Hombres al Límite

Industria Vinicola en España Regiones, Producción, Variedades de Uvas

Industria Vinícola en España Regiones, Producción, Variedades de Uvas, Historia

El cultivo de la vid parece casi tan antiguo como el hombre mismo. La tradición judía  otorga tal paternidad a Noé, y la griega tiene que remontarse a épocas mitológicas para encontrar al primer viticultor en la divinizada figura de Dioniso (Baco).  Los griegos introdujeron la viticultura y enología en Italia y pronto los vinos romanos estuvieron en condiciones de competir con los griegos. Durante la gloriosa época del imperio los romanos extendieron el cultivo de la vid por todas las regiones soleadas de Europa, especialmente por España, demostrando ya un hábil conocimiento de las técnicas vinícolas.

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La propagación del cristianismo en España resultó muy favorable al desarrollo de la viticultura. Conoció un auge extraordinario du rante los siglos XI y XII. Indispensable el vino para el sacrificio en la misa, no era de extrañar en mayor o menor escala se favo reciera su cultivo en las proximi dades de las iglesias y monasterios románicos que durante aquellos siglos se erigían.

España, con la mayor extensión de viñedo del planeta, es el tercer productor de vino de la Unión Europea, después de Italia y Francia, y el cuarto a escala mundial. Afamada por sus vinos generosos, como el conocido jerez, produce también vinos tintos, blancos y espumosos, que van desde el más modesto hasta el más refinado. La personalidad de los vinos españoles está fuertemente marcada por la geografía del país.

En efecto, España se compone de una extensa meseta central situada a 650 m. por encima del nivel del mar y rodeada por todas partes de macizos montañosos. La viticultura se practica en todo el territorio nacional. Los mejores vinos proceden de variedades que gustan de la altitud (hasta 500 m. en la Rioja Alta y en la Rioja Alavesa; entre 700 y 800 m. en el Alto Penedés y en Ribera del Duero). Estas viñas gozan de una excelente insolación y, al mismo tiempo, no sufren de la canícula ni de noches demasiado frías.

Una división geográfica
La mayoría de los grandes vinos de mesa españoles provienen de las regiones septentrionales; es decir, de oeste a este, Galicia, valles del Duero y del Ebro, y Cataluña. Por el contrario, los mundialmente famosos vinos generosos proceden de las zonas meridionales (Huelva, Montilla-Moriles, Jerez y Málaga). Los mejores pagos se encuentran a menudo en los suelos relativamente pobres de los valles montañosos, sobre subsuelos de arcilla.

En contrapartida, los valles fluviales del Ebro y del Duero son ricos en tierras aluviales. El clima español goza de la misma diversidad: el oeste sufre la influencia del Atlántico, que aporta frescor y humedad; las zonas interiores central y septentrional conocen un clima de tipo continental con veranos cálidos e inviernos fríos; la costa este tiene un clima mediterráneo. Pero, al margen de esos macroclimas, se pueden distinguir numerosos microclimas, que son decisivos para la aclimatación de las diferentes variedades viníferas.

Así, por ejemplo, el Penedés costero tiene un microclima mediterráneo ideal para ciertas variedades tintas como la garnacha; pero en el Penedés medio ya se cultivan cabernet sauvignon y chardonnay; y un poco más en el interior -aunque a unos 800 m. de altitud-, en el Penedés superior, se aclimatan perfectamente las variedades blancas aromáticas como la parellada, la riesling, la gewürztraminer, etc.

España ocupa el tercer puesto entre los países vinícolas del mundo, después de Francia e Italia. Puede decirse que no existe región alguna de la península en la que no se cultive la vid y en la que no se produzcan vinos de extraordinaria calidad. Famosos en todo el mundo son los vinos de la Rioja, Andalucía, la Mancha, Cataluña, Aragón, etc., buena parte de los cuales se destinan a la exportación. El vino es una de las grandes riquezas de España

La historia del vino en España
Hace 3.000 años, los fenicios transportaron la Vitis vinifera desde su cuna originaria en el Mediterráneo oriental hasta la costa catalana y levantina, llegando por el sur hasta Gadir (Cádiz) y Tartessos. Los vinos más apreciados del Mediterráneo habían sido siempre los tintos, bien pigmentados y madurados al sol. Así eran los vinos «oscuros» que bebíanlos griegos en sus colonias ibéricas.

Los romanos, 1.000 años más tarde, aportaron sus propios métodos de elaboración, que consistían en prensar las uvas -sin despalillar- en lagares de piedra, dejándolas fermentar de modo natural.

Este método «rural» todavía se emplea localmente en algunas zonas, como la Rioja Alavesa, para producir vinos tintos jóvenes. El cultivo de la vid prosiguió luego bajo el dominio de los moros, pero esencialmente para la uva de mesa. A partir de su unificación, en 1492, España no cesó de prosperar y, paralelamente, de producir y consumir cada vez más vino.

Los vinos de graduación generosa (jereces, malvasías canarias, vinos dulces catalanes, fondillones de Alicante) fueron los primeros en adquirir fama internacional, dado que se podíar. exportar y soportaban las largas travesías por mar protegidos por su riqueza alcohólica. Por este motivo, aparecen ya citados por los más ilustres clásicos, desde Chaucer hasta Shakespeare. Su prestigio llega hasta d siglo XIX, cuando todavía Dumas hace jurar a sus mosqueteros por el vino de Alicante.

mapa regiones viticola de españa

España es el país de la Unión Europea que posee la mayor extensión de tierra plantada de vides. Las zonas de viñedo están dispersas por todo el país y delimitadas por el relieve: una extensa meseta central rodeada por cadenas de montañas perforadas regularmente por largos valles fluviales. De modo esquemático se podría decir que el norte de España . produce vinos de mesa, el centro vinos comunes y el sur vinos de aperitivo -como el jerez- o vinos de postre. En este mapa vemos las denominaciones de origen (DO) del país y la única denominación de origen calificada (DOCa). Rioja.

España produce gran variedad de vinos. Apenas hay provincia en el territorio nacional —las húmedas del norte son las menos productoras— que no pueda enorgullecerse de sus vinos, y se ha afirmado que la cartografía vitivinícola española es tan amplia como la geográfica, pues no sólo regiones y provincias, sino también comarcas e incluso pueblos y lugares relativamente pequeños dan sus nombres a afamados vinos. Algunas de tales poblaciones han adquirido en este sentido resonancia mundial, como los buenos y generosos vinos de Jerez y Málaga, Moriles-Montilla (Córdoba), Valdepeñas (la Mancha), etc.

Dentro de la nación tienen renombre, debido al gran número de tipos y variedades, los vinos de Haro, en la Rioja (sobre todo gustosos vinos de mesa de la Rioja Alta), Cariñena (Aragón), Tudela (Navarra), etcétera. En Cataluña son notables los tintos del Priorato y se producen vinos generosos, espumosos y malvasías. Alella (Barcelona), Valls (Tarragona), Villafranca del Panadés y San Sadurní de Noya son importantes centros vinícolas de la región catalana.

En levante se producen exquisitos vinos de mesa en Sagunto, Requena, Utiel, Denia, Jumilla, Yecla y Mazarrón. Más hacia el interior, en la parte meridional de la meseta, gozan de asta fama los de Valdepeñas y Manzanares (Ciudad Real). Junto a los tintos del Priorato, mantienen su secular prestigio los de Guadalcanal (Sevilla).

Toro (Zamora), y Montánchez (Cáceres), ña olvidar los del Condado (La Palma del Condado y Moguer, en la provincia de Huelva) y los de Ribeiro y Trives en Orense. En el húmedo país vasco se cultiva el típico chacolí, vino ligero y algo agrio. Finísimos son los vinos blancos de Rueda y Nava del Rey, en la provincia de Valladolid.

La variedad del amontillado, que tiene su origen en la población de Montilla (Córdoba), puede obtenerse también en Jerez de la Frontera. Los buenos vinos generosos de esta ciudad gaditana se han dado a conocer internacionalmente con las denominaciones de Xeres y Sherry.

Se elaboran con uva blanca y se guardan en bodegas no subterráneas, donde adquieren «solera». Existen imitaciones de ellos en el extranjero —en Inglaterra,  por ejemplo—,  donde  se aplican semejantes procedimientos. Dejaremos, finalmente, constancia de los vinos de mesa menorquines y de los moscateles canarios.

Como puede verse, el mapa vinícola español no sólo comprende toda la península, sino las islas. La calidad de estos vinos es tal que se exportan en gran cantidad a todos los países del mundo.

Desde principios de la década de los 80, una nueva generación de empresarios se hizo cargo de muchas cooperativas que estaban atravesando momentos difíciles o sencillamente contrató sus servicios, exigiéndoles una calidad irreprochable. Al mismo tiempo, el coste de las instalaciones modernas de vinificación iba bajando hasta el punto de que podían dotarse de ellas incluso empresas de tamaño reducido. La crianza de los vinos se hace indistintamente en cavas subterráneas o en naves situadas en superficie. Los vinos generosos, protegidos por el alcohol y por el velo de levaduras de flor, se benefician de la crianza en superficie en las típicas bodegas jerezanas, caracterizadas por su techos altos y sus arcos de medio punto. Por el contrario, los delicados vinos de mesa se crían mejor en las cavas subterráneas, ya que así gozan de excelentes condiciones de oscuridad, frescor, humedad, etc. Lo mismo ocurre con los vinos espumosos españoles, que reciben el nombre de «cavas» precisamente porque también se elaboran con una crianza en largas galerías subterráneas.  

LA LEGISLACIÓN ESPAÑOLA: España está sometida a la legislación de la Unión Europea, que define dos categorías de vinos: los «vinos de mesa» y los VCPRD (vinos de calidad producidos en regiones determinadas), equiparables a las actuales DO.

Niveles de calidad
Aparte de las clasificaciones oficiales, España conserva sus diversas denominaciones, inspiradas en el sistema francés, pero también sus designaciones, en un esfuerzo por informar a los consumidores.

Vino de mesa es la categoría básica. Los vinos pueden proceder de cualquier zona de España y no llevar mención de origen geográfico ni de cosecha. El término «vino de mesa» puede ir seguido por el nombre de una región. Se trata de una categoría intermedia entre el «vino de mesa» y el «vino de la tierra». Veintiocho comarcas tienen el derecho de utilizar su nombre para describir un vino, por ejemplo el Vino de Mesa de Betanzos.

Esta categoría de vino se suele llamar «vino comarcal». También se emplea este tipo de identificación para los vinos que no entran en el sistema de denominaciones (véase más abajo). Por ejemplo, Yllera, en Castilla y León, que toma el nombre de su autonomía: Vino de Mesa de Castilla y León.

Estos vinos pueden llevar la mención de añada y tener una calidad igual o superior a la de muchos vinos con denominación de origen. Así ocurre ya en otros países europeos, como Italia, donde algunos elaboradores se apartan de la rutina tradicional y refugian sus vinos más interesantes y peculiares bajo estas menciones.

Vino de la tierra es el que procede de una de las 28 zonas delimitadas reconocidas por su carácter específico y que aspiran a un futuro estatuto de DO.

Denominación de origen (DO) es la categoría más extendida entre los vinos de calidad. Esta denominación se da a los vinos que responden a ciertos componentes de cepas, un modo de cultivo y un origen geográfico. El estatuto de DO es comparable a la AOC francesa o a la DOC italiana.

Denominación de origen calificada (DOCa) es una especie de «súper DO» reservada a vinos que cumplen criterios muy precisos de calidad y regularidad. Rioja ha obtenido ya el derecho a ostentar esta denominación a partir de la cosecha de 1991; pero otras regiones españolas siguen muy de cerca el mismo camino.

Las designaciones de los vinos La legislación española se ha armonizado para que los términos que califican los vinos sean usados siempre en el mismo sentido y bajo el mismo criterio.

Vino joven: embotellado inmediatamente después de su clarificación, también se llama «vino del año». La Subdirección General de Denominaciones de Calidad (antiguo INDO) trata de estimular la sustitución del término «sin crianza» por «joven» para calificar un vino que no ha sido criado en madera. Algunos vinos «sin crianza» pueden haber envejecido un año en depósito antes de mejorar media docena de años en botella.

Vino de crianza: depende de las reglamentaciones de cada DO. En líneas generales es un vino que puede comercializarse después de haberse añejado dos años enteros, de los cuales seis meses o doce por lo menos en barricas de roble.

En algunas regiones, como Rioja y Ribera del Duero, es difícil encontrar vinos de crianza con menos de 12 meses en barrica. Los crianzas blancos o rosados deben envejecer un año en bodega, de los cuales seis meses en barrica.

Reserva: el vino tinto tiene que envejecer tres años en bodega, de los cuales uno, por lo menos, en barrica, y ser comercializado en su cuarto año. Para el rosado y el blanco, la espera es de dos años, seis meses en barrica, y pueden ser comercializados en su tercer año.

Gran reserva: esta categoría sólo existe para las añadas particularmente logradas. Los tintos deben madurar cinco años, de los cuales un mínimo de dos en madera, y ser vendidos en su sexto año. Los gran reserva blancos y rosados son muy raros. Han de ser criados durante cuatro años, seis meses por lo menos en barrica, y no comercializarse antes de su quinto año.

Leer una etiqueta
La etiqueta principal del vino índica su nivel en la jerarquía; pero generalmente se encuentran los datos más útiles en una contraetiqueta pegada al dorso de la botella o en un sello de papel encolado por encima del tapón. La contraetiqueta lleva la sigla oficial del Consejo Regulador (el organismo de tutela de las DO), un número de orden que permite identificar el origen de la botella y, a menudo, un mapa del viñedo del que procede.

Cada región tiene su propia rutina burocrática en la importancia que concede a una u otra mención en las etiquetas. Al margen de estas preferencias de mercadotecnia, todos los vinos españoles embotellados cumplen las normativas de las etiquetas de la UE, indicando marca, elaborador, denominación de origen, grado, capacidad de la botella, añada, tiempo de crianza, etc. La lectura de la contraetiqueta, en los casos en que está bien documentada, puede aportar mucha información al consumidor.

Ver: Historia del Vino

Fuente Consulatad:
LAROUSE de los Vinos Los Secretos del Vino- Países y Regiones Viticolas
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa  Tomo 2 Los Vinos de España

   

Historia del Descubrimiento de la Célula Primera Observación

Historia del Descubrimiento de la Célula

Cada organismo se compone de partes infinitamente pequeñas, que pueden ser consideradas como los elementos constitutivos o los ladrillos del edificio de la vida. Pero se trata de partes tan pequeñas que no pueden en ningún caso ser observadas a simple vista; hace falta un microscopio para descubrirlas.

No se sabe con exactitud quién es el inventor del microscopio, si bien un tal Zacarías Janssen de Middelburg está considerado generalmente como el hombre que habría descubierto por casualidad los aumentos de tamaño que se obtienen con una serie de lentes superpuestas.

Por otra parte está perfectamente probado que un tendero de Delft, llamado Antonio Van Leeuwenhoek (1632-1723), talló cientos de lentes que luego reunía de tal manera que objetos muy pequeños se veían considerablemente agrandados.

Sus microscopios, que nunca estuvo dispuesto a ceder o a vender, aumentaban de dos a trescientas veces el tamaño natural y le valieron muy pronto una gran celebridad. Bien merece el título de “padre de la microscopía”.

Antonio Van Leeuwenhoek fue igualmente el primero en descubrir los protozoarios, que él llamó “infusorios”, porque los encontró principalmente en el agua en que había hecho fermentar un poco de heno. Dirigió largas cartas, a menudo muy divertidas, sobre sus descubrimientos a los miembros de la Royal Society de Londres; donde las revelaciones casi increíbles del tendero de Delft provocaron gran estupefacción.

Alrededor de 1590 fue construido un microscopio compuesto. La imagen, captada por una lente (objetivo), era aumentada por otra lente (ocular). Además, sobre el objeto motivo de la observación se proyectaba la luz. que, a través de una bola de vidrio llena de agua, producía la llama de una bujía.

MICROSCOPIO PRIMITIVO

En la ilustración  vemos un microscopio primitivo de este tipo.
Se trata del instrumento que utilizaba el naturalista inglés Roberto Hooke (1635-1703).

Un día cortó una fina lámina del corcho de una botella de vino y la colocó bajo la lente del microscopio. ¡Cuál no sería su sorpresa al ver que esta lámina estaba constituida por una multitud de pequeñas cámaras, que hacían pensar en un panal de miel! Por esa razón Hooke las llamó “células”, sin sospechar siquiera que acababa de hallar un término de importancia mundial cuya significación sería particularmente extraordinaria en biología.

En 1838, el naturalista alemán M. J. Schleiden pudo probar que todas las plantas estaban constituidas por partículas microscópicas: las células. Alrededor de un año más tarde, su compatriota Teodoro Schwann comprobó lo mismo en los cuerpos de los animales.

imagen de una celula vegetal, con sus partes

Cada ser vivo es un edificio de células y el tamaño de las mismas no depende en absoluto de las proporciones del cuerpo del animal o de la planta, del, cual son una ínfima parte. El elefante, a pesar de su tamaño, no está constituido por células más grandes, sino por muchas más células que un ratón.

Las células de una sequoia de California, que yergue su corona a más de 100 metros de altura, no son más voluminosas que las de una pequeña violeta. Sin embargo, no todas las células tienen las mismas dimensiones o la misma forma. El diámetro de una célula redonda varía de un décimo a un centesimo de milímetro. Existen, naturalmente, excepciones que no responden a estas generalidades.

En circunstancias favorables el ojo humano puede distinguir, sin aparatos, células de un décimo de milímetro de diámetro.

El hombre es, igualmente, un edificio de numerosísimas células. Si cada célula de nuestro cuerpo fuera un ladrillo, se podría edificar  la gran muralla de China, la construcción más colosal de todos los tiempos, que tiene 16 m. de altura , 8 de ancho por miles de km.  de largo, también podría, con las células del cuerpo humano —si fueran ladrillos— dar 17 vueltas alrededor de la Tierra.

Ver: La Célula

Fuente Consultada:
Las Maravillas de la Vida Tomo V El Descubrimiento de la Célula Globerama Edit. CODEX

Primeros Geógrafos de la Antiguedad y Los Mapas del Mundo

Primeros Geógrafos de la Antiguedad-Primeros Mapas

A pesar de los trabajos de los historiadores, no podemos conocer con absoluta certeza las biografías de los grandes hombres de lds tiempos antiguos. Todo lo que podemos decir con seguridad sobre el poeta griego Homero, es que vivió en el siglo IX a. J. C, que habitó posiblemente cerca o sobre las costas de Asia Menor, y que acaso fue el autor de la Illada y la Odisea. De sus escritos, se puede deducir lo que sabía e imaginaba un hombre educado de aquellos tiempos sobre la forma de la Tierra.

Suponíase que la Tierra era una gran isla que se extendía en torno al monte Olimpo, morada de los dioses, en medio de un mar inmenso: el río-Océanos. Poco se sabía del Mediterráneo occidental, no obstante los atrevidos viajes de los fenicios; se pensaba que dividía la tierra en dos partes.

concepcion homerica del mundo

Puede verse el mundo según la concepción homérica (siglo IX a. J. C).

El primer gran paso dado en el dominio de los conocimientos geográficos está estrechamente ligado al nombre de Herodoto, el “padre de la historia”, que escribió, hacia el año 450 a. J. C, nueve libros en los que expuso todo su saber. Atraído por los monumentos antiguos y por las costumbres exóticas, viajó por Grecia y Siria, Egipto y Mesopotamia, y por las tierras lejanas que bordean el norte del mar Negro. En cada lugar que visitó, escuchó, sin duda, muchas historias y habló con mucha gente que habría viajado aun más lejos, y así pudo representarse la Tierra tal como se muestra en el dibujo de abajo.

mapa de herodoto

Entre los navegantes de la época, fue famoso el cartaginés Hannon, quien en el año 490 a. J. C. salió al Atlántico y recorrió 2.600 millas por las costas de África. En el siglo siguiente, Pytheas de Marsella llegó al Báltico y bordeó la costa de Noruega.

Mucho antes de la era cristiana, barcos con cereales hacían una travesía regular entre Alejandría y Roma, por la costa oriental del Mediterráneo, las islas del mar Egeo, la costa sur de Grecia, y pasaban más allá de Sicilia.

Entre los primeros geógrafos cabe destacar, en el siglo III a. C., a Eratóstenes de Cirene, el “padre de la geografía”, y aún antes (siglo VI a. J. C.) a Hecateo de Mileto, el primero que dibujó un mapamundi.

En el siglo I, Strabón, geógrafo y gran viajero, pudo realizar un mapa de Europa, Asia y África; cien años después, Marino de Tiro y Ptolomeo de Alejandría comenzaron a hacer mapas de una manera diferente, en los que los lugares se localizaban de acuerdo con la latitud y la longitud.

Sólo quince siglos después de la muerte de Ptolomeo, se halló un método simple para calcular exactamente la longitud, y se advirtió que las líneas que aparecían en los mapas de Ptolomeo no eran exactas. Sin embargo, cuando miramos un mapa suyo, podemos ver que comenzó a esbozar las formas de tierras y mares de manera bastante aproximada a como son en la realidad. Grecia, Italia, España y Portugal, la península arábiga, las Islas Británicas, el mar Mediterráneo y el mar Rojo, se reconocen perfectamente.

geografos de la antiguedad

A pesar de que en el medioevo se difundieron muchas ideas fantasiosas sobre geografía, hubo quizá bastante gente que conocía los mapas de Ptolomeo, y a fines de esta época llegaron a constituir la guía infalible de los marinos.

antiguo mapa del mundo

A los primeros geógrafos les interesaba explorar los territorios desconocidos y describir los rasgos que observaban en los diferentes lugares. Estos geógrafos de la antigüedad realizaron largos viajes y anotaban sus observaciones sobre las tierras desconocidas que recorrían. Uno de los primeros mapas conocidos se realizó en una tabla de arcilla en Babilonia, hacia el 2300 a.C. Hacia el año 1400 a.C. se recorrieron las costas del Mediterráneo y se representaron en mapas las tierras exploradas.

DIBUJANDO MAPAS PARA LA NAVEGACIÓN:

Durante trece siglos después de Ptolomeo, los marinos de Europa occidental (a excepción de los nórdicos, de quienes trataremos más adelante) realizaron pocos viajes importantes y ningún descubrimiento de nuevas tierras.

Continuaron basándose en Ptolomeo y, además, en la experiencia y el azar, para ir de un puerto a otro.

Pero a fines de dicha época se comenzó a conocer más sobre la teoría y práctica de la navegación, y hubo también un nuevo incentivo para los descubrimientos. Los europeos aprendieron de los musulmanes a hacer mejores astrolabios (instrumento para medir el ángulo de elevación de las estrellas); y conocieron la brújula, cuya aguja apunta siempre bastante aproximadamente al norte.

Más tarde el Imperio Musulmán se apoderó de la franja de tierra que separa el mar Mediterráneo del mar Rojo, y así cerró la vieja ruta que conducía de Europa a las islas del Asia oriental, ricas en especias. Marinos aventurados se pusieron a la búsqueda de nuevos caminos, y comenzó así la gran época de los descubrimientos, con el viaje de Colón hacia el Nuevo Mundo y el de Vasco de Gama alrededor de África, ambos atraídos por las especias orientales.

En los años siguientes, ya los viajes realizados por los marinos demostraban la redondez de la Tierra, y durante los tres siglos que siguieron fueron exploradas las costas de todos los continentes.

Había ahora más necesidad que nunca de revisar el mapa del mundo, de actualizarlo y presentarlo de la manera más útil para uso de aquellos que más lo precisaban: los marinos.

Es completamente imposible mostrar sin deformarla en una simple hoja plana de papel, la totalidad de la superficie esférica de la Tierra (para advertirlo basta con el intento de aplanar una pelota de goma rota). El hombre que resolvió este problema de la manera más satisfactoria para los marinos fue Gerardo Kremer, que más tarde tomó el nombre de Mercator.

proyeccion de mercator para dibujar un mapa plano

A principios del siglo XVI fue empleado por  el emperador Carlos V para dibujar mapas con fines militares, y desde entonces dedicó el resto de su vida a la cartografía. Realizó un mapa de Flandes en 1540, uno de Europa en 1554 y otro sobre el mundo conocido en 1569.

Se dio cuenta de que a un marino no le interesan especialmente las medidas de las tierras que visita; lo que debe saber es la ruta exacta que ha de tomar para ir de un punto a otro. Y en el mar, la distancia más breve entre dos puntos no es precisamente la línea recta.

Lo es, en cambio, un arco que forma parte de un gran círculo, que se puede dibujar sobre la circunferencia de la Tierra. Pero si un capitán quiere navegar con dirección N.O. a lo largo de un gran círculo, no tiene para ello gran ayuda si el camino aparece en el mapa como una línea curva. Puede orientarse mejor si éste se representa por una línea recta. Él método empleado para hacer posible tal cosa se llama proyección.

La proyección de Mercator tuvo éxito.

Las líneas de latitud aparecen paralelas (como realmente son) y lo mismo se hace con las líneas de longitud (aunque en realidad no lo son de ninguna manera, sino que convergen del ecuador hacia los polos). Además, el mapa de Mercator muestra una distancia mayor entre los paralelos cercanos a los polos que entre los cercanos al ecuador.

Como resultado de todo esto, un marino que quiere navegar con rumbo N.O., puede dibujar en el mapa una línea recta con dicha dirección, y realmente marcará el curso que debe seguir. Pero ningún mapa plano ni planisferio puede tener todas las virtudes. La proyección de Mercator exagera las medidas y distancias cercanas a los polos en comparación con las medidas y distancias cercanas al ecuador.

Actualmente hay muchas otras proyecciones en uso. Entre otras, se encuentran las de Bonne, Mollweide, Flamsteed y Gall. Pero es a Mercator a quien debemos el primer planisferio digno de confianza.

Ver: Primeros Mapas

Ver: Antigua Concepción del Mundo

Fuente Consultadas:
Mundorama Geografía General – El Sistema Solar –  Edit. Quevedo S.R.L.
El Universo Para Curiosos Nancy Hathaway Edit. Crítica
El Mundo y El Tiempo Globerama Edit. CODEX

La Antigua Concepción del Mundo – Evolución a la Moderna

LA ANTIGUA CONCEPCIÓN  DEL MUNDO Y LOS NUEVOS VISIONARIOS

Desde los primeros estadios de la civilización, el hombre suplió —imaginándolas— su desconocimiento de las cosas. Así, la forma de la Tierra fue primero concebida de un modo bastante distinto de lo que es en realidad.

Los libros sagrados y los poemas épicos de la antigua India sugieren una concepción de la Tierra tal como se representa en la lámina superior izquierda. La representaron como un caparazón vacío que descansaba sobre los lomos de cuatro gigantescos elefantes, los cuales, a su vez, eran conducidos por una tortuga de gran magnitud. No podemos asegurar si la gente creía en la verdad de tal concepción.

Sabiendo que la Tierra permanecía firme debajo de sus pies, nada les pareció más seguro que apoyar el mundo en la forma indicada, por ser la tortuga, para ellos, símbolo de la fuerza y del poder conservador. Según algunos, la tortuga debía reposar sobre una gran serpiente, que representaba eternidad. También, siempre dentro del pensamiento antiguo, parece que la gente que vivía cerca del mar se sintió sorprendida por el hecho de que el horizonte semeja un amplio arco.

Y quizás habrá comenzado a imaginar a la Tierra como un disco plano, o como medio disco. Algunos pensaron que ese medio disco estaba rodeado por algo así como un enorme tazón dado vuelta: los cielos, donde se movían el Sol, la Luna y las estrellas. Todo el universo, incluidos los cielos y la Tierra, estarían rodeados por un océano sin límites.

la concepcion del mundo antiguo

Durante la época de los caldeos y fenicios, se llegó a una concepción de la Tierra algo más real. Los astrónomos, interesados por los eclipses que, según suponían, eran señal de importantes acontecimientos, pudieron observar que la Luna es eclipsada sólo cuando la sombra de la Tierra cae sobre ella.

Y si así era, habrían llegado a la conclusión de que la Tierra es redonda, justamente por la forma de la sombra sobre la Luna eclipsada. Los navegantes fenicios debende haber aprendido, también durante sus largos viajes hacia el norte y hacia el sur, por las costas occidentales de Europa y África, que los rayos del Sol del mediodía caen en distintos sitios en ángulos diferentes. Esto tiende también a indicar que la Tierra es redonda. Pero fueron los griegos los que verificaron la redondez de nuestro planeta.

Marinos de Grecia antigua no sólo conocieron la forma de la Tierra, sino que también hallaron la latitud por referencia al Sol y a las estrellas. En el siglo II a. J. C, Eratóstenes de Alejandría calculó con bastante aproximación la medida de la circunferencia terrestre.

Pero desde comienzos de la Edad Media, cuando muchos de los conocimientos griegos se perdieron temporariamente, muchas personas volvieron a idear imágenes fantasiosas sobre la forma del mundo. En el año 535, el geógrafo Cosmas escribió un libro en donde figuraba la extraña fantasía de que la Tierra y los mares yacían sobre un rectángulo alargado, rodeado de los cielos; todo, a su vez, estaba encerrado dentro de una especie de caja celestial que constituía los límites del universo.

En los monasterios de Europa occidental, los monjes medievales dibujaron mapas fantásticos del mundo con monstruos imaginarios e insuficiente información geográfica.

En el siglo XIV, los hombres representaban la Tierra como el centro de un extraño universo constituido por muchas esferas concéntricas, teoría desarrollada por el astrónomo Claudio Ptolomeo (ó Tolomeo) que escribiera entre los años 140 y 149. . Estas esferas mostraban los pasos de la Luna, de los planetas Mercurio y Venus, del Sol, Marte, Júpiter y Saturno, y de las estrellas fijas. Una última esfera exterior representaba lo que se denominó el primum mobile, o primer motor de todo el universo.

sistema geocentrico de ptolmeo

En este post expondremos brevemente cómo el hombre llegó por primera vez a una idea real del mundo que habita, y cómo, habiéndola olvidado, volvió a restablecerla muy pronto.

LOS NUEVOS VISIONARIOS: Por sobre los temores creados frente a la contemplación de una naturaleza cuyos fenómenos se le aparecían misteriosos y hostiles, o la metafísica sensación de impotencia, el hombre desde la antigüedad aceptó el desafío y se lanzó a la conquista del Universo.

Muchas son las referencias mitológicas en las que los deseos de volar o visitar las estrellas se hicieron realidad a través de los dioses o semidioses, aunque no siempre con igual suerte; los que en Babel intentaron llegar a la morada de Dios finalizaron en la caótica parábola de los idiomas; el Icaro de los griegos se precipitó a tierra tras haber querido alcanzar el Sol con sus alas de cera. Pero el gran héroe del espacio fue sin duda Rama, el personaje de la máxima epopeya indoaria, quien surcó los espacios y conoció las estrellas a bordo de los “vimanas”, carros de fuego “movidos por cuatro tambores de mercurio y cuatro grandes calderos de fuego”.

En la Biblia se habla también de Elias como pasajero de las “ruedas celestiales”; en Egipto se imaginan a Osiris y Seth luchando con sus ejércitos en el espacio extraterrestre; en América precolombina, a los dioses que van y vienen por el cielo utilizando una escalera de fuego. Sin embargo, la realidad no es tal hasta que el hombre no comienza a interiorizarse seriamente sin necesidad de levantar los pies del suelo; hace primero cálculos y desentraña lentamente el Universo que nos rodea.

Las evidencias escritas o pictográficas más antiguas indican que en Babilonia, el valle del Indo y Egipto ya se realizaban estudios de las estrellas alrededor de los años 4.500 a 5.000 antes de Cristo.

Asimismo en Tiahuanaco, Bolivia, y en Teotihuacán, México, la investigación arqueológica nos advierte que allí también los hombres escrutaron el espacio exterior. Todo esto nos lleva a afirmar que en la antigüedad se conocían los movimientos planetarios, las evoluciones de laTierra alrededor del Sol, o las fases lunares, movimientos éstos que sin ninguna duda fueron interpretados por el pensamiento de la época con acierto, dando así nacimiento a la ciencia astral, la astrología –aparentemente nacida entre los caldeos-, principal impulsora de nuestra astronomía actual.

En el año 250 antes de Cristo, un griego que vivía en Alejandría, Eratóstenes, determinaba por vez primera y con increíble precisión el diámetro terrestre, medida que se tuvo como indis-cutida incluso hasta los tiempos posteriores a Cristóbal Colón.

Setenta años después, otro griego, el gran Hiparco, calculó la distancia entre la Tierra y la Luna, predijo los eclipses y compendió todos los conocimientos sobre la materia logrados hasta la época. Posteriormente, su alumno Ptolomeo de Alejandría construyó el primer modelo del Universo, haciendo figurar como centro del mismo a nuestro planeta, teoría conocida como geocéntrica, que llegó a su fin cuando el clérigo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) echó las bases de la astronomía moderna al establecer su teoría heliocéntrica, o sea, el Sol como centro del sistema. Luego vanos introducimos, con algunas leves variantes, en la evolución de una nueva física básica para la conquista del espacio.

concepcion de corpernico sobre el universo

Se van sumando nombres: Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Kepler -el primero en considerar la posibilidad de los viajes interplanetarios- y un pionero injustamente olvidado, John Wilkins, obispo de Chester, quien en 1538 publicó su obra “El descubrimiento del nuevo mundo”. En ella expone acertadas predicciones sobre los problemas de la fuerza de gravedad, la duración de las travesías, la falta de peso y la extensión de la atmósfera terrestre.

LOS PECURSORES DE LA MODERNA CONCEPCIÓN:

astronomos de la edad moderna

NICOLÁS COPÉRNICO: Astrónomo y matemático polaco (1473-1543), nacido en Thorn. Fundó el sistema astronómico que lleva su nombre, con lo que inauguró una nueva era en el estudio de los movimientos de los cuerpos celestes. ¡Sus diversas profesiones no le impidieron realizar estudios acerca del Sol, la Luna y los planetas, investigaciones que habría de publicar en su obra maestra: Acerca de las revoluciones del mundo celeste.

En el prólogo Copérnico anuncia su propósito de encontrar una nueva teoría del Universo, a la luz de las múltiples e inexplicables contradicciones de las teorías existentes hasta el momento. Pensaba descubrir aquello que faltaba para dilucidar la situación confusa. El sistema solar concebido por Copérnico es heliocéntrico (el Sol ocupa el centro), contraponiéndose al geocéntrico, que imaginaba en ese lugar a la Tierra, en aparente oposición con los textos bíblicos.

Copérnico no fue el creador del sistema completo de Astronomía que generalmente se le atribuye, pero cimentó las bases para que investigaciones posteriores a su muerte, realizadas con instrumentos infinitamente más precisos que los utikizados por él en su época, pudieran construir la actual estructura de la Astronomía.

Setenta y tres años después de la muerte de Copérnico, Galileo tomaría como base su teoría para realizar sus propias investigaciones.

JOHANNES KEPLER: Astrónomo alemán (1571-1630) nacido en Wiel, (Wurttemberg). Se lo considera uno de los creadores de la astronomía moderna.,En 1596 publicó su obra Mysterium Cosmographicum, en donde intentaba desarrollar una teoría geométrica mística de los cielos. En 1600 viajó a Praga para trabajar como ayudante de Tico Brahe, que ocupaba el cargo de astrónomo imperial y en el que posteriormente lo reemplazaría. Sus obras más importantes fueron Astronomía Nova (1609) y Harmonices Mundi (1619), donde expuso las leyes que llevan su nombre acerca del movimiento de los planetas.

Estas leyes fueron producto de un profundo y concienzudo estudio y de precisas observaciones llevadas a cabo a través de varios años. Mas leyes keplerianas pueden sintetizarse del siguiente modo:

1  – Los planetas describen órbitas elípticas, en las que el Sol ocupa uno de sus focos:
2 – El radio vector que une al Sol con el planeta describe áreas iguales en tiempos iguales (Ley de las áreas).
3  – Los cuadrados de los tiempos empleados por los planetas en recorrer sus órbitas son directamente proporcionales a los cubos de sus distancias medias al Sol.

GALILEO GALIEI: Físico, matemático y astrónomo italiano, nacido en Pisa (1564-1642). Fue uno de los grandes investigadores y pensadores de su siglo. En 1583 enunció la ley de las oscilaciones del péndulo: en la misma época inventó una balanza hidrostática y estudió el peso específico de los cuerpos.! Propuso su teorema de que todos los cuerpos caen con la misma velocidad, demostrada con varios experimentos realizados desde lo alto de la torre de Pisa: inventó el termoscopio, el compás proporcional y el telescopio, a través del cual pudo descubrir cuatro satélites de Júpiter y afirmar que no se hallaban fijos, sino que giraban alrededor del planeta.

Fue éste el primer descubrimiento de cuerpos celestes realizado por el hombre con medios artificiales. Demostró la configuración no plana de la Luna; descubrió manchas solares, hecho a partir del cual pudo demostrar la rotación del astro; estableció las leyes de la hidrostática y las que rigen el movimiento de los astros, compartiendo las teorías de Copérnico acerca de la inmovilidad del universo y el movimiento terrestre a su alrededor.

Por estos conceptos tuvo dificultades con la Iglesia y se vio obligado a declarar ante un tribunal, debió entonces abjurar de sus opiniones, compromiso que no cumplió. Debido a ello debió comparecer otra vez ante la lnquisición, que lo forzó nuevamente a abjurar de sus creencias científicas. De ese momento surgió la leyenda que dice que al concluir con su nueva retractación, Galileo exclamó en voz baja: “I por so move” (“Y sin embargo, se mueve”).

Ver: Newton: El Mayor Científico de la Historia

Fuente Consultadas:
Mundorama Geografía General – El Sistema Solar –  Edit. Quevedo S.R.L.
El Universo Para Curiosos Nancy Hathaway Edit. Crítica
El Mundo y El Tiempo Globerama Edit. CODEX

Disputa Newton y Hooke Las Orbitas Elípticas de los Planetas

HISTORIA DE LA PUBLICACIÓN DE LOS “PRINCIPIAS” – CONFLICTO NEWTON-HOOKE

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA. El incipiente desarrollo científico que se inició en el siglo XVII,  comenzó cuestionando el primitivo y anacrónico aristotelismo (Conjunto de las doctrinas del filósofo griego Aristóteles que explicaban los fenómenos naturales ), como teoría sintetizadora general que da cuenta del conjunto del cosmos, es decir,  fue vulnerado seriamente por los nuevos descubrimientos científicos, pero éstos no bastaron, hasta Newton, para dar ocasión a una teoría que ordenara y diera sentido a la acumulación de descubrimientos parciales. Ello explica que en los más altos científicos de la época, las nociones matemáticas y astronómicas de la mayor exactitud se dieran junto a ideas místicas y religiosas tradicionales, tal como en el caso de Kepler.

En el campo de la astronomía se continuó la labor de Copérnico, especialmente por obra de Kepler, y los perfeccionamientos del telescopio que llevó a cabo Galileo permitieron comprender mejor la estructura del sistema solar.

La. investigación de la realidad física ensayó con éxito una metodología y una conceptuación nuevas cuando Galileo formuló las leyes del movimiento de los cuerpos, en 1638. El descubrimiento de la circulación de la sangre por William Harvey (1578-1657), significó un extraordinario avance para la fisiología.

En la segunda mitad del siglo, el mundo científico, tal como aconteciera con el mundo filosófico, estaba dominado por la polémica en torno del cartesianismo. La explicación dada por Harvey a los movimientos del corazón se impuso a la observación empírica, pese a la oposición de Descartes. Leibniz refutó las ideas cartesianas acerca del movimiento, y Pascal estableció la teoría de la probabilidad de las hipótesis.

Pero la culminación científica del siglo XVII fue la obra de Isaac Newton (1642-1727), quien había de resumir en sí y superar todas las tendencias intelectuales de la época. Descubrió el cálculo infinitesimal y formuló la ley de la gravitación universal, que pasó a ser la nueva concepción totalizadora del universo y desplazó definitivamente al aristotelismo.

Newton y Hooke

Robert Hooke (1635-1703), científico inglés, conocido por su estudio de la elasticidad. Hooke aportó también otros conocimientos en varios campos de la ciencia.Nació en la isla de Wight y estudió en la Universidad de Oxford. Fue ayudante del físico británico Robert Boyle, a quien ayudó en la construcción de la bomba de aire. En 1662 fue nombrado director de experimentación en la Real Sociedad de Londres, cargo que desempeñó hasta su muerte. Fue elegido miembro de la Real Sociedad en 1663 y recibió la cátedra Gresham de geometría en la Universidad de Oxford en 1665.

LA HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DE LOS “PRINCIPIA”: Hacia 1680 el problema del sistema planetario, en el sentido de dar una explicación racional a las leyes, que Kepler había dado empíricamente, estaba, por así decir, en el aire entre los astrónomos ingleses. Se sabía, en virtud de las leyes de la fuerza centrífuga, que en un movimiento circular uniforme de un punto, que obedeciera a la tercera ley de Kepler, la fuerza era inversamente proporcional al cuadrado del radio.

¿Sería válida esta ley en el movimiento de los planetas, cuya órbita no era circular sino elíptica, y los cuerpos en cuestión no siempre podían asimilarse a puntos? Es a esta pregunta que Newton contesta afirmativamente en su célebre libro, en latín, Principios matemáticos de la filosofía natural (es decir de la física), conocido, abreviadamente como los Principia.

La obra se compone de tres libros, el Libro I de los cuales expone los fundamentos de la mecánica a la manera euclideana con definiciones, axiomas, teoremas y corolarios, introduciendo en los sistemas, además de la ley de inercia, el concepto de masa y el principio de acción y reacción. Este libro se ocupa del movimiento en el vacío, comprobándose las leyes de Kepler en el caso de un movimiento central en el cual la fuerza que actúa sobre el punto móvil es inversámente proporcional al cuadrado de ia distancia al centro fijo, foco de la órbita elíptica del móvil.

El Libro II se ocupa, en cambio, del movimiento en un medio resistente, y entre las distintas cuestiones que trata aparece la primera fórmula teórica que expresa la velocidad del  sonido.

Los dos primeros libros sientan los principios matemáticos, es decir teóricos, de la ciencia del movimiento; el Libro III estudiará el movimiento “filosóficamente”, es decir físicamente, tomando como ejemplo el “sistema del mundo”. Antepone para ello las “Reglas del razonamiento en filosofía”, es decir las normas que desde entonces constituyen las bases del método científico en la investigación de los fenómenos naturales; pasando luego al enunciado del grupo de fenómenos celestes que debe explicar, demostrando que la ley: “Dos cuerpos gravitan mutuamente en proporción directa de sus masas y en proporción inversa del cuadrado de sus distancias”, es de validez universal, dando así por primera vez una demostración matemática que elimina la milenaria distinción entre el mundo celeste y el mundo sublunar.

A continuación comprueba las leyes de Kepler y de la caída libre, demuestra el achatamiento de la Tierra, explica por vez primera las mareas y la precisión de los equinoccios, incluye los cometas en el sistema planetario…

En las ediciones sucesivas de los Principia que Newton publicó en vida, introdujo modificaciones y agregados entre los cuales el célebre “Escolio general”, en el cual el científico da paso al metafísico o, mejor, al creyente, expresando que “Este muy hermoso sistema del Sol, los planetas y cometas sólo puede proceder del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso… discurrir de Él a partir de las apariencias de las cosas, eso pertenece, sin duda, a la filosofía natural”.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO: LA LEY DE LA INVERSA DEL CUADRADO
EL ODIO ENTRE NEWTON Y HOOKE

A principios del siglo XVIII, el matemático y astrónomo alemán Johannes Kepplee había propuesto tres leyes del movimiento planetario, que describían con precisión como se mueven los planetas respecto al Sol, pero no conseguía explicar por qué los planetas  se movían como se movían, es decir en órbitas elípticas.

orbita elpitica de un planeta

1° Ley de Kepler: Los planetas recorren órbitas elípticas y el Sol ocupa uno de sus focos

Newton se propuso descubrir la causa de que las órbitas de los planetas fueran elípticas. Aplicando su propia ley de la fuerza centrífuga a la tercera ley de Kepler del movimiento planetario (la ley de las armonías) dedujo la ley del inverso de los cuadrados, que  establece que la fuerza de la gravedad entre dos objetos cualesquiera es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre los centros de los objetos. Newton reconocía así que la gravitación es universal que una sola fuerza, la misma fuerza, hace que  una manzana caiga al suelo y que la Luna gire alrededor de la Tierra. Entonces se propuso contrastar la relación del inverso de los cuadrados con los datos conocidos.

Aceptó la estimación de Galileo de que la Luna dista de la Tierra unos sesenta radios terrestres,  pero la imprecisión de su propia estimación del diámetro de la Tierra le impidió completar esta prueba satisfactoriamente. Irónicamente, fue un intercambio epistolar en 1679  con su antiguo adversario Hooke lo que renovó su interés en este problema. Esta vez dedicó su atención a la segunda ley de Kepler, la ley de la igualdad de las áreas, Newton pudo demostrar a partir de la fuerza centrífuga.

Hooke, sin embargo, desde 1674 estaba intentando explicar las órbitas planetarias, y había logrado dar con el problema del movimiento orbital. En un tratado que se publicó aquel mismo año, descartó la idea de un equilibrio entre las fuerzas que empujaban hacia dentro las que empujaban hacia afuera para mantener a un objeto como la Luna en su órbita. Constató que el movimiento orbital resultaba de suma: por una parte, la tendencia de la Luna a moverse en línea recta y, por otra, una fuerza «única» que la atraía hacia la Tierra.

Mientras tanto el propio Newton, Huygens y todos los demás seguían hablando de «una tendencia a alejarse del centro», y Newton había llegado al extremo de aceptar vórtices cartesianos (una vieja teoría de Descartes) como responsables de empujar a los objetos para que volvieran a situarse en sus órbitas, a pesar de su tendencia desplazarse hacia el exterior.

También se sabe que  algunas de las cartas enviadas a Newton sobre este tema resultaron de particular interés para el científico, pues había despertado una gran idea para aplicar como teoría en sus investigaciones.  En una de sus cartas Hooke escribió a Newton para pedirle su opinión sobre estas teorías (que ya se habían publicado). Le habló de la ley del cuadrado inverso, que Newton ya tenía, de la acción a distancia, y de la idea a la que había llegado: no había fuerza centrífuga ninguna, sino solamente una fuerza centrípeta que apartaba a los planetas de una trayectoria rectilínea y la curvaba mediante la gravedad.

En el gran libro sobre la historia del pensmaiento científico, de Moledo y Olszevicki, conocido como:”Historia de las ideas científicas”, nos relata al respecto:

“Probablemente fue esta carta la que liberó a Newton del asunto de la fuerza centrífuga (que es una fuerza artificial, simplemente la reacción a la fuerza centrípeta —esta última sí real—) y lo estimuló para demostrar, en 1680, que una ley de la gravedad con cuadrados inversos a las distancias exige que los planetas se muevan recorriendo órbitas elípticae implica que los cometas deben seguir trayectorias elípticas o parabólicas alrededor del Sol. Ésta es la razón por la que ya tenía la respuesta preparada cuando, en 1684, Halley se apareció en la puerta de su casa.

Porque fue así: aprovechando un viaje, Halley, en agosto de 1684. visitó a Newton en Cambridge, donde debatieron sobre las órbitas de los planetas y la ley del cuadrado inverso. Según contó Newton después, cuando llevaban cierto tiempo reunidos, Halley le preguntó qué tipo de curva creía él que describirían los planetas, suponiendo que la fuerza de atracción hacia el Sol fuera inversa al cuadrado de las distancias respectivas de los planetas a dicho astro.

Newton dijo inmediatamente «una elipse», ante lo cual Halley le preguntó cómo lo sabía. «Porque la he calculado», respondió Newton de inmediato. Tras esto, Halley le pidió que le dejara ver los cálculos, pero Newton buscó entre sus papeles y no pudo encontrarlos. Se comprometió entonces a volver a hacerlos v a enviárselos apenas los tuviera listos.

Ese encuentro entre Halley y Newton y los cálculos que nunca encontro se convertirían en el puntapié inicial para que nuestro protagonis:: se pusiera a escribir los Principia.”

A petición de Halley, Newton pasó tres meses rehaciendo y mejorando la demostración. Entonces, en una explosión de energía sostenida durante dieciocho meses, durante los cuales se absorbía tanto en su trabajo que a menudo se olvidaba de comer, fue desarrollando estas ideas hasta que su presentación llenó tres volúmenes. Newton decidió titular su obra Philosophiae Naturalis Principia Mathemañca, en deliberado contraste con los Principia Philosophiae de Descartes.

Ya en 1684 Newton publicó un trabajo en el que explicaba la ley de cuadrado inverso, pero recién en 1687 vio la luz su gran obra épica.

Los tres libros de los Principia de Newton proporcionaron el nexo entre las leyes de Kepler y el mundo físico. Halley reaccionó con «estupefacción y entusiasmo» ante los descubrimientos de Newton. Para Halley, el profesor Lucasiano había triunfado donde todos los demás habían fracasado, y financió personalmente la publicación de la voluminosa obra como una obra maestra y un regalo a la humanidad.

“Los Principia fueron celebrados con moderación al ser publicados, en 1687, la primera edición sólo constó de unos quinientos ejemplares. Sin embargo, la némesis de  Newton, Robert Hooke, había amenazado con aguar la fiesta que Newton hubiera podido disfrutar.

Cuando apareció el libro segundo, Hooke afirmó públicamente que las cartas que había escrito en 1679 habían proporcionado las ideas científicas vitales para los descubrimientos de Newton. Sus pretensiones, aunque dignas de atención, parecieron abominables a Newton, que juró retrasar o incluso abandonar la publicación del tercero. Al final, cedió y publicó el último libro de los Principia, no sin antes eliminar cuidadosamente cualquier mención al nombre de Hooke.

El odio que Newton sentía por Hooke le consumió durante años. En 1693 todavía  sufrió otra crisis nerviosa y abandonó la investigación. Dejó de asistir a la Royal Society hasta la muerte de Hooke en 1703, y entonces fue elegido presidente y reelegido cacada año hasta su propia muerte en 1727.”

Fuente: “A Hombres de Gigantes”

Fuente Consultadas:
El Saber de la Historia de José Babini Edit. Biblioteca Fundamental del Hombre Moderno
Grandes Figuras de la Humanidad Edit. Cadyc Enciclopedia Temática Familiar
A Hombres de Gigantes Edit. CRÍTICA
Historia de las Ideas Científicas Leonardo Moledo y Nicolás Olszevicki Edit. PLANETA

Trabajo Enviado Por Colaboradores del Sitio

Historia de la Produccion en Serie La Cadena de Montaje

CADENA O LÍNEA DE MONTAJE
Cuando pudieron hacerse formas metálicas exactamente iguales, fue lógico pensar en ellas como piezas intercambiables.

Eli Whitney fue quien por primera vez montó piezas intercambiables como un nuevo método de fabricación. Se pudo hacer las piezas en un lugar y luego armarlas en otro. Whitney pensó que en esta forma los productos manufacturados podrían producirse en cantidad mayor con más rapidez y a menor costo.

Ely Whitney

En los primeros años de su juventud, Whitney se ganó la vida batiendo clavos en un yunque. Nunca podía dar a los clavos formas exactamente iguales. Años después, cuando ya había inventado la desmotadora de algodón, en una ocasión en que observaba cómo con un martillo pilón se hacían miles de clavos idénticos, se convenció de que las máquinas tendrían que sustituir a la mano del hombre.

Por esa época, en 1789, Francia estaba en plena revolución, y los Estados Unidos temían que su mejor amiga pudiera volverse contra ellos. Se necesitaban fusiles para la defensa de las costas de América. Para fabricarlos a mano se requerirían años. No es de extrañar que el Departamento de Guerra se alegrase cuando Whitney propuso entregar 10.000 mosquetes en el término de dos años al bajo precio de $ 13,40 cada uno. Se celebró contrato con Whitney, adelantándole una suma para que comenzara la fabricación.

El joven inventor, sin embargo, tropezó con gran dificultad para encontrar hombres que poseyeran la pericia mecánica necesaria para hacer las máquinas cortadoras que reemplazasen al viejo martillo, el escoplo y la lima. Al igual que antes Watt, Whitney tuvo que hacerse las herramientas requeridas y adiestrar en el manejo a los obreros que él tomaba en las fundiciones y talleres de maquinaria.

Su primera tarea fue construir un elemento mecánico que reemplazara a las, manos humanas en la aplicación y dirección del movimiento de un instrumento cortante. No había maquinistas cuyas manos fuesen suficientemente firmes o fuertes como para sostener un instrumento de raspado contra una pieza de hierro que gira más de unos pocos minutos cada vez.

Se necesitaba una presión constante y exacta. Resolvió el problema con una especie de plantilla mecánica, que viene a ser un molde de madera o metal, a lo largo del cual se mueve una herramienta que hace piezas iguales.

Cada pieza del mosquete se sujetaba en una posición prefijada antes que las fresas la cortaran. De esta manera se repetía cada una con precisión absoluta. No sólo se empleaban piezas uniformes, sino que los bancos de trabajo se ubicaban de manera que las piezas pudieran pasarse de un obrero al otro.

La fábrica se dividía en departamentos, cada uno con su máquina especial unida por correa a un eje que impulsaba y hacía todas las herramientas cortantes.

Con esto la fábrica ya estaba preparada para ponerse en marcha, y todas las máquinas comenzaron a trabajar al mismo tiempo. Una máquina daba forma a la caja de madera del fusil, con sus superficies planas y curvadas. En hojas metálicas se hacían agujeros en lugares precisos, a fin de que sirviesen de guías para la producción en masa de trabajo de perforación.

Con grapas se sujetaban hojas metálicas contra los bancos, mientras las fresas las cortaban. Interruptores automáticos-detenían la acción de la herramienta. El mecánico sólo necesitaba agrapar las barras metálicas, las cuales eran cortadas, cepilladas, conformadas, taladradas, lustradas y esmeriladas automáticamente.

Los obreros solamente tenían que reunir las diversas piezas y llevarlas a la sala de montaje, donde se armaban los fusiles en tiempo record.

Finalmente, se dispuso de una forma de producir grandes cantidades de materiales con la rapidez, la uniformidad y la precisión que ningún artesano podía lograr individualmente.

Comienza la producción en masa
En este tiempo las avanzadas de pobladores y colonizadores de zonas lejanas estaban en plena marcha hacia el oeste de los Estados Unidos. Había que preparar las fronteras (que es como se llamaba a los límites entre civilización y regiones incultas) y construir viviendas.

El hacha era la herramienta predilecta del pionero. Pero éste a menudo tenía que esperar meses a que el herrero le forjara un hacha. Cada mango exigía un tallado cuidadoso. Cada hoja de hacha requería un largo y lento proceso de templado y pulimento.

Lo que Whitney había hecho para el fusil, otros entusiastas de la mecánica lo aplicaron al hacha. Las fábricas las hicieron a millares. Se colocaban en tambores giratorios y pasaban por las llamas de un horno en un proceso de calentamiento uniforme. Luego un martinete de fragua les daba rápidos golpes sucesivos, que hacían perforaciones de una medida exacta, por donde entrase a la perfección el mango.

De la noche a la mañana dejaron de faltar hachas. Corrió si se tratase de celebrar la intensificación de la producción fabril, empezaron a salir en cantidad los relojes de las fábricas. Con máquinas se perforaban miles de piezas por día y se montaban tan rápidamente que todo el mundo pudo tener reloj por muy bajo precio.

El hecho de que las máquinas pudieran hacer cosas mejores y con mayor rapidez produjo una conmoción creciente que todo lo inyadió. Elias Howe descubrió la parte esencial de la idea de una máquina de coser un día en que puso el ojo de una aguja en la punía en lugar de la cabeza.

De esta manera fue posible hacer que el hilo atravesase la lela sin necesidad de que la aguja la pasase de lado a lado. Otro hilo que salía de una lanzadera pasaba por dentro del lazo. Cuando la primera aguja retrocedía nuevamente, con un punto de cadeneta se apretaban los dos hilos. Esto resultó cien veces más rápido que coser a mano.

Singer introdujo mejoras. Mediante un pedal consiguió que las manos de la costurera quedasen libres y pudiesen guiar la tela. Se dio a la aguja movimiento vertical, subiendo y bajando, en vez de moverse Imrizontalmente como la aguja de Howe.

Al poco tiempo la máquina de coser pasó del hogar a la fábrica. La producción en masa hizo bajar los precios. Todos pudieron adquirir desde entonces mi traje nuevo, un vestido nuevo. Las máquinas construyeron nuevas máquinas despúes de cada nuevo invento. La lenta salida de los productos manufacturados, parecida a un goteo se transformó en un diluvio.

PARA SABER MAS…
Cadena de Montaje en Ford

La producción dependió de la rapidez con que el hombre pudiese servir a la máquina. En la línea de montaje, cada hombre agregaba una pieza al armazón desnudo que iba avanzando por esa línea. A medida que el magneto, por ejemplo, se desplazaba sobre un medio transportador, los hombres le añadían algo cada uno, hasta que finalmente salía terminado al cabo de trece minutos. Levantando el transportador del magneto veinte centímetros, para que los hombres no tuvieran que agacharse, el tiempo disminuyó a siete minutos. Imprimiendo al transportador un poco más de velocidad, ese tiempo se redujo a cinco minutos.

Con métodos similares, en la línea del ehassis se redujo el número de estaciones, hasta que fue sólo de cuarenta y cinco, y de la última operación salía el auto armado. Fue éste un ejemplo sensacional del método nuevo de producción. En 1915, un coche se terminaba en noventa y tres minutos. Una década después, luego de haberse vendido 16 millones de automóviles del modelo T, cada quince minutos salía un coche nuevo. Lo más sorprendente de todo es que el precio se pudo reducir de 850 a 295 dolores.

Frederick Taylor fue el primero que concibió la idea de que el propio hombre pudiera convertirse en un mecanismo. Taylor es el ingeniero que descubrió un acero de aleación nueva capaz de cuadruplicar la velocidad de las herramientas cortantes. Imaginó que el propio hombre podía llegar a ser igual de eficiente que una máquina si se eliminaban movimientos superfluos. Utilizando un cronógrafo, determinó el tiempo que tardaban distintos obreros y el que se requería en distintos movimientos para concluir una operación.

Otros ingenieros siguieron estudiando los movimientos de los obreros con el propósito de llegar al máximo de producción posible por minuto. Todos estos estudios sobre la forma de lograr que las piezas y los materiales saliesen en forma uniforme y fija; con la velocidad mayor con que las máquinas pudieran producirlas, desembocaron en una sorprendente conclusión: nunca se conseguiría que el hombre fuese una máquina eficiente.

Ver: Henry Ford y su Producción

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker

Epidemia en Milán Trabajos de Leonardo Da Vinci

IDEAS DE LEONARDO DA VINCI PARA RECONSTRUIR MILÁN
Cronología de su Vida – Código ATLÁNTICO –

Entre las diversas actividades desplegadas por este genio del renacimiento,  Leonardo acomodó su inteligencia al trabajo en los dos disímiles planos de la ciencia y del arte. Pero si algo le faltaba investigar, era la anatomía humana y para ello disecó el cuerpo humano para estudiar anatomía con miras a su arte, y así pudo ver que los músculos, ligamentos y nervios eran maravillosas partes integrales de una compleja máquina de carne y sangre.

Leonardo Da Vinci

Cada parte separada del cuerpo humano estaba matemáticamente relacionada con todas las demás, semejante a un sistema mecánico de pesas y balanzas, de círculos y triángulos, que lo llevó a escribir que el cuerpo humano solamente podía haber sido creado por el “Divino Mecánico”.

esqueleto de leonardo da vinci anatomista

Los estudio de anatomia de Leonardo Da Vinci

Su fama como inventor llegó a los gobernantes de Venecia. Temiendo que los invadiera la armada turca, los venecianos financiaron la construcción de su submarino. Luego,  César Borgia, que era hijo del Papa y ambicionaba conquistar toda Italia, trató de forzarlo a divulgar sus planos secretos, de tanques blindados y proyectiles con propulsión de cohete.

Durante este horripilante período, Leonardo sintió creciente terror con motivo de todos sus inventos bélicos. Temeroso del daño que su submarino pudiera causar en manos de malvados, la conciencia incitó a Leonardo a hundir su barco e idear la forma de huir de Borgia.

submarino de leonardo da vinci

Bosquejo del Submarino

Leonardo juró dedicar desde entonces todos sus esfuerzos a inventar máquinas industriales que mejoraran la vida del hombre en lugar de destruirla.

El ingeniero estadista
Las noticias del genio de Leonardo despertaron la curiosidad del Duque de Milán, quien lo llamó a su palacio para pedirle que idease trucos teatrales que hicieran más entretenido el programa diario de fiestas de la corte. En medio de toda esta pompa y alegría, una gran epidemia azotó a Italia.

La muerte invadió los cuerpos de millares de personas en forma de forúnculos ulcerantes y carne ennegrecida. Leonardo fue uno de los pocos no atacados por la plaga, pero el espectáculo de miserias y dolor que la epidemia dejó tras de sí lo llevó a un osado plan de acción.

Milán era entonces la primera ciudad de Europa, pero la absoluta falta de condiciones sanitarias adecuadas hizo de ella un fecundo foco de enfermedades. Leonardo comenzó a idear planes para reconstruirla desde sus cimientos.

Sus apuntes ponen en evidencia el primer proyecto conocido en la historia de construcción de una ciudad completa. Su proyectada ciudad comprendía diez unidades de 5.000 casas cada una; exigía el desagüe de las tierras pantanosas de los alrededores; la circulación de agua a través de caños subterráneos a cada una de las secciones de las casas y a las artísticas fuentes que regarían jardines panorámicos entre los grupos de edificios; anchas calles bordeadas de alcantarillas y terrazas elevadas que daban sobre las calles; en resumen, una ciudad espaciosa, llena de luz y aire saludables.

Para solventar el costo, propuso montar fábricas de productos que toda Europa pidiese. No era un sueño vano, pues además proyectó un sinfín de máquinas, perfectamente ilustradas en sus dibujos, que hoy nos asombran por su exactitud y utilidad.

Como ejemplo, diremos que ideó una máquina capaz de producir 40.000 agujas por hora; una laminadora para cortar hojas parejas de aluminio; un aparato para ahuecar cilindros; máquinas para hacer limas, para hecer resortes, para hacer inencogibles las telas y para confeccionar ropa. Sus planos incluyeron martillos poderosos, grúas, telares de vaivén y artefactos mecánicos de todas clases que necesitaban solamente la máquina de vapor para que comenzara la era de las máquinas.

Máquina de Hacer Resortes

Cuando terminó la epidemia, el Duque de Milán se sintió tan conmovido como para admitir lo acertado que eran los planes de Leonardo para la reconstrucción de la ciudad. A fin de evitar otro brote de epidemia, Leonardo empezó por su proyecto de drenar los pantanos que bordeaban a Milán y construir un sistema maravilloso de esclusas que aún hoy pueden utilizarse.

Repentinas amenazas de guerra interrumpieron bruscamente la colocación de los cimientos de su moderna ciudad. En lugar de ello, se vio obligado a construir fortificaciones.

Algunos de los otros inventos de Da Vinci nunca se llevaron a cabo, en parte por falta de fuentes adecuadas de energía para poner sus máquinas en movimiento. Su invento del molino de viento en forma de torrecilla fue quizás el único progreso básico en elementos mecánicos primitivos hasta la invención de la máquina de vapor.

Su vasto acopio de conocimientos científicos, condensado en 5.000 páginas de apuntes manuscritos, ha servido como fuente de ideas e inspiración a otros inventores. Su rico legado de experimentos recopilados confirma ante el mundo que él fue el genio más ecléctico de todas las épocas.

Dio el impulso inicial a la ciencia de la hidráulica. Midió las ondas sonoras y explicó el eco y las vibraciones de armónicas. Doscientos años antes que Newton interpretó el movimiento acelerado de un objeto que cae. Inventó el barómetro y el termómetro. Desarrolló una teoría ondulante de la luz y del calor y una teoría del movimiento de las olas y atribuyó a la atracción ejercida por la Luna las mareas. Analizó la composición del agua y el contenido en oxígeno del aire.

Ideó boyas, submarinos y aparejos de buceo para mares profundos. Sus armas defensivas: bazucas (una especie de cañones cohetes portátiles), tanques, cañones de retrocarga y carros de artillería, desfilan como en un catálogo de armamento moderno.

Aparte de ser uno de los más grandes pintores y escultores del mundo, no se destacó menos como anatomista, botánico, zoólogo, ingeniero, arquitecto, matemático, cartógrafo y paleontólogo. Anticipó las líneas de las actuales construcciones de tipo aerodinámico. Fue el primero que comprendió la producción en serie, las casas prefabricadas y los proyectos de, ciudades.

Leonardo es el único hombre de quien se sabe que haya atravesado las fantásticas barreras del tiempo, y cuya mente portentosa, cual si fuese movida por cohetes, llegó al corazón de nuestra edad de las máquinas.

Todos los hombres de ciencia actuales honran a Leonardo Da Vinci como el padre de la época mecánica.

EL CÓDICE ATLÁNTICO
El Códice Atlántico que se encuentra en Milán, en la Biblioteca Ambrosiana, conserva la encuademación original del siglo xvi es, con sus 401 hojas, la más extraordinaria y extensa colección leonardiana que se conozca. Su nombre deriva del gran formato de sus páginas, semejante al de un atlas (65 cm x 44 cm).

Su aspecto era el de un auténtico códice, es decir, un libro preparado por el autor para ser llenado de dibujos y notas. Se trata, en realidad, de una miscelánea de hojas y fragmentos reunidos en un volumen por el escultor Pompeo Leoni, que tuvo una discutible restauración entre los años sesenta y setenta del siglo XX.

El material del Códice Atlántico abarca toda la carrera de Leonardo, a lo largo de un periodo de más de 40 años, desde 1478, cuando tenía 26 años, hasta 1519. En él se encuentra la más rica documentación de sus contribuciones a las ciencias mecánica y matemática, la astronomía, la geografía física, la botánica, la química y la anatomía. Recoge también sus pensamientos a través de fábulas y reflexiones filosóficas.

Incluye además anotaciones sobre los aspectos teóricos y prácticos de la pintura y de la escultura, sobre óptica, perspectiva, teoría de la luz y de la sombra, así como sobre los materiales utilizados por el artista, además de numerosos estudios, como los realizados para la Adoración de los Magos, la Leda, la Batalla de Anghiari y royectos para el monumento de Francesco Sforza , Giancomo Trivulzio, incluso para la construcción de autómatas.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE LEONARDO
1452 –   Leonardo nace en Vinci la noche del 15 de abril, hijo ilegítimo de Ser Piero, notario.
y de Caterina; transcurre su infancia en Vinci y alrededores; entre 1466 y 1469 va con
su padre a Florencia, donde entra como aprendiz en el taller de Verrocchio.
1473 –   Su primer dibujo fechado (5 de agosto); en estos años, realiza pinturas como el ángel
del Bautismo de Verrocchio y La Anunciación (ambas en Florencia, Galería de los Uffizi).
1481  –   Los monjes de San Donato a Scopeto le encargan La Adoración de los Reyes Magos.Obra que quedará inconclusa.
1482 –   Leonardo va a la corte de Ludovico el Moro en Milán, donde permanecerá hasta 1499.

1483  –   Empieza a pintar La virgen de las rocas (París, Museo del Louvre).
1495  –   Pinta La Última Cena en el refectorio de Santa María delle Grazie, Milán.
1496 –   Entabla amistad y colabora con el matemático Luca Pacioli.
1499 –   Con la caída de Ludovico el Moro, Leonardo abandona Milán.
1500 –   Transcurre un período en Mantua, luego en Venecia y finalmente regresa a Florencia.
1502 –   César Borgia  lo  contrata  como  arquitecto  e  ingeniero  militar;  con Borgia  y Maquiaveli recorre la región de Romana.
1503  –   De regreso en Florencia, comienza a trabajar en La batalla de Anghiari, en el Salón de los Quinientos de Palazzo Vecchio.
1504 –   Pinta La Gioconda (París, Louvre). Muere su padre, Ser Piero. Leonardo hace un breve viaje a Piombino. 1506 –   Transcurre breves períodos en Florencia y Milán hasta que, en 1508, se establece en la capital lombarda por un período de cinco años, pagado por Luis XII, rey de Francia.
1509 –   Pinta Santa Ana (París, Louvre).
1513 –   Se marcha de Milán, pasa por Florencia y se establece por tres años en Roma, bajo la
protección de Juliano de Médicis.
1516 –   Desde Roma, Leonardo se dirige a Francia con su discípulo Francesco Melzi; hasta su muerte estará bajo la protección del rey Francisco I.
1519 –   Muere el 2 de mayo en Clos Luce, cerca del castillo de Amboise, sobre el río Loira:
es sepultado en la iglesia de S. Florentin.

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker
Las Máquina de Leonardo Da Vinci Marco Cianchi

Biografia de Dali Salvador Cronologia de su Vida y Amores

salvador dali, artista

DALÍ, SALVADOR (nacido 1904-muerto 1979). Pintor y diseñador español de renombre internacional, uno de los mayores pintores surrealistas de nuestro tiempo. Su mujer, Gala le sirvió de modelo en numerosas obras, como en la última Los tres enigmas de Gala (1982). El artista destaca también por su producción de dibujos y grabados e ilustraciones para libros. En la actualidad existen el Museo Dalí en Figueras (Gerona), fundado por el mismo y el de Cadaqués (Gerona), con más de 1.200 obras entre pinturas, dibujos y diseños. Desde la muerte de su esposa (1982) reside en el castillo de Púbol (Gerona), donde continúa su labor pictórica.

1904  
Salvador Dalí nace en Figueras, el 11 de mayo.
1919
Primeras experiencias de escritura automática. Se funda la revista del movimiento surrealista, Littérature. El jazz invade Europa.
1921
Ingresa en la Real Academia de San Fernando, en Madrid. Hitler en la jefatura del Partido Nacionalsocialista. Bretón visita a Freud.

Dalí de niño y su mdre

1922
En calidad de miembro de la Asociación Catalana de Estudiantes, participa en una muestra colectiva que se realiza en las Galería Dalmau, en Barcelona. Descubre y es influido por las obras de de Chirico, Juan Gris y Picasso. Muere Marcel Proust. Joy-ce publica Ulysses.
1924
La Academia de San Fernando lo suspende por un año como consecuencia ele sus actividades en contra de algunos profesores. En este mismo año, lo detienen en Figueras con motivo de las actuaciones políticas del padre.
Bretón publica el Manifiesto surrealista. Muerte de Lenin. Se funda la revista La Revolución Surrealista.  Muere Kafka.
1925
Presenta en las Galerías Dalmau su primera exposición individual. En el curso de ese año expone, asimismo, , en la muestra colectiva que presenta en Madrid la Sociedad de Artistas Ibéricos. Intensas lecturas de la obra de Freud. Eisenstein realiza El acorazado Potemkin. Primera exposición surrealista en París.
1926
Participa en una exposición colectiva de arte catalán moderno en el Círculo Artístico de Barcelona. También envía obras al Saló D’Avantguarda, de las Galerías Dalmau. Inicia su carrera de ilustrador con dos libros de autores catalanes. Se inaugura la Galería Surrealista en París. Eluard publica Capitule de la douleur. Muere Claude Monet.
1927
Primer film sonoro, El cantor de jazz. Ejecución de Sacco y Vanzetti. Aragón, Bretón.
Eluard y Peret se adhieren al Partido Comunista. Magritte se instala en París. Fundación del Partido Nacional Vietnamita.
1928
Bretón publica Nadja. Aragón y Bretón celebran “el cincuentenario de la histeria”. Bretón publica El surrealismo y la pintura y Aragón El tratado del estilo’. Dalí fija su residencia en París. Aparece su firma al pie del resonante Manifest groe.
1929
Se adhiere al movimiento surrealista y pinta Le jeu lúgubre. Realiza con Luis Buñuel el film Un perro andaluz. Convive durante el verano en Cadaqués, con Buñuel, Rene Magritte y el matrimonio Eluard, Paul y Gala (Elena Diaranoff), que más tarde sería su mujer. Hace Le gran masturbateur. Bretón publica El segundo manifiesto surrealista.
1930
Expone en la Galerie Pierre Colle, en París, y asimismo toma parte en una muestra de collages que celebra el grupo surrealista en la Galerie Goemans. El mismo año p rblica La Femme Visible,, libro que comienza a dar formas a su método de exposición y análisis, que él denominó “Paranoico-crítico”. Suicidio de Maiakowski. Se funda la revista El Surrealismo al Servicio de la Revolución.
1931
Colabora con Luis Buñuel en la realización del film L’Age d’or. Expone en la Galerie Pierre Colle. Proclamación de la República Española. Pinta: Persistance de la Mémoire y L’Amour et la Mémoire.
1932
Participa en la primera muestra surrealista que se presenta en los Estados Unidos, en el Wadsworth Atheneum, de Harford. Edita un guión cinematográfico titulado Ba-baou. Aragón rompe con el surrealismo.
1933
Exposiciones en la Librería Catalonia, de Barcelona, y en la Exposición del Salón des Surindépendents, en París. Realiza su primera muestra individual en Nueva York, en la Julien Levy Gallery. Hitler en el poder. Fundación de la revista Minotauro. Kan-dinsky participa como invitado de honor de los surrealistas en la muestra de los Surindépendents. Bretón publica Le Messagc Antomatique.
1934
Realiza las ilustraciones para Los cantos de Maldoror, de Lautréamont. Marcha a Londres para inaugurar una muestra en la Zwemmer Gallery. Expone junto con Gia-cometti, en la Julien Levy Gallery, de Nueva York. Se afianza en la URSS la teoría del realismo socialista.
1935
Publica La conquéte de l’irrationel. Procesos de Moscú. Suicidio de Crevel. Exposición internacional del surrealismo en Copenhague, en las Canarias y en Praga. Ruptura final del movimiento surrealista con el Partido Comunista.
1936
Decora los muros de la residencia de Mr. Ed-ward James. Toma parte en la muestra internacional del surrealismo que presentan en Londres las New Burlington Galleries. Al estallar la guerra civil española, comienzan sus disensiones con el movimiento surrealista, primero de carácter político y,muy pronto por motivos estéticos. Fusilamiento de Lorca. Exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, de Arte Fantástico, Dada y Surrealismo.
1937
Bretón publica L’Amour fou. Exposición internacional del surrealismo en Japón. Bernanos publica Los grandes cementerios bajo la luna.
1938
Hitler ocupa Austria. Bretón y Eluard publican el Dictionnaife abrégé du surréaiisme. Bretón y Trotski publican Por un arte revolucionario independiente. Matta pinta la serie Morfologías psicológicas.
1939
Termina la guerra civil española. Muere Freud. Principia la segunda guerra mundial.   Eluard rompe con el surrealismo.
1940
Lo sorprende en París la segunda guerra mundial. Regresa a España, trasladándose luego a Lisboa y regresando finalmente ¿ los Estados Unidos.
Escenografía y decorados para su ba_.-;: Labyrinth. Exposición retrospectiva en e. Museo de Arte Moderno de Nueva York. Muere Paul Klee. Exposición internacional del surrealismo en México. Los nazis ocupan Francia. Asesinato de Trotski.
1941
Dalí rompe defintivamente con Anché Bretón, refugiado en Nueva York. Alemania invade la URSS. Se instalan en los Estados Unidos Ernst y Masson. Bombardeo de Pearl Harbor. Orson Wells realiza El ciudadano. Bretón publica Génesis y perspectiva artística del surrealismo. Picasso hace público El deseo atrapado por la cola.
1942
Aparición de su autobiografía titulada La vida secreta de Salvador Dalí. Fundación en Nueva York de la revista VVV. Exposición internacional del surrealismo en Nueva York. Bretón publica Situación del surrealismo entre las dos guerras.
1943-1947
Exposición de retratos en las Knoedler Galleries. Decoraciones murales para la residencia de la princesa Artchil Gowrielli, en Nueva York. Publica Hieden Faces, novela que se desarrolla en la Francia ocupada. Escenografía y trajes para su ballet Mad Tristan, “primer ballet paranoico” y para el Café de Chinitas, ballet de la Argentinita, con tonadas populares españolas en arreglo de Federico García Lorca. Participa en la dirección de la película Spellbound, realización cinematográfica de Alfred Hitchcock.

Realiza su difundido cuadro Cesta de Pan, muy utilizado en la propaganda del plan Marshall. Ilustraciones para el Quijote. Lecturas de física y cibernética. Pinta: Equilibrio intra-atómico de una pluma de cisne. Leda atómica, etc. Muerte de Hitler. Muerte de Robert Desnos.

Bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki. Muerte de Paul Valéry. Regreso de Bretón a París. Exposición internacional del surrealismo en París. Plan Marshall. Artaud publica Van Gogh o el suicidio de la sociedad. Richter realiza Sueños que el dinero puede comprar, filmado con la participación de Calder, Duchamps,  Ernst, Léger y Man Ray.
1950
Dalí se convierte al catolicismo.
1956
Pinta la Naturaleza muerta viviente (colección M. Brad G. Morse).
1959
El sueño de Cristóbal Colón (Museo de Arte Moderno de Nueva York).
1960
Nacimiento de una Divinidad (colección de la señora de Henry J. Heinz).
1962
Batalla de Tetuán (colección Huntington Hartford).
1969
Pinta el cielorraso del palacio Alleuis de Barcelonas
1970
Publica en las ediciones de Draeger Fréres, Dalí par Dalí.
1989
Muere en Figueres el 23 de enero.

Dali y su mujer Gala

ExplicaAlicia Misrahi, en su libro “99 amoresde la Historia”:

“La vida de Salvador Dalí (1904-1989) cambió en 1929 cuando conoció a Gala Éluard (1894-1982), cuyo verdadero nombre era Helena Ivanovna Diakonova. Se vieron por primera vez cuando ella visitó Cadaqués con su esposo, el poeta francés Paul Éluard, y su hija. Dalí estaba tan nervioso que no sabía qué decirle y en los largos paseos de aquellos días muchas veces empezaba a reír nerviosamente. Aunque él se enamoró locamente enseguida, ella pensaba al principio que era «insoportable y antipático».Ella se convertiría en el amor de Dalí y su inspiración como podemos ver en El gran masturbador (1929), que recoge precisamente las sensaciones de esos primeros paseos. Se casaron en 1934 y vivieron juntos cincuenta y tres años. Por este matrimonio, Dalí y su padre, quienes siempre habían tenido unas tensas relaciones, se dejaron de hablar.
La relación de Gala y Dalí fue complicada y basada más en el arte que en el amor, pues siempre se ha dicho que el auténtico gran amor de Dalí fue García Lorca. Sin embargo, la indefinición sexual del genial artista y su miedo al sexo hicieron que nunca llegara a aceptar al poeta.”

Gala, muy joven

LA MUSA TOTAL
Gala, que era una mujer adusta, tenía sin embargo una fuerza especial. Se convirtió en la musa de Dalí y fue la mujer de la vida del poeta Paul Eluard, quien continuó escribiéndole toda la vida como si ella fuera a volver con él. La suya no fue una separación total ya que siguieron viéndose esporádicamente. Eluard solía imaginarla o soñarla en fantasías eróticas: «Te veo por todas partes, en todo, sobre todo. Muero de amor por ti. Tu sexo me cubre el rostro, devora el mío, me cubre con tu belleza, cubre todo con tu belleza, con tu genio » (1930).
Eluard y Gala siempre habían defendido el amor sin ataduras y, de hecho, Gala se había acostado con varios pintores amigos, entre ellos Pablo Picasso.

ALGUNAS DE SUS OBRAS MAS CONOCIDAS:

obra artistica de Salvador Dali

La persistencia de la memoria, conocido también como Los relojes blandos es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1931

1955: La Última Cena

“El descubrimiento de América por Cristóbal Colón”

1940: La Cara de la Guerra

1930:Salvador Dali, Mujer invisible durmiendo

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí realizado en 1944

obra de salvador dali

1937:Cisnes que se reflejan como elefantes

Fuente Consultada:
99 Amores de la Historia Alicia Misrahi
Colección LOS HOMBRES Dalí, Fascículo N°32

Biografia de la Reina Isabel II de Inglaterra

Isabel II de Inglaterra

ELIZABETH II
Jefe Supremo del Reino Unido. Desempeña protocolarmente las funciones de primera figura
de la Comunidad Británica.

ISABEL II Soberana del Reino Unido (Londres, 1926). Hija de Jorge VI, a quien sucedió en 1952. Fue coronada el 2 de Junió de 1953. En 1947 contrajo matrimonio con Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo. La inestabilidad de su familia (divorcios o separaciones de su hermana y de sus tres hijos mayores), y otros escándalos, han hecho replantearse a diversos sectores políticos el papel de la monarquía en la sociedad británica de finales del siglo XX. Sin embargo, tras la trágica muerte de Diana (1997), la actitud personal de la reina y la postura pública de la familia real suscitaron cierta recuperación de la estima general hacia la monarquía.

Elizabeth II (Isabel II, en castellano), nacida en 1926, tuvo hasta los diez años, pocas posibilidades de reinar. Hija del segundo de los varones de la familia real, se convirtió en heredera del trono cuando abdicó su tío Eduardo VIII, en diciembre de 1936, y ascendió al trono en su lugar su padre, el duque de York, quien sólo había tenido, de su matrimonio con Lady Elizabeth Bowes-Lyon, hija del conde escocés de Strathmore (la Reina Madre), dos hijas mujeres.

Elizabeth, hija mayor del Rey Jorge VI, fue sorprendida por la noticia de la muerte de su padre (1952) mientras se encontraba haciendo una visita oficial al entonces territorio colonial de Kenya, África. Ese mismo año, fue coronada con gran pompa.

En 1947, se había casado con Philip Mountbatten, Príncipe de Grecia (hoy Duque de Edimburgo) de quien ha tenido cuatro hijos: Charles Philip Arthur George, Príncipe de Gales y heredero del trono, nacido en 1948; la princesa Anne, nacida en 1950; el príncipe Andrew, nacido en 1960, y el príncipe Edward, nacido en 1964. Siempre se presentó ante sus millones de subditos y ante el mundo en general como una mujer discreta.

A pesar de no desempeñar el poder ejecutivo (reina pero no gobierna) se le reconocen varias atribuciones (muchas de ellas formales) y un sinnúmero de títulos: el gobierno es el Gobierno de Su Majestad; los ministros son los Ministros de la Corona; ella es la jefa de la Iglesia Inglesa (pero no de la de Escocia); por sugerencia del primer ministro convoca, suspende o disuelve el Parlamento, nombra gobernadores, etc.; el propio himno nacional —Good save the Queen o the king, conforme con el sexo del jefe supremo— hace referencia a su persona.

Según un acuerdo que data de la primera mitad del siglo XVIII, los bienes de la Corona fueron transferidos al Estado, a cambio de una renta fija: la civil list, destinada a solventar los gastos de la familia real. El mantenimiento de sus inmuebles y seculares castillos corre por cuenta del gobierno. Pero la corriente inflacionaria que afecta a Gran Bretaña llevó al Príncipe Consorte a declarar, en un programa televisivo grabado en los Estados Unidos, que la familia real estaba enfrentando dificultades económicas.

La propia Reina, en 1971, comunicó a la Cámara de los Comunes que le sería imposible seguir desempeñando sus funciones de Estado con una asignación cuyo monto había sido fijado en 1952; fue así como dicha suma se incrementó significativamente.

Tales dificultades, entre tanto, nada tienen que ver con la fortuna privada de la familia real, ya que la Reina es considerada una de las mujeres más ricas del mundo, gracias a las rentas que le producen sus inversiones en tierras, en diversas industrias, etcétera. Viajera infatigable. Elizabeth y su marido han visitado todos los países del Commonicealth, además  de muchas  otras naciones.

Biografia de Galileo Galilei Descubrimientos e Historia de la Astronomia

Si para ser un buen físico bastara ser un buen observador, la física sería una ciencia muy banal. Sin adoptar una postura falsa contra los preceptos de la experiencia, los contemporáneos y sucesores de Bacon van a ingeniárselas para introducir la razón pura en el análisis de los hechos físicos; ya decía Galileo:  “Nadie podrá entender el gran libro del universo si ignora su lenguaje que es el lenguaje matemático”.

(Pisa, actual Italia, 1564-Arcetri, id., 1642) Físico y astrónomo italiano. Fue el primogénito del florentino Vincenzo Galilei, músico por vocación aunque obligado a dedicarse al comercio para sobrevivir. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo –quizá como novicio– al monasterio deGALILEO galilei Santa Maria di Vallombrosa, hasta que, en 1581, su padre lo matriculó como estudiante de medicina en la Universidad de Pisa.

Pero en 1585, tras haberse iniciado en las matemáticas fuera de las aulas, abandonó los estudios universitarios sin obtener ningún título, aunque sí había adquirido gusto por la filosofía y la literatura. En 1589 consiguió una plaza, mal remunerada, en el Estudio de Pisa.

Allí escribió un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual criticaba los puntos de vista de Aristóteles acerca de la caída libre de los graves y el movimiento de los proyectiles; una tradición apócrifa, pero muy divulgada, le atribuye haber ilustrado sus críticas con una serie de experimentos públicos realizados desde lo alto del Campanile de Pisa.

En 1592 pasó a ocupar una cátedra de matemáticas en Padua e inició un fructífero período de su vida científica: se ocupó de arquitectura militar y de topografía, realizó diversas invenciones mecánicas, reemprendió sus estudios sobre el movimiento y descubrió el isocronismo del péndulo.

En 1599 se unió a la joven veneciana Marina Gamba, de quien se separó en 1610 tras haber tenido con ella dos hijas y un hijo. En julio de 1609 visitó Venecia y tuvo noticia de la fabricación del anteojo, a cuyo perfeccionamiento se dedicó, y con el cual realizó las primeras observaciones de la Luna; descubrió también cuatro satélites de Júpiter y observó las fases de Venus, fenómeno que sólo podía explicarse si se aceptaba la hipótesis heliocéntrica de Copérnico. Galileo publicó sus descubrimientos en un breve texto, El mensajero sideral, que le dio fama en toda Europa y le valió la concesión de una cátedra honoraria en Pisa. En 1611 viajó a Roma, donde el príncipe Federico Cesi lo hizo primer miembro de la Accademia dei Lincei, fundada por él, y luego patrocinó la publicación (1612) de las observaciones de Galileo sobre las manchas solares.

Pero la profesión de copernicanismo contenida en el texto provocó una denuncia ante el Santo Oficio; en 1616, tras la inclusión en el Índice de libros prohibidos de la obra de Copérnico, Galileo fue advertido de que no debía exponer públicamente las tesis condenadas. Su silencio no se rompió hasta que, en 1623, alentado a raíz de la elección del nuevo papa Urbano VIII, publicó El ensayador, donde expuso sus criterios metodológicos y, en particular, su concepción de las matemáticas como lenguaje de la naturaleza. La benévola acogida del libro por parte del pontífice lo animó a completar la gran obra con la que pretendía poner punto final a la controversia sobre los sistemas astronómicos, y en 1632 apareció, finalmente, su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo; la crítica a la distinción aristotélica entre física terrestre y física celeste, la enunciación del principio de la relatividad del movimiento, así como el argumento del flujo y el reflujo del mar presentado (erróneamente) como prueba del movimiento de la Tierra, hicieron del texto un verdadero manifiesto copernicano.

El Santo Oficio abrió un proceso a Galileo que terminó con su condena a prisión perpetua, pena suavizada al permitírsele que la cumpliera en su villa de Arcetri. Allí transcurrieron los últimos años de su vida, ensombrecidos por la muerte de su hija Virginia, por la ceguera y por una salud cada vez más quebrantada.

Consiguió, con todo, acabar la última de sus obras, los Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias, donde, a partir de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, demostró las leyes de caída de los cuerpos en el vacío y elaboró una teoría completa sobre el movimiento de los proyectiles. El análisis galileano del movimiento sentó las bases físicas y matemáticas sobre las que los científicos de la siguiente generación edificaron la mecánica física.

EL MÉTODO EXPERIMENTAL
En la Universidad de Pisa, el joven profesor practicaba un método de enseñanza entonces completamente nuevo: al margen de lo acostumbrado, procuraba que sus alumnos se dieran cuenta personalmente de la verdad de las leyes físicas que iba enunciando. Por tal motivo, no vaciló, en algunas oportunidades, en salir de las aulas para acompañarlos hasta un lugar donde fuera posible llevar a efecto los experimentos y las pruebas demostrativas necesarias para la comprensión de la lección impartida.

Así, para comprobar la veracidad de las leyes que rigen la caída de los cuerpos, Galileo realizó reiteradas experiencias desde lo alto del campanario de la catedral de Pisa. En efecto, la ley física relativa a la caída de los cuerpos, que había enunciado Aristóteles, expresaba que los cuerpos caen con una velocidad proporcional a su peso. Galileo, por lo que se presume ahora, habría descubierto que el enunciado aristotélico era absolutamente erróneo y decidió “comprobarlo” ante los alumnos y los profesores reunidos.

Subido a la torre, hizo repetidas experiencias de arrojar, simultáneamente, objetos de distinto peso, los que, de acuerdo con aquel enunciado, debían llegar al suelo con diferencia de tiempo (primero los más pesados); el hecho fue que los diversos objetos llegaban siempre al mismo tiempo. Los profesores que basaban su enseñanza en la enunciación simple y sin análisis de las leyes de Aristóteles se retiraron abrumados por la evidencia. Sin ningún respeto por Aristóteles, Galileo enunció entonces el nuevo principio de física, a saber: que en el vacío, sea cual fuere su peso, los cuerpos caen a la misma velocidad. Lo más importante, sin embargo, consistió en que, con esas pruebas prácticas, dio nacimiento a la ciencia experimental, basada, no en principios abstractos, sino en la comprobación y demostración práctica de cada ley enunciada.

En sus variadas investigaciones, Galileo no pudo dejar de poner en descubierto la incompetencia de muchos de sus colegas y el carácter anticientífico de algunas de sus enseñanzas. Ello le valió que, así como conquistaba la admiración de los alumnos y profesores estudiosos, se ganaba también el odio inextinguible de muchos otros que no podían tolerar que de tal modo los humillara.

Algunos, de tales “docentes” deseaban que el joven Galileo fuera expulsado de su cátedra. Galileo debió convencerse, finalmente, de que Pisa no era el lugar más apropiado para dedicarse con serenidad a los estudios, y de que debía procurar alejarse de ella. Así, en 1591, aprovechó la oportunidad que le brindaba una invitación para dictar una cátedra en la Universidad de Padua, y se alejó de Pisa. Padua le dio la acogida a que se había hecho acreedor, y Galileo reanudó con intenso entusiasmo sus investigaciones.

Su mayor preocupación consistía en buscar la solución al problema presentado por los dos contrapuestos “sistemas del mundo”, el de Tolomeo y el de Copérnico, ilustre sabio polaco del siglo xv. La tesis predominante era la de Tolomeo (geocéntrica), que suponía que la Tierra era el centro del sistema planetario; en cambio, la tesis enunciada por Copérnico (heliocéntrica), afirma que el Sol constituye el centro del sistema; o sea que en torno del Sol giran la Tierra y los restantes planetas. Galileo consideraba que los cálculos matemáticos no podrían ser suficientes para comprobar cuál de ambas tesis era la acertada, y que en este caso, como en otras ramas del conocimiento, se hacía indispensable la observación directa. Consideró que no había más que un solo procedimiento: escrutar la inmensidad del cielo. Pero, ¿con qué medios?

EL TELESCOPIO
El año 1609 no es solamente uno de los más importantes en la vida de Galileo, sino también una fecha memorable en la historia de la astronomía. En ese año Galileo construyó un telescopio (del griego “tele”, lejos, y “scopeo”, observo), instrumento’ mediante el cual se hizo posible la exploración ocular del cielo. Los descubrimientos que poco a poco fue realizando con ese instrumento óptico suscitaron admiración y desconcierto. La Vía Láctea, hasta entonces considerada una ligera neblina en la oscuridad del cielo, apareció, en cambio, compuesta por miríadas de. estrellas; la Luna, considerada un cuerpo resplandeciente y cristalino, no era tal: las manchas lunares eran verdaderas montañas con cráteres volcánicos. Y hubo algo más: por medio de este instrumento extraordinario, Galileo pudo demostrar la exactitud de la teoría de Copérnico.

Como fruto de tantos y señalados estudios y experimentaciones, Galileo publicó dos grandes obras: en 1610 el “Sidereus Nuntius” (“El mensajero de las estrellas”) y en 1632 el “Diálogo de los máximos sistemas, tolomeico y copernicano”. En el período transcurrido, además, se asegura que algunos estudios relacionados con el microscopio formaron parte de sus trabajos.

DESCUBRIMIENTOS Y CONFLICTOS CON LA IGLESIA DE GALILEO GALILEI

“DISPONES, MI QUERIDO GALILEO, DE PRUEBAS IRREFUTABLES. . .”
En el jardín de su casa, trató de instalar el telescopio en un trípode y apuntar hacia lo alto, observando los  navíos enemigos, que poco le interesaban, sino a la bóveda celeste, en esta noche especialmente estrellada. Fascinado con la visión aumentada de la Luna, Galileo mandó llamar a Viviani y Torricelli, sus más fieles discípulos: “¡Esta es la prueba!, yo sabía que Aristóteles estaba errado; la Luna no es una esfera lisa o perfecta, y tampoco tiene luz propia.

Esas pequeñas manchas oscuras son sombras de las montañas que existen en la Luna como en cualquier otro astro. Eso demuestra que la Luna recibe su luz de otro astro, y por el tamaño de la sombra podemos también calcular la altura de las montañas”. Después de nuevas observaciones y cálculos, Galileo saca en conclusión que, de la misma forma en que la Tierra gira en torno del Sol, la Luna gira en torno de la Tierra mostrando sólo una de sus caras. Ávido por un intercambio de ideas, Galileo escribe a Kepler relatando los descubrimientos que había hecho.

La respuesta no tarda: “Dispones, mi querido Galileo, de pruebas definitivas de la veracidad de las tesis de Copérnico, y de las lagunas profundas del sistema aristotélico. En cuanto a mí, llegué a las mismas conclusiones por otros caminos. Observé que los planetas no se mueven en círculos, «movimiento perfecto», según Aristóteles, sino que siguen una trayectoria elíptica. En el foco de esa elipse está localizado el Sol. En lo que se refiere a tus observaciones, aconsejo que las publiques rápidamente en forma de un libro.

Creo que nuestro deber es difundir la ciencia para su mejor desarrollo”. Galileo duda. Prefiere investigar un tiempo más antes de exponerse a las críticas. Si surgiese alguna dificultad, ya al menos habría conseguido terminar un trabajo importante. Su nuevo objetivo —el planeta Júpiter— le trae una sorpresa. Repara que tiene cuatro astros a su lado, que cada noche se disponen de forma diferente, una vez de un lado, otra vez de otro, desapareciendo otras veces detrás del planeta.

Son los cuatro satélites de Júpiter girando en torno de él como la Luna alrededor de la Tierra. Los bautiza con el nombre de Mediceos (homenaje a los poderosos Médicis), previendo las enormes implicaciones de sus descubrimientos: el insospechado número de astros invisibles antes del perfeccionamiento del telescopio revela lo absurdo de la concepción de Aristóteles, según la cual los cuerpos celestes fueron creados para deleite de la criatura humana; y los satélites de Júpiter eran un ejemplo de sistema solar en miniatura, como fueron pensados por Copérnico.

ADIVINE QUIEN PUEDA Después de otras exploraciones, cuando verificó inclusive la existencia de manchas irregulares en la superficie del Sol, el maestro publica, en diciembre de 1610, el siguiente texto: Smaisrmil mepoetalevmibnenvgttaviras. “Quien descifre este enigma”, explica el astrónomo, “conocerá cuál es el verdadero sistema del mundo”. Como nadie adivinase, restablece el orden correcto de las letras: “Altissimum planetam tergeminum observavi“, o sea “Observé que el planeta más alto es triple”.

Galileo acababa de descubrir, sin saberlo, los anillos de Saturno. Por su telescopio rudimentario veía confusamente una mancha circular alrededor del planeta, y creía que éste era el más distante de la Tierra, concluyendo que el astro estaba compuesto por tres estrellas diferentes. Los medios técnicos no le permitían ir más lejos en sus conclusiones. De cualquier modo no estaba lejos de la verdad, ya que los anillos de Saturno están compuestos por una infinidad de pequeños cuerpos celestes tan próximos unos a otros que parecen confundirse en el telescopio. ¿Y por qué aquel acudir a un enigma? ¿Intentaba encubrir un hecho científico?

Parece más probable que pretendiera, por el contrario, atraer la atención del público, pues la solución de enigmas era una vieja moda. Para estimular la curiosidad general, Galileo preparaba diplomáticamente el momento de dar al mundo sus descubrimientos científicos revolucionarios.

“CREO EN LA RAZÓN” Aunque se sintiese protegido en Venecia, la obstinación y espíritu polémico lo llevaron hasta Roma, a fin de intentar convencer a los doctores de la Iglesia. “El papa no podrá aceptar tesis que contrarían todo lo que enseñaron hasta hoy”, le previene un discípulo. “Vea el caso de Giordano Bruno”, recuerda otro de sus alumnos. “Yo creo en la razón”, replica Galileo. “Si no quieren creer en mis palabras, bastará con que miren a través del telescopio …” En Roma, aguardando durante varios meses la decisión papal, Galileo cree más en su propia habilidad que en el espíritu científico de los cardenales. Nada de importante había sido publicado hasta ese instante; para Galileo todo dependía de la manera de presentar convincentemente sus tesis a los padres de la Iglesia.

“Las Sagradas Escrituras son guías indiscutibles de los hombres en el camino de la salvación”, decía a los sacerdotes. “Pero, en lo que se refiere a astronomía, es preciso reconocer que los antiguos no disponían de eficientes instrumentos como el telescopio”. Sus argumentos son recibidos con sonrisas de duda. Galileo mismo comienza a inquietarse. Pero, finalmente, el Colegio Romano lo designa miembro de la Academia del Lincei, el consejo de científicos mejor visto por la Iglesia. No había un pronunciamiento claro sobre sus tesis. Pero, si lo nombran para un lugar tan honroso, es porque tienen de él, ciertamente, un concepto favorable. Galileo no pensó en otra hipótesis: que los jueces de la Inquisición querían mantenerlo cerca para poder vigilarlo mejor.

LA INQUISICIÓN PONE LAS CARTAS SOBRE LA MESA Juzgándose apoyado por la Iglesia, Galileo comienza a publicar alguno de sus trabajos. Escribe en italiano, lengua del pueblo, y no en latín, habitualmente empleado entre los cultos. Este detalle parece haber irritado sobremanera a la Inquisición: que él haga complicados estudios destinados a los sabios todavía puede aceptarse, pero hacerlos accesibles a todos será una amenaza a la autoridad religiosa.

En 1613, estimulado por el silencio de la Iglesia, Galileo reconoce públicamente la veracidad de las tesis de Copérnico y declara: “¡Estoy totalmente convencido de que el Sol es el centro del Universo, y la Tierra gira a su alrededor!” Dos años pasan todavía sin que nada grave suceda.

Sólo algunos jesuitas lo acusan de interpretar erradamente el Evangelio. Por las dudas, va nuevamente a Roma, en 1615. Encuentra allí al Cardenal Barberini, estudioso de las matemáticas, que, a pesar de no estar de acuerdo con sus tesis, sostiene el derecho de Galileo a defenderlas.

El cardenal se hace amigo y protector de Galileo. Cuando parecía que todo marchaba bien, en 1616, Galileo es tomado por sorpresa por una decisión del Santo Oficio: “Severa investigación efectuada por la Sagrada Congregación revela que la doctrina del dicho Nicolás Copérnico, sosteniendo la inmovilidad, del Sol, es totalmente falsa y contraria a las Santas Escrituras”. Las obras de Copérnico están incluidas en el Index, lista de libros prohibidos por la Iglesia, y la difusión de sus ideas quedaba sujeta a severo castigo.

Aunque no había sido nombrado durante el proceso, Galileo sentía que era el principal destinatario de la sentencia. “No se atreven a atacarme directamente, a causa de mi prestigio”, piensa él. Comprende que una vasta intriga había sido montada en secreto por la Inquisición. Algunos días más tarde, las cosas se esclarecen por completo. Convocado a presencia del Inquisidor, Cardenal Belarmi-no, Galileo es invitado a no divulgar nunca más las teorías de Copérnico, bajo pena de prisión. Parece que aceptó, jurando obediencia a la Iglesia. No se tiene certeza de lo ocurrido, mas es probablemente verídico, ya que en los años siguientes Galileo no se manifiesta públicamente más sobre astronomía. Al margen de las polémicas, el científico aguarda una nueva oportunidad para volver a la carga.

 “MI VIEJO AMIGO BARBERINI. . .” En Florencia, adonde se traslada, permanece relativamente callado, desde 1617 a 1623. Pero entonces ocurre un hecho prometedor: el cardenal Barberini es elegido papa, con el nombre de Urbano VIII. “¡Un matemático en el trono pontificio!”, exclama entusiasmado Galileo. “¡Y, además de eso, mi viejo amigo y protector!” Muchos años habían pasado desde que se iniciara como profesor.

Todo indicaba que Galileo, ahora con casi sesenta años y mal visto por la Iglesia, tendría un deslucido fin en su carrera. La elección de un “Papa científico”, sin embargo, podría invertir le; términos del problema. Galileo comienza febrilmente a escribir un libro, Diálogo sobre los do: principales sistemas del mundo. Por boca de tres personajes: Simplicio, e’. respetuoso de las tradiciones; Salviat: el reformador mordaz, y Sagredo, el hombre culto y moderador, Galileo enfrenta en un lenguaje accesible —y a veces cómico—, las concepciones de”. Universo según Aristóteles y Copérnico.

Cercado por los argumentos de sus opositores, Simplicio es llevado a defender posiciones absurdas y ridículas “Es sólo un relato imaginario”, declara su autor, cuando lleva los originales a Roma, en 1630, buscando la aprobación de su amigo Barberini.

“‘Es preciso eliminar de una vez por :odas los malentendidos entre la fe y la ciencia”, afirma Galileo. El papa lo recibe con grandes honras y demostraciones de amistad, dejando incluso entender que no se opondrá a la publicación del Diálogo. La Inquisición, entre tanto, comienza a inquietarse por el problema. Los editores que se habían ofrecido para imprimir la obra reciben la visita de misteriosos jesuitas. Sintiéndose amenazados, prefieren retrasar la publicación del trabajo de Galileo.

Finalmente, en 1632, el Diálogo es editado y aparece en venta en las librerías de Florencia. Al tener noticia de ello, los cardenales comienzan a presionar al papa para lograr la prohibición del libro. Habían conseguido convencer al pontífice de que el personaje Simplicio, ridiculizado por Galileo en la obra, no era otro que él mismo, Maffeo Barberini…

El poderoso Cardenal Gaspar Borgia, embajador de España, ataca por otro flanco: “En caso de que Vuestra Santidad no condene claramente el libro, se podría decir que el papa es un protector de herejías . ..”. Una vez convencido, Urbano VIII resuelve abandonar sus veleidades científicas y colocar los intereses de la Iglesia por encima de todo. En febrero de ese mismo año, Galileo Galilei es llamado a Roma por la Congregación del Santo Oficio. Ahora comprendía todo. El viejo amigo Barberini ya no le prestaba más apoyo, y el sabio caería poco más tarde en manos de la Inquisición.

LA CIENCIA, EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS Galileo pretexta que su avanzada edad le hace difícil viajar a Roma. Es intimado entonces a presentarse delante del Santo Oficio, bajo pena de ser llevado a la fuerza. En una carta que escribe a su amigo Renieri, Galileo relata: “Fui recluido a prisión en el delicioso Palacio de la Trinitá del Monti (…). El sacerdote comisario Lancio vino a buscarme al día siguiente, llevándome en un carruaje. Durante el trayecto, me hizo varias preguntas, mostrando gran deseo de que yo reparase el escándalo que provocara en toda Italia mi opinión de que la Tierra se mueve. A todas las sólidas razones y pruebas matemáticas que yo le presentaba, no respondía nada, a no ser estas palabras: ‘Terra autem in aeternum stabit’ (La Tierra, sin embargo, permanecerá para siempre fija) “.

Ante el tribunal de la Inquisición se inician los interrogatorios:

—¿Es exacto aquello que escribieron los antiguos y las Santas Escrituras? —repiten los inquisidores—.

—Los antiguos no tenían aparatos para observar el cielo —responde Galileo—. Imaginaban movimientos complicados que no corresponden a la verdad de los hechos.

—La Biblia confirma las tesis de Aristóteles —insisten ellos—.

—Sólo puede tratarse de un error de interpretación —replica el acusado—. Mas si la Biblia afirmara realmente que la Tierra no se mueve y el firmamento gira en torno de ella, entonces debería sacar en conclusión que la Biblia está errada …

— ¡Herejía! —gritan los inquisidores—. ¡Galileo Galilei reniega de las Santas Escrituras! “Comencé entonces a presentar mis pruebas”, relata Galileo, “pero, para desdicha mía, no fueron escuchadas. Por más esfuerzo que yo hiciese, no conseguía que entendiesen: me interrumpían indignados, queriendo convencerme del escándalo. Y el mismo pasaje de las Escrituras era presentado siempre como la prueba definitiva de mi delito.”

La acusación era grave: “Decir que la Tierra no es inmóvil ni es el centro del mundo, y decir que ella tiene un movimiento diario, constituye una proposición absurda y falsa en filosofía; desde el punto de vista de la teología, ella es invalidada por la fe”. Galileo es “convidado” a abjurar públicamente de sus teorías. El acusado resiste en nombre de la ciencia, mas consta que, ante la amenaza de torturarlo, después de algún tiempo decide retractarse.

El 22 de julio de 1633, en presencia de los cardenales inquisidores, Galileo se arrodilla para oír el texto de la sentencia: “Invocando el Sagrado Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su Gloriosa Madre la Virgen María, pronunciamos esta sentencia final. .. Decimos, pronunciamos, juzgamos y declaramos que tú, Galileo, debido a los hechos que fueran detallados en el curso de este proceso y que tú mismo confesaste, te hiciste vehementemente sospechoso de herejía ante el Santo Oficio, por haber creído y mantenido la doctrina, falsa y contraria a las Sagradas y Divinas Escrituras, de que el Sol es el centro del mundo, de que él no se mueve, sino que la Tierra se mueve y no es el centro del mundo.”

“Para que tu lastimoso y pernicioso error y tu transgresión no queden del todo sin castigo, y para que seas más prudente en el futuro y sirvas de ejemplo para que los demás se abstengan de delitos semejantes, decretamos que el libro Diálogo de Galileo Galilei sea prohibido por edicto público y te condenamos a prisión formal de este Santo Oficio por un período determinable según nuestra voluntad; a modo de saludable penitencia, ordenamos que durante los próximos tres años recites, una vez por semana, los siete salmos penitenciales, reservándonos el derecho de moderar, conmutar o suprimir la totalidad o parte de los mencionados castigos y penitencias.”

Galileo Galilei y La Iglesia

Sociedades Secretas de la Iglesia

Cardenal Belarino

Como superior de la Compañía de Jesús, el Cardenal Belarmino ya había llevado a la hoguera a un científico, Giordano Bruno. Con Galileo, sin embargo, necesitaba actuar con más cautela: a pesar de “herético”, el astrónomo tenía influyentes amigos.

Su entorno

Política y sociedad

Ciencia y pensamiento

Arte y Letras

1564 Galileo Galilei nace en Pisa el 15 de febrero

Juramento del Clero al Concilio de Trento. Pío IV crea el Index librorum prohibitorum. Maxilmiliano II, emperador

Muere en Ginebra Juan Calvino. Muere Andrés Vesalio, médico de Carlos V. <<El Apóstol>>, primera imprenta en Rusia.

Muere Miguel Ángel. Nace William Shakespeare.

1581 Galileo observa el movimiento ondulatorio de una lámpara en la catedral de Pisa

Manifiesto de La Haya. Primera misión jesuita en China.

Francisco Sánchez (el Brocense): La Ciencia de la que nada sabe. Guillermo de Orange: Apología. Construcción de mecanos automáticos en forma de ser vivo.

A.Colin: Sepulcro de Philippine Weslser. Baltasar de Beaujoyeux: Ballet Cómico de la reina.

1586 Galileo inventa la balanza hidrostática.

Fábrica de tabacos en Virginia (USA). Abbas II, Sha de Persia

Anchieta: Historia brasileña de la Compañía de Jesús.

El Greco: El entierro del Conde Orgaz. Osiander: 50 canciones espirituales

1588 Galileo escribe un tratado sobre el centro de gravedad de los cuerpos sólidos.

Destrucción de la Armada Invencible. Asesinato del duque de Guisa.

Nace Thomas Hobbes. Luis de Molina: Concordia liberi arbitri cum gratiae donis.

Tintoretto: Paraíso. Marlowe: El doctor Fausto

1590 Realiza un experimento inspirado en la torre de Pisa y escribe Del movimiento en latín

Comienza la extracción de carbón en el Rhur. Los turcos consiguen territorios en el Cáucaso.

Zacharias Jansen inventa el microscopio. Acosta: Historia natural y moral de las Indias. Theodor de Bry: Grandes viajes

M. Caravaggio: Baco adolescente. Guarino: El pastor Fido.

1594 Establece la <<Regla de Oro>> de la mecánica con el principio de conservación de la energía

Los franceses llegan al Canadá. La guarnición española se retira de París.

Muere Gerhard Mercator.

Jacopo Peris: Dafnis, primera ópera auténtica, según texto de Octavio Rinuccini

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Revolución Científica

Biografia Nicolas Copernico Historia y Resumen de su Vida

BIOGRAFÍA DE COPÉRNICO
Bibliografía: Astronomía Para Curiosos
Por Nancy Hayhaway
Prácticamente a partir del momento de su muerte Nicolás Copérnico (1473-1543) revolucionó la astronomía con su libro De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de los orbes celestes), que afirmaba que el Sol, no la Tierra, es el centro del universo. Pero fue un profeta refluente, pues era una hombre reservado e introvertido, esencialmente conservador, que durante la mayor parte de su vida ocupó un puesto de canónigo.

Copernico, astronomo

Hijo de un comerciante en cobre que murió cuando Nicolás tenía diez ¡años, Copérnico fue adoptado por su tío Lucas Waczenrode, quien se aseguró de que el tímido chico y su disoluto hermano mayor hicieran estudios. Copérnico (su nombre original era Niklas Koppernigk y él lo latinizo, como estaba de moda) estudió matemáticas y arte en la Universidad de Cracovia, astronomía en Bolonia, medicina en la Universidad de Padua (unos estudios de tres cursos) y derecho canónico en Ferrara.

En la época en que acabó los estudios, en 1506, su tío —un hombre con fama de no reírse nunca— era obispo de Ermeland, una región políticamente volátil de la Prusia oriental.

Copérnico, que ya había sido nombrado canónico de la Iglesia católica, pasó a ser el ayudante al tiempo que médi­co personal de su tío. Se dedicó a la reforma de la moneda y se esforzó en mantener Ermeland independiente de sus poderosos vecinos, Polonia y los caballeros de la Orden Teutónica, pero tuvo pocos amigos y no se casó. Más tarde se supo que tenía una relación sentimental con su ama de llaves, Anna; las autoridades eclesiásticas le pidieron que le pusiera fin y él obedeció. Pero si su vida personal y pública estuvo dedicada a mantener el orden social, su vida intelectual estuvo orientada a derrumbarlo.

Al inicio de su carrera como canónigo pasó muchas horas pensando en el sis­tema geocéntrico de Ptolomeo, que le parecía inadecuado porque precisaba de complicadas explicaciones para dar cuenta de fenómenos ordinarios como el movimiento retrógrado o la constante proximidad de Mercurio y Venus al Sol. Se le ocurrió a Copérnico que si la Tierra fuera en realidad el centro del sistema ningún planeta debería hacer retrocesos. Del mismo modo, si Venus y Mercurio giraban alrededor de la Tierra, deberían situarse a veces lejos del Sol, lo cual nunca ocurría.

Por otra parte, si se utiliza el sistema cuyo centro es el Sol que propuso Aristarco de Samos, estas dificultades intrínsecas se superan fácil­mente. Venus y Mercurio se verían cerca del Sol porque en realidad se hallan más cerca del Sol. Los planetas darían en ocasiones la sensación de moverse hacia atrás porque a veces la Tierra los adelanta en su interminable dar vueltas alrededor del Sol. Todo esto era evidente para Copérnico, pero se lo callaba.

Luego, en 1512, después de haber asistido junto con su tío a la recepción con motivo de la boda del rey de Polonia en Cracovia, Waczenrode sufrió una grave intoxicación alimentaria y murió. (La muerte fue tan repentina que se pensó en un posible asesinato.) Copérnico se trasladó a Frauenburg, donde se hizo cargo de las obligaciones de canónigo de la catedral y se instaló para el resto de su vida en una torre rectangular al­menada que dominaba un lago cuyas aguas fluían hacia el mar Báltico. Allí escribió un breve resumen de sus ideas, explicando que el Sol es el centro del universo, que la Tierra rota sobre su eje y orbita alrededor del Sol, y que este movimiento es el que explica los retrocesos de los planetas.

Aunque este revolucionario tratado sólo circuló de forma privada, las nuevas ideas se extendieron. Durante las tres décadas siguientes a la aparición de su teoría, Copérnico ni publicó ni enseñó, pero su sistema era comentado allí donde se reunían varios astrónomos.

Copérnico no participó en estas conversaciones. No obstante. redefinó  su teoría. En los márgenes de los libros que iba leyendo, a menudo tomaba notas astronómicas, junto con apuntes que se referían a curas para   el dolor de muelas, las piedras de riñón, los callos y la rabia, enfermedades cuyos medicamentos contenían ingredientes tales como canela, díctamo, herrumbre, perlas, hueso del corazón de venado y cuerno de unicornio. Elaboró unas nuevas tablas sobre el movimiento de los planetas y escribió extensamente. Pero, como otros muchos autores, guardaba los manuscritos en su cajón. Su inclinación —debido a su carácter retraído, a su conciencia de que su teoría podría desencadenar una controver­sia eclesiástica y quizás a su gusto por el culto pitagórico al secreto— era no publicarlos nunca.

Probablemente no lo habría hecho, además, de no ser porque al final de su vida, fortuita e inesperadamente, ganó un discípulo, un joven profesor de matemáticas y astronomía que llegó a Frauenburg a estudiar con el gran hombre. Georg Joachim Iserin, conocido por Rheticus (adoptó el nombre latino para eludir ser vinculado a su padre, un médico decapitado por brujería), inmediatamente instó a Copérnico a publicar.

Esto sumió a Copérnico en un mar de nervios y dudas. Preocupado porque su teoría iba contra el saber aceptado de la época, Copérnico quiso no obstante publicar sus tablas de los movimientos de los planetas: lo que no quiso fue mencionar la teoría que las respaldaba. Cuando llevó a Rheticus, luterano, a casa de su único verdadero amigo, Tiedemann Giese, obispo de una diócesis vecina, su amigo y su discípulo trataron de convencerlo de la im­portancia de que publicara tanto sus tablas como sus opiniones. Por último se alcanzó un compromiso; Rheticus escribiría un libro explicando las ideas de Copérnico, a quien sólo lo mencionaría por su nombre de pila y su lugar de nacimiento.

Rheticus escribió así una «carta» a uno de sus maestros en la que describía la teoría del «reverendo padre Dr. Nicolás de Torun, canónigo de Ermeland». Hizo que se imprimiera la carta, que incluía comentarios astrológicos y bíblicos, y la envió a unas cuantas personas. Ahora que había expuesto la teoría, aumentaron las presiones sobre Copérnico para que publicase todos sus descubrimientos. Al final cedió.

Rheticus se ocupó del trabajo, copiando meticulosamente (y haciendo correcciones de menor importancia) el voluminoso manuscrito de Copérnico. Cuando hubo acabado, se inició el proceso de imprimir el libro, pero, como llevaba ya dos años fuera de su universidad, lo dejó para volver a hacerse cargo de sus obligaciones docentes. Regresó a la Universidad de Wittenberg y fue elegido en seguida decano. Cuando concluyó su mandato, en mayo de 1542, se trasladó a Nuremberg, con el manuscrito en las manos, a concluir la tarea.

Poco después Rheticus consiguió un nuevo puesto en la Universidad de Leipzig y abandonó el proyecto. Tal vez se sintiera alejado de Copérnico, pues en los agradecimientos del libro, que sin duda Rheticus vio, Copérnico omitía mencionar al hombre que más le había ayudado. De modo que Rheticus traspasó la responsabilidad de imprimirlo a otra persona.

De todas las anomalías astronómicas que confundían a los observadores precopernicanos, la más desconcertante era cómo los planetas, que por regla general avanzaban por el firmamento de oeste a este, en ocasiones daban la sensación de invertir la dirección. Los primeros astrónomos creyeron que estos aparentes retrocesos, o retrogradación, eran reales e inventaron complicados sistemas para explicarlos.

Copérnico demostró que el movimiento hacia atrás de los planetas es una ilusión. Ocurre porque los planetas giran alrededor del Sol a distintas distancias. Como consecuencia, a menudo la Tierra adelanta a un planeta más alejado, que entonces da la sensación de retroceder, exactamente igual que el tren de cercanías que traquetea dirigiéndose hacia el campo parece, sin embargo, estar regresando a la ciudad cuando el tren expreso en que va uno avanza más deprisa por las vías de al lado.

retroceso de los planetas

Del mismo modo, un planeta interior que se mueva más deprisa, como Mercurio, que recorre una órbita más corta, puede dar la impresión de mo­verse hacia atrás porque da varias vueltas alrededor del Sol durante el año terrestre. De modo que da la impresión de cambiar de dirección repetidas ve­ces cuando adelanta a la Tierra y luego se aleja de nosotros. En realidad lleva en todo momento la misma dirección.

Entra en escena Andreas Osiander. Sacerdote luterano, había propuesto dos años atrás que, si Copérnico se decidía a publicar el libro, se­ría prudente decir que las hipótesis que contenía no eran «artículos de fe» sino meramente artificios para calcular. Al hacer esta rectificación, pensó Osiander, Copérnico esquivaría las críticas de «los aristotélicos y los teólogos a cuyas contradicciones teméis». Teniendo esta idea aún presente, Osiander se la aplicó a sí mismo, para proteger a Copérnico, y agregó un prefacio equívoco, famoso en la historia de la astronomía, que rebajaba la importancia del libro. «Estas hipótesis no necesitan ser ciertas, ni siquiera probables; si aportan un cálculo coherente con las obser­vaciones, con eso basta —escribió Osiander—.

Por lo que se refiere a las hipótesis, que nadie espere nada cierto de la astronomía, que no puede proporcionarlo, a no ser que se acepten por verdades ideas concebidas con otros propósitos y se aleje uno de estos estudios estando más loco que cuando los inició. Adiós.» El prefacio sin firmar, que todo el mundo atribuyó a Copérnico, arrojaba dudas sobre las ideas del libro al dar a en­ tender que ni siquiera el autor las creía.

Se tardó un año en acabar la impresión del volumen, tiempo durante el que Copérnico tuvo un ataque de apoplejía y quedó parcialmente paralizado. El primer ejemplar impreso del libro, que estaba dedicado al papa, llegó al castillo de Frauenburg el 24 de mayo de 1543.

Aquel mismo día, más tarde, murió Copérnico.

Su sistema prevaleció. No era el modelo elegante que imaginamos nosotros, porque Copérnico, lo mismo que Aristóteles, estaba encadenado a la idea de la perfecta órbita circular. (Sólo después de que Johannes Kepler anunciara que las órbitas eran elípticas fue posible un sistema verdaderamente exacto.) En consecuencia, hubo que ajustar algunos detalles. Copérnico hizo lo que hubiera hecho cualquier otro: agregó epiciclos, ruedas dentro de las ruedas en las que daban vueltas los distintos astros. Por ejemplo, nueve ruedas diferentes explicaban los distintos movimientos de la Tierra. Además, las ruedas, como en el caso de Filolao, no giraban alrededor del Sol sino alrededor de un punto próximo al Sol. Y de acuerdo con Kepler, quien puso al descubierto que el autor del infame prefacio era Osiander, Copérnico ni siquiera descartó la noción de que los cuerpos celestes pudieran estar incrustados en cristal sólido. En resumen, el sistema copernicano era un galimatías.

Eso no tuvo importancia, como tampoco tuvo importancia que el entero mundo cristiano rechazara oficialmente la tesis. Martín Lutero calificó a Copérnico de «astrólogo advenedizo» y se quejó de que «Este loco quiere invertir toda la ciencia astronómica». Lutero tenía razón. Durante la vida de Galileo el papa puso a Copérnico en el Índice de libros prohibidos (donde siguió hasta 1835, el año que Charles Darwin  zarpó hacia las islas Galápagos a bordo del Beagle-Sin embargo el sistema copernicano, a diferencia del ptolomeico, estaba basado en la realidad. La Tierra había sido zarandeada para siempre. El sol era el rey.

SOBRE LA PUBLICACIÓN DE: DE REVOLUTIONIBUS

Copérnico se resistió a publicar su gran obra, De revolutionibus y a mostrar al mundo definitivamente su visión heliocéntrica y su teoría de la gravitación universal. El tiempo transcurría y, sea como fuere, el solitario y prudente científico seguía dedicándose a sus labores administrativas con disciplina y eficiencia; en 1537, el rey polaco aprobó su candidatura, junto con otros tres candidatos más, al obispado de Warmia, aunque al final no fue elegido, y luego sufrió uno de los pocos incidentes íntimos que se le conocen: entre 1538 y 1539,fue acusado de concubinato con su criada, una muchacha llamada Ana Schilling, que acabaría siendo despedida.

Rheticus. Es entonces cuando apareció en la vida de Copérnico un hombre que fue fundamental para que la obra llegara a ver la luz: Georg Joachim von Lauchen, conocido como Rheticus, un joven profesor de matemáticas y astronomía de la Universidad de Wittenbergque, en mayo de 1539, llegó a Frauenburg para conocer al famoso astrónomo, como relató años después:

«Oí el nombre del maestro Nicolás Copérnico en las tierras del norte, y aunque la Universidad de Wittenberg me había hecho profesor público en esas artes, sin embargo, no creí que estaría contento hasta que hubiera aprendido algo más mediante la instrucción de ese hombre.Ytambién digo que no me arrepiento de los gastos financieros ni del largo viaje ni de las dificultades posteriores. A pesar de ello, me parece que tuve una gran recompensa por esos problemas, particularmente el que yo, un osado jovenzuelo, obligara a este venerable hombre a compartir sus ideas en esta disciplina antes que con el resto del mundo».

La visita de Rheticus, además, conllevaba cierto riesgo, pues profesaba el protestantismo, lo que en la década de 1540 era algo muy mal visto en el ámbito católico. De hecho, y pese al inicial apoyo de la Iglesia a las ¡deas copernicanas, a partir de este año una serie de religiosos conservadores empezaron a manifestarse en contra de Copérnico, pues no entendían cómo éste sustituía un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo infinito, situado alrededor del Sol.

Pero Rheticus estaba convencido de que la obra de su maestro había de ser divulgada, e hizo todo lo posible para conseguirlo: en septiembre de 1539, el joven matemático visitó al alcalde de Danzig, quien le proporcionó dinero para que publicara la Narratio Prima, o Primer informe a Johann Schóner sobre los Libros de las Revoluciones del sabio caballero y distinguido matemático, el Reverendo Doctor Nicolás Copérnico de Torun, Canónigo de Warmia, por un cierto joven dedicado a las matemáticas. En este trabajo, publicado en Gdansk en 1540, Rheticus resumió los seis libros en los que se divide el pensamiento astronómico de su maestro y, dos años después, publicó un tratado de trigonometría escrito por e maestro que se incluiría en el segundo libro de De revolutionibus.

Publicación de su Obra magna. El caso es que Copérnico, sintiéndose muy presionado por Rheticus, al tiempo que veía la manera positiva en que el público recibía sus investigaciones, decidió por fin entregar el libro para su publicación. De este modo, su pupilo salió en agosto de 1541 rumbo a Nuremberg para darlo a un impresor especializado en obras astronómicas, Johannes Petreius; sin embargo, había ciertas dificultades, pues dicha imprenta era luterana, por lo que se requería la intervención de un amigo de Copérnico, el obispo Tiedemann Giese, y del duque de Prus¡a, que recomendó la obra a la Universidad de Wittenbergy al elector de Sajonia.

Andreas Osiandery la «advertencia al lector». NO obstante, dado que Rheticus tuvo que volver a sus labores como profesor en Wittenberg,y además sería nombrado profesor de la Universidad de Leipzig, confió la supervisión de la obra al teólogo luterano Andreas Osiander, quien escribió una carta anónima para los lectores, que insertó en el lugar del prefacio original de Copérnico, en laque pedía que las conclusiones del libro no fueran consideradas como una certidumbre, sino una manera sencilla de calcular las posiciones de los cuerpos celestes. Curiosamente, hasta que otro insigne astrónomo, Johannes Kepler, no lo descubra cincuenta años después, el nombre del autor de ese texto «intruso» no acabaría desvelándose.

Copérnico no pudo ver publicado su De revolutionibus orbium coelestium, que aparecía con una larga introducción dedicada al papa Pablo III, en la que el astrónomo señalaba que su investigación iba a facilitar las predicciones astronómicas y, por consiguiente, la elaboración de un calendario más exacto, algo realmente importante en la época. Algún historiador cree que el autor recibió una copia del libro impreso, unas doscientas páginas escritas en latín,ya en su lecho de muerte, aunque ello no está demostrado. Al parecer el obispo Giese, tal como le contaba por carta a Rhetícus, habló del enfado de Copérníco al ver cómo su obra había sido manipulada; Giese se había encargado de enviar una solicitud al consejo de la ciudad de Nuremberg para que se extrajera la «advertencia al lector» escrita por Osiander, al tiempo que pedía a Rheticustoda su colaboración para restituir la esencia de la obra copernicana.

Muerte y posteridad. Lo cierto es que a Copérnico le sobrevino una hemorragia cerebral a finales de 1542, lo que deterioró gravemente su salud y le acabó llevando a la muerte en mayo del año siguiente. Por su parte, el que fuera su mejor discípulo no hizo nada de lo que le pidió Giese, e incluso olvidó la idea de publicar la biografía que ya tenía preparada sobre Copérnico. El porqué de tal conducta aún es un misterio, aunque algunos aducen que, al leer el texto de la dedicatoria a Pablo III que Copérnico le había enviado en la primavera de 1542 para saber su opinión al respecto, Rheticus vio agradecimientos a varias personas, «varones eminentes y doctos», entre los que él no salía citado.

Así, el que será considerado el fundador de la astronomía moderna, el inspirador de Isaac Newton, el defensor de un universo heliocéntrico, muere sin disfrutar del resultado de cuarenta años de observaciones y reflexiones astronómicas. A partir de su visión del cosmos, el hombre y la Tierra ya no son el centro del universo; es el inicio del racionalismo, de la idea de que el hombre puede gobernar, o al menos conocer, su entorno inmediato y también lejano, que no sólo está en manos de Dios.

Este tipo de ideas, tan transgresoras para su época, no serían un problema para la Iglesia hasta setenta años después del fallecimiento de Copérnico, cuando sí hizo expresa la condena de su obra (1616), momento en que las ¡deas del astrónomo eran ya sobradamente conocidas en toda Europa. Dos años después de la muerte del astrónomo, en 1545, iba a iniciarse el Concilio de Trento, en el que después de tres sesiones, en 1563,se expuso la necesidad de una reforma radical de la Iglesia y se propugnó un plan de recuperación y defensa de los dogmas frente al mundo reformista. Los papas Pío V y Gregorio XI11, entre los años 1566 y 1585, llevarán a cabo lo estipulado en Trento, además de declararse enemigos de la teoría heliocéntrica y extremar su persecución a los herejes mediante la orden de la Inquisición.

Pero el paso del tiempo y el progreso de las investigaciones científicas irán dando la razón a las pioneras observaciones de Copérnico, cuyos restos se hallaron en 2005 debajo de un altar de la catedral de Frombork. El milagro de la tecnología hizo posible que se reconstruyera la forma de la cabeza del astrónomo; tras analizar su cráneo, se dedujo que entre el séptimo y décimo año de su vida, Copérnico padeció un accidente y se rompió la nariz. Justo a la edad en que miraría hacia el cielo y concebiría la ilusión de desenmascarar sus secretos algún día.

Una Curiosidad: En 1512 Nicolás Copérnico, el padre de la astronomía moderna, llegó a la catedral medieval de Frombork (Polonia) donde ejerció de canónigo durante décadas y murió entre sus muros en el año 1543. Varios arqueólogos han intentado desvelar el secreto mejor guardado de este monumental edificio de piedra: dónde se encontraba enterrado el cuerpo del padre de la teoría heliocéntrica, pues todo indicaba que, según la tradición, a éste se le tenía que haber dado sepultura en algún lugar de la catedral. El hallazgo se produjo debajo de un altar, pero que se encontraba en mal estado por lo que no se pudo recuperar la totalidad de los resto.

Un grupo de investigadores polacos anunció «con una seguridad del 97%» que había encontrado el cráneo y algunos restos de Copérnico, el científico que descubrió que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol. «Con una prueba de ADN confirmaremos si estamos o no ante Copérnico», declaró el profesor Jezry Gassowski, jefe del equipo de expertos que llevaban más de un año explorando a fondo la colosal iglesia.

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Biografia Johannes Kepler Grandes Astronomos de la Edad Moderna

Biografía Johannes Kepler – Grandes Astrónomos

Nacido en Alemania en 1571, tuvo una juventud miserable. Su padre, Heinrich, a quien Johannes describe en un revelador horóscopo familiar como «vicioso, inflexible, pendenciero y destinado a acabar mal», ejerció de mercader y de tabernero, estuvo a punto de ser ahorcado en 1577 (por razones que desconocemos nosotros) y desertó de su familia para siempre en 1588.

Kepler Johannes

La madre de Kepler, herbolaria, era «murmuradora y pendenciera, y de mal carácter». Durante los años de su crecimiento, Johannes padeció malas digestiones, forúnculos, miopía, doble visión, manos deformadas (como consecuencia de unas casi fatales viruelas) y un extravagante surtido de enfermedades de la piel, entre ellas sarna y «heridas podridas crónicas en los pies . . .». La Nochevieja de sus veintiún años tuvo relaciones sexuales «con la mayor dificultad concebible, experimentando un agudísimo dolor en la vejiga».

Probablemente resultará redundante añadir que estaba mal visto entre sus compañeros de clase. Tampoco era su autoestima exactamente muy alta. En una vivaz narración escrita en tercera persona, se describió a sí mismo con «una naturaleza en toaos los sentidos muy perruna . . .». Por suerte, también era brillante.

Johannes Kepler ingresó en la Universidad de Tubinga siendo adolescente, se licenció a los veinte años y siguió allí en pos de una titulación en teología protestante. En Tubinga oyó una conferencia en la que se defendía el universo geocéntrico de Ptolomeo. Kepler adoptó el punto de vista contrario y pasó a ser un decidido defensor del sistema heliocéntrico de Copérnico. Esto no le procuró amigos, y menos entre los luteranos, a cuyas manos padeció en todo momento. No obstante, cuando se le ofreció un puesto de profesor de matemáticas y astronomía en la ciudad austríaca de Graz, se mostró indeciso, porque eso interrumpía sus planes de ser pastor luterano. A pesar de las dudas, aceptó el puesto.

Como profesor era efusivo y quizás entusiasta en exceso. (Sus largas cartas ponen de relieve las mismas cualidades.) Sus disertaciones, escribió, eran «cansinas, o por lo menos desconcertantes y no muy comprensibles». El 9 de julio de 1595, precisamente durante una disertación, experimento lo que él —y no sólo él— consideraría la mayor intuición de su vida. Mientras estaba dibujando en la pizarra, sopesaba el hecho de que aunque hubiese cinco sólidos platónicos (cuerpos que, como el cubo, tienen iguales todas las caras), hay seis planetas. Era indudable que debía haber el mismo número de planetas que de sólidos platónicos. Entonces, en un instante exultante, comprendió. Los planetas, se dio cuenta, orbitaban en los intersticios de los sólidos platónicos, que se alojaban unos dentro de otros como un gran juguete cósmico. Describió esta revelación como sigue:

La órbita de la Tierra es la medida de todas las cosas; circunscríbase a su alrededor un dodecaedro, y el círculo que contiene a éste debe ser Marte; circunscríbase alrededor de Marte un tetraedro, y el círculo que contiene a éste será Júpiter; circunscríbase alrededor de Júpiter un cubo y el círculo que contiene a éste será Saturno. Ahora bien, inscríbase dentro de la Tierra un icosaedro y el círculo que contiene éste será Venus; inscríbase dentro de Venus un octaedro y el círculo que contiene éste será Mercurio… Y tan intenso fue el placer causado por este descubrimiento que nunca podrá expresarse en palabras.

Aunque este esquema carece de la menor validez, Kepler nunca lo repudió, tanto porque parecía ofrecer una mayor aproximación a las órbitas planetarias como porque exhalaba un tufillo a la creencia pitagórica en la divina geometría.

En 1597 se casó con una viuda que él describe como «simple de entendimiento y gorda de cuerpo». También se vio involucrado en largas negociaciones con el duque de Württemberg sobre el proyecto y la construcción de una copa de beber increíblemente complicada que sería un modelo del universo basado en los sólidos platónicos. Especie de bar celestial, serviría, mediante cañerías ocultas procedentes de las distintas esferas planetarias, siete bebidas: aqua vitae la del Sol, agua la de la Luna, aguardiente la de Mercurio aguamiel la de Venus, vermut la de Marte, vino blanco la de Júpiter y «vino tinto añejo o cerveza» la de Saturno, un planeta que a menudo ha pugnado en los círculos astrológicos por conseguir alabanzas («El severo señor Saturno», le llamó el poeta isabelino Edmund Spenser). El proyecto nunca se terminó. (Entre los posteriores proyectos hubo un periódico sobre meteorología, una cronología de la Biblia y una tentativa de explicar el universo mediante la música pitagórica de las esferas. Kepler decidió que las notas de la Tierra eran «mi» y «fa», por miseria y hambre [en latín fames].)

Durante estos últimos años del siglo XVI también escribió. Cuando estuvo en condiciones de publicar su libro Mysterium cosmographicum, el claustro de la Universidad de Tubinga trató de impedir la edición. Kepler lo publicó con ayuda de su querido profesor Michael Maestlin. Envió ejemplares a Galileo, quien sin duda no lo leyó, y al gran observador Tycho Brahe, matemático imperial del emperador Rodolfo II en Praga. Tycho quedó tan impresionado que pocos años después contrataría a Kepler como ayudante suyo.

La oferta llegó justo a tiempo, puesKepler perdió su puesto en Graz al negarse a convertirse al catolicismo romano. Kepler partió hacia Praga el 1 de enero de 1600. Tycho y Kepler no podían ser más distintos. El pelirrojo Tycho era descarado, seguro de sí mismo, excesivo en todos los aspectos; literalmente le tiraba las sobras de la comida a un enano que tenía bajo la mesa y llevaba una nariz metálica a resultas de haber perdido la mayor parte de la propia en un duelo de juventud. También fue el observador a simple vista más preciso que ha habido en la historia de la astronomía. Tycho tenía algo que Kepler necesitaba muchísimo: cantidad de datos exactos. Kepler tenía mala vista, pero poseía algo de lo que carecía el maduro Tycho: una gran inteligencia geométrica. Eran perfectos el uno para el otro.
Innecesario es decir que no hicieron buenas migas. Los otros ayudantes de Tycho se sintieron amenazados por el joven Kepler, cuya reputación era ya inmensa. Tampoco mejoró su situación Kepler cuando se empeñó en calcular en ocho días la órbita de Marte, tarea en la que había fracasado el primer ayudante de Tycho tomándose mucho tiempo. (En realidad Kepler tardó años.)

El problema principal consistía en que Tycho ocultaba información. «Tycho no me dio la menor oportunidad de compartir sus experiencias», se quejaba Kepler. «Sólo en el curso de una comida, y en medio de conversaciones sobre otros asuntos, menciona hoy como de pasada la cifra del apogeo de un planeta, mañana los nodos de otro.» Por último Kepler presentó a Tycho una airada lista de peticiones. Tycho las aceptó, Kepler se disculpó por haber perdido la calma y a partir de este momento Tycho compartió de buena gana sus datos. Muy poco antes de morir, se oyó a Tycho suspirar una y otra vez: «Que no parezca que he vivido en vano», y nombró a Kepler su sucesor.

Kepler fue oficialmente designado matemático imperial pocos días después de la muerte de Tycho. Durante los once años siguientes, pese a las injerencias de los herederos de Tycho, trabajó con los datos observados que almacenaba su antecesor. Dos tareas lo consumieron: la creación de una serie de tablas astronómicas que presentaran los datos de Tycho de forma estructurada y la constante pugna con la órbita de Marte. Como todos los astrónomos que lo precedieron, Kepler asumía que las órbitas planetarias eran circulares. Y no lo son; no importa cuántos círculos se agreguen a los anteriores círculos, las órbitas calculadas seguían difiriendo de las órbitas observadas. Durante más de una década, a falta de instrumentos para hacer los cálculos —ni regla de cálculo ni logaritmos ni geometría analítica, ni siquiera se había inventado el cálculo aún—, Kepler hizo números. Sumando y multiplicando, trató de hallar la órbita. De mala gana, abandonó el círculo. Tal vez la órbita tuviese forma de huevo. Cuando no le funcionó, volvió al círculo. Consideró el óvalo.

Una y otra vez le pasaba por las mientes la idea de la elipse pero la rechazaba. Por último encontró una fórmula que, correctamente calculada, daba lugar a una elipse. Pero Kepler no hizo correctamente los cálculos. Frustrado, dejó de lado la ecuación y, lleno de tenacidad, decidió volver a probar, empezando por la misma forma que tantas veces había rechazado. Esta, creía él, «era una hipótesis bastante distinta». Para su sorpresa, descubrió que la elipse volvía a conducir a la ecuación y que la ecuación daba lugar a una elipse. «Las dos … son lo mismo —escribió— ¡ay!, qué papanatas he sido.»

Y así es cómo Kepler descubrió la primera de sus tres grandes leyes. Las dos primeras se publicaron en 1609, en Astronomía nova (La nueva astronomía). Este libro llamó poco la atención al publicarse. Galileo, entre otros, lo ignoró. (El mal trato que Galileo dispensó a Kepler, su único defensor y el único astrónomo que era su igual, constituye un triste capítulo de la historia de la astronomía.) Entretanto Kepler escribía también sobre óptica, sobre astrología, sobre los copos de nieve y sobre la fecha correcta en que nació Cristo.

En 1611 murieron un hijo de Kepler y su esposa de treinta y siete años, y abdicó el emperador Rodolfo, su protector. Kepler dejó Praga por Linz, y volvió a casarse después de una exhaustiva búsqueda en la que comparó los méritos de once candidatas distintas. También participó en la defensa de su madre, Katherine, que estaba siendo acusada de brujería por quien fuera su mejor amiga. Al mismo tiempo, trabajaba en firme en otro libro, Harmonice mundi (La armonía del mundo), que contenía, además de información astrológica y más palabrería sobre los sólidos platónicos, su tercera ley del movimiento.

El año siguiente de publicarse la obra, Katherine Kepler se vio amenazada de tortura. Fue puesta en libertad, en parte porque su famoso hijo defendió su vida, pero murió al cabo de unos meses. Kepler vivió otros nueve años. Completó las tablas que había prometido a Tycho, trabajó en una fantasía de ciencia ficción e hizo horóscopos; aunque a veces lo desesperaba la importancia que la gente daba a la astrología, no discutía sus supuestos básicos y hacía predicciones a largo plazo a sus clientes. En 1630 viajó a caballo a Ratisbona, en una desafortunada tentativa de cobrar el dinero que le debía el emperador. Murió dos semanas después de haber llegado.

Johannes Kepler fue una figura extravagante en muchos sentidos, una combinación de las antiguas creencias medievales y de las matemáticas modernas. Apegado como estaba a los sólidos platónicos, no se daba cuenta de la importancia de sus aportaciones. Pero sin él nunca hubiera creado Isaac Newton la teoría de la gravedad, ni existiría la ciencia tal como nosotros la conocemos. Los progresos astronómicos que hizo Kepler estuvieron a la altura de sus desafíos personales.

En su libro Los sonámbulos, una historia de los inicios de la cosmología, Arthur Koestler se ocupa del triunfo de Kepler: «En el universo freudiano, la juventud de Kepler es la historia de una feliz cura de la neurosis mediante la sublimación; en el de Adler, de un complejo de inferioridad felizmente compensado; en el de Marx, la respuesta de la Historia a la necesidad de mejorar las tablas de navegación; en el de los genetistas, de una estrafalaria combinación de genes. Pero si toda la historia consistiera en eso, cualquier tartamudo podría convertirse en un Demóstenes y se debería premiar a los padres sádicos. Tal vez Mercurio en conjunción con Marte, junto con unos cuantos granos de sal cósmica, sea una explicación tan buena como cualquier otra». Kepler habría estado muy probablemente de acuerdo.

Ver en este sitio: La Leyes de Kepler

PARA SABER MAS…

El Ordenado universo Copernicano. Copérnico estaba convencido de que finalmente había descubierto la estructura del universo a partir de los principios matemáticos unánimemente aceptados. La exigencia de explicar los movimientos de los cuerpos celestes mediante movimientos circulares y uniformes en torno a sus centros geométricos le había llevado a aceptar la posición central del Sol y el movimiento de la Tierra como un planeta más.

Por contraria que pareciera al sentido común, esta cosmología heliocentrista explicaba de modo natural e inmediato toda una serie de fenómenos que hasta entonces parecían arbitrarios o no tenían explicación, como la elongación limitada de los planetas inferiores, la retrogradación de los planetas superiores en su oposición con el Sol y los tamaños de sus retrogradaciones.

Además esta cosmología no sólo mostraba de modo bello, simple y elegante el carácter aparente de dichas retrogradaciones, sino que además satisfacía por primera vez de modo natural y consecuente el principio unánimemente aceptado de la relación entre la distancia y los períodos de los planetas, ¡lustrando así el carácter armonioso, simétrico, coherente y unitario de la estructura de la «máquina del mundo». Es decir, Copérnico había mostrado que el universo creado por Dios era efectivamente un todo ordenado y bello, ur. «cosmos». El nuevo planteamiento de Kepler. Pero Kepler fue mucho más allá.

Quede fascinado desde un principio por el orden del universo heliocéntrico y por eso se hizo copernicano, pero a él no le era suficiente saber cómo está ordenado el universo, Kepler quería saber porqué había sido creado por Dios con ese orden concreto y llegó a la conclusión de que si quería crear el mundo más ordenado y armónico posible, tuvo que crearlo del modo en que lo hizo. Y eso le llevó a plantearse otros porqués, a plantear preguntas que nadie se había hecho jamás. Los planetas se movían, en efecto, tanto más lentamente cuanto más alejados estaban de su centro, el Sol, pero ¿por qué sucedía así? ¿Cuál era la causa de que sucediera así?.

En la cosmología geocentrista esta pregunta no tenía sentido porque los planetas no se movían por sí solos, sino que eran arrastrados en su movimiento por las esferas en las que estaban incrustados.’Y en Copérnico este punto no había cambiado en absoluto, también en su cosmología heliocentrista las responsables del movimiento de los planetas eran las esferas en las que estaban contenidos. Pero en tiempos de Kepler la creencia en la existencia de tales esferas ya había entrado en crisis y el Sol tomaría un protagonismo que ya se barruntaba en Copérnico y en Rheticus. En todo caso, Kepler planteó el tema en términos radicalmente nuevos y eso llevaría a una transformación radical de la astronomía.

Por otra parte, el estilo intelectual de Kepler era también muy peculiar, como su compleja personalidad. Nadie combinó la teología cristiana con el matematismo platónico como él lo haría y, además, nadie sometió el más desaforado misticismo pitagórico a la máxima exigencia en la precisión cuantitativa de los fenómenos astronómicos, como lo hizo Kepler. Esto lo hace tan apasionante como difícil.

La opinión de Galileoes elocuente: «Siempre le he considerado como un ingenio libre (quizás incluso demasiado) y sutil, pero mi filosofar es diversísimo del suyo»

LAS INVESTIGACIONES DE KEPLER:
Los estudios de Kepler, que siempre realizó con becas gracias a su precoz inteligencia, se encaminaban a la teología. También amaba las matemáticas, según él mismo nos dice. y en la Universidad de Tubinga, su profesor Michael Maestlin, le ayudó a descubrir lo que sería el objetivo de su vida. Maestlin era un competente astrónomo.

En las clases no podía enseñar el sistema copernicano, considerado en la Facultad de Teología contrario a las Escrituras, pero en privado iniciaba a unos pocos alumnos escogidos en la cosmología de Copérnico. El joven Kepler se entusiasmó desde el primer momento y, más osado, proclamaba públicamente su copernicanismo. Él mismo nos lo cuenta:

«Ya en Tubinga, cuando yo seguía atentamente las enseñanzas del famoso maestro Michael Maestlin, me di cuenta de cuan farragosa era en muchos aspectos la noción común hasta ahora de la estructura del universo. Por ello me quedé tan entusiasmado con Copérnico, que mi maestro exponía muchas veces en sus clases, que no sólo abogué repetidamente en favor de sus tesis en las disputas de los candidatos [estudiantes], sino que también hice una cuidadosa exposición defendiendo la tesis de que el primer movimiento [la rotación diurna de las estrellas fijas] es resultado de la rotación de la Tierra. También preparé un trabajo para adscribir a la Tierra las causas del movimiento del Sol sobre bases físicas o, si se quiere, metafísicas, como Copérnico lo hace sobre bases matemáticas».

Es significativo que, desde un primer momento, Kepler señala un punto que será crucial: Copérnico argumentaba con razones «matemáticas», mientras que Kepler pretendía defenderlo con argumentos «físicos» o «metafísicos». En realidad, en estos momentos el joven Kepler todavía no había leído el De revolutionibus, ni siquiera conocía la Narratio Prima de Rheticus.y sus intereses todavía no estaban definidos.

El azar, un elemento protagonista en la vida de Kepler, tuvo un papel decisivo. Acabados sus estudios de teología, le ofrecieron un puesto de profesor de matemáticas en la escuela de Graz. Siempre autocrítico, pensaba que no estaba preparado para ello, pero aceptó y eso determinó su futuro profesional. Sin embargo, aunque su interés por las matemáticas acabó imponiéndose, sus preguntas básicas seguían enraizadas en la teología natural.

El Mysterium cosmographicum (El secreto del universo, 1596) «Tres cosas había en concreto sobre las cuales yo insistentemente quería saber por qué eran así y no de otra manera: el número, la magnitud y el movimiento de los orbes (Numeras, Ouantítas et Motus Orbium). Lo que me enardeció para esto fue la maravillosa armonía de las cosas inmóviles, el Sol, las estrellas fijas y el espacio intermedio con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, semejanza que seguiré aún Investigando en la Cosmographia“.

 Con su cosmología heliocéntrica, Copérnico había desentrañado la relación entre el orden de los orbes planetarios y sus períodos de revolución. Era un elemento central de la maravillosa armonía de su sistema que tanto había impresionado a Kepler. Pero éste va más allá. La armonía del universo, tal como la concibe Kepler, no sólo explicaría las relaciones entre las distancias y los períodos de los planetas, también explicaría su «número»; «las causas de porqué los orbes móviles son seis y no veinte o ciento».* Conocemos la génesis de esta ¡dea estructural, que Kepler nos contó en el prefacio de su Mysterium.

El Universo de Un Dios geómetra. Durante su estancia como profesor en la escuela de Graz, el trabajo personal de Kepler se centraba en las cuestiones mencionadas. Buscaba las leyes del movimiento planetario y la estructura del universo, elaborando primero hipótesis sobre las relaciones numéricas de sus órbitas: si una era el doble, el triple o el cuádruple de otra, pero fracasó reiteradamente.

El 9 de julio de 1595, durante una de las clases, a las que asistían escasísimos alumnos, estaba dibujando en la pizarra una figura determinada por la pauta de conjunciones entre Júpiter y Saturno, cuando se le ocurrió repentinamente que tenía la llave del secreto del mundo. La figura resultante era un círculo inscrito en un triángulo, inscrito a su vez en un círculo, y entonces tuvo la revelación: la proporción de los radios de los dos círculos, inscritos y circunscritos por un triángulo, era la misma que la de las distancias de Saturno y Júpiter.

 Quizá la clave de la estructura del universo no estaba en las relaciones numéricas, tal como había ensayado incansablemente, sino en las relaciones geométricas.5 Podía, tenía que suceder que otros polígonos regulares inscritos en los sucesivos círculos de los planetas, centrados en el Sol, dieran la clave de las distancias de los planetas respecto al Sol, centro del universo. Pero tras un breve intento, pronto se puso de manifiesto que éste tampoco era el camino.

La premisa era buena, las figuras geométricas eran las adecuadas para desentrañar la estructura del universo, pero hay muchos polígonos regulares.

«Y sin embargo, las figuras resultaban satisfactorias en tanto que son cantidades y portante anteriores a los cielos. La cantidad, efectivamente, fue creada al principio, junto con la materia y el cielo, el segundo día. Pero (pensaba yo), si según la cantidad y proporción de los seis cielos establecidos por Copérnico tan sólo se pudieran hallar cinco figuras, de entre las infinitas otras posibles, que tuviesen propiedades peculiares sobre las demás, el asunto quedaría resuelto a satisfacción. Y de nuevo me preguntaba, ¿porqué habrían de ser planas las figuras entre los orbes? Añadamos mejor cuerpos sólidos. Hete aquí, lector, todo el hallazgo y materia de todo este opúsculo.»

misterio cosmografico de kepler

Cosmología de Kepler Reconstrucción gráfica de la cosmología de Kepler, aparecida en el Mysterium cosmographicum, regida por los cinco sólidos regulares y las esferas planetarias inscritas y circunscritas en éstos, que establecen las distancias entre los planetas. En la imagen no se incluyen las esferas.

LA LEYENDA QUE ACOMPAÑABA A LA FIGURA decía así:  «De Kepler admiras, espectador, la obra en esta figura quejamos habías visto. Pues lo que muestran los cinco sólidos de Euclides es la distancia existente entre los orbes de los planetas. Lo bien que se acomoda a la enseñanza que antaño formuló Copérnico es lo que te enseña la obra del Autor». El orden es el siguiente: esfera de Saturno /Cubo/ esfera de Júpiter / Tetraedro / esfera de Marte/ Dodecaedro / esfera de la Tierra / Icosaedro / esfera de Venus / Octaedro / esfera de Mercurio. Los distintos poliedros determinan las distancias entre los correspondientes, planetas: el cubo entre Saturno y Júpiter, el tetraedro entre Júpiter y Marte, etcétera. Las respectivas esferas u orbes tienen el suficiente grosor para explicar la variación de distancias de cada planeta. En el afelio, su punto más alejado del Sol, tocan su esfera más externa y en el perihelio, su punto más próximo al Sol, tocan su esfera más interna. O

CARTA DE KEPLER: COMENTA SU ÉXTASIS AL HACER SUS PROPIAS OBSERVACIONES CON SU TELESCOPIO

Praga
Septiembre de 1610
Profesor Gio. A. Magini: en Bolonia

Noticias extraordinarias, mi querido señor: Ernst, elector de Colonia y mi mecenas, que pasó el verano en el Consejo de príncipes, regresó la semana pasada de una rápida visita a Viena y trajo un telescopio, el mismo con que Galileo obsequió al archiduque de Baviera. De esta forma, el mezquino paduano queda frustrado en sus celos por la generosidad de mis amigos y mecenas. Es posible que, después de todo, en el mundo haya justicia.

He tenido graves dificultades con este Galilei (creo que su padre poseía una mente más sutil: ¿ha leído sus obras?). Con su autoritarismo consuetudinario, envía mensajes a través de sus compatriotas en la corte, exige que lo apoye en sus afirmaciones sobre Júpiter porque al parecer no está satisfecho con mi Dissertatio y quiere que me reitere en las afirmaciones cada vez más contundentes de su genialidad… pero, pese a mis infinitas súplicas, no me envía el instrumento que me permita comprobar sus afirmaciones a plena satisfacción. Dice que los gastos y la dificultad de fabricación se lo impiden, pero sé que ha repartido telescopios a todos sin excepción. ¿Qué es lo que le produce tanto miedo como para excluirme? Confieso que llego a pensar que sus enemigos tienen algo de razón cuando lo tildan de fanfarrón y charlatán. Lo conminé a que me enviara los nombres de los testigos dispuestos a declarar que habían visto aquello que él defiende en Sidereus nuntius. Replicó que el gran duque de Toscana y cualquiera de los numerosos Medici respondía por él. Y yo me pregunto, ¿de qué sirven? No me cabe la menor duda de que el gran duque de Toscana defendería la santidad del demonio si le conviniera. ¿Dónde están los científicos dispuestos a corroborar los descubrimientos? Galileo dice que los considera incapaces de identificar Júpiter, Marte o incluso la luna y que no podemos esperar que reconozcan un nuevo planeta nada más verlo.

Empero, ahora todo se ha resuelto gracias al elector Ernst. Desde el 30 de agosto, fecha en que regresó de Viena, con ayuda del telescopio he podido contemplar con mis propios ojos esos fenómenos nuevos y maravillosos. A diferencia del paduano, quise contar con el apoyo de testigos dignos de confianza e invité a mi casa al joven matemático Ursinus y a otros notables para que, individualmente y mediante registro bajo juramento, proporcionáramos pruebas irrefutables de las afirmaciones de Galileo.

Para evitar errores e imposibilitar toda acusación de complicidad, insistí en que cada uno dibujara con tiza en una tablilla lo que había visto a través del telescopio para comparar posteriormente las observaciones. Fue realmente satisfactorio. Compartimos un buen vino y una cesta con alimentos -pasteles de carne de caza y unas excelentes salchichas- y pasamos una velada muy animada, si bien debo reconocer que el vino, sumado a mi mala vista, provocó en mí una visión extraña y peculiarmente coloreada del fenómeno. Sin embargo, a grandes rasgos los resultados coincidieron y durante los días siguientes pude contratarlos en repetidas ocasiones. ¡Galilei tenía razón!

¡Ah, con cuánta agitación apoyé mi rostro en el magnífico instrumento! ¿Qué ocurriría si los nuevos descubrimientos sólo sirvieran para demostrar que me equivoqué en mis caras pretensiones sobre la verdadera naturaleza de las cosas? El pavor era infundado. Sí, Júpiter tiene lunas; sí, en el firmamento hay muchas más estrellas que las que el ojo percibe con la ayuda de instrumentos; sí, sí, la luna está hecha de materia parecida a la de la tierra: de todos modos, la forma de la realidad sigue siendo tal como siempre me pareció. La tierra ocupa el lugar más distinguido en el universo porque rodea el sol en el espacio intermedio entre los planetas y, a su vez, el sol representa el sitio intermedio de reposo en un espacio esférico rodeado de estrellas fijas. Todo está regulado según las leyes eternas de la geometría, que es única y eterna, imagen de la mente de Dios. He visto todo esto y me siento en paz… pero no tengo nada que agradecerle a Galileo.

Vivimos tiempos extraños y maravillosos porque estas transformaciones se forjan en nuestra perspectiva de la naturaleza de las cosas. Pero debemos ceñirnos al hecho de que sólo se trata de una visión que se expande y se altera, sin ser la cosa misma. Es curiosa la facilidad con que nosotros, pequeñas criaturas, confundimos la apertura de nuestros ojos con la aparición de una nueva creación: semejamos niños que cada mañana, al despertar, imaginan que el mundo se rehace.

Su amigo, señor, Johannes Kepler

Fuente Consultada:
Cosmos de Carl Sagan y
Vida, Pensamiento y Obra de Copérnico y Kepler – Colección Grandes Pensadores de la Historia

Teoría Geocéntrica de Tolomeo

Síntesis Copérnico

Tycho Brahe

Galielo Galilei

Johannes Kepler

Filosofía de las ciencias

Software Para Calcular Centros de Gravedad y Momentos de Inercia de Areas Planas

USO DEL SOFTWARE ULISES I PARA PÓRTICOS

  1. Debes descomponer tu figura en varias figuras elementales (triang, rectan., cuadr.,etc)
  2. Ingresas las medidas aproximadas a los efectos de establecer una escala de trabajo
  3. Eliges en la barra inferior el tipo de figura geométrica
  4. Ingresas las coordenadas de esa figura.
  5. Repites los pasos 3 y 4 hasta completar la figura a determinar el c.d.g.
  6. Pulsas sobre el botón calculadora y tendrás el c.d.g. y los mtos. de inercia principales
  7. Puedes visualizar e imprimir los datos obtenidos

Debes leer el manual incorporado porque tiene otras ayudas para el calculo
Usar el signo . como separador decimal. Hacerlo desde el panel de control de windows

Ver También: Cross Para Vigas

calculo centro de gravedad

manual del software

Los Archivos de Ambas Descargas Se Deben Colocar Adentro de una Misma Carpeta
Descargar Software Descargar Complementos

Ver También: Método de Cross Para Vigas

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Cafe Porteños Que Hicieron Historia Primeros Negocios del Virreinato

PRIMEROS BARES DE BUENOS AIRES:
LOS CAFÉS PORTEÑOS QUE HICIERON HISTORIA

Uno de los primeros cafés instalados en el Buenos Aires virreinal se llamaba La Amistad, abrió sus puertas en el año 1779 en el bajo de la Alameda. Más o menos de la misma época es el llamado “de los trucos’ que dio nombre a la cuadra su de la Plaza Mayor, donde funcíonaba.

Se supone que tomó ese nombre por ofrecer a sU clientela mesas de truco, especial de billar que estuvo muy en boga. Le siguen los famosos cafés de Marcos y el de Catalanes, que tanta importancia tuvieron en la vida agitada d6 Buenos Aires durante los primeros años del siglo XIX, al que en realidad corresponde su historia.

El de Marcos, llamado a veces Malico o Marco, tomó su nombre del primitivo dueño: Pedro José Marcos. Estaba ubicado en la esquina de Bolívar y Alsina. Es posible que comenzara a funcionar en la víspera deL 4 de junio de 1801, de acuerdo a un aviso en el Telégrefo Mercantil que dice: “Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia, y Sótano para mantener fresca el agua en estación de Berano. Para el 70 de Julio estará concluido un Coche de 4 asientos para alquilar, y se reciben Huéspedes en diferentes Aposentos. A las 8 de la Noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos”.

El Café de los Catalanes, que duró muchos años más, estuvo en la esquina de San Martín y Cangallo, haciendo cruz con la casa de Escalada, donde estuvo la librería Peuser hasta hace pocos años. La principal clientela era de jóvenes atraídos por la necesidad de participar en las luchas, abrirse camino, emular en momento de agitaciones profundas como las del principio de siglo.

En ellos, se encontraron y vincularon personas con aspiraciones comunes, actuantes en medio de difícil conjunción, las cuales encontraron o borraron distancias creadas por prejuicios. y fueron fuerzas activas en los sucesos trascendentales de la nueva nación nacida en 1810.

Según el doctor Vicente F. López, los viejos miraban mal a estos cafés por el espíritu opositor a las instituciones metropolitanas que distinguía a sus asiduos concurrentes, amigos de las novedades puestas en boga por los filósofos franceses. Esto no significaba que se abstuviesen de concurrir, pues también iban a jugar sus partidas de tresillo o revesino y hacer de “‘mariscales de café, género que siempre abunda”.

López menciona otro establecimiento, “el café aristocrático de la Victoria, en Bolívar y Victoria.”

Después de la Revolución de Mayo, os cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en, muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El “intercambio de opiniones” produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que “todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable”. Añadía luego que nunca faltaba “una mesa de billar bien concurrida” y que los mozos, si bien no pedían propina, “son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse”.

Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis “que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden”. Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que “se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar”.

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en  grandes  cantidades,  lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también él café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la “sangría”, un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o c&rca de ella eran frecuentadas a lá hora del vermut por numerosas “barras”, mientras por la calle desfilaban los carruajes de las “mejores familias”, entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando, en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados “cafetines” y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tarugo.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición dé un viejo café para dejar sitio a un impersonal  restorán  de vidrio y acrílico.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
CAFÉS, CONFITERÍAS Y CAFETINES DE BUENOS AIRES: Los cafés aparecieron durante el virreinato, y según Lafuente Machain “vinieron a llenar una necesidad sentida por las clases más elevadas de la sociedad, y en especial por la juventud”. Es que por aquellos tiempos no abundaban los sitios donde pudieran reunirse “las clases más elevadas”.

Si se exceptúan las tertulias formalísimas que se llevaban a cabo los días de recibo en las casas de algunas familias distinguidas, sólo quedaban como alternativa las pulperías, frecuentadas por una multitud de gauchos, indios y negros que la aristocracia miraba de reojo.

Uno de los primeros cafés que alcanzó fama fue el “de los Trucos” —así bautizado por el furor que hacía la baraja entre sus parroquianos—, situado en la cuadra sur de la Plaza Mayor. Lo siguió en la preferencia de la gente el “de Marco”, que abrió sus puertas en 1801, ocasión en que su propietario, Pedro José Marco, estampó en el Telégrafo Mercantil un aviso que anunciaba: “Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Villar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia y Sótano para mantener fresca el agua en la estación de Berano (…). A las 8 de la noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos”. Tanto el “de Marcos” como el “de los Catalanes”, que estaba situado en la actual esquina de San Martín y Cangallo naciendo cruz con la casa de los Escalada, se hicieron célebres como puntos de reunión de muchos jóvenes que años después protagonizarían los sucesos de Mayo.

Según el historiador Vicente Fidel López, la gente mayor no veía con buenos ojos los cafés porque muchos concurrentes parecían distinguirse por su afición a las novedades culturales de ultramar y porque un presumible espíritu opositor a las instituciones virreinales se iba incubando alrededor de las mesas. Pero no por eso dejaban los mayores de concurrir a esos antros de disconformismo; sólo que ellos se limitaban a jugar a! tresillo y a arreglar el mundo con palabras, característica que en aquel entonces era señalada calificando a los contertulios con el preciso mote de “mariscales de café”.

Después de presenciar las discusiones que suscitaron los hechos de Mayo y la guerra de la Independencia, los cafés fueron escenario de la puja entre federales y unitarios, que si en muchos casos fue puramente verbal, en otros dio lugar a grescas de proporciones. Fue célebre la que una noche de 1827 enfrentó a dos grupos antagónicos de periodistas en el café de la Victoria, situado junto a la plaza del mismo nombre.

El “intercambio de opiniones” produjo en el local efectos similares a los de un ciclón: mesas, sillas, espejos, cristales y vajilla quedaron hechos añicos sobre el piso. Dos años antes un viajero inglés había alabado sin retaceos ese local y otros, escribiendo que “todos ellos tienen patios tan amplios como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro.

En verano están los patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor del sol, y tienen aljibes con agua potable”. Añadía luego que nunca faltaba “una mesa de billar bien concurrida” y que los mozos, si bien no pedían propina, “son extremadamente curiosos y hacen preguntas indiscretas, pero en tal forma que uno no puede enfadarse”. Otro inglés, A. J. Beaumont, observó por la misma época que los cafés eran amplios y bien amueblados; había seis “que se consideraban principales y muchos otros de segundo orden”. Según comprobó, eran sitios muy concurridos puesto que “se reúne en ellos gran cantidad de público todas las noches a jugar a las cartas o al billar”.

billares porteños

José Antonio Wilde recuerda que en esas casas el chocolate se consumía en grandes cantidades, lo mismo que el candeal, la horchata y el café con leche, servido en inmensas tazas desbordantes y acompañado por tostadas con manteca espolvoreadas con azúcar. La clientela de las pulperías era muy adepta al vino y a la ginebra, aunque en invierno también el café tenía gran demanda. Era servido en jarritos de lata provistos de una bombilla para sorberlo; el verano, en cambio, era la época de la “sangría”, un refresco preparado con vino tinto, agua y azúcar.

Las confiterías, establecimientos de más pretensiones que los cafés, aparecieron después de la caída de Rosas y comenzaron a atraer las preferencias de los muchachos de familia encumbrada. A fines del siglo pasado las que estaban sobre la calle Florida o cerca de ella eran frecuentadas a la hora del vermut por numerosas “barras”, mientras por la callé desfilaban los carruajes de las “mejores familias”, entre las que se iba difundiendo el consumo del té.

Mientras la ciudad extendía sus límites, las viejas pulperías también se iban transformando en cafés —y sus diferentes variantes—, que se convirtieron en el punto de reunión de las diversas clases sociales. Los de baja categoría fueron apodados “cafetines” y cobijaron a una compleja fauna de compadritos, poetas, bohemios, músicos y cantores entre quienes arraigó hondamente el tango.

Integrado de lleno a la fisonomía de Buenos Aires, en las primeras décadas del siglo XX el café había ganado su sitio en el corazón de la ciudad; sus huellas quedan grabadas en infinidad de poesías y letras de tango y en la nostálgica mirada con que muchos porteños comprueban la desaparición de un viejo café para dejar sitio a un impersonal restorán de vidrio y acrílico.

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Gente longeva La vida en los pueblos longevos Alimentacion Vida Sana

Gente Longeva
La vida en los pueblos longevos

Aunque la vida en esta zona es dura, no se sufren curiosamente las tensiones y presiones de la vida moderna. Un abkhaziano de ciento ocho años explicó recientemente al gerontólogo americano doctor Alexander Leaf que el secreto de su larga vida era: «No he tenido nunca un solo enemigo. No leo nunca libros y no tengo preocupaciones.»

Otro viejo de 117 años dijo en plan de broma cuando le contaron que muy pocos americanos llegaban a alcanzar su edad, «son demasiado cultos». Una mujer de 109 años explicaba, «la gente no vive tanto tiempo porque se preocupa más y no hacen lo que quieren».

Anciano de Ecuador

En estas zonas del Cáucaso de gran longevidad, la dieta consiste principalmente en leche en forma de queso y leche de manteca; verduras, como cebollas, tomates, pepinos, judías y coles; carne, como pollo, ternera, cabrito y, en invierno, cerdo; y frutas, especialmente uva.

Estas personas de avanzada edad consumen sorprendentemente de 1.700 a 1.900 calorías por día, mucho más, según el doctor Leaf, que las personas de edad avanzada de cualquier otra parte del mundo. El 70 % de las calorías no vienen de las verduras, y se ingiere una media de 70 a 90 gramos de proteínas que vienen principalmente de la leche, más que de la carne. En el Cáucaso se come queso cada día, pero es un queso de bajo contenido en grasa. Se ingiere una media de 50 gramos de grasa diaria.

El pan y las patatas, elementos principales en la alimentación de los rusos, son mucho más raros en el Cáucaso. Georgia es famosa por sus panes planos de dos pies de longitud, sin levadura, crujientes, doblados por los extremos y que se sirven en la mesa todavía calientes. En el interior del país, especialmente en Abkhazia, el sustituto del pan es el abusta. Según Sula Benet, profesor de antropología en el Hunter College de Nueva York y autor de Abkhaija: The Long Living People of the Caucasus, el abusta es una pasta de «papilla de maíz cocida en agua sin sal». Se unta en diversos tipos de salsas y se come con los dedos. Es también curioso el hecho de que la comida en el Cáucaso está por lo general condimentada con especias, como la pimienta roja, la pimienta negra, el ajo y el jugo de granada.

En Azerbaijan, la mayoría de las 50.000 personas de 80 años o más, como son musulmanes, no beben alcohol. Por el contrario los abkhazianos beben cada día a la hora de comer y de cenar, un vino tinto seco del país, al que llaman «fuente de vida». Los abkhazianos, aunque cultivan tabaco, por lo general no fuman, mientras que losdaghestanís sí. Las autoridades médicas soviéticas sugieren que la dieta caucásica de leche de manteca y otros derivados agrios de la leche, junto con las numerosas verduras en escabeche y el vino combinados ayudan a destruir las bacterias e «indirectamente impiden el desarrollo de la arteriaesclerosis». El doctor Samuel Rosen del Mount Sinai Hospital de Nueva York, durante una visita a la zona en 1970, atribuía a esta dieta de pocas grasas saturadas y grandes cantidades de frutas y verduras, el buen estado auditivo de los ancianos.

En general, incluso hacia el final de sus prolongadas vidas, estos ancianos conservan sus propios dientes, el cabello sano, la vista buena, posturas erectas y no han conocido ninguna enfermedad. Parecen mucho más jóvenes de lo que son; el profesor Benet se puso en un aprieto en cierta ocasión al brindar con un viejo que parecía tener 70 años diciéndole: «Ojalá viva usted tanto como Moisés». Sucedía que el hombre en cuestión tenía ya 119 años y Moisés vivió sólo hasta los 120.

Diagnóstico. Los expertos dan innumerables explicaciones de la longevidad de los caucasianos. Los propios centenarios ofrecen razones adicionales. Por consenso general se ha llegado a la conclusión de que la dieta y el vigorizante clima son los dos factores más decisivos.

La sobrealimentación es prácticamente desconocida e incluso en las ciudades de la costa se ven muy pocas personas gordas (aparte de los turistas rusos). Una persona centenaria atribuía su larga vida al hecho de bañarse cada mañana en un torrente de agua helada; otro decía que no había echado nunca una cabezada durante el día. Muchos otros hablaban de la importancia de una vida sexual regular y activa (los hombresabkhazianos son potentes hasta después de los 70 y el 1 3,6 % de las mujeres tienen la menstruación incluso hasta después de los 5 5 años).

No obstante, aparte de la ausencia de genes hereditarios perjudiciales, la razón más convincente de su longevidad es «espiritual». Estas personas esperan vivir una larga vida. Su brindis usual es «ojalá vivas hasta los 300». El doctor Leaf sugiere que quizás los Estados Unidos constituyen una sociedad inclinada a la muerte y que programa su vida para una existencia más corta.

En el Caucaso la gente se siente útil toda su vida. La gente no se jubila sino que continúa haciendo sus labores diarias sean cuales sean hasta el final. Además con la edad se van ganando el respeto de la comunidad que busca el consejo de los ancianos. «Cada día que pasa es un regalo cuando se está por encima de los cien años», decía un centenario. Pero se trata de un regalo que se mantiene expresamente activo dentro de la sociedad y sus normas..»

Fuente: Almanaque Insólito Tomo 4

Principales Hechos Cientificios del Siglo XX Grandes Descubrimientos

LA PENICILINA: El descubrimiento de la penicilina, debido a Alexander Fleming, permitió notables avances en la investigación de los antibióticos instrumento fundamental en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Nacido en la pequeña ciudad escocesa de Lochfield el 6 de agosto de 1881, Alexander Fleming era el séptimo hijo de un modesto granjero de las Lowlands, en Ayshire. Desde niño había mostrado una sorprendente capacidad intelectual. Finalizados sus estudios primarios, se traslada, junto con sus hermanos, a Londres donde consigue su primer trabajo en una compañía naviera.

A la edad de veinte años, Alexander recibe su parte de fa herencia de su tío, John Fleming; este acontecimiento, junto con el apoyo de su hermano Tom que, al observar la falta de interés de Alexander en su trabajo, le insta a iniciar estudios de medicina, cambiaría el rumbo de su vida.

A pesar de que llevaba varios años alejado de los estudios y centrado en su trabajo en la naviera, aprueba con pasmosa facilidad el examen del London College of Preceptors y se inscribe en el St Mary’s Hospital Medical School a principios del año académico de 1901. En este centro, el más nuevo de los hospitales docentes de Londres —fundado en 1845 por el doctor Samuel Lane—, desarrollará toda su carrera profesional, a lo largo de cincuenta y un años. [Seguir Leyendo…]

Grandes Teorías Científicas de la Historia Origen Revolución de la Ciencia

 

Podemos decir que hubo una Revolución Científica iniciada en Europa a mediados del siglo XVI y que la misma no fue completamente espontánea ni autóctona, sino que fue el resultado de la recuperación, en Europa, de los conocimientos clásicos a través de textos árabes, que incorporaban además los nuevos descubrimientos del Islam y presentaban conceptos científicos y matemáticos orientales, especialmente de la India. China, por su parte, aportó cuatro inventos básicos: la fabricación del papel, la imprenta de tipos móviles, la pólvora y la brújula.

La Revolución Científica tuvo un carácter doble. Por un lado, fue intelectual, pues cuestionó los dogmas establecidos y propuso nuevas interpretaciones de ideas antiguas. Por otro, buscó el conocimiento no sólo mediante la observación de los fenómenos naturales, sino a través de experimentos deliberadamente concebidos. El movimiento era imparable, lo cual no significa que no encontrara una oposición considerable.

En el siglo XVII, Galileo estuvo a punto de morir en la hoguera de la Inquisición por atreverse a apoyar la teoría heliocéntrica del universo, presentada por Copérnico en 1543 en su monumental obra De revolutionibus orbium celestium (De las revoluciones de las esferas celestes). A mediados del siglo XIX, la teoría de Darwin sobre la evolución fue blanco de los más encarnizados ataques de la Iglesia por motivos puramente teológicos, ya que las pruebas científicas se consideraban irrelevantes.

En 1940, el genetista ruso N.I. Vavilov fue confinado en un campo de concentración, donde murió, porque sus ideas, científicamente incuestionables, eran incompatibles con el materialismo dialéctico del comunismo.

La esencia de la nueva ciencia era su objetividad: la validez de cualquier experimento podía ser comprobada por cualquier otro investigador. Era también acumulativa: cada nuevo avance se basaba en hechos ya establecidos. De esta forma se fue desarrollando un volumen cada vez mayor de conocimientos sobre la naturaleza del mundo que nos rodea. Pero la objetividad dejaba también espacio para la imaginación que, además, se volvió necesaria.

La simple colección de hechos resulta improductiva; el verdadero progreso se produce cuando alguien cae en la cuenta de que ciertas observaciones siguen una pauta determinada y de que todas se pueden acomodar dentro de un concepto teórico más amplio. La validez o falsedad de la teoría se pueden comprobar objetivamente, a partir de las predicciones basadas en ella.

Si las predicciones resultan correctas, la posición de la teoría se fortalece; si resultan erróneas, la teoría se modifica o se abandona. Sobre esta base, algunas teorías son sumamente efímeras, mientras que otras ganan validez. No obstante, el único dogma de la ciencia es que ninguna teoría es inamovible, aunque, naturalmente, cuanto más firmemente establecida y amplia sea una teoría más sólidas deben ser las pruebas presentadas para refutarla.

En estos conceptos reside la singularidad de la ciencia como disciplina intelectual. Es una organización coherente y sistemática de conocimientos construida de generación en generación; es objetiva por oposición a subjetiva, y se puede someter a prueba en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo.

Pero esta desapasionada objetividad que constituye la fuerza de la ciencia ha sido también un motivo de críticas. Se dice que la ciencia no hace nada por responder a los interrogantes filosóficos fundamentales que han preocupado a la humanidad desde los albores de la civilización: la naturaleza del bien y del mal, los méritos de las diferentes creencias religiosas, los derechos del hombre, las sutilezas de la naturaleza humana… Es cierto, pero la respuesta es sencilla: los científicos se preguntan «cómo» y dejan el «por qué» para los filósofos.

El método científico ha sido extraordinariamente eficaz para revelar el funcionamiento del mundo físico, pero no existen razones para suponer que sea igualmente eficaz en el terreno metafísico. Cuando los científicos abandonan su rígido marco profesional, sus opiniones sobre estas cuestiones son tan dispares y apasionadas como las de todo el mundo.

Si bien el objetivo último de la ciencia es descubrir las leyes que gobiernan el mundo que nos rodea, los filósofos naturales no tardaron en comprender que los conocimientos así adquiridos se podían aplicar para fines prácticos.

En el momento de su fundación, en 1662, la Royal Society de Londres definió específicamente su responsabilidad de «promover, por la autoridad de los experimentos, las ciencias de la naturaleza y de las artes prácticas (…) en beneficio de la raza humana».

En Francia, donde en 1666 se fundó la Académie des Sciences, la importancia concedida a los aspectos prácticos de la ciencia era todavía mayor y los académicos recibían una pensión estatal para dedicarse a sus investigaciones. Llegamos de esta forma, a través de la ciencia y los científicos, a la tecnología. Históricamente, como hemos señalado, era diferente de la ciencia aplicada, aunque solamente fuera porque ya existía mucho antes de que apareciera la ciencia en el sentido moderno. Si bien la convergencia ha sido notable durante el presente siglo, los dos conceptos siguen sin ser sinónimos.

La dificultad para definir la tecnología en términos precisos refleja el hecho de que su significado, al igual que el de otras muchas palabras similares, no sólo ha cambiado a través de los años sino que continúa cambiando. Transcurridos más de tres siglos, resulta imposible establecer lo que tenían en mente los 40 miembros originales de la Royal Society cuando hablaban de las «artes prácticas» que habían de progresar con la aplicación del conocimiento científico. Por las actas de sus reuniones resulta evidente, sin embargo, que pensaban sobre todo en la mecanización de los procesos industriales, que ya estaba comenzando y que alcanzaría su punto culminante con el inicio de la Revolución Industrial, un siglo más tarde. Así pues, se puede decir que sus «artes prácticas» equivalían aproximadamente a la tecnología de la época.

A principios del siglo XVIII, lo más importante era aún la ingeniería, tal como se desprende de la obra de Phillips, Technology: a descríption of Arts, especially the mechanical (1706). Pero la gran obra del siglo xvni en este campo fue la enorme y completa Enciclopedia de Denis Diderot, publicada en Francia en 28 volúmenes (1751-1772). Dos de sus tomos estaban dedicados a las ilustraciones, en hermosas láminas que según los editores no sólo reflejaban la ciencia y las artes mecánicas sino las «artes liberales», es decir, la fabricación del vidrio, el trabajo del cuero, la agricultura, la panadería, la elaboración de cerveza y la fabricación de jabón.

En 1866 apareció la obra menor, pero aun así sustancial, de Charles Tomlinson: Cyclopaedia of Useful Arts, Mechanical and Chemical Manufactures, Mining and Engineeríng, que nos acerca mucho más al concepto moderno de tecnología, término que abarca las antiguas técnicas, todavía ampliamente empíricas, y la aplicación de la ciencia a las artes prácticas y a la industria en el sentido más amplio. No obstante, todavía se percibía una distinción entre los dos conceptos.

Así pues, cuando en 1853 se fundó en Londres el Museo de la Ciencia, quedó bajo la responsabilidad del Departamento de Ciencias y Artes Aplicadas, siendo su nombre completo Museo de la Ciencia y de la Industria. Más adelante, en 1882, tuvo lugar una reorganización del departamento, que pasó a llamarse Departamento de Ciencias Aplicadas y Tecnología.

Fuente Consultada:El Estallido Científico de Trevor I. Williams.

Torre Giratoria en Dubai Torre Dinámica en Dubai Edificio que Gira

Si otra vez en Dubai, en la misma y afamada ciudad árabe, la que tiene el edificio mas alto de mundo, una pista de esquí en el desierto, y maravillosas islas artificiales, ahora se viene una torre giratoria de mas de 400m de altura.

Como ya nos tiene acostumbrados los poderosos y ricos petroleros de Dubai, han lanzado ahora otro espectacular desafío constructivo para todos los ramos de la ingeniería mundial, porque van a construir una torre dinámica, es decir, será un edificio de gran altura cuyo pisos independientes unos de otros, podrán girar alrededor de un eje vertical, logrando un efecto visual distinto para las cientos de posiciones posibles, tanto para un observador externo, como para quien esté como pasajero.

Torre Giratoria en Dubai Torre Dinámica en Dubai Edificio que Gira

“Es el primer edificio que se mueve y cambia su forma”, dijo el arquitecto y creador del concepto, David Fisher,
aunque ya existe uno en Curitiba (Brasil), que tiene 15 piso, de forma cilíndrica y
cada piso puede girar en forma independiente.

Este innovador sistema constructivo es el primero en el mundo, tendrá 80 pisos, con una altura de 420 m. Los pisos podrán rotar 360º, movidos por una turbina individual, en un tiempo comprendido entre 1 y 3 horas, según la velocidad que elija el inquilino. Ese movimiento hará que la vista externa siempre sea distinta, atrapando la curiosidad de la gente.

Los apartamentos se extenderán en tamaño de 124 metros cuadrados (1,330 pies cuadrados), villas de 1,200 metros cuadrados (12,900 pies cuadrados) completados con un espacio de estacionamiento dentro del apartamento. Los 20 primeros pisos serán de oficinas, los pisos 21 al 35 serán un hotel de lujo, los pisos 36 al 70 serán apartamentos residenciales, y los últimos 10 pisos serán villas de lujo localizadas en una posición principal en Dubai, destinado para convertirse en el edificio más prestigioso de la ciudad. Cada departamento costará entre 4 y U$s 37 millones.

Será el primer rascacielos en ser completamente construido en una fábrica de partes prefabricadas. Esto requerirá sólo a 600 personas en el ensamblaje y 80 técnicos sobre la obra en vez de 2,000 trabajadores sobre un tamaño similar tradicional de construcción.

La Torre de Babel Explicacion Biblica Origen de las Lenguas

Génesis, capítulo 11
La torre de babel

Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: “¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego”.

Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después dijeron: “Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra”.

Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y dijo: “Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros”. 

Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Los hombres decidieron construir una gran torre, cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando los límites terrenales que ellos poseían. Fue entonces cuando Jehová desciende para ver el trabajo de los hombres.

Esto despertó su ira, viendo el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba. De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse.

Así los dispersó Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió allí el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz de toda la tierra.

Esta torre fue destruida por los arameos y por los asirios. Esta fue reconstruida varias veces por los príncipes caldeos como era Nabopolasar. En los tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II, la base de esta construcción habría sido un cuadrado de 92 metros de lado y su altura habría sido aumentada, de este modo se hacia una digna exponente de su poderío y grandeza. Según arqueólogos esta torre escalonada pudo haber tenido de entre 60 y 90 metros de altura.Varios Arqueólogos occidentales  durante cuatro siglos intentaron  ubicar esta famosa torre bíblica, la buscaron en la zona del actual Irak, en Akar Quf en el Oeste de Bagdad, y en Birs Nimrud en donde están situadas las ruinas de la antigua Borsippa, ubicada cerca de los restos de la antigua Babilonia. Robert Koldewey, encontró una estructura en el 1913 en la ciudad de Babilonia que el identifico como la torre de Babel. La torre de Babel ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones.