Inés Castro y Pedro I

Concepto de Romanticismo Origen y Características de su Espiritu

Concepto de Romanticismo Origen y Características de su Espíritu

El romanticismo surgió en Alemania, a fines del siglo XVIII, pero pronto se extendió por el resto de Europa y en las nuevas repúblicas del continente americano, imponiéndose durante gran parte del siglo XIX. El nuevo movimiento proponía basarse en la imaginación, los sentimientos y las emociones por sobre lo racional, además de rescatar a la Edad Media, que durante muchísimo tiempo había sido considerada como una edad oscura para el saber y el arte.

También, al estar vinculado a la emoción más que a la razón, el romanticismo tuvo como inspiración lo misterioso, lo épico y también lo pintoresco y el aspecto majestuoso de la naturaleza.

A medida que el movimiento de la Ilustración del siglo XVIII, con su exaltación de la razón y el intelecto, iba debilitándose paulatinamente, se fue desarrollando una nueva actitud romántica que se prolonga durante la primera mitad del siglo XIX, con manifestaciones posteriores que llegan hasta el XX.

El romanticismo es un movimiento difuso con varias características diferentes, entre las que se distingue cierta tendencia en las diversas artes, como la pintura y la música. Si la tradición artística clásica se preocupaba por lo universal, los románticos se interesaron en lo individual y particular. Mientras el clasicismo hace hincapié en la racionalidad, el romanticismo exalta la libertad.

Goethe da comienzo al clasicismo alemán. El poeta, dramaturgo, novelista y científico alemán fue el iniciador del periodo clásico de la literatura alemana. Es autor de Fausto, un drama en dos actos en el que reelaboró la leyenda del erudito mago medieval Johann Faust.

Estas nociones no se limitan al arte, sino que inspiran el enfoque de todo un período. El contraste entre el antiguo régimen y la revolución francesa que lo destruyó es un aspecto político de esta misma evolución. Asimismo, el nuevo desarrollo del nacionalismo, una faceta política del romanticismo, contrasta con el enfoque universal del pasado.

En líneas generales, el desarrollo histórico puede resumirse en una fórmula: en la época medieval los hombres creían en Dios; el Renacimiento les enseñó a creer en sí mismos; durante la Ilustración creían en la razón y en la nueva era romántica creían en la libertad.

El hombre medieval nacía siervo de Dios, el hombre del Renacimiento se consideraba su propio dueño, los pensadores de la Ilustración concebían al hombre como un ser esencialmente razonable y los románticos lo imaginaron esencialmente libre.

Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino. También, en contraste con el carácter universalista del neoclasicismo, el romanticismo era individualista: había un gran aprecio por la individualidad y laí diferencias que esta establecía entre las diversas personas. Por eso, el romanticismo valoraba al “distinto”, sus héroes eran siempre rebeldes que quebraban las reglas establecidas, fueran estas éticas o sociales.

En esa búsqueda de lo diferente, el romanticismo concentró su atención en lo exótico (países, lenguas y civilizaciones lejanas o perdidas), lo sobrenatural (nació la novela gótica, con monstruos, vampiros y fantasmas) y lo profundamente nacional (se rescataron tradiciones y lenguas regionales como el catalán, el vasco, el gaélico y el bretón), algo que también fomentó la aparición de un nuevo género literario: la novela histórica.

Jean J. Rousseau: El período romántico por excelencia, la era generalmente conocida como época romántica, es la de la revolución francesa y los cincuenta años siguientes. Su gran precursor fue el escritor francés Jean Jacques Rousseau (1712-78). Reaccionó contra la tendencia racionalista de la Ilustración y abogó por un retorno a la naturaleza.

Rosseau

Declaró que las excesivas formalidades y normas de la civilización moderna son influencias corruptoras y afirmó que los hombres deberían volver a la vida simple y saludable de la tierra. La hipótesis que encierra esta concepción es que los hombres han sido desviados de su condición original, «natural», en la que habían sido buenos y libres.

El «noble salvaje» de Rousseau no había sido contaminado por los valores inferiores de la vida civilizada y se había mantenido independiente en su estado.Tal concepción es, por supuesto, tan simplista como la creencia exagerada en el poder de la razón.

En cuanto a la educación, Rousseau condenó los métodos tradicionales basados en el formalismo y la disciplina y en su lugar quería simplemente fomentar la curiosidad natural y espontánea del joven. La práctica actual de la enseñanza desprovista de formalidades es una noción romántica directamente inspirada en Rousseau.

En el ámbito político, consideraba a todo gobierno como opresivo, a no ser que la autoridad permaneciera en manos de los gobernados. Tal concepción está recogida en forma vivida en la Declaración de Independencia Americana y en la frase de Lincoln: «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

El espíritu nacionalista: Cuando en 1789 estalló la Revolución francesa, los escritores y filósofos de muchos países se inspiraron en los nuevos ideales de libertad. Prometía la liberación del antiguo orden político, lo mismo que en el terreno artístico el romanticismo constituía una ruptura con los hinchados convencionalismos del pasado.

Si bien la escultura romántica conserva bastantes aspectos estéticos del neoclasicismo, le suma cierto realismo histórico y el espíritu romántico, particularmente a la hora de elegir los temas. Aunque la escultura romántica no fue tan prolífica en su producción como la pintura o la literatura, sí manifestó mucha energía y dinamismo.

Los franceses fueron sus mejores representantes, particularmente Francois Rude (1784-1855) -considerado el escultor francés más importante de este período-, Pierre Jean David d’Angers (1788-1856), Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875) y Antoine Louis Barye (1796-1875), considerado el mejor escultor de animales desde la Antigüedad.

El mal es real
El movimiento romántico del siglo XIX fue una reacción contra la excesiva simplicidad de las soluciones aportadas por los pensadores de la Ilustración. Esta idea está perfectamente expresada en la advertencia de Goethe de que no podemos captar el universo simplemente realizando cálculos.

En definitiva, quizás es un recordatorio general de que el mundo es más complejo y a la vez más simple de lo que nuestra nueva y predominantemente científica civilización es capaz de permitir: más complejo, porque los hombres suponen fácilmente que sus racionalizaciones científicas hacen justicia a la situación humana; más simple, porque todos los hombres poseen una penetración natural que les permite comprender a su prójimo.

Por otra parte, el enfoque romántico contiene un fallo inherente. Si lo único importante son los sentimientos y emociones, ello supone que no existe ningún criterio independiente para juzgar las cosas. Todas las normas universales son eliminadas. No sólo existe el peligro de ver la naturaleza a la luz de nuestras emociones, sino, lo que es aún más grave, en la esfera social y política, queda el campo abierto para medidas arbitrarias sancionadas por autoridades tan vagas como el instinto nacional o la voluntad general (ésta última noción es de Rousseau).

Nuestra época ha presenciado una despiadada represión en nombre de estas entidades míticas. En la medida en que el romanticismo invita a los hombres a no actuar razonablemente, su influencia es perniciosa. Los hombres no sólo sienten, sino que también piensan. Si pierden sus facultades de pensamiento racional, lo que queda es menos que un hombre, es algo inhumano.

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: El Romanticismo en la Música

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo II La Evolución Social – El Romanticismo – Ediciones Cisplatina S.A.

Biografía de Luis IX El Santo Rey de Francia Obra Política

VIDA Y OBRA POLÍTICA DE LUIS IX EL SANTO DE FRANCIA

Luis IX el Santo, llamado San Luis (Poissy, 1215 – Túnez, 1270) , rey de Francia (1226-1270), hijo y sucesor de Luis VIII el León. Su madre, Blanca de Castilla, hija del rey de Castilla, Alfonso VIII, actuó como regente durante su minoría de edad y desde 1248 hasta la muerte de ella, ocurrida en el año 1252. Durante sus últimos años de vida estuvo en Tierra Santa, participando en la séptima Cruzada, donde murió cuando estaba en Túnez.

Luis ix el santo de Francia

Dada su corta edad, la Regencia recayó en la reina madre, en cuyas manos dejó luego Luis la gobernación del reino, desde que fuera declarado mayor de edad en 1234 hasta 1242. De esta forma, Blanca de Castilla gozo, durante su regencia, de un papel que ninguna reina iba a desempeñar en lo sucesivo, hasta llegar a Catalina de Médicis, tres siglos después.

Sin embargo, necesitó de toda su energía y toda su inteligencia pare imponerse, pues los barones de Francia, a la muerte de Luis VIII, padre de Luis IX,  habían declarado noblemente que el reino era «algo demasiado grande para ser gobernado por una mujer». También  se rebelaron Felipe Hurepel, hijo legitimado de Felipe Augusto, aliado con el rey de Inglaterra Enrique III, con el conde de la Marca, Hugo de Lusignan, y con el duque de Bretaña, Pedro Mauclerc. La monarquía vivió momentos dramáticos; los conjurados estuvieron a punto, en 1228, de raptar al joven rey, y,dos años después, Enrique III desembarcaba en Saint-Malo. Pero los barones de Bretaña se unieron en Ancenis al campo de Blanca, a donde acudió también Teobaldo de Champaña con trescientos caballeros. Enrique tuvo que volverse a Inglaterra.

De esta manera, frente a los intereses particulares de los grandes señores, la nueva sociedad, desligada poco a poco de la tutela feudal, tendía a reunirse bajo la poderosa protección de la corona.

Cuando Luis IX alcanzó su mayoría de edad, en 1235, la regente continuó, durante algunos años, desempeñando el papel de gran animadora de la política francesa. El primer acto del rey fue, sin embargo, la guerra, porque Enrique III, a quien el conde de la Marca había vuelto a convocar, estaba en el continente. Victorioso en Taillebourg, el 22 de julio de 1241, Luis persiguió al inglés, pero fue detenido por la disentería y aceptó una tregua que devolvió al rey de Inglaterra a su isla. Solamente a partir de 1254, cuando hubo de regresar de Tierra Santa a causa de la muerte de su madre, Luis IX se impuso por sus cualidades, que le inmortalizarían en el espíritu de los pueblos  con  el nombre de  San  Luis.

San Luís puso el máximo empeño en realizar su ideal de paz y de justicia. Aunque  multiplicaba los actos de devoción personal (ayunos,  penitencias,  servicio a los pobres y enfermos), desempeñó sin debilidad su oficio real, muy imbuido de las prerrogativas de la corona, y no dudando en hacerlas respetar incluso por el clero y el Papado. El esplendor de Francia en el siglo XIII es debido, en gran parte, a su personalidad.

El rey de Francia cuenta entonces cuarenta años. Alto y esbelto, de tez clara, ojos azules y cabellos rubios, es un hermoso  caballero,   cuya  agradable  fisonomía y voluntarioso mentón logran, a la vez, atraer e imponer respeto. Parece haber recibido en herencia las mayores virtudes de su tiempo: el orgullo castellano y la inteligencia de su madre, el valor de su padre, a quien habían apodado el León, la sabiduría política de su abuelo Felipe Agusto. Posee igualmente la gracia, la rectitud y la alegría.

Por ello, la Edad Media ha encontrado en él su símbolo, y la cristiandad preferirá su personalidad dulce y sencilla, aunque noble y enérgica, a la de los grandes papas dominantes. Autoritario e independiente, se rodeó de consejeros y amigos, pero nunca de ministros influyentes. A su hermano Carlos, que prendió injustamente a un vasallo, le declaró que «no hay más que un solo rey en Francia», y, en otra ocasión, dijo al Emperador: «la corona de Francia no ha caldo tan bajo que se cuelgue de vuestras espuelas». 

El, tan generoso, una vez que se había pronunciado una sentencia justa, no concedía gracia más que en casos excepcionales. Pero el milagro de la santidad de Luis consiste en que toda esta energía estaba dirigida muy lejos de toda ambición personal, hacia el bien común. Desde luego, las circunstancias le resultaron favorables; fue una suerte para el rey haber subido al trono después de la Cruzada contra los albi-genses, y no tener que mancharse con las matanzas de aquella sangrienta expedición. Fue también otra gran suerte el haber heredado de su padre y de su abuelo un reino poderoso y respetado. Reinó sobre un país sin herejes y al que le fue dado ennoblecer, afirmar, y completar en la paz lo que había hecho la espada de sus precursores.

LA PAZ DEL REINO DE FRANCIA
«Después que el rey Luis volvió de ultramar a Francia, miró y pensó que era muy hermosa cosa, y muy huena, mejorar el reino de Francia», nos dice Joinville. En efecto, la obra interna de San Luis proseguía la de Felipe Augusto, dando al reino de Francia una estructura sólida, y el país, durante su reinado, conoció un período de prosperidad innegable.

Hasta entonces,   la   administración   monárquica   había servido, sobre todo, para salvaguardar los derechos de la corona, para favorecer su jurisdicción y desarrollar sus finanzas. Ahora, tiende a asegurar el orden público, a mejorar las condiciones del pueblo. Los bailes, los senescales, creados por Felipe, tendrán tareas más “complejas por la preocupación cada vez más viva del rey por penetrar en todos los engranajes de la vida y de la sociedad; agentes especializados auxiliarán al baile en sus funciones.

Ciertos cargos militares se confiarán, a expensas de los bailes, a capitanes que vigilan las fortalezas reales, mientras que en el Mediodía, un juez-mayor suplantará al senescal en sus atribuciones judiciales. Esta administración múltiple necesitará cuerpos constituidos, actuando cerca del rey, encargados de vigilarla. Así, los especialistas de la justicia reforzarán el Parlamento, los de las finanzas harán lo mismo, y, de esta forma, nacerá el Tribunal de Cuentas. El Parlamento somete los tribunales judiciales de provincia a su intervención, y su acción contribuyó a la unificación del derecho y a la supresión de antiguas costumbres pasadas, como el duelo judicial.

En la administración corriente, el francés ocupó el lugar del latín. Por primera vez, el pueblo sentía que el gobierno no era una máquina para oprimirlo; por primera vez:, el funcionario cesaba de aparecérsele como un dueño y señor. La fuerza de la realeza se aliaba con la justicia, y el rey, cesde lejos, velaba por su pueblo y se compadecía de sus miserias. La realeza se hacía popular, arraigaba en las provincias, se atraía la opinión pública y se convertía en indispensable, porque también era bienhechora.

Luis IX de Francia

Probablemente fue también la influencia de su madre la que le hizo profundamente religioso, consagrándose a la tarea de reinar con firme apego a los principios cristianos, pero su dulzura no impedía al rey de Francia recurrir, cuando la necesidad. así lo exigía, a una severidad implacable en la que se revelaba el orgullo de los Capetos. La justicia  de San  Luis—Manuscrito  francés—París, Biblioteca Nacional.

EL ÚLTIMO CRUZADO
La paz y la justicia que el rey quiso hacer reinar entre sus subditos fueron también la regla constante de la política internacional de Luis IX. Habría podido, sin duda, arrancar al rey de Inglaterra los últimos jirones de sus posesiones continentales, y al rey de Aragón los feudos que poseía en el Languedoc. Sin embargo, ofreció a ambos, pese a la opinión de sus consejeros, arreglos amistosos. El tratado de Corbeil, en 1258, sancionaba los esponsales de Isabel de Aragón con el heredero de Francia, Felipe. El rey renunciaba a una soberanía poco efectiva sobre el Rosellón y el condado de Barcelona, mientras que Jaime de Aragón abandonaba definitivamente sus pretensiones sobre el condado de Toulouse.

En diciembre de 1259, iba a ser firmado el tratado de París, que ponía fin a un siglo de guerra entre Francia e Inglaterra. Muy criticado por sus contemporáneos, sin duda es una medida política discutible, pero San Luis deseaba: «poner amor entre nuestros hijos y los de Inglaterra, que son primos hermanos». Enrique reconocía el abandono de Normandía, del Maine, de Anjou, de la Turena y de Poitiers, mientras conservaba la Guyena y sus dependencias, por las que se declaraba feudatario del rey de Francia.

Desde entonces, la justicia, las monedas, las ordenanzas francesas iban a invadir el ducado de Guyena, como los otros feudos, y, en caso de felonía de su vasallo, la monarquía francesa se apoderaría legalmente de la tierra. Luis IX no podía pensar que el germen de la Guerra de los Cien Años se encontraba en este tratado. Sin embargo, la confianza que inspiraba su equidad le valió un prestigio que hizo que lo tomaran por arbitro en diversas circunstancias. San Luis partirá, por segunda vez, para la más loca y la más anacrónica de las empresas: la Cruzada, cuyo peligro, inutilidad y fracaso le vaticinaban todos. El entusiasmo de los primeros cruzados revivía en este rey, a quien sería concedido morir tal como había soñado siempre, combatiendo por la fe, el 25 de agosto de 1270, en Túnez.

ALGO MAS…
SAN LUIS EN SIRIA
En 1244, gravemente enfermo, hizo voto de participar en la Cruzada si se restablecía. Cuatro años después, se embarcó en Aigues-Mortes, acompañado de sus tres hermanos y de la flor de la caballería francesa. Las galeras, con los bellos nombres de: la Reine, la Demoiselle, la Montjoie, anclaron en Chipre, donde el rey Enrique I de Lusignan los recibió con una fastuosa hospitalidad. Después, el rey decidió atacar a los musulmanes en el corazón de su poderío, es decir, en Egipto.

La ciudad de Damieta fue  elegida como objetivo, y,  el 6 de junio de 1249, los barones de Francia, rivalizando en ardor con los de Siria, se apoderaron de la ciudad. El temor a la crecida del Nilo impidió a los francos sa car provecho de su ventaja para march;n sobre El Cairo, y esa demora de cinco meses permitió al enérgico sultán de Egipto Es-Salih-Ayub, recobrarse.

Reincidiendo en el error de Pelayo, Luis IX, mal acón sejado por su hermano Roberto de Artois, rechazó la proposición del sultán, que ofrecía Jerusalén a cambio de Damieta, y, el 20 de noviembre, se precipitó hacia la ca pital. Ante la fortaleza de Mansurah, los francos fueron detenidos de nuevo. La temeridad de Roberto de Artois, lanzándose alocadamente a las calles de la ciudad, supuso, con su propia muerte, el aniquilamiento de la vanguardia.

El rey, estimando que el honor le prohibía batirse en retirada, hizo frente a los egipcios, a pesar de que el tifus diezmaba al ejército franco. Ni el valor del soberano (del que Joinville ha conservado la visión inolvidable «del héroe, por sí solo, más grande que la batalla»), ni el heroísmo de sus soldados fueron suficientes para salvar al ejército franco, que capituló el 6 de abril de 1250. Mientras tanto, el sultán de Egipto fue asesinado por los mercenarios turcos de la guardia, los mamelucos, que estuvieron a punto de degollar a Luis IX en su prisión.

Sin embargo, aceptaron por el rescaté de éste y el de su ejército la rendición de Damieta y la entrega de 500.000 libras, tornesas. El 8 de mayo, el rey embarcó para Siria. Allí permaneció  cuatro  años,  reorganizando el país, con el fin de preservalos contra el atque del Islam.

LA REORGANIZACIÓN DE TIERRA SANTA
Desde hacía más de veinte años, las colonias francas eran los territorios más anárquicos. Luis IX quiso restablecer en ellas la noción del Estado. Su sentido del deber, su lealtad absoluta, su cortés entereza hicieron que sus medidas autoritarias fueran aceptadas de buen grado por los barones de Acre y de Tiro. Y el rey de Francia, por anacrónico que pudiera parecer en su afecto a la vieja idea de la liberación de los Santos Lugares, se mostró notablemente audaz en su juego diplomático.

Cuando toda Europa temblaba ante el despliegue de los mongoles, Luis, sabiendo que eran en parte cristianos nestorianos, envió al gran Khan de Tartaria un emisario, el franciscano Guillermo de Rubruquis. Esperaba hacer coincidir su ataque contra el sultán de Egipto con la invasión con que los mongoles amenazaban a éste. Pero la lentitud de los intercambios no permitió una sincronización eficaz de las operaciones. Por otra parte, el rey, yendo contra el Islam oficial, no dudó en concluir una alianza con el «Viejo de la Montaña», jefe de los temibles «asesinos». Se trataba de una secta disidente creada en el siglo XI, cuyos adeptos llevaban oficialmente el nombre de ismaelitas.

En   el  término   de   «asesinos», puede observarse la deformación de hash-shashin, consumidoras de hashish, porque los pertenecientes a la secta se embriagaban con esta planta antes de cometer sus fechorías. Eran, en efecto, fanáticos, especializados en atentados terroristas.

Esperando intimidar a Luis IX, lo habían amenazado con asesinarle. Después, comprendiendo que tal amenaza no tenía posibilidad de éxito, su jefe envió al rey, en prueba de amistad, «su camisa y su anillo», además de un elefante de cristal, un soberbio juego de ajedrez y perfumes maravillosos. Luis respondió a estas amabilidades con el regalo de «joyas, tela color escarlata, copas y frenos de plata para los caballos». Cuando el soberano, llamado a Francia tras la muerte de su madre, la regente Blanca de Castilla, dejó el país, había introducido en la Siria franca notables mejoras, tanto por lo que se refiere a la organización interior como a la situación diplomática.

EL FIN DE LA EPOPEYA DE LAS CRUZADAS
La unidad que la presencia de San Luis  había dado a Tierra Santa, no sobrevivió, a su marcha. El reino entero se dividió, y la guerra civil enfrentó a los partidarios de las dos ciudades italianas. El mongol Hulagú, nieto de Gengis-Khan, se apoderó de Bagdad, y después, de Alepo y de Damasco. Un mameluco de origen mongol, Baibars, llegado al trono de Egipto mediante una serie de asesinatos, se reveló como uno de los primeros estadistas de su tiempo, feroz y desleal, pero soldado de genio e incomparable administrador. Los francos tuvieron por adversario a este personaje sin igual.

En principio, arrebató Siria a los lugartenientes de Hugalú, y después se volvió contra la cristiandad. Cesárea, Arsuf, Jafa, Beaufort y Antioquía cayeron en sus manos, entre 1265 y 1268. En Francia, el rey Luis decidió volver a partir, a pesar de los consejos de todos los que le sugerían que deje esa guerra. Inició la octava la Cruazada, que se dirigió a Túnez con la idea de convertir al cristianismo al sultán de ese país, pero debido al gran calor en esa región , el cólera enseguida se difundió y contagió a gran parte del ejército francés y entre ellos al Rey también, quien murió en 1270.

Fuente Consulatada:
HISTORAMA La GRan Aventura del Hombre Tomo III Vida de Luis IX de Francia Edit. CODEX

Biografia de Marqués de La Fayette Héroe de Francia y EE.UU.

RESUMEN BIOGRAFÍA Y VIDA POLÍTICA DEL MARQUES DE LAFAYETTE

Marie Joseph Motier, conocido como marqués de La Fayette (1757-1834), fue un militar y político francés, que defendió  los principios democráticos y tuvo una actuación destacada en la independencia de las colonias británicas en América y mas y tarde  fue miembro de la Asamblea Nacional en los orígenes de la  Revolución Francesa de 1789, donde promulgó una Declaración de Derechos basada en la Declaración de Independencia estadounidense. Recibió el mando de la Guardia Nacional de París; y creó un sociedad de políticos moderados que defendía la instauración de una monarquía constitucional.

Se lo considera un héroe de la independencia estadounidense y luego de la Revolución francesa, La Fayette contribuyó a la caída de la monarquía. Por tanto, en dos ocasiones impuso a un rey el emblema tricolor que se había convertido en el símbolo de la República. En EE.UU. conoció a George Washington, con quien mantuvo muy buena amistad. Su intervención en la campaña de Virginia provocó la rendición de los británicos en Yorktown.

La Fayette, héroe de la revolución francesa

Nacido el 6 de septiembre de 1757 en el castillo de Chavaniac, en Auvernia, Marie-Joseph du Motier Paul nació en una familia noble. Su padre murió en Minden (Alemania) en 1759, y su madre y su abuelo, murieron en 1770.

A los 16 años, se casó con Marie Francoise Adrienne de Noailles († 1807), hija del duque de Ayen y nieta del duque de Noailles, una de las familias más influyentes del reino.  A los 17 años, después de su matrimonio se negó a aceptar un lugar en la corte, lo  que le habría asegurado una vida cómoda y prefiere dirigir su destino hacia una carrera militar.

Entró en la casa militar del rey en 1772. Era un joven capitán de dragones a la edad de 19 años cuando las colonias inglesas en América declararon su independencia. Consciente de esta importante cuestión política, donde las colonias luchaban por su libertad , siente que su corazón se inflama por sumarse a esa causa y en abril de 1777, desafiando la prohibición del Rey, se embarca a América. Después de un viaje de dos meses, que atracó en Filadelfia, la sede del gobierno de las colonias, ofrece sus servicios al Congreso.

La Fayette aún no liene veinte años, y, a pesar de las prohibiciones de su padre y del rey, se alista.  «La felicidad
de América está íntimamente ligada a la felicidad de la humanidad: ella se convertirá en el respetable y seguro
asilo de la honradez, de la tolerancia, de la igualdad y de una tranquila libertad».

« Desde el primer momento que escuch pronunciar el nombre de América, lo he amado; desde el instante en que supe que combatía por la libertad, deseé con vehemencia derramar mi sangre por ella». Con estas palabras, el marqués de La Fayette justificó su compromiso en favor de los insurgentes norteamericanos en su lucha contra la corona de Inglaterra.

El marqués de La Fayette, fue un ejemplo célebre de compromiso ciego por la causa de las colonias inglesas, pues con apenas diecinueve años de edad, deja su cómoda vida en Francia para embarcarse en la dura y peligrosa taera de luchar contra la potencia militar mas grande de esa época. Silas Deane, impresionado por  tan importante actitud y ciraje, le prometió el grado de mayor general. Los oficiales franceses se sentían, a menudo, decepcionados por la acogida bastante fría de los americanos, que no aceptaban con gusto  el   ser mandados  por unos  extranjeros que ni siquiera hablaban su idioma.

En compañía del vizconde de Noailles y del conde de Segur, La Fayette llegó a América en  junio  de 1777.  En   Filadelfía fue, al principio, mal recibido: se lo tomaba como un aventurero. Orgullosamente, La Fayette exigió servir sin estipendio, como simple soldadodo.   Una carta de Franklin aclara los malentendidos y La Fayette se convierte en mayor general del ejército americano.

Fue herido en la toma Pennsylvania en la batalla de Brandywine Creek, y, en el curso del invierno siguiente, entabló amistad con Washington en los penosos cuarteles de invierno de Valley Forge: el aristócrata francés y el burgués de Virginia parecen haber nacidos para entenderse.

Se incorporó con cierta dificultad en el Ejército de Estados Unidos con el rango de general de división. Su papel militar es interrumpido por un período de seis meses cuando George Washington se encargó de convencer al rey de Francia para que enviara una fuerza expedicionaria.

Francia y Estados Unidos sellaron una alianza contra Gran Bretaña en 1778, razón por la cual esta última declaró la guerra a los franceses. La Fayette regresó a su país y permaneció allí durante seis meses a fin de conseguir ayuda económica y militar para los rebeldes de las colonias. De vuelta en los EE.UU. en 1780 a bordo de la Hermione, recibe una petición de Washington, para comandar las tropas de Virginia. Participó en 1780 en la decisiva batalla de Yorktown, que conduce a la rendición de Cornwallis, fue un 18 de octubre de 1781. Regresó a Canadá en 1782 donde fue ascendido a mariscal de campo.

Regresa a Francia en 1785 y convencido de los ideales de la Constitución estadounidense, La Fayette quiso que la monarquía adoptase algunos de sus principios. Luego de participar en la Asamblea de los notables de 1787, fue elegido como representante de su orden ante los estados generales de 1789.

Muy pronto se declaró partidario del tercer estado, lo que le valió una gran popularidad, que culminó cuando redactó, junto con otros, la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, inspirada en la Constitución estadounidense.

Presenta un proyecto de Declaración sobre los Derechos Humanos en la Asamblea Constituyente. Fue nombrado comandante de la Guardia Nacional en julio de 1789. Su papel en esta posición durante la Revolución todavía sigue siendo un poco enigmática, pues el 5 de octubre de 1789, cuando los parisinos van hasta Versalles para pedir pan a Luis XVI, la Guardia Nacional dirigida por La Fayette llega a tiempo para defender al rey y la reina, frente a una multitud enardecida que invadia las habitaciones reales, cansada de hacer colas interminables por un poco de alimento. Responsable de la seguridad del castillo, le resultará incapaz de evitar nuevas invasiones de gente descontenta con las medidas de la familia real.

En 1791 fue él quien trajo a París al rey, sorprendido en Varennes cuando intentaba huir de Francia; pero fue también él quien ordenó disparar sobre las masas de manifestantes que, como consecuencia, pedían su destronamiento (matanza del Campo de Marte). Tras la formación del régimen republicano de la Convención (1792), La Fayette dio la razón a quienes dudaban de su lealtad, al huir de Francia después de haber fracasado en el intento de sublevar a sus tropas en favor del rey.

En diciembre de 1791, Lafayette toma el mando de uno de los tres ejércitos formados para luchar contra los austríacos, pero viendo que la vida de la pareja real era cada días mas amenazada, se opuso el partido jacobino, y se opuso a utilizar su ejército para restaurar una monarquía constitucional. El 19 de agosto de 1792, se lo declara un traidor a la partia francesa. Obligado a refugiarse en Lieja, será capturado por los prusianos y los austriacos, y se le mantuvo arrestado en prisiones de Prusia y Austria desde 1792 hasta 1797.

A la sazón más prudente, La Fayette asistió de lejos a la entronización de Napoleón y renunció a desempeñar un papel en el escenario político, a sabiendas que no tenía cupo. Oportunista, esperó la noticia de la derrota de Waterloo para oponerse a un emperador caído. El retorno de los Borbones al trono de Francia no hizo que su situación se tornase más propicia, y no pudo contar con el favor de los hermanos de Luis XVI, al que defendió tan mal.

Finalmente volvió en 1799; pero apenas participó en la vida política porque desaprobaba el programa de Napoleón I Bonaparte. En 1802 se opuso bajo el gobierno de Napoleón cónsul vitalicio; y en 1804, votó contra el título de emperador.

Fue electo diputado de Sarthe y de  Seine-et-Marne durante los cien días, le pide la abdicación de Napoleón primero. Adjunto de la Sarthe en octubre de 1818 y de nuevo en Seine et Marne en septiembre de 1819, se opone resueltamente a la Restauración y se adhiere a los carbonarios en 1821. Reelegido diputado en noviembre de 1822, en Meaux, fue derrotado en las elecciones 1823.

En 1824 a septiembre de 1825 regresó a Estados Unidos donde realiza  una gira triunfal en 182 ciudades. Fue recibido con honores por el pueblo americano, quien le entrega $ 200.000 y 12.000 ha en Florida. De regreso a Francia, fue reelegido diputado en junio 1827.

En tres días, 27,28 y 29 de julio de 1830, que pasaron a la historia con el nombre de las «Tres jornadas gloriosas», el pueblo parisiense puso fin al reinado de Carlos X, donde muchos partidarios le piden su apoyo, pero tal vez debido a sus 73 años, él apoya la causa de Luis Felipe, a quien le da la tricolor. Lafayette sigue al mando de la Guardia Nacional durante unos meses, pero renuncia finalmente.

Lafayette muere en París el 20 de mayo de 1834. Está enterrado en el cementerio de Picpus en París.

El papel del marqués de Lafayette en la historia de la independencia americana está consagrado desde hace mucho tiempo en un plaza en Washington que lleva su nombre y hay levantada una  estatua ecuestre en el centro, frente a la Casa Blanca. El 8 de agosto de 2002, fue elevado a título póstumo, como  ciudadano honorario de los Estados Unidos de América, un raro privilegio que se ha concedido sólo cuatro veces antes en la historia estadounidense.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1757 Nacimiento de Gilbert Motier, marqués de La Fayette, en el castillo de Chavaniac, el 6 de septiembre.

1773 Es oficial en un regimiento de mosqueteros.

1776 Proclamación de la Independencia  de Estados Unidos de América.

1777 La Fayette se embarca hacia  América del Norte.

1781 Victoria de Yorktown sobre los ingleses.

1787 La Fayette es elegido para la Asamblea   de los notables.

1789 Es representante de la nobleza en los estados generales. Nombrado comandante de la Guardia Nacional después de la toma de la Bastilla, le impone a Luis XVI la escarapela tricolor.

1791 La Fayette ordena a la Guardia   Nacional abrir fuego sobre los partidarios de la monarquía constitucional que
asisten a una manifestación en el Campo de Marte. Creación del Club des Feuillants.

1792 La Fayette comanda el ejército del   I Norte y luego, después del 10 de agosto, es detenido por los austríacos.
La Fayette retorna a Francia tras el golpe de Estado de Bonaparte, el 18 de brumario.

1818-1824 Elegido diputado de Sarthe.

1827 Diputado de Seine-et-Marne.

1830 La revolución de julio.

1834 La Fayette muere en París, el 20 de mayo.

HITOS DE LA HISTORIA DE FRANCIA EN LA ÉPOCA DE LAFAYETTE

  • Etapa absolutista hasta la revolución francesa en 1789 cuando Luis XVI es destituído y luego condenado a la guillotina.
  • Nace la primera república bajo los principios de “fraternida, libertad e igualdad”
  • Continua una Convención, el Directorio y luego Napoleón se proclama Cónsul y en 1804 es Emperador del imperio francés.
  • 1814 es derrotado Napoleón, y en 1815 en el Congreso de Viena se restituyen las monarquías en todo Europa.
  • Nace la Santa Alianza para enfrentar contra todo nuevo levantamiento a las monarquías.
  • LLega al trono Luis XVIII en Francia y luego le sigue Carlos X
  • Las ideas liberales de Napoleón tuvieron su arraigo y evolución, generando distintas revoluciones en Europa, contra el poder absolutista. Una de ellas en 1830 , destrona a Carlos X , quien es reemplazado por Luis Felipe I de Orleans, quien apoya estas nuevas ideas de la ilustración francesa, difundidas durante la etapa napoleónica.
  • En 1848 sectores marginados, como los obreros, estudiantes, comerciantes, maestros, profesionales, provocan otra revolución, reemplazado a Luis Felipe por Napoleón II, sobrino del emperador. Nace la 2° república.
  • Napoleón III , hijo de anterior Napoleón destituído dá un golpe de estado, dando origen al 2° Imperio que durará hasta 1870, cuando Francia pierde la guerra contra Prusia y pierde algunos territorios.
  • 1871, nace la 3°república francesa con Thiers como presidente.

Los Amantes de Teruel Historias de Amor

El viajero que llega a Teruel, pequeña capital de provincia rodeada de un hermoso y áspero paisaje de colinas y barrancos, dividida por el profundo tajo del río Turia, de inmediato se siente asombrado ante la belleza de varias torres que emergen del perfil de la ciudad. Destacando contra el cielo del Bajo Aragón, puede apreciar cuatro esplendidas muestras del arte mudéjar: La Catedral, San Pedro, San Salvador y la postrer de la Merced invitan a subir y admirar fachadas e interiores.

En la obligada visita a la iglesia de San Pedro, sorprende encontrar en uno de sus anexos un moderno sepulcro realizado en alabastro cuyo motivo es, sin duda alguna, profano; contemplamos dos sepulturas, adornadas con sendas figuras yacentes, mujer y varón, ambos jóvenes, captados en el momento final en que pretenden entrelazar sus manos, en un intento de permanecer unidos en la eternidad.

El monumento, esculpido en 1956 por Juan de Ávalos, es un homenaje que la ciudad rinde a dos de sus conciudadanos más universales: Isabel de Segura y Diego Marcilla, a quienes, quizá para que pudiesen gozar en el recuerdo lo que no lograron en vida, han sido unidos para siempre en un único nombre: Los Amantes de Teruel.

No es esta la única leyenda sobre amores trágicos que recoge la memoria popular turolense, ¿acaso la dura geografía propicia pasiones igualmente extremas? Pero, sin duda, Isabel y Diego se han erigido en el paradigma de amor imposible llevado a sus últimas consecuencias.

Existen múltiples versiones de la trágica historia, la mayoría difieren en los detalles, pero conservan lo esencial del argumento:

A principios del siglo XIII, viven en Teruel dos familias, probablemente hidalgas y, por lo que se sabe, en buena armonía. Mientras que los Segura disfrutaban de una posición económica acomodada, los Marcilla no parece que tuviesen tal suerte. Isabel de Segura, heredera de los primeros, y Diego Marcilla, segundón de la otra, eran dos jóvenes de parecida edad, se conocían desde niños, jugaron juntos y al llegar a la adolescencia trocaron amistad por un profundo amor.

En su momento, de común acuerdo con su amada, el joven solicitó la mano de Isabel. D. Pedro de Segura, padre de la novia, se opuso tajantemente, alegando la falta de recursos de los Marcilla, que en el caso de Diego estaba agravada por la legislación civil: la herencia familiar, escasa o abundante, pasará íntegra al hermano primogénito.

Ante esta negativa, Diego Marcilla solicita de D. Pedro, un plazo de cinco años para intentar mejorar su suerte. Estamos en el Aragón de la Reconquista, el poder almohade acaba de ser destrozado en forma definitiva en las Navas de Tolosa; ahora, el territorio controlado por los musulmanes aparece como presa fácil para el empuje cristiano, está al alcance de la mano de guerreros afortunados conseguir riqueza y honor. El tesón de los novios vence la inicial reticencia paterna y se consigue el acuerdo; de inmediato el joven parte a la guerra.

Pasan los cinco años y Diego no regresa ¿habrá muerto en el empeño? ¿será que olvidó su promesa?. La falta de noticias autoriza al padre de Isabel para, sin faltar a su palabra, concertar la boda de su hija con D. Pedro Fernández de Azagra, hermano del señor de Albarracín, cuya familia es probablemente la más acaudalada y poderosa de la frontera.

El día de la boda, a celebrar en la principal iglesia de la ciudad, todo Teruel se encuentra en fiestas, no en balde se están uniendo dos familias de lo más notable. Un jinete cruza la muralla a través del portillo de la Andaquilla, extrañado por el alegre ambiente que reina en las calles, pregunta la causa y al oír la respuesta su rostro palidece, corre hacia la iglesia, atraviesa la nave principal, y llega a los pies del altar mayor justo a tiempo para escuchar la bendición del sacerdote a los recién casados.

Se trata, como era de imaginar, de D. Diego, ahora rico y ennoblecido por su valor y decisión en el campo de batalla. Ante lo inevitable de su suerte, solicita de Isabel un único beso de despedida; la reciente esposa, haciendo honor a su nuevo estado, se lo niega y el infeliz amador cae muerto, ¡fulminado a sus pies!

Al día siguiente, tienen lugar los funerales por el desgraciado guerrero. En mitad de la ceremonia aparece una dama ataviada de riguroso luto, que acercándose al catafalco, donde se expone al fallecido, le besa y a continuación cae muerta a su lado. Es Isabel, quien no ha podido sobrevivir a aquella única prueba de amor.

Las tres familias afectadas, con una profunda impresión por el imprevisto desenlace, una vez superado el horror inicial, deciden enterrarlos juntos, en la nave de la misma iglesia donde ha culminado la tragedia.

¿Leyenda o realidad? Es difícil responder. Los numerosos estudios – no todos objetivos ni desinteresados – parecen alimentar la segunda hipótesis. Existe un acta notarial fechada en 1619 que atestiguan una exhumación realizada en 1555 durante unas obras en la iglesia de San Pedro. Enterrados bajo el pavimento aparecen los cadáveres de un varón y una mujer, que son los restos que ahora reposan bajo el mausoleo de Juan de Ávalos. Los resultados de los análisis realizados en el año 2004 corroboran el origen medieval, aunque con ciertas discrepancias según las diferentes muestras.  Mientras que algunas apuntan a 1260 como antigüedad máxima, con un margen de error de unos cuarenta años, en buena armonía con la fecha de 1217, donde varias crónicas sitúan los hechos; otras las datan entre los siglos XIV y XV. Una plausible explicación sería la posible contaminación con otras fuentes ocurridas durante algún traslado o levantamiento no registrado.

Parece cierto que al descubrirse los cadáveres, de inmediato fueron atribuidos a Los Amantes de Teruel. Esta reacción popular probaría que ya en aquella lejana fecha existía una fuerte tradición oral sobre la veracidad de la leyenda. Tradición que fue recogida en forma literaria por primera vez en el drama “Los Amantes”, del autor valenciano Rey de Artieda, impreso en 1581, pero probablemente escrito con anterioridad. Con Rey de Artieda comienza una larga compilación teatral: Tirso de Molina; Moreno Carbonero; Hartzembusch, cuya versión romántica, estrenada en 1837, es quizá la más difundida; sin olvidar el género lírico, donde el compositor Tomás Bretón estrena en 1889 “Gli Amanti di Teruel” de la que diez años después realiza la versión en español, son los principales exponentes de esta corriente. Las diferentes versiones adornan la acción con distintos episodios periféricos, según el gusto de cada época, pero el esquema fundamental, responde al narrado anteriormente.

Para terminar, permítase una breve reflexión personal. Impresiona que sea la pura fatalidad quien decide el destino de los amantes. Todos los personajes, incluido D. Pedro de Segura, tienen un comportamiento razonable. Al final, el tiempo se erige en autentico protagonista de la tragedia. No existen enemigos declarados que se opongan explícitamente a la felicidad de la pareja; circunstancia que difiere notablemente de otras historias análogas: D. Pedro y Dª Inés de Castro, por ejemplo, pero esto es ya argumento de otro relato.

José Andrés Martínez

Collado Villalba, Marzo de 2005.

Amores Prohibidos y Tragicos Violeta y Alfredo Historia de Amores

LA TRAVIATA:

Opera melodramática en tres actos de Giuseppe Verdi, basada en la obra de teatro La dama de las camelias de Alejandro Dumas, hijo. Alfredo se enamora de Violetta, una cortesana parisina, sin saber que ella padece tuberculosis.  Violetta corresponde a ese amor y van a vivir juntos al campo.

El padre de Alfredo la visita para rogarle deje a su hijo antes de que el escándalo afecte a la familia y la boda de la hermana de Alfredo.  Violetta renuncia a su verdadero amor y para ahogar su pena, ella se consume aún más profundamente en su libertinaje. Alfredo la confronta en una fiesta y la deshonra tirándole dinero  el cual el siente que le debe por los servicios prestados mientras vivieron juntos.

Violeta se desmaya abrumada por la enfermedad y la pena. Alfredo es desafiado a un duelo por el varón Duophal, el acompañante de Violeta, en el momento en que esta recupera sus fuerzas y confiesa su amor por Alfredo.

Un tiempo después de la fiesta, Violeta agonizante por la tuberculosis avanzada recibe una carta señalando que Alfredo había sido informado del sacrificio hecho por ella para él y su hermana. Alfredo (vivo después de herir al varón Duophal en el duelo) se apresura a llegar a su lado, comprendiendo al fin que Violeta se había sacrificado a sí misma por él y le suplica que lo perdone. Ella muere en sus brazos.

Lugar: Paris en el siglo XVIII

Crisis Del Antiguo Regimen Resumen Que es una crisis en la Historia?

EL ANTIGUO RÉGIMEN, CUADRO E HITOS TÉNICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES

QUE ES UNA CRISIS?
En el lenguaje cotidiano se utiliza frecuentemente la palabra crisis para referirse a que “algo no funciona bien” o a un “momento dramático”. Se habla de crisis económica, crisis de la educación, crisis de valores, crisis de autoridad, crisis mundial, crisis emocional, crisis cultural.

La palabra crisis se originó en la Grecia clásica. Para los médicos griegos, krisis era el cambio que sufría el estado de un enfermo. Fuera del campo de la mediana, los griegos también llamaban krisis a un momento de decisión. Desde su origen hasta la actualidad, la palabra fue usada de maneras diferentes y fue cambiando su significado, hasta tal punto que nosotros, en la actualidad, asociamos crisis con momento de indecisión o de incertidumbre.

Los historiadores también utilizaron el concepto de crisis de maneras muy diversas. Algunos lo aplicaron al estudio de la economía, y hablaron de crisis financieras o crisis económicas. Otros relacionaron las crisis con las revoluciones o con los cambios violentos. También se empleó el concepto de crisis para intentar explicar el paso de un tipo de sociedad a otro, cuando se transformaba una sociedad en su conjunto: entonces aparecieron expresiones tales como crisis del feudalismo o crisis del capitalismo.

Ante un panorama tan diverso es casi imposible intentar una explicación del concepto de crisis que abarque todos los usos que le dieron y le dan los historiadores. Sin embargo, hay una idea que está presente en todos los usos: una época de crisis es una época de cambios en la que se quebró el orden, el equilibrio o la estabilidad que existía en la época anterior. Tanto en las épocas de crisis como en las épocas de estabilidad existen tensiones y contradicciones.

La diferencia está en que durante las épocas de estabilidad las tensiones pueden ser resueltas, sin que lleguen a producirse grandes conflictos. En las épocas de crisis, por el contrario, las tensiones acumuladas estallan porque los hombres no encuentran la forma de resolverlas. En las crisis, los conflictos son más visibles, salen a la superficie, y los cambios se precipitan.

En la época que estudiamos en esta unidad se produjeron diferentes tipos de crisis. Hubo una crisis del imperialismo cuando las potencias colonialistas se enfrentaron entre sí en las dos guerras mundiales; no pudieron resolver las tensiones que la misma expansión había provocado, y el conflicto estalló.

Hubo una crisis política de las democracias liberales cuando en algunos países se impusieron Estados autoritarios como el fascista y el nacionalsocialista. Hubo una crisis económica cuando se produjo el crack de Wall Street en 1929. Hubo una crisis de los postulados científicos cuando Einstein elaboró su teoría de la relatividad y puso en duda las bases del pensamiento científico moderno.

También hubo una crisis de las ideas cuando muchos hombres dejaron de creer que el progreso era indefinido y de confiar en que todos los avances científicos eran positivos para la humanidad.

Para algunos historiadores, todas estas crisis, ocurridas en una misma época y relacionadas entre sí, indican que entre 1914 y 1945 hubo una crisis general del sistema capitalista, ¿Esto significa que el sistema capitalista estaba a punto de desintegrarse, que se acercaba hacia su crisis final? Para muchos hombres que vivieron a principios de siglo, el éxito de la revolución socialista en Rusia anunciaba el derrumbe del capitalismo; sin embargo, la revolución no se extendió rápidamente a otros países.

En 1929, ante una crisis económica nunca antes conocida, hubo quienes pensaron que el fin del capitalismo era inmediato; pero la economía capitalista logró reorganizarse y llegar a un nuevo equilibrio. En 1939, otros creyeron que una segunda guerra mundial anunciaba el final inevitable del sistema; a pesar de ello, las potencias vencedoras se repartieron las zonas de influencia y establecieron un nuevo orden político-militar internacional y el mundo quedó dividido en dos bloques.

En 1960, ante la desaparición casi total de los imperios coloniales, algunos creyeron que los países del Tercer Mundo podrían quebrar ese orden mundial y salir de la pobreza y el estancamiento; sin embargo, no lograron formar un bloque sólido ni resolver sus problemas económicos más graves.

Como se ve, no es sencillo determinar que, aun cuando se producen muchas crisis simultáneamente, estamos frente a la crisis final de una forma de organización social. Para realizar una afirmación tan contundente es necesario tener una mayor perspectiva histórica, es decir, poder analizar los hechos luego de transcurrido más tiempo.

¿Se puede predecir o anticipar una crisis? Éste es un problema aún más difícil. Como vimos, muchos pensadores sostuvieron que se estaba por producir una crisis final del capitalismo y que esta crisis era inevitable. Sin embargo, hasta hoy, el capitalismo ha encontrado formas de resolver sus crisis. Un caso opuesto es el ocurrido en la Unión Soviética.

El primer Estado socialista del mundo se desintegró en poco tiempo. Casi nadie, antes de 1990, supuso que el sistema que tan sólidamente se había establecido en la URSS podía caer de ese modo. La crisis que llevó a la rápida disolución de la URSS y a su desaparición como Estado hizo que, a partir de entonces, muchos hablaran de la crisis final del socialismo. ¿Habrá sido su crisis final o la crisis de! socialismo estalinista? Es difícil contestar hoy con certeza preguntas como ésta. También en este caso es necesario que el paso del tiempo nos permita analizar los hechos con una mayor perspectiva histórica.

CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN:

cuadro criris antiguo regimen

En el siglo XVIII finalizó el proceso de transición del feudalismo al capitalismo en Europa occidental. Se produjeron cambios sociales, económicos, políticos e ideológicos que transformaron profundamente la organización social europea e iniciaron los tiempos del capitalismo.

La crisis del siglo XVII, la última crisis de la sociedad feudal, fue seguida por importantes reformas políticas —la monarquía parlamentaria inglesa— y por la difusión de nuevas ideas —la Ilustración y el liberalismo—, que rompieron definitivamente con la mentalidad feudal La clase social que impulsó estas transformaciones fue la burguesía. Sus deseos de desarrollo económico y de participación la hicieron protagonista de una doble revolución.

Una revolución económica (Revolución Industrial) que se inició en Inglaterra y que fue tal vez el proceso transformador más Importante desde los lejanos tiempos neolítico.

Una revolución política (Revolución Francesa) que señaló la primera gran derrota de la nobleza y del absolutismo monárquico. Ambas revoluciones permitieron la consolidación de una nueva sociedad capitalista. Su forma de organización económico-social —basada en el trabajo de obreros y asalariados— y las ideas que la sustentaban —-el liberalismo— se difundieron rápidamente por todos los continentes. La difusión del capitalismo permitió superar muchos de los límites que imponía el orden feudal y, a la vez, dio origen a nuevos problemas, crisis y conflictos.

Hitos técnicos y económicos en ia crisis dei Antiguo Régimen
1716 El financiero escocés John Law funda la Banque Genérale de Francia.

1719 Law obtiene el derecho de fabricación de moneda.

1720 Law, controlador general de las finanzas en Francia. Dimisión y huida del financiero John Law. Desarrollo de la especulación en Inglaterra (“Bubbles”).

1721 Encuesta sobre las operaciones de Law.

1733 John Kay inventa la “lanzadera volante”.

1735 Abraham Darby inventa la metalurgía al carbón.

1747 Charles-Daniel Trudaine funda la Escuela de Minas de París.

1749 Benjamín Huntsman inventa la fabricación del acero fundido.

1758 Francois Quesnay: “Tabla económica”.

1764 james Hargreaves inventa la “Spinning Jenny”.

1766 Turgot: “Formación y distribución de las riquezas”.

1767 James Watt acaba de construir su máquina de Joseph Priestley: “Historia de la electricidad”.

1768 Francois Quesnay: “Fisiocracia”.

1771 Richard Arkwright inventa la “water-frame”.

1774 Ascenso de Turgot.

1775 John Wilkinson adquiere la máquina de vapor de Watt.

1776 Adam Smith: “Ensayo sobre la riqueza de las naciones”. Construcción del ferrocarril.

El marqués de Jouffroy hace navegar un buque de vapor sobre el Doubs. Caída de Turgot.

1779 Invención de la “mulé” o hiladora mecánica de Samuel Crompton.

1785 Claude-Louis Berthollet realiza el análisis del amoníaco. Invención del ingenio mecánico de Edmund Cartwright. Creación de la primera hilatura a vapor en Nottingham. Jean-Pierre-Francois Blanchard atraviesa el canal de la Mancha en globo, jacques Necker: “Tratado de la administración de las finanzas”.

1788 Caspard Monge: “Tratado de estadística”.

Hitos sociopolíticos y culturales en la crisis del Antiguo Régimen

1721 Primera generación “¡lustrada”, típica en Francia. Montesquieu publica sus “Cartas Persas”. Se funda la primera logia masónica de Francia.

1748 Segunda generación “ilustrada” en Francia: “los enciclopedistas” propiamente dichos. Montesquieu publica su “Espíritu de las Leyes”; 1750-1753, Voltaire, en Berlín; 1750, Rousseau: “Discurso sobre las ciencias y las artes”; 1751 Aparición del primer volumen de la “Enciclopedia”. David Hume: “Ensayos filosóficos”. En 1751, Voltaire: “El siglo de Luis XIV”.

1775 Petición de Massachusetts (1768). Convención de Boston (1768). Reunión de la Convención de Nueva York. Declaración de Derechos de Virginia (1775). Reunión de la Convención norteamericana y voto de la constitución de los Estados Unidos (1787). Generación prerrevolucionaria europea. Máximas manifestaciones de los enciclopedistas y análogos: Rousseau: “Emilio”, “El contrato social” (1762); Voltaire: “Tratado de la tolerancia” (1763); Beccaria: “De los delitos y las penas” (1763-1764); Voltaire: “Diccionario filosófico”; Holbach: “El cristianismo desvelado” (1765), “Sistema de la Naturaleza” (1770), “La Moral Universal” (1776); Mably: “Principio de las leyes” (1776), “De la forma de escribir la historia” (1782); Kant: “Crítica de la razón pura” (1781), “Prolegómenos” (1783), “Fundamento de la metafísica de las costumbres” (1785), “Crítica de la razón práctica” (1788); Bentham: “Introducción a los principios de la moral” (1789). Publicación del “Federaliste” (1788).

1789 Comienza la Revolución burguesa en Francia.

Fue Inglaterra el único país europeo en el que durante el siglo XVII, se produjeron los cambios económicos, sociales y políticos que transformaron la organización feudal de la sociedad. La producción agrícola se vendía en el mercado, no existían trabas para la libertad de comercio, y la monarquía parlamentaria aseguraba a los burgueses el impulso y la protección de las nuevas actividades económicas y de la acumulación del capital que formaba la nueva riqueza.

En cambio, en el resto de Europa, durante los siglos XVII y XVIII, la organización tradicional de las sociedades no se modificó. Bajo la protección de las monarquías absolutas, la nobleza, propietaria de una gran parte de las tierras, mantuvo su posición de grupo privilegiado. La agricultura continuó siendo la principal actividad económica y en ella se empleaba más del 80 por ciento del total de la población europea. Las monarquías absolutas europeas se propusieron controlar las actividades económicas y las relaciones sociales, lo que también contribuyó a frenar los cambios.

Mientras Inglaterra avanzaba hacia una nueva forma de organización social, el resto de Europa mantenía las bases del antiguo régimen. Pero en el curso de dos siglos, en algunas regiones antes que en otras, se fueron consolidando los grupos sociales que impulsaron los cambios que, finalmente, destruyeron el antiguo régimen.

La Revolución Francesa de 1789 originó cambios tan profundos que sus protagonistas fueron conscientes de que ellos estaban iniciando una nueva época para la humanidad, construyendo un mundo distinto. Por eso, comenzaron a utilizar la expresión antiguo régimen para referirse a la sociedad que existía antes de la Revolución. Con ella querían marcar que el antiguo régimen precedía al nuevo, y también condenar al conjunto de principios e instituciones en que se basaba la sociedad que habían destruido. En la actualidad, la mayoría de los historiadores utiliza el concepto antiguo régimen para referirse al orden social que existía con anterioridad al triunfo de la burguesía y del sistema liberal.

Fuente Consultada: Historia Europa Moderna y América Colonial Alonso-Elisalde-Vazquez

Amores Tragicos: Romeo y Julieta Bajar Libros Shakespeare

Amores Tragicos: Romeo y Julieta

Amores Tragicos: Romeo y JulietaTragedia de William Shakespeare sobre las desventuras e una pareja de enamorados que sufre la terrible enemistad de sus familias: Montague  and Capulet, Montescos y Capuletos, en la ciudad de Verona, ltalIa.

La muerte de ambos cierra la historia de amor más conocida de la Tierra.

En una de las líneas más sentidas, Julieta dice: ‘Romeo, Romeo, ¿por qué eres Romeo” haciendo referencia al nombre que obligaba a la separación de ambos.

Las líneas siguientes de respuesta se han convertido en uno de los clásicos de la lengua: ¿Acaso lo que llamamos rosa, tendría un aroma tan dulce si lo llamáramos por cualquier otro nombre?”.

Todo indica que Shakespeare basó su obra en un largo poema narrativo de un autor inglés que murió en 1563, Arthur Broke o Brooke, quien, a su vez, se había apoyado en la traducción francesa de un cuento del italiano Matteo Bandello (1485-1561).

Shakespeare reformuló la historia.  La sitúa en Verona durante el mes de julio.  En un baile de máscaras se conocen Romeo Montesco y Julieta Capuleto, quienes se sienten inmediatamente atraídos.  Romeo le declara su amor cuando la visita en el balcón de la casa familiar.

Pero siendo conscientes del odio que separa a las dos familias nobles, eligen casarse en secreto ante el sacerdote Lorenzo.  Luego, en una lucha personal, uno de los Capuletos mata a un amigo de Romeo y éste a su vez, da muerte al matador.  Romeo es obligado por su familia a ocultarse en Mantua.  El padre de Julieta, que desconoce la boda secreta, quiere obligar a su hija a casarse con el conde Paris. Julieta visita al sacerdote pidiéndole consejo, pues ni quiere ni puede romper su voto matrimonial.

El religioso le da entonces una poción que produce en las personas la apariencia de la muerte secándolas profundamente.  De tal forma, piensa el sacerdote, Romeo vendrá en su rescate.

Ella toma el engendro.  Romeo regresa a Verona al tener noticias de la muerte de Julieta y, lleno de odio, mata a Paris.  Luego encuentra a Julieta ‘muerta”.  Incapaz de soportar tanto dolor, Romeo le da un último beso y toma él sí un veneno real.  Cuando Julieta se recupera del letargo y comprueba la muerte de Romeo, ella también se suicida.

Tras la terrible tragedia de muertes y odios rodeando el amor imposible y eterno, las familias superan las distancias y se reconcilian.  Romeo y Julieta ha sido llevado al cine, al teatro, a la danza, se han compuesto sinfonías, conciertos, poemas sinfónicos, ballets y se han producido centenas de pinturas y esculturas.

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Famosos Amantes de la Historia de Seductores Biografias

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

grandes amantes

famosos amantes de la historia

Durante milenios, la historia de la mitad de la humanidad transcurrió más en el secreto que a la luz pública. Las mujeres no eran consideradas por su propio peso social, sino por el que agregaban a la vida de los hombres: maridos, hijos o amantes disponían absolutamente de sus hembras, mientras se dedicaban a cosas importantes que a ellas les estaban vedadas. Así, el gobierno, las artes y la libertad amorosa eran cuestiones del ámbito masculino, como la guerra, el comercio y hasta la carrera delictiva…

Generalmente, la mujer que lograba asomarse al reconocimiento social lo hacía a través del escándalo, aunque éste no fuera el objetivo buscado; pero tanto si quería ser escritora en el siglo XVIII, médica en el XIX o gobernante en cualquier tiempo, ése solía ser el precio que debía pagar. Hasta nosotros han llegado los nombres de muchas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia.

En numerosas ocasiones.en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose ert mentiras, mientras que el mi teres tá hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Así, desde grandes cortesanas hasta reinas, pasando por las imprescindibles artistas, las mujeres componen un mosaico muy colorido, pues nos han llegado los nombres de tantas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia. Muchas veces, en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras que el mito está hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Pasó la Antigüedad, con su contradictoria valoración de la mujer; la Edad Media, donde tantas fueron quemadas y otras convertidas en esclavas, en relación muy superior a los hombres; pasó la Revolución Francesa, con sus ideales igualitarios que aún siguen pendientes; la incorporación masiva al mundo del trabajo en la Revolución Industrial…

También el siglo XX pasó, con todo tipo de acontecimientos movidos, entre ellos, las grandes conquistas femeninas, y el «sexo débil» sigue ganando territorio, a tal punto que ya nadie lo llama así. ¿Qué mejor momento para volver la vista hacia algunas mujeres que escaparon al molde en todas las épocas, mientras las mujeres legendarias del mañana pelean hoy sus vidas? Damas que buscaron influir en su mundo y en su tiempo, y consiguieron más que eso: siguen siendo referencia obligada del presente.

En cuanto a su propia intimidad, pretendieron nada más y nada menos que gobernarla ellas; en muchos casos obtuvieron lo que querían con creces, y en otros tuvieron que afrontar terribles consecuencias.

Fuente Consultada:Amantes y Cortesanas Cecilia B. Madrazo

Amores Tragicos: Marco Antonio y Cleopatra – Historia de Amor

Amores Trágicos: Marco Antonio y Cleopatra Historia de Amor

julio cesar“¿Tu quoque, Brute, fili mi?” a continuación se cubrió la cabeza con la toga y dejó que sus asesinos lo rematasen. La escena ocurre el 15 de Marzo del año 44 a.C, en la puerta de acceso a la Curia del teatro de Pompeyo, donde se reunía el Senado de Roma.

Es el fin de Cayo Julio Cesar; nombrado dictador de Roma por diez años: general, político, legislador, escritor, ingeniero, seductor, etc. fue la figura más importante de su época, y una de las más brillantes de cualquier tiempo.Su desaparición marca el tránsito entre dos periodos históricos y proyecta al primer plano otras figuras, hasta entonces eclipsadas.

Entre los nuevos actores figuran Cleopatra y Marco Antonio, hasta entonces en la órbita del gran César. Él, un prestigioso general romano que contaban con la confianza del difunto. Ella, reina de Egipto, amante del dictador, probable padre del hijo nacido mientras permanecían unidos, Cesarión.

Se habían conocido unos cuatro años antes, cuando Antonio encabezó una delegación romana ante la corte egipcia. Es posible que también tuviesen encuentros casuales durante la estancia de Cleopatra en Roma. Nada les hacía presuponer entonces que una década más tarde ambos vivirían una historia de amor con trágicas consecuencias, no solo para ellos, sino para las causas que cada uno representaba.

Veamos con más detalle la biografía de los protagonistas antes del decisivo encuentro.

Cleopatra VII Filopator (68 – 30 a.c.)

Hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes pertenecía a la dinastía Tolomeo, instaurada en Egipto por Ptolomeo I Sóter, uno de los generales de Alejandro Magno, tras la prematura muerte del conquistador. Contra lo que se afirma con frecuencia, no era de estirpe egipcia, sino griega. Heredó el trono a la edad de 17 años, junto con su hermano Tolomeo XIII (que contaba tan sólo 12 años). Conforme a la centenaria costumbre de la corte egipcia ambos reyes-hermanos contrajeron matrimonio.

En el tercer año de su reinado, Tolomeo XIII tomó el control exclusivo del gobierno y empujó a su hermana al exilio. Cleopatra reunió un ejército en Siria con el que pretendía defender su derecho al trono. Antes de la batalla, que no se auguraba favorable a sus designios un suceso vino a trastocar todas las previsiones.

Tras la batalla de Farsalia, el derrotado Pompeyo se dirige a la corte de Egipto, que había sido su aliada, donde espera encontrar ayuda. El victorioso César lo persigue hasta Alejandría; a su llegada, en el 48 a.C, los partidarios de Tolomeo XIII, como homenaje, le presentan la cabeza del traicionado Pompeyo.

¡No saben con quien están tratando! César se enfurece, ¡Pompeyo Magno! insigne general romano, en otros tiempos su yerno y aliado no merece morir así, la manos de unos extranjeros que intentan rentabilizar su asesinato! Además, su instinto, hasta entonces infalible, le hace atisbar posibilidades de nuevos triunfos; decide permanecer en Egipto e intervenir en la contienda civil.

Enterada Cleopatra, resuelve aprovechar en su favor la nueva situación atrayendo a su bando al virtual árbitro de Roma. No pudiendo entrevistarlo según los usos habituales, puesto que las tropas de su hermano ocupan Alejandría, urde una estratagema que ha pasado a los anales de la astucia. Se hace envolver ¿desnuda? en una rica alfombra que, transportada a hombros de un servidor, no encuentra obstáculos para ser llevada ante César como uno más de los ricos presentes.

La reacción del romano frente al inesperado regalo es de sobra conocida; se convierte en su amante y apoya con todo entusiasmo a la destronada, iniciándose la Guerra de Alejandría. Arsinoe, la otra hermana de Cleopatra, huye del palacio uniéndose a Tolomeo XIII y es proclamada reina por la multitud y el ejército, acción que nunca le perdonó Cleopatra. Rotas las hostilidades, las legiones derrotan por completo a Tolomeo XIII, quien muere ahogado durante el combate, 47 a.C. Como colofón, César restaura a Cleopatra reina de Egipto.

Siguiendo el ritual de la corte, contrae nuevo matrimonio con su hermano menor, Tolomeo XIV, quien tenía alrededor de 11 años de edad. Sigue a César cuando éste ha de retornar a Roma, donde realiza una entrada esplendorosa, y ambos conviven como amantes. Nace su hijo, Cesarión, cuya paternidad atribuye a César. Después del asesinato de éste, en el 44 a.C., regresó a Egipto, donde se dice que envenenó a Tolomeo XIV y convirtió a Cesarión en su corregente (con el nombre de Tolomeo XV).

cleopatraMucho se ha especulado sobre la belleza de Cleopatra. Las estatuas contemporáneas que se le atribuyen, con mucha probabilidad estén idealizadas; de las monedas no puede sacarse conclusiones por lo tosco de la acuñación en la época. Contamos con la opinión del historiador Plutarco , pero vivió casi cien años después de la reina :

“Su belleza, seguramente sin par, se hallaba en su interior y no ejercía una fascinación inmediata”

El gran W. Shakespeare lo reflejaba así:

La edad no podrá marchitarla,

ni la rutina helará sus encantos.

Otras mujeres sacian el hambre que alimentan,

ella provoca más hambre cuanto más sacia.

Pues hasta lo más impuro tanto purifica,

que incluso los santos sacerdotes la bendicen si peca

La Vida de Antonio y Cleopatra

 Sin duda fue una mujer excepcional: culta – hablaba siete idiomas, siendo el único miembro de la dinastía que conocía el egipcio, lengua del pueblo-; hábil intrigante; con un especial atractivo, no solo en el aspecto físico – aunque lo cuidaba con personal atención, es famoso su colorido maquillaje, baños en leche de burra con miel, etc. – sino que emanaba de una singular personalidad. Con el transcurrir del tiempo ha conquistado un lugar de honor entre los personajes históricos más destacados.

Marco Antonio (Roma, 82 a. C. – Alejandría, 30 a. C.)

marco_antonioNació en el seno de una de las familias más ilustres -la gens Antonia- su madre estaba emparentada con Julio César, quien siempre sintió especial cariño por él. Su carrera militar comienza en la campaña de Palestina y Egipto – 58 a 56 a.C. – como oficial de caballería.

Acompaña a César en la conquista de la Galia, donde es uno los generales de confianza. Al iniciarse la guerra civil entre César y Pompeyo Magno, aquél le nombra su comandante en Italia. Tras la victoria, ocupa diversos cargos políticos. El fatídico año 44 a.C. él y su protector son nombrados cónsules.

Era fuerte, jovial, apuesto, mujeriego y bebedor. En la batalla, arrojado en extremo; amaba a la tropa y los legionarios lo adoraban. Cuentan que César no tenía en gran estima sus dotes de estratega, mas contaba entre sus generales más distinguidos por su valentía, don de mando y fidelidad, que resistió todas las pruebas

 Estaba presente en el Senado en el momento que César accede por última vez. La primera maniobra de los conjurados consiste en distraerlo, apartándolo de la víctima, seguros de que acudiría en su defensa. ¿Influyo en su posterior trayectoria no haber podido ayudar a su protector? No hemos encontrado testimonio histórico en cualquier sentido.

 Atendiendo a su cargo y proximidad a César, el Senado le confiere el honor de pronunciar el elogio póstumo; tras la lectura del testamento, que conmocionó al pueblo por su generosidad, juró a los dioses que estaba dispuesto a vengarlo y cerró la escena dramática presentando la toga ensangrentada del dictador y su cuerpo inanimado, herido por 23 puñaladas.

Ante aquel espectáculo, los presentes  rugen de ira y deseo de venganza, apoyando a Marco Antonio, que se erigió en el hombre más poderoso de Roma. No quiso, o no pudo, aprovechar aquella circunstancia favorable, lo que, al final, acarrearía su perdición.

Por el contrario, Octavio, sobrino-nieto de César, que lo había nombrado su heredero, demostró una habilidad excepcional. Valiéndose de la influencia de Cicerón encabeza un ejército senatorial que derrotó al de Antonio. Cambiando la alianza, se reconcilió con Antonio: uniendo los respectivos ejércitos con los del general Marco Emilio Lépido, se enfrentan al Senado que, impotente, legaliza la formación por cinco años (luego prologado otros cinco) de un segundo triunvirato que debía restaurar el orden

El nuevo poder desata en Roma represión sangrienta contra sus rivales, en gran parte formados por los opositores a César y seguidores del Senado (Cicerón es una de sus víctimas). Por último, en el 42 a.C., en la batalla de Filipos, el triunvirato aplastó a las fuerzas de los dos asesinos de César, Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino. Ya sin oponentes, los triunviros se reparten el territorio según zonas de influencia. Más adelante Lépido es apartado del poder real y Marco Antonio asume el control de todo el Oriente.

El romance

Las relaciones transcurrieron durante trece años, desde el año 42 hasta el 30 a.C. en que se suicida Antonio. Aceptan, sin exageración, el calificativo de tempestuosas, alternando largos periodos de total entrega con otros de separación física. Ambos enamorados nunca abandonaron del todo sus respectivas responsabilidades políticas. En este sentido, la situación era muy desigual; el romano contaba con un poderoso ejército, pero, además de mantener la hegemonía en Oriente, tenia que atender al flanco interior; por el contrario, la egipcia, sin huestes que poder enfrentar a las legiones de uno u otro triunviro, para mantener su corona solo  tenia las armas de la astucia y seducción personal.

Estando Marco Antonio en Tarso, importante ciudad de Cilicia, en Asia Menor, convocó a Cleopatra para un encuentro personal. Ella, que ya no contaba con validos en Roma, para deslumbrar al nuevo poder, preparó le reunión con todo lujo de detalles: arribó a la cita en un majestuoso barco escoltado por una solemne flotilla ataviada con todo lujo.

El extraordinario atractivo de la reina impresionó a Antonio quien, ganado por su personalidad y encanto, le concedió algunas de sus peticiones: parece que entre ellas eliminar a su propia hermana Arsinoe.  Ambos eran conscientes de que su alianza podía ser de mutuo beneficio: Cleopatra deseaba hacer de Alejandría una nueva Roma y Marco Antonio necesitaba contar con Egipto para controlar el Imperio Romano. Se despidieron concertando una nueva entrevista

La cita tuvo lugar en el invierno del año 41 a.C. El romano pasó toda la estación olvidando sus responsabilidades, malgastando el tiempo en todo tipo de derroches y ociosidades. Mientras, en Roma, Octavio sentaba las bases para la inminente pugna contra Marco Antonio, desacreditándolo ante el Senado y acusándolo de dedicarse a pasar los días de bacanal en bacanal con su “furcia “egipcia.

monedas romanasEn la primavera del año 40 a.C. y muy a su pesar, Antonio hubo de abandonar Alejandría y embarcarse hacia Tiro, desde donde sofocó una nueva revuelta parta. Luego marchó a Éfeso y desde allí a Atenas, donde se encontró con su esposa Fulvia, dispuesta a no perdonar su abandono y entrega a Cleopatra. Reunidas naves y tropas, Marco Antonio fue a Italia para enfrentarse contra Octavio.

Mas, en lugar de combatir, los rivales optan por negociar, consolidando las zonas de influencia del triunvirato en vigor legal. Aprovechando que Antonio había enviudado de Fulvia, el acuerdo es sellado mediante el matrimonio con Octavia, la hermana de su rival. Por aquel entonces -otoño del 40 a.C.- Cleopatra daba a luz los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, hijos de su compañero romano.

Los tres años siguientes, suministran escasa información sobre Cleopatra, con supuesto enfado por la boda de Marco Antonio. Éste, atiende en Roma sus obligaciones: prepara una campaña para rechazar a los partos y reorganiza algunos territorios como Judea. En el año 36 a.C. parte a la guerra de Oriente, que en los primeros combates se muestra desfavorable a las legiones. No es de extrañar que, desalentado, decide reposar en compañía de Cleopatra, con la que se reúne en Antioquia, pasan luego a Alejandría donde se casan.

La derrota, seguida del aparente abandono del teatro de operaciones; la boda pública, en realidad bigamia pues ya estaba casado con una romana; el cambio de aspecto y costumbres, cada vez más orientales, son pretextos que aprovecha con éxito Octavio para ahondar el descrédito de su rival. Nace un tercer hijo y Cleopatra es acusada de embrujar a Antonio, quien termina siendo declarado “enemigo de la República”

Mientras, la situación en la frontera parta sigue deteriorándose. En el 34 a.C., se hace imprescindible una nueva intervención militar; esta vez la fortuna sonríe a Marco Antonio, quien, en lugar de ir a explotarla a Roma, retorna a los brazos de Cleopatra, quien organiza en su honor un ostentoso simulacro del “triunfo” (desfile de entrada en Roma del general vencedor, que era aclamado por el pueblo) romano. La pareja continúa su fastuosa vida oriental, ajenos al entorno, cada vez más hostil.

 Un dicho popular afirma “el diablo, cuando quiere perder a alguien, primero lo envanece”. Esta es la única explicación a que, con su demostrada sabiduría y experiencia, cometiesen el error que Roma jamás ¡jamás! podía tolerar: reparten el territorio bajo su control entre Cleopatra, Cesarión – el hijo de César- y los hijos que había tenido con Cleopatra, entre ellos, Ptolomeo Filadelfo, de tan sólo 2 años. La guerra es inevitable, una guerra “a la romana”, esto es: total sometimiento del enemigo, cuando no, su exterminio.

mapa de roma antiguaTras algunas escaramuzas, el ejército combinado de Cleopatra y Antonio es bloqueado en Actium (Grecia). Para romper el cerco, deciden plantear una batalla naval, que se adivina decisiva. El 2 de Septiembre del 31 a.C. tiene lugar el enfrentamiento de la flota combinada, mandada por el propio Antonio y con la presencia de Cleopatra, contra la romana comandada por el prestigioso almirante Agripa.

En pleno fragor del combate, por razones aún no aclaradas, Cleopatra ordena a los 60 barcos de la flota egipcia que sigan a su bajel abandonando la lucha. Al ver esta maniobra, Antonio, desentendiéndose de la batalla, ordena a su trirreme dar alcance a la reina fugitiva. La derrota fue total, perdiendo más de la mitad de las naves y la defección de gran parte de las legiones acuarteladas en tierra. Cuentan las crónicas que el general pasó “tres días, sentado en la proa, sin moverse y con la cabeza entre los brazos”.

Cleopatra puso rumbo a Alejandría. Ante el temor de que sus súbditos reaccionasen a la derrota de manera negativa, la reina no dudó en engalanar las naves al arribar al puerto, convirtiendo así el estrepitoso fracaso en una fingida victoria. Por su parte, Marco Antonio, marcho a Cirenaica, donde había dejado tropas acantonadas, con las que pretendía hacer frente a la previsible ofensiva final de su rival, pero le retiraron su fidelidad, pasando de bando en masa. Abandonado, regresa a Alejandría, donde se sume en una profunda depresión.

Octavio, tras superar una resistencia testimonial, entraron en la ciudad en agosto del año 30 a.C. Marco Antonio, aislado, recibe la falsa noticia de la muerte de Cleopatra; desesperado, se clavó su propia espada. No murió de inmediato, sus sirvientes le trasladaron al mausoleo donde ella se había encerrado. Allí expira, en los brazos de su amada.

Aunque algunos de sus ex-generales solicitaron de Octavio el honor de enterrarlo, Cleopatra recibió del vencedor esta última distinción.

Epílogo

Tras sepultar a Antonio, Cleopatra decide morir. Las heridas que se hizo en el pecho, llorando ante el cuerpo del amante moribundo, se habían infectado. La fiebre y la privación voluntara de alimentos la estaban consumiendo. Octavio – quien no podía consentir que la reina muriera, tenía que desfilar en su “triunfo”- la amenazó con la muerte de sus hijos si persistía en su actitud, Cleopatra cedió y volvió a alimentarse.

Octavio quiso asegurarse del cambio de actitud y la visitó en persona. La entrevista ha inspirado la leyenda más conocida sobre la reina del Nilo; intenta repetir la maniobra que tanto éxito había tenido en el pasado: seducir a Octavio. Pero el victorioso general no se dejó impresionar por la reina, al parecer concentra su rechazo en la nariz, demasiado grande a su gusto:

 “Si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, la historia del mundo habría cambiado”

Vuelta al mausoleo, los espías le informan que marcharía, junto a sus hijos, hacia Roma dentro de tres días. Era el fin, negándose a la humillación de caminar prisionera en el “triunfo” de Octavio, elige la única salida posible: Se hizo bañar, maquillar y vestir como reina por sus dos fieles servidoras, Iras y Carmión. A continuación envió una carta a Octavio en la que pedía que su cuerpo fuese sepultado junto al de Antonio. Cuando Octavio abrió la carta, sospechó que la reina iba a quitarse la vida. Con urgencia, envió emisarios para evitarlo, pero ya era demasiado tarde. Los esbirros abrieron las puertas y…

Vieron ya a Cleopatra muerta en un lecho de oro, regiamente adornada. De las dos siervas, la que se llamaba Iras, estaba muerta a sus pies, y Carmión, ya vacilante y torpe, le estaba poniendo bien la diadema que tenía en la cabeza. Díjole uno con enfado: “Bellamente, Carmión”, y ella respondió: “Bellísimamente, y como convenía a quien era de tantos reyes descendientes”, y sin hablar más palabras, cayó también muerta junto al lecho. (Plutarco)

Encontraron dos tenues punzadas en un brazo de la fallecida reina, lo que hizo pensar que se había dejado morder por un áspid. Alguien dijo que un campesino había traído una cesta llena de higos en la que se ocultaba el reptil.

Era el 12 de agosto del año 30 a. de C. La reina había vivido 39 intensos años.

Octavio continúa la cruel eliminación de los hijos “romanos” de sus antecesores, que podrían ser obstáculos en su camino: El primogénito de Marco Antonio y Fulvia ya había sido asesinado en Alejandría, le sigue Cesarión, quien podría pretenderse heredero de Julio César.

Otros hijos de Cleopatra, Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo por el momento corrieron mejor suerte: fueron enviados a Roma bajo el cuidado de Octavia, aunque mas adelante desaparecieron en circunstancias misteriosas. Se dijo que fueron asesinados por Herodes.
La única sobreviviente fue Cleopatra Selene a quien casaron con Juba II de Mauritania.

José Andrés Martínez

Collado Villalba, verano 2005