Golpe Militar de 1976

Conflicto con Chile Por El Canal de Beagle Limites de Argentina

RESUMEN CONFLICTO LIMITROFE CON CHILE: TRATADO DE PAZ Y AMISTAD

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA ARGENTINA

Ver a Raúl Alfosín el 10 de Diciembre de 1983 saludando desde el balcón de la Casa Rosada a un multitud de miles y miles de personas de todas las clases sociales, junto a diversas marchas por la defensa de los derechos humanos, tan humillados por un gobierno autoritario que durante siete años había secuestrado, torturado y asesinado a cuanto “supuesto ” opositor apareciera en su camino fue una verdadera fiesta nacional, donde se renovaban las ilusiones y esperanzas de millones de argentinos que aspiraban un país mas justo y organizado. La  sociedad entera  salió a las calles, feliz y orgullosa de haber podido participado democráticamente para elegir un nuevo presidente, con un Congreso y un Sistema Judicial. En su discurso de ese día, el presidente identificó el fin de la dictadura “con la línea divisoria que separa una etapa de decadencia y disgregación de un porvenir de progreso y bienestar”.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En las elecciones del 30 de octubre de 1983, la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez se impuso con cerca del 52% de los sufragios a la fórmula Italo Luder-Deolindo Bittel, que alcanzó alrededor del 40%. El comienzo del gobierno de Alfonsín estuvo signado por un fuerte optimismo. Los problemas del país no habían sido valorados por el conjunto de las fuerzas populares con la debida precisión.

La gravedad de la situación económica, sobre todo, no había sido adecuadamente considerada.Las prioridades del gobierno democrático incluían la eliminación del autoritarismo, el restablecimiento del valor de la justicia y los derechos individuales, la reinserción del país en el ámbito internacional, la democratización de la actividad sindical y la modernización cultural y educativa.

Los militares y los sindicalistas -protagonistas del “pacto militar-sindical” denunciado por Alfonsín en su campaña electoral- eran los antagonistas de estos objetivos propuestos por el gobierno. El intento de Alfonsín de democratizar los sindicatos fue derrotado por la oposición peronista, mayoritaria en el Senado, que rechazó la ley de normalización sindical propuesta por el Ejecutivo. Esta ley incluía el voto secreto y obligatorio, la representación de las minorías, la limitación de las reelecciones y la fiscalización de las elecciones por parte del Estado.

La consolidación de la democracia requería -de acuerdo con la concepción del gobierno- la sanción a los principales responsables de la violencia política en la Argentina, la solución del conflicto limítrofe con Chile y la subordinación efectiva de las Fuerzas Armadas al poder civil.

Otra dificultad para resolver fue la presión militar. El coronel carapintada Aldo Rico volvió a sublevarse y resultó nuevamente encarcelado. En 1988, el coronel Seineldín gestó un nuevo levantamiento reclamando amnistía e indulto a los militares condenados. Estos amotinados fueron reprimidos y terminaron en prisión. Igual destino tuvo en 1989 un grupo de civiles que intentó tomar el cuartel de la Tablada en la provincia de Buenos Aires.

En el plano cultural y educativo, la recuperación de la democracia implicó el fin de la censura y la discriminación, y el restablecimiento de la libertad de expresión. Las universidades recuperaron su autonomía y muchos científicos e intelectuales -algunos exiliados, otros marginados en su propio país- retornaron a las aulas.

Respecto de las relaciones internacionales, el gobierno tuvo que resolver un conflicto con el vecino país Chile sobre el canal de Beagle. A fines de 1985, se realizó un referéndum popular no obligatorio acerca de las negociaciones con Chile. En 1978, en pleno gobierno militar, los dos países se hallaban a punto de entrar en guerra, la que se evitó por intervención del Papa Juan Pablo II.

conflicto beagle papa juan pablo II Alfonsin

La mediación papal -que había contribuido decisivamente a evitar la guerra- produjo un dictamen que no fue aceptado por los militares. Consciente de la necesidad de eliminar las hipótesis de conflicto con países vecinos y de las resistencias que la aceptación del laudo papal encontraba en medios nacionalis tas y militares, el gobierno propuso la realización de una consulta popular no vinculante.

El gobierno radical propuso aceptar el laudo papal, pero organizó un referéndum para votar a favor o en contra; al final el sí tuvo un apoyo abrumador del pueblo.

También durante este gobierno se intentó revertir la imagen del gobierno argentino en las Naciones Unidas en relación con el conflicto de las islas Malvinas. En este aspecto, trabajó en forma favorable el canciller Dante Caputo.

En noviembre de 1984, Alfonsín convocó a un plebiscito para aceptar o rechazar el laudo arbitral del Vaticano por el Canal de Beagle, que mayormente favorecía al país vecinc aunque el “Sí” logró más del 60% de respaldo, el peronismo legislativo votó casi en bloque en contra e intentó agitar el avispero militar con  la idea de que el gobierno estaba resignando soberanía.

La posición de aceptar el laudo papal y terminar con cualquier posibilidad de conflicto con Chile, que era la que sostenía el gobierno, obtuvo una amplia mayoría. Sin embargo, esta contundente demostración no tuvo un correlato semejante en el Congreso, donde solamente consiguió una exigua mayoría en el Senado, ya que buena parte de los senadores peronistas se opuso.

Durante el gobierno militar, el conflicto limítrofe entre Argentina y  Chile acerca de la soberanía sobre tres islas en el Canal de Beagle estaba pendiente de resolución y sometido al Laudo Arbitral de 1977 que ambas partes habían acordado obedecer.

SINTESIS:

  • En 1977 se dictó una sentencia que entregó las tres islas a Chile, pero la junta declaró la sentencia “insanablemente nula”, colocando a ambos países al borde de la guerra.
  • El 22 de diciembre de 1978 Videla dio partida a la Operación Soberanía, destinada a ocupar las islas militarmente. Solo la intervención papal en el último minuto hizo desistir a la junta militar de comenzar la guerra.
  • El Papa Juan Pablo II inició una mediación, pero su propuesta fue rechazada por Videla, Viola, Galtieri v Bignone. Las tensiones continuaron hasta el retorno de la democracia a Argentina, tras la Guerra de las Malvinas.
  • El conflicto no se resolvería hasta la firma del Tratado de Paz v Amistad de 1984, que resolvería la soberanía chilena sobre las islas.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo

PAZ Y AMISTAD ENYTRE PUEBLOS HERMANOS: El 29 de noviembre, en la milenaria ciudad de Roma, los ministros de Relaciones Exteriores de la Argentina y Chile sellaron con sus firmas un histórico Tratado de Paz y Amistad que puso punto final al conflicto  limítrofe respecto de la soberanía sobre el canal del Beagle así como sobre tres islas situadas en el ámbito de ese canal marítimo.

El tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma, también, los derechos de ambos países sobre la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.

Chile obtuvo el reconocimiento por parte de la Argentina de la soberanía sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, quedando como argentinas las situadas al lado norte del canal, a cambio de la renuncia chilena de la mayor parte de los derechos marítimos que tales islas otorgan, según el derecho internacional. Además, ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y la Argentina renunció a sus aspiraciones en el estrecho de Magallanes.

Conviene recordar -para calibrar la importancia histórica de este Tratado Paz y Amistad- que la Argentina y Chile estuvieron al borde de la guerra por esta cuestión, en diciembre de 1978. Tanto la genocida dictadura militar chilena como la genocida dictadura militar argentina veían, en la guerra, la posibilidad de congelar los conflictos internos que sufrían, dada la desastrosa situación económica que atravesaban ambas naciones producto de la aplicación, en ambos países, del modelo liberal de apertura indiscriminada de la economía que diezmó, a ambos lados de la cordillera, las estructuras industriales locales, condenando así a miles de trabajadores al desempleo y la miseria.

La diferencia de postura entre ambas dictaduras estribaba solamente en que el gobierno chileno prefería mantenerse a la defensiva dada la supuesta inferioridad de condiciones. Posición defensiva que, en el seno de los organismos internacionales , le permitía acusar a la Argentina de país agresor.

Mientras tanto, en diciembre de 1978, el general argentino Julio Benjamín Menéndez manifestó -en voz baja- que para Navidad estaría lavándose los pies en el océano Pacífico, mientras el general Augusto Pinochet le manifestó a su círculo de generales más íntimos que albergaba la esperanza de que una exitosa contraofensiva chilena le permitiera derrotar a la Argentina y cumplir así su sueño de ocupar la Patagonia para que Chile pudiese convertirse en un país bioceánico. La situación no podía ser más grave.

En ambos lados de la cordillera, los pueblos, bombardeados por una agresiva propaganda belicista, parecían haber olvidado que habían luchado juntos en la guerra de la independencia, que en 1952 el presidente Perón se había confundido en un abrazo fraternal con el presidente Ibáñez, declarando en la ocasión, delante de una multitud que ovacionaba a ambos mandatarios en Santiago de Chile, que en la Patria Grande las fronteras sólo eran líneas imaginarias que existían en la mente de los políticos y militares retrógrados.

Una vez desconocida la validez del laudo arbitral, encargado por ambos países a la reina de Inglaterra, el gobierno militar argentino movilizó todo su supuesto poderío bélico para cambiar lo establecido. Para ello planificó, con el nombre de Operación Soberanía, un “plan de acción militar” contra Chile con el fin de ocupar las islas Picton, Lenox y Nueva, las tres situadas en carnal de Beagle y que el laudo le había otorgado a Chile.

Las Fuerzas Armadas argentinas desembarcarían en las islas y, en caso de que las tropas de élite chilenas que las protegían opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile buscando el frente que ofreciese menos resistencia para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de veinte días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas. Felizmente para ambos pueblos hermanos, una fuerte tormenta demoró el inicio de las operaciones militares argentinas, lo que dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia de que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión, la junta militar argentina aceptó la mediación papal y dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.

El Papa nombró al cardenal Antonio Samoré, de 73 años, como responsable de sus buenos oficios, fruto de los cuales la Argentina y Chile firmaron este Tratado de Paz y Amistad que pone fin al litigio austral pero, sobre todo, se reconocieron nuevamente, como en los tiempos de San Martín y O’Higgins, como pueblos hermanos. (Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo)


Fuentes Consulatadas:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz Santillana
Ciencias Sociales 9°EGB Editorial Stella
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novaro

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976 Plata

EL PLAN ECONÓMICO QUE APLICO LA DICTADURA MILITAR TUVO UN IDEÓLOGO: JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ: SUS CONSECUENCIAS AUN HOY SE SIGUEN PAGANDO.
El plan económico anunciado el 2 de abril de 1976 fue creado por José Alfredo Martínez de Hoz Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación. El salario real ha llegado a sen niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976. Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.

Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares. El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.

En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento. La respuesta que Martínez de Hoz encuentra para parar la inflación fue la famosa “tablita“. Un sistema de devaluaciones preanunciadas para se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar. La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”.

El Plan Económico anunciado en abril del 76 tenía como prioridad favorecer el crecimiento industrial y agropecuario sin las trabas que representaban los reclamos sindicales. Debía contener la inflación, estimular la venida de capitales extranjeros, atacar el déficit fiscal y terminar con un aparato burocrático estatal sobredimensionado. Para este fin se colocó a todos los empleados público? en disponibilidad y se expulsó sin más a los de antecedentes sospechosos.

LA PLATA DULCE: La etapa de la circulación de dinero que producía más dinero fue denominada “la época de la plata dulce” y, junto con endeudamiento externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos económicos. Estos contraían una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertían en Argentina, donde había una muy alta: con la ganancia obtenida localmente abonaban la deuda externa y obtenían una gran diferencia a su favor.

Los grandes grupos obtenían créditos pero no los invertían en la producción sino en la especulación. A su vez, la clase media se dedicó a invertir sus “pequeños” ahorros en las financieras, con tasas de interés altísimas, y a aprovechar el dólar barato para viajar al exterior y adquirir allí variedad de productos. Esa creciente influencia del capital financiero significó la instalación de numerosos bancos en el país, así como un importante proceso de concentración de, estos. Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufrió crisis que repercutieron directamente en el proyecto económico diseñado por la dictadura.

El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior, las importaciones subieron un 30%, acompañadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto basado en el mercado externo, era determinante. En ese contexto se produjo el “crack bancario” de 1980, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”. La quiebra del Banco de Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Siguió el cierre de otras 37 entidades financieras, que a su vez repercutió en sectores industriales. El frente de la burguesía que hasta ese momento había apoyado acríticamente al proyecto —sobre todo en su aspecto represivo— reclamó una política de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y financiero. A partir de allí, el plan pasó a retiro.

Fuente: Historia La Argentina Contemporánea Editorial A-Z

Una de las medidas iniciales adoptadas por el gobierno militar en 1976 fue la apertura de la economía, es decir, la apertura del mercado interno a la competencia exterior. En primer lugar, se redujeron los, aranceles de  importación; esta medida sé ejecutó en un marco de atraso cambiarlo, cuyo efecto fue el abaratamiento de las mercaderías extranjeras, el cual generó el ingreso a la Argentina de una avalancha de productos importados.

En segundo lugar, el gobierno militar implemento una reforma financiera que liberalizó el sistema bancario (autorizando el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras) y el flujo de capitales. Esta medida se dio en un contexto mundial de gran abundancia de capitales líquidos en manos de los principales bancos estadounidenses y europeos. Una parte sustancial de esos capitales comenzó a ser prestada a los países periféricos, entre los que tuvieron un papel de gran importancia los dé-América latina, y, en particular, la Argentina. Comenzaba, de este modo, una etapa de alto endeudamiento externo para la Argentina.

En realidad esta primera etapa del plan económico constituía una puesta a punto de lo que vendría meses más tarde. El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” libera el mercado de dinero y le da garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo. Con esta norma, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre “bicicleta financiera”.

En octubre del ‘77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, la que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local. Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1050 del Banco Central, que determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%. Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol. Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.

Mensaje de Rodolfo Walsh Integrante de Montoneros

La perversión del sistema financiero se tomó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y a capacidad de consumo se redujo vertiginosamente. Al final, la distorsión la la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1880 el Banco Central ordenó la Intercambio Regional (BIR).

A fines de ese año, cerca de 23 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales. El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar. Con la economía en contracción, la gestión de Martínez de Hoz finalizó en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla por el teniente general Roberto Eduardo Viola en la presidencia de la Nación.

El 29 de marzo de 1981 asume un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut quien pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”. Tan sólo un mes después el flamante ministro dispone una nueva devaluación que provocó que el peso perdiera un 35 por ciento de su valor con, respecto al dólar. Para colmo los créditos hipotecarios se indexaron un 11 por ciento, la desocupación llegaba al 5 por ciento y el PBI caía un 6 por ciento. En la segunda mitad de 1981 la recesión comenzó a hacerse más intensa. La gestión de Sigaut sostuvo que las líneas básicas de acción continuarían siendo las mismas.

Sigaut duró 9 meses los mismos que Roberto Viola que fue reemplazado por Leopoldo Fortunato Galtieri. A fines de año el Ministro de Economía fue reemplazado por uno de los hombres cercanos a Martínez de Hoz y ex-Ministro de Economía durante el gobierno de Frondizi: Roberto Aleman. Esta recomposición significaba el triunfo de una finta política.

Los objetivos globales de Alemann eran bajar la tasa de inflación, desregular y privatizar, en ese orden. Sus primeras medidas incluyeron la reunificación del mercado cambiario, el restablecimiento de una tasa de cambio flotante, nuevos impuestos sobre las exportaciones una reducción de la dispersión de derechos de importación y el congelamiento de los salarios del sed público.

Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados, y algunas empresas del Estado privatizaron partes de sus actividades -lo que se llamo privatización periférica-. Esta incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera, de reparación de materiales y de las vías de los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la Ciudad de Buenos Aires. Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado. Estos grupos económicos, integrantes del segmento de proveedores del Estado argentino, conformaron la llamada “patria contratista“. Se trataba, en realidad, de empresarios muy cercanos al poder político que realizaban importantes negocios con el Estado cobrando cuantiosos sobreprecios,.

Roberto Alemann Fortunato Galtieri Domingo Cavallo
Carlos Ongania Lorenzo Sigaut Dagnino Pastore

Como consecuencia, la inflación declinó durante el primer cual de 1982 y empezó a notarse el fin período recesito. De todos modos, la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar. La derrota de las Fuerzas Armadas argentinas aceleró el proceso de deterioro d régimen y lo empujó a buscar una trasmisión política que le permitiera transferir el poder.

Las decision económicas, entonces, estuvieron sujetas a los vaivenes de la liberalización política: En julio de ese año general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri e inmediatamente inició diálogo con los Sectores políticos. Su primer Ministro de Economía fue José María Dagnino Pastore (ex ministro de la misma cartera durante gobierno de Onganía), a quien acompañó, como presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.

Los principales hechos económicos estuvieron marcados por la reforma financiera lanzada por Cavallo que provocó una escalada  inflacionaria. Dagnino Pastore y Cavallo dejaron sus puestos a media los de agosto. El último Ministro de Economía del Proceso fue Jorge Wehbe, quien implemente “administró” la crisis. Durante esos meses se restablecieron negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y se volvió a implementar el control de precios y de las tasas de interés, la inflación volvió dispararse en 1983 y el traspaso del poder al nuevo gobierno constitucional se hizo en el marco de una acentuada crisis económica.

Prácticamente todos los analistas coinciden en señalar que este ultimo periodo de la dictadura, después de la guerra de Malvinas, dejó una herencia nefasta que todos las argentinos siguen pagando.

Finalmente la dictadura militar y las política liberales aplicadas por sus ministros de economía terminaron provocando la destrucción del aparato productivo, el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a otros tantos trabajadores. La deuda externa trepó hasta cifras inconcebibles y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín que asumió en diciembre de 1983 debió cargar con una pesada herencia que luego provoco su propia caída.

Operativo Independencia La Lucha Contra La Guerrilla en Tucumán

Operativo Independencia
La Lucha Contra La Guerrilla en Tucumán

LA INTERVENCIÓN MILITAR: Bajo la cobertura legal del decreto 261, se inició en Tucumán el llamado “Operativo Independencia”; su jefe era un antiguo militar peronista, el general Vilas, que admitió que se podían usar con los detenidos métodos prohibidos por las leyes. En febrero de 1975 se creó en Famaillá, provincia de Tucumán, el primer centro clandestino de detención de la Argentina: “La Escuelita”. Según comprobé la justicia, por “La Escuelita’ pasaron más de mil detenidos.    

Todos fueron torturados y un alto porcentaje, ejecutado. En agosto de 1975, asumió como Comandante en jefe del Ejército el general Jorge Rafael Videla. Al poco tiempo, la presidenta Perón pidió Licencia por razones de salud. La reemplazó el presidente del Senado, el doctor Ítalo Argentino Luder.

En octubre comenzaron a circular rumores de golpe de Estado. A los pocos días de reasumir el mando la presidenta, los montoneros lanzaron uno de los operativos más audaces: el ataque a un cuartel de la provincia de Formosa, adonde llegaron con un avión de línea secuestrado para ese efecto, Se produjeron bajas de ambos bandos.

La estrategia de la guerrilla era provocar el golpe de Estado por parte de los militares. Pensaban que con las Fuerzas Armadas en el gobierno, el pueblo tendría más claro quién era el enemigo. Esperaban una represión semejante a las de las dictaduras anteriores.(imagen: Compañía de Monte Ramón Rosas del ERP)

Diciembre de 1975 fue un mes trágico. El día 19, un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea se sublevaron contra el gobierno, en un intento de golpe de Estado. Las bases de Morón y Aeroparque estuvieron tomadas por algunas horas. La reacción popular fue nula, pese a lo cual los mandos militares decidieron esperar que la situación del gobierno democrático se deteriorara aun más.

El 23 el ERP atacó el Batallón 601, en Monte Chingolo, en el partido de Quilmes, la provincia de Buenos Aires, pero la operación fue delatada por un oficial de inteligencia infiltrado entre los guerrilleros y la irrupción de los atacantes fue rápidamente repelida por los alertados militares.

Monte Chingolo fue un desastre para el ERP y la última acción de gran despliegue de la guerrilla. El grupo guerrillero estaba destruido, ya había sido derrotado en Tucumán y la gran cantidad de bajas lo había minimizado. Los siguientes atentados demostraron la falta de combatientes. En Navidad, el general Videla pronunció un discurso en Tucumán en el que reclamaba rectificaciones al gobierno, fijándole un plazo de tres meses, justo el tiempo que transcurrió hasta el golpe.

Durante los primeros meses de 1976, la presidenta y su entorno hicieron los últimos intentos para evitar el derrocamiento. Propusieron un gabinete cívico-militar, el ingreso de los militares al gobierno, y adelantaron las elecciones presidenciales para octubre de ese año. En el parlamento se pidió el juicio político a María Estela Martínez, pero este no prosperó.

Todos estos planteos tuvieron escasa repercusión en una opinión pública demasiado influida por las desilusiones permanentes y hábilmente trabajada por la prédica golpista de muchos medios masivos de comunicación. Para la mayoría se hacía difícil identificar un gobierno como el de Isabel con la democracia: había censura, presos políticos, tortura, desaparecidos, aunque perduraba el parlamento, alguna prensa independiente y la posibilidad de cambiar las cosas en las elecciones de octubre.

A las 3 y 10 de la madrugada del 24 de marzo de 1976, las radios cambiaron los tangos por una marcha militar. Un nuevo golpe de Estado se había consumado.

Biografia de Lopez Rega Creador Triple A Ministro Secretario de Perón

BIOGRAFÍA DE JOSÉ LÓPEZ REGA: José López Rega fue hijo de una pareja de inmigrantes españoles. Nació en 1916, un 17 de octubre, aniversario magno del peronismo, y cualquiera podría arriesgar que allí medió una razón esotérica. Su madre murió siendo él muy niño aún. La casa familiar quedaba en Tamborini 3763, del barrio de Saavedra de esta ciudad, que aún hoy se mantiene tal cual era entonces.

La infancia de quien luego llega a ser ministro de la Nación, debe haber sido bastante dura para ese niño que entonces sólo es José López, miembro de un hogar humilde y huérfano de madre. Las necesidades lo obligan a abandonar los estudios en cuarto grado para trabajar y ayudar a mantener el hogar.
Sin embargo, López Rega parece resistirse a la certezas; hay por lo menos otra versión de su infancia que difiere en algunos detalles de la anterior.

Nace, sí, en el barrio de Saavedra, pero la casa familiar se la ubica en la esquina de las calles Núñez y Holmberg, en un departamento de planta baja con salida a un interminable pasillo. En esta versión la madre de López Rega muere un poco más tarde y lo inicia en el espiritismo. No se citan fuentes y tampoco se abunda en mayores precisiones.

Lo que parece seguro es que desde muy joven trabajó como peón en la fábrica textil Sedalán, en la cual según las constancias, gana cuatro pesos por día de los de entonces. De su juventud parece venirle también la afición por el canto. Tenía voz de barítono y le gustaba alardear con ella. En la escuela Félix de Azara, donde cursa hasta cuarto grado, toma luego clases de canto. Ya en la década del sesenta el mismo López Rega asegura que su profesora de canto en dicha escuela es la primera esposa del general Perón, Aurelia Tizón. Su cuñado, Roberto Maceda, asegura que estudia música durante muchos años en un conservatorio del centro de la ciudad.

Lo cierto es que se poseen fotos de López Rega como cantante y además, en 1943, sube al escenario del club El Tábano de Saavedra donde durante una temporada canta boleros y tangos. Lo acompañaba en el bandoneón un vecino, Alejandro Fiorito. Se cuenta también que gusta de alquilar trajes de tenor y así ataviado reúne los sábados a sus amigos y les canta arias de diversas óperas. 1943 es también el año de su ingreso a la Policía Federal a la que accede, aparentemente, para aumentar su sueldo que es más bien escaso.

Ya está casado con Flora Josefa Maceda y aparentemente el nuevo trabajo llenó de orgullo al padre. Por lo menos así parece testimoniarlo una foto en la que ambos posan: el joven José —entonces tenía veintiséis años— luce su informe de agente. Según la ficha de la Policía Federal, López Rega medía un metro y sesenta y siete centímetros y pesaba sesenta y seis kilos. De la misma fuente se sabe que es un excelente tirador.

El arma reglamentaria que le corresponde es una pistola Colt 45 perteneciente a la partida que el presidente Agustín P. Justo había obtenido para la policía, gracias al aporte de una colecta popular. Un método que hoy resulta por lo menos, desusado.

Es de estos años iniciales en la Policía Federal de donde vienen los primeros testimonios ciertos de su
inclinación al esoterismo: es sancionado por encontrárselo en la parada de la calle Austria leyendo libros esotéricos de la editorial Kier. También de esa época (años 1943 a 1946) se conservan horóscopos que realizaba a sus compañeros de tareas.

Primeras señales de su afición a la macumba, el umbanda y el candomblé

De 1946 es, también, una referencia importante: en ese año, cubriendo la guardia del Juzgado Correccional de Menores Letra L, a cargo del doctor Agüero, traba relación con la familia de un chico brasileño que es detenido. El entonces agente López Rega se asombra de la tranquilidad de los padres ante el problema, debida —le explicaron— a que su orixá (divinidad del panteón umbandista) solucionaría el problema. Según esta información, si es veraz, de esta manera López Rega se introdujo en el mundo del umbanda, de la macumba y del candomblé.

Tal circunstancia quizá no debe asombrarnos. Aún hoy en 1986, muchos de los miles de turistas argentinos que peregrinan por las tropicales playas brasileñas van en busca de una módica iniciación en los misterios de las religiones afrobrasileñas. Por otra parte en ese país hasta los más encumbrados hombres de negocios y personalidades políticas no desdeñan los consejos de algún “pai do santo” o de alguna “mai do santo”. Incluso suelen tener siempre alertas a sus orixás protectores. El de López Rega es Oxum, que en palabras del novelista e intelectual brasileño Jorge Amado, “es la diosa de la elegancia, de la fastuosidad, de la hermosura, del encanto. Su día de la semana es el sábado, su símbolo, las piedras del río, el abanico y las pulseras de metal”.

El hecho que quizá sí debe asombramos es que un simple agente de policía, como lo era José López Rega entonces, tenga tales inquietudes esotéricas y sensibilidad para registrarlas. La educación “racional” de López Rega, hemos visto que alcanzó sólo a cuarto grado. Las urgencias económicas de su condición social lo obligan a darla por terminada muy temprano, apenas iniciada. Una especulación posible, entonces, es repensar a López Rc¿a como un individuo inquieto, que a partir de allí sigue educándose por su cuenta, pero no en el pensamiento racional sino en el “mágico”: de alguna manera tiene que canalizarse la fuerza de una personalidad fuera de lo común.

Su paso por la policía: pide el retiro y después tiene un extraño ascenso

Su carrera de policía no tiene mayores alternativas. Sólo es digno de destacar su afán por estar cerca de Perón. Consique un nombramiento para custodiar el exterior de la residencia presidencial que entonces estaba en la Avenida del Libertador cerca de Plaza Francia. Aparentemente su mayor anhelo es ser parte de la custodia del presidente.

Algunas fotografías lo muestran encaramado al auto presidencial en actitud vigilante. Sin embargo los testimonios dicen que ese es un anhelo imposible de “Lopecito” porque los integrantes de dicha custodia sólo pueden ser oficiales, nivel que él tenía vedado. López Rega adujo, siendo ya funcionario, y aún antes, que había sido miembro de la custodia de Perón y de Evita. Los testimonios coinciden en que esa afirmación es falaz y que su costumbre de colarse en el guardabarros del auto del presidente le cuesta varias sanciones disciplinarias.

Sin embargo, hay lugar para la duda: realmente ¿es posible que una persona ajena a la custodia del presidente se “cuele” en ella? En todo caso, de producirse el intento, cabe conjeturar que sólo duraría unos segundos sobre el automóvil; en cambio López Rega aparece instalado con mucha seguridad en el estribo. Absolutamente veraz, en cambio, parece ser el hecho de que Perón ignoraba por completo la existencia de quien algunos años después será su amanuense imprescindible.

A los cuarenta y seis años de edad, en 1962, con la vida ya prácticamente hecha, José López Rega pide el retiro de la Policía. Le es concedido el 3 de abril de ese mismo año. Una versión afirma que entonces era cabo 1°. Otra estira su grado hasta el de sargento. Sin embargo al cabo de los años López Rega, el 3 de mayo de 1974, es ascendido a comisario general por el decreto 1350 del Poder Ejecutivo que firmaban Juan Domingo Perón y el ministro del Interior Benito Llambí.

Los motivos del extraordinario ascenso se fundamentan en la Ley de Amnistía votada el año anterior y “en la circunstancia de haberse motivado el retiro en causal política y en los relevantes méritos del ciudadano mencionado, tanto durante su desempeño en la Policía Federal, cuanto después de su actual situación de revista”, dice el decreto. A raíz de éste y otros sucesos renuncia el jefe de la Policía Federal de entonces, el general retirado Miguel Ángel Iñíguez, quien manifestó años después “que ya todo aquello era un horror”.

Iñíguez no oculta su desprecio por López Rega: “Yo nunca permití que ese individuo, que andaba con los perros de Perón en los brazos, se metiera en nuestras conversaciones”. Hombres de la confianza de López Rega sucederían, no obstante, a Iñíguez: 2! comisario Alberto Villar y el comisario Luis Margaride. Villar muere trágicamente un tiempo después mientras pasea por el Tigre. Su embarcación es “volada” por una carga explosiva de gran poder, accionada por control remoto. El crimen se lo adjudica la organización guerrillera Montoneros, cuyo líder máximo, Mario Eduardo Firmenich, está hoy preso en la cárcel de Villa Devoto a disposición de la Justicia argentina.

Curiosamente los dos antiguos enemigos —López Rega y Firmenich— caen en manos de la Justicia en circunstancias idénticas: luego de estar prófugos por más de una década y con pedidos de captura internacionales, se presentan voluntariamente a renovar sus pasaportes en sendos consulados argentinos: Firmenich lo hizo en el de Río de Janeiro, Brasil, y López Rega en el de Miami, Estados Unidos. En ambos casos se hicieron variadas especulaciones acerca de las posibles “jugadas” políticas que se esconderían en esta voluntaria reaparición a la luz pública. Sin embargo, no sería raro, como suele suceder en la historia, que los motivos sean más simples y humanos: por ejemplo un mal cálculo acerca de la actitud que tomaría el actual gobierno argentino o la desesperanza y el desarraigo que producen los largos años de clandestinidad y exilio.

Es notable que alguien casi iletrado sea autor de libros esotéricos

Antes, en 1946, López Rega parece saber muy bien cuáles son sus posibilidades sociales. El ex juez Héctor Domingo Sturla, que en ese año estaba a cargo del Juzgado en lo Penal Correccional de la calle Paraguay 1173, cuenta que en cierta oportunidad le dice a López Rega, designado allí: “¿Por qué no estudia y sale de una vez por todas de ese cuarto grado? Se lo digo por su bien. Es la única manera de que pueda aspirar a los ascensos”. La contestación de López Rega es muy clara: “Mire doctor, en la Policía Federal es igual que en el Ejército. Hay sectarismo y clasismo. No se permite a los de abajo, al personal de tropa, ascender”.

Esta respuesta permite además hacer estar inferencia: es obvio en ella que las expectativas de vida de López Rega no las colmaba un cargo de suboficial en la Policía Federal. Sus aspiraciones eran más altas y él tenía ambición, rasgo éste que no siempre tiene que ser una mala palabra. En ese entonces, por ejemplo, nadie hubiera objetado que el agente López Rega quisiera ser una persona importante. Cuanto más esta manifestación habrá arrancado alguna sonrisa malévola entre sus compañeros: la distancia entre su condición de agente de policía y sus ambiciones era, a primera vista, insalvable.

Pero el camino que no encontró para progresar en la sociedad racionalmente organizada —sólo podía ser peón de fábrica, cantante ignoto, agente de policía, empleos obviamente respetables de por sí pero que no catapultan fácilmente a nadie— parece encontrarlo, según numerosas evidencias, en sus relaciones esotéricas, en la filosofía oriental y en el pensamiento mágico. Es notable también —otro rasgo importante de su personalidad— que alguien aparentemente iletrado como él devenga en escritor de libros esotéricos. Más allá de su calidad y contenido, es capaz de realizar una obra copiosa y abundante. “Mi momento de felicidad y de placer sucede cuando escribo”, confesó en la residencia de Puerta de Hierro en los primeros años que pasó junto a Perón.

En la pequeña localidad suiza de Villeneuve, donde tenía un refugio que recién fue descubierto hace unos años, su profesión declarada era la de escritor. Ahora, al ser detenido en Miami, obsequió a los curiosos algunos ejemplares de su última producción, un opúsculo que lleva el título de “El filósofo hindú”.

En los primeros años de la década del 50 la actividad esotérica de José López Rega comienza a hacerse pública. Concurre a las reuniones de la Escuela Científica Basilio que funcionaba en la calle Rawson 53 de la Capital. Allí conoció a José María Villone, quien luego sería en 1973, a instancia de “Lopecito”, funcionario del gobierno peronista. Ambos fundan la editorial “Rosa de Libres” que edita textos de contenido esotérico. Funciona en la calle Matheu hasta que adquieren Suministros Gráficos SAIC en la calle Salguero 3387.

Otra versión, en cambio, dice que López Rega llega a esa imprenta en 1962, buscando editar su obra monumental “Astrología Esotérica”. Según Héctor O. González —directivo de Suministros Gráficos en esa época— al llegar López Rega a la empresa impresiona muy bien a todos: “Se trataba de un hombre simpático y llano, aunque a veces tenía un lenguaje raro con alusiones a Dios y a los poderes sobrenaturales. Desde que lo conocí, López Rega anunció que iba a estar junto a Perón”. Un año antes había conseguido ser recibido por míster Luck, un vidente al que Perón solía hacer consultas y que tenía cierto renombre en el país en la década del cincuenta. Míster Luck le habría anunciado a López Rega que “Perón lo haría grande”.

Habla de su constancia el que llegara a ejecutivo de una empresa editorial

En febrero de 1960 viaja a Porto Alegre y se conecta con el “pai do santo” Wilson Avila. López Rega vuelve de allí “cargado de nuevas energías de vida. Ahora soy un filho do santo”. Años después Wilson Avila declararía a la prensa argentina que “López Rega vino aquí varias veces para ahuyentar los fluidos y las experiencias negativas de su cuerpo. Era un médium capaz de recibir todos los espíritus que conforman la religión umbanda”.

Allí conoce a Claudio Ferreyra, quien en 1973 se convierte también en funcionario del gobierno peronista: será director de la agencia de noticias Télam (propiedad del Estado argentino) en Río de Janeiro y director de la Casa Argentina en la misma ciudad. Las relaciones que López Rega anudó en Brasil fueron muy fuertes: también suele ir a Paso de los Libres a consultar a una de las videntes más famosas del Brasil: la mai Victoria, a quien sus fieles también llamaba “la madre de América”.

Es notorio entonces que si bien López Rega era un funcionario policial opaco, no era un hombre común y corriente. Sus viajes a Brasil, sus estudios esotéricos, la producción de libros de la misma índole, su acceso al nivel ejecutivo, en 1962, en una empresa editorial como lo era Suministros Gráficos, muestran a una persona cuyas aspiraciones iban bastante más allá de gozar de un apacible retiro. En 1962, año en que se aleja de la Policía Federal, se integra como socio a Suministros Gráficos. Es un salto que no fue tal: López Rega se había preparado para ello.

Claro que no como agente de la Policía Federal. Sus relaciones las había anudado en los círculos esotéricos. Además, evidentemente es imposible que de la noche a la mañana se improvisara como socio y directivo de Suministros Gráficos, a pesar que previamente sólo existe la referencia de la editorial fundada con Villone como ya dejamos apuntado. Pero no obstante la escasez de datos, podemos deducir que su estructura mental ya estaba articulada en otra dimensión que, obviamente, no era la de un subalterno de la Policía Federal. Otro indicio que no apoya la teoría del salto es que López Rega, muchos años después, ya en el gobierno, nombra como funcionarios a varios de sus amigos de la década del cincuenta y del sesenta: los Villone, Vanni, el comisario Villar, el brasileño Ferreyra y otros.

Por supuesto este análisis deja un flanco oscuro: ¿cómo un agente de la Policía Federal con sólo cuarto grado pudo armar semejante red de relaciones y utilizarlas luego como estructura de poder? El juez Urien lo acusaría más tarde de ser miembro de la CÍA; otros “creen” que en esos años era un simple títere de alguna poderosa logia. Pero éstas, por el momento, son meras conjeturas.

En Suministros Gráficos traba una relación estrecha con el justicialismo imprimiendo afiches de propaganda política y colaborando, en ese aspecto, para la elección de Andrés Framini como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Los que lo conocieron en esa época hablan de una persona sencilla, dinámica, hábil organizadora y de mucha capacidad de trabajo.

Un día le presentan a Isabel Perón y su vida sufre un vuelco definitivo

Allí traba contacto con la Logia Anael integrada por importantes dirigentes justicialistas de la época, como lo eran el juez Julio César Urien y el mayor Bernardo Alberte. Estamos ya en 1963 y López Rega es convencido —así lo cuentan los testigos de las conversaciones— de sumarse a la logia, que en realidad tenía más visos de agrupación política que de verdadera logia.

En 1964 se intensifica su actividad en el grupo, cuyos integrantes desempeñan un importante papel cuando Perón, en 1965, envía a su esposa Isabel a la Argentina para poner en caja a Augusto Timoteo Vandor, el dirigente metalúrgico que trata de impulsar un proyecto propio de poder: “el peronismo sin Perón”. Gobierna el país Arturo Illia y la situación política, que es inestable, desemboca en junio del año siguiente en su derrocamiento y en el advenimiento de la férrea dictadura militar del general Onganía.

El gobierno de éste se caracterizaría por montar una represión social desconocida hasta entonces y por poner la economía en manos de un liberal relacionado con los entes financieros internacionales: Adalbert Krieger Vasena. Diez años después, en 1976, las Fuerzas Armadas repiten la receta pero esta vez corregida y aumentada: el plan económico de Martínez de Hoz, de enorme costo social, sólo pudo sostenerse gracias a la abultada represión política y social desatada por el gobierno del general Videla.

Pero estamos en 1965 y López Rega, en un té organizado en casa del mayor Alberte, tiene oportunidad de conocer a Isabel Perón. Esteban Peicovich, periodista radicado en Madrid y autor de dos libros sobre la vida de Perón, afirma que en esa reunión lleva la voz cantante el juez Urien y se concretan una serie de ofrecimientos que Isabel acepta: oficina, vivienda y custodia. Una semana después —dice Peicovich— Isabel pide: “Muchachos, yo quisiera ver a ese señor bajito de ojos claros que estuvo en la reunión de Yerbal. ¿Cómo se llama? Díganle que venga a verme esta tarde”. A partir de allí, José López Rega será inseparable de Isabel durante diez agitados años.

Peicovich también afirma que López Rega comenta en la imprenta: “Me veo arrastrado a una cosa que no es la mía. Yo en este plano no quiero entrar porque cambiará mi vida por completo”. Los informantes de Peicovich también le brindan otras precisiones acerca de la personalidad de José López Rega de ese entonces: “

Nunca tuvo ningún fallo y siempre daba consejos. Era el ‘santo’ del grupo. Tenía su esposa y nunca la traicionaba”. Otro testigo le refiere a Peicovich: “No sé cómo explicarlo. Eramos seis o siete y si alguien abría la puerta por algo, lo primero que hacía era dirigirse a López Rega. Sentían que era él quien dirigía. Algo realmente mágico que en ese tiempo nos llamó la atención. Por otra Darte se había ganado la confianza de todos. Más aún después del arribo de Isabel”. Todas estas referencias muestran a un López Rega transparente, voluntarioso, de gran energía, en el cual no hay ni sombra del aura siniestra que diez años más tarde le sería endilgada.

Luego de producido el golpe de 1966, Juan Domingo Perón manda a Isabel que regrese a Madrid. Quiere cuidar de su seguridad personal y, además, el nuevo esquema político en que se ordena el país le indica que “hay que desensillar hasta que aclare”, como dijo entonces con su ingenio habitual.

El 9 de julio de 1966, Isabel Perón embarca en el avión Douglas “El Greco” de Iberia, vuelo 992, con destino a Madrid. López Rega viaja con ella y al día siguiente, el 10 de julio de 1966 traspone, por primera vez, el portón de la quinta 17 de Octubre en el barrio madrileño de Puerta de Hierro. Allí comienza hace veinte años, otra historia para José López Rega.

La influencia de López Rega sobre Isabel Perón fue enorme y así parecen indicarlo todos los testimonios públicos y privados. En público, López Rega aparecía como el verdadero poder y se refería a la “señora” en términos paternales y como si fuera de su propiedad. Del ámbito privado viene una curiosa anécdota cuya veracidad no ha sido probada fehacientemente, pero la refiere un investigador serio, el historiador Joseph Page: “Un asistente militar de la señora lo encontró abofeteándola y amenazándola con pegarle un tiro.

Supuestamente, la explicación de López Rega fue que las presiones del cargo la habían vuelto histérica y que simplemente intentaba hacerla reaccionar y recuperar la cordura”. De cualquier manera, Isabel Perón parecía incapaz de gobernar sin López Rega. Se resistió a su defenestración todo cuanto pudo, lo que probaría que no sentía temor, sino que, por el contrario, depositaba toda su confianza en él. López Rega lo recordó de esta manera hace pocos meses en Miami, Estados Unidos: “La señora de Perón me llamó con lágrimas en los ojos y me dijo: ‘Por favor, vayase. Porque lo quieren matar y yo no quiero eso”. 1972 es un año clave para el país: la vuelta de Perón impüca una suerte de sinceramiento nacional.

Ese también es un año decisivo para lo que luego se consideró como el ascenso repentino y sorpresivo de López Rega. La sorpresa no ocurre, por supuesto, porque la dirigencia política del país ignorara la existencia de “Lopecito”. Al contrario, todos aquellos que tenían trato con Perón, ya fueran amigos, aliados o adversarios, sabían que era difícil evitar el “filtro López Rega” y su presencia en las conversaciones, aunque éstas fueran de índole muy reservada. Lo que sí tal vez omitió la dirigencia política fue tomarlo en serio. Claro que es fácil decirlo ahora. No lo era tanto preverlo entonces, como lo demostraron los hechos. Cuando López Rega fue miembro prominente del gobierno, cosa que sucedió unos pocos meses

A partir del 19 de julio de 1975, López Rega inicia un largo recorrido clandestino cuyos detalles son, en su mayoría, desconocidos, que culmina el 13 de marzo de este año, cuando a las 9.30 de la mañana lo detienen en el aeropuerto internacional de Miami funcionarios del FBI, a pedido del gobierno argentino. En realidad, el verdadero peticionante no era el Poder Ejecutivo de nuestro país, sino el Judicial, en cuyo ámbito López está considerado “prima facie” como autor de varios delitos, el más grave de los cuales es ser el instigador de la Triple A.

Alrededor de los posibles paraderos de López Rega se tejió una fantástica leyenda cuyas conexiones con la realidad son todavía improbables: se lo suponía viviendo fastuosamente. Sin embargo, cuando se lo ubicó en su refugio de la localidad de Villeneuve, en Suiza, en el año 1983, sus características no eran las de un millonario, como se había imaginado. Se trataba, en cambio, de un confortable chalet en las proximidades del lago Leman. Este fue el primer dato confiable que se tuvo del paradero del ex ministro de Bienestar Social

Su acompañante era María Cisneros, una joven regularmente agraciada y, según se vio hace unos meses en Miami y aquí en la Argentina, de fuerte personalidad. Al menos es lo que demostró, al increpar a los periodistas argentinos en Buenos Aires: “Les digo pueblo argentino, que tendrían que tener vergüenza este 4 de julio de recibir a un hombre así, como lo están recibiendo. Un hombre que les devolvió al general Perón. ¡Desvergonzados! ¡Les devolvió a Evita, desvergonzados! ¡Dejó su vida y todavía se burlan de un hombre así!”

Todavía vivía López Rega en la quinta 17 de Octubre en Madrid, cuando en Buenos Aires se daba a conocer en enero de 1976, la falsa noticia de su muerte. A fines de 1976 el gobierno militar, mediante un exhorto diplomático a su similar español, logra allanar la quinta que perteneciera a Perón en Madrid. López Rega escapa del procedimiento por una diferencia de pocas horas, oportunamente alertado. Luego se lo da por huésped de alguna de las mansiones de Licio Gelli o viajando por África —especialmente Libia— para vigilar la marcha de una hipotética cadena de supermercados de su propiedad. Entretanto, el juez Anzoátegui, por alguna razón procesal no muy clara, decidió exponer al público en 1979 un conjunto de libros esotéricos que se hallaron en la casa de Gaspar Campos 1065, de Vicente López, más una capa de ceremonia y algunos fetiches como los usados en los carnavales populares de Bolivia.

Tal vez mediante esta exhibición inusual, el gobierno militar buscaba realimentar la leyenda de López Rega como “brujo”, cancelando correlativamente el recuerdo del López Rega político, con el que habían tenido no pocos acuerdos.

En otro sentido puede deducirse que la persecución de López Rega era un modo de legitimar subliminalmente el golpe de Estado de 1976, al mismo tiempo para inducir en el pueblo un sentimiento de culpa: un país “civil” que se deja gobernar por un ser extravagante como López Rega, “obliga” a los militares a intervenir.

Extracto de un libro místico atribuido a José López Rega

En su edición del 25 de marzo de 1984 el diario “La Razón” de Buenos Aires reproduce varios párrafos de un libro de carácter místico, atribuido a José López Rega. En el texto, el mismo López Rega es el protagonista a través de un “alterego”: Cristóbal Ególogos. El original de la narración habría sido puesto en manos del periodista brasileño Humberto Borges por Claudio Ferreira, un conspicuo colaborador del ex ministro de Bienestar Social. El “Jornal do Brasil” —el diario más importante de ese país— lo incluyó así en la primera plana de su suplemento cultural.

El hombre, un mundo desconocido’, título del libro, consta de cinco capítulos, que narran desde su iniciación esotérica hasta un extraño viaje por su propio cuerpo. En el primer capítulo señala que, tras irse a la cama, se encontró pronto realizando un diálogo entre su interior y su exterior. ¿Qué es la verdad?, se cuestiona el segundo capítulo en un monólogo en el que busca ‘una puerta’ para salir de la parte física de su cuerpo por el lugar correcto.

En el tercer capítulo explica López Rega una experiencia de levitación, donde narra su encuentro y unión con Dios. ‘Era como se presenta en la visión espiritual. Ante él no son necesarias palabras ni preguntas, todos los pensamientos tenían explicación inmediata y verdadera’, definió el ex ministro argentino su visión de Dios. Tomé la mano de El Maestro y me vi confundido con él. Dios y yo éramos uno a partir de ese momento’, afirma en su libro.

“En la última parte, López Rega relata un fantástico viaje a su propio cuerpo, que comenzó en una gran caverna y donde había un enorme reptil. Reveló que el reptil era su propia lengua y la caverna su estómago, donde una multitud de seres trabajaban afanosamente. ‘Es así, queridos hermanos, como aquel ser que todo lo puede, viendo nuestra terrible caída en las manos de los vicios y las pasiones, resolvió sacrificarse y hasta morir’,’señala. ‘Y así como él vino para redimir a infinidad, de mundos como el vuestro, mi misión es imitarlo… mi tarea es dé amor y de luz’.

Fuente Consultada: YO FUI TESTIGO  Lamadrid-Halac N° 10.

Gobierno de Isabelita Maria Estela Martinez Muerte de Juan Peron

Gobierno de Isabelita María Estela Martinez

Gobierno de Isabelita Maria Estela Martinez La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo. Cierto es que la ruptura entre las facciones peronistas (izquierda y derecha) había alcanzado un punto sin retomo antes de julio de 1974.

Pero cierto es también que la muerte de Perón privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

En su lugar, ejerció una vacilante dirección su viuda, acompañada y aconsejada por el cada vez mGobierno de Isabelita Maria Estela Martinez ás influyente Ministro de Acción Social y secretario privado de Perón, José López Rega (imagen). El lopezrreguismo fue aumentando su influencia directa en las decisiones y el 3 de enero de 1975 el Brujo fue nombrado secretario privado de la Presidencia, conservando su cargo de ministro. Todo pasaba por sus manos.

Además del entorno presidencial, el otro factor de poder en el seno del gobierno era el sindicalismo. Los sindicatos se sintieron relevados de los compromisos que habían asumido en 1973 y se dedicaron a deshacer el diseño político trabajosamente armado por Perón.

Poco después de la muerte de Perón, la dirección de la CGT pasó a manos de sindicalistas que creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente libre de viejos compromisos con el gobierno.

Los nuevos compromisos que la nueva dirigencia negoció con el gobierno apuntaban a la reformulación del Pacto Social y al desplazamiento de los líderes sindicales y políticos opositores al oficialismo cegetista.

La concesión de la renegociación del pacto social desencadenó la renuncia de Gelbard. Esta reorganización del gobierno, que llevó a López Rega a la cúspide de su poder fortaleció a la burocracia sindical, coincidió con un recrudecimiento de la violencia. Hacia mediados de 1975, el conjunto de acuerdos que Perón había articulado y que habían constituido el eje de su proyecto de institucionalización política, habían fracasado y el país parecía marchar sin rumbo.

La llegada de Celestino Rodrigo al Ministerio de Economía agudizó aún más los problemas. Con el apoyo de López Rega, Rodrigo adoptó una serie de medidas, conocidas como el “Rodrigazo” —devaluación del peso entre un 100% y un 160%, incremento del 181% en el precio de la nafta y del 75% en los precios del transporte, y otras medidas similares— que tuvieron como efectos inmediatos una aceleración brusca de la inflación y una crisis política.

En los casi veinte meses del gobierno de María Estela Martínez de Perón —que incluyen los dos breves períodos de licencia por enfermedad—, la decisiva cartera de Economía fue ocupada, sucesivamente, por José Gelbard, Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodrigo, Pedro J. Bonanni, Antonio E Cafiero y Emilio Mondelli. Otros tantos hubo en Interior: Benito Llambí, Alberto L. Rocamora, Antonio J. Benítez, Vicente Damasco, Angel E Robledo y Roberto A. Ares. En total, treinta y seis ministros desfilaron por los ocho ministerios.

La crisis política culminó con el desplazamiento de Rodrigo (imagen izq.) y de López Rega, provocados por una exitosa huelga general declarada por la CGT.

Isabel Perón se alejó temporariamente del gobierno, que quedó en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder. El ministro de Economía, Antonio Cafiero, apoyado por la CGT, procuró infructuosamente controlar la inflación. El retorno de Isabel Perón a la presidencia, la crisis interna del peronismo, la agudización de la violencia política, y la falta de colaboración —en muchos casos, abierta oposición— del empresariado y las Fuerzas Armadas, quitaron al gobierno toda base de apoyo.

María Estela Martínez de Perón, también llamada “Isabel” o “Isabelita”, asumió la presidencia de la República, luego de la muerte de Perón. De inmediato, apareció como figura principal su secretario privado, López Rega. La influencia de López Rega empezó a hacerse evidente en todos los aspectos de la política del gobierno.

ACCIONES GUERRILLERAS: El ERP continuó atacando cuarteles y decidió crear un frente guerrillero rural, en la provincia de Tucumán. Hasta ese momento, los diferentes grupos guerrilleros habían centrado su actividad en las ciudades, la creación de una guerrilla rural respondía a la estrategia de formar un ejército revolucionario que pudiera enfrentar a las fuerzas armadas oficiales, vencerla y tomar el poder e instalar un gobierno socialista,, tal como había sucedido en, Cuba y Vietnam.

La elección de Tucumán respondió a que la geografía ayudaba a este tipo de prácticas y tradición de lucha del pueblo de esa provincia, Mario Roberto Santucho, jefe del ERP, pensaba que el gobierno, primero el de Perón y luego el de su mujer, eran incapaces de solucionar loa problemas del país, y que esa situación iba terminar con un golpe de Estado.

A partir de momento, el pueblo vería el accionar guerrillero como la única forma de transformación y sumaría masivamente al ERP; para ello, debía existir un grupo entrenado para servir de vanguardia. Nació así la compañía de monte “Ramón Rosa Jiménez”, en junio de 1974.

La cantidad de sus integrantes y la calidad de sus acciones militares fueron exageradas tanto por el ERP en su afán propagandístico, como por el Ejército para justificar su participación en la represión. En un primer momento, fueron efectivos de la policía tucumana y de la Federal los que intentaron reprimir a los guerrilleros, accionar que se desarrolló prácticamente en secreto.

A comienzos de 1975, el decreto 261 del Poder Ejecutivo Nacional encargó la lucha antisubversiva al Ejército y le ordenó “neutralizar y aniquilar la acción de los elementos subversivos” en la provincia de Tucumán. En octubre de ese año, este decreto se haría extensivo a nivel nacional. La Triple A, que ya se había cobrado más de 500 víctimas, lanzó una campaña intimidatoria en todo el país.

Sus destinatarios fueron artistas, escritores, cantantes, periodistas y actores que no gozaban de la simpatía de López Rega o eran opositores al gobierno. Aparecieron las llamadas “listas negras”. Figurar en ellas significaba no poder trabajar y, además, una amenaza de muerte, Comenzó, de esta manera, la ola de exilios.

Frente a todos estos hechos, el Estado mantuvo una pasividad que se confundía con la complicidad. Investigaciones judiciales posteriores demostraron que la Triple A funcionaba en las oficinas del Ministerio de Bienestar Social, a pocos metros de la Casa Rosada. El financiamiento de los operativos provenía de fondos estatales y las órdenes eran invariablemente decididas por López Rega y miembros de las fuerzas de seguridad. En las Fuerzas Armadas volvió a tomar vigor la “doctrina de la seguridad nacional”.

ISABELITA: A partir de la desaparición del líder, Isabelita empuñó el bastón de mando, pero en realidad quien dirigía sus pasos era López Rega, que se había transformado en el poder detrás del trono. Inepta para resolver los múltiples problemas de gobierno, Isabel solo atinaba a enfermarse en forma reiterada. Su personalidad inestable la hacia caer en actitudes contradictorias.

La violencia —decía— busca sacar las Fuerzas Armadas a la calle, pero no lo voy a consentir. Soy una mujer frágil pero tengo carácter. (8-10-74). Pero meses más tarde se firmaba el decreto que ordenaba a las Fuerzas Armadas aniquilar a subversión. Otras veces apelaba a actitudes contemporizadoras, como cuando pidió a los líderes sindicales en la CGT: “no me lo silben mucho al pobre Mondeli”, su sexto ministro de Economía. A pesar de haber sido la primera mujer que en América llegó a la presidencia de una república, no se distinguió por defender los derechos de sus congéneres. (imagen: helicóptero que lleva a Maria Estela de Peron al Aeroparque)

Muy por el contrario, fue ella quien vetó la ley de patria potestad compartida aprobada por el Congreso, “porque era muy izquierdizante”. También apoyó a López Rega cuando este, en aras de una “Argentina Potencia” de por lo menos 50 millones dé habitantes para el año 2000, prohibió el uso libre de anticonceptivos. Unas horas antes de ser derrocada por el golpe de Estado, festejaba con unas masitas y bocaditos el cumpleaños de una empleada suya en la Casa Rosada. Al subir al helicóptero que debía llevarla a Olivos, los militares le comunicaron que quedaba detenida.

El deterioro del gobierno de Estela Martínez de Perón había creado un vacío de poder de difícil solución.
Las continuas huelgas, muchas de las cuales eran Impulsadas por los frentes sindicales de las organizaciones armadas; el shock económico producido por la devaluación del peso del orden del 4% para el dólar comercial y del 100% para el financiero, impulsado por el ministro de Economía Celestino Rodrigo, son algunas muestras del complejo escenario político, económico y social de la Argentina de esos años.

Agravado por el cierre de la Comunidad Económica Europea a las carnes argentinas, ocurrido en julio de 1974.
A ello deben agregarse: los ataques de las organizaciones terroristas y su acción de agitación, que dejaba un asesinato cada 5 horas y un atentado con explosivos cada tres horas.

El desabastecimiento de productos básicos que sufría la población debido al congelamiento de precios; la aparición del mercado negro, y la inflación que trepó al 538% para el mes de agosto. Los aumentos de precios implicaban una inflación anual del orden del 3.000% y la tasa de inflación de marzo de 1976 extrapolada al año resultaba superior al 17.000%. Todo ello mantenía al gobierno en una profunda crisis que lo llevó a cambiar un ministro cada 25 días. (Fuente Consultada: Los llaman “Jóvenes Ideaslistas” de Victoria Villaruel)

La Visión Inglesa: […] en marzo de 1976, la sociedad y el Estado estaban al borde del colapso que el terrorismo comenzó al final de los años 60 y había alcanzado proporciones que hacen los se cuestros en Alemania Occidental y los disparos a las piernas de Italia como juegos de niños contra la sociedad. En parte porque tuvo muchos problemas, la Argentina fue lenta para responder decisivamente al terrorismo […]. Los terroristas italianos y germano-occidentales no pueden ser comparados con la fuerza y la ferocidad de los grupos argentinos […].
Los terroristas de la Argentina casi controlaron el corazón de una provincia montañosa, asaltaron cuarteles militares . capital provincial armas en mano y virtualmente tomaron a veces, distritos enteros de ciudades.
Ellos “ejecutaron” a 14 oficiales del Ejército en las calles du rante 1974, mientras un gobierno elegido democráticamente es taba en el poder, secuestraron a centenares de hombres de ne godos, balearon a muchos líderes sindicales y sacerdotes opuestos a su acción, y durante años estuvieron colocando bombas en cafés, hoteles, supermercados, diarios, fábricas, en posiciones, instalaciones militares, elevadores de granos.ae ropuertos, casas de familia y estaciones de policía.

Publicado por The Times de Londres en La Nación, 2 de dic. 1971

Origen de
Los Montoneros
La Noche de los
Bastones Largos
El Golpe de
1976
Gobierno de Isabel
Perón
Terrorismo de
Estado
Tercer Gobierno De
Juan Perón
Masacre de
Trelew
La Democracia
Argentina

Fuente Consultada: Emiliana López Saavedra en Nuestro Siglo (1994)

Geografia de las Islas Malvinas Relieve Clima Ubicacion Lluvias

GEOGRAFÍA DE LA REGIÓN
La reconquista de los archipiélagos australes tiene un significado geográfico y, por ende, estratégico, mucho más vasto que lo que en primera instancia podría parecer.

Esta enorme región se extiende desde los 35°30′ latitud S hasta el Polo Sur, y desde el meridiano de 20° 10′ de longitud O. (200 millas al este de la isla Jorge, perteneciente al archipiélago de las islas Sandwich del Sur) hasta los 74° de longitud O. Comprende una superficie de aproximadamente 5.800.000 km², de los cuales alrededor de 982.000 km² corresponden a tierras y el resto a aguas atlánticas y antárticas.

Considerando la amplitud y la diversidad de este espacio de soberanía argentina, es conveniente subdividirlo en estos grandes sectores: Tierras insulares, Antártida Argentina y océanos, mares, fondo y subsuelo marino.

TIERRAS INSULARES
Comprende el archipiélago de las Malvinas, las islas Picton, Nueva, Lennox e islas próxi-mas, isla de los Estados, y los archipiélagos de las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Oreadas del Sur.

Archipiélago de las Malvinas
Emerge de la plataforma epicontinental argentina entre los 51° y 52°30′ de latitud S. y los 57°45′ y 61° 15′ de longitud O, a una distancia de aproximadamente 500 km.. de la costa patagónica. Su superficie es de 11.718 km² y cuenta con alrededor de 2.000 habitantes.

Geológicamente guarda relación con la Patagonia argentina, ya que pertenece a la mis-ma formación que ésta. La separación actual está originada en el hundimiento de tierras antiguamente emergentes provocado por los hielos del cuaternario.

El archipiélago está constituido por más de un centenar de islas e islotes. Cuenta con dos grandes islas: la Gran Malvina u occidental y la Soledad, separada por el estrecho de San Carlos, además de éstas , las de mayor tamaño son las de Sebaldes, Borbón, Trnidad , San Rafael, Goicochea y San José, ubicadas al oeste de la Gran Malvina y las islas de Aquila, Jorge y Bouganiville, que rodean al sur y sudeste a la isla Soledad.

El relieve de las islas es monótono, de planicies onduladas fuertemente erosionadas. La isla Soledad presenta, al norte, numerosas lomadas y cerros aislados donde se destacan los montes Alberdi (684 m), Rivadavia y Vernet; en esta zona, sobre la Bahía de la Anunciación, está la localidad de Puerto Argentino. La parte sur de la isla es un área de llanuras.

En el norte de la isla Gran Malvina se encuentra el cerro más alto del archipiélago: el monte Independencia, de 689 m.

En los terrenos bajos y anegadizos de casi todas las islas existen turberas, que proporcionan combustible para consumo doméstico de los habitantes. Son característicos de estas islas los llamados “ríos de piedra” consistentes en un cauce fluvial ancho cubierto por peñascos y rocas, con poca agua, que han tenido su origen en procesos glaciarios.

Las costas presentan un amplísimo desarrollo y en ellas se destacan las rías, que son valles angostos, de hundimiento muy apto para fondeaderos y puertos naturales. La extensión total de estas costas alcanza a más de 4.000 km., superando en longitud a las patagónicas.

El clima malvinense es frío oceánico, con alta frecuencia de días nublados, lluviosos y ventosos. Los promedios térmicos mensuales oscilan entre 9°C, en el verano y 2° C en invierno. En Puerto Argentino el promedio de lluvias es de 670 mm anuales, sin estación seca. La vegetación es de tipo esteparia sub arbustiva, de pastos bajos, duros y matas acojinadas, con gran desarrollo de gramíneas, musgos y líquenes, sin árboles originarios. Sobre las costas existe una extraordinaria variedad de algas. La fisiografía malvinense está notablemente asociada con la Patagonia y con el mar Argentino.

Islas Picton, Nueva, Lennox e islas próximas
Las tres primeras están ubicadas sobre el océano Atlántico, al oriente del Canal de Bea-gle y de la isla chilena Navarino, y al sur del Canal Moat. Los pasos Picton, Oglander y Goree separan a las Picton y Lennox del territorio chileno.

Son islas de relieve montañoso, de costas elevadas y acantiladas con pocos desplayados; tienen clima frío-húmedo y vegetación esteparia, siendo aptas para la cría de ganado ovino.
Por su posición geográfica tienen especial valor estratégico como proyección hacia los mares australes y hacia la Antártida.

Además de las mencionadas, se encuentran en jurisdicción argentina la isla Gable, en el canal de Beagle, y en la parte austral del archipiélago fueguino, un conjunto de islas rocosas de escarpadas costas: son ellas el archipiélago de las Wollaston, las islas Sesambre, Evout, Freycinet, Barnevalt y Deceit y en el límite austral la isla de Hornos con el cabo que marca el hito geográfico de separación de los océanos Pacífico y Atlántico.

Isla de los Estados e encuentra entre los 54°35′ y 55° de latitud Sur, y entre los meridianos de 63° 50′ y 64°45′ de longitud Oeste. Está separada de la Isla Grande de Tierra del Fuego por el estrecho de Le Maire.

Su relieve montañoso, prolongación de los Andes fueguinos, representa el comienzo del llamado Arco de las Antillas Australes. Su máxima altura es el monte Buckland, de 654 m, siendo su altura promedio de 300 a 500 metros.

Tiene costas muy escarpadas, la vegetación es esteparia patagónica y el clima frío húmedo, con alta frecuencia de días con cielo cubierto. Al norte de la isla, de casi 70 km. de longitud, se encuentran las pequeñas islas de Año Nuevo, la mayor de las cuales es la Observatorio.

Archipiélago de las Georgias del Sur
Entre la isla de los Estados y las Goergias, formando parte del arco Antillano Austral, se encuentra el banco Namuncurá o Burwood, que es una elevación del lecho oceánico que cuenta con menos de 100 m de profundidad y donde, por sus estructuras sedimentarias, sería posible encontrar reservas petrolíferas.

El archipiélago de las Georgias, de 4.154 km² de superficie, se encuentra entre los 35° 54′ y 38° 10′ de longitud Oeste y entre los paralelos de 53°50′ y 54°50′ de latitud Sur. La principal isla es la de San Pedro que, en forma de arco, se extiende de noroeste a sudeste a lo largo de 180 km.. Otras islas menores del archipiélago son: Bird, Annenkov, Cooper y diversos islotes. El relieve, muy montañoso, alcanza en el monte Paget los 2.804 m; las nieves cubren las montañas en casi toda la isla, dado que el límite de las nieves persistentes se halla a los 500 m de altura.

El clima es frío húmedo, nival en invierno, con vegetación sin árboles, de matas estepa-rias, musgos y liqúenes. Sus costas son de paredes abruptas y tachonadas de arrecifes, donde en una pequeña bahía del norte se encuentra el asiento pesquero de Gritviken. La soberanía argentina sobre las mismas tiene antecedentes que se remontan a su descubrimiento por España en 1756.

Archipiélago de las Sandwich del Sur
Se extiende en el Atlántico, bañadas por el mar de Scotia, entre los 56° y 60° de latitud Sur, y los 26° y 28° de longitud Oeste, determinando un suave arco de 330 km.. con una superficie de 300 km². Sus principales islas son: Savodovsky Leskov, Visokoi, Saunders, Jorge, Blanco y el grupo Thule del Sur, en una de cuyas islas, la República Argentina ha instalado un destacamento naval.

Las islas son de forma cónica, respondiendo a su origen volcánico, del que todavía se manifiestan emisiones de vapor y pequeños sismos. Tienen poca altura sobre el nivel del mar y sólo poseen una vegetación de musgos y liqúenes, configurando por la escoria volcánica y las nieves un paisaje desolador. Al oriente de las mismas, el lecho oceánico tiene una de las más profundas fosas marinas, pues alcanza los 8.273 metros.

Archipiélago de las Orcadas del Sur
Este importante archipiélago se localiza, entre los 60°30′ y 60°50′ de latitud Sur y 44° -30′ y 46°50′ de longitud Oeste, siendo su superficie de 1.064 km². Sus principales islas son: la Coronación, muy escarpada y donde en el cerro Noble se alcanzan los 1.642 m de altura; la Laurie, que posee el observatorio científico más antiguo instalado por la Argentina en el Antártico (1904); las islas Powell, Signy y las Inaccesibles completan, con islotes menores, el archipiélago. Están prácticamente cubiertas de nieves permanentes y glaciares, con musgos y líquenes cubriendo las rocas. Las temperaturas, salvo durante enero y febrero, son inferiores a 0°C, con medias de casi—11°C, en julio.

Las precipitaciones, muy frecuentes, son cercanas a 450 mm anuales y los vientos del sur originados por el anticiclón del Antártico, son violentos. El mar permanece cubierto de una banquiza o park de hielo gran parle del año. Por su latitud están comprendidas en la porción antartica argentina.

ANTÁRTIDA ARGENTINA
La Antártida Argentina, por la especificidad del tema, merece un tratamiento aparte, por lo que se dejará para otra ocasión, en la que se pueda singularizar su trascendencia para los intereses nacionales.

OCÉANOS, MARES, FONDO Y SUBSUELO MARINO
Tomando en cuenta el mar epicontinental, el talud continental submarino, el Mar Antártico Argentino y el mar adyacente a las Georgias (San Pedro) y Sandwich del Sur, la Argentina ejerce jurisdicción sobre unos 4.900.000 km² de los mares australes. Dentro de esta vastedad oceánica pueden diferenciarse claramente tres regiones marítimas: el Mar Epicontinental Argentino, el Mar Antártico y el Mar de las Antillas Australes, desde cabo de Hornos a las Shetlands, pasando por el Banco Namuncurá, San Pedro, Sandwich, Oreadas y la Antártida.

En el Mar Epicontinental la República mantiene jurisdicción sobre un mar de 200 millas náuticas y, además, sobre el mar que cubre a la plataforma hasta los 200 ni de profundidad, aunque ya debemos hacer reserva de derechos sobre el talud continental y la llanura abisal submarina del Atlántico Sur hasta la dorsal submarina de este océano.

Actualmente la extensión oceánica hasta las 200 millas y los 200 m de profundidad re-presentan poco más de un millón de kilómetros cuadrados. Este Mar Argentino puede dividirse en tres secciones: el sector bonaerense, entre los paralelos de 35° S y 41° S, cuya superficie es de unos 260.000 km²; el sector patagónico, entre los 41° S y 52° 30′ S, que incluye a las Malvinas, con casi 600.000 km², y el Mar de Tierra del Fuego, entre los 52° 30′ y los 56° S, que comprende desde el estrecho de Magallanes al cabo de Hornos, con una superficie de 200.000 km².

La plataforma submarina abarca una superficie de 975.000 km² y se extiende desde la prolongación sobre el Atlántico de la bisectriz que marca el límite del río de la Plata, hasta la Isla de los Estados y el área adyacente a las Picton, Nueva, Lennox, Deceit, Barnevelt, y el cabo de Hornos. Su ancho varía desde 240 km. frente a Mar del Plata, 475 km. frente a la península Valdés, 880 km. en Comodoro Rivadavia y 850 km. a la latitud de las Malvinas. Su declive es suave y escalonado hacia el este, siendo una de las plataformas más extensas del mundo.

Durante la era cuaternaria formaba parte de las tierras emergidas, pero la invasión de glaciares sobre el extremo sur del continente determinó por su peso el hundimiento del sector oriental de la Patagonia originando la plataforma, la cual posee un relieve similar al territorio patagónico emergido.

Su límite alcanza profundidades que oscilan entre 145 m y 175 m, para luego descender bruscamente hasta profundidades de 5.000 m en la llanura abisal argentina del Atlántico Sur. Nuestras costas se extienden por unos 5.330 km. pero, incluyendo las costas malvinenses y de los demás archipiélagos, se superan los 10.000 km. de cosías argentinas.

RECURSOS NATURALES

Uno de los aspectos centrales de la cuestión Malvinas se relaciona con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales. Es una discusión estratégica en la que está en juego no solo el presente de la flora, fauna y minerales disponibles sino su preservación a futuro.

El Mar Argentino y las aguas del Atlántico Sur contienen numerosas especies con alto valor alimenticio y comercial. La superficie marítima ocupada por Inglaterra es veintitrés veces la superficie territorial de las Islas Malvinas. Los principales recursos que se explotan son:

* Krill, también llamado camarón antártico con un tamaño de 3 a 5 cm. y un alto valor proteico es el alimento fundamental de peces, aves, focas y ballenas. Su potencial de reservas en el Mar Argentino y Antártico es similar al total de la pesca marina que se captura actualmente en los mares de todo el mundo.

* Plancton vegetal y algas: las aguas argentinas contienen verdaderos “bosques”‘ submarinos que se destinan al alimento humano y del ganado. También sirve para la producción de elementos industriales.

* Crustáceos y moluscos; langostinos y almejas, mejillones y camarones, centollas y pulpos, y diversos tipos de calamares. Todos ellos de alto valor alimenticio.

* Peces: abundan la anchoa, atún, bacalao, caballa, corvina, sardina fueguina, pejerreyes de mar y principalmente merluzas.

Otros recursos
* Actividades ganaderas: la explotación de ganado ovino es también importante en las islas.

* Minerales: existen concentraciones de gran valor metálico llamadas nódulos polímetálicos, importantes para la industria de los aceros. Sí bien por ahora la producción no resulta rentable, empresas de países centrales (entre ellas, Estados Unidos y Gran Bretaña) invirtieron millones de dólares en investigar esto con vista a futuras extracciones.

La PESCA representa la principal fuente de ingresos de los isleños: el 82% del total corresponde al calamar. Una de las actividades más rentables de las islas es la venta de licencias de pesca en zonas de “protección pesquera” a compañías transnacionales. El área vedada a la pesca de los buques argentinos fue determinada unilateralmente por el gobierno imperial en el año 1986. Y aunque en 1990 nuestro país firmó acuerdos de conservación conjunta de los recursos pesqueros; Gran Bretaña no los cumple. Entre las consecuencias desfavorables para el ecosistema se encuentra la sobre pesca, sufrida especialmente por la merluza.

En las islas existen importantes reservas de PETRÓLEO y GAS. Desde 2010 una plataforma exploratoria de última tecnología, la Ocean Guardian, realizó las primeras excavaciones y descubrió yacimientos potencialmente explotables. Con este hecho, Gran Bretaña violó lo establecido por las resoluciones que sostienen que donde haya disputas por soberanía, las partes deben “abstenerse de llevar adelante acciones unilaterales”. Por esa misma razón, todas las exploraciones británicas en Malvinas son ilegales y, por ende, nuestro país no las reconoce.

En el futuro la ocupación ilegítima de los ingleses podría generar otras disputas: una está relacionada con el dominio estratégico del AGUA CONTINENTAL, la otra con la soberanía de la ANTÁRTIDA.

Descubrimiento de las Islas Malvinas Porque son Argentinas? Historia

Geografía de las Islas Malvinas

HISTORIA DE LAS ISLAS MAVINAS:
Los títulos argentinos surgen de diversos factores, tanto históricos como geográficos, por lo que conviene reseñarlos.

Las Malvinas fueron descubiertas por el navio español San Antonio al mando del capitán Esteban Gómez en 1520, y recorridas en 1520 por Duarte de Barboza, también español. Ya desde entonces figuran en la cartografía de la época con el nombre de Islas de San Antonio en homenaje al buque que las avistó.

En 1600 las redescubre el holandés Sebaldt de Wert. El primer inglés que llegó a las mismas forzado por una tempestad, fue el capitán Strong, en 1690, es decir, 169 años después que los españoles, dándoles el nombre de Falklands Sound.

Numerosos viajes hacia las islas y sus adyacencias, de españoles, franceses e ingleses, se registran a principios del siglo XVIII, siendo los franceses de Saint Malo, quienes denominaron al lugar lies Malouines, de donde viene la españolización de Malvinas.

 antiguo mapa del sur argentino

El francés Bougainville’funda en 1764 Port Louis pero, ante el reclamo español, Francia las reconoce como españolas, en virtud del Tratado de Tordesi-llas, de 1494, reocupando España el lugar el 1° de abril de 1767 y denominándolo Puerto Soledad. En 1749 Gran Bretaña pidió permiso a España para construir un puerto, pero fue rechazado por ésta; de todas maneras, clandestinamente, pocos años después los ingleses fundan Puerto Egmont. Enterado Carlos III de España ordena desalojar por la fuerza a los intrusos, por lo que una escuadra española parte del río de la Plata en mayo de 1770 al mando del capitán Madariaga quien, a cañonazos, rinde a los ingleses y destruye el lugar.

Dado el honor inglés mancillado, hay un acuerdo secreto anglo-español por el que los españoles permiten regresar por cuatro años (1770-1774) a los ingleses a cambio del reconocimiento de la soberanía española en el archipiélago. Finalmente los ingleses se retiran en 1774. Entre 1670 y 1825 Inglaterra, Francia y España firmaron ocho tratados en los que se reconocía este área del “Atlántico Sur como perteneciente a España y, por ende, después de 1810-1816, a la Argentina, al independizarse nuestro país y heredar todas las posesiones, españolas (incluyendo el cabo de Hornos, el estrecho de Magallanes y las Malvinas).

Ya independizada la Argentina, el capitán D. Jewet, en 1820, con la fragata Heroína toma posesión oficial del archipiélago. En esos primeros años Argentina iza su pabellón, ocupa con colonos las islas y, en 1829, nombra a Luis Vernet comandante político y militar de las Islas Malvinas y demás islas australes hasta el cabo de Hornos, con asiento en Puerto Soledad. A todo esto Inglaterra no hace reclamaciones, salvo una, por la concesión de 1770-74, pero ante el rechazo de Buenos Aires Inglaterra no hace más reclamos.

En momentos de fuerte debilidad político-militar de Buenos Aires y ante la necesidad estratégica de una base intermedia en su línea con Australia, Inglaterra ocupa las islas por la fuerza, en enero de 1833, arriando el pabellón argentino.

Cabe destacar que ya en 1806 y 1807 Gran Bretaña intentó ocupar el río de la Plata, siendo la segunda una de las mayores expediciones militares de la época, habiendo sido completamente derrotados por el pueblo de Buenos Aires. La tercera invasión, de 1833, es protestada por el gobierno del general Rosas y todos los sucesivos y, aún en 1845, la escuadra anglo-francesa bloquea el río de la Plata, presentando batalla la Argentina en la Vuelta de Obligado y otros puntos.

Tal heroísmo —el enfrentamiento con las dos mayores potencias de la época, en momentos en que el colonialismo se repartía casi todos los continentes extra-europeos,- concitó, en esa época, al igual que hoy, la adhesión de gran parte del mundo. Dada la firmeza argentina, Inglaterra depone sus intentos en 1849 y saluda con un tratado (Southern-Arana) y honores militares a la Argentina y su pabellón azul y blanco.

También las Georgias del Sur fueron descubiertas por un navio español, el León, en 1756, siendo bautizadas islas de San Pedro. En cuanto a las Sandwich del Sur, los españoles las denominaron islas San Santiago.

Asimismo, el pasaje interoceánico del cabo de Hornos, que une los océanos Atlántico y Pacífico, fue descubierto por el capitán Hoces de la Armada Española, y llamado Pasaje o Estrecho de Hoces, no siendo propia, entonces, la denominación Estrecho de Drake como lo bautizaran los ingleses, por el corsario británico que lo atravesaría mucho tiempo después.

Toda esta vasta heredad de España fue, luego de 1810, natural herencia de la República Argentina.

Estos breves antecedentes históricos nos permiten señalar, al pasar, el rebautismo con la toponimia geográfica hispánica original, los diversos archipiélagos, australes y mares adyacentes. Así, por ejemplo, las Georgias por Islas de San Pedro, el Pasaje de Drake por Hoces, y de igual manera los diversos nombres en Malvinas y Antártida.

Proceso de Reorganizacion Nacional Galtieri Inicia La Guerra de Malvinas

LA DERROTA POR LA GUERRA DE LAS MALVINAS MARCÓ EL FINAL DEL RÉGIMEN MILITAR. LOS ÚLTIMOS AÑOS ANTES DE LA LLEGADA DE LA DEMOCRACIAS LOS JUICIOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS

Galtieri nació en Castelar, provincia de Buenos Aires. A los 17 años de edad ingresó al ejército, egresando del Colegio Militar de la Nación como oficial del arma de ingenieros. También fue egresado de la Escuela de las Américas.

Tras 25 años de servicio, fue nombrado comandante del cuerpo de Ingenieros del ejército en 1975, en la misma promoción que llevó a Jorge Rafael Videla a ocupar la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas. Fue un activo promotor del golpe de estado en 1976, sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado general de división en 1977 y teniente general en 1980.

En 1981 pasó a integrar la junta militar Junto con Jorge Isaac Anaya y  Basilio Lami Dozo. Este año tras la destitución de Videla como presidente y el nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en función oficial. La administración Reagan, que consideraba el gobierno militar una fuerza afín en la lucha contra el comunismo, lo recibió cálidamente y le proporcionó información y asistencia de seguridad.

El descontento de Galtieri y otros oficiales de la línea dura con el gobierno de Viola lo llevaron a ocupar en noviembre del mismo año la presidencia de la junta militar y, un mes más tarde, a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de la Nación.

Durante su gobierno, Galtieri retuvo el control directo de las Fuerzas Armadas Las medidas económicas del ministro de Economía asignado por Galtieri, el renombrado técnico civil Roberto Alemann, fueron no menos ortodoxas que las de sus antecesores. La restricción del gasto público, la privatización de bienes estatales y el congelamiento de los salarios llevaron a una gravísima depresión económica. La recesión llevó al cierre de numerosas industrias (siendo Citróen y La Cantábrica las más destacadas) y a medidas drásticas de reducción de personal por parte de otras. Entre sus otro ministros se encontraban el general Ibérico Saint Jeans (en la cartera de interior) y el  doctor Nicanor Costa Méndez (Relaciones Exteriores).

Galtieri intentó lograr un arco de apoyo civil  organizando “asados multitudinarios” en su beneficio político. Como el que hizo en La Pampa al que asistieron 13 mil personas. Su sustento político se basaba en su relación con el comandante de la Armada, Isaac Anaya y en menor medida con el brigadier Basilio Lami Dozo, de la Fuera Aérea.

Galtieri, que fue descrito en círculos norteamericanos como “un general majestuoso’”,estaba convencido que la cooperación militar argentina en las operaciones antiguerrillas de la CIA en América Central, le daban el plafón internacional para cualquier aventura militarista.  Días antes de asumir el cargo de presidente de facto su aliado en la Junta Militar, Isaac Anaya, había reflotado un antiguo proyecto para invadir las islas Malvinas. Todo el plan se basaba en la relación de confianza que se tenía con los Estados Unidos. Los militares creían que la primera potencia mundial era un aliado incondicional a los intereses de la dictadura militar argentina.

Marcha y guerra Hacia adentro la situación político-social se hacía cada vez más aguda. Los partidos se reagruparon en torno de la Multipartidaria y pese a las prohibiciones las marchas de las Madres de Plaza de Mayo y de gremialistas reclamaban con creciente respaldo popular por los desaparecidos y los bajos salarios. El 30 de marzo de 1982 una protesta encabezada por la CGT Brasil lanzó a la calle a miles de manifestantes en Buenos aires y otras ciudades del país.

El resultado fue una brutal represión que produjo heridos, un muerto en la ciudad de Mendoza y cientos de detenidos. Mientras los gases lacrimógenos dispersaban a los manifestantes-, unidades de la Armada transportando tropas de las diversas armas se preparaban para iniciar un operativo bélico en los mares australes. A pesar de la difusión de algunos incidentes en torno de las Georgias del Sur nadie imaginaba lo que estaba por venir.

Cuando se conocieron los hechos en la mañana del 2 de abril, la situación dio un giro dramático. Dos días después de aquella marcha opositora del 30 de marzo nuevamente la Plaza De Mayo se llenó de gente esta vez para aplaudir la recuperación de las islas Malvinas. Había pocas banderas que podían concitar mayor acuerdo popular que la recuperación de las islas Malvinas.

Con muy escasas excepciones dirigentes políticos, sindicalistas; empresarios, religiosos se sumaron a la convocatoria. Y la asunción de general Benjamín Menéndez como gobernador de las islas el 7 de abril contó con la presencia de personalidades de todo el arco político, cultural, religioso y empresario.

La rendición Las operaciones militares fueron seguidas con una alta dosis de triunfalismo que luego se convirtió en angustia cuando los ingleses hicieron capitular al ejército en Puerto Argentino. La rendición de Benjamín Menéndez, gobernador de las Islas Malvinas desató una crisis terminal Los generales derrotaron a Galtieri y la opinión pública dio un vuelco brutal. En medio de una situación ingobernable, con miles de desaparecidos, muertos. en combate en las islas Malvinas, exilados y asesinados por grupo de tareas, el general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri con el apoyo del Ejército y de su nuevo comandante, el general Cristino Nicolaides.

En su mensaje al país el 1ro. de junio Bignone señaló: “la Nación vive un momento difícil y grave  de su historia y asumo el gobierno  con una misión clara concreta, institucionalizar al país a mas tardar en marzo de 1984“. Comunicó el levantamiento de la veda política y se refirió a los partidos políticos como piezas fundamentales del sistema republicano “.

Entre los militares el impacto de la derrota en Malvinas, la rendición, el descontento de los mandos medios con los superiores, la sospecha de un posible “juicio” por las desapariciones y asesinatos durante el combate con la guerrilla generó una situación altamente conflictiva. Pero el ocaso del Proceso de Reorganización Nacional era irremediable y los años por venir no crían fáciles para los gobiernos democráticos. El estado de destrucción del aparato productivo no tenía precedentes y la retirada de la Dictadura dejó al país en un estado emergencia nacional.

Fuente Consultada: Malvinas La retirada Editorial Perfil

Gobiernos Democraticos en Argentina Alfonsín Menem De La Rua Resumen

Descripción De Las Tres Primeras Presidencias Democráticas en Argentina Desde 1983-2001

gobierno de alfonsin gobierno menem gobierno de la rua
Gobierno de Alfonsín Gobierno de Menem Gobierno de De La rua

Gobierno de Alfonsín Gobierno de Menem Gobierno de De La Rua

LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA:
La derrota de Malvinas el 14 de junio de 1982 fue el fracaso definitivo del ”Proceso de Reorganización Nacional”, El nuevo presidente, general Reinaldo Bignone, entabló negociaciones rápidamente con los principales partidos políticos para organizar una salida electoral. Otra cuestión clave para el gobierno era la de los delitos cometidos por los militares durante la represión ilegal. La Junta Militar sancionó la “Ley de Pacificación Nacional”, que justificaba y exoneraba a los militares por los crímenes cometidos.

A lo largo del año 1982 la vida cotidiana se hizo cada vez más difícil debido al deterioro de la economía real, la inflación, el desempleo y los altos impuestos. La sociedad argentina reaccionó con manifestaciones y huelgas en reclamo de mejoras salariales. Por otro lado, las denuncias de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos eran cada vez más frecuentes y movilizaban cada vez a mayor cantidad de gente. La permanencia de los militares en el poder era insostenible, el Gral. Bignone convocó a elecciones para el mes de octubre de 1983.

Para la sociedad argentina, elegir democráticamente a sus representantes parecía un sueño. Después de siete años de dictadura, la perspectiva de las elecciones generaba grandes esperanzas. La campaña electoral tuvo rasgos muy específicos; la amplia participación de la ciudadanía que se afilió masivamente a distintos partidos políticos y asistió a actos multitudinarios, los aspectos éticos, el pluralismo ideológico y el diálogo entre diferentes grupos políticos. Los partidos con más adhesión fueron el PJ y la UCR.

El Dr. Raúl Alfonsín, candidato de la UCR, cerró su campaña con un acto en el obelisco. Ante una concurrencia masiva, apeló al respeto por la Constitución Nacional. Un día después, en el mismo escenario, ítalo Luder, candidato presidencial por el P] y Herminio Iglesias, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, cometieron un error fatal. Herminio Iglesias quemó un ataúd que representaba a la UCR, Este hecho le quitó gran cantidad de votos al PJ, puesto que para muchos, si triunfaba el PJ era posible que se impusiera nuevamente la violencia política de la década del setenta.

En las elecciones del 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín obtuvo el 51,8 % de los votos. La fecha marcó un hito en la historia argentina, era el fin del régimen militar y, al mismo tiempo, el peronismo fue derrotado en elecciones abiertas por primera vez en la historia.

Desde su inicio, el gobierno radical luchó infructuosamente contra la inflación. Los sindicatos formulaban reclamos salariales cor. huelgas permanentes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigía el cumplimiento de los pagos de la deuda externa, que seguían aumentando. En estas circunstancias, en 1985 se implemento el Piar. Austral, un programa de ajuste que consistió en el congelamiento de precios, tarifas y salarios (previo aumento de estos), al tiempo que se regulaba el precio del dinero (las tasas de interés) y el tipo de cambio. El Estado se comprometió a no emitir moneda sin respaldo.

El tema más espinoso fue el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura. Alfonsín intentó solucionarlo sin afectar a las Fuerzas Armadas como institución. Esta política produjo fuertes críticas de los organismos de derechos humanos -especialmente de las Madres de Plaza de Mayo-, y no alcanzó a descomprimir la fuerte oposición de los militares. En abril de 1987, encabezados por el entonces teniente coronel Aldo Rico, un grupo de oficiales se alzó en Campo de Mayo, en la primera de las rebeliones “carapintadas”. Una multitud se movilizó a Plaza de Mayo, durante Semana Santa para defender la democracia.

La crisis de Semana Santa y el fracaso del Plan Austral trajeron la primera derrota política del gobierno, en las elecciones parlamentarias y provinciales de 1987. El justicialismo, derrotado y dividido desde 1983, halló nuevos liderazgos en las figuras de Antonio Cañero y Carlos Saúl Menem, que aunque habían mantenido buenas relaciones con el gobierno, fueron fortaleciendo su papel de oposición.

Entre 1988 y 1989 los intentos para detener la crisis económica fracasaron , consecuentemente la imagen de Alfonsín comenzó a deteriorarse aceleradamente. En 1989 una fuerte devaluación abrió las puertas a un proceso hiperinflacionario imposible de controlar, iniciándose también una ola de saqueos a decenas de supermercados y negocios, que hizo perder las elecciones frente a Menem y negociar una salida anticipada del gobierno.

Ver Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)

Carlos Saúl Menem provenía del justicialismo, al que él mismo definió alguna vez como una corriente política nacionalista, populista y cristiana. Durante la década en que fue presidente, entre 1989 y 1999, reconvirtió al movimiento nacional y popular peronista en una fuerza política neoliberal en lo económico y conservadora en lo político.

Este alejamiento ideológico de las bases doctrinarias peronistas le permitió forjar una alianza electoral que lo llevó dos veces a la presidencia. Esa coalición estuvo formada por las clases sociales populares (en particular, los trabajadores) que tradicionalmente apoyaron al justicialismo, y también por sus tradicionales enemigos: los productores rurales, los financistas internacionales, los grandes industriales y las clases sociales altas, en general.

El neoliberalismo
Durante la campaña presidencial, Menem había prometido una revolución productiva que comenzaría con un salariazo, al parecer, en la línea del viejo populismo. La política económica que implemento contradijo esos postulados. Por el contrario, adhirió a los principios de la economía de libre mercado; es decir, un modelo que considera que todas las actividades económicas dependen únicamente de la libre iniciativa de las personas, salvo aquellas que son inevitablemente inherentes al Estado, como la defensa nacional y el mantenimiento del orden público. En los hechos, la adopción de esta ideología implicó el abandono de la concepción del Estado de Bienestar, propia del peronismo tradicional.

La economía de libre mercado tomó fuerza particularmente desde principios de 1991 cuando, después de un nuevo estallido hiperinflacionario, se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad.

EN 1994, con la reforma de la Constitución, Menem quedó habilitado para presentarse ;-los comicios presidenciales de 1995. Después de una fuerte campaña, el Justldalismo, cela fórmula Carlos Menem-Carlos Ruckauf, logró el 49,9% de los votos; seguido por el Frente por un País Solidario (FREPASO), con la fórmula José Bordón-Carlos “Chacho” Álvarez, que obtuvo un 29,3%; la Unión Cívica Radical quedó en tercer lugar, con el 17?: de los votos. Pese a la amplia victoria, la situación no era alentadora para eL gobierno ese año. Gracias al plan de Convertibilidad, la inflación, que a fines de 1989 era del 5.000%, se redujo en 1992 a menos del 20%, en 1994 era sólo del 3,9% y seguía en baja. Pero cree E.-los despidos en la administración pública y en las empresas privadas, los salarios bajaban, aumentaban el desempleo y el subempleo.

Menem, cuya administración dependía de los capitales foráneos, debió aceptar imposiciones de organizaciones financieras internacionales como el Banco Interamerica” de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Ver Gobierno de Carlos Menem (1989-1999)

En 1997, la Alianza, una coalición electoral conformada por la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente País Solidario (Frepaso), triunfó en las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 con la fórmula Fernando de la Rúa (UCR)-Carlos “Chacho” Álvarez (Frepaso). Desde sus inicios, la gestión aliancista estuvo fuertemente condicionada por la herencia recibida del menemismo.

El principal condicionamiento económico fue el monto de la deuda externa, que equivalía al 43% del producto bruto interno (PBI). Los préstamos externos (así como el dinero obtenido con las privatizaciones) no sirvieron para invertir en el país sino para pagar la deuda. De hecho, a fines del año 2000, la economía atravesaba una coyuntura de más de dos años de caída del PBI.

El país no parecía estar en condiciones de pagar siquiera los intereses de la deuda, que equivalían a alrededor de 20 mil millones de dólares anuales. “La Argentina dilapida anualmente el 4% de su PBI para pagar los intereses de su endeudamiento-decía por entonces el periodista económico Julio Nudler. Mientras las exportaciones del país no llegan a representar ni el uno por ciento del total mundial, en la primera mitad del 2000 los bonos de deuda pública colocados por la Argentina fueron el once por ciento de todo lo emitido por los países emergentes. [El país es] insignificante como exportador pero líder como deudor…”

Además de la deuda económica, el Plan de Convertibilidad generó una fuerte deuda social. En el año 2000, trece millones de personas vivían en la pobreza. La desocupación había avanzado ininterrumpidamente desde 1991, afectando a sectores de la población cada vez más amplios. Entre los que trabajaban, dos de cada cinco lo hacían en negro, sin protección social alguna. El Estado, en el mejor de los casos, se limitó a asistir a los más necesitados. La Alianza se enfrentó con la necesidad de formular políticas sociales sin contar con los recursos de un Estado virtualmente quebrado.

A pocos meses de asumir, el vicepresidente Álvarez renunció a su ;argo por disidencias con la gestión gubernamental. En el año 2000, era generalizado el descreimiento de los ciudadanos respecto de las normas de hacer política, a las que juzgaban corruptas e inoperantes.

Durante las dos últimas décadas del siglo XX, cambiaron las formas de la protesta social. En los años 80, los conflictos eran salariales y le expresaban mediante paros, huelgas y medidas de fuerza ordenadas 3or los sindicatos. En los años 90, el descontento social se manifestó por medio de los cortes de rutas, protagonizados predominantemente por desocupados que, como tales no pertenecían a gremio alguno.

Un desconcierto creciente

En noviembre de 2001, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían bajo la línea de la pobreza. En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva. El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población. Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacía escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de “cacerolazos”. En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

El “corralito”
Para evitar la fuga de depósitos barcarios, el 1° de diciembre, Cavallo decretó el “esta; de excepción monetaria”. Este “golpe” económico, conocido como “el corralito”, significaba que todos los depósitos bancarios quedaban inmovilizados durante 90 días -además, que las extracciones de efectivo tenían un tope de hasta 250 pesos o dólares por semana. Así, el dinero desapareció de la calle, el consumo se retrajo y la actividad productiva y comercial se paralizó. Masivamente, agrupaciones sociales, partidos políticos: y centrales sindicales se opusieron a las medidas y promovieron movilizaciones y pares de protesta.

Saqueos y cacerolazos
Entre el 13 y el 18 de diciembre se iniciaron los saqueos contra los supermercados. Primero en Rosario y luego en la Capital, San Isidro, Munro, El Palomar, Ciudadela, Ramos,; Mejía, Morón, Moreno, Lanús y La Tablada, Entre el 18 y el 20, los saqueos se generalizaron en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, San Juan, Santiago del Estero y Mendoza.

Frente a la escalada de violencia, el 19 de diciembre e! Presidente decretó el estado ce sitio. El 20 De la Rúa transmitió un discurso por la cadena nacional. E! discurso no ha: terminado cuando en todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires comenzaron a escucharse cacerolazos. Una multitud salió a las calles y marchó hacia la Plaza de May: el Congreso, la quinta de Olivos y la casa de Cavallo.

A la medianoche, se dio a conocer la renuncia de Cavallo. Sin embargo, esto no tranquiza los manifestantes, que pedían “que se vayan todos”. De la Rúa ordenó la represión que dejó como resultado 32 muertos y cientos de detenidos en todo el país. Pero nada detener la movilización. El 21 de diciembre de 2001, luego de leer su renuncia en cadena nacional , deja la Casa Rosada en el helicóptero presidencial que lo lleva a Olivos.

Ver Gobierno de Fernando De La Rua (1999-2001)

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Las de la obtienen en las Por un lado, los argentinos valoran casi del mismo modo los derechos civiles, sociales y políticos como sus principios constitutivos. Pero, por otro lado, en el momento de jerarquizarlos, el acento se coloca sobre los derechos sociales: salud, educación, vivienda y trabajo. De este modo, 6 de cada 10 consideran que hay democracia cuando se garantiza el bienestar de la gente, mientras que el derecho al voto y a la libertad de expresión tienen un lugar secundario.

De estas indagaciones se concluye que el perfil de ciudadano más extendido en la Argentina es el que otorga primacía a los derechos sociales y, además, considera que los derechos deben venir del Estado. Esa percepción se acentúa cuanto más descendemos en el nivel económico-social.

El predominio otorgado a la resolución de los problemas socioeconómicos lleva a que el 49% de los encuestados afirme que “no le importaría que llegara al poder un gobierno autoritario si pudiera resolver los problemas económicos del país”. Cuanto menor es el nivel socioeconómico, mayor es la probabilidad de apoyo a una alternativa autoritaria.

Por otra parte, la población muestra un bajo nivel de conocimiento o conciencia de los derechos y los deberes que le caben en democracia. Aquí también se privilegian los derechos sociales como derechos de la persona en democracia, en detrimento de los civiles y políticos. Respecto de los deberes, el 28% menciona en primer lugar “trabajar y cuidar de uno mismo”, y sólo un 2%, “informarse de asuntos públicos”.

Esta idea de la ciudadanía, que implica una escasa valoración de los derechos políticos y civiles, se refuerza con la mirada puesta en el Estado: cinco de cada diez consideran que es el gobierno nacional quien más responsabilidad tiene de fortalecer la democracia.

LA DEMOCRACIA REPUBLICANA Y LA NACIONAL-POPULAR: El sociólogo Gino Germani distinguía dos formas de acceso a la democracia con participación total. La clásica, Llamada republicana, suponía reconocer primero los derechos civiles, luego los políticos y, finalmente, los sociales. En la segunda, propia de sociedades como la argentina, la participación total llegaba de la mano de regímenes de tipo “nacional-popular”, en los que los trabajadores negociaban directamente con el gobierno y no a través de la mediación de los partidos políticos. En estos regímenes, el Estado anticipa los derechos de ciudadanía social en desmedro de sus aspectos civiles y políticos.

OTROS CANALES DE PARTICIPACIÓN: La crisis de representación de los partidos políticos, estalló en las elecciones de octubre de 2001, y el agravamiento de la crisis económica e institucional a fines de año produjeron un alto grado de movilización, principalmente espontánea, que se canalizó a través de protestas “piquetes”, “cacerolazos” y “asambleas populares”. Frente al desprestigio de la participación política a través de los partidos, estas formas de manifestación colectiva se percibieron como la posibilidad más importante de acceder a una voz eficaz y como el síntoma más elocuente de la ruptura de la relación entre la sociedad civil y el sistema político que se estableció a partir de 1983.

Dentro de estos fenómenos, conviene distinguir las protestas de los incluidos y las de los excluidos. El primer grupo (que se concentra, sobre todo, en los “cacerolazos” y las “asambleas populares”) proviene de los sectores medios urbanos que cuestionan la legitimidad y la competencia de los dirigentes políticos, en el contexto de reclamos por algunos aspectos de la crisis económica (la indisponibilidad de fondos o la salida de la convertibilidad) y por el mal desempeño y la corrupción de los tres poderes del Estado.

El segundo grupo, el de los excluidos, proviene de los sectores populares, que plantean reivindicaciones relativas a la desocupación y a la pobreza. Su forma principal de expresión son los “piquetes”. Estos sectores no reclaman la destrucción del sistema social, sino su inclusión dentro de él, a través de la obtención de bienes concretos. Por otra parte, organizaciones como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) intentaron canalizar las demandas sociales en el contexto de una estrategia general contra la pobreza.

La política, reformada después de este derrumbe institucional, no podría prescindir de una relación madura con estas nuevas formas de expresión y sus actores, aunque no resulte una tarea fácil.

DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA: El retorno a la democracia fue la buena noticia de los años 80 para casi toda la región. La ciudadanía de América Latina, desde el sur de México hasta Tierra del Fuego, volvía a las urnas para elegir a sus gobernantes. Recuperaba sus derechos después de una o varias décadas de proscripción política.

Los políticos, en tanto, volvían a tener protagonismo y, en muchos casos, debieron negociar con los militares la manera de regresar a la senda institucional. Sin embargo, no se trataba solamente de elecciones libres. La tarea de los nuevos gobiernos no sería fácil ya que la democracia iluminaba todos los rincones de las oscuras dictaduras y las violaciones de los derechos humanos pasaron a ocupar un primer plano.

Todavía en el poder, los militares habían puesto algunas condiciones al traspaso. En efecto, querían permanecer al margen de las investigaciones y sufrir el menor descrédito posible, pero el desgaste sufrido a lo largo de una o varias décadas de autoritarismo trastocó la tradicional tutela a la que tenían acostumbrados a los políticos. Los condicionamientos de la economía, por su parte, representaban un desafío similar, o mayor, en plena recuperación democrática. América Latina acumulaba una enorme deuda externa que, en pocos años, sería el detonante de varias crisis. De todas formas, el contexto global era bastante favorable.

El fin de la Guerra Fría había modificado por completo las circunstancias internacionales: Estados Unidos y la URSS ya no competían por influir en uno u otro lado. Entonces, la amenaza del comunismo ya no podía esgrimirse como pretexto para justificar nuevas dictaduras. De esta manera, a pesar de los contratiempos, todo parecía encaminarse por la senda del respeto a las instituciones. Hubo nuevos coletazos autoritarios, incluso desde el mismo poder constitucional, pero la democracia había llegado para quedarse.

Ver: Organización Política de Argentina

Fuente Consultadas:
Cuatro Décadas de Historia Argentina Dobaño-Lewkowicz
Sociedad en Red EGB 3° Ciclo 9 Año
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 20 Historia de la Argentina
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnologíA
Revista TIME Historia del Siglo XX – América Latina de la dictadura a la democracia

Porque Nació la Izquierda en Argentina? Origen de los Montoneros

¿Por qué Nació la Izquierda en Argentina? Los Montoneros

Nacimiento de la Izquierda en Argentina: Orígenes de los Grupos Guerrilleros

El derrocamiento de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955 a manos de la Revolución Libertadora encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, dio comienzo a la resistencia peronista que fue el germen de los grupos armados que luego tuvieron un gran protagonismo en los años 70.

Rodolfo Walsh La primera acción de la resistencia peronista se produjo el 9 de junio de 1956 cuando comenzó una insurrección cívico-militar peronista comandada por el General Juan José Valle y otros militares para devolverle el poder a Perón.

Pero la rebelión fue estrangulada y los militares sublevados fusilados junto a un grupo de civiles en la zona de José León Súarez en lo que se constituyó en el primer crimen de lesa humanidad que se producía en la Argenti1na. Juan Carlos Livraga fue el sobreviviente que le permitió a Rodolfo Walsh (imagen) escribir su “Operación Masacre

Durante los 18 años de proscripción en los que estuvo sometido el peronismo fueron infinitas las acciones de la resistencia. Sin embargo hubo un hecho que modificó la sustancialmente realidad latinoamericana. Luego de la victoria de la Revolución Cubana el 1ro. de enero de 1959, el régimen de Fidel Castro confió en lograr una revolución continental marxista estableciendo focos de grupos guerrilleros en zonas rurales. Los Andes serían entonces la Sierra Maestra de Sudamérica, según las palabras del Che Guevara.

El foco guerrillero creado por El Che en Bolivia, en noviembre de 1966, motivó a miles de jóvenes argentinos a repetir esa experiencia a pesar que la misma fracasó rotundamente con la muerte de Guevara en octubre de 1967 a manos del ejército boliviano.

Algunos “tips” para analizar….

  • Durante el gobierno peronista, su líder, les enseñó sobre la independencia económica de un país y su lucha contra el imperialismo. (ver su la doctrina peronista)

  • Conocieron la “Justicia Social” y el reparto equitativo de la riqueza nacional.

  • El Gral. Aramburu, sucesor de Lonardi gestor de la “Revolución Libertadora” de 1955, proscribió al partido peronista, los persiguió y prohibió hasta solo nombre.

  • Luego del golpe los gobierno militares no dieron muestra de su eficiencia y la calidad de vida de las familias obreras decayó.

  • Frondizi en 1958, promulgó la ley de inversiones extranjeras y les pareció como que se entregaba el país al imperialismo yanki. Ocho compañías resultaron favorecidas. También se privatizó el Frigorifico Lisandro de la Torre. Parecía que se perdía soberanía y corríamos riegos de depender de esta potencia.

  • Asume Onganía en 1966, mediante un golpe militar, continuando la política de Frondizi.

  • En julio de ese año, la policía maltrata y desaloja a alumnos y profesores de las universidades utilizando métodos violentos. Se conoce como la “Noche de los Bastones Largos”. Fue un ataque directo a la cultura nacional.

  • Combatió con dureza las manifestaciones populares, haciendo “gala” de su autoritarismo y poder. No permitió la libertad de expresión, controlando los medios de comunicación.

  • Se lo asociaba cada vez más al imperialismo norteamericano.

  • Económicamente el país no funcionaba. Explota en Córdoba una manifestación obrera-estudiantil que se conoce como el Cordobazo, más tarde el Rosariazo. Esto unió aun más los lazos entre el sector trabajador y estudiantil.

  • Los alumnos políticamente más unidos se acercaron a las organizaciones obreras y también se compenetraron con la realidad de las villas miserias.

  • Notaron que tanto obreros como alumnos tenían los mismos problemas, como la pobreza, la desocupación, costo de transporte, etc.

  • Los estudiantes, más formados que los obreros, se sentían capacitados para dirigir movimientos que luchen por una sociedad más justa y digna.

  • Tenían tiempo y algunas posibilidades económicas.

  • Siempre tenían en mente aquella sociedad feliz, que vivieron de niños, cuando Perón era presidente.

  • También había sacerdotes, conocidos como del tercer mundo, que cuestionaban a estos gobiernos dictatoriales, por lo que prestaban sus iglesias para hacer reuniones políticas.

  • Aparecen los Montoneros, un grupo que existió en toda Latinoamérica, que pensaban que con la lucha armada podían conseguir sus objetivos, y luchar contra la dictadura.

  • La cúpula estaba dirigida por Firmenich y Vaca Narvaja, que se incorporaron en las filas de la Juventud Peronista para tomar poder.

  • Radicalizaron la juventud, con los slogan, por ejemplo de: “Perón o Muerte”, e idealizaron a perón como un revolucionario como Mao y Fidel Castro.

  • Con el tiempo otras agrupaciones revolucionarias Leninistas, Trokystas, etc. como la FAR, FAP y el ERP se unieron en Montoneros.

  • Perón desde el exilio apoyó hábilmente con discursos ambiguos tanto a la izquierda como a la derecha. El sólo deseaba conservar su poder desde la distancia.

  • Ambos bandos, definen sus diferencias, cuando se enfrentan en 1973 en Ezeiza, momento en que regresaba de España su líder Juan D. Perón. La derecha ataca violentamente a los Montoneros, que habían logrado mejores posiciones políticas, mientras era presidente “el tío” Campora.

  • Perón, más tarde, ya siendo presidente los echó de la Plaza de Mayo, tratándolos de “Inútiles e imberbes”.

  • Lopez Rega forma la Triple AAA, para la lucha contra la izquierda en Argentina, se le adjudica varios atentados, secuestros y golpes sangrientos.

  • La lucha continuó durante toda la dictadura militar a partir de 1976, dejando un saldo de 30.000 desaparecidos, que aun hoy, después de 25 años se sigue trabajando para tratar de encontrarlos, ya sea vivos o muertos.