Hernán Cortes

Moctezuma Historia de su Muerte La Caída del Imperio Azteca

Moctezuma Historia de su Muerte
La Caída del Imperio Azteca

Grandeza y caída de un imperio. Los aztecas escribieron una de las más apasionantes páginas del libro de la  Historia.   Las  ruinas  de  esa   civilización   nos  llenan  aún  de   asombro.   ¿Qué  motivó  su  fin?

Hacia finales del siglo XV los dominios aztecas abarcaban prácticamente todas las naciones civilizadas de México, a excepción de las tribus de las montañas occidentales, los mixtecas y zapotecas. Su capital se llamaba Tenochtitlán y estaba construida en una isla pantanosa junto al lago de la Luna. Su emperador era entonces Tizoc.

Su reinado presenció el fin de una era mágica de cincuenta y dos años y se hizo necesario agrandar el gran templo del dios de la guerra Huitzilopochtli que, según se creía, había expulsado de México al dios-sacerdote Quetzalcoatl algunos siglos antes y establecido una nueva era de dominio militar. Esta enortne pirámide, que se elevaba hacia el cielo casi sesenta metros, estaba coronada por un pequeño templo. Ante él se alzaba el altar, sobre el que se tendía a los guerreros cautivos para arrancarles el corazón.

Tizoc murió en 1486 antes de que el templo estuviera totalmente terminado, sucediéndole Ahuitzolt, su hermano menor. En su reinado comenzó la caída de los aztecas. Ahuitzotl era un hombre culto, amante de la música y la poesía, famoso por su harén de bellas princesas. Obligado a la dedicación del Gran Templo, comenzó dos años de guerra contra los mixtecas de Oaxaca. En lugar de tomar la aceptable oferta de veinte guerreros para el sacrificio, tomó veinte mil cautivos, todas las fuerzas disponibles de las tribus conquistadas, y los hizo matar a todos.

Un hombre sabio y devoto: Ahuitzotl murió en 1502. Al trono azteca ascendió un hombre que era a la vez un bravo guerrero y un sabio filósofo. Se llamaba Moctezuma, El Fuerte Brazo del Noble Señor y Príncipe. En 1507 celebró la ceremonia mágica de hacer un Fuego Nuevo que daba comienzo a otro período de tiempo para su pueblo mejicano. Todo fue bien en la ceremonia, y la continuación del universo durante otros cincuenta y dos años quedó asegurada.

Moctezuma II emperador azteca

Moctezuma era sumo sacerdote cuando el consejo lo eligió para suceder a Ahuizotl (1486-1502) y convertirse en el supremo gobernante azteca. Distintas fuentes revelan su personalidad, en la que, junto al valor guerrero, destacan su constante estado melancólico y un fuerte componente supersticioso. Durante los primeros años de su reinado consiguió que el Imperio azteca conociera su momento de mayor esplendor.

Sin embargo, Moctezuma no siempre tuvo buena suerte. Perdió un ejército en una extraña ventisca y otro en una terrible inundación. Pero, a excepción de estas pérdidas, sus ejércitos prosperaron y llegó a hacer de México un dominio azteca, desde los desiertos del norte a los bosques tropicales y desde el Atlántico hasta el Pacífico. La profecía de Huitzilopochtli se había cumplido: México estaba unido y en la corte de Moctezuma los traductores hablaban las lenguas de veinte pueblos tributarios diferentes.

Moctezuma no sólo era un guerrero valiente y conquistador; era sacerdote, astrónomo y un hombre verdaderamente sabio y devoto. Pero con frecuencia se sentía obsesionado por la preocupación, pues sabía que durante su reinado se llegaría al día Viento-Nueve del año Caña-Uno, o  1518 por nuestro calendario.

En esta fecha, que ocurría cada cincuenta y dos años, los sabios sabían que el dios Quetzalcoatl (Culebra con plumas, o Soplo de Vida) podía volver y deponer a su antiguo enemigo, el dios Huitzilopochtli. Tal acontecimiento significaría el fin del poder azteca.

Moctezuma temía que ocurriera durante su reinado En 1511 dos barcos pertenecientes a los navegantes españoles Solís y Pinzón pasaron ante la costa de México, desembarcando de vez en cuando para comerciar con los nativos.

Posteriormente contaron su historia a Pedro Mártir, el historiador y geógrafo italiano y por su libro sabemos que fueron los primeros españoles que visitaron México.

Sin embargo, pasaron de largo, y durante ocho años Moctezuma no volvió a tener noticias de ellos.

Ce Malinalli: Al otro lado del mar, en España, un joven llamado Hernán Cortés fue enviado por sus padres a las Indias Occidentales para unirse a los colonizadores en Cuba. Casó con una joven dama de buena familia y todos creían que había sentado la cabeza. Pero oyó hablar de aventuras de viajes a tierras misteriosas del oeste y quiso dirigirse hacia aquellos lugares.

Hacia el oeste, no muy lejos, una princesa mejicana tuvo una niña que nació en un día desafortunado. Los adivinos dijeron que estaba destinada a destruir al gran dios de la guerra Huitzilopochtli y a causar la caída de los aztecas. Su madre, no queriendo matarla, la escondió hasta que, cuando ya era una muchachita, la envió a vivir como sierva entre los mayas, al norte de Yucatán. Cuando tenía dieciséis años, el jefe a quien servía trajo a dos cautivos españoles que habían naufragado. Dos años después llegó un barco español.

Los españoles fueron devueltos a su gente y la muchacha, que ahora tenía diecinueve años, fue una de las veinte bellas esclavas entregadas al apuesto capitán español Hernán Cortés. De este modo, Ce Malinalli (hija del Dolor) se fue con los españoles; como no podían pronunciar su nombre, la llamaron Doña Marina o Malinche.

sacrificios de moctezuma en mexico

Por su brutal sacrificio de más de veinte mil guerreros cautivos, sobre la gran pirámide de Tenochtitlán, el emperador Tízoc perdió toda lealtad por parte de las tribus sometidas.

El año Caña-Uno
Cortés había oído hablar de los tesoros de los indios mayas del Yucatán y de una tierra aún más extraña llamada México. Tras una agria disputa con el gobernador de Cuba, había embarcado en busca de gloria y fortuna para España y la Iglesia.

En abril de 1518, la víspera de Pascua, embarcó rumbo al puerto mexicano de Cempoalla. Quizás Doña Marina, que actuaba como intérprete para los españoles, conocía su destino, pues retrasó a Cortés un día. Cuando desembarcó en México con Marina junto a él como intérprete, iba vestido de terciopelo negro, con medias y guantes también negros. Sobre su pecho brillaba un camafeo de oro y concha blanca.

Se tocaba la cabeza con un sombrero de copa plano, según la moda de la época, y su pálido rostro estaba circundado por una fina barba negra. Para los nativos era exactamente igual a la imagen del dios Quetzalcoatl que volvía, generalmente representado en forma similar (aunque el terciopelo negro había sustituido a la pintura negra sobre el cuerpo).

El retraso hizo que desembarcara el día Viento-Nueve del año Caña-Uno. Era el día que Moctezuma había temido. Los mensajeros corrieron seiscientos kilómetros hasta Tenochtitlán con las malas noticias. Quetzalcoatl había vuelto.

El gran emperador de los aztecas no sabía qué hacer. Consultó a los sacerdotes y presentó incienso y flores, que eran las ofrendas aceptables para Quetzalcoatl. A continuación, envió a sus mensajeros con un noble presente.

Comprendía gran cantidad de oro, las imágenes de varios dioses y dos libros mágicos, uno de los cuales tenía ya tres siglos de antigüedad y narraba la historia de la anterior encarnación de Quetzalcoatl como rey de los totecas casi mil años antes.

Con los tesoros, Moctezuma envió un mensaje de fraternal bienvenida y la promesa de entregar ricos presentes. Pero rogaba a los extranjeros que aceptaran los regalos y dejaran México pacíficamente. Por otra parte, Hernán sabía que, si no se llevaba algún botín notablemente rico, el gobernador de Cuba lo encarcelaría y probablemente obtendría permiso de España para ejecutarle.

No tenía otra alternativa que responder con un mensaje amistoso e insistir en que debía visitar al gran rey Moctezuma en la capital. Ce Mallinalli sabía que su destino le empujaría a luchar contra el terrible dios Huitzilopochtli, que había determinado que se la matara al nacer. Por ello, continuó con los españoles, aconsejándoles y ayudándoles; fue la amante de Cortés y le dio un hijo.

A Cortés le habían hablado del pequeño país independiente de Tlaxcala y hacia allí se dirigió en primer lugar. El consejo tribal de Tlaxcala decidió que sería aconsejable ayudar a los extranjeros a marchar sobre la tierra de sus antiguos enemigos, los aztecas, y, cuando la marcha prosiguió, los doscientos españoles iban acompañados de varios miles de guerreros de Tlaxcala. Tras muchas aventuras, llegaron al borde del valle de México.

Al subir el ejército español a las colinas sobre México vieron un bello lago y una ciudad de cuento de hadas con casas de tejado plano y grandes templos piramidales, pintados con vivos colores sobre superficies blancas plateadas. La ciudad era mayor que cualquiera de las de Europa y se llenaron de aprensión.

Al descender encontraron la entrada de un estrecho paso que cruzaba el lago y conducía a la ciudad. Allí vieron un enorme ejército de guerreros y nobles, vestidos de plumas y adornados con oro. A la cabeza venía el propio Moctzzuma, que llevaba un gran tocado de plumas, en la actualidad en el Museo Etnológico de Viena. Dio la bienvenida a los españoles y lesscondujo a uno de sus palacios. Todo parecía ir bien y durante algún tiempo existió una verdadera amistad entre los dos jefes. Junto a ellos estaba siempre Doña Marina, traduciendo fielmente.

Las primeras escaramuzas
De repente llegaron noticias de otra expedición española procedente de Cuba. El gobernador había enviado a Narváez, uno de sus mejores oficiales, para arrestar a Cortés y encargarse de la conquista de México. Cortés dejó a su ejército bajo el mando de Alvarado, su lugarteniente en México, y tomó una pequeña fuerza de sus compañeros más escogidos y valientes para enfrentarse a Narváez.

En un solo día se logró la victoria. Narváez fue enviado de vuelta a Cuba cargado de cadenas mientras la mayor parte de su ejército, con nuevos caballos y cañones, volvía con Cortés al dorado México.

Al llegar no fueron bien recibidos. La gente se escondía en sus casas y en ellas no se oía sonido alguno. Se avecinaban dificultades. Parece  que Alvarado se temió un ataque cuando en un gran festival los jefes guerreros aztecas bailaban ante sus sanguinarios dioses de la guerra. Alvarado atacó; con espadas de acero contra palos de madera, los aztecas no tenían ninguna posibilidad.

Cuando llegó Cortés, Moctezuma trató de establecer la paz, pero estalló una sublevación. Moctezuma salió al almenaje para calmar a su pueblo, pero un guerrero le arrojó una piedra. El emperador no estaba herido de gravedad, pero cayó y murió a los dos días.

Entonces se produjo un ataque. Cortés había decidido evacuar a su ejército de México durante la noche. Sus seguidores estaban cruzando el paso cuando un vigilante azteca dio la alarma. Atacados por ambos lados por guerreros en canoas, el pequeño ejército de los españoles se abrió camino, pero más de la mitad murieron. Cortés acampó aquella noche con escasas esperanzas.

De haber sido atacado al día siguiente, todo su ejército habría perecido. Sin embargo, tenía un aliado desconocido luchando por él. Entre el ejército de Narváez había un africano occidental educado en España que se llamaba Esteban. Este hombre había enfermado de viruelas y murió en México. La enfermedad se extendió rápidamente.

Los aztecas no tenían ninguna experiencia de ella y su acostumbrado tratamiento de baños de sudor contra la fiebre no servía para nada. La muerte en una forma desconocida era ahora el peor enemigo. Aunque en pocos días consiguieron reunir un gran ejército para atacar a Cortés y a sus aliados de Tlaxcala, fueron vencidos. Tras su derrota, la última de sus tribus sometidas se sublevó y los aztecas quedaron solos. El nuevo emperador fue Cuitalhuac, sobrino de Moctezuma, pero murió a consecuencia de la epidemia.

Entonces fue elegido el último jefe guerrero azteca, un valiente joven de diecinueve años llamado Cuauhtemoc, o Águila Descendente. Reforzó la defensa, pero los españoles colocaron barcos de vela con cañones en el lago e impidieron el paso de comida a la ciudad. Atacaron después de algunas semanas.

A pesar del hambre y la enfermedad, Cuauhtemoc mantuvo la lucha. Cortés prosiguió su ataque y, muy a su pesar, tuvo que destruir la ciudad casa por casa para poder avanzar. Al fin, entre montones de muertos, los españoles se abrieron camino hasta la gran plaza y el templo de Huitzilopochtli. Un capitán español de uno de los pequeños cañoneros vio una canoa que cruzaba el lago remando velozmente hacia la otra orilla. Pronto la atrapó y capturó a los hambrientos guerreros que la ocupaban.

Uno de ellos era el valiente emperador azteca Cuauhtemoc. Al mismo tiempo, empezó a arder el templo de madera situado sobre la gran pirámide y algunos dicen haber visto al dios de la guerra Huitzilopochtli volar a través de las llamas gritando su furor.

Después de la caída
México cayó el año 1521. Doña Marina, una vez cumplido su destino, dejó a Cortés y se casó con el joven español que había mandado la pequeña flota de cañoneros. Volvieron junto a la madre de la muchacha y la joven pareja vivió feliz y en paz. Los indios tomaron a su esposo por un «Taule» o ser divino y aceptaron su presencia como un honor. Se dice que ella fue enterrada en un túmulo de tierra, cerca de su hogar en Cempoalla.

ultimo emperador azteca

Un relieve del monumento a Cuauhtemoc, el último emperador azteca. Aparece a la izquierda, enfrentándose con gesto de desafio a Hernán Cortés y la muchacha india Ce  Malinalli.

Cuauhtemoc fue hecho prisionero y se le trató bien, pero era demasiado orgulloso para soportar el sometimiento. Finalmente, tomó parte en una conspiración para recuperar la libertad y matar a Cortés. Fue muerto en garrote y quemado. No obstante, es el brillante héroe nacional del actual México.

El imperio azteca cayó, pero no desapareció su cultura. Su grado de civilización era notable. Poseía una escritura ideográfica y su calendario se basaba en observaciones astronómicas. Su arquitectura, agricultura, arte textil y cerámica estaba a la altura de los países del Asia oriental.

La familia era monógama, el matrimonio era obligatorio y estaba prohibido el adulterio. Su lengua, el náhuatl, se habla aún en la mayoría de las regiones de México. Dejó el país lleno de monumentos y obras de arte, de los que se conservan importantes vestigios que son muy admirados.

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo I Presente y Pasado del Hombre Ediciones Cisplatinas

Leyenda de la Fundación de Cuzco Historia del Inca Viracocha

Leyenda Inca de la Fundación de Cuzco
Historia de Viracocha

LA CIUDAD DE CUZCO: Cuzco o Cusco (ciudad), ciudad del sur de Perú, capital del departamento homónimo, ubicada a 3.360 metros de altura en los  Andes surorientales. Fue la capital del imperio inca en la etapa prehispánica, y hoy aún conserva muchos de los restos de aquella brillante civilización, como el templo del Sol o Corichancha, la fortaleza de Sacsahuamán y diversos muros, dinteles y calles.

También posee catedrales, palacios y otras obras civilesque fueron construídas por lo españoles en la época colonia.Sufrió varios terremotos y el de 1950 destruyó gran parte de la ciudad, aunque los monumentos históricos fueron restaurados cuidadosamente. En 1983 fue declarada Patrimonio cultural de la Humanidad. Población (2005), 103.836 habitantes.

mapa de cuzco en peru

El nombre dado a toda una civilización tuvo su origen en una pequeña familia. Los incas alcanzaron una   rápida   expansión;   su  imperio,   uno  de  los   más  fabulosos,   aún   sorprende   a  los  historiadores.

El cronista español Fernando Montesinos (hacia 1600-1655) escribió en su historia del Perú que los incas descendían de una dinastía de amautas (hombres sabios) que habían gobernado el país desde la ciudad de Tiahuanaco. Pero en el Perú de la época la historia seguía entremezclada con el mito, y otras crónicas peruanas cuentan que los incas y sus subditos creían que Inca Manco (fundador de la dinastía) y su hermana habían venido de la jungla del Amazonas con otros tres hermanos más o menos por la época de las grandes conquistas del Cid, hacia el 1066.

Los tres hermanos se convirtieron en rocas, pero Inca Manco y su hermana Mama Huaca continuaron el viaje. Su padre, el Sol, les había enviado a fundar su reino sobre la Tierra. Con ellos llevaban una cuña de oro que clavaban cada noche en el suelo junto a su campamento, hasta que por fin llegaron a un valle entre montañas donde había una pequeña ciudad. Aquello era Cuzco, el centro mismo del Perú, y allí se hundió profundamente la cuña de oro hasta desaparecer en la tierra.

Ya con más visos de realidad, el relato continúa diciendo que el pueblo de Cuzco recibió a los visitantes como seres divinos y los instaló en un pequeño palacio de piedra, permitiéndoles gobernar una parte de la ciudad. Dada la naturaleza semidivina de la joven pareja, no podían contraer matrimonio con mortales ordinarios, así es que se casaron entre sí y tuvieron hijos, considerados también como descendientes directos de Inti, el dios del Sol.

En la tercera generación los incas seguían gobernando únicamente la ciudad de Cuzco. Pero la cuarta capturó el valle de Urabamba, expansión que alarmó seriamente a las tribus vecinas. Al tropezar con una confederación de poderosas tribus chauca, el séptimo inca fue presa del pánico y su pueblo retrocedió. La familia condenó a muerte al débil y proclamó a su hermano Inca Viracocha como verdadero octavo inca. Tribal en sus orígenes, el término «Inca» se había convertido ya en una denominación jerárquica.

Dueños de la meseta Viracocha organizó una audaz campaña de ataques súbitos e inesperados contra el enemigo que le permitió destruir en muy poco tiempo toda oposición. Sus victorias hicieron a los incas dueños de toda la región de la meseta andina: era un imperio de dimensiones reducidas, pero hacía falta mucha habilidad política para gobernarlo. El terreno era abrupto, con pocos puentes y carreteras aceptables, y los pueblos hablaban varios dialectos del aimará y del quechua, dos lenguas muy distintas.

Si la familia Inca supo adaptarse a las nuevas circunstancias, fue en gran parte gracias a la influencia de Sapa Inca Viracocha, quien afirmaba que el mandato del dios Sol no era solamente gobernar y despojar a otras tribus, sino también organizarías y procurar beneficio a todos los que viviesen bajo el dominio inca. No obstante, había bastante diferencia entre ser el rey divino de mi pequeño valle montañoso y ser la cabeza sagrada de un estado unificado que abarcaba muchas tribus y ciudades.

ciudad de cuzco en peru

En las estrechas y sinuosas calles del Cuzco actual pueden verse aún restos de las murallas incas, hechas con gigantescos bloques de piedra, sirviendo de base a edificios más modernos.

El primer paso, y el más fundamental, era establecer la posibilidad de una mutua comprensión. El quechua, lengua de Cuzco, fue declarado lingua franca para todos los asuntos oficiales, aunque las tribus siguieron empleando sus propios dialectos para la conversación familiar. Se mejoraron las comunicaciones, se enlazaron los sistemas de carreteras ya existentes y se construyeron nuevos puentes sobre los profundos barrancos. Ya se conocían los almacenes, pero Viracocha estableció la ayuda mutua por todo el imperio enviando suministros, a medida de las necesidades, desde las zonas más prósperas a las regiones azotadas por algún desastre local.

La sorprendente victoria inca había llevado sus fronteras meridionales hasta el lago Titicaca, pero la costa seguía en poder de tribus enemigas. Así pues, Inca Viracocha animó a su hijo Pachacutec para que declarase la guerra al poderoso y rico señorío de chimú, cuya frontera sur estaba defendida por la gran fortaleza escalonada de Paramonga. La propuesta inca de una fusión pacífica de los dos imperios, en la que, como es natural, el chimú ocuparía un segundo lugar, había sido ya rechazada.

Pachacutec empezó por flanquear Paramonga, y después la tomó por asalto. A partir de ese momento, el país cayó rápidamente ante las tropas de ocupación incas, siendo un hijo de Pachacutec, Tupac, quien completó brillantemente la obra de pacificación.

Paradójicamente, la rápida caída del señorío chimú se debió en gran medida al alto grado de civilización de sus habitantes. Disfrutaban de muchas más comodidades que los pueblos de las tierras altas que mandaba el inca: sus ciudades eran prósperas, poseían finos vestidos, campos irrigados, industrias del metal y una vida fácil. Y no tenían ningún deseo de perder todo eso en una guerra inútil, así es que, tras la caída de su fortaleza principal, todos se rindieron tácitamente y, en compensación, fueron bien tratados.

El príncipe heredero fue trasladado a Cuzco, donde se casó con una princesa inca, para que los futuros gobernantes llevasen sangre inca en sus venas. Les despojaron de todos sus ornamentos de oro para llevarlos al templo del Sol, en Cuzco, pero se les permitió seguir usando plata y turquesas.

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo I Presente y Pasado del Hombre Ediciones Cisplatinas

Religiones de los Pueblos Precolombinos Dioses y Creencias

DIOSES Y CREENCIAS RELIGIOSAS DE LOS PUEBLOS PRECOLOMBINOS DE AMÉRICA

Cuando los españoles llegaron a América, encontraron tres culturas florecientes: al norte, la de los aztecas; al centro, la de los mayas y, al sur, la de los incas. Esto hizo pensar, después, a los historiadores, que tales culturas fueron las únicas o las más relevantes. Con el tiempo, se demostró que no era así y que, antes, vivieron allí otros pueblos cuyo origen fue muy discutido.

Un sabio investigador checoslovaco  sostuvo que los americanos pertenecen a una sola raza y que llegaron al continente desde Asia por el estrecho de Bering. El antropólogo francés Paul Rivet formuló, en “Los orígenes del hombre americano”, otra teoría según la cual no existe unidad racial en América, ya que el hombre primitivo de este continente tendría varias procedencias: australiana, malaya, melanesia, polinesia, mogólica y esquimal. Mucho antes, el sabio argentino Florentino Ameghino sostuvo que los americanos eran autóctonos del Nuevo Continente y que el hombre apareció en el plioceno, último período de la era terciaria y no en la época cuaternaria.

dioses precolombinos

De todas maneras, aquellos remotos antepasados nómades, poca relación tuvieron con los pueblos agrícolas que se dedicaron especialmente al cultivo del maíz-planta gramínea de origen americano- en los valles fértiles donde actuaron. Se dice que esta afición la heredaron de los indios “pueblo”, descendientes, a su vez, de los “basket-makers” o “cesteros”, que habitaron al SO de los EE.UU.

Los aztecas, que Hernán Cortés encontró al llegar al valle de México, se habían establecido en ese lugar poco antes: en el siglo XIV. Previamente, habitaron allí los teotihuacanos cuya vasta cultura de tipo religioso tuvo su centro en Teotihuacán, ciudad sagrada cuyas ruinas siguen provocando el asombro de quienes las visitan.

El conjunto de innumerables edificios, pirámides escalonadas y terrazas, ocupa un amplio predio a cuyo frente se halla -entre restos de tumbas monumentales- la Avenida de los Muertos. Hay allí dos gigantescas pirámides o “teocalis”, dedicadas al culto del SoL y de, la Luna. En la cúspide de este último templo fue encontrada la imagen de una divinidad acuática, ya que el ciclo lunar está relacionado con las mareas y con la lluvia.

Todo esto, por igual que los motivos que aparecen en diversas esculturas, pinturas murales y cerámicas, revelan una vida religiosa trascendente. Después de los teotihuacanos, prevalecieron los toltecas, a quienes, durante un tiempo, se consideró maestros de los aztecas, hecho que no logró comprobarse. Su dios más importante fue Quetzalcoatl, palabra compuesta de “quetzal” (ave de hermoso plumaje) y “coatí” (serpiente), que significa “serpiente emplumada”. Bajo este nombre, parece haber actuado el primer jefe de los toltecas, hombre justo y civilizador, el que les enseñó los secretos de la escritura jeroglífica y la forma de aprovechar mejor la agricultura.

Los toltecas y otro pueblo (los olmecas), emigraron luego hacia Yucatán y  Guatemala, la belicosa llegada delos chichimecas. El dios principal de éstos fue Tlabloc, dioa de la lluvia y de las tormentas, cuya monumental estatu puede verse, en México, cerca del Museo de Antropología.

Tlaloc no sólo simbolizó la divinidad máxima de los chichimecas, sino también la de todos los nahuas, estirpe a la que pertenecieron las diversas tribus invasoras, entre ellas la de los aztecas. Según cuenta la leyenda, Tlaloc disponía de cuatro recipientes con agua, valiéndose de los cuales las nubes regaban la tierra; cuando el dios se enojaba, cundía el sordo ruido del trueno, iluminado por los relámpagos de su ira. Otros pueblos, como los tarascos, totonacas, mixtecas y zapotecas, habitaban en México cuando llegaron los españoles.

Sus costumbres y su religión perduraron, junto a la hispánica, durante varios  siglos.  Entre ellos sobresalieron los aztecas, que fueron los últimos en llegar desde norte y que, por igual que otras seis tribus  nahuas, emigraron hacia el sur en un prolongado éxodo que terminó cuando los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán.

Los mayas pertenecian a una raza distinta a la de los nahuas , pero como ellos vinieron del norte y se establecieron en Yucatán , Guatemala y Honduras. Se dice que ninguna civilización americana los superó. Sobre su religión, informan algunos libros sagrados, donde puede leerse: “Al principio sólo existían el mar y el cielo, por encima y por debajo de los cuales se extendían las tinieblas . .. Luego fue creada la Tierra, donde vivieron el hombre y los animales .. . Siguió una lluvia espesa y vinieron cuantiosas inundaciones. Pero antes que terminara el diluvio se reunieron los dioses e hicieron salir el sol, la luna y las estrellas, por encima de todo”.

En Honduras, donde los mayas adoraron también al Sol y a la Luna, vincularon a esta última con la “leyenda de la Mujer blanca” que tuvo tres hijos, entre los cuales dividió su reino, antes de desaparecer, como si fuera un pájaro.

Los incas gobernaban el Perú, Bolivia, parte de Ecuador y el norte de Argentina y de Chile, cuando llegaron los españoles. Antes que Cuzco fuese la capital de ese vasto imperio, destacóse la cultura de Tiahuanaco –importante centro religioso, a orillas del lago Titicaca– y, también, las de lca y Nazca, la cultura chimú y, más al sur, la de los collas y aymaráes.

En Tiahuanaco puede verse el dolmen conocido como Puerta del Sol, divinidad que presidía el culto incaico y su vasto imperio: el Tahuantinsuyo.

Superadas algunas creencia totémicas, y especial zoomorfas (de animales) , destinadas a adorar el águila y la serpiente (perpetuados en la actual enseña nacional) y otros animales como el puma, el jaguar, los incas tuvieron algo así como una trilogía de dioses creadores: Manco Capac, el primer emperador que se dedía hijo del Sol, Viracocha señor de todo los creado , quien realizar una serie de milagros desapareció sopresivamente y Pachacama dignidad absoluta reinaba por encima del Inti (el Sol), Quila (la Luna), Pachamama (la Tierra).

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Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°35 Edit. Cuántica Dioses de Pueblos Precolombinos

La Piedra del Sol del Calendario Azteca Características

PIEDRA DEL SOL: MONOLITO AZTECA CALENDARIO

Al contemplar en el modernísimo Museo de Antropología de la ciudad de México la Piedra del Sol, esta reliquia maravillosa, compendio de la astronomía indígena vinculada con temas premonitorios de la suerte corrida, luego, por los aztecas y los mayas, una especie de rara emoción embarga al observador.

Se trata de un enorme bloque basáltico completamente tallado, escultura sobre roca volcánica, color verdinegro, que pesa 24.000 kilogramos. El disco, de tamaño descomunal, cuyo diámetro supera los tres metros y medio, estuvo “policromado con colores afines a su simbolismo”.

piedra sol calendario azteca

En este gran monumento de piedra está tallado los conocimientos astronómicos de la civilización azteca. Para tener idea de su magnitud, en 1964 se empleó casi un mes de tiempo para transportar este monolito hasta el Museo Nacional  de Antropología.

Así lo aseguran los técnicos, basándose en restos de pintura, que se hallaron en los bordes de algunos relieves. El antropólogo mexicano Carlos Navarrete hizo un detallado análisis sobre “la Piedra del Sol”, publicado en 1968. Señaló en él que todos los elementos que aparecen en el disco, giran en bandas alrededor del centro, donde se encuentra la cara del Sol, llamado Tonatiuh. Este presenta la boca abierta y entresaca la lengua para irradiar su fuego, que es la luz. A ambos lados de esa cara pueden verse unas extrañas deidades que aprisionan entre sus garras corazones humanos, ya que el dios solar es un águila que se alimenta con esa sangre.

La valiosísima escultura fue descubierta,  en la Plaza Mayor de México, el 17 de diciembre de 1790. Y, tras quedar depositada en la Catedral, fue trasladada en 1885 al Museo Nacional. De allí, en 1964, pasó al Museo Antropológico, donde se encuentra actualmente.

Según los aztecas, nuestra era fue precedida por otras, imperfectas, que diversos cataclismos destruyeron. Esas edades están representadas por cuatro soles complementarios: el Sol Tigre (que devoró a los primeros pobladores, de talla gigantesca), el Sol del Aire (cuyos grandes huracanes barrieron los campos y destruyeron las cosechas), el Sol de la Lluvia de Fuego (de origen volcánico) y el Sol del Agua (tiempo en el cual, tras derrumbarse el cielo, sobrevinieron grandes inundaciones).

Después comenzó la época del quinto Sol, que es la del mundo en que vivimos. Y este mundo se divide en años y esos años en dieciocho meses de veinte días que, sumados a otros cinco complementarios, hacen un total de 365.

Otras franjas, en jade y en turquesa, diferentes por su color verde al del basalto, completan el calendario. Y todo simboliza un viaje que el rey de los astros efectúa a través del cielo donde, cada mañana, debe entablar un combate con la Luna y las estrellas para poder elevarse, como un águila, y dar luz y calor a la humanidad.

Los pueblos precolombinos de México  determinaron la duración de año con tal grado de exactitud como pudo hacerlo el papa Gregorio XIII cuando muchos siglos después, reformó el calendario cristiano.

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1978: UN IMPORTANTE DESCUBRIMIENTO:
EL HALLAZGO DE UNA MISTERIOSA DIOSA AZTECA

Una mañana de febrero de 1978, varios obreros de la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza hallábanse excavando en una esquina céntrica de la ciudad de México. De pronto, uno de ellos sintió que su piqueta golpeaba contra algo duro. Siguió excavando, porque aquello era más grande de lo que suponía.

Poco a poco, y ahora ayudado por sus compañeros, descubrió, a dos metros de profundidad, la parte superior de una gran piedra circular tallada. Lo que no imaginaba el obrero era que aquella mañana había descubierto la representación de una fascinante diosa de la mitología azteca.

diosa azteca

Informado el Instituto Nacional de Antropología e Historia, concurrieron los arqueólogos y al contemplar la piedra circular descubierta comprendieron su extraordinaria importancia.

De inmediato se iniciaron los trabajos arqueológicos necesarios y a los pocos días, como un mensaje del pasado, emergió la figura de Coyolxauhqui.

Ahora bien, ¿Quién era Coyolxauhqui?

El hallazgo dio origen a controversias entre los entendidos. La mayoría de los investigadores se inclinó por afirmar que se trataba de la diosa de la Luna, cuyo nombre quiere decir: la que se adorna la cara con cascabeles, porque dichos cascabeles aparecen en el rostro de la talla encontrada.

En la mitología azteca, Coyolxauhqui era la diosa lunar, hija de Coatlicue, divinidad de la Tierra y de la Muerte.

Los arqueólogos han destacado la belleza de la gran piedra descubierta. Los artistas indígenas que la trabajaron destacaron en relieve los brazaletes, las serpientes de dos cabezas, las sandalias y los mascarones que porta la diosa.
Indudablemente, esta obra de arte azteca es un mudo mensaje del pasado que intriga al hombre de hoy, porque para nosotros esa piedra colosal que nos asombra revela el elevado sentido artístico de aquel mundo mágico que todavía debemos interpretar.

Fuente Consultada:
Dimension 2007 Edit. Kapelusz 7°Grado
Ciencia Joven Tomo V Diccionario Enciclopédico Edit. Cuántica

Biografía de Plejanov Teórico Marxista Guía de Lenín

MAESTRO INTELECTUAL DE LENÍN

Plejánov Gueorgui Valentínovich  (1856-1918), pensador y político ruso, principal teórico del marxismo en su país antes de la Revolución Rusa y uno de los primeros ideólogos del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) que, dirigido por Lenin, conduciría aquélla.

Nació el 11 de diciembre de 1856 en la actual Griazi en el seno de una familia de la nobleza. En 1875, mientras estudiaba en San Petersburgo, se unió al movimiento revolucionario de los narodniks , a quienes posteriormente criticó, especialmente por sus actividades terroristas.

Plejanov intelectual marxista

Una nueva ideología revolucionaria penetra en Rusia. Es el momento en que Jorge Plejanov, otro de los jóvenes aristócratas llegados al populismo, se aparta del movimiento terrorista de la «Voluntad del Pueblo». Emigra a Suiza, en 1880, llevando consigo a otros populistas, como Vera Zasulich, Pablo Axelrod, León Deutsch, para estudiar allí el marxismo occidental y encontrar nuevas bases para una acción revolucionaria en Rusia.

En 1872, se había publicado una traducción rusa de «El Capital», de Marx, obra en que la censura imperial no veía peligro alguno, pues «pocos leerán este libro en Rusia, y muchos menos aún lo comprenderán». Pero la influencia de la filosofía alemana se enfrentará con el socialismo utópico francés, y no tardará en sustituirlo.

En Ginebra, Jorge Plejanov funda el primer movimiento marxista ruso, el grupo de la «Liberación del Trabajo», que él mismo dirigirá durante veinte años, sin que nadie discuta jamás su superioridad intelectual, ni su calidad de jefe. «Delgado, esbelto, ceñido en un impecable redingote, llamaba la atención por la extraordinaria viveza de su mirada, bajo unas espesas cejas… Todo en él —actitud, pronunciación, voz, modales— revelaba una suprema distinción», según la descripción de Lunacharski. Su influencia fue muy grande.

Los marxistas rusos «del interior» se trasladaron a Ginebra. «Plejanov educó, él solo, a toda una generación de marxistas rusos», dirá después Lenin, que le consideró, durante mucho tiempo, su maestro, y que desarrolló su pensamiento hasta 1900. Trotski escribió: «Toda la actividad de Plejanov tendía a preparar la revolución por medio de las ideas. Fue el propagandista y el polemista del marxismo, pero no el político revolucionario del proletariado». Este será el papel desempeñado por Lenin, que deshancará así a Plejanov.

Lenín, ideologo de la Revolución Rusa

Su constante alejamiento de Rusia presagiaba ya esta superación. Plejanov inicia y extiende la primera gran división del movimiento revolucionario ruso. En reacción contra los populistas que, por el simple hecho de que no había clase obrera de tipo occidental en Rusia, sino obreros campesinos, estaban persuadidos de que Rusia evitaría la fase capitalista e industrial prerrevolucionaria, y daban especial importancia al papel del campesinado en una perspectiva de socialismo agrario—, Plejanov no veía otra posibilidad de revolución que la de la clase obrera, hacia un socialismo industrial: «En Rusia, la libertad política será conquistada por la clase obrera, o no será conquistada en absoluto».

Estas dos actitudes desembocan en el «Partido Social Demócrata», de inspiración marxista, y en el «Partido Social Revolucionario», forma más elaborada del populismo. Los grupos revolucionarios disidentes se unirían a uno o a otro de estos dos partidos. Carlos Marx murió en 1883, sin haber llegado a conocer la sorprendente evolución de las teorías de Plejanov.

Plejanov, falleció en el exilio, en Finlandia, el 30 de mayo de 1918.

 

El Tratado de Pintura de Leonardo .PDF Resumen Contenido

Leonardo nació en Vinci, en Toscana, en 1452. Era hijo natural de un notario y de una aldeana. Su padre llegó a ser notario de Florencia. A la edad de 15 años entró en el taller de Andrés Verrochio, donde aprendió el cálculo, la perspectiva, el arte de tallar la piedra, fundir el bronce, levantar planos, fortificar ciudades y construir carreteras y canales. Pintó algunas obras y comenzó la «Virgen de las Rocas» (Museo del Louvre).

Leonardo Da Vinci

En 1483, a los treinta años de edad, llega a Milán. Contrariamente a la leyenda, vive allí largo tiempo en la pobreza y la oscuridad, obligado a asociarse con otros artistas, como era costumbre. Los artistas estaban, en efecto, considerados como obreros y sometidos a contratos rigurosos que regulaban sus encargos hasta en los menores detalles: tema, composición, vestido, color, etc.. Pero el saldo de sus créditos llega siempre muy lentamente. Así, para sobrevivir, les era necesario agruparse.

En 1483 entrega a la Escuela de la Concepción la «Virgen de las Rocas», actualmente en el Louvre. A pesar de este primer encargo, la situación de Vinci es muy penosa; carece hasta de calzado y lentes.

En 1489, Ludovico el Moro le encarga un trabajo que nadie quería: el modelo para la estatua ecuestre de su padre, Francisco Sforza. Vinci presenta en 1493 un modelo colosal, en yeso o en barro, que provoca el entusiasmo. Pero no se arte vio jamás a fundirlo en bronce. Después de la caída de Ludovico, el modelo se deterioró, y, finalmente, terminó sirviendo de blanco a los ballesteros de Luis XII durante la ocupación francesa. Sin embargo, Vinci comienza a ser conocido.

En 1490, monta el escenario y los decorados para la «Fiesta del Paraíso», ofrecida en ocasión de la boda del hijo de Ludovico. Da consejos y hace dibujos para la catedral de Pavía y el palacio de Vígevano, situado cerca de Milán, e influye, profundamente, en Bramante, que trabaja en el mismo proyecto. A finales de 1496, Ludovico el Moro le encarga «La Cena» para el Convento de Santa María de las Gracias, de Milán. En 1498, trabaja en la decoración del Castillo de Milán.

Realiza también los planos para la transformación de los barrios pobres de la ciudad, conservados en el «Codex atlanticus,». Tuvo una concepción profética del urbanismo, imaginando un sistema triple de calles superpuestas: las calles altas, provistas de pórticos y reservadas al paso de las gentes de calidad; las intermedias, reservadas al pueblo y a la circulación de carruajes, y las bajas, destinadas a caballerizas y alcantarillas, que desaguaban su carga en un sistema de canales unidos a los ríos de la llanura lombarda.

En este período, Vinci vive agradablemente con una pensión de 2.000 ducados anuales; pero pronto el duque de Milán fue obligado a huir ante el avance de las tropas francesas. Leonardo de Vinci parte para Florencia, donde pinta, en 1501, «Santa Ana y la Virgen» (Museo del Louvre). En 1502 pasa al servicio de César Borgia y pinta la «Mona Lisa», mujer de Gherardini del Giocondo.

En 1506 vuelve a Milán, al servicio de Luis XII, y se convierte en uno de sus pintores favoritos, realizando el «Juan Bautista» y el «Baco». De 1513 a 1516 reside en Roma; después, acepta la invitación y la hospitalidad de Francisco I, que lo aloja en la mansión de Cloux, en Turena, donde muere en 1519.

EL TRATADO DE LA PINTURA
Leonardo de Vinci expone su concepción del arte en el «Tratado de la pintura» —compilación de sus escritos dispersos—; concepción muy influida por sus orígenes florentinos.

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Platónico auténtico, quiere encontrar «el alma de las cosas y el alma del Universo», es decir, la idea divina, la forma perfecta que  está  en la intención de la naturaleza. Pero par; encontrar el arquetipo, el modelo divino, se necesita un trabajo científico, pues el arte es una ciencia: así, crea una ciencia anatómica cuando quiere construir un cuerpo; una teoría de la sombra, cuando quiere colorear; una botánica, cuando necesita representar una planta, porque es preciso concebir el modelo divino a través de la diversidad de ejemplares.

Su arte, eminentemente espiritual, es, a sus ojos, la proyección del espíritu humano que toma contacto con el espíritu de Dios. Es el promotor de una nueva estética, la del arte considerado como un «algo mental». Leonardo de Vinci abandona la línea neta y precisa de los florentinos, demasiado abstracta y demasiado alejada de la vida para penetrar en las superficies coloreadas, que, en realidad, determinan la separación de los objetos, por un juego de claridades y de sombras: el difuminado.

De este modo, da la impresión de movimiento, que es alteración y cambio; el mismo cambio de la vida. «La pintura es sombra», dice. Gracias a ello, el objeto se espiritualiza y vuelve a encontrar la vida. Más adelante veremos su papel como sabio.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Vida y Pensamiento de Marsilio Ficino Filósofo Italiano

MARSILIO FICINO Y LA ACADEMIA DE FLORENCIA
En  Florencia  se  despliega  el  genio  de uno de los grandes talentos del Quattrocento, Marsilio Ficino (1433-1499). Ya no se trata solamente del culto a la antigüedad y a las buenas letras, sino de una profunda filosofía de la vida, que acaba por legitimar esta exaltación del hombre a la que tendían todo el pensamiento y la sensibilidad italianos. «No es sólo la antigüedad, sino su alianza íntima con el carácter italiano, lo que ha regenerado al mundo de Occidente», ha dicho Burckhardt.

Marsilio Ficino:Nacido cerca de Florencia en 1433, se formó en Medicina y Filosofía y fue ordenado sacerdote en 1473, llegando a ser canónigo de la catedral de Florencia.

Bajo la influencia del Humanismo, el platonismo y el aristotelismo, conocidos y estudiados durante la Edad Media, fueron sensiblemente modificados. Desde 1463 a 1468, Ficino tradujo al latín la obra de Platón, por consejo de Cosme de Médicis, poco satisfecho con la enseñanza aristotélica que predominaba entonces en Florencia. Sus tratados de teología y sus comentarios sobre Platón hacen de él el hombre de más influencia del siglo XVI sobre las cortes, los poetas y los artistas.

A la traducción de Platón añade, en 1492, la del neo-platónico alejandrino Plotino. Da varios cursos públicos en Florencia. Sin llegar a ser profesor de la Universidad, su influencia es tal que, desde 1471, la mayor parte de los puestos docentes son ocupados por sus amigos. Su correspondencia universal con los humanistas de Roma, Venecia, Alemania, Francia, Bélgica, Polonia y Hungría —reunida e impresa en 1495— es un formidable medio de acción sobre el pensamiento internacional; la Academia de Florencia, su reino, no tiene, absolutamente, nada de oficial; no celebra sesiones regulares, esencialmente, es un grupo de amigos personales de Ficino que se reúnen en su villa de Careggio, cerca de Florencia, ofrecida en 1462 por Cosme de Médicis.

Hacia 1490, el jardín, adornado con inscripciones y estatuas antiguas, donde se celebran la mayor parte de estas reuniones, se convierte en lugar de peregrinación para los humanistas de toda Europa. La doctrina de Ficino busca una síntesis entre el cristianismo y la sabiduría griega.

Inspirándose en Platón, hace del amor una búsqueda de la belleza, que no es más que un reflejo del esplendor de Dios. La búsqueda de la belleza es, por consiguiente, un camino hacia el conocimiento de Dios.

Su catolicismo se aproxima a una religión natural, en la que el sentimiento del pecado tiene escaso papel. Ficino ejerció una considerable influencia en Europa, y todos los grandes artistas del Renacimiento, Botticelli, Vinci, Miguel Ángel, Rafael fueron influidos por su neoplatonismo: como el filósofo, el artista inspirado por Dios, ayuda a los hombres a acercarse a lo divino a través de la visión de la belleza.

Pico della Mirándola (1463-1494), otro florón de la Academia, célebre por la universalidad de sus conocimientos, completó a Ficino, realizando la síntesis de Platón, Aristóteles, la escolástica, la mística cristiana y las doctrinas judías. Llega tan lejos que Inocencio VIII declara: «este mozo desea terminar mal, quiere que, un día, se le queme».

En Leonardo de Vinci y Miguel Ángel encontramos dos ejemplos de artistas de una nueva especie, formados por el Humanismo, de una cultura prodigiosa. Pintores, escultores, poetas, arquitectos, ingenieros, teóricos, sabios y genios universales son los más brillantes testimonios del Renacimiento.

Artistas del Quattrocento Humanismo y Obras de Arte

LOS ARTISTAS DEL QUATTROCENTO
Siguiendo las huellas de la antigüedad, los arquitectos tomaron prestados de las ruinas romanas el medio punto, que reemplazó al arco partido ojival, la columna clásica de capiteles jónicos y corintios, en vez del haz de columnatas de las catedrales del siglo XIII, los frontones griegos coronando puertas y ventanas, en lugar de los remates góticos dentados, las decoraciones geométricas, etc..

Tipos de Capiteles

Buscaron formas regulares, equilibradas y de proporciones armoniosas. En escultura, los modelos fueron las estatuas greco-romanas o los bajorrelieves; el esplendor de los cuerpos desnudos desplaza a las formas veladas de la Edad Media. La Historia Antigua y la Mitología proporcionan nuevos temas a los pintores que, hasta entonces, no habían representado más que escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, o de vidas de santos.

Ciertamente, el catolicismo siguió siendo fuente principal de inspiración, pero los temas sagrados fueron manejados, a menudo, «a la antigua», y los artistas trataron con el mismo estilo y el mismo fervor las Anunciaciones y las anécdotas mitológicas, glorificando tanto a la Sagrada Familia como a Baco o Venus.

En la abundancia, única en la historia, de obras maestras inspiradas en el nuevo espíritu, Florencia ocupa un lugar privilegiado, como Atenas en la época de Pericles.

Brunelleschi (1377-1446), al construir San Lorenzo y el Duomo (la catedral), abrió el camino a los Bramante y a los Palladio, utilizando lo principal de griegos y romanos: fachadas a la antigua, frontones geométricos y arcos de medio punto. San Lorenzo evoca las basílicas romanas. Ghiberti (1378-1455), en los diez bajorrelieves de la segunda puerta del Baptisterio, crea la ilusión del espacio y vuelve a encontrar la ciencia de la flexibilidad y del modelado de los bajorrelieves romanos.

Duomo,

Donatello (1386-1466) osa, con el David en bronce del Bargello, esculpir un cuerpo desnudo de adolescente, vibrante de vida. En pintura, si Fra Angélico es el último de los grandes artistas de la Edad Media, Masaccio (1401-1428) puede ser considerado corao uno de los padres del arte moderno.

Con Pablo Uccello (1397-1475), se vuelven a encontrar las leyes de la perspectiva, el relieve plástico de los cuerpos, el realismo y la preocupación por la verdad. Botticelli (1445-1510) es uno de los representantes más típicos de este arte preciso, descriptivo, imbuido de antigüedad, pero cargado de significación intelectual y abstracto, que le confieren una rara originalidad. Se puede considerar la «Primavera» como el símbolo de este Renacimiento.

La LLegada de la Primavera , Botticelli

Mantegna, que inicia su carrera en Padua y muere en Mantua, merece el sobrenombre de «Viejo Pagano», hasta tal punto estuvo impregnado del sentimiento profundo de la antigüedad, ya sea en el «Triunfo de César» o en las escenas de la «Vida y muerte de Cristo». ¿Y quién puede olvidar la perspectiva de frontones y columnatas que acompaña la «Flagelación» de Piero della Francesca?

Obra de Mantegna, Cristo Sostenido por Ángeles

Federico de Montefeltre, Obra de Piero de la Francesca

En su origen, el término designa, solamente, los estudios liberales, litterae humaniores, por oposición a la Teología.

El Humanismo es, por consiguiente, el estudio profano. Ahora bien, en cuestión de cultura profana, la única materia entonces disponible es el estudio literario de los textos greco-latinos.

Ciertamente, el Humanismo se propone, en principio, poner las nuevas luces al servicio de la fe y del estudio religioso; pero, por un movimiento natural, se empieza a estudiar este legado, por sí mismo, hasta que este análisis del hombre no cristiano inspira una confianza tal en la naturaleza humana que puede limitar la participación de Dios.

Nacidos en los albores del siglo XIV, Petrarca (1304-1374) y Boccaccio (1313-1375) fueron los primeros humanistas. Petrarca debió su gloria, en vida, a su epopeya latina, «África», donde narra la segunda guerra púnica, y fue honrado en Roma, en el Capitolio, con un verdadero triunfo (1341).

Petrarca

En el siglo XIV había nacido, con Petrarca en  particular,  una profunda corriente que será designada con el nombre de Humanismo por oposición a la teología. El humanista debe, según Raleigh, «cultivase como una rosa y entrenarse como un caballo de carreras». Un siglo después, surge toda una generación de grandes espíritus  científicos.

Dio el primero el ejemplo de pasión por la antigüedad, al escribir un auténtico himno a Cicerón, y al celebrar a Homero. «Los recuerdos, las hazañas, los hombres ilustres de los antiguos, me producen una alegría magnífica y de tal modo inestimable que, si el mundo pudiera saberlo, se asombraría de que me agrade tanto conversar con los muertos y tan poco con los vivos» (Epístolas Familiares, VI). Boccaccio fue, asimismo,  apasionado de la antigüedad;   su Decomerón”, primera obra maestra de la prosa italiana, es ya el anuncio de una época febril, sensual y ávida de placeres y de diversiones. Se impone una nueva ética: aunque respetuosa de la religión establecida, rebasa la ética cristiana.

La filosofía griega, aprendida por Petrarca y Boccaccio a través de Cicerón y Séneca, les lleva a buscar la paz en la vida y no en la oración, en el culto del factor individual y personal y no en una sublimación de la personalidad para llegar a Dios.

Tal curiosidad e independencia, no podían ser satisfechas por la enseñanza caduca y anquilosada de la escolástica, que dispensaban las universidades de tipo clásico, más o menos antiguas: Bolonia, Padua, Florencia, Siena, Perusa, Roma… De este modo, toda una enseñanza se desarrolla al margen de estas universidades, a expensas de las cortes de los príncipes o de las comunidades.

De todos los rincones de Europa afluyen los humanistas a estos focos intelectuales, activos y brillantes, que llegan a ser las cortes italianas, asegurando una difusión general del Renacimiento. Los libros y las bibliotecas particulares se ponen de moda, como la Biblioteca Vaticana fundada por Nicolás V, punto de cita de los humanistas. Hay una verdadera pasión por descubrir manuscritos de los autores antiguos.

El famoso Poggio Bracciolini (1459), empleado de la Cancillería Pontificia y después favorito de los Médicis y Secretario de Florencia, recopila gran cantidad de ellos. El Cardenal Bessarion funda en Venecia la Biblioteca Marciana; Lorenzo Valla, con la crítica de textos, funda la filología moderna. La revelación de los textos antiguos adquiere, gracias a la imprenta, las proporciones de una auténtica invasión.

Entre 1465 y 1480, la imprenta se introduce en los principales países de la Europa occidental. Los grandes impresores, los Aldo en Venecia, Plantin en Amberes, Froben en Basilea, los Tournes en Lyon, los Estienne en París y Ginebra, son los artesanos del Renacimiento.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Renovación Espiritual e Intelectual del Quattrocento

Se puede dar el nombre de Renacimiento (sobre todo, en el terreno artístico) al período que se extiende desde finales del siglo XV, llamado Quattrocento por los italianos, hasta el último cuarto del siglo XVI, hacia 1560. En realidad, no tiene límites precisos. Esta época prodigiosa que supone una renovación  de la vida intelectual, de las artes y de la visión del mundo por el hombre, hunde sus raíces en el Medievo, y sus efectos, dá origen a la civilización moderna, que se hacen sentir aún en nuestros días.

Este movimiento va unido a los grandes fenómenos de la época: la formación de las monarquías centralizadas de Occidente, los descubrimientos marítimos, el auge de las burguesías mercantiles y del capitalismo, la imprenta y el desarrollo de las vías de comunicación europeas.

Los contemporáneos tuvieron conciencia de estar viviendo una nueva era, liberadora, que señalaba el fin de las tinieblas «góticas» y el triunfo del individuo, la luz, el saber, la ciencia, la investigación audaz, gracias, sobre todo, a un retorno apasionado a las fuentes antiguas.

LA EXALTACIÓN DEL HOMBRE
El Renacimiento fue la expresión de un cambio de mentalidad: los italianos elaboran una nueva concepción del hombre en la naturaleza, que va a durar, con modificaciones y atenuaciones, hasta finales del siglo XVIII.. La exaltación del hombre es la base de las concepciones que invaden la filosofía, el arte y la literatura.

El Renacimiento pretende realizar un tipo de hombre excepcional mediante el desarrollo de sus cualidades físicas e intelectuales, la belleza de sus formas estéticas, su valor consciente, su voluntad y su soberbia. Más conscíente de su autonomía en el mundo y de su libertad, se desprende de los lazos espirituales del pasado. El ideal caballeresco de la Edad Media, había llevado a una exaltación del hombre, pero fue integrado por la Iglesia en su ideal cristiano: fuerza y poder proceden de una gracia divina y deben ser puestos al servicio de Dios y de la Iglesia.

El Renacimiento es, por consiguiente, un engrandecimiento en la concepción del hombre, que debe mucho a la influencia de la antigüedad. Los adjetivos enfáticos abundan en la correspondencia de los humanistas: «magnífico», «suntuoso», «soberbio», «divino». El decoro, la majestad y el predominio de la razón son la norma de conducta.

Esta glorificación del hombre, de sus posibilidades de dominio sobre el mundo y de su libertad, condujo al desarrollo. de todas sus facultades: la virtus, tan exaltada, es la energía creadora, unida a la personalidad o bien a grandes obras. Pero esta visión glorificadora del hombre no carece de un carácter espiritualista y religioso. «Magnanimitas», «Humanitas», «Pietas», son las tres palabras favoritas. 

Por la afirmación del carácter espiritual del hombre, por la convicción de su dignidad, por su esfuerzo sin descanso y consciente para aproximarse a lo divino, la religión será purificada y sublimada. Julio II y León X hicieron la soldadura del Renacimiento con la religión. El movimiento de renovación espiritual de la iglesia, ya sea la Reforma protestante o la Reforma católica, encuentra sus raíces en la revolución espiritual operada, a partir del siglo xv, por los humanistas italianos que vamos a estudiar a continuación.

LA VUELTA A LA ANTIGÜEDAD
De este modo, un nuevo tipo de hombre y una sociedad en transformación imponen una nueva visión del mundo, un nuevo estilo de vida. Pero lo que había sido, en sus comienzos, experiencia de la vida, se iba a transformar en doctrina, por el redescubrimiento de la cultura antigua (grecoromana), en la que la sociedad italiana encuentra, a la vez, su justificación y la legitimación de su exaltación del hombre. Después del largo período de la Edad Media, los italianos vuelven a tomar contacto con el mundo físico y con el mundo intelectual, a través de la Antigüedad.

Históricamente, el término Renacimiento traduce la fórmula «renascentes bonae litteráe», «restauración de las buenas letras», empleada en la época, que implica la idea de que la cultura, muerta en el siglo V con las invasiones bárbaras, ve, entonces, su resurrección. De hecho, la Edad Media estaba impregnada de cultura antigua, pero había obedecido a un movimiento inverso: se había alejado de ella para mirar en sí misma o en los Textos Sagrados. Este fenómeno del Renacimiento de la Antigüedad fue favorecido por la llegada a Italia, después de la toma de Constantinopla por los turcos, de gran número de eruditos griegos que traducen y ponen al alcance de los occidentales las obras latinas y, sobre todo, griegas.

No hay que olvidar que los italianos tienen ante los ojos un conjunto innumerable de monumentos y de obras de arte legados por la civilización romana: el Foro, el Coliseo, el Capitolio, las Termas de Caracalla y Tívoli, suscitan ferviente admiración. Pío II se hacía transportar a Frascati, Albano y Ostia; el Apolo de Belvedere, el Laocoonte, la Venus del Vaticano, el busto de Belvedere, los bajorrelieves paganos, los sarcófagos y los mosaicos ofrecen a los artistas italianos una verdadera gramática de formas, cuyas reglas seguirán, más o menos dócilmente.

LOS ORÍGENES ITALIANOS
Desde el siglo XIV, se aprecian en Italia los primeros síntomas de renovación, en las ciudades enriquecidas como consecuencia de las Cruzadas, y que habían progresado considerablemente, mientras que la Guerra de los Cien Años desgarraba a Occidente. Aunque el país estuviera dividido, las divisiones y las rivalidades suscitan entre las ciudades una competencia no solamente económica, sino intelectual y artística.

Estas sociedades ricas y ambiciosas que se enfrentan en luchas perpetuas (dirigidas por profesionales, los condottieros) habían forjado personalidades excepcionales: tiranos, guerreros, grandes banqueros y comerciantes audaces e individualistas y abiertos a todo lo nuevo. La cualidad esencialmente apreciada es la virtus (mérito, valor, capacidad individual) que permite clasificar al individuo, no según su origen, sino según su fortuna (su suerte) y sus éxitos.

Nobles, burgueses, caballeros, aventureros y plebeyos de origen humilde, se mezclan en un mundo cambiante, brutal y refinado a la vez, cruel y civilizado, enamorado del lujo y del ornato suntuosos.

Para un banquero tanto como para un tirano, su palacio, su corte, sus colecciones, su biblioteca y los artistas e intelectuales que lo rodean son factores de prestigio y de poder. La plebe de las ciudades es igualmente sensible a este tipo de gloria y se entusiasma por la arquitectura y la grandeza de los palacios e iglesias de su ciudad.

La mayoría de los dirigentes italianos del siglo XV son meceñas; tratan familiarmente a los artistas y escritores, les conceden pensiones y los admiten en su intimidad, respetando su genio, hasta tal punto que, posteriormente, el papa Paulo III podría decir a propósito de Benvenuto Cellini, convicto de asesinato: «los hombres tínicos en su arte, como Cellini, no debieran estar sometidos a las leyes».

En Florencia, Cosme y, más tarde, Lorenzo el Magnífico, son un ejemplo de lo que fue el mecenazgo durante el Renacimiento. Humanistas ellos mismos y coleccionistas, llaman a los artistas de fama. Los Médicis tienen imitadores en toda Italia: los Strozzi, los Rucellai, los Pitti y los Pazzi, en la misma Florencia; los Este en Ferrara, los Malatesta en Rímini; los Visconti y, después, los Sforza, en Milán; en Napóles, Alfonso de Aragón, llamado el «Magnánimo». La adhesión del pueblo engendra el entusiasmo cívico y suscita rivalidades y oposiciones. De este modo nacen las Escuelas: Siena y Florencia son los ejemplos más típicos, pero las hay también en Pisa, Urbino, Ferrara, Milán, Verona, etc..

En Roma, el Papado continúa su lento trabajo de reconquista y de apaciguamiento que ha seguido al Gran Cisma. Victoriosa en los Concilios, la Iglesia se afirma como monarquía. Semejantes, en todo, a los demás príncipes, los Papas recurren a las artes para confirmar su poder. Nicolás V y Pío II son Papas ilustrados; Paulo III, Inocencio VIII y Sixto IV, anuncian, por su ciencia y afición a las artes, los reinados de los grandes Papas del Renacimiento: Alejandro VI Borgia, Julio II y León X.

El lujo y el fausto de los Papas son inigualables. Se destinan sumas prodigiosas a esta ostentación. Los pontífices llegan a un barroco, casi pagano, en sus fiestas y en la decoración de sus palacios. Alejandro VI se hace célebre por sus desenfrenos; Julio II es un guerrero ávido de gloria; León X, un amable epicúreo; el Sacro Colegio cuenta tantos aficionados y coleccionistas como miembros. Pero por su sentido de lo grandioso y por la amplitud de sus proyectos, son los Papas quienes estimulan a los artistas y les proporcionan los medios para hacer de Roma el centro del Renacimiento. En el siglo XV, el movimiento se extenderá, desde el foco italiano, hasta más allá de los Alpes.

Los intercambios aumentan considerablemente. Se establecen colonias de comerciantes y banqueros italianos en los grandes centros de Occidente, y los hombres de la época viajan con frecuencia. La imprenta permite la multiplicación de libros difundiendo el nuevo espíritu. Finalmente, al terminar el siglo XV, Italia se convierte en campo de batalla internacional y los caballeros franceses se admirarán del esplendor de sus riquezas (que saquearán, por otra parte). Soberanos y príncipes extranjeros llaman a su lado, como Francisco I, a los italianos del Renacimiento, que harán brillar su genio en toda Europa.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Cambios Sociales en el Renacimiento Fin de la Servidumbre

LOS PROGRESOS DE LA BURGUESÍA
El desarrollo urbano, característico de los siglos XII y XIII , recibió nuevo impulso en el siglo, XVI , pero sobre bases muy distintas. La burguesía que lo estimuló, ya no era la misma que había constituido los primeros municipios. Esta es mucho más potente y ambiciosa. Industríales y comerciantes enriquecidos, compran tierras y adoptan un modo de vida lo más semejante posible al de la nobleza.

Por el contrarío, el alza de precios afecta, duramente, al proletariado, obreros y artesanos. De ahí los fenómenos de motín, de huelga (en Lyon, por ejemplo, en 1539, entre los impresores).

En no pocos casos la organización de los artesanos en «cofradías» o asociaciones profesionales se prohibe o considera ineficaz, mientras que la nueva clase social urbana, que no se identifica en ninguno de los grupos tradicionales y que no se define más que por su poder financiero y el uso que hace del mismo, va adquiriendo una autoridad cada vez mayor. A partir del siglo XVI la nueva burguesía se orienta, particularmente, hacía las carreras jurídicas y el servicio del Estado.

La nobleza feudal, al menos la que no encuentra el medio de asociarse a las nuevas operaciones lucrativas del comercio, se ve afectada por la evolución económica. Se empobrece y disminuye en número. Aquellos señores hacendados que no mueren en la guerra, ven reducirse su importancia social al mismo ritmo que sus rentas. En efecto, mientras el alza de precios es favorable a la nueva burguesía, perjudica a la nobleza que vive de rentas invariables. Sí los precios se han cuadruplicado en un siglo, la renta de un terrateniente ha resultado reducida a un cuarto en el mismo período.

Esta ruina progresiva de la pequeña nobleza dependiente de la tierra es general en Europa: alcanza al hidalgo español, al chevalier francés, al Ritter alemán. En todos estos casos, los empuja hacia la aventura para remediar esta decadencia social, que fue particularmente grave en Alemania, donde se interfiere con la Reforma luterana. Esto explica la rebelión armada de la pequeña nobleza exasperada o apasionada, como la Liga de Smalkalda, que fue deshecha por Carlos V, y la ferocidad de la represión de los campesinos.

fin de la servidumbre y la nobleza

DISMINUCIÓN DE LA SERVIDUMBRE
Los siervos son, por otra parte, la única clase cuyo destino no fue modificado más que muy lentamente por la revolución económica del siglo XVI, que les afectó desde muy lejos y de rechazo. El final de la Edad Media se caracterizó, en el campo, por una despoblación masiva de numerosas provincias, como resultado de las guerras y las epidemias. Por el contrario, en el siglo XVI la estabilidad de los censos favorece a algunos, a los que pueden vender una parte de su producción y beneficiarse con el alza de los precios.

Muchos campesinos se libran entonces de la servidumbre en Europa occidental. Sus lazos de dependencia personal, por otra parte, se habían aflojado sensiblemente en muchos casos. A partir de entonces tienen acceso a una categoría más acomodada, la de los «labradores», que ya no se prestará a ningún trabajo gratuito y que, en ocasiones, consigue completar sus medios de existencia con una actividad al margen de la agrícola, como la industria textil.

La rebelión de los campesinos alemanes, episodio de la Reforma luterana, fue severí-símamente condenada por Martín Lutero, y tanto más duramente reprimida por el terror que había inspirado a nobles y burgueses. El progreso fue, pues, lento y limitado a una minoría de campesinos privilegiados.

Los factores de progreso que actuaban en Europa occidental eran, por lo demás, casi inexistentes más allá de Alemania o de Bohemia. Así, en Polonia y en Rusia, en particular, los campesinos de Europa oriental sufrieron, por el contrarío, un endurecimiento y una generalización de la servidumbre en el momento en que el renacimiento económico comenzaba a introducirse en estos países.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Industrias en el Renacimiento Tecnologias y Materiales

UN TÍMIDO MAQUINISMO: El siglo XVI y los primeros años del siglo xv, con sus largas guerras, la peste negra y el retroceso demográfico conocieron pocos progresos tecnológicos. Por el contrario, la segunda mitad del siglo xv y el siglo xvi, se caracterizan por un evidente desarrollo de las técnicas industriales; los hombres de esta época manifestaron un vivo interés por las máquinas; los cuadernos de notas de Leonardo de Vinci son la mejor prueba de ello.

La biela y la manivela, el volante, los engranajes de ruedas dentadas, los gatos, las ruedas hidráulicas y los sistemas de relojería ideados o perfeccionados aumentan la producción en numerosos campos, en particular, en la industria minera.

Los ingenieros alemanes e italianos desempeñaron un papel importantísimo. El empleo de la pólvora y de la artillería revoluciona el arte de la guerra. La invención de la imprenta hace nacer una nueva industria. Cierto es que el trabajo de los metales progresa muy lentamente, pero aparecen tipos nuevos de martillos hidráulicos, así como laminadoras o máquinas (todavía rudimentarias) para calibrar cañones.

La industria textil conserva la preeminencia, pero aparte de la adopción de un torno de aletas perfeccionado no se puede hablar de progresos técnicos con relación a la Edad Media, y los grandes centros textiles siguen siendo los mismos de los siglos precedentes, manteniéndose la primacía italiana y flamenca. Habrá que esperar al siglo xviii para que el maquinismo se imponga en la fabricación de  hilados  y tejidos.

industria en el renacimiento

DECADENCIA DE LAS CORPORACIONES URBANAS
Las manufacturas de tapices de lana alcanzan el desarrollo suficiente para reproducir asuntos en lugar de utilizar solamente superficies lisas. Desde Inglaterra, los telares se extienden por París y Normandía, el Languedoc y España.

El cambio más importante es el fin del monopolio de los artesanos textiles que trabajaban en las ciudades en el seno de los gremios. Al socaire de estas novedades técnicas, el tejido de punto y los hilados comienzan a extenderse en el medio rural. Después de haber aprendido a torcer y alisar la lana los campesinos adquieren una rueca de pedales (invento del Renacimiento) y se inician en la hilatura.

Esta difusión del trabajo a jornal en el campo fue el germen de la concentración industrial. Si la industria textil quería desarrollarse debía escapar en primer lugar, a las normas de los gremios, que, poco a poco, se habían ido anquilosando hasta quedar reducidos a un código de limitaciones y prohibiciones. Sus complicados reglamentos eran un obstáculo para la baja de los precios de fabricación de telas baratas, que, debido a la competencia, se habían hecho imprescindibles.

Cada vez con más frecuencia, los industriales fueron confiando las distintas fases de la fabricación a los talleres rurales, arrendando, en caso de necesidad, telares y ruecas a los campesinos y suministrándoles la materia prima.

Desde Ruán, por ejemplo, la pañería se extiende por los valles del país de Caux y desde Gante, Brujas, Malinas, etc.. gana, igualmente, las campiñas circundantes.

Artesanos Renacentistas Fabricando Cañones

LA IMPRENTA Y LAS MINAS
Otras industrias experimentaron modificaciones decisivas: la del papel, en particular, consiguió producirlo a bajísimo precio, utilizando para ello el trapo como materia prima. Este progreso contribuyó, a su vez, al de la imprenta. Los antiguos materiales, como, la vitela o el pergamino, eran demasiado costosos y no habrían permitido jamás esta revolución del libro, que es un aspecto del Renacimiento.

La técnica de la imprenta, fue perfeccionándose, ininterrumpidamente, desde Gutenberg. Los primeros caracteres utilizados eran poco resistentes al uso y desgarraban el papel. Posteriormente los caracteres hechos con una aleación de antimonio y plomo, el descubrimiento de una nueva tinta y de la utilización de prendas más manejables —las prensas roscadas—, permitieron superar estos inconvenientes.

La explotación sistemática de las minas y el perfeccionamiento de la extracción datan del siglo XV, pero hasta más tarde no tuvieron repercusión, creando fortunas como la de los Fugger, por ejemplo. Los subsuelos alemanes y bohemios, especialmente, fueron los más explotados: la hulla, la sal, el cinc, el plomo, el estaño y la plata. Asimismo, los obreros especializados alemanes, los «maltres de montagne» (la palabra alemana «berg» designa a la vez la mina y la montaña) fueron, en Francia, los animadores de explotaciones análogas a las de su país.

A medida que se hace imprescindible no limitarse, solamente, a la explotación a cielo abierto, el aspecto técnico del trabajo de la mina se complica; las galerías se multiplican alrededor del pozo estrecho por donde suben y bajan las espuertas de mineral.

En el fondo, los «obreros del martillo» atacan el yacimiento a la luz de las candelas. Diversos procedimientos para la criba y el tratamiento de los minerales se pone a punto para la depuración del oro o para la extracción de la plata. En este último aspecto, el descubrimiento de los yacimientos peruanos desempeñó un papel decisivo y la plata peruana se extendió por Europa en cantidades crecientes, a partir del año 1557. Para drenar y airear las galerías de las minas, se usaban bombas aspirantes e impelen tes, aparecidas en Alemania e Italia. Muy pronto, los soberanos se interesan por estas riquezas naturales.

Artesanos del Renacimiento

El rey de Francia, Luis XI estimula el trabajo de las minas, consciente de la necesidad del metal para los ejércitos modernos. Jacques Coeur explota yacimientos de plata, de cobre y de plomo, cerca de Lyon y en Borgoña.

El descubrimiento de un yacimiento de alumbre cerca de Roma, permitió a Europa suprimir, por completo, sus importaciones de este mineral desde Turquía:  la extracción de minerales dio lugar a monopolios y quiebras. Testimonio de ello es la de los Hoechstetter que habían querido suprimir toda competencia con sus minas de mercurio de Carniola.

Del mismo modo que la industria textil favoreció, en el siglo xvi, la formación de empresas de tipo capitalista, el nuevo interés por el metal encontró eco en una de las grandes industrias del alumbre: la fabricación de piezas de artillería. Desde la conquista turca comenzó una especie de carrera entre los grandes ejércitos por equiparse mejor.

Tratamiento del capullo del gusano de seda

A comienzos del siglo XV, Mohamed II, futuro conquistador de Constantinopla, posee una bombarda de setenta toneladas. Cien años más tarde, Miguel de Montaigne señala, en Ferrara, una pieza de 8,40 metros de longitud. En el campo de batalla de Marinan eran necesarios diez, quince caballos y aún más para tirar de las culebrinas utilizadas por el ejército de Francisco I.

Otra novedad, destinada más tarde a un brillante porvenir, es la sustitución del carbón de encina por la hulla, como combustible de forja. Esta sustitución se produjo poco a poco. Habiendo comenzado en Flandes en el siglo xn, se extendió por todos los rincones donde afloraban yacimientos de hulla, haciendo posible la explotación a cielo abierto.

Asimismo, aunque en el siglo XVI la primera riqueza de Inglaterra sigue siendo la lana, ya se vislumbra el porvenir carbonero de este país; bajo el reinado de la reina Isabel, hará su aparición el coke y la elaboración del hierro fundido comienza a mecanizarse. Pero a finales de siglo, las forjas rurales, instaladas cerca de los yacimientos de mineral de hierro y que obtienen la fundición con carbón de encina, siguen produciendo casi todo el hierro usado en Europa.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Tecnicas Comerciales en el Renacimiento Bancos y Letras

NUEVAS MODALIDADES COMERCIALES: EL BANCO Y LAS LETRAS DE CAMBIO

EL SIGLO DE LOS FUGGER
La familia de los Fugger, comerciantes y banqueros de Augsburgo, tuvo un destino excepcional, caracterizado por una ascensión rápida alrededor del año 1500, bajo la dirección de Jacobo Fugger, llamado el Rico, y, después de la segunda generación, por una decadencia igualmente rápida. Representaron, en su siglo, el mismo papel que desempeñaron los Médicis en el siglo anterior.

Su historia coincide con la del Renacimiento y transcurre en las mismas fechas. Su presencia junto a Carlos V y en Amberes, les hizo participar en todas las grandes operaciones financieras, e hicieron de su fortuna, poco más o menos todo lo que podía hacerse entonces, excepto, y es lo que los distingue de los Médicis, una carrera política.

Los Fugger habían levantado su patrimonio sobre las miñas de plata y de cobre de Europa Central; se dedicaron al comercio de joyería y a la fabricación de productos textiles; financiaron campañas militares, operaciones políticas y expediciones marítimas; en la segunda generación, con Antón Fugger, fueron mecenas, porque ésta era la evolución natural de una gran familia con mucha fortuna.

Adquirieron bienes raíces y adoptaron un tren de vida principesco; garantizaron las «indulgencias», concedidas, a cambio de dinero, a los fieles de la Iglesia Católica,cuya venta provocó la rebelión de Martín Lutero y desencadenó la Reforma. Si quisiéramos encontrar su equivalente más próximo a nosotros, tendríamos que pensar en los Rothschild o en los Rockefeller y la comparación no sería injustificada, puesto que se ha comparado el Renacimiento con la época contemporánea: en una y otra, la confusión política y económica permite a las potencias y a las técnicas nuevas imponerse.

Los nombres de Jacobo Fugger y de sus sobrinos, fueron famosos en todos los reinos y en todos los países, escribía un cronista de Augsburgo, e igualmente entre los paganos. Emperadores, reyes, príncipes y señores les enviaron embajadores. El Papa saludó a Jacobo Fugger y lo abrazó como a hijo querido, los cardenales se levantaron ante él y fue la admiración de los paganos.

Jacobo Fugger

Los Fugger llegan a ser los más ricos financieros de Europa. Como atestigua el cronista de  Augsburgo,   «los  nombres  de  Jacobo  Fugger (imagen)  y de sus sobrinos fueron conocidos en todos los reinos y países, igualmente entre los paganos. Emperadores, reyes, principes y señores le  enviaron  embajadores.  El Papa  saludó y abrazó a Jacobo Fugger como a hijo querido y los cardenales se levantaron ante él.  Todos los comerciantes  del  mundo
lo han señalado como hombre inspirado y fue la admiración   de   los  paganos.»

Familia Fugger en el Renacimiento

Los Fugger llegan a ser los más ricos financieros de Europa. Como atestigua el cronista de  Augsburgo,   «los  nombres  de  Jacobo  Fugger y de sus sobrinos fueron conocidos en todos los reinos y países, igualmente entre los paganos. Emperadores, reyes, principes y señores le  enviaron  embajadores.  El Papa  saludó y abrazó a Jacobo Fugger como a hijo querido y los cardenales se levantaron ante él.  Todos los comerciantes  del  mundo
lo han señalado como hombre inspirado y fue la admiración   de   los  paganos.»

LAS NUEVAS TÉCNICAS CAPITALISTAS
Las grandes potencias financieras, tal como funcionaban en el siglo XVI, a semejanza de los Fugger, junto a los soberanos o en los grandes puertos, crearon y pusieron en práctica sus técnicas a partir del siglo XV. Eran ya numerosas cuando, al final de las guerras de Italia y de la conquista de América, intervienen, a plena luz, en todos los grandes acontecimientos: los Tuches y los Imhof de Nuremberg, los Kleberg de Lyon, los Welser y los Hoechstetter, muchos italianos  de  Florencia,  de  Lucca  y  de  Genova,  los   «marranos»  y  pocos  franceses e  ingleses  de  cuna.

La  actividad  de  las ferias   disminuye   en   gran   medida,   y   el comercio, propicio a la especulación y a la acumulación, se hace, en adelante, en las Bolsas: las de Amberes y Lyon son las dos principales. Se tratan los negocios sobre valores  y  no  ya  sobre  mercancías.  Así,   al mismo tiempo que los comerciantes se convierten en banqueros, la contabilidad pasa a ser finanza y la usura préstamo.

Si el tipo de interés se eleva al 50% al comienzo del siglo, tiende a descender, rápidamente, hasta a el 20%. Por otra parte, muy pronto salen a la luz todas las formas del gran capitalismo, y, en primer lugar, sus técnicas: la letra de cambio, por ejemplo, simplificando las modalidades de pago, permite la multiplicación de las operaciones y actúa, en definitiva, como un estimulante económico. Se organizan las asociaciones de capitales con fines lucrativos.

Su forma natural es, claro está, la sociedad familiar, como la de los Fugger, que tiende, indefectiblemente, a parecerse a una dinastía señorial. Pero la comandita y la sociedad por acciones han hecho ya su aparición; el anonimato del capital está, pues, asegurado. Pero donde se verá definitivamente consagrado es en Holanda, en el siglo XVII. Además, al substituir, las ferias por las Bolsas como lugares de transación, los negocios se hacen cotidianos, mientras que antes, solamente, se realizaban a intervalos regulares.

Al mismo tiempo, puesto que éstas reúnen no solamente a los comerciantes que acuden a vender sus artículos, sino también —frecuentemente son las mismas personas— a los banqueros que acuden a negociar, se acumulan informaciones de todo tipo, se desarrolla el sentido de la abstracción,  aparecen las primeras formas de periodismo (las gacetas), y se forja un tipo de hombre nuevo, mezcla del «homo novus» (nuevo rico) del mundo romano y del hombre de negocios contemporáneo.

Aunque la expresión «hombre de industria» aparece entonces para designarles despectivamente —no se les podía nombrar más que con respecto a una jerarquía consagrada, en este caso la militar— son celosos de su «buona ditta», es decir, de su reputación y de su prestigio.

A partir de las grandes expediciones marítimas y de los riesgos que entrañaban —naufragio, abordaje y piratería—, los seguros empezaron a implantarse en Italia, en Portugal y en Amberes y se hicieron extensivos a riesgos cada vez más variados, que cubrían tanto la vida como las mercancías, y que, rápidamente, fueron objeto de especulación y fraude. Pero el desarrollo de la Banca fue aún más importante que el de los seguros. En el siglo XVI hace su aparición lo que hoy se llamaría Banco de crédito.

Efectivamente, muy pronto los poseedores de capitales, ya fuesen nobles o comerciantes, se dieron cuenta de que obtendrían beneficios muy superiores «colocándolos» en un Banco en lugar de «invertirlos» en el cuadro de la economía tradicional. No obstante, la práctica del préstamo a interés y su corolario, el depósito productor de interés, constituían una anomalía prohibida aún en Europa por el derecho canónico. Fue necesaria la intervención de los soberanos, concediendo exenciones a sus auxiliares financieros y recurriendo ellos mismos al préstamo no gratuito, para que ya no fuese posible retroceder.

Por otra parte, una serie de medios permitían dar la vuelta a la reglamentación canónica en lugar de infringirla de frente y caer en caso tipificado de usura. Los soberanos más católicos, los de España, fueron los primeros en autorizar el préstamo con interés en su reino. Así, pues, no es cierto que el capitalismo renacentista fuese un equivalente o una manifestación del calvinismo en el dominio económico.

Lo que sí es cierto, es que la doctrina de Juan Calvino contribuyó, al hacer el elogio del trabajo profesional, del rigor y del ahorro, a fortalecer el individualismo y el espíritu de inciativa en numerosos financieros, dándoles la justificación que, de una manera global, les negaba la Iglesia romana.

En este aspecto, el calvinisimo desempeñó un papel análogo al del judaismo en otras circunstancias. Y las dos «plazas» más importantes del siglo XVI, Amberes y Lyon, fueron muy adictas a las ideas calvinistas hasta la Contrareforma católica de finales de siglo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Tamerlán Vida y Conquistas Conquistador Mongol

RESUMEN: BIOGRAFIA Y CONQUISTAS DEL CRUEL LÍDER MONGOL TAMERLÁN

Tamerlán, de origen mongol turcomando, fue uno de los mas grandes y feroces conquistadores. Convencido de su descendencia del gran Gengis Khan, desde 1364 trató de imitarlo y someter a los kanatos de Transoxiana. Invadió la Mesopotamia oriental, Irán y Armenia. No aceptaba desafíos y borraba a todo aquel que se atrevía a enfrentarlo. Famoso por su crueldad, violencia e impiedad con el enemigo. Realizó  incursiones en Rusia, Lituania, India, Siria y el Imperio otomano. Como contraposición, se destacó por su amor y mecenazco en las artes y el saber.Uno de sus descendientes, Babur, fundó el gran Imperio mogol de la India. 

Líder Mongol de nombre Timur, luego Tamerlán (Cojo)

Nacido en 1336, en el Turquestán, se consideraba ya heredero de Gengis Khan cuando aún no tenía dieciséis años. Contando sólo con su juventud y con su audacia, intrigó desde muy pronto, se asoció a las conjuraciones de diferentes príncipes de Transoxiana, y denunció al emir de Kashgán a los principales jefes de los conjurados  que intentaban deponerlo.

A cambio de esta traición, recibió de su soberano, en matrimonio, a su nieta, la bella Aldjai, así como los honores debidos a un pariente del emir Bayaceto Djelair, compartiendo el gobierno de Transoxiana. La Transoxiana era un país rico y fértil, en el que florecían, gracias al comercio y al tránsito de mercancías por la ruta de la seda, grandes ciudades (Bujara, Samarcanda, Balk). Los gobernantes, incapaces de imponer su propio clan y de librarse los unos de los otros, se soportaron hasta el día en que los ejércitos de Tugluk Khan, jefe de los mongoles Djagatay, establecidos en Turquestán, franquearon el Oxus.

Cuenta la historia que Timur fue el único que, tras haber consultado los oráculos, llegó a postrarse a los pies de Tugluk Khan, y lo hizo tan humildemente, que se le concedió una capitulación honorable y recibió de su nuevo señor la regencia de Transoxiana. Sin embargo, algún tiempo después, por haber sido incapaz de reprimir una rebelión, cayó en desgracia y perdió la regencia, que fue concedida al hijo del Khan.

Timur juró reconquistar el poder, y recorrió las tribus, exaltando su espíritu de independencia, exhortándolas a liberar la Transoxiana, pero fue denunciado y tuvo que huir con sesenta de sus fieles. Durante tres años, ocultándose en los valles más profundos, en las mesetas más aisladas y en las montañas más inaccesibles, consiguió escapar a sus perseguidores; poco a poco, sus compañeros fueron abandonándolo, y, al final, sólo quedaron siete, con los que, en el curso de una diabólica cabalgada, Timur conquistaría un Imperio. Era inalcanzable, y no tardó en convertirse en un personaje de leyenda, en un ser fabuloso, invencible, protegido por Dios. Muy pronto, doscientos jinetes, procedentes de Jorasán, se unieron a él.

Su audacia no necesitaba más. Timur y sus partidarios, disfrazados de mendigos, se introdujeron en Samarcanda, con objeto de provocar una revuelta, pero esta tentativa fracasó y tuvo que tomar, de nuevo, el camino del desierto, acompañado esta vez por más de mil guerreros. Esto suponía ya una victoria.

El emir de Seistán acababa de ser expulsado de su reino, y Timur le ofreció ayudarlo a conquistar el poder. No fue recompensado; el emir, temiendo a este aliado demasiado poderoso, lo atacó de improviso. En el curso de esta emboscada, Timur fue herido en el codo derecho y en una pierna, que le quedó rígida para siempre; pero le valió el sobrenombre de Timur Lenk, el Cojo, que en nuestra lengua se convirtió en Tamerlán. Después de esta victoria conseguida sobre el emir de Seistán, Tamerlán reunió a la mayoría de las tribus turco-mongolas de Transoxiana, y venció a Ilyas Khodja, hijo de Tugluk, obligándolo a abandonar Samarcanda, pero el poder se le escapa una vez más.

El consejo de los emires nombró Khan, bajo la presión de Hussein, cuñado de Tamerlán, a un sombrío descendiente de Gengis Khan, un viejo derviche que vivía como un ermitaño, Kahil Sha. Tamerlán decidió librarse de Hussein; después de diversas peripecias, los dos hombres, antiguos compañeros de miseria, se enfrentaron con sus ejércitos respectivos. Hussein fue derrotado, y Tamerlán fue recibido, el 10 de abril de 1370, con todos los honores, en Samarcanda, que se convirtió en su capital.

LA GUERRA SANTA Y SUS CONQUISTAS: Como su ilustre predecesor de su ídolo, reorganizó la Transoxiana. Tamerlán, que siempre había halagado a los jefes espirituales musulmanes, tratando con miramiento a los descendientes del profeta, los  doctores de la  ley, los filósofos, los derviches y hasta a los más humildes ermitaños, dio a su pueblo el impulso vigoroso de una misión divina, proclamando la guerra santa contra los infieles y contra los que, decía, habían perdido la verdadera fe y se complacían en el vicio.La conquista podía comenzar.

En 1379, Tamerlán franqueó el Oxus, para someter a Persia. La rica provincia de Jorasán fue la primera en ser dominada. El ejército marchó después hacia Herat (1381). El sultán ofreció su rendición, y Tamerlán penetró en la ciudad, la joya de Afganistán, sin saber que el gobernador de la plaza había proyectado asesinarlo durante las fiestas conmemorativas de su victoria. La conjura fue descubierta, y Herat se convirtió en una ciudad mártir.

El Seistán fue la siguiente víctima: su capital, que, según la leyenda, había sido fundada por Nemrod. fue arrasada, y su población, pasada a cuchillo. Tamerlán exigió, seguidamente, la sumisión del sultán de Shiraz, advirtiéndole que tres plagas acompañaban a sus ejércitos: la deportación, la esterilidad y la peste. El sultán cedió y murió poco después.

Después de estos acontecimientos, Tamerlán reunió sus fuerzas y proyectó proseguir la conquista de Irán, pero un descendiente de Gengis Khan, Togtamish, vasallo de la Horda Blanca, cuyo Imperio se extendía al este de la Horda de Oro, le pidió ayuda para reconquistar sus dominios, de los que acababa de ser expulsado por su   tío  Togtamish   pudo   recuperar,   así, sus antiguas tierras; se convirtió, tras aplastar una rebelión de príncipes rusos contra la Horda de Oro, en dueño de las estepas, desde el mar Negro hasta el Aral, y unificó las dos Hordas, de las que fue nombrado Gran Khan.

Una vez poderoso, olvidó a su antiguo protector, exigiéndole obediencia y arrebatándole Tabriz. Tamerlán, con cien mil jinetes, atravesó el Luristán, se apoderó de Hamadán—la antigua Ecbatana, capital de los medos—y reconquistó Tabriz. Franqueó, después, el Araxes y penetró en Georgia. Bragat V, rey de Georgia, asediado en Tiflis, su capital, resistió heroicamente, pero la ciudad, cuyas casas eran casi todas de madera, fue incendiada con pinas azufradas, con pez y estopa, lanzadas por los mongoles como granadas. La persecución se. extendió a toda Georgia, que fue arrasada a sangre y fuego.

Tamerlán prosiguió su avance y franqueó el Cáucaso, destruyendo a su paso todas las ciudades. Luego, retornando hacia el sur, penetró en Armenia. La región comprendida entre el Kur y el lago Van fue saqueada, y los cristianos, quemados vivos en sus iglesias. El ejército turco-mongol volvió a descender hacia Azerbaiján, y, tras un recorrido de mil quinientos kilómetros, avistó Ispahán.

El gobernador se dirigió a Tamerlán para entregarle las llaves de la ciudad, y los conquistadores, tras comprometerse a no saquearla, entraron en ella. Pero, muy pronto, la población no pudo soportar a aquellos bárbaros y se rebeló, matando a los tres mil hombres dejados por Tamerlán como guarnición.

Tamerlán, al enterarse de este motín, volvió a poner cerco a la ciudad y ordenó a sus setenta mil jinetes que le trajeran las cabezas de los habitantes de la misma, con las que hizo edificar sangrientas pirámides. La ciudad fue saqueada durante veinte días e incendiada. La población que escapó a la matanza y al fuego, huyó a las montañas, donde pereció de hambre y de frío.

Tamerlán murió el 18 de febrero de 1405, cerca de Shimkent (hoy en día enKazajstán), cuando encabezaba una expedición contra China

Ver: Tamerlán Contra La Horda de Oro

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Pieles Rojas Historia Costumbres Vida y Religión

Muchos libros, películas y revistas han descripto a los pieles rojas como un pueblo sanguinario, sólo dedicado a la guerra y a ritos crueles. Pero el que no se detiene en estas narraciones superficiales y realiza un estudio más profundo sobre la vida de estos pueblos, encuentra ciertas creencias , costumbres de indudable valor espiritual. Por otra parte, no fue uniforme el nivel cultural de las distintas “familias” comprendidas en la denominación genérica de “pieles rojas”.

Poca es la historia que nos ha llegado de los pueblos pieles rojas de Estados Unidos llamados así, no por el color de la tez, sino porque era de un subido color rojo la pintura con la que se maquillaban para entrar en combate. Pero los restos de alfarería primitiva encontrados en Norteamérica, conforme a los estudiados con las modernas técnicas del carbono 14, nos hablan de asentamientos nativos anteriores a los pieles rojas, hacia el 30.000 a.C, mas poco se sabe sobre el origen de estos antiguos habitantes de América del Norte.

En cuanto a los actuales pieles rojas, se sustenta la teoría de que provenían de Asia, de laque emigraron a través del estrecho de Behring. Los rasgos mongólicos más pronunciados entre los esquimales, están menos acentuados entre estos pueblos pieles rojas, tal vez por la mezcla con los primigenios nativos a los que aludíamos antes.

Cuando se habla de la cultura azteca, maya, inca o aymará, se piensa de inmediato en colosales pirámides, en imponentes templos astrológicos, en culturas cosmogónicas y sociales de tal envergadura que asombraron -y alarmaron- a los europeos conquistadores recién llegados. Frente a tanta imponencia y avance cultural, la civilización de los pieles rojas de Norteamérica aparece deslucida o de menor envergadura.

Cuando llegaron los primeros colonos, las tribus que vivían hacia el este ide Norteamérica, como los algonquinos, iroqueses y hurones, habían formado un consejo de cinco naciones coaligadas, una especie de unión panamericana de piele rojas de la zona oriental, con un gran jefe, el cacique Hiawatha, a la cabeza.

Aldea de pieles rojos constituida por tiendas típicas. En círculo, alrededor del fuego, se encuentran reunidos en Consejo los ancianos de la tribu.

Se ha comprobado que existían 12ramas lingüísticas, cada una tan diferente de las demas como pueden serlo hoy el alemán y el persa, el ruso y el castellano, o el inglés y el italiano. Además de esas 12 ramas se hablaban dialectos varios, de tal suerte que al llegar el hombre blanco, había alrededor de 2.000 lenguas habladas por los primitivos americanos pieles rojas.

Vivían en las tiendas llamadas tipi, hechas con cueros de bisonte, sosten idas poi 3 o 4 palos. Otras tribus fabricaban casas rectangulares, hechas de ramas, hojas y paja, llamadas wigwan o también hagan entre los navajos.

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Los pieles rojas estaban divididos en diversas tribus, cada una de las cuales tenía su propia tradición y sus leyes, f hablaba un dialecto a menudo incomprensible para las otras. En casos de especial necesidad, algunas tribus se reunían en confederaciones.

La tribu era gobernada por un jefe, que, no obstante, no tenía autoridad absoluta. Él era, más que otra cosa, un jefe guerrero y el ejecutor de la voluntad del pueblo. Los ancianos de la tribu, reunidos en torno al fuego del Consejo, expresaban su voluntad.

La contemplacíón de la naturaleza invitaba a los indios a recogerse en meditación y plegaria: ello los movía e elevar su corazón a Dios.

En algunas tribus, y en casos excepcionales, también participaban de estas reuniones las mujeres y los jóvenes. Pero prevalecía siempre el parecer de los ancianos, más ricos en experiencia y, por ende, más sabios. Una vez tomada una decisión, todos la acataban.

El jefe de la tribu mantenía su cargo mientras la edad se lo permitía. Luego, él mismo designaba su sucesor, que podía ser su hijo o su hija. Este nombramiento debía ser aceptado por todos los notables de la tribu, es decir, por los guerreros que habían realizado el mayor número de hazañas gloriosas. Si éstos indicaban como jefe sucesor a otro guerrero que había demostrado ser más valeroso que el heredero legítimo, este último debía, sin más, cederle el título.

Tabajaban la tierra y cultivaban maíz, tabaco, zapallo, yucas, porotos, pero también sacaron de ella plata y turquesas. Durante los siglos que duró la i«(Ionización española, los navajos atacaron los centros poblados en busca de caballos, bebidas y mujeres, pero en el año 1860, EE.UU. ocupó la región de Arizona y Nuevo México.

En 1864, Kit Carson con sus tropas derrotó a los navajos en la célebre batalla de Bosque Redondo en Nueva México. En 1868 establecían una reserva para ellos en Arizona, donde tuvieron una suerte muy dura por la escasez y pobreza de las tierras. La población navaja asciende hoy a 100.000 personas, y viven en una comarca que apenas aporta alimentación para 35.000.

Hasta hoy la mayoría de los nombres de estados y ciudades en EE.UU. conservan o derivan de nombres del idioma indio: Dakota, significa “aliados”; Oklahoma, “el pueblo rojo”; Iowa, “los dormidos”; Kansas, “una brisa cerca del suelo; Kentucky, “el suelo oscuro y sangriento; Illinois, “la tribu de los hombres perfectos”; Texas, “amigos”; Idaho, “buenos días”; y Mississippi, “padre de las aguas”.

En la frontera con California hay varias reservas de tribus indias: arapahos hacia el oeste, apaches y navajos hacia el noreste en los límites del territorio de Nueva México. Hasta el día de hoy hay localidades, dentro del mismo estado de Arizona, que llevan nombres de distintas tribus que fueron los primitivos y auténticos habitantes de esta región: Coconinos al norte; en el centro Yavapai (Aguas claras). Incluso el nombre de Cochise que fue el caudillo que educó al famoso indio Jerónimo, figura al sur del estado de Arizona, en el 1 imite con México.

Una forma habitual para comunicarse entre las tribus eran las señales de humo que se lograban colocando una manta en forma intermitente sobre una fogata encendidacon madera verde para que les asegurara un buen fuego con humo.

Una tribu de cualquier clase estaba constituida por varios clanes y en cada uno de ellos regía un anciano magistrado elegido por el clan en cuestión, llamado Sachem. Pero a su vez, los jefes guerreros de cada clan eran los Natani, elegidos en ceremonias sagradas. Varios Sachem formaban un Consejo de Ancianos o Jefes Mayores, los que eran comandados por un gran cacique. La categoría de estos últimos se destacaba por el revestimiento de ornamentos de plata y cuentas de arcilla y piedras coloreadas alrededor del cuello, pero sobre todo por el típico tocado confeccionado con plumas de águila.

Cada guerrero de cualquier tribu podía ataviarse con plumas de águila de acuerdo a los coups o encuentros con enemigos armados como él, en las frecuentes guerras entre tribus rivales. Así como un piloto de la RAF, durante la última guerra mundial, solía pegar una cruzde hierro en la carlinga de su avión por cada aeronave nazi derribada por él, también en la misma forma los guerreros pieles rojas, contabilizaban por cada coups una pluma timonera de águila.

Las plumas recortadas de cuervo indicaban que había sido herido en acción. También se diferenciaban los guerreros pieles rojas con los de otra tribu por la colocación de las plumas, como los clanes escoceses en la elección de los colores y el dibujo de las telas. Pero siempre las plumas del cóndor y el águila eran las favoritas, pues eran aves que estaban más cerca del cielo y de los dioses y simbolizaban el acuerdo del hombre con Manitú.

Los hombres que oficiaban de curanderos-chamanes de la tribu, denominados Wakan, llevaban el cabello recogido con un moño y sus revelaciones y consejos eran escuchados y seguidos respetuosamente por el resto de la tribu. También oficiaban de sacerdotes para casar a las parejas.

RELIGIÓN
“Padre mío, que estás en todas partes, y por quien estoy vivo: tal vez ha; sido Tú quien, por obra de los hombres, me has colocado en esta situación pues eres Tú quien lo dispone todo. Y como nada es imposible para Ti, líbrame de mis enemigos, si lo consideras justo. Y ahora, a vosotros todos, peces de los ríos, pájaros del cielo y animales que corréis sobre la Tierra, y a ti, oh Sol, os ofrezco este mi caballo. Vosotros, pájaros del aire, y vosotros, habitantes de la pradera, sois mis hermanos, porque un solo Padre nos ha creado, y veis cómo soy infeliz. Entonces, si tenéis algún poder ante el Padre, interceded por mí.”

Esta hermosa plegaria fue pronunciada por un indio de la tribu de los pawnees, cuando se hallaba en una situación desesperada. En ella encontramos no sólo la expresión de fe en un Dios, padre justo y amoroso de todas las criaturas, sino también el sentido de una profunda resignación a la voluntad divina y el concepto de la omnipresencia de Dios.

Las diferentes tribus pieles rojas llamaban al Gran Espíritu Creador con distintos nombres: “Manitú” (Gran Manito), los algonquines; “Wakonda los síux; “Yastasinane” (que significa “capitán del cielo”), los apaches. Además, veneraban todas las manifestaciones de la naturaleza: el Sol, la Luna, el Aire, el Agua, el Fuego. A estas fuerzas misteriosas dedicaban largas oraciones silenciosas, o ritos complicados y enigmáticos, como la Danza del Sol. que bajo la guía de los hechiceros, a veces se prolongaban durante días.

GUERRAS
” Apesar de tantas luchas, he tenido la suerte de no derramar nunca la sangre de una mujer o de un niño, ni siquiera involuntariamente”. Así se expresaba Gerónimo, un gran jefe apache, dando fin a la narración de sus aventuras guerreras.

Las tribus pieles rojas guerreaban frecuentemente entre sí por los motivos más fútiles. Bastaba que dos tribus se encentraran simultáneamente en un mismo territorio de caza para que la guerra fuera inevitable. Sin embargo, fueron combatientes leales: ni las mujeres ni los niños de los vencidos eran nuertos; los prisioneros eran respetados, y los tratados, aunque  solo  fueran  verbales,  se observaban escrupulosamente.

Para algunas tribus, como los apaches, los comanches y los siux. la guerra no era más que un tipo particular de caza que concluía con la captura de los caballos de la aldea atacada. Prestamente, la ilustración representa un método empleado por los comanches para atacar de sorpresa a una aldea. Los jinetes se mantenían agarrados al cuello de los caballos, escondiéndose tras uno de sus flancos, y se acercaban al poblado simulando ser ana manada en pastoreo. Luego, de improviso, los guerreros se erguían decididos y se lanzaban denodadamente al ataque.

LA    CAZA
El otoño era la estación de las grandes cacerías. La tribu se trasladaba continuamente en busca de manadas de búfalos, que galopaban hacia el sur. Había manadas tan numerosas que a veces se extendían hasta sesenta kilómetros, y ccntinuaban pasando durante cinco días seguidos. Los jinetes se situaban en los flancos de la manada, y sus flechas, casi siempre certeras, se clavaban en la juntura del lomo de los bisontes. Un procedimiento más audaz para abatir a la presa era saltar de la grupa del caballo sobre la del risonte y clavarle un cuchillo en la garganta.

Los pieles rojas sabían utilizar la carne y otras partes de este animal. Con la piel aún cubierta de pelos, hacían camas, mantas y capas. Después de haberla raspado la usaban para fabricar tiendas, piraguas, escudos, ropa y calzado. Los huesos servían para preparar utensilios (palas, arpones, puntas de flechas, agujas, ornamentos); los tendones y los intestinos eran transformados en cuerdas para arcos, lazos y ataduras; los cuernos hacían las veces de recipientes; los cascos daban una gelatina que se empleaba como cola; el cerebro servía para el curtido de las pieles.

LAS    DANZAS
Los pieles rojas fueron famosos, además, por las fantásticas danzas que ejecutaban en distintas ocasiones. Había danzas de carácter religioso que servían para solicitar al Gran Espíritu una lluvia, una caza abundante, o la victoria en la guerra. Otras danzas, que se ejecutaban inmediatamente antes de una batalla, tenían por objete exciear a los guerreros para la pelea. A menudo, en la excitación los guerreros se excedían; el resultado era, así, opuesto al deseado, pues llegaban a la batalla físicamente extenuados. Otro tipo de danza, que tenía carácter de espectáculo, consistía, generalmente, en la narración mímica de una  hazaña guerrera.

PARA SABER MAS…
Las religiones: Como todos los pueblos antiguos, no sólo de América del Norte, Centro y Sur, sino de Europa, Asia u Oceanía, la figura del sol era tan importante como la de la Luna. Se le adjudicaba al primero la jerarquía, la cacería, la acción de la naturaleza, el cacique, la paternidad, mientras que la segunda estaba parangonada con la noche, el reposo, las aguas, los misterios, la maternidad, el medicine-man (wakan). También adoraban al viento y al rayo al que temían y representaban como una culebra en movimiento, por ello muchas tribus se abstenían de matarlas. Más bien las veneraban y danzaban como los Hopi en ceremonias mágicas y secretas.

Creían que existíaun Gran Espíritu y también otros menores que vivían en cada hombre, en cada animal, lago, árbol, pasto y hasta en las piedras.

Así, para los espirituales indios Hopi, el monte era sagrado y el mundo material y su relación con los espíritus no tenían fronteras limitantes. Cualquier terrón de la tierra era sagrado y como tal habitado por seres sutiles, Además del Sol y la Luna existían las Personas de los Hombres, las Personas de la Tierra, las Personas del Agua, y las Personas del Viento. Esto último coincide con las leyendas de las culturas europeas y orientales sobre los genios que habitan los distintos elementos (hadas, salamandras, sílfides, elfos, etc.)

Entre los zuñies y pawnees, existía la creencia de que las sombras que dejaban en el suelo al caminar, eran sus almas y que cuando fallecían se reunían en un lugar desolado al que ningún miembro vivo de la tribu podía acceder.

Todos los muertos hacían un  largo viaje hacia los cielos y formaban juntos la Vía Láctea, cualquiera hubiera sido su rol en la vida. Las estrellas brillantes, sin embargo, eran los espíritus de los bravos guerreros que cabalgaban, por siempre, los campos celestes del Gran Manitú.

El hombre blanco al llegar a América descubrió muchas cosas importantes y cubrió otras de miseria y olvido. Pero entre las primeras, encontró un verdadero tesoro de leyendas: mellizos que viajaban al sol, aves que raptaban a hermosas doncellas, mujeres arañas librando gente de un diluvio. Al igual que otros escritores o narradores de mitos del resto del planeta, estos pieles rojas contaban la creación del mundo: como se descubrió el fuego, como brotaron las plantas y fueron creados los hombres.

Pero los mitos que los conquistadores escucharon y perpetuaron no eran simples fábulas. Eran herencia sagrada que explicaban las fuerzas de la naturaleza y daban un contenido vital a los cantos y danzas primigenias del ceremonial religioso piel roja. (Fuente: Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona)

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Ilustrada Tomo III Los Pieles Rojas
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Los Cocomes Mayas Colapso de la Civilización

COCOMES
Los jefes mayas pertenecientes a la familia de los cocomes se establecieron en el distrito de Zotuta y eran llamados los chels. Ocuparon la región de Tihoo, cerca de Mérida. La zona maya comprendía políticamente cierto número de ciudades estados, situación semejante a la de la antigua Grecia en la época de Atenas y Esparta.

Cada estado estaba gobernado por un Halac Uinic (palabra que significa hombre verdadero). La sociedad maya estaba al igual que en la India, dividida en cuatro clases según los cuatro signos cardinales astrológicos: las castas militares hacia el Este = Aries, los nobles hacia los barrios del Oeste = Libra, los sacerdotes hacia el Sur=Capricornio, el común del pueblo (Cáncer), los esclavos (Luna) y los prisioneros de guerra hacia el Norte. Los centros más importantes del antiguo imperio fueron los de Copan, Guiricuá, Piedras Negras, Tikal, Uaxctún, Palenque y Yaxchilán.

Cocomes Mayas

En Copan, en Honduras, la belleza de los templos es impresióname y las piedras desenterradas han tomado un color rosado pálidoque les confieren los hongos locales. En uno de los templos su escalera tiene 27 metros de largo por 10 de ancho y en lo alto un enorme bloque apunta hacia el cielo, para registrar un eclipse solar.

Fue una de las primeras ciudades mayas abandonadas y por ello una de las últimas fechas inscriptas es del año 805 d.C, 64 años antes de la última fechu tallada en Tikal.

Copan era un punto especial para la observación de los astros por la limpidez del cielo. Según expresó S. Morley, un estudioso especialista en cultura maya, el templo de Copan fue erigido en el 764 en recuerdo de un importante eclipse.

En Tulum, a 131 km.de la moderna ciudad de Cancum, se halla una importante zona arqueológica con templos donde aparecen deidades como el Sol, la Luna, Venus y otras estrellas, en franjas ribeteadas de serpientes entrelazadas: la figura de Escorpio,  la serpiente emplumada, que aparecerá una y otra vez como sabio límbolode la vida, la muerte y la resurrección plutónica.

Palenque. Es un Templo de 23,40 metros de longitud por 16 metros de altura, ron 9 terrazas superpuestas, con 620 glifos esculpidos, lo que le ha valido su nombre de Templo de las Inscripciones. Debajo se hallael famoso «astronauta» en jade, del que tanto han hablado. Dániken, Benavidez y otros escritores ovniólogos.

Al observar la pirámide de Palenque asombran sus inscripciones. Mientras las de Chichen Itzá y Uxmal, parecen que esperaran al turista al borde de rutas macadamizadas, las de Palenque están como ancladas en la selva. Aparecen como palacios dorados por la luz, en medio de los árboles, templos casi intactos mientras pájaros de plumas multicolores vuelan por la plaza de la ciudad abandonada hace 50 generaciones y donde de noche a veces vienen a refugiarse los jaguares.

Fuente Consultada:
Huellas del Cielo de Norma Palma

Ubicacion Geografica de Mayas Incas Aztecas Lugar que Habitaron?

MAPA DE UBICACIÓN GEOGRAFICA CIVILIZACIONES AMERICANAS

MAYAS Los Mayas se situaron en los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas. En la mayor parte de Honduras, Belice, y Honduras.
AZTECAS Los aztecas se ubicaron en la zona del centro y sur del actual México, en Mesoamérica, entre las costas del Pacífico y el Atlántico.
INCAS Su dominio se expandió por mas de 4000 kilómetros, incluyendo el altiplano y la costa Peruana, gran parte del altiplano de Ecuador, el norte chileno, parte del Este de Bolivia y parte del norte de Argentina.
CHIBCHAS Los Chibchas se habitaron en la rama oriental de los Andes y el río Magdalena, siendo asiento principal la meseta de Bogotá (Colombia)
Cuadro Comparativo Entre las 4 Culturas

 El Arte Maya

Asesinato de Atahualpa Emperador Inca Pizarro Conquista Perú

Asesinato de Atahualpa: Tal fue el imperio que los españoles descubrieron. Ellos, los fieros individualistas, violentos y ambiciosos, se encontraron ante un pueblo pasivo y resignado.

No lo comprendieron ni podían comprenderlo. Por eso la historia de la conquista abunda en hechos difíciles de explicar para nosotros que disfrutamos de la perspectiva del tiempo, pero que nos obstinamos en juzgar a los hombres de otras épocas con nuestras ideas de hoy.

atahualpa

Nos limitaremos a examinar aquí un acontecimiento histórico que produjo la más viva indignación en Europa: el asesinato de Atahualpa. Tratemos de explicar la actitud de Francisco Pizarro, colocándonos en aquel medio, al día siguiente de realizarse, a traición, la prisión del Inca. Los españoles de Cajamarca vivían en constante zozobra  temían una insurrección general de los indios. Tenían la prueba de que Atahualpa continuaba desde la prisión, dando órdenes en la provincia y, particularmente, que había hecho ahogar a su hermano y rival Huáscar, que ambicionaba probar ante los españoles sus derechos a la corona. ¿Qué hubiera podido hacer aquel puñado de europeos si el imperio proclamaba la guerra santa?

Por otra parte, los soldados de Almagro, llegados después de la captura del Inca, habían recibido apenas una porción mínima del rescate de dicho soberano y exigían la marcha sobre el Cuzco, cuyas riquezas se ponderaban. Atahualpa resultaba molesto y sin tardanza había que deshacerse de él.

Por último, un indio de la costa, llamado Felipillo, parece haber desempeñado un gran papel en este drama. Había tenido, en efecto, relaciones culpables con una mujer de Atahualpa, y temía ser castigado si éste recuperaba el poder, por lo cual esparcía rumores de rebelión de indios e incitaba a los soldados a pedir la cabeza del soberano. Más aún, cuando el proceso del Inca, Felipillo deformó las deposiciones de los testigos para abrumar de inculpaciones al monarca, y lo hizo de tal manera que uno de esos testigos, se negó a continuar hablando y respondió por gestos a las preguntas que se le hacían.

Podemos plantearnos una última cuestión: ¿Qué hubiera sido del imperio de los Incas, de haber fracasado los españoles en su tentativa? ¿Acaso los principios individualistas, de importación europea, se hubieran infiltrado en el sistema peruano, terminando por modificar el carácter del hombre de raza roja? ¿O, por el contrario, la  racionalización indiana se hubiera afirmado por reacción, frente a la manifiesta anarquía de los hombres de raza blanca, terminando el imperio por asemejarse a un hormiguero, a un nido de comejenes?

La pregunta queda sin respuesta, y deja libre campo a la imaginación.

Organizacion Economica Social de los Incas Consumo y Reparto Bienes

b) El funcionamiento.
Veremos ahora cómo funcionaba sucesivamente la demanda, la oferta, y el equilibrio entre la oferta y la demanda.

La demanda (necesidades de una familia).—No nos detendremos mucho en el examen de la demanda porque las necesidades se reducían en el Perú a su más simple expresión, merced a una reglamentación estrecha. La alimentación era en extremo sencilla: maíz tostado o hervido, manzanas en jalea o secadas al sol (chuño), legumbres sazonadas con sal y pimienta (quinua, oca, hierbas diversas), a veces, muy raramente, carne salada y seca (charqui); en suma, víveres que podían conservarse generalmente por mucho tiempo, lo que permitía hacer frente a la instabilidad de las estaciones y regularizar la demanda. La cocción se efectuaba en un horno pequeño de arcilla y los utensilios de menaje se reducían a cántaros, ollas, jarros y morteros. La bebida se preparaba con maíz, como se hace todavía hoy (chicha).

los incas

La vivienda era tan sencilla corno la alimentación: una simple casucha de piedra, ladrillo o adobe, techada de paja, sin chimenea, ni ventana, bastaba para una familia entera; el mobiliario se componía de mantas de lana o pieles que servían de camas, y como objetos “toilette”, alfileres de metal y cuchillos de sílex para el cabello. Figulinas religiosas adornaban los nichos practicados en las paredes a guisa de armarios. No disponían de asientos, porque el indio tenía por costumbre acurrucarse en el suelo.

La vestimenta no era muy variada; disponían generalmente de dos vestidos, uno para los días de trabajo, otro para los de fiesta, y además una manta de trabajo destinada al transporte de materiales. Todos los vestidos eran idénticos, de un extremo al otro del imperio. Únicamente los tocados Y sombreros se diferenciaban, y cáela uno de ellos constituía la característica de una provincia: la del Callao era el gorro o la corona de madera.

La masa de la población no tenía otras necesidades ni aspiraciones que las enumeradas y le estaba prohibido tener otras. El indio no tenía derecho a variar su alimentación ni su indumentaria, a llevar sandalias u otras prendas, a tener asientos en su habitación, porque estas cosas se consideraban favores reservados a quienes el Inca, excepcionalmente, consideraba dignos de tenerlos. Un control riguroso aseguraba la observancia estricta de esas disposiciones. Las puertas debían permanecer siempre abiertas durante las comidas a fin de permitir la entrada de los inspectores en cualquier momento. La menor infracción se castigaba con severidad.

Puede decirse que los soberanos, al limitar los deseos de sus vasallos descubrieron uno de los secretos del difícil problema que se, proponían resolver. Hubiera resultado vano, en efecto, tratar de ajustar la producción a un consumo creciente y desordenado; el libre juego de la oferta y de la demanda puede realizar ese milagro por la acción del interés personal y la concurrencia, pero una administración por perfecta que fuera, no hubiera podido lograrlo.

La oferta.(producción) — Después de la demanda, la oferta. El estudio de la oferta es el estudio de la producción, pero ésta se limitaba igualmente al Perú, ya no por la voluntad de los hombres sino por razones de la misma naturaleza, dado que el suelo no era abundante ni mucho menos y sólo por un trabajo activo y metódico han podido constituirse, vivir y multiplicarse tales aglomeraciones humanas.

Es singular que la división del trabajo se encontrara todavía en estado embrionario. La regla era que cada uno debía producir lo que le era necesario: alimentación, vestidos, casa, armas. Los candidatos al examen de que hemos hablado, debían dar prueba de su capacidad tejiendo sandalias y fabricando arcos y hondas. Sólo un corto número de artesanos eran especialistas; orfebres, pintores, alfareros, tejedores de telas finas, y sus oficios se transmitían de padres a hijos, trabajando exclusivamente para el soberano.

Eran, por otra parte, agricultores y cultivaban su lote de tierra, pero, a diferencia de los otros miembros de la comunidad no tenían que trabajar las tierras del Sol y del Inca. Pagaban tributo ejerciendo su arte en provecho del monarca.

El equilibrio de la oferta y la demanda. — Gracias a la estadística, conocían por una parte las necesidades y por otra las posibilidades de cada circunscripción administrativa, y así los funcionarios no tenían más que a justar las segundas a las primeras, haciendo circular las mercancías entre las provincias.

Pero esto no era todo: se hacía necesario prever el caso en que, por un motivo cualquiera, epidemia, invasión, sequía, temblor de tierra, los productos pudieran faltar al conjunto del territorio, y había que constituir durante los años de abundancia una reserva destinada a atender esa demanda sin contrapartida. Para asegurar ese doble equilibrio, en el espacio y en el tiempo, los Incas fundaron graneros, series de pequeños edificios que contenían los productos más diversos: comestibles, vestidos, materias primas, cuerdas, armas y otros objetos fabricados.

Allí testaban almacenadas las cosechas del Sol y del Inca y todos los tributos exigidos a los indios. Si por acaso se observaba que en una provincia faltarían las materias primas para la fabricación de tejidos, la autoridad central daba órdenes para que las cantidades de lana necesarias fueran extraídas de los graneros de aquellas regiones donde abundaban las llamas, y depositados en la región desprovista.

Si las estadísticas indicaban que la cosecha general de maíz no permitiría alimentar la población durante el año entero, la autoridad central permitía a las autoridades locales que tomaran de los graneros las cantidades suficientes de ese cereal acumulados en los años precedentes. La previsión era tal que los almacenes tenían a veces víveres para diez años.

De esta manera, los artículos de consumo y otros objetos tributados por los habitantes, al Sol y al Inca, no servían únicamente al culto y a la «élite»; una gran parte estaba formada por las reservas y volvían en tiempo de crisis a manos de quienes los habían producido.

Es evidente que, el menor traslado de los grupos de población hubiera originado errores en las estadísticas y alterado la aplicación del sistema; no hubieran logrado nunca los funcionarios adaptar la producción a un consumo irregular; por eso ningún indio podía circular sin especial autorización.

En contraposición, el Inca trasladaba de oficio tribus enteras, cuando lo juzgaba oportuno y las estadísticas registraban esos traslados.

Esto hace relación a una de las instituciones capitales de los Incas, la de los «mitmac», en español «mitimaes». El soberano instalaba tribus de su confianza en las provincias recién conquistadas, en lugar de las tribus turbulentas que enviaba a las regiones centrales del imperio. Aseguraba de esa manera la paz, por un procedimiento que se ha considerado siempre como uno de los más crueles inventados por los conquistadores: el transporte en masa de grupos humanos. Nada podría demostrar mejor hasta qué punto el interés del individuo se sacrificaba al del Estado.

He ahí pues, el edificio terminado: producción, consumo, equilibrio final. No podríamos dejar de admirar su acabada estructura y disposición si no se echaran de ver al mismo tiempo algunas hendeduras en sus paredes. El sistema es hermoso, pero en cierta manera teórico y para adaptarlo a la realidad fue necesario corregirlo. Estos correctivos o enmiendas son los que nos quedan por examinar.

Las enmiendas. — La primera enmienda concierne a la organización administrativa. Hemos visto que la población estaba dividida en decenas, centenas, etc. ¿Era posible tal división? ¿Los matrimonios y los decesos no debían deformarla continuamente? Y no es que pretendamos que se diera en el Perú el caso de la antigua Germania, donde la centuria no contó con cien jefes de familia sino en el instante en que se estableció por primera vez. Los Incas se ingeniaron para mantener dentro de lo posible la división numérica en la realidad, considerando las exigencias del reparto administrativo de productos, de materias primas, de tributos, que se efectuaba en forma muy simple y tenemos, entre otros, dos testimonios formales a ese respecto, los de dos eminentes jurisconsultos del siglo XVI: F. de Santillán y C. de Castro.

Empero, como los monarcas, por regla general, dejaban subsistir las organizaciones locales y en particular las
comunidades agrarias y como, por otra parte, el número de familias de que se componían esas comunidades locales no correspondía siempre — y esto hubiera resultado milagroso — a múltiplos de 10, se conformaban con algo más o menos aproximado.

La segunda enmienda es más importante porque concierne al derecho de propiedad. Los Incas, para recompensar los servicios prestados, hacían a sus súbitos donaciones considerables de tierras, llamas, vestidos y objetos preciosos. Los bienes recibidos en donación no eran enajenables, pero podían transmitirse por herencia, quedando los descendientes, colectivamente propietarios. De esta manera, se constituyó en el Perú una propiedad individual, que no era idéntica a la propiedad quiritaria del derecho romano, porque el detentor no tenía poderes absolutos, pero tampoco era la propiedad colectiva de la comunidad. Notemos, de paso, que ese derecho de propiedad individual, entró en la historia, no a consecuencia de la conquista o el despojo, sino bajo forma de recompensa conferida al mérito.

Finalmente, la tercera enmienda que deseo señalar, se refiere al equilibrio de la oferta y la demanda. En un régimen socialista y bajo el plan indicado, ese equilibrio se obtiene por la única acción de la autoridad central. Los particulares no tienen intervención y el comercio privado es una expresión vacía de sentido. Ahora bien, la lectura de los cronistas nos revela la existencia de un cierto comercio, tanto exterior como interior. ¿Cuál es el «porqué» de esa anomalía?

Remontémonos a la época anterior a la conquista Inca. Sabemos hoy, merced a los descubrimientos de los arqueólogos, que existía un comercio asaz importante entre las tribus de la América del Sur, desde luego entre las que habitaban las diferentes regiones de la meseta interandina: algunas cultivaban la tierra, otras criaban ganado, lo que determinaba el cambio de llamas por maíz. También entre los pobladores de la meseta y de la costa, a través de los pasos de la cordillera: trueque de maíz, lana y patatas por algodón, pescado y frutos; por fin, entre los habitantes de la costa y la meseta con los de la selva oriental que proveían de madera, plumas y coca. Además, los objetos de lujo, de mucho valor y poco volumen, pasaban de mano en mano y llegaban hasta las regiones más alejadas.

Era el comercio mayor y se hacía con piedras preciosas, tejidos finos, oro, plata y obsidiana. Todos estos cambios habían alcanzado tal amplitud, que algunos productos muy solicitados, como el maíz, servían de moneda-mercancía internacional y hasta un verdadero signo monetario tenía curso en los estados del Pacífico, moneda constituida por conchillas originarias de los mares tropicales de Méjico y por pequeñas hachas menudas en forma de T.

Ahora bien, los Incas se esforzaban por no introducir cambios en las costumbres de los pueblos que sometían; subsistían pues las corrientes comerciales, pero en consideración al establecimiento del plan socialista, debieron fatalmente disminuir de intensidad.

Un régimen de circulación de riquezas, por una autoridad central, sólo permite una circulación muy restringida mediante los cambios privados. Esta última circulación comprendía únicamente los excedentes de las cosechas obtenidas por el indio sobre su «kipu», las crías que aumentaban los rebaños de llamas, los productos de bienes recibidos en donación.

Y he ahí por qué los comerciantes extranjeros frecuentaban la meseta andina. Esos comerciantes fueron quienes revelaron la presencia del imperio a Pascual de Andagoya en el Darién; esa fue la razón de que el piloto Ruíz, que descendía por la costa del Pacífico, encontrara una balsa cargada de mercancías, procedente de Túmbez, como también de que Pacbakutec designara días de feria en las grandes ciudades del imperio.

Excusa decir que ese comercio florecía en razón de la lenidad con que se aplicaba el sistema centralizador de los Incas, de ahí que subsistiera principalmente en las provincias conquistadas por los soberanos del Cuzco, poco antes de la llegada de los españoles.

Esto no obstante, en último término y aun en las susodichas provincias, tratándose de un país donde cada uno poseía su lote de tierra y recibía su parte de materias primas, el tal comercio apenas si podía compararse con el que existe en países de propiedad privada y de división del trabajo. La aplicación estricta del sistema Inca, importó para ese comercio un verdadero retroceso.

Ayllu Unidad Social de los Incas Organizacion de la Sociedad Inca

1°-La infraestructura
Las comunidades agrarias o «ayllu», constituyen el fundamento de todas las civilizaciones del altiplano andino. Forman el vínculo entre el hombre y la tierra. Es muy verosímil que esos grupos de origen totémico, hayan sido en un principio puramente consanguíneos y luego, gradualmente y en considerable proporción, se hayan convertido
en territoriales.

No se trata de examinar aquí esa evolución. Lo que importa establecer es que el «ayllu» fue la célula social del Perú precolombiano porque colectivamente fue propietario de la tierra. No hay en ello nada de original: en un gran número de pueblos mediterráneos la propiedad territorial colectiva del grupo, ha existido y existe todavía hoy.

Tanto aquí como del otro lado del Atlántico, los bienes de las comunidades agrarias se dividían en tres categorías: los poseídos y explotados en común (tierras de travesía y bosques), los poseídos en común y repartidos periódicamente (tierras de cultivo), y los que eran objeto de una propiedad individual (casa, cercado y muebles).

¿Qué hicieron los Incas en presencia de esa institución? Como hábiles políticos que eran, cuidaron de no destruirla y se impusieron simplemente como copartícipes. Para darnos cuenta de su acción, tornemos algunos de los últimos conquistadores incas: Pachakutek, Tupak Yupanki o Huayna Kapak, y sigámosles por las provincias que acaban de someter a su dominio.

Como el suelo era generalmente poco fértil, el primer cuidado del monarca, después de dar libertad a los prisioneros v celebrar grandes fiestas fraternizando con los vencidos, consistía en reunir las poblaciones; luego se ocupaba de acrecentar la producción, tanto por la extensión como por la intensificación de los cultivos. La extensión se lograba mediante la construcción de esos «andenes» o «sukre», terrazas en gradería que los Incas no inventaron pero que multiplicaron sobre los contrafuertes de la cordillera. Sus vestigios pueden verse todavía en diversas regiones de los Andes.

Esas terrazas se regaban por medio de canales cavados en la roca, que pasaban por túneles o cruzaban los valles sobre acueductos: trabajo gigantesco si se piensa que para efectuarlo, no disponían los indios ni de carros, ni de animales domésticos, salvo la llama, de poca utilidad, y que no conocían en materia de herramientas, sino el martillo de piedra, el hacha de cobre y el cincel de bronce.

El agua, traída de esta manera, se distribuía conforme a reglas muy precisas que recuerdan las de las comunidades de agua de la huerta de Valencia y Murcia. En cuanto a la intensificación del cultivo, puede decirse que era una consecuencia de la política de los abonos.

Las islas Chinchas, donde se encuentran los famosos «guanos», eran compartidas por diferentes provincias del imperio, de manera que cada una de ellas se aseguraba el derecho de disponer de una importante cantidad de ese famoso estiércol de ave. Estaba prohibido, bajo pena de muerte, matar los volátiles y aun molestarlos en tiempo de postura.

Tenemos pues el territorio cultivable aumentado y acrecido su rendimiento. Entonces los prácticos venidos de Cuzco, reemplazaban a los ingenieros, procediendo al deslinde de los territorios afectados a las diferentes comunidades, daban nombres a los relieves del suelo o confirmaban los nombres existentes y por fin efectuaban la repartición de las tierras, operación que los autores modernos no han comprendido muy bien al parecer, por lo que hemos de insistir sobre ella.

Cuadro sintesis

A nuestro juicio, la partición se efectuaba de la manera siguiente: Calculaban los peritos en cada región la superficie necesaria para un hombre casado y sin hijos, que le permitiera vivir; la unidad así determinada se llamaba «tapa»; era variable según los lugares y es improcedente definirla por una cifra, como algunos autores han tratado de hacerlo.

Esta unidad se multiplicaba por el número de los miembros de la comunidad, a razón de un «tupu» por cada jefe de familia, de un «tupu» igualmente por cada hijo, y de un medio «tupu» por hija; los funcionarios dividían en seguida el total obtenido, entre el Sol, es decir la Religión, y el Inca, es decir el Estado.

Esta segunda partición se llevaba a cabo, según parece, teniendo en cuenta ciertas circunstancias: en las proximidades de un templo o de un lugar de peregrinación la Religión obtenía una parte superior a la del Inca, y éste, por el contrario, salía favorecido en los alrededores de las grandes ciudades.

Quedaba por hacer una última partición, pero solamente de usufructo, la de las tierras de la comunidad, por «tupu», entre los jefes de familia. La administración imperial no tenía nada que ver en esa partición, que era obra de la comunidad misma y que se renovaba cada año. Decimos cada año, porque los cronistas son muy claros sobre ese punto, y es un error imaginar, como lo hace el historiador Prescott, que el adquirente de la tierra al cabo de un año venía a ser propietario vitalicio.

En el orden cronológico, las primeras tierras cultivadas eran sin duda alguna las del Sol, y las cosechas obtenidas se reservaban para el culto, es decir para los sacrificios y para la alimentación de los sacerdotes, pero únicamente durante el tiempo en que éstos oficiaban en los templos, servicio que se regulaba con alternación.

El orden de cultivo de las otras tierras no lo conocemos con certeza, porque consideramos dudoso el que indica Garcilaso, objetado formalmente por Ondegardo. Digamos solamente que además de las tierras del Sol, y las suyas propias, los indios cultivaban las tierras del Inca, de los jefes militares, de los altos funcionarios y la de los incapaces, es decir de las viudas, huérfanos, enfermos, ciegos, inválidos, soldados en servicio. Estas tierras estaban a cargo de ciertos indios, designados al efecto en cada ciudad.

Esa labor, por otra parte, se asemejaba con frecuencia a un juego de regocijo, especialmente cuando se trataba de las tierras del soberano, porque entonces se realizaba con trajes de fiesta, entre danzas y cantos. Empero, el carácter primitivo de los instrumentos agrícolas la hacía muy penosa; el labrador sólo disponía de una «taklla», especie de pala de madera que hundía en el su lo apoyando el pie sobre unos palos en cruz, fijados al mango en su parte inferior.

Las mujeres y las mozas rompían los terrones con las manos o con un martillo de piedra.

Ricas y Poderosas Familias Italianas del Renacimiento Los Papas

RICAS Y PODEROSAS FAMILIAS ITALIANAS DEL RENACIMIENTO

A partir del siglo XV, la estructura de la sociedad feudal (los que oran los que trabajan y los que guerrean) se va transformando gradualmente. Entre los dos estamentos medievales mas importantes comenzó a surgir un tipo de individuos que, por vivir en los burgos (ciudades), fueron llamados burgueses. La producción artesanal y el comercio les proporcionó un cierto enriquecimiento, que a partir del siglo XII tendrá dos consecuencias bien visibles. La primera es el surgimiento de “ciudades-estado” o “comunas” que llegan a ser dominadas por comerciantes, como ocurrió en la Antigüedad.

Son las ciudades del Norte de Alemania y de los Países Bajos (las ciudades de la Hansa, Amberes, Brujas,, etc.) y, después, las del Norte y Centro de la actual Italia: Florencia, Siena, Milán, etcétera. La segunda es el préstamo de parte de la riqueza acumulada por muchos de ellos a los soberanos de algunos viejos reinos feudales, como el de Francia. Estos monarcas habrán de utilizar las fortunas burguesas para fortalecer la corona y el Estado.

Negocios con el Dinero: la Banca. Las rápidas y crecientes operaciones comerciales llevaron a las ciudades italianas del Norte (Florencia especialmente) a saldar sus operaciones mediante letras de cambio, y la aparición de banqueros que recibían depósitos y efectuaban préstamos sobre prendas e hipotecas, o aseguraban navíos, se hizo expediente común en las operaciones comerciales. La banca florentina extendió sus operaciones a todo el Occidente cristiano, y la Santa Sede no permaneció ajena en modo alguno a esta política bancada, que tendría una influencia recíproca sobre la actividad industrial.

Si se considera el robustecimiento de los Estados nacionales, el papel reservado al capital resulta más revelador. Los Estados, cada vez más necesitados de numerario para hacer frente a sus empresas militares o financieras, recurrieron a la banca internacional: banqueros italianos, en Inglaterra, Países Bajos o Francia; judíos portugueses convertidos, en Alemania; los Fugger para los Habsburgos, etcétera.

La mayor contribución de las postrimerías medievales al nacimiento del capitalismo moderno estuvo constituida, sin duda, por el desarrollo en la organización de las transacciones de moneda extranjera y por los progresos de la técnica bancaria, evidenciados por las casas de Genova y Florencia, que extendieron sus agencias por todos los confines. Por otra parte, no existía una moneda definida, sino monedas metálicas con su dominio de acción fijado. El oro correspondía al nivel superior; el cobre, a la vida cotidiana de los humildes, y la plata era de amplia circulación en la vida normal. Se trataba de un trimetalismo sin relaciones fijas de los valores respectivos, verdadera herramienta y “motor” del capitalismo de tipo comercial.

En el siglo siguiente se crearon los grandes bancos públicos, que permitieron la utilización generalizada del papel moneda, dotando así a la economía de intercambio de un instrumento flexible v adecuado.

PRÍNCIPES, MERCADERES, BANQUEROS Y PARLAMENTOS
En los despachos de los mercaderes se acumulan monedas de oro y de plata. Dinero que en toda Europa es aceptado a cambio de bienes y servicios. Al comienzo, los comerciantes italianos de la Baja Edad Media son tímidos y respetan a los señores feudales. Pagan derechos de peaje para cruzar sus feudos e impuestos para comerciar en sus tierras. Mas, a medida que hacen fortuna, contratan guardaespaldas para que los acompañen en sus viajes, dando con ello origen a pequeñas milicias particulares.

Van percibiendo su fuerza, dejan de pagar derechos a los señores más débiles, los expulsan de la ciudad, eligen para gobernarla a gente de su confianza y crean concejos ciudadanos. Los burgos bien fortificados, defendidos por milicias permanentes y bien pagas (al contrario de las feudales),con dinero para comprar informaciones y conciencias, se convierten en verdaderas potencias que escapan del control de los nobles y con las cuales el rey, a veces, se alía.

Ese capitalismo inicial, que se puede llamar protocapitalismo (otros lo denominan “capitalismo aventurero”) nacido del comercio, las industrias incipientes, los préstamos de dinero y la navegación ultramarina, es el principal responsable del gran florecimiento del arte y la cultura conocido como Renacimiento italiano.

En las ciudades, los ricos banqueros que constituyen la cúspide de este grupo circulan entre el pueblo, rodeados por sus guardias personales, y con frecuencia sus espadachines se trenzan en luchas sangrientas por el dominio del pequeño “Estado”. Cuando alguno de ellos, o sus familias, llegan a controlar una “Ciudad-Estado”, se transforman en señores, duques y príncipes que imitan a la nobleza hereditaria, pero su origen es otro, como es otra la fuente de su
poderío: el dinero y no las batallas.

Estamos en la época de las señorías, “principados” independientes donde adquieren fama duques como Lorenzo, el Magnífico, de la familia Medicis, primero comerciantes, después industriales, más tarde banqueros, incluso de la Santa Sede; Ludovico, el Moro, de la familia Sforza; y condottieri (jefes guerreros mercenarios) como Gattamelata, Giovanni dalle Bande Nere, Ferruccio Castracani. Hombres que se hacen por el dinero, por la intriga y por la fuerza; semejantes a cometas resplandecientes surgidos de la nada que cruzan rápidos el firmamento político y cultural y caen asesinados, envenenados o depuestos por aventureros igualmente audaces. Con ellos, concluye la inmovilidad medieval y ansias de cambio transforman la sociedad.

El dinero no debe ser atesorado. Debe ser invertido para producir más dinero y más poder. Hasta entonces, esos banqueros comerciaban y se inmiscuían solamente en la política “casera”. Pero ocurrió que sus fortunas crecieron tanto que comenzaron a ser empleadas en la política exterior.

PODER CENTRALIZADO, ORIGEN DE LOS ESTADOS NACIONALES
Francia es un buen ejemplo de un reino feudal que se transforma gradualmente en monarquía centralizada.
Filiales de bancos italianos en París financiaron al Rey Felipe el Hermoso. Con esas sumas, Su Majestad pudo sostener grandes ejércitos semipermanentes, tornarse menos dependiente de los grandes nobles y destruir el poder de sus rivales. La Orden de los Templarios, instituto religioso-militar con casas en muchos de los países católicos de entonces, y de gran riqueza, había sido aniquilada. Sus bienes fueron absorbidos en parte por el Tesoro real, y en parte por las cajas fuertes de los banqueros lombardos.

Después Felipe se volvió contra sus pares y les impuso la voluntad de la corona. Pero no empleaba sólo dinero de afuera; el comercio se estaba expandiendo en la propia Francia. El rey había impulsado su desarrollo, protegiendo a los burgueses franceses y extranjeros que negociaban en sus dominios.

Al beneficiarlos, dispone de una fuente permanente de recursos para acrecentar su poder: los burgueses son gente que le presta dinero, que paga impuestos y lucha por él. Dos de sus principales ministros son burgueses ennoblecidos. Y más aún: fortalece una institución reciente, el parlamento (en Francia, tribunal judicial) de los burgueses, favorece el ascenso de legistas y otros burgueses y robustece la representación de las ciudades —el “Estado llano”— en los Estados Generales. Así, además de los dos “Estados” existentes —de los nobles y de los eclesiásticos, que se reúnen en asambleas propias— se fortalece el “Tercer Estado”, que tendrá enorme importancia en la historia de Francia y del mundo.

Mas, para beneficiar a los burgueses, el rey tiene que perjudicar a los nobles. Los burgueses voluntariamente pagan impuestos, a cambio de que él los proteja del arbitrio local de los señores feudales. Por eso el rey anula las leyes basadas en costumbres locales y crea una legislación única que sirva para todo el país. Todo cuanto perjudica al comercio, fuente de rentas para la corona —peaje sobre .ciertos territorios, asaltos que los nobles cometen contra los comerciantes—, debe ser juzgado por tribunales de la corona y no por tribunales locales, donde los propios nobles son jueces.

Al ejército semipermanente del rey se añade una hacienda centralizada y una máquina judicial uniforme en escala nacional: es el embrión de un Estado en el cual la corona será el arbitro absoluto.

Una reforma tan amplia no podría realizarse sin la lucha de varias generaciones. Los señores feudales se sienten dejados de lado y heridos en sus intereses. Al morir Felipe el Hermoso, la liga de los grandes nobles asume el poder lanzando como lema el “regreso a los usos de San Luis”, esto es, la vuelta a las costumbres feudales. Pero poco duró esa “contrarrevolución”.

Los nuevos soberanos no podían gobernar a Francia sin tener en cuenta la enorme riqueza que el comercio iba creando. Cualquier noble que asuma el papel de rey, incluso con la finalidad de “dar una lección a esos labriegos”, precisará luego de su dinero no sólo para hacerse independiente de sus rivales sino también para expandir el poderío del Estado. Francia será el primer poder centralizado que la Iglesia enfrentará en Europa. A ella seguirán Bohemia, España, Inglaterra y Holanda. En lugar de integrar un gran “imperio” paneuropeo, realización abortada de Carlos V, preparada por su abuelo’ Maximiliano, se convierten en Estados nacionales con intereses particulares.

Los emperadores de viejo estilo, tan característicos del Sacro Imperio, no habían encontrado una sólida base en que apoyarse; los nuevos soberanos nacionales disponen de una clase social interesada en ayudarlos. Y, cuando la Iglesia, como los grandes nobles, resiste al poder real, se expropian los bienes de la Santa Sede y se interviene en la organización de la jerarquía eclesiástica para someterla a la monarquía absoluta. Es el fin de los sueños de soberanía mundial, no sólo de los emperadores, sino también de los papas, y el principio del Estado nacional moderno.

El proceso que se inicia con la muerte de los Templarios y que obligó a los papas a vivir casi un siglo en Aviñón, bajo la tutela del rey de Francia, se concretará en los grandes cismas, que terminarán por dar origen a las Iglesias nacionales del tipo de la anglicana (de Enrique VIII), a los movimientos de protesta social y autonomía religiosa, como la rebelión hussita o la anabaptista, al luteranismo y al calvinismo de Francia, Suiza, Holanda, Escocia, etc.

ALGO MAS…
LOS BANQUEROS MÁS GRANDES DEL MUNDO

En el lenguaje bancario es muy común utilizar vocablos italianos como: banco, débito, caja, cuenta, cuenta corriente, descuento neto, etcétera. Estos términos fueron creados y difundidos por los grandes financieros italianos que en los siglos XIII, XIV y XV ejercieron actividades bancarias con una riqueza de medios y una técnica tan avanzada, que hasta ese momento no se habían visto.

El centro de la finanza era la ciudad de Florencia. En el siglo XIV había en esta ciudad no menos de cien compañías financieras, con decenas de filiales y centenares de agentes esparcidos por toda Europa occidental. Los Bardi, los Peruzzi, los Strozzi, los Pitti, los Médicis, los Alberti, los Acciaiuoli, eran banqueros florentinos. Pero también debemos Recordar a los Bonsignori y los Frescobaldi, de Siena; los Pisani y ios Tiépolo, de Venecia.

Como se ve por los nombres, se trataba, en su mayoría, de sociedades familiares, es decir, poseídas y dirigidas por los miembros de familias enriquecidas con el comercio. ¿Qué actividad desarrollaban estas bancas?

mercader aleman del renacimientoEn primer lugar facilitaban los pagos y todos los cambios de dinero, instituyendo cuentas corrientes, realizando operaciones de giro, y permitiendo los pagos a distancia por medio de cheques y letras. De este modo, los mercaderes-viajantes dejaban de viajar llevando consigo grandes cantidades de dinero, y evitaban así el peligro de ser robados. Exhibiendo una simple hoja de papel, retiraban en la filial de la banca el dinero necesario, que era luego descontado de sus depósitos existentes en la casa matriz.

Mercader alemán que operó en Milán en el siglo XVI.

En la práctica, casi todas las operaciones financieras desarrolladas por un banco moderno eran realizadas también por estas bancas de hace cinco siglos, que no disponían de calculadoras electrónicas, pero que, no obstante, conocían perfectamente el sistema de “partida doble”, y otros métodos avanzados de teneduría de libros contables.

Además de esto, esas bancas acaparaban por intermedio de sus agentes, en la mayoría de los mercados internacionales de Europa, todos los negocios en los cuales hubiera posibilidades de grandes ganancias, como ser: importaciones en Italia de lanas y tejidos, exportación de trigo de Apulia y Sicilia y de productos orientales, seguros, cambio de valores, armamento y flete de barcos. Pero el aspecto más espectacular de las actividades de estas bancas fueron los préstamos.

Que una banca prestara sumas de dinero a la administración del Estado era una cosa normal, y constituía para el rico banquero una forma de prepararse el camino al señorío sobre la ciudad. Pero pronto recurrieron a las bancas, para obtener financiaciones, los príncipes de otros Estados, y hasta los reyes de Francia e Inglaterra, que se hallaban en permanente necesidad de dinero para mantener sus ejércitos. Y así, los ciudadanos de Florencia comenzaron a prestar dinero a los reyes.

En 1435 prestaron a Eduardo III de Inglaterra un millón trescientos setenta y cinco mil florines… que el rey nunca pudo devolver. Sin embargo, cuando Eduardo IV pidió un nuevo empréstito a Cosme de Médicis, éste se lo concedió, y le fue devuelto el dinero junto con apoyo político.

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon