Invasiones Bárbaras del Siglo IX

España Primitiva Pre Romana Pobladores y Cultura

España Primitiva Pre Romana
Pobladores y Cultura

ESPAÑA PRERROMANA
Tiempos prehistóricos
España se halla situada en la península Ibérica, separada del África por el estrecho de Gibraltar, y de Francia por los montes Pirineos.

Poco se sabe acerca de los primeros habitantes. Los más antiguos —período del paleolítico inferior— trabajaban la piedra a golpes para obtener hachas de mano.

En el paleolítico superior habitó en la península la raza de Cro-Magnon, formada por hombres de alta talla que sabían dominar el fuego y cubrían su cuerpo con pieles de animales. De este período han quedado expresiones de arte rupestre en las paredes de las cavernas que utilizaban como viviendas.

En las Cuevas ce Altamira (Santander) se han encontrado figuras de bisontes, jabalíes, un caballo salvaje y una cierva; los contornos son incisiones y las pinturas realizadas con materias colorantes naturales.

En el V y IV milenios (a. C). pueblos procedentes de! norte de África —o quizás del valle del Danubio— penetraron en España e introdujeron la cultura neolítica. Conocían la agricultura y la ganadería, mejoraron las armas de piedra y fabricaron vasijas de barro cocido.

La abundancia de cobre y estaño brindó características particulares a la cultura del bronce, cuyas muestras más importantes se han encontrado en las ruinas de la localidad de El Agar (Almería).

La utilización del hierro marca el comienzo de los tiempos históricos.

mapa de espana pre romana

Primeros pobladores históricos
Se afirma que, en los comienzos de los tiempos históricos, los más antiguos pobladores de España fueron los iberos —que penetraron por el sur— probables integrantes de un grupo racial de tipo mediterráneo-africano. Sin embargo, otros estudiosos sostienen que los primeros habitantes de esa época fueron los ligures, llegados a la península por el norte.

En la región sur de la península (Andalucía, parte de Murcia y Alicante) floreció una brillante civilización, la de los Tartesios, cuya antigüedad no puede precisarse pero que seguramente es muy remota. Su origen es incierto, aunque algunos historiadores creen que este pueblo pertenece a la familia de los iberos. Los tartesios formaron un gran imperio comercial que tuvo importantes relaciones con los mercaderes fenicios y griegos.

En el siglo VI (a. C.) penetraron en España los celtas, pueblo de origen indoeuropeo que procedía de las costas del mar del Norte. Luego de cruzar los Pirineos, los recién llegados ocuparon la parte noroeste de la península. Eran altos, rubios y vigorosos; llevaban armas y utensilios de hierro e introdujeron en España ese tipo de cultura.

Los celtas se dividieron a su vez en cuatro ramas: los lusitanos y los gallegos, que ocuparon el oeste de la península —en el sur y en el norte, respectivamente—, y los astures y los cántabros que se instalaron en la parte meridional sobre las costas del mar Cantábrico.

Los celtas se extendieron por toda la península, especialmente en la región occidental. Pero en la meseta la penetración fue contenida por los iberos, quienes se opusieron al avance de los invasores.

Se afirma que de ese contacto se produjo la fusión de las dos razas en una sola que se llamó de los celtíberos. En el siglo IV (a. C.) la zona central de España estaba ocupada por este nuevo pueblo, mientras que en el norte y en el sur seguían dominando los celtas e iberos, respectivamente.

Cultura
Si bien las manifestaciones artísticas de la España primitiva poseen caracteres propios, es indudable que fueron notablemente influidas por los colonizadores fenicios, griegos y cartagineses. Por tal causa, los pobladores de la región sudoriéntal muestran rasgos culturales muy distintos de los que poseen los habitantes del interior, que vivieron alejados de esas influencias.

Los fenicios estimularon la industria y el comercio; además, introdujeron objetos artísticos de oro, plata, marfil y vidrio, con marcados caracteres orientales.

Los griegos gravitaron enormemente en el aspecto cultural y artístico. Lo demuestran la acuñación de monedas y, sobre todo, la arquitectura y la escultura. Los españoles no se limitaron a copiar los modelos griegos, sino que asimilaron el arte helénico y supieron darle caracteres propios.

En la región sudoriental, de cultura más desarrollada y que recibió mayor Influencia griega, se han encontrado restos de numerosas poblaciones y santuarios construidos en lugares elevados así como también valiosas piezas escultóricas, entre las que se destacan: La Leona de Bocairente y la famosa Dama de Elche.

Leona de

Leona de Bocairente

la dama de elche

Dama de Elche: 
La dama de Elche, junto a la dama del Cerro de los Santos y la de Baza (las tres en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid) son tres excepcionales ejemplos de escultura ibérica. Es un busto de carácter funerario con influencias del arcaísmo griego y el arte púnico. Resalta la ornamentación de su tocado con dos rodetes a ambos lados del rostro. Se trata de un busto femenino en piedra caliza, descubierto en 1897 en La Alcudia (Elche). Ricamente alhajada, lleva una tiara ceñida con una diadema, dos grandes ruedas sobre las orejas para recoger el pelo y collares sobre el pecho. Algunos especialistas consideran que el orificio que presenta en la espalda corresponde a una urna cineraria.
Fuente Consultada:Historia I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

 

Las Hordas Mongoles Vida , Costumbres y Conquistas

VIDA Y COSTUMBRES DE LAS HORDAS MONGOLES

Los mongoles han representado un importante papel en la historia de Asia. Son nómadas, y su vida está hecha, por tanto, de continuos desplazamientos forzados por la necesidad de encontrar la hierba necesaria para la alimentación de sus grandes rebaños de corderos y cabras. Estos animales les proporcionan carne, leche, mantequilla y queso. Como animales de carga, los mongoles utilizan el camello y un caballo de pequeña estatura, pero de gran resistencia.

los mongolesLa extensión de la estepa, y su pobreza, los obligan a desplazarse de estación en estación. Desde este punto de vista se les puede comparar con los lapones y otras poblaciones de Eurasia septentrional.

Viven en tiendas en forma de quesera, que levantan formando un enrejado de sólidas tablas, y cubriéndolo después con mantas de lana burda. Estos campamentos de tiendas deben considerarse pueblos ambulantes.

Ningún extranjero podría decir con exactitud dónde se encuentran esas aglomeraciones. Sólo los mongoles saben en qué lugar se hallan sus vecinos. Nadie debe aventurarse solo por esas inmensas extensiones, pues quien lo hiciera correría el riesgo de no encontrar un alma viviente, ya que los mongoles  vagan   a  la   aventura.

La vida de este pueblo ha estado siempre envuelta en el misterio. El extranjero se siente poseído de una inexplicable inseguridad, de una continua amenaza… Los actuales mongoles no difieren mucho en usos y costumbres de aquellos antepasados suyos que surcaban las estepas hace centenares de años. Su pasado se pierde en la noche de los tiempos. Su fuerza era legendaria.

Uno de esos mongoles, Temudjin, a fines del siglo XII, reunió las tribus nómadas turco-mongolas. Eran grandes jinetes, de cráneo redondo, pómulos salientes, ojos rasgados, piel amarilla, cabello lacio y negro y piernas arqueadas. Temudjin sometió a cierto número de tribus y durante una primera asamblea solemne celebrada en 1206, se otorgó a sí mismo el título de Djingiz Khan o Gengis Kan, es decir, el más poderoso de todos los jefes, o también, el emperador inflexible. Conquistó la ciudad, de Karakorum e instaló en ella su residencia.

viajes de los mongoles

Caravanas  Mongoles

Hasta entonces no había visto nunca una ciudad y no sabía leer ni escribir, pero su ejército de 100.000 hombres le permitió franquear la Gran Muralla de China, tomar la capital Yen-King, que se convertiría en Pekín, al norte de China y conquistar Corea. Yen-King fue saqueada e incendiada.

Cuando estalló una rebelión en el Lurquestán, Gengis Kan conquistó el país, incluida Samarcanda, una de las ciudades comerciales más importantes de la época, y exterminó sin piedad a la población, que había cometido la audacia de rebelarse.

Mientras sus lugartenientes realizaban incursiones por Rusia meridional, Gengis Kan marchó sobre el Irán y llegó hasta el Dniéper. Su imperio fue el mayor que conoció el mundo hasta entonces. Admitía todas las religiones, pero hacía que reinaran, por el terror, la autoridad y el orden.

Murió en 1227 durante los preparativos de una nueva campaña. En vida repartió este imperio entre sus cuatro hijos, pero esto no impidió que Ogotai fuera designado Gran Kan, a pesar de que no era el primogénito.

Lo primero que hizo Ogotai fue lanzarse al ataque de la China meridional, luego de Rusia meridional y, por último, de Occidente. Veinticinco mil jinetes arrasaron Vladimir, Moscú y Kiev, derrotaron a los caballeros de la Orden Teutónica’ y asolaron Hungría, para llegar finalmente a la costa adriática.

Ogotai murió en 1241, y los jefes mongoles se retiraron a Rusia meridional donde fundaron el reino de la Horda de Oro con Serai como capital. Serai estaba situada en un afluente del Volga. Desde 1240 hasta 1450, Rusia vivió bajo el dominio mongol. El kan permitió que subsistieran los principados rusos, pero les designó jefes e instaló guarniciones en las ciudades a fin de mantener el orden.

Kublai, el sucesor de Ogotai, conquistó toda China. Fue el fundador de la dinastía Yan y se adaptó fácilmente a la civilización ya muy evolucionada de sus nuevos subditos. Los soberanos de Annam y Birmania tuvieron que reconocer, asimismo, su soberanía. En cambio, la flota que envió para conquistar el Japón sufrió una decisiva derrota. Marco Polo dijo con razón que este kan era el hombre más poderoso desde Adán.

Trasladó su capital de Karakorum a Pekín, y éste fue, sin duda, su mayor error político, pues se rompió la unidad del imperio mongol.

En Rusia el reino de la Horda de Oro se vino abajo, en 1502. En el siglo XIX se encontraron los vestigios de Karakorum. Seis siglos antes, esta ciudad había poseído una docena de templos, dos mezquitas y una iglesia cristiana nestoriana.

No se puede hablar de cultura mongol. Una figurilla del siglo vn, el jinete azul de Astrana, hallada al norte del Turquestán, testimonia un esplendoroso pasado y recuerda a los grandes jefes mongoles. Éstos tuvieron el mérito de poner a Europa en contacto con la civilización china, que en aquel momento mostraba un indudable adelanto sobre la cultura occidental.

Por este motivo no se puede achacar al azar el hecho de que el desarrollo de la técnica, que aceleró el fin de la Edad Media, se produjera inmediatamente después de las conquistas mongolas. El compás, la pólvora y el papel se deben, en efecto, al ingenio chino.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Tomo I AZeta – Editorial Credsa

Eduardo El Confesor Rey de Inglaterra Biografía y Reinado

Reinado de Eduardo El Confesor, Rey de Inglaterra

Eduardo era hijo del soberano inglés Ethelredo II el Iletrado, Eduardo el Confesor (1002-1066) fue rey de Inglaterra desde 1042 hasta 1066. Comenzó la construcción de la abadía de Westminster en 1050, pero su delicado estado de salud le impediría asistir a la consagración de la iglesia. En la imagen de abajo , Eduardo el Confesor en un detalle del tapiz de Bayeux (siglo XI), que se encuentra en el Centro Guillermo el Conquistador (Bayeux, Francia).

Eduardo el Confesor

Una Idea de la Época: El orden en Europa, derrumbado tras las irrupciones del Islam y los vikingos, se restauró lentamente a partir del siglo X.  Los castillos poblaban el paisaje, como  amos y señores del campo, desde donde los terratenientes defendían a sus pueblos de ataques externos y dirimían disputas internas. Los caballeros andantes juraban lealtad a los señores feudales, al honor de sus damas y a Dios. La iglesia y sus obispos gobernaron en lo referente a la moral, y desde las parroquias se oficiaban los ritos de nacimiento, matrimonio y muerte. Las catedrales se elevaban al cielo, y nuevos monasterios reemplazaron los que hab ían sido abandonados o quemados por los invasores. Estos edificios surgieron y fueron reparados por todos lados, conforme aumentaban la destreza y la tecnología de la albañilería. Un nuevo espíritu de confianza alentó a nobles y plebeyos, e incluso a los niños, a iniciar peregrinaciones hacia los santuarios de los mártires, y a enrolarse en las Cruzadas para rescatara la Tierra Santa de las manos del Islam.

La conquista normanda: Como vimos en otra página de este sitio, a comienzos del siglo V, los sajones y los anglos se establecieron en Inglaterra y unieron sus siete reinos en una confederación llamada Heptarquia. La debilidad de los monarcas favoreció la invasión de los daneses, que vencieron y se radicaron en las islas.

El primer rey danés en Inglaterra fue Canuto el Grande (1017-1035), quien también gobernaba Dinamarca, Suecia y Noruega. Este monarca trató bien a sus subditos, eliminó los rencores entre vencedores y vencidos y logró fusionar a los anglosajones con los daneses.

Cuando murieron los hijos del rey danés, los anglosajones recuperaron nuevamente el poder, al ocupar el trono Eduardo III, el Confesor (1041-1066), muy inclinado a las costumbres francesas, pues había residido muchos años en Normandía. A su muerte, los anglosajones coronaron a Haroldo, pero Guillermo duque de Normandía —que contaba con el apoyo del Pontífice Alejandro II— reclamó el trono de Inglaterra.

Historia: Después de la muerte de Canuto (1035), dos de sus hijos se sucedieron en el trono. El último de éstos, Hardicanuto, que no tenía hijos, designó como sucesor a su hermanastro Eduardo, hijo de Emma y de Ethelredo. La dinastía danesa se extinguía en provecho de los sajones, a los que había destronado.

En 1043, Eduardo subía al trono de Inglaterra. Educado en la corte de Normandía, había traído consigo nobles normandos, a los que distribuyó tierras y funciones, desposeyendo a la aristocracia danesa. De temperamento generoso y dulce, muy piadoso, Eduardo, llamado el Con fesor, tenía una personalidad atrayente, pero carecía de autoridad, y su reinado fue teatro de luchas intestinas entre los señores, que no cesaban en sus combates para arrancar al rey nuevos favores.

Esta nobleza asumía cada vez mayor independencia, y los pequeños campesinos libres fueron a buscar, junto a ella, la protección que el rey no estaba en condiciones de asegurarles. Esta protección les era concedida mediante una recomendación, es decir, un juramento de fidelidad que los ligaba al señor.

Los señores se atribuyeron, poco a poco, el derecho de hacer justicia, efectuar la policía, reclutar ejércitos y recaudar los impuestos.

Algunos de ellos adquirieron un  poderío  desmesurado,  como  Godwin, conde de Wessex, que, habiendo casado a su hija con Eduardo, se aprovechaba de la debilidad de su yerno para reinar como verdadero dueño de Inglaterra. Así se insinuaba un principio de feudalización, que Guillermo el Conquistador sabría canalizar en provecho propio.

En 1065 una rebelión popular por los excesos en el gobierno del Conde de Northumbria, obligó a Eduardo a exiliarse. Después de esto, el Monarca cayó enfermo y no pudo asistir a la consagración de la abadía de Westminster que él había fundado. Le sucedió Harold II, el último rey sajón que gobernó Inglaterra. Menos de un siglo después de su muerte fue canonizado.

 

Canuto I El Grande Rey de Inglaterra Biografía

BIOGRAFÍA DE CANUTO I EL GRANDE REY DE INGLATERRA

Canuto I el Grande o Canuto II nació en 994 y murió en 1035, sucedió a su padre en la corona como rey de Inglaterra (1016-1035), al morir su hermano mayor se convirtió en rey de  Dinamarca (1018-1035) y finalmente de Noruega (1028-1035). Era hijo de Sven I Barba de Horquilla, rey de los daneses, conquistó Inglaterra en 1013. Un órgano que asesoraba a los reyes anglosajones, conocido como Witenagemot reinstauró en Inglaterra al rey Elteredo II, y Canuto se retiró. Regresó en 1015 y pronto sometió toda Inglaterra, excepto Londres. Después de la muerte de Etelredo en 1016, los londinenses nombraron rey a su hijo Edmundo II.

Canuto el Grande rey de Inglaterra

Canuto, hijo del rey danés Sven I, se convierte en rey de Inglaterra tras el fallecimiento casi consecutivo del monarca anglosajón Etelredo II y del hijo de éste, Edmundo II. Canuto reinará asimismo hasta el año de su muerte (1035) en Dinamarca y en Noruega.

Al finalizar el siglo x, las invasiones danesas se renuevan bajo la forma de incursiones y piraterías, a las que el rey sajón Ethelredo intentó poner dique pagando pesados tributos a los invasores; pero este medio se reveló tan inútil como costoso, y, en 1013, el rey de Dinamarca, Sweyn, decidido a someter a todo el reino anglosajón, lanzó una ofensiva general; necesitó menos de un año para conseguir sus fines y obligar a Ethelredo a refugiarse en la corte del duque de Normandía.

Pero el rey danés  murió brutalmente,  y  su hijo Canuto, que lo había secundado en todas sus campañas, prefirió retirarse momentáneamente a Dinamarca, donde su hermano mayor acababa de ser  nombrado rey, con el objeto de reforzar su ejército. En 1017, a la cabeza de tropas frescas, sólidamente armadas, volvió a hacerse a la mar y, tras una serie de victoriosas campañas, expulsó al hijo de Ethelredo del trono de Inglaterra y se hizo coronar rey; se casó casi inmediatamente con Emma, viuda entonces de Ethelredo, descartando así eventuales oposiciones a su usurpación.

La muerte de su hermano mayor lo puso a la cabeza del reino de Dinamarca, y una guerra victoriosa, dirigida diez años después contra el rey Haraldo de Noruega, le aseguró la corona de este país. Así, Canuto el Grande reunió bajo su cetro un inmenso reino, promoviendo un notable incremento de los intercambios marítimos en el mar del Norte; pero este reino, demasiado disperso para ser sólidamente unificado y bien defendido, no debía sobrevivir a su creador.

En lo que se refiere a Inglaterra, Canuto fue un prudente administrador, conservando las costumbres y la organización que los anglosajones le habían legado, haciendo establecer los primeros códigos ingleses, consolidando el ejército y la marina, sosteniendo a los clérigos. Solamente fue cambiado el personal dirigente, y los daneses ocuparon desde entonces todos los altos puestos, de los que se había separado a la nobleza anglosajona.

 

Guillermo El Conquistador Rey de Inglaterra Biografía

BIOGRAFÍA DE GUILLERMO EL CONQUISTADOR
LA BATALLA DE HASTINGS

Guillermo I, El Conquistador (1027-1087). Rey de Inglaterra y duque de Normandía, nacido en Saint Gervais. Era hijo natural de Roberto el Magnífico, duque de Normandía y de su concubina Arletta, hija de un artesano lo que no fue impedimento para que se lo reconociera como heredero del ducado cuando su padre partió para Tierra Santa. Fallecido Roberto en Nicea, en 1035, lo sucedió Guillermo con el apoyo de algunos de los barones vasallos quienes constituyeron una regencia que debíó enfrentarse a las pretensiones de Guido de Borgoña. Llegado Guillermo a la mayoría de edad decidió defender su ducado contra el pretendiente, al que derrotó en Val de Dunes, a las cercanías de Caen, en 1047, con la ayuda del rey de Francia. Tiempo después se enemistó con éste, al que derrotó en la Batalla de Mortemer (1054) y nuevamente en Varavillc cuatro años después.

En 1087, durante una campaña militar contra el rey Felipe I de Francia, el caballo de Guillermo sufrió una caída en las proximidades de la ciudad de Mantes, como consecuencia de las lesiones sufridas, falleció el 7 de septiembre en Ruán. Fue sucedido por su tercer hijo, Guillermo II.

 

guillermo el conquistador

Guillermo I fue rey de Inglaterra desde 1066 hasta 1087. Durante su reinado, reestructuró el sistema feudal, obligando a todos los terratenientes a jurar lealtad al rey en lugar de a los distintos señores. Ordenó realizar un censo de las tierras de su reino. El resultado de este estudio, conocido como el Domesday Book, ayudó a determinar los impuestos que sus súbditos debían entregarle.

ANTECEDENTES E HISTORIA DE GUILLERMO:

Mientras el reino de Inglaterra entraba en decadencia, el ducado de Normandía conocía un auge sin precedentes, bajo la dirección de su joven jefe, Guillermo. Este era hijo natural de Roberto el Diablo y de Arlette, hija de un burgués de Falaise. Cuando Roberto partió para Tierra Santa, en 1035, hizo que los barones normandos reconocieran a este hijo—a quien adoraba—como heredero. Guillermo no tenía aún diez años; de forma que, cuando Roberto murió, unos meses después, a la vuelta de Jerusalén, los nobles se aprovecharon de la inexperiencia de su joven señor para aumentar sus poderes, agrandar sus dominios y entregarse a verdaderas guerras civiles.

En 1047, ante tal anarquía, Guillermo recurrió a su soberano, el rey de Francia, para aplastar la rebelión de sus vasallos. Aquél respondió a su llamada, y las tropas de Enrique I y del joven duque infligieron una gran derrota a los barones felones en la batalla de Val-les-Dunes.

Despues de esta victoria, Guillermo se convirtió en el jefe indiscutible de su ducado. En veinte años, consiguió hacer de Normandía una temible potencia militar y económica. Este ducado había tomado, ya hacía dos siglos, un gran adelanto sobre el reino de Francia, del que dependía. Las instituciones feudales estaban allí fuertemente arraigadas, y la autoridad ducal bien asentada. Cada vasallo debía a su señor el servicio militar y las prestaciones correspondientes.

En compensación, aquél le concedía su apoyo. Cada señor aseguraba el orden y la justicia en su dominio. Sin embargo, estos poderes estaban limitados por los vizcondes, administradores de distrito que dependían directamente del duque. Enla cima de esta sociedad, fuertemente jerarquizada, se encontraba el duque, único señor que no dependía de nadie en su dominio, sin otras obligaciones que las de vasallaje hacia su soberano, el rey de Francia. Guillermo no hizo más que reforzar este orden establecido.

Exilió a los jefes rebeldes, se rodeó de hombres capaces y entregados enteramente a su causa. Intervino directamente en los asuntos de la Iglesia, colocando a miembros de su familia en los cargos importantes, e hizo cubrir de monasterios la Normandía, asegurándose así el apoyo de los clérigos. En todas las provincias se emprendieron labores de roturación, y las ciudades, como Caen, conocieron un auge económico considerable.

Para reconstituir el tesoro ducal, Guillermo obligó a sus vizcondes a llevar una contabilidad exacta de las personas de cada distrito. Por último, su ejército era el más moderno de Europa. Además de una larga tradición de hazañas guerreras, los caballeros normandos estaban avezados al combate, gracias a todas las campañas de anexión que emprendió Guillermo para ensanchar sus fronteras; a través de esas campañas, se precisó la táctica del ejército normando—extrema movilidad, construcción de fortificaciones—y su composición —arqueros de a pie y caballería pesada—.

Frente a este ducado, que prosperaba bajo una mano autoritaria, se extendía una Inglaterra en plena decadencia, que no tenía para defenderse más que un ejército de campesinos mal dirigidos y poco adiestrados. Así, cuando Guillermo emprendió en 1066 la conquista de aquel reino, todas las ventajas estaban claramente de su parte.

El mandatario más famoso de los normandos fue Guillermo de Normandía, formó un ejército basado en los lazos medievales, los caballos y los estribos. Confiando en los conocimientos marítimos heredados de sus antepasados vikingos, Guillermo inició su conquista de Inglaterra en la batalla de Hastings del año 1066. El feudalismo fue ganando terreno con cada nueva conquista. Los reyes otorgaban las tierras recién invadidas a sus caballeros y nobles, que a cambio le proporcionaban ejércitos para continuar con las conquistas y la guerra. En un intento de reafirmar su autoridad en Inglaterra y de determinar las riquezas que acababa de adquirir, Guillermo el Conquistador, como se le conoció a partir de entonces, ordenó que se realizara el registro exhaustivo de las propiedades de su nuevo reino: el resultado fue el célebre Domesday Book del año 1086.

GUILLERMO, EL CONQUISTADOR
En 1051, Eduardo, que no tenía hijos, escogió por heredero a Guillermo, duque de Normandía. Su elección fue violentamente impugnada por su suegro, Godwin, deseoso de que la corona recayera en su hijo Haroldo. Sin embargo, mientras efectuaba un viaje por el continente, Haroldo cayó en las manos de Guillermo.

El duque de Normandía lo obligó a jurar, sobre un velo que recubría unas sagradas reliquias, que no pretendería jamás la corona de Inglaterra. Haroldo juró, pero cuando en 1066 Eduardo exhaló su último suspiro, Haroldo ignoró deliberadamente su antiguo juramento, reunió al consejo de los señores y se hizo proclamar rey. Guillermo no estaba dispuesto a aceptar este golpe de fuerza. Reunió la asamblea de los barones normandos y pidió que se le proporcionaran 700 naves y los mejores guerreros. Algunos meses después, tras haber confiado la regencia a su mujer, Matilde, se embarcó a la cabeza de 10.000 hombres, llegados de todas las provincias: Flandes, Picardía, Bretaña y Normandía.

Desembarcó en Inglaterra sin encontrar obstáculos, e hizo construir un campamento fortificado en la pequeña ciudad de Hastings. Mientras tanto, Haroldo guerreaba en el norte contra el rey de Noruega, que había intentado una invasión, unos meses antes. Derrotó rápidamente al ejército noruego en Stamfortbridge y, sin tomarse el tiempo de reunir un ejército, más numeroso, acudió a Hastings. En la mañana del 14 de octubre de 1066, ambos ejércitos se encontraron frente a frente. Sus fuerzas no estaban igualadas; el ejército normando llevaba una fila de arqueros y de ballesteros muy bien equipados, seguida por una fila de infantes, encuadrados por la caballería.

El ejército anglosajón no disponía de ningún cuerpo de arqueros, y se batíacon armas muy dispares, como jabalinas y venablos. Sin embargo, el ejército sajón tuvo mayores ventajas, al principio de la batalla, porque disponía de mejor posición desde el punto de vista estratégico. Pero la táctica normanda, que consistía en aislar al enemigo en pequeños grupos y aniquilar a éstos, terminó debilitando la resistencia inglesa.

Por último, ante el anuncio de¡a muerte de Haroldo, a consecuencia de un flechazo en un ojo, se produjo una verdadera desbandada en el ejército sajón. Guillermo ya tenía su victoria, y Hastings le abría las puertas del poder. Sin embargo, tuvo que esperar aún dos meses para someter a la aristocracia sajona. El día de Navidad de 1066, el arzobispo de Canterbury coronó al nuevo Rey de Inglaterra.

Ver: La Invasión Normanda a Inglaterra

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Guillermo el Conquistador Edit. CODEX
TODO SOBRE NUESTRO MUNDO Christopher LLoyd Edit. Ariel

Rey Clodoveo Historia de los Francos Dinastía Merovingia

HISTORIA DE LOS FRANCOS Y EL REY CLODOVEO

Llamamos Dinastía Merovingia, a la familia de reyes que gobernaron el pueblo germánico de los francos desde el 481 d.C. Se denomina asi por que los reyes fueron descendientes de un gran jefe de los francos salios llamado Meroveo, que había gobernado entre 448 y 458. Clodoveo I, nieto de Meroveo,  nació en 466 y vivió 45 años, de lo cuales durante 30 años fue rey de los francos.

Su reinado se caracteriza por su principal objetivo de la unión de todos los francos salios del norte del Rin con los francos ripuarios del bajo Rin, y comenzó con la victoria en la batalla de Soissons, obtenida en el año 486 sobre Siagrio, el último gobernador romano en el norte de la Galia. Mas tarde mediante una política agresiva de conquista, apoyada por la Iglesia, extendió su reino hasta que éste llegó a abarcar casi toda la actual Francia y parte de Alemania.

Clodoveo I rey de los francos

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Los germanos eran pueblos seminómades de origen diverso, vecinos inmediatos del Imperio Romano de Occidente. Su aparición en este ámbito se da desde comienzos del siglo I. Se situaron en los llanos, más allá del Rin y del Danubio, reunidos en tres grupos principales:

Vivían agrupados en tribus, dirigidas por un jefe. Los hombres libres integraban una asamblea que intervenía en las decisiones políticas.
La familia era la base de la organización social germana. Como carecían de leyes escritas, el padre, en su papel de juez, resolvía todos los problemas. La agresión contra un miembro de la familia obligaba a los parientes a castigar al culpable.

Esa costumbre ocasionó constantes luchas, lo que llevó a establecer “precios” por los delitos, calculados en número de reses, que se entregaban a la familia perjudicada.

mapa de la invasion barbara

LOS FRANCOS: Entre los pueblos germanos que se establecieron en la Galia , el más importante fue el de los francos, que se instalaron al Norte de las Galias. Estos no constituían un Estado sino una confederación de tribus entre las que podemos citar la de los Ripuarios. establecidos a orillas del bajo Rin, los Salios, en la región del Mosa. los Sicambrios, etc.

Uno de sus jefes, Meroveo, inició la dinastía Merovingia, que duró tres siglos. Su nieto Clodoveo fue el rey merovingío más importante. Luego de una serie de luchas, consiguió crear un reino unido en las Galias, donde se integraron francos y romanos con relativa rapidez.

Este proceso se vio facilitado al convertirse el mismo Clodoveo al catolicismo. Pero la organización de este reino tuvo un defecto que amenazaba su supervivencia. El reino era concebido como una propiedad privada de la dinastía gobernante. Por lo tanto, al morir cada rey, se dividía en distintos principados, de acuerdo con la cantidad de descendientes.

Esto llevó a constantes luchas dinásticas que debilitaron al Estado en general. A esta dificultad, se sumó que los reyes merovingios posteriores a Clodoveo carecieron de buenas cualidades para el gobierno. Dejaban generalmente la dirección del Estado a su ministro más importante, llamado “el mayordomo del palacio”. Esto les valió el título de “reyes holgazanes”. Finalmente, en el año 751, Pepino el Breve puso fin a la dinastía Merovingia, se coronó rey de los francos e inició una nueva época: la carolingia.

Los francos en un principio fueron contratados por los romanos para defender las fronteras sobre el Rin; más tarde se instalaron al norte de la Galia. Pocos años después, cuando Atila invadió el Imperio, los francos se aliaron con los romanos, y a las órdenes de su rey Meroveo participaron en la batalla de los Campos Cataláunicos (451). Este rey fue el fundador de la dinastía merovingia, que reinó por más de dos siglos. Radicados en la región norte de la Galia se mantuvieron alejados de las influencias romanas, lo que les permitió conservar sus costumbres paganas y los hábitos guerreros.

En la Galia, una vez instalada la realeza de los francos se esforzó por salvaguardar la antigua organización romana: la posta de caballos, el servicio de acuartelamiento, el sistema de aranceles, la moneda. Pero todo esto no era más que una apariencia; la corte o el «palacio» del rey franco se desplaza de ciudad en ciudad, propiedades de la corona, según las necesidades de la política o del abastecimiento. Siguiendo la costumbre germánica, el rey era entronizado alzándole sobre el pavés. La inmensa burocracia imperial desapareció definitivamente. L

a administración central del rey franco, es su «casa»: servicios domésticos y servicios administrativos se confunden según las necesidades. El senescal y el mayordomo, que gobiernan a los otros domésticos: cocineros, despenseros, camareros…, o el condestable, encargado de las cuadras y de los palafreneros, pueden, en todo momento, ser llamados para intervenir en el manejo de los asuntos del Estado.

Su papel aumenta en importancia, poco a poco:   el  condestable  va  a convertirse  en jefe del ejército; el mayordomo, en ministro del rey: el «mayordomo de palacio». Alrededor del rey giran sus «compañeros», señores francos, que se sientan a su mesa, le siguen al combate y constituyen los miembros de su guardia privada o «trustis».

Frecuentemente, reciben misiones importantes e, incluso, realizan servicios regulares. En las provincias, son ellos los condes encargados de los poderes administrativos y militares. Viven de su cargo, principalmente de una parte del producto de los impuestos y las multas, y de sus dominios. El derecho sálico está muy poco influido por el derecho romano.

Para cualquier atrocidad que pueda cometer un franco—la lista de las fechorías posibles es una prueba, por sí misma, de la rudeza de las costumbres: lisiar, degollar, cortar las dos manos y los dos píes, arrojar en el fondo de un pozo, traspasar con flechas envenenadas—, no está previsto otro castigo que una multa v una «composición» destinada a impedir el derecho de venganza de la víctima o de su familia. El inculpado puede someterse a la prueba judicial: sumerge la mano en una cuba de agua hirviendo y debe retirarla sin ninguna quemadura profunda; el procedimiento romano está completamente olvidado.

CLODOVEO: En el año 481, los francos proclamaron rey al jefe de los sicambrios un joven de quince años llamado Clodoveo. Él nuevo monarca que era nieto de Meroveo, poseía grandes dotes de caudillo. Inteligente, ambicioso y sin escrúpulos, se propuso la conquista de la Galia, para lo cual se dio a la tarea de unificar las tribus antes de lanzarlas a la lucha.

En el año 486 venció al general romano Siagrio, cerca de Soisson, ciudad que hizo su capital. Tiempo después se casó con Clotilde, princesa católica que le Instó a la conversión, sin poder lograrlo de inmediato. Sin embargo, cuando Clodoveo estuvo a punto de ser derrotado por los atamanes en la batalla de Tolbiac (496), pidió ayuda al Dios de su esposa y le prometió convertirse si salía victorioso. Así sucedió, y abrazó el catolicismo y fue bautizado en la Navidad de ese mismo año.

Al convertirse, Clodoveo logró el poderoso apoyo de la Iglesia, lo que le permitió proseguir con su ayuda la conquista de la Galia. Al mismo tiempo había logrado la unidad religiosa puesto que todos los francos abandonaron el paganismo y fueron bautizados. La fusión entre galos y germanos favoreció la unidad política, todo lo cual aumentó el prestigio de Clodoveo convertido en el monarca más poderoso de la Europa Occidental.

En el año 500 sometió a los burgundios en la batalla de Dijon, después luchó con los visigodos arríanos establecidos en el sur de la Galia (Aqultania) y los derrotó en Vouillé. La Galia comenzó a llamarse Francia, que significa: país de los francos.

Clodoveo murió en 511 y sus cuatro hijos dividieron el reino en otros tantos estados. Esto originó frecuentes guerras civiles que perjudicaror la unidad política, debilitando el poder de ia dinastía merovingia.

LAS CONQUISTAS DE CLODOVEO Y SU CONVERSIÓN: Al día siguiente de su advenimiento (481), Clodoveo, nieto de Meroveo, no vaciló en reanudar la marcha de su pueblo hacia el sur, siguiendo en esto el ejemplo de su padre Childerico. Un último enclave romano obstaculizaba su avance, el que gobernaba el funcionario romano Siagrio de manera completamente autónoma: en el año 486, ayudado por sus parientes, que mandaban otras tribus de francos salios, Clodoveo venció a Siagrio en Soissons.

Tenía veinte años, y su victoria le llenó de prestigio. Necesitó diez años más para apoderarse, ciudad por ciudad, de los territorios de Siagrio, limitados por el Somme, el Mosa y el Loira. Pero, entre tanto, impuso su autoridad al conjunto de los francos salios—a los que habían fortalecido nuevas inmigraciones sobre los territorios abandonados—, y a todas las tribus de francos ripuarios que habían avanzado hasta Metz.

Cuando, poco después, somete a los alamanes, cuyo rey muere en el curso de la batalla, reina hasta el Rhin (496). Hacia el año 493, Clodoveo había contraído matrimonio con una princesa borgoñona, Clotilde, «prudente y bella». Católica, había decidido convertirlo a su fe. Clodoveo se había sustraído a su influencia, a pesarde sus ruegos, hasta el día en que vio replegarse a sus tropas en el transcurso de una batalla contta los alamanes. Entonces formuló el voto de convertirse si el Dios de los cristianos le daba la victoria. Después del éxito, dudó todavía, pero las entrevistas que tuvo con Remigio, obispo de Reims, disiparon sus últimas vacilaciones.

Hacia el año 500, fue bautizado por el mismo Remigio: «Inclina dulcemente la cabeza, Sicambro; adora lo que has quemado; quema lo que has adorado». Tres mil hombres de su ejército fueron bautizados con él. Esta fue la suerte de Clodoveo: su bautismo provoca una explosión de alegría en toda la Galia, sometida desde hace medio siglo a príncipes germánicos arria-nos o paganos. La masa de los fieles galo-romanos, con el episcopado a la cabeza, va a inclinarse ante el rey franco y a facilitar su permanencia en el poder. En un momento en que el episcopado es la única fuerza social del país, asienta por anticipado su autoridad.

Desde entonces, su ambición se fija en los reinos visigodo y burgundio. En el reino visigodo, las violencias y las persecuciones de Eurico han revuelto a la población y al clero católico contra su débil sucesor Alarico II: estallan sublevaciones por todas partes y Clodoveo decide intervenir. La lucha es difícil: en el curso de varias campañas, las ciudades de Tours, Saintes y Burdeos son sucesivamente tomadas y perdidas. Pero en Vouillé, cerca de Poitiers, tiene lugar  la batalla decisiva (507): Alarico II muere y su ejército es derrotado. En pocas semanas, Clodoveo toma posesión del reino hasta los Pirineos. Solamente se libran el Bajo Languedoc y Provenza, porque los ostrogodos se han apoderado de ellos. La conquista del reino burgundio es mucho más larga y penosa. Finalmente, Clodoveo tiene que hacer la paz con el rey Gundebaldo.

LOS SUCESORES DE CLODOVEO
A la muerte de Clodoveo (511), enterrado como un gran protector de la Iglesia, sus cuatro hijos, Thierry, Clodomiro, Childeberto y Clotario, se repartieron el reino según la costumbre germánica. Pero prosiguen la expansión en común: los bur-gundios resistieron tercamente, pero acabaron siendo anexionados (537), porque los ostrogodos de Italia ayudaron a los francos.

En Germania, Turingia fue conquistada, y los merovingios, aprovechándose de la decadencia de los ostrogodos, hicieron, incluso, algaradas en Italia y se atrevieron a desafiar a Constantinopla. Por otra parte, las rivalidades no habían dejado de enfrentar a los reyes: a la muerte de Clodomiro, sus hermanos degollaron a sus hijos para heredarlo. Cbildeberto y Clotario se enfrentaron en luchas feroces.

En el año 538, Clotario, el único superviviente, reconstruye la unidad del reino. Pero las guerras y los repartos habían dejado sus huellas. Se determinaban cuatro regiones: Borgoña, antigua Burgundia; Aquitania y Provenza, fíeles a las tradiciones romanas; Neustria (París y el Norte) y Austrasia, al este, inclinada hacia Germania. La fusión con los galo-romanos había sido rápida; la Iglesia, siempre colmada de presentes, sostenía a los merovingios, a pesar de sus crímenes familiares.

A la muerte de Clotario (561), se efectuó el segundo reparto entre sus cuatro hijos, seguido de matanzas y de guerras civiles. Sigiberto, rey de Austrasia, se había casado con Brunequilda, hija del rey visigodo. Celoso de esta unión prestigiosa, su hermano Chilperico contrajo matrimonio con la hermana menor, Galswinta.

Pero la amante repudiada, Fredegunda, mandó estrangular a la joven reina. Sigiberto quiso vengar a su cuñada; la terrible Fredegunda, que se casó con Chilperico después del asesinato, envió a dos esclavos para que apuñalaran a Sigiberto. Brunequilda cae en manos de Chilperico; el hijo de éste, Meroveo, seducido por la joven cautiva, se casa con ella. Furioso, Chilperico le acosa y Meroveo se suicida, Brunequilda tiene la suerte de ser protegida por el rey de Borgoña, Gontrán.

Cuando Chilperico muere en el año 584, Fredegunda quiere asegurar la supremacía de su hijo Clotario II y combate a Brunequilda hasta que exhala el último aliento. Su hijo se encargará de la venganza: la vieja Brumequilda, a la edad  de ochenta años, es abandonada por la nobleza y entregada a Gotario II. Este la somete a tortura, luego la atan a la cola de un caballo, y es arrastrada por el suelo hasta que muere. Clotarío II queda como único vencedor, colmando las ambiciones de Fredegunda, su madre (613).

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Edit. CODEX
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

Primeros Conocimientos en Europa de Oriente o China

Luego de un largo y penoso viaje hacia oriente y despúes de haber sufrido los horrores del desierto, los Polo llegaron, al fin, a la primera ciudad china de su viaje: Su Cheu. Los venecianos permanecieron luego un año en Ku Chué, realizando excursiones por el centro de Asia, a Erzina y Karakorum. El viaje siguió, por último, hacia el este, y el Gran Khan les envió una escolta de honor. Kublai los recibió en persona, en su residencia de Shang Tu, al nordeste de Pekín (1275).

Los hermanos Polo dejan Venecia llevando consigo a Marco—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Marco Polo, que durante el viaje había aprendido las lenguas habladas en el Imperio mongol, supo impresionar, seria y favorablemente, al emperador, que hizo de él su amigo y su auxiliar, empleándole en calidad de administrador y diplomático, mientras su padre y su tío trataban de múltiples asuntos comerciales. Así comenzó una estancia que debía prolongarse hasta 1292.

Kublai Khan

Marco Polo, como administrador de Kublai y rodeado del respeto que le valía la amistad del Gran Khan, recorrió China en dos itinerarios. Gracias a los relatos que Marco Polo hizo en «El Libro de las Maravillas», por primera vez Europa poseía una descripción  sintética de  las  regiones de Oriente.

Pese a los errores de apreciación que llenan su relato, la narración de las aventuras vividas por el veneciano, la descripción de lugares y gentes que visitó y encontró, renovaron los puntos de vista humanos y científicos que Europa poseía de Oriente; así, Occidente escuchaba por vez primera el nombre de Cipango (Japón).

Marco Polo llega a Oriente

Marco Polo (15 de septiembre de 1254 – 8 de enero de 1324) fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. Se dice que introdujo la pólvora en Europa, aunque la primera vez que se utilizó en Occidente acaeció en la batalla de Niebla (Huelva) en 1262.

El Imperio mongol de China, que visitó Marco Polo, estaba entonces en su apogeo y no pudo menos que maravillar al joven italiano, que fue sorprendido por la inmensidad del país y la diferencia que ofrecían las provincias del norte y las del sur con sus grandes ciudades superpobladas.

Como buen mercader veneciano y buen administrador, Marco Polo fue atraído, sobre todo por lo que representaba la economía le China; se extrañó de la sucesión de pueblos y el número de ciudades importante. Pekín tenía seis millas de lado, no corr prendidos sus 12 arrabales, y su población desafiaba toda evaluación: Nankín, Shinng Kiong Fu y Hang-Cheu, con sus millones de habitantes, así como más de dos mi grandes ciudades, entre ellas los inertes Je Fu Cheu y de Hong Chué (Quinsay) «Venecia china».

La formación del Imperio mongol permitió el restablecimiento de las relaciones directas entre Europa y el Extremo Oriente. Pekín, la nueva capital mongola, atrajo de inmediato a los mercaderes de la India y del Golfo Pérsico, y en seguida a unos audaces venecianos, los Polo. Pekín, antigua ciudad de los Kin y ciudad mongola—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Hong Chué era en efecto, una ciudad construida sobre una lagua y estaba recorrida por centenares de canales que pasaban, según Marco Polo, bajo 12.000 puentes. Las calles estabam adoquinadas con piedra y ladrillo, no servicio de guardias urbanos asegurara le orden día y noche. La ciudad recibía muchos extranjeros que se dedicaran al comercio y a la navegación. El puerto de Hang-Cheu contaba con casi 18.000 boques, entre los cuales, algunos, los graades correos del Mar de China, aforaban 500 toneladas y eran maniobrados por 20C a veces, 300 hombres de tripulación.

EL ORO, LA SEDA, EL CARBÓN
El Estado sacaba gran provecho de esta actividad comercial, porque sólo los derechos de aduana de la ciudad de Hang Cheu se elevaban anualmente a 14.700 sacos de oro y representaban la novena parte de los ingresos de toda la China del Sur.

La circulación de una moneda fiduciaria, fabricada con delgadas hojas de pasta de madera de morera, y, a veces, para billetes de gran valor, con seda, siempre garantizada con la firma y el sello de los oficiales de moneda, extrañó a Marco Polo, que vio la ventaja de este sistema para el Tesoro Imperial: «El Emperador puede hacer cada año tal cantidad de monedas, sin que le cueste nada, que iguale a todos los tesoros del mundo»… Parece, sin embargo, que Marco Polo no tenía conciencia del desastre a que podían conducir tales excesos.

En los campos, Marco Polo se interesó por todas las actividades agrícolas y anotó la riqueza de las explotaciones, las terrazas de cultivos que se escalonan sobre las pendientes más abruptas de las montañas y la abundancia de productos de la tierra.

El viajero veneciano nos enseña igualmente que Kublai Khan, recogiendo la tradición de los grandes emperadores chinos, hacía adquirir y almacenar el sobrante de las cosechas, que, en caso de penuria, era redistribuido a los hambrientos.

Marco Polo visitó igualmente sederías e hilaturas, pero lo que le extraño más aún fue el empleo que los chinos hacían del carbón: «Una especie de piedra negra que se extrae de los flancos de las montañas de Catay (China del Norte) y que quema como el carbón de madera, e incluso mejor que él, porque si se le enciende por la tarde, se le encuentra aún con juego a la mañana siguiente».

Pero ya el poderío de Kublai declinaba, y los favores de que rodeaba a la persona de Marco Polo despertaban celos contra el veneciano y sus dos parientes, los cuales aprovecharon una expedición destinada a acompañar a una princesa mongola, prometida en matrimonio, a la Corte de Per-sia, para embarcarse con ella (1292).

La escuadra siguió la ruta tradicional, llevando a los tres latinos al reino de Shampa, a Sumatra, a las islas Nicobar, a Ceilán, a Malabar, para alcanzar el puerto de Ormuz y llegar, por tierra, a Trebisonda, sobre el Mar Negro. Llegado a Venecia en 1295, Marco Polo debía caer en manos de los genoveses, al año siguiente. En el curso de sus dos años de cautiverio, pudo redactar su fabuloso viaje.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Conquista Normanda en Inglaterra Invasion de Normandos Guillermo I

LA BATALLA DE HASTINGS

Es uno de los momentos mas importantes en la historia de Inglaterra y quizas (para algunos historiadores) de la historia del mundo, ya que marca el momento en que Guillermo, duque de Normandía, se apoderó del trono inglés, en el año 1066. En enero de ese año había muerto el monarca inglés Eduardo el Confesor y el pueblo eligió para sucederlo al joven Haroldo, hijo del conde Godwinson. El nuevo rey era fuerte y prudente y el pueblo se manifestó satisfecho con él, con la sola excepción del duque Guillermo de Normandía, que protestó, alegando que Eduardo le había prometido la corona.

LA HISTORIA: Gradualmente los anglosajones habían conquistado Inglaterra, avanzando en lenta marea hacia el oeste del país.

Las guerras que se habían prolongado durante un siglo, habían determinado su reemplazo parcial por inmigrantes daneses en algunas zonas.

En contraste con ellos, su derrota decisiva habría de ser sorprendentemente repentina.

Aunque la masa de la población seguía siendo de raza sajona y danesa, el poder paso a los normandos en una campaña de una sola estación, casi podría decirse de un solo día. En 1066 al morir el rey Eduardo el Confesor , tres prominentes guerreros se disputaron el trono inglés. El noble sajón mas poderoso de Inglaterra, Harold Godwinson , fue elegidlo por sus pares.

Al otro lado del canal, Guillermo, duque de Normandía, un líder notablemente fuerte y sagaz, sostuvo que esto quebrantaba juramentos de Eduardo y de Harold, en el sentido de que él, Guillermo, heredaría el trono. Y más allá del mar del Norte “el último de los vikingos”, Harald Hardraada, rey de Noruega, conspiraba para obtener el triunfo con la ayuda de Tostig, el hermano desterrado de Godwinson.

Los ingleses y los normandos se odiaban y d duque pudo fácilmente argumentar que Haroldo había violado una promesa de vasallaje que le hiciera. Contaba también con el apoyo del monje Hildebrando, futuro papa Gregorio VII, y había prometido a sus barones dinero tierras en Inglaterra.

El ejército nórdico llegó antes; desembarcó en el Humber en septiembre y batió a las primeras fuerzas locales alistadas para resistirlo. Harold Godwinson marchó hacia el norte con un ejército sajón, y venció decisivamente a los vikingos en Stamford Bridge, cerca de York, el 25 de septiembre de 1066. Tostig y Hardraada, de más de d9s metros de altura y héroe de las guerras vikingas, murieron en la batalla, y pocos fueron los vikingos que sobrevivieron.

Mientras descansaba en York, Harold tuvo noticias de que Guillermo había desembarcado en Pevensey el 28 de septiembre, con un ejército de normandos. El fatigado ejército sajón volvió entonces a partir en marchas forzadas hacia el sur. Si bien no se sabe con exactitud cuál era la fuerza de los dos ejércitos, se cree que cuando el 14 de octubre se enfrentaron en Senlac Hill, cerca de Hastings, eran casi iguales en número.

Un tercio de los hombres de Harold eran housecarls, veteranos a sueldo muy bien armados con lanzas, espadas y grandes hachas. El resto era el fyrd, la milicia local, muy inferior en armas y pericia. Harold condujo su infantería a lo largo de una colina en apretada muralla protectora”, dispuesto a librar una batalla defensiva. Es posible que hayan levantado rápidamente un cerco de arbustos y matorrales. Guillermo hizo subir a sus hombres a través del pequeño valle, con los arqueros al frente, detrás de los lanceros acorazados a pie, y los caballeros montados —alrededor de un tercio de su fuerza— en última línea.

Tenían que atravesar terrenos pantanosos y atacar subiendo la colina para poder alcanzar a los sajones. La ofensiva normanda se produjo a la mañana temprano, pero fue fácilmente rechazada y el combate siguió todo el día. El rey y el duque conducían personalmente sus tropas, demostrando gran bravura. Oleada tras oleada de infantería y caballería normanda cargaban colina arriba, pero una y otra vez caían, dejando pilas de muertos y heridos a lo largo de la inconmovible muralla protectora. Hacia el final de la tarde la batalla podía tomar cualquier – rumbo: los normandos .estaban cansados, los sajones agotados y tan estrechamente comprimidos que mantenían a sus muertos de pie en medio del apiñamiento.

Por dos veces, los indisciplinados hombres del fyrd habían abandonado sus posiciones para dar caza a los normandos colina abajo a medida que retrocedían —bien fuera derrotados de verdad o pretendiendo estarlo— y habían sido derribados al descubierto, pero los housecarls se mantenían como una roca en el centro. Por fin, cuando el sol descendía en el cielo, Guillermo intentó el último esfuerzo.

Envió a sus arqueros adelante y ordenó disparar en ángulo elevado, arrojando las flechas casi verticalmente sobre las filas sajonas. A medida que las murallas protectoras se tambaleaban, sus caballeros volvieron a la carga por última vez. La muralla se quebró, los sajones, batidos en pequeños grupos, fueron hechos trizas.

Harold murió combatiendo al pie de sus estandartes gemelos, y con él murieron muchos de sus housecarls. A la caída de la noche, Guillermo era, efectivamente, dueño de Inglaterra.

La Batalla de Hasting

batalla de hasting

La movilización fue lenta, pues era preciso preparar la flota para trasportar 15.000 hombres, de los cuales unos 6.000 eran jinetes. Los barcos estuvieron listos en septiembre de 1066, pero durante 15 días los vientos desfavorables retuvieron a Guillermo en el mar. Este retardo le valió una fácil victoria, pues en el intervalo había llegado a las costas de la isla el rey Haroldo, de Noruega, quien pretendía también la corona de Inglaterra. Haroldo de Inglaterra consiguió derrotarlo, pero a costa de la disminución de su ejército. Cuando supo al día siguiente que Guillermo había desembarcado en Pevensey, marchó a su encuentro, y la batalla tuvo lugar en Hastings, condado de Sussex, el 14 de octubre. Los sajones formaban una infantería montada—se movilizaban a caballo pero combatían a pie—, los normandos, en cambio, atacaban a caballo, reforzados por los arqueros. Simulando batirse en retirada, Guillermo atrajo a las tropas de Haroldo a una trampa y las deshizo. En la lucha pereció el rey Haroldo, y Guillermo pudo después ceñir la corona de Inglaterra.

El reinado de Guillermo fue un continuo saqueo y un despojo para los nobles y propietarios de la Gran Bretaña, pues todos los normandos que participaron en la expedición fueron recompensados con tierras y títulos nobiliarios, y aun los que no habían intervenido en la invasión se encaminaban hacia Inglaterra en la seguridad de obtener de inmediato un feudo y hacer trabajar, en su beneficio, a los sajones despojados.

Afianzado en su dominio de Inglaterra, sobre la base de un absoluto feudalismo y en amplia ndependencia religiosa con respecto al papado, debió soportar los ataques de su hijo Roberto, que reclamaba el ducado de Norrnandía ipoyado por el rey de Francia. Guillermo le presentó batalla en Gerberoi, donde fue derrotado y herido. Falleció poco después a consecuencia de una caída de caballo y mientras dirigía una nueva expedición contra Felipe de Francia.

Ver: Biografía de Guillermo El Conquistador

Fuente Consultada:
Los Invasores – El Pasado Viviente –
Enciclopedia Universal BARSA (Consulta Fácil)
HISTORAMA Tomo III Edit. CODEX

Invasiones de los Vikingos Los Normandos en Francia y Rusia Erik el Rojo

Invasiones de los Vikingos – Los Normandos en Francia

LOS NORMANDOS (HOMBRES DEL NORTE: Noruegos o Vikingos, Suecos o Varegos y Daneses)

Erik el Rojo en AméricaEstos pueblos germanos, establecidos desde muy antiguo en la a Escandinavia, habían permanecido quietos mientras sus hermanos raza se repartían el. Imperio Romano. (imagen: una nave vikinga)

Pero, hacia el año 800, en la plenitud de su poderío, creyeron llegado su turno, y, convertidos en terribles piratas, dieron comienzo al gran asalto que modificó totalmente la vida europea.

Se los llamaba indistintamente NORMANDOS u “hombres del norte”, pero entre ellos se distinguían los Noruegos o “vikingos”, los Su o “varegos” y los Daneses.

Su sistema de invasión era novedoso: no se desplazaban con toda tribu como los otros germanos, sino que constituían formidables bandas y al llegar la primavera se acercaban a las costas a bordo de sus veloces naves y penetraban por los ríos hasta el corazón de los pueblos robando e incendiando las poblaciones. Luego, en otoño, regresaban sus guaridas del norte. Más tarde, cuando decidieron asentarse establecieron en lugares estratégicos de la costa, y cada verano repetian sus terribles incursiones.

Toda Europa soportó sus ataques durante más de 200 años, y todas las grandes ciudades, como París, Lisboa, Londres, Hamburgo y Sevilla fueron saqueadas o incendiadas por estos forajidos.

Ningún país escapó a sus asaltos:

En RUSIA penetraron siguiendo el curso de los ríos: luego a agruparon las poblaciones eslavas dispersas, fundando así los primeros principados Rusos.

FRANCIA les dio poco trabajo: el nieto de Carlomagno, el incapaz CARLOS EL GORDO varias veces tuvo que pagarles para que levan el sitio de París, y su hijo, CARLOS EL SIMPLE, en el año 911, no encontró mejor solución que dar a su jefe ROLLON el título de “Duque” y la posesión de toda una provincia francesa, llamada “Normandia” desde entonces. Allí establecidos, los normandos no tardaron en modificar sus costumbres, asimilando rápidamente la cultura del resto país.

INGLATERRA fue totalmente dominada gracias a la desunión los anglo-sajones. Hacia el año 900, y a pesar de la defensa del danes ALFREDO EL GRANDE, los normandos eran dueños de la mitad del pais. Luego, en 1020, el rey danés CANUTO EL GRANDE completòla ocupación. Todavía años después, nuevas bandas normandas, esta vez provenientes de Francia, desembarcaron al mando de GUILLERMO EL CONQUISTADOR y en el año 1066, tras la batalla de Hasting, quedaron dueños del reino.

ITALIA fue otra de las grandes presas normandas. Hacia el 1050 ROBERTO GUISCARDO, Duque de Normandía, fue llamado en auxilio de algunos comerciantes de Sicilia, atacados por los árabes y los bizatinos. Los normandos acudieron de inmediato y pacificaron la turbulenta isla, pero luego no quisieron retirarse. Inclusive, años despúes se apoderaron de Nápoles y de todo el sur de Italia: con ello, el gran duque ROGER II fundó el próspero “Reino de las Dos Sicilias”.

Junto con los Normandos, también los MAGIARES o Húngaros constituyeron durante siglos el terror de Europa.

Estos pueblos, de raza mongólica como los hunos, los búlgaros y los ávaros, desde mucho tiempo atrás se habían establecido a orillas del Mar Caspio. Luego, a partir del año 800, penetraron en Europa y se establecieron en las llanuras del Danubio; desde allí, aprovechando la debilidad de los reyes, se lanzaron contra los pobres reinos de Germania, Francia e Italia. Más temibles aún que los normandos, sus bandas asaltaban e incendiaban cuanto encontraban a su paso. Su solo nombre inspiraba terror: ellos fueron los “ogros» o Hungrios, que aún mencionan los cuentos infantiles.

Finalmente, un monarca de Germania se atrevió a enfrentarlos: en el año 955, OTON EL GRANDE los atacó en Lech, en el centro europeo, y allí les infligió una aplastante derrota. Así salvé a Europa de sus correrlas.

Luego de la derrota, los Magiares se replegaron sobre el Danubio y allí quedaron sin ser molestados. Y hubieran tal vez desaparecido como los hunos y los ávaros y otros pueblos mongoles, si no hubiera sido por la acción de un jefe extraordinario.

ESTEBAN I: Al comenzar este príncipe su gobierno en 997, se propuso civilizar y organizar su país. Reprimió severamente las rebeliones de los caudillos militares, estableció leyes justas y difundió la cultura latina, fomentando por todos los medios la cristianización ‘de su pueblo.

Por su gran obra civilizadora, en el año 1001 el Papa lo coroné primer Rey de. Hungría, y a su muerte, tras 40 años de reinado, la Iglesia ‘lo honró como santo. Desde entonces, el pueblo húngaro ha sido siempre un pilar de la cultura cristiana en el centro europeo.

Dioses y sobrenaturales: El principal de los dioses vikingos es Odín, soberano de todos ellos, señor de la magia, del Doder, de la poesía y de las runas, la escritura de los germanos. Es tuerto y le acompañan los cuervos. Monta a Sleipnir, un caballo de ocho patas. Su esposa es Frigg, diosa del amor. Tyr es el dios de los pactos y de la guerra. Thor es el más popular de los dioses. Preside la guerra y su arma es Mjolnir, su martillo sobrenatural. También Freyr es un buen guerrero, además de dios de la prosperidad, la riqueza y la fertilidad.

Preyja, diosa de la magia, es quien se la enseña a Odín tras el pacto entre los dioses ases, a los que pertenecen Odín, Tyr y Thor, y los vanes, el grupo de Freyja, Freyr y Njordr. Este último es el dios del mar, de la navegación, del comercio y de la riqueza.

Balder es el mejor de los dioses: bello, bueno, justo, sabio, clemente y gran guerrero. Muere en un engaño urdido por Loki, pero retornará tras el final de los tiempos, Loki es un dios contradictorio. Le entrega a Thor su martillo y a Odín su caballo, pero consigue que muera Balden Además, será el jefe de las fuerzas de la destrucción en el Ragnarok.

Por último, Iduna es la diosa de la eterna juventud y poseedora de las manzanas de la vida. Además de los dioses Individuales, había todo un grupo de seres sobrenaturales a los que no se les daba culto, pero que eran importantes en los mitos. Los gigantes (jotnar) eran seres peligrosos para los hombres y los dioses, pero también sabios. En el Ragnarok las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por ellos. Los enanos (dvergar) vivían bajo a tierra y su ocupación principal era la minería y la metalurgia. Según la mitología vikinga, os enanos poseían una sabiduría oculta y sagrada, que les permitía forjar armas mágicas Dará los héroes y objetos muy poderosos para los dioses.

Los elfos tenían una relación con los hombres ambigua, ya que podían provocar enfermedades, pero en ocasiones también podían favorecer. Las normas fijaban el destino y sus decisiones resultaban irrevocables.

Eran tres: Urd, el pasado; Verdandi, el presente; y Skuld, el futuro, y residían en las raíces de Yggdrasill. Hilaban e! destino de los hombres y, en especial, el de los Héroes, para el que utilizaban hilo de oro. Las disaseran también divinidades del destino, fundamentales en el nacimiento y tutela de familias e individuos.

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval de A. Drago

Invasiones Barbaras Los Normandos en la Edad Media Los Ataques Vikingos

Invasiones Bárbaras – Los Normandos en la Edad Media

LOS NORMANDOS

Erik el Rojo en AméricaLa situación se agravó con la invasión de los piratas normandos (hombres del Norte), provenientes de Escandinavia, que llegaron al centro de Europa en búsqueda de alimentos y tierras templadas para establecerse.

Aunque genéricamente se llamaban normandos, se diferenciaban en noruegos o vikingos (hombres de los fiordos); suecos o varegos; y daneses. Su desplazamiento se vio facilitado por la eficacia de sus naves a vela.

Los normandos desembarcaban en las costas del Atlántico o en el mar del Norte y más tarde del Mediterráneo o penetraban por el curso de los grandes ríos y sus afluentes, llegando a todos los rincones del contiene, donde saqueaban e incendiaban las poblaciones que encontraban a su paso.

En una segunda etapa, los normandos comenzaron a instalarse en los lugares que les ofrecieron menor resistencia, como Irlanda, Escocia y, como veremos, en Francia. Navegando hacia el Sur, penetraron en el mar Mediterráneo y conquistaron Nápoles y Calabria, en Italia; y desalojaron a los musulmanes de Sicilia; y navegando hacia el Oeste legaron a Islandia y Groenlandia. y luego a la isla de Terranova y la península del Labrador, en América de Norte que arribaron en el año 987.

En lugar de enfrentarlos, Carlos el Calvo trató con ellos y aceptó pagarles tributo, con lo cual no hizo nada más que acrecentar su codicia.  Sin embargo, el conde de Anjou, Roberto el Fuerte, que tenía a su cargo las tropas que operaban entre el Sena y el Loira, trató de impedir a invasión pero resultó muerto en el combate de Brissarthe (865) Su hijo, el conde de Eudes, prosiguió la lucha.

A la muerte de Carlos el Calvo, acaecida en el año 877, le sucedieron Luis II el Tartamudo y luego Luis III y Carlomán, dos hermanos que reinaron juntos y lograron derrotar a los normandos en Saucourt-en-Vimen (880).

Luego, el Papa concedió el imperio a Carlos III el Grueso (881), ascendiente de Luis el Germánico, que carecía de las virtudes necesarias para hacer frente a la difícil situación existente.

La Dieta de Tribur

En el año 885 una nueva invasión normanda encabezada por lo Reyes Godofredo y Sigfrido, penetró por el Sena, con intención de llegar asta la Borgoña, pero fue detenida en Lutecia (París), situada en la isla que hoy constituye el centro de la ciudad. Los defensores, conducidos por el conde de Eudes resistieron denodadamente, hasta que llegó el emperador Carlos el Grueso con un poderoso ejército de refuerzo, pero   lugar de combatir, pactó la retirada de los normandos.

Debido a esta cobarde actitud, Carlos el Grueso fue destituido en la dieta (asamblea) de Tribur (887), con lo cual el número de estados dependientes aumentó a siete.

El conde de Eudes fue proclamado emperador y a partir de entonces familia alternó con la de Carlomagno en el poder. Eudes gobernó hasta 898, en que le sucedió Carlos el Simple, quien entregó a los normandos, comandados por Rolón, la provincia situada en las costas la Mancha, que se constituyó en el ducado de Normandía (912).

Rolón se convirtió al cristianismo y se caso con la hija del rey de Francia, con lo cual quedó sellada la paz.  Carlos el Simple fue derrocado en 922 y murió prisionero en la torre de Perona (929).

Le sucedió Roberto, hermano de Eudes, que reino hasta el año siguiente, y luego Raúl de Borgoña, yerno de este último.  A la muerte de Raúl, pudo haber heredado el trono su cuñado Hugo el Grande, duque de París, pera prefirió cederlo a un carolingio, Luis IV, llamado de Ultramar, porque había llegado de Inglaterra.

Le siguió su hijo Lotario IV (954-986) y después Luis V (986-987) el Inútil. Finalmente, en el año 987, la corona fue a dar a manos de Hugo Capeto, hijo de Hugo el Grande, que inauguró una nueva dinastía, que duró 800 años.

NormandosJUICIOSO GOBIERNO
Los normandos no fueron solamente astutos y valientes guerreros: demostraron, también, ser capaces de convertirse en prudentes gobernantes. No sólo no oprimieron a sus subditos, sino que hasta tuvieron la rara cualidad de respetar las leyes, religiones y tradiciones de cada uno de los sectores de la población que regían.

Una prueba de ello consta en el siguiente párrafo de la declaración de Rogelio II: “No se realizará ningún atentado contra los usos, costumbres y leyes particulares de los pueblos sometidos a nuestro poder. Hebreos, griegos, musulmanes, longobardos y latinos serán juzgados conforme a sus leyes respectivas”.

Los normandos se afanaron por mantener la paz y acrecentar el bienestar en el nuevo reino. Gracias a esas inquietudes de sus gobernantes, Sicilia, que ya en tiempo de los emiratos musulmanes había gozado de un largo período de considerable prosperidad, conoció entonces un bienestar todavía mayor. Palermo, su capital, alcanzó un esplendor y una riqueza excepcionales.

La ciudad se había desarrollado y se hallaba formada, en ese entonces, por tres grandes barrios: en el centro, circundado por altas murallas fortificadas, se levantaban la catedral y el palacio real, flanqueados por las torres Pisana y Griega. En el mismo palacio real residían muchos oficiales y servidores. Puestos en contacto con las más distintas civilizaciones, los reyes normandos no pudieron menos que recibir su influjo.

(Ampliar Sobre Los Normandos: Noruegos, Suecos y Daneses)

Origen del pueblo eslavo Los Mongoles Los Normandos Invasiones

Origen del Pueblo Eslavo – Mongoles y Normandos

Más allá de los pueblos germanos, justo en el corazón de Europa se desarrollaba un conglomerado de tribus de un mismo origen pero de cultura muy dispar eran los Eslavos, rama de la gran raza aria, de igual que los griegos, los romanos y los germanos

Durante siglos, estos pueblos ,deconocidos llevan en las estepas una vida primitiva. Los romanos sólo se enteraron de existencia cuando supieron qué ellos fueron los primeros en ser sometidos por los Hunos a su llegada a Europa.

Después de la muerte de Atila, los eslavos recobraron su  independencia, comenzaron a organizarse y al poco tiempo emigraron siguiendo tres distintas direcciones:

Eslavos Orientales: Algunas tribus eslavas se desplazaron hacia las estepas del este hasta los Montes Urales, constituyendo así los primeros poblados Rusos. Allí continuaron llevando su vida primitiva hasta caer dominados los Normandos, pueblo germano de cultura muy superior. Éstos, venidos de Escandinavia remontando los grandes ríos, sometieron fácilmente a dichos eslavos, y los agruparon y organizaron políticamente así nacieron los primeros Principados Rusos, entre ellos, el de Kiev y el de Novgorod.

De inmediato se inician los primeros contactos con el Imperio Bizantino: hacia el año 950 el príncipe IGOR y su esposa OLGA se hicieron cristianos, y su nieto, el gran príncipe WLADIMIRO, hacia el a 1000 obligó a todos los rusos a bautizarse en masa. Bizancio los proveia de maestros y de artesanos, y desde entonces los rusos se apropiar la cultura bizantina. Poco tiempo después había desaparecido tota mente la influencia germánica traída por los Normandos.

Eslavos trabajando la tierra

Eslavos trabajando la tierra

Eslavos Occidentales: Otras tribus eslavas, por el contrario, se dirigieron en dirección opuesta a la de los anteriores, hacia las zonas dejadas libres por los germanos que habían invadido el imperio romano: así originaron los pueblos Polacos, Checos, Eslovacos y Moravos.

Pero el avance eslavo pronto quedó detenido por los germanos. Derrotados y sometidos desde un principio, los recién llegados no aceptaron la cultura germánica que sus vencedores quisieron imponer, y desde entonces buscaron relacionarse con Bizancio. Hacia el año 85 comenzó a llegar una nutrida corriente de maestros y artistas orientales entre los que se destacaron los dos legados imperiales, los obispo CIRILO y METODIO, creadores del alfabeto eslavo y que fueron lo verdaderos organizadores de estos pueblos.

Eslavos del Sur: La tercera rama eslava se dirigió hacia el sur, y por ello fueron llamados “Yugoslavos” en conjunto, aunque entre ellos se distinguían los Servios, los Croatas y los Montenegrinos. Pero todas estas tribus débiles y poco organizadas, pronto cayeron bajo el dominio de otro pueblo invasor, de muy distinta raza, pero que también seguía en dirección al Imperio Bizantino.

Los Búlgaros: originarios del Asia, y también de raza mongólica. Los búlgaros habían llegado a Europa juntamente con los Hunos en calidad de pueblo sometido. Liberados luego de la muerte de Atila, se dirigieron hacia el sur y al llegar a los Balcanes no tardaron en chocar con los Yugoslavos recientemente llegados. Más organizados y de costumbres realmente feroces, fácil les fue a los Búlgaros dominar a los eslavos, pero admirados de su cultura superior, se fue fusionaron con ellos formando prácticamente un solo pueblo. Y entre todos se organizaron para luchar contra Bizancio.

En un primer intento, en el año 810 llegaron hasta las murallas de la capital, pero no pudieron rendirla y debieron retirarse con graves pérdidas. Luego, las relaciones se volvieron más amistosas, y finalmente terminaron también por admitir la cultura bizantina, y desde luego, la religión cristiana.

Hacia el año 900, en el reinado de los zares BORIS I y su hijo SIMEON I, el poderio búlgaro llegó a su apogeo. Todos los Balcanes eran sus dominios, y hasta el Imperio de Oriente debió pagarles tributos.

Pero luego del año 1000, al entrar Bizancio en su período de máximo esplendor, se inició la decadencia de los “eslavos-mongoles”. El gran emperador BASILIO II sometió duramente los Balcanes masacrando gran número de sus habitantes: por ello fue llamado “el Bulgaróctono” o matador de Búlgaros. Desde entonces estos pueblos quedaron definitivamente sometidos al Imperio Bizantino.

Erik El Rojo En America Los Vikingos en Norteamerica Expediciones

Los Vikingos: Erik El Rojo En América

El pueblo navegante: Los registros arqueológicos más antiguos que aportan datos acerca de la actividad marítima de los vikingos, son unas pinturas efectuadas en los interiores de las cuevas de Noruega que datan del año 1500 a. C. Asimismo, en aquellos oscuros y húmedos sitios, se han encontrado tumbas de hombres enterrados junto a sus embarcaciones, símbolo indiscutible de prestigio social entre los pueblos navegantes.
Las naves construidas por los vikingos, los drakkars (dragones), se caracterizaban por su velocidad y capacidad de transporte.

Estaban provistas de un mástil móvil que podía removerse en caso de necesitar trasladar la embarcación por tierra —por ejemplo, montada sobre troncos—y numerosos remos para navegar en aguas calmas.

La estabilidad y la habilidad para rnaniobrarlas en medios agitados se conseguían mediante la instalación de una pieza de madera en la parte inferior del barco, recurso novedoso en aquella época que luego sería conocido como «quilla». Este invento les permitió avanzar con seguridad en mares de corrientes rápidas y reducir las posibilidades de naufragio.

Entre otros conocimientos destacados de estos navegantes, se encontraban los astronómicos. Pese a no contar con instrumentos de medición ni orientación, los vikingos lograron situarse para atravesar el océano. Por el contrario, la escasa profundidad de las naves les permitía recorrer las costas a pocos kilómetros de distancia, vigilar los acontecimientos de tierra firme y efectuar un eventual desembarco veloz. Para este último fin, las naves contaban con bordas de reducida altura que, durante las tormentas, vulneraban su estabilidad. La inundación de los barcos era una de las principales causas de muerte de los marineros vikingos.

Las expediciones atlánticas: Uno de los componentes culturales que permitieron el avance prematuro hacia territorios desconocidos y alejados, fue la influencia de las tradiciones orales en la toma de decisiones de los colonos, Pues existía una creencia arraigada en este pueblo acerca de los beneficios que la exploración de nuevos y lejanos territorios traería para todos, a diferencia de las poblaciones que relacionaban lo desconocido con lo temido o amenazante.
Desprovistos de prejuicios, los Vikingos se aventuraron a traspasar constantemente los límites marinos y esta vanguardia les permitió descubrir nuevas tierras.

Por ejemplo, en el año 870, los navegantes del Norte rodearon la Península Escandinava y continuaron ha cia el Este y traspasaron por más de 200 kilómetros e] límite virtual del Círculo Polar Ártico. Hacia fines de esa centuria, lograron colonizar Islandia e instalar asentamientos de colonos. Durante los dos siglos posteriores, se embarcaron con rumbo Norte en el océano Atlántico.

En el año 982 partió desde Islandia una embarcación al mando del explorador Erik Thorvaldsson (950-1001), conocido como «Erik el Rojo», que avanzó hacia el Oeste. Tras varios días de navegar, la expedición divisó una gran isla que denominó Gronland (tierra verde), no por las características de su geografía sino debido a su intención de fomentar el poblamiento del nuevo territorio. Desde este enclave, ‘os navegantes se dirigieron a las tierras americanas, hasta el momento desconocidas para Europa.

Las leyendas del Nuevo Mundo: El primer desembarco dejos vikingos en América ocurrió en la isla de Terranova ubicada en la región oriental del actual territorio canadiense Los navegantes del Norte la denominaron Vinland (tierra de vino), debido a la identificación de plantas de vid en la zona donde se instalaron durante el siglo XI.

El principal registro arqueológico de aquel poblamiento fue descubierto en 1960 por el explorador noruego Helge Marcos Ingstad (1899-2001) y su compatriota y arqueóloga Anne Stine (1918-1997). Estaba compuesto por los vestigios de nueve viviendas y numerosas herramientas de estilo vikingo.

Erik el Rojo en América

Erik el Rojo en América

Así en el año 1000 d.C. Leif Erikson, hijo de Eric el Rojo, junto a 35 hombres en una sola embarcación, emprendió una expedición a unas tierras al oeste de Groenlandia, sobre las que había oído de boca de un comerciante llamado Bjarni Hergolfsson que las había visto pero no había podido desembarcar en el año 985 o 986.La primera tierra que encontraron fue la gran Isla de Baffin, a la cual llamaron Helluland o tierra de la piedra lisa. Al no gustarles este desolado paraje siguieron rumbo al sur y, tras algunas semanas de navegación, hallaron una tierra cubierta de bosques, y desembarcaron en una hermosa playa, con toda probabilidad aquellas tierras eran la península del Labrador, a la que ellos denominaron Marklandia.Siguiendo al sur, la expedición encontró una nueva tierra en la cual se adentraron teniendo contactos cruentos y pacíficos con sus pobladores a los que llamaron skraellings (enanos en nórdico), en esta tierra abundaban las verdes praderas, ríos salmoneros e incluso viñedos a la que llamaron Vinlandia, la actual Terranova. En esta última tierra la expedición levanta las Casas de Leif (Leifbudir).

Según la leyenda, había existido un mercader que recorría con frecuencia la distancia que separaba Islandia de las colonias groenlandesas. En cierta ocasión, una tormenta le hizo perder el rumbo a su embarcación y tras varios días de permanecer a la deriva, alcanzó tierra desconocida. Al regresar a Islandia, el comerciante describió su experiencia al explorador Lief Eriksson (fines siglo X -principios siglo XI), hijo de Erik el Rojo, que llegó a la tierra nueva alrededor del año 1000.
El navegante organizó una expedición que partió de Groenlandia y llegó a la isla de Baffin, cuyo paisaje desoladór y pedregoso lo motivó a continuar navegando hacia el Sur. Semanas más tarde, la costa verde de la península del Labrador recompuso sus perspectivas y pocos días más tarde desembarcaron en Terranova.

Este primer asentamiento europeo en América —denominado Liefbudir: “las casas de Lief”— motivó la llegada de numerosos colonos vikingos atraídos por la abundancia del salmón y la extensión de los pastizales. El campamento —localizado en el extremo norte de la isla de Terranova y posteriormente bautizado como L’Anse aux Meadows: «la ensenada de Meadows»— estuvo en actividad durante algunas décadas.

Las conflictivas relaciones con los nativos americanos provocaron que los vikingos no pudieran sostener su permanencia en el nuevo territorio y decidieron abandonarlo. Su larga tradición como saqueadores y atacantes de otros pueblos no les permitió sustentar la convivencia el hermano de Lief, entre otros, fue una de las víctimas fatales de los encuentros hostiles con los pobladores originarios.

Las relaciones entre los pueblos determinaron que los vikingos abandonaran el proyecto colonizador puesto que tras varios intentos frustrados por el enfrentamiento, dieron por finalizada la empresa expedicionaria.

Hacia el año 1010, un nuevo intento por asentarse en la nueva tierra derivó en un conflicto entre dos facciones vikingas que luchaban por apoderarse de «las casas de Lief», las primeras viviendas europeas en América. Solo una de las dos embarcaciones que habían partido desde Groenlandia regresó colmada de madera y vides al puerto del Atlántico norte.

Los Dioses Nórdicos Mitologia Leyendas y Mitos Dios Odín

LOS DIOSES NÓRDICOS-MITOS SOBRE EL ORIGEN DEL MUNDO Y EL HOMBRE

Propia del norte del Europa, la mitología nórdica es una de las más conmovedoras y sabias cosmogonías de la época antigua. Poderosamente iluminadora, es mucho lo que podemos aprender de ella para salir a enfrentar las dudas sobre el origen del mundo y la existencia, especialmente en nuestros frenéticos tiempos modernos.

La búsqueda del origen de las cosas, de su razón de ser, del motivo de la existencia para la naturaleza, el mundo y los hombres es una inquietud común a todos los humanos en todas las épocas históricas. Y si la ciencia moderna mucho puede decirnos sobre la realidad de esta incansable búsqueda, el análisis de antiguas (y hasta olvidadas) mitologías mucho más puede enseñarnos.

Rechazada constantemente por su carácter fantasioso, por sus explicaciones filosóficas o míticas sobre el origen del mundo, la mitología es, sin embargo, una útil herramienta para comprender la existencia. En las verdades que nuestros antepasados descubrieron radican los mismos principios esenciales que hoy dan sustento a la investigación científica; y es en estos fundamentos en común donde podemos, y debemos, centrar nuestra atención a la hora de leer sobre mitologías extrañas, para detectar aquellos que son, también, los fundamentos de la naturaleza humana.

el hombre ha avanzado mucho a la largo de la historia, pero sólo a nivel superficial. Las dudas, las preguntas y el miedo al origen, a la muerte y a la vida están tan vivos hoy como hace miles de años. Entonces, buceando en aquellas respuestas que los antiguos se dieron para calmar sus inquietudes, podemos hallar ciertos elementos tan satisfactorios hoy como en su época.

El ser humano ha tenido siempre el deseo natural de conocer el origen de todas las cosas. Pero como el principio inicial permanece eternamente inalcanzable, el espíritu debe satisfacerse penetrando lo más lejos posible en las formas esenciales de la materia y los medios para mantener la vida.

Desde los Alpes del Tirol hasta el Cabo Norte se desarrolló una mitología poderosa y de una grandiosidad no exenta de tintes oscuros y tenebrosos. Solamente el genio de Wagner pudo, siglos más tarde, darle vida en la magnificencia de sus óperas. Eterna lucha, odios implacables, promesas, persecuciones, amores, héroes grandiosos y dioses envilecidos por deseos de venganza y ambición.

Éstos son los caracteres de la religión nórdica, que se desarrolló bajo las ramas frondosas del fresno de Ygdrazil, cuyas raíces se adentraban en las profundidades de la Tierra, y eran roídas por el dragón Nidhaus. Los vientos helados del Norte al chocar con los cálidos procedentes del Sur dieron origen al gigante Ymir y a la vaca Audhumbt, encargada de nutrir a la Humanidad.

Comiendo las hojas mojadas de escarcha, la vaca dió a luz en tres días al primer dios, Buh, el cual desposó la hija de Ymir, de cuya boda nacieron Odín, Voli y We. Éstos, como en la leyenda griega, dieron muerte a su padre y crearon el cielo y la tierra. Un fresno gigantesco atraviesa la Tierra. Sus ramas sostienen el cielo y sus raíces se hunden hasta el reino de los gigantes. Innumerables dioses poblaban el mundo hasta que apareció el hombre, Adán, nacido de un fresno, y Eva originada por un olmo.
Los bosques, las aguas, los ríos, las montañas, etc., se poblaron de divinidades menores, ninfas, enanos, gnomos, gigantes, etc., dando lugar a una complicadísima familia de dioses. El principal de todos fue Odín, identificado en algunas regiones con Wottan, de carácter eminentemente guerrero. El casco, la lanza y el escudo jugaron un papel importantísimo en la mitología nórdica. Thor era el dios de la tormenta, de la tempestad y del trueno. Sus pasos resonaban en los días nublados y retumbaban por los montes y valles.

Odín, diferenciado de Wottan en otros lugares, era también el dios de los muertos heroicos, único dios que bebía vino ya que los demás sólo probaban la cerveza. Aparecía en algunos lugares como viejo, poderoso y fuerte, faltándole en ocasiones un ojo.

Presidía las batallas y aunque no intervenía directamente, desviaba las flechas y detenía los golpes de lanza si así convenía a sus intereses, a fin de llevarse al paraíso, al Walhalla, a los escogidos. Sus doce hijas preferidas eran las Walkirias cuyos gritos agudos se oían en el fragor de los combates, porque cabalgaban entre las nubes para recibir en sus brazos a los que morían peleando.

dioses nordicos

Esta idea de la victoria en la muerte es un tema grato también a la religión árabe, cuyo mandato de la “guerra santa” tuvo una enorme trascendencia política. Durante las noches de viento, Wottan cruzaba el espacio acompañado de cazadores que habían muerto en una cacería, montado en un fogoso caballo de ocho patas, pero también era el dios de la inteligencia y tenía a un lado el Conocimiento y a otro la Memoria.

Más tarde, su poderosa mano llevó a los vikingos a cruzar los mares y condujo los ejércitos de los llamados bárbaros a la victoria. Los pueblos germánicos no tuvieron templos propiamente dichos sino que recordaron a sus dioses y sacrificaron en su honor, bajo las ramas de una encina, de un fresno o de un roble.

Cuando la siembra, en octubre, celebraban grandes fiestas, así como en enero, dedicadas a los frutos que el sol renacido iba a producir, mientras que en abril recordaban a los muertos. En Upsala existieron algunos templos de piedra y se cuenta que allí se levantaron estatuas en honor de diversos dioses. La muerte vulgar era tenida por despreciable y no tuvo gran consideración en el pensamiento religioso germánico.

Solamente aquellos que recibían la herida mortal, de quienes Odín o Wottan no había desviado la espada y la lanza, eran recogidos por las Walkirias y llevados a la morada de los dioses donde comenzaba una existencia maravillosa, en un lugar donde solamente moraban los hombres valientes y sin tacha. En este paraíso no permanecían en contemplación, sino en plena y constante lucha.

dios odin

Se peleaba por el placer de pelear, sin miedo de morir ni de recibir heridas o ser víctima de sufrimientos. Era la bravura exaltada a la pura delectación. ¡Cuán distinto el Walhalla ruidoso, con su entrechocar de armas, del silencioso país de los muertos de los egipcios, babilonios o griegos! Solamente los que morían de enfermedad o de vejez conocían el reino subterráneo de las sombras, donde la existencia se deslizaba gris y anodina, adonde no llegaban jamás la luz del Sol ni la alegría de una risa.

Desbordando su imaginación, los creadores de la mitología nórdica no se detuvieron en relatar lo que fue o lo que ocurre, sino que se complacieron en descorrer el velo del porvenir: el fin del mundo. Un día, Loki, al frente de los gigantes, de las fuerzas del mal, se concentrarán para asaltar el palacio de los dioses. Heimdalh hará sonar el cuerno anunciando la gran batalla. Será inútil que los dioses corran a las murallas y empuñen sus espadas porque la hora fatal habrá sonado.

El lobo Fenris devorará a Odín, y Thor sucumbirá entre los anillos de una gigantesca serpiente. En esta lucha despiadada sucumbirá el mundo entero. Las aguas cubrirán la tierra, las estrellas caerán del cielo y las montañas arderán. Será el crepúsculo de los dioses, pero no su desaparición total. Ésta no constituirá la muerte definitiva.

Los dioses volverán a nacer más hermosos y fuertes que nunca para ocupar sus sitios en el Walhalla. Entonces aparecerá el Altísimo, aquél cuyo nombre nadie osa pronunciar, el creador de todos los dioses, el que todo lo puede, cuya sustancia y esencia son distintas de toda cosa conocida, y comenzará una nueva existencia de la cual no sabemos nada. Esta última leyenda o mito es posterior a los primeros momentos de la mitología nórdica y parece iniciarse en ella una evolución hacia el monoteísmo, nota distintiva de la mayor parte de las regiones al evolucionar hacia un estadio más perfecto.

LEYENDAS Y MITOS
La primera pregunta

Lo primero que el hombre busca resolver es el misterio de la existencia. ¿Cómo empezó el mundo? ¿Qué había antes de él? ¿Qué había antes de que no hubiera nada? ¿Cómo y por qué la nada se transformó en el mundo? En la mitología escandinava, influenciada fuertemente por la griega, la negativa es la primera concepción: es decir que el espacio existe desde antes de que existiera cualquier cosa dentro de él. Los primeros hombres que se hicieron estas preguntas imaginaban un abismo negro y abierto en el que no había absolutamente nada.

Los antiguos nórdicos afirmaban que al norte de este abismo hacía frío, y que al sur hacía calor; había, entonces una fuerza de contracción y una de expansión en completa inercia. La idea nórdica es que, al estar separadas por un abismo insondable, estas dos fuerzas no pueden penetrar en el espacio vacío y, por lo tanto, quedan inertes.

Esto fue el principio: mucho tiempo antes de que la tierra fuese creada, había dos mundos bien separados. Los nórdicos llamaban al del norte Niflheim (el mundo nebuloso) y al del sur, Muspelheim (el mundo del fuego); mientras tanto, el espacio negro y vacío que los divide es llamado Ginungagap (el abismo abierto). Pero si estas fuerzas originales son totalmente inertes, ¿cómo se dio lugar al origen del mundo y del hombre?.

En el centro de Niflheim se encontraba un manantial llamado Hvergelmer, de donde nacían 12 canales de agua helada: los ríos Elivagar. Cuando éstos fluían lejos de su naciente, el veneno que llevaban con ellos se endurecía, formando así el hielo. Cuando este hielo empezó a reposar y no corrió más, el vapor que se elevaba del veneno se
elevó hasta la superficie y se congeló en forma de escarcha. Así, se formaron sobre el abismo varias capas de vapor congelado, apiladas una sobre la otra.

El norte del Ginungagap se llenó de hielos y escarchas, por lo que en esta zona sólo había brumas y tormentas. La parte meridional del Ginungagap, sin embargo, estaba iluminada por las chispas de fuego que escapaban del Muspelheim. Así fue que las dos fuerzas antagónicas se unieron: al chocarse el aire caliente con el vapor helado en el centro del abismo negro, se crearon gotas que, por acción de “aquel que envía el fuego” (el dios supremo), se animaron y tomaron la forma de un hombre.

Así, aparece en la mitología nórdica un dios supremo, creador y padre de todas las cosas. Éste, al igual que en todas las cosmogonías, no viene de nada ni de nadie: no es un dios del tiempo, sino de la eternidad. Su existencia no tiene origen: como máximo ser supremo, no se ve afectado por el paso del tiempo, que es al fin y al cabo su propia creación. Él es el principio del que no podemos retroceder, como en el ejemplo de la semilla.

El origen del mundo
Este primer ser humano que nació de una gota se llamaba Ymer, y a pesar de ser creación de un dios era malvado. Cuando se durmió, empezó a sudar: de su exila izquierda nacieron un hombre y una mujer, mientras que uno de sus pies engendró con el otro un hijo, del que descienden los gigantes del frío, raza malvada como su antecesor. Ymer vivía de mamar de lache de la vaca Audihumbla, que también procede la unión del frío con el calor. Cuando las escarchas se disolvieron en forma de gotas, el dios la creó, para que los cuatro ríos de leche que brotaban de sus mamas lo alimentaran.

Audihumbla, por su parte, vivía de lamer las piedras de granizo, que eran saladas: el primer día, al lamerla, salió de la piedra una cabellera rubia; al segundo, la cabeza de un hombre; y al tercero, un hombre completo. Se llamaba Bure, tenía un figura bella yera alto y fuerte. Junto con su esposa Bestle (hija del gigante Belthorn), tuvo tres hijos: Odín, Vile y Ve, que dominaban el cielo y la tierra. Éstos tres mataron a Ymer: cuando su cuerpo cayó a tierra, brotó tanta sangre de su heridas que toda la raza de gigantes del frío se ahogó.

Tan sólo se salvó uno, pudiendo escapar junto con su familia: Bergelmer, de quien desciende toda una nueva raza de gigantes del frío. Pero lo importante es que Odín, Vile y Ve arrastraron el cuerpo de Ymer hasta el centro de Ginungagap, y así formaron la tierra. De la sangre de Ymer nacieron los mares y las aguas; de su carne, la tierra; de sus huesos, las montañas; de sus cabellos, los bosques; de sus dientes y mandíbulas, las piedras.

Con su cráneo formaron un bóveda celeste que colocaron encima de la tierra, y pusieron luego un enano en cada una de sus esquinas, llamados Este, Oeste, Norte y Sur. Los hijos de Bor, luego, levantaron en el interior del mundo una muralla contra los gigantes turbulentos, construida de las cejas de Ymer. Después, arrojaron y desparramaron el cerebro de Ymer en el aire, formando las nubes melancólicas.

Entonces, Ymer, la primera masa caótica del mundo, está producido por la unión del frío y el calor en un enorme gigante informe, que debía morir. Es decir que la materia imperfecta debía destrozarse en pedazos antes de poder ser remodelada en las varias formas que la naturaleza ha asumido desde entonces. Esta masa informe, Ymer, produce al morir toda un serie de hielos, piedras y montañas, accidentes con sus mismas características: frío, dureza y tinieblas.

La vaca Audihumbla, nacida de los mismos orígenes que Ymer, fue puesta en el mundo por el dios supremo para cuidar y alimentar este mundo caótico, al mismo tiempo que producía su transformación en otra cosa al dar origen a la estirpe que lo eliminaría. Los tres hermanos que asesinaron a Ymer, Odín, Vile y Ve, aparecen bajo la forma de una trinidad como potencia creadora: espíritu que vivifica, voluntad que dispone y santidad que destierra y vence a la impureza y el mal.

Pero estos tres hermanos se funden en uno solo: Vile y Ve se diluyen en Odín, el espíritu del mundo que todo lo abraza y todo lo invade; es decir que es la ciencia del mundo, el dios todopoderoso.

La edad de oro
En un principio, Odín, padre de todas las cosas, nombró unos gobernantes, los erigió en jueces junto con el destino de los hombres y les encargó administrar el Paraíso. Se reunieron con tal fin en Idavold, que es el centro de la divina estancia, y lo primero que hicieron fue edificar un patio o sala donde ubicar doce sedes para ellos, además de un trono para Odín.

El nombre de esta sala es el Gladsheim (“morada de la alegría”). La edad regida por esta justicia es llamada de oro porque los dioses construyeron todo su mobiliario con este material, obteniéndolo del trabajo los metales, la piedra y el oro. Esta edad duró hasta que las mujeres venidas de Jotunheim la corrompieron. Los dioses, ya instalados en su sede, distribuyeron justicia y recordaron como los enanos habían sido engendrados en el molde de la tierra.

Éstos fueron animados de la carne del viejo Ymer, pero por orden de los dioses recibieron la forma e inteligencia de los hombres. Sin embargo, su morada está en las piedras y la tierra. De esta raza de enanos, los más importantes son Mod-sogner y Durin. No existían aún seres humanos sobre la tierra: no nacieron hasta que un día los hijos de Bor (Odín, Hoener y Loder) paseaban por la orilla del mar y, al encontrarse con dos árboles, formaron de ellos al primera hombre y la primera mujer.

Odín les dio vida y espíritu, Hoener razonamientos y movimiento, y Loder sangre, oído, vista y “una bella tez”. Después, los dioses llamaron al hombre Ask y a la mujer Embla, y les dieron como morada la zona de Midgrad. De su estirpe desciende toda la raza humana, por lo que son los antepasados universales, como lo son en el imaginario cristiano Adán y Eva. Esta edad de oro representa la infancia de la raza humana, una época viril que trae consigo preocupaciones e inquietudes. Los dioses empezaron jugando distendidamente, pero tuvieron que hacerse cargo de sus obligaciones al crear a los enanos y a los hombres, debiendo cuidar y proteger todo el mundo.

El hombre fue hecho de los árboles, lo que simboliza (casi inconscientemente) una búsqueda de lo divino. Los árboles crecen hacia el cielo, como si buscaran la instancia superior; si los hombres se crearon a partir de ellos, es sólo lógico que busquen lo mismo a lo largo de sus vidas. Así, el ser humano, nacido de la fría piedra, sólo aspira, de forma natural, a alcanzar aquello que es noble.

Este es uno de los elementos más comunes en todas las mitologías del hombre. Tanto los griegos como los tibetanos y los nórdicos veían en el hombre una capacidad de crecimiento y superación personal que no proviene de una duda, de una búsqueda individual o de una necesidad psicológica, sino que el intento de acercamiento a lo divino es parte de nuestra naturaleza misma, es un   carácter   heredado   de aquello mismo que nos dio origen.

Sirenas, alfios y enanos
Cuando la mitología nórdica fue reemplazada popularmente por la religión cristiana, dejó tras de sí una importante descendencia de alfios, enanos y sirenas que, aunque no pertenecen al imaginario católico, fueron incorporados a él en el norte de Europa, donde esta mitología había sido de gran peso.

En la literatura popular nórdica es posible encontrar importantes rastros de esta herencia, especialmente en los cuentos sobre las hazañas y logros de seres imaginarios como los alfios. Éstos se dividen en blancos o negros: los blancos o alfios buenos viven en las hojas de los árboles, danzan sobre la hierba o residen en el aire; y, por su parte, los negros o alfios malvados están considerados como un pueblo subterráneo, que infligen a los hombres enfermedades o heridas (para las que hay una clase especial de doctores en varias partes de Escandinavia).

Aún hoy, en las tradiciones populares se piensa que los alfios habitan en grutas y pequeñas colinas. Se dice también que cuando se dejan ver tiene una hermosa figura humana, y que poseen un profundo sentido de melancolía, como si el paso de los años los hubiera hecho ver y vivir demasiado.

La música que hacen los alfios es igual de venerada en la tradición nórdica: de sonido triste y lúgubre, la llaman “huldreslaat”. Los violinistas la tocan a veces: piensan que la han aprendido escuchando al pueblo subterráneo en las colinas y en las rocas. Existe, además, la melodía del rey de los alfios que, si bien los violinistas conocen, jamás se toca: desde que comienza, jóvenes y viejos, e incluso los objetos inanimados, se ven obligados a bailar, y el músico sólo puede detenerse si tiene el viento en contra, o si alguien viene por detrás y le corta las cuerdas a su violín. Los enanos, por su parte, se han convertido en trolls.

Generalmente, no son considerados malos y se afirma que viven en los montes y colinas, tanto en familias aisladas como en sociedades masivas. Se piensa que son muy ricos, puesto que en época de festividades se los ha visto forzando grandes cofres llenos de plata; además, sus moradas están llenas de magnificencia en su interior: están decoradas con oro y cristal. Son amables y bueno vecinos, pero tienen una triste propensión a robar provisiones, e incluso   mujeres   y niños.

Los trolls sienten una gran    aversión por el ruido,  probablemente porque les recuerda el tiempo en que los dioses   lanzaban sobre ellos su martillo; por esta razón, las   campanas que cuelgan en todas  las iglesias de Escandinavia los han ahuyentado a casi todos.

Por último, las sirenas son representadas tanto como buenas, malas y pérfidas. Son muy bellas en el exterior, por lo que a veces los pescadores las distinguen en el brillante sol del verano, cuando una ligera niebla planea sobre el mar, sentadas la superficie del agua, peinando sus cabelleras con un peine de oro. Otras veces, se aparecen como bellas muchachas, esperando seducir así a los pescadores que encuentran. La aparición de una sirena pronostica a la vez tormenta y poco éxito en la pesca. La gente que muere ahogada, y cuyos cuerpos no han sido recuperados, han sido llevados a las moradas de las sirenas.

Todos estos seres, cuenta tradición popular, perdieron hace siglos una batalla con los poderes superiores, y fueron entonces condenados a vivir hasta el día del juicio final en las moradas que les fueron asignadas: los bosques y lo árboles a los alfios, las grutas y las cavernas a los enanos, los mares a las sirenas.

Los   sacerdotes   católicos  y protestantes (las principales religiones en la zona hoy en día) han intentado  desviar  a la  población   de  la creencia en  estos    seres, pero      ellos aún viven en  el  imaginario popular,    demostrando   el
peso    que   la mitología nórdica tiene sobre  diversas concepciones del   mundo moderno.

Fuente Consultada: Revista Vivir en Armonía N°17 – Nota: Dioses Nórdicos –

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

Las colonias de América dependían del trabajo de los esclavos. Pero a mediados del siglo XVIII muchas personas se empezaban a cuestionar la moralidad de la esclavitud.

Durante todo el siglo XVIII, Gran Bretaña, Francia y España se enriquecieron gracias a los impuestos y a los beneficios obtenidos en las colonias. Gran parte de su riqueza se debía al trabajo de los esclavos. Dinamarca, Suecia, Prusia, Holanda y Génova (Piamonte) comerciaban también con esclavos.

Los europeos compraban africanos a los traficantes de esclavos y a los líderes locales, que veían en el tráfico de esclavos un medio de castigar a los criminales, deshacerse de los enemigos, librarse de los cautivos y enriquecerse con ello. No se sabe cuántos se vendieron en total, pero los historiadores han estimado que 45 millones de esclavos partieron de Africa entre 1450 y 1870, aunque sólo 15 millones sobrevivieron. Muchos europeos estaban en desacuerdo con el tráfico de esclavos, pero creían que era la única manera de lograr mano de obra para las plantaciones.

Algunos esclavos escaparon de las plantaciones y fundaron sus propios pueblos en zonas remotas. En 1739, un grupo de esclavos jamaicanos cimarrones se rebelaron contra los británicos.

Afortunadamente, algunas personas  comenzaron a protestar, sosteniendo que la esclavitud iba en contra de la ley de Dios y de la decencia humana. El filósofo francés Rousseau, en su obra El contrato social, escribió en 1764: «El hombre ha nacido libre, pero en todas partes está encadenado».

Sus escritos  inspiraron la revolución en Francia y en América del Norte, y la libertad individual comenzó a considerarse como un derecho social, no ya como un don otorgado por el rey. Las ideas de Rousseau también animaron a ciertas personas a luchar en nombre de otras que no podían defenderse por sí mismas. Políticos, hombres de la Iglesia y gente corriente comenzaron a pensar en cómo podían ayudar a los esclavos. Pero los argumentos morales no tenían tanta fuerza como los beneficios que generaba la esclavitud. (ver La Ilustración)

EL FIN DEL COMERCIO DE ESCLAVOS

Entre 1777 y 1804, la esclavitud fue ilegalizada en el norte de Estados Unidos. Dinamarca abandonó del comercio de esclavos en 1792 y Gran Bretaña, en 1807. Pero el tráfico de esclavos continuaba. La marina británica tomó drásticas medidas contra el comercio de esclavos desde 1815, pero la esclavitud seguía siendo legal en casi todas partes. Una revuelta de esclavos en la colonia francesa de Santo Domingo en 1791-1793 condujo a la abolición en Francia, aunque en 1803 se volvió a legalizar la esclavitud. En 1831, un levantamiento de esclavos en Virginia provocó el endurecimiento de las leyes y el incremento de la defensa de la esclavitud entre los blancos del sur de Estados Unidos.

Antes de la abolición, los barcos de esclavos seguían una ruta de navegación triangular por el Atlántico, llevando artículos manufacturados de Europa a África, esclavos a América y productos como el azúcar de regreso a Europa.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudWilliam Wilberforce (1759-1833) era miembro del Parlamento por Hull, un concurrido puerto esclavista, pero le horrorizaba el comercio de esclavos. Junto a otros cristianos humanitarios empezó en 1784 una campaña contra el comercio de esclavos, que acabó prohibiéndose en todo el Imperio británico en 1807.

Las condiciones de vida en los barcos esclavistas eran terribles e insalubres. Los esclavos, amontonados en las bodegas del barco, apenas podían moverse.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

FILANTROPÍA: En Gran Bretaña, Thomas Clarkson (1760-1846) y William Wilberforce dirigieron una campaña antiesclavitud y, en 1807, su país abolió el comercio de esclavos. Sin embargo, pasaba el tiempo y no se liberaba a los esclavos. Wilberforce murió justo antes de que todos los esclavos en manos británicas fueran liberados. Los europeos empezaban a sentirse incómodos con la esclavitud y la armada británica bloqueó el comercio deteniendo algunos barcos esclavistas.

Pero la esclavitud continuaba en Cuba, Costa Rica, Brasil y el sur de Estados Unidos. Las grandes plantaciones se habían levantado sobre la base del trabajo esclavo y sus propietarios eran reacios a cambiar. Además, Europa disfrutaba de algodón y tabaco muy baratos procedentes de los estados sureños de Estados Unidos. En este país, los habitantes del norte apoyaban la emancipación, pero los sureños querían conservar a sus esclavos. Finalmente, la esclavitud acabaría siendo prohibida en Estados Unidos en 1863; en Cuba, en 1886; y en Brasil, en 1888. El comercio de esclavos de los árabes en Africa acabó en 1873.

FECHAS CLAVES

1592 Empieza el tráfico de esclavos británico.

1739 Revuelta de esclavos en Jamaica.

década de 1760 Auge del tráfico de esclavos.

1791—1801 Revuelta de esclavos en Santo Domingo.

1792 Abolición del comercio de esclavos en Dinamarca.

1807 Abolición del comercio de esclavos en Gran Bretaña.

1834 Abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

1865 Abolición de la esclavitud en Estados Unidos.

1880 Abolición de la esclavitud en España.

1888 Abolición de la esclavitud en Brasil.

LA REVUELTA DE LOS ESCLAVOS EN SANTO DOMINGO

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudLa Revolución francesa se extendió a todas las colonias francesas de ultramar En 1791, la Asamblea Nacional de Paris decidió conceder el voto a los esclavos de Santo Domingo (hoy Haití, en el mar Caribe). Los propietarios de plantaciones se opusieron y entonces cien mil esclavos se rebelaron. Muchos propietarios de esclavos fueron asesinados, se destruyeron casas y se quemaron las plantaciones de café y azúcar.

Napoleón envió tropas a la isla y estalló una larga guerra civil encabezada por Toussaint l`Ouverture (imagen-1746-1803), un antiguo esclavo que se declaró a sí mismo gobernante de la isla en 1801. La economía de los estados sureños de Estados Unidos dependía de la mano de obra esclava. La recogida del algodón era uno de los principales trabajos de los esclavos. El algodón se exportaba para abastecer los telares de la Europa industrial.

El líder de la revuelta de esclavos de 1831 en Virginia, Nat Turner (1800-1831), mató a su amo y a 57 blancos, y animó a 60 esclavos a sublevarse. Su revuelta duró varios meses, pero finalmente él y sus seguidores fueron capturados y ahorcados.

Ver: Vida de Espartaco, el Esclavo Romano

La burguesia Industrial Nacimiento Origen y Evolución Resumen

La Burguesia Industrial: Nacimiento, Origen y Evolucioón

La Comuna de París Revoluciones Liberales El Cartismo Revolución de 1830

Esta clase social, cuyo origen se remonta a la Europa feudal, se convirtió en germen de un nuevo mundo con el desarrollo del capitalismo. Dicha transformación culminó entre los siglos XVII Y XIX, por medio de las revoluciones burguesas.

En el mundo moderno de los siglos XVII y XVIII fue cada vez más evidente la relación entre los cambios en la organización económica de una sociedad y los cambios en su organización política.

A lo largo de su historia, cada sociedad va realizando diferentes actividades económicas y el trabajo de los hombres se va organizando en forma también distinta. Siempre, en las sociedades antiguas y también —aunque por medios distintos— en las del mundo moderno, fue necesario que la autoridad política asegurase la realización de las actividades económicas, la producción de un excedente y la acumulación de una parte de las riquezas producidas.

Por esto mismo, los grupos sociales que tienen el poder económico en cada sociedad se proponen asegurar que la autoridad política garantice sus intereses.

A partir del siglo XVII, con el desarrollo de las nuevas actividades económicas, como el comercio y la industria, los burgueses adquirieron poder económico y acumularon riquezas. Por primera vez, tuvo poder económico un grupo social —los burgueses— diferente del que durante siglos ejerció el poder político: la aristocracia terrateniente. Desde entonces, para los burgueses quedó planteada la necesidad de producir cambios en la organización política de la sociedad para asegurar sus intereses económicos.

ORIGEN , FORMACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA BURGUESÍA EN EL SIGLO XIX

Su Formación

Originalmente, el término burguesía calificaba tan sólo a los habitantes de las ciudades (burgos) de la plena Edad Media, derivando más tarde hasta englobar a una clase social caracterizada por su actividad económica no agrícola. Para los marxistas, esta clase social era la dominante en el modo de producción capitalista, poseedora de los medios de producción, gracias a lo cual podía acumular las plusvalías generadas por el trabajo asalariado de los proletarios.

La teoría sociológica, desde M. Weber y W. Sombart, contempla a la burguesía como la clase social que, animada de un espíritu nuevo, donde priman el individualismo, el esfuerzo personal, la innovación y el afán de lucro, transforma el mundo feudal en el que nace, hasta lograr la plena implantación del capitalismo y el estado liberal.

De todas formas, esta clase social no constituye un grupo homogéneo, sino se dan grandes diferencias entre una alta burguesía, compuesta por los capitalismo dueños de los medios de producción, que rigen la vida política y económica en estados liberales, y una pequeña burguesía de profesionales liberales, funciona empleados medios y pequeños propietarios y comerciantes que, aunque como muchos rasgos ideológicos y culturales con la anterior, se encuentra mas cerca proletariado por su renta y su posición social y política.

El hecho es que el cono de burguesía es muy amplio, y ha tenido distintos significados y matices a lo largo de la historia, y según las perspectivas desde las que se ha analizado.

Nacimiento y consolidación de la burguesía

Aunque ya en la Antigüedad existieron hombres de negocios dedicados a las, actividades mercantiles y manufactureras y vinculados al mundo urbano, el importante papel de los aparatos públicos en las actividades económicas no solía mucho margen para la iniciativa privada, por lo que no podemos hablar de burguesía propiamente dicha. En Europa occidental, el crecimiento económico y demográfico experimentado a partir del siglo XI permite el asentamiento de una población cada vez más numerosa en las ciudades, tanto antiguas como de reciente fundación (burgos).

Estos burgueses se especializan en actividades artesanas y, cantiles, que pronto les proporcionan una fuerza económica suficiente para presionar sobre los señores feudales, de los que obtuvieron libertades jurídicas, autonomía administrativa y protección para sus actividades. Sin embargo, no consiguieron distinguirse jurídicamente de la mayoría campesina de la población, y el esquema social feudal, basado en la división en tres órdenes o estamentos (nobles, eclesiásticos y trabajadores o estado llano) se mantuvo inalterado.

Esto no impidió que dentro del mismo grupo burgués se produjera una creciente estratificación, sobre todo Partir del siglo XIII, diferenciándose las oligarquías de grandes comerciantes y banqueros que normalmente controlaban los gobiernos municipales, del «común», integrado por artesanos, sirvientes y pequeños comerciantes.

La oposición de intereses entre ambos grupos dio lugar a la aparición de conflictos durante la baja Edad Media. Además, esa oligarquía burguesa se asimila progresivamente a la nobleza terrateniente, cuyo estilo de vida copia y cuyo estatus social codicia.

Desde fines de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna, muchas familias burguesas entroncan con la nobleza (mediante matrimonios con familias aristocráticas empobrecidas), o acceden a esa condición mediante la compra de cargos o tierras vinculadas a títulos, convirtiéndose en rentistas y asumiendo los valores conservadores de la clase noble.

otra forma de ascender socialmente era mediante el servicio en la creciente burocracia estatal que las monarquías autoritarias de la Edad Moderna estaban desarrollando Los monarcas preferían emplear en su administración a letrados procedentes de la clase media burguesa, en lugar de a los miembros de la alta nobleza, susceptibles de desafiar su poder.

De todas formas, los burgueses no ennoblecidos siguieron perteneciendo estado llano, y normalmente eran ellos los que acaparaban su representación Cortes y otras instituciones representativas de origen medieval, a las que los rey Antiguo Régimen recurrían lo menos posible, sólo cuando estaban necesitados financiación extraordinaria.

La expansión mercantil europea desarrollada a partir del siglo XVI, con el descubrimiento y colonización de nuevos y vastos territorios ultramarinos y la apertura nuevos mercados, proporcionó unas inmensas posibilidades de enriquecimiento burguesía. Pero el mantenimiento de las estructuras tradicionales le impedía un papel social y político acorde con su poder económico.

A partir del siglo XVI sé produjo también un cambio de mentalidad, con la difusión de nuevas ideas: el humanismo, el racionalismo e incluso la ética protestante (especialmente en su versión calvinista), transformaciones ideológicas, filosóficas y culturales que encuentra culminación en la Ilustración, que tuvo en la burguesía a su principal valedora beneficiaria. Se santificó el afán de lucro y el éxito en los negocios, como signo del divino y como contribución a la prosperidad general. El individualismo y la igualdad entre los hombres se elevaron a la categoría de dogmas, contradiciendo el si de privilegios estamentales que impedía a la burguesía desempeñar un pape destacado en la vida pública.

Por último, el apoyo al progreso científico y técnicas a la mentalidad racionalista, también en la economía, se oponían a las viejas estructuras productivas (gremios) y comerciales (mercantilismo), que constituían una para el pleno desarrollo del capitalismo, el nuevo sistema socioeconómico que ido gestando con las actividades de la burguesía.

EL ASCENSO SOCIAL: Uno de los resultados más importantes de la doble revolución de fines del siglo XVIII fue abrir las carreras al talento. Había cuatro caminos (para nada fáciles) para desarrollar estas carreras.

• El estudio universitario permitía iniciar un ascenso en la sociedad de la época. Sin embargo, la educación no era generalizada y, por lo tanto, no estaba al alcance de todos y no generó la sociedad abierta que todos esperaban. Al contrario, surgió una sociedad cerrada en la cual se conformó una élite intelectual y profesional. Pero para aquellos que alcanzaban la educación universitaria -médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, profesores, funcionarios de carrera, sacerdotes y pastores religiosos- estaba garantizada cierta reputación social, bienestar económico e incluso la posibilidad de acceder al poder político.

• La carrera de los negocios era el camino de ascenso social por excelencia en una economía abierta y en rápida expansión. Era también la vía más limitada y minoritaria, pues no cualquiera podía acceder al mundo de los negocios: exigía condición mental, sentido de la oportunidad y, por supuesto, recursos económicos, requisitos que la mayoría no poseía. No todos podían seguir el camino de Robert Peel.

• El ejército ofrecía la más vieja de las carreras abiertas al talento. En sus filas habían progresado socialmente muchos hijos de campesinos y pobres urbanos que obtuvieron -cuando sobrevivieron a las guerras- un prestigio social y una posición económica que de otra manera habría sido impensable. Esta vía de ascenso social se había potenciado después de la Revolución Francesa y durante las guerras napoleónicas, pero se redujo sensiblemente durante el período de paz.

• El arte era el cuarto camino de reconocimiento social. Escritores, pintores, actores, músicos y cantantes gozaban -en un mundo de valores burgueses- del prestigio que otorgaba el solo hecho de poseer talento, un atributo que en las sociedades nobiliarias y aristocráticas era escasamente tenido en cuenta.

Las revoluciones burguesas (más en este sitio)

Todas esas estructuras económicas y sociales anticuadas encontraban su mar expresión en el sistema político de las monarquías absolutistas. La burguesía utilizaba, en su beneficio el descontento de gran parte del estado llano, el estamento no privilegiado, que incluía desde los más pobres jornaleros hasta los banqueros o comerciantes más ricos.

La serie de revoluciones iniciada en Inglaterra (1642-48 y 1688) Norteamérica (1773-83) y Francia (1789), y extendida durante el siglo XIX al re Europa, significó la abolición del Antiguo Régimen y la instauración del estado General burgués, la sociedad de clases y el capitalismo industrial.

Esta transformación social, económica y política sirvió especialmente a los intereses de la gran burguesía capitalista, convertida en clase dominante. En efecto, la revolución Industrial iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra había lugar al desarrollo de un nuevo sector económico.

Los capitales acumulados por el comercio fueron invertidos en las nuevas fábricas, donde se empleaba a la mano de obra que una transformación agraria orientada al mercado había dejado sin tierras y si bajo. La nueva economía industrial, cuyos medios de producción están en manos de la burguesía capitalista, se transforma en el motor del desarrollo de los estados occidentales.

El poder económico se convierte en la pauta que marca las divisiones y jerarquías de la nueva sociedad de clases. Se produce entonces la clara separación la burguesía y las clases trabajadoras, que no tienen acceso a los bienes de producción ni al reparto de la riqueza generada por su trabajo. La recompensa que obtiene el proletariado por haber apoyado las revoluciones burguesas es el pago de un salario por su trabajo, privado de voz en los mecanismos económicos y políticos.

El fin de la burguesía revolucionaria

A partir de ese momento, la antigua burguesía revolucionaria se convierte en una clase conservadora. Se priman los valores del orden (además de los de la familia, el trabajo y el ahorro), se defiende a ultranza la propiedad privada, y se intenta restringí acceso de las clases populares al poder político (sufragio censatario).

De vez en cuando, la presión popular en los movimientos revolucionarios (Babeuf en 1797, las revoluciones de 1848, la Comuna de París de 1871), y corrientes como el socialismo intentan despertar la conciencia de clase del proletariado y organizarlo para luchar por mejorar su posición.

Ante esto, la burguesía responde con concesiones que intentan integrar a las clases populares en el sistema, instaurando el sufragio universal, extendiendo su ideología mediante la educación nacional, y creando el mito según el cual, en una sociedad de clases «abierta», cualquier individuo es capaz, por mérito esfuerzo, de mejorar su condición.

En el siglo XX, la evolución económica y social de los países más desarrollados ha dominado la aparición de una amplia clase media o pequeña burguesía, que no está definida tanto por la propiedad de los medios de producción como por su formación cultural y técnica, que le permite desempeñar los puestos intermedios de la administración pública y empresarial. Por otro lado, se ha producido también una elevación del nivel de vida y formación de las clases trabajadoras, cuyos miembros más cualificados se confunden con los estratos inferiores de la clase media («aburguesamiento» de la clase obrera).

Al mismo tiempo, la difusión de unos hábitos culturales y de consumo homogéneos por parte de los medios de comunicación ha propiciado aparición de una «sociedad de masas» o de consumidores, que pretende desdibujar las fronteras entre clases.

El Antiguo Régimen

Crisis del Antiguo Régimen

 

Caida del imperio carolingio Las Invasiones Barbaras Vikingos, Magiares y Musulmanes

Caída del Imperio Carolingio – Las Invasiones Barbaras

 Luis el Piadoso (314-840)

DESINTEGRACIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO
Tras la muerte de Carlomagno el imperio empezó a desintegrarse con rapidez. Le sobrevivió su hijo Luis el Piadoso (314-840) (imagen). Pese a ser éste un hombre honesto, no fue un gobernante enérgico y no fue capaz de controlar ni a la aristocracia franca ni a ninguno de sus cuatro hijos, quienes luchaban constantemente. En el año 843, tras la muerte de su padre, los tres hermanos sobrevivientes firmaron el Tratado de Verdún.

Este acuerdo dividió el Imperio Carolingio entre ellos, en tres partes principales: Carlos el Calvo (843-877) obtuvo las tierras francas del oeste, que formaron el núcleo del que sería reino de Francia; Luis el Germánico (843-876) tomó las tierras del este, las cuales se convertirían en Alemania; y Lotario (840-855) recibió el titulo – de emperador de un “Reino medio” que se extendía desde el mar del Norte hasta Italia, e incluía los Países Bajos, la tierra del Rin y el norte de Italia. Los territorios del Reino medio serían fuente de incesantes luchas entre los otros dos gobernantes francos y sus herederos. De hecho, Francia y Alemania disputarían por siglos los territorios de este Reino medio. 

Aunque esta división del Imperio Carolingio se llevó a cabo razones políticas y no nacionalistas (la división de un reino entre herederos varones era una costumbre tradicional franca), comenzaron a surgir dos culturas diferentes. Alrededor del siglo IX, los habitantes del área occidental franca hablaban una lengua romana derivada del latín, que llegaría a convertirse en el francés. Los francos orientales hablaban dialectos germanos. No obstante, todavía no existían los que, a la postre, serían los reinos de Francia y Alemania.

En el siglo IX las frecuentes luchas entre los numerosos herederos de los hijos de Luis el Piadoso provocaron una mayor desintegración del Imperio Carolingio. Mientras tanto, a la vez poderosos aristócratas obtenían más poder aún en sus propias ir locales a expensas de los pendencieros gobernantes carolingios, proceso de desintegración se aceleró debido a ataques externos de diferentes partes del viejo mundo carolingio.

Las invasiones de los siglos IX y X

En los siglos IX y X Europa occidental se vio asolada por una nueva ola de invasiones de distintos pueblos no cristianos: un viejo ene migo (los musulmanes) y dos nuevos pueblos (los vikingos y los magiares) (véase el mapa 8.2 de la página 203). Aunque golpeada por estas embestidas, la Europa cristiana se mantuvo y terminó por asimilar a los otros dos pueblos dentro de la civilización europea cristiana, excepto a los musulmanes.

MUSULMANES Y MAGIARES

MUSULMANES Y MAGIARESLa primera gran oleada de la invasión musulmana terminó a comienzos del siglo VIII. Poco a poco, los musulmanes construyeron una serie de bases navales en los territorios ocupados del norte de África, España y sur de la Galia, y en el siglo IX comenzaron una nueva serie de ataques en el Mediterráneo.

Hicieron incursiones en las costas del sur de Europa, sobre todos Italia, e incluso amenazaron Roma en el año 843. Su invasión de Sicilia, en el año 827, a la larga condujo a una exitosa ocupación de la totalidad de la isla. Fuerzas musulmanas destruyeron también las defensas carolingias del norte de España e hicieron correrías en el de Francia.

Los magiares eran un pueblo procedente de Asia occidental. Cuando los emperadores bizantinos los alentaron a atacar a los modos búlgaros, éstos, a su vez, instigaron a un pueblo conocido o los pecheneques para que atacaran a los magiares. Consecuentemente, a finales del siglo IX los magiares, bajo la severa presión de los pecheneques, emigraron hacia Europa occidental, oriental central.

Se establecieron en las planicies de Hungría, y desde ahí hacían correrías a Europa Occidental. En el año 955, los magiares ron finalmente derrotados en la batalla de Lechfeld, en Alemania. final del siglo x se convirtieron al cristianismo, echaron raíces y se establecieron en el reino de Hungría.

LOS VIKINGOS

LOS VIKINGOSPor mucho, los ataques más devastadores y de mayor alcance de época fueron los perpetrados por los hombres del norte, los northmen o norsemen de Escandinavia, también conocidos por otros como vikingos. Eran un pueblo germano con base en Escandinavia y constituyen, en cierto sentido, la ola final de la emigración humana.

La razón de su desplazamiento no es muy clara para los historiadores. Una explicación común es la sobrepoblación, pero las investigaciones recientes señalan que esto sería válido sólo para el occidente de Noruega. Otras razones incluirían el gran amor de los vikingos por la aventura y la búsqueda de botín y nuevas rutas comerciales.

Dos características de esta sociedad ayudan a explicar lo que los ‘ngos lograron. En primer lugar, eran guerreros. En segundo, soberbios constructores de naves y marinos; sus naves fueron las mejores de la época. Largas y estrechas, con hermosas proas talladas y arqueadas, las naves dragón vikingas transportaban alrededor de cincuenta hombres. Tenían bancos de remos y una sola y enorme vela. Su calado poco profundo permitía navegar los ríos europeos y atacar lugares a cierta distancia tierra adentro.

Aunque las incursiones vikingas del siglo VIII tendían a ser de breve escala y esporádicas, en el siglo IX fueron más regulares y devastadoras. Los vikingos saquearon villas y ciudades, destruyeron iglesias y derrotaron con facilidad a los pequeños ejércitos locales. Los ataques de los vikingos atemorizaban a los pobladores y ocasionaba que los clérigos exhortaran a sus feligreses a modificar su conducta para apaciguar la ir a del Señor, como en este sermón de un arzobispo de 1014:

Desde hace tiempo, las cosas no han ido muy bien en casa, ni fuera de ella; ha habido devastación y persecución por todos lados, una y otra vez, y los ingleses han sido vencidos por completo y están grandemente descorazonados por la ira del Señor; y los piratas [los vikingos] son tan fuertes con la aquiescencia del Señor que a menudo en batalla uno pone en fuga a diez y otras veces a menos o a más, todo por nuestros pecados…

Siempre les estamos pagando, y ellos todos los días nos humillan, aparte de destruir, quemar, saquear y despojar, y ;he aquí! ¿Quién está ahí en todos estos hechos aparte de la ira del Señor, clara y visible sobre este pueblo?

En el supuesto de que había distintos grupos de escandinavos, la expansión vikinga varió mucho. Los vikingos noruegos se trasladaron a Irlanda y al occidente de Inglaterra, en tanto que los daneses atacaron el este de Inglaterra, Frisia y las comarcas del Rin; asimismo, navegaron ríos para incursionar en los dominios occidentales francos. Los vikingos suecos dominaron el mar Báltico y se adentraron en las áreas eslavas del este.

Al trasladarse hacia el noroeste de Rusia, fueron río abajo por los ríos rusos hacia Novgorod y Kiev, fundando puertos fortificados a lo largo de esos territorios. Establecieron contacto con el Imperio Bizantino, como comerciantes o como invasores. También contactaron con los comerciantes árabes en el río Volga y en el mar de Azov.

Las primeras incursiones vikingas se llevaban a cabo, por lo general, en el verano; sin embargo, a mediados del siglo IX los hombres del norte comenzaron a establecer en Europa asentamientos invernales desde donde podían llevar a cabo expediciones de conquista y asentarse en nuevas tierras.

En el año 850, grupos de norsemen se habían establecido en Irlanda, en tanto que los daneses ocuparon en el 878 un área conocida como el Danelaw, en el nordeste de Inglaterra. Dispuestos a aceptar el cristianismo, los daneses a la larga fueron asimilados por un reino anglosajón más amplio. A comienzos del año 911, el gobernador de los territorios francos del oeste cedió a los vikingos una franja de territorio ubicado en la desembocadura del río Sena, el cual formó parte de Francia y, a la larga, llegó a conocerse como Normandía.

Esta política de asentamiento y de conversión al cristianismo practicada con los vikingos se llevó a cabo en forma deliberada, en vista de que los nuevos habitantes servían de protectores contra ataques adicionales de los hombres del norte.

Los vikingos también fueron intrépidos exploradores. Después del año 860, zarparon en sus largas naves rumbo al oeste, cruzando por el norte del océano Atlántico, alcanzando Islandia en el año 874. Eric el Rojo, vikingo desterrado de Islandia, viajó más al occidente y descubrió Groenlandia en el año 985. El único lugar vikingo conocido en América del Norte se encontró en Terranova,

Sin embargo, por el siglo décimo la expansión vikinga ya estaba llegando a su fin. Un mayor control ejercido por los monarcas de Noruega, Suecia y Dinamarca sobre sus súbditos, y una creciente cristianización tanto de los reyes como de los pueblos escandinavos tendieron a inhibir la expansión vikinga, pero después de que los vikingos ya se habían establecido por muchas partes de Europa.

Al igual que los magiares los vikingos también asimilaron la civilización europea. Una vez mas el cristianismo resultó ser un a poderosa fuerza civilizadora de la civilización occidental en su forma europea y el cristianismo se estaban convirtiendo virtualmente en sinónimos.

Las incursiones y los asentamientos vikingos también tuvieron significativas repercusiones políticas. La incapacidad de las autoridades reales para proteger a sus pueblos en contra de estas expediciones provocó que las poblaciones locales acudieran entonces a losa aristócratas locales para que les brindaran seguridad.

En este proceso la aristocracia terrateniente no solo incrementó su fuerza y su prestigio, sino que asumió mas funciones de gobierno local que previamente había pertenecido al rey, con el tiempo estos procesos provocaron un nuevo orden político y económico, conocido por feudalismo.

Las Invasiones Barbaras y la Caida del Imperio Romano de Occidente

Las Invasiones Barbaras y la Caída del Imperio Romano

Durante decadencia del Imperio Romano, fueron muchos los pueblos bárbaros (extranjeros) que, aprovechando las disidencias internas, se aproximaron a sus fronteras y se establecieron en ellas, presionando en forma permanente para entrar. Si bien las legiones romanas contuvieron todos los intentos realizados, los bárbaros lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, y establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en forma violenta.

pueblos barbaros

Estos pueblos fueron:

Los germanos, de raza blanca, establecidos desde el río Rin hasta el Oder, entre los cuales se encontraban los trancos, anglos, alamanes, suevos, borgoñones, daneses, sajones, lombardos, hérulos, vándalos y visigodos, estos últimos divididos en ostrogodos, o godos del Este; y visigodos, o godos del Oeste.

Los eslavos, también de raza blanca, que se ubicaron en el valle inferior del Danubio, en Bohemia y a orillas del rio Vístula, integrados por los venetos, polacos, eslavones, servios, moravos, bosníacos y croatas

Y, por ultimo, los tártaros o mogoles, en su mayoría de raza amarilla, entre los cuales sobresalían los hunos (hiung-un), y quienes derivaron de la mezcla de razas, como loS fineses, lapones, avaros, búlgaros y húngaros o magiares.

Los primeros que penetraron fueron los mogoles, que ya eran dueños del Asia y se convirtieron en el azote de los europeos. De costumbres primitivas, eran hábiles jinetes y temibles combatientes, sin escrúpulos de ninguna naturaleza. Vivían prácticamente a caballo y se alimentaban casi exclusivamente de carne.

Luego lo hicieron los eslavos, en tanto que los germanos renovaron con su aporte las poblaciones de Occidente y contribuyeron a su defensa contra el ataque de los primeros. La gran diferencia entre unos y otros consistió en que los mogoles no buscaban tierras para establecerse, sino pastos para su ganado y ciudades para saquear.

Las Invasiones Bárbaras: Los germanos

Los germanos constituían un pueblo de raza blanca, de ojos azules y cabellos rubios, que sobresalían por su alta estatura y su físico robusto. No vivían agrupados en ciudades, sino en chozas que se encontraban dispersas por el campo aunque distribuidas según las tribus a que pertenecían. Sus actividades principales eran el pastoreo y la agricultura. Elegían sus jefes entre los guerreros más valientes y los obedecían ciegamente. Muchos germanos militaron en las legiones romanas.

En el aspecto social, cultivaban el amor a la familia y guardaban cierta consideración a las mujeres; no tenían leyes escritas y se basaban en la tradición y las costumbres. El padre ejercía un poder absoluto sobre la familia.

Las cuestiones conflictivas eran sometidas al fallo de los jefes en los casos de menor importancia, pero cuando se trataba de asuntos de mayor interés eran considerados por la asamblea de la tribu.

Los germanos teman arraigados los sentimientos de libertad, justicia y dignidad personal. Creían en Odín o Wotan, padre de los dioses, de carácter guerrero, que vivía en el paraíso o Walhala, acompañado por dioses menores, como Freijo, esposa de 0dm, señora del amor y de la muerte, y Donar, hijo de ambos, dios del trueno y la tempestad. El Walhala era un lugar de eternas delicias al que iban aquéllos que en vida habían tenido un buen comportamiento y los que morían en el curso de la guerra, conducidos por las valkirias, diosas también guerreras.

Cuando los hunos atravesaron los montes Urales y empujaron con su presencia a los pueblos radicados en la zona adyacente, provocaron un desbande general de todos los pueblos situados entre los ríos Rin y Danubio.

A partir del siglo I comenzaron a cruzar las fronteras del Imperio Romano, en busca de tierras y botín. No perseguían con ello la destrucción del imperio, ya que consideraban al Estado romano como una admirable organización política, en la que pretendían obtener un lugar. Antes de su caída, el imperio fue incorporando numerosos grupos de germanos como soldados o como colonos. Ellos se comprometían a defender las fronteras, a cultivar las tierras y a reconocer la autoridad del emperador.

Pero en el siglo V este avance pacífico se convirtió en incontrolable para los romanos. Esta irrupción violenta se debió, entre otras cosas, al ataque de un pueblo de Europa oriental, los hunos, que empujó a los germanos hacia el Oeste. Las invasiones germanos al Imperio Romano fueron entonces emigraciones en masa para huir de un terrible enemigo, pero esta vez saquearon las zonas recorridas y respetaron solamente la autoridad de sus jefes; contribuyeron, quizá sin quererlo, al derrumbe de la organización imperial.

Los invasores más importantes se asentaron en el antiguo territorio romano y formaron diversos reinos. Los principales pueblos germanos que se asentaron en el imperio fueron: los ostrogodos, los visigodos y los francos.

 Las Invasiones Bárbaras: Los Ostrogodos

En el año 493, Teodorico, jefe de los ostrogodos, venció luego de encarnizados combates a las fuerzas de Odoacro, rey de los hérulos, que había destituido al último emperador romano.

Instaló entonces en Italia un reino ostrogodo independiente, con capital en Ravena, que duró 60 años. En este período Teodorico mantuvo una política amistosa con la corte imperial de Constantinopla.

En el orden económico, los ostrogodos mantuvieron la administración de impuestos y el sistema burocrático de los romanos.

En el aspecto religioso, los ostrogodos adhirieron al “arrianismo, herejía de origen cristiano, que fue sustentada por un obispo de Alejandría, Arrío (280-336), quien negaba la eternidad de Jesús y no reconocía a la Santísima Trinidad.

Teodorico basó su gobierno en la idea de una convivencia pacífica entre godos y romanos, por lo que respetó la tradición y la cultura del pueblo dominado.

Esta política favoreció un florecimiento cultural en la Italia ostrogoda. Se destacaron las figuras de Boecío, comentador filosófico que tradujo e interpretó a Aristóteles, y Benito de Nursía, quien fundó su propio monasterio en Monte Cassino, al Norte de Nápoles. Allí impuso normas para la vida en los monasterios, que se convirtieron en el acta de fundación” del monacato latino.

La regla benedictina combinaba la oración y el trabajo. En adelante, los monasterios serán focos de ciencia y literatura. La actividad desarrollada por Benito de Nursia fue el acontecimiento más importante de la Italia de los ostrogodos.

Las Invasiones Bárbaras: Los visigodos

Los ostrogodos, sorprendidos por el ataque, no atinaron a defenderse y se sometieron, acompañando a los hunos en su sangrienta marcha hasta el centro de Europa. En cambio, los visigodos huyeron hacia la cuenca del Danubio, se instalaron en la Tracia y, como vimos, vencieron al emperador Valente en la batalla de Andrinópolis (378).

Luego fueron contenidos por el emperador Teodosio, que les pagó un tributo, pero a su muerte, durante el reinado de Honorio en Occidente, continuaron su avance a las órdenes de Alarico, quien invadió Grecia, y aunque respeté a Atenas, saqueé a Eleusis e incendié Olimpia. Luego intentó penetrar en Italia, pero fue derrotado en dos oportunidades por Estilicón, uno de los generales de Honorio.

tiempo después, Honorio desplazó a Estilicón, que fue asesinado 108), lo que fue aprovechado por Alarico, que se dirigió directamente a Roma, que se entregó sin combatir. Honorio se refugió en Ravena.

Más tarde los romanos se sublevaron, por lo cual Alarico regresó y sometió a la ciudad a un implacable saqueo (410), durante tres días. Alarico se dirigió luego hacia el centro de Italia, donde falleció. Sus soldados sepultaron su cadáver en un lugar oculto para que no fuera profanado. Su Sucesor, Ataúlfo, pacté con el emperador y se caso con su hermana (412). De esta manera, Honorio logró desplazar a los visigodos hacia la Galia y España, donde fundaron un reino cuya capital fue Tolosa.

Al llegar a la Gália, los visigodos se encontraron con los alanos, suevos, vándalos y burgundios, que habían devastado las ciudades de la región. Solamente los burgundios habían erigido un reino en el Jura y en el valle del Saona. Estos pueblos se dirigieron a la península ibérica y tras ellos fueron los visigodos, que obligaron a los suevos a dirigirse hacia el Norte y a los vándalos hacia el Sur.

En el centro quedaron los alanos. Los vándalos se establecieron en el valle del Guadalquivir, que recibió el nombre de Vandalucía o Andalucía, y luego se dirigieron al Norte de Africa, donde se apoderaron de la ciudad de Hipona y de la región de Numidia, actual Argelia (429). Con ambas regiones fundaron un reino. Por la misma época, los francos comenzaron su establecimiento en el Norte de la Galia.

Los Francos:

Los francos aparecieron por primera vez en la historia en el año 258 cuando el emperador Aureliano libró batalla contra ellos en las cercanías de la actual Mangucia, a orillas del Rin en la región germana occidental. Mas tarde los francos ribereños (porque vivían sobre las orillas del Rin, hacia la mitad del curso) y los francos “salios” (así llamados porque toman sus campamentos en las riberas del río Sala, actualmente Jissel, en Holanda) emigraron hacia el sur y hacia el oeste e invadieron el actual territorio francés, donde habrían de permanecer definitivamente. Esta migración no fue de ningún modo una de las tradicionales invasiones bárbaras, sino, por el contrario, una especie de pacífica emigración.

Se dice que, en algunos casos, fueron los mismos romanos quienes invitaron a algunas tribus para que se establecieran en ciertas tierras escasamente pobladas. El caso es que los francos, además de valientes y temibles guerreros, eran hombres inteligentes, buenos agricultores y laboriosos artesanos.

Ésta circunstancia los distinguía notablemente de las restantes tribus bárbaras, poco cultas y poco inclinadas a las artesanías y oficios, propios de seres más civilizados. Los francos, aunque paganos al llegar a los territorios del oeste del Rin, pronto fueron accesibles a la evangelizaron de los pastores cristianos y adoptaron la religión de Cristo. Su rey Clodoveo fue bautizado en 496.

SU APARIENCIA
Los francos, como correspondía a su condición de germanos, eran altos y rubios; en un principio recogían sus largos cabellos en un mechón atado en la parte superior de la cabeza, que luego dejaban caer como una cola de caballo. Usaban bigote, pero no barba, y sujetaban la túnica a los costados con un ancho cinturón de cuero adornado con piezas de metal (generalmente hierro) esmaltado.

De su cinturón colgaban diversas armas y adminículos que indicaban la índole de ciertas preocupaciones de esa gente:, por una parte la espada, el hacha de guerra o una maza de combate; por otra, objetos destinados a su cuidado personal. Hombres y mujeres, sin distinción, llevaban joyas y usaban anillos y brazaletes confeccionados por ellos mismos.

CÓMO VIVÍAN
No obstante ser considerablemente más cultos que los restantes pueblos que participaron en las grandes migraciones de los primeros siglos de nuestra era, la peligrosa vecindad con los romanos (con quienes debieron combatir durante muchos años), así como con otras tribus belicosas, les impuso una vida guerrera. Por consiguiente, no obstante su cultura, eran gentes de carácter vivo y propensas a la violencia.

Por ello, cada joven aprendía, desde muy niño, a montar a caballo, a practicar la carrón el salto, la natación, a arrojar la lanza y el hacha y a manejarlas con eficiencia; ejercicios físicos qui tendían a colocarlos en las mejores condiciones par; el previsible caso de tener que participar en un¡ guerra.

Por otra parte, el estado de espíritu era también el propio de un pueblo guerrero: la mejor cualidad que podían atribuir a un hombre era el valor físico, por el cual se apreciaba en alto grado a cual quiera de los miembros de la tribu.

Pero no debe suponerse que los francos fuesen sólo guerreros. Existía entre ellos un espíritu igualitario que sin duda chocaba a los romanos, encerrados durante siglos en su sistema de clases. Los francos desconocían originariamente la esclavitud, y más tarde, no obstante la corrupción que produjo a este respecto el ejemplo de la sociedad romana con la que entraron en contacto, adoptaron sólo en forma muy atenuada esa infame institución social que constituye el oprobio de los Estados de la antigüedad.

Una sociedad igualitaria difícilmente podía ser agresiva con sus vecinos; así, los francos preferían siempre consagrarse a sus labores agrícolas y artesanales. El trabajo de ese admirable pueblo, que enorgullece a su descendencia —los franceses—, transformó la Galia en una próspera región.

NORMAS PENALES
Entre las numerosas leyes destinadas a regular las relaciones entre los francos, merecen citarse aquellas que integraron su sistema penal. Fueron redactadas tomando en cuenta las necesidades concretas de esa sociedad y evidenciaron ser prácticas y ajustadas a los fines perseguidos. He aquí algunas de las más usadas dentro del sistema penal vigente.

LA COMPURGACIÓN. — Mediante, la compurgación (del latín “cum“, con, y “purgare“, purificar), un número determinado de testigos bien calificados (los “compurgadores”) daban razón y apoyaban el juramento del acusado respecto al, delito que se le imputaba; abonaban el buen nombre y la veracidad del acusado, con lo cual venían a apoyar su inocencia, en los casos, se entiende, en que éste no era visiblemente culpable.

El número de testimonios necesarios variaba de acuerdo con la gravedad de la acusación: una decena de testigos excusaba a un acusado de hurto; setenta y dos, a un acusado de homicidio; para delitos considerados gravísimos, tales como traición, asesinato de nobles o príncipes, podían ser necesarios hasta trescientos testigos.

LAS ORDALÍAS. — Si, no obstante todos los testimonios, el resultado era todavía dudoso, solía recurrirse a las ordalías. En antiguo alemán significaba “sentencia, juicio”, y fueron llamadas también “juicio de Dios”. El acusado, con las manos y los pies atados, era arrojado a un río: en caso de ser inocente, iría hasta el fondo; en caso de ser culpable permanecería a flote, pues las aguas, oportunamente exorcizadas con una ceremonia religiosa, rechazarían al pecador.

Otras veces, el acusado debía caminar con los pies desnudos sobre carbones encendidos o sobre hierros al rojo, o bien sostener en una mano un hierro enrojecido, o ya sumergir el brazo en agua hirviente. La prueba de su inocencia consistía en que lograra atravesar sin daños irreparables las terribles pruebas. Otras veces, el acusado era obligado a recibir una hostia administrada por un sacerdote, en la creencia de que, de ser culpable, caería fulminado. Se presumía que Dios protegería el inocente; de ahí el nombre de “juicio de Dios”.

EL DUELO. — También el duelo era muy Usado entre los francos para decidir las controversias judiciales. Acusado y acusador se enfrentaban armados en duelo, y la victoria (se presumía) no podía corresponder sino al inocente.

EL GUIDRIGUILDO. — Se podían compensar los delitos abonando una suma en dinero, llamada “guidriguildo” (del antiguo alemán “wider“, contra, y “geld“, oro, dinero). De esta suma, un tercio era para el gobierno y los dos tercios restantes para la parte damnificada. Naturalmente, la suma variaba de acuerdo con la gravedad del delito y el rango social del ofendido: un romano que hubiera atacado y robado a un franco pagaba 2.500 dineros, mientras que un franco que hubiera cometido el mismo delito contra un romano pagaba 1.400 dineros; el asesinato de un franco se compensaba con un pago dé 8.500 dineros, mientras que el de un romano, en cambio, sólo con 4.000.

LA LEY SÁLICA
No puede extrañar que un pueblo tan laborioso como los francos se diese prudentes leyes destinadas a regir su convivencia. Una de dichas leyes fue la llamada “ley sálica”, que adquirió singular notoriedad por hallarse vinculada a enojosas cuestiones dinásticas. Esta disposición, que integraba el sistema legal de los francos salios, determinaba que la transmisión del poder real debía realizarse por vía masculina, dando preferencia a los hermanos varones del monarca fallecido, cuando éste tuviera sólo hijas.

Esta cuestión originó las llamadas “guerras carlistas”, que por tres veces llevaron a millares de hombres a la, lucha armada en el territorio peninsular. Esa ley, tan conocida por su vinculación con la historia española, comprendía también muchas otras disposiciones que regulaban las relaciones entre los integrantes del pueblo de los francos.

Fue redactada a comienzos del siglo VI y aprobada después de haber sido cuidadosamente examinada por tres asambleas populares que la analizaron democráticamente; sólo entonces entró en vigor en el reino, como regla normativa que todos estaban obligados a cumplir.

los francos
Reconstrucción de un aspecto de la vida cotidiana en una aldea franca: dos artesanos realizan un trabajo de forja de metales, en la cual eran sumamente hábiles.

Las Invasiones Bárbaras: Los hunos

Entretanto, los hunos habían proseguido su marcha y llegado a las orillas del Danubio y del Rin, donde a las órdenes de Atila  amenazaron a los pueblos germanos. Este jefe fue famoso) por su intrepidez y su crueldad, a tal punto que un ermitaño lo llamó el azote de Dios, mote que Atila   aceptó, ufanándose de que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba.

En principio Atila , aceptó tierras y tributos de Roma, a cambio de si inercia, pero luego exigió que se le entregara la mitad del Imperio y se k concediera por esposa a la hermana del emperador. Como tales pretensiones fueron rechazadas, Atila invadió la Galia (451) y arrasó varias ciudades hasta llegar a París, cuyos habitantes, aterrorizados estaban resueltos a huir, cuando una joven llamada Genoveva (más tarde venerada por la Iglesia católica como Santa Genoveva) los convenció de que organizaran la resistencia e hicieran penitencia y oración.

En esas circunstancias, Atila, respondiendo al llamado del rey de los alanos, se dirigió a sitiar la ciudad de Orleáns, donde pensaba establecer su base de operaciones en la Galia. Aunque los habitantes de Orleáns, alentados por su obispo San Aiñan, resistieron denodadamente, finalmente fueron abatidos y se vieron obligados a entregar la plaza.

Poco después llegó un ejército integrado por visigodos, burgundios y francos, comandado por el general Aecio, prefecto de la Galia, —llamado el ultimo de los romanos—, ante lo cual Atila abandonó la ciudad y retrocedió con sus tropas hasta los Campos Cataláunicos, en la Champaña, donde se libró una memorable batalla en la que se enfrentaron las fuerzas que conducía, integradas por una infinidad de pueblos de distinto origen, con el ejercito romano de Aecio, en el que militaban entre otros, los francos, sajones, galos, visigodos, borgoñones y alanos. El encuentro fue encarnizado y muy cruento, finalizando con el triunfo de Aecio, quien permitió que Atila se retirara.

Este se dirigió entonces a Italia, donde sitio y arrasó la ciudad de Aquilea. Desde allí emprendió la marcha hacia Roma, pero la intercesión del papa San León, que tuvo la valentía de ir a su campamento para concertar la paz, obtuvo su alejamiento a cambio de un tributo. Atila retrocedió hasta el Danubio y al año siguiente murió repentinamente (453), con lo cual sus seguidores se dividieron.

Las catacumbas en Roma Origen Cementerios Cristianos Roma Subterraneas

Las Catacumbas en Roma: Origen Cementerios Cristianos

Las catacumbas son los antiguos cementerios subterráneos usados durante algún tiempo por las comunidades cristianas y hebreas, sobre todo en Roma. Las catacumbas cristianas, que son las más numerosas, tuvieron sus comienzos en el siglo segundo y sus ampliaciones continuaron hasta la primera mitad del quinto.

En su origen fueron sólo lugar de sepultura, pero mas tarde se utilizaron para protegerse de las persecuciones de algunos emperadores romanos que los consideraban enemigos del imperio. Los cristianos se reunían en ellas para practicar su culto, celebrar los ritos de los funerales y los aniversarios de los mártires y de los difuntos.

LOS CRISTIANOS CONSIDERADOS ENEMIGOS DEL IMPERIO ROMANO: “Como me han perseguido a Mí, os perseguirán a vosotros”, así lo había anunciado Cristo a los primeros adeptos de su religión, y efectivamente, los primeros cristianos se encontraron frente a la hostilidad del Imperio Romano. Tal actitud hostil de parte de las autoridades del Imperio se debía al hecho de que el cristianismo se oponía en pleno a las concepciones paganas sobre las cuales se basaba el Imperio Romano.

Para los miembros de la sociedad romana, política y religión eran una sola cosa: el emperador, cabeza del Estado, era divinizado y consiguientemente adorado como un dios.

Para los cristianos, en cambio, el único Ser digno de adoración era el verdadero Dios que está en los cielos, y por lo tanto ellos se negaban de modo absoluto a participar del culto al emperador.

“Dad al César (o sea, al emperador) lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, había dicho Jesús; es decir, una cosa era el respeto y obediencia y pago de tributos al emperador, y otra distinta la adoración a Dios. Era entonces inevitable que los cristianos, puesto que se negaban a seguir lo principios de la religión romana, viniesen a ser considerados enemigos del Imperio y, como tales, sancionados con severísimas penas.

catacumbas romanasLas catacumbas están formadas por galerías subterráneas, que parecen verdaderos laberintos y que en conjunto alcanzan a medir muchos kilómetros.

En las paredes de toba de este intrincado sistema de galerías se excavaron filas de nichos rectangulares, llamados lóculos, de diferentes dimensiones, capaces de albergar un solo cadáver, aunque no era raro que contuviesen dos o más.

En Roma, los cristianos celebraban sus ritos en condiciones de clandestinidad. Su condición de religión monoteísta, que no reconocía los dioses tradicionales romanos ni aceptaba el culto al emperador, le supuso la hostilidad tanto del pueblo como de las autoridades políticas. La sencillez de sus ritos y ceremonias, a su vez, fue vista con desdén por los sectores intelectuales romanos.

Las catacumbas fueron primeros lugares de culto, y en la antigüedad el principal lugar de culto de un santo era su tumba. Los creyentes se esmeraban en recoger sus restos —huesos, cenizas calcinadas, cadáver, objetos, elementos de su tortura, ropa e incluso sangre que había caído y se mezclaba con tierra—, los guardaban en recipientes sellados y los depositaban en las catacumbas o en tumbas secretas.

Se habían construido complicados laberintos bajo el suelo de Roma de la misma forma que en mejor escala se construyeron en Paris y fueron conocidos con el nombre de catacumbas.

Así, las catacumbas, fueron construidas presuntamente por los primeros cristianos para depositar sus muertos, celebrar su culto y procurarse un asilo temporal en los tiempos de persecución.

Cuando fallecía un santo o mártir  no sólo se recogía y guardaban los restos  y su sangre, sino también toda una serie de objetos que pertenecían a él y se convertían en reliquias, como podían ser los mismos instrumentos que habían servido para torturarle. También fueron reliquias la cruz en la que murió Jesucristo, los clavos con los que se le clavó, la corona de espinos que se le impuso, etc.

En Roma existen algo más que sesenta, con los nombres de los santos enterrados en ellas. Otras han adquirido su nombre de las localidades donde se ubican o de los poseedores de los terrenos o de los fundadores de ellas, por lo que algunos nombres son completamente desconocidos.

Para descender a las catacumbas se utilizaban escaleras que, en algunos casos se podían retirar. Sus entradas estaban cerca de templos o en lugares de difícil acceso. Incluso había algunas que se entraba por cementerios a través de falsas tumbas. Algunas de estas catacumbas tenían varios pisos con largos pasillos angostos. Los nichos estaban instalados a lo largo de las paredes, y en algunos casos los pasillos se ensanchaban para albergar cámaras sepulcrales.

Algunas llegaban a disponer de pozos y cisternas. En realidad, las catacumbas se convertían en auténticos laberintos y aún hoy se considera peligroso adentrarse en ellas sin la compañía de un guía experimentado. Es de suponer que las tropas romanas no tenían mucho interés en realizar incursiones en estos laberintos, donde se exponían a perderse, moverse con dificultad y atravesar muchos riesgos por la detención de unos cuantos cristianos.

Durante las persecuciones sirvieron, en casos excepcionales, como lugar de refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía. Los cristianos no las usaron como lugar para esconderse; esto es pura leyenda y una ficción en novelas y películas. Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempo del papa San Dámaso I ( 366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano.

En las catacumbas existían criptas en las que se reunían los fieles. En algunos casos no lo hacían sólo por motivos religiosos, sino que también realizaban asambleas en las que discutían otros temas. Todo ello se realizaba iluminándose con lámparas de arcillas colocadas sobre repisas.

Los amigos y los familiares de los fallecidos celebraban reuniones en el aniversario de la muerte del mártir o el santo en torno a sus restos, ya depositados en la catacumba. Incluso se realizaban inscripciones en la tumba para precisar el lugar donde se encontraban los restos del martirizado o santo.

catacumbas romanas

Las catacumbas: Eran cementerios subterráneos excavados en antiguas canteras, que gozaban de protección legal. Pronto sirvieron de refugio durante las persecuciones  adquirieron un valor religioso consagrado por los restos de los muertos. En ellas se desarrolló el primer arte cristiano, con murales y relieves en sarcófagos de estilo tardorromano. Imagen Catacumbas de San Genaro, Nápoles

Cuando terminó la persecución los santos empezaron a ser enterrados en iglesias, ermitas u otros lugares, muchos fueron sacados de las catacumbas y llevados a lugares de más fácil acceso para permitir la peregrinación. En muchas tumbas de santos construidas en descampados se producían importantes peregrinaciones, especialmente, en la fecha de su muerte. En esas fechas se celebraban fiestas y poco a poco se fueron construyendo iglesias sobre las tumbas para albergar las reliquias y asegurar una celebración más digna de los santos patrones de la localidad.

TRIUNFO DEL CRISTIANISMO
Las atroces persecuciones no alcanzaron en modo alguno la finalidad que se había prefijado el gobierno romano, es decir, la de impedir la difusión del cristianismo. En realidad, los cristianos fueron cada vez más.

Hacia el siglo IV, la décima parte de la población del Imperio se había convertido al cristianismo: había cristianos en el ejército, en la administración del Estado, y hasta en la propia familia imperial.

El emperador Galerio debió reconocer que el Imperio Romano había salido plenamente derrotado de la larga lucha contra el cristianismo: en el año 311 publicó un edicto por el cual daba fin a las persecuciones y acordaba a los cristianos la libertad de reunión. Dos años más tarde, los emperadores Constantino y Licinio promulgaban en Milán un edicto que concedía a los cristianos la más completa libertad para practicar su religión.

Y después de transcurridos unos pocos años más, he aquí el gran triunfo de la religión de Jesús: en el año 380, el emperador Teodosio I declaró que la única religión oficial del Imperio debía ser la cristiana.

ALGO MAS…
La excavación de las catacumbas, proceso que se prolongó durante varios siglos, fue obra de un colectivo de fossores o cavadores. Todavía se pueden apreciar las señales de los picos que utilizaban para excavar los pasadizos en la roca blanda.

A mediados del siglo III, cuando la Iglesia sufrió una fuerte persecución, debió incrementarse el número de fossores, con el fin de ampliar el laberinto de túneles. Se conocen unos 40 conjuntos diferentes de catacumbas, la mayoría de ellos muy cerca de las principales vías de acceso a la ciudad.

Resulta difícil calcular la longitud total de los túneles, ya que se ramifican y desvían por varios niveles, formando un verdadero laberinto, pero desde luego es considerable.

Los fossores que construyeron las catacumbas llevaban una vida triste y lúgubre, recluidos en estrechos túneles sin más compañía que los muertos. No era trabajo para pusilánimes. En ocasiones, se les pedía que excavaran cámaras subterráneas, de 3 metros o más de lado, que servían como criptas para familias enteras. Es muy probable que algunos de ellos obtuvieran ingresos complementarios robando cualquier objeto de valor que hubiera en las tumbas más antiguas y abandonadas.

Más adelante, cuando Roma fue ocupada por sucesivas oleadas de invasores, la existencia de las catacumbas cayó en el olvido, y nadie las visitó durante cientos de años. El responsable de su redescubrimiento, a principios del siglo XVII, fue un entusiasta llamado Antonio Bosio, que, al parecer, había dedicado la mayor parte de su vida, desde los 20 años de edad, a la búsqueda de las catacumbas.

Salía a pie por el centro de Roma y dedicaba días enteros a buscar entradas a las catacumbas. Descubrió unas 30, y publicó sus hallazgos en el libro Roma Sotterranea (Roma subterránea). Hasta el siglo XIX no se realizaron estudios arqueológicos rigurosos.

En 1854, cuando el arqueólogo G. B. de Rossi comunicó al papa Pío IX que se habían encontrado las tumbas de varios antiguos papas, el pontífice al principio se negó a creerlo. Pero las inscripciones no dejaban lugar a dudas: aquéllas eran, efectivamente, las sepulturas de cinco papas del siglo III.

Fuente Consultada: 
www.catacombe.roma.it – Los santos que nos protegen de Bornos y Prim
Atlas de los Extraordinario Construcciones Fabulosas Tomo II