Inventos Argentinos

Origen de los Primeros Inventos de la Historia Cronología

Origen de los Primeros Inventos de la Historia

invento: primer cuchillo de la historia

-5000:EL PRIMER CUCHILLO
Antes de esta fecha era posible encontrar objetos rudimentarios y toscos que oficiaban de cuchillos. Pero lo más aproximado al cuchillo de nuestros días es esto, que data de la época predinástica y que fue encontrado en Gebel-el-Arak, Egipto. Como se puede apreciar, tiene mango de marfil con tallados de figuras egipcias y hoja de sílex.

Invento: primer puente de piedra

-1010:EL PRIMER PUENTE
En Gran Bretaña, sobre el arroyo Barley, cerca de Winsford, se encuentra loque los arqueólogos llaman el primer puente. Como se ve, es de piedra y algunas de ellas llegan a pesar unas 5 toneladas. En Micenas, en las islas Británicas, se pueden observar muchas de estas precarias construcciones, pero parece que este fue el primero.

invento: primera dentadura postiza

-700:LA PRIMERA DENTADURA POSTIZA
Se ha comprobado que los etruscos -los mejores dentistas de la antigüedad- ya confeccionaban, por el 700 antes de Cristo, prótesis dentales con puentes de oro. Los dientes se tallaban en hueso o marfil, o procedían de otros seres humanos. Raramente no fue sino hasta el 1700 en que la moda –y la necesidad- de los dientes postizos volvió a aparecer en escena. Los dentistas medievales, porejemplo, decían que los gusanos de las encías producían el dolor de muelas y rara vez intentaron pergeñar algún tipo de dentadura.

inventos maravillosos las carreteras

-312:LA PRIMERA CARRETERA
Se la puede ver en el sur de Roma y se extendió en principio justamente desde Roma hasta Capua. Luego
se prolongó hasta Brundisium, llegando a medir unos 540 kilómetros con una anchura de 4,30 metros. Cuesta creer que se haya construido en el año 312 antes de Cristo por orden del censor Apio Claudio. La base de la carretera está formada por guijarros conglomerados mientras que la capa superior la constituyen piedras lisas.

inventos: el reloj de agua

-250:EL PRIMER RELOJ DE AGUA
Ctesibio de Alejandría, físico e inventor griego, construye el primer reloj de agua de gran precisión que indica con exactitud las horas, los días y los años. A través de un complejo sistema hidráulico con cremalleras se podía llegar a disponer de horarios exactos.

primer moneda

-280:LA PRIMERA MONEDA
En el Museo de Medallas de París se encuentra esta moneda, que data del año 280. Se trata de una de las primeras monedas del Imperio Romano y tiene en su anverso la cara de la emperatriz Elena, madre del emperador Constantino. Eran de oro, y como podían ser adulteradas fácilmente por las monedas de cobre, había una forma infalible para saber cuáles eran las verdaderas: se tomaba una piedra negra del pedernal, denominada “piedra de toque”, y se las restregaba hasta verificar la pureza del oro de acuerdo a las marcas que dejaban después de ese proceso.

inventos de la historia

1300:LOS PRIMEROS ANTEOJOS
En concreto, no existen los verdaderos anteojos de aquella época, pero existe –  el retrato de lo que puede ser la primera persona con anteojos, novedad que aparece en un fresco pintado por el monje Tommaso de Módena y que data del año 1352. El antecedente más concreto ocurre hacia el siglo X, cuando el investigador árabe Ibn al-Haytham escribió un minucioso tratado de óptica, en el cual aparece por primera vez la descripción correcta de la función corneal. Pero reciénpor el siglo XV, valiéndose de tornos y ruedas de pulir, se pudo conseguir una lente capaz de ser transformada en eficaces anteojos.

la biblia de gutenberg primer libro impreso

1450:PRIMER LIBRO IMPRESO:LA BIBLIA

La Biblia de Gutenberg es el primer libro impreso con caracteres móviles, edición de la imprenta del inventor alemán Johann Gutenberg. La combinación de la fabricación de papel y del uso de la imprenta permite producir una serie de esta Biblia.

primera calculadora de Pascal mecánica

1642:PRIMERA MAQUINA DE SUMAR
El físico y matemático francés Blas Pascal se las ingenia para diseñar una máquina de sumar mecánica. En ella, los números del 0 al 9 están colocados en ruedas giratorias. Estas ruedas representan unidades, decenas, centenas y las siguientes divisiones están situadas una al lado de otra de modo semejante a las varillas del abaco. Cuando una suma es realizada en alguna columna, esta rueda gira por cada uno de los números que deben sumarse; la suma se ve a través de una especie de ventana.

grandes inventos de la historia

1647:EL PRIMER FÓRCEPS
El médico inglés Peter Chamberlain inventa un implemento que permite partos sin demasiadas dificultades. Se le dio el nombre de fórceps, y hasta hace unos años se continuó utilizando. Consistía, como se ve en la foto, en unas pinzas con una sola curva en las ramas para sujetar así la cabeza del feto.

inventos

1770:EL PRIMER MICROSCOPIO
Todavía con una lente precaria y con ciertas aberraciones cromáticas, este microscopio fabricado especialmente para el rey Jorge III fue el primero en su género. Estaba construido enteramente en plata y tenía infinidad de adornos, por lo cual se constituyó en un objeto de lujo para la época. Hacia 1830 comenzaron a mejorar la calidad de las lentes, sobre todo por el empeño puesto por un tal J.J.Lister, fabricante de vinos que pasó a ser, casi de la noche a la mañana, un reputado fabricante de lentes.

primer robot mecanico

1790:EL PRIMER ROBOT
Los hermanos Droz -alemanes ellos- tenían la reputada característica de fabricar androides mecánicos que provistos de elementos de relojería, se inclinaban, movían la cabeza, fumaban y tocaban el piano. Estos muñecos mecánicos puede decirse que fueron ios antecesores de los actuales robots. Eran los auténticos animadores de ciertas reuniones organizadas por las personas de altos recursos económicos ya que alquilar uno de estos androides no era nada barato. (Ver: Autómatas mecánicos)

primer vehiculo a vapor cargnot

1770:EL PRIMER VEHÍCULO A VAPOR
Hoy parece -si se permite la expresión- un auténtico armatoste. Fue construido por un ingeniero militar francés llamado Nicholas Joseph Cugnot. Se trata, en realidad, de un triciclo de grandes dimensiones con una caldera de cobre en su parte delantera. No era muy apto para devotos del vértigo: desarrollaba una velocidad media de 3 kilómetros por hora cada 15 minutos; luego de ese tiempo, se detenía y no podía reemprender la marcha hasta que se volviera a elevar la presión del vapor.

grandes inventos: la maquina de coser

1810:LA PRIMERA MAQUINA DE COSER
Un alemán -Wolfgang Krems- dio la puntada inicial para comenzar la fabricación de máquinas de coser, las que al principio se especializaban solamente en la costura de gorros. El camino abierto por Krems dio lugar a que un cierto número de constructores aplicaran sus esfuerzos al perfeccionamiento de esa técnica.

primera fotografia de la historia

1816:LA PRIMERA FOTOGRAFÍA
El 9 de mayo de ese año, dos meses antes de la declaración de la independencia en Argentina, un francés –Joseph Niepce-es el primero en conseguir combinar ciertos procedimientos químicos para obtener sobre un papel lo que fue la primera fotografía. En realidad, ese documento parece ahora un manchón, pero representa lo que Niepce veía desde la ventana de su cuarto de trabajo: un granero, una casa de ladrillos y un palomar. Este es, pues, el punto de partida de un arte que tuvo su notable expansión en nuestro siglo.

primer encendedor

1823:EL PRIMER ENCENDEDOR
Era una verdadera joyita arte-sanal. En la parte superior, un hombrecillo con gracioso aspecto abre o cierra la caperuza, que generaba la chispa al ser levantada. El combustible era hidrógeno, que se producía dejando caer limadura de hierro en ácido. Básicamente, el diseño es parecido a muchos de los que todavía tienen utilidad.

primera maquina de esquibir-inventos de la historia

1874:LA PRIMERA MAQUINA DE ESCRIBIR
La Remington Small Arms comercializa en este año la primera máquina de escribir en serie. La construyó el austríaco Peter Miitterhofer, la disposición de sus teclas era similar a las actuales, y su apariencia también se aproxima a las contemporáneas.

primer telefono

1876:EL PRIMER TELEFONO
“Señor Watson, ¿puede venir a mi despacho por favor?,..”, le preguntó el señor Alexander Graham Bell a su ayudante el día 10 de marzo de 1876. Fue casi un acto instintivo, porque se le había caído encima el ácido de una batería y necesitaba urgente la presencia de su ayudante. Tomó entonces su recién conectado teléfono y, sin querer, le dio la utilidad que tiene hoy día. Pudo comunicarse a la perfección, ya que el timbre sonó de inmediato en el otro aparato situado en el salón contiguo. Así, pudo atender su ayudante. Y así quedaba inaugurado un nuevo hito en materia de comunicación.

primera moto

1855:LA PRIMERA MOTO
La historia cuenta que en la primavera de 1885 Benz había probado una especie de triciclo con un motor de cuatro tiempos, y que en el otoño del mismo año Daimler montó su motocicleta. Era, por supuesto,muy precaria: sus ruedas eran de madera, el encendido se hacía en base a un sistema de ignición eléctrica, el caño de escape se situaba justo debajo del asiento del conductor y era muy lenta, ya que el motor sólo desarrollaba 700 revoluciones por/ minuto. Una década más tarde de haber sido inventada, la motocicleta ganó una gran popularidad, a tal punto que muchos la consideraban una temible rival del automóvil.

primer automovil a gasolina de benz

1885:PRIMER AUTOMÓVIL A GASOLINA
El ingeniero mecánico alemán Karl Benz introduce el primer automóvil de gasolina eficaz. Su vehículo de tres ruedas fue patentado y circuló por las calles de Munich un año más tarde.

primera aspiradora

1898:LA PRIMERA ASPIRADORA
Eran ambulantes y tal como se aprecia en esta verdadera foto documento de la época, pasaba por las calles ofreciendo sus servicios en oficinas y casas particulares. Grandes y largas mangueras extraían el polvo, y el buen funcionamiento de este servicio daría lugar al posterior invento de la aspiradora personal.

experiencia del primer cohete ruso

1926:EL PRIMER COHETE
Desde una granja ubicada en Auburn, en Massachusetts, el físico estadounidense Robert Goddard logra lanzar el primer cohete de combustible líquido. Ocurrió el 16 de marzo de 1926. El cohete pesaba unos 2,75 kilogramos y cuando se lo cargaba con gasolina y oxígeno líquido su peso ascendía a 4,75 kilogramos. Medía 3 metros de largo y recorría en un tiempo de dos segundos y medio una distancia de 56 metros, alcanzando una altitud máxima de 12,5 metros. (Ver: Los Cohetes)

primera heladera

1927:LA PRIMERA HELADERA
Hubo varias antecesoras, pero este es un modelo que se aproxima a ios actuales. En este diseño de 1927 ya se podían refrigerar alimentos y conservarse durante más de tres días, todo un récord en aquellos tiempos, ya que ciertos modelos –experimentados desde 1825– habían poco menos que fracasado en su cometido.

inventos de usos diario el televisor

1931:EL PRIMER TELEVISOR
Manfred von Ardenne y Sigmund Loewe llevaron a cabo con éxito, en la ciudad de Berlín, los primeros Intentos encaminados ala transmisión de imágenes televisivas.La imagen que vemos en la foto fue la primera emitida, y se hizo sobre una lámina de 10 centímetros cuadrados, en un tubo de electrones en el que se activa un mosaico constituido por diminutas células fotoeléctricas. Los primeros televisores tenían una minúscula pantalla que no alcanzaba ni las diez pulgadas, y en principio se comercializaban con radio.

eniac primer computadora a válvulas

1944:LA PRIMERA COMPUTADORA
Entró en funcionamiento el 7 de agosto, cuando todavía no había culminado la Segunda Guerra Mundial. Se la llamó ENIAC (abreviatura de Electronic Numerical Integrator and Computer) y ocupaba una superficie de 140 metros cuadrados, poseía más de 18.000 válvulas y consumía una potencia de 150 kilovatios. Pesaba 30 toneladas, había cables por todos lados y una PC personal de nuestros tiempos hace en milésimas de segundo los mismos cálculos electrónicos que a la ENIAC le costaba cierto esfuerzo.

El Faisán Alimentación Costumbres Origen y Distribución

INFORMACIÓN SOBRE ORIGEN Y COSTUMBRES DEL FAISÁN

Faisán es el nombre común que reciben unas 50 especies de aves y que pertenecen a la familia del pavo real. Sobreviviente, a través de los siglos, de la rapacidad y la gula, la hermosa ave se ha aclimatado en bosques y praderas de diversos países, donde su cria se encara hoy no solamente como un “hobby” sino como una excelente inversión. Todos los faisanes, a excepción de la gallina del Congo africana son nativas de Asia, aunque algunas especies han sido introducidas en diferentes lugares.

el faisan

A través de los siglos la naturaleza, fatalmente, clasifica y descarta a las especies vivas en forma tal que, a esta altura del siglo puede asegurarse acerca de las especies silvestres que “sólo sobrevivieron las más capacitadas”.

Tal ocurre con los faisanes, gallináceas de notable belleza y elevado valor gastronómico, que a pesar de ello se han conservado, un poco por su gran capacidad de defensa y otro por el hecho de haber recibido protección, primero de los grandes señores feudales, luego de reyes, más tarde de gobiernos republicanos conservacionistasy por último de particulares que comprobaron que su presencia en campos y bosques significa una considerable entrada anual de dinero, sin mucha inversión de personal y prácticamente ninguna en cuanto a infraestructura.

Ubicado entre las gallináceas de mayor porte, el faisán es considerado oriundo del extremo este asiático. Desde allí, según tradiciones y leyendas, fue trasladado hacia el oeste y despertó el interés y la gula de los aristócratas romanos.

A ellos se debería la aclimatación en masa, en las selvas y llanuras europeas, de las razas asiáticas, las cuales, por otra parte, habrían sido antes aclimatadas en la Macedonia y algunos valles de Grecia. Lo cierto es que ya en la Edad Media se lo consideraba natural de los bosques del centro de Europa, tal su aclimatación y difusión.

Las especies más comunes, en cuanto a la caza se refiere, fueron el faisán “tenebroso” (de plumaje brillante en tonalidades negras, rojas y azules) y el “decollar”, perteneciente a la gran subfamilia “colchica” y que, por su corpulencia y rapidez en el vuelo ha sido adoptado por casi todos los criaderos y cotos de caza europeos y norteamericanos.

Por tratarse de un ave omnívora, el faisán justifica su presencia tanto en las zonas rurales como en parques y haciendas exclusivamente ganaderas, ya que, una vez adulto, está obligado a combinar su dieta de cereales y gramíneas con hidratos, grasas y calcio que le aportan los pequeños roedores, reptiles y muy especialmente insectos de todo tipo.

Al igual que otras caminadoras, el faisán es un gran consumidor de ratones de campo y, aunque víctima propiciatoria de las comadrejas, no vacila en seguir a éstas, ya adulto, cuando están con la cría, para engullirse al primer cachorro que se desprenda de la madre. Tal condición ha favorecido la expansión del faisán que, por otra parte constituye uno de los trofeos máximos de la caza menor, algo así como el ciervo rojo para los aficionados a la caza mayor.

La aclimatación de los faisanes se ha intentado siempre con éxito en los países que cuentan con dos elementos fundamentales y próximos, a saber: praderas con grano suficiente y bosques con árboles desarrollados. En la pradera, el faisán se alimenta; en los árboles altos, duerme. Esa combinación, más alguna aguada natural, le bastan.

Los intentos de sueltas deben ser, al principio, masivos, es decir no se puede intentar, por problemática, la población de determinado sitio con cinco o diez yuntas o planteles (un macho ydos hembras). Las observaciones de los técnicos indican que las sueltas deben hacerse con ejemplares jóvenes (no más de 4 meses de edad) y en número superior a cien para campos de 500 hectáreas. Además, se suministrará en el lugar de la suelta, durante los primeros meses, una cantidad determinada de alimento al cual estén acostumbrados los faisanes.

En todos los casos, antes de efectuarse la suelta, corresponde realizar un censo de animales depredadores, especialmente comadrejas, zorros y zorrinos y realizar batidas con el propósito de asegurar que los faisanes jóvenes alcancen la adultez. Esa batida deberá repetirse al comenzar la primavera siguiente, para asegurar la subsistencia de los primeros nidos y el nacimiento de faisanes en libertad. El resto será de competencia exclusiva del equilibrio y la selección naturales, ya que, según la vieja frase de los cazadores “donde haya faisanes, habrá zorros” .

faisan dorado

El faisán dorado, es una especie autóctona de China central y occidentaly se caracteriza por el largo y brillante plumaje. Se alimenta de bayas , semillas  e insectos. Sus vuelos son cortos y debido a sus poderosas alas puede despegar del suelo, casi vertical.

faisan comun

Faisán Común

Faisán común, el dorado y el dorson negro fueron introducido en Argentina en el oeste de la provincia de Río Negro y sur de Neuquén con fines ornamentales y cinegéticos. Posteriormente se registraron parejas lejos de los jaulones originarios (Gelain, 2010 y Grigera y Trejo, 2009)

Fuente Consultada:
Ciencia Joven Fasc. N°34 Edit. Cuántica Nota de Agustín Perri

Orígenes de la Ciencia Moderna y La Filosofía Renacentista

Orígenes de la Ciencia Moderna: Filósofos y Científicos

Si la primera parte del siglo XVII es un período de crisis en todos los campos, crisis que prolongan las conmociones del Renacimiento, en la segunda mitad del siglo se proyectan las tentativas de solución.

A la anarquía, a las luchas políticas y sociales, responde el ideal absolutista, el cual alcanza la perfección histórica con Luis XIV, que inspira tanto a los soberanos españoles como a los Estuardo, al emperador como a los pequeños príncipes alemanes.

Al caos y la confusión, nacidos de las ruinas del viejo sistema aristotélico como consecuencia de los trabajos y las investigaciones de Bacon y Galileo, se opone la tentativa de Descartes, buscando un nuevo método científico para elaborar una doctrina racional de conjunto del universo.

El ser humano siempre quiso saber qué ocurrió al principio de todo y, en consecuencia, no tuvo reparo en intentar ver más allá para encontrar la luz. Fue el italiano Galileo Galilei (1564-1642) quien preparó el camino de la ciencia moderna y supo convertir el catalejo del holandés Hans Lippershey (1570-1619) en un telescopio refractor para la observación de los cuerpos celestes en 1609, justo el mismo año en que el astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) presentaba sus primeras dos leyes del movimiento elíptico planetario en el libro Astronomía nova.

El físico y matemático inglés Isaac Newton (1642-1727), inventor del primer telescopio de reflexión en 1668, sentó las bases de la ciencia moderna con sus descubrimientos en óptica clásica (la naturaleza de la luz blanca o luz del Sol por medio de un prisma de cristal) y la mecánica clásica (la formulación de las tres leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal). Además desarrolló el cálculo infinitesimal en el campo de la matemática pura.

Ya en la segunda década del siglo XX, el físico alemán Albert Einstein revolucionó el sistema del mundo newtoniano con la teoría general de la relatividad y dos predicciones fundamentales: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de un cuerpo y el llamado efecto de arrastre de marco, por el que la Tierra, en su rotación, curva el espacio-tiempo. Poco después, el universo fue visto como un todo en expansión gracias a la teoría del Big Bang o Gran Explosión, que se ha establecido como la teoría cosmológica más aceptada.

En filosofía Descartes se lo considera como fundador de la filosofía moderna, quien tendrá una gran influencia después de su muerte (1650). A la copiosidad barroca del arte durante este período de transición, el clasicismo quiere imponer las reglas universales del buen gusto y de la mesura.

En todos los aspectos, tanto en el orden económico, con el mercantilismo estatal, como en el orden militar, en el que los ejércitos disciplinados por la monarquía absoluta quieren reemplazar a las bandas de mercenarios y a los condottieros, todavía dominantes en el trascurso de la Guerra de los Treinta Años, se pueden discernir los esfuerzos hacia el orden y la estabilización.

El triunfo no será más que aparente: detrás de las armoniosas fachadas clásicas y las magnificencias del arte oficial, aparecen, desde finales del siglo, otras crisis, otras con tradicciones que anuncian el período revolucionario de la «Ilustración».

DESCARTES Y EL FUNDAMENTO DEL RACIONALISMO
Renato (René) Descartes (1596-1650) pertenecía a la pequeña nobleza; después de haber cursado sólidos estudios eligió la carrera de oficial del ejército, sirviendo primeramente en Holanda, bajo las órdenes de Mauricio de Orange, y en Baviera, al comienzo de la Guerra de los Treinta Años.

No cesaba de meditar y trabajar en las matemáticas; en Alemania, en un cuchitril al lado de una estufa, tuvo la célebre «iluminación» que le reveló las ideas directrices de su filosofía. Después de una permanencia en Italia, se estableció en Holanda (1629), donde el pensamiento   podía   desenvolverse   más   libremente. Residió allí veinte años, interrumpidos por breves estancias en Francia, enteramente   consagrados   a   la   ciencia   y   a   la filosofía.

Filósofo René Descartes

 En el año 1637 apareció el «Discurso del Método», escrito en francés y no en latín como era costumbre en la época para este género de obras. Rápidamente célebre, admirado por la princesa Isabel, hija del Elector Palatino, fue invitado a Estocolmo por la reina Cristina, la cual le exigía que se levantara todos los días a las cinco de la mañana para enseñarle filosofía.  ¡Su actividad de reina no le debaja libre otros momentos! El duro clima sueco fue la causa de la pulmonía que llevó a la tumba a Descartes   a  los  cincuenta  y  cuatro  años.

Trató de sistematizar todos los conocimientos de su tiempo, de crear una ciencia universal explicando los fenómenos de la naturaleza por medio del razonamiento matemático. Sabio en todo, hizo investigaciones de óptica, creó la geometría analítica, se interesó por la fisiología.

Su método comenzó por la duda radical, la «tabla rasa» de las ideas recibidas, la repulsa del principio de autoridad, para comenzar a partir de la primera certeza resumida en la célebre fórmula: «Pienso, luego existo». Se ajusta a cuatro reglas esenciales:

1)no aceptar nunca, más que ideas claras y distintas, que la razón tenga por verdaderas;

2)dividir las dificultades en tantas partes como sean necesarias para resolverlas (análisis);

3)partir de lo simple para, llegar a lo complejo (síntesis);

4)examinar todo por completo para estar seguro de no omitir nada.

No es cuestión de examinar aquí al detalle una obra que aborda los problemas universales de las ciencias y de la filosofía. A pesar de que Descartes intentó demostrar que las ideas de perfección y de infinito no pudieron ser puestas en el hombre, imperfecto y limitado, más que por Dios, sus explicaciones rigurosamente deterministas del universo, del hombre y de sus pasiones, podían excluir la divinidad y por ello rápidamente se hizo sospechoso (a pesar del entusiasmo de Bossuet) a los ojos de ciertos teólogos.

Y es verdad que inspiró directamente a los materialistas del siglo siguiente. Pascal lo vio muy claro cuando escribió en sus «Pensamientos»: «No puedo perdonar a Descartes; hubiera querido poder prescindir de Dios en toda su filosofía; pero no pudo evitar hacerle dar un papirotazo, para poner al mundo en movimiento. Después de esto, Dios no sirve para nada».

Los contemporáneos se apasionaron por sus teorías sobre el pensamiento y la extensión, los torbellinos, la materia sutil, los animales-máquinas, etc… Por su tentativa de reconstrucción total de las leyes del universo, basándose en algunos principios, se ligaba al espíritu de ordenación del absolutismo. Por su método, principalmente la duda sistemática, abría el camino al pensamiento libre, aunque se defendía siempre de ser ateo. El cartesianismo iba a tener importantes derivaciones.

SPINOZA Y LEIBNIZ Entre los espíritus cultivados se mantenía numeroso contacos , por medio de los libros, viajes y las correspondencias. La lengua  francesa  se extendía  y  sustituía  al latín como lengua erudita, y las Provincias Unidas  eran  un punto  de  confluencia  de ideas.

Los grandes centros intelectuales se desplazaban:  primero fue Italia,  hasta comienzos del siglo xvn, después Francia, y, al final del siglo, los Países Bajos e Inglaterra, donde Newton y Locke iban a coronar los  progresos científicos  y filosóficos.

Las ciudades holandesas que habían albergado a Descartes, con sus universidades, sus imprentas, su burguesía mercantil activa y cosmopolita, y su liberalismo, eran favorables a la floración de las nuevas ideas. En Amsterdam   nació   Spinoza (1632-1677), descendiente de judíos portugueses emigrados. La audacia y la originalidad de su pensamiento, influido por Descartes, le indispuso con  su  ambiente  tradicional (su padre quería hacerle rabino), siendo arrojado de la sinagoga.

Excluido del judaísmo, quedó desde entonces libre e independiente, rechazando las cátedras de la universidad, porque temía verse obligado a abdicar de su independencia; prefería ganarse la vida en La Haya puliendo lentes. En este caso tampoco podemos dar más que una breve reseña de su filosofía, expuesta en varias obras (entre ellas el «Tratado teológico político» y la «Etica»). Siendo, a su manera, un místico panteísta, rechazaba toda religión revelada y denunciaba las incoherencias y las contradicciones del Antiguo Testamento, el cual, según él, no había sido dictado por Dios, sino hecho por judíos deseosos de mostrar su historia y su religión bajo cierto aspecto, en relación con las necesidades históricas.

Lo mismo que Descartes, intentó dar, sin dejar de criticar los puntos de su teoría, una vasta explicación del mundo basada en la mecánica y las matemáticas, obedeciendo a una rigurosa lógica de las leyes de la necesidad, en la que asimilaba a Dios con la sustancia infinita, con la Naturaleza. Negaba la existencia de un Dios personal y del libre albedrío. «Nosotros creemos ser libres porque ignoramos las cosas que nos gobiernan. Si se pudiera tener una idea absoluta del orden general que rige la Naturaleza, se comprobaría que cada cosa es tan necesaria como cada principio matemático».

Quería analizar las pasiones y los sentimientos «como si se tratara de líneas, de superficies, de volúmenes».

Alemania produjo otro gran genio en la persona de Leibniz (1646-1716), nacido en Leipzig, agregado al servicio del Elector de Maguncia y después al del duque de Hannover. Pasó cerca de cuatro años en París, donde trató de disuadir a Luis XIV de intervenir en Alemania. Independientemente de Newton, inventó el cálculo infinitesimal (1684).

Su compleja filosofía está basada en la teoría de las «mónadas», elementos, átomos de las cosas, todas diferentes, creadas por Dios, que es la mónada suprema y quien ha regulado el universo dentro de una armonía preestablecida, agrupando las cadenas infinitas de las mónadas y su movimiento. Diferentes, incompletos, frecuentemente contradictorios, rebasados hoy, pero llenos de intuiciones geniales, todos estos sistemas tienen un punto común: una explicación total, rigurosa, científica, de la Naturaleza y de sus fenómenos, de Dios, de la sustancia, del alma, etc..

En un siglo, los progresos son considerables: el pensamiento humano no se inclina ya ante los dogmas y las tradiciones recibidas, sino que busca libremente por medio de su crítica descubrir las leyes que rigen el universo, como ya lo habían intentado los grandes filósofos griegos.

PRINCIPIOS DE LA CIENCIA MODERNA
Muchos pensadores eran, al mismo tiempo que sabios, matemáticos notables. Paralelamente a su obra filosófica y religiosa, Blas Pascal (1623-1662) establecía las bases del cálculo de probabilidades, demostraba la densidad del aire según las hipótesis de Galileo y de Torricelli, inventaba el barómetro, exponía las propiedades del vacío y de los fluidos, así como las de las curvas.

Otros investigadores, igualmente científicos, profundizaron en los descubrimientos hechos a comienzos del siglo: en medicina, después del inglés Harvey, médico de los Estuardo (muerto en 1657), que había construido una teoría revolucionaria sobre la circulación de la sangre y el papel del corazón, el bolones Malpighi (1628-1694), gracias a los progresos del microscopio, analizaba el hígado, los ríñones, los corpúsculos del gusto, las redecillas de las arteriolas, y comenzaba el estudio de la estructura de los insectos.

El holandés Leuwenhoek descubría los erpermatozoides y los glóbulos rojos de la sangre. Los dos chocaban todavía con los prejuicios tenaces de las universidades, en las que reinaba el aristotelismo que había rechazado los descubrimientos de Harvey. Moliere, en su «Enfermo Imaginario», hará, por otra parte, una cruel sátira de los médicos retrógrados.

cientifico del renacimiento

Biografía
Copérnico
Biografía
Johanes Kepler
Biografía
Tycho Brahe
Biografía
Galileo Galilei

El mundo de lo infinitamente pequeño comienza a entreabrirse, aunque aún no sean más que tanteos en química y fisiología. Redi, médico del gran duque de Toscana, abordaba el problema de la «generación espontánea». Suponía que los gusanos no nacen «espontáneamente» de un trozo de carne en descomposición, sino de huevos que ponen moscas e insectos.

Sin embargo, la mayoría de la gente creía todavía en esta generación animal o vegetal, partiendo de pequeños elementos reunidos. El mismo Redi descubría las bolsas de veneno de la víbora, pero otros aseguraban que el envenenamiento era producido por los «espíritus animales» de la víbora que penetraban en la llaga hecha por la mordedura.

La ciencia comenzaba también a ocuparse de las máquinas: Pascal, Leibniz construían las primeras máquinas de calcular. Cristian Huygens (1629-1695) aplicaba a los relojes el movimiento del péndulo. Miembro de la Academia de Ciencias de París, pensionado por Luis XIV, tuvo que regresar a Holanda, su país natal, después de la Revocación del Edicto de Nantes.

Realizó importantes trabajos matemáticos, estudió la luz, presintió su estructura ondulatoria, desempeñó un papel decisivo en astronomía, tallando y puliendo los cristales de grandes lentes, lo que le permitió descubrir un satélite de Saturno, la nebulosa de Orion, así como el anillo de Saturno. Su ayudante, Dionisio Papin construyó la primera máquina de vapor en la que un émbolo se movía dentro de un cilindro (1687). Los ingleses iban a sacar aplicaciones prácticas para extraer el agua de las minas por medio de bombas. Por último, a finales de siglo, Newton formulaba las leyes de la gravitación universal.

“DIOS DIJO: HÁGASE NEWTON Y LA LUZ SE HIZO”

Esta cita del poeta Alexandre Pope muestra bien claro el entusiasmo que levantó el sistema de Newton, publicado en 1687 con el nombre de Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Isaac Newton (1642-1727), alumno y después profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge, terminó su carrera como «inspector de Monedas» y presidente de la Real Sociedad; fue también miembro del Parlamento.

físico ingles Newton

Isaac Newton

A la edad de veintitrés años lanzó las bases del cálculo diferencial, necesario para investigaciones profundas y mejoró su técnica, mientras que Leibniz llegaba a los mismos resultados por un método diferente. Los dos sabios fueron mutuamente acusados de plagio, a pesar de que sus investigaciones eran independientes aunque casi simultáneas.

Las anotaciones de Leibniz eran, por lo demás, más eficaces y los franceses las adoptaron. La invención del cálculo diferencial  e  integral que se funda en la acumulación de las diferencias infinitamente pequeñas, había de permitir resolver los problemas que planteaban las matemáticas del espacio, con sus cambios de tiempo, de lugar, de masa, de velocidad, etc.. Newton se dedicó entonces a estudiar las cuestiones que sus predecesores habían dejado sin solución: ¿por qué los astros describen curvas en lugar de desplazarse según un movimiento rectilíneo? Se dice que fue la caída de una manzana lo que puso en marcha los mecanismos de su reflexión.

Necesitó veinte años para dar las pruebas de sus teorías sobre el movimiento y la gravitación universal, las cuales iban a ser unánimemente admitidas hasta Einstein.

Albert Eisntein

En el espacio vacío, los cuerpos ejercen una atracción mutua; la fuerza de atracción es tanto mayor cuanto menor es la distancia entre dos cuerpos y mayor la masa del cuerpo que ejerce la atracción, o, dicho de otro modo, esta fuerza es directamente proporcional al producto de las  masas  e  inversamente proporcional  al cuadrado de las distancias. Newton extendía a todo el universo los fenómenos que entonces se creían reservados a la Tierra, siendo el cielo teatro de misterios inaccesibles, como lo creía la Edad Media.

Obtuvo una formulación matemática, gracias al cálculo infinitesimal, y consiguió una comprobación en el estudio del movimiento y de la velocidad de la Luna. Estableció, igualmente, que a cada acción se opone igual reacción. Las teorías de Newton chocan con las de Descartes, el cual explicaba la interacción de los astros por medio de los famosos «torbellinos» que agitaban continuamente la «materia sutil» continua, en la que flotaban los cuerpos. A la publicación de «Principia» siguieron numerosas polémicas.

Los cartesianos afirmaban que este principio de atracción era un retroceso a las «cualidades» ocultas de Aristóteles y, a pesar de los argumentos newtonianos, que demostraban la imposibilidad de concebir el espacio celeste lleno de materia, incluso siendo muy fluida, se continuó negando durante largo tiempo la teoría de la gravitación, como lo hicieron Huygens, Leibniz, Fontenelle, Cassini, Réaumur y otros, hasta la confirmación cada vez más brillante que aportaron las experiencias en el transcurso del siglo XVIII. Newton aplicó también su genio al estudio de la luz, explicando por qué los rayos del sol se descomponen en diferentes colores a través de un prisma. Al margen del análisis espectral, hizo numerosos descubrimientos ópticos.

La fe de Newton permaneció viva. Su sistema no eliminaba la exigencia de una causa primera, de un agente todopoderoso «capaz de mover a su voluntad los cuerpos en su sensorium uniforme e infinito para formar y reformar las partes del universo». La ciencia aceptaba a Dios, que debía crear ininterrumpidamente el movimiento, sin el cual todo se pararía poco a poco por degradación de la enegría. Newton murió a la edad de ochenta y cuatro años, rodeado de inmenso respeto, después de haber abierto un campo ilimitado a los descubrimientos de física y matemáticas.
Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Consejos para dormir mejor Dia Mundial del Sueño Beneficios Importancia

El 18 de marzo de cada año se celebra a nivel internacional el Día Mundial del Sueño, fecha establecida por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño, con el objetivo de que se tome conciencia acerca de su importancia y de la manera en la que el sueño influye en la salud, la educación, la sociedad y la seguridad vial. Dormir bien proporciona energía para comenzar retos, estar más positivos y ver la vida de otra manera, ayudando a la salud, a la mente y al cuerpo.

Algunos consejos para conciliar el sueño:

  • Mantener un horario regular, acostándonos y levantándonos a la misma hora cada día. Durante el día realizar sólo una siesta corta para poder dormir bien por la noche.
  • Si hacemos ejercicio, que sea a una hora regular todos los días. El deporte estimula y el cuerpo tardará más tiempo en relajarse. No penséis que ejercitarnos antes de dormir hará que estemos más cansados para ayudarnos a conciliar el sueño.
  • No comamos cenas pesadas antes de dormir, ni bebidas energéticas o que contengan cafeína.
  • No fumemos, ni bebamos alcohol. También son estimulantes que nos mantendrán despiertos, además disminuyen el oxígeno que debe llegar a nuestro cuerpo y nos impedirán descansar completamente.
  • Nuestra cama debe ser cómoda, cerremos puertas y ventanas para que el ruido no pueda molestarnos y así crear un ambiente propicio.
  • Ventilemos el dormitorio antes de dormir, cambiemos las sabanas regularmente y usemos aromas relajantes que estimulen el sueño, como la lavanda.
  • Ropa cómoda para ir a la cama, sin botones, con materiales transpirables, que nos permitan movernos durante el sueño.
  • Un baño caliente con manzanilla y algunas sales nos calman y preparan al cuerpo para el descanso.
  • Música relajante, al ponerla a un volumen bajo tranquiliza la mente. Si tenemos suerte, antes de ir a la cama podemos pedir que nos hagan un masaje (da placer y alivia el cuerpo).
  • No trabajemos en la cama o en nuestro cuarto, esto le da a nuestro cerebro un lenguaje equivocado de lo que significa nuestro descanso.
  • Intentemos dejar los problemas lejos del dormitorio, estaremos cansados y no encontraremos una solución que nos satisfaga. Si un problema tiene solución, ésta suele aparecer cuando estamos más despejados.

DORMIR MAL O POCO IMPLICA…
SALUD Puede comprometer tu sistema de defensa, también eleva la presión arterial.
INTELIGENCIA Tu cerebro queda como “estresado” y pierde rendimiento intelectual.
PESO Está demostrado que complica la pérdida de peso
COORDINACIÓN limita la capacidad para tareas físicas, los ejercicios, las manualidades, el manejo de vehículos, pierdes reflejos.
BELLEZA Hay que dormir mínimo 8 horas diarias, porque mientras descansas el cuerpo se repara.

 

Frases o Expresiones Famosas de Personajes Argentinos Famosos

Haaaaaaaaaaaaaay
que caminar chicas, hay que caminaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!

Lita de  Lazzari

Puede fallar…puede fallar.”

Tu Sam

“Síganme, no los voy a defraudar.”
“Estamos mal pero vamos bien.”
“Perdón me equivoque de discurso.”

Carlos Menem

Después de que vi a Dios, no tome mas vino. Yo creia
que era verso:no es verso. Está chabon.”

Pappo

Me gusta tanto la noche que al dia le pondría un
toldo.”
“Pusimos un micro en el arco y entro por la ventanilla”

Bambino Veira

Con las manos limpias.”

Corzo Gomez

De Acaaaaa!

Alberto Olmedo

Por lo menos asi lo veo yo!”

Guillermo Nimo

En la altura la pelota no dobla.”

Daniel Passarella

Se equivocó señorita. No tiene bebida alcohólica. Tiene Gatorade.” Pisalo, pisalo, que carajo me importa el adversario, los nuestros son lo de colorado.”

Carlos Bilardo

Se ha formado una pareja!”

Roberto Galan

Me estoy probando los pantaloncitos para bañarme en
el Pacifico

Gral. Luciano Benjamín Menéndez

Que pretende Ud. De mi?

Isabel Sarli

Esta crazy, Macaya?”

Marcelo Araujo

En este país tenemos que dejar de robar por dos años

Luis Barrionuevo

“Che!, Pedro, mira quien vino!

“No va andar”

El Contra, Juan Carlos Calabro

Vermouth con papas fritas y… good show

Tato Bores

Si te gusta el durazno, bancate la pelusa

Florencia de la V

Vos fuma!…

Carlin Calvo

Para eso tengo la Banelco!

Flamarique a Hugo Moyano

Billetera Mata Galàn

Jacobo Winogrand

La Argentina es un país condenado al éxito
“El que deposito dólares recibirá dolares”

Eduardo Duhalde

Soy lo mejor que le puede pasar al país y a la política

“Que lindo que es dar buenas noticias”

Fernando de la Rua

Conmigo o sinmigo

Herminio Iglesias

Yo no me gane la lotería: si hice plata la hice
laburando. Me entendes?, Me llaman el Pibe Cantina Cual es el problema?…El Pibe Cantina es el masdesacatado que curte todas….

Pablo Lescano, de Damas Gratis

Cuando le clave la mirada estaba pensando: Esta noche te voy a matar”

Carlos Monzón, antes de pelear contra Benvenutti

Yo me borro!

Casildo Herrera, frente al golpe del 76

Que gusto tiene la sal?…

Carlos Bala

No me peguen soy Giordano

Roberto Giordano

El otro día jugué un rato al fútbol y me di cuenta que tengo menos  piernas que una foto carnet
“Yo vivo la realidad de mi país, aunque otros digan
que porque me si un saque, no puedo hacerlo… ojo, yo me di un saque pero no
me morí, eh?…”

Diego Maradona en 1999

Muchacha… , hacete el papanicolao

Tita Merello

La experiencia es un peine que te regalan cuando te
quedas pelado
“Todos son muy amigos pero cuando subís al ring hasta
el banquito te sacan”

Oscar Ringo Bonavena

Estoy comprometido con mi tierra, casado con los
problemas y divorciado de sus riquezas

Inodoro Pereyra (Fontanarrosa)

“Que país generoso”

Jorge Rial

“Hacia 1997 la deuda externa comenzará a reducirse , y hacia fin de siglo será insignificante”

Domingo Cavallo (1999)

“La Casa Está en Orden”

Ricardo Alfonsin (1985)

“Si querès llorar,…llorà”

Moria Casan

 

Guerra del Chaco Bolivia Paraguay Causas del Conflicto Historia

Guerra del Chaco Boreal: La Guerra Entre Bolivia y Paraguay:

La antigua controversia de límites entre Paraguay y Bolivia, que dio origen a diversas negociaciones, entre ellas, el Pacto Soler-Pinilla en 1907, por el que ambos países se comprometían a respetar el “statu-quo”, y las conferencias de Buenos Aires y Washington, en las que varias naciones americanas concertaron una mediación para tratar de resolver el pleito, constituía una amenaza constante y peligrosa para la paz del continente.

Se habían registrado en los últimos años frecuentes escaramuzas fronterizas que, si bien se resolvían después pacíficamente, lo eran por acuerdos que parecían constituir sólo una tregua, pues los incidentes volvían a repetirse.

La intervención de otros países de América procuraba también poner fin al diferencio, tratando de hallar la fórmula conciliatoria que terminara con la peligrosa tirantez. En el protocolo de abril de 1927 se había establecido la decisión arbitral del diferendo, y en Buenos Aires, el 12 de julio de 1928, se resolvió, con la firma de ambas partes, que el conflicto sería resuelto pacíficamente. No obstante todos esos convenios, los encuentros fronterizos se repetían con frecuencia.

Había entre ambos países un clima evidentemente bélico, que haría crisis en cualquier momento, con el peligro que entrañaba para la paz de todo el continente. Cualquiera de esos incidentes podía constituir la chispa que encendiera la hoguera, envolviendo en una sangrienta guerra a pueblos americanos. La situación era cada vez más crítica. Todas las gestiones de conciliación y los esfuerzos por dar una solución pacífica al largo diferendo, terminaban, indefectiblemente, en el fracaso. La crisis estaba cada vez más próxima, y la aceleró un suceso registrado en el fortín Vanguardia. Hubo acusaciones mutuas.

Nido de ametralladora, fue una larga guerra de posiciones

El encargado de Negocios del Paraguay en La Paz era invitado a dejar Bolivia, y lo mismo ocurría con el ministro de Bolivia en Asunción, quien ese mismo día entregaba el archivo al ministro argentino y salía en lancha para Formosa con el fin de seguir luego viaje a Buenos Aires. De inmediato inició sus gestiones la Comisión Permanente de Montevideo, creada por el Tratado Gondra.Se procuró nuevamente la intervención de otros países, pero todo fue inútil. El 7 de diciembre de 1928, el gobierno paraguayo declara su propósito de acogerse al Pacto Gondra, provocando la reunión de la Comisión Investigadora a que el mismo se refiere. La crisis se consideraba inminente. Al día siguiente, es decir, el 8 de diciembre, se producía la ruptura de relaciones entre ambos países.

Hubo ofrecimiento de mediación por parte de varios países. Todo fue inútil. De hecho existía el estado de guerra. No se había declarado oficialmente el conflicto, pero los choques se hicieron más continuos durante el año siguiente. Corría sangre en los campos americanos. Todo el continente se esforzaba por poner fin al conflicto y evitar que la guerra sé declarara, en forma oficial y con sus naturales consecuencias. Los encuentros se sucedían y después de más de 2 años de ese estado de incertidumbre, en cuyo lapso se libraron numerosos combates entre patrullas de ambos países, la guerra comenzó el 15 de junio de 1932 con las batallas que tuvieron por escenario Pitiantuta.

La contienda se prolongó casi tres años, durante los cuales se registraron muchos y muy sangrientos combates que costaron numerosas vidas. Duras luchas se registraron en Herrera, Gondra, Nanawa, Campo Vía, Pampa Grande, el Carmen, Ballivián y otros muchos lugares. Ya declarada la guerra y en pleno desarrollo, el 3 de agosto se reunieron en Washington representantes de 19 países americanos que recordaron que no se reconocería arreglo territorial alguno que no fuera obtenido por medios pacíficos, ni la validez de las adquisiciones territoriales logradas mediante ocupación y conquista por la fuerza de las armas.

Por iniciativa de Argentina y Chile, se constituyó, un grupo mediador de naciones americanas, que integraron, además de los citados países, Estados Unidos, Perú, México y Brasil. La propuesta del grupo mediador, basada en la suspensión de las hostilidades y en el arreglo de la cuestión de límites por una Conferencia de Paz, fue aceptada por los beligerantes.

Con ello se dio término a la llamada “guerra del Chaco”, en 1935 que, virtualmente, se había iniciado a fines del año 1928.

Termina la Guerra: En el infierno verde del Chaco Boreal corre la sangre americana. Desde 1928 se ha velado en los legendarios fortines, aguardando el ataque, anticipándose a la sorpresa. Desde Asunción partieron decenas de barcos colmados de muchachos paraguayos, para regresar vacíos y ser cargados nuevamente.

Desde La Paz, la hermosa capital del altiplano, se puso en marcha una bizarra juventud en aquellos días de esperanzas, en instantes en que el amor a la patria hace ver el cielo más azul y más brillante el sol. Pero la guerra no es sólo eso. Tras las ventanas, hoy cerradas, desde las cuales caían ayer lluvias de flores, ahora hay alguien que espera o que llora. La guerra lo consume todo: hombres, materiales, dinero.

Los pueblos, empobrecidos, ya no miran con iguales ojos lo que miraban la víspera. Y ya no sólo son muchachos los que van al frente. Las sucesivas levas incluyen a hombres maduros que van dispuestos a. matar y a morir en la lucha.

Los presidentes de Argentina y otros países del continente asisten a la Conferencia Interamericana de Buenos Aires. Desde el Norte ha llegado Franklin Delano Roosevelt. Los pueblos miran con fe la labor de esos hombres para quienes el problema candente es uno solo: Hacer la paz.

Es un reclamo que no es posible desoír. Luego de varios años, tras superar una serie de dificultades, se constituye al fin, el 19 de julio de 1935, en Buenos Aires, la Conferencia de la Paz. Entre los inconvenientes con que se tropezó, tuvieron preponderante influencia las variaciones en el régimen de gobierno imperante en ambos países beligerantes, fluctuaciones que gravitaron en la política en parecida medida que lo hicieron en la opinión de los pueblos. Pero además existía una base firme: la impopularidad de la guerra y la sólida decisión americana de poner fin a las hostilidades. Varias cancillerías, en primer lugar la argentina, procuraron influir en Asunción y La Paz, abriendo, al fin, brechas en una posición irreductible. Hacia mediados de octubre se llegó a un acuerdo.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1928

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
GUERRA DEL CHACO BOREAL
NOTA DEL HISTORIADOR ROLANDO BEL
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

El recientemente iniciado conflicto del Chaco amenaza con convertirse en la más grande y sangrienta de las guerras acontecidas en nuestra América latina. Miles de soldados bolivianos y paraguayos se enfrentan en los cañadones chaqueños. Quizás, el principal factor de mortalidad no sea el ataque enemigo sino la malaria y la sed.

El área disputada, de una extensión aproximada de 455 mil kilómetros cuadrados, es una zona agreste y semidesértica, casi despoblada e inexplorada. Una de las regiones más inhóspitas del mundo para librar una guerra intensa.

¿Cómo explicar esta guerra fratricida entre dos de los países más pobres de nuestro continente, que además sufren una profunda crisis económica y social?

Para Bolivia, que ha perdido la salida al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), el acceso al río Paraguay le permitiría, salir de su forzada mediterraneidad. También el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la pre-cordillera andina motiva el interés del gobierno boliviano, urgido de salir de su debacle económica y crisis sociopolítica. La compañía estadounidense Standard Oil tiene los derechos de explotación en la zona occidental del Chaco y se sospecha que la riqueza de los yacimientos se extiende hacia el Este. El problema es que esta región es controlada por los paraguayos y los derechos de exploración pertenecen a la compañía anglo-holan-desa Royal Dutch Shell.

Los antecedentes de las tensiones en la región se remiten a la época colonial y si bien durante este siglo se firmaron varios tratados entre Paraguay y Bolivia, la mediación de otros países limítrofes sólo pudo evitar (o demorar) el conflicto armado, sin lograr una solución definitiva.
Bolivia, gobernada por Daniel Salamanca, nacionalista orgulloso y agresivo, cuenta con una población de tres millones en comparación con el millón de paraguayos. Además de una economía basada en ricas minas de plata y estaño, tres veces más grande que la economía paraguaya, sustentada casi exclusivamente en las exportaciones ganaderas y algodoneras.

Ante el avance masivo de las tropas bolivianas, más numerosas y equipadas, que implementan la estrategia de la ocupación extensiva del espacio, las brigadas paraguayas, más pequeñas pero dotadas con mejor espíritu de combate, han comenzado a implementar una resistencia casi guerrillera, atacando en los puntos más débiles, retirándose para volver a atacar. Estrategia de desgaste que ya comenzó a dar sus frutos.

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeon Formula 1

Juan Manuel Fangio (1911-1995)

Nacido el día 24 de junio de 1911 en Buenos Aires, Argentina. Fue un gran piloto de F1 logrando ganar cinco campeonatos mundiales. Pese a la oposición de sus padres, puso de manifiesto una gran pasión y enorme entrega por el mundo del automovilismo, en 1939, los vecinos de su localidad hicieron una colecta y consiguieron dinero suficiente para comprarle un Chevrolet, con el cual compitió en una carrera nacional.

Juan Manuel Fangio

Ganó una etapa y luego se impuso en los 1.000 kilómetros de la Republica Argentina. Se corono campeón argentino dos años consecutivos. A la edad de 38 años compró su primer Maserati.

En el año 1950 entró en la escudería Alfa Romeo; y en el primer mundial disputado quedó en el primer puesto en tres grandes premios y acabó segundo en la competición. Un año después se proclamó por vez primera campeón del Mundo. En los dos años posteriores corrió con Ferrari, BRM, y Maserati.

La desgracia le jugo una mala pasada y en el año 1953 sufrió un grave accidente en Monza, lo que lo obligo a abandonar toda la temporada. De regreso a la actividad en el año 1954, corriendo para Maserati y Mercedes, Juan Manuel Fangio logró su segundo campeonato del mundo. El tercero llegó a con Mercedes, y el cuarto, con Ferrari. En 1957, regreso a la escudería Maserati, y con esta consiguió su quinto y último título, forjando todo un record y convirtiendose en leyenda del automovilismo internacional.

Luego abandono la actividad a la edad de 47 años. En el año 1995 dejo de vivir pero continua vigente su enorme trayectoria como deportista y calidad de persona.

maserati de Fangio

Entre 1951 y 1957, obtuvo cinco títulos mundiales de Fórmula 1, conduciendo con Mercedes Benz, Maserati, Alfa Romeo y Ferrari. Retirado en 1958, luego de su secuestro, mantuvo durante un extenso período el récord de más títulos en Fórmula 1, hasta que fue desplazado por Michael Schumacher en 2003.

Los números lo dicen todo: 7 temporadas, 2 subcampeonatos y 5 títulos, un récord que permaneció durante 46 años hasta la aparición del alemán Michael Schumacher. Disputó 51 carreras, de las cuales largó 48 desde la primera fila (29 pole positions). Se subió 35 veces al podio, de las cuales 24 fueron en el escalón más alto. Todo esto con cuatro escuderías diferentes y ante rivales mucho más jóvenes –se retiró a los 46 años– y teóricamente mejor preparados que él.

Cronología de Juan Manuel Fangio
24 de Junio de 1911: En la casa de la calle 13, en Balcarce, nace Juan Manuel Fangio. Sus padres son Loreto Fangio y Herminia D´Eramo.

1923: Deja la escuela para trabajar como mecánico en el taller de la Agencia Studebaker de Balcarce, de Manuel Viggiano.

1929: Disputa su primera carrera, como acompañante de Manuel Ayerza, sobre un Chevrolet ´28 cuatro cilindros. La competencia se disputa entre Coronel Vidal y Maipú.

24 de Octubre de 1936: Debuta como piloto en una carrera no oficial, en Benito Juárez, a bordo de un Ford A ´29 modificado. Abandona

27 de Marzo de 1939: Su primera carrera oficial. En Necochea con un Ford ´34, finaliza quinto.

18 de Octubre de 1938: Debuta en Turismo de Carretera, en el Gran Premio Argentino. Manejando un Ford cupé ´37, con Luis Finochietti. Arriba séptimo

12 de Octubre de 1940: Gana el Gran Premio Internacional del Norte, una carrera entre Buenos Aires y Lima, de 4.765 Km. de recorrido, con un Chevrolet. Es su primer triunfo en el automovilismo.

14 de Diciembre de 1940: Al calsificarse octavo en las Mil Millas Argentinas, obtiene el primer título de Campeón Argentino de Carreteras.

2 de Abril de 1942: Gana la carrera Mar y Sierras de Turismo de Carretera: será su última intervención hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

15 de Febrero de 1947: Vuelve a la actividad, con un tercer lugar en una prueba de Mecánica Nacional (monoplazas) en el circuito de Retiro, en Buenos Aires.

17 de Enero de 1948: Debuta en Máquinas Especiales (antecedente de la Fórmula 1) con un Maserati 1500 en Palermo. Abandona.

16 de Abril de 1950: Debuta en el equipo Alfa Romeo de F1 con una victoria en el circuito de Ospedaletti, en San Remo.

13 de Mayo de 1950: Debuta en el Primer Campeonato Mundial de Fórmula 1, integrando la escuadra Alfa Romeo, pero abandona por problemas de motor. La carrera se lleva a cabo en el circuito de Silverstone, Inglaterra.

21 de Mayo de 1950: Logra su primer triunfo en el Campeonato Mundial. Es el Grand Prix de Mónaco, en Montecarlo, con un Alfa Romeo 158, luego de esquivar una múltiple colisión en la primera vuelta que dejó afuera a nueve autos.

3 de Septiembre de 1950: Al abandonar el Gran Prix de Italia, pierde el título mundial a manos de su coequiper Ninno Farina

28 de Octubre de 1951: Se consagra por primera vez Campeón Mundial de Conductores al ganar el Gran Prix de España, en Pedralbes, con un Alfa Romeo 159. Es también, la última carrera de la escudería.

1 de Junio de 1952: Debuta con la ensordecedora BRM inglesa de 4500 cm3 en el Gran Premio de Albi, en Francia, pero abandona.

8 de Junio de 1952: Se despista en la primera vuelta del Gran Premio de Monza, cuando corría con una Maserati A6GCM de Fórmula 2. Había corrido el día anterior en Irlanda. “A las dos de la tarde llegué, a las dos y media largué y a las tres estaba en el hospital”, recordó después. En el accidente sufre lesiones en las vértebras cervicales, que lo mantienen fuera de la actividad durante siete meses.

18 de Enero de 1953: Reaparece disputando el 1º Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1, pero abandona.

13 de Septiembre de 1953: Vuelve al triunfo en Fórmula 1, venciendo en el Grand Prix de Italia, obteniendo así el subcampeonato mundial.

19 de Noviembre de 1953: Sobre un Lancia D24 gana la Carrera Panamericana, 3.070 Km. de rutas desde la frontera norte a la sur de México

17 de Enero de 1954: Bajo una lluvia torrencial, gana por primera vez el Grand Prix de la Argentina de F1, con una Maserati 250F.

4 de Julio de 1954: Debuta en el equipo Mercedes Benz, en Francia. Marca la pole-position y consigue la victoria.

24 de Octubre de 1954: Con un tercer puesto en Pedralbes, consigue su segundo título del mundo. Ha ganado en seis de las ocho carreras.

16 de Enero de 1955: Con temperaturas que alcanzan los 50 grados, vence otra vez en el Grand Prix de Argentina: Es el único piloto que no es reemplazado durante las tres horas de carrera.

11 de Junio de 1955: Cuando lidera las 24 horas de Le Mans, sobre un Mercedes 300 SLR, se produce el tremendo accidente que le cuesta la vida a 83 personas.

11 de Septiembre de 1955: Con un triunfo en Italia, obtiene su tercer corona en la F1. Se despide del equipo Mercedes, que abandona las carreras, cerrando un ciclo brillante: nueve triunfos en doce carreras, de las cuales ocho pertenecen a Fangio.

22 de Enero de 1956: Debuta en el equipo Ferrari y obtiene el Gran Premio de la Republica Argentina.

28 de Abril de 1956: Con una Ferrari Sport, pena para clasificarse cuarto en las Mille Miglias italianas. “Fue la peor carrera de mi vida” dirá más tarde.

2 de septiembre de 1956: Su coequiper, Peter Collins, le cede su auto durante el Gran Premio de Italia para obtener su cuarto título mundial.

13 de Enero de 1957: De vuelta con Maserati, obtiene el Gran Premio de la Argentina.

23 de Marzo de 1957: Logra la victoria en las 12 horas de Sebring. Treinta y Cinco años después, su sobrino Juan obtiene esta carrera.

4 de Agosto de 1957: Vence en estupenda forma en el Grand Prix de Alemania, en Nurburgring, y logra su quinto título mundial. Es su mejor triunfo: luego de haber acumulado una diferencia de 28 segundos sobre las Ferraris de Hawthorn y Collins, se detiene en boxes para cambiar sus cuatro cubiertas, y no solo pierde la ventaja, sino otros 48 segundos. Faltando diez de las 22 vueltas previstas, inicia una impresionante recuperación, batiendo nueve veces el record de la pista. En la penúltima vuelta supera sucesivamente a Collins, en la recta detrás de los boxes, y a Hawthorn, en la zona de curvas de Fuchsrorhe, para vencer con 3.6 segundos de ventaja. Es su último triunfo en la F1.

2 de febrero de 1958: La victoria en el Gran Premio de la Republica Argentina sin puntos para el Mundial, es la última de su gloriosa campaña. Sólo volvería a correr dos pruebas más.

26 de febrero de 1958: Es secuestrado en Cuba. Liberado al día siguiente, no participa en la carrera de La Habana.

6 de Julio de 1958: Finaliza en el cuarto lugar del Gran Premio de Francia, después de haber largado, por primera vez, desde la tercera fila. Durante la competencia decide dejar de competir.

13 de Agosto de 1969: Es la cabeza visible de la Misión Argentina, un operativo con tres Torinos 380W y nueve pilotos, compitió en las 84 horas de Nürburgring, logrando un cuarto puesto.

15 de Febrero de 1972: Se inaugura el autódromo “Juan Manuel Fangio” de Balcarce, en su honor, en una carrera de Sport-Prototipo internacional.

25 de Mayo de 1973: Junto a otros grandes del automovilismo nacional, entre los que se destaca Oscar Alfredo Gálvez, disputa una prueba-exhibición en el Autódromo de Buenos Aires, la “Carrera del Recuerdo”.

1974: Es nombrado presidente honorario de Mercedes-Benz Argentina, cargo que desempeña hasta su muerte.

4 de Diciembre de 1981: Sufre un grave ataque cardíaco, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

8 de Diciembre de 1982: Es sometido a una operación de quíntuple By-Pass, realizada por René Favaloro.

22 de Noviembre de 1986: Se inaugura el Centro Tecnológico y Cultural Museo del Automovilismo “Juan Manuel Fangio” en Balcarce, hoy el más visitado de Sudamérica, con cerca de 100.000 visitantes al año.

11 de Junio de 1991: Cumple 80 años y se lo celebra con una magnífica fiesta: una cena en Buenos Aires y una carrera de Turismo de Carretera, ganada por Oscar Castellano, en Balcarce, coronada con una paella para 400 personas-

29 de Diciembre de 1993: Es internado a causa de una hipercalcemia en la sangre, provocada por una complicación en el tratamiento de diálisis.

17 de Julio de 1995: A la edad de 84 años, fallece en Buenos Aires. A su funeral asisten los mas grandes corredores de la historia.

Así corría Fangio

Todas las Carreras y Triunfos

Fangio Salva Su Vida

 

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:
Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: “la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo”. Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a “gente como uno”.

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban “alimentos” de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

Puente Zárate Brazo Largo Grandes Obras Civiles en Argentina

La incomunicación entre la Argentina fluvial y la Argentina de la llanura comenzó a remediarse con las obras ya mencionadas del puente Corrientes-Resistencia y del túnel subfluvial Paraná- Santa Fe. Ha contribuido á concluir con esa incomunicación el Complejo Zárate-Brazo Largo. y para medir su trascendencia bastará señalar que, emplazado a  sólo ochenta y cinco kilómetros al noroeste de Buenos Aires, juega un importante papel al integrarse con las otras obras ya habilitadas, que comunican nuestro litoral con la vecina República del Uruguay.

Puente Zárate Brazo Largo

Habilitado al tránsito el 14 de diciembre de 1977, el nombre oficial del complejo a partir de 1995 pasó a ser Complejo Unión Nacional. Sin embargo, se lo conoce popularmente con su antiguo nombre, el cual se debe a las ciudades que conecta: Zárate en la provincia de Buenos Aires, y Brazo Largo en Entre Ríos.

Ambos puentes fueron diseñados por Fabrizio de Miranda. El puente que atraviesa el Paraná de las Palmas lleva el nombre de General Bartolomé Mitre, mientras que el que cruza el Paraná Guazú se llama Justo José de Urquiza. Por su parte, las vías férreas forman parte del Ferrocarril General Urquiza.

El Complejo Zárate-Brazo Largo corresponde a la obra carretera-ferrocarril de cruce sobre los dos grandes brazos del río Paraná más su vinculación sobre la isla Talavera, bordeado por ambos brazos.

Puente Zárate Brazo LargoEn total unos doscientos kilómetros de camino y unos sesenta kilómetros de vía ferroviaria. Lo que asigna importancia al Complejo, son los dos grandes puentes y viaductos de acceso, que corresponden a las estructuras de cruce sobre los dos brazos principales navegables del río Paraná.

Esta obra especial consiste, para cada uno de los dos cruces sobre el río, en un puente principal, dos viaductos carreteros y dos viaductos ferroviarios. Ambos puentes son similares, con una longitud de quinientos cincuenta metros cada uno.

La longitud conjunta de los cuatro viaductos carreteros supera los seis mil cuatrocientos metros, y los cuatro viaductos ferroviarios suman casi diez mil metros.

Si bien los viaductos carreteros y ferroviarios corresponden a trazas paralelas, la mayor longitud del viaducto ferroviario obedece a su menor pendiente respecto del carretero, solución impuesta para alcanzar la altura de cincuenta metros sobre el nivel del agua que en los puentes exige el gálibo de navegación  y como expresión de su jerarquía ha podido afirmarse que por sus dimensiones, su uso ferroviario y carretero, y el sistema de suspensión, atirantado mediante cables de hilos paralelos, el Complejo Zárate-Brazo Largo puede considerarse prototipo a nivel internacional

 

Vida y Obra Thomas Edison Breve Biografia y Sus Inventos

“Nuestra época debería llamarse la era de Edison. Este hombre extraordinario realizó más de dos mil inventos. No existe ningún gran descubrimiento moderno que no deba algo a su genio…” Henry Ford.

Biografía de Tomás Alva Edison: Inventor estadounidense.

De era un niño era llamado Al, y se lo recordaba como un muchachito feliz, alegre y simpático, pero distraído y obstinado. Su padre, era fabricante de durmientes para ferrocarril, decidió trasladarse a Ohío con toda su familia. En la escuela primaria sus maestros no le tenían mucha simpatía y  lo consideraban un mal estudiante, capaz sólo de calentar los bancos de la clase.

Con su madre tenía una muy buena relación, y él la recordaba como  “comprensiva , cariñosa y  su mejor maestra” y según sus biógrafos tuvo una influencia muy destacada en la vida de su hijo, pues es probable que sin ella hubiera sido un hombre ignorante, incomprendido y desdichado. Cuando pesaba por fracasos escolares su madre siempre estaba ahí presente para ayudarlo y así con tiempo logró terminar su carrera inicial.

Siempre vivió con sueños, imaginando con distintos inventos y sistemas mecánicos para agilizar procesos industriales u personales. Era de una personalidad incansable, entusiasta, sabía que las ideas, para dar su fruto, deben apoyarse en la investigación científica más cuidadosa y perfecta. Trabajó tesoneramente. Deseaba adquirir y leer todos los libros científicos necesarios para sus anhelados experimentos.

Se convirtió en vendedor de frutas y más adelante se presentó en las oficinas de la compañía ferroviaria donde trabajaba un amigo de su padre, diciéndole: “No aspiro a un puesto, deseo sólo una autorización para vender diarios y alimentos en los trenes.” Días más tarde llegaba la autorización anhelada, para la línea Port Hurón-Detroit. Este mejoramiento económico hizo que Edison pueda acceder a buena literatura para sus intereses y haga de los mas variados experimentos con mezclas, frascos de química, imanes, probetas y toda clase de aparatos para la ocación.

Mas tarde su padres cedió  una parte del sótano para laboratorio, y así colmó uno de los mayores deseos de su hijo. Un acontecimiento que casi le cuesta la vida debía turbar la dicha del futuro sabio. La compañía le permitió instalar, en un coche furgón, una pequeña imprenta para la publicación del “Weekly Herald” cuya dirección, redacción y compaginación estaban completamente a su cargo. Este semanario publicaba las noticias de la guerra entre norteños y sureños, recogidas en Detroit. Al bajar para vender —al precio de 3 centavos el ejemplar— la ultima edición, no advirtió que el tren se había puesto en marcha. De un salto trepó al estribo del último coche, quedando suspendido. Imposibilitado para mantenerse mucho tiempo en esa posición acrobática, debió su salvación a la rapidez de un empleado que lo ayudó a entrar en el vagón, pero que desgraciadamente lo golpeó en el oído. El salvamento le produjo una mastoiditis que determinó en el joven una semisordera incurable. Aceptó ese contratiempo con resignación, pero tuvo que renunciar al puesto.

Cierto  día salvó la vida de un niño que estaba sobre los rieles, a punto de ser atropellado por un tren. Ese acto de arrojo le valió la gratitud y el afecto del padre de la criatura que en ese entonces era telegrafista en Port Hurón y que le dijo: “Lo que yo puedo hacer por ti es enseñarte mi oficio. Cuando lo conozcas te será mucho más fácil conseguir un buen empleo.”

Mientras aprendía el alfabeto Morse, Edison vivía fascinado, entusiasmado, por el funcionamiento de la máquina. Un año después lo veremos en su primer puesto de telegrafista de Cincinnati. Seguidamente se trasladó a Boston. A la edad de 22 años (1869) vivía en Nueva York y trabajaba en una compañía importante. Un día se produjo un desperfecto en el aparato transmisor. Edison se ofreció para repararlo y cumplió tan brillantemente su tarea que fue nombrado consejero técnico.

Durante este nuevo período de su vida inventó un registrador eléctrico para los votos parlamentarios que, sin embargo, no obtuvo el éxito esperado; pero, incansable en sus investigaciones, inventó otra máquina que reemplazó al anticuado indicador telegráfico de las cotizaciones de valores. Esto le produjo 40.000 dólares de ganancia que le permitieron abandonar su empleo y abrir un laboratorio en Newark.

La personalidad del joven sabio era tan definida que sus colaboradores aceptaron modestos salarios y penosos horarios con tal de trabajar junto a él. Su encantadora vecina, Mary Stillwall, después de haber sido su primera secretaria, aceptó ser su esposa a pesar de la existencia modesta que Tomas le ofrecía. Mary, cariñosa, fiel y buena, compartió sin quejas las privaciones, las fatigas y las preocupaciones que un día debían transformarse en riqueza y gloria.

Desde 1870 hasta 1876, Edison hizo patentar 120 inventos distintos, algunos muy importantes. Entre ellos estaba el multicopista (mimeógrafo), destinado a la copia de escritos y dibujos que se reproducen mediante un papel especial cubierto de parafina, y un aparato con sirena para alertar policías y bomberos. Pero el más notable fue el sistema de telégrafo automático, que consistía en una cinta perforada que permitía la impresión de un mensaje en letras, en vez del antiguo sistema de puntos y líneas. Este nuevo aparato, ensayado con enorme éxito, realizaba la anhelada posibilidad de permitir la transmisión simultánea de varios mensajes con el mismo cable.

Mientras tanto Edison había abandonado sus laboratorios de Newark para trasladarse a locales más grandes y mejor equipados cerca de West Orange. El lugar donde se levantaron sus nuevos laboratorios debía procurarle más tarde el apodo de “Brujo de Menlo Park”. Aquí tuvo como colaboradores, entre otros personajes destacados, al físico e inventor estadounidense de origen croata Nikola Tesla.

Sus numerosos estudios sobre la acústica, a la que dedicaba largas horas desde hacía muchos años, le valieron el más original de sus descubrimientos: el fonógrafo. Se sabe también,  que pasó al mismo tiempo, otro sabio francés de nombre Charles Cros, inventaba una máquina llamada “parlante” … El hecho es asombroso por cuanto los dos hombres trabajaban separadamente.

El primer fonógrafo consistía en un cilindro sobre el cual se ajustaba una bocina que recibía la voz unida a una punta que grababa las vibraciones sonoras. Provisto de este aparato curiosísimo, Edison se presentó ante el señor Beach, director de una de las más importantes revistas científicas americanas. “Buenos días” dijo la voz de Edison, saliendo del aparato./’¿qué pensáis del fonógrafo?”. Beach se sobresaltó ,pero pronto se sobrepuso al asombro y preparó inmediatamente un número especial para anunciar, en el “Scientific American”, el nuevo y prodigioso invento. Esto ocurría en 1878. El gran hombre era feliz como un niño que hubiera llegado a fabricar un juguete maravilloso.

A partir de este instante trabajará incansablemente y éste será el período más absorbente de su vida. El mundo estaba deseando el alumbrado público. La lámpara de arco, derivada del invento del italiano Volta, no era práctica pues producía una luz demasiado violenta, cara y “ruidosa”. Un grupo de financistas e industriales confió a Edison la solución del problema que otros no habían podido resolver.

Éste concibió una pequeña lámpara incandescente, pero ese proyecto no se pudo realizar sino dos años más tarde. Durante ochocientos días y ochocientas noches, secundado por sus más fieles colaboradores, tuvo la paciencia de ensayar seis mil fibras diferentes: vegetales, minerales, animales y aun humanas, pues hasta un pelo de la barba rojiza de uno de sus asistentes se utilizó en los experimentos.

El recipiente (un pequeño globo de vidrio que le había valido meses de trabajo) estaba listo. Pero lo que no había podido encontrar aún, era el filamento capaz de resistir la incandescencia por mucho tiempo. Parece que la noche fue buena consejera y la suerte favoreció a su genio. Mientras leía a la luz de una lámpara de petróleo, su mano se untó con hollín al tocar inadvertidamente el tubo. Examinándosela ,pensó de pronto que sólo un filamento carbonizado podría mantenerse largo tiempo incandescente sin destruirse, siempre que estuviera en el vacío.

La seguridad de la victoria animó sus últimas investigaciones. Así nació la primera lámpara eléctrica, la antepasada de las que hoy alumbran nuestras veladas e iluminan nuestras ciudades, transformando la noche en día. Dos años más tarde, en 1882, inauguraba en Nueva York el primer alumbrado eléctrico de sus calles. Ese año marcó el momento culminante de la gloria de Edison y el comienzo de su enorme riqueza.

Pero para un verdadero sabio, como lo fue Edison, ni la gloria ni el dinero son la finalidad suprema. Edison tenía 35 años de edad: nada ni nadie podía ya detenerlo. El mundo aguardaba aún otros milagros del “Brujo de Menlo Park”.

A sus investigaciones posteriores debemos el primer sistema nacional de producción y distribución de la energía eléctrica. La “Central de Edison”, adoptada pronto en el mundo entero, facilitó todos los desarrollos ulteriores de la industria moderna. La primera demostración práctica, coronada con un éxito completo, tuvo lugar en Menlo Park, el 21 de octubre de 1879, y dio paso a la inauguración del primer suministro de luz eléctrica de la historia, instalado en la ciudad de Nueva York en 1882, y que inicialmente contaba con 85 abonados.

Thomas Alva Edison contribuyó a la investigación estrictamente científica, con el descubrimiento del llamado efecto termoeléctrico (1883), también conocido en la actualidad como efecto Edison, el cual permitiría, años más tarde, el desarrollo del dispositivo electrónico conocido como diodo, que daría paso al advenimiento de la moderna revolución de la electrónica.

Tampoco exageramos al decir que Tomás Alva Edison es uno de los más grandes bienhechores de la humanidad.

LÁMPARAS DE ARCO
UNA LÁMPARA LUMINOSA DE ARCO El arco se forma entre el grueso electrodo de cobre superior al inferior, que consiste en un tubo delgado de acero lleno de una mezcla de magnetita, titanio y óxido de hierro y cromo, l^a lámpara se adapta perfectamente para el alumbrado le las calles de cualquier ciudad, -pues la luz se esparce muy bien en una gran extensión

UNA LÁMPARA DE ARCO DE LLAMA Tanto el electrodo superior como el interior, son carbones impregnados de substancias que dan a la lámpara un gran rendimiento. El floruro de calcio, muy frecuentemente empleado, hace que la lámpara dé una luz amarilla; el cloruro de cerio la produce blanca, y el cloruro de estroncio, rojiza. Es la mejor lámpara para anuncios y alumbrado de plazas públicas.

En 1879 Edison dio una demostración pública de su lámpara eléctrica incandescente, iluminando las casas y las calles de Menlo Park, Nueva Jersey. El «New York Herald» dedicó toda su primera página a este acontecimiento, y fue necesario establecer trenes especiales para llevar el extraordinario número de personas que deseaban conocer el nuevo sistema de iluminación. En 1880 se estableció, por primera vez, el alumbrado eléctrico en un navío, el «Columbia». Una de las primeras dínamos instaladas en este barco se puede ver en el Museo del Instituto Smitlisonian.

Durante algunos años pareció seguro el triunfo de la lámpara eléctrica. Día por día fue perfeccionándose la fabricación de bombillas y los sistemas de suministro de corriente en gran escala a los edificios y viviendas, y aunque las poderosas Compañías de gas comenzaron a ridiculizar al nuevo iluminante, llegó un tiempo en que el alumbrado eléctrico amenazó seriamente reemplazar al gas.

El coste del gas, empleando un mechero ordinario, en abanico, era cerca de 40 centavos por cada mil bujías-horas. La primitiva lámpara eléctrica, por otro lado, producía el alumbrado a 35 centavos la misma cantidad de bujías-horas. Más importante que esto era el progreso alcanzado con los arcos voltaicos, sobre todo, para el alumbrado de los grandes edificios y al exterior. Los globos de gas producían la luz a menos de 30 centavos las mil bujías-horas, mientras la nueva lámpara eléctrica de arco daba la misma intensidad con sólo cinco centavos.

Se dijo de él:
Fritz Vogtle, uno de los biógrafos del inventor estadounidense, rescató en su libro Edison (Editorial Salvat, 1985) una serie de citas interesantes sobre el mago de Menlo Park. Aquí se vuelcan algunas, sintetizadas, aunque primero valga una mención del autor del libro mencionado: “La obra de Edison muestra claramente que inventar e investigar no sólo proporcionan comodidad y mejores  condiciones de trabajo sino también creación de empleo y bienes en general”. .

Robert Millikan, en Edison como científico, 1932: “Únicamente corresponde a Edison el mérito de haber ideado y mostrado cómo un ser mortal puede hablar de viva voz a todas las generaciones. Si hoy pudiéramos escuchar las voces de Sócrates, Marco Aurelio, Shakespeare, Newton, Franklin, Goethe, Faraday, Maxwell… ¿no tejeríamos acerca de este hecho una nueva leyenda de Prometeo, parecida a aquella en la que el fuego es robado al cielo y ofrecido a los hombres?”

Henry Ford, en Mi amigo Edison, 1947: “Ni siquiera quiere admitir la posibilidad de un fracaso. Es de la opinión de que el traba-) jo constante y concienzudo es capaz de resolverlo todo. Esta genial aptitud para el trabajo esforzado me fascinó y convirtió a Edison en mi héroe”.

Mas de la vida e Inventos de Edison….

A las 3 de la tarde del 4 de septiembre de 1882, el inventor Thomas Alva Edison, de 35 años de edad, se embarcó en lo que llamó “la aventura más

 grande de mi vida”. Se puso en funcionamiento la primera central eléctrica de Nueva York, en la calle Pearl, y 85 hogares, tiendas y oficinas se iluminaron súbitamente con 400 bombillas incandescentes. Edison y sus colegas, directores de la Edison Electric Light Company, se habían reunido en Wall Street, en la oficina dé uno de sus principales patrocinadores, el millonario J. Pierpont Morgan. La oficina de éste era una de las iluminadas en esa tarde. A las 7 de la noche, al crepúsculo, la luz eléctrica hizo su impacto en las cercanas oficinales del diario The New York Times.

Con meses de anticipación, Edison había supervisado el inicio de la transición del gas a la electricidad en Nueva York. Eligió la margen del estrecho de East River por estar allí la zona financiera, en la que deseaba impresionar a posibles patrocinadores. Organizó entonces una encuesta casa por casa y dispuso la instalación de líneas troncales, cajas de conexiones, interruptores, medidores, fusibles y portalámparas. Once meses después, en agosto de 1883, más de 430 edificios de la ciudad contaban con iluminación eléctrica, con unos 10.000 focos. Los trabajos de Edison con la electricidad confirmaron su idea de inventar sólo cosas que llenaran una necesidad. Puso en práctica este principio en mayo de 1876, cuando junto con “colegas y amigos” abrió un laboratorio o “fábrica de inventos”  en el poblado de Menlo Park, Nueva Jersey.

El local era un edificio de madera de dos pisos, erigido en ricas tierras de cultivo y, de hecho, pasó a ser el primer laboratorio de investigación industrial del mundo. Contaba con una máquina de vapor, un horno de fundición, acumuladores, equipo fotográfico, alambre de cobre, bobinas de inducción e instrumentos de medición, entre éstos un electrómetro y un galvanómetro. En ese tiempo, el inventor y sus colaboradores intentaban perfeccionar la lámpara incandescente, en la que desde la década de 1830 habían trabajado varios científicos.

En 1878 Edison fundó la Edison Electric Light Company, pero no fue sino hasta fines del año siguiente cuando, paso tras paso, finalmente produjo una bombilla eléctrica, práctica. (Por ese mismo tiempo, el físico y químico Joseph Swan inventó en Inglaterra una bombilla similar. Edison mostró su invento en público en la noche de fin de año de 1879, al iluminar la carretera de Menlo Park, el laboratorio y la biblioteca con un dínamo y cerca de ‘10 luces. Unos 3.000 espectadores presenciaron esa genialidad de llamado “Mago de Menlo Park.

Nacido en Milán, Ohio, el 11 de febrero de 1847, Thomas Alva Edison tenía siete años de edad cuando su familia se mudó a Port Huron, Michigan. Su formación escolar terminó después de tres meses, cuando el maestro de la escuela local lo expulsó por ser de lento aprendizaje. La verdad es que Edison sufría d sordera parcial, a causa de un ataque de escarlatina.

Tocó a su madre fomentar en él un creciente interés por la ciencia, sobre todo por las máquinas de vapor y la fuerza mecánica. El joven Edison instaló un pe dueño laboratorio químico en el sótano de la casa paterna. Allí producía su propia corriente eléctrica con pilas voltaicas y construyó e hizo funcionar un rústico aparato telefónico. Poco tiempo después, cuando vendía periódicos y dulces en el ferrocarril que iba dé Port Huron a Detroit, construyó un modesto laboratorio en el vagón de equipaje. También instaló una imprenta de segunda mano en la que editaba un semanario, el Grand Trunk Herald, que vendía en el tren.

Telegrafista vagabundo: De los 16 a los 21 años, Edison trabajo corno lo que él llamó “telegrafista vagabundo”, en los estados del sur y el oeste medio de la Unión Americana. En 1869 vivía en Nueva York, en un sótano de Wall Street. En cierta ocasión, mientras visitaba por casualidad las oficinas de Gold lndicator Company, se descompuso el indicador telegráfico de los precios del oro. El lo reparó allí mismo y fue contratado como ayudante del ingeniero principal te la compañía. Después creó la impresora de acciones Edison Universal, vendida a la Western Unión en 40 000 dólares. Edison utilizó el dinero para establecer y equipar su primer taller en Newark, Nueva Jersey, donde fabricó el receptor telegráfico de cotizaciones bursátiles, a principios de la década de 1870. En 1876 se mudó a Menlo Park, para dedicarse a la invención. Al año siguiente mejoró el micrófono del teléfono de Alexander Graham Bell.

Cinco días sin dormir Edison afirmó haber dejado de dormir cinco días par a perfeccionar su fonógrafo cuando poso para una foto  en su taller de West Orange el 16 de jur4o de 18118. Más tarde, ese mismo día, se fotografió con algunos de sus colaboradores , ya menos desaliñado y mas normal.

En el transmisor de Bell, las vibraciones sonoras de la voz se convertían directamente en impulsos eléctricos; pero la reproducción del sonido era débil, sobre todo a grandes distancias, en las que prácticamente se desvanecía casi de inmediato.  El micrófono de Edison utilizaba trocitos de carbón para lograr un contacto cuya resistencia variara según la presión de las ondas acústicas. Esto controlaba la corriente de una batería y podían enviarse señales eléctricas mucho mas potentes que con el aparato de Bell. Así se transmitía a mayor distancia.

En el teléfono de Bell, la bocina también servia de auricular, por lo que el usuario tenía que hablar y oír alternada mente en el mismo lado del aparato. Edison separó el transmisor y el receptor, facilitando así la comunicación. Después de perfeccionar el teléfono, Edison se concentró en la invención del fonógrafo, antecedente del gramófono y del moderno tocadiscos. En diciembre de 1877 hizo una demostración a sus empleados de Menlo Park. Al girar lentamente el cilindro del fonógrafo, se oyó una débil voz que recitaba el poema infantil María tenía un corderito.

Patentó el fonógrafo en febrero de 1878 y nueve años después se mudó a una nueva casa y a un laboratorio másespacioso, en West Orange, Nueva Jersey. Para entonces había ganado ya alrededor de un millón de dólares con A sus inventos (en total patentó 1.093, desde una pluma eléctrica hasta casas baratas de hormigón armado). Llegó a tener hasta 5.000 empleados.

En alguna ocasión Edison esbozó su método de trabajo a un reportera de Scientific American, quien escribió: “Los bocetos preliminares se envían a los fabricantes de modelos, que revisan las enormes listas de material para conseguir las partes necesarias, o quizá piezas terminadas para el aparato; de inmediato se destinan al trabajo tantos obreros como puedan emplearse, para adelantarse, y así el modelo funcional estará listo en muy poco tiempo.”

Después se hacían mejoras, se preparaban diagramas de trabajo y se creaban los patrones y moldes necesarios. Luego se construía y se probaba el aparato, de tamaño real. El siguiente paso, en caso de que el invento satisficiera las exigencias y expectativas de Edison, era llevarlo a otro taller y reproducirlo. “Los inventos de magnitud suficiente.., se lanzarán como base de una industria separada”, concluía el artículo. Entre esos inventos figuró, en 1889, el cinetoscopio, del que Edison declaró que llevaría la política, el arte y el deporte al hombre común.

El cinetoscopio de Edison daba la ilusión del movimiento, al pasar en rápida sucesión una serie de fotos en la pantalla de la máquina-. De producir documentales de bailarinas y boxeadores, Edison pasó a realizar películas con argumento, entre ellas El aran asalto al tren, filmada en 1903. Con tina duración de 10 minutos, ésta fue una de las filmaciones más largas de su tiempo. Edison murió el 18 de octubre de 1931 a la edad de 84 años. Tres días después fue sepultado cerca de su casa de West Orange (Ver: Nuevas Técnicas Industriales en el Siglo XIX    )

Los inventos de Edison
El listado de los inventos e innovaciones que concretó Thomas A/va Edison —y que patentó oficialmente— es cercano al millar, sin contar registros asentados en Europa. Pero sólo unos pocos inventos son importantes y trascendentes. Es decir, que implicaron cambios y se continuaron en el tiempo. Por esto, algunos son recordados en manuales de estudio o enciclopedias.

Muchos de sus inventos sólo son retoques, incorporaciones, mejoras o innovaciones que se asientan sobre otros inventos importantes. Por ejemplo, el invento del fonógrafo se patentó, pero luego Edison, tramitó unos dos centenares de patentes que implicaron agregados o perfeccionamientos o nuevas piezas y mecanismos.

Así definidas las cosas, el siguiente es un sintético recordatorio de los principales pasos dados en el camino de las invenciones por Edison, los cuales están detallados en el texto principal de esta biografía. Es un re-corrido por todas aquellas áreas donde paseó su talento creativo.

Telégrafo
Empezó siendo operario y terminó generando innovaciones en este aparato de comunicaciones. Su primer paso a los 16 años — transgresor y tramposo— fue crear una aplicación que mandaba —automáticamente y a intervalos regulares— una señal fija a la central de telégrafos, para que no se notara que el operador dormía. Posteriormente, en 1864, ideó un repetidor automático de mensajes sin la intervención de un operario, que perfeccionó en 1866. Desarrolló asimismo un sistema de caligrafía sencilla, de rápida escritura, para tomar más aceleradamente los mensajes. Las letras eran de buen diseño y simples. Hizo otros aportes que permitieron hacer más eficientes los telégrafos manipulados. Edison logró también enviar dos mensajes en el mismo sentido por un solo hilo; pero otro colega creó el dúplex (un mensaje en cada dirección). Luego inventó el telégrafo cuádruple que transmitía cuatro mensajes, dos hacia cada destino.

Mimeógrafo
O matriz mimeográfica (stencil). Una hoja metálica era perforada por un punzón, obteniendo un modelo o patrón. Se utilizó para hacer copias de un texto o imagen original.

Papel parafinado
Fueron varios los ensayos para lograrlo. Hasta su novia Mary trabajó en ello. El papel tuvo entre otros destinos, el de servir para el fonógrafo y, tiempo después, para envolver alimentos.

Máquina de escribir
No fue Edison el inventor, pero sí colaboró con Christopher Latham Sholes en la invención de la máquina de escribir, en 1873. Remington la industrializó.

Registradora de votos
Ayudado por otro aprendiz de inventor, Edison creó la máquina de registro de votos. Objetivo: acelerar los trámites parlamentarios. Error y fracaso. Los congresistas usan la dilación del voto como herramienta política. Fue en 1868.

Registradora de cotizaciones
En medio de la vorágine financiera de Wall Street, en 1869, Edison trabajó en el perfeccionamiento de los indicadores de cotizaciones, como el tope simultáneo —los indicadores podían ser llevados a punto cero de una central— y una registradora universal de cotizaciones. Registró 46 patentes relacionadas con estos instrumentos.

Teléfono
En 1876, Alexander Graham Bell patentó el teléfono, pero fue Edison quien inventó el micrófono de carbono, fundamental para que el teléfono fuera útil.

El Relay no magnético
Se trató de un mecanismo censor —utilizando una tiza húmeda— que accionaba una palanca tras el paso de electricidad. Esto surgió de un desarrollo de 1875.

Fonógrafo
Se trata de las grandes hazañas de Edison, su invento más original. Le permitió grabar y reproducir sonidos. Solicitó la patente el 24 de diciembre de 1877 y fue concedida el 13 de febrero de 1878. Con el correr de los años le hizo modificaciones.

Lámpara incandescente
En 1879 consiguió desarrollar su lámpara de iluminación con una bombilla al vacío y un filamento de algodón. Luego concretó otras innovaciones. Fue uno de los inventos que lo hicieron famoso en el mundo.

Electricidad
Tras la lámpara, Edison desenvolvió una intensa actividad creando instrumental, piezas, dínamos y otros elementos vinculados con la conducción de la electricidad.

Central energética
En 1881 se puso en marcha la primera central eléctrica, instalada en Pearl Street, en el distrito financiero de Nueva York. La electricidad se convirtió en un servicio comerciable.

Cinematografía
El kinetoscopio fue el aparato creado y patentado por Edison en 1891, con unos 15 metros de película. Las escenas se observaban por medio de una pantalla de aumento. También le corresponde el mérito del primer estudio de filmación, el teatro kinetoscópico —más famoso por sunombre Black María—, en 1893. En 1913 habría filmado una cinta hablada, pero la industria del cine no le prestó la debida atención.

Fluoroscopio
Un invento destinado a realizar estudios médicos. Permitía obtener imágenes de rayos X en movimiento.

Efecto Edison
Fue su mayor descubrimiento científico. Se le llama también efecto termoiónico. Descubrió, en 1884, el efecto de la emisión electrónica en los mentales incandescentes. Vio que una lámpara incandescente podía actuar como una válvula que permitía el paso de i electricidad negativa, pero no positiva. Se utilizó en las válvulas.

Radiotelegrafía
Dio algunos pasos en este sentido. Detectó descargas eléctricas entre objetos metálicos distantes de un contacto eléctrico. Logró controlar y emitir esas ondas. Vendió sus avances a Guglielmo Marco-ni.

Taxímetro
Registraba alteraciones de temperatura del orden de una millonésima de grado Fahrenheit.

Megáfono
La idea le pertenece, al llevar a cabo comunicaciones a cierta distancia, empleando grandes embudos que terminaban en pequeñas aberturas donde apoyaba el oído el receptor del mensaje.

Separador de hierro
En los años 90 desarrolló un aparato para separar el hierro de la roca. Funcionaba con un electroimán que dividía el recorrido de ambos materiales.

Cemento
Además de ocuparse de producir cemento, buscó nuevas aplicaciones y concibió el sistema de placas modulares de cemento para la i construcción rápida de viviendas.

Mecánica
Cuando se abocó a producir cemento ideó un método de auto engrase de las maquinarias, garantizando la lubricación. Asimismo, montó un sistema de comunicación dentro de su fábrica.

 Acumulador
A partir del año 1900, obtuvo importantes avances en el perfeccionamiento de los acumuladores de las baterías para motores. Tenían una vida útil de 10 años.

Ayuda en guerra
Durante la Primera Guerra Mundial montó una planta de ácido fénico, otra de benceno y una tercera de anilina. Colaboró con la marina en emprendimientos defensivos.

Música
En 1927 fabricó un disco que permitía escuchar música durante cuarenta minutos. Un anticipo del long play.
u Biotecnología. Realizó cruzas de distintas cepas de árboles para lograr obtener caucho. Cuando estaba al borde de concretarlo, se consiguió producir caucho sintético.

PARA SABER ALGO MAS…

La compañía de Thomas Alva Edison no solo construyó el primer estudio cinematográfico del mundo en 1893. sino que también desarrolló, patentó y adquirió los derechos de la tecnología primitiva. Con el cambio de siglo, se levantaron nuevas compañias cinematográficas de la noche a la mañana, generalmente con sus propias versiones de cámaras y equipos de proyectar .Algunas de éstas eran modelos originales y patentables; otras resultaban ser copias piratas de los productos de Edison. Este no hacía distinciones, demandaba a todos sus competidores por igual, ahogando a las pequeñas compañías con monstruosos costos legales.

Cuando no podía acabar con sus competidores de entrada, el astuto Edison les ofrecía un trato: unir sus patentes en una sola compañía —un trust— y renunciar a todos los pleitos. En diciembre de 1908, se formó la Compañía de Patentes Motions Pictures, con la mayoría de las acciones repartidas entre Edison y un antiguo rival, la Compañía Biograph. Cualquiera que quisiera producir, distribuir o exhibir películas en Estados Unidos, tenía que comprar una licencia a esta sociedad.

Sirviéndose de tácticas coactivas, el trust atacó a las firmas rebeldes con presiones legales y físicas. El productor Carl Laemmle, que pronto fundó la Universal Pictures, protestó públicamente, y filmó películas en sitios secretos para escapar a los ladrones y a los espías del trust. El distribuidor William Fox, de la 20th Century Fox, demandó al trust en 1912, alegando la restricción del mercado, pero no se aceptó su demanda. Finalmente, en 1915, el gobierno de Estados Unidos, de acuerdo con la ley antitrust de Sherman, disolvió eltrust aunque sin resultados prácticos —en parte porque no era posible hacerle cumplir los edictos y cobrar derechos, y en parte porque se ocupaba de cortometrajes mientras que los independientes, más innovadores, presentaban las películas de largometraje, cada vez más populares.

Aunque quizás el mayor legado del trust fue Hollywood mismo. Atraídos por el clima soleado y el variado paisaje, los productores de la costa este habían hecho frecuentes visitas allí desde 1907. Pero el trust ofreció a muchos independientes una razón que les impulsó a cambiar de residencia: Hollywood estaba lejos de los abogados neoyorquinos de Edison y cerca de la seguridad de México. Gracias en parte al inventor
considerado egoísta y codicioso, este territorio infestado de mofetas y rico en naranjales y limoneros se convirtió en el centro mundial del espectáculo.

Fuente Consultada: Como funcionan las mayoría de las cosas Readers Digest – Wikipedia – Encarta – Grandes Inventores del Siglo XIX

Creador del Sistema Dactilografico Argentino Juan Vucetich

LA CREACIÓN DEL DACTILOSCÓPICO
En 1911, se dictó en la Argentina la ley de Enrolamiento General, la cual dio lugar a la creación del archivo dactiloscópico más numeroso que tuvo nuestro país hasta ese momento. La organización fue confiada a Vucetich. En ese mismo año, el Poder Ejecutivo Nacional decretó que en las cartas de ciudadanía debía figurar la impresión del dígito pulgar derecho de la persona naturalizada.

Huella Digital

Una anécdota que da cuenta de la pasión y seriedad de Vucetich tiene que ver con la publicación del libro Historia sintética de la identificación, en 1921. La hizo imprimir con sus propios medios económicos, pero ese mismo año lo sacó de la venta porque consideró que la reseña histórica era incompleta y ordenó destruir todas las ediciones. Dos años después, Vucetich donó a la Facultad de Derecho su museo particular, archivo y biblioteca, con los cuales se fundó el museo que lleva su nombre. Una copia de Historia sintética de la identificación incluye correcciones de su puño y letra.

Luego de una vida consagrada a su vocación y al servicio de los otros, el 25 de enero de 1925, a los 64 años, Juan Vucetich falleció en la ciudad de Dolores, tras una larga y penosa enfermedad, pese a lo cual no había cesado en sus trabajos.

Un decreto del 27 de enero de 1925 dice: “Habiendo fallecido don Juan Vucetich, que prestare importantes servicios a la policía de la Provincia de Buenos Aires, implantando su sistema de Identificación actualmente en uso, el Poder Ejecutivo decreta:

Art. 1: Colóquese en su tumba una placa de bronce en homenaje a su memoria.

Art. 2: Désele el nombre de ‘Sala Vucetich’ a la oficina de identificación de la División de Investigaciones en el Departamento de Policía de La Plata, debiendo mantenerse en ella el retrato de su fundador.”

Vucetich junto con colaboradores, amigos y discípulos, como Luis Reyna Almandós, Antonio Herrero, Sislán Rodríguez y Nicolás Cortiglia, entre otros, demostró que en los esquemas digitales se encuentran los elementos necesarios para establecer, de una manera definitiva y durable, la identidad de las personas en todos los momentos de la vida. También demostró que aquella tarea que se emprende con vocación, compromiso y dedicación deja sus huellas.

Fuente Consultada: Historia de la Identidad de los Argentinos Revista Caras y Caretas N°11

Visita del Principe de Gales a Argentina 1925

BUENOS Aires se vistió de gala, en agosto de 1925, para recibir”a Eduardo de Windsor, heredero del trono de Gran Bretaña. Como lo había hecho el año anterior en el mismo mes de agosto, con motivo de la visita que nos realizara el joven príncipe Humberto de Saboya. El de Italia fue el primer heredero de un trono que llegaba a nuestro país, marcando un verdadero acontecimiento en la vida ciudadana. Ahora ese acontecimiento se repetía con el arribo del príncipe de Gales, que venía a nuestro país rodeado de una aureola de popularidad que se puso de manifiesto en las entusiastas recepciones.
El público argentino, especialmente el porteño, tuvo oportunidad de observar de cerca sus característicos rasgos de sencillez. Era llevado a las fiestas poco menos que de la mano.

principe de gales en argentina

El principe de Gales en la legacion de Gran Bretaña durante la recepcion ofrecida en su honor,
en compañia de la señora de Alvear y de lady Alston

Concurría a regañadientes, como cuando los chicos van a la escuela. Asistió, er1 el Teatro Colón, a la representación de “Loreley”, con Claudia Muzio y Beniamino Gigli. Dicen quienes estaban cerca de él, que el príncipe de Gales se durmió durante la función. Dio algunos cabezazos. Evidentemente le gustaba más el deporte. Por lo mismo concurrió a ver partidos de polo en los que participaron nuestros campeones olímpicos. Además, en el Hur-lingham Club, dio algunos tacazos como para demostrar su habilidad en el deporte ecuestre. Una noche asistió al Teatro Opera, donde se representaba “Fruta Picada”, en la que Florencio Parravicini hacía un tipo de inglés. También actuó Roberto Casaux, que interpretó un monólogo en inglés, y Ana S. de Cabrera en números folklóricos. En la parada militar que se realizó en su honor, el príncipe revistó las tropas, en compañía del jefe de la formación, general José F. Uriburu, y luego presenció el desfile de las mismas desde el palco oficial.

El tren especial en que el heredero de la Corona británica viajó a la estancia Huetel, llegó a las 7 de la ma. ñaña, pero el príncipe no quiso que lo despertaran y siguió durmiendo hasta el mediodía. Hubo, en esa estancia, desfile de gauchos con aperos de lujo, domas, pialadas y yerras. Luego, asado con cuero rociado con buen whisky.

Por la tarde un paseo a caballo durante el cual sufrió una caída uno de los periodistas británicos que lo acompañaban. Recordó entonces la difusión que se dio a sus numerosas caídas y con su flema británica, sonriendo, dijo: “He ahí una noticia que no se dará a la publicidad”. Cantó después el dúo Gardel-Razzano y el príncipe tocó el ukelele. Volvió a la capital, desde donde debía iniciar una gira por el interior.

Un día desapareció. Durante una hora lo buscaron por todas partes. Había burlado hasta la vigilancia de los agentes de Scotland Yard que lo acompañaron en su gira. Hubo el consiguiente revuelo. Se pensó en un accidente, en un secuestro, en un atentado. Pero no hubo nada de eso.

Una hora después apareció el príncipe en su residencia. Lo que había ocurrido es que quería estar solo. Sin compañía. Sin agasajos. Absolutamente solo. Cumplió después una amplia gira por el país. Visitó varias estancias, entre ellas la de Chapadmalal, y un mes después de haber llegado, se embarcó en el Repulse, fondeado en Mar del Plata. Antes de partir firmó el retrato de Genaro, modesto dueño de la “trattoría” de Playa Grande, donde había hallado refugio cordial para eludir el protocolo. Se despidió con un “hasta pronto”, que el príncipe cumplió, pues algunos años más tarde nos volvió a visitar.

Con su primer viaje habla retribuido la visita que hiciera a su patria el doctor Alvear siendo presidente electo en 1922, circunstancia en que se honró a nuestro país con significativas ceremonias.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1925

Biografia de Raúl Soldi Artista Plásrico Argentino Vida y Obras

Inició sus estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes, y en el año 1921 viaja a Europa. Estuvo en Alemania hasta 1923 en que se traslada a Italia, ingresando en la Real Academia de Brera (Milán) donde permaneció hasta el año 1932. En Italia se relaciona con un grupo de artistas de vanguardia. En 1933 regresa a la Argentina y es becado por la Comisión Nacional de Cultura y recorre Estados Unidos, trabaja como escenógrafo en Hollywood. Desde 1930 presenta obras en el Salón Nacional de Cultura, y en diversos Salones provinciales, en la Exposición Internacional de París (1937), en Nueva York (1941-1943) y a partir de 1934 comienzan sus muestras individuales.

Los temas que trató son variados, paisajes, retratos, temas relativos al teatro y al circo, naturalezas muertas. En el año 1953 pinta los famosos frescos de Ia Iglesia de Santa Ana de Glew. En 1966 realizó la decoración de la Cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires, cuya técnica es la tela pintada al óleo y luego adherida al muro.

Sus obras figuran en muchos museos entre ellos, el de Arte Moderno de Nueva York y los de Florencia y Milán. Fue uno de los artistas argentinos que donó gran parte de su obra, que sería muy extenso detallar. 1947, Obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional. 1948, Primer Premio de Ia Bienal de San Pablo. 1951, Premio Palanza otorgado por La Academia Nacional de Bellas Artes, de la que fue miembro. 1960, Mención de Honor en la II Bienal de México. Ilustró también libros de poesía. En 1968 viaja a Israel, pinta en la Basílica de Ia Anunciación en Nazaret, un mural inspirado en el milagro de In Virgen de Luján. El Museo del Vaticano en Roma incorpora en 1987 una obra suya titulada “La Virgen y el Niño” con esta última suman dos los cuadros que posee La Santa Sede, la anterior se titula “Santa Ana y La Virgen Niña” A partir de este último año hasta la fecha de su fallecimiento, realizó varias exposiciones, la más destacada en el Museo Arte Decorativo.

La Galería de Arte Moderno de Milán incorpora a su colección un autorretrato. Ademas de su talento, el destino le había reservado otros privilegios, haber conocido en vida La fama y La gloria y participar en 1993, un año antes de su fallecimiento, de una mega exposición que mostró en el Salón Nacional de Exposiciones “Palais de Glace” La maravilla de su obra, convocando a millares de visitantes que disfrutaron incansablemente el refinado e incomparable espectáculo de su obra. Quizás nada más Justo, que también él pudiera llevar en su retina, semejante acontecimiento.

Raúl Soldi Obras 1905 Nace el 27 de Marzo en Buenos Aires. 1923 Viaja a Alemania e Italia. 1924 Vuelve a Italia y comienza estudios en la Academia de Brera, Milán. 1932 Regresa a la Argentina. 1933 Primera exposición individual. Premio al conjunto en el Salón de Acuarelistas. 1934 Trabaja como escenógrafo cinematográfico. 1935 Primer Premio en el Salón de Acuarelistas. 1937 Interviene en la Exposición Internacional de París. 1939 Exposición en San Francisco y en la Internacional de Nueva York. 1940 Participa en la Exposición Latinoamericana del River Side Museum de Nueva York. 1942 Beca de perfeccionamiento en escenografía cinematográfica. Exposición de dibujos y témperas en Nueva York. 1948 Primer Premio en el Salón Nacional. 1951 Premio “Augusto Palanza” otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes, de la cual es miembro. 1953 Empieza la decoración de la capilla de Santa Ana de Glew y de la Galería Santa Fe. 1958 Exposición retrospectiva con 110 obras en Witcomb. Premio en la Bienal de San Pablo, Brasil. 1960 Invitado de honor en la Segunda Bienal de México. 1966 Inauguración de la cúpula del Teatro Colón. 1968 Frescos para una capilla de la Basílica de la Anunciación en Nazaret. Expósición retrospectiva en Art Gallery International, Buenos Aires. 1979 Se crea la Fundación Santa Ana de Glew, centro cultural y retrospectiva permanente. SOLDI, RAUL

Una de sus obras para mostrar el estilo de las mismas

Esponsales de María y José

La Semana Tragica Resumen Huelga de Obreros Liga Patriotica Yrigoyen

LA LIGA PATRIÓTICA EN LA SEMANA TRÁGICA

LA SEMANA TRÁGICA: La huelga iniciada en diciembre de 1918 en. los talleres metalúrgicos Pedro Vasena e HIJOS (ubicados en el barrio de Nueva Pompeya), por obreros que pretendían mejoras en sus condiciones de trabajo y salarios, finalizó con un conflicto sindical generalizado. La industria metalúrgica buscaba bajar costos puesto que la guerra la había afectado profundamente (dependía de la importación de carbón y de materias prima de alto precio). El saldo de esta Semana Trágica será de centenares de muertos y miles de heridos y la sensación de que el poder oligárquico y sus brazos armados estaban intactos, vigilando al resto de la sociedad. Estas huelgas fueron la expresión de una clase obrera que carecía de los derechos básicos y que no participaba de la prosperidad del granero del mundo.

ANTECEDENTES: Cuando Yrigoyen asumió la presidencia de la nación, la ciudad de Buenos Aires contaba con más de medio millón de obreros. Aproximadamente la mitad estaba ocupada en el sector industrial y La mayor parte vivía en el sur de la ciudad. Una multitud de talleres y de pequeñas industrias poblaban los barrios obreros de Nueva Pompeya, Barracas y La Boca, mientras que, en la provincia de Buenos Aires, Avellaneda se destacaba por la presencia de los trabajadores de los frigoríficos. De acuerdo con David Rock, esta “concentración geográfica contribuyó a la formación de una cultura de la clase obrera”, es decir, de valores, costumbres e ideales compartidos. En ese marco, la aspiración a una sociedad más justa, en la que no existiera la explotación del hombre por el hombre, constituía un elemento importante.

Durante las primeras décadas del siglo, socialistas y anarquistas habían competido para ganarse la adhesión de los trabajadores. El presidente Yrigoyen, lejos de ignorar esta realidad, intentó modificarla mediante el afianzamiento de un nuevo tipo de relación entre el Estado y la clase obrera urbana, Desde su punto de vista, el Estado debía ser un arbitro de los conflictos entre los empresarios y los trabajadores.

Por consiguiente, la represión debía sustituirse por la negociación entre las partes. No en vano, como ha señalado Alain Rouquié, “algunos con placer y otros horrorizados, pudieron ver por primera vez a un presidente de la República recibir delegaciones de obreros en la Casa Rosada”. Muchos sintieron la misma sorpresa al observar el respaldo del presidente a las reivindicaciones laborales de los portuarios de Buenos Aires o de los ferroviarios de Rosario, en 1917.
Los trabajadores, pese a la favorable actitud inicial de Yrigoyen, vivían tiempos difíciles por tres motivos centrales:

La inflación. La reducción de las importaciones generada por la Primera Guerra Mundial favoreció el aumento de los precios de los artículos de consumo.

La desocupación. La pérdida de mercados provocada por la guerra repercutió sobre la actividad económica y aumentó el número de desocupados, situación que comenzó a revertirse al finalizar el conflicto.

Los bajos salarios. Mientras mayores eran la desocupación y, por lo tanto, la demanda de empleo, mayor era la facilidad de los empresarios para minimizar sus gastos en el pago de la mano de obra.

Causas de la Gran Huelga: La guerra había afectado gravemente a la industria metalúrgica argentina, dado que su funcionamiento dependía de suministros provenientes del exterior. Para atenuar la crisis, la empresa metalúrgica Vasena, ubicada en el barrio obrero de Nueva Pompeya, decidió reducir el “costo laboral”: bajó el salario en un 50% y contrató a mujeres y niños. Los trabajadores respondieron a estas medidas con una huelga, que fue también secundada por trabajadores de otros gremios de la capital y de todo el país.

Incendio provocado en los talleres metalúrgicos de Vasena, ubicados en Urquiza e Independencia. En enero de 1919, una huelga realizada por los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena —en demanda de una jornada laboral de ocho horas y el pago de horas extras— se extendió a otras fábricas de la Capital Federal. Presionado por los empresarios metalúrgicos, el gobierno decidió imponer el orden enviando primero a la policía y después al ejército, que reprimieron a los trabajadores. Los enfrentamientos se sucedieron durante varios días y hubo alrededor de cien muertos. Estos hechos fueron recordados como la Semana Trágica.

La empresa Vasena contrató “rompehuelgas”, que contaron con el apoyo de la policía y de grupos civiles armados, quienes se dedicaron a perseguir, golpear, detener o asesinar obreros. Estos civiles habían recibido armas en el Club Naval que presidía el contralmirante Domecq García y, pronto, a fines de enero, estrenaron sigla propia: Liga Patriótica Argentina. Sobre sus integrantes recayó parte importante de la responsabilidad por los asesinatos, cuyo número oscila entre 1000 y 2.000, según las fuentes.

Entre las víctimas de la Semana Trágica, nombre que recibió a causa los numerosos muertos) había también inmigrantes europeos, quienes fueron acusados de querer promover una revolución social. Tras la tragedia Yrigoyen dispuso la libertad de los todos los obreros detenidos y favoreció un aumento salarial para los obreros de los talleres Vasena. Pero los hechos habían revelado la impotencia del gobierno para controlar la situación.

Miembros de la Liga Patriótica. Durante la Semana Trágica surgió la Liga Patriótica, una organización integrada por miembros de la élite que declaraban defender el orden social y la nacionalidad más pura del país. En grupos armados, recorrían las calles de la ciudad en sus autos, protegían a los rompehuelgas y fueron muy activos en la represión de la huelgas.

PARA SABER MAS…
Crónica de la Época I
La Semana Trágica Por Juan Suriano Historiador
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] A comienzo de diciembre de 1918 los trabajadores de la empresa declararon huelga luego de que la patronal rechazara el pliego de condiciones en el que se reclamaban mejores condiciones en el trabajo: aumento de salarios, jornada de ocho horas, pago de las horas suplementarias y la supresión del trabajo a destajo.

A medida que pasaban los días el conflicto se fue agravando. Los huelguistas establecieron piquetes en los alrededores del establecimiento para evitar la entrada de esquiroles contratados por la empresa que, a la vez, dispuso apostar en el interior de la planta una guardia armada y matones de la ANT que no hicieron más que encrespar los ánimos de unos trabajadores que chocaban, una vez más, contra la intransigencia patronal.

El 3 de enero, justo un mes después de iniciada la huelga, se produjo un duro enfrenta-miento entre los trabajadores y los guardias armados que precipitó los acontecimientos. Los manifestantes intentaban ingresar a la fábrica y en la refriega fue muerto de una puñalada un inspector de policía que intentaba calmar los ánimos.

El 7 de enero cuatro huelguistas fueron muertos por las fuerzas policiales cuando intentaban impedir que los conductores de chatas contratados por Vasena entraran y sacaran mercadería de los depósitos de la empresa ubicados en Nueva Pompeya. Los trágicos sucesos provocaron una profunda indignación en el mundo del trabajo y las dos federaciones gremiales así como las organizaciones sindicales del socialismo decretaron una huelga general para el 9 de enero.

Desde el día anterior los obreros muertos eran velados en una sede del Partido Socialista de la zona y el 9 la huelga fue creciendo y a lo largo de la jornada alcanzó una notable efectividad a partir del paro de transportes que paralizó la ciudad. Desde el mediodía el cortejo fúnebre se puso en marcha dando lugar a una impresionante manifestación durante la cual se produjeron numerosos incidentes. Ya en el cementerio de la Chacarita los muertos no pudieron recibir sepultura pues una feroz represión de las fuerzas del orden provocó alrededor de veinte muertos. Los manifestantes huyeron pero durante la noche se reagruparon en distintos lugares de la ciudad multiplicándose los disturbios.

Con la masacre de la Chacarita el gobierno de Yrigoyen, que al comienzo se mostró permisivo con los huelguistas, decidió finalmente reprimirlos duramente. Puso al frente de las tropas al general Dellepiane, que ocupó y militarizó la ciudad. No obstante, la huelga continuó y el 10 de enero la ciudad de Buenos Aires se hallaba paralizada. Entonces se desató una verdadera “caza del hombre” por parte de fuerzas del orden y grupos paramilitares de civiles que persiguieron a los militantes así como atacaron y destruyeron locales gremiales y políticos representativos del movimiento obrero.

Pero la brutalidad represiva no se detuvo allí sino que se ensañó con los bienes e instituciones judías de los barrios de Once y Villa Crespo. Estas bandas civiles golpearon e incluso asesinaron a mansalva a miembros de la colectividad judía, quemaron sus bibliotecas y sinagogas y destruyeron varias viviendas ante la pasividad policial. Pocos días después el movimiento estuvo derrotado y los grupos que formaron los comandos civiles fundaron la tristemente célebre Liga Patriótica Argentina.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Matematico Argentino Manuel Sadosky Investigador Cientifico Argentino

Matemático Investigador Argentino Manuel Sadosky

Manuel Sadosky
Dr. en Ciencias Físico-Matemático
1914 – 2005

Hijo de una familia de inmigrantes rusos llegados al país en 1905, el gran matemático argentino, que fue pionero de la informática, acaba de cumplir 90 años. Encarnación de la Argentina pujante, mantiene intacta su fe en el futuro.

Manuel Sadosky nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1914, hijo de inmigrantes rusos llegados al país en 1905. Se graduó como Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires en 1940. Perfeccionó sus estudios en el Instituto Poincaré de París en 1946 y 1947, becado por el gobierno francés.

”Manuel Sadosky fue un perfecto exponente de la eficacia educativa de aquel sistema: su padre era zapatero; su madre era analfabeta, y tanto él como sus hermanos terminaron los estudios universitarios.

En 1940 se doctoró en ciencias físicas y matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a Cora Ratto, su primera esposa. Ejerció la docencia y se perfeccionó en Francia (Instituto Henri Poincaré de París) e Italia (Instituto del Cálculo, en Roma), donde se orientó hacia la matemática aplicada, que lo llevaría más tarde a ser un pionero de la informática en la Argentina.

Cuando regresó, fue perseguido por el gobierno peronista y recién a la caída del régimen pudo volver a la facultad en 1956, de la cual fue vicedecano mientras el meteorólogo Rolando García ejercía el decanato.

Desde ese cargo, compró la primera computadora científica que tuvo la Argentina, a la que se llamó ‘Clementina’ siguiendo la costumbre de aquellas épocas en que las computadoras eran objetos verdaderamente raros” (Fuente Consultada: Leonardo Moledo)

Fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas entre 1958 y 1966. En ese período creó el Instituto de Cálculo y, con el apoyo de Bernardo Houssay, importó la popular computadora Clementina, la primer del país, ingresó a la Facultad en 1961 de la mano de Manuel Sadosky, que la instaló en el recién construido Pabellón I. Aquella pionera del supercálculo trabajaba a válvulas, sus doce paneles estaban repletos de circuitos y condensadores que ocupaban una superficie de 20 metros de largo por 2,3 metros de alto y debió ser ubicada en una sala acondicionada con temperatura y humedad controladas.

Fue asesor de la Unesco, y en 1983 asumió como secretario de Ciencia y Técnica. Desde este cargo impulsó en 1985 la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática –ESLAI–, inauguró el Observatorio El Leoncito y el Laboratorio Nacional de Insulina; creó Puerto Curioso, un museo de la ciencia para chicos; promovió la construcción de un satélite científico para estudiar el Sol, y convenció a César Milstein de que dirigiera el Instituto Tecnológico de Chascomús.

Fue designado Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires en 1985. Fue galardonado como “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (Ley 1095, 2 de octubre de 2003).

Su influencia en el progreso de la ciencia y de la enseñanza de la ciencia en el país se manifestó desde hace muchísimo tiempo. Sin ir más lejos, basta observar por ejemplo el libro Causalidad de Mario Bunge para encontrarse con un reconocimiento a las discusiones en el Círculo Filosófico de Buenos Aires, en la década del cincuenta, con Manuel como uno de los protagonistas.

Su prestigio en los círculos científicos, universitarios y educativos del país se mantuvo durante más de sesenta años. Creó la computación en Argentina. Impulsó la matemática aplicada. Apoyó la ciencia, la educación, y la divulgación científica. Ayudó a cuanto joven le pidiera consejo y asesoramiento. Su influencia se sintió, además de en nuestro país, en Uruguay, en Venezuela, en España, y en muchos otros países. Y me da mucha alegría que, con el tiempo, haya podido recibir en vida los honores que merecía, entre ellos los de profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, y Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Fuente Consultada:http://www.scielo.org.ar)

Murió el 18 de junio de 2005, a los 91 años de edad.

Biografía del Marqués de Sade Literatura Erotica Descargar Libros

Biografía del Marqués de Sade

Biografía del Marqués de Sade

Esta biografía se divide en:

  1. Introducción

Los personajes extraordinarios, al adelantarse o simplemente separarse de su época, suelen ser objeto del odio, producto del temor, de sus conciudadanos. Ocurre esto porque el pueblo, que ha sido educado en unas costumbres concretas y es demasiado simple como para concebir otras, observa con miedo cualquier actitud que se aparta de ellas; las personas importantes, en cambio, las conciben, pero las envidian y las temen, no vaya a ser que su influencia se vea afectada por la pujanza de estos nuevos protagonistas. Sin embargo, una vez han muerto, no se les ve ya como a seres peligrosos, sino como a rarezas que resultan interesantes e incluso atractivas. Entonces, las leyendas que se forjaron a su alrededor para calumniarlos, no hacen más que aumentar su aureola y volverlos más interesantes, y la sociedad acaba admirando al personaje muerto tanto como odió a la persona viva. A lo que antes se le llamó extraña manera de comportarse y actitud desafiante, ahora se le llama grandeza y fuerza de carácter; y lo que antaño fue considerado justo castigo por sus actos, palabras o pensamientos, ahora es heroico sufrimiento ante la incomprensión y la bajeza de sus contemporáneos. Así ocurrió, entre otros, con Sócrates, quien tras haber sido condenado por los atenienses, fue admirado por ellos como el más grande de los filósofos, viéndose de este modo hasta qué punto su muerte había sido provocada por la envidia y la calumnia.

Pero al abordar la tarea de narrar la vida del marqués de Sade, me doy cuenta de que la leyenda que se ha forjado alrededor de su persona resulta tan odiosa para las sociedades de casi cualquier época y lugar, que incluso después de muerto es difícil obtener para él el reconocimiento que merece. Pero si intentamos conocer su vida basándonos, no en noticias poco fiables y creadas, a menudo, por la imaginación popular, sino en los hechos que se sabe que ocurrieron, quizás entonces podamos juzgarlo más equitativamente, si es que nos consideramos capacitados para ello, porque no creo que haya existido otro personaje capaz de llegar más lejos, aunque sea con la imaginación, dentro del terreno de la moral y la valoración de la libertad del ser humano.

Sobre su aspecto físico se cuenta que era de mediana estatura, y bien proporcionado, pero su larga estancia en prisión le hizo engordar y acabó siendo un tanto obeso. Tenía una imagen agradable, los ojos azules y el pelo rubio. La dulzura de su carácter, que muchos alababan en su juventud, se vió siempre perjudicada por su prepotencia y sus aires de superioridad. Él mismo criticaba, siendo ya mayor, los mimos y los favores de que fue objeto siendo niño. Creía que todos los demás debían plegarse a sus caprichos y esto, unido, a su carácter impulsivo y romántico, le perjudicó enormemente durante toda su vida.

A menudo se deja a un lado su entorno histórico y familiar, como si narrar su vida consistiese en analizar la demencia de un loco extraño que nada tiene que ver con su época, formado por personas totalmente ajenas a sus extravíos. Sade fue, sin duda, un personaje singular, pero no un caso aislado. Él mismo lo expresa así: Perdonad mis defectos, es el espíritu de la família que me domina, y si debo hacerme un reproche, es de haber tenido la desgracia de nacer en ella. Dios me guarde de todas las ridiculeces y los vicios de que está infestada. Me creería casi virtuoso si Dios me concediera la gracia de no adoptar más que una parte.

En efecto, su padre, el conde de Sade, ofreció un buen ejemplo de libertinaje a su hijo. Tras algunos años junto a su família, en Provenza, decidió probar suerte en el gran mundo y se marcho a París. No se abstuvo de intrigas en la corte y aspiró siempre a lo más alto, dilapidando una buena parte de su fortuna en bailes y fiestas de la más alta sociedad y llegando a pretender a algunas de las mujeres más famosas de su tiempo, como madame de Pompadur o madmoiselle de Charolais. Tampoco se abstuvo del vicio con los jóvenes de su mismo sexo que se prostituían por las calles de París. Sin embargo, no fue una persona ciertamente vulgar, sino un hombre ingenioso y culto que se dedicó también la literatura, aunque fuese a título privado y sin intención de publicar. Por lo que se cuenta, hubo muchos hombres en aquella época que, pese a su excelente formación, demostraron un gran apego al vicio, aunque no por ello dejaban de ser ingeniosos y de poseer un cierto encanto. Uno de estos hombres fué el tío del marqués de Sade, Jacques-François Paul Aldonse, al que se suele conocer como el abad de Sade. Este cura libertino fue un auténtico prototipo del religioso de vida alegre, que por la mañana se entretenía rezando a Dios, por la tarde leyendo a Horacio y por la noche fornicando a una prostituta. Tanto él como su hermano el conde fueron amigos personales de Voltaire y de madame de Châtelet. A Voltaire sin duda le debió resultar atractivo conocer a miembros de la família de Sade, pues se cuenta que Laura, la amada del poeta Petrarca, inspiradora de sus versos, perteneció a esta família.

Vale la pena conocer a estos hombres singulares junto a los que se educaría el divino Marqués. Dejemos, pues, que sea el mismo conde de Sade, padre del marqués, el que nos describa su situación en sus últimos años, cuando la edad ya le había apartado de sus primeros desvaríos:

Lo que me ha impedido hacer fortuna es que siempre he sido demasiado libertino para permanecer en la antecámara, demasiado pobre para poner a los criados al srvicio de mis intereses, demasiado orgulloso para rendir homenaje a los favoritos, a los ministros, a la amante. Que les hagan la cote los que esperan o desean llegar por sus propios medios, he dicho cien veces. Yo soy libre. No lo he sido siempre, porque las pasiones me dominaban, pero jamás he tenido la de la ambición.

He vivido mucho tiempo en el torbellino de las mentiras y las maledicencias. Hasta ahora no he podido gozar de algo que los reyes no podrían dar, porque no lo poseen: la libertad.

Después de muchas aventuras, acabó casándose con Marié-Éléonore, una princesa de la família Condé, que por aquel entonces tenía una gran influencia en Francia. Fruto de este matrimonio nacería su hijo Donatien, que pasaría a la historia como el marqués de Sade.

    VOLVER ARRIBA 

Los Primeros Años

El 2 de Junio de 1740, el conde de Sade, Jean-Baptiste, y su esposa Marié-Éléonore vieron nacer al heredero de la casa, al futuro conde de Sade, al que pusieron de nombre Donatien Alphonse François. Mientras viviese su padre, el título que ostentaría sería el de marqués, con el que la Historia acabaría conociéndolo.

El conde mantuvo siempre una gran preocupación por la educación de su hijo, intentando relacionarlo con lo más elevado de la sociedad francesa y realizando enormes sacrificios para que no le faltase nada, ni siquiera de lo que no es necesario. Esto tuvo un efecto muy negativo en su formación, y el propio marqués será quien diga, unos años más tarde, que con tantos cuidados no se consiguió otra cosa que desarrollar sus vicios. A esto contribuyeron también algunas mujeres amigas y parientes del conde de Sade, que en diferentes épocas estuvieron al cuidado del jovencito (que, por lo que se cuenta, les resultaba encantador).Dado que su madre pertenecía a la família de los Condé, tuvo la ocasión de pasar los primeros años de su vida en un palacio cercano a París, rodeado de todo el lujo y los cuidados que él mismo criticará más tarde.

Vale la pena mencionar aquí a un personaje que tuvo la ocasión de conocer en aquel tiempo: el conde de Charolais, cuyo recuerdo sin duda debió resultar útil al Marqués cuando, años más tarde, escribiese sus obras. De entre otras muchas anécdotas espantosas, se cuenta que se divertía probando su puntería sobre los obreros que reparaban los tejados de la vecindad. Cuando más tarde se le detenía por asesinato, se libraba pidiendo el indulto al rey de Francia, hasta que un día Luis XV le dijo: “Señor, el perdón que me pedís se lo debo a vuestro rango y a vuestra calidad de príncipe de la sangre, pero lo concedería más de buen grado al hombre que os hiciese lo mismo”.

Al cumplir cinco años, su padre decide que ya es hora de que se traslade a Provenza, donde están las posesiones de la casa de Sade, de modo que marchó al castillo de Saumane, muy diferente al palacio donde se había criado hasta entonces, y mucho más parecido a los escenarios de su futuras novelas: aislado, sombrío y lleno de mazmorras. Allí pasó algunos años felices en compañía de unas mujeres amigas de su padre que lo empeoraron, mimándolo, y de su tío el abad, que tanto le ayudaría en su formación humanística y que tanto le inspiraría en el futuro, pues allí pudo comprobar también el Marqués el libertinaje de este buen ministro de Dios, que siempre estaba bien abastecido de prostitutas. Junto a su tío, el marqués recibió una gran fromación cultural. En la biblioteca de la família podrá leer a los más grandes autores antiguos y modernos, y aprender de ellos lo suficiente para superarlos.

Volvió a París al cumplir los diez años, para entrar en el colegio Louis-le-Grand, uno de los más prestigiosos del momento, regentado por los jesuitas. Su padre debió realizar un gran esfuerzo económico para ello, pues aquí se educaban los hijos de las más nobles famílias de Francia. Aquí nació la pasión del marqués por el teatro, pues era una práctica habitual de la escuela realizar representaciones periódicamente. También sugieren algunos que aquí recibió las primeras impresiones en lo referente a la fustigación y también en lo referente a la sodomía. Se consideraba en aquella época que el castigo del látigo o las varas era un castigo noble, en contraposición a las bofetadas o los tirones de orejas, por ejemplo. Incluso existían tratados sobre ello, y realmente era una práctica habitual en los colegios, para reprimir a los alumnos que no cumplían las normas disciplinarias. Respecto a la sodomía, también existían muchas sospechas de que se practicaba más o menos habitualmente y de que los maestros la fomentaban entre sus alumos y la practicaban con ellos. Es difícil decir hasta qué punto estaba extendida esta práctica, porque este tipo de cosas siempre se quieren exagerar o minimizar. Sin embargo, habiendo leído las obras del marqués, parece difícil dudarlo.

Durante los periodos de vacaciones, pasa temporadas en el castillo de Longeville, junto a una tal Mme. de Raimond y otras damas encantadoras (a juzgar por los testimonios que nos han quedado) que se dedican a juguetear con los sentimientos del jovencito y hacerle sentir los primeros arrebatos de amor.

A los catorce años su padre lo saca el colegio para que se incorpore al ejército. Poco tiempo después estalló la guerra con Prusia y, según parece, Sade cumplió valerosamente con sus deberes militares. Todo el mundo alaba en esta época “la extrema dulzura de su carácter”. Su padre se preocupa mucho por apartarle de las malas compañías, pues parece ser que el ejército también estaba infestado de todos los vicios. Sin embabrgo, el joven ya comenzaba a dar muestras de sus inclinaciones, y ya nunca sería posible apartarlo de ellas. Vale la pena reproducir una descripción que escribió el propio marqués de sí mismo a su padre durante esta época:

“Me preguntáis sobre mi plan de vida y mis ocupaciones. Os lo detallaré con sinceridad. Me reprochan que me guste dormir y es cierto que tengo un poco ese defecto: me acuesto temprano y me levanto tarde. Monto a caballo muy a menudo para examinar la posición del enemigo y la nuestra. Cuando hemos estado tres días en un campamento, conozco hasta el menor barranco, tan bien como el señor mariscal. Obro en concordancia con mis ideas, ya sean buenas o malas; las digo y soy elogiado o censurado en proporción con el escaso o ningún sentido común que contengan. A veces hago visitas, pero sólo a M. de Poyanne o a casa de mis antiguos camaradas de los carabineros o del regimiento del rey. No las rodeo de ceremonia porque no me gustan las ceremonias. De no ser por M. de Poyanne, no pondría los pies durante toda la campaña en el cuartel general. Sé que esto no me favorece; hay que hacer la corte para tener éxito, pero no me gusta hacerla. Sufro cuando oigo a alguien decir a otro, para halagarle, mil cosas que a menudo no piensa. Soy incapaz de interpretar un personaje tan tonto. Ser cortés, honrado, orgulloso sin arrogancia, solícito si palabras insulsas; satisfacer con frecuencia la pequeñas voluntades cuando no nos perjudican, ni a nosotros ni a nadie; vivir bien, divertirse sin arruinarse ni perder la cabeza; pocos amigos, quizás porque no existe ninguno verdaderamente sincero y que no me sacrificara veinte veces si entrara en juego el más ligero interés por su parte; igualdad en el carácter, que me haga vivir bien con todo el mundo, sin entregarme , sin embargo, a nadie, porque ya en el momento de hacerlo te arrepientes; decir lo mejor, hacer los mayores elogios de personas que, a menudo sin fundamento, han hablado muy mal de ti sin que lo sospecharas (porque casi siempre engañan más los que tienen el aspecto más atractivo y parecen buscar tu amistad). Estas son mis virtudes o aquellas a las que aspiro”.

En 1763, al acabar la Guerra de los Siete años, se licencia. Su padre, que ya le buscaba esposa desde hacía tiempo, consigue casarlo con Renée-Pélagie, hija del presidente de Montreuil, una joven no muy agraciada, pero de buena posición económica y de un caracter prudente y sincero. Ya por esta época el marqués era un libertino rematado, y seguramente su padre pretendía apaciguar sus costumbres por medio de esta unión.

    VOLVER ARRIBA 

El Marqués Libertino

Una vez casado, Sade se traslada a París, con su esposa, al palacio de Montreuil. En un primer momento consigue ganarse su afecto y el de toda su familia. Incluso la presidenta de Montreuil, dama autoritaria y de moral estricta, se muestra encantada con él, y el reciente embarazo de la señora de Sade hace aumentar la felicidad familiar. Pero pronto su libertinaje empieza a salir a flote y a crearle problemas.

A los tres meses sufre su primera detención: las declaraciones de una joven con la que se había entregado a ciertos actos sacrílegos le conducen al torreón de Vicennes, donde permanece 15 días. Las gestiones de su suegra le permiten escapar airosamente de la situación y durante una temporada se dedica a una de sus grandes pasiones: el teatro. Pero se encuentra ya demasiado ligado al libertinaje como para abandonarlo durante mucho tiempo. Los episodios con ciertas damas o con prostitutas se suceden, alcanzando uno de sus puntos culminantes con su viaje a La Coste junto a Mlle. Beavousin, una famosa cortesana.

Pero el auténtico escándalo llega a consecuencia de una escena sádica ocurrida en Alcueril. Allí, el marqués practica algunas torturas (azotes, cortes, cera incandescente, …) con una joven llamada Rose Keller, y ésta se atreve a denunciarlo. Es encarcelado y, después de siete meses de gestiones, traslados y declaraciones, recupera la libertad, gracias, una vez más, a las maniobras de su suegra, más preocupada por evitar el escándalo que por ayudar a su yerno.Este caso tuvo especial importancia porque hasta entonces, aunque muchos conocían el libertinaje del marqués, se consideraba que formaba parte de la habitual conducta licenciosa de los nobles. Pero a raíz de este suceso de Alcueril, la prensa francesa y la extranjera se cebaron en Sade y explotaron al máximo el escándalo. Es a partir de este momento cuando comienza a surgir la leyenda del marqués de Sade como símbolo del mal.

Maurice Lever considera (y le creo) que muchas de estas acusaciones eran injustas, no tanto porque fuesen infundadas (y en parte lo eran, pues el pueblo siempre quirere que los malvados parezcan peores de lo que son para poder castigarlos), sino porque, en todo caso, había muchas otras personas a las que se podría haber denunciado por hechos parecidos o mucho peores, pero que, gracias a sus influencias, permanecían inmunes e incluso con fama de buenos ciudadanos. Sade tenía el inconveniente de ser demasiado orgulloso para ir a la corte a arrastrase a los pies de las personas influyentes. A pesar de su alta cuna y su fortuna, era un personaje relativamente débil y aislado. Era, en fin, la cabeza de turco perfecta: noble y libertino, pero sin poder suficiente para enfrentarse a sus enemigos. El país necesitaba un personaje así para crucificarlo y él fue ese personaje. Más tarde, estando, encarcelado, ya se quejaría de esta injusticia.

Ante tal situación, el rey le obliga a permanecer en su residencia de La Coste, en la que se dedica muy activamente al teatro. Pero en seguida vuelve, aprovechando un permiso real para hacerse cuidar sus hemorroides, y esto le permite asistir al nacimiento de sus segundo hijo. También realiza un viaje de un mes a Holanda y se reincorpora al ejército durante una corta temporada. En esta época la hermana de su esposa, Anne Prospère, que era canonesa en un convento de jovencitas, visitó La Coste con la intención de recuperarse de su delicado estado de salud. Allí, la joven llama la atención del abad de Sade, que naturalmente es rechazado; Donatien, en cambio, parece ser que sí consiguió conquistarla. Pero cuando la presencia de su mujer, de sus hijos, de su cuñada y de su apreciado tío le pueden devolver la alegría, cuando su afición al tetro, a la que dedica tanto tiempo cada vez que se retira a La Coste, puede contribuir también a darle la felicidad, un suceso estúpido dio al traste con todo y marcó definitivamente su vida.

Un buen día el marqués decide hacer una escapada a Marsella, con la intención de dar rienda suelta a su libertinaje. Lleva con él a su criado Latour y le encarga que reclute a unas cuantas prostitutas para una orgía. La orgía se produce y, a juzgar por los testimonios es relativamente “normal”, teniendo en cuenta los gustos del marqués. Un poco de fustigación, activa y pasiva, unas cuantas escenas sodomitas entre él y su criado, y únicamente la curiosidad de hacer ingerir a dos de las cuatro jóvenes a las que invitó, pastillas de anís que contenían cantárida, un afrodisíaco bien conocido desde la antigüedad, que el marqués pretendía usar para provocar la excitación anal de las jóvenes e incluso producirles ventosidades. Pero cometió el error de excederse en la dosis, y las jóvenes enfermaron durante unos días. El caso se denunció como si el marqués hubiese intentado asesinarlas, y el resultado fue que al poco tiempo las autoridades se presentaron en La Coste para conducirlo a presencia de la justícia. Sade creyó que todo estaba perdido y huyó. Los jueces, por su parte, obraron con una cierta mala fe y acabaron declarándolo culpable, aunque las jóvenes se recuperasen unos días más tarde y no se dispusiera de pruebas concluyentes. A él y a su criado se les acusaba del gravísimo delito de sodomía y a él en particular de envenenamiento. Por ello fue quemado en efigie en Aix y se le persiguió.

Esta condena agravó aún más el odio que siempre sintió por los jueces. El marqués fue siempre un defensor de la libertad individual; le molestaba que el estado, representado por un grupo de seres insensibles que basaban su a autoridad en adoptar un aire grave, pusiese barreras a los placeres del individuo. Esta repugnancia se nota especialmente en que muchos de sus libertinos, pero sobre todo los más repulsivos, son jueces o ejercen alguna actividad ligada con la justicia. Curval, el más detestable de todos sus personajes es, probablemente el mejor ejemplo. Este odio hacia los jueces y especialmente, el resentimiento hacia el tribunal de Aix puede comprobarse en la descripción que se incluye en uno de sus Cuentos, historietas y fábulas del sigloXVIII, El presidente burlado:

Poca gente puede imaginarse a un presidente del parlamento de Aix; es una especie de bestia de la que se ha hablado a menudo, pero sin conocerla a fondo; rigorista por profesión, meticuloso, crédulo, testarudo, vano, cobarde, charlatán y estúpido por carácter, estirado en sus ademanes como un ganso, pronunciando la erres como un polichinela; enjuto, largo, flaco y hediondo como un cadaver, por lo general. Se diría que toda la bilis y toda la severidad de la magistratura del reino habían buscado cobijo bajo la Temis provenzal, para trasladarse desde allí en caso de necesidad cada vez que un tribunal francés tiene que presentar alguna queja o ahorcar a algún ciudadano.

Escapó a Italia en compañía de su cuñada, que al cabo de unos días volvió a Francia con su hermana. El marqués también vuelve al cabo de un tiempo, pero comete el error de revelarle a la presidenta su situación, creyendo que le ayudará. Ésta se ha transformado en su peor enemigo, sin duda enfadada por el idilio que mantenía con Anne-Prospère, por lo que hace detener a Sade, que es enviado a Miolans. El marqués era una persona especialmente sensible a la pérdida de libertad. Obsesionado con la idea de salir de la cárcel, planea escaparse y lo consigue.

Durante una larga temporada se ve obligado a ir de un lugar a otro, huyendo de los esbirros e la presidenta, y dejando a su esposa la administración de sus asuntos. Ésta da muestras de una gran devoción y se esfuerza al máximo para que sea perdonado, enfrentándose continuamente a su madre. Durante el invierno de 1774-1775, Sade se instala en La Coste junto a ella y contrata a varios jóvenes de uno y otro sexo para tareas tan diversas como “ama de llaves”, “secretario”, etcétera, pero en realidad, según suele admitirse, para montar sus orgías particulares. Algunas de las jovencitas se quejan del trato del marqués e intentan denunciarle, presentando como pruebas las marcas que conservan en sus cuerpos, pero Sade y su mujer, que le ayuda en todo, consiguen, tras muchos esfuerzos, impedir que las niñas hablen antes de que sus cuerpos estén totalmente curados.

Pero por si acaso, Sade escapa a Italia, y se dedica a recorrer sus ciudades, interesándose por todo, con vistas a escribir un Viaje a Italia. También dedicó su tiempo a otros menesteres como seducir a una madre de família, a la que naturalmente tuvo que abandonar, dejándola en una profunda desesperación, o alternar con otros libertinos y sinvergüenzas como Ange Gourard o el cardenal de Bernis, amigos también del famoso Casanova. ¿Se conocieron personalmente Casanova y el marqués de Sade?. No dispongo de ninguna noticia al respecto, aunque no parece del todo improbable. Ciertamente, el encuentro de los dos libertinos más famosos de la historia habría sido una escena curiosa.

En junio de 1776, se ve obligado a volver a Francia. Cierto estafador francés había huido a Italia bajo el pseudónimo de “conde de Mazan”, que era justamente el mismo que usaba el marqués de Sade. La policía italiana lo buscaba para devolverlo a su país, lo cual dejaba a Sade en una difícil situación, por lo que decidió irse por su propio pie. Una vez allí, vuelve a reclutar jovencitas para su castillo de La Coste. El padre de una de ellas, que hacía de cocinera y a la que Sade llamaba “Justine”, se presenta en el castillo y pretende llevársela a punta de pistola. Como no lo consigue, se apresura a denunciar el caso. Sade, en ese momento, viaja a París para visitar el lecho de su madre, que acaba de morir. Naturalmente, la presidenta no pierde esta ocasión para apresarlo. Sade es detenido y conducido a Vicennes.

Al poco tiempo se reabre el caso de Marsella y los nuevos jueces se dan cuenta de que ha sido tratado de una manera un tanto arbitraria, por lo que piden que el marqués se presente de nuevo ante el tribunal, para reabrir el caso. Así se hace y con éxito, pues la sentencia acaba diciendo que todo se reduce a una cuestión de libertinaje, y únicamente le condenan a no poner los pies en Marsella durante tres años y a pagar una multa. Pero cuando Sade ya se cree liberado, la presidenta consigue que se mantenga su detención por otras causas y el inspector Marais se prepara para conducirlo de nuevo a Vicennes. Ante tal perspectiva, el marqués se escapa en cuanto encuentra una ocasión y se esconde en La Coste, pero la policía se presenta allí a los pocos días y es conducido de nuevo a su celda.

    VOLVER ARRIBA 

La Cárcel

Aunque ya había estado encerrado en varias ocasiones, es ahora cuando Sade experimenta con más crudeza y durante más tiempo su estancia en prisión. Su reclusión está marcada por una atuténtica serie de obsesiones que expresa en sus cartas, la mayoría de ellas dirigidas a su mujer. La más importante de esas obsesiones es, lógicamente, la fecha de su salida de prisión. Constantemente abruma a quienes le rodean con preguntas y el más mínimo signo modifica sus suposiciones en uno u otro sentido. Le pide a su mujer una gran cantidad de tarros de confitura y ésta le pregunta que para qué quiere tantos: ya cree que su liberación es inmediata. Su mujer deja de escribirle durante una temporada o le oculta datos al respecto: ya se cree condenado para toda la vida.

Sobre todo, llama la atención la extraña manía que tiene el marqués con ciertas cuestiones aritméticas. En cada cifra cree ver un signo, constantemente compara, suma, resta y cree obtener respuestas a ciertas preguntas, como si quienes le rodean hablasen un extraño lenguaje numérico. De nada sirven las repuestas de su mujer asegurándole que todo eso son imaginaciones suyas y que ella no tiene intención de comunicarle nada a través de un juego tan extraño. Para ver hasta dónde había llegado la paranoia del marqués en este aspecto, voy a citar un ejemplo, tomado de una de sus cartas, al que se podrían añadir muchos otros similares:

“He adivinado vuestro odioso enigma. El día de mi salida es el 7 de febrero del 82 u 84 (la diferencia es muy grande, y vos veis que no he adelantado más); el detestable e imbécil juego de palabras es el nombre del santo de ese día, que es San Amand, y como en febrero se encuentra Fèvre, habeis unido el nombre de ese granuja con las cifras 5 y 7. Y de ahí vuestro juego de palabras, tan vil como estúpido, por el cual, si mi salida es para dentro de 5 años (o 57 meses), el día de San Amand, 7 de febrero, Lefèvre unido al 7 y al 5 era vuestro amante”.

¿Realmente se cree Sade todas esas historias aritméticas? Parece que sí. Por otro lado, bien es cierto que su mujer y él se veían obligados a utilizar medios un tanto exóticos de despistar a los espías y comunicarse, ya que el correo era abierto y revisado. A veces utilizaban zumo de limón o simplemente recurrían a pseudónimos para referirse a ciertas personas que ambos conocían. Pero todos estos extraños juegos de números nunca existieron, evidentemente, en otro lugar que en la cabeza del pobre preso, al que la reclusión le resultaba cada día más inaguantable.

Hay que tener en cuenta, además, que Sade siempre fue muy aficionado a todas estas combinaciones numéricas. Las cifras representaron siempre algo muy importante para él. Una de las cartas que escribió a su mujer desde prisión, por ejemplo, comienza así:

“Hoy, jueves 14 de diciembre de 1780, hace 1400 días, 200 semanas y casi 46 meses que estamos separados. He recibido sesenta y ocho provisiones por quincenas y cien cartas tuyas, y esta es la que hace 114 de las mías”.

También en las escenas libertinas plasma a menudo su obsesión por las combinaciones de números; las mismas orgías que inventa no parecen a menudo otra cosa que un intento por agotar todas las combinaciones posibles. Así, por ejemplo, al ser detenido por el caso de Marsella, la policía encontró escrita en la pared de la habitación donde ocurrrieron los hechos, la cuenta que el marqués iba haciendo de los azotes que recibía: 215, 179, 225 y 240. Cuatro series de azotes que completan 859 en total.

Otra de sus obsesiones más importantes es la del paseo y el ejercicio físico, que dice necesitar como el aire que respira. Para un hombre tan activo como él, interesado por todo, ávido de experiencias y acostumbrado a la libertad total, la reclusión debió ser un castigo muy duro, y en sus cartas se puede comprobar que, dejando a un lado su tendencia natural a exagerarlo todo, realmente sufría muchísimo.

También intenta, por supuesto, justificar su conducta y demostrar que es inocente, al menos lo suficiente como para no merecer una reclusión tan larga y en estas condiciones. Ya he mencionado antes que el marqués de Sade fue empleado, probablemente, como cabeza de turco para contentar al pueblo, que estaba ya harto de los abusos de los nobles. El marqués era consciente de ello y se queja amargamente de que otros peores que él anden libres, mientras él se encuentra encerrado por culpa de unos hechos relativamente insignificantes. Vale la pena reproducir, a pesar de su extensión, un fragmento de una de sus cartas a la señorita de Rousset, en la que desplega toda su retórica sobre el tema, no sólo porque expresa la opinión que tenía sobre su proceso y los jueces que lo habían llevado, sino porque es una auténtica manifestación de sus opiniones sobre las libertades de los individuos.

“Si me remonto a la época de mis desgracias, de vez en cuando me parece oír a estas siete u ocho pelucas empolvadas de blanco, con quienes estoy en deuda, uno volviendo de acostarse con una joven honesta a la que deshonró, otro de hacerlo con la mujer de su amigo, éste escapándose totalmente avergonzado de un callejón, pues le perjudicaría mucho que alguien descubriese lo que acaba de hacer, aquel de allá huyendo de un tugurio a menudo mucho más infame aún. Me parece verlos, repito, colmados de lujuria y de crímenes, sentándose ante los documentos de mi proceso, y a su jefe exclamando lleno de entusiasmo por el patriotismo y el amor a la ley: ¡Cómo! ¡Voto al diablo, colegas míos! ¿Este pequeño aborto que no es ni presidente ni magistrado en el tribunal de cuentas, ha querido gozar como un consejero de la cámara alta? ¿Este pequeño hidalgo campesino ha osado creer que le estaba permitido parecerse a nosotros? ¡Vamos! ¡Es el colmo! Sin tener armiño ni ribete, se le metió en la cabeza que había una naturaleza para él, del mismo modo que para nosotros, como si la naturaleza pudiese ser analizada, violada, por otros que no sean los intérpretes de sus leyes y como si pudieran haber otras leyes que no fueran las nuestras. ¡La cárcel, voto a bríos! ¡La cárcel, señores! No hay más que eso en el mundo, sí, seis o siete años en un cuarto cerrado para ese pequeño insolente… Sólo allí, señores, es donde se aprende a respetar las leyes de la sociedad, y el mejor de todos los remedios para quien se atreve a infringirlas es obligarle a maldecirlas. Además, hay aquí otra cosa… para el señor de… que, como sabeis, tiene que ver con todo esto (eso era entonces, a Dios gracias ya no es así).

Es una magnífica oportunidad para hacer un pequeño obsequio a su amante: la extorsión podrá valorarse entre doce y quince mil francos… No dudemos un minuto… Pero, ¿y el honor del tipo… su mujer, sus bienes… sus hijos? ¡Pardiez, hermosas razones!… ¡Acaso ha de ser eso lo que debe impedirnos ceder ante el ídolo del prestigio!¿Honor…, mujeres…, hijos? ¿No son esas las víctimas que inmolamos todos los días?… ¡La cárcel, señores! ¡La cárcel, os digo!, y mañana nuestros primos, nuestros hermanos serán capitanes de barco.-Cárcel, sea, reponde con lengua pastosa el presidente Michaut, que acaba de hacer un cálculo.-¡Cárcel, señores, cárcel!, dice con voz un tanto áspera el bello Darval, garabateando ocultamente bajo un abrigo un billete amoroso para una muchacha de la ópera.-Cárcel, sin réplica, agrega el pedagogo Damon, con la cabeza todavía embotada por la comida de la cantina.-¡Eh! ¿Quién puede dudar de la cárcel?, concluye con una voz chillona el pequeño Valère, alzándose de puntillas y mirando su reloj para no llegar tarde a la cita con madame Gourdane.

Véase pues en qué consisten el honor la vida, la fortuna y la reputación del ciudadano en Francia. La bajeza, la adulación, la ambición, la avaricia empiezan su ruina y la imbecilidad la termina.

Miserables criaturas arrojadas un instante sobre la superfície de este pequeño montón de lodo, ¿está pues escrito que la mitad del rebaño persiga a la otra mitad? ¡Oh hombre! ¿es a ti a quien corresponde juzgar lo que está bien y lo que está mal? ¡Nada tiene de extraño que sea un mezquino individuo de tu especie quien quiera asignar límites a la Naturaleza, decidir lo que ella tolera, anunciar lo que ella prohíbe! Tú, a cuyos ojos la más fútil de las operaciones está aún por resolver, tú, que no puedes explicar ni el menor de sus fenómenos, defíneme el origen de las leyes del movimiento, las de la gravitación, y desarróllame la esencia de la materia: ¿es o no es inerte? Si no se mueve, dime cómo la Naturaleza, que nunca está en reposo, ha podido crear algo que exista desde siempre, y si se mueve, si es la causa cierta y legítima de las generaciones y mutaciones perpétuas, dime qué es la vida y demuéstrame qué es la muerte; dime qué es el aire, razona con exactitud sobre sus diferentes efectos, explícame por qué encuentro caracolas en lo alto de las montañas y ruinas en el fondo del mar. Tú que decides si una cosa es crimen o no lo es, tú que haces ahorcar por aquello que en el Congo vale coronas, esclarece mis ideas sobre el curso de los astros, su suspensión, su atracción, su movilidad, su esencia, sus periodos, demuéstrame a Newton antes que a Descartes, y a Copérnico antes que a Ticho-Brahé; explícame solamente por qué una piera cae cuando se lanza desde lo alto, sí, hazme palpable este hecho tan simple y te perdonaré el ser moralista cuando seas mejor físico.

Tú quieres analizar las leyes de la Naturaleza, y tu corazón, tu corazón donde ella se graba es en sí mismo un enigma que tú no puedes resolver. Tú pretendes definir estas leyes y no puedes decirme por qué motivo cuando las arterias se hinchan demasiado pueden trastornar al instante una cabeza y convertir el mismo día al hombre más honesto en un malvado. Tú, tan infantil en tus sistemas como en tus descubrimientos, tú, que desde hace tres o cuatro mil años inventas, cambias, das vueltas, argumentas, no nos has ofrecido aún como recompensa a nuestras virtudes más que el Eliseo de los griegos, y como castigo por nuestros crímenes su fabuloso Tártaro; tú, que, tras tantos razonamientos diversos, tantos trabajos, tantos volúmenes polvorientos compilados sobre esta materia sublime, únicamente has logrado poner un esclavo de Tito en e lugar de Hércules, y una mujer judía en el de Minerva, quieres profundizar, filosofar sobre los extravíos humanos, quieres dogmatizar sobre el vicio y la virtud, mientras te es imposible decir que son uno u otro, cuál es más ventajoso para el hombre, cuál conviene más a la Naturaleza, y si no nacería tal vez de este contraste el equilibrio profundo que los hace a ambos necesarios.

Tú quieres que el universo entero sea virtuoso, y no te das cuenta de que todo perecería al instante si en la Tierra tan sólo hubiera virtudes; tú no quieres entender que, al ser necesario que haya vicios, es tan injusto de tu parte castigarlos, como lo sería burlarte de un tuerto… ¿Y cuál es el resultado de tus falsas combinaciones, de las barreras odiosas que querrías imponer a la que se burla de tí?… Desgraciado, me estremezco al decirlo: hay que llevar a la rueda a quien se venga de su enemigo, y colmar de honores a quien asesina a los de su rey; hay que destruir a quien te roba un escudo y colmarte de recompensas, a ti, que te crees con derecho a exterminar en nombre de tus leyes a quien no tiene otra culpa que la de haber nacido para el sagrado mantenimiento de sus derechos. ¡Ah! ¡Abandona tus insensatas sutilezas! Goza, amigo mío, goza y no juzgues… goza, te digo, deja a la Naturaleza el cuidado de moverte a su antojo, y al Ser Eterno el de castigarte. Si crees no ser más que un infractor, una pobre hormiga podrida sobre este pedazo de tierra, arrastra tu pajilla hasta el almacén, haz incubar tus huevos, alimenta a tus hijitos, ámalos, sobre todo no les arranques la ceguera del error: las quimeras recibidas, te lo concedo, hacen más feliz que las tristes verdades de la filosofía. Goza de la antorcha del universo: no es por sofismas, sino para iluminar placeres por lo que su luz brilla ante tus ojos. No pierdas la mitad de tu vida para hacer desgraciada a la otra, y tras algunos años de vegetar bajo esta forma un tanto extraña, pese a lo que tu orgullo pueda pensar respecto a ello, duérmete en el regazo de tu madre para despertar bajo otra constitución, gracias a nuevas leyes que no entiendes mejor que las primeras. Piensa, en una palabra, que es para hacer felices a tus semejantes, para cuidarlos, para ayudarlos, para amarlos, que la Naturaleza te coloca entre ellos, y no para juzgarlos ni castigaros, y menos aún para encerrarlos”.

En Vicennes permanece encerrado entre 1778 y 1785. Luego es trasladado a la Bastilla hasta pocos días antes de la revolución. Lo que impidió que el marqués de Sade se encontrase en la Bastilla el histórico día en que fue asaltada es curioso y guarda incluso una cierta relación con el propio asalto.

Es bien sabido lo maniático que era el marqués con ciertos detalles y costumbres, una de las cuales era la del paseo. Siempre necesitó moverse, estar al aire libre y realizar ejercicio; pero especialmente durante su encierro, el paseo diario se había convertido en una necesidad. Un día, las autoridades de la Bastilla decidieron negárselo y el marqués, furioso, cogió un hierro y comenzó a golpear los barrotes de su celda, que daba a la calle, para llamar la atención de las personas que paseaban por allí, gritando que los presos estaban siendo degollados por sus carceleros. Ante los enormes problemas que ocasionaba, las autoridades decidieron trasladarlo al manicomio de Charenton. No duró mucho tiempo allí, ya que a los pocos días, el pueblo toma la Bastilla y libera a los pesos del antiguo régimen, devolviendo al maqués de Sade, como a tantos otros franceses, la libertad.

     VOLVER ARRIBA 

El Período Revolucionario

Nada más ser liberado el marqués, su mujer se apresura a separarse de él, no se sabe bien por qué. El caso es que el ciudadano Sade se encuentra totalmente libre y desligado de sus anteriores vínculos, pero al mismo tiempo aislado y sin recursos. Ante las nuevas ideas que dominan Francia y la situación tan peligrosa para un antiguo noble, decide adoptar la profesión de escritor. A partir de ahora será “M. Sade, homme de lettres”. Se apunta en la Sociedad de Autores y dedica todos sus esfuerzos a que se representen sus obras de teatro.

Vale la pena dedicar un poco de atención a estas obras, porque sin ellas nuestro concepto sobre la calidad literaria del marqués y el análisis de su personalidad podrían quedar deformados. Son obras de teatro inocentes y “normales”, como las que habría podido escribir cualquier otro autor, y no peores, por lo que se dice. Desgraciadamente, la fama de las novelas sádicas es tan grande que las ha ocultado hasta el punto de que a menudo se las ignora. Yo, al menos, no sé ni siquiera si existe alguna traducción al castellano de alguna de ellas, y no lo creo. Parece como si nuestro siglo se esforzase en fijarse en lo que el siglo de Sade quiso ignorar y viceversa. Se critica a Sade por su libros escandalosos, cuyas ediciones y traducciones se multiplican y, en cambio, se ignoran estos otros, considerándolos poco interesantes. El caso es que, a pesar de su inocencia, algunas de estas obras fueron rechazadas por cuestiones morales, con unos argumentos que hoy nos parecerían inauditos, pero que en ese momento, con los ánimos tan exaltados como estaban ante la situación del país, eran comprensibles. Curiosamente, la más inmoral de todas, la historia del conde Oxtiern, fue la primera en representarse, no sin un cierto escándalo.

Paralelamente, pero a escondidas, Sade trabajaba en la redacción y publicación de sus novelas (Justine, Aline y Valcour, Juliette,..). El carácter radical de muchas de estas obras obligó siempre a Sade a esconderse y a negar ser el autor de tales manuscritos. La misma Justine, a pesar de ser indiscutiblemente suya y su obra más famosa, siempre sufrió este rechazo. Ya estaba la situación bastante delicada como para atreverse a declararse autor de libros como estos. Si los publicaba era, en gran parte, porque necesitaba el dinero. Ocurre que, aunque de manera más o menos velada, las novelas picantes gozaban de cierto prestigio en una parte del público, y Sade ve en ello una buena oportunidad de conseguir el dinero que tanto necesita. Sin embargo, no quiere que se le confunda con la mayoría de escritores eróticos, a los que desprecia extraordinariamente. En la Historia de Juliette comenta las obras de estos autores, considerándolas miserables folletos hechos en los cafés y burdeles, que prueban en sus mezquinos autores dos vacíos a la vez: el de la mente y el del estómago. La lujuria, hija de la opulencia y la superioridad, sólo puede ser tratada por personas de cierto temple,… por individuos en fin, que, acariciados primero por la naturaleza, lo sean a continuación después por la fortuna por haber ensayado ellos mismos lo que nos traza con su pincel lujurioso; y esto es absolutamente imposible para los granujas que nos inundan con los despreciables folletos de los que hablo.

En este momento es cuando conoce a Marie-Constance Renelle, a la que dedica Justine. Esta mujer a la que el apoda “Sensible”, estaba casada con un tal Quesnet, que marchó a las indias, dejándola a ella y a su hijo en Francia. Sade sintió un gran afecto por ella y la contrató como ama de llaves. Incluso le leía sus obras para que ella diese su opinión, igual que hacía Rousseau. Constance se convirtió a partir de entonces en su mujer de hecho, y le ofreció un valioso apoyo en los momentos difíciles. Vale la pena reproducir unas frases que el marqués dirigió al hijo de Constance:

“Piensa, amigo mío, que la existencia de tu madre se ha repartido para componer la tuya: esta existencia de que disfrutas sólo es, hablando con propiedad, una emanación de la suya… Piensa, amigo mío, que el tributo de ternura y respeto que le debes no es nada comparado con los cuidados que te ha prodigado… Te he dicho a menudo que una madre es una amiga que la naturaleza sólo nos da una vez y que nada en el mundo puede sustituir cuando tenemos la desgracia de perderla. Entonces no encontramos nada que pueda ocupar su lugar; los rasgos envenenados de los hombres, su maldad, sus calumnias, su perversidad, nos alcanzan sin obstáculo. Nos refugiamos en el seno de una amigo, de una esposa, pero ¡qué diferencia, mi querio Quesnet! Ya no encontramos las atenciones desinteresadas de una madre, esta sensibilidad preciosa, no alterada por ningún interés particular. En una palabra amigo mío, ya no son las manos de la naturaleza.”

Durante los difíciles años de la revolución francesa, se ve obligado, como tantos otros, a abandonar las viejas costumbres e ideales y acoplarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, Sade nunca dejó de ser un aristócrata. Ya fuese un niño jugando en el palació de los Condé, un marqués provenzal residente en el castillo de la Coste, un prisionero en Vicennes o un ciudadano en las calles de París, siempre fue un noble y siempre despreció al pueblo. Cuando se le dice que hay que fijarse en los méritos de la persona, y no en su pasado, responde:

“Es cierto cuando las virtudes hacen olvidar su nacimiento; entonces hay que estimarles incluso más que al noble inútil o ignorante que, al no ofrecer a la sociedad más que el pergamino merecido por sus antepasados, sólo se presenta para hacer notar más la diferencia entre él y sus abuelos. Pero cuando el hijo de un jardinero de Virty, el de un banquero de Avignon, o el de un alguacil de esclavos de galera, recién salidos de la bajeza y la crápula, sólo aportan a los puestos donde su bajeza les ha colocado los vicios vergonzosos de su origen, todo los sumerge de nuevo sin que se den cuenta en el fétido pantano adonde les condenó la Naturaleza, y su nariz que asoma a la superficie de la tierra les da el aspecto, creo yo, de un sapo asqueroso y sucio que intenta salir del fango y sólo consigue hundirse todavía más y confundirse con él.”

Se cuenta también una anécdota por sí misma insignificante, pero que permite hacerse una idea de la visión tan romántica de la vida que tenía el marqués. Un día trasladaban a Luis XVI en su carroza, poco antes de ser condenado, y en ese momento un hombre se acerca rápidamente a ella, echa una carta por la ventanilla y desaparece entre la multitud. Este hombre era el marqués de Sade. La carta se titulaba Petición de un ciudadano de París al rey de los franceses, y en ella el marqués le reprochaba el despotismo de su reinado y le pedía que, si volvía a reinar como antes, lo hiciese pensando más en la nación y no en los propios intereses de la corte.

Otra muestra de su carácter la dio en el momento en el que el pueblo decide quemar los archivos en los que se guardan los títulos nobiliarios. Su primera reación entonces es escribir a Gaufridy, su notario, pidiéndole que abandone cualquier otra tarea (a pesar de lo apurado de la situación) y se ocupe ante todo de conservar sus papeles.

Sin embargo, dadas las circunstancias, decide ejercer en la práctica el oficio de actor que tanto le gusta, y se hace pasar por un revolucionario. Se une a la causa aportando sus dotes literarias e incluso llega a ser presidente de su sección. Los discursos que redacta en aquella época, defendiendo las ideas revolucionarias, la mayoría de las cuales son diametralmente opuestas a las suyas, revelan, por un lado el riesgo al que estaba sometido, y por otro lo mucho que se debió divertir representando esa pantomima. Sobre sus opiniones respecto a la revolución, se ha conservado una carta que, probablemente, es más sincera que sus declaraciones públicas:

“A este respecto, no vayais a tomarme por un “enragè”. Os aseguro que soy simplemente imparcial, enfadado de haber perdido mucho, más enfadado aún de ver a mi soberano con grilletes, desconcertado por lo que vos, caballeros de provincias, no conoceis ni por las tapas: que es imposible hacer y seguir haciendo bien las cosas mientras las sanciones del monarca sean reprimidas por treinta mil espectadores armados y veinte piezas de artillería; pero añorando muy poco, por otra parte, al antiguo régimen. Está claro que me ha hecho demasiado desgraciado para que lo llore. Tal es mi profesión de fe, y la hago sin temor.”

Un buen día, sin embargo, se ve obligado a abandonar su puesto de presidente. Se discutía sobre la pena de muerte y al marqués le impresionó tanto la sola idea de la guillotina, que se mareó y tuvo que abandonar la sala. Este y otros incidentes minúsculos e insignificantes por sí mismos, pero que, en épocas como estas, resultan tan importantes, acabaron haciendo sospechar a sus camaradas, que comenzaron a mover hilos para que fuese condenado como enemigo de la revolución.

Sorprende sin duda ver al marqués marearse ante la idea de la pena de muerte, él que ha escrito obras plagadas de crímenes y atrocidades. ¿A qué se debe esta disparidad? Nunca se sabrá, pero quizás resulte más comprensible si pensamos en la diferencia que separa al crimen del libertino, realizado por placer, con premeditación, y con mil detalles destinados a excitar la sensibilidad, del crimen de estado, frío y seco, que pretende justificarse a sí mismo como necesario, como una consecuencia de ciertas leyes que limitan la libertad del hombre y que, bajo la apariencia de defender el orden y la paz de la sociedad, esconden la tiranía de quienes tienen poder suficiente para imponerlas. El marqués de Sade fue, más que un ilustre libertino, un ilustre defensor de la libertad del ser humano, un enemigo de las restricciones impuestas por la sociedad, un hombre que se planteó siempre la cuestión de hasta dónde puede llegar una persona que pueda llevar a la práctica sus caprichos, sin que las pesadas normas que le imponen sus conciudadanos vengan a restringirlos. De ahí que para él la pena de muerte fuese la máxima aberración.

Bajo el Terror de Robespierre, Sade es arrestado y se le envía a la guillotina. Varias acusaciones estúpidas, que pretenden desenterrar los hechos por los que ya cumplió condena bajo la monarquía, vienen a desembocar en una acusación que lo considera enemigo de la revolución. Con eso basta en esta época para morir. El propio marqués escribió:

“Es preciso ser prudente con la correspondencia, jamás el despotismo abrió tantas cartas como abre ahora la libertad.”

     VOLVER ARRIBA 

De este modo, el terrible marqués, que ya ha pasado media vida en prisión por culpa de ciertas faltas insignificantes y que no ha perjudicado a nadie tras la toma de la Bastilla e incluso ha apoyado la causa revolucionaria, es conducido hacia la muerte, al igual que muchos otros inocentes, por los discípulos de Rousseau, por los defensores de la libertad. Sin embargo, en el último momento, cuando ya le llevaban en el carro junto a los otros condenados, las autoridades le dejan en libertad. ¿Por qué? Se especula con hipótesis referentes a la incompetencia burocrática del momento, al caos reinante, o también a las acciones de Constance que, desde fuera, hacía cuanto podía para que el marqués fuese liberado. Sea como fuere, Sade se libró de la muerte y decidió apartarse totalmente de la política, en vista de lo inestable de la situación.

El Escritor

Durante todo el periodo revolucionario, Sade tuvo importantes problemas de dinero. Todos los nobles y los defensores del antiguo régimen fueron perseguidos y aún tuvo suerte de no acabar guillotinado. Sus hijos habían emigrado a Alemania, y ser padre de emigrados era, en ese moemto, casi un sinónimo de enemigo de la revolución. Pero ha conseguido librarse de la muerte y ahora le toca librarse de la pobreza. Se ve obligado a vender sus posesiones y, al no tener otra profesión, recurre a la de escritor. Es en esta época cuando publica muchas de sus obras (La nueva Justine, seguida de la historia de Juliette, su hermana, Los crímenes del amor, La filosofía en el tocador, …), pero aún así, pasa una gran necesidad.

Además, otro problema viene a sumarse al económico: cada vez más gente sospecha que él es el autor de Justine, e incluso aparecen artículos en los periódicos que le atribuyen la obra y arremeten contra él. La aparición de otras novelas libertinas como la Historia de Juliette no hace más que agravar la situación. Hace poco que ha vuelto a cambiar el régimen político: ahora es el cónsul Bonaparte el que dirige el destino del país. No importa: la monarquía encarceló a Sade por motivos morales, la revolución aprovechó los mismos argumentos y no va a ser Napoleón quien vaya a perdonarle. En 1801, Sade es detenido y juzgado por haber escrito Justine y la Historia de Juliette. Él lo niega, pero su fama es más fuerte que su palabra y acaba siendo recluido en el manicomio de Charenton.

Allí acabó su vida pública. En este horrible lugar permanecerá hasta su muerte, en 1814. Pero antes de que llegase ese momento, aún tuvo tiempo de realizar una actividad curiosa: organizar representaciones de teatro con los locos del manicomio. M. Coulmier, director del centro, era un hombre activo que se esforzaba por mejorar las condiciones de los reclusos tanto como podía. La idea de organizar representacioes le pareció buena y así, el marqués se encontró llevando a la práctica una de sus mayores aficiones en uno de los lugares que menos hubiese imaginado. Sin embargo, la idea tiene éxito y mucha gente viene desde París para contemplar la nueva “terapia contra la locura”. Una de estas personas, un joven llamado Armand de Rochefort, nos ha dejado un testimonio que nos permite tener una visión de Sade en sus últimos años y de la que sus contemporáneos tenían de él. Mientras asistía al espectáculo.

“A mi izquierda se sentó un anciano de cabeza baja y mirada de fuego. La cabellera blanca que le coronaba prestaba a su rostro un aire venerable que imponía respeto. Me habló varias veces con una elocuencia tan calurosa y una inteligencia tan variada que me inspiró mucha simpatía. Cuando nos levantamos de la mesa, pregunté a mi vecino de la derecha el nombre de este cordial caballero y me respondió que era el marqués de S***. Al oírlo me alejé de él con tanto terror como si me hubiera mordido la serpiente más venenosa. Sabía que este detestable anciano era el autor de una novela monstruosa en que estaban publicados todos los delirios del crimen en nombre del amor. Había leído este libro infame, que me había dejado la misma impresión de repugnancia producida por una ejecución en la place de Grève, pero ignoraba que un día vería a su creador admitido a la mesa del director de una institución pública.”

Aún tendrá que enfrentarse con algunas dificultades, pues todavía hay quienes le consideran peligroso, e intentan enviarlo a otro lugar en el que no tenga contacto con otras personas. Afortunadamente, estas gestiones no progresan y permanece en Charenton hasta el final de sus días.

Su epitafio (que, por lo que yo sé, fue escrito por él mismo) revela perfectamente en qué consistio su vida:

Epitafio a D.A.F. de Sade,

arrestado bajo todos los regímenes.

Paseante,

arrodíllate para rezar

por el más desdichado de los hombres.

Nació en el siglo pasado

y murió en el que vivimos.

El despotismo, con su horrible mueca

en todo momento le hizo la guerra.

Bajo los reyes, ese monstruo odioso

se apoderó de su vida entera;

bajo el Terror reaparece

y pone a Sade al borde del abismo;

Bajo el Consulado revive:

Sade vuelve a ser la víctima.

Efectivamente, fue apresado bajo todos los régimenes bajo los que vivió, aunque sus hechos probablemente no lo merecieran. Escuchemos lo que el propio marqués decía a este respecto:

“Sí, soy un libertino, lo reconozco; he concebido todo lo que puede concebirse en este sentido, pero ciertamente no he hecho todo lo que he concebido, ni lo haré jamás. Soy un libertino, pero no soy un criminal ni un asesino, y, ya que se me fuerza a colocar mi apología junto a mi justificación, diré pues que, tal vez, sería posible que aquellos que me condenan tan injustamente como lo han hecho pudieran contrapesar sus infamias con mis buenas acciones tan probadas como las que yo puedo oponer a mis errores.”

En efecto, su primera detención ocurrió por entregarse a actos sacrílegos con una prostituta. La llevó a una habitación y la obligó a relizar ciertos actos como los que se leen en sus obras (pisar un cruzifijo, maldecir, fornicar poniendo una hostia consgrada en la entrada, etc.). También practicó un poco la fustigación con ella, pero parece ser que eso no impresionó mucho a los tribunales: todo radicaba en el sacrilegio. Pero, ¿acaso no habría ocurrido hoy en día lo contrario?¿Qué tibunal moderno se atrevería a condenar a alguien por sacrilegio? Una pequeña multa o un corto arresto por azotar a la prostituta y nada más.

El caso de Alcueril, que tantos problemas le causó, sí que merecía realmente alguna temporada en prisión, pues parece ser que las torturas que ejerció sobre la joven eran de una cierta importancia. Sin embargo, ¿cuantas personas practican este tipo de torturas voluntariamente, incluso hoy en día? Además, hay pocas dudas respecto a que la joven se estuviese prostituyendo y, por lo tanto, aceptase hasta cierto punto someterse a los caprichos de su cliente, como ha ocurrido siempre, ocurre hoy en día, y seguirá ocurriendo en el futuro.

Sobre el caso de Marsella, la acusación de envenenamiento cae por su propio peso y las mejores pruebas son que las mujeres no murieron y que el mismo tribunal de Aix, cuando años más tarde reabrió el caso, encontró inocente al marqués. La acusación más grave que se hacía sobre él era la de sodomía, que pocos jueces se atreverían a sostener en nuestra época, ante el riesgo de ser acusados a su vez de discriminación. Una muestra más de lo débiles y cambiantes que son los juicios humanos.

En cuanto a sus detenciones tras la revolución francesa, básicamente debidas a Justine no deja de sorprender que una misma persona fuese arrestada tantas veces y bajo tantos gobiernos distintos, e incluso estuviese a punto de ser guillotinada por escribir un libro que hoy podemos encontrar en cualquier librería.

En general, no parece que los actos del marqués hayan sido tan espantosos como los que tanto abundan en sus obras, y la leyenda que lo presenta como un monstruo sanguinario parece ser más fruto de la imaginación de ciertas personas que del análisis exhaustivo de sus actos. Nunca fue acusado, al menos con un mínimo fundamento, de asesinar a nadie ni de haberlo intentado. Los hechos libertinos de los que se le acusa no parecen haber sido peores que los de cualquier noble libertino de la época, e incluso menos graves que los de otros, como el conde de Charolais, y si bien algunos de sus actos pueden considerarse vergonzosos, la reacción de los gobiernos y los jueces sobre él no fue menos desmesurada e injusta.

(Podrás encontrar mucha mas información en esa completa página)

    VOLVER ARRIBA  

Biografia de Gabriela Sabatini Tenista Argentina Figura del Tenis

Biografía de Gabriela Sabatini:
La pasión del tenis

tenista argentina

Su talento quedó totalmente demostrado desde el primer momento en que piso la cancha de polvo de ladrillos. Aquella pequeña niña delgada y de cabellos oscuros sorprendió gratamente a sus entrenadores, y poco después debutó en el circuito del tenis internacional, con tan sólo 15 años de edad.

Su estilo único, su método, su disciplina hicieron que la raqueta se convirtiera en una extensión de su brazo derecho, y con el correr de los años se transformara en un orgullo para el deporte argentino, siendo una de las representantes más destacadas a nivel mundial.

La historia de Gabriela Sabatini se inició el 16 de mayo de 1970, cuando llegó a este mundo luego de que su madre diera a luz en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Con su familia, que la apoyo constantemente para alcanzar su máximo sueño, vivió toda su infancia en el barrio porteño de Villa Devoto.

Tenía tan sólo seis años de edad cuando le pidió a sus padres que le compraran su primera raqueta, y poco después comenzó a practicar un deporte que para ella fue su vocación, improvisando partidos de tenis en el frontón del Club Atlético River Plate.

En realidad, fue su hermano Osvaldo el que la instó a practicar tenis, ya que desde hacía unos meses él había comenzado a disfrutar de este deporte en River, bajo las directivas del profesor Daniel Fidalgo.

Poco después de que Gabriela comenzara a tomar clases, su entrenador vislumbró el talento innato que poseía la niña, por lo que no dudo en invitarla a ser parte de la escuelita de tenis del club. Los años pasaban y mientras Gabriela continuaba sus estudios, la pasión por el tenis crecía en su interior de manera avasallante.

Al cumplir los 12 años participó de uno de los primeros grandes torneos de su vida, precisamente el llamado Mundialito Infantil, que tuvo lugar en Caracas. Allí, la pequeña Sabatini demostró su capacidad, logrando quedarse con el primer lugar de la competencia, y ratificando una vez más el talento que ya había exhibido durante su participación en certámenes infantiles metropolitanos y nacionales.

Dos años más tarde, Gabriela logró consagrarse como Campeona Mundial Juvenil en singles y dobles, cuando participó y ganó el Roland Garros de Francia y otros cinco torneos internacionales de menor importancia. Allí, la joven Sabatini hizo su debut triunfal dentro del ámbito profesional del tenis, además de convertirse en la semifinalista más joven de la historia de Roland Garros.

No obstante, fue recién al año siguiente, precisamente en octubre de 1985, cuando Sabatini se adjudicó su primer triunfo total a nivel profesional, con su participación en el Abierto de Japón.

Fue para el año 1988 que se comenzaron a suceder los más importantes triunfos de la carrera de la tenista a nivel internacional, y al mismo tiempo logró alcanzar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl. Por otra parte, durante esos años comenzó a tomar cada vez mayor preponderancia los partidos disputados por Sabatini frente a una de sus máximas rivales: Steffi Graf. Aquello dio lugar al fanatismo, colocando la pasión del público en favor de alguna de las dos competidoras.

Es que para la década del noventa, que recién comenzaba, las máximas representantes del tenis a nivel mundial eran sin lugar a dudas Gabriela Sabatini y Steffi Graf, quienes también en alguna oportunidad participaron en torneos dobles como pareja.

Por otra parte, de acuerdo a la opinión de la mayoría de los avezados en el tema, a partir de la década del noventa comienza uno de los mejores períodos de la carrera de Sabatini, algo que muchos aseguran está ligado al entrenador brasileño Carlos Kirmair, quien se encargó de preparar a la tenista a partir de 1990.

A partir de aquel momento, una nueva competidora había comenzado a opacar a la figura de Gabriela Sabatini. Se trataba de la imbatible Mónica Seles, quien a pesar de su gran performance fue derrotada por la tenista argentina en el año 1992, durante la final del Abierto de Italia.

Sin embrago, a pesar de los logros conseguidos hasta el momento, y luego de aquel gran triunfo frente a una de sus más importantes rivales, la carrera de Gabriela Sabatini ingresó en un declive paulatino y permanente. Fue el 20 de noviembre de 1994 que la tenista logró alcanzar su último título profesional, durante el Masters femenino disputado en el Madison Square Garden de Nueva York. Luego de aquello decidió retirarse del ámbito profesional.

Hoy, Gabriela Sabatini disfruta de las ganancias económicas que le han dejado sus triunfos, con una fortuna valuada en los 8.785.850 dólares, pero sobre todo del cariño de la gente, que a pesar de los años continúan recordando su grandeza como jugadora.

Biografia de SAAVEDRA LAMAS Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de SAAVEDRA LAMAS
Premio Nobel de la Paz

CARLOS SAAVEDRA LAMAS

Con una profunda y sólida formación jurídica Saavedra Lamas representó desde la Cancillería los intereses argentinos en la difícil coyuntura internacional de la década de 1930. Su habilidad diplomática le permitió poner fin a la cruenta guerra del Chaco y prestigiar a su país.

Carlos Saavedra Lamas fue el primer argentino en recibir un premio Nobel. Se le otorgó el de la Paz por su mediación en a guerra del Chaco.

BRILLANTE JURISCONSULTO:
Carlos Saavedra Lamas, nació en Buenos Aires, el 1° de noviembre de 1878, siendo sus padres Mariano de Saavedra Zavaleta y Luisa Lamas. Era nieto de doctor Mariano Saavedra, que fuera senador, diputado, y gobernador de la provincia de Buenos Aires durante dos periecos y bisnieto de Coronel e Saavedra, presidente de la Primera Junta de Gobierno. Su madre era hija del político y diplomático uruguayo Andrés Lamas, que fuera ministro de Relaciones Exteriores, de Gobierno y de hacienda de su país, ejerciera el periodismo y tuviera singular protagonismo durante las negociaciones previas a la guerra de la Triple Alianza. Sus raíces familiares arrancaban desde los a albores de la conquista de América.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Lacordaire, y los universitarios en a Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Ares, donde en 1903 obtuvo modal medalla de oro por su tesis sobre “El Régimen municipal de la Capital Federal”. Se destacó en el campo docente: profesor de Derecho Público Provincial y de Historia Constitucional en la Facultad de Ciencia Jurídicas y Sociales de La Plata; profesor la carrera de Sociología en la Facultad d Filosofía y Letras de Buenos Aires; profesor de Finanzas, de Economía Política y Derecho Constitucional en la Facultada Derecho y Ciencias Sociales.

En el periodo 1941-1943 fue rector de la Universidad de Buenos Aires, y más tarde, profesora Legislación del trabajo. Antes de cumplir los treinta años, Saavedra Lamas resultó elegido diputado nacional (1908-1912), legislador de la provincia de Buenos Aires (1912-1915). Fue el primer presidente i la Comisión de Negocios Constitucionales y, posteriormente, de la de Presupuesto y Hacienda en la legislatura.

De su labor surgió un proyecto de ley sobre la importación del azúcar, que establecía una medida proteccionista. También elaboró proyectos sobre sistema fiscal y régimen ferroviario. Su pensamiento conservador no le impidió tener una excelente relación con legisladores de otras corrientes políticas, como Juan B. Justo.

En 1915 asumió como Ministro de Justicia e Instrucción Pública durante presidencia de Victorino de la Plaza. Así el 9 de julio de 1916 representó al presidente en la conmemoración del Centenario de la Independencia, celebrada en San Miguel de Tucumán. Durante el gobierno de T. de Alvear (1922-1928), intervino código del Trabajo, basado en el proyecto de Joaquín V. González de comienza siglo XX.

Propuso transformar en Ministerio al entonces Departamento Nacional Trabajo. Por su conocimiento desplegado en esa área fue elegido en 1928 presidente de XI Conferencia Internacional del Trabajo (OIT) ; era la primera vez que un argentino llegaba a esa destacada posición.

Recibió importantes condecoraciones de los gobiernos de Bolivia, Perú, Holanda Francia, Alemania. Brasil y el Vaticano. Su labor de publicista registra mas de treinta títulos, muchos de ellos de significativa importancia. Murió en Buenos Aires el 7 de mayo de 1959, a los 80 años.

UN DIPLOMÁTICO, POLÍTICO, ACADÉMICO Y ESCRITOR

Su etapa como ministro de Relaciones Exteriores del presidente Agustín P. Justo calificada como de las más activas y jales en la historia de la política exterior argentina. Hábil diplomático, supo mediar en el sangriento conflicto militar entre Paraguay y Bolivia por el Chaco donde se había descubierto petróleo, se extendía con toda crudeza desde junio de 1932, y evitó la injerencia estadounidense en la zona, firmándose el 12 junio de 1935 el protocolo de Buenos s, que puso fin a la guerra. Justamente su mediación recibió en 1936 el premio Nobel de la paz.

Ese mismo año ocupó en inebra, Suiza, la presidencia de la Asamblea de la Sociedad de Naciones y deslumbró en la conferencia pro Consolidación de Paz en América, a la que asistió el presidente Franklin D. Roosevelt. Asimismo, hábil en la política de acercamiento al Brasil, entre los mandatarios Agustín P. Justo y Getúlio Vargas. Defendió la neutralidad del país en la guerra civil española (iniciada en 1936), tema muy delicado la cantidad de españoles que residían la Argentina.

También se desempeñó como vicepresidente y luego presidente de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales (1952- 1954). destacan sus trabajos: Economía colonial, asalariados de la República Argentina, Tratados Internacionales de tipo social; Por la paz las Américas y Las huelgas en las minas de carbón de Inglaterra.

Entre sus condecoraciones figuran la Gran Cruz de la Legión de Honor de Francia, la orden del Cruceiro Do Sul de Brasil y la orden al Mérito Civil de Chile. Saavedra Lamas falleció en la Capital Federal durante los agitados tiempos de la presidencia de Arturo Frondizi, el 5 de mayo de 1959. Sus restos fueron sepultados con honores en el cementerio de la Recoleta.

FIRMA DEL TRATADO DE PAZ, BOLIVIA-PARAGUAY: “Luego de la firma en Buenos Aires del tratado de fin del conflicto parecía como si la paz necesitara de la canción inmortal, para constituirse, al fin, en una realidad, el himno comenzó a escucharse. Arriba, mirando hacia el cielo americano, ondeaban junto a la nuestra, las banderas de Bolivia y Paraguay. Otra vez hermanas, como ayer. Esa noche, la capital argentina se pobló de rumores jubilosos, que parecieron encontrar resonancias en lo mejor del espíritu de sus ciudadanos. Mientras tanto, el cable transmitía esta grata nueva a las alborozadas poblaciones de La Paz y Asunción, que se dieron a demostraciones entusiastas, aun antes de conocerse las bases del acuerdo.

Es que, lo importante, era terminar con el estéril derramamiento de sangre; cerrar la arteria abierta, cauterizarla, y a partir de entonces, en mesa redonda, dictaminar lo que en justicia correspondía. Manifestaciones con banderas nacionales recorrieron las calles de las ciudades y pueblos de la tierra guaraní y el altiplano. Y, bajo ese signo augural, se inició otra era de comprensión entre pueblos, sin diferencias y sin rencores, anhelosos de forjar en la paz su destino. Los años darían fe de la buena voluntad que asistió a los hombres que actuaron en las negociaciones de paz, y al sincero y mutuo deseo de que aquellos ideales fructificaran para felicidad de las naciones americanas.”

EL BICENTENARIO PERÍODO 1930-1949 FASC. N°7
CARLOS SAAVEDA LAMAS PAZ Y AMOR

El premio Nobel que le fue otorgado este año al canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, por su trabajo de mediación que puso fin a la guerra entre Paraguay y Bolivia, es un justo galardón para un hombre que siempre bregó por la paz. Desde su raíz católica, e influido por la encíclica Rerum Novarum, Saavedra Lamas entendió que la mejor manera de encontrar la armonía entre los pueblos es a través de la justicia. Además de lograr la pacificación entre dos pueblos hermanos, con la firma del Protocolo de Paz, el canciller argentino evitó la injerencia de Estados Unidos en la región a partir del hallazgo de petróleo en el Chaco boreal.

Saavedra Lamas ha sido siempre un defensor de los derechos sociales y, desde su formación como abogado, desplegó todo su conocimiento y convicciones en el Código Nacional de Trabajo, redactado en 1928. Poro tiempo después presentó su obra en La Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, y tuvo tan buena recepción que fue elegido por unanimidad presidente de la misma en un gesto de reconocimiento a su “intelectualidad magistral”.

Su vocación diplomática se despertó a partir del Tratado de Versalles, donde se sintió plenamente identificado cuando declaró que la paz universal sólo podría basarse sobre la idea de justicia para todos, y que debía respetarse al hombre como persona y no como una mera mercancía. Para Saavedra Lamas representa uno de los documentos más nobles de la comunidad internacional y la coronación de lo que da en llamar “período constituyente del derecho obrero”.

Fuentes Consultadas:
Biografía de Carlos Saavedra Lamas-
Hicieron La Historia Tomo II La Nación (Biografías)
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1928

 

Primeras Cortesanas en Buenos Aires en el Siglo XIX Negocio con Rameras

HISTORIA DE LAS PRIMERAS DAMAS DE COMPANIA EN BUENOS AIRES

En 1870 y años siguientes, la importación de mujeres europeas con destino a los burdeles de Buenos Aires se intensificó. Una publicación, El Puente de los Suspiros, enarboló durante su breve trayectoria la lucha contra este tráfico, denunciando a los rufianes y tratantes interesados en ese comercio. Pero esta campaña periodística despertaba sospechas sobre su sinceridad. Sin embargo, Ramón Guerrero, su director, aportó datos valiosos sobre este tema, del cual poco se sabía en una época tan temprana como la que se menciona.

damas de la calle en bs.as.

INTRODUCCIÓN: La ciudad de Buenos Aires era un centro importante de este antiguo comercio, conocido en los principales países de Europa, de donde venían sus oficiantes, para quedarse en la ciudad o distribuirse en su territorio o en países vecinos. Era un hecho que ningún gobierno ignoró ni pudo regular eficazmente.

En 1919, la Municipalidad dictó un nuevo marco regulatorio, como consecuencia de recíprocas concesiones entre la Intendencia Municipal y el Concejo Deliberante, que resultó un fracaso. El escándalo de la Zwi Migdal en 1930 lo demostró en toda su crudeza.

En diciembre de 1930, el intendente Guerrico, considerando a la ciudad como un centro internacional de la trata de blancas, dispuso que la Municipalidad no controlara los burdeles, reconociendo que carecía de poder suficiente frente a los sobornos y las amenazas.

Pero ese decreto municipal no llegó a ejecutarse, y seguía rigiendo la ordenanza de 1919, hasta que en el año 1934. la ordenanza 5412 dispuso el cierre de esos establecimientos a partir del 31 de diciembre, dos años antes de que el Congreso Nacional sancionara la ley 12.331, de profilaxis antivenérea.

El peligro del contagio venéreo que pudiera propagar la prostituta a pesar de los controles médicos a que debía someterse regularmente y que era el principal fundamento de la reglamentación se reemplazó con la obligación municipal de proporcionar asistencia gratuita a toda persona afectada por enfermedades venéreas. Esta había sido la permanente posición del Partido Socialista, liderado en este asunto  por el doctor Ángel Giménez.

Conforme a esta ordenanza y a la resolución del Concejo (B. M. 3869). el intendente Vedia y Mitre ordenó destruirse de inmediato todos los antecedentes y datos personales sobre mujeres que ejercían esa actividad, para evitar que fueran objeto de extorsiones cuando se dedicaran a ejercer alguna actividad lícita. Sólo serían infractoras a la ordenanza aquellas personas que en sitios públicos incitaran al libertinaje, cuyo concepto precisó por decreto del 27 de diciembre de ese año de 1934/20

HISTORIA:  La compra y venta de mujeres europeas para su explotación en los prostíbulos de Buenos Aires, el tráfico clandestino y la llegada de estas jóvenes que, conscientes o no de su futuro, eran seducidas con la promesa cierta de vivir en una de las ciudades más prosperas de aquellos días, fue para muchos una inagotable fuente de ingresos económicos.

En 1878 hace su aparición El Puente de los Suspiros, un periódico que decía combatir la trata de de blancas. En pocos meses fue prohibido por la Municipalidad, siendo toda su campaña desbaratada. Pasarán más de 50 años y miles de crímenes antes que las autoridades investiguen y castiguen esta nueva forma de esclavitud….

Para mediados de la década de 1870, Buenos Aires era tina bulliciosa ciudad con unos 200.000 habitantes hasta ese entonces, la prostitución había sido considerada como un problema menor. La autoridad ejercía su poder en forma discrecional, y cualquier mujer sospechada de vida licenciosa podía ser encarcelada o enviada a la frontera para servir a las necesidades de la tropa.

La cada vez mayor inmigración, y la gran cantidad de extranjeros solteros que llegaban a la ciudad, hizo imprescindible la búsqueda de un medio de control social que a la vez contuviera el desarrollo de las enfermedades venéreas. Por tal razón, el 5 de enero de 1875 se dictó la ordenanza reglamentaría sobre la prostitución.

Los casinos y confiterías donde se ejercía la prostitución, que hasta ese momento habían funcionado por la autorización del presidente municipal, debían registrarse o serían clausurados. El registro incluía una patente anual de 10.000 pesos m/c por establecimiento y 100 pesos m/c por cada prostituta. Muchos optaron por la clandestinidad.

Las nuevas casas de tolerancia debían esta menos de dos cuadras de templos, teatros o escuelas (art. 5). Ser regenteadas exclusivamente por mujeres (art. 3). Estas regentas debían llevar un libro en el cual se anotaban los datos personales de las mujeres que trabajaban en la casa (artículo 13). Los miércoles y los sábados, un médico inspeccionaría a todas las prostitutas, anotando los resultados en el libro y elevando un parte de éstos a la Municipalidad. Si la prostituta enfermaba de sífilis, debía ser atendida en la casa por cuenta de la regenta, y sólo en casos avanzados eran derivadas al hospital (artículos 15, 17 y 18). Esta diferenciación  entre los estados de desarrollo de la enfermedad y el ámbito de tratamiento, provocó que muchas mujeres siguieran trabajando aun estando enfermas.

Con temeraria rapidez eran dadas de alta como curadas mujeres a las que el mes anterior se les había diagnosticado ulceraciones venéreas. Otras, como Juana Harr o Ida Bartac, estaban imposibilitadas, de ofrecer sus servicios dado que figuraban como enfermas venéreas tanto en los libros como en los partes médicos. Esto no impidió que  primera siguiera prostituyéndose hasta quedar embarazada cinco meses después de haber sido diagnosticada su enfermedad, y la segunda hiciera lo mismo pero luego de figurar dieciocho meses consecutivos como enferma de carácter sifilítico.

La reglamentación, que adolecía de mucho defectos y en la mayor parte de los casos no en espetada, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución (art. 9). Este artículo se contraponía con el Código Civil, el cual daba la mayoría de edad a los 22 años.

La incongruencia llegaba al grado de permitirles el comercio sexual, pero les negaba la posibilidad de casarse sin el consentimiento de los padres.

Los tratantes de blancas y las casas autorizadas fueron los mayores beneficiados, ya que casi la totalidad de las pupilas que ingresaban eran menores de edad. Las mismas no podían mostrarse en la puerta de calle, ni en ventanas, ni en balcones. Debían encontrarse en la casa dos horas después de la puesta del sol, y llevar una fotografía con sus datos y los de la casa de tolerancia donde trabajaban (art. 10).Estas mujeres fueron las que debieron cargar el mayor peso represivo sobre sus libertades.

El reglamento, que facilitaba y proponía su inscripción en los registros de la prostitución, les impedía abandonar el prostíbulo y el oficio con la misma facilidad. Según el artículo 12: “Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la policía mientras no cambien de género de vida…”.

De haber huido de su encierro, les hubiera sido muy difícil dedicarse a otro oficio ya que a la persecución de la policía había que agregar que “todos los que a sabiendas admitieren en su casa particular ó de negocio en calidad de inquilina, huésped, sirvienta ú obrera cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de 1.000 $ m/o (…). Se considerarán sabedores los que permitan que una prostituta continúe en su casa tres días después de ser prevenidos por la autoridad (art. 24).

Este hecho, sumado a las altas patentes y a los controles médicos, originó que las mujeres argentinas, españolas e italianas, que hasta ese entonces habían trabajado en los lupanares de la ciudad, prefirieran seguir su labor clandestinamente en bares, cigarrerías y fondas. Y que las extranjeras de países no latinos, prostitutas o no en su tierra natal, pero más ingenuas, desconocedoras de las leyes y el idioma, fueran conducidas a las casas de tolerancia.

Para 1876 había 35 prostíbulos autorizados, en los que trabajaban 200 mujeres.  La mayor parte de éstos se ubicaba en el barrio de San Nicolás, y algunos fueron montados con gran lujo, teniendo bar, salones de reunión y músicos para animar los bailes. Por la misma época comenzó una campaña de denuncias que criticaba a la Municipalidad por permitir la apertura de estas casas en las calles céntricas, y de igual manera señalaba a los tratantes y la forma en que éstos operaban en Europa.

El año anterior (1875) había sido publicada otra solicitada, de redacción muy similar, firmada por el propietario de la casa de la calle Corrientes 509. En ella hacía saber de su mala suerte “Por ser el vecino de una casa de prostitución que alteraba la vida del barrio, y comunicaba que, por los continuos escándalos que allí ocurrían, se veía obligado a abandonar su propiedad para salvar a su familia de tan funesta influencia.”

Es precisamente en esta casa de Corrientes 506 (actual 1283) donde meses más tarde se instalaría uno de los prostíbulos más famosos, ya sea por e lujo y la calidad de sus mujeres o  por el trato bruta

Otras solicitadas que se publicaron con términos más duros y de tono antisemita, buscaron y vamente despertar el reproche de la sociedad. Asimismo se pedía la intervención del arzobispo de Buenos Aires, del pastor de la Iglesia Reformada Alemana , de las autoridades consulares para poner fin a ese comercio inmoral.

Conjuntamente, comenzaron aparecer solicitadas pidiendo el cierre de cafés, casinos y demás lugares donde se practicaba la prostitución clandestina. En poco tiempo se generó una guerra de denuncias que dejaba en claro que se trataba de un duelo de intereses entre grupos encontrados al que se sumaban, tal vez engañados en su buena fe, algunos ciudadanos honestos.

En una extensa solicitada, cargada de información, se documentaba el modo en que un tratante (Jacobo Hónig) invirtió 600.000 pesos m/c para montar dos nuevos prostíbulos, uno en Corrientes 506 y otro en Temple 356 altos. También se denunciaban otras instalaciones en Libertad 309, Corrientes 509 y Temple 368, propiedades de Ana Goldemberg, Carlos Rock y Herman Gerber, respectivamente.

Por otra solicitada sabemos que “en junio de 875 Adolph Honing (sic,) domiciliado en Corrientes 506, trajo de Europa a 18 jóvenes engañadas a quienes explotó a su labor, que luego de seis meses vendió a tina de éstas, llamada J. B., a un tal Isidoro Wolf, residente en Montevideo, en la. suma de 17.000 $. En diciembre del mismo año, Adolph Weismann engañó a siete mujeres, cuatro húngaras y tres alemanas, diciéndoles que iban a Milán y las dirigió a Marsella, de donde las embarcó a Montevideo. Allí eran esperadas por Adolph Honing, quien compró a las cuatro más bellas. Las restantes fueron compradas en Buenos Aires por Herman Gerber. Se calcula que la venta de las mujeres le valió al corredor 150.000$ m/c.

El mismo Gerher, domiciliado en la calle Temple 368, había traído 12 mujeres en junio de 1875. Dos habían sido vendidas a otro negociante de Rosario. Otra, llamada N.W., después de cinco meses y medio de permanecer en la casa de Gerber, fue vendida a Isidoro Wolf en la suma de 14.000 pesos, y luego de dos meses éste la revendió en 18.000 a Carlos Rock, domiciliado en Corrientes 509. Fruto del trato que recibía, N.W. huyó de la casa, acompañada por otra mujer, saltando por la azotea. Luego de esto, el techo fue rodeado por una reja de hierro.

Algunas de estas mujeres escapadas de su encierro acudieron al consulado austro-húngaro a formular sus denuncias, pero éste expresó su incapacidad para intervenir. En la mayoría de los casos eran jóvenes judías de Europa central y Rusia que debido a la pobreza en que se encontraban y la persecución religiosa que sufrían sus familias, era; literalmente vendidas a los rufianes a cambio de la dote que éstas recibían.

Dado que el matrimonio civil aún no existía, en muchos casos se fraguaba un matrimonio religioso entre la explotada y su explotador, quien la ponía a trabajar para sí ola vendía otro rufián. De esta forma se impedía que la mujer pudiera reclamar a las autoridades consulares de su país, dado que al casarse con un extranjero perdía sus derechos de nacionalidad.

Los diarios contemporáneos tomaban con tibieza las denuncias. En algún caso aislado levantaban parte de las solicitadas y en otros se escandalizaban por los hechos narrados’4. Lo cierto es que la campaña no daba el resultado deseado, y las casas de tolerancia seguían funcionando bajo la ordenanza reglamentaria.

Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Al llegar se les hacia firmar un contrato por el que se comprometían a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.

Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país. Provenientes de familias campesinas,-sometidas al vasallaje y a costumbres sexuales que en algunos casos incluían las relaciones premaritales y los embarazos como signo de fertilidad, es posible que hayan aceptado el comercio sexual como una etapa más de suya desdichada experiencia anterior.

Las prostitutas clandestinas, que trabajaban para un rufián, sufrían una explotación similar, con el agravante de que las condiciones sanitarias eran más deplorables y la clientela, menos selecta, mucho mayor. Sin embargo, ni estas solicitadas, ni las publicaciones hacían hincapié en este punto.

Fuente: Revista Todo Es Historia  Nro. 342 Año 1996 – Parte de una nota de: José Luis Scarsi

Historia de las Prisiones Bentham Carcel Panoptico Origen de la Prision

Historia de las Prisiones Bentham
Cárcel Panóptico

LA PRISIÓN MODERNA: La prisión surgió en un orden social nuevo en el que, a partir de las normas, se pretendía modelar los gestos, las conductas y las actitudes de los hombres.

Los países anglosajones encaraban una reforma carcelaria que, a poco, conmovería los sistemas carcelarios de todo el mundo. En materia arquitectónica, el inglés Jeremías Bentham ideaba el panóptico, un presidio que observado a vuelo de pájaro aparecía como la rueda de un carro: los rayos eran los pabellones carcelarios, y el centro de esa rueda el sitial que ocupaban las autoridades de la cárcel. Como es fácil imaginarse, de un vistazo abarcaban todo lo que pudiera ocurrir allí.

El la de la Durante el siglo XIX las sociedades europeas se replantearon uso del poder de castigar en la fábrica, en el taller, en la escuelas,  en el ejército o en los hospitales.

Entre 1830 y 1848, ciertas formas tradicionales de castigo fueron reemplazadas por otras.

• El cuerpo dejó de ser el blanco de la represión penal. El descuartizamiento, la amputación y las marcas en los cuerpos dejaron de practicarse.

• Se abandonó la exposición pública de los castigados. Hasta entonces era una práctica común exponer a los castigados vive o muertos en las plazas, a modo de espectáculo ejemplar.

• La privación del bien máximo de la sociedad burguesa libertad pasó a ser el principal castigo.

La sociedad burguesa creó un lugar cerrado para ejecutar la pena de los condenados -la prisión- en donde los condenados serían corregidos para reingresar dóciles y capacitados al seno de una sociedad productivista.

Entre 1830 y 1840, se elaboró un programa arquitectónico para la mayoría de los proyectos de prisiones europeas, siguiendo el modelo de Jeremy Bentham. Estas prisiones-máquinas imaginadas por Bentham constaban de un punto central -una torre de vigilancia- desde donde partían pabellones de celdas, como si fueran los rayos de un rueda que convergen sobre el eje central.

Con este diseño, un mirada permanente instalada en la torre de vigilancia a la que Bentham bautizó “panóptico“- podía controlar todo el funcionamiento del interior del edificio, tanto el movimiento de lo presos como el del personal.

La prisión generó un vínculo estrecho entre la policía y le presos liberados que no lograban insertarse en el mercado liberal. Una vez excarcelados, los antiguos presidiarios fueron utilizados para espiar y delatar a otros ex-condenados ligados al delito común o a actividades políticas (anarquistas, socialistas, liberales radicales), o para infiltrar grupos sindicales obreros. De ese modo se amplió un sistema de vigilancia social de los sectores populares y de los marginados del orden económico burgués.

Jeremy Bentham

Jeremy Bentham fue un pensador y publicista inglés de orientación liberal. Adhirió al utilitarismo, una corriente filosófica que sostenía que los individuos actúan movidos por la búsqueda de la felicidad. El mandato de una sociedad debía ser la búsqueda de la mayor felicidad para el mayor número de individuos. De este modo, Bentham y sus seguidores -que fueron muchos, tanto en Europa como en América- justificaban una mayor intervención del estado para garantizar “la mayor felicidad para el mayor número”.

Paralelamente en Filadelfia, la secta de los cuáqueros, allá por 1786, fundaba la Asociación para el alivio de las miserias en las cárceles públicas. El tono religioso de la reforma propiciada por los cuáqueros —el líder fue Guillermo Penn—, arrojó un saldo positivo: comenzó tímidamente a nacer la idea de privación de la libertad como pena en sí misma.

Por otra parte, la cárcel dejaba de entenderse como un depósito superseguro del que los delincuentes no pudieran huir. Se ampliaban sus funciones al adoptarse una nueva noción: la de convertirla en un instituto —casi terapéutico— que readaptara al preso para reintegrarlo a la sociedad.

Conceptualizado el delito como “pecado” en la Filadelfia de ese entonces, no extrañó que a los presos se aplicara la misma “terapia” a la que se sometían los monjes cuáqueros después de pecar: la celda, lugar donde se mantenía silencio absoluto para expiar la culpa y quedar en paz con la conciencia. A este sistema aplicado a los penados se lo denominó celular o filadélfico.

Pero como los presos no eran monjes y sometidos al rigor de la soledad y el silencio —lejos de “expiar” la falta— muchos enloquecieron, en 1779 en la ciudad de Nueva York y en 1818 en la de Auburn, en los Esta-dos Unidos, se intentó un nuevo régimen cuyo nombre devenía de esta última ciudad: el auburniano.

Elam Lynds, su inventor, redujo el sistema celular para el descanso nocturno y, durante el día —como cura complementaria readaptativa—, aplicó a todos los presos el trabajo en común. Esa reforma no lo movió a modificar la regla de silencio absoluto que siguió manteniéndose día y noche. Poco después en Inglaterra Alexander Maconochie y en Irlanda Walter Crofton, perfeccionaban el primitivo intento introduciéndole importantes modificaciones.

Maconochie en 1845 sostenía que la readaptación del preso requería tres etapas: una de reclusión celular, otra de reclusión celular nocturna y trabajo en silencio diurno (como vemos combinaba los sistemas anteriores) y una tercera etapa para él, consistía en la libertad condicional. Crofton a su vez, a los pasos recomendados por Maconochie, añadía un cuarto, que era intermedio: entre la reclusión celular nocturna combinada con el trabajo diurno en silencio y la libertad condicional, él recomendaba que el preso viviera una etapa en cárceles sin muros ni cerrojos. Todos, estos ensayos variaron fundamentalmente la idea, de cárcel.

Del trabajo emprendido por el preso con fines terapéuticos (muy diferente al que se programaba en las Provincias Unidas del Río de la Plata donde, como en el resto del mundo hasta ese entonces, al Estado no le interesaba (a salud del preso sino los beneficios que aportaba su mano de obra), devino el peculio, una retribución que el encarcelado recibía para atender sus necesidades.

Por otra parte, se hizo obligatoria la enseñanza de manualidades, oficios y actividades varias en las prisiones. Además, se entendió como saludable la enseñanza de tipo religioso para el penado y comenzó a favorecerse el ingreso de sacerdotes a las cárceles. Básicamente, la mayor parte de estos conceptos readaptativos —apuntalados por las ciencias modernas como psicología, sociología, biología, etcétera, y desprendidos de las connotaciones religiosas de “expiación de la falta”—, predominan en los establecimientos actuales.

Ver: Métodos de Tortura en la Antiguedad

Ver: Derecho Penal – Agravantes y Atenuantes

Fuente Consultada:
Cáceles  Historia Popular  Tomo 19  Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –