Fundador de Parapsicolgía

Historia del Espiritismo Origen, Primeros Casos e Investigaciones Cientificas

Historia del Espiritismo Origen, Primeros Casos e Investigaciones Científicas

Espiritismo, doctrina según la cual los muertos pueden entrar en contacto con los vivos, por lo general a través de un clarividente o médium; son también las prácticas de quienes profesan esta doctrina. Parece que su origen se inicia en 1848 a partir de una cadena de sucesos aparecidos en el siglo XIX, lo que dió pie para que comiencen el analisis e investigación de esos hechos.

Una niña médium, Margaret Fox, fue explotada por su hermana y su padre en Estados Unidos, dando origen a una serie de sorprendentes historias que propiciaron la creación de una ‘religión’ espiritista. Esta iniciativa cobró impulso a través de los escritos de otro médium, Andrew Jackson Davis, que afirmaba ser capaz de realizar en estado de trance ciertas proezas intelectuales imposibles en su vida normal.

Veamos La Historia,… parece que todo comenzó con los espíritus: Se considera que el espiritismo nació en 1847 con las hermanas Fox, que vivían en una casa en Hydesville, Nueva York, en la que se producían fenómenos extraños tales como golpes en las paredes y ruidos de las más variadas índoles y procedencias que hicieron pensar en la existencia de un espíritu.

Las hermanas improvisaron un alfabeto, que en relación con los golpes permitía obtener respuestas a las preguntas que hacían. Estas eran contestadas y contaban la extraña aventura de un hombre que fue asesinado en aquel lugar.

mesa de esperitismo

La difusión del hecho fue grande y en pocos años se hicieron habituales las reuniones tanto en Europa como en América, con el único fin de comunicarse con “el más allá”, por medio de golpes que los “supuestos espíritus” daban sobre las mesas.

Después, siguiendo un proceso lógico, surgió el espiritismo como religión, que tuvo en Alian Kardec a su gran teórico. Kardec escribió, entre otros tratados, “El libro de los espíritus”, que es considerado el libro base del espiritismo, y “El libro de los médiums”; ambos tuvieron en su época —y posteriormente—, y aún hoy la continúan teniendo, una importancia capital a la hora de buscar una interpretación racional y humana a los fenómenos espiritistas.

Como consecuencia de todos estos hechos, pronto aparecieron los médiums, personas a través de las cuales se manifiestan supuestamente “los espíritus”. De los golpes en las mesas como manifestaciones del “más allá”, se pasó al estado de trance del médium, en el cual la entidad desencarnada tomaba supuestamente posesión del cuerpo y se manifestaban verbalmente respondiendo a las preguntas de los asistentes a la sesión.

Otros supuestos hechos, aún más espectaculares, en las sesiones mediúmnicas, eran las comunicaciones de hechos futuros, o de acontecimientos lejanos que más tarde se constataban. Los efectos físicos también se cuenta que estaban presentes y así sucedían los consabidos golpes (raps), movimientos de objetos, levitaciones de mesas, luces en el aire, apariciones y otras diversas manifestaciones. Algunas perfectamente explicables por los conocimientos actuales de percepción extrasensorial y psicoquinesis, y otras que la parapsicología actual pone en duda y considera probable sucedieran como consecuencia de fraudes.

Uno de los primeros en interesarse por constatar los extraños movimientos que se producían en las mesas durante las sesiones espiritistas fue el doctor suizo De Gas-parin. En 1854, trató de demostrar que mesas con un pesado lastre, que con fuerza muscular apenas podían moverse, levitaban en las sesiones mediúmnicas. Para ello, ponía una capa de harina con el fin de descubrir posibles huellas de una acción directa de las manos sobre el tablero.

En 1855, un profesor de física de la Academa de Ginebra, el doctor Thury, revisó las experiencias de De Gasparin y realizó nuevas pruebas, llegando a la conclusión de que las mesas se desplazaban sin contactos aparentes e inexplicables por una teórica acción mecánica. Uno de los científicos más célebres de la época, que dedicó una gran parte de su vida a la constatación de los fenómenos del espiritismo, fue sir Williams Crookes.

Inglaterra se vio envuelta también en la investigación de servado ha sido también corroborado por otros investigadores en otros lugares… Habiéndome cerciorado de su veracidad, sería para mí una cobardía el no dar testimonio sobre ellos…”.

Y más adelante continuaba: “El poder que posee el señor Home es lo suficientemente fuerte como para no ser alterado por la influencia de la luz, como en otros casos. Muy al contrario, él es opuesto a que sus sesiones se realicen con poca luz”.

“Voy ahora a clasificar algunos de los fenómenos presenciados, desde los más simples a los más complejos… Es importante recalcar que los hechos tuvieron lugar en mi propia casa, a plena luz y con amigos personales míos a ambos lados del médium”.

Los poderes de Dunglas Home
La enumeración de los fenómenos que podía producir este vidente constituyen prácticamente todos los PK que conocemos:

Tipo I: Movimiento de objetos pesados con contacto, pero sin ejercer presión sobre ellos. Este tipo es uno de los más simples. Varía desde una simple vibración hasta la levitación en el aire de un objeto pesado, cuando la mano está puesta sobre él… Estos movimientos, y debo afirmar que todos los demás fenómenos, van precedidos de un aire frío. A veces, cuando había hojas de papel en la mesa, volaban y, también, el termómetro bajaba varios grados”.

Tipo II: Fenómenos de percusión y sonidos similares… En diferentes ocasiones, durante mis experimentos, he oído pequeños golpes, detonaciones en el aire, golpes metálicos, sonido como arañazos sobre madera, el canto de un pájaro, etc. Estos sonidos se oyen con casi todos los médium, aunque cada uno tenga su peculiaridad; pero con el señor Home suelen ser variados…”.

Tipo III: Alteraciones del peso de objetos. En alguñas ocasiones procedí a medir con un dinamómetro de muelle la fuerza requerida para levantar una mesa. Prendía el dinamómetro bajo un extremo de la mesa, de forma que midiera dicha fuerza. Primer experimento: Pedíamos a la mesa que pesara poco. Las manos del señor Home y los otros cinco participantes tocaban ligeramente la mesa. Al intentar yo levantar la mesa por debajo, el dinamómetro registraba una fuerza de 1 kg., que era la necesaria para levantarla. Segundo experimento: Pedíamos a la mesa que pesara mucho. Las condiciones eran las mismas: el señor Home y los cinco participantes tocando ligeramente la mesa. La elevé por debajo 4 ó 5 veces, registrándose una fuerza de 18 kgs., que era la que ejercí para poder levantarla”.

Tipo IV: Movimiento de objetos pesados colocados a cierta distancia del médium. Las veces en las que objetos como mesas, sillas, sofás, etc., se movieron sin que el señor Home los tocara han sido muy numerosas. Mencionaré las más extrañas. En cierta ocasión vimos todos moverse una silla desde un rincón de la habitación y levantarse, hasta posarse lentamente sobre una mesa.

En otra ocasión, un armario se movióhacia nosotros y volvió a su sitio siguiendo órdenes mías… He repetido varias veces la experiencia, que fue concluyente para la Sociedad Dialéctica, y que consistió en el movimiento de una pesada mesa, colocando las sillas de espaldas a ella a unos 30 cm. y con los presentes de rodillas cada uno sobre su silla, con las manos sobre el respaldo de éstas y no tocando la mesa”.

“Tipo V: Levitaciones de mesas, y sillas sin contacto con ninguna persona. …En cinco ocasiones distintas, una pesada mesa del comedor se elevó desde unos pocos centímetros, hasta 40 centímetros del suelo, en condiciones imposibles de trucaje…”.

Tipo VI: Levitaciones de personas. En una ocasión, una silla con una señora sentada, se elevó varios centímetros… Pero los más extraños casos los he contemplado con el señor Home. En tres ocasiones diferentes le he visto levitando: una, sentado en una silla; otra, de rodillas sobre su asiento, y la última, de pie. En cada ocasión tuve la oportunidad de contemplar toda la escena mientras tuvo lugar…”.

Tipo VII: Movimientos de objetos varios sin contacto con personas. Bajo este epígrafe, me propongo describir algunos fenómenos de los que he sido testigo y que es imposible atribuirlos a truco alguno… Un médium sentado en mi salón no puede hacer, mediante truco y en presencia de otras personas, que un acordeón se contraiga sonando, mientras lo sujeto con mi propia mano hacia abajo por el extremo opuesto al de las teclas. Lo mismo que no puede hacer, en esas mismas condiciones, que un acordeón flote por la habitación sonando. Tampoco puede introducir una maquinaria que pueda hacer que un pañuelo se haga un nudo y vaya a parar al otro lado de la habitación, ni hacer que uh piano toque solo, ni un cenicero flotar, ni levitar una botella o poner en marcha un péndulo encerrado en una caja de cristal”.

Tipo VIII: Luminiscencias. Comprobar luminiscencias requiere, obviamente, tener la luz apagada. No necesito explicar que en estos casos tomé precauciones especiales para no ser sorprendido con sustancias fosforescentes, o de otro tipo. Bajo estrictas condiciones de control, he visto un cuerpo luminoso del tamaño de un huevo, que flotaba sin hacer ruido sobre la habitación. Fue visible durante diez minutos y antes de desaparecer botó tres veces sobre la mesa, haciendo un ruido como el que haría un objeto sólido y pesado”.

Tipo IX: Apariciones de manos luminosas o visibles con luz ordinaria. Las manos no siempre me parecieron sólidas. A veces presentan aspectos de nebulosa en parte condensada en la forma de una mano. Esto no es igualmente visible para todos los presentes. Por ejemplo, en una ocasión, se vio moverse una flor; algunos vieron una nube luminosa en torno a ella, otros vieron una mano nebulosa y otros sólo vieron la flor moviéndose”.

Las teorías de Crookes
Más adelante, Crookes intentó dar una explicación elaborando sus teorías acerca de los fenómenos observados.

Primera teoría: Los fenómenos son resultado de trucos; el médium es un impostor y los observadores están locos. Está claro que esta teoría podría explicar sólo una pequeña parte de los hechos observados… Hay una gran diferencia entre los trucos de un profesional rodeado de todo su aparato y ayudado por varios asistentes y los fenómenos observados con el señor Home, que tienen lugar a plena luz, en mi propia casa y rodeado de amigos míos, que están al tanto de detectar cualquier truco. Además, el señor Home ha sido frecuentemente registrado antes y después de las sesiones, y él siempre se ofrece a serlo. En las ocasiones más espectaculares yo mismo le sujetaba las manos”.

Segunda teoría: Las personas presentes en la sesión son víctimas de un tipo de manía, e imaginan fenómenos que no tienen existencia objetiva. Tercera teoría: Todo es resultado de una acción consciente o inconsciente del cerebro. Estas dos teorías no pueden abarcar sino una pequeña parte de los fenómenos e incluso ni podrían explicar siquiera esa parte”.

Cuarta teoría: Los fenómenos son producidos por el espíritu del médium, probablemente asociado al de alguno de los presentes. Quinta teoría: Es la acción de demonios… Sexta teoría: Son acciones de otro tipo de seres, que habitan la tierra, pero invisibles para nosotros… Séptima teoría: Son los espíritus de personas difuntas”.

Octava teoría: De acuerdo con ella, el médium, o las personas presentes como un todo, poseen una fuerza (fuerza psíquica), por medio de la cual seres inteligentes producen los fenómenos observados. Lo que son estos seres es objeto de otras teorías… Los más ardientes espiritistas admiten la existencia de dicha fuerza psíquica, pero añaden que sólo los espíritus pueden producir los fenómenos a través de dicha fuerza poseída por el médium.

La diferencia entre los abogados de la fuerza psíquica y los espiritistas estriba.en que pensamos que todavía no hay ninguna prueba de la acción de un agente que no sea la propiamente del médium; mientras para los espiritistas es una cuestión de fe que no requiere prueba…”.

A través de estos testimonios del célebre Williams Crookes, nos podemos dar una idea de aquellos supuestos fenómenos de acción de la mente sobre la materia, que fueron típicos en las sesiones realizadas con Daniel Dunglas Home. Son dignas de resaltar —lo que ya hemos indicado en varias ocasiones de este extraordinario caso – las condiciones de claridad y visibilidad en la que este dotado manifestaba sus facultades.

Al menos, los informes de Crookes así lo denotan. Es importante también la clasificación que hizo el investigador de los fenómenos analizados, ya que nos permiten una visión sistemática de todos aquellos hechos extraordinarios, ilustrados con casos que vivió el mismo Crookes. Por otro lado, resulta igualmente interesante observar las diferentes alternativas que ofreció como explicaciones de los fenómenos que investigó durante varios años con Home. Recogió las hipótesis espiritistas, tan en boga en aquella época, para terminar con su idea de la “fuerza psíquica”, en la que de alguna manera estaban de acuerdo los espiritistas, salvo en el importante matiz acerca de quién dirigía dicha fuerza.

investigadores de espiritismo

1-Henry Sidwick fue el primer presidente de la Society for Psychical Research de Londres, fundada en 1882.
2-Frank Podmore, uno de los más destacados miembros de la S.P.R. Participó en la elaboración del Censo de Alucinaciones, y publicó, junto con Myers y Gurney, la famosa compilación de apariciones llamada “Fantasmas de los Vivos”.
3-Edmond Gurney cuya teoría sostenía que las apariciones se producían por un “contagio” telepático.
4-F.W.H. Myers, que mantuvo la teoría opuesta, según la cual la aparición fantasmal ocupaba un espacio “metaetérico”.

La Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres y su aportación
Mención aparte merece, como la más antigua de las Sociedades formadas para estudiar los fenómenos paranormales, la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres (Society for Psychical Research). Las experiencias del célebre Williams Crookes, las investigaciones emprendidas por la Sociedad Dialéctica de Londres y el auge del espiritismo en Inglaterra hicieron que se consolidara la idea de aunar todos los esfuerzos con el objeto de investigar sobre estas extrañas manifestaciones.

A tal fin  un grupo de científicos, filósofos e investigadores dec’idieron crear, en 1882, la Sociedad. Entre ellos figuraban los nombres de Barrett, Gurney, Podmore Sidgwick, Oliver Lodge, Myers, Massey… Pronto la asociación adquirió fama por todo el continente y formaron parte como asociados hombres de la talla de William James, W. McDougall (que luego en EE.UU. sería el impulsor de los trabajos de Rhine) y el mismo Sigmund Freud.

Si bien este último no estuvo implicado en trabajos de investigación como los dos psicólogos antes citados, contribuyó con algunas obras a dar su opinión sobre fenómenos tales como la telepatía y la precognición.

La importancia de la S.P.R. londinense fue decisiva, pues no sólo recopiló miles de casos e investigo cientos de sujetos, sino que aunó a hombres de gran talla. Igualmente impulsó la investigación en los EE.UU. con la fundación, en Nueva York, en 1884, de la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas (American Sosiety for Psychical Research), de la mano de insignes hombres como fueron los psicólogos William James, Stanley Hall y W. McDougall.

Ambas sociedades existen todavía, publicando sus revistas trimestrales y coordinando los trabajos de diversos investigadores.

Los dotados de efectos físicos: Eusapia Palladino
Los grandes dotados tuvieron su época a finales del siglo pasado y principios del presente. De algunos ya hemos hablado, como es el caso de Daniel Dunglas Home, del que se cuentan hechos extraordinarios, muchos de ellos constatados por Crookes. Home se paseo por todos los países de Europa entre 1850 y 1880, desafiando a ilusionistas y científicos a explicar sus habilidades. No tuvo la oportunidad de enfrentarse con el gran ilusionista de la época, Robert Houdini, pero sí con otros menos conocidos.

En 1853, Home desafió a una comisión de científicos ingleses a que explicaran sus demostraciones. Entre ellos el célebre físico Faraday aceptó, pero afirmó simplemente que Home era un hábil mago. La Sociedad Dialéctica de Londres, por el contrario, aceptó las telequinesias de Home, confirmando la existencia de una fuerza desconocida capaz de mover objetos sin contacto directo. Para la investigación, se realizaron 50 sesiones, nombrando una comisión de 30 científicos. Crookes, por su parte, confirmó, después de múltiples experiencias, la capacidad de Home para mover objetos tan pesados como un piano que levitó varios centímetros e incluso un acordeón, que se contraía sonando, como si alguien interpretara con él una melodía.

Otra de las grandes dotadas fue la italiana Eusapia Palladino, mujer campesina con una cultura muy elemental y que fue el asombro de personas tan sensatas como el astrónomo Schiaparelli, el fisiólogo y premio Nobel Richet, el gran ilusionista Howard Thurston, el psiquiatra alemán Schrenck-Notzing, los doctores Morselli y Tamburini y una larga lista de otras notables personalidades de la época, serias y consecuentes.

La Palladino fue, sin embargo, sorprendida en fraude varias veces, y algunas asociaciones, como la S.P.R. de Londres, de  la  que  ya  hemos  hablado,   la  tomaron  como defraudadora. No obstante, para otras entidades los fenómenos que producía Eusapia, tales como telequinesias, levitaciones de objetos, ectoplasmias, etc., fueron auténticos. Se realizaron pruebas en el Instituto de Psicología de París, en el laboratorio de Psiquiatría de la Universidad de Turín y en otros círculos científicos. Veamos lo que decía de Eusapia uno de los más célebres investigadores de la Época, Hereward Carrington, en sus informes para la revista de la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas.

“Como fueras de serie y entre mis más vividas y extraordinarias experiencias, debo considerar mis sesiones con la médium napolitana Eusapia Palladino. Analfabeta, con dificultad para escribir su propio nombre, y a pasar de todo ello poseía poderes únicos que por muchos años sorprendieron a científicos de toda Europa… Eusapia Palladino fue, sobre todo, médium de efectos físicos; aunque también se le detectaron ciertas facultades de tipo mental.

Los objetos se movían alrededor, en su presencia, sin que nadie los tocara; se oían raps de gran estruendo; aparecían luces; había instrumentos musicales que sonaban sin que nadie visible los tocara. Todos estos fenómenos sucedían mientras la médium estaba sentada bien controlada, especialmente sus manos y pies y, naturalmente, con luz suficiente para permitirnos percibir todo lo que acontecía en la habitación con cierta nitidez.

“Eusapia realizaba sus sesiones en cualquier lugar, en casas privadas, en el laboratorio de una universidad o dondequiera que se la convocara. A menudo se la controlaba antes de la sesión pero nunca se encontró nada sospechoso. Entonces, tomaba asiento en su lugar delante de una mesa de madera, mientras los otros participantes se sentaban también alrededor. Las personas, a ambos lados de Eusapia, le sujetaban las manos, rodillas y pies. Las sesiones comenzaban a plena luz.

“Detrás de ella, se montaba una cabina construida con dos cortinas negras, cerrando un rincón de la habitación. En dicha cabina, se introducía una mesa sobre la que se depositaban pequeños instrumentos musicales propiedad de los asistentes. Eusapia nunca se sentaba dentro de la cabina, sino fuera, en el círculo.

El respaldo de su silla estaba a unos 30 centímetros de las cortinas. “A plena luz, con sus manos, pies y rodillas controladas, la mesa comenzaba a vibrar y a moverse. Muchos médiums consiguen que las mesas vibren, y si esto hubiera sido todo, no habría lugar para el caso. Pero, después de las vibraciones, la mesa del círculo comenzaba a levitar completamente del suelo, quedando suspendida en el aire por espacio de varios segundos.

“He visto en mi existencia cientos de levitaciones y estoy tan seguro de su realidad como de otros acontecimientos de la vida. Muchas veces, cuando la mesa estaba en el aire, le pasábamos una cuerda por debajo y por encima y entre su cuerpo y la mesa, sin encontrar obstáculo alguno.

Estas levitaciones las sostenían mientras uno de los asistentes estaba debajo de la mesa, agarrando los pies, mientras que las manos de Eusapia no tocaban la mesa, siendo esto último perfectamente visible a todos los presentes. Había una curiosa resistencia elástica de la mesa cuando estaba suspendida en el aire, como si estuviera sobre goma; de repente, dicha resistencia se desvanecía, cayendo la mesa sobre el suelo.

“He visto la mesa subir más de un metro durante las sesiones con Eusapia, e incluso estando yo de rodillas sobre el tablero, la mesa levitada. La médium permanecía sentada sin moverse, con sus manos y pies perfectamente sujetos por otros presentes.

“Después de las levitaciones, se oían raps en la mesa que estaba dentro de la cabina y en la del círculo. A menudo, los ruidos adoptaban una forma muy peculiar. Por ejemplo, Eusapia golpeaba cuatro veces la mesa con sus nudillos, dejando la mano sobre ella a unos 20 centímetros. Unos pocos segundos después sonaban unos raps, imitando exactamente sus golpes, como si fueran su eco diferido en unos instantes.

“Después se oían cinco golpes que querían decir que la luz debía ser disminuida. La luz era sustituida por una más débil. Aun con esta luz, se podía ver todo claramente, incluida la médium. Entonces, se oía que los instrumentos de la cabina se movían sobre la mesa, terminando por salir, uno o más, flotando por el aire, en torno a la habitación y además sonando. Si era, por ejemplo, una mandolina, sus cuerdas vibraban mientras flotaba por el aire; si era una campana, sonaba con estridencia hasta que caía al suelo.

“Es cierto que Eusapia a veces recurrió al fraude y en ello fue sorprendida, por nosotros y por otros. Su método consistía en liberar un brazo del control, produciendo fenómenos con la mano libre. Casi todos los investigadores han denunciado este tipo de engaño. Sin embargo, todos salían convencidos de la veracidad de sus fraudes, ¿por qué, se puede uno preguntar, recurría al truco, stsus poderes eran genuinos? ¿No sería que todos sus fenómenos fueran más bien fraude mal controlado?.

Es difícil contestar a esto en pocas palabras… De alguna manera pretendía trucar los fenómenos para divertirse, pero cuando lo descubríamos y comprobaba que no podía engañarnos, entonces realizaba el fenómeno genuino. Esto se lo he visto hacer a menudo y cuando defraudaba y era descubierta, lo repetía de forma que nunca pudo ser explicado”.

Este es uno de los testimonios de uno de los investigadores más célebres que tuvo la metapsíquica. ¿Qué se puede concluir de todo esto? La respuesta queda en el aire una vez más.

Los dotados hermanos Schneider
Ya en el presente siglo, nos encontramos a los hermanos Schneider, Willi y Rudy, investigados por el Instituto Psicológico de la Universidad de Munich y el Hospital Psiquiátrico de Viena y por el doctor Osty, por el doctor Schrenck-Notzing, el doctor Holud, el doctor Dingwall y otros expertos en la materia, uno de los cuales fue el gran desenmascarador de fraudes de principios de siglo.

Se trataba de Harry Price, que adquirió fama por sus exhaustivos controles en las sesiones mediúmnicas. Price asistió, en los primeros contactos con los hermanos Schneider, a las sesiones organizadas por el psiquiatra alemán Schrenck-Notzing. De las que el investigador inglés salió vivamente impresionado, ya que, aparentemente, los medios de control no detectaban qu Rudy Schneider cometiera fraude.

Sin embargo, algunas de las sesiones se organizaban en la misma casa de 1 familia Schneider, de la que todos sus miembros, desd el padre a la madre, pasando por los hijos, se decía qu eran dotados de efectos físicos. Price, cuando investigó en este ambiente, nunca detectó ningún fraude, seguí consta en sus informes al Laboratorio Nacional de In vestigación Psíquicas de Londres, del que fue fundado; y director.

Pricé decidió llevar a Rudy Schneider al laboratorio de Londres. Para tal ocasión, preparó unos métodos de detección de fraudes muy inteligentes. Consistían en rodear los objetos, que se suponía iban a ser movidos poi el médium a distancia, con rayos infrarrojos. Esta emisión cerraba un circuito que cuando era alterado por un objeto físico del tipo que fuera, automáticamente hacía que varias cámaras de fotografiar se disparasen desde distintos ángulos, retratando el objeto que, evidentemente, había sido movido por algún tipo de energía u otro medio que pudiera tener carácter fraudulento.

Fue, concretamente, en la sesión número 25, del año 1932, llevada a cabo en el laboratorio, cuando las cámaras se dispararon, recogiendo en sus placas un brazo de Rudy junto al objeto, cuando se suponía que debía estar en trance. Este hecho vino a minar la confianza de Price en todas las pruebas que durante años atrás y en diversos lugares había realizado con los hermanos Schneider. Cuando Price le recriminó al día siguiente su acción, la primera reacción de Rudy fue decir que el brazo debía ser de algún espíritu, a lo que Price replicó que el “espíritu” en cuestión llevaba el mismo pijama con el que vestían a Rudy en cada sesión.

Literalmente, sobre el caso de Rudy Schneider escribió: “Mis palabras finales son que, en mi opinión, hemos asistido a fenómenos genuinos en nuestros experimentos con Rudy en los años 1929 y 1930 y que es altamente probable que las telequinesias de pañuelos y las interferencias registradas por los rayos infrarrojos durante las pruebas de 1932 se debieran también a algún tipo de energía exteriorizada por el médium. En cuanto a otros fenómenos, debo suspender por el momento mi opinión, ya que me temo que tendremos que comenzar toda la investigación con Rudy de nuevo”.

Price sustentaba esta opinión por el hecho de que, salvando aquella sesión de 1932, en las demás en que se repitió la experiencia la cámara no registró nada anormal, sino tan sólo el pañuelo levantándose sin nada extraño alrededor. Según él, sería la energía procedente de Rudy la que interrumpiría el circuito, originando las fotografías.

Una vez más, se pone de manifiesto el estrecho margen en el que se desenvolvían los investigadores de la metapsíquica, ya que debido a la condiciones de escasa luminosidad que imponían los médiums, los fraudes, si se detectaban, tenían que serlo con aparatos tales como los descritos y que incluso dejaban la duda en el aire, ya que, como el mismo Price escribía, había teóricamente un tiempo (1/2 segundo) entre la interrupción del circuito y la deflagración de las lámparas de magnesio, que bastaba para empujar el pañuelo y volver la mano a la posición de control, sin que lo detectara la placa.

Otro gran dotado de los años 20 fue el polaco Jean Guzik, también investigador por el Instituto Metapsíquico Internacional de París. Estos últimos dotados sufrieron condiciones de control más severas, no sólo por una mayor experiencia acumulada, sino porque los medios de detección se perfeccionaron. Así se empleaban, como hemos visto, las fotografías de magnesio, los rayos infrarrojos y otros medios que dificultaban el fraude.

Algunos de los grandes dotados fueron sorprendidos en fraude, alegando los matapsiquistas que, al ser los fenómenos parapsicológicos evasivos por naturaleza, el médium, aun estando inconsciente, puede intentar fraudar para alcanzar el objetivo.

Sin embargo, la cantidad de fraudes detectados en los últimos años de la metapsíquica hicieron que muchos científicos se alejaran de este tipo de investigación a pesar de los testimonios en sentido contrario de investigadores tan célebres como los citados.

Por último, citaremos algunos nombres más de conocidos médiums sin detenernos en otras aclaraciones y remitiendo al lector a cualquier libro sobre esta época. Nombres tales como Florence Cook, Stanislava Tomsc-yk, Marta Beraud, Miss Goligher y Kluski fueron otros tantos dotados célebres de aquellos años.

Del espiritismo a la moderna parapsicología
Los resultados obtenidos por los sucesivos investigadores fueron demostrando que, más que al poder de los espíritus, los curiosos sucesos ocurridos durante las sesiones se debían a los poderes mentales de los verdaderos médiums; a quienes muchos científicos e investigadores comenzaron a llamar “clarividentes” o, más contemporáneamente, “psíquicos”.

Pero eso es otra historia. La historia de la parapsicología.

Fuente Consulatad:PARADIGMAS Tomo 6 Mitos, Enigmas y Leyendas Contemporáneas -El Espiritismo- P.Y.E.S.A.

Enfermedades Mentales Psicopatia Trastornos de la Personalidad Neurotico

Enfermedades Mentales – Trastornos de la Personalidad

Introducción: Todos experimentamos la “locura” en algún momento en nuestras vidas. El hecho de beber demasiado en alguna fiesta puede hacer que nos conduzcamos de manera “tan extraña”, que preferimos olvidarnos de lo hecho o le echamos la culpa al alcohol, en lugar de admitir ante nosotros mismos que el alcohol meramente eliminó las inhibiciones normales e hizo que algo nuestro, algo que habitualmente preferimos mantener oculto, se manifestara. Puede tratarse de autocompasión, agresividad o lujuria.

enfermedades mentalesTal vez hizo que habláramos tonteras, o que tropezáramos y nos cayéramos, o que pusiéramos incómodos a todos los que nos rodeaban. Sin embargo, una vez que los efectos del alcohol pasan, recuperamos el autocontrol.

El alcohol produce un cambio en el equilibrio bioquímico del cerebro y del cuerpo. La visión se nubla y el habla se vuelve torpe, perdemos capacidad de coordinación, nuestros reflejos se retardan, nuestra conducta se ve afectada. Pero en la medida en que no nos pongamos demasiado incómodos y no dañemos a otras personas o cosas, la pérdida del control debida al alcohol es aceptada y hasta alentada por quienes nos rodean.

Sin embargo, si algo afecta nuestro cuerpo, nuestro cerebro o nuestra mente y ello provoca una conducta excéntrica incomprensible para los demás, cuyas causas son desconocidas, entonces la tolerancia es mucho menor.

Hacemos que intervenga la autoridad. Necesitamos que los “locos” sean encerrados. La pérdida del control, sea en la forma de una psicosis espectacular o de una depresión gradual y creciente, es considerada algo indeseable.

En algunos casos la pérdida del control es algo muy serio y muy angustiante, tanto para quien la sufre como para los demás. Oír voces de personas que dicen cosas malas acerca de uno cuando no hay nadie alrededor (alucinaciones auditivas), o sentir que nuestra mente está siendo controlada son cosas que ninguno de nosotros querría experimentar, pero para algunas personas eso es una realidad. No entendemos por qué, pero tampoco entendemos cómo funcionan muchos medicamentos, aunque sabemos que son efectivos y lo aceptamos así cada vez que decidimos tomarlos porque estamos enfermos.

Algunas personas aprenden a vivir con sus síntomas y solamente con apoyo o con apoyo y medicación logran vivir sus vidas como desean. Sin embargo, para muchas otras, el inicio o la repetición de esos síntomas significa que son menos capaces de enfrentarse a muchas de las exigencias de la vida cotidiana, y el miedo y el prejuicio que provoca el desorden que las aqueja se traduce en una pérdida de apoyo. Un poco de comprensión acerca de las diferentes maneras en las que las afecciones mentales se manifiestan puede ayudar al paciente y reducir una gran cantidad de prejuicios.

Cómo se clasifican las afecciones mentales
Las principales manifestaciones de afecciones mentales reciben rótulos clínicos dentro de una clasificación. Se pueden dividir en tres grandes grupos: neurosis, psicosis y desórdenes de personalidad.

Neurosis: Los problemas de salud mental de naturaleza neurótica son aquellos caracterizados por excesiva infelicidad, niveles no saludables de ansiedad y modos de conducta poco eficientes y tal vez hasta destructivos (se los suele llamar conductas inadecuadas). No hay pérdida de contacto con la realidad y las personas por lo general se dan cuenta de que algo anda mal.

La neurosis se manifiesta principalmente a través de la ansiedad, la depresión y las conductas obsesivas o compulsivas, si bien esto en sí mismo es por lo general una expresión de un nivel de ansiedad intolerablemente alto. Las enfermedades psicosomáticas o histéricas (como por ejemplo la ceguera histérica) también entran en esta categoría. Tal como lo muestran las definiciones de las diferentes categorías de enfermedad menta! más adelante en este capítulo, los problemas de salud mental de naturaleza neurótica son vividos como exageraciones de pensamientos y de reacciones normales.

Psicosis: Una psicosis se caracteriza por una pérdida de contacto con la realidad, aunque los pacientes pueden con frecuencia gozar de mayor discernimiento del que se les atribuye. El individuo puede muy bien no saber que le está ocurriendo algo malo. Es probable que tenga ideas fijas falsas al considerarse rico o poderoso, o incluso creer ser otra persona. Puede padecer de alucinaciones. Con frecuencia la pérdida de contacto con la realidad (usualmente temporaria), más la percepción distorsionada (por ejemplo, oír voces o creer que su mente está controlada por otra persona), es lo que más asusta a la mayoría de la gente.

Un episodio psicótico puede ser desatado por drogas, alcohol o la presencia de otros elementos tóxicos en el organismo. También por falta de sueño, por algún desorden metabólico o por una infección. Esto se conoce como psicosis orgánica, estado confusional tóxico, falla cerebral aguda y también como reacción de delirio aguda. Sin embargo, una experiencia psicótica puede con frecuencia ocurrir sin que se conozca la causa (si bien siempre está involucrado el estrés) y, según la naturaleza de la manifestación, el diagnóstico puede ser esquizofrenia, depresión maníaca o depresión endógena psicótica.

Desorden de personalidad: La palabra común para designar a aquellas personas que tienen un desorden de personalidad es “psicópata”, aunque, por el énfasis puesto en el hecho de que las afecciones mentales se originan en la sociedad, el término “sociópata” se difunde cada vez más.

Un sociópata o psicópata es una persona que no experimenta culpa o remordimiento por acciones suyas que pueden ocasionar dolor en los demás. Con frecuencia son impermeables al castigo. No aprenden de la experiencia. Es su personalidad la que parece estar dañada o en desorden, y no sus pensamientos o estados de ánimo. Con gran frecuencia (pero no siempre) han tenido una crianza dolorosa o perturbada.

Son las personas pertenecientes a esta pequeña categoría de desórdenes mentales quienes originan muchos de los prejuicios contra otras que pueden haber estado internadas en un hospicio con algún problema de salud menta!, pero que serían incapaces de herir a alguien, aun en caso de ser provocadas. Las personas con desórdenes de personalidad pueden padecer otras formas de afecciones mentales, pero no necesariamente.

Posibles causas de las afecciones mentales
En realidad, cuando la gente sufre de una afección mental hasta el punto de necesitar atención, es con frecuencia muy difícil llegar a la raíz de su experiencia. Por lo tanto, lo que en los papeles parece ser una bien definida categoría es algo mucho más complicado en la experiencia, a pesar de lo que pueden decir expertos como los psiquiatras.

Las causas de las afecciones mentales son complejas, y la explicación más probable es la de que varios factores (físicos, psicológicos y sociales) se combinan para constituirse en el motivo de los problemas.

A través de los años ha habido diversas opiniones, algunas con el énfasis puesto en las explicaciones físicas (particularmente la herencia) y otras en los efectos del ambiente. Existe la creencia de que, si bien la mayoría de las neurosis están determinadas por el ambiente (por ejemplo, las influencias culturales en las mujeres), las afecciones mentales de naturaleza psicótica surgen cuando un potencial heredado es desatado por tensiones ambientales. Sin embargo, no hay razón para suponer que una tendencia neurótica no sea heredada de la misma manera.

Con frecuencia se sugiere que los factores genéticos hacen que ciertas personas sean más susceptibles a padecer problemas de salud mental. Sin embargo, lo que se transmite es la susceptibilidad y no el problema mismo. El estrés es considerado el factor clave en el desarrollo de los problemas de salud mental.

La opinión psiquiátrica con “modelo médico” destaca las causas y los tratamientos físicos (por ejemplo, la herencia y su expresión bioquímica), mientras que aquélla con “modelo social” enfatiza los determinantes ambientales y prefiere los tratamientos psicológicos.

Los problemas de salud mental de cualquier clase pueden afectar seriamente la capacidad de una persona de llevar una vida satisfactoria, en particular dentro de una sociedad que valora los logros, el éxito, las ganancias, el status y la riqueza.

«Los psicópatas carecen de consciencia y son incapaces de manifestar sentimientos de empatía, culpa o lealtad respecto a nadie, excepto en lo que se refiere a ellos mismos.» Robert Haré, 2006

Diferencias sutiles El concepto de psicopatía (los términos «personalidad psicopática» y «sociopatía» se utilizan en ocasiones de manera indistinta) está rodeado por la controversia. La psicopatía es un trastorno de la personalidad en el que las personas que lo sufren carecen de consciencia y son incapaces de presentar sentimientos de empatía, culpa o lealtad respecto a nadie, excepto en lo que se refiere a ellos mismos.

La sociopatía no es una enfermedad psiquiátrica y se refiere a las personas que tienen un carácter antisocial y delictivo, y que siguen las normas de una subcultura concreta. El «trastorno de la personalidad antisocial» es una categoría amplia que recoge ambos problemas.

Algunas personas consideran que el diagnóstico de psicopatía tiene un carácter vago y contradictorio, y que es utilizado por los psiquiatras como una especie de diagnóstico «cajón de sastre» en el que incluyen a las personas en las que el establecimiento del diagnóstico verdadero es demasiado difícil o peligroso. Sin embargo, este problema se conoce bien desde que H. Cleckley (1941) publicó su libro La máscara de la cordura (The Mask of Sanity).

Egocentrismo y mentiras Padecer alguna psicopatía influye en todos los aspectos de la vida del paciente. En conjunto, los psicópatas llegan a ser impulsivos e irresponsables, y poseen pocos objetivos vitales claros. Por lo general, tienen antecedentes de problemas con la autoridad y con el control de su comportamiento. No muestran sentimientos de empatía ni de remordimiento, y nunca aceptan la responsabilidad por sus actos.

Podemos decir que tienen un carácter «hueco» en el sentido de que sus relaciones son superficiales y de que no muestran lealtad hacia nadie, excepto hacia sí mismos. Su percepción de quiénes son es escasa y carecen de un sistema de valores y de objetivos a largo plazo. Llama la atención el hecho de que nunca pueden «esperar al momento oportuno». Les encanta el aquí y el ahora, siempre con cosas emocionantes. Evitan en lo posible la estabilidad y la rutina. Por otra parte, a menudo parecen no presentar ansiedad social ni física.

Los psicópatas tienen casi siempre problemas con la ley y con las figuras de autoridad. Lo que les causa problemas es su impulsividad. No planifican nada y tienen muy poco en cuenta a las víctimas de sus actos delictivos, además de que pie no consideran las consecuencias que puedan tener para ellos mismos. Sus delitos tienen en muchas ocasiones un carácter mezquino, como los robos con engaño; en muchas ocasiones llevan a cabo fraudes y falsificaciones y no  pagan sus deudas.

Criterios de Diagnósticos
1 Los psicópatas muestran una despreocupación clara por los derechos de los demás y por la posible violación de los mismos. A menudo tienen antecedentes de dificultades con la ley, delincuencia o peligrosidad social.
2 Los psicópatas no se adaptan a las normas sociales en lo que se refiere a los comportamientos de carácter legal y realizan repetidamente actos que conllevan la detención, el encarcelamiento y el castigo, entre ellos, mentiras, robos y estafas.
3 Engañan siempre con mentirasrepetidas, uso de nombres distintos o estafas con el objetivo de conseguir placer o provecho personal. Son peligrosos, agresivos y estafadores, el tipo de persona que se representa con frecuencia en las películas que tratan sobre delitos económicos.
4 Muestran una gran impulsividad y son incapaces de planificar el futuro.
Viven exclusivamente por y para el presente.
5 Muestran irritabilidad y agresividad, manifestadas a través de peleas físicas o ataques repetidos. Parece que no pueden quedarse quietos nunca.
6 Son imprudentes con independencia de los niveles de segundad física y psicológica de los demás.
7 Manifiestan de manera constante una actitud irresponsable. Fracasan de forma reiterada en el mantenimiento de un comportamiento laboral constante y en el reconocimiento de sus obligaciones económicas.
8 No muestran ningún tipo de remordimiento. Son indiferentes a las consecuencias que tienen para los demás sus robos o engaños. Nunca aprenden de sus errores. Es posible que etiquetarlos como antisociales

 

LAS PATOLOGÍA DE LA SALUD MENTAL

1

Depresión. Este trastorno del estado de ánimo afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Según la OMS, en ocasiones se debe a problemas de salud física, pero también a circunstancias que aumentan el riesgo de padecerla, como las presiones económicas o los conflictos. Además, una de cada cinco mujeres embarazadas sufre depresión luego del parto.

2 Fobias. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, cerca de 19 millones de adultos padecen algún tipo de fobia, es decir, un tipo de trastorno de ansiedad que consiste en un miedo irracional y exagerado ante objetos, situaciones o actividades.
3 Trastornos de la conducta alimentaria. Las dos enfermedades más habituales son la anorexia y la bulimia nerviosa.
4 Alzhéimer. Considerado una pandemia, se trata de un tipo de demencia irreversible que destruye el cerebro progresivamente causando pérdida de la memoria, deterioro cognitivo y comportamiento impredecible, entre otros síntomas. De acuerdo a la OMS, surge un nuevo caso cada cuatro segundos.
5 Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Afecta a niños y adolescentes y se caracteriza por una escasa capacidad de concentración, comportamiento impulsivo y dificultad para seguir instrucciones y completar tareas.

Las psicoterapias
Según H. Ey “La Psiquiatría ha encontrado su verdadero semblante e! día en que lo esencia de su terapéutica se ha impuesto como técnicas psicoterapéuticas, y esto fue y será cierto, sea cual fuese la importancia y e! interés de los métodos biológicos que se han expuesto”. La historia de la psicoterapia es reciente, a pesar de los precursores que en todas las épocas auxiliaron al enfermo con la palabra y las ideas.

Como ejercicio médico nace en el siglo XIX, a raíz del interés científico por el hipnotismo (Braid, Charcot, Breuer, Bernheim) de estos estudios provienen directamente los trabajos de P. Janet, y de Freud y sus discípulos. Las escuelas de psicoterapia son múltiples, debiendo aquí elegirse algunas a modo de ejemplo: El Psicoanálisis: Un capítulo especial se dedicará a este tema; mencionaremos muy brevemente entonces, que el psicoanálisis aspira a que el paciente pueda desarrollar su personalidad cuya maduración aparece detenida parcialmente.

No se parte de ningún programa previo, utilizando la libre asociación de ideas para sacar a luz la dinámica psicológica inconsciente. El psicoanalista mostrará al paciente mediante la interpretación (única intervención que se permite) el sentido de lo que dice. En el tratamiento se establece la reproducción en la situación vivida con el analista, de modelos de conducta, sensaciones, etc. pertenecientes a la infancia del sujeto. Es la llamada transferencia y es la herramienta clave del tratamiento, pues permite hacer conscientes en lo inmediato los viejos conflictos del paciente. Es un tratamiento prolongado, dado que prácticamente busca “reemprender” la historia del paciente.

Su principal indicación son las neurosis, pero se necesita del paciente un nivel mental normal y una edad máxima de 50 años. Las psicoterapias analíticas: Las necesidades de acelerar el tratamiento y de hacerlo accesible a mayores indicaciones han introducido variantes en el tratamiento clásico esbozado por Freud: nacen así el psicoanálisis de niños, y el psicoanálisis de psicóticos, que tomados primero como modificaciones para muchas escuelas se integran pronto al psicoanálisis propiamente dicho. Otras modificaciones de la técnica, basadas siempre en la teoría analítica, han llevado a formular terapias de objetivo limitado, en que se propone zanjar el problema actual, antes que reestructurar la personalidad. Nacidas de necesidades prácticas y teóricas, mencionaremos dos: La Psicoterapia de Grupo y el Psicodrama.

Psicoterapias de Grupo: Son métodos que utilizan para el tratamiento los fenómenos psicológicos interpersonales en grupos restringidos creados para este fin. No deben confundirse con las terapéuticas institucionales, socioterapia, que veremos después.

A diferencia del psicodrama, son métodos verbales o sea de intercambio verbal en el seno del grupo.
Varios pacientes (generalmente de 5 a 8) se reúnen con un terapeuta a discutir sus problemas; el terapeuta interpreta el contenido de lo dicho, así como las relaciones interpersonales que se forman. Variedades de esta técnica se aplican a tratar a grupos familiares o parejas. Psicodrama: Se utiliza no sólo la expresión verbal, sino también las actividades psicomotrices (juegos, escenas representadas, gestos, etc.). En el psicodrama clásico (Moreno) se utiliza un escenario, auxiliares^ etc. Se discute antes y después lo que se representa.

FUENTES CONSULTADAS:
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales
Trabajo de
monografías.com sobre psicología social
Salud Mental Una Guía Para La Supervivencia de Elaine Farrell

La Obediencia El Comportamiento Humano Psicologia Social Conformidad

 
  Psicología Social La Normalización La Conformidad La Obediencia

LA OBEDIENCIA:

La obediencia es, de acuerdo con el psicólogo social Serge Moscovici, una forma de influencia social en la cual “el individuo modifica su conducta a fin de someterse a las órdenes directas de una autoridad legítima”.

Aunque ambas son formas de influencia social, la obediencia difiere de la conformidad en los siguientes aspectos:

En el caso de la conformidad, la fuente de influencia es un par, es decir, alguien con el mismo status en el grupo. En cambio, en la obediencia, la frente. de influencia es un superior.

En la conformidad no existe intención de ejercer influencia ni de controlar la sumisión del sujeto: se puede estar ejerciendo influencia sobre otros sin querer y sin saberlo. En la obediencia hay voluntad explícita de ejercer influencia y de esperar sumisión a la autoridad.

En la conformidad, los sujetos tienen un comportamiento semejante. En la obediencia, las tareas del sujeto-frente de influencia son distintas de las del sujeto-blanco de influencia.

Milgram y el estudio de la obediencia

A principios de la década de 1960, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram realizó una investigación que actualmente es considerada un clásico en los estudios sobre obediencia. Parte de estos estudios han sido aprovechados incluso por el cine para mostrar cómo funcionan los mecanismos de la obediencia en el marco de una, sociedad organizada.

¿Qué impulsa a los seres humanos a ejecutar órdenes aberrantes? ¿Qué es lo que provoca que algunas personas lleguen a matar bajo determinadas condiciones? ¿Qué llevó a muchos soldados alemanes a obedecer las órdenes de Hitler en su intento de terminar con las razas que consideraba “impuras” o “inferiores”? ¿Qué mecanismo psicológico puede explicar la acción de la persona que condujo el avión contra las Torres Gemelas de Nueva York matando a miles de personas?

Los trabajos de Milgram y sus colaboradores intentan dar respuestas a algunas de estas preguntas desde una perspectiva psicológica. En el experimento original de Milgram. los participantes eran adultos de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años de todos los niveles socioeconómicos. Por medio de un aviso en el diario o de una carta, se les ofrecía participar como voluntarios en una investigación de la Universidad de Yale. Se les retribuiría con una suma de 4 dólares y la duración aproximada se estimaba en una hora.

‘Una persona llega a un laboratorio psicológico, y allí se le dice que llevará a cabo una serie de acciones que van a hallarse de manera creciente en conflicto con su conciencia. El problema principal que se plantea es el siguiente:

¿hasta dónde va a someterse el participante a las instrucciones del experimentador antes de negarse a llevar a cabo las acciones que de él se exigen?

Es preciso, de todas formas, que él lector conozca algo más en detalle este experimento. Llegan dos personas a un laboratorio psicológico para tomar parte en una investigación de memoria y aprendizaje. A una de ellas la designamos con el nombre de ‘enseñante’ y a la otra con el de ‘aprendiz’. El experimentador explica que esta investigación se halla relacionada con los efectos del castigo en el aprendizaje. El aprendiz es conducido a una habitación, se lo hace sentarse en una silla, se le atan con correas los brazos a fin de impedir que se mueva demasiado, y se le sujeta un electrodo a su muñeca.

Se le dice entonces que tiene que aprender una lista de palabras paralelas; siempre que cometa algún error recibirá una descarga eléctrica de intensidad creciente. El centro real del experimento lo constituye el enseñante. Tras observar cómo el estudiante es atado con correas a su puesto, se lo lleva a una habitación central experimental y se lo hace sentarse ante un impresionante generador de descargas eléctricas. Lo más importante de este generador lo constituye una línea horizontal de treinta conmutadores que van de 5 a 450 voltios de electricidad. Aparecen asimismo pequeños letreros que van desde ‘descarga ligera’ hasta ‘descarga violenta’.

Al enseñante se le dice que a él le toca administrar la prueba de aprendizaje a la persona que se halla en la habitación contigua. Cuando el aprendiz responde de manera correcta, el enseñante pasa a la pregunta siguiente; en cambio, cuando da una respuesta errónea, el enseñante debe proporcionarle una descarga eléctrica.

Debe comenzar con un nivel de descarga muy bajo 15 voltios) e ir aumentando el nivel cada vez que la persona cometa un error, pasando por descargas de 0 voltios, de 45 voltios, y así sucesivamente. l ‘enseñante’ es un sujeto de experimentación auténticamente no iniciado que ha venido al laboratorio únicamente para participar en un experimento. El sujeto de aprendizaje, la víctima, es un actor que de hecho no recibe descarga alguna. Lo importante del experimento consiste en saber hasta qué punto va a seguir una persona en una situación concreta y medible en la que se le ordena que infrinja un dolor creciente a una víctima que se queja de ello. ¿En qué punto rehusará obedecer al experimentador?

Los que han observado este experimento están de acuerdo en que su impresionante calidad queda un tanto oscurecida al ser traducida en palabras. Para el sujeto, la situación no tiene nada de juego, el conflicto es intenso y patente. Por una parte, el dolor manifiesto del aprendiz lo compele a abandonar el ejercicio. Por otra, el experimentador, autoridad legítima respecto de la cual siente el sujeto cierto compromiso, lo mueve a proseguir en el experimento. Cada vez que el sujeto duda en administrar la descarga, el experimentador le ordena que prosiga. Para desembarazar-se de esa situación, se ve precisado el sujeto a hacer una clara ruptura con la autoridad. La finalidad de esta investigación consistía en hallar cuándo y cómo iban a desafiar a la autoridad las personas frente a un claro imperativo moral.”

Algunos resultados

El 65 % de los sujetos que participaron en los experimentos de Milgram llegaron a aplicar los 450 voltios a la persona indefensa, cumpliendo las instrucciones de la autoridad. Cabe destacar que, después de los 300 voltios, el “aprendiz”, que hasta allí manifestaba su dolor, gimiendo, gritando y suplicando el fin del castigo, dejaba de dar manifestaciones vitales. Consultados después del estudio, los participantes respondieron: “tan sólo hacía lo que se me había pedido”, “me limité a cumplir las consignas del experimentador”, “mi responsabilidad era hacer bien la tarea encomendada”.

Milgram afirma que “una proporción sustancial de personas hacen lo que se les ordena, sin importar el contenido del acto ni las limitaciones de su conciencia, en tanto perciban que la orden proviene de una autoridad legítima”. A la hora de analizar las condiciones que influyen sobre la obediencia, estos estudios muestran que son determinantes:

• La proximidad de la víctima. Cuando los participantes (“enseñante” y “aprendiz”) se encuentran en el mismo cuarto, la obediencia disminuye (entre 40 % y 30 % de obediencia). En cambio, se incrementa si la víctima está en un lugar lejano.

• La proximidad de la autoridad. La presencia física del experimentador incrementa la obediencia (65 %), mientras que si la orden se da por teléfono, sin presencia física, el índice de obediencia disminuye (21 %).

• La dispersión de la responsabilidad. Cuando el sujeto participante sólo tiene que leer las palabras y es otra la persona que debe aplicar las descargas (un colaborador), la obediencia se incrementa (92 %). La persona no se siente responsable de la acción ya que “sus manos no aprietan el botón de la descarga”.

• La presencia de un modelo desobediente. Si un colaborador presente se opone o desafía las órdenes, la obediencia disminuye. De todas maneras, el 10 % de los sujetos persiste en la aplicación de descargas aun cuando haya un modelo de desobediencia a imitar.

¿Por qué obedecemos?

Stanley Milgram diferencia dos tipos de estados psicológicos para explicar la obediencia a una autoridad:

Estado autónomo. La persona se siente responsable de sus actos. Utiliza como guía de acción correcta su propia conciencia y no una autoridad externa. Por lo tanto, no obedece las órdenes que considera incorrectas.

Estado agéntico. La persona siente que forma parte de una estructura mayor, ordenada de manera jerárquica. En esa estructura, los niveles más altos de la jerarquía son responsables de sus acciones y representan la autoridad. Utiliza como guía de acción correcta las órdenes de sus superiores.

El psicólogo social Serge Moscovici sostiene que “una vez que el sujeto llega al estado de agente, adquiere sensibilidad respecto a los deseos de la autoridad, acepta la definición de la situación dada por la autoridad y siente una responsabilidad menor hacia sus propios actos. La investigación de Milgram no sólo ilustra las condiciones en las que las personas obedecen a la autoridad, sino que va más allá y nos obliga a revisar las suposiciones que hacíamos sobre la potencia relativa de los factores internos y externos de nuestro propio comportamiento”.

El trabajo de Milgram recibió críticas relacionadas con los aspectos éticos de su experimentación. Se lo cuestionó desde el punto de vista moral por engañar a los participantes y por someterlos a una situación psicológicamente estresante, como es la de creer que se castiga a otra persona. Milgram destacó la importancia de sus hallazgos y defendió sus investigaciones.

Argumentó, entre otras consideraciones, que los participantes eran informados luego y que no se registraron daños psicológicos posteriores en ellos. Asimismo, afirmó que muchos participantes manifestaron haber aprendido algo importante a partir de su participación en la investigación.

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social

El Comportamiento Humano La Conformidad Psicologia Social

 
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LA CONFORMIDAD 

La conformidad consiste en la modificación de una posición ya asumida por el sujeto en una dirección aceptada por otro o por un grupo. En este proceso, el sujeto ya tiene un juicio o norma establecido y lo modifica, adaptándolo a los juicios de otro (generalmente, un grupo) corno consecuencia de la presión real o simbólica ejercida por éste.

Solomon Asch es un psicólogo social iniciador de los trabajos experimentales sobreconformidad. En la década de 1950 estudió la influencia de la presión grupal en la modificación de juicios establecidos. Para ello realizó, entre otros, el siguiente estudio.

Se le propone al participante una prueba sobre percepción visual. El participante ignora que, en realidad, se trata de un estudio sobre conformidad. Otros ocho sujetos, cómplices del investigador, participan de la prueba simulando ser también sujetos experimentales.

Se muestran a los participantes dieciocho pares de tarjetas similares a las de la figura  de mas abajo. Ellos deben responder cuál de las tres líneas de la tarjeta B es igual a la de la tarjeta A. Los turnos se organizan de manera tal que el sujeto experimental siempre es el último o el penúltimo en responder. Cada participante va respondiendo en voz alta a su turno. De manera deliberada, la tarea es fácil y la respuesta es obvia.

Ante las primeras presentaciones de los pares de tarjetas, las respuestas de los cómplices son correctas. Pero, hacia la tercera presentación aproximadamente, el sujeto que responde primero (un cómplice del experimentador) emite una respuesta evidentemente errónea. También lo hacen el segundo sujeto, el tercero (también cómplices) y así sucesivamente.

Se evalúan los juicios del sujeto experimental cuando los ocho cómplices del experimentador emiten respuestas incorrectas en doce de los dieciocho ítems.

El estudio de Asch mostró un alto porcentaje de conformidad en las respuestas de los participantes: aproximadamente, un tercio de las personas daban respuestas incorrectas a pesar de que sabían la respuesta adecuada. Los participantes daban respuestas conformes a las emitidas por los ocho cómplices en la tercera parte de los ejercicios cuando éstos mostraban unanimidad en la respuesta incorrecta. Uno de cada tres participantes se conformaron, es decir, modificaron su respuesta como consecuencia de la presión que ejercieron las respuestas del grupo sobre su propia convicción.

Para estar en sintonía con el resto del grupo, el sujeto modifica su respuesta aunque la considere correcta. Como puede observarse, la tarea es tan sencilla y la respuesta tan obvia que deja en evidencia la conformidad de los sujetos. Si se tratara de un problema más ambiguo, posiblemente el acuerdo en las respuestas incorrectas podría atribuirse a otros factores. Por ejemplo, a que el sujeto dude o se confunda debido a la dificultad de la respuesta. Ahora bien, si esto ocurre en situaciones cuya respuesta es tan clara, ¿qué ocurre cuando los problemas son menos claros, menos obvios, más difíciles?

La conformidad en la vida real: cuestiones importantes

Los problemas que las personas enfrentan en la vida cotidiana son mucho más complejos que el planteado en el experimento original de Asch. Diferentes trabajos continuaron en esa dirección introduciendo variaciones. Esos primeros trabajos fueron realizados en el contexto de la posguerra, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La preocupación de muchos científicos, consecuentes con ese momento histórico, se dirigía al estudio de los fenómenos sociales y a las formas que adopta la presión social sobre el comportamiento, los valores y las creencias de los individuos.

Si la finalidad de Asch era, en su momento, mostrar cómo los sujetos actúan de manera autónoma y son capaces de defender sus puntos de vista, sus valores y sus convicciones, su investigación reveló que no siempre es así. Muchos estudios posteriores confirmaron estos resultados.

De los estudios se puede inferir que, si bien la cantidad de participantes incrementa la influencia ejercida, existe otro factor importante: la unanimidad. Es decir que si los participantes están de acuerdo, el consenso ente ellos —más que la cantidad— es lo que determina la conformidad. Por ejemplo, si la persona percibe que otro sujeto se opone a la mayoría, es más probable que esta persona no actúe conforme a la mayoría que si encuentra una opinión adoptada por todo el grupo en forma unánime. La conformidad se incrementa de acuerdo con la dificultad de la tarea, y también cuando los participantes consideran que existe una respuesta objetivamente correcta. Al contrario, cuando lo que se pide es una opinión o una preferencia, la conformidad disminuye.

El psicólogo estadounidense Richard Crutchfield se apoyó en el experimento de Asch para estudiar la conformidad. Sin utilizar cómplices, analizó situaciones en las que los participantes no tenían contacto cara a cara. Pudo observar que la conformidad disminuye en las comunicaciones indirectas y anónimas, porque en ellas la presión sobre los sujetos es menor.

LO QUE DICEN HACEN? “En 1969, los investigadores Milgram, Bickman y Berkowitz colocaron uno, dos, tres, cinco, diez o quince cómplices ante un edificio de una calle muy concurrida de Nueva York. Cuando el experimentador daba una señal, ellos se paraban a mirar durante un minuto hacia una ventana de un sexto piso de un edificio. Se filmó el comportamiento de imitación de 1.424 transeúntes. Se observó que sólo el 4% de esos transeúntes se detenía y miraba, aunque el 40% miraba hacia lo alto sin detenerse. Esta tasa de imitación aumentaba siempre al aumentar el número de cómplices.” J. E Morales: Psicologío social, Madrid, McGraw Hill, 1994.

 Influencia pública e influencia privada 

Algunas justificaciones que dieron los sujetos después de participar de la experiencia de Asch, fueron las siguientes:

  • No querían “arruinar” el experimento dando una respuesta diferente de la de los demás.
  • Querían agradar al experimentador, dando una buena imagen y cumpliendo con sus expectativas.
  • Algunos dudaban de su percepción adecuada, creyendo que, tal vez, desde su posición se veía distinto o su vista podía estar cansada.
  • Querían ser iguales a los demás, no querían parecer “distintos”, “inferiores” o “que los tomaran por tontos”.

En algunos casos, los sujetos dudaron realmente de la respuesta; en otros admitían que había una diferencia entre las respuestas que dieron en público y lo que realmente creían en privado. En general, en los trabajos sobre conformidad se pueden observar cuatro grandes patrones de influencia:

  1. Interiorización. El sujeto realiza un cambio tanto en el plano público como en el privado (“Creía que Z pero creo que X, como dicen todos”).
  2. Complacencia. El cambio se produce en el plano público pero no en el privado (“Dije X como dijeron todos, pero pienso Z”).
  3. Conversión. El sujeto realiza un cambio en el plano privado y no se manifiesta en el plano público (“Manifiesto Z pero pienso X como todos”).
  4. Independencia. No se produce un cambio en ninguno de los dos planos

¿Por qué nos conformamos?

En algunas circunstancias, las personas tienden a adoptar una posición conformista. Existen determinadas condiciones que facilitan la conformidad, y que se agrupan en dos grandes tipos:

  • Conformidad normativa. La necesidad de ser aceptado o aprobado por los otros está en la base de la conformidad normativa. La búsqueda de confirmación o aprobación social indica una preocupación por causar una buena impresión en los otros y evitar su rechazo. En ese caso, se identifica a los otros como fuentes de recompensa, castigo, aceptación o rechazo.
  • Conformidad informativa. La necesidad de estar en lo cierto, de no equivocarse constituye la base de la conformidad informativa. La búsqueda de certeza señala una preocupación por las fuentes de información que pueden reducir la incertidumbre. Así, los otros son percibidos como modelos de comparación que ayudan a resolver el conflicto frente a una situación de ambigüedad o incertidumbre.

Ambos tipos de influencia, normativa e informativa, pueden presentarse de manera conjunta o complementaria. En definitiva, manifiestan una misma condición: la dependencia respecto del juicio de los otros. Por ejemplo, muchas veces las personas necesitan estar en lo correcto para cumplir con las expectativas de su grupo y no ser rechazados. En ese caso, ambas necesidades confluyen para dar como resultado una conducta o actitud conformista.

La conformidad no es en sí misma una conducta negativa o positiva, ya que depende de las circunstancias de que se trate. Es importante acordar con las normas sociales que regulan las actividades de las personas en una sociedad; por ejemplo, hacer una fila para entrar a un cine o respetar las luces del semáforo para avanzar en concordancia con lo que hacen los otros transeúntes. Esto hace que las conductas propias y ajenas no resulten imprevisibles y caóticas. Para ello, es necesario conformarse a las normas grupales. También nos brinda seguridad saber que los otros se manejan de igual manera y respetan los acuerdos para conducirse en una sociedad.

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social

Psicologia Normalizacion Influencia del Lider Grupos Sociales Social

  Psicología Social La Normalización La Conformidad La Obediencia

LA NORMALIZACIÓN

La normalización es un proceso de influencia recíproca que se lleva a cabo cuando no se dispone de ningún marco de referencia para emitir un juicio, actuar de una determinada forma o explicar una situación dada. Ante un objeto nuevo o una situación desconocida, los sujetos tienden a generar la norma influyéndose recíprocamente, porque carecen de una norma previa que oriente el juicio requerido.

Sherif y el estudio de la normalización: Muzafer Sherif es un psicólogo social autor de los primeros trabajos relativos a la influencia social en los Estados Unidos. En 1935 estudió la formación de juicios por parte de los sujetos ante situaciones nuevas. Para eso, diseñó una investigación en la cual colocaba a los participantes en una situación para la que no tenían marcos de referencia. De esta manera, pudo estudiar cómo se influían recíprocamente los juicios de los sujetos en ese tipo de situaciones.

El contexto experimental era una habitación oscura, sin otra referencia visual que una diminuta fuente de luz. En esas condiciones ocurre un fenómeno óptico denominado “efecto autocinético”, por el cual la luz parece estar en movimento aunque en realidad no lo está. El participante entra en la habitación oscura; su tarea consiste en indicar cuál es la longitud del aparente “desplazamiento” del punto luminoso según su apreciación. Los participantes del experimento de Sherif realizaban series de 100 estimaciones.

Se observó que las primeras respuestas ofrecían mucha variación. Luego, cada participante establecía una tendencia central (por ejemplo, respondían que el punto luminoso se desplazaba unos treinta centímetros), y las variaciones se daban alrededor de esa tendencia (el sujeto evaluaba que el desplazamiento era corto, largo o mediano en función de ese desplazamiento de referencia que él mismo había establecido). Sherif observó entonces que, en esa situación carente de referencias objetivas, el sujeto construye una norma y un margen de variaciones.

El experimento se repitió con grupos de personas y se observó el efecto de normalización o convergencia entre individuos. Los participantes escuchaban el juicio de los otros y sus respuestas mostraban luego la influencia de esos juicios en la definición de un valor central (es decir, en la elaboración de una norma) y de los márgenes de variación.

Así, después de que escuchaban las respuestas de los otros participantes, se les pedía una nueva estimación, que mostraba menos variaciones; las respuestas de los participantes se volvían más parecidas entre sí. Se había construido una norma grupal cuyo valor representaba el promedio de las estimaciones individuales.

Conclusión: La Normalización se caracteriza por la ausencia de una norma colectiva en el grupo y su consiguiente creación de una norma común, basándose en la intención e influencia reciproca entre los sujetos del grupo. Entonces ante la ausencia de un marco referencial externo, el individuo se pone un marco referencial interno.

Los sujetos llegan a establecer una norma colectiva, así los sujetos se platean como homogéneos (no en relaciones de poder) los individuos adoptan las normas consensuadas, hegemónicas:, este es el resultado al que se arribo mediante un experimento carente de puntos de referencias, para el cual los sujetos no tenían ninguna norma individual establecida anteriormente, se estudio la formación de la norma individual y luego la formación grupal de una norma para comprobar la preexistencia o desvanecimiento de la norma individual. Lo importante es como se consensúan las normas cuando no hay norma previa, como, ante la ausencia de norma, el sujeto tiende a crearse una.

De todo lo anteriormente expuesto se desprende que no hay conflicto ni mucho menos cambio social, pues no hay un campo propicio, porque reiteramos, los sujetos tienden a consensuar normas, no a contradecirse e imponerse unos sobre otros defendiendo hasta las ultimas instancias su juicio.

La influencia ejercida por el otro es capaz de cambiar mi propio juicio individual, como se lee, quizás por temor al ridículo de opinar distinto de lo demás, el sujeto evitará emitir opiniones extremas susceptibles de contradicción, pues intenta ser aceptado por el otro y esto no es otra cosa que la tendencia a ser parecido, y en este ser parecido, igual, será lo mas ilustrativo del “no cambio”.

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social