Historia de los Países Bajos

Biografía de Guillermo de Orange Taciturno Guerras de Religion

Guillermo I de Nassau (llamado el Taciturno) Príncipe de Orange, nació el 24 de abril de  1533 en el castillo de Dillemburg, falleció en Delft, el 10 de Julio de 1584, fue asesinado. Gobernó entre  1544 y 1584. Se educó en la corte de Carlos V y gozó de la confianza de Felipe II.

De vuelta a los Países Bajos se apartó del Consejo de Estado presidido por Margarita de Parma y encabezó la sublevación de las provincias contra la dominación española, junto con su hermano Luis de Nassau y Enrique de Brederode, y llevó a cabo la organización de los gueux.

Tras la conquista de Amsterdam logró con la Unión de Utrecht, la base de las futuras Provincias Unidas, contraponer la Unión de Arras entre Alejandro de Farnesio y las provincias valonas (1579). Murió asesinado.

Guillermo “el Taciturno” es uno de los grandes héroes de la historia europea. Su nombre verdadero era Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, un noble neerlandés que resintió la injusticia de la ocupación española de los Países Bajos a finales del siglo XVI, se rebeló contra ella y condujo a las Provincias Unidas neerlandesas a su independencia como república.  Las profecías según su horóscopo causaron gracia: aún muy joven alcanzaría gran fortuna y poder, pero pronto sufriría reveses de la suerte y moriría en forma violenta. Ese futuro parecía poco probable para Guillermo. A pesar de ser hijo de luteranos, fue bautizado según un ritual mixto. Su padre, recién convertido al protestantismo, no quiso despreciar ciertas ceremonias católicas y así el niño tuvo un bautismo bastante original.

felipe ii de españa

ES UN NOBLE RICO: Guillermo cuenta apenas doce años cuando llega a Dillenburg una noticia extraordinaria: Renato (Rene) de Chálons acaba de morir, dejando sus títulos y propiedades a su primo Guillermo, que se convierte así en uno de los hombres más ricos de Europa. La herencia incluía el principado de Orange, situado en el Sur de Francia, y parte de los territorios de los Países Bajos.

Le fue presentado al sacro emperador romano Carlos V cuando aquel era apenas un niño. Con el paso de los años, Carlos depositó su confianza en Guillermo, al punto de encargarle importantes negociaciones y misiones militares en los Países Bajos.

Según la tradición, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que reinaba sobre los Estados alemanes, Países Bajos, España y otros territorios —incluida la América española— debía ratificar el testamento e impuso una condición: Guillermo recibiría educación católica en Bruselas, sede de la corte del emperador en los Países Bajos. Carlos V, ya en lucha con los protestantes, pretendía así vigilar y adoctrinar a un eventual enemigo.

En la primavera de 1545, Guillermo deja Dillenburg con rumbo a Bruselas, donde estudia francés, latín, el idioma local y la etiqueta de la corte.

A los quince años ya tiene una novia, escogida por el emperador: Ana, la rica heredera del Conde de Burén. Con el casamiento, en 1551, Guillermo es declarado mayor a los dieciocho años. Está pronto para iniciar su carrera, lo que, para un noble de educación católica, súbdito de Carlos V, significa luchar fervorosamente contra el luteranismo.

La guerra contra los príncipes luteranos alemanes es una guerra de asedio, sin combates directos. Se conquistan metódicamente las plazas fuertes, los depósitos de víveres, los arsenales. Se espera que falten alimentos y dinero al enemigo, obligándolo así a pedir la paz.

A los 22 años, Guillermo es nombrado general, pero su ejército tiene como enemigos más serios el hambre
las enfermedades. En los intervalos entre campañas corre a su castillo, donde lo esperan su mujer y dos hijos, Felipe y Guillermo.

En 1555 es firmada la paz de Augsburgo, cuando el emperador, derrotado, delega en su hijo Felipe II parte de sus poderes. Cambia el rey de los Países Bajos, pero la guerra continúa, esta vez contra Francia. Sin embargo, Guillermo, miembro importante de la élite política local (tenía el título honorífico de estatúder) sentía bastante menos afecto por el hijo de Carlos, Felipe II, que ascendió al trono español en 1556.

A Guillermo le molestaba la intolerancia religiosa de Felipe hacia los protestantes y su intrusión frente a la tradición de autonomía de la nobleza neerlandesa. La educación de Guillermo como luterano y luego como católico (finalmente adoptó el calvinismo, en 1573) le enseñó la importancia de la libertad de cultos.”No apruebo a los monarcas que pretenden gobernar en la conciencia de la gente -afirmó- y le quitan su libertad para escoger, su libertad de culto” Se cree que el sobrenombre de “el Taciturno” pudo haberse originado en este contexto. Según relata una anécdota, el rey francés Enrique III, en un día de caza, reveló un acuerdo secreto para erradicar a los herejes protestantes, creyendo que Guillermo, presente pero silencioso, participaría en la acción.

Lo llamaban “el Taciturno” pues cuidaba sus palabras en público, tanto que muchas veces evitaba manifestar sus opiniones. Bajo su liderazgo, en 1581,las Provincias Unidas firmaron el Acta de Abjuración, en la que negaban su obediencia al trono español. Aunque solo se les concedió formalmente la independencia setenta años más tarde, en 1648, a partir de entonces se comportaron como una nación.

Condujo a los neerlandeses en diversas victorias militares que culminaron con la Unión de Utrecht, en 1579, y a una declaración formal de independencia de las provincias rebeldes de los Países Bajos, en 1581. Guillermo declinó la corona, esperando que el Duque de Anjou, francés, se convirtiera en el monarca.

Su apoyo a los franceses, que abandonaron los Países Bajos al cabo de una breve pero infeliz permanencia, le hizo perder popularidad a Guillermo a los ojos de sus compatriotas, aunque continuó siendo estatúder de dos provincias muy importantes: Holanda y Zelanda. Entre tanto, Felipe II ofrecía 25.000 coronas por la cabeza de Guillermo.

Un católico francés llamado Balthasar Gérard aceptó la oferta y, durante una audiencia privada con el príncipe, le disparó in el pecho.“Dios mío, ten piedad de mi alma -cuentan que dijo Guillermo al morir-. Dios mío, ten piedad de este pueblo!”

La desaparición del bravo guerrero, que pasó a la historia como Guillermo el Taciturno, no pone fin a la vocación libertaria de los rebeldes de las provincias del norte, transformadas tras la Unión de Utrecht en las Provincias Unidas. Los Estados Generales aclaman estatúder, más tarde, a un joven de diecisiete años: Mauricio de Nassau, hijo de Guillermo de Orange y Ana de Sajonia.

En 1609, sus victorias militares, ganadas con el auxilio del rey de Francia, Enrique IV, fuerzan a España a firmar la “Tregua de los Doce Años”, primer reconocimiento de hecho de la independencia de los Países Bajos. Las luchas sólo terminarían en 1648, tras la Guerra de los Treinta Años, con los tratados de Westfalia, que marcarán el crepúsculo del poder de los Habsburgo en Europa.

Pero, desde el comienzo del siglo XVII, surge el esbozo de lo que será la gran potencia comercial y marítima del siglo. En 1602 es creada la Compañía de las Indias Orientales; más tarde, en 1621, se forma la Compañía de las Indias Occidentales. Aprovechando la decadencia marítima de Inglaterra bajo el reinado de Carlos I, el comercio holandés puede concentrar todos sus esfuerzos contra los portugueses y los españoles.

Las Compañías de las Indias, sostenidas por la banca de Amsterdam, se transforman en un Estado dentro del Estado, dirigiendo prácticamente la política exterior de las Provincias Unidas. Mientras españoles y portugueses corrían desesperadamente tras la quimera del oro, los comerciantes de las Provincias Unidas explotaban y lanzaban en el mercado europeo productos de todo el mundo. Primera potencia marítima de Europa, la pequeña república era también, a mediados del siglo XVII, uno de los centros más importantes de la civilización europea.

Fuentes Consultadas:
50 Cosas Que Debe Saber de la Historia Mundial Hugh Williams
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 19
Grandes Personajes de la Historia Universal

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyucidas Caida de Bizancio

Los turcos eran en origen un grupo de tribus que vivían en Turquestán, en Asia Central. Se dividieron en el sigloVI y se expandieron por Rusia, China, India y Persia. Algunos turcos abandonaron la vida nómada para convertirse en administradores y guerreros mercenarios. Prestaban servicio a los Abasíes, los Fatimíes y a veces llegaban a los puestos ejecutivos más altos. Los turcos selyúcidas, otomanos, mamelucos, búlgaros y jázaros pronto comenzaron a tener gran influencia. También unieron sus fuerzas con los mongoles. Las ciudades turcas de Samarcanda y Bujara crecieron en riqueza y cultura en el periodo islámico.

LA EXPANSIÓN SELYÚCIDA

Los selyúcidas, llamados así porque eran dirigido por un famoso jefe llamado Selchuk fueron una dinastía turca uguz que reinó en los actuales Irán e Iraq así como en Asia menor entre mediados del siglo IX y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia, procedentes del Asia Central, a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes. Son considerados como los antepasados directos de los turcos Occidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. En el siglo X se convirtieron al Islam.

En el este del mar Caspio vivía el grupo turco de los uguz o turcomanos. El grupo selyúcida se separó de los uguz en el año 950 y se desplazó hacia el sur y el oeste. El califa abasí de Bagdad pasaba por dificultades y pidió ayuda a los seiyúcidas. Dirigidos por Tugril Bel, los selyúcida invadieron Persia y hacia el año 1055 ya habían ocupado Bagdad. El califa abasi nombró a Tugril sultán bajo sus órdenes, aunque lo que había hecho en realidad era entregar el Imperio abasí los selyúcidas. De esta forma, los selyúcidas pasaron de ser una simple tribu nómada a convertirse en gobernantes del mundo islámico.

El imperio turco que duró aproximadamente desde 1300 hasta 1922, y durante su mayor extensión territorial abarcó tres continentes, desde Hungría al norte hasta Adén al sur, y desde Argelia al oeste hasta la frontera iraní al este, aunque su centro de poder se encontraba en la región de la actual Turquía. A través del Estado vasallo del kanato de Crimea, el poder otomano también se expandió por Ucrania y por el sur de Rusia. Su nombre deriva de su fundador, el guerrero musulmán turco Osmán (o Utmán I Gazi), que estableció la dinastía que rigió el Imperio durante su historia (también llamada dinastía Osmanlí).

Alp Arslan, el sobrino de Tugril, fue nombrado sultán en 1063. Conquistó Siria y Armenia, y asoló Anatolia. En 1071, el emperador bizantino le desafió. Alp Arslan contrató mercenarios normandos y turcos, y se dirigió hacia Armenia. Los ejércitos se encontraron en Manzikert. Los selyúcidas ganaron simulando haber perdido,salieron huyendo y cuando los bizantinos les persiguieron, se dieron media vuelta y derrotaron al ejército de Bizancio. Los selyúcidas capturaron al emperador bizantino y pidieron una recompensa por él. Esta victoria estableció las bases de lo que más adelante sería el Imperio otomano. Alp Arslan fue un lider compasivo y gobernó sabiamente su imperio. Muchos turcomanos y selyúcidas se desplazaron a Anatolia con su consentimiento.

MALIK SHAH

El Imperio selyúcida alcanzó su máximo poder bajo el gobierno del hijo de Mp Arslan, Malik Shah (1072-1092). Fue un gran protector de las ciencias y de las artes, y construyó hermosas mezquitas en su capital, Isfahan. Su ministro Nizam al-Mulk fue muy respetado como estadista. Durante esta época, los selyúcidas asumieron el control total sobre Anatolia (Turquía), fundando el sultanato de Rum, junto a Constantinopla. A la muerte de Malik Shah, el Imperio selyúcida se fragmentó en pequeños estados y varios sultanatos selyúcidas, mamelucos y kurdos se prolongaron durante el siglo XII, siempre bajo la mirada del califa abasí en Bagdad. Más tarde, en 1220, los mongoles invadieron la zona, ocupando finalmente Bagdad en 1258.

FECHAS CLAVE

950 Los selyúcidas se escinden de los turcos uguz.

1038 Los selyúcidas conquistan Jorasán (Afganistán).

1055 Los selyúcidas conquistan Bagdad.

1071 Los selyúcidas derrotan a los bizantinos en Manzikert.

1072 Momento culminante del Imperio selyúcida.

1081 Fundación del sultanato selyúcida de Rum.

1092 Muerte de Malik Shah. El Imperio selyúcida se fragmenta.

1243 Invasiones mongolas: los selyúcidas se convierten en vasallos de los mongoles.

1258 Los mongoles destruyen el califato abasí.

Los turcos selyúcidas, como los mongoles, eran grandes jinetes. Sus guerreros podían disparar con precisión flechas mientras avanzaban al galope, de pie sobre sus estribos. Esta destreza les permitió sembrar la destrucción en estados más poderosos, a medida que pasaban por Afganistán y Persia en el siglo undécimo, camino de Bagdad, capital decadente de un imperio musulmán anterior fundado por los árabes, y conquistar Oriente Medio.

La Toma de Constantinopla:

Ampliar La Toma De Constantinopla

Tras la toma de Constantinopla en 1453, el Imperio otomano pronto se convirtió en una fuerza importante en Oriente Próximo y en la cuenca del Mediterráneo.

Cuando Constantinopla cayó en manos de Mehmet II (ò Mohamet) en 1453, el Imperio otomano comenzó su edad de oro. A la anterior capital bizantina se le diò el nombre de Estambul, y se convirtió en el centro de un enorme imperio que en su máximo esplendor hacia 1680, se extendía desde Argelia a Persia y desde Hungría a Arabia El Imperio otomano, fundado por Osmán I en 1301, se extendió por Europa en 1389. Los mongolesdetuvieron su expansión durante un tiempo pero, después de la conquista de Constantinopla, Mehmet II se hizorápidamente con doce reinos y doscientas ciudades de Anatolia y de los Balcanes. Después, Salim I conquistaría Siria, Arabia y Egipto entre 1512 y 1520.

SOLIMAN EL MAGNÍFICO (“El Sultán de los sultanes”)

Solimán el Magnifico gobernó el Imperio otomano desde 1520 a 1566. Conquistó Belgrado y Hungría, aunque fracasó en el asedio de Viena, la capital del Sacro Imperio. Posteriormente conquistó Mesopotamia, Armenia y la región del Cáucaso. Los otomanos se hicieron con el control del Mediterráneo oriental y del mar Negro (dominando de esta forma el comercio veneciano y genovés) y también del norte de Africa y Ucrania.

Entre su gente, Solimán era conocido como Qanuni o el Legislador, porque reformó la administración otomana y el sistema legal. Dio forma al Imperio otomano, enriqueciéndolo en todos los aspectos, desde la arquitectura hasta la vida cortesana. Fue un poeta, un erudito y mecenas de las artes, y reconstruyó gran parte de Estambul. (amplia: Soliman el Magnifico)

Soliman el Magnifico nació en 1495 y llegó a ser sultán en 1520. Convirtió al imperio turco en un rico
y vasto dominio musulmán sunita que abarcaba tres continentes.

Los europeos le llamaron Solimán el Magnífico debido al esplendor de su corte y a sus victorias militares en Europa. Éstas incluían una serie de campañas en las que capturó Belgrado, en Yugoslavia, y expulsó a los caballeros cruzados de San Juan de la isla de Rodas en 1522. Obtuvo su mayor victoria en Mohacs, Hungría, en 1526; su asedio de Viena amenazó el corazón de Europa y en 1538 se apoderó de la ciudad sagrada de La Meca. Mientras tanto, la flota turca, bajo las órdenes del pirata Barbarroja (Khayr ad-Din Pasha), atacaba y asolaba las costas de España, Italia y Grecia

Fueron muchas las batallas que libró el gran Solimán. Su poderío en el Medio Oriente era indiscutible. Se hizo dueño de Bagdad, Tabriz, Armenia y Georgia. Lo mismo hizo con Bosnia y Albania. Tan fuerte fue su imperio, que su poderío llegó a ocupar parte del Adriático y el Golfo Pérsico. Y, si alguien duda de lo anterior, el que Solimán fue un gran conquistador, les diré que su fuerza llegó hasta lugares tan remotos como Yemen y la India, donde se conquistaron grandes territorios.

Solimán muere, cansado y enfermo, el 6 de septiembre de 1566, a la edad de 71 años. Durante los 45 años de su reinado comandó personalmente trece campañas, diez en Europa, y tres en Asia. Un hombre que llevara al imperio otomano a su máxima extensión y se convirtiera en el más grande y famoso de los sultanes: Solimán «El Magnífico».

LAS GUERRAS MUSULMANAS

Solimán realizó tres campañas en Oriente contra el Imperio persa de los safawíes. Fue una guerra entre musulmanes, entre los sufíes otomanos y los chiles persas. Aunque Solimán se apoderó de Bagdad, la frontera oriental del Imperio nunca estuvo segura. Las guerras entre los dos imperios se prolongaron durante todo el siglo XVI y acapararon la atención de los otomanos, que de este modo no continuaron avanzando en Europa.

EL INICIO DE UN LENTO OCASO

Cuando Solimán murió, su hijo Selim II fue elegido sultán. La derrota en Lepanto, en 1571, contra una alianza de países católicos gobernados por Felipe II (imagen) , pondría el freno definitivo a la expansión otomana. Selim disfrutó de una vida regalada mientras sus ministros y generales gobernaban el Imperio. Los otomanos no eran muy numerosos; dependían de la captura de esclavos rusos y norteafricanos, y reclutaban a uno de cada cinco muchachos de sus territorios europeos para prepararlos como administradores y soldados. El pueblo vivía tranquilo siempre y cuando fuera obediente y pagara los impuestos, y nadie era obligado por la fuerza a convertirse al islamismo. Los otomanos confiaban el comercio a griegos, armenios, venecianos y otros extranjeros, de tal forma que el Imperio otomano tenía un carácter muy internacional. Sin embargo, al llegar el siglo XVII el Imperio se encontraba en el comienzo de una larga y lenta decadencia.

La mayor victoria de Solimán se produjo en la batalla de Mohacs en 1526 cuando se enfrentó con el ejército húngaro. Su ejército fue capaz de vencer a una alianza de naciones centroeuropeas y mató al rey de Bohemia.

El fracaso de Solimán en su intento de capturar Viena, la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1529, le impidió invadir Alemania y Europa central. De esta forma se detuvieron los avances otomanos. El uso de cañones era una novedad bastante reciente en las guerras.

Convivencia con los otomanos: La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo quince, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar. Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

FECHAS CLAVES

1453 Los otomanos de apoderan de Constantinopla

1469 Conquistan Grecia, Servia y Bosnia

1512 a 1520 Selim I toma Siria, Arabia y Egipto

1522 Soliman arrebata Rodas a los caballeros de San Juan

1526 Batalla de Mohacs; conquista de Hungria

1529 Asedio de Viena (Fracaso)

1534 Solimán se apodera de Bagdad y de Armenia

1538 Solimán se apodera de la ciudad sagrada de La Meca

1540 en adelante Florecimiento de la cultura atomana

1566 Muerte de Soliman

1571 Derrota turca en Lepanto

1600 El imperio comienza su lenta decadencia

PARA SABER MAS…

EN EL SIGLO XII, el imperio bizantino se extendía desde el Danubio hasta Creta, y desde Italia hasta Siria. La capital, Constantinopla, era el centro del comercio entre este y oeste. Sin embargo, el imperio bizantino estaba amenazado por el avance de los turcos otomanos, que invadían Asia Menor.

TURCOS SELUCIDAS En 1071, los turcos selyúcidas o selúcidas  derrotaron a un gran ejército bizantino en la batalla de Manzikert, en Turquía. Fue un golpe tan duro para los bizantinos que llegaron a solicitar la ayuda del papa.

IMPERIO LATINO
En 1204, los cruzados europeos, a los que Constantinopla había pedido ayuda, saquearon la capital y establecieron un breve “imperio latino”, que duró sólo 57 años. A pesar de ello, Constantinopla estaba indefensa ante el creciente poder de los turcos otomanos.

AUGE DEL PODER OTOMANO Los otomanos habían sido una tribu nómada. Después de las conquistas selyúcidas, se establecieron en Anatolia (act. Turquía). Bajo el mandato de Osmán (1258-h. 1326), estos turcos musulmanes conquistaron más tierras. En 1346, un aspirante al trono bizantino solicitó la ayuda otomana para derrotar al emperador. Gracias a esta alianza los otomanos obtuvieron Gallipoli, su primer asentamiento en Europa.

INTRIGAS
Mientras tanto, las ludias de poder en Constantinopla eran tan complejas, que la palabra “bizantino” ha pasado a adjetivar sabotajes y conspiraciones. Muchas veces los emperadores eran torturados y asesinados a manos de sus sucesores. Como mínimo 29 de los 88 emperadores de Bizancio murieron violentamente, con frecuencia a manos de sus propios parientes.

CAÍDA DE CONSTANTINOPLA
A mediados del s. XV, Constantinopla estaba rodeada por los otomanos; era una capital sin imperio. En 1453, después de un sitio que duró 55 días, el sultán Mehmet II (1432-81) hizo su entrada triunfal en la ciudad, que pasó a llamarse Estambul.

EFECTOS EN EUROPA
La caída de Constantinopla influyó en Europa occidental de varias maneras. Los eruditos bizantinos que se refugiaron en Occidente contribuyeron al Renacimiento europeo. Por otra parte, la búsqueda de nuevas rutas marítimas hacia las Indias por parte de los europeos se debió en cierta medida al brusco cese del comercio terrestre entre Este y Oeste.

TOLERANCIA OTOMANA
Los nuevos caudillos de Constantinopla fueron más tolerantes que los bizantinos. Estambul pasó a ser una ciudad musulmana, pero los habitantes cristianos y judíos podían practicar sus religiones con libertad. Estambul acogió a muchos refugiados musulmanes y judíos que huían de España, debido a la intolerancia religiosa de los Reyes Católicos.

CRONOLOGÍA DEL IMPERIO

——— H. 1300———
Pueblos de Asia central al mando de Osmán I, primer sultán del imperio otomano, emigran a Oriente Medio y se
establecen en Anatolia (la actual Turquía).
——— H. 1350———
Los otomanos atacan las tierras adyacentes, particularmente las que pertenecen a sus enemigos naturales,
los cristianos bizantinos.
——— H. 1450———
Los otomanos controlan ya la mayoría del territorio que había pertenecido al imperio bizantino durante más de 1.000 años. Grecia, Bosnia, Albania y Bulgaria a partir de entonces quedan en manos otomanas.
———1453———
Entre 100.000 y 150.000 soldados otomanos turcos toman Constantinopla, la capital del imperio bizantino. Los cristianos resisten durante 54 días.
———1526———
El sultán más poderoso de todos, Solimán I el Magnífico, cosecha su victoria más importante en Hungría al vencer al ejército húngaro en la batalla de Mohacs y matar a Luis II de Bohemia y Hungría.
———1529 ———
Durante la expansión del imperio, tropas otomanas, a las órdenes de Solimán I, llegan hasta Viena, pero no logran
conquistarla.
———1571———
Los otomanos, liderados por Selim II, pierden la esperanza de controlar el Mediterráneo al ser derrotados
en la batalla de Lepanto. La flota cristiana española de Felipe II, al mando de Juan de Austria, vence a la armada
otomana en tan sólo tres horas.
———1683 ———
Tropas austríacas y polacas devuelven el ataque que realizaron los otomanos a Viena, lo que pondrá fin a la expansión del imperio otomano.
——— H. 1685———
El imperio otomano perderá poder progresivamente a lo largo de los 200 años siguientes. Muchas de las naciones
dominadas irán consiguiendo la independencia. Los gobiernos corruptos y los sultanes débiles también contribuyen a la decadencia del imperio.
———1908———
Un grupo de oficiales del ejército otomano, conocidos como “Jóvenes turcos”, se subleva en demanda
de un gobierno más liberal.
———1914-18———
El imperio otomano apoya a los alemanes en la I guerra mundial. Los alemanes son derrotados en 1918.
———1922 ———
Tropas capitaneadas por el héroe militar Mustafa Kemal (más tarde llamado Kemal Atatürk) se hacen con el control del gobierno y suprimen el sultanato.
———1923 ———
Durante el mandato de Kemal, el imperio otomano llega a su fin y pasa a ser  la república de Turquía. Kemal se erige en primer presidente de la república.

El Imperio Otomano Soliman El Magnífico Resumen Historia y Expansion

El Imperio Otomano Solimán El Magnífico

El Imperio Otomano Soliman El Magnífico Los orígenes de los otomanos: Los orígenes del Imperio Otomano se sitúan en la Anatolia Occidental. Durante el siglo XIV, el pequeño estado que rodeaba el Sogut empezó a aprovechar la decandencia de los turcos selyúcidas para ampliar su territorio.

El derrumbe de los selyúcidas desencadenó una lucha por el poder en la región, en la que los musulmanes otomanos participaron movidos por su deseo de convertir nuevas tierras al islam.

El imperio otomano, fundado a finales del siglo XIII por Osmán (1300-1306), también conocido como Utmán I, y que con el gran sultán Solimán el Magnífico (1495-1566) alcanzó su máximo esplendor cultural. La gloria del Imperio otomano, que se inició con la trascendental toma de Constantinopla por Mehmet II en 1452, culminó con Solimán el Magnífico cuando éste logró apoderarse de Hungría en 1526 tras su magnífica victoria sobre Luis II.

Asimismo, este poderoso sultán llevó a los otomanos a las puertas de Viena en 1529, impulsó su poderío naval y afianzó su presencia en el Mediterráneo. En el año 1522 había conquistado la isla de Rodas y en el 1518, el corsario conocido por los cristianos como Barbarroja, puso la ciudad de Argel, de la que era dueño, bajo su protección.

Solimán II, el Magnífico Sultán que llevó el Imperio Otomano a su apogeo (?, h. 1495 – Szigetvar, Hungría, 1566). A los 18 años fue nombrado gobernador de Manisa y, ahí, comenzó su acción de gobernante y, más tarde, a la muerte de su padre, tuvo un reinado notablemente largo, desde los 46 a los 72 años de edad , durante los cuales acumuló tantos títulos como triunfos guerreros. Solimán desplegó una importante actividad legisladora principalmente sobre la organización del ejército, el feudalismo militar, la prosperidad territorial y el sistema tributario.

Sucedió en el Trono a su padre, Selim I, en 1520. Desde entonces emprendió una serie de guerras que, bajo su dirección personal, expandieron el dominio de los turcos en tres direcciones principales: hacia el corazón de la Europa cristiana, en las fronteras del Imperio de los Habsburgo; hacia el imperio persa chiíta en el este; y por el Mediterráneo. Aprovechando que la atención del emperador Carlos V estaba concentrada en el enfrentamiento con Francisco I de Francia, Solimán terció en el conflicto sucesorio de Hungría, apoyando al voivoda de Transilvania Juan Zapolya contra Fernando de Habsburgo: conquistó Belgrado (1521), venció en la batalla de Mohács (1526), tomó Budapest (1529), puso sitio a Viena (1529), se anexionó la mayor parte del territorio húngaro (1547) y sometió al Imperio alemán al pago de un tributo.

Su padre era Selím, llamado el Terrible, un incansable guerrero que había consolidado un gran imperio, pero un día del año 1520, un correo trajo a Manisa, la noticia de su muerte. Entonces, empezó la carrera de un rey que, seguramente, en recuerdo del rey Salomón, su pueblo lo llamaba Kanuni, el Legislador y, también, la Sombra de Dios, el Protector de los Santuarios de la Meca y Medina; pero Occidente, que lo temía y respetaba, lo llamó Solimán, el Magnífico.

Sus ataques contra los «herejes» chiíes de Persia le llevaron a conquistar Tabriz, Bagdad y la mayor parte de Mesopotamia (1534), extendiendo luego sus dominios por las costas de Arabia. En cuanto a la expansión mediterránea, comenzó con la conquista de Rodas (1522), que le proporcionó el control de las rutas comerciales venecianas y genovesas; continuó sometiendo al vasallaje otomano a Argel (1529) y Trípoli (1551), mientras corsarios turcos imponían su ley en el mar.

imperio otomano

En el periodo del sultanato de Solimán el Magnífico, el imperio se extendió lo máximo y se acercó a la extensión del imperio bizantino en la época brillante del emperador Justiniano. La época otomana es de una gran riqueza en arquitectura. Su máximo representante será el prolífico y genial arquitecto Sinán, que realizará sus fabulosas construcciones durante la edad de oro del arte otomano. Solamente tuvo oportunidad de construir una mezquita en su nombre a los 30 años de su subida al trono, aunque fuera tarde, mandó construir una de las mezquitas más espectaculares de Estambul. 

Estos avances hacia Occidente (tanto en el Mediterráneo como en Europa central) continuaron hasta la muerte de Solimán, que le sorprendió durante una nueva campaña en Hungría; el temor con que fue visto en los reinos cristianos este renacimiento del expansionismo musulmán explica la contraofensiva lanzada por el Papado, Venecia y la Monarquía Hispana, que condujo a la batalla de Lepanto (1571). Los turcos recuerdan a Solimán como un gran legislador (autor del código general conocido como Kanuname), poeta y constructor de edificios y obras públicas (convirtió Estambul en la ciudad más grande y monumental de Europa en el siglo XVI).

Solimán, fue un guerrero que llevó a sus pueblos los beneficios de la paz – la llamada Pax Ottomanica -, que construyó puentes y caminos por los que circulaban las caravanas, desarrolló oficios y extendió el comercio; por último, implantó algunos servicios sociales, lo que permite decir que fue el primer Estado Benefactor. Además, pese al aumento de las poblaciones, hizo posible que judíos, musulmanes y cristianos, vivieran en paz.

PARA SABER MAS…
Solimán el Magnífico

Como lo había previsto su padre, Solimán accedió al poder sin ningún tipo de oposición. Recibió una administración perfectamente organizada, las arcas del tesoro colmadas y un sistema político que urgía al expansionismo. Su reinado alcanzó su culminación tras luchar con éxito en Europa, el Mediterráneo e Irán.

Conquistó Belgrado y, en la batalla de Mohács (1526), acabó con la soberanía húngara. La alianza comercial de Solimán con Francisco I de Francia fue el primer tratado de importancia suscrito con una potencia occidental que apoyaba el comercio francés en Oriente, al tiempo que constituía un pacto político contra Carlos V, gran rival de Francia. Esta alianza hizo posible la derrota de la Santa liga cuando el emperador se unió a ella, dio a los turcos la hegemonía en el Mediterráneo oriental, y acabó con los últimos reductos de Venecia en el Egeo, el Peloponeso y Dalmacia.

A la vez que luchaba en el Danubio, Solimán organizó varias campañas contra Irán, donde tomó Tabriz, Bagdad y, algunos años después -tras las campañas en Armenia, Georgia y el Azerbaiján caucásico-, los territorios persas en Mesopotamia.

Los éxitos obtenidos en Egipto Irán permitieron a los otomano actuar contra los portugueses el el océano índico, donde intentaban controlar las nuevas ruta marítimas de la India.

El punto máximo de la expansión del Imperio Otomano en territorio europeo se logró en 1683, cuando Viena, capital dinástica de los Habsburgo, sufre el sitio del gran visir Kara Mustafá, durante la segunda guerra turca. El mapa ilustra fases sucesivas de esa expansión en 1520, 1566 y 1683. Desde fines del siglo XIV los otomanos ocupan casi toda la península Balcánica al Sur del Danubio.

En 1453 toman Constantinopla, que comienza entonces a conocerse como Estambul (del griego Stenpolis). Entre 1500 y 1517 se dirigen hacia el Este, conquistando Siria, Egipto y Arabia. En 1520 se inicia el reinado de Solimán, y con él una nueva fase en las guerras de conquista, que vuelven a tener a Europa como objetivo. Toman Belgrado en 1521; en 1522, Rodas; invaden a Hungría en 1526, y más tarde sitian por primera vez a Viena (1529). En 1533, parte de Persia es conquistada.

La expansión continúa y los ejércitos otomanos penetran en Polonia, dominan la costa norte del mar Negro, toman Chipre en 1571 y Creta en 1669. Con la contraofensiva persa de principios del siglo XVII comienza la decadencia del poderío otomano. En 1699, Austria fuerza a los turcos a firmar el tratado de Carlovitz: los Habsburgo austríacos reciben entonces Hungría, Transilvania y Croacia. La región que rodea a Bar pasa a Polonia, y la Morea, a Venecia.

En 1696, Rusia toma Azov, comenzando la larga serie de guerras ruso-turcas. En 1783,. los rusos anexan Crimea. En adelante, el Imperio Otomano va perdiendo dimensión, hasta la proclamación de la República Turca, en 1923.

GRANDES SULTANES OTOMANOS:

Mehmet II (1451-1481), el conquistador de Constantinopla, tuvo el mérito de haber sentado las bases de un nuevo aparato administrativo en el imperio. Selim I (1512-1520). Mantuvo la paz con las potencias cristianas pero, ayudado por los jenízaros, reprimió duramente a los chutas y se expandió hacia oriente.
Solimán II (1520-1566). Llamado el Magnífico, dirigió personalmente 13 campañas militares en oriente y occidente. Fue notable por su obra como legislador. Murat III (1574-1595). Dominado por el harén, gracias a sus generales logró derrotar a la dinastía safávida.

Fuentes:Protagonista de la Historia de Espasa-Calpe – Wikipedia – Artehistoria

Los Arabes y Mahoma Imperio Arabe Nacimiento del Islamismo

LA EDAD MEDIA: LOS ÁRABES y EL ISLAMISMO

resumen de la edad media 

SU ORIGEN: Arabia es una gran península asiática de tres millones de kilómetros cuadrados, limitada por el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico. Las civilizaciones, que se desarrollaron en Egipto y en Oriente, en su expansión chocaron siempre con el enorme desierto arábigo, inmenso obstáculo natural. Sus costas rocosas dificultan la navegación. Arabia es: “Djesirat el Arab”, la isla de los árabes.

El desierto se extiende por las nueve décimas partes del país. De esta tierra reseca y recalentada levántanse nubes de polvo que llegan a oscurecer el Sol. No existen corrientes de agua y sólo a temporadas algún que otro miserable riachuelo cruza el país. Según una antigua tradición, los pobladores de Arabia son descendientes de Ismael, hijo de Abraham y de su esclava Agar.

En el siglo VI se hallaban claramente diferenciadas dos clases de población: la nómada y la sedentaria. A la primera pertenecían los árabes trashumantes -beduinos- que llevaban una vida ruda y llena de peligros. Practicaban el robo, el pillaje y el asesinato sin remordimiento alguno. Odiaban a los árabes sedentarios, a quienes, con frecuencia, hacían objeto de sus depredaciones. La institución sagrada era la tribu; el matrimonio tenía por único fin conseguir el aumento de la población.

El beduino que más hijos tenía era el más considerado. Las tribus vivían en un constante estado de enemistad y de guerra, pues no concebían las ventajas de la unidad. Eran poco religiosos, adoraban a numerosas divinidades y a bloques de piedra que transportaban en su incesante deambular por el desierto. Algunas tribus se habían convertido al judaísmo y a la religión cristiana, por lo que, durante el siglo VI existió un movimiento religioso que tendía al monoteísmo.

Sin embargo, entre estas tribus existía un lazo de unión formidable: la lengua. El árabe se enorgullecía de la riqueza de su vocabulario y procuraba sostener su pureza. Las faltas cometidas al hablar eran castigadas a bastonazos y los poetas eran considerados como seres privilegiados y mágicos. Los beduinos escuchaban embelesados sus narraciones.

La ciudad más famosa de Arabia era La Meca. Allí se hallaba la Kaaba, el santuario de los árabes. De los puntos más lejanos acudían beduinos para besar la piedra negra y redimir sus pecados. Todas las caravanas del desierto confluían en aquel lugar y la ciudad fue creciendo y prosperando. Opulentos mercaderes organizaron en ella una especie de república. En sus mercados se compraban y vendían mujeres, esclavos y camellos.
MAHOMA. Un muchacho árabe -Mahoma (570-632)- fue el hombre llamado a cambiar la manera de pensar y sentir de sus compatriotas. Huérfano de madre a los seis años, tuvo una infancia muy dura. A los 24 años estaba al servicio de la viuda Khadidja y dirigía las caravanas que se encaminaban a
Egipto, Palestina y el Golfo Pérsico. Conoció las doctrinas cristiana y judía y llegó a la convicción de que la idolatría era algo absurdo. A los 40 años tuvo crisis místicas y alucinaciones y creyó oír la voz de Dios que le hablaba por medio del arcángel San Gabriel. Llegó a la conclusión de que sus compatriotas acabarían por ser conquistados si antes no alcanzaban la unidad política, la paz interna y rendían culto al Dios verdadero. Para salvarles comenzó a predicar una nueva religión a la que designó con el nombre de Islam, que significa resignación a la voluntad de Dios. Los historiadores musulmanes fijan el año 611 como la fecha inicial de la predicación islámica. Mahoma invocaba el nombre de un Dios verdadero: Alá, de quien era único profeta.

Los comienzos fueron difíciles, pues no logró convertir más que a su esposa y a unos pocos amigos, y tropezó con una fuerte oposición en La Meca, donde los koroichitas, sus compatriotas, veían con malos ojos la nueva doctrina que atacaba a las divinidades base de las peregrinaciones y de su enriquecimiento. Mahoma no se desalentó, pero al comprobar que su permanencia en La Meca se hacía de día en día más difícil y peligrosa, huyó a Medina -la ciudad rival- acompañado de 150 de sus partidarios.

Esta huida, llamada “hégira”, tuvo lugar el día 20 de septiembre del año 622, y de ella parte la Era adoptada por todos los pueblos musulmanes. El mérito de Mahoma consistió en elaborar una doctrina compatible con las antiguas tradiciones de Arabia y en haber hecho del Islam una religión nacional. En el año 630 se presentó en La Meca al frente de 10.000 hombres, que
derribaron y destruyeron los ídolos que rodeaban la Kaaba. De este modo se apoderó de la ciudad que quedó reservada a los creyentes. Seguidamente continuó la “guerra santa”, hasta conseguir que todas las tribus árabes adoptaran el Islamismo.

La doctrina religiosa del profeta es muy sencilla y se halla contenida en el Corán, libro sagrado de los musulmanes. Todo queda reducido a la creencia en Alá, Dios único, en el Juicio final, en la resurrección de los muertos y en la predestinación.
Los cinco deberes principales del buen musulmán son: el ayuno, el rezo cotidiano, la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida, la limosna y la guerra santa contra los infieles. El Corán propugna el perdón de las injurias y ensalza la práctica de las obras de misericordia, prohibe el adulterio, el homicidio y el robo, así como el consumo del vino, la carne de cerdo y la práctica de los juegos de azar.

LA EXPANSION ÁRABE

A la muerte de Mahoma los árabes poseían una misma religión, se habían acostumbrado a obedecer a un soberano y se hallaban en condiciones de iniciar la conquista de un imperio. Ellos fueron los intermediarios entre el mundo asiático y la Europa occidental. Se lanzaban al combate con empuje irresistible y, a pesar de carecer de bases militares, líneas de comunicación, provisiones y equipos, sus victorias fueron tan rápidas y decisivas que a los quince años de la muerte del Profeta, el estandarte de la Media Luna ondeaba en Damasco, Antioquía, Jerusalén, Trípoli, Egipto y gran parte del Norte de Africa.

Conquistaron toda la Persia, el Turquestán y los territorios situados en las orillas de los mares Negro y Caspio. En el año 711 cruzaron el estrecho de Gibraltar, y tras derrotar a los visigodos españoles en las márgenes del Guadalete, se desparramaron como un ciclón por toda la Península Ibérica. Desde la frontera de Francia empezaron a planear la conquista de Europa y la destrucción del Cristianismo; franquearon los Pirineos y amenazaron la Galia, pero fueron detenidos en Poitiers por los francos. En aquella memorable batalla ocurrida el 732 murió el emir Abderramán el-Gafekí, caudillo árabe, vencido por el famoso Carlos Martel.

En el año 750 tuvo lugar una profunda revolución en el mundo musulmán; la dinastía de los Omeyas fue derrotada por Abul- Abbas, fundador de la dinastía de los Abbasidas, que estableció su capital en Bagdad. Un solo omeya, Abderramán I o Abdal-Ratimán escapó de las matanzas y, vagando de cabila en cabila y de aduar en aduar, llegó a España, erigiendo el Emirato independiente de Córdoba. Harum-al-Raschid (786-809) fue el más conocido de los soberanos de esta época; era piadoso y activo, y logró dar conhesión al gran imperio, aunque concediendo cierta autonomía a las provincias. Era en verdad empresa difícil en aquellos tiempos mantener en una sola mano pueblos tan distantes entre sí como la India y España; por ello los distintos pueblos entraron en lucha muy pronto y el gran imperio se fue desmembrando. Los califas de Bagdad, encerrados en suntuosos palacios, renunciaban con facilidad a sus derechos sobre lejanas provincias.

España se separó en el año 755, y Egipto lo hizo en el 868. Los turcos, encargados de defender al califa, constituían la base del Ejército y, poco a poco, su influencia fue en aumento, hasta llegar al extremo de que si bien el califa era el titular del poder espiritual, los turcos acabaron por ser los amos absolutos del Estado. El califato de Bagdad llevó una vida muy floreciente desde finales del siglo VIII hasta los comienzos del IX. El vasto imperio que se hallaba dividido en 28 provincias, abarcaba los territorios comprendidos en el rectángulo formado por el Indo, el Sahara, el Atlántico y el Cáucaso. El califa era el representante del Profeta y ejercía un poder absoluto. Vivía en un magnífico palacio rodeado de servidores, en el que se celebraban fiestas maravillosas. Los califas delegaron las funciones propias del gobierno en funcionarios llamados “visires”, mientras que las cuestiones judiciales eran encomendadas a los “cadíes”. El “walí” era el encargado de aplicar el Derecho Penal. El inspector del comercio y del mercado recibía el nombre de “almotacén”. El “berid” era el jefe del servicio de postas, que se hallaba muy bien organizado y para el cual se utilizaban palomas mensajeras; tenía por misión informar al poder central de todo cuanto ocurría. Los impuestos se pagaban en especie o en moneda y pasaban a engrosar el tesoro de los califas.

El Ejército del califa de Bagdad llevó a contar con 50.000 hombres, que disfrutaban del reparto del botín o de un sueldo fijo; pero como eran muy indisciplinados los califas se decidieron a reclutar mercenarios turcos. En Córdoba no tardó en proclamarse el Califato independiente, con lo cual el mundo árabe quedó escindido. El Califato de Bagdad cayó en poder de los mongoles el año 1258. La influencia de Egipto fue muy grande entonces, y mientras en España al esplendor del Califato de Córdoba siguió la decadencia de los múltiples reinos de Taifas, en Oriente los turcos incrementaron su poder hasta que en el siglo XV lograron la conquista de Constantinopla, pero entonces elImperio Arabe había muerto para sucederle el Imperio Turco.

LA CIVILIZACION ÁRABE

Durante 500 años se enfrentaron dos modos de pensar, dos religiones y dos concepciones de la vida: Mahoma y Cristo. Desde el punto de vista moral y humano la civilización cristiana era más perfecta en todos sentidos: por su especial consideración a la mujer y a los débiles, por su exaltación de la virtud, por su sentido trascendente de justicia, etc. Sin embargo, es preciso reconocer que los árabes desarrollaron una civilización en la que ocupaba lugar muy preferente el cultivo de las Ciencias, y que su sentido de la belleza era extraordinario como lo demuestran los monumentos que de su plenitud se han conservado hasta nuestros días.

Los árabes pudieron conocer gran parte del saber acumulado en Alejandría durante el período llamado “helenístico”. Gracias a ellos, y a través del camino de España nos llegaron obras literarias como Calila y Dimna, el Sendebar y los relatos de Las Mil y una Noche, entre otras. La Escuela de Traductores de Toledo, fundada por el obispo Raimundo, fue una de las que más contribuyeron a salvar la cultura clásica y oriental que nos llegaba a través de los musulmanes. Entre los nombres que destacan en ella merecen recordarse Domingo Guinsalvo, Juan Hispalense y Gerardo de Cremona.

El cálculo algebraico y las cifras que usamos actualmente y que se llaman arábigas las debemos a los musulmanes. La dedicación de este pueblo a las Matemáticas fue notable. Las ecuaciones de segundo grado, e incluso las de grado superior, fueron bien conocidas por ellos, así como la Trigonometría. Consecuencia de este perfeccionamiento del cálculo fueron los notables progresos conseguidos en Astronomía, pues llegaron a determinar la inclinación del eje de la Tierra sobre la eclíptica. Conocieron la brújula, seguramente importada de Asia central o de China, y fueron extraordinariamente hábiles en el trabajo de los metales, en la fabricación de telas, curtidos, armas y papel. En Fez existían 400 molinos para la fabricación de pasta de papel, y Játiva fue la primera población de España donde se instalaron fábricas de papel de arroz. Los molinos de viento son una realización árabe. Su dedicación a la Alquimia les llevó a descubrir el alcohol, el alcanfor, el mercurio y el ruibarbo. Además, en Europa fueron los primeros en utilizar la pólvora, conocida por los chinos.
La agricultura llegó a perfeccionarse con un sistema de riegos que en la huerta valenciana viene aplicándose casi igual que en tiempo de la dominación árabe.

Los musulmanes sentían una especial fascinación por el agua, que utilizaban como adorno en sus jardines. Por ejemplo, es de admirar el empleo del líquido elemento en los del Generalife de Granada, en los del Alcázar de Sevilla y en tantas construcciones como nos quedan de aquella época de España. Las palabras “acequia”, “algibe”, “noria” y tantas otras, son árabes y demuestran claramente las innovaciones que este pueblo aportó en la agricultura de la península. A ellos se debe también la aclimatación en Occidente de la palmera, el algodón, el arroz, el naranjo, la caña de azúcar, el granado, la morera e innumerables plantas de jardín.
La cirugía árabe no fue muy importante porque sentían gran pudor y respeto por el cuerpo humano desnudo, pero sí la Medicina. Abenmasawih escribió un tratado de Oftalmología; Abubéquer fue un químico notable y un médico excelente, autor de una enciclopedia de Medicina; Abenalcházar escribió un tratado sobre la viruela y el sarampión, y Abulcásim una obra en la que trata temas de Obstetricia, Cirugía y lo que hoy llamamos Otorrinolaringología. Entre los astrónomos famosos cabe recordar a Mohamet el Fazari, Mohamet Alfargani y, sobre todos, Chábir Albattani, que vivió en el siglo X y fue considerado un precursor de las doctrinas astronómicas que tuvieron su desarrollo durante el Renacimiento.

EL ARTE ÁRABE

En la expresión artística del pueblo árabe juegan dos factores importantes. Uno, la prohibición por parte de su credo de representar la figura humana, y por otra su  temperamento amante del color, de las formas exuberantes y de la vida en sus manifestaciones más cálidas. Por estas razones el arte árabe se vuelca en la decoración y en los “arabescos”, juegos de formas, de color y de luz, utilizando incluso el agua como un elemento arquitectónico más. En todas las construcciones abundan los adornos geométricos o inspirados en motivos vegetales para suplir la limitación que implicaba la imposibilidad de pintar o esculpir formas humanas.

El templo musulmán era la mezquita, generalmente de plantacuadrada. Antes de entrar en ella el creyente se encontrabacon un patio rodeado de pórticos, en el centro del cual había una fuente donde podía realizar las abluciones del ritual. Una torre o “alminar” permitía al “muezín” llamar a los fieles a la hora de la oración. En el interior del templo se hallaba el “mihrab”, o lugar sagrado emplazado en dirección a Oriente, sin ninguna clase de imágenes pero adornado con profusión de arabescos, tapices, etc. Ante él se hallaba la “maxura” olugar que ocupaba el califa o el rey.

El arco de herradura fue usado con profusión, y en el siglo X se complicó originando el arco lobulado, en el cual el primitivo dibujo de la arcada se subdivide en numerosos arcos menores. El número de lóbulos fue siempre impar a fin de que uno correspondiera al centro o clave del arco. Las columnas eran muy finas y se solían agrupar; los capiteles, sencillos, pero trabajados en arabescos, así como las paredes, especialmente las de los palacios o alcázares.

Más tarde los arcos se entrecruzaron y se convirtieron en un auténtico tejido arquitectónico, como puede admirarse en las obras maestras de la arquitectura musulmana en España. No existe mezquita tan hermosa como la de Córdoba, iniciada en el siglo VIII y que no se terminó hasta el XI. En ella se pueden contar hasta un millar de columnas que sostienen arcos dobles, el superior de medio punto y el inferior de herradura. El ladrillo rojo y la piedra blanca alternan y contribuyen a aumentar la sensación de luz y color. Sus medidas -180 por 130 m- hacen de ella la mayor del mundo islámico.

Fernando III, al conquistar Córdoba la transformó en catedral cristiana. La Alhambra de Granada corresponde ya a un estilo posterior, que se inicia en el siglo XIII y cuyo máximo esplendor se encuentra en el siglo XIV. Los arcos se convierten en un puro encaje de yesería, así como las paredes. En esta joya del arte arábigo-español se ven preciosas muestras de alicatado, o sea de mosaicos vidriados. Este palacio, construido para vivienda de los reyes moros, consta de una serie de salas y estancias, algunas de ellas con ventanales orientados hacia la Sierra Nevada; otras con surtidores o patios en los que el agua juega con motivos arquitectónicos y decorativos.

Es notable el “Patio de los Leones”, donde puede verse una rarísima muestra de la escultura árabe, los leones que sostienenla fuente central. El Generalife es un palacete situado en una colina próxima a la Alhambra,donde los jardineros árabes dieron una muestra de lo que puede conseguirse combinando la vegetación y el agua. Son notables también otros alcázares o palacios-fortaleza, como el de Sevilla, que posteriormente amplió el emperador Carlos I. Todo el Mediterráneo español es rico en vestigios del arte árabe. También destacaron los árabes en el trabajo del cuero, en la cerámica, los azulejos, la orfebrería, el cincelado de la plata, la talla del marfil y, de un modo especial, en la técnica y el arte del tejido.

EL PENSAMIENTO Y LAS LETRAS

Los árabes eran muy aficionados a los estudios filosóficos y se dedicaron a la propia especulación, pero también a la traducción de los pensadores griegos. Aristóteles les fue familiar, de modo que existió un aristotelismo musulmán paralelo al aristotelismo cristiano que informó la Escolástica. En el siglo XI vivió Avicena, que intentó una síntesis del pensamiento griego con el mahometanismo. En España la cultura árabe alcanzó un gran esplendor debido a la protección de los califas cordobeses. Se cuenta que Alhaquem II tenía destacados en distintos lugares del mundo musulmán enviados suyos para que adquiriesen los libros que aparecieran y resultaran de mayor interés con destino a su biblioteca de Córdoba.

Ibn Masarra fue un filósofo cordobés del siglo X. También son dignos de citarse Abentofail, autor de una novela filosófica, El Filósofo-autodidacta, y Averroes, que vivió en el siglo XIII. Éste sostenía que la verdad filosófica puede ser distinta de la religiosa, defendiendo, por tanto, la independencia y la libertad de especulación. El “averroísmo” tuvo gran importancia en el pensamiento medieval. Entre los historiadores figura El Wagidi, que narró la vida de Mahoma y los primeros califas, Abucháfar al Tavarí y, en España, Ibn el Faradí. En literatura los árabes sintieron gran predilección por la narrativa, como se demuestra en Las Mil y una Noches. En muchos casos acompañaban sus relatos con la música del “rabel”, que fue invento suyo. La música popular andaluza, incluso la jota española, tienen una raíz musulmana indiscutible que se pone de manifiesto al comparar el canto moro actual con el cante jondo y el flamenco andaluz.

PARA SABER MAS…

En el 711 los musulmanes del norte de África invadieron la península Ibérica. Introdujeron nuevos cultivos (como naranjas, limones, caña de azúcar y algodón), construyeron hermosas ciudades como Sevilla, Málaga, Toledo y Granada. Córdoba, la civilizada capital del reino musulmán de Al-Ándalus, conocido como califato de Córdoba, era un centro de estudio de todas las religiones. Aunque los invasores eran musulmanes, no persiguieron a judíos o cristianos durante su dominio. En lugar de esto, los que practicaban una fe diferente a la musulmana debían pagar unos impuestos especiales que servían de fuente de ingresos a los gobernantes musulmanes.

EMPERADOR DE DOS RELIGIONES

A principios del s. XI, la descomposición del califato de Córdoba (1031) en 30 pequeños “reinos de taifas” o ciudades-estado independientes, facilitó el avance cristiano hacia el sur. Los reinos cristianos del norte de la península (Galicia-Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón) empezaron a invadir la España musulmana. Los reyes que protagonizaron la Reconquista solían apropiarse de una parte de las riquezas musulmanas, pero no destruían los vestigios islámicos de España. Alfonso VI (1299-1366), el conquistador de Toledo, hizo tratos con algunos califas musulmanes y estos últimos se convirtieron en sus vasallos. El rey Alfonso VI fue conocido con el sobrenombre de “el emperador de dos religiones”.

ESPAÑA RECONQUISTADA

En el s. XIII, reyes cristianos como Fernando III (1217-52) en Castilla y Jaime el Conquistador (1213-76) en Aragón habían reconquistado muchas ciudades musulmanas. En campañas separadas, las tropas de Castilla, Aragón y Portugal redujeron el dominio musulmán al pequeño reino de Granada, en el sur de España. El matrimonio de Fernando de Aragón (1452-1516) e Isabel de Castilla, conocida a partir de su matrimonio como Isabel la Católica, (1451-1504) sirvió para unir una gran parte de la España cristiana. En 1492 conquistaron Granada y unificaron gran parte del territorio peninsular en un único reino cristiano, con la excepción de los reinos de Navarra y Portugal, que eran independientes. Portugal fue anexionado a la corona española en 1512.

SOCIEDAD MULTICULTURAL

La España de los Reyes Católicos estaba formada por amplias minorías de musulmanes y judíos. Muchos de los cortesanos de Fernando e Isabel eran judíos practicantes, y el mismo Fernando tenía ascendencia judía. La España musulmana propició un florecimiento de la cultura judía, ya que muchos de los libros judíos se escribían primero en árabe. Los estudiosos judíos españoles llevaron el conocimiento científico de la antigua Grecia hasta el norte de Europa.

INTOLERANCIA

El ambiente de intolerancia religiosa fomentado en Europa a partir del siglo XI por el espíritu de las Cruzadas se perpetuó en la España cristiana durante la Reconquista. En los siglos XII y XIII los reyes cristianos actuaron como verdaderos cruzados. Los Reyes Católicos acabaron la Reconquista con la rendición de Granada y crearon la Inquisición (1478). Su propósito era expulsar a los judíos conversos castellanos, de quienes se sospechaba que fingían ser cristianos a pesar de que todavía practicaban su antigua religión. El dinero que se quitó a los judíos, muchos de los cuales habían huido a Constantinopla (la actual Estambul de Turquía), se usó para financiar la conquista de Granada en 1492. Se había prometido a los musulmanes de Granada que se respetarían sus costumbres y su religión una vez se hubieran rendido, pero en unos pocos años se violó este acuerdo. Como ocurrió antes con los judíos, los musulmanes fueron obligados a elegir entre renunciar al islamismo en favor del cristianismo o abandonar España. Los que se quedaron y fingían ser cristianos pero seguían practicando el islam fueron perseguidos por la Inquisición.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro

Invasiones de los Vikingos Los Normandos en Francia y Rusia Erik el Rojo

Invasiones de los Vikingos – Los Normandos en Francia

LOS NORMANDOS (HOMBRES DEL NORTE: Noruegos o Vikingos, Suecos o Varegos y Daneses)

Erik el Rojo en AméricaEstos pueblos germanos, establecidos desde muy antiguo en la a Escandinavia, habían permanecido quietos mientras sus hermanos raza se repartían el. Imperio Romano. (imagen: una nave vikinga)

Pero, hacia el año 800, en la plenitud de su poderío, creyeron llegado su turno, y, convertidos en terribles piratas, dieron comienzo al gran asalto que modificó totalmente la vida europea.

Se los llamaba indistintamente NORMANDOS u “hombres del norte”, pero entre ellos se distinguían los Noruegos o “vikingos”, los Su o “varegos” y los Daneses.

Su sistema de invasión era novedoso: no se desplazaban con toda tribu como los otros germanos, sino que constituían formidables bandas y al llegar la primavera se acercaban a las costas a bordo de sus veloces naves y penetraban por los ríos hasta el corazón de los pueblos robando e incendiando las poblaciones. Luego, en otoño, regresaban sus guaridas del norte. Más tarde, cuando decidieron asentarse establecieron en lugares estratégicos de la costa, y cada verano repetian sus terribles incursiones.

Toda Europa soportó sus ataques durante más de 200 años, y todas las grandes ciudades, como París, Lisboa, Londres, Hamburgo y Sevilla fueron saqueadas o incendiadas por estos forajidos.

Ningún país escapó a sus asaltos:

En RUSIA penetraron siguiendo el curso de los ríos: luego a agruparon las poblaciones eslavas dispersas, fundando así los primeros principados Rusos.

FRANCIA les dio poco trabajo: el nieto de Carlomagno, el incapaz CARLOS EL GORDO varias veces tuvo que pagarles para que levan el sitio de París, y su hijo, CARLOS EL SIMPLE, en el año 911, no encontró mejor solución que dar a su jefe ROLLON el título de “Duque” y la posesión de toda una provincia francesa, llamada “Normandia” desde entonces. Allí establecidos, los normandos no tardaron en modificar sus costumbres, asimilando rápidamente la cultura del resto país.

INGLATERRA fue totalmente dominada gracias a la desunión los anglo-sajones. Hacia el año 900, y a pesar de la defensa del danes ALFREDO EL GRANDE, los normandos eran dueños de la mitad del pais. Luego, en 1020, el rey danés CANUTO EL GRANDE completòla ocupación. Todavía años después, nuevas bandas normandas, esta vez provenientes de Francia, desembarcaron al mando de GUILLERMO EL CONQUISTADOR y en el año 1066, tras la batalla de Hasting, quedaron dueños del reino.

ITALIA fue otra de las grandes presas normandas. Hacia el 1050 ROBERTO GUISCARDO, Duque de Normandía, fue llamado en auxilio de algunos comerciantes de Sicilia, atacados por los árabes y los bizatinos. Los normandos acudieron de inmediato y pacificaron la turbulenta isla, pero luego no quisieron retirarse. Inclusive, años despúes se apoderaron de Nápoles y de todo el sur de Italia: con ello, el gran duque ROGER II fundó el próspero “Reino de las Dos Sicilias”.

Junto con los Normandos, también los MAGIARES o Húngaros constituyeron durante siglos el terror de Europa.

Estos pueblos, de raza mongólica como los hunos, los búlgaros y los ávaros, desde mucho tiempo atrás se habían establecido a orillas del Mar Caspio. Luego, a partir del año 800, penetraron en Europa y se establecieron en las llanuras del Danubio; desde allí, aprovechando la debilidad de los reyes, se lanzaron contra los pobres reinos de Germania, Francia e Italia. Más temibles aún que los normandos, sus bandas asaltaban e incendiaban cuanto encontraban a su paso. Su solo nombre inspiraba terror: ellos fueron los “ogros» o Hungrios, que aún mencionan los cuentos infantiles.

Finalmente, un monarca de Germania se atrevió a enfrentarlos: en el año 955, OTON EL GRANDE los atacó en Lech, en el centro europeo, y allí les infligió una aplastante derrota. Así salvé a Europa de sus correrlas.

Luego de la derrota, los Magiares se replegaron sobre el Danubio y allí quedaron sin ser molestados. Y hubieran tal vez desaparecido como los hunos y los ávaros y otros pueblos mongoles, si no hubiera sido por la acción de un jefe extraordinario.

ESTEBAN I: Al comenzar este príncipe su gobierno en 997, se propuso civilizar y organizar su país. Reprimió severamente las rebeliones de los caudillos militares, estableció leyes justas y difundió la cultura latina, fomentando por todos los medios la cristianización ‘de su pueblo.

Por su gran obra civilizadora, en el año 1001 el Papa lo coroné primer Rey de. Hungría, y a su muerte, tras 40 años de reinado, la Iglesia ‘lo honró como santo. Desde entonces, el pueblo húngaro ha sido siempre un pilar de la cultura cristiana en el centro europeo.

Dioses y sobrenaturales: El principal de los dioses vikingos es Odín, soberano de todos ellos, señor de la magia, del Doder, de la poesía y de las runas, la escritura de los germanos. Es tuerto y le acompañan los cuervos. Monta a Sleipnir, un caballo de ocho patas. Su esposa es Frigg, diosa del amor. Tyr es el dios de los pactos y de la guerra. Thor es el más popular de los dioses. Preside la guerra y su arma es Mjolnir, su martillo sobrenatural. También Freyr es un buen guerrero, además de dios de la prosperidad, la riqueza y la fertilidad.

Preyja, diosa de la magia, es quien se la enseña a Odín tras el pacto entre los dioses ases, a los que pertenecen Odín, Tyr y Thor, y los vanes, el grupo de Freyja, Freyr y Njordr. Este último es el dios del mar, de la navegación, del comercio y de la riqueza.

Balder es el mejor de los dioses: bello, bueno, justo, sabio, clemente y gran guerrero. Muere en un engaño urdido por Loki, pero retornará tras el final de los tiempos, Loki es un dios contradictorio. Le entrega a Thor su martillo y a Odín su caballo, pero consigue que muera Balden Además, será el jefe de las fuerzas de la destrucción en el Ragnarok.

Por último, Iduna es la diosa de la eterna juventud y poseedora de las manzanas de la vida. Además de los dioses Individuales, había todo un grupo de seres sobrenaturales a los que no se les daba culto, pero que eran importantes en los mitos. Los gigantes (jotnar) eran seres peligrosos para los hombres y los dioses, pero también sabios. En el Ragnarok las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por ellos. Los enanos (dvergar) vivían bajo a tierra y su ocupación principal era la minería y la metalurgia. Según la mitología vikinga, os enanos poseían una sabiduría oculta y sagrada, que les permitía forjar armas mágicas Dará los héroes y objetos muy poderosos para los dioses.

Los elfos tenían una relación con los hombres ambigua, ya que podían provocar enfermedades, pero en ocasiones también podían favorecer. Las normas fijaban el destino y sus decisiones resultaban irrevocables.

Eran tres: Urd, el pasado; Verdandi, el presente; y Skuld, el futuro, y residían en las raíces de Yggdrasill. Hilaban e! destino de los hombres y, en especial, el de los Héroes, para el que utilizaban hilo de oro. Las disaseran también divinidades del destino, fundamentales en el nacimiento y tutela de familias e individuos.

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval de A. Drago

Invasiones Barbaras Los Normandos en la Edad Media Los Ataques Vikingos

Invasiones Bárbaras – Los Normandos en la Edad Media

LOS NORMANDOS

Erik el Rojo en AméricaLa situación se agravó con la invasión de los piratas normandos (hombres del Norte), provenientes de Escandinavia, que llegaron al centro de Europa en búsqueda de alimentos y tierras templadas para establecerse.

Aunque genéricamente se llamaban normandos, se diferenciaban en noruegos o vikingos (hombres de los fiordos); suecos o varegos; y daneses. Su desplazamiento se vio facilitado por la eficacia de sus naves a vela.

Los normandos desembarcaban en las costas del Atlántico o en el mar del Norte y más tarde del Mediterráneo o penetraban por el curso de los grandes ríos y sus afluentes, llegando a todos los rincones del contiene, donde saqueaban e incendiaban las poblaciones que encontraban a su paso.

En una segunda etapa, los normandos comenzaron a instalarse en los lugares que les ofrecieron menor resistencia, como Irlanda, Escocia y, como veremos, en Francia. Navegando hacia el Sur, penetraron en el mar Mediterráneo y conquistaron Nápoles y Calabria, en Italia; y desalojaron a los musulmanes de Sicilia; y navegando hacia el Oeste legaron a Islandia y Groenlandia. y luego a la isla de Terranova y la península del Labrador, en América de Norte que arribaron en el año 987.

En lugar de enfrentarlos, Carlos el Calvo trató con ellos y aceptó pagarles tributo, con lo cual no hizo nada más que acrecentar su codicia.  Sin embargo, el conde de Anjou, Roberto el Fuerte, que tenía a su cargo las tropas que operaban entre el Sena y el Loira, trató de impedir a invasión pero resultó muerto en el combate de Brissarthe (865) Su hijo, el conde de Eudes, prosiguió la lucha.

A la muerte de Carlos el Calvo, acaecida en el año 877, le sucedieron Luis II el Tartamudo y luego Luis III y Carlomán, dos hermanos que reinaron juntos y lograron derrotar a los normandos en Saucourt-en-Vimen (880).

Luego, el Papa concedió el imperio a Carlos III el Grueso (881), ascendiente de Luis el Germánico, que carecía de las virtudes necesarias para hacer frente a la difícil situación existente.

La Dieta de Tribur

En el año 885 una nueva invasión normanda encabezada por lo Reyes Godofredo y Sigfrido, penetró por el Sena, con intención de llegar asta la Borgoña, pero fue detenida en Lutecia (París), situada en la isla que hoy constituye el centro de la ciudad. Los defensores, conducidos por el conde de Eudes resistieron denodadamente, hasta que llegó el emperador Carlos el Grueso con un poderoso ejército de refuerzo, pero   lugar de combatir, pactó la retirada de los normandos.

Debido a esta cobarde actitud, Carlos el Grueso fue destituido en la dieta (asamblea) de Tribur (887), con lo cual el número de estados dependientes aumentó a siete.

El conde de Eudes fue proclamado emperador y a partir de entonces familia alternó con la de Carlomagno en el poder. Eudes gobernó hasta 898, en que le sucedió Carlos el Simple, quien entregó a los normandos, comandados por Rolón, la provincia situada en las costas la Mancha, que se constituyó en el ducado de Normandía (912).

Rolón se convirtió al cristianismo y se caso con la hija del rey de Francia, con lo cual quedó sellada la paz.  Carlos el Simple fue derrocado en 922 y murió prisionero en la torre de Perona (929).

Le sucedió Roberto, hermano de Eudes, que reino hasta el año siguiente, y luego Raúl de Borgoña, yerno de este último.  A la muerte de Raúl, pudo haber heredado el trono su cuñado Hugo el Grande, duque de París, pera prefirió cederlo a un carolingio, Luis IV, llamado de Ultramar, porque había llegado de Inglaterra.

Le siguió su hijo Lotario IV (954-986) y después Luis V (986-987) el Inútil. Finalmente, en el año 987, la corona fue a dar a manos de Hugo Capeto, hijo de Hugo el Grande, que inauguró una nueva dinastía, que duró 800 años.

NormandosJUICIOSO GOBIERNO
Los normandos no fueron solamente astutos y valientes guerreros: demostraron, también, ser capaces de convertirse en prudentes gobernantes. No sólo no oprimieron a sus subditos, sino que hasta tuvieron la rara cualidad de respetar las leyes, religiones y tradiciones de cada uno de los sectores de la población que regían.

Una prueba de ello consta en el siguiente párrafo de la declaración de Rogelio II: “No se realizará ningún atentado contra los usos, costumbres y leyes particulares de los pueblos sometidos a nuestro poder. Hebreos, griegos, musulmanes, longobardos y latinos serán juzgados conforme a sus leyes respectivas”.

Los normandos se afanaron por mantener la paz y acrecentar el bienestar en el nuevo reino. Gracias a esas inquietudes de sus gobernantes, Sicilia, que ya en tiempo de los emiratos musulmanes había gozado de un largo período de considerable prosperidad, conoció entonces un bienestar todavía mayor. Palermo, su capital, alcanzó un esplendor y una riqueza excepcionales.

La ciudad se había desarrollado y se hallaba formada, en ese entonces, por tres grandes barrios: en el centro, circundado por altas murallas fortificadas, se levantaban la catedral y el palacio real, flanqueados por las torres Pisana y Griega. En el mismo palacio real residían muchos oficiales y servidores. Puestos en contacto con las más distintas civilizaciones, los reyes normandos no pudieron menos que recibir su influjo.

(Ampliar Sobre Los Normandos: Noruegos, Suecos y Daneses)