Grandes Mujeres de la Historia

Historia de la Produccion en Serie La Cadena de Montaje

CADENA O LÍNEA DE MONTAJE
Cuando pudieron hacerse formas metálicas exactamente iguales, fue lógico pensar en ellas como piezas intercambiables.

Eli Whitney fue quien por primera vez montó piezas intercambiables como un nuevo método de fabricación. Se pudo hacer las piezas en un lugar y luego armarlas en otro. Whitney pensó que en esta forma los productos manufacturados podrían producirse en cantidad mayor con más rapidez y a menor costo.

Ely Whitney

En los primeros años de su juventud, Whitney se ganó la vida batiendo clavos en un yunque. Nunca podía dar a los clavos formas exactamente iguales. Años después, cuando ya había inventado la desmotadora de algodón, en una ocasión en que observaba cómo con un martillo pilón se hacían miles de clavos idénticos, se convenció de que las máquinas tendrían que sustituir a la mano del hombre.

Por esa época, en 1789, Francia estaba en plena revolución, y los Estados Unidos temían que su mejor amiga pudiera volverse contra ellos. Se necesitaban fusiles para la defensa de las costas de América. Para fabricarlos a mano se requerirían años. No es de extrañar que el Departamento de Guerra se alegrase cuando Whitney propuso entregar 10.000 mosquetes en el término de dos años al bajo precio de $ 13,40 cada uno. Se celebró contrato con Whitney, adelantándole una suma para que comenzara la fabricación.

El joven inventor, sin embargo, tropezó con gran dificultad para encontrar hombres que poseyeran la pericia mecánica necesaria para hacer las máquinas cortadoras que reemplazasen al viejo martillo, el escoplo y la lima. Al igual que antes Watt, Whitney tuvo que hacerse las herramientas requeridas y adiestrar en el manejo a los obreros que él tomaba en las fundiciones y talleres de maquinaria.

Su primera tarea fue construir un elemento mecánico que reemplazara a las, manos humanas en la aplicación y dirección del movimiento de un instrumento cortante. No había maquinistas cuyas manos fuesen suficientemente firmes o fuertes como para sostener un instrumento de raspado contra una pieza de hierro que gira más de unos pocos minutos cada vez.

Se necesitaba una presión constante y exacta. Resolvió el problema con una especie de plantilla mecánica, que viene a ser un molde de madera o metal, a lo largo del cual se mueve una herramienta que hace piezas iguales.

Cada pieza del mosquete se sujetaba en una posición prefijada antes que las fresas la cortaran. De esta manera se repetía cada una con precisión absoluta. No sólo se empleaban piezas uniformes, sino que los bancos de trabajo se ubicaban de manera que las piezas pudieran pasarse de un obrero al otro.

La fábrica se dividía en departamentos, cada uno con su máquina especial unida por correa a un eje que impulsaba y hacía todas las herramientas cortantes.

Con esto la fábrica ya estaba preparada para ponerse en marcha, y todas las máquinas comenzaron a trabajar al mismo tiempo. Una máquina daba forma a la caja de madera del fusil, con sus superficies planas y curvadas. En hojas metálicas se hacían agujeros en lugares precisos, a fin de que sirviesen de guías para la producción en masa de trabajo de perforación.

Con grapas se sujetaban hojas metálicas contra los bancos, mientras las fresas las cortaban. Interruptores automáticos-detenían la acción de la herramienta. El mecánico sólo necesitaba agrapar las barras metálicas, las cuales eran cortadas, cepilladas, conformadas, taladradas, lustradas y esmeriladas automáticamente.

Los obreros solamente tenían que reunir las diversas piezas y llevarlas a la sala de montaje, donde se armaban los fusiles en tiempo record.

Finalmente, se dispuso de una forma de producir grandes cantidades de materiales con la rapidez, la uniformidad y la precisión que ningún artesano podía lograr individualmente.

Comienza la producción en masa
En este tiempo las avanzadas de pobladores y colonizadores de zonas lejanas estaban en plena marcha hacia el oeste de los Estados Unidos. Había que preparar las fronteras (que es como se llamaba a los límites entre civilización y regiones incultas) y construir viviendas.

El hacha era la herramienta predilecta del pionero. Pero éste a menudo tenía que esperar meses a que el herrero le forjara un hacha. Cada mango exigía un tallado cuidadoso. Cada hoja de hacha requería un largo y lento proceso de templado y pulimento.

Lo que Whitney había hecho para el fusil, otros entusiastas de la mecánica lo aplicaron al hacha. Las fábricas las hicieron a millares. Se colocaban en tambores giratorios y pasaban por las llamas de un horno en un proceso de calentamiento uniforme. Luego un martinete de fragua les daba rápidos golpes sucesivos, que hacían perforaciones de una medida exacta, por donde entrase a la perfección el mango.

De la noche a la mañana dejaron de faltar hachas. Corrió si se tratase de celebrar la intensificación de la producción fabril, empezaron a salir en cantidad los relojes de las fábricas. Con máquinas se perforaban miles de piezas por día y se montaban tan rápidamente que todo el mundo pudo tener reloj por muy bajo precio.

El hecho de que las máquinas pudieran hacer cosas mejores y con mayor rapidez produjo una conmoción creciente que todo lo inyadió. Elias Howe descubrió la parte esencial de la idea de una máquina de coser un día en que puso el ojo de una aguja en la punía en lugar de la cabeza.

De esta manera fue posible hacer que el hilo atravesase la lela sin necesidad de que la aguja la pasase de lado a lado. Otro hilo que salía de una lanzadera pasaba por dentro del lazo. Cuando la primera aguja retrocedía nuevamente, con un punto de cadeneta se apretaban los dos hilos. Esto resultó cien veces más rápido que coser a mano.

Singer introdujo mejoras. Mediante un pedal consiguió que las manos de la costurera quedasen libres y pudiesen guiar la tela. Se dio a la aguja movimiento vertical, subiendo y bajando, en vez de moverse Imrizontalmente como la aguja de Howe.

Al poco tiempo la máquina de coser pasó del hogar a la fábrica. La producción en masa hizo bajar los precios. Todos pudieron adquirir desde entonces mi traje nuevo, un vestido nuevo. Las máquinas construyeron nuevas máquinas despúes de cada nuevo invento. La lenta salida de los productos manufacturados, parecida a un goteo se transformó en un diluvio.

PARA SABER MAS…
Cadena de Montaje en Ford

La producción dependió de la rapidez con que el hombre pudiese servir a la máquina. En la línea de montaje, cada hombre agregaba una pieza al armazón desnudo que iba avanzando por esa línea. A medida que el magneto, por ejemplo, se desplazaba sobre un medio transportador, los hombres le añadían algo cada uno, hasta que finalmente salía terminado al cabo de trece minutos. Levantando el transportador del magneto veinte centímetros, para que los hombres no tuvieran que agacharse, el tiempo disminuyó a siete minutos. Imprimiendo al transportador un poco más de velocidad, ese tiempo se redujo a cinco minutos.

Con métodos similares, en la línea del ehassis se redujo el número de estaciones, hasta que fue sólo de cuarenta y cinco, y de la última operación salía el auto armado. Fue éste un ejemplo sensacional del método nuevo de producción. En 1915, un coche se terminaba en noventa y tres minutos. Una década después, luego de haberse vendido 16 millones de automóviles del modelo T, cada quince minutos salía un coche nuevo. Lo más sorprendente de todo es que el precio se pudo reducir de 850 a 295 dolores.

Frederick Taylor fue el primero que concibió la idea de que el propio hombre pudiera convertirse en un mecanismo. Taylor es el ingeniero que descubrió un acero de aleación nueva capaz de cuadruplicar la velocidad de las herramientas cortantes. Imaginó que el propio hombre podía llegar a ser igual de eficiente que una máquina si se eliminaban movimientos superfluos. Utilizando un cronógrafo, determinó el tiempo que tardaban distintos obreros y el que se requería en distintos movimientos para concluir una operación.

Otros ingenieros siguieron estudiando los movimientos de los obreros con el propósito de llegar al máximo de producción posible por minuto. Todos estos estudios sobre la forma de lograr que las piezas y los materiales saliesen en forma uniforme y fija; con la velocidad mayor con que las máquinas pudieran producirlas, desembocaron en una sorprendente conclusión: nunca se conseguiría que el hombre fuese una máquina eficiente.

Ver: Henry Ford y su Producción

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker

Epidemia en Milán Trabajos de Leonardo Da Vinci

IDEAS DE LEONARDO DA VINCI PARA RECONSTRUIR MILÁN
Cronología de su Vida – Código ATLÁNTICO –

Entre las diversas actividades desplegadas por este genio del renacimiento,  Leonardo acomodó su inteligencia al trabajo en los dos disímiles planos de la ciencia y del arte. Pero si algo le faltaba investigar, era la anatomía humana y para ello disecó el cuerpo humano para estudiar anatomía con miras a su arte, y así pudo ver que los músculos, ligamentos y nervios eran maravillosas partes integrales de una compleja máquina de carne y sangre.

Leonardo Da Vinci

Cada parte separada del cuerpo humano estaba matemáticamente relacionada con todas las demás, semejante a un sistema mecánico de pesas y balanzas, de círculos y triángulos, que lo llevó a escribir que el cuerpo humano solamente podía haber sido creado por el “Divino Mecánico”.

esqueleto de leonardo da vinci anatomista

Los estudio de anatomia de Leonardo Da Vinci

Su fama como inventor llegó a los gobernantes de Venecia. Temiendo que los invadiera la armada turca, los venecianos financiaron la construcción de su submarino. Luego,  César Borgia, que era hijo del Papa y ambicionaba conquistar toda Italia, trató de forzarlo a divulgar sus planos secretos, de tanques blindados y proyectiles con propulsión de cohete.

Durante este horripilante período, Leonardo sintió creciente terror con motivo de todos sus inventos bélicos. Temeroso del daño que su submarino pudiera causar en manos de malvados, la conciencia incitó a Leonardo a hundir su barco e idear la forma de huir de Borgia.

submarino de leonardo da vinci

Bosquejo del Submarino

Leonardo juró dedicar desde entonces todos sus esfuerzos a inventar máquinas industriales que mejoraran la vida del hombre en lugar de destruirla.

El ingeniero estadista
Las noticias del genio de Leonardo despertaron la curiosidad del Duque de Milán, quien lo llamó a su palacio para pedirle que idease trucos teatrales que hicieran más entretenido el programa diario de fiestas de la corte. En medio de toda esta pompa y alegría, una gran epidemia azotó a Italia.

La muerte invadió los cuerpos de millares de personas en forma de forúnculos ulcerantes y carne ennegrecida. Leonardo fue uno de los pocos no atacados por la plaga, pero el espectáculo de miserias y dolor que la epidemia dejó tras de sí lo llevó a un osado plan de acción.

Milán era entonces la primera ciudad de Europa, pero la absoluta falta de condiciones sanitarias adecuadas hizo de ella un fecundo foco de enfermedades. Leonardo comenzó a idear planes para reconstruirla desde sus cimientos.

Sus apuntes ponen en evidencia el primer proyecto conocido en la historia de construcción de una ciudad completa. Su proyectada ciudad comprendía diez unidades de 5.000 casas cada una; exigía el desagüe de las tierras pantanosas de los alrededores; la circulación de agua a través de caños subterráneos a cada una de las secciones de las casas y a las artísticas fuentes que regarían jardines panorámicos entre los grupos de edificios; anchas calles bordeadas de alcantarillas y terrazas elevadas que daban sobre las calles; en resumen, una ciudad espaciosa, llena de luz y aire saludables.

Para solventar el costo, propuso montar fábricas de productos que toda Europa pidiese. No era un sueño vano, pues además proyectó un sinfín de máquinas, perfectamente ilustradas en sus dibujos, que hoy nos asombran por su exactitud y utilidad.

Como ejemplo, diremos que ideó una máquina capaz de producir 40.000 agujas por hora; una laminadora para cortar hojas parejas de aluminio; un aparato para ahuecar cilindros; máquinas para hacer limas, para hecer resortes, para hacer inencogibles las telas y para confeccionar ropa. Sus planos incluyeron martillos poderosos, grúas, telares de vaivén y artefactos mecánicos de todas clases que necesitaban solamente la máquina de vapor para que comenzara la era de las máquinas.

Máquina de Hacer Resortes

Cuando terminó la epidemia, el Duque de Milán se sintió tan conmovido como para admitir lo acertado que eran los planes de Leonardo para la reconstrucción de la ciudad. A fin de evitar otro brote de epidemia, Leonardo empezó por su proyecto de drenar los pantanos que bordeaban a Milán y construir un sistema maravilloso de esclusas que aún hoy pueden utilizarse.

Repentinas amenazas de guerra interrumpieron bruscamente la colocación de los cimientos de su moderna ciudad. En lugar de ello, se vio obligado a construir fortificaciones.

Algunos de los otros inventos de Da Vinci nunca se llevaron a cabo, en parte por falta de fuentes adecuadas de energía para poner sus máquinas en movimiento. Su invento del molino de viento en forma de torrecilla fue quizás el único progreso básico en elementos mecánicos primitivos hasta la invención de la máquina de vapor.

Su vasto acopio de conocimientos científicos, condensado en 5.000 páginas de apuntes manuscritos, ha servido como fuente de ideas e inspiración a otros inventores. Su rico legado de experimentos recopilados confirma ante el mundo que él fue el genio más ecléctico de todas las épocas.

Dio el impulso inicial a la ciencia de la hidráulica. Midió las ondas sonoras y explicó el eco y las vibraciones de armónicas. Doscientos años antes que Newton interpretó el movimiento acelerado de un objeto que cae. Inventó el barómetro y el termómetro. Desarrolló una teoría ondulante de la luz y del calor y una teoría del movimiento de las olas y atribuyó a la atracción ejercida por la Luna las mareas. Analizó la composición del agua y el contenido en oxígeno del aire.

Ideó boyas, submarinos y aparejos de buceo para mares profundos. Sus armas defensivas: bazucas (una especie de cañones cohetes portátiles), tanques, cañones de retrocarga y carros de artillería, desfilan como en un catálogo de armamento moderno.

Aparte de ser uno de los más grandes pintores y escultores del mundo, no se destacó menos como anatomista, botánico, zoólogo, ingeniero, arquitecto, matemático, cartógrafo y paleontólogo. Anticipó las líneas de las actuales construcciones de tipo aerodinámico. Fue el primero que comprendió la producción en serie, las casas prefabricadas y los proyectos de, ciudades.

Leonardo es el único hombre de quien se sabe que haya atravesado las fantásticas barreras del tiempo, y cuya mente portentosa, cual si fuese movida por cohetes, llegó al corazón de nuestra edad de las máquinas.

Todos los hombres de ciencia actuales honran a Leonardo Da Vinci como el padre de la época mecánica.

EL CÓDICE ATLÁNTICO
El Códice Atlántico que se encuentra en Milán, en la Biblioteca Ambrosiana, conserva la encuademación original del siglo xvi es, con sus 401 hojas, la más extraordinaria y extensa colección leonardiana que se conozca. Su nombre deriva del gran formato de sus páginas, semejante al de un atlas (65 cm x 44 cm).

Su aspecto era el de un auténtico códice, es decir, un libro preparado por el autor para ser llenado de dibujos y notas. Se trata, en realidad, de una miscelánea de hojas y fragmentos reunidos en un volumen por el escultor Pompeo Leoni, que tuvo una discutible restauración entre los años sesenta y setenta del siglo XX.

El material del Códice Atlántico abarca toda la carrera de Leonardo, a lo largo de un periodo de más de 40 años, desde 1478, cuando tenía 26 años, hasta 1519. En él se encuentra la más rica documentación de sus contribuciones a las ciencias mecánica y matemática, la astronomía, la geografía física, la botánica, la química y la anatomía. Recoge también sus pensamientos a través de fábulas y reflexiones filosóficas.

Incluye además anotaciones sobre los aspectos teóricos y prácticos de la pintura y de la escultura, sobre óptica, perspectiva, teoría de la luz y de la sombra, así como sobre los materiales utilizados por el artista, además de numerosos estudios, como los realizados para la Adoración de los Magos, la Leda, la Batalla de Anghiari y royectos para el monumento de Francesco Sforza , Giancomo Trivulzio, incluso para la construcción de autómatas.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE LEONARDO
1452 –   Leonardo nace en Vinci la noche del 15 de abril, hijo ilegítimo de Ser Piero, notario.
y de Caterina; transcurre su infancia en Vinci y alrededores; entre 1466 y 1469 va con
su padre a Florencia, donde entra como aprendiz en el taller de Verrocchio.
1473 –   Su primer dibujo fechado (5 de agosto); en estos años, realiza pinturas como el ángel
del Bautismo de Verrocchio y La Anunciación (ambas en Florencia, Galería de los Uffizi).
1481  –   Los monjes de San Donato a Scopeto le encargan La Adoración de los Reyes Magos.Obra que quedará inconclusa.
1482 –   Leonardo va a la corte de Ludovico el Moro en Milán, donde permanecerá hasta 1499.

1483  –   Empieza a pintar La virgen de las rocas (París, Museo del Louvre).
1495  –   Pinta La Última Cena en el refectorio de Santa María delle Grazie, Milán.
1496 –   Entabla amistad y colabora con el matemático Luca Pacioli.
1499 –   Con la caída de Ludovico el Moro, Leonardo abandona Milán.
1500 –   Transcurre un período en Mantua, luego en Venecia y finalmente regresa a Florencia.
1502 –   César Borgia  lo  contrata  como  arquitecto  e  ingeniero  militar;  con Borgia  y Maquiaveli recorre la región de Romana.
1503  –   De regreso en Florencia, comienza a trabajar en La batalla de Anghiari, en el Salón de los Quinientos de Palazzo Vecchio.
1504 –   Pinta La Gioconda (París, Louvre). Muere su padre, Ser Piero. Leonardo hace un breve viaje a Piombino. 1506 –   Transcurre breves períodos en Florencia y Milán hasta que, en 1508, se establece en la capital lombarda por un período de cinco años, pagado por Luis XII, rey de Francia.
1509 –   Pinta Santa Ana (París, Louvre).
1513 –   Se marcha de Milán, pasa por Florencia y se establece por tres años en Roma, bajo la
protección de Juliano de Médicis.
1516 –   Desde Roma, Leonardo se dirige a Francia con su discípulo Francesco Melzi; hasta su muerte estará bajo la protección del rey Francisco I.
1519 –   Muere el 2 de mayo en Clos Luce, cerca del castillo de Amboise, sobre el río Loira:
es sepultado en la iglesia de S. Florentin.

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker
Las Máquina de Leonardo Da Vinci Marco Cianchi

Biografia de Dali Salvador Cronologia de su Vida y Amores

salvador dali, artista

DALÍ, SALVADOR (nacido 1904-muerto 1979). Pintor y diseñador español de renombre internacional, uno de los mayores pintores surrealistas de nuestro tiempo. Su mujer, Gala le sirvió de modelo en numerosas obras, como en la última Los tres enigmas de Gala (1982). El artista destaca también por su producción de dibujos y grabados e ilustraciones para libros. En la actualidad existen el Museo Dalí en Figueras (Gerona), fundado por el mismo y el de Cadaqués (Gerona), con más de 1.200 obras entre pinturas, dibujos y diseños. Desde la muerte de su esposa (1982) reside en el castillo de Púbol (Gerona), donde continúa su labor pictórica.

1904  
Salvador Dalí nace en Figueras, el 11 de mayo.
1919
Primeras experiencias de escritura automática. Se funda la revista del movimiento surrealista, Littérature. El jazz invade Europa.
1921
Ingresa en la Real Academia de San Fernando, en Madrid. Hitler en la jefatura del Partido Nacionalsocialista. Bretón visita a Freud.

Dalí de niño y su mdre

1922
En calidad de miembro de la Asociación Catalana de Estudiantes, participa en una muestra colectiva que se realiza en las Galería Dalmau, en Barcelona. Descubre y es influido por las obras de de Chirico, Juan Gris y Picasso. Muere Marcel Proust. Joy-ce publica Ulysses.
1924
La Academia de San Fernando lo suspende por un año como consecuencia ele sus actividades en contra de algunos profesores. En este mismo año, lo detienen en Figueras con motivo de las actuaciones políticas del padre.
Bretón publica el Manifiesto surrealista. Muerte de Lenin. Se funda la revista La Revolución Surrealista.  Muere Kafka.
1925
Presenta en las Galerías Dalmau su primera exposición individual. En el curso de ese año expone, asimismo, , en la muestra colectiva que presenta en Madrid la Sociedad de Artistas Ibéricos. Intensas lecturas de la obra de Freud. Eisenstein realiza El acorazado Potemkin. Primera exposición surrealista en París.
1926
Participa en una exposición colectiva de arte catalán moderno en el Círculo Artístico de Barcelona. También envía obras al Saló D’Avantguarda, de las Galerías Dalmau. Inicia su carrera de ilustrador con dos libros de autores catalanes. Se inaugura la Galería Surrealista en París. Eluard publica Capitule de la douleur. Muere Claude Monet.
1927
Primer film sonoro, El cantor de jazz. Ejecución de Sacco y Vanzetti. Aragón, Bretón.
Eluard y Peret se adhieren al Partido Comunista. Magritte se instala en París. Fundación del Partido Nacional Vietnamita.
1928
Bretón publica Nadja. Aragón y Bretón celebran “el cincuentenario de la histeria”. Bretón publica El surrealismo y la pintura y Aragón El tratado del estilo’. Dalí fija su residencia en París. Aparece su firma al pie del resonante Manifest groe.
1929
Se adhiere al movimiento surrealista y pinta Le jeu lúgubre. Realiza con Luis Buñuel el film Un perro andaluz. Convive durante el verano en Cadaqués, con Buñuel, Rene Magritte y el matrimonio Eluard, Paul y Gala (Elena Diaranoff), que más tarde sería su mujer. Hace Le gran masturbateur. Bretón publica El segundo manifiesto surrealista.
1930
Expone en la Galerie Pierre Colle, en París, y asimismo toma parte en una muestra de collages que celebra el grupo surrealista en la Galerie Goemans. El mismo año p rblica La Femme Visible,, libro que comienza a dar formas a su método de exposición y análisis, que él denominó “Paranoico-crítico”. Suicidio de Maiakowski. Se funda la revista El Surrealismo al Servicio de la Revolución.
1931
Colabora con Luis Buñuel en la realización del film L’Age d’or. Expone en la Galerie Pierre Colle. Proclamación de la República Española. Pinta: Persistance de la Mémoire y L’Amour et la Mémoire.
1932
Participa en la primera muestra surrealista que se presenta en los Estados Unidos, en el Wadsworth Atheneum, de Harford. Edita un guión cinematográfico titulado Ba-baou. Aragón rompe con el surrealismo.
1933
Exposiciones en la Librería Catalonia, de Barcelona, y en la Exposición del Salón des Surindépendents, en París. Realiza su primera muestra individual en Nueva York, en la Julien Levy Gallery. Hitler en el poder. Fundación de la revista Minotauro. Kan-dinsky participa como invitado de honor de los surrealistas en la muestra de los Surindépendents. Bretón publica Le Messagc Antomatique.
1934
Realiza las ilustraciones para Los cantos de Maldoror, de Lautréamont. Marcha a Londres para inaugurar una muestra en la Zwemmer Gallery. Expone junto con Gia-cometti, en la Julien Levy Gallery, de Nueva York. Se afianza en la URSS la teoría del realismo socialista.
1935
Publica La conquéte de l’irrationel. Procesos de Moscú. Suicidio de Crevel. Exposición internacional del surrealismo en Copenhague, en las Canarias y en Praga. Ruptura final del movimiento surrealista con el Partido Comunista.
1936
Decora los muros de la residencia de Mr. Ed-ward James. Toma parte en la muestra internacional del surrealismo que presentan en Londres las New Burlington Galleries. Al estallar la guerra civil española, comienzan sus disensiones con el movimiento surrealista, primero de carácter político y,muy pronto por motivos estéticos. Fusilamiento de Lorca. Exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, de Arte Fantástico, Dada y Surrealismo.
1937
Bretón publica L’Amour fou. Exposición internacional del surrealismo en Japón. Bernanos publica Los grandes cementerios bajo la luna.
1938
Hitler ocupa Austria. Bretón y Eluard publican el Dictionnaife abrégé du surréaiisme. Bretón y Trotski publican Por un arte revolucionario independiente. Matta pinta la serie Morfologías psicológicas.
1939
Termina la guerra civil española. Muere Freud. Principia la segunda guerra mundial.   Eluard rompe con el surrealismo.
1940
Lo sorprende en París la segunda guerra mundial. Regresa a España, trasladándose luego a Lisboa y regresando finalmente ¿ los Estados Unidos.
Escenografía y decorados para su ba_.-;: Labyrinth. Exposición retrospectiva en e. Museo de Arte Moderno de Nueva York. Muere Paul Klee. Exposición internacional del surrealismo en México. Los nazis ocupan Francia. Asesinato de Trotski.
1941
Dalí rompe defintivamente con Anché Bretón, refugiado en Nueva York. Alemania invade la URSS. Se instalan en los Estados Unidos Ernst y Masson. Bombardeo de Pearl Harbor. Orson Wells realiza El ciudadano. Bretón publica Génesis y perspectiva artística del surrealismo. Picasso hace público El deseo atrapado por la cola.
1942
Aparición de su autobiografía titulada La vida secreta de Salvador Dalí. Fundación en Nueva York de la revista VVV. Exposición internacional del surrealismo en Nueva York. Bretón publica Situación del surrealismo entre las dos guerras.
1943-1947
Exposición de retratos en las Knoedler Galleries. Decoraciones murales para la residencia de la princesa Artchil Gowrielli, en Nueva York. Publica Hieden Faces, novela que se desarrolla en la Francia ocupada. Escenografía y trajes para su ballet Mad Tristan, “primer ballet paranoico” y para el Café de Chinitas, ballet de la Argentinita, con tonadas populares españolas en arreglo de Federico García Lorca. Participa en la dirección de la película Spellbound, realización cinematográfica de Alfred Hitchcock.

Realiza su difundido cuadro Cesta de Pan, muy utilizado en la propaganda del plan Marshall. Ilustraciones para el Quijote. Lecturas de física y cibernética. Pinta: Equilibrio intra-atómico de una pluma de cisne. Leda atómica, etc. Muerte de Hitler. Muerte de Robert Desnos.

Bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki. Muerte de Paul Valéry. Regreso de Bretón a París. Exposición internacional del surrealismo en París. Plan Marshall. Artaud publica Van Gogh o el suicidio de la sociedad. Richter realiza Sueños que el dinero puede comprar, filmado con la participación de Calder, Duchamps,  Ernst, Léger y Man Ray.
1950
Dalí se convierte al catolicismo.
1956
Pinta la Naturaleza muerta viviente (colección M. Brad G. Morse).
1959
El sueño de Cristóbal Colón (Museo de Arte Moderno de Nueva York).
1960
Nacimiento de una Divinidad (colección de la señora de Henry J. Heinz).
1962
Batalla de Tetuán (colección Huntington Hartford).
1969
Pinta el cielorraso del palacio Alleuis de Barcelonas
1970
Publica en las ediciones de Draeger Fréres, Dalí par Dalí.
1989
Muere en Figueres el 23 de enero.

Dali y su mujer Gala

ExplicaAlicia Misrahi, en su libro “99 amoresde la Historia”:

“La vida de Salvador Dalí (1904-1989) cambió en 1929 cuando conoció a Gala Éluard (1894-1982), cuyo verdadero nombre era Helena Ivanovna Diakonova. Se vieron por primera vez cuando ella visitó Cadaqués con su esposo, el poeta francés Paul Éluard, y su hija. Dalí estaba tan nervioso que no sabía qué decirle y en los largos paseos de aquellos días muchas veces empezaba a reír nerviosamente. Aunque él se enamoró locamente enseguida, ella pensaba al principio que era «insoportable y antipático».Ella se convertiría en el amor de Dalí y su inspiración como podemos ver en El gran masturbador (1929), que recoge precisamente las sensaciones de esos primeros paseos. Se casaron en 1934 y vivieron juntos cincuenta y tres años. Por este matrimonio, Dalí y su padre, quienes siempre habían tenido unas tensas relaciones, se dejaron de hablar.
La relación de Gala y Dalí fue complicada y basada más en el arte que en el amor, pues siempre se ha dicho que el auténtico gran amor de Dalí fue García Lorca. Sin embargo, la indefinición sexual del genial artista y su miedo al sexo hicieron que nunca llegara a aceptar al poeta.”

Gala, muy joven

LA MUSA TOTAL
Gala, que era una mujer adusta, tenía sin embargo una fuerza especial. Se convirtió en la musa de Dalí y fue la mujer de la vida del poeta Paul Eluard, quien continuó escribiéndole toda la vida como si ella fuera a volver con él. La suya no fue una separación total ya que siguieron viéndose esporádicamente. Eluard solía imaginarla o soñarla en fantasías eróticas: «Te veo por todas partes, en todo, sobre todo. Muero de amor por ti. Tu sexo me cubre el rostro, devora el mío, me cubre con tu belleza, cubre todo con tu belleza, con tu genio » (1930).
Eluard y Gala siempre habían defendido el amor sin ataduras y, de hecho, Gala se había acostado con varios pintores amigos, entre ellos Pablo Picasso.

ALGUNAS DE SUS OBRAS MAS CONOCIDAS:

obra artistica de Salvador Dali

La persistencia de la memoria, conocido también como Los relojes blandos es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1931

1955: La Última Cena

“El descubrimiento de América por Cristóbal Colón”

1940: La Cara de la Guerra

1930:Salvador Dali, Mujer invisible durmiendo

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí realizado en 1944

obra de salvador dali

1937:Cisnes que se reflejan como elefantes

Fuente Consultada:
99 Amores de la Historia Alicia Misrahi
Colección LOS HOMBRES Dalí, Fascículo N°32

Biografia de la Reina Isabel II de Inglaterra

Isabel II de Inglaterra

ELIZABETH II
Jefe Supremo del Reino Unido. Desempeña protocolarmente las funciones de primera figura
de la Comunidad Británica.

ISABEL II Soberana del Reino Unido (Londres, 1926). Hija de Jorge VI, a quien sucedió en 1952. Fue coronada el 2 de Junió de 1953. En 1947 contrajo matrimonio con Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo. La inestabilidad de su familia (divorcios o separaciones de su hermana y de sus tres hijos mayores), y otros escándalos, han hecho replantearse a diversos sectores políticos el papel de la monarquía en la sociedad británica de finales del siglo XX. Sin embargo, tras la trágica muerte de Diana (1997), la actitud personal de la reina y la postura pública de la familia real suscitaron cierta recuperación de la estima general hacia la monarquía.

Elizabeth II (Isabel II, en castellano), nacida en 1926, tuvo hasta los diez años, pocas posibilidades de reinar. Hija del segundo de los varones de la familia real, se convirtió en heredera del trono cuando abdicó su tío Eduardo VIII, en diciembre de 1936, y ascendió al trono en su lugar su padre, el duque de York, quien sólo había tenido, de su matrimonio con Lady Elizabeth Bowes-Lyon, hija del conde escocés de Strathmore (la Reina Madre), dos hijas mujeres.

Elizabeth, hija mayor del Rey Jorge VI, fue sorprendida por la noticia de la muerte de su padre (1952) mientras se encontraba haciendo una visita oficial al entonces territorio colonial de Kenya, África. Ese mismo año, fue coronada con gran pompa.

En 1947, se había casado con Philip Mountbatten, Príncipe de Grecia (hoy Duque de Edimburgo) de quien ha tenido cuatro hijos: Charles Philip Arthur George, Príncipe de Gales y heredero del trono, nacido en 1948; la princesa Anne, nacida en 1950; el príncipe Andrew, nacido en 1960, y el príncipe Edward, nacido en 1964. Siempre se presentó ante sus millones de subditos y ante el mundo en general como una mujer discreta.

A pesar de no desempeñar el poder ejecutivo (reina pero no gobierna) se le reconocen varias atribuciones (muchas de ellas formales) y un sinnúmero de títulos: el gobierno es el Gobierno de Su Majestad; los ministros son los Ministros de la Corona; ella es la jefa de la Iglesia Inglesa (pero no de la de Escocia); por sugerencia del primer ministro convoca, suspende o disuelve el Parlamento, nombra gobernadores, etc.; el propio himno nacional —Good save the Queen o the king, conforme con el sexo del jefe supremo— hace referencia a su persona.

Según un acuerdo que data de la primera mitad del siglo XVIII, los bienes de la Corona fueron transferidos al Estado, a cambio de una renta fija: la civil list, destinada a solventar los gastos de la familia real. El mantenimiento de sus inmuebles y seculares castillos corre por cuenta del gobierno. Pero la corriente inflacionaria que afecta a Gran Bretaña llevó al Príncipe Consorte a declarar, en un programa televisivo grabado en los Estados Unidos, que la familia real estaba enfrentando dificultades económicas.

La propia Reina, en 1971, comunicó a la Cámara de los Comunes que le sería imposible seguir desempeñando sus funciones de Estado con una asignación cuyo monto había sido fijado en 1952; fue así como dicha suma se incrementó significativamente.

Tales dificultades, entre tanto, nada tienen que ver con la fortuna privada de la familia real, ya que la Reina es considerada una de las mujeres más ricas del mundo, gracias a las rentas que le producen sus inversiones en tierras, en diversas industrias, etcétera. Viajera infatigable. Elizabeth y su marido han visitado todos los países del Commonicealth, además  de muchas  otras naciones.

Biografia de Galileo Galilei Descubrimientos e Historia de la Astronomia

Si para ser un buen físico bastara ser un buen observador, la física sería una ciencia muy banal. Sin adoptar una postura falsa contra los preceptos de la experiencia, los contemporáneos y sucesores de Bacon van a ingeniárselas para introducir la razón pura en el análisis de los hechos físicos; ya decía Galileo:  “Nadie podrá entender el gran libro del universo si ignora su lenguaje que es el lenguaje matemático”.

(Pisa, actual Italia, 1564-Arcetri, id., 1642) Físico y astrónomo italiano. Fue el primogénito del florentino Vincenzo Galilei, músico por vocación aunque obligado a dedicarse al comercio para sobrevivir. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo –quizá como novicio– al monasterio deGALILEO galilei Santa Maria di Vallombrosa, hasta que, en 1581, su padre lo matriculó como estudiante de medicina en la Universidad de Pisa.

Pero en 1585, tras haberse iniciado en las matemáticas fuera de las aulas, abandonó los estudios universitarios sin obtener ningún título, aunque sí había adquirido gusto por la filosofía y la literatura. En 1589 consiguió una plaza, mal remunerada, en el Estudio de Pisa.

Allí escribió un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual criticaba los puntos de vista de Aristóteles acerca de la caída libre de los graves y el movimiento de los proyectiles; una tradición apócrifa, pero muy divulgada, le atribuye haber ilustrado sus críticas con una serie de experimentos públicos realizados desde lo alto del Campanile de Pisa.

En 1592 pasó a ocupar una cátedra de matemáticas en Padua e inició un fructífero período de su vida científica: se ocupó de arquitectura militar y de topografía, realizó diversas invenciones mecánicas, reemprendió sus estudios sobre el movimiento y descubrió el isocronismo del péndulo.

En 1599 se unió a la joven veneciana Marina Gamba, de quien se separó en 1610 tras haber tenido con ella dos hijas y un hijo. En julio de 1609 visitó Venecia y tuvo noticia de la fabricación del anteojo, a cuyo perfeccionamiento se dedicó, y con el cual realizó las primeras observaciones de la Luna; descubrió también cuatro satélites de Júpiter y observó las fases de Venus, fenómeno que sólo podía explicarse si se aceptaba la hipótesis heliocéntrica de Copérnico. Galileo publicó sus descubrimientos en un breve texto, El mensajero sideral, que le dio fama en toda Europa y le valió la concesión de una cátedra honoraria en Pisa. En 1611 viajó a Roma, donde el príncipe Federico Cesi lo hizo primer miembro de la Accademia dei Lincei, fundada por él, y luego patrocinó la publicación (1612) de las observaciones de Galileo sobre las manchas solares.

Pero la profesión de copernicanismo contenida en el texto provocó una denuncia ante el Santo Oficio; en 1616, tras la inclusión en el Índice de libros prohibidos de la obra de Copérnico, Galileo fue advertido de que no debía exponer públicamente las tesis condenadas. Su silencio no se rompió hasta que, en 1623, alentado a raíz de la elección del nuevo papa Urbano VIII, publicó El ensayador, donde expuso sus criterios metodológicos y, en particular, su concepción de las matemáticas como lenguaje de la naturaleza. La benévola acogida del libro por parte del pontífice lo animó a completar la gran obra con la que pretendía poner punto final a la controversia sobre los sistemas astronómicos, y en 1632 apareció, finalmente, su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo; la crítica a la distinción aristotélica entre física terrestre y física celeste, la enunciación del principio de la relatividad del movimiento, así como el argumento del flujo y el reflujo del mar presentado (erróneamente) como prueba del movimiento de la Tierra, hicieron del texto un verdadero manifiesto copernicano.

El Santo Oficio abrió un proceso a Galileo que terminó con su condena a prisión perpetua, pena suavizada al permitírsele que la cumpliera en su villa de Arcetri. Allí transcurrieron los últimos años de su vida, ensombrecidos por la muerte de su hija Virginia, por la ceguera y por una salud cada vez más quebrantada.

Consiguió, con todo, acabar la última de sus obras, los Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias, donde, a partir de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, demostró las leyes de caída de los cuerpos en el vacío y elaboró una teoría completa sobre el movimiento de los proyectiles. El análisis galileano del movimiento sentó las bases físicas y matemáticas sobre las que los científicos de la siguiente generación edificaron la mecánica física.

EL MÉTODO EXPERIMENTAL
En la Universidad de Pisa, el joven profesor practicaba un método de enseñanza entonces completamente nuevo: al margen de lo acostumbrado, procuraba que sus alumnos se dieran cuenta personalmente de la verdad de las leyes físicas que iba enunciando. Por tal motivo, no vaciló, en algunas oportunidades, en salir de las aulas para acompañarlos hasta un lugar donde fuera posible llevar a efecto los experimentos y las pruebas demostrativas necesarias para la comprensión de la lección impartida.

Así, para comprobar la veracidad de las leyes que rigen la caída de los cuerpos, Galileo realizó reiteradas experiencias desde lo alto del campanario de la catedral de Pisa. En efecto, la ley física relativa a la caída de los cuerpos, que había enunciado Aristóteles, expresaba que los cuerpos caen con una velocidad proporcional a su peso. Galileo, por lo que se presume ahora, habría descubierto que el enunciado aristotélico era absolutamente erróneo y decidió “comprobarlo” ante los alumnos y los profesores reunidos.

Subido a la torre, hizo repetidas experiencias de arrojar, simultáneamente, objetos de distinto peso, los que, de acuerdo con aquel enunciado, debían llegar al suelo con diferencia de tiempo (primero los más pesados); el hecho fue que los diversos objetos llegaban siempre al mismo tiempo. Los profesores que basaban su enseñanza en la enunciación simple y sin análisis de las leyes de Aristóteles se retiraron abrumados por la evidencia. Sin ningún respeto por Aristóteles, Galileo enunció entonces el nuevo principio de física, a saber: que en el vacío, sea cual fuere su peso, los cuerpos caen a la misma velocidad. Lo más importante, sin embargo, consistió en que, con esas pruebas prácticas, dio nacimiento a la ciencia experimental, basada, no en principios abstractos, sino en la comprobación y demostración práctica de cada ley enunciada.

En sus variadas investigaciones, Galileo no pudo dejar de poner en descubierto la incompetencia de muchos de sus colegas y el carácter anticientífico de algunas de sus enseñanzas. Ello le valió que, así como conquistaba la admiración de los alumnos y profesores estudiosos, se ganaba también el odio inextinguible de muchos otros que no podían tolerar que de tal modo los humillara.

Algunos, de tales “docentes” deseaban que el joven Galileo fuera expulsado de su cátedra. Galileo debió convencerse, finalmente, de que Pisa no era el lugar más apropiado para dedicarse con serenidad a los estudios, y de que debía procurar alejarse de ella. Así, en 1591, aprovechó la oportunidad que le brindaba una invitación para dictar una cátedra en la Universidad de Padua, y se alejó de Pisa. Padua le dio la acogida a que se había hecho acreedor, y Galileo reanudó con intenso entusiasmo sus investigaciones.

Su mayor preocupación consistía en buscar la solución al problema presentado por los dos contrapuestos “sistemas del mundo”, el de Tolomeo y el de Copérnico, ilustre sabio polaco del siglo xv. La tesis predominante era la de Tolomeo (geocéntrica), que suponía que la Tierra era el centro del sistema planetario; en cambio, la tesis enunciada por Copérnico (heliocéntrica), afirma que el Sol constituye el centro del sistema; o sea que en torno del Sol giran la Tierra y los restantes planetas. Galileo consideraba que los cálculos matemáticos no podrían ser suficientes para comprobar cuál de ambas tesis era la acertada, y que en este caso, como en otras ramas del conocimiento, se hacía indispensable la observación directa. Consideró que no había más que un solo procedimiento: escrutar la inmensidad del cielo. Pero, ¿con qué medios?

EL TELESCOPIO
El año 1609 no es solamente uno de los más importantes en la vida de Galileo, sino también una fecha memorable en la historia de la astronomía. En ese año Galileo construyó un telescopio (del griego “tele”, lejos, y “scopeo”, observo), instrumento’ mediante el cual se hizo posible la exploración ocular del cielo. Los descubrimientos que poco a poco fue realizando con ese instrumento óptico suscitaron admiración y desconcierto. La Vía Láctea, hasta entonces considerada una ligera neblina en la oscuridad del cielo, apareció, en cambio, compuesta por miríadas de. estrellas; la Luna, considerada un cuerpo resplandeciente y cristalino, no era tal: las manchas lunares eran verdaderas montañas con cráteres volcánicos. Y hubo algo más: por medio de este instrumento extraordinario, Galileo pudo demostrar la exactitud de la teoría de Copérnico.

Como fruto de tantos y señalados estudios y experimentaciones, Galileo publicó dos grandes obras: en 1610 el “Sidereus Nuntius” (“El mensajero de las estrellas”) y en 1632 el “Diálogo de los máximos sistemas, tolomeico y copernicano”. En el período transcurrido, además, se asegura que algunos estudios relacionados con el microscopio formaron parte de sus trabajos.

DESCUBRIMIENTOS Y CONFLICTOS CON LA IGLESIA DE GALILEO GALILEI

“DISPONES, MI QUERIDO GALILEO, DE PRUEBAS IRREFUTABLES. . .”
En el jardín de su casa, trató de instalar el telescopio en un trípode y apuntar hacia lo alto, observando los  navíos enemigos, que poco le interesaban, sino a la bóveda celeste, en esta noche especialmente estrellada. Fascinado con la visión aumentada de la Luna, Galileo mandó llamar a Viviani y Torricelli, sus más fieles discípulos: “¡Esta es la prueba!, yo sabía que Aristóteles estaba errado; la Luna no es una esfera lisa o perfecta, y tampoco tiene luz propia.

Esas pequeñas manchas oscuras son sombras de las montañas que existen en la Luna como en cualquier otro astro. Eso demuestra que la Luna recibe su luz de otro astro, y por el tamaño de la sombra podemos también calcular la altura de las montañas”. Después de nuevas observaciones y cálculos, Galileo saca en conclusión que, de la misma forma en que la Tierra gira en torno del Sol, la Luna gira en torno de la Tierra mostrando sólo una de sus caras. Ávido por un intercambio de ideas, Galileo escribe a Kepler relatando los descubrimientos que había hecho.

La respuesta no tarda: “Dispones, mi querido Galileo, de pruebas definitivas de la veracidad de las tesis de Copérnico, y de las lagunas profundas del sistema aristotélico. En cuanto a mí, llegué a las mismas conclusiones por otros caminos. Observé que los planetas no se mueven en círculos, «movimiento perfecto», según Aristóteles, sino que siguen una trayectoria elíptica. En el foco de esa elipse está localizado el Sol. En lo que se refiere a tus observaciones, aconsejo que las publiques rápidamente en forma de un libro.

Creo que nuestro deber es difundir la ciencia para su mejor desarrollo”. Galileo duda. Prefiere investigar un tiempo más antes de exponerse a las críticas. Si surgiese alguna dificultad, ya al menos habría conseguido terminar un trabajo importante. Su nuevo objetivo —el planeta Júpiter— le trae una sorpresa. Repara que tiene cuatro astros a su lado, que cada noche se disponen de forma diferente, una vez de un lado, otra vez de otro, desapareciendo otras veces detrás del planeta.

Son los cuatro satélites de Júpiter girando en torno de él como la Luna alrededor de la Tierra. Los bautiza con el nombre de Mediceos (homenaje a los poderosos Médicis), previendo las enormes implicaciones de sus descubrimientos: el insospechado número de astros invisibles antes del perfeccionamiento del telescopio revela lo absurdo de la concepción de Aristóteles, según la cual los cuerpos celestes fueron creados para deleite de la criatura humana; y los satélites de Júpiter eran un ejemplo de sistema solar en miniatura, como fueron pensados por Copérnico.

ADIVINE QUIEN PUEDA Después de otras exploraciones, cuando verificó inclusive la existencia de manchas irregulares en la superficie del Sol, el maestro publica, en diciembre de 1610, el siguiente texto: Smaisrmil mepoetalevmibnenvgttaviras. “Quien descifre este enigma”, explica el astrónomo, “conocerá cuál es el verdadero sistema del mundo”. Como nadie adivinase, restablece el orden correcto de las letras: “Altissimum planetam tergeminum observavi“, o sea “Observé que el planeta más alto es triple”.

Galileo acababa de descubrir, sin saberlo, los anillos de Saturno. Por su telescopio rudimentario veía confusamente una mancha circular alrededor del planeta, y creía que éste era el más distante de la Tierra, concluyendo que el astro estaba compuesto por tres estrellas diferentes. Los medios técnicos no le permitían ir más lejos en sus conclusiones. De cualquier modo no estaba lejos de la verdad, ya que los anillos de Saturno están compuestos por una infinidad de pequeños cuerpos celestes tan próximos unos a otros que parecen confundirse en el telescopio. ¿Y por qué aquel acudir a un enigma? ¿Intentaba encubrir un hecho científico?

Parece más probable que pretendiera, por el contrario, atraer la atención del público, pues la solución de enigmas era una vieja moda. Para estimular la curiosidad general, Galileo preparaba diplomáticamente el momento de dar al mundo sus descubrimientos científicos revolucionarios.

“CREO EN LA RAZÓN” Aunque se sintiese protegido en Venecia, la obstinación y espíritu polémico lo llevaron hasta Roma, a fin de intentar convencer a los doctores de la Iglesia. “El papa no podrá aceptar tesis que contrarían todo lo que enseñaron hasta hoy”, le previene un discípulo. “Vea el caso de Giordano Bruno”, recuerda otro de sus alumnos. “Yo creo en la razón”, replica Galileo. “Si no quieren creer en mis palabras, bastará con que miren a través del telescopio …” En Roma, aguardando durante varios meses la decisión papal, Galileo cree más en su propia habilidad que en el espíritu científico de los cardenales. Nada de importante había sido publicado hasta ese instante; para Galileo todo dependía de la manera de presentar convincentemente sus tesis a los padres de la Iglesia.

“Las Sagradas Escrituras son guías indiscutibles de los hombres en el camino de la salvación”, decía a los sacerdotes. “Pero, en lo que se refiere a astronomía, es preciso reconocer que los antiguos no disponían de eficientes instrumentos como el telescopio”. Sus argumentos son recibidos con sonrisas de duda. Galileo mismo comienza a inquietarse. Pero, finalmente, el Colegio Romano lo designa miembro de la Academia del Lincei, el consejo de científicos mejor visto por la Iglesia. No había un pronunciamiento claro sobre sus tesis. Pero, si lo nombran para un lugar tan honroso, es porque tienen de él, ciertamente, un concepto favorable. Galileo no pensó en otra hipótesis: que los jueces de la Inquisición querían mantenerlo cerca para poder vigilarlo mejor.

LA INQUISICIÓN PONE LAS CARTAS SOBRE LA MESA Juzgándose apoyado por la Iglesia, Galileo comienza a publicar alguno de sus trabajos. Escribe en italiano, lengua del pueblo, y no en latín, habitualmente empleado entre los cultos. Este detalle parece haber irritado sobremanera a la Inquisición: que él haga complicados estudios destinados a los sabios todavía puede aceptarse, pero hacerlos accesibles a todos será una amenaza a la autoridad religiosa.

En 1613, estimulado por el silencio de la Iglesia, Galileo reconoce públicamente la veracidad de las tesis de Copérnico y declara: “¡Estoy totalmente convencido de que el Sol es el centro del Universo, y la Tierra gira a su alrededor!” Dos años pasan todavía sin que nada grave suceda.

Sólo algunos jesuitas lo acusan de interpretar erradamente el Evangelio. Por las dudas, va nuevamente a Roma, en 1615. Encuentra allí al Cardenal Barberini, estudioso de las matemáticas, que, a pesar de no estar de acuerdo con sus tesis, sostiene el derecho de Galileo a defenderlas.

El cardenal se hace amigo y protector de Galileo. Cuando parecía que todo marchaba bien, en 1616, Galileo es tomado por sorpresa por una decisión del Santo Oficio: “Severa investigación efectuada por la Sagrada Congregación revela que la doctrina del dicho Nicolás Copérnico, sosteniendo la inmovilidad, del Sol, es totalmente falsa y contraria a las Santas Escrituras”. Las obras de Copérnico están incluidas en el Index, lista de libros prohibidos por la Iglesia, y la difusión de sus ideas quedaba sujeta a severo castigo.

Aunque no había sido nombrado durante el proceso, Galileo sentía que era el principal destinatario de la sentencia. “No se atreven a atacarme directamente, a causa de mi prestigio”, piensa él. Comprende que una vasta intriga había sido montada en secreto por la Inquisición. Algunos días más tarde, las cosas se esclarecen por completo. Convocado a presencia del Inquisidor, Cardenal Belarmi-no, Galileo es invitado a no divulgar nunca más las teorías de Copérnico, bajo pena de prisión. Parece que aceptó, jurando obediencia a la Iglesia. No se tiene certeza de lo ocurrido, mas es probablemente verídico, ya que en los años siguientes Galileo no se manifiesta públicamente más sobre astronomía. Al margen de las polémicas, el científico aguarda una nueva oportunidad para volver a la carga.

 “MI VIEJO AMIGO BARBERINI. . .” En Florencia, adonde se traslada, permanece relativamente callado, desde 1617 a 1623. Pero entonces ocurre un hecho prometedor: el cardenal Barberini es elegido papa, con el nombre de Urbano VIII. “¡Un matemático en el trono pontificio!”, exclama entusiasmado Galileo. “¡Y, además de eso, mi viejo amigo y protector!” Muchos años habían pasado desde que se iniciara como profesor.

Todo indicaba que Galileo, ahora con casi sesenta años y mal visto por la Iglesia, tendría un deslucido fin en su carrera. La elección de un “Papa científico”, sin embargo, podría invertir le; términos del problema. Galileo comienza febrilmente a escribir un libro, Diálogo sobre los do: principales sistemas del mundo. Por boca de tres personajes: Simplicio, e’. respetuoso de las tradiciones; Salviat: el reformador mordaz, y Sagredo, el hombre culto y moderador, Galileo enfrenta en un lenguaje accesible —y a veces cómico—, las concepciones de”. Universo según Aristóteles y Copérnico.

Cercado por los argumentos de sus opositores, Simplicio es llevado a defender posiciones absurdas y ridículas “Es sólo un relato imaginario”, declara su autor, cuando lleva los originales a Roma, en 1630, buscando la aprobación de su amigo Barberini.

“‘Es preciso eliminar de una vez por :odas los malentendidos entre la fe y la ciencia”, afirma Galileo. El papa lo recibe con grandes honras y demostraciones de amistad, dejando incluso entender que no se opondrá a la publicación del Diálogo. La Inquisición, entre tanto, comienza a inquietarse por el problema. Los editores que se habían ofrecido para imprimir la obra reciben la visita de misteriosos jesuitas. Sintiéndose amenazados, prefieren retrasar la publicación del trabajo de Galileo.

Finalmente, en 1632, el Diálogo es editado y aparece en venta en las librerías de Florencia. Al tener noticia de ello, los cardenales comienzan a presionar al papa para lograr la prohibición del libro. Habían conseguido convencer al pontífice de que el personaje Simplicio, ridiculizado por Galileo en la obra, no era otro que él mismo, Maffeo Barberini…

El poderoso Cardenal Gaspar Borgia, embajador de España, ataca por otro flanco: “En caso de que Vuestra Santidad no condene claramente el libro, se podría decir que el papa es un protector de herejías . ..”. Una vez convencido, Urbano VIII resuelve abandonar sus veleidades científicas y colocar los intereses de la Iglesia por encima de todo. En febrero de ese mismo año, Galileo Galilei es llamado a Roma por la Congregación del Santo Oficio. Ahora comprendía todo. El viejo amigo Barberini ya no le prestaba más apoyo, y el sabio caería poco más tarde en manos de la Inquisición.

LA CIENCIA, EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS Galileo pretexta que su avanzada edad le hace difícil viajar a Roma. Es intimado entonces a presentarse delante del Santo Oficio, bajo pena de ser llevado a la fuerza. En una carta que escribe a su amigo Renieri, Galileo relata: “Fui recluido a prisión en el delicioso Palacio de la Trinitá del Monti (…). El sacerdote comisario Lancio vino a buscarme al día siguiente, llevándome en un carruaje. Durante el trayecto, me hizo varias preguntas, mostrando gran deseo de que yo reparase el escándalo que provocara en toda Italia mi opinión de que la Tierra se mueve. A todas las sólidas razones y pruebas matemáticas que yo le presentaba, no respondía nada, a no ser estas palabras: ‘Terra autem in aeternum stabit’ (La Tierra, sin embargo, permanecerá para siempre fija) “.

Ante el tribunal de la Inquisición se inician los interrogatorios:

—¿Es exacto aquello que escribieron los antiguos y las Santas Escrituras? —repiten los inquisidores—.

—Los antiguos no tenían aparatos para observar el cielo —responde Galileo—. Imaginaban movimientos complicados que no corresponden a la verdad de los hechos.

—La Biblia confirma las tesis de Aristóteles —insisten ellos—.

—Sólo puede tratarse de un error de interpretación —replica el acusado—. Mas si la Biblia afirmara realmente que la Tierra no se mueve y el firmamento gira en torno de ella, entonces debería sacar en conclusión que la Biblia está errada …

— ¡Herejía! —gritan los inquisidores—. ¡Galileo Galilei reniega de las Santas Escrituras! “Comencé entonces a presentar mis pruebas”, relata Galileo, “pero, para desdicha mía, no fueron escuchadas. Por más esfuerzo que yo hiciese, no conseguía que entendiesen: me interrumpían indignados, queriendo convencerme del escándalo. Y el mismo pasaje de las Escrituras era presentado siempre como la prueba definitiva de mi delito.”

La acusación era grave: “Decir que la Tierra no es inmóvil ni es el centro del mundo, y decir que ella tiene un movimiento diario, constituye una proposición absurda y falsa en filosofía; desde el punto de vista de la teología, ella es invalidada por la fe”. Galileo es “convidado” a abjurar públicamente de sus teorías. El acusado resiste en nombre de la ciencia, mas consta que, ante la amenaza de torturarlo, después de algún tiempo decide retractarse.

El 22 de julio de 1633, en presencia de los cardenales inquisidores, Galileo se arrodilla para oír el texto de la sentencia: “Invocando el Sagrado Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su Gloriosa Madre la Virgen María, pronunciamos esta sentencia final. .. Decimos, pronunciamos, juzgamos y declaramos que tú, Galileo, debido a los hechos que fueran detallados en el curso de este proceso y que tú mismo confesaste, te hiciste vehementemente sospechoso de herejía ante el Santo Oficio, por haber creído y mantenido la doctrina, falsa y contraria a las Sagradas y Divinas Escrituras, de que el Sol es el centro del mundo, de que él no se mueve, sino que la Tierra se mueve y no es el centro del mundo.”

“Para que tu lastimoso y pernicioso error y tu transgresión no queden del todo sin castigo, y para que seas más prudente en el futuro y sirvas de ejemplo para que los demás se abstengan de delitos semejantes, decretamos que el libro Diálogo de Galileo Galilei sea prohibido por edicto público y te condenamos a prisión formal de este Santo Oficio por un período determinable según nuestra voluntad; a modo de saludable penitencia, ordenamos que durante los próximos tres años recites, una vez por semana, los siete salmos penitenciales, reservándonos el derecho de moderar, conmutar o suprimir la totalidad o parte de los mencionados castigos y penitencias.”

Galileo Galilei y La Iglesia

Sociedades Secretas de la Iglesia

Cardenal Belarino

Como superior de la Compañía de Jesús, el Cardenal Belarmino ya había llevado a la hoguera a un científico, Giordano Bruno. Con Galileo, sin embargo, necesitaba actuar con más cautela: a pesar de “herético”, el astrónomo tenía influyentes amigos.

Su entorno

Política y sociedad

Ciencia y pensamiento

Arte y Letras

1564 Galileo Galilei nace en Pisa el 15 de febrero

Juramento del Clero al Concilio de Trento. Pío IV crea el Index librorum prohibitorum. Maxilmiliano II, emperador

Muere en Ginebra Juan Calvino. Muere Andrés Vesalio, médico de Carlos V. <<El Apóstol>>, primera imprenta en Rusia.

Muere Miguel Ángel. Nace William Shakespeare.

1581 Galileo observa el movimiento ondulatorio de una lámpara en la catedral de Pisa

Manifiesto de La Haya. Primera misión jesuita en China.

Francisco Sánchez (el Brocense): La Ciencia de la que nada sabe. Guillermo de Orange: Apología. Construcción de mecanos automáticos en forma de ser vivo.

A.Colin: Sepulcro de Philippine Weslser. Baltasar de Beaujoyeux: Ballet Cómico de la reina.

1586 Galileo inventa la balanza hidrostática.

Fábrica de tabacos en Virginia (USA). Abbas II, Sha de Persia

Anchieta: Historia brasileña de la Compañía de Jesús.

El Greco: El entierro del Conde Orgaz. Osiander: 50 canciones espirituales

1588 Galileo escribe un tratado sobre el centro de gravedad de los cuerpos sólidos.

Destrucción de la Armada Invencible. Asesinato del duque de Guisa.

Nace Thomas Hobbes. Luis de Molina: Concordia liberi arbitri cum gratiae donis.

Tintoretto: Paraíso. Marlowe: El doctor Fausto

1590 Realiza un experimento inspirado en la torre de Pisa y escribe Del movimiento en latín

Comienza la extracción de carbón en el Rhur. Los turcos consiguen territorios en el Cáucaso.

Zacharias Jansen inventa el microscopio. Acosta: Historia natural y moral de las Indias. Theodor de Bry: Grandes viajes

M. Caravaggio: Baco adolescente. Guarino: El pastor Fido.

1594 Establece la <<Regla de Oro>> de la mecánica con el principio de conservación de la energía

Los franceses llegan al Canadá. La guarnición española se retira de París.

Muere Gerhard Mercator.

Jacopo Peris: Dafnis, primera ópera auténtica, según texto de Octavio Rinuccini

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Revolución Científica

Biografia Nicolas Copernico Historia y Resumen de su Vida

BIOGRAFÍA DE COPÉRNICO
Bibliografía: Astronomía Para Curiosos
Por Nancy Hayhaway
Prácticamente a partir del momento de su muerte Nicolás Copérnico (1473-1543) revolucionó la astronomía con su libro De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de los orbes celestes), que afirmaba que el Sol, no la Tierra, es el centro del universo. Pero fue un profeta refluente, pues era una hombre reservado e introvertido, esencialmente conservador, que durante la mayor parte de su vida ocupó un puesto de canónigo.

Copernico, astronomo

Hijo de un comerciante en cobre que murió cuando Nicolás tenía diez ¡años, Copérnico fue adoptado por su tío Lucas Waczenrode, quien se aseguró de que el tímido chico y su disoluto hermano mayor hicieran estudios. Copérnico (su nombre original era Niklas Koppernigk y él lo latinizo, como estaba de moda) estudió matemáticas y arte en la Universidad de Cracovia, astronomía en Bolonia, medicina en la Universidad de Padua (unos estudios de tres cursos) y derecho canónico en Ferrara.

En la época en que acabó los estudios, en 1506, su tío —un hombre con fama de no reírse nunca— era obispo de Ermeland, una región políticamente volátil de la Prusia oriental.

Copérnico, que ya había sido nombrado canónico de la Iglesia católica, pasó a ser el ayudante al tiempo que médi­co personal de su tío. Se dedicó a la reforma de la moneda y se esforzó en mantener Ermeland independiente de sus poderosos vecinos, Polonia y los caballeros de la Orden Teutónica, pero tuvo pocos amigos y no se casó. Más tarde se supo que tenía una relación sentimental con su ama de llaves, Anna; las autoridades eclesiásticas le pidieron que le pusiera fin y él obedeció. Pero si su vida personal y pública estuvo dedicada a mantener el orden social, su vida intelectual estuvo orientada a derrumbarlo.

Al inicio de su carrera como canónigo pasó muchas horas pensando en el sis­tema geocéntrico de Ptolomeo, que le parecía inadecuado porque precisaba de complicadas explicaciones para dar cuenta de fenómenos ordinarios como el movimiento retrógrado o la constante proximidad de Mercurio y Venus al Sol. Se le ocurrió a Copérnico que si la Tierra fuera en realidad el centro del sistema ningún planeta debería hacer retrocesos. Del mismo modo, si Venus y Mercurio giraban alrededor de la Tierra, deberían situarse a veces lejos del Sol, lo cual nunca ocurría.

Por otra parte, si se utiliza el sistema cuyo centro es el Sol que propuso Aristarco de Samos, estas dificultades intrínsecas se superan fácil­mente. Venus y Mercurio se verían cerca del Sol porque en realidad se hallan más cerca del Sol. Los planetas darían en ocasiones la sensación de moverse hacia atrás porque a veces la Tierra los adelanta en su interminable dar vueltas alrededor del Sol. Todo esto era evidente para Copérnico, pero se lo callaba.

Luego, en 1512, después de haber asistido junto con su tío a la recepción con motivo de la boda del rey de Polonia en Cracovia, Waczenrode sufrió una grave intoxicación alimentaria y murió. (La muerte fue tan repentina que se pensó en un posible asesinato.) Copérnico se trasladó a Frauenburg, donde se hizo cargo de las obligaciones de canónigo de la catedral y se instaló para el resto de su vida en una torre rectangular al­menada que dominaba un lago cuyas aguas fluían hacia el mar Báltico. Allí escribió un breve resumen de sus ideas, explicando que el Sol es el centro del universo, que la Tierra rota sobre su eje y orbita alrededor del Sol, y que este movimiento es el que explica los retrocesos de los planetas.

Aunque este revolucionario tratado sólo circuló de forma privada, las nuevas ideas se extendieron. Durante las tres décadas siguientes a la aparición de su teoría, Copérnico ni publicó ni enseñó, pero su sistema era comentado allí donde se reunían varios astrónomos.

Copérnico no participó en estas conversaciones. No obstante. redefinó  su teoría. En los márgenes de los libros que iba leyendo, a menudo tomaba notas astronómicas, junto con apuntes que se referían a curas para   el dolor de muelas, las piedras de riñón, los callos y la rabia, enfermedades cuyos medicamentos contenían ingredientes tales como canela, díctamo, herrumbre, perlas, hueso del corazón de venado y cuerno de unicornio. Elaboró unas nuevas tablas sobre el movimiento de los planetas y escribió extensamente. Pero, como otros muchos autores, guardaba los manuscritos en su cajón. Su inclinación —debido a su carácter retraído, a su conciencia de que su teoría podría desencadenar una controver­sia eclesiástica y quizás a su gusto por el culto pitagórico al secreto— era no publicarlos nunca.

Probablemente no lo habría hecho, además, de no ser porque al final de su vida, fortuita e inesperadamente, ganó un discípulo, un joven profesor de matemáticas y astronomía que llegó a Frauenburg a estudiar con el gran hombre. Georg Joachim Iserin, conocido por Rheticus (adoptó el nombre latino para eludir ser vinculado a su padre, un médico decapitado por brujería), inmediatamente instó a Copérnico a publicar.

Esto sumió a Copérnico en un mar de nervios y dudas. Preocupado porque su teoría iba contra el saber aceptado de la época, Copérnico quiso no obstante publicar sus tablas de los movimientos de los planetas: lo que no quiso fue mencionar la teoría que las respaldaba. Cuando llevó a Rheticus, luterano, a casa de su único verdadero amigo, Tiedemann Giese, obispo de una diócesis vecina, su amigo y su discípulo trataron de convencerlo de la im­portancia de que publicara tanto sus tablas como sus opiniones. Por último se alcanzó un compromiso; Rheticus escribiría un libro explicando las ideas de Copérnico, a quien sólo lo mencionaría por su nombre de pila y su lugar de nacimiento.

Rheticus escribió así una «carta» a uno de sus maestros en la que describía la teoría del «reverendo padre Dr. Nicolás de Torun, canónigo de Ermeland». Hizo que se imprimiera la carta, que incluía comentarios astrológicos y bíblicos, y la envió a unas cuantas personas. Ahora que había expuesto la teoría, aumentaron las presiones sobre Copérnico para que publicase todos sus descubrimientos. Al final cedió.

Rheticus se ocupó del trabajo, copiando meticulosamente (y haciendo correcciones de menor importancia) el voluminoso manuscrito de Copérnico. Cuando hubo acabado, se inició el proceso de imprimir el libro, pero, como llevaba ya dos años fuera de su universidad, lo dejó para volver a hacerse cargo de sus obligaciones docentes. Regresó a la Universidad de Wittenberg y fue elegido en seguida decano. Cuando concluyó su mandato, en mayo de 1542, se trasladó a Nuremberg, con el manuscrito en las manos, a concluir la tarea.

Poco después Rheticus consiguió un nuevo puesto en la Universidad de Leipzig y abandonó el proyecto. Tal vez se sintiera alejado de Copérnico, pues en los agradecimientos del libro, que sin duda Rheticus vio, Copérnico omitía mencionar al hombre que más le había ayudado. De modo que Rheticus traspasó la responsabilidad de imprimirlo a otra persona.

De todas las anomalías astronómicas que confundían a los observadores precopernicanos, la más desconcertante era cómo los planetas, que por regla general avanzaban por el firmamento de oeste a este, en ocasiones daban la sensación de invertir la dirección. Los primeros astrónomos creyeron que estos aparentes retrocesos, o retrogradación, eran reales e inventaron complicados sistemas para explicarlos.

Copérnico demostró que el movimiento hacia atrás de los planetas es una ilusión. Ocurre porque los planetas giran alrededor del Sol a distintas distancias. Como consecuencia, a menudo la Tierra adelanta a un planeta más alejado, que entonces da la sensación de retroceder, exactamente igual que el tren de cercanías que traquetea dirigiéndose hacia el campo parece, sin embargo, estar regresando a la ciudad cuando el tren expreso en que va uno avanza más deprisa por las vías de al lado.

retroceso de los planetas

Del mismo modo, un planeta interior que se mueva más deprisa, como Mercurio, que recorre una órbita más corta, puede dar la impresión de mo­verse hacia atrás porque da varias vueltas alrededor del Sol durante el año terrestre. De modo que da la impresión de cambiar de dirección repetidas ve­ces cuando adelanta a la Tierra y luego se aleja de nosotros. En realidad lleva en todo momento la misma dirección.

Entra en escena Andreas Osiander. Sacerdote luterano, había propuesto dos años atrás que, si Copérnico se decidía a publicar el libro, se­ría prudente decir que las hipótesis que contenía no eran «artículos de fe» sino meramente artificios para calcular. Al hacer esta rectificación, pensó Osiander, Copérnico esquivaría las críticas de «los aristotélicos y los teólogos a cuyas contradicciones teméis». Teniendo esta idea aún presente, Osiander se la aplicó a sí mismo, para proteger a Copérnico, y agregó un prefacio equívoco, famoso en la historia de la astronomía, que rebajaba la importancia del libro. «Estas hipótesis no necesitan ser ciertas, ni siquiera probables; si aportan un cálculo coherente con las obser­vaciones, con eso basta —escribió Osiander—.

Por lo que se refiere a las hipótesis, que nadie espere nada cierto de la astronomía, que no puede proporcionarlo, a no ser que se acepten por verdades ideas concebidas con otros propósitos y se aleje uno de estos estudios estando más loco que cuando los inició. Adiós.» El prefacio sin firmar, que todo el mundo atribuyó a Copérnico, arrojaba dudas sobre las ideas del libro al dar a en­ tender que ni siquiera el autor las creía.

Se tardó un año en acabar la impresión del volumen, tiempo durante el que Copérnico tuvo un ataque de apoplejía y quedó parcialmente paralizado. El primer ejemplar impreso del libro, que estaba dedicado al papa, llegó al castillo de Frauenburg el 24 de mayo de 1543.

Aquel mismo día, más tarde, murió Copérnico.

Su sistema prevaleció. No era el modelo elegante que imaginamos nosotros, porque Copérnico, lo mismo que Aristóteles, estaba encadenado a la idea de la perfecta órbita circular. (Sólo después de que Johannes Kepler anunciara que las órbitas eran elípticas fue posible un sistema verdaderamente exacto.) En consecuencia, hubo que ajustar algunos detalles. Copérnico hizo lo que hubiera hecho cualquier otro: agregó epiciclos, ruedas dentro de las ruedas en las que daban vueltas los distintos astros. Por ejemplo, nueve ruedas diferentes explicaban los distintos movimientos de la Tierra. Además, las ruedas, como en el caso de Filolao, no giraban alrededor del Sol sino alrededor de un punto próximo al Sol. Y de acuerdo con Kepler, quien puso al descubierto que el autor del infame prefacio era Osiander, Copérnico ni siquiera descartó la noción de que los cuerpos celestes pudieran estar incrustados en cristal sólido. En resumen, el sistema copernicano era un galimatías.

Eso no tuvo importancia, como tampoco tuvo importancia que el entero mundo cristiano rechazara oficialmente la tesis. Martín Lutero calificó a Copérnico de «astrólogo advenedizo» y se quejó de que «Este loco quiere invertir toda la ciencia astronómica». Lutero tenía razón. Durante la vida de Galileo el papa puso a Copérnico en el Índice de libros prohibidos (donde siguió hasta 1835, el año que Charles Darwin  zarpó hacia las islas Galápagos a bordo del Beagle-Sin embargo el sistema copernicano, a diferencia del ptolomeico, estaba basado en la realidad. La Tierra había sido zarandeada para siempre. El sol era el rey.

SOBRE LA PUBLICACIÓN DE: DE REVOLUTIONIBUS

Copérnico se resistió a publicar su gran obra, De revolutionibus y a mostrar al mundo definitivamente su visión heliocéntrica y su teoría de la gravitación universal. El tiempo transcurría y, sea como fuere, el solitario y prudente científico seguía dedicándose a sus labores administrativas con disciplina y eficiencia; en 1537, el rey polaco aprobó su candidatura, junto con otros tres candidatos más, al obispado de Warmia, aunque al final no fue elegido, y luego sufrió uno de los pocos incidentes íntimos que se le conocen: entre 1538 y 1539,fue acusado de concubinato con su criada, una muchacha llamada Ana Schilling, que acabaría siendo despedida.

Rheticus. Es entonces cuando apareció en la vida de Copérnico un hombre que fue fundamental para que la obra llegara a ver la luz: Georg Joachim von Lauchen, conocido como Rheticus, un joven profesor de matemáticas y astronomía de la Universidad de Wittenbergque, en mayo de 1539, llegó a Frauenburg para conocer al famoso astrónomo, como relató años después:

«Oí el nombre del maestro Nicolás Copérnico en las tierras del norte, y aunque la Universidad de Wittenberg me había hecho profesor público en esas artes, sin embargo, no creí que estaría contento hasta que hubiera aprendido algo más mediante la instrucción de ese hombre.Ytambién digo que no me arrepiento de los gastos financieros ni del largo viaje ni de las dificultades posteriores. A pesar de ello, me parece que tuve una gran recompensa por esos problemas, particularmente el que yo, un osado jovenzuelo, obligara a este venerable hombre a compartir sus ideas en esta disciplina antes que con el resto del mundo».

La visita de Rheticus, además, conllevaba cierto riesgo, pues profesaba el protestantismo, lo que en la década de 1540 era algo muy mal visto en el ámbito católico. De hecho, y pese al inicial apoyo de la Iglesia a las ¡deas copernicanas, a partir de este año una serie de religiosos conservadores empezaron a manifestarse en contra de Copérnico, pues no entendían cómo éste sustituía un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo infinito, situado alrededor del Sol.

Pero Rheticus estaba convencido de que la obra de su maestro había de ser divulgada, e hizo todo lo posible para conseguirlo: en septiembre de 1539, el joven matemático visitó al alcalde de Danzig, quien le proporcionó dinero para que publicara la Narratio Prima, o Primer informe a Johann Schóner sobre los Libros de las Revoluciones del sabio caballero y distinguido matemático, el Reverendo Doctor Nicolás Copérnico de Torun, Canónigo de Warmia, por un cierto joven dedicado a las matemáticas. En este trabajo, publicado en Gdansk en 1540, Rheticus resumió los seis libros en los que se divide el pensamiento astronómico de su maestro y, dos años después, publicó un tratado de trigonometría escrito por e maestro que se incluiría en el segundo libro de De revolutionibus.

Publicación de su Obra magna. El caso es que Copérnico, sintiéndose muy presionado por Rheticus, al tiempo que veía la manera positiva en que el público recibía sus investigaciones, decidió por fin entregar el libro para su publicación. De este modo, su pupilo salió en agosto de 1541 rumbo a Nuremberg para darlo a un impresor especializado en obras astronómicas, Johannes Petreius; sin embargo, había ciertas dificultades, pues dicha imprenta era luterana, por lo que se requería la intervención de un amigo de Copérnico, el obispo Tiedemann Giese, y del duque de Prus¡a, que recomendó la obra a la Universidad de Wittenbergy al elector de Sajonia.

Andreas Osiandery la «advertencia al lector». NO obstante, dado que Rheticus tuvo que volver a sus labores como profesor en Wittenberg,y además sería nombrado profesor de la Universidad de Leipzig, confió la supervisión de la obra al teólogo luterano Andreas Osiander, quien escribió una carta anónima para los lectores, que insertó en el lugar del prefacio original de Copérnico, en laque pedía que las conclusiones del libro no fueran consideradas como una certidumbre, sino una manera sencilla de calcular las posiciones de los cuerpos celestes. Curiosamente, hasta que otro insigne astrónomo, Johannes Kepler, no lo descubra cincuenta años después, el nombre del autor de ese texto «intruso» no acabaría desvelándose.

Copérnico no pudo ver publicado su De revolutionibus orbium coelestium, que aparecía con una larga introducción dedicada al papa Pablo III, en la que el astrónomo señalaba que su investigación iba a facilitar las predicciones astronómicas y, por consiguiente, la elaboración de un calendario más exacto, algo realmente importante en la época. Algún historiador cree que el autor recibió una copia del libro impreso, unas doscientas páginas escritas en latín,ya en su lecho de muerte, aunque ello no está demostrado. Al parecer el obispo Giese, tal como le contaba por carta a Rhetícus, habló del enfado de Copérníco al ver cómo su obra había sido manipulada; Giese se había encargado de enviar una solicitud al consejo de la ciudad de Nuremberg para que se extrajera la «advertencia al lector» escrita por Osiander, al tiempo que pedía a Rheticustoda su colaboración para restituir la esencia de la obra copernicana.

Muerte y posteridad. Lo cierto es que a Copérnico le sobrevino una hemorragia cerebral a finales de 1542, lo que deterioró gravemente su salud y le acabó llevando a la muerte en mayo del año siguiente. Por su parte, el que fuera su mejor discípulo no hizo nada de lo que le pidió Giese, e incluso olvidó la idea de publicar la biografía que ya tenía preparada sobre Copérnico. El porqué de tal conducta aún es un misterio, aunque algunos aducen que, al leer el texto de la dedicatoria a Pablo III que Copérnico le había enviado en la primavera de 1542 para saber su opinión al respecto, Rheticus vio agradecimientos a varias personas, «varones eminentes y doctos», entre los que él no salía citado.

Así, el que será considerado el fundador de la astronomía moderna, el inspirador de Isaac Newton, el defensor de un universo heliocéntrico, muere sin disfrutar del resultado de cuarenta años de observaciones y reflexiones astronómicas. A partir de su visión del cosmos, el hombre y la Tierra ya no son el centro del universo; es el inicio del racionalismo, de la idea de que el hombre puede gobernar, o al menos conocer, su entorno inmediato y también lejano, que no sólo está en manos de Dios.

Este tipo de ideas, tan transgresoras para su época, no serían un problema para la Iglesia hasta setenta años después del fallecimiento de Copérnico, cuando sí hizo expresa la condena de su obra (1616), momento en que las ¡deas del astrónomo eran ya sobradamente conocidas en toda Europa. Dos años después de la muerte del astrónomo, en 1545, iba a iniciarse el Concilio de Trento, en el que después de tres sesiones, en 1563,se expuso la necesidad de una reforma radical de la Iglesia y se propugnó un plan de recuperación y defensa de los dogmas frente al mundo reformista. Los papas Pío V y Gregorio XI11, entre los años 1566 y 1585, llevarán a cabo lo estipulado en Trento, además de declararse enemigos de la teoría heliocéntrica y extremar su persecución a los herejes mediante la orden de la Inquisición.

Pero el paso del tiempo y el progreso de las investigaciones científicas irán dando la razón a las pioneras observaciones de Copérnico, cuyos restos se hallaron en 2005 debajo de un altar de la catedral de Frombork. El milagro de la tecnología hizo posible que se reconstruyera la forma de la cabeza del astrónomo; tras analizar su cráneo, se dedujo que entre el séptimo y décimo año de su vida, Copérnico padeció un accidente y se rompió la nariz. Justo a la edad en que miraría hacia el cielo y concebiría la ilusión de desenmascarar sus secretos algún día.

Una Curiosidad: En 1512 Nicolás Copérnico, el padre de la astronomía moderna, llegó a la catedral medieval de Frombork (Polonia) donde ejerció de canónigo durante décadas y murió entre sus muros en el año 1543. Varios arqueólogos han intentado desvelar el secreto mejor guardado de este monumental edificio de piedra: dónde se encontraba enterrado el cuerpo del padre de la teoría heliocéntrica, pues todo indicaba que, según la tradición, a éste se le tenía que haber dado sepultura en algún lugar de la catedral. El hallazgo se produjo debajo de un altar, pero que se encontraba en mal estado por lo que no se pudo recuperar la totalidad de los resto.

Un grupo de investigadores polacos anunció «con una seguridad del 97%» que había encontrado el cráneo y algunos restos de Copérnico, el científico que descubrió que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol. «Con una prueba de ADN confirmaremos si estamos o no ante Copérnico», declaró el profesor Jezry Gassowski, jefe del equipo de expertos que llevaban más de un año explorando a fondo la colosal iglesia.

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Biografia Johannes Kepler Grandes Astronomos de la Edad Moderna

Biografía Johannes Kepler – Grandes Astrónomos

Nacido en Alemania en 1571, tuvo una juventud miserable. Su padre, Heinrich, a quien Johannes describe en un revelador horóscopo familiar como «vicioso, inflexible, pendenciero y destinado a acabar mal», ejerció de mercader y de tabernero, estuvo a punto de ser ahorcado en 1577 (por razones que desconocemos nosotros) y desertó de su familia para siempre en 1588.

Kepler Johannes

La madre de Kepler, herbolaria, era «murmuradora y pendenciera, y de mal carácter». Durante los años de su crecimiento, Johannes padeció malas digestiones, forúnculos, miopía, doble visión, manos deformadas (como consecuencia de unas casi fatales viruelas) y un extravagante surtido de enfermedades de la piel, entre ellas sarna y «heridas podridas crónicas en los pies . . .». La Nochevieja de sus veintiún años tuvo relaciones sexuales «con la mayor dificultad concebible, experimentando un agudísimo dolor en la vejiga».

Probablemente resultará redundante añadir que estaba mal visto entre sus compañeros de clase. Tampoco era su autoestima exactamente muy alta. En una vivaz narración escrita en tercera persona, se describió a sí mismo con «una naturaleza en toaos los sentidos muy perruna . . .». Por suerte, también era brillante.

Johannes Kepler ingresó en la Universidad de Tubinga siendo adolescente, se licenció a los veinte años y siguió allí en pos de una titulación en teología protestante. En Tubinga oyó una conferencia en la que se defendía el universo geocéntrico de Ptolomeo. Kepler adoptó el punto de vista contrario y pasó a ser un decidido defensor del sistema heliocéntrico de Copérnico. Esto no le procuró amigos, y menos entre los luteranos, a cuyas manos padeció en todo momento. No obstante, cuando se le ofreció un puesto de profesor de matemáticas y astronomía en la ciudad austríaca de Graz, se mostró indeciso, porque eso interrumpía sus planes de ser pastor luterano. A pesar de las dudas, aceptó el puesto.

Como profesor era efusivo y quizás entusiasta en exceso. (Sus largas cartas ponen de relieve las mismas cualidades.) Sus disertaciones, escribió, eran «cansinas, o por lo menos desconcertantes y no muy comprensibles». El 9 de julio de 1595, precisamente durante una disertación, experimento lo que él —y no sólo él— consideraría la mayor intuición de su vida. Mientras estaba dibujando en la pizarra, sopesaba el hecho de que aunque hubiese cinco sólidos platónicos (cuerpos que, como el cubo, tienen iguales todas las caras), hay seis planetas. Era indudable que debía haber el mismo número de planetas que de sólidos platónicos. Entonces, en un instante exultante, comprendió. Los planetas, se dio cuenta, orbitaban en los intersticios de los sólidos platónicos, que se alojaban unos dentro de otros como un gran juguete cósmico. Describió esta revelación como sigue:

La órbita de la Tierra es la medida de todas las cosas; circunscríbase a su alrededor un dodecaedro, y el círculo que contiene a éste debe ser Marte; circunscríbase alrededor de Marte un tetraedro, y el círculo que contiene a éste será Júpiter; circunscríbase alrededor de Júpiter un cubo y el círculo que contiene a éste será Saturno. Ahora bien, inscríbase dentro de la Tierra un icosaedro y el círculo que contiene éste será Venus; inscríbase dentro de Venus un octaedro y el círculo que contiene éste será Mercurio… Y tan intenso fue el placer causado por este descubrimiento que nunca podrá expresarse en palabras.

Aunque este esquema carece de la menor validez, Kepler nunca lo repudió, tanto porque parecía ofrecer una mayor aproximación a las órbitas planetarias como porque exhalaba un tufillo a la creencia pitagórica en la divina geometría.

En 1597 se casó con una viuda que él describe como «simple de entendimiento y gorda de cuerpo». También se vio involucrado en largas negociaciones con el duque de Württemberg sobre el proyecto y la construcción de una copa de beber increíblemente complicada que sería un modelo del universo basado en los sólidos platónicos. Especie de bar celestial, serviría, mediante cañerías ocultas procedentes de las distintas esferas planetarias, siete bebidas: aqua vitae la del Sol, agua la de la Luna, aguardiente la de Mercurio aguamiel la de Venus, vermut la de Marte, vino blanco la de Júpiter y «vino tinto añejo o cerveza» la de Saturno, un planeta que a menudo ha pugnado en los círculos astrológicos por conseguir alabanzas («El severo señor Saturno», le llamó el poeta isabelino Edmund Spenser). El proyecto nunca se terminó. (Entre los posteriores proyectos hubo un periódico sobre meteorología, una cronología de la Biblia y una tentativa de explicar el universo mediante la música pitagórica de las esferas. Kepler decidió que las notas de la Tierra eran «mi» y «fa», por miseria y hambre [en latín fames].)

Durante estos últimos años del siglo XVI también escribió. Cuando estuvo en condiciones de publicar su libro Mysterium cosmographicum, el claustro de la Universidad de Tubinga trató de impedir la edición. Kepler lo publicó con ayuda de su querido profesor Michael Maestlin. Envió ejemplares a Galileo, quien sin duda no lo leyó, y al gran observador Tycho Brahe, matemático imperial del emperador Rodolfo II en Praga. Tycho quedó tan impresionado que pocos años después contrataría a Kepler como ayudante suyo.

La oferta llegó justo a tiempo, puesKepler perdió su puesto en Graz al negarse a convertirse al catolicismo romano. Kepler partió hacia Praga el 1 de enero de 1600. Tycho y Kepler no podían ser más distintos. El pelirrojo Tycho era descarado, seguro de sí mismo, excesivo en todos los aspectos; literalmente le tiraba las sobras de la comida a un enano que tenía bajo la mesa y llevaba una nariz metálica a resultas de haber perdido la mayor parte de la propia en un duelo de juventud. También fue el observador a simple vista más preciso que ha habido en la historia de la astronomía. Tycho tenía algo que Kepler necesitaba muchísimo: cantidad de datos exactos. Kepler tenía mala vista, pero poseía algo de lo que carecía el maduro Tycho: una gran inteligencia geométrica. Eran perfectos el uno para el otro.
Innecesario es decir que no hicieron buenas migas. Los otros ayudantes de Tycho se sintieron amenazados por el joven Kepler, cuya reputación era ya inmensa. Tampoco mejoró su situación Kepler cuando se empeñó en calcular en ocho días la órbita de Marte, tarea en la que había fracasado el primer ayudante de Tycho tomándose mucho tiempo. (En realidad Kepler tardó años.)

El problema principal consistía en que Tycho ocultaba información. «Tycho no me dio la menor oportunidad de compartir sus experiencias», se quejaba Kepler. «Sólo en el curso de una comida, y en medio de conversaciones sobre otros asuntos, menciona hoy como de pasada la cifra del apogeo de un planeta, mañana los nodos de otro.» Por último Kepler presentó a Tycho una airada lista de peticiones. Tycho las aceptó, Kepler se disculpó por haber perdido la calma y a partir de este momento Tycho compartió de buena gana sus datos. Muy poco antes de morir, se oyó a Tycho suspirar una y otra vez: «Que no parezca que he vivido en vano», y nombró a Kepler su sucesor.

Kepler fue oficialmente designado matemático imperial pocos días después de la muerte de Tycho. Durante los once años siguientes, pese a las injerencias de los herederos de Tycho, trabajó con los datos observados que almacenaba su antecesor. Dos tareas lo consumieron: la creación de una serie de tablas astronómicas que presentaran los datos de Tycho de forma estructurada y la constante pugna con la órbita de Marte. Como todos los astrónomos que lo precedieron, Kepler asumía que las órbitas planetarias eran circulares. Y no lo son; no importa cuántos círculos se agreguen a los anteriores círculos, las órbitas calculadas seguían difiriendo de las órbitas observadas. Durante más de una década, a falta de instrumentos para hacer los cálculos —ni regla de cálculo ni logaritmos ni geometría analítica, ni siquiera se había inventado el cálculo aún—, Kepler hizo números. Sumando y multiplicando, trató de hallar la órbita. De mala gana, abandonó el círculo. Tal vez la órbita tuviese forma de huevo. Cuando no le funcionó, volvió al círculo. Consideró el óvalo.

Una y otra vez le pasaba por las mientes la idea de la elipse pero la rechazaba. Por último encontró una fórmula que, correctamente calculada, daba lugar a una elipse. Pero Kepler no hizo correctamente los cálculos. Frustrado, dejó de lado la ecuación y, lleno de tenacidad, decidió volver a probar, empezando por la misma forma que tantas veces había rechazado. Esta, creía él, «era una hipótesis bastante distinta». Para su sorpresa, descubrió que la elipse volvía a conducir a la ecuación y que la ecuación daba lugar a una elipse. «Las dos … son lo mismo —escribió— ¡ay!, qué papanatas he sido.»

Y así es cómo Kepler descubrió la primera de sus tres grandes leyes. Las dos primeras se publicaron en 1609, en Astronomía nova (La nueva astronomía). Este libro llamó poco la atención al publicarse. Galileo, entre otros, lo ignoró. (El mal trato que Galileo dispensó a Kepler, su único defensor y el único astrónomo que era su igual, constituye un triste capítulo de la historia de la astronomía.) Entretanto Kepler escribía también sobre óptica, sobre astrología, sobre los copos de nieve y sobre la fecha correcta en que nació Cristo.

En 1611 murieron un hijo de Kepler y su esposa de treinta y siete años, y abdicó el emperador Rodolfo, su protector. Kepler dejó Praga por Linz, y volvió a casarse después de una exhaustiva búsqueda en la que comparó los méritos de once candidatas distintas. También participó en la defensa de su madre, Katherine, que estaba siendo acusada de brujería por quien fuera su mejor amiga. Al mismo tiempo, trabajaba en firme en otro libro, Harmonice mundi (La armonía del mundo), que contenía, además de información astrológica y más palabrería sobre los sólidos platónicos, su tercera ley del movimiento.

El año siguiente de publicarse la obra, Katherine Kepler se vio amenazada de tortura. Fue puesta en libertad, en parte porque su famoso hijo defendió su vida, pero murió al cabo de unos meses. Kepler vivió otros nueve años. Completó las tablas que había prometido a Tycho, trabajó en una fantasía de ciencia ficción e hizo horóscopos; aunque a veces lo desesperaba la importancia que la gente daba a la astrología, no discutía sus supuestos básicos y hacía predicciones a largo plazo a sus clientes. En 1630 viajó a caballo a Ratisbona, en una desafortunada tentativa de cobrar el dinero que le debía el emperador. Murió dos semanas después de haber llegado.

Johannes Kepler fue una figura extravagante en muchos sentidos, una combinación de las antiguas creencias medievales y de las matemáticas modernas. Apegado como estaba a los sólidos platónicos, no se daba cuenta de la importancia de sus aportaciones. Pero sin él nunca hubiera creado Isaac Newton la teoría de la gravedad, ni existiría la ciencia tal como nosotros la conocemos. Los progresos astronómicos que hizo Kepler estuvieron a la altura de sus desafíos personales.

En su libro Los sonámbulos, una historia de los inicios de la cosmología, Arthur Koestler se ocupa del triunfo de Kepler: «En el universo freudiano, la juventud de Kepler es la historia de una feliz cura de la neurosis mediante la sublimación; en el de Adler, de un complejo de inferioridad felizmente compensado; en el de Marx, la respuesta de la Historia a la necesidad de mejorar las tablas de navegación; en el de los genetistas, de una estrafalaria combinación de genes. Pero si toda la historia consistiera en eso, cualquier tartamudo podría convertirse en un Demóstenes y se debería premiar a los padres sádicos. Tal vez Mercurio en conjunción con Marte, junto con unos cuantos granos de sal cósmica, sea una explicación tan buena como cualquier otra». Kepler habría estado muy probablemente de acuerdo.

Ver en este sitio: La Leyes de Kepler

PARA SABER MAS…

El Ordenado universo Copernicano. Copérnico estaba convencido de que finalmente había descubierto la estructura del universo a partir de los principios matemáticos unánimemente aceptados. La exigencia de explicar los movimientos de los cuerpos celestes mediante movimientos circulares y uniformes en torno a sus centros geométricos le había llevado a aceptar la posición central del Sol y el movimiento de la Tierra como un planeta más.

Por contraria que pareciera al sentido común, esta cosmología heliocentrista explicaba de modo natural e inmediato toda una serie de fenómenos que hasta entonces parecían arbitrarios o no tenían explicación, como la elongación limitada de los planetas inferiores, la retrogradación de los planetas superiores en su oposición con el Sol y los tamaños de sus retrogradaciones.

Además esta cosmología no sólo mostraba de modo bello, simple y elegante el carácter aparente de dichas retrogradaciones, sino que además satisfacía por primera vez de modo natural y consecuente el principio unánimemente aceptado de la relación entre la distancia y los períodos de los planetas, ¡lustrando así el carácter armonioso, simétrico, coherente y unitario de la estructura de la «máquina del mundo». Es decir, Copérnico había mostrado que el universo creado por Dios era efectivamente un todo ordenado y bello, ur. «cosmos». El nuevo planteamiento de Kepler. Pero Kepler fue mucho más allá.

Quede fascinado desde un principio por el orden del universo heliocéntrico y por eso se hizo copernicano, pero a él no le era suficiente saber cómo está ordenado el universo, Kepler quería saber porqué había sido creado por Dios con ese orden concreto y llegó a la conclusión de que si quería crear el mundo más ordenado y armónico posible, tuvo que crearlo del modo en que lo hizo. Y eso le llevó a plantearse otros porqués, a plantear preguntas que nadie se había hecho jamás. Los planetas se movían, en efecto, tanto más lentamente cuanto más alejados estaban de su centro, el Sol, pero ¿por qué sucedía así? ¿Cuál era la causa de que sucediera así?.

En la cosmología geocentrista esta pregunta no tenía sentido porque los planetas no se movían por sí solos, sino que eran arrastrados en su movimiento por las esferas en las que estaban incrustados.’Y en Copérnico este punto no había cambiado en absoluto, también en su cosmología heliocentrista las responsables del movimiento de los planetas eran las esferas en las que estaban contenidos. Pero en tiempos de Kepler la creencia en la existencia de tales esferas ya había entrado en crisis y el Sol tomaría un protagonismo que ya se barruntaba en Copérnico y en Rheticus. En todo caso, Kepler planteó el tema en términos radicalmente nuevos y eso llevaría a una transformación radical de la astronomía.

Por otra parte, el estilo intelectual de Kepler era también muy peculiar, como su compleja personalidad. Nadie combinó la teología cristiana con el matematismo platónico como él lo haría y, además, nadie sometió el más desaforado misticismo pitagórico a la máxima exigencia en la precisión cuantitativa de los fenómenos astronómicos, como lo hizo Kepler. Esto lo hace tan apasionante como difícil.

La opinión de Galileoes elocuente: «Siempre le he considerado como un ingenio libre (quizás incluso demasiado) y sutil, pero mi filosofar es diversísimo del suyo»

LAS INVESTIGACIONES DE KEPLER:
Los estudios de Kepler, que siempre realizó con becas gracias a su precoz inteligencia, se encaminaban a la teología. También amaba las matemáticas, según él mismo nos dice. y en la Universidad de Tubinga, su profesor Michael Maestlin, le ayudó a descubrir lo que sería el objetivo de su vida. Maestlin era un competente astrónomo.

En las clases no podía enseñar el sistema copernicano, considerado en la Facultad de Teología contrario a las Escrituras, pero en privado iniciaba a unos pocos alumnos escogidos en la cosmología de Copérnico. El joven Kepler se entusiasmó desde el primer momento y, más osado, proclamaba públicamente su copernicanismo. Él mismo nos lo cuenta:

«Ya en Tubinga, cuando yo seguía atentamente las enseñanzas del famoso maestro Michael Maestlin, me di cuenta de cuan farragosa era en muchos aspectos la noción común hasta ahora de la estructura del universo. Por ello me quedé tan entusiasmado con Copérnico, que mi maestro exponía muchas veces en sus clases, que no sólo abogué repetidamente en favor de sus tesis en las disputas de los candidatos [estudiantes], sino que también hice una cuidadosa exposición defendiendo la tesis de que el primer movimiento [la rotación diurna de las estrellas fijas] es resultado de la rotación de la Tierra. También preparé un trabajo para adscribir a la Tierra las causas del movimiento del Sol sobre bases físicas o, si se quiere, metafísicas, como Copérnico lo hace sobre bases matemáticas».

Es significativo que, desde un primer momento, Kepler señala un punto que será crucial: Copérnico argumentaba con razones «matemáticas», mientras que Kepler pretendía defenderlo con argumentos «físicos» o «metafísicos». En realidad, en estos momentos el joven Kepler todavía no había leído el De revolutionibus, ni siquiera conocía la Narratio Prima de Rheticus.y sus intereses todavía no estaban definidos.

El azar, un elemento protagonista en la vida de Kepler, tuvo un papel decisivo. Acabados sus estudios de teología, le ofrecieron un puesto de profesor de matemáticas en la escuela de Graz. Siempre autocrítico, pensaba que no estaba preparado para ello, pero aceptó y eso determinó su futuro profesional. Sin embargo, aunque su interés por las matemáticas acabó imponiéndose, sus preguntas básicas seguían enraizadas en la teología natural.

El Mysterium cosmographicum (El secreto del universo, 1596) «Tres cosas había en concreto sobre las cuales yo insistentemente quería saber por qué eran así y no de otra manera: el número, la magnitud y el movimiento de los orbes (Numeras, Ouantítas et Motus Orbium). Lo que me enardeció para esto fue la maravillosa armonía de las cosas inmóviles, el Sol, las estrellas fijas y el espacio intermedio con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, semejanza que seguiré aún Investigando en la Cosmographia“.

 Con su cosmología heliocéntrica, Copérnico había desentrañado la relación entre el orden de los orbes planetarios y sus períodos de revolución. Era un elemento central de la maravillosa armonía de su sistema que tanto había impresionado a Kepler. Pero éste va más allá. La armonía del universo, tal como la concibe Kepler, no sólo explicaría las relaciones entre las distancias y los períodos de los planetas, también explicaría su «número»; «las causas de porqué los orbes móviles son seis y no veinte o ciento».* Conocemos la génesis de esta ¡dea estructural, que Kepler nos contó en el prefacio de su Mysterium.

El Universo de Un Dios geómetra. Durante su estancia como profesor en la escuela de Graz, el trabajo personal de Kepler se centraba en las cuestiones mencionadas. Buscaba las leyes del movimiento planetario y la estructura del universo, elaborando primero hipótesis sobre las relaciones numéricas de sus órbitas: si una era el doble, el triple o el cuádruple de otra, pero fracasó reiteradamente.

El 9 de julio de 1595, durante una de las clases, a las que asistían escasísimos alumnos, estaba dibujando en la pizarra una figura determinada por la pauta de conjunciones entre Júpiter y Saturno, cuando se le ocurrió repentinamente que tenía la llave del secreto del mundo. La figura resultante era un círculo inscrito en un triángulo, inscrito a su vez en un círculo, y entonces tuvo la revelación: la proporción de los radios de los dos círculos, inscritos y circunscritos por un triángulo, era la misma que la de las distancias de Saturno y Júpiter.

 Quizá la clave de la estructura del universo no estaba en las relaciones numéricas, tal como había ensayado incansablemente, sino en las relaciones geométricas.5 Podía, tenía que suceder que otros polígonos regulares inscritos en los sucesivos círculos de los planetas, centrados en el Sol, dieran la clave de las distancias de los planetas respecto al Sol, centro del universo. Pero tras un breve intento, pronto se puso de manifiesto que éste tampoco era el camino.

La premisa era buena, las figuras geométricas eran las adecuadas para desentrañar la estructura del universo, pero hay muchos polígonos regulares.

«Y sin embargo, las figuras resultaban satisfactorias en tanto que son cantidades y portante anteriores a los cielos. La cantidad, efectivamente, fue creada al principio, junto con la materia y el cielo, el segundo día. Pero (pensaba yo), si según la cantidad y proporción de los seis cielos establecidos por Copérnico tan sólo se pudieran hallar cinco figuras, de entre las infinitas otras posibles, que tuviesen propiedades peculiares sobre las demás, el asunto quedaría resuelto a satisfacción. Y de nuevo me preguntaba, ¿porqué habrían de ser planas las figuras entre los orbes? Añadamos mejor cuerpos sólidos. Hete aquí, lector, todo el hallazgo y materia de todo este opúsculo.»

misterio cosmografico de kepler

Cosmología de Kepler Reconstrucción gráfica de la cosmología de Kepler, aparecida en el Mysterium cosmographicum, regida por los cinco sólidos regulares y las esferas planetarias inscritas y circunscritas en éstos, que establecen las distancias entre los planetas. En la imagen no se incluyen las esferas.

LA LEYENDA QUE ACOMPAÑABA A LA FIGURA decía así:  «De Kepler admiras, espectador, la obra en esta figura quejamos habías visto. Pues lo que muestran los cinco sólidos de Euclides es la distancia existente entre los orbes de los planetas. Lo bien que se acomoda a la enseñanza que antaño formuló Copérnico es lo que te enseña la obra del Autor». El orden es el siguiente: esfera de Saturno /Cubo/ esfera de Júpiter / Tetraedro / esfera de Marte/ Dodecaedro / esfera de la Tierra / Icosaedro / esfera de Venus / Octaedro / esfera de Mercurio. Los distintos poliedros determinan las distancias entre los correspondientes, planetas: el cubo entre Saturno y Júpiter, el tetraedro entre Júpiter y Marte, etcétera. Las respectivas esferas u orbes tienen el suficiente grosor para explicar la variación de distancias de cada planeta. En el afelio, su punto más alejado del Sol, tocan su esfera más externa y en el perihelio, su punto más próximo al Sol, tocan su esfera más interna. O

CARTA DE KEPLER: COMENTA SU ÉXTASIS AL HACER SUS PROPIAS OBSERVACIONES CON SU TELESCOPIO

Praga
Septiembre de 1610
Profesor Gio. A. Magini: en Bolonia

Noticias extraordinarias, mi querido señor: Ernst, elector de Colonia y mi mecenas, que pasó el verano en el Consejo de príncipes, regresó la semana pasada de una rápida visita a Viena y trajo un telescopio, el mismo con que Galileo obsequió al archiduque de Baviera. De esta forma, el mezquino paduano queda frustrado en sus celos por la generosidad de mis amigos y mecenas. Es posible que, después de todo, en el mundo haya justicia.

He tenido graves dificultades con este Galilei (creo que su padre poseía una mente más sutil: ¿ha leído sus obras?). Con su autoritarismo consuetudinario, envía mensajes a través de sus compatriotas en la corte, exige que lo apoye en sus afirmaciones sobre Júpiter porque al parecer no está satisfecho con mi Dissertatio y quiere que me reitere en las afirmaciones cada vez más contundentes de su genialidad… pero, pese a mis infinitas súplicas, no me envía el instrumento que me permita comprobar sus afirmaciones a plena satisfacción. Dice que los gastos y la dificultad de fabricación se lo impiden, pero sé que ha repartido telescopios a todos sin excepción. ¿Qué es lo que le produce tanto miedo como para excluirme? Confieso que llego a pensar que sus enemigos tienen algo de razón cuando lo tildan de fanfarrón y charlatán. Lo conminé a que me enviara los nombres de los testigos dispuestos a declarar que habían visto aquello que él defiende en Sidereus nuntius. Replicó que el gran duque de Toscana y cualquiera de los numerosos Medici respondía por él. Y yo me pregunto, ¿de qué sirven? No me cabe la menor duda de que el gran duque de Toscana defendería la santidad del demonio si le conviniera. ¿Dónde están los científicos dispuestos a corroborar los descubrimientos? Galileo dice que los considera incapaces de identificar Júpiter, Marte o incluso la luna y que no podemos esperar que reconozcan un nuevo planeta nada más verlo.

Empero, ahora todo se ha resuelto gracias al elector Ernst. Desde el 30 de agosto, fecha en que regresó de Viena, con ayuda del telescopio he podido contemplar con mis propios ojos esos fenómenos nuevos y maravillosos. A diferencia del paduano, quise contar con el apoyo de testigos dignos de confianza e invité a mi casa al joven matemático Ursinus y a otros notables para que, individualmente y mediante registro bajo juramento, proporcionáramos pruebas irrefutables de las afirmaciones de Galileo.

Para evitar errores e imposibilitar toda acusación de complicidad, insistí en que cada uno dibujara con tiza en una tablilla lo que había visto a través del telescopio para comparar posteriormente las observaciones. Fue realmente satisfactorio. Compartimos un buen vino y una cesta con alimentos -pasteles de carne de caza y unas excelentes salchichas- y pasamos una velada muy animada, si bien debo reconocer que el vino, sumado a mi mala vista, provocó en mí una visión extraña y peculiarmente coloreada del fenómeno. Sin embargo, a grandes rasgos los resultados coincidieron y durante los días siguientes pude contratarlos en repetidas ocasiones. ¡Galilei tenía razón!

¡Ah, con cuánta agitación apoyé mi rostro en el magnífico instrumento! ¿Qué ocurriría si los nuevos descubrimientos sólo sirvieran para demostrar que me equivoqué en mis caras pretensiones sobre la verdadera naturaleza de las cosas? El pavor era infundado. Sí, Júpiter tiene lunas; sí, en el firmamento hay muchas más estrellas que las que el ojo percibe con la ayuda de instrumentos; sí, sí, la luna está hecha de materia parecida a la de la tierra: de todos modos, la forma de la realidad sigue siendo tal como siempre me pareció. La tierra ocupa el lugar más distinguido en el universo porque rodea el sol en el espacio intermedio entre los planetas y, a su vez, el sol representa el sitio intermedio de reposo en un espacio esférico rodeado de estrellas fijas. Todo está regulado según las leyes eternas de la geometría, que es única y eterna, imagen de la mente de Dios. He visto todo esto y me siento en paz… pero no tengo nada que agradecerle a Galileo.

Vivimos tiempos extraños y maravillosos porque estas transformaciones se forjan en nuestra perspectiva de la naturaleza de las cosas. Pero debemos ceñirnos al hecho de que sólo se trata de una visión que se expande y se altera, sin ser la cosa misma. Es curiosa la facilidad con que nosotros, pequeñas criaturas, confundimos la apertura de nuestros ojos con la aparición de una nueva creación: semejamos niños que cada mañana, al despertar, imaginan que el mundo se rehace.

Su amigo, señor, Johannes Kepler

Fuente Consultada:
Cosmos de Carl Sagan y
Vida, Pensamiento y Obra de Copérnico y Kepler – Colección Grandes Pensadores de la Historia

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Software Para Calcular Centros de Gravedad y Momentos de Inercia de Areas Planas

USO DEL SOFTWARE ULISES I PARA PÓRTICOS

  1. Debes descomponer tu figura en varias figuras elementales (triang, rectan., cuadr.,etc)
  2. Ingresas las medidas aproximadas a los efectos de establecer una escala de trabajo
  3. Eliges en la barra inferior el tipo de figura geométrica
  4. Ingresas las coordenadas de esa figura.
  5. Repites los pasos 3 y 4 hasta completar la figura a determinar el c.d.g.
  6. Pulsas sobre el botón calculadora y tendrás el c.d.g. y los mtos. de inercia principales
  7. Puedes visualizar e imprimir los datos obtenidos

Debes leer el manual incorporado porque tiene otras ayudas para el calculo
Usar el signo . como separador decimal. Hacerlo desde el panel de control de windows

Ver También: Cross Para Vigas

calculo centro de gravedad

manual del software

Los Archivos de Ambas Descargas Se Deben Colocar Adentro de una Misma Carpeta
Descargar Software Descargar Complementos

Ver También: Método de Cross Para Vigas

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Cafe Porteños Que Hicieron Historia Primeros Negocios del Virreinato

PRIMEROS BARES DE BUENOS AIRES:
LOS CAFÉS PORTEÑOS QUE HICIERON HISTORIA

Uno de los primeros cafés instalados en el Buenos Aires virreinal se llamaba La Amistad, abrió sus puertas en el año 1779 en el bajo de la Alameda. Más o menos de la misma época es el llamado “de los trucos’ que dio nombre a la cuadra su de la Plaza Mayor, donde funcíonaba.

Se supone que tomó ese nombre por ofrecer a sU clientela mesas de truco, especial de billar que estuvo muy en boga. Le siguen los famosos cafés de Marcos y el de Catalanes, que tanta importancia tuvieron en la vida agitada d6 Buenos Aires durante los primeros años del siglo XIX, al que en realidad corresponde su historia.

El de Marcos, llamado a veces Malico o Marco, tomó su nombre del primitivo dueño: Pedro José Marcos. Estaba ubicado en la esquina de Bolívar y Alsina. Es posible que comenzara a funcionar en la víspera deL 4 de junio de 1801, de acuerdo a un aviso en el Telégrefo Mercantil que dice: “Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia, y Sótano para mantener fresca el agua en estación de Berano. Para el 70 de Julio estará concluido un Coche de 4 asientos para alquilar, y se reciben Huéspedes en diferentes Aposentos. A las 8 de la Noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos”.

El Café de los Catalanes, que duró muchos años más, estuvo en la esquina de San Martín y Cangallo, haciendo cruz con la casa de Escalada, donde estuvo la librería Peuser hasta hace pocos años. La principal clientela era de jóvenes atraídos por la necesidad de participar en las luchas, abrirse camino, emular en momento de agitaciones profundas como las del principio de siglo.

En ellos, se encontraron y vincularon personas con aspiraciones comunes, actuantes en medio de difícil conjunción, las cuales encontraron o borraron distancias creadas por prejuicios. y fueron fuerzas activas en los sucesos trascendentales de la nueva nación nacida en 1810.

Según el doctor Vicente F. López, los viejos miraban mal a estos cafés por el espíritu opositor a las instituciones metropolitanas que distinguía a sus asiduos concurrentes, amigos de las novedades puestas en boga por los filósofos franceses. Esto no significaba que se abstuviesen de concurrir, pues también iban a jugar sus partidas de tresillo o revesino y hacer de “‘mariscales de café, género que siempre abunda”.

López menciona otro establecimiento, “el café aristocrático de la Victoria, en Bolívar y Victoria.”

Después de la Revolución de Mayo, os cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en, muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El “intercambio de opiniones” produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que “todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable”. Añadía luego que nunca faltaba “una mesa de billar bien concurrida” y que los mozos, si bien no pedían propina, “son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse”.

Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis “que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden”. Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que “se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar”.

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en  grandes  cantidades,  lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también él café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la “sangría”, un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o c&rca de ella eran frecuentadas a lá hora del vermut por numerosas “barras”, mientras por la calle desfilaban los carruajes de las “mejores familias”, entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando, en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados “cafetines” y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tarugo.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición dé un viejo café para dejar sitio a un impersonal  restorán  de vidrio y acrílico.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
CAFÉS, CONFITERÍAS Y CAFETINES DE BUENOS AIRES: Los cafés aparecieron durante el virreinato, y según Lafuente Machain “vinieron a llenar una necesidad sentida por las clases más elevadas de la sociedad, y en especial por la juventud”. Es que por aquellos tiempos no abundaban los sitios donde pudieran reunirse “las clases más elevadas”.

Si se exceptúan las tertulias formalísimas que se llevaban a cabo los días de recibo en las casas de algunas familias distinguidas, sólo quedaban como alternativa las pulperías, frecuentadas por una multitud de gauchos, indios y negros que la aristocracia miraba de reojo.

Uno de los primeros cafés que alcanzó fama fue el “de los Trucos” —así bautizado por el furor que hacía la baraja entre sus parroquianos—, situado en la cuadra sur de la Plaza Mayor. Lo siguió en la preferencia de la gente el “de Marco”, que abrió sus puertas en 1801, ocasión en que su propietario, Pedro José Marco, estampó en el Telégrafo Mercantil un aviso que anunciaba: “Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia y Sótano para mantener fresca el agua en la estación de Berano (…). A las 8 de la noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos”. Tanto el “de Marcos” como el “de los Catalanes”, que estaba situado en la actual esquina de San Martín y Cangallo naciendo cruz con la casa de los Escalada, se hicieron célebres como puntos de reunión de muchos jóvenes que años después protagonizarían los sucesos de Mayo.

Según el historiador Vicente Fidel López, la gente mayor no veía con buenos ojos los cafés porque muchos concurrentes parecían distinguirse por su afición a las novedades culturales de ultramar y porque un presumible espíritu opositor a las instituciones virreinales se iba incubando alrededor de las mesas. Pero no por eso dejaban los mayores de concurrir a esos antros de disconformismo; sólo que ellos se limitaban a jugar a! tresillo y a arreglar el mundo con palabras, característica que en aquel entonces era señalada calificando a los contertulios con el preciso mote de “mariscales de café”.

Después de presenciar las discusiones que suscitaron los hechos de Mayo y la guerra de la Independencia, los cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El “intercambio de opiniones” produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que “todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable”. Añadía luego que nunca faltaba “una mesa de billar bien concurrida” y que los mozos, si bien no pedían propina, “son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse”. Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis “que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden”. Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que “se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar”.

billares porteños

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en grandes cantidades, lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también el café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la “sangría”, un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o cerca de ella eran frecuentadas a la hora del vermut por numerosas “barras”, mientras por la callé desfilaban los carruajes de las “mejores familias”, entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados “cafetines” y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tango.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición de un viejo café para dejar sitio a un impersonal restorán de vidrio y acrílico.

Viajar Por El Virreinato
La Alameda de Buenos Aires
Los Bandeirantes

 

Principales Hechos Cientificios del Siglo XX Grandes Descubrimientos

LA PENICILINA: El descubrimiento de la penicilina, debido a Alexander Fleming, permitió notables avances en la investigación de los antibióticos instrumento fundamental en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Nacido en la pequeña ciudad escocesa de Lochfield el 6 de agosto de 1881, Alexander Fleming era el séptimo hijo de un modesto granjero de las Lowlands, en Ayshire. Desde niño había mostrado una sorprendente capacidad intelectual. Finalizados sus estudios primarios, se traslada, junto con sus hermanos, a Londres donde consigue su primer trabajo en una compañía naviera.

A la edad de veinte años, Alexander recibe su parte de fa herencia de su tío, John Fleming; este acontecimiento, junto con el apoyo de su hermano Tom que, al observar la falta de interés de Alexander en su trabajo, le insta a iniciar estudios de medicina, cambiaría el rumbo de su vida.

A pesar de que llevaba varios años alejado de los estudios y centrado en su trabajo en la naviera, aprueba con pasmosa facilidad el examen del London College of Preceptors y se inscribe en el St Mary’s Hospital Medical School a principios del año académico de 1901. En este centro, el más nuevo de los hospitales docentes de Londres —fundado en 1845 por el doctor Samuel Lane—, desarrollará toda su carrera profesional, a lo largo de cincuenta y un años. [Seguir Leyendo…]

Grandes Teorías Científicas de la Historia Origen Revolución de la Ciencia

 

Podemos decir que hubo una Revolución Científica iniciada en Europa a mediados del siglo XVI y que la misma no fue completamente espontánea ni autóctona, sino que fue el resultado de la recuperación, en Europa, de los conocimientos clásicos a través de textos árabes, que incorporaban además los nuevos descubrimientos del Islam y presentaban conceptos científicos y matemáticos orientales, especialmente de la India. China, por su parte, aportó cuatro inventos básicos: la fabricación del papel, la imprenta de tipos móviles, la pólvora y la brújula.

La Revolución Científica tuvo un carácter doble. Por un lado, fue intelectual, pues cuestionó los dogmas establecidos y propuso nuevas interpretaciones de ideas antiguas. Por otro, buscó el conocimiento no sólo mediante la observación de los fenómenos naturales, sino a través de experimentos deliberadamente concebidos. El movimiento era imparable, lo cual no significa que no encontrara una oposición considerable.

En el siglo XVII, Galileo estuvo a punto de morir en la hoguera de la Inquisición por atreverse a apoyar la teoría heliocéntrica del universo, presentada por Copérnico en 1543 en su monumental obra De revolutionibus orbium celestium (De las revoluciones de las esferas celestes). A mediados del siglo XIX, la teoría de Darwin sobre la evolución fue blanco de los más encarnizados ataques de la Iglesia por motivos puramente teológicos, ya que las pruebas científicas se consideraban irrelevantes.

En 1940, el genetista ruso N.I. Vavilov fue confinado en un campo de concentración, donde murió, porque sus ideas, científicamente incuestionables, eran incompatibles con el materialismo dialéctico del comunismo.

La esencia de la nueva ciencia era su objetividad: la validez de cualquier experimento podía ser comprobada por cualquier otro investigador. Era también acumulativa: cada nuevo avance se basaba en hechos ya establecidos. De esta forma se fue desarrollando un volumen cada vez mayor de conocimientos sobre la naturaleza del mundo que nos rodea. Pero la objetividad dejaba también espacio para la imaginación que, además, se volvió necesaria.

La simple colección de hechos resulta improductiva; el verdadero progreso se produce cuando alguien cae en la cuenta de que ciertas observaciones siguen una pauta determinada y de que todas se pueden acomodar dentro de un concepto teórico más amplio. La validez o falsedad de la teoría se pueden comprobar objetivamente, a partir de las predicciones basadas en ella.

Si las predicciones resultan correctas, la posición de la teoría se fortalece; si resultan erróneas, la teoría se modifica o se abandona. Sobre esta base, algunas teorías son sumamente efímeras, mientras que otras ganan validez. No obstante, el único dogma de la ciencia es que ninguna teoría es inamovible, aunque, naturalmente, cuanto más firmemente establecida y amplia sea una teoría más sólidas deben ser las pruebas presentadas para refutarla.

En estos conceptos reside la singularidad de la ciencia como disciplina intelectual. Es una organización coherente y sistemática de conocimientos construida de generación en generación; es objetiva por oposición a subjetiva, y se puede someter a prueba en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo.

Pero esta desapasionada objetividad que constituye la fuerza de la ciencia ha sido también un motivo de críticas. Se dice que la ciencia no hace nada por responder a los interrogantes filosóficos fundamentales que han preocupado a la humanidad desde los albores de la civilización: la naturaleza del bien y del mal, los méritos de las diferentes creencias religiosas, los derechos del hombre, las sutilezas de la naturaleza humana… Es cierto, pero la respuesta es sencilla: los científicos se preguntan «cómo» y dejan el «por qué» para los filósofos.

El método científico ha sido extraordinariamente eficaz para revelar el funcionamiento del mundo físico, pero no existen razones para suponer que sea igualmente eficaz en el terreno metafísico. Cuando los científicos abandonan su rígido marco profesional, sus opiniones sobre estas cuestiones son tan dispares y apasionadas como las de todo el mundo.

Si bien el objetivo último de la ciencia es descubrir las leyes que gobiernan el mundo que nos rodea, los filósofos naturales no tardaron en comprender que los conocimientos así adquiridos se podían aplicar para fines prácticos.

En el momento de su fundación, en 1662, la Royal Society de Londres definió específicamente su responsabilidad de «promover, por la autoridad de los experimentos, las ciencias de la naturaleza y de las artes prácticas (…) en beneficio de la raza humana».

En Francia, donde en 1666 se fundó la Académie des Sciences, la importancia concedida a los aspectos prácticos de la ciencia era todavía mayor y los académicos recibían una pensión estatal para dedicarse a sus investigaciones. Llegamos de esta forma, a través de la ciencia y los científicos, a la tecnología. Históricamente, como hemos señalado, era diferente de la ciencia aplicada, aunque solamente fuera porque ya existía mucho antes de que apareciera la ciencia en el sentido moderno. Si bien la convergencia ha sido notable durante el presente siglo, los dos conceptos siguen sin ser sinónimos.

La dificultad para definir la tecnología en términos precisos refleja el hecho de que su significado, al igual que el de otras muchas palabras similares, no sólo ha cambiado a través de los años sino que continúa cambiando. Transcurridos más de tres siglos, resulta imposible establecer lo que tenían en mente los 40 miembros originales de la Royal Society cuando hablaban de las «artes prácticas» que habían de progresar con la aplicación del conocimiento científico. Por las actas de sus reuniones resulta evidente, sin embargo, que pensaban sobre todo en la mecanización de los procesos industriales, que ya estaba comenzando y que alcanzaría su punto culminante con el inicio de la Revolución Industrial, un siglo más tarde. Así pues, se puede decir que sus «artes prácticas» equivalían aproximadamente a la tecnología de la época.

A principios del siglo XVIII, lo más importante era aún la ingeniería, tal como se desprende de la obra de Phillips, Technology: a descríption of Arts, especially the mechanical (1706). Pero la gran obra del siglo xvni en este campo fue la enorme y completa Enciclopedia de Denis Diderot, publicada en Francia en 28 volúmenes (1751-1772). Dos de sus tomos estaban dedicados a las ilustraciones, en hermosas láminas que según los editores no sólo reflejaban la ciencia y las artes mecánicas sino las «artes liberales», es decir, la fabricación del vidrio, el trabajo del cuero, la agricultura, la panadería, la elaboración de cerveza y la fabricación de jabón.

En 1866 apareció la obra menor, pero aun así sustancial, de Charles Tomlinson: Cyclopaedia of Useful Arts, Mechanical and Chemical Manufactures, Mining and Engineeríng, que nos acerca mucho más al concepto moderno de tecnología, término que abarca las antiguas técnicas, todavía ampliamente empíricas, y la aplicación de la ciencia a las artes prácticas y a la industria en el sentido más amplio. No obstante, todavía se percibía una distinción entre los dos conceptos.

Así pues, cuando en 1853 se fundó en Londres el Museo de la Ciencia, quedó bajo la responsabilidad del Departamento de Ciencias y Artes Aplicadas, siendo su nombre completo Museo de la Ciencia y de la Industria. Más adelante, en 1882, tuvo lugar una reorganización del departamento, que pasó a llamarse Departamento de Ciencias Aplicadas y Tecnología.

Fuente Consultada:El Estallido Científico de Trevor I. Williams.

La Torre de Babel Explicacion Biblica Origen de las Lenguas

Génesis, capítulo 11
La torre de babel

Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: “¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego”.

Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después dijeron: “Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra”.

Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y dijo: “Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros”. 

Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Los hombres decidieron construir una gran torre, cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando los límites terrenales que ellos poseían. Fue entonces cuando Jehová desciende para ver el trabajo de los hombres.

Esto despertó su ira, viendo el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba. De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse.

Así los dispersó Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió allí el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz de toda la tierra.

Esta torre fue destruida por los arameos y por los asirios. Esta fue reconstruida varias veces por los príncipes caldeos como era Nabopolasar. En los tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II, la base de esta construcción habría sido un cuadrado de 92 metros de lado y su altura habría sido aumentada, de este modo se hacia una digna exponente de su poderío y grandeza. Según arqueólogos esta torre escalonada pudo haber tenido de entre 60 y 90 metros de altura.Varios Arqueólogos occidentales  durante cuatro siglos intentaron  ubicar esta famosa torre bíblica, la buscaron en la zona del actual Irak, en Akar Quf en el Oeste de Bagdad, y en Birs Nimrud en donde están situadas las ruinas de la antigua Borsippa, ubicada cerca de los restos de la antigua Babilonia. Robert Koldewey, encontró una estructura en el 1913 en la ciudad de Babilonia que el identifico como la torre de Babel. La torre de Babel ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones.

Causas de la Violencia Contra La Mujer Golpeada Consecuencias Sociales

CAUSAS Y CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER
LA MUJER GOLPEADA: UN CASO REAL

Mujtar Mai es un mujer analfabeta, perteneciente a una familia muy humilde de Pakistán. Había sido casada por arreglo cuando tenía 18 años, pero no resultó. Decidió alejarse de su marido, al que nunca amó, y con el apoyo de su familia logró el talaq, ósea el divorcio, y a pesar que una mujer en esa situación es mal vista en esa cultura, ella enfrentó los prejuicios y salió adelante.

Fue recibida nuevamente en la casa de su familia, donde trabajó sin cesar en las plantaciones de caña y trigales, ganando míseros ingresos, que sumó a los conseguidos haciendo bordados y enseñando el Corán a los niños. Allí vivían en condiciones lamentables, sin agua, sin electricidad, y menos aun comunicación.

En 2002 su hermano Abdul Shakoor de 12 años fue visto en publico en compañía de una joven del clan mastoi, y fue acusado de violarla, deshonrando a la familia quien pedía justicia. Mujtar tenía por aquella época 28 años y fue encargada de apaciguar los ánimos de la poderosa familia. Ella fue acompañada de su padre y su tía hasta los caseríos de los vecinos agraviados.

De rodillas frente al grupo de hombres mastoi , recitó un verso del Corán, pidió compasión por su hermano, y perdón por los hechos, pero fue desoída, sus acompañantes maniatados y ella bajo presión de las armas, fue arrastrada de los cabellos hasta un establo, donde fue maltratada y violada por los iracundos hombres.

Mujtar se sentía ultrajada y deshonrada, no encontraba consuelo, y vivía en el dolor sufriendo en cada minuto del día. No comía, ni bebía, solo quería morir… un día tomó la decisión y bebió insecticida, pero su madre logró salvarla y de rodilla le suplicó que no trate mas de suicidarse.

Mutjar comenzó a reflexionar sobre lo ocurrido, y con el apoyo del mulá Razzaq decidió contárselo a la policía, y enfrentar hasta las últimas consecuencias a esta familia de una casta poderosa, y pensó: “Que se maten ellos, no les daré la satisfacción de hacerlo yo misma”.

Luego de la denuncia comenzó un revuelo loca, mas tarde regional y tomó nivel nacional. Las fotos publicas con sus ojos negros, dejaban translucir todo el dolor que había invadido su mente y corazón. Aparecieron los diarios y revistas de todo el mundo, los pakistaníes defensores de los derechos humanos se hicieron eco de la situación y marcharon pidiendo  justicia por la muchacha agredida.

De pronto Mutjar se convirtió en el ícono de la lucha de la mujer por sus derechos, se transformó en una heroína y el gobierno decidió apoyarla vigilando su humilde vivienda las 24 hs. y tratando de indemnizarla con un cheque, que no podía leer, por un valor aproximado de 8.000 U$s, suma que  su familia no podría lograr trabajando durante toda la vida.

Ella lo rechazó, y solo pidió poder ir a la escuela para instruirse y que se haga justicia con esos feroces mastoi. Mas tarde solo aceptó el cheque con la condición de construir una escuela para la niñas de la zona, pues era conciente que solo la educación podría sacarlas de ese infierno.

Poco tiempo después los abusadores fueron conducidos al tribunal, y ella frente a los 14 mastoi esposado contó con detalles como había sido violada. El veredicto final, se declaró culpable a 6 y condenados a muerte, el resto fue liberado.

Mutjar logró su objetivo y también su escuela.

HOY MEERWALA ES HOGAR DE UNAS 5.000 PERSONAS y tiene una extensión de 130 kilómetros cuadrados. Las encaladas casas de adobe resplandecen bajo el sol de mediodía. Los trigales tienen un color entre dorado y cobrizo, y las palmeras de dátiles se yerguen altivas en el calor del verano.

Detrás de verjas negras de hierro se levanta un recinto con muros de 1,80 metro de altura. Es la casa, escuela y centro de ayuda para mujeres violadas de Mujtar Mai. En una de las seis pequeñas aulas de la planta baja, las niñas recitan el alfabeto inglés, mientras que en otra una maestra enseña ciencias usando un libro de texto en lengua urdu.

Un cartel en la pared muestra a dos niñas paquistaníes con la siguiente leyenda: “¿Por qué no nos mandan a la escuela? Piénsenlo. También será bueno para ustedes”. Una cuadrilla de albañiles construye nuevas aulas que pronto formarán una escuela secundaria.

En una oficina en la planta alta, Mujtar, vestida con chal y pantalones amarillos y sandalias blancas con ñores, escucha con atención a Nasreen Bibi, una mujer del Punjab, quien le explica entre sollozos cómo unos vecinos violaron y mataron a su hija, Quasar, de siete años.

—Salió a comprar golosinas —dice con los ojos llenos de lágrimas, y Mujtar le toma con suavidad la delgada mano—. No volví a verla con vida.

En tono suplicante le pide ayuda a Mujtar para asegurarse de que los asesinos sean llevados a juicio. Hace una pausa, sin soltar la mano de Mujtar, y entonces su hermano, Jam, prosigue con el relato:

—Antes de que enterraran el cuerpo de la niña le echaron ácido en la cara, para desfigurarla y hacerla difícil de reconocer.

Varios días después la familia encontró el cadáver de Quasar, enterrado en una fosa poco profunda.
—Tenía el rostro quemado por el ácido, así que ni siquiera muerta me dejaron ver la cara de mi hija —añade Nasreen, cubriendo las manos de Mujtar con las suyas, como si rezara—. Por favor, ayúdeme.

Mujtar le pide a un asistente que proporcione a la mujer y a su hermano los datos de un abogado a quien recurren para que asesore a las personas en estos casos. Ella misma llamará a la policía para ver si están dando seguimiento al asesinato. La desconsolada madre le da las gracias.

—No tenemos a nadie más —le dice.

En promedio, cada día cinco víctimas acuden al centro de ayuda en busca de apoyo. Mujtar no rechaza a nadie.
Hoy recibe también a otra mujer cuyo esposo la golpeó y echó de su casa a patadas. No tenía a dónde ir, más que al centro de Mujtar. Tres víctimas de violación, todas con verdadero pavor de que sus esposos las maten si vuelven a casa, viven hace tres meses en el centro con sus hijos.

Todo esto afecta mucho a Mujtar. Al conocer la historia de Nasima Labano, joven de 16 años que fue violada por ocho hombres en la vecina provincia de Sindh, casi sufrió un colapso. El caso tenía un escalofriante parecido con el suyo. Ofreció refugio a la muchacha y ayuda con los gastos legales y médicos.

Mujtar nunca alza la voz y rara vez mira a los ojos a un desconocido. Aunque ha viajado mucho y obtenido reconocimiento internacional, es extremadamente tímida y prefiere que otros hablen por ella. Pero hay elegancia, incluso gracia, en su sencillez. Su afabilidad inspira respeto. (Fuente Consultada: Revista Selecciones Mayo de 2008)

La legitimación cultural de la violencia
Para comprender el fenómeno de la violencia doméstica, resulta imprescindible comenzar por el análisis de los factores que la legitiman culturalmente. Desde siempre, las creencias y los valores acerca de las mujeres y de los hombres han caracterizado una sociedad patriarcal que define a los varones como superiores por naturaleza y les confiere el derecho y la responsabilidad de dirigir la conducta de su mujer. Estas actitudes y valores, que echaron raíces a través de los siglos, se traducen en estructuras sociales particulares: por ejemplo, la división del trabajo, las políticas institucionales y la discriminación de la mujer.

Los estereotipos de género, transmitidos y perpetuados por la familia, la escuela, los medios de comunicación, etcétera, sientan las bases para el desequilibrio de poder que se plantea en la constitución de sociedades privadas, tales como las que están representadas por el noviazgo, el matrimonio o la convivencia.

Investigaciones llevadas a cabo en los últimos años demuestran que, a pesar de los esfuerzos realizados por numerosas organizaciones tendientes a difundir y promover ideas progresistas acerca de la igualdad entre los géneros, cierto núcleo de premisas, constitutivas de un sistema de creencias más amplio, siguen siendo sostenidas por amplios sectores de la población. Entre ellas, las más persistentes son:

• que las mujeres son inferiores a los hombres,
• que el hombre es el jefe del hogar,
• que el hombre tiene derechos de propiedad sobre la mujer y los hijos,
• que la privacidad del hogar debe ser defendida de las regulaciones externas.

Un sistema de creencias sostenido en tales premisas tiene como consecuencia inmediata la noción de que un hombre tiene el derecho y la obligación de imponer medidas disciplinarias para controlar el comportamiento de quienes están a su cargo. Aun cuando se modifiquen las leyes, los comportamientos tienden a seguir siendo regulados por esta normativa cultural que legitima el uso de la fuerza como «método correctivo» y como instrumento de poder dentro de las relaciones privadas.

Distintos autores han señalado el valor de los mitos culturales acerca de la violencia contra la mujer como elementos que contribuyen a la perpetuación del problema. Precisamente, una de las características definitorias del mito es su resistencia al cambio: la fuerza del mito reside en que es invulnerable a las pruebas racionales que lo desmienten. En el caso de la violencia doméstica, los mitos cumplen tres funciones principales:

• culpabilizan a la víctima (mitos acerca de la provocación, el masoquismo, etcétera);
• naturalizan la violencia («el matrimonio es así», «los celos son el condimento del amor»);
• impiden a la víctima salir de la situación (mitos acerca de la familia, el amor, la abnegación, la maternidad, etcétera).

Tanto los mitos como los estereotipos culturales necesitan de un vehículo para encarnarse en pensamientos, actitudes o conductas. Dicho vehículo está representado por las instituciones que, dentro de la comunidad, son verdaderas transmisoras de los mensajes culturales antes apuntados. Es por eso que más adelante nos detendremos en el análisis del problema desde la perspectiva cíe las instituciones que intervienen directa o indirectamente en su perpetuación.

Las consecuencias de la violencia en el nivel individual
El desarrollo creciente de los estudios de victimización ha encontrado su razón en la cantidad de delitos sobre los cuales no suele haber demasiada información, tales como el maltrato a la mujer en el contexto conyugal. En el documento de trabajo sobre víctimas de delitos, el 7° Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del ” Delito y Tratamiento del Delincuente señala que este tipo de víctimas constituye una gran proporción de la «cifra oscura» de la delincuencia, lo cual ha tenido por efecto minimizar la conciencia de ciertas formas de victimización como problema social (Naciones Unidas, 1985).

En ese mismo documento se señala que la_ victimización en el seno del hogar, aparte de las consecuencias físicas, tiene efectos psicológicos profundos tanto a corto como a largo plazo. La reacción inmediata suele ser de conmoción, paralización temporal y negación de lo sucedido, seguidas de aturdimiento, desorientación y sentimientos de soledad, depresión, vulnerabilidad e impotencia. Tras esa primera etapa de desorganización, las reacciones frente a la victimización suelen cambiar: los sentimientos de la víctima pueden pasar de un momento a otro del miedo a la rabia, de la tristeza a la euforia y de la compasión de sí misma al sentimiento de culpa.

A mediano plazo, pueden presentar ideas obsesivas, incapacidad para concentrarse, insomnio, pesadillas, llanto incontrolado, mayor consumo de fármacos, deterioro de las relaciones personales, etcétera. También se puede presentar una reacción tardía, que ha sido descrita en los manuales de diagnóstico psiquiátrico como «desorden de tensión postraumática» o «síndrome de estrés postraumático» (PTD: Post-Traumatic Disorder).

El PTD consiste en una serie de trastornos emocionales que no necesariamente aparecen temporalmente asociados con la situación que los originó, pero que constituyen una secuela de situaciones traumáticas vividas, tales como haber estado sometido a situaciones de maltrato físico o psicológico. Algunos de sus síntomas son los siguientes:

• frecuentes pesadillas,
• dificultad para concentrarse social y laboralmente,
• trastornos del sueño (el más frecuente es el insomnio),
• trastornos mnésicos,
• trastornos en la capacidad de atención y concentración,
« depresión,
• sentimientos de culpa,
• miedos diversos,
• dificultades en el aprendizaje.

Carlos Sluzki (1994) ha señalado seis niveles en los que pueden ubicarse los efectos de la violencia, según la combinación de dos variables que hace interactuar: el nivel percibido de amenaza para la persona y el grado de habitualidad de la conducta violenta.

1.Disonancia cognitiva. Cuando se produce una situación de violencia de baja intensidad en un contexto o en un momento inesperado. La reacción es de sorpresa, de imposibilidad de integrar el nuevo dato a la experiencia propia. Un ejemplo de esto es cuando las mujeres maltratadas relatan el primer episodio durante la luna de miel.

2.Ataque o fuga. Cuando se produce una situación de violencia de alta intensidad de un modo abrupto e inesperado. En esos casos, se desencadena una reacción psicofisiológica de alerta, y la reacción puede ser con una posición defensiva u ofensiva, escapándose del lugar o enfrentando la amenaza. Es el caso de las mujeres que atraviesan los ciclos iniciales de la violencia y se ven sorprendidas por una conducta violenta desproporcionada para la situación. En esos ciclos iniciales, todavía la sorpresa obra a modo de disparador de conductas de ataque o fuga.

3.Inundación-parálisis. Cuando se produce una situación de violencia extrema, que implica un alto riesgo percibido para la integridad o la vida. La reacción puede incluir alteraciones del estado de conciencia, desorientación, etcétera, y ser el antecedente para la posterior aparición del síndrome de estrés postraumático, ya descrito. Muchas mujeres relatan esa experiencia de paralización frente a situaciones tales como amenazas con armas, intentos de estrangulamiento o violación marital.

4.Socialización cotidiana. Cuando las situaciones de maltrato de baja intensidad se transforman en habituales, se produce el fenómeno de la naturalización. Las mujeres se acostumbran a que no se tengan en cuenta sus opiniones, que las decisiones importantes las tome el hombre, a ser humillada mediante bromas descalificadoras, etcétera, pasando todas estas experiencias a formar parte de una especie de telón de fondo cotidiano que tiene el efecto anestesiante ante la violencia.

5.Lavado de cerebro. Cuando las amenazas, las coerciones y los mensajes humillantes son intensos y persistentes, a menudo la víctima incorpora esos mismos argumentos y sistemas de creencias como un modo defensivo frente a la amena/.a potencial que implicaría diferenciarse (ella cree que la obediencia automática la salvará del sufrimiento). La mujer, llegada a este punto, puede repetir ante quien intenta ayudarla que ella tiene toda la culpa, que se merece el trato que recibe, etcétera.

6.Embotamiento-sumisión. Cuando las experiencias aterrorizantes son extremas y reiteradas, el efecto es el «entumecimiento psíquico», en el que las víctimas se desconectan de sus propios sentimientos y se vuelven sumisas al extremo. En esos casos, la » justificación de la conducta del agresor y la autoinmolación alcanzan niveles máximos.

En todos los casos, estos efectos de la violencia sobre la mujer están acompañados por una sintomatología física, que suele ser ubicada por los profesionales en el difuso campo de lo psicosomático. Cefaleas, dolores de espalda, trastornos gastrointestinales, disfunciones respiratorias, palpitaciones, hiperventilación son algunos de los síntomas más frecuentes, acompañando cuadros psíquicos tales como estados de ansiedad, fobias, agotamiento, adinamia, abulia, depresión, etcétera.

El modelo profesional predominante trata de buscar la causa de los síntomas dentro de sus propios esquemas explicativos y se muestra renuente a considerar la experiencia de victimización como posible motivo. Esta conducta de los profesionales tiende a potenciar la actitud ocultadora de la mujer (apoyada en los sentimientos de vergüenza y culpa ya apuntados) , y el fenómeno de la violencia contra la mujer queda sin diagnosticar.

Por lo tanto, se le suelen indicar tratamientos sintomáticos que no consideran las verdaderas raíces del problema. Esta actitud profesional ha sido definida como segunda victimización, ya que contribuye a legitimar la violencia ejercida contra la mujer y busca en la propia víctima los motivos o las causas de las secuelas de la victimización.

Cada disciplina ha demostrado tener sus propios obstáculos epistemológicos y metodológicos que le dificultan la comprensión de alguna de las múltiples facetas que presenta el problema. Podemos señalar algunos de los más relevantes en el caso de la psicología clínica y la psiquiatría.

CONSECUENCIAS SOCIALES:

Ámbito Consecuencias de la violencia en el ámbito social
Trabajo Aumento del ausentismo escolar.
Aumento de la deserción escolar.
Trastornos de conducta y de aprendizaje.
Violencia en el ámbito escolar.
Educación Aumento del ausentismo escolar.
Aumento de la deserción escolar.
Trastornos de conducta y de aprendizaje.
Violencia en el ámbito escolar.
Salud

Consecuencias para la salud física (lesiones, embarazos no deseados, cefaleas, problemas ginecológicos,- discapacidad, abortos, fracturas, adicciones, etcétera).

Consecuencias para la salud mental (depresión, ansiedad, disfunciones sexuales, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos pseudopsicóticos, etcétera).

Trastornos del desarrollo físico y psicológico. Consecuencias letales (suicidio, homicidio).

Social Fugas del hogar.
Embarazo adolescente.
Niños en situación de riesgo social (niños en la
calle).
Conductas de riesgo para terceros.
Prostitución.
Seguridad Violencia social.
Violencia juvenil.
Conductas antisociales.
Homicidios y lesiones dentro de la familia.
Delitos sexuales
Economía Incremento del gasto en los sectores Salud, Educación, Seguridad, Justicia.
Disminución de la producción.

Trabajo Enviado por Alumnos de 4° Año Escuela Estrada N° 345 Santa Fe
Fuente Consultada: Maltrato y Abuso en el Ámbito Doméstico Jorge Corsi (compilador)

Ampliar sobre el libro: Maltrato y Abuso en el Ámbito Doméstico

Grandes Inventos en la Historia Lista de Inventos Argentinos

 

LISTA DE LOS INVENTOS MAS DESTACADOS

lista de inventos

1532 Sistema circulatorio pulmonar Miguel Servet Español

1590 Microscopio compuesto Zacharias Janssen Holandés

1593 Termómetro de agua Galileo Italiano

1608 Telescopio Hans Lippershey Holandés

1625 Transfusión de sangre Jean-Baptiste Denis Francés

1629 Turbina de vapor Giovanni Branca Italiano

1642 Máquina de sumar Blaise Pascal Francés

1643 Barómetro Evangelista Torricelli Italiano

1650 Bomba de aire Otto von Guericke Alemán

1656 Reloj de péndulo Christiaan Huygens Holandés

1668 Telescopio reflector Isaac Newton Británico

1672 Máquina de calcular Gottfried Wilhelm Leibniz Alemán

1698 Bomba de vapor Thomas Savery Inglés

1701 Barrena sembradora Jethro Tull Inglés

1705 Motor de vapor Thomas Newcomen Inglés

1710 Piano Bartolomeo Cristofori Italiano

1714 Termómetro de mercurio Daniel Gabriel Fahrenheit Alemán

1717 Campana de buceo Edmund Halley Británico

1725 Estereotipia William Ged Escocés

1745 Botella de Leyden (condensador) Ewald Georg von Kleist Alemán

1752 Pararrayos Benjamin Franklin Estadounidense

1758 Lente acromática John Dollond Británico

1759 Cronómetro marino John Harrison Inglés

1764 Máquina de hilar James Hargreaves Británico

1768 Máquina de tejer Richard Arkwright Británico

1769 Motor de vapor (con condensador separado) James Watt Escocés

1770 Automóvil Nicholas Joseph Cugnot Francés

1775 Submarino David Bushnell Estadounidense

1780 Pluma de acero Samuel Harrison Inglés

1780 Lente bifocal Benjamin Franklin Estadounidense

1783 Globo aerostático Joseph Michel Montgolfier y Jacques Étienne Montgolfier Franceses

1784 Trilladora mecánica Andrew Meikle Británico

1785 Telar mecánico Edmund Cartwright Británico

1787 Barco de vapor John Fitch Estadounidense

1788 Regulador centrífugo o de bolas James Watt Escocés

1791 Turbina de gas John Barber Británico

1792 Gas de alumbrado William Murdock Escocés

1793 Desmotadora de algodón Eli Whitney Estadounidense

1796 Prensa hidráulica Joseph Bramah Inglés

1796 Vacuna contra la viruela Edward Jenner Británico

1798 Litografía Aloys Senefelder Alemán

1798 Cinta sin fin de tela metálica (fabricación de papel) Louis Robert Francés

1800 Telar Jacquard Joseph Marie Jacquard Francés

1800 Batería eléctrica Conde Alessandro Volta Italiano

1801 Telar de patrones Joseph Marie Jacquard Francés

1804 Propulsor de hélice John Stevens Estadounidense

1804 Cohete de carburante sólido William Congreve Británico

1804 Locomotora de vapor Richard Trevithick Británico

1810 Conservación de alimentos (mediante esterilización y vacío) Nicolas Appert Francés

1810 Prensa de imprimir Frederick Koenig Alemán

1814 Locomotora ferroviaria George Stephenson Británico

1815 Lámpara de seguridad Sir Humphry Davy Británico

1816 Bicicleta Karl D. Sauerbronn Alemán

1819 Estetoscopio René Théophile Hyacinthe Laennec Francés

1820 Higrómetro J.F. Daniell Inglés

1820 Galvanómetro Johann Salomon Cristoph Schweigger Alemán

1821 Motor eléctrico Michael Faraday Británico

1823 Electroimán William Sturgeon Británico

1824 Cemento portland Joseph Aspdin Británico

1827 Cerillas o cerillos de fricción John Walker Británico

1829 Máquina de escribir W.A. Burt Estadounidense

1829 Sistema Braille Louis Braille Francés

1829 Máquina de coser Barthélemy Thimonnier Francés

1830 Báscula de romana Thaddeus Fairbanks Estadounidense

1831 Fósforos Charles Sauria Francés

1831 Segadora Cyrus Hall McCormick Estadounidense

1831 Dinamo Michael Faraday Británico

1834 Tranvía eléctrico Thomas Davenport Estadounidense

1836 Revólver Samuel Colt Estadounidense

1837 Telégrafo Samuel Finley Breese Morse Sir Charles Wheatstone Estadounidense Inglés

1838 Código Morse Samuel Finley Breese Morse Estadounidense

1839 Fotografía Louis Jacques Mandé Daguerre y Joseph Nicéphore Niepce William Henry Fox Talbot Franceses Inglés

1839 Caucho vulcanizado Charles Goodyear Estadounidense

1839 Martillo pilón de vapor James Nasmyth Escocés

1839 Bicicleta Kirkpatrick MacMillan Británico

1845 Llanta neumática Robert William Thompson Estadounidense

1846 Imprenta rotativa Richard March Hoe Estadounidense

1846 Algodón pólvora Christian Friedrich Schönbein Alemán

1846 Éter (anestésico) Crawford Williamson Long Estadounidense

1849 Hormigón armado F.J. Monier Francés

1849 Pasador de seguridad Walter Hunt Estadounidense

1849 Turbina de agua James Bicheno Francis Estadounidense

1850 Algodón mercerizado John Mercer Británico

1851 Rifle de retrocarga Edward Maynard Estadounidense

1851 Oftalmoscopio Hermann Ludwig Ferdinand y Helmholtz Alemanes

1852 Dirigible no rígido Henri Giffard Francés

1852 Giróscopo Jean Bernard Léon Foucault Francés

1853 Ascensor (con freno) Elisha Graves Otis Estadounidense

1855 Jeringa hipodérmica Alexander Wood Escocés

1855 Fósforos de seguridad J.E. Lundstrom Sueco

1855 Mechero de gas Bunsen Robert Wilhelm Bunsen Alemán

1856 Convertidor Bessemer (acero) Sir Henry Bessemer Británico

1858 Cosechadora Charles y William Marsh Estadounidenses

1859 Espectroscopio Gustav Robert Kirchhoff y Robert Wilhelm Bunsen Alemanes

1860 Motor de gas Étienne Lenoir Francés

1861 Horno eléctrico William Siemens Británico

1861 Ametralladora Richard Jordan Gatling Estadounidense

1861 Kinematoscopio Coleman Sellers Estadounidense

1865 Prensa rotativa de bobinas William A. Bullock Estadounidense

1865 Cirugía antiséptica Joseph Lister Británico

1866 Papel (de pasta de madera, proceso de sulfatación) Benjamin Chew Tilghman Estadounidense

1867 Dinamita Alfred Bernhard Nobel Sueco

1868 Pila seca Georges Leclanché Francés

1868 Máquina de escribir Carlos Glidden y Christopher Latham Sholes Estadounidenses

1868 Freno neumático George Westinghouse Estadounidense

1870 Celuloide John Wesley Hyatt e Isaiah Hyatt Estadounidenses

1874 Telégrafo cuadroplexo Thomas Alva Edison Estadounidense

1876 Teléfono Alexander Graham Bell Estadounidense

1877 Motor de combustión interna (cuatro tiempos) Nikolaus August Otto Alemán

1877 Gramófono (fonógrafo) Thomas Alva Edison Estadounidense

1877 Micrófono Emile Berliner Estadounidense

1877 Soldadura eléctrica Elihu Thomson Estadounidense

1877 Vagón frigorífico G.F. Swift Estadounidense

1878 Tubo de rayos catódicos Sir William Crookes Británico

1879 Máquina registradora James J. Ritty Estadounidense

1879 Lámpara de hilo incandescente Thomas Alva Edison Sir Joseph Wilson Swan Estadounidense Británico

1879 Motor de automóvil (dos tiempos) Karl Benz Alemán

1879 Lámpara de arco Charles Francis Bush Estadounidense

1884 Turbina de vapor Charles Algernon Parsons Inglés

1884 Rayón (nitrocelulosa) Conde Hilaire Bernigaud de Chardonnet Francés

1884 Turbina de vapor multieje Charles Algernon Parsons Británico

1884 Disco de Nipkow (dispositivo mecánico de exploración de televisión) Paul Gottlieb Nipkow Alemán

1884 Estilográfica Lewis Edson Waterman Estadounidense

1885 Grafófono (máquina de dictar) Chichester A. Bell y Charles Sumner Tainter Estadounidenses

1885 Transformador de CA William Stanley Estadounidense

1885 Submarino con propulsión eléctrica Isaac Peral Español

1886 Linotipia Ottmar Mergenthaler Estadounidense

1887 Llanta neumática inflable J.B. Dunlop Escocés

1887 Gramófono (grabaciones en disco) Emile Berliner Estadounidense

1887 Manguito incandescente para gas Barón Carl Auer von Welsbach Austriaco

1887 Mimeógrafo Albert Blake Dick Estadounidense

1887 Monotipia Tolbert Lanston Estadounidense

1887-1900 Morfología de las neuronas Santiago Ramón y Cajal Español

1888 Máquina de sumar impresora por teclas William Steward Burroughs Estadounidense

1888 Cámara Kodak George Eastman Estadounidense

1888 Kinetoscopio William Kennedy Dickson Thomas Alba Edison Escocés Estadounidense

1889 Turbina de vapor Carl Gustaf de Laval Sueco

1890 Rayón (cuproamonio) Louis Henri Despeissis Francés

1891 Planeador Otto Lilienthal Alemán

1891 Goma sintética Sir William Augustus Tilden Británico

1892 Motor de CA Nikola Tesla Estadounidense

1892 Cámara de tres colores Frederick Eugene Ives Estadounidense

1892 Rayón (viscosa) Charles Frederick Cross Británico

1892 Botella de vacío (vaso de Dewar) Sir James Dewar Británico

1892 Motor diesel Rudolf Diesel Alemán

1893 Célula fotoeléctrica Julius Elster y Hans F. Geitel Alemanes

1893 Automóvil a gasolina Charles Edgar Duryea y J. Frank Duryea Estadounidenses

1895 Cinematógrafo Louis Jean Lumière y Auguste Marie Lumière Charles Francis Jenkins Franceses Estadounidense

1895 Rayos X Wilhelm Conrad Roentgen Alemán

1895 Rayón (acetato) Charles Frederick Cross Británico

1895 Telegrafía sin hilos Guglielmo Marconi Italiano

1896 Avión experimental Samuel Pierpont Langley Estadounidense

1898 Papel fotográfico sensible Leo Hendrik Baekeland Estadounidense

1900 Dirigible rígido Graf Ferdinand von Zeppelin Alemán

1902 Radioteléfono Valdemar Poulsen y Reginald Aubrey Fessenden Danés Estadounidense

1903 Aeroplano Wilbur Wright y Orville Wright Estadounidenses

1903 Electrocardiógrafo Willem Einthoven Holandés

1904 Tubo rectificador de diodo (radio) John Ambrose Fleming Británico

1906 Girocompás Hermann Anschütz-Kämpfe Alemán

1906 Baquelita Leo Hendrik Baekeland Estadounidense

1906 Tubo amplificador de triodo (radio) Lee De Forest Estadounidense

1908 Cámara cinematográfica de dos colores G. Albert Smith Británico

1909 Salvarsán Paul Ehrlich Alemán

1910 Hidrogenación del carbón Friedrich Bergius Alemán

1910 Brújula y estabilizador giroscópicos Elmer Ambrose Sperry Estadounidense

1910 Celofán Jacques Edwin Brandenberger Suizo

1911 Aire acondicionado W.H. Carrier Estadounidense

1911 Vitaminas Casimir Funk Polaco

1911 Lámpara de neón Georges Claude Francés

1912 Lámpara de vapor mercúrico Peter Cooper Hewitt Estadounidense

1913 Estatorreactor René Lorin Francés

1913 Tubo de electrones multirrejilla Irving Langmuir Estadounidense

1913 Gasolina craqueada William Meriam Burton Estadounidense

1913 Radiorreceptor heterodino Reginald Aubrey Fessenden Canadiense

1913 Tubo de rayos X William David Coolidge Estadounidense

1915 Arranque automático de automoción Charles Franklin Kettering Estadounidense

1916 Rifle Browning (automático) John Moses Browning Estadounidense

1916 Lámpara incandescente rellena de gas Irving Langmuir Estadounidense

1919 Espectrómetro de masa Sir Francis William Aston Arthur Jeffrey Dempster Británico Estadounidense

1921 Insulina Frederick Grant Banting Charles Herbert Best John James Rickard Canadiense Canadiense Británico

1922-26 Películas cinematográficas con sonido T.W. Case Estadounidense

1923 Iconoscopio de televisión Vladímir Kosma Zworykin Estadounidense

1923 Autogiro Juan de la Cierva Español

1925 Congelación rápida de alimentos Clarence Birdseye Estadounidense

1925 Tubo disector de imágenes de televisión Philo Taylor Farnsworth Estadounidense

1926 Cohete de carburante líquido Robert Hutchings Goddard Estadounidense

1928 Penicilina Sir Alexander Fleming Británico

1930 Nailon (poliamidas sintéticas generadoras de fibras) Wallace Hume Carothers Estadounidense

1930 Batisfera Charles William Beebe Estadounidense

1930 Freón (compuestos de flúor de baja temperatura de ebullición) Thomas Midgley y colegas Estadounidense

1930 Motor de turbina de gas moderno Frank Whittle Británico

1930 Neopreno (goma sintética) Padre Julius Arthur Nieuwland y Wallace Hume Carothers Estadounidenses

1931 Ciclotrón Ernest Orlando Lawrence Estadounidense

1931 Analizador diferencial (computadora analógica) Vannevar Bush Estadounidense

1931 Generador de Van de Graaff Robert Jemison Van de Graaff Estadounidense

1932 Microscopio de contraste de fase Frits Zernike Holandés

1932 Sulfonamida Gerhard Domagk Alemán

1933 Modulación de frecuencia (FM) Edwin Howard Armstrong Estadounidense

1935 Buna (caucho sintético) Científicos alemanes Alemanes

1935 Radiolocalizador (radar) Sir Robert Watson-Watt Británico

1935 Cortisona Edward Calvin Kendall Tadeus Reichstein Estadounidense Suizo

1935 Microscopio electrónico Científicos alemanes Alemanes

1936 Helicóptero de dos rotores Heinrich Focke Alemán

1937 Xerografía Chester Carlson Estadounidense

1937 Nailon Wallace Hume Carothers Estadounidense

1939 DDT Paul Müller Suizo

1939 Helicóptero Igor Sikorski Estadounidense

1940 Televisión en colores Guillermo González Camarena Mexicano

1940 Betatrón Donald William Kerst Estadounidense

1941 Motor aeronáutico de turborreacción Frank Whittle Británico

1942 Misil guiado Wernher von Braun Alemán

1942 Reactor nuclear Enrico Fermi Estadounidense

1944 Estreptomicina Selman A. Waksman Estadounidense

1944 V-2 (bomba impulsada por cohete) Científicos alemanes Alemanes

1945 Bomba atómica Científicos del gobierno de EEUU Estadounidenses

1946 Computadora digital electrónica John Presper Eckert, Jr. y John W. Mauchly Estadounidenses

1947 Holografía Dennis Gabor Británico

1947 Cloromicetina Mildred Rebstock Estadounidense

1947 Cámara Polaroid Land Edwin Herbert Land Estadounidense

1947 Batiscafo Auguste Piccard Suizo

1947 Horno de microondas Percy L. Spencer Estadounidense

1948 Contador de centelleo Hartmut Kallmann Alemán

1948 Aureomicina Benjamin Minge Duggar y Chandra Bose Subba Row Estadounidenses

1948 Transistor John Bardeen, Walter Houser Brattain y William Shockley Estadounidenses

1949 Avión a chorro (estatorreactor) René Leduc Francés

1950 Televisión en color Peter Carl Goldmark Estadounidense

1952 Bomba de hidrógeno Científicos del gobierno de EEUU Estadounidenses

1952 Cámara de burbujas (detector de partículas nucleares) Donald Arthur Glaser Estadounidense

1953 Máser Charles Townes Estadounidense

1954 Batería solar Científicos de Bell Telephone Laboratory Estadounidenses

1954 Vacuna contra la poliomielitis Jonas Salk Estadounidense

1955 Diamantes sintéticos Científicos de General Electric Estadounidenses

1955 Datación mediante carbono W.F. Libby Estadounidense

1956 Aerodeslizador (hovercraft) Christopher Cockerell Inglés

1956 Primer prototipo de motor rotatorio Felix Wankel Alemán

1956 Videocinta Charles Ginsberg y Ray Dolby Estadounidenses

1956 Fregona Manuel Jalón Corominas Español

1957 Reactor atómico enfriado por sodio Científicos del gobierno de EEUU Estadounidenses

1957 Satélite terrestre artificial Científicos del gobierno de la URSS Soviéticos

1958 Satélite de comunicaciones Científicos del gobierno de EEUU Estadounidenses

1959 Circuitos integrados Jack Kilby y Robert Noyce Estadounidenses

1960 Láser Charles Hard Townes, Arthur L. Schawlow y Gordon Gould Estadounidenses

1960 Síntesis de la clorofila Robert Burns Woodward Estadounidense

1960 Píldora anticonceptiva Gregory Pincus, John Rock y Min-chueh Chang Estadounidenses

1962 Diodo emisor de luz (LED) Nick Holonyak, Jr. Estadounidense

1964 Pantalla de cristal líquido George Heilmeier Estadounidense

1966 Corazón artificial (ventrículo izquierdo) Michael Ellis DeBakey Estadounidense

1967 Transplante de corazón humano Christiaan Neethling Barnard Surafricano

1970 Primera síntesis completa de un gen Har Gobind Khorana Estadounidense

1971 Microprocesador Ted Hoff Estadounidense

1971 Generación de imágenes por resonancia magnética nuclear Raymond Damadian Estadounidense

1972 Calculadora electrónica de bolsillo J.S. Kilby y J.D. Merryman Estadounidenses

1972 Primer generador de energía magnetohidrodinámico Científicos del gobierno de la URSS Soviéticos

1973 Laboratorio espacial orbital Skylab Científicos del gobierno de EEUU Estadounidenses

1974 ADN recombinante (ingeniería genética) Científicos estadounidenses Estadounidenses

1975 TAC (tomografía axial computerizada) Godfrey N. Hounsfield Británico

1975 Fibra óptica Bell Laboratories Estadounidense

1976 Supercomputadora J.H. Van Tassel y Seymour Cray Estadounidenses

1978 Síntesis de los genes de la insulina humana Roberto Crea, Tadaaki Hirose, Adam Kraszewski y Keiichi Itakura Estadounidenses

1978 Transplante de genes entre mamíferos Paul Berg, Richard Mulligan y Bruce Howard Estadounidenses

1978 Corazón artificial Jarvik-7 Robert K. Jarvik Estadounidense

1978 Vacuna sintética contra la malaria Manuel Patarroyo Colombiano

1979 Disco compacto Joop Sinjou Toshi Tada Doi Holandés Japonés

1979 Reparación de defectos genéticos en células de ratón mediante técnicas de ADN recombinante y micromanipulación W. Francés Anderson y colegas Estadounidenses

1981 Sistema de transporte espacial (lanzadera espacial) Ingenieros de la NASA Estadounidenses

1981 Microscopio de túnel de barrido Gerd Binnig Heinrich Rohrer Alemán Suizo

1986 Superconductores hipertérmicos J. Georg Bednorz Karl A. Müller Alemán Suizo

1989 El Satélite Explorador de Fondo Cósmico (COBE) mostró que las irregularidades en la radiación de fondo de microondas son restos de regiones no uniformes presentes en el universo poco después del Big Bang Equipo dirigido por George Smoot Estadounidenses

1993 Telescopio Keck, el mayor telescopio reflector del mundo Universidad de California, California Instituto de Tecnología Estadounidense

 

1994 Pruebas de la existencia del quark top Fermi National Accelerator Laboratory, Illinois (Fermilab) Estadounidense

Susan Boyle Nuevo Talento Musical 2009 del Gran Concurso Britanico

Susan Boyle El Día Que Conmovió al Público

Los tres miembros del jurado y las 3.000 personas que estaban en el teatro donde se grabó la gala la recibieron con escepticismo e incluso risas, dado su aspecto desaliñado, pero bastaron 3 minutos de canción para que Boyle se convirtiera en una sensación.

Susan Boyle invierte buena parte de su tiempo como voluntaria en una iglesia de Blackburn, una pequeña localidad próxima a Edimburgo, y vive sola junto a su gato Peebles, es una trabajadora social en paro cuyas aptitudes artísticas hasta ahora sólo eran conocidas por los parroquianos que frecuentaban el karaoke local.

A su voz excepcional, se unen una timidez y sencillez que han cautivado al público de todo el mundo y que le han convertido en la gran favorita para el triunfo final en “Britain’s got talent”, uno de los shows televisivos con más audiencia en este país.

En la gala que le ha hecho famosa, manifestó que nunca ha sido besada y que su sueño siempre fue dedicarse a la canción, pero que nunca había encontrado la oportunidad para hacerlo. “Me apunté a la competición, porque quería darle una oportunidad a la canción. Al principio me resultó desquiciante para los nervios, pero una vez que me tranquilicé y empecé a cantar, pensé que la audiencia me aceptaba un poco más. A partir de ahí, me relajé y empecé a disfrutarlo”, declaró.

Los tres miembros del jurado y las 3.000 personas que estaban en el teatro donde se grabó la gala la recibieron con escepticismo e incluso risas, dado su aspecto desaliñado, pero bastaron 3 minutos de canción para que Boyle se convirtiera en una sensación.

Más de 26 millones de personas han visto en YouTube la interpretación de la canción “I dreamed a dream” (Soñé un sueño) del musical Los Miserables, con la que Boyle también sorprendió a los 11,3 millones de personas que la vieron cantar en directo el pasado sábado a través de la cadena de televisión británica ITV.
Otras 2,3 millones de personas han pinchado la página de “Britain’s got talent” para verla y Susan Boyle ha sido el tema más tratado en la red social de internet Twitter, donde actores de Hollywood como Demi Moore y Ashton Kutcher -con 1,6 millones de seguidores- han expresado su admiración por esta escocesa

Fuente Consultada:ABC.es

Supersticiones Populares Origen Cabalas Para La Suerte y La Mala Suerte

“Superstición” proviene del latín “super” (sobre) y “statuens” (establecer), locución que remite a lo sobreentendido, lo que todo el mundo sabe que es así, sin necesidad de buscarle una explicación lógica. Etimológicamente, podríamos referirnos además a la palabra “superstitio”, también de origen latino, que figura en el diccionario como una creencia “extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”. Según el doctor en medicina y escritor Charles Panati, las primeras supersticiones datan de, al menos, 50 mil años, cuando la vida del hombre estaba tan llena de peligros y penalidades que acabó desarrollando creencias y costumbres supersticiosas de todo tipo para tranquilizar su ánimo.

Incluso hay quienes la dan como un hecho humano per se, pues “la superstición no se puede ajustar a una definición cualquiera, ya que es más que una creencia, es un modo de vida que rige al hombre desde que éste existe”, y la remontan a los primeros balbuceos del “homo sapiens”. Lo prueban los vestigios de hace más de 500.000 años, cuando ya se daban comportamientos de tipo supersticioso en las Colinas del Hueso del Dragón, cerca de Beijing, y hace 200.000 años en Europa central. Lo cierto es que desde sus comienzos el hombre trató de explicar su mundo y los misterios que le rodeaban de una manera “sobrenatural” o supersticiosa.

El hombre primitivo, al buscar explicaciones para fenómenos tales como el rayo, el trueno, los eclipses, el nacimiento y la muerte, y desconocedor de las leyes de la naturaleza, creó un andamiaje de rituales y tabúes que le permitieron no sólo comprender los fenómenos naturales, sino también protegerse de un entorno hostil habitado por innumerables espíritus invisibles. Por otra parte, el milagro de que un árbol creciera a partir de una semilla, o la aparición de una rana a partir de un renacuajo, confirmaba una intervención ultraterrena: los dioses. Con una existencia cotidiana llena de peligros, llegó a la conclusión de que “su” mundo estaba poblado por unos espíritus vengativos que superaban en número a los benéficos.

Esta es una de las razones por las que entre todas las creencias supersticiosas que hemos heredado tienen preponderancia los medios destinados a protegernos contra el mal, tales como amuletos, talismanes y acciones predeterminadas. De la misma manera, asignó a determinados eventos y objetos la propiedad de influir positiva o negativamente en su vida diaria y futura. Precisamente, la manifestación supersticiosa más común es su aplicación en forma de “buena” o “mala” suerte según los acontecimientos diarios.

Explicación del Origen de Algunas Supersticiones o Creencias Populares:

Cruzar los dedos

Cuando se formula un deseo, se dice una mentira o se encuentra uno ante un peligro, es costumbre cruzarlos dedos, concretamente el mayor sobre el índice. El gesto, que evoca una cruz, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos. Desde los primeros tiempos del cristianismo se creía que, replegando el pulgar bajo los otros dedos, se alejaba a los fantasmas y malos espíritus, o bien haciendo esa operación con las dos manos y dejando que el pulgar asome entre el índice, dedo consagrado a Júpiter, y el mayor, dedo del pecado dedicado a Saturno. No obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santa cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristiana y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.

La suerte de la pata de conejo

La extraña tradición de llevar una pata de conejo en el bolsillo para atraer la suerte no nace de este animal, sino de la liebre. En las regiones medievales de Europa existía la creencia de que las brujas se transformaban en liebres para sorber la leche de las mujeres que habían dado a luz. ¿Pero cómo nace esta creencia? Antiguamente, las cabras, vacas, cerdos, liebres y otros animales de granja entraban libremente en la casa de sus amos, ya que la familia aprovechaba su calor corporal para protegerse del frío invernal. Los campesinos criaban liebres para comérselas y las cuidaban con esmero y cariño. De hecho, por ejemplo, los antiguos britanos pensaban que estos animales eran criaturas mágicas que incluso había que evitar ingerir.

Algunos tratados de la época mencionan que las mujeres embarazadas y durante la época de lactancia acostumbraban a sentarse en un rincón del hogar y ponerse en el regazo uno de estos nobles animales para que las calentara. A cambio, dejaban que la liebre tomara de su pecho. La tradición popular; como ya se ha mencionado, aseveraba que durante la caza de brujas, éstas se transformaban en liebres y se colaban en las casas de los campesinos para salvarse del peligro. Incluso había una manera de reconocer el engaño: si la liebre, una vez atrapada, resultaba difícil de despellejar o cocinar, entonces la bruja se había transformado en animal antes de morir. La idea de que la pata de liebre trae buena suerte nació de la primitiva creencia de que los huesos de sus patas curan la gota y otros reumatismos, así como los calambres. Pero, para ser eficaz, el hueso debía tener una articulación intacta. Por ser tan parecidos, la liebre y e] conejo se unieron como frute de las supersticiones relativas a sus virtudes mágicas.

Poner la mano delante de la boca al bostezar

El gesto actual de taparse la boca cuando bostezamos no obedece sencillamente a la intención de guardar las formas, esconder la dentadura o el deseo de no difundir los gérmenes, sino que tiene un significado más profundo.

En el libro Superstitions oÍ Ireland, de Sperenza Wilde se puede leer que hacer la señal de la cruz delante de la boca al bostezar impedía que el diablo se introdujese en el cuerpo y estableciera en él su morada. Es por esta razón por lo que las madres cerraban la boca del bebé o hacían la señal de la cruz delante de ella cuando lo veían bostezar. De esta costumbre ancestral deriva el gesto actual de taparse la boca.

Levantarse con el pie derecho

La tradición dice que, para que el día no se tuerza, hay que apoyar en primer lugar el pie derecho. La respuesta a esta costumbre podría hallarse en el mundo de los pescadores. Durante el siglo XIX, ningún pescador en su sano juicio subía a bordo por babor, es decir, el costado izquierdo del barco, aunque resultara incómodo

hacerlo por estribor. Parece ser que la superstición nace de la noción de que cualquier cosa zurda era antinatural una idea que se basa en que la mayoría de los seres humanos son diestros.

Por regla general, todo k que se refiere a la derecha es calificado de favorable por los supersticiosos, quizás alentados por la tradición bíblica, que dice que la derecha conesponde al camine del Paraíso y es la posición en la que están sentados los elegidos por Dios.

La izquierda representa el reverso de la moneda. Los romanos, por ejemplo, hacían presagios observando el vuelo de los pájaros: los que lo hacían hacia este lado eran de mal agüero. De hecho, en latín, izquierda se dice sinester, que dio origen al adjetivo siniestro.

Miedo a las sombras

Antiguamente, la gente crédula buscaba en las sombras que proyectaban los troncos que ardían en la chimenea la imagen de una silueta humana sin cabeza. Esto significaba que la persona que la proyectara moriría antes de la próxima víspera de Navidad. Éste era el plazo para los cristianos, pero en épocas anteriores se utilizaron otras fechas celestiales o estacionales.

No cabe duda de que las sombras ocupan una parte importante de los miedos relacionados con el cuerpo, ya que su presencia o ausencia, como le sucedía al personaje de ficción Peter Pan, estaba relacionada originariamente con creencias religiosas y paganas.

Las interpretaciones más antiguas del cuerpo y el alma afirmaban que la segunda podía, bajo determinadas circunstancias, abandonar la envoltura carnal y alejarse de camino a la otra vida. Para las culturas más primitivas, el alma estaba conectada a las sombras, cuando no eran la misma cosa. Una de las circunstancias en las que la persona podía perder el alma sucedía cuando un vampiro se acercaba por detrás y clavaba la sombra de la víctima en la pared. De este modo, el ente maligno tomaba posesión del cuerpo.

La sombra de los difuntos también había que protegerla de posibles infortunios. En la Europa medieval existía la creencia de que, si una persona moría por la noche y su espíritu —o lo que es lo mismo, su sombra— se alejaba, podía correr peligro de que cruzara por una extensión de agua -un río, un lago- y no pudiera llegar a la otra vida. En este caso, la sombra volvía al cuerpo de su dueño y se convertía en un muerto ambulante, una variedad de vampiro. De ahí nació la costumbre de algunos de tapar los barriles que contienen agua de lluvia y afán de ciertos pueblos por construir puentes.

Tocar madera

Durante muchos siglo antes del cristianismo, lo pueblos célticos de Europa rendían culto a los árboles por considerarlos los templo de la santidad y la principal  presentación de los dioses era la Tierra. El árbol servía com medio para enviar la dolencia, o el mal a la tierra. También se recurría a este vegetal s la mala suerte visitaba a m hombre bajo la forma de demonios o si iba a librarse una batalla. En estos y otros casos el sacerdote druida celebraba una serie de ritos y ensalmos en las llamadas enramadas sagradas, lugares que equivalía a las modernas iglesias.

Hay, además, quien dice que las supersticiones referentes a la madera también nacen del material con el que está hecha la cruz de Jesús Resultado de estas creencias es nuestra costumbre de tocar madera como signo di la buena suerte, ya que ésta atrapa al espíritu maligno  lo hace caer a tierra.

Abrir el paraguas dentro de casa

Ningún supersticioso tendría jamás la osadía de abrir un paraguas dentro de una casa. El origen de este temor se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos lo usaban sólo a modo de sombrilla para protegerse de los rayos solares. Debido a su conexión con el astro rey y porque también su forma simboliza el disco solar, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio.

Es probable que la superstición se reforzara cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser empleados casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sin otro fin que protegerse de las inclemencias del tiempo.

Las siete vidas del gato

La excepcional resistencia y fortaleza del gato, capaz di salir indemne de situaciones en las que otros animales perecerían con toda seguridad, llevó ala idea de que este felino tenía más de una vida.

No hay duda de que sus hábitos nocturnos, sus ojos refulgentes en la oscuridad, su sobresaliente agilidad y su pose majestuosa contribuyeron a que nuestros antepasados sintieran una especial admiración, e incluso veneración, por este animal. Se cuenta que, por ejemplo, Mahoma se cortó la manga de su vestimenta para no perturbar el sueño de su gato que dormía sobre ella. El profeta veía en él “una criatura digna del mayor respeto y de un tratamiento afectuoso”.

La razón de que a los gatos se les otorgue popularmente hasta siete vidas tiene posiblemente un origen esotérico. Existen muchas culturas para las que los números poseen una significación concreta. En nuestro caso, el siete fue considerado en la Antigüedad un número de la buena suerte, ya que era una trinidad de trinidades” y, por lo tanto, adecuado para el felino.

Vestir de negro en los funerales

La antiquísima costumbre de vestir de negro en los funerales, muy extendida en toda la cultura occidental, pretende significar una manifestación de respeto hacia el difunto. Sin embargo, la procedencia de esta tradición no está tan clara. Distintos estudios antropológicos coinciden en señalar como su posible origen el miedo ancestral de los vivos a ser poseídos por los espíritus de los muertos. Así, en los ritos funerarios los hombres primitivos pintarían sus cuerpos de negro para impedir, al quedar camuflados, que el alma del fallecido encontrara un nuevo cuerpo donde asentarse.

Esta hipótesis es corroborada por el hecho de que los habitantes de ciertas tribus africanas cubran su piel con cenizas blancas en los funerales, escondiendo así el color negro de su epidermis a la vista de los espíritus. Algo parecido sucede también en la India, donde tradicionalmente el color del luto es blanco, en contraposición a la tez morena de sus habitantes.

Romper un espejo

Las supersticiones relativas al espejo se cuentan entre las más citadas en todo el Occidente cristiano, quizás por su uso adivinatorio. La catoptromancia, es decir, el arte de adivinar por el espejo, procede de Persia y, aunque tuvo un relativo éxito durante la antigua Grecia y la Edad Media, fue duramente perseguida por la Iglesia.

Es probable, sin embargo, que estas supersticiones obedezcan a la idea de que nuestro reflejo es otra versión del original y, si causamos desperfectos en el espejo, nos hacemos daño a nosotros mismos. Así, dañar el espejo es hacer lo mismo con el alma, y aquí es donde entra la superstición de que la rotura de un espejo trae mala suerte durante siete años. Este período se debe a la creencia de que el cuerpo experimenta un cambio en la constitución fisiológica cada siete años.

La herradura colgada en la puerta

Procedente de Italia, la creencia de que las herraduras atraen la buena suerte era muy tenida en cuenta por la gente de los pueblos. Clavada o colgada en una puerta, este objeto atraería las energías del cielo. La herradura simboliza la fuerza del caballo y su enorme utilidad, al menos en tiempos pasados, en las labores del campo yen las guerras. Vuelta al lado derecho y en posición horizontal representa la C, inicial de Cristo.

Otra  leyenda atribuye a San Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal. Herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, Dunstan recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan se dio cuenta de que se trataba de Satanás y explicó que, para realizar su tarea, era necesario encadenarlo a la pared. Así, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso que el propio Diablo encadenado le pidió misericordia.

Dunstan se negó hasta que el diablo juró no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta. Pero no podía colgarse de cualquier forma; sus extremos debía estar hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

Derramar la sal

Mala suerte, si esto le ocurre al manipular el salero, a menos que se apresure a tomar una pizca y arrojarla por encima del hombro izquierdo “directamente a la cara del diablo”. Porque éste es el sitio desde el que Pedro Botero, es decir, el diablo, espera paciente a que nuestra naturaleza pecadora renuncie al alma para siempre. La sal arrojada no tiene otro fin que cegarlo temporalmente, para que el espíritu tenga tiempo de volver a quedar afianzado por la buena suerte. Desde la Grecia antigua, la sal ha tenido un gran poder simbólico: procede de la Madre Tierra, del mar; las lágrimas y la saliva son saladas, y conserva, condimenta y enriquece los alimentos.

Tirar de las orejas como felicitación

La oreja es objeto de numerosos simbolismos entre las civilizaciones orientales y africanas: representa desde la inteligencia cósmica del mito hindú de Vaishvánara, hasta la sexualidad para las tribus dogón y bambara, de Malí. Curiosamente, entre los chinos, las orejas largas son signo de sabiduría e inmortalidad. Se dice que las orejas de Lao-tse medían unos 17 centímetros. Se apodaba, además, orejas largas.

Muy probablemente, nosotros hemos heredado de alguna forma esta costumbre supersticiosa. Tirando de las orejas, manifestamos el deseo de que la persona felicitada tenga larga vida y adquiera cada vez mayor sabiduría.

Decir Salud al estornudar

Los egipcios y griegos veían en el estornudo un augurio. Así, era bueno estornudar por la tarde, mientras que hacerlo al levantarse de la cama o de la mesa podía ser nefasto. Aquel que había estornudado al nacer era te nido por dichoso. El estornudo hacia la izquierda era un signo de mal agüero, pero di bueno, hacia la derecha. Er todos los casos, los griegos exclamaban ¡Vivid! y ¡Que Zeus te conserve! Por su parte, los romanos empleaban la expresión, ¡Salve!, ante tal circunstancia; y serían los primeros cristianos quienes sustituyeron la invocación a dioses paganos por el suyo.

Se dice que durante la epidemia de peste que hubo en Roma en el año 591, bajo el pontificado de Gregorio 1, lo afectados morían estornudan do, y que de tal circunstancia proviene el ¡Dios te bendigas que más tarde se simplificar diciendo ¡Salud!, ¡Jesús! o ex presiones semejantes.

Aversión al amarillo

Es superstición entre los actores, sobre todo de teatro, no salir a escena con ropa amarilla, ya que puede conducir al fracaso o a cosas aún peores La razón de este miedo escénico reside en el dramaturgo y actor francés Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), llamado Moliére.

En febrero de 1673, Moliére estrenó el ballet-comedia El enfermo imaginario, que toma por blanco de su sátira a los médicos. Pocos días después del estreno, en plena representación, el dramaturgo se sintió indispuesto, y murió unas horas más tarde en su domicilio. En la representación, Moliére vestía ropas de color amarillo.

El gato negro

En el mundo del misticismo, los gatos son portadores de un poder mágico infinitamente superior al del hombre. Con toda probabilidad, esta antigua creencia deriva de la adoración a la diosa egipcia Bubastis, que tenía forma de gato. Los egipcios estaban convencidos de que los gatos poseían alma, y prueba de ello son los restos momificados de estos felinos, que se cuentan por miles, hallados en las excavaciones arqueológicas.

En la Edad Media, las brujas convirtieron al gato negro en un elemento imprescindible para efectuar sus rituales y hechizos. Hoy en día, los supersticiosos temen al gato negro que se cruza en su camino. Este hecho representa con claridad el conflicto que existía entre la Iglesia, la cruz y las prácticas paganas de la brujería.

Pasar por debajo de una escalera

Esta y otras supersticiones asociadas a las escaleras están relacionadas con el miedo al patíbulo. Antiguamente, debido a la gran altura que éste solía tener, había que usar una escalera de mano para colocar la soga en la posición correcta, así como para retirar después el cadáver del condenado. Cualquiera que pasara por debajo de la escalera corría el peligro de encontrarse con el muerto. De ahí viene la superstición.

Viernes 13

Desde tiempos remotos, el número 13 ha sido fatídico, debido principalmente a la muerte violenta que sufrieron varios dioses decimoterceros de la Antigüedad y, ¡cómo no!, a la suerte del decimotercer invitado en la Última Cena de Jesús. Por otro lado, el viernes adquirió en el mundo sajón su reputación de día nefasto, debido a la muerte de Jesús. Obviamente, la coincidencia del número 13 y del día viernes no puede ser de peor agüero.

Colocar flores en las tumbas

En la actualidad, se adornan las sepulturas con flores como muestra de afecto, pero la intención original no era otra que la de proporcionar algo vivo con el fin de dar felicidad. La corona circular, colocada sobre la tumba o la puerta principal del cementerio, encerraba simbólicamente el espíritu y le impedía volver.

LISTA DE ALGUNAS SUPERSTICIONES

• Las mariposas azules son símbolo de buen augurio.
• Conservar un dólar en la cartera traerá mucho dinero.
• Colocar elefantes de espalda a la puerta en números impares, atraerá buenas cosas para los habitantes de la casa.
• Cuando se siente picazón en la palma derecha de la mano, significa que pronto se recibirá dinero.
• Al colocarse mal una o ambas medias debe dejárselas así hasta las 12 pm, pues esto traerá suerte.
• Tocar madera cada vez que se expresa un deseo, hará que éste se cumpla.
• A quien se corte las uñas los lunes, nunca le dolerán las muelas.
• Cuando alguien se jacta de algo, por ejemplo “nunca me he roto un hueso”, tiene que tocar madera inmediatamente para que continúe la buena suerte que hasta ese momento le ha acompañado.
• Si se rompe un espejo existe un remedio para contrarrestar su maleficio: recoger los trozos del espejo y meterlos en un cubo con agua durante siete días y siete noches.
• Trae buena suerte encontrar por la mañana a alguien con una pata de palo. No hay que mirar hacia atrás y seguirlo con la vista porque entonces se tendrá un disgusto.
• Poseer objetos de madera perfumada es augurio de buena suerte.
• Si se derrama sal, el re medio es coger un poquito de l¿ sal derramada y tirarla hacia atrás por sobre el hombro izquierdo.
• El mal agüero que provoca escuchar o decir la palabra “culebra”, se contrarresta exclamando “¡Lagarto! ¡Lagarto!”. Sobre la cama, nunca…
• Si se coge un lagarto con la mano y se lo lame de la cabeza a la cola, se adquirirá el poder de curar quemaduras con la lengua.
• Pasar un huevo por los párpados mejora la vista.
• Se alarga la vida si se come el primer huevo puesto por una gallina negra.
• Si un huevo tiene dos yemas traerá buena suerte a la persona que lo rompa y lo descubra.
• Los niños que juegan con fuego se orinarán en la cama.
• Un plato con sal debajo de la cama de un enfermo absorbe el mal y lo protege contra otras enfermedades.
• Si se ve una araña por la mañana augura una mala semana, al mediodía pronostica una alegría y por la noche vaticina que se cumplirá un deseo.
• Cuando una araña teje, alguien prepara un engaño.
• Las arañas pequeñas son portadoras de buena suerte y si se encuentra una hay que tirarla por encima del hombro izquierdo.
• Si se mata una araña o se destruye una tela se atraerá la mala suerte.
• Si se ve una araña bajar por el hilo, lloverá; en cambio, si sube, hará buen tiempo.
• Si se echa sal en los rincones de las cuadras el día primero de abril se evitan las enfermedades del ganado.
• Es un augurio de muerte que los palillos chinos queden de pie en un cuenco de arroz
• Trae mala suerte ver un búho de día.
• Si una vela se apaga durante una ceremonia, los espíritus malignos andan cerca.
• Si se deja caer un paraguas al suelo, habrá un asesinato en la casa.
• Para contener hemorragia nasa hay que hacer una cruz con dos pajitas de enea arrancadas del asiento de una silla y ponerlas en la coronilla del paciente, aunque también sirve colocarlas en el hombro del paciente.
• Las hemorragias nasales se contienen poniendo en la espalda del paciente dos cuchillos cruzados, o levantando el brazo contrario al orificio nasal por donde se sangra, y poniendo una llave de hierro en la nuca.
• Para contener la hemorragia en un parto hay que reunir todos los hierros y cosas que lagan ruido para tirarlos por sorpresa bajo la cama de la parturienta. La hemorragia se corta por el susto recibido.
• Da buena suerte tocar la chepa de un jorobado.
• Encontrarse con un cojo es signo de una desgracia o de un disgusto.
• Cuando se arranca una verruga, la sangre que cae del lugar donde estaba hace que crezcan nuevas verrugas.
• La comida se perderá si se la revuelve en sentido contrario al del movimiento del sol.
• Las tijeras que apuntan a una persona indican que si ésta es soltera, nunca va a casarse, y si es casada, que será objeto de infidelidad.
• Cuando unas tijeras caen al suelo, la persona a la que dirigen su punta será víctima de un mal o desgracia inmediata.
• Nunca se deben regalar tijeras, salvo que se dé a cambio una moneda o se pinche previamente a la persona que es destinataria del regalo.
• Dos personas al mismo tiempo no deben retirar la mesa (utensilios y manteles), pues una de ella morirá ese año.
• Dejar restos de la cena en la mesa durante toda la noche trae mala suerte.
• Trae mala suerte si se cae la comida del tenedor en el camino del plato a la boca.
• Si durante la noche la mesa queda cubierta por un mantel blanco, pronto habrá una muerte en la vivienda.
• Da mala suerte regalar cuchillos, porque quiebran la amistad.
• Si una mujer desea quedar embarazada debe plantar perejil, aunque si lo come lo evitará.
• El pelo crece si se unta con perejil machacado en un almirez de madera.
• Una paloma cortada por la mitad y colocada a los pies del paciente baja la fiebre. Si se la pone en la cabecera cura los dolores de cabeza, el delirio, la melancolía y la locura.
• Si se ven palomas bañándose es señal de que pronto habrá un cambio del tiempo.
• Nunca se debe dejar que un novio vea el vestido de su novia antes de la entrada a la iglesia o al juzgado.
• Si el novio lleva la corbata torcida el día de la boda significa que será infiel.
• Los invitados a una boda deben tirar arroz a los novios para asegurar su descendencia.
• El día de la boda la novia no debe ponerse perlas, pues éstas simbolizan lágrimas y traerán así
muchas a lo largo del matrimonio.
• No hay que casarse en enero para no tener problemas económicos a lo largo de todo el matrimonio.
• Se debe quemar el cordón umbilical de los niños porque si es comido por un perro o un gato, el niño será un delincuente.
• Si dos personas bostezan a la vez tendrán alguna coincidencia en sus vidas.
• Si dos personas bostezan, una después de la otra, la última que ha bostezado tiene buenas intenciones respecto de la primera.
• Es de mal agüero derramar de forma involuntaria la sal o que se caiga un salero: el responsable de ese fatal descuido verterá tantas lágrimas como granos de sal se hayan desperdigado.
• Quien pisa la sal derramada tendrá disgustos y si se trata de alguien que va a casarse pronto, no cumplirá este propósito.
• Aquel que persiga quebrantar la felicidad de unos recién casados le basta con echar sal en el lecho nupcial.
• Los niños que nacen con dientes traen mala suerte y su porvenir es acabar siendo delincuentes.
• Si a un niño le salen pronto los dientes su madre quedará embarazada de nuevo enseguida, pero el niño recién nacido no tendrá una vida muy larga.
• Si a un niño le salen primero los dientes superiores tendrá una larga vida. Por el contrario, si le salen primero los inferiores, su vida será corta.
• Quien tiene los dientes incisivos superiores separados tendrá riqueza, prosperidad y viajará con asiduidad.
• Si se sueña que un diente sobresale de los demás o se cae augura una desgracia familiar. Si el diente es arrancado es mal presagio y si se ve un diente perfecto significa un incremento patrimonial.
• Cuando salen granos en la lengua es señal de que se ha dicho una mentira.
• Se deben cortar las uñas en lunes o viernes para que no duelan las muelas.
• No deben cortarse las uñas en viernes por ser éste un día nefasto.
• Para que no salgan padrastros, no se deben cortar las uñas en días de la semana que tengan erre.
• El que se corte el pelo en viernes criará sarna o piojos.

Yeager rompio la barrera del sonido Bell X1 Velocidad del sonido

Dos días antes de que intentara romper la barrera del sonido, el capitán Charles “Chuck’ Yeager, (foto izquierda) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, casi perdió el conocimiento en un accidente ecuestre y se rompió dos costillas.

A la mañana siguiente un médico de la localidad le vendó el cuerpo, pero ni siquiera así pudo mover el brazo derecho debido al dolor. No obstante, sabía que si sus superiores se enteraban de su estado, pospondrían el proyecto secreto programado para el 14 de octubre de 1947.

El avión cohete Bell X-1 se dejaría caer del compartimiento de bombas de un Superfortaleza B-29, y después de planear brevemente comenzaría a ascender cuando Yeager encendiera los cuatro cohetes en rápida sucesión.

Para salir del vientre del B-29 y entrar en la pequeña cabina del X-1 (conocido también como XS- 1), Yeager tenía que deslizarse hacia abajo por una pequeña escalera. Después había que bajar la puerta de la cabina por medio de una extensión desprendible del compartimiento de bombas.

Una vez que la puerta estuviera colocada en la forma debida, Yeager debía cerrarla desde el lado derecho. Era ésta una operación que resultaba muy simple, mas no para quien tenía dos costillas fracturadas y el brazo derecho sin poder moverlo. Entonces, su ingeniero de vuelo, Jack Ridley, tuvo una idea genial: el piloto podía quizá usar una especie de bastón con la mano izquierda, y utilizarlo para elevar la manija de la puerta y asegurarla.

La velocidad del sonido es la velocidad de propagación de las ondas sonoras, un tipo de ondas mecánicas longitudinales producido por variaciones de presión del medio. Estas variaciones de presión (captadas por el oído humano) producen en el cerebro la percepción del sonido. El sonido no se transporta por el vacío porque no hay moléculas a través de las cuales transmitirse.

En general, la velocidad del sonido es mayor en los sólidos que en los líquidos y en los líquidos es mayor que en los gases.

La velocidad del sonido en el aire (a una temperatura de 20 ºC) es de 340 m/s (1.224 km/h)

En el aire, a 0 ºC, el sonido viaja a una velocidad de 331 m/s y si sube en 1 ºC la temperatura,
la velocidad del sonido aumenta en 0,6 m/s.

En el agua es de 1.600 m/s, En la madera es de 3.900 m/s, En el acero es de 5.100 m/s

“Echamos un vistazo alrededor del hangar y descubrimos una escoba, rememoró en cierta ocasión Yeager. “Jack cortó un palo de escoba de unos 25 cm., que se ajustó a la manija de la puerta. Luego me escurrí dentro del X-1 e intentamos probar el remedio. Él sostuvo la puerta contra el fuselaje y, usando el palo de escoba para elevar la manija, me di cuenta de que podía yo maniobrar para asegurarla como se requería”, añadió.

Hacia las 8:00 a.m. del 14 de octubre, el B-29 despegó de la Base Aérea Muroc (ahora Base Edwards) en el desierto de Mojave, al sur de California. A pesar del dolor que sentía, Yeager, de 24 años de edad, tenía un tranquilo optimismo.

Ya había hecho vatios vuelos de prueba en el avión cohete y quería ser el primer hombre en volar a una velocidad supersónica, a unos 1.126 km/h y alrededor de 12.200 m sobre el nivel del mar.

La velocidad de un gavión comparada con la del sonido se conoce como número mach, por el, físico austriaco Ernst Mach (1838-1916). Cuando un avión vuela a la velocidad del sonido se dice que viaja a 1 mach.

A menos que un avión esté diseñado para el vuelo supersónico, las fuertes ráfagas de viento lo golpean al acercarse a 1 mach y lo vuelven inestable; el X-1, con su nariz y sus líneas aerodinámicas, en teoría no sería afectado por ese fenómeno. Sin embargo, la inercia del avión lanzaba al piloto por la cabina con tanta fuerza, que éste corría el riesgo de golpearse y quedar inconsciente. Para protegerse, Yeager llevaba una gorra de cuero encima de su casco de aviador.

Cuando el B-29 se acercaba a 2100 m de altura, Yeager se dirigió al compartimiento de bombas, donde había unas barandillas que descendían junto al X- 1; empujó la escalera de aluminio y se deslizó con los pies por delante en la cabina del X-1.

Allí tuvo que soportar un. frío intenso. 1’Aás tarde relataría: “Tiritando, uno se frota las manos con todo y guantes y se pone la mascarilla de oxígeno. El frío de los centenares de litros de oxígeno líquido que lleve la nave hace que uno se paralice. No hay calefactor ni descongelador; no se puede hacer nada más que apretar las mandíbulas y dejar correr los minutos… es como tratar de trabajar y concentrarse dentro de un congelador.”

Durante los vuelos de prueba la transpiración de Yeager avía formado una capa de escarcha en el parabrisa. Para evitarla el jefe de mecánicos había puesto un revestimiento de champú sobre el vidrio. “Por alguna razón desconocida”, dijo Yeager, “funciono como anticongelante y continuamos usándolo incluso después de que el gobierno compro un producto químico especial que costaba 18 dólares la botella.”

Barrera rota De sólo 9.5 m de largo y con una envergadura de 8.5 m, el Bell X-1 piloteado
por el capitán “Chuck Yeager rompió la barrera del sonido a 1126 km/h.

Los dos aviones, todavía uno dentro y del otro, volaban a unos 4.570 m y seguían ascendiendo. A los 6.100 m, el piloto del B-29, el mayor Bob Cárdenas, comenzó la cuenta regresiva; al terminar apretó el botón de apertura y el X-1 quedo libre con una sacudida, cayendo con la nariz hacia arriba.

Cayó aproximadamente 150 metros, mientras Yeager luchaba desesperadamente con los controles. Por fin logró poner la nariz del aparato hacia abajo y entonces encendió los cuatro cohetes; sabia que el combustible podía estallar al. conectar el encendido, pero todo funcionó conforme a lo planeado y el avión comenzó a traquetear y a tragarse una tonelada de combustible por minuto”, según relató.

El X-1 ascendía a una velocidad de 0.88 mach y comenzó a balancearse. Yeager accionó de inmediato el interruptor del estabilizador y el avión se niveló a los 11.000 m de altura. Apagó dos de los cohetes y a los 12.200 m subía a 0.92 mach; de nuevo niveló el aparato, esta vez a 12.800 m. Encendió el cohete número tres e instantáneamente llegó a 0.96 mach… y la velocidad seguía en aumento.

“¡Volamos a velocidad supersónica!”, exclamó. “Y todo estaba tan suave como la piel de un bebé; mi abuela podría sentarse aquí a beber limonada. Yo elevé entonces la nariz del avión para reducir la velocidad. Estaba atónito. Después de toda la ansiedad, romper la barrera del sonido resultó como correr en una pista perfectamente pavimentada.”

Para conservar intacta su carga de 2 00 metros de oxígeno liquido y alcohol, el X-1 iba sujeto en el compartimiento de bombas de un Superfortaleza B-29. Para iniciar su vuelo, el X-l se dejó caer del avión nodriza como si fuera una bomba.

Para eliminar el riesgo de una explosión en el momento de aterrizar el X-1, Yeager dejó escapar el resto del combustible y siete minutos después el avión descendía sin peligro. Yeager había allanado el camino para la exploración espacial.

“Me convertí en héroe ese día”, dijo con orgullo. “Como siempre, los carros de bomberos se abalanzaron hacia el lugar donde la nave se detuvo. Y como de costumbre. el jefe de bomberos me llevó de regreso al hangar. Ese cálido sol del desierto era en verdad maravilloso, pero aún me dolían las costillas.”

Explicación Física Sobre Romper La Barrera del Sonido

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora