Historias de la Patagonia

Masacre de Kurdos Por Hussein en Irak Genocidio Kurdo

LA REPRESIÓN Y MATANZAS DE  KURDOS EN IRAK-GOBIERNO DE HUSSEIN

Las divisiones religiosas y étnicas en Oriente Próximo han precipitado numerosos conflictos, mientras que sus reservas de petróleo han atraído sobre la zona la atención internacional. El descubrimiento y la explotación de las reservas de petróleo ha condicionado en gran medida la historia de Oriente Próximo del siglo XX. La región había estado ocupada desde tiempos inmemoriales por turcos otomanos, lo cual dio origen al nacionalismo árabe. Cuando el Imperio Otomano se derrumbó al fin de la I Guerra Mundial, los británicos y los franceses se repartieron la zona y la gobernaron a modo de protectorado, hasta concederle la independencia tras la II Guerra Mundial.

mapa de kurdistán

Mapa de Kurdistán

ORIGEN DEL CONFLICTO: Tras el fin de la Primera Guerra Mundial y el colapso del Imperio otomano, el Tratado de Sévres (1920) alumbró la promesa de un Kurdistán independiente, que jamás se cumplió a causa de la desidia de la comunidad internacional. Pero los kurdos mantuvieron siempre vivas sus reivindicaciones. Esos anhelos autonomistas prendieron en diversas revueltas armadas que fueron reprimidas sin contemplaciones. En Irak, a lo largo del siglo XX, el peor enemigo de los kurdos fue Sadam Husein. En dos décadas de persecuciones, el iraquí empleó desde armas químicas hasta la limpieza étnica para silenciar la voz de este pueblo sin Estado.

ANTECEDENTE DE LA GUERRA IRAN-IRAK: La guerra desatada entre Irán e Irak en 1980 tiene sus orígenes remotos en antiguas disputas territoriales entre los imperios persa y otomano por el control del Shatt al-Arab, el lugar en el que confluyen los ríos Tigris y Eufrates poco antes de desembocar en el golfo Pérsico y
constituye el único acceso iraquí al mar.

Sadam Hussein deseaba promover Irak como una potencia regional e Irán era un blanco clave. Irán e Irak habían tenido largas disputas fronterizas por la vía fluvial estratégica de Shatt al-Arab y la provincia petrolera del Khuzestan.

La disputa territorial se mantuvo vigente hasta el 6 de marzo de 1975, cuando se firmó un acuerdo entre Irán-Irak donde se definían los límites fronterizos  y la división de la zona Shatt al-Arab a través de una línea que otorgaba a Irán el acceso propio a su refinería de Abadán.

sadam hussein

El propio Saddam era el ídolo que se sentaba en la cima del poder. Erigió estatuas en honor a su propia gloria; si las estatuas no cabían colgaba carteles, y los telediarios abrían con canciones que lo alababan. Sadddam mantuvo un férreo control sobre su pueblo mediante propaganda, que difundía una imagen que presentaba al líder com gran héroe, y mediante la desaparición nocturna de cualquiera que atreviera a disentir. En las prisiones de todo Irak, decenas de miles de alborotadores eran torturados y ejecutados, o bien torturados y liberados como advertencia a sus conciudadanos. Los cuerpos mutilados de los enemigos del estado eran devueltos a sus familias para que los enterraran y se extendieran así los rumores del salvaje trato que recibíar. los detenidos en prisión.Los familiares inocentes de los disidentes eran secuestrados, violados, torturados o asesinados, un castigo adicional contra cualquiera que se ganara la enemistad de Saddam.

A pesar de este pacto, el presidente Hussein con el único objetivo de dominar la zona, busca una excusa para atacar a su país vecino, excusa que encontró en el momento ideal cuando en medio de la revolución iraní con Jomeini a la cabeza,  esgrime  pruebas de apoyo iraní al intento de asesinato de su ministro de Exteriores iraquí, Tariq Aziz. Jomeini siempre había sido muy crítico con el Gobierno laico de Hussein. Hussein era un musulmán sunita y era célebre por el maltrato al que sometía a los chiitas en Iraq.

El 22 de septiembre de 1980 las fuerzas iraquíes dirigidas por su presidente, Saddam Hussein, se adentraron en territorio iraní con el apoyo político de Arabia Saudí y Jordania, que temían la expansión de la revolución iraní, mientras que enemigos seculares de Irak, como Siria, se alinearon del lado iraní. Hussein logró mantener la ofensiva durante dos años, pero en ese tiempo las tropas de Irán pudieron organizarse y obligaron a aquél a replegarse.

Para este conflicto Iraq contó con el apoyo de ventas de  armas a la URSS y sus satélites, así como a gran parte del mundo árabe. En cambio, en Irán la destitución del sah Rezha Palevi, títere de los intereses americanos, había conllevado la retirada de las armas estadounidenses, de modo que, en su campaña bélica, Irán hizo uso de tácticas antiguas, incluyendo entre ellas el uso generalizado de niños para limpiar los campos de las líneas del frente de minas iraquíes con el fin de que no dañaran el reducido contingente de tanques iraníes.

Despúes de dos años de conflicto, en 1982 el avance de Irán, hizo que EE.UU. apoyen a Irak con nuevas armas de tipo química y biológicas, evitando la périda de importantes pozos de petróleo iraquíes. Es importante destacar que el gobierno de Reagan, en contra de su pública oposición a Irán,  también le vendía armas a los iraníes, situación que generó el famoso escándalo conocido como Irangate.

Iraq ofreció negociar, pero Irán rehusó hacerlo, ya que sus clérigos gobernantes estaban decididos a derrocar a Hussein. La situación se estancó durante otros seis años, hasta 1988, cuando Iraq empezó a bombardear ciudades iraníes, incluida la capital, Teherán.

El 25 de julio de 1988 Irán aceptó la resolución 598 adoptada un año antes por el Consejo de Seguridad de la ONU, que contemplaba el diálogo entre ambos países, la retirada de los ejércitos de las fronteras y el intercambio de prisioneros. El acuerdo de paz definitivo no se firmó hasta el 20 de agosto de 1990, días después de que Irak decidiera ampliar su línea marítima a costa de Kuwait. Irán ofreció entonces un acuerdo de paz que Iraq aceptó. Aquella guerra prolongada estaba pasando factura a la economía y a la moral civil.

Cerca de un millón y medio de personas fallecieron en el conflicto, que apenas alteró las fronteras. Iraq contrajo una inmensa deuda de guerra, sobre todo con Kuwait, a quien debía 14 mil millones de dólares, motivo (entre otros) por el cual invadió Kuwait en 1990.

LA MASACRE DE LOS KURDOS POR HUSSEIN: Como se observa en el mapa de arriba la etnia de los kurdos se ubica casi exclusiva en los límites entre el noreste de Irak e Irán. Durante el conflicto iraní entre 1980 y 1988, Sadam los acusó de apoyar al régimen iraní y se esta manera ordenó una campaña militar que se extendió de 1987 a 1989 y en la que fallecieron más de 182.000 civiles. Halabja, a tan sólo 10 kilómetros de Irán, no fue elegida al azar. Esta pequeña ciudad había sido escenario durante los meses anteriores de importantes protestas contra la guerra.

LOS KURDOS: Mientras que a la mayor parte de los dictadores del medio siglo pasado les ha bastado permanecer en casa y brutalizar sin hacer demasiado ruido sólo a su propio país, Saddam, por el contrario, intentó en dos ocasiones expandir su territorio a costa del de sus vecinos, la primera vez en Irán (1980-1988) y la segunda, en Kuwait (1990-1991). En ambas ocasiones fracasó y descargó su ira contra su propia gente.

Desde la formación del país después de la primera guerra mundial la minoría kurda, que se encontraba a caballo entre Turquía, Irán e Irak, había ido presentando una resistencia esporádica al dominio iraquí. Cuando la ciudad fronteriza iraquí kurda de Halabja cayó ante d avance de los soldados iraníes en marzo de 1988, sus habitantes kurc: acogieron con júbilo esta liberación, y Saddam, furioso por esta deslealtad, desencadenó un auténtico infierno contra Halabja. Varias oleadas de ataques aéreos destruyeron la ciudad con explosivos, napabr. y gas venenoso, matando indiscriminadamente a unos 5.000 civiles.

LA MASACRE DE HALABJA: El 16 de marzo de 1988 el ejército de Sadam Husein atacó a la población kurda de Halabja con gas mostaza y agentes nerviosos. Murieron 5.000 personas, la mayoría civiles. El ataque se produjo en el contexto de la guerra Irán-Irak. Entre 1986 y 1989 Sadam Hussein aprovechó la coyuntura bélica para desencadenar una campaña contra el pueblo kurdo que produjo miles de muertos y la destrucción de más de tres mil localidades.

Llegado este momento, Saddam había hecho de los kurdos su chrivo expiatorio, les culpaba del fracaso de su guerra contra Irán y había concentrado toda su ira en ellos. Entre febrero y septiembre de 1988, las tropas de Saddam llevaron a cabo una limpieza sistemática del territorio kurdo, destruyendo una a una todas las poblaciones rurales kurdas, en lo que se conoce con el nombre de Operación Anfal.

Los hombres en edad militar eran embarcados en camiones para ser apaleados, ejecutados y arrojados a fosas comunes. Los ancianos eran enviados a campos de concentración al sur del país donde se les dejaba morir de hambre, y las mujeres eran reasentadas, a menudo vendidas como esposas, o para rabajar de camareras en los clubs nocturnos de todo el mundo árabe. Saddam mató entre 100.000 y 200.000 kurdos en esta operación.

DESPÚES DE LA GUERRA DE IRAK-KUWAIT: Tras la derrota iraquí en la guerra del Golfo de 1991, los kurdos se rebelaron contra Sadam Husein, quien los reprimió ferozmente ante la pasividad de los ejércitos de la coalición internacional. El conflicto causó un éxodo de más de dos millones de kurdos iraquíes hacia los países vecinos de Turquía e Irán.

mujer kurda refugiada

Mujer kurda iraquí con su hijo en un campo de refugiados en Turquía (abril de 1991). El campo albergaba unos 250.000 kurdos que huyeron a Turquía tras la guerra del Golfo Pérsico a principios de 1991. Tras perder la guerra, Irak persiguió a las minorías rebeldes chiitas y kurdas. El problema de los refugiados kurdos, todavía sin resolver, se complica por las luchas entre facciones políticas y las amplias comunidades kurdas de Turquía e Irán, que son perseguidas por sus respectivos gobiernos nacionales.

 Mujeres Kurdas Armadas

Mujeres Kurdas Armadas

Tras la derrota iraquí en la guerra del Golfo de 1991(post Irán), los kurdos se rebelaron contra Sadam Husein, quien los reprimió ferozmente ante la pasividad de los ejércitos de la coalición internacional. El conflicto causó un éxodo de más de dos millones de kurdoc iraquíes hacia los países vecinos de Turquía e Irán.

hama dostan profesor kurdo

“Ví solamente chozas cubiertas con lonas de plástico para protegerse del viento. Parecían pequeñas guaridas para perros como las que hacía yo en mi infancia. Creía estar soñando. La ciudad ya no existía. La ciudad donde crecí se había transformado en una ciudad de fantasmas, en un monumento a la muerte.”
Hama Dostan, profesor kurdo, al volver a Halabja años después de la masacre.

Fuente Consultadas:
El Libro Negro de la Humanidad Matthew White – Masacre de Sadam Hussein en Irak
Revista TIME El Mundo Islámico

La presión de un buzo bajo el agua Consecuencias, Oxígeno

Hablamos de “presión” cuando una fuerza se distribuye sobre una superficie. Para una fuerza invariable, si la superficie es grande la presión es pequeña. Cuando clavamos, el impulso del martillo se reparte sobre la minúscula superficie de la punta del clavo, origina una gran presión y el clavo penetra en la madera; las cosas serían muy diferentes si tratásemos de meter el clavo por la cabeza.

Un litro de aire sólo pesa algo más de un gramo. Pero la atmosfera tiene muchos kilómetros de altura y su peso nos somete, al nivel del mar, a una presión de cerca de un kilo por cada centímetro cuadrado, lo que equivale a unos 15.000 kilos para todo el cuerpo. Se dice que esa presión de 1.033 gramos por centímetro cuadrado vale “1 atmósfera”.

Un litro de agua de mar pesa ochocientas veces más que uno de aire: 1.030 gramos. Un cálculo sencillo nos muestra que para cada diez metros de profundidad una nueva atmósfera de presión se suma a la que ya soportábamos en la superficie. Así, a 10 metros la presión es de 2 atmósferas, y a 50 metros es de 6 atmósferas.

CÓMO SE CALCULA  LA  PRESIÓN
Supongamos un tubo de 1 cm2. de sección y 10 m. de altura. Tendrá entonces un volumen de 1.000 cm3., es decir de 1 litro, y pesará por lo tanto 1 kg. Ese kilogramo se ejercerá sobre el cm2. de sección. Sabemos por un artículo anterior que la presión en los líquidos se transmite en todo sentido. Por lo tanto a cada 10 m. de profundidad en el agua reina una presión adicional de 1 kg. por cm2. (varía un poco con la densidad del agua).

LA RESPIRACIÓN
En la respiración tenemos que ver tres aspectos. Primero, dilatamos y comprimimos el tórax que es como un fuelle que expande y comprime los pulmones. Si la presión del agua es muy grande, los músculos ya no pueden vencerla y la respiración se hace dificultosa o imposible.

De allí que en sumersión libre, es decir la que practican los acuanautas, no es prudente pasar de los 12 ó 15 m. de profundidad: a 15 m. de hondura la presión total que soporta el cuerpo pasa de los 40.000 kg. En segundo lugar, nuestro movimiento respiratorio está destinado a suministrarnos oxígeno; necesita por lo tanto mantener un cierto ritmo y recibir una cierta cantidad de oxígeno; aunque la proporción de oxígeno es sólo de una quinta parte del volumen del aire, como es bastante pesado, el peso del oxígeno es casi un 30 % del aire inspirado.

Habitualmente inspiramos unos 7 litros por minuto, pero nuestros pulmones contienen aire de reserva y aire residual, de manera que se ven a veces sumersiones de acuanautas a profundidades bastante mayores que las antedichas. El tercer punto clave de la respiración es el anhídrido carbónico, sumamente importante porque es el que excita el centro respiratorio.

Cuando carecemos de anhídrido carbónico nos quedamos sin respirar, en un estado llamado de apnea. Es por esta razón que a los enfermos bajo carpa de oxígeno se les suministra carbógeno, que es una mezcla de oxígeno y anhídrido carbónico. Este último excita el centro respiratorio del bulbo raquídeo.

LA SUMERSIÓN EN  DESNUDO
A 30 m. de profundidad se soporta más de 65.000 kg. de presi (4 kg. por cm2.); pero es cierto que utilizando el aire resi algunos acuanautas han llegado a 39 y hasta a 45 m. Sin emt los accidentes de la presión no son sólo respiratorio a los 4 m. de profundidad el tímpano sufre; a los 7 m. aparece una neuralgia seria.

Por otra parte los órganos de la deglución están en con-3 con el oído medio por la trompa de Eustaquio que puede iparse y cuando el nadador ascienda sufrirá dolores sumamente erios por excesiva presión en su oído medio. En este último caso se utiliza la maniobra de Valsalva que consiste en cerrar bien la boca y la glotis y soplar muy fuerte por la nariz a fin de equilibrar las presiones.

A los 15 m.. de profundidad, las cosas se agravan: se irritan los canales semicirculares del oído interno, que son los órganos de nuestra orientación. Si a esa profundidad el nadador gira la cábela, por ejemplo porque ve una presa, es decir baja una oreja, ave un silbido brutal y un velo negro tapa su vista; esa ceguera transitoria lo aterra. Luego sufre el llamado vértigo, de Meniére, es decir que al desaparecer la ceguera ve la superficie pero no abe hacia dónde se dirige. Otro aspecto serio es el de la temperatura; no se debe bajar de los 33°.

A los 40 m. de profundidad la temperatura es de 20° y no hay que olvidar que es el frío quien suele matar a los náufragos a pesar de estar protegidos por los flotadores (la ropa isotérmica es sumamente incómoda). Por último se debe tener muy en cuenta que al ascender el nadador el anhídrido carbónico que estaba disuelto en la sangre  que le había dado sensación de angustia al excitar el nudo vital de Flourens o centro respiratorio del bulbo raquídeo, distiende los alvéolos pulmonares con lo cual aumenta esa angustia.

En síntesis, el nadador de profundidad necesita voluntad para vencer la sensación de angustia y vigilar la atonía muscular, la torpeza y eventualmente el síncope. Pero debe tenerse en cuenta que el nadador se mantiene muy poco  tiempo  sumergido:   de 40 a 60 segundos, y ello disminuye apreciablemente el peligro.

presion de un buzo bajo agua

AIRE COMPRIMIDO  PARA  LOS  BUZOS
Al espirar aire comprimido, la presión interna del tórax equilibra el peso aplastante del agua, y gracias a este contrapeso los ulos  respiratorios   del   buzo   trabajan   cómodamente.   Pero entonces, ¿por qué no se debe pasar de los 70 m. aún con es-tandra? Todo lo que decimos en este caso vale para las esca-mdras autónomas de los acuanautas, al estilo de las del coman-inte Cousteau, en las que la presión del aire  equilibra auto-íáticamente la presión del agua mediante un mecanismo especial.

EL NITRÓGENO A  PRESIÓN  ES  UN   NARCÓTICO
Este gas  “inerte”  al  nivel del mar  se disuelve  en  los  lípidos (cuerpos  grasos  que  abundan  especialmente  en  el  sistema  nervioso) cuando su presión llega a 6 1/2 kg. por centímetro cuadra-lo. Esto ocurre hacia los 70 metros, donde la presión total es de los 8 kilos (y el nitrógeno, que forma el 80 % del aire, es responsable del 80 % de la presión, o sea de unos 6 1/2 kg.).

El efecto cótico   del  nitrógeno  explica  por qué   aumentan   tanto   los narcóticos de los buzos al acercarse a la profundidad crítica. Más ante la ideación se vuelve incoherente, el buzo no sabe ya por qué bajó, y aun llega a querer desconectar su escafandra y echarse a dormir. En definitiva experimenta falta de lógica y una especie de euforia atontada.

Por esta razón, cuando resulta necesario descender a profundidades peligrosas, es obligatorio bajar en grupo. Cuando se trata de hazañas o trabajos muy especiales, se da a respirar una mezcla de oxígeno con helio o hidrógeno; así se han logrado profundidades extraordinarias, pero hubo accidentes mortales a pesar de tratarse de casos en que la preparación científica y deportiva eran sumamente completas.

EL OXÍGENO A PRESIÓN  ES  UN VENENO
No se administra oxígeno puro a los buzos de alta profundidad, porque a una presión de 2,2 kg. por cm2. se convierte en veneno: esta presión, de un poco más de dos atmósferas, corresponde a unos 12 m. de profundidad si se respira oxígeno puro. En cambio, si el oxígeno está en la misma proporción que en el aire, la presión crítica será de 100 metros (11 atmósferas, de las cuales el oxígeno inhalado participa en más del 20 %).

En resumen, el oxígeno a 100 m. es un tóxico violento y súbito que produce convulsiones y a veces una muerte rápida. El problema es más grave en los usos militares, porque a menudo hay que usar el oxígeno en circuito cerrado con el fin de evitar burbujas delatoras, y los aparatos son entonces de oxígeno puro; para usos militares se prohibe toda sumersión mayor de los 13 m.

ACCIDENTES AL ASCENDER
Cuando se destapa una botella de bebida gaseosa aparecen burbujas en el seno del líquido. Lo mismo ocurre en la sangre de un buzo que, después de estar sumergido a profundidades apre-ciables, asciende bruscamente. Con la descompresión, los gases disueltos forman rosarios de burbujas en los vasos capilares, y los obstruyen.

El remedio inmediato para esta “aeroembolia”, que puede ser mortal, está en recomprimir al paciente y luego disminuir lentamente la presión para dar tiempo a la evacuación de los gases sobrantes por los pulmones. En otro documental veremos en detalle qué precauciones se adoptan en tales casos.

APARATOS  PARA MEDIR LA  PRESIÓN
En resumen no difieren de los manómetros comunes. Pero en algunos se usan los transductores. El transductor es un aparato que convierte la presión en una corriente eléctrica y entonces emite una señal de alarma. Hay otros aparatos que al llegar a una presión de 2 1/2 atmósferas levantan un peso y advierten asi el peligro.

Hay dos medidas de presiones. La que se indica por psia indita la presión absoluta en libras por pulgadas, es decir, contando la presión atmosférica; la que se indica por psig indica simplemente la presión adicional bajo el agua sin tener en cuenta la presión atmosférica.

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnologia N°4

El Tratado Antartico Objetivos Fundamentales Que establece? Sistema

El Tratado Antártico
El Tratado Antártico consta de un preámbulo, que reconoce el interés de toda la comunidad en que la Antártida se utilice con fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional. Reconoce la importancia de las contribuciones aportadas al conocimiento científico como resultado de la cooperación internacional en el campo cíe la investigación referida a la Antártida.

Ocho puntos fundamentales abordados en el Tratado son:

1. Soberanía
El Tratado no soluciona la cuestión de la soberanía territorial. Aunque la Conferencia no había sido convocada para tratar la cuestión de las reclamaciones territoriales, este era uno de los puntos más importantes. El artículo IV dispone que ninguna disposición de aquel momento se interpretará:

a) como una renuncia, por cualquiera de las partes contratantes, a sus derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la Antártida, que hubiere hecho valer precedentemente;

b) como una renuncia o menoscabo, por cualquiera de las partes contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial en la Antártida que  pudiera tener, ya sea como resultado de sus actividades o de las de sus nacionales en la Antártida, o por cualquier otro motivo

c) como perjudicial a la posición de cualquiera de las partes contratantes, en lo concerniente a su reconocimiento o no reconocimiento del derecho de soberanía territorial, de una reclamación de soberanía territorial, de una reclamación o de un fundamento de reclamación de soberanía territorial de cualquier Estado en la Antártida.

Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras e presente Tratado se halle en vigencia.

El Tratado establece un statu quo, un principio de no innovar en la Antártida. Entre los países contratantes se presentan tres situaciones distintas: a) la de los países que habían hecho proclamaciones de soberanía o formulado reclamaciones territoriales; b) la de los que no habían hecho ni una cosa ni la otra, pero se reservaban el derecho de hacerlo en el futuro y mientras tanto no reconocían derechos de ningún país; c) la de los que ni reclamaban ni reconocían derechos.

La situación jurídica de la Antártida respecto de las reclamaciones territoriales ha sido antes y después del Tratado (puesto que no ha variado), la siguiente:

o la Argentina reclama derechos de soberanía desde los 25 hasta los 74 grados de longitud oeste;

o Chile reclama derechos de soberanía desde los 53 hasta los 90 grados oeste (no se cierra en el paralelo de 60 grados sur);

o el Reino Unido reclama derechos de soberanía desde los 20 hasta los 80 grados de longitud oeste;

o Australia reclama derechos de soberanía desde los 45 hasta los 136 grados de longitud este y desde los 142 grados este hasta los 160 grados este.

o Francia reclama derechos de soberanía desde los 136 hasta los 142 grados de longitud este;

o Noruega reclama derechos de soberanía desde los 20 grados de longitud oeste hasta los 45 grados de longitud este (el sector costero);

o Nueva Zelandia reclama derechos de soberanía desde los 160 grados de longitud este hasta los 150 grados de longitud oeste;

o los Estados Unidos no hacen ninguna reclamación territorial, pero se reservan el derecho de formular reclamaciones territoriales sin especificar el territorio;

o todas las reclamaciones territoriales, con excepción de la de Noruega, tienen forma de triángulo con el vértice en el Polo Sur;

o en el sector comprendido entre los 150 y los 90 grados de longitud oeste, no hay reclamaciones de soberanía;
en el sector argentino existe una superposición cíe reclamos de soberanía por parte de Chile y el Reino Unido. Respecto de este punto cabe señalar que hay una declaración de reconocimiento de mutuos derechos entre la Argentina y Chile;

o hay también reconocimientos recíprocos de derechos de soberanía entre Australia, el Reino Unido, Nueva Zelandia, Noruega y Francia.

Esas reclamaciones sólo rigen para las partes entre sí, no obligan a terceros países. El Tratado Antártico no reconoce derechos de soberanía, aunque en la práctica los países reclamantes los ejerzan, pero el ejercicio de esos derechos no es reconocido por la comunidad internacional.

2. Uso pacífico. No militarización

El artículo I dispone que la Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Prohibe toda medida de carácter militar, como el establecimiento de bases y fortificaciones militares. El Tratado no impide el empleo de personal o equipos militares para investigaciones científicas o para cualquier otro fin pacífico. Por tal motivo, las bases no pueden ser consideradas como bases militares aunque en algunos países, como el nuestro, sean en su mayoría establecidas y mantenidas por las Fuerzas Armadas.

3. Libertad de investigación y cooperación científica
El artículo II dispone la libertad de investigación científica en la Antártida y la cooperación para ese fin.

4. Explosiones nucleares. Desechos radiactivos
El artículo V prohibe toda explosión nuclear y la eliminación de desechos radiactivos.

5. Reuniones consultivas y especiales
Se establece en el artículo IX que las partes contratantes se reunirán en intervalos y en lugares apropiados con el fin de intercambiar informaciones, efectuar consultas, formular, considerar y recomendar a sus gobiernos, medidas para promover los principios y objetivos del Tratado.

Los países miembros plenos son los que resuelven los distintos aspectos que hacen al total de las actividades en la Antártida y lo hacen a través de las reuniones consultivas. A partir de 1976 comenzó otro tipo de reuniones, llamadas reuniones consultivas especiales, que se realizan para tratar cuestiones de gran trascendencia, cuyas resoluciones no re-quieren de posterior ratificación y son obligatorias para las partes contratantes.

6. Observadores
Con el fin de promover los objetivos y asegurar la aplicación de las disposiciones del Tratado, el artículo VII establece un sistema de inspección, mediante observadores designados por las partes contratantes, cuyos representantes estén facultados a participar en las reuniones consultivas.

7. Área de aplicación
El artículo VI dispone que las disposiciones del Tratado se aplicarán a la región situada al sur de los 60 grados de latitud sur, incluidas todas las barreras de hielo, dejando dispuesto que nada de lo establecido en el Tratado afectará en modo alguno los derechos de cualquier Estado, en lo relativo al alta mar, conforme al Derecho Internacional dentro de esa región.

8. Participación
Ratificaron doce Estados parte (la Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, el Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Sudáfrica, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido y los Estados Unidos). Hay catorce países adherentes, que son aquellos que a pesar de no haber actuado en la Antártida, reconocen al Tratado Antartico como el instrumento legal regulador de la actividad en el continente blanco.

El Tratado Antártico posibilita que cualquiera de los países adherentes pueda pasar a la categoría de miembro pleno o miembro consultivo, con derecho a participar en las reuniones consultivas, con la condición de que establezca una base en la Antártida o envíe una expedición científica importante a cualquier parte de ella.

sintesis tratado antártico

Fuente Consultadas:
Espacios y Sociedades del Mundo
Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo
C.V. Betone de Daguerre – S.M. Sassone

Trabajo realizado por: lorenpin@datamarkets.com.ar

Vuelo Transpolar Argentina Nueva Zelandia Vuelo Comercial Directo Detalles

El vuelo transpolar argentino

Antaño la factibilidad de comunicación aerocomercial de la Argentina con Australia y Nueva Zelanda estaba limitada a una ruta que, básicamente, debía cumplir el itinerario Buenos Aires-Los Angeles-Honolulú-Auckland-Sydney. Como era necesario utilizar los servicios de varias compañías, con los trasbordos y esperas del caso, el viaje duraba varias decenas de horas.

El vuelo directo desde el aeropuerto internacional de Ezeiza y Auckland (con escala técnica de reaprovisionamiento en Río Gallegos) insume aproximadamente trece horas de vuelo efectivo (tiempo de vueloblock, o sea, en tanto funcionen los motores); desde Auckland a Sydney el tiempo de vuelo es de tres horas. En el regreso no es necesaria la escala técnica en Río Gallegos —por cuanto los vientos favorables permiten ahorrar combustible— y por ello la duración del vuelo se reduce considerablemente.

El servicio se cumple con aviones “Jumbo” (técnicamente: Boeing 747-287 B, serie 200, de cabina ancha), dotados de cuatro turbinas, con velocidad de crucero de 990 Km./hora (0,85 match, es decir, el 85% de la velocidad del sonido), a una altura promedio de 14.000 m.

El combustible es kerosene homogeneizado de gran pureza, con tanques que alojan aproximadamente 200.000 litros al despegue, lo que reporta una autonomía de vuelo de doce horas. La capacidad de carga incluye 334 pasajeros (25.000 Kg.), 7.000kg de equipajes y 20.000 Kg. de carga adicional en bodegas.

El avión tiene un largo total de 70,60 m, una envergadura de 59,64 m y una altura de 19,58 m. El instrumental de vuelo es complejo: tres equipos de navegación inercial (que lo liberan de los apoyos terrestres), tres pilotos automáticos que le permiten aterrizar “a ciegas”, computadoras para controlar rumbos, etc. En suma, un alarde de la actual tecnología.

Vuelo Transpolar

Un inconveniente es que  la tripulación de los vuelos transpolares están expuestos a niveles de radiación cósmica y solar inusualmente altos. El físico estadounidense Robert Barish asegura que el nivel de radiación recibido por cada uno de estos viajes equivale al de tres radiografías, una cantidad muy por encima del umbral aconsejado por la directiva europea y otras regulaciones internacionales.  Según los expertos, el motivo por el que estas radiaciones son especialmente altas en estos vuelos está en la atracción magnética que las regiones polares ejercen sobre las partículas procedentes del espacio. Además, el alarmante adelgazamiento de la atmósfera en ambos polos contribuye a agravar el efecto.

Estas dosis de radiación ya son especialmente altas en los vuelos convencionales. De hecho, determinados tipos de cáncer son estadísticamente más frecuentes en pilotos y azafatas que entre el personal de tierra. Y algunas compañías europeas han adoptado como política la permanencia en tierra de sus empleadas embarazadas.

De momento, las compañías con vuelos transpolares no informan a los pasajeros de este tipo de riesgos pero afirman que toman medidas como la medición constante de las radiaciones solares. Algunas empresas como la Continental o la United Airlines han empezado a desviar los aviones por zonas menos expuestas a la radiación, y cada vez son más los pilotos y expertos que exigen que se tomen medidas sobre el tema.(fuente:www.fogonazos.es)

El protoloco de Madrid Objetivos Causas Proteccion Fauna Antartida

El Protocolo de Madrid de 1991: clave geopolítica internacional Al entrar en vigencia el Tratado Antártico (1961), una de las principales preocupaciones de los científicos e investigadores fue la de establecer pautas para evitar que la presencia del hombre en la Antártida produjera un impacto tal que esta perdiera sus condiciones de pureza, que la constituían en el único laboratorio natural del planeta.

sintesis protocolo de madrid

Ya en la década de los sesenta estas inquietudes se reflejaron en una gran cantidad de recomendaciones, pautas de comportamiento acordadas entre los países miembros del Tratado, que al ser ratificadas por sus respectivos gobiernos se convierten en leyes. Todas estas recomendaciones quedaron plasmadas en la Convención para la Flora y la Fauna Antártica (1964), habiéndose logrado en este texto definir a la zona del Tratado Antártico como una “zona especial de conservación”.

La IX reunión consultiva especial, reunida en noviembre de 1990 en Viña del Mar, negoció un régimen de protección del medio ambiente antártico y disposiciones relativas a actividades mineras y las relacionadas con hidrocarburos. Se realizaron cuatro ruedas de negociaciones, las cuatro últimas en Madrid, que concluyeron el 3 de octubre de 1991.

Este acuerdo complementa al Tratado Antártico y refuerza su sistema para garantizar que la Antártida siga utilizándose exclusivamente con fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional. Los objetivos del Protocolo están contenidos en el preámbulo y en el artículo II.

En el preámbulo dice: “Convencidos de la necesidad de reforzar el sistema Antártico para garantizar que la Antártida siga utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional. Teniendo en cuenta la especial situación jurídica y política de la Antártida y la especial responsabilidad de las partes consultivas del Tratado Antártico de garantizar que todas las actividades que se desarrollen en la Antártida sean compatibles con los propósitos y principios del Tratado Antártico”.

En el artículo II dice “Las partes se comprometen a la protección del medio ambiente y los ecosistemas de-pendientes y asociados y, mediante el presente Protocolo, designan a la Antártida como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia”.

El artículo III establece los principios a los que deberán ajustarse todas las actividades humanas en la Antártida disponiendo que “las actividades en el área del Tratado Antártico serán planificadas y realizadas de tal manera que se eviten:
1. efectos perjudiciales sobre las características climáticas y meteorológicas;
2. efectos perjudiciales significativos en la calidad del agua y del aire;
3. cambios significativos en el medio ambiente atmosférico terrestre incluyendo el acuático, glacial y marino;
4. cambios perjudiciales en la distribución, cantidad o capacidad de reproducción de las especies o poblaciones de especies de la fauna y flora;
5. peligros adicionales para las especies o poblaciones de tales especies en peligro de extinción o amenazadas, y 6. degradación o el riesgo sustancial de degradación de áreas de importancia biológica, científicas, estéticas o de vida silvestre…”.

El artículo III dispone que las actividades en el área del Tratado Antártico deberán ser planificadas y realizadas sobre la base de una información suficiente, que permita evaluaciones previas y un juicio razonado sobre su posible impacto en el medio ambiente antártico y en sus ecosistemas dependientes y asociados, así como sobre el valor de la Antártida para la realización de tales investigaciones, incluyendo las investigaciones esenciales para la comprensión del medio ambiente global.

En suma, desde la entrada en vigencia del Tratado Antártico, ha sido constante la preocupación de las partes por lograr la protección del medio ambiente y de sus recursos.

El Protocolo ha generado un conjunto de normas creativas para ser aplicadas en un medio ambiente singular. En un documento elaborado por la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino, del año 1996, se sostiene: “El Protocolo es un nuevo desafío para sus países miembros puesto que no todos cuentan con los medios económicos para su efectivo cumplimiento, por lo que confiamos en que el espíritu de cooperación que ha animado esto por más de treinta años continuará y dará sus resultados”.

Fuente Consultadas:
Espacios y Sociedades del Mundo
Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo
C.V. Betone de Daguerre – S.M. Sassone

Trabajo realizado por: lorenpin@datamarkets.com.ar

Origen del Nombre Patagonia Historia Primeros Exploradores del Sur

ORIGEN DE LA PALABRA PATAGONIA:

Francisco P. Moreno
Francisco P. Moreno, que también tuvo muchos tratos con los indígenas de su época, habla de un viejo gigante patagón, pero no menciona en absoluto el tamaño de sus pies.

Tal como puede apreciarse, no faltaron argumentos de la más variada extracción para explicar y justificar, en lo posible, el nombre que lleva nuestra Patagonia, al cual, según hemos visto, muchos autores, historiadores, y cultores de las ciencias del hombre retacearon sus simpatías, por parecerles, además de inapropiado, poco agradable y totalmente injustificado.

Lehmann  Nitsche
El profesor Roberto Lehmann Nitsche, cautelosamente, ratificó lo dicho por Musters: que el nombre difundido por Pigafetta no tenía origen en los grandes pies de los indios, sino en las enormes marcas que dejaban sus pisadas en la arena de la playa, es decir, las huellas de los grandes tamangos hechos con piel de guanaco que en invierno solían usar los patagones para proteger sus pies del frío.Al promediar la década del año cincuenta del presente siglo, todas las especulaciones literarias, muchas y muy variadas por cierto, que se venían barajando desde 1579, en torno al origen de este topónimo, parecieron quedar definitivamente descartadas, o cuanto menos, desacreditadas y condenadas a convertirse en una simple curiosidad en los anales de la literatura histórica que trata sobre la Patagonia.

María Rosa Lida
Allá por el año 1954, la profesora María Rosa Lida, posteriormente de Mackiel, erudita investigadora de temas hispánicos en una universidad norteamericana, hizo notar que el aumentativo de pie o pata, en castellano, es patón, y no patagón como se venía repitiendo desde los tiempos de Pigafetta y esto, agregaba, no lo ignoraban los expedicionarios que descubrieron el Puerto de San Julián, ni tampoco podía desconocerlo el culto Magallanes. A renglón seguido de estas convincentes explicaciones idiomáticas, la investigadora pasa a suministrar su propia versión diciendo que dicho nombre le fue inspirado a Magallanes por un personaje —el monstruo Patagón— de la novela Primaleón, la que, según dice, estaba muy en boga por aquellos tiempos.

Las conclusiones a que arribó la profesora María Rosa Lida tuvieron entre nosotros muy amplia repercusión, y fueron aceptadas como lógicas por la mayoría de los estudiosos, que —tal como lo había hecho, años antes, Spegazzini—, no estaban de acuerdo con las afirmaciones hechas por Fernández de Navarrete, y muchos otros historiadores, de que los pies de sus habitantes habían inspirado a Magallanes el nombre que dio a toda la región.

patagones en argentina


Aquietados los ánimos tras el revuelo que produjo esta explicación, aparentemente irrebatible, se comenzó por hacer notar que, de todos modos, el descubrimiento de la mencionada estudiosa relacionado con el origen del nombre de nuestra Patagonia, no alcanzaba a invalidar o reemplazar totalmente a la versión clásica nacida simultáneamente con el descubrimiento, pues en ambos casos la idea vendría a ser la misma, ya que giraba en torno a la existencia real o imaginaria de un ser humano, sino enteramente monstruoso, por lo menos de relieves extraordinarios.

Situación anímica de Magallanes
Años después se conocieron otras observaciones y, sin cuestionar las conclusiones a que había arribado la citada profesora, hicieron notar que esta erudita pasaba por alto todo lo que había ocurrido en aquel lúgubre escenario. Nada menos que dos de los capitanes de la flota descubridora habían sido ajusticiados y sus cuerpos descuartizados en la playa, en tanto que el segundo de la expedición, nombrado directamente por el propio emperador, aunque detenido a bordo, continuaba amenazando la autoridad de Magallanes y éste se hallaba perfectamente enterado que el rebelde tenía muchos partidarios en las naves.

Hasta el momento de la partida de San Julián la vida de Magallanes estaba pendiente de un hilo, pues las amenazas de revuelta seguían latentes. La reanudación del viaje apaciguó un tanto los ánimos, pero la tensa situación se mantuvo hasta el mismo instante en que abandonaron el estrecho. Quedó demostrado así cuando el jefe convocó a una junta de capitanes, pilotos y cosmógrafos en el centro del mismo canal, donde se produjo la deserción de la carabela San Antonio, a cuyo bordo estalló una revuelta y, tras abandonar la flota, emprendió el regreso a España.

¿Leía Magallanes novelas de caballería?
En consecuencia, se hace notar que la mente de Magallanes, a partir del momento que anclaron en San Julián, estaba saturada de muy graves preocupaciones, y muy difícilmente podía hallarse en condiciones de recordar fabulosos personajes de novelas leídas —si es que las leyó— años atrás, de modo que el nombre del monstruo que campea en las páginas de aquel libro de caballería sólo tendría, en este caso, la remota posibilidad de ser una mera coincidencia.

Nadie sabe tampoco qué clase de libros prefería leer Magallanes, pues también podría suponerse que le interesaran los libros sobre viajes y descubrimientos, dada su condición de veterano navegante.
Tampoco existen constancias de que, a partir del momento en que abandonó Portugal, dispusiera de tiempo suficiente como para entretenerse en leer novelas castellanas. Las biografías conocidas, que siguen casi día a día sus pasos por Sevilla, no permiten respaldar la creencia de que le sobrara tiempo para invertir en tales distracciones, pues sus preocupaciones fueron muchas y su vida, también allí, estuvo varias veces en peligro.

Otros hacen notar, tal como lo insinúa Stefan Zweig, quien no alcanzó a enterarse de este descubrimiento literario, que la cuestión del plural y aumentativo del término pata o pie, debería ventilarse en portugués patagao—, pues no es ningún secreto, y la profesora María Rosa Lida tampoco lo ignoraba, que ese era el idioma de Magallanes hasta que se exilió en España. Y no pareciera lógico suponer que, durante todo el tiempo que demandaron los preparativos de la expedición, llegara a estudiar a fondo las reglas gramaticales que rigen nuestro idioma y distrajera su tiempo leyendo monumentales novelas de caballería escritas en idioma que no dominaba.

Además, con respecto al descubrimiento idiomático de la profesora María Rosa Lida, es de señalar que el mismo ya había sido advertido hace muchos años, pues sólo basta recurrir a la página 1038 del Tomo XV del Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, edición 1912, en donde se lee que diversos viajeros “supusieron a los patagones verdaderos gigantes y que sus pies eran también gigantescos , por cuya razón se les llamó patagones, en ves de patones.”…

Paz Soldán
A su vez, el escritor, poeta y filólogo peruano P. Paz Soldán, sostuvo en su época que la palabra Patagonia es corrupción del quechua Pata-cuna, que significa: pata: cerros no altos, y cuna es una partícula plural, lo que daría muchos cerros no altos, etimología que, a su juicio, expresa la naturaleza de la verdadera Patagonia.

Deodat
En 1955 Leoncio S.M. Deodat manifestó que el topónimo Patagonia puede interpretarse o traducirse por región o tierra de los indios pobres, vale decir, de escaso valor, agregando que la palabra patagón, derivaba de patacao, moneda de aquellos tiempos que circulaba en la época de Magallanes, pero poco valiosa.

Casamiquela
Rodolfo M. Casamiquela, en el Nro. 3 de Mundillo Ameghiniano, 1978, publicó un interesante análisis relacionado con la etimología de la palabra Patagonia, mencionando el trabajo publicado en 1975 por la investigadora Berta Vidal de Battini, en el que ella se pregunta: “¿Cómo y cuándo se empezó a. difundir la falsa noticia de que Magallanes llamó patagones a nuestros indígenas porque tenían grandes pies?”.

A continuación la autora atribuye dicho error a un informante del historiador Fernández de Oviedo, cronista de la expedición de Loayza en 1525 1526, el cual, en uno de sus párrafos expresa: “Y en la noche pararon en el valle.. y cuando quiso amanecer, vieron más de dos mil patagones o gigantes, (este nombre patagón fue a disparate puesto a esta gente por los cristianos porque tienen grandes pies)…”.

En el trabajo que comentamos del profesor Casamiquela, éste también se refiere a las explicaciones aportadas por otros eruditos, entre ellos, Leoncio S.M. Deodat, el periodista patagónico Gorraiz Beloqui, María Rosa Lida, el hispanista Marcel Bataillon etc., agregando que este último consultó dos antiguas ediciones de la novela Primaleón, verdaderas reliquias bibliográficas, y llegó a la conclusión de que, en efecto, en ese libro existen varias analogías con nuestros tehuelches, lo que vendría a ratificar que su lectura inspiró a Magallanes, en 1520, en San Julián.

Siguen los interrogantes
Todas estas explicaciones y aclaraciones críticas, a las cuales podrían sumarse otras muchas menos conocidas, no terminan de restar vigencia al relato de Pigafetta, quien, por su parte y pese a no tener ninguna preocupación ni mucho que hacer a bordo, tampoco llegó nunca a dominar el castellano ni el portugués. En consecuencia, es de suponer, por lógicas razones, que tan sólo se limitó a escribir el nombre patagones tal como figura en sus manuscritos, porque así lo oyó pronunciar al capitán general.

Tampoco faltan quienes han hecho notar, en tren de suposiciones, que en el idioma de Pigafetta, patacón identifica a una persona grande sí, pero rechoncha y torpe, explicación que, por supuesto, dista mucho de dar satisfacción a los interrogantes que, desde hace años, se vienen planteando en torno a esta cuestión y que, por lo visto, aún está lejos de haber sido aclarada.

Manuel Molina
En 1976, el padre Manuel Jesús Molina, investigador del pasado patagónico, en su libro Patagónica, dice textualmente, en la primera página: “El topónimo Patagonia proviene del nombre impuesto por Fernando de Magallanes a los aborígenes que encontró en Puerto San Julián en 1520. Por su alta estatura los apellidó patagones. Una novela de la época que circulaba entre los marinos llamaba a su protagonista aborigen de formas ciclópeas, Patagón. Magallanes, al encontrarse con la realidad viviente, frente a hombres de 2,40 a 2,70 metros de altura, les aplicó el nombre del protagonista de la novela. Por extensión se llamó Patagonia a la región”.

Permanencia de la duda histórica
Continuar investigando y citando las opiniones e hipótesis que tantos autores han dado a conocer, en los últimos tiempos, sobre el origen del topónimo Patagonia, sería una tarea sumamente monótona y tediosa. En cambio, restaría señalar que si, tal como dice la profesora María Rosa Lida, el culto Magallanes no podía ignorar que en castellano el aumentativo de pie o pata, es patón y no patagón, menos aún podían ignorarlo historiadores y autoridades de nuestro idioma, como en verdad lo fueron, Antonio de Herrera, Gonzalo Fernández de Oviedo o Martín Fernández de Navarrete y otros muy conocidos.

Cuesta creer que ninguno de ellos reparara en tan elemental error gramatical y aceptaran sin observaciones esta denominación. Tampoco cuestionaron este rústico y, en apariencia, despectivo aumentativo, los millares de comentaristas y profesores de historia que han estudiado la obra de Pigafetta a lo largo de más de cuatro siglos.
No deja de llamar la atención que quienes acreditaron su responsabilidad, prestigio, autoridad y conocimiento escribiendo monumentales obras en nuestro idioma, ignoraran el nombre del protagonista de la novela Prima-león, a la que se ha dado en asignarle algo así como la categoría de un best-seller en la época de Magallanes, con el agregado de que estaba muy en boga entre los marinos.

A lo que se sabe, nadie se ha ocupado en hacer conocer el nombre del autor de dicha novela, muy digno de compartir la inmortalidad del glorioso descubridor de la Patagonia y del estrecho, pues, en este caso, sería el responsable indirecto del nombre que hoy lleva nuestra región, por haber creado literariamente al protagonista, el monstruo Patagón que, de acuerdo con esta nueva versión, inspiró a Magallanes el gentilicio que asignó a los aborígenes y, por extensión, a toda la inmensa región que ellos habitaban.

Con respecto al discutido tamaño de sus pies, pero al margen de toda especulación literaria, bueno es recordar que se conocen algunos testimonios modernos, como la ya citada explicación que aportó Musters y algunas anécdotas.

Es sabido que cuando fueron incorporados a las filas del ejército y la armada los primeros conscriptos indígenas procedentes de la Patagonia, llamó mucho la atención que, en algunos casos, fuera necesario suministrarles calzados de medidas especiales, aunque no se aclaró si ello se debía a que sus pies excedían los tamaños corrientes o a la conformación, muy especial, del empeine, tal como lo había señalado el célebre viajero inglés.
Los propietarios de boliches, que así se llamaban los primeros negocios de campaña en la Patagonia, solían contar que antaño, cuando los indios llegaban para comerciar sus productos y adquirían alpargatas, lo primero que hacían antes de calzarlas, era abrirlas de un tajo a fin de poder acomodar el pie a su gusto, y luego les pasaban un tiento a fin de asegurarlas alrededor del tobillo.

En muchos casos, decían haber observado, entre los hombres, que los dedos del pie quedaban totalmente fuera de la suela, pero dada la mala fama que, generalmente aureolaba a estos traficantes del desierto, es de sospechar que les vendían calzado de cualquier medida y los indios debían ingeniarse, a su modo, para poder utilizarlo, o que lo hacían para poder enganchar con mayor seguridad el pie en el estribo.

En resumen, se llega a la conclusión de que se ha escrito mucho y se han dado a conocer toda clase de hipótesis y teorías sobre la etimología del topónimo Patagonia y que la explicación suministrada por María Rosa Lida no parece ser definitiva y, muy por el contrario, promete abrir nuevos cauces a la discusión de este tema.

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 16  Año IV – 1984 – Nota de Manuel Llarás Samitier

Porque se llama Patagonia? Origen del Nombre Patagonia Historia

ORIGEN DE LA PALABRA PATAGONIA: Pocas regiones argentinas pueden competir con la Patagonia en materia de hipótesis y teorías relacionadas con el origen de su curioso nombre que, como es sabido, fue incorporado a los anales históricos simultáneamente con su descubrimiento.

aborigenes sur argentino, patagones

Esta denominación se la impuso el propio Magallanes, su descubridor, inspirado, según se ha dicho repetidas veces, en la observación del excepcional desarrollo que tenían los pies de sus habitantes. Posteriormente esta hipótesis ha sido cuestionada, pero nuestros medios históricos, científicos y literarios, pasando por alto los motivos o las causas que pudieron inspirarlo o sugerirlo, no dudan que el nombre de Patagonia tiene origen en el gentilicio que el jefe de la flota descubridora, según dice el cronista Pigafetta, asignó a los aborígenes que lo visitaron, durante el invierno de 1520, en el puerto de San Julián.

Pigafetta señala que el 19 de mayo de ese año se presentó en la playa un hombre, el primero que veían, y todos quedaron asombrados, pues se trataba de un verdadero gigante, ya que la cabeza de los españoles, según aclara, “llegaba apenas a su cintura”. A continuación anota cómo era su aspecto físico, su vestimenta, forma en que estaba cosida la capa que lo cubría y tras describir pintorescamente al animal —el guanaco— que le proporcionaba esas pieles, agrega: “Llevaba este hombre, también, una especie de zapatos hechos con la misma piel”. Esta es la única referencia que Pigafetta registra en su diario con respecto a los pies del supuesto gigante. Pero no menciona su tamaño, ni las huellas que ese tipo de calzado podía estampar en el terreno de la playa o en la nieve.

Patagones
Más adelante, simplemente dice: “Nuestro capitán llamó a este pueblo patagones“‘. Luego, en las anotaciones que corresponden a la segunda quincena del mes de noviembre de ese mismo año, tras describir las márgenes y el aspecto que ofrecían las costas del estrecho que habían descubierto, al despedirse del mismo, sin mencionar el motivo que pudo inspirarlos, dice: “le dimos el nombre de estrecho de los Patagones”. El relator de esta primera vuelta al mundo también trazó un croquis, muy sencillo por cierto, en el que identifica a nuestra tierra con el nombre de Regione patagonia, derivado, en este caso, del que Magallanes había dado a los aborígenes que, meses antes, los visitaron en San Julián.

Dos siglos de olvido
Sin embargo, esta denominación no se generalizó entre los cartógrafos de la época, pues en un mapa del año 1529, sólo nueve años después del descubrimiento, se da el nombre de Tierra de Patagones a la región septentrional y Tierra de Magallanes a la región meridional contigua a la costa del estrecho recién descubierto. También en 1541, en un mapa que firma el cartógrafo Alonso de Santa Cruz, nuestra región es llamada Tierra de la conquista del Estrecho de Magallanes, y otros colegas contemporáneos la denominan simplemente Tierra de Magallanes o Tierra Magallánica en homenaje a su descubridor.

A partir de entonces, el nombre Patagonia, Región Patagónica o Tierra de Patagones divulgado por Pigafetta, quedó olvidado durante más de dos siglos, pues recién vuelve a reaparecer, en el año 1747, en un mapa que firma el cartógrafo Emanuel Boven, quien asigna el olvidado topónimo Patagonia a la parte más austral de tan extenso territorio.

Pentagones
Las especulaciones e hipótesis relacionadas con este nombre habían comenzado ya en el año 1579, cuando el capellán Francis Fletcher, relator de la expedición del corsario Francis Drake, anotó en su Diario que Magallanes debió dar a los indígenas que vio en San Julián el nombre de Pentagones con intención de explicar y justificar su excepcional estatura. Aclara que el capitán Drake pudo comprobar que, en efecto, estos naturales medían, como promedio, una talla de cinco codos, medida que equivale a siete pies y medio, motivo por el cual considera que Magallanes debió bautizarlos con el nombre de Pentagones y no Patagones como, a su juicio, habría escrito erróneamente Pigafetta.

Fitz Roy
El capitán R. Fitz Roy se hizo eco de esta explicación en su famosa obra, aunque —a título informativo y sin ánimo de cuestionar o descartar el nombre que les había dado su descubridor—, dice lo siguiente: “Eran hombres muy grandes (gigantescos) y sus pies, envueltos en cuero crudo de guanaco, a guisa de zapatos, fueron particularmente observados. Probablemente se notaran sus pisadas en la arena, originando exclamaciones de ¡Qué patagones!, pues patagón significaría un pie muy grande”. Asimismo, en una nota recuerda que Cavendish y Brouwer midieron pisadas que tenían 18 pulgadas de longitud, etc.

Fernández de Navarrete
El historiador hispano Martín Fernández de Navarrete, en el Tomo IV de su famosa Colección de Viajes, incluyó, además de los diarios de Francisco Albo y Francisco Antonio Pigafetta, -Plegafett, según él- todo cuanto halló de interés en las Declaraciones que el alcalde Leguizamo tomó al capitán, maestre y compañeros de la nao Victoria. Agregó a esta relación las Declaraciones que posteriormente dieron en Valladolid, Gonzalo Gómez de Espinosa, Ginés de Mafra y León Pancaldo, sobre lo acontecido a la nao Trinidad en Las Malucas.

Fernández de Navarrete incluye el párrafo que se refiere a la primera entrevista que los expedicionarios tuvieron con los naturales, donde se expresa que todos ellos eran “más grandes que el mayor hombre de Castilla”, y que “les llamaron patagones por tener diformes los pies, aunque no desproporcionados a su estatura”.

Dada la gran cantidad de documentos que consultó este historiador en procura de datos relacionados con la primera vuelta al mundo, algunos de los cuales posteriormente se extraviaron, su explicación, relacionada con el nombre que Magallanes dio a los indígenas, fue aceptada como lógica por quienes a partir de entonces se ocuparon de la cuestión.

Stefan Zweig
Stefan Zweig, en su biografía novelada sobre Magallanes, al referir el primer encuentro de los expedicionarios con un habitante de la región, dice: “Los españoles admiran, sobre todo, los enormes pies de este monstruo humano y, en consideración a esos grandes pies (patagao), denominan patagones a los nativos, y Patagonia a la región.”

Karl Kunin
Sobre esta misma cuestión, Karl Kunin, miembro de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, y que también escribió un libro relatando la gesta de Magallanes, dice que el jefe de la escuadra “denominó a los habitantes de esa región los patagones. En una nota puesta al pie de página, aclara: “de la palabra pata”. A renglón seguido, excplica: “Lo curioso es que, en realidad, los fornidos habitantes de esa región se caracterizaban por sus manos y pies pequeños y elegantes. Es de suponer que Magallanes y sus compañeros se confundieron al verlos calzados con sus enormes botas de piel de guanaco”.

Arteche
También el escritor José De Arteche, que investigó los repositorios españoles tratando de hallar documentos relacionados con el principal protagonista de la primera vuelta al mundo, en su libro Elcano, dice, refiriéndose a los naturales vistos en San Julián, que “el nombre de patagones les fue puesto por Magallanes pues usaban unas abarcas de piel de guanaco que asemejaban sus pies a patas de oso”.

En todas estas obras, a las cuales podrían sumarse muchas otras de calificados historiadores, como Antonio de Herrera y González Fernández de Oviedo, puede comprobarse que no titubean en asegurar que el nombrePatagonia fue inspirado a Magallanes por los descomunales pies de sus habitantes.

Muster:
A estas crónicas históricas es necesario agregar el moderno testimonio de George Ch. Musters. Este viajero, que tan asiduos y prolongados tratos mantuvo con ellos, dice en el capítulo V de su libro Vida entre los Patagones: “Pude apreciar el desarrollo muscular de sus piernas probando sus botas que, en casi todos los casos, eran demasiado grandes para mí, aunque los pies, por el contrario, eran muchas veces más chicos que los míos”.

Luego de explicar cómo las fabrican con la piel del corvejón de caballo o, a veces, con la pata de un puma grande, la altura, y cómo se las ingeniaban para amoldarlas al pie, agrega Musters que “cuando el tiempo es muy húmedo o nevoso, usan además chanclos de cuero, y las huellas que estos dejan son tan grandes que realmente sugieren la idea de pies de gigantes; esto explica, en parte, el término patagón o pie grande que los descubridores españoles aplicaron a estos indios”.

Spegazzini
Durante el siglo pasado se conocieron entre nosotros algunas curiosas hipótesis relacionadas con el origen y significado del nombre de nuestra Patagonia. En 1883, Carlos Spegazzini, integrante de la expedición científica que encabezó Giácomo Bove, tras dejar en claro que no encontraba satisfactorias estas antiguas explicaciones y que, además, tampoco consideraba justo ni correcto que se continuara alentando la creencia de que el nombre de nuestra región tenía origen en el exagerado, pero nunca comprobado, tamaño de los pies de sus habitantes, expuso su propia teoría, muy novedosa por cierto, pero escasamente convincente a juicio de quienes ya habían investigado esta cuestión.

Spegazzini manifiesta que, según pudo comprobar, Patac, en lengua tehuelche, significa cien, y que la misma palabra, en quichua, idioma del cual proviene, quiere decir centena. En consecuencia, y tal vez inspirado más por la historia romana que por el pasado tehuelche, explica que estos debieron mantener relaciones o, quizás, fueron sojuzgados por los incas peruanos, quienes, según dice, obligaban a los pueblos sometidos a suministrar cien hombres armados, cien soldados para formar las centurias de sus legiones.

Como también tuvo oportunidad de averiguar que estos naturales de la región austral se denominaban a sí mismos, ahonikenk, se le ocurrió formar la palabra patac-ahonikenk, la cual, a su juicio, por negligencia al escribirla y por comodidad al pronunciarla y traducirla se fue desfigurando hasta convertirse en Patagonia. Para reforzar  su explicación, hizo notar que lo mismo había sucedido con otras palabras de nuestro idioma.

Abeile
Posteriormente, el filólogo Luciano Abeile se ocupó del tema y aseguró, al igual que Spegazzini, que el vocablo Patagonia es de origen quichua. Tras explicar el resultado de sus investigaciones lingüísticas, terminó diciendo que dicha palabra quiere decir país de las colinas.

Vicente Fidel López
Vicente Fidel López analizó también exhaustivamente esta cuestión y las muchas teorías e hipótesis que se habían elaborado en torno a ella. Como síntesis, expresó que el nombre que llevan las tierras que se extienden al sur del río Negro es de neto origen indígena, vale decir, que es autóctono, y significaría, de acuerdo con sus investigaciones, muchas gradas o muchos escalones. Además a su juicio, este nombre estaba plenamente justificado, pues los terrenos que forman nuestra región tienen el aspecto de gigantescos escalones que parecen descender gradualmente desde la cordillera hasta la orilla del mar.

Furlong
Por su parte, el padre Guillermo Furlong, un erudito en la materia, manifestó: “Mientras para unos la voz Patagonia proviene del quichua patagunya, que quiere decir gradas o mesetas escalonadas, otros autores sostienen que deriva de patacón, que en idioma araucano significa inmenso, sin límite. No parece que los filólogos hayan aún llegado a un acuerdo sobre la etimología de este topónimo. Ordinariamente suele aseverarse que la voz Patagonia tuvo su origen en la magnitud de las huellas que dejaban los indígenas de San Julián y que, observadas por los tripulantes de la expedición de Magallanes, le indujo a llamar patagones a los tales indios, de donde se originó el nombre con que es conocido todo el austro argentino”.

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 16  Año IV – 1984 – Nota de Manuel Llarás Samitier

Primeras Travesia a Pie por la Patagonia Historia de las Exploraciones

Desde los primeros tiempos del descubrimiento se conocen algunos relatos más o menos documentados unos, y fantásticos otros, sobre dramáticas caminatas realizadas por la entonces misteriosa Patagonia.

El vasco de la carretilla
La última gran caminata patagónica o raid cuya calificación oscila entre lo anecdótico y lo deportivo, fue protagonizada en el año 1937 por un pintoresco individuo llamado Guillermo Isidoro Larregui, quien unió, caminando y empujando una carretilla, la localidad de Comandante Luis Piedra Buena —entonces Paso Ibañez— situada a orillas del río Santa Cruz, con la Capital Federal.

Relieve de la Patagonia

Relieve de la Patagonia

Esta hazaña, considerada por algunos como netamente deportiva, ya que su protagonista no aspiraba a conquistar premio o recompensa alguna, alcanzó en aquellos tiempos extraordinaria resonancia en todo el país, pues sobre la marcha de Larregui, que de inmediato fue rebautizado con el apodo de el vasco de la carretilla informaban constantemente los medios de difusión de la época.

Este raid patagónico, a diferencia de lo ocurrido en siglos anteriores, nada tuvo de dramático o histórico, pues el mismo se inició a raíz de una apuesta. El vasco, tras beber unas copas, comenzó a jactarse en rueda de amigos reunidos en un boliche de Laguna Grande, que era capaz de unir caminando ese paraje, situado a unos 120 kilómetros al noroeste de Comandante Luis Piedra Buena con la localidad de Puerto Deseado.

Un poblador que asistía a la reunión puso en chula que Larregui fuera capaz de realizar semejante  hazaña diciéndole, además, que no tenía ida de lo que era caminar mas de 400 Km. por aquellos secos y ventosos eriales. Esta observación , como es de imaginar dado el lugar donde estaban reunidos, provocó  acaloradas discusiones. Las mismas finalizaron al formalizarse la apuesta que, tal como se acostumbraba por allí, fue sellada con un apretón de manos ante más de una docena de parroquianos que oficiaron de testigos. Pocos días después, el vasco se puso en marcha y, empujando una carretilla en la cual llevaba agua, ropa, comida y una lona, se dirigió hacia Paso Ibañez. Como era época de trabajo, de inmediato se difundió la novedad de esta singular apuesta; y era mucha la gente que se acercaba a la huella para ofrecerle ayuda, comida, cigarrillos o simplemente para estimularlo o acompañarlo un trecho conversando con él.

Pero poco antes de llegar a Paso Ibañez, el estanciero con el cual había formalizado la apuesta comenzó a preocuparse por la aventura que había emprendido su paisano y de la cual todo el mundo allí se hacía eco. Tomando conciencia de que por su culpa algo grave pudiera sucederle andando solo por aquellos desiertos, tortuosos y polvorientos caminos, salió en su coche a fin de alcanzarlo, pagarle la apuesta, reintegrarlo a su trabajo junto con la carretilla y dar por terminada la caminata. Pero el vasco, al oír esa propuesta, se sintió herido en su amor propio y rechazó indignado la sugerencia de dar por finalizada su aventura. Tras sostener una agria discusión, se negó a cobrar el importe de la apuesta —quinientos pesos de aquellos tiempos— y agregó que, a partir de ese momento, su meta ya no sería Puerto Deseado sino la Capital Federal.

En Paso Ibañez fue ayudado por sus amigos que, según dijeron, no tomaban muy en serio sus proyectos, más como vieron que sería inútil disuadirlo, le ayudaron para acondicionar debidamente su carretilla, y tras proveerse de lo más indispensable, se despidió agradecido de sus colaboradores y se puso en marcha hacia su meta.
Tan solitaria y extraordinaria caminata, si bien finalizó exitosamente, estuvo matizada por algunos inconvenientes, entre ellos la salud que lo demoró en ciertos tramos, pero logró reponerse y proseguir viaje.

Finalmente, el 25 de Mayo de 1937, luego de recorrer paso a paso más de 2000 kilómetros, se le brindó en Buenos Aires, en la Avenida de Mayo, frente al local de un importante diario vespertino de entonces, un extraordinario recibimiento popular.

Acallados los ecos de su hazaña, se dirigió a Lujan siempre empujando su ya por entonces famosa carretilla, y la depositó en el museo donde se halla actualmente.

Ya familiarizado con la fama y el éxito, este vasco tan simple y sencillo como fuerte, porfiado y aventurero, inició otro raid hasta Santiago de Chile empujando siempre un artefacto similar. Luego de dar por finalizada su travesía trasandina, se dirigió con otra carretilla hasta Misiones, pues tenía proyectado radicarse definitivamente cerca de las cataratas del Iguazú, donde, cautivado por el sortilegio de aquellas tierras tan ricas en flores y pájaros, según declaró al periodismo, quería dar por satisfecha su sed de aventuras como empedernido trotacaminos.

Larregui, a quien se considera como el más extraordinario y famoso de los raidistas patagónicos, había nacido en Pamplona, España, y vino muy joven al país. Comenzó a trabajar como peón en los establecimientos rurales de sus paisanos en la Patagonia, aunque también realizó otras tareas. Falleció en Misiones en el mes de junio del año 1964, días antes de cumplir los ochenta años de edad.

Parte I

Primeras Exploraciones de la Patagonia Largas Caminatas Exploradores

Desde los primeros tiempos del descubrimiento se conocen algunos relatos más o menos documentados unos, y fantásticos otros, sobre dramáticas caminatas realizadas por la entonces misteriosa Patagonia.

La primera caminata
Los protagonistas de la primer marcha de que se tiene noticia fueron dos tripulantes de la carabela Santiago, de la flota de Magallanes, quienes unieron caminando Puerto Santa Cruz con Puerto San Julián. Esta nave, luego de descubrir el río Santa Cruz, naufragó a poco de salir de la bahía, pero toda la tripulación logró salvarse, excepto un negro que pereció ahogado. Su capitán, Juan Rodríguez Serrano, tras recuperar todo cuanto fue posible de la echazón, despachó por tierra dos tripulantes hacia Puerto San Julián en busca de ayuda, pues allí continuaban invernando las demás naves de la flota.

Replica Nao Victoria que llegó a la Patagonia

Esta primera caminata patagónica, que superó largamente los 100 kilómetros, fue realizada en pleno invierno a través de tierras áridas, frías, ventosas, desoladas y totalmente cubiertas de cascajo. Estos dos hombres que marcharon en condiciones sumamente precarias, arribaron a destino completamente agotados. Salvaron la vida porque sus compañeros, según explica el cronista Pigafetta, desde días atrás venían observando el humo de las hoguerras que encendían, y un grupo fue comisionado para investigar lo que ocurría.

Así fue como hallaron a los dos náufragos, ya completamente postrados, a cierta distancia del puerto al cual nunca hubieran podido llegar por sus propios medios. A raíz de este naufragio, Magallanes despachó también por tierra una partida en auxilio de la gente de la Santiago y, al decir de los historiadores, todos regresaron caminando a San Julián sin mayores inconvenientes. (En general, todas las crónicas aportan escasos detalles sobre este suceso).

Los náufragos de León Pancaldo
En el año 1538 naufragó en la barra del río Gallegos una de las naves de la flota que mandaba León Pancaldo, un genovés que en 1520 había participado, como tripulante, de la flota de Magallanes y del descubrimiento de la Patagonia. Algunos autores han dicho que la tripulación de esta nave, siniestrada en tan remotas latitudes, realizó la extraordinaria hazaña de recorrer caminando desde la desembocadura de aquel río hasta Buenos Aires, ciudad que dos años antes había fundado don Pedro de Mendoza.

Varios son los autores y comentaristas que en diversos medios de difusión se han hecho eco de este suceso, más lo cierto es que los documentos históricos que relatan pormenores de esta fracasada expedición, que tenía finalidades puramente comerciales, no aportan noticia alguna que permita avalar tan aventurada hipótesis.

Se hace notar, además, que resulta llamativamente extraño que una hazaña de esta naturaleza, y de características tan extraordinarias como espectaculares, no haya sido comentada ni citada por ninguno de los cronistas de aquellos tiempos. No se conoce ningún documento que acuse a León Pancaldo de desalmado por haber abandonado a su suerte a tanta gente en tan desolado y remoto lugar, y tampoco se conoce queja alguna de tan sacrificados caminantes que, de ser cierta su hazaña, debieron superar las peligrosas contingencias de por lo menos tres largos y gélidos inviernos, y otros tantos ventosos y secos veranos patagónicos. A todo esto debería añadirse la suerte realmente extraordinaria de no haber encontrado, a lo largo de tan extensa caminata, ningún grupo de indios hostiles.

En consecuencia, el raid de este grupo de náufragos, debido a la falta de documentos, hasta ahora no logra superar los límites de lo puramente imaginario, pese a que han corrido ya casi cuatro siglos y medio.

Expediciones del padre Mascardi
En las últimas décadas del siglo XVI, las crónicas históricas de las misiones jesuitas establecidas en la isla de Chiloé, registran los viajes —en realidad interminables caminatas-realizados por el padre Nicolás Mascardi, entregado por entero a su apostolado de catequizar infieles y obtener información que le permitiera ubicar la famosa y legendaria Ciudad de los Césares. Dichas crónicas atribuyen a este religioso el haber emprendido varias expediciones desde la misión del lago Nahuel Huapi.

Durante una de ellas, dicen que descubrió los actuales lagos Musters y Colime Huapi, y en otra se dice, con lujo de detalles, que tras alcanzar la costa atlántica, viajó a lo largo del litoral patagónico desde Puerto Deseado hasta la costa meridional del Estrecho de Magallanes, donde pudo constatar que por allí no existía vestigio alguno de la famosa y misteriosa ciudad que venía buscando.

Estas caminatas patagónicas, realmente fantásticas, del padre Mascardi, superan largamente la que algunos atribuyen a los náufragos de León Pancaldo, y las mismas están respaldadas
por gran acopio de documentos, tal como puede comprobarse en las páginas del libro Entre los tehuelches de la Patagonia, del padre Guillermo Furlong.

Tapary: 19 meses caminando

En 1753, los anales patagónicos registran otra caminata que alcanza ribetes extraordinarios, pues su protagonista, Hilario Tapary, un indio paraguayo, solo y librado a sus propios medios, unió caminando Puerto San Julián con el río Negro. La aventura de este indio guaraní duró algo más de 21 meses, de los cuales se calcula que durante 19 caminó constantemente a lo largo de la costa atlántica.

Desde el río Negro fue traído a Buenos Aires por unos indios, pues su patrón, al enterarse que los salvajes habían saqueado las instalaciones levantadas en Puerto San Julián donde éste había quedado en compañía de otras dos personas contratadas para preparar bolsas de sal, encomendó a los indios que solían visitar Buenos Aires y entre los cuales había algunos patagones, que averiguaran lo ocurrido en aquel lejano puerto y trajeran a su casa a los sobrevivientes, si los había, pues prometió recompensarlos generosamente.

Al reintegrarse a la civilización, Tapary narró a su patrón, don Domingo Basavilbaso, todo cuanto había ocurrido en aquel lejano lugar a partir del momento en que se alejó el buque que los había llevado. Este tomó por escrito su declaración, de la cual fueron incluidas cinco páginas en la Colección de viajes y expediciones a los campos de Buenos Aires y a las costas de la Patagonia, cuya primera edición data del año 1837, y es la primera que relata esta extraordinaria aventura.

Walampa: 400 kilómetros a los 80 años
En agosto de 1883, cuando las fuerzas del general Lorenzo Vintter apresaron en Puerto Deseado a la tribu de Orkeke, la hermana mayor del viejo caudillo tehuelche, llamada Walampa, fue abandonada a su suerte por considerar que, debido a su edad y estado, no resistiría el viaje hasta Buenos Aires, hacinada en las bodegas del transporte Villarino.

Sin embargo, esta anciana, al quedar sola, abandonada, desprotegida y desprovista de todo, emprendió viaje hacia el sur, y varios meses después, tras andar más de 400 kilómetros, alcanzó la margen norte de la bahía de Puerto Santa Cruz. Los integrantes de la Subdelegación Marítima, que entonces se había instalado en cañadón de los Misioneros, intrigados por las señales de humo que venían observando en la ribera opuesta, cruzaron la bahía con el bote, y prestaron socorro a esta infeliz mujer, a la que hallaron en un estado de total postración, siendo necesario llevarla en brazos hasta el bote.

Quienes la conocieron en la época en que finalizó esta tremenda caminata, decían que debía rondar los ochenta años. Pese a todo, logró reponerse de las contingencias de tan largo y agotador viaje, pues durante varios meses vivió en Cañadón de los Misioneros, y cuando un grupo de indios visitó el lugar, se marchó con ellos a los paraderos de la zona del estrecho, montando por sus propios medios el caballo que le prestaron.

Parte II

El Marco Polo de la Patagonia Muster Historias de la Patagonia

Musters: El Marco Polo de la Patagonia

Luego de leer el libro de Carlos Darwin en el que narra sus experiencias en la Patagonia, George Chaworth Musters, marino de 27 años al servicio de la Armada real inglesa, siente el “fuerte deseo de penetrar, si era posible, en el poco conocido interior… de esa región. Para ello, se dispuso a integrar una caravana tehuelche partiendo desde Punta Arenas en dirección al norte patagónico. Informaciones acerca del ‘carácter tehuelche y sobre la deleitosa diversión de la caza del guanaco —explica Musters— me hicieron ansiar más que nunca la realización de ese plan”.

Y así emprendió la tarea preparatoria para lo cual le ayudaba el conocimiento del español, lengua que los indios también conocían. Estaba convencido que era posible atravesar sin peligro el país en compañía de algunas de las partidas errantes de indígenas. A su paso por las Malvinas un conocido suyo, Mr. H. Dean, le dio una carta de presentación para el capitán Luis Piedrabuena, …. inteligente argentino muy conocido en Stanley. propietario de una goleta con la que explotaba las pesquerías de lobos de la costa, y dueño también de una factoría establecida en la Isla del Medio (Pavón) sobre el río Santa Cruz”.

En abril de 1869 Musters está en Punta Arenas y no advierte ninguna partida indígena, por lo cual se incorpora a una patrulla militar que se dirige a Santa Cruz, con el propósito de capturar desertores. Un par de semanas después está en la isla Pavón donde es recibido por Mr. Clarke, encargado del establecimiento de Luis Piedrabuena en ausencia de éste.

Casualmente, acampaban en la vecindad los célebres caciques Orkeke y Casimiro, al frente de una caravana que se dirige al norte; en el lapso en que transcurre el invierno, Musters, hábil diplomático, entabla cordiales relaciones con los tehuelches; los acompaña en travesías y cacerías cortas lo que les permite a los nativos evaluar su progresivo adiestramiento. Por último, Casimiro acepta su incorporación a la caravana e influye sobre Orkeke que se oponía al acompañamiento de Musters, argumentando que un hombre de su rango debía merecer un trato preferencial, lo que les haría perder tiempo y entorpecería la marcha. Sin embargo, el tenaz y astuto Musters demostraba a diario que no sólo podía

hacerse cargo de él mismo y de su caballo, sino también que había adquirido las costumbres indias participando en todo lo que hacían: dormir a la intemperie bajo una manta de piel de guanaco, comer con ellos y ser aguantador para los esfuerzos. Finalmente fue aceptado y partió con la caravana. Viajaban alrededor de cincuenta nativos de todas las edades: mujeres, niños, jóvenes y hombres.

El itinerario se hacía con previsión de los paraderos (aiken) en los que hallarían agua, pasturas, leña y carne. De Pavón, arriban al aike del río Chico y desde aquí, en un largo trayecto, hasta Geylum; luego continuaron hasta el río Negro (Patagones). En el largo y accidentado viaje Musters conoció y alternó con varios caciques importantes y se adentró como pocos en el conocimiento de la idiosincrasia tehuelche y su divulgación constituyó una novedad para los propios argentinos. Volcó toda esa rica experiencia en el libro At home with the Patagonians, editado en español con el título Vida entre Los Patagones. En el libro, por primera vez, se realizó una descripción objetiva y amplia del interior de la Patagonia.

A lo largo de su marcha presenció tristes y lamentables episodios: la epidemia que hizo estragos matando adultos y niños, quienes gemían lastimosamente mientras las mujeres emitían desgarradores lamentos; y también las disputas que terminaron con la vida de la mitad de los hombres, que caían atravesados por lanzas o acuchillados. Exploradores de la talla de Moyano, Lista, Del Castillo y Moreno valoraron positivamente los aportes de Musters quien, según Moreno, fue un gran “consejero”.

Afectivas referencias de Musters fueron expresadas por los nativos que integraron la caravana, con quienes tuvo un respetuoso y ejemplarizador trato. Recuerda Moreno que al leerles algunos párrafos del libro de Musters a un grupo de indios, la conocida india tehuelche llamada María, comenté: “Musters mucho frío tenía; muy bueno pobre Musters”.

Ramón Lista y Fontana también escucharon referencias elogiosas sobre Musters a varios indígenas que pronunciaban claramente su nombre. Cuando se despidieron, en Patagones, hubo muestras de efusividad y los tehuelches invitaron a Musters a regresar a la “pampa” lo mas pronto posible”. El inglés obsequié a la señora Orkeke una olla de hierro y un chal, lo que la conmovió mucho. Los chicos se alegraron cuando les regaló pasas de uva, pan y golosinas y también el hijo del indio Hinchel cuando fue obsequiado con barajas.

Cuenta Musters: “A la mujer y a la hija ele Jackechan, que se habían mostrado siempre muy bondadosas con migo, las llevé al almacén y les dije que eligieran lo que más le gustaba: y en el acto, sin vacilar, las dos señalaron dos frasquitos de perfumes para los cabellos. Tengo que advertir, de paso, que toda esa familia era excepcionalmente limpia en sus ropas y personas, y prometí viajar en el toldo de ellas si volvía a la Patagonia, porque tenía entonces la vaga intención de ir por la costa del mar hasta el Chubut y. tal vez, hasta Santa Cruz. El hijo de Jackechan, el muchacho de pelo y tez claros, se ofreció para venir a Inglaterra y consentí en tomarlo a mi cargo, pero cuando supo que no había avestruces ni guanacos en el país adonde íbamos, cambió de parecer “.

Desde su partida de Punta Arenas hasta la conclusión de su travesía en Patagones, Musters, en poco más de un año, recorrió unos 2.750 kilómetros. Tal hazaña le valió una honrosa comparación: fue llamado “El Marco Polo de la Patagonia.”

 Fuente Consultada:  Patagonia El Territorio de la Aventura de Roberto Hosne

El Rey de la Patagonia Auracania Chile Historias de la Patagonia

Orllie Antoine de Tounens era el sexto hijo de una familia de buena posición, sin título de nobleza, que habitaba en Francia. Nació en mayo de 1820, se recibió de abogado siendo joven y actuó en los tribunales galos. En 1858 decidió ser rey. Viajó a Panamá, cruzó por tierra hasta el Pacífico y se embarcó rumbo a Chile. Aprendió castellano, escribió un libro sobre los animales domésticos, se hizo llamar Príncipe de Tounens, tejió relaciones en Valparaíso y tomó contacto con los jefes de las tribus araucanas y mapuches.

Su Historia: Orlli Antoine de Tounens, nació en mayo de 1820, sexto hijo de una familia pudiente, pero sin posesión de algún título de nobleza, residente en Francia. De muy joven hizo ejercicio de su profesión: abogado, en donde actuó en los tribunales galos; para posteriormente en 1858, tomar la decisión de ser rey.

Este, se hizo llamar Príncipe de Tounens, y con un aprendizaje del castellano, viajó a Panamá, en donde cruzó por tierra hasta el Pacífico y se embarcó finalmente hacia Chile. Aquí es donde tejió relaciones en Valparaíso, porque estableció contactos de gran importancia con los jefes de las tribus araucanas y mapuches. Además este príncipe escribió un libro en que relataba sobre los animales domésticos.

Así es como se puede afirmar, que este protagonista mantuvo negociaciones con los caciques. A tal punto, que con una tupida barba, abundante cabellera, vestido de levita, a cuestas un poncho mapuche, junto a un sable corvo en la cintura; sirvió como carta de presentación en la primera cita que asistió con los nativos. Con un discurso muy análogo en todos los territorios aborígenes, fue recorriendo poblaciones y entablando amistad son sus jefes.

Su propósito siempre fue asegurarles una protección, en este caso era la del rey francés Napoleón III, ya que tenían como objetivo en común vencer al gobierno chileno o argentino, según cual fuere el caso. Sus encuentros se destacaban por se plenamente divertidos, ya que el candidato a rey proveía alcohol como agua de manantial. Sin embargo, en un primer momento este no tomó contacto con la República Argentina, cuestión que si lo hizo tempranamente con el gobierno Chileno, al cual le planteaba que su misión era pacificar a la indiada y para ello solicitaba ayuda logística, incluyendo en ella dinero. Es decir que este francés charlatán comenzaba una gira diplomática, la cual con el correr de los años lograría sus frutos. Pero para ello, en un primer momento debió establecer un sólido acuerdo, porque sino de nada le serviría el palabrerío, con el impetuoso Quilipán; el gran cacique de los territorios chilenos. Esto fue posible recién en la primavera de 1860, cuando ambos se reunieron en una cumbre.

Tal como ya era costumbre, los festejos se hicieron presentes y en ella el vino era el motivo de entusiasmo de la indiada, y hasta los hijos del cacique Quilipán. Uno de ellos, fue Kolüpan el cual se caracterizaba por su bravo carácter y por marchar por la vida con un grado de descontrol. Este galopaba su caballo preferido hasta un peñasco. Su destreza era justamente que este pingo frenara de golpe y quedara finalmente con sus manos, es decir sus patas delanteras alzadas al precipicio. A tal punto que ello mismo lo llevo a su deceso. Sí, las causas y motivos de este accidente no se saben, pueden haber sido tantas; desde que esa tarde le fallaron los frenos o si el diestro Kolüpan padecía de un estado de ebriedad, pero lo que si se sabe es que el caballo de este hijo cacique, no solo dejó las manos en el aire, sino que junto a ellas las dos patas traseras, resultando la caída inmediata de esta dupla al fondo del precipicio. Así la celebración continúo, solamente que hubo un cambio de motivo, en donde reinaba una sensación de pésame junto al ofrecimiento de incansables regalos al afligido Quilipán, por parte de los integrantes de su tribu.

A la fila de obsequios se sumó el francés Orllie, quien comprendió de que se trataba ese angustioso hecho. Por ello regaló su caballo, el cual se diferenciaba enormemente de los otros que pastaban en el corral de la tribu, ya que era un ejemplar joven, de buen porte y por sobre todo bien cuidado. Tal es así, que Orllie gracias a este obsequio inicia su cuenta regresiva hacia la corono patagónica, tras ganar la gratitud del gran cacique.

No obstante, el 10 de noviembre de 1860 se da origen a la monarquía constitucional del terruño, ya que Orllie denomina el territorio Araucania, para la cual este le redacta un preámbulo y una posterior Constitución que lo avala como tal. El entusiasmo fue notable por parte de los constituyentes encargados por el hecho de la sumisión de los nativos, que queda reflejado en el documento según las firmas. Pero ello, desató una organización temprana con el propósito de atacar a los poblados chilenos. Sin embargo, ello no fue efectivizado debido a que el traductor al mapuche se les hizo saber mediante un aviso a las autoridades chilenas.

Este lúcido rey fue enviado a que se capture en manos del coronel Cornelio Saavedra (este era nieto del Célebre Cornelio de 1810, encargado de la “campaña del desierto” del otro lado de la cordillera). Finalmente Orllie- Antoine fue detenido en manos de Saavedra, quien lo llevó hasta Valparaíso, lugar en el cual este francés iba a ser juzgado. Desde ese momento estuvo encarcelado hasta siete meses después, momento en el cual los peritos médicos establecen que este hombre no estaba en su sano juicio. Ello implicaba, que no se le pudo realizar un juicio justo y acorde a los hechos, porque no poseía la cordura de una persona sana. Este hecho y tras haber estado internado en un manicomio durante nueve meses, el cónsul francés decide que Orllie regrese a Francia, para ello lo introduce en un marco que marcó el retorno de este rey a casa. Pese a ello, regresar a su reino fue el propósito de su majestad patagónica, quien insistió con este proyecto e inició una campaña que buscara recaudar dinero para este retorno tan ansiado. Finalmente esto se pone de manifiesto en 1869, cual consigue un financista que permite que Orllie se embarque hacia el continente americano, más precisamente con destino último: Buenos Aires. Pero ella fue partícipe de una corta estadía por parte de su majestad, ya que ni bien pudo, partió hacia el sur.

La bahía de San Antonio, en Río Negro fue su punto de desembarco, ya que a partir de allí inició una caminata hacia el oeste, recorriendo todo su reinado. Este monarca no fue reconocido por sus súbditos, cuestión que se refleja tras el encuentro en esta caminata con una tribu poco amigable, en donde Orllie casi termina decapitado. Pese a ello este se las ingenia para hacerles comprender que su principal aliado siempre lo fue Quilipán, y que el era tan mapuche como ellos, porque esa pertenencia se adquiría tanto por nacimiento como por los hechos y sentimientos. Gracias a estos argumentos, este franco mapuche salva su vida nuevamente.

Sosteniendo que era tiempo de emprender la gran guerra, Orllie puso un pie en Chile tratando de localizar al grandioso Quilipán para convencerlo de esta suposición. Sumado a ello, le aseguraba que en un breve lapso de tiempo contarían con armas enviadas desde Francia, por lo que entonces no había porque temer a este hecho.  No obstante, estas promesas quedaron en la nada y lo único que se hico presente fue el descontento de sus seguidores del reino, por lo que resultó en un progresivo abandono de la lucha y consecuentemente Orllie-Antoine I, no le quedó otra cosa más que regresar de donde vino. En un primer momento lo hizo hacia tierra argentina, pero luego culminó a la abierta Buenos Aires de 1871. Sin embargo, lo único que encontró tras su vuelta fue una ciudad vestida de luto, por las consecuencias inmediatas de unas semanas acaecidas por la fiebre amarilla, que arrojaron un saldo de 15.000 personas fallecidas. Esto determinó que al fin de cuentas, su majestad regrese a su país de procedencia.

Orllie de Tounens, fue un ciudadano común que pasó a ser un príncipe, que firmando un documento se convirtió en rey; junto a él un secretario invisible llamado Desfontaines, cuya denominación era coincidente con el barrio donde residía el príncipe cuando todavía no lo era, fueron quienes redactaron la Carta Magna. Sumado a ello, Quilipán fue nombrado ministro de guerra; Quelaoeque era el ministro del Interior; Marioula era ministro de agricultura y ninistro de relaciones Exteriores fue monsieur Mointret. Todos juntos integraron su gabinete. Sin embargo, este último fue el único miembro no nativo, que por su dominio de la lengua castellana y Francesa asume la cancillería.

Se puede afirmar, que nuestra patagonia no integró la comarca de Orllie-Antoine I, cuando se originó la Araucaria. Este reino tenía unos dos millones de habitantes aproximadamente. Y por necesidad y urgencia, recién el 17 de noviembre se decreta al territorio argentino como su nueva anexión. Una vez lograda la constitución, el nuevo rey parte de expedición por sus tierras las cuales eran cuatro veces más extensas que su tierra nativa. En este recorrido las colonias mapuches proclamaron su sumisión, lo que se celebró a partir de magníficas fiestas. Ellas fueron cuatro, en donde lo que abundó fue la bebida como si fuera la última celebración que vivenciarían.

La comunicación de la creación del reino de Nueva Francia, fue el paso posterior de este monarca, que lo hizo desde la escritura de cartas a sus compatriotas franceses. Este reino llevó un nombre que cambiaba muy seguido según el interlocutor que este presente. Orllie decidió renunciar a la ciudadanía francesa, pero era una cuestión que se confesó en diarios chilenos, pero que evitaba hacerlo público en su patria natal. Pero ello se manifestaría mas tarde, cuando en su firma diría: “Orllie-Antoine, rey de Auracania y Patagonia, es decir, Nueva Francia”.

Mientras tanto, el músico alemán Wilheim Frick, fue contratado en Chile para componer el “Himno Real a Antonio Orelie”. Además confeccionó una bandera representativa de su reino que enarbolaba los colores azul, blanca y verde; junto a un juramente por parte de sus vasallos en cada tribu. Su inquietud también se manifestó en Francia, donde planificó toda una estrategia comercial, y nombró un cónsul en Inglaterra. Un gran paso que realizó y que sirvió para facilitar el intercambio mercantil, fue redactar un diccionario francés-mapuche. Sumado a ello, hoy los coleccionistas consideran como tesoros, las monedas de cobre que el mandó a acuñar. Este reino de “La Nouveile France”, facilitado por las campañas mediáticas logró poseer un período, cuya impresión se realizaba en Marsella, lugar de radicación de sus auspiciantes. Finalmente, en 1874 Orllie volvió a cruzar el océano para desembarcar en sus dominios, más precisamente en la capital de la República Argentina. Pero esta vez lo hizo con un nombre diferente: Jean Prat, un hombre con extensa barba, pero con un gran entusiasmo y fuerza de voluntad que lo caracterizaban.

Poco tiempo después se instaló en Bahía Blanca. Pero fue descubierto, encarcelado y deportado. El periódico estadounidense New York Times, al relatar la historia del llamativo personaje, explicaba que el negocio que se escondía detrás de toda la fachada monárquica era la comercialización del guano, que la Argentina no estaba en una situación de calma interna que le permitiera ocupar su tiempo en lidiar con reyes patagónicos y que don Orllie se había equivocado de país, ya que si hubiera ido a los ilusos Estados Unidos, lo habrían hecho participar de comidas, agasajos y muchos otros actos en su honor.

El cuarto viaje del rey de Araucania y Patagonia tuvo lugar en 1876. Se instaló en la isla Choele Choel (Río Negro), aunque no por mucho tiempo. El monarca estaba enfermo y partió de regreso en su último viaje transatlántico. Durante su convalecencia, el presidente del tribunal francés que lo juzgaba, un ex periodista de apellido Planchet, le robó la Constitución para apoderarse del título y viajó a la Patagonia con intenciones de hacerse respetar por los nativos. La falta de respeto de la indiada fue tan evidente que debió regresar a Francia, donde Orlhie, por su honor y el de sus súbditos, lo retó a duelo. Pero a un duelo singular, con lanza y boleadoras. Planchet renunció al combate por la corona. El monarca de los araucanos no quiso dejar su reinado en manos de inescrupulosos y repartió títulos de nobleza entre sus allegados. A uno lo nombró Barón de Belgrano, a Otros les confirió la Orden de la Estrella del Sur.

Orllie Antoine de Iounens murió en Bordeaux, Francia, el 17 de septiembre de 1878. El escultor de su tumba, al no saber cómo era la corona que debía esculpir, decidió imitar la que usa el rey de corazones de la baraja francesa. En sus últimos días, Orllie había dicho: “Sí, he sido un completo chiflado. Pero, ¿quién iba a pensar que Francia podría negarse a anexar tan espléndidas colonias?”. Antes de morir, delegó su reinado. El conde patagónico Gustave Aquiles Leviarde —su primo segundo— heredó el trono, con el nombre de Aquiles I.

Se ocupó de nombrar funcionarios y embajadores, pero nunca viajó a Sudamérica. Cuando sintió que se acercaba su fin, envió a su Primer Ministro, el conde de Bellegarde, a Pittsburgh (en Pensilvania, Estados Unidos) con el fin de negociar con el poderoso industrial del acero Andrew Carnegie —el Bill Gates de hace cien años— la venta del título. En un principio el multimillonario Carnegie se interesó. Las reuniones se extendieron por seis semanas. Incluso viajó un teniente de ingenieros del ejército austríaco, a quien Aquiles nombró Jefe de Topografía, para que dibujara un mapa del reinado en venta. Pero los emisarios no lograron convencerlo y Carnegie se perdió la posibilidad de hacer el negocio que luego entusiasmaría a Ted Turner, Luciano Benetton y Joseph Lewis.

Aquiles I murió el 18 de marzo de 1902, en su pequeño departamento parisino, en la Plaza de las Naciones, víctima de una neumonía. Su canciller que trabajaba de encargado de un bar, explicó a los medios que el rey Aquiles había nombrado un sucesor, pero él no podía anunciarlo hasta que se cumplieran las reglas de etiqueta: primero había que informarles sobre la sucesión la los monarcas europeos y a los presidentes americanos! Bien pensado, lo de las reglas de etiqueta, salvo por el detalle de que todos sabían que el hombre tenía más familiaridad con las etiquetas de las botellas que expendía.

A Aquiles 1 lo sucedió el médico Antonio Hipólito Cross —Antonio II—, quien murió al año siguiente. Sus descendientes intentaron vender el título a algún millonario, pero no aparecieron interesados.

 Fuente Consultada:  Basado en Historias Insólitas de la República Argentina de Daniel Balmaceda

Luis Piedrabuena Explorador de la Patagonia Moreno Lista

Luis Piedrabuena Explorador de la Patagonia

Luis Piedrabuena, el “Centinela del Sur”

Luis Piedrabuena Explorador de la PatagoniaLa indócil y desmesurada extensión patagónica se enfrentó, en ocasiones, a protagonistas de igual temperamento, que la desafiaron revelando un temple y una audacia excepcional. Tal fue el caso de Luis Piedrabuena, llamado el “Centinela del Sur”. Nació en Carmen de Patagones el 23 de agosto de 1833, y desde los primeros años, escuchando relatos sobre corsarios y loberos fue tentado por la vida marinera, imaginando que el mundo estaba más allá de su pequeño pueblo y él debía abordarlo.

Su entusiasmo por la navegación fue advertido, cuando solamente tenía nueve años de edad, por el capitán E Lennon quien lo embarcó como grumete. En 1847, el capitán William H. Smiley, veterano lobero norteamericano lo toma en su barco y Piedrabuena se inicia en un verdadero aprendizaje marino. Durante años navega el litoral atlántico, conoce las principales islas y recorre la península antártica, interviniendo en la captura de lobos y ballenas.

El capitán Smiley advierte las singulares dotes de Piedrabuena y patrocina su capacitación, enviándolo a formarse a una escuela náutica de Nueva York. Regresa a los tres años con diploma de piloto y conocimientos generales de mecánica y carpintería náuticas. Luego de navegar un período con el lobero norteamericano se independiza y se desplaza en su propia embarcación a la vez que amplía sus actividades, instalando un almacén de ramos generales en una pequeña isla próxima a la desembocadura del río Santa Cruz.

Fitz Roy la llamó “Islet Reach”. y Piedrabuena la rebautizó Pavón, en recuerdo de la batalla que libró Bartolomé Mitre. En sucesivos viajes fue acopiando materiales para construir una vivienda con varias dependencias y un galpón. Sus clientes serían los indios y eventuales viajeros a quienes vendería alimentos y algunos “vicios” recibiendo a cambio plumas, cueros y quillangos. Como él continuaría navegando deja el negocio al cuidado de sus dependientes. Piedrabuena era ya un avezado conocedor de los mares australes y de sus costas y percibe con alarma la penetración chilena sobre regiones que conceptuaba de exclusiva soberanía argentina.

Sus advertencias al gobierno nacional, en principio, no fueron tomadas en cuenta. En 1864 la Marina de Guerra lo nombré capitán honorario, sin percibir sueldo alguno porque no quería abandonar sus actividades particulares. A su cargo, con instrucciones expresas, envía al marino inglés G. H. Gardener a explorar el río Santa Cruz, bordeándolo a caballo acompañado por dos peones en una travesía que demandó treinta y tres días. Gardener llega al lago donde nace el río, releva el área y presenta su informe a Piedrabuena que, a su vez, lo despacha al ministerio de Relaciones Exteriores.

En 1869 instala otro almacén de ramos generales en Punta Arenas, Chile y seguidamente, con materiales que le cede el gobierno de Buenos Aires construye refugios para náufrag9s en la isla de los Estados y en San Gregorio, en el estrecho, pero debe retirar este último por exigencia de los chilenos.

En Punta Arenas sus movimientos son observados porque se lo considera un agente del gobierno argentino pero su prestigio como marino impide cualquier arbitrariedad. Además, sus servicios siempre son requeridos para acciones de salvatajes, siendo meritorias sus intervenciones ya que rescaté varias naves y puso a salvo a más de doscientas personas, lo que le valió innumerables agradecimientos y simbélicos presentes, entre otros, de la reina de Inglaterra que le obsequié binoculares, o del emperador alemán que le envié un anteojo telescopio.

Sin embargo, las intrigas urdidas por el gobernador de Punta Arenas para desacreditarlo provocaron situaciones ingratas y Félix Frías, embajador argentino en Chile, se hace eco irreflexivamente de los infundíos y sin información fehaciente informa a Buenos Aires que Piedrabuena es económicamente insolvente, que está agobiado por las deudas, que es propietario de una desacreditada taberna y vende a los indios lo que el gobierno argentino le cede para asistirlos, comercializando, además, los materiales que le envíaó para distintas tareas de fomento.

El embajador también objeta la condición de oficial de la Marina de Guerra ostentada por Piedrabuena. Mientras tanto los chilenos establecen una Capitanía en Cañadón Misioneros, sobre la ribera sur del río Santa Cruz, frecuentemente visitada por barcos de guerra. Hay rumores de guerra y el gobierno recurre a Piedrabuena en busca de asesoría porque salvo él, no había nadie que supiera algo del sur patagónico y los mares australes.

Es de tal valor la información que suministra Piedrabuena, que el propio embajador Frías tiene que reconocerlo: <‘ su informe ha venido a prestarme un gran servicio. …Hombres patriotas puros como usted tarde o temprano tienen su recompensa. Las incursiones chilenas incentivan los viajes de reconocimiento a la Patagonia y es Piedrabuena quien asesora y orienta a diversas misiones que integran Carlos María Moyano y el Perito Moreno.

En su goleta Santa Cruz entrena a cadetes y tropa, lo que lo convierte en un instructor de la marina de Guerra. En 1878, por decreto, el presidente Avellaneda lo nombra coronel de la marina de Guerra, pero Piedrabuena sigue navegando por los mares australes sin dejarse atrapar por la burocracia o cargos que se le antojaban cómodos.

El súbdito británico Henry L. Reynard (que introdujo ovejas provenientes de la Malvinas y dio un gran impulso a la cría de ovinos en toda la región, convirtiéndose en su mayor fuente de ingresos) escribió en el periódicoNavy: ‘Don Luis Piedrabuena, cuya noble conducta no tan sólo honra a él sino también en alto grado a la nación que tiene hombres tan intrépidos y humanitarios como el que tratamos… consiguió salvar a tripulantes de una muerte casi inevitable, recoger los despojos del Espora, con una parte de ellos construir un galpón para resguardar a sus marineros de la cruel intemperie de aquella isla (de los Estados) y por fin, con un ingenio poco común construir con esos fragmentos del naufragio el cúter que habría de servirles de tabla de salvación”.

En febrero de 1873 Luis Piedrabuena navegaba con el Espora frente a la isla de los Estados y un temporal provoca el naufragio de la nave en la Bahía de las Nutrias. Luego de varias jornadas de ociosa vigilia advierte que por allí no pasaría nadie y con lo que puede rescatar de la nave construye un cúter (embarcación de un palo) con la ayuda no muy efectiva de cuatro tripulantes porque otros cuatro estaban enfermos. Con dos sierras y un hacha construyeron en dos meses un bote de doce metros que bautizaron Luisito.

Dieciséis días más tarde fondean en Punta Arenas. Su última tarea fue la de conducir la misión del Instituto Geográfico Argentino dirigida por Giacomo Boye, en una expedición que se prolongó durante ocho meses. Desde su lecho de enfermo da instrucciones para la colocación de faros en el estrecho de Le Maire; días después, a los cincuenta y un años, fallece.

La Nación, comentó: “Es un hecho histórico que a los trabajos del comandante Piedrabuena y a su patriótico anhelo se debe en gran parte la reivindicación de los territorios australes de la República Argentina, sobre los cuales él fue el primero en llamar la atención, pudiendo decirse que por mucho tiempo los defendió solo, con un pequeño buque de su propiedad, con el cual navegaba por los canales magallánicos velando por aquellos y estorbando su ocupación por otros Piedrabuena nunca se enriqueció con sus actividades comerciales, al contrario, pero aun agobiado por sus problemas jamás se negó a efectuar salvatajes o acudir en auxilio de alguien en peligro. Se brindaba al servicio como si fuera su verdadera y definitiva causa.”

ALGO MAS SOBRE PIEDRABUENA

La recompensa oficial por la infatigable labor de Piedrabuena consistió en otorgarle en propiedad la Isla de los Estados, donde fundó una estación de salvamento permanentemente habitada. Según la prolija compilación efectuada por Felipe Cárdenas (h.) en un artículo de divulgación histórica, “en 1849 (tenía entonces 16 años) salvó en la Isla de los Estados a 25 náufragos de una fragata alemana.

El mismo año buscó a los misioneros ingleses de la isla Navarino, a los que encontró muertos y les dio cristiana sepultura. En 1857 rescató a 42 náufragos de una ballenera norteamericana, cerca de Bahía Nueva. En 1872 se prestó a viajar expresamente para buscar a los tripulantes de una goleta inglesa, en la bahía Fortescue, los que que ya habían sido asesinado por los indios; en esa oportunidad varó el pailebote que comandaba Piedra Buena y éste debió regresar a Punta Arenas en bote.

Al año siguiente salvó con el célebre cúter Luisito a 6 náufragos de un navio inglés perdido en la Isla de los Estados.” Un año antes de esta última aventura Piedrabuena había cumplido una proeza difícil de igualar, que lo salvó de una muerte segura. Después de dos años de intenso trabajo, el marino recaló en la bravia Isla de los Estados con su goleta Espora, dispuesto a instalar una fábrica  de  aceite  de foca y pingüino. 

Lo acompañaba un  puñado de curtidos marinos, familiarizados como su jefe con el frío y los temporales.   Nadie suponía, sin embargo, que el 10 de marzo un furioso vendaval echaría a pique la nave poniendo al grupo en difícil situación.   Sin barco en que partir, sin poder aguardar el verano porque en pocas semanas morirían de hambre, con escasísimas posibilidades1 de  que alguien  llegara a rescatarlos, las perspectivas eran desalentadoras.  

Piedrabuena mostró nuevamente entonces su talla de hombre excepcional. Con los escasos clavos rescatados del Espora y  los  maderos  del   barco hundido,   sin  planos,   cálculos   ni medidas, a puro ojo, los náufragos se pusieron a construir una embarcación.   Las condiciones distaban de ser propicias, pues a la lucha contra el clima cada vez más frío se unía la diaria necesidad de salir en busca de huevos de pingüinos de mariscos, de cualquier alimento que apareciera.  

A pesar de todo, el 11 de mayo, un mes después de iniciada la tarea, los barbudos y extenuados marinos pudieron botar un cúter de 11  metros de es lora, 4 de manga y 18 toneladas de desplazamiento, una construcción   increíble   realizada   casi   sin herramientas  ni  materiales.  Quince días después la pequeña nave, bautizada Luisito, entraba en el puerto   chileno   de  Punta  Arenas. Piedrabuena había cumplido una más de sus hazañas.

 Fuente Consultada:
Patagonia El Territorio de la Aventura  de Roberto Hosne y Historias Insólitas de la República Argentina de Daniel Balmaceda

Darwin en la Patagonia El Secuestro de Aborigenes Fritz Roy Beagle

Darwin en la Patagonia:
Expediciones de Parker King y Fitz Roy

En 1830, el teniente Robert Fitz-Roy, comandante del barco británico HMS Beagle, raptó a Jemmy, de 14 años, y a otros tres niños de Tierra del Fuego. Quería llevarlos a Inglaterra, con el fin de educarlos al estilo de vida europeo. Jemmy se maravilló con el cambio: se cortó el pelo, se vistió de traje y corbata, conoció al Rey Guillermo IV, aprendió inglés y mecánica. Tres años después, Jemmy volvió a Wulaia, su pueblo, cargado de ropa, palos de críquet y juegos de té. Objetos inútiles, que no lograron entusiasmar a otros yaganes y que Button terminó abandonando.

Entre las expediciones más importantes con propósitos de exploración y relevamiento patagónicos, se cuentan las que realizaron los marinos ingleses Phillip Parker King, entre 1826 y 1830, continuada por Roberto Fitz Roy (imagen) en 1832 y 1836.

En el lapso de diez años efectuaron amplias y detalladas investigaciones desde el sur del río de la Plata hasta Tierra del Fuego, siendo registradas en interesantes informes y relatos no exentos de sorprendentes episodios. Los secundó un calificado plantel de científicos y oficiales, sobre todo en la segunda expedición al mando de Fitz Roy, en la que viajó Carlos Darwin.

Las naves de la primera incursión fueron Adventure y Beagle. A comienzos de 1827 fondean en el estrecho de Magallanes, cerca de Port Famine (Puerto Hambre) y realizan un extenso relevamiento en toda la región y descubren el canal que bautizarían Beagle.

Hallándose en las proximidades de la isla Navarino —según relataron los ingleses—, un grupo de yaganes les roban una lancha ballenera. Estos, para escarmentarlos, tomaron cuatro rehenes y los mantuvieron a bordo.

Otras versiones interpretan que los retuvieron en cautiverio para educarlos y formarlos como guías e intérpretes, según una modalidad británica, para influir sobre sus hermanos de raza. Lo cierto es que los nativos viajaron a Inglaterra: una adolescente bautizada Fuegia Basket (Cesta fueguina); y tres jóvenes: Jemmy Button (Jemmy Botón, por él se pagó a sus padres un enorme botón de nacar);Boat Memory, (en recuerdo del bote perdido) y York Minster, (en memoria del cabo que organizó la captura).

Fitz Roy se hizo cargo de todos los gastos que demandarían su educación, mantenimiento y ropas. En Inglaterra se hicieron célebres, siendo recibidos por el rey Guillermo IV y la reina Adelaida, quienes los agasajaron con obsequios y a Fuegia Basket le regalaron un ajuar de boda junto con un gorro de batista de la propia reina.

El inglés Charles Darwin, (1809-1882) en su libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo hay definiciones memorables sobre la Patagonia que tienen asombrosa vigencia.

El segundo viaje en el Beagle (imagen abajo) , al mando de Fitz Roy, se inició en diciembre de 1831 y en esta expedición viajaba Carlos Darwin en razón de que Fitz Roy pretendía incluir a un naturalista y por no disponer de presupuesto se le ocurrió invitar a un estudiante de ciencias naturales que si bien no cobraría honorarios, a cambio viajaría sin desembolso alguno. Carlos Darwin, con 23 años, se alistó como voluntario. En la tripulación se incluía también al Rvdo. Richard Mathews con la misión de catequizar a los aborígenes.

Fitz Roy no había contado con que en sus años de ausencia, la sensibilidad política había ido cambiando. Mientras que los tories eran esclavistas con toda su alma, los whigs (liberales) eran abolicionistas, y habían conseguido en el intertanto que la esclavitud efectivamente se prohibiera en Inglaterra (el Beagle había pasado cerca de cinco años fuera). De inmediato, en las altas esferas políticas se decidió que Jemmy Button, así como sus tres compañeros, que legalmente ya no eran esclavos, fueran por tanto devueltos a Tierra del Fuego, desde donde habían sido sacados contra su voluntad.

De los cuatro yaganes regresaron tres porque Boat Memory había muerto a causa de la viruela no obstante haber sido vacunado y recibido un tratamiento cuidadoso; era el preferido de Fitz Roy porque además de bien parecido era muy inteligente. El marino los había hecho vacunar a todos, preventivamente, por la facilidad de los indígenas para contagiarse al contacto con los blancos. Regresaron con muchos regalos, instruidos, con conocimientos del idioma inglés y de oficios como herrería, carpintería y tareas de labranza.

En cuanto a York Minster que tendría unos veintisiete años cuando lo capturaron no reveló interés en el aprendizaje, pero sí se comprometió con Fuegia Basket.  Empezaron por labrar la tierra y construir las chozas y mientras lo hacían se acercaban los nativos, recelosos, a observar como trabajaban. Cierto día llegaron la madre y los hermanos deJemmy, que casi había olvidado su idioma natal y, según refirió Darwin, sólo se miraron sin evidenciar expresiones de afecto; la madre se fue en seguida a cuidar la canoa.

Entretanto el Beagle había zarpado para continuar con las tareas de relevamiento y cuando regresa, semanas después, Fitz Roy halla al clérigo asustado y deprimido, enterándose que fue atacado y apedreado por los yaganes quienes, además de burlarse le despojaron de sus pertenencias a él, al matrimonio y a Jemmy.

El reverendo, por orden de Fitz Roy abandona Wulaia y regresa con el Beagle, que zarpaba para efectuar exploraciones y reconocimientos en San Julián y en el río Santa Cruz, donde avistan la cordillera aunque no pueden cumplir su propósito de llegar hasta la naciente del río. El relevamiento, empero, fue muy útil y referencias sobre esa esforzada tarea están contenidas en el libro “Diario de un naturalista alrededor del mundo”, que Carlos Darwin publicó en 1839.

“Al revivir imágenes del pasado —escribió Darwin— encuentro que con frecuencia se cruzan ante mis ojos las planicies patagónicas, empero las misma son juzgadas por todos como las más miserables e inútiles. Se caracterizan sólo por cuanto poseen en  negativo: sin habitantes, sin agua ni árboles, sin montañas, sólo poseen plantas enanas. ¿Por qué entonces —y el caso no es peculiar sólo para mí— tienden esas tierras áridas a tomar posesión de mi mente? ¿Por qué la más plana, más verde y fértil pampa, que es útil al ser humano no produce igual impresión? Apenas me lo explico, pero en parte debe ser por el horizonte que aquellas dan a la imaginación”

UNA CURIOSIDAD: En octubre del 83, Charles Darwin, el gran naturalista, visitó Santa Fe. Era entonces gobernador de esa provincia el patriarca de la Federación, general Estanislao López.

Los días 3 y 4 del mes mencionado, afectó a Darwin un violento dolor de cabeza, de tanta magnitud que lo obligó aguardar cama. Y en el diario de su viaje, relata que una generosa anciana que lo cuidaba le aconsejó ensayara para aliviar su dolencia algunos remedios caseros que ella bien conocía. Y dice Darwin: «En la mayor parte de casos parecidos se acostumbraba aplicar a cada sien del enfermo una hoja de naranjo y un trozo de tafetán negro; es aún más usual cortar un haba en dos partes, humedecer estay aplicarlas asimismo a las sienes, donde se adhieren fácilmente.

Pero no se crea que sea conveniente quitar esas medias habas o esos trozos de tafetán; hay que dejarlos donde están hasta que se desprenden por sí solos. Algunas veces, si se pregunta a un hombre que ostenta en la cabeza esos trozos de tafetán qué le ha ocurrido, contesta por ejemplo: “Tuve jaqueca anteayer.

Los habitantes de este país emplean remedios muy extraños, pero demasiado repulsivos para que de ello pueda hablarse. Uno de los menos sucios consiste en dividir en dos unos perritos para amarrar los trozos a uno y otro lado de un miembro fracturado.

A tal fin es muy buscada aquí cierta raza de perros pequeños desprovistos de pelo (…)». Sin dudas que Darwin a quiso refiere a los perros «pila» completamente desprovistos de pelo, muy friolentos, que solían utilizarse como calienta-pies y que también eran útiles para el tratamiento del reuma, brindando su calor permanente, refugiados entre las cobijas de la cama.

Mapa de Ruta del Viaje de Magallanes

Fuente Consultada:
Patagonia El Territorio de la Aventura  de Roberto Hosne y Historias Insólitas de la República Argentina de Daniel Balmaceda

Historias de la Patagonia Primeros Exploradores del Sur Argentino

Nunca fue un territorio fácil ni pródigo. A exploradores conquistadores les exigió esfuerzos supremos cuando pretendían conocerlo y usufructuarlo; hubo que echar a volar la fantasía y apelar al mito y a la ficción para imantado. Célebres navegantes, piratas, expedicionarios e inmigraciones temeraria desembarcaron en sus desoladas e inhóspitas costas.

Y por distintos motivos: hallar un paso al Océano Pacífico, llegar a las Molucas, donde abundaban las codiciadas especias y al Perú para cargar los barcos con oro y plata con destino a España, y los piratas, para abordar y saquear a esos barcos. La leyenda adjudicaba a la Patagonia la existencia de ciudades refulgentes en, oro y espléndidos tesoros y eso alentó la concurrencia de aventureros y corsarios, pero también, como lugar distante, remoto, la llegada de fugitivos de múltiples orígenes. Y las temerarias colonizaciones de gente que buscaba un porvenir promisorio y que en definitiva fue la que construyó lo que existe.

Cada uno, a su manera vivió su propia aventura, corrió su propios riesgos y superó difíciles obstáculos en un territorio que exige a sus habitantes decisión y un temple especial.

Pocos lugares en el mundo incitan a la fantasía como la Patagonia. Desde el desembarco de Hernando de Magallanes se insinuó como un ámbito propicio para la conquista y la aventura; requirió de protagonistas intrépidos y sagaces para explorar lo que por entonces se consideraba el fin del mundo. Además, debían enfrentar una naturaleza implacable, batida por un intenso y perpetuo viento, mesetas tan áridas como infinitas, costas extensas y desoladas y temperaturas con oscilaciones extremas.

primeros conquistadoresEra un destino signado por la adversidad: las violentas tempestades, las fuertes correntadas provocaron tantos naufragios en el estrecho de Magallanes y sus accesos que lo señalaron como el más grande cementerio náutico de la época.

Eran frecuentes las muertes en acción: ya fuere en los enfrentamientos con los indígenas, por sublevaciones y motines que estallaban dentro de las embarcaciones, combates armados contra adversarios o piratas, o simplemente alguien que caía de lo alto de un mástil o mientras ceñía velas, o desaparecía en el mar arrastrado por el vendaval.

Cada travesía en las naves de entonces, que semejaban “cáscaras de nuez”, significaba un reto a la muerte. Por eso, cuando un marino embarcaba debía hacer testamento y sólo al regresar, ya en tierra, se lo daba nuevamente por vivo.

Por diferentes motivos, entre ellos el excesivo rigor o el maltrato que capitanes u oficiales imponían a las tripulaciones, el trabajo extenuante o demoras inexplicables en el arribo a destino, padeciendo hambre, sed y enfermedades (con frecuencia el escorbuto), llegaron a provocar sangrientos motines. Se contaban los días, las horas, y sólo se ansiaba llegar, ver tierra…

Podía pensarse si la incursión por esos remotos confines tenía resultados tan dramáticos y fatales, ¿para que frecuentarlos? Pero ocurrió que pocos años después que Magallanes descubriera el estrecho, es decir, el acceso al Pacífico inaugurando una nueva ruta hacia las Molucas, las codiciadas islas de la Especiería, conmueve a España y a Europa un nuevo descubrimiento: los valiosos yacimientos de oro y plata en el Perú.

Y para trastornar aún más a conquistadores y aventureros se instalan otros dos mitos de irresistible seducción: Trapalanda y la Encantada Ciudad de los Césares, imaginarias poblaciones radiantes de tesoros, inconmensurables riquezas, naturaleza pródiga y otros dones que hacen a la felicidad definitiva de los hombres. El primer mito, durante la escala de Magallanes en San Julián, surgió del descubrimiento de “gigantes”, según narró Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, en su libro Primer viaje en torno del globo.

magallanes

Primeros conquistadores: El 31 de marzo de 1520, fondea en una bahía patagónica la flota que comanda Hernando de Magallanes; el sitio donde desembarcan es bautizado San Julián y, según comunica el almirante a sus subordinados, allí invernarían y llevarían a cabo las tareas de mantenimiento de los barcos, para reanudar luego su derrotero hacia el Oriente. La expedición, integrada por cinco naves y 266 tripulantes había zarpado del puerto español San Lúcar de Barrameda el 20 de setiembre de 1519, con el objetivo de hallar un paso del Atlántico al Mar del Sur (Océano Pacífico) y llegar a las Islas Especieras (Molucas)

AÑO 1586: El corsario inglés Tomás Cavendish llamó “puerto del hambre” a un desventurado fortín del Estrecho de Magallanes, adonde llegó a fines de 1586. Quince hombres y tres mujeres, más bien espectros espantosos de una quimera que colonos famélicos, le tendieron los brazos suplicantes. Cavendish recogió a uno de ellos, desmanteló los cañones y partió, abandonando a los demás a su suerte. Así se extinguió la última esperanza para aquellos sobrevivientes de la más descomunal e infortunada hazaña de la conquista.

COLONOS Y CORSARIOS EN EL AIRADO MAR AUSTRAL
Aquellas costas inhóspitas de la Patagonia, con sus tempestades de nieve y con las increíbles mareas del proceloso mar, nunca habían sido sino mal refugio de náufragos o puntos de recalada donde los corsarios hacían pie para recoger por vitualla algunos lobos marinos y para carenar los barcos.

En vano Simón de Alcazaba había intentado establecerse en la costa patagónica en 1536 y explorado tierra adentro, en muchos días de marcha, por lo que pudiera haber. Fue duro el desengaño y propicio para motines y crímenes que lo desbarataron todo. Y así fue como lo que Alcazaba había llamado “Nueva León”, siguió siendo como la tierra de nadie. En 1578 merodeaba Francisco Drake por la bahía de San Julián, y después de atravesar el Estrecho de Magallanes fue a la rapiña de los puertos del Pacífico. De Lima salió en su persecución Pedro Sarmiento de Gamboa, gallego tenaz, y, aunque no dio con él, fue el primero en cruzar el Estrecho de Magallanes de oeste a este, tejiendo planes a lo don Quijote.

Cuando Sarmiento de Gamboa estuvo en España, con su fama y sus proyectos, fue escuchado. El rey accedió a encomendarle la peligrosa misión de colonizar el Estrecho de Magallanes, para que en adelante no volviera a ser vía libre de piratas y corsarios.

Con el singular cargo de “gobernador del Estrecho” partió Sarmiento de Gamboa a fines de 1581 en la nave generala de una gran expedición. Dieciséis naves lo seguían, con tres mil hombres de guerra y de paz. Iban maestros carpinteros y albañiles, herreros y labradores, mujeres y niños. Llevaban un buen bastimento y herramientas de trabajo, y… muchas esperanzas. Pero también los acompañaba —y ellos no lo sabían— la malaventura, la muerte agazapada en las furias del mar.

Las tempestades diezmaron a aquellos tripulantes, pero no arredraron a Sarmiento de Gamboa. Su decisión era inquebrantable. Al fin entró en el estrecho con 338 almas en dos naves y tres fragatas, y, haciendo caso omiso a la adversidad, fundó, el domingo 11 de febrero de 1584, la ciudad “Nombre de Jesús”, y el 25 de marzo otra que llamó “Rey Don Felipe”.

La Vida de los Primeros Colonos en la Patagonia

Fuente Consultada: Patagonia Territorio de la Aventura Roberto Hosne

Los Patagones Aborigenes Sur Argentino Origen Nombre Patagonia

En el extremo sur del continente americano, además de su imponente geografía, hubo a partir del siglo XVI, entre otras leyendas famosas una que  mencionaba a unos hombres de enormes pies y cuerpo gigantesco, que darían nombre a la zona. Entre la fantasía y la imaginación, el fenómeno sirvió para descubrir las costumbres de los patagones o de los otros indios que estaban cerca, para hablar de los animales del país y del paisaje inmenso, de la experiencia de los humanos que se encuentran de pronto y se temen recíprocamente. (ver el libro arriba)

Antonio Pigafetta acompaño a Magallanes como cronista de a bordo. Llevó consigo quince libros en blanco, futuro asiento de sus crónicas. Aunque muchos de sus escritos se perdieron, han resultado fundamentales para la reconstrucción de la más grande hazaña marina de todos los tiempos.

Allí quedaron documentadas sus notas, análisis y descripciones de caracteres, situaciones, dramas, motines, traiciones, alegrías, hambres y descubrimientos, a lo largo de los tres años en que la flotilla de cinco navíos rodeó el mundo probando para siempre la redondez y rotación de la Tierra y que todos los mares estaban unidos.

Éste es uno de sus relatos más simples, pero dramático, cuando la flotilla esperaba mejores vientos en las costas argentinas del sur. En medio de la calma y el silencio, mirando hacia un horizonte infinito, un atardecer divisaron un hombre en un cerro cercano, bailando y batiendo brazos.

A medida que se acercaba, los marineros quedaron pasmados de la altura del sorpresivo visitante que tenía envuelto su cuerpo en pieles y sus pies en gruesas lonjas, lo que daba la sensación de tenerlos muy grandes. Magallanes ordenó cautela, cordialidad y demostraciones de afecto, mover los brazos, saltar, sonreír, intentando imitar al gigante. La nave insignia cargaba cientos de cascabeles, vidrios, piedras de colores, lazos de tela brillante, tambores, juguetes. Y espejos. Cuando el recién llegado se contempló en uno de los espejos, cayó de bruces, se revolcó, sacudió sus cabellos y dio varios alaridos, porque había duplicado su propio ser.

Según una de las interpretaciones, le debe el nombre la región: Al parecer eran de gran estatura y con un físico muy desarrollado por lo que los primeros españoles que llegaron los llamaron “patagones”, comparándolos con “Patagón”, el nombre de un gigante, personaje muy popular en unas novelas de la época.

Corrió de regreso al monte donde lo esperaban otros hombres y mujeres, todos igualmente prominentes. Nuevamente se acercaron a la nave y entonces fueron convidados con algunos dulces y regalados con campanillas. Magallanes se deleitaba con sus visitantes a quienes llamaría “patagones”. Pero tenía obligación de transportar de vuelta a España tesoros y especias, plantas y animales, además de seres humanos que permitieran estudiar su contextura física, hábitos y determinar si eran tan humanos como ellos.

A medida que iban ganando la confianza de los indígenas y llenado sus manos y brazos de obsequios, les mostraron a los incautos inocentes unos grilletes de hierro brillante que seguramente parecieron anillas o pulseras de maravillas. Sin mediar un instante los atraparon, aquietaron y arrojaron al interior del barco. Los restantes huyeron prontamente porque comprendieron que esos seres sonrientes, barbudos y envueltos en aceros, regaladoes y zalameros, eran traidores, perversos, monstruosos. Vaya a saber de qué infiernos vinieron a dar a sus tierras silenciosas, qué designios malignos los habían inspirado. Sus ojos lloraron con pesar y rabia. Miraban enorme cascarón flotante y comprendieron que sus hermanos habían sido tragados por esa bestia.

En la bodega sucia, los patacos prisioneros e encendieron de furias, se revolcaron heridos en sus carnes y en sus espíritus, y quedaron horrorizados ante la certeza de que habían sido devorados por un monstruo marino ayudado por diablos menores. Los pobrecillos no sabían que ya habían llegado a su destino final. Todos murieron en la travesía. De ahí en más, la tragedia habría de enseñorearse en la flota con motines y otras traiciones, muertes trágicas y castigos.

Habrían de surcar la Bahía Grande, superar Río Gallegos, cabo Vírgenes. Luego divisarían unas extrañas señales ígneas a las que Magallanes llamó Tierra del Fuego, para entonces finalmente ingresar en el laberinto de piedra, acantilados, montañas, vientos helados, tormentas, corrientes traicioneras, vericuetos engañosos que vendría a ser el estrecho de Todos los Santos y más tarde, el estrecho de Magallanes, que una vez superado, los enfrentaría a la todavía más impresionante alfombra, un océano de agua calma, pacífica, azul y brillante que los llevaría a Filipinas y a completar la vuelta al mundo tan soñada.

Magallanes sucumbiría asesinado en una revuelta isleña, traicionado —moneda que el destino devolvía— por un cacique con el que había forjado una supuesta amistad. Cae Magallanes herido de muerte donde menos lo esperaba, donde ni siquiera era importante su presencia, en un punto de tierra en la inmensidad oceánica. La prodigiosa aventura marina sería terminada por el vasco Sebastián Elcáno con un barco deshecho y dieciocho hombres agotados.

La mujer e hijos de Magallanes han muerto en esos tres años de su viaje. No hay descendientes ni hermanos ni primos. Nadie que pudiese recoger su herencia. Sólo la historia le hará un lugar prominente a quien primero imaginara y luego concretara la circunvalación global. Las memorias flacas nada escribieron sobre los desventurados de uno y otro lado, que quedaron sin vida a lo largo del derrotero fantasmal y prodigioso.

Fuente Consultada: Abuelo es Verdad? de Luis Melnik – Sitio Web: Patagonia Argentina y Sitio Web Oficial del Gobierno de Venezuela

Biografia de Vasco da Gama Vida y Obra Viajes de Vasco de Gama

Biografía de Vasco da Gama Vida y Obra
Viajes de Vasco de Gama

vasco de gama

Gama, Vasco da (c. 1469-1524), explorador y navegante portugués, fue el primer europeo que llegó a la India por la ruta que rodea África, dando por finalizada la búsqueda que Enrique el Navegante comenzara ochenta años antes.

Nació en Sines, Alentejo (en la actualidad conocido como Baixo Alentejo). Durante su juventud luchó en las guerras contra Castilla.

El rey de Portugal, Manuel I el Afortunado, le encargó la misión de llegar a la India por mar, zarpando de Lisboa, con cuatro barcos, el 9 de julio de 1497.

En noviembre rodeó el cabo de Buena Esperanza (que fue bordeado por primera vez en 1488 por el también navegante portugués Bartolomeu Días de Novaes); después se detuvo en Malindi, en la costa este de África.

Con la ayuda de un guía, que consiguió a través de unos mercaderes indios en ese mismo puerto, Gama siguió su viaje rumbo al este, para el 20 de mayo de 1498 llegar a Calicut (actual Kozhikode), en la costa de Malabar, en la India, donde debido a la hostilidad de los comerciantes musulmanes no pudo crear un puesto comercial portugués. Además, hubo de negociar su salida del puerto de Calicut antes de regresar a Portugal, en 1499.

En su país fue recibido con elogios, recompensado económicamente y autorizado a usar dom delante de su nombre. Para continuar los descubrimientos de Gama fue enviado a la India Pedro Álvares Cabral, que tuvo más suerte en el establecimiento de un puesto comercial portugués en Calicut.

Cuando se supo en Portugal que en el puesto creado por Cabral había sucedido una masacre, Gama, que ya había sido nombrado Almirante de la India, recibió el encargo de vengar la salvaje acción. Mientras se dirigía a Calicut fundó varias colonias en Mozambique y Sofala (que en la actualidad está integrada en Mozambique), en el este de África. Cuando llegó a Calicut, Gama subyugó a sus pobladores y obligó al rajá a restaurar la paz.

Después, abandonó la India y zarpó rumbo a Portugal, en 1503, con una valiosa carga de especias. Durante los siguientes 20 años no realizó ningún servicio como navegante, pero recibió el título de conde de Vidigueira en 1519. Cinco años más tarde fue nombrado virrey y viajó a la India con la misión de acabar con la creciente corrupción de las autoridades portuguesas de la colonia. Gama desembarcó en la India en el otoño de 1524, pero falleció en Cochin a los tres meses escasos de su llegada.

 Vasco da Gama llegó a Kozhikode

Una Triste y Dura Historia de Respeto

 Vasco da Gama llegó a Kozhikode (llamada a veces Calicut), puerto situado a orillas del mar de Arabia, sobre la costa suroccidental de la India, en 1498, ansioso de las especias asiáticas, pero venía mal preparado. Según la costumbre, la manera apropiada de honrar al gobernante de Kozhikode, llamado zamorín, en especial si se deseaba algún favor, era colmarlo de costosos regalos. Gama tenía poco que dar, y no consiguió impresionar a los indios con los productos que traía. Con vasijas para lavar, rollos de tela, sombreros, cuentas y terrones de azúcar habría quedado bien en las costas de Guinea, en África oriental, pero tales pro­ductos eran naderías en la rica Kozhikode.

Gama tuvo que esforzarse para lograr un acuerdo comercial con el zamorín; finalmente, al cabo de tres meses de súplicas, recibió la aprobación. Aun con sus limitados productos, logró comprar suficientes especias como para impresionar a la gente a su regreso a Lisboa.

 El primer viaje de Vasco da Gama pareció señalar la vía hacia un comercio tranquilo. Empero, antes de su regreso a Kozhikode, el tono de las relaciones entre Oriente y Occidente se volvería amenazador. En su segundo viaje al este, en 1502, en lugar de ganarse el favor del zamorín, Gama recurrió a la intimidación mediante la más horrible violencia.

Sólo dos de los cuatro barcos de Gama, y 55 hombres de la tripulación original de 177, sobrevivieron al primer viaje de ida y regreso a la India. Éstas se consideraban pérdidas razonables para la época, en especial para tan importante descubrimiento.

El rey Manuel de Portugal, patrocinador de Gama, quedó tan contento que, en 1500, costeó una segunda expedición comandada esta vez por Pedro Álvarez Cabral. Camino abajo, costeando el litoral africano, Alvarez Cabral se desvió tanto hacia el occidente que descubrió Brasil y tomó posesión de él en nombre de Portugal, dando así al rey Manuel, quien tenía ya la ruta hacia Asia, una porción del Nuevo Mundo.

Cabral doblé el extremo de África y continuó hacia Kozhikode, en donde recogió los frutos del trabajo de Gama en cuanto a privilegios comercia les, negociando un completo tratado con el zamorin. Dejó además en la India un pequeño grupo de portugueses con el objeto de que recolectaran información para el rey Manuel.

Aunque la misión de Cabral en la India fue exitosa, los hombres que dejó fueron asesinados. Cuando llegaron a Portugal las noticias de la masacre, el rey Manuel se enfadé pues pensaba que los funcionarios indios debían haber protegido a sus representantes. Manuel necesitaba mostrar a los indios que estaban obligados a respetar a los portugueses, así que envió a Gama de nuevo a la India, en 1502. En esta oportunidad, Gama iba armado hasta los dientes, y no estaba dispuesto a solicitar el favor del zamorín, como lo había hecho en 1498.

 Durante el viaje, los barcos de Gama interceptaron un velero árabe, conocido como dhow, que llevaba de vuelta a casa musulmanes que venían de una peregrinación a la Meca. Demostrando una nueva y militante actitud hacia los orientales, el comandante se enfrentó a los árabes y les exigió la entrega de todos los tesoros que iban a bordo. Como éstos no se movieran lo suficientemente rápido, ordenó a sus hombres tomar el dhow al abordaje.

Los portugueses se apoderaron de todo el dinero y los bienes de los árabes, y luego emplearon pólvora para incendiar el dhow con toda la gente a bordo. Uno de los hombres de la tripulación de Gama conté “380 hombres y muchas mujeres y niños”.

Al llegar a Kozhikode, Gama no se molesté con regalos para el zamorín ni presentó súplica alguna. Por el contrario, exigió la rendición del zamorin y que los musulmanes, a quienes culpaba de la muerte de los portugueses que Cabral había dejado, fueran expulsados a puntapiés de la ciudad. El zamorín trató de ganar tiempo y de negociar la paz.

La respuesta del comandante de los portugueses a las proposiciones de paz fue un bote repleto de restos humanos: manos, pies y cabezas de pescadores y mercaderes indios. Los europeos escogían al azar a sus víctimas de los pequeños botes que pasaban por el puerto, ponían nudos corredizos alrededor del cuello de los hombres y los colgaban, sólo como espectáculo, antes de descuartizarlos. Gama envió al zamorín la espeluznante carga con un mensaje en árabe, en el que sugería al gobernador que se preparase unacena con tales bocados.

La horripilante táctica funcioné. Gama obtuvo su carga de tesoros para llevar de regreso a Lisboa, y dejó en el puerto de Calicut una fuerza naval permanente de cinco barcos.

CRONOLOGÍA DEL VIAJE DE GAMA:

8 de julio de 1497.
Las cuatro naves destinadas a la gran aventura zarparon del puerto de Lisboa. Entre los 160 hombres que componían la tripulación, figuraba también Bartolomé Días. Por orden del rey, debía desembarcar en Mina (golfo de Guinea) para asumir la dirección de ana importante factoría comercial en aquella colonia portuguesa.

14 de julio.
Después de doblar la isla de Madeira, las carabelas avistaron el cabo Nao y dejaron atrás el vecino cabo Boj ador. Este punto era llamado “finis Africae“, o sea límite extremo de África, hasta 1434, año en que el navegante Gil Eannes había logrado superarlo.

16 de julio.
Las carabelas echaron ancla en una bahía de la isla llamada de Santiago, en el archipiélago de Cabo Verde. Aquí Bartolomé Días se separó de los tripulantes de la expedición para proseguir el viaje por la Guinea Portuguesa. Hacia fines de julio, Vasco de Gama impartió órdenes para reanudar el viaje.

Mediados de octubre.
Después de semanas y semanas de navegación en el océano, durante las cuales una violenta tormenta amenazaba destruir a la San Gabriel, las carabelas cruzaron la línea del ecuador. Se encontraban, pues, en el hemisferio de la Tierra donde, según los sabios antiguos, la nave que osara entrar se precipitaría en los abismos.

8 de noviembre.
“¡Tierra! ¡Tierra!” gritaron los vigías. Después de 7.000 kilómetros de océano, semejante grito hizo regocijar a todos de alegría. Vasco de Gama ordenó desembarcar en una bahía, a la que llamó de Santa Elena. Después de algunos días se reanudó la navegación.

 22 de noviembre.
Alcanzado el extremo límite de África, los vigías avistaron el cabo de Buena Esperanza. ‘ Según una antigua leyenda, recogida por Camoens en su poema Os Lusiadas, la imponente mole rocosa de este cabo era habitada por el gigante Adamástor, el “Genio de las tempestades”. Se decía también que Adamástor desencadenaba su furia dando muerte a todos aquellos temerarios que intentaran aventurarse en las proximidades de su morada. Después del audaz viaje de Bartolomé Días, ¿qué valor podía tener semejante leyenda? Y en verdad, sin temor alguno, Vasco de Gama impartió la orden de doblar el tan temido cabo. Ahora las cuatro carabelas afrontaban el océano índico.

Navidad 1497.
Luego de costear el litoral oriental del continente africano, las carabelas echaron anclas en una bahía, a la cual, por la fecha, Vasco de Gama impuso el nombre de “Porto Natal”.

7 de enero de 1498.
Prosiguiendo la navegación costera, las carabelas se hallaron a la vista de un río en cuyas aguas navegaban muchos barcos de vela tripulados por negros. Vasco de Gama averiguó que se trataba de cafres, habitantes del reino de Monomotapa. Vasco de Gama bautizó esa comarca con el nombre de“Terra da boa xente”.

Mediados de febrero.
Las carabelas portuguesas echaron anclas en la desembocadura del Zambeze. Vasco de Gama vino a saber que a este territorio llegaban los mercaderes árabes y que las Indias no eran desconocidas para aquellas poblaciones negras. Alborozados por la noticia llamó a ese río “Rio das Boas Sinaes” (Río de las Buenas Señales).

14 de abril.
Después de haber permanecido durante algunos días en Mozambique, los exploradores hicieron una nueva escala en Mombasa. ¿Por qué Vasco de Gama continuó navegando a lo largo de la costa africana, en lugar de dirigirse hacia la India? La razón estaba en que le fue encomendada la tarea de determinar la configuración de la costa oriental de África. De acuerdo con sus observaciones se pudo diseñar un mapa del continente ajustado a la realidad.

20 de mayo.
Luego de haber zarpado del, puerto de Melindi en los primeros días de mayo, con el alba del 20 las carabelas echaron anclas en Calicut, sobre la costa de Malabar. Después de más de 10 meses de’ navegación se había alcanzado la gran meta. ¡La ruta marítima para llegar a las Indias Orientales había sido finalmente descubierta”.

Las Carabelas de Cristobal Colón

Los Galeses en Argentina Tehuelches y Galeses La Inmigracion

La Inmigración de Galeses en Argentina
Tehuelches y Galeses

HISTORIA DE LOS GALESES EN LA PATAGONIA ARGENTINA: Descendientes un pueblo orgulloso de su independencia, los galeses su país anexado por los ingleses en 1284. Será sin embargo a partir d siglo XIX cuando, en aras de la Revolución Industrial y su necesidad de explotar los ricos yacimientos carboníferos de Gales, Inglaterra ocupó efectivamente su territorio y persiguió sus expresiones culturales, incluyendo la lengua gaélica.

Cuando los galeses fueron sometidos por los ingleses, un grupo muy radicalizado decidió emigrar hacia nuevas tierras para fundar una nueva vida en libertad. Fue así que en una pequeña goleta, llamada La Mimosa emprendieron la marcha a través del océano. Llegaron a Puerto Madryn y fueron estableciendo colonias mientras marchaban en busca de un lugar que se asemejara más a aquel que habían dejado en su lugar de origen. Fue así que atravesaron la Patagonia hasta llegar a Trevelin (Tres Molinos), ubicada a pocos kilómetros de Esquel.

HIstoria de los galeses en argentina

La preservación de cultura y costumbres sería desde entonces un anhelo de los galeses, y muchos partieron hacia nuevos territorios con la esperanza de conservarlos.

Así, los cuáqueros, que poblaron Pensilvania hacia 1680.

Un ministro protestante radicado justamente en los Estados Unidos, Michael Daniel Jones, sería quien, alarmado por la rápida asimilación de sus compatriotas por la sociedad norteamericana, impulsaría el ideal de construir un país exclusivamente galés.

Para ello se buscaron lugares desérticos donde nadie pudiera desvirtuar su identidad.

En 1865, un contingente de 153 galeses desembarcó en el golfo Nuevo. La falta de agua potable los llevó a internarse en el valle del río Chubut. Eran de raza celta, oriundos de las región sudoccidental de las islas británicas, y ávidos de mantener su propia identidad cultural, circunstancia de la que, por la presión -y, a menudo, la represión- inglesa, nunca habían podido gozar en su tierra de origen. Algunos hablaban su propio idioma gales -un derivado el antiguo celta que aún hoy apasiona a los lingüistas-, pero todos se expresaban en inglés; en la actualidad, muchos de sus descendientes todavía conservan un dejo inconfundible. Es cierto, frente a ellos encontraron una geografía indómita, pero sobre todo, a los indómitos indios liderados por caciques comoFoyel o Shaihueque, para quienes la piel blanca era el recuerdo de antiguas matanzas y expoliaciones. Pese a todo, el 15 de septiembre de 1865, levantaron un caserío, que bautizaron Rawson, en homenaje al ministro que los había apoyado, y, en contra de lo que hasta entonces había sido habitual, sus relaciones con los indios fueron pacíficas. Se basaban en la tolerancia, el comercio de carne, pieles, cueros y plumas de ñandú, y el intercambio de técnicas de caza y recolección.

Una sociedad para la emigración galesa, creada por Jones en el Reino Unido en 1850, fue la que impulsó el desembarco en Puerto Madryn de 153 personas en 1865. La Patagonia era, por entonces, un territorio semidesértico, sin autoridades administrativas estables y carencia total de atención sanitaria y escolar. Allí habitaban los indígenas tehuelches, que ya comerciaban pacíficamente con quienes llegaban a sus costas, o bien viajaban hasta la lejana Carmen de Patagones para colocar su producción de pieles y quillangos de guanaco o plumas de ñandú. (imagen arriba: Viejo Molino Harinero)

En las nuevas colonias, europeos e indígenas establecieron provechosas relaciones. Los tehuelches enseñaron a los galeses a cazar y pescar cuando las primeras cosechas no fueron suficientes para mantenerlos. Los proveyeron de caballos, indispensables para la zona, y los instruyeron en su manejo. Encontraban mucho más conveniente comerciar con los recién llegados, mucho más honestos que los aprovechados bolicheros de Patagones. Los galeses les proveyeron los artículos que necesitaban y, a su vez, comercializaron los que les vendían los indígenas. La sociedad duró hasta que, hacia 1880, el Ejército procedió a ocupar el territorio patagónico y combatir al indígena. Los galeses trataron de defender a sus socios enviando emisarios a Buenos Aires, pero factores políticos hicieron inútiles sus gestiones.

Las colonias galesas gozaron de privilegios otorgados por el Estado argentino, como el de tener su propio gobierno elegido libremente, su correspondiente sistema de justicia y hasta billetes de banco escritos en galés. Con el tiempo, consiguieron prosperar, editaron libros y periódicos en su lengua. Algunos prefirieron otros rumbos, a veces cercanos, tal como otras provincias patagónicas. Varios fueron más lejos, hacia el resto del país, y un grupo llegó a Canadá, donde fundó colonias en Manitoba.

En muchos casos, esos nuevos emigrados volvieron a la Patagonia. La imposición de docentes hispanohablantes, en 1896, fue presionando hacia la asimilación. Luego llegaron al Chubut, como a todo el país, italianos y españoles. La emigración desde Gales cesó hacia 1914 y proliferaron los matrimonios de jóvenes con integrantes de otros grupos étnicos. La individualidád fue diluyéndose. No obstante, los más viejos aún se expresan en galés y persisten las influencias culturales, desde el culto a la música y la poesía hasta la célebre torta gales a. Sus huellas perduran también en la toponimia que mezcla, en los parajes chubutenses, viejos nombres tehuelches, como Telsen, con designaciones galesas como Trelew, Trevelin o Dolabon.

GALESES Y TEHUELCHES, UNA FELIZ CONVIVENCIA:

Entre las singularidades del movimiento colonizador galés en la Patagonia, podemos anotar s pacíficas y hasta armoniosas relaciones que los colonos mantuvieron con los naturales, a pesar de no contar la nueva Colonia con el respaldo una estructura político militar in situ por parte del Estado Nacional, que obrase como un factor persuasivo de posibles incursiones violentas por parte de la sociedad indígena.

Sin embargo, en el caso de la Colonia, las situaciones de violencia, previas y contemporáneas a la conquista del desierto fueron la excepción y, la convivencia pacífica regla general. Efectivamente, en los primeros tiempos, sumamente duros para los colonos, los Tehuelches los socorrieron proveyéndolos de carne, enseñandoles a manejar las boleadoras y sus técnicas e caza, que fueron incorporadas por los colonos galeses; estos a su vez les correspondían, cuanto podían, con su pan.

Un trato bastante habitual insistía en traer los indígenas un guanaco, el que luego de ser cocido por los galeses, era partido en partes iguales. Desde el punto de vista indígena, la nueva Colonia se le presentaba como una posibilidad alternativa de intercambio comercial más cercano a su circuito de migración nacional y en condiciones de mayor equidad que las que le ofrecían los comerciantes criollos de patagones. Esta situación los impulsé a sostenerla colonia ya apuntalarla en momentos de claudicaron de la misma.

Así sucedió en 1867, cuando los colonos aguardaban en Madryn para ir en busca de otros horizontes, según nos refiere John Daniel Evans en El Molinero: “Hubo amistad entre los colonos y los indios Tehuelches, ellos no querían que abandonemos la Patagonia, lógicamente se preguntaban :Con quiénes vamos a comercializar si no están ustedes?. Nos alentaban para que regresáramos, hasta llegaron a ofrecernos caballos para facilitar nuestro traslado”.

Efectivamente, los bienes de intercambio derivados de la explotación de sus respectivos espacios y de relaciones de intercambio con otros grupos: carne, plumas, cueros, quillangos y mantas por parte de los Tehuelches, se complementaron con los bienes producidos y obtenidos por intercambio comercial con el mundo exterior por parte de los galeses: pan, manteca, leche, yerba y otros “vicios”.

La buena acogida por parte de los Tehuelches, como asimismo el sostenimiento humanitario y económico que estos brindaron a la Colonia, yen parte también por sus acendradas convicciones religiosas, hicieron que los galeses dejasen de lado sus prejuicios sobre la hostilidad y salvajismo de los indígenas, tornando hacia una comprensión y respeto de sus hábitos y costumbres.

Por primera vez desde que comenzase el contacto entre los blancos y los indios, la palabra Chubut, que en araucano significa «tortuoso», tuvo resonancias más armoniosas, La incorporación del riego al cultivo de trigo facilitó la subsistencia e incluso trajo excedentes comerciables. Por supuesto, no todo fue fácil. En el museo de Trevelín aún se ( conserva como una reliquia la pata de Malacara. En 1882, un colono descubrió oro en las aguas del Chubut. Un año después, cuatro galeses se internaron por el valle, hasta alcanzar la confluencia del Chubut con el Lepa. A orillas del arroyo Pescado advirtieron la presencia de indios. Cierta extraña inquietud recorría el aire, por lo cual los galeses decidieron apurar el regreso. En el valle Kel-Klein, su sospecha se vio confirmada, y de la peor manera: una lluvia de alaridos y lanzas arreció contra ellos. Tres no atinaron más que a morir. John Evans, en cambio, agazapado sobre su Malacara, galopó hasta el borde de un cañadón. Ni los mismos indios se animaron a imitar su salto. El gales sobrevivió para contarlo. Hoy, el valle de Kel-Klein se llama Valle de los Mártires.

(Fuente Consultada: Revista HISTORIA Nro. 390)

El Tratado Antartico Que establece? Objetivos Hielos Continentales

En la década del noventa, la opinión pública tomó conocimiento de que los problemas limítrofes con Chile aún no habían terminado, tal como se creía después de la firma del Tratado de Paz y Amistad por la denominada “cuestión del Beagle”, en 1984.

Mapa De La Antártida

Persistían sin solución veinticuatro cuestiones limítrofes, desde Salta (mina La Julia) hasta Santa Cruz (campo de Hielo Continental). En poco tiempo, veintidós de ellas se resolvieron de común acuerdo pues sólo se trataba de cuestiones técnicas vinculadas a la demarcación o a la identificación de los puntos que sirven de apoyo a los hitos demarcatorios.

La penúltima cuestión, en la zona de la “Laguna del Desierto” (de aproximadamente 500 km2), se resolvió en 1994 previo sometimiento al arbitraje de un jurado integrado por juristas latinoamericanos. Así, por mayoría de votos, se reconoció que el área en disputa pertenecía a nuestro país.

De esta forma, sólo queda sin resolución un último punto: el Campo de Hielo Patagónico, mal llamado Hielo Continental Patagónico. Esta última expresión se utiliza cuando las masas de hielo ocupan una superficie superior a los 50.000 km2 y fluyen independientemente del sustrato rocoso. Estas dos condiciones no se cumplen en la zona en litigio, donde la superficie cubierta por el hielo es de 22.000 km2 y fluye bajo el fuerte control de la topografía del lugar.

Como relictos de las glaciaciones cuaternarias, la región patagónica conserva dos campos de hielo, de los cuales el más austral es compartido por la Argentina y Chile, motivo de las actuales discrepancias limítrofes. El principio que rige el límite entre estos dos países es el de las altas cumbres que dividen aguas, acordado en 1881 en el Tratado de Límites y en el Protocolo de 1893-Las características geográficas del área determinaron una demora en la demarcación del límite que dio lugar a los nuevos reclamos territoriales de Chile, que no respetan lo acordado a fines del siglo pasado.

Después de la falta de acuerdo entre las dos comisiones de límites, se buscó una solución “política”: el acuerdo Menem-Alwin de 1991 creó una línea poligonal que divide la zona argentina en dos partes. Esta es una demarcación arbitraria que cede a Chile 1.057 km2 de hielos con los afluentes de los tres principales glaciares argentinos: Viedma, Upsala y Moreno.

Queda comprometida además la cabecera del río Santa Cruz y también parte del Parque Nacional Los Glaciares, área que ha sido declarada patrimonio mundial por la UNESCO. Para que el acuerdo entrase en vigor era necesaria la ratificación de ambos Parlamentos, ya que las cuestiones de límites se deciden en el Congreso. Pero no se logró quorum, por lo que sigue pendiente de definición. A fines de 1998 se anuló la poligonal y se reiniciaron las tratativas, aunque Chile sigue pretendiendo territorio argentino al este de las altas cumbres divisorias de aguas.

América Europa Asia Oceanía África Antártida

PANORÁMICA DE LOS HIELOS CONTINENTALES

Interes cientifico por la antartida Bases Cientificas Internacionales

Interes Científico por la Antártida: Bases Científicas Internacionales

El continente antártico abarca 14.000.000 km2, está cubierto por una capa de hielo que llega en algunos lugares a los 3.000 metros de espesor, capa que si se derritiera elevaría la profundidad de los mares del mundo en 65 metros.

La situación en la Antártida se puede dividir en dos grandes etapas, antes y después del Tratado Antártico. Durante la primera etapa y sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX, comenzó un período de exploración científica y explotación comercial, orientándose esta última hacia los recursos vivos marinos, principalmente ballenas y focas. Este conjunto de actividades llevó a los países a plantearse cuáles eran los intereses y derechos que respectivamente les correspondían en el continente blanco. Desde el año 1908, en forma sucesiva, siete Estados (la Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelandia y el Reino Unido)

formulan reclamos territoriales sobre la Antártida, a través de leyes nacionales y declaraciones de carácter internacional. Estos siete Estados han fundado sus reclamos en la proximidad geográfica, el descubrimiento. la ocupación, los derechos heredados, el principio del sector, la continuidad geológica. Mientras tanto, otros países que comenzaron a desarrollar actividades en la Antártida, no reconocían tales reclamos.

Las dos principales potencias, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, rechazaron la posibilidad de reconocer las reivindicaciones de soberanía en la Antártida, pero a pesar de ello, aunque no efectuaron una reclamación de territorios, han hecho reservas de sus derechos sobre la base de los descubrimientos y exploraciones efectuadas.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas mostraron interés en iniciar conversaciones encaminadas a elaborar un acuerdo que estableciera un régimen internacional para el continente antártico. La comunidad científica internacional también estaba interesada en las cuestiones antárticas.

En 1953, el Comité de Uniones Científicas propuso realizar un estudio geofísico global de la Tierra, invitando a todos los países para colaborar en la tarea. En 1956 se creó el Comité Especial para las Investigaciones Antárticas, con la finalidad de intercambiar información científica entre los países que participaran. Los países acordaron que el estudio integral de la Tierra (que incluiría las investigaciones en la Antártida) se realizaría en el Año Geofísico Internacional, que se extendió desde julio de 1957 hasta diciembre de 1958.

Al iniciarse el Año Geofísico Internacional, once Estados establecieron bases en la Antártida, instalando gran cantidad cíe observatorios dedicados a concretar los programas de investigación. Esto permitió que la humanidad adquiriera en un corto período de tiempo una suma mayor de conocimientos sobre el continente blanco que en todos los años anteriores desde su descubrimiento, lo que demostró la necesidad y conveniencia cíe esa cooperación.

Antes de la conclusión de ese Año el presidente de los Estados Unidos de América, Eisenhower, envió invitaciones a los gobiernos de los once Estados que intervinieron en los programas científicos antárticos, para participar de una conferencia con el objetivo de celebrar un Tratado Antártico. La iniciativa de los Estados Unidos fue aceptada por los once países, y las actividades comenzaron en la ciudad de Washington, donde se celebró una gran cantidad de reuniones en las que se discutieron los puntos que deberían incluirse en el articulado del Tratado y que sirvieron de base para la Conferencia Antártica.

El 15 de octubre de 1959 inició sus deliberaciones la Conferencia Antártica y el 1a de diciembre de 1959 los representantes de los gobiernos de la República Argentina, Australia, Bélgica, Chile, los Estados Unidos de América, Francia, el Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Sudáfrica firmaron el Tratado Antártico.

El Scar
El Scar (Scienfic Commítee on Antarctic Research) es un comité científico de Investigaciones antárticas integrado por científicos de los países que son partes consultivas del Tratado Antártico. Tuvo su origen en el Año Geofísico Internacional. No es un organismo gubernamental, tiene como principal tarea resolver los problemas científicos que los países signatarios del tratado le encomienden en las reuniones consultivas.

Está formado por diez grupos, cada uno de los cuales se dedica a una de las siguientes disciplinas: geología, biología, glaciología, geodesia y cartografía, meteorología, logística, oceanografía, física de la alta atmósfera, geofísica de la tierra sólida y biología humana y medicina.

PARA SABER MAS…

Una parte de la Argentina pertenece a la placa Sudamericana y la otra, a la Antártica, donde se encuentra el sector antártico argentino.La Antártida no se parece prácticamente en nada al resto de los continentes. Por empezar, se encuentra casi del todo cubierta por una gruesa capa de hielo. Tiene una superficie aproximada de 14 millones de kilómetros cuadrados y se halla casi por completo dentro del Círculo Polar Antártico, salvo la Península Antártica.

antartida mapa

El continente antártico permanece prácticamente virgen y se ha convertido en un laboratorio mundial de estudios científicos, ya que es el territorio ideal para estudiar los fenómenos de alcance global, como los cambios climáticos o la evolución de la capa de ozono.

Desde el punto de vista geológico, la Antártida tiene una importancia fundamental para comprender la separación de Gondwana, que dio origen a los continentes que actualmente forman el hemisferio Sur y a parte del hemisferio Norte. Hace aproximadamente unos 220 millones de años, Gondwana se fracturó en varias placas que comenzaron a migrar hasta llegar a sus posiciones actuales.

También ofrece excelentes posibilidades de estudiar los movimientos de las placas litosféricas, la actividad tectónica entre los bordes, los procesos de subducción, la actividad en los bordes convergentes, los bordes transformantes y algunos curiosos fenómenos, como el volcanismo submarino.

La Antártida pertenece a la placa Antártica, Está constituida por una parte del Escudo Precámbrico Antártico, los Antartandes -una continuación de la Cordillera de los Andes- y formaciones sedimentarias del Paleozoico. Si bien el 98% del territorio está cubierto por los hielos, o calota antártica, es posible diferenciar tres zonas:

• la Antártida oriental, con relieve de mesetas;
• la Antártida occidental, caracterizada por la prolongación de la Cordillera de los Andes o Antartandes, y
• entre ambas zonas, una profunda depresión, denominada fosa antártica. En un mapa del casquete polar pueden ubicarse fácilmente cinco puntos que, por diferentes motivos, expresan características de nuestro planeta o del continente antártico. Por extensión, se los llama polos.

Ellos son: 1. Polo Sur Geográfico. Punto extremo austral de latitud que corresponde al paralelo de 90° Sur, donde el eje de rotación corta a la superficie terrestre. En sus proximidades fue erigida la estación Polo Sur Amundsen-Scott, en el año 1956, la cual es administrada por los Estados Unidos de América.

2. Polo Sur Magnético. En este punto se concentran las líneas de fuerza del campo magnético terrestre, con una dirección perpendicular a la superficie del agua en reposo. El Polo Magnético es móvil y modifica su posición de acuerdo con las variaciones del campo magnético. Una última estimación lo situaba a 68° Sur y 145° Este. Su homólogo del hemisferio Norte se halla en el extremo noroeste de la isla Príncipe de Gales (Canadá).

3. Polo Sur Geomagnético. Es una determinación teórica que se utiliza para analizar el campo magnético terrestre. Representa la posición que tendría el polo magnético si la Tierra se comportara como un imán homogéneo. Se lo encuentra a 78° 05 Sur y 111° Este. Su homólogo del hemisferio Norte está situado Groenlandia.

4. Polo de frío. Es el punto más frío del planeta. Allí 24 de agosto de 1960, la dotación de la estación Vostok U.R.S.S.) registró una temperatura de -88,3 °C. La h Vostok está ubicada en 78; Sur y 106° 48 Este, a 1.240 km. del Polo Sur Geográfico.

5. Polo de inaccesibilidad relativa. Ubicado en 82° 06: y 54° 58 Este. Éste es el punto de más difícil acceso, por lejanía de las costas y su a lejanía y altura (3.720 metros).


Fuente: Antártida
Publicación de la Dirección Nacional del Antártico
Instituto Antártico Argentino

 

Fuente Consultadas:
Espacios y Sociedades del Mundo
Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo
C.V. Betone de Daguerre – S.M. Sassone

Trabajo realizado por: lorenpin@datamarkets.com.ar

La Antártida Argentina Clima Flora Fauna Información Recursos

La Antártida Argentina: Clima, Flora y Fauna Información y Recursos

La Antártida Argentina
¿A quien Pertenece la Antártida?

Imagen del Paisaje Austral: La composición geológica es poco conocida, por estar el terreno cubierto de hielos persistentes que en muchos puntos superan los 3.000 m de espesor. Existe una cordillera litoral al E del mar de Ross, que pasa de 3.000 m de altura, y otras interiores, cuyas laderas quedan descubiertas de nieve durante el verano polar. La cumbre más elevada es el monte Vinson (5.140 m). También posee volcanes, como el Erebus y el Terror, algunos de ellos en actividad. Todo el continente tiene clima polar, seco y con temperaturas por debajo de 0 °C.

DIMENSIONES

ÁREA (KM2): 14,200,000
COSTAS: 17,968 km aproximadamente.
ALTURA MEDIA: 2,555 m (la mayor de todos los continentes).
PORCENTAJE DE SUPERFICIE TERRESTRE: 8.9%.

La ANTÁRTIDA no sólo es la masa continental situada en el Polo Sur, sino las tierras y mares comprendidas dentro del círculo o paralelo de los 50o Sur. Por tanto, abarca también islas como las Oreadas del Sur, Shetland del Sur, Macquarie, Malvinas, etc., y el extremo meridional del continente americano, Tierra del Fuego. Los Océanos Pacífico, Atlántico e índico mezclan sus aguas al bañar las tierras y barreras heladas de la Antártida.

La extensión total de la masa emergida es de unos 14 millones de km2, mayor, por tanto, que Europa entera. La altura media de la meseta de Haakon VII, donde se encuentra exactamente el Polo Sur, es de 3.100 m. Por tanto, se trata de una masa continental considerable. Una formación montañosa situada al Este de Tierra de Victoria, atraviesa el continente de parte a parte. Entre esta última Tierra y la de Eduardo VII se señala una Gran Barrera constituida por una enorme masa de hielos de más de 400 Km. de frente, que se extiende por el sector correspondiente al Mar de Ross.

Así como el Polo Norte es una región sensiblemente llana, la Antártida se presenta sumamente abrupta aunque -cubierta por grandes masas de hielos. En algunos lugares se supone que esta masa de hielos tiene un espesor de 3.000 m. El glaciar de Beardmore, por ejemplo, se hunde unos 2.000 m en el espacio de unos 300 Km. La barrera de Ross mide más de 50 m de altura y resulta impresionante contemplar la muralla helada que se extiende varios centenares de kilómetros cortando el paso como un obstáculo infranqueable.

En la actualidad, los geólogos, utilizando métodos propios de la sismografía, analizando los hielos de los glaciares a distintas profundidades y empleando ondas y aparatos de gran precisión, van conociendo la estructura íntima de las tierras situadas bajo la masa de hielos, y gracias a los importantes avances tecnológicos e informáticos se van produciendo día a día verdaderos hallazgos científicos de suma importancia para la interpretación sobre la evolución del hombre y del planeta.

Introducción Histórica:
El último continente descubierto: la Antártida

Desde muy antiguo, se suponía la existencia de tierras en torno del Polo Sur; se las denominaba “Terra Australis“.

James CookEl descubrimiento se realizó primero por las islas más próximas. James Cook, el gran navegante inglés, circunnavegó la Antártida en su segundo viaje (1772-1775); cruzó por primera vez el Círculo Polar Antártico y descubrió las islas Sandwich del Sur.

Antes de 1818, el barco argentino “Spiritu Santo” enarboló por primera vez el pabellón argentino en las islas Shetland del Sur.

En 1818, el norteamericano Palmer avistó por primera vez la península antartica, y Davis fue el primero en desembarcar en la Antártida. La primera expedición científica la realizó un francés, Dumont d’Urville (1837-1840).

Muchos exploradores, viajeros y naturalistas realizaron proezas en el “continente blanco”. Entre los argentinos se destaca Edgardo Leal, quien, en 1965, con una expedición argentina, unió a pie las costas extremas.

En 1915, el buque Endurance, de Shackleton, fue aplastado por las presiones de los hielos. La Antártida es inasequible de abril a noviembre, porque entonces las masas heladas se extienden hasta cerca del Cabo de Hornos. La ruta más cómoda es la del Mar de Ross, que penetra profundamente en la masa continental. La entrada por el Mar de Weddell resulta más difícil por la rápida formación de hielos.

El Continente Antártico se extiende en torno del Polo Sur, a diferencia del Polo Norte que se halla rodeado por un helado océano, el Ártico.

La Antártida está rodeada por el océano Antártico. La mayor parte del continente se halla situada al Sur del Círculo Polar Antártico; sólo lo sobrepasa la península Antártica.

La Antártida es un desierto helado. El clima es más severo que el del Polo Norte y raramente se registran temperaturas de cero grados o superiores. Los cambios climatológicos se producen con inusitada rapidez y en ningún lugar del globo soplan los vientos con tanta fuerza como en la Antártida.

Las tormentas de nieve son también más frecuentes que en el Ártico, y en la península Palmer se han registrado algunas veces intensas lluvias, fenómeno que resulta raro en las tierras polares. El hallazgo de restos fósiles y yacimientos de carbón mineral demuestran que hace unos 200 millones de años la Antártida disfrutaba de un clima subtropical.
 

DATOS ESTADÍSTICOS

Base más antigua: Orcadas (Arg.)  Año 1904
Estación más poblada: McMurdo 1,200 hab. (verano)
Punto más austral: Polo Sur
Punto más bajo registrado con respecto al nivel del mar: Meseta de Hollyck-Kenyon (Tierra de Marie Byrd) 2,468.9 m
Mayor espesor registrado en la capa de hielo: Tierra de Wilkes 4,776 m
Lugar más cálido (máxima):Base Esperanza, Pen. Antártica (Arg.) 14.4° C
Lugar más frío (mínima):Estación Vostok (Rus.) -89.2° C
Lugar más frío (media anual):Polo de frío (78° sur, 96° este] -57.8°
Glaciar más grande: Lambert  400 Km. largo – 64 Km. ancho
Barrera de hielo más extensa: ROSS 600,000 km2 aprox.
Vientos más fuertes: Costa Adélie 320 Km./h
Monte más alto: Macizo Vinson 4,897 m (para otros autores es de 5140 m.)
Volcán más alto: Erebus  3.743 m 3.000 Km.
Cadena montañosa más larga: Montañas Transantárticas

Explorador Roal Admunsen

Explorador Roal Admunsen

En 1911, Amundsen llegó al Polo Sur. A partir de este momento comenzó el establecimiento de bases de carácter científico patrocinadas  principalmente por EE. UU. Coincidiendo con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos argentino y chileno declararon formalmente  formalmente su soberanía sobre la Antártida  (1940), con la oposición del Reino Unido. Para facilitar los trabajos de exploración y estudio, y para soslayar los problemas políticos, se celebró en Washington (1959) una conferencia internacional que acordó la neutralización de la zona para fines exclusivamente científicos. Los principales países con reclamos territoriales en el continente adhirieron a este Tratado Antártico. Una conferencia celebrada bajo el auspicio de las Naciones Unidas, en 1991, extendió por otros cincuenta años una moratoria por la que la explotación de Antártida que solo se limita al terreno científico e investigación.

GEOGRAFÍA:
El territorio se ubica al sur del paralelo 60°, específicamente en la Zona Polar Austral. Sus verdaderos límites geográficos están determinados por la denominada Convergencia Antártica, una zona definida por los extremos australes de los océanos Atlántico, Pacífico e índico, aproximadamente entre las latitudes 48° sur y 60° sur.

Su masa terrestre está situada casi en su totalidad al sur del Círculo Polar Antártico (paralelo terrestre 66° 32′), el cual la atraviesa en la península Antártica o de San Martín y en otros puntos situados entre los meridianos 50° este y 150° este.

La Antártida está cubierta por una gruesa calota de hielo (allí se concentra el 80% de todo el hielo del mundo, que constituye la mayor reserva de agua dulce del planeta) con un espesor que varía entre 1800 metros y 5000 metros).

Todo el continente es un inmenso glaciar con un lento movimiento hacia las costas donde se desprende formando témpanos o iceberg. Las barreras de hielo como Ross, Filchner, Larsen son gigantescas masas de hielo flotante.

Hidrografía: no existen ríos ni lagos. Los geólogos creen que bajo la gruesa capa de hielo de la región oriental hay una corteza de rocas, cuya edad se estima en 500 millones de años (Pre-cámbrico), cubierta por rocas jóvenes. La península Antártica o de Palmer es una continuación de la cordillera de los Andes (América del Sur).

RELIEVE: Existen volcanes activos en la Isla Decepción y en el continente (monte Erebus). Se cree que la Antártida formó parte del protocontinente llamado Gondwana y se separó de Australia hace 40 millones de años. El casquete terrestre presenta elevadas cordilleras y extensas mesetas.

Las montañas Transantárticas (long. 3,500 Km.; Alt. máx. 4,897 m) dividen el continente en dos regiones orográficas: la occidental y la oriental. La primera incluye a la península Antártica, que si se derritiera su cubierta helada aparecería como un gran archipiélago separado de la masa continental, en tanto que la región oriental aparecería como una meseta extensa y baja.

Algunos de los montes mas conocidos por su altura son:  Montes Silley (6.100 m), K. Ray (4.650 m), Markham (4.572 m), superiores a los conocidos volcanes Erebus (4.023 m) y Terror (3.277 m).

No siempre es fácil determinar la configuración de las costas porque las masas de hielo cubren tierra y mar. Además, la mayor parte del año el pack y la banquisse rodean la Antártida, y los grandes icebergs, que llegan a medir hasta 200 Km. de anchura y una altura de masa emergida superior a los 50 m, se desprenden de la citada banquisse para marchar a la deriva hasta las costas argentinas o australianas.

Los mares de Ross y Weddell separan la Antártida antigua, precámbrica, de la Antártida joven, terciaria, con altas montañas, volcanes activos y archipiélagos. En la Península Antártica se encuentran los Antartandes, la continuación de la cordillera de los Andes en este continente.

CLIMA: El clima es muy riguroso; se registró como temperatura mínima absoluta -88°C en la base soviética Vostok; las temperaturas de invierno rondan los -60°C y las de verano 0°C. Allí, las nevadas son constantes y soplan fuertes vientos (+300 km/h); frecuentes tempestades de nieve y viento, llamadas blizzard azotan el continente.

La Antártida almacena 70% del agua dulce del planeta, pero recibe un promedio de precipitación similar al de la zona más seca del Sahara. La precipitación es variable y escasa; oscila entre los 101 y los 152 mm. Aunque es aún más fría que las tierras árticas, no es extraño encontrar diferencias de más de 35° C entre las partes altas de la meseta y la costa.

En 1983, la estación soviética Vostok registró -89.2° C, la temperatura más baja del planeta. Los vientos son muy intensos, con velocidades superiores a los 80 Km./h. Los vientos, con frecuencia huracanados, las mareas y las corrientes marinas adquieren en esta región una intensidad inusitada y una gran violencia.

Este hecho crea dificultades para la navegación, pero ha atraído el interés de los meteorólogos y científicos que han instalado en ella numerosas bases de observación. Los hielos adquieren su máxima amplitud o extensión entre agosto y septiembre.

FLORA: No existen apenas plantas si se exceptúan algas, hongos y líquenes. El frío impide el desarrollo de la vida vegetal, aún en la época de verano.  La vegetación consiste en alrededor de 350 especies de líquenes, así como algas, musgos, bacterias y dos plantas que florecen: la Deschampsia antartica y Colobanthus crassifolius. La vegetación no existe; no hay árboles ni plantas; sólo musgos y líquenes rojos, amarillos, anaranjados, aparecen en las rocas de las montañas; las algas también tiñen de colores la nieve. A los 85° desaparece toda vegetación.

FAUNA: Por el rigor de su clima, la gran mayoría de animales terrestres son artrópodos y comprenden unas 50 especies; los más abundantes son los acaras no parasíticos y los tisanuros, unos pequeños insectos primitivos.

Por otro lado, diversos tipos de vertebrados pasan parte del tiempo en las tierras y los hielos, entre ellos seis clases de focas y cinco de pingüinos (éstos no se encuentran en alguna otra parte del planeta). Existe una rica y variada fauna en el litoral: aves como los pingüinos, albatros, petreles, cormoranes, skuas; mamíferos como las oreas, ballenas, cachalotes, lobos marinos, focas.

El animal típico, es el pingüino, el único que inverna entre los hielos y pone un huevo solitario en la nieve. Abundan también las focas y las ballenas, entre las cuales abunda la variedad azul que no tardará en extinguirse víctima de la codicia de los balleneros de todas las nacionalidades que acuden a este paraíso de la caza con arpón.

La fauna marina es abundante; hay aproximadamente 12 especies de ballenas y unas 200 de peces. El animal terrestre más pequeño que habita en la Antártida es un insecto sin alas de 2.5 mm de longitud, mientras que el animal marino más grande de este continente y del mundo es la ballena azul (136 toneladas de peso, 29 m de longitud).

La única actividad económica se realiza en los mares explotando su fauna (caza de focas y ballenas), extrayendo el kril (rico en proteínas) y las algas (para alimento y medicinas). Se trabaja en minas de cobre, plomo, piritas, e incluso oro y plata, si bien el rendimiento es muy pequeño y el costo de la explotación elevado.

Tierras cultivables: la Antártida no posee tierras cultivables, pastizales o recursos o silvícolas. Se estima que en el continente hay reservas petroleras por 48 mil millones de barriles, e importantes cantidades de carbón, cobre, oro, uranio y otros minerales, además de grandes depósitos de gas en el mar de Ross.

Población: No existe una población permanente, aunque cada año alrededor de 3,687 personas (entre técnicos, militares y especialistas en diferentes disciplinas de diversos países) ocupan las estaciones de investigación científica.

mapa de la antártida

 Los reclamos territoriales sobre la Antártida no han sido reconocidos ni por Estados Unidos ni por Rusia. Aunado a esto, existe el Tratado Antártico firmado por 45 naciones. Países reclamantes (7). Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda , el Reino Unido. Países con estaciones investigación durante el año (27): Alemania, Argentina, Australia. Bélgica, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, India, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Países Bajos, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Ucrania y Uruguay.

PANORÁMICA DE LOS HIELOS ANTÁRTICOS

TRATADO ANTÁRTICO
Fue firmado el 1 de diciembre 1959 y puesto en marcha el 23 de junio de 1961. Asegura la continuidad de la cooperación científica entre las naciones y el uso pacífico de la Antártida, además de garantizar la no militarización del continente. Prohíbe las explosiones de tipo nucleares y el almacenamiento de desechos radiactivos, y mantiene los reclamos y los derechos territoriales sin alteración por espacio de 30 años. Periódicamente, los 45 países miembros (27 consultivos y 18 no consultivos), en virtud de sus programas de investigación, se reúnen para discutir aspectos científicos y políticos del tratado. (ampliar y ver objetivos)

El acuerdo de Madrid, España (4 de octubre de 1991), extiende los términos del tratado de 1959 y fija una moratoria de 50 años sobre toda actividad minera y de exploración petrolera, así como nuevas regulaciones para el manejo de desechos tóxicos, para poder evitar la contaminación del mar y proteger a las especies naturales. La prohibición de explotar los minerales de la Antártida, sin embargo, podría eliminarse al cabo de 50 años con la aprobación de una mayoría de dos tercios de los signatarios.

GRAFICO COMPARATIVO DE SUPERFICIE

GRAFICO COMPARATIVO DE SUPERFICIE

El krill y su importancia

La palabra noruega krill (“pez joven”) se utiliza para denominar a un crustáceo (animal cubierto por una costra) semejante al langostino pero algo menor pues en estado adulto mide aproximadamente ocho centímetros. Su nombre científico es Euphasia superba Dana.

Es un eslabón fundamental en el ecosistema marino antártico y las mayores concentraciones se encuentran en el mar del Scotia, con valores de 15 kg/m3. Se alimenta fundamentalmente con algas (fitoplancton) y por ello es un consumidor de primer orden; es consumido por calamares, focas, peces, petreles, pingüinos y ballenas con barbas (consumidores de segundo orden). Se considera que el krill constituye la mayor biomasa del mundo actual pues se calcula que alcanza entre 220 y 440 millones de tn; la renovación natural de esta biomasa se realiza en el término de dos años.

Su valor como biomasa aumenta si se pondera que el 16% del peso es proteína, pudiendo participar en el sistema de alimentación humana por consumo indirecto a través de animales o bien por consumo directo en forma de pasta o harina. Se estima que la pesca anual sostenible (sin deterioro del recurso) es de 40 a 90 millones de tn; si se tiene en cuenta que la pesca mundial en 1986 fue de 90 millones tn se comprenderá la importancia del krill en el sustento alimenticio de la humanidad.

 

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2008
Consultora Tomo 6 África, América y Oceanía
Ciencias Sociales E.G.B. 8°
ESPASA Gran Enciclopedia Universal

Trabajo realizado por: lorenpin@datamarkets.com.ar