Guerras Civiles en Roma

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion Via en Roma Antigua

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion

UNA VÍA ROMANA: Roma facilita su control sobre Italia conquistada, estableciendo una red de diferentes rutas en línea recta, sin preocupación de los declives (la vía Apia pasaba sobre un viaducto de doce metros de alto). Anchas, en dirección hacia Roma, estas rutas se estrechaban en la montaña; mojones de piedras la jalonaban cada mil quinientos metros.

corte de una via romana

La necesidad de facilitar la comunicación entre los confines llevó a los romanos a desarrollar una red de calzadas, caminos, carreteras y puentes de gran solidez y con técnicas de nuevo tipo, lo que ha permitido que se mantengan hasta la actualidad.

Para construir las calzadas, comenzaban por allanar el terreno. A continuación, delimitaban la anchura de la calzada mediante la excavación de dos zanjas paralelas. Luego, extraían la tierra entre estas zanjas hasta una profundidad de un metro y medio y, en el fondo de la hondonada resultante, introducían bloques de piedra en bruto, con relleno de grava o arena entre ellos. Finalmente, revestían la superficie de la calzada con pedregullo y la cubrían con losas de piedra dispuestas de manera regular.

via romana real

El ancho de la calzada dependía siempre de la importancia militar y económica de la región y las ciudades que debía conectar. Por lo general, oscilaba entre 1,5 y 8 metros. Para delimitar las distancias, se ubicaban a intervalos regulares unos señalizadores de piedra llamados miliarios. Se calcula que la red principal de calzadas superaba una extensión de 120.000 kilómetros. Las ciudades también estaban atravesadas por calzadas, con veredas laterales ligeramente elevadas.

En el medio de estas calles sobresalían bloques de piedra separados regularmente entre sí; permitían a los peatones cruzar de una vereda a otra sin hundir los pies en el agua en días de lluvia, e impedían que los carros circulasen a velocidades peligrosas para los caminantes. Para que los vehículos avanzaran sin rozar esas piedras, la separación entre las ruedas era siempre la misma.

Los romanos fueron los más grandes constructores de carreteras que recuerda la historia antigua y lograron comunicar cada una de las poblaciones de su imperio en una extensísima red de comunicaciones que tenía por centro a Roma. Durante un período que sobrepasa los 500 años de su historia, desde el 300 a. de J.C. hasta el 250 d. de J.C., aproximadamente, construyeron carreteras en forma sistemática, utilizando para esta tarea a los prisioneros y los esclavos e incluso, en los turnos de descanso, a sus mismas legiones.

Las carreteras romanas se diferencian de todo el resto de las vías terrestres de comunicación de la antigüedad, sea por la grandiosidad de su concepción, sea por su técnica prodigiosa; constituyen, sin el menor género de duda, uno de los productos más originales de su civilización. Las cortas y escasas «vías sacras» de los griegos, quienes, por otra parte, nunca tuvieron verdaderas carreteras, sino senderos o pistas de tierra trillada, no podían consumir un modelo para un diseño tan complejo como el ideado y llevado a la práctica por los romanos. De ahí que el origen de su profundo conocimiento técnico sea objeto de innumerables controversias.

Hay una corriente de opiniones que pretende deducir dicho origen de una herencia etrusca, pero, a pesar de la notable dificultad de establecer si realmente las carreteras empedradas atribuidas a los etruscos son efectivamente obra de ellos, se da una diferencia sustancial entre las carreteras etruscas y las romanas: las primeras siguen siempre el relieve del terreno, superando los obstáculos en los puntos más accidentados, mientras que las segundas se trazaron de modo que abreviaban al máximo el recorrido. Ahora bien, cualquiera que sea el fundamento y el origen de sus conocimientos, es de todo punto indudable que la ingeniería de caminos romana llegó a alcanzar un nivel de desarrollo muy considerable.

La Vía Apía, la primera de las carreteras consulares, cuya construcción se inició en el 312 a. de J.C. por orden del censor Apio Claudio, unía Roma con la base militar de Capua, en la provincia de Campania. La «reina de las carreteras romanas», llamada así por el esplendor de los monumentos que se hallaban a lo largo de su recorrido, avanzaba inicialmente sobre un trayecto de unos 260 Km. y no estaba empedrada, sino sólo recubierta de grava. La pavimentación a base de bloques de lava se llevó a cabo más tarde, en el transcurso del siglo II a. de J.C. En la época imperial, la vía, que había llegado a Benevento y Venosa, fue alargada ulteriormente hasta el puerto de Brindisi, aumentando así el tráfico con el Cercano Oriente.

La Vía Apia fue seguida por la Vía Flaminia, cuya orden de construcción fue dada por el censor Cayo Flaminio el 220 a. de J.C, y unía Roma con Rímini. Paso a paso se fue extendiendo la red terrestre de comunicaciones en el imperio romano, a través de un eficaz sistema de ramificaciones en toda Italia, uniendo todas las ciudades y aldeas con la capital del imperio. Entronques de carreteras se construyeron, desde la segunda mitad del siglo n a. de J.C. en adelante, en las provincias más lejanas para que las legiones destinadas a los confines del imperio pudieran establecer contacto entre sí rápidamente.

Bajo el mando de los emperadores de los siglos I y II la red de carreteras llegó a su máxima extensión, uniendo entre sí Europa, Asia y África, desde el valle de Adriano, en el extremo norte de Britania, hasta el Eúfrates y el desierto del Sahara.

Mapa Carreteras Romanas

Representación cartográfica de la máxima extensión que llegó a alcanzar la red terrestre de comunicaciones del imperio romano. El sistema de las carreteras romanas, que en las provincias  periféricas del imperio estaba constituido por simples pistas de tierra trillada, se articulaba sobre una estructura de telaraña cuyo centro radicaba en Roma.

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Historia de las Comunicaciones Transportes Terrestres J.K. Bridges

El Sacro Imperio Romano Germanico Reformas Esclesiasticas de Gregorio VII

El Sacro Imperio Romano Germánico

El Sacro Imperio Romano Germánico (en alemán: Heiliges Römisches Reich Deutscher Nation «Sacro Imperio Romano de Nación Alemana»; o Sacrum Romanum Imperium Nationis Germaniae en latín) fue la unión política de un conglomerado de estados de Europa Central, que se mantuvo desde la Edad Media hasta inicios de la Edad Contemporánea.

Formado en 962 de la parte oriental de las tres en que se repartió el reino franco de Carlomagno en 843 mediante el Tratado de Verdún, el Sacro Imperio fue la entidad predominante de Europa central durante casi un milenio, hasta su disolución en 1806 por Napoleón I.

A partir del imperio de Carlomagno, Alemania quedó anarquizada y dividida en numerosos Estados independientes: entre ellos se destacaban los grandes Ducados de SAJONIA, TURINGIA, FRANCONIA, SuARIA, BAVIERA y LORENA, además de las importantes provincias fronterizas o Marcas del Este (AUSTRIA), de BOHEMIA y del BRANDEBURGO.

Sabemos también cómo los Señores feudales, a la muerte de Luis EL Niño, último descendiente de Carlomagno, se pusieron de acuerdo y en el año 910 eligieron como rey a CONRADO, DUQUE DE FRANCONIA, comenzando así a gobernar el país reyes alemanes.

Y ya desde un comienzo, tanto este monarca como su sucesor, ENRIQUE, DUQUE de SAJONIA, llamado el “Pajarero” por su afición a la caza de aves, estuvieron en perpetua lucha contra los Señores. Sólo el siguiente monarca pudo cimentar verdaderamente la grandeza de Alemania.

OTON EL GRANDE: Este príncipe, tan notable como Carlomagno, llegó al trono en el año 940, y resuelto a lograr la unidad del país, pasó los primeros años sometiendo a diversos príncipes, logrando finalmente que todos reconocieran su dependencia al reino.

Luego hizo frente a varias amenazas exteriores: contuvo con gran energía varias incursiones de los normandos y de los eslavos, e incluso salvó a Europa de los húngaros, destrozándolos en la batalla de Lech.

Más tarde tuvo que intervenir en Italia. Este país, desde la muerte de Carlomagno se hallaba en el mayor desorden, dividido en innumerables principados  enemistados entre sí, y, además, devastado por los árabes, húngaros y normandos que lo saqueaban a su  gusto.

Otón llegó a la península en el año 960 llamado por ADELÁIDA, reina de la Lombardía, que había sido destronada por varios príncipes sublevados: la repuso en el trono y luego se casó con ella, convirtiéndose así en soberano del norte de Italia.

EL NUEVO IMPERIO: Poco después, Otón volvió nuevamente a Italia. Los príncipes feudales se habían alzado contra el Papa JUAN XII y éste de inmediato solicitó su ayuda. El rey entró en Roma en el 962, repuso al Pontífice en sus funciones y luego en una solemne ceremonia fue coronado como Emperador de Occidente

Así, por segunda vez, la Iglesia restauraba el Imperio, con- el fin de conseguir la unidad del Continente.

El Emperador y el Papa serían las dos columnas de la nueva Europa Cristiana y se apoyarían mutuamente para imponer el orden en esos tiempos tan calamitosos. Ambos se juraban fidelidad: el Emperador sería el protector de la Cristiandad, y el Papa, por su parte, sólo podía ser elegido contando con su aprobación.

Lamentablemente estas buenas intenciones no se cumplieron, por el contrario, comenzó desde entonces una lucha que duró más de 200 años para dilucidar la superioridad del Papa o del Emperador: finalmente concluyó con el aniquilamiento político de ambos.

Ya desde los primeros momentos hubo complicaciones: durante los cien primeros años ocuparon el trono imperial varios excelentes monarcas, pero que tuvieron la constante pretensión de intervenir en los asuntos internos de la Iglesia, creyéndose los dueños de la Cristiandad, en vez de sus defensores.

LA REFORMA ECLESIÁSTICA-Nicolás II: Por ese mismo tiempo, la Sede Pontificia Romana se hallaba gravemente comprometida. Hasta Carlomagno, los Papas habían sido elegidos por el pueblo de Roma; luego, con el feudalismo, cayeron bajo la influencia de los señores; y ahora, bajo el Imperio, debían contar con la aprobación de los Soberanos. De esta manera se originaron los graves problemas, algunos tratados en este sitio.

Evidentemente so necesitaba una doble reforma: independizar la Iglesia de la influencia de los emperadores, y renovar la disciplina interna. Ambas cosas se consiguieron en muy poco tiempo.

En el año 1059 fue elegido Papa Nicolás II, quien de inmediato y sorpresivamente reglamentó la elección de los futuros Pontífices: en adelante los elegirían los cardenales, sin necesidad de la aprobación del Emperador. La medida fue muy alabada, pero parecía constituir un desafío al poder Imperial.

De acuerdo al nuevo sistema aprobado, en el año 1073 fue elegido Papa el monje cluniacense HILDEBRANDO, quien tomó el nombre de Gregorio VII: fue el personaje destinado a ser el gran reformador y una de las figuras cumbres de la Iglesia.

Hombre culto y muy piadoso aunque sumamente enérgico, Gregorio desde el comienzo de su gobierno se sintió llamado no sólo a purificar la Iglesia de todas sus fallas, sino además a imponer la Supremacía Pontificia sobre todos los reyes y príncipes cristianos.

De inmediato Convocó un Concilio que aprobó sus famosas reformas: bajo pena de excomunión se prohibió a los civiles entrometerse en los asuntos internos de la Iglesia y Conceder cargos eclesiásticos. Igualmente se penaba a los clérigos que los aceptaban o que- vivían casados.

Al mismo tiempo, numerosos Legados Pontificios se desplazaron por toda Europa controlando el cumplimiento de estas directivas y deponiendo a los transgresores. Entonces fue cuando intervino en la lucha el Emperador.

Ocupaba el trono imperial Enrique IV, príncipe prepotente y ambicioso, poco dispuesto a perder sus privilegios. En un principio desconoció las órdenes pontificias y siguió confiriendo dignidades eclesiásticas como si nada hubiera pasado. El Papa Gregorio le envió amistosos avisos y luego protestas más enérgicas. Finalmente, se vio en la necesidad de excomulgarlo, y —cosa nunca vista— lo destituyó de emperador.

El resultado fue tremendo: los príncipes alemanes se reunieron en Tribur y apoyaron al Papa desligándose del soberano.

Entonces Enrique, viéndose perdido, se dirigió a Canosa, en el norte de Italia, en donde se encontraba el Papa, para pedirle el levantamiento del castigo. Gregorio, luego de tres días de espera, le concedió el perdón y lo restituyó en el trono. 5u triunfo había sido completo.

Con todo, la lucha aun prosiguió unos años hasta que con el “Concordato de Worms” se llegó a un acuerdo: el Papa y el Emperador reconocían su mutua independencia en sus respectivas esferas.

Gobierno en Roma Antigua La Republica Plebeyos y Patricios Magistraturas

Gobierno en Roma Antigua:La República

La República: Con la caída de Tarquino el Soberbio, se extinguió la monarquía en Roma. El rey fue sustituido por dos cónsules que eran elegidos anualmente por las Curias. Con ello comenzó la república (de res, cosa; y pública, del pueblo), por la mayor participación que se concedió a los ciudadanos en el gobierno, que fue más aparente que real, porque los cónsules gozaban de igual poder que los reyes y presidían el Senado y la Asamblea del Pueblo.

Por esta época se creó la Asamblea de las Centurias, que tuvo mayor importancia que la antigua Asamblea de las Curias. Los comicios por centurias se reunían en el campo de Marte (dios de la guerra) y en ellos se votaba por centuria.

En su desplazamiento, los cónsules utilizaban la silla curul y llevaban un acompañamiento de doce guardias o lictores que portaban el fascio, que era un haz de varas con un hacha en el centro, que simbolizaba la autoridad.

Cuando la seguridad pública se hallaba amenazada o en circunstancias de extrema gravedad, los cónsules eran reemplazados por un dictador, que ejercía poderes extraordinarios durante el término de seis meses. En ese lapso tenía derecho de vida y muerte sobre todos los ciudadanos e iba acompañado de veinticuatro lictores.

Primeros Cónsules:

Los primeros cónsules fueron Bruto y Tarquino Colatino, esposo de Lucrecia. El primero convenció al segundo para que se alejara de Roma porque por su parentesco con el último rey se hacía sospechoso de conspiración.

Efectivamente, la familia de Tarquino el Soberbio se había propuesto recuperar el poder, lo que dio origen a una larga lucha que se prolongó hasta el año 496 a.C. en que los Tarquinos fueron derrotados en la batalla del lago Regilo.

PLEBEYOS Y PATRICIOS: La ciudad de Roma (la ávitas romana) se constituyó a partir de la asociación de grupos humanos que se reconocían como descendientes de un antepasado común. Cada uno de estos grupos era una gens. Sus integrantes eran los patricios (el nombre proviene de paires, miembro fundador de una gens). Éstos formaban un grupo cerrado que acaparaba los puestos de gobierno, poseía grandes fortunas y las mejores tierras. Más tarde se fueron diferenciando grupos de habitantes que quedaron excluidos del privilegiado círculo patricio: los plebeyos (de plebs, multitud).

La plebe estaba privada de gobernar y de elegir a sus gobernantes. Aunque formaban parte de la ávitas (eran e/Ves o ciudadanos), los plebeyos estaban situados en un plano de inferioridad política, legal y religiosa frente a los patricios. Tampoco se beneficiaban por igual con la expansión romana: la tierra pública, conquistada con la participación de los soldados plebeyos, estaba reservada en un principio a las gentes patricias. Todas estas desventajas tenían su origen en el nacimiento y no en la riqueza. Entre la plebe existían grupos que tenían una mejor posición económica, como los artesanos y los comerciantes, y otros más pobres como los campesinos.

Conflictos Entre Patricios y Plebeyos:

A pesar de haber desaparecido la monarquía, el pueblo romano continuó dominado por los patricios. La autoridad estaba en manos de los cónsules y de los senadores que salían de sus filas.

Los plebeyos, que por lo general eran pequeños propietarios y artesanos, sufrieron las consecuencias de las guerras contra los Tarquinos y abrumados por las deudas quedaron a merced de los patricios, que los subestimaban y escarnecían.

Esta diferencia de situación social provocó un conflicto que duró dos siglos, desde el año 496 al 302 a.C., y culminó con el triunfo de los plebeyos que obtuvieron el reconocimiento de sus derechos y la igualdad con los patricios.

Fue en el año 496 a.C., cuando los patricios, para amedrentar a los plebeyos crearon la dictadura, hasta entonces desconocida, por lo cual éstos resolvieron abandonar la ciudad de Roma y establecerse en una colina situada a corta distancia de la ciudad: el monte Sacro. Entonces, los patricios enviaron a un hombre elocuente, el cónsul Menenio Agripa que, según la tradición, les refirió el apólogo de los miembros y el estómago y logró que regresaran a Roma, con la promesa previa de la creación de dos nuevos magistrados, los tribunos de la plebe, que serían los defensores de sus derechos.

Menenio Agripa les había dicho que los miembros del cuerpo humano, cansados de alimentar al estómago, que aparentemente no trabajaba, tramaron una conspiración y se rebelaron, negándose a llevar alimento a la boca, pero al poco tiempo el cuerpo se debilitó y los miembros cayeron en un estado de postración. Entonces los miembros comprendieron que el estómago no permanecía ocioso y mediante la digestión de los alimentos mantenía a todo el cuerpo en actividad. En consecuencia, Menenio Agripa les explicó que los plebeyos eran los miembros y el Senado el estómago y para que toda la sociedad funcionara en armonía, era necesaria la concordia.

A mediados del siglo V a. C., la plebe romana proseguía la lucha por la igualdad política y jurídica con el patriciado. Las exigencias plebeyas abogaban por la clarificación del ámbito del derecho y su participación en la política romana, a la vez que mantenían las aspiraciones del reparto de tierras del ager romanus -tierras del estado- y la abolición del nexum para acabar con la esclavitud por deudas. Finalmente, se encargó a un grupo de diez hombres, los decenviros, encabezados por el patricio Apio Claudio, la codificación del derecho vigente para hacerlo extensivo a todos los miembros de la comunidad. La redacción de la llamada Ley de las Doce Tablas se hizo sobre la base del viejo derecho consuetudinario y el conocimiento de los esquemas griegos.

El Tribunado: Los tribunos de la plebe debían proteger a los ciudadanos y procurar que ninguno fuese avasallado en sus derechos. Carecían de poder para obrar, pero lo tenían para impedir. Para ello tenían el Derecho de Veto (Prohibo), que ejercían ya sea cuando se proponía una ley contraria a los intereses del pueblo; cuando un ciudadano era detenido, con lo que quedaba libre hasta el día de la sentencia; o cuando los cónsules convocaban al ejército para emprender una expedición.

Para complementar la tarea de los tribunos, se creó un cuerpo de ediles, elegidos también entre los plebeyos, los que se ocupaban de la administración de la ciudad, mediante la vigilancia de la limpieza, el control de los precios, el buen uso de las pesas y medidas; y además ejercían una función de policía para velar por la seguridad de los habitantes.

Plebiscitos: En el año 471 a.C. el Senado reconoció a las Asambleas por Tribus (barrios), —en las que se votaba por cabeza, lo que le daba ventaja a los plebeyos— el derecho de votar leyes que se llamaron plebiscitos.

Los decenviros: Como los patricios aprovechaban la circunstancia de que no había leyes escritas para administrar justicia de acuerdo con sus intereses, los tribunos lograron que en el año 451 a.C. fueran nombrados diez magistrados, llamados decenviros, a quienes se les encomendó la misión de redactar las leyes, confiriéndoles para ello el poder supremo.

En estas condiciones, los decenviros redactaron diez tablas de leyes y gobernaron con prudencia. Al cabo de un año, como no habían finalizado su tarea, se nombraron diez sucesores que no se comportaron de la misma manera y abusaron de su poder. Esto provocó como consecuencia un amotinamiento de la plebe. El ejército se sublevó y los decenviros fueron derrotados y se vieron obligados a abdicar. En consecuencia, fueron restablecidos el consulado y las antiguas magistraturas.

Las Leyes de las Doce Tablas: Además, se dictaron nuevas leyes que se grabaron en doce tablas de bronce, que fueron expuestas en el Foro, para que todos pudieran consultarlas. De acuerdo con las Leyes de las Doce Tablas, desaparecieron las diferencias entre patricios y plebeyos y todos fueron iguales ante la ley. Sólo quedó vigente la imposibilidad del matrimonio entre patricios y plebeyos, disposición que fue derogada en el año 445 a.C., con lo que también quedó establecida la igualdad social.

Al año siguiente los tribunos obtuvieron nuevas ventajas, por lo cual los patricios crearon los censores, magistrados que cada cinco años debían hacer el censo o recuento de la población. Además ejercían sobre todos los ciudadanos la más estricta vigilancia y podían eliminar de la nómina de senadores a quienes juzgaban indignos, lo que les daba la posibilidad de manejar las candidaturas.

No obstante, en el año 366 a.C. los patricios aceptaron que los plebeyos pudieran ejercer el consulado, con lo que quedó también consagrada la igualdad política; pero los patricios desprendieron consulado la función de justicia que quedó a cargo de magistrados especiales llamados pretores.

Con el curso del tiempo, los plebeyos pudieron ejercer también censura y la pretura, y en el año 302 a.C. se les autorizó a entrar en santuarios y ejercer el sacerdocio. (Ley Olgumia) De esta forma la igualdad completa y todos se consagraron al servicio de la nación, lanzándose conquista de los pueblos vecinos.


Las iniciativas de Canuleyo: La prohibición de los matrimonios entre patricios y plebeyos, connubium, fue derogada a instancias de Canuleyo, tribuno del pueblo. También reclamó la presencia de plebeyos en el consulado, que los patricios aceptaron al recaer el nuevo cargo en los tribunos militares.

Las Magistraturas Romanas:
La Carrera de los Honores:

En Roma las magistraturas eran anuales, colegiadas, colectivas y gratuitas. Formaban parte de una “carrera de Honores” que preemitía que algunos ciudadanos escalaran posiciones ordenadamente desde magistraturas menores hasta las mas importantes.

El Senado era una institución de carácter fuertemente conservador. Sus miembros ocupaban el cargo de por vida (vitalicio). Sus decisiones no tenían fuerza de ley, pero los cónsules difícilmente tomaban medidas contrarias a la opinión del Senado.

Los cónsules: En número de dos ejercían el poder ejecutivo. Manejaban la administración, dirigían el ejército. Por otra parte, resolvían cuestiones judiciales de suma importancia.

Los pretores. Eran dos magistrados encargados de administrar justicia. El pretor urbano atendía los problemas presentados por los ciudadanos romanos, y el pretor peregrino se ocupaba de los presentados por los extranjeros. Duraban un año en sus funciones, lo que nos indica que en Roma no había jueces permanentes.

Los censores. Eran elegidos por un período de cinco años. Estos magistrados, en número de dos, realizaban el censo de la población, de tal manera que establecían la base para integrar las diferentes centurias. Indagaban a vida de los votantes y determinaban quiénes eran dignos para ocupar las magistraturas. Es decir, que en sus manos se concentraban importantes decisiones; por lo tanto, el poder del censor era elevadísimo.

Los tribunos. En sus orígenes eran magistrados exclusivamente plebeyos. Hábilmente los patricios los integraron o la carrera de los honores para poder ser ellos también tribunos. Como contrapartida, los plebeyos tenían la posibilidad de llegar a ser senadores. Sus atribuciones consistían en proponer proyectos de ley y convocar a las Asambleas Tribales y al Senado.

Los ediles. Se ocupaban del control de los aspectos económicos y urbanísticos de las ciudades: la construcción de puentes, la vigilancia, los precios de los artesanos. Sus funciones eran análogas a las que cumplen actualmente el municipio, el intendente y sus funcionarios.

Los cuestores. Con este cargo se iniciaba la carrera de los honores. Se encargaban de las cuestiones financieras, cobraban los impuestos, calculaban los gastos de los guerras y pagaban o los empresarios.

MAGISTRATURAS Y SUS FUNCIONES
Pretores. Sus atribuciones correspondían a la administración de justicia. Su rango era inmediatamente inferior al de los cónsules. Ediles. Cuidaban las obras públicas, el alcantarillado, las calles y el tráfico. También organizaban los juegos populares. Cuestores. Administraban las finanzas públicas y cuidaban los archivos del estado, guardados en el templo de Saturno. Sacerdotes. Dirigían el culto a los dioses del estado y se ocupaban de organizar los ritos y celebraciones religiosas.

CONQUISTA DE ITALIA:

Los romanos fueron un pueblo guerrero, lo que no es sinónimo belicoso. Los ciudadanos estaban preparados para la guerra y dispuestos a participar en ella siempre que la nación se los exigiera.

Cuando eran convocados, concurrían con sus armas y bagaje (equipaje militar), para formar las legiones. La legión fue integrada en principio por 3.000 hombres y más tarde por 6.000. Se dividía en 10 cohorte, las que, a su vez, se subdividían en centurias. Comprendía la infantería la caballería y todos los pertrechos de guerra, con lo que formaba, en misma, un pequeño ejército. (Ver Ejercito Romano)

El soldado romano era ejercitado para soportar las más penosas fatigas y tenía una perfecta disciplina que lo convertía en un combatiente casi invencible.

Durante la campaña el cónsul usaba un manto rojo. Era asistido por dos ayudantes de campo, los legados, y por un cuestor, que tenía a cargo asegurar el abastecimiento y pagar los sueldos. El botín de guerra se repartía al finalizar la campaña en forma proporcional al sueldo que percibía cada uno. Una parte se reservaba para el estado. También reservaba la venta de los prisioneros como esclavos.

Primeras Guerras:

Roma siguió un proceso lento de expansión que en una primera etapa abarcó el Lacio. En los dos siglos y medio de la monarquía sólo llegó a incorporar la ciudad de Alba Longa y luego Ostia y la desembocadura del Tíber.

En la época subsiguiente de la República, durante un siglo debió defenderse de los ecuos y los volscos.

Los volscos, conducidos por Coriolario, que era un joven patricio romano que se había pasado a sus filas por no haber podido obtener el consulado, se lanzaron a la conquista de Roma. Triunfaron en la batalla de Circei y luego sitiaron la ciudad, que estuvo a punto de caer, pero la oportuna mediación de la madre de Coriolano impidió que se consumara. Coriolano ordenó la retirada, pero los volscos, indignados, le quitaron la vida. A partir de entonces los volscos debieron aceptar la instalación de colonias romanas en su territorio.

Luego fueron los ecuos quienes amenazaron a Roma. Los romanos designaron dictador a Cincinato, quien con gran rapidez organizó las fuerzas y logró abatirlos, concluido lo cual volvió a sus tareas agrícolas.

Más tarde fueron los etruscos los que trataron de recuperar su antiguo poder sobre Roma, pero los romanos, conducidos por el dictador Camilo, se dirigieron contra la ciudad de Vey es, importante puerto sobre el Tíber, que era el reducto de sus enemigos y después de un prolongado sitio de diez años lograron tomarla en el año 395 a.C. Luego Camilo marchó contra la ciudad de Falerios, que se rindió sin combatir ante la grandeza de su oponente, lo que disgustó a los soldados romanos que se quedaron sin botín. Por esta circunstancia y por el prestigio que había alcanzado, víctima de la ingratitud de sus compatriotas, Camilo fue desterrado.

Invasión de los galos:

Hacia el año 390 a.C., las poblaciones de la Galia, empujadas por el avance de otras corrientes migratorias, invadieron las comarcas circunvecinas y ocuparon el Norte de Italia.

Para esa época, los etruscos se enfrentaron con los senones, que reclamaban parte de sus tierras. Como sus fuerzas no eran suficientes Para resistirlos, pidieron ayuda a los romanos, quienes enviaron varios diputados, los cuales, en vez de comportarse como mediadores, tomaron partido por los etruscos. Esto provocó la ira de los galos, que reclamaron ante Roma y como no obtuvieron una respuesta satisfactoria, marcharon contra ella, dispersaron a un ejército romano en las márgenes del Alia, entraron en la ciudad —que saquearon e incendiaro— y sitiaron el Capitolio, donde se había refugiado un grupo de Jóvenes patricios acaudillados por Manlio.

Después de un año de sitio, viendo que era imposible tomar la fortaleza, los galos, a las órdenes de Breno, celebraron un pacto con los romanos y se retiraron, luego de cobrar una importante indemnización. No obstante, no lo hicieron definitivamente, porque volvieron en cuatro nuevas oportunidades en el lapso de medio siglo.

Guerras con los samnitas:

Ante la presencia de los galos en el Norte, la expansión romana continuó necesariamente hacia el Sur, donde se encontraban los samnitas y la Magna Grecia.

Entre los años 343 a 290 a.C., los romanos se empeñaron en tres largas guerras contra los samnitas, un pueblo guerrero y pastor que ocupaba los montes Apeninos.

En el año 321 a.C. los samnitas obtuvieron un gran triunfo sobre sus enemigos. El ejército romano debía atravesar un valle rodeado de altas montañas, que sólo tenía salida por dos desfiladeros llamados Caudinae Fauces (Horcas Caudinas), donde los samnitas los derrotaron completamente y luego los humillaron, haciéndolos pasar bajo el yugo, que consistía en inclinarse en señal de sumisión bajo un yugo u horca, formado por tres lanzas, dos plantadas en el suelo y la tercera atravesada.

Los romanos se rehicieron y al reanudarse la guerra pudieron imponerse sobre los samnitas y, a su vez, los hicieron pasar bajo el yugo.

En estas circunstancias, los samnitas recibieron ayuda de los demás pueblos de Italia, etruscos, umbriaríos, galos, que se aliaron con ellos para destruir a los romanos, pero éstos lograron vencerlos eo las batallas del lago Vadimón, en Etruria (311 a.C.) y de Aquilonia, en Apulia (293 a.C.). De esta manera, todo el centro de la península, desde el Tirreno al Adriático, quedó bajo el poder de Roma.

Conquista de Italia Meridional:

Sintiéndose amenazadas por la expansión romana, las colonias griegas del Sur de Italia, que constituían la Magnu Grecia, solicitaron el auxilio de Pirro, rey del Epiro, émulo de su primo Alejandro, para que concurriera con su ejército a aplastar a los romanos.

Pirro desembarcó en el Sur de la península y se dirigió contra los romanos, venciéndolos en la batalla de Heraclea, en el año 280 a.C., pero a costa de grandes pérdidas, por lo cual quiso entablar negociaciones de paz, a cuyo efecto envió un emisario a Roma, que no tuvo éxito.

Continuada la lucha, Pirro obtuvo otra victoria en Ausculum, que no le reportó grandes ventajas. Decidió entonces trasladarse a Sicilia para conquistar esta isla ‘y reclutar tropas, pero fue derrotado en Benevento, en el año 275 a.C. Finalmente resolvió volver a Grecia, donde fue muerto de una pedrada en la ciudad de Argos.

Desaparecido Pirro, los romanos completaron fácilmente la ocupación de la Magna Grecia. pues las ciudades se fueron entregando sin combatir. En ese entonces sólo quedaba el Norte de la península en poder de los galos.

Hacia el año 133 a.C. Roma había acrecentado sus dominios de tal manera que, ademas de Italia, Sicilia, Córcega y Cerdeña, poseía en el occidente , España, y el Norte de Africa, y en el oriente , Macedonia ,Grecia y en Asia menor. Estos territorios fueron gobernador por el Senado, quien designaba proconsules o pretores.

Con ello Roma se convirtió en la primera potencia del mundo antiguo, con una fuerza aparentemente incontrastable. Sin embargo, al ponerse en contacto con el helenismo subsistente en el Oriente cercano, no sólo asimiló sus prominentes valores culturales, sino también la molicie que conduce a todos los vicios.

Paulatinamente, las sobrias costumbres de los romanos, que le habían dado la fortaleza necesaria para construir un imperio, fueron dando paso al lujo, al ocio y a la corrupción, que se constituyeron en los síntomas visibles de tina decadencia inevitable.

Consecuencias socio-economicas: Las guerras y la conquista militar cambiaron la mentalidad de los romanos y modificaron su estructura económico-social.

Paralelamente al crecimiento demográfico, decayó la producción agrícola en la península itálica y hubo necesidad de importar cereales desde Egipto, Sicilia, la Galia e Iberia; con lo cual Roma se convirtió en un parásito del Imperio.

Más que cualquier otro pueblo de la antigüedad, los romanos apelaron al trabajo de los esclavos, que fueron la mano de obra especializada en los talleres y en las fábricas estatales. No obstante, en Roma no hubo grandes empresas. El Oriente siguió siendo más desarrollado industrialmente que el Occidente.

El comercio tuvo lugar fundamentalmente en el mar Mediterráneo, pero fue negativo para Roma, que se vio obligada a exportar metales preciosos para compensar el ingreso de mercaderías. Con el curso del tiempo hubo grandes problemas para el abastecimiento de los grandes centros urbanos.

La crisis de la República: Como ya se ha dicho, con el crecimiento de Roma se produjo la decadencia moral y la ruina material.

Algunos romanos distinguidos, entre quienes se encontraba Catón, procuraron evitar que este proceso se agudizara y clamaron contra la corrupción de las costumbres, el lujo desenfrenado y el vicio.

Desde el consulado Catón trató de impedir que se derogara la ley Oppia (del tribuno Cayo Oppio), del año 215 a.C., que limitaba el lujo de las mujeres. Luego, cuando ejerció el cargo de censor, en el año 186 a.C., llevó a cabo una campaña para desterrar los abusos en las costumbres en la que llegó, inclusive, a excluir del Senado a aquellos magistrados indignos por su conducta.

Desde el consulado trató de impedir que se derogara la ley Oppia (del tribuno Cayo Oppio), del año 215 a.C., que limitaba el lujo de las mujeres. Luego, cuando ejerció el cargo de censor, en el año 186 a.C., llevó a cabo una campaña para desterrar los abusos en las costumbres en la que llegó, inclusive, a excluir del Senado a aquellos magistrados indignos por su conducta. En este clima, la autoridad paterna comenzó a declinar, aumentaron los divorcios y prácticas homosexuales.

Esta profunda decadencia moral, provocó, además, una crisis social porque se produjo una diferencia irritante entre unos pocos beneficiados por las conquistas, que poseían grandes riquezas, y quienes no poseían nada, entre los cuales se contaban una cantidad excesiva dE esclavos. Es decir, que desapareció la clase media, integrada por artesanos y campesinos que no pudieron competir con la mano de obra esclava proveniente de las conquistas.

Los Gracos:

Ante esta crítica situación, dos ciudadanos, Tiberio y Cayo Graco, nietos de Escipión el Africano, que habían sido educados con esmero por su madre Cornelia, encabezaron el partido popular, que aspiraba a diversas reivindicaciones.

El hijo mayor, Tiberio Sempronio Graco, que fue nombrado tribuno del pueblo en el año 132 a.C., propuso repartir entre los pobres las tierras públicas o fiscales, ganadas con las conquistas, que hasta entonces eran ocupadas por los más pudientes y constituían verdaderos latifundios (grandes extensiones improductivas).

Los Hermanos Gracos

Para evitar que este proyecto se convirtiera en ley, los patricios sobornaron al joven tribuno Octavio, que opuso su veto. Indignado, Tiberio destituyó a Octavio, con lo cual desconoció la inviolabilidad de los tribunos. Por ello, no fue respetado y cayó asesinado, en el año 133 a.C.

Al cabo de diez años, su hermano Cayo Sempronio Graco continuó h obra comenzada por Tiberio y obtuvo la sanción de las leyes denominadas sempronias, en virtud de las cuales se establecieron numerosas colonias agrícolas en las que se repartieron tierras entre los plebeyos.

Además, logró que se distribuyera gratuitamente trigo al pueblo y dio comienzo a la realización de grandes obras públicas para solucionar e] problema de los desocupados.

El segundo de los Graco ejerció el tribunado por dos años seguidos, pero los patricios buscaron la forma de desacreditarlo y la ocasión llegó cuando propuso conceder la ciudadanía romana a todos los italianos, que gozarían de los beneficios de la ley agraria; proyecto que no satisfizo a ninguno de los bandos en pugna, porque amenazaba convertir a todo el país en un conglomerado de pequeños propietarios.

Finalmente, el Foro se convirtió de nuevo en un campo de batalla y Cayo pereció asesinado en el año 121 a.C. y sus reformas fueron anuladas.

Continua: LAS GUERRA CIVILES EN ROMA

Fuente Consultada: Historia Para 1er. Año de José Maria Ramallo.

Casas y viviendas en Grecia Antigua Características

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: CASAS Y VIVIENDAS

historia grecia antigua

LAS CASAS EN GRECIA ANTIGUA: El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la geografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Al visitar  una familia pudiente de una población griega del siglo V a.C. llegaba a un estrecho callejón desde la avenida, y las voces lo guiaban hacia el patio, que era el centro de los hogares griegos. Aquí, ocultos de las miradas de los transeúntes, jugaban los niños, los perros dormían, los esclavos cocinaban en braseros, las mujeres platicaban y lavaban vellocinos, y se ofrecían sacrificios en altares de piedra.

Alrededor del patio, se alzaban las habitaciones, separadas para hombres, mujeres y esclavos, y todas ellas en un solo piso, aunque los hogares con recursos tenían habitaciones en un segundo piso. En contraste con el esplendor de los templos griegos y los edificios públicos, las viviendas eran modestas, construidas con adobes secados al sol y cimientos de piedra. Los techos eran de tejas y el piso era de argamasa o tierra aplanada.

Las casas ordinarias se componían de un piso bajo dividido en dos piezas muy pequeñas, y de un piso alto, al que se subía ordinariamente por una escalera exterior. La parte inferior estaba abierta en la roca y las paredes eran de madera, de ladrillos o de argamasa. En vez de forzar las cerraduras, los ladrones se contentaban con perforar el muro. En el interior, las paredes estaban blanqueadas con cal; no había chimeneas, la familia se calentaba con brasero.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro. Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

La familia pasaba el día en el patio, pero cuando anochecía o hacía frío entraban en la casa e iluminaban las estancias con lámparas de aceite, de arcilla o bronce. De las paredes encaladas pendían jarrones, botellas de perfume y otros objetos domésticos.

Los muebles, hechos de madera de ciprés y olivo, incluían elegantes sofás tapizados con colores vivos, sillas formales de respaldos altos, una silla curva, con brazos, llamada klismos, y mesitas de tres patas con incrustaciones de marfil.

Había cajones y arcones de madera para guardar ropa y pequeños bancos portátiles, a veces plegables y con asiento de tela. Las camas eran marcos de madera con correas de cuero entrelazadas que sostenían un colchón, sobre el que se colocaban cojines, cobijas y colchas. La estancia más amueblada era el andrón, o comedor, donde los hombres disfrutaban de un simposión, o reunión formal en la cual bebían en compañía de otros hombres invitados.

Los griegos llamaban “escarbamuros” a los ladrones: se debía a que los muros exteriores de las casas del siglo V a.C. no tenían ventanas, por lo que los ladrones sencillamente hacían agujeros en las endebles paredes de adobe. Aun en esta casa de una familia pudiente, las paredes encaladas tienen ventanas escasas y pequeñas, cerradas con postigos. La torre en la esquina es también un puesto de vigilancia.

En el patio abierto, una mujer guisa en una olla y los niños juegan con un perro. Los tejados, apoyados en vigas de madera, proyectan sombra. Cerca, una mujer trabaja en un telar colgado de la pared, en el que confecciona la ropa de la familia. Otras mujeres trabajan en telares en la estancia principal, el andrón o comedor.

En la cocina, un esclavo corta verduras frente al horno, y el padre de la casa desayuna antes de salir a inspeccionar las labores que se hacen en sus propiedades. En la torre, una bodega contiene sacos de tela hilada y vasijas, mientras que en la habitación inferior un esclavo ayuda al joven de la casa a tomar un baño. Afuera, un asno espera mientras las vasijas se llenan con vino o con miel de los panales que hay bajo el techo de paja junto a la pared.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres. Las casas ricas se parecían a los palacios homéricos, y comprendían tres partes una entrada que guardaba un portero, el departamento de hombres, cuyas salas y cámaras daban a un patio rodeado de un pórtico, es decir, de una galería cubierta sostenida por columnas, y, por último, el departamento de mujeres o gineceo, que daba a un jardín.

Los muebles principales consistían en butacas, sillas, trípodes, taburetes, lechos de reposo, lechos de mesa —porque se comía tendido — y cofres para las ropas. Las paredes estaban decoradas de pinturas, y los suelos cubiertos de alfombras y cojines.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica. Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

Las diversiones en Grecia El vestido, la vida en Grecia Antigua

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: DIVERSIÓN

historia grecia antigua

El estilo de vida ateniense era en esencia sencillo. Las casas atenienses estaban amuebladas con los artículos comprados a los artesanos como camas, asientos, mesas, baúles, artículos de cerámica, taburetes, cestas y utensilios de cocina. Las vestimentas y las frazadas las tejían las mujeres y los esclavos. La dieta ateniense era más bien simple. La comida básica consistía en cebada, trigo, mijo, lentejas uvas, higos, aceitunas, almendras, pan horneado en casa, vegetales, huevos, pescado, queso y pollo.

El aceite de oliva se utilizaba de manera generalizada, no sólo en la comida, sino en las lámparas y para untarse el cuerpo después de lavarse y hacer ejercicio. Aunque en los hogares de los campesinos había animales, éstos no daban solamente carne, por ejemplo: los bueyes eran útiles para arar, la oveja por su lana y las cabras para obtener leche y quesos. La carne se consumía sólo en ocasiones especiales, como en los festivales; se sacrificaban animales y luego cocinaban su carne para comerse después.

El ocio en Grecia debía ocupar buena parte de la jornada de los ciudadanos ya que en la mayoría de las polis estaba mal considerado el trabajo manual. Para estos menesteres disponían de numerosos esclavos y de extranjeros, llamados metecos, que constituían un amplio porcentaje de la población.

Acudir a los baños era una actividad frecuente entre los ciudadanos helenos ya que en la mayoría de las casas no había agua corriente, al tiempo que servían como centro de reunión. Estos baños públicos serán numerosos durante el siglo IV a. C. y pasarán a Roma.

También era habitual dar largos paseos, utilizando las stoas, largos pórticos en ocasiones de dos pisos y dos naves cerrados por un testero, siempre decorados con frescos, mosaicos o cuadros. Recordemos que una escuela filosófica será denominada estoica por reunirse sus discípulos en una stoa. La stoa de Eco en Olimpia tenía doscientos metros de longitud. Pero la actividad favorita por excelencia entre los ciudadanos será la política.

Podemos afirmar que los griegos gozaban de la política, participando activamente en el gobierno de sus polis. No olvidemos que todos los ciudadanos atenienses podían participar en la Asamblea donde se toman las decisiones más relevantes de la ciudad.

La música y el teatro serán dos de las actividades favoritas para disfrutar del ocio. Existían dos edificios destinados a tal fin, el odeón y el teatro, contando todas las polis con significativos ejemplos, siendo el más importante el teatro de Epidauro por su configuración acústica ya que desde todos los puntos se alcanza una calidad de sonido difícilmente superable. Al teatro acuden casi todas las clases sociales, recibiendo los ciudadanos más pobres una subvención para poder adquirir las entradas. Los actores iban cubiertos con máscaras y vestidos con trajes concretos para que el espectador pudiera identificar claramente a quien representaban.

Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Los atletas competían en juegos, celebrados en cada una de las polis, aunque existían algunos que tenían carácter supranacional como los Olímpicos o los Píticos, dedicados a Zeus y Apolo respectivamente.

Tenían lugar cada cuatro años y durante el tiempo que duraba la celebración existía una tregua panhelénica. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

Durante casi un año se entrenaban en las cercanías del templo de Zeus y los ganadores recibían una rama de olivo como triunfo, aunque obtenían numerosos beneficios a posteriori como exención de impuestos o derecho a manutención gratuita.

Las cenas en grecia eran una actividad de ocio popular

Las cenas eran una actividad de ocio popular. Un hombre invitaba a varios amigos a cenar a su casa. Los invitados eran recibidos en la puerta por esclavos que les lavaban las manos y los pies. Luego se tumbaban en literas, en una habitación conocida como andron, donde los esclavos les servían comida. Una vez recogida la comida, comenzaban a beber y a conversar.

A este tipo de cenas se las llamaba simposio. Los invitados bebían vino que se había mezclado con agua en una vasija conocida como crátera. La conversación podía tratar sobre moral o política, pero a menudo las fiestas eran relajadas y los invitados tocaban la lira, recitaban poesía o contaban chistes. Músicos, bailarines o acróbatas contratados podían ofrecer más diversión. Los invitados traían  compañía fenmenina llamnadas hetarias.

A veces iban chicos para que observen como transcurría la fiesta y el comportamiento de los mayores. Había un juego llamado cótabo, en donde los invitados debían arrojar el último trago a un blanco determinado. Los esclavos servía la comida a los invitados.

La lucha entre animales se consideraba un deporte. Gallos, codornices o un gato y un perro luchaban a muerte.
La imagen de este vaso muestra a dos guerreros jugando a un juego de mesa que podía haber sido parecido al ajedrez.
Los griegos también disfrutaban del deporte. Esta escultura muestra un juego que se parece al hockey moderno.
Los adultos jugaban a menudo a los dados en su casa o en casas de juegos especiales. Otro juego popular, que conocemos como tabas, consistía en tirar pequeños huesos.
Las familias ricas daban a sus hijos muchos juegos y juguetes para divertirse en sus horas libres. Conocían una especies de yo-yo y el juego del aro y el palo.

En Las nubes, una comedia de Aristófanes, un padre orgulloso habla de la habilidad de su hijo para hacer casas, barcos, carretas y ranas con trozos de cuero. Había otros juguetes como hondas, cometas, aros con campanas, carretillas, caballitos, trompos y ruedas unidas a varas para dirigirlas. Se han hallado pequeños muebles de plomo, que tal vez iban dentro de casas de muñecas.

Los bebés usaban sonajas de guijarros. Se han hallado muñecas de arcilla articuladas en las ruinas de los templos, donde fueron dejadas como ofrendas, y en tumbas de niños. Tal vez existieron muñecas de trapo y juguetes de madera, pero no han dejado rastros.

Había un juego similar al hockey, en el que se usaban pelotas hechas de vejiga de cerdo. Un relieve en un museo de Atenas muestra a dos jugadores con bastones curvos, azuzándose. Las vasijas pintadas, que son una excelente fuente de información acerca de la vida en la antigua Grecia, muestran juegos de saltar al burro, montar en hombros, y la gallinita ciega.

Existe una vasija con una hermosa figurilla de barro donde muestra a dos mujeres jugando a la taba con huesos o pezuñas de animales: se aventaban al aire, uno por vez, cinco huesos, que se tomaban con el revés de la mano. Los juegos de mesa, que según el historiador Herodoto fueron inventados en el estado de Lidia, en Asia Menor, eran jugados con dados y fichas de vidrio o hueso.

Los griegos disfrutaban de estos pasatiempos cuando descansaban en casa, en compañía de sus amistades. Sin embargo, cuando salían al agora, podían elegir entre una muy amplia variedad de espectáculos públicos más emocionantes, como funciones de magia al aire libre, tragaespadas, hechiceros y tragafuegos.

EDUCAR EL ALMA
Los antiguos griegos gozaban de la música en los actos públicos y privados, religiosos y laicos. El filósofo Platón dijo que la educación se dividía en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma.

Poco se sabe acerca de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras, y éstas no indican la afinación que se usaba. Pero es seguro que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos: se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió ser muy importante. La música definía los pasos de danza, y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado: los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante un público, generalmente acompañados de música y danza.

Los griegos tenían cantos para toda ocasión: canciones de amor y estribillos para las bodas y nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. Las mujeres gustaban de bailar juntas en la casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad: nunca se les muestra bailando con sus maridos.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

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La Religion Griega Caracterísitcas Filosofia y Literatura Griega Grecia

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA RELIGIÓN

historia grecia antigua

LA RELIGIÓN GRIEGA: La religión griega estaba estrechamente vinculada con cada aspecto de la vida cotidiana; era, a la vez, práctica y social. Los festivales públicos —que se originaron de ciertas prácticas religiosas— tenían funciones específicas: los varones se preparaban para ser guerreros; las niñas, para ser madres.

En vista de que la religión estaba relacionada con todos los aspectos de la vida, los ciudadanos deberían asumir una actitud apropiada frente a los dioses. La religión era un culto civil necesario para el bienestar del estado, Los templos dedicados a un dios, o a una diosa, eran los principales edificios de la sociedad griega.

 Homero dio una explicación de los dioses que proporcionó una estructura definida a la religión griega. En una época todos los griegos aceptaron una religión común basada en doce dioses principales que supuestamente vivían en el monte Olimpo, la montaña más grande de Grecia.

Entre estos doce dioses estaban Zeus, la principal deidad y padre de todos los dioses, Atenea, diosa de la sabiduría y de los oficios; Apolo, dios del sol y de la poesía; Afrodita, diosa del amor; y Poseidón, hermano de Zeus y dios de los mares y los terremotos.

Haz clic, y puedes conocer todo sobre cada unos de los dioses griegos

Los doce dioses olímpicos eran comunes a todos los griegos,. quienes, consecuentemente, compartían una religión politeísta básica. Cada polis asignaba a uno de los doce dioses olímpicos como la divinidad guardiana de su comunidad. Por ejemplo, Atenea era la diosa patona de Atenas. Pero cada pólis también tenía sus propias deidades locales, las cuales seguían teniendo importancia para la comunidad en su conjunto; además, cada familia también tenía sus dioses patrones.

Resultando conveniente contar con el favor de los dioses para todas las actividades de uno, el ritual tenía enorme importancia en la religión griega. Las oraciones solían combinarse con los obsequios a los dioses, lo cual se basaba en el principio de <‘les ofrezco esto para que (los dioses) me lo retribuyan”.

Algunas oraciones reflejaban de manera directa este beneficio mutuo: ‘Protege nuestra ciudad. Creo que lo que estoy pidiendo es de interés común. Ya que una ciudad floreciente honra a los dioses”. El ritual significa sacrificios, ya sea en forma de animales o de productos agrícolas. Los animales expiatorios se quemaban en el altar que estaba enfrente del templo, o en un pequeño altar frente a la casa.

Los festivales también se celebraban a manera a los dioses y a las diosas. Algunos de éstos (las celebraciones Panhelénicas) fueron importantes para los griegos y se celebraban en locaciones especiales, como las dedicadas a la adoración de Zeus en Olimpia; a Poseidón, en el istmo de Corinto; y a Apolo, en Delfo Los grandes festivales incorporaban muchas actividades en honor de los dioses, incluidas las competencias atléticas a las que se invitaba a todos los griegos.

El primero de estos juegos se celebró en el festival olímpico del año 776 a. de C., y después se llevaron a cabo cada Cuatro años para honrar a Zeus. Al principio, las competencias olímpicas consistían sólo en carreras pedestres y luchas; pero, más tarde, también se incluyó el boxeo, el lanzamiento de jabalina y diversas especialidades más. Las competencias siempre eran entre individuos, no entre grupos.

Corno ejemplo de otro aspecto práctico de la religión griega, los griegos querían conocer los designios de los dioses. Había videntes que recibían augurios por medio de los sueños, del vuelo de los pájaros o de las entrañas de los animales sacrificados. Pero tal vez el método más popular para adivinar la voluntad de los dioses era el Oráculo, recinto consagrado a un dios, o a una diosa, que revelaba el futuro. El oráculo más famoso era el de Apolo, en Delfos, instalado a un lado del monte Parnaso, dominando el golfo de Corinto.

En Delfos, una sacerdotisa escuchaba las preguntas en un estado de éxtasis el cual se creía que era inducido por Apolo. Sus respuestas las Interpretaban los sacerdotes y se las daban en verso a la persona que había hecho las preguntas. Representantes de estado y particulares viajaban hasta Délfos para consultar al oráculo. Los estados tal vez preguntaran si deberían llevar a cabo una expedición militar; los particulares quizá plantearan preguntas del tipo: “Heracleídas pregunta al dios si tendrá un retoño de su esposa actual”.

Las respuestas a menudo eran enigmáticas y podían interpretarse en más  de una forma. Creso, rey de Lidia de Asia Menor, famoso por su increíble riqueza, mandó mensajeros al oráculo de Delfos, preguntando si debería entablar la guerra en contra de los persas”. El oráculo le respondió que, si atacaba a los persas, destruiría un poderoso imperio lleno de júbilo por escuchar esa noticia, Creso les declaró la guerra a los persas, pero fue aplastado por el enemigo. Un poderoso imperio el de Creso— fue destruido.

La religión griega —centrada en el ritual y en las relaciones formales con los dioses— tendía a carecer de un componente emocional intenso. Asimismo, ofrecía a la mayoría de las personas una vaga esperanza, o ninguna, de que hubiera vida después de la muerte. Como resultado de esto, a veces los griegos se convertían a religiones mistéricas, que incluían un proceso de iniciación en ritos secretos que prometían un involucrarniento más emocional con las fuerzas espirituales, así como una mayor esperanza de alcanzar la inmortalidad.

Los misterios mas importantes fueron los Eleusinos, que se relacionaban con el mito de la diosa Démeter. Era un culto de fertilidad en el que los participantes sentían que renacían y obtenían cierta esperanza de tener vida después de la muerte. Los cultores órficos, seguidores del legendario trovador Orfeo, creían en los ciclos de reencarnación, pues el alma humana estaba atrapada en el cuerpo físico. Su propósito era liberar el alma de su confinamiento.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

La Filosofia Griega Los Griegos y los Filosofos Sofistas Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA FILOSOFÍA

historia grecia antigua

FILOSOFÍA: Etimológicamente, la palabra filosofía procede de los términos griegos philein (amar, aspirar) ysophia (sabiduría) por lo que su significado sería amor o aspiración a la sabiduría. Numerosos autores antiguos consideran a Pitágoras como el inventor del término ya que en su viaje por Grecia fue interrogado por el tiranoLeonte de Fliunte sobre su profesión a lo que él respondió que no era sabio sino amante o buscador de la sabiduría (filósofo). El objetivo de la filosofía es, por lo tanto, saber, conocer, dar respuesta a las preguntas que todos nos planteamos relacionadas con la naturaleza y su creación, abandonando los mitos para dar protagonismo al logos.

La Filosofia Griega

La Filosofia Griega

 Gran parte de la filosofía antigua griega se centraba en el intento de explicar el universo sobre la base de principios unificados. Tales de Mileto, griego jónico que vivió alrededor del año 600 a. de C., postuló la unidad del universo, Todas las cosas estaban relacionadas por el agua, una sustancia básica. Otro griego jónico, Pitágoras (580. 490 a. de C.), pensó que la esencia del universo podía encontrarse en la música y en los números. Estos primeros filósofos griegos tal vez eliminaran el concepto de los mitos griegos, pero no prescindieron de la divinidad misma del mundo lugar suyo, se inclinaron por identificarla con las fuerzas profundas e inamovibles que gobiernan el universo.

Sin embargo, muchos griegos simplemente no estaban interesados en las especulaciones sobre la naturaleza del universo. Los sofistas conformaban un grupo de maestros filósofos del siglo rechazaban dichas especulaciones calificándolas de insensateses, argumentaban que la comprensión del universo estaba sencillamente más allá del alcance del intelecto humano.

Para los individuos lo importante era ser cada vez mejores; así el único objeto de estudio que valía la pena esa la conducta humana. Los sofistas eran maestros errantes que ofrecían sus servicios como maestros profesionales a los hombres jóvenes de Grecia, sobre todo, a los de Atenas. Para los sofistas no existía un bien o un mal absolutos: lo que era correcto para un individuo, podría ser incorrecto para otro. En consecuencia, la verdadera sabiduría consistía en poder percibir el bien propio y lograr obtenerlo. No obstante, muchas personas consideraban a los sofistas peligrosos para los valores tradicionales de la sociedad y, en especial. para los valores de los jóvenes.

En la Grecia clásica, Atenas se convirtió en el centro intelectual y artístico más importante. Tal vez su reputación sea mayor en ámbito de la filosofía. Después de todo, Sócrates, Platón y Aristóteles plantearon cuestiones básicas que se han debatido por más de dos mil años; éstas son, en gran medida, las mismas preguntas filosóficas con las que lidiamos hoy día.

 Sócrates (469-399 a. de C.) no dejó obra escrita, pero sabemos le él gracias a sus discípulos, sobre todo mediante el más famoso: Platón. Sócrates tenía el oficio de albañil, pero su verdadera vocación era la filosofía. Enseñó a numerosos alumnos, pero sin recibir salario, ya que creía que el propósito de la educación sólo era mejorar 1 individuo. Se valió de un método de enseñanza que todavía se conoce por su nombre. El «método socrático” emplea una técnica de preguntas-respuestas para conducir a los discípulos a ver las cosas por sí mismos, utilizando su propio razonamiento. Sócrates creía que todo verdadero conocimiento reside en el interior de la persona; sólo ¿necesita un examen crítico para que surja, esta era la verdadera tarea de a filosofía, puesto que “la vida sin examinarse, no vale la pena vivirla”.

El cuestionamiento por parte de Sócrates de la autoridad, junto con la publica prueba de la ignorancia de otras personas, le causaron dificultades. Atenas gozaba una tradición de libertad de pensamiento de investigación, pero la derrota de la guerra del Peloponeso había propiciado un ambiente de intolerancia al debate abierto y la investigación del alma. Se le acusó a Sócrates—y se hallo  culpable— de corromper con sus enseñanzas a los jóvenes de Atenas. Un jurado ateniense lo sentenció a morir.

Uno de los discípulos de Sócrates fue Platón (c. 429-347 a.C.) de a quienes muchos consideran el más grande filósofo de la civilización occidental. A diferencia de su maestro Sócrates, que no escribió nada, Platón escribió mucho. En sus diálogos, utilizó a Sócrates como el principal contrincante filosófico.

El pensamiento filosófico de Platón se centró en la esencia de la realidad y en el concepto de las ideas o de las formas ideales. De acuerdocon Platón, siempre había existido un mundo más noble al que pertenecían las ideas o formas inmutables. Conocer esas formas es conocer la verdad. Estas formas ideales constituyen la realidad sólo puede ser aprendida por una mente instruida, la cual y—por supuesto es la meta de la filosofía. Los objetos que percibidos a través de nuestros sentidos son simples reflejos de las formas ideales. Por consiguiente, son sombras, en tanto que la realidad Se encuentra en las formas mismas.

Las ideas de Platón respecto al gobierno se expresaron en su diálogo titulado La república. Basado en su experiencia ateniense, Platón había llegado a desconfiar del funcionamiento de la democracia. Resultaba obvio para Platón que los individuos no podían conseguir Una forma de vida ética, a menos que vivieran en un estado justo y racional. La búsqueda de Platón del estado justo lo condujo a construir un estado ideal en el que la población se divide en tres grupos básicos.

En la cima está la clase más encumbrada, una élite gobernante, los famosos filósofos-reyes: «A menos que los filósofos se conviertan en reyes en sus países, o que aquellos a los que ahora se llama reyes y gobernantes lleguen a tener la suficiente inspirad para tener un genuino deseo de adquirir sabiduría; a menos digamos, el poder político y la filosofía se entrelacen.., los problemas no darán tregua… ni a los estados, ni —como yo creo— a toda la humanidad”.

El segundo grupo son los que muestran valor serían los guerreros que protegerían a la sociedad. El resto de la sociedad son masas, compuestas por personas que esencialmente se dejan guiar no por la sabiduría o el valor, sino por el deseo de cosas materiales. Serían los productores de la sociedad: artesanos, comerciantes y campesinos.

En el estado ideal de Platón, cada grupo cumple con el papel q se le ha asignado, creando, así, una sociedad que funciona de manera mas armoniosa. La preocupación de Platón se dirigía más a las necesidades de la comunidad, que a la felicidad del individuo, por lo que concentró, sobre todo, en la necesidad de que los guardianes o gobernantes no tuvieran preocupación alguna respecto de la riqueza o prestigio, y procuraran lo mejor para la comunidad, con el fin apartar a los guardianes de estos deseos, Platón insistió en que vivirán en comunidad, renunciando a la propiedad privada y a la vida familiar. Platón pensaba que también las mujeres podían ser gobernantes; en este aspecto se apartó de manera radical de las prácticas contemporáneas de los estados griegos.

Platón estableció una escuela en Atenas, conocida como la Academia. Uno de sus discípulos, que estudió ahí por veinte años, fue Aristóteles (384-322 a. de C.), quien más tarde llegaría a ser el tutor de Alejandro Magno. Aristóteles difería de manera significativa d su maestro, y no aceptaba la teoría de Platón de las formas ideales. El, al igual que Platón, creía en principios universales o formas, aunque sostenía que la forma y la materia eran inseparables. Al exarminar los objetos individuales, podemos percibir su forma y llegar principios universales, pero éstos no existen en un mundo ideal, separado de la realidad de las cosas materiales, sino que son parte de la cosas mismas. Así, los objetivos de Aristóteles consisten en analizar clasificar las cosas mediante una minuciosa investigación y búsqueda Sus intereses fueron vastos, lo que lo llevó a escribir tratados sobre una gran cantidad de materias: ética, lógica, política, poesía, astronomía, geología, biología y física.

Al igual que Platón, Aristóteles postulaba un sistema eficaz d gobierno que dirigiera de forma racional los asuntos humanos. A diferencia de Platón, no buscaba un estado ideal basado en la encarnación de una forma ideal de justicia, sino que trataba de encontrar la mejor forma de gobierno, mediante un examen racional de los gobiernos existentes. Para su obra La política , examinó las constituciones de ciento cincuenta y ocho estados, de las que obtuvo categorías generales para la organización de gobiernos. Identificó tres buenas formas de gobierno: la monarquía, la aristocracia y el gobierno constitucional. Pero, fundado en su análisis, advirtió que la monarquía podía convertirse fácilmente en tiranía; la aristocracia en oligarquía, y el gobierno constitucional en democracia radical o anarquía. Apoyó al gobierno constitucional como la forma óptima para la mayoría de la gente.

Las ideas filosóficas y políticas de Aristóteles desempeñaron un papel importante en el desarrollo del pensamiento occidental durante La Edad Media. Lo mismo sucedió con sus ideas acerca de las mujeres. Aristóteles creía que el matrimonio tenía como finalidad que el hombre y la mujer tuvieran mutuo confort y que contribuía a la felicidad total de una comunidad: “La comunidad necesita que mujeres y varones sean excelentes, de lo contrario la bendición sería a medias”. No obstante, Aristóteles sostenía que las mujeres eran biológicamente inferiores a los hombres: “Una mujer es, como silo fuera, un varón infértil.

Ella es hembra a causa de una insuficiencia”. Por lo tanto, según Aristóteles las mujeres deben estar subordinadas a los varones no sólo en la comunidad sino en el matrimonio: “La asociación entre marido y mujer es una aristocracia. El varón gobierna por merito propio, y en la esfera que por derecho le pertenece; pero le cede tales asuntos a su esposa en la medida que son adecuados para ella”.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

Las ciencias en Grecia Antigua Roma y Grecia Cientificos Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA CIENCIA

historia grecia antigua

Los griegos fueron los primeros en dar una explicación raciona del universo, que se reflejó en un gran desarrollo de la filosofía, la ciencia, la literatura y el arte. Los pueblos de la Antigüedad explicaban los fenómenos de la naturaleza que no comprendían mediante mitos. Los griegos fueron los primeros que se plantearon dar una explicación racional del universo.

A este conjunto de reflexiones lógicas y racionales se le denomina filosofa. Los filósofos griegos más importantes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Los griegos destacaron también como científicos.

Tales de Mileto ha sido considerado el primer científico de la historia ya que dio una explicación del universo sin recurrir a la mitología y a lo sobrenatural. Pitágoras fue matemático y sentó las bases de la geometría. Hipócrates está considerado el creador de la medicina científica y el juramento hipocrático aún rige la moral de los médicos en la actualidad. Arquímedes fue físico y matemático, inventó el tornillo y algunas máquinas de guerra, pero, sobre todo, descubrió la teoría del desplazamiento de los cuerpos en el agua, que sigue vigente hoy en día.

LAS PRIMERAS EXPLICACIONES RACIONALES O CIENTÍFICAS DEL MUNDO: Los griegos inauguraron un modo de pensar sobre la naturaleza, a la que consideraron un objeto sobre el que podían investigar. El origen del mundo y los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, eran temas que otros pueblos habían explicado por medio de la acción de los dioses. Los griegos pensaron que los hombres, los dioses, el mundo, todo formaba parte de un universo unificado, en el que las cosas se ubicaban en un orden armónico.

Y que este orden, este cosmos, podía ser comprendido por la inteligencia humana. Observando los fenómenos cotidianos, los hombres podían comprender el origen y el orden del mundo. Aunque fueron religiosos, los griegos se atrevieron a buscar respuestas sin recurrir necesariamente a las misteriosas acciones de los dioses.

 

Arquimedes en la bañera..Eureka!

¿Por qué fue que este intento de explicar el mundo por medio del razonamiento se originó en Grecia? Una respuesta posible puede surgir si relacionamos el razonamiento con los ideales políticos de los griegos. La organización democrática de las polis se basaba en la participación de los ciudadanos. El ciudadano participaba de la vida pública y así gobernaba su vida y la de la comunidad.

Era lógico, entonces, que sucediera algo similar con el conocimiento del mundo. Cada ciudadano, por su propio razonamiento, podía conocer lo que antes estaba reservado al reducido núcleo de los sacerdotes. La asamblea de ciudadanos era el lugar en el que se podían debatir todos los temas, abiertamente y sin intermediarios. De este modo, las explicaciones racionales del mundo permitieron democratizar el conocimiento. La razón y la democracia pusieron a los hombres más cerca del control de la naturaleza y de sus propias vidas.

LAS CIENCIAS EN GRECIA ANTIGUA: El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia va a resultar determinante para la evolución de su ciencia, superando en la mayor parte de los campos a sus maestros.

Sería muy prolijo enumerar todos los hallazgos científicos logrados por los griegos, incluidos los de! esplendoroso periodo helenístico de Alejandría. Si las manifestaciones artísticas revelan no sólo un gusto exquisito, una atención hacia la belleza, sino un despliegue extraordinario de la inteligencia, ésta debía manifestarse también en la búsqueda de la verdad, en la interpretación de los fenómenos físicos, geográficos, etc.

La Matemática, que es la base de todo conocimiento científico, fue cultivada de un modo especial por la escuela filosófica que acaudillaba Pitágoras. Tanto en Geometría (recuérdese el famoso teorema que lleva su nombre y que permite resolver los triángulos rectángulos) corno en Aritmética, los números y las líneas ocuparon un lugar muy importante en sus especulaciones.

En época posterior, hacia el siglo III a. C., surgen dos nombres inmortales en el campo (le la Matemática y la Física. Uno fue Euclides (siglo III a. J. C) el más grande de los geómetras de los tiempos antiguos. Sus axiomas, definiciones y postulados tuvieron validez durante siglos puesto que hasta casi nuestros días nadie se había atrevido a formular una geometría llamada no-euclidiana.

El segundo fue Arquímedes (287-212), famoso por su <eureka», el grito triunfal que le obligó a saltar del baño cuando descubrió el principio de flotación de los cuerpos. Fue un gran físico y un gran matemático. A él se debe el hallazgo y el cálculo del número Pi, el descubrimiento de los espejos ustorios con los cuales combatió las naves enemigas en Siracusa, etc.

En el campo de la Medicina debe recordarse el nombre del gran médico Hipócrates (469-399), considerado el mas importante medico de la antigüedad.

Se ha hablado de Alejandría como de un centro cultural de gran importancia. Esta ciudad, a orillas del Nilo, fue fundada el año 331 a. C. por Alejandro Magno. Se dice que su biblioteca contenía 1.100.000 manuscritos. Los nobles y los aristócratas gustaban de rodearse de sabios., y las discusiones públicas, las reuniones en Academias y las controversias eran constantes. Aquella enorme riqueza para la civilización desapareció cuando el califa Omán, el año 640 de nuestra Era, quemó más de medio millón de manuscritos para alimentar las calderas de los baños.

En Alejandría surgió un interés extraordinario por el estudio de la Tierra, que dio origen a la Geografía. Gracias a él, Piteas viajó hasta el Norte de Europa, Eratóstenes pudo medir el meridiano terrestre, calcular el radio de nuestro Globo y demostrar que la Tierra era redonda. La ingeniería avanzará espectacularmente gracias a los trabajos de Empédocles de Agrigento – inventor de un calorífero -, Ctesibio – constructor de una bomba contra incendios, de un autómata y una bomba para elevar agua -, Filón de Bizancio – creador de fuentes móviles – y Arquímedes de Siracusa – inventor de las poleas compuestas y de un cañón que lanzaba pequeños proyectiles gracias al agua -.

El estudio matemático será fundamental para el desarrollo de otras ciencias como la astronomía, realizando las primeras especulaciones sobre la posibilidad de que la Tierra fuera plana y estuviera flotando en el espacio, no sujeta a algún elemento como se creía hasta ese momento.

Pitágoras ya planteó la posibilidad de la esfericidad mientras que Anaximandro señaló que la Tierra era el centro de un conjunto, girando en círculos a su alrededor la Luna, el Sol y las estrellas, teoría que fue ampliada por Aristóteles quien introdujo los planetas en su sistema. Sin embargo, Aristarco de Samos ya planteó que la Tierra era un planeta más por lo que debía girar alrededor del Sol.

PARA SABER MAS…
La ciencia conoció un auge extraordinario durante el helenismo. En Alejandría, los soberanos lágidas garantizaron el libre desarrollo de las matemáticas, las ciencias naturales y la medicina, y financiaron con generosidad investigaciones y experimentos. Animados por este impulso filantrópico e imbuidos por el espíritu aristotélico, que preconizaba la clasificación de los saberes, los científicos hicieron de la especialización su método de trabajo. En el campo de las ciencias exactas, Euclides (s. III a. C.), que sistematizó la geometría de su tiempo, abordó en sus Elementos la aritmética, la planimetría, los números irracionales y la estereométria.

La propagación y refracción de la luz también fue analizada por él en otra de sus obras, La Óptica. Un alumno aventajado de Euclides fueArquímedes (287-212 a. C.), que logró resolver ecuaciones de tercer grado y calculó ocho incógnitas a partir de siete ecuaciones. Entre sus numerosos descubrimientos figuran el peso específico de los cuerpos -fundamento de su célebre principio-, la ley del centro de gravedad y la ley de la palanca. También aludió a la curvatura de las radiaciones y calculó sistemas de poleas y planos incli-nados, además de inventar un buen número de máquinas.

Ctesibio (s. III a. C.), ingeniero alejandrino de gran talento, contribuyó a ampliar la panoplia de artilugios griegos con la construcción de automatismos, órganos y juegos de artificio sin otra aplicación práctica que la de deleitar a la sociedad cortesana. Su arco de torsión, que revolucionó la técnica militar, y el hecho de que fuera el primero en utilizar la presión atmosférica fueron el contrapunto a la vertiente lúdica de la mayoría de sus inventos.

El talante empírico y práctico de la nueva ciencia griega también encontró acomodo en disciplinas como la astronomía, la astrología y la geografía. Los astrónomos helenísticos adoptaron los métodos de observación de los babilonios y sus resultados, para elaborar la meritoria hipótesis de una concepción heliocéntrica del universo.

Aristarco de Samos (320-250 a. C.) colocó el Sol como punto fijo en el centro de su sistema y afirmó que la Tierra giraba sobre su eje además de hacerlo en torno al astro rey. Siglos más tarde, Nicolás Copérnico recuperaría estas teorías para elaborar su famosa revolución copernicana, que halló tantos detractores como en su tiempo los tuvo Aristarco, cuyas ideas fueron tachadas de impías por los emergentes filósofos estoicos.

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 4 Alejandro Magno y el Mundo Griego – Clarín

Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

El Arte en Grecia y Roma Artistas Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: EL ARTE

historia grecia antigua

EL ARTE GRIEGO: Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo. El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura.

El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo. Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos.

ARQUITECTURA: En la arquitectura griega no se empleó ni el arco ni la bóveda. El elemento sustentador de sus monumentales obras fueron las columnas. El sistema de construcción utilizado fue el adintelado. Se destacan por orden jerárquico, los templos como exponentes principales, luego, los teatros, las acrópolis, los propileos, los estadios, los gimnasios y las palestras, las ágoras y los monumentos funerarios. Los diferentes tipos y formas de columnas dieron origen a los famosos órdenes arquitectónicos griegos: Dórico, Jónico y Corintio.

MATERIALES UTILIZADOS: Los griegos usaron de manera preferente el mármol, el cual pulían de forma cuidadosa; también emplearon la piedra.

ESCULTURA: La escultura griega no está sujeta ni a reglas ni a convencionalismos. El escultor tiene libertad de expresión, sin embargo, toda ella busca y logra la perfección humana, por tanto es una escultura dedicada a exaltar la fuerza física, la perfección de los rasgos, el movimiento y la expresión de la divinidad. Su tema central gira en torno a la figura humana. La escultura griega pasa por 3 períodos épocas o fases evolutivas, con características propias en cada una de ellas. Estas son:

– Arcaica: Se caracterizó por ser una época en donde los escultores buscan un estilo y una técnica propios. En ella aparece la figura femenina y masculina, al inicio estas figuras eran de tipo hierático, sin movimiento, pero luego surgieron ideas de movimiento, los brazos se despegan del cuerpo y el rostro expresa una curiosa sonrisa. Las esculturas eran hechas como ofrenda a los deportistas. Son de esta época: El Kouros de Anavyssos (atleta), la Dama de Auxirre o Xoana (doncella vestida), la cabeza del caballero Rampios, etc.

– Clásica: esta época significó el período de mayor auge en todas las manifestaciones artísticas y literarias. Los escultores logran la perfección de sus técnicas, así como las mejores piezas escultóricas, en donde se observa la magnificencia de la figura humana. Esta época tiene 2 períodos: el estilo Sublime, en el que se destacan escultores como Mirón, Fidias y Polícleto, y el estilo Bello, donde se destacan Scopas, Praxiteles y Lisipo, ambos estilos tenían características propias.

– Helenísta: esta época corresponde al fin del arte griego, las obras de esta época toma modelos de las anteriores, perfeccionándolos, demostrando una gran capacidad de realización, entra la figura del niño como tema. La escultura adquiere caracteres de monumentalidad, dominando lo pintoresco, lo grotesco, lo episódico, etc. El retrato pasa a un primer plano. En este período surgen diferentes escuelas, entre las más importantes: las Escuela de Pérgamo, la de Rodas y la de Alejandría.

PINTURA: Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.

 CERÁMICA: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas.

Resumen de la Vida En Grecia Historia de los Griegos Atenas y Esparta

Resumen de la Vida En Grecia Antigua

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 LA VIDA EN GRECIA ANTIGUA: De un grupo de pequeñas ciudades-Estado, aisladas por altas montanas, surgió un brillante impulso creativo que sentó muchos de los fundamentos de la civilización europea. Varias actividades humanas, desde el deporte hasta el mismo drama, de la medicina a la filosofía,  todavía siguen un modelo derivado de Grecia, cuya Edad de Oro, iniciada en el ano 800 a.C., llegó a su cúspide en la Atenas del siglo V a. C.

La antigua civilización griega de Micenas paso por un periodo de oscuridad, de 500 anos, para revivir con la épica de dioses y héroes, escrita por Homero. En una etapa en que los gobernantes veían a los demás como vasallos, el gran logro de los griegos de la época dorada fue afirmar la dignidad y los derechos del ser humano, siguiendo un modelo de gobierno del que surgiría la verdadera democracia.

La Grecia arcaica y clásica
Los inicios de la Grecia clásica

La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la desaparición de la civilización micénica en torno ai 900 a. C. La afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios del norte y los pueblos del mar del sur, provoco un declive de la cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura. Durante esta época, la población de Grecia se multiplico y dio comienzo la colonización de la costa jónica.

El paisaje rocoso fue la causa de que los primeros asentamientos florecerán en las llanuras fértiles entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos de estos asentamientos se habían convertido en grandes ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia libraban guerras entre si. El periodo entre los anos 750y500a. C. recibe el nombre de Arcaico. La situación geográfica de Grecia en el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los viajes y la exploración de ultramar.

Los griegos eran marinos excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro. Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de avanzada. El comercio estimuló el desarrollo económico y político. Se estableció una elite y, a medida que aumento su riqueza, los estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes. En mayor y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la cultura griega. Entre los anos 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad Clásica.

Las ciudades-estado
Grecia rara vez fue un país unido; en su lugar estaba integrada por diversas ciudades-estado o «polis». Estas solían ser comunidades reducidas, apenas grupos de granjas y casas en torno a una ciudadela fortificada, o acrópolis, que ofrecía refugio a todos los ciudadanos durante los ataques. Estaban separadas geográficamente de otras ciudades-estado y su independencia dio lugar a diversos estilos de funcionamiento.

Como resultado, cuando los estados decidían unirse contra un enemigo externo común, las coaliciones duraban poco y la Antigua Grecia nunca fue una única nación. Las dos mayores ciudades-estado eran Atenas y Esparta, cuyos estilos de vida opuestos alimentaron una rivalidad que duro cinco siglos. Atenas era la mayor de las ciudades-estado, con una población que en su punto álgido alcanzo los 250.000 habitantes. Durante el Periodo Arcaico, muchas ciudades-estado, incluida Atenas, estuvieron dominadas por una serie de gobernantes monárquicos o «tiranos».

Estos solían ser personas enriquecidas que habían cobra-do popularidad entre el pueblo y gracias a ella, podían dirigir la ciudad. En Atenas, el principal tirano fue Pisistrato, que gobernó durante 30 anos. Impulso el comercio ateniense en el exterior y patrocino las artes, apostando por festivales religiosos y culturales. Por su parte, Esparta se había establecido como un poderoso estado militar gobernado por Licurgo, quien protagonizo una forma de gobierno mas primitiva y monárquica. Mientras que la mayoría de las ciudades-estado consideraban su acrópolis un medio de defensa, la protección de Esparta recaía en exclusiva en su ejercito. Las ciudades-estado estaban repartidas por todo el mundo griego, incluidas todas las islas del Egeo y muchas de ellas se aliaron con Atenas o con Esparta durante la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.).

La región es una tierra montañosa y accidentada que penetra en el Mediterráneo hacia el sur. Su clima es benigno, pero la tierra arable es escasa y dispersa; como resultado, los primeros asentamientos se desarrollaron como pequeñas comunidades independentes que el difícil terreno aislaba de sus vecinos, con quienes, además, peleaban frecuentemente. A veces, el mar era la única vía de comunicación.

Estos factores dieron una fuerte identidad individual a las aldeas que emergieron en la antigua Grecia. Cuando las aldeas crecieron, se convirtieron en ciudades-Estado, cu-yos habitantes eran muy leales a su propia comunidad. Llamaron polis a su Estado, es decir, una comunidad que actuaba en conjunto, pues cada ciudadano debía participar en el gobierno. El griego se convirtió asi en “animal político”: dedicaba mucho tiempo a los asuntos públicos. Esto ocurrió especialmente en Atenas, la mayor de las ciudades-Estado.

Votos para la minoría
En sus principios, Atenas fue regida por reyes y tiranos, pero en el ano 510 a.C., Clisteles expulsó al ultimo de ellos y estableció el primer gobierno democrático del mundo. La palabra proviene de demos, “pueblo”, y kratos, “poder”. Pero no fue esta una democracia en el sentido moderno. Sólo votaban los atenienses varones que no eran esclavos. Las mujeres no eran consideradas ciudadanas y por eso no podían votar. Tampoco los extranjeros ni sus descendientes; ni los esclavos ni su prole, ni siquiera aquellos que conseguían liberarse. La ciudad estaba dividida en 10 bloques, llamados tribus.

Cada tribu elegía a 50 hombres, mayores de 30 años, para integrar un consejo de 500 miembros, que cumplía diariamente con la función gubernamental. A su vez, los miembros del consejo formaban parte de un comité que proponáa las ideas que serian discutidas en la asamblea de todos los ciudadanos. Durante estos periodos, en los que se les pagaba un sueldo, comian por cuenta del Estado en la sede administrativa, el Tholos, un edificio redondo en el lado oeste del ágora, o mercado.

Era la asamblea, o ekklesia, la que aprobaba las leyes y decidía sobre asuntos Importantes como la guerra. Cualquiera de los miles de ciudadanos podía asistir, luego de pagar una reducida cuota de admisión, con derecho a voz y voto. Se requería puntualidad: esclavos con sogas pintadas de rojo lazaban a los impuntuales. Se multaba a cualquiera que tuviera las ropas manchadas de rojo.

La asamblea se reunía 40 veces por ano en Pnyx, una colina cercana a la Acrópolis. Los miembros se sentaban en el suelo, o en sillas plegables que llevaban aL lugar. Los debates se iniciaban luego de orar y sacrificar a un cerdo negro. Se votaba alzando la mano y el orden era mantenido por una fuerza policiaca de arqueros escitas, cuyo lugar de origen era el norte del Mar Negro.
Los arcontes, funcionarios seleccionados al azar, preparaban los casos legales para discutirse en la asamblea, y organizaban ceremonias religiosas. Los strategoi, o generales, eran los funcionarios de más alto rango, elegidos por voto popular en las 10 tribus. Su periodo era de un ano tenian un enorme poder sobre el ejercito y la economía, y tomaban decisiones cruciales en nombre del Estado.

Luchas Entre Gladiadores En El Coliseo Romano Origen de Gladiadores

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORES

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORESEstos espectáculos eran parte integral de la sociedad romana. Se llevaban a cabo en los anfiteatros, y el primero de los cuales que fue permanente se construyó en Roma en el año 29 a. de C. Quizá el más famoso fue el anfiteatro flaviano conocido como el Coliseo, construido en Roma bajo el gobierno de Vespasiano y su hijo Tito, y cuya capacidad era de 50 000 espectadores.

Los anfiteatros no se limitaron a la ciudad de Roma, sino que se construyeron por todo el imperio. Diferían mucho en tamaño y, sobre todo, en capacidad, pues variaba de unos miles hasta decenas de miles. Se pusieron en juego considerables recursos e ingenio en su construcción, sobre todo en dispositivos relacionados con el traslado eficiente de las bestia rajes a la arena.

En la mayor parte de las ciudades y de las villas anfiteatros llegaron a ser los edificios más imponentes, rivalizando solo  con los circos para carreras y los baños públicos. Como veremos repetidamente en el curso de la civilización occidental, la forma en que una sociedad invierte su dinero da una idea de sus prioridades do que el anfiteatro fue el emplazamiento principal para los juegos de gladiadores, es justo decir que las matanzas públicas constituyeron un elemento primordial de la cultura romana.

Los juegos de gladiadores se llevaban a cabo desde el amanecer hasta el anochecer. Sus principales atracciones eran los combates muerte entre luchadores entrenados. La mayoría de gladiadores eran esclavos o criminales condenados, aunque algunos hombres eran seducidos por la esperanza de obtener popularidad y el patrocinio de ricos partidarios participaban voluntariamente. Ellos recibían entrenamiento para el combate en escuelas especiales de gladiadores.

Interior del Coliseo de Roma

Interior del Coliseo de Roma. El Coliseo fue un gran anfiteatro que se construyó bajo el gobierno del emperador Vespasiano y de su hijo Tito. Dichos anfiteatros, donde luchaban los gladiadores, se construyeron por todo el imperio. Variaban en dimensiones; éste fue el más grande.

Los juegos de gladiadores incluían igualmente otra forma de diversión. Criminales de todas las edades y de uno u otro sexo eran lanzados a la arena sin armas a enfrentar una muerte inevitable por e de animales salvajes capaces de hacerlos pedazos. También se llevaban a cabo distintos retos entre animales; se hacía pelear entre sí distintas bestias salvajes, por ejemplo, búfalos contra osos; se montaban cacerías en las que los hombres disparaban sin riesgos desde las con barrotes de acero; además, los gladiadores luchaban en arena contra toros, tigres y leones. Según se dice, se mataron cinco mil bestias en un solo día de juegos, en el año 80 d. de C., cuando el emperador Tito inauguró el Coliseo. Se invirtieron enormes recuren la captura y traslado de animales salvajes para las matanzas; asimismo, en diversas partes del imperio, especies completas se caza hasta su extinción.

Estos espectáculos sanguinarios fueron muy populares entre pueblo romano. El historiador romano Tácito dijo: “En verdad, pocos los que hablan de otros asuntos en sus casas, y siempre que entra en un salón de clases, no hay otro tema de conversación entre los jóvenes” Pero las luchas de gladiadores también sirvieron para un propósito que iba más allá del entretenimiento.

Al igual que las otras formas de entretenimiento público, cumplían con una función tanto social como política. Ciertamente, los juegos servían para distraer a las masas desocupadas de cualquier descontento político. Se dice que el emperador Trajano comprendía que, aunque la distribución de grano y de dinero satisfacía al individuo, los espectáculos resultaban necesarios para “complacer a las masas”.

UN DÍA EN LA VIDA DEL GLADIADOR
Guardias de seguridad despiertan a Flavius, un gladiador de la escuela imperial en la Roma del emperador Trajano, que se reúne con sus camaradas en el patio central para pasar lista. Luego de recibir su desayuno de pan de cebada y queso de cabra, se reporta a la armería, donde recibe un escudo, un casco, grebas de cuero (espinilleras) y ligeras armas de acero para prácticas.

El entrenamiento se realiza en la arena de la escuela, bajo el ojo avizor del instructor en jefe, un sólido ex gladiador surcado de cicatrices, vencedor de varios torneos. Su trabajo es asegurarse de que Flavius y sus camaradas son lo suficientemente rudos como para satisfacer al emperador y al público de la arena. El instructor presta la mayor atención a los mejores gladiadores: son las estrellas de la arena. Los graffiti en las paredes de Pompeya revelan que un gladiador traciano, llamado Celadus, era el héroe local que hacía suspirar a las jóvenes.

Bajo el sol matinal, Flavius suda y maldice mientras practica las artes de parar golpes, atacar, responder y fintar. Su vida depende de su habilidad y sus reflejos; soporta estoicamente el entrenamiento. A mediodía, hay una pausa para el almuerzo y la siesta. Más tarde, Flavius se baña y se afeita en la barbería de la escuela. Luego asiste al entrenamiento físico, que incluye levantamiento de pesas para afinar los músculos. Luego va a cenar. Al oscurecer, regresa a su celda, U vigilado por los guardias. Mañana, Flavius enfrentará el baño de sangre en la arena.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo A

Historia de la Especie Humana Etapas de la Evolución Humana

Historia de la Especie Humana

LAS ETAPAS CRONOLÓGICAS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA

7 millones Posible existencia de homínido
El Cráneo de Chat “Toumai”
Chad (África central)

6 millones Posible inicio de la bipedación.
Fémures
Colinas de Tugen (Kenia)

5,8 millones Evidencia más antigua de homínido conocida.
Falange pedal y otras fragmentos (Ardipithecus kaddaba)
Valle del Awash (Etiopía)

4,4 millones Fecha posible de existencia del homínido Ardipithecus ramidus.
Dientes y otros fragmentos Valle del Awash (Etiopía)

4,2 millones Hallados restos de homínido bípedo (Australopithecus anamensis).
Dientes y fragmentos de extremidades Lago Turkana (Kenia)

3,6 millones Primera evidencia clara de bipedación.
Huellas de Australopithecus afarensis
Laetoli (norte de Tanzania)

3,2 millones «Lucy» (Australopithecus afarensis).
Esqueleto parcial de homínido bípedo Cráneo y otros fragmentos
Hadar (Etiopía)

3 millones Hallado homínido (Australopithecus africanus).
Cráneos y otros fragmentos Cráneo y otros fragmentos
Cuatro enclaves en el sur de África

2,6 millones Surge Australopithecus aethiopicus.
Etiopía; norte de Tanzania

2,3 millones Aparece un posible ancestro directo (Homo habilis).
Cráneos y otros fragmentos
Garganta de Olduvai (Tanzania)

2 millones Surge Australopithecus robustus.
Mandíbula y fragmentos de cráneo
Sur de África

1,8 millones Aparece Homo erectus, primer homínido que abandona África.
Esqueleto casi completo
Kenia

1,6 millones Primera evidencia del género Homo en Asía («hombre de Java»).
Cráneo y fémur
Java (Indonesia)

1,5 millones Hallado el «niño de Turkana», espécimen más completo de Homo erectus conocido.
Esqueleto casi completo
Sur de África

1,2 millones Se sabe que Australopithecus robustus se ha extinguido en África.

800.000 Evidencia más antigua de vida humana en Europa occidental.
Mandíbula
Burgos (España)

600.000 Surge Homo heidelbergensis.
Mandíbula
Heidelberg (Alemania)

260.000 Posible existencia de Homo sapiens.
África

250.000 Surge Homo neanderthalensis.
Cráneo, extremidades y otros fragmentos
Valle del Neander (Alemania)

160.000 Existencia confirmada de Homo sapiens.
Fragmentos de cráneos
Valle del Awash (Etiopía)

120.000 Homo sapiens llega al sur de África.
Esqueletos y útiles líticos
KwaZulu-Natal (Sudáfrica)

100.000 Homo sapiens llega a Oriente Próximo.
Esqueletos en enterramientos
Nazaret (Israel)

60.000 Homo sapiens llega a China.
Cráneo y dientes
Provincias de Shaanxi y Guizho (China)

55.000 Homo sapiens llega a Australia.
Cráneo
Lago Mungo (Australia Meridional)

40.000 Los cromañones aparecen en Europa.
Esqueletos
La Dordoña (sur de Francia)

30.000 Desaparición de Homo neanderthalensis.

13.500 Homo sapiens alcanza el continente americano.
Cráneo
Rancho La Brea (Los Ángeles EH J Monte Verde (Chile)

12.500 Homo sapiens llega a América del Sur.
Artefactos
Monte Verde (Chile)

Porque Mataron a Julio Cesar? Asesinato Idus de Marzo Conjura de

¿Porque Mataron a Julio César? Asesinato Idus de Marzo

JULIO CÉSAR (-100 -44)

Procedía de una rama poco conocida de la gens lulia. Por ser yerno de Cinna y sobrino de Mario, estaba vinculado a los populares. Bajo Sila llamó poderosamente la atención, por su fuerza de carácter, al negarse a divorciarse de la hija de Cinna. Más que por fidelidad a su esposa, adoptó esa actitud por arrogancia y por motivos políticos.

Porque César era un libertino y un seductor irresistible. Preocupado por su aspecto, lo inquietaba su prematura calvicie, por lo que procuraba ocultarla peinándose hacia adelante y con una corona de laurel. En el año 65 a. C., como edil, se captó la voluntad del pueblo al organizar unos magníficos juegos, después de haberse enriquecido sin escrúpulos en la repartición de España.

 Julio César podía creer que había alcanzado todos los objetivos que le había inspirado su incontenible ambición. Sus grandes rivales habían desaparecido, el Senado lo había nombrado dictador perpetuo y bajo sus poder estaba un Imperio que se extendía desde Hispania hasta Egipto. El 15 de marzo del año 44 a.C., un grupo de conjurados, encabezado por Marco Bruto, acabó con la vida del conquistador de las Galias cuando éste llegaba al Senado.

En el año 63 a. C. se hizo elegir Pontifex Maximus, pero la “batalla electoral” lo dejó completamente endeudado. Éste era, por lo demás, el estilo político que predominaba entre los nobiles romanos.

Al punto en que habían llegado las cosas, en el ámbito político de Roma existía el convencimiento de que César iba a proclamarse rey. Hasta aquel momento no había osado asumir este título por comprender que ello ofendía a cuantos habían permanecido tenazmente fieles a los ideales republicanos. Y fueron precisamente esta fidelidad ideal y los temores de lo que pudiera ocurrir en el porvenir los que hasta cierto punto determinaron la formación, entre algunos miembros de la nobleza, de una conjugan para asesinar al dictador.

Esta conjura tuvo como causa el hecho de que César hiciera centrar en la península balcánica dieciséis legiones, una fuerza enorme, para una gran expedición contra los partos. Aunque el motivo oficial era vengar la derrota sufrida por los romanos diez años antes, pronto comenzó a circular la especie de que, según los oráculos, sólo un rey podría vencer a los partos.

No se puede excluir en modo alguno que César no aspirara a ser rey, aunque sólo fuera de nombre: además de haberse propuesto a Alejandro Magno como ejemplo, toda su acción política de los últimos tiempos parecía encuadrarse en la concepción de un imperio cosmopolita como el que había sido el ideal de Alejandro. Pero como introducir en Roma el principio monárquico no era en absoluto fácil, cabe considerar que César quisiera obtener primero la investidura real en Oriente y hacerla aceptar después a Roma con la fuerza irresistible de un éxito militar grandioso como el que le hubiera podido proporcionar aquella campaña contra los partos.

Sea de ello lo que fuere, recientes actos del dictador permitían .: mentar fuertes sospechas sobre sus verdaderas intenciones. Ya que no se ponía de pie para recibir a los senadores, sino que los acogía como cualquier patrono a sus clientes. Además, había hecho colocar su estatua en el templo de Quirino, con la dedicatoria: “Al dios invicto”. En los juegos, su imagen tenía que ser llevada en procesión con las estatuas de los dioses. También se le habían decretado ofrendas como a una divinidad.

Por otra parte, a su casa del Palatino se le había añadido un frontón, igual al de un templo, como si se quisiera indicar que allí vivía un dios. Vestía siempre las ropas del triunfador. En su vinculación a Venus Genitrix como origen de su familia alentaba el deseo de atribuirse ascendencia divina.

Todo esto hacía pensar que maduraba el propósito de circundar a su persona de un halo sagrado para elevarse después, por encima de los demás hombres, hasta el nivel de los dioses, como había hecho Alejandro. No es que César fuese un místico (fue muy tolerante en religión, como lo fue en política, de acuerdo con su espírituuniversalístico), pero el aspecto religioso era una condición necesaria para alcanzar sus fines políticos, que consistían en identificarse con el estado.

Estas novedades exigían concesiones esenciales al espíritu romano, que rechazaba por completo cualquier forma de culto personal. También hallaban oposición en las familias más tradicional listas, a las cuales era extraña la noción de la apoteosis y que sentían antigua aversión contra el poder personal exclusivo.

Incluso aquellos que, como Cicerón, habían admirado en César la generosidad y ecuanimidad hacia sus enemigos vencidos y esperado de él la restauración de los poderes republicanos, empezaban ahora a verle como el tirano que había que suprimir. Y es sabido que entre griegos y romanos el tiranicidio no era un acto moralmente reprobable.

Así maduró la conjura. Tomaron parte en ella unos sesenta inspiradores, todos pertenecientes a la nobleza, y se contaban entre ellos tantos amigos como adversarios de César. Promotores y organizadores de la conjura fueron Marco Bruto (imagen), su cuñado Casio Longino y Décimo Bruto. Cicerón fue dejado aparte.

Pero el cerebro de todo fue Marco Bruto, último descendiente de una familia que según la tradición, había desempeñado el papel principal en el destronamiento de los Tarquines. En cierto modo se creía un hombre providencial, pero en el fondo era un doctrinario, retrasado para su época.

El 15 de marzo, el día antes de partir para la guerra contra los partos, César acudió al Senado, a pesar de que se le había advertido del peligro que corría. Mientras le presentaban una súplica, los conjurados se le acercaron como si ellos le rogaran también y le agredieron con los puñales que llevaban ocultos bajo la toga. César se defendió hasta que, habiendo recibido ya varias heridas, vio que lo atacaba también Marco Bruto, uno de aquellos a quienes creía haber beneficiado más. Entonces, cubierto de sangre, se dejó caer junto a la estatua de Pompeyo. Se contaron veintitrés heridas cu su cuerpo.

Con César desaparecía la personalidad más poderosa del mundo romano, el hombre que había querido identificarse con la grandeza del estado romano, creando de este modo una nueva noción política destinada a perdurar con su nombre a través de los siglos.

Fuente Consultada: Graciela Marker

Julio Cesar Como Escritor Cuadro de sus Obras Literarias

Julio César Como Escritor
Cuadro de sus Obras Literarias

JULIO CÉSAR (-100 -44)

Procedía de una rama poco conocida de la gens lulia. Por ser yerno de Cinna y sobrino de Mario, estaba vinculado a los populares. Bajo Sila llamó poderosamente la atención, por su fuerza de carácter, al negarse a divorciarse de la hija de Cinna. Más que por fidelidad a su esposa, adoptó esa actitud por arrogancia y por motivos políticos.

Porque César era un libertino y un seductor irresistible. Preocupado por su aspecto, lo inquietaba su prematura calvicie, por lo que procuraba ocultarla peinándose hacia adelante y con una corona de laurel. En el año 65 a. C., como edil, se captó la voluntad del pueblo al organizar unos magníficos juegos, después de haberse enriquecido sin escrúpulos en la repartición de España.

En el año 63 a. C. se hizo elegir Pontifex Maximus, pero la “batalla electoral” lo dejó completamente endeudado. Éste era, por lo demás, el estilo político que predominaba entre los nobiles romanos.

Siempre fue un personaje polémico, tan pronto denigrado como exaltado, se le cuenta entre los grandes artífices de la guerra (admiración de Napoleón, que lo comparó con Alejandro y con Aníbal) y el valor literario de sus dos obras conocidas —la Guerra de las Galios y Memorias de la guerra civil— no ha sido nunca puesto en entredicho.

En la primera de ellas (en latín De Bello Gallico) procede con una gran veracidad en la relación de los hechos y en ambos textos se atiene a los sucesos de que fue actor o que le tocó presenciar. En otro caso utiliza los partes o relaciones, escritos u orales de sus lugartenientes.

Tanto unos como otros comentarios destacan por su composición y la viveza del relato, despojado de pormenores inútiles, así como por la perfecta ordenación de los hechos y la soltura del estilo (en la frase corta y en el período largo) También el afán purista (evita los arcaísmos, los términos vulgares o bien poéticos) es común a los dos libros.

Aunque no se le olvidó durante la Edad Media, fue también durante el Renacimiento cuando se pusieron de relieve sus profundas cualidades literarias. En el siglo XIX se le emparejó con Cicerón como maestro de la prosa latina clásica

JULIO CÉSAR COMO ESCRITOR

En sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias, César describe las Calías divididas en tres pueblos con diferentes lenguas, costumbres y leyes: belgas, aquitanos y galos o celtas. Los belgas vivían en el norte, entre el Sena y el Marne; los aquitanos en el sur, entre el río Carona y los Pirineos; y los celtas, en la región situada entre los belgas y los aquitanos. Pero no mencionó todas las tribus de la Calía, ni reconoció que los aquitanos eran étnicamente diferentes a los belgas y celtas, entre los que existían muchas similitudes, la más importante, la lengua.

Según César, cada nación estaba formada por varias tribus. Los celtas incluían a los helvecios, los secuanos y los eduos, a lo largo de los ríos Ródano y Saona; los arvernos en las montañas de la cordillera de las Cevenas; los carñutos y los senones a lo largo del Loira; y las tribus armoricanas o marítimas, tales como los vénetos, entre los ríos Loira y Sena. Los belgas incluían a los belovacos, los nervios, los suessiones, los remos y los menapios. Los tarbelos eran una tribu de aquitanos. Los nombres de varias de estas tribus se encuentran en los nombres de localidades francesas, como Soissons (suessiones) y Reims (remos).

César prepara el sitio de Alesia
La villa misma de Alesia se encuentra situada sobre una colina muy elevada, tanto que parece imposible tomarla al asalto, por lo que se hace necesario un sitio en regla. El pie de la colina está bañado por dos lados por cursos de agua. Delante del lugar se extiende una llanura de unos tres mil pasos de largo. El baluarte que comienzan los romanos comprende un circuito de diez mil pasos. El campamento tiene que estar emplazado en un lugar favorable y se construyen veintitrés puestos fortificados. Durante el día, se sitúan allí los cuerpos de la guardia, por miedo a que los sitiados ataquen; por la noche, esos mismos puestos se ocupan por guardas nocturnos y fuertes guarniciones.

César cava dos fosos de quince pies de largo y de la misma profundidad. Llena el foso interior, horadado en las zonas bajas de la llanura, con agua derivada de los ríos. Alrededor de esos dos fosos, hace levantar una terraza y una empalizada de doce pies de alto. Le adosa un parapeto y almenas, y coloca torres por todo el perímetro de la obra, a una distancia, la una de la otra, de ochenta pies. Es necesario ir a buscar los materiales de construcción y aprovisionarse de trigo, y levantar esas enormes fortificaciones, todo ello al mismo tiempo y con los efectivos disminuidos por los destacamentos militares que están bastante lejos del campamento. Algunas veces, los galos intentan atacar nuestras obras y hacen salidas violentas por varias puertas a la vez. Por eso César piensa que es necesario, de nuevo, completar los trabajos, para que nuestras fortificaciones puedan ser defendidas por un número de hombres más pequeño.

Se cortan los troncos de los árboles con las ramas más fuertes; se desprenden las cortezas y se afilan las puntas de dichas ramas: a continuación se cavan fosos continuos de cinco pies de profundidad. Allí se clavan estacas, se atan por la base, para impedir que puedan arrancarse y para que no dejen pasar más que las ramas. Hay cinco hileras, colocadas juntas y entrelazadas. Las llamamos cipos.

Delante, se cavan, en hileras oblicuas al tresbolillo, pozos de tres pies de profundidad, que se estrechan poco a poco, de la cúspide a la base. Allí se clavan estacas lisas, del grosor de un muslo, cuyo extremo superior se había afilado y endurecido al fuego, de forma que no se vean al exterior del suelo más de cuatro dedos […].
Terminados los trabajos, César, a continuación, establece, sobre catorce millas de perímetro, una segunda línea idéntica pero orientada a la inversa, para impedir los ataques desde el exterior.


JULIO CÉSAR, La guerra de las Calías, libro VII (52 a.C.)

Fuente Consultada: Graciela Marker

Julio Cesar Lider Militar y Politico de Roma Biografia Vida y Obra

Julio César Líder Militar y Político de Roma

Julio César: El amante literato

La historia de Cayo Julio César ha despertado desde siempre un fuerte interés en las personas, no solamente dentro del ámbito de los historiadores apasionados de Roma, sino también en la sociedad en su conjunto.

Muestra de ello son las innumerables apariciones de este personaje histórico en la cinematografía mundial, que fue por primera vez interpretado por el actor Charles Kent, en la película muda “Julius Caesar” de J. Stuart Blackton y William V. Ranous, de 1908, hasta su más reciente aparición en la película “Imperium: Augustus” de Roger Young, en la que Peter O’Toole se coloca en la piel del emperador.

Su apasionante vida dio lugar a que Julio César apareciera representado en infinidad de obras literarias y cinematográficas, entre las que no podemos dejar de mencionar la tragedia “Julio César” de William Shakespeare.

Es que precisamente se trata de uno de los personajes de la historia con mayor riqueza, y cada uno de los componentes de su personalidad posibilitaron que se le adjudicara el rótulo de mito.

Conocido por sus capacidades extraordinarias como estratega, como así también como político sagaz y militar valiente, que jamás dudo en dar un paso adelante en el momento en que debía defender a su nación, la República Romana.

Estas características lo condujeron a una innumerable serie de victorias, que permitieron a Roma extender su territorio, mediante la conquista de otras naciones, dando como resultado que una amplia extensión del continente europeo haya adoptado las costumbres y usos propios de los latinos.

Gaius Iulius Caesar, nombre en latín cuya traducción es Cayo Julio César, llegó al mundo el 13 de julio del año 100 a. C., dentro del seno de una familia aristocrática de Roma, en una gens patricia llamada la Julia, que de acuerdo a la leyenda incluía en su árbol genealógico a Iulo, hijo del príncipe troyano Eneas y nieto de la diosa Venus.

Su padre, que llevaba el mismo nombre se desenvolvió como político, pero jamás obtuvo un cargo importante en la República y no logró convertirse en una figura de influencia. Su madre, Aurelia Cotta, perteneciente a una influyente familia de cónsules y miembros de la gens Rutilios.

Con el fin de capacitar al pequeño Julio César en diversas disciplinas, cuando el niño cumplió los diez años de edad fue remitido a la tutela del maestro Marco Antonio Gnifón, especialista en literatura griega y romana, cuya misión era educarlo y formarlo para conseguir convertirlo en un verdadero líder, empresa que logró con creces.

En el momento en que César debió enfrentar la muerte de su padre, cuando rondaba los quince años de edad, aquel pequeño ya se había convertido en todo un hombre, que comenzaba a destacarse del resto debido a su profundo conocimiento en diversas áreas, que con los años lo conducirían al trono de Roma.

Poco tiempo después, contrajo matrimonio con Cornelia, hija de Cinna, uno de los dirigentes máximos del partido popular, mientras que una de sus hermanas se convirtió en esposa de otro de los dirigentes más destacados, Cayo Mario.

Esto produjo que la gens Julia se asociara al partido popular y comenzara a velar por los intereses del pueblo de Roma, rompiendo por completo sus relaciones y en definitiva enfrentándose al patriciado romano.

Lentamente, pero sin vacilar jamás un momento, Cayo Julio César comenzó una carrera política que lo llevó a convertirse en “cuestor” durante las elecciones del año 69 a. C. Posteriormente logró el cargo de edil curul, desempeñándose dentro del territorio romano, y que en definitiva significó el primer escalón en su carrera política para alcanzar la magistratura suprema del consulado.

Abocado a brindar lo mayor de sí, César no dudo incluso de invertir sus ganancias personales en ofrecer lo que el pueblo de Roma esperaba de él como edil, por lo que concluyó su cargo atestado de importantes deudas, pero al mismo tiempo su rotundo éxito en el cargo le valió la posibilidad de convertirse en Pontifex Maximus,luego de la muerte de Quinto Cecilio Metelo Pío, en el año 63 a. C.

Poco tiempo después, Cayo Julio César fue elegido para ocupar el cargo de pretor urbano, mediante el cual debía encargarse de todo lo relacionado a los asuntos surgidos entre los ciudadanos romanos, y posteriormente fue nombrado propretor de Hispania Ulterior.

Mientras ejercía su gobierno en la provincia de Hispania, Julio César aún ostentaba el imperium, por lo que continúo adelante con sus estrategias políticas, las cuales culminaron en la creación del llamado Primer Triunvirato, una alianza política no oficial compuesta por Cneo Pompeyo Magno, Marco Licino Craso y el propio César, y que se extendió por el período que abarcó el año 60 a. C. hasta el 53 a. C.

Cuando estalló la llamada Guerra de las Galias, precisamente en el año 58 a. C., el ejercito encabezado por Julio César logró conquistar el territorio perteneciente a la Galia Comata, que actualmente ocupan Francia, Holanda, Suiza y algunos sectores de Bélgica y Alemania, demostrando de esta manera su gran capacidad como estratega y su valentía como militar.

Sin embargo, poco tiempo después se desató una importante crisis política en el seno de Roma, que condujo a una inevitable guerra civil, conocida como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma.

Fue precisamente luego de estos episodios que Julio César regresó a Roma, en el año 46 a. C. colmado de victoria y poder, siendo nombrado inmediatamente por el Senado como dictador, aunque su pueblo durante sus apasionantes y largos discursos prefería llamarlo Rey.

Debido a su poder sobre la ciudadanía romana, César sembró a lo largo de su vida un gran número de enemigos que intentaron en varias oportunidades complotarse para terminar con la vida del emperador.

Finalmente, el 15 de marzo del año 44 a. C., un grupo de hombres de poder lograron poner fin a la carrera y a la vida de César, quien cayó muerto al pie de una estatua de Pompeyo, luego de que Servilio Casca ejecutará diversas puñaladas sobre el cuerpo del emperador con una daga preparada para tal fin.

Con la desaparición de Julio César se produjeron una serie de hechos de gran magnitud para la historia del imperio, que incluyen la guerra civil surgida luego de su muerte, ya que muchas de las iniciativas propuestas por el emperador fueron descartadas por los nuevos mandatarios.

Tal ha sido la importancia de este hombre proveniente de la gens Julia en el Imperio Romano, que a partir de su paso por el gobierno, quienes los sucedieron en el cargo de emperador utilizaron el nombre de “César” como un título honorífico.

Fuente Consultada: Graciela Marker

Vida y Obra de Julio Cesar Dictador Romano Triunvirato Romano

Vida y Obra de Julio Cesar Dictador Romano

Julio César: El amante literato

Definido por infinidad de textos históricos como “Dictador de la República Romana de la era Tardorrepublicana”, Cayo Julio César fue un hombre que no sólo se destacó en el terreno de la política y como indiscutido líder militar, sino que además supo encausar su inspiración en la creación de obras literarias.

Si bien el legado que Julio César ha dejado a la humanidad a través de su obra escrita, por la cual ha sido considerado como uno de los grandes maestros de la lengua latina, lo cierto es que su faceta de escritor no parece ser uno de los aspectos más atractivos para la mayoría de los historiadores, quienes en reiteradas oportunidades han dejado de lado esta apasionante particularidad de su personalidad.

Sin lugar a dudas, Cayo Julio César fue uno de los más importantes protagonistas de la era que abarca el último periodo de aquella Roma Republicana, ya que su gobierno se extendió desde el año 49 a. C. hasta el 44 a. C.

La importancia de su mandato reside precisamente en los destacados logros que alcanzó, gracias al hecho de ser un hombre con una personalidad muy fuerte, con características ambiciosas, impulsivas, resueltas, que lo llevaron a convertirse en un insigne general y político.

Por otra parte, César era conocido por su excelente método de oratoria, que lograba conmover y además convencer a su pueblo de que su estrategia era sin dudas el camino a la victoria, y por supuesto a la grandeza de Roma.

En este punto también insidió su amor por las letras, ya que el talento que César poseía para la escritura, le permitió articular los discursos más brillantes y atractivos para la población que dirigía.

Es que justamente, Julio César era un hombre interesado en el conocimiento desde muy pequeño, por lo que a lo largo de su vida logró cosechar una vasta y refinada cultura, que abarcó diversas disciplinas entre las que prefería la filosofía, la política, la historia, la lingüística y la gramática.

Sus dos trabajos más destacados fueron las obras “De Bello Gallico”, que compila comentarios personales acerca de las campañas de la Galia, y “De Bello Civili”, en la que se incluyen reflexiones sobre la guerra civil de las Galias, y en las que pone de manifiesto su gran afición por el idioma en su máximo esplendor y su amor desmesurado por las letras.

Su obra literaria demuestra sin dudas el motivo por el cual Julio César ha sido siempre considerado como uno de los pilares fundamentales de la literatura romana, a la vez que nos acerca a nuestra época una muestra de la utilización de publicaciones, en un periodo donde las crónicas bélicas y las memorias de políticos y militares funcionaban como un medio más que adecuado para difundir los discursos políticos y afianzar seguidores a su régimen. Por ello, estas obras fueron utilizadas como propaganda ante el Senado y ante el pueblo de Roma.

La originalidad de las crónicas de Julio César radica en el hecho de incluir además de sus memorias y comentarios, la utilización de un lenguaje técnico militar heleno, que permitió acercar la tradición de este sector a la sociedad en su conjunto.

Dentro de su producción literaria, también se han adjudicado a su autoría textos como “Corpus Cesariano” o “Tria Bella”, aunque nunca se ha podido comprobar la veracidad de la información que indica que Julio César haya sido el creador de dichas obras.

Sin embargo, sus escritos no sólo se limitaron al ámbito militar, ya que Julio César era un verdadero amante de la literatura y de las ciencias, por lo cual su producción abarcó también temáticas que incluyeron descripciones etnográficas de pueblos celtas y germanos, descripciones geográficas de la Selva Hercinia, tratados filosóficos, astronómicos y lingüísticos, entre otros.

La poesía también abarcó un período importante de su vida, que puede ser comprobado en el poema titulado “El Camino” o las “Alabanzas de Hércules”, y que indudablemente lo convirtió en un total seductor, ya que según la opinión de destacados historiadores, Julio César fue un hombre que gracias a su personalidad, sus conocimientos y su oratoria podía llegar a conquistar el corazón de cualquier mujer que él se propusiera.

Así fue que según se cuenta César logró seducir a una gran cantidad de mujeres a lo largo de su vida, sobre todo a aquellas féminas provenientes de familias influyentes, pertenecientes a la alta sociedad romana.

Entre sus conquistas, de acuerdo a las extensas recopilaciones e investigaciones realizadas por los expertos historiadores que se han interesado en develar las secretos de la vida de César, se ha llegado a saber que conquistó los corazones de Eunoë, esposa de Bogud, rey de Mauritania, a Postumia, esposa de Servio Sulpicio Rufo, Lollia, esposa de Aulo Gabinio, Tertulla, esposa de Marco Licinio Craso, a Mucia, esposa de Pompeyo, a Servilia Cepionis, madre de Bruto, entre otras.

Es en este punto que debemos referirnos indudablemente a Cleopatra VII, reina de Egipto, que fue en definitiva la relación amorosa más comentada que llegó a tener en su vida Julio César, ya que ambos solían visitar el imperio de su amante frecuentemente. Incluso se supone que Cleopatra estaba presente en Roma cuando César fue asesinado.

Pero los amoríos de Julio César eran acallados y en secreto, teniendo en cuenta que el emperador solía despertar fervientes pasiones entre las mujeres nobles casadas.

De ese mismo modo fueron acalladas una gran cantidad de obras literarias producidas por él, cuando se produjo la prohibición de todos los documentos provenientes de su puño a raíz de una decisión de Augusto.

Es por ello, que lamentablemente un importante número de su producción literaria no han llegado hasta nuestros días, mientras que las que se conservan suelen ser un medio ideal para los investigadores que intentan conocer en profundidad los usos y costumbres de aquella época, excelentemente descriptas en los testimonios que ha dejado Julio César.

Te invitamos a recorrer la vida y trayectoria de este gran militar y político, que fue uno de los protagonistas indiscutidos de la historia de Roma, en el artículo titulado “Julio César: Militar y político”.

Fuente Consultada: Graciela Marker

Biografia de Julio César – Historia de Roma – Triunvirato Romano Gran conquistador

Biografía de Julio César – Historia de Roma –
Triunvirato Romano

Biografia de Julio César - Historia de Roma - Triunvirato Romano Gran conquistador

JULIO CESAR:(100-44 a.c.)

Integrante del primer triunvirato para el gobierno romano, junto a Cayo Craso y Pompeyo. Dictador perpetuo , en el 48 a de C. al vencer a su compatriota Pompeyo en la batalla de Farsalia. Ultimo conductor político y militar de Roma, durante la república. Murió asesinado por una conspiración en el 44 a. de C.

Introducción Histórica:

Entre los siglos IV y I a. de C., Roma se organizó como una república. Al igual que en las polis griegas, los ciudadanos colaboraban para solucionar los problemas comunes de la ciudad. Ellos elegían con su voto en la asamblea, que elegía a los funcionarios del gobierno, llamados: magistrados. Los magistrados iba haciendo su carrera política, pasando desde magistraturas menores a otras más importantes.

Los cargos políticos eran los siguientes:

Cónsules: dirigían al ejército

Pretores: administraban justicia

Ediles: se ocupaban de la limpieza y orden de la ciudad

Censores: realizan censos en las provincias para el cobro de los impuestos

Tribunos: defendían a los plebeyos.

Dictador: tenía el poder absoluto, pero limitado a no más de seis meses, y eran elegido en ocasiones especiales, cuando la república se hallaba en peligro.

El Senado, estaba formado por los ancianos de las familias más poderosas. Ellos asesoraban a todos los magistrados, declaraban la guerra y recibía las embajadas. Esta institución fue la más fuerte de la república, y los magistrados aceptaban todas sus decisiones. El verdadero poder de la república fue este senado. Su miembros ocupaban el cargo de por vida.

En la sociedad romana había dos grupos: los Patricios y los Plebeyos, y no tenían igualdad ante la ley. Los primeros fueron los grupos privilegiados, porque se consideraban descendientes de familias tradicionales y fundadoras de Roma. Era un grupo selecto, cerrado, que accedían a cargos políticos, eran ricos y poseían las mejores tierras. El otro grupo, en permanente conflictos con los patricios, pertenecían a una multitud ( de ahí el nombre plebe), y estaban prohibidos de gobernar, ni de elegir a sus gobernantes. En pocas palabras, este grupo social estaba en desigualdad social, política, legal y religiosas frente a los patricios. Por ejemplo el reparto de las tierras conquistadas, por los soldados plebeyos, nunca fueron repartidas en forma justa. Prácticamente todas las tierras eran para las familias patricias. Existían dentro de la plebe , algunos ciudadanos con una mejor condición económica como podían ser los artesanos y comerciantes, o bien algunos campesinos menos pobres.

Los plebeyos siempre descontentos, trataron de mejorar su situación social dentro de la ciudad, y en el año 450 a. de C. se iniciaron algunas reformas, escritas en la Ley de las 12 Tablas y la Ley Licinia Sixtiae. Una medida tomada, fue el retiro total de este grupo a los bosques de los alrededores, dejando la ciudad prácticamente desierta. Los plebeyos lentamente fueron aceptados como ciudadanos hijos de Roma.

Hacía el siglo II a. de C. el imperio romano alcanzaba extensiones interminables, y se encontró con un problema difícil, que fue la organización de los pueblos dominados. Por lo tanto se tomó a la región conquistada, como una provincia del imperio, y fue controlada por un pretor, que a su vez contaba con el apoyo del ejercito romano. En algunos casos se permitió que el mismo gobernante dominado siga en el trono, pero debía pagar tributos. Roma tomaba estos pueblos como de su propiedad, para exigirles pagos regulares, sin importarle el desarrollo de las mismas, situación que creó un malestar en los habitantes de las provincias.

Ya en el siglo III a. de c. la continua incorporación de territorios conquistados originó cambios en la sociedad romana, como por ejemplo:

– Aumentó el número de esclavos, pues todos los hombres fueron dominados.

– Se empobrecieron totalmente los campesinos locales, porque los cereales y cultivos que venían de otras provincias eran más baratos.

– Crecieron las ciudades porque los colonos perdían sus tierras o los terratenientes les compraban las tierras a muy bajo precio, y ponían a trabajar miles de esclavos.

Roma y las ciudades de alrededor, estaban ocupadas por esclavos y hombres libres desocupados. Por lo tanto había un gran malestar por parte del pueblo, conflictos entre patricios y plebeyos, conflictos entre las provincias (por la gran exigencia tributaria) y Roma, los esclavos con sus amos, ya que eran tratados brutalmente. Era tal cantidad de esclavos, que nadie los cuidaba, ya que podían ser reemplazados fácilmente. Un esclavo que se fugaba, no tenía otra posibilidad que cambiar a otro amo que lo tratara mejor. Muchos aliados querían su ciudadanía romana, para conseguir algunos beneficios en las tierras que conquistaban.

Cuando los plebeyos fueron reconocidos en la política se formó en el gobierno un grupo con los mismos, llamado: los tribunos de la plebe. Estos tratando remediar la pobreza existente, exigieron una reforma rural, para que los pobres pudiesen obtener algo de tierras y cereales para su trabajo y consumo. Además pidieron que los pobres sean aceptados como soldados del ejército romano, ya que la condición reinante requería que posean alguna propiedad para ser aceptados en la defensa de Roma. La violenta reacción del senado frente a este pedido, hizo que varios tribunos fuesen asesinado, entre ellos los famosos oradores hermanos: Tiberio y Cayo Graco. Esta situación generó una guerra civil, entre ambos bandos, los plebeyos comandados por Mario y los patricios dirigidos por Sila. Finalmente Mario fue vencido por Sila, y este recortó la autoridad de los tribunos en el gobierno y fortaleció al Senado. A partir de este momento las guerras civiles continuaron pero no con intensiones de mejorar la situación social del pueblo, sino la de obtener el poder de mando.

Además la gran extensión del imperio hizo necesario que la forma de gobernar hasta ese momento fuera revertida, es decir, ya las provincias no podían ser controladas por un pretor o un rey a su antojo, sino que se creó un gobierno de tres o triunvirato, constituido por hombres con poder militar y económico, los cuales conducirían el futuro del imperio en conjunto con el Senado.

Aquellos hombres fueron:

Craso un rico comerciante.

Pompeyo un militar victorioso en el norte de Africa y España y Julio Cesar un patricio con honores militares, sobrino de Mario.

En el 50 a. de C. estando Julio Cesar y Craso luchando en los límites del imperio, Pompeyo, en Roma se declaró único cónsul con el apoyo del Senado. Julio Cesar, marchó con su ejército, cruzó el río Rubicón (no estaba permitido) y llega a Roma en el 48 a. de C. Vence a Pompeyo en la batalla de Farsalia, escapando este último a Egipto donde es recibido por el rey Ptolomeo, que mas tarde lo asesina y entrega la cabeza a Juio César, como seña de amistad. Debido a los triunfos obtenidos en su recorrida, y al vencer a Pompeyo, Julio Cesar recibió cargos y honores como nadie lo había recibido simultáneamente.

Cesar, personalmente:

* Ejerció el cargo de dictador perpetuo

* Tuvo el título de imperator o jefe máximo del ejército.

* Se reservó la atribución de declarar la paz o guerra.

* Tuvo las atribuciones de los tribunos de la plebe.

* Ejerció el poder de los sensores.

Obra de César:

Convirtió al Senado en un cuerpo simplemente consultivo. Aumnetó el número de sus miembros a 900 y lo integró con gente de preovincia.

Otorgó a los cuestores la cobranza de impuestos. Desplazó de esta forma a los publicanos, moderando así el saqueo.

Desarrolló un vasto plan de colonización y reparto de tierras.

Realizó grandes obras públicas.

Protegió el comercio y la industria.

Para fortalecer su autoridad aumentó el número de senadores incorporando a sus partidarios en el Senado. Además concedió a la plebe tierras y cereales baratos. Reformó el calendario que tuvo vigencia hasta el siglo XV, donde el Papa Gregorio tuvo que rectificarlo.

Esta nueva realidad política llegó a ser insoportable para algunos sectores, y creó la resistencia de algunos senadores patricios, que tramaron un plan para desprestigiarlo con el pueblo. Difundieron que Julio César deseaba coronarse como rey, título muy odiado por los romanos porque les recordaba la dominación estrusca. Por otro lado al no tener hijos varones, adoptó a su sobrino Octavio como hijo, por lo que hizo pensar que realmente estaba preparando su plan para convertirse en rey.

Finalmente en el 44 a. de C. en los idus de Marzo,fue asesinado, con veintitrés apuñaladas. Su hijo adoptivo Marco Bruto fue uno de los cabecillas de este atentado.

Roma recibió la noticia con profundo pesar, en su funeral de produjeron escenas de frenesí colectivo.

Al no tener César herederos varones, en su testamento estableció la condición de que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio fue el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto (significa:Sagrado).

Su producción literaria más famosa (elegías, epigramas, discursos, etc.) se condensa en dos obras: «Sobre la guerra de las Galias» y «Sobre la guerra civil».

CRONOLOGIA

100 a.C. Nace el 12 (o el 13) de julio, en Roma, miembro de la familia Julia y sobrino de Cayo Mario (líder de los populares).

84 a.C. Se casa con Cornelia, hija del general popular Lucio Cornelio Cinna.

82 a.C. El recién elegido dictador Lucio Cornelio Sila le conmina a que se divorcie de Cornelia. Julio César huye de Roma.

78 a.C. Regresa a Roma tras la dimisión de Sila.

76 a.C. Inicia sus estudios de retórica, en Rodas.

69 a.C. Elegido cuestor.

65 a.C. Elegido edil curul.

61 a.C. Gobernador de Hispania.

60 a.C. Forma parte del primer triunvirato, junto a Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso.

59 a.C. Pompeyo se casa con Julia, la hija de Julio César. Elegido cónsul.

58 a.C. Gobernador de la Galia. En los siguientes siete años consigue establecer el dominio romano sobre el norte y el centro europeo situado al oeste del Rin.

55 a.C. Expedición a Britania.

54 a.C. Fallece su hija Julia.

53 a.C. Craso es derrotado y muere en combate contra los partos.

52 a.C. Pompeyo se convierte en único cónsul.

49 a.C. El Senado, incitado por Pompeyo, pide a Julio César la renuncia de su mando y la disolución de sus tropas. Tras cruzar el Rubicón, logra el rápido control sobre la península Itálica.

48 a.C. Elegido cónsul, destruye a las fuerzas de Pompeyo en Farsalia, quien es asesinado en Egipto.

47 a.C. Proclama a Cleopatra VII reina de Egipto. Regresa a Roma como dictador.

45 a.C. Pasa a ser cónsul, con un mandato de diez años. Establece un amplio programa de reformas tras recibir todos los honores e incrementar su prestigio.

44 a.C. El 15 de marzo es asesinado en el edificio romano del Senado por un grupo de senadores.

PARA SABER MAS, SOBRE JULIO CESAR EN LAS GALIAS
EN LAS CALÍAS, CESAR FORJA UN EJERCITO

Para suplantar a sus rivales, necesitaba un ejército y dinero. Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transalpina. Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir “La Guerra de las Galias”, memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo.

En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país. Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones. Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares. El adiestramiento y alimentación de semejante multitud constituía un problema. Pero los tributos que redituaba al país eran tan fabulosos que le permitieron pagar todas las deudas. Los soldados no recibían únicamente su paga o sueldo, sino también botín de guerra: oro y esclavos.

Cuando la campaña de la Galia se aproximaba a su fin, Pompeyo y Craso percibieron que la balanza del poder se había desequilibrado en su contra: el socio había crecido demasiado.

En el año 56 a.C., los tres caudillos se reunieron en la residencia de invierno de César, en la Galia Cisalpina, para zanjar sus diferencias. Era una verdadera asamblea de reyes sin corona. También asistieron a ella doscientos senadores. César logró la concreción de un acuerdo, por el cual obtuvo del Senado oportunidades iguales para los tres “socios”. Craso partió para Asia, a fin de imitar a César (ganar dinero y organizar un ejército). Sin embargo, se excedió en el pillaje y se mostró poco apto para la organización de las tropas. Acumuló una gran fortuna, pero se dejó atraer por los partos a un desierto, donde lo rodearon con su caballería y lo exterminaron.

Los dos “socios” sobrevivientes, uno en Galia y otro en Roma, comenzaron a calcular cuáles serían sus próximos pasos para lograr el poder absoluto. Los nobles y “demócratas moderados” de Roma estaban convencidos de que Pompeyo era un “mal menor”, comparado con el demagogo César. El primero era más conservador, buscaba el trato de sus viejos amigos oligarcas y, después de tanta lucha, se mostraba inclinado a la paz. Pompeyo, además, violó el acuerdo de permanecer en España al frente del gobierno de esa región, y se estableció en Roma.

En el Senado se comenzó a hablar de la reforma del Estado, teniendo a Pompeyo como “princeps”, primer senador. Eran los patricios los que propugnaban ése plan, en forma solapada. Un jefe sometido al Senado, un jefe moderado… Este papel no desagradaba a Pompeyo. Poco a poco ganó nuevos adeptos, y el Senado le otorgó poderes dictatoriales para hacer frente a César y al pueblo. Aceptó “compungido”.

Pero el poder de Pompeyo iba a durar poco. Sólo se mantenía en él porque César, antes tan seguro de su dominio de las Galias, se veía ahora envuelto en una nueva guerra, entre los años 55 y 50 a.C. Los usipetas yteucteros, dos pueblos germánicos, atravesaron el Rin formando un inmenso río humano.

César consiguió vencerlos empleando una traicionera estratagema. Llamó a sus jefes a parlamentar en su campamento y, mientras éstos se encontraban allí, se lanzó con sus tropas sorpresivamente sobre los bárbaros que aguardaban tranquilamente el resultado de las negociaciones. Más de 40.000 germanos fueron ultimados por los romanos. Los aristócratas del Senado simularon indignación ante este hecho, pretendiendo aprovechar la oportunidad contra César. Declararon que éste debía ser destituido porque había atentado “contra el honor de las armas romanas”. Pero deponer a César era tarea difícil, y ellos lo sabían. Su moción era una mera tentativa para desmoralizarlo.

La rebelión, sin embargo, hervía en misma Galia, y para impedir que sus tribus recibiesen refuerzos de Britana (actual Gran Bretaña), invadió a esa “isla de increíble extensión”. La adición, realizada con fuerzas insuficientes, no obtuvo resultados decisivos. César comprendió que estaba perdiendo allí un tiempo precioso. Las .bus galas se unieron ante la amena- romana, y surgió un jefe que las indujo a la lucha: Vercingetórix. Toda la Galia se levantó en armas para apoyarlo, y un ejército de 300.000 hombres se puso en marcha a sus órdenes. Cesar quedó cercado y casi fue aniquilado, pero las rencillas entre las tribus rilas volvieron a debilitar su poder bélico. César se aprovechó de esa circunstancia para atacar a sus enemigos. Venció a Vercingetórix por el hambre, y consiguió hacerlo prisionero.

Así concluyó la guerra de las Galias, y la venganza de César fue sangrienta. Cuan- .”Í3 por fin creyó que la represión había aplastado la voluntad de resisten- ::a de los galos, César dirigió su atención hacia Roma. No podía retornar sin el ejército que había creado. Su poder dependía de dicha fuerza. Sin el apoyo de ella, sus enemigos lo procesarían por las irregularidades de su administración y lo liquidarían. No podía retroceder; tenía que avanzar.

El Foro Romano en Roma Antigua Historia Arquitectura Roma Funcion

Cuadro Evolución Histórica de Roma Etapas en la Historia de Roma

EL FORO ROMANO: Toda la actividad política de Roma estaba concentrada en el Foro. Se llamaba así a una plaza rectangular que se extendía entre el Palatino y el Capitolio.

Esa plaza, cuyo nombre significa mercado, estaba rodeada de tiendas que, andando el tiempo, fueron reemplazadas por monumentos. En el Foro era donde se reunían el senado, los tribunales y las asambleas populares.

El senado estaba instalado en un palacio llamado la Curia, vasta sala situada en un declive y amueblada con bancos de madera, únicamente. Al lado se alzaba la basílica Emilia, edificio que servía de tribunal. En las inmediaciones había varios templos, entre otros el de Vesta y el de Cástor y Pólux.

La plaza misma estaba adornada con arcos de triunfo, estatuas y monumentos de todo género; el más famoso era la tribuna de las arengas o Rostrales, cuya decoración consistía en los espolones de las galeras tomadas al enemigo. Todas las vías romanas partían de un poste dorado, colocado en medio del Foro, con lo cual se indicaba que la cabeza del imperio romano estaba allí.

Ruinas del  foro era el centro de la vida de los romanos. Se trataba de un gran espacio abierto en el que se levantaban los edificios públicos. Allí se desabollaba la mayor parte de las actividades políticas y religiosas. Los romanos se reunían para efectuar sus negocios o sólo para pasar el tiempo libre. Fue construido paulatinamente y enriquecido con templos en honor de los dioses y arcos de triunfo para recordar las victorias militares.

El foro es el centro político y edilicio de la ciudad; es además el mercado, como lo prueban todos los negocios que en él se encuentran. La actividad patricia se concentra en las proximidades de la Curia, en la tribuna de las arengas (Rostra), tribunal del pretor, y en el lugar donde se reúnen los comicios por curias. Todo esto está ubicado en una especie de plataforma. En la parte de la llanura se reúnen los comicios por tribus. Los generales vencedores van a rendir su homenaje de gratitud a Júpiter Capitolino, siguiendo la Vía Sacra.

Los Alrededores del Foro:

En su origen, era un valle pantanoso que fue desecado posteriormente. A lo largo del Foro Romano se levantaron múltiples templos, como los de Castor y Pólux, el templo de Rómulo, el de Saturno o el de Venus, entre otros. Además, se construyeron varias basílicas, y otros edificios que se usaban tanto para asuntos públicos como privados.

El foro esta cruzado por la vía Sacra que conducía al Coliseo, era de uso cotidiano para recorrer este céntrico lugar, y poder acceder a sus diferentes estancias.

Entre otras construcciones que rodean al Foro, están el arco de Tito, levantado en honor a la victoria romana en Jerusalén, o el Tabulario y la Curia Hostilia, que era la sede del Senado.

Al caer el Imperio Romano fue cayendo en el abandono, y más adelante en el olvido. En la Edad Media se sabía de su existencia, pero los monumentos estaban ya bajo los escombros y en su mayor parte se encontraban enterrados. Pero no fue hasta el siglo XX, cuando se empezara a excavar y retirar los materiales que cubrían los restos arqueológicos.

En aquella época, el llano existente entre el foro y el río Tíber llegó a convertirse en la mayor zona comercial de Roma, donde se efectuaban los gran des y pequeños negocios de compraventa. A esta zona del Tíber llegaban las pequeñas embarcaciones desde Ostia, el muelle marítimo de Roma, cargadas de mercancías de importación que rápidamente eran vendidas.

Al otro lado del foro, en el llano que llega hasta las laderas del Esquilmo, creció un barrio laborioso pero muy plebeyo, en donde se asentaron por grupos de oficio todos los artesanos. Libreros, zapateros, laneros, barberos, herreros, tejedores de lino, todos los que se ganaban la vida con la habilidad de sus manos, estaban  allí establecidos.

Normalmente las tiendas estaban agrupadas por gremios, y mi faltaban por las calles los comerciantes no estables, vendedores, ambulantes, cambistas, subastadores de baratijas, encantadores de serpientes y demás charlatanes. Además, alrededor de Roma había un ancho cinturón de huertos de regadío, cuyo cultivo necesitaba muchos brazos; sus productos eran vendidos cada día en el mercado.

Emperador Tiberio Emperador Calígula Emperador Nerón

Emperador Cómodo

 

Fin del imperio romano de occidente Caida del Imperio Romano Occidente

Fin del imperio romano de occidente Caida del Imperio Romano Occidente

Luego de haber tratado la evolución del imperio romano desde sus inicios, y para introducirnos  próximamente en la edad media, con respecto al fin de roma podemos agregar lo siguiente:

Las dificultades cada vez mayores para el reclutamiento de tropas en el seno del propio Imperio condujeron a la incorporación definitiva de los bárbaros en el ejército regular. De hecho, a partir del siglo IV, los principales comandantes ya eran de origen germánico.

En su afán de conjurar el peligro de nuevas invasiones y de conseguir su integración en el Imperio, Teodosio I asentó a los germanos, en calidad de federados, en los territorios fronterizos, con la idea de que asimilaran la lengua, las costumbres y las instituciones romanas.

Con la misma intención, fundó también una academia de oficiales en la que permitió el ingreso de jefes germanos, entre los que destacaron Alarico y Estilicen. Así, durante el reinado de Teodosio, el porcentaje de efectivos de origen bárbaro en el ejército -principalmente godos- superó con creces al de romanos de origen.

fin roma

El azote de los romanos: Alarico fue un gran jefe, símbolo del orgullo de la nación visigótica. Para los romanos, su nombre estuvo relacionado con el hundimiento de su Imperio. Sólo Estilicen pudo enfrentarse a él con éxito, Asesinado éste, Alarico tuvo el camino libre para saquear y capturar Roma.
Murió cuando planeaba invadir Sicilia y África.

Paradójicamente, el nuevo ejército se convirtió en la efectiva avanzada de un nuevo proceso: la progresiva germanización de la mitad occidental del Imperio. Lo favoreció, decisivamente, el hecho de que ésta contara con menores contingentes de población.

El imperio que restauraron Diocleciano y Constantino (imagen) se tambaleó por más de un siglo. Después de Constantino, el imperio continuó dividido en oriente y occidente, una división que se completó en 395 cuando las partes oriental y occidental del imperio se convirtieron en dos estados independientes.

La inmensidad del Imperio llevó a Diocleciano a dividirlo en dos partes (Este y Oeste) a finales del siglo III. Esta división causó varias guerras civiles. Los ejércitos debían lealtad en primer lugar a sus generales y luego a Roma, y los generales rivales los usaron para luchar por el poder imperial. Las intrigas políticas dieron pie a coronaciones y defenestraciones frecuentes de emperadores y, con ello, a gobiernos inestables cuyas consecuencias se hacían notar sobre todo en el pueblo llano, que buscó refugio en el cristianismo.

El occidente estuvo bajo una creciente presión por parte de las fuerzas invasoras bárbaras. La mayor ruptura hacia el interior del Imperio Romano aconteció en la segunda mitad del siglo cuarto.

Guerreros feroces procedentes de Asia, conocidos como los hunos, penetraron en Europa oriental y ejercieron presión sobre los visigodos germánicos quienes, a su vez, se dirigieron hacia el sur y el oeste cruzando el Danubio hacia territorio romano, donde se establecieron como aliados romanos. Pero pronto los visigodos se rebelaron, y el intento romano por detenerlos en Adrianópolis, en el 378 provocó una derrota aplastante y la muerte del emperador Valente(364-378).

A partir de entonces un creciente número de bárbaros cruzó las fronteras. En el año 410, los visigodos, bajo el mando de Alarico, saquearon Roma. Los vándalos inundaron el sur de España y África, y los visigodos invadieron España y la Galia. Los vándalos cruzaron hacia Italia desde el norte de África y saquearon Roma en el año 455.

En 455, los vándalos ocuparon y saquearon Roma durante varios días. El Imperio romano de Occidente se desintegró en una rápida sucesión de emperadores y generales: Avito, el senador Petronio Máximo, Mayoriano, Livio Severo, el general Anternio, Anicio Olibrio y Julio Nepote, nombrados por los jefes germánicos, principalmente el suevo Ricimero.

Nepote fue eliminado por el general Orestes, quien entronizó a su hijo Rómulo Augústulo, último emperador de Occidente. Odoacro, príncipe hérulo, conquistó Ravena, depuso a Rómulo y se proclamó virrey.

A diferencia de lo que ocurrió en Occidente, en Oriente surgió el Imperio bizantino, que sobrevivió casi mil años más

El emperador de occidente, Rómulo Augústulo (475-476) fue depuesto y, en la parte occidental, una serie de reinos germánicos remplazaron al Imperio Romano; en tanto que el Imperio Romano de Oriente continuó existiendo el cual tenía su centro en Constantinopla.

El fin del Imperio Romano ha dado margen a numerosas teorías que intentan dar una sola razón globalizadora para explicar “la decadencia y caída del Imperio Romano”. estas incluyen las siguientes: el énfasis del cristianismo en un reino espiritual debilitó las virtudes militares y el patriotismo romanos; los valores tradicionales romanos declinaron a medida que los no italianos ganaron más prominencia en el imperio; el envenenamiento por plomo, debido a que las tuberías de plomo para el agua y las copas causaron decadencia mental; la peste causó la muerte de una de cada diez personas de la población; Roma no logró un avance tecnológico debido al sistema de esclavitud; más aun, ni siquiera pudo lograr un sistema político que funcionara.

Podría haber un punto de verdad en cada una de estas teorías pero también todas han sido cuestionadas.

La historia es una red de intrincadas relaciones, causas y efectos. Nunca bastará una sola explicación para los eventos históricos. Una cosa resulta clara: debilitado por la escasez de hombres, el ejército romano del oeste no fue capaz de repeler las hordas de pueblos que invadieron la Galia e Italia. En cambio, el Imperio Romano de Oriente, que sobreviviría otros mil años, pudo librarse en gran medida de las invasiones.

Legado del Imperio Romano

CONCLUSIÓN FINAL: La historia romana es la historia de la conquista y de la administración del mundo antiguo por los romanos. Abraza, sin interrupción, más de mil años, que comprenden tres períodos : el reino, la república, y el imperio.

En tiempo de los reyes, Roma sólo fue una pequeña ciudad que impuso a vecinos de la misma raza la dependencia de una confederación religiosa, cuya cabeza era ella.

Durante los siete siglos de la república, continuó siendo una ciudad de la moda antigua; conquistó el mundo mediterráneo y lo explotó. Brilló entonces por las virtudes que dan la victoria, la disciplina, la conformidad y el patriotismo. Pero la República Romana no se asemejó nunca a las repúblicas democráticas actuales, y el pueblo que había ganado batallas no vio que la victoria mejorara su condición social y política. El gobierno de la república estaba en manos de una aristocracia que, siendo dueña de Roma, explotaba al mundo en provecho propio. Cuando la democracia reclamó su parte de poder, estallaron las guerras civiles, que hicieron zozobrar la república.

El advenimiento del imperio transformó a Roma en una especie de monarquía moderna en la que todos las habitantes fueron iguales bajo la dominación de un solo señor. Aquel no fue ya un período de conquistas y de opresión, sino un período de organización. Ya no hubo vencedores, ni subditos, ni romanos, ni provincianos, sino ciudadanos. Una misma justicia se aplicó todos según reglas establecidas y codificadas : aquel fue el origen del derecho. Una administración regular, que sólo dependía de los emperadores, fue el gobierno que tuvo todo el mundo.

La impresión que causaba la unidad imperial fue tan fuerte en los antiguos, que continuó siendo durante mucho tiempo el ideal político de los hombres de la Edad Media, y que Carlomagno trató de restaurar en su imperio. También se conservó en la organización de la iglesia católica, y la unidad romana es aún hoy su ideal.

Esa unidad fue provechosa para el mundo antiguo, puesto que permitió al pensamiento, alas artes y a las letras de Grecia, adoptadas por Roma, difundirse por los pueblos de occidente y hacer que entraran en el gran movimiento de la civilización general.

PARA SABER MAS…

UNA NOCHE de verano del año 410 los visigodos atacaron Roma. Los hambrientos bárbaros saquearon las acomodadas casas de la ciudad durante tres días. En 800 años era la primera vez que Roma era invadida. Cuando la noticia se difundió por el imperio, sus habitantes pensaron que había llegado el fin del mundo. La verdad es que el imperio romano de occidente ya hacía tiempo que había entrado en decadencia.

CAUSAS DE LA DECADENCIA En el año 400 la población del imperio había disminuido drásticamente. No se conoce la auténtica causa, pero pudo deberse a las plagas y a la intoxicación que producía el plomo con que estaban hedías las conducciones de agua y los instrumentos de cocina. Pero a pesar de que hubiera menos habitantes, el imperio necesitaba recaudar los mismos impuestos y tenía que defender sus extensas fronteras. La producción agrícola también se redujo y Roma se vio obligada a depender de sus provincias del norte de África para abastecerse.

BÁRBAROS COMO MANO DE OBRA
El imperio romano dependía cada vez más de la mano de obra de los bárbaros, tanto para hacer de soldados como de esclavos: el ejército romano estaba lleno de soldados bárbaros dirigidos por oficiales bárbaros. De hecho, el imperio estaba tan “barbarizado” que el propio emperador Honorio (395-423) mostró su desagrado por la popularidad que habían alcanzado algunas modas bárbaras, como llevar pantalones o dejarse crecer el pelo. Todos los terratenientes romanos tenían esclavos bárbaros y fue probablemente un esclavo quien abrió las puertas a los visigodos.

ATAQUE DE LOS VÁNDALOS POR MAR
Roma seguía siendo relativamente segura incluso después del saqueo de los visigodos. Esto se debía a que la flota romana controlaba las rutas comerciales y de abastecimiento en el Mediterráneo. Pero en el año 429 los vándalos conquistaron las costa norte de África y Roma quedó aislada y sin comunicación con sus fuentes de suministro. Los vándalos pudieron atacar Roma en el 455 gracias a su supremacía naval en lugar de hacerlo por tierra, pero a pesar de su situación de vulnerabilidad Roma no se dejó vencer con facilidad.

DOMINIO DE LOS BÁRBAROS
En el año 476 el comandante bárbaro del ejército imperial, Odoacro (433-493), depuso al emperador romano de occidente. Esa acción marcó el fin del imperio romano y fue el inicio de la dominación bárbara.

Imperio Romano Emperador Octavio Augusto Historia de Roma Antigua

EL IMPERIO ROMANO

La muerte de César causó grandísimo desconcierto en Roma. Los asesinos del dictador quisieron restablecer la antigua constitución. Cometido el crimen, salieron del senado llamando al pueblo a la libertad. Pero en el pueblo, las personas pudientes estaban hartas de las guerras civiles y de cincuenta años de anarquía; en cuanto a los pobres, el sistema de voto expuesto anteriormente no les habla permitido jamás tomar una parte efectiva en el gobierno.  El pueblo sintió pues el gobierno de César, que habla dado a Roma el orden y el bienestar, y no lo ocultó en sus manifestaciones. Por su parte los senadores vacilaban, temiendo siempre la aparición de un nuevo señor, lo cual no tardó en suceder.

Marco Antonio y Octavio: Un antiguo lugarteniente de César, llamado Antonio, entonces cónsul, quiso aprovechar las circunstancias. Era un oficial valeroso, muy ordinario de maneras y muy popular en las tabernas por su alta estatura, su uniforme de soldado y su reputación de gran bebedor, que pronto dio pruebas de ser un gran político. El día de los funerales de César, organizados por él, pronunció en el Foro un elogio del dictador, leyó un testamento que colmaba al pueblo de larguezas y causó emoción general presentando a la vista de todos la toga ensangrentada y agujereada con veintiocho puñaladas que recibió el cuerpo de la víctima. El pueblo, al ver aquella toga, se amotinó contra los asesinos, y Bruto y los amigos de éste tuvieron que huir para salvarse.

Estorbó los proyectos de Antonio la llegada a Roma de Octavio, sobrino e hijo adoptivo de César, que venia de Atenas, donde hacia sus estudios, para reclamar la herencia de su tío. Era un joven de diez y nueve años, pequeño, cojo, delicado y tímido. Hablaba mal, y le faltaba bravura, hasta el punto de tener miedo del estampido del trueno y de las tinieblas; pero bajo aquella apariencia mezquina ocultaba gran audacia política. Representó el papel de un joven honrado que buscaba el apoyo de todos lisonjeó al senado, llamó a Cicerón « padre mío » asalarió a los antiguos soldados de César y no tardó en encontrarse a la cabeza de un ejército.

Cicerón y el senado creyeron haber hallado el hombre que los desembarazaría deAntonio. Este habla salido de Roma en persecución de Bruto. Cicerón pronunció entonces sus famosas arengas, las Filipicas, declaró a Antonio fuera de la ley y obtuvo para Octavio el mando de las operaciones contra él.

Octavio, vencedor, 1 reclamó el consulado como recompensa, puesto que le negaron. Habiéndose aliado entonces Antonio con los gobernadores de Galia y España, volvía a Italia a la cabeza de un ejército.

Empero, los dos ambiciosos comprendieron que era conveniente unirse, por propio Interés, contra el senado, que favorecía a los asesinos de César, y como Lepido (imagen) , gobernador de la Galia Narbonesa, se unió a ellos, fundaron los tres por un trienio un segundo triunvirato, que más tarde ratificó -un plebiscito. Se dividieron las provincias e hicieron del titulo de triunviro una nueva magistratura (43).

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO: Las Proscripciones: El primer cuidado de los triunviros consistió en proscribir a sus enemigos. Las proscripciones fueron anunciadas por un cartel concebido en estos términos « Si la perfidia de los malos no hubiera respondido con el odio a los beneficios; si los que César, en su clemencia, había salvado, enriquecido y colmado de honores después de su desgracia no hubieran 4 resultado ser sus asesinos, nosotros hubiéramos también olvidado a los que nos hemos visto obligados a declarar enemigos públicos. Ilustrados por el ejemplo de César, vamos a prevenir a nuestros enemigos antes que éstos nos sorprendan… He aquí lo que se ordena: Que nadie oculte a ninguno de los que figuran en la lista siguiente; que el que ayude o favorezca la evasión de un proscrito, será a su vez proscrito.

Que se nos presenten sus cabezas. En recompensa, el hombre de condición libre recibirá 25.000 dracmas, y el esclavo 10.000  y además su libertad con el titulo de ciudadano. Los nombres de los asesinos y de los denunciadores se tendrán secretos. » De esta manera se asesinaron metódicamente trescientos senadores y dos mil caballeros, entre los cuales figuró Cicerón, que Octavio había sacrificado para satisfacer los rencores de Antonio.

Después de esas matanzas, Octavio y Antonio pasaron el Adriático para atacar en Macedonia a las legiones que habían reunido los conjurados Casio y Bruto, legiones que fueron vencidas en Hlipos, al cabo de dos días de batalla. Bruto, desesperado, se hizo dar muerte, exclamando: « Virtud no eres más que una palabra! » (42).

RUPTURA ENTRE MARCO ANTONIO Y OCTAVIO: Antonio partió a oriente para castigar a Egipto, que habla facilitado socorros a Bruto. Pero, seducido por Cleopatra, olvidó sus deberes por los deleites. A Octavio le cupo el cuidado de pacificar a occidente. Tuvo que combatir primero las intrigas de Fulvia, esposa de Antonio, que murió a tiempo para evitar una guerra entre los triunviros; después sometió a Sexto Pompeyo, hijo del gran Pompeyo, que habla logrado reunir una flota sólida y era dueño del Mediterráneo. Triunfó al cabo de dos años de guerra, gracias a los talentos militares de su amigo Agripo (38-36). El tercer triunviro, Lépido, representaba en todos estos acontecimientos un papel insignificante; Octavio lo depuso y lo nombró sumo pontífice: desde aquel momento quedaban dos ambiciosos uno frente al otro, y era preciso que uno de ellos desapareciese. Quien desapareció fue Antonio.

Después de una expedición desastrosa contra los partos, Antonio habla vuelto al lado de Cleopatra, a Alejandría, donde se entregó a todos los desórdenes de una vida crapulosa que ha quedado célebre con el nombre de « vida inimitable ». Soñó fundar un imperio de oriente en provecho de aquella reina, dando a sus hijos reinos asiáticos.

Octavio explotó hábilmente esa actitud para excitar la indignación de los romanos contra Antonio, y ocultando su rivalidad personal bajo la máscara de una guerra nacional, hizo decretar una expedición contra « aquella mujer, que pretendía la caída del Capitolio y la ruina del imperio Antonio y Cleopatra esperaron a Octavio en Grecia con una flota y un ejército. La flota fue vencida cerca de Accio, en el Adriático, a la entrada del golfo de Arta, y Cleopatra huyó, llevándose consigo a Antonio. Octavio los siguió a Egipto y batió a Antonio en los alrededores de Alejandría. Cleopatra trató en vano negociar con el vencedor. Antonio se dio muerte, y, viendo que todo estaba perdido, imitó su ejemplo haciéndose picar por un áspid. Octavio quedó siendo dueño del mundo. El fin de la república, había llegado.

Marco Antonio hizo de Egipto el centro de gravedad de una política dinástica concebida en favor suyo y de sus hijos. Se acercaba paulatinamente al modelo oriental de realeza divina, idea que repugnaba a los romanos y colisionaba con sus arraigadas tradiciones políticas. Octavio utilizó la situación para acusar a Antonio de traición, pues había decidido entregar algunas regiones de Asia, en calidad de reino, a los hijos habidos con Cle-opatra. El mismo Octavio, que años antes había violado todas las reglas, se esforzaba por aparecer como renovador de las viejas costumbres romanas y paladín de la integridad nacional.

EL IMPERIO: Se llama Imperio, el gobierno personal de Octavio, aunque, en apariencias el funcionamiento de las instituciones romanas no hubiera cambiado. A fin de no suscitar los mismos odios que César, Octavio se dedicó a reinar sin parecerlo. No quiso aceptar el titulo de dictador; dejó subsistir el senado, los cónsules y los comicios, y aceptó solamente que sus súbditos lo llamaran con un nombre nuevo. Pensó en llamarse Rómulo, segundo fundador de Roma, pero después se decidió por el nombre de AUGUSTO que servia para designar los lugares santos.

Cual César, reunió todas las funciones y asumió todos los poderes, porque tenía todos los títulos. Por consiguiente, el p4mero de éstos fue el de imperator (general victorioso), que indicaba el origen de su poder y le daba autoridad legal sobre todos los ejércitos. Fue además tribuno, lo cual le hacia inviolable; censor o prefecto de costumbres, lo que le permitía nombrar a los senadores y vigilar a los ciudadanos; sumo pontífice, es decir, jefe de la religión, y, por último, príncipe, o presidente del senado, es decir, dueño de las deliberaciones.

Augusto tenía, pues, un poder absoluto; pero en torno suyo todo parecía subsistir como anteriormente. El senado hacia las leyes, los comicios las votaban y los magistrados las ejecutaban en nombre del pueblo. Las insignias de las legiones continuaban llevando S. P. Q. R., iniciales de la inscripción latina Senatus Populusque Romanus. Augusto vivía como los demás ciudadanos; tomaba parte en los votos, recomendaba a sus amigos en las elecciones, hablaba en el senado cuando le correspondía y habitaba en el Palatino una casa modesta, abierta a todo el mundo. Quería imponer el orden en Roma y empezaba por dar el ejemplo.

Aquella vida pública no era más que una apariencia Augusto lo dirigía todo. Un consejo privado, que se llamó el consejo del príncipe, administraba en realidad el imperio. Porque así convenía a sus designios, creó una guardia llamada guardia pretoriana, formada de nueve cohortes y encargada de mantener el orden en la ciudad. A la cabeza de esas tropas estaba el prefecto del pretorio, principal agente del emperador, con el prefecto de la ciudad, el prefecto de los vigiles (serenos) o prefecto de policía, y el prefecto del anona, encargado de abastecer a Roma. Una multitud de secretarios estaban colocados bajo las órdenes de aquellos magistrados. Casi todos eran libertos, porque se estaba más seguro de que fueran fieles.

Octavio Augusto: Sobrino nieto de César, éste lo apoyó en el comienzo de su carrera política, atraído por su inteligencia. A la muerte de su tío, desplegó una gran habilidad para superar las intrigas del Senado y de Antonio, apoyándose sucesivamente en uno y otro. Con el respaldo de sus soldados se hizo nombrar cónsul, sin haber ejercido cargo alguno anteriormente. Tuvo la habilidad de mantener las formas tradicionales de gobierno, pero asumiendo él todos los poderes. Al añadir a su nombre, Octavio, el título de Augusto, prácticamente fue divinizado en vida.

ROMA BAJO EL IMPERIO DE AUGUSTO: Con el orden, reinó la prosperidad en Roma, y la ciudad se pobló de monumentos. Augusto pudo vanagloriarse de haber encontrado una ciudad de ladrillos y haber dejado una ciudad de mármol. Se dedicó especialmente a la organización del servicio de las aguas, hizo construir acueductos y creó a este efecto un cuerpo de ingenieros especiales. Emprendió también la tarea de moralizar a Roma donde la corrupción había llegado al limite. Quiso restablecer las antiguas prácticas religiosas. Procuró restaurar el antiguo sentimiento de familia, combatiendo el abuso del divorcio y del celibato.

Tuvo por colaboradores a sus amigos Agripa, el vencedor de Antonio, y a Mecenas, hombre de gusto, que protegía las letras y las artes. En torno suyo se agruparon los historiadores Tito Livio y poetas Virgilio y Horario y muchos otros que tanto contribuyeron a la gloria de aquella época llamada por la historia siglo de Augusto.

LAS PROVINCIAS BAJO EL IMPERIO DE AUGUSTO: Las provincias ganaron mucho con el establecimiento del imperio. En vez de ser oprimidas, como antes, por los procónsules fueron administradas regularmente por funcionarios con sueldos fijos, llamados legados, que nombraba el emperador y que debían dar cuenta de su gestión. Los provincianos tuvieron además el derecho de elegir asambleas que podían dirigirse directamente al emperador. El mismo Augusto hizo numerosos viajes para darse cuenta de sus necesidades. Se construyeron carreteras, se ejecutaron grandes trabajos y la seguridad sentó sus reales en todas partes. Los vencidos reconocieron los beneficios de la dominación imperial, que dieron en llamar la pax romana. Virgilio la celebró en sus versos. «i Gracias a ti, César, el buey vaga por las praderas; Ceres y la feliz abundancia ¿fecundan nuestros campos; los barcos navegan sin temor en el mar pacificado, y la buena fe se alarma cuando hay la más mínima sospecha! »

LA DEFENSA DEL IMPERIO: Todas las provincias estaban protegidas por una línea de fronteras naturales que eran el Rin, el Danubio, el Éufrates y los desiertos de Asia y de Africa. Más allá vivían los pueblos bárbaros que eran para el imperio un peligro siempre amenazador. Augusto atendió a tenerlos en raya por la parte de allá de dichas fronteras, y organizó un ejército permanente de veintitrés legiones reforzadas con gran número de auxiliares> lo cual formaba un total de 400,000 hombres. Repartidos en campamentos situados en todos los puntos peligrosos, bastaron para asegurar la tranquilidad de las provincias que prosperaban sosegadamente al abrigo de aquella cortina de tropas. Augusto no tuvo que luchar de veras sino contra los germanos en el Rin y en el Danubio, como se verá más adelante.

FIN DE REINADO DE AUGUSTO: Augusto no habían tenido hijos con su esposa Livia. Sus herederos eran los hijos de su amigo Agripa, que habla adoptado, y que murieron jóvenes; tuvo que adoptar a monio. Los Tiberio, que su mujer Livia tuvo de su primer matrimonio. Los últimos años de Augusto fueron tristes para él a causa de sus duelos. Tuvo además la pena de tener que desterrar a su hija Julia por su mala conducta, y de saber el desastre del ejército de su legado Yaro en Germania. Murió a los setenta y seis años (14 d. de J. C.) y fue enterrado con gran pompa en un monumento que se llama aún el Mausoleo de Augusto.

El emperador muerto, fue considerado como un dios. Se instituyeron ceremonias en honor suyo, y se fundó un colegio de sacerdotes especiales para celebrarlas. Ese culto de los emperadores se- llamó apoteosis. Todos los magistrados, todos los jefes de ejército y todas las asambleas tuvieron que rendir ese culto a la memoria de los emperadores. Fue un juramento de fidelidad al régimen imperial, así como un lazo moral que unió a todas las partes del imperio y que nada tenia que ver con las religiones particulares. La fundación de ese nuevo culto fue más bien, pues, un acto político que un acto de servilismo.

TIBERIO: El imperio pasó de Augusto a Tiberio, sin trastorno. El pueblo y las provincias se habían acostumbrado al nuevo régimen que les proporcionaba la paz y la abundancia- Sólo los senadores se lamentaban por sus antiguas prerrogativas; pero estaban demasiado corrompidos o demasiado envilecidos para sacudir la coyunda imperial. Tiberio tenía de parte suya al ejército que habla mandado en Germania. Frisaba en los cincuenta y seis años, pareció tomar el poder con desagrado, desdeñó títulos y honores y no quiso ser más que príncipe El senado fue asociado al gobierno y tuvo que ratificar todas las decisiones del príncipe. Los gobernadores de provincia fueron escogidos según sus méritos y vigilados con rigor.

Pero aquel administrador honrado, se convirtió de pronto en una especie de loco furioso cuando vio perecer a Germánico, el sobrino de Augusto, vencedor de los germanos y a su propio hijo Druso. Descubrió que el asesino había sido su favorito Seyano, que quería hacer desaparecer la familia de César para llegar al trono. El emperador concibió odio violento contra los patricios a quienes llamaba « gente dispuesta a todo servilismo». Las ejecuciones se multiplicaron; mandó matar a Seyano y se retiró a la isla de Caprea, presa de terror supersticioso, que le hizo rodearse de adivinos y astrólogos. Esa locura sangrienta duró hasta su muerte (37)~ y el relato de sus crímenes nos ha sido transmitido por el historiador Tácito. Perú las proscripciones alcanzaron solamente a la nobleza; el resto del imperio, bien administrado, permanecía indiferente a lo que ocurría.

CALIGULA CLAUDIO: El imperio recayó en Calìgula, hijo de Germánico, llamado así porque llevaba el mismo calzado que los soldados (cáliga). Empezó por ser un buen príncipe; pero, atacado de epilepsia desde su infancia, llegó a ser completamente loco. Su reinado fue una serie no interrumpida de extravagancias, de libertinaje y de asesinatos. Se le vio arrojar dinero al pueblo en el circo, iluminar montañas, hacerse adorar en lugar de Júpiter, y nombrar cónsul a su caballo. Deseaba públicamente que el pueblo romano no tuviese más que una cabeza para matarlo de un tajo. El prefecto de los pretorianos, Quereas, fue el que libró al mundo de aquel loco furioso (41).

Quereas deseaba una restauración republicana; pero los soldados no la querían. Descubrieron en el palacio, oculto detrás de una cortina a un hermano de Germánico, llamado Claudio, y lo hicieron emperador mediante el donativo, esto es importante gratificación. Éste fue el primer emperador nombrado por los soldados y aprecio de dinero. Era viejo, calvo, embrutecido por la embriaguez y, aparte de los negocios públicos, entregado a estudios de arqueología. A ese ser débil lo gobernaron sus mujeres y sus libertos, que de antiguos esclavos llegaron a ser dueños de Roma. Uno de ellos, Palas, lo decidió a casarse con Agripina, hija de Germánico, la cual envenenó a Claudio con un plato de setas para asegurar el trono a su hijo Nerón (54).

NERON: Agripina había esperado reinar en nombre de su hijo, que tenía diez y siete años; asistía a las sesiones del senado, oculta detrás de una cortina, y gobernaba por mediación del filósofo Séneca y del general Burro, que eran los preceptores de su hijo. Incitado Nerón por el liberto Narciso, se cansó bien pronto de 1 aquella tutela. Inquieta Agripina, le opuso a Británico, hijo de Claudio; pero Nerón lo hizo envenenar en un festival. Cuatro años después tocó la vez a Agripina, a quien trató de ahogar durante un paseo por mar y que pudo salvarse a nado. Entonces Nerón pretendió que estaba implicada en una conspiración contra -él y la hizo degollar. Toda la nobleza mostró « maravillosa emulación de bajeza » y Séneca mismo hizo el elogio de aquel crimen.

Nada contuvo ya las pasiones de aquel príncipe envidioso, vanidoso e hipócrita. Repudió a su mujer Octavia, la condenó a muerte y se entregó a todo género de desarreglos con sus libertos. Creía ser un gran artista y le gustaba presentarse en público para que lo aplaudiera una cuadrilla de aduladores bien adiestrados. Se le vio conducir o guiar 1 carros en las carreras, declamar versos en el teatro, pulsar la lira y dar una vuelta por Grecia de donde trajo ,800 coronas, conducta que los romanos consideraban infame y digna solamente de un esclavo. Un día, Roma fue presa de las llamas, y corrió la voz de que el incendiario era ese emperador que, para divertirse, ordenó la primera persecución contra los cristianos.

Trece años de semejante, régimen provocaron la sublevación de los soldados de las fronteras, y Roma, donde varías conspiraciones hablan sido ahogadas en sangre, siguió el ejemplo. Nerón huyó a una casa de campo y alli se dio muerte no sin declamar: « Conmigo muere un gran artista! » (68).

LOS SUCESORES DE NERON: Las legiones sublevadas se batieron unas con otras para nombrar un emperador, porque el príncipe elegido recompensaba con largueza a los soldados. Los primeros que consiguieron su objeto fueron los soldados de España, que eligieron por jefe a Galba, que a la sazón tenía setenta y tres años. No quiso dar dinero a los pretorianos de Roma y de aquí que le opusieran a Otón, a migo de Nerón. Galba fue asesinado por los pretorianos. Entretanto, las legiones de Galia acudían con su general Vitelio. Otón fue vencido enBedríaco y se mató. Vitelio no gozó mucho tiempo de aquella victoria, que le permitió, sin embargo, llegar a ser célebre por su golosina. El ejército de oriente, muy superior a los otros porque lo formaban soldados veteranos que habían combatido contra los partos, llegó a su vez para imponer por jefe a Vespasiano. Este ejército triunfó en Cremona (69), y la paz reinó en Roma con la nueva dinastía de los Flavios.

LOS FLAVIOS: Vespasiano, hijo de un recaudador de impuestos, que alcanzó las dignidades militares por su propio mérito, fue un emperador burgués, trabajador y económico. Reorganizó la hacienda que Nerón dilapidó con sus locuras, restableció la disciplina en los ejércitos y dominé las revueltas de los germanos y de los judíos. Depuró el senado y abrogó la “ley de la majestad a, al amparo de la cual se habían dictado tantas proscripciones. Murió de muerte natural, burlándose de los honores divinos que se habían rendido a los emperadores difuntos. « Siento que llego a ser dios », dijo con sorna.(79)

Tito, su hijo, que terminó la campaña de Judea con la toma de Jerusalén, sólo reiné dos años, lo cual fue bastante para que lo llamaran las del delicias del género humano. Se quejaba de haber perdido el día cuando no había hecho una buena acción. Durante su reinado fue cuando hubo la famosa erupción del Vesubio, cuyas cenizas sepultaron las ciudades de Herculano y Pompeya (79).

Domiciano, su hermano, que le sucedió, no fue menos prudente durante los trece primeros años de su reinado; jamás fueron tan dichosas la provincias. Después, el 93, llegó a ser como Nerón, tirano cruel que Cortó cabezas sin discernimiento expulsé a los filósofos de Roma, persiguió a los cristianos y murió asesinado (96). Su propia mujer estaba metida en la conjuración.

LOS ANTONINOS: El senado dio el imperio a uno de sus miembros, llamado Nerva moderado en el gobierno, buen jurisconsulto, que casi se limitó a designar su sucesor. Fundó la dinastía de los Antoninos, pero en lugar de reglamentar la sucesión al trono por el parentesco, procedió por adopción, lo que dio al imperio una serie de excelentes monarcas (96-98). Trajano, a quien adoptò, era buen general y buen administrador.

Rechazó a los dacios (Transilvania actual) en el Danubio y a los partos en el Éufrates. En memoria de sus campañas, se erigió en el Foro la famosa columna trajana.

En Roma devolvió al senado sus antiguos honores y aparentó una gran sencillez. « Seré con los demás, decía, como hubiera querido que los emperadores fuesen conmigo, siendo ciudadano ». Emprendió grandes trabajos el puente del Danubio, en las Puertas de Hierro, para poder atacar a los dacios; el puente de Alcántara, en España, y el Poro de Trajano, en Roma. Tomó prudentes medidas para reanimar el comercio, la agricultura las artes y las letras. Por último, dio muestras de humanidad instituyendo la beneficencia pública, institución desconocida hasta entonces, en favor de los niños pobres, que fueron educados a costa del estado. A partir de aquella fecha, el senado adoptó por fórmula de saludo a los emperadores, la frase siguiente « Sé más feliz que Augusto y mejor que Trajano ». Murió en Asia, año de 117.

Adriano, su sucesor, fue un emperador pacifico. Artista ilustrado viajero infatigable, recorrió el mundo entero con un séquito de arquitectos, reconstruyendo ruinas y edificando nuevos monumentos. Atenas donde residió, llegó a ser « la ciudad de Adriano a, por lo mucho que la hermoseó. Su principal titulo de gloria fue haber fundado laadministración. Los empleos de oficinas se habían confinado hasta entonces, a los libertos; Adriano decretó que en lo sucesivo se darían a hombres libres, e instituyó al mismo tiempo la jerarquía. Por lo que hace relación a la justicia, reunió los edictos publicados por los pretores desde siglos atrás y los coordinó formando un texto único, llamado el Edicto Perpetuo. Se puede decir que desde entonces data verdaderamente la organización del imperio (117-138).

Adriano fue reemplazado por Antonino Pío, cuyas relevantes virtudes merecieron que se diera su nombre a esta serie de emperadores. El escogió un digno sucesor en la persona de Marco Aurelio (161).

Marco Aurelio era un filósofo que, en el trono, continuó practicando las máximas de la filosofía. Fue bueno, humano y desinteresado, y pasó sus ratos de ocio escribiendo los Pensamientos, «admirables sentencias de la sabiduría antigua». Protegió a los esclavos y aumentó las instituciones benéficas. Por una ironía de la suerte, este emperador, que no amaba sino los libros, estuvo obligado a vivir en campamentos. Tuvo que defender a Roma amenazada en el Danubio y en el Éufrates, y murió en campaña, en Viena (178).

Cometió el error de dejar el imperio a su hijo Cómodo, que llegó a ser un orate sanguinario como Diocleciano y Nerón, y que pereció asesinado (192).

HISTORIA EXTERIOR DEL IMPERIO:
Los Bárbaros:  Augusto habla rodeado el Imperio Romano con una cintura de tropas y una línea de campamentos permanentes o campos militares que debían contener las irrupciones ataques de los bárbaros. Creyó que era preciso tenerlos distantes, para que el resto del mundo pudiese gozar de paz y de prosperidad. Empero, esa prosperidad era un incentivo para aquellos pueblos bárbaros que, ávidos de pillaje, atacaban sin cesar las fronteras romanas. De aquí las continuadas guerras que duraron hasta el fin del imperio y que fueron guerras de defensa y no de conquista.

Ya hemos visto que el Rin, el Danubio, el Éufrates y los desiertos formaban las fronteras. Todas no estaban igualmente amenazadas en el Sahara sólo vivían algunas tribus de merodeadores; el mar protegía a España y a las costas de Galia; los enemigos más temibles eran por consiguiente en el Rin, los germanos el alto Danubio, los cuados (Moravia) y los marcomanos (Bohemia) en el bajo Danubio, los dacios y, en el Éufrates, los partos.

Guerras en el Fin: Augusto, que hizo suyos los planes de César, pensaba que sólo se acabaría con los germanos sometiéndolos. Su general Druso pasó el Rin y conquistó todo el país hasta el Elba. Pero murió por accidente, y su sucesor Varo se &4ó sorprender en el bosque de Teutberg (el Teutoburger Wald) por el germano Arminio, y fue deshecho con tres legiones. Se dice que Augusto, loco de dolor> no cesaba de gemir “Varo, devulveme tus legiones! “

El desastre de Varo no pudo ser vengado sino en el reinado de Tiberio, por Germánico, que destrozó la confederación de los queruscos y asoló el país de los bàtavos. Los trastornos consiguientes a la muerte de Nerón permitieron a los germanos, que hasta entonceS hablan estado tranquilos alzar el estandarte de la rebelión. El bátavo Civilis, con el concurso de la profetisa Véleda, trató de fundar en el Rin un reino galo que fue destruido casi inmediatamente. Domiciano fue a su vez batido a orillas de ese rìo (81-96).

Trajano, desde que ocupó el trono, se dio a pacificar el país; sus armas se pasearon victoriosas por todas partes, mas para proteger el punto débil de la frontera en la región del Rin y del Danubio superiores, hizo construir una inmensa fortificación parecida a la muralla de China, que iba desde Maguncia hasta Ratisbona. Se componía ésta de un reducto con parapeto de tierra y estacadas en el fondo del foso; detrás, una muralla de piedra con bastiones, y luego Una carretera militar orillada de una serie de campos atrincherados, a 9 kilómetros de distancia unos de Otros; nueva muralla y nuevo foso completaban la fortificación. Un atrincheramiento del mismo género fue construido por Adriano al norte de Inglaterra, para contener las invasiones de los bárbaros de Escocia.

GUERRA EN EL ALTO DANUBIO: Bajo el reinado de Marco Aurelio, una invasión de cuados y parcomanos, pueblos de Moravia y de Bohemia, se dirigió a Grecia e Italia y penetró en ellas. El terror fue grande en Roma. El emperador vendió las joyas imperiales para reclutar tropas, y se puso a la cabeza de la expedición. Fueron necesarias varias campañas para rechazarlos y hubo que fortificar sólidamente La ciudad de Viena (hoy capital de Austria) para vigilarlos.

GUERRA EN EL BAJO DANUBIO: En la parte de allá del Danubio, en la región que corresponde hoy a Transilvania y a Rumania, vivían los dacios, pueblo tan fiero como los germanos. Invadieron el imperio en tiempo de Domiciano, que no pudo contenerlos. Trajano, para atacarlos útilmente, empezó por construir una carretera que seguía el Danubio y cuyos restos se ven aún en el flanco de las locas que orillan el río, en el celebre desfiladero de las Puertas de Hierro.

Después hizo construir a la salida del desfiladero, un colosal puente de piedra, de más de mil cien metros, que le permitió penetrar en Dacia. La guerra duró cinco años (101-106); la capital de los dacios fue tomada, su reyDecebalo se dio muerte, y el país quedó siendo provincia romana. Esta provincia de la parte allá del río , fue como una fortaleza poblada de colonos romanos a los que debe su nombre y su lengua el pueblo actual de Rumania.

GUERRAS EN EL ORIENTE: Los caballeros partos tenían persistente empeño en pasar el Éufrates. Vencedores de Craso y después de Antonio, las derrotas no los hicieron nunca decaer. La guerra fue continua contra ellos. En tiempo de Nerón, el general Corbulón los deshizo muchas veces; Vespasiano, Trajano y Marco Aurelio hubieron de organizar nuevas expediciones contra ellos. Aprovechando la oportunidad que ofrecían esas campañas, menudearon las construcciones en oriente. La más célebre es la de los judíos, vencidos por Tito, después del memorable sitio que recuerdan los bajos relieves de su arco de triunfo en Roma, y cuyo resultado fue la destrucción de Jerusalén y la dispersión de aquel pueblo.

Mientras las legiones peleaban encarnizadamente en las fronteras, las provincias, administradas con justicia por los emperadores, gozaban de los beneficios de la pax romana.