Geografia del Mundo

Cordillera Ruwenzori Geografia, Lagos, Montañas y Flora

Ubicación de la Cordillera Ruwenzori
Geografía, Lagos, Montañas y Flora

Las zonas de fractura más grandes de la corteza terrestre se hallan al este del África ecuatorial. Se encuentran enormes lagos sobre las más altas montañas africanas, que son, entre otros, el Ruwenzori con sus diferentes franjas de vegetación, el Kenia y el Kilimanjaro, cima ésta la más alta y célebre del continente africano.

Esta cordillera está ubicada en  África central situada en el Gran Rift Valley, en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo, entre el lago Alberto y el lago Eduardo.

La cadena Ruwenzori fue visitada en 1889 por la expedición del explorador de origen británico sir Henry Morton Stanley, y los principales picos fueron explorados en 1906 por la expedición del italiano Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos. Son varias las cimas que superan los 4.877 m de altitud, pero la más elevada es la del monte Margherita, con 5.119 m.

La mitad oriental del África ecuatorial y tropical está ocupada por una meseta que no solamente es la más alta del continente, sino una de las más destacables del mundo. Esta meseta corresponde a la zona de fractura del África oriental, zona que se extiende de norte a sur en una longitud de aproximadamente seis mil kilómetros y es, por lo tanto, una de las más importantes del mundo.

Partiendo del lago Niasa, en el sur, se la puede seguir en dirección al mar Rojo, y desde aquí a lo largo del mar Muerto en Jordania y de la depresión de Bekan en el Líbano hasta aproximadamente los 37° de latitud norte.

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Tolomeo tenía conocimiento de esta meseta y también del este de África. En el mapa de África que construyó, situó las fuentes del Nilo poco más o menos en el lugar en que en realidad se encuentran. Representó esta zona como formada por lagos y altas montañas.

Al norte del lago Niasa la zona se divide en dos ramificaciones: la occidental y la oriental. La rama oeste pasa por el lago Tanganica, los lagos Kivu, Eduardo y Alberto, mientras la otra lo hace por el lago Natrón y Rodolfo. Entre estas dos ramificaciones se halla si lago Victoria.

Este lago merece el título de mar interior, ya que su superficie alcanza los 66.260 km2, es decir, más del doble que la de Bélgica. Después del lago Superior de América del Norte, el lago Victoria constituye la mayor reserva de agua del mundo.

En general, los lagos de África oriental, al estar formados en barrancos, son muy profundos; se exceptúa el lago Victoria, cuya máxima profundidad es de 81 m. El lago Tanganica, por ejemplo, llega a alcanzar, en algunos lugares, una profundidad de hasta 1.400 metros.

Entre estos lagos se alzan los picos más altos del continente africano. La inmensa mayoría son de origen volcánico y el resultado de corrimientos y de movimientos geológicos. Algunos son tan famosos como los lagos en los que se reflejan. Basta pensar en el Ruwenzori, que se eleva, en la parte occidental de la fractura, hasta los 5.125 metros.

El Ruwenzori, ubicada a caballo sobre la frontera entre el Congo (Leopoldville) y Uganda, es en realidad un macizo rodeado de numerosas cimas. Las de mayor importancia son los picos Margarita, de 5.125 metros;  Alejandro,  de  5.105,  y Alberto, de 5.100 m, y que cuentan entre los más elevados de África.

Varias expediciones se han propuesto vencer estos picos, pero no siempre con resultados totalmente satisfactorios. En efecto, a pesar de que estos picos se encuentren en África ecuatorial, están recubiertos de nieve y de glaciares. Sin embargo, algunas expediciones han conseguido su objetivo; por ejemplo, el equipo belga dirigido por Grunne.

A los miembros de esta expedición les chocó enormemente la gran diversidad de la flora según la altitud que iban alcanzando. Al pie de la montaña se encontraban en plena selva tropical; a partir de los 2000 m, límite de la zona habitada, la vegetación se hace muy particular, se hallan grandes cantidades de heléchos gigantes. En las zonas en que sobrepasan, más o menos, los 2.300 m aparecen los bosques de bambú, algunos de los cuales llegan a sobrepasar los 30 m de altura.

Siguiendo la ascensión se va a parar a un medio bastante extraño: por todas partes crece un musgo muy espeso en el que uno se hunde profundamente. Esta verde alfombra está adornada, toda ella, por exóticas flores.

La flora alpina, que domina a partir de los 3.000 m, comprende el brezo arborescente, la orquídea, mientras que las zonas más elevadas están cubiertas por musgos y liqúenes. A partir de los 4.500 m comienzan las nieves eternas.

Es fácil comprender que una escalada en un medio de este tipo no puede hacerse en una jornada; además, claramente se advierte que sólo alpinistas experimentados pueden ser capaces de llevarla a buen fin. Sin embargo, aunque la cima no está a su alcance, el turista puede lograr alcanzar una altura de varios miles de metros. Al pie del Ruwenzori existe un confortable hotel que se construyó durante la administración belga.

Si el Ruwenzori forma parte de la fractura centroafricana a la que también pertenecen los lagos de la frontera oriental del Congo, los más altos picos de África se encuentran al borde de la fractura oriental que comprende, entre otros, los volcanes de Kenia y Kilimanjaro.

El monte Kenia, con una altura de 5.194 m, constituye un macizo similar al Ruwenzori. Se eleva por encima de la meseta de Leikipia, que ya tiene una altura de 2.000 m. Alrededor del cráter, cuya circunferencia alcanza unos cuatro kilómetros, se encuentran varios glaciares, algunos de los cuales alcanzan una longitud de 1.500 metros.

El volcán de Kenia no es la única elevación de la zona de fractura del este africano; existen otras cimas como la de Elgon; hay también varios lagos como el de Baringo, el Rodolfo, el Estefanía y el Naiwacha. Más hacia el sur, un poco más allá de la frontera de Tanzania, se alza el Kilimanjaro, que con sus 6.010 m constituye la mayor elevación de África. En swahili, Kilimanjaro significa «montaña brillante».

El Kilimanjaro no forma parte de un macizo ni de una cordillera, sino que se yergue, como un gigante solitario, sobre un paisaje de estepa. Se trata de un volcán que, de hecho, posee dos cimas: el Kibo, la mayor, con 6.610 m, y la de Mawenzi, con 5.235. Ambas están unidas por una cresta de rocas volcánicas.

Este gigante africano no fue descubierto hasta el año 1848 por el misionero alemán Johannes Rebman. Se conquistó por primera vez, al menos el pico de Kibo, en 1889 por el naturalista alemán Hans Meyer. Nueve años más tarde, Meyer repitió su hazaña y conquistó de nuevo el Kibo y más tarde el Mawenzi.

La ascensión al Kilimanjaro no entraña grandes dificultades. Con periodicidad son organizadas expediciones que alcanzan la cima generalmente en unos tres días. Algunas personas han efectuado la ascensión docenas de veces.

El Kilimanjaro es una de las montañas más conocidas del mundo, en gran parte quizá debido a la novela de Ernest Hemingway Las nieves del Kilimanjaro. Al pie del gigante, que ocupa una superficie de 450 km2, se encuentra una de las zonas de África de mayor riqueza en fauna. Se han creado reservas naturales, siendo una de las más importantes el Parque Ambolesi-Masai.

El Kilimanjaro también desempeña un papel sobresaliente en la vida de los indígenas; son numerosos los que le atribuyen poderes sobrenaturales. Otro gigante africano, el Meru, con sus 4.563 m, está separado del Kilimanjaro solamente por unos cuarenta kilómetros ; la vecindad del gigante le resta importancia.

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Edmund Hillary y Tensing LLegaron a la Cumbre del Everest

Historia de la Expedición de Edmund Hillary y Tesing Para Escalar El Everest

Desde 1921, hombres valerosos intentaron la conquista del Everest, la cumbre más alta del mundo. En 1953, una expedición inglesa conducida por John Hunt recogió el guante de ese desafío. Hillary y Tensing formaban parte de la expedición, y. el 29 de mayo de 1953, después de una escalada agotadora, podían considerarse vencedores de la naturaleza. El Everest ya no era una cumbre inviolable.

El 29 de mayo de 1953, por primera vez en la historia, dos hombres llegaban a la cumbre del monte Everest. Eran sir Edmund Hillary y el sherpa Tensing. Nunca con anterioridad había despertado tal entusiasmo la conquista de una montaña, pero es preciso explicar que el Everest, situado en la frontera entre Nepal y Tíbet, es la montaña más alta del mundo. Los tibetanos la llaman «Chomolungma» o diosa-madre del mundo.

Desde el año 1921 las expediciones que intentaban vencer el Everest se multiplicaban; pero la montaña seguía sin ser conquistada. Hay que aclarar que ésta es difícilmente accesible y que no es posible intentar su asalto más que durante algunas semanas al año. En invierno el frío es allí insoportable, mientras que en verano el monzón trae consigo el riesgo de frecuentes avalanchas de nieve. Las tentativas, pues, deben emprenderse en la primavera o durante el otoño.

Ello hace que la hazaña realizada por Hillary y Tensing, que formaban parte de la expedición inglesa dirigida por sir John Hunt, sea aún más impresionante. Ninguno de los dos vencedores del Everest era, sin embargo, inglés. Sir Edmund Hillary es neocelandés, nacido en Auckland, y en aquella época tenía treinta y tres años.

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En anteriores expediciones al Himalaya había probado ser un valeroso alpinista y dotado de una resistencia a toda prueba. Su compañero, Tensing Norkey, era sherpa. Los sherpas son originarios del distrito de Jumbu, en Nepal. Su reputación de alpinistas no puede ponerse en duda, y se les encuentra regularmente en las expediciones al Himalaya como porteadores o guías. Son muy resistentes y soportan muy bien los esfuerzos a gran altura.

Tensing tenía treinta y nueve años cuando acompañó a Hillary; pero éste no era su «bautizo de nieve». Desde 1935 había participado en expediciones al Everest, y antes de 1953 había realizado cinco sin que su constitución se hubiera resentido lo más mínimo. No es extraño, pues, que fuera tomado en gran estima por los otros miembros de la expedición, sobre todo por los sherpas.

Por otra parte, el año anterior había conseguido llegar a pocos metros de la cima en compañía del suizo Raymond Lambert. Varias semanas más tarde llevaba aún retratadas en el rostro las señales de los esfuerzos sobrehumanos que hubo de realizar.

La conquista del Everest es, en efecto, una empresa extraordinariamente azarosa, no sólo debido al frío, sino también al terreno rocoso recubierto de nieve y de hielo. También hay que contar con la falta de oxígeno (menos de un tercio del que contiene el aire al nivel del mar).

Una persona que no esté preparada para vivir en tales condiciones cae víctima de un síncope diez minutos después. Los alpinistas como Hillary y Tensing están habituados a tan duras condiciones de vida y las soportan mucho mejor. Ello no impide que su organismo se resienta y están sujetos también al «mal de montaña».

El itinerario seguido en 1953 por la expedición Hunt venía del sur. Quince toneladas de material y de víveres habían sido transportadas desde Katmandú, capital de Nepal, hasta Thyangboche, unas docenas de kilómetros más allá: Participaron en la operación 450 porteadores.

La base o campo principal se había levantado en las proximidades de un monasterio budista. A partir de allí la ruta que habían de seguir transcurría a lo largo de glaciares. A medida que avanzaban fueron levantando nuevos campamentos.

El 24 de mayo de 1953 los más resistentes de la expedición establecieron el octavo campamento entre las cumbres del Everest y del Lhotse; este campamento se hallaba aproximadamente a una altura de 8.600 m. Desde este campamento, John Hunt, ayudado por el sherpa Da Namgyal, llevó víveres más arriba, a fin de ayudar a los hombres que iban a emprender contra la montaña el asalto final.

Cinco días más tarde, el 29 de mayo a las 11.30 de la mañana, Hillary y Tensing llegaban finalmente a la cumbre. Los dos hombres no se dieron cuenta inmediatamente de que habían triunfado; pero, después de asegurarse de que no había ningún punto más elevado que aquél, cayeron uno en brazos del otro.

Hillary se arriesgó incluso a quitarse la mascarilla de oxígeno para sacar algunas fotografías que atestiguaran la autenticidad de su hazaña y que constituirían el mejor de los recuerdos.

Sacó también una fotografía de Tensing, que tenía en las manos las banderas de las Naciones Unidas, de Gran Bretaña, de Nepal y de la India, y estaba presto a clavarlas en la cumbre conquistada. Tensing enterró unas ofrendas para los dioses budistas y Hillary plantó un crucifijo. Ambos estaban extremadamente fatigados, pero se sentían muy felices. Entonces hubieron de pensar en volver a descender al campamento número 8.

En el camino de regreso se encontraron con Lowe, un miembro del grupo que había ido a su encuentro llevándoles un potaje y nueva reserva de oxígeno. Una vez que hubieron llegado al campamento 8 pudieron recuperarse.

El descenso no fue fácil, pero les ayudó a regresar al valle el sentimiento moral que representaba el que la expedición hubiera sido un éxito. En el campamento número 4 el pequeño grupo se encontró con John Hunt, el jefe de la expedición, y le comunicó la conquista de aquel pico.

Los monjes del monasterio budista de Thyangloche no querían creer al principio en la realidad de aquella hazaña, pues ni Hillary ni Tensing pudieron hablarles de los dioses que, según ellos, debían de ocupar el techo del mundo.

Después de su regreso al mundo civilizado los miembros de la expedición fueron los héroes de las recepciones.

El rey de Nepal les invitó a su corte. Algunos de los miembros de la expedición Hunt no se durmieron sobre los laureles y participaron en la exploración de la Antártida. Otros regresaron de nuevo al Himalaya.

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El Monte McKinley o Denali en Alaska Ubicación e Historia

El Monte McKinley o Denali en Alaska

Alaska es una vasta región montañosa que posee, en el macizo del monte McKinley, el pico más elevado de toda la América del Norte. En el Parque Nacional del Monte McKinley (llamado actualmente Denali)  viven, entre otros animales, el oso gris, el poderoso oso pardo de Alaska y el alce. Anchorage, al sur de ese Parque Nacional, es la mayor ciudad de Alaska. La segunda es Fairbanks, cuyos alrededores proporcionan la mitad de la producción de oro de ese inmenso territorio.

El sector occidental de la América del Norte está salpicado de cordilleras orientadas de norte a sur y que convergen, en Alaska, en un poderoso macizo que se disgrega, en dirección oeste, en el océano, en el que se prolonga en las islas Aleutianas. Es un país de montañas jóvenes, caracterizado por volcanes y frecuentes terremotos. Algunas de las cumbres, especialmente las situadas al sur de Alaska, alcanzan una altura impresionante.

El monte Wrangel, por ejemplo, se eleva a 5.338 m, y el monte McKinley, con sus 6.141 m, es la cima más alta de toda la América del Norte. Situado en el centro del Parque Nacional del Monte McKinley que, después del de Yellowstone, es la mayor reserva de América, ese gigante constituye una atracción para numerosos turistas.

Monte McKinley

El punto más alto de América del Norte es el monte McKinley, que alcanza los 6.194 m de altitud. Los indígenas lo llaman Denali ‘el alto’. El Parque nacional Denali, en Alaska central, ocupa 19.088 km2 de superficie.

Antaño sólo podía llegarse a esta región en tren o en avión; pero en estos últimos arios han construido allí una excelente autopista que se une a la famosa Alaska Highway. Esto, evidentemente, ha contribuido a acelerar la marea de los turistas hacia ese país montañoso. Allí, en efecto, es posible observar las flores, las plantas y a menudo también los animales en su medio ambiente como rara vez es posible hacerlo en otras partes, ya sea en Estados Unidos, ya en cualquier otra parte de América.

En los parajes del monte McKinley vive el grizzly u oso gris. La estatura de este poderoso animal es parecida a la del oso pardo; pero es más grande y más pesado. Su pelaje es también más largo y denso. Debido a que los osos grises se hacen cada vez más raros —se cree que habrá únicamente de 500 a 1.000 entre Alaska y Estados Unidos—, los amigos de los animales y los naturalistas conceden mucha importancia a regiones como la del Parque Nacional del Monte McKinley, en donde todavía se les puede observar.

El Denali, anteriormente denominado monte McKinley, es la montaña más alta de Estados Unidos y América del Norte, con 6168 msnm.

El oso gris es uno de los animales más antiguos de la América del Norte. Debe de haber sido contemporáneo, hace un millón de años, de los mastodontes y de los grandes felinos de la era prehistórica. El joven oso gris es un animal más bien contemporizador e incluso, una vez adulto, no ataca al hombre más que cuando se siente acorralado. Pero herido es tan peligroso como resistente. Ha llegado a darse el caso de que sobreviva a heridas que parecían mortales. El oso gris es también buen nadador y atraviesa fácilmente anchos ríos.

oso gris en parque de alaska

Aunque el oso gris sea un animal poderoso, más grande, más pesado y más fuerte es su congénere, el oso pardo de Alaska; es el mayor de los carniceros terrestres. Erguido sobre sus patas traseras llega a medir los 2,70 m de altura.

Pero también este animal huye generalmente ante el hombre, al que únicamente ataca si se halla en un callejón sin salida. Su vista es bastante débil, pero su oído y su olfato son verdaderamente agudos.

En el Parque Nacional del Monte McKinley viven no solamente osos, sino también alces, los mayores representantes de la familia de los cérvidos, que se hallan allí como en su casa. Los alces habitan preferentemente las partes menos elevadas de la reserva, en donde se nutren de renuevos y hojas de sauces y de abedules.

A pesar de su estatura voluminosa y de su peso, que puede llegar a los 500 kg (sus astas pesan 20 kg), el alce se abre camino fácilmente por los pantanos y a través de los ríos. Se desplaza como si se dejara resbalar. Es, sin embargo, un animal poco astuto. Hace cien años le dieron caza despiadadamente, de modo que la especie estuvo a punto de extinguirse.

Actualmente está protegido por la ley. En Alaska su número aumenta de nuevo. Los principales enemigos con los que el alce ha de contar son el lobo, el oso y el glotón. Este último se cuenta entre los más voraces carniceros de Alaska; se desplaza rápidamente y con facilidad por el suelo, pero trepa con igual facilidad a los árboles, desde lo alto de cuyas ramas se deja caer sobre los lomos del alce, al que corta las arterias de una dentellada. Entonces espera pacientemente a que su víctima acabe de morir para devorarla.

Al sur del Parque Nacional del Monte McKinley y unida a él por un ferrocarril se halla Anchorage, una de estas ciudades que en Alaska crecen como las setas. Esta ciudad se formó al extremo de una bahía, la Cook Inlet, denominada así en memoria del capitán James Cook, que en 1778 trató de descubrir en este lugar el paso del Noroeste.

Anchorage es la ciudad más importante de Alaska, y en muchos aspectos recuerda las ciudades del oeste de Estados Unidos, con sus calles tiradas a cordel, en donde reina una gran afluencia y que están bordeadas de casas de madera entre las que se alzan algunos inmuebles de varios pisos. Anchorage cuenta con 50.000 habitantes. Al noroeste, no lejos de este centro urbano, se halla la mayor base militar de Alaska.

Ya dijimos que los terremotos asuelan a menudo esta región. En 1964, Anchorage y algunas otras localidades resultaron seriamente dañadas por las sacudidas sísmicas. La 44 Avenida, principalmente, centro de las atracciones de la ciudad, fue duramente castigada.

Los daños materiales se evaluaron en ¡285.000.000 de dólares !Pero el número de víctimas que hubo que deplorar fue afortunadamente escaso. Como el tiempo era excelente en la época del seísmo (que se produjo en el mes de marzo), los trabajos de reparación pudieron emprenderse prontamente. Sin embargo, duraron varios meses.

Al norte del Parque del Monte McKinley se halla Fairbanks, terminal del Alaska Highway que viene de Canadá. Allí viven también, al lado de una mayoría de blancos, esquimales e indios. Entre las numerosas casas de madera de los adelantados empiezan a construirse también desde hace aigunos anos grandes edificios modernos.

Fairbanks debe su existencia al oro que allí se descubrió en 1902. Los alrededores de la ciudad producen todavía en la actualidad la mitad, aproximadamente, de la producción total de oro de Alaska. El ejército está representado también en estos confines septentrionales.

En efecto, la Ladd Air Forcé está instalada en las inmediatas proximidades de la ciudad. Fairbanks posee además una universidad; fue creada en 1922 y cuenta con algunos cientos de estudiantes. Es también la universidad más septentrional del mundo.

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Nepal:Ubicación Población Agricultura Ganadería e Historia

REINO DE NEPAL: INFORMACIÓN GENERAL

Como su vecino septentrional, Tíbet, Nepal o Reino de Nepal es un país de montañas. El norte lo ocupa el Himalaya y el pico más alto del mundo, el Everest. La parte central está compuesta de fértiles valles. Luego viene una cadena de montañas más bajas y, finalmente, el Terai; una región pantanosa y malsana.

La población, de origen mongol, vive principalmente en los valles centrales. Actualmente en una monarquía constitucional de Asia meridional; limita al norte con la región autónoma del Tíbet, en China, y al este, sur y oeste con la India. Nepal tiene 147.181 km² de superficie, con 26.000.000 de habitantes. Su Capital es Katmandú con 800.000 habitantes.

Al igual que Tíbet, Nepal es un país de montañas situado en medio del macizo himalayo. Es un reino independiente en el que viven algo más de siete millones de habitantes. Nepal limita al sur con la India y al norte con Tíbet. Antaño, Nepal, que debe su nombre a la palabra Nijampal o «Tierra Santa», era un Estado vasallo de Inglaterra.

Nepal es un país que se extiende de oeste a este. Según el relieve podemos dividirlo en cuatro zonas: al norte la cordillera del Himalaya, con el Everest; luego una serie de valles longitudinales; luego un macizo menos alto; a continuación un macizo menos alto, los montes Sivalik y, finalmente, una región pantanosa, el «Terai», que tiene todas las características de una jungla y en la que el clima es muy malsano.

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Debido a los innumerables torrentes que descienden de las montañas se encuentran, un poco en todas partes, una sucesión de cascadas y de saltos de agua en la parte septentrional. Las comunicaciones son, como es natural, bastante difíciles; algunos pasos y desfiladeros permiten llegar a Tíbet y al interior del continente asiático. La mitad, aproximadamente, del territorio nepalés está ocupada por esos gigantescos macizos, y se comprende que la región esté poco habitada.

La gran mayoría de la población se concentra en los valles que siguen, como los de Bheri, Kali Gandak, Sun Kosi y otros, así como en los de los montes Sivalik. Podría decirse que el pueblo nepalés se halla comprimido entre las montañas himalayas del norte y la zona malsana del sur. Esta es la razón de que dicha gente viva aislada del resto del mundo.

El valle más poblado es aquel en el que se halla situada la capital, Katmandú.

El clima de estos valles es muy saludable y podría compararse al de Ñapóles. Por contra, ya en los montes Sivalik y más aún en la jungla de Terai, la atmósfera es opresiva y muy húmeda debido a lo abundante de las lluvias. La población es en su gran mayoría de origen mongol, aunque en el transcurso de los siglos se ha producido una infiltración de elementos indios.

Desde el siglo XVIII, los gurkas constituyen el grupo étnico más importante. Desde el punto de vista religioso la población se reparte en dos grupos: los hindúes y los budistas, aunque algunos nepaleses toman prestados elementos de ambas religiones.

La religión hindú dominante impregna la cultura nepalesa con algunas influencias budistas; en todo Nepal se pueden encontrar pagodas y edificios con adornos de madera tallada. El Museo Nacional de Nepal (1928), en Katmandu, posee una gran variedad de colecciones sobre la cultura y la historia del país. Las bibliotecas principales se encuentran también en la capital.

La historia de Nepal se remonta a la Antigüedad. Numerosas leyendas ilustran los tiempos más lejanos y Visnú, la divinidad india, tiene en ellas un papel importante. Nepal fue habitado muy pronto: en el siglo V antes de Jesucristo, y todos los centros importantes se hallaban en el valle de Katmandú.

Es por otra parte en esta región donde se han encontrado las ruinas y los vestigios arqueológicos más importantes. Según la leyenda, Buda nació el año 568 antes de Jesucristo en el Jardín de Lumbini, verosímilmente situado en la localidad de Rumindei. De ahí el nombre del país: Nijampal o Tierra Santa.

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Danza Propia de Nepal

Se desarrollaron progresivamente cuatro Estados: Patán, Bhatgaon, Kantipur y Banepas, que fueron conquistados en 1768 por los gurkas. Después de muchas vicisitudes y combates Nepal cayó bajo la custodia inglesa en 1816 y un gobernador británico se estableció en Katmandú.

Las relaciones entre Nepal y Gran Bretaña fueron en general bastante buenas, y esto se demostró principalmente en ocasión de las dificultades que experimentó Inglaterra con uno u otro de los países vecinos, ya fuera Tíbet o la India.

El Gobierno nepalés se mostró siempre dispuesto a ayudar a los ingleses, ya fuera proponiendo su mediación ya proporcionándoles soldados. Durante la primera guerra mundial el maharajá de Nepal puso sus gurkas a disposición de los aliados, y aunque era independiente desde 1923 repitió el ofrecimiento durante la segunda guerra mundial.

Nepal no es un país fértil, pues no ofrece posibilidades a la agricultura más que en los valles, en los que la vegetación es de tipo mediterráneo e incluso subtropical: arroz, caña y agrios. Nepal es conocido por sus naranjas y por sus pinas tropicales. También produce trigo, yute y opio.

Aproximadamente el 17,4% de la tierra de Nepal está cultivada, sobre todo en la región del Tarai (Terai). Se cultiva arroz, maíz, trigo, patatas (papas), caña de azúcar, mijo, algodón, yute y tabaco, y se crían aves de corral, vacas, cabras, ovejas y búfalos.

El gran valle de Nepal es también rico en minerales metálicos: hierro, cobre, plomo y cinc. Además de la explotación de estos minerales hay refinerías de azúcar y de yute. Nepal es conocido también por sus cerámicas y su trabajo del vidrio.

Durante los últimos años se ha empezado a explotar igualmente la energía hidráulica, extremadamente abundante en el país. Nepal mantiene relaciones comerciales con Tíbet y la Unión India, y se han mejorado en lo posible las vías de comunicación para facilitar este intercambio.

Nepal fue el centro de la atención mundial debido a las expediciones organizadas para vencer el Everest y otros picos del Hima-laya. Desde la intromisión china en Tíbet, Nepal ha adquirido una importancia estratégica capital y se ha visto obligado a salir de su aislamiento.

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El Tibet Agricultura y Ganadería e Historia Política

LA VIDA EN EL TIBET
Revolución Tibetana

Tíbet, situado a una altura media de 5.000 m, es verdaderamente «el techo del mundo» y la región mas aislada del planeta. El clima es continental, y el país, muy poco hospitalario. Sólo los valles del sur pueden ser cultivados. Tíbet, que está actualmente en manos comunistas, era hasta hace poco una teocracia dirigida  por religiosos.

Era una antigua nación asiática independiente y actual región administrativa de China, situada en la región suroeste del país. Oficialmente se denomina Región Autónoma del Tíbet, y está limitada al norte por la región autónoma uigur del Xinjiang y la provincia de Qinghai, al este por las provincias de Sichuan y Yunnan, al sur por Myanmar, India, Bután y Nepal, y al oeste por la India.

La elevada meseta tibetana se pierde en el corazón del continente asiático. La llaman «el techo del mundo». Ciertos geógrafos la consideran una meseta cuya superficie es aproximadamente la mitad de la de la Rusia europea. Otros la consideran una región montañosa formada por docenas de cordilleras que corren de oeste a este.

Tíbet está circundado por un cinturón de altas montañas: al norte, los montes Kuen-Lun y Altyn-tag; al sur, la cordillera del Himalaya, y al suroeste, los montes Karakorum. El propio país tiene una altura media superior a los 5.000 m, o sea que está a mayor altura que el Mont-Blanc, la cumbre más alta de los Alpes.

El clima de Tíbet es continental: en invierno el frío es muy vivo, y los veranos, muy secos. La vegetación es tan pobre que podríamos decir que Tíbet es un desierto frío. A despecho de lo poco hospitalario de la naturaleza, Tíbet está más poblado de lo que uno podría pensar: la meseta tibetana alberga de seis millones a siete millones de habitantes.

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La mayoría de ellos son tibetanos, aunque hay también mongoles en el norte. La verdad es que resulta difícil diferenciar a los dos grupos, pues ambos pertenecen al tipo mongol.

Es evidente que el medio geográfico ha ejercido gran influencia sobre la población, que durante siglos ha vivido separada del resto del mundo.  Por otra parte,  la mayoría de los tibetanos viven todavía en condiciones relativamente primitivas.

Las casas tienen generalmente un piso de altura, en donde vive la familia, mientras que la planta baja se destina a los animales domésticos, cerdos y perros, que viven de los desperdicios que les tiran desde el piso de arriba por una abertura en el techo.

La mayoría de los tibetanos viven en áreas rurales, como los pastores de la imagen, que cabalgan a lomos de yaks en la meseta Tibetana (o Septentrional). Los habitantes del Tíbet crían yaks para abastecerse de leche, carne y pieles.

Los tibetanos son muy religiosos y puede decirse que la religión ha representado un papel primordial en la historia del país. La religión tibetana es el lamaísmo, que tiene gran similitud con el budismo, pero al que se mezclan antiguas creencias. Los sacerdotes son los lamas, que se atienen a la regla del celibato.

Los miembros de las altas jerarquías eclesiásticas están considerados la personificación de los dioses. Creen que no mueren, sino que su espíritu divino se infiltra en la persona de otro ser humano. De modo que, a la muerte de un lama de alto rango, se designa a un muchacho joven en cuyo cuerpo está presente la divinidad. Este muchacho continuará las tareas del muerto.

Desde los tiempos más antiguos los chinos han pretendido posesionarse del territorio tibetano. Después que la China cayó bajo el control de los comunistas, los chinos han ido imponiendo progresivamente su voluntad a Tíbet, especialmente desde 1951.

La injerencia china trajo infinidad de cambios a Tíbet, que hasta entonces era una verdadera teocracia dirigida por altos dignatarios eclesiásticos que ejercían su autoridad sobre sus subditos laicos y sobre los 6.000 monasterios diseminados por el país.

A pesar de la intromisión china, el dalai-lama conservó inicialmente sus prerrogativas religiosas y temporales sobre Tíbet. El dalai-lama residía en el palacio de Pótala en Lasa, capital de Tíbet. Este palacio, que es inmenso, data del siglo XVII. Toda una comunidad de hombres, mujeres y niños ha trabajado en él. Lasa es uno de los mayores centros de esta parte de Asia. La ciudad tiene aproximadamente unos cincuenta mil habitantes.

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Palacio Pótala

Como sea que la injerencia china se hacía cada vez más fuerte, el dalai-lama y sus discípulos emigraron en masa. El dalai-lama se refugió en la Unión India, en espera de poder regresar a su país. Los chinos hubieron de contar, por parte de los tibetanos, con una resistencia que no era de despreciar.

La Revolución Tibetana: En 1956 fuentes indias y nepalíes informaron acerca de levantamientos tibetanos y actividad guerrillera contra el régimen chino. Mao Zedong declaró pocos meses más tarde que el Tíbet no estaba aún preparado para el establecimiento del régimen comunista. Durante los últimos meses de 1958 surgieron informaciones acerca de una extendida actividad guerrillera anticomunista en Tíbet occidental. Se consideraba que la rebelión había sido provocada por los intentos de instituir comunas populares, similares a las establecidas en otras partes de China. Aunque los chinos anunciaron que se había pospuesto el establecimiento de las comunas en el Tíbet, no se contuvo la rebelión, y en marzo de 1959 estalló un motín a gran escala en Lhasa. El Dalái-lama huyó a la India a finales de mes y posteriormente estableció una comunidad tibetana en el país.

A tal punto, que se vieron obligados a conceder a Tíbet, que ocupa una importante posición estratégica entre China y la India, una autonomía interna. La política exterior y los asuntos militares, sin embargo, están bajo el control directo del Gobierno chino.

La agricultura y la ganadería siguen siendo las principales actividades económicas de Tíbet. El yak, que se encuentra todavía en estado salvaje, es particularmente útil. Se trata de un bóvido cuyo pelaje es largo y sedoso. Este pelaje es generalmente negro aunque puede ser blanco, pardo o gris. El yak está perfectamente adaptado a las condiciones de vida de la meseta de Tíbet. Sirve de bestia de carga, aunque se le cría también por la carne, que es excelente, y por los productos lácteos que proporciona.

La agricultura es posible en determinadas regiones, principalmente en el sur. Allí, por otra parte, en donde la población es más densa. El clima es ligeramente más suave en los valles; las lluvias son raras y se producen únicamente cuando sopla desde el sur el monzón de verano, aunque éste pocas veces consigue franquear el Himalaya.

Se cultivan las tierras de aluvión a lo largo de pequeños ríos. Producen principalmente cebada y también guisantes y arvejas, así como algunas frutas. Resulta sorprendente que sea posible el cultivo, pues no hay que olvidar que incluso los valles meridionales están situados a alturas de 3.000 a 4.000 metros.

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Montañas del Caucaso Características e Historia Política

Montañas del Cáucaso
Características e Historia Política

Al sur de Rusia, entre los mares Negro y Caspio, se extiende la cordillera del Cáucaso con los picos más altos de Europa. Allí se ubican las repúblicas soviéticas de Georgia, Armenia y el Adserbaiján. Allí encontramos también grandes ciudades como los centros petrolíferos de Bakú y de Grozny, en donde se construyó una de las mayores   refinerías  del   mundo.

El Cáucaso es una imponente cordillera, en la que destacan varios picos que superan los 4.500 m. El Elbrús, situado en Rusia, con una altitud de 5.642 m, es el punto más alto de Europa. La principal divisoria de aguas del Cáucaso delimita lo que tradicionalmente se ha considerado como frontera entre Europa y Asia.

Entre los mares Negro y Caspio, al sureste de Europa, se extiende, en una longitud de 1.300 km, la cordillera del Cáucaso. Allí se hallan los picos más altos de Europa, en especial en el macizo de Elbrús (5.630 m). Las montañas del Cáucaso resguardan a Georgia del frío aire del norte y recogen el aire cálido del mar Negro. El monte Kazbek, mostrado aquí, empequeñece la iglesia de Tsminda Sameda. El pico, de 5.047 m forma parte del Cáucaso.

Esta cordillera de montañas jóvenes, especie de barrera natural entre Europa y Asia, ha sido una barrera mucho menos eficaz de lo que uno podría pensar al verla. Ya en la Edad Media, los amos de la Rusia meridional, los tártaros, habían sometido a su influencia los pueblos del Cáucaso, principalmente a los que habitaban en la vertiente norte del macizo.

A partir de Pedro el Grande los rusos penetraron progresivamente más al sur y a principios del siglo XIX iniciaron la conquista de la Transcaucasia, o sea, de las regiones situadas al sur del Cáucaso, las más importantes de las cuales son la Georgia, la Armenia y el Adserbaiján.

Después de la guerra de Crimea (1852-1856) estas regiones quedaron definitivamente sometidas a Rusia.

Después de la revolución rusa de 1917 estos territorios transcaucásicos se convirtieron en las tres repúblicas soviéticas de Georgia, Armenia y Adserbaiján.

La población de esas regiones montañosas es de origen muy diverso y a veces resulta difícil distinguirlos de la gente establecida al norte del Cáucaso.

vista montañas del Caucaso

Vista montañas del Cáucaso

Esto prueba también que este macizo no ha sido el muro de separación que constituyen a veces semejantes montañas. Grupos étnicos netamente determinados se encuentran a la vez al norte y al sur del Cáucaso.

Sin embargo, los habitantes de esas comarcas hablan lenguas diferentes y en eso parece que sí ha ejercido la montaña su influencia. Los principales grupos étnicos de esta región son los rusos, los georgianos, los osetes, los circasianos y los tártaros.

El Cáucaso es un país curioso por muchos motivos. Su población presenta diferencias no sólo en lo que hace referencia a las características físicas, sino también en sus hábitos y en sus costumbres. El paisaje es muy accidentado: picos nevados circundan fértiles valles.

También en lo que se refiere al clima podemos distinguir dos zonas bien diferenciadas: el norte, frío, contrasta con el clima particularmente suave del sur, al que la montaña protege contra los vientos norteños.

La evolución histórica de la cultura de esta comarca es también interesante. La ciudad de Tiflis (hoy: Tbilisi) tiene un pasado muy accidentado. Fue saqueada por Tamerlán, sometida por los persas y amenazada por los turcos, para caer finalmente en manos de los rusos. Tiflis existía ya en el siglo IV y era en aquella época la capital de un reino georgiano.

Durante siglos, Tiflis fue una de las etapas recorridas por los comerciantes o los ejércitos que venían de Asia a Europa, o viceversa. Situada al sur del Cáucaso, tiene un carácter a la vez europeo y oriental, aunque este último se haya atenuado mucho durante los últimos lustros.

Ya no hay bazares orientales ni zocos en los que hormigueen los comerciantes, los artesanos y los traficantes de toda especie. La ciudad ha sufrido importantes transformaciones, especialmente durante el régimen de Stalin. Estos cambios han redundado en perjuicio del pintoresquismo, deshancado por poderosas industrias, empresas de construcción, fábricas de calzado o de máquinas agrícolas, etc.

Stalin era georgiano; nació en 1879 en la ciudad de Gori, núcleo urbano desagradable situado a orillas del Kura, apodado «río de las perlas». Aún se puede ver en ella la casa natal de Stalin. Éste, que se llamaba en realidad José Visarionóvich Jugachivili, era hijo de un zapatero.

Stalin en Rusia Caucasos

Alrededor de la sencilla casa que le vió nacer edificaron más tarde una protección de mármol que descansando sobre numerosos pilares forma como un techo por encima de la casa, que está abierta al público.

La madre de Stalin, que le daba el apelativo cariñoso de Sosso, le mandó, a los catorce años, al seminario de Tiflis.

Allí entró en contacto, mediante toda clase de publicaciones, con las doctrinas marxistas y consiguió que le expulsaran. Antes de esto, sin embargo, como tenía una bonita voz, fue obligado a cantar un solo en la catedral de Tiflis el día del cumpleaños del zar.

En la actualidad, el seminario de Tiflis ha quedado convertido en un hotel: el Palace. En el momento de su expulsión Stalin tenía dieciocho años, y aquello fue para él el punto de partida de una carrera revolucionaria que había de conducirle a la cumbre de la jerarquía soviética.

Stalin no es, sin embargo, el único personaje importante de la ex-Unión Soviética oriundo de Transcaucasia, y esto resulta tanto más extraño cuanto que esta región está situada en los confines del inmenso Estado soviético. Anasjas Ivanovich Mikoyan procede también de estos parajes. Nació en Armenia en 1895 y también él frecuentó el seminario de Tiflis.

Mikoyan es un especialista en materia económica y fue durante mucho tiempo uno de los más íntimos colaboradores de Stalin. Consiguió mantenerse a flote durante la crisis gubernamental que siguió a la muerte de Stalin, y durante el régimen de Kuschov siguió desempeñando importantes funciones en la ex-Unión Soviética. Cuando Jruschov fue despachado a su vez, Mikoyan seguía en primera fila, esta vez como presidente.

El solo hecho de que consiguiera mantenerse siempre en el lugar que ocupaba prueba lo sutil que es, cualidad que comparte con muchos armenios, que son, de hecho, los comerciantes más hábiles del mundo.

No debe sorprendernos, pues, que Tiflis haya experimentado cierta expansión durante el régimen de Stalin. Tiflis cuenta hoy día con 1.100.000 mil habitantes y es la sede de una floreciente universidad.

Otro gran centro de Caucasia es Erivan, capital de la Armenia rusa, que se alza al pie del legendario monte Ararat. Pero es más importante, desde el punto de vista económico, la región de Bakú, ciudad que cuenta con cerca de un millón de habitantes. Capital del Adserbaiján, Bakú es el centro de los más vastos campos petrolíferos de la Unión Soviética. Ésta es la razón de que llamen a Bakú «la ciudad del petróleo».

A pesar de su carácter montañoso y de lo heterogéneo de sus habitantes, la Caucasia es una región importante de la URSS. Pues Bakú no es el único centro petrolífero del Cáucaso. Más hacia el oeste encontramos Grozny,-en donde se alzan, además, tres grandes refinerías de petróleo.

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Anastas Ivánovich Mikoián (1895-1978), político soviético, nacido en Sanaín (en la actual Armenia). Estudió en el Seminario Eclesiástico de Armenia. En 1915 ingresó en el Partido Comunista. Durante la Revolución Rusa, fue el máximo dirigente de las fuerzas bolcheviques en la zona de Bakú. En 1923 resultó elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista Ruso (bolchevique). Mikoyán estuvo a cargo del comercio interior soviético durante las décadas de 1920 y 1930, encabezando una serie de comisariados del Pueblo (ministerios).

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El Macizo Alpino Características Ubicación Clima y Cultivos

El Macizo Alpino

Los Alpes, sistema montañoso de la época terciaria, forman un arco enorme que atraviesa Europa central. Constituye una verdadera línea de demarcación por lo que respecta a las aguas, el clima y asimismo entre diversos Estados y civilizaciones. El montañés ha conseguido aclimatarse a un medio poco hospitalario y su nivel de vida puede considerarse envidiable.

Los Alpes forman un inmenso arco en Europa central, que va del golfo de Génova a la llanura húngara. Este arco tiene una longitud de unos mil kilómetros y su anchura oscila entre los doscientos y los doscientos cincuenta kilómetros. La superficie total del macizo alpino es, poco más o menos, igual a la de Gran Bretaña.

Podríamos dividir los Alpes en dos partes: los Alpes centrales y los Bajos Alpes. Los Alpes centrales están constituidos por rocas cristalinas como el gneis y el granito. Los Bajos Alpes, por el contrario, tienen carácter eminentemente calcáreo.

La vasta región de plegamiento que son los Alpes apareció en la época terciaria. Las fuerzas tectónicas (es decir, los movimientos de la corteza terrestre) que dieron lugar a la formación de los Alpes empezaron a manifestarse en la época secundaria. Las capas sedimentarias que iban a formar los Alpes fueron plegadas, empujadas y, en determinados lugares, quebradas. De hecho, los Alpes nacieron del amontonamiento de capas superpuestas.

También suelen dividirse los Alpes en Alpes occidentales y Alpes orientales, separados por la cortadura del Rin, del lago de Constanza al puerto de Splügen, y por la depresión de la Maira y del lago de Como.

Los Alpes occidentales son más estrechos, más altos y menos accesibles que los Alpes orientales. La acción erosiva del agua y del hielo ha sido allí más importante. Ésta es la razón de que este sector sea el más espectacular, con el Mont-Blanc, el Valais y el Oberland bernés.

Los Alpes forman un vasto sistema montañoso en el medio de Europa, y hay que distinguirlos del relieve que les rodea. Durante mucho tiempo constituyeron una barrera infranqueable y han desempeñado un importante papel en el desarrollo de las poblaciones y en la dispersión de las corrientes de civilización.

Los Alpes son, en numerosos lugares, una verdadera línea de demarcación. En primer lugar por las aguas. Al examinar un mapa se ve claramente que esta cordillera separa varias cuencas, como las del Ródano, del Rin, del Danubio y del Po. Forman igualmente una línea de demarcación por lo que se refiere al clima, netamente diferenciado según se halle uno al norte o al sur del sistema. La diferencia es característica, y para darse cuenta de ella es suficiente recorrer la distancia que separa Basilea de Milán.

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Monte Rosa:Imponente macizo de los Alpes Peninos situado en la frontera entre Italia y Suiza, el Monte Rosa presenta numerosas elevaciones por encima de los 4.000 m de altitud, como la punta Dufour (4.634 m), la cima más elevada del grupo montañoso, coronada por vez primera en 1851 por parte de un grupo de alpinistas ingleses y guías suizas. Caracterizado por tener un paisaje alpino de incomparable belleza, en el que domina la presencia de numerosos glaciares perpetuos, el macizo del Monte Rosa alberga, en la base de sus escarpadas laderas, numerosas localidades turísticas dotadas de modernas instalaciones para acoger a quienes acuden a practicar los deportes de invierno.

En el lado norte, hasta el puerto del San Gotardo, es corriente que el cielo sea gris y las lluvias abundantes; pero apenas se ha traspuesto el puerto el cielo azul y soleado del mundo mediterráneo le da la bienvenida.

La vegetación es también muy distinta: en los flancos del norte domina el verde de los pastos y de los bosques, mientras que en el sur el color dominante es el gris y toman posesión del paisaje la landa y el matorral.

El macizo alpino separa igualmente a diversos Estados. Suiza y Austria, países montañosos por excelencia, tienen fronteras comunes con Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia y países de la ex Yugoslavia. Lenguas y culturas difieren igualmente: el mundo germánico se extiende al norte y la civilización latina al sur.

Los Alpes son una joya de la naturaleza. Cuando el hombre se halla en el corazón del macizo y al pie de sus picos, de varios miles de metros de altura, se siente infinitamente pequeño y literalmente aplastado por el paisaje. ¿Quién no se deja cautivar por el juego del agua de los torrentes que desciende de las alturas saltando de piedra en piedra ? ¿Y qué decir de los glaciares y los picos nevados que el sol hace relucir con brillo cegador?.

En todas partes, en la montaña, encontramos escombros que dan testimonio del incansable trabajo de zapa de las fuerzas de la naturaleza.

El hielo tiene uno de los principales papeles en este juego, ya que es el que hace estallar las rocas. La nieve, el hielo, el agua que procede de su fusión y su propio peso hacen que los escombros lleguen progresivamente a los lugares más bajos y a los valles, en donde se acumulan.

Aunque las regiones montañosas sean inhospitalarias, el hombre ha conseguido aclimatarse a ellas e incluso conseguir un alto nivel de vida. Suiza, por ejemplo, es indiscutiblemente un país muy próspero, y sus habitantes han conseguido acostumbrarse a las fantasías y a los caprichos de la naturaleza. Construyeron, generalmente, los pueblos y las ciudades en los valles, lo que facilitaba las comunicaciones y el intercambio.

Las casas se edificaban fuera del alcance de una súbita subida de las aguas. La mayoría de los grupos urbanos están edificados en la vertiente norte de los valles a fin de aprovechar al máximo las horas de sol.

Los cultivos se hallan dispersos en los valles, aunque remontan a veces las suaves pendientes de los primeros contrafuertes de las montañas, al menos en los lugares en que el suelo no es excesivamente húmedo; en caso contrario se convierten en pastos de ese heno tan buscado.

Hasta hace poco todas estas aglomeraciones tenían un carácter rural muy pronunciado y se bastaban a sí mismas.

Desde hace varios años los medios de comunicación modernos, sin embargo, han conquistado los Alpes, con lo que la situación ha cambiado radicalmente: las regiones alpinas han conquistado el mercado mundial debido a la calidad de sus productos lácteos.

De este modo, los quesos suizos y otros productos preparados con leche, como el chocolate, disfrutan de popularidad sobradamente merecida. La viticultura y la horticultura han aumentado considerablemente, al menos en los valles soleados y en las cercanías de las ciudades, en donde tienen el mercado asegurado.

El terreno montañoso, los suelos pobres y el frío clima impiden la actividad agrícola en Suiza. La agricultura está generalmente confinada a pequeñas explotaciones familiares, como este viñedo en los Alpes. En la imagen, el sistema de cultivos en terrazas permite a los agricultores aprovechar las abruptas laderas de las montañas.

Otra nueva posibilidad económica abierta a los habitantes de las montañas es el de la industria turística, en constante expansión. También hay que señalar las centrales hidroeléctricas y un sinfín de otras industrias.

Un tanteo histórico de las regiones alpinas resulta sintomático. Ha quedado probado que los Alpes, debido a la presencia del hielo, no fueron habitados hasta que terminó el pleistoceno. Se encontraron ciertos vestigios de la presencia humana que databan de fines del paleolítico. En cambio, el neolítico vio el nacimiento de comunidades en los Alpes, principalmente en sus proximidades como los lagos de Suiza y de Baviera.

En Italia y en Francia se descubrieron restos de ciudades lacustres (construidas sobre zampas). Es  igualmente  cierto   que  estos primeros habitantes de los Alpes vivían de la pesca, aunque también cultivaban la tierra y criaban ganado. El hombre se aventuró más tarde a adentrarse en la montaña, que habría de liberar sus secretos antes del término del período prehistórico.

Es curioso comprobar que los Alpes, incluso en los tiempos más remotos, fueron el refugio de varios grupos de población. Por ello encontramos en esa región, incluso en nuestros días, un grupo germánico, otro latino e incluso, al sureste, otro eslavo, y por ello también se da el curioso fenómeno de que en un pequeño país como Suiza se hablen cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche o retorromano.

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Trashumancia Concepto La Ganadería en las Montañas

Trashumancia Concepto
La Ganadería en las Montañas

La economía agrícola de las regiones montañosas se caracteriza por una forma especial de seminomadismo. Por ejemplo en Austria y Suiza, durante el verano, grupos de pastores conducen grandes rebaños a los pastos de alta montaña. Este fenómeno se da también en las regiones mediterráneas y recibe el nombre de trashumancia o trashumación. Pero en estas comarcas los rebaños trashumantes están formados por ovejas que abandonan unos terrenos pobres en los que la hierba está seca y escasea

El nomadismo es un modo de vida que tiende a desaparecer, ya sea por la introducción de nuevas técnicas, ya se deba a la expansión industrial. Sin embargo, existe todavía un seminomadismo del que forman parte las costumbres de los pastores en la montaña y la trashumación en las regiones mediterráneas.

En ninguno de ambos casos se trata de verdadero nomadismo, ya que únicamente se desplazan los rebaños bajo el cuidado de pastores designados por la comunidad. Según las estaciones, el ganado es trasladado a diversos pastos, a veces muy distantes unos de otros.

Este seminomadismo se presenta bajo dos modalidades. La primera la encontramos en las regiones montañosas como Suiza o Austria. Allí, desde los primeros días del verano, la gente reúne el ganado del pueblo que bajo la vigilancia de algunos pastores es trasladado a los pastos de altura. Las pendientes, bastante suaves y cubiertas de hierba, libres de rocas desnudas, constituyen excelentes pastos. Estos pastos de altura representan la quinta parte de la superficie total de Austria y Suiza.

trashumancia en la montaña

El traslado de los rebaños es un acontecimiento que la gente del pueblo acostumbra festejar. De todos los pueblos salen caminos que se dirigen a tales pastos, situados a una altura aproximada de 1.200 m. Gracias al clima húmedo, indispensable a su crecimiento, la hierba de estas praderas es excelente y jugosa.

Por lo general, los pastos de altura son propiedad colectiva de los habitantes del pueblo, que confían durante unos meses el cuidado de su ganado a un equipo de pastores. Mientras el ganado permanece en los pastos de alta montaña sus cuidadores no descienden al valle ni una sola vez, sino que se instalan en cabanas construidas a este propósito en aquellas alturas. Cuidan del ganado y se encargan de la preparación de los productos lácteos, entre los que figura el famoso queso de Gruyere.

Pero, al correr del tiempo, también en este dominio se adoptaron nuevas técnicas, principalmente después de la creación de las cooperativas lecheras, para que la leche procedente de los pastos de altura llegara al valle con la mayor rapidez posible. A tal efecto se instalaron en la montaña estaciones de bombeo y canalizaciones o «lacteoductos», a través de los cuales llegaba la leche hasta las lecherías.

En otros lugares se ha instalado una red de cables y tornos por medio de los cuales la leche, encerrada en recipientes apropiados, no cesa de viajar hasta el valle.

Pero no es únicamente en la producción de leche en lo que se ocupan estos pastores de alta montaña; también siegan el heno que en otoño ha de llenar ya los graneros de las granjas. Los campesinos emplean este heno de los pastos altos como forraje de invierno. Y no son únicamente las praderas de las montañas las únicas productoras de heno; también lo cultivan en las pendientes suaves de sus vertientes situadas a menor altura en la ruta de los pastos altos. Los llaman replats, y en ellos cultivan también otras plantas forrajeras.

Para transportar el heno desde los pastos altos al pueblo los montañeses idearon un método muy práctico: el heno, empacado en enormes fardos, es conducido hasta el valle por el vaivén continuo de una cadena sin fin. Sin embargo, a veces son los propios campesinos los que van a buscar el heno. Atados a una cuerda se dejan izar hasta el pasto en cuestión; luego, con una bala de heno colgada de la espalda, vuelven a bajar por el mismo camino. Éste es el medio de transporte que reproduce la ilustración.

También el queso es transportado al pueblo con regularidad; algunos hombres, especialmente designados para este trabajo, se presentan constantemente en los pastos altos, de los que regresan llevando a la espalda una gran rueda de queso sujeta sobre un cuévano.

La trashumación es otra forma de seminomadismo arraigada, principalmente, en los distritos montañosos del Mediterráneo en donde las precipitaciones son insuficientes para que la hierba crezca de modo normal. Ésta es la razón de que el ganado de estas regiones no sea bovino, sino ovino: corderos para carne, ovejas para la producción de leche, carneros que proporcionan lana, y cabras.

Podríamos definir la trashumación diciendo que es el desplazamiento, según la temporada, de los rebaños de una región a otra de la que la separan tierras de cultivo poco propicias al desplazamiento del ganado. Tampoco en esta ocasión nos encontramos con un fenómeno puro de nomadismo, ya que únicamente cambian de lugar los rebaños acompañados de algunos pastores.

Se podría creer que la trashumación es un fenómeno histórico, pero no es así; la trashumación existe todavía en Francia, aunque haya quien pretenda que se halla en franca regresión. Lo que sucede es que se ha modificado el método de transporte, pues los rebaños, que antaño se trasladaban a los nuevos pastos a pie, son transportados actualmente en camiones e incluso por ferrocarril.

De modo que sólo por azar puede verse en la actualidad, en la carretera, a un rebaño; de aquí la idea de que la trashumación está en vías de desaparecer. Por el contrario, esta práctica sigue viva en España, en Francia y en otros países.

Los rebaños se ponen en marcha al empezar la época seca, o sea, de fines de mayo a mitad de junio, aunque los grandes desplazamientos se realizan durante la segunda quincena de junio. Inician el regreso a fines de setiembre, y antes de que termine el mes de octubre todos los rebaños se han reintegrado a sus establos, pues han de estar de regreso antes de las primeras nevadas.

Sería imposible citar todas las comarcas en que las ovejas pacen durante el verano, por lo que nos limitaremos a citar algunos lugares a modo de ejemplo, especialmente algunos pastos importantes de los Alpes franceses. El lugar más indicado de los Alpes meridionales, el valle por excelencia para la trashumación, es el de Ubaye, aunque hay otros valles situados más al norte, también muy utilizados para este propósito. En efecto, en ellos, sobre capas de marga y arcilla, se encuentran pastos mucho más ricos.

También se practica la trashumación en el macizo central, en los Pirineos y en Córcega. De modo que este sistema sigue siendo una manifestación viva de la economía agrícola de Francia, sistema que en todas partes del país se ve enfrentado a dos problemas.

El primero de ellos y el menos serio es la escasez de pastores: ya no hay forma de encontrar quien esté dispuesto a vivir en la montaña durante meses con la única compañía de un inmenso rebaño.
El segundo problema es mucho más arduo y estriba en la dificultad de hallar terrenos apropiados en los que puedan pastar los rebaños durante la estación invernal.

En verano, las regiones montañosas, cuya población disminuye al igual que la cría local, ofrecen excelentes pastos provistos de abundante forraje; pero, en las llanuras inferiores, las zonas de cultivo desplazan cada vez más a las praderas y surge el problema de saber dónde encontrar el alimento necesario para pasar el invierno. Este problema, al que hasta el momento presente no se ha podido hallar solución, proporciona numerosos quebraderos de cabeza a los ovejeros del sur.

EN ARGENTINA: El norte de Neuquén  es una de las últimas regiones del mundo donde se practica la trashumancia de los rebaños, lo que consiste en el traslado de los animales a mediados de noviembre hacia los campos altos de la cordillera en busca de los pastos y el agua que le servirán de sustento a sus animales y en marzo y abril el regreso a los campos de invernada, también en busca de las pasturas para alimentar el ganado.

Aunque desconocida por muchos y valorada por pocos, la Trashumancia ha sido el eje cultural, social y económico del Norte de la Provincia de Neuquén por cientos de años, logrando mantenerse viva, gracias a su geografía y lejanía de los principales centros urbanos de la región.

Con la llegada de la época estival hacia mediados de Noviembre, los arrieros emprenden una larga caravana hacia los campos de cordillera, junto a toda su familia, animales mayores y menores, en busca de pastos tiernos y abundantes agua, donde pasan el verano hasta fines de Marzo.

Al ver cuan sacrificado y con cuanta dedicación realizan el trabajo estos “campesinos” nace la “Agrupación Gaucha Bajada del Veranador” conformada como institución no Gubernamental y sin fines de lucro dispuesta a rescatar las tradiciones de los crianceros. (Fuente: http://www.argentour.com)

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Avalanchas y Aludes de Nieve Causas y Tipos

Avalanchas y Aludes de Nieve
Causas y Tipos

Las regiones montañosas se ven en ocasiones afectadas por aterradoras catástrofes. Entre estos cataclismos naturales hemos de contar las avalanchas. Existen avalanchas de nieve seca, de nieve húmeda y avalanchas de glaciar. A veces cualquier insignificancia basta para que millares de toneladas de hielo y nieve se derrumben, sembrando a su paso la muerte y la destrucción.

También las avalanchas o aludes contribuyen a la formación de los glaciares. La nieve recién caída no puede permanecer pegada en espesas capas a lo largo de las paredes abruptas. También sucede que, después de un período de frío intenso, el sol proporciona el calor suficiente o bien empieza a soplar el foehn, y la nieve, las grandes masas de nieve, se ponen en movimiento y provocan una avalancha.

Podemos dividir las avalanchas en tres tipos: la avalancha de nieve seca, la de nieve húmeda y la de un glaciar. En el primer caso, la nieve acabada de caer resbala sobre una superficie que no le ofrece el menor agarre. Los aludes de nieve húmeda se producen cuando el agua resultante de la fusión de las capas superiores impregna el resto de la nieve. Finalmente, la avalancha de un glaciar se produce cuando el peso de la nieve hace resbalar un glaciar suspendido o agarrado a una pared relativamente abrupta.

Las avalanchas son fenómenos naturales extremadamente peligrosos que se producen siempre de modo imprevisto. Enormes masas de nieve, que a veces representan millones de toneladas, se desploman con un ruido atronador. En 1962, 3.500 peruanos murieron en menos de diez minutos sorprendidos y aplastados por un alud. La catástrofe se produjo el 10 de enero, en pleno verano peruano, en el flanco norte del Huascarán, que con sus 6.700 m es la cumbre más alta del país.

Gigantescos glaciares arrastran masas de hielo y de nieve hacia el valle. Normalmente, el hielo se funde en el límite de las nieves eternas y alimenta ríos torrentosos. Pero el calor que desprendía el sol decidió que en aquella ocasión las cosas sucedieran de otra forma, y el deshielo súbito provocado de este modo dislocó el glaciar en varios cientos de metros y las masas de hielo se pusieron en movimiento y aplastaron y destruyeron cuanto hallaron a su paso.

En unos minutos la muerte y la desolación se abatieron sobre un valle al que ningún peligro parecía amenazar, y pueblos inundados de sol quedaron al instante transformados en inmensas tumbas.

No menos de tres millones de toneladas de hielo y nieve se habían desprendido del glaciar a las 6.13 de la mañana; dos minutos más tarde había que deplorar ya ochocientas víctimas: los habitantes del pueblo situado al pie de la montaña. Algunas colinas desviaron el alud de su trayectoria y gracias a este milagro el pueblo de Yungay escapó a la destrucción.

A las 6.18 la avalancha llegó hasta el lugar en que se levantaba la población de Ranrahirca, que en un abrir y cerrar de ojos quedó transformada en un inmenso montón de ruinas bajo las que quedaron sepultadas unas dos mil setecientas personas.

Después de destrozar otros cuatro pueblos, la monstruosa masa se detuvo en las proximidades del río Santa: eran las 6.20; la catástrofe que acababa de causar daños inestimables y de arrebatar la vida a millares de personas había durado exactamente siete minutos. Estos siete minutos fueron suficientes para que recorriera una distancia de unos cuatro mil metros y para devastar uno de los valles más prósperos de los Andes peruanos.

La fuerza destructora de la naturaleza había sido de una potencia inimaginable, y los pocos supervivientes testigos de aquel desastre quedaron anonadados. Lo que más les llamó la atención, inmediatamente después de la catástrofe, fue el impresionante y mortal silencio que sucediera al ruido ensordecedor de la avalancha.

En todas partes se organizaron grupos de socorro que se declararon impotentes ante la magnitud de aquel desastre: la masa de hielo, nieve y ruinas alcanzaba un espesor que iba de los 30 a los 60 m. ¿Había acaso la esperanza de encontrar algún superviviente? A simple vista el espectáculo era de completa desolación. Pero encontraron a un niño al que la avalancha había arrastrado durante más de un kilómetro y que, milagrosamente, había escapado a la muerte.

En otro lugar algunas ovejas, únicas supervivientes de un enorme rebaño, soltaban sus lastimeros balidos. Los pocos que escaparon al desastre reunieron cuanto pudieron recuperar y abandonaron en el acto y para siempre aquella región tan próspera días antes.

Este alud ofreció a los especialistas una ocasión única de estudiar el modo de evitar, en lo futuro, una catástrofe semejante. Llegaron a aquellos lugares glaciólogos de todos los países y anotaron cuidadosamente cuantos datos consiguieron recoger. Técnicos y expertos estudian en la actualidad aquellos informes e intentan deducir de ellos las medidas de precaución que haya que tomar. La cuestión estriba en saber si tendrán éxito, incógnita a la que es difícil responder.

En 1965 fue Suiza la que sufrió las consecuencias de una avalancha que, si bien no provocó una catástrofe de la amplitud de la del Perú, arrebató la vida a unas ochenta personas. Todo empezó con una grieta abierta en el hielo; luego, súbitamente, la masa helada se separó y se desplomó sobre los barracones de los obreros ocupados en la construcción de una nueva presa de contención. La obra quedó cubierta por una capa de hielo de 80 m de espesor.

Los grupos de socorro llegaron casi inmediatamente, pero no había supervivientes. Por otra parte, el peligro de que se produjeran nuevos aludes era tan grande que hubo que suspender las operaciones de salvamento.

Sólo en 1951, perecieron en Suiza, a causa de las avalanchas, unas cuatrocientas personas. Por fortuna no todos los años se producen en los países montañosos tales catástrofes.

Numerosos son los factores que han de intervenir para que se produzca una avalancha, entre los que podemos mencionar la cantidad de nieve caída, la temperatura y la evolución del glaciar.

Cuando todos los elementos están presentes, el más pequeño incidente (por ejemplo, un disparo de fusil) puede provocar el cataclismo. Por esta razón se toman todas las medidas de precaución posibles, principalmente en primavera, que es cuando los riesgos de avalancha son más grandes.

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El Viento Foenh o Chinook Causas y Efectos Para la Agricultura

El Viento Foenh de los Alpes

La montaña es un mundo en sí misma. La altura trae consigo grandes diferencias en cuanto a temperatura y precipitaciones, variaciones que influyen poderosamente sobre la vegetación espontánea. Según la altura y la región en la que se halla el macizo montañoso, distinguimos varias zonas de vegetación. El viento tiene también un papel importante en la montaña. El foehn es un viento típico de los Alpes. En las montañas Rocosas sopla uno de parecidas características al que llaman chinook.

viento foehn

El viento foehn o föhn (nombre alemán tomado de un característico viento del norte de los Alpes) se produce en relieves montañosos cuando una masa de aire cálido y húmedo es forzada a ascender para salvar ese obstáculo.

Las grandes diferencias de altura hacen que uno encuentre varios tipos de climas en un país montañoso. Puede darse el caso de que haga calor en los valles y un frío agudo en las alturas. En ciertas regiones, y debido a la altura, están presentes todos los climas, desde el tropical hasta el verdadero frío ártico con vientos helados y nieves y hielo eternos.

La temperatura disminuye con la altura, y esta disminución puede establecerse en unos 0,5 a 0,7° por cada cien metros. Por ello, a cierta altura, la temperatura desciende por debajo de 0° C. Esta disminución de la temperatura modifica las condiciones e incluso las formas de vida.

La variación de la temperatura no es uniforme y difiere en los diferentes flancos de una misma montaña. Es fácil comprender que la vertiente expuesta al sol será menos fría que la que esté orientada hacia el norte. Esta característica recibe un nombre especial en cada uno de aquellos países en los que puede observarse. Así, en Francia dicen adret o endroit para referirse a la solana; en Alemania, Sonnenseite, y en Italia, adritto o indritto.

También el lado norte tiene su denominación: ubac o envers, en francés; Schattenseite, en alemán, y opaco o inverso, en italiano. No es sólo el clima lo que difiere según la orientación, sino también la vegetación: pueblos y campos en la parte soleada y bosques en la otra vertiente.

El viento desempeña igualmente un papel que es preciso tener en cuenta en el clima de la montaña. Durante el día el aire sube desde los valles en dirección a los altos picos fuertemente calentados por el sol: es el viento de los valles.

Cuando cae la noche y empieza a hacer más frío en la cumbre que en el valle, el aire frío, más pesado, desciende. Sopla entonces el viento de las alturas y no es raro que una espesa niebla invada todo el valle. Esta ascensión y descenso del aire se realizan, por lo general, de un modo progresivo.

Pero cuando el aire cae rápidamente a lo largo de una pendiente abrupta hablamos de un viento descendente. El foehn es uno de estos vientos descendentes cálidos. El foehn nace en las regiones mediterráneas, en donde reinan generalmente zonas de altas presiones, atraviesa los Alpes y se dirige a las regiones de bajas presiones de Europa central.

El viento, al principio húmedo y cálido, va perdiendo su calor y su humedad a medida que sube. Cuando ha alcanzado las cumbres de los Alpes se ha convertido en un viento frío y seco; pero se recalienta rápidamente, hasta el punto de adquirir una temperatura más elevada que la del lugar al que llega.

Esto le convierte en un viento peligroso, pues cuando sopla en primavera puede secarlo todo y aumentar notablemente el peligro de incendio en las regiones boscosas de Austria y Suiza. Ésta es la razón de que podamos leer, en la linde de los bosques, avisos como el siguiente: «Queda rigurosamente prohibido fumar cuando sopla el foehn».

También en primavera el foehn funde la nieve y provoca avalanchas e inundaciones que causan gran número de víctimas en los valles, pues el cauce de los ríos no basta para absorber la gran cantidad de agua que resulta de la fusión de la nieve.

Pero el foehn tiene también su lado bueno, y su calor ayuda a las cosechas a madurar; especialmente las vides que crecen en los valles y en los flancos de las montañas. Por otra parte, a los pastos de altura los libra rápidamente de la nieve que los cubre. Hay un proverbio que afirma que «dos días de foehn valen más que quince días de sol».

En las montañas Rocosas, en Norteamérica, sopla un viento de características parecidas al que llaman chinook, mientras, en la India existe el bohorok.

El agua tiene también una participación importante en los fenómenos climáticos de los Alpes. Las precipitaciones son, por lo general, abundantes, principalmente en las vertientes dirigidas hacia los vientos húmedos. Estas vertientes reciben de dos a tres veces más lluvia que la llanura. Paradójicamente, encontramos en países montañosos regiones en las que, prácticamente, nunca llueve porque las protegen las altas cumbres. Son verdaderas regiones desérticas.

El agua que cae sobre las vertientes expuestas alimenta numerosos torrentes, lagos y manantiales. En nuestra época el hombre utiliza esta agua para diversos fines; entre ellos, la producción de energía.

Es evidente que la vegetación varía según la altura, la temperatura y las precipitaciones. Prácticamente se puede dividir la vegetación espontánea en diversos niveles o pisos. La línea de demarcación entre cada una de estas zonas de vegetación depende, naturalmente, de la región y de si se halla situada sobre la vertiente sur o norte.

Al pie de la montaña y hasta una altura de varios cientos de metros encontramos principalmente asociaciones de plantas propias de la región. En el Congo, por ejemplo, o sea en el ecuador, es la selva ecuatorial. En las regiones templadas, bosques de árboles de hoja caduca.

En regiones muy pobladas, los cultivos y los pastos ocupan las pendientes inferiores y el hombre ha hecho desaparecer la vegetación espontánea. Más arriba vienen las fajas de asociaciones de plantas totalmente diferentes.

En el ecuador, y después de la selva virgen, encontramos asociaciones típicamente tropicales como la sabana y la estepa, y a continuación una zona de transición hacia las plantas de las regiones templadas. No encontramos las nieves eternas hasta rebasar los 4.000 m de altura.

Las zonas de vegetación difieren, naturalmente, en gran manera, según las regiones. En lo tocante a esto son típicas las fajas sucesivas de las mesetas y de las regiones montañosas de América central. Hasta los 1.200 m encontramos las «tierras calientes»: regiones cálidas y al mismo tiempo muy húmedas pobladas de densas selvas. La atmósfera, parecida a la de un baño turco, hace que la permanencia en aquellos lugares sea para el hombre malsana y muy penosa.

Vienen a continuación las «tierras templadas», que van hasta los 2.000 m. Las lluvias son allí menos abundantes y la selva se convierte progresivamente en una sabana boscosa y una sabana herbosa que en determinados lugares tiene las características de una estepa o de un desierto. Más arriba hallamos las «tierras frías», a las que por su clima y vegetación podemos clasificar entre las regiones templadas.

Pero en los flancos de los montes Virunga y Kivu, en el Congo, sucede de otro modo. En el Ruwenzori, por ejemplo, encontramos sabanas boscosas hasta los 2.000 m, aproximadamente; luego vienen los bambúes, y a partir de los 2.700 m encontramos plantas como los brezos, que nos hacen pensar en un clima más septentrional. Más arriba todavía, los pastos húmedos están salpicados de cruciferas y lobeliáceas que suben hasta los 4.000 metros.

En las regiones templadas las pendientes de las montañas, hasta los 800 m de altura, son zonas de cultivo a las que sigue la zona de los bosques: primero los robles, a los que siguen las hayas y luego los espinosos junto con los abetos y abedules. Una vez alcanzado el límite superior del cinturón forestal empiezan los pastos de altura (hasta 3.000 m); luego sigue la roca desnuda y finalmente la zona de las nieves eternas.

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Formación de los Glaciares y Morrenas Tipos y Características

Formación de los Glaciares y Morrenas
Tipos y Características

Un glaciar gran masa persisntente de hielo, normalmente en movimiento descendente desde el área de acumulación por acción del peso propio. Se forman en zonas polares y de alta montaña dónde hay nieve que no desaparece durante las épocas cálidas, por lo que se va acumulando y compactando hasta formar un hielo denso conocido hielo glaciar.

Presentan formas variadas, pero una anchura limitada en contraste con la capa de hielo continental, o manto de hielo, que ocupa una superficie mucho mayor. De forma habitual el término glaciar se restringe a la descripción de las masas de hielo encerradas por elementos topográficos que definen su tipología: glaciar alpino, de piedemonte, de circo o glaciar colgado, entre otros.

Los glaciares arrastran numerosos residuos y bloques de rocas. A estos residuos los llamamos morrenas. Después de la desaparición del glaciar descubrimos que su lecho tiene la forma de una U. La sucesión de escalones y de cuencas es típica de los valles glaciales. Los fiordos y ciertos picos piramidales deben su formación a la acción de los glaciares

LA FORMACIÓN: Gran parte del vapor de agua que se condensa en la atmósfera y origina la lluvia, se transforma en nieve. Ésta cae sobre la tierra en la mayoría de los casos. En los lugares en que la temperatura se acerca a los 0° C, esta nieve subsiste y forma una capa cada vez más espesa.

La nieve no siempre tiene idéntica constitución. La nieve pulverulenta que cae en ocasión de una helada muy fuerte está formada por pequeños cristales generalmente hexagonales. Los grandes copos están formados por la aglomeración de cristales cuya forma puede haber sido alterada al atravesar capas atmosféricas de diferente temperatura.

La nieve acabada de caer forma una masa de un volumen diez veces superior, aproximadamente, al de la misma cantidad de agua. En otras palabras: diez centímetros de nieve representan solamente un centímetro de agua.

Por riguroso que sea el clima, una parte de la nieve se funde siempre bajo el calor del sol. Cuando la atmósfera se calienta lo suficiente la nieve desaparece en su totalidad y no queda el menor rastro de ella. Pero en la alta montaña esta desaparición no es total. La nieve se asienta y se transforma progresivamente en glaciar. Si toda la nieve se acumulara en la alta montaña, las cimas desaparecerían rápidamente bajo la masa de nieve. Mas no es éste el caso, pues los glaciares se comportan de forma que las nieves eternas resbalan hacia zonas en las que la temperatura es más elevada y asegura su licuación.

Los glaciares están continuamente en movimiento, pero su desplazamiento no se calcula en kilómetros por hora, sino en centímetros por día.

Los glaciares y las nieves eternas se encuentran en los lugares en que las nevadas invernales son más importantes que la licuación durante el período veraniego. En la actualidad, 15.000.000 de kilómetros cuadrados de la superficie de la tierra están cubiertos de hielo o de nieve. Los nueve décimos de esta extensión están enclavados en las regiones ártica y antartica. Durante el pleistoceno esta superficie era de 42.000.000 de kilómetros cuadrados.

La altura a la que se encuentran las nieves eternas depende esencialmente de la latitud y también de la orientación de la montaña. Es evidente que en el lado expuesto al sol el límite será notablemente más alto que en el lado opuesto. Por ello, en los Pirineos la nieve eterna empieza, en el lado español, a una altura de 3.000 m, mientras que en la vertiente francesa empieza a los 2.700. Del mismo modo, el límite es mucho más elevado en las regiones secas de los trópicos que en las proximidades del ecuador.

Cuanto más aumenta la latitud tanto más bajo es el límite de las nieves eternas, que es de 460 m en Spitzberg y de 0 m en Groenlandia y en las costas de la Antártida.

El deshielo parcial durante el día, seguido de una ueva helada durante la noche, transforma la nieve de alta montaña en una masa granulosa a la que llaman conchesta. Esta conchesta se aglomera dentro de un círculo de montañas bordeado de altas cumbres y de paredes generalmente abruptas.

En los lugares en los que la temperatura es lo suficiente baja, la nieve se amontona en capas espesas. En alta montaña prácticamente no se funde, sino que se transforma en conchesta que alimenta al glaciar. Hay cuatro clases de glaciares; los de los Alpes son los más conocidos.

La nieve que cae del cielo y la que cae de las paredes circundantes se juntan allí.

La presión aumenta y transforma la conchesta en una masa glacial de un azul transparente. En determinado momento esta masa de hielo aumenta de tal forma que rebasa los bordes del ventisquero, se desprende de la pared y se pone en movimiento. A partir de este momento nada podrá impedir que el glaciar se deslice hacia la parte baja.

los glaciares

Un glaciar puede ser alimentado por uno o varios ventisqueros. El ventisquero termina aproximadamente a la altura de las nieves eternas. Y allí empieza la corriente de hielo llamada «lengua» del glaciar.

Hay cuatro clases de glaciares. Los más numerosos son los glaciares alpinos. Están también los glaciares continentales, los piedemontes-glaciares y los casquetes glaciales. Los glaciares de los Alpes se deslizan hacia los valles. Su progreso depende de su masa y de la inclinación de la pared sobre la que resbalan, que en los Alpes varía de 25 mm a 1 m por día.

glaciar alpino

Glaciar Alpino

glaciar casquete

Glaciar Casquete

glaciar piedemonte

Glaciar Piedemonte

La velocidad se mide en el eje de la corriente glacial. Las capas superiores y medianas son las más rápidas, pues a los lados, al igual que en el fondo, el roce con las paredes retarda su avance. Estas diferencias en su proceso provocan rupturas y grietas que pueden ser muy anchas y que a menudo están traidoramente disimuladas por una capa de nieve reciente.

Estas roturas provocan a veces un verdadero caos de gigantescos bloques de hielo llamados séracs. Estos «seísmos» glaciares son muy espectaculares y se producen a lo largo de los puntos de ruptura.

Un corte longitudinal de la lengua de un glaciar nos mostraría una sucesión de gradas poco elevadas y de pendientes muy acentuadas.

Los glaciares alpinos pueden encontrarse en la mayoría de los macizos. Su importancia depende del material que le proporcione el ventisquero. Por lo general no son muy largos, aunque el de Aletsch, que alimenta al Ródano, tiene 18 km de largo por 5 de ancho.

En el Himalaya, el glaciar de Baltoro tiene una longitud de 100 km, mientras que el de Scott, en la Antártida, llega a los 160. En ocasiones los glaciares llegan a desembocar en el mar, y después de la fusión del hielo es el mar el que ocupa el lecho del glaciar. Así se formaron los hermosos y célebres fiordos noruegos.

TIPOS DE GLACIARES: Como dijimos antes además de los glaciares alpinos que encontramos en alta montaña hay otras tres clases de glaciares.

Puede suceder que un glaciar termine en una terraza de hielo que se extiende al pie del macizo montañoso. En tal caso nos hallamos en presencia de un piedemonte-glaciar, alimentado a veces por varios glaciares. Relativamente raro, el piedemonte-glaciar puede encontrarse principalmente en Alaska. En las regiones polares, la masa de hielo, en lugar de deslizarse desde las montañas hacia los valles, forma una especie de casquete glacial que se extiende sobre una vasta superficie y se desplaza en todas direcciones.

La última clase es la de los glaciares continentales, inmensas masas de hielo que cubren millares de kilómetros cuadrados, nacidas de la fusión de los glaciares alpinos, de los glaciares-piedemontes y de los casquetes glaciales. El mayor glaciar continental del mundo recubre el continente antártico: 13.000.000 de km2 de hielo se extienden sobre 99,98 % de la Antártida. El segundo en extensión es el inlandsis de Groenlandia”: 1.500.000 kilómetros cuadrados.

Los glaciares arrastran numerosos residuos y bloques de rocas. A estos residuos los llamamos morrenas. Después de la desaparición del glaciar descubrimos que su lecho tiene la forma de una U. La sucesión de escalones y de cuencas es típica de los valles glaciales. Los fiordos y ciertos picos piramidales deben su formación a la acción de los glaciares.

LAS MORRENAS: En su descenso por el flanco de la montaña los glaciares arrastran rocas y cascajo. El glaciar rae efectivamente su lecho y transporta los escombros que resultan de ese trabajo conjuntamente con las rocas que caen de las cumbres de las montañas. Este amasijo de piedras, de balasto y barro es generalmente expulsado hacia los lados del glaciar. En tal caso hablamos de morrenas laterales.

Existen también morrenas medianeras, que son el resultado de la confluencia de dos o más glaciares. Cuando la masa de hielo llega a un lugar en el que se derrite tan rápidamente que no puede seguir descendiendo hacia el valle, allí termina el glaciar y empieza el torrente. El agua se desliza, pero el cascajo se queda allí y forma la morrena central o terminal que recuerda un anfiteatro.

Estas  morrenas,  como  ya  se dijo, están formadas de grandes piedras, balasto y barro. Los bloques son generalmente de forma redondeada, pero sólo el barro es arrastrado hasta más abajo por las aguas.

Debemos insistir sobre el hecho de que la masa de hielo y los escombros que arrastra raen el lecho del glaciar. Las rocas quedan generalmente pulidas, redondeadas por la acción de los hielos y del agua. Otros bloques caen al fondo del glaciar. La presión y el movimiento de la masa de hielo hacen estallar estos bloques que, una vez triturados, forman el barro glacial.

Hay quien llama asimismo a estos elementos morrena profunda. Este barro es arrastrado por el agua al extremo del glaciar. El peso de la masa de hielo y de los gigantescos bloques de rocas y la presión que ejercen desgastan por frotamiento las paredes y el lecho del glaciar. En los puntos de ruptura de la masa de hielo aparecen grietas.

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Se llama morrena a la acumulación de sedimentos depositados por un glaciar. Las morrenas que se forman como bandas de colinas irregulares en torno al borde del glaciar son conocidas como morrenas marginales. Hay tres tipos de morrenas marginales: las morrenas medianas, las morrenas laterales y las morrenas terminales. Una morrena mediana se forma entre dos glaciares adyacentes. Una morrena lateral se forma a lo largo del borde de un glaciar. Una morrena terminal se forma alrededor del borde inferior de un glaciar, en el lugar de su máxima extensión.

El lecho de un glaciar tiene la forma de una U. El perfil longitudinal hace aparecer sucesivos salientes o descansillos, de tal modo que, aun tratándose de un glaciar desaparecido miles de años antes, puede seguirse el proceso de la acción erosiva por la señales dejadas por la masa de hielo.

Un valle glacial, o sea, un valle del que ha desaparecido el glaciar, tiene un perfil transversal típico: un perfil en forma de U. En una y otra parte de un ancho fondo plano, en donde serpentea ahora un río caprichoso, se yerguen altas y abruptas paredes. Antaño fue el lecho del glaciar.

Por encima de las paredes cortadas a pico de este valle glacial los flancos de la montaña tienen una pendiente más suave; eran las vertientes de un valle que existía ya antes de la aparición del glaciar y cuyo fondo fue desgastado posteriormente y hecho más profundo por la acción de éste. No es raro encontrar al pie de esas paredes abruptas residuos acarreados por los ríos de montaña y las cascadas.

Como el poder erosivo de los glaciares laterales es mucho menor que el del glaciar principal, distinguimos entre glaciares suspendidos y glaciares encajados, los primeros de los cuales dominan a los segundos. Más abajo, en dirección de la corriente, y más allá de los residuos morrénicos, una verdadera barrera de rocas bordea el valle del glaciar: el anfiteatro.

Esta barrera une los dos flancos del lecho del glaciar. Se forman entonces pequeños lagos. El agua de la fusión superficial del glaciar, o de su fusión total allí donde la temperatura media es lo bastante elevada, forma lo que se ha dado en llamar torrentes persistentes. La sucesión de diversas barreras y cuencas es típica de un valle glacial.

Erosión: A medida que un glaciar desciende por un valle o avanza a través de una amplia zona, en el caso de las grandes extensiones de hielo, modela el terreno de una forma característica. Desplaza las rocas que encuentra a su paso y el hielo rompe y arrastra las subyacentes. Las rocas inmersas en el fondo del glaciar actúan como partículas abrasivas, al lijar y pulir la piedra del lecho sobre el que se desplaza.

Ver: La Erosión del Hielo

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El Cinturon de Fuego Zona de Mayor Actividad Volcánica del Planeta

El Cinturón de Fuego La Mayor Actividad Volcánica del Planeta

Los volcanes en actividad se encuentran principalmente en las zonas de ruptura, donde la corteza terrestre ofrece menos resistencia. Hay cuatro de estas zonas en la superficie de la tierra. Los terremotos son también manifestaciones del vulcanismo. Se manifiestan principalmente a lo largo de los ejes sísmicos. También ellos provocan inmensos desastres.

Gracias a las audaces observaciones de Harún Tazieff ha nacido, durante estos últimos años, una nueva ciencia: la vulcanología. Por medio de observaciones directas en los propios volcanes, el interior de la tierra nos descubre poco a poco sus secretos. También los terremotos han sido objeto de estudio. Éstos deben de ser provocados por el enorme calor del núcleo central de la tierra, que libera fuerzas que ejercen una potente presión sobre las capas geológicas cuyo desplazamiento provocan.

Es un error imaginar que los volcanes están repartidos por la superficie del globo de una manera arbitraria; al contrario, están repartidos en cuatro zonas que corresponden a las grandes zonas de ruptura que se produjeron en el transcurso de la era terciaria. En estas zonas de ruptura, en efecto, la corteza terrestre ofrece al empuje del magma una resistencia mucho menor.

La principal zona volcánica es el llamado «cinturón de fuego» del océano Pacífico. Comprende los macizos americanos con el monte San Elias, el Popocatépetl, el Chimborazo y el Aconcagua, entre otros. El rosario de las islas de Asia oriental, que se extiende desde la península de Kamchatka, en el norte, a las islas de la Sonda, las Nuevas Hébridas y Nueva Zelanda, en el sur, forman parte de él, junto con el volcán Erebus en el Antartico.

Al lado de este eje tenemos la dorsal del Atlántico, que va del Hecla, en Islandia, al pico del Teide en la isla de Tenerife.

La tercera zona volcánica está formada por el eje de África oriental, del que forman parte el Kenia, el Kilimanjaro y el Mufumbira. Finalmente tenemos el eje mediterráneo, que se extiende de las Antillas a las islas de la Sonda, atravesando Italia (Vesubio y Etna), Armenia (monte Ararat) y Persia (Damavend).

En el lugar en donde el eje mediterráneo corta el «cinturón de fuego» la actividad volcánica es particularmente intensa. En 1884, el volcán Krakatoa, que se alzaba en una isla del estrecho de la Sonda, estalló literalmente y los dos tercios de la isla desaparecieron en la violenta erupción.

Una erupción volcánica es un espectáculo inolvidable al que acompañan siempre, por desgracia,  irreparables  catástrofes.   El Vesubio, la Montaña Pelada, el Krakatoa y muchos otros volcanes sembraron por doquier la ruina y la muerte.

Una de las erupciones más célebres es la que sacudió al Vesubio allá por el año 79 de nuestra era, que destruyó por completo la ciudad de Pompeya y la enterró bajo sus cenizas. Hacia siglos que el Vesubio permanecía inactivo cuando empezó a estremecerse de repente. Durante varios días las cenizas y los lapilli no cesaron de caer sobre la ciudad, que quedó sepultada bajo una capa de casi seis metros de espesor.

La ciudad de St.Pierre, en la isla de la Martinica, corrió una suerte parecida. En 1902 surgió de un cráter desgarrado en la Montaña Pelada una inmensa nube de gases, cenizas, lavas sólidas y vapores incandescentes. Esta nube rodó a una velocidad de vértigo hacia la ciudad, calcinando y destruyendo cuanto encontraba, a su paso. Varios días después de la erupción el suelo estaba todavía tan caliente que era imposible desembarcar.

MAPA INDICANDO EL ANILLO DE FUEGO

anillo de fueo zona de maxima actividad volcanica

(Puede amplia este mapa)

Los volcanes de las islas Hawai constituyen igualmente un impresionante espectáculo cuando están en plena actividad. Parecen fuentes incandescentes en las que burbujea la lava en fusión. Especialmente por la noche, estas erupciones ofrecen un espectáculo fantástico, aunque aterrador. Único, asimismo, es el espectáculo del magma burbujeando sin interrupción en la boca del cráter luego que la erupción ha llegado a su fin.

A despecho de la amenaza permanente de erupción y de cataclismo, el hombre continúa fijando sus lares en las regiones volcánicas, ya que en ellas el suelo es particularmente fértil.

Las erupciones no son la única manifestación del volcanismo.

Hay también otros fenómenos como los movimientos sísmicos que prueban claramente que la tierra dista de haber alcanzado su estado estático.

El proceso de estabilización está ya muy avanzado en ciertos sectores de la corteza terrestre y los movimientos sísmicos son en ellos muy raros. Tomemos por ejemplo Bélgica y los Países Bajos, en donde el último temblor de tierra fue registrado en 1938, afortunadamente sin provocar estropicios.

Se define generalmente a los movimientos sísmicos o a los terremotos como «una perturbación brusca de la corteza terrestre cuyo origen natural se sitúa bajo la superficie de la tierra». El lugar de la superficie de la tierra situado justamente encima del origen del movimiento sísmico se llama epicentro.

No siempre es el propio seísmo el que provoca los mayores desastres, al menos directamente. Por ejemplo, en 1906 un tremendo terremoto sacudió San Francisco. Pero la destrucción de la ciudad se debió, más que al propio terremoto, al terrible incendio que se declaró por su causa.

Varios seísmos jalonaron la primera mitad del siglo XX, principalmente en Japón, que todos los años registra varios centenares de temblores de tierra. El terremoto que sacudió Tokio y Yokohama en 1923 fue particularmente violento. Balance: 150.000 víctimas y 350.000 viviendas derruidas. En 1927 un nuevo seísmo provocó una fortísima marejada alta a lo largo de las costas de Japón, ocasionando nuevos daños. Pero no es únicamente este país; también otros han sido víctimas de cataclismos debidos a los movimientos continuos de la corteza terrestre.

Desde 1960 hemos tenido que deplorar cuatro importantes terremotos. El seísmo que asoló Chile se extendió sobre una superficie que representa diez veces la de Bélgica. También en Irán varias ciudades fueron sometidas a tan dura prueba.

Tanto más cuanto que al choque principal siguieron varias sacudidas secundarias o «réplicas». En Marruecos la gran víctima fue la ciudad de Agadir: 50.000 personas quedaron sepultadas bajo los escombros de las casas que se derrumbaron. La violencia del choque se debió a que la ciudad estaba situada exactamente sobre el epicentro del terremoto. Europa también tuvo su parte en esas catástrofes, pues un temblor de tierra destruyó Skoplie en 1963.

También se han producido terremotos a lo largo del litoral e incluso bajo la superficie del mar. Provocan violentos remolinos del agua de los que resultan olas inmensas: los terribles tsunamis, ondas solitarias que al llegar a la costa pueden tener todavía una altura de 20 m y causar incalculables destrozos, pues esta inmensa masa de agua se precipita sobre la costa a la velocidad de 300 km por hora.

Contrariamente a lo que sucede con las erupciones volcánicas, a menudo precedidas de un sordo rugido, los temblores de tierra se producen bruscamente y sin previo aviso. Los choques más violentos se manifiestan principalmente en la prolongación de los ejes sísmicos, zonas de dislocación en las que las fuerzas tectónicas internas pueden manifestarse incluso hasta en la superficie. Desde este punto de vista, el «cinturón de fuego» del océano Pacífico es por ello la región más peligrosa. En esa zona se señalan, por término medio, de cuatro a cinco terremotos anuales.

A menudo los temblores de tierra son precursores o consecuencia de erupciones volcánicas. Pero no siempre provocan destrucciones ; a veces uno de esos temblores o erupciones da lugar al nacimiento de una nueva isla volcánica. Una de las islas que vieron la luz por este procedimiento fue la. que surgió de las profundidades^ del océano Atlántico, a lo largo de las costas de Islandia, hace unos años.

VULCANISMO: El estudio de las erupciones volcánicas, de los gases y de las lavas ha dado lugar, desde hace poco tiempo, al nacimiento de una nueva ciencia: la vulcanología. El precursor de ésta es sin lugar a dudas Harún Taziev.

Las consecuencias catastróficas de las erupciones volcánicas habían suscitado la atención de organismos internacionales como la UNESCO, que decidieron iniciar la lucha contra las fuerzas destructivas y brutales de la naturaleza.

vulcanismo

La UNESCO encargó a Taziev el examen de los volcanes. Este geólogo creó centros de observación, y con algunos científicos entrenados organizó varias expediciones. Sus estudios y experiencias nos permitirán prever las erupciones volcánicas eventuales en un punto cualquiera del globo.

Gracias a la intervención de la UNESCO y a la ayuda financiera de diversos países ha podido llevar a cabo, ayudado por sus compañeros de trabajo, un equipo especial que les permitió acercarse a los volcanes en actividad. Poseen también aparatos especiales para analizar los gases, los vapores y las lavas.

Cuando se produce una erupción, dondequiera que sea, el equipo vulcanológico se persona inmediatamente en aquel lugar para recoger gran cantidad de datos que contribuyen a descubrir los misteriosos secretos de los fenómenos que se producen en la corteza de la tierra y bajo ella.

Estos audaces sabios montaron sus laboratorios en el propio Estrómboli, en el Etna y en otros volcanes. Cuando, en 1957, surgió del mar a lo largo de las Azores el  Capelinhos, un nuevo volcan, Taziev disfrutó de un nuevo e interesante objeto de estudio. Pasó dos meses reuniendo gran cantidad de observaciones. La catástrofe de Agadir y una nueva isla volcánica surgida en aguas de Islandia le proporcionaron un excelente material de observación.

Vulcanólogos y sismólogos estudiaron la formación de esta isla, que duró varios días. Gracias a las audaces investigaciones de Taziev y de sus colaboradores, los hombres de ciencia empiezan a estar informados de lo que ocurre bajo la corteza terrestre.

Los geólogos admiten comúnmente que ésta no es muy espesa. Se compone esencialmente de sílice y de aluminio. De esta composición deriva el nombre de sial que los hombres de ciencia dan a la parte consolidada y superficial de la tierra, a la que también llaman litosfera. La composición del magma es diferente. Sus elementos principales son sílice y magnesio, y por ello lo llaman sima.

El magma constituye una masa incandescente (pirosfera). Se supone que, debido a la alta presión que reina en el interior de la tierra, esta «pasta» es espesa y viscosa. Pero este magma se fluidifica cuando entra en contacto con la atmósfera en el cráter de los volcanes. Gracias a las ondas provo-cadas por los seísmos, podemos hacernos asimismo una idea de lo que  es el núcleo terrestre.

Por medio de mediciones especiales se ha podido llegar a determinar que la densidad media del globo terráqueo es de 5,5. Como la densidad de cualquiera de las rocas conocidas no excede de 3, debemos deducir de ello que la del núcleo de la tierra es muy elevada, y se calcula que oscila entre 9 y 12. En la composición de este núcleo central (barisfera) entran metales pesados, principalmente níquel y hierro, y ésta es la razón de que lo llamen nife. El radio de este núcleo es de 3.500 km y se halla a una distancia de 2.900 kilómetros de la superficie de la tierra.

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Montañas Submarinas Nombres, Ubicación y Dimensiones

Características de las Montañas Submarinas

No son únicamente los continentes los que están dotados de relieve, sino también el fondo de los océanos. Éste se divide, según la profundidad, en zócalos continentales, mesetas submarinas y fosas submarinas. El fondo del mar está cubierto de materiales de desintegración. Durante períodos muy largos movimientos de la corteza terrestre modifican igualmente su  relieve.

 Más de la mitad de la superficie total de la tierra, los siete décimos para ser exactos, está cubierta por el agua de sus océanos y mares. El volumen del agua representa trece veces el de las tierras que emergen de su superficie.

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Los mares, al igual que las tierras, están repartidos sobre el globo de modo desigual por lo que se refiere a la latitud. En el hemisferio norte hay aproximadamente una vez y media más de agua que de tierra. El mar predomina todavía más en el hemisferio sur, en el que la proporción es de seis a uno, poco más o menos, en favor del elemento líquido.

Este desequilibrio entre el agua y la tierra es todavía más pronunciado cuando tomamos en cuenta su volumen.

El nivel del mar, que determina el trazado de las costas, permite conocer el volumen de las tierras emergidas tanto como el del agua de los océanos. Hay unos cien millones de kilómetros cúbicos de tierra por unos mil trescientos millones de kilómetros cúbicos de agua.

El punto más elevado del globo, la cima del monte Everest, se sitúa a 8.882 m por encima del nivel del mar. Las regiones que superan los 4.000 m de altitud son más bien raras. Por contra, en determinados lugares el fondo del océano alcanza la profundidad de 10.000 m (por ejemplo, en la fosa de Mindanao, cerca de las Filipinas), y un tercio del fondo submarino se sitúa por debajo de los 4.000 metros.

Igual que sucede en tierra firme, el fondo del mar presenta diferencias de relieve. Este relieve se divide en tres zonas: en primer lugar, la de los zócalos continentales; luego las mesetas submarinas, a una profundidad que oscila entre 3.000 y 6.000 m, y finalmente, a mayor profundidad, las fosas submarinas.

El zócalo continental, al que llaman también plataforma continental, es la continuación de la tierra firme bajo el nivel del mar. Se trata de un reborde que alcanza una profundidad de unos doscientos metros. Más allá de la isobata de este reborde empieza el talud, que desciende en pendiente a menudo abrupta hacia el fondo del mar y del océano. En este talud hay excavados muchos y profundos valles llamados cañones, que son a veces la prolongación de grandes ríos; por ejemplo, del Congo en África.

También hay valles submarinos que no tienen relación alguna con los ríos de la superficie. Estos cañones submarinos, que pueden tener una profundidad de 3.000 m, dan una configuración caprichosa a la zona limítrofe del relieve submarino.

Aquí entramos en la segunda subdivisión del relieve submarino: la de las mesetas. Éstas ocupan alrededor de los ocho décimos de la superficie total de los fondos marinos. Se les llama mesetas porque están formados por una llanura casi plana, de débil inclinación y poco accidentada. Estas mesetas terminan en un talud que se hunde todavía más profundamente y que conduce a las fosas marinas, cuya profundidad se sitúa entre los 6.000 y los 10.000 metros.

El relieve de cada océano depende de la configuración general de la cuenca oceánica y del relieve costero. En el océano Atlántico una dorsal medianera de unos mil quinientos metros separa dos grandes cuencas, cada una de ellas de una profundidad de 4.000 a 6.000 metros. En esas cuencas encontramos llanos volcánicos al lado de abismos más profundos, como la fosa de Puerto Rico (8.526 m).

El fondo del océano Pacífico está constituido esencialmente por mesetas submarinas, principalmente en el norte y sureste. Estas plataformas se extienden al suroeste de Nueva Zelanda en dirección a Australia e Indonesia.

Alrededor de estas mesetas se hallan las fosas submarinas: la de las Aleutianas (7.300 m), la de las Kuriles (8.500 m), la del Japón (9.430 m), la de las Filipinas (10.793 m), la de las islas Tonga y la situada al oeste de Chile. En fin, en la parte oriental del océano índico encontramos mesetas submarinas que se hacen más profundas en dirección a Australia y especialmente de las islas de la Sonda.

Las desigualdades del fondo marino están indicadas en los mapas por líneas llamadas isobáticas. La batimetría, ciencia que se ocupa en determinar los accidentes del relieve submarino, utiliza la sonda y aparatos de ultrasonidos o sondas acústicas.

Desde el punto de vista científico se distinguen sucesivamente: la zona litoral o desplaye, que es la parte de la costa situada entre la marea alta y la marea baja; la zona nerítica, o plataforma continental, que alcanza una profundidad de 200 m; la zona batial, que llega hasta los 1.000 m, y la zona abisal, que desciende a profundidades inconcebibles.

Esta última zona está situada lejos de los continentes. También la llaman a veces zona pelágica. Los experimentos realizados durante estos últimos decenios modificaron por completo la idea que se tenía de la configuración del fondo de los océanos.

De un día para otro se encuentran nuevas pruebas de que el fondo del mar está tan animado como el relieve de los continentes. También hallamos en él cordilleras con valles y crestas; se producen hundimientos y se forman mesetas, etc.

Gran cantidad de las islas que hay desperdigadas por los mares son las cumbres más altas de grandes volcanes o macizos submarinos. En el fondo del mar existen diversos escalones verticales que pueden sobrepasar los 1.000 m y cuya existencia se explica en razón de que las fuerzas destructivas son allí mucho menos potentes.

El océano Pacífico es el mayor y más profundo de los océanos. Su profundidad media es de 4.300 m, y el fondo aparece más torturado en las aguas de los archipiélagos que se extienden entre Indonesia y las Kuriles.

El fondo de los mares está cubierto en todas partes por sedimentos y materias de disgregación. La naturaleza de los sedimentos varía según la profundidad. A profundidades mayores de 200 m están constituidos por materias orgánicas.

Los fragmentos que llegan a los bajos fondos son muy pequeños, y las materias que los forman son la sílice o caliza y los restos de los esqueletos, así como las escamas de los animales de la zona pelágica o las miríadas de animálculos que viven en la superficie del mar. Este barro pelágico desciende hasta los 4.000 metros.

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Como se formaron las Montañas? Plegamientos y Subducción

Explicación:Formación de las Montañas-Plegamientos y Subducción-Efectos de la Erosión

Nuestra tierra presenta lugares muy diferentes cuyo conjunto determina el relieve. Llanuras, mesetas y macizos montañosos forman parte de éste. Hay viejos macizos que han sido desgastados por la erosión durante un sinnúmero de siglos, y macizos jóvenes. El origen de los cambios en el relieve hay que atribuirlo a los movimientos de la corteza terrestre, que da lugar a pliegues y fallas.

Una orogenia, es decir, el proceso de formación de una cordillera, está directamente relacionada con la tectónica de placas. Los movimientos que se producen en la corteza como consecuencia de las colisiones entre placas, y que son formadores de montañas, se llaman movimientos orogénicos, En ellos se pueden originar plegamientos, fallas y abundantes terremotos, debido a que el desplazamiento preferente de las masas rocosas se produce de forma horizontal a causa de la fricción o del choque entre las placas.

SOBRE EL RELIEVE: Cuando se atraviesa un país de un extremo a otro se advierte con facilidad que la superficie de la tierra cambia constantemente: el terreno bajo de los llanos alterna con el accidentado de las regiones montañosas. Esta alternancia en los niveles constituye el relieve.

El relieve es uno de los elementos fundamentales de la geografía. Define la configuración de un país e influye en el clima, en la flora, en el régimen de sus ríos, en la distribución de la población e incluso en el modo de vivir de ésta.

Los accidentes del terreno pueden ser casi imperceptibles y alcanzar sólo unos metros, como sucede con las colinas de las regiones llanas, o bien elevarse varios miles de metros sobre el nivel del mar. Y lo mismo sucede con la profundidad de éste.

A menudo el fondo del mar es poco accidentado, pero en determinados lugares presenta abismos muy profundos que pueden alcanzar los 10.000 m. Así, las elevaciones, las diferencias de altitud y el declive constituyen el relieve.

Para determinar la altitud de cualquier lugar hay que medir la diferencia entre el nivel del mar, a partir de cero, y la situación de tal lugar. También podemos calcular la diferencia de altitud entre dos o más lugares, para lo cual basta establecer la diferencia aritmética entre las respectivas alturas.

Cuando la vertiente de un valle se eleva apreciablemente entre dos puntos decimos que la pendiente es empinada. Si, por el contrario, la subida es lenta decimos que es suave. El grado de inclinación de las pendientes va indicado en tantos por ciento en los mapas de carreteras. Si leemos, por ejemplo, en un punto de determinada ruta: 7 %, esto nos indica que tal carretera sube siete metros por cada ciento de recorrido.

Las principales formas que configuran el relieve son la llanura, la meseta y la montaña. La llanura es una región baja y unida en la que las diferencias de nivel resultan poco apreciables. Los ríos son anchos y lentos; apenas han excavado un lecho. Sin embargo, una región nunca es completamente llana; siempre tiene, aquí o allá, un pequeño desnivel, una colina.

Las mesetas son igualmente extensiones llanas o débilmente onduladas, aunque situadas a mayor altura que las llanuras; algunas incluso a miles de metros, como la meseta de Tíbet, a unos cuatro mil metros de altura. En las mesetas los ríos están siempre profundamente incrustados en el terreno, confiriendo a la región un aspecto pintoresco.

Las grandes cordilleras se forman por el choque de dos placas continentales. Pero, ¿cómo se produce la elevación de materiales? ¿Cambia la altitud de las montañas aunque cese el empuje de las placas?.

MONTAÑAS: Los geólogos dividen generalmente las montañas en dos grupos : las jóvenes y las viejas. Las montañas jóvenes son las más accidentadas y más elevadas; a menudo superan los 4.000 m. Basta mencionar los Andes, en América del Sur; las montañas Rocosas, en América del Norte; el Himalaya, en Asia, o los Alpes, en nuestro propio continente.

Estas montañas, altísimas y escarpadas, forman por lo general largas filas que se unen y constituyen cordilleras; reciben el calificativo de jóvenes porque no hace todavía mucho tiempo que están sometidas a la acción destructiva de la erosión. Tales montañas jóvenes están muy divididas, pues ciertas rocas se hallan ya profundamente señaladas por la erosión, mientras que otras, más duras, ofrecen mayor resistencia.

Las montañas llamadas viejas, por el contrario, hace ya de 200 a 400 millones de años que soportan la mordedura del sol, de la nieve, del agua y del viento y han quedado como si les hubiesen pasado un papel de lija: los picos agudos han sido transformados en cumbres redondeadas como cúpulas; por lo general sólo son el zócalo acampanado de una montaña antaño muy elevada. Por ello, estos viejos relieves reciben a veces la denominación de macizos.

Al llegar aquí es posible que te preguntes cómo ha podido formarse el relieve actual de la tierra. La respuesta es bastante complicada. Cuando examinamos el flanco de una montaña nos damos cuenta con facilidad de que está constituida por diferentes capas de piedras, a menudo deformadas y transformadas. Al pie de las pendientes  vemos  montones  de cascotes o rocas acumulados allí en el transcurso de los siglos. Asimismo nos damos cuenta con claridad de que en ello han intervenido fuerzas contrarias, constructivas y destructivas.

Las fuerzas constructivas se hallan en el seno de la corteza terrestre y son las que transforman la superficie de la tierra y provocan la constitución del relieve.

Las fuerzas destructivas, por el contrario, son exteriores y modelan y esculpen el relieve y acumulan los escombros.De todas formas, la acción de estas fuerzas es muy lenta; tanto, que apenas es apreciable. Lo que nosotros notamos es el resultado de un trabajo constante que ha durado millones de años.

Los movimientos que se han producido en la corteza terrestre han determinado, en el transcurso de los años, la estructura del suelo. Es decir, la disposición de las capas geológicas. No se sabe con exactitud cómo se producen tales movimientos, aunque son ellos los que han originado los pliegues y fallas, las erupciones volcánicas, los movimientos sísmicos y los terremotos.

En geología  considera que la mayor parte de las montañas se formaron por movimientos de la corteza terrestre.

El término ‘orogénesis’ significa origen o formación de las montañas (etimológicamente proviene de las palabras griegas oro, ‘montaña’, y génesis, ‘origen’), y hace alusión realmente a la formación de las cordilleras debido a las fuerzas internas o endógenas, es decir, tectónicas, tanto tangenciales como horizontales, bien sean de plegamiento, de fractura, etc.

1-POR SUBDUCCIÓN: Esta teoría fue estudiada por Tuzzo Wilson en 1964 y propuso un modelo que explicaba la apertura y cierra de una cuenca oceánica, en proceso cíclico.

En las cuencas oceánicas donde la sedimentación traía aparejada la acumulación de grandes cantidades de escombros, se han producido plegamientos. Esto tiene la siguiente explicación: todos los escombros producidos por la erosión terminan por ir a parar al fondo del mar. Allí se acumulan también otros materiales, principalmente esqueletos y escamas de los animales marinos. De este modo se forman en el fondo de los océanos varias capas.

Estas capas, de varios miles de metros de espesor, han sumergido el fondo del mar más profundamente en el magma líquido situado bajo la corteza terrestre. A consecuencia de esta inmersión de los fondos marinos las masas continentales se han acercado unas a otras provocando tremendas presiones laterales, y los escombros, los sedimentos, han sido comprimidos y plegados y luego inyectados en macizos montañosos. (Fenómeno de Subducción)

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Un ciclo orogénico completo se origina con el cierre de una cuenca oceánica por la aproximación entre masas
continentales. La compresión provoca el plegamiento de los sedimentos acumulados  en el fondo oceánico
y los incorpora a la cordillera. Cuando cesa la subducción, se produce una sutura y la cordillera queda expuesta
a la erosión. Los agentes geológicos acaban por suavizar el relieve.

La historia geológica de la tierra es una sucesión de períodos sedimentarios y períodos de plegamientos.

Ver: Una Animación Explicada

2-POR PLEGAMIENTOS: La transformación de la corteza terrestre se prosigue sin prisa pero sin pausa. Por su origen distinguimos los varios períodos de plegamientos, algunos en la era precámbrica y otros en la primaria, las fuerzas destructivas ejercieron su acción sobre ellos durante un período de doscientos a cuatrocientos millones de años.

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Una falla es la fractura de la corteza terrestre en dos o más bloques que origina el desplazamiento horizontal o vertical de éstos. Las fallas se originan debido a las presiones que ejercen los materiales incandescentes del interior de la Tierra. El plano de falla es la superficie casi llana a largo de la cual se produce la fractura y el desplazamiento de los bloques rocosos.

Un proceso común producido por la compresión horizontal es la deformación de la corteza en pliegues de diversa profundidad, o su fractura al originarse fallas. Las fallas están producidas también por movimientos verticales, suponen desplazamiento y dan lugar a enormes bloques levantados, llamados horsts, que aparecen como montañas, y bloques hundidos, que se presentan como graben (fosa tectónica) o valle. Una de las fallas más conocidas del planeta es la falla de San Andrés.

Estos plegamientos se han transformado en macizos como los de los Vosgos (Francia) , las Ardenas (Francia) , el macizo central francés, los Apalaches en América del Norte, las montañas del sur de Australia y otros.

Ahora podemos ir más lejos y preguntarnos cómo eran las cosas al principio, cuando la corteza terrestre acababa de formarse con el magma incandescente progresivamente enfriado. Aquí abordamos ya el terreno de la suposición pura y simple. De lo único que estamos seguros es de que la corteza terrestre flota sobre una masa de magma incandescente. En este dato se basa precisamente la teoría de Wegener referente a la deriva de los continentes.

Al principio, todos los continentes se hallaban soldados en un solo bloque. Más tarde este bloque se fracturó en diversos lugares, dando vida independiente a cuatro masas continentales en el hemisferio norte y a un vasto zócalo continental en el hemisferio sur. Estas masas derivaron y entre ellas surgieron los océanos, o sea, los geosinclinales colmados de sedimentos que más tarde provocaron los plegamientos.

Pero las fracturas desempeñan también su papel en la constitución del relieve. A causa de ellas algunas masas rocosas se han visto elevadas formando prominencias como las de los Vosgos y la de la Selva Negra, en tanto que otras partes se hundieron formando cárcavas como la del valle del Rin, entre estos mismos Vosgos y la Selva Negra.

Una falla es una solución de continuidad de las capas geológicas. Según que las rocas se desplacen en altitud o profundidad, se forman elevaciones o depresiones del terreno.

Ver: Una Animación Explicada

Las montañas formadas por la actividad volcánica son reconocibles porque suelen estar aisladas y presentar periódicamente un aspecto amenazador. Los más espectaculares y probablemente más característicos son los picos cónicos, o conos volcánicos, formados por lava y materiales volcánicos, como el monte Rainier y el monte Saint Helens en Estados Unidos; el monte Erebus en la Antártida; el Vesubio en Italia, el Licancábur en Sudamérica y el monte Fuji en Japón.

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Monte Saint Helens en Estados Unidos

LA EROSIÓN: Apenas la montaña se acaba de formar queda sometida a la acción de fuerzas destructivas. La erosión puede transformar un macizo entero en una penillanura, que será elevada a su vez y transformada en meseta o en montaña antigua. También pueden formarse las mesetas por acumulación de los materiales de disgregación. De esta manera se forman los llanos volcánicos.

Los sedimentos se depositan en el fondo del mar en capas horizontales. Bajo el peso de estas capas el fondo del océano se desploma en el magma incandescente. Es preciso no olvidar que la temperatura aumenta en relación a la profundidad. En general, 1° por cada 30 m. Debido a la elevada temperatura que reina en el fondo del mar las rocas depositadas se han vuelto plásticas y han sufrido transformaciones radicales. Se produce lo que llamamos un fenómeno de metamorfismo.

El fondo del mar es, evidentemente, la prolongación del continente terrestre. Debido al hundimiento del fondo marino las masas continentales se acercaron y las capas geológicas situadas entre esas masas fueron comprimidas y sometidas a fuertes presiones laterales que han terminado por provocar su plegamiento. Cada pliegue se compone de dos flancos y un eje. El eje es la línea según la cual las capas geológicas se han plegado.

Cuando los flancos del pliegue convergen hacia el eje, el pliegue adopta una forma convexa y entonces se habla de un anticlinal. Si, por el contrario, los flancos se alejan del eje, el pliegue es cóncavo y se le llama sinclinal. Según que el plano de separación de los dos flancos sea recto, inclinado o extendido, se habla de pliegues rectos, inclinados o tendidos. En determinados casos las presiones han sido tan fuertes que los flancos se han dislocado y han formado incluso fallas y zonas de ruptura.

En realidad, todos estos fenómenos se producen de manera harto más complicada de lo que nosotros hemos expuesto. De un examen realizado en la de los Alpes se deduce lo complejas que pueden llegar a ser semejantes formaciones. Las presiones que provocaron la formación del sistema alpino fueron más fuertes en el sur que en el norte. Como consecuencia de ello, los pliegues se inclinaron en la dirección norte y hubo gigantescos desplazamientos en el curso de los cuales los plega-mientos se superpusieron. De esta manera se constituyó la maravillosa cordillera alpina.

Cuanto más se aleja uno de la zona de presión tanto más regulares parecen los pliegues. En el Jura, por ejemplo, son muy regulares y adoptan la forma clásica. Allí, las cúspides de los pliegues forman «montes» separados unos de otros por «valles». El «monte» coincide con los plegamientos anticlinales, y el «valle», con las depresiones, es decir, con los sinclinales.

Normalmente, los ríos fluyen por un valle. Los afluentes que puedan surgir en los flancos de los anticlinales pueden, a la larga, abrirse paso a través de una montaña gracias a la erosión regresiva. De esta manera se forma una estrecha garganta, un corte transversal de la corteza terrestre.

En ocasiones se forman incluso valles encima de un pliegue o monte: es un valle anticlinal o vallejo.  Semejante  fenómeno  es conocido en geología con el nombre de inversión de relieve.

Al igual que los Alpes, el Himalaya, las montañas Rocosas y los Andes tienen una estructura más complicada que el Jura. En ellos encontramos todas las formaciones posibles, todos los pliegues, todas las clases de rocas y todas las capas, entremezcladas y superpuestas. Estas gigantescas cordilleras se componen principalmente de macizos cristalinos o metamórficos completamente englobados en pliegues sedimentarios. Estos zócalos cristalinos son precisamente los que han provocado la inclinación y el acarreo de los pliegues, de tal forma que las capas sucesivas se hallan superpuestas.

Apenas se acaba de formar un macizo montañoso, se encuentra ya sometido a la acción destructiva de toda clase de fuerzas. El conjunto adquiere a causa de ello una configuración festoneada. El material rocoso es de composición muy diversa. Algunas rocas ofrecen gran resistencia a la erosión y otras una resistencia casi nula. De este modo podemos explicarnos la formación de picos y cumbres puntiagudas que se elevan hacia el cielo. En estos casos, evidentemente, se trata de montañas jóvenes.

La erosión prosigue incansablemente, y lenta e inexorablemente acaba por desintegrar todo el macizo. A causa de los gigantescos valles que excavan los ríos y los glaciares, las cordilleras se ven divididas muy pronto en macizos independientes. Así, por ejemplo, en los Alpes podemos distinguir el macizo del Mont-Blanc, el del Pelvoux y muchos otros. Los valles que han dado lugar a la creación de estos macizos pertenecen a dos grupos: los valles transversales que se elevan hacia los pasos y unen entre ellos los valles longitudinales.

Las fuerzas erosivas no se limitan a desgastar la montaña, sino que acumulan los materiales de destrucción en la parte inferior.

De este modo se produce una nivelación. Ejemplo típico de este proceso es la meseta suiza o subalpina, constituida por materiales de disgregación procedentes de los Alpes y del Jura.

Cuando la erosión ejerce su acción destructiva sin interrupción, lo que queda finalmente de un imponente sistema montañoso es una penillanura, palabra que significa «país casi llano», pues aún subsisten, acá y acullá, puntos que ofrecieron mayor resistencia y que emergen del resto: son las colinas. La penillanura se eleva lentamente desde el mar hacia el interior del país. Los ríos que riegan semejantes regiones han alcanzado su perfil de equilibrio y dejan de ahondar en su lecho.

Sin embargo, bajo la corteza terrestre subsisten presiones y tensiones que continúan ejerciendo su acción. De modo que la mayor parte de las penillanuras han sido elevadas de nuevo. Así se formaron las mesetas y las montañas antiguas. Las Ardenas francesas y el macizo escandinavo, por ejemplo, tienen penillanuras elevadas.

Las mesetas y los macizos pueden ser de diferente tipo: «mesas», altiplanicies sedimentarias, mesetas de erosión, penillanuras levantadas y elevaciones del terreno. Un ejemplo típico de «mesa» es la del Colorado, que muestra en los flancos de los valles diversas capas rocosas horizontales. La cuenca parisiense es una altiplanicie sedimentaria ; es un zócalo antiguo que ha ido quedando cubierto por capas sedimentarias. Al elevarse el zócalo la cuenca se transformó en meseta.

Pero una meseta puede formarse de  otras maneras.  Principalmente por la acumulación de materiales de disgregación al pie de la montaña. A veces los materiales son de origen volcánico. Las mesetas que se originan en esta forma reciben la denominación de llanuras volcánicas.

De esta exposición sumaria se desprende que el relieve es una cosa complicada que se transforma y renueva constantemente bajo la acción de fuerzas aplicadas a la corteza terrestre.

Como el de los continentes, el relieve del fondo marino está sujeto a transformaciones, aunque éstas se producen en el transcurso de períodos extraordinariamente largos. Sin embargo, estos cambios no se deben precisamente a la erosión, sino a movimientos del terreno provocados por las fuerzas internas de la corteza terrestre.

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Ecuador Geografía Clima Cultivos Montañas e Historia

Geografía de Ecuador
Clima, Cultivos, Montañas e Historia

El Ecuador llámase así por su especial situación geográfica: la línea ecuatorial atraviesa la capital, que es Quito, situada a unos tres mil metros de altitud. Por otra parte, la cordillera de los Andes la cruza en sentido longitudinal. Estas circunstancias geográficas, que establecen grandes diferencias entre la zona costera, la sierra y la región oriental, han constituido una remora para el desarrollo económico del país. Sin embargo, actualmente se está llevando a cabo un plan muy amplio de explotación racional de los recursos del suelo y una intensa industrialización.

En una especie de circo de montañas, a 2.819 m. de altitud, se halla una hermosa ciudad andina de tejados rojos. El viajero no la ve hasta que prácticamente se encuentra en ella, pues el Pichincha, la Colina del Panecillo y una larga serie de cerros la protegen celosamente, como si quisiera sorprender de pronto con toda su radiante belleza al que llega a ella.

La ciudad está atravesada por la línea invisible del ecuador, línea que puede verse dibujada en el suelo de una de sus calles, señalando la exacta trayectoria de su recorrido.

Esta ciudad se llama Quito y es la capital de la República del Ecuador, uno de los más pequeños Estados de Hispanoamérica, y desde luego el más pequeño de América del Sur. Su extensión, según la Dirección Técnica de Agricultura, es de 300.180 km², en los que se hallan incluidos los 7.430 de las islas Galápagos, de las cuales hablaremos en el capítulo siguiente. No obstante, parece que la verdadera cifra es algo menor.

El origen de Quito es muy antiguo. Los primeros pobladores de que se tiene noticia eran los indios caras, pero no fueron ellos sus fundadores, pues se instalaron en la ciudad por derecho de conquista. Más tarde, a raíz de la batalla de Atuntaqui, Huayna Capac (¿14507-1525) se apoderó de ella y la integró en el imperio inca.

Este gran rey, bajo cuyo mandato alcanzó el imperio el máximo esplendor, quedó prendado no sólo de la ciudad, sino de la hija del rey vencido, que era el jefe de la Confederación de Quito. Se casó con la joven e hizo de la ciudad el centro del imperio. Allí vivió y allí viviría también su hijo Atahualpa.

Con el matrimonio del rey y la princesa quedó constituido el Tahuantinsuyo, es decir, el imperio incaico, formado por Ecuador y Perú. Cuando murió Huayna Capac, el imperio se dividió entre los hijos del rey difunto. Atahualpa heredó el Chinchasuyo, es decir, el Ecuador, y Huáscar el Perú. Pero como quiera que cada uno de ellos deseaba el predominio, se enzarzaron en una lucha fratricida que parecía liquidada (Atahualpa había vencido y hecho prisionero a Huáscar) a la arribada de Pizarro.

Cuando llegaron los españoles, Rumiñahui, un gran general indio, al ver que la ciudad, a pesar de la heroica resistencia que tanto él como sus soldados oponían a los conquistadores, estaba perdida, la incendió. Pero la ciudad no podía desaparecer y el 6 de diciembre de 1535 Sebastián de Belalcázar fundó sobre sus ruinas San Francisco de Quito.

Creció la ciudad y cincuenta y un años después de su conquista se fundó la Universidad por disposición del papa Sixto VI y del rey de España Felipe II. Hoy la ciudad vieja, con sus estrechas calles hacia las montañas, conserva todavía el sabor de los pasados tiempos.

Sin embargo, a pesar de su condición de capital, Quito no es la ciudad más importante del Ecuador. Guayaquil, situada en el golfo de su nombre en el Pacífico, con sus 652.000 habitantes supera en 250.000 a la capital del Estado. La supremacía sobre Quito la debe a la circunstancia de ser el único puerto importante del país.

Ésta es, además, la causa de su constante y rápido crecimiento, pues se halla unido a Europa y toda América por las más poderosas líneas de navegación del mundo. Por si fuera poco, Guayaquil domina la región más rica del país, formada por la cuenca del Guayas, cuya red fluvial le ha convertido en el principal centro agrícola, ganadero y forestal de la República del Ecuador.

En realidad el Ecuador es un país de montaña totalmente protegido por los Andes. Apenas existe a orillas del Pacífico una estrecha llanura costera, que se extiende a lo largo de unos mil kilómetros, menos habitada por cierto que la sierra andina.

Los Andes invaden prácticamente casi todo el territorio. Divididos en dos cadenas paralelas —la Cordillera Oriental o Real y y la Occidental— cruzan el Ecuador en sentido longitudinal y parecen haber reunido en él una buena parte de sus picos más altos: Chimborazo (6.287 m), Cotopaxi (5.896), Cayambe (5.790), Aníisana (5.705), Sangay (5.323), Altar (5.320), Illinaza (5.305), Tungu-ranua (5.087), y numerosas otras cumbres que sobrepasan los cuatro mil metros, como el Cotocachi, Pichincha, Carihuairazo, Matanga, Quilindaña, Cerro Hermoso, etcétera.

Quizá por tal razón debiéramos haber incluido este país entre los de carácter específicamente montañoso, que estudiaremos en el próximo volumen. Sin embargo, las características especiales de su situación geográfica, el hecho de que su capital se halle situada justamente en el ecuador, nos permite hacer una excepción e incluirlo en este volumen dedicado al ecuador y los trópicos.

mapa geografia de ecuador

La cordillera de los Andes, al atravesar el país en sentido longitudinal, determina tres zonas naturales muy diferenciadas y, por tanto, de climas distintos. La franja constituida por la costa viene a ser una zona de transición entre las características climáticas de Colombia y el Perú en sus provincias limítrofes, es decir, entre un régimen de lluvias constantes y otro propio de las zonas desérticas.

Por otra parte, en esta región hay que tener en cuenta la influencia de la corriente fría de Humboldt. Puede decirse que la costa del Ecuador carece de primavera y otoño, y por tanto, se pasa sin transición del verano al invierno. El mes de junio divide el año en dos estaciones: verano hasta avanzado el mes de noviembre, e invierno los meses siguientes.

El clima de la zona andina de-rende, como es natural, de la altitud: tropical (de 500 a 1.500 m); subtropical (de 1.500 a 2.550 m); templado (hasta 3.500) y frío, que al superar los 4.600 m alcanza el límite de las nieves perpetuas.

La zona oriental es de clima ecuatorial, cálido y húmedo. Todas estas diferencias climáticas implican un régimen muy diverso de temperaturas y precipitaciones.

El Ecuador fue el centro de búsqueda del fabuloso El Dorado, obsesión de Belalcázar, Pizarro y Orellana. Pero El Dorado no se encontró jamás. Sin embargo, esta empresa no fue totalmente un fracaso. El día 12 de febrero de 1542 Francisco Orellana descubrió el Amazonas. Su hazaña de recorrer el río hasta su desembocadura fue realmente una aventura fabulosa.

Las grandes diferencias geográficas de las distintas regiones han hecho del Ecuador un país económicamente poco desarrollado.

La base fundamental de la economía ecuatoriana es la agricultura, en la que trabaja más de cincuenta por ciento de la población activa. Ecuador es país productor del mejor cacao del mundo (cacao de Arriba), que se cultiva sobre todo en la cuenca del Guayas. Produce además excelente café, plátanos, arroz, cebada, maíz, trigo, algodón, tabaco y patatas.

En la zona cálida costera se cultivan, además, plantas oleaginosas. Uno de los cultivos más característicos del Ecuador es el del piretro. Se trata de un insecticida natural que se cultiva en la sierra entre los 3.000 y los 4.000 m y uno de los más importantes artículos de exportación, puesto que la totalidad de la producción se envía a Estados Unidos.

Una de las industrias más originales e interesantes del país es la fabricación artesana de sombreros de jipijapa, cuya materia prima procede de la palma toquilla.

Vientos Monzones Causas de su Origen e Importancia Para India

Vientos Monzones – Características
Importancia Para La India

La  zona de los monzones se encuentra entre los dos trópicos. Los monzones son vientos periódicos que, durante la estación fría, soplan de las regiones continentales de altas presiones al mar; en verano van del mar al interior del país, adonde llevan benéficas lluvias. Estos monzones ejercen gran influencia sobre los cultivos y, por lo tanto, sobre la vida de los hombres. A pesar de que el arroz, alimento básico de estas regiones, posee alto valor nutritivo, la subalimentación sigue constituyendo un inquietante problema.

Durante la época de vacaciones a orillas del mar se puede observar que, hacia el mediodía, los veleros y las cometas son impelidos por un viento que sopla del mar en dirección a la costa. En efecto, la tierra recalentada constituye una zona de baja presión y se levanta brisa de mar.

Por la tarde, cuando el sol se ha puesto, la tierra se enfría mucho más de prisa que el mar y se convierte en zona de alta presión. La brisa de tierra sopla en dirección al mar y las barcas de pesca la aprovechan para salir.

Esta alternancia de vientos se produce, a mayor escala, entre Asia y los dos océanos que la bañan: el Indico y el Pacífico.

Los monzones son vientos estacionales que traen consigo lluvias torrenciales en verano y tiempo soleado y seco en invierno. Estos vientos soplan en respuesta a las diferencias de temperatura entre el aire de la tierra y el aire del mar.

En Indonesia, Filipinas, China y Japón, pero sobre todo en la India y en Vietnam, reina un clima particular, totalmente influido por la alternancia de vientos de estación llamados monzones (del árabe mausim, que significa «estación»).

Viento monzon en Tailandia

Tailandia goza de un clima tropical húmedo afectado por la acción de los vientos monzones, que varían de dirección según la estación del año. De abril a octubre, los vientos son en su mayoría de componente sureste y están cargados de humedad. Los continuos aguaceros que se producen, provocan grandes inundaciones.

Durante el invierno las tierras del interior de Asia son glaciales y constituyen una región de altas presiones, mientras que el océano es centro de bajas presiones: el viento sopla del continente al mar. Este viento (monzón de invierno) es seco, frío o tibio según la latitud.

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Monzón de Invierno

En verano el fenómeno se produce a la inversa. Los vientos soplan del mar (zonas de altas presiones) al continente recalentado (más caliente y, por lo tanto, área de bajas presiones). Los vientos de verano provocan fuertes lluvias que pueden registrar hasta 12 m. al año.

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Monzón de Verano

El viento monzón sopla desde el suroeste, en general entre abril y octubre, y en la dirección opuesta, la noreste, desde octubre a abril. Así, típicamente se distingue un “monzón de verano” debido a que en la región del sur de Asia se forma un centro de bajas presiones que atrae los aires procedentes del Índico y del Pacífico suroeste. Estos aires, húmedos y cálidos, se dirigen hacia el norte y noroeste generando fuertes lluvias en la región sureste de Asia.

En los países monzónicos cae más agua en cuatro meses que en un año en zona ecuatorial, donde, sin embargo, llueve durante los doce meses.

El clima de estos países se caracteriza, pues, por la alternancia de una estación anormalmente fría y lluvias de verano anormalmente abundantes. Los monzones soplan hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur.

El paso del monzón de invierno al de verano va siempre acompañado de profundas perturbaciones, especialmente de ciclones o tifones, de manera que, cerca de las costas, el océano Pacífico nada tiene de pacífico. Muy al contrario, ciertas regiones son asoladas de modo regular por graves cataclismos.

A pesar de que el régimen de los monzones es característico del clima del sur y sudeste del continente asiático, en Australia y en las costas de Guinea también encontramos corrientes parecidas. En verano, el monzón llega a penetrar profundamente en América del Norte por el golfo de México.

Los monzones, que son responsables en gran parte de la sequía y humedad de las regiones intertropicales, ejercen profunda influencia sobre las plantas, los animales y los hombres.

Si en la India, por ejemplo, no sopla el monzón, la consecuencia inevitable es el hambre. Tras el largo período de sequía invernal, todas las plantas y cultivos esperan la humedad. Si las lluvias se retrasan, las cosechas se agostan. Las precipitaciones prematuras también pueden ser catastróficas, sobre todo si los chaparrones son demasiado fuertes y echan a perder los trabajos preparatorios para los cultivos.

Como vemos, los monzones ejercen gran influencia sobre la vida de los hombres.

En la zona de los monzones de Asia las variaciones de temperatura son muy débiles. En efecto, en la región ecuatorial siempre hace calor. En este territorio, durante la estación calurosa la temperatura casi es constante. Oscila entre 26 y 29,5°. En invierno, por el   contrario,   las   diferencias   de temperatura entre las regiones del norte y del sur son más sensibles y se sitúan entre —5 y +25°.

Los monzones de Indonesia difieren totalmente de los de China meridional. A estas diferencias se debe, precisamente, la diversidad del mundo asiático. La alternancia de una estación húmeda y otra seca determina, sobre todo, las modificaciones del suelo: éste pierde sus constituyentes orgánicos y también ciertas sales minerales, lo que influye en la vegetación. Además, las lluvias monzónicas provocan enormes inundaciones de dramáticas consecuencias. Las aguas invaden inmensas extensiones que a veces quedan cubiertas por gruesas capas de limo nuevo, como ocurre, especialmente, en los deltas donde se cultiva el arroz.

Si comparamos dos mapas de la región de los monzones, uno relativo a la densidad de la población y el otro a las precipitaciones (es decir, las lluvias), veremos que coinciden. Las regiones que no reciben las lluvias monzónicas están prácticamente deshabitadas. También es interesante observar que la zona de los monzones es una región esencialmente agrícola. En ella las poblaciones viven en comunidades bien organizadas.

El arroz, probablemente originario de Bengala, es el principal cultivo de los países de los monzones y el alimento básico de la mayoría de sus habitantes. A pesar de que el arroz tiene alto valor nutritivo, estas regiones deben hacer frente a la subalimentación.

El hombre necesita un promedio de 2.750 calorías diarias: en la India, Birmania, Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya, China, Indonesia y Corea el promedio es muy inferior a esta cantidad: no llega a 2.200 calorías.

En estas regiones, el consumo de proteínas de origen animal también se sitúa por debajo de lo normal.

Con frecuencia se cree que las poblaciones subalimentadas se encuentran, sobre todo, en África. Esto no es exacto: en África, el promedio diario oscila, en efecto, entre 2.200 y 2.750 calorías.

Actualmente, la zona de los monzones constituye el principal motivo de preocupación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dependiente de las Naciones Unidas.

Esta inquietud es tanto más viva cuanto que la población de la zona de los trópicos registra un aumento anual de dos y medio por ciento, mientras que el promedio mundial de la producción alimenticia sólo aumenta dos por ciento.

Esto se podría solucionar mejorando los sistemas de cultivo (en Asia los métodos de cultivo del arroz son arcaicos, en África el rendimiento por hectárea no llega a la tonelada, mientras que en Australia rebasa las seis toneladas), ampliando las superficies cultivadas (según los especialistas, se podrían recuperar ocho millones y medio de kilómetros cuadrados) y buscando nuevos recursos alimenticios: plancton, algas, prótidos obtenidos del petróleo, etc.

Flora de la Zona Tropical Plantas Que Habitan en los Trópicos

Flora de la Zona Tropical

A pesar de que generalmente el suelo de las regiones tropicales es de mala calidad, da vida a numerosas plantas útiles. Los blancos han empezado a explotar la selva por sus maderas preciosas y han establecido plantaciones que abastecen de productos tropicales al mercado mundial: caucho, aceite de palma, algodón, café, té, cacao, azúcar de caña, especias, etc. Pero esta dependencia de los mercados mundiales hace que el mundo tropical sea económicamente muy vulnerable

En los trópicos muchos pueblos viven todavía en condiciones muy primitivas. El sofocante clima frena la actividad humana y es difícil crear en su medio una sociedad moderna evolucionada. Además, la exuberancia de la vegetación dificulta la construcción de buenas vías de comunicación, que son uno de los fundamentos del progreso de una sociedad.

Por el contrario, la selva y la sabana proporcionan medios de subsistencia, sin obligar al hombre a realizar grandes esfuerzos. La naturaleza también le ofrece vestido y habitat. En las regiones más próximas a los trópicos todavía existen estas ventajas, pero de modo más atenuado. Por este motivo el hombre se ha visto obligado a preocuparse más por su subsistencia: se ha dedicado a la agricultura. Así sucede, sobre todo, en el sudeste de Asia.

La zona tropical no es en absoluto acogedora para el hombre. El suelo es de mala calidad: en un clima tórrido la roca se descompone con mayor rapidez que en un clima templado. Con frecuencia se efectúa un proceso de profunda colada que rechaza a las profundidades los óxidos de hierro y aluminio.

Los óxidos de hierro pierden el agua que contienen y forman duras costras de color ladrillo: la laterita, que cubre inmensas extensiones en África, la India y Brasil. Sin embargo, la zona tropical posee gran diversidad de plantas útiles. La rápida descomposición de ias plantas muertas permite que se forme suficiente humus para proporcionar a los vegetales los elementos indispensables. En general, esta zona no es apta para la agricultura.

Afortunadamente, en los trópicos abundan las tierras aluviales, a lo largo de los ríos, en las costas y en los deltas. Son suelos jóvenes, en plena formación y de muy buena calidad.

Las relativamente precarias condiciones de vida de las regiones tropicales explican la débil densidad de la población. Los habitantes de la selva virgen llevan una existencia primitiva, basada en la caza, la pesca o la recolección de frutos. En la sabana se practica la agricultura, pero la población todavía aparece diseminada.

Al cabo de dos o tres años, cuando el suelo está agotado, los indígenas emigran. Los principales cultivos de sabana son el maíz en América central y del Sur, el arroz en Asia, y diversas clases de raíces, entre ellas la mandioca, en África. En los suelos aluviales fértiles se cultiva, con preferencia, el arroz.

El arroz constituye el primer cultivo cerealista del mundo: para más de la mitad de la población del globo representa el elemento esencial de la alimentación. En la mayor parte de regiones se practica el «cultivo acuático»: los arrozales permanecen anegados durante todo el tiempo que duran las operaciones de preparación del suelo, nivelación, plantío y trasplante. No se desagua hasta el momento de la cosecha.

Los blancos han modificado profundamente el aspecto económico de las regiones tropicales. En primer lugar explotaron la selva, en la que abundan las maderas preciosas como la limba, la teca (muebles y construcción naval), la caoba (muebles), el ébano y el okumé (muebles y suelos).

La selva proporciona importantes productos, por ejemplo, las nueces de palmito de las que se obtiene aceite. El fruto de la palmera oleífera está protegido por una gruesa cascara carnosa que contiene gran cantidad de aceite de palma.

De otros árboles se extraen jugos. El más conocido es la hevea. En su corteza se practican ligeras incisiones a lo largo de las cuales fluye un jugo lechoso y gomoso que se utiliza en la fabricación del caucho. El copal, resina que ha sido encontrada en la selva virgen, se emplea en barnices y material aislante.

Para obtener cosechas más abundantes, los blancos establecieron en estas regiones unas plantaciones muy modernas y emplearon la mano de obra allí existente. De este modo, en el África tropical numerosos negros trabajan en las plantaciones de palmeras de aceite.

En las regiones tropicales los blancos han dado impulso a cultivos especiales, entre otros los del algodón, café y cacao. En China, el cultivo del algodón está asociado al del arroz. En el interior de Bombay, en la India, los ingleses introdujeron el cultivo del algodón a gran escala del mismo modo que lograron aclimatarlo en Egipto y Sudán. Más tarde, los franceses, belgas y portugueses siguieron su ejemplo en sus colonias.

Actualmente, la América tropical proporciona al mundo grandes   cantidades   de   café,   planta originaria de Arabia (Moka) y Etiopía. El cacao también procede de la América tropical. El fruto del cacao, que contiene algunas docenas de semillas, crece pegado al tronco de un arbusto que se da en las tierras húmedas ecuatoriales. África (Ghana, Nigeria) proporciona mucho cacao.

Y llegamos al té, otro cultivo tropical: 90 % de la producción mundial de té procede del Asia de los monzones. El té es muy exigente: necesita tierra buena, mucho calor y abundantes lluvias. Dado que el agua estancada le resulta perjudicial, las plantaciones se encuentran en las pendientes. La recolección requiere mano de obra muy numerosa.
China y Japón eran los productores tradicionales de, pero a fines del siglo XIX perdieron su monopolio e incluso han sido aventajados por Ceilán, la India y Java.

La caña de azúcar, originaria de la India, fue importada en el siglo XVIII por América central, y sobre todo por Cuba, Puerto Rico y las Antillas. Actualmente, Brasil y México también cuentan con grandes plantaciones de caña de azúcar.

Desde muy antiguo también se cultiva en España la caña de azúcar, pero sólo en aquellas tierras cuyo clima ofrece cierta semejanza con el de los países que acabamos de citar. Tal sucede con las islas Canarias y las provincias andaluzas, especialmente Málaga, Almería y Granada.

Los países tropicales nos proporcionan tantas plantas útiles que es imposible citarlas todas. Mencionaremos las fibras textiles (yute, sisal, capoc), las semillas oleaginosas (cacahuetes, copra), numerosas especias (pimienta, vainilla, nuez moscada, canela) y frutas, de las cuales los plátanos y las pinas se exportan a todo el mundo.

El mundo tropical sufre cada vez más las alzas y bajas de precios de los mercados mundiales, y por este motivo se halla muy expuesto a las crisis económicas.

Plantas Que Habitan en los Trópicos

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Fauna de la Sabana Animales Que Habitan la Zona Intertropical

La Fauna de la Sabana

Conforme nos vamos acercando a los trópicos, el clima se vuelve más seco y el paisaje se transforma en sabana y después en estepa. La sabana es el reino de los herbívoros: gacelas, jirafas, antílopes. En la estepa abundan los camellos y las cabras y también acoge a gran cantidad de roedores.

Recordemos que la estación seca se prolonga a medida que se acercan los trópicos: entonces aparecen las regiones de sabanas y estepas. En la sabana encontraremos otra clase de animales, por lo general herbívoros: antílopes, jirafas, rinocerontes, cebras, búfalos y, desde luego, elefantes.

También tienen allí su morada los animales carniceros: leones, leopardos, chacales, hienas (sólo en África), pumas (únicamente en América) y tigres, que se encuentran, sobre todo, en Asia.

Entre las numerosas aves rapaces, la más temible es el buitre. También se encuentran reptiles: serpientes, cocodrilos en África y caimanes en América.

Más cerca aún de los trópicos, allí donde las estaciones de lluvia sólo duran dos o tres meses, la sabana se convierte progresivamente en estepa. La hierba es corta, dura, y a veces incluso espinosa. Crece en tupidas masas. Aquí y allá aparecen algunos arbustos, especialmente los de la goma y las acacias.

La mayor parte de las plantas de la estepa son carnosas y pueden almacenar una reserva de agua que les permite resistir en la estación seca.

Como la estepa es árida y estéril, está menos habitada que la sabana. En ella viven, principalmente, los herbívoros que han logrado adaptarse a la sequía, su principal enemigo. Es el dominio del camello y la cabra y, en la estepa australiana, del casuario.

Si bien se encuentran roedores, los carnívoros, en cambio, son raros. Estos animales han de poder desplazarse rápidamente, pues los lugares donde hay agua están muy distantes unos de otros.

Entre los insectos que más abundan figuran los termes, que, además, también aparecen en la sabana.

Citamos a continuación algunas especies características en vías de desaparición.

En primer lugar, el rinoceronte. Puede medir más de cuatro metros de largo, y su cabeza prácticamente representa un tercio de su longitud total. Por lo general, estos grandes animales viven por parejas, cerca de las charcas y cenagales de la sabana, pues para poder digerir las hierbas secas de las que se alimentan durante la estación seca necesitan mucha agua. Por otra parte, el fango protege su piel contra los parásitos. Algunos de los pájaros que viven en sus cercanías se alimentan de estos parásitos y los libran de ellos.

El rinoceronte debe su nombre al gran cuerno que tiene en la parte delantera de la cabeza, entre los ojos, y que no sólo utiliza para abrirse camino a través de la espesa vegetación, sino también como arma.

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Existen dos clases de rinocerontes: el blanco y el negro. El primero se encuentra exclusivamente al nordeste del Uelé (Congo), sobre todo en el Parque nacional del Garamba, o también en la reserva de Umfolosi, en África del Sur. Su hermano negro, de menor tamaño, pero más peligroso, vive en la sabana arbórea y en las selvas: su habitat se halla, por lo tanto, más disperso.

La sabana acoge a varias especies de rumiantes y bóvidos. Los más numerosos son los antílopes. A este grupo pertenece el ñu, del que subsisten muy raros ejemplares. Su cabeza recuerda la del toro y tiene una larga cola cubierta de pelos de color blanco amarillento.

El impala, que presenta muchas similitudes con la gacela, es otro animal con cuernos. Los impalas viven en la sabana y la selva en grupos de veinte o treinta dirigidos por un macho. Pueden llegar a medir dos metros de largo, incluida la cola, pero en Katanga existe una especie de menor tamaño.

Entre los bóvidos citaremos el springbok, antílope de El Cabo (Sudáfrica) y el gran antílope kudú.

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La sabana arbórea es la residencia preferida de las jirafas. La hierba constituye su principal alimento, pero también sienten predilección por las hojas de los árboles. En los mismos lugares encontramos las cebras, équidos de pelo listado blanco y negro y de crin recta que viven en grandes manadas. Son difíciles de domar y más aún de adiestrar como los caballos.

Tanto en la sabana como en la estepa viven millones de pájaros. Debido a su propiedad de engullir todo lo que es comestible, el marabú, que se encuentra extendido por toda África, recibe, a veces, el sobrenombre de «basurero».
Los avestruces también tienen costumbres características. Por lo general se mezclan a una manada de antílopes o cebras. Comen hierba, granos, hojas y frutos; sin embargo, no vacilan en dar consistencia a su alimento normal con insectos, serpientes pequeñas o pájaros.

Por último mencionaremos los animales carniceros: el león, la hiena y el leopardo cazador. El leopardo, muy ágil y astuto, puede ser adiestrado para la caza de antílopes.

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La Zona Tórrida o Intertropical Características Climas Ubicación

La Zona Tórrida o Intertropical
Características,Climas,Ubicación Geográfica

La zona tórrida o región intertropical  está comprendida entre los dos trópicos. En ella se distinguen tres climas principales, a los que corresponden paisajes típicos: clima ecuatorial, caracterizado por la selva de lluvia o selva virgen; clima tropical de dos estaciones, con la selva-parque y la sabana; clima subtropical seco, con la estepa. Podría también definirse como la franja latitudinal de nuestro planeta en la cual los rayos solares inciden verticalmente por lo menos una vez en el año (una vez en los trópicos y dos veces en el resto).

Las regiones de la tierra que pertenecen a la zona tórrida, que se halla situada entre los dos trópicos. Se da el nombre de trópicos a dos pequeños círculos de la esfera terrestre, paralelos al ecuador y entre los cuales se efectúa el movimiento aparente del Sol alrededor de la Tierra.

El trópico del hemisferio norte es el de Cáncer. El 21 de junio, día del solsticio de verano (en el hemisferio norte), el sol envía sus rayos verticalmente sobre este trópico (se dice que el sol pasa por el cénit).

El trópico del hemisferio sur es el de Capricornio. El sol pasa por su cénit el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno, en el hemisferio norte.

Los trópicos están situados a 23° 30′ de latitud a uno y otro lados del ecuador.

He aquí algunas ciudades que se encuentran aproximadamente en el trópico de Cáncer: Asuán (Egipto), La Meca (Arabia), Calcuta (India), Cantón (China), México D. F. (México) y la Habana (Cuba). Pretoria (Transvaal), Alice Springs (Australia) y Sao Paulo y Rio de Janeiro (Brasil) están situadas cerca del trópico de Capricornio.

De modo general puede decirse que la zona situada entre los trópicos (zona intertropical o tórrida) se caracteriza por la exuberancia de la naturaleza y por estaciones más o menos diferenciadas.

Existen tres tipos principales de climas cálidos:

1) Clima ecuatorial (a ambos lados del ecuador hasta 10° de latitud norte y sur), con fuertes lluvias durante todos los meses del año.

Estas lluvias torrenciales alcanzan dos máximas por año, en los equinoccios, cuando el sol está en el cénit, y dan origen a gigantescos ríos, como el Amazonas, cuyo caudal medio equivale a doscientas veces el del Sena. Su desembocadura mide 270 km, o sea, aproximadamente, la distancia entre París y Bruselas. En cuanto a su cuenca, es alrededor de veinte veces la superficie de la provincia de Buenos Aires.

La temperatura y la humedad son altas y constantes a lo largo del año. La temperatura media del mes más frío supera los 18 ºC, y la temperatura media anual se sitúa por encima de los 25 ºC. Las precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e incluso, en algunas áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es muy similar.

En las regiones ecuatoriales la humedad permanente, unida al calor, favorece el desarrollo de inmensas selvas compuestas por gigantescos árboles de inimaginable variedad: plátanos, palmeras, sifonias, caobas, etc. El bosque bajo de bejucos y heléchos arborescentes es prácticamente impenetrable: el hombre tiene que abrirse camino a través de él a golpe de hacha. Es la selva virgen o selva de lluvia, que cubre inmensos territorios en Guinea, Congo, Amazonia e Indonesia (o Insulindia)

La selva ecuatorial constituye un obstáculo para la población: el hombre se ve como abrumado por la violencia de la naturaleza. Los cultivos y las vías de comunicación están permanentemente aménazados por una vegetación natural que lo invade todo. La atmósfera pesada y húmeda y las lluvias casi diarias no favorecen la actividad humana.

La selva virgen sólo cuenta con algunas poblaciones aisladas, cuyos habitantes se dedican principalmente a recoger hierbas, frutos comestibles y raíces. Amazonia, por ejemplo, tiene menos de un habitante por kilómetro cuadrado.

2) Climas tropicales de dos estaciones, que son los de las regiones situadas entre los grados 5° y 20° de latitud norte y sur. El invierno es la estación seca y el verano la húmeda, con fuertes lluvias parecidas a las de la zona ecuatorial.
A medida que nos alejamos del ecuador aumenta la duración de la estación seca y disminuye la de la lluviosa. En estas regiones la selva es menos densa: los árboles no son tan gigantescos. Es la selvaparque, típica de Australia septentrional y del sudeste de Brasil, India y Vietnam.

Donde la estación seca predomina sobre la húmeda, la selva cede gradualmente el sitio a la sabana, inmensa extensión de hierba que durante la estación de las lluvias a veces llega a medir cuatro o cinco metros de altura. Pero la sequía de la estación invernal no permite que estas plantas se desarrollen: se marchitan y mueren. Son los llanos de las Guayanas, los campos de Brasil y la maleza congoleña (en ocre oscuro en el mapa).
Las poblaciones de las sabanas viven del cultivo y la ganadería.

3) Los climas subtropicales secos, que dan origen a la estepa: el suelo está cubierto de masas de hierbas cortas y secas, espaciadas unas de otras: Australia, África del Sur, noroeste de la India, pampa argentina. Cada uno de los tres medios, selva virgen, sabana y estepa posee fauna y flora netamente características.

Excepto la zona de los monzones, que goza de clima particular, puede decirse que la zona tórrida es inhóspita para el hombre. En ellos gran cantidad de gente que vive en esa región, lleva una existencia nómada o practica una primitiva forma de agricultura.

Los nómadas vagan en grupos reducidos, cazan, pescan y recogen frutos silvestres hasta que la región en la que se han establecido temporalmente deja de proporcionarles la subsistencia necesaria; entonces se ven forzados a buscar un nuevo habitat. Sus emigraciones no causan problema alguno, pues estos nómadas son poco exigentes en cuanto a comodidades.

EL MEDIO NATURAL: SABANA, SELVA VIRGEN Y ESTEPA

La transición entre las distintas zonas climáticas se realiza de modo progresivo; cada zona posee un paisaje característico: selva de lluvia en zona ecuatorial, sabana en zona tropical de dos estaciones, y estepa en zona subtropical seca. En cada uno de estos tipos de vegetación vive una fauna distinta. El conjunto suelo-flora-fauna constituye  el  medio natural

Dos veces al año, el 21 de marzo y el 21 de setiembre, el día y la noche son de igual duración en toda la superficie de la tierra. Son los equinoccios.

Esos días los rayos del sol caen verticalmente sobre el ecuador: se dice que el sol está en el cénit del ecuador.

Como decíamos antes el sol pasa por el cénit del trópico de Cáncer el 21 de junio y por el del trópico de Capricornio el 21 de diciembre. Son los días de los solsticios.

Cuando el sol pasa por el cénit de un lugar, sus rayos caen, pues, verticalmente sobre la tierra. De este modo provoca una intensa evaporación. Este paso del sol siempre coincide con una estación de lluvias abundantes: en efecto, el aire saturado de vapor de agua por la evaporación se eleva hacia las capas superiores más frías, se condensa y cae en forma de lluvia.

Estas lluvias reciben el nombre de cenitales, porque se producen en el momento en que el sol pasa por el cénit. Si se observa el diagrama de la izquierda se verá que el sol pasa dos veces al año por el cénit del ecuador, y en períodos que distan lo mismo uno del otro.

En teoría deberían producirse lluvias cenitales en marzo y setiembre. En la práctica, debido a la sobreabundante evaporación y al hecho de que el sol se aleja relativamente poco del cénit, el aire está constantemente saturado de vapor de agua. Todos los días del año las nubes se acumulan y después, por la tarde, se desencadenan violentas tormentas.

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Observe los distintos ambientes a medida que nos alejamos del Ecuador, desde el bosque virgen en el ecuador hasta la estepa en el Trópico de Cáncer. Lo mismo ocurre en el hemisferio sur.

El clima ecuatorial es un clima de lluvias constantes. Si nos alejamos del ecuador, entre los 5 y 20 grados de latitud encontraremos un clima tropical con dos estaciones: seca en invierno y húmeda, análoga al clima del ecuador, durante los meses de verano. El diagrama nos muestra claramente que cuanto más nos alejamos del ecuador más corta es la estación húmeda.

Entre el ecuador y los trópicos, las distintas especies vegetales cobran vida según su capacidad para soportar la abundancia o la escasez de agua. Hemos visto que la selva virgen, la sabana y la estepa corresponden a los tres tipos de climas intertropicales. Pero la transición no es brusca: existen numerosos paisajes intermedios. La ilustración de la derecha nos muestra un aspecto típico de la selva de lluvia o selva virgen: en ella reina una húmeda atmósfera de estufa y la vegetación es lujuriante.

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Sabana

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Estepa

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Selva Virgen

Debido a la estabilidad del clima, las plantas no gozan de período de reposo. Sus hojas caen una vez al año, pero no todas, motivo por el cual la selva siempre verdea. Los árboles llegan a medir 70 m. de altura y están unidos entre sí por bejucos que van de un tronco a otro.

Los árboles grandes detienen los rayos del sol y el bosque bajo aparece sumido en la penumbra. Allí la vegetación está menos desarrollada : se compone, sobre todo, de hierbas, musgo y tupidas alfombras de heléchos.

Si nos alejamos de la zona ecuatorial, disminuye la humedad y los árboles son de tamaño más reducido. Las plantas pierden la hoja durante la estación seca, período de descanso de los vegetales. En estas regiones, la selva de tipo ecuatorial sólo subsiste a lo largo de los cursos de agua: se trata de la selva en que abunda la caza.

Siempre alejándonos del ecuador, encontramos la sabana arbórea,  la sabana parque, la de matorrales y la herbosa. Con frecuencia, en la sabana se practica el cultivo itinerante en chamiceras: durante la estación seca se cortan los árboles a un metro del suelo, se queman las hierbas secas y los arbustos y después se procede a las plantaciones (arroz, mijo). En cuanto el suelo está agotado, cosa que sucede al cabo de cuatro o cinco años, y a veces menos, se abandona el campo que rápidamente recobra su estado salvaje, y se rotura más lejos.

En la región subtropical, la sequía ya no permite que crezcan árboles. En su lugar aparece la estepa, recorrida por gacelas, chacales y antílopes. Sus habitantes son pastores nómadas.

Observemos que cada zona climática se caracteriza por cierta clase de vegetación (flora) y por animales (fauna) que en este clima encuentran favorables condiciones de vida.

Esta asociación suelo-flora-fauna recibe el nombre de medio natural.

La selva virgen: Si la vegetación de la selva virgen es lujuriante y arrolladura, el mundo animal no aparece representado en ella de modo tan abundante. Las ramas, los bejucos y la maleza hacen que la selva sea tan densa que sólo los grandes animales pesados (elefantes, hipopótamos) pueden abrirse camino a través de ella. Los cursos de agua no sólo son los únicos caminos naturales sino también los lugares de reunión de numerosos animales: peces, en primer lugar, pero también, en el légamo de las orillas, cocodrilos y gaviales (cocodrilos de hocico largo).

Sabana, pradera tropical poblada de arbustos y árboles dispersos de varios tamaños. La aparición de la sabana podría deberse a las características del suelo, a fuegos periódicos provocados por rayos o por la acción humana, y a la influencia del clima. Las sabanas que aparecen por razones climáticas, como las del oeste y suroeste de África, se desarrollan en regiones con estaciones húmeda y seca bien marcadas y una precipitación media anual entre 100 y 400 mm.

Estepa (ecosistema), paraje llano y muy extenso que carece casi por completo de vegetación arbórea. El término estepa, en sentido estricto, tiene su origen en la palabra rusa stepj (traducido como desierto, en el sentido de no cultivado ni arbolado) con la que se nombran las praderas de gramíneas de la zona templada de Rusia y de la Europa del Este.

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Ciudades Imperiales de Europa Origen e Historia

Antiguas Ciudades Imperiales de Europa

A fines de la Edad Media nació el Sacro Imperio Germánico, en cuyo seno las ciudades imperiales representaron un importante papel. No sólo fueron ciudades residenciales, sino también activos centros comerciales y artísticos. La mayor parte de las ciudades imperiales se encontraban en Renania, excepto Augsburgo y Nuremberg, situadas en  Baviera.

Entre los numerosos pequeños principados y pequeñas ciudades que a fines de la Edad Media constituían el Sacro Romano Imperio de la nación germánica, las ciudades imperiales gozaban de un estatuto particular.

En efecto, gracias al favor de uno u otro emperador, estas ciudades poseían libertades y privilegios excepcionales. Así sucedió, especialmente, en varias ciudades de Renania, como Maguncia, Worms, Espira, Aquisgrán, Francfort y Estrasburgo, o de Baviera, como Augsburgo o Nuremberg.

Torre de Ausburgo Ciudad Imperial

Torre Fortificada de Nuremberg

Maguncia la dorada, reina del Rin Medio, fue fundada a principios de nuestra era por el general romano Druso. Entonces se llamaba Maguntiacum y en su origen fue una fortaleza romana. Allí se estableció una factoría comercial rodeada de murallas, que fue destruida durante las grandes emigraciones.

San Bonifacio elevó la antigua diócesis de Maguncia a la categoría de archidiócesis, y en el siglo X, los arzobispos de Maguncia se convirtieron en verdaderos príncipes temporales y se apropiaron el título de archicanciller o canciller de Estado.

Catedral de Worms Ciudad Imperial en Europa

Catedral de Worms

En 978, Wiligis, arzobispo y primer archicanciller del Sacro Romano Imperio, inició la construcción de su majestuosa catedral. En 1244, la ciudad privó a su obispo de la autonomía comunal, y desde este momento figuró al frente de la federación de las ciudades del Rin.

Sin embargo, los arzobispos fortalecieron sus poderes: en el siglo XIV se convirtieron en príncipes-electores. Su territorio también se extendió fuera de la ciudad, tanto en la orilla izquierda del Rin como en la derecha. Pero cuando fue depuesto el obispo Diether de Isenburg empezaron los desórdenes.

En 1462, Maguncia perdió la autonomía, y desde el punto de vista económico fue aventajada por Francfurt.

Lógicamente, la miseria provocada por las guerras de religión no mejoró la situación en absoluto. Mucho después, en el siglo XVIII, bajo la influencia del despotismo de los arzobispos, la cultura francesa influyó notablemente en la ciudad.

Francfurt Romer

Francfurt:Romer

Espira (Speyer en alemán) también fue una de las ciudades predilectas de los emperadores sálicos. Era una antigua cívitas romana con un palts (palacio) real, en el que con frecuencia residieron los emperadores alemanes. La ciudad gozaba de gran independencia con respecto al obispo, y en el siglo XIV se convirtió en ciudad imperial. A partir del siglo XII se reunieron en ella diversas dietas del Sacro Imperio, y de 1527 a 1689 Espira fue sede de la Cámara Imperial.

En 1156, el emperador Federico I Barbarroja dictó unas patentes por las que concedía la autonomía a Worms. Desde alrededor de 800 hasta alrededor de 1600, se convocaron más de cien dietas o asambleas en esta ciudad. También se firmó allí el Concordato de Worms (1122), que puso fin a la Querella de las Investiduras.

Ausburgo: Fuggerhaus

Ausburgo: Fuggerhaus

La ciudad sufrió grandes daños durante la guerra de los Treinta Años, y en 1689, los franceses la redujeron a cenizas. Como Espira y Maguncia, Worms cuenta con una catedral imperial.

Aquisgrán (Aix-la-Chapelle en francés; Aachen en alemán) fue al principio un establecimiento romano: Aquisgranum. Seguidamente, esta ciudad fue residencia de los merovingios, pero no cobró importancia hasta que Carlomagno construyó en ella un palacio en el año 778. Aquisgrán fue su residencia preferida y la capital del imperio carolingio. Allí fue coronado su hijo Luis el Piadoso y después casi todos los emperadores (treinta y tres hasta Fernando I). En 1531, debido a la proximidad de la frontera francesa, Aquisgrán tuvo que ceder este honor a Francfort.

De castellum (fortaleza) romano, Francfort se convirtió en el año 822 en residencia imperial de Luis el Piadoso. Con la dinastía de los Hohenstaufen, la ciudad alcanzó gran desarrollo: en 1220 se le concedió la autonomía, y a partir de 1257, salvo algunas excepciones, los emperadores de Alemania fueron elegidos en ella. En 1356, la Bula de Oro regularizó esta costumbre. A partir de Fer^ nando I, también se celebró en esta ciudad la coronación.

Las «Messen» o ferias anuales, que gozaban de privilegios imperiales, constituyeron la base de la prosperidad de la ciudad, sobre todo durante los siglos XVI y XVII. A fines del xvni, Rothschild fundó en Francfort un poderoso establecimiento bancario que hizo de esta ciudad el centro de las altas finanzas europeas.

Fundada por los romanos con el nombre de Argentoratum, Estrasburgo fue totalmente devastada durante las invasiones. A partir del siglo VII, Estrasburgo se convirtió en el centro de un importante obispado que gozó del favor de los emperadores alemanes y que fue elevado a la categoría de ciudad imperial.

Durante siglos el pueblo y los obispos se disputaron el poder, y en 1262 se confirmaron los privilegios comunales. Después, en el siglo XVI, entraron en pugna dos obispos, y el emperador dividió la diócesis. A partir del siglo XVII, Estrasburgo fue varias veces escenario de la lucha entre Francia y el imperio alemán.

Todas estas ciudades imperiales se encontraban en Renania. Pero en Baviera también estaban Nu-remberg y Augsburgo. Las dos ciudades hallábanse situadas en la vía comercial que unía las ciudades imperiales del norte de Alemania y los puertos del norte de Italia: Genova y Venecia.

Ciudad muy antigua, Augsburgo logró un desarrollo regular, y a fines del siglo xm aparece ya citada entre las ciudades imperiales. Durante los siglos XV y XVI, Augsburgo fue centro de comerciantes y grandes negociantes, entre los cuales gozaron de fama mundial las familias de los Fugger y los Welser.

Augsburgo fue también ciudad artística: allí vivió Hans Holbein antes de trasladarse a Inglaterra. La ciudad también se convirtió en centro de atracción política, pues en ella se convocaron diversas dietas, sobre todo durante la época de la Reforma. A partir del siglo XVII la ciudad perdió importancia, y en 1806 fue anexionada a Baviera.

No se conoce con certeza el origen de Nuremberg, pero su nombre figura ya en una carta fechada en 1050. En 1219, el emperador Federico II le concedió el derecho de «Reichsunmittelbarkeit», es decir, que dependía exclusivamente del jefe del Estado.

Los Hohenzollern, que a partir de 1191 entraron en posesión del burgraviato, cuando se convirtieron en margraves de Brandeburgo, en 1427, vendieron su título a la ciudad. Del siglo XVIII al XIX, Nuremberg llevó a cabo una política inteligente, que hizo que la ciudad extendiera continuamente su territorio.

Gracias a la eficacia de su comercio, Nuremberg alcanzó alto grado de prosperidad que en el siglo xv y a principios del xvi estimuló las artes y las ciencias. Después decayó esta prosperidad; y la ciudad compartió las desventuras del imperio alemán durante las sucesivas guerras.

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