Independencia de EE.UU.

Batallas en el Pacífico Durante la Segunda Guerra Mundial

La Guerra en el Pacífico Durante la Segunda Guerra Mundial

Japón, que hasta la primavera de 1942 había conquistado inmensos territorios, elaboraba nuevos planes para desembarcar en Nueva Guinea y, desde allí, en Australia. Pero Estados Unidos preparaba la contraofensiva y reunió una flota norteamericano-australiana bajo el mando del almirante Nimitz, de modo que los japoneses tuvieron que renunciar a sus proyectos.

Las fuerzas de Nimitz y Mac Arthur recobraron, uno por uno, todos los puntos estratégicos importantes. En 1945 llegaron a las puertas de Japón.

El 6 y el 9 de agosto fueron lanzadas dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. El 15 de agosto de 1945 Japón capituló sin condiciones.

En menos de seis meses (diciembre de 1941-primavera de 1942), Japón había extendido su dominio por el océano Pacífico.

Estados Unidos pasó a la ofensiva a partir de mayo de 1942. Bajo la dirección del almirante Nimitz, reunió una flota constituida por buques norteamericanos y australianos, cuyo mando fue confiado al contralmirante Fletcher. Esta flota se enfrentó a los navios japoneses en el mar de Coral: la lucha, librada sobre todo por los aviones que transportaban los portaaviones, fue encarnizada.

El resultado del combate fue dudoso, pero obligaba a los japoneses a renunciar a sus planes de desembarco en la costa sur de Nueva Guinea y bloqueaba su avance en dirección a Australia.

En junio de 1942, los norteamericanos obtuvieron una rotunda victoria en la batalla de las Midway, al norte de las islas Hawai. Este encuentro representó para los japoneses la pérdida de cuatro poderosos portaaviones, y señaló el principio de su caída Durante estos combates, la artillería naval no intervino para nada; las pérdidas fueron causadas por los aviones y, en menor medida, por los submarinos.

En lo sucesivo, la aviación representaría un papel decisivo en la lucha. Por otra parte, antes de la batalla del mar de Coral, 79 aviones norteamericanos habían logrado lanzar sus bombas sobre Tokio (18 de abril de 1942). Sin embargo, Japón todavía no renunciaba a sus planes de desembarco en Australia.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/iwo_jima.jpg

Americanos alzando la Bandera en Iwo Jima

Como los japoneses tenían en su poder las islas Salomón, se hallaban en disposición de amenazar las comunicaciones entre Australia y Nueva Caledonia, del mismo modo que podían dirigir su acción contra la costa oriental de Australia o incluso contra Nueva Zelanda. El general Mac Arthur decidió recuperar Guadalcanal, base aérea japonesa en el archipiélago de las Salomón, y utilizarlo como trampolín para su contraofensiva.

Desde agosto de 1942 hasta febrero de 1943, norteamericanos y japoneses lucharon encarnizadamente por la posesión de la isla. Finalmente, la victoria fue para Estados Unidos. Además, como los japoneses no habían podido proseguir su avance por Nueva Guinea, Australia ya no se encontraba en peligro inmediato.

Gracias a su potencial industrial, Estados Unidos forjaba las armas de la contraofensiva. De 1943 a 1945 aniquilaron las bases japonesas del océano Pacífico. En su lucha contra Japón aplicaban una táctica especial. No atacaban todos los territorios ocupados por los japoneses, sino únicamente los que tenían interés estratégico en el sentido de su propio avance.

Antes de que las tropas norteamericanas desembarcasen en una isla ocupada por los japoneses, ésta era sometida a violentos bombardeos aéreos. Pese a esta preparación, con frecuencia las tropas de desembarco tuvieron que conquistar el terreno palmo a palmo, pues los soldados japoneses preferían siempre la muerte á la rendición.

Cuando los norteamericanos habían conquistado una isla, establecían en ella los aeropuertos y centros de abastecimiento destinados a facilitar el siguiente ataque. Como Estados Unidos sólo dirigía su ofensiva contra los puntos estratégicos, a menudo en las regiones reconquistadas había islas que todavía seguían en poder de los japoneses. La aviación norteamericana se limitaba a vigilarlas.

En estas operaciones, el papel principal tan pronto lo desempeñaba la aviación como la marina. En el sur del océano Pacífico, las tropas norteamericanas y australianas, bajo el mando del general Mac Arthur, partieron de Guadalcanal en dirección a la costa de Nueva Guinea (1943).

Al año siguiente se establecieron en las islas Palaos, base desde la que podrían atacar las Filipinas.

Los japoneses intentaron defender el archipiélago, pero su flota fue destruida en el combate naval de Leyte, en octubre de 1944. Durante esta batalla, los japoneses pusieron por primera vez en linea sus pilotos suicidas o kami-kazes, quienes, a bordo de pequeños  aviones   abarrotados  deexplosivos, se estrellaban contra el puente de los buques norteamericanos.

En febrero de 1945, las islas Filipinas ya habían sido reconquistadas en gran parte. Más al este, las fuerzas del almirante Nimitz habían ido recuperando las islas una por una: las Gilbert en 1943, y el archipiélago de las Marshall y las islas Saipán y Guam en 1944. Seguidamente se dirigieron a menos de mil quinientos kilómetros de Japón y, tras una encarnizada lucha, se apoderaron de las islas Iwo Jima y Okinawa (1945).

A partir de ese momento, Tokio y el sur de Japón se encontraban al alcance de los bombarderos norteamericanos, que atacaron los centros industriales japoneses. Al mismo tiempo, la aviación norteamericana que sobrevolaba el mar de China impedía toda navegación entre Japón y el continente asiático.

Los ingleses ya habían reconquistado Birmania en 1944, y un año después, China reemprendió, a su vez, la ofensiva contra Japón. Sin embargo, Indochina, el archipiélago indonesio y la costa china continuaban en poder de los japoneses. En las islas niponas seguían apostados ejércitos numerosos y bien equipados. Las poblaciones japonesas se disponían a ofrecer una encarnizada resistencia en caso de invasión.

El presidente Truman decidió emplear una nueva arma, la terrible bomba atómica. El 6 de agosto de 1945 se lanzó una sobre Hiroshima, que destruyó 12 km² de la ciudad y causó 150.000 víctimas ; entre ellas hubo 80.000 muertos. Tres días después se dejó caer otra bomba sobre Nagasaki: quedó arrasada una superficie de 4.500 m² y hubo 40.000 muertos y otros tantos heridos. Por su parte, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y entró en Manchuria.

Toda resistencia fue inútil: el 15 de agosto de 1945, Japón, por orden del emperador, capituló sin condiciones.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa2_a.jpg

El Aislacionismo de EE.UU Presidencias de Harding y Coolidge

El Aislacionismo de EE.UU Post Guerra Mundial
Presidencias de Harding y Coolidge

El AISLACIONISMO fue una política que implicaba una participación mínima en los asuntos internacionales, en particular en alianzas militares. Fue la que aplicaron los EE.UU. hasta principios del siglo XX, como reflejo en parte de la hostilidad de las comunidades alemana e irlandesa del Medio Oeste contra la Gran Bretaña, su Imperio y sus aliados. El aislacionismo impidió a los EE.UU. ingresar en la sociedad de naciones y aseguró la victoria electoral del Presidente Harding (1865-1923) en las elecciones de 1920.

A lo largo de los decenios de 1920 y 1930 los sentimientos aislacionistas siguieron siendo muy fuertes y llevaron a una serie de Leyes de Neutralidad promulgadas entre 1935 y 1939 por las cuales se prohibió hacer préstamos y enviar armas o municiones a beligerantes en una guerra civil o internacional. Pero desde 1945 los EE.UU. se han visto obligados a adoptar el papel dirigente en el Occidente, aunque los republicanos conservadores siguieron practicando una forma de aislacionismo a principios del decenio de 1960, al propugnar la retirada a una «fortaleza América» muy defendida y sin obligaciones en el exterior, junto con la retirada de las Naciones Unidas.

Aislacionismo, antigua política exterior de Estados Unidos que evitaba las alianzas con otras naciones para preservar su libertad de acción en los asuntos internacionales. Nunca se aplicó en el terreno económico o cultural porque el aislacionismo estaba pensado ante todo para mantener la joven nación lejos de los conflictos nacionalistas y dinásticos de las potencias europeas.

La Primera Guerra Mundial sacudió los supuestos liberales y racionales de fines del siglo XIX y principios del XX de la sociedad europea. La increíble destrucción y muerte de casi diez millones de personas socavaron la idea misma de progreso. Las nuevas técnicas de propaganda habían manipulado a pueblos enteros para que se involucraran en una matanza sin sentido y por último, la Primera Guerra Mundial señaló el fin de la hegemonia europea sobre los asuntos mundiales.

En 1917, la Revolución Rusa sentó los fundamentos para la creación de un nuevo poder soviético y, además, Estados Unidos ingresó en la hierra. No obstante, el fin de la era europea no fue del todo evidente, porque lo eclipsaron dos acontecimientos: el aislacionismo estadounidense y el retiro de los soviets de los asuntos internacionales, mientras alimentaban el desarrollo de su propio sistema socialista. Pese a que estos acontecimientos fueron sólo temporales, crearon un vacío político en Europa que muy pronto sería ocupado por el renacimiento del poder alemán.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La Gran Guerra había tenido resultados mucho más importantes que las cláusulas del Tratado de Versalles, muy pronto incumplidas, mal aplicadas, y origen de futuros conflictos. Mientras Europa estaba devastada y arruinada, e Inglaterra, aunque al margen de la invasión, había tenido que recoger de todas partes los capitales que constituían su poder, para financiar su esfuerzo de guerra, los Estados Unidos salían del conflicto con ligeras pérdidas (125.000 muertos) y un poder colosal.

De deudores, habían pasado a ser acreedores de Europa, por miles de millones de dólares. Este era, en fin, uno de los hechos más importantes, con la Revolución rusa, de la que nadie podía imaginar que saliese una URSS tan fuerte, veinte años después.

La deuda contraída por Europa con los Estados Unidos ascendía a unos 7 mil millones de dólares, a los que se sumarían, algo más tarde, 3 mil millones más para la reconstrucción del viejo continente.

presidente wilson

El presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson emprendió la mejora de la vida política, económica y social de su país a comienzos del siglo XX. Tuvo una ambiciosa visión para el cargo presidencial y buscó mejorar casi todos los aspectos de la vida nacional desde la presidencia. Durante sus dos mandatos (1913-1921), Wilson llevó a cabo significativas reformas sobre los aranceles aduaneros, los trusts, las relaciones laborales, la agricultura y la banca.

Los Estados Unidos se encontraban, al fin, con un aparato de producción considerablemente desarrollado. Ciertamente, Wilson había sufrido grandes decepciones con motivo de la Conferencia de la Paz, no sólo por parte de los europeos, como Clémenceau y Lloyd George, sino también a causa de la vieja tradición aislacionista que animaba al partido republicano y a una fuerte minoría del demócrata. Los Catorce Puntos, el idealismo de Wilson, los grandes principios de la S. de N. habían suscitado una dura oposición.

Adherirse a la S. de N. era meterse en el engranaje de los conflictos que desgarraban a los incorregibles europeos. «Nosotros no podemos retroceder» —había dicho Wilson—. El Senado, todopoderoso en materia de política exterior, no lo entendía así, y en la discrepancia estaba apoyado por la respetada opinión del viejo Teodoro Roosevelt y por los multimillonarios Mellon y Frick, que pagaron gigantescas campañas contra la S. de N., «esa cosa nefasta, con la aureola de un nombre edificante». Las minorías alemanas, italianas, irlandesas, que, por razones diferentes, consideraban injustos los tratados, eran también hostiles.

Para colmo de desgracias, Wilson sufrió un ataque de hemiplejía en septiembre de 1919, de modo que el dirigente de la oposición senatorial, Cabo-Lodge, resultó vencedor, y la firma del tratado de paz fue rechazada por 55 votos.

Como puede verse los norteamericanos,  de   acuerdo con esta política, deseaban tener el menor compromiso posible con Europa y con los inmigrantes. Entre 1920 y 1924, la inmigración disminuyó notoriamente. El nacionalismo, alimentado por el conflicto, continuó terminado éste, y potenciado por la Revolución Rusa, se dirigió contra los políticos reformistas y los dirigentes y militantes sindicales. Estos últimos estaban, en su mayoría,   integrados  por  inmigrantes  que  no eran considerados auténticos norteamericano.

Una breve crisis (1918-1920), acompañada de numerosas huelgas, aumentó miedos y rencores Profesores universitarios y realizadores cine matográficos fueron objeto de todo tipo de agre siones y denuncias. Muchos inmigrantes fueron deportados. La comunidad negra fue hostigada El Ku Klux Klan (organización secreta racicista terrorista) no sólo actuó en el sur de los Estado Unidos (donde había sido creada a la finalización de la Guerra de Secesión), sino en el oeste, y ne víctimas fueron, además de personas de raza n gra, miembros de la comunidad judía y católica.

PRESIDENCIA DE HARDING:
Vencido por la enfermedad, Wilson llegó hasta las elecciones de 1920. Los demócratas eligieron como candidato al gobernador de Ohio, James Cox, y, como vicepresidente, al joven Franklin Delano Roosevelt, pariente de Teodoro, y que se había distinguido como Secretario de Estado adjunto a la marina, en el gobierno Wilson.

 Harding  presidente de ee.uu.

Pero fue elegido el candidato de los republicanos, W. G. Harding, senador de Ohio y periodista, con una mayoría de 7 millones de votos. América había manifestado su deseo de volver al orden antiguo: distancias respecto a Europa, liberalismo, «laissez-faire», iniciativa privada, etc. Wilson murió, cuatro años después, sin resignarse nunca al fracaso de sus esperanzas.

Harding era muy distinto del austero moralista y profesor a quien sucedía: hombre de buena presencia, «bon vivant», aficionado al golf, al alcohol, a los cigarros y al poker. En plena prohibición, se veían grandes vasos de whisky en la mesa presidencial, cuando jugaba al poker con sus viejos amigos de Ohio. Estaba   rodeado   de  unas   gentes   bastante mal educadas, que ponían los pies sobre las mesas, y algunos de cuyos elementos se dejaban  corromper  y  traficaban   con   su  influencia.

La era de Harding empezó mal: la crisis financiera y económica y el paro (el ejército ya no compraba, y Europa disminuía  sus   importaciones)   duraron  hasta 1922. La campaña «anti-roja» y anti-sindical paralizaba el movimiento obrero.

CASO DE SACCO Y VANZETTI

Los salarios, insuficientes, limitaban el consumo. Dos italianos de ideas anarquistas, Nicolás. Sacco y Bartolomé Vanzetti fueron acusados de robo y asesinato de un cajero de Massachussetts. No había pruebas válidas, pero su fama de anarquistas bastaba.

caso de sacco y vanzetti

Ellos afirmaron siempre su inocencia, y el asunto Sacco-Vanzetti apasionó e indignó al mundo entero, desde 1921, fecha del primer proceso, hasta 1927, en que los dos hombres acabaron en la silla eléctrica, lo que desencadenó vivas manifestaciones en todas partes. Había llegado la hora del racismo y de la xenofobia: en 1921, la inmigración fue súbitamente reducida, a causa del paro. Desde entonces, sólo se admitía el 3 % de inmigrantes de cada nación, en función del número de compatriotas instalados ya en el país.

Dicho de otro modo, aquellas cuotas favorecían a las naciones cuya emigración había sido numerosa y antigua (anglosajones, escandinavos, alemanes), en perjuicio de los pueblos del Mediterráneo y de la Europa Oriental, la «segunda ola», más reciente. Por último, no se admitían más que 100.000 inmigrantes al año, sometidos a severas formalidades en Long Island. En 1923, se produjeron grandes escándalos a consecuencia de unas investigaciones acerca de los que rodeaban a Harding, y hubo hasta suicidios.

El presidente especulaba en la Bolsa. Partió para un viaje, salpicado por aquellos turbios asuntos de «barriles», y murió, repentinamente, de un ataque. El vicepresidente Coolidge le sucedió y permaneció en el cargo hasta 1928.

CALVIN COOLIDGE Y LA PROSPERIDAD
Calvin Coolidge nació en Plymouth (Vermont) el 4 de julio de 1872. Se licenció en filosofía y letras por el Amherst College en 1895, y posteriormente estudió derecho. Fue presidente de Estados Unidos (1923-1929). Falleció en 1933.

Coolidge era muy diferente de Harding: puritano de Nueva Inglaterra, de una moralidad perfecta, tenía el aspecto de un clérigo. Hablaba poco, y sus principios eran sencillos: «Menos gobierno en los negocios, y más negocios en el gobierno».

Coodlidge Calvin presidente de estados unidos

Coolidge se mostró tajante con respecto al pago de las deudas contraídas por los aliados con Estados Unidos durante la I Guerra Mundial, aunque adoptó una actitud más flexible a la hora de establecer el calendario de los plazos de las devoluciones. Durante su mandato, se moderó la política intervencionista en Latinoamérica mantenida por los anteriores presidentes.

Disminuyó los gastos federales, suprimió todo lo que quedaba de los controles del Estado y ayudó a las nuevas industrias. Modesto, iba regularmente a la iglesia, convencido de que las riquezas recompensaban el trabajo y la virtud. Enriquecerse no podía desagradar a Dios.

En las elecciones de 1924, venció fácilmente al candidato demócrata Davis, y su victoria reforzó sus principios: un gobierno que gastase poco y que dejase en libertad el mecanismo de la economía. Las dificultades de la postguerra iban desapareciendo, y el presidente pudo decir que el país se hallaba en «un estado de alegría, pocas veces visto en la historia de la humanidad».

Empezaba la edad de oro de los negocios, que recordaba los últimos decenios del siglo pasado, pero los héroes del día no eran sólo los «reyes», los magnates de las grandes empresas, sino los pequeños comerciantes  emprendedores, «ejecutivos», es decir, los cuadros dirigentes de las sociedades parecían, todos ellos, llamados a un porvenir dichoso. Las masas mismas, por el sistema de acciones, de distribución de beneficios y por las excepcionales facilidades de crédito que les permitían comprar cosas, automóviles,   radios   y   neveras,   parecían   ver aumentar su nivel de vida, de un modo regular.

En una optimista atmósfera de «colaboración de clases», los patronos favorecían los sindicatos de empresa, que renunciaban a la huelga a cambio de acuerdos  «libremente   negociados»,   nunca   desventajosos, por otra parte, para los capitalistas. La concentración  de  capitales   aumentó  notablemente,  a pesar de las leyes  «anti-trusts». Doscientas   sociedades   gigantes detentaban el 50 % de la riqueza industrial (el petróleo, el acero, las industrias químicas, el cobre y el aluminio, el tabaco, los transportes,  etc.).

El  automóvil  alcanzó un éxito espectacular:  de 1919 a 1929, el número de coches pasaba de 7 a 23 millones. Los salarios  altos eran efectivos en un cierto número de ramas industriales. Pero en el cuadro también había sombras: con el desarrollo de nuevas fuentes de energía (electricidad,  petróleo, nafta),  la demanda de carbón descendía, y los países, como Francia y Bélgica, que habían vuelto a poner en   funcionamiento   sus   minas,   inundadas por los alemanes, habían cesado en sus importaciones masivas.

Los distritos mineros sufrían paro y miseria, y las huelgas se multiplicaban, pero no detenían la baja de los salarios. El poderoso sindicato de John L. Lewis perdía cada vez más  afiliados. Los granjeros seguían también excluidos de la prosperidad:   producían   demasiado   y   los precios de sus artículos descendían.

Durante la guerra, habían comprado muchas máquinas, y se habían endeudado, creyendo que sus ventas iban a mantenerse. Por el contrario, los precios de los productos industriales   habían   aumentado.   Los   granjeros mantuvieron el Farm Bloc (bloqueo agrícola)   en   el  Congreso,  cuyos   representantes prepararon una ley que preveía la compra por el gobierno de los excedentes. Almacenados en los silos, los cereales se venderían al extranjero,  según las necesidades, pero Coolidge puso el voto presidencial a la ley, lo que aumentó notablemente el descontento en el Oeste.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII El Aislacionismo Americano Edit. CODEX

 

Vida de Barack Obama Carrera Política

BIOGRAFÍA DE BARACK OBAMA – SU CARRERA POLÍTICA –

Barack Hussein Obama es un político estadounidense perteneciente al partido demócrata, nacido el 4 de agosto de 1961 en Honolulu (Hawai). Obama fue elegido oficialmente presidente de los Estados Unidos de América el 4 de noviembre de 2008, ganando la elección  a John McCain, tomando el número 44 en la lista de los presidentes de Estados Unidos, pero sobre todo es el primer presidente afroamericano, y también uno de los presidentes más jóvenes de Estados Unidos.

Barack Obama Presidente 44 de EE.UU.

Nombre: Barack Obama
Nacimiento: 4 de agosto de 1961, Honolulu.
Educación: Universidad de Columbia, BA; Derecho de Harvard, doctorado en leyes.
Carrera: Líder de la Comunidad de Desarrollo del Proyecto Comunidades, 1985-1988; firma de abogados Miner Barnhill y Galland, 1993-2004; Senado del Estado de Illinois, 1997-2004; Senado de Estados Unidos, 2004-actualidad.
Familia: Casado desde 1992 con Michelle Robinson Obama; dos hijas, Malia, nacido en 1998; Sasha, nació en 2001.
Aficiones: Baloncesto, la escritura, el golf, el póquer, leer, pasar tiempo con su familia, ver “SportsCenter” de ESPN.

Obama era un miembro del Partido Demócrata y el senador de Illinois en el Senado de Estados Unidos desde 2005.

Obama fue educado en la Universidad de Columbia después de estudiar en Indonesia, sino también de Derecho de la Universidad de Harvard. En 1990, se convirtió en el primer presidente afroamericano del Harvard Law Review lo que ya es un hito.

En 1992, Barack Obama se casó con Michelle Robinson a quien  conoció en un bufete de abogados donde trabajaba. Se convirtió en Michelle Obama, su esposa dio a luz a dos hijas, Malia Ann y Natasha en 1998 en el año 2001.

SOBRE SU VIDA: Su biografía es algo excepcional, sobre todo debido a su exitosa campaña para la presidencia de Estados Unidos que ha abierto un nuevo capítulo en la política estadounidense.

Como decíamos Obama es el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, y tiene una historia de vida diferente de otros líderes de América hasta el momento. Es hijo de padre keniano y madre blanca del estado de  Kansas en Estados Unidos.

Obama se disparó a la fama como una prominencia nacional con un gran discurso en la Convención Nacional Democrática en 2004, que fue recibido con gran admiración y entusiamos, el mismo año fue elegido para el Senado de los EEUU del estado de  Illinois. Después de eso, en tan sólo cuatro años se alcanzó el mismo nivel que sus colegas políticos democráticos y arrebató la nominación de su partido a la Casa Blanca para ganar luego la carrera de elección presidencial contra el republicano John McCain.

Con un particular estilo de fina oratoria, de retórica elocuente y edificante, con una especial capacidad de inspirar el entusiasmo de los votantes jóvenes, que sumado al uso sofisticado de Internet como herramienta de campaña, Obama era sin dudas el candidatos del siglo 21.

En su campaña, Obama hizo hincapié en dos temas principales: el cambio de las costumbres de Washington en la realización de negocios con la nación y la invocación de los estadounidenses de diferentes orígenes ideológicos, sociales y raciales para unirse en el bien común.

El presidente Barack Obama en su discurso en la Convención Nacional Demócrata de 2004 expresó: “No hay un Estados Unidos de negros o blancos, o un  Estados Unidos de latinos, o un Estados Unidos de Asia; Hay solo un Estados Unidos de América. (…) Somos un solo pueblo, todos nosotros unidos bajo el juramento a la bandera de Estados Unidos, todos nosotros en la defensa de los Estados Unidos de América “.

El periodista Antonio Navalón, autor del libro “Paren el Mundo que me Quiero ENTERAR“, comenta que Barack Husein Obama tiene  muchas características comunes con Abraham Lincoln y las resume así: “Lincoln poseía una visión de la historia nacional que le daba la imparcialidad y la paciencia del leñador que nunca dejó de ser. Era un purista del comportamiento ético del gobierno, sujeto siempre al mandato sagrado de la Constitución, y estaba de acuerdo con la creencia bíblica: la búsqueda de la unidad para el desarrollo del pueblo, por el pueblo y con el pueblo. Sobre todas las cosas, Lincoln era esencialmente pragmático y estaba enfocado en un solo objetivo: consolidar la unión de los Estados Unidos de América.”

Para Obama el desafío para la sociedad estadounidense no sólo es encarar el cambio histórico que significa la elección de un hombre negro para gobernar un país fundado por los WASP (blanco, anglosajón y protestante), sino encontrar la solución al embrollo en que se ha convertido el día a día de esta nación.

Obama, como Lincoln, no ataca al hombre de otra raza, ni pretende redimir los abusos contra la suya. Ambos fueron capaces de comprender la complejidad humana y la similitud de sus conflictos.

Los primeros años: Los padres de Obama provienen de orígenes muy diferentes. Su madre, Ann Dunham, nació y se crió en un pequeño pueblo de Kansas. Después de que su familia se trasladó a Hawai, conoció a Barack Obama padre, un estudiante de becas de Kenia matriculado en la Universidad de Hawai. Se casaron en 1959, y el 4 de agosto, 1961, Barack Obama Jr. nació en Honolulu.

Dos años más tarde, su padre deja su familia, por un trabajo como economista del gobierno en Kenia. El joven Obama volvió a encontrarse con su padre sólo una vez, cuando ya tenía 10 años.

Cuando Obama tenía 6 años, su madre volvió a casarse, esta vez con un ejecutivo de petróleo de Indonesia. La familia se trasladó a Indonesia, y Obama asistió durante cuatro años a la escuela en la capital Jakarta. Finalmente regresó a Hawai, donde vivirá con sus abuelos maternos, y terminará la  escuela secundaria.

En su primer libro, Sueños de mi Padre, Obama describe su infancia como más turbulenta de lo habitual en la vida de otros adolescentes, mientras trataba de entender su herencia birracial, costumbre todavía  relativamente poco común en los Estados Unidos.

Se supone que arraigado en esa cultura negro-blanco puede haber ayudado a dar a Obama la visión social mas amplia que trajo a la política años más tarde. “Barack tiene una increíble habilidad para sintetizar realidades aparentemente contradictorias y hacerlos coherentes “, dijo su compañero de la facultad de derecho Cassandra Butts a la editora de la revista New Yorker Larissa MacFarquhar. “Este es un resultado de haber sido criado por una familia blanca y luego salir al mundo y ser visto como negro.”

Obama dejó Hawai para asistir a Occidental College de Los Ángeles durante dos años. Más tarde se trasladó a la ciudad de Nueva York y obtuvo una licenciatura de la Universidad de Columbia en 1983. En un discurso pronunciado en 2008, explicó su pensamiento en ese momento: “… cuando me gradué de la universidad, estaba poseído por una idea loca, trabajaría con el nivel de las clases mas bajas para lograr un cambio “.

En busca de su identidad y un futuro en su vida, Obama deja su trabajo como escritor económico con una empresa de consultoría internacional en Nueva York y se traslada a Chicago en 1985. Allí trabaja como organizador comunitario para una coalición de iglesias locales en sur de la ciudad, zona pobre de africanos-americanos.

“Fue en estos barrios donde recibí la mejor educación de mi vida y aprendí el verdadero significado de mi fe cristiana”, Obama contó años más tarde en el discurso anunciando su candidatura presidencial.

Obama disfrutó de algunos interesante éxitos  en este trabajo, dando a los residentes de la zona sur su voz en temas como la reconstrucción económica, capacitación para el trabajo y los esfuerzos de limpieza ambiental. Sin embargo, consideró que su papel principal como organizador comunitario, fue como un catalizador para la movilización de los ciudadanos comunes, en un esfuerzo  para forjar estrategias locales destinadas a la autonomía política y económica.

Después de tres años de dicho trabajo, Obama llegó a la conclusión de que para lograr mejoras reales,  las comunidades pobres requieren la participación en un nivel mas alto, en el marco legal y político. Por lo tanto, asistió a la Escuela de Derecho de Harvard, donde se distinguió por haber sido elegido el primer presidente negro de la prestigiosa Harvard Law Review y se graduó magna cum laude en Derecho en 1991.

Con estas credenciales, “Obama podría haber hecho lo que quisiera”, señaló David Axelrod, estratega de su campaña presidencial. Obama volvió a su ciudad adoptiva de Chicago, donde ejerció como abogado de derechos civiles y enseñó derecho constitucional en la Universidad de Chicago. En 1992 se casó con Michelle Robinson, que también se graduó en Derecho por la Universidad de Harvard, y trabajó para el registro de votantes en Chicago con el fin de ayudar a los candidatos demócratas como Bill Clinton.

Cada vez más comprometido con el servicio público, Obama decidió ocupar por primera vez a un cargo público en 1996, ganando un asiento de Chicago en el senado del estado de Illinois. En cierto sentidos, la carrera fue una progresión lógica de su trabajo anterior como organizador comunitario, y Obama aplicó mucha de esa misma amplia perspectiva – el político como un facilitador de los esfuerzos  para el ciudadano de base y constructor de coaliciones amplias – a su visión de política.

Entre sus logros en el ámbito legislativo en los ocho años que siguieron a la reforma del senado del estado fueron la financiación de campaña, recortes de impuestos para los trabajadores pobres, y mejoras en el sistema de justicia criminal del estado.

En el año 2000 Obama hizo su primera elección por el Congreso de Estados Unidos, fracasando al  desafiar a Bobby Rush, demócrata de Chicago reelecto en la Cámara de Representantes. Desalentado por la derrota abrumadora y en la búsqueda de lograr influencia más allá de la legislatura del estado de Illinois, tomó de su esposa Michelle la idea de postularse para el Senado de Estados Unidos en una arriesgada estrategia de “todo o nada” para avanzar en su carrera política, objetivo que logró en 2004. Siete demócratas y ocho republicanos participaron en las primarias de sus respectivos partidos por la candidatura al Senado. Obama capturó la nominación demócrata con facilidad, consiguiendo el mayor número de votos – 53% -.

El deseo de dar un impulso a la campaña de Obama con un papel destacado en la convención, sus habilidades de oratoria conocidos y una impresión muy favorable en el candidato presidencial John Kerry selló la decisión de elegir a Obama como el orador principal en la convención.

El discurso de Obama, con un lenguaje pulido, que penetra y emociona, expresó la necesidad de superar las divisiones partidistas y su llamamiento a una “política de esperanza” en lugar de una “política de cinismo”, hizo más que animar a los participantes de la convención, Obama es catapultado por los medios de comunicación nacionales como una estrella en ascenso en el Partido Demócrata. Mas tarde pasó a ganar sin esfuerzo las elecciones del Senado en ese otoño, con una victoria aplastante con el 70% del voto popular. La victoria de Obama fue impresionante, ya que ganó en 93 de 102 condados del estado y capturó a los votantes blancos por un margen de dos a uno.

En el Senado, la crítica a la guerra de Irak ha sido una de sus marcas, que se remonta a un discurso en 2002, incluso antes de que comenzara la guerra, advirtiendo de las consecuencias de una guerra en oriente. También trabajó para fortalecer las normas éticas en el Congreso, mejorar la atención a los excombatientes, y aumentar el uso de combustibles renovables, política que aun hoy (2015) sigue difundiendo en sus discursos de cada visita presidencial.

Candidato a Presidente: La larga campaña electoral primaria demócrata del 2008, con las elecciones o asambleas (anteriores) en los 50 estados, fue histórico.  Cuando Barack Obama y otros siete contendientes por la nominación presidencial demócrata comenzaron a organizarse en 2007, las encuestas de opinión ponen constantemente Obama en segundo lugar detrás de la presunta favorita, la senadora por Nueva York, Hillary Clinton. Obama, sin embargo, con su popularidad y emotiva oratoria, fue un gran éxito en la primera etapa de la carrera al alistar sus seguidores entusiastas, especialmente entre los jóvenes, que crearon una organización de la campaña a nivel nacional y la recaudación de fondos a través de Internet.

Hillary Clinton

Hillary Clinton (1947- ), abogada y política estadounidense, esposa del presidente de Estados Unidos Bill Clinton (1993-2001).Hillary Rodham, su nombre de soltera, nació en Chicago, el 26 de octubre de 1947. Estudió Derecho en la Universidad de Yale, donde conoció a su futuro marido.

En las primeras primarias nacionales, celebradas en Iowa el 3 de enero de 2008,  Obama obtuvo una inesperada victoria sobre Clinton. El triunfo de Iowa ha cambiado las reglas del juego, como publicaba el Washington Post: “La derrota de Clinton ha alterado el curso de la carrera mediante la llegada  de Obama como su principal rival  el único candidato con el mensaje, la capacidad de organización y los recursos financieros para desafiar a su situación favorito “.

Por último 4 de noviembre de 2008, Barack Obama fue elegido presidente de los Estados Unidos de América con el 63% de los votos contra McCain. Fue juramentado 11 semanas más tarde, el 20 de enero de 2009 y obtuvo sus derechos como presidente. El mismo año, Barack Obama recibe el Premio Nobel de la Paz por sus “esfuerzos extraordinarios para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.

El 4 de abril de, 2011 Barack Obama anuncia que él será nuevamente el candidato para las elecciones presidenciales, y por lo tanto se postulará para un segundo mandato. El 6 de noviembre de 2012, Barack Obama gana la reelección con el 51% de los votos, se convierte en el primer presidente despúes de Roosevelt en ejecutar dos períodos consecutivos.

Barack Obama sigue sumando popularidad , y su adicción a las redes sociales twitteado sus ideas y su campaña a través de su cuenta de Twitter. Él es una de las 10 personas más influyentes en Twitter con más de 55 millones de suscriptores.

Su presidencia se inicia en un contexto de guerra en Irak con el compromiso de Obama para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en Irak, también la guerra en Afganistán y no solo la crisis casi permanente en el Oriente Medio, sino también de la crisis económica y Estados Unidos y financiera global.

El Congreso aprueba un presupuesto adicional adicional de 250 mil millones de dólares para el rescate de los bancos de Estados Unidos y $ 200 millones de dólares para Afganistán e Irak, con la expresa  intención de reducir a la mitad el déficit de Estados Unidos para el año 2013 estimado en 1.750 millones de dólares para el año 2009.

OBAMA Y MICHELLE: Obama —como todo buen hombre que logra construir un hogar equilibrado— es lo que es gracias a su esposa. Ella es la encargada de recordarle que no es «un mesías que lo arreglará todo», pero al mismo tiempo es el motor que lo ha impulsado a continuar en una carrera que tiene como lema: «Juntos podemos lograr un cambio».

Michelle Obama

Esta mujer sabe que la política debe ser práctica y dar resultados antes que aportar inspiración y sueños poco terrenales. Por lo mismo, fundó un programa para entrenar líderes y ayudar a jóvenes a desarrollar habilidades que pudieran ser funcionales en el mundo de hoy dentro del sector público.

La sinceridad de Michelle ha llegado a tal punto que criticó en público el tamaño de las orejas de su marido, su mal aliente por las mañanas y la tensión que existió entre ellos cuando él estaba enfocado en su carrera política y ella estaba sola en casa cuidando a sus dos pequeñas hijas.Todo lo dicho le ha permitido ser vista como una mujer cotidiana y libre.

Fuente Consultada: Libro de Antonio Navalón,  “Paren el Mundo que me Quiero ENTERAR

Independencia de las Colonias Españolas en América Causas

CAUSAS DE LA INDEPEDENCIA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS EN AMÉRICA

Antecedentes: La serie de cambios revolucionarios, trastornadores en lo político y en lo económico, en lo social y en lo espiritual, del mundo del siglo XVIII, se completa con los movimientos emancipadores en las distintas colonias españolas en América. Bajo la doble influencia de las revoluciones americana y francesa y de las ideas liberales, los imperios coloniales que España y Portugal habían levantado a lo largo de los siglos se rebelan a principios del s.XIX. A la burguesía criolla de Iberoamérica le bastan unos años, de 1810 a 1825, para terminar con el régimen de opresión económica y política impuesto por las metrópolis.

Dicha burguesía se rebela contra el acaparamiento de los altos cargos coloniales, siempre en manos de hombres de la metrópoli. Estas insurrecciones son también obra de los héroes románticos, impregnados de ideales revolucionarios, que las encabezan, como Miranda en Venezuela o San Martín en Chile y en Perú. Pero es sobre todo Simón Bolívar el que desempeña un papel fundamental en la emancipación de Iberoamérica.

La liberación se lleva a cabo en dos etapas: la primera ola de insurrección, en los años 1810 a 1811, se salda con un fracaso y provoca una represión sangrienta; la segunda, que comienza en 1817, resulta decisiva y desemboca en la creación de numerosos pequeños Estados independientes. Pero esta fragmentación aumenta la fragilidad del continente, y sus naciones quedan a merced de las influencias exteriores.

La lucha por la emancipación de las naciones hispanoamericanas fue larga y dura. La antigua metrópoli no cedió en la lucha por la conservación de sus dominios, y en más de una ocasión pareció estar cerca de lograrlo. Sin embargo, en los campos de batalla las armas americanas lograron, por fin, convalidar las declaraciones de independencia que los representantes de los pueblos habían anticipado.

Así terminó una etapa y comenzó otra en la vida de las recién constituidas nacionalidades de América. Ella debía ser tan difícil y no menos arriesgada que la anterior. Como Bolívar lo advirtiera en célebre carta de 1815, era para entonces difícil “presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza de gobierno que llegará a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me parece aventurada.

¿Se pudo prever, cuando el género humano se hallaba en su infancia, rodeado de tarita incertidumbre, ignorancia y error, cuál sería el régimen que abrazaría para su conservación? ¿Quién se habría atrevido a decir: tal nación será república o monarquía, ésta será pequeña, aquélla grande?

En mi concepto, ésta es la imagen de nuestra situación. Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte; cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil”.

Pero en medio de todas las incertidumbres que podían tejerse en torno del futuro inmediato de ese “pequeño género humano” que se había emancipado, dos hechos se manifestaban con carácter definitivo: primero, el sentimiento de que la independencia política de las antiguas colonias constituía un proceso irreversible; segundo, que esa independencia debía afianzarse, en adelante, en forma de organización y desarrollo de Estados soberanos. Tal fue, en efecto, la consecuencia inmediata de la revolución en el mundo hispanoamericano y de las guerras emancipadoras que siguieron.

Las provincias sudamericanas iniciaron su lucha por la independencia en los primeros años del siglo XIX. El primer grito correspondió a Caracas, el 19 de abril de 1810, cuando fue derrocado el gobernador y capitán general Emparán.

Las Juntas de Gobierno formadas en las capitales de los virreinatos, audiencias y capitanías generales de las colonias españolas de América sirvieron de arranque a la independencia americana. Las ideas de la Revolución francesa, la ayuda de Estados Unidos, acabados de independizar a su vez, y la de Inglaterra fueron definitivas para los americanos, que se vieron favorecidos también por el factor geográfico, por la creciente fuerza de las burguesías locales, por el relajamiento de los vínculos que unían a las colonias y la metrópoli y por la falta de una marina española fuerte, consecuencia de la pérdida de Trafalgar.

Batalla de Carabobo

En la Enciclopedia HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT –El Impacto de la Revolución Francesa-, para la explicación de las causas de la emancipación de la colonias españolas, cometa:

La historiografía liberal de la primera mitad del siglo XIX hace suyos en gran parte los juicios de Simón Bolívar, principal artífice de la emancipación de las colonias, y del escritor chileno Luis Amunátegui, según los cuales la ruptura entre España e Hispanoamérica se debería, fundamentalmente, a la ideología de la Ilustración, a los abusos del “pacto colonial” (con las consiguientes restricciones a los criollos) y a los manejos de los adversarios de España -Gran Bretaña y Francia-.

En definitiva, la independencia hispanoamericana constituiría la tercera fase del proceso revolucionario general que preside el hundimiento del Antiguo Régimen (el primero, la revolución norteamericana e independencia de Estados Unidos, y el segundo, la Revolución francesa).

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se tienen en cuenta otros factores: la vinculación de los criollos con determinados focos políticos europeos, la invasión napoleónica en España, la labor de proselitismo de las sociedades secretas, como la de los masones, y la acción favorable a la independencia de los jesuítas expulsados por Carlos III (a través de la Carta a los españoles americanos, del peruano Juan Pablo de Vizcardo y Guzmán).

Desde el punto de vista socioeconómico, la independencia hispanoamericana es valorada en función de la expansión económica de la segunda mitad del siglo XVIII y sus repercusiones sociales -enriquecimiento de la burguesía criolla-.

Batalla de Maipú

El historiador y canonista español, profesor Manuel Giménez Fernández, a través de un examen de los sucesos de la revolución de mayo de 1810 en Argentina, cree ver en la emancipación un reflejo de las doctrinas populistas (de honda tradición en los tratadistas hispánicos del Siglo de Oro), en virtud del derecho del pueblo a la rebeldía, como portador de la soberanía, cuando se incumplen por la autoridad las ideas del buen gobierno. Invocando otros presupuestos, la emancipación ha sido considerada también como una guerra civil entre los hispanoamericanos, que terminaría con el triunfo del “feudalismo” criollo.

Atendiendo a las operaciones militares, el progresivo repliegue del dominio español en América a partir de 1808 se verifica en sentido inverso al que había presidido la conquista. Es decir, los focos antillano y mexicano, que en el siglo XVI constituyeron los núcleos de irradiación del dominio español, se convierten ahora en los últimos reductos hispánicos. (El dominio español en el ámbito antillano sobrevivirá al proceso emancipador hispanoamericano y perdurará hasta 1898.).

Las campañas emancipadoras partieron de las regiones de La Plata y de Tierra Firme, y por Chile y Nueva Granada, respectivamente, alcanzaron al Perú, donde el virrey José Fernando Abascal se convierte en símbolo de la resistencia española.

El proceso sociológico es distinto según las regiones. En México, la emancipación la fraguaron los criollos, la comenzaron los mestizos -campañas indigenistas de los curas Hidalgo y Morelos-y la terminaron los españoles; en Venezuela fue protagonizada por la aristocracia criolla -lo que explica que, por reacción, los humildes “llaneros” de Orinoco fueran realistas-; en el Perú y Chile también por la aristocracia criolla, de origen vasco-castellano, y en Buenos Aires, por la naciente burguesía porteña.

A semejanza de lo ocurrido en España con la crisis del poder motivada por la invasión francesa de 1808, en América se constituyeron también Juntas Provinciales, que progresivamente pasaron de la fidelidad a la causa de Fernando VII a invocar la autodeterminación, esto es, el derecho de gobernarse por sí mismas.

En líneas generales puede afirmarse que entre 1808 y 1814 las tropas españolas lograron contener el proceso emancipador (fracaso de los intentos de Hidalgo y Morelos en México, mientras Bolívar se vio obligado a refugiarse en Jamaica y el ejército español de Morillo se afianzaba en Nueva Granada; en La Plata, Belgrano fracasaba en su intento de dominar el Paraguay, y los realistas triunfaban en Vilcapugio y Ayohuma).

De 1814 hasta 1820, la emancipación realizó progresos sustanciales -1816, San Martín y O’Higgins consolidan la independencia chilena en la batalla de Maipú; 1819, Bolívar proclama la unidad de Nueva Granada-.

Y de 1820 hasta 1824, la causa emancipadora gana las últimas batallas -1821, San Martín entra en Lima, y Bolívar triunfa en Carabobo; 1822, el “plan de Iguala” reconoce la independencia de México, mientras Antonio José de Sucre vence en Pichincha y Estados Unidos reconoce a las nuevas Repúblicas; 1823, el presidente norteamericano, James Monroe, proclama la doctrina que lleva su nombre (monroísmo), como advertencia a los intentos de la Santa Alianza europea y, concretamente, a los propósitos británicos en el Caribe, y 1824, el nuevo triunfo de Sucre, lugarteniente de Bolívar, en Ayacucho, remata el proceso emancipador-.

Batalla de Ayacucho

Batalla de Ayacucho, última batalla de la independencia sudamericana

Las potencias anglosajonas se opusieron tenazmente a los proyectos federalistas de Bolívar, quien se dio perfecta cuenta de los tres adversarios a los cuales había que vencer sucesivamente para que Hispanoamérica conquistara la independencia: a) España, b) Gran Bretaña, y c) Estados Unidos.

Los hechos se encargarían de darle la razón, puesto que, rotos los lazos de dependencia política respecto de España, los países hispanoamericanos cayeron bajo el vasallaje económico de Gran Bretaña en el siglo XIX, y de Estados Unidos en el XX.

———— 0 ————

SINTESÍS: La independencia de las colonias españolas: 1808-1811

Crisis del estado español en 1808.

Legalidad napoleónica: José I, ahora es rey de España. Se arma una resistencia organizada de la junta de Sevilla, favorable a Fernando VII.

En la Constitución de Bayona, Napoleón establece una representación regular de las colonias en el gobierno español.

Napoleón cuenta con su popularidad en América para crear un apoyo fuerte a la monarquía de José I.

Son enviados emisarios franceses de José I y Napoleón encargados de comunicar a las autoridades locales de América el cambio dinástico.

Reacción: en México, tanto el virrey José de Iturrigaray como la Audiencia rechazan la opción napoleónica. En Caracas (15-VIII-1808): el capitán general Casas duda, pero el cabildo inclina la balanza a favor de Fernando Vil. En Bogotá (19-VIII-1808): reacción violenta contra Napoleón. En Buenos Aires: el virrey francés Liniers, sospechoso de ser partidario de José I, es depuesto por la oligarquía criolla.

No pudiendo aliar a América a su partido, Napoleón varía su política en 1809 y se muestra partidario de la Independencia, como medio para debilitar al enemigo.

Napoleón Inunda las colonias españolas de agentes que preparan movimientos independentistas: Desmolard es el instigador de la sublevación de Caracas en abril de 1810.

Ejemplo norteamericano de la Constitución y simpatías de Thomas Jefferson y sus amigos por la causa latinoamericana.

Hundimiento del partido nacionalista en la metrópoli frente a la Grande Armée.
Enero de 1810: la junta abdica en un consejo de Regencia.

AMÉRICA PROCLAMA SU INDEPENDENCIA
Buenos Aires: El virrey Cisneros, nombrado por la Junta de Sevilla en 1809 y aceptado en principio, es depuesto por una junta insurreccional controlada por patriotas radicales el 25 de mayo de 1810. Elección de una Junta que agrupa a los principales representantes de la aristocracia criolla (Belgrano). Repercusiones del movimiento en Bolivia, Paraguay y Uruguay. 1811: movimiento independentista de Chile.

México: Fracaso Inicial del virrey Iturrigaray al intentar liberarse de la Junta de Sevilla (1808) por la oposición de la oligarquía criolla de la Audiencia. Movimientos populares de Miguel Hidalgo (1811) y José María Morelos, que proclama el 6 de noviembre de 1813 la independencia de Nueva España.

Caracas: Congreso que reúne los cabildos de las ciudades venezolanas en marzo de 1811; la independencia es proclamada el 5 de julio; la Constitución de diciembre de 1811 reproduce la de jefferson.

———— 0 ————

La FASE ADVERSA de l independencia de las colonias españolas: 1811-1815:

MOVIMIENTOS DE INDEPENDENCIA
25 de mayo de 1810: Junta insurredonal de Buenos Aires.

5 de julio de 1811: Proclamación de la independencia venezolana.

6 de noviembre de 1813: Proclamación de la independencia mexicana por Morelos.

I) DIFICULTADES DE CONSOLIDACIÓN AISLAMIENTO INTERNACIONAL
Gran Bretaña: Necesitada de la colaboración española en la lucha contra Napoleón, no se atreve de momento a ayudar abiertamente a los insurrectos, aunque su interés económico se inclina a poner fin al Imperio español.

Estados Unidos: Abastecedora de víveres a los ejércitos que combaten contra Napoleón en España, sacrifica su simpatía por los latinoamericanos a las buenas relaciones con la España de Fernando VII.

Francia: Napoleón, promotor de ; movimientos revolucionarios en América, se ve ahora aislado de ella por el bloqueo inglés.

Los patriotas americanos quedan reducidos a sus propias fuerzas en la lucha.

España cuenta con la simpatía de las potencias legitimistas: Fernando VIl aspira a interesar a la gran potencia del momento, la Rusia de Alejandro I, en la conquista de América.

Dificultades de comunicación terrestre entre los distintos núcleos geográficos.

La fragmentación territorial de América Latina se refleja en un aislamiento entre los distintos movimientos.

España cuenta con una fuerza marítima que le permite la comunicación rápida a lo largo de las costas americanas.

Divisiones internas de cada núcleo independentista: rivalidades personales, luchas de clanes, clases sociales y étnicas.

España cuenta con ejércitos más coherentes y bien organizados.

RESULTADOS
Virreinato del Perú: Fiel a España, el Perú es uno de los grandes apoyos en esta reconstitución del Imperio: recuperación de Quito (1812), victoria sobre la Junta de Santiago.

Virreinato de Nueva Granada: La oposición eclesiástica y nobiliaria hace fracasar la Primera República venezolana (1812) y las fuerzas de Boves (Indios, mestizos y llaneros) la Segunda (1815).

Virreinato de Nueva España: Iturbide, con un refuerzo de 8.000 hombres llegados de España, consigue triunfar de modo definitivo sobre Morelos (1814-1815).

Ver: Focos Revolucionarios en América Colonial

Fuente Consultada:
HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa

Ejércitos y Armas del Rey Sol de Francia Absolutista Luis XIV

EL DINERO Y LA GUERRA
Para el Estado absolutista, es importante tener un ejército y una marina potentes, por lo que necesita un tesoro bien repleto. El metal precioso (oro o plata) es el único medio de intercambio, la «sangre» de la economía. Su cantidad es relativamente reducida, y los países intentan atraerlo al interior de sus fronteras por medio de un comercio exterior favorable.

De ahí toda una política proteccionista para reducir las importaciones y estimular las exportaciones, realizada frecuentemente a costa del salario de los obreros. De aquí se deriva el Pacto Colonial. Las colonias tienen que proporcionar las materias primas a un precio reducido y absorber exclusivamente los productos fabricados en la metrópoli. El mercantilismo es un estatismo económico, sobre todo en su forma francesa. La política belicosa de Luis XIV impuso una verdadera economía de guerra, con intervención directa del Estado.

luis xiv rey sol en francia

En Inglaterra, esta intervención resultó más discreta a causa de la mayor potencia y la mayor autonomía de los grandes comerciantes o fabricantes. Pero los privilegios otorgados a las Compañías, las Actas de Navegación de 1660 y 1663, los Tratados de Comercio, la exclusiva colonial, son otros tantos elementos de una política mercantilista, que también se manifiesta en España. Junto a la corte, el ejército absorbe la parte más importante de los presupuestos.

Durante la primera mitad del siglo, los ejércitos de la Guerra de los Treinta Años (a excepción del de Gustavo Adolfo, de reclutamiento nacional, unido por la ley religiosa) no se diferencian mucho todavía de las tropas privadas del siglo XVI, dirigidas por los condotieros, dispuestos a venderse al mejor postor, a desmandarse o a pasarse al campo enemigo si la soldada tarda demasiado.

Posteriormente, los soberanos tratan de tener un ejército disciplinado y fiel, intervenido directamente por sus servicios. Pero la noción del servicio militar obligatorio no existe; el reclutamiento sigue basándose en el alistamiento voluntario y serán los soldados de oficio los que continuarán dominando. Los mercenarios extranjeros disminuyen, aunque en Francia los suizos, los irlandeses y los alemanes continúan formando regimientos.

Durante el invierno, los reclutadores recorren los campos y las ciudades, frecuentan las tabernas, invitan a beber, exaltan los encantos de la vida militar: buena paga, vino abundante, los amos en el baile, hermosos uniformes. Se colocan carteles de este género: Regimiento de Mosqueteros del Duque de Borgoña.

Se hace saber a todos los gentileshombres o a otros jóvenes de buena familia que vivan noblemente, burgueses con conocimientos que puedan demostrarlos, desde la edad de diez y ocho años hasta los treinta, que midan más de cinco pies de altura y que quieran servir al Rey, que no tienen más que dirigirse al palacio de Carignan, calle de las Vieilles-Estuves, próxima a la Croix du Tiroir; allí encontrarán al comandante, el cual les dará toda clase de satisfacciones. Es un nuevo regimiento de mosqueteros de la guardia del duque de Borgoña: durante la campaña, tendrán doble paga y veinte sueldos al día, hasta su partida, y se les proporcionarán sus equipos.

Necesita también un maestro de matemáticas, un maestro escribano, un maestro de armas y un ayudante, un maestro de baile, dos maestros cirujanos, dos barberos y tres músicos». Atraídos por tal proclama, los jóvenes se dan cuenta, después de haber firmado su contrato, que formarán parte de un simple regimiento de infantería, en lugar del de gloriorosos mosqueteros.

El capitán responde a los descontentos que, efectivamente, tendrán mosquetes, ¡por lo tanto serán «mosqueteros» como se les ha prometido! Al final del reinado de Luis XIV, el ejército cuenta con más de 400.000 hombres, cifra enorme para su tiempo. Felipe V de España pudo reclutar 132 batallones de infantería y 130 escuadrones de caballería. El Elector de Prusia, Federico Guillermo, mantienen un ejército permanente de 30.000 hombres.

Pedro el Grande gasta sin cuenta para sostener su ejército de soldados de oficio. La mayoi parte de los oficiales se recluían entre le nobleza. Los jóvenes de la nobleza francesa hacían su aprendizaje en las compañías de cadetes o en los regimientos de la Casa Real. Los «Maestres de Campo» y los coroneles continúan comprando sus cargos, pero el resto de los oficiales son por nombramiento.

Los oficiales sin fortuna o los plebeyos pueden escalar los puestos jerárquicos gracias al cuadro de ascensos instituido por Louvois. Muchos oficiales, a pesar de los inspectores generales, prefiriendo divertirse en París a ocuparse de sus hombres, declaran fraudulentamente un efectivo superior al que mandan con el fin de disponer de sueldos y de víveres suplementarios.

Cuando se celebraban las «pruebas», las revistas de inspección, contrataban «falsos soldados», simples comparsas que desaparecían en cuanto la inspección se terminaba. Madame de Sévigné transcribe un diálogo entre el severo Louvois, Secretario de Estado para la Guerra de 1661 a 1691, enemigo de Colbert, pero inteligente y gran trabajador, y un joven oficial negligente, el señor de Nogaret. El estilo es muy a lo «gran siglo».

—Señor, su compañía se encuentra en muy mal estado.
—Señor, no lo sabía. —Hay que saberlo. ¿La ha visto usted? —No.
—Debería haberla visto, señor. —Señor, daré la orden. —Debería haberla dado.  Es preciso  tomar una decisión, señor: o se es cortesano o se cumple con su deber cuando se es oficial».

La disciplina es enérgica y los castigos corporales siguen estando en uso en todos los ejércitos: latigazos, potro (a caballo en un banco de madera con pesas en los pies), multas, etc. Los cuarteles no aparecen hasta finales de siglo y las tropas se alojan en las casas de los vecinos.

Heridos y mutilados dependen de la caridad de la iglesia. Sin embargo, para ellos hizo construir Luis XIV, a partir del año 1670, el admirable palacio de los Inválidos. La eficacia del fuego crece a partir del año 1660 con el empleo del fusil con piedra, en el que la pólvora se encendía por medio del choque del pedernal con una varilla de acero, y no por medio de una mecha como los mosquetes. Francia no lo adoptó.

El arma era mucho más manejable y el tiro más rápido (un disparo por minuto). Las bayonetas, sujetas por medio de una abrazadera al extremo del fusil, reemplazaban a las picas. También se extendió el empleo de las granadas demano. Gracias a estas armas, la infantería se convirtió en la «reina de las batallas», dispuesta en líneas paralelas (cinco hombres en fondo), alternando en las descargas.

La caballería pesada de los coraceros y la caballería ligera de los húsares, se completaron con los dragones, infantería montada que se desplazaba a caballo y combatía a pie, con el fusil y la bayoneta. En Francia, Louvois mejoró la artillería, que antes era trasladada al campo de batalla por empresas privadas. En adelante, los cañones de bronce eran manejados por artilleros. Su alcance sobrepasa los 500 metros.

Los progresos de la artillería condujeron a Vauban, discípulo del holandés Coéhorn, a enterrar las fortificaciones y a protegerlas con macizos cubiertos de musgo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Persecuciones Religiosas con Luis XIV de Francia Consecuencias

RESUMEN LA REVOCACIÓN DEL EDICTO DE NANTES EN FRANCIA

LAS PERSECUCIONES DE LOS PROTESTANTES
Mucho más dramáticas fueron las persecuciones dirigidas contra los protestantes. La unidad religiosa era el corolario del absolutismo: «Una fe, una ley, un rey». Por otra parte, el éxito de la Contrarreforma, el renacimiento católico, iban a la par de un cierto debilitamiento del protestantismo.

Entre los reformados había un grupo, del que formaban parte algunos de sus pastores, en el que se esbozaba una corriente favorable a la reunión con el catolicismo, al precio de concesiones recíprocas. La proliferación de iglesias y de sociedades protestantes, la dureza de los calvinistas, habían descorazonado a los fieles.

Luis XIV de Francia

A partir del reinado de Luis XIII, los nobles protestantes se habían ido convirtiendo. En 1668, el retorno al catolicismo de un gran guerrero, Turena, fue resonante. La burguesía protestante, muy activa en los negocios, enriquecida, era menos religiosa y sus miembros practicaban la idolatría regia con tanto fervor como la mayoría de los subditos. Luis XIV pudo, pues, pensar que le sería relativamente fácil reducir el protestantismo, y añadir a todos sus triunfos el del restablecimiento de la unidad cristiana en su reino. No fue el único en decirlo: eclesiásticos y cortesanos actuaron por su parte.

En 1661 el Edicto de Nantes de Enrique IV, que aseguraba la libertad religiosa y la igualdad política de los protestantes, comenzó a ser interpretado de manera restrictiva. En 1663, se prohibió a los católicos convertirse y se suprimieron los templos recientemente edificados. Una caja especial, dirigida por el escritor Pellison, distribuía fondos a los hugonotes que querían abjurar (1676). Se excluyó a los protestantes de las funciones públicas; sus hijos podían abjurar desde la edad de siete años y ser educados, a partir de entonces, por católicos.

Marillac, intendente de Poitou, dio pruebas de su celo: discurrió acantonar regimientos de dragones en las localidades protestantes, con licencia para los soldados de hacer lo que quisieran, violaciones, saqueos, destrucciones. Espantadas por la idea de sufrir las «dragonadas», las aldeas abjuraban en bloque, y Marillac pudo felicitarse de 30.000 «conversiones» en 1681. La indignación fue tal, que el Rey destituyó a Marillac.

LA REVOCACIÓN DEL EDICTO DE NANTES
La muerte de Colbert, que frenaba las persecuciones por razones económicas (importantes sectores manufactureros estaban en manos de los reformados), agravó la intolerancia. Louvois, secretario de Estado para la Guerra, persuadió al Rey de los grandes resultados obtenidos. A esto vinieron a mezclarse razones de «alta política». Luis XIV soñaba con ser candidato al Imperio y comenzaba a asegurarse los votos de algunos electores alemanes.

Pero la derrota de los turcos ante Viena, con el concurso del rey de Polonia Juan Sobieski, hacía del emperador Leopoldo I su salvador, el cual, ayudado por el franciscano Spinola, soñaba con reducir a los protestantes del Imperio a la Iglesia.

Luis XIV quiso, mediante una maniobra por sorpresa, aparecer como el verdadero gran restaurador de la religión (esperaba igualmente que su aliado Jacobo II, rey de Inglaterra desde 1685, restablecería el catolicismo en Inglaterra). Las «dragonadas» fueron renovadas sistemáticamente, y, el 2 de octubre de 1685, se dio el golpe decisivo mediante el Edicto de Fontainebleau: la Iglesia reformada no tendría en adelante existencia legal. Todos los templos serian, destrídos y los pastores exiliados.

La Iglesia  ostentaría el registro civil, los protestantes obstinados quedarían «fuera de la ley», sin identidad. La revocación fue celebrada con entusiasmo por los poetas, los grabadores, los pintores oficiales. Vauban fue uno de los pocos en protestar discretamente.

Las consecuencias fueron desastrosas para Francia: unos 300.000 reformados se marcharon, con peligro de sus vidas, llevando a Holanda, a Inglaterra, a Alemania, su experiencia, sus capitales, su trabajo. Los extranjeros se beneficiaron de su cultura intelectual, de su energía, de sus tradiciones y de su odio hacia Luis XIV. Así se perdió un grupo escogido que daba trabajo a gran número de franceses. El resultado de esta medida fue una crisis económica y social.

En cuanto a los protestantes que se quedaron, ni las persecuciones ni las burlas pudieron con ellos. Difícilmente contenidos hasta 1702, acabaron por rebelarse en masa, resucitando, para el viejo Rey, la pesadilla de la guerra civil.

La región de las Cévennes sublevada, exaltada por los pastores del «desierto», sufrió un régimen de terror: hizo falta movilizar contra ios «camisards» y su jefe un verdadero ejército, bajo las órdenes del ilustre mariscal de Villars.

De un lado y de otro, se golpeaba, se quemaba, se aplastaba. Por último, las tropas reales acabaron con la resistencia de los «camisards». En 1710, se apagó el fuego de la revuelta. Este fue el epílogo de las luchas fratricidas que la nueva religión había encendido en Francia ciento cuarenta años atrás.

LA PARTE DE ATRÁS DE LA FACHADA
A las pérdidas considerables causadas por la emigración protestante, se unieron los gastos de las incesantes guerras: guerras de la Liga de Augsburgo (1689-1697) y de Sucesión de España (1702-1713). El edificio de Colbert se había derrumbado; sólo quedaba un proteccionismo minucioso e ineficaz. Todo el peso de la deuda recaía sobre los campesinos, que representaban las nueve décimas partes de la población.

En 1688, La Bruyére escribió su célebre descripción de la población campesina: «Se ven algunos animales feroces, machos y hembras, negros, lívidos, completamente quemados por el sol, ligados a la tierra, que cavan y remueven con una obstinación invencible.»

Grandes catástrofes habían agravado esta miseria:   malas   cosechas,   carestías,   epidemias, transformaban rápidamente a los campesinos prósperos en mendigos. Además, la intransigente política aduanera había degradado los precios agrícolas y la renta de Sos bienes raíces había disminuido en la mitad. El numerario servía para pagar los gastos de los ejércitos; era sustraído así de su función económica. La baja de los precios era continua.

Luis XIV procuró hacer participar a cada francés en el esfuerzo común, proporcionalmente a su renta. Creó, en 1695, la capitación o impuesto por cabeza, y en 1710, el diezmo sobre las rentas. Falto de funcionarios para verificar las declaraciones, y a causa de la resistencia de los privilegiados, el peso recayó finalmente sobre el bajo pueblo. El rey, entonces, apeló a los impuestos indirectos: aduanas, derechos de timbre. Pero todo era insuficiente. Hubo que recurrir a los préstamos, al papel moneda, a la venta de cartas de nobleza, a la organización de loterías…

El invierno de 1709 fue «de hielo, de hambre y de peste». El ganado perecía, y ocurría lo mismo, en el fondo de sus madrigueras, con los conejos. La población francesa sufrió una reducción de dos millones de habitantes. Mientras que la burguesía de los negociantes y de los banqueros continuaba relativamente próspera, el pueblo y la pequeña aristocracia campesina eran duramente afectados.

Así, se exasperó el odio de clases: en 1709, numerosos parisienses marcharon hacia Versalles; el bandidaje se desarrolló de una manera aterradora; conventos y castillos fueron atacados. El Rey hizo llevar a la Casa de la Moneda su vajilla de oro y sus muebles de plata, lo que no impidió que sus estatuas fueran ultrajadas, y que carteles injuriosos contra su persona, su conducta y su gobierno fueran fijados en las puertas de París, en las iglesias, en las plazas públicas. Se recitaba la famosa letanía: «Padre nuestro impío que estás en Versalles…»

El Rey procuraba seguir apareciendo con el mismo rostro de sol inmutable, esforzándose por guardar una serenidad constante, no soportando ni la sombra de una contradicción, de una coacción. Su insensibilidad parecía crecer, como se puso de manifiesto durante la discusión del «proyecto del diezmo real» de Vauban (1707).

Este gran hombre había meditado sobre los defectos del sistema, y sobre los medios de restablecer la economía. Tras evocar patéticamente en su proyecto la miseria de los humildes, Vauban proponía un remedio revolucionario:   la  supresión de  todas las  tasas  y  su reemplazo por un «diezmo» calculado en función de las rentas de cada uno. Nadie, ni aun el Rey, quedaría exento.

En 1706 apareció la obra, con gran escándalo de los privilegiados. Los ministros convencieron a Luis de que se atentaba contra su autoridad, y cuando Vauban acudió candidamente a ofrecer su libro al soberano, éste lo recibió con desagrado. El «Diezmo Real» fue prohibido. Se habló de encarcelamiento. Vauban murió descorazonado, el 30 de marzo de 1707. Esta muerte fue reprochada al viejo rey, y acabó de sembrar la turbación en los espíritus.

Luis se enclaustró en Versalles, que no cesaba de embellecer, y que permanecería como un arca preservadora del pasado; ante el esplendor de los árboles alineados como en un desfile, en medio de las estatuas, de los estanques, de las fuentes, de los bosquecillos, de los macizos de flores, de las ninfas y de las góndolas doradas, ¿cómo creer en las desgracias?

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

La Corrupción de Fouquet en el Gobierno de Luis XIV de Francia

Cuando fallece el cardenal Mazarino, tutor y jefe de ministros en el gobierno de Francia, Luis XIV acaba de cumplir 22 años, y debe tomar las riendas de su gobierno.

Entre sus decenas de frentes para gobernar, hay uno que lo preocupa mucho, y es por el excesivo poder de su ministro de Finanzas, Nicolás Fouquet. Además, éste —que había llegarlo al ministerio con los bolsillos vacíos—, se ha hecho muy rico; es dueño, entre otras posesiones, de un suntuoso castillo (Vaux-le-Vicomte), construído especialmente por los mejores artistas y arquitectos del reino, y en él da una fiesta en que el rey ve claramente que el lujo que despliega su ministro supera enojosamente el tren de vida que se lleva en el Palacio del Louvre, morada oficial del rey y su familia.

Nicolas Fouquet

Nicolas Fouquet, Ministro de Hacienda

Al invitar al rey a su magnífico castillo de  Vaux,  el superintendente de las finanzas Fouquet firmó su perdición: «¿Es que no vamos a ser capaces de obligar a esta gente a restituir lo mal adquirido?» Fouquet iba a morir en prisión, pero a pesar de ello el lujo iba a volver con su magnífico esplendor en el Palacio de Versalles.

—El no puede haber adquirido tantas propiedades honestamente —comenta el monarca—. No tenía un solo centavo al ser nombrado para ese cargo…

Luis  XIV  promulga,   entonces,  su primer decreto: destituye a Nicolás Fouquet y decide que el señor dArtagnan, comandante de los mosqueteros, se encargue de prenderlo y conducirlo a la fortaleza de Pignerol, donde   pasará   el   resto   de   su   vida.

El soberano experimenta por primera vez su propia fuerza. Comprende que necesita asesores, pero que no debe permitir que acumulen poderes excesivos, pues correría el riesgo   de  que   escaparan   a  su   control.

Se previene también contra la “nobleza de toga”, que había adquirido durante los reinados anteriores cargos administrativos con carácter hereditario. Nombra funcionarios para cargos transitorios, de duración sólo determinada por los deseos del propio monarca. Tales hombres, como lo había recomendado Mazarino, son escogidos entre los representantes más hábiles de la burguesía.

El más conocido de los ministros de Luis XIV es Colbert, hijo de un comerciante de tejidos, nombrado secretario de Estado, superintendente de las Manufacturas e inspector general de Finanzas, Colbert se convierte, en el brazo derecho del monarca, digno sucesor de Richelieu y de Mazarino. Tiene ideas bien definidas sobre la economía en general y sobre la política económica necesaria al reino. Para él, la sociedad se apoya sobre el trabajo, “fuente de todos los bienes espirituales y materiales”, inclinación natural, pero que el Estado tiene el derecho de imponer.

Colbert quiere limitar el número de los que no trabajan: los “oficiales” de la corte, las personas nobles o burguesas que viven de rentas, los clérigos, etc. Mientras muchos de sus contemporáneos creen tan sólo en la riqueza agrícola, él considera los productos del suelo como inseguros y poco susceptibles de mejora. La industria es para Colbert el gran factor de la prosperidad, ya que no se sujeta a las inconstancias del clima, sino que depende, sobre todo, de la capacidad de los hombres.

Otras ideas de Colbert corresponden a la doctrina económica dominante en su tiempo: el mercantilismo. Lo que hace la riqueza de un Estado son sus recursos en metales preciosos. Como la cantidad de oro y plata existente en el mundo es limitada, Colbert cree que sólo puede aumentar las reservas y riquezas de Francia a costa de sus vecinos. Francia debe bastarse a sí misma, exportar el máximo posible e impedir la entrada al país de productos manufacturados por competidores,   principalmente   europeos.

La industria del reino era incipiente. En su mayor parte, estaba representada por pequeños talleres artesa-nales, incapaces de fabricar productos de calidad a bajo precio y en cantidades suficientes para permitir la exportación. Por eso, Colbert inaugura una política de intervención directa del Estado en la producción. Se crean las manufacturas estatales, reuniendo en un solo local a artesanos de varios talleres. El nuevo sistema es mucho más rentable para el gobierno.

La reunión de los artesanos en grandes grupos aumenta la productividad del trabajo. Además, los trabajadores reciben apenas un magro salario y están sujetos a un régimen opresivo: cualquier divergencia en cuanto a la  paga es  castigada severamente.

EL CORRUPTO FOUQUET: El 10 de marzo de 1661, el canciller Séguier, los secretarios de Estado y los miembros del Consejo fueron reunidos por Luis XIV, que se dirigió a ellos en estos términos: «Os he reunido para deciros que hasta este momento he dejado que mis asuntos fueran gobernados por el señor Cardenal. Ya es tiempo de que los gobierne yo mismo. Vosotros me ayudaréis con vuestros consejos, cuando yo os los pida».

Estas palabras fueron acogidas con un estupor incrédulo. Significaban el establecimiento de una dictadura como Francia no la había conocido nunca. Pero el reino pedía ardientemente un monarca absoluto.

La Fronda dejaba un recuerdo de horror, y de ninguna manera habían sido curadas todas sus heridas. Las victorias sobre el extranjero excitaban el apetito de gloria y hacían desear un gran reinado. Además, los años 1660 y 1661 habían conocido malas cosechas; el pueblo tenía hambre, la mortalidad aumentaba. En las ciudades volvía el paro y el antagonismo de clases. Todos se volvieron hacia el rey como hacia un salvador, y se encontraron con que el rey respondía perfectamente a estas aspiraciones.

Desde el primer día de su gobierno demostró a la escéptica corte una pasión por el trabajo que no cesaría nunca, experimentando una profunda alegría al dirigir, y dominando, sin esforzarse, a sus ministros. Entre estos, el más brillante era cierto Nicolás Fouquet, superintendente de Hacienda, quien se burlaba de la energía del joven monarca, persuadido de que la atracción de la vida amable no tardaría en separar a Luis de sus deberes. Y para la corrupción y los placeres, Fouquet era maestro consumado. Inmediatamente después de la guerra civil, traficantes y tratantes dominaban el gobierno y la sociedad. El Gran Maestre de la Hacienda los protegía y participaba en sus negocios, confundiendo alegremente el dinero del Estado con el suyo.

Su castillo de Vaux le Vicomte, decorado por Le Notre, Le Brun, Poussin, era de una belleza y de un fasto inauditos, y sus colecciones procedían de todos los rincones del mundo; encantador, elegante, perverso, todas las mujeres le estaban sometidas, y los salones de su esposa y de su amante eran los más solicitados de Francia. Hombre atrevido, además, había concebido las principales ideas del programa aplicado más tarde por Colbert.

Colbert había sido recomendado al rey por Mazarino en su lecho de muerte. Hijo de un pañero de Reims, moreno, hosco, siempre malhumorado, el fiel servidor del Cardenal se había enriquecido junto a este último. Sin embargo, si bien entonces se había prestado a turbios manejos, el ministro de Luis XIV sacará más tarde provecho de su integridad, de su amor a la cosa pública.

Colbert no era un desconocido para Luis: cuando los amores del rey con María Mancini, había llevado en propia mano las cartas que la italiana dirigía al soberano desde su exilio de Brouage, donde estaba relegada. Después de la muerte de Mazarino, el sagaz empleado fue nombrado Interventor de la Hacienda, viéndosele trabajar cada noche frente a frente con el rey. Allí, desenredó las cuentas de Fouquet, aclarando sus malversaciones.

Luis necesitó dos meses para decidirse. En mayo, estaba resuelto a hundir al superintendente. Este se condujo con seguridad y orgullo, trabajando en su propia perdición: vendió su cargo de Procurador General en el Parlamento, que le hacía casi inviolable, y ofreció a Su Majestad una fiesta incomparable en su castillo. Deseaba impresionar así al joven rey, por su gloria y su fasto. Pero el espectáculo de los jardines, de los bailes, de los fuegos, de los juegos de agua, irritó al rey, que comparaba sus vetustas estancias con este palacio de sátrapa.

El odio de Luis XIV persiguió entonces al superintendente hasta su fortaleza de Belle Isle, donde el 5 de septiembre fue detenido por los mosqueteros. Tres años después se abrió el proceso de Fouquet. Queriendo Luis ofrecer un terrible ejemplo a los malos servidores de la corona, dejó a Colbert escarnecer injuriosamente a la justicia: el ministro desapareció en el fondo de la fortaleza de Pignerol y jamás salió de ella.

Juzgado demasiado importante el cargo de superintendente, fue suprimido y reemplazado por el de «interventor de hacienda». Una época se había acabado. Después del último sobresalto del feudalismo, Luis XIV iba a gobernar con la «plebe y la baja burguesía», como escribió el duque de Saint Simón.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Cardenal Mazarino Ministro y Tutor de Luis XIV de Francia Obra

RESUMEN DE LA VIDA Y OBRA DEL CARDENAL MAZARINO, MINISTRO DE LUIS XIV

ANTECEDENTES: La segunda parte del siglo XVII francés, período que sería llamado el «Gran Siglo» por los historiadores, se caracteriza durante sus diez primeros años por una crisis que conmovió a la monarquía como raramente lo había sido antes ni lo volvería a ser después, hasta la Revolución de 1789.

Es una de las pocas veces, durante toda la historia de Francia, en que la monarquía encuentra levantados frente a ella, tanto al Parlamento burgués como a los Príncipes, sostenidos por el pueblo. Todos se sentían cansados de la mano de hierro que Luis XIII había mantenido sobre ellos por medio de su ministro Richelieu. Para defender la corona real se encontró un prelado extranjero, el italiano Mazarino, cuya inteligencia y energía redujeron las intrigas y violencias.

Cuando el pequeño Luis XIV llegó a la edad de ocupar el poder, conservaba de su infancia el horror al desorden y a toda veleidad de independencia. Con una voluntad sistemática establecerá los fundamentos de un absolutismo como Francia no le había sufrido jamás.

cardenal frances mazarino

Giulio Mazarino
Giulio Mazarino o Jules Mazarin (1602-1661), político y cardenal francés que controló el gobierno francés durante la minoría de edad deLuis XIV y ayudó a transformar a Francia en la potencia predominante de Europa.El poderoso cardenal francés de origen italiano Giulio Mazarino gobernó el reino
durante la minoría de edad de Luis XIV.

DOS ESPECIALISTAS  PARA UNIFICAR   UN   REINO
Mientras en Alemania los señores feudales aún tenían fuerza suficiente para impedir la unificación del Imperio, en Francia las cosas marchaban en sentido inverso: la nobleza se debilitaba gradualmente, consolidándose el poder de la monarquía sobre todo el reino.

Desde tiempos de Felipe IV el Hermoso, quien afianzó la obra de Felipe II Augusto, la idea de país iba cobrando cuerpo. Hasta entonces en la Edad Media, cada señor o noble tenía control absoluto sobre sus dominios —los feudos—. Pero, durante los tres últimos siglos, el poder de la nobleza iba siendo limitado. Aunque conservaban todavía algunos privilegios, barones y condes eran obligados a respetar una única autoridad “nacional”, el rey. Aun así, periódicamente la nobleza se rebelaba, reclamando o restableciendo sus antiguos privilegios y creando dificultades a las iniciativas del monarca.

Richelieu procuró subordinar enteramente la nobleza al poder central. Pero el tiempo era corto. El rey envejecía y el propio Richelieu sentía disminuir sus fuerzas, sin que la monarquía francesa hubiese alcanzado el poder absoluto que consideraba indispensable para el fortalecimiento del Estado.

Se hacía imprescindible crear condiciones para que el futuro monarca pudiese continuar la obra. Uno de los obstáculos ya habla sido sorteado: la falta de un heredero directo del trono. Si Luis XIII hubiera muerto sin dejar hijos, la situación se habría complicado, pues la corona habría pasado al hermano del rey, en quien Richelieu no confiaba.

Había ahora una criatura de algunos días de vida. Pero eso solo no bastaba para asegurar la continuidad de la política incitada por el cardenal. Richelieu pensaba que sin un buen consejero ningún soberano se podría conducir con eficacia. Por eso necesitaba preparar con urgencia un sucesor para su propio cargo.

Había un solo hombre que estaba en condiciones de sucederlo: Giulio Mazarino, experto diplomático italiano que había sido soldado en los ejércitos del papa y que por entonces representaba al pontífice en París. En la larga convivencia con el italiano, Richelieu comprobó la perfecta identificación que Mazarino iba adquiriendo con él. La probada habilidad de Mazarino haría de él un continuador ideal de sus proyectos.

Era necesario “afrancesarlo” y aumentar su prestigio, para tornarlo en un consejero viable para el futuro rey de Francia. En 1640, Richelieu manda cambiar su nombre por el de Jules Mazarin y consigue su elevación al rango de cardenal. Esto se produce en el momento preciso: Richelieu fallece dos años más tarde y, al año siguiente, deja de existir también Luis XIII.

Ana de Austria

EL ULTIMO DESAFIO DE LA NOBLEZA
“¡Luis XIII ha muerto, viva Luis XIV!”. Resuenan nuevamente los tambores en las plazas públicas, mientras los heraldos proclaman el nombre del nuevo rey. El monarca tiene sólo cinco años. Corresponde a su madre gobernar provisionalmente, hasta que el rey alcance la mayoría de edad. No muy interesada en los asuntos políticos, la Reina Ana entrega el poder efectivo a ese personaje todavía relativamente oscuro, el cardenal Mazarino. Consta que las relaciones de la reina con su primer ministro eran más que amistosas. El hecho es que Mazarino no pierde tiempo y aplica paso a paso la política de Richelieu.

Luis XIII de Francia

Crea nuevos impuestos y tasas para los nobles, a fin de obtener fondos y reducir  aún   más  sus   privilegios.   Y concentra en sus manos una gran cantidad de poderes que, según explica, serán transferidos a Luis XIV en cuanto éste suba al trono. Mazarino se destaca pronto. Concluye con Alemania los tratados de Westfalia, poniendo fin a la llamada Guerra de los Treinta Años, que a partir de un conflicto entre los príncipes alemanes y los Habsburgo se había transformado en un conflicto continental, pues comprometía prácticamente a todos  los  países  europeos.

Los obispados de Metz, Toul y Ver. dún eran reconocidos como parte del reino de Francia y lo mismo ocurría con Alsacia, que se convertía en un enclave francés en medio de territorios germánicos. El poderío español también se reducía, ya que perdía gran parte de su influencia en los Países Bajos.

La guerra fue financiada por medio de pesados tributos, que afectaban tanto a los varios sectores de la nobleza como a los comerciantes, campesinos y artesanos. A partir de 1646, por ejemplo, todas las mercaderías que entraron en París fueron tasadas. Apoyándose en la burguesía, con la cual entablaron un pacto momentáneo (ambas clases tenían intereses opuestos), los nobles se rebelaban contra Mazarino con el concurso de la población de París.

Sintiéndose poco segura en palacio, la regente manda aprontar un carruaje y, llevando consigo a su hijo, logra atravesar la ciudad y refugiarse en la pequeña villa natal de Luis XIV, Saint-Germain-en-Laye (el pequeño rey no olvidará jamás el miedo que le produjo el levantamiento de París y de la nobleza: toda la vida tratará de domesticar a esta última y nunca se encontrará a gusto en la capital).

Se trataba de la llamada Fronda, rebelión capitaneada por la nobleza contra el poder creciente de la monarquía. Expulsado de París por los nobles, el joven rey Luis XIV fue, no obstante, traído de regreso por un príncipe, Conde. En desacuerdo con la revuelta, Conde afirmaba no tener nada contra el futuro soberano, y sí contra Mazarino. Exigió que fuese echado de Francia. En condiciones de inferioridad, Mazarino se exilió voluntariamente y comenzó a preparar  cuidadosamente   su  retorno.

Mantenía intensa correspondencia con la reina y su hijo, y daba instrucciones precisas en cuanto a la manera de enfrentar a la Fronda. En setiembre de 1651, probablemente debido a su consejo, Luis XIV declara oficialmente terminado el período de la regencia materna y asume todos los poderes de monarca. Tiene apenas trece años.

No tardará en llamar a París al fiel consejero de la corona (fiel, aunque se enriquezca a su nombre). Desde entonces, Mazarino se convierte en la “eminencia gris” del reino, el verdadero gobernante y preceptor del rey. Sólo otra personalidad se hace tan conocida —y odiada— como la suya en los años siguientes: la de Nicolás Fouquet, superintendente de Finanzas, a quien Mazarino encarga la importante tarea de recaudar los impuestos.

Mazarino enseña a Luis XIV a mantener siempre equilibrado el tesoro real, a rodearse de hombres competentes, interesados en desarrollar el comercio y las manufacturas, y a escoger a sus asesores sobre todo entre los burgueses, que, según él. merecen más confianza que la gente de  la   nobleza.

Luis XIV de Francia

No podía haber mejor alumno que Luis XIV. El monarca participaba de las reuniones del consejo a título de “enseñanza práctica” y daba su parecer sobre los asuntos en discusión.

A partir de cierto punto, su opinión divergía frecuentemente de la de los consejeros, lo que provocaba algún malestar en la sala del conseje en definitiva, Luis no era más que un muchachito. Empero, se hacía difícil distinguir dónde terminaba el entrenamiento y dónde comenzaba a expresarse   la   soberana   voluntad   real.

CUANDO  EL  DISCÍPULO APLICA LAS DOCTRINAS DEL MAESTRO
Antes de “diplomarlo”, Mazarino juzgó necesario escoger para él una esposa. Luis ya tenía su elección hecha: María Mancini, joven y bella sobrina del cardenal. Pero éste era contrario a las complicaciones que estos amores podían aportar. “¡Señor, os he recomendado apoyaros sobre los burgueses —dice— pero no sobre las burguesas! …” Mazarino insiste en que el monarca encuentre esposa en las familias reales de Europa. El casamiento es un asunto de Estado, un asunto por demás complicado para confiarlo exclusivamente a los sentimientos.

Mazarino ha iniciado gestiones ante Felipe IV de España: Luis XIV se casará con la princesa María Teresa, recibiendo a cambio territorios españoles de los Países Bajos, además de una pequeña dote de… ¡medio millón de escudos de oro! Al menos teóricamente, la transacción deberá asegurar la paz entre los dos reinos. La ceremonia se realiza en 1660.

Boda de Luix XIV y María Teresa

Boda de Luix XIV y María Teresa

Luis, que había jurado a María una fidelidad eterna, la dejó marchar, entre lágrimas. El corrió a ocultar sus lágrimas a Chantilly, enviando a su bienamada patéticas cartas de amor. Hizo falta, durante meses, toda la ternura de Ana de Austria, toda la sutileza, todas las reprensiones del Cardenal para que el rey consintiese, por fin, en renunciar a María, aceptando ofrecer su mano a la insípida María Teresa. El 9 de junio de 1660, unos esponsales dignos de un cuento de hadas unían a la Infanta de España y al Rey de Francia. María Teresa, desde el día siguiente de su boda, manifestó por su esposo una adoración ingenua y enojosa, que se prolongaría hasta sus últimos días.

EL FIN DE MAZARINO
El rey fue siempre un dócil alumno de Mazarino. Este se comportaba como verdadero monarca. Nadie tenía acceso libre a él, quien solicitaba una gracia debía dirigirse al Cardenal y no a Luis; su salud declinaba de día en día, pero su fasto jamás había aparecido tan esplendoroso. Victorioso frente a Austria y España, todavía encontró tiempo para pacificar el norte de Europa, restableciendo el equilibrio entre Suecía, Polonia y Dinamarca.

Sintiendo entonces próximo su fin, contempló la muerte con grandeza, suspirando solamente a la vista de las maravillas de su colección de cuadros: «Es necesario, pues, dejar todo esto». «Nunca, dijo más tarde Voltaire, hubo en una corte más intrigas y esperanzas que durante la agonía del cardenal Mazarino».

El superintendente Fouquet, protegido por la reina madre, creyó que sucedería al italiano, pero Colbert estaba firmemente resuelto a obstaculizarle el camino y a aprovechar la oportunidad. El día 7 de marzo, Mazarino se despidió noblemente del rey y de la reina madre.

Luis XIV lloró mucho, pero cada uno de sus ministros, acechando en su rostro una señal sobre la que fundar sus esperanzas, quedó decepcionado. El Cardenal se extinguió el 9 de marzo, habiendo llevado a fin la obra de Luis XIII y de Richelieu. Entre las manos del rey de Francia ponía la corona más poderosa de Europa.

PARA SABER MAS…
LAS DIFICULTADES FINANCIERAS EN LA ÉPOCA DE MAZARINO
Mazarino se encontraba frente al enojo de la nobleza y, además, frente a las dificultades económicas que había heredado de su predecesor. Este había concedido a estas cuestiones un mediano interés. El «estado de previsión» establecido cada año no comprendía todos los gastos ni todos los ingresos. Había cajas distintas, cuentas especiales a las cuales estaba afectado un ingreso determinado.

El paso de gente de guerra o una mala cosecha comprometían su percepción, por lo que se imponía encontrar nuevos recursos. Los gastos impagados, los ingresos no cobrados eran diferidos de año en año. Hubieron de aumentarse los impuestos de 17 a 69 millones, acrecentar el número de gravámenes. Pero todo fue insuficiente. La productividad del país era mediocre: el reino estaba siempre en el límite de la subsistencia y al borde del hambre endémica; la población permanecía subalimentada.

Para mantener sus ejércitos, Mazarino hubo de recurrir a métodos detestables, pidiendo prestado dinero a los banqueros, autorizando a éstos a percibir determinados impuestos. El rey ponía entonces a su disposición agentes del fisco y, a veces, hombres armados oprimían con impuestos a los campesinos hambrientos. En 1643 y 1644 hubo revueltas y motines en Rouer-gue, Poitou, Saintonge y el Angoumois. Pero la crisis financiera, lejos de disminuir, se agravaba. Particelli d’Emery, financiero de origen italiano, nombrado superintendente, se las ingenió para encontrar recursos nuevos mediante la venta de oficios inútiles y reducciones de emolumentos.

Exhumó una vieja ordenanza de Enrique II prohibiendo la construcción de casas junto a las murallas de París por razones militares; los propietarios de los suburbios hubieron de pagar una multa en virtud de este Edicto (Edit du Toisé), lo que provocó motines (1644). Una nueva tasa, la de los «Acomodados», afectó a los financieros, pero fue necesario renunciar a ella rápidamente ante las protestas generales.

El Parlamento de París se puso a la cabeza de los descontentos. En 1647, cuando habían comenzado las negociaciones de Westfalia, se promulgó otro Edicto que gravaba los derechos de consumo sobre todas las mercancías que entraran en París.

En fin, en 1648, con ocasión de la renovación de la Paulette (tasa anual pagada por los magistrados, que garantizaba la herencia de sus cargos), se decidió que, en lugar de pagar este derecho anual, los oficiales de los Tribunales (Tribunal de Cuentas, Tribunal de Impuestos Indirectos, Gran Consejo) abonarían cuatro años de sueldo. Aunque el Parlamento de París había sido exceptuado de esta medida, un poco excesiva, no impidió que se solidarizara con sus colegas.

Gobierno de Roosevelt Teodoro Política Gran Garrote

RESUMEN DE LA  ERA DE TEODORO ROOSEVELT Y DE WILSON
En septiembre de 1901, Mac Kinley, que acababa de ser reelegido, cayó bajo los disparos de un anarquista, y fue sustituido por su vicepresidente, Teodoro Roosevelt, muy popular desde sus «cabalgadas» cubanas. Perteneciente a una vieja familia de emigrados holandeses, rico, excelente administrador, de tendencias liberales y progresistas, «Teddy»  tenía  42  años.

Teodoro Roosevelt

Teodoro Roosevelt

Sospechoso para los republicanos conservadores como Mark Hanna, que temían ver en él a un socialista, Roosevelt fue, en realidad, un hábil político, que mantuvo el compromiso entre el trabajo y el capital, atacando a los «malhechores defendidos por sus grandes fortunas», pero empleando, si le era necesario, el ejército contra los huelguistas, como en 1902, en la cuenca del carbón. Puso en práctica un programa para preservar las riquezas naturales, debilitadas por el despilfarro y por las talas.

En el exterior, practicó el método del «palo duro» escondido tras las «buenas palabras». Su éxito más espectacular fue la construcción del canal de Panamá, que la Compañía francesa, presidida por Lesseps, había abandonado por falta de medios técnicos y de capitales, tras una quiebra escandalosa.

Los EE. UU. compraron los derechos de la Compañía, y, como el gobierno de Colombia planteaba grandes exigencias, una «revolución» bien organizada fundó el Estado «independiente» de Panamá, que se apresuró a concedei a los EE. UU. el contrato que les interesaba. Acabado en 1914, el canal de esclusas es tableció una comunicación directa entre el Atlántico y el Pacífico, muy importante para la marina americana.

Reelegido en 1904, Roosevelt no optó a un tercer mandato y dejó la presidencia a William Howard Taft, marchándose a África para dedicarse a la caza mayor. Taft decepcionó profundamente a los republicanos liberales, que le reprocharon su «diplomacia del dólar» y su complacencia respecto a los gran des trusts. Hombres como Norris y La Fol-lette crearon una liga republicana progresista; sin embargo, la convención del partido se decidió por Taft y no por Roosevelt como candidato a las próximas elecciones de 1912, y «Teddy» creó un partido disidente.

La división de los republicanos favoreció a los demócratas, cuyo candidato, Woodrow Wilson resultó elegido. Wilson, antiguo profesor de historia y de sociología, moralista, con aires de teólogo, pero muy orgulloso y autoritario, adoptó importantes medidas: disminución de las tarifas aduaneras, creación de los «Federal Reserve Banks», endurecimiento de la ley contra los trusts, mediante la «Clayton Act», créditos a los granjeros y protección a los sindicatos obreros. En 1917, hizo entrar a los EE. UU. en la guerra.

En vísperas del conflicto europeo, la América moderna estaba constituida y se imponía como potencia mundial. Desde 1908, Ford y General Motors habían desencadenado una nueva revolución industrial con el automóvil, con un millón de modelos «standard» ya en circulación, en 1914.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Presidencias de Washington, Adams y Jefferson Resumen

PRIMEROS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Elegido en 1789, con John Adams como vicepresidente, Washington prestó juramento en Nueva York, en el mes de abril. Sus primeros colaboradores fueron los hombres que habían desempeñado un papel decisivo en los años precedentes: Jefferson como Secretario de Estado (negocios interiores y exteriores), Hamilton en la Tesorería, Knox en la Guerra. Hamilton hizo un trabajo considerable: era el «hombre fuerte» del joven gobierno.

Independencia de los Estados Unidos

El Estado Federal reconoció por igual las deudas contraídas por los Estados, especialmente los certificados de paga entregados a los soldados durante la guerra, lo que hizo, por otra parte, la fortuna de los especuladores, que habían comprado a los interesados sus certificados, muy por debajo de su valor nominal.

Contra el parecer de Jefferson, que encontraba inconstitucional la medida, Hamilton creó un Banco Nacional (1791), con un capital de diez millones de dólares, de los que el Tesoro suscribía dos millones. El dólar se basó en el oro, cuya relación con la plata se fijó de 1 a 15, lo que después causó serios trastornos monetarios, cuando la gran producción de las minas de plata hizo bajar el precio de este metal, depreciándolo con relación al oro, que desapareció de la circulación. Filadelfia se había convertido en la capital provisional, mientras se construía una nueva ciudad en las orillas del Potomac.

George Washington                    John Adams                Thomas Jefferson

JOHN ADAMS Y JEFFERSON
La vida política se organizaba, y se habían dibujado claramente dos grupos. De una parte, los Federalistas (Hamilton), partidarios de un ejecutivo fuerte, y que eran los grandes terratenientes, los ricos negociantes, los abogados y los notables. De otra, los Republicanos (Jefferson), apoyados por los pequeños granjeros y por los artesanos. La Revolución Francesa vendría a acentuar las divisiones; acogida, al principio, fervorosamente por Ids americanos, su rápida evolución hacia el radicalismo y el terror provocó ásperas discusiones.

Los Federalistas eran anglofilos, y los Republicanos apoyaban a Francia. Estos últimos se vieron perjudicados por la torpeza del ciudadano Genét, representante francés en Filadelfia, que deseaba que los Estados Unidos, en virtud del tratado de alianza de 1778, abriesen sus puertos a los navios franceses que participaban en la defensa de las Antillas, llevando corsarios contra los ingleses.

Washington quería mantener la neutralidad. Genét, llamado a Francia en 1799, se quedó en los Estados Unidos y se casó con la hija del gobernador de Nueva York, muriendo como rico propietario de tierras en las orillas del Hudson.

Jefferson se había retirado, en 1793, a su bella propiedad de Monticello, desde donde preparaba su vuelta a la política contra los Federalistas. Reelegido Presidente en 1792, Washington rehusó un tercer mandato en 1796, y fue elegido John Adams, candidato de los Federalistas, con Jefferson como vicepresidente.

Thomas Jefferson, principal autor de la Declaración de Independencia de 1776, fue nombrado embajador en Paris en 1785. Después fue elegido Presidente de los Estados Unidos. Durante toda su vida, admiró profundamente a Francia, hasta el punto de que se le han atribuido estas palabras: «Todos los hombres tienen dos patrias: la suya y Francia».

Las relaciones con Francia habían empeorado en 1798, hasta el punto de que los Federalistas hablaban de entrar en guerra contra el Directorio (el representante de los Estados Unidos, James Monroe, creyendo expresar la simpatía de su país por la Revolución, había sido censurado por su gobierno, deseoso de neutralidad). A causa de un incidente entre Talleyrand, ministro de Negocios Extranjeros del Directorio, y tres enviados americanos, los Federalistas decidieron crear una flota y organizar un ejército que intentaban confiar a Washington.

En sus filas entró la discordia, animada por la rivalidad de Hamilton y de Adams. Finalmente, en 1800, la gran victoria de Bonaparte en Marengo y la prudencia de Jefferson arreglaron las cosas, y se firmó un convenio comercial entre Francia y los Estados Unidos.

En las elecciones de 1800, Jefferson, a quien los Federalistas presentaban como peligroso revolucionario, ateo y terrorista, fue elegido Presidente contra John Adams. Washington había muerto en su propiedad de Mount Vernon, el 14 de diciembre de 1799, y empezaba una nueva era.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Constitucion de 1787 de EE.UU. en Philadelfia Resumen

El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Cuatro años más tarde se promulgó en Filadelfia la Constitución de 1787, de corte federal, influida por las ideas ilustradas y enciclopedistas. Se estableció la elección de un presidente y de dos miembros de las Cámaras de Representantes y del Senado. Nueva York quedó en ese momento como sede de los poderes federales.

Esta Constitución proclamó los derechos del ciudadano a la libertad, la seguridad de conciencia y de expresión. Sin embargo, no abolió la esclavitud; a los negros y los indios no se les asignó ningún derecho civil, y las mujeres no tenían derecho al voto.

Independencia de Estados Unidos

LA CONSTITUCIÓN DE 1787
¿Cómo organizar el Gobierno central? Casi todos los Estados se habían dado, durante la guerra de la Independencia, unas Constituciones particulares y diferentes, pero aún no había gobierno ni constitución en la esfera federal, y cada Estado seguía dirigiendo su propia política, interpretando, a veces a su gusto, el tratado firmado con Inglaterra.

Así como los problemas económicos y comerciales habían sido causa importante de la guerra de la Independencia, ahora los encontramos también en la base de la Constitución federal.

En 1785, los delegados de Virginia y de Maryland se reúnen para discutir problemas de la navegación por el Potomac, y las discusiones se extendieron después a Delaware y a Pensilvania. Por último, el buen sentido virginiano propone que todos los Estados envíen delegados a Annápolis para estudiar una posible uniformidad del sistema comercial exterior. Los comienzos fueron tímidos, y sólo cinco Estados enviaron doce delegados. Pero Hamilton pidió a éstos que apelasen a todos los Estados para convocar en Filadelfia una Convención encargada, a la vez, de poner al día las condiciones comerciales y de discutir un gobierno federal.

El segundo punto era, desde luego, el más importante; pero, al dejar en segundo plano la cuestión de una Constitución, los organizadores trataban de no asustar a los autonomistas. La Convención se reunió en Filadelfia, en mayo de 1786, bajo la indiscutida presidencia de Washington. John Adams y Jefferson eran embajadores en Inglaterra y en Francia, y el Congreso estuvo dominado por la personalidad de Hamilton, delegado de Nueva York.

El virginiano James Madison, próximo a Jefferson y, por consiguiente, opuesto a las concepciones aristocráticas de Hamilton, se encontraba, sin embargo, de acuerdo con él para instaurar un gobierno federal fuerte, ante el temor de ver al joven país, paralizado por mezquinas querellas entre Estados. Después de unas semanas de discusiones, el peso de la opinión de Washington fue decisivo.

Los delegados se habían inquietado también por la insurrección de Daniel Shays, antiguo oficial, pobre granjero de Massachussets, que se había puesto a la cabeza de una tropa de rebeldes, víctimas todos de la crisis económica. Los ricos se asustaron y fueron muchos los que se adhirieron a la idea de un ejecutivo fuerte, destinado a mantener el orden.

La Constitución de 1787 implica un compromiso en diversos planos. Inspirada en las ideas de Montesquieu sobre la separación de poderes, asegura la fuerza del ejecutivo por medio del régimen presidencial. Elegido para cuatro años (no por las Cámaras ni por sufragio universal, sino por electores especiales, elegidos, a su vez, en cada Estado), el Presidente (asistido de un vicepresidente) representa al pueblo de los Estados Unidos, ostentando un poder equivalente a los del rey y del Primer ministro en Inglaterra. Y la elección de Jorge Washington como primer Presidente de los Estados Unidos en 1789, reforzó todavía más el prestigio del cargo.

Dos Cámaras ejercían el poder legislativo: la Cámara de Representantes y el Senado. El número de representantes es proporcional a la población de cada Estado, mientras que los senadores son siempre dos por Estado, cualquiera que sea el número de sus ciudadanos, con lo que se daba satisfacción a los Estados pequeños, que podían temer el verse aplastados por sus vecinos más poblados.

Las dos Cámaras votan las leyes, pero las leyes de Hacienda deben presentarse con prioridad a los representantes, mientras que el Senado tiene prerrogativas en materia de política extranjera. El Presidente debe tener también la aprobación del Senado para nombrar a ciertos altos funcionarios. Además, el Senado puede transformarse en Tribunal inapelable para juzgar a los ciudadanos acusados por la Cámara de Representantes. Para asegurar la separación del Legislativo y del Ejecutivo, el Presidente elige a sus ministros, fuera del Congreso, al contrario de la tradición británica, que designaba a sus ministros entre los miembros del Parlamentó y eran responsables ante él.

Los ministros americanos no pueden ser depuestos por el Congreso. Puede haber, sin embargo, conflictos entre el Congreso y el Presidente, especialmente porque éste es elegido para cuatro años, mientras que el (Congreso se renueva cada dos.

En ese caso, el Presidente puede ejercer el derecho de veto contra las decisiones del Congreso, que i-monees no son efectivas más que con una mayoría de los dos tercios. Por encima de las leyes, de la interpretación de la Constitución y de los hombres mismos, está el Tribunal Supremo, cuyos siete jueces son nombrados por el Presidente, a título vitalicio, para asegurarles una completa independencia. Este Tribunal decide si las leyes están conformes con la Constitución y con el Derecho natural, resuelve las diferencias entre Estados, así como los conflictos entre los ciudadanos y la administración.

La Constitución enumeraba, cuidadosamente, los poderes del Presidente: decidir impuestos, pedir o conceder préstamos, regular el comercio entre Estados y con el exterior, acuñar moneda, crear cargos, asegurar la defensa del país, declarar la guerra, formar ejércitos y milicias. En cambio, numerosos poderes y decisiones seguían en manos de los Estados y de sus Asambleas.

La Constitución se completó, gracias a la iniciativa de Madison, con diez enmiendas que formaban una especie de Declaración de Derechos, garantizando las libertades individuales, la libertad de prensa, las libertades religiosas, y excluyendo toda religión de Estado. El Congreso elegiría, por último, un territorio —el distrito de Columbia—, en el que se edificaría la capital federal.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado De Versalles Por La Independencia Colonias de EE.UU.

En 1776 los delegados de las 13 colonias americanas celebraron el tercer Congreso Continental en Filadelfia, en el que proclamaron la Independencia de las colonias el 4 de julio de 1776. El texto de la Declaración de Independencia fue redactado principalmente por Thomas Jefferson, y se basó en el principio de que todo ser humano tenía derecho a la libertad, a la igualdad y a la búsqueda de su felicidad; además exponía los motivos que habían dado lugar a tomar esa solución. Éste fue uno de los documentos políticos más importantes de la época de la Ilustración.

Independencia de los EE.UU.

La guerra de Independencia se prolongó durante ocho años. A pesar de la superioridad militar de los ingleses, los colonos obtuvieron las primeras victorias, lo que hizo que Francia, España y Holanda les prestaran su ayuda. El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El Tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Benjamin Franklin, unos de los encargados del Tratado.

TRATADO DE VERSALLES:

lAS CONVERSACIONES comenzaron en Parín en 1782. Por parte americana fue designado plenipotenciario John Adams, asistido por Jay y Franklin, pero no debía firmar nada sin previo acuerdo con Francia. A Adams no le gustaban los franceses, al contrario que a Franklin, el cual tuvo que arreglar, muchas veces, las cosas con Vergennes, el ministro de Luis XVI.

Además de la independencia, había que arreglar otras difíciles cuestiones, como las fronteras del Oeste, la navegación por el Mississipi y la indemnización a los leales, que perdían todos sus bienes en los Estados Unidos. Francia, a quien la guerra había costado mucho, no tenía reivindicaciones territoriales, pero España exigía Gibraltar, y Franklin quería que Inglaterra renunciase al Canadá.

Finalmente, se llegó a un acuerdo entre ingleses y americanos: los primeros conservaban el Canadá, pero renunciaban a los territorios entre los Apalaches y el Mississipi. La frontera del norte quedaba fijada en la región del Maine y de los Grandes Lagos, a la altura del paralelo 45; la navegación por el Mississipi sería libre para los ingleses, y los americanos tendrían derecho de pesca a lo ancho de Terranova y de Nueva Escocia.

Franklin tuvo la delicada misión de comunicar a Vergennes que los preliminares estaban firmados sin que el rey de Francia hubiera sido consultado. Francia recuperaba Saint-Pierre y Miquelon, y algunas ventajas en las Antillas y en las Indias. El tratado definitivo fue firmado en Versalles, el 3 de septiembre de 1783. España recobraba la Florida y Menorca, y, poco después, devolvería a Francia la Luisiana, que le había sido cedida como compensación de la Florida. En realidad, los verdaderos vencedores eran los americanos.

A finales de 1783, los últimos navios ingleses abandonaban Nueva York, y, desde aquel momento, era necesario organizar una nación nueva. La victoria americana tuvo considerables repercusiones en Europa, y obligó a Jorge III a abandonar sus tentativas de absolutismo, admitiendo la monarquía constitucional. Precipitó la crisis financiera de la monarquía en Francia, causa inmediata de la Revolución, al mismo tiempo que la Declaración de Independencia, el ejemplo de una insurrección por la Libertad y el Derecho alentaban a los partidarios de reformas. Más adelante, pudieron verse sus consecuencias respecto a la América latina.

George Washignton

El principal artífice de la victoria americana fue uno de los más ricos plantadores de Virginia. La Chevalier de Chastellux describió así a Jorge Washington: «Lo que mejor caracteriza a este hombre respetable es la perfecta armonía que reina entre sus cualidades físicas y las morales. General en una República, no tiene el fasto imponente de un mariscal de Francia… Despierta otra clase de respeto, que parece nacer de la sola idea de que la salvación de cada individuo depende de su persona».

UN PERIODO  CRITICO…
Muchas inquietudes asaltaban a los dirigentes del nuevo Estado: unir las colonias, muy inclinadas a su propia independencia; arreglar los atrasos de sueldos y de pensiones prometidas a los combatientes; crear una moneda estable, elaborar una Constitución que satisficiese tendencias contradictorias, etc.

Ciertamennte, la herencia era rica, y las ruinas de la guerra, relativamente pocas. Las tierras del Oeste ofrecían una inmensa salida a los insatisfechos, y Francia había prestado algunos millones de libras para atender a los gastos más urgentes. Pero, en realidad, no había un verdadero poder ejecutivo.

El Congreso no era más que una asamblea de delegados en la que se requería la unanimidad, y dirigía la guerra, los Negocios Extranjeros, etc., pero no tenía ningún derecho sobre cada uno de los Estados soberanos. Estos se negaban a establecer derechos fiscales o aduaneros para garantizar ingresos al Tesoro. Se hacían la guerra económica ios unos a los otros, y hubo incluso incidentes armados entre Connecticut y Pensilvania.

Los ingleses se aprovechaban de ello para vender sus productos manufacturados, con perjuicio para la pequeña industria americana creada durante la guerra de la Independencia. Una organización de oficiales, los Cincinnati, que tenían por insignia una cinta azul y un águila, representaba, prácticamente, la única fuerza común a todos los Estados, por medio de sus comités en cada ciudad, y contribuyó mucho al desarrollo del sentimiento unitario.

Entre la minoría dirigente, las opiniones diferían. En el plano político, entre los partidarios de un poder centralizador fuerte, y los que preferían la autonomía de los Estados; en el plano social, entre las tendencias aristocráticas (grandes señores del norte y plantadores del sur), y los ideales populistas, democráticos, de los tenderos y de los pequeños campesinos. El brillante Alexander Hamilton y Tho-mas Jefferson simbolizaban esta oposición. Era preciso, ante todo, resolver el problema del Oeste, donde los pioneros se instalaban, cada vez más numerosos, como en el valle del Ohio o del Kentucky.

Estados como Virginia, Georgia y Carolina del Norte reclamaban nuevos territorios. Otros, como Ma-ryland, querían hacer de ellos una posesión común para mantener el equilibrio entre los Estados, y se salió con la suya en 1787: el Oeste fue declarado propiedad federal y dividido en territorios; los que tenían menos de 5.000 habitantes eran administrados por el Congreso. De 5.000 a 60.000 habitantes, tenían el derecho de elegir asambleas. Con más de 60.000, podían formar un Estado que entraría en la Unión. La victoria del principio federal iba a asegurar el futuro de los Estados Unidos y de su prodigiosa expansión.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Los Filosofos Naturales Toma de la Bastilla Pensamiento Ilustrado

¿Qué es la Ilustración?  La Ilustración no es un suceso concreto, sino un movimiento histórico, también llamado «de las luces» o «Iluminismo». Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber»; el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y así, se pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz cuando brilla libremente y destruye las zonas de tinieblas, es decir, de ignorancia. Se abre así una época histórica.

Previamente a la Ilustración se había empleado muchas veces la metáfora de la luz, pero en estas tradiciones anteriores la fuente de donde emergía la luz era Dios o la divinidad. Si el hombre, mediante su esfuerzo y su fe, alcanzaba a liberarse de las cadenas de sus deseos, de todo lo que le unía a la tierra y al mundo de las cosas, entonces, en el último rincón de su alma, podía recibir la luz que le llegaba desde el espíritu de Dios. Esta metáfora era tan platónica como cristiana y así acompañó a toda la historia de Occidente.

En contraste con esta tradición, los ilustrados del siglo XVIII querían decir otra cosa. La luz que recibía el hombre no procedía de una divinidad, sino del propio trabajo y esfuerzo del hombre. Era el propio hombre el que proyectaba luz a su alrededor, con su trabajo, con su esfuerzo constante, con la mejora permanente de su atención, de su mirada, de su crítica.

En el fondo se trataba de una fe del hombre en sí mismo, como si el hombre hubiera tenido que creer en Dios mientras se hacía mayor de edad, y, una vez maduro, tuviera que emprender su por sí mismo.

Los intelectuales de la Ilustración eran conocidos por el término francés de philosophes, aun cuando no todos ellos fueran franceses y pocos fueran filósofos, en el sentido literal de la palabra. Eran literatos, profesores, periodistas, estadistas, economistas, científico; de la política y, sobre todo, reformadores sociales.

Venían de la nobleza y de la clase media, y unos cuantos, incluso, de la clase media baja.  Aunque era un movimiento verdaderamente internacional y cosmopolita, la Ilustración realzaba, asimismo, el papel dominante representado por la cultura francesa. París fue su capital reconocida,  y muchas cabezas de la Ilustración fueron francesas.

Los philosophes franceses influyeron en los intelectuales de todas partes y crearon un movimiento que afectó al mundo occidental entero, incluyendo las colonias inglesas y españolas en América. Si bien los filósofos encaraban diversas circunstancias políticas, según el país en que vivieran, compartían vínculos comunes como parte de un movimiento verdaderamente internacional.

Aun cuando se les llamara filósofos, ¿qué significaba la filosofía para ellos? El papel de la filosofía era cambiar el mundo, no sólo razonar sobre él. Como dijera un escritor, filósofo es “aquel que se aplica al estudio de la sociedad con el propósito de mejorar a los de su especie y hacerlos más felices”.

Para los filósofos, el racionalismo significaba relación de un grandioso sistema de pensamiento para explicar todas las cosas. La razón era el método científico y significaba un llamado a los hechos y la experiencia. Un espíritu de criticismo racional había de aplicarse a todo, incluidas la religión y la política.

LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA
Rousseau Spinoza Descartes Pascal Leibniz Vesalio
           

LA TOMA DE LA BASTILLA: El 14 de julio de 1789, las multitudes parisienses en busca de armas atacaron y tomaron la armería real conocida con el nombre de la Bastilla. Ésta también había sido una cárcel estatal y la toma de la fortaleza señalaba el triunfo de la “libertad” sobre el despotismo. La intervención del pueblo parisino salvó al Tercer Estado de un intento contrarrevolucionario de Luis XVI.

Relato en un periódico parisino sobre la Toma de la BASTILLA: Primero la gente intentó penetrar en la fortaleza por la calle de Saint -Antoine, fortaleza en la que nadie jamás ha penetrado, en contra de  los deseos de este despotismo espantoso y donde el monstruo aún residía. El gobernador traidor había puesto fuera una bandera dera en señal de paz. Así, se realizó un adelanto confiable; un destacamento de de guardias franceses, quizás de cinco a seis mil burgueses armados, penetró en los patios exteriores de la Bastilla; pero tan pronto como unas seiscientas personas traspasaron el primer puente levadizo, el puente fue alzado y el fuego de artillería segó  la vida a varios guardias franceses y algunos soldados; el disparaba contra la ciudad y la gente se sobresaltó; gran  de individuos fue muerto o herido; pero entonces se recuperaron y se pusieron a salvo de los disparos… mientras tanto, trataron de localizar algún cañón; atacaron desde el lado del agua a través de los jardines del arsenal, y desde allí llevaron a cabo un asedio ordenado; avanzaron desde varias direcciones en medio de un incesante tiroteo.

Era una escena terrible… la lucha fue arreciando con intensidad; los ciudadanos se habían endurecido contra el fuego; de todas direcciones treparon hasta el techo o irrumpieron en las habitaciones; en cuanto un enemigo aparecía entre las almenas de la torre era blanco de cientos de disparos y derribado al instante; mientras tanto, los disparos de cañón se dirigieron precipitadamente contra el segundo puente levadizo, que estalló en pedazos, rompiéndose las cadenas; en vano respondió el cañón en la torre, puesto que casi toda la gente se hallaba protegida de sus disparos; la furia arreciaba al máximo; la gente valientemente enfrentó la muerte y toda clase de peligros.

Las mujeres, en su vehemencia, nos ayudaron con todas sus fuerzas; incluso los niños, después de la descarga de fuego desde la fortaleza, corrían aquí y allá recogiendo balas y disparando; [y así cayó la Bastilla y su gobernador, de Launey, fue capturado]… Serena y bendita libertad, por vez primera ha sido, por fin, introducida en esta morada de los horrores, en este espantoso refugio del despotismo monstruoso y de sus crímenes.

Mientras tanto, se aprestan a marchar; salen entre una enorme multitud; los aplausos, los estallidos de alegría, los insultos, los juramentos arrojados contra los prisioneros de guerra traidores; todo es confuso; gritos de venganza y de placer salen de los corazones; los vencedores, gloriosos y cubiertos de todo el honor, portan sus armas y los despojos de los vencidos, las banderas de la victoria, la milicia se mezcla con los soldados de la patria, laureles de victoria les son ofrecidos desde todos los rincones, todo lo cual crea un espectáculo aterrador y a la vez espléndido.

Al llegar a la plaza, la gente, ansiosa de tomar venganza por su propia mano, no permitió a de Launey ni a sus oficiales llegar al lugar del juicio; los arrebataron de las manos de sus conquistadores y los arrojaron para pisotearlos sin descanso. De Launey recibió miles de golpes; su cabeza fue cortada y prendida en el extremo de una pica mientras la sangre manaba a borbotones… Este glorioso día debe asombrar a nuestros enemigos y traernos finalmente el triunfo de la justicia y de la libertad. Al atardecer, hubo celebraciones.(ampliar sobre la toma de la Bastilla)

Las Trece Colonias Britanicas Historia Fundacion EE.UU. Independencia

CUADRO HISTORIA COLONIAL DE AMÉRICA DEL NORTE

Los holandeses estuvieron entre los primeros en establecer asentamientos en Norteamérica después de que Henry Hudson, explorador inglés contratado por los holandeses, descubrió en 1609 el río que lleva su nombre. A los pocos años, los holandeses ya habían establecido la colonia Nueva Holanda en tierra firme, la cual se extendía desde la desembocadura del río Hudson y seguía hacia el norte hasta Albany, Nueva York.

Los nombres actuales de isla Staten y Harlem nos recuerdan que fueron los holandeses los que se asentaron primero en el valle del río Hudson. En la segunda mitad del siglo XVII, la competencia entre los ingleses y franceses, y los años en pugna con estos rivales ocasionaron el deterioro del imperio comercial holandés. En 1664, los ingleses capturaron la colonia de Nueva Holanda y le cambiaron el nombre a Nueva York.

Poco tiempo después, la Dutch West India Company se declaró en bancarrota. Mientras tanto, los ingleses habían empezado a establecer sus propias colonias en América del Norte. El primer asentamiento permanente inglés en América fue Jamestown, fundado en 1607 en la moderna Virginia. Apenas si sobrevivió, lo cual hizo evidente que la colonización de tierras americanas no necesariamente generaba beneficios rápidos. Pero el deseo de practicar la religión propia, junto con el interés económico, condujo la colonización al éxito, como lo demostró la Massachusetts Bay Company.

La colonia de Massachusetts constaba, en sus primeros años, de cuatro mil pobladores, pero en 1660 llegaban a cuarenta mil. Para finales del siglo XVII los ingleses controlaban la mayor parte de lo que es actualmente la línea costera del este de Estados Unidos.

La América del Norte británica se componía de trece prósperas colonias, que se poblaron con rapidez, de modo que en 1750 las habitaban alrededor de un millón y medio de personas. Aunque administradas por el British Board of Trade, el Royal Councily el Parlamento, estas trece colonias tenían legislaturas que tendían a actuar de manera independiente. Los comerciantes de puertos como Boston, Filadelfia, Nueva York y Charleston resentían y resistieron las regulaciones del gobierno británico.

británicos en america del norte

Durante la primera mitad del siglo XVIII, las colonias inglesas en América del Norte experimentaron una importante expansión, marcada por el aumento de su población, del comercio exterior y de la superficie ocupada. A pesar de que esta última se triplicó, todavía hacia el año 1775 las tierras efectivamente colonizadas sólo bordeaban la costa, desde el norte de la península de Florida hasta Massachusetts, y apenas avanzaban unos 150 Km. hacia el interior del territorio. Sólo en algunos pocos puntos se había superado la barrera geográfica que significaba la cadena montañosa de los Apalaches. El río Mississipi también estaba muy lejos de alcanzarse, aunque los franceses ya habían establecido algunos asentamientos sobre sus costas.

El territorio dominado por los indios comenzaba cerca de la costa del océano Atlántico. Al oeste de los Apalaches se abría la “frontera”, hacia donde se dirigían grupos humanos. Este movimiento de hombres hacia el interior del territorio, que continuó durante casi un siglo, ha provisto el material para miles de novelas y películas de cazadores, montañeses y cowboys; su historia fue también la del exterminio de las tribus indias.

Se estima que, en el año 1775, la población de las colonias inglesas era de unos 2.500.000 habitantes, de los cuales 460.000 eran negros (en esos tiempos, y sólo para indicar un punto de comparación, en Francia vivían 23.000.000 de personas). El primer dato verificable para América del Norte es el censo del gobierno federal de 1790, que indica 3.900.000 personas. En 1815, los habitantes eran 8.500.000, entre los que se contaban 1.500.000 negros (200.000 libres y 1.300.000 esclavos).

los centros urbanos más importantes eran Filadelfia, Nueva York, Charleston, Boston y Newport, cuyas poblaciones oscilaban entre los 10.000 y los 25.000 habitantes (París tenía entonces cerca de 600.000 pobladores, y Londres, unos 750.000).

Las trece colonias exhibían características geográficas, económicas y sociales relativamente diferentes.

En las colonias del norte predominaba el trabajo libre; la agricultura solía ser de subsistencia y el cultivo principal era el trigo.
En las colonias del sur existían grandes plantaciones que se dedicaban a producir tabaco, arroz y, más tarde, algodón para el mercado europeo, sobre la base del trabajo de los esclavos.

En los territorios cercanos a la frontera, la caza era una actividad importante, que se combinaba con la ganadería y la agricultura para el propio consumo. La distribución de la tierra variaba según las regiones: en algunas, las propiedades eran pequeñas y, por lo tanto, de fácil acceso; en otras, eran grandes latifundios en manos de terratenientes.

El desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra necesitó contar con abundante materia prima para las industrias. El algodón utilizado en la industria textil provenía fundamentalmente del sur de los actuales Estados Unidos. Allí prosperaron grandes plantaciones, donde trabajaba un elevado número de esclavos.

De todos modos, existían ciertas características sociales en común. En general, había extensos sectores medios rurales y urbanos, que incluían agricultores, artesanos y pequeños comerciantes. Los grupos más acomodados, con alguna veleidad aristocrática, no solían contar ni con la riqueza ni con el poder social de la nobleza europea. La excepción puede estar representada por el grupo de los terratenientes del sur, propietarios de esclavos. A su vez, la frontera brindaba una oportunidad a cazadores, leñadores y hombres de montaña.

Así, en la época de la Declaración de independencia -e, incluso, hasta alrededor de 1815-, América del Norte era una sociedad fundamentalmente agrícola y en expansión. Quienes participaron de la guerra de la independencia, entonces, no fueron ni las masas urbanas ni los campesinos empobrecidos de la Revolución Francesa, ni los obreros que estaban empezando a forjarse alrededor de las primeras fábricas inglesas.

Nada parecido a la Revolución Industrial había comenzado en América. Fueron, en cambio, los pequeños propietarios de granjas, los artesanos y comerciantes de las ciudades, los cazadores, los exploradores y los montañeses quienes lucharon contra Inglaterra por su independencia.

plano de las trece colonias americanas

congreso de ee.uu. 1776

El Congreso de Estados Unidos proclama la independencia el día 4 de julio de 1776. Thomas Jefferson, John Adams y Benjamín Franklin fueron los principales autores de la Declaración, que proclama la igualdad de todos los hombres, el derecho a la vida, a la libertad, a la búsqueda de la felicidad… Estas ideas. de raigambre ilustrada, tuvieron gran repercusión, sobre todo en Francia, donde contribuyeron a la caída de la monarquía pocos años después.

PARA SABER MAS…
VIRGINIA ES LA PRIMERA COLONIA INGLESA DE AMERICA

De las plantaciones de tabaco sube un canto monótono, triste. Todos los días es así: para olvidar el rebenque de los capataces y la arrogancia de los grandes señores de la tierra, los esclavos negros cantan. Son músicas melancólicas, “hablan” con nostalgia de la vieja África, donde habían dejado a sus padres, sus costumbres, y sobre todo su libertad.

Pero los negros no son la única mano de obra empleada en los fértiles campos de Virginia. A su lado están los trabajadores contratados, ingleses pobres, a veces criminales deportados, que, para sobrevivir o imaginando hacer fortuna, aceptan servir gratuitamente en las colonias británicas del Nuevo Mundo. Generalmente, el contrato es por siete años, después de los cuales recuperan, la libertad para quedarse allí e intentar suerte, o dirigirse al interior en busca de tierras y oro.

Comienzan a ser conocidos como pioneers —pioneros—, cuya ambición es crear fortuna e igualarse a los ricos señores del tidewater, la región costera. Generalmente, esos sueños no se realizan y entonces vuelven a los campos de cultivo, acumulando rencor y antipatía hacia los dueños de las tierras y de los esclavos. A pesar de ello, los grandes propietarios son respetados por considerar que son los únicos capaces de administrar bien las colonias.

En este cuadro social está incluida Virginia, primera colonia que los ingleses fundan en América del Norte (1606). Entre 1647 y 1660, su población crece mucho; gran número de anglicanos prefiere dirigirse al Nuevo Mundo, a permanecer en Inglaterra después del triunfo de la revolución puritana de Cromwell. La mayor parte de esos inmigrantes pertenecía a la gentry, pequeña nobleza rural inglesa.

Emprendedores, acostumbrados a mandar, rápidamente se convertirían en la clase dominante de la colonia, cuya economía y administración controlan. Se dedicaron principalmente al cultivo del tabaco, que requería numerosa mano de obra, proporcionada por el tráfico de esclavos africanos y de contratados en situación servil. Mas el cultivo intensivo del mismo producto agotaba las tierras, los precios variaban mucho en el mercado británico, y la dificultad de organización del trabajo en las grandes plantaciones, distantes unas de las otras, era inmensa.

Todo eso contribuía a arruinar grandes fortunas; y la clase dirigente fue quedando reducida a unas pocas familias cuyo poder se perpetuaba por generaciones. Una de sus mayores preocupaciones, sin duda, era la vida política: primero, porque les permitía asumir posiciones económicamente ventajosas; después, porque entendían la administración como un verdadero deber, inherente a la alta situación social que ostentaban. Dominando a la asamblea representativa de Virginia, o participando del Consejo del gobernador inglés, los plantadores fueron ganando gradualmente fuerza política. Gran Bretaña no tenía muchas veces ni medios ni interés para intervenir, lo que dejaba a los colonos la voluntad para actuar como si fuesen un Estado independiente.

Amaban y respetaban a Inglaterra; mas eso no implicaba subordinación al Parlamento y al gobierno británico. Se sentían miembros de un dominión, como Escocia o Irlanda, dependiente y fiel a la corona británica, pero con su propio sistema administrativo: con autogobierno.

Cuadro: Historia colonial de América del Norte

1576-1578 Viaje del navegante inglés Martin Frobisher a Tierra de Baffin, buscando el paso del Noroeste.

1583 Los ingleses se apoderan de Terranova.

1585 Sir Walter Raleigh emprende la primera tentativa de colonización de América del Norte en la isla de Roanoke (Carolina del Norte).

1607-1608 Fundación de la colonia de jamestown (Virginia) por los ingleses, y de Quebec por el explorador francés Samuel de Champlain.

1612 Inicio del cultivo de tabaco en Virginia.

1613 Los holandeses fundan Nueva Amsterdam en la isla de Manhattan.

1619 Llegada de los primeros esclavos negros a Virginia.

1620 Los “Padres Peregrinos” (cien familias de puritanos emigrados) llegan con su “Mayflower” al cabo Cod (noviembre). Inicio de la colonización de Nueva Inglaterra.

1621 Creación de una Constitución con asamblea elegida en Virginia.

1626 Llegada de 400 colonos ingleses a Salem (Massachusetts).

1630 Fundación de Boston por colonos ingleses.

1634 Los primeros colonos ingleses se instalan en la desembocadura del Potomac (Maryland).

1636 Roger Williams funda la colonia de Providence (luego Rhode Island), con separación entre Iglesia y estado.Fundación de la universidad de Harvard, denominada así por uno de sus fundadores, el clérigo puritano John Harvard, en Cambridge, Massachusetts. Es la primera universidad de América del Norte.

1638 Fundación de la colonia sueca de Fort Cristina en Nueva Suecia (Delaware).

1638-1639 La primera imprenta americana de Stephen Daye en Cambridge.

1642 Fundación francesa de Montreal.

1643 Creación de las “Colonias reunidas” de Nueva Inglaterra (Connecticut, New Haven, Plymouth, Massachusetts) con objeto de defender el país contra los indios y para el mantenimiento de las libertades religiosas (19 mayo).

1650 Los poemas de la primera poetisa americana Anne Bradstreet (1612-1672) aparecen en Londres sin firma: “The tenth Muse lately sprung up in America”.

1651 El “Acta de Navegación”: los holandeses ya no tienen derecho a comerciar con las colonias inglesas.

1653 Colonias inglesas del Maine.

1655 Los holandeses ocupan Nueva Suecia.

1661 El Nuevo Testamento es traducido a la lengua de los algonquinos por el pastor calvinista John Eliot.

1663 Fundación de la colonia inglesa de Carolina.

1663-1728 El clérigo puritano Cotton Mather escribe una historia de la Iglesia de Nueva Inglaterra.

1663 La “Staple Act” prescribe que todas las mercancías destinadas a las colonias inglesas deben pasar por los puertos ingleses.

1664 Los ingleses se apoderan de Nueva Amsterdam y de Fort Orange. Nueva Holanda se divide en las colonias inglesas de Delaware, Nueva jersey, Nueva York (agosto-septiembre).

1667 En el tratado de Breda, Inglaterra obtiene definitivamente las colonias holandesas de América del Norte (31 julio).

1668 Los ingleses fundan Fort Charles en la bahía de Hudson.

1673 El comercio entre colonias inglesas, gravado por impuestos. Los holandeses recupera por un tiempo Nueva Holanda.

1675-1676 Insurrección sangrienta de los indios en Nueva Inglaterra.

1676 Revuelta de los colonos en Virginia Occidental.

1681 Carlos II concede al cuáquero William Penn un privilegio para la colonización de Pennsylvania.

1682 Fundación de Filadelfia. René-Robert Cavelier, señor de La Salle, toma posesión del valle del Mississippi (Luisiana) en nombre de Francia.

1686 Jacobo II transforma Nueva Inglaterra en dominio de la corona.

1689 A la caída de Jacobo II se restablecen las antiguas formas de gobierno en Nueva Inglaterra.

1689-1697 Los franceses realizan incursiones en Nueva Inglaterra y Nueva York. Los Ingleses registran éxitos en Acadia. La ofensiva inglesa en dirección a Quebec es rechazada por los franceses.

1692 Caza de brujas en Massachusetts, sobre todo en Salem.

1697 Tratado de Ryswick (20 septiembre): restablecimiento del “statu quo” entre Francia Inglaterra en América del Norte y Central.

1699 Los franceses se instalan en el curso inferior del Mississippi.

1700 Samuel Sewall publica un libelo contra la esclavitud negra titulado “The selling of Joseph“.

1701 Fundación de Detroit. Fundación de la universidad de Yale.

1702 Nueva jersey se convierte en provincia de Nueva York. Los ingleses ocupan San Agustín, en Florida. Los franceses hacen nuevas incursiones en Nueva Inglaterra.

1705 Robert Beverley (1673-1722) escribe su “History of Virginia”.

1713 Paz de Utrecht entre Inglaterra y Francia. Inglaterra obtiene la bahía de Hudson, Acadia (Nueva Escocia), Terranova y San Cristóbal.

PARA SABER MAS….
Impactos ecológicos sobre el medio ambiente desde la llegada de los primeros colonos: Lo peor tal vez fueron los cerdos. Listos, fuertes, constantemente hambrientos, feroces al cruzarse, comían nueces, frutas, mariscos y maíz, y revolvían el suelo con sus narices de pala buscando raíces comestibles. Entre estas estaba el tuckahoe, tubérculo alto en almidones del que dependían los indígenas en épocas difíciles y cuando las cosechas salían mal. A los cerdos también les gustaba. Los nativos tuvieron que disputarse la comida con manadas de cerdos silvestres.

Pero el mayor impacto ecológico quizá fue causado por un animal doméstico, mucho más pequeño y de apariencia benigna: la abeja europea. A principios de 1622, llegó a Jamestown un barco que era una exposición viviente del intercambio colombino. Iba repleto de entidades exóticas para que los colonos experimentaran con ellas: sarmientos, huevos de gusano de seda y colmenas. La mayoría de las abejas poliniza sólo unas cuantas especies; son muy quisquillosas acerca de su habitat. Pero las abejas europeas son unas bestias promiscuas y residen casi en cualquier lugar, es más, polinizan casi cualquier cosa. Rápidamente salieron de sus colmenas y se establecieron por toda América.

Los ingleses importaron las abejas por su miel, no para polinizar cultivos -a fines del siglo XIX este proceso no se entendía mucho, pero las abejas silvestres polinizaron granjas y huertos por toda la costa este. Sin ellas,, muchas, de las plantas, que los europeos trajeron no habrían proliferado. Probablemente Georgia no se habría convertido en el estado de los duraznos, y Huckleberry Finn no habría tenido sandías que robar. La abeja fue tan decisiva para el éxito de los europeos, que los indígenas llegaron a pensar que era el presagio de una invasión; el primer avistamiento de una en un territorio nuevo, señaló el escritor francoestadunidense Jean Crévecoeur, en 1782, “infunde tristeza y consternación en todas las mentes [indígenas]”.

Surge la pregunta: si los colonos estaban sacando a Powhatan (cacique de los aborígenes) de Tsenacomoco, ¿por qué no respondió? Es obvio que los indígenas eran más numerosos y conocían mejor el terreno. También estaban bien armados; los mosquetes coloniales eran menos precisos que los arcos nativos y tardaban más en recargarse. Una respuesta es que a Powhatan le tomó demasiado tiempo darse cuenta de que, después de todo, los extranjeros no se destruirían solos.

A pesar de que envió representantes a Londres, aparentemente no entendió las implicaciones de los informes que hablaban de la densa población. Inglaterra podía seguir remplazando colonos, sin importar cuántos murieran. Para cuando se percató de esto, Powhatan ya era un hombre viejo y cansado que había perdido el gusto por lo que en otros tiempos habría sido una aventura sangrienta.

Sin embargo, esto no explica por qué su hermano, Opechancanough, quien desconfiaba de los tassantassas (los colonos) , tomó las riendas después de la muerte de Powhatan, en 1618, no destruyó la colonia. Sí organizó un violento ataque sorpresa, en 1622, que mató a casi una tercera parte de los ingleses, pero, a pesar de unas escaramuzas, no llevó a cabo otra ofensiva durante 22 años, cuando la colonia ya estaba firmemente establecida. (Fuente Consultada: Revista National Geographic Mayo 2007)

Tratado de Tlatelolco Para La Proscripcion de Arma Latinoamerica Mexico

El Tratado de Tlatelolco:

El Tratado de Tlatelolco, que es el nombre oficial del convenio para la proscripción de las armas nucleares en Latinoamérica, fue firmado el 14 de febrero de 1967 en la capital de México, y fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de ese mismo año.

tratado de tlatelolco

El tratado persigue lo siguiente:
1) Contribuir, en la medida de sus posibilidades, a poner fin a la carrera de armamentos, especialmente los nucleares, y a la consolidación de un mundo en paz, fundado en la igualdad soberana de los Estados, el respeto mutuo y la buena vecindad.

2) La prohibición total en Latinoamérica del empleo y la fabricación de armas nucleares y de todos los tipos de armas de destrucción en masa.

3) Crear una zona militarmente desnuclearizada, no como un fin en sí misma, sino como un medio para alcanzar en una etapa ulterior el desarme general y completo.

4) El hecho imperativo de la proscripción jurídica de la guerra nuclear, que, por sus efectos destructores, es un peligro para la supervivencia de la civilización y de la propia humanidad.

5) Evitar que las armas nucleares, cuyos efectos alcanzan indistinta e ineludiblemente tanto a las fuerzas militares como a la población civil, sean un atentado a la integridad de la especie humana y que, por efectos de la persistencia de la radioactividad que generan, pueden tornar inhabitable toda la Tierra.

Para tales objetivos establece las siguientes obligaciones:
I. Todos los países firmantes se comprometen a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidos a su jurisdicción y a prohibir e impedir en sus respectivos territorios:

a) el ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier medio, de toda arma nuclear, por sí mismas, directa o indirectamente, por mandato de terceros o en cualquier otra forma;

b) el recibo, almacenamiento, instalación, emplazamiento o cualquier otra forma de posesión de toda arma nuclear, directa o indirectamente, por sí mismas, por mandato de terceros o de cualquier otro modo.

II. Las partes contratantes se comprometen, asimismo a abstenerse de realizar, fomentar o autorizar, directa o indirectamente, el ensayo, el uso, la fabricación, la producción, la posesión o el dominio de toda arma nuclear o de participar en ello de cualquier manera.

El único país latinoamericano que no ha firmado el Tratado ha sido Cuba, a causa de que los Estados Unidos de América mantienen, contra la voluntad del pueblo cubano, una base militar en Guantánamo. Los Estados Unidos de América tienen, además, bases con armas nucleares en Puerto Rico, Panamá e Islas Vírgenes.

Politica Economica Externa De Estados Unidos Proteccionismo Comercial de EE.UU.

El Nivel del Comercio Internacional
Las exportaciones siempre han desempeñado un papel importante en varios segmentos de la vida económica estadounidense, sobre todo en el agrícola. El papel de las importaciones ha sido relativamente menor, hasta 1974 en que la situación cambió.

dolares en estados unidos

Las inversiones de los EUA en el exterior no fueron un factor crítico sino hasta años recientes. En 1914, antigua fecha límite para los datos en este renglón, la inversión privada a largo plazo (directa) de los EUA en el exterior ascendió a 3.500 millones de dólares. En 1930, la cifra había subido a 15 200 millones. Sin embargo, disminuyó en los años 30. Para 1946 volvió a subir 12.300 millones. En el decenio de 1946 a 1955 se duplicó la inversión a largo plazo en el exterior. La inversión directa crecía entonces con rapidez, de suerte que para fines de 1978 llegó a los 168 100 millones de dólares.

No fue sino hasta principios de 1970 cuando el ingreso procedente de las inversiones en el exterior empezó a ser mayor que el flujo anual de inversión en el extranjero. En 1974, el ingreso fue de 18 000 millones de dólares, mientras que la salida de capital ascendió a 4500 millones, según el Informe Económico Internacional del Presidente, marzo de 1975.

Durante más de un decenio, los dirigentes de muchas naciones se han alarmado pues creen factible que las empresas estadounidenses lleguen a dominar las economías de sus respectivos países. Por ejemplo, las empresas norteamericanas controlaban en 1967 al 45 por ciento de las operaciones de manufactura en el Canadá.

En consecuencia, este país promulgó leyes para impedir que los Estados Unidos siguieran absorbiendo compañías canadienses y fundaron la Corporación para el Desarrollo Canadiense, la cual estaba autorizada a comprar las compañías estadounidenses y de otras naciones que realizaran sus operaciones en el Canadá. En fecha más reciente han presentado quejas similares algunos estadounidenses que se alarman por el nivel de la inversión que en los EUA realizan japoneses, europeos occidentales, compañías e individuos pertenecientes a países ricos en petróleo.

Reseña de la economía de los Estados Unidos
Servicio informativo cultural de los Estados Unidos

Biografia de Enrique VIII El anglicanismo Calvino Isabel I

BIOGRAFÍA ENRIQUE VIII (1509-1547) Heredó el trono a la muerte de su hermano, el príncipe Arturo, casado con Catalina de Aragón , hija de los Reyes Católicos. Era joven, bien parecido, de presencia atlética y muy inteligente; pero a la vez era egoísta, duro y cruel. Contrajo matrimonio con Catalina, viuda de su hermano. Dueño de un país tranquilo y próspero, todo hacía suponer que su reinado sería feliz.

Años después se enamoró perdidamente de una dama irlandesa, Ana Bolena, y pretendió obtener el divorcio. Ante la negativa del Papa, rompió las relaciones con Roma, repudió a Catalina de Aragón y se casó con Ana Bolena. A los tres años Ana era decapitada por coqueta. Todavía Enrique VIII contrajo cuatro nuevos matrimonios: con Juana Seymur, con Ana de Cleves, con Catalina Howard y con Catalina Parr, la única que le sobrevivió.

Por haber roto públicamente con Roma fue excomulgado por el papa Clemente VII, pero el monarca hizo promulgar el Acta de Supremacía que le constituían en jefe supremo de la Iglesia Anglicana. Definió el dogma a su capricho e impuso la pena de muerte, que aplicó cruelmente contra los católicos fieles a Roma.

A su muerte, subió al trono su hijo Eduardo VI (1547-1553). Durante su reinado llegaron a Inglaterra gran número de luteranos que afianzaron el anglicanismo y contribuyeron a darle forma, aunque subsistía una gran masa de población católica.

A la muerte de Eduardo VI fue reconocida como soberana la hija de Enrique VIII, María Tudor (1553-1558). Como era católica, dictó una serie de leyes prohibiendo o persiguiendo el culto protestante. Esta reina estaba casada con Felipe II de España y era tan ardientemente católica como él. Cuando murió la reina María Tudor, le sucedió su hermanastra, la hija de Enrique VIII y Ana Bolena, Isabel I (1558-1603), mujer de pocos escrúpulos, áspera e insensible, pero sagaz y calculadora. Era ardiente anglicana y durante su reinado mantuvo la misma trayectoria política sin tener en cuenta obstáculo alguno: proteger la corona y procurar la prosperidad de Inglaterra manteniéndola apartada de las luchas que se desarrollaban en el Continente.

Completó la Reforma anglicana y persiguió con la misma dureza y crueldad a los católicos que a los calvinistas. Expropiadas las iglesias católicas, los sacerdotes tuvieron que celebrar la misa secretamente. Por esta razón fue la gran enemiga de Felipe II. Protegió a los protestantes, enemigos de España, y alentó las sublevaciones de los Países Bajos. Gracias a ella,Inglaterra fijó los cimientos de su grandeza y poderío. Bajo su protección y dirección, los piratas ingleses asolaban las colonias del Nuevo Mundo y se apoderaban de las naves que, cargadas de riquezas, regresaban a España. El más famoso de todos fue Francis Drake, el segundo navegante que dio la vuelta al mundo.

María Estuardo (1542-1587), hija de Jacobo V de Escocia, se educó en la Corte francesa, pues estaba destinada a ser la mujer del príncipe Francisco II. En 1560 murió su esposo, Francisco II, rey de Francia, y como sus padres habían fallecido también regresó a Escocia para ser coronada reina.

En su patria existía un gran ambiente de lucha religiosa. Juan Knox, discípulo de Calvino, propagaba la doctrina protestante, el Parlamento había adoptado las doctrinas presbiterianas y los católicos eran perseguidos, los prelados habían sido expulsados del reino y las turbas, enardecidas, destruían las imágenes y saqueaban las iglesias y conventos. El mayor deseo de María Estuardo era restablecer la religión católica en Escocia. Casó con su primo, el lord católico Enrique Darnley, hombre vicioso y de malas costumbres, que murió en circunstancias misteriosas. La voz popular atribuyó el asesinato al conde de Bothwell, íntimo de la reina. En el colmo de la irreflexión, María Estuardo contrajo matrimonio con el conde a los tres meses de haber enviudado.

Toda Escocia se conmovió por el hecho y consideró a María cómplice del asesinato. Los protestantes tomaron las armas, Bothwell huyó a Dinamarca y María Estuardo fue encarcelada, viéndose obligada a abdicar en favor de su hijo Jacobo.

Cuando pudo huir de su encierro, se refugió en Inglaterra bajo la “cariñosa protección” brindada por Isabel. Ésta, envidiosa de la belleza y talento de María Estuardo, la encarceló sin hacer caso a los reclamos de las cortes de España y Francia. Luego de 19 años de cautiverio, Isabel ordenó abrirle proceso, y acusándola de complicidad en una conjura la hizo decapitar en una sala del castillo de Fotheringay.

La política matrimonial de Enrique VIII -regida por su carácter pasional, la aspiración de tener un varón como heredero y las alianzas internacionales- marcó su reinado y condujo a la creación de la Iglesia anglicana. El rey se divorció de dos esposas, Catalina de Aragón y Ana de Heves, primera y cuarta, respectivamente. Ordenó decapitar a la segunda y a la quinta, Ana Bolena y Catalina Howard, a quienes acusó de adulterio, Juana Seymour, la tercera, murió al nacer Eduardo VI. Catalina Parr, la sexta, logró sobrevivirlo. En este marco de inestabilidad familiar también influyeron las facciones proespañola y profrancesa, que buscaban incidir en la política nacional inglesa.

 Biografía de Enrique VIII
Por Federico Ortiz-Moreno

Uno de los personajes más importantes del siglo XVI. Hombre de recio carácter quien trató de dominar a su antojo. Rey de Inglaterra, monarca de monarcas. Impuso su peso y pensamiento sobre demás doctrinas y razones. Evidente es reconocer, no obstante, que fue él uno de los grandes constructores de la historia: Enrique VIII.

Un hombre de gran peso

Hay de hombres a hombres, de monarcas a monarcas, de reyes a reyes. La historia de este personaje, que hoy tocamos, parece ser la de un vivo recuerdo de muchos pormenores que hicieron cambiar la historia. Una figura de gran peso y gran renombre.

Indudable es reconocer la falsedad de muchos hechos, historias intrigantes, mezquinas, apócrifas, como también es menester hacer hincapié en que nuestra historia está plagada de gran cantidad de lagunas, a veces secas, a veces con demasiada agua como para poder atestiguar lo que fue cierto y lo que fue simple leyenda.

Hoy tocamos un personaje bastante pintoresco, llamémosle así. Un personaje que desde lo alto de su trono no se conformó con oponerse a leyes, reglas o preceptos. Él fue aún más allá de todo y enfrentó a grandes figuras desde ministros, gobernantes e incluso hasta a el mismo Papa.

Enrique VIII

Enrique VIII nació justo donde comienzan las horas, en el pequeño poblado de Greenwich, Inglaterra, allá por el año de 1491. Han pasado 499 años, ya casi cinco siglos y la historia de este gran monarca sigue siendo legendaria. Lo que a veces se escribe en los libros puede ser cierto, lo que se sabe de boca a boca, de traspunte a traspunte pudiera también ser verdad.

Rey de Inglaterra de 1509 a 1547, Enrique VIII fue el seudogénito (segundo hijo) de Enrique VII y de Isabel de York. Sucedió a su padre a causa del fallecimiento, en 1502, del primogénito, Arturo, su hermano. Esto, obvio, harían cambiar las cosas, ya que, tal vez (quién lo podrá asegurar?), las cosas pudieran haber sucedido de otra manera.

Enrique: el niño

Bajito y regordete, desde chiquito, el pequeño Enrique era muy dado a los dulces, pasteles y chocolates, lo mismo que a la fruta, particularmente la uva y la manzana. No podía estar sin comer y su madre lo regañaba porque muchas veces lo pescaba comiendo, a deshoras, las ricas galletas que preparaba para la cena.

Así, entre comida y lujos, entre festines y riquezas, entre ostentación, pleitos y riñas familiares fue creciendo el futuro rey de Inglaterra. Así, entre el correr de rumores, el zumbido de las abejas portadoras de rica aunque venenosa miel de murmuraciones, la vida de Enrique VIII fue tomando su rumbo.

Su primer matrimonio

A los dieciocho años, en el mismo año de su coronación (1509), contrajo matrimonio, principalmente por razones de estado, con Catalina de Aragón, viuda de Arturo, príncipe de Gales (muerto en 1502). Catalina era hija de los Reyes Católicos y había nacido en Alcalá de Henares.

Con lo anterior, es posible pasar a creer que los matrimonios (como muchas veces sigue sucediendo ahora) se hacían por conveniencia a fin de conjugar y acrecentar fortunas, olvidando el deber de gobernante y pensando solo en la fama, el poder y el avasallamiento.

Su política

Enrique basó su política en la confiada alianza con España dirigida contra Francia por sus tradicionales rivalidades sobre Flandes, Calais y Escocia. La preponderancia imperial después de la batalla de Pavía, en 1525, le indujo a aproximarse a Francia para contrarrestar el poderío español, el cual ya se dejaba sentir.

Desde los inicios de su reinado apoyó al papado frente a la Reforma, e incluso, consta, escribió en 1521 un tratado llamado Assertio septem sacramentorum (Defensa de los siete sacramentos) contra el credo luterano, por lo que se le concedió el título de “Defensor de la fe”, pero la cuestión matrimonial (el querer casarse nuevamente, sin que hubiese muerto su legítima esposa) inició su distanciamiento y futuro rompimiento con la Santa Sede y con el Papa.

Inician los problemas

A falta de descendencia masculina del enlace con Catalina de Aragón, quiere Enrique romper su vínculo matrimonial; solicita la anulación al Papa, pero éste se opone. La vida de Enrique VIII empieza a disiparse. Ya no es el de antes y empieza a tener amoríos con quien se le ponga enfrente.

Ante esta falta de descendencia masculina, Enrique VIII decide nombrar duque de Richmond a su hijo ilegítimo Enrique Fitzroy, anteponiendo los derechos de éste a los de su esposa y de su hija, María Tudor (nacida en 1516).

Los problemas comienzan. Catalina es relegada a un segundo término. Piensa pedirle el divorcio. De hecho lo hace. Ella se opone. Luego, Enrique va más allá y le solicita al papa la anulación. En 1527 inician las negociaciones, aludiendo, o alegando como pretexto, su parentesco. (Recordemos que Catalina era la esposa de Arturo, hermano de Enrique).

El rompimiento

Cuando dichas negociaciones fracasan, ante la firme negativa de Clemente VII de otorgarle la anulación, se produce la caída del ministro Wolsey, siendo éste substituido por Thomas Cromwell. Luego, para lograr la sumisión del clero, Enrique VIII convoca al Parlamento (1529-1536) que dicta la anulación de muchos privilegios eclesiásticos.

Catalina, por su parte, había apelado al tribunal pontificio y a la ayuda de su sobrino Carlos V. El papa Clemente VII se había mostrado indeciso y conciliador, pero en 1529 el pontífice prohibió a Enrique VIII contraer nuevo matrimonio, aunque no se pronunció sobre el divorcio.

No obstante, el arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, declaró nulo el matrimonio (esto el 23 de mayo de 1533) y Catalina terminó sus días recluida en varios castillos, sin renunciar jamás a sus derechos de reina. Por su parte Enrique VIII recibía de parte del propio arzobispo de Canterbury la aprobación (qué farsa y qué desfachatez!) para su enlace con Ana Bolena.

Su rompimiento con Roma

El rompimiento se había dado. La aceptación de su enlace con Ana le obliga a romper con Roma. Y, mientras, por una parte, la Iglesia le excomulga (11 de julio de 1533), el parlamento aprueba un documento llamado “Acta de Supremacía” (noviembre de 1534), en que se declara la independencia de la iglesia anglicana bajo la soberanía del rey.

Hay ciertos opositores, entre ellos Tomás Moro y Juan Fisher. Pero Enrique VIII no podía soportar disidencias. Tanto Tomás Moro como Juan Fisher son vilmente ejecutados, en 1535. Las discrepancias continuaron. Algunos más se revelaron, pero quien tenía la sartén por el mango y la corona en la cabeza era Enrique VIII y él era quien habría de ganar.

La Iglesia anglicana fue consolidada por Isabel I, nació de un tácito compromiso entre el catolicismo y el calvinismo surgido en el continente europeo. Si bien su doctrina ponía el acento en la responsabilidad individual y en la interpretación personal de la Biblia, el sistema jerárquico establecido fue un calco de la jerarquía católica, así como las devociones y la liturgia apenas se diferenciaron de las romanas: similares cometidos de obispos y sacerdotes -con la única diferencia de que a los anglicanos se les permitía el matrimonio-, realismo de los sacramentos, conservación de las festividades de los santos y de los días de ayuno y abstinencia. Esta síntesis de catolicismo y calvinismo ha creado tensiones a lo largo de la historia del anglicanismo.

El reinado

Fue el reinado de Enrique VIII un gobierno donde hubo hechos, hubo enmiendas, a la vez que hubo farsas y verdades. En 1536 y 1539, por razones financieras, a la vez que, en parte, políticas, se procedió a secularizar los monasterios y a confiscar los bienes de la Iglesia.

En política interior Enrique VIII impulsó la formación de un estado moderno, un estado soberano, integrando los organismos feudales de las Marcas (provincias o distritos) en administraciones reales, verdaderas.

Quiso el soberano y lo logró, enaltecer el espíritu inglés. Con gran fuerza y excelente visión supo infundir el ánimo necesario para que el pueblo se considerase de gran valor. Durante su reinado se asimiló el País de Gales a Inglaterra (1536), anexionado Irlanda y proclamándose rey de este país en 1541.

De nuevo con la Iglesia

Fue, hasta cierto punto, un hombre de principios. Si bien enfrentado con el papa, excomulgado y de pleito por un simple capricho amoroso, Enrique VIII jamás dejó de reconocer muchas de las bondades de la religión.

Cauto en la cuestión religiosa (esto debido a su habilidad de gobernante, a su sapiencia para conservar el poder y tolerar enojos), durante su reinado, el anglicismo no pasó de ser un mero cisma religioso. Por una parte daba cabida al luteranismo, por otra parte daba vida al anglicismo y por último, mantenía, después de todo y a pesar de todo, sus lazos y benevolencia hacia el catolicismo.

Un rey entre mujeres

Enrique VIII no se conformó con una ni con dos esposas. Tal parece que nuestro simpático y regordete personaje (se dice que era muy chistoso, a veces atolondrado y caprichoso) no se conformaría con una sola mujer. Tenía amor para varias, aunque algunas de esas mismas “varias” dijesen que su marido o amante no era ya bueno para hacer el amor, pues aparte de gordo, ya no podía por lo viejo y roñoso.

Las mujeres se reían de él. El se enfadaba. Ellas tenían aventuras con caballeros más jóvenes y apuestos a quienes contaban todas las intimidades del decrépito monarca. Aún así, muchas le querían. Enrique VIII era el rey de Inglaterra y de algún modo habría que complacerle.

Sus demás matrimonios: Tras el matrimonio con Ana Bolena, de la que nació la futura Isabel I, la necesidad de un hijo varón y el temperamento apasionado, a veces infantil, del rey le condujeron a una serie de nuevos matrimonios. Así iría completar hasta seis nupcias.

Casado primeramente con Catalina de Aragón, luego con Ana Bolena, Enrique VIII se casaría posteriormente con Juana Seymour, Ana de Cléveris, Catalina Howard y Catalina Parr. Con todas tendría sus pasiones, lo mismo que sus enojos y desventuras.

Víctima de gota, el pesado Enrique VIII no tenía más remedio que aguantar dolores, rumores, vejaciones e insultos nada velados, aunque sí claramente insinuados e hirientes. El ya no podía como hombre defenderse. Era un simple bodoque al que aún le quedaba cierto don de mando y fuerza para seguir luchando, para seguir mandando y para seguir viviendo.

Sus últimos años

Aunque ya muy debilitado de fuerza y de carácter, más que todo por su estado físico y la gota que le acribillaba más su alma que sus pies, Enrique VIII intervino los últimos años, activamente, en política exterior.

No tuvo éxito en su intento de someter a Escocia, aunque sí se alió con Carlos I para contrarrestar la influencia de Francia que quería a toda costa la tierra escocesa. En otros aspectos, inició lo que sería una gran potencia marítima, la poderosa flota naval de Inglaterra. Hizo mucho por su reino y a pesar de todo, el pueblo le reconoce como un gran monarca que fue: Enrique VIII, el rey de las seis esposas.

Ver: Enrique VII

Doctrina Monroe America Para Los Americanos Fundamentos Principios

Doctrina Monroe América Para Los Americanos

La doctrina de Monroe:
“América para los americanos “

Doctrina Monroe America Para Los AmericanosPreocupados con sus problemas e intereses, los norteamericanos volvieron la espalda a Europa y proclamaron de modo solemne y oficial la total independencia de la República estrellada, así como su decisión de mantenerse al margen de la política europea. Tal fue, en síntesis, la célebre declaración del presidente Monroe (imagen) el 2 de diciembre de 1823.

La historia había de denominar a esta actitud política la “doctrina Monroe” si bien John Q. Adams contribuyó a ella tanto por lo menos como el propio jefe del Estado. Principio fundamental de la doctrina era que, en lo sucesivo, las dos partes —septentrional y meridional— del continente americano no estarían sometidas a colonización por parte de potencia alguna no americana.

El sistema político de las potencias de la Alianza europea difiere esencialmente del sistema aplicado en América. Consideramos como una amenaza contra la paz y la seguridad toda tentativa de cualquiera de tales potencias para extender su sistema a una u otra parte de este hemisferio. No hemos participado en las guerras promovidas entre las potencias europeas y no pensamos en el porvenir actuar de manera distinta.

El texto es explícito y basta citar un solo comentario coetáneo, el de Tomás Jefferson: “De este modo queda fijado el rumbo que siempre seguiremos a través del océano de los siglos”. La declaración presidencial no sólo se refería a los Estados Unidos sino a ambas partes del continente americano. La causa inmediata de esta alusión eran los movimientos de liberación nacidos en las colonias españolas de la América del Sur, a consecuencia de la ocupación de la metrópoli por Napoleón en 1808-1813.

Europa contemplaba tales rebeliones y desórdenes con escaso interés y poco entusiasmo. Para mantenerse fieles a los principios del orden y gobierno monárquico absoluto, y ser consecuentes con ellos, las potencias que formaban la Santa Alianza debían intervenir y hacer volver a la obediencia de España a las colonias rebeldes.

Por supuesto, los Estados Unidos no estaban dispuestos a permitir tales propósitos porque una vez desembarcadas en América del Sur las tropas de las potencias europeas podrían muy bien dejarse arrastrar por la tentación de llevar a cabo alguna expansión en los territorios del Norte. Los posesiones de los países europeos en el continente americano eran considerables.

A principios del siglo XIX, España poseía vastísimos territorios en el Nuevo Mundo; por otra parte, la Gran Bretaña y Rusia podían considerarse también como potencias americanas, ya que Inglaterra poseía el Canadá, yen el transcurso del siglo XVIII Rusia había avanzado considerablemente por Alaska, en el extremo noroeste, reivindicando, además, extensos territorios en las mal definidas fronteras occidentales del Canadá en el litoral californiano,

Todo aquello inquietaba seriamente a John Quincy Adams, que imaginaba con horror a los Estados Unidos detenidos en su expansión, hacia el Oeste, en el caso de que se establecieran los rusos en California, y con la posibilidad remota de una ocupación francesa en México o de los ingleses en Cuba.

La “doctrina Monroe” afirmaba de modo inequívoco que los Estados Unidos se reservaban su propia esfera de influencia en el continente y que Europa no tenía por qué intervenir en sus asuntos, del mismo modo que América no deseaba en modo alguno inmiscuirse en la política europea, cuyo sistema social consideraba con la natural reserva. La declaración de Monroe pretendía formular una clara advertencia y así fue interpretada en el lado europeo del Atlántico.

Fuente Consultada: La Cultura de Dietrich Swanittz

Francis Ortega Socas Historia Conmovedora de Amor y Sacrificio

ANTES Y DESPUÉS DE FRANCIS 

papas de francis

Mi nombre es Elena Isabel Socas y estoy casada con “Quique” Ortega desde hace  16 años. Nuestro matrimonio era normal, con los tropiezos  de cualquier pareja, pero con una base sólida de mucho amor.  Mi vida era muy común, trabajaba  en un Registro del Automotor donde era muy feliz, pues la atención al público, siempre me fascinó, estudiaba Hotelería, carrera que terminé de cursar (me quedaron tres materias) y  que me hubiera encantado ejercer, siempre me imaginé en la recepción de un gran Hotel. Quique estudiaba Ingeniería Civil, terminó de cursarla, (le quedaron diez materias)….pero Dios nos tenía reservada otra tarea….

A los casi 2 años de casados tuvimos a nuestro primer hijito Pedro Javier, cariñosamente llamado “Pepi”, con este primer milagro nuestras vidas comenzaron a cambiar y empezamos a disfrutar “la magia de Pepi” (una historia aparte). Para nosotros Pedro siempre fue una personita muy especial, hoy tiene 14  años, cursa noveno de la escuela secundaria, juega al rugby y toca la guitarra; cuando era chiquito decía que veía ángeles, hablaba con un ser imaginario llamado “Pío” (después relacionamos que podía ser el Santo Padre Pío) y decía que curaba con sus pequeñas manitos. Un día Pepi, teniendo tres añitos,  se acercó a una estampita que tenemos del Sagrado Corazón de Jesús pegada en la puerta de entrada y le pidió con mucha fe un hermanito; así recibimos al poquito tiempo con mucha alegría la noticia de que estaba embarazada. Al instante Pepi supo y nos afirmó con mucha certeza que su hermano era varón.

Al tercer mes de embarazo fuimos los 3 a la primera ecografía, con la ilusión de que Pepi viera por una pantalla a su hermanito. Pero  salimos de ahí muy tristes, pues en el estudio se vio que “el bebé” tenía una pequeña pelotita a la altura del cuello. Eso sí… Pepi había acertado… era varón!. Un poco perdidos, ya que ningún médico podía darnos un diagnóstico en ese momento, comenzamos a peregrinar por distintos especialistas, buscando ayuda y una respuesta.

Inmediatamente sentimos la necesidad de ir a Misa. Quique y yo nos confesamos y comulgamos. Los dos sentíamos lo mismo: que en el momento de concebir a nuestro hijo, quizás  no habíamos estado en gracia y que estábamos pagando con nuestro sufrimiento y el de nuestro hijo, algún error. Pero uno de los médicos nos dijo algo muy cierto: el verdadero milagro es tener un hijo sano, son tantas las condiciones que deben darse para que no haya ninguna malformación, que muchos no valoran el milagro de que un hijo nazca sano.

Fuimos a infinidad de lugares que nos recomendaron: padres sanadores, monjitas videntes, santuarios, etc. Comenzamos a rezar más, a ir a misa y nos encomendamos a Dios, la Virgen y a todos los Santos.

Debo decir que en ningún momento, NUNCA JAMAS, pasó por mi mente  deshacerme de este hijo. Me puse en las manos de Dios, me entregué absolutamente y le pedí muchas fuerzas para afrontar los meses que se venían, de mucha incertidumbre, no sabíamos si el embarazo iba a llegar a término, pero queríamos con toda nuestra alma a ese hijo.

Fue un embarazo muy triste. Todos los meses hacíamos ecografías y allí se veía que “la pelotita” iba creciendo a la par del niño. En uno de los últimos estudios se vio que era aún más grande que su cabecita.

Tuve mucho miedo, aunque siempre supe que Dios no nos iba a abandonar y que nos había puesto frente a una difícil prueba, y me decía a mi misma la conocida frase “Dios te da la cruz que puedes soportar” y me sentía muy fuerte y dispuesta pensando en eso. Pero tenía terror al pensar en el momento del parto, no sabía con qué me iba a encontrar, si mi hijo iba a vivir. Tenía insomnio y mucho miedo.

Pepi estaba feliz y ansioso con la llegada de su hermanito pero para nada ajeno a lo que sucedía. Desde el primer momento le dijimos que “el bebé “ estaba enfermo y que tenía una pelotita, y él con mucho amor, apoyaba sus manitos en mi panza y decía “se va a curar”, “Dios lo va a curar”.

Y llegó el día del parto, fecha que elegimos, pues era cesárea programada. Sabiendo la ansiedad que tenían la familia y los  amigos, y nosotros que necesitabamos estar en recogimiento , no le dijimos a nadie y el 23 de Junio de 1999 nos levantamos tempranito, dejamos a Pepi en casa de mi suegra, con la excusa de que íbamos a  hacer un estudio y solitos con Quique nos fuimos a internar y a las 13,45 nació “Francisco José”. Francisco porque ese nombre nos gustaba y además porque mi suegro y uno de mis abuelos se llaman así. José por San José, al cual nos encomendamos mucho y en honor a Josesito, un pequeño bebé, hijo de unos primos, que había muerto hacía un año súbitamente, a los cuatro meses de edad.

A estas alturas, ya teníamos inaugurado en casa un Altar con todas las estampitas y la Biblia que nos habían acompañado todos esos meses. (A falta de espacio, con el tiempo tuve que inaugurar una caja para guardar todo el amor que nos fue dando la gente: estampitas, cuadros, botellitas con agua bendita de distintos lugares, rosarios, reliquias, etc.) Y nació Francisco… Mi hermano Carlos, que es médico, y al que yo le pedí que estuviera presente en el parto, estuvo  dándome la mano todo el tiempo y cuando nació Francis se hizo un silencio en la sala y sólo pude escuchar  que a  él se le escapaba : ..pobrecito….

francis jugando

El primero de nosotros dos  en verlo fue Quique y él cuenta que Francis agarró fuerte su dedo y lo miró como diciendo “ayudame papito”…A las pocas horas vino uno de los cirujanos y nos dio el diagnóstico: “Linfangioma quístico de cara y cuello”, enfermedad muy rara en el mundo, un caso en 12.000. Estuvo en Neo de ese hospital hasta las ocho de la noche, pero viendo que era un caso complicado, los médico sugirieron llevarlo ese mismo día  a Neo del Hospital Pediátrico, pero antes  lo trajeron a mi habitación para que lo conociera. Lo alcé por primera vez y lo abracé muy fuerte…  y lo que sentí en ese momento fue mucha pena al ver su carita con esa pelota tan grande que ni se le veía un ojito. Lloré… pero sólo un instante porque inmediatamente sentí que tenía que transmitirle fuerzas y que todo iba a salir bien. Se lo llevaron… me sentí vacía, como si me arrancaran el alma.

Al cuarto día volví a encontrarme con mi Francis, pero esta vez en Neo, con visitas restringidas.  Ese día  un sacerdote fue a bautizarlo. En Neo estuvimos cuatro meses, y  en el transcurso de sus dos primeros años de vida  pasó por 8 cirugías de  5 horas cada una aproximadamente. Momentos muy difíciles donde estuvo al borde de la muerte, sufrió paros respiratorios y cardíacos. Su estado era de riesgo permanente ya que el linfangioma había afectado mucho la parte respiratoria, para lo cual debieron realizarle traqueostomía y un gastrostoma para alimentarse (un agujerito en la panza).

Recuerdo uno de los momentos en que estuvo muy grave y se lo encomendamos a la Virgen de San Nicolás, prometiéndole llevar su nombre si salvaba su vida. De ahí que luego lo inscribiéramos con el nombre completo de Francisco José Nicolás.

En Neo y en el Hospital mismo aprendimos muchas cosas, ya que después de salir de Neo estuvimos internados muchas veces más, por infecciones, por inconvenientes respiratorios, porque se le salía la sondita de la panza, etc.

En el Hospital se aprende a vivir de cerca el dolor de los demás, se aprende a convivir con la muerte ya que muchos niños fallecieron durante nuestra estadía. Se aprende a compartir el dolor, a convivir con gente de distinta clase social. Aprendí mucho a escuchar cada historia  y a consolar y hasta a dar un consejo. Me fui a vivir al hospital, a una pieza  destinada a las madres de Neo y de terapia intensiva y conviví durante 4 meses con las otras mamás compartiendo habitación, comidas y charlas. Y aprendí también que los médicos y enfermeras son seres humanos que cumplen una obra maravillosa, aprendí a valorarlos mucho. Fueron meses difíciles para nuestra pequeña familia que se vio partida en dos. Quique y Pedro iban a visitarme todos los días. Quique ofició de amo de casa y de padre y cumplió sus tareas de mil maravillas.

Francis ha pasado por todos los sectores del Hospital y cariñosamente nosotros decimos que lo atiende el “equipo de primera” compuesto por variedad de especialistas. En el Hospital ya mucha gente nos conoce, basta estar un ratito parada con él en algún pasillo para que todo el que nos recuerda  se pare a saludarlo y a darnos aliento, ya no le tengo miedo a los hospitales, me siento como en una gran casa. Sí sufro las noches que debo pasar ahí cuando estamos internados,  donde un coro de lamentos y llantos hacen difícil cerrar los ojos.

También aprendimos una cosa muy importante en ese tiempo: pedíamos y rogábamos a Dios que nuestro hijo se salvara, pensamiento normal pero a la vez egoísta de todo padre, pero nuestra querida Hermana Elvira , rectora de mi  colegio secundario y con el tiempo amiga, que estuvo presente en todas las internaciones y que hoy nos acompaña desde el cielo, nos hizo ver que estábamos pidiendo mal; debíamos entregarle nuestro hijo  a Dios y que se hiciera su voluntad. Y eso hicimos… se lo entregamos  y se hizo su voluntad y hoy está con nosotros.

Tratamos de comenzar a llevar una vida más normal, Quique siguió trabajando y estudiando pero a pesar de su increíble voluntad nunca le dieron los tiempos para poder terminar su carrera…. y yo me dediqué por completo a Francis, renuncié al  trabajo y postergué mis estudios. Dios me dio mucha fuerza y una sonrisa constante para afrontar esos momentos,   pero cuando Francis cumplió cinco años sentí que empezaba a aflojarme y comenzó a invadirme la tristeza, me sentía alejada del mundo… hasta que milagrosamente pude volver  a trabajar , Dios acomodó nuestros horarios y volví a salir, volví a arreglarme, otra vez el Registro del Automotor me esperaba para estar en contacto con la gente que me encanta. Y volví a levantarme y a seguir con más fuerzas.

Muchas veces me pregunté ¿por qué?… No por qué a mí. Sino ¿por qué a él? ¿Por qué un ser tan pequeñito, inocente e indefenso tiene que sufrir tanto? No he encontrado la respuesta exacta, debo ofrecer a Dios este dolor, pero sí sé que Francis ha tenido y tiene una misión importantísima desde que nació. Empezando por nosotros a los cuales convirtió y siguiendo por  toda la gente que nos ayudó y se acercó a brindarnos su apoyo. Nuestra familia, padres, hermanos, tíos, primos, amigos, todos muy cerca., algunos lejos…porque nos separa la distancia,  pero muy cerca y pendientes de todo en los momentos difíciles. Tanta gente ha rezado y reza hoy por él…no sólo los de nuestra religión, nos abrimos a todo aquél que pudiera hacer una oración por Francis…se nos acercó tanta gente de diversas creencias, podría decir que gracias a  todo esto nos volvimos ecuménicos.. Francis ha unido a tantas personas que estaban distanciadas…del Dios de todos.. de nosotros, entre ellos mismos…

Ya estabilizado, al año y medio Francis comenzó  su primera  rehabilitación  en un instituto donde fue tratado por diversos terapeutas. También  nosotros tuvimos apoyo psicológico. En ese lugar aprendí mucho porque vi casos tan terribles y enfermedades tan raras en otros niños que lo de Francis  realmente no parecía nada. Estuve con gente que llevaba niños desde hacía 15 años y nosotros recién estábamos empezando un largo camino. Recorrimos muchos institutos de rehabilitación, hasta tuvo profesor de educación física en la casa, salió adelante muchas veces y muchas veces también volvió para atrás…pero nunca dejamos ni dejó de luchar, actualmente va a un lindo instituto de rehabilitación y va muy contento, lo disfruta.

Debido a su traqueotomía, Francis nunca pudo hablar, es por eso que cuando tuvo cuatro años hicimos un curso de “lengua de señas”. Francis escucha perfectamente pero necesitó aprender algunas señas para poder hacerse entender. Esto nos ha acercado al mundo de los no oyentes, tan aislados por cierto… y son gente maravillosa de la cual también hemos aprendido mucho y de los que estamos también muy agradecidos.

También a sus cuatro años  Francis se insertó en la sociedad. La búsqueda de un lugarcito para que  Francis jugara y estuviera con otros niños fue ardua, nadie se animaba… hasta que  una  guardería del barrio nos abrió sus puertas y le puso garra a la situación. Un lugar  con niños sanos que lo recibieron con mucho afecto como así también  los padres que enseñaron a sus hijos a mirar a Francis con amor. Las maestras no tuvieron ningún inconveniente en aprender a asistirlo. Participó de juegos, hizo tareas, tuvo carpeta y compartió mucho con otros niños, pero al cumplir 5 años creímos conveniente buscar otros horizontes, se había cumplido una etapa.

Otra vez comenzó la búsqueda, pero esta vez debía ser una escuela. Le hicimos diferentes estudios cognitivos y todo demostraba que ya estaba preparado para ingresar a jardín, pero… ¿a dónde lo llevábamos? ¿Una escuela normal? ¿Especial? ¿Integradora? Lamentablemente no existe un librito de instrucciones para “padres de niños especiales” y todo lo vamos descubriendo de boca en boca, investigando… Intentamos en todas las que pudimos pero esta vez…ninguna se animó por lo que decidimos utilizar el servicio de “escuela domiciliaria” durante dos años…no fue una buena experiencia, seguía estando solo y el “sistema” no era bueno. Hasta que dimos con una escuela para niños con discapacidades motoras, la única opción, pues en ninguna otra escuela fue recibido por su traqueostomia (siempre me pregunto…a dónde van los niños con traqueostomía?…todavía no lo sé) Lo aceptaron con la condición de que fuera en horario reducido y con la compañía de uno de sus padres para asistirlo. Así pues pasamos con Quique, durante tres años, turnándonos horas y horas en el patio de la escuela, sentaditos en un rincón por si nos necesitaban para asistirlo. Debido a eso pudimos presenciar las clases…aulas con cinco niños como máximo sentados en sillitas de rueda de madera alrededor de una mesa grande…silencio…aburrimiento…recreos tristes donde todos los niños de la escuela (treinta aproximadamente) salen a “corretear” por el patio con sus sillas y los que no saben manejarlas  son colocados en rueda a “mirarse las caritas” mientras una de las maestras (la de turno) los cuida…de que?…si no pueden hacer nada, pues están ataditos y separados unos de otros…no juegan…sólo se miran… Debo aclarar que esta es la mirada de una madre que quisiera lo mejor para su hijo, pero pese a todo lo que cuento, los niños se ven felices y las maestras demuestran una vocación y un cariño admirables. Este es el cuarto año que Francis va a la escuela, las maestras como ya lo conocen por fin decidieron que podía quedarse solo y que si nos necesitaban nos llamarían por teléfono, asi es que todos los días lo dejo tres horitas y mientras,  aprovecho para ir a hacer trámites de la obra social, o salgo a caminar o simplemente vuelvo a casa para hacer las tareas hogareñas…Aún siendo su cuarto año Francis se resiste a ir, basta nombrar la palabra “escuela” para que mueva su dedo índice de un lado a otro en señal de un NO grande!…seguimos buscando otro lugar para él…pero es muy difícil…por lo menos en ese rato se distrae y esta con otros angelitos.

Hay un antes y un después desde que nació Francis. Hemos ganado muchos “verdaderos” amigos, otros quedaron en el camino…no supieron qué hacer, tuvieron miedo o quizás no éramos tan amigos.

Uno muy especial es un papá de EEUU, nuestro amigo Jim que tiene un hijo llamado casualmente “Nicolhas Francis” (ya de 25 años)  con la misma enfermedad. A él lo conocimos a través de Internet y desde el primer momento nos ha transmitido muchas fuerzas, hasta le ha hecho una página web con el nombre “un viaje de esperanza para Francisco”, pues él quiere que algún día podamos ir a EEUU.  (www.staycalm.org) Cuando Francis cumplió cuatro años recibimos la grata sorpresa de una encomienda enviada por nuestro amigo Jim con regalos para Pedro y Francis y una hermosa carta para nosotros. Fue muy lindo poder tocar todo eso y ver la letra de nuestro amigo plasmada en un papel. Pero eso no fue todo, en una Navidad sonó el teléfono y era nuestro amigo, que con su humilde castellano llamaba para saludarnos. Fue bellísimo y  también fue como confirmar que realmente existe y la relación no es sólo virtual.

Muchos grupos se han formado  gracias a Francis, y a cada uno de ellos les he puesto cariñosamente un nombre:

Uno de ellos es AMI.P.E, que significa “Amigas por la esperanza”, compuesto por Susy, Mimí y Rosi,  primas-amigas que empezaron  a visitarme una vez por semana cuando Francis ya estuvo en casa, con la idea de ayudarme a cuidarlo para que en ese rato yo descansara. Mimí nos enseño a tejer a crochet y aprendimos a distraernos con esa labor mientras conversábamos. Francis creció y ya no necesité de tanta ayuda, pero de todos modos durante mucho tiempo seguimos juntándonos a tejer hermosos regalos para mucha gente. Actualmente cada una de las integrantes de AMI.P.E.  está mas ocupada con sus propias vidas, pero  de tanto en tanto nos disfrutamos tomándonos un rico desayuno y estamos atentas a las necesidades de cada una…Por supuesto la “esperanza” es el Francis.

Y mis PRIMAS…de sangre y políticas y también alguna amiga ya considerada de la familia… todas ellas… con las cuales comparto desde hace creo 25  años el “te de las primas”, reunión mensual que va rotando de casa en casa,  donde nos reímos mucho, hablamos pavadas, cosas serias, hacemos rifas  y me desenchufo de todo.

Y también están las que yo llamo “DAMAS.CO” — “Damas cooperadoras”. Mujeres que también han sufrido mucho y que conocen el dolor, y que aún sin conocernos,  cuando lo hemos necesitado se han solidarizado con Francis mes a mes y han  colaborado de distintas maneras: viniendo a visitarlo y a jugar con él, comprándole pañales o cuentos o simplemente dándonos dinero para comprarle lo que haga falta.

Otro grupo: las “BURAQUERAS”, con ellas me distraigo jugando al buraco, riéndome y  entendiendo que cada una tiene sus penas pero que se hacen más livianas si las compartimos.

Y como olvidarme de “CLAMARÉ”, compuesto por Clara, MARité y Elena (yo)con las que compartí mates, vivencias, poemas y cuentos.. y de vez en cuando una rica cerveza…Marité  ya nos acompaña desde el cielo…por primera vez en la vida partió una amiga…me costó mucho asumirlo.

Mis compañeras de secundaria y de la facultad con quienes volvimos a elegirnos y todavía comparto momentos preciosos del pasado y del presente…y son un remanso en mi vida.

Esa red familiar ….y los amigos que están  cerca y lejos…que me alegran y me contienen y me dan fuerza con sus mails o mensajitos de texto.

Y mis compañeras/os del trabajo que vivieron  día a día mis alegrías y mis penas y me dieron contención.

Mi familia: Mi mamucha pendiente de todo, mi papi presente con su oración, mis hermanos/as, cuñados/as, sobrinos/a, que han estado atentos en todo momento aún estando lejos…mi madrina del alma, mi tía Juani.

Y ahora…un regalo del cielo…gracias a los avances en las comunicaciones y el maravilloso Internet he ido encontrando amigos y familiares  que no veía desde hace muchos años y algo muy lindo también fue encontrar a través de este medio a mis compañeros de primaria, la cual hice en Buenos Aires y a los que nunca mas volví a ver desde séptimo grado.

Le pido a Dios que no me separe nunca de todas estas personas pues me alegran cada día y hacen que el camino sea más liviano con su compañía.

Actualmente Francis sigue con traqueostomía y gastrostoma. En mayo del 2008 le hicieron su décima cirugía con la cual no se obtuvieron muchos resultados en cuanto a funcionalidad pero sí disminuyo el tamaño de su carita tomando una forma más redondita… y recupero fuerzas…lo vimos sufrir mucho y en ese momento nos sentimos muy responsables de haber tomado la decisión de operarlo, por lo que decidimos que si no es de suma necesidad, la próxima cirugía la decidirá él.

El linfangioma  por ahora está estancado y no afecta otros órganos. Hemos consultando en Bs.As, en Chile, en EEUU, en Japón  y otros lugares del mundo, pero “por ahora” no existe otro remedio que la cirugía. Y todos nos dejan tranquilos diciéndonos que aquí está excelentemente atendido.

Tuvimos que aprender muchas cosas de enfermería para poder cuidarlo en casa. Come por boca alimentos licuados, no puede masticar. Todavía no se larga a caminar, los anticonvulsivos le quitan fuerza, pero hemos logrado que de algunos pasitos solo, se desplaza agarrándose de los muebles o de la pared y sino gatea por todos lados y se las ingenia para hacer lío como cualquier niño.  Sigue con pañales… le encantan la música y el color amarillo. Adora las manzanas..Le fascina ver películas en Cassett y en CD y maneja como nadie las videos. Juega a las escondidas  y lucha con su hermano  y se ríen a carcajadas, y hasta lo pelea… Todas las noches se duerme con su espada de juguete adorada en la mano.

En fin… considero que mi Francis es un milagro de Dios, no pienso jamás que es un castigo sino un hermoso regalo del cielo. Considero  que somos especiales  porque Dios nos  eligió  para cuidarlo.

No me considero una madre perfecta, más de una vez me he quejado de cansancio… más de una vez me he deprimido al no ver ningún adelanto… más de una vez  he protestado por no tener más mi independencia…de no poder dormir cuando tengo sueño…pero Dios vuelve a dar fuerzas y sigo adelante con mucha fe y esperanza… que sobre todo me da Francis, cuando me mira con esos ojitos  de amor, que dicen todo lo que no puede expresar con palabras. El me ha enseñado a no quejarme, muy tempranito todos los días viene gateando hasta el lado de mi cama, me tira el pelo y  me despierta con una sonrisa…

…Y yo trato de vivir cada día intensamente con mi esposo y mis dos hijitos. Con Quique estamos más unidos que nunca, Pedro es mi alegría, mi ayudante, hermano ejemplar, ama a su hermano con toda el alma. Dios nos ha seguido poniendo a prueba pasando momentos difíciles en cuanto a lo económico pero jamás nos ha abandonado…la providencia se ha hecho presente día a día en nuestras vidas… y en cuanto al trabajo también ha sido duro, Quique ya no estudia, pues trabaja todo el día en  dos lugares distintos. Y yo hace unos meses me quedé sin el mío, me despidieron por reclamar un salario justo por la cantidad de horas reales que trabajaba, me dejaron sin mi preciado tiempo para desenchufarme, otra cachetada de la vida, pero qué puede parecerme todo eso al lado de lo que sufre Francis, debo acordarme de eso y tenerlo presente siempre. Inmediatamente mandé curriculum a todo el mundo, me presenté en diversas entrevistas, trabajé unos días en un estudio jurídico en el cual me recibieron con mucho cariño, pero tuve miedo, a lo nuevo, a lo desconocido, me sentía rara, desubicada… y renuncié… tiré la toalla, me relajé y le pregunté a Dios…a ver…cual es tu voluntad ahora? Y simplemente descubrí que mi nuevo  trabajo por ahora  y a mucha honra es ser  “ama de casa”, “mamá a full”, “esposa”, “hermana”, “hija”, “prima”,  “amiga”, etc, etc….y me di cuenta de que desde este lugar también puedo hacer cosas por los demás, y también puedo tener ratitos para mí…y  lo acepté con alegría.

Con Quique muy de tanto en tanto salimos solos…es difícil, pues son pocas las personas que  se animan a quedarse con Francis…la mayoría le teme a la traqueostomía , al ahogo, a la falta de aire, entonces,  antes de salir, lo dejamos dormido. Estamos tratando de dedicarle un poco más de tiempo a la pareja que estaba tan postergada. Ya no siento que mi vida sea normal, ahora tengo una misión. Trato de salir a pasear con Francis todo lo que pueda y a dónde sea olvidándome de las miradas indiscretas de la gente y sobre todo de los niños, pues aprendí que Francis es distinto por fuera y por eso lo miran, pero son miradas de amor o de pena que no lastiman. No me quedo encerrada, le huyo  a la depresión,  no tengo vergüenza de pedir ayuda, trato de vivir con alegría esta difícil prueba y trato de decorar cada momento difícil con una sonrisa.

El 23 de junio de 2010 Francis cumplirá ONCE AÑOS! y como siempre sigue dándonos a todos una lección de vida cuando se despierta y lo primero que hace es sonreír.

COLABORACIÓN

GRUPO DE FACEBOOK

Banco Galicia
Caja de Ahorro Nro.:
4039968-1081-2
C.B.U. 0070081830004039968125
Titular: Néstor Javier Ortega
C.U.I.T. 20-16459348-8

“UNA CASA PARA FRANCIS, AYÚDAME A DIFUNDIR SU HISTORIA”

Elena Isabel Socas
[email protected]  

 

Newton y la Ley de Inercia Nacimiento de las Leyes de la Mecanica

Newton y la Ley de Inercia-Nacimiento de las Leyes

Newton y la Ley de Inercia

La Revolución Científica representa un punto crucial en la moderna civilización occidental; con ella, Occidente echó por tierra visión medieval y ptolomeico-aristotélica del mundo y llegó a  una nueva visión del universo: el Sol en el centro, los planetas  como cuerpos materiales girando alrededor del astro en órbitas elípticas y un mundo infinito, más que finito.

Con los cambios en la visión del “cielo” vinieron los cambios en la visión de la Tierra”. La obra de Bacon y Descartes dejó a los europeos con la separación de mente y materia y la creencia de que, valiéndose de la razón, podrían comprender y dominar el mundo de la naturaleza. El desarrollo de un método basado en la ciencia favoreció la obra de los científicos, al tiempo que la creación de edades y publicaciones especializadas difundía sus resultados.

Si bien las iglesias tradicionales se oponían de manera obstinada a las nuevas ideas y algunos intelectuales indicaban ciertos errores, nada pudo detener la sustitución de los modos tradicionales de pensar con nuevas formas de pensamiento que generaron un rompimiento más decisivo con el pasado que el representado por el colapso de la unidad cristiana con la Reforma.

La Revolución Científica obligó a los europeos a cambiar su visión de ellos mismos; al principio, algunos se consternaron e incluso se aterrorizaron por las implicaciones. Antiguamente, los humanos en la Tierra habían estado en el centro del universo, ahora el mundo era un minúsculo planeta que giraba alrededor de  un Sol que, en sí mismo, no era sino una mancha en el  infinito universo. La mayoría de la gente se mantuvo optimista a pesar del aparente golpe a la dignidad humana.

Después de todo,  Newton no había demostrado que el universo era una enorme maquinaria controlada por leyes naturales? Newton había descubierto una de éstas: la Ley de la gravitación universal. ¿No podrían descubrirse más leyes? ¿No habría leyes naturales que explicaran cada aspecto del esfuerzo humano, que pudieran encontrarse por medio del nuevo método científico? Así, la Revolución Científica nos conduce lógicamente a la edad de la Ilustración del siglo XVIII.

Tres leyes universales de gravedad
Se dice que Newton estaba sentado bajo un manzano cuando, al ver caer una manzana al suelo, se dio cuenta de que la misma fuerza que tiraba de la manzana tiraba también de la Luna. La historia parece improbable, y es susceptible de ser un mito, pero la ciencia es indudablemente correcta.

En algún momento entre 1665 y 1666, Newton tuvo algunos instantes de verdadera inspiración. Era consciente de que Kepler había ingeniado tres leyes de movimiento planetario. Éstas eran leyes que explicaban cómo se movían los planetas, pero no parecían tener relevancia sobre lo que ocurría en la Tierra.

La genialidad de Newton fue darse cuenta de que cualquier objeto con masa sería atraído hacia cualquier otro objeto. A mayor masa, mayor atracción. Desarrolló sus tres leyes de movimiento y dijo que eran ciertas en todo el universo.

Publicó sus conceptos en Principia, libro reconocido hoy como uno de los más grandes libros científicos jamás escritos. En él, Newton analizó el movimiento de cuerpos orbitales, proyectiles, péndulos, y la caída libre hacia la Tierra. Demostró que los planetas son atraídos por el Sol por una fuerza que variaba con el inverso del cuadrado de la distancia, y generalizó que todos los cuerpos celestes se atraen mutuamente.

Newton también propuso que, de acuerdo con sus leyes, los planetas tenían órbitas elípticas, no circulares, una idea que se ha confirmado mediante la observación. También encontró inexactitudes en el trabajo de Kepler y las corrigió.

Primera ley:
Un cuerpo continua en estado de reposo o de movimiento uniforme y rectilíneo si no actúan fuerza externas sobre él.
Segunda ley:
La aceleración de un cuerpo es proporcional a la fuerza e inversamente proporcional a la masa.
Tercera ley:
Para cada acción a una reacción idéntica y opuesta

LA PRIMERA LEY DEL MOVIMIENTO:
La Ley de Inercia:
Cuando una piedra caía y golpeaba la tierra, su movimiento cesaba porque el suelo se cruzaba en su camino. Y cuando una roca rodaba por una carretera irregular, el suelo seguía cruzándose en su camino: la roca se paraba debido al rozamiento entre la superficie áspera de la carretera y las desigualdades de la suya propia.

   Cuando la roca bajaba por una carretera lisa y pavimentada, el rozamiento era menor y la roca llegaba más lejos antes de pararse. Y sobre una superficie helada la distancia cubierta era aún mayor.

   Newton pensó: ¿Qué ocurriría si un objeto en movimiento no hiciese contacto con nada, si no hubiese barreras, ni rozamiento ni resistencia del aire? Dicho de otro modo, ¿qué pasaría si el objeto se mueve a través de un enorme vacío?

   En ese caso no habría nada que lo detuviera, lo retardara o lo desviara de su trayectoria. El objeto seguiría moviéndose para siempre a la misma velocidad y en la misma dirección.

   Newton concluyó, por tanto, que el estado natural de un objeto en la Tierra no era necesariamente el reposo; esa era sólo una posibilidad.

   Sus conclusiones las resumió en un enunciado que puede expresarse así: Cualquier objeto en reposo, abandonado completamente a su suerte, permanecerá para siempre en reposo. Cualquier objeto en movimiento, abandonado completamente a su suerte, se moverá a la misma velocidad y en línea recta indefinidamente.

  Este enunciado es la primera ley de Newton del movimiento.

Las implicaciones de la ley universal de la gravitación de Newton fueron enormes, aunque hubo de transcurrir otro siglo antes que fueran ampliamente reconocidas. Newton había demostrado una ley universal probada matemáticamente podía explicar todo funcionamiento en el universo, desde los movimientos de los planetas mundo celeste hasta la caída de una manzana de un árbol en el mundo terrestre.

Los secretos del mundo natural podían ser conocidos por las investigaciones humanas. Al propio tiempo, la síntesis newtoniana creó una nueva cosmología en la que se veía el mundo principalmente en términos mecanicistas.

El universo era una gran máquina regulada y uniforme que funcionaba de acuerdo a leyes naturales en tiempo, espacio y movimiento absolutos. Aunque Newton creía que Dios estaba “presente en todas partes” y actuaba como la fuerza que movía todos los cuerpos sobre la base de las leyes que había descubierto, las generaciones posteriores desecharon sus supuestos espirituales.

La máquina del mundo de Newton concebida como algo que operaba absolutamente en el tiempo, espacio y el movimiento— dominó la perspectiva del mundo occidental hasta el siglo XX.