Grandes Templos

Civilizaciones del Rio Indo Primeros Pueblos de la India Vida y Costumbres

Civilizaciones del Rio Indo
Vida de los Primeros Pueblos de la India

En todas las épocas los hombres se han sentido impulsados a cruzar mares, a construir imperios, a extender sus civilizaciones. Hace casi cinco mil años los pueblos del Indo actuaron de este modo.

En la India se desarrolló una civilización compleja en una época temprana. El legado de los imperios sucesivos sigue influyendo en aspectos de la vida actual en el subcontinente. De no ser por el ferrocarril del valle del Indo, ignoraríamos tal vez todavía la existencia de esta cultura, una de las mayores de la antigüedad. Pero al trazar los ingenieros, en los años veinte de este siglo, el tendido de la vía, tuvieron que apartar cerca de Sahival (Montgomery) tal cantidad de viejos ladrillos cocidos, que acabaron llamando a los arqueólogos.

Y con un trabajo sistemático, dirigido por los ingleses sir John Marshall y sir Mortimer Wheeler, salieron a la luz en los años veinte y cuarenta los restos de una extensa ciudad, Harapa, de trazado y construcción nunca vistos. Muy poco después le llamó la atención a uno de los arqueólogos, 700 km al sur, junto a Larkana, que los ladrillos de un monasterio budista situado a orillas del Indo eran muchísimo más antiguos que el monasterio en cuestión. Resultado: exhumaron los cimientos de Mohenjo-Daro (*), ciudad mucho más importante todavía. (*)también:Mohenjodaro.

HISTORIA DE ESTOS PUEBLOS:

En el valle del Indo, como en otros lugares, se han encontrado vestigios de edades prehistóricas que, al parecer, muestran ciertas conexiones entre las culturas india, africana y del sudeste asiático. Nuestros conocimientos de estos remotos pueblos son demasiado escasos e imprecisos para que puedan pasar a formar parte de la historia. Sin embargo, sabemos que antes de la conquista de los arios existió allí una civilización emparentada con la egipcia y la sumeria de los milenios IV y III a. de J. C. y que podemos calificar de muy avanzada. ¿Quiénes eran estos hombres que vivían con tantos adelantos en épocas tan remotas?.

Su civilización fue un producto esencialmente indio que se desarrolló con mayor o menor contacto con la de Mesopotamia, más antigua, y que contaba con una cultura individual y lenguaje propio. Hasta 1922 no dio comienzo la sistemática excavación de lo que ahora llamamos civilización del Indo, pero desde entonces se han ido descubriendo más y más lugares. En la actualidad pasan de sesenta, que cubren más de un millón de kilómetros cuadrados del valle del Indo y de las regiones vecinas de Pakistán e India.

Lo verdaderamente asombroso de esta civilización es, en primer lugar, su extensión; segundo, su completa uniformidad; tercero, nuestro total desconocimiento de la misma hasta hace menos de cincuenta años, y cuarto, la casi completa ausencia del menor indicio de crecimiento.

mohenjo daro en la India

Mohenjo-Daro, muros de ladrillo del llamado “Gran baño”. En esta ciudad, planificada sistemáticamente, hasta los más pobres podían utilizar los pozos de los ricos.

mapa del indo en la india civilizaciones

Como el resto de civilizaciones del planeta, la primera civilización de la India floreció junto a unas llanuras de inundación fértiles, en este caso las del río Indo, en las cuales al menos dos grandes ciudades constituyeron centros administrativos: Harappa al norte y Mohenjo-Daro al sur. Se hallaban separadas por una distancia de unos 650 km, y en las tierras que las conectaban había una serie de pequeños poblados y poblaciones que constituían lo que se conoce como la civilización del río Indo, del valle del Indo o de Harappa.

Desde entonces se han descubierto más de 70 lugares, que pertenecen sin duda a un solo reino — tal vez de muy poca cohesión—, que floreció alrededor de 2200-1700 a. C. y que, desbordando con mucho el valle del Indo, fue más extenso que ninguna otra cultura conocida hasta ahora de la edad del bronce.

Con la ciudad portuaria de Lothal, descubierta entre 1955 y 1962 en el golfo de Cambay, tuvieron el primer puerto artificial del mundo, en cuyos muelles podían atracar a la vez hasta 55 barcos. Navegaron desde allí, entre otros rumbos, por el golfo Pérsico hasta la isla de Bahrain y llevaron sus piedras preciosas, telas de algodón, especias y colmillos de elefante hasta Mesopotamia, cuyas culturas urbanas protosuméricas constituyeron probablemente el ejemplo de las del período de Harapa, en el valle del Indo.

La jungla de Harappa: Al igual que Sumer y Accad, las ciudades del Indo se hallaban en un país que en la actualidad es terriblemente yermo e inhóspito: un árido desierto de sal con sus árboles y arbustos achaparrados cubiertos con lo que Piggot llamó «satánica imitación de nieve» y cuya temperatura alcanza casi los cincuenta grados en verano. La erosión del Indo ha formado otro cauce y ahora fluye a varios kilómetros de distancia.

Y sin embargo, este país debió ser una tierra floreciente y cubierta por la jungla en la época de las grandes ciudades de Mohenjo-daro y Harappa (desconocemos sus antiguos nombres; éstos son los de dos pueblos modernos cercanos a los lugares de su emplazamiento).

Ambas, en efecto, de cerca de tres kilómetros cuadrados de superficie cada una, fueron construidascon ladrillos cocidos, y ello supone una disponibilidad ilimitada de madera para combustible. Además, sabemos por los dibujos de sus sellos que los habitantes de Harappa conocían el carabao, el rinoceronte, el oso, el mono, la ardilla, el loro y el ciervo, aparte de diversos peces y cocodrilos.

Este problema del endurecimiento del clima se le plantea al geógrafo en muchos lugares, desde Arizona al Sahara y desde Egipto al Turkestán. No se ha hallado ninguna respuesta   satisfactoria:   en  el  valle  del   Indo, por ejemplo, existen pruebas de que la región del monzón se ha retirado ligeramente, pero la negligencia de los hombres y la denudación de los bosques deben haber sido un factor importante. En todo caso, el contraste entre el pasado y el presente es más sorprendente aquí que casi en ningún otro lugar del mundo.

La influencia de otras culturas
La prehistoria de la India poca o ninguna luz puede decirse que arroje sobre la repentina madurez e inmensa burocracia de la civilización del Indo. Existen muy pocos restos humanos en la península y el único recuerdo del hombre lo constituyen una infinidad de piedras, que oscilan de las grandes y rudimentarias piedras «pre-Soan» del Punjab, a las diminutas piececillas laminadas de la India central.

De las hachas de mano y otros utensilios encontrados podemos deducir que en los tiempos prehistóricos ya se conocían algunas de las grandes rutas comerciales en torno al océano Indico, y el cráneo mogoloide encontrado en Harappa constituye una prueba del contacto con China, que pudo tener lugar a través de los pasos birmanos hacia Yunnan y el Yang-Tsé; pero ello no supone una gran ayuda en nuestro estudio de las ciudades del Indo.

Tampoco  descubrimos  gran  cosa  al  examinar las culturas rurales del Beluchistán y la llanura adyacente que florecieron alrededor del año 3.000 a. de J. C, y que eran precursoras inmediatas de la civilización del Indo. Estos pueblos vivían en los valles entre cordilleras descomunales, aislados como las ciudades-estado griegas primitivas, cada una en su fortaleza de la montaña. En la actualidad, estas culturas son objeto de multitud de investigaciones arqueológicas, y se distinguen unas de otras principalmente por su alfarería.

La de los distritos de Nal y Amri es avanzada y colorista, con representaciones realistas de animales,   mientras   que   la   de   Kulli-Mehi parece influenciada por el pánico a los espacios vacíos que asociamos a algunas ánforas griegas primitivas y su tema principal es el carabao. De Zhob proceden varias figurillas femeninas con aspecto de calavera, que nos conducen al mundo sobrenatural de la magia y la superstición, que suponemos impregna las culturas de la India, así como las de Sumer, EgiptoCreta y América.

La religión de los harappas: Se desconocen por completo las prácticas religiosas de los harappas, ya que no parecen existir templos u otros edificios sagrados relacionados con sus ciudades. Se ha especulado con que la casa privada pudiera ser el lugar principal para la expresión de la devoción religiosa. Sin embargo, la arquitectura y los objetos hallados nos permiten atisbar algunas pistas sobre sus cultos.

Los grandes baños comunes y las condiciones de salubridad públicas reveladas por los yacimientos de Harappa, Mohenjo-Daro y otros apuntan a prácticas basadas en ritos de limpieza y purificación, un tema común en el sistema religioso posterior del hinduismo.

Algunos objetos también demuestran la existencia de precursores de deidades hindúes como Shiva, los cuales aparecen en sellos que describen un figura cornuda sentada en una posición de yoga, mientras que en otros se retrata a animales y criaturas míticas. También es posible que las estatuillas de mujeres aparentemente embarazadas tuvieran algún significado religioso.

sellos de la india antigua

Por los numerosos sellos encontrados en las ruinas de las ciudades sabemos que hubo un tiempo en que las áridas llanuras saladas estaban llenas de vida. Entre sus dibujos se advierten osos, tigres, antílopes y rinocerontes, 5, y, sobre todo, un extraño buey de un solo cuerno (7, 2 y 4). Algunos, como el número 3, representan «monstruos fabulosos». El 6 es especialmente interesante: muestra una figura sentada con las piernas cruzadas que, aún en fechas tan remotas, podría ser Siva, el dios creador y destructor de los hindúes. Las inscripciones de los sellos, escritas en un idioma que todavía desafía los intentos de los eruditos por descifrarlos, parecen ser nombres de personas.

Los tipos humanos y su habitat
¿Cómo eran las gentes en aquellas remotas ciudades? El tipo predominante era el mediterráneo, de mediana estatura y complexión aceitunada, cabeza y cara largas, nariz larga y afilada y ojos y cabello oscuro; un tipo común en la India de hoy. Probablemente, el tipo protoaustraloide, con facciones negroides y cabello rizado y crespo, se encontraba en un estrato más bajo de la escala social.

Existe una sorprendente representación de este grupo racial en el más bello de todos los objetos encontrados en Mohenjo-daro: una estatuilla de bronce de una muchacha danzante, con la cabeza inclinada provocativamente y el brazo derecho sobre la cadera, como si fuera a empezar a mover el cuerpo en una danza sugestiva.

Un tercer tipo, el armenio, está al parecer representado por la cabeza de un hombre barbudo luciendo un traje adornado de tréboles. El simbolismo religioso del trébol puede indicar que se trata de un sacerdote o hasta un dios, pero su frente baja y hundida, las estrechas aberturas de sus ojos, su labio inferior prominente, su recto labio superior y la forma estilizada de su barba hacen de él el tipo de hombre que a nadie le gustaría encontrarse en una noche oscura, y resulta difícil situarle en cualquier categoría racial.

El tiempo nos ha gastado algunas extrañas bromas de supervivencia en las ciudades del Indo. No existe el menor indicio de enterramientos apropiados, probablemente porque los primeros estratos quedan por debajo del nivel del agua y hasta ahora ha sido imposible excavarlos.

Sin embargo, han subsistido algunos objetos diminutos: restos de tela de algodón, por ejemplo, en Mohenjodaro, revelados por la formación de sales metálicas. Ello constituye, con mucho, el vestigio de algodón más antiguo que se conoce.

También se han encontrado juguetes infantiles, algunos de ellos en los desagües, como si hubieran sido arrastrados con el agua del baño, y también modelos de animales y carros móviles, y hasta un pito y un mono diseñado para subir por un palo.

Hay restos del roce cotidiano en la esquina de ún edificio por donde pasaban los animales de carga, una huella humana junto a un manantial, conservada gracias a las sales minerales, y hasta las huellas de un gato y un perro marcadas en un ladrillo puesto a secar en Chanhudaro.

Sabemos que el perro estaba persiguiendo al gato porque las marcas de este último aparecen esparcidas, como si se tratara de una huida precipitada. Y sin embargo, seguimos sin saber nada de lo que estas gentes escribieron o dijeron, pensaban o creían.

Algo sabemos de sus vestiduras ceremoniales. Las mujeres parecen lucir peinados enormes y hasta grotescos, en forma de cesta, y los hombres llevaban largas túnicas, pero no sabemos casi nada de sus atuendos diarios. Se encuentran varias clases de peinados: castañas, colas de caballo y hasta un ondulado permanente. Se han hallado varias navajas de afeitar y tarros de maquillaje.

Las casas eran en general bastante grandes, con un patio central y pocas o ninguna ventana a la calle, pero con garitas para los guardianes, parecidas a las chaukidars de la India moderna. Todo lo referente al mobiliario o decoración interior es pura conjetura. Podemos suponer que los habitantes de Harappa se sentaban a comer con las piernas cruzadas, ya que hay suficientes muestras de esta postura. Lo más importante de las ciudades del Indo es su espléndido sistema de alcantarillado, el mejor que se ha encontrado en la India anterior a la llegada de la civilización occidental.

Los desagües desembocaban en alcantarillas colocadas a lo largo de las calles y bien cubiertas. Es curioso que, a pesar de los numerosos cuartos de baño, existan escasos indicios de retretes, lo que constituye un ejemplo más de las extrañas desigualdades de esta civilización.

Podemos imaginarnos parte de la vida diaria de los hombres de Harappa, ya que hay muchos detalles que subsisten en la actualidad. Encontramos pozos en los patios donde se reunían los criados a murmurar e incluso un piso que podría haber sido el restaurante.

Seguramente los hombres saldrían en botes como los de ahora a cazar y pescar y existiría una vasta administración pública para organizar los inmensos ejércitos de obreros necesarios para construir y conservar las ciudades.

arcillas de mohenjodaro y harrapa
Figuras modeladas en arcilla como este carro de bueyes, muy bien estudiado, con sus ruedas de disco, nos pintan la vida cotidiana de Mohenjo Daro y también la diosa madre, claro testimonio de un culto a la fecundidad.

Más de mil sellos
Una contribución única de esta cultura al arte es el gran número de sellos de esteatita. Sólo en Mohenjo-daro se han encontrado más de mil doscientos. En su mayor parte son cuadrados de unos tres centímetros de lado. Tienen una lustrosa superficie blanca con toda una gama de animales pintados que se asocian con los signos de una escritura pictográfica.

El animal más común es una especie de buey que, al parecer, sólo tiene un cuerno, delante de un curioso objeto que ha sido identificado como un candelero, una jaula para pájaros y un pesebre sagrado.

Los artistas se esmeraron en la realización de los sellos, observando al mundo animal. Encontramos búfalos, tigres y rinocerontes, todos ellos representados con asombrosa viveza y realismo.

Independientemente de la idea de una civilización urbana, en la que Mesopotamia disfruta de prioridad mundial y de donde probablemente la sacarían los planificadores del Indo, existen algunos indicios muy definidos de un posible contacto entre Ur y las ciudades del Indo, anterior a los tiempos de Sargón de Accad (2400 a. de J.C.).

Tales vestigios consisten en sellos del Indo encontrados en Ur y fragmentos de alfarería sumeria en estratos bajos de Mohenjodaro. Son posteriores otros cuchillos de bronce o cobre del Indo hallados en Hissar y broches y objetos de lapislázuli en Ur. Pero de ningún modo existen todas las pruebas que podría esperarse.

El declive de lá sociedad harappa: Parece que la civilización del valle del Indo desapareció de forma repentina y casi sin dejar rastro en torno al 1750 a. C. Se han formulado diversas hipótesis en torno a esta desaparición, como el cambio climático, la existencia de inundaciones devastadoras (algo habitual en la zona) y el agotamiento de la tierra, que bien podría haber exacerbado los problemas acarreados por las inundaciones. Pero la explicación esgrimida con más frecuencia sostiene que los harappas fueron conquistados por los arios, término con el que se designaba a los guerreros nómadas que irrumpieron en India y Asia

Muerte en las calles: El fin de las ciudades fue violento y repentino, aunque durante algún tiempo anterior se aprecia su declinar. Las calles se ven invadidas por casas más pequeñas y hasta hornos de alfarero y por todas partes se encuentran signos de superpoblación y decadencia.

Aparentemente, sin embargo, Mohenjodaro fue saqueada y quemada en un decisivo ataque final. Hombres, mujeres y niños sucumbieron en las calles y sus cadáveres quedaron allí tendidos, lo que constituye un indicio bastante seguro de que la ciudad fue abandonada, al menos temporalmente.

En una senda hay nueve esqueletos, entre ellos cinco niños, y en otro lugar, al parecer, varias personas estaban subiendo las escaleras de un pozo en dirección a la calle cuando fueron derribados de espaldas y cayeron muertos al pie de los escalones. Lo más probable es que estos invasores fueran la primera oleada de arios, cuyos asaltos a las ciudades de los aborígenes se cantan en los Vedas.

De ser así, el apogeo de la civilización de Harappa podría situarse entre los años 2500 y 1500 a. de J. C, y su destrucción alrededor del 1500. Esperamos que un día se descifre su escritura, lo que nos permitiría saber más de esta enigmática civilización.

Ver: La India desde la Conquista Aria (2000 a.C.)

Fuentes Consultadas:
Atlas de Historia del Mundo Edit. Parragon – Historia de la India
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado La Aventura Arqueologica – Edit. Círculo de Lectores – La Cultura Indo
La LLave del Saber Tomo I Ediones Cisplatina S.A. – El Hombre y El Gran Río Indo
50 Cosas que hay que saber sobre la Historia del Mundo Edit. Ariel – Ian Crofton –

Investigacion Experimental en la Arqueología Ejemplos

La Investigación Experimental en la Arqueología

Cada vez con más frecuencia y en su mayoría grupos  de científicos se suman a la aventura de comprobar sobre el terreno las hipótesis de la arqueología de escuela. Y se imitan a conciencia las condiciones supuestas de la vida de otros tiempos, ya se trate de navegar en barcos vikingos copiados a escala o de la experimentación de antiguos aperos de labranza.

Siguiendo el principio de la pedagogía moderna de que el mejor modo de experimentar los pensamientos y sentimientos de una persona es hacer su mismo trabajo, estudiosos del mundo entero están sembrando, cosechando, forjando, hilando, tejiendo y haciendo alfarería bajo supervisión científica.

Al derribar árboles se observa que el hacha de piedra sirve igual que la de acero. Tras analizar el contenido del estómago de un cadáver conservado 2000 años en la turba, los arqueólogos han preparado una sopa de semillas de nabo y linaza, cebada, diente de león y musgos de todas clases: la cocción es perfectamente comestible.

Se han reconstruido casas neolíticas, observándose durante varios años con minuciosidad su paulatino deterioro bajo la influencia del sol, la lluvia y la helada. En Sjaelland se preparó una casa larga de la época glacial, completamente instalada.

Después se le prendió fuego y, pasado medio año, se estudió el resultado: se trata de saber si hemos interpretado bien hasta ahora las ruinas de habitáculos antiguos. Se dudaba desde hace mucho de que los escudos de bronce, de chapa delgadísima y a menudo muy ornamentada, se prestasen siquiera como armas defensivas. Minuciosos experimentos han demostrado que no aguantaban de hecho un buen golpe de tizona o jabalina: probablemente se empleaban sólo en desfiles y otras exhibiciones.

En cambio, los escudos de cuero curtido de un modo determinado resistían un diluvio de cortantes tajos sin sufrir gran cosa. Además de estudiar la cuestión del transporte y colocación de grandes piedras, se investiga también cómo se extraían de las canteras rocas de gran tamaño con utensilios de lo más primitivo.

En el programa casuístico «Obeliscos egipcios» se lanzaban bolas de dolerita de cinco kilos y medio de peso contra la masa de roca siguiendo una línea de fracción previa. La roca se fragmentaba e iba marcándose un «corte». Se trata de una labor penosísima: se ha calculado que el aún incompleto obelisco de Assuán, se habría terminado con el trabajo de 400 obreros durante 15 meses.

Con sus 1168 toneladas es posiblemente el monolito mayor del mundo v a su lado son de peso ligero una estatua de andesita de Teotihuacán (217 toneladas), las piedras de las tumbas de Micenas (hasta de 120 t) o de Aveburv (hasta de 40 t).

La arqueología experimental realmente está aún en pañales y sus investigaciones a nivel mundial se han reducido más bien a la labor de algunos individuos. Sin embargo, últimamente se establecen más y más centros dedicados a proyectos concertados a largo plazo — diez y más años— que procurarán siempre nuevo material a los arqueólogos, cuya misión consiste en «reproducir estados de cosas antiguos y recabar informaciones sobre el comportamiento de los hombres de antes».

En 1954 un grupo danés de investigación abatió un roble entero con hachas de piedra, y los especialistas rusos han calculado un tiempo medio de sólo 20 minutos para derribar un abeto de 25 cm de diámetro con un hacha de piedra. Experimentos similares se hacen en casi todo el mundo y no sólo nos ilustran sobre la vida diaria y las prácticas manuales de épocas pasadas: nos ayudan también a entender mejor las revelaciones de la arqueología.

Tras esos experimentos, muchas preguntas se plantean de un modo nuevo: ¿qué eficacia tenían realmente los antiguos arados de madera y romano? Experimentos hechos en Dinamarca con arados de imitación nos han dado la respuesta y aclaran a la vez cómo se uncían y conducían antes las yuntas de bueyes y por qué se trazaron los surcos paralelos y después cruzados en perpendicular o diagonal.

Y surgen nuevas preguntas sobre la siembra y selección de semillas de cereales o maíz, la lucha contra las malas hierbas, los métodos de siegay cosechay el almacenamiento de los viveres.

Se han hallado en África depósitos subterráneos de paredes de adobe endurecidas con fuego. Otras regiones han recurrido a graneros ventilados de trama de mimbre y en los mayas se han descubierto dispsitivos a modo de cisternas con cámaras laterales.

La arqueología experimental ha recabado datos sobre la duración de almacenamiento de los cereales, la desinfección por calor, cubriendo los silos subterráneos con boñiga, y también sobre la destrucción por plagas animales. Para darnos una idea de la preparación del alimento, manos esforzadas hicieron girar antiguos molinos romanos (cosa fastidiosa, pues las muelas se pegan a menudo).

Experimentos por todas partes, y una lluvia de conocimientos nuevos: sobre la construcción de paredes y murallas, o consecuencias de la intemperie o el anegamiento de fosos de castillos, el trabajo de la piedra y corte del pedernal, la fundición del cobre y el bronce, el empleo de utensilios, o sobre el transporte de grandes bloques de piedra con trineos y rodillos.

Los investigadores ingleses constataron atónitos que incluso piedras tan grandes como las de Stonehenge se mueven «fácilmente» sobre rodillos en trayectos grandes. Y más atónitos aún al ver con qué pocas complicaciones se puede transportar de aquí para allá por el río Avon una piedra de dos toneladas atravesada sobre dos botes de remos. Ya en 1893 causó sensación un barco vikingo de imitación, que atravesó el Atlántico tranquilamente para ir ala Exposición Mundial de Chicago.

Los barcos, sobre todo, parecen retar por igual la curiosidad y el afán de investigación. Ya en 1446, León Bat-tistaAlberti intentó sacar a flote en el lago Nemi, al sur de Roma, dos barcos romanos hundidos en él. En 1535 estrenó Francesco Demarchi allí un casco de inmersión, y en 1822 descendió Annesio Fusconi en una campana. Benito Mussolini consiguió sacarlos a flote en 1932, con el método más sencillo y caro: el achique neumático.

En el lago de Garda se descubrió una galera veneciana arrastrada hasta allí en 1439 sobre rodillos por 2200 bueyes y en los EUA se han estudiado similarmente barcos de guerra del Royal Savage, como el Cairo, único cañonero de la guerra Civil, hundido en 1862. Han salido del mar barcos y estatuas, ánforas y mercancías, y también tesoros del cenote sagrado de Chichén Itzá, así como palafitos y fortalezas acuáticas hundidas en los lagos de Germania y Eslavia.

barco hundido y rescatado

El Vasa, de 1300 tons., buque insignia de Gustavo II Adolfo de  Suecia, se hundió en su primer viaje, 1628. Fue sacado a flote en 1961: empezaron unos buzos por pasar cables bajo su casco, asentado en el fondo del puerto de Estocolmo, ajándolos a dos pontones medio llenos de agua. Después se extrajo ésta por bombeo y al subir los pontones, alzaron consigo cuidadosamente el navio, sacándolo del cieno. Por último se lo pudo llevar a un dique para su reparación.

Aunque el hombre se precia mucho de su progreso, tiene que constatar cada vez más que no conoce ni es capaz de practicar muchas habilidades, técnicas y esquemas de comportamiento que dominaban sus antepasados. Cuando contemplamos hoy pirámides o templos megalíticos, no tenemos idea en general de cómo habrán sido capaces de erigirlos.

Cuando el papa Sixto V(1521-1590) a fines del siglo XVI quiso transportar el famoso obelisco de Heliópolis de su antiguo emplazamiento ante la basílica de Constantino a la nueva plaza de San Pedro, el mismo Miguel Ángel exclamó: «¡Imposible!». Se invitó a los técnicos y arquitectos más famosos, pero en su mayoría rehusaron.

Al fin se atrevió uno, a base de esfuerzos tremendos y empleando 907 hombres, 75 caballos y 40 cabrías, a bajar, arrastrar unos cientos de metros y volver a poner en pie el obelisco de 510 toneladas. Sin embargo, ese mismo obelisco había dejado atrás quince siglos antes el trayecto, infinitamente mayor, que va de Egipto a Roma (sin contar el trayecto de la cantera a su emplazamiento, en el propio Egipto).

Y las pirámides de Egipto o América y las piedras de Malta o Stonehenge son una prueba indiscutible de que, hace mucho, pudieron levantarlas. Pero ¿cómo?.

Los arqueólogos «experimentales» han convertido en una rama científica la respuesta a preguntas como ésa. No se limitan a excavar, medir, comparar y especular: tratan de reproducir cosas, e incluso revivirlas. En 1978 una serie inglesa de TV informó de cómo un grupo de 15 personas trataba de reproducir, en un remoto rincón de Dorset, la vida de los celtas 300 años a. C.

Con utensilios copiados de piezas de museo se construyeron entre otras cosas una casa redonda de postes y entramados tupidos con barro, dentro de cuyo afilado techo ahumaron la carne de reses sacrificadas por ellos. Curtieron también el cuero y se hicieron calzado con él, comían sólo verdura primitiva de verdad como rabanillos o acedera y renunciaron a todas las comodidades de nuestro tiempo.

Un grupo de trabajo japonés intentó, también en 1978, reproducir la construcción de pirámides sobre el terreno: con útiles y aparejos antiguos, levantaron una pirámide pequeña, de unos 11 metros, a la sombra de las de Gizéh. 35 japoneses y 130 egipcios levantaron en dos meses 3000 sillares de piedra, adquiriendo así una idea de cómo, 4000 años antes, unos 10.000 egipcios habían trabajado durante veinte años para crear de una masa de 2.300.000 bloques de piedra el prodigio de la pirámide de Queops con sus 146 metros.

Tampoco dejaba descansar a los arqueólogos de Stonehenge el gusanillo de cómo habrían transportado, levantado y ajustado al milímetro esos bloques de piedra colosales.

Estudiantes contagiados de entusiasmo remolcaron por tierra y agua con tablones, sogas y balsas, desde los montes de Prescelly, sur de Gales, hasta Stonehenge a 240 km de distancia la reproducción de uno de los famosos megalitos. Vemos que nuestros contemporáneos son capaces de tales proezas. Lo malo es que con los siglos hemos olvidado las técnicas de antaño y la «ciencia» del duro trabajo manual.

tecnicas antiguas de construccion de altos muros

Maqueta donde se ha intentado reconstruir la técnica romana utilizada para construir la muralla de un puerto

TÉCNICAS MECÁNICAS ANTIGUAS

tecnicas antiguas para elevar agua, torno hidraulico y molino hidraulico

tecnicas antiguas turbina de vapor prensa y poleas

tecnica actigua para levantar bloques

Fuente Consultada:
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado
La Aventura de la Arqueología – Kurt Benesch –

Paisajes Turísticos Mas Visitados del Mundo

10 PAISAJES MARAVILLOSOS Y MAS VISITADOS DEL MUNDO
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Por lo espectacular de la vista que ofrece, el glaciar Perito Moreno es considerado la octava maravilla del mundo. La imponente masa de hielo interminable rodeada de bosques y montañas es un espectáculo que pocos se quieren perder.El Perito Moreno es uno de los tantos glaciares que forman el Parque Nacional Los Glaciares.
Todos forman el Hielo Continental Patagónico (17.000 kilómetros de extensión), una de las reservas de agua potable más importante del mundo. Es que el 90 % del agua dulce del planeta se encuentra en las zonas glaciarias: después de la Antártida y Groenlandia, sigue nuestra región.

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El Gran Cañón del Colorado es un impresionante accidente geográfico, forjado por de la erosión causada por el paso del Río Colorado a través de millones de años. El cañón se asemeja a un laberinto de roca que transcurre por el norte del estado de Arizona  en los Estados Unidos con una extensión de 446 kilómetros de largo y algo más de 1,600 metros de profundidad. Gran parte del Gran Cañón ha sido declarado Parque Nacional, hecho que tuvo lugar en el año 1919.
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Desde el punto de vista geográfico el Yunnan cuenta con las zonas montañosas del noroeste (es una de las rutas hacia el Tíbet), con selvas tropicales al sur, zonas volcánicas y tres de los ríos más importantes de Asia pasan por aquí: el Yangse, el Mekong y el Perla.
Esta provincia china es de las que cuenta con mayor diversidad tanto étnica como geográfica.
En el Yunnan habitan 25 minorías étnicas como los Naxi o los Bai, de un total de 56 minorías reconocidas. La provincia contiene montañas cubiertas de nieve y verdaderos ambientes tropicales, apoyando de esta manera un espectro extraordinariamente completo de las especies y tipos de vegetación.
Durante el verano, la gran meseta de los actos del Tíbet como una barrera a los vientos del monzón, atrapando la humedad en la provincia. Esto da a la flora alpina, en particular, lo que una fuente ha llamado una “exuberancia encuentran en ninguna otra”.

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El accidente geográfico más famoso y representativo de Irlana son sin dudas sus imponentes acantilados.Estos acantilados son realmente asombrosos, son una de las señas de identidad más importantes de Irlanda.
  Los acantilados se elevan 120 m sobre el océano Atlántico en el punto llamado Hag’s Head y se extienden a lo largo de 8 kilómetros hasta alcanzar una altura de 214 m; mientras que la torre de O’Brien es una torre circular de piedra que se encuenta aproximadamente en la mitad de estos. Tienen 8 kilómetros de largo.
Los acantilados son lo más impresionante que se puede ver en Irlanda.Los acantilados de Moher son un paraíso para los avistadores de aves, especialmente durante la primavera.
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El río Iguazú, que nace en la zona brasileña de la Serra do Mar y fluye hacia el oeste en un curso sinuoso de 500 kilómetros para desembocar en el Paraná, arroja su caudal de agua desde una altura de 70 metros a través de 275 saltos diseminados en forma de media luna. Prácticamente todos se encuentran en territorio argentino, porque el límite pasa por la descomunal Garganta del Diablo, un desfiladero con paredes de agua de 150 metros de ancho por 700 de largo.
Para acercarse a este salto, lo mejor es hacerlo en un bote neumático desde Puerto Canoas, sin ningún riesgo ya que, lamentablemente, la pasarela de Puerto Canoas a la Garganta del Diablo se perdió por causas naturales.  Dentro del Parque Nacional Iguazú, el río se ensancha 1.500 metros y tuerce hacia el sur, para luego retomar hacia el norte, formando una enorme U que contiene la gran falla que da lugar a un abrupto desnivel en el terreno. En esta curva abundan islas e islotes que fragmentan el río en numerosos brazos; cada uno de ellos dará lugar a un salto al llegar al barranco.
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En 1873, mientras exploraba el árido territorio del norte de Australia, el  comisionado William Gosse descubrió una hilera de montículos rocosos al sur de Alice Springs. El más impresionante de todos fue un enorme monolito rojo, al que bautizó como Ayers Rock en honor del primer ministro australiano, sir Henry Ayers. Pero Gosse ignoraba que la roca de vivos colores ya llevaba el nombre que le había sido dado por los nativos: Uluru.
Es el segundo mayor monolito del mundo. Surge desde el corazón de la tierra seca del centro de Australia  como un enorme centinela de las más antiguas tradiciones.Su mayor esplendor se descubre en las salidas y puestas de sol, adquiriendo gran espectacularidad por los cambios de color e iluminación.
Este gran bloque de piedra representa el eje del Tiempo del Sueño aborigen, la era en que todo comenzó, el principio de la historia de la cultura local.  La mole de arenisca, que se eleva a 335 m sobre la superficie del desierto y tiene un perímetro de 9 km. representa el cruce de caminos de los senderos del Tiempo del Sueño aborigen. A 32 kms. de Uluru, se encuentra también el monte Olga (imagen de abajo a la izquierda); otra formación rocosa sagrada para los nativos.
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Capadocia se encuentra en la meseta del centro de Anatolia. La zona del paisaje lunar de Capadocia esta formada por la erupcion de los volcanes Mt. Erciyes (3917 m.) y  el Mt. Hasan (3284m.). Estas montañas formaron un enorme paisaje lunar  que es visitado permanentemente por el turismo mundial. Los grandes volcanes Erciyes y Hasan hace millones años cubrieron la zona con la lavas.
La toba, o bien la piedra caliza de 150 metros de espesor, desde hace millones de años se talla por medio del viento, la lluvia, el calor y el frío. Así que la naturaleza nos regala unas obras de roca con la forma cónica que los campesinos las llaman como chimeneas de hadas. El valle de Pasabagi es donde es encuentran las formaciónes rocosas mas interesantes, de forma cónico y con unas capuhas de roca.
Unas capillas rupestres excavadas dentro de estas rocas y aún se puede visitar. Como estas capillas tuvieron importancias espirituales, fueron llamadas “Las Chimeneas de Hadas”.
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Una vista de la montaña más importante de Nueva Zelanda,en la que la nevada cumbre contrasta con el verde de otra montaña, como si el verano y el invierno se hubieran dado cita en este hermoso país. ste parque es parte del Te Waipounamu South Westland (Patrimonio de la Humanidad), su extensión es de 700 Km cuadrados, el 40% de la misma está cubierta por glaciares, se encuentra el monte mas alto de Nueva Zelanda y de las 27 montañas que superan los 3.000 m de altitud de país en el parque hay 19.También es el lugar donde vive el Kea, el único loro alpino del mundo.
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Ubicada en el extremo sur de la Patagonia de Chile, la región de Magallanes Alberga al fantástico Parque Nacional Torres del Paine, el cual limita al norte con el parque Nacional Los Glaciares (Argentina) que junto a Punta Arenas, Puerto Natales y Ushuaia conforman el corredor turístico austral.
El parque presenta una gran variedad de entornos naturales: montañas (entre las que destacan el complejo del Cerro Paine, cuya cumbre principal alcanza los 3.050 mnm.

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En las montañas rocosas de Canadá se encuentra el Parque Nacional Banff, una de las joyas del país, no solo por su valiosa naturaleza sino también por ser un importante centro turístico que atrae a numerosos viajeros.Las cifras del Parque Nacional de Banff son dignas del guinness: se trata del parque más antiguo del país, atesora más de 1.600 kilómetros de senderos marcados que, con distintos niveles de dificultad, permiten a los excursionistas caminar entre su naturaleza en estado puro; posee igualmente el mayor sistema de cuevas de Canadá horadando su esquina noroeste… y recibe cada año a más de cuatro millones de visitantes que acuden, sobre todo en julio y agosto, a presentarle puntuales sus respetos.
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Momificación en el Antiguo Egipto Embalsamamiento Técnicas

CULTO A LOS MUERTOS EN EGIPTO ANTIGUO: MOMIFICACIÓN

La convicción egipcia en la supervivencia del alma al lado de cuerpo, trajo consigo las medidas para la conservador de éste, o sea la momificación. Por esta causa religiosa, el embalsamamiento fue una de las más poderosas industrias del antiguo Egipto, llegandoa constituir también una de las más perfectas técnicas.

Las creencias relacionadas con la vida de ultratumba, generaron un complicado ritual que iba desde la acción  de embalsamar el cadáver a la preparación del ajuar y del recinto funerario, pues era creencia general que en  el reino de la muerte, se repetían los mejores momentos de la vida terrena. Por ello, el egipcio no temía la llegada de la muerte y seleccionaba cuidadosamente los objetos y utensilios de uso particular que le acompañarían a la otra vida, según sus posibilidades.

El culto de los muertos fue uno de los aspectos más destacados de la religión egipcia es el de haber considerado al alma humana como un elemento inmortal. Creían que el hombre estaba formado por tres elementos: uno carnal, el cuerpo, y dos espirituales: el alma y el ka o doble. El ka es un espíritu, una imagen-sueño, un doble o reproducción idéntica del individuo, especie de “otro yo” que lo dirige y protege. En cambio, el alma es sólo una parte, algo así como el corazón, que representa el verdadero asiento de una fuerza vital.

embalsamando muertos en egipto

Embalsamadores egipcios trabajan en la momia de un faraón. El maestro de ceremonias de la Corte vigila el procedimiento mientras entona cánticos sagrados. Pueden observarse los tres vasos sagrados, donde han sido depositadas las visceras del difunto soberano.

Para un embalsamiento de primera clase se procedía en esta forma: con un gancho extraían el cerebro por la nariz y llenaban la cavidad con una especie de betún. Los ojos eran reemplazados por otros artificiales. Luego le quitaban las visceras y llenaban el vientre con sustancias aromáticas.

El cuerpo, así preparado, era sumergido durante setenta días en sal común, que resumía las carnes. Al término de ese lapso, el cadáver—con la piel ennegrecida y pegada a los huesos— era envuelto prolijamente con telas engomadas. Transformado así en momia, era depositado en un ataúd de madera o yeso, cuya tapa, profusamente adornada, reproducía la cara del difunto. Para la gente menos pudiente, existían procedimientos más sencillos y menos costosos.

En el Reino Antiguo (2.670-2.150 a.C.) los procesos funerarios o destinos de ultratumba están muy diferenciados: sólo el faraón, su familia y algunos altos dignatarios son merecedores de la inmortalidad. Paulatinamente, esta idea de inmortalidad fue calando en las diversas capas sociales hasta llegar al pueblo, y ya en el Reino Medio (2.100-1.750 a.C.) las creencias del rey y las del pueblo se van mezclando; ya no son celestes para el rey y terrestres para el pueblo, se mezclan los destinos, todos participan en el mismo Más Allá.

Este cambio empieza en el Primer Periodo Intermedio (2.150-2.100 a.C). Sin embargo, no todo el mundo podía costearse un entierro completo en el que estaba incluida la momificación. Aún así, en el más mísero entierro o tumba que hemos encontrado, se refleja el deseo de llegar a la vida de ultratumba con algunos objetos considerados importantes.

La preparación del sepulcro no era suficiente para pasar adecuadamente al reino de Osiris. Periódicamente, debían realizarse ciertos ritos funerarios en honor del fallecido. Para asegurarse la realización de esta continuidad el egipcio reservaba una parte de sus bienes a financiar fundaciones, atendidas por sacerdotes. Esto fue lo que fomentó el poder del clero, que controlaba y administrada grandes propiedades y riquezas, que exentas de impuestos iban creciendo y creciendo.

Cuando se producía una muerte, los familiares iniciaban un luto de sesenta días, pero antes debían entregar el cadáver a los embalsamadores, que pese a su sagrado oficio, eran poco apreciados. Vivían en la “casa de la muerte” (en egipcio per-nefer, curiosamente su traducción es “casa hermosa”). Allí recibían los cuerpos que debían embalsamar y que, concluido el proceso, devolvían a los familiares. El tiempo empleado en la labor estaba supeditado a la mayor o menor complicación del trabajo, dependiendo del destinatario (persona rica o pobre).

Había obreros de tres clases, gobernados y guiados por los sacerdotes. Unos estaban a sueldo, otros eran prófugos de la justicia y unos terceros eran condenados por la Ley a este tipo de trabajos. «Sólo la gente maldecida por los dioses y los criminales se contrataban como embalsamadores para escapar de la justicia y se les reconocía desde lejos por su olor salobre y a cadáver. De manera que todo el mundo los evitaba y no eran admitidos en las tabernas ni en las casas de placer», así los describe Waltari en su obra Sinuhé el egipcio.

Para el antiguo egipcio era fundamental conservar el cadáver con su forma perfecta y lo más reconocible posible, como base sustentadora de la existencia en el Mas Allá. Todas las complicadas técnicas de embalsamamiento no tienen otro fin. El  muerto debe tener la forma perfecta de la que gozó en vida.

Se le introducirá en un determinado momento en un sarcófago antropoide (con forma humana) y se le enterrara en una tumba que será su casa, donde vivirá su “Ka”, o doble etérico, que es la energía cósmica o parte espiritual.

SOBRE LA MOMIFICACIÓN: La creencia fundamental de la supervivencia del alma al lado del cuerpo en la tumba inspiró y desarrolló las medidas de protección del cuerpo, el arreglo de la tumba y el servicio de ofrendas.

El rito principal en la protección del   cadáver   fue   la   momificación, destinada  a volverlo  incorruptible. En efecto, su descomposición entrañaba, en el pensamiento de los egipcios,  el anulamiento del alma,  que debía reencarnarse en su cuerpo para alimentarse con las ofrendas. En época prehistórica,  el contacto con la arena del desierto alcanzaba para   producir   un  desecamiento   que conservaba   los   despojos   humanos. Pero,  con  el  desarrollo  de la fosa en cuevas,  el  contacto forzoso  del cadáver  con  un poco  más  de aire trajo como consecuencia que las cualidades del terreno  cesaran de actuar   eficazmente   y   fue   necesario encontrar   otros  medios   contra   la corrupción.

De  este  modo  nace  el   arte   del embalsamamiento  en   época  tinita. Sus primeros ensayos,  mediante aplicación de natrón sobre los cuerpos cubiertos con sudarios o mediante envoltura en vendas impregnadas con resina, testimonian una práctica poco segura aún de sus medios. Las pocas momias del Imperio Antiguo llegadas hasta nuestros días se encuentran en un precario estado de conservación. Las m’omias del Imperio   Medio,   tratadas  con   resina, estén delicadamente embalsamadas, pero son siempre frágiles. Sólo bajo el  Imperio Nuevo, con el afluir de aromas  y  de esencias asiáticas  en   el mercado egipcio, el arte del embalsamamiento alcanza su apogeo y elabora   prácticas cuya  descripción  recogida más tarde por los historiadores   griegos.

De   esta  época clásica del embalsamamiento datar las hermosas momias indestructibles, con la carne apenas contraída y la piel moderadamente ennegrecida. El procedimiento creado por los embalsamadores tebanos dura hasta el fin de la civilización egipcia. Se degrada rápidamente en época romana y fue reemplazado por la práctica, más radical en sus efectos, pero grosera, de la mace-ración de los cadáveres en betún hirviente.

Herodoto y Diodoro Sículo describieron las operaciones de la momificación, que podía ser de tres clases, la más lujosa de las cuales costaba un talento de plata (5.500 francos oro) en el siglo I a. C.

Remitido el cadáver a los embalsamadores, un escriba trazaba con un pincel sobre el abdomen la incisión que debía practicarse.

El parasquisto abría entonces  el flanco con un sílex. El tariqueúto retiraba las visceras a excepción del corazón y de los ríñones, las lavaba con vino de palma y las hacía reposar  en aromas.  Luego llenaban  la cavidad del abdomen con mirra, canela  y   otros  perfumes,   cosían   el cuerpo y lo dejaban macerar durante setenta días en un baño de natrón. Luego de lo cual lo lavaban y los coáquitas  comenzaban a  envolverlo,   poniendo   aromas   en   las vendas   y   mortajas   de  lienzo  impregnadas en goma arábiga.

Una vez hecho esto, completaban la protección física del cuerpo por medio de la protección mágica. Cada venda o pieza de lienzo se colocaba con una oración que la identificaba con una divinidad protectora. Se trazaban al instante bocetos simbólicos con pincel en los sitios previstos por el ritual. Se colocaban amuletos entre las vendas o se cosían al sudario. El principal era un escarabajo   grande,   colocado   sobre   el pecho a la altura del corazón que llevaba una fórmula que conjuraba al corazón a no testimoniar contra su señor delante del tribunal de Osiris.

Tratado en esta forma, el cadáver se encontraba identificado por los ritos al de Osiris mismo y el difunto recibía en las fórmulas el título de Osiris; el osiris Fulano. Este privilegio había sido inaugurado para los reyes bajo el Imperio Antiguo y luego se había extendido progresivamente a todos los difuntos. No se trataba allí de una identificación producto de una doctrina según la cual la personalidad del difunto habría sido absorbida por la del dios. Nada era más extraño al pensamiento egipcio.

Se trataba, como en toda la literatura funeraria y mágica, de una identificación jurídica; el muerto participaba de los privilegios de Osiris y estaba soberanamente protegido por él contra sus enemigos más temibles, contra la destrucción y los espíritus dañinos.

El equipo de la momia, para estar completo, requería por lo menos un sarcófago, decorado, también él, con fórmulas mágicas. Según la época, éste fue un sarcófago en forma de cofre o un estuche  que  reproduclu el aspecto general de la momia.

Los   despojos   de   los   personajai adinerados  se rodeaban,  como  pro tección más eficaz aún, con muchos sarcófagos   o   ataúdes   antropoides encajados los unos en  los otros.  Acompañaban  al  sarcófago  vasos llamados   “canopes”,   que  contenían las visceras retiradas del cuerpo para el embalsamamiento.

A partir del Imperio Nuevo, estos vasos, gener.il mente  ejecutados  en  alabastro,   es taban  cubiertos   con  tapas   que   re piroducían,  cada   una  de   ellas,   la cabeza de uno de los cuatro hijos de Horus,  protectores  de  las  vísceras; Amset,   con   cabeza   humana:   Hapi, con  cabeza  de cinocéfalo; Duamu tef, con cabeza de chacal y Qebeb senuf, con cabeza de halcón.

Drioton,  Etienne y Vandier, Jacques.
Historia de Egipto.
Buenos Aires, 1977.

Temístocles y Milcíades: Héroes de Atenas Estadistas Griegos

TRISTE FINAL DE GRANDES HOMBRES DE GRECIA: MILCÍADES Y TEMISTOCLES

En Batalla de Maratón contra los persas Grecia había sido salvada por la brillante actuación infantes atenienses, a los que se podía considerar como simples «aficionados» al lado de los guerreros de Esparta. En Maratón, la libertad fue salvada por primera vez. El mundo debía mucho a un puñado de hombres, gloria y orgullo de  Atenas,  que,  de un  golpe,   se alzó sobre las demás ciudades griegas. Atenas erigió, en la llanura, un túmulo por los héroes muertos y ofreció un tesoro a Delfos.

General Milcíades    General Temistocles

                 General Milcíades                                               General Temistocles

Ante los ojos de Darío, rey de los persas,  los victoriosos griegos no eran más que muertos a plazo fijo. Se había perdido una batalla, pero se ganaría una guerra. Darío podría levantar un ejército, dos, tres, diez veces superior y aplastar a los griegos.

El milagro de Maratón no podría producirse otra vez. Darío sólo sueña con el desquite. Pero otras dificultades le impiden que se consagre a su venganza, y, en el año 485 a. de J. C, muere humillado, sin haber conseguido nada. Su hijo Jerjes se encarga de preparar la invasión. Metódicamente, con calma, los persas concentran sus fuerzas. Jerjes pacificó una vez más Egipto y Caldea; llegó a un acuerdo con Cártago, para que se ocupara de sus enemigos de Grecia Occidental e impidiera cualquier ayuda de las colonias a la madre patria; y, finalmente, negoció con las tribus de Grecia del norte.

Entre tanto, los griegos, satisfechos, aureolados con su gloria, reanudaron las querellas entre ciudades, y, en ellas, las luchas entre facciones.

Evidentemente, Milcíades, el salvador, era el héroe del día. Provocaba el entusiasmo del pueblo, pero su triunfo irritaba a sus adversarios políticos. Uno de ellos, Temístocles, confiaba esto a sus amigos: «La victoria de Milcíades me quita el sueño». Aprovechando su prestigio, Milcíades quiso extender la influencia de Atenas en el Egeo. Convenció a sus conciudadanos para atacar la isla de Paros.

La riqueza de esta isla se debía a la abundancia y calidad de las canteras de mármol que allí se explotaban. Pero, además, la expedición bélica se podía justificar por la actitud de la isla durante la Primera Guerra Médica. Al aceptar la sumisión, los naturales de Paros habían ayudado a los ejércitos de Darío, poniendo barcos a su disposición.

Seguro de su autoridad de vencedor de Maratón, Milcíades les exigió la enorme suma de 100 talentos. Pero comoquiera que los habitantes de Paros se negaran a pagar, Milcíades puso sitio a la ciudad. Sin embargo, el sitio fracasó, y Milcíades tuvo que retornar a Atenas. La gloria de Atenas había sido comprometida por este fracaso, lo que dio ocasión para que los adversarios de Milcíades cargaran sobre él toda la responsabilidad.

Los atenienses se dieron cuenta, de pronto, de que el prestigioso Milcíades no había respetado las leyes de la ciudad democrática. El vencedor se había convertido en tirano. Milcíades ni siquiera pudo defenderse: habiéndosele infectado una herida y provocado la gangrena, tuvo que asistir a su proceso, acostado en una camilla. Sus amigos consiguieron salvarle la vida invocando sus pasadas hazañas, pero fue condenado a pagar una multa de 50 talentos. Poco después, moriría a causa de sus heridas; los grandes vencedores no tardan en convertirse en un estorbo.

La aventura ocurrida a Milcíades es un ejemplo, aunque no único. Los atenienses justificaron su actitud afirmando que Milcíades, cuando fue vencedor, había pasado de la angustia al orgullo, y, en consecuencia, había olvidado la calidad esencial del espíritu griego: la mesura.

En todo caso, para evitar nuevos riesgos, el pueblo de Atenas instituyó una nueva ley: el ostracismo. Cuando se tenían sospechas de que alguno aspiraba a la tiranía, la asamblea del pueblo se reunía y, en una «papeleta» de voto, el ostrakon, escribía el nombre de aquél cuya ambición se temía.

La persona cuyo nombre figuraba en la mayoría de las fichas, tenía diez días para marcharse de la ciudad, y no podía volver antes de diez años; sin embargo, podía conservar sus bienes. Esta medida terrible comportaba el peligro de privar a la ciudad de siís mejores elementos, pero también obligaba a los jefes de Atenas a una prudencia, a una austeridad, a una discreción beneficiosa para los intereses comunes.

Tal vez la costumbre del ostracismo explique el éxito de un Pericles que, en el siglo v a. de J. C, supo gobernar Atenas sin aparecer demasiado en la escena política. En Atenas, el heroísmo era compatible con la mesura. El héroe oculto dejaba al pueblo que tomase las sabías o geniales decisiones que él le sugería, dejándole también la gloría: supremo equilibrio que toda civilización ha querido tomar como modelo, Desde este punto de vista, la ingratitud de Atenas rindió un gran servicio a la humanidad.

TEMISTOCLES Y EL MAR: Tras la muerte de Milcíades, comienza la era de Temístocles, cuya influencia iba en aumento desde hacía diez años. Al contrario que todos los jefes que se habían ilustrado en Atenas, Temísocles no era más que un plebeyo, hijo de un extranjero: ningún clan, ninguna fortuna contribuían a situarlo en primera fila.

No contaba más que con su habilidad y su talento. Pero no tenía ningún escrúpulo: su espíritu, carente de prejuicios, era sumamente claro. Atenas le debe el haber escogido el camino del mar. En Laurión, cerca de Atenas, se acababa de descubrir un yacimiento de plata.

Esta riqueza pudo haberse utilizado para reducir los impuestos, para hacer más grata la vida de los ciudadanos. Pero Temístocles comprendió el peligro de esta facilidad. Los persas, a quienes los vanidosos atenienses creían haber alejado definitivamente, sólo habían sido rechazados. Era necesario, pues, como pensaba el estratega Temístocles, crear una marina de guerra: el porvenir de Atenas estaba en el mar.

Temístocles consiguió que el producto de las minas de Laurión fuese asignado a la construcción de navios de guerra, novedad tanto más importante cuanto que los maratonianos, a los que nosotros llamaremos los «antiguos combatientes», no comprendían que se pudiese cambiar una estrategia que ya había sido probada.

Pero Temístocles no se quedó rezagado en cuanto a la técnica de la guerra, a pesar de la encarnizada oposición de sus adversarios (el partido de los terratenientes que dirigía Arístides «el, justo»), hostiles a la expansión marítima. Arístides fue relegado al ostracismo.

Plutarco cuenta cómo, en el momento del voto, un campesino iletrado le rogó que inscribiese el nombre de Arístides en la tablilla. «¿Te ha hecho algo?», preguntó el hombre de Estado. «Nada, pero me molesta oír llamarle el justo por todas partes».

Temístocles, al triunfar, puso en práctica su programa, y, cinco años después, Atenas poseía doscientos modernos navios. El momento había llegado. El año 481 a. de J. C, Jerjes terminó sus preparativos bélicos.

Fuente Consultada:
HISTORMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Edit. CODEX Los Griegos

Satrapías Organización Política y Económica de los Persas

EL IMPERIO PERSA: SATRAPÍAS O UNIDAD ADMINISTRATIVAS

El Imperio, que englobaba innumerables razas y viejas civilizaciones, como las de Egipto y Babilonia, no podía  ser  unificado;  las divisiones correspondían, en términos generales, a las fronteras étnicas y lingüísticas. La base administrativa era la satrapía (había una treintena de ellas), vasto territorio colocado bajo la autoridad de un alto funcionario, el sátrapa, elegido entre los miembros de las familias nobles próximas al soberano, y, para las más importantes, entre las emparentadas con la familia real.

Era un verdadero virrey, que disponía de una guardia y de una corte, que vigilaba la administración de la justicia y el desenvolvimiento de las finanzas, y que podía tomar iniciativas en política exterior. Por esta causa, temiendo las veleidades de independencia o autonomía, Darío nombró junto a ellos a un jefe militar, que mandaba las tropas locales y sólo dependía del poder central. Como precaución suplementaria, fue colocado junto al sátrapa un secretario real, que no dependía de él. Por último, Darío implantó en las provincias un sistema de inspección.

En todo momento, los inspectores, “ojos y oídos del rey”, podían llegar a las metrópolis provinciales, e intervenir en la gestión de los sátrapas. Cada provincia tenía su cuerpo de funcionarios, asalariados por el gobierno provincial, prácticamente inamovibles, y destinados a asegurar la continuidad administrativa durante los cambios de gobernador o aun de soberano. Los sátrapas estaban encargados de la vigilancia de la provincia y del cobro de los impuestos.

Las regiones debían ingresar, cada año, en el tesoro real un tributo o impuesto, fijado de antemano, en plata o en especie. Caldea y Asiría debían aportar 1.000 talentos de plata; Caria y Jonia, 450; Lidia, 500; Egipto, 700. Según Herodoro, la satrapía de la India del norte entregaba cerca de 15.000 talentos.

Todas juntas podían aportara las arcas reales una suma fabulosa para aquella época, que era pobre en moneda; esto nos ayuda a comprender bastante bien de qué medios de persuasión dispusieron los persas en sus intrigas con las ciudades griegas, y en qué consistía la herencia que caería en manos de Alejandro.

Babilonia suministraba, además, 500 eunucos, y Cilicia, 360 caballos blancos. Imitando el ejemplo de Lidia, los soberanos persas acuñaron piezas de oro, los dáriocs, y de plata. Pero su número continuaba siendo insuficiente, pues el gobierno prefería acumular sus preciosas reservas bajo forma de lingotes. Por esta causa, el cambio subsistía como medio de canje, y el grano seguía sirviendo de patrón en Mesopotamia y en Egipto.

Satrapía, provincia o región gobernada por un sátrapa (‘protector del reino’) en la antigua Persia, es decir, por un representante de los poderes administrativos, judiciales y militares del rey.Creadas por Ciro II el Grande en el siglo VI a.C., las satrapías tenían por objeto unificar administrativamente las regiones conquistadas por los persas. En cada una, el sátrapa representaba la autoridad suprema en materia judicial; se encargaba de los impuestos y aseguraba la defensa con un ejército permanente.

EL ARAMEO, LENGUA INTERNACIONAL
Hasta Darío, el persa no era una lengua escrita. Por eso, se emplearon los caracteres cuneiformes. A ello se debió en gran parte que el alemán Grótefen, que fue el primero en descifrarlos, aclarara el misterio, gracias a las inscripciones de Persépolis.

Pero la escritura cuneiforme, que exigía el empleo de tablillas de arcilla grabadas, era de uso incómodo, y el arameo, lengua práctica de los comerciantes internacionales, fue empleado para la correspondencia administrativa. Los despachos de las satrapías traducían después los textos a las lenguas locales. La correspondencia con los sátrapas y los decretos reales eran transmitidos por todo el Imperio, en mensajes especiales.

A imitación del ejemplo asirio, una variada serie de “rutas reales” unía las residencias del soberano con las satrapías, como la gran ruta de Susa a Sardes. Servicios de mantenimiento, caravasares y postas estaban diseminados a todo lo largo de estas arterias imperiales; esta lección no fue olvidada por los romanos.

Aunque no se idealice el funcionamiento de esta inmensa máquina, resulta necesario admitir que estaba bien manejada, que el Estado disponía de engranajes administrativos perfectamente regulactos, y que, si bien la burocracia era un poco absorbente y los impuestos demasiado gravosos, los habitantes del Imperio gozaban de una paz y de un bienestar notables, a pesar de algunas violencias o injusticias debidas a la forma autoritaria del régimen, de las que con más frecuencia eran responsables los gobernadores de provincia que el soberano.

organizacion de los persas rey dario

Darío no fue solamente un gran constructor; supo también organizar sus territorios. A fin de permitir a los inspectores de las satrapías, “ojos y oídos del rey”, galopar como el relámpago, de un extremo al otro lado del Imperio, fueron construidas magníficas carreteras. Estas eran recorridas, igualmente, por tiros pesadamente cargados, como el representado en el bajorrelieve superior .

LA GUARDIA DE LOS INMORTALES
A pesar de su excelente administración, el Imperio era demasiado extenso, y sus poblaciones demasiado diversas, para que el ejército no tuviera que mantener la cohesión; por ello, conservó siempre un carácter militar. A los griegos les sorprendió la inmensa muchedumbre abigarrada que formaba el ejército persa.

Cada provincia estaba obligada a suministrar un contingente por reclutamiento, y los soldados, llegados de todas partes, conservaban sus lenguas, sus métodos de combate, sus armas (lanzas, espadas, arcos, hondas, venablos, mazas, etc.) y sus trajes salvajes y pintorescos.

Los cuerpos escogidos eran persas: 2.000 jinetes y 2.000 infantes, todos nobles, rodeaban al rey, que disponía, además, como Napoleón de su vieja guardia, de 10.000 “inmortales”, llamados así porque este número se mantenía constante, pues los caídos eran reemplazados al momento. Los mercenarios griegos se fueron haciendo cada vez más numerosos, sobre todo a partir del momento en que la superioridad del “hoplita” se afirmó (siglo V a. de J. C), de tal forma, que Alejandro encontraría posteriormente en las filas enemigas un número considerable de compatriotas.

Guarniciones permanentes, verdaderas colonias militares, vigilaban los países alejados, como Egipto; Menfis, Tebas y los principales centros estratégicos contenían contingentes griegos, persas, semitas. Por haber instalado sus residencias en el corazón del Imperio, los soberanos estaban fuera del alcance de los posibles invasores; las ciudades reales no conocieron, así, ninguna invasión, hasta las conquistas de Alejandro Magno.

Fuente Consultadas:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I  – Los Persas – Edit. CODEX

La Vida de los Faraones en el Antiguo Egipto Poder Absoluto

VIDA COTIDIANA DEL FARAÓN EN EGIPTO ANTIGUO

En el Antiguo Egipto , las aldeas surgieron en el valle del Nilo por lo menos hacia 5000 a.C. Mil años después, la gente del valle ya enterraba sus muertos con gran cuidado y ornamento, tendencia que llevó a grandes obras, como las pirámides de Egipto.

Aldeas y pueblos se convirtieron en ciudades que, con el tiempo, se reunieron y dieron origen a civilizaciones, hasta que en el largo valle no hubo sino dos naciones: el Alto y el Bajo Egipto. Entonces, hacia el año 3100 a.C, un gran rey de nombre Menes (llamado también Narmer, aunque puede que este nombre corresponda a un rey algo posterior) unificó el país y fundó su capital en Menfis.

Desde la formación de la nación, los cada vez más ricos y poderosos reyes de Egipto sufrieron también una transformación. Más que unftombre, el faraón era un dios viviente.

No obstante, ser un dios vivo no están bueno como parece, por lo menos al principio. Los primitivos reyes del Egipto unificado debían probarse a sí mismos que eran aptos para el cargo. Un rey que no pasara cada año una rigurosa prueba física no se consideraba capaz de encargarse del Estado, y era en consecuencia sacrificado por los sacerdotes en una ceremonia ritual.

Si se tiene presente quién hacía las leyes, se entenderá la razón por la cual esta práctica desapareció hacia 2650 a.C. Con todo, permaneció la costumbre de dar muerte a un rey inepto en lugar de curar su enfermedad. De ese modo un dios más saludable podía tomar su lugar.

“Escucha mis ruegos, padre mío, mi señor… Haz que mi hijo brille como rey en la morada de Tum… Tú, que has sido quien lo proclamó rey cuando era todavía un muchacho, quien lo colocó como soberano, como Vida, Salud, Fuerza de las tierras, por encima de todos los mortales. Concédele un reinado de millones de años… Da juventud a sus miembros, hijos todos los días… Pon tu espada y su clava por encima de los asiáticos, trastornados ante su temor como si fuese Baal… Haz que las tierras y los desiertos vivan en su terror… Que more la alegría en su corazón, que lo proclamen, que se cante y se baile ante su bello rostro. Pon su amor en el corazón de los dioses y de las diosas.”

En estos términos apremiantes se dirige el faraón a todos los dioses de Egipto, con el fin de  que  otorguen  protección  a su  hijo muy amado, el futuro monarca, quien, en efecto, será el cerebro que comprenda y dirija: él es el jefe de los ejércitos, el que da órdenes en el campo de batalla; él es quien, acompañado del sumo sacerdote de Amón, preside los cultos; al mismo tiempo, es el soberano del imperio, el que, para cercionarse de su seguridad y de la sumisión que le profesan, visita sus provincias asiáticas.

Pero el rey es hombre, y, cuando no gobierna, se dedica al ocio: le gusta perseguir a las fieras en el desierto, pasear por sus magníficos jardines, contemplar a las jovencitas que bailan, a las que tocan el laúd… Reside en Tebas, y la ciudad ha llegado a convertirse en una suntuosa capital. Además de la mansión donde habita el monarca con sus numerosos dignatarios,  tenemos   también  las  de  las  diversas reinas.

Los palacios apenas se conocen, y únicamente los planos de la “casa de placer”, de Ramsés III, han sido reconstituidos. Una fachada adornada con columnas lleva, en su centro, el balcón por donde el soberano aparece cuando su pueblo lo aclama. Este balcón se comunica con las habitaciones reales.

vida de los faraones

La palabra “faraón” significa “gran casa”. Los egipcios creían que la grandeza del faraón no tenía límites. Como rey-dios era todopoderoso. A él pertenecía la tierra y todo lo que en ella existía. La gente debía obedecer sus órdenes en todo. Como retribución, él obtenía la bendición de los dioses para Egipto, a fin de que su país prosperase. El faraón decidía todas las cuestiones de importancia. Era el jefe del gobierno y del sistema legal, sacerdote principal de todos los templos y jefe del ejército. Controlaba las minas y canteras y proyectos de construcción. Regulaba el comercio. Almacenaba los excedentes de granos en sus graneros y controlaba el sistema de irrigación de los campos. 

INTRIGAS DE HARÉN
Además de los miembros de su familia oficial, el faraón vive rodeado de las mujeres del harén. En efecto, además de las esposas a las que califica de reinas, el monarca dispone de concubinas, hijas de príncipes extranjeros  de  menor   importancia,  o  mujeres egipcias escogidas por su belleza.

A los ramesidas les gustaba el cambio, y los ciento sesenta y dos hijos de Ramsés II dan buena prueba de la fogosidad de su temperamento, que nunca se satisfizo con amores oficiales. Las soberanas son las únicas que pueden dar un heredero al trono, pero, a falta de hijos legítimos, los hijos de concubinas desposados con “hijas reales” pueden ser legitimados por sus padres, y convertirse en reyes.

Las damas del harén no aparecen en público; se limitan a embellecer con su presencia las ceremonias de carácter privado, como las bailarinas-cantoras representadas en las tumbas del Imperio Nuevo. Ramsés III tuyo, no obstante, que lamentarse de sus concubinas: una de ellas, Taia, con el fin de asegurar a su hijo la sucesión del viejo monarca, tramó una conspi-ración contra la vida de su dueño y señor. Contaba con la complicidad de altos funcionarios y de varias mujeres del harén, pero el proyecto de la ambiciosa cortesana, conocido por un número demasiado grande de personas, llegó pronto a oídos de Ramsés.

Los conspiradores fueron arrestados, así como los que, conociendo sus lamentables artimañas, habían permanecido callados. El rey recomendó a los jueces despiadada severidad, y todos, sin excepción, fueron condenados a muerte.

Los faraones eran considerados los intermediarios de los dioses en la tierra. Al morir se fusionaban con Osiris, momento en que eran venerados como una deidad más del Olimpo egipcio. Horus y posteriormente Ra les designaron sumos sacerdotes de todos los templos del país.

EL PALACIO DE VERSALLES EN EGIPTO
Felizmente, la vida de la corte no siempre se manifiesta de modo tan trágico. El rey vive rodeado de señores y grandes damas; ellos constituyen—después de su soberano— el centro de la vida mundana de la capital.La riqueza y el refinamiento de costumbres crean una atmósfera elegante y cortés, que coloca a la capital faraónica muy cerca del Versalles del siglo XVIII.

Hombres y mujeres van, la mayoría. de las veces, vestidos de blanco; los cortesanos usan una falda vaporosa y una túnica cuidadosamente estudiada, cuyos pliegues caen con arte. Para las ceremonias, una gran peluca rizada encuadra sus cabezas, y las suntuosas joyas, collares, gargantillas, pectorales de doble cadena y brazaletes en muñecas y bíceps, les hacen semejantes a relicarios. Sandalias de punta remangada, parecidas a los zapatos que usarán los príncipes del Quattrocento, completan este atavío de afectado lujo.

Las esposas de los cortesanos faraónicos adornan el fino lino plisado de sus túnicas con galones dorados o grises, y sus largos vestidos, ampliamente escotados, se anudan sobre el hombro izquierdo, dejando, con frecuencia, al descubierto el seno derecho.

Los desnudos antebrazos permiten admirar sus finas manos y sus muñecas cargadas de brazaletes. La transparencia de los velos no disimula en nada los gráciles encantos de las aristócratas de la corte, cuya belleza es realzada por un sabio maquillaje: perfumes, ungüentos, kohl. Cucharitas para los ungüentos, palanganas para el agua, espejos y navajas de afeitar llenan el tocador de toda mujer joven, que, por otra parte, no se separa nunca de la barra de labios que guarda en un pequeño bolso.

Las grandes y rizadas pelucas, sueltas sobre los hombros y la espalda, están adornadas con flores, perlas y diademas. Además de las suntuosas recepciones de la corte, los nobles reciben a la alta sociedad en sus magníficas residencias.

Los dueños dan la bienvenida a sus huéspedes, sentados ante un velador, en el centro de vastas salas, cuyas paredes suelen estar decoradas con frescos que representan la vida de los pájaros en el campo o cualquier otra escena bucólica. Aquí tenemos a los señores y a las grandes damas, instalados, según su rango y edad, en sillones, taburetes o cojines. Varias sirvientas, siempre jóvenes y bonitas, distribuyen flores y perfumes. Bailarines y acróbatas hacen las delicias de los huéspedes, y un arpista canta la urgencia del placer: “He oído las palabras que por todas partes se cuentan de lmhotep. ¿Dónde están hoy sw moradas? Mira, haz caso a tu corazón y sé feliz mientras te encuentras sobre esta tierra.”

Pero ni él faraón ni sus fieles se dejan ablandar por el contacto con las graciosas compañeras, llevando buena vida en sus confortables palacios. Estos hombres de sangre vigorosa necesitan distracciones más viriles, y, cuando no combaten al enemigo, persiguen a las fieras al otro lado del Eufrates o al sur de la catarata: los bajorrelieves de Mednet-Habu representan a Ramsés III subido en su carro, persiguiendo al león, al toro salvaje y  al   antílope.

Un   animal   herido,   tumbado patas arriba, trata de arrancar con Sus zarpas la flecha que tiene hundida en el pecho. Otro se abalanza desde la espesura, pero ya el rey se ha vuelto, dardo en mano, y la fiera no escapará al golpe mortal. En ocasiones, las desgraciadas bestias son atraídas al fondo de un húmedo valle, donde los cazadores las acribillan con sus flechas, mientras una jauría de perros feroces irrumpe en escena.

Los animales tratan de huir, pero todas las salidas están cerradas con redes y los ayudantes han cavado ya las trampas. Ha tenido lugar una verdadera carnicería.

UN DÍA DEL FARAÓN: Al despertarse a la mañana, el faraón lee las cartas que le trae su secretario y entonces le dicta las respuestas. Luego, sus sirvientes lo bañan y visten con sus ropas de estado y sus insignias reales. Acto seguido recibe al visir que le informa de todos los negocios importantes del imperio.

Después presta atención a las peticiones de sus subditos y dicta justicia sobre asuntos legales. Puede también recibir la visita de un embajador extranjero o de una delegación comercial de otro país.

Cuando finaliza sus asuntos oficiales, le gusta ir a cazar gacelas y antílopes al desierto; pero hoy debe atender una ceremonia importante. Su pirámide, que estuvo en construcción muchos años, ha sido construida casi hasta la parte superior. El coronamiento de granito que forma su punta está listo para ser llevado a su destino final. Como en todos los grandes emprendimientos, el poder del faraón es esencial para el éxito de dicha colocación.

Después de hacer ofrendas a los dioses para asegurar su cooperación, el faraón es llevado en procesión hasta la pirámide, donde el coronamiento que ha sido subido por la rampa, ya descansa en posición sobre bloques de madera. Cuando se dé la señal, los obreros retirarán los bloques y la piedra caerá en su lugar. Una proyección en su base pasará por un agujero de la parte superior de la pirámide. Más tarde, habrá oraciones para dar gracias y también una celebración en palacio.

El faraón:  siempre llevaba  una doble corona ile color rojo y blanco, símbolo de la unión del Bajo y Alto Egipto. Si el faraón moría mientras su hijo mayor era todavía pequeño, la reina se convertía en la regente y gobernaba en su nombre.

La corte tenía muchas ceremonias. Este hombre rico posee el título de Portador del Abanico Real, pero el cargo no involucra ningún tipo de trabajo verdadero.

Los principales oficiales del faraón: el Veedor del Tesoro, el Maestro de Trabajos de Construcción, el Jefe de los Tribunales.

El Secretario principal escribía las cartas que el faraón le dictaba. Su oficina guardaba la correspondencia real.

Los sirvientes de la casa real: el Jefe Panadero, el Jefe Cocinero y el Mayordomo que llevaba el vino.

Los muchos sirvientes personales del faraón lo vestían y atendían y cuidaban todas sus posesiones.

Los cargadores llevaban su litera: Los portadores de estandartes y de abanicos lo atendían en cualquier lugar adonde éste fuera.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Egipto Antiguo
Una Pirámide Egipcia Libro Infantil

Vida de los Esclavos y Artesanos en el Antiguo Egipto

EL TRABAJO DE LOS CONSTRUCTORES DE TEMPLOS EN EGIPTO

El origen de las suntuosas construcciones y efigies levantadas por Egipto para gloria de sus reyes o de sus dioses, se encuentra en las rocas admirables que bordean el valle del Nilo, que ofrecen a maestros de obras y escultores material para sus obras más grandiosas y para las de menor relieve. Desde el delta a las cataratas del Nilo, se explotan, aunque de forma irregular, canteras de piedra calcárea, asperón, cuarzo, alabastro y granito, en colores blanco, rojo, negro y azafranado.

Cuatrocientos cincuenta años antes de nuestra era aproximadamente, el historiador griego Herodoto Tisitó Egipto. En la amplia plataforma de Gizeh admiró el conjunto de las Pirámides. Un guía le explicó jos procedimientos seguidos por los egipcios para erigir la Gran Pirámide.

En el siglo IX, sospechando que la Gran Pirámide era un depósito de tesoros, el Jalifa Al-Mamun ordenó abrirla. Después de penosos e ímprobos trabajos, sus hombres consiguieron entrar, pero, defraudados por no hallar nada, y a guisa de consuelo, crearon la leyenda de haber encontrado una momia acorazada de oro y rodeada de grandes riquezas.

En la Edad Media se atribuía la construcción de esta Pirámide al intendente del Faraón, el bíblico y casto José, quien la destinó para almacenar el grano sobrante de las buenas cosechas de los tiempos de las “vacas gordas”, como reserva para los malos tiempos de las “vacas flacas”.

A finales del siglo V se da como un hecho que todos estos monumentos eran mausoleos y sus interiores macizos. Más tarde aparece la hipótesis de que pudieron haber servido de observatorios astronómicos y geodésicos. Otra teoría preconiza que, además de ser tumbas reales, hacían oficio de templos donde se practicaban los misterios y se rendía culto a Osiris. Incluso se ha llegado a suponer que las pirámides del área de Gizeh fueron levantadas para detener las arenas del desierto.

La última teoría elaborada sobre estos monumentos presupone que, aparte de su carácter funerario, sirvieron para equilibrar la economía del país. En efecto, durante tres meses al año, al impedir la inundación del Nilo realizar los trabajos agrícolas, casi toda la gente masculina era empleada por el Estado en la construcción de pirámides.

Los numerosos equipos de obreros ocupados al comienzo de las obras iban decreciendo a medida que el edificio tomaba altura, originando en consecuencia un problema económico debido al paro laboral que se producía. Para evitar esta fluctuación en el empleo, el Estado ordenaba la construcción de otra pirámide antes de que se hubiera terminado la precedente, existiera o no un faraón difunto esperando la terminación de su sepulcro. Es de suponer que esta insólita teoría debió salir de la mente de un economista moderno.

trabajo de los esclavos en egipto antiguo

 Los   obreros   (Tebas,   tumba de   Rekmara)   amasan   el   barro   con   agua  de   los estanques y mezclan, a continuación, la paja. Los adobes asi obtenidos se secarán al sol, después de lo cual otro obrero (abajo) los transportará hasta  su  ulterior destino.

Herodoto dice que se invirtieron 20 años en la edificación de la Gran Pirámide, y que en sus trabajos se emplearon diez miríadas de hombres que se reemplazaban cada trimestre. Si a estos 20 años se le añaden los diez que fueron necesarios para la construcción de la calzada que va desde el Nilo hasta el pie del monumento, calzada que fue necesario construir previamente, la totalidad de las obras duró treinta años.

Herodoto, como buen historiador y reportero, solamente afirma aquello que ha visto con sus “propios ojos”. Lo que nos dice de la Gran Pirámide forma parte de las informaciones que con toda clase de reservas recogió él en Egipto.
Según estas informaciones, el sentido común se niega a aceptar que durante treinta años, el esfuerzo constante de tantos miles de hombres se dedicara a la edificación de tan colosal sepultura destinada a un solo cadáver.

 Desde el delta a las cataratas del Nilo, se explotan, aunque de forma irregular, canteras de piedra calcárea, asperón, cuarzo, alabastro y granito, en colores blanco, rojo, negro y azafranado. Cuando el faraón necesita piedra para una de sus obras, organiza una expedición de miles de trabajadores.

Ramsés IV reúne a 9.368, incluido el gran sacerdote de Amón, los inevitables escribas, jefes de transporte, policías, cinco mil soldados y ochocientos auxiliares   extranjeros.   Como   únicos   especialistas, destacan un jefe de artistas, tres jefes de cantera y ciento treinta canteros; la mayor parte, pues, se ocupan de arrastrar los trenes de piedra y del transporte de avituallamiento.

Constituye, en efecto, una gran preocupación para los organizadores el suministro de agua, cerveza y pan a esta numerosa tropa, en pleno desierto. Como es natural, los canteros buscan piedras del tamaño deseado. Cuando no logran encontrarlas, se hunden estacas de madera, a intervalos regulares, en el bloque que se intenta aprovechar.

Se mojan luego, y, al llegar la noche, se dilatan con el frío, con lo que obligan a la piedra a partirse por sí sola. Al amanecer, los bloques son llevados, sobre rulos, hasta la carretera o hasta el Nilo, sobre el que se deslizarán en balsas hacia suúltimo destino.

Muchísimos de los canteros y tallistas de piedra son esclavos o prisioneros de guerra, pero existen igualmente algunos aborígenes que ejercen este oficio, nada envidiable en verdad, a pesar del cuidado que algunos patronos ponen en la alimentación. Los mineros se hallan igualmente poco favorecidos. Tienen la misión de recoger para el faraón el oro y las turquesas diseminados por el subsuelo.

El oro se encuentra en el desierto entre el Nilo y el Mar Rojo, o en Nubia, y en el Monte Sinaí, los propectores descubrieron yacimientos de turquesas. Si en el norte se ahondan los pozos, prodigando a los trabajadores una ración de agua suficiente, el sur está seco, y la labor de los mineros es infernal. La de los buscadores de turquesas es menos penosa desde que los beduinos han dejado de atacar a los mineros y a su escolta.

De este modo, pues, Egipto reúne en sus almacenes enormes cantidades de materia de normal o preciosa utilización y metales vulgares o raros. Sin embargo, los equipos de canteros y mineros constituirán, un día, un gran peligro para Egipto. Durante el reinado de Ramsés III, el país sufrió la invasión de los “Pueblos de la Mar”.

El rey acude a conjurar el peligro, pero los antiguos cautivos, procedentes de Siria, Palestina y Libia, instalados en los dominios reales o empleados en las canteras, se sublevan. Sus camaradas egipcios se unen a ellos, y cometen mil sacrilegios y crueldades, vengándose así de su suerte excesivamente injusta.

Diodoro nos refiere que los árameos llegaron a fundar, cerca de Menfis, una ciudad que denominaron Babilonia, y que los frigios fundaron la ciudad de Troion. Habrán de pasar largos años antes de que el faraón, restaurando la autoridad real, aprese a estos fugitivos y los reintegre a sus tareas respectivas. Son entonces marcados con un hierro al rojo, por la administración de que dependen, y reemprenden su vida del pasado, pero más dura todavía después que la libertad les había prodigado sus beneficios.

trabajo esclavo

EL TRABAJO DE LOS ARTESANOS:
Cuando se examinan las pinturas, numerosas  en  las  tumbas  del Imperio Nuevo, que azul o verde. Las colosales estatuas, numerosas en el antiguo Egipto, son, sin duda, obra de todo un equipo, unos trabajando el bloque de piedra por arriba, y los otros van modelando ya las piernas y los pies.

A veces, los artesanos chocan entre sí y se molestan mutuamente, lo cual no deja de provocar alguna disputa. Cuando la efigie está terminada, si se trata de un dios, su transporte hasta el templo da lugar a una verdadera fiesta.

Se coloca sobre un fuerte tren de arrastre, tirado por hombres, mientras alguien, instalado en las rodillas de la estatua, sacude su incensario hacia el rostro inmóvil, y vierte a sus pies, gota a gota, el agua de su jarro. Una inmensa muchedumbre, acordonada por los soldados, contempla el espectáculo.

Los vendedores expenden alimentos ligeros, tanto a los que trabajan como a los que sólo miran. Al atardecer, se retirarán todos, contentos de su jornada, después de haber gritado mucho, y reído y bebido a conciencia. Los egipcios son expansivos y sociables, y se regocijan en toda ocasión que se les ofrece para dar rienda suelta a su buen humor natural. Otros artesanos, en número elevado, trabajan el metal.

Para convencerse de ello, basta ver el prodigioso tesoro de Tutankhamón en El Cairo, y los de Bubastis y Siptah en el Louvre, con sus vasos de oro y plata, sus pateras, sus zarcillos, sus collares; por todas partes resplandecen los metales preciosos, los lapislázulis, las turquesas… ¡Las estatuas están, a menudo, recubiertas de oro, igual que las puertas de los santuarios tebanos! No hay templo que no posea su tesoro; y el lujo con que se adornan los palacios de los reyes y las mansiones de los ricos es enorme.

orfebres egipto antiguo

Los orfebres llevan objetos trabajados para colocar en el tumba de Nebarón

En los talleres, lo primero que se hace es pesar el oro y la plata en las balanzas, las cuales no se limitan a este único uso de este mundo, sino que, después, se utilizarán para pesar las almas delante de Osiris. Allí está él eterno escriba, que registra los resultados; luego, los lingotes se envían a los artesanos.

Estos funden el metal para poder, a continuación, darle distintas formas, activando la llama del hogar con soplos a través de largos tubos. Es un rudo trabajo que los operarios alegran con sus risas y diversiones. Cuando, posteriormente, hay que martillar el lingote, la habilidad de los artesanos es tal, que le dan la forma que desean. Después, los cinceladores se ocupan del decorado. Este es de infinita variedad: sencillos jeroglíficos, grabados a la perfección sobre una línea de depuradas formas, motivos geométricos y florales, escenas costumbristas o representaciones religiosas.

Al atardecer, luego de un último pulido, el objeto se expone sobre una tarima, donde será examinado por el maestro de taller, para juzgar si es digno de figurar en los depósitos el dios o el faraón. Los oficios de la madera no son menos variados: la acacia, el enebro y otras especies locales sirven para la elaboración de cofres y muebles; hará falta, por lo demás, importar pino y abeto de Siria, y ébano de las tierras del sur. A veces, y con objeto de hacerlos más elegantes, la silla y el lecho se confían a un pintor, que los embellecerá con vivos colores.

Con el Imperio Nuevo, cobra. una gran importancia k fabricación de carros y carrozas, y se confiará igualmente al carpintero la de arcos, flechas y cetros, y aun la de instrumentos musicales. El trabajador del marfil se entrega con frecuencia a un sabio trabajo de incrustración en los objetos más refinados. En el Imperio Nuevo, son, ciertamente, los pintores, los más apreciados artistas.

Ellos decoraron las tumbas del Valle de los Reyes, con representaciones hieráticas y, a veces, un poco monótonas, en el caso de necrópolis faraónicas; y escenas fantásticas y encantadoras, en las sepulturas privadas. Parecen haber sido recompensados por sus comitentes: ¿no vemos a Amenemhet invitando con la voz y el gesto a cuatro hombres, sentados ante él, a que compartan su comida?.

Uno de estos hombres es el dibujante Ahmosé, y el festín se ofrece a los artistas que han participado en la decoración de la tumba. ¿Y no llega acaso un pintor, al final de la época ramesida, a una situación tan elevada que será tan considerado como un gobernador de provincia?

Fuente Consultada
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Egipto: El Imperio Nuevo Edit. CODEX

Rey Sargón Historia del Imperio Acadio Características Resumen

REY SARGÓN EL GRANDE – FUNDACIÓN DEL PRIMER IMPERIO EN LA MESOPOTAMIA

Las primeras civilizaciones aparecieron en el Oriente Medio, en Egipto y Mesopotamia, en el año 5000 a.C. aproximadamente. Su existencia está ligada a la fertilidad, garantizada por los deltas de los ríos, y una organización política y social ya muy evolucionada. Civilizaciones paralelas, unidas a la presencia de los ríos, se encontrarán a orillas del Indo, y, en China, junto al río Amarillo.

En el caso de  Mesopotamia, en las márgenes de los ríos Tigris y Eufrates surgieron dos ciudades notables: Babilonia sobre el Eufrates y Nínive sobre el Tigris. La primera fue la más antigua; sin embargo, Nínive llegó a su apogeo antes que Babilonia.

En cambio, las comarcas vecinas, de suelo desértico, eran pobres, lo que explica que la Mesopotamia fuera codiciada por los pueblos anos del Norte y los semitas del Sur, los que chocaron más de una vez en ese escenario geográfico a lo largo de la historia, que nos muestra una sucesión ininterrumpida de invasiones, de guerras frecuentes y de imperios duraderos, pero vulnerables.

Sucesivamente, desde el año 3500 a. de J. C, aproximadamente, algunas ciudades-estado, fundadas cerca de los centros del culto, se dividen la zona del delta. Aunque el misterio siga siendo insoluble por lo que se refiere a los sucesivos estadios de esta evolución, es innegable que aquellos Estados, es decir, aquellas civilizaciones, fueron determinados por las condiciones naturales, que permitió la agricultura, pues la tierra era fértil, el agua, abundante; pero había que contener las crecidas, excavar canales, levantar diques, dividir los campos. ¿Cómo se originaron los primeros poderes despóticos, que iban a dominar estos mecanismos sociales tan complejos?.

Quizá no lo sepamos nunca. Lo único seguro es que la necesidad de una organización colectiva llevó al establecimiento de una autoridad central, fundada sobre la religión.

mapa imperio sumerio acadio

Sargón de Acad: Al norte de las ciudades-estado sumerias se encontraba el territorio de los acadios semitas. Sargón, un jefe guerrero, lo unificó poco antes del año 2300 a. de J.C., y gobernó Acad durante unos cincuenta y cinco años. El origen de Sargón y su encumbramiento en el poder están rodeados de numerosas leyendas y misterios. Una crónica dice que nació de una prostituta del templo. Otra, que se le encontró en una cesta de juncos (en circunstancias parecidas a las de Moisés). Tras dominar Acad, Sargón se dirigió hacia el sur y sometió a los divididos sumerios de ciudad en ciudad. Pero los sumerios vencidos civilizaron a sus conquistadores acadios, que asimilaron con rapidez la cultura sumeria. Sargón, rey de Sumeria y Acad, extendió su imperio desde el actual Irán hasta el Mediterráneo. A su muerte, el impeno acadio se desintegró bajo la amenaza de invasión de otros pueblos semitas. Unos seiscientos años más tarde, Hammurabi, rey de Babilonia, incorporó a su imperio los viejos territorios acadios y sumerios.

La vida social se articulaba en las categorías de los funcionarios y de los soldados. Se crearon también sistemas de contabilidad y de escritura, necesarios para el funcionamiento del conjunto. Las ciudades mesopotámicas entraron en lucha a comienzos del III milenio, en una tremenda alternativa de guerras y civilización. Kish, Uruk, Ur, Lagash combaten sucesivamente por la hegemonía; hacia el 2500 a. de J. C, Lugalzaggisi, señor de Ur y de Uruk, puede considerarse como el primer emperador de la Mesopotamia.

Dios Abu de los sumerios

El  pueblo  sumerio   ha  encontrado  en  su  religión su casi único motivo inspirador.
Los  enormes  ojos  del dios  Abu,  con  sus  córneas de hueso y sus párpados de betún,
se dirigen hacia lo invisible. He aquí una figura imaginaria, destinada a hacer que la efigie divina estuviera presente en la emoción del espectador.

Sargón de Akkad y sus sucesores, derrotando a Lugalzaggisi, fundan, a su vez, un Imperio. Pero, hacia el año 2285 a. de J. C, los bárbaros procedentes de los montes Zagros, quizá empujados por las invasiones indoeuropeas, devastan Mesopotamia. La hegemonía de Ur resurgirá de las ruinas, contrastada muy pronto por otras ciudades rivales; Isin, Larsa, Babilonia, Uruk, Kish, hasta que, hacia el 1792 a. de J. C, Hammurabi, rey de Babilonia, impone su ley. La unificación de la Mesopotamia durará muy poco.

Sargon I rey acadio

Sargón I, llamado el Grande, rey acadio (c. 2335-c. 2279 a.C.), por primera vez en la historia de Mesopotamia, unificó las antiguas tierras de Sumer y Acad. Apenas se conocen datos sobre su vida. Según una leyenda sumeria, Sargón fue depositado en una cesta de caña sellada y abandonado en las aguas del Éufrates, de donde fue rescatado. Tras conseguir la aprobación de la diosa Istar, se alzó en armas para establecer su reino.

LA HISTORIA DE SARGÓN: Hacia el año 2300 a.C, atraídos por el extraordinario desarrollo de la región, irrumpieron otros pueblos nómades de origen semita, provenientes de Arabia y de Siria y se establecieron en la parte media. Fueron éstos los acadios y los amárreos. Los primeros fundaron la ciudad de Acad o Agadé (hoy Bagdad) y los segundos, la de Babilonia o Babel.

Los sumerios, de mayor grado de civilización, resistieron a esta penetración pero, finalmente, sucumbieron ante el poder del rey de Acad, Sargón, con quien se inició una época francamente progresista, durante la cual los acadios fueron asimilando la cultura sumeria, hasta que éstos lograron recuperar su hegemonía, llegando al apogeo de su poder, a tal punto eme en la ciudad de Ur se consagró el primer código de leyes que se conozca, denominado Urnami.

Los orígenes de sargón no eran principescos: hijo de padre desconocido, fue traído al mundo en secreto por una servidora del templo, que Je abandonó, como en el caso de Moisés, junto al borde del agua. “Lo colocó en una barquilla de cañas, cuyas aberturas tapó con pez.” Recogido por un aguador, Sargón llegaría a ser copero del rey de Kish; con ocasión de la toma de la ciudad por el ejército sumerio, consiguió escapar y montó un campamento en Agadé, en el país de Akkad, sobre el Eufrates Medio.

Reunió guerreros, encontrándose, en poco tiempo, a la cabeza de un potente ejército de mayor movilidad que el de Sumer; en efecto, la infantería ligera entraba en combate, a distancia, mediante una lluvia de flechas, luego alcanzaba al enemigo hasta llegar al cuerpo a cuerpo y entraban entonces en acción el hacha y la lanza corta. Lugalzaggisi fue vencido, apresado, arrastrado y encadenado hasta Nippur, donde sufrió la mayor humillación al ser expuesto en una jaula a la puerta del templo de Enlil, dios del viento y de la Tierra.

El sueño de la hegemonía sumeria se había venido abajo. En cambio, su destructor iba a crear el primer imperio semítico. En treinta y cuatro batallas, Sargón “agota al Elam, sojuzga al país sumerio, unifica bajo su autoridad a Asiría, al norte, y a Amurra, en el oeste”.

Extiende su dominación desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico, desde los desiertos de Arabia hasta los montes Zagros; es el primer “rey de las multitudes y de las cuatro regiones del mundo”, el primer gran aventurero conocido que funda no sólo un imperio, sino una dinastía que dominará la totalidad del Creciente Fértil, durante más de cien años. El reinado de Sargón no fue tranquilo ni feliz.

Desde su capital, Agadé, instalada en la provincia central, este rey pasó cincuenta y ocho años de su reinado guerreando contra los montañeses del nordeste y del este, y dominando las revueltas que estallaban, periódicamente, en Elam, en Sumer y en la propia Akkad.

Sargón, y fue el primero de una larga serie de conquistadores en la historia del Próximo Oriente. Si es cierto siquiera la mitad de lo que se cuenta de él, debió ser un personaje excepcional para su época. Se cree que gobernó tierras que se extendían desde Palestina hasta el golfo Pérsico, y que invadió Egipto e incluso Etiopía. En su tiempo se alardeaba de que en el palacio de Sargón comían 5.000 soldados a sus expensas. Sea verdad o no, todo lo anterior importa menos que el hecho indiscutible de que Sargón fue el primer rey que unificó Sumer y el norte de Mesopotamia, creando un solo estado bajo un gobierno común. Los monarcas posteriores llevaban el título de «reyes de Sumer y Acad». El de Sargón fue el primer imperio unificado de la historia y la primera unidad política que abarcaba todo el valle de Mesopotamia, aunque esta situación sólo se prolongaría hasta el reinado de su bisnieto. Poco después del 2200, el imperio acadio fue destruido por los pueblos de las montañas del nordeste.

El único que no se levantó contra Sargón fue el norte del Imperio. Según parece, los semitas de Subartu, que serían después los terribles asirios, fueron los más fieles sostenedores de la dinastía de Sargón. La tarea no será menos dura para sus herederos; el hijo mayor del rey, Rimush, arrostra una rebelión de Sumer y de Elam, mientras el segundo, Manishtusu, tuvo que intervenir en las costas del Golfo Pérsico.

Ambos mueren asesinados, y Naram-Sin, hijo del último, tiene que reprimir la rebelión de casi todas las ciudades del país, antes de sufrir una serie de desastres, debidos a una invasión de montañeses de Zagros, los guti. Parece ser que éstos habían sido empujados por otros invasores, los Umman-Manda, jinetes procedentes de Anatolia, y en los que algunos sabios pretenden ver una vanguardia de los pueblos indoeuropeos.

Estos derrotan definitivamente al hijo de Naram-Sin, Shar-Kali-Sharri, el año 2190 a. de J. C. No desaparece inmediatamente la dinastía sargóni-da; algunos príncipes siguen manteniéndose a la cabeza de un reino reducido. Hasta el año 2150, los jefes de los pueblos vencedores no eliminan definitivamente a los semitas, implantando su dominio sobre todo el país. Por vez primera, desde que los mesopotámicos aprendieron a dejar constancia de los acontecimientos de su historia en tablillas, sucumben ante el empuje de pueblos primitivos.

Las ciudades, no obstante, no quedaron descontentas de la invasión de los extranjeros, ya que habían conseguido terminar con la supremacía acadia. Aunque no demasiado opresora, ésta había destruido la semi-autonomía de que disfrutaba cada ciudad, desde los tiempos más remotos. Parece ser que los guti no manifestaron grandes ambiciones políticas, contentándose con aprovecharse de unas condiciones de vida más fáciles que aquéllas a que estaban acostumbrados.

El peso de su dominación era soportable, ya que consintió a las antiguas Ciudades Estados disfrutar, durante un centenar de años, de un régimen casi independiente, y les permitió, asimismo, prosperar. No obstante, el recuerdo de Sargón se perpetúa, durante mucho tiempo, en Mesopotamia. Todos los fundadores de imperios que se sucederán a las orillas del Eufrates y del Tigris, utilizarán la fórmula de que se había valido aquel semita, de origen oscuro y modestos principios: “Yo… rey de Sumer y de Akkad, rey de las multitudes y de las cuatro regiones…”

BAJO EL IMPERIO DE AKKAD
Mesopotamia tenía, al fin, bajo el reino de los sargónidas, configuración de Estado. Era un hecho verdaderamente excepcional para aquella época y que sólo se puede atribuir a  la personalidad extraordinaria de los soberanos. Parece que supieron tener en cuenta la diversidad de pueblos que formaban su imperio, reservando bajo su autoridad directa a las regiones con mayoría semita, y tolerando, por el contrario, que cada ciudad sumeria conservase su propio príncipe y sus instituciones.

El rey ejercía el derecho de soberanía sobre ellas. Las creencias religiosas semitas asimilaron las de Sumer; así, por ejemplo, el dios solar Shamah correspondía a Utu, y el planeta Venus Isthar encontraba su réplica en Inanna, diosa de la fecundidad. Fue tan perfecto el sincretismo religioso, que muy pronto se hará difícil distinguir los caracteres sumerios y acadios en la religión de Mesopotamia.

Sincretismo: es un sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.

El pueblo acadio vino a ser heredero de las mismas tradiciones, de la misma civilización que sus vencidos. Por esto, ni siquiera tuvo la intención de destruir lo que había encontrado. Al contrario, respetó, expandió y transformó las instituciones del país de Sumer, de acuerdo con su propia personalidad. El sumerio siguió siendo lengua oficial, junto al acadio.

El personal administrativo fue reclutado tanto entre los sumerios como entre los semitas. Estos escribieron con los caracteres cuneiformes, que adaptaron a su propio idioma. Muy pronto se publicaron listas de palabras, formando un vocabulario comparado sumerio-acadio: los primeros diccionarios de la historia.

El alma semita, más flexible que la de los sumerios, intervino en la ejecución de las obras de arte: las composiciones monumentales y el grabado de los cilindros-sellos perdieron su seriedad y rigidez para adquirir más suavidad. Después de una de sus campañas en los montes Zagros, el nieto de Sargón, Naram-Sin, hizo grabar en piedra una estela celebrando su victoria.

Este monumento es notable por su fuerza y por su composición, más libre que la de todas las obras similares precedentes. En vez de una narración escalonada, para leer de arriba abajo, nos encontramos con una sola escena, en la cual unos cuantos personajes dan la impresión, por su movimiento, de una gran multitud representando una escena de triunfo y dominándola el rey vencedor. ¿Y qué decir de la admirable cabeza de Sargón, digna de figurar entre las obras más ilustres de la estatuaria mundial?.

Los mínimos detalles de este rostro han sido cincelados con un arte perfecto que nos recuerda el de las “tumbas reales” de Ur. Sin embargo, la expresión no es la de las estatuas sumerias: la efigie no es extática y rígida, sino que respira majestad y poder, dulcificados, sin embargo, por una ligera sonrisa que se dibuja en los labios del rey.

INVASIONES ARIAS: El apogeo de los semitas, se vio violentamente interrumpido por la irrupción sucesiva de varios pueblos de origen ario, que llegaron hacia él año 1900 a.C. desde la región del Cáucaso. Fueron éstos los hititas, los mitanios y los kasitas, quienes introdujeron como gran novedad en b región, el hierro y el caballo.

Los hititas, luego de invadir la Mesopotamia se apoderaron de Babilonia, aunque no se radicaron en el lugar, sino que se dirigieron ai Asia Menor, donde finalmente se establecieron en la Anatolia y fundaron la ciudad de Hattusas.
Luego arribaron los mitanios, menos aguerridos, quienes se quedaron en la zona Norte, sin hostilizar demasiado a sus vecinos.

Por último llegaron los kasitas, los que se mezclaron con los amorreos y luego de cruenta lucha dominaron todo el territorio y consolidaron el poder de los arios.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I sargón y los Acadios
Historia Universal Ilustrada Tomo I Los Acadios John M Roberts Edit. Debate

Etapas Historicas de Roma Antigua Principales Hitos Politicos

RESUMEN ETAPAS HISTÓRICAS DE ROMA ANTIGUA

La fundación de Roma
y la Monarquía
753-509 a. C.

Cuenta la leyenda que Pómulo, hermano de Remo, fundó Roma el 21 de abril de 753 a. C.; desde entonces y hasta el 509, dice la tradición que se sucedieron siete reyes. Por su parte, las excavaciones arqueológicas fechan en el siglo X a.C. los vestigios del primer poblado de chozas sobre el Palatino, que fue el núcleo inicial de la Urbe. Hacia el año 575 a. C. se desecaron dos zonas anegadas de las orillas del líber, para construir el Foro Romano y el Foro Boario. Roma empieza a extenderse por el Lacio con la destrucción de Alba Langa, la ciudad rival. También secunda la colonia de Ostia, en la desembocadura del Tíber. Con Tarquinio Prisco se inicia el dominio etrusco en Roma y la expansión hacia Campania. La sociedad está dividida en patricios y plebeyos.

Fundación de Roma
(753 a. C.)
Reinado de Rómulo
(753-715 a. C.)
Victoria romana contra los
latinos en el Lago Regilo
(496 a. C.)
Reinado de Numa Pompilio
(715-673 a. C.)
Reinado de Tulio Hostilio
(673-642 a. C.)
Reinado de Anco Marcio
(641-617 a. C.)
Reinado de Tarquinio Prisco
(617-579 a. C.)
Reinado de Servio Tulio
(578-535 a. C.)
Reinado de Tarquinio el
Soberbio
(534-509 a. C.)
Expulsión de Tarquinio el
Soberbio e inicio de la
República
(509 a. C.)

La República y las
luchas entre patricios
y plebeyos
509-343 a. C.

Tras la expulsión de los etruscos de Roma y la elección de los primeros cónsules, Lucio Junio Eruto y Lucio Tarquinio Colatino, nace la República romana. Así empieza un largo período de graves enfrentamientos sociales entre patricios y plebeyos. En el 493 a.C. Roma ingresa en la Liga Latina. En el 494 a. C. se crean los cargos de tribunos de la plebe y se instituyen los comicios tributos, para defender los derechos de las clases menos pudientes. Al 451 a. C. se remonta la organización del ejército en centurias; en ese mismo año se eligen los primeros decenviros y se promulgan las Leyes de las XII Tablas. Veyes, la ciudad rival, queda destruida en el año 396 a. C. Roma sufre el saqueo de los galos en el 390 a. C., pero se recupera en poco tiempo y continúa su política de expansión. En 367 a. C. la plebe obtiene el derecho de nombrar a sus propios cónsules y, pocos años después, la admisión en las principales magistraturas.

Victoria romana contra los
latinos en el Lago Regilo
(496 a. C.)
Creación del cargo de
tribuno de la plebe
(494 a. C.)
Promulgación de las Leyes
de las XII Tablas
(451 a. C.)
Aceptación de los
matrimonios entre patricios
y plebeyos
(445 a. C.)
Destrucción de Veyes
(396 a. C.)
Los galos incendian Roma
(390 a. C.)
Los plebeyos pueden ser
elegidos cónsules
(367 a. C.)

La conquista de Italia y la Guerras Púnicas
343-146 a. C.

Entre los años 343 a. C. y 341 a. C., los romanos libraron la primera guerra contra los samnitas, que dominaban el sur de la península itálica. En el 338 a. C., Roma impuso la disolución de la Liga Latina. Durante la segunda guerra samnítica, los romanos sufrieron la derrota de las Horcas Caudinas, pero el tercer conflicto, decisivo, terminó en el 290 a. C. con su triunfo. Pirro, rey de Epiro, llamado a Italia por Tárente en el año 280 a. C., fue derrotado cinco años después en Benevento. En plena expansión, se enfrentan Roma y Cartago; tras la segunda guerra púnica (201 a. C.) Roma controla el Mediterráneo. En el año 146 a. C., Cartago es arrasada hasta sus cimientos; Roma se anexiona Grecia y Macedonia.

Guerras samníticas
(343-290 a. C.)
Victoria sobre Pirro
(285 a. C.)
Primera guerra púnica
(264-241 a. C.)
Los romanos ocupan
Cerdeña y Córcega
(238 a. C.)
Los romanos ocupan
Galia Cisalpina
(222 a. C.)
Segunda guerra púnica
(218-201 a. C.)
Los romanos constituyen las
provincias hispánicas
(197 a. C.)
Tercera guerra púnica y
destrucción de Cartago
(149-146 a. C.)
Destrucción de Corinto.
Macedonia y Grecia quedan
en poder de Roma
(146 a. C.)

La crisis de la
República
146-78 a. C.

En el año 130 a. C. se constituye la provincia de Asia. Estallan en la República las tensiones sociales. El tribuno Tiberio Graco desafía la autoridad del Senado y trata de introducir algunas reformas agrarias, pero es asesinado. Su hermano Cayo Graco, tribuno de la plebe en el 119 a. C., revalida las leyes propuestas por Tiberio, pero también cae asesinado. Entre 125-121 a. C. se conquista la Galia meridional. En el 105 a.C., Cayo Mario triunfa en la guerra de Yugurta, y en ese mismo año reorganiza el ejército. Entre el 91 a. C, y el 88 a. C., Roma mantiene la guerra social contra los aliados itálicos, a los que por último se concede la ciudadanía romana. El general Lucio Cornelia Sila se convierte en dictador y reforma la constitución, con lo que restablece la autoridad absoluta del Senado.

Asesinato de Tiberio Graco
(133 a. C.)
Asesinato de Cayo Graco
(121 a. C.)
Guerra contra Yugurta
(111-105 a. C.)
Mario derrota a teutones y
cimbrios
(102-101 a. C.)
Guerra social
(91-88 a. C.)
Muerte de Cayo Mario
(86 a. C.)
Sila se impone en la primera
guerra contra Mitrídates
(87-85 a. C.)
Sila se convierte en dictador
(82 a. C.)
Muere Sila en Pompeya
(78 a. C.)

La época de César
en el fin de la República
78-44 a. C.

Roma atraviesa un período de gran agitación social, al tiempo que la oligarquía senatorial se debilita más y más. Pompeyo, elegido cónsul en el año 70 a. C., domina en el 64 a. C. la región de Ponto, Bitinia y Palestina. En el 63 a. C., Cicerón desbarata la conjura de Catilina. En el año 60a. C., César, Pompeyo y Craso constituyen elprimer Triunvirato, una coalición contra el poder del Senado. Entre el 58 y el 51 a. C., César conquista Galia. Muerto Craso, en el año 52 a. C. Pompeyo se convierte en cónsul único, con el apoyo del partido senatorial. En el 49 a. C., el Senado ordena a César que licencie sus legiones, pero él atraviesa el Rubicán y marcha sobre Roma, con lo que empieza la guerra civil. Pompeyo es denotado en Farsalia y huye a Egipto, donde muere. En el 45 a. C., César triunfa definitivamente sobre los pompeyanos en Munda; en febrero del año 44 a. C. obtiene el cargo vitalicio de dictador, pero el 15 de marzo los conjurados dirigidos por Bruto y Casio lo asesinan.

Consulado de Pompeyo y
Craso (70 a. C.)
Conjuración de Catilina
(63 a. C.)
Primer triunvirato
(60 a. C.)
César conquista Galia
(58-51 a. C.)
Empieza la guerra civil
(49 a. C.)
Batalla de Farsalia y muerte
de Pompeyo
(48 a. C.)
César derrota a los
pompeyanos en Munda
(45 a. C.)
Asesinato de César
(44 a. C.)

Augusto y la dinastía
Julio – Claudia
44 a. C.-68 d. C.
 

Con la batalla de Accio, librada entre los ejércitos de Octaviano y de Antonio y Cleopatra, llega a su fin la lucha por la sucesión de César y se inicia la era imperial. Octaviano, que en el 27 a. C. recibiría del Senado el título de Augusto, se ocupa de llevar adelante un cambio total de las estructuras políticas del Estado y concentra en sus enanos los poderes máximos, limita el papel del Senado, reorganiza las provincias, fortalece las fronteras e impulsa la economía. A su muerte, en el 14 d. C., le sucede Tiberio, un buen administrador y hábil diplomático. Después de la insana etapa de Calígula, Claudio se entrega a la reforma burocrática y financiera del Estado, y también a romanizar las provincias. En cambio, su sucesor, Nerón, destacó tristemente por los excesos y por el incendio de Roma.

Segundo triunvirato
(43 a. C.)
Batalla de Accio
(31 a. C.)
Octaviano recibe el título de Augusto
(27 a. C.)
Muerte de Augusto
(14 d. C.)
Reinado de Tiberio
(14-37)
Crucifixión de Jesucristo
(33)
Reinado de Calígula
37-41)
Reinado de Claudio
(41-54)
Reinado de Nerón
(54-68)

La dinastía Flavia y los emperadores adoptivos
68-192 d. C.

La muerte de ‘Nerón señala el comienzo de una fase de anarquía militar, en la que se suceden los emperadores Galba, Otón y Vitelio. Después de adueñarse del poder, Vespasiana conquista Judea y reorganiza la administración del Estado. Cuando termina el breve imperio de Tito, Domiciano consolida las conquistas romanas en Britania y en Germania. Con la adopción de Trujano, Nerva dio comienzo a la serie de emperadores adoptivos. Las campañas militares de Trujano, y sus victorias, llevan al Imperio a su expansión máxima. Adriano renuncia a la política expansionista de su antecesor y manda alzar el Muro de Britania. El imperio de Antonino Pío coincide con un largo período de paz; en cambio, Marco Aurelio tuvo que apaciguar algunas rebeliones en África, Hispania y Britania. Con la llegada de Cómodo al poder se inicia una grave crisis política.

Reinado de Vespasiano
(69-79)
Reinado de Tito
(79-81)
Erupción del Vesubio
(79)
Reinado de Domiciano
(81-96)
Remado de Trajano
(98-117)
Guerras dacias
(101-106)
Reinado de Adriano
(117-138)
Reinado de Antonino Pío
(138-161)
Reinado de Marco Aurelio
(161-180)
Reinado de Cómodo
(180-192)

Los Severos y el Período
de la Anarquía
193 -284 d. C.

Después del brevísimo reinado de Pértinax, Septimio Severo, emperador gracias al apoyo de sus legiones, reforzó la política de inserción de los provincianos romanizados en la dirección del Estado, aunque estas reformas y el aumento de los gastos militares crearon descontento y desequilibraron la economía. A su muerte, le sucedió su hijo Caracala, despótico y sanguinario, que para gobernar compró el favor del ejército, con lo que vació las arcas públicas; en el año 212, la Constitutio Antoniniana otorga la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio. El asesino del emperador, Macrino, reina durante poco tiempo. Heliogábalo introduce en Roma los cultos orientales. A lo largo del gobierno del débil Alejandro Severo se producen las guerras contra los persas. En el 253 se inicia el largo paréntesis de la anarquía militar: el título imperial es rechazado por muchos generales, al tiempo que los bárbaros amenazan las fronteras.

Reinado de Septimio Severo (193-211)
Reinado de Caracala
(211-217)
Se promulga la Constitución
Antoniniana
(212)
Reinado de Macrino
(217-218)
Reinado de Heliogábalo
(218-222)
Reinado de Alejandro
Severo
(222-235)
Período de anarquía y desórdenes
(235-284)

El bajo imperio y la división
del poder
284-337 d.  C.

En el año 284 llega Diocleciano al poder; llevará adelante una serie de reformas que culminan en la división del Imperio y en la institución de la Tetrarquía. Sin embargo, cuando se retira a Split, y asida lugar a la abdicación de Maximiano, al que había entregado el Occidente, se desencadena la lucha por el poder. Los usurpadores, Constantino y Majencia, luchan entre sí(312); el primero, vencedor, proclama en el Edicto de Milán la libertad de culto para los cristianos. El acuerdo con Licinio, que es el Augusto de Oriente, tiene poca duración. La disensión entre ambos conduce al enfrentamiento armado y en el 324, ya eliminado su rival, Constantino asume el título de Augusto en solitario. En el 330 declara a Constantinopla capital del Imperio. A su muerte, el territorio se divide entre sus hijos.

Reinado de Diocleciano
(284-305)
Diocleciano instituye
la Tetrarquía
(293)
Crisis de la Tetrarquía
(306)
Batalla de Puente Milvio
(312)
Edicto de Milán
(313)
Constantino unifica
Oriente y Occidente
(324)
Constantinopla
declarada capital
(330)
Muerte de Constantino y
división del Imperio entre
Constancio II, Constantino y
Constante
(337)

Decadencia y caída
del Imperio de Occidente
337-476 d. C.

Constancio II combate largo tiempo contra los persas; le sucede Juliano el Apóstata, que intenta restaurar el paganismo. Valente muere al enfrentarse con los godos en la batalla de Adrianópolis (378). Teodosio vuelve a unir el Imperio y autoriza el establecimiento, como federadas, de muchas comunidades de bárbaros; con el Edicto de Tesalónica (380) proclama al cristianismo como única religión estatal. A su muerte, el Imperio vuelve a dividirse entre sus hijos: Honorio recibe el Occidente y Arcadia, el Oriente. La capital de Occidente se instala en Ravena (402). En 410, los godos saquean Roma. Valentiniano III gobierna bajo la regencia de su madre, Gala Placidia, pero la unidad del Imperio de Occidente ya está quebrantada. En el año 452, los hunos invaden Italia. Con el derrocamiento de Rómulo Augústulo (476) se llega al fin del Imperio Romano de Occidente.

Constancio II vuelve a
unir el Imperio
(353-361)
Reinado de Juliano el Apóstata (361-363)
Valente es derrotado en Adrianópolis
(378)
Reinado de Teodosio
(379-395)
Alarico saquea Roma
(410)
Atila invade Italia
(452)
Caída del Imperio Romano de Occidente
(476)

Fuente Consultada:
Roma Antigua  Grandes Civilizaciones del Pasadp

Historia Para 1er. Año de José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A Jackson Spielvogel
Historia Universal Tomo 6 Salvat
Historia Universal Tomo 5 El Imperio Romano Clarín

(Ver Versión Antigua Para PC)

Resumen de Todas las Dinastia de Egipto Periodos Principales Etapas

TODAS LAS DINASTÍA DE EGIPTO ANTIGUO

Periodo predinástico
3300-2920 a.C.

Las poblaciones del Valle del Nilo se aglomeran alrededor de dos centros principales: al norte (Bajo Egipto) la zona del Delta y al sur (Alto Egipto) en Hieracómpolis. La necesidad de organizar una vida social en los primeros centros protourbanos refuerza la necesidad de una autoridad central que se concreta en la figura del rey. En Hieracómpolis se ha probado la existencia de algunos reyes como Escorpión y Narmer. Narmer, último rey del Periodo Predinástico, conquista el Bajo Egipto y unifica el país.

Periodo protodinástico
2920 – 2670 a.C.

Horo Aha, que probablemente asume el nombre de Menes, sucede a Narmer, funda la I Dinastía y establece una segunda capital en Menfis para poder controlar mejor el país recién unificado. Los reyes de las primeras dinastías eran originarios de This, o Tinis, un lugar todavía sin localizar, pero que debía de estar ubicado en la región de Abido, en el Alto Egipto; sus tumbas se encuentran en el cementerio real de Abido.

I Dinastía
(alrededor del 2920-2770) Soberanos principales
Aha (Menes)
Horo Zer (Rey Serpiente)
Qaa.
II Dinastía
(alrededor del 2770-2670) Soberanos principales
Hotepsejemuy
Períbsen
Jasejemuy.

Imperio Antiguo
2670 – 2150 a.C.

Zoser traslada la capital a Menfis y construye la primera pirámide de la historia egipcia en Saqqara.
Con Esnofru, fundador de la IV Dinastía, se pasa de la pirámide escalonada a la pirámide propiamente dicha (Guiza). Userkaf funda la V Dinastía, durante la cual se refuerza el culto de la divinidad solar. Se construyen las pirámides de Abusir y los templos solares. Unas construye su pirámide en Saqqara; por primera vez en el interior de este tipo de monumento se esculpen los célebres Textos de las Pirámides.
Con el fin de la VI Dinastía el poder real disminuye y comienzan las tendencias independentistas.

III Dinastía (alrededor de 2670-2570)
Soberanos principales Setnajt, Zoser Sejemquet.

IV Dinastía (alrededor de 2570-2450)
Principales soberanos Esnofru, Quéope, Quefrén, Micerino.

V Dinastía (alrededor de 2450-2300)
Principales soberanos Userkaf, Sahure, Neferirkara Kakai, Niuserre, Unas.

VI Dinastía (alrededor de 2300-2150)
Principales soberanos
Teti, Pepi I, Merenre, Pepi II.

I Periodo Intermedio
2150 – 2100 a.C.

Fase de declive del poder
central.
Los soberanos de las dinastías IX y X se establecen en
Heracleópolis.
Numerosos
reyes efímeros.

Imperio Medio
2100 -1750 a.C.

Con la IX Dinastía se inicia un periodo de gran prosperidad. S; restablece el poder con una dinastía de príncipes tebanos. Durante esta dinastía, el faraón. Mentuhotep manda construir en Deir el-Bahari un gran templo funerario. Amenemheb construye la pirámide norte de Lisht. Sesostris I conquista Nubia y construye la pirámide sur de Lisht. Amenemheb II construye una pirámide en Dahshur, Sesostris II manda edificar la de el-Lahun y Sesostris III erige otra en Dahshur.
Amenemheb III edifica la pirámide de Hawara junto con el gran templo funerario anexc conocido con el nombre de Laberinto.

XI Dinastía (alrededor del 2100-1955)

XII Dinastía (alrededor de 1955-1750) Principales soberanos Amenemheb I, Sesostris I, Amenemheb III.

II Periodo
Intermedio
1750 -1640 a.C.

Periodo de la
dominación de los
hicsos 1640 -1550 a.C.

Declina el poder real y Nubia se convierte en estado. Una nueva dinastía (que ya no desciende de los soberanos tebanos) estable su capital en la parte occidental del Delta. Los hicsos invaden Egipto y fijan su capital en Avaris, en el Delta. Introducen el carro tirado a caballos. Hacia 1550 el faraón tebano Amosis expulsa a los invasores

XIII Dinastía
Alrededor de 70 reyes.

XIV Dinastía
Grupo  de reyes menores, probablemente todos contemporáneos de la XIII o la XV dinastía.

XV Dinastía (hicsos)

XVI Dinastía

XVII Dinastía
Numerosos reyes tebanos.

Imperio Nuevo 

1550 -1076 a.C.

Tutmosis I conquista la Nubia Alta. Es el primer faraón que manda construir su tumba en el Valle de los Reyes. Su hermana Hatshepsut sube al trono y manda construir el templo funerario en Deir el-Bahari. Tutmosis III conquista Siria y extiende la influencia de Egipto en el próximo Oriente. Tutmosis IV libera de la arena la esfinge de Guiza. Amenofis III entabla relaciones con los reyes de Babilonia, de Siria y de Mitanni. Amenofis TV sustituye la antigua religión por la adoración de un dios único, el «Globo solar» y cambia su nombre por el de Ajenatón, desplazando la capital de Tebas a Amarna (Ajetatón). Después de su muerte la nueva religión es abolida. Tutankhamón devuelve la capital a Tebas. Le sucede Ay.
Setis I combate contra los libios, los sirios y los hititas; Rameses II continúa la guerra contra los hititas y tras la batalla de Qadesh (1274) firma un tratado de paz.

XVIII Dinastía (alrededor de 1550 – 1295)
Principales soberanos
Amosis, Tutmosis I, Tutmosis III, Hatshepsut, Amenofis II, Tutmosis IV, Amenofis III, Amenofis WI Ajenatón, Tutankhamón, Ay, Harmais.

XIX Dinastía (alrededor de 1295-1188)
Principales soberanos Rameses I, Sethi I, Rameses II, Merneptah.

XX Dinastía (alrededor de 1188-1076) Principales soberanos
Rameses III, Rameses IV, Rameses IX, Rameses X, Rameses XI.

III Periodo
Intermedio
1076 – 712 a.C.

En Tanis, capital del Delta, nace una nueva dinastía que se enfrenta al poder de los Grandes Sacerdotes de Tetras. Nubia se hace independiente y Egipto pierde el control de Palestina. Algunos reyes de origen libio se establecen al este del Delta; aumenta su poder; Bubasti se convierte en la capital y declina la importancia de Tebas. Egipto se desmembra en pequeños estados. Los reyes etíopes de la dinastía de Napata obtienen el control del Alto Egipto y también conquistan Menfis. Durante la XXIV Dinastía los etíopes gobiernan en todo Egipto.

XXI Dinastía (alrededor de 1076-945)
Principales soberanos Esmendes, Psusenes I, Psusenes II.

XXII Dinastía (alrededor de 945-712) Principales soberanos Sesonquís I, Osorcón I, Sesonquis II.

XXIII Dinastía (alrededor de 828-712)
Varias sucesiones contemporáneas de reyes reconocidos en Tebas, Hermópolis, Heracleópolis, Leontópolis y Tanis; no existe acuerdo todavía sobre el orden exacto y su correcta distribución.

XXIV Dinastía (Saíta) (alrededor del 724-712)
Tecnactis, Bocoris.

Época Tardía
712 – 332 a.C.

Es un período de prosperidad y de desarrollo cultural. Tras la dominación etíope, se sucede la asiría. Psamético de Sais derrota a los asirías y reunifica el país. El reino etíope de Napata se separa definitivamente de Egipto. La XXVI Dinastía corresponde a un nuevo periodo de prosperidad; se inicia la construcción de un canal que va del Nilo al Mar Rojo, proyecto que luego es abandonado. En el 525 Psamético III es derrotado por Cambises, rey de Persia, y Egipto se convierte en provincia del imperio aqueménida. Nectánebo I funda la XXX Dinastía, la última dinastía autóctona de la historia de Egipto y bajo su reinado se construye el primer pilono del templo de Aman en Karnak.

XXV Dinastía (alrededor del 712-657) Principales soberanos
NUBIA Y TEBAS Kashta, Pi(onek). NUBIA Y TODO EGIPTO Sabacón, Taharqa.

XXVI Dinastía (alrededor del 664-525)
Principales soberanos Necao I, Psamético I, Necao II, Apries, Amasis, Psamético III.

XXVII Dinastía (persa) (alrededor del 525-405) Principales soberanos Cambises, Darío I, Jerjes I, Artajerjes I, Darío II.

XXVIII Dinastía (alrededor del 405-399)

XXIX Dinastía (alrededor del 399-380)

XXX Dinastía (alrededor del 380-343) Principales soberanos Nectánebo I, Nectánebo II.
II Periodo Persa (alrededor del 343-332)

Periodo
Greco-Romano
332 a.C. – 395 d.C.

En el año 332 a.C., Alejandro Magno ocupa Egipto. Después de su muerte, el general macedonio Ptolomeo, sátrapa de Egipto, se proclama faraón con el nombre de Ptolomeo I Sóter I. En el 163 a.C. se inicia la influencia romana. En el 48 a.C., César desembarca en Egipto para defender a Cleopatra Vil, depuesta por su marido y hermano Ptolomeo XIII Fílopátor. En el 31 a.C. Octavia.no desembarca en Egipto para luchar contra Antonio, a quien el Senado ha declarado enemigo del pueblo romano; lo derrota en la batalla de Actium y conquista Alejandría. Egipto pasa a ser una provincia romana y en el 395 entra a formar parte del Imperio Romano de Oriente.

Dinastía Macedonia(alrededor del 332-304)
Principales soberanos
Alejandro Magno, Filipo Arrideo, Alejandro IV.

Dinastía Ptolomeica(alrededor del 304-30 a.C.)

Fuente Consultada:
Grecia Antigua  Grandes Civilizaciones del Pasado

Historia Para 1er. Año de José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A Jackson Spielvogel
Historia Universal Tomo 6 Salvat
Historia Universal Tomo 5 El Imperio Romano Clarín

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Antiguas Civilizaciones del Mundo Primeras Ciudades de la Mesopotomia

Antiguas Civilizaciones del Mundo

Las primeras civilizaciones de la Historia se desarrollaron en Mesopotamia, Egipto, India y China hace unos 5,000 años. Todas reciben el nombre de civilizaciones fluviales porque se desarrollaron a la orilla de grandes ríos: el Tigris y el Eúfrates en Mesopotamia; el Nilo en Egipto; el Indo en la  civilización india; y el río Amarillo en China. Las orillas de estos ríos estaban ocupadas por tierras muy fértiles y fáciles de regar, lo que provocó un gran desarrollo  de la agricultura. El crecimiento económico produjo grandes cambios; la población aumentó y las hasta entonces pequeñas aldeas crecieron hasta convertirse en grandes ciudades con varios miles de habitantes.”

Hace unos 12.000 años, el modo de vida de los seres humanos que habitaban determinadas zonas geográficas comenzó a transformarse radicalmente. Las ocupaciones depredadoras, como la caza y la recolección, fueron sustituidas poco a poco por otras de carácter productivo, como la domesticación de animales y el cultivo de la tierra y, de esta manera, las sociedades de Homo sapiens abandonaron paulatinamente el nomadismo y la economía de subsistencia para convertirse en sedentarias y productoras de sus propios alimentos.

El complejo proceso que permitió a estos grupos pasar de una economía depredadora a una productora recibe el nombre genérico de neolitización, aunque con frecuencia también se utiliza la expresión “revolución neolítica” . El Neolítico, que no debe entenderse como un período cronológico concreto, sino como una etapa dentro de la evolución de las diferentes sociedades humanas, tuvo una difusión casi universal, aunque no surgió al mismo tiempo ni se desarrolló con un ritmo uniforme en todas las regiones del planeta -en lugares remotos, todavía hoy pueden encontrarse culturas neolíticas-.

Cada núcleo original, que coincide con zonas de la Tierra donde existían animales y plantas susceptibles de ser domesticados -como Oriente Próximo, China, Mesoamérica o la región andina-, evolucionó y se difundió de forma independiente. Así, no se puede hablar de una “cultura neolítica“, sino de infinidad de éstas. Cada cultura surgió y se desarrolló en un entorno natural distinto y, consecuentemente, tuvo que adaptarse a recursos y materiales muy dispares. Una de las principales razones de la transformación económica y cultural vivida por las sociedades humanas se encuentra en el cambio climático que se produjo al finalizar la última glaciación y que inauguró el período Holoceno, el último de la actual era geológica.

Durante éste, las temperaturas aumentaron considerablemente y, paulatinamente, los hielos que cubrían la mayor parte del planeta se fundieron y quedaron relegados a las regiones polares y a las altas montañas. Con el deshielo, además, se inundaron amplias zonas costeras.

La alteración climática comportó la desaparición de muchas plantas y la migración o extinción de las especies animales que habían garantizado la supervivencia del hombre del Paleolítico. Estos cambios en la vegetación y la fauna, unidos al constante aumento de la población, rompieron el equilibrio existente entre las necesidades de las comunidades humanas y los recursos naturales; y, así, el Homo sapiens se vio forzado a modificar sus costumbres alimenticias para no desaparecer.

A finales del Paleolítico, sin embargo, la humanidad ya había adquirido la madurez cultural y el progreso técnico necesarios para afrontar este reto. Así se inició la etapa de transición al Neolítico que los historiadores y arqueólogos denominan Mesolítico , durante la cual, gradualmente, los cazadores y recolectores aprendieron a controlar la producción y el consumo de los alimentos.

PRIMERAS CIVILIZACIONES: La civilización, según parece confirmar la arqueología, empezó en Sumer. En esta pequeña región de la Baja Mesopotamia, anegada hasta finales del Neolítico por las aguas del mar, las avanzadas sociedades agrícolas de la Edad del Cobre encontraron un paisaje inédito en el que crecer y prosperar.

Pero para conseguirlo, primero, tuvieron que organizarse y aprender a controlar las crecidas de los ríos. Así fue cómo apareció la agricultura de regadío y, junto a ella, algunos de los inventos más extraordinarios que ha pergeñado la humanidad, como el arado, el transporte rodado o la escritura.

Las sociedades salidas de este nuevo modelo económico, imbuidas por un profundo espíritu religioso y plenamente jerarquizadas, vieron cómo sus antiguas aldeas se convertían en grandes ciudades y, pronto, se toparon con la necesidad de poner orden a su complejo funcionamiento interno. Esto aumentó el poder de aquellas personas que habían dirigido y coordinado el progreso colectivo y, de tal suerte, aparecieron los primeros líderes políticos y religiosos.

La prosperidad de las ciudades sumerias cimentó luego gobiernos de reyes independientes, que entre 2800 y 2350 a. C. se disputaron el dominio de la región. El triunfo, sin embargo, fue para un príncipe extranjero. El semita Sargón fundó sobre la civilización sumeria el Imperio acadio, el primero de la Antigüedad, e inauguró un proceso secular por el cual los pueblos de pastores nómadas invadirían las fértiles tierras de Mesopotamia a cambio de asimilar la cultura de los vencidos.

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El Ejército de Soldados de Terracota en China Dinastía Qin

El Ejército de Soldados de Terracota en China

Durante más de 2.000 años un poderoso ejército de soldados de barro ha protegido la tumba secreta de Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China. Hasta comienzos de 1974 nadie sabía de su existencia, pero hasta la fecha los arqueólogos chinos continúan tratando de descifrar su misterio. Qin Shi Huangdi ascendió al trono del estado septentrional de Chin en 247 a.C., a los 13 años de edad, y 26 años después ya había conquistado toda China y fundado la dinastía Chin; trató de unificar el país y también emprendió la construcción de la Gran Muralla para proteger sus extensos dominios.

tumba del primer emperador chino

En abril de 1974, al abrir un pozo unos campesinos de la aldea de Hsien-yang, en la provincia de Shensi, tropezaron con las cabezas, manos y otras partes de unas esculturas de terracota de tamaño natural, muchas de ellas con armaduras de bronce, espadas en la mano y puñales. Hasta entonces se había supuesto que la pirámide sepulcral del emperador Shi-huang-ti estaba más que saqueada. Inmediatamente se hicieron eco todos los periódicos de «.uno de los mayores hallazgos funerarios del mundo».

Los excavadores no salían de su asombro cuando hallaron, mientras excavaban una tumba, las primeras once galenas recubiertas con ladrillos que guardaban en su interior estatuas de terracota dispuestas en formación de combate sobre treinta y ocho hileras. Hallaron más de ocho mil, de tamaño natural, y todas perfectamente conservadas. Un hecho excepcional en la historia de la arqueología.

Como ya había pasado la época en que los esclavos y los cortesanos eran sepultados vivos con el monarca muerto, tamaño real, el emperador ordenó que se hiciera un ejército de más de 7.000 soldados de barro de tamaño natural para que lo cuidaran en la otra vida.

Cuando murió, su tumba lucía tan suntuosa como los sarcófagos llenos de reliquias de los faraones egipcios. El sitio de la sepultura mide unos 5 Km. de ancho, y para construirlo se necesitaron 700.000 hombres.

Un jinete de barro de 1.80 m. de altura sostiene la brida de su corcel enjaezado.
El bocado y la rienda podrían quedarle sin ninguna duda a un caballo vivo.

De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.

El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.

Cada rostro de cada guerrero es diferente a los demás. No salen del mismo molde. Fueron moldeados a partir de la máscara mortuoria de los soldados caídos en la batalla… Si los miramos con detenimiento comprobaremos que cada estatua tiene su propia personalidad, su propio rostro, como si presenciáramos la reencarnación de un ejército diezmado. Héroes inmortalizados, algunos junto a sus caballos, conservando en terracota su deseo de vivir más allá de la muerte. Emocionante descubrimiento que a nadie dejará insensible. Es éste un tesoro «viviente» único en el mundo.

Armas robadas: Los soldados estaban armados originalmente con espadas, lanzas y arcos y flechas de bronce, pero poco después del funeral se desató una revolución en China y los rebeldes saquearon la tumba y se llevaron las armas. Todos los guerreros tenían pedestales que descansaban sobre el suelo embaldosado, y fueron colocados en formación de batalla con 600 caballos de Oficial de infantería Cada figura de terracota es única, y quizá sea el retrato de algún miembro del ejército del emperador.

Las figuras son asombrosamente realistas: tienen cabello, bigote y barba, y los pliegues de la ropa parecen hechos de tela. barro y 100 carros de combate de tamaño natural hechos de madera. Los arqueólogos han sido muy cuidadosos al realizar su labor.

La tumba principal que contiene los restos del emperador aún no ha sido abierta y se espera encontrarla intacta; se dice que se usó cobre fundido para revestirla. La tumba puede corroborar algunas leyendas macabras que se cuentan en torno a ella: que las concubinas del emperador que eran estériles fueron ejecutadas y enterradas con él, y que los artesanos que decoraron la tumba fueron emparedados vivos en su interior para que no revelaran sus secretos. Quienes logren entrar a la tumba tendrán que ser muy cautelosos: Shi Huangdi ordenó poner algunas ballestas que se dispararían en forma automática si alguien profanaba su última morada.

ALGO MAS SOBRE EL EMPERADOR SHI HUANGDI: Shi-huangdi fue el «primer emperador de la casa Chin (Ts’in)»: así se llamó él mismo, y a Mao Zedong le gustaba compararse con él. Había reunificado el gigantesco imperio desintegrado en taifas y creado un sistema de administración centralizado que funcionó hasta 1912. Conquistó el centro y sur de China, hasta Indochina, e hizo de los distintos tramos amurallados contra el norte una primera muralla continua de tierra, precursora de la Gran Muralla (que no se cubrió con piedra hasta el siglo XV).

Unificó las leyes, pesas y medidas del país, reformó la escritura, hizo carreteras nuevas y fijó la anchura de rodada de los carruajes. Cuando los llamados legalistas le hicieron resistencia, ordenó llevar a cabo, el año 213 a. C, una quema de libros para erradicar todas las influencias de la tradición feudalista i La primera quema de libros del mundo!


Shi-huang-ti soñaba con una dinastía de mil generaciones, pero la suya acabó, apenas con su hijo, tres años después de morir él. Además de algunas reformas, le sobrevivió su enorme pirámide sepulcral, rodeada de dos cercas de2173X974my 684 X 578 m, respectivamente, y de cuyo interior contaba ya maravillas el historiador Su-maTs’ien (145-85 a. C). Contenía según él un palacio, rodeado de un extenso paisaje subterráneo.

Mercurio movido mecánicamente representaría el mar y los «mil ríos del imperio» y en el techo habría un firmamento pintado. Del firmamento y del mar de mercurio no ha aparecido nada hasta ahora: en cambio, y cerca del centro del enterramiento, han dado los arqueólogos dentro de una gran fosa con todo un séquito de barro.

En vez de los servidores muertos que habían acompañado hasta entonces a sus fallecidos soberanos, cientos de soldados en formación, cada uno retrato de un miembro de la guardia, todo un «ejército subterráneo», infantes, jinetes y carros, presto a defender a su difunto emperador.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Edit. Círculo de Lectores

 

Dario Rey de los Persas El Imperio Persa Biografia Gobierno de

BIOGRAFÍA DEL REY PERSA DARÍO I EL GRANDE – SU GOBIERNO

Darío I el Grande (c. 558-486 a.C.), rey de Persia (c. 521-486 a.C.), miembro de la familia real persa de los Aqueménidas. Uno de los monarcas más poderosos de la antigüedad, el gobernante de la dinastía persa aqueménida (522-486 a. C.), se destacó como un administrador, guerrero y por las grandes campañas de éxito contra los griegos.

En el 522 a.C., a la muerte del rey Cambises II, hijo de Ciro II, su hermano Bardiya usurpó el trono. Según las inscripciones grabadas en piedra por el monarca de Behistún, obtuvo el apoyo de los nobles persas para eliminar a Bardiya alegando que había sido asesinado y Gaumata, un mago, que se hizo pasar por él asumió el poder después de derrotar a la usurpación intentada por la casta sacerdotal (521 a.C) y ahogó todos los focos de insurgencia.

Trabajó para restablecer el orden en el imperio, llevó a cabo una reforma administrativa y la implementación de una economía monetaria que alentó el comercio, y la vez la unidad de las provincias, reestructuró el Imperio, dividiéndola en veinte satrapias (Territorio gobernado por un sátrapa) , o unidades administrativas y jurídicas con el autogobierno, para facilitar la administración.

Construyó caminos que unió su ciudad con todas las satrapías (la “autopista” entre Sardis y Susa, tiene 2.500 km). También se creó un sistema postal eficiente. Dió un impulso nuevo a la religión persa, basada en la doctrina de Zaratustra (o Zoroastro a los griegos), pero respeto y protección de los cultos locales.

El imperio se destacó por sus maravillosas obras artísiticas.Comenzó, también, la construcción de los palacios de Susa y Persépolis. Continuó con sus planes de hegemonía universal de Ciro, conquistó Egipto (518 a. C.), la región del Indo (513 a. C.), en Tracia y Macedonia (512 a. C.), pero fracasó en su intento de someter a los griegos porque estos no rechazaron los intereses persas de su política expansionista, dando inicio a las Guerras Médicas.

Según el historiador griego Herodoto, en la primera guerra médica (499 aC), Atenas apoyó la revuelta de las colonias jónicas de Anatolia, entonces bajo el dominio persa y en represalia, el rey persa envió una expedición contra los atenienses al mando del general Mardonio (492 aC).

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural. Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Sin éxito en una segunda expedición en virtud de Datis, también fracasó. Por último, los atenienses bajo el mando de Milcíades, derrotó a los persas en la famosa batalla de Maratón. Poco después el rey viajó a Egipto para sofocar una revuelta y murió en el 488 a.C. en la batalla de Maratón donde los griegos aseguraron sus territorios.

Su Legado:

Política: La idea de un imperio universal, objetivo recreado por muchos pueblos en el curso de la historia de la humanidad.

Economía: Generalización del uso de la moneda en las transacciones comerciales.

Vida Intelectual: La idea de la lucha entre le bien y el mal y la libertad de la elección del hombre para elegir entre ambos.

Ética: Tolerancia con los pueblos vencidos.

Rey Persa Darío en el Trono

El rey Darío en el Trono, Junto a sus asesores

SOBRE LA LEYENDA DE SU REINADO:

Tras la misteriosa muerte de Cambises, a su regreso de Egipto (552 a. de j. C), Persia conoció un período de disturbios. El hermano de Cambises, Bardis, desapareció también en circunstancias extrañas; entonces se desencadenó una crisis, a la vez social y religiosa, en donde un sacerdote llamado Gaumata, haciéndose pasar por el difunto Bardis, se adueñó del poder, pero pronto fue descubierto. Luego de este suceso, según Herodoto, la elección del próximo rey se lo confiaron al azar.

DARÍO DESIGNADO POR UN RELINCHO: Decidieron que se reunirían al amanecer, y que aquél cuyo caballo relinchara primero sería el nuevo rey. El caballo de Darío, hijo del gobernador de Persia, fue el que antes lo hizo, e, inmediatamente, sus compañeros se arrodillaron y lo reconocieron como su señor legítimo.

Un trueno retumbó entonces en el cielo, que, sin embargo, estaba sereno, y esto acabó de confirmar a Darío en su reciente poder. Según algunos rumores, él había ayudado un poco al azar en esta difícil elección. Durante la noche, su caballerizo había paseado el caballo por los lugares en que debía ser designado el nuevo rey. Al día siguiente, el caballo reconoció el sitio por donde había paseado tanto, y relinchó de placer. Tales leyendas muestran la importancia que este pueblo, llegado de las estepas, como los escitas y los cimerios, concedía al caballo.

Darío dio muestras, inmediatamente, de su genio militar, utilizando su caballería y atacando con rapidez a sus adversarios, antes de que tuvieran tiempo de ponerse de acuerdo. Envió tropas a Babilonia y a Persia, aplastando antes a los medos. Armenia y Partia fueron ocupadas de nuevo, e hicieron falta catorce meses para pacificar Mesopotamia, donde, en Babilonia, tras un largo asedio, fueron empalados tres mil hombres. Las campaña:, se sucedieron hasta el año 518 a. de J. C. en Asiria, Asia Menor y las costas del mai Caspio.

El rey se aseguró así la fidelidad de los grandes, al concederles altos cargos y privilegios transmisibles por herencia. Una nueva nobleza dominó, a partir de entonces, el Imperio. Darío extendió este Imperio por Europa, ocupando Tracia y las islas del mar Egeo, y por Asia, en la que realizó conquistas que lo llevaron, a través del Afganistán, hasta el Indo. Creó la más formidable agrupación de pueblos que se hubiera realizado hasta en ronces: abarcaba desde la India a Egipto y a Europa, y entre sus reinos vasallos se contaban Fenicia y la isla de Chipre.

EL REY DE REYES
Darío no fue sólo un notable conquistador, sino también un gran organizador y un administrador de primer orden. Había comprendido que un Imperio tan vasto, y que comprendía pueblos tan diversos como el suyo, no era viable si no estaba apoyado y sostenido por una administración jerarquizada, centralizada y todopoderosa.

La autoridad de aquél que se hacía llamar Rey de Reyes, y que los griegos denominaban basileus, el rey, pues, lo consideraban la encarnación misma de la monarquía, estaba fundada sobre el principio del absolutismo, al cual opusieron los griegos el ideal democrático.

En las inscripciones oficiales, siempre se encontraba evocada la designación del rey por la divinidad: Gran dios es Ahura-Mazda, que ha creado el cielo allá arriba, que ha creado la felicidad para el hombre, que ha hecho rey a Darío, que ha otorgado al rey Darío este reino, grande, rico en caballos, rico en hombres.

El rey tenía derecho de vida y muerte sobre sus subditos. No era un dios, como el faraón, sino un monarca de derecho divino. Protegido por un séquito, un ceremonial y un protocolo rigurosos, sólo hacía raras apariciones ante las masas prosternadas.

Sin embargo, su despotismo tenía una base moral, la de la religión mazdiana, que estudiaremos más adelante: estaba encargados de la aplicación de la justicia, de la verdad, del bien; como en otros indoeuropeos, los hititas, encontramos entre los persas la idea de la responsabilidad real.

Una inscripción de Darío dice: He amado la justicia y he odiado mentira. Ha sido mi voluntad que ninguna injusticia juera hecha a la viuda y al huérfano; he castigado al mentiroso. Pero al que trabajaba, yo lo he recompensado.

tumba del rey dario

La tumba del Rey Ciro, en Pasargada, guarda los restos del jundador de la dinastía aqueménida

organizacion de los persas rey dario

Darío no fue solamente un gran constructor; supo también organizar sus territorios. A fin de permitir a los inspectores de las satrapías, “ojos y oídos del rey”, galopar como el relámpago, de un extremo al otro lado del Imperio, fueron construidas magníficas carreteras. Estas eran recorridas, igualmente, por tiros pesadamente cargados, como el representado en el bajorrelieve superior .

PARA SABER MAS….

LOS FAMOSOS reyes persas Ciro el Grande, Darío I y Jerjes gobernaron durante el imperio aqueménida (549 a.C.-331 a.C.). Aunque casi todo lo que sabemos de este período se lo debemos a los griegos, sus peores enemigos, éstos nunca negaron la importancia que los persas daban a la verdad y la justicia.

CIRO EL GRANDE

Ciro el Grande, que gobernó del 549 al 529 a.C., fundó el imperio aqueménida. Fue un gran jefe militar y de él se decía que era sabio y tolerante. Supo ganarse la lealtad de sus subditos no persas, presentándose más como liberador que como conquistador y respetando las religiones de los habitantes de los territorios que anexionaba. Ciro permitió que los judíos volvieran de su exilio en Babilonia y reconstruyeran el templo de Jerusalén.

DARÍO I

Darío I (que gobernó del 521 al 486 a.C.) no era descendiente directo de Ciro, sino hijo del sátrapa (gobernador) del territorio parto. Darío mejoró las comunicaciones y promovió la construcción de un primitivo canal de Suez, que debía unir el río Nilo con el Mar Rojo. Organizó un eficiente sistema de correos y acuñó una serie de monedas. Continuó con la tradición aqueménida de respetar a los pueblos conquistados, siempre que éstos aceptaran las leyes y pagaran los impuestos, porque prefería gobernar de forma próspera y pacífica y no como un tirano.

JERJES

El hijo de Darío, Jerjes, gobernó del 486 al 465 a.C. No fue tan buen gobernante como su padre y mostraba una profunda desconfianza hacia las ideas extranjeras, y en especial hacia las griegas. El mandato de los aqueménidas sólo dio resultado mientras los gobernantes unieron la fuerza a la indulgencia. De lo contrario, las provincias se rebelaban y los gobernadores pretendían convertirse en reyes por derecho propio. Tras la muerte de Jerjes empezó la decadencia del imperio.

Armas Medievales (I)

Armas Medievales (II)

Castillos Medievales

Caballeros Edad Media

La Urbanizacion del neolitico Historia de los Asentamientos Humanos

La creación de la ciudad es uno de los hitos que cabría utilizar como separación entre la humanidad primitiva y la moderna. Resulta curioso examinar el fenómeno ahora, cuando lo que nació hace siete u ocho mil años llega a ahogarnos y anuncia su crisis en plazo breve. Acaso diez mil años bastarán para abarcar el crecimiento, auge y decadencia de las urbes.

Entre el 4000 y el 3000 a. de C., importantes desarrollos técnicos comenzaron a transformar las ciudades neolíticas. Al principio, los asentamientos neolíticos eran apenas algo más que villas. Pero, conforme sus habitantes dominaban el arte del cultivo, poco a poco comenzaron a dar origen a sociedades humanas más complejas.

urbanizacion del neolitico

En la medida en que la riqueza aumentaba, esas sociedades principiaban a desarrollar ejércitos y a construir ciudades amuralladas. Al inicio de la Edad de Bronce, las concentraciones de cada vez más personas alrededor de los valles ribereños de Mesopotamia y Egipto estaban dando origen a un nuevo modelo de vida humana.

Hoy empezamos a conocer las primeras habitaciones humanas: inicialmente (protourbanismo) era lugares protegidos por toscos muros de piedra en las cuevas ocupadas ya en el paleolítico superior y medio, grupos de chozas en la estepa loésica, en lo que fueron los primeros campamentos, de época magdaleniense, encontrados desde Francia a Rusia.

En la fértil media luna es donde brotó el verdadero urbanismo. No es el caso discutir cuál de las ruinas urbanas que conocemos es la más antigua: si las ciudades de la meseta de Anatolia y sus vertientes, como Chatal Hüyük, o la serie sucesiva que Braidwood señaló en el nordeste del Iraq (Karim Shahir, Palegawra y Jarmo), o la ciudad de Jericó. Con ésta o con las de Anatolia nos remontamos al VII milenio a. de J.C. Las excavaciones que han dado a conocer las primeras ciudades han sido uno de los más importantes frutos de la arqueología en los últimos decenios.

Si nos situamos en la región del Jordán, en Palestina, en la base de la colina Tell es Sultán, donde estuvo asentada la vieja ciudad de Jericó. Lo mismo ocurre en Nahal Oren, en el monte Carmelo, y en Beidha, cerca de Petra. En estos tres yacimientos, el nivel inferior A cuenta con fuertes defensas con muros y foso, con habitaciones circulares en forma de colmena formadas con ladrillos carenados.

En el nivel B hay habitaciones rectangulares con muros revestidos de barro y pasillos con habitaciones a ambos lados. Si en el nivel A hallamos nidos de cráneos que recuerdan los de Ofnet Baviera). En el B los cráneos se recubren, modelando los los ojos. En este segundo nivel aparece el cultivo de la cebada y la cría de las cabras para alimento, en tal proporción que hace pensar en una posible domesticación; todo ello en el séptimo milenio a. de J.C., en una fase precerámica, con numerosas muestras de culto y de plástica.

En 1963-64 se excavó un lugar cerca de Diarbekir y apareció un nivel precerámico con posible cultivo del trigo y domesticación. Lo que sorprende, en un ambiente que según la datación del carbono 14 se remonta a unos 7.000 años a. de J.C., es la presencia de una sólida base de piedras en los muros de ladrillo y de un enlosado. No menos sorprendente es la presencia de agujas y una cuenta de cobre trabajado con martillo. Al mismo grupo pertenecerían los poblados de Hacilar y de Suberde, con cultivo de trigo y de cebada en el primero de ellos, más o menos sincrónico con Jericó B, ya aue se fecha a mediados del séptimo milenio.

Pero a todos esos primeros centros urbanos supera en interés el de Chatal Hüyük, en el llano de Konya, en la parte meridional de Anatolia, excavado por James Mellaart. Se trata de un poblado de gran extensión (unos 130.000 m2), formado por habitaciones rectangulares con hogar central, adosadas unas a otras, salvo en los casos en que se disponen unos patios o espacios libres entre ellas.

Los muros eran de ladrillos secados al sol; los tejados planos tenían aberturas, por las que se entraba al interior gracias a una escala de madera. Bancos junto a los muros servían como lugar de enterramiento, probablemente secundario, de los familiares. Muchas de las casas presentan las paredes decoradas con relieves o pinturas. Estas últimas ofrecen curiosos paralelos con las levantinas españolas, cuya cronología no difiere gran cosa de la de estas primeras ciudades. Es seguro que experimentaron frecuentes reconstrucciones.

Chatal Hüyük se remonta a una fecha media de aproximadamente 5.750 a. de J.C. Posee cerámica desde su comienzo, manteniéndose la fabricación de recipientes de madera o de cestería. Aunque el utillaje es básicamente neolítico (sílex y obsidiana), se encuentran pequeñas piezas de ornamento de cobré’ y plomo. La agricultura conocía varias especies de trigo además de la cebada. Cabras y ovejas acompañaban como animales domésticos al perro. El pulimento de la piedra se pone de manifiesto en las hachas, mientras la técnica del hueso produce multitud de útiles, como las cucharas, y el arte del tejido progresa claramente junto al uso de pieles. Sin duda, había ya artesanos especializados.

Es decir, en fechas que hace unos años hubieran parecido excesivamente elevadas, encontramos sociedades directamente salidas del estadio mesolítico, directo sucesor del paleolítico superior, que han progresado enormemente en el camino del urbanismo y se hallan organizando ya una vida social y religiosa intensa.

Podríamos completar lo dicho con secuencias parecidas en el Iraq septentrional con nombres como Jarmo, Hassuna, Tell Halaf, y tras esta fase entramos en la ocupación de la Baja Mesopotamia, cuando la ciudad ha adquirido toda su importancia política, que guardará durante muchos milenios, a través de las fases de El Ubaid, Uruk y Jemdet-Nasr, hasta las clásicas ciudades sumerias. Podríamos también destacar las ciudades asirías primitivas y las que van descubriéndose en el Irán, que acabarán por unir ese mundo asiático occidental con las grandes ciudades, muy posteriores, del valle del Indo, en las que vemos logros que calificaríamos de modernos en aspectos tan importantes como el agua.

La entrada en Europa de los portadores de la “revolución neolítica” es muy anterior a lo que se había creído. Aún no hace muchos años no poseíamos otro medio de establecer un puente entre Asia Menor, los Balcanes y el Egeo que las nueve ciudades (hoy las contaríamos de otro modo y aparecerían bastantes más) de Troya.

Gracias a la datación del carbono 14 sabemos que el neolítico había cruzado el Egeo alrededor del 6000 a. de J.C. Sesklo y Argissa en Tesalia, Nea Nikomedeia en la región occidental de Macedonia, nos muestran poblados con casas de madera recubierta de barro, cerámica plástica con representaciones femeninas, abundante industria ósea, ganadería que incluye los bóvidos, sepulturas en fosa, etcétera.

Desde estos centros urbanos, los primeros que conoció Europa, en un camino que debió costar unos dos mil años, ese elemento renovador que fue la ciudad se extendió al extremo occidental del Viejo Mundo.

Ver Una Imagen de la Vida Sedentaria en el Neolítico

Historia de los Persas Origen Desarrollo Sociedad y Gobierno

DESARROLLO, ECONOMÍA, GOBIERNO, SOCIEDAD DE LOS PERSAS

El Irán es una meseta de Asia, vecina a la Mesopotamia que fue testigo de importantes sucesos históricos. Esta meseta, que ocupa dos millones de kilómetros cuadrados, limita:

Al Oeste: valles del Tigris y el Eufrates (de los que los separan los montes Zagros);

Al Este: valle del río Indo;

Al Norte: mar Caspio y el Turquestán;

Al Sur: golfo Pérsico y océano Índico.

El corazón de su territorio es una zona desértica, rodeada de altas montañas La tierras fértiles, aptas para el cultivo y la ganadería, se encuentran en las laderas y los valles de estas montañas. En la actualidad, la región está ocupada por los Estados del Irán, Afganistán y Pakistán.

En la antigüedad, fue el sitio elegido por dos pueblos para instalarse y desarrollar su civilización: los medos y los persas.

Estos pueblos pertenecían a la familia lingüística de los indoeuropeos o arios integrada también por los hititas, los mitanios, los casitas los jonios, los eolios y los aqueos entre otros. Al comparar las características de sus lenguas, se supuso que formaban un pueblo que alguna vez estuvo unido. No se puede precisar su lugar de origen: pudo haber sido el Norte de Europa (en la región de la actual Polonia), el centro de Asia o las zonas cercanos a los mares Negro y Caspio. El primer elemento que los hizo poderosos fue la domesticación del caballo, que constituía un nuevo e importante recurso bélico. Posteriormente, la utilización del hierro y los carros de combate los convirtieron en temibles guerreros.

A medida que se fueron expandiendo, se asentaron en diferentes zonas y conformaron distintos puertos. Los hititas, por ejemplo, se asentaron en Anatolia; Los jonios, los eolios y los aqueos, en Grecia; los indos, en el valle de Los ríos Indo y Ganges.

A fines del segundo milenio a.C. los medos y los persas llegaron a los valles fértiles de los Montes Zagros.

Y en la zona paralela a Asiria se asentaron los medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas.

Los medos

Pueblo de pastores arios, al asentarse comenzaron a practicar la agricultura. Su organización era inicialmente tribal es decir, estaban divididos en tribus que se unían, en caso de guerra, contra un enemigo común.

En los siglos IX y VIII a.C. fueron sometidos a tributo por Los poderosos vecinos de la Mesopotamia: los asirios, quienes también dominaron a los persas.

A fines del siglo VIII a.C. los medos organizaron un Estado y sometieron a los persas. Permanecieron igualmente bajo dominio asirio, hasta que su rey Ciaxares se unió con el rey Nabopolasar de Babilonia y untos planearon terminar con la dominación asiria. Esta empresa tuvo éxito.

A su término, Ciaxares y el rey caldeo dividieron los territorios de los asirios; para Los medos quedó la Alta Mesopotamia y el Irán occidental.

Su hegemonía terminó en el siglo VI a.C., cuando surgió un nuevo poder el de sus hermanos los persas.

Los persas:

Este pueblo desarrollará una nueva política expansiva que lo convertirá en el dueño del Cercano Oriente.

En un principio estaban divididos en 10 ó 12 tribus, cuyos jefes tenían el título de rey. Entre ellos no había acuerdo para unificarse en una sola tribu, por lo que sufrieron la dominación meda. Según la tradición, Aquémenes, quien guió a los persas hacia el Sur, fundó la dinastía de los Aqueménidas, a la cual pertenecerán los grandes reyes posteriores.

Pero fue Ciro quien logró unificar a las distintas tribus en que se dividían los persas, para posteriormente derrotar a los medos y terminar con su supremacía. Ciro convirtió a la ciudad de Susa en la capital del nuevo Estado en el 550 a C. y decidió comenzar una política de conquistas por los territorios vecinos.

Después de imponerse a los medos, se dirigió contra el reino de Lidio. Este reino, ubicado en las costas del Asia Menor, era famoso por su riqueza y por ser el centro vital de las comunicaciones, dado que por allí pasaban las rutas del comercio con Grecia.

Ciro también incorporó las ciudades griegas del Asia Menor a sus dominios. Se dirigió luego contra el Imperio Neobabilónico, que conquistó rápidamente; anexó así la Mesopotamia y sus dependencias sirias a los dominios persas 1538 a C.). A su muerte, su hijo Cambises continuó la tarea expansiva, dirigiéndose a Egipto y conquistándolo fácilmente(525 a C.)

Durante su ausencia, el mago Gaumata, representante de la casta sacerdotal, provocó una revuelta y se apoderó del trono. Cambises intentó volver de Egipto, pero murió sorpresivamente en el viaje. Darío, esposo de una hija de Ciro, organizó una rebelión de nobles contra el usurpador del trono, el mago Gaumata, y lo derrotó. Se convirtió entonces en el nueva rey de los persas. Será el verdadero organizador del imperio, y con quien éste llega a su mayor esplendor.

Las fronteras alcanzaron entonces su máxima extensión:

Darío conquistó por el Este todos los territorios hasta el valle del río Indo, y por el Oeste, Tracia y Macedonia. Posteriormente, intentó someter a las ciudades griegas, lo que provocó la Primera Guerra Médica. Esta campaña fue el único fracaso de Darío 490 a.C. Diez años después, su hilo Jerges 480 a.C. intentó nuevamente la conquista de Grecia, dando origen a la Segunda Guerra Médica, pero fracasó al igual que su padre.

El Imperio Persa se sostuvo, de todas formas, 150 años más, hasta que en el 330 a C., fue incorporada por Alejandro de Macedonia a su imperio.

El objetivo primordial de la política persa fue lograr la hegemonía universal: es decir, la conquista de todos los territorios conocidos en la época.

La superioridad de su ejército se debía a la táctica de asalto con arqueros a caballo”. Estaba formado por 10.000 guerreros llamados los inmortales” porque su número no se modificaba a pesar de las bajas, dado que éstas eran inmediatamente repuestas para mantener la cantidad constante.

Síntesis de las conquistas

Ciro: Media, Asia Menor (Lidia), Babilonia, Siria y Palestina. Irán hasta la India.

Cambises: Egipto y expediciones por los alrededores (Etiopía, Libia)

Darío: Territorio hasta el valle del Indo, Tracia y Macedonia (por el oeste)

El Rey Ciro

Organización del Imperio Persa: a unidad en la diversidad:

El gran imperio de los persas tenia una estructura bien organizada a diferencia de otros imperios, como el asirio, que basaba su dominio solamente en el terror.

La organización era una necesidad apremiante para el imperio aqueménida. Manejaron con gran habilidad el mosaico de países de diversas razas, religiones, lenguas, tradiciones y economías, que formaban su Estado. Generalmente respetaban a la clase dirigente de cada región, a la que sumaban un aparato administrativo persa controlado desde las grandes capitales como Pasargada, Persépolis y Susa.

Toleraron además las costumbres y manifestaciones culturales de los pueblos sometidos. Su principal preocupación era el pago regular del tributo. Dividieron entonces el imperio en veinte provincias o satrapías. cada una debía entregar anualmente una cantidad determinada de sus productos característicos: metales, piedras preciosas cereales o ganado.

Para facilitar las comunicaciones construyeron el gran camino real, que cruzaba todo el Cercano Oriente desde Anatolia hasta el Irán. En su trozado se colocaron postas y relevos, en razón de lo extenso de su recorrido.

Los persas eran los únicos eximidos del pago de tributos Desempeñaban los cargos de mayor jerarquía, tanto en el nivel administrativo como en el militar.

En la cúspide del imperio se encontraba el monarca. El poder del rey era absoluto nada ni nadie estaba capacitado para competir con su autoridad. Los persas tenían la idea de que el rey recibía la autoridad de su dios (Ahura-Mazda) del que era el elegido. El monarca además debía ser modelo de todos los guerreros: montar a caballo tirar del arco y ser el melar en los ejercicios físicos. Se lo llamaba gran Rey o Rey de Reyes.

tumba del rey dario

La tumba del Rey Ciro, en Pasargada, guarda los restos del jundador de la dinastía aqueménida

La administración imperial estaba formada por varios funcionarios:

Sátrapas Eran nobles persas que estaban al frente de una provincia o satrapía. Representaban en ella al rey y se consideraban unidos a él por un lazo de fidelidad en la defensa y la administración de los bienes. Se ocupaban del cobro de tributos, del mantenimiento de ejércitos permanentes y de movilizar a la población para cooperar en las obras públicas. Se los consideraba la máxima autoridad de justicia en los territorios a su cargo.

Secretarios Cumplían funciones de asesores reales del sátrapa. Los nombraba directamente el rey. Entre sus responsabilidades se encontraba la de fiscalizar al gobernador de la provincia.

Inspectores Formaban un cuerpo de auditores que controlaban los intereses del rey, vigilando a los sátrapas. Se los llamaba los ojos y oídos del rey porque le informaban todo lo que pasaba en el imperio y sí se cumplían sus órdenes. Sí las circunstancias lo exigían, podían destituir al sátrapa.

En síntesis: La política imperial seguida por os persas trató de conciliar la unidad en a diversidad, respetando por un lado los regionalismos en cultura y costumbres, e imponiendo por el otro una centralización en el pago de tributos y la prestación de servicios militares, elementos decisivos para su supervivencia.

Economía: el sostén del coloso

Como vimos, la organización económica del coloso Imperio Persa era tributaria. Todas las provincias estaban sujetas al pago de impuestos, ya sea en especie o en lingotes de metales preciosos, de acuerdo con sus producciones. Egipto enviaba trigo; la región de Media, ganado (oveias, mulas); la satrapía del Indo, perros de caza y arenas auríferas. Otros pueblos, aunque no integraban el imperio, también mandaban obsequios; por ejemplo, Etiopía enviaba oro, maderas de ébano y colmillos de elefantes.

La unidad política y administrativa que impusieron facilitó los intercambios. Los mercados tenían mayor seguridad y mejores sistemas de comunicación para su tarea. Esto implicó un gran desarrollo del comercio, que se vio favorecido además por una nueva costumbre: la utilización de la moneda. Concebida como una pieza metálica acuñada, fue útil para facilitar los intercambios y como medida común para el precio de os objetos. Su invento es atribuido a los lidios, que formaron un Estado en las costas del Asia Menor por donde pasaba un importante tráfico comercial.

Los persas, al incorporar el reino lidio a su imperio, tomaron la costumbre monetaria y la impusieron en todo su Estado. Es decir generalizaron el uso de la moneda en todo el Cercano Oriente. De esta forma realizaron un gran aporte para el desarrollo comercial; las dificultades que producía el trueque para el intercambio de mercaderías disminuyeron y las transacciones cobraron mayor agilidad y rapidez.

Darío I acuñó monedas de oro, los dóricos. Posteriormente también se acuñaron monedas de plata.

La sociedad: La sociedad estaba dividida en diferentes jerarquías, de acuerdo con sus privilegios y ocupaciones.

La clase superior estaba formada por los nobles. Dentro de ella eran muy importantes los sacerdotes y los magos. Dirigían el culto y eran consejeros políticos de los reyes o de los gobernadores de provincias. También podían administrar justicia, basándose en la ley del talión. Entre los nobles, eran más importantes los que pertenecían a la familia aqueménida. El rey estaba obligado a elegir esposa entre las mujeres de esa familia.La capa inferior de la sociedad la formaban los comerciantes, los artesanos y los campesinos.

Para la decoración se utilizaban ladrillos esmaltados de variados colores, que combinados conformaban frisos. Se representaban, en relieve, desfiles de soldados, figuras de animales y escenas de pagos de tributos. En cuanto a la arquitectura funeraria, se concibieron sepulturas y monumentos más sencillos que los egipcios. Algunos de ellos se crearon mediante excavación de las laderas rocosas de las montañas. En su interior se hallaban sólo un vestíbulo y una sala sin pinturas ni esculturas.

La Sociedad y La Vida Cotidiana: Como en todos los pueblos de la época existían siempre desigualdades sociales: la sociedad estaba muy jerarquizada, y las distintas capas sociales se encontraban separadas por barreras muy rigurosas. En la cima de la pirámide se hallaba, naturalmente, el rey.

Inmediatamente debajo del soberano encontramos a los representantes de las grandes familias de la nobleza persa. De la aristocracia persa y meda salía el personal de la corte, y en su seno se reclutaban los sátrapas. Algunos de los soberanos de los países conquistados eran elevados, a veces, al rango de sátrapas, sin que fueran asimilados, no obstante, por la nobleza irania. Esta aristocracia se ocupaba, ante todo, de la guerra y la caza. La gran masa de la población estaba constituida por los campesinos, los cuales eran hombres libres, que podían ser propietarios de tierras, como ya hemos visto.

Entre la nobleza y la masa campesina se encontraban los sacerdotes o magos, que, a pesar de la reforma religiosa realizada por Zaratustra (también Zoroastro), ocupaban un lugar muy importante en el Imperio. Nunca renunciaron por completo a sus ambiciones políticas, y los reyes intentaron frecuentemente limitar su influencia.

En categorías secundarias se comprendían los artesanos, confundidos, a veces, con los artistas; los arquitectos, los ingenieros, etc. Al parecer, se encuentran en la sociedad persa elementos de una organización social en castas, lo cual es normal en un pueblo ario, emparentado con los que establecieron el sistema en la India, después de conquistarla.

Los persas no eran hostiles a los extranjeros y los acogían gustosos, pero no los integraban en su sociedad. Su hospitalidad era proverbial; fueron, muchas veces, el último refugio de los griegos expulsados de su patria y perseguidos por el ansia de venganza de sus compatriotas.

Desde luego, todos los hombres no vivían de una manera idéntica según su rango social. Estamos informados especialmente sobre las clases altas de la sociedad. Se sabe que los campesinos eran analfabetos, como en la mayoría de las sociedades antiguas, y que estaban sometidos al ritmo de los trabajos agrícolas.

El zoroastrísmo exaltaba la vida campesina, y del trabajo de la tierra decía que era el más grato a Ahura-Mazda. Los campesinos eran llamados, periódicamente, a servir en los contingentes provinciales del ejército.

En las otras clases sociales se inculcaba a los niños, desde su más tierna infancia, el odio a la mentira, el sentido de la justicia, el honor, el respeto a la palabra dada. Jenofonte dice que en la escuela los niños aprenden la justicia, como entre nosotros se aprenden las letras. Además, se les enseñaba el manejo de las armas, como el arco y el venablo; se endurecían sus cuerpos mediante numerosos ejercicios físicos, carreras, etc.

Con ello se procuraba templar, a la vez, los cuerpos y los espíritus. La alimentación de los jóvenes era frugal, y lo seguía siendo siempre, pues los persas, acostumbrados a comer poco durante su juventud, conservaban este hábito a lo largo de toda su vida.

Las comidas consistían en algunas galletas de cereales, carne, según los azares de la caza, y frutas. Sólo bebían, habitualmente, agua. Los festines suntuosos, cuyo recuerdo obsesionaba a los escritores antiguos, eran poco frecuentes, y en ellos sólo participaba una parte muy reducida de la población: el soberano y sus invitados, algunos sátrapas, sobre todo los de las provincias occidentales, como Lidia; se trataba más de una tradición pre-aqueménida, que de una costumbre introducida por los persas.

Bajo los sucesores de Darío, y sobre todo en el siglo IV, cuando las costumbres se relajaron y las clases altas vivían en el lujo y hasta en el libertinaje, nació la expresión: Llevar una vida de sátrapa. El traje de la época clásica era sencillo y casi uniforme. Sólo las clases más ricas ponen una nota de variedad, sobre todo por la elección de los tejidos y un mayor lujo en la ornamentación. También en esto hay que diferenciar los tiempos de Darío, de la decadencia. Los griegos, por otra parte, hablaron mucho de la afición de los persas al oro.

Estos, efectivamente, empleaban el metal precioso, siempre que podían, para adornar sus trajes y también los de los niños. Pero es necesario ver en esta afición no sólo un placer de orden estético, sino un hecho religioso: el oro es el metal que evoca el fuego, elemento sagrado. Se ha dicho también que los persas eran muy púdicos y que ocultaban la mayor parte de su cuerpo. Llevaban una especie de camisa de tela bastante fina, sobre la cual se colocaban dos túnicas de largas mangas que, a veces, les tapaban las manos.

Estas túnicas eran de colores, diferentes en verano e invierno, y la púrpura constituía el color preferido por los reyes y los grandes. Se ceñían estas túnicas al talle con un cinturón de cuero. Llevaban, además, un pantalón de tela o, a veces, de cuero. Iban calzados con sandalias, que ocultaban enteramente el pie y que podían subir a lo largo de la pierna. En invierno añadían a esto un manto. Las mujeres parecen haber llevado un traje muy parecido al de los hombres, pero no se tiene certeza de ello porque existen pocas representaciones de figuras femeninas.

Las más ricas se adornaban con alhajas, collares, brazaletes y pectorales. Los persas, sobre todo después de Darío, y solamente en la alta sociedad, empleaban abundantes afeites, perfumes y pelucas. Estas prácticas afeminadas también les fueron reveladas por los lidios. El comportamiento cotidiano de los persas estaba impregnado de moderación y de urbanidad, lo cual contrastaba violentamente con la conducta de los griegos, que, sin embargo, les flamaban “bárbaros”.

Consideraban el aseo personal como una muestra de cortesía hacia sus vecinos; las relaciones entre las personas estaban regidas por una rigurosa etiqueta. Los saludos eran siempre profundos y respetuosos, tanto entre iguales como entre inferiores y superiores.

Todos los excesos en el comportamiento estaban condenados. Según Herodoto, Jenofonte y Estrabón, los persas no comían en la calle; sonarse o escupir en el suelo era prueba de la peor educación. Los persas eran polígamos y tenían concubinas, sobre todo los grandes personajes, pues, para los otros, el mantenimiento de muchas mujeres resultaba demasiado caro. La familia era respetada, y la tradición fomentaba la natalidad. Tener un gran número de hijos era considerado como una bendición divina.

Las bodas se celebraban muy pronto; frecuentemente, en la pubertad, y eran concertadas por las familias. La mujer nunca estuvo en condiciones de inferioridad; circulaba libremente y podía ser una consejera muy tenida en cuenta. Conviene precisar que, en la última época, era de buen tono, entre las familias ricas, encerrar a las mujeres, lo que nunca ocurrió con las de otras clases sociales.

Fueron innovadores en materia religiosa, pero su legado fue pobre en los otros campos de la especulación intelectual. Sólo se conservan algunos fragmentos de su mayor obra escrita, el libro santo del Avesta. Los persas se contentaron, en este terreno, con limitar a los pueblos que les estaban sometidos; lo mismo sucedió con las ciencias y con la medicina, que copiaron de Babilonia y Egipto. Los soberanos se rodeaban de médicos griegos. Conocieron, y a veces apreciaron, la literatura y la filosofía griegas. Al parecer, tenían una literatura oral importante, pero no han quedado vestigios de ella. En el dominio de las artes, las cosas fueron muy diferentes. En el arte de los aqueménidas se aprecian numerosas influencias, pero tan integradas, que acabaron por dar nacimiento a un arte nacional.

Aspecto religioso: “Así hablaba Zaratustra”

A diferencia de otros imperios, los persas fueron tolerantes con las religiones de los dominados. En ningún lugar impusieron por la fuerza su religión o sus dioses. Esto no se debe a su habilidad política, sino a su concepción religiosa. Esta se encuentra reunida en el Avesta, libro sagrado que recoge las enseñanzas del predicador Zoroastro o Zaratustra.

Zoroastro fue el fundador de la religión llamada zoroastrismo o mazdeísmo. Según la leyenda, éste recibió revelaciones del gran dios Ahura Mazda, dios supremo, inmaterial, creador del universo.

Según Zoroastro, existían dos espíritus en pugna: el del Len, al servicio de Ahura Mazda, y el del mal, que o combate. El espíritu del bien, llamado Ormuz, representaba la vida, la verdad, la justicia. Era el mundo del gran dios, con la luz y la felicidad. El espíritu del mal representaba la muerte, la mentira. Era el mundo de lasmedas, dirigido por Arimán.

El hombre también participa de esa lucha, de acuerdo con su buen o su mal comportamiento. Si de acuerdo con el espíritu del bien, es premiado en a vida ultraterrena. Esta religión con ciertas características monoteístas de un dios supremo fue aceptada sobretodo por las capas dirigentes del imperio. Si bien la mayor parte de la población mantuvo a Ahura-Mazda en un lugar superior, lo rodeé de otras divinidades inferiores, personificadas por las fuerzas naturales.

Como vemos, esta religión tuvo un marcado contenido moral: el hombre puede y debe optar entre el bien o el mal. El hombre debe trabajar, colaborar con la comunidad, tener muchos hijos fomentar una tranquila convivencia social y respetar las costumbres de los otros. El culto era esencialmente el cumplimiento de esos deberes, complementad os con la veneración del fuego. Zoroastro condenaba las ofrendas y los sacrificios sangrientos, aunque los magos los practicaban igualmente.

La religión mazdeísta se mantuvo como religión nacional hasta el siglo VII d.C., en el que Irán fue conquistado por los musulmanes y éstos impusieron su religión, el Islam. En lo actualidad esta práctica religiosa se conserva en la zona de Bombay, en la India, gracias a los mazdeístas que huyeron de la persecución musulmana.

Ver: Zoroastro

Cultivo y Ganadería: Como en los otros países del Oriente antiguo, el problema del agua era crucial en el Imperio persa, a excepción de algunas raras regiones privilegiadas. Por ello, los campesinos pusieron a punto sistemas de irrigación perfeccionados. Fueron excavados canales de conducción de aguas, así como pozos y galerías subterráneas, semejantes a los “qanats” del Irán actual, para evitar, en las regiones más áridas, una evaporación excesiva.

Por este medio, la tierra era revalorizada, y se cultivaban, sobre todo, cereales, cebada y trigo, pero también viñas, pues en las grandes ocasiones, y sobre todo en la época de su decadencia, los persas consumían vino y otras bebidas alcohólicas. Por otra parte, criaban grandes rebaños de caballos y de bovinos, así como de asnos y de camellos.

Los caballos eran casi todos de silla, mientras que los asnos y los bueyes se utilizaban para los trabajos de los campos: hacer girar las ruedas de las norias, o tirar de unos arados de madera, provistos de una punta de metal, que servían para la labranza. Las tierras pertenecían, a veces, a campesinos independientes, que trabajaban en común agrupados en cooperativas, las tierras de varias familias. Las otras tierras pertenecían a la nobleza, que cedía su explotación a colonos, quedándose con parte de la recolección.

A causa de la falta de agua y de vegetación en este p’aís quemado por el sol, los persas concedían gran importancia a los jardines de recreo, cuyo lujo supremo consistía en estar surcados por innumerables arroyuelos, salpicados de fuentes y llenos de flores.

La tradición de los jardines se ha conservado, por otra parte, en esta zona del mundo, no sólo a lo largo de toda la antigüedad, sino durante la Edad Media, en la Persia musulmana, y en los tiempos modernos. Importantes cotos de caza, deporte favorito de la nobleza, comenzando por el rey, estaban dispuestos, igualmente, en forma de parques: jos llamados “paraísos”. Aunque la agricultura y el arte de los jardines se habían desarrollado mucho en el imperio de Darío, no ocurría lo mismo con el trabajo industrial. Casi no había artesanos, pues los persas preferían comprar los productos manufacturados a sus vecinos.

No es imposible que factores religiosos originaran esta falta de interés por las actividades que producen la transformación de la materia. Florecía el comercio, sobre todo él interior, gracias al importante sistema de caminos. Además de la ruta real de Sardes a Susa, numerosas carreteras atravesaban el Imperio en todas direcciones, tanto en Asia anterior como en Afganistán o en las provincias indias.

Desde luego, su trazado había sido hecho, sobre todo, para satisfacer las necesidades políticas, militares y administrativas del Imperio, pero se aprovechaba también para el comercio. En estas, rutas, cuyas distancias se medían en parasangas (cada parasanga equivalía poco más de cinco kilómetros), habían sido establecidos albergues que, según Hero-doto, impenitente viajero, eran excelentes.

Los caminos tenían, además, la ventaja de ser seguros, cosa muy rara en la antigüedad. “Los correos reales, que los recorrían continuamente, unían las capitales más alejadas del Imperio, Sardes y Susa (2.500 km.), en un tiempo “record” de una semana, aproximadamente.

Un arte para la monarquía: No podemos afirmar que existió un arte persa propiamente dicho. En realidad, la producción artística fue una conjunción de elementos pertenecientes a las diferentes culturas sometidas. Por ejemplo, de los egipcios tomaron la construcción de hipogeos; de la Mesopotamia, la utilización del ladrillo, las figuras de toros alados y la costumbre de erigir palacios sobre plataformas elevadas; de Grecia, la armonía y La esbeltez de ciertos elementos constructivos.

Ejemplo del Arte Persa

En razón de las características de la religión aqueménida, no se construyeron templos dedicados al culto de su dios, ni se lo materializaba en relieves o esculturas. Por este motivo, el arte de los iranios estuvo dedicado exclusivamente a la monarquía.

Arquitectura: Los persas se dedicaron fundamentalmente a la construcción de palacios de características monumentales. Los más importantes fueron los de Susa y Persépolis.

Entre los diversos locales que conformaban estas magníficas construcciones, el más importante era la Sala de Audiencias. Allí se encontraba el trono del rey y era el lugar donde éste se presentaba en público.

Los muros de estos edificios eran de ladrillos, combinados con elementos de piedra tallada (marcos de puertas y ventanas, columnas).

Las columnas, que sostenían las techumbres, eran de gran altura, de forma acanalada, y en su extremo superior se encontraban los capiteles formados por dos cabezas de toros labradas en piedra, donde se apoyaban las vigas.

Ver: Arquitectura Ciudades y Palacios Persas

Escultura: Los persas utilizaron los bajorrelieves a la manera mesopotámica. Se dedicaban al rey inscripciones monumentales, talladas en las paredes de las montañas, donde se relataban los éxitos militares. También se esculpían las fachadas de las tumbas dedicadas a los reyes, asemejándolas a los frentes de los palacios

Su Legado

Política: La idea de un imperio universal, objetivo recreado por muchos pueblos en el curso de la historia de la humanidad.

Economía: Generalización del uso de la moneda en las transacciones comerciales.

Vida Intelectual: La idea de la lucha entre le bien y el mal y la libertad de la elección del hombre para elegir entre ambos.

Ética: Tolerancia con los pueblos vencidos.

Fuente Consultada:
Sociedades y Tiempo –
La Humanidad Desde el Origen Hasta el Medioevo
Historia de Medos y Persas
de Silvia Vázquez de Fernández Edit. Kapelusz

Foto Panoramica de la Muralla China Fotografia de la Muralla China

PANORÁMICA DE LA MURALLA CHINA:
Entre todas las construcciones gigantescas del mundo, la más gigantesca es, sin duda la gran muralla china. Se extiende a través de una longitud de 2450 Km. (lo que corresponde aproximadamente a la distancia de Sevilla a Bruselas), desde la costa del Mar Amarillo hasta las estepas del centro de Asia, desde Sutchou, en Kansú, hasta Shanhai-kuan, en el golfo de Liay-tung, por regla general de 16 m de altura, con una anchura de 8 m en la base y de 5 m en lo alto. La muralla cruza dos veces el Hoang-ho.

En Hopeh se divide, para protección de Pekín, en dos ramas. Cada cien metros debió de haber en tiempos una torre de vigilancia, en total más de 40 000. Se ha calculado que la gran muralla se construyó con 300 millones de metros cúbicos de material, suficiente para levantar 120 pirámides de Cheops o un muro de 2 m de altura alrededor del ecuador. La historia de este muro se remonta a 2600 años. Pero la gran muralla actual es mucho más reciente. Sus partes importantes son del siglo XV, época en que reinaba en China la dinastía Ming.

Las primeras murallas chinas no fueron construidas como defensa contra enemigos exteriores, sino que más bien su construcción fue debida a asuntos internos chinos. De este modo se protegió el estado Tchu a principios del siglo VI a. de J.C., por medio de una muralla fronteriza, contra los asaltos de los estados vecinos del norte, y en los siglos siguientes siguieron su ejemplo los estados Tchi de tamariscos. Las torres medían unos 10 m de alto por y Vei. Hacia el año 320 a. de J.C. hicieron lo mismo los Chin, y unos decenios más tarde se sumaron a los ejemplos históricos Tschau y Yen. Por lo general deben de haber sido muros de tierra con torres de vigilancia.

El emperador Tchi-huang-ti (221-210 a. de J.C.) fue el primero en disponer la construcción de una muralla con miras defensivas de cara al exterior. Mantuvo, en parte, las defensas ya existentes, mientras que en parte hizo levantar murallas nuevas, para evitar que los “bárbaros” y “demonios” hicieran incursiones en su imperio. No se trataba todavía de una muralla continua. Los puntos claves de la línea defensiva eran torres, cuyos muros exteriores se componían de ladrillos gigantescos (48×48 X18 cm.)

El espacio cerrado por la obra se llenaba con una mezcla apisonada de arcilla, cantos rodados y ramas 6 de ancho. El muro de barro que unía las torres entre sí no estaba fijado por medio de murallas, pero el loes apisonado demostró ser tan resistente que se han conservado partes de esta muralla hasta nuestros días.

Belleza Natural de Turquia Pamukkale Paraiso de Algodon Turismo Turquia

“El Castillo de Algodón” (Pamukkale) es una de las zonas naturales más increíbles del mundo. Se encuentra, junto al yacimiento de Hierápolis a una media hora de Denizli.  Pamukkale es conocido internacionalmente por sus fuentes termales. Desde época antigua, millares de personas han peregrinado hasta estas fuentes, de una belleza increíble, en busca de remedios para sus enfermedades. Las capas de cal tomaron formas indefinibles que en conjunto, forman un increíble espectáculo visual.

Yacimientos arqueológicos:
El yacimiento arqueológico de Hierápolis guarda los Baños Romanos, convertidos en iglesia durante el periodo bizantino, las Termas, restauradas y convertidas en museo y el Teatro, la construcción mejor conservada de todas. Cada una de ellas cuenta una historia, son pequeñas obras de arte que han quedado como testimonio del paso del tiempo y de las diferentes culturas que llegaron hasta las cálidas aguas de Pamukkale.

Los movimientos tectónicos que tuvieron lugar en la depresión de la falla de la cuenca del río Menderes no sólo causaron frecuentes terremotos sino que también ocasionaron la aparición de numerosas fuentes de aguas termales. Fueron esas aguas, con su alto contenido en minerales — creta en particular — las que crearon Pamukkale.

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Además de algún material radioactivo, el agua contiene grandes cantidades de bicarbonatos y calcio que producen la precipitación de bicarbonato de calcio. Cada segundo brotan de estas fuentes 250 L de agua, dando lugar a la precipitación de 2,2 g de creta por cada litro de agua o 0,55 Kg. de creta por segundo.

Estas formaciones también adquieren el aspecto de terrazas de travertino en forma de medialuna que contienen una capa de agua poco profunda dispuestas en el tercio superior de la ladera formando escalones, que oscilan de 1 a 6 metros de altura, o estalactitas que sostienen y unen estas terrazas.

Junto con Hierápolis, Pamukkale, está declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1988. Sólo unos pocos lugares en el mundo se le parecen, como las fuentes termales de Mammoth, en el Parque Nacional de Yellowstone, en los Estados Unidos, y Huanglong en la provincia china de Sichuan, (otro lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco ).

Otra cascada similar es la de Hierve el Agua en San Isidro Roaguía en el estado de Oaxaca, México, en el continente americano, según los expertos Hierve el agua y utilizaron para llenar las piscinas de los hoteles y se vertieron aguas residuales justo sobre el monumento, de ahí que adquiriera un tono parduzco Pamukkale son las únicas dos joyas de este tipo en todo el mundo.

Antes de ser declarado Patrimonio de la Humanidad, Pamukkale estuvo muy descuidado durante las últimas décadas del siglo XX, época en la que se construyeron hoteles en lo alto del lugar que destruyeron parte de los restos de Hierápolis.

Las aguas termales de las fuentes se utilizaron para llenar las piscinas de los hoteles y se vertieron aguas residuales justo sobre el monumento, de ahí que adquiriera un tono parduzco; además, se construyó una rampa de asfalto para acceder a la parte principal.

Ramses II Faraon de Egipto Templo de Abú Simbel Valle de los Reyes

Ramsés II debió guerrear contra los hititas antes de poder sellar con ellos una paz duradera, la que dio paso en Egipto a una época de estabilidad y prosperidad. Sólo entonces, pudo dedicarse a su obra de constructor y erigir los grandiosos monumentos que aún perduran.(imagen izq. Ramsés II)

QADES: MITO Y REALIDAD: Los hititas, dueños de Anatolia y el norte de Sida, amenazaban el dominio egipcio en el sur de esta última. Decidido a expulsarlos, Ramsés II intervino en la región para conseguir la defección de los príncipes sometidos a los hititas. El enfrentamiento, ya inevitable, tuvo lugar frente a la ciudad fortificada de Qades, cuya importante posición estratégica otorgaba el dominio de toda Siria a quien se adueñara de ella.

El ejército egipcio contaba con 20.000 hombres repartidos en cuatro divisiones, que llevaban cada una el nombre de un dios: Amón, Ra, Ptah y Set.

Ramsés II llegó hasta las inmediaciones de Qades, a orillas del Orontes, conduciendo el ejército de Amón, mientras las otras tres columnas permanecían en la retaguardia. El astuto Muwattali aprovechó la situación para atacar. Rodeado y abandonado por sus tropas, el faraón le habría rezado fervientemente al dios Amón, que le concedió fuerza sobrehumana.

Cuando los 2.500 carros hititas se dieron a la fuga, Ramsés II logró liberarse. Si bien la batalla se reanudó al día siguiente, ninguno de los dos ejércitos obtuvo la victoria. El faraón renunció a Oadei y abandonó la región.

LOS RAMBSIDAS, RESTAURADORES DEL PODERlO EGIPCIO: Durante el apogeo de la XVIII dinastía (1552-1306 a.C.), el Imperio egipcio se extendía desde el Éufrates, en Siria, hasta la cuarta catarata del Nilo, en Nubia; sin embargo, empezó a decaer durante el reinado de Akenatón (1372-1354 a.C.).

Al descuidar los asuntos exteriores para consagrarse a la exaltación del dios solar, Atón, el místico faraón Akenatón permitió que los hititas, pueblo indoeuropeo proveniente de Anatolia, se transformaran en una gran potencia.

El secreto del nuevo poderío hitita estaba en las armas de hierro —mineral que abundaba en Anatolia—, muy superiores a las de bronce de los reinos vecinos. Debilitada, tanto por estos reveses militares como por el fracaso de la revolución religiosa de Akenatón, la XVIII dinastía desapareció sin pena ni gloria (1306 a.C.). Entonces, correspondió el turno a los guerreros, por lo que el último faraón de la dinastía, Horenmheb, entregó el poder a su general Ramsés I. Aunque el fundador de la XIX dinastía permaneció poco tiempo en el trono, su hijo Seti I se mostró digno de la tarea. Desde los inicios de su reinado restableció la dominación egipcia en Palestina y llegó hasta el Orontes.

Su hijo Ramsés II, coronado faraón a los 25 años de edad (1290 a.C.), heredó un reino en pleno renacimiento. No resulta extraño entonces que el «Hijo de Ra, amado de AmÓn» emprendiera la conquista de Siria.

EL DUELO CON EL IMPERIO HITITA: La victoria de Qades, una de sus primeras hazañas militares, llenó de gloria al joven soberano, pero no cambió en nada el desenlace del conflicto. La guerra en Asia se prolongó por quince años. Instigados por los hititas, los príncipes vasallos de Palestina se sublevaron en numerosas ocasiones, por lo que el faraón tuvo que sitiar varias ciudades en la región desértica del mar Muerto, antes de lograr la sumisión de los reyes de la zona. Sólo entonces las inscripciones de los templos pudieron proclamar las victorias de Ramsés II: «la estrella de las multitudes», «el toro de oro”, «el halcón dueño del cielo».

La consolidación en Mesopotamia de una nueva potencia, Asiria, permitió finalmente llegar a un acuerdo pacífico. Al instalarse en las riberas del Éufrates, se convirtió en una amenaza para el reino hitita, cuyo rey, Hattusil III, hermano y sucesor de Muwattali, opté por firmar un tratado de paz con Egipto (1270 a.C.). El texto del tratado fue descubierto en las paredes de los templos egipcios, al igual que en las tablillas de arcilla de la capital hitita, Bogazkóy; constituye el primer tratado de la historia cuyo texto original todavía existe. Ambos estados firmaron un pacto de no agresión, además de una alianza defensiva, y fijaron una frontera común a la altura de Damasco, por lo que Siria meridional quedó en territorio egipcio. Fue el inicio de cincuenta años de paz. Mientras Ramsés II y Hattusil III intercambiaban cartas cordiales, los hititas le enviaban hierro al faraón para sus ejércitos y mujeres para su harén. En dos ocasiones, éste desposó princesas hititas, hijas de Hattusil III. El dios sol de Egipto y el dios tormenta de los hititas fueron los protectores de estas uniones.

EL GRAN CONSTRUCTOR: Durante su reinado de sesenta y siete años, Ramsés II también demostró ser uno de los más grandes constructores del antiguo Egipto. Abandonó Tebas, en el Alto Egipto, capital del reino durante doscientos cincuenta años, y edificó una nueva capital, al este del delta, que bautizó como Pi-Ramsés, «el hogar de Ramsés». Gracias a la construcción de numerosos canales, la ciudad se llenó de frondosos jardines. Asimismo, siguió embelleciendo los templos de Tebas, Luxor y Karnak.

En Tebas, situada en la ribera occidental del Nilo, mandó edificar su gigantesco templo funerario, el Ramesseum. Más original resultó ser la construcción de una verdadera red de monumentos que dividió Nubia (actual Sudán) en zonas, aparentemente con el fin de arraigar el dominio egipcio. Los dos templos de Abú Simbel constituían el conjunto más imponente. Excavados dentro del acantilado igual que grutas, dominaban el valle del Nilo, desde una altura de 33 m. De acuerdo con el culto, a cada soberano le correspondía una divinidad; el dios Amén-Ra a Ramsés II en el primer templo (sur), y la diosa Hator a la reina Nefertari, esposa preferida del faraón, en el segundo (norte). Cuatro colosos de arenisca, de 20 m de altura, flanqueaban la puerta de entrada del templo sur. Representaban a Ramsés II y su familia, y proclamaban la gloria de Egipto ante los ojos de los nubios sometidos.

EL RESPLANDOR ETERNO DE UN REY SOL: Las obras del constructor reflejaban los proyectos del político. Si bien el traslado de la capital se debió a la ciudad de origen de la dinastía, Tanis, en el delta, también existieron razones estratégicas. En efecto, Pi-Ramsés se encontraba a las puertas de Asia y por lo tanto estaba mejor ubicada para vigilar a los sirios. Además, el rey había logrado finalmente independizarse del dero de Amén, que gozaba de mucho poder en Tebas. Sin dejar de lado la supremacía de Amén, Ramsés II también promovió el culto de otros dioses, como Ra y Ptah. La lógica sincrética de la época permitió asimilar a las tres divinidades. Aunque los faraones se proclamaron siempre “Hijos de Ra”, el soberano insistió particularmente en sus lazos de sangre con el dios solar.

En los muros de varios templos se podía contemplar la unión de su madre Tuya con el dios, y la diosa nodriza Hator, amamantándolo. Por su esencia divina, este hijo de Ra podía jactarse de ser un verdadero «rey-sol». Sin embargo, toda esta gloria escondía un imperio frágil. Cuando el soberano falleció a los 90 años de edad (1224 a.C.), Egipto entró nuevamente en guerra.

Su hijo Menefta (1224-1214 a.C.) debió enfrentar la invasión de los «pueblos del mar», provenientes del norte del Mediterráneo. Con posterioridad, varios soberanos de escaso relieve se sucedieron en el trono y la XIX dinastía desapareció en menos de treinta años (1186 a.C.). No obstante, el recuerdo de Ramsés II siguió fascinando a sus sucesores. Todos trataron de imitarlo y nueve faraones llevaron su nombre. El sol de Qadei nunca dejó de brillar.

SUS OBRAS
En innumerables monumentos egipcios, y precisamente en los más majestuosos, se han encontrado inscripciones con el nombre de este soberano. Sin embargo, se ha podido comprobar que el jactancioso monarca en muchos casos hacía grabar sus estelas en construcciones que no habían sido obra suya, usurpando glorias de sus antecesores. Esto no obstante, bien podemos citar los monumentos que verosímilmente le pertenecen.

Tal es el caso de la sala hipóstila de Karnak, que había comenzado su padre, y el patio con pórticos del templo de Luxor. También mandó construir el templo de Abidos, el Rameseo (templo de la necrópolis de Tebas) y el espeo o templo subterráneo de Abu Simbel, en Nubia, que tiene 55 metros de profundidad y, ornamentando la fachada, cuatro colosos sedentes de más de 20 metros de altura, esculpidos en la roca viva.

En cuanto a “La casa de Ramsés”, que éste hizo construir en Tanis, aseguran los escribas y poetas de la época que era “la ciudad de los bellos balcones, de las salas rutilantes de lapislázulis y de turquesas, el lugar donde se adiestran los carros de guerra, donde se pasa revista a la infantería y donde los soldados de marina desembarcan para ofrecer su tributo”. Magnífica villa cortesana donde “la juventud lleva todo los días trajes de fiesta y cabelleras graciosamente arregladas y bañadas en suaves aceites”.

Su momia, que fue retirada por Brugsch de la tumba en el Valle Reyes, fue transportada a lo Sargo del Nilo en una embarcación. Y centenares de campesinos, en las orillas, hicieron escolta de honor al bote, decargado al aire los fusiles y recitando lamentaciones fúnebres. Rindieron así non al soberano tres mil años después de su muerte. Actualmente el faraón Ramsés II se encuentra en el Museo de El Cairo, la actual capital.

PARA SABER MAS…
EL EGIPTO DE RAMSES II:

Una vez alejada la amenaza asiática, Ramsés II pudo consagrar todos sus esfuerzos a Nubia, donde hizo levantar magníficos monumentos. Más abajo de la segunda catarata y de la fortaleza de Buhen, fueron talladas en la roca las colosales estatuas del faraón sedente, que decoran la fachada del gran templo de Abu-Simbel. Otras seis estatuas de Ramsés y de la reina Nefertari encuadraban el segundo templo, que estaba consagrado a la diosa Hator.

Estas obras maestras de la antigüedad habrían sido sepultadas por las aguas de la nueva presa de Assuán, a no ser por la gran campaña lanzada por la UNESCO.: los fondos recogidos permitirán dividir las masas de piedra en bloques de varias toneladas, y volver a edificar los templos, sesenta metros más arriba, a fin de que continúen proclamando la gloria del “Rey Sol”, como lo vienen haciendo los templos de Luxor (de donde procede el obelisco de la plaza de la Concordia, de París) y de Karnak, en el que Ramsés II hizo levantar la célebre sala hipóstila. Sus dimensiones gigantescas y su estilo están muy alejados de las proporciones del arte de Tell-el-Amarna.

A pesar del esplendor de su reinado, en el cual se alcanzó una mejora indudable del nivel de vida de las clases populares y de los funcionarios, que fue a la par con la prosperidad económica, Ramsés II no consiguió contener los dos principales peligros que provocarían la decadencia de sus sucesores: el incremento del poder de los sacerdotes y de sus dominios, y el de la aristocracia militar, dotada también de feudos considerables. Los sacerdotes se habían convertido en una casta hereditaria.

El sumo sacerdote de Amón, en Tebas, regía una verdadera corte, con el título de “director de todos los sacerdotes del Alto y Bajo Egipto”. Los templos eran una especie de señoríos autónomos, con sus colonos, sus artesanos, su servicio de vigilancia, su burocracia. Muchos de ellos no solamente estaban libres de impuestos, sino que, además, recibían privilegios de inmunidad: la justicia y la administración reales se detenían en sus fronteras, al menos en el Alto Egipto.

En el reinado de Ramsés, se organizó un tribunal sacerdotal, único habilitado para juzgar los litigios entre los sacerdotes o los templos. A partir de este momento, una parte del país escapaba al poder del faraón. Por otro lado, el ejército había pasado a manos de profesionales, con frecuencia extranjeros, entonces muy numerosos en Egipto.

Fenicios, hebreos, sirios y etíopes se repartían, según su nacionalidad, en comunidades de trabajadores, practicando sus cultos y disponiendo de organizaciones autónomas. ¿Tuvo lugar el Éxodo durante el reinado de Ramsés II, como sostiene la tradición? ¿O fue mucho antes? El problema es muy discutido: parece que una tribu judía vivía cerca de Tanis en esta época. Ramsés II dotó a sus soldados y oficiales, egipcios o extranjeros, de verdaderos feudos, tomados de los dominios reales. Guardando las distancias, esto hace pensar en el imperio romano instalando colonias de soldados bárbaros en el interior de sus fronteras.

Quizá constituyeran un contrapeso del poder de los sacerdotes; pero, en adelante, el faraón tuvo que contar con estos dos poderes. Las grandes construcciones de Ramsés II agotaron su tesoro. Después de su muerte, la crisis iba a precipitarse, en toda su magnitud.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I Egipto, El Imperio Nuevo