Invasión a Holanda Y Bélgica

El Duque de Alba en los Paises Bajos Tribunal de Sangre

El Duque de Alba en los Países Bajos

Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba (1507-1582), general y político español, conocido como el Gran Duque de Alba, que sirvió al emperador Carlos V y a Felipe II. Nació en la localidad abulense de Piedrahíta (29 de octubre de 1507) y, desde muy joven, se dedicó a las armas participando a las órdenes del Condestable de Castilla en el sitio de Fuenterrabía (1524) y en la defensa de Cataluña contra los franceses.

Actuación del duque de Alba. — Felipe II, que se consideraba el brazo de Dios sobre la Tierra y estimaba indiscutible su autoridad real, no podía transigir con la división religiosa en los Países Bajos, y aunque hubiese sido de carácter más dúctil le hubiera sido muy difícil proceder con templanza ante el sesgo que habían tomado los acontecimientos en aquellos Estados. Envió, como ya hemos indicado anteriormente, al duque de Alba con numerosas tropas y las convenientes instrucciones para acabar con toda resistencia por la fuerza de las armas.

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Don Fernando Álvarez de Toledo, duque de Alba. Guerrero y político. Este viejo luchador de los tiempos de Fernando V y Carlos I tuvo que enfrentarse con la grave cuestión de los Países Bajos, donde la dureza de su trato y de sus medidas represivas son proverbiales. También dirigió a los ejércitos que, encabezados por el propio emperador Carlos V (Carlos I de España), derrotaron a las tropas luteranas, en Mülhberg (a orillas del río Elba, en Alemania), el 24 de abril de 1547.

El duque obedecía ciegamente los dictados del rey y era como un instrumento de la autoridad regia. Llegó a Flandes en 1567, asumiendo el gobierno del país, pues la infanta Margarita renunció a la regencia en diciembre del propio año. Inmediatamente empezó a funcionar con todo rigor la Inquisición, se pusieron en vigor los decretos del Concilio de Trento y se implantó un tribunal que fue llamado el Tribunal de la Sangre por las muchas condenas capitales que fulminó tal tribunal, que era una especie de Consejo permanente.

Sus fallos eran inapelables, los procedimientos, expeditivos, y sus condenas consistían en el destierro, la confiscación de bienes, la horca, la decapitación, el descuartizamiento y la hoguera. Al principio de su actuación hubo día en que se efectuaron quinientas ejecuciones. Un verdadero régimen de terror.

El duque de Alba, por medio de engaños, apresó entre otros, a los condes de Egmont y de Hoorn, que fueron, al poco tiempo, ejecutados por sentencia de dicho tribunal. Es tanto más de resaltar esta felonía, hecha por mandato real, por cuanto Egmont, que era de religión católica, había prestado excelentes y leales servicios a Carlos V y a Felipe II, contribuyó a ganar la batalla de Gravelinas y había sido tratado con afecto por el rey.

Lucha por la emancipación. Derrota de los protestantes. — En 1568, Guillermo de Nassau, príncipe de Orange (pequeño Estado que fundó Carlomagno en Francia), llamado Guillermo «el Taciturno», por su prudencia y cautela en los asuntos de Estado, nacido en 1533 y educado en la religión católica, pero que al llegar a su mayoría de edad abrazó el protestantismo, entró en campaña al frente de un ejército reclutado en Alemania y equipado con la ayuda de los hugonotes franceses, de Isabel de Inglaterra y de los príncipes protestantes de Alemania; al principio obtuvieron algunos éxitos, pero el ejército español, mandado por el duque de Alba, hizo fracasar los intentos, y el ejército de Guillermo se disolvió por falta de recursos para mantener las tropas. Guillermo de Orange se retiró a Francia en espera de mejor ocasión. Muchos ciudadanos huyeron y Alba agudizó sus medidas opresoras estableciendo impuestos onerosos.

Reanudación de la contienda. — El 15 de julio de 1572 se reunieron en Dordrecht los diputados de varias ciudades holandesas y constituyeron una Liga para la defensa de sus libertades bajo la jefatura de Guillermo de Orange a quien también proclamaron gobernador de las provincias de Holanda, Zelanda y Utrecht. Este movimiento pretendía aprovechar en su favor la situación determinada por la toma de Brielle, en la desembocadura del Mosa, seguida  de la  de Flesinga y  de otras  ciudades  de  Zelanda por los meergeusen,  gentes   que   actuaban   con   propósitos  piráticos.

Guillermo   de Orange  entró por el Brabante a la cabeza de un ejército  constituido por franceses,    alemanes    e    ingleses,   Lovaina,    Malinas,    Oudenarde,   Marden, Haarlem y otras ciudades fueron conquistadas. Los españoles sitiaron a Haarlem y lograron reconquistarla después de siete meses de asedio y cuantiosas pérdidas. Los holandeses equiparon una armada en Flesinga y la flota española fue derrotada en el Zuiderzee. En otras plazas reconquistadas se ejercieron duras represalias por el duque de Alba.

Éste fue relevado de su mando a fines de 1573 y sustituido por don Luis de Requesens, hombre de carácter conciliador, a pesar de lo cual, el encono que dominaba todos los ánimos obligó a seguir la guerra con igual tesón por ambas partes. Las armas españolas fueron afortunadas en Mook, en cuya batalla sucumbieron Luis y Enrique de Nassau, hermanos de Guillermo de Orange.

Pero esta victoria fue contrarrestada con la liberación por los rebeldes de la plaza de Leyden, cuyo asedio hubieron de abandonar los españoles ante la invasión de las aguas por la rotura de los diques, y también por la toma de Middelburgo por los holandeses. A fines de 1574, los españoles habían sido arrojados de Zelanda y del sur de Holanda. La guerra continuó con alternativas, y a principios de 1576 murió el gobernador Requesens.

En noviembre de aquel año, las tropas españolas amotinadas, por falta de pagas, asaltaron y saquearon la ciudad de Amberes.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Porque Hitler atacó a Rusia? Alemania ataca a la URSS.

¿Porque Hitler atacó a Rusia?

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: La guerra ente Alemania y la URSS se debió íntegramente a los conflictos y fricciones entre ambas naciones y sus líderes.

REALIDAD: La guerra entre ambos países comenzó tras una fuerte campaña de los servicios de inteligencia ingleses para enfrentar a uno contra otro. Los servicios británicos subterráneamente venían sembrando todo tipo de desconfianzas entre ambas naciones y sus líderes.

La campaña de desinformación llevada a cabo por los británicos para llevarlos a la confrontación llegaba hasta el más alto nivel. Vale citar que el 25 de agosto de 1940 Winston Churchill escribió una carta personal a José Stalin advirtiéndole de un inminente ataque de Hitler e incitándolo a golpear primero.

Lo cierto es que en agosto de 1940 Hitler aún no consideraba la invasión de la Unión Soviética, hecho que sólo pensarla como algo inevitable en noviembre de ese año. Tenía un grave dilema muy difícil de resolver: si atacaba primero —como finalmente hizo— podía perder o ganar.

En cambio si esperaba un año, el muy acelerado ritmo de rearme soviético y el adiestramiento del nuevo alto mando que Stalin realizaba aceleradamente tras las purgas de generales en su ejército podían poner a Hitler no sólo en aprietos, si. no ante la desastrosa posibilidad de una guerra defensiva para la cual la Wermacht (ejército alemán) no estaba preparada. Además el sistema de comunicaciones germano podía llegar a ser una rápida presa de las tropas soviéticas.

Este tipo de dudas entre ambos líderes fue eficientemente explotado por los servicios secretos británicos, maestros a la hora de generar la discordia ajena. Un dato más ponía a Hitler muy nervioso, y le hacía temer la posibilidad de ser traicionado por Stalin: el hecho de que en la Unión Soviética muchísimos de los principales cargos estaban ocupados por judíos, a los cuales Hitler perseguía y acusaba sin tregua.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

El Espacio Vital para Alemania Plan de Hitler Para Atacar Polonia

El Espacio Vital para Alemania Plan de Hitler

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Sólo el desmesurado deseo de más “lebensraum” (espacio vital) llevó a Hitler a su desastrosa invasión a la URSS. (lebensraum: un país podía expandirse a costa de los países mas débiles)

REALIDAD: Con la anexión de Austria y ChecosloVaquia y con una parte sustancial de Polonia Hitler ya había ampliado el “espacio vital” germano notablemente. La invasión a la URSS fue motivada primariamente por cinco causas:

a) el hecho de que los soviéticos sólo deseaban efectuar compras de bienes industriales alemanes en forma de armamentos de última tecnología, lo que levantaba las suspicacias de los dirigentes nazis;

b)la negativa de Stalin a aprobar el ingreso de la URSS al Eje;

c) la dependencia en materias primas y alimentos de Alemania respecto de la URSS;

d) la expansión de las fronteras soviéticas que tuvo lugar en 1939 y 1940 ponía a Alemania en situación estratégicamente desventajosa frente a los soviéticos, dado que la aviación soviética podía bombardear Berlín y centros industriales alemanes despegando desde territorio soviético, mientras que aviones alemanes no podíanbombardear Moscú despegando desde territorio alemán, y

e) Hitler percibía que la guerra no acabaría hasta que la URSS no fuera derrotada bélicamente, dado que Inglaterra no se rendiría hasta que hubiera un ataque de Stalin a Hitler.

Por supuesto que una vez tenidas en cuenta estas cinco consideraciones hay que reconocer que la anexión de vastos territorios soviéticos era vista con beneplácito por Hitler en Berlín.

PARA SABER MAS…
En los años de entreguerras, la geopolítica surgió como una teoría que se proponía indicar a cada Estado los cursos de acción política y militar que debía seguir a partir del análisis del medio geográfico que lo rodeaba. A comienzos de los años 20 un geógrafo inglés, J. Mackinder, expuso la teoría de que el dominio de Europa orienta], Rusia y Siberia (zona central), permitía el control de Europa occidental, Medio Oriente, India y China (faja periférica).

Y que a su vez, el control de estas últimas aseguraba el control de Gran Bretaña, África, Indonesia y Japón (islas circunvecinas) y de América y Australia (islas transoceánicas). El propósito de esta teoría era demostrar la necesidad de evitar que un único Estado dominara la zona central. A partir de 1927, geógrafos y militares alemanes justificaron la expansión de Hitler a partir de esta teoría. Sostuvieron que la raza alemana estaba destinada a llevar la paz al mundo y, por lo tanto, los demás Estados debían permitir que Alemania estableciera en sus territorios su espado vital.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Hitler enemigo del socialismo ruso Regimen NAZI Antisocialista

Hitler Enemigo del Socialismo Ruso

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El pacto de no agresión germano-ruso estaba destinado a romperse debido a que el régimen nazi alemán y el bolchevique de la URSS eran enemigos ideológicos irreconciliables.

REALIDAD: En materia de sucesos graves como son las guerras, las ideologías se dejan de lado a la hora de ponderar factores practicos. Hitler ofreció dos veces a Stalin que la URSS integrara el Eje (pacto tripartito Berlín-Roma-Tokyo), asegurándole que el mismo no era un eje antisoviético sino antibritánico y antinorteamericano.

La primera vez Stalin no contestó y la segunda supeditó el ingreso de la URSS al Eje a que Alemania reconociera a Rumania y Finlandia como zonas de influencia soviéticas, y por lo tanto, como países susceptibles de invasión por parte de la URSS con acuerdo alemán. Hitler importaba gran parte de su petróleo de Rumania y su níquel de Finlandia. y si accedía ello hubiera significado aumentar enormemente su dependencia petrolera respecto de la URSS, ya que sólo podía obtener petróleo de ella y de Rumania debido al bloqueo británico de los puertos alemanes del mar Báltico.

No podía acceder al requerimiento de Stalin por esas causas, y ello —una razón fundamentalmente práctica— es lo que impidió que dos regímenes teóricamente irreconciliables se aliaran bajo el paraguas del Eje, lo que hubiera significado un durísimo golpe a Gran Bretaña y Estados Unidos.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Acuerdo URSS Alemania en la Segunda Guerra Mundial

Acuerdo URSS Alemania en la 2°Guerra Mundial

mitos de la segunda guerra mundial

Mito: El pacto de no agresión entre Alemania Y la URSS inmediatamente anterior a la segunda Guerra era inviable en el mediano y largo plazo porque se daba de bruces contra los intereses económicos de ambas naciones.

REALIDAD: El pacto de no agresión fue complementado. además del protocolo secreto, por un acuerdo económico ruso-germano por medio del cual Alemania obtendría alimentos, petróleo y materias primas de la URSS a cambio de bienes industriales alemanes.

Ambas naciones en realidad eran complementarias económicamente, y ése era el gran temor anglosajón: la integración de Rusia con Europa continental.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Invasion a Polonia de Alemania Hitler inicia la Guerra Mundial

Invasión a Polonia de Alemania Por Hitler

mitos de la segunda guerra mundial

El 22 de agosto de 1939, Adolf Hitler pronuncio un discurso fatídico dirigido al alto mando alemán. Un testigo apuntó lo esencial: «Aniquilación de Polonia en primer término […] No tengáis piedad. Actuad con brutalidad». Siguieron unos días de disputas diplomáticas en los que Hitler intentó superar la oposición británica y Mussolini intentó persuadirlo de que negociara con Polonia, pero el 31 de agosto el Führer ordenó a sus soldados que entraran en acción.

Aquella noche, para tener lo que Hitler llamó «el pretexto propagandístico», los hombres de las SS simularon que los polacos habían atacado una emisora de radio cercana a la frontera, y Alemania invadió Polonia. El 3 de setiembre Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania y se inició la Segunda Guerra Mundial.

Por entonces, las fuerzas de Hitler habían llegado al río Vístula, en el interior de Polonia. Aunque los británicos bombardearon las naves que se hallaban en el norte de Alemania, en la ciudad portuaria de Kiel, y los franceses atacaron la frontera fortificada del oeste de Alemania, la falta de prevención política y militar impidió que las dos potencias ayudaran con más efectividad a Polonia. La nación estaba condenada.

Sus soldados no estaban bien posicionados y su caballería no podía hacer nada contra los modernos tanques de Alemania. Los bombarderos alemanes destruyeron el sistema de transporte de Polonia, derribaron su pequeña fuerza aérea y aterrorizaron a sus ciudades. Cracovia cayó el 6 de setiembre. El 9 del mismo mes el resto de las fuerzas defensivas quedó cercado. Cuando la lucha había casi finalizado, llegaron del este los soldados soviéticos. El 18 de setiembre se encontraron con los alemanes en Brest-Litovsk; el gobierno polaco huyó hacia el exilio. Varsovia capituló diez días después.

Del millón de soldados polacos, setecientos mil habían sido hechos prisioneros y otros ochenta mil habían huido del país. De la fuerza expedicionaria alemana de un millón y medio de soldados, sólo murieron, fueron heridos o desaparecieron cuarenta y cinco mil. Conforme al pacto que había firmado un mes antes, Hitler ofreció a Stalin dos tercios de Polonia y permitió que los Estados Bálticos y Finlandia quedaran bajo la influencia soviética. La próxima vez que golpeó lo hizo contra Occidente.

MITO: Los británicos y los franceses no sabían que en septiembre de 1939 Hitler invadida Polonia.

REALIDAD: Ambas naciones sabían que Hitler iba a invadir Polonia porque el Tercer Reich presentó un plan de 16 puntos a los británicos para no invadir Polonia. El embajador inglés en Berlin, Neville Henderson, consideró que los 16 puntos eran muy aceptables. Entre ellos figuraba como prioridad que cesaran las hostilidades hacia ciudadanos alemanes en Polonia y la cesión de Danzig a Alemania.

Es necesario recordar que el gobierno británico venía incentivando al gobierno polaco del coronel Beck a realizar actividades temerarias contra ciudadanos e intereses germanos en Polonia con la finalidad de que una eventual invasión de Hitler a aquel país desatara una respuesta bélica inmediata por parte de Stalin.

Los británicos tuvieron en “la cuestión polaca” una posición más que ambivalente. Sólo intentaron apaciguar al gobierno de Beck en su actitud antigermana una vez que Hitler y Stalin habían firmado el pacto de no agresión con su protocolo secreto de reparto de Polonia. Ya era demasiado tarde para frenar a los activistas polacos antigermanos. El ultimátum que Hitler dio a Polonia para el inmediato cese de hostilidades contra ciudadanos alemanes en ese país se debió a que si no lo invadía en septiembre de 1939, luego ya sería demasiado tarde por cuestiones climáticas que tornarían demasiado pantanoso el terreno.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Pacto Hitler y Stalin Pacto de No Agresion Pacto de Acero Guerra

Pacto Hitler y Stalin Pacto de No Agresión

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El protocolo secreto firmado por los cancilleres de Hitler y Stalin en 1939, inmediatamente antes del comienzo de la Gue­rra, que sellaba el reparto de Polonia entre Alemania y la URSS, respondía sólo a las desmesuradas ambiciones territoriales de ambos jefes de Estado.

REALIDAD: Polonia había sido creada de la nada luego de la Primera Guerra Mundial por insistencia de Gran Bretaña y Estados Unidos con territorios que pertenecían a Alemania y Rusia. No existía ningún estado polaco desde 1815. Ambas naciones consi­deraban que la creación de Polonia era un mero golpe a su soberanía.

El nuevo Estado polaco había sido muy afín —políticamente— a Inglaterra. Su existencia servía para generar tensiones entre Alemania y la URSS dado que ambas reivindicaban la anexión de Polonia y no poseían una frontera común que podría haber significado su integración económica.

Por lo tanto, el protocolo secreto de reparto de Polonia entre ambos Estados estaba diseñado con la finalidad de evitar fricciones entre ambas naciones ante la eventual extinción del Estado polaco.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

La Anexion de Austria por Alemania en la Segunda Guerra Mundial

La Anexión de Austria por Alemania

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: La política inglesa anterior al inicio de la Segunda Guerra Mundial era apaciguar a Hitler permitiéndole la anexión de Austria y la toma de parte de Checoslovaquia.

 

La Anexión de Austria por Alemania

 

REALIDAD: La pasividad con la que lnglatena asumió la anexión de esas dos zonas por parte de Alemania no obedecía a ningtln afán apaciguador. No se apacigua a alguien accediendo íntegra. mente a sus deseos.

 

En realidad Inglaterra buscaba estimular a Hitler para que buscara una expansión hacia el Este, de manera tal que la formidable maquinada bélica nazi se enfrentara, en última instancia, al Ejército Rojo de Stalin.

 

Una potencial guerra entre la Alemania de Hitler y la Unión Soviética debilitaría en gran medida a ambas naciones, por lo que Gran Bretaña podría recobrar así el protagonismo perdido en Europa en lo que iba del siglo XX.

 

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

 

Invasion de Alemania a Holanda y Belgica Plan de Hitler Guerra Mundial

Invasión de Alemania a Holanda y Bélgica

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Las invasiones de Holanda, Bélgica y Luxemburgo por parte de Hitler constituyeron un acto de agresión sin sentido.

REALIDAD: Francia había declarado la guerra a Alemania y un gran contingente de tropas inglesas habla desembarcado en tierra francesa para combatir a Hitler tras su invasión de Polonia.

Invasion de Alemania a Holanda y Belgica

Inicio de la guerra mundial, Alemania ataca Polonia

Hitler no podía atacar a Francia en forma directa porque la frontera estaba protegida por la denominada “línea Maginot”, una cadena muy bien fortificada de defensas y fortificaciones francesas.

Por lo tanto, no tuvo más remedio que invadir Holanda, Bélgica y Luxemburgo para poder invadir desde allí a Francia y prevenir así un ataque a su territorio.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Plan de ataque de Hitler a Noruega y Dinamarca

Plan de ataque de Hitler a Noruega y Dinamarca

mitos de la segunda guerra mundial

Mito: La invasión de dos países neutrales como Noruega y Dinamarca que Hitler desplegó marca a las claras el atropello del Tercer Reich a sus naciones vecinas.

desfile de hitler

REALIDAD: la provisión de minera de hierro del Tercer Reich era íntegramente dependiente de las canteras del norte de Suecia. El hierro se transportaba vía Noruega y Dinamarca hasta Alemania.

Hitler se enteró de un plan de invasión de Gran Bretaña a ambos países para cortar la provisión de hierro a Alemania. Por lo tanto, ordenó preventivamente su invasión 24 horas antes de que los propios ingleses lo hicieran.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Neutralidad de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial Mitos

Neutralidad de EE.UU. en la 2° Guerra Mundial

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Hasta su ingreso tardío a la Segunda Guerra a fines de 1941, Estados Unidos había sostenido una actitud totalmente neutral y aislacionista.

REALIDAD: Estados Unidos siempre apoyó con créditos y ventas de materias primas y bienes industriales a Gran Bretaña durante la guerra, tal como lo había hecho en la Primera Guerra. Una eventual derrota inglesa habría ubicado a la banca de Wall Street en una situación muy difícil, dado que habría hecho irrecuperable la deuda contraída por Londres.

ee.uu. en la segunda guerra mundial

Pero la ayuda directa a los ingleses no fue la única, dado que durante todos los años treinta la tecnología norteamericana era exportada a la Unión Soviética como forma de sostener el régimen de aquel país. Al mismo tiempo, también durante los años treinta, Hitler logró financiamiento para su régimen nazi mediante la colocación de diversos empréstitos en los Estados Unidos por parte del banco UBC (Union Banking Corp.), que era una entidad satélite de la poderosa Banca Harriman y operaba bajo la dirección de Prescott Bush, abuelo paterno del actual presidente.

Estados Unidos colaboró entonces tanto con Gran Bretaña como con Stalin y Hitler. Pero la estabilidad del sistema financiero norteamericano dependía de que Gran Bretaña ganara la guerra.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Grazian

Mitos de la Segunda Guerra Mundial Los Planes de Hitler

LOS MITOS DE LA 2° GUERRA MUNDIAL

mitos de la segunda guerra mundial

INTRODUCCION

La ineficacia de la Sociedad de Naciones, constituida en 1920, quedó bien pronto patente; ya en los primeros momentos, el Senado de EE. UU. rechazó el pacto de la Sociedad formulando al efecto varias reservas.

Tampoco la ausencia de ciertos países importantes como la U. R. S. S. (hasta 1934) aumentaba el bienestar, disminuido asimismo por la retirada de países no menos importantes como Alemania (1933), Italia (1937) y Japón (1938).

Las crisis económicas hicieron sentir su peso; en Alemania, en 1933, había 5 millones de parados. Y lo peor fue que la solución se buscó en Hitler ese mismo año, que habría de conducir a Alemania según el más furioso imperialismo belicista. Añádase a esto la formación, en 1937, del eje Roma-Berlín, alianza por la que, entre otras cláusulas, Hitler reconoció el impelió italiano en África.

Si a todo esto se suman, como colofón nada despreciable, las aspiraciones de Japón y EE. U U. al dominio en el Pacífico, se tendrá en conjunto que las naciones poderosas del mundo se hallaban en una tesitura violenta.

En 1935, Hitler anuló las restricciones impuestas por los aliados y reanudó el rearme de Alemania. Lo hizo dirigido por un grupo de hábiles estrategos, creadores de una nueva forma de guerra: la blitzkrieg (guerra relámpago). Consistía en la ruptura del frente de combate en un punto, seguida por un avance fulminante.

El éxito del ataque —precedido -por bombardeos en picada de gran precisión— se debía al empleo masivo de tanques. La artillería autopropulsada y la infantería, compuesta en parte por motociclistas, progresaban con gran rapidez, sostenidas por tropas aerotransportadas a puntos clave de la retaguardia del enemigo.

Confiado en esta superioridad, Hitler emprendió una política cada vez más audaz, aprovechando el temor de las naciones occidentales frente al comunismo, y favorecido por sus divergencias y dificultades internas y por el franco apoyo de Mussolini, con quien formó el llamado “Eje Roma-Berlín”. En 1938 anexó Austria y reclamó la inmediata entrega de los Súdeles, poblaciones checoslovacas de raza germánica.

En la entrevista de Munich, el 29 de setiembre de 1938, el ministro inglés, Neville Chamberlain, y el francés, Eduardo Daladier, consintieron la cesión. Poco después, los nazis ocuparon el resto de Checoslovaquia.

Alemania, previa firma con la U. R. S. S. de un pacto de amistad y no agresión (23 de agosto de 1939), que en la práctica le habilitaba a proceder con manos libres en Polonia. Confiado que Francia e Inglaterra, no intervendrían, Hitler decide poner en marcha su guerra relámpago y atacar la frontera polaca en 1° de septiembre de 1939, dando así al movimiento de los demás países según los acuerdo en las alianzas antes contraídas….el resto del conflicto es conocido y puedes leer un resumen desde aquí.

La derrota de la Alemania nazi libró a la mayor parte de la raza humana de un terror escalofriante. Nunca se había visto que un régimen tan sistemáticamente ruin ocupara el gobierno de un país civilizado. La prueba definitiva se descubrió en los espantosos campos de concentración liberados por los ejércitos aliados a medida que avanzaban; el trato a los prisioneros superaba todo lo imaginable en lo que se refiere a sádica brutalidad e insensible desidia.

Los presos que sufrieron hambre, tortura y explotación padecieron a veces como adversarios políticos de los nazis, otras como rehenes o trabajadores esclavizados y otras —lo que era descaradamente ilegal— por el mero hecho de ser prisioneros de guerra. Entre éstos había una categoría especial —en su mayor parte formada por gran cantidad de judíos—, destinada al exterminio. Los nazis emprendieron un intento sistemático de aniquilar a las personas de determinados orígenes raciales. En el caso de los judíos, se refirieron sin ambages a la «solución final» del «problema» judío.

Es posible que nunca dispongamos de las cifras completas, pero parece indiscutible que murieron, como mínimo, cinco millones de judíos, fuera en los campos de exterminio mediante fusilamientos y carnicerías a lo largo y ancho de Europa oriental o por el exceso de trabajo y el hambre en los establecimientos de trabajos obligatorios. Acabar con el sistema que hizo todo eso supuso una gran victoria. El coste fue enorme. Aunque nunca se conocerán las cifras exactas, probablemente en la guerra murieron más de 50 millones de personas.

Mucho se ha hablado sobre la mayor guerra de la historia de la humanidad y se han escritos millones de hojas tratando de describir y explicar este fenómeno bélico que arrasó con millones de personas (mas civiles que soldados) y comprometió varias decenas de países del mundo. Lógicamente cada autor con su óptica e ideología (y con su corazón según su nacionalidad), por lo que se han creado diversos mitos y que la idea es ahora explicar algunos según la visión de Walter Graziano, en su libro “Nadie vio matrix” el cual es sumamente recomendable su lectura.

LOS MITOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

MITO: El origen de la Segunda Guerra Mundial debe buscarse en el ascenso de Hitler al poder en Alemania en 1933.

REALIDAD: El origen de la Segunda Guerra debe buscarse en el Tratado de Paz de Versalles de 1919, cuando tras la Primera Guerra se impusieron a Alemania durísimas sanciones económicas relacionadas con el pago de los costos de la guerra a Gran Bretaña, con el fin de que ese país pudiera a su vez saldar las deudas que había contraído sobre todo con la banca Morgan durante la confrontación.

Ello y la pérdida de grandes territorios por parte de Alemania y el imperio ruso merced al Tratado de Versalles generaron las condiciones objetivas para otra guerra.

MITO: el pacto de no agresión germano-ruso es una clara muestra de la falta de escrúpulos tanto de Hitler corno de Stalin.

REALIDAD: Ni Hitler ni Stalin deseaban una guerra en dos frentes. Hitler sabía que en caso de una invasión a Polonia era posible la declaración de guerra de Inglaterra y Francia.

Stalin a su vez estaba preocupado por la alta tensión existente con los japoneses que habían invadido Manchuria, y había buscado un pacto de mutua defensa con ingleses y franceses antes de firmar el acuerdo con Hitler.

La actitud dilatoria de la delegación inglesa, que ni siquiera tenía poder alguno para firmar tratados, obligó a Stalin a aceptar el acuerdo propuesto por Hitler y dejar a los ingleses con las manos vacías. Stalin sabía que en realidad los británicos deseaban una guerra entre Alemania y la Unión Soviética a causa de Polonia y que por eso nada iban a firmar con su ministro de Relaciones Exteriores, Molotov.

Hitler vio la ocasión de recuperar territorio polaco que había sido alemán sin ingresar en una guerra en dos frentes. No le faltaba lógica a los razonamientos de ninguno de los dos en aquel momento.