptable crecimiento mundial, bajas tasas de inflación y facilitó el progreso de la globalización, al mismo tiempo que quitó al Islam —y sobre todo también a la ex URSS, cuyo principal producto de exportación era el petróleo —4) la posibilidad de constituirse en un polo propio de poder. Claro que el problema es que esto se logró consumiendo petróleo a un ritmo mayor de aquel con que se realizaban nuevos descubrimientos.

Todas las crisis energéticas de las cuales el mundo fue testigo se resolvieron de una única manera: aumentando la producción de combustibles fósiles. Esto es lo que ya no será posible desde algún momento de los próximos diez años, cuando se alcance el “techo mundial de producción”.

El gobierno estadounidense no puede desconocer, entonces, la crítica situación del mercado energético, que lo ha llevado incluso a invadir países en forma acelerada. Si sus intenciones son altruistas, no se entiende por qué no existe ya una campaña para el ahorro de combustible hasta encontrar un sustituto del petróleo, sí es que éste no existe ya.

¿Un Mundo Feliz?: La energía es, entonces, el principal limitante a la globalización que, por otra parte, el propio establishment norteamericano propugna como remedio para todos los males sociales y económicos del planeta. Los problemas van a ser muy serios: China, que viene creciendo notablemente, incorporando mensualmente millones y millones de trabajadores a su oferta laboral merced a las exportaciones que viene realizando a Occidente, muy probablemente encontrará que no le resultará posible mejorar la calidad de vida de sus habitantes con el ahorro que significa el trabajo acumulado de centenas de millones de chinos, quienes durante años produjeron y vendieron al exterior privándose de consumir.

(4) EE.UU. logró a principios de los años ’80, merced a un acuerdo secreto con Arabia Saudita, que dicho país exportar a mayores cantidades de petróleo que las necesarias para el consumo. El objetivo era derrumbar el precio del barril, no sólo para facilitar una reactivación en EE.UU., sino también para dificultar el acceso a las divisas por parte de la URSS, a la cual Reagan Bush querían derrotar definitivamente en la era de la Guerra Fría (cosa que consiguieron sólo unos años más tarde). A cambio de ese exceso de petróleo en el mercado, EE.UU. proveía de armas a Arabia Saudita, preocupada en aquella época por que Irán pudiera derrotar a Irak en la guerra, y amenazar la seguridad saudí.

La masa de ahorro acumulado en el Banco Central chino, que supera los US$ 350 mil millones, y que sigue creciendo, no podrá destinarse a mejorar la calidad de vida de los habitantes de esa nación porque la restricción energética que se nos viene en forma acelerada comenzará a operar como un serio limitante a la tasa de crecimiento global en poco tiempo más. Una elevación importante del nivel de vida de la población china es sólo una quimera si se continúa con la tecnología del petróleo.

Se calcula que, si el gobierno chino decidiera brindara sus habitantes un nivel de vida similar al del americano promedio, el consumo de petróleo mundial aumentaría 50% de un año a otro, con lo que la crisis sería… ayer. Japón, que en recesión ya lleva unos quince años, y con un aumento del desempleo que los cálculos estatales han subestimado, no podría recuperarse demasiado en un horizonte visible y mucho menos de forma sostenida, dado que las presentes condiciones del mercado energético mundial así lo impondrían. Por lo tanto, Japón seguiría en el mediano plazo generando nuevos desempleados,

En cuanto a Europa, lejos de pensar en la posibilidad de reducir tasas de desempleo, en algunos casos superiores a 10%, debería conformarse, en el mejor de los casos, con mantener estos niveles y crecer lo que se pueda, sí es que se puede. Frente a este panorama, esa actitud invasiva hacia los países que tienen petróleo, y a la vez despreocupada de reducir los niveles de consumo excesivo, por parte del gobierno que encabeza Bush, puede abrir todo tipo de dudas y presunciones acerca de qué intenciones hay detrás de su accionar y de su discurso, que no van por el mismo carril.

Es necesario pensar que la serie de crisis que han vívido muchos países en vías de desarrollo en los años ’90 —México, sudeste asiático) Corea del Sur, Brasil, Turquía y la Argentina— es, en realidad, funcional a la situación energética mundial y al interés del establishment petrolero anglonorteamericano, debido a que las brutales reducciones evidenciadas en el nivel de vida de estos países tras sus respectivas crisis no generan otra cosa que un menor consumo de energía per cápita y, por lo tanto, facilitan que sea posible continuar con la era de los hidrocarburos fósiles.

Es de esperar entonces que de aquí en adelante, mientras no haya cambios sustanciales en el manejo del poder en Estados Unidos, no haya ningún apuro por parte del gobierno norteamericano para rescatar países en bancarrota. Más aún, es posible que la élite banquera petrolera intente, a fin de continuar con la tecnología energética que le permite concentrar el poder, resolver el problema induciendo una baja en el consumo de energía per cápita. Ello se lograría, en el caso de países del tercer Mundo, con cada crisis económica o financiera que sobreviene en alguno de sus miembros más importantes. incluso esta baja en el consumo per cápita de energía sería aún mas pronunciada si incluso vastas áreas del Primer Mundo las padecieran (ejemplo, la prolongada crisis económica japonesa), a fin de acomodar la demanda de petróleo al declinante período productivo del mismo que en breve sobrevendría en el planeta.

Si se lo mira desde esta perspectiva, los supuestos “errores” de apreciación del Fondo Monetario Internacional, que contribuyeron a que se gesten y perduren muchas de las crisis de los últimos años, en realidad no fueron tales, sino que han sido funcionales a esta necesidad de reducir el consumo de energía per cápita, que bajo determinadas condiciones puede convertirse directamente en una necesidad de ir comenzando a reducir la cantidad de “cápitas”.

Petróleo Carbón Gas natural

Parte del Capitulo II de Hitler Gano La Guerra de Walter Graziano