Historia del Paludismo

Funcionamiento del Hígado Organos de Aparato Digestivo

Resumen Funcionamiento del Hígado
Explicación Simple

La anatomía (del griego “anatomé”, disección) es aquella parte de la ciencia que estudia la forma y la estructura de los órganos de un organismo, en tanto que de su funcionamiento se ocupa la fisiología. Cuando estudia los órganos o elementos del cuerpo humano, como en este caso, se llama anatomía humana.

BOCA: en ella se encuentran:
La lengua, que es órgano muscular, revestido de muchos salientes (papilas), en los cuales terminan filetes nerviosos, ligados a los sentidos del gusto y del tacto.
Los dientes, en número de 32, divididos así: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares.
Las glándulas salivales, que segregan la saliva; existen 3 pares: parótida, submaxilar y  sublingual.

FARINGE: es una cavidad en forma de embudo: continuación por detrás y hacia abajo de la cavidad bucal.

ESÓFAGO: es un tubo elástico-muscular, de un largo de 20 a 25 cm, que, atravesando una membrana muscular llamada diafragma, penetra en la cavidad abdominal. Las paredes del esófago están constituidas por capas musculares, tapizadas interiormente por una mucosa. Los músculos, con sus contracciones llamadas peristálticas, hacen avanzar el bolo  alimenticio.

CARDIAS: es un orificio que comunica el esófago con el estómago.

ESTÓMAGO: es un ensanchamiento, en forma de saco, del tubo digestivo. Tiene la forma de una gaita, irregular, y una capacidad de cerca de 1.200 cm.3 Está formado por varias capas de fibras musculares que, contrayéndose enérgicamente, movilizan el alimento en el interiar del estómago. La capa más interna es una mucosa rica en pequeñas glándulas que segregan el jugo gástrico.

PÍLORO: es una especie de anillo muscular que pone en comunicación el estómago con el intestino.

INTESTINO DELGADO: es la primera parte del tubo intestinal, en la cual entra el bolo alimenticio, al salir del estómago. Tiene un largo de 7-8 m. y un diámetro de 3 cm.; se divide en tres partes: duodeno, tiene un largo de cerca de 30 cm. y recibe la desembocadura del hígado y el páncreas, importantes glándulas digestivas; el yeyuno es la .segunda porción del intestino delgado. Se llama así, porque después de la muerte no se encuentra alimento en su interior; el íleon es la porción más larga y enrollada del intestino; su pared interna posee muchísimas vellosidades intestinales, semejantes a pelos, encargadas de la absorción de las sustancias nutritivas.

HÍGADO: es la más grande de las glándulas del organismo, y pesa cerca de 1.500 gr. Segrega la bilis, líquido verdoso y amargo, que sirve para emulsionar (o sea dividir en pequeñas gotitas) las grasas y excitar las contracciones del páncreas y el tubo intestinal en su conjunto. La bilis es almacenada primeramente en un pequeño sacó, llamado vesícula biliar, y volcada luego en el intestino.

PÁNCREAS: es una glándula encargada de segregar el jugo pancreático, elemento importante en la transformación química de los alimentos.   Su secreción está vinculada a la digestión estomacal.

INTESTINO GRUESO: mide cerca de 1,50 m. de largo y tiene un diámetro de 8 cm. La válvula ileocecal es un orificio con un repliegue valvular, que permite el tránsito de las sustancias del intestino delgado al grueso y no a la inversa; el ciego es la primera parte del intestino grueso; en él nace el apéndice, pequeño tubo de unos 10 cm., cuya inflamación provoca la apendicitis; colon: es la parte del intestino donde se absorbe el agua de los alimentos, reducidos ahora a quilo; el recto es la última porción del intestino. Se ensancha en la ampolla rectal y desemboca al exterior por un orificio, llamado ano, cuya abertura se regula por medio de un anillo muscular llamado esfínter.

Órganos del Aparato Digestivo

DESCRIPCIÓN DEL FUNCIONAMIENTO DEL HÍGADO:

Ubicación del hígado

El hígado es la glándula mayor de todo el organismo humano, ya que pesa 5 kilos cuando está lleno de sangre, y 1,5 kilos cuando está vacío. Para la función de la digestión, existen numerosas glándulas de tamaño muy pequeño en la pared misma del tubo digestivo, pero las dos grandes glándulas que constituyen el hígado y el páncreas, desempeñan, además, otro tipo de funciones.

El hígado tiene un color rojo caoba, y una consistencia bastante mayor que la del resto de las glándulas. No obstante, es bastante plástico, de tal manera que se amolda a la forma de los órganos, que dejan marcada su huella en él. Está colocado en la parte superior del abdomen, bajo la cúpula formada por el diafragma o tabique musculoso que divide transversalmente el tronco. Su porción derecha es muy voluminosa, pero va reduciéndose hacia el lado izquierdo, terminando en una especie de lengüeta que amolda entre el diafragma y el estómago.

La parte superior es convexa y lisa, estando dividida en dos partes por un ligamento que la une al diafragma. La parte inferior es cóncava, y lleva adosada en un surco la vesícula biliar, llamada vulgarmente “hiél”. Este órgano que desempeña un papel importante en la fisiología del hígado, tiene unos 8 cm. de longitud, y forma una especie de saco cuyas paredes contienen fibras musculares.

En el desarrollo del embrión, el hígado comienza a formarse a partir de un repliegue en forma de bolsa del tubo digestivo, por lo que es de esperar que sus funciones, en los primeros vertebrados, se limitase a la producción de enzimas digestivas.

Vista del Hígado Humano

A pesar de que conserva, en parte, algo de su primitiva actividad, de hecho sus funciones se han ampliado enormemente,  desempeñando el papel de glándula de secreción externa, al verter la bilis en el intestino, y comportándose también, en otras actividades, como una glándula de secreción interna.

Al irse desarrollando en el embrión, va sufriendo una serie de transformaciones, que ponen de manifiesto los cambios por los que ha pasado durante la evolución. Pasa, primero, por la fase de una glándula digestiva de secreción externa, y más adelante se modifica de tal forma que sus células se ponen en contacto con los capilares sanguíneos, de manera que su disposición resulta muy favorable para los intercambios sanguíneos, adaptándose, por lo tanto, a la función endocrina (o de secreción interna). Como en muchos otros procesos del desarrollo del embrión humano, se considera que estos pasos se han presentado en el curso de la evolución en distintos mamíferos primitivos.

Las células que forman el hígado están en contacto inmediato con la sangre de los vasos sanguíneos que penetran en la glándula, e incluso, en muchos casos, carecen de paredes, efectuándose la secreción, directamente, de la célula a la sangre.

En el caso de la secreción externa, las células contiguas presentan dos canales que, en conjunto, constituyen un tubo muy fino. En estos tubos tiene lugar la secreción de los productos que no van a la sangre y que hacen que se pueda considerar la glándula como de secreción externa.

Sin embargo, con el microscopio sólo puede distinguirse un tipo o clase de células hepáticas (células que forman el hígado). Tienen una forma poliédrica más o menos regular, con 6 ó 7 caras, y unas 25 milésimas de milímetro de diámetro.

Aparte de su función digestiva, consistente en la producción de la bilis, las funciones del hígado se refieren, primordialmente, a su acción sobre los alimentos   (grasas, hidratos de carbono y proteínas) para almacenarlos o convertirlos en las moléculas que los tejidos , necesitan.  El  exceso  de proteínas, respecto a las necesidades del organismo sufre un proceso, destruyéndose y convirtiéndose en urea que el organismo conduce por la sangre a los ríñones. Las moléculas sobrantes se “queman” para producir energía.

Otras funciones son la descomposición de las sustancias dañinas o tóxicas, como el alcohol; el metabolismo y la acumulación del cobre y del hierro, y la producción de vitamina A. A causa de esta actividad, son tan ricos en esa vitamina los hígados frescos de los peces, como el hígado de bacalao. También produce calor, contribuyendo a mantener la temperatura del cuerpo.

Existen zonas del hígado donde se lleva a cabo la separación de las bacterias muertas y de otros cuerpos similares que puedan encontrarse en la sangre. Recientemente, se ha descubierto el papel que desempeña en el almacenamiento de la vitamina B12, que es una sustancia necesaria para la correcta formación de los glóbulos rojos de la sangre. La falta de esta vitamina produce una anemia perniciosa. Se cree que el hígado deja en libertad esta vitamina, cuando su concentración en los alimentos consumidos es demasiado pequeña.

La vitamina B12 circula con la sangre, y llega a los sitios donde hace falta para la formación de los glóbulos rojos. En cuanto a su estructura interna, es el resultado de profundas modificaciones de esta glándula, que comienza sus estados embrionarios como glándula en tubo.

En el adulto, el hígado está formado por la reunión de una gran cantidad de corpúsculos, llamados lóbulos hepáticos, que son visibles, incluso a simple vista, en la superficie del órgano. Son prismas pentagonales o hexagonales, y los polígonos que forman sus bases resaltan en la superficie, dándole un aspecto granuloso.

Estos prismas tienen de 1 a 2 mm. de ancho y están formados por cadenas de células (trabéculas), que irradian del centro. Entre las trabéculas, hay espacios llenos de sangre (sinusoides), y otros “espacios” en los que es segregada la bilis (canalículos). Por el centro de cada lóbulo, pasa un vaso sanguíneo. Este vaso recoge sangre de los sinusoides, que son irrigados por las ramas de la vena porta hepática cerca del borde del lóbulo. Las venas centrales se reúnen para formar la vena hepática, que devuelve la sangre al corazón.

Cada lóbulo forma, en cierto modo, una unidad, estando el conjunto de ellos reunidos en forma de racimo en las extremidades de las ramificaciones de la vena hepática. La sangre llega al lóbulo por la arteria hepática, y sale por la vena porta. Al mismo tiempo que este haz de vasos recorre los lóbulos, existe sobre sus superficies una red de canalículos biliares que desembocan en los canales biliares, que acaban reuniéndose en el canal hepático a la salida del hígado.

El hígado posee una situación estratégica respecto al intestino y la sangre que recibe procede de éste.  El intestino recibe también un abundante suministro de sangre para absorber los productos de la digestión de los alimentos. La sangre cargada de sustancias alimenticias llega al hígado por la vena  porta, antes de unirse a la circulación general.

Por medio de una gran diversidad de procesos químicos, el hígado puede actuar sobre los alimentos, antes de ceder a los tejidos las sustancias que éstos necesitan. Los procesos mediante los cuales se regula la composición de la sangre, son también parte de la actividad del hígado.

Las sustancias alimenticias que llegan al hígado a partir del intestino, varían mucho,  naturalmente,  de composición, de un día a otro y en las distintas horas del día, lo que depende de la naturaleza de los alimentos que se hayan ingerido. Por consiguiente, las actividades del hígado varían también, pero no solamente a causa de las diferencias de comida, sino debido asimismo a que las necesidades de los tejidos varían igualmente con el tiempo.

Los músculos necesitan muy poco “combustible” cuando el organismo descansa, mientras que, si está sometido a un gran esfuerzo a causa de un trabajo rápido, requieren grandes cantidades de este “combustible”. Una de las actividades principales del hígado a este respecto consiste en el almacenamiento de glucógeno, que es una sustancia parecida al almidón, cuyas moléculas están formadas por numerosas moléculas de glucosa.

Cuando la sangre contiene más glucosa de la que los tejidos necesitan, las células hepáticas juntan las moléculas de glucosa para constituir las grandes moléculas de glucógeno, y se almacenan en esa forma.

El hígado puede realizar esta operación, rápidamente, por la influencia de la insulina producida  por el   páncreas.   Cuando los tejidos necesitan mayor suministro de glucosa, las moléculas de glucógeno se descomponen y la glucosa se libera en el torrente circulatorio.

Las moléculas de azúcar van del intestino al hígado por la vena porta hepática. El exceso de azúcar se almacena en el hígado en forma de grandes moléculas de glucógeno y queda libre cuando los   tejidos   la   necesitan.   Cada   molécula   de   glucógeno   contiene   muchísimas   moléculas   de   azúcar.

El hígado también almacena grasa. Ésta puede descomponerse, liberando la energía necesaria para reacciones químicas o para producir calor. Las moléculas más pequeñas que se producen pueden ser reunidas para formar glucógeno.

Por lo tanto, las grasas pueden convertirse en hidratos de carbono. De manera parecida, las células hepáticas pueden descomponer aminoácidos y convertirlos en hidratos de carbono. No pueden, sin embargo, formar aminoácidos a partir de unidades inferiores. Por eso, la mayoría de los aminoácidos que el organismo necesita debe ser ingerida con los alimentos.

Los grupos amino (-NH2) que quedan se incorporan, dando moléculas de urea, y este producto de desecho pasa al torrente circulatorio, de donde va a los ríñones y a la vejiga para ser eliminado.

El hígado sólo descompone los aminoácidos que sobran para las necesidades del organismo respecto a la síntesis de proteínas y de otras moléculas que los contienen. Generalmente, cede a los tejidos que los necesitan los aminoácidos que recibe del intestino.

El canal hepático donde, como hemos visto, van a reunirse los canales y los canalículos biliares, desemboca en la vesícula biliar. De ésta sale la bilis, que va por el colédoco al intestino. La bilis es un líquido viscoso, de color amarillo dorado, que contiene ciertas sales orgánicas (sales biliares), los pigmentos biliares, y unas sustancias como el colesterol y la lecitina.

El papel de las sales de la bilis es el de reducir la tensión superficial de las grasas de los alimentos, haciendo que formen una emulsión de gotas muy finas. Esto hace .que su superficie aumente grandemente, de manera que las enzimas del jugo digestivo del páncreas puedan actuar sobre ellas. Los pigmentos biliares son productos de la descomposición de la hemoglobina, que es la sustancia que colorea la sangre de rojo. El característico color amarillo de la piel que se presenta en diversas ictericias, se debe a la retención de los pigmentos biliares por la sangre y los tejidos.

Esto ocurre, a menudo, a causa de una obturación del conducto biliar. Estos mismos pigmentos colorean las heces. Es interesante observar que la bilis no contiene enzimas digestivas, siendo su acción (formación de emulsiones) puramente física. Por otra parte, la bilis es alcalina y hace bajar la acidez del contenido intestinal a la salida del estómago. De esta manera, pueden actuar las enzimas del páncreas, que necesitan un medio alcalino.

Se ha comprobado también que contribuye a reforzar los movimientos del intestino, sobre los que produce un efecto estimulante, y a modificar el contenido de bacterias presentes en el tubo digestivo Hay algunas especies de microbios que son eliminadas por ella, mientras que a otras no las afecta. La acción de las sales biliares junto con la de los ácidos grasos liberados en la digestión del alimento, permite que se forme una emulsión (gotas de grasa suspendidas en el líquido) tan fina, que algunos glóbulos de grasa de 0,5 micrones de diámetro pueden atravesar directamente la mucosa del intestino, siendo así absorbidos. Las sales biliares se encuentran sólo en. cantidades pequeñísimas en las heces.

Existe un mecanismo de absorción para ellas en el intestino delgado, que permite recuperarlas y enviarlas, de nuevo2 al hígado, por la vena porta. Aparte de la producción de bilis y de transformar las sustancias alimenticias, una de las más importantes funciones del hígado es la de desintoxicación, o sea, la transformación de sustancias nocivas (como por ejemplo: el alcohol) en sustancias inofensivas. El amoníaco, sustancia muy tóxica que se forma en el proceso, se convierte en urea que es excretada por el riñon.

El ácido benzoico se combina con un aminoácido, la glicina, para convertirse en ácido hipúrico, que es inofensivo. Otras sustancias son acetiladas, es decir, que les son añadidos grupos -COCH2 a sus moléculas. Así es como el organismo se libra de las sulfamidas. Con estos procesos, está relacionada la eliminación de bacterias muertas y de otros cuerpos extraños. Las células llamadas de Kupffer, son las encargadas especialmente de esta actividad. Se puede considerar que todos estos procesos forman parte de la función protectora del hígado.

Otro papel desempeñado por el hígado es el de la acumulación y regulación del contenido de hierro y cobre. El hierro es un constituyente de las células, pero su importancia se debe, sobre todo, a la presencia en la molécula de la hemoglobina de la sangre.

El hombre elimina hierro con las materias fecales, y este proceso se efectúa incluso cuando se mantiene en ayunas. El hígado almacena el hierro que obtiene de los alimentos, y también es capaz de conservar el que resta después de la descomposición de la hemoglobina. La insuficiencia de hierro en la alimentación es causa de anemias (anemia ferropénica) y ha de contarse con que un 50 % del hierro contenido en los alimentos no es utilizable por el organismo. Para la utilización del hierro en la formación de la molécula de hemoglobina, es necesaria la presencia de cobre, aunque este metal no entra a formar parte de la molécula.

El cobre es almacenado también por el hígado, aunque las cantidades precisas sean mucho menores que en el caso del hierro. Una dieta normal suele ser suficientemente rica en hierro asimilable (presente, sobre todo, en la carne, los nuevos, las espinacas, las arvejas verdes, etc.), pero la leche es muy pobre en este metal.

Por eso, los mamíferos, en el momento de su nacimiento, se hallan provistos de una abundante reserva de hierro en el hígado, donde se va acumulando durante el desarrollo del embrión. Las necesidades de hierro por parte de la mujer embarazada, por ejemplo, son el doble que las que tiene un hombre (treinta miligramos, en lugar de los quince consabidos).

Fuente Consultada:
TECNIRAMA N°82 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – Funcionamiento del Hígado
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV – Vida de Juan El Bautista –

Origen de la Quimioterapia Historia del Salvasan 606

NACIMIENTO DE LA QUIMIOTERAPIA
Los descubrimientos de Pasteur dejaron pronto bien sentado que les microbios tenían intervención en muchas de las enfermedades que azotaban a la humanidad. Esto se vio confirmado, poco después, por otros descubrimientos, como los de Roberto Koch con el bacilo del ántrax y el de la tuberculosis.

No es de extrañar que, en estas condiciones, la sífilis, el gran azote de ia humanidad desde hacía tanto tiempo, fuera objeto de atención, por parte de numerosos investigadores. Lo primero que se imponía era aislar el microorganismo causante de la enfermedad.

Fue en 1905 cuando dos médicos alemanes publicaron el descubrimiento del agente causante. Schaudinn y Hoffmann afirmaron por sus experimentos que el agente causante era un espirilo del tamaño de una milésima, o milésima y media, de milímetro.

Espirilo de la Sifilis

El problema había cambiado completamente de aspecto, porque era posible combatir a un enemigo al que ya se conocía. Se ensayaron vacunas, sueros y otros remedios del campo biológico, pero el resultado fue desalentador en todos los casos. Surgió entonces la idea dé combatir a este enemigo con armas químicas, en vez de las usadas hasta el momento.

Esta idea surgió a la vez, en laboratorios de distintas partes del mundo: en Liverpool y en Alemania empezaron a trabajar activamente en la búsqueda de un compuesto que fuera tóxico para los microorganismos y, a la vez, inocuo para el hombre.

La gloria de este descubrimiento estaba reservada al químico-médico alemán Pablo Ehrlich. Él fue el fundador de la quimioterapia: la curación de las enfermedades con compuestos químicos.

Paul Ehrlich

Ehrlich nació en Breslau, y estudió medicina, sintiéndose atraído por la patología experimental. Poco tiempo después de terminar su carrera, entró a formar parte del profesorado de la Universidad de Berlín, donde pronto se le conoció con el sobrenombre de Doctor Fantasius, a causa de su fantasía y de su humor excepcional. “Debemos aprender a disparar sobre los microbios con balas mágicas“, solía decir.

De Berlín pasó a Francfort del Main, y allí empezó sus estudios sobre los compuestos arsenicales, en los laboratorios químicos  de  Speyer.   Haciendo  gala  de  una  extraordinaria paciencia y constancia, ensayó numerosos compuestos de arsénico sobre conejos infectados por la sífilis. Al llegar al compuesto número seiscientos seis de los ensayos observó actividad frente a las espiroquetas. Había  encontrado  la  bala  mágica.

El principio del tratamiento de Ehrlich era lo que el llamó “terapia sterilisans magna”; esto es, inyectar grandes dosis de compuestos arsenicales, inocuas para el hombre y, en cambio, letales para los gérmenes patógenos, sin que éstos se habituaran a la droga.

El 606 se conoce con el nombre de salvarsán. Ehrlich siguió trabajando en estas investigaciones y descubrió un compuesto de arsénico que superaba la acción del anterior; le dio el nombre de neosalvarsán.

Cuando,  al   fin  de   la  guerra   de   1914-1918,   los   Estados Unidos se apoderaron de las patentes alemanas, se cambió el  nombre de salvarsán  por el  de arsfenamina. Reproducimos  aquí   las  fórmulas  del   salvarsán  y  del   neosalvarsán:

Los descubrimientos de Ehrlich dieron origen a todo una serie de brillantes trabajos, encaminados a encontrar nuevas “balas mágicas” para la guerra contra las enfermedades. Citemos, tan sólo, el hallazgo, al cabo de algunos años, de las sulfamidas, que marcaron un hito en la  lucha contra el dolor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia del la Ciencia y la tecnología TECNIRAMA Fasc. N°59

Peligros de los Golpes en la Cabeza Lesiones en el Cerebro

CONSECUENCIAS DE LAS LESIONES CEREBRALES

¿POR QUÉ MATA EL BOXEO?
En un esquema supersimplificado, el cerebro se parece o un ramo de flores. Los flores son las células, o materia gris; los tallos son los cilindroejes, o sustancia blanca, que transmiten los mensajes al resto del cuerpo. Hay, además, interconexiones entre las células, o fibras de asociación, que coordinan su actividad. El cerebro humano normal tiene demasiadas células o “flores”, y presenta muchos repliegues.

Un colchón de líquido a fuerte presión, que impide o amortigua los choques contra las paredes del cráneo, protege al encéfalo. Los puntos fijos están en la base: por allí salen o entran las fibras nerviosas y los vasos sanguíneos. El cerebro es muy vulnerable a la falta de oxígeno (sin él, una célula nerviosa muere en menos de un minuto) y al tironeo o cizallamiento de las largas fibras blancas, que llegan a veces hasta el extremo inferior de la médula.

En las carreras de automóviles se utiliza un casco para moderar eventuales choques contra objetos duros, y evitar fracturas y hemorragias. El peligro de la hemorragia interna es la compresión del cerebro, que obstaculiza la circulación normal de la sangre (si el cirujano no descomprime inmediatamente, el accidentado muere).

El “knock-out” común es una conmoción, es decir, una suspensión temporaria de las relaciones entre las células cerebrales, generalmente sin mayores consecuencias. Pero es evidente que muchos boxeadores mueren sin hemorragias y sin laceraciones visibles del tejido nervioso (los guantes son blandos).

boxeador caido en el ring

Ulric Regis murió unas horas después de su última pelea, en marzo de 1969, probablemente por efectos de una hemorragia cerebral causada por los golpes.

La explicación actual es que el daño se produce cuando, estando ya semiínconscíente el boxeador, un golpe le hace girar bruscamente la cabeza. No se trataría de un impacto en línea recta con un contragolpe del cerebro contra el cráneo, sino de una brusca rotación que corta, como una tijera, ciertas sensibilísimas fibras blancas que vinculan el cerebro al cuerpo.

En nuestro esquema del ramo de flores no indicamos que hay grupos de células en el seno del cerebro: son los centros inferiores, o primitivos, que regulan las funciones vegetativas como el sueño, el apetito y otras. Éstas pueden quedar indemnes, pues sus fibras son bastante más delgadas.

En otras palabras, el boxeador puede permanecer cierto tiempo con vida latente. No se coloca casco a los boxeadores porque su efecto sería perjudicial: al tener floja la cabeza, el casco aumentaría la masa que gira y reforzaría los efectos del puñetazo. Dempsey, intuitivamente, se adiestraba con pesas en su cuello, para fortificar los músculos que impedirían la rotación de la cabeza. Todo parece indicar que en el cerebro hay células suplentes, que se denominan “vicariantes”.

Tanto la guerra como la cirugía han demostrado que después de la pérdida de partes considerables del cerebro, otras células, que al parecer habían estado inactivas, llenan poco a poco la función de las desaparecidas. Se han dado muchos casos en los que sólo es activo uno de los dos hemisferios cerebrales. En el deterioro lento el boxeador va consumiendo estas reservas; generalmente, sus parientes notan un cambio gradual en su carácter.

Debe tenerse en cuenta que las células nerviosas nunca se regeneran, y que los efectos de un segundo golpe son siempre peores que los del primero. Si el boxeador no se retira a tiempo, llega un momento en que sus reservas quedan exhaustas, y se vuelve demente o inútil para el resto de sus días. Se dice que Tunney decidió suspender el boxeo después de recuperarse de una amnesia transitoria, que sufrió durante una sesión de entrenamiento.

Al fracturarse, el hueso absorbe parte de la fuerza del golpe, pero los fragmentos óseos pueden atravesar las membranas que envuelven al cerebro y dañarlo; los efectos posteriores dependen de las áreas afectadas. Los daños producidos en la mitad izquierda del cerebro implican dificultades en el habla y la comprensión. Cuando el cuero cabelludo queda rasgado, es necesario una intervención quirúrgica inmediata a fin de evitar que se produzcan infecciones.

AMPLIACIÓN DEL TEMA….
LAS LESIONES TRAUMÁTICAS EN EL CEREBRO

Si  se priva del sentido a un hombre mediante un golpe,  parte de su cerebro puede quedar destruido, y la fractura de cráneo es una de las lesiones de mayor gravedad que puede sufrir un hombre. Efectivamente, si el cerebro resulta lesionado, carece de la facultad de regenerarse despuésde la lesión.

Un golpe leve en la cabeza puede producir grietas o fisuras en el cráneo, roturas lineales, que disminuyen los efectos del golpe porque casi toda la fuerza es absorbida por el hueso y no se transmite al tejido cerebral. No obstante, es posible que se desprendan pequeñas astillas del hueso y si se rompe la fuerte membrana que reviste el dterior del cráneo, la duramadre, los afilados fragmentos óseos penetrarán más al interior lacerarán el cerebro.

Si el desgarro tiene lugar en la zona que controla el habla, la sensibilidad, la fuerza y la destreza de los miembros, o si ocurre en los lóbulos frontales, que son los que gobiernan el rcmportamiento de la persona, la facultad correspondiente al órgano afectado se verá trastornada. Por ejemplo, un desgarro en el área media del lado izquierdo de la cabeza produce usualmente un desequilibrio en el habla y en la capacidad de comprensión; estas lesiones reciben el nombre de fracturas con depresión penetrante.

Una contusión en la corteza cerebral, células nerviosas del exterior del cerebro, produce efectos del mismo tipo, aunque más leves, y las probabilidades de recuperación son mayores.

A veces, la fractura de cráneo ocasiona complicaciones fatales, aunque la lesión inicial sea de carácter menos grave, como cuando las esquirlas de hueso rasgan los vasos sanguíneos que discurren por la parte exterior del cerebro y se forma lentamente un coágulo.

Quizá, el individuo no estará inconsciente más de un minuto o dos, pero en las primeras horas después de la lesión experimentará una cefalalgia (dolor de cabeza) que irá aumentando gradualmente, y cierto adormecimiento, al incrementarse la compresión del cerebro. Sólo una rápida intervención quirúrgica para extraer el coágulo permitirá que el paciente sobreviva.

golpes en el cerebro

La parte más dañada del cerebro no siempre coincide con la de la zona de la cabeza donde se ha recibido el golpe. Cuando en un accidente de coche o en una caída la cabeza queda detenida súbitamente en su rápido desplazamiento, el cerebro se balancea con brusquedad en el interior del cráneo. Si una persona cae hacia atrás sobre el suelo duro, a menudo se producen lesiones en los lóbulos frontales del cerebro, quedando la parte posterior ilesa. Las contusiones de los tejidos cerebrales tienen menor importancia que las laceraciones en las mismas áreas internas.

Existen otros efectos de la fractura de cráneo que son igualmente graves. Por ejemplo, una línea de fractura que pase por la base del cráneo puede abrir los senos paranasales y ser causa de que algún agente infeccioso penetre al interior de la cabeza días o meses después. Del mismo modo, es posible que queden afectados muchos de los nervios craneanos, tales como los responsables de las funciones auditivas o de deglución, que pasan a través de orificios situados en la base del cráneo.

El cráneo y la corteza cerebral pueden sufrir daños considerables sin que el individuo pierda el conocimiento. En las guerras es frecuente el caso de recibir lo que parece ser un pequeño golpe en la cabeza. Luego se comprueba que hay un orificio del que mana sangre y que en realidad es una herida bastante extensa y profunda.La pérdida del conocimiento se produce cuando un movimiento brusco hace que el :erebro —cuyo tejido tiene cierto carácter geíatinoso — sufra una sacudida en el interior del cráneo: de este modo millones de células cerebrales interrumpen sus funciones específicas; el individuo cae al suelo inconsciente e insensible y, durante unos segundos, incluso sin respiración. Una sacudida menos violenta del cerebro en el interior del cráneo ruede causar solamente la paralización temporal de uno de los sistemas importantes del cerebro, como, por ejemplo, el mecanismo de La memoria. Este tipo de conmoción es asaz común en los campos de fútbol o de rugby, y, por regla general, cuando el jugador se recobra no recuerda lo ocurrido después de haber recibido la lesión.

Los médicos dividen las lesiones de cabeza en diferentes categorías, según el período de amnesia (pérdida de la memoria) postraumática. Por ejemplo, cuando la duración de la pérdida de la memoria es relativamente corta, como suele suceder en numerosísimos casos de conmoción, la lesión se califica de leve o menos grave. Si la amnesia persiste durante horas o días, la lesión cerebral se considera grave y puede incapacitar al paciente de forma permanente, especialmente si tiene cierta edad, aunque durante el resto de su vida su condición general suele experimentar alguna mejoría.

Para  investigar las violentas sacudidas del cerebro que producen la pérdida de la conciencia, los científicos han experimentado con monos vivos a los que se ha cortado una parte del cráneo, que ha sido remplazada por un fragmento de material plástico transparente de igual tamaño y forma.

A través de esta “ventana”, han podido observarse los movimientos del cerebro al recibir un golpe de una fuerza determinada y se han podido medir los destrozos causados en los tejidos. Estos rapidísimos movimientos, que tienen una duración inferior a un segundo, han sido registrados con cámaras de alta velocidad. Los estudios llevados a cabo en cerebros humanos se han efectuado sobre los de personas que habían sufrido lesiones de tal gravedad que les produjeron la muerte.

En la mayor parte de estos cerebros se halló que los haces de largas fibras nerviosas del centro estaban por regla general atrofiados, mientras que la corteza cerebral no aparecía tan afectada: el exceso de tirantez de los filamentos nerviosos había hecho saltar a muchos de ellos. En las lesiones leves que habían interrumpido temporalmente las funciones del cerebro, los científicos dedujeron que el cerebro no había sufrido ningún daño en su estructura y que las fibras nerviosas se habían estirado sin llegar a romperse, recuperándose más tarde.

Sin embargo, los golpes relativamente leves que se repiten a través de los muchos combates de un boxeador llevan con frecuencia a lo que podríamos catalogar como una forma leve de demencia: el boxeador “tocado”; es irritable e irascible, su poder de concentración es escaso, tienen la memoria quebrantada y el examen radiográfico muestra atrofias de la sustancia blanca.

El neurólogo inglés Oppenheimer demostró que toda lesión de cabeza que acarree una pérdida de la conciencia o algún desarreglo de la memoria produce un daño en el cerebro de importancia variable. Este investigador se dedicó al estudio de cerebros de pacientes muertos — por otras causas — poco después de haber recibido una lesión leve de cabeza, para lo cual empleó un método especial de coloración que mostrase el modo de reaccionar el cerebro a la lesión; así, pudo descubrir una serie de lesiones de tamaño microscópico repartidas por la sustancia blanca. La disposición de estas lesiones sugiere que los pocos minutos u horas de amnesia que acompañan a la lesión leve son causados en la misma forma que la inconsciencia prolongada producida por una lesión grave.

La seguridad de que el deterioro orgánico del cerebro es el responsable de la lentitud en la recuperación de una lesión aparentemente leve servirá de ayuda a los médicos para la evaluación y manejo de estos desconcertantes casos y de estímulo para la investigación de los mecanismos cerebrales implicados.

A pesar de que se sabe que los golpes repetidos causan daños irreparables, la recuperación de una sola lesión de cabeza tiene lugar de forma regular y progresiva, aunque lenta. El mejoramiento continuado puede observarse, incluso en los casos más serios, años después de recibir la lesión. Los daños microscópicos sufridos por las células del cerebro son permanentes, pero el cerebro lesionado puede transferir el control de las funciones afectadas a otras áreas no lesionadas de la corteza cerebral. Este proceso de recuperación se inicia ya desde los momentos en que el paciente se halla inconsciente por el golpe recibido, a veces un período de días o semanas, y continúa durante el resto de su vida.

Para hallar hasta qué punto tiene lugar esa transferencia de funciones, se ha operado a un animal extrayéndole pequeños segmentos de corteza cerebral responsables del control del movimiento de un miembro. Otras áreas cercanas de la corteza cerebral se hicieron cargo de la función de la parte extirpada, recuperando de este modo el completo control del miembro afectado. Asimismo se ha sacado buen número de conclusiones de los estudios efectuados en niños que habían sufrido grave daño del hemisferio izquierdo del cerebro. La función del habla, que en el adulto está localizada en ese mismo hemisferio, era transferida al hemisferio derecho.

Cualquier lesión que prive a un hombre de la conciencia es seria y causa un daño mucho mayor que el simple hecho de robarle 10 o 12 segundos de su vida consciente. Toda persona que reciba un golpe en la cabeza que le prive del sentido debe consultar a un médico inmediatamente después, para asegurarse de que no existen secuelas —como la rotura de un vaso sanguíneo, por ejemplo — que puedan afectar posteriormente a su cerebro.

Mas es tan grande la capacidad de éste para reorganizarse que, siempre que el individuo recupere el conocimiento, sus posibilidades  de rehabilitación son  grandes.

Enciclopedia de la Vida Editorial Bruguera Tomo N°4 Lesiones Traumáticas en el Cerebro

Ronald Ross Su Lucha contra el Paludismo Plasmodio Ciclo

El paludismo o malaria es un azote de la humanidad desde bs más remotas épocas históricas. El complicado ciclo vital de su parásito impidió descubrir, durante muchos siglos, la forma de propagación.

LOS PRIMEROS DESCUBRIMIENTOS
En 1880 Laveran, médico francés del Hospital de Constantina, realizó el descubrimiento capital del parásito en la sangre de un soldado palúdico. Pero sólo veía uno de los múltiples aspectos de la compleja evolución del hematozoario y le era imposible determinar su naturaleza. Entretanto, el médico británico Manson descubría en China que otro parásito, el de la filariosis, se transmitía al hombre por medio de la picadura de un mosquito.

RONALD ROSS
Ronald Ross, médico británico que trabajaba en la India, descubrió un hematozoario semejante al de Laveran en la sangre de ciertas aves, y consiguió demostrar que eran mosquitos los que lo transmitían. Los mosquitos vectores del parásito son principalmente las hembras del anofeles. El zoólogo italiano Grassi estableció en forma irrefutable que el hematozoario de Laveran era completamente análogo al estudiado por Ross en las aves y que la enfermedad era contagiada por los mosquitos.

ronald ross

LUCHA CONTRA LOS INSECTOS VECTORES
Como el ciclo del microbio es bastante complicado, se procura romper la cadena por su eslabón más débil. Desde hace años se echa en la superficie de lagunas y estanques una delgada capa de petróleo que mata las larvas que ascienden desde el fondo, al concluir su metamorfosis. Pero, desgraciadamente, hay variedades de anofeles que se desarrollan en charcas pequeñísimas. En la décadas de los 60 y 70 el DDT y otros insecticidas colaboraron eficazmente. También se desinfectan los aviones transoceánicos después de cada vuelo.

QUIMIOTERAPIA Y VIGILANCIA DE RESERVORIOS
Muchos ex enfermos conservan en su sangre los gérmenes del paludismo y constituyen una fuente potencial de contagio para las personas sanas. En los países más avanzados, donde son poco numerosos, la policía sanitaria les prohibe desempeñar ciertos trabajos y los vigila estrechamente.

Entretanto, desde hace más de veinte años, la quimioterapia perfeccionó extraordinariamente las drogas capaces de prevenir la infección, de superar el período crítico de la enfermedad y de controlar sus manifestaciones ulteriores. Como, por otra parte, son baratas, de fácil administración y de efectos bastante prolongados, han permitido eliminar la enfermedad de países enteros.

La técnica habitual consiste en suministrarlas periódicamente a los escolares o a la masa de la población en general. Los enfermos de paludismo se aislan con mosquiteros para evitar la entrada de anofeles que luego transmitirían el parásito a otras personas.

CICLO VITAL DEL PLASMODIO
Las transformaciones del parásito son bastante complejas y se detallan en el diagrama. En resumen, el mosquito adquiere el plasmodio de Laveran al picar a una persona enferma. Los microbios se reproducen en su estómago y algunos de ellos llegan a sus glándulas salivales. Cuando el mosquito pica a un individuo sano le inyecta su saliva anticoagulante, que llega a sus vasos sanguíneos con el plasmodio e infecta su sangre.

ciclo del paludismo

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA N°12 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

Historia de la higiene personal y de las ciudades en la historia

Historia de la higiene personal y de las ciudades

El escritor Sandor Marai, nacido en 1900 en una familia rica del Imperio Austrohúngaro, cuenta en su libro de memorias Confesiones de un burgués que durante su infancia existía la creencia de que “lavarse o bañarse mucho resultaba dañino, puesto que los niños se volvían blandos”.

Por entonces, la bañera era un objeto más o menos decorativo que se usaba “para guardar trastos y que recobraba su función original un día al año, el de San Silvestre. Los miembros de la burguesía de fines del siglo XIX sólo se bañaban cuando estaban enfermos o iban a contraer matrimonio”.

Esta mentalidad, que hoy resulta impensable, era habitual hasta hace poco. Es más, si viviéramos en el siglo XVIII, nos bañaríamos una sola vez en la vida, nos empolvaríamos los cabellos en lugar de lavarlos con agua y champú, y tendríamos que dar saltos para no pisar los excrementos esparcidos por las calles. 

la higiene humana

  • Del esplendor del Imperio al dominio de los “marranos”

Curiosamente, en la Antigüedad los seres humanos no eran tan “sucios”. Conscientes de la necesidad de cuidar el cuerpo, los romanos pasaban mucho tiempo en las termas colectivas bajo los auspicios de la diosa Higiea, protectora de la salud, de cuyo nombre deriva la palabra higiene.

Esta costumbre se extendió a Oriente, donde los baños turcos se convirtieron en centros de la vida social, y pervivió durante la Edad Media. En las ciudades medievales, los hombres se bañaban con asiduidad y hacían sus necesidades en las letrinas públicas, vestigios de la época romana, o en el orinal, otro invento romano de uso privado; y las mujeres se bañaban y perfumaban, se arreglaban el cabello y frecuentaban las lavanderías. Lo que no estaba tan limpio era la calle, dado que los residuos y las aguas servidas se tiraban por la ventana a la voz de “agua va!”, lo cual obligaba a caminar mirando hacia arriba.

  • Vacas, caballos, bueyes dejaban su “firma” en la calle

Pero para lugares inmundos, pocos como las ciudades europeas de la Edad Moderna antes de que llegara la revolución hidráulica del siglo XIX. Carentes de alcantarillado y canalizaciones, las calles y plazas eran auténticos vertederos por los que con frecuencia corrían riachuelos de aguas servidas. En aumentar la suciedad se  encargaban también los numerosos animales existentes: ovejas, cabras, cerdos y, sobre todo, caballos y bueyes que tiraban de los carros. Como si eso no fuera suficiente, los carniceros y matarifes sacrificaban a los animales en plena vía pública, mientras los barrios de los curtidores y tintoreros eran foco de infecciones y malos olores.

La Roma antigua, o Córdoba y Sevilla en tiempos de los romanos y de los árabes estaban más limpias que Paris o Londres en el siglo XVII, en cuyas casas no había desagües ni baños. ¿Qué hacían entonces las personas? Habitualmente, frente a una necesidad imperiosa el individuo se apartaba discretamente a una esquina. El escritor alemán Goethe contaba que una vez que estuvo alojado en un hostal en Garda, Italia, al preguntar dónde podía hacer sus necesidades, le indicaron tranquilamente que en el patio. La gente utilizaba los callejones traseros de las casas o cualquier cauce cercano. Nombres de los como el del francés Merderon revelan su antiguo uso. Los pocos baños que había vertían sus desechos en fosas o pozos negros, con frecuencia situados junto a los de agua potable, lo que aumentaba el riesgo de enfermedades.

  • Los excrementos humanos se vendían como abono

Todo se reciclaba. Había gente dedicada a recoger los excrementos de los pozos negros para venderlos como estiércol. Los tintoreros guardaban en grandes tinajas la orina, que después usaban para lavar pieles y blanquear telas. Los huesos se trituraban para hacer abono. Lo que no se reciclaba quedaba en la calle, porque los servicios públicos de higiene no existían o eran insuficientes. En las ciudades, las tareas de limpieza se limitaban a las vías principales, como las que recorrían los peregrinos y las carrozas de grandes personajes que iban a ver al Papa en la Roma del siglo XVII, habitualmente muy sucia. Las autoridades contrataban a criadores de cerdos para que sus animales, como buenos omnívoros, hicieran desaparecer los restos de los mercados y plazas públicas, o bien se encomendaban a la lluvia, que de tanto en tanto se encargaba arrastrar los desperdicios.

Tampoco las ciudades españolas destacaban por su limpieza. Cuenta Beatriz Esquivias Blasco su libro ¡Agua va! La higiene urbana en Madrid (1561-1761), que “era costumbre de los vecinos arrojara la calle por puertas y ventanas las aguas inmundas y fecales, así como los desperdicios y basuras”. El continuo aumento de población en la villa después del esblecimiento de la corte de Fernando V a inicios del siglo XVIII gravó los problemas sanitarios, que la suciedad se acumulaba, pidiendo el tránsito de los caos que recogían la basura con dificultad por las calles principales

  • En verano, los residuos se secaban y mezclaban con la arena del pavimento; en invierno, las lluvias levantaban los empedrados, diluían los desperdicios convirtiendo las calles en lodazales y arrastraban los residuos blandos los sumideros que desembocaban en el Manzanares, destino final de todos los desechos humanos y animales. Y si las ciudades estaban sucias, las personas no estaban mucho mejor. La higiene corporal también retrocedió a partir del Renacimiento debido a una percepción más puritana del cuerpo, que se consideraba tabú, y a la aparición de enfermedades como la sífilis o la peste, que se propagaban sin que ningún científico pudiera explicar la causa.

Los médicos del siglo XVI creían que el agua, sobre todo caliente, debilitaba los órganos y dejaba el cuerpo expuesto a los aires malsanos, y que si penetraba a través de los poros podía transmitir todo tipo de males. Incluso empezó a difundirse la idea de que una capa de suciedad protegía contra las enfermedades y que, por lo tanto, el aseo personal debía realizarse “en seco”, sólo con una toalla limpia para frotar las partes visibles del organismo. Un texto difundido en Basilea en el siglo XVII recomendaba que “los niños se limpiaran el rostro y los ojos con un trapo blanco, lo que quita la mugre y deja a la tez y al color toda su naturalidad. Lavarse con agua es perjudicial a la vista, provoca males de dientes y catarros, empalidece el rostro y lo hace más sensible al frío en invierno y a la resecación en verano

  • Un artefacto de alto riesgo llamado bañera

Según el francés Georges Vigarello, autor de Lo limpio y lo sucio, un interesante estudio sobre la higiene del cuerno en Europa, el rechazo al agua llegaba a los más altos estratos sociales. En tiempos de Luis XIV, las damas más entusiastas del aseo se bañaban como mucho dos veces al año, y el propio rey sólo lo hacía por prescripción médica y con las debidas precauciones, como demuestra este relato de uno de sus médicos privados: “Hice preparar el baño, el rey entró en él a las 10 y durante el resto de la jornada se sintió pesado, con un dolor sordo de cabeza, lo que nunca le había ocurrido… No quise insistir en el baño, habiendo observado suficientes circunstancias desfavorables para hacer que el rey lo abandonase”. Con el cuerno prisionero de sus miserias, la higiene se trasladó a la ropa, cuanto más blanca mejor. Los ricos se “lavaban” cambiándose con frecuencia de camisa, que supuestamente absorbía la suciedad corporal.

El dramaturgo francés del siglo XVII Paul Scarron describía en su Roman comique una escena de aseo personal en la cual el protagonista sólo usa el agua para enjuagarse la boca. Eso sí, su criado le trae “la más bella ropa blanca del mundo, perfectamente lavada y perfumada”. Claro que la procesión iba por dentro, porque incluso quienes se cambiaban mucho de camisa sólo se mudaban de ropa interior —si es que la llevaban— una vez al mes.

• Aires ilustrados para terminar con los malos olores

Tanta suciedad no podía durar mucho tiempo más y cuando los desagradables olores amenazaban con arruinar la civilización occidental, llegaron los avances científicos y las ideas ilustradas del siglo XVIII para ventilar la vida de los europeos. Poco a poco volvieron a instalarse letrinas colectivas en las casas y se prohibió desechar los excrementos por la ventana, al tiempo que se aconsejaba a los habitantes de las ciudades que aflojasen la basura en los espacios asignados para eso. En 1774, el sueco Karl Wilhehm Scheele descubrió el cloro, sustancia que combinada con agua blanqueaba los objetos y mezclada con una solución de sodio era un eficaz desinfectante. Así nació la lavandina, en aquel momento un gran paso para la humanidad.

• Tuberías y retretes: la revolución higiénica

En el siglo XIX, el desarrollo del urbanismo permitió la creación de mecanismos para eliminar las aguas residuales en todas las nuevas construcciones. Al tiempo que las tuberías y los retretes ingleses (WC) se extendían por toda Europa, se organizaban las primeras exposiciones y conferencias sobre higiene. A medida que se descubrían nuevas bacterias y su papel clave en las infecciones —peste, cólera, tifus, fiebre amarilla—, se asumía que era posible protegerse de ellas con medidas tan simples como lavarse las manos y practicar el aseo diario con agua y jabón. En 1847, el médico húngaro Ignacio Semmelweis determinó el origen infeccioso de la fiebre puerperal después del parto y comprobó que las medidas de higiene reducían la mortalidad. En 1869, el escocés Joseph Lister, basándose en los trabajos de Pasteur, usó por primera vez la antisepsia en cirugía. Con tantas pruebas en la mano ya ningún médico se atrevió a decir que bañarse era malo para la salud.

Revista Muy Interesante Nro.226- Que Sucio Éramos Luis Otero-
PARA SABER MÁS: Lo limpio y lo sucio. La higiene del cuerpo desde la Edad Media. Georgs Vtgatello. Ed. Altaya. 997.

Gente longeva La vida en los pueblos longevos Alimentacion Vida Sana

Gente Longeva
La vida en los pueblos longevos

Aunque la vida en esta zona es dura, no se sufren curiosamente las tensiones y presiones de la vida moderna. Un abkhaziano de ciento ocho años explicó recientemente al gerontólogo americano doctor Alexander Leaf que el secreto de su larga vida era: «No he tenido nunca un solo enemigo. No leo nunca libros y no tengo preocupaciones.»

Otro viejo de 117 años dijo en plan de broma cuando le contaron que muy pocos americanos llegaban a alcanzar su edad, «son demasiado cultos». Una mujer de 109 años explicaba, «la gente no vive tanto tiempo porque se preocupa más y no hacen lo que quieren».

Anciano de Ecuador

En estas zonas del Cáucaso de gran longevidad, la dieta consiste principalmente en leche en forma de queso y leche de manteca; verduras, como cebollas, tomates, pepinos, judías y coles; carne, como pollo, ternera, cabrito y, en invierno, cerdo; y frutas, especialmente uva.

Estas personas de avanzada edad consumen sorprendentemente de 1.700 a 1.900 calorías por día, mucho más, según el doctor Leaf, que las personas de edad avanzada de cualquier otra parte del mundo. El 70 % de las calorías no vienen de las verduras, y se ingiere una media de 70 a 90 gramos de proteínas que vienen principalmente de la leche, más que de la carne. En el Cáucaso se come queso cada día, pero es un queso de bajo contenido en grasa. Se ingiere una media de 50 gramos de grasa diaria.

El pan y las patatas, elementos principales en la alimentación de los rusos, son mucho más raros en el Cáucaso. Georgia es famosa por sus panes planos de dos pies de longitud, sin levadura, crujientes, doblados por los extremos y que se sirven en la mesa todavía calientes. En el interior del país, especialmente en Abkhazia, el sustituto del pan es el abusta. Según Sula Benet, profesor de antropología en el Hunter College de Nueva York y autor de Abkhaija: The Long Living People of the Caucasus, el abusta es una pasta de «papilla de maíz cocida en agua sin sal». Se unta en diversos tipos de salsas y se come con los dedos. Es también curioso el hecho de que la comida en el Cáucaso está por lo general condimentada con especias, como la pimienta roja, la pimienta negra, el ajo y el jugo de granada.

En Azerbaijan, la mayoría de las 50.000 personas de 80 años o más, como son musulmanes, no beben alcohol. Por el contrario los abkhazianos beben cada día a la hora de comer y de cenar, un vino tinto seco del país, al que llaman «fuente de vida». Los abkhazianos, aunque cultivan tabaco, por lo general no fuman, mientras que losdaghestanís sí. Las autoridades médicas soviéticas sugieren que la dieta caucásica de leche de manteca y otros derivados agrios de la leche, junto con las numerosas verduras en escabeche y el vino combinados ayudan a destruir las bacterias e «indirectamente impiden el desarrollo de la arteriaesclerosis». El doctor Samuel Rosen del Mount Sinai Hospital de Nueva York, durante una visita a la zona en 1970, atribuía a esta dieta de pocas grasas saturadas y grandes cantidades de frutas y verduras, el buen estado auditivo de los ancianos.

En general, incluso hacia el final de sus prolongadas vidas, estos ancianos conservan sus propios dientes, el cabello sano, la vista buena, posturas erectas y no han conocido ninguna enfermedad. Parecen mucho más jóvenes de lo que son; el profesor Benet se puso en un aprieto en cierta ocasión al brindar con un viejo que parecía tener 70 años diciéndole: «Ojalá viva usted tanto como Moisés». Sucedía que el hombre en cuestión tenía ya 119 años y Moisés vivió sólo hasta los 120.

Diagnóstico. Los expertos dan innumerables explicaciones de la longevidad de los caucasianos. Los propios centenarios ofrecen razones adicionales. Por consenso general se ha llegado a la conclusión de que la dieta y el vigorizante clima son los dos factores más decisivos.

La sobrealimentación es prácticamente desconocida e incluso en las ciudades de la costa se ven muy pocas personas gordas (aparte de los turistas rusos). Una persona centenaria atribuía su larga vida al hecho de bañarse cada mañana en un torrente de agua helada; otro decía que no había echado nunca una cabezada durante el día. Muchos otros hablaban de la importancia de una vida sexual regular y activa (los hombresabkhazianos son potentes hasta después de los 70 y el 1 3,6 % de las mujeres tienen la menstruación incluso hasta después de los 5 5 años).

No obstante, aparte de la ausencia de genes hereditarios perjudiciales, la razón más convincente de su longevidad es «espiritual». Estas personas esperan vivir una larga vida. Su brindis usual es «ojalá vivas hasta los 300». El doctor Leaf sugiere que quizás los Estados Unidos constituyen una sociedad inclinada a la muerte y que programa su vida para una existencia más corta.

En el Caucaso la gente se siente útil toda su vida. La gente no se jubila sino que continúa haciendo sus labores diarias sean cuales sean hasta el final. Además con la edad se van ganando el respeto de la comunidad que busca el consejo de los ancianos. «Cada día que pasa es un regalo cuando se está por encima de los cien años», decía un centenario. Pero se trata de un regalo que se mantiene expresamente activo dentro de la sociedad y sus normas..»

Fuente: Almanaque Insólito Tomo 4

Historia de la Lucha Contra el Tifus, Fiebre Tifoidea y Disentería

ENFERMEDADES EPIDÉMICAS EN LA EDAD MODERNA: TIFUS, FIEBRE TIFOIDEA Y GRIPE

Entre las demás enfermedades epidémicas de esta época , el tifus exantemático, descrito y denominado por Boissier de Sauvages en 1760, existía en estado endémico en las regiones pobres donde hacía reinar la miseria y bajo la forma de epidemia durante las guerras. Ataca, en primer lugar, a los soldados en lucha, en malas situaciones físicas, que viven en condiciones de higiene deplorables, y después a las poblaciones civiles. Se asocia con frecuencia a la disentería.

Es responsable del fracaso de numerosas expediciones militares. Lo encontramos durante la Guerra de los Treinta Años, luego en el sitio de Lovaina (1631), en Praga (1742), en Egra, en el Canadá, donde en 1746 asola las tripulaciones de la flota del duque de Aville. Se observa en Cotinga (1767), en Moscú (1780), en Algeciras. Se dan casos en Rúen, Brest, París (1794), que cura Pinel.

En 1797, ataca a Galicia. Durante las guerras del Imperio respeta relativamente los ejércitos, mientras ataca los ejércitos enemigos en Austerlitz e incluso lo llevan a Borgoña los prisioneros. Durante el sitio de Zaragoza, Reveillé-Parise estudia una epidemia. Pero, a partir de 1812, acomete contra las tropas francesas una ofensiva que en dos años destruirá prácticamente la Grande Armée, provocando pérdidas mucho más elevadas que las debidas al fuego enemigo. Para Destaing, el gran vencedor de Napoleón no fue el frío, sino el «General Typhus».

De Kerckhove nos dice que la epidemia empieza durante la travesía de Polonia. Después, atravesado el Niemen, ataca a las tropas francesas, cansadas por las marchas forzadas y las malas condiciones atmosféricas, sin recibir ninguna distribución de víveres. Cuando llegan a Moscú, sus pérdidas totales se elevan a dos tercios de sus efectivos. Después de una mejora temporal en la ciudad santa, el tifus vuelve a cobrar fuerzas durante la retirada. En Polonia diezma á las débiles unidades que el príncipe Eugenio intenta reconstruir con duros trabajos.

Larrey cae enfermo y se cura. El tifus «hace estragos» en los ejércitos que repliegan, en las guarniciones dejadas por el emperador en Dantzing, en Dresde, en Magdeburgo y en Torgau, cuyo gobernador, el conde de Narbona, sucumbirá y Desgenettes dejó un cuadro escalofriante de la epidemia en esta ciudad. Más adelante, en 1813, entre el Elba y el Rin, más de 40.000 enfermos de tifus llenan los hospitales, desbordados por el número de enfermos: la situación era espantosa. «Miles de carros, cuenta Erckmann-Chatrian, cargados de heridos y sobre todo de enfermos se suceden en una fila ininterrumpida camino del Rin.» Pero el tifus atraviesa el río. Alcanza también, a su vez, a la población (en Alsacia y Lorena se cuentan 60.000 víctimas).

Se llenan pronto los hospitales militares y los hospitales civiles. Se crean los hospitales de auxilio y, en 24 horas, la población de París proporciona más de 6.000 camas. Hecho curioso, en estos hospitales improvisados de Roule, deMenilmantant, de Montmartre, la moralidad es menos importante que en los hospitales bien organizados. Laénnec, en su servicio, intenta reagrupar a los reclutas bretones e intenta luchar con su nostalgia empleando su lengua. 746 miembros del hospital enfermaron del tifus y de ellos 204 murieron. Es imposible calcular el número considerable de víctimas, tanto civiles como militares. El tifus contribuyó enormemente a la derrota francesa y a la caída del Imperio con todas sus consecuencias.

tifus

Durante dos siglos, el tifus no había sido considerado como contagioso. Y sólo se afirma esta idea en 1809, en España, lo hace Reveilla-Parise que habla de «virus». Insiste en el aire contaminado de las ciudades sitiadas y de los hospitales, en la fatiga y la conmoción del sistema nervioso de los jóvenes soldados.

Algunos años más tarde, de Kerckove da como prueba del contagio el hecho de que los judíos polacos no habían sido afectados hasta después del paso de las tropas, y sin sacar conclusiones insiste en la frecuencia de la miseria.

El tratamiento es sólo sintomático: laxantes suaves, vomitivos, sudoríficos, quinina, bebidas estimulantes, baños calientes o fríos, era lo único que se aconsejaba. Reveillé-Parise era hostil a las sangrías.

La fiebre tifoidea, no aislada todavía, se confunde con el tifus y las disenterías. Es posible que las observaciones de Spigel (1604), de Hoffmann (1682) concernieran a casos de fiebre tifoidea. Es probable, según las publicaciones de Strother (1729), de Gilchrist (1735), de Chirac (1725), que las lesiones señaladas por Morgagni tras las picaduras se refieran a esta enfermedad.

Tres epidemias importantes parecen haber sido epidemias de fiebre tifoidea: la primera en Gotinga en 1760 (Rippenhausen, Mayer) se extiende a toda Alemania; la segunda, la de Bretaña, ataca a la mitad de las tripulaciones de la nota del almirante de Orvilliers y le impide desembarcar en Inglaterra. Ésta se une a una epidemia de escorbutoy de tifus; la última, en fin, estudiada por Jacobi y Ecker, se observa en Alemania de 1783 a 1789.

Se llama disentería a todas las afecciones caracterizadas por exoneraciones sangrantes y flemosas, inevitables y múltiples. Se trata de un grupo confuso que reúne diversas enfermedades todavía no individualizadas, es muy probable que muchas de entre ellas sean disenterías bacilares. En 1626, Senne afirma que son contagiosas.
Frecuentemente asociada al tifus, la disentería se observa sobre todo en los ejércitos en lucha.

La señala, ya en 1616, Von Hilden, y después Charles-le-Poix. Entre 1620 y 1625 asola Lyon, Tula y Metz; 1776 Bretaña, en 1736, Holanda. Entre 1744 y 1747 ataca la flota inglesa ante Menorca. Hace estragos durante la Guerra de la Independencia americana.

En 1792, en Valmy, desempeña un papel importante respecto al ejército prusiano, y Goethe nos hace ver el desastre de dicho ejército en retirada, bajo la lluvia, en el barro, con filas de coches cargados de enfermos. Ataca al ejército de Oriente, durante la campaña de Rusia, luego en 1813. Se propaga entonces por toda Europa y en Francia se señalan focos importantes en Versalles y en Turena.

En su etiología, después de haber invocado el calor, el enfriamiento, la humedad, una alimentación defectuosa en los famélicos, el abuso de frutas verdes y carnes saladas, se incriminó el papel de las aguas de bebida. En efecto, Dazillese da cuenta de la desaparición de la disentería en la isla de Bourbon, cuando entre 1734 y 1750, La Bourdonnais hizo recoger convenientemente el caudal de la Grande Riviére. Read, por su parte, observa la frecuencia de la enfermedad en los que beben agua de los pozos situados cerca de las letrinas. Linné insiste en el papel de estas últimas, Bergeron incrimina a un virus que se adhiere a los entarimados y a los muros, y Desgenettes al amontonamiento de los enfermos. Para su tratamiento Helvétius preconiza la ipecacuana.

La. gripe, llamada así en 1742, también denominada: la locuela, la influenza, la coqueta, la fiebre catarral, etc. Y bajo estos nombres se inscriben numerosas afecciones febriles diversas. Se manifiesta por medio de epidemias estacionales, algunas de ellas benignas, otras muy mortales, en 1610, en París, se observa una epidemia grave. Más adelante se suceden otras en Inglaterra en 1658, luego en 1669, y en 1676 gana Francia, Italia y España.

En Londres es muy dura y causa más muertos que la epidemia de peste de 1665. En 1729 se inicia en Europa central una epidemia que alcanza la Europa occidental. En Francia alcanza a 200.000 personas, y debido a sus complicaciones pulmonares es fatal para numerosos ancianos. En 1780, una epidemia particularmente grave vuelve a causar estragos.

Estas epidemias duran varios meses y se ignora completamente la naturaleza de la enfermedad. En 1728, Hoffman considera que la causa es una alteración de la serosidad que depende de las vicisitudes del aire. Para Baille se debe a un miasma, para Cabanis se trata de una enfermedad inflamatoria. Por mortíferas que fueran ciertas epidemias, sus consecuencias eran relativamente limitadas en un plano general, pues los que desaparecían eran sobre todo los ancianos. Señalemos que antaño, la gripe tenía la fama de proteger contra la peste.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

Historia de la Vacuna Contra Poliomielitis

Como actuar ante una emergencia Primeros Auxilios Estado de Shock

PRIMEROS AUXILIOS: ESTADO DE SHOCK

primeros auxilios

Estado de Shock:

El shock aparece en enfermedades y en accidentes como quemaduras, golpes, hemorragias, intoxicaciones. Se manifiesta como depresión de las funciones vitales causada por un insuficiente aporte circulatorio.

Los síntomas del estado de shock son: respiración superficial e irregular; piel húmeda, fría y con una palidez grisácea; cianosis (coloración azulada de la piel); pulso rápido y débil; sed; náuseas con o sin vómitos, y presión arterial baja. Estos síntomas pueden estar acompañados por pérdida de la conciencia.

cuadro sintomas estado de shock

Para disminuir el estado de shock, ponga al enfermo acostado boca arriba, con la cabeza más baja que el resto del cuerpo o las piernas elevadas aproximadamente veinticinco centímetros. (En caso de traumatismo de cráneo o lesión de tórax con dificultad respiratoria, la cabeza y los hombros deben estar levemente elevados.

Si hubiera fractura de cráneo, la cabeza no debe moverse.) Cúbralo con una manta liviana para evitar que se enfríe. No lo arrope demasiado porque el calor también es contraproducente. Tranquilice al accidentado y manéjelo con delicadeza, porque el dolor contribuye a aumentar el estado de shock.

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

Indicaciones Prácticas Para Aplicar En Accidentes

Cuerpos extraños en ojos, nariz y oídos Aprender Primeros Auxilios

PRIMEROS AUXILIOS: LOS CUERPOS EXTRAÑOS

primeros auxilios

Ahogamiento:

Cuando haya que socorrer aun ahogado lo más urgente es iniciar la reanimación con la respiración boca a boca para evitar las secuelas irreversibles de la falta de oxigenación. Es necesario realizar las tareas apenas se lo Haya rescatado. La reanimación cardiaca a través del masaje debe iniciarse sólo con el paciente en posición óptima y si se posee la certeza de que no tiene pulso. Si el accidentado estuviera tiritando tampoco se puede realizar el masaje.

Desvanecimiento
El desvanecimiento sobreviene como consecuencia directa de una disminución en la irrigación cerebral. La persona puede estar bien, pero de pronto se siente débil, palidece, pierde parcialmente la posibilidad de oír y de ver. Sufre una lipotimia y llega a no poder mantenerse erguida.

Las causas más frecuentes son el ayuno prolongado, la convalescencia de una enfermedad, la permanencia en posición de pie durante largo rato, el embarazo. También es común en las personas que adolecen de trastornos en la presión arterial. En estos casos deben evitarse los cambios de posición. También puede tener origen psíquico y producirse ante la presencia de algo desagradable, como ver sangre o sufrir una experiencia dolorosa.

El desmayo o desvanecimiento no reviste gravedad y la recuperación es rápida. El único problema que se nos puede presentar es identificar la causa. Las personas que padecen desmayos con frecuencia reconocen los síntomas que los anuncian (mareo, debilidad).

Si el desvanecimiento se produce por ausencia de irrigación sanguínea del cerebro, la primera medida consiste en adoptar una postura que facilite la irrigación, manteniendo la cabeza más baja que el resto del cuerpo. Acueste al desvanecido y póngale bajo las piernas algo que las eleve. Si no fuera posible, manténgalo sentado con la cabeza entre las piernas. Déle indicaciones para que inspire profundamente. Aflójele todo aquello que pueda oprimirlo y que interfiera en la circulación: cinturón, corbata, faja. Una vez que recupere el sentido, debe levantarse lentamente, evitando movimientos bruscos.

Cuerpos extraños en ojos, oídos o nariz

En general es preferible abstenerse de cualquier intento de extraer cuerpos extraños, porque lo más habitual es empujarlos hacia adentro y, consecuentemente, dañar el órgano donde se han alojado.

Tratándose de los ojos, si lo que se ha introducido no está clavado, siga estos pasos:

• Busque un lugar con muy buena iluminación y abra el ojo de la persona afectada.
• Tire del párpado inferior. Si la partícula que molesta está allí, sáquela valiéndose de una
gasa estéril o de la esquina de un pañuelo limpio.
• Si está en el párpado superior, debe lograr que éste se doble dejando al descubierto el globo ocular. Para lograrlo, ayúdese con un instrumento largo, fino y no cortante. Apoyelo sobre el mismo párpado y paralelo a él y tire de las pestañas hacia arriba.
• Luego, proceda con la gasa o el pañuelo como en el caso anterior.

Si el objeto está clavado, coloque una gasa estéril sobre los dos ojos para evitar el movimiento de ambos, y concurra a un hospital o consulte a un oftalmólogo.

Si un objeto extraño se introduce en el oído, no intente sacarlo por medio de horquillas, palillos de dientes u otro elemento improvisado. Tire suavemente hacia atrás el lóbulo de la oreja e incline la cabeza hacia ese mismo lado, sacudiéndola para ver si es posible que el objeto extraño se desprenda.

Si se trata de una semilla, existe el riesgo de que se hinche con la humedad. Para evitarlo, coloque un algodón con alcohol o unas gotas del aceite que se usa para el aseo del bebé También se pondrán unas gotas de aceite si penetró un insecto; el objetivo es llenar el conducto auditivo para expulsarlo.

Finalmente, es muy común que un niño se introduzca una semilla o una cuenta de collar en la nariz. En estos casos se tapa la fosa nasal libre y se pide al niño que expulse el aire con fuerza a través de la fosa obstruida.

ahogamiento, primeros auxilios

Pasos: Coloquese detrás del paciente inconciente, de rodilla o parado, pase una mano por la cintura de manera que su puño quede entre las costillas y el ombligo, con el pulgar dirigido hacia adentro y en contacto con el cuerpo.

Coloque la otra mano sobre la primera y ejerza una fuerza hacia adentro y hacia arriba con el fin de expulsar rapidamente el aire de los pulmones de la víctima. Si no se desostruye, repita 3 veces mas esta maniobra.

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

Indicaciones Prácticas Para Aplicar En Accidentes

Hemorragias Primeros Auxilios Tecnicas de Emergencia Torniquetes

PRIMEROS AUXILIOS, ACTUAR FRENTE A UNA HEMORRAGIA

primeros auxilios

Hemorragias:
La tensión arterial es la fuerza de la sangre al presionar las paredes de las arterias. Si perdemos sangre, el caudal que circula por nuestros vasos será menor y, por lo tanto, habrá una disminución de la tensión. Esta merma estará en relación con el volumen de líquido perdido.

En caso de hemorragia, primero quite o corte la ropa para poder ver la herida con facilidad. Si la lesión está en el brazo o en la pierna y no hay sospecha de peligro, eleve la extremidad por encima del nivel del resto del cuerpo. Utilizando una compresa estéril o una venda limpia, o recurriendo a un trozo de tela higienizado si no dispusiera de los otros elementos, comprima firmemente la herida con los dedos o con la palma de la mano, tratando de mantener la presión. Este procedimiento es muy efectivo para el control de la hemorragia. Al oprimir procure que los bordes de la herida no se separen sino que más bien se unan.

Cuando haya logrado detener el sangrado, procure aproximar los bordes de la herida colocando una tira adhesiva, superponga varias capas de gasa y sostenga todo por medio de una venda. Esta debe estar apretada pero sin hundirse en la carne, para evitar hinchazón, pérdida de pulso o cambios de coloración de la extremidad por debajo del lugar comprimido.
Existe una medida muy delicada que solamente puede usarse como último recurso, cuando una hemorragia pone en riesgo la vida de la víctima: se trata del torniquete.

La más común de las hemorragias es la nasal, o epistaxis Aunque muchas veces provoca alarma por la persistencia O intensidad de la pérdida de sangre, por lo general es benigna y aparece como consecuencia de una lesión producida en los capilares (vasos diminutos que integran las últimas ramificaciones del sistema circulatorio). Estas hemorragias se controlan favoreciendo la coagulación espontánea, para lo que suele ser suficiente presionar la nariz del accidentado entre el pulgar y el índice durante diez o quince minutos.

Otro procedimiento consiste en introducir en la nariz una gasa doblada en forma de acordeón, que presiona y absorbe a la vez. Mantenga al enfermo sentado y comprima la nariz entre el pulgar y el índice durante seis minutos. Suelte la nariz poco a poco y no quite la gasa durante varias horas, porque al sacarla puede interrumpir la coagulación y provocar nuevamente la hemorragia.

Existen también hemorragias internas. Aunque no son visibles, éstas revisten gravedad porque aparecen como consecuencia de un traumatismo importante de abdomen, tórax o región lumbar.
Las manifestaciones externas que pueden ayudarnos a detectar una hemorragia de este tipo son: palidez, sed, desvanecimiento, piel fría y húmeda, respiración superficial e irregular, pulso rápido y débil.

En caso de lesión de los pulmones, aparece tos con expectoración de sangre; si fuese del estómago, se pueden presentar vómitos de sangre; y si hubiera hemorragia intra craneal la víctima padecería sopor, convulsiones o parálisis.

Cuando en un accidentado aparecen algunos de los síntomas señalados y existe sospecha de hemorragia interna, es urgente solicitar atención médica. Mientras espera, asegúrese de mantener a la persona tranquila e inmóvil. Deje la descansar sobre la espalda, recostada, para facilitarle la respiración. Evite que se exponga a enfriamientos y que algo pueda obstruir sus vías respiratorias. Si el accidentado vomita, gírele la cabeza hacia un costado y manténgalo en esa posición.

PUNTOS DE COMPRESIÓN DE ARTERIAS:

puntos de compresión


La hemorragia de una arteria importante debe ser cortada inmediatamente. Incluso antes de la colocación del torniquete, es indispensable comprimir la arteria con el pulgar o con el puño, entre el corazón y la herida. Para ello es preciso conocer el trayecto de las arterias y los puntos en los que se las puede comprimir contra los huesos.

Punto de comprensión del cuello
En las hemorragias de arterias del cuello, a fin de no impedir la respiración, se apoya con el pulgar sobre la carótida, de delante atrás, sin apoyar sobre la tráquea.

Punto de comprensión de la clavícula
Se utiliza en hemorragias producidas por una herida grave en la axila o en el brazo, a la altura del hombro. La arteria sale del tórax por detrás de la clavícula: se la comprime contra la primera costilla, apretando con el pulgar, de abajo arriba, dentro del hueco de la clavícula.

Punto de compresión de la axila
En hemorragias de la parte superior del brazo. La arteria pasa por la concavidad de la axila: comprimirla contra la cabeza del húmero, apretando a ambos lados con los pulgares.

Punto de compresión del brazo
En hemorragias de la parte inferior del brazo: comprimir la arteria contra el húmero, en la cara interna del brazo, apretando con el pulgar por debajo del bíceps.

Punto de compresión de la ingle
Hemorragias de la parte superior del muslo: la arteria sale de la pelvis en el pliegue de la ingle. Comprimir con el puño en el centro del pliegue, con el brazo en posición vertical.

Punto de compresión del muslo.
Empleado en hemorragias de la parte inferior del muslo. La arteria femoral desciende por la cara interna del muslo: comprimirla con el puño, con el brazo vertical, a lo largo del fémur.

COLOCACIÓN DE UN TORNIQUETE
El torniquete puede improvisarse con objetos o prendas no elásticos: una corbata, un pañuelo, etc.

Antes de todo, comprobar si la hemorragia procede de una arteria o una vena: si se trata de una vena, la sangre, de color oscuro, fluye lentamente; si es un artera, la sangre mana a borbotones y es muy roja.

El torniquete se coloca por encima de la herida si se trata de una arteria; por debajo, si se trata de una vena. Mientras, se mantiene la compresión.

Una clásica técnica para hacer un torniquete

tecnica de torniquete clasica tecnica de torniquete

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

Picaduras de Arañas, Escorpiones Tecnicas de Primeros Auxilios

PRIMEROS AUXILIOS: PICADURAS DE INSECTOS

primeros auxilios

Picaduras:
Las picaduras provocan temor, sobre todo en los niños. Además pueden producir picazón y molestias, pero en la mayoría de las personas no generan problemas irreversibles. Sin embargo, pueden llegar a poner en peligro la vida de personas especialmente sensibles o alérgicas.

La picadura de avispas y abejas produce dolor, comezón, enrojecimiento y edema. Como dejan el aguijón clavado con los sacos de veneno adheridos, lo más urgente es extraerlo, pero no conviene hacerlo con los dedos porque al apretarlo se corre el riesgo de modular más veneno. El procedimiento más seguro es raspar suavemente la superficie de la picadura con la uña hasta desprenderlo de la piel.

Para calmar el dolor y la comezón son útiles el hielo, las compresas heladas, el alcohol o la aplicación de una pasta de bicarbonato de sodio con agua sobre la picadura. También pueden aplicarse compresas de amoníaco.

Para calmar el dolor y la comezón Son útiles el hielo, las compresas heladas, el alcohol ola aplicación de una pasta de bicarbonato de sodio con agua sobre la picadura. También pueden aplicarse compresas de amoníaco.

Las arañas, en su mayoría, no son capaces de perforar la piel de una persona, aunque existen algunas, como la Viuda negra, que están dotadas de glándulas ponzoñosas capaces de inocular veneno a través de conductos ubicados en la parte frontal de la a cabeza. Este tipo de arañas vive fuera de las casas habitadas: se alojan debajo de piedras o en trozos de materiales abandonados. Tampoco son agresivas, pero atacan cuando se toca su telaraña.

El veneno provoca dolores musculares, a veces acompañados de debilidad en las piernas e hinchazón del lugar de la picadura. Aunque los casos fatales son excepcionales, conviene seguir los siguientes pasos:

• Lave la herida con soluciones antisépticas, como alcohol o agua oxigenada.
• Haga sangrar la herida, para que arrastre en su salida la sustancia inyectada.
• Coloque un torniquete por encima de la herida.
• Suministre al afectado té o café cargado.
• Consulte al médico.

Respecto de los reptiles, existe una gran variedad de culebras que son inofensivas. Entre las serpientes, en cambio, encontramos algunas que son venenosas, como la de Cascabel. Para poder reconocer una serpiente venenosa hay que observar la mandíbula superior, donde tiene los característicos colmillos. A veces es difícil distinguir entre las serpientes que son venenosas y las que no lo son. Las primeras suelen tener pupilas elípticas, un surco facial entre el ojo y la nariz, y colmillos.

Las serpientes no venenosas tienen pupilas redondas y carecen de surcos y de colmillos.
La picadura de una serpiente venenosa toma un color azulado y se hincha progresivamente. En el lugar de la mordedura suele quedar la marca de los colmillos y se experimenta un ardor quemante y adormecimiento.

El veneno provoca dolores musculares, a veces acompañados de debilidad en las dor quemante y adormecimiento. El veneno produce disminución de la presión, hormigueo en los músculos faciales, convulsiones, dificultad respiratoria. En estos casos recurra a las siguientes medidas:

• Avise urgentemente al médico.
• Desinfecte la herida utilizando solamente agua y jabón.
• Succione la herida y escupa lo succionado. Si su boca no tiene ninguna herida, esta maniobra no implica peligro porque el veneno no se absorbe por las mucosas. Lo mejor es lograr que de la picadura salga sangre porque arrastra el veneno hacia afuera.
• Mantenga al enfermo acostado y quieto para no activar la circulación. No le suministre estimulantes.

Como solución extrema, puede realizarse un torniquete, en cuyo caso debe registrarse la hora en que se aplicó y buscar atención médica urgente.

Araña al Acecho

Escorpión en posición de ataque

AMPLIACIÓN DEL TEMA SOBRE PICADURAS
picaduras

■ Picaduras de arañas y de garrapatas. Por lo general, basta con aplicar compresas frías de agua con amoníaco o alcohol sobre la zona afectada. Si la picadura presenta un aspecto muy hinchado o sube la fiebre, resulta indispensable consultar al médico. En la medida de lo posible, conservar la araña a fin de permitir su identificación.

■ Picadura de abeja. Sacar el aguijón con unas pinzas de depilación o con una aguja, tras haberlas desinfectado al fuego o con alcohol de 90 °. Procurar no apretar la picadura, para no reventar la bolsa de veneno que se encuentra en el extremo del aguijón. Lavar con agua y jabón, y poner sobre la picadura una gota de alcohol o de vinagre.

■ Picadura de avispa. La avispa no deja el aguijón clavado. Basta con poner un poco de alcohol o de vinagre sobre la picadura. Si las picaduras son numerosas, o se encuentran situadas en los labios o en el interior de la boca, consultar al médico.

■ Picadura de mosquito. Lavar la picadura con agua y jabón y poner un poco de vinagre o un antiséptico.

■ Picadura de escorpión. Si el aguijón ha quedado clavado en la carne, sacarlo con precaución, y lavar la picadura con agua y jabón. Aunque la picadura de escorpión no es mortal en nuestras latitudes, consúltese al médico al menor signo de fiebre.

■ Picadura de peces venenosos. Algunos peces producen picaduras muy dolorosas, que pueden provocar graves reacciones en el organismo. Mantener a la víctima acostada y llamar al médico si se considera necesario. Mientras éste llega, bañar con agua caliente la zona afectada. Si se trata de una picadura de erizo de mar, sacar los pinchos.

■ Picaduras de pulgas y piojos. No son peligrosas en una persona limpia, pero pueden desencadenar epidemias de peste o tifus en determinadas condiciones de vida (hacinamiento, etc.) en las que no se respetan las reglas de la higiene.

Si se trata de una picadura ocasional, basta con aplicar un poco de alcohol.

Heridas leves
Toda herida, por mínima que sea (arañazo, cortadura, erosión) debe ser desinfectada y cuidada inmediatamente. No hay que olvidar que la tierra y otras muchas cosas (clavos, astillas, etc.) pueden ser portadoras del bacilo del tétanos. Siempre es conveniente, si nos hemos vacunado no hace más de cinco años, administrar una dosis recuerdo de la vacuna.

De cualquier modo, limpiar la herida con una compresa (no con algodón) y jabón líquido o agua oxigenada, procediendo desde el centro hacia fuera. Extraer los posibles cuerpos extraños (arena, etc.). Aplicar mercu-rocromo con una compresa y dejarla al aire, a menos que la herida supure o sangre. Si no se consigue detener la hemorragia, aplicar unas compresas sujetas con una venda o un esparadrapo. Cambiarlas cada dos días, a fin de facilitar la cicatrización, teniendo cuidado al despegarlas. Si aparecen signos de inflamación (hinchazón, enrojecimiento), aplicar compresas calientes de agua con alcohol sobre la herida.

Heridas graves
Son extensas, profundas y desgarradas, e interesan regiones vitales (tórax, abdomen, espalda, ojos). Precisan de la intervención urgente del médico. Mientras tanto, tender al herido y mantenerlo abrigado con una manta. Cubrir la herida con compresas esterilizas y una venda más o menos apretada, según la importancia de la hemorragia.

■ Heridas en el abdomen. Tender al herido con la cabeza baja y las rodillas flexionadas. Cubrir la herida con un paño limpio sujeto con un vendaje. No tratar de extraer posibles objetos causantes del accidente: sólo el médico o el cirujano podrán hacerlo sin riesgo de agravar la lesión.

■ Heridas en la espalda. El mismo procedimiento.

■ Heridas en los ojos. Mientras se espera la llegada del médico, mantener al herido con la cabeza baja y cubrir la herida con una compresa esterilizada.

■ Heridas en el tórax. Aplicar compresas esterilizadas sobre la herida, sujetándolas con una venda poco apretada. Transportar al herido en posición semiacostada o echado sobre el lado herido, con la cabeza levantada para evitar la asfixia.

■ Heridas en el rostro. Mantener al herido tendido sobre un costado, con la cabeza sobre una almohada improvisada y vuelta hacia el suelo, para impedir que se ahogue con la sangre. Si tiene dificultad para respirar, mantenerle la boca abierta con un pañuelo enrollado, asegurándose de que no obstruye el paso del aire ni que el paciente puede tragarlo.

picadura de arañas

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
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Mordeduras Primeros Auxilios Tecnicas de Emergencia Salvar Vidas

PRIMEROS AUXILIOS, ACTUAR FRENTE A MORDEDURAS

primeros auxilios

Mordeduras:
Es importante que los niños aprendan desde pequeños a incluir en su mundo a otros seres vivos como las plantas y los animales. La interacción con su medio les permite enriquecerse emocionalmente, aprender a respetar otras formas de vida e incorporar pautas de cuidado. La presencia de un animal en la casa otorga la oportunidad de que el niño comience a asumir responsabilidades de un modo natural y agradable.

Para no correr riesgos, el niño debe aprender a reconocer que ellos tienen derechos que deben ser respetados. Tiene que evitar contactos con animales desconocidos, enfermos o heridos. No debe tratar de separarlos si están peleando, aunque sea su mascota la que esté involucrada. Tampoco debe acercar su cara a un animal ni darle alimentos en la boca o molestarlo mientras duerme o come. Es conveniente que se abstenga de correr, patinar o andar en bicicleta cerca de un perro.

Si un animal extraño le provoca temor, deténgase y háblele con calma, observe qué hace y permita que lo olfatee. Si el animal se acerca, no le dé la espalda. Tampoco trate de ahuyentar a puntapiés o con los puños a un perro que ladra. Ante una mordedura, lave la herida con agua y jabón, aplique una compresa esterilizada y hágala revisar por el médico. En todos los casos es aconsejable la aplicación de vacuna antitetánica.

Aunque desde 1981 hasta hoy no se hayan registrado casos de rabia en la Ciudad de Buenos Aires, siempre que un perro desconocido haya ocasionado una mordedura debe ubicarse al dueño del animal y observar la evolución de éste.

Según las autoridades del Instituto Luis Pasteur, las campañas de prevención resulta son eficaces y, por lo tanto, hace más de una década que la rabia ha sido controlada en nuestra ciudad. Sin embargo, alertan sobre el peligro de las mordeduras de murciélagos. Aunque parezca sorprendente, este animal es actualmente portador de la enfermedad.

Desde hace más de medio siglo se registran muertes de seres humanos por rabia, cuya transmisión se atribuye al contacto de las víctimas con murciélagos. En nuestro país se han detectado animales infectados con el virus.Si bien los datos no resultan alarmantes (porque el contacto con estos animales sucede con poca frecuencia), conviene conocer las precauciones necesarias para protegerse, sobre todo en aquellas zonas de la ciudad en las que los murciélagos suelen agruparse formando colonias. No ataque a un murciélago, especialmente cuando aparece de día: puede ser señal de enfermedad. Si encuentra a uno de estos animales caído, no lo toque.

Aleje a los niños y alértelos sobre la enfermedad que pueden transmitir. En caso de hallar murciélagos vivos, enfermos o muertos, comuníquese con el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur.

Ante una mordedura, lave la herida con agua y jabón, aplique una compresa esterilizada y hágala revisar por el médico. En todos los casos es aconsejable la aplicación de vacuna antitetánica. Las picaduras en la mayoría de los casos no generan problemas irreversibles. Sin embargo, pueden llegar a poner en peligro la vida de personas especialmente sensibles o alérgicas.

mordedura de una serpiente

PARA SABER MAS…

Pese a su reputación a veces aterradora, sólo el 15 por ciento de las aproximadamente 3.000 especies de serpientes de todo el mundo es venenosa, con mordeduras que justifican un tratamiento de emergencia médica. Muy pocas presentan un peligro grave para los adultos que gozan de buena salud. No obstante, estos animales, generalmente tímidos y huidizos, atacan cuando se sienten amenazados, por lo tanto la clave para convivir a salvo con ellos es el respeto.

Si ve una serpiente…

  1. Deténgase y retroceda lentamente.
    Por lo general, una serpiente enroscada puede alcanzar hacia adelante alrededor de la mitad de la longitud de su cuerpo cuando ataca, lo que puede suceder si se siente amenazada. No intente acercarse para verla mejor.
  2. Elúdala con cuidado. Si una serpiente obstruye el camino, desvíese 10 metros o más. Avance despacio y en caso de que la serpiente se mueva, obsérvela con cuidado. 3. Abandone el lugar. Si hay una serpiente entre usted y su vehículo o su campamento, primero aléjese a una distancia prudencial de 10 metros aproximadamente. Si la serpiente no se mueve, incítela a que lo haga tirándole un puñado de tierra o algunas ramitas. Apunte cerca de la serpiente de modo que se aleje de usted y los objetos, en lugar de ir en su dirección.
  3. Huya. Aléjese de la serpiente. No trate de matarla o de atraparla pero mírela bien para poder describirla después. Una identificación detallada podría salvarle la vida en lo que respecta a sueros antiofídicos.
  4. Conserve la calma. Cuanto más rápido lata su corazón, más velozmente se transportará el veneno por todo su cuerpo. Trate de mover el área afectada lo menos posible y de mantenerla ligeramente levantada. Si está con alguien que ha sido mordido, haga todo lo que pueda para calmarlo y para que mantenga quieta la extremidad afectada.
  5. No intente aplicar primeros auxilios. No coloque un torniquete ni corte la herida y succione el veneno. Lo primero puede ser peligroso y lo último es ineficaz. No cubra la herida.
  6. Busque ayuda. Si está con alguien que lo puede ayudar y pueden trasladarse, vayan al hospital más cercano para que lo asistan. Si no tiene un medio de transporte o nadie que lo ayude, o si se siente mal inmediatamente, llame al servicio de emergencias. Describa la herida, los síntomas y dónde se encuentra. • Vende la herida. Si no se presentan síntomas adversos después de 24 horas, la mordida podría ser inofensiva: trate la herida para evitar que se infecte.

Perros agresivos
Los tratamientos hospitalarios por mordeduras de perro se incrementan año a año. Algunas razas son más agresivas y los ataques suceden con más frecuencia en situaciones urbanas, donde la gente convive con estos animales. La mayoría de las mordeduras en los niños es de sus propios perros. Aprenda a leer el lenguaje corporal de los perros y sepa cómo proceder si se enfrenta con un animal agresivo.

Qué hacer ante el ataque de un perro
1. Mantenga la calma. Si usted demuestra miedo, el animal se sentirá más confiado y aumentará la posibilidad de que lo ataque.

  1. Busque un lugar seguro. Localice un vehículo o un edificio y aléjese lentamente del animal, moviéndose hacia el lugar elegido. Puede pedirle ayuda a alguien. También, utilizar algo para protegerse, como una silla, o subirse a algún mueble.
  2. Distraiga al animal. Busque un objetivo alternativo. Láncele un bolso o una prenda. Si esto funciona, comience a alejarse lentamente.
  • Quédese quieto. Si no puede escapar, quédese quieto, cierre los puños y deje los brazos al costado del cuerpo. Aléjese del perro y evite mirarlo, pero manténgalo en su visión periférica. Sea paciente. Los perros suelen tener un lapso corto de atención y se marchan pronto si usted no los desafía.
  • Protéjase. Si el perro lo derriba, coloque las manos detrás del cuello y cúbrase las orejas con los brazos para protegerse el rostro. Quédese quieto y es probable que el perro pierda interés. Defenderse sólo aumentará el enojo del animal.

Si lo mordió un perro…
• Aplíquese primeros auxilios. Detenga la hemorragia y limpie las heridas, pero también busque asistencia médica lo más pronto posible. No solo es común la infección, sino que la presión ejercida por las mandíbulas de un perro puede causar heridas internas y quebrar huesos.

  • Busque asistencia médica. Consulte a un médico de inmediato si no puede.

ALGO MAS SOBRE MORDEDURAS…
Mordeduras de perros o de gatos. Deben ser tratadas como las heridas: limpiar con agua y jabón, aplicar un antiséptico y cubrir con una compresa esterilizada.

Sin embargo, puede haber peligro de contagio de la rabia. Conducir a la víctima inmediatamente al centro antirrábico, hospital o médico más cercano, donde se le pondrá una inyección de suero antirrábico. Hacer que un veterinario examine al animal causante de la mordedura o, en todo caso, vigilar su comportamiento durante varios días. Si presenta alteraciones, avisar al médico, que procederá a administrar nuevas inyecciones de suero.

■ Mordedura de víbora. Llamar al médico lo más rápidamente posible: el suero antídoto debe ser inyectado cuanto antes.
Mientras llega el médico, desinfectar la herida, pero no succionar en ella, que de nada sirve, puesto que el veneno ya ha pasado a la sangre. Inmovilizar al herido, tendiéndolo con la cabeza baja, y colocar un torniquete no muy apretado por encima de la mordedura, para impedir una difusión rápida del veneno en la sangre. Darle a beber té o café (nunca alcohol).

Si no es posible el traslado rápido al médico, colocar el torniquete inmediatamente, hacer una infusión en la mordedura, lavar bien la herida y transportar al accidentado lo antes posible al hospital.

Si se está de vacaciones en una región en la que abundan las víboras conviene proveerse de suero antídoto y de una jeringa, de venta en farmacias.

cuadro sintesis morduras primeros auxilios

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
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Masaje Cardiaco Primeros Auxilios Tecnicas de Emergencia Salvar Vidas

PRIMEROS AUXILIOS: MASAJES CARDÍACOS EXTERNO

Masaje cardíaco externo
Algunos accidentes graves como electrocución y ahogamiento pueden llegar a ocasionar un paro cardíaco. Los síntomas que permiten identificarlo son: ausencia de ruidos cardíacos; inconciencia; dilatación de las pupilas; presión arterial no registrable; falta de pulsación en las grandes arterias, y paro respiratorio.

Cuando se sospecha o es evidente la manifestación de un paro cardíaco, debe iniciarse la ventilación de los pulmones por medio de la respiración boca a boca —cuatro o cinco insuflaciones son suficientes— y proceder sin pérdida alguna de tiempo a proporcionar el masaje cardíaco.
La respuesta favorable al masaje se expresa en la presencia de pulso, en el color rosado de la piel, en la disminución del tamaño de las pupilas y en la mejoría de la presión sanguínea.

El masaje debe continuar hasta que se restauren la circulación y la ventilación espontáneas o hasta que el equipo de emergencia se haga cargo del paciente.

Cuando no exista la posibilidad de recibir asistencia médica, los intentos de Reanimación podrán suspenderse después de una hora de tratamiento si no hay ningún indicio de progreso ni recuperación de los signos vitales.

Si el accidentado es un lactante, ubíquese como se describió anteriormente, ponga verticalmente los dedos medio e índice en la posición central del pecho y comprima firmemente en dirección a la columna vertebral, con una frecuencia de ochenta a cien veces por minuto.

Cuando sea un niño .el afectado, coloque la palma de la mano izquierda en la línea media de la terminación del esternón y oprima hacia abajo en forma vertical. Empuje con fuerza con el brazo bien extendido. Repita la maniobra cincuenta a sesenta veces por minuto.

Con un niño en edad escolar se puede proceder como con un adulto, tomando la precaución de adecuar la fuerza de compresión al volumen y peso del niño.

masaje cardiaco externo

SECUENCIA DE PASOS PARA EL MASAJE

Coloque al paciente sobre una superficie plana y dura; el suelo es un lugar adecuado.
Arrodíllese junto a cualquiera de los lados del tórax. Si el paciente se halla sobre una superficie más alta, quédese de pie.
Acomode de la cabeza del enfermo extendiendo el cuello todo lo posible y llevando el maxilar hacia atrás para facilitar la respiración. Aplique la respiración boca a boca como se indicó.
Comprima el tórax iniciando el masaje cardíaco.
Aplique presión rítmicamente con las dos manos sobre la mitad inferior del pecho, manteniendo una frecuencia de ochenta a cien compresiones por minuto.

Cada quince compresiones torácicas se deben efectuar dos insuflaciones boca a boca. Si son dos las personas que están realizando las maniobras de reanimación, entonces se efectuará una insuflación cada cinco compresiones.

Fuente Consultada:
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Respiracion Artificial Primeros Auxilios Obstruccion Emergencia

PRIMEROS AUXILIOS: LA RESPIRACIÓN ARTIFICIAL

primeros auxilios

Respiración artificial
El organismo puede sufrir falta de oxígeno cuando se bloquea u obstruye el paso de aire hasta el pulmón, como en la sofocación o el ahogo por inmersión; cuando los movimientos respiratorios son demasiados débiles, como en un shock eléctrico, y en algunas intoxicaciones, como la alcohólica. El objetivo de la respiración artificial es aumentar y disminuir rítmicamente la capacidad de la caja torácica y mantener libres las vías respiratorias. La actuación inmediata es de vital importancia.

Cualquiera de nosotros puede, en cualquier momento, ser testigo de un accidente. Con frecuencia, la respiración artificial puede ayudar a salvar una vida. Por ello conviene que sepamos cómo hemos de proceder.

La respiración artificial es obligada cuando las funciones respiratorias de la víctima se alteren, disminuyan o se interrumpan. Debe practicarse ininterrumpidamente hasta que el asfixiado respire normalmente: bastaría detenerse durante uno o dos minutos para provocar su muerte. De ahí la necesidad de que los socorristas puedan relevarse.

Existen dos formas de practicar la respiración artificial: los métodos orales y los métodos manuales. Los métodos orales, utilizados más comúnmente, son los más eficaces, ya que permiten insuflar directamente a la víctima el aire expulsado por el socorrista, bien mediante el “boca a boca”, bien mediante el “boca a nariz”.

Los métodos manuales provocan indirectamente la ventilación, mediante la acción sobre la caja torácica. Sólo se utilizan cuando es imposible recurrir a los métodos orales, por ejemplo cuando la víctima ha recibido una herida grave en el rostro o ha inhalado gases tóxicos. De todos modos, no deben ser practicados nunca en personas con fracturas.

En ambos métodos hay que observar algunos principios básicos:

— La víctima debe estar tendida (boca arriba en los métodos orales; boca abajo en los métodos manuales).

— Las vías respiratorias deben estar libres. Hay que aflojar la corbata, cuello, etc., extraer de la boca todo cuerpo extraño, quitar las prendas que impidan los movimientos de la caja torácica y, si la víctima está echada boca arriba, echarle la cabeza hacia atrás para impedir que la lengua obstruya la entrada de aire (véase esquema).

— La respiración artificial debe ser practicada con calma, ni muy deprisa ni muy despacio. La frecuencia recomendada es de quince a veinte movimientos completos (aspiración e insuflación) por minuto.


El sistema “boca a boca”
1. Con la víctima tendida boca arriba, arrodillarse junto a su cabeza, pasándole una mano por debajo de la nuca, y con la otra echarle la cabeza hacia atrás, apoyando con la palma en la frente, mientras que se obstruye la nariz con el índice y el pulgar.

2. Aspirar para llenarse de aire los pulmones. Colocar la boca abierta sobre la de la víctima e insuflar con fuerza el aire en sus pulmones.

3. Levantar la cabeza, aspirar y, al mismo tiempo, comprobar que el pecho de la víctima se vacía del aire insuflado. Esta expiración se hace por sí sola, gracias a la elasticidad de los alvéolos pulmonares.

tecnicas de respiracion boca a boca


El sistema “boca a nariz”

1. Con la víctima tendida boca arriba, arrodillarse junto a la cabeza, colocando una mano sobre la frente, para echarle la cabeza hacia atrás, y manteniéndole los labios cerrados con la otra mano.

2. Aspirar. Aplicar la boca sobre la nariz de la víctima e insuflar.

3. Levantar la cabeza, aspirar y, al mismo tiempo, comprobar que el pecho de la víctima se vacía del aire insuflado.

tecnica primeros auxilios boca - nariz

RECUERDE: Para evitar el contacto con la boca de! enfermo, haga la respiración artificial a través de un pañuelo.

  • Si no insuflar aire a través de la boca, hágalo por la nariz. En caso, la precaución de cerrarle la boca para que el aire no salga.

  • La contracción de la pupila y el cambio de color de la cara  son signos de oxigenación adecuada.

  • Si la víctima es un lactante, infle las mejillas y sople suavemente, a ritmo de un soplido tres por segundo.

  • Si es un niño mayor, torne aire profundamente y sople con mayor intensidad. En ambos a través de la nariz y de la boca.

  • Tenga la precaución de no inclinarte la hada tanto corno si se de un adulto. En e! niño posición el de las vías respiratorias. 

Fuente Consultada:
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Primeros Auxilios Obstruccion con alimentos Emergencia Tecnica

PRIMEROS AUXILIOS: OBSTRUCCIÓN CON ALIMENTOS

primeros auxilios

Obstrucción con alimentos:

Si un trozo de comida obstruye las vías aéreas y produce asfixia, colóquese detrás de la persona afectada y ciña el tórax con los brazos. Apriete rápida y vigorosamente para hacerle expeler el aire y lograr que expulse el cuerpo extraño.

Es importante no prolongar demasiado las maniobras; conviene hacerlo mientras se espera la llegada de la ambulancia con el equipo de primeros auxilios. Si no se puede recibir asistencia médica es aconsejable el traslado urgente a un hospital en lugar de proseguir largo tiempo con esa actividad.

Cuando ocurre un accidente de gravedad o el paciente se encuentra en estado de inconciencia hay que controlar la manifestación de signos vitales como la respiración y el latido cardíaco.

RECUERDE: Para evitar el contacto con la boca de! enfermo, haga la respiración artificial a través de un pañuelo.

  • Si no insuflar aire a través de la boca, hágalo por la nariz. En caso, la precaución de cerrarle la boca para que el aire no salga.

  • La contracción de la pupila y el cambio de color de la cara  son signos de oxigenación adecuada.

  • Si la víctima es un lactante, infle las mejillas y sople suavemente, a ritmo de un soplido tres por segundo.

  • Si es un niño mayor, torne aire profundamente y sople con mayor intensidad. En ambos a través de la nariz y de la boca.

  • Tenga la precaución de no inclinarte la hada tanto corno si se de un adulto. En e! niño posición el de las vías respiratorias.

primeros auxilios respiracion artificial Coloque al enfermo boca arriba con la cabeza tan lejos del tórax
como sea posible, en hiperextensión
Coloque una mano en al frente de la víctima y la otra debajo del cuello
primeros auxilios respiracion artificial Incline la cabeza del accidentado hacia atrás cuanto pueda
Con la mano que tiene en la frente, tápele la nariz apretándola con los dedos.
primeros auxilios respiracion artificial Haga contacto hermético con la boca de la persona auxiliada.
Después de inhalar, exhale el aire en la boca de enfermo.
primeros auxilios respiracion artificial Cuando note que el pecho se distiende , retire la boca, acerque la cara y escuche o sienta  si sale el aire.
Repita la operación cada cinco segundos. SI notara que el aire no entra con facilidad, rectifique la posición de la cabeza y del maxilar del la víctima para asegurarse de que la lengua no ha caído hacia atrás.

Continúe aplicando respiración artificial hasta que la persona respire por sí misma
o hasta que llegue el médico

PARA SABER MAS…
Asfixia: Si un objeto pequeño “pasa por el lugar equivocado”, puede bloquear las vías respiratorias y causar espasmos musculares. Esto puede ser fatal si las vías respiratorias que van a los pulmones se bloquean parcial o totalmente. Las personas mayores corren más riesgos ya que generalmente tienen dificultades para masticar la comida.

Que hacer (adultos/niños)
Antes que nada, evalúe si las vías respiratorias están parcialmente bloqueadas, la víctima podrá hablar, toser y respirar o si las vías respiratorias están completamente bloqueadas, la víctima no podrá hablar, toser ni respirar. Luego:

1. Despeje las vías respiratorias parcialmente obstruidas. Pídale a la víctima que tosa para que desbloquee la vía respiratoria, si puede.

2. Palmee la espalda. Si las vías respiratorias están completamente bloqueadas, ayude a la víctima a inclinarse hacia adelante y sostenga la parte superior del cuerpo. Dele cinco palmadas fuertes en la espalda entre los omóplatos con el talón de la mano y revise la boca.

3. Realice compresiones abdominales. Si aún se está ahogando, coloque sus brazos alrededor del cuerpo de la víctima con el puño contra el abdomen. Tome el puño con su otra mano y tire hacia adentro y hacia arriba cinco veces. Revise la boca de la víctima nuevamente.

4. Pida ayuda. Si es necesario, repita los pasos 2 y 3 hasta tres veces. Si la obstrucción no desaparece, llame al servicio de emergencias. Continúe con las palmadas en la espalda y las compresiones abdominales hasta que llegue la ayuda.

Que hacer (bebés)

Antes que nada, evalúe si las vías respiratorias están parcialmente bloqueadas, el bebé puede toser pero le resultará difícil llorar o incluso emitir sonidos o si las vías respiratorias están completamente bloqueadas, el bebé no emitirá sonidos y dejará de respirar. Luego:

1. Palmee la espalda. Si un bebé no puede respirar, acuéstelo boca abajo en su antebrazo y sosténgale la cabeza. Con el talón de una mano, aplique cinco palmadas fuertes entre los omóplatos.

2. Revise la boca. Gire al bebé y colóquelo en el otro brazo. Sosténgale la cabeza con la mano y manténgala lo más abajo posible. Revise dentro de la boca. Si la boca no está despejada, vaya al paso 3.

3. Aplique compresiones en el pecho (y no en el abdomen). Con el bebé en el antebrazo, apoye su brazo en el muslo. Coloque uno o dos dedos debajo de la línea de las tetillas y presione con firmeza hacia adentro y hacia arriba hasta cinco veces.

4. Pida ayuda. Repita los pasos 1 a 3 hasta tres veces. Si aún hay obstrucción, llévese al bebé y llame al servicio de emergencias. Continúe con las palmadas en la espalda y las compresiones en el pecho hasta que llegue la ayuda.

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

Primeros Auxilios Como Actuar Frente a una Emergencia Reanimacion

PRIMEROS AUXILIOS, ACTUAR FRENTE A UNA REANIMACIÓN

primeros auxilios

¿QUE HACER ANTE UNA EMERGENCIA?

Para poder actuar ante una emergencia se necesita mantener la calma. Ello nos permitirá proceder con eficiencia y determinar qué es lo prioritario.

Trate de averiguar con rapidez cuál fue la causa de la emergencia: ingestión de sustancias tóxicas, caída, desvanecimiento, etcétera.

Delegue en otra persona el pedido de asistencia profesional. Pídale que transmita los datos con claridad y precisión para evitar demoras innecesarias.

En caso de estar solo, discrimine qué es más importante: solicitar auxilio, trasladar al enfermo o brindar atención de emergencia.

No debe olvidarse que aunque el paciente responda positivamente a la aplicación de los primeros auxilios, éstos no reemplazan en ningún caso la atención médica.

Los primeros auxilios sólo contribuyen a que no se agrave el estado del enfermo y a ganar tiempo mientras se espera la asistencia profesional solicitada. Como medida de precaución es conveniente realizar un seguimiento médico durante cuarenta y ocho horas para despejar dudas sobre cualquier secuela que pueda demorar en manifestarse.

Siempre será más segura y eficiente la participación y ayuda que se aplique durante una situación de emergencia si se revisó anteriormente la información y se recuerdan los pasos a seguir. No olvide que tan importante como la asistencia de los aspectos físicos es mantener al paciente en un estado de serenidad que le permita afrontar con mejores recursos la estrategia a seguir para recuperarse.

Lo prohibido en Primeros Auxilios

No meta las manos si no sabe
No toque las heridas con las manos, boca o cualquier otro material sin esterilizar.
Use gasa siempre que sea posible.
Nunca sople sobre una herida.
No lave heridas profundas ni heridas por fracturas expuestas, únicamente cúbralas con apósitos estériles y transporte inmediatamente al médico.
No limpie la herida hacia adentro, hágalo con movimientos hacia afuera.
No toque ni mueva los coágulos de sangre.
No intente coser una herida, pues esto es asunto de un médico.
No coloque algodón absorbente directo sobre heridas o quemaduras.
No aplique tela adhesiva directamente sobre heridas.
No desprenda con violencia las gasas que cubren las heridas.
No aplique vendajes húmedos; tampoco demasiado flojos ni demasiados apretados.

Reanimación
Cuando ocurre un accidente de gravedad o el paciente se encuentra en estado de inconciencia hay que controlar la manifestación de signos vitales como la respiración y el latido cardíaco. La respiración es fácil de corroborar, se observa a simple vista. El latido cardíaco, en cambio, requiere de la auscultación en la zona izquierda del tórax o de la apreciación del pulso.

Cuando a una persona se le está suministrando respiración artificial y no da muestras que indiquen una mejoría, debe aplicársele masaje cardíaco externo, sin suspender la respiración artificial.

La interrupción de la respiración puede ser consecuencia de accidentes como ahogamiento, aspiración de cuerpos extraños, intoxicación por gases o por ingestión de medicamentos, descarga eléctrica, fractura de cuello. Para realizar respiración artificial, lo primero que hay que hacer es constatar que las vías respiratorias estén libres. Cuando sobre la boca hayan quedado restos de líquido o sangre, séquelo. con la mano envuelta en un pañuelo. Si en las vías aéreas hubiera quedado alojado algún cuerpo extraño, no intente extraerlo con el dedo a no ser que tenga la seguridad de alcanzarlo, porque su acción puede empujarlo hacia el interior.

Si el accidentado es un niño, cuélguelo de los pies y déle unos cuantos golpes rápidos en el espacio situado entre los omóplatos. Si el niño es mayor y no se lo puede sostener en el aire, póngalo sobre sus rodillas y, sujetándolo de las piernas, deje que la cabeza y el tronco caigan formando un ángulo recto. Golpee secamente la espalda tratando de movilizar la obstrucción.

Si es un adolescente, acuéstelo boca abajo sobre una mesa de manera que el tórax cuelgue formando un ángulo recto con respecto al abdomen y las extremidades inferiores. Trate, del mismo modo que en el caso anterior, de desalojar lo que obstruye las vías respiratorias.

Es importante no prolongar demasiado las maniobras; conviene hacerlo mientras se espera la llegada de la ambulancia con el equipo de primeros auxilios. Si no se puede recibir asistencia médica es aconsejable el traslado urgente a un hospital en lugar de proseguir largo tiempo con esa actividad.

REANIMACIÓN BOCA A BOCA EN CASO DE NIÑOS:

 

1 Eche atrás la cabeza del niño para que se abran las vías respiratorias, y
compruebe que nada obstruya su garganta.

2 Sitúe la boca sobre la nariz y la boca de él, y respire suavemente en sus pulmones a un ritmo de 20 veces por minuto. Después de cuatro inflaciones compruebe su respiración. Siga hasta que se reanude la respiración y entonces coloque el niño en la postura de recuperación. Si su hijo sigue inconsciente, continúe el mismo procedimiento, pero respire en sus pulmones al ritmo de 24 veces por minuto. Pida asistencia médica lo antes posible y lleve directamente al pequeño al hospital.

PERDIDA DE CONCIENCIA EN NIÑOS


1 Compruebe la respiración del niño y si su pulso es normal, palpándole la arteria carótida en el borde de la mandíbula inferior, a la altura del extremo inferior del lóbulo de la oreja.

2 A continuación, ponga al niño en la postura de recuperación: boca abajo, doblándole uno de los brazos de manera que soporte el peso de la mitad superior del cuerpo, y haciendo otro tanto con una de las piernas para que soporte el peso de la parte inferior. Vuélvale la cabeza hacia un lado. Si el niño no respira, practíquele la respiración boca a boca.

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

PRINCIPALES EPIDEMIAS DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD Enfermedades

PRINCIPALES EPIDEMIAS DE LA HISTORIA

La peste es el prototipo de la enfermedad mortal, millones de personas han muerto víctimas de ella. Entre 1860 y 1930 todavía perecieron por su causa unas 12.000.000 de personas enfermas, actualmente según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) la contraen cerca de 2000 personas por año y dicha cifra va en aumento.

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Epidemia en Atenas Epidemia en Roma Epidemia en Bizancio Epidemia Negra
enfermedades contagiosas
Viruela América Gripe Española Gripe Asiática Enfermedades

Epidemia: La epidemia se define como una enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas.

Pandemia: La pandemia se define como una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

Antiguamente se conocía como pestilencia casi todo tipo de mortandad generalizada. Hasta que en 1546 el médico italiano Cirolamo Fracastoro (1448-1553) pudo demostrar que realmente hay enfermedades contagiosas (de persona a persona, por portadores y por el aire), se pensaba que los responsables de la propagación de enfermedades eran el aire apestado y las emanaciones nocivas (miasma). Pero el modo exacto en que se propagan las enfermedades se conoce gracias a los microbiólogos Louis Pastear (1822-1895)y Robert Koch (1843-1510).

El agente patógeno de la peste se descubrió a partir de las investigaciones que el médico y bacteriólogo suizo-francés Alexander Yersins (1863-1943) realizó en Hong Kong en 1894 junto con el japonés Shibasaburo Kitasatos (1853-1931).

Primeras muertes en masa
En la Biblia ya se menciona la peste como castigo de Dios. El poeta griego Hornero describió plásticamente la rapidísima transmisión de la enfermedad (en griego loímos, nosos): «Apolo y Artemisa disparan a los hijos de Niobe con flechas apestadas» (Ilíada XXIV). Los médicos de la Antigüedad se daban a la fuga cuando se desencadenaban las epidemias, pues sabían que no podían hacer nada.

La primera epidemia de peste documentada tuvo lugar en Constantinopla bajo el dominio del emperador Justiniano (527-565). Posiblemente la introdujeron los barcos de Egipto en el año 542, y luego se extendió y costó la vida a miles de víctimas en muchos países. Gregorio de Tours (538/539-594), obispo e historiador, describió sus terribles consecuencias en Francia.

Los médicos se protegían con gabanes encerados y máscaras en forma de pico que estaban llenas de vinagre o hierbas. Al parecer, también el agua de colonia Kólnisch Wasser 4711 que los hermanos Fariña vendían en Colonia se consideraba un agua contra la peste.

En Oberammergau, en 1634, se formuló una promesa: si la población se libraba de la enfermedad, se comprometía a representar la pasión de Jesús cada diez años. Y así se sigue haciendo hasta hoy  en día.

Desde este menú podrás acceder a diversas paginas que tratan este tema específicamente.

PARA SABER MAS…
Enfermedades infectocontagiosas o transmisibles: Son aquellas enfermedades producidas por un agente etiológico, caracterizadas por tener un período de infección, contagio e incubación. La infección es la entrada de la noxa al organismo. El contagio es la transmisión de la enfermedad de un individuo enfermo a uno sano, y esto puede ser en forma directa, por ejemplo a través de la microgota de flügge o indirecto por medio de utensilios, ropas o mediante un portador sano (alguien que aloja al agente pero no padece la enfermedad).

El período ¿e incubación tiene una duración variable y se extiende desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas propios de la enfermedad. Este grupo de enfermedades no se estudia sólo en lo individual, ya que importa, mucho su transmisión a nivel de la comunidad (función de la epidemiología.

Enfermedades degenerativas: No son transmisibles, están causadas por trastornos funcionales metabólicos o nutricios que producen alteraciones morfológicas en los tejidos. Son de lenta evolución, por ello el diagnóstico precoz es de suma importancia en este grupo de enfermedades. Ejemplos: arterioesclerosis, hipertensión arterial, cataratas, ciertos tipos de cáncer.

Otros tipos de enfermedades son:
— enf. metabólicas, ej.: diabetes mellitus, hipotiroidismo.
— enf. neoplásicas, ej.: tumores benignos o malignos (cáncer).
— enf. alérgicas, ej.: asma bronquial.
— enf. por intoxicación, ej.: botulismo, saturnismo.
— enf. mentales, ej.: neurosis, esquizofrenia.

Definamos algunos términos:
Epidemia: aparición repentina de una enfermedad que se propaga rápidamente, hace un ciclo y desaparece. El número de casos supera ampliamente el promedio esperado para esa enfermedad.

Pandemia: es cuando la epidemia se propaga a otras naciones.

Endemia: es una enfermedad que se da permanentemente en determinadas regiones, porque en ellas se dan las condiciones ecológicas necesarias para el desarrollo de la noxa; las endemias pueden en cualquier momento convertirse en epidemias.

Zoonosis: son enfermedades que pueden padecer tanto los seres humanos como los animales.

Epizootia: se produce cuando los agentes patógenos atacan a los animales; en algunos casos puede preceder a las epidemias, ya que los animales son víctimas de las mismas noxas que atacan al hombre.

Vectores: Se llaman así a los portadores o transmisores de agentes patógenos; en su mayoría son artrópodos, especialmente insectos; por ejemplo las vinchucas transmisoras del mal de Chagas-Mazza; la hembra del mosquito anopheles que transmite el paludismo.

Peste Negra en la Edad Media

Peste Negra en la Edad Media

Las enfermedades epidémicas: La Peste Bubónica
La más temible seguía siendo la peste, que continuaba aterrorizando las poblaciones. Repugnaba a la gente llamarla por su nombre y la llamaban «el contagio». Se había propagado desde Oriente donde era endémica, como consecuencia de los grandes peregrinajes como el de la Meca.

Las epidemias son numerosas: en Francia se cuentan 76 entre 1600 y 1786. En 1605, una de ellas obliga a Enrique IV a abandonar París y refugiarse en Fontainebleau. En 1623, y después de 1629 a 1631 diezma Inglaterra, luego Holanda, Venecia en 1630, Nimega, donde la describe Diemerbroeck, Rotterdam, de donde pasa a Londres a finales de 1664.

Entre el 8 de agosto y el 10 de noviembre de 1665 se registran alrededor de unos 50.000 muertos y la epidemia no se acaba hasta después del gran incendio que, en 1666, destruye la ciudad. En 1709 la peste ataca a Austria, luego a Prusia, después, en 1763, Ucrania, Sicilia, Provenza y Marsella.

El desastre sufrido por esta provincia sigue siendo tristemente célebre. Entre 1756 y 1763 diezma los ejércitos de Federico II. Se encarniza con Moscú, Polonia, entre 1789 y 1801, y un viejo dicho decía «cuando la peste asola un país un tercio de la población muere, otro está enfermo y el tercero queda indemne, entierra los muertos y asegura la continuidad del país».

Reaparece en Egipto en 1799, ataca el ejército francés de Oriente y mata en el Cairo a más de 100.000 habitantes. Se la vuelve a encontrar en Crimea: en 1812 impide al duque de Richelieu, gobernador de la provincia, reunirse con el emperador Alejandro durante la campaña. Se manifiesta en este caso «no sólo mejor que los demás, sino, si fuera posible, mejor que sí mismo» (Joseph de Maistre).

Después prácticamente la peste desaparece de nuestras regiones, y para explicar este hecho se invoca hoy a las medidas colectivas de higiene puestas en práctica y sobre todo a la desaparición de las ratas negras, familiares en las viviendas, expulsadas por las ratas marrones que temían la proximidad de los hombres y vivían en las alcantarillas.

«Mahoma legó este azote a sus prosélitos y entre los musulmanes la peste no muere. Si no planea sobre los turbantes de Constantinopla, se encuentra en los bonetes de lana de Chiraz y Chezar, si no destruye los campamentos de los tártaros en las orillas del Baikal, lleva a cabo sus estragos en los harenes de Marruecos. Si no se encuentra en Marruecos, está en El Cairo, si no está en El Cairo, fuerza la paz de los bárbaros rivales de Túnez y Trípoli diezmando sus poblaciones, pero sobrevive, está siempre activa…

Cada viento que sopla puede llevarla en una balandra del Mediterráneo, que lleva de todo, con un capitán de Levante, que jurará todo lo que se le pida, un buhonero judío que compra todo lo que le quieran vender. De este modo la peste puede insuflar la mortalidad en todo momento, empezando por el campesino en su cabaña o por el Papa desde Loreto a Civitá-Vecchia hasta el Vaticano.» Estas líneas demuestran la persistencia de la plaga en Asia, su ubicuidad y el peligro permanente que hace correr a Occidente.

Se sabía que las epidemias se iniciaban en los puertos la mayoría de las veces y desde allí se propagaban siguiendo los ríos y los caminos. El modo en que alcanzó Marsella es característico.

Es interesante conocer las reacciones de los individuos sobre este azote18. Veremos un ejemplo en ocasión de la gran peste de Londres de 1665, remitiéndonos a la sobrecogedora descripción que dejó Defoe inspirada por Sydenham.

El gobierno ha abandonado la ciudad. Los habitantes que no han podido huir por falta de caballos, afectados de una auténtica psicosis, se precipitan sobre los charlatanes, echadores de cartas que les venden a precio de oro amuletos, talismanes, remedios protectores (tales como brazales de cangrejos putrefactos, cuyo olor debía de alejar el mal). Otros circulan por las calles, evitando todo contacto con los demás; otros acumulan provisiones y se encierran en sus casas, otros, finalmente, cargados con sus trastos, intentan abandonar la ciudad a pie o embarcarse en barcos anclados en el Támesis, si bien lo más frecuente es que fueran rechazados sin piedad.

Las falsas noticias corren de boca en boca. En determinados momentos un auténtico estupor ataca a la multitud y en otros ésta sufre un auténtico delirio de persecución. Se recoge en los templos y las iglesias para rogar a Dios que la salve. Se producen escenas horribles. Los enfermeros abrevian los días de aquellos que tienen que cuidar. Las casas abandonadas son víctimas del pillaje. Las comadronas o bien se han marchado o han sucumbido y uno puede figurarse la angustia de las mujeres que se encuentran de parto desprovistas de toda asistencia. Los actos más cobardes y los más sublimes tienen lugar.

El problema de las inhumaciones es trágico. Los enterradores, llamados «cuervos», se llevan los cuerpos de las 4.000 personas que mueren por semana, sin ataúd, en unos carros especiales y los depositan en unas grandes fosas que podían contener unos sesenta cadáveres. La mortalidad considerable era de un 70 a un 80 %. Los mismos problemas se encuentran en Marsella en 1720.

A parte de los dramas familiares hay que imaginarse el trastorno económico. En Londres la vida se detiene, el puerto se cierra, las escuelas, los lugares de espectáculos, los comercios se cierran. No hay trabajo, no hay comercio; la situación económica se vuelve muy grave, en particular en lo que concierne al abastecimiento, y el hambre amenaza.

Numerosas memorias describen la epidemia que azotó al ejército francés de Oriente en 1799. Destacaremos solamente la visita a los apestados del hospital de Jaffa realizada por Bonaparte, el valor de Desgenettes que, ante todo el ejército, se inoculó con una lanceta, que acababa de abrir el bubón de un apestado convaleciente, y su atrevida respuesta a Bonaparte que le pedía acabara los días de algunos enfermos intrasportables dándoles opio a grandes dosis: «Mi deber es conservarlos», le declaró.

En un plano general hasta este punto, las consecuencias mortíferas de estas epidemias son catastróficas: desintegración de relaciones sociales, detención de la economía, desaparición de numerosos elementos activos de la población, resultados demográficos muy graves por los cuales determinados pueblos cruelmente afectados jamás pudieron recuperar su estado anterior. La mano de obra ya no existe, los salarios se elevan.

Los campos, aunque menos afectados que las ciudades, se despueblan en beneficio de estas últimas. La producción agrícola disminuye, de ahí las hambres. Pero se dan también otras consecuencias morales y sociales. Durante las epidemias la lujuria y la embriaguez hacen estragos. La degradación de las costumbres y de la disciplina social son considerables. Después, una vez terminada la epidemia, se observa un frenesí de Vivir que se manifiesta por medio de la multiplicación de las bodas.

En el plano social, las clases pobres, las más afectadas, son cada vez más hostiles a las clases acomodadas que han podido huir. Todos acusan a los gobiernos. Además se produce en estos momentos una nueva distribución de la fortuna, factor que favorecerá la formación de la sociedad capitalista, exagerando el desequilibrio entre ricos y pobres. En efecto, los bienes de los que han sobrevivido aumentan considerablemente como consecuencia de las herencias. En fin, el patrimonio básico de la Iglesia aumenta como consecuencia de los dones que le ofrecen para recibir protección.

Entre estos millones de muertos se hallaban sin duda hombres que no habían dado todavía prueba de sus talentos y la desaparición de estas esperanzas retrasaron la evolución moral e intelectual de la humanidad.

No hay que olvidar que ante el número de decesos y la falta de personal los registros parroquiales, con frecuencia, no se podían poner al día.

Estas epidemias permiten numerosas observaciones:
— Las medidas de limpieza son eficaces y de este modo en el año 1720, en Marsella, se salva el Monasterio de San Víctor.
Desgenettes insiste en el papel del exceso de gente en locales insalubres.
— Se sabe que la enfermedad ataca preferentemente a ciertas profesiones, en primer lugar aquellas cuyos miembros se solicita acudan a cuidar a los apestados, después los descuartizadores de animales, los carniceros y los molineros. En cambio los marineros consignados en sus barcos son relativamente respetados.
— En 1629, en Montpellier, Ronchin observa, sin sacar ninguna conclusión, la existencia, en el momento de una epidemia, de numerosos cadáveres de ratas.
— Se constata que el haber sufrido una vez de la peste no impedía volverla a sufrir de nuevo.
Pugnet, luego Desgenettes, en el momento de la expedición a Egipto, no ignoran que la inoculación del pus de un bubón en período agudo puede ser mortal, mientras que, en cambio, la del pus de un bubón de convaleciente no lo es.

Era normal buscar la causa de la plaga.

El primer acusado fue la cólera divina. Diembroeck en 1655, Roussel en 1701, Fischer en 1710, luego monseñor de Belzunce la invocan y el papel de Dios es recordado por el poeta:

«Un mal que extiende el terror
mal que el cielo en su furor
inventó por castigar los crímenes de la tierra.»

Se comprende, pues, las invocaciones a ciertos santos: San Roque, San Sebastián, San Nicolás, Santa Úrsula, San Prudencio, San Carlos Borromeo. También se suplicaba a la Virgen del Manto.
Se pedía, pues, a los santos que desviaran la cólera del Señor. Así se explica la representación de la Pasión en Oberammergau (1629), la bravata de Frejus, las procesiones de Ham en Heure (1638), la construcción de capillas, iglesias, etc.

Luego se incrimina al diablo: en Milán se vio al Maligno engrasar las puertas de ciertas casas, y en el Tirol circular el fantasma de la peste, etc.

Se hace desempeñar un papel a los años bisiestos, a los eclipses. En Londres aparece en el cielo una espada llameante con la punta vuelta hacia la tierra, etc.

Pero era natural que se acusara una intervención humana: los maleficios, los aojamientos, «los engrasadores» que señalan las casas que deben ser afectadas y había que encontrar: «Este pelado, este sarnoso, de donde venía todo el mal.»

También se acusó a los leprosos, a los bohemios y sobre todo a los judíos. Numerosos de ellos fueron víctimas inocentes de la cólera popular. Algunos, incluso, en Milán, fueron condenados por los tribunales.

Pero pronto otras causas pasarán a ocupar el primer lugar. En 1626, después en 1669, Jouyce y luego Rainsant defienden la idea de contagio en Reims. En 1608, Nicolás de Lambeling otorga un papel importante al aire contaminado. En 1620, Lempriére, al polvo procedente de los minerales, etc. Pero a principios del siglo XVIII «los contagionistas» y los «no contagionistas» se enfrentan todavía.

Algunos intentan ir aún más lejos. Así, en el siglo XVII, Charles de l’Orme escribe «no es insensato creer que numerosas fiebres agotadoras y mortales se deben a elementos vivos y destructores». En Holanda, Leeuwenhoek obtiene en el microscopio la revelación de «miserables pequeñas bestezuelas», pero no saca de ello ninguna conclusión.

En 1657, el jesuita Athanase Kircher, en Roma, acusa a unos elementos tan pequeños que en el microscopio parecen átomos. Pero estas nociones no eran exclusivas de la peste y, volviendo a esta última, en 1720, Goiffon intuyó su origen creyendo en la existencia de cuerpos invisibles, tan pequeños son, de un virus responsable de la enfermedad y, al mismo tiempo, por primera vez llama la atención sobre los insectos comensales de los enfermos. En el siglo XVIII Reinar y luego Linné acusan a los infusorios.

Aunque se desconoce la causa se intenta tomar medidas para evitar el azote de la propagación.

Durante mucho tiempo no había más que un medio de escapar: la fuga; pero, haciendo esto, los fugitivos propagan la epidemia en el campo y la ciudad. También se llega a interceptar los caminos. Otra solución es encerrarse en su casa y no salir. Para suprimir lo olores acusados de propagar la enfermedad, Diermerbroeck, en Nimega, aconseja el tabaco. Otros recurren a los perfumes: canela, moscada, etc., y es buscando productos más activos como se descubre el agua de colonia. Se emplea mucho el vinagre aromatizado, pero la sustancia que goza de mayor reputación es el ámbar que, en Francia, se reservó para la familia real.

Las medidas colectivas son, en primer término, medidas locales. En caso de epidemia se cierran las puertas de la ciudad, así es como el 11 de enero de 1964 el señor de Coulanges escribe al señor de Lamoignon que hallándose la peste en Nápoles cerraron las puertas de Roma, y sólo autorizaba la entrada a los portadores del boletín de salud.

En Francia se toman las primeras grandes medidas preventivas en Lyon, con motivo de la epidemia de 1628. Se crea un despacho de salud, que dicta una serie de reglas muy estrictas. Además de cerrar las puertas de la ciudad se cierran las casas de los enfermos y todos los que han estado en contacto con ellos son puestos en cuarentena25. Los ropajes y ropa interior de los apestados se queman.

Se desinfecta con grandes fuegos hechos de gavillas de paja rociadas de perfume o de azufre. Ante las puertas, en las calles y las plazas se encienden otros fuegos. Se lavan los suelos con vinagre, se entierran profundamente las basuras y deshechos. Se aísla a los mendigos y se acorrala a los animales domésticos. Se prohíben las reuniones26. El conjunto de estas reglas lo recogió en 1629 Gaspard Chevalier y luego Guibert. A todo esto hay que añadir la vigilancia de las ferias. Estas medidas fueron eficaces, ya que en 1720, a pesar de la llegada a Lyon de numerosos marselleses huidos de su ciudad, no se observó ningún caso de peste.

En 1635, en Nancy, los médicos tenían la obligación de declarar los casos de enfermedad. En Londres se tomaron medidas draconianas en 1665. Estaba prohibido salir de las casas contaminadas, vigiladas por guardias que aseguraban el revituallamiento e impedían toda comunicación con el exterior. Las puertas de estas casas estaban marcadas con una cruz roja sobre la que figuraba la inscripción: «Dios tenga piedad de nosotros.»

En París, en 1607, se había construido el hospital de San Luis para los apestados. Pero debido a su número era imposible acogerlos a todos.

Bajo el reinado de Luis XIII, Charles de l’Orme había imaginado un vestido especial destinado a proteger a los médicos que se ocupaban de las víctimas de la peste27. Las pérdidas en el cuerpo médico fueron muy graves. En Londres secundaron a los médicos los farmacéuticos, con toda abnegación, y en Marsella, sus compadres de Montpellier, llegados espontáneamente en su ayuda, y por los capuchinos, que significaron un auxilio muy eficaz.

Pero pronto se organiza la prevención a nivel internacional, la cuarentena se generaliza. En cada puerto existen oficinas de salud, cuyos poderes son dictatoriales. Cuando llega un barco éste no tiene derecho a acercarse. Su capitán desciende hasta un lugar especial, privado de comunicación con el interior del puerto, con su diario de salud.

Si a bordo tiene enfermos uno de los médicos del lazareto va a examinarlos. Si todo está en regla se da al capitán una patente limpia y se le permite acercarse a tierra y desembarcar sus mercancías. Si hay alguna duda, el navío permanece en su punto de fondeo, a 100 metros de los muelles. Si es sospechoso, o si transporta apestados, se consigna que la tripulación se quede a bordo, o en el lazareto y se colocan cordones sanitarios a lo largo de los caminos. Si el navío viene de un puerto donde hay peste su tripulación y sus pasajeros se ponen en cuarentena28 por un período variable29. Estas medidas se traducen en un gran malestar para el comercio y basta con leer la correspondencia de Stendhal para darse cuenta de ello.

El tratamiento es inexistente. Charles de l’Orme aconseja el empleo de agua hirviendo. «Gracias a estas precauciones he obtenido resultados considerables, que me han valido el agradecimiento de nuestros reyes, durante la peste de París de 1619.» Dower recurría a las sangrías de 120 onzas y hacía beber ácido sulfúrico diluido. De una tripulación de 180 hombres perdió sólo 8 marinos.

A finales del siglo XVIll se limitan a favorecer la supuración de los bubones, punzándolos. Entonces se desinfecta la llaga con ungüentos a base de acetato de cobre o de mercurio. Se prescriben sudoríficos a base de salvia y de ruda. Como antídoto se recurre a la triaca. Desgenettes preconiza las bebidas calientes, los baños y las fricciones con aceite, aconsejadas también por Baldwin y el padre de Luis de Pavía.

Fuente Consultada: Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail

El dengue Prevencion y Sintomas del Dengue Los Mosquitos Cuidados

El Dengue Prevención y Síntomas del Dengue

INTRODUCCIÓN: El mosquito al que vamos a hacer referencia no es cualquier mosquito, sino el denominado Aedes aegypti, pequeño insecto de color oscuro, con rayas blancas en el dorso y en las patas, de hábitos diurnos, organismo vector no sólo del dengue sino también de la fiebre amarilla. Para que el mosquito transmita la enfermedad debe estar infectado con el verdadero agente etiológico: el virus del dengue. La infección se produce cuando el mosquito, luego de picar a una persona enferma, pica a otra sana (hospedador), y le transmite el virus.

mosquito del dengue

Aedes aegypti es un mosquito exclusivamente urbano que actúa como vector en la transmisión de la fiebre amarilla, el dengue y el dengue hemorrágico. La abundancia de A. aegypti depende principalmente de factores ambientales favorables para su desarrollo, como temperaturas y humedad elevadas y la presencia de recipientes con agua, denominados comúnmente criaderos.  El dengue es un problema emergente en América, dada la elevada abundancia de mosquitos, que posibilitan la transmisión del virus. La infección por el virus puede resultar asintómatica en algunas personas o cursar con un estado febril indiferenciado en otras.

¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad viral transmitida por un tipo de mosquito (el Aedes Aegypti), que se cría en el agua limpia acumulada en recipientes y objetos en desuso.

¿CuáLes son los síntomas de la enfermedad?

Se caracteriza por fiebre que se puede acompañar de dolor de cabeza, dolores de músculos y articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio intenso. También pueden aparecer manchas en la piel, acompañadas de picazón. El cuadro general es el de una falsa gripe:

El paciente no tiene resfrío, no estornuda. Según la intensidad de los síntomas habrá pacientes que deberán guardar reposo por varios días y otros se recuperarán más rápido.

¿Puede el dengue ser mortal?

Existe una forma grave del dengue, llamado dengue hemorrágico, que puede llevar a la muerte si el paciente no es atendido en forma rápida.

Signos de alarma

El dengue no grave (llamado clásico) y el dengue hemorrágico, presentan durante los primeros días los mismos síntomas. Recién entre el cuarto y el sexto día de enfermedad podrán detectarse los signos de alarma, indicativos de un posible dengue hemorrágico: agravamiento de los síntomas, baja de golpe la fiebre, dolor abdominal intenso, sangrado en encías, nariz, piel u otros sitios.

Ante la detección de alguno de estos síntomas, la urgente consulta médica es imprescindible.

¿Cómo se previene su transmisión?

No existe vacuna contra esta enfermedad. La única forma de prevención es impedir la presencia del mosquito transmisor en las viviendas y cerca de ellas. Para ello, deben eliminarse todos los posibles criaderos: los huevos son puestos en superficies en contacto con agua estancada limpia, única forma para que el mosquito pueda nacer.

¿Qué se debe hacer ante la aparición de estos síntomas?

Lo más importante es acudir rápidamente a la consulta médico en el Centro de Salud más cerca. Cuanto antes se tomen las medidas apropiadas, mucho mejor. El enfermo con dengue debe hacer reposo y beber mucho líquido.

¿Cómo es el mosquito transmisor?

El Aedes Aegypti es un mosquito de tamaño pequeño y de color oscuro. Presenta bandas blancas en el cuerpo y las patas, muy visibles sobre un fondo oscuro.

¿Cómo es el mosquito transmisor?

Las rayas blancas en las patas y el cuerpo son características de este mosquito. A. aegypti fue detectado en 1986 en la ciudad de Posadas, en 1989 en la ciudad de San Salvador de Jujuy, en 1991 en la provincia de Buenos Aires y en 1995 en la Capital Federal. Recientemente, en 1998, se registró una epidemia de dengue en Tartagal, Salta, que según cifras oficiales afectó a 400 personas.

QUE HAY QUE HACER PARA PREVENIR EL DENGUE?
LO MAS IMPORTANTE ES IMPEDIR LA
REPRODUCCIÓN DEL MOSQUITO

> Evite tener dentro y fuera de su casa recipientes que contengan agua estancada limpia.

> Renueve el agua de canaletas y recodos, floreros, peceras y bebederos de animales al menos cada tres días.

dengue

> Deseche todos los objetos inservibles que estén al aire libre en los que se pueda acumular agua de lluvia: tatas, botellas, neumáticos, juguetes, etc.

> Mantenga boca abajo los recipientes que no estén en uso: baldes, frascos, tachos, tinajas, cacharros, macetas.

> Tape los recipientes utilizados para almacenar agua como tanques, barriles o toneles.

dengue

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Argentina Salud
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En la actualidad, el dengue es la principal enfermedad viral transmitida por mosquitos en el mundo, que afecta a todos por igual, sin distinción de edades, credos o culturas, en ciudades tropicales y subtropicales.

Sus síntomas son: estado gripal muy fuerte con erupciones cutáneas, similares a las de la rubéola o el sarampión; fiebre elevada; cefaleas, y fuertes dolores articulares y musculares. El dengue puede ser mortal si no se lo trata a tiempo, ya que deviene en una forma grave, denominada dengue hemorrágico.

“La posibilidad de transmisión del virus del dengue en la Argentina ha cobrado importancia en los últimos años debido a la presencia del vector en gran cantidad de provincias argentinas y a la transmisión activa en los países limítrofes.”

Así comienza el resumen “Mapas de transmisión del virus del dengue por Aecles aegyptien la Argentina presentado en el II Congreso Argentino de Zoonosis y en el  Congreso Argentino y Latinoamericano de Enfermedades Emergentes, llevados a cabo en Buenos Aires, en abril de 1998.

Como se ve, el dengue ya está entre nosotros. Frente a este hecho, es fundamental tomar las medidas necesarias para erradicarlo. En este sentido, la disponibilidad de una vacuna efectiva contra el dengue es aún remota, por lo que el control del vector es la principal acción preventiva que se debe llevar a cabo para combatir la enfermedad.

Y, por sobre todo, brindar una adecuada información a la población, en especial a la de mayor riesgo, así como proveer los medios necesarios para hacer efectiva la lucha.

¿Y cuáles son las principales medidas para controlar el vector?
• Eliminar todos los recipientes que puedan acumular agua de lluvia (latas, botellas vacías, neumáticos, macetas).
• Mantener boca abajo los recipientes vacíos (baldes, frascos, tachos).
• Tapar todos los recipientes que contengan agua (tanques, barriles).
• Cambiar día por medio el agua de los floreros y de los bebederos de animales.
• Despejar canaletas para que no se acumule agua de lluvia.
• Usar repelentes, mosquiteros y ropa para cubrir las zonas expuestas en áreas de alta densidad de mosquitos (tener en cuenta que el mosquito pica durante el día).

PARA SABER MAS…

DENGUE CLÁSICO Y HEMORRAGICO
Esta es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, y se presenta en dos formas: la fiebre de dengue clásica -afecta a los niños mayores y adultos, pero rara vez causa la muerte-, y la fiebre hemorrágica de dengue (es más grave y puede terminar con la vida).

No hay condición social que se salve del dengue, cualquiera lo puede padecer, pero en los niños está demostrado que es menos agresivo que en el adulto”, confirma el profesional.

TRANSMISIÓN Y CUIDADOS
“La hembra del mosquito -supuestamente sana- pica a una persona con dengue, convirtiéndose en un insecto infectado que al picar a otra persona sana le transmite el virus. Por eso no hay problema en comer, abrazar o dormir con un enfermo de dengue porque no se transmite de persona a persona. Pero como no hay vacunas para prevenir la enfermedad y tampoco hay manera de saber si un mosquito transporta o no el virus, la única forma de combatirla es evitar que el mosquito se reproduzca, además de impedir toda clase de picaduras.

Debemos tener en cuenta una serie de cuidados, entre los que se destacan evitar la acumulación y el estanca-
miento de agua en recipientes, tanto al sol como a la sombra (cubiertas de auto, tambores, frascos, baldes, floreros, latas de conserva); utilizar espirales fumigantes, repelentes, mosquiteros y telas metálicas, entre otras opciones.

También hay formas masivas de combatir el mosquito, como por ejemplo mediante las fumigaciones, tarea en la cual todos debemos cooperar, ya que para que el insecticida entre en los hogares y los mate es necesario dejar abiertas puertas y ventanas durante el rociamiento.

“Un habitat por excelencia del mosquito es el cementerio, donde los depósitos para flores y otras ofrendas tienen agua estancada. También en algunas ciudades pueden aparecer en los espejos de agua de los parques de esparcimiento.

SÍNTOMAS
“Se presenta como un cuadro seudogripal, con la aparición brusca de fiebre alta, fuerte cefalea frontal, dolor retro-ocular, muscular, náuseas, vómitos, pérdida del sentido del gusto y del apetito, y en algunos casos pueden aparecer manchas en la piel, sobre todo en el pecho y en los miembros inferiores.

Ante la duda deben acudir inmediatamente al médico para el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno. Además es fundamental que la población que presente algún síntoma de estado gripal no ingiera aspirinas, porque si fuera un caso de dengue la aspirina acentuaría y agravaría alguno de los indicios o mecanismos por el cual se está produciendo la enfermedad.

En cuanto al dengue hemorrágico, en las primeras etapas es indistinguible del dengue común. Suelen presentarse también dolores abdominales intensos, náuseas y vómitos. Las complicaciones de esta enfermedad se deben a la sobreinfección bacteriana del aparato respiratorio y a las infecciones derivadas. Las causas de muerte son el shock, las hemorragias masivas y las sobreinfecciones. La principal medida de control del dengue es la eliminación de los potenciales criaderos del mosquito, ya que sin agua acumulada el mosquito no puede multiplicarse. Resultan igualmente importantes los estudios científicos del vector y las campañas educativas y de información a la población.