Grandes Túneles

Historia de las Obras Viales Construcciones Para El Transporte

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS OBRAS VIALES: CARRETERAS, PUENTES Y TÚNELES

PRIMEROS CAMINOS: La mayoría de nosotros todavía se impresiona por los puentes gigantescos, pero la construcción de buenos caminos la considera cosa natural. Sin embargo, la construcción de caminos es, probablemente, un arte mucho menos antiguo que el de construir puentes, y uno en el cual el progreso no fue rápido en modo alguno; porque los primeros pueblos y ciudades eran comunidades que se autoabastecían, y no sentían necesidad urgente de ponerse en comunicación con otros poblados. De manera que los caminos por los cuales transitaban los escasos mercaderes de los tiempos primitivos, no eran rara vez más que senderos.

Los primeros que emprendieron la construcción de caminos en gran escala fueron los romanos. A medida que su imperio crecía, les resultaba cada vez más difícil estacionar las tropas que necesitaban en muchas y alejadas partes. Para obviar esto, gradualmente fueron construyendo una gran red de caminos a través de casi todos los territorios que conquistaban. Esto hizo que sus ejércitos fueran mucho más móviles.

Pero, después de la caída del Imperio romano y el desmembramiento de Europa, en muchos pequeños reinos y principados belicosos, los caminos romanos gradualmente se fueron deteriorando; y durante muchos siglos nadie construyó otros nuevos comparables a ellos. Durante la Edad Media, y aun siglos después, hubo pocos caminos en Europa donde un carruaje pudiera transitar a velocidad parecida a la de los antiguos carros romanos.

Fue durante las guerras napoleónicas cuando se empezó a encarar seriamente la construcción de caminos. Entonces, tanto en Gran Bretaña como en la mayor parte de Europa occidental, los buenos caminos se hicieron necesarios otra vez para el movimiento de tropas, artillería y suministros militares. En Inglaterra la necesidad de nuevos caminos se hizo sentir especialmente, pues la revolución industrial ya había comenzado y aún no había ferrocarriles.

Entonces, John Macadam, un ingeniero escocés se dio cuenta de que un camino que tenga que soportar rodados John Macadampesados, debe tener firmes cimientos y una superficie que no se agriete y forme huellas con facilidad. Sus caminos consistían, esencialmente, en capas de grava o piedras partidas mezcladas con arena, firmemente asentadas en el suelo y cubiertas de alquitrán. Por caminos pavimentados con macadán corrieron los coches del correo a la velocidad, fantástica para entonces, de 12 kilómetros por hora.

Pero la obra innovadora de Macadam no dio como inmediato resultado la formación de vastas redes de buenos caminos. A comienzos del siglo XIX, relativamente pocas diligencias y coches correo hacían largos viajes, y además sólo entre grandes ciudades. En otras partes los viejos caminos de tierra, con huellas, eran todavía suficientes para permitir el paso de no muy numerosos carretones; y para el tiempo en que las grandes industrias se desarrollaron, aproximadamente entre 1840 y 1870, la era del ferrocarril estaba firmemente establecida.

El gran ímpetu en la construcción de caminos vino cuando los automóviles y camiones fueron numerosos.  El uso de topadoras, camiones volcadores, grúas móviles, apisonadoras y hormigoneras, contribuyen a hacer la construcción de caminos más rápida y con más economía de trabajo humano que nunca. Superficies de losas de hormigón, con juntas para que se puedan dilatar, sin agrietarse, por el calor, hacen que los caminos sean más firmes y permitan una gran velocidad.

Construyendo para la Era del Automotor: Hay varias razones por las cuales el tránsito por los caminos ha aumentado de manera tan prodigiosa durante los últimos cincuenta años. Primero, enviar mercaderías de puerta en puerta por carretera significa cargar y descargar una sola vez, mientras el envío por carretera y ferrocarril representa varias y, por lo tanto, cuesta más.

Después, la industria automotriz ha mejorado constantemente la calidad y variedad de los vehículos de transporte. Por fin, más gente se puede permitir hoy el lujo del automóvil propio.

Así, en épocas recientes, muchos países, incluyendo Italia, Alemania, los Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, Francia y Holanda, han construido carreteras exclusivamente para el transporte automotor.

Las primeras carreteras modernas se construyeron en Italia, poco después de la primera guerra mundial, en parte para estimular la industria turística y en parte para proporcionar trabajo útil a los desocupados. Los conductores tienen que pagar un derecho de peaje para circular por estos caminos y este dinero contribuye a sufragar el costo de construcción y mantenimiento de los mismos. Siguieron a Italia en esta empresa Alemania y los Estados Unidos, ambos tratando de mejorar el diseño y la construcción.

La construcción de una carretera es una empresa formidable porque, para asegurar el máximo de velocidad y de seguridad la ruta, dentro de lo posible, debe seguir una línea recta; en zonas altamente industrializadas, donde las carreteras son más necesarias, rara vez es posible andar muchos kilómetros en línea recta sin llegar a un pueblo.

Así es que, aunque se trate de evitarlo, se deben demoler, a veces, algunas casas a lo largo de la ruta propuesta. Normalmente sólo los gobiernos centrales o locales tienen autoridad para obligar a los propietarios a vender sus casas para que sean demolidas, de manera que en la mayoría de los países la construcción de carreteras es obra del Estado.

Sin embargo, en los Estados Unidos, la empresa privada se ha ocupado de la construcción y funcionamiento .de algunas carreteras, cuyos gastos son sufragados por los derechos de peaje impuestos a los conductores que las usan. A pesar de que sólo un kilómetro de carretera puede costar unos 200.000 dólares,, se ha calculado que tales caminos se pagan solos en ocho años.

¿Por qué razón los conductores estadounidenses de vehículos de transporte y automovilistas particulares están-dispuestos a pagar derecho de peaje por el uso de estos caminos, y por qué el gobierno está dispuesto a gastar dinero en la construcción de carreteras?

La explicación es que el uso de buenas carreteras ahorra gastos al transporte a grandes distancias. Viajes más veloces significa que un vehículo pesado, que antes podía hacer uno o dos viajes diarios de ida y vuelta de un pueblo A a otro pueblo B, puede ahora hacer tres o cuatro, disminuyendo así el costo de cada viaje.

El hecho de que haya menos congestiones de tránsito significa que se producen menos interrupciones en la marcha, lo cual economiza combustible y evita el rápido desgaste de los neumáticos. El hecho de que las carreteras no tengan desniveles marcados o curvas bruscas significa que camiones pesados pueden arrastrar dos o aun tres acoplados, conduciendo así un peso mucho mayor sin que se aumenten los costos de mano de obra.

carreteras historia

Las ilustraciones de arriba muestran los caminos de hace 30 años (arriba) y los de hoy (centro) en la misma región. Partiendo del extremo inferior izquierdo del grabado superior, vemos al viejo camino ondular alrededor de una colina rocosa, bajar serpenteando abruptamente hacia un valle y luego subir nuevamente, para caracolear después atravesando el mismo centro de un área urbanizada. No hay ningún camino hacia la al:dea a través del río.

La carretera del grabado central atraviesa la sierra por un túnel, cruza el valle por un buen puente y, recta como una flecha, corta el área construida, a la cual da acceso por otros caminos bien diseñados. Un segundo camino, también recto, cruza debajo de las vías de ferrocarril, y por sobre el canal y el río llega a la aldea.

SALVANDO ARROYOS Y RÍOS: En ciudades o en campo abierto, el hombre siempre ha tenido el problema de cruzar ríos o riachos. Cruzar a nado es rara vez practicable, a menos que no se acarree nada; y mantener un ferry-boat es costoso, excepto donde hay un constante fluir de gente que desea cruzar. De manera que desde los tiempos primitivos, el hombre tuvo que aprender el arte de construir puentes. Los diagramas muestran los principios generales de los diferentes métodos de la construcción de puentes.

La manera más simple, y probablemente más antigua, de cruzar un río sin mojarse, es colocar un tronco de árbol a través de él. Si las márgenes del río o arroyo son altas, no se necesita nada más. Si son bajas, entonces el tronco debe levantarse sobre soportes a ambos lados, para mantenerlo separado del agua y que no sea arrastrado por la corriente.

Los romanos fueron los primeros que emplearon arcos en la construcción de puentes, y usando una serie de arcos pudieron extender buenos y fuertes caminos sobre ríos bastante anchos. Pero hay un inconveniente en atravesar un río ancho con un puente de muchos arcos: los numerosos pilares u otros soportes en medio del río impiden que los barcos grandes naveguen por él.

Puente en Roma

Naturalmente, hay muchos ríos anchos que son muy poco profundos o de corriente impropia para la navegación. En ellos los puentes se pueden construir tan bajos como se considere conveniente, y con tantos soportes, en el medio de la corriente, como sea necesario.

Desde fines del siglo XVIII  en adelante, la creciente producción de hierro y acero y un aumento del conocimiento de la ingeniería han capacitado al hombre para resolver esta clase de problemas de un modo completamente nuevo, construyendo el puente movible, que unas veces permite el tránsito del camino formado sobre él y otras el paso de los buques. Cuatro ejemplos son: un puente giratorio (a), un puente desplazable (b), un puente levadizo, en el cual todo el tramo se puede elevar y bajar (b), y una versión moderna del puente medieval levadizo (d).

Ampliar: Historia de los Puentes

PUENTES MODERNOS: Tal vez el más difícil de todos los problemas que tiene que afrontar el constructor de puentes es el de salvar un río, verdaderamente ancho, cuando no puede usar apoyos intermedios por temor de obstaculizar el paso de los grandes barcos. Los hombres apenas encararon este problema hasta que pudieron hacer largas vigas de materiales de gran resistencia a la tracción, tales como el hierro forjado o el acero.

Aún entonces el problema no estuvo resuelto en modo alguno, porque ni siquiera hoy nos podemos imaginar vigas de muchos cientos de metros de longitud y al mismo tiempo bastante fuertes como para sostener un camino ancho y moderno sobre un río. El problema subsiste, y si no podemos sostener un largo puente por debajo, debemos sostenerlo por arriba.

esquema de un puente colgante

El método a seguir (imagen arriba) es el de extender un par de cables de acero enormemente fuertes entre dos torres. Por tirantes que ellos estén, nunca podrán formar líneas rectas; constituirán lo que los ingenieros y matemáticos llaman catenarias. Si se cuelgan de estos cables muchos otros, a intervalos iguales, cada uno dará aproximadamente igual apoyo a cualquier cosa que se cuelgue de su extremo. De manera que una vez que los cables principales estén tendidos entre las torres, con los extremos firmemente encajados en enormes bloques de hormigón, para evitar que cedan, el constructor de puentes colgará de ellos muchos cables fuertes, capaces de sostener la serie de vigas de acero sobre las cuales descansará el camino.

Uno de los primeros y más famosos puentes de esta clase, el puente colgante Clifton, en Bristol, fue proyectado por el gran ingeniero Brunel, hace unos 130 años, y completado alrededor de 1860, unos años después de su muerte. Pero los numerosos puentes colgantes mucho más grandes que ahora salvan anchos puertos y ríos en todos los continentes son esencialmente puentes del mundo moderno.

puente colgante Clifton

Probablemente, el más famoso de todos los puentes colgantes es el Golden Gate, que se extiende a través del puerto de San Francisco. Sin embargo, su luz de más de 1.260 metros será sobrepasada cuando esté terminado el puente Verrazzano-Narrows, en Nueva York, entre Brooklyn y la isla Staten.

El puente Jorge Washington, en Nueva York, que fue construido por los ingenieros Ammán y Whitney, en 1931. Entonces, el enorme camino que sostenía, a una altura de unos 60 metros sobre el nivel del río, ya estaba equipado con ocho vías para el tránsito. Pero sus constructores previeron que a medida que creciera el tránsito de Nueva York sería necesario agregar otro camino completo, y teniendo en cuenta esto, planearon el puente.

puente colgante george Washington

Este segundo camino, con seis vías para el tránsito, ha sido agregado ahora, a unos 5 metros por debajo del nivel del primero. La parte de arriba de la figura representa la posición del camino original, y las líneas punteadas indican la posición del nuevo.

Pero aun este puente de dos pisos, con su total de 14 líneas para el tránsito, puede no ser suficiente para atender el volumen siempre creciente del tránsito, y ya existen planes para la construcción de otro puente de dos pisos, aún mayor, entre Brooklyn y Richmond.

puente colgfante en mexico
Un gigantesco proyecto, jams realizado en América del Norte, el gran puente sobre el río Baluarte no sólo es el puente más alto de América del Norte, ya que también es el puente atirantado más alto del mundo superando el viaducto de Millau en Francia.

PERFORANDO CAMINOS: En incontables lugares, los que construyeron caminos hace un siglo o más, pudieron haber excavado túneles a través de sierras o montañas, para no desviarse de la línea recta, pero hay dos razones por las cuales rara vez lo hicieron. Primera, habría demandado gran gasto de trabajo. Segunda, como era escaso el tránsito en los caminos, no importaba mucho que éstos siguieran o no la dirección recta.

La necesidad urgente de muchos y grandes túneles no surgió hasta fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando se construyeron los canales de navegación y, luego, los ferrocarriles. Desde entonces, la congestión del tránsito en muchas ciudades grandes hizo preciso utilizar trenes subterráneos, y en nuestro tiempo la construcción de carreteras para automóviles ha exigido aún más túneles.

Con la necesidad de nuevos túneles se han perfeccionado los métodos para realizar las perforaciones. Ya en 1689 la pólvora se usó para hacer volar la roca en la excavación del túnel Malpas, en el sur de Francia, y desde entonces, otros explosivos, mucho más poderosos que la pólvora, se han usado para atravesar la roca.

Tal vez el más famoso de los túneles de ferrocarril en la roca es el del Simplón, que corre bajo los Alpes, desde Visp, en Suiza, hasta Isella, en Italia, y fue construido en 1906. Actualmente, otro gran túnel, de unos 7 kilómetros de largo, se está abriendo en la roca a través del Monte Blanco, para la circulación de rodados entre Francia e Italia, permitiendo en su momento la circulación 350.000 vehículos anuales.

Al excavar túneles a través de un subsuelo de arcilla y, especialmente, al construirlos bajo ciudades muy pobladas, no es posible usar explosivos poderosos. Así, al construir las vías subterráneas de Londres, se han usado métodos completamente diferentes. Algunos de los túneles primitivos se hicieron por el método de “excavar y cubrir”: primero se excavaba una larga y profunda zanja, que luego se techaba, y el techo se apuntalaba fuertemente. Por fin, éste se cubría, formando una gruesa capa con la tierra que había sido extraída de la trinchera. Pero la mayoría de los túneles posteriores, más profundos, se hizo por el método del entubado.

En este método, un enorme instrumento, cilindrico y hueco, de filo muy cortante, se introduce en el terreno por presión hidráulica. La tierra removida se extrae y enormes soportes circulares se colocan en posición en el agujero que se ha hecho de este modo, formando un tubo.

Hoy, el famoso subterráneo de Londres permite el transporte de centenares de miles de personas, que van a sus lugares de trabajo y vuelven de ellos diariamente, y sin él habría un caos permanente en el tránsito. Otras grandes ciudades, como París, Nueva York y Moscú, tienen trenes subrráneos, mas no líneas tan largas como Londres.

Una manera nueva de construir túneles bajo el agua es fabricar enormes secciones del túnel con el hormigón, en tierra firme, llevar cada una de ellas al lugar prefijado y dejarla sumergirse hasta el fondo de una zanja preparada en el lecho del río. El túnel más grande construido hasta ahora de este modo, cerca de la desembocadura del Rin, tiene más de 7 kilómetros de largo.

Ya en 1833 se sugirió que se construyera un túnel en el canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia. El proyecto fue tratado varias veces, hasta que fue aceptado en 1966. Este túnel, uno de los grandes proyectos de ingeniería del siglo XX, tiene una capacidad para 600 trenes diarios en ambos sentidos. Es un servicio regular de trenes-lanzadera  gestionado por la compañía Eurotunnel, que transporta además automóviles y camiones. El trayecto tiene una duración de 35 minutos. Cada tren alcanza una velocidad de 130 km/h debajo del mar, tiene una longitud de 800 metros y puede transportar hasta 180 automóviles o 120 automóviles y 12 autobuses. Los trenes de mercancías pueden transportar 28 camiones.

perforacion tunel del canal de la mancha

Perforación del túnel del canal de la Mancha Una inmensa perforadora avanza a través de capas arcillosas durante la construcción del túnel del canal de la Mancha, de 51 km de largo, que empezó a funcionar en mayo de 1994. Costó más de 10.000 millones de libras, y es el mayor proyecto de construcción emprendido nunca en Europa. Permite a los trenes de pasajeros y mercancías, y a los automóviles, viajar de París a Londres en unas 3 horas.

Ampliar: Historia de los Túneles

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo Tomo II -Obras Civiles  – Globerama Edit. CODEX

Calor Producido Por la Corriente Electrica Aplicaciones

U na coméate eléctrica se asemeja a una caravana de electrones; en movimiento; el conductor sería como un bosque contra cuyos árboles chocarían los electrones al “recorrerlo produciendo una agitación general. Los: “árboles” son en este caso átomos o moléculas dei conductor y el movimiento que nace del choque con los electrones se traduce en un aumento de las vibraciones habituales de los átomos y moléculas.

Dichas oscilaciones se perciben como temperatura. De ahí que él calor sea uno de los efectos invariables de la corriente eléctrica al pasar por un conductor. Podemos decir también que ese calor se produce al tratar la corriente de superar la resistencia del conductor.

RESISTENCIA
La resistencia de una sustancia es la dificultad que ofrece al paso de una corriente eléctrica. Puesto que una corriente es un flujo de electrones que saltan de un átomo a otro, la resistencia depende fundamentalmente de la firmeza con que los electrones están sujetos a los átomos.

En un buen conductor como el cobre, algunos de los electrones están muy débilmente unidos a los átomos y ía resistencia es muy pequeña, mientras que en un mal conductor de la electricidad (aislador) como el caucho, todos los electrones están firmemente unidos a sus respectivos núcleos y la resistencia es muy grande.

En los buenos conductores la resistencia depende del calibre y de la longitud. Cuanto más grueso y corto sea un conductor, tanto menor será su resistencia; cuanto más fino y largo, más resistirá al paso de la corriente, pues al reducirse su sección los electrones tienen menos espacio para pasar.

CONDUCTIBILIDAD Y  NATURALEZA QUÍMICA
Hay dos tipos de sustancias: las que conducen la corriente, llamadas “conductoras”, y las que.no la conducen o “aisladoras”. Pero entre las primeras se distinguen dos clases: conductores de primera clase y conductores de segunda clase.

Entre los de primera clase se encuentran los metales, cuya estructura química no varía por el paso de la corriente eléctrica; en ellas los electrones “viajan” solos. Los de segunda clase son los electrólitos, sustancias cuyas moléculas disueltas en agua se separan en iones o partículas electrizadas que al conducir la corriente (en solución o fundidos) sufren reacciones “electrolíticas” que alteran su constitución.

En estas sustancias los electrones son transportados por los iones hasta los bornes o “electrodos”. De allí la disociación de los electrólitos al apartarse los iones de cargas eléctricas opuestas.

EL CALOR,  FORMA DE ENERGÍA
Veamos qué relación hay entre calor y trabajo. El calor es una forma de energía o capacidad de realizar un trabajo que consiste en vencer una cierta resistencia. Las distintas formas de energía pueden transformarse unas en otras. Por ejemplo, un cuerpo colocado a cierta altura posee energía “potencial” que, al caer el cuerpo, se transforma gradualmente en “cinética”.

Al caer contra el suelo produce una pequeña cantidad de calor, como el martillo al dar contra el clavo. La energía se conserva (éste es un principio fundamental de la Física): en el ejemplo de la caída a medida que la energía potencial disminuye, la energía cinética o de movimiento aumenta  y  la  suma de  ambas permanece  constante.

EL TRABAJO MECÁNICO
Cuando una fuerza mueve un cuerpo efectúa un trabajo mecánico (en nuestro ejemplo, la fuerza que actúa es el peso del cuerpo) y ese trabajo es igual al producto de la fuerza por el camino recorrido en su dirección, es decir, por una longitud.

De modo que si queremos expresar el trabajo en unidades, la unidad de trabajo será igual a la unidad de fuerza multiplicada por la unidad de longitud. La unidad de fuerza se llama dina (en el sistema de medidas cuyas unidades fundamentales son el centímetro, el gramo-masa y el segundo, llamado por eso “sistema cg.s.”).

La dina es la fuerza que aplicada al gramo-masa le comunica una aceleración de 1 centímetro por segundo a cada segundo. La unidad de longitud es el centímetro. Pero como la dina es una unidad muy pequeña, el trabajo de una dina a lo largo de 1 centímetro es una unidad diminuta, llamada ergio. Por eso se usa como unidad otra de diez millones de ergios, denominada julio (o joule).

EQUIVALENTE MECÁNICO DEL CALOR
En numerosas experiencias se comprueba que a la realización de un trabajo corresponde la aparición de una cantidad de calor. Por ejemplo, cuando usamos un inflador de bicicleta comprimimos un gas (el aire) y notamos que el tubo metálico se calienta.

Si se ha convertido un trabajo T en una cantidad de calor Q que verifica que T= J x Q, esa “J” es una cantidad constante que permite calcular la reciprocidad entre joules y calorías y se llama equivalente mecánico del calor.

Su valor es 4,18 (1 caloría equivale a 4,18 joules) y lo descubrió el gran sabio inglés James Joule (1818-1889) quien también enunció una sencilla fórmula que permite conocer la cantidad de calor producida poruña corriente eléctrica.

CORRIENTE  ELÉCTRICA Y CALOR
Para abreviar sus fórmulas, los físicos representan las magnitudes por letras, que son generalmente las iniciales de la palabra o la unidad que expresan. “T” significa “trabajo”, medido en joules. “I” significa  “intensidad de la corriente”, medida en  amperios. R significa “resistencia” del circuito, medida en ohmios. “t”  significa  “tiempo”,  medido en  segundos. “V” significa “voltaje”, medido en  voltios.

El   trabajo   realizado   por  una   corriente   eléctrica depende del voltaje, de la intensidad de la corriente y, naturalmente, del tiempo transcurrido, o sea T = V x I x t que ue se expresa T = V .I. t (1) pues los signos de multiplicación (.) se sobreentienden.

Pero según la ley de Ohm: volt = ohmio x amperio,… ósea V = R x I

Al reemplazar “V” por su valor I x R en la fórmula anterior tenemos: T=R x I x l x t  ósea, T = R. I². t (2)

En otros términos, el trabajo  que efectúa una corriente eléctrica es, medido en joules, el resultado de multiplicar la resistencia del circuito en ohmios por el cuadrado de la intensidad en amperios y por los segundos de tiempo transcurrido.

El trabajo se obtiene en joules. Para transformarlo en calorías (una pequeña caloría es la cantidad de calor necesaria para elevar en un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua) basta dividir por 4,18 ya que 4,18 julios equivalen a una pequeña caloría.

De modo que conociendo esta relación podemos saber con exactitud cuánto calor produce una corriente. Pero ignoraremos aún cuánta energía   útil  se  produce porque  ésta  depende  de nuestro  designio y siempre  se  gasta  una  parte  de esa energía en fenómenos colaterales indeseables.

CÓMO SE  APROVECHA   EL  EFECTO  CALÓRICO DE LA ELECTRICIDAD
En casi todos los artefactos eléctricos que producen calor o luz se emplean hilos metálicos de muy pequeño calibre y gran longitud, o que por su naturaleza oponen mucha dificultad al paso de la corriente. Estos hilos, arrollados en espiral, se llaman resistencias y logran un rendimiento próximo al 100 % al transformar la energía eléctrica en calor (no en luz).

Otro sistema basado en el mismo principio es el arco eléctrico, donde el hilo metálico es reemplazado por dos electrodos de carbón que también constituyen una resistencia. El arco se forma merced a los vapores de carbón incandescente y se logran temperaturas muy elevadas (unos 3.600°C). Hay otros métodos de producir calor y que sólo mencionaremos. Mediante corrientes alternas de alta frecuencia es posible calentar en todo su espesor sustancias no conductoras (aisladoras llamadas también “dieléctricos”)   por  el   sacudimiento   que   el  campo eléctrico produce en su masa.

Se logra un calentamiento muy uniforme, aprovechable en ciertas industrias (plásticos). Otro método es el calentamiento por inducción en el que se utiliza un campo electromagnético variable (ya hemos visto la relación entre electricidad y magnetismo). También se logra un calentamiento muy uniforme. Pero en estos dos métodos el rendimiento es muy inferior al ciento por ciento.

RESISTIVIDAD Y RESISTENCIA
La resistencia total de un circuito depende, además de su longitud y calibre, de la resistencia especifica o resistividad de la sustancia que lo constituye, y que indicaremos por la letra “r”.

La fórmula se obtiene así: la resistencia R del circuito es tanto más grande cuanto mayor es su longitud “l” y la resistividad “r” del material que lo compone. Por otra parte R es tanto más pequeño cuanto mayor es la sección “s” del conductor.

En resumen, R es igual a la resistividad multiplicada por la longitud y dividida por la sección del conductor, o sea: R = r.l/s

Esta fórmula guía a ios ingenieros en la elección de la sustancia conductora apropiada a cada caso, pues la resistividad “r” es característica de cada material, y hay tablas para conocerlas. Generalmente aumenta con la temperatura (excepto en los semiconductores, el carbón y otras sustancias o mezclas).

Ejemplo: Un calentador electrico para 220 Volt, tiene una resistencia  de 80 Ohmios. Calcular la cantidad de calor T que produce este calentador en 2 minutos.

Antiguo Calentador Eléctrico

Sabemos que: T = R. I². t

La corriente I la obtenemos de la ley de Ohm: I=V/R=220/80=2,75 Amperios

Entonces: T=80. (2.75)². 120 seg.=72.600 Joules y multiplicado por 0,24 lo pasamos a calorias: 17.224 cal.

LÁMPARAS ELÉCTRICAS DE FILAMENTO
Las aplicaciones prácticas del efecto térmico de la corriente son muy numerosas. Una de las más importantes es la lámpara eléctrica. Ésta se compone de un largo y fino filamento de tungsteno que ofrece una considerable resistencia al paso de la corriente (el filamento puede tener hasta 60 centímetros de largo aunque está arrollado en una espiral de menos de 2,5 centímetros de longitud).

La fórmula de Joule nos dice que cuanto mayor sea la resistencia del hilo conductor, mayor es el calor producido. En este caso, debido al escaso calibre y gran longitud, se produce suficiente calor como para que que el tungsteno se vuelva incandescente y emita una luz casi blanca. Aunque ahora parezca simple, los primeros intentos para hallar un filamento adecuado fueron penosos.

Thomas Alva Edison, el inventor americano de la primera lámpara eléctrica útil (1879) empleó hilos de bambú carbonizado y evitó que ardieran haciendo el vacío dentro de la lámpara, es decir, retirando el oxígeno necesario para la combustión. Luego se recurrió al filamento de tungsteno pero el metal se vaporizaba gradualmente y depositábase en una capa negruzca en la pared de vidrio. Para impedirlo, la mayoría de las lámparas actuales están llenas de un gas inerte como el argón, que no reacciona   con   el  metal   y  evita su   vaporización.

ESTUFAS ELÉCTRICAS
Las estufas eléctricas se componen también de un alambre arrollado en espiral que se calienta al rojo cuando pasa la corriente; entonces el hilo conductor no sólo caldea el aire sino que emite rayos caloríficos. El filamento se arrolla sobre un soporte de material no conductor y refractario para que soporte temperaturas bastante altas. Generalmente se usa mica o materiales cerámicos.

El metal de la resistencia es una aleación, por lo general de níquel y cromo. La mayoría de los otros metales se oxidarían (combinación con el oxígeno del aire) y se quemarían muy rápidamente. Existen calentadores llamados de inmersión porque se colocan dentro del agua que se desea calentar, construidos en forma similar a las estufas; su filamento queda  aislado  del  agua  por una  cápsula  metálica  hermética.

FUSIBLES
Los fusibles usados para proteger circuitos eléctricos, representan otra útil aplicación del efecto calórico de la electricidad. Si, por alguna razón, pasa por ellos una corriente más intensa que la prevista se calientan excesivamente y se derriten. Evitan así que el contacto fortuito entre dos cables desnudos, que permite a la corriente utilizar un camino más corto y fácil (de allí viene el nombre de “cortocircuito”) sobrepase la capacidad prevista para el circuito  y pueda provocar un desastre.

El alambre de un fusible se compone de un metal o aleación de bajo punto dé fusión. Si una corriente demasiado intensa recorre el circuito engendra suficiente calor como para fundir el alambre del fusible. Esto corta el  circuito  y se  evitan  serios daños.

El fusible es un simple trozo de alambre fino cuya temperatura de fusión es muy inferior a la del resto del circuito. Se lo intercala de modo que toda la corriente deba pasar por él, y si la intensidad de ésta sobrepasa cierto límite el alambre del fusible se calienta hasta fundir, interrumpiendo el circuito.

HORNOS  ELÉCTRICOS
Otra aplicación importante son los hornos eléctricos. Existen dos tipos: el horno de resistencia que funciona como las estufas domésticas aunque en mayor escala y el horno de arco que se base en el arco eléctrico ya mencionado. Se utiliza la formación de chispas entre los dos electrodos mantenidos a corta distancia y la gran cantidad de calor producida se debe a la resistencia que ofrece el aire al paso de corriente por ser mal conductor.

Estos hornos de arco se usan para fundir metales y en algunos el metal se funde por el calor de dos electrodos de carbón puestos por encima del metal. En otros el mismo metal sirve de electrodo mientras que el otro es de carbono y se funde por el calor del arco.

PLANCHA ELECTRICA: Idem al caso anterior, utiliza calor generado por una resistencia a partir de la corriente eléctrica. las amas de casa todavía no no la podían utilizar ya que no existía la conexion a la red eléctrica y no se había inventado aun el termostato. El calor se producía en una resistencia colocada en el interior de la plancha que con el paso de la corriente eléctrica se calentaba por el efecto Joule.

Esto consiste en que la circulación de corriente eléctrica por la resistencia, desprende mas o menos cantidad de calor dependiendo de tres factores: el valor del cuadrado de la intensidad, la resistencia y el tiempo de funcionamiento del aparato eléctrico.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°14 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología – Ciencia: La Electricidad-

Vida y Obra Thomas Edison Breve Biografia y Sus Inventos

“Nuestra época debería llamarse la era de Edison. Este hombre extraordinario realizó más de dos mil inventos. No existe ningún gran descubrimiento moderno que no deba algo a su genio…” Henry Ford.

Biografía de Tomás Alva Edison: Inventor estadounidense.

De era un niño era llamado Al, y se lo recordaba como un muchachito feliz, alegre y simpático, pero distraído y obstinado. Su padre, era fabricante de durmientes para ferrocarril, decidió trasladarse a Ohío con toda su familia. En la escuela primaria sus maestros no le tenían mucha simpatía y  lo consideraban un mal estudiante, capaz sólo de calentar los bancos de la clase.

Con su madre tenía una muy buena relación, y él la recordaba como  “comprensiva , cariñosa y  su mejor maestra” y según sus biógrafos tuvo una influencia muy destacada en la vida de su hijo, pues es probable que sin ella hubiera sido un hombre ignorante, incomprendido y desdichado. Cuando pesaba por fracasos escolares su madre siempre estaba ahí presente para ayudarlo y así con tiempo logró terminar su carrera inicial.

Siempre vivió con sueños, imaginando con distintos inventos y sistemas mecánicos para agilizar procesos industriales u personales. Era de una personalidad incansable, entusiasta, sabía que las ideas, para dar su fruto, deben apoyarse en la investigación científica más cuidadosa y perfecta. Trabajó tesoneramente. Deseaba adquirir y leer todos los libros científicos necesarios para sus anhelados experimentos.

Se convirtió en vendedor de frutas y más adelante se presentó en las oficinas de la compañía ferroviaria donde trabajaba un amigo de su padre, diciéndole: “No aspiro a un puesto, deseo sólo una autorización para vender diarios y alimentos en los trenes.” Días más tarde llegaba la autorización anhelada, para la línea Port Hurón-Detroit. Este mejoramiento económico hizo que Edison pueda acceder a buena literatura para sus intereses y haga de los mas variados experimentos con mezclas, frascos de química, imanes, probetas y toda clase de aparatos para la ocación.

Mas tarde su padres cedió  una parte del sótano para laboratorio, y así colmó uno de los mayores deseos de su hijo. Un acontecimiento que casi le cuesta la vida debía turbar la dicha del futuro sabio. La compañía le permitió instalar, en un coche furgón, una pequeña imprenta para la publicación del “Weekly Herald” cuya dirección, redacción y compaginación estaban completamente a su cargo. Este semanario publicaba las noticias de la guerra entre norteños y sureños, recogidas en Detroit. Al bajar para vender —al precio de 3 centavos el ejemplar— la ultima edición, no advirtió que el tren se había puesto en marcha. De un salto trepó al estribo del último coche, quedando suspendido. Imposibilitado para mantenerse mucho tiempo en esa posición acrobática, debió su salvación a la rapidez de un empleado que lo ayudó a entrar en el vagón, pero que desgraciadamente lo golpeó en el oído. El salvamento le produjo una mastoiditis que determinó en el joven una semisordera incurable. Aceptó ese contratiempo con resignación, pero tuvo que renunciar al puesto.

Cierto  día salvó la vida de un niño que estaba sobre los rieles, a punto de ser atropellado por un tren. Ese acto de arrojo le valió la gratitud y el afecto del padre de la criatura que en ese entonces era telegrafista en Port Hurón y que le dijo: “Lo que yo puedo hacer por ti es enseñarte mi oficio. Cuando lo conozcas te será mucho más fácil conseguir un buen empleo.”

Mientras aprendía el alfabeto Morse, Edison vivía fascinado, entusiasmado, por el funcionamiento de la máquina. Un año después lo veremos en su primer puesto de telegrafista de Cincinnati. Seguidamente se trasladó a Boston. A la edad de 22 años (1869) vivía en Nueva York y trabajaba en una compañía importante. Un día se produjo un desperfecto en el aparato transmisor. Edison se ofreció para repararlo y cumplió tan brillantemente su tarea que fue nombrado consejero técnico.

Durante este nuevo período de su vida inventó un registrador eléctrico para los votos parlamentarios que, sin embargo, no obtuvo el éxito esperado; pero, incansable en sus investigaciones, inventó otra máquina que reemplazó al anticuado indicador telegráfico de las cotizaciones de valores. Esto le produjo 40.000 dólares de ganancia que le permitieron abandonar su empleo y abrir un laboratorio en Newark.

La personalidad del joven sabio era tan definida que sus colaboradores aceptaron modestos salarios y penosos horarios con tal de trabajar junto a él. Su encantadora vecina, Mary Stillwall, después de haber sido su primera secretaria, aceptó ser su esposa a pesar de la existencia modesta que Tomas le ofrecía. Mary, cariñosa, fiel y buena, compartió sin quejas las privaciones, las fatigas y las preocupaciones que un día debían transformarse en riqueza y gloria.

Desde 1870 hasta 1876, Edison hizo patentar 120 inventos distintos, algunos muy importantes. Entre ellos estaba el multicopista (mimeógrafo), destinado a la copia de escritos y dibujos que se reproducen mediante un papel especial cubierto de parafina, y un aparato con sirena para alertar policías y bomberos. Pero el más notable fue el sistema de telégrafo automático, que consistía en una cinta perforada que permitía la impresión de un mensaje en letras, en vez del antiguo sistema de puntos y líneas. Este nuevo aparato, ensayado con enorme éxito, realizaba la anhelada posibilidad de permitir la transmisión simultánea de varios mensajes con el mismo cable.

Mientras tanto Edison había abandonado sus laboratorios de Newark para trasladarse a locales más grandes y mejor equipados cerca de West Orange. El lugar donde se levantaron sus nuevos laboratorios debía procurarle más tarde el apodo de “Brujo de Menlo Park”. Aquí tuvo como colaboradores, entre otros personajes destacados, al físico e inventor estadounidense de origen croata Nikola Tesla.

Sus numerosos estudios sobre la acústica, a la que dedicaba largas horas desde hacía muchos años, le valieron el más original de sus descubrimientos: el fonógrafo. Se sabe también,  que pasó al mismo tiempo, otro sabio francés de nombre Charles Cros, inventaba una máquina llamada “parlante” … El hecho es asombroso por cuanto los dos hombres trabajaban separadamente.

El primer fonógrafo consistía en un cilindro sobre el cual se ajustaba una bocina que recibía la voz unida a una punta que grababa las vibraciones sonoras. Provisto de este aparato curiosísimo, Edison se presentó ante el señor Beach, director de una de las más importantes revistas científicas americanas. “Buenos días” dijo la voz de Edison, saliendo del aparato./’¿qué pensáis del fonógrafo?”. Beach se sobresaltó ,pero pronto se sobrepuso al asombro y preparó inmediatamente un número especial para anunciar, en el “Scientific American”, el nuevo y prodigioso invento. Esto ocurría en 1878. El gran hombre era feliz como un niño que hubiera llegado a fabricar un juguete maravilloso.

A partir de este instante trabajará incansablemente y éste será el período más absorbente de su vida. El mundo estaba deseando el alumbrado público. La lámpara de arco, derivada del invento del italiano Volta, no era práctica pues producía una luz demasiado violenta, cara y “ruidosa”. Un grupo de financistas e industriales confió a Edison la solución del problema que otros no habían podido resolver.

Éste concibió una pequeña lámpara incandescente, pero ese proyecto no se pudo realizar sino dos años más tarde. Durante ochocientos días y ochocientas noches, secundado por sus más fieles colaboradores, tuvo la paciencia de ensayar seis mil fibras diferentes: vegetales, minerales, animales y aun humanas, pues hasta un pelo de la barba rojiza de uno de sus asistentes se utilizó en los experimentos.

El recipiente (un pequeño globo de vidrio que le había valido meses de trabajo) estaba listo. Pero lo que no había podido encontrar aún, era el filamento capaz de resistir la incandescencia por mucho tiempo. Parece que la noche fue buena consejera y la suerte favoreció a su genio. Mientras leía a la luz de una lámpara de petróleo, su mano se untó con hollín al tocar inadvertidamente el tubo. Examinándosela ,pensó de pronto que sólo un filamento carbonizado podría mantenerse largo tiempo incandescente sin destruirse, siempre que estuviera en el vacío.

La seguridad de la victoria animó sus últimas investigaciones. Así nació la primera lámpara eléctrica, la antepasada de las que hoy alumbran nuestras veladas e iluminan nuestras ciudades, transformando la noche en día. Dos años más tarde, en 1882, inauguraba en Nueva York el primer alumbrado eléctrico de sus calles. Ese año marcó el momento culminante de la gloria de Edison y el comienzo de su enorme riqueza.

Pero para un verdadero sabio, como lo fue Edison, ni la gloria ni el dinero son la finalidad suprema. Edison tenía 35 años de edad: nada ni nadie podía ya detenerlo. El mundo aguardaba aún otros milagros del “Brujo de Menlo Park”.

A sus investigaciones posteriores debemos el primer sistema nacional de producción y distribución de la energía eléctrica. La “Central de Edison”, adoptada pronto en el mundo entero, facilitó todos los desarrollos ulteriores de la industria moderna. La primera demostración práctica, coronada con un éxito completo, tuvo lugar en Menlo Park, el 21 de octubre de 1879, y dio paso a la inauguración del primer suministro de luz eléctrica de la historia, instalado en la ciudad de Nueva York en 1882, y que inicialmente contaba con 85 abonados.

Thomas Alva Edison contribuyó a la investigación estrictamente científica, con el descubrimiento del llamado efecto termoeléctrico (1883), también conocido en la actualidad como efecto Edison, el cual permitiría, años más tarde, el desarrollo del dispositivo electrónico conocido como diodo, que daría paso al advenimiento de la moderna revolución de la electrónica.

Tampoco exageramos al decir que Tomás Alva Edison es uno de los más grandes bienhechores de la humanidad.

LÁMPARAS DE ARCO
UNA LÁMPARA LUMINOSA DE ARCO El arco se forma entre el grueso electrodo de cobre superior al inferior, que consiste en un tubo delgado de acero lleno de una mezcla de magnetita, titanio y óxido de hierro y cromo, l^a lámpara se adapta perfectamente para el alumbrado le las calles de cualquier ciudad, -pues la luz se esparce muy bien en una gran extensión

UNA LÁMPARA DE ARCO DE LLAMA Tanto el electrodo superior como el interior, son carbones impregnados de substancias que dan a la lámpara un gran rendimiento. El floruro de calcio, muy frecuentemente empleado, hace que la lámpara dé una luz amarilla; el cloruro de cerio la produce blanca, y el cloruro de estroncio, rojiza. Es la mejor lámpara para anuncios y alumbrado de plazas públicas.

En 1879 Edison dio una demostración pública de su lámpara eléctrica incandescente, iluminando las casas y las calles de Menlo Park, Nueva Jersey. El «New York Herald» dedicó toda su primera página a este acontecimiento, y fue necesario establecer trenes especiales para llevar el extraordinario número de personas que deseaban conocer el nuevo sistema de iluminación. En 1880 se estableció, por primera vez, el alumbrado eléctrico en un navío, el «Columbia». Una de las primeras dínamos instaladas en este barco se puede ver en el Museo del Instituto Smitlisonian.

Durante algunos años pareció seguro el triunfo de la lámpara eléctrica. Día por día fue perfeccionándose la fabricación de bombillas y los sistemas de suministro de corriente en gran escala a los edificios y viviendas, y aunque las poderosas Compañías de gas comenzaron a ridiculizar al nuevo iluminante, llegó un tiempo en que el alumbrado eléctrico amenazó seriamente reemplazar al gas.

El coste del gas, empleando un mechero ordinario, en abanico, era cerca de 40 centavos por cada mil bujías-horas. La primitiva lámpara eléctrica, por otro lado, producía el alumbrado a 35 centavos la misma cantidad de bujías-horas. Más importante que esto era el progreso alcanzado con los arcos voltaicos, sobre todo, para el alumbrado de los grandes edificios y al exterior. Los globos de gas producían la luz a menos de 30 centavos las mil bujías-horas, mientras la nueva lámpara eléctrica de arco daba la misma intensidad con sólo cinco centavos.

Se dijo de él:
Fritz Vogtle, uno de los biógrafos del inventor estadounidense, rescató en su libro Edison (Editorial Salvat, 1985) una serie de citas interesantes sobre el mago de Menlo Park. Aquí se vuelcan algunas, sintetizadas, aunque primero valga una mención del autor del libro mencionado: “La obra de Edison muestra claramente que inventar e investigar no sólo proporcionan comodidad y mejores  condiciones de trabajo sino también creación de empleo y bienes en general”. .

Robert Millikan, en Edison como científico, 1932: “Únicamente corresponde a Edison el mérito de haber ideado y mostrado cómo un ser mortal puede hablar de viva voz a todas las generaciones. Si hoy pudiéramos escuchar las voces de Sócrates, Marco Aurelio, Shakespeare, Newton, Franklin, Goethe, Faraday, Maxwell… ¿no tejeríamos acerca de este hecho una nueva leyenda de Prometeo, parecida a aquella en la que el fuego es robado al cielo y ofrecido a los hombres?”

Henry Ford, en Mi amigo Edison, 1947: “Ni siquiera quiere admitir la posibilidad de un fracaso. Es de la opinión de que el traba-) jo constante y concienzudo es capaz de resolverlo todo. Esta genial aptitud para el trabajo esforzado me fascinó y convirtió a Edison en mi héroe”.

Mas de la vida e Inventos de Edison….

A las 3 de la tarde del 4 de septiembre de 1882, el inventor Thomas Alva Edison, de 35 años de edad, se embarcó en lo que llamó “la aventura más

 grande de mi vida”. Se puso en funcionamiento la primera central eléctrica de Nueva York, en la calle Pearl, y 85 hogares, tiendas y oficinas se iluminaron súbitamente con 400 bombillas incandescentes. Edison y sus colegas, directores de la Edison Electric Light Company, se habían reunido en Wall Street, en la oficina dé uno de sus principales patrocinadores, el millonario J. Pierpont Morgan. La oficina de éste era una de las iluminadas en esa tarde. A las 7 de la noche, al crepúsculo, la luz eléctrica hizo su impacto en las cercanas oficinales del diario The New York Times.

Con meses de anticipación, Edison había supervisado el inicio de la transición del gas a la electricidad en Nueva York. Eligió la margen del estrecho de East River por estar allí la zona financiera, en la que deseaba impresionar a posibles patrocinadores. Organizó entonces una encuesta casa por casa y dispuso la instalación de líneas troncales, cajas de conexiones, interruptores, medidores, fusibles y portalámparas. Once meses después, en agosto de 1883, más de 430 edificios de la ciudad contaban con iluminación eléctrica, con unos 10.000 focos. Los trabajos de Edison con la electricidad confirmaron su idea de inventar sólo cosas que llenaran una necesidad. Puso en práctica este principio en mayo de 1876, cuando junto con “colegas y amigos” abrió un laboratorio o “fábrica de inventos”  en el poblado de Menlo Park, Nueva Jersey.

El local era un edificio de madera de dos pisos, erigido en ricas tierras de cultivo y, de hecho, pasó a ser el primer laboratorio de investigación industrial del mundo. Contaba con una máquina de vapor, un horno de fundición, acumuladores, equipo fotográfico, alambre de cobre, bobinas de inducción e instrumentos de medición, entre éstos un electrómetro y un galvanómetro. En ese tiempo, el inventor y sus colaboradores intentaban perfeccionar la lámpara incandescente, en la que desde la década de 1830 habían trabajado varios científicos.

En 1878 Edison fundó la Edison Electric Light Company, pero no fue sino hasta fines del año siguiente cuando, paso tras paso, finalmente produjo una bombilla eléctrica, práctica. (Por ese mismo tiempo, el físico y químico Joseph Swan inventó en Inglaterra una bombilla similar. Edison mostró su invento en público en la noche de fin de año de 1879, al iluminar la carretera de Menlo Park, el laboratorio y la biblioteca con un dínamo y cerca de ‘10 luces. Unos 3.000 espectadores presenciaron esa genialidad de llamado “Mago de Menlo Park.

Nacido en Milán, Ohio, el 11 de febrero de 1847, Thomas Alva Edison tenía siete años de edad cuando su familia se mudó a Port Huron, Michigan. Su formación escolar terminó después de tres meses, cuando el maestro de la escuela local lo expulsó por ser de lento aprendizaje. La verdad es que Edison sufría d sordera parcial, a causa de un ataque de escarlatina.

Tocó a su madre fomentar en él un creciente interés por la ciencia, sobre todo por las máquinas de vapor y la fuerza mecánica. El joven Edison instaló un pe dueño laboratorio químico en el sótano de la casa paterna. Allí producía su propia corriente eléctrica con pilas voltaicas y construyó e hizo funcionar un rústico aparato telefónico. Poco tiempo después, cuando vendía periódicos y dulces en el ferrocarril que iba dé Port Huron a Detroit, construyó un modesto laboratorio en el vagón de equipaje. También instaló una imprenta de segunda mano en la que editaba un semanario, el Grand Trunk Herald, que vendía en el tren.

Telegrafista vagabundo: De los 16 a los 21 años, Edison trabajo corno lo que él llamó “telegrafista vagabundo”, en los estados del sur y el oeste medio de la Unión Americana. En 1869 vivía en Nueva York, en un sótano de Wall Street. En cierta ocasión, mientras visitaba por casualidad las oficinas de Gold lndicator Company, se descompuso el indicador telegráfico de los precios del oro. El lo reparó allí mismo y fue contratado como ayudante del ingeniero principal te la compañía. Después creó la impresora de acciones Edison Universal, vendida a la Western Unión en 40 000 dólares. Edison utilizó el dinero para establecer y equipar su primer taller en Newark, Nueva Jersey, donde fabricó el receptor telegráfico de cotizaciones bursátiles, a principios de la década de 1870. En 1876 se mudó a Menlo Park, para dedicarse a la invención. Al año siguiente mejoró el micrófono del teléfono de Alexander Graham Bell.

Cinco días sin dormir Edison afirmó haber dejado de dormir cinco días par a perfeccionar su fonógrafo cuando poso para una foto  en su taller de West Orange el 16 de jur4o de 18118. Más tarde, ese mismo día, se fotografió con algunos de sus colaboradores , ya menos desaliñado y mas normal.

En el transmisor de Bell, las vibraciones sonoras de la voz se convertían directamente en impulsos eléctricos; pero la reproducción del sonido era débil, sobre todo a grandes distancias, en las que prácticamente se desvanecía casi de inmediato.  El micrófono de Edison utilizaba trocitos de carbón para lograr un contacto cuya resistencia variara según la presión de las ondas acústicas. Esto controlaba la corriente de una batería y podían enviarse señales eléctricas mucho mas potentes que con el aparato de Bell. Así se transmitía a mayor distancia.

En el teléfono de Bell, la bocina también servia de auricular, por lo que el usuario tenía que hablar y oír alternada mente en el mismo lado del aparato. Edison separó el transmisor y el receptor, facilitando así la comunicación. Después de perfeccionar el teléfono, Edison se concentró en la invención del fonógrafo, antecedente del gramófono y del moderno tocadiscos. En diciembre de 1877 hizo una demostración a sus empleados de Menlo Park. Al girar lentamente el cilindro del fonógrafo, se oyó una débil voz que recitaba el poema infantil María tenía un corderito.

Patentó el fonógrafo en febrero de 1878 y nueve años después se mudó a una nueva casa y a un laboratorio másespacioso, en West Orange, Nueva Jersey. Para entonces había ganado ya alrededor de un millón de dólares con A sus inventos (en total patentó 1.093, desde una pluma eléctrica hasta casas baratas de hormigón armado). Llegó a tener hasta 5.000 empleados.

En alguna ocasión Edison esbozó su método de trabajo a un reportera de Scientific American, quien escribió: “Los bocetos preliminares se envían a los fabricantes de modelos, que revisan las enormes listas de material para conseguir las partes necesarias, o quizá piezas terminadas para el aparato; de inmediato se destinan al trabajo tantos obreros como puedan emplearse, para adelantarse, y así el modelo funcional estará listo en muy poco tiempo.”

Después se hacían mejoras, se preparaban diagramas de trabajo y se creaban los patrones y moldes necesarios. Luego se construía y se probaba el aparato, de tamaño real. El siguiente paso, en caso de que el invento satisficiera las exigencias y expectativas de Edison, era llevarlo a otro taller y reproducirlo. “Los inventos de magnitud suficiente.., se lanzarán como base de una industria separada”, concluía el artículo. Entre esos inventos figuró, en 1889, el cinetoscopio, del que Edison declaró que llevaría la política, el arte y el deporte al hombre común.

El cinetoscopio de Edison daba la ilusión del movimiento, al pasar en rápida sucesión una serie de fotos en la pantalla de la máquina-. De producir documentales de bailarinas y boxeadores, Edison pasó a realizar películas con argumento, entre ellas El aran asalto al tren, filmada en 1903. Con tina duración de 10 minutos, ésta fue una de las filmaciones más largas de su tiempo. Edison murió el 18 de octubre de 1931 a la edad de 84 años. Tres días después fue sepultado cerca de su casa de West Orange (Ver: Nuevas Técnicas Industriales en el Siglo XIX    )

Los inventos de Edison
El listado de los inventos e innovaciones que concretó Thomas A/va Edison —y que patentó oficialmente— es cercano al millar, sin contar registros asentados en Europa. Pero sólo unos pocos inventos son importantes y trascendentes. Es decir, que implicaron cambios y se continuaron en el tiempo. Por esto, algunos son recordados en manuales de estudio o enciclopedias.

Muchos de sus inventos sólo son retoques, incorporaciones, mejoras o innovaciones que se asientan sobre otros inventos importantes. Por ejemplo, el invento del fonógrafo se patentó, pero luego Edison, tramitó unos dos centenares de patentes que implicaron agregados o perfeccionamientos o nuevas piezas y mecanismos.

Así definidas las cosas, el siguiente es un sintético recordatorio de los principales pasos dados en el camino de las invenciones por Edison, los cuales están detallados en el texto principal de esta biografía. Es un re-corrido por todas aquellas áreas donde paseó su talento creativo.

Telégrafo
Empezó siendo operario y terminó generando innovaciones en este aparato de comunicaciones. Su primer paso a los 16 años — transgresor y tramposo— fue crear una aplicación que mandaba —automáticamente y a intervalos regulares— una señal fija a la central de telégrafos, para que no se notara que el operador dormía. Posteriormente, en 1864, ideó un repetidor automático de mensajes sin la intervención de un operario, que perfeccionó en 1866. Desarrolló asimismo un sistema de caligrafía sencilla, de rápida escritura, para tomar más aceleradamente los mensajes. Las letras eran de buen diseño y simples. Hizo otros aportes que permitieron hacer más eficientes los telégrafos manipulados. Edison logró también enviar dos mensajes en el mismo sentido por un solo hilo; pero otro colega creó el dúplex (un mensaje en cada dirección). Luego inventó el telégrafo cuádruple que transmitía cuatro mensajes, dos hacia cada destino.

Mimeógrafo
O matriz mimeográfica (stencil). Una hoja metálica era perforada por un punzón, obteniendo un modelo o patrón. Se utilizó para hacer copias de un texto o imagen original.

Papel parafinado
Fueron varios los ensayos para lograrlo. Hasta su novia Mary trabajó en ello. El papel tuvo entre otros destinos, el de servir para el fonógrafo y, tiempo después, para envolver alimentos.

Máquina de escribir
No fue Edison el inventor, pero sí colaboró con Christopher Latham Sholes en la invención de la máquina de escribir, en 1873. Remington la industrializó.

Registradora de votos
Ayudado por otro aprendiz de inventor, Edison creó la máquina de registro de votos. Objetivo: acelerar los trámites parlamentarios. Error y fracaso. Los congresistas usan la dilación del voto como herramienta política. Fue en 1868.

Registradora de cotizaciones
En medio de la vorágine financiera de Wall Street, en 1869, Edison trabajó en el perfeccionamiento de los indicadores de cotizaciones, como el tope simultáneo —los indicadores podían ser llevados a punto cero de una central— y una registradora universal de cotizaciones. Registró 46 patentes relacionadas con estos instrumentos.

Teléfono
En 1876, Alexander Graham Bell patentó el teléfono, pero fue Edison quien inventó el micrófono de carbono, fundamental para que el teléfono fuera útil.

El Relay no magnético
Se trató de un mecanismo censor —utilizando una tiza húmeda— que accionaba una palanca tras el paso de electricidad. Esto surgió de un desarrollo de 1875.

Fonógrafo
Se trata de las grandes hazañas de Edison, su invento más original. Le permitió grabar y reproducir sonidos. Solicitó la patente el 24 de diciembre de 1877 y fue concedida el 13 de febrero de 1878. Con el correr de los años le hizo modificaciones.

Lámpara incandescente
En 1879 consiguió desarrollar su lámpara de iluminación con una bombilla al vacío y un filamento de algodón. Luego concretó otras innovaciones. Fue uno de los inventos que lo hicieron famoso en el mundo.

Electricidad
Tras la lámpara, Edison desenvolvió una intensa actividad creando instrumental, piezas, dínamos y otros elementos vinculados con la conducción de la electricidad.

Central energética
En 1881 se puso en marcha la primera central eléctrica, instalada en Pearl Street, en el distrito financiero de Nueva York. La electricidad se convirtió en un servicio comerciable.

Cinematografía
El kinetoscopio fue el aparato creado y patentado por Edison en 1891, con unos 15 metros de película. Las escenas se observaban por medio de una pantalla de aumento. También le corresponde el mérito del primer estudio de filmación, el teatro kinetoscópico —más famoso por sunombre Black María—, en 1893. En 1913 habría filmado una cinta hablada, pero la industria del cine no le prestó la debida atención.

Fluoroscopio
Un invento destinado a realizar estudios médicos. Permitía obtener imágenes de rayos X en movimiento.

Efecto Edison
Fue su mayor descubrimiento científico. Se le llama también efecto termoiónico. Descubrió, en 1884, el efecto de la emisión electrónica en los mentales incandescentes. Vio que una lámpara incandescente podía actuar como una válvula que permitía el paso de i electricidad negativa, pero no positiva. Se utilizó en las válvulas.

Radiotelegrafía
Dio algunos pasos en este sentido. Detectó descargas eléctricas entre objetos metálicos distantes de un contacto eléctrico. Logró controlar y emitir esas ondas. Vendió sus avances a Guglielmo Marco-ni.

Taxímetro
Registraba alteraciones de temperatura del orden de una millonésima de grado Fahrenheit.

Megáfono
La idea le pertenece, al llevar a cabo comunicaciones a cierta distancia, empleando grandes embudos que terminaban en pequeñas aberturas donde apoyaba el oído el receptor del mensaje.

Separador de hierro
En los años 90 desarrolló un aparato para separar el hierro de la roca. Funcionaba con un electroimán que dividía el recorrido de ambos materiales.

Cemento
Además de ocuparse de producir cemento, buscó nuevas aplicaciones y concibió el sistema de placas modulares de cemento para la i construcción rápida de viviendas.

Mecánica
Cuando se abocó a producir cemento ideó un método de auto engrase de las maquinarias, garantizando la lubricación. Asimismo, montó un sistema de comunicación dentro de su fábrica.

 Acumulador
A partir del año 1900, obtuvo importantes avances en el perfeccionamiento de los acumuladores de las baterías para motores. Tenían una vida útil de 10 años.

Ayuda en guerra
Durante la Primera Guerra Mundial montó una planta de ácido fénico, otra de benceno y una tercera de anilina. Colaboró con la marina en emprendimientos defensivos.

Música
En 1927 fabricó un disco que permitía escuchar música durante cuarenta minutos. Un anticipo del long play.
u Biotecnología. Realizó cruzas de distintas cepas de árboles para lograr obtener caucho. Cuando estaba al borde de concretarlo, se consiguió producir caucho sintético.

PARA SABER ALGO MAS…

La compañía de Thomas Alva Edison no solo construyó el primer estudio cinematográfico del mundo en 1893. sino que también desarrolló, patentó y adquirió los derechos de la tecnología primitiva. Con el cambio de siglo, se levantaron nuevas compañias cinematográficas de la noche a la mañana, generalmente con sus propias versiones de cámaras y equipos de proyectar .Algunas de éstas eran modelos originales y patentables; otras resultaban ser copias piratas de los productos de Edison. Este no hacía distinciones, demandaba a todos sus competidores por igual, ahogando a las pequeñas compañías con monstruosos costos legales.

Cuando no podía acabar con sus competidores de entrada, el astuto Edison les ofrecía un trato: unir sus patentes en una sola compañía —un trust— y renunciar a todos los pleitos. En diciembre de 1908, se formó la Compañía de Patentes Motions Pictures, con la mayoría de las acciones repartidas entre Edison y un antiguo rival, la Compañía Biograph. Cualquiera que quisiera producir, distribuir o exhibir películas en Estados Unidos, tenía que comprar una licencia a esta sociedad.

Sirviéndose de tácticas coactivas, el trust atacó a las firmas rebeldes con presiones legales y físicas. El productor Carl Laemmle, que pronto fundó la Universal Pictures, protestó públicamente, y filmó películas en sitios secretos para escapar a los ladrones y a los espías del trust. El distribuidor William Fox, de la 20th Century Fox, demandó al trust en 1912, alegando la restricción del mercado, pero no se aceptó su demanda. Finalmente, en 1915, el gobierno de Estados Unidos, de acuerdo con la ley antitrust de Sherman, disolvió eltrust aunque sin resultados prácticos —en parte porque no era posible hacerle cumplir los edictos y cobrar derechos, y en parte porque se ocupaba de cortometrajes mientras que los independientes, más innovadores, presentaban las películas de largometraje, cada vez más populares.

Aunque quizás el mayor legado del trust fue Hollywood mismo. Atraídos por el clima soleado y el variado paisaje, los productores de la costa este habían hecho frecuentes visitas allí desde 1907. Pero el trust ofreció a muchos independientes una razón que les impulsó a cambiar de residencia: Hollywood estaba lejos de los abogados neoyorquinos de Edison y cerca de la seguridad de México. Gracias en parte al inventor
considerado egoísta y codicioso, este territorio infestado de mofetas y rico en naranjales y limoneros se convirtió en el centro mundial del espectáculo.

Fuente Consultada: Como funcionan las mayoría de las cosas Readers Digest – Wikipedia – Encarta – Grandes Inventores del Siglo XIX

Los Hermanos Wright La Conquista del aire El Primer Vuelo Con Motor

       Los Primeros Vuelos Aéreos de los Hermanos Wright    

UN POCO DE HISTORIA: Desde los tiempo mas remotos volar siempre ha sido el gran sueño del hombre, e impulsados por ese deseo de transformarse en pájaros ha hecho que muchos valerosos intrépidos hayan ideado todo tipo de artilugio para luego lanzarse desde lo mas alto de su zona, y muchas veces estrellarse contra el duro piso. Pero debemos agradecer infinitamente a ese grupo de soñadores porque fueron ellos lo que pusieron la semilla inicial para que luego otros mas osados probaran nuevos artefactos voladores.

Como casi todos sabemos, el gran genio del Renacimiento europeo, llamado Leonardo Da Vinci comenzó a esbozar en su cuaderno de anotaciones diarias, las primeras formas de esos artefactos, pero sin llegar a realizar experiencia alguna, pues él estaba mas ocupado con otras prioridades que le daban grandes satisfacciones sin arriesgar su pellejo, como fue el arte y la comida.

Se sabe que los primeros intentos fueron en Francia por el siglo XVIII, los hermanos Montgolfier hicieron las primeras pruebas con globos aerostáticos y otros menos conocidos se han lanzado desde grandes alturas. En 1785, un francés y un americano cruzan el Canal de la Mancha en globo, y no tardarán en realizarse los primeros intentos de volar en avión.

Un inglés de apellido Cagley en 1849 construye un planeador de tres alas, y hace sus pruebas usando como piloto a un niños de solo 10 años y se convierte en el primer aparato en flotar un mínimo tiempo en el aire. Deberán pasar unos 40  años para que en 1890, otro francés,  Clément Ader realice un  primer vuelo de la historia en un aparato propulsado por vapor.

Pero despacio estamos entrando al siglo XX, pero sin olvidarnos de otros grandes inventores, como Lawrence Hardgrave que construye un modelo impulsado por paletas movidas por un motor de aire comprimido que vuela 95 metros, Otto Lilienthal que en 1877 inventa unl planeador con alas curvadas. Samuel Pierpont Langley también se anima y ahora consigue elevar durante un minuto de aeroplano impulsado por vapor y que bajaba lentamente planeando.

Y ahora si llegamos a 1903, Orville Wright realiza el primer vuelo de la historia en un aeroplano propulsado y bajo control humano, durante 12 larguísimos segundos. Trabajando junto a su hermano Wilbur, desarrolla los primeros aviones propulsados por un pequeño motor.

Los Wright eran fabricantes de bicicletas y empezaron diseñando planeadores, con los que realizaron cientosde pruebas; incluso diseñaron su propio túnel de viento.

Según sus experiencias a ellos les faltaba una fuerza poderosa que trate de impulsar con potencia el aeroplano hacia adelante y oro colega llamado Charlie Taylor, les fabricara un motor de gasolina de doce caballos que pesa poco más de ochenta kilos, mas o menos el peso de una persona.

Después de varias pruebas y de estrellarse  varias veces en la arena con su planeador motorizado, consiguieron recorrer unos 31 metros el día 17 de diciembre de 1903 con el Flyer. El brasilero Alberto Santos Dumon, en Francia logrará tres años después un vuelo de 220 metros en 22 segundo.

 Los hermanos Wright eran hijos del obispo estadounidense Milton Wright, ministro de la Iglesia United Brethren (Hermanos unidos), y de Susan Koerner Wright. Wilbur, el mayor, nació en Millville, Indiana, el 16 de abril de 1867 en tanto Orville, en Dayton, Ohio, el  19de agosto de 1871.

Desde niños se interesaron por los juguetes, cometas y objetos mecánicos, y uno de sus preferidos era una hélice que se cargaba con unas gomas elásticas  y lograba elevarse mientras la hélice giraba. Si bien muy tenían personalidades muy distintas, a los hermanos los unía el mimo espíritu inquieto e ingenioso, pues por curiosidad los hacía desarmar, explorar construir nuevos objetos mecánicos.

 En 1889 instalaron su propia imprenta e Dayton, donde editaron y publicaron el diario West Side News, y tres años más tarde, entusiasmados con la aparición de Ir bicicletas, dejaron la imprenta para instalar un taller de reparación que se transformaría en la Wright Cycle Co., que vendía su propio modelo de bicicleta. Los ingresos ayudaban a su manutención mientras ellos investigaban sobre aeroplanos.

Wilbur se interesó en el vuelo cuando se enteró del fatal accidente de Otto Lilienthal mientras investigaba el planeo en 1896. Por aquel entonces, la investigación sobre el vuelo se orientaba a emular el movimiento de las alas de las aves. Mientras observaba el vuelo de un águila, Wilbur comprendió que además de utilizar el planeo, movían las alas para girar. El control del vuelo era vital además de la propulsión. Un aeroplano tenía que poder ladear, subir o bajar, y girar a derecha e izquierda, y dos o tres de estas actividades debían realizarse simultáneamente.

Los hermanos Wright decidieron enfrentarse a los problemas del control del vuelo antes de pensar en la fuerza propulsora. Escribieron a la Smithsonian Institution pidiendo material sobre investigación aeronáutica y leyeron todo lo que pudieron encontrar sobre el tema. En 1899 ya habían diseñado una cometa de dos alas que podían moverse mecánicamente de forma que una tenía más sustentación y la otra menos.

Entre 1900 y 1902 diseñaron tres planeadores biplanos, utilizando un túnel de viento en Dayton para ayudarse en la investigación. Llegaron a diseñar mecanismos fiables que les permitían tener el dominio de los movimientos de los aparatos en el aire, como por ejemplo en los virajes mediante una técnica denominada alabeo. Eso los ayudó luego a conseguir un avión controlable, que comenzaron a construir en 1902.

Los vuelos se iniciaron en una playa llamada Kitty Hawk, en Carolina del Norte, que eligieron después de que el Weather Bureau les proporcionara una lista de lugares ventosos. La arena protegería los planeadores y la soledad del lugar les daría privacidad. La versión final de los planeadores tenía timón trasero para girar a izquierda y derecha, alerones para ascender o descender, y las alas podían plegarse. Una vez que estuvieron satisfechos con los planeadores, diseñaron el motor, una máquina de cuatro cilindros y doce caballos de potencia.

Al primer aparato experimental lo llamaron Flyer. Realizaron su primer vuelo exitoso de prueba el 17 de diciembre de 1903, en Kitty Hawk, estado de Carolina del Norte, en EE.UU. Lo piloteó, acostado sobre la máquina, Orville Wright. Su hermano Wilbur corrió a su lado para mantenerlo equilibrado. Pese a que disponía de motor, emplearon una catapulta para impulsarlo y rieles para que carreteara derecho.

Unavez en el aire, el biplano voló unos 40 metros durante 12 segundos, a un metro del suelo. Lo hizo llevado por su planta impulsora de cuatro cilindros, alimentada a nafta y con un sistema de transmisión por cadena que trasladaba su empuje a las hélices. Ese mismo día realizaron otros tres vuelos, presenciados por cuatro socorristas y un niño de la zona, siendo los primeros de su tipo hechos en público y documentados.

En la última prueba, Wilbur Wright consiguió volar 260 metros en 59 segundos. Al día siguiente, diarios como el Cincinnati Enquirer y el Dayton Daily News publicaron la noticia.

Según algunos biógrafos Orville, ganó la prioridad de manejo con  el lanzamiento de una moneda, el 17 de diciembre de 1903.

portada de una revista sobre los hermanos wright

El Flyer realizó su primer vuelo exitoso en 1903, en Carolina del Norte. Lo piloteó, acostado sobre la máquina, Orville Wright. Su hermano Wilbur corrió a su lado para mantenerla equilibrada.

Esa mañana un fuerte viento de más de 40 kilómetros por hora,  soplaba sobre la franja de dunas que interrumpen el mar. A las nueve de la mañana  los hermanos Wilbur y Orville Wright, inventores y constructores del aparato, ayudados por cinco hombres, arrastraron la mole de 275 kilogramos desde su cobertizo hasta la llanura de arena, al pie de Kill Devil Hill, una elevada duna de 30 metros de altitud. El viento consigue levantar el planeador número 3 de los hermanos Wright en Kitty Hawk (Carolina del Norte). Ambos fueron excelentes pilotos de planeadores, y el año 1902 sometieron a prueba en Kitty Hawk las teorías aeronáuticas que desarrollaron en Dayton. En esta foto tomada por Orville, su hermano Wilbur (al fondo) y Dan Tate, de Kitty Hawk, hacen volar el planeador como una cometa.

17 DE DICIEMBRE DE 1903, LA PRIMERA EXPERIENCIA:

Para conseguir suficiente velocidad para ese primer despegue, habían encendido la máquina en una duna arenosa. Hoy, el viento haría todo el trabajo. Se llevaría el aparato hacia arriba como una cometa: una cometa sin pita, empujada hacia delante por un motor, lista a retar la gravedad y a volar hasta donde quisiera.

Los dos hombres habían diseñado el motor ellos mismos. Habían fabricado cada parte del avión que esperaba por ellos en el cobertizo -experimentando, investigando y probando sus descubrimientos. Ahora sólo faltaba la gran prueba.

El viento no era el único hambriento en esa costa desolada. Wilbur y Orville Wright también lo estaban, pero por el trabajo. El viento sería su amigo, no su enemigo. Les ayudaría en el despegue y suavizaría el aterrizaje.Los dos hermanos sonrieron. Yahabían esperado suficiente tiempo. Era el momento de empezar.

Tomada la decisión, los Wright salieron de su pequeño campo rápidamente. Verificaron el viento otra vez. Colgaron una señal para llamar a los salvavidas desde su base, a una milla de distancia a través de la arena. Los salvavidas habían estado informados del plan desde el principio; no podían quedarse por fuera ahora.

Era tiempo de revisar la aeronave. Los fabricantes la sacaron del cobertizo y la chequearon por todas partes. Las alas, los puntales, los cables que unían los controles: todos estaban en su sitio, como deberían estar. Las hélices se movían fácilmente.

También el control que accionaba el estabilizador frontal que salía por delante de las alas. Los patines con forma de trineo que sostenían la máquina no mostraban ningún signo del accidente que había tenido días antes. La aeronave estaba lista.

Los hermanos Wright la colocaron en la carrilera de lanzamiento y la amarraron con algunos trozos de alambre para mantenerla quieta. Wilbur puso unacuña debajo del ala derecha. A unos pocos pies de distancia, Orville organizó su cámara.

Mientras fijaba los trípodes firmemente en la arena, los salvavidas llegaron al campo sonriendo y hablando a gritos para que los oyeran.Miraban fijamente mientras los dos hermanos prendían el motor de la nave. Funcionó muy suavemente, con vibraciones regulares, calentándose para el momento en que tuviera que correr por la rampa de lanzamiento hacia el vacío.

“Dale Orville”, dijo Wilbur. “Yo ya tuve mi turno, ahora te toca a ti”.

Cautelosamente, Orville se acomodó en la nave, y se extendió cuan largo era en el ala baja. El viento le daba de frente en sus ojos y la arena le pegaba en los párpados. Miró hacia abajo a las pequeñas piedras en el piso bajo su cara.

Era el último chequeo a los controles, moviendo sus caderas de un lado al otro. Sí, el receptáculo donde él estaba se movía con él, torciendo las estructuras de las alas hacia los lados. En la punta del ala derecha estaba Wilbur, esperando para sostener el ala nivelada, a medida que se fuera moviendo por la carrilera. Realmente, ya era el momento de despegar. Orville, con su mano, soltó los alambres que le servían de ancla a la nave.

 Se estaba moviendo hacia delante a una velocidad de caminante. No, más rápido que eso. Con el rabillo de su ojo, Orville podía ver que su hermano tenía que ir corriendo a su lado. Corriendo más rápido. Acelerando la carrera… y, de repente, Wilbur ya no estaba allí. La nave había despegado. ¡Estaba subiendo muy alto ¡Rápidamente, Orville movió la palanca que controlaba el estabilizador frontal.

De repente, ahí estaba el piso, solamente a diez pies debajo de él y subiendo rápidamente Desesperado, Orville haló la palanca hacia atrás.Fue como si le hubieran pegado en el estómago. Con un golpe y un vacío, la nave frenó su caída alocada. La tierra empezó a quedarse lejos, al tiempo que la máquina apuntaba hacia arriba; el paisaje se llenó de cielo. Un ventarrón cogió sus alas con un golpe y las hizo subir todavía más.

Orville movió de nuevo la palanca. Con velocidad acelerada, la máquina se inclinó en el aire. Luego se fue hacia el piso como una golondrina en picada. Otra corrección, y volvió a apuntar hacia el cielo. Y hacia abajo. Y hacia arriba… Y para abajo. Y con un crujido, una sacudida de choque y un montón de arena que volaba, la máquina se estrelló contra el suelo. Y se quedó allí. Medio mareado y sin aliento, Orville salió arrastrándose fuera de la estructura y miró hacia atrás, al punto desde donde había despegado.

La distancia recorrida en aquel primer vuelo con motor dirigido fue de sólo 37 metros, menos que la longitud de la cabina de un jumbo.  Quizá parezca insignificante, pero supuso el inicio de una nueva era.  En menos de setenta años, el hombre llegó a la luna.  Los hermanos Wright habían abierto un camino que otros pronto seguirían. 

La conquista del aire
Solamente había volado ciento veinte pies, y durante doce segundos. Pero esa distancia corta y ese pequeño tiempo, se sumaban a nada menos que a una victoria. Orville y su hermano habían logrado lo que nadie había hecho hasta ese momento. Habían construido una máquina más pesada que el aire, que podía llevar una persona en vuelo libre. Se mantuvo suspendida por su propia fuerza y sus movimientos se podían controlar difícil, pero definitivamente por su piloto. Entre los dos habían diseñado y creado el primer aeroplano de tamaño completo, con éxito.

En las arenas al sur de Kitty Hawk, Carolina del Norte, Orville y Wilbur Wright habían conquistado el aire. Lo ocurrido en aquella jornada quedó señalado para el común de la gente como el inicio de la aviación moderna y así lo registra la mayoría de las páginas históricas. Sin embargo, hay quienes sostienen que no es así. Argumentan que durante las pruebas el Flyer no se elevó por sus propios medios, sino ayudado por rieles y una catapulta. Más allá de las polémicas, los Wright patentaron su avión y siguieron mejorándolo. Durante 1904, efectuaron un centenar de vuelos. En uno de ellos recorrieron casi 40 kilómetros en 38 minutos.

En los años siguientes, realizaron infinidad de pruebas y exhibiciones tanto en su país como en Europa y batieron numerosos récords. A partir de 1908, los aviones de los hermanos Wright ya no necesitaron más de una catapulta para alzar vuelo. El 17 de septiembre de ese año, mostrando un modelo biplaza a militares de su país, Orvalle Wright se accidentó y quedó malherido. Desafortunadamente, su ocasional acompañante, el teniente Thomas Selfridge (1882-1908), se transformó en la primera víctima fatal de la aviación con motores tal cual la conocemos en la actualidad.

A continuación, intentaron vender su aeroplano a los ejércitos francés, británico y americano. Pedían grandes cantidades de dinero pero no ofrecieron ninguna exhibición y se encontraron con la incredulidad de los responsables. No empezaron los vuelos de demostración hasta 1908, ya que antes temían el espionaje, y el mundo empezó a creer en la posibilidad del vuelo tripulado. A los pocos años la aviación europea había superado sus esfuerzos. Wilbur murió en 1812 y Orville en 1948. Ambos permanecieron solteros: el vuelo era su única pasión.

Luego de esa histórica primer experiencia, el piloto Orville comentó «Después  de calentar el motor durante unos minutos, tiré del cable que sujetaba el aparato a la guía, y comenzó a moverse. Wilbur corría (…) sujetando un ala para que mantuviese el equilibrio en la guía (…) El manejo del aparato durante el vuelo fue desastroso, subiendo y bajando continuamente (…) El vuelo duró sólo 20 segundos, pero a pesar de todo fue la primera vez que un artilugio manejado por un hombre había conseguido elevarse por sí mismo gracias a su propia potencia y volar una distancia sin reducir su velocidad y aterrizar poco después en un punto alejado de donde había empezado (…)».

Con estas palabras, publicadas en 1913 en el semanario American Aviation Journal, Orville Wright recordaba el primer vuelo con motor en el biplano Flyer 1,  realizado en diciembre de 1903, iniciando así la historia de la aviación moderna.

Un diario italiano La Domenica ilustra en 1908 el fracaso de Orville Wright y de Thomas Selfridge en unos de sus experimentos que termina con una caída desde unos 30 metros.

SANTOS DUMONT: El brasileño a bordo de la nave 14 bis, de 1906. Muchos consideran que el suyo fue el vuelo inaugural de la aviación, tal como la entendemos hoy.


Cerca de Chicago, EE.UU., se realiza una prueba del planeador de alas múltiples ideado por Octave Chanute (1832-1910). Este ingeniero estadounidense, de origen francés, está considerado entre los pioneros de la aviación, que además contribuyó al éxito de los legendarios hermanos Wright.

CRONOLOGÍA DE LOS PRIMEROS INTENTOS

852 — El hispano musulmán Abas Ibn Firnas se lanza desde una torre de Córdoba con lo que se considera el primer paracaídas de la historia.

875 — El mismo Firnas se hizo unas alas de madera recubiertas de seda y se lanzó desde una torre en Córdoba. Permaneció en el aire unos minutos y al caer se rompió las piernas, pero fue el primer intento conocido científico de realizar un vuelo.

1010 — El inglés Eilmer de Malesbury, monje benedictino, matemático y astrólogo, se lanza con un planeador de madera y plumas desde una torre y vuela 200 metros, pero al caer se rompe las piernas.

1250 — El inglés Roger Bacon hace una descripción del ornitóptero en su libro Secretos del arte y de la naturaleza. El ornitóptero es un artilugio parecido a un planeador, cuyas alas se mueven como las de un pájaro.

1500 — Leonardo da Vinci realiza los primeros diseños de un autogiro que habría de elevarse haciendo girar las aspas impulsado por los brazos. También diseña un ornitóptero como el de Roger Bacon y un planeador.

I709 — El jesuita brasileño Bartolomeo de Gusmao, también conocido como «el padre volador», describe, y probablemente construye, el primer globo de la historia, y se lo enseña y hace una demostración, con el ingenio de papel, en el patio de la Casa de Indias, en Lisboa, al rey Juan V de Portugal.

1783 — El francés Jean Frangois Pilátre de Rozier es el primer hombre en ascender, en un globo de aire caliente, diseñado por Joseph y Etienne Montgolfier. • En diciembre, los franceses Jacques Alexandre-César Charles y Marie-Noél Robert realizan el primer vuelo en un globo aerostático de hidrógeno, hasta una altura de 550 metros.

1785 — El francés Jean Pierre Blanchard y el estadounidense John Jeffries cruzan por primera vez el canal de la Mancha en globo. • Los franceses Frangois Pilátre y Jules Román se convierten en los primeros hombres en morir en un accidente aeronáutico al estrellarse su globo, dos años después de aquel primer ascenso de Pilátre.

1794 — El Servicio de Artillería Francesa crea la primera fuerza aérea del mundo en la forma de una compañía de globos bajo el mando del capitán Coutelle, que entrará en combate ese mismo año en Fleurus, Bélgica. Hasta 1908 no se creará una fuerza aérea dotada de aeroplanos.

1797 — El francés André-Jacques Garnerin realiza el primer descenso en paracaídas desde una aeronave al lanzarse desde un globo a 680 m de altura sobre el parque Mongeau, en París.

1836 — El Gran Globo de Nassau vuela desde Londres hasta Weilburg en Alemania, a 800 Km., en 18 horas.

1849 — El británico George Cayley construye un planeador de tres alas que vuela con un niño de diez años a bordo y se convierte en el primer aparato en volar más pesado que el aire.

Fuente Consultada:
El Diario de National Geographic N°39
Genios de la Humanidad Los Hermanos Wright
PIONEROS Teo Gómez

La Revolucion Cientifica del siglo XX: Descubrimientos y Avances Cientìficos

La Revolución Cientifíca del Siglo XX:

NECESIDAD DE LA TEORÍA CIENTÍFICA: De todas las ciencias, ha sido la física la que ha experimentado una transformación más profunda hasta el punto de adquirir una cierta hegemonía en el campo del conocimiento y de proporcionar las figuras más gloriosas de la ciencia del siglo XX.

Las investigaciones se orientaron hacia el conocimiento del espacio y del átomo; lo inmenso y lo minúsculo parecen haber sido los dos polos de atención a los que los sabios pudieron acercarse gracias al progreso de los instrumentos de análisis. Pero no fue la observación sino la construcción teórica el primer paso.

A diferencia de la Revolución Científica del siglo XVII, con Galileo y Newton como figuras relevantes, que postulaba una actitud empírica de observación de los fenómenos, la del siglo XX encuentra en la teoría, formulada a partir de postulados matemáticos y metafísicos, el punto de partida, la base que posteriormente permitirá la interpretación de los fenómenos observables.

Así, sin estar precedida por una comprobación empírica, se formuló la teoría de la Relatividad; la física del siglo XX no construye sus estructuras sobre leyes sino sobre teorías, con lo que incluso desde el punto de vista gnoseológico su posición es revolucionaria. La teoría de la Relatividad de Einstein y la teoría cuántica de Planck constituyen los dos capítulos fundamentales y al mismo tiempo el punto de partida para dos concepciones de la ciencia física.

DOS TEORÍAS SOBRE LA REALIDAD FÍSICA

Einstein, al continuar los estudios de Michelson y Morley sobre la luz, cuya velocidad consideraba una constante del universo, llegó a concluir que el tiempo es una variable que depende de la velocidad del espectador (Teoría de la Relatividad Restringida, 1905). Diez años más tarde consiguió medir la relación entre masa y energía (E= mc2); un cuerpo que irradia energía pierde masa, de donde deduce que la masa puede convertirse en energía y su equivalente es la cifra fabulosa obtenida al multiplicar su masa por el cuadrado de la velocidad de la luz (Teoría de la Relatividad General, 1915). Todas las futuras investigaciones sobre el átomo partieron de estas geniales formulaciones del joven científico alemán, que se trasladó posteriormente a Estados Unidos y adquirió la nacionalidad norteamericana.

Einstein demostró que el espacio es curvo y que la curvatura se intensifica en la proximidad de los cuerpos pesados, con lo que desmontó las concepciones newtonianas del espacio y justificó las geometrías no euclidianas, ya que en un espacio curvo las paralelas pueden unirse y todos los axiomas y postulados de Euclides sustituirse por otros. Al fotografiar la curvatura de la luz de las estrellas abrió nuevos horizontes interpretativos sobre la naturaleza de la luz y se encontró una prueba de la curvatura del espacio. Plank formuló en 1900 su teoría cuántica; de la misma manera que la materia es discontinua y está formada por una red de átomos, la energía irradia de forma discontinua en forma de cuanto o corpúsculos de valor variable según la intensidad de la radiación.

En 1924 Louis de Broglie fundó la mecánica ondulatoria, con la que concilió la teoría tradicional de la luz como onda continua y la cuántica de corpúsculo discontinuo. Las dos teorías suponen dos interpretaciones de la realidad física; la teoría cuántica la considera discontinua o corpuscular, la de la Relatividad la considera continua y constituida por una sustancia única espacio-tiempo que puede adoptar formas diversas. La teoría cuántica pretende conocer la naturaleza en términos observables, la Relatividad General en términos no observables, en cierto modo simbólicos, al afirmar que la naturaleza es una sucesión de formas geométricas de una sustancia única espacio-temporal.

INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁTOMO

La concepción clásica del átomo como partícula indivisible había sido rechazada por los físicos del siglo XIX; desde finales de siglo hasta la actualidad los avances en el reconocimiento de las partículas elementales han sido constantes; Thompson, Rutherford, Bohr y De Broglie consiguieron trazar mapas nuevos en la estructura atómica. Thompson descubrió los electrones y demostró así que el átomo no es la partícula última; con las investigaciones de los esposos Curie sobre las radiaciones se inició otro camino que indagaba la energía contenida en el átomo. Rutherford diseñó un mapa del átomo en el que un núcleo, cargado con electricidad positiva, está rodeado por electrones con carga negativa.

cuadro del atomo

Esta imagen cobró movimiento en los estudios del danés Niels Bohr, quien postuló que los electrones giran alrededor del núcleo como si se tratara de un sistema solar en miniatura; el número y disposición de los electrones explicaba las propiedades químicas de los cuerpos y la sucesión de los elementos establecida a mediados del siglo XIX por Mendeleiev. Finalmente, De Broglie probó que las órbitas de los electrones no seguían una línea elíptica sino ondulatoria, oscilante, y que las ondas y los corpúsculos eran aspectos de una misma realidad. Otra línea de investigación se centró en la desintegración del átomo y en la energía que puede liberar. Rutherford rompió un núcleo de nitrógeno en 1919, al bombardearlo con partículas alfa mediante descargas eléctricas. Posteriormente, se descubrieron nuevos elementos en el átomo. Los neutrones eran obtenidos por Chadwick en 1932 al bombardear berilio con partículas alfa; Anderson el electrón positivo (positrón) y Neddermeyer el mesón, enlace entre los protones positivos y los neutrones.

En la década de los años 30 se investigó la radiactividad. Joliot Curie descubrió la radiactividad artificial, demostrando que los átomos bombardeados por neutrones se vuelven radiactivos. En 1936, Fermi obtuvo con este sistema cuerpos más pesados que los naturales y dos años después Hahn y Strassman descubrieron la posibilidad de la reacción en cadena, al comprobar que en los núcleos pesados como el del uranio de protón puede liberar varios neutrones, que al chocar con los nuevos núcleos los hacen estallar y proyectan nuevos neutrones; de esta forma un gramo de uranio puede liberar una energía equivalente a 2,5 tm de carbón. En 1939 con un ciclotrón se consiguió la fisión del átomo y la posibilidad de obtener reacciones en cadena en gran escala. La bomba atómica utiliza el uranio y la de hidrógeno el helio para producir esta reacción en cadena que libera una energía fantástica.

LAS ESCUELAS PROBABILISTA Y DETERMINISTA

Las teorías cuántica y de la Relatividad y las investigaciones sobre el átomo constituyen los capítulos más importantes de la nueva física. Pero los físicos se han sumido en incertidumbres que podríamos llamar de tipo metafísico, se han planteado en qué medida sus investigaciones se mueven en un nivel subjetivo o por el contrario les permiten un conocimiento no deformado de la realidad física. Dos escuelas, probabilista y determinista, afirman, respectivamente, la incertidumbre del conocimiento y la certeza de las leyes físicas.

Los probabilistas, con Bohr, Heisenberg y Dirac, parecieron en muchos momentos haber conseguido romper el “determinismo” de la física “clásica”. En 1925 Heisenberg planteó el dilema que fundamenta la postura probabilista, la imposibilidad de conocer simultáneamente la velocidad y posición de un electrón; si se conoce exactamente su posición, al obligarle a pasar por la pequeña abertura, no se conoce exactamente su velocidad al atravesarla, de lo que resulta que en un instante posterior será imposible precisar su situación. Con el principio de indeterminación Heisenberg afirma que el “espectador” modifica la realidad física al estudiarla, al aproximarse a contemplarlos deterministas se encuentran en minoría pero disponen de figuras tan gloriosas como Einstein, Schródinger, Blockinzev o De Broglie. La regularidad de las leyes físicas y la posibilidad de conocerlas con seguridad se resumen en la conocida fase de Einstein: “Dios no juega a los dados”. La Escuela de Copenhague, dirigida por Niels Bohr, se convirtió en la defensora del probabilismo, mientras la Escuela de París, dirigida por Louis De Broglie, ha sostenido el determinismo arguyendo que los probabilistas suministran una descripción incompleta de los fenómenos microfísicos. Como vemos, los científicos no se han limitado a escudriñar en los secretos del universo físico, sino que se han planteado la relación del hombre con ese universo desde atalayas “meta-físicas”.

EL CONOCIMIENTO DEL UNIVERSO

UNA VENTANA ABIERTA AL ESPACIO EXTERIOR

Capítulo fascinante de la ciencia del siglo XX es el cubierto por los progresos en el conocimiento del universo, posibilitados por la innovación de los instrumentos de observación y por la formulación de hipótesis filosóficas y físicas —la teoría de la Relatividad cambió sustancialmente la imagen del espacio— y modelos matemáticos. Hasta el siglo XVIII la astronomía se reducía al estudio del Sistema Solar y las estrellas se utilizaban como referencia, fondo invariable. Salvo Laplace, las teorías en boga hasta mediados de este siglo fueron elaboradas por filósofos; la más conocida es la de Immanuel Kant: Historia universal de la naturaleza y teoría del cielo (1755), cuyas ideas sobre el origen del Sistema Solar ejercieron prolongada influencia. Entre 1780 y 1820 se inició el estudio de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

En 1842 el austríaco Doppler anunció un principio de fundamental importancia en astronomía: la luz de las estrellas produce un desplazamiento del espectro hacia el violeta cuando ésta se acerca, hacia el rojo cuando se aleja; con él se pudo medir la velocidad radial de las estrellas; en 1912 Slipher obtuvo el espectro de la nebulosa de Andrómeda y midió su aproximación a la Tierra a una velocidad de 200 km por segundo.

LA DIMENSIÓN DE LAS GALAXIAS

El conocimiento de nuestra galaxia recibió un impulso decisivo en 1918, cuando Harlow Shapley, a partir de los cúmulos globulares que se encuentran al Norte y al Sur del plano galáctico, consiguió determinar la posición y distancia del centro de gravedad de esta inmensa concentración de estrellas.

galaxia lejana

El Sol se encuentra situado en una posición marginal dentro de la galaxia, a 30.000 años luz del centro; de repente las soberbias geocéntricas y heliocéntricas quedaban barridas. Según los censos estelares se pensaba que disminuía la densidad de las estrellas en todas direcciones a partir de la Tierra, pero desde 1930 sabemos que es una simple impresión producida por la absorción de la luz por el polvo interestelar.

El diámetro de la galaxia es del orden de 100.000 años luz, lo que aumentaba espectacularmente las dimensiones hasta entonces concebidas, que no iban más allá de distancias diez veces menores. A continuación, comenzaron a medirse las velocidades de los astros en el espacio; el holandés Ort demostró que el Sol efectúa revoluciones circulares en torno al centro de la galaxia a 215 km por segundo, y posteriormente otros astrónomos, basándose en esta traslación solar, consiguieron determinar el orden de magnitud de la masa total de la galaxia en 200.000 millones de veces la masa del Sol. Estas dimensiones eran 2.000 veces superiores a las calculadas por Herschel, el primer astrólogo que, a finales del siglo XVIII, había intentado valorar el tamaño de la galaxia.

Se habìa llegado a dimensiones Impensables, pero todavía aguardaban nuevas sorpresas. La inmensidad de nuestra galaxia había hecho creer que ella sola constituía el universo. En 1924 Hubble demostró que nuestra vecina, Messier 31 de Andrómeda, constituía otra galaxia de estructura similar a la Vía Láctea pero mayor y más compleja, con estrellas dobles situadas a 2 millones de años luz. Por medio de los radiotelescopios se pudo comprobar la existencia de mil millones de estos paquetes de estrellas que llamamos galaxias, compuesto cada uno por miles de millones de cuerpos espaciales. Estas familias que pueblan el espacio son de diversas formas, esferoidales, elipsoidales, lenticulares, o prolongadas a modo de brazos, como la Vía Láctea.

Tras medir las dimensiones, otro capítulo atrajo la atención de los astrónomos: estos cuerpos espaciales se mueven a velocidades fantásticas dentro de las galaxias, mientras se produce otro movimiento de desplazamiento relativo entre éstas. Se comprobó primero, por el desplazamiento del espectro hacia el rojo, que las galaxias se alejaban del espectador terrestre; este alejamiento fue comprobado por Slipher entre 1912 y 1922. Pero la velocidad de desplazamiento no era constante; en 1928 Hubble publicó la ley de los desplazamientos espectrales, que afirma la relación distancia-velocidad; la velocidad de fuga parece aumentar con el alejamiento, 160 km por segundo por millón de años luz de distancia según la medida de Hubble, rebajada en la actualidad a 25 km por segundo. Se ha conseguido determinar la velocidad de más de mil galaxias, algunas se desplazan a 150.000 km por segundo, la mitad de la velocidad de la luz.

EL ORIGEN DEL UNIVERSO

el universo

Dimensiones, número de astros, velocidades de desplazamiento, alejamiento, todas las concepciones del universo han tenido que modificarse. En 1963 los objetos más lejanos cuyas distancias habían sido medidas se encontraban a 6.000 millones de años luz, pero entre las débiles imágenes captadas en Monte Palomar se sospechaba que podían encontrarse las correspondientes a galaxias que se situaban a 10.000 millones de años luz. Estas distancias introducen el factor tiempo en cosmología, porque el mensaje luminoso que recibimos corresponde a imágenes de otra época, incluso anteriores a la existencia de la Tierra, a la que se asignan 4,5 millones de años, de manera tal que el universo puede ser en la actualidad muy diferente a las imágenes que en este momento captamos.

¿Cómo es el universo?

Cada descubrimiento crea nuevas preguntas. ¿Se enfriará el Sol y morirá la Tierra de frío o, como parece más probable, se convertirá el Sol en una gigante estrella roja y achicharrará a todos los planetas de su Sistema? ¿Es la Tierra una curvatura del espacio? ¿Lo son todos los cuerpos celestes? ¿Qué es el espacio, qué respuesta

ha de darse tras la comprobación de que en las cercanías del Sol deja de ser euclidiano? ¿Qué geometría debe aplicarse al espacio? En 1917 Einstein demostró que la única posible era la de un espacio esférico de curvatura constante, cerrado, cuyo radio y cuya masa total podían obtenerse mediante fórmulas que propuso. Su modelo estable y estático ha planteado problemas casi insolubles, por lo que en 1922 Friedmann, matemático ruso, interpretando el efecto Doppler, se planteó la posibilidad de la modificación del radio del universo entre el instante de emisión de luz de una galaxia elevada y el instante de la observación; si el espectro se desplazaba hacia el rojo había que suponer que el universo se encontraba en expansión. Hemos indicado ya que así ocurre y que Hubble consiguió medir la velocidad de desplazamiento.

Otros teóricos aseguran que esta expansión es sólo una pulsación que será seguida de un período de contracción, con lo que el universo sería un enorme globo que se infla y desinfla periódicamente. La aportación de los teóricos (físicos y matemáticos) ha llegado a ser imprescindible, porque se nos plantea el problema de saber hasta qué punto la muestra de Universo que nos rodea resulta representativa. El modelo euclídeo de Newton, tanto tiempo útil, ha sido barrido desde el momento en que se abrió la ventana de las galaxias.

La teoría del Big Bang

big bang

La pregunta crucial se refiere al origen del universo. La teoría predominante en nuestros días es la denominada del Big Bang o explosión inicial. Su punto de partida se anda en la Teoría de la Relatividad General de Einstein. Un astrofísico, George Gamov, tras fechar esa explosión en un instante que se remonta a 15.000 millones de años, planteó la posibilidad de escuchar el eco de la misma cuando los instrumentos de medición permitieran acercarse a esa distancia. En 1964 dos radioastrónomos de los laboratorios Bell de Estados Unidos, Penzias y Wilson, que recibirían el premio Nobel en 1978, registraron un zumbido de fondo que posteriormente fue interpretado como el eco del Big Bang.

Otros científicos y desde 1992 el satélite COBE analizaron muestras de lo que se consideró la composición inicial del universo, concentraciones de hidrógeno y helio, a partir de las cuales se formarían estrellas y galaxias. Da la impresión de que se multiplican las pruebas del Big Bang, pero no todos los científicos aceptan esta teoría. Otro astrónomo eminente, Fred Hoyle, ha defendido la inexistencia de una explosión, afirmando que la materia se crea y destruye incesantemente en un universo estacionario. Doc. 3

El mejor procedimiento para elegir el modelo de expansión o el modelo estacionario consiste en estudiar la luz de los confines del universo, a miles de millones de años luz. En un universo en expansión esta luz sería “joven”, similar a la del momento de la explosión y diferente a la próxima a la Tierra; por el contrario, en un universo estacionario sería similar la luz próxima y la de los límites del universo.

DE LA VIDA A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

EL MISTERIO DE LA VIDA

La bioquímica descubre y estudia los elementos químicos de la actividad vital y sus procesos o modalidades de acción. El descubrimiento de las enzimas, cuerpos químicos que actúan en procesos de fermentación, oxidación y fotosíntesis, fue seguido por el de las vitaminas, sustancias muy complejas, como la vitamina B, que contiene a su vez 15 sustancias. Con las vitaminas se completa la concepción de la enfermedad generada por un virus patógeno con el de enfermedad de carencia, como escorbuto, beriberi, raquitismo o enfermedades provocadas por la no presencia en el organismo vivo de alguna sustancia necesaria. Además de las adquiridas por alimentación, el organismo vivo produce sus propias sustancias, generadas por las glándulas endocrinas. Así, se ha descubierto la importancia de las hormonas que intervienen en el crecimiento de animales y plantas y en el funcionamiento preciso de los órganos: Ja insulina del páncreas, las hormonas del tiroides, las hormonas sexuales, etc.

Con el progreso de la bioquímica cambia la concepción de la vida, que es considerada como una estructura química peculiar, en la que el intercambio de elementos químicos es constante. Los componentes de lo vivo y lo no vivo son los mismos, la diferencia está en su ordenación, en su estructura. Teilhard de Chardin ha distinguido la acumulación exterior de elementos químicos que se produce en lo no vivo —así se forman los cristales, los minerales— de otro tipo de acumulación interna, que supone

Formas de vida extraterrestre

Pienso que las formas de vida de muchos mundos estarán compuestas en principio por los mismos átomos que tenemos aquí, quizás también por muchas de las mismas moléculas básicas, como proteínas y ácidos nucleicos; pero combinados de modos desconocidos. Quizás, si hay organismos flotando en las.densas atmósferas planetarias tendrán una composición atómica muy ‘parecida a la nuestra, pero es posible que carezcan de huesos y que, por lo tanto, no necesiten mucho calcio. Quizás en otros lugares se utilice un solvente diferente del agua. El ácido fluorhídrico nos podría servir bastante bien, aunque no hay una gran cantidad de flúor en el Cosmos; el ácido fluorhídrico causaría mucho daño al tipo de moléculas de que estamos hechos; pero otras moléculas orgánicas, como las ceras de parafina, por ejemplo, se mantienen perfectamente estables en su presencia. El amoniaco líquido resultaría un sistema solvente todavía mejor, ya que el amoníaco es muy abundante en el Cosmos. Pero sólo es liquido en mundos mucho más fríos que la Tierra o que Marte. El amoníaco es normalmente un gas en la Tierra, como le sucede al agua en Venus. O quizás haya cosas vivas que no tienen ningún sistema solvente: una vida de estado sólido donde en lugar de moléculas flotando hay señales eléctricas que se propagan.

una estructura más compleja, proceso al que el famoso pensador e investigador francés llama “complexificación interiorizante”. En el mismo sentido ha escrito Charón:

“Es muy posible que ese umbral que permite distinguir la Materia de lo Vivo sólo pueda ser descrito en términos de lenguaje topológico, que se refieran al espacio-tiempo. La Naturaleza, después de haber realizado todas las uniones posibles (por campos físicos) en nuestro espacio ordinario de topología plana (el de la Materia) había inventado la topología cilíndrica. Esta transformación exige, en principio, poca energía, ya que en ambos casos el espacio sigue siendo euclidiano, es decir, de débil intensidad de energía. Con la nueva topología cilíndrica pueden realizar-se bruscamente tipos de uniones posibles en la Materia. Además, las ondas electromagnéticas pueden permanecer encerradas (y, por tanto, disponibles) en este nuevo espacio. Salvamos así el umbral que separa la Materia de lo Vivo; las nuevas propiedades no tienen medida común con las antiguas: lo Vivo, con su topología diferente, constituye un auténtico universo en pequeño, paralelo al universo en que se distribuye y se pone la Materia”

Al conocimiento de los procesos vitales ha contribuido la investigación sobre la célula, a la que se ha consagrado una rama de la biología, la citología. Desde principios de siglo se realizaron cultivos de tejidos separados de su organismo y en 1933 el oftalmólogo ruso Filatov utilizó tejidos congelados en sus intervenciones quirúrgicas. Casi inmediatamente se consiguió mantener vivos órganos enteros separados de los organismos en que habían funcionado; en 1936 Carrel y Lindbergh hicieron vivir y funcionar durante varias semanas algunos órganos de mamíferos (ovarios, glándulas).

Otra línea de investigación atendió el estudio de los seres vivos más elementales, los virus. En 1935 Bochian consiguió sintetizar en el laboratorio uno de los más sencillos, el llamado virus del “mosaico del tabaco”. Se trata sin duda de seres vivos, ya que se reproducen y viven a expensas del medio en que se hallan, no obstante se discute su condición de organismo, parecen ser simples moléculas proteicas a las que se ha asignado la calidad de etapa intermedia entre la materia inanimada y viviente. El estudio de estos organismos inferiores, como los virus y las bacterias, ya más complejas, han permitido delimitar ciertas condiciones del origen de la vida, los elementos, presión y temperatura indispensables para el nacimiento de las operaciones específicas de lo vivo.

LA CIBERNÉTICA

En el campo de la electrónica, la física ha conseguido igualmente progresos revolucionarios, aplicados a la transmisión de señales (radio, televisión, satélites de comunicaciones), a la óptica (microscopios electrónicos, fotoelectricidad, cine). El láser, haz de ondas luminosas de intensidad mil veces superior a la de la luz solar, conseguido, por medio de emisiones estimuladas, por Maiman en 1960, está llamado a ser una de las maravillas del futuro y tiene aplicaciones ya en la medicina (cirugía de la retina, tumores cancerosos), en la industria y en la guerra (proyectiles dirigidos, aviones). Pero la aportación más importante de la electrónica es la construcción de ordenadores, que permiten la realización de complejas operaciones matemáticas en un tiempo mínimo y se han convertido en auxiliares imprescindibles para la exploración del espacio, utilísimos para la estadística y la manipulación de toda clase de datos en las complejas organizaciones de las sociedades industriales.

La primera calculadora electromecánica, construida por Howard Aiken, entró en servicio en 1944, era la Mark 1, que realizaba sus operaciones matemáticas mediante impulsos eléctricos cuya información procedía de cintas perforadas y cuyos resultados se obtenía también en perforaciones que finalmente se traducían en cifras. Luego, cálculos más rápidos y complicados se obtuvieron sustituyendo los relés por válvulas electrónicas; así se construyó el primer calculador electrónico, llamado Eniac. Mientras la Mark  necesitaba un tercio de segundo para hacer una suma de 23 cifras, la Data file, construida en 1957, puede leer varios millones de signos en milésimas de segundo.

El americano Norbert Wiener descubrió en 1948 la analogía entre el cerebro electrónico y el cerebro humano y la similitud de los impulsos eléctricos que transmiten la información y las órdenes entre el sistema nervioso del ser humano y los circuitos eléctricos; así nacieron máquinas eléctricas, robots que pueden funcionar según una lógica binaria, mientras la industria comienza a recorrer la investigación en este campo de la “electricidad pensante”. El fenómeno de la automatización, de la sustitución del trabajo humano por máquinas programables mediante las posibilidades de la electrónica, encierra profundas repercusiones sociales, anuncia un mundo en el que el trabajo de los hombres puede descargarse en máquinas, en un grado hasta hace poco tiempo insospechable.

Por primera vez disponemos ahora de medios para establecer contacto con civilizaciones en planetas de otras estrellas. Es un hecho asombroso que el radiotelescopio de 30 m de diámetro del National Astronomy and lonosphere Center, dirigido por la Cornell University en Arecibo, Puerto Rico, fuese capaz de comunicarse con otro idéntico situado en cualquier lugar de la Vía Láctea. Disponemos de los medios de comunicarnos no sólo venciendo distancias de centenares de miles de años luz, sino que podemos hacerlo de esa manera en un volumen que contenga centenares de miles de millones de estrellas. La hipótesis de que existen civilizaciones muy avanzadas en otros planetas se está poniendo a prueba. Ya ha dejado de ser pura especulación. Ahora se halla en el terreno de la experimentación.

LAS GRANDES CONQUISTAS DE LA CIENCIA

Hemos visto cuáles son las bases de la Revolución Científica del siglo XX: la física atómica, la física del espacio, las aplicaciones de la electrónica, la química de la vida; sobre estos cuatro pilares se han montado prácticamente todos los avances de la ciencia y de la técnica. De manera esquemática apuntamos algunos de los avances que más han influido en la vida del ser humano.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO

Estamos probablemente en las primeras páginas de esta apasionante aventura, aunque nos parezcan ya conquistas casi increíbles: el lanzamiento de los primeros satélites (Sputniks rusos), la llegada del hombre a la Luna, el envío de ingenios espaciales para la recogida de materiales y la exploración del sistema solar, el ensamblaje de naves espaciales, etc.

LA GENÉTICA

Las teorías de Darwin y las leyes de Mendel han sido comprobadas en el siglo XX y enriquecidas o modificadas con las observaciones que permiten los aparatos de que disponen los investigadores. El holandés De Vries estableció, a principios de siglo, el concepto de mutación, la alteración que puede sufrir la carga genética almacenada en los cromosomas de las células genéticas o genes; de esta forma, la evolución no se produciría por alteraciones somáticas o anatómicas, por la adaptabilidad morfológica de los órganos a condiciones exteriores, como habían supuesto Lamarck y Darwin, sino por cambios internos del patrimonio hereditario. Las diferentes escuelas y los diferentes genéticos, Lyssenko, Dunn, Dobzanski, han explicado de diferentes formas los mecanismos pero aceptando todos la realidad de la evolución biológica.

EN LA MEDICINA

Podemos hablar de revoluciones, en plural. En primer lugar, el perfeccionamiento de los aparatos y las técnicas —rayos X, anestesia— ha permitido éxitos nuevos en la lucha contra la enfermedad. Por otra parte, la bioquímica ha puesto a disposición de los médicos sustancias que combaten a las bacterias patógenas: la meningitis es combatida por el ácido para-amino-salicílico; la malaria ha sido vencida por la cloroquinína y la paludrina; las vacunas han arrinconado enfermedades antes terroríficas; las sulfamidas y antibióticos han sido quizás la aportación más importante en este campo y Fleming, descubridor de la penicilina en 1928, uno de los grandes benefactores de la Humanidad.

Pero quizás el más fascinante capítulo de las ciencias medicas lo esté escribiendo el psicoanálisis, punto de partida para la medicina psicosomática. A las enfermedades provocadas por virus y a las provocadas por carencias de alguna sustancia habría que añadir un tercer tipo de trastornos, los del psiquismo, que se reflejan en el organismo, de donde se deduce que algunas enfermedades no pueden ser curadas sin estudiar sus raíces anímicas. Por otra parte, el psicoanálisis ha permitido un conocimiento más profundo del hombre. En este sentido la obra de Freud en medicina es equiparable a la de Einstein en física, supone una renovación total, un giro copernicano en los conceptos básicos

La indagación del subconsciente, en el que se arrinconan los traumas que el consciente no se atreve a afrontar y que afloran en el mundo de los sueños, permitió a Freud elucidar dimensiones desconocidas del espíritu, e iniciar unos métodos que fueron completados y revisados por Adler y Jung.Finalmente, constituye la revolución de las técnicas quirúrgicas el capítulo quizá más popular, especialmente el de los trasplantes de órganos, posibilitados por las investigaciones citológicas y las técnicas de conservación de órganos separados del ser al que pertenecen; los trasplantes del corazón, iniciados por el cirujano sudafricano Barnard, suscitaron la atención mundial, no obstante los avances más seguros no se han obtenido en la cardiología sino en la urología, oftalmología y otras ramas.

LA APORTACIÓN DE LA MATEMÁTICA

Durante siglos los matemáticos se movieron por los axiomas y postulados de la matemática griega; Thales, Pitágoras, Euclides son referencias constantes. Pero la nueva física precisaba una nueva matemática y partiendo de la consideración de que sólo el lenguaje matemático permite construir la ciencia física se ha desembocado en la afirmación de la necesidad universal de las matemáticas, necesidad demostrada por la cibernética y la aplicación incluso a ramas de la filosofía (lógica matemática). Un matemático-lógico, Kurt Gódel, demostró que en la ciencia eran siempre posibles las contradicciones porque el lenguaje científico es el desarrollo lógico obtenido mediante determinadas reglas (estructuras) aplicadas a un número de conceptos que se conviene en aceptar como validos, pero es posible sustituir estos conceptos básicos y levantar un nuevo edificio científico. De esta manera, se puede reemplazar la geometría de Euclides, apoyada en el postulado de que por un punto no se puede trazar más de una línea paralela a una recta, por otro postulado diferente (exigible por la concepción esférica del espacio einsteniano) y construir una geometría diferente. Y así se ha hecho. La aportación de Gódel, Whitehead, Russell, ha supuesto una palanca para el progreso del conocimiento.

De la misma manera que la Revolución Industrial se caracterizaba no por un invento aislado sino por una serie coherente de inventos, o mejor todavía por el invento que suscita otro más perfecto, la Revolución Científica ha despertado en cadena métodos y revelaciones que plantean nuevos interrogantes y permiten vislumbrar al mismo tiempo la posibilidad de contestarlas en un futuro inmediato.

El desafío del espacio

No hay camino de retorno al pasado; las únicas opciones, como ya dijo Wells, son el universo o la nada. Aunque los hombres y las civilizaciones anhelen descansar, para Eliseo y los lotófagos existe un deseo que se funde imperceptiblemente con la muerte. El desafío de los grandes espacios entre los mundos constituye un desafío formidable, pero si no le hacemos frente, ello significará que la historia de nuestra raza llega a su fin. La Humanidad habrá vuelto la espalda a las alturas todavía vírgenes y descenderá de nuevo por la larga pendiente que conduce, a través de miles de millones de anos, a los mares primigenios.

Escritos de Albert Einstein

La democracia

Mi ideal político es la democracia. El individuo debe respetado como persona. Nadie debería recibir un culto idólatra (Siempre me pareció una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar).

La riqueza

No hay riqueza capaz de hacer progresar a la Humanidad, ni aun manejada por alguien que se lo proponga. A concepciones nobles, a nobles acciones, sólo conduce el ejemplo de altas y puras personalidades. El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce irremediablemente al abuso. ¿Podemos imaginar a Moisés, a Jesús, a Gandhi, subvencionados por el bolsillo de Carnegie?

La educación

Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural, y mata el germen del que depende la ciencia especializada.

Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias (sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación.

Cuestionamientos al Progreso Tecnológico del Siglo XX

ALBERT EINSTEIN:  Mi visión del mundo. Tusquets, Barcelona, 1980.

Temas Relacionados:
El Átomo
Proyecto Genoma
Vida de las Estrellas
Biografía de Albert Einstein
Biografía de Max Planck

Biografía de Freud
Teoría de la Relatividad

Nacimiento y Caìda del Comunismo:Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

Nacimiento y Caìda del Comunismo
Sus Líderes: Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

hombres lideres del comunismo ruso: Lenin y Gorvachov

1917: Nace El Comunismo                         1991:Cae El Comunismo

LA DESINTEGRACIÓN DE LA URSS

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990. En 1989, con la esperanza de que el pueblo soviético aceptase un nuevo «comunismo de rostro humano», Gorbachov permitió elecciones libres a algunos puestos en el Congreso de los Diputados del Pueblo (el parlamento soviético). Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a las demandas de ampliación de estas concesiones planteadas por un nuevo diputado electo, Boris Yeltsin.

El Fin del Mundo Bipolar:
Las tendencias hacia el fortalecimiento de las nacionalidades antes subsumidas en los estados comunistas no se limitaron a Europa oriental. La Unión Soviética también sufrió los efectos de las reivindicaciones nacionalistas largo tiempo reprimidas. La Unión Soviética era un estado multiétnico y plurilingüe: 92 nacionalidades y 112 lenguas reconocidas. (ver mapa de los países de la antigua URSS)

El régimen comunista había controlado férreamente los potenciales conflictos que pudieran afectar la unidad territorial. Pero las reformas de Gorbachov abrieron la oportunidad para que muchos grupos nacionales comenzaran a manifestar su voluntad de establecer estados nacionales separados de la Unión Soviética. Gorbachov se propuso modificar el estatuto federativo de la Unión Soviética, otorgando mayor autonomía a las repúblicas federadas pero manteniendo la unidad del estado soviético.

La política de Gorbachov enfrentó cada vez mayores resistencias. La situación económica empeoró y las elecciones realizadas en buena parte de los estados que componían la Unión Soviética dieron el triunfo a fuerzas de corte nacionalista y anticomunista, poco proclives a mantener los vínculos con Rusia. A fines de agosto de 1991, un intento de golpe militar contra el gobierno de Gorbachov fue frustrado con la decisiva actuación de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa.

Pocos meses después, fracasado el proyecto federalista de Gorbachov, la Unión Soviética fue disuelta y se creó la Confederación de Estados Independientes (CEI), una laxa unión entre once de las quince repúblicas soviéticas -las repúblicas bálticas y Georgia no forman parte de la confederación-. Boris Yeltsin desplazó a Gorbachov como líder del nuevo agrupamiento y Rusia se convirtió en la heredera institucional de la Unión Soviética.

Gorbachov y Yeltsin
Yeltsin se había hecho popular en la URSS por sus abiertas críticas a Gorbachov y la Perestroika. En 1990, fue elegido presidente de la Federación Rusa, la mayor de las repúblicas soviéticas, y se sirvió de esta posición para atacar a Gorbachov y al PCUS, insistiendo en que el Partido no podía monopolizar él gobierno por más tiempo. Su decisión de darse de baja del Partido en julio de 1990 fue un desafío público. Frente a Yeltsin, la figura de Gorbachov aparecía débil y anticuada.

Durante 1990, Gorbachov se esforzó en mantener unida a la URSS enviando tropas a Azerbaiyán para reprimir las luchas interétnicas y oponiéndose a la independencia de las repúblicas bálticas. El 19 de agosto de 1991, un grupo de la línea dura del PCUS intentó un golpe de estado: detuvieron a Gorbachov y a sus asesores, declararon el estado de emergencia y anunciaron su intención de restaurar el antiguo régimen soviético.

Yeltsin fue a la Casa Blanca (edificio del parlamento soviético) e hizo un llamamiento al pueblo para que acudiese a protegerlo. El apoyo popular puso fin al golpe. Gorbachov fue repuesto en su cargo cuatro días más tarde, pero su prestigio quedó dañado de forma irreversible.

En septiembre de 1991, el Congreso de los Diputados del Pueblo concedió a todas las repúblicas soviéticas la independencia, disolviendo la URSS. Desaparecida la URSS, Gorbachov carecía de función real. Renunció en diciembre de ese año.

Fuente Consultada:
Historia 3 El Mundo Contemporáneo
Luchilo-Saccagio-Schwarzberg-Prislei-Suriano-Ternavasio

Transformaciones Tecnologicas Socioculturales y Politicas del Siglo XX

A lo largo de la primera década del siglo XX, las relaciones internacionales se fueron haciendo cada vez más complicadas y tensas. Las rivalidades económicas y coloniales entre los Estados y el deseo de protagonismo en el concierto internacional, originaron la carrera de armamentos y la configuración de bloques antagónicos. Fue este engranaje de alianzas lo que hizo inevitable la Primera Guerra Mundial.

El atentado de Sarajevo fue el detonante de un conflicto que todos creyeron en un principio que iba a ser corto y limitado, pero,contra todo pronóstico, la guerra se prolongó durante cuatro años y movilizó a más de 70 millones de soldados. Además, el conflicto se mundializó al implicarse los imperios coloniales y se convirtió en una «guerra total» que movilizó a toda la población en el esfuerzo bélico.

Como consecuencia del conflicto, las fronteras europeas sufrieron una extensa remodelación, pero las duras disposiciones impuestas a los vencidos, fundamentalmente a Alemania, crearon las condiciones que condujeron a Europa a un segundo enfrentamiento generalizado en tan solo veinte años.

En el año 1917 tuvo lugar en Rusia un proceso revolucionario que culminó con la instauración del primer régimen socialista del mundo.
La Revolución Rusa de 1917 tuvo dos fases bien diferenciadas. La primera, en febrero, dio lugar a la caída del zarismo y a la instauración de un régimen parlamentario y constitucional. La segunda, en octubre, tuvo un carácter socialista y configuró un nuevo modelo de Estado a partir de las organizaciones obreras, de los soviets de obreros y campesinos. En ocho meses, Rusia pasó de una monarquía anacrónica y casi absoluta a la dictadura del proletariado.

Es evidente que, en este proceso, Vladimir llich Uliánov, «Lenin», jugó un papel de primer orden. El nuevo régimen, sin embargo, sólo consiguió consolidarse después de una cruenta guerra civil que se prolongó durante más de tres años. En un primer momento pareció que las revoluciones en Alemania y Hungría significarían la expansión de la revolución obrera por toda Europa, pero el aplastamiento de estas revueltas desvaneció el sueño bolchevique de una revolución mundial. La URSS tendría que iniciar en solitario la construcción del socialismo.

La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho. Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad. La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia la destrucción. Finalmente, la explosión de la primera bomba atómica marcó un hito en la historia e inició el miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la Humanidad.

El fin de la Segunda Guerra Mundial abrió una nueva etapa tanto en el terreno de la política internacional como en el del desarrollo económico. En el primero, la Guerra Fría dominó el escenario. En el segundo, los treinta años que siguieron al fin de la guerra se caracterizaron por una expansión económica sin precedentes. A partir de principios de la década del 70 se desencadenó una crisis y una profunda recesión.

Simultáneamente, se produjo una gran transformación tecnológica y organizativa basada en la microelectrónica, que en pocos años introdujo profundas modificaciones en los sistemas de producción y distribución de bienes y servicios y en las pautas de consumo en todo el mundo. El enfrentamiento político, ideológico y militar entre los Estados Unidos y la Unión Soviética marcó profundamente no sólo la política internacional sino también la política interna de muchos países durante la segunda posguerra.

Uno de los rasgos más gravosos de ese conflicto fue el enorme desarrollo —sostenido por cuantiosos gastos— de la industria armamentista, cuya expresión más terrible fue la producción de un arsenal nuclear con capacidad potencial para destruir toda forma de vida sobre el planeta. En la inmediata posguerra tuvo lugar la descolonización de la mayoría de los dominios europeos en ultramar. Asimismo, en 1949 se produjo la revolución que llevó al poder en China al líder del Partido Comunista Chino Mao Zedong.

Uno de los rasgos más destacados de la ciencia moderna es la rapidez con que lo imposible se convierte en algo cotidiano. En 1956, cuando el recién nombrado «astrónomo real» británico llegó a Londres procedente de Sudáfrica, la prensa le pidió su opinión sobre los viajes espaciales y él replicó que no le hablaran de «tonterías». Sin embargo, apenas cinco años más tarde, los soviéticos pusieron en órbita a Yuri Gagarin en el Vostok I, y sólo faltaban trece años para que Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaran la Luna ante un público estimado de unos 600 millones de televidentes. Este último servicio tenía entonces poco más de 30 años de edad, pero aun así había en el mundo 200 millones de aparatos de televisión. A principios de los 80, más de un centenar de personas se había aventurado a visitar el espacio.

El viaje tripulado a la Luna fue la culminación de una serie cuidadosamente planificada de complejos ensayos. El primero fue un espectacular fracaso. Ante el desafío del Sputnik soviético en 1957, Estados Unidos sólo disponía del cohete Vanguard, de la marina, para poner en órbita un satélite propio. En diciembre de 1957, el cohete estalló en la plataforma de lanzamiento. Un segundo intento, previsto para el mes siguiente, tuvo que ser cancelado a última hora. Estados Unidos inició entonces el proyecto de los satélites Explorer, lanzados por el cohete militar ICBM Júpiter C. El Explorer I entró en órbita en enero de 1958 y, en el curso de dos años, le siguieron casi una veintena de satélites, con toda una serie de aparatos experimentales.

Pero estos viajes no eran más que breves excursiones. En octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration), fundada para coordinar todos los proyectos espaciales de carácter civil, lanzó el Pioneer I, cuyo objetivo era entrar en órbita alrededor de la Luna y enviar a la base información sobre su superficie. Por desgracia, uno de sus motores auxiliares falló y la nave cayó a la Tierra.
Mientras tanto, los soviéticos habían conseguido algunos éxitos espectaculares con sus sondas de la serie Luna. La primera pasó junto a la Luna a una distancia de 7.000 Km., para luego quedar en órbita alrededor del Sol, convirtiéndose así en el primer planeta artificial. El Luna III causó sensación en octubre de 1959 al sobrevolar la cara oculta de la Luna (que siempre está vuelta en dirección opuesta a la Tierra) y enviar fotografías de la superficie hasta entonces desconocida del satélite.

En ese momento la suerte dejó de sonreír a los soviéticos y tuvieron que esperar seis años para conseguir otro éxito importante, que una vez más fue espectacular. En Julio de 1969, la nave americana Apolo XI entró en orbita en la Luna y el Eagle se posó sobre la superficie de la Luna enviando a la Tierra una larga serie de fotografías y el famoso audio de Armstrong.

Si bien su virulencia no fue siempre la misma, la Guerra Fría mantuvo su vigencia hasta mediados de la década del ’80. La llegada de Gorbachov al gobierno de la Unión Soviética desencadenó un proceso de transformación en el sistema soviético, que escapó al control de sus impulsores. El resultado de ese proceso fue el fin del dominio soviético en Europa oriental, la caída del sistema comunista y el desmembramiento de la Unión Soviética; en síntesis, marcó el final de la Guerra Fría.

Una de las razones aducidas para explicar la decadencia del sistema soviético reside en su incapacidad para seguir el ritmo de las innovaciones tecnológicas e industriales de las economías de mercado occidentales, y para satisfacer las aspiraciones de consumo de la mayoría de sus habitantes. Las innovaciones tecnológicas occidentales que se generalizaran a partir de la década del 70 abarcaron un conjunto de áreas y sectores industriales diversos. En el corazón de dichas innovaciones se encontraba un notable esfuerzo de aplicación del conocimiento científico al terreno productivo y de mejoramiento constante de los sistemas de producción y distribución. En este último aspecto descolló Japón, que tuvo la capacidad para adaptar exitosamente desarrollos tecnológicos extranjeros, generalmente estadounidenses, al proceso productivo.

La crisis económica de principios de la década del 70 no sólo impulsó esta nueva ola de desarrollo tecnológico sino que también puso sobre el tapete la cuestión de los límites al crecimiento y el problema del medio-ambiente, que tomaron creciente importancia en la agenda de problemas internacionales y en la conciencia de las mujeres y los hombres de todo el mundo.

Hermanos Lumiere Primera Proyeccion de Cine Historia del Cine

Primera Proyección de Cine – Historia del Cine

En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX surgió y se afianzó un conjunto muy significativo de innovaciones tecnológicas que tuvieron una gran incidencia en la calidad de vida de la población. Una breve enumeración puede dar una idea de su importancia para la vida cotidiana: el teléfono, la iluminación eléctrica, el motor de explosión, el neumático, los sistemas de agua corriente, la máquina de escribir, el ascensor, la bicicleta, la aspiradora, el automóvil, el aeroplano, el frigorífico, el fonógrafo, el cinematógrafo, la aspirina.

los hermanos lumiere

El avance en la investigación médica, con los descubrimientos de las vacunas y los avances en las condiciones y técnicas quirúrgicas, condujo a una mejora en las condiciones de salud de la población. Pero sobre todo fueron los desarrollos de los sistemas de saneamiento e higiene urbanos los que permitieron controlar enfermedades que, hasta esa época, habían tenido consecuencias fatales.

Aparecieron y se difundieron nuevas formas de esparcimiento y entretenimiento. La afición por los deportes se extendió rápidamente, si bien las exigentes condiciones de trabajo que soportaban los obreros limitaban su posibilidad de practicarlos. En 1896, se llevaron a cabo en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. La mejora de las calles y rutas facilitó la difusión de uno de los símbolos populares del progreso de fm de siglo: la bicicleta. La bicicleta comenzó siendo un lujo al alcance de los ricos.

Más tarde su uso se generalizó y se convirtió en un medio de transporte popular. El nuevo lujo de los ricos pasó a ser el automóvil. La producción anual de automóviles era limitada; en 1900 se fabricaron solamente 9.000 autos en todo el mundo. El salto en la fabricación se produjo con el modelo T de Ford: en 1916 se fabricaron 735.000 unidades solamente de este modelo.

HERMANOS LUMIÈRE
Inventores del séptimo arte

Científicos autodidactas e inventores talentosos, Auguste y Louis Lumière dieron vida a la fotografía al inventar una de las artes más importantes del siglo xx, el cine. A menudo se ignora que también fueron los padres de la fotografía en color.

¿Cómo fueron los inicios de los hermanos? Claude-Antoine Lumiére estaba orgulloso de sus dos hijos. Transmitió a Auguste, nacido en 1862, y a Louis, dos años menor, su pasión por la fotografía. En el estudio de Lyon de la familia Lumiére, ambos niños se familiarizaron con las técnicas para hacer tomas y los procedimientos para desarrollar negativos, aprendiendo muy pronto todo lo que había que saber sobre la exposición de las placas, el lavado, el barnizado … Alumnos brillantes, ambos hermanos ingresaron en el liceo La Martiniére, donde obtuvieron numerosos premios; sin embargo, debido a sus constantes e intensas jaquecas no pudieron preparar el concurso para ingresar en la Escuela politécnica. No les fue necesario asistir a este prestigioso establecimiento, ya que muy pronto se convirtieron en distinguidos químicos.

En el estudio de su padre, la pareja de jóvenes se interesó por los experimentos que este último había emprendido para desarrollar emulsiones más eficientes, y en 1881 elaboraron una fórmula sobre base de gelatina y bromuro para recuperar las placas fotográficas. Ese mismo a Auguste tuvo que hacer el servicio militar. Sin embargo, Louis no abandonó investigaciones, y por su cuenta desarrolló una placa seca sobre la base de gelatina y bromuro de plata, que comercializó con un éxito increíble bajo el nombre «Etiquetas azules».

¿Cuáles son los antepasados del cine? El cine tiene tras de sí una larga historia plagada de intentos de reproducir imágenes en movimiento. Los aparatos antiguos que hoy sólo se utilizan como curiosidad y documentos, fueron los primeros pasos de la técnica cinematográfica. Uno de sus antepasados directos es la linterna mágica que construyó el alemán Athanasius Kircher, en 1646. Se trataba de un aparato formado por una sencilla caja con un agujero donde iba fijada una lente. En la caja había una lámpara de aceite.

Entre la lámpara y la lente se colocaba una plancha de vidrio pintada con imágenes, que se proyectaban sobre la pared blanca. Cuando, un siglo más tarde, se conoció el principio de la persistencia de las imágenes en la retina del ojo humano, se dieron nuevos intentos, pero hasta la llegada de la fotografía no se pensó en la posibilidad de crear instrumentos capaces de reproducir una serie continua de fotografías de modo que se crease la ilusión de movimiento.

¿Cuándo nació oficialmente el cine? Los hermanos franceses Louis y Auguste Lumiere consiguieron, tras muchos intentos fallidos, presentar en público su invento, ofreciendo la primera proyección cinematográfica la noche del 28 de diciembre de 1895: se organizó una demostración de pago en los bajos del Grand Café de París, organizada por Clément Maurice. La entrada valía un franco y asisistieron 33 personas. Los hermanos Lumiere llamaron «cinématographe» al instrumento que servía al mismo tiempo para la toma de imágenes en movimiento y su proyección en una pantalla. Hoy en día no quedan rastros del Grand Café, pero en el número 14 de la calle, entre modernas tiendas, puede leerse una lápida de mármol que recuerda el memorable acontecimiento.

¿Cuáles fueron las primeras películas? El primer cortometraje se titulaba La salida de los obreros de los talleres Lumière y recogía una instantánea de la realidad. Otras películas fueron La llegada de un tren a la estación y la divertida El regador regado. ¿Cómo reaccionó el público? La proyección suscitó un gran entusiasmo. El público se sentía fascinado en aquella atmósfera de maravilla creada por el artilugio de los Lumiere, cuando veía el tren que expulsaba humo y a los viajeros bajar y subir como si estuvieran «allí mismo», y se divertía con el gracioso jardinero que en vez de regar las flores se regaba a sí mismo.

¿Cómo reaccionó la crítica? Para los espectadores de aquella velada el cine fue una maravilla de la técnica. Entre el público también había periodistas; uno de ellos comentó que el espectáculo era de una autenticidad increíble, otro escribió: «Este es uno de los momentos más extraordinarios de la historia de la humanidad».

¿Cómo se difundió? El éxito fue inmediato y clamoroso. Las películas de los Lumiere dieron la vuelta al mundo desde 1896, llevando a todos los lugares el conocimiento de su extraordinario invento. Así nació la industria cinematográfica y con ella una nueva forma de expreSión artística.

¿Cuál es el mérito de los Lumière? En la velada de la proyección, los hermanos no se encontraban en la sala porque se sentían vencidos por la fatiga y, quizás también por la emoción. Fue su padre quien organizó el histórico acto. El cine era ya una realidad, a ellos les cabe el mérito de haber puesto a punto una cámara más eficaz que las anteriores y de haber iniciado la difusión de este nuevo medio de comunicación en todos los países del mundo, adonde llegaron sus técnicos y sus cámaras portadoras de ciencia, pero también de sueños e ilusiones.

LA EMPRESA LUMIÈRE: La comercialización no estuvo exenta  de dificultades, pero la tenacidad de Lumiére fue tal que evitaron por poco la quiebra. Louis, liberado de sus o obligaciones militares después de un año se reunió con su hermano y juntos, e vencidos del éxito que tendrían sus casas fotográficas, decidieron lanzarse a aventura industrial. Con la ayuda financiera de varios amigos de la familia, Louis y Auguste pudieron formar su empresa cuyo plantel contaba con una decena empleados a fines de 1884. Cuando estaban ocupados analizando sus fórmulas químicas, ambos inventores perfeccionaban sus habilidades como empresars negociando encarnizadamente la me innovación, patentando sus inventos creando sus propias máquinas herramienta para mejorar la producción. La puesta a punto de las «Etiquetas azules extrarrápidas» resultó un triunfo comercial y la fortuna parecía asegurada, no obstante, ambos hermanos no pretendían sentarse en los laureles, por vía ignoraba su existencia.

Se filmaron pequeñas escenas para una proyección pública que tendría lugar en París. El 28 de diciembre de 1895, en el Grand Café du Boulevard des Capucines se realizó la primera función pública —y pagada— del «Cinematógrafo Lumiere». El programa ofrecía: Salida de los obreros de la fábrica Lu,niére en Lyon, Escena infantil, Los peces roios, La llegada del tren, El regimiento, Herrador, Jugadores de cartas, Destrucción de las malas hierbas, El muro y finalmente Baños en el mar. El entusiasmo fue inmediato y espectacular. La muchedumbre se agolpó en el boulevard e incluso en las calles adyacentes, para poder divisar las famosas «imágenes en movimiento».

Georges Méliés, director del teatro Robert­Houdin, y muchos otros ofrecieron sumas desorbitadas a los Lumiere para comprar su procedimiento, pero Auguste y Louis rechazaron categóricamente todas las propuestas. No tenían intenciones de despojarse de su invento y se dieron cuenta de la ventaja financiera que podrían sacar.

El cine no estaba a la venta, sería explotado por concesionarios a cambio de una «módica» suma, el 50% de los ingresos. Para lanzar su cinematógrafo, ambos hermanos no dudaron en proporcionar gratuitamente los aparatos, las películas y hasta los operadores. Pronto, en toda Francia, y luego en el mundo entero, todos deseaban tener cines.

Por un tiempo, el cine fue considerado una atracción menor, incluso un número de feria, pero cuando George Méliès usó todos sus recursos para simular experiencias mágicas, creando rudimentarios -pero eficaces- efectos especiales, los noveles realizadores captaron las grandes posibilidades que el invento ofrecía. De esta manera, en la primera década del siglo XX surgieron múltiples pequeños estudios fílmicos, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Auguste falleció en Lyón, (1954) y Louis  en Bandol, Francia, (1948), ambos fueron filántropos, es decir apoyaron proyectos de obras para bien social a traves de aoportes económicos. Actualmente su cámara de fotografía color esta en el museo de cine de Paris, con la de George Méliès.

Desde el sábado 28 de diciembre de 1895, en que en el Gran Café de París, Francia, se realizó la primera proyección pública de Ja primera película rodada por los hermanos Lumiére, titulada “Salida de los obreros de las Fábricas Lumiére, en Lyon-Mont-Plaisir”, la cinematografía alcanzó los progresos y éxitos ya citados, tanto en el campo de las artes como en el de las ciencias.

En efecto, el cinematógrafo, que únicamente debería emplearse para recrear, es decir, para divertir, alegrar y deleitar, sin caer en faltas de arte, gusto y méritos estimables, se utiliza, además, para ampliar nuestros conocimientos o hacernos adquirir otros que por razones de tiempo, distancia, etc., no los podríamos alcanzar. Así, por ejemplo, nos permite conocer otros pueblos, sus bellezas naturales, monumentos, costumbres y progresos.

También, gracias a él, los estudiantes y profesionales, de medicina por ejemplo, pueden presenciar las operaciones realizadas a miles de kilómetros por un cirujano famoso. Además, aquéllos y otras personas pueden ver por medio de una película cómo se realizan trabajos en un laboratorio, cómo se comportan los animales en sus ambientes naturales, o ver elmovimiento de la sangre y de sus corpúsculos en ciertos tejidos de un animal.

Con los citados fines pedagógicos la toma de vistas se hace, según convenga, con ritmo más lento que el que después se empleará en su proyección. Por ejemplo, para mostrar el desarrollo de una planta se toma una vista por hora durante dos meses, para dar luego, durante la proyección de las  imágenes,que durará alrededor de un minuto, la idea del crecimiento de aquélla. Distinta de esta cinematografía, denominada acelerada o rápida, existe la llamada lenta o ralenti, que consiste en tomar con ritmo rapidísimo imágenes que se proyectarán con ritmo lento. Este sistema se emplea para estudiar, por ejemplo, los efectos de una explosión.

En el aspecto pedagógico y en otros, el cinematógrafo reemplaza con ventaja o eficacia algunos de los asuntos de la enseñanza que se transmiten por medio de los libros, láminas, etc., o del encerado en las escuelas. Ello ha motivado que muchos establecimientos educacionales cuenten con importantes cinetecas o cinematecas, es decir, de depósitos de películas educativas. El uso de los medios audiovisuales proporciona más   conocimientos.

PRINCIPIO BÁSICO DE FUNCIONAMIENTO

La persistencia de las imágenes en la retina durante un lapso comprendido entre 1/10 y 1/16 de segundo fue aprovechada por los técnicos en fotografía, quienes idearon un sistema de proyecciones sucesivas, efectuadas a una velocidad tal que nuestra mente, antes de notar que ha desaparecido un cuadro, ya está viendo el siguiente. De este modo, los ojos “no se dan cuenta” de que la pantalla se ha oscurecido momentáneamente.

Para reflejar el movimiento de un futbolista que está convirtiendo un gol, por ejemplo, se necesitan unas cincuenta fotografías. Se las revelaba luego en tiras de 35 milímetros de formato o ancho  y se las proyecta en forma sucesiva y a la misma velocidad con que fueron sacadas; se logra así la impresión de que “estamos” en un estadio viviendo la emoción del evento deportivo.

El proyector, provisto de un sistema de lentes que concentran una potente luz, hace pasar una cinta de celuloide donde están impresas las diapositivas, cada una de las cuales proyecta un cuadro que es la continuación de otro anterior y a la vez se prolonga con la imagen del siguiente. El “pasado” de la película se realiza mediante un sistema de rollos cuyo movimiento giratorio constante se produce por la acción de un motor eléctrico.

Transcurrieron muchos años desde la experiencia de Edison combinando el proyector con fonógrafo– antes de que el cine sonoro se perfeccionara.

Si observamos detenidamente un trozo de cinta perteneciente a una película comercial, descubriremos que, además de una sucesión de fotos inmóviles hay, en uno de sus costados, una franja continua.

En ella puede detectarse una serie de manchas, oscuras y claras. Esto no es otra cosa que una fotografía del sonido. Allí están impresos, en forma de banda sonora, los diálogos, la música y los efectos especiales que captamos con nuestros órganos auditivos mientras nos encontramos sentados en la butaca.

El sonido se transforma en luz mediante tubos electrónicos especiales. El micrófono es el primer eslabón de la cadena. Por su acción los sonidos se convierten en impulsos eléctricos. Luego estos impulsos son transmitidos, previo paso a través de un amplificador, hacia una bombilla eléctrica cuya intensidad de luz varía de acuerdo con el aumento o disminución de los impulsos recibidos.

Esta sucesión luminosa impresiona una placa de bromuro de plata que se oscurece cuando el sonido es fuerte y se aclaracuando es débil. Este tipo de banda se llama “de densidad variable”, y existe otra que es la “de área variable”, en la que varía la zona oscura que abarca una línea sinuosa. Ya en la cabina de proyección, el problema fundamental consiste en volver a transformar en sonido los impulsos luminosos.

Una fotocélula o célula fotoeléctrica es la encargada de esta función. Consta de una lámina curva y una varilla, ambas de metal. La lámina está recubierta de cesio, substancia que tiene la propiedad de emitir electrones cuando la hiere la luz. Este impulso fotoeléctrico se transmite por la varilla, generándose una corriente eléctrica que se procesa en un amplificador, similar al que tiene un tocadiscos o una radio. El sonido, ya transformado, se transmite por los parlantes. Todo este proceso se realiza en décimas de segundo.

PARA SABER MAS…
La aparición del cine sonoro

Podemos afirmar que el comienzo del cine se puede fijar con exactitud: el 28 de diciembre de 1895, los hermanos Auguste y Louis Lumiére proyectaron una película sobre una pantalla, ante un público de pago, en el Grand Café de París. En el momento, el acontecimiento suscitó escaso interés, pero marcó el nacimiento de una vasta nueva industria que creció con notable rapidez. En los comienzos, sus principales centros estaban en Francia y Gran Bretaña, pero en 1915 Estados Unidos, y más concretamente Hollywood, había tomado la delantera. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, la industria cinematográfica norteamericana movía más de dos mil quinientos millones de dólares.

Las películas estaban dirigidas a un público masivo (aunque ya en 1925 se habían rodado largometrajes de calidad, como El acorazado Potemkin, dirigido por el ruso Seguei Einsenstein) y el repertorio era amplio, desde los informativos, entre los que destacaban los producidos por el empresario francés Charles Pathé, hasta las más jocosas comedias, como las realizadas en Los Ángeles por la Keystone, los estudios de Max Sennett, donde Charles Chaplin haría su primera película.

Desde el principio resultó evidente que ningún público aceptaba fácilmente la perspectiva de ver en completo silencio una titilante imagen, con la acción explicada brevemente por las leyendas que aparecían en la pantalla.

 Así pues, desde los primeros tiempos, era habitual que los empresarios de las salas de cine contrataran pianistas para ejecutar un acompañamiento improvisado, destinado a seguir con la música los avalares de la acción en la pantalla.

El objetivo último era, sin embargo, conseguir que los propios personajes hablaran durante la proyección de la película. Una solución evidente y que no tardó en ponerse a prueba consistía en grabar los parlamentos en un disco de gramófono y pasarlo junto con la película. Por desgracia, los resultados eran más bien confusos pues era técnicamente imposible sincronizar el sonido y la acción: los personajes decían una cosa y hacían otra.

Fuente Consultada: Hicieron La Historia Larousse- Por que se hicieron famosos? Susaeta – Wikipedia.

Invencion del Radar en la Segunda Guerra Mundial Batalla de Inglaterra

Invención del Radar en la 2° Guerra Mundial

Los británicos ganaron la carrera tecnológica del radar durante la Segunda Guerra Mundial y ello fue un factor decisivo para la victoria en las batallas de Inglaterra y del Atlántico. Al iniciar los primeros ataques sobre Gran Bretaña, a comienzos de agosto, los alemanes disponían de unos 2.500 bombarderos y cazas los británicos contaban con 1.200 cazas para detenerlos. 

El plan alemán consistía en inutilizar los cazas de la Real Fuerza Aérea (RAF) eliminando el combustible y la munición (llamados pertrechos) que necesitaban. Sin la amenaza de los cazas, los bombar­deros alemanes podrían volar libremente por el cielo británico. Los ataques alemanes se concentraban en barcos, puertos, bases aéreas y fábricas de aviones.

Primeros radares del guerra

Como los cazas alemanes sólo podían proteger a los bombarderos en una zona muy limitada de Gran Bretaña, el plan alemán contaba con que los bombarderos volaran sobre el territorio sin ser detectados. Los británicos, sin embargo, habían desarrollado antes de la guerra una nueva tecnología: el radar. Con el radar (combinado con la intercepción de los códigos alemanes) eran capaces de detectar los aviones enemigos mucho antes de que estuvieran en cielos británicos e interceptarlos con la aviación de combate.

Incapaces de tomar por sorpresa a los británicos, los alemanes sufrieron grandes pérdidas. Los británicos destruyeron ocho aviones alemanes por cada avión británico perdido. Ambos bandos perdieron casi la cuarta parte de sus pilotos experimentados.

El Reino Unido, Alemania y los Estados Unidos estaban investigando antes de la guerra sobre la posibilidad de detectar objetos distantes mediante ondas de radio. Básicamente, se trataba de producir una rápida descarga de ondas de radio, mediante un transmisor, que se irradiarían desde una antena. Los objetos sólidos reflejarían estas ondas y la fuente emisora recogería el eco producido.

Conocido el tiempo transcurrido entre la emisión y la recepción, se podía calcular la distancia al objeto. Los estudios de Heinrich Herz en los últimos años del siglo XIX habían demostrado que los objetos sólidos reflejaban las ondas de radio y los ingenieros alemanes comenzaron a estudiar la posibilidad de utilizar tal propiedad para detectar barcos en el mar. En 1934, los científicos alemanes habían diseñado un equipo que era capaz de detectar un barco desde una docena de kilómetros e, incluso, un avión.

Sin embargo, la marina no se mostró demasiado interesada, aunque, eventualmente, instalaría radio telémetros en sus grandes unidades de superficie. La Luftwaffe, en cambio, sí demostró su interés y logró el desarrollo de dos equipos muy eficaces, el Freya y el Würzburg. En 1939, los sistemas británico y alemán eran los más avanzados.

La idea en sí misma no era nueva. Hacia 1880, Heinrich Hertz había descubierto que las ondas de radio se podían lanzar contra los objetos y que al rebotar determinaban su posición. En 1904, un ingeniero alemán había patentado un aparato rudimentario de navegación basado en este principio. En los años treinta, con el desarrollo de los bombarderos de largo alcance, equipados para transportar grandes cargas, los científicos estadounidenses, europeos y japoneses empezaron a buscar medios prácticos de uso del radar para detectar barcos y aviones. El radar permitió a los combatientes localizar los blancos a pesar de la oscuridad o la niebla. No obstante, el desarrollo de la habilidad técnica se tomó su tiempo. En 1940, la serie de antenas británicas contribuyó a evitar un desastre durante la batalla de Inglaterra.

El radar Freya, basado en tierra, tenía un alcance de casi 100 Km., mientras que el Würzburg, que lo complementaba, alcanzaba los 32 Km., detectando aviones en vuelo rápido. Se instalaron a bordo de las grandes unidades de superficie radio telémetros, que resultaron muy precisos en los primeros años de guerra, para mejorar el control del fuego de los grandes calibres, pero que fueron superados con la entrada en servicio de los radares aliados más avanzados. Los alemanes, conscientes de los avances británicos, enviaron en 1939 —antes de la guerra— al dirigible Graf Zeppelín, provisto de sensores bajo la barquilla, para detectar las emisiones de radar del futuro enemigo, a lo largo de la costa del canal de la Mancha. Por defectos técnicos, este no las captó, lo que llevó a los alemanes a confiarse sobre su superioridad.

Robert Watson-Watt realizó las primeras demostraciones del radar británico en 1935. En septiembre de ese año ya había equipos con un alcance de 80 km, lo que convenció al subcomité de defensa aérea de la conveniencia de instalar una red de estaciones costeras. Su establecimiento comenzó en 1938, formando una red que se denominó Chain Home.

Se habían instalado veinte estaciones originalmente, que pronto fueron seguidas de casi otras tantas. Ese mismo año comenzaron las pruebas de un nuevo sistema de radar diseñado para detectar embarcaciones en alta mar y, al año siguiente, se realizaron demostraciones para detectar aviones en vuelo.

También se comenzaron a probar estaciones móviles, denominadas CHL (Chaín Hume Low), para detectar aviones que volasen a baja altura. Se desarrollé también un sistema de identificación amigo-enemigo (IFF, según sus siglas en inglés, Identifícation Friend orFoe), que permitía determinar si los aviones o navíos que aparecían en el radar eran propios o enemigos.

El sistema, denominado Descubrimiento de Detección por Radio (RDF), terminaría llamándose radar (Radio Detecting and Ranging, de donde deriva el acrónimo radar). El radar proporcionaba datos sobre cuatro aspectos relativos a un objetivo. En primer lugar, la distancia al objetivo, en función del tiempo transcurrido desde la emisión hasta la recepción. En segundo lugar la posición, utilizando un dispositivo denominado goniómetro.

La forma y comportamiento visual de la señal daba idea de la cantidad de interferencia que producía, lo que era un signo de la potencia del objetivo. Finalmente, mediante conexiones con diferentes antenas se podían obtener datos sobre la altura (el problema más difícil de resolver).Toda esta información dependía de que los operarios fuesen competentes para trabajar en los equipos con fluidez y rapidez. El problema de determinar la altura continuaría a lo largo de la guerra, así que los pilotos experimentados, una vez que recibían la información de tierra, tendían a incrementar los datos en varios miles de metros, provocando numerosos conflictos.

El radar además de desempeñar una función vital en la batalla de Inglaterra, demostró su extraordinaria utilidad en la batalla del Atlántico, especialmente tras la introducción del magnetrón, un sistema de válvula transmisora que redujo la longitud de onda de la emisión de 100 cm. a 10 cm. (decimétrico). El nuevo radar, de mayor definición y precisión, podía detectar incluso el periscopio de un submarino desde varios kilómetros. [J.V]

HISTORIA DE LA INVENCIÓN DEL RADAR

EL RADAR Y EL RADIOTELESCOPIO
Cuando Guillermo Marconi logró transmitir a distancia las primeras señales de radio, la humanidad comprendió que poseía un nuevo poder. Pero, ¡cuánto camino se ha recorrido desde entonces hasta hoy! Ahora, las señales de radio se pueden recibir desde astronaves tan distantes de la Tierra como Venus o Marte.

Para escuchar las débilísimas señales que provienen de fuentes tan lejanas, han sido construidas antenas parabólicas gigantescas que, como si fueran colosales orejas, pueden orientarse hacia el punto del espacio en que se halla la astronave.

Esos radiorreceptores son tan potentes y sensibles, que perciben las descargas eléctricas de los temporales que se producen en la atmósfera de Júpiter, a 600 millones de kilómetros de la Tierra.

Con estos gigantescos aparatos, llamados radiotelescopios, se ha descubierto la presencia de nebulosas extragalácticas a distancias inalcanzables mediante los más poderosos telescopios ópticos. Los estudios hechos con estos instrumentos han permitido duplicar casi instantáneamente el diámetro del universo explorado por el hombre. Los enormes radiotelescopios que investigan el espacio son los hermanos mayores de los radares, dispositivos que emiten radio-ondas hacia una dirección determinada y sienten si son reflejadas por un obstáculo hallado en su camino. Con el radar es posible, también, medir la distancia de los objetos tocados por el haz de radio-ondas y, si están en movimiento, establecer su dirección y su velocidad.

Por eso, los buques lo emplean para asegurarse de que la ruta se halla libre, cuando la niebla obstaculiza la visibilidad, y para tener a la vista los obstáculos fijos o móviles. Con el radar, los aviones pueden ver delante aunque sea de noche o en medio de nubes, y hasta pueden individualizar las nubes que encierran torbellinos violentos o están cargadas de granizo y que son particularmente peligrosas para atravesar.

Historia de la Lampara Electrica Fabricacion y Material Usado Construccion

Historia de la Lámpara Eléctrica
Fabricación y Material Usado

La historia de la lamparita empieza hace casi doscientos años, cuando Davy, químico inglés, hizo aparecer por primera vez, ante los atónitos miembros de la Royal Institution de Londres, un brillante hilo luminoso, entre dos electrodos formados por varillas de carbón de leña y unidos a dos polos de una enorme pila eléctrica. Desgraciadamente, este “arco voltaico”, que fue llamado “huevo eléctrico de Davy”, no se prestaba para usos prácticos, porque los carbones no producían una luz estable.

Sólo después de 1840, gracias a la invención de un nuevo tipo de pila, hecha por Daniell y Bunsen, que suministraba una corriente más intensa y duradera, el problema relativo a la iluminación eléctrica pudo ser afrontado con seriedad y gradualmente resuelto. Se debe al francés Foucault el primer gran paso adelante. Sustituyendo el carbón de leña por el que se forma en las retortas durante la producción de gas de alumbrado, llegó a preparar dos auténticos aparatos de iluminación que permitieron a una cuadrilla de obreros trabajar durante una noche entera en la construcción del Palacio de la Industria (Exposición de París de 1855). Veintitrés años después, siempre en París, se llevaba a cabo, con éxito, la primera tentativa de iluminación pública en la Plaza de la Ópera.

LA LAMPARITA DE EDISON: Durante el siglo XIX se mantuvo la iluminación a gas, con su luz suave y agradable, pero el mundo estaba ya preparado para el aprovechamiento de la energía eléctrica en este campo. Un grupo de financistas e industriales norteamericanos se dirigió a Edison, inventor del fonógrafo, y ya conocido como el “Mago de Menlo Park”, para que hiciese el milagro. Edison tuvo una idea feliz; volver incandescente un filamento de carbón en una ampolla de vidrio en la que se haría previamente el vacío perfecto; pero la realización de esta idea le costó muchos años de estudio y de minucioso y perseverante trabajo.

Los experimentos iniciados por él en 1870, sólo concluyeron en 1882. Los neoyorquinos, entusiasmados con el nuevo prodigio de Edison, “mandaron a descansar” los viejos fanales de gas y el familiar farol. En realidad, la lamparita de Edison ya había tenido su bautismo de luz en la exposición universal de París de 1881. En la ampolla, la incandescencia luminosa era obtenida mediante filamentos carbonizados de fibras de bambú del Japón, y tenía la virtud de asegurar una luz constante durante centenares de horas. Desde este momento, el problema fue solamente perfeccionar el nuevo sistema de instalación eléctrica. Una vez establecido el hecho de que las “radiaciones visibles producidas por un cuerpo incandescente aumentan con el aumento de la temperatura”, se comprendió rápidamente que el efecto luminoso sería tanto más sensible cuanto más se pudiese “elevar la temperatura del filamento e impedir la dispersión del calor”.

LA LAMPARITA DE FILAMENTO METÁLICO: A partir de 1890, las fábricas se sirvieron de sutilísimos hilos de metal, con una temperatura dé fusión mucho mas alta. Fueron sucesivamente experimentados el osmio, el tantalio, y, en 1906, el tungsteno, que es  hoy considerado el mejor porque, además de ser resistente, es también un óptimo conductor de la electricidad. Para obtener filamentos de muy pequeño diámetro, fue usada primero una mezcla de polvo de tungsteno y sustancias adhesivas. Desde 1911, como consecuencia del progreso de los procedimientos industriales, se consiguió trefilar el tungsteno y aumentó la duración del filamento. Además se cambió la disposición del filamento mismo en la ampolla. De esta manera, su poder de absorción fue reducido a un vatio por bujía; de ahí el nombre de “monovatio” dado a este tipo de lámpara.

LA LÁMPARA DE MEDIO VATIO: Otro paso adelante fue dado, en 1913, con un nuevo procedimiento. Para aumentar la temperatura del filamento, y para frenar la dispersión de calor, se tuvo la idea de rellenar las ampollas, en las que se había hecho el vacío, con un gas inerte que no diese lugar a alteraciones químicas. Se obtuvo así el aumento de temperatura deseado, pero fue más difícil limitar la fuga de calorías. El físico Langmuir comprendió que de esto dependía la disposición del filamento dentro de la ampolla, y demostró que se podía alcanzar una dispersión mínima de calor arrollando el filamento en hélice sobre sí mismo.

Así perfeccionadas, las lamparitas con filamento en hélice fueron llamadas de “medio vatio”, pues se calculó haber llegado a crear el tipo en el cual la potencia de absorción de la corriente era reducida a la “mitad de un vatio por bujía”. Pero el triunfo más resonante fue que, con la nueva fórmula, se llegó a retardar notablemente la disgregación del filamento, logrando una duración mayor de la lamparita.

Historia de la Lampara Electrica Fabricacion y Material UsadoFABRICACIÓN, METALURGIA DEL TUNGSTENO: Si las vidrierías han resuelto fácilmente el problema del vidrio adecuado para la fabricación de ampollas (o bulbos) para lámparas, la fabricación del filamento es, en cambio, extremadamente delicada. Debido a que el metal, para ser utilizado eficazmente, no debe fundirse, se le extrae del “wolframio” mediante complicados procesos químicos.

El tungsteno, que se obtiene bajo forma de “óxido” del tungsteno puro, es mezclado primeramente a pequeñas cantidades de sustancias capaces de mejorar sus propiedades, siendo luego pasado a hornos especiales en atmósfera de hidrógeno (para evitar la oxidación) de estos hornos sale bajo forma de un tenue polvo gris.

Este polvo es prensado dentro de moldes a presión, y los panes que resultan son colocados en otros hornos (también de atmósfera hidrogenada), en los cuales adquieren la solidez necesaria. Por medio de una fuerte corriente eléctrica, estos panes son llevados a una temperatura próxima a la de fusión, sin alcanzarla; son forjados luego por un martinete, a alta temperatura, hasta obtenerse hilos finísimos. Estos hilos pasan a la “trefilación”, pero antes de ser confiados a las hileras (que son de tungsteno o de diamante, según el diámetro que se quiere conseguir), se los somete de nuevo a alta temperatura.

Finalmente, pulido y libre de todo resto de grafito, el delgado filamento que se obtiene está listo para ser arrollado en hélice. El tungsteno es arrollado, por medio de máquinas de gran velocidad, alrededor de un soporte de acero o molibdeno. Siendo imposible desenrollar la espiral del soporte sin provocar la rotura del filamento, es necesario “disolver” el soporte mismo con un ácido que no ataque al tungsteno.

En 1835, el escocés James Bowman Lindsay fabrica el primer bulbo  experimental. Seguía sin funcionar y más de una docena de científicos lo intentaron hasta que en enero de 1879, el inglés Joseph Swan hace la primera demostración de un bulbo incandescente que no se apaga en Sunderland. Inglaterra.
Ese mismo año, en octubre, Thomas Edison que llevaba meses trabajando en el mismo invento, consigue el mismo resultado con el modelo N°9. Edison tenía más recursos, y al año siguiente puso a la venta las primeras bombillas. El truco estaba en encontrar el filamento adecuado, y hacer el vacío dentro del bulbo de vidrio.

MONTAJE DEL PIE DE LA LÁMPARA: Una parte esencial de la ampolla de las lamparitas está constituida por el pie, el cual se compone de:
a) un borde entrante de vidrio, destinado a ser soldado al cuello de la lamparita;
b) un pequeño tubo de vidrio que sirve primero para producir el vacío y después para el rellenamiento con gas;
c) un bastoncillo de vidrio al que se aplican los soportes para el filamento:
d) los hilos que traen la corriente de alimentación.

Todo, esto es sujetado sólidamente por un aplanamiento parcial de las extremidades del borde entrante y por ‘la estrangulación del tubito de vidrio. Para obtener esta estrangulación, se ablanda el vidrio exponiéndolo a la llama, y, antes de que se endureca, un chorro de aire frío es dirigido a través de la extremidad inferior del tubito para provocar en la estrangulación misma un orificio mediante el cual el interior de la ampolla se comunica con el exterior. Los hilos conductores, fijados sólidamente dentro del pie, por medio de la estrangulación, están por lo general constituidos por tres partes distintas soldadas eléctricamente entre sí.

El pie es montado totalmente con máquinas que sueldan después en forma automática la parte superior del bastoncillo para formar un botón, sobre el cual la máquina misma fija los ganchos de sostén o apoyo. Cada uno de estos minúsculos ganchos termina en una pequeñísima “colita de cerdo” destinada a retener el filamento.

También el montaje del filamento es mecánico. Éste es fijado primeramente a la extremidad de los hilos que traen la corriente de alimentación, y aquí un dispositivo de precisión anuda los filamentos a los ganchos. El pie queda unido a la ampolla mediante la soldadura del borde entrante, hecha con la llama de un soplete de gas.

La lamparita es, al mismo tiempo, bañada por un potente chorro de aire que arrastra la parte superflua del cuello del bulbo, que sobresale del punto de soldadura. De aquí, la lámpara es transportada por cadena hacia la máquina que produce el vacío. La misma máquina, calentando la ampolla, procede a la extracción del aire y al rellenamiento con gas (generalmente formado por una mezcla de nitrógeno-argán-criptón).

Inmediatamente después del llenado, el tubito de vidrio, que ha servido para esta operación, es cerrado mediante estrangulamiento a la llama. La fabricación de la lamparita propiamente dicha, se da así por terminada. Ahora no falta más que unirla al casquillo, operación que se hace en caliente mediante resinas especiales. Existe una enorme variedad de lámparas incandescentes para cuya realización fueron necesarios años de estudio, de pacientes búsquedas y de pruebas de laboratorio.

Es útil aquí recordar que, además de las diversas lamparitas que todos conocemos, desde la pequeñísima para linterna de bolsillo hasta la grande para iluminación de calles, existen lámparas “incandescentes” destinadas a usos especiales. Estas lámparas difieren de las comunes por la disposición interna del filamento y por otros requisitos de aislamiento y sistemas de montaje, relacionados con la carga de corriente que deben absorber.

Se trata de lámparas con muy potente emisión de luz, necesarias para la fotografía, rodajes cinematográficos, proyecciones, etc. En cuanto a las lámparas fluorescentes, tan de actualidad en nuestra época, poseen, en lugar de filamento, una gruesa espiral. Tampoco debe olvidarse las lámparas térmicas que, iguales en todo a las lámparas de uso común, son hoy usadas con enormes ventajas tanto en la industria como en la terapéutica.

ALGO MAS…

Por aquella época el problema consistía en encontrar una materia más fuerte y preservando mayor resistencia al paso de la corriente que el filamento de carbón. Se veía de modo claro era necesario buscar un metal, y todos los que se ocupaban de estos trabajos comenzaron a estudiar metales raros, con la misma tenacidad que lo habrían hecho antes al ensayar las tierras de esta clase. Un investigador llamado Auer fue el primero que fabricó la lámpara de osmio, puesta a la venta en 1904.

El osmio es un metal que se encuentra entre los minerales de platino, y cuando se quema al aire se combina con el oxígeno, produciendo un vapor cáustico, peligroso. En el vacío del globo de cristal de la lámpara eléctrica no hay oxígeno que pueda actuar sobre él, y el filamento construido con este metal hizo bajar el coste de la luz a muy cerca de la mitad.

Pero—tales son las vicisitudes en las invenciones modernas—-un año después se presentó en el mercado otra nueva lámpara eléctrica con filamento de tántalo. Inventada por Werner von Bolton, esta lámpara daba un quinto más de intensidad que su rival, pero poco después, en 1905, se descubrió otro filamento de metal raro aún más eficaz.

Entre los escombros de algunas minas, había una substancia muy pesada, de color gris acerado, a la que no se encontraba ninguna aplicación. Los suecos la dieron el nombre de «tungsteno», que significa «piedra pesada».  Ahora bien: este material que, aparentemente, no tenía utilidad alguna, es hoy uno de los metales más importantes y necesarios.

 Unido con el acero, forma el empleado en las máquinas-herramientas para preparar los titiles con el corte resistente preciso para los mecanismos que marchan a gran velocidad—tornos, taladros, perforadoras, acepilladoras y tantos otros, y que han revolucionado la industria metalúrgica. Ahora el tungsteno está camino de ser el principal manantial de luz. en el mundo. Al principio, ha habido una gran lucha entre la lámpara de tungsteno y la de tántalo. Este metal pasaba por ser uno de los más duros de los conocidos, y en sus primeros ensayos, von Bolton encontró imposible taladrar una chapa de tántalo de 1,016 milímetros. Pero refinando el metal en el arco eléctrico, y reduciendo algo su dureza, fue posible estirarle hasta conseguir alambres muy finos, y laminarle para formar hojas de pequeñísimo espesor.

Por este medio, von Bolton pudo obtener un alambre estirado para servir de filamento. La lámpara de tántalo no sólo daba Un rendimiento algo mayor del doble comparada con la de carbón, sino que también, lo que era importantísimo en la práctica, su duración era mucho mayor. Como, por otro lado, se acababan de descubrir ricas minas de tántalo en Australia, la nueva lámpara prometía ser tan económica como la ordinaria.

El tungsteno produce aún mejor luz que el tántalo, y, además, su rendimiento es una mitad mayor. La unidad de energía eléctrica produce una vez y media más intensidad con el tungsteno que con el tántalo, pero se presentaba la dificultad de que el nuevo metal era tan excesivamente duro, que no se podía estirar para convertirlo en alambre, por los medios usuales. Si se disolvía y obtenía el filamento por precipitación, era éste tan quebradizo, que la lámpara resultaba muy frágil y no se podía transportar a grandes distancias, y aun colocada en las casas, duraba muy poco. Pero, al fin, el tungsteno pudo estirarse, y con él se fabrican lámparas muy resistentes, dando clara e intensa iluminación. Produce una luz blanquísima, y es tres veces más económica que la lámpara ordinaria. Gracias a ella, el alumbrado eléctrico ha llegado al mayor grado de perfección.

Ahora lo que se precisa es encontrar metal abundante y mejorar los métodos de fabricación, para poder vender la lámpara que aparece en el mercado a un precio menor. Por de pronto, se ha encontrado tungsteno en grandes cantidades en muchas partes del mundo.

CRONOLOGÍA HISTÓRICA

l802 — El británico Humphry Davy hace la primera demostración de iluminación poniendo incandescente un hilo de platino sometido al paso de una corriente eléctrica.

1807 — Davis hace una nueva demostración; esta vez del arco eléctrico entre dos electrodos de carbono.

1835 — El escocés James Bowman Lindsay fabrica el primer bulbo de luz experimental.

1841 — Primera demostración de luz eléctrica en la Plaza de la Concordia de París con el sistema de arco eléctrico.

1854 — El inventor alemán Heinrich Goebel desarrolla el primer bulbo de luz moderno, en una ampolla con un filamento de bambú carbonizado en la que se ha hecho el vacío. Pero no patenta el invento y los americanos se apuntan el tanto. Goebel denunció a Edison, pero el juez le dio la razón al americano.

1860 — El británico Joseph Swan patenta el primer bulbo incandescente, es decir, la primera bombilla experimental.

1879 — En enero, Joseph Swan muestra al mundo la primera bombilla de hilo incandescente. En octubre, Edison hace lo mismo.

1901 — La empresa inglesa Cooper Hewitt Cop. produce la primera lámpara de vapor de mercurio.

1910 — El francés George Claude fabrica el primer tubo de neón.

1933 — El americano George Elmer fabrica el primer tubo fluorescente de la historia.

Origen Cruz Roja Internacional Historia Cruz Roja Fundación

HENRI DUNANT, LA FUNDACIÓN DE LA CRUZ ROJA

LOS ESFUERZOS POR LA PAZ: Al parecer, la primera mujer que ofició de enfermera militar en la historia fue la inglesa Florence Nightingale. Lady with the lamp, como la llamaron quienes la vieron deambular por las noches entre los soldados heridos aliviándoles el sufrimiento o dándoles palabras de ánimo, fue un significativo ejemplo en el frente de Crimea, en 1855.

Cuatro años más tarde, los ejércitos de Napoleón III y Francisco José se enfrentaron con singular violencia en Solferino (Italia), donde murieron 22.000 soldados austriacos y 17.000 franceses. La horrible visión de más de 40.000 heridos abandonados en el campo de batalla bajo la lluvia y el calor conmovió a los observadores y, en particular, a un ginebrino llamado Henri Dunant, quien tomó la iniciativa de organizar por su cuenta un servicio de salvamento con la ayuda de los vecinos de Castiglione.

La impresionante experiencia inspiró a Dunant el libro Un recuerdo de Solferino, en cuyas páginas, después de describir con crudeza el resultado de la batalla, propuso la creación en todos los países de comités de socorro para los heridos de guerra, a quienes debía respetarse y considerarse como neutrales, ya que no podían atacar ni defenderse.

El libro, sin recurrir a grandes postulados filantrópicos, encontró eco en algunos sectores de la sociedad europea y, en Ginebra, el 17 de febrero de 1863, Dunant y sus compatriotas G. Mognier, Th. Mannoir, L. Appia y el general G.H. Dufour pudieron constituir el Comité de los cinco, que en principio se limitó a proponer la «formación de cuerpos de voluntarios que sirviesen como enfermeros en los ejércitos de cada país».

La Cruz Roja abandera la solidaridad:

Con el apoyo inicial de Francia, el Comite de los cinco pasó a llamarse Comité internacional y logró que dieciséis países reconociesen su ya célebre Convención de Ginebra de 1864, inspirada «para mejorar la suerte de los militares heridos de los ejércitos en campaña».

La segunda Convención de Ginebra, celebrada en 1899 y adoptada por cincuenta y cinco naciones más, señaló el principio de una nueva era en la consideración del ser humano comprometido en los conflictos bélicos. La magnífica iniciativa de Henri Dunant reivindicando la solidaridad y la dignidad del ser humano, le valió en 1901 el premio Nobel de la Paz.

En 1906, la Convención fue ratificada y los diez artículos originales llevados a treinta y tres. Asimismo, en esa ocasión instituyó la enseña que la haría célebre. «Como homenaje a Suiza, la bandera con una cruz roja sobre fondo blanco (inversión de los colores de la bandera federal) será el emblema y signo distintivo del servicio sanitario en todos los ejércitos.»

La cruz no debía considerarse como un símbolo religioso, puesto que la Sociedad de la Cruz Roja se había empeñado en ponerse al margen de todo interés religioso o político; sin embargo, Turquía se reservó y se le concedió el empleo de la media luna roja, que se hizo extensiva a todos los países musulmanes, y a Persia, actual Irán, un león y un sol rojos.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados para difundir el ideal de la Cruz Roja y sus otras luchas, particularmente en favor de la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del comercio de esclavos», Henri Dunant cayó en el olvido y la miseria. Sus negocios financieros fracasaron y lo arruinaron. Después de la guerra de 1870 llevó una vida errante que lo encaminó a Alemania y luego a Italia. Sólo con la caridad de algunos amigos pudo sobrevivir, y en 1887 se instaló en Heiden, una localidad suiza con vista al lago Constanza.

En el hospicio donde encontró refugio conoció en 1895 a Georg Baumberger, un periodista que le dedicó un artículo publicado poco después por numerosos periódicos. Los mensajes de adhesión comenzaron a llegar de todo el mundo; el fundador de la Cruz Roja había sido redescubierto. Como último honor consagrado al filántropo, le fue concedido el primer premio Nobel de la Paz en 1901.

Organización de la Cruz Roja internacional: Cuando en 1864 se creó el Comité internacional, al mismo tiempo se constituyeron las Sociedades nacionales de la Cruz Roja, con el propósito de auxiliar a los heridos de guerra. Para fortalecer los vínculos de estas sociedades, en 1919, a instancias de los Estados Unidos, se fundó la Liga de las sociedades de la Cruz Roja.

Tanto el Comité internacional como la Liga de las sociedades, administrada por un Comité ejecutivo, tienen sede en Ginebra y se relacionan a través de una Comisión permanente. (imagen: cruz roja internacional)

El Comite internacional está compuesto por dieciocho miembros de nacionalidad suiza, como garantes de la neutralidad, y el Comité ejecutivo de la Liga de las sociedades por quince delegados elegidos por las sociedades nacionales, un presidente y un secretario general. Cada cuatro años tiene lugar una Conferencia internacional de la Cruz Roja en la que participan todas las instituciones que componen la Cruz Roja internacional, es decir el Comité internacional, la Liga, la Comisión permanente, los presidentes o gobernadores de las sociedades nacionales y los representantes de los gobiernos firmantes de las convenciones de Ginebra.

La acción humanitaria de la Cruz Roja se extiende: El articulado de la Convención de 1899 fue ampliado, incluyendo los heridos de la guerra marítima y la protección de los buques hospitales, de las enfermerías de los buques de guerra y del personal sanitario. La Convención de 1929 extendió aún más el alcance de la acción humanitaria al incorporar a ella no sólo a los heridos sino también a los prisioneros de guerra. Se acordó entonces que «los prisioneros de guerra corresponden al gobierno enemigo, pero no a los individuos ni a los ejércitos que los han capturado. Deben ser tratados con humanidad.

Todo su ajuar personal, excepto las armas y documentos militares, deben respetarse como de su propiedad» (art. 4). Se precisaba además que «el Estado puede emplear a los prisioneros de guerra como obreros, según su grado y aptitudes, con excepción de los oficiales. Los trabajos no serán excesivos ni relacionados con las operaciones militares» (art. 6). En este sentido, estos obreros fueron facultados a percibir un salario equivalente al de los obreros del país, el cual debía serles abonado, deduciéndoles los gastos de manutención, en el momento de la repatriación.

En la Convención de Ginebra de 1929 se precisaron además cómo debían ser los campos de concentración y el trato que debían recibir los prisioneros, a fin de salvaguardar su salud física, su paz espiritual y su dignidad como personas.

Un propósito difícil: humanizar la guerra

El espíritu que alentaba a la organización de la Cruz Roja hizo que su acción humanitaria trascendiera más allá de las víctimas de la guerra y alcanzara a la guerra misma, a fin de aliviar sus dolorosas consecuencias. Las naciones signatarias del protocolo internacional de 1925 acordaron renunciar a las guerras química y bacteriológica, incorporando a la jurisprudencia internacional la expresa prohibición del «empleo de gases asfixiantes y tóxicos, lo mismo que el de materias líquidas análogas» y de «sustancias bacteriológicas» por estar «justamente condenado por la opinión general del mundo civilizado».

A estas prohibiciones siguieron más tarde la proscripción de los bombardeos a ciudades inermes y del maltrato a ancianos y niños, la condena de los excesos y crímenes de las torturas y capturas de rehenes, de las represalias y castigos colectivos y de las deportaciones y ejecuciones sumarias, y la prescripción de guardar «el honor debido a las mujeres». Los esfuerzos por humanizar la guerra llevados a cabo a principios de siglo se correspondían, asimismo, con una corriente de opinión pacifista que tendía a su total erradicación, como ya lo había postulado Jmmanuel Kant en Proyecto para una paz perpetua, editado en 1795.

¡Abajo las armas!

Uno de los más importantes alegatos contra la guerra fue el libro de la austriaca Bertha Kinsky von Suttner, ¡Abajo las armas!, aparecido en 1889. El impacto que provocó en amplios sectores de la opinión pública esta obra de la hija del conde Kinsky, mariscal de campo y chambelán del emperador Francisco José, desembocó en los años siguientes en varias campañas antibélicas, a las cuales se adhirieron intelectuales como Víctor Hugo, Tolstoi, BjÉ5rnson, Strindberg, Renan y muchos otros.

Un efecto más específico en los gobiernos europeos tuvo La guerra futura, publicado en 1888 por el banquero rusopolaco J. S. Bloch. Este autor profetizaba para un futuro más o menos inmediato una larga y cruel guerra de trincheras seguida de un colapso económico tanto para vencidos como para vencedores. Tras la lectura del libro de Bloch, el zar Nicolás II a través de su ministro de Relaciones exteriores, Muraviev, puso sobre aviso a las naciones europeas sobre la conveniencia de reducir los armamentos y de celebrar una conferencia de distensión.

«El gobierno ruso creía que el momento actual era favorable para estudiar, en una conferencia internacional, los medios más eficaces de asegurar a todos los pueblos los beneficios de una paz real y duradera», explicó el zar, quien creía que tal reunión «sería un feliz presagio del siglo que iba a comenzar» y «recogería en un haz poderoso los esfuerzos de todos los estados que quisiesen hacer triunfar la gran concepción de la paz universal contra los elementos de desorden y discordia.

Consagraría los principios de equidad y de derecho sobre los que deben descansar la seguridad de los estados y la felicidad de los pueblos». La invitación rusa fue acogida con entusiasmo, más afectado que sincero, por los gobiernos europeos y la conferencia se celebró en mayo de 1899, en La Haya.

La poca disposición de las potencias europeas —sobre todo de Alemania y Francia—, a transigir en lo que consideraban un intento de «limitar su independencia», había condenado de antemano el éxito de la reunión, mas la inesperada presencia de un grupo de influyentes pacifistas, como los franceses Léon Bourgeois, D’Estournelles de Constant, Pauncefort y Martens, entre otros, va rió el resultado final.

El palacio del Tribunal de la Haya, propuesto por el zar Nicolás II y costeado por el industrial y financiero estadounidense Andrew Carnegie (imagen izq.). Desde 1899 es un tribunal permanente de arbitraje de alcance internacional, así como la sede de diversas conferencias. Así, en esta conferencia de La Haya se convino en que la limitación de armamentos «sería un gran paso para el bienestar moral y material de la Humanidad» y que el arbitraje internacional era «el medio más eficaz para resolver cuestiones de orden jurídico y para la interpretación de convenciones internacionales».

Nobel y Carnegie, los magnates de la paz:

Resulta significativo que dos personajes que habían forjado sus enormes fortunas con la dinamita y el acero tomaran decidido partido por la paz mundial. Alfred Nobel, influido por el libro y la acción de Bertha von Suttner, adoptó con decisión la causa pacifista con la convicción de que «la guerra divide un país en víctimas y asesinos». Pero el célebre inventor de la dinamita no se limitó a las palabras y un año antes de morir, en 1895, legó a la Fundación Nobel su fortuna para la creación de un fondo cuyos intereses serían distribuidos en premios a las personas que cada año «hubieran aportado los mayores beneficios a la humanidad».

El primero de esos premios era para el «descubrimiento o invento más importante en el campo de la física». Los siguientes eran para las aportaciones en los campos de la química, la fisiología o la medicina y para la obra literaria «más notable de tendencia idealista». “El vagabundo más rico de Europa”, como se le llegó a llamar a Alfred Nobel, también dejó constancia en su testamento del deseo de instituir un premio a quien más hubiera trabajado «en favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y fomento de congresos por la paz».

Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja, fue el primer galardonado con el premio Nobel de la Paz (1901) y cuatro años más tarde lo recibió la baronesa von Suttner. Andrew Carnegie fundó en 1910 la Donación Camegie para la Paz internacional, dotándola de un capital de doce millones de dólares. El objetivo de la fundación era, según escribió el “rey del acero”, promover «una investigación metódica y científica sobre las causas de la guerra y de los medios para evitarla».

Camegie fundamentaba su decisión en la absoluta convicción de que «la guerra es la más infame mancha de nuestra civilización. No nos comemos ni torturamos a los prisioneros, ni saqueamos ciudades, sacrificando sus habitantes, pero nos matamos unos a otros en guerra como bárbaros. Sólo las bestias salvajes tienen excusa para ello.

En nuestra época, la nación que rehusa el arbitraje es criminal». Durante los primeros catorce años del siglo XX se constituyeron en Europa innumerables sociedades pacifistas, se celebraron varios congresos mundiales para la paz y se llevó a cabo una vasta movilización en todos los estamentos de la sociedad. Pero, al mismo tiempo que unos trabajaban incansablemente por la paz, otros se preparaban para la guerra alistando sus fuerzas y disponiendo sus alianzas.

LARREY Y EL AUXILIO A SOLDADOS HERIDOS: En el siglo XVIII aparecieron las primeras ambulancias, cuya finalidad era transportar rápidamente a los heridos al hospital de campaña. Aquel aporte de los servicios médicos militares contribuyó a salvar muchas vidas en los conflictos armados. Su inventor fue Dominique-Jean Larrey, médico al servicio del ejército napoleónico que, en 1792, construyó la primera ambulancia, en cuyo interior iban médicos que auxiliaban a los heridos. Se trataba de carruajes ligeros de dos ruedas tirados por dos caballos y que disponían de amortiguadores para neutralizar el brusco traqueteo de los vehículos. En la guerra contra Austria, Larrey comprobó los efectos devastadores que el fuego de artillería causaba a la milicia y se desesperó por la tardanza de los servicios médicos en proporcionar ayuda a los heridos. Muchos soldados se desangraban antes de ser auxiliados, ya que las ordenanzas establecían que debían quedar en el lugar donde hubieran caído hasta que cesaran las hostilidades y que los hospitales militares debían situarse a unos cinco kilómetros de la primera línea de combate. Para resolver esto, Larrey formó pequeños grupos de cirujanos que iban a caballo para atender a los soldados heridos en la primera línea de fuego y luego se los trasladaba en las nuevas ambulancias.

CRONOLOGÍA VIDA DE HENRI DUNANT

1828 Nacimiento de Henri Dunant en Ginebra, el 8 de mayo.

1852 Napoleón III, emperador de los franceses.

1853 Dunant llega a Argelia.

1858 Adopta la nacionalidad francesa, sin perder la suiza.

1859 Batalla de Solferino.

1862 Publicación de Un recuerdo de Solferino.

1863 Creación del Comité internacional de ayuda a los heridos, antecesor del Comité Internacional de la Cruz Roja. Conferencia de Ginebra.

1864 Guerra de los Ducados en que se enfrentan Prusia y Austria con Dinamarca. Firma de la Convención de Ginebra.

1870-1871 Guerra franco-prusiana; el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) crea la primera agencia de información sobre el destino de los militares heridos o capturados para uso de las familias.

1875 Dunant es el gestor de un congreso internacional para la «abolición total y definitiva de la trata de negros y del
comercio de esclavos».

1895 Dunant es descubierto por el periodista Georg Baumberger.

1899 Convenciones de La Haya que extienden la Convención de Ginebra a las guerras marítimas.

1901 Dunant recibe el primer premio Nobel de la Paz.

1906 Segunda Convención de Ginebra.

1910 Muerte de Henri Dunant, el 30 de octubre. Lega el monto de su premio a obras de caridad.

Fuente Consultada: Historia del Siglo XX La Nación

Inventos del siglo XX Fertilizantes y Agroquimicos

Inventos del Siglo XX
Fertilizantes y Agroquímicos

Agricultura, fertilizantes y agroquímica: La agricultura es la más antigua de las grandes industrias del mundo y la más conservadora de todas. Esto no es sorprendente. pues las consecuencias de una cosecha perdida pueden ser tan desastrosas que son muy pocos los incentivos para abandonar los métodos comprobados, aun cuando sean ineficaces, y adoptar otros basados en técnicas innovadoras.

fumigaciones con agroquimicos

De todas formas, aun cuando la agricultura del siglo XIX siguió dependiendo en gran medida de los métodos empíricos más tradicionales, incluso en el mundo occidental, la ciencia y la tecnología comenzaron a hacer sentir su presencia. Nuevas máquinas vinieron a sustituir a las herramientas manuales y los motores de vapor y gasolina comenzaron a desplazar al caballo como fuente principal de potencia. Pero la auténtica innovación se estaba produciendo lejos de las granjas, en los laboratorios químicos.

Uno de los elementos básicos para el desarrollo de las plantas es el nitrógeno (constituyente esencial de todos los seres vivos), que debe presentarse en forma de algún compuesto, como por ejemplo los nitratos. Si el suelo no se trabaja de manera demasiado intensiva, su contenido natural de nitrógeno, aumentado por al abono con excrementos animales (un rasgo esencial en toda granja tradicional), es suficiente.

Sin embargo, el explosivo crecimiento de la población que tuvo lugar desde 1800 exigió mayor productividad a la agricultura, en ocasiones totalmente desligada de la cría de ganado. Comenzó entonces a aumentar la exportación del guano (nitrato de sodio), presente en vastos depósitos naturales en las costas de Chile. Para 1900, la demanda mundial había alcanzado 1,35 millones de toneladas.

Estos depósitos, que eran únicos, se agotarían tarde o temprano y el mundo se enfrentaría la perspectiva del hambre, a menos que se encontraran nuevas fuentes de fertilizantes nitrogenados. El problema no dejaba de ser una ironía, ya que tres cuartas partes de la atmósfera terrestre se componen de nitrógeno.

El problema técnico consistía en «fijar» esta ilimitada reserva de nitrógeno de manera que las plantas pudieran utilizarla. En Noruega, donde la energía hidroeléctrica era barata, se elaboró un proceso electroquímico a pequeña escala que funcionó desde 1904, pero la verdadera solución se encontró en Alemania. Esto no resulta sorprendente, ya que Alemania era el principal importador europeo de guano y, como potencia militar de primera fila, necesitaba además sales de nitrógeno para la fabricación de explosivos. Así pues, por razones estratégicas, el país tenía especial necesidad de disponer de una fuente de nitratos sintéticos.

Entre 1907 y 1909, el químico Fritz Haber investigó la posibilidad de utilizar la reacción entre el nitrógeno y el hidrógeno atmosféricos para formar amoniaco, que a su vez se puede oxidar para obtener ácido nítrico.

Sin embargo, por la naturaleza de la reacción, para conseguir una producción apreciable de amoniaco era preciso trabajar a presiones mucho más elevadas (unas 200 atmósferas) de las que utilizaba la industria química del momento. Además, la reacción sólo tenía lugar rápidamente a temperaturas elevadas, pero luego la producción se reducía por descomposición del amoniaco formado.

Era preciso pues conseguir un catalizador que acelerara el proceso a temperaturas más bajas. El proceso de Haber fue desarrollado por Carl Bosch, de la empresa BASF (Badische Anilin-und Soda-Fabrik), y se aplicó por primera vez en Oppau en 1913. Por su importante trabajo, Haber obtuvo el premio Nobel en 1918.

Después de la Primera Guerra Mundial, el proceso desarrollado por Haber-Bosch cambió el aspecto de la agricultura en el mundo. La disponibilidad de nitrógeno barato (más barato todavía en algunos casos gracias a los subsidios estatales) determinó que el aumento de la producción excediera con mucho el coste adicional de los fertilizantes; con 1,25 kg de nitrógeno por hectárea era posible aumentar en un 15 % la cosecha de arroz o trigo, y en un asombroso 75 % la de patatas.

Pero la productividad del suelo no depende solamente de los factores que favorecen el crecimiento de los cultivos, sino del control de las plagas y las enfermedades que afectan a éstos y también a los productos agrícolas almacenados. A comienzos del siglo XX, la industria agroquímica estaba en sus inicios. La mejor arma contra las malas hierbas, los insectos y los hongos era una buena atención de los cultivos, pero ya se utilizaban algunas sustancias químicas. Se empleaban por ejemplo extractos vegetales, como piretro, rotenona y nicotina, pero debido a su coste se utilizaban más en pequeñas huertas que en grandes explotaciones agrícolas. En las grandes extensiones se empleaban las sustancias inorgánicas, por ejemplo, compuestos de cobre o arsénico, clorato de sodio o azufre.

La mezcla de Burdeos, a base de cobre, era un producto típico. Creada originalmente para combatir el mildiu de la viña, se utilizaba también para controlar el moho de las patatas y los tomates. También se empleaban algunas sustancias orgánicas baratas (como el naftaleno, un derivado de la gasolina, para la esterilización del suelo, y el aceite de alquitrán para rociar árboles frutales), pero en este campo, el día de las sustancias sintéticas todavía estaba por llegar.

Sin embargo, no era simplemente el uso creciente de fertilizantes y sustancias químicas lo que aumentaba la productividad agrícola. La mecanización de los procesos agrícolas básicos estaba avanzando en dos frentes, el de la maquinaria y el de las fuentes de energía. Mucho antes de 1.900 ya se utilizaban máquinas para segar, agavillar y trillar, tareas realizadas manualmente desde el alba de la civilización. El caballo era todavía la principal fuente de energía, aunque el uso de la máquina de vapor se estaba difundiendo.

Estas máquinas, que se desplazaban de una granja a otra, se utilizaban sobre todo para arar la tierra. Trabajando en pares, abrían surcos especialmente diseñados a través de un campo, mediante cables de acero. Para las labores más ligeras, como cortar paja, se utilizaban máquinas inmóviles con motores a gasolina.

Los motores fijos resultaban inadecuados especialmente en recintos pequeños. En 1908 se produjo un importante adelanto cuando Holt, de California, comenzó a producir tractores con motor a gasolina y ruedas de oruga para un mejor agarre al suelo. Aunque eran lentos, podían arrastrar las máquinas anchas y pesadas que resultaban apropiadas para las grandes extensiones de Norteamérica.

Además, exigían poca mano de obra. Por el contrario, en Europa, donde la mano de obra era abundante y los campos pequeños, el tractor no llegó a establecerse hasta los años 30. En 1939, había en Gran Bretaña alrededor de un millón de caballos, la mayoría de los cuales se utilizaban como animales de tiro en el campo.

La Comunicacion sin hilos Grandes Inventos Siglo XX

La Comunicacion Sin Hilos
Grandes Inventos Siglo XX

Radio y comunicaciones internacionales: Los experimentos de comunicación inalámbrica de La Comunicacion sin hilos Grandes Inventos Siglo XX Heinrich Hertz tenían por objeto comprobar la validez de la teoría del electromagnetismo de James Clerk Maxwell.

Experimentos similares fueron llevados a cabo en Inglaterra por Oliver Lodge, quien en 1894 hizo demostraciones ante la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, y en Rusia por A.S. Popov, en 1896.

Aunque aparentemente Popov consiguió realizar transmisiones hasta una distancia de 3,2 km hacia 1898, la iniciativa de utilizar el nuevo descubrimiento como base para un nuevo sistema de telecomunicaciones no partió deL mundo de la ciencia, sino de un joven aristócrata italiano con muy poca formación técnica.

A fines de siglo, el mundo estaba preparado para recibir la innovación. El desarrollo de una red internacional de telégrafos y la más reciente aparición del teléfono (patentado en 1876) habían suscitado gran entusiasmo popular.

En 1900 se enviaron 400 millones de telegramas sólo en Gran Bretaña, y en Estados Unidos había ya un millón de teléfonos instalados. Pero si bien estos sistemas fueron en su día socialmente revolucionarios, presentaban considerables inconvenientes prácticos, sobre todo por requerir decenas de miles de kilómetros de cable y multitud de conexiones que tenía que ser operadas manualmente. Además, sólo era posible comunicar directamente con puntos integrados en la red y, en particular, era totalmente imposible establecer contacto con los barcos en alta mar.

La telegrafía inalámbrica resultaba, por lo tanto, particularmente atractiva por eliminar todos estos problemas.

En 1894, los trabajos de Hertz llamaron la atención de Guillermo Marconi, un estudiante italiano de apenas 20 años.

Muy pronto, Marconi no sólo consiguió transmitir señales a distancias superiores a los 3 km, sino que fue capaz de transmitirlas con las pulsaciones del código Morse.

Al no encontrar apoyo en Italia, se trasladó a Gran Bretaña, donde en 1897 estableció su propia empresa, que en 1900 se transformaría en la Marconi Wireless Telegraph Company.

En 1899 logró transmitir a través del canal de la Mancha y en 1901 sus señales cruzaron el Atlántico. Esta última hazaña resultaba particularmente sorprendente porque si las ondas de radio eran realmente ondas eléctricas, deberían haber seguido una trayectoria recta hacia las profundidades del espacio exterior.

La explicación de su regreso a la Tierra no se encontraría hasta 20 años más tarde, cuando el físico británico Edward Appleton demostró la presencia de una capa electrificada en la alta atmósfera que refleja las ondas de radio. En 1909, cuando Marconi obtuvo el premio Nobel, 300 barcos mercantes y de pasajeros y la mayoría de las marinas del mundo disponían del nuevo equipo. Entre los buques de pasajeros figuraba el Campania, que el famoso asesino H.H. Crippen y su amante habían tomado en Amberes, en viaje hacia Canadá. Al recibir un boletín informativo, el capitán comenzó a sospechar y pudo comunicar a la policía británica la presencia de Crippen en el barco.

La policía envió agentes a Canadá en un barco más veloz y detuvo a Crippen y a su amante en cuanto llegaron a puerto. Crippen fue condenado a muerte. La enorme publicidad que rodeé al caso supuso un gran impulso para el negocio emprendido por Marconi.

Desde el punto de vista tecnológico, los avances fueron muy importantes. Uno de los rasgos esenciales de los receptores inalámbricos es un tubo (o válvula) que permite que la electricidad pase solamente en una dirección, lo cual facilita la manipulación de la corriente. Al principio se trataba de un dispositivo muy sencillo, resucitado medio siglo más tarde bajo la forma del transistor. Pero en 1904, el ingeniero eléctrico británico J.A. Fleming inventó el tubo o válvula de dos electrodos (diodo), seguido en 1906 por el tríodo del inventor norteamericano Lee De Forest. Sobre esta base, y utilizando bandas de longitud de onda más corta, fue posible transmitir señales más poderosas, reemplazar los audífonos por altavoces y transmitir sonido música y palabras en lugar de una simple señal pulsante. Técnicamente, el tríodo constituyó un gran adelanto, sobre todo después de su integración en circuitos «regenerativos».

Inventado independientemente en 1912 en Estados Unidos y Alemania, el tríodo permitió una gran amplificación de señales débiles mediante un sistema en cascada. En el piazo de diez años, los aparatos de radio a galena habían desaparecido casi por completo. El mismo año, en Estados Unidos, R.A. Fessenden y E.H. Armstrong inventaron el circuito heterodino. Hasta entonces, la función del receptor había consistido en responder a la señal recibida permitiendo o impidiendo el paso de una corriente directa. En el circuito heterodino, la débil señal recibida modulaba una onda poderosa, generada en el propio receptor, lo cual aumentaba en gran medida la potencia del aparato. Los años 20 fueron testigos de la aparición del circuito superheterodino, todavía más complejo. Mientras tanto, la técnica de la transmisión había experimentado progresos similares. En 1913, en Alemania, Alexander Meissner combiné el tríodo con un oscilador para producir señales mucho más poderosas.

Así pues, aunque en 1914 el equipo seguía siendo muy aparatoso, ya era posible transmitir y recibir señales de buena calidad sobre distancias considerables. La situación creó sin embargo problemas nuevos. Los primeros transmisores eran aparatos sencillos que generaban ondas en una amplia gama de frecuencias. De esta forma, un solo transmisor podía cubrir con eficacia un área relativamente grande. Su mérito residía en la extremada sencillez de su manejo y, de hecho, no estuvieron prohibidos internacionalmente hasta 1930.

Mucho antes, sin embargo, hacia fines del siglo pasado, se habían inventado dispositivos de sintonización que permitían a un operador ceñirse a una banda de frecuencias determinada, dejando las otras libres para que las utilizaran los demás. En un momento en que la radio comenzaba a utilizarse en todo el mundo, sobre todo en las comunicaciones entre barcos en alta mar, estos dispositivos constituían una puerta abierta hacia el progreso, pero su aplicación se vio obstaculizada en gran medida por la política monopolística de la empresa de Marconi.

La compañía había decidido que su equipo sólo podía ser manejado por sus propios operadores, que tenían prohibidas las comunicaciones con las estaciones ajenas a la red de Marconi. Dos conferencias internacionales celebradas en Berlín en 1903 y 1906 trataron de quebrar el monopolio de Marconi, pero con escasos resultados. Pero se produjeron dos tragedias en el mar que, combinadas con el caso Crippen, contribuyeron a resolver la situación.

En 1909, el buque norteamericano Republic colisionó con el italiano Florida en la espesa niebla de la costa oriental de Estados Unidos. Las señales enviadas por el Republic consiguieron que en menos de media hora acudiera otro barco, que salvó a 1.700 pasajeros. El naufragio del Titanic en 1912 fue una historia muy diferente. Aunque el Carpathia recibió la señal de socorro y acudió en ayuda del buque doce horas después del accidente, logrando salvar apenas 710 personas entre los más de 2.000 náufragos, el posible auxilio estaba mucho más cerca.

El California, que se encontraba a tan sólo 30 km de distancia, había encontrado hielo y había tratado de prevenir al Titanic, pero el telegrafista de este buque había cortado la comunicación, aduciendo que estaba muy ocupado.

En otra conferencia internacional, celebrada apenas tres meses después del desastre del Titanic, se llegó fácilmente al acuerdo de que la comunicación por radio no debía depender de los equipos utilizados. De hecho, Marconi había aceptado ya lo inevitable y había abandonado las prácticas restrictivas.

Los Primeros Vuelos La Era de la aviacion en el siglo XX Historia

Primeros Vuelos La Era de la Aviación
en el Siglo XX Historia

Los Primeros Vuelos La Era de la aviacion en el siglo XX HistoriaLos comienzos del vuelo a motor: En 1900, la conquista del aire tenía ya más de un siglo. Había comenzado con los primeros ascensos en globo de los hermanos Montgolfier en 1785.

Pero los globos resultaron tener pocas aplicaciones prácticas a excepción de unos cuantos fines especiales, como la observación militar, por depender demasiado de la acción del viento.

Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XIX fue posible disponer de un motor con un coeficiente potencia-peso suficiente para permitir la propulsión y la conducción de una nave aérea.

En 1884, en Francia, C. Renard y A. C. Krebs completaron con todo éxito un circuito de 8 Km. en un dirigible propulsado por un motor eléctrico de 9 caballos de fuerza. En 1903, la nave semirrígida francesa Lebaudy, con un motor a gasolina Daímler de 40 caballos de fuerza, cubrió la distancia de 65 km. entre Moisson y París.

Pero el auténtico precursor de las naves aéreas fue el conde Ferdinand von Zeppelin, que entre 1900 y 1914 construyó 160 naves rígidas en las que el gas (hidrógeno, un gas inflamable) estaba contenido por razones de seguridad en numerosas celdas independientes dentro del casco. tos dirigibles se siguieron utilizando durante todo el siglo XX (sobre todo por la policía, la marina y los guardacostas, con fines de vigilancia), pero no sería de ellos de los que provendría el desarrollo del vuelo a motor sino de las máquinas más pesadas que el aire, entre las cuales la primera en funcionar con éxito fue la construida por los hermanos Orville y Wilbur Wright, que realizó su primer, vuelo histórico el 17 de diciembre de 1903.

Pero la idea de una máquina voladora era mucho más antigua; entre los primeros diseñadores figuran el pintor e ingeniero italiano Leonardo da Vinci (1452-1519) y el ingeniero de minas sueco Emanuel Swedenborg (1688-1722). Con la perspectiva que da el tiempo, resulta evidente, sin embargo, que sus diseños no eran factibles. No puede decirse lo mismo, en cambio, de la serie de planeadores diseñados y construidos entre 1808 y 1857 por el inglés sir George Cayley (1773-1857).

Cayley no era sólo un experto en matemáticas, sino además un hábil mecánico que disponía de medios suficientes para dedicarse a su afición, por lo que pudo estudiar sistemáticamente los problemas del vuelo. Conocía la elevación que podía producir un ala combada y distinguía este hecho del de la resistencia aerodinámica. Tenía un claro concepto de los elevadores posteriores y de la hélice como medio de propulsión.

El conocimiento mismo de los fundamentos del vuelo lo llevó a reconocer que ningún motor existente en su época era lo bastante ligero para impulsar una nave aérea, por lo que limitó sus estudios a los planeadores, uno de los cuales transportó a su cochero en un vuelo de 450 m, en 1853.

En Alemania, en los primeros años de la última década del siglo XIX, Otto Lilienthal fue el precursor del vuelo deportivo en planeador. Su actividad suscitó el interés del público por las máquinas más pesadas que el aire; él mismo llegó a realizar más de 2.000 vuelos, antes de morir en un accidente en 1896.

En Estados Unidos, los hermanos Orville y Wilbur Wright conocían los estudios teóricos de Cayley y siempre reconocieron lo mucho que le debían. El punto donde Cayley falló y ellos triunfaron fue en la fabricación de un motor lo suficientemente ligero para elevar su máquina del suelo. Se trataba de un motor de explosión de 10 caballos de fuerza, construido en su propia fábrica de bicicletas.

Los primeros vuelos de los hermanos Wright, en 1903, pasaron prácticamente inadvertidos; pero en 1905 construyeron y patentaron una máquina más grande, que logró volar un circuito de 40 km. Este vuelo les valió un contrato del gobierno de Estados Unidos para construir una máquina diseñada por ellos: un biplano sin cola, con una hélice en la parte trasera que impulsaba el aeroplano hacia adelante.

Aunque la máquina funcionaba, este diseño fue abandonado muy pronto por el del francés Louis Blériot (1872-1936): un monoplano con motor de tracción al frente. Su vuelo a través del canal de la Mancha, el 25 de julio de 1909, fue objeto de gran publicidad y tuvo como consecuencia la organización del festival aéreo de Reims, de siete días de duración, ,en agosto de 1909, y entre diversos otros, el de Los Angeles en 1910.

Pronto resultó evidente que el aeroplano no era simplemente un objeto deportivo, sino una nueva forma de transporte que tenía además posibles aplicaciones militares. La Primera Guerra Mundial se encargaría de demostrarlo. Durante el conflicto se construyeron 200.000 aviones, pero la aviación civil tuvo que esperar hasta el final de la contienda. De hecho, la aviación como forma importante de transporte de pasajeros sólo comenzó en los años 30.

Primeros Descubrimientos Sobre el Calor Historia de las Investigaciones

Primeros Descubrimientos Sobre el Calor Historia de las Investigaciones

INTRODUCCIÓN:PRIMEROS CIENTÍFICOS Y PRIMERAS EXPERIENCIAS

E1 estudio científico del calor, basado en la observación y experiencia más que en la teoría, no podía iniciarse antes de que se inventaran los instrumentos que permitirían realizar cierta clase de mediciones. Tal vez el más importante de los dispositivos aislados es el termómetro, usado para medir la temperatura. El genial italiano Galileo Galilei (1564-1642) fabricó uno de los primeros termómetros, generalmente conocido como su “termoscopio neumático”. Dicho instrumento se compone de una esfera de vidrio unida a un tubo estrecho.

El otro extremo del tubo se halla sumergido en un balón que contiene líquido coloreado. Cuando la esfera entra en contacto con una sustancia caliente, el aire que contiene se dilata, lo que determina el ascenso del líquido por el tubo. El instrumento de Galileo era de tipo primitivo. Como el volumen del aire existente en el termoscopio está sometido a la presión atmosférica y a las variaciones de temperatura, no ofrece mayor exactitud. Más tarde lo perfeccionó el físico británico Roberto Boyle.

ESCALAS DE TEMPERATURA
A mediados del siglo XVII, se usaban los termómetros tipo líquido en vidrio, precursores de los que hoy existen. Por lo general, el líquido empleado era el alcohol, si bien tenía sus inconvenientes. Uno de estos últimos consistía en su bajo punto de ebullición. Hierve aproximadamente a los 80° C. para convertirse en gas, por lo cual no puede emplearse para registrar temperaturas por arriba de la citada.

escala de temperaturas Daniel Fahrenheit (1686-1736) fabricó un termómetro de mercurio (líquido que hierve a unos 357°C), en reemplazo del de alcohol, con lo que extendía considerablemente la escala de medición. Dicho físico es conocido por la escala termométrica que lleva su nombre.

Resulta difícil al principio comprender por qué esta escala va desde los —32° F., punto de fusión del hielo puro, a los 212° F., punto de ebullición del agua a la presión atmosférica normal. Originariamente tomó como límite inferior la temperatura de una mezcla de hielo y sal —la sustancia más fría que podía obtenerse entonces— que denominó 0° F.

Para fijar el punto superior, se valió de la temperatura que registraba el cuerpo de su ayudante y la llamó 96°. (En la versión moderna de dicha escala, la temperatura del organismo humano es aproximadamente 98.4°.) Alrededor de la misma época, un astrónomo sueco, Anders Ceisius, introdujo la escala centígrado que va desde el punto de fusión del hielo (0°C.) al de  ebullición del agua (100° C). Existen además otras escalas, pero la última citada es la que generalmente se emplea en los trabajos científicos.

¿QUÉ ES EL CALOR?
Los hombres de ciencia de otros tiempos, vivían intrigados acerca de la naturaleza del calor. Una idea ampliamente difundida (la teoría “calórica”) decía que se trataba de una verdadera sustancia química. (Lavoisier llegó a incluirlo en su lista de elementos.) El hecho que aventó esta teoría fue obra del conde Rumford a fines del siglo XVIII: en la experiencia de taladrar cañones, dicho físico demostró que el calor producido por la fricción durante dicha operación, era casi inagotable y que por lo tanto no podía tratarse en realidad de una sustancia material.

CALORIMETRÍA
Algunos años antes, uno de los grandes investigadores de física térmica, José Black (1728-1799), inició estudios acerca de la medición de cantidades de calor. Se le considera como el fundador de la calorimetría (medición del calor), cuya unidad fundamental es ahora la caloría. Se denomina así la cantidad de calor necesaria para elevar a un grado C. la temperatura de un gramo de agua. Black estableció que el calor se absorbe o se emite cuando una sustancia cambia de un estado a otro sin que cambie la temperatura.

A este fenómeno lo denominó calor latente, término todavía en uso. José Black inventó un importante aparato de medición denominado calorímetro de hielo. Se coloca un cuerpo caliente en hielo a 0o C. y midiendo la cantidad de este último que se derrite puede calcularse aproximadamente el calor latente de la fusión. Este instrumento fue perfeccionado un siglo después por Roberto Guillermo Bunsen, cuyo apellido está ligado al del mechero de gas de dicho nombre.

EQUIVALENTE MECÁNICO DEL CALOR
A mediados del siglo XIX se hicieron grandes progresos en la investigación del calor. En 1840, Julio Roberto Mayer, médico alemán, anunció una serie de descubrimientos acerca del equivalente mecánico del calor, la conservación de la energía (esta última no puede crearse ni destruirse), etcétera.

En 1847 Hermán von Helmholtz estableció la ley de conservación de la energía en forma más clara. Por la misma época, el hombre de ciencia británico Jaime Prescott Joule, emprendió una serie de experimentos sobre el equivalente mecánico del calor. (La energía mecánica puede transformarse en energía térmica y viceversa. Se denomina equivalente mecánico la cantidad de energía mecánica equivalente a una unidad de calor.) Es decir, ideó un aparato mediante el cual las pesas colganteo de un par de poleas hacían girar las ruedas de paletas sumergidas en agua.

Al producirse un ligero aumentó en la temperatura del agua, podía calcularse, valiéndose de este ascenso, la cantidad de calor producida por la caída de las pesas. En otras experiencias, Joule comparó la temperatura de una cascada y comprobó que el agua estaba más caliente en el fondo que en la parte superior, debido a la producción de energía liberada durante la caída. Examinó asimismo los efectos térmicos de la corriente eléctrica.

TEMPERATURAS MUY BAJAS
Entre la extensa cantidad de estudios realizados acerca del calor, desde los tiempos de Joule, algunos de los más importantes se relacionan con las temperaturas muy bajas. Estas últimas se obtenían originariamente cuando se trataba de licuar los gases.

Algunos de estos últimos, como el aire, debían someterse a presión y enfriarse antes de convertirse en líquidos. Cuando la presión cesa, el líquido hierve. Un recipiente de aire líquido hervirá aun cuando lo coloquemos sobre un trozo de hielo a 0o C. El aire hirviente está tan frío que se condensa en la atmósfera y da la ilusión de ser vapor.

Charles comprobó en 1780 la existencia teórica de la temperatura cero absoluta, a la cual desaparece el volumen de todo gas. El químico británico Kelvin fijó esta temperatura (—273° C.) como el cero de su escala absoluta (a veces denominada Kelvin).

Se idearon nuevos métodos de refrigeración, a medida que los físicos trataban de alcanzar el 0o A. Kamerlingh Onnes logró en 1908 Io A., y en estos últimos tiempos se han obtenido temperaturas dentro de un milésimo de grado del cero absoluto. Las sustancias se comportan en forma muy diversa al ser sometidas a tan bajas temperaturas.

Por ejemplo, el gas helio líquido a unos 2o A. se desplaza difícilmente (hay otras sustancias que se congelan y solidifican a esta temperatura). Algunos metales pierden su-resistencia eléctrica casi por completo y se transforman en superconductoras. En la actualidad se realizan importantes investigaciones acerca de este interesante efecto (descubierto por Kamerlingh Onnes en 1911) y ya se le han encontrado diversos usos prácticos.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°33
Encarta – Grandes Inventores del Siglo XIX