Kilimanjaro

Cordillera Ruwenzori Geografia, Lagos, Montañas y Flora

Ubicación de la Cordillera Ruwenzori
Geografía, Lagos, Montañas y Flora

Las zonas de fractura más grandes de la corteza terrestre se hallan al este del África ecuatorial. Se encuentran enormes lagos sobre las más altas montañas africanas, que son, entre otros, el Ruwenzori con sus diferentes franjas de vegetación, el Kenia y el Kilimanjaro, cima ésta la más alta y célebre del continente africano.

Esta cordillera está ubicada en  África central situada en el Gran Rift Valley, en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo, entre el lago Alberto y el lago Eduardo.

La cadena Ruwenzori fue visitada en 1889 por la expedición del explorador de origen británico sir Henry Morton Stanley, y los principales picos fueron explorados en 1906 por la expedición del italiano Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos. Son varias las cimas que superan los 4.877 m de altitud, pero la más elevada es la del monte Margherita, con 5.119 m.

La mitad oriental del África ecuatorial y tropical está ocupada por una meseta que no solamente es la más alta del continente, sino una de las más destacables del mundo. Esta meseta corresponde a la zona de fractura del África oriental, zona que se extiende de norte a sur en una longitud de aproximadamente seis mil kilómetros y es, por lo tanto, una de las más importantes del mundo.

Partiendo del lago Niasa, en el sur, se la puede seguir en dirección al mar Rojo, y desde aquí a lo largo del mar Muerto en Jordania y de la depresión de Bekan en el Líbano hasta aproximadamente los 37° de latitud norte.

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Tolomeo tenía conocimiento de esta meseta y también del este de África. En el mapa de África que construyó, situó las fuentes del Nilo poco más o menos en el lugar en que en realidad se encuentran. Representó esta zona como formada por lagos y altas montañas.

Al norte del lago Niasa la zona se divide en dos ramificaciones: la occidental y la oriental. La rama oeste pasa por el lago Tanganica, los lagos Kivu, Eduardo y Alberto, mientras la otra lo hace por el lago Natrón y Rodolfo. Entre estas dos ramificaciones se halla si lago Victoria.

Este lago merece el título de mar interior, ya que su superficie alcanza los 66.260 km2, es decir, más del doble que la de Bélgica. Después del lago Superior de América del Norte, el lago Victoria constituye la mayor reserva de agua del mundo.

En general, los lagos de África oriental, al estar formados en barrancos, son muy profundos; se exceptúa el lago Victoria, cuya máxima profundidad es de 81 m. El lago Tanganica, por ejemplo, llega a alcanzar, en algunos lugares, una profundidad de hasta 1.400 metros.

Entre estos lagos se alzan los picos más altos del continente africano. La inmensa mayoría son de origen volcánico y el resultado de corrimientos y de movimientos geológicos. Algunos son tan famosos como los lagos en los que se reflejan. Basta pensar en el Ruwenzori, que se eleva, en la parte occidental de la fractura, hasta los 5.125 metros.

El Ruwenzori, ubicada a caballo sobre la frontera entre el Congo (Leopoldville) y Uganda, es en realidad un macizo rodeado de numerosas cimas. Las de mayor importancia son los picos Margarita, de 5.125 metros;  Alejandro,  de  5.105,  y Alberto, de 5.100 m, y que cuentan entre los más elevados de África.

Varias expediciones se han propuesto vencer estos picos, pero no siempre con resultados totalmente satisfactorios. En efecto, a pesar de que estos picos se encuentren en África ecuatorial, están recubiertos de nieve y de glaciares. Sin embargo, algunas expediciones han conseguido su objetivo; por ejemplo, el equipo belga dirigido por Grunne.

A los miembros de esta expedición les chocó enormemente la gran diversidad de la flora según la altitud que iban alcanzando. Al pie de la montaña se encontraban en plena selva tropical; a partir de los 2000 m, límite de la zona habitada, la vegetación se hace muy particular, se hallan grandes cantidades de heléchos gigantes. En las zonas en que sobrepasan, más o menos, los 2.300 m aparecen los bosques de bambú, algunos de los cuales llegan a sobrepasar los 30 m de altura.

Siguiendo la ascensión se va a parar a un medio bastante extraño: por todas partes crece un musgo muy espeso en el que uno se hunde profundamente. Esta verde alfombra está adornada, toda ella, por exóticas flores.

La flora alpina, que domina a partir de los 3.000 m, comprende el brezo arborescente, la orquídea, mientras que las zonas más elevadas están cubiertas por musgos y liqúenes. A partir de los 4.500 m comienzan las nieves eternas.

Es fácil comprender que una escalada en un medio de este tipo no puede hacerse en una jornada; además, claramente se advierte que sólo alpinistas experimentados pueden ser capaces de llevarla a buen fin. Sin embargo, aunque la cima no está a su alcance, el turista puede lograr alcanzar una altura de varios miles de metros. Al pie del Ruwenzori existe un confortable hotel que se construyó durante la administración belga.

Si el Ruwenzori forma parte de la fractura centroafricana a la que también pertenecen los lagos de la frontera oriental del Congo, los más altos picos de África se encuentran al borde de la fractura oriental que comprende, entre otros, los volcanes de Kenia y Kilimanjaro.

El monte Kenia, con una altura de 5.194 m, constituye un macizo similar al Ruwenzori. Se eleva por encima de la meseta de Leikipia, que ya tiene una altura de 2.000 m. Alrededor del cráter, cuya circunferencia alcanza unos cuatro kilómetros, se encuentran varios glaciares, algunos de los cuales alcanzan una longitud de 1.500 metros.

El volcán de Kenia no es la única elevación de la zona de fractura del este africano; existen otras cimas como la de Elgon; hay también varios lagos como el de Baringo, el Rodolfo, el Estefanía y el Naiwacha. Más hacia el sur, un poco más allá de la frontera de Tanzania, se alza el Kilimanjaro, que con sus 6.010 m constituye la mayor elevación de África. En swahili, Kilimanjaro significa «montaña brillante».

El Kilimanjaro no forma parte de un macizo ni de una cordillera, sino que se yergue, como un gigante solitario, sobre un paisaje de estepa. Se trata de un volcán que, de hecho, posee dos cimas: el Kibo, la mayor, con 6.610 m, y la de Mawenzi, con 5.235. Ambas están unidas por una cresta de rocas volcánicas.

Este gigante africano no fue descubierto hasta el año 1848 por el misionero alemán Johannes Rebman. Se conquistó por primera vez, al menos el pico de Kibo, en 1889 por el naturalista alemán Hans Meyer. Nueve años más tarde, Meyer repitió su hazaña y conquistó de nuevo el Kibo y más tarde el Mawenzi.

La ascensión al Kilimanjaro no entraña grandes dificultades. Con periodicidad son organizadas expediciones que alcanzan la cima generalmente en unos tres días. Algunas personas han efectuado la ascensión docenas de veces.

El Kilimanjaro es una de las montañas más conocidas del mundo, en gran parte quizá debido a la novela de Ernest Hemingway Las nieves del Kilimanjaro. Al pie del gigante, que ocupa una superficie de 450 km2, se encuentra una de las zonas de África de mayor riqueza en fauna. Se han creado reservas naturales, siendo una de las más importantes el Parque Ambolesi-Masai.

El Kilimanjaro también desempeña un papel sobresaliente en la vida de los indígenas; son numerosos los que le atribuyen poderes sobrenaturales. Otro gigante africano, el Meru, con sus 4.563 m, está separado del Kilimanjaro solamente por unos cuarenta kilómetros ; la vecindad del gigante le resta importancia.

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Dia del Planeta Tierra Consejos Para Cuidar el Planeta, las 3R

LA SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE HUMANA Y LA GESTIÓN AMBIENTAL
La naturaleza está sometida a unos principios de funcionamiento que aseguran su permanencia. A no ser que acaezca una catástrofe natural o que las personas intervengan de alguna manera, los ecosistemas suelen mantenerse en su etapa climax.

Cuando acontece alguna alteración, los ecosistemas sufren regresiones. Muchos recursos de los ecosistemas son utilizados también por el ser humano; de hecho, casi todas las materias que necesitamos están en ellos. Y las personas las empleamos bien en estado natural o bien transformándolas en nuestras industrias. Es decir, dependemos completamente de la naturaleza. Y esto es así porque, en realidad, somos parte de ella.

Así, lo que le suceda a los ecosistemas termina afectando a la sociedad humana. So por ejemplo, extraemos algunos recursos naturales en exceso, sin darles tiempo a que se regeneren, descomponemos ecosistemas, interrumpimos su funcionamiento, antes o después no existirán dichos recursos en cantidad suficiente.

Por tanto, el futuro del ser humano está supeditado al futuro de la naturaleza. Hoy día existen recursos suficientes para mantener incluso a una especie tan abundante como la humana; lo importante es aprender a no derrochar esos recursos y a repartirlos adecuadamente.

La producción excesiva de desechos, basura y contaminaciones por parte de las personas puede terminar envenenándolo todo: desde los ecosistemas hasta nuestra propia civilización.

3R:reducir, reutilizar y reciclar

La reutilización de materiales es una alternativa que ya se maneja para evitar la sobreexplotación de recursos naturales

La recuperación de especies amenazadas permite rebajar el impacto negativo de la actividad humana en los ecosistemas.

La utilización de energías alternativas es otra vía para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera.

Soluciones desde la actuación humana: el desarrollo sostenible
Adoptar los hábitos de la época preindustrial no parece factible en la sociedad occidental actual. Sin embargo, no debemos caer en la desidia y seguir actuando como si la actividad humana no tuviese consecuencias negativas para el suelo que pisamos o el aire que respiramos.

Ahora que muchos de los problemas causados por las personas están comenzando, es cuando se deben poner más medios para solucionarlos e intentar convivir en paz con nuestro planeta.

En 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo definió el desarrollo sostenible como «el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades».

CONSEJOS PARA SALVAR EL PLANETA Y HACER EN CASA
Por Annie Leonard en el libro “La Historia de las Cosas”

1.Evite los productos que filtren tóxicos en la comida, en el cuerpo o en la casa. En caso de que no logre determinar si un producto contiene sustancias químicas peligrosas, comuníquese con el número de servicio al cliente que se encuentra en el  envase. Si no recibe una respuesta satisfactoria, no lo compre. En GoodGuide.com encontrará información sobre las sustancias tóxicas presentes en miles de productos específicos. Y si desea enterarse de las últimas novedades científicas sobre sustancias químicas tóxicas, consulte los invaluables recursos de Environmental Health News en http://www.environmentalhealthnews.org.

He aquí algunos de los peores productos que conviene evitar:

• Las sartenes antiadherentes de teflón: la sustancia antiadherente es el politetrafluoroetileno. Cuando esta sustancia se calienta -como suele ocurrir con las sartenes-, libera gases tóxicos vinculados al cáncer, las insuficiencias orgánicas, el daño reproductivo y otros efectos nocivos para la salud.

• Los juguetes de pvc, las cortinas para ducha de pvc, la envoltura de alimentos de pvc, cualquier cosa que tenga pvc. El pvc es el plástico más peligroso en todas las etapas de su ciclo vital: la producción, el uso y el desecho. No lo deje entrar en su casa. Para aprender más sobre el pvc, visite http://www.besafenet.com/pvc/.

• Los colchones, las almohadas, los sofás u otros muebles tratados con éteres difenil polibromados (pbde), una sustancia supertóxica vinculada a la toxicidad hepática, tiroidea y del desarrollo neurológico. Si en la etiqueta dice “tratado con ignífugos” o algo similar, tenga cuidado. Para aprender más sobre retardantes de llama, puede visitar http://www.cleanproduction.org y http://www.greensciencepolicy.org.

La Green Guide sobre los pbde de la Coalición de Tóxicos de Washington [Washington Toxic Coalition] explica cómo evitar los retardantes de llama tóxicos en los productos de consumo y está disponible en http://www.watoxics.org/files/GreenProductGuide.pdf.

2. Reduzca sus desechos. A pesar de que la basura doméstica es ínfima en compa ración con el volumen de los residuos industriales, es obvio que conviene reducirla: es una tarea fácil, permite conservar recursos, y cada bolsa de basura que no va a parar a un relleno sanitario o (peor aun) que no se quema en un incinerador es un punto a favor del planeta. He aquí algunas formas de comenzar:

• Evite las botellas descartables, las bolsas de plástico, los vasos desechables de café, las latas: estos artículos, diseñados para usarse durante apenas unos segundos, son totalmente inútiles y fáciles de eliminar por completo con una mínima planificación previa. No se sienta mal si está en apuros y tiene que usarlos alguna vez, pero trate de que no se convierta en una regla.

• Compost o abono orgánico: coloque un cubo aparte en la cocina para los restos de comida y participe en programas municipales de compostaje o elabore compost en su casa. Es fácil, se evita que los materiales orgánicos acaben en los vertederos y rellenos sanitarios, se evita el mal olor en la bolsa de basura y se obtiene un excelente fertilizante natural (en reemplazo de los perjudiciales fertilizantes químicos) para la tierra del jardín o de las plantas interiores. En Internet hay muchas guías para elaborar compost en entornos rurales, suburbanos y urbanos.

3. Adopte alternativas orgánicas en lo referente a los alimentos, el jardín y los productos de limpieza. No permita que los pesticidas y los químicos tóxicos ingresen en su comida, en su jardín ni en su casa. Nunca olvide que los pesticidas fueron concebidos para matar: para eso están. Se los vincula a los más diversos problemas de salud, desde el cáncer hasta las disfunciones neurológicas y reproductivas. Y lo peor es que estas sustancias se acumulan cada vez más en nuestro medio ambiente y en nuestro organismo. Evite la lavandina y use limpiadores que no sean tóxicos

Los que tienen envases de lujo son caros, pero existen sustitutos baratos y accesibles que se preparan con ingredientes económicos como el vinagre, el bicarbonato y el jugo de limón. ¡Es muy fácil prepararlos!

4. Use menos energía: maneje menos, vuele menos, cuelgue la ropa en un tendedero, consiga una bicicleta, baje la calefacción y póngase un pulóver. Revise la casa en busca de fugas y arréglelas. Creo que no es necesario explicar por qué.

5. Desenchufe la tv: ¿por qué sentarse a mirar a una caja de mensajes rutilantes que nos adoctrinan durante horas en la cultura del consumo cuando hay tantas alternativas mucho más placenteras? Me di cuenta de esto hace unos años, cuando al terminar el tv Turnoff Week (un programa nacional en el que los niños se comprometen a aguantar sin mirar tv durante una semana), mi hija me dijo “¡Me divertí tanto esta semana! Me encantaría hacerlo siempre”. Y así lo hizo.

6. Invierta en la economía deseada. Cuando compre, cuando invierta dinero, cuando elija un banco, cuando contrate a alguien para que ayude con las tareas domésticas, cuando haga cualquier transacción monetaria, pregúntese si ese dinero que tanto le costó ganar está apoyando la economía que usted desea o la economía de la que quiere escapar. Algunas buenas opciones son los productos locales, los que tienen certificación sindical, los de comercio justo. A menudo la mejor opción es comprar productos de segunda mano,…o no comprar nada.

VARIACIONES EN EL CLIMA MUNDIAL: Las condiciones de temperatura y de precipitaciones favorables para los distintos tipos de cultivos y para los ecosistemas están en vías de migrar hacia latitudes y altitudes más elevadas, del orden de los 150 metros en altura o 200 kilómetros en latitud. Un país como Francia registra 1,1°C adicional por un recalentamiento global de 0,74°C.

El mundo acaba de experimentar siete años sucesivos de déficit de cereales. Regiones como Australia, California, el norte de China, Rajastán, la cuenca mediterránea o el nordeste brasileño tienen ya dificultades importantes, que afectan los cultivos de verano y las praderas.

Con 2°C de aumento de su temperatura, en comparación con la época preindustrial, un país como Uganda dejaría prácticamente de tener un clima propicio para el café, cultivo que le suministra dos tercios de sus divisas; los desastres biológicos afectarían desde un cuarto hasta la mitad de las especies en México, y también en Australia, el norte de China o el sur de África.

Con 2,5 °C adicionales hacia fines del presente siglo, alrededor de 2.500 a 3.000 millones de personas podrían resultar afectadas por la escasez de agua a partir de 2050. El deshielo de los glaciares del Himalaya amenazará a los agricultores de Asia continental, con caudales reducidos en verano y violentas crecidas de primavera.

Finalmente, la temperatura presentará picos más frecuentes, como la canícula europea de 2003, con las secuelas de más incendios y menor crecimiento vegetal; fenómenos a los cuales la agricultura orgánica, que utiliza suelos en mejor estado, ha demostrado ser menos vulnerable que la convencional. A la inversa, las técnicas que introdujo la “revolución verde”, en particular la irrigación, convergen con el recalentamiento para convertir en inexplotables algunas superficies; a consecuencia de la salinización perdemos el 8% de las tierras irrigadas cada año.

REDUCCIÓN BE LAS COSECHAS Con el deshielo y el aumento de la evaporación y, por lo tanto, de las precipitaciones, de aquí a 2100 los océanos podrían elevarse de 20 a 60 centímetros (sin tener en cuenta el flujo rápido de los glaciares groenlandeses y antárticos). Ahora bien, 250 millones de personas viven a menos de un metro de altura sobre el nivel del mar, y muchas tierras cultivables y megalópolis se encuentran en los litorales. Una elevación de medio metro inundaría 16.000 km2 en Bangladesh, 20.000 en Vietnam y 30.000 en Indonesia.

En un primer momento, el aumento de temperatura y de productividad vegetal en las regiones septentrionales podría compensar el déficit sufrido por las regiones secas o en vías de desaparición. Sin embargo, las irregularidades meteorológicas acentuadas perturbarán el crecimiento de las plantas.

Durante el verano de 2006 en Europa, la sucesión de dos meses cálidos y secos, y luego un mes de agosto relativamente frío provocó una reducción de las cosechas de verduras del 5% a 50%, según las especies.

En la última parte de este siglo la producción alimentaria vegetal podría decrecer globalmente. Para garantizar un equilibrio mundial aceptable, habría que duplicar por lo menos (e incluso quintuplicar, en ciertas regiones) los rendimientos agrícolas actuales, y cubrir el déficit asiático masivo con exportaciones latinoamericanas y africanas.

Fuente Consultada:
“La Historia de las Cosas” Por Annie Leonard
El Atlas del Medio Ambiente Le Monde Diplomatique

Las señales de transito Señales Viales Iconos Indicaciones Viales

Señales de Tránsito o Viales Los Iconos Indicaciones

El auto, el tren, la bicicleta, el colectivo, son algunos de los innumerables MEDIOS DE TRANSPORTE. Éstos circulan en las calles de las ciudades y en las rutas de las afueras, por lo tanto exigen un orden: saber cuándo un auto puede adelantar a otro, cuándo avanzar y cuándo detenerse, en qué lugar los peatones tienen más derecho que los conductores… Esas y muchas otras acciones están ordenadas por las reglas de tránsito.

CONOCERLAS Y RESPETARLAS ES PARTE DE LA EDUCACIÓN VIAL.
En las calles de las ciudades, si observas atentamente, verás diferentes señales que te informan (por ejemplo, la senda peatonal indica el sitio por el que los peato-deben cruzar la calle). También verás algún cartel que previene accidentes (como los que comunican la presencia de hombres trabajando). O verás una flecha pintada en el asfalto que indica que en esa esquina está permitido doblar a la derecha…

SEÑALES DE REGLAMENTACIÓN

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Animación Sobre las Señales

LAS 10 SEÑALES VIALES MAS UTILIZADAS

Si se detiene, use la baliza para evitar accidentes.
En autopistas, prohibido circular en bicicleta
Respete “Prohibido estacionar”
Los niños menores de 10 años deben atrás con culturen seguridad.
Respete las velocidades máximas
Si quiere detenerse, use los espacios ‘”Permitido estacionar”
Respete el ‘No retornar”
No beba alcohol antes ni durante el viaje
Lleve el matafuegos a su alcance, dentro del habitáculo
Los cinturones de protegen a quienes los usan

IMPORTANCIA DE ENSEÑAR A RESPETAR LAS REGLAS DE TRÁNSITO:
No les quepa duda, cuando sus hijas e hijos aprenden educación vial, aparte de aprender a salvaguardar su vida y la de los demás, están aprendiendo mucho más. Están desarrollando su inteligencia emocional, están consolidando sus vínculos con la sociedad, con su entorno, están también aprendiendo a autorrespetarse y a respetar a los demás y a todo cuanto les rodea.

Circular correctamente significa no empujar a un anciano con bastón, cruzar la calle con el semáforo en verde y también aparcar la bicicleta en el lugar adecuado (y no, por ejemplo, agrediendo el tronco de un árbol joven acabado de plantar).

Por supuesto, cuando los padres y madres enseñan a su pequeños a circular con respeto y a cumplir a rajatabla las normas de circulación, aparte de ofrecerles un valioso seguro de vida, les están obsequiando con mucho más. Las personas capaces de respetar unas normas de circulación, bien como peatones o pasajeros, bien como conductores, son personas que demuestran ser capaces de vivir en sociedad y compartir un espacio común con sensatez y generosidad.

Por eso, la circulación vial debe estar considerada como un importante valor ético, comparable con la solidaridad, el respeto, la paz, la libertad o la fraternidad, por citar sólo algunos ejemplos.
Podemos pues, efectuando un divertimento lingüístico, agregar la siguiente máxima: «Para saber cómo es una persona, sólo hay que observar cómo conduce y cómo circula».

Reflexionemos y pensemos pues, y de eso no les quepa la menor duda, que nuestro espacio y libertad como peatón, pasajero o conductor empieza o acaba allá donde empieza o acaba el espacio y la libertad de las restantes personas que nos rodean, y que circulan por las mismas calles que nosotros, también en calidad de peatones, conductores o pasajeros.(Fuente: Guía Pedagógica de Seguridad Vial – Educación Urbana)

TEST: ¿QUE TAL TRANSITAMOS? Debes Responder Verdadero (V) o Falso (F)

Así averiguamos si, realmente, conocemos la información que transmiten y comunican, y si nuestro comportamiento es suficientemente cívico y respetuoso. Luego, nos autoevaluamos con la tabla

1 Sólo cruzamos cuando el semáforo está en verde de forma fija.
2 Estamos atentos a las señales de tránsito posicionadas en un palo vertical, y también a las marcas viales, las señales pintadas sobre el pavimento o calzada.
3 Cumplimos las indicaciones que nos comunican las señales de tránsito según nuestro apuro. Cumplir las señales no es tan importante.
4 Cuando vemos una señal de peligro, extremamos la prudencia.
5 Cruzamos la calle con el semáforo en rojo, aunque no circulen vehículos por la calzada.
6 Si circulamos en bicicleta no respetamos el stop, es solo para otros vehículos
7 Si una calle es peatonal (porque así lo indica una señal de tránsito), hacemos caso a la señal y no circulamos por ella en bicicleta.
8 Si vamos en bicicleta y vemos una señal de peligro o prevención, que indica que por donde estamos circulando suelen haber niños y niñas, no nos preocupamos y circulamos normalmente.
9 Si vemos a un amigo o amiga no cumplir la indicación de una señal de tráfico, le explicamos que si todo el mundo respetase las señales de tránsito se evitarían la mayor parte de los accidentes de circulación.
10 Sólo cruzamos la calle por el paso o senda peatonal, aunque el semáforo esté en verde.

Autoevaluación:
De 0 a 3 puntos !Uy,uy!,uy!, esto está francamente mal.
De 4 a 6 Hay que esforzarse un poco mas, aunque vas en buen camino
De 7 a 8 Buena calificación , sigue aprendiendo sobre la circulación publica
De 9 a 10 Eres muy bueno, y conoces las normas básicas de tránsito

PARA LOS PEATONES EN LA CIUDAD

En las calles de las ciudades, los peatones compartimos gran parte del espacio por el que circulamos con los vehículos. El espacio destinado a los peatones son las aceras (veredas o banquetas). Veamos qué normas debemos seguir los peatones cuando circulamos por la calle.

1 normas de transito y señales Seguimos las indicaciones de las señales de tránsito y los semáforos.
2 normas de transito y señales Usamos los pasos o sendas peatonales.
3 normas de transito y señales Caminamos siempre por las aceras, lejos de los bordes. Sólo bajamos a la calle cuando tenemos que cruzar.
4 normas de transito y señales Cruzamos únicamente en los pasos o sendas peatonales.
5 normas de transito y señales Cuando cruzamos, antes de bajar a la calle, observamos hacia ambos sentidos de circulación por si se acerca un auto
6 normas de transito y señales No pasamos nunca entre dos vehículos estacionados.
7 normas de transito y señales Nunca atravesamos un cruce en diagonal. Para ir a una esquina opuesta, cruzamos dos veces en ángulo recto (90° grados).
8 normas de transito y señales Ayudamos a los discapacitados, ancianos y niños a cruzar las calles.
9 normas de transito y señales Jugamos en lugares alejados del tránsito de vehículos.
10 normas de transito y señales Prestamos atención a las entradas y salidas de autos de los garajes.
TEST DEL PEATÓN RESPONSABLE Debes Responder Verdadero (V) o Falso (F)
1 Estamos atentos a los cambios de luces del semáforo. Sólo avanzamos cuando el semáforo se ha puesto en luz verde. Nunca cruzamos en ámbar o amarillo, y jamás en rojo.
2 Cruzamos la calle a paso ligero y estamos atentos por si cambia el semáforo y un auto arranca velozmente.
3 Si estamos utilizando el celular cruzamos la calle por el paso o senda peatonal, sin preocuparnos
4 Andamos por la calle de un modo disciplinado: no circulamos de manera descuidada, chocando contra los otros peatones, interceptando el paso de los demás, gritando y dando empujones.
5 Sabemos que es peligroso circular por el borde de la acera (vereda o banqueta). Nunca lo hacemos.
6 Siempre paseamos por la acera. Nunca lo hacemos por la calzada.
7 Siempre cruzamos la calle en línea recta (es el camino más corto). Jamás lo hacemos en diagonal.
8 Cruzamos cuando el semáforo se pone en luz verde, pero antes de avanzar miramos a ambos lados. Así nos aseguramos de que no se acerca un auto.
9 Cuando en el paso o senda peatonal aguardamos poder cruzar la calle, lo hacemos en la calzada, nunca en la acera.
10 Descendemos de los vehículos por el lado de la calzada, y no cruzamos hasta que el vehículo del que hemos descendido se ha alejado.

Autoevaluación:
De 0 a 3 puntos !Uy,uy!,uy!, esto está muy mal, debes mejorar como peatón
De 4 a 6 Vas por buen camino, pero debes seguir aprendiendo las normas del peatón
De 7 a 8 Buena calificación , casi eres un buen peatón
De 9 a 10 Eres un peatón responsable

LA BICI COMO MEDIO DE TRANSPORTE.
Alrededor de los ocho años la mayoría de los chicos tiene un mayor interés por andar en bicicleta por la vía publica, en viajes hacia la escuela, el club, la casa de un amigo o la plaza del barrio.
Pero atención: para circular por las calles de la ciudad es necesario conocer las normas de un ciclista:

• La Legislación Nacional prohíbe a los menores de diez años conducir una bicicleta por la vía publica a no ser que vayan acompañados de otra persona de mayor edad.
• Las indicaciones de los semáforos vehiculares tienen total validez para los ciclistas.
• Hay que circular por la derecha o por los lugares reservados para el tránsito de bicicletas (carriles)
• No hay que tomarse de otro vehículo.
• Es indispensable respetar todas las señales de tránsito: señales verticales (Pare, Dirección Obligatoria, Contramano… en fin: las que vez en las páginas siguientes) y las marcas en el pavimento (líneas longitudinales continuas, sendas peatonales, líneas de Pare, etc.) En las esquinas, los peatones tienen prioridad para cruzar.
• Andar de a dos sobre una bicicleta -además de estar prohibido- es un gran peligro; se pierde estabilidad y se aumenta la distancia de frenado.

PARA LOS CONDUCTORES DE BICICLETAS

1

Si circulados por la calzada o por el carril bicicleta (si lo hay), debemos seguir las normas de conducción de un vehículo de motor, y además seguir unas normas concretas para la bicicleta. En realidad, debemos conducir con mucha precaución, ya que estamos compartiendo el espacio con los vehículos de motor.

2

Mucha precaución en los cruces. En los cruces muy
transitados, descendemos de la bicicleta y cruzamos a pie
arrastrándola.

3 No pedaleamos pegados a los autos aparcados o estacionados. Así no nos golpearán, si, de un modo imprevisto, abren la puerta de un vehículo.
4 Para adelantar a un transeúnte o a otro ciclista, primero avisamos con el timbre. Tras constatar que se han percatado de nuestra presencia e intención, avanzamos, pero siempre por la izquierda.
PARA
“PARAR”
ÓPARA
“GIRAR”

Para girar o parar, siempre miramos primero detrás de nosotros. Así averiguamos si es posible realizar la maniobra deseada. Las maniobras se indican con el brazo izquierdo.

1 Cómo indicar que paramos
Primero miramos hacia atrás. Luego, extendemos el brazo izquierdo lateral y horizontalmente, al tiempo que lo subimos y lo bajamos. Poco a poco reducimos la marcha hasta parar por completo.
2 Cómo indicar que giramos a la izquierda
Primero miramos hacia atrás. Luego, extendemos el brazo hacia la izquierda,
y giramos sin brusquedad.
3 Cómo indicar que giramos a la derecha
Primero miramos hacia atrás. Luego, levantamos el brazo izquierdo flexionando el codo (el brazo debe quedar en forma de «L»), y giramos sin brusquedad.

PARA LOS PEATONES EN CARRETERAS

Por las carreteras deben circular los vehículos, y no los peatones. Pero si no nos queda más remedio que desplazarnos por la carretera, seguimos las siguientes normas:

1 A pie por la carretera circulamos siempre por la izquierda, bien alejados de la calzada, en el sentido opuesto al de los autos. Así controlamos los vehículos que se nos aproximan frontalmente.
2 La carretera tiene doble sentido de circulación (derecha e izquierda). Por eso, antes de cruzar se debe mirar a la izquierda y a la derecha. Cuando estamos seguros de que no es peligroso cruzar, atravesamos la carretera.
3 Por las carreteras, los vehículos circulan mucho más rápido que en las ciudades. Por eso, debemos cruzar por el lugar que tenga más visibilidad.
4 Antes de cruzar la carretera, calculamos a qué distancia se encuentran los vehículos que se aproximan por ambos lados y la velocidad a la que circulan.
5 Si vamos en grupo, nos desplazamos en fila, uno detrás de otro, ordenadamente y sin juguetear.
6 Si circulamos con bolsas o paquetes, los sujetamos con la mano del lado opuesto a la calzada. Así evitamos que algún vehículo nos golpee o arrastre al engancharse el paquete al auto.
7 Por la noche hay poca visibilidad, por eso debemos llevar linterna y elementos fluorescentes o reflectantes en la ropa, para que los conductores de los vehículos nos distingan con facilidad.
8 Un peatón jamás camina por la autopista o la autovía.

CURIOSIDAD: EL FUTBOL Y LA LUZ AMARILLA DE LOS SEMÁFOROS: El popular historiador argentino, Daniel Balmaceda, nos cuenta en su libro:”Historia de las Palabras”, una singular historia donde explica como nació la idea de colocar una luz amarilla en los semáforos.

Durante el mundial de futbol en Inglaterra, en el año 1966, Argentina debía enfrentar al local, y el historiador lo cuenta así: ” El partido se llevó a cabo en el estadio de Wembley, el 23 de julio. Durante el primer tiempo, Antonio Ubaldo Rattín estiró su pierna para detener a Bobby Charlton y el arbitro alemán Rudolf Kreitlein (quien esa tarde dio clases de pésimo arbitraje) lo amonestó. A los 35 minutos, Roberto Perfumo derribó a un inglés en la puerta del área. Rattín, capitán del equipo, se quejó ante Kreitlein por la actitud agresiva del jugador inglés que recibió la falta. El réferi le hizo entender por señas que si seguía hablándole, lo expulsaba.

Continuó el juego, Rattín se acercó al arbitro, insistiendo sobre el tema y el alemán lo expulsó. Fue en vano que el argentino intentara explicarle que siendo el capitán podía hablarle. De todas maneras tuvo que salir y continuaba con las pulsaciones altas afuera de la cancha. Un ex réferi inglés, Ken Aston (empleado por la FIFA luego de su retiro), intentó calmarlo.

El dato curioso es que cuando el alemán expulsó a Rattín, lo hizo mediante señas: no existían las tarjetas. Además, al finalizar el partido (que la Argentina perdió por un 0-1), el alemán informó que los hermanos Jackie y Bobby Charlton —del equipo inglés— habían sido amonestados. El tema de las amonestaciones generó una polémica porque los espectadores, los periodistas y a veces los técnicos no se enteraban hasta que terminara el juego. En ese problema pensaba Ken Aston —el que intentó calmar a Rattín— cuando manejaba por las calles de Londres, un tiempo después.

Un semáforo lo obligó a frenar. Ahí se le ocurrió, viendo las luces del aparato, la idea de las tarjetas. Sugirió la amarilla como amonestación, es decir, advertencia; y la roja para expulsión. Las tarjetas comenzaron a usarse en el Mundial de 1970.”

Descargar Los Iconos de Tránsito

Animación Sobre las Señales

El Impacto Ambiental de la Erupcion de los Volcanes Activos Clima

La influencia de los volcanes en el clima es estudiada desde el siglo pasado por los científicos, quienes observaron variaciones en la temperatura en relación con los fenómenos volcánicos.

En 1784, Benjamin Franklin (1706-1790), en una conferencia en Manchester, relató sus observaciones sobre la disminución de la radiación solar en el verano de 1783 a causa de la erupción del volcán Laki, en Islandia. Franklin suponía que las cenizas expulsadas por el volcán habían provocado una niebla seca a gran altura que causo los fríos glaciales registrados en el este de Europa y en América del Norte por ese entonces.

El hecho científico comprobado es que los volcanes explosivos (del tipo peleano) se caracterizan por experimentar periódicamente erupciones súbitas y violentas, con suficiente energía como para impulsar polvo y compuestos químicos directamente hasta la estratosfera.

La intensidad de las erupciones se mide mediante un índice de explosividad volcánica (IEV), basado en factores como el volumen de ceniza y de fragmentos de roca expulsados, la altura de la nube de gas y las características de la explosión. Al parecer, durante los últimos diez mil años no se ha producido ninguna erupción que alcanzara el nivel 8; además, se afirma que un IEV 4 puede afectar al clima global.

Pero los impactos sobre el clima no se ven limitados al polvo volcánico. En 1991, la erupción del Pinatubo, en las islas Filipinas, provocó la expulsión no sólo de inmensas cantidades de polvo volcánico, sino también de grandes volúmenes de gases sulfúricos.

El dióxido de azufre (SO2) reacciona con el vapor de agua y produce ácido sulfúrico (S04H2), que queda en suspensión en la estratosfera como máximo hasta dos años, en forma de pequeñas gotas llamadas aerosoles. Éstos dieron lugar a la formación de nubes que se fueron extendiendo por la Tierra, especialmente en latitudes cercanas al ecuador, zona en que se halla el Pinatubo. Como consecuencia de ello, la radiación solar recibida por el planeta no sólo descendió entre 2 y 4 %, sino que los gases se condensaron y formaron la lluvia ácida. Se calcula que por efecto de esta erupción explosiva, la temperatura descendió entre 0,5 y 5 ºC, según la zona, en los dos años siguientes.

El hecho es que la densidad de los aerosoles y el dióxido de azufre en la atmósfera afectan no sólo la temperatura, sino también el régimen de lluvias. Con largos períodos de actividad volcánica, al reducirse la cantidad de radiación solar, se produce una disminución de las precipitaciones.

Por otra parte, actualmente se acepta que el fenómeno de la corriente de El Niño (que se analiza en otro documento) y el fenómeno natural conocido como oscilación del sur (OS), que consiste en anomalías de la presión atmosférica, constituyen los componentes oceánico y atmosférico de un mismo proceso relacionado con ciclos de erupciones volcánicas. Los modelos explicativos de los cambios climáticos permitieron predecir El Niño en 1993. Como consecuencia de la explosión del Pinatubo, se produjo un “Niño” con sequías en la Amazonia y en el nordeste de Brasil, y un exceso de lluvias en el sur y sudeste de Brasil y la Argentina.

Fuentes:
“Los volcanes afectan al clima del planeta”, Ciencia Hoy, vol. 7, NP 38, 1997.
“Polvo atmosférico y lluvia ácida”, Investigación y Ciencia, NP 245, febrero de 1997.

Prediccion de la Actividad de un Volcan Erupciones Volcanicas Riegos

La América Central es una región de gran actividad volcánica, donde suele registrarse, por lo menos, una erupción todos los años y una gran explosión dentro del lapso regular de una vida humana.

El inventario de las formaciones volcánicas de Nicaragua surgidas en el último millón de años asciende a 28, sin contar lagunas cráteres y otras depresiones semejantes. Todas están ubicadas junto a una fractura de 290 kilómetros de largo que corta los dos grandes lagos del país, cuyas islas y penínsulas están cuajadas de volcanes activos y apagados.

Una distribución similar se percibe en el eje volcánico del istmo, que corre paralelo al litoral del océano Pacífico, con conos y cráteres uno junto a otro desde México hasta Panamá. El agua y el fuego han creado, en combinaciones caprichosas, los paisajes más admirados de la América Central.

interior de un volcan, corte esquematico

Raro es el año en que no se registra una erupción volcánica en el istmo. Entre los de mayor actividad se cuentan los volcanes Pacaya, Santiaguito y Fuego, en Guatemala; lzalco y San Miguel, en El Salvador; Telica, Masaya y Concepción, en Nicaragua, Poás e Irazú, en Costa Rica. En los últimos cuatro siglos se ha registrado actividad en unos 25 volcanes centroamericanos por lo menos, incluso el surgimiento de volcanes nuevos, como el Izalco y el Cerro Negro, que aparecieron en forma inesperada en 1770 y 1850 en El Salvador y Nicaragua, respectivamente. También se produjeron erupciones de magnitud sorprendente en conos que se consideraban extintos, como el caso del Cosigüina en 1835; el Santa María, en Guatemala, en 1902, y el Arenal, en Costa Rica, en 1968. Tres erupciones violentas en menos de 150 años.

La historia de las manifestaciones volcánicas en la región permite conjeturar la probabilidad de que se produzca al menos una gran erupción en algún lugar del istmo dentro del lapso regular de una vida humana. Esta eventualidad merece tomarse en serio, si se considera que el 60% de la población centroamericana vive dentro del área de alcance de algún volcán, a menos de 40 kilómetros. Los habitantes de San José de Costa Rica todavía recuerdan los meses de aflicción en 1963 cuando el volcán Irazú hizo llover cenizas sobre la ciudad. Y en León, Nicaragua, los vecinos barrían constantemente los tejados para evitar que las cenizas despedidas por el Cerro Negro en 1968 y 1971 causaran el derrumbe de los techos coloniales.

Además de lanzar materiales pulverizados, los volcanes también suelen arrojar lava incandescente que baja por las laderas calcinando todo lo que toca. En 1772, la gran corriente de lava del volcán Masaya recorrió unos 15 kilómetros como un río de fuego, sembrando pánico en los pueblos vecinos. Un brazo del río  se desvió y llegó a una laguna cercana, donde se apagó en medio de una gran humareda causada por la vaporización del agua. Otros volcanes como el Pacaya, Fuego, San Miguel y Momotombo tienen las laderas revestidas de negras coladas de aya, que recuerdan erupciones del pasado.

Una de las manifestaciones más temidas de la furia de los volcanes es la proyección de las llamadas nubes ardientes, mezcla sofocante de gases densos y partículas semifluidas que baja velozmente por las laderas arrollando con todo lo que encuentra a su paso. Una de esas nubes ardientes, lanzada por el monte Pelée en 1902, destruyó la capital de la isla de Martinica y sofocó de manera letal e instantánea a sus 30.000 habitantes. El mismo fenómeno se produjo en Costa Rica en 1968, cuando el volcán Arenal asoló dos aldeas en las cercanías de la montaña.

La persistencia de la alta densidad demográfica en las peligrosas regiones volcánicas del istmo centroamericano, que se remonta a los tiempos precolombinos, se debe simplemente a la gran feracidad de los suelos de procedencia volcánica, en los que se puede cultivar una amplia variedad de productos tropicales. Los pobladores precolombinos solían cultivar maíz, frijoles, cacao y otros productos en los mismos lugares donde hoy se cultivan algodón, café, caña de azúcar y donde hay buen pasto para la cría de ganado, actividades que constituyen el principal sustento económico de las repúblicas del istmo.

Algunos países, como El Salvador y Nicaragua, aprendieron también en los últimos años a utilizar la rica energía geotérmica que encierran los volcanes y a depender cada vez menos de la importación de combustibles derivados del petróleo. Los abundantes materiales expulsados por los volcanes también se aprovechan para la construcción de edificios y carreteras, mientras que el turismo se inspira en el paisaje para mostrar la visión espectacular de los conos que reflejan sus figuras imponentes en las plácidas aguas de los lagos.

Vivir junto a los volcanes es un riesgo que los centro americanos conocen y aceptan. Las corrientes de lava, las lluvias de cenizas, las avalanchas, los sordos ruidos subterráneos y otras manifestaciones telúricas no lograron desalentar ni distraer el interés de los habitantes centroamericanos actuales para seguir poblando y explotando sus vulnerables pero fértiles áreas.

Entre los hombres y las montañas existe una dependencia estrecha de raíces muy antiguas. Los pueblos aborígenes de la América Central rendían culto y veneración a los montes de fuego y humo, donde creían que moraban seres legendarios o dioses tutelares cuya ira se manifestaba en las erupciones, terremotos, sequías y otras calamidades. Entre los indígenas que todavía viven al pie de los volcanes y los campesinos que cultivan sus laderas perduran las supersticiones y los relatos de seres fabulosos que moran en sus entrañas, resabios de temores ancestrales.

No obstante los descubrimientos hechos por la ciencia y particularmente los adelantos prodigiosos del siglo XX, los volcanes de la América Central todavía guardan celosos sus secretos.

Predicción de las Erupciones por Actividad de un Volcán:
Todos los volcanes son diferentes, por lo que no puede considerarse que exista una serie de síntomas, en forma de normas de aplicación general, que nos permita determinar la amenaza de una erupción. La observación en particular de cada uno de los volcanes se ha confirmado, en cambio, como un medio muy útil en la predicción de erupciones, por lo que desde el comienzo de este siglo se han establecido observatorios en muchos volcanes.

El observatorio de Monte Etna,  a un kilómetro y medio de su cima, se vio invadido por la lava en la erupción de 1971. Los pequeños temblores de tierra, originados por el movimiento del magma en el interior del volcán, y que preceden a las erupciones, pueden ser detectados mediante sismómetros.

Aunque existen una serie de observatorios dedicados continuamente a la detección de terremotos, se utilizan preferentemente sismómetros portátiles como el representado en la figura 96, para la predicción de las erupciones y de la localización exacta de los nuevos cráteres o salideros de lava. La primera comprobación de la existencia de pequeños temblores de tierra coincidentes con las erupciones se realizó de forma inintencionada, al observar las fotografías de surtidores de lava, como el de la figura 97, hechas con un determinado tiempo de exposición.

Los chorros de lava al rojo no se veían afectados por los temblores de tierra, pero el terreno, y la cámara fotográfica dispuesta sobre él, sí sufrían sacudidas: en consecuencia los trazos de las trayectorias de las partículas de lava al rojo parecían movidas en la fotografía. Algunas erupciones en las Islas Hawai están precedidas por un peculiar ruido rítmico de sonidos graves en forma de tarareo.

Para determinar los cambios producidos en la forma del volcán durante las erupciones, se utilizan inclinómetros y medidores electrónicos de distancias. El registro gráfico, tomado en Hawai desde 1956 a 1969, muestra elevaciones progresivas correspondientes a las erupciones, y bruscas caídas al final de las mismas. Los movimientos del magma se reflejan a veces en cambios de potencial eléctrico o de las características magnéticas de las rocas. (Al calentarse éstas por encima de los 600° C pierden sus características magnéticas naturales.)

El análisis de la composición y la temperatura de los gases emitidos por las fumarolas en los períodos comprendidos entre las erupciones ha resultado ser una guía muy útil del comportamiento de algunos volcanes. Todas estas observaciones y mediciones se suplementan actualmente con la vigilancia continua por medio de satélites especiales. Es de esperar que en un plazo corto se pueda desarrollar un sistema automático de vigilancia global.

Revista América Vol. 39, Nº1

Ubicacion Geografica de Importantes Ciudades Turisticos del Mundo

UN POCO DE HISTORIA RESPECTO A LA EVOLUCIÓN DE LAS CIUDADES: Hasta hace unos cuantos miles de años, el hombre vivía de la caza y de la recolección, pero después de la última glaciación comenzó un periodo de rápido desarrollo demográfico, gracias a la mejora de las condiciones climáticas que se dieron sobre todo en las zonas del hemisferio septentrional que hoy tienen un clima templado. Algunos grupos de Homo sapiens, probablemente grandes familias, abandonaron la vida nómada para establecerse en áreas en las que el suelo fértil y la abundancia de recursos les garantizaban alimento para todos durante mucho tiempo.

Desde entonces la historia del hombre ha experimentado un sorprendente aceleración, una de las muchas realizadas gracias a los descubrimientos y a la tecnología en nuestra civilización. Aquellos antepasados nuestros aprendieron rápidamente a seleccionar los vegetales que tenían sustancias nutritivas adecuadas para su alimentación. En aquellos primeros asentamientos estables fue donde comenzó la domesticación de los primeros animales como ovejas, cabras y bóvidos. Así nacieron los primeros centros habitados y se creó el primer germen de una sociedad estructurada, en la que nuestros abuelos comenzaron a dividirse funciones y ocupaciones, y en la que el trueque se convirtió en la primera forma de comercio. A partir de aquellas primeras experiencias de convivencia se crearon posteriormente lo que los griegos llamaron polis, los romanos urbs o civitas, y nosotros, hoy día, llamamosciudades.

África, el continente negro. Naturaleza virgen, paisajes de ensueño y grandiosos testimonios de culturas desaparecidas. En esta parte de la Tierra se encuentran los últimos paraísos animales y naturales del planeta, al tiempo que fabulosos edificios evocan el esplendor de culturas africanas cuya influencia todavía se manifiesta de forma ostensible en muchas partes del mundo.

Grandes ciudades prosperaron en el pasado, antiguo y reciente, contribuyendo de manera excepcional a la evolución de la cultura humana. Y precisamente en su desarrollo se basó la formación de los grandes imperios. Entre las legendarias ciudades de la Antigüedad, hay que recordar las dos capitales egipcias Menfis y Tebas, en las que hace 5000 años ya era utilizada una lengua escrita con el primer embrión de alfabeto que superaba el simbolismo ideográfico. Y Babilonia, la magnífica capital del reino de Hammurabi, el soberano que en torno al año 1700 a. de C. formuló el código de leyes más antiguo de la historia: un inequívoco signo de madurez de aquellas primeras sociedades, de su vitalidad y de su capacidad para producir culturas estructuradas.

Asia, el continente más extenso del planeta, es una tierra de contrastes: aromas europeos y mediterráneos en Estambul, el maravilloso mundo de las mil y una noches, el misterioso exotismo del Lejano Oriente, los estados insulares del océano índico, etc. De las grandes culturas y religiones hemos heredado fabulosas construcciones, y de las fuerzas de la naturaleza, magníficos paraísos.

 Con el paso de los siglos, la ciudad se convirtió cada vez más en el centro de la actividad humana. Basta pensar en Atenas, Roma o Constantinopla (posteriormente Bizancio, y después Estambul), uno de los centros urbanos más dinámicos y discutidos de la historia. Y ya más cerca de nosotros, hay que recordar las grandes potencias mercantiles de la Edad Media, como las ciudades marítimas italianas, entre ellas Venecia que durante siglos dominó el Mediterráneo, o la Florencia del Renacimiento.
O incluso las ciudades de la Liga Hanseática, en el Norte de Europa, desde Eübeck a Bergen, desde Brujas a la misma Londres, que situada en una posición estratégica, entre los siglos XVI y XVII, le permitió convertirse en una de los más importantes imperios de la historia.

Cada una de estas extraordinarias ciudades ha atravesado momentos de increíble riqueza y esplendor, dando un formidable impulso al conocimiento, al arte, a la arquitectura y, más adelante, al desarrollo industrial. Algunas se encuentran todavía hoy entre las ciudades más importantes del mundo, y otras han ido poco a poco perdiendo su influencia y teniendo que enfrentarse a periodos de decadencia. Cada una de ellas ha marcado de forma indeleble alguna época de la historia de la humanidad.

Europa: arquitectura y arte en primer plano. Durante muchos siglos, desde la Antigüedad clásica hasta el siglo xx, en el viejo continente se erigieron espléndidas construcciones de fama mundial: castillos, palacios, torres, fortalezas, templos religiosos y puentes. Asimismo, junto a todo ello no hay que olvidar las fascinantes maravillas naturales que ofrece Europa.

Pero nunca como en los últimos cincuenta años, las ciudades habían entrado a formar parte tan intensamente del horizonte de nuestra cotidianidad, ni nunca hasta ahora habían existido metrópolis de 20 y 30 millones de habitantes, cuya extensión y densidad están modificando los paradigmas de la convivencia.

En nuestros días, tres mil millones de personas viven en el mundo concentradas en los centros urbanos, de las que 640 millones (un 10 % de la población total del planeta) viven en las 300 ciudades más pobladas. Por primera vez, los habitantes de las ciudades están a punto de superar a los de las áreas rurales, y según las previsiones de las Naciones Unidas en 2030 serán 5000 millones, frente a una población rural de 3200 millones de personas.

Misteriosas civilizaciones han dejado sus huellas por el territorio comprendido entre México (al norte) y Patagonia (al sur). Fabulosas construcciones, templos gigantescos y pirámides espectaculares constituyen el legado de los legendarios pueblos inca, maya y azteca. Los magníficos paraísos naturales del centro y el sur del continente americano dan un carácter y belleza especiales a esta parte del planeta.

A comienzos del siglo XX, las grandes ciudades se hallaban casi todas en Europa y en América del Norte, y Londres, París o Berlín estaban situadas en la vanguardia del proceso de modernización de un mundo que veía la aparición del automóvil y los primeros rascacielos (el nombre se acuña en Estados Unidos para designar a los primeros edificios que superaban los 15o 20 pisos de altura).

En torno al año 2030, las mayores ciudades estarán en su mayoría concentradas, según las previsiones, en Asia, pero también África —el continente menos desarrollado— habrá dado el salto desde una sociedad rural a

Golfos y Bahias Mayores Golfos del Mundo Mas Grandes del Planeta

TABLA DE GOLFOS Y BAHÍAS MÁS GRANDES DEL PLANETA
Nombre Superficie en Km² Profundidad máx. en m
Golfo de Bengala (SL/Ind./Ban./Bir) 2.172.000 5.258
Golfo de Guinea (Gui./Ben.) 1.533.000
Golfo de Alaska (EU) 1.327.000
Golfo de México (Méx./EU/ Cuba) 1.507.600 4.380
Bahía de Hudson (Can.) 730.100 259
Bahía de Baffin (Can./ Groenlandia) 689.000 2.136
Gran Bahía Australiana (Atl.) 484.000
Golfo de Carpentaria (Atl.) 310.000
Golfo de San Lorenzo (Can.) 240.000 550
Golfo de Siam (Tai./Cmb./VN) 239.000
Golfo Pérsico (Irán/Iraq/AS/Qat./EAU/Bhr./Kuw./Omán) 230.000 102
Golfo de Vizcaya (Esp./Fra.) 223.000 4.732
Golfo de Adén (Som./Dji./RDP Yem.) 220.000
Golfo de Omán (Omán/Irán) 181.000
Golfo de California (Méx.) 153.000 3.295
Golfo de Botnia (Fin./Sue.) 117.000 294
Golfo de Tonkin (Chn./VN) 117.000 70

Imagen aerea de un golfo

Monte Etna Erupciones Flora y Fauna Ubicacion Altura Caracteristicas

Según la mitología griega, Zeus, durante su victoriosa guerra contra los gigantes, fulmina al terrible Tifeo; pero, en vez de anular para siempre su terrible fuerza, lo sepulta bajo la imponente mole del Etna. El monstruo, devorado por la ira, escupe torrentes de fuego que, arrasando cuanto encuentran en su camino, acaban precipitándose en el mar. Por su parte, Hefesto (Vulcano para los romanos), dios del fuego y herrero de los dioses, instala su fragua en las entrañas de la montaña y, con la ayuda de los cíclopes, bate el hierro infatigablemente. Estos antiquísimos testimonios literarios, que hincan sus raíces en mitos y leyendas seguramente prehistóricos, confirman la milenaria actividad eruptiva del Etna.

El 4 de septiembre de 2007 el Etna erupcionó violentamente vomitando lava a hasta 400 m de altura, junto con ceniza y humo, que fueron lanzados sobre los pueblos en las cercanías del volcán. Fue visible desde las lejanas llanuras de Sicilia y concluyó a la mañana siguiente.

El Etna es un volcán activo en la costa este de Sicilia, entre las provincias de Mesina y Catania. Tiene alrededor de 3.322 metros de altura, aunque ésta varía debido a las constantes erupciones. La amplitud inferior de la base del volcán tiene 150 km. y limita al este con el Mar Jónico. La montaña es hoy en día 21,6 metros menor que en 1865. Es el volcán activo con mayor altura de la placa Euroasiática, el segundo en referencia a la Europa política después del Teide y la montaña más alta de Italia al sur de los Alpes. El Etna cubre un área de 1.190 km2, con una circunferencia basal de 140 kilómetros.

Testimonio gigantesco de la actividad de los antepasados del Etna es el hórrido y fascinante valle del Bove, al este del cuerpo principal del volcán, con sus escarpadas paredes de basalto que se yerguen perpendicularmente a más de mil metros de altura. Estas paredes no son mas que la parte interna de los grandes abismos por los que se derramaron las corrientes de lava de volcanes precedentes. Se calcula que en este valle había, por lo menos, tres volcanes que surgieron en épocas muy remotas y que después se hundieron a consecuencia de algún cataclismo.

LAS ERUPCIONES: Entre las erupciones más antiguas, vale la pena recordar la del año 396 antes de Cristo, porque influyó, en cierto sentido, en los acontecimientos históricos de su tiempo. La impresionante colada de lava llegó hasta el mar, cortando el camino a las tropas cartaginesas que, desde Naxos (Taormina) se dirigían hacia Catania. Fue probablemente esta colada, realizando un espectacular salto por un barranco al norte de la ciudad de Acireale, la que creó una de las escolleras más sugestivas de la costa oriental de Sicilia.

En tiempos más recientes tuvo lugar la más famosa y terrible erupción que pueda recordarse: la de marzo de 1669. A una cota de 1.000 metros, en la parte sur del volcán, sobre la población de Nicolosi, se abrió una fisura increíblemente amplia, que casi llegó hasta el cráter central. Se originaron al instante una serie de bocas explosivas que arrojaron una enorme cantidad de material, dando lugar a la formación de unas colinas de alrededor de 300 metros, los montes Rossi, que son de los más altos en su género. De la parte inferior de la gran fisura surgió un violento río de lava muy fluida que, destruyéndolo todo en su camino, rompió las murallas defensivas de Catania, sepultó una parte de la ciudad, y avanzó seiscientos metros mar adentro; la población se refugió en los campos circundantes que no habían sido alcanzados por la lava o en los barcos anclados en el puerto, que rápidamente se dirigieron a alta mar.

Un detalle curioso en esa historia de desolación es el sorprendente destino del bellísimo castillo Ursino, de construcción suaba, un fuerte que antes estaba aislado en el mar y que, una vez acabada la erupción, se encontró en el interior de tierra firme. Hoy día, el castillo, perfectamente conservado, forma parte de la ciudad.

Entre las erupciones del siglo XIX (y se cuentan precisamente diecinueve) vale la pena mencionar la del año 1865 por otro curioso detalle: la lava arrojada por el volcán llegó hasta los pinos situados a los pies del monte Frumento, el mayor de los conos adventicios del Etna, y formó alrededor de los troncos de estos árboles una envoltura de roca fundida que luego se solidificó sin quemarlos. Los pinos continuaron vegetando normalmente.

También fue notable la erupción de 1886, que dio lugar a la formación de un cráter adventicio, el monte Gemmellaro. En el curso de esta erupción, el flujo de lava amenazaba Nicolosi —abandonado ya por sus habitantes— pero, de repente e inexplicablemente, se detuvo detrás del santuario de Altarelli. Aquella aterrorizada gente lo atribuyó a un milagro… E importantísima, en nuestro siglo, es la serie de fenómenos que, a partir de mayo de 1911 originó la formación del cráter subterminal del nordeste y que se ha convertido en el desahogo de flujo más importante del volcán.

La erupción más desastrosa de este último periodo fue la de noviembre de 1928: la lava, que brotaba del valle del Leone, en la parte oriental del volcán, avanzó sin resistencia, destruyendo la pequeña y floreciente ciudad de Mascali, cortando carreteras y líneas férreas y llegando casi hasta el mar.

La mayoría de las erupciones posteriores afectaron la parte nordeste del volcán. Desde 1950 los fenómenos eruptivos se han sucedido prácticamente sin solución de continuidad, constituyendo un motivo de gran interés para los vulcanólogos de todo el mundo. Afortunadamente, la mayoría de las coladas, cuya capacidad es de centenares de millones de metros cúbicos de roca fundida, se canaliza hacia el inmenso valle del Bove, que se ha convertido en un verdadero depósito de seguridad, casi imposible de colmar. Sin embargo, al tomar otros caminos, la lava amenaza con frecuencia los centros habitados, por lo general centros de veraneo, que son muy numerosos en esta zona y se encuentran diseminados por las pendientes del volcán. Entre los más afectados figuran los municipios de Milo, Fornazzo y Rinazzo que, en los últimos cuarenta años, han sufrido la pérdida de bosques enteros, cultivos y sembrados, además de la destrucción de muchas casas de la periferia.

Pero, desde otro punto de vista, también hay que confesar que, muy a menudo, los edificios no han sufrido daños. Ello se debe a que las bocas eruptivas están localizadas casi siempre a cotas elevadas; o también al hecho de que una vez superadas las escarpadas pendientes de los primeros trechos, el recorrido de la lava se hace notablemente más lento a causa, a su vez, de los obstáculos e irregularidades que encuentra en ese terreno tan accidentado.

Por otra parte, el peligro para las vidas humanas puede proceder de determinadas explosiones, especialmente si algunos visitantes incautos se acercan demasiado a las bocas activas. Por ejemplo, en el verano de 1979, cayeron gruesos fragmentos de roca, desprendidos del cráter central, sobre un grupo de turistas que pasaban una temporada en Piano del Lago, matando a nueve de ellos. Por esta razón, se insiste siempre en recomendar que los excursionistas, aunque formen grupos numerosos, no se aventuren por las zonas altas del volcán sin ser acompañados por los guías profesionales, que siempre están disponibles en los refugios.

Algunas veces, mientras se producen los fenómenos explosivos; todo el cielo de los alrededores del Etna, momentos antes absolutamente claro y sereno, se oscurece de repente; entonces, sobre muchas ciudades del litoral empieza a caer una arena finísima y negra y diminutas escorias, proyectadas por los gases que, desde las entrañas del volcán, se han remontado hasta estratos muy altos de la atmósfera y que luego han sido esparcidos por el viento, llegando hasta lugares muy alejados.

En el verano de 1962, la incontenible presión de los gases internos hizo saltar el llamado “tapón” del cráter central: una impresionante masa de basalto y de escoria se levantó entonces verticalmente hasta unos centenares de metros, acompañada por un hongo de humo espectacularmente denso y rojizo. Esta columna de humo, de más de diez mil metros de altura y visible a gran distancia, fue comparada a la que produce una explosión atómica.

En la primavera de 1968 se produjo otro fenómeno impresionante, considerado por el insigne investigador Haroun Tazieff como único en la historia de la vulcanología. Y, desgraciadamente, su aparición tuvo pocos testigos. Ocurrió que, mientras un experto guía del CAÍ conducía un grupo de turistas a través del cráter central para admirar las fantásticas explosiones que se producían en el cráter del nordeste, se oyó a sus espaldas un estruendo ensordecedor, comparable al grito de un titán.

El guía, que se había quedado solo porque los turistas huyeron rápidamente, pudo ver cómo se elevaba una columna de fuego pálido y transparente, acompañada de aquel extraordinario sonido; tras una breve pausa se formó otra columna de fuego y se produjo un nuevo fragor, y así, sucesivamente, se fue repitiendo cada dos segundos el extraño fenómeno. Se originaba en una boca que se había abierto de improviso en la superficie y que medía cinco por siete metros; de esta boca y a lo largo de una pared circular incandescente, de unos trescientos metros de profundidad, brotaba del interior del volcán, a intervalos muy regulares, una columna de gas encendido. El fenómeno de la Bocea Nuova (así se llamó el pozo) duró, ininterrumpidamente, dieciocho meses, atrayendo a una gran afluencia de curiosos.

LA ZONA DEL ETNA: Por todo lo que se ha dicho hasta ahora podría creerse que la zona de los alrededores del volcán no está habitada por el hombre, temeroso sin duda de los peligros que ello supone. Pero no ocurre nada de eso, sino todo lo contrario. Además de Catania, que es la segunda ciudad siciliana en número de habitantes y que se extiende a los pies del volcán, todas las pendientes del mismo, especialmente las sudorientales, están salpicadas hasta los quinientos metros de altura y más, de pueblecitos y de aldeas florecientes, con un elevado índice de población que aumenta además durante el verano con la llegada de numerosos turistas.

Esto es así debido a la concurrencia de una serie de factores particulares relacionados con el volcán, el cual, por un lado, perjudica a los habitantes, destruyendo sus casas y cultivos, pero, por otro, los compensa ampliamente, pues proporciona una notable fertilidad al suelo.

Desde el punto de vista hidráulico, las zonas del Etna son riquísimas, ya que las nieves de la montaña, que se van acumulando en su parte superior durante el invierno, se funden en primavera, proporcionando grandes cantidades de agua que desciende desde los niveles superiores, a través de los casquijos de lava, escorias y arenas muy permeables, en una infinita serie de cursos subterráneos. Estos cursos, abriéndose camino a través de las rocas basálticas, se van ramificando a lo largo de las pendientes y fluyen al valle. Asimismo, las arenas volcánicas que llueven del cielo y las rocas de lava, menos compactas y que se deshacen bajo la acción del viento y de la lluvia, ricas ambas en fosfatos y en sales potásicas, fertilizan intensamente los campos.

Pero, después de todo lo dicho, sería injusto silenciar las cualidades de tenacidad y de laboriosidad de los habitantes de esta zona quienes, desde hace milenios, se dedican, con inquebrantable fe a reconstruir cuanto el volcán arrasa. Parece casi que exista una confrontación deportiva entre la “montaña” (así llaman estas gentes al Etna, con una mezcla de respeto y de afecto) y los sicilianos de la zona.

El catanes afirma con orgullo que su ciudad ha sido destruida siete veces por el volcán, queriendo subrayar con esto la firmeza de las reconstrucciones, para las cuales siempre se ha venido utilizando, como material de construcción, el muy compacto basalto lávico de las coladas: este basalto, roto, fraccionado y modelado con gran esfuerzo por los picapedreros de la época, ha servido para construir calles y edificios, monumentos e iglesias, destinados a perdurar en el tiempo. De basalto lávico es también el elefante con el obelisco egipcio que adorna la plaza del Duomo y que es e! símbolo de Catania.

En los campos se arranca el manto de basalto en dos fases; primero con cultivos de chumberas, cactáceas que crecen en cualquier tipo de terreno y cuyas raíces, penetrando en las cavidades y grietas de la costra de lava, acaban por arrancarla, y después con un paciente trabajo de rozado, formación de terrazas y traslado de humus, que caracteriza a todos los cultivos de media pendiente de la zona.

A medida que desde el mar se va ascendiendo hasta la altura máxima del volcán van apareciendo todas las variedades de cultivo y de vegetación al compás del cambio de clima y de la naturaleza del suelo, La zona más baja, hasta los 500-600 metros está cubierta de plantas siempre verdes, con extensos cultivos de agrios (naranjas, limones y mandarinas) que constituyen la mayor riqueza de la zona sudorienta!; arraiga también los eucaliptos, pitas e higueras chumbas. De los 600 a los 1.200 metros domina la vid, que produce vinos muy apreciados, de fuerte graduación alcohólica; a la misma altitud prospera también el cultivo del pistacho. En la zona boscosa crecen los castaños, que conviven con los manzanos hasta cerca de los 1.700 metros.

Más arriba empieza el reino del pino lárice. Los lugares expuestos al sol se hallan salpicados de retama, cuyas flores, de un amarillo espléndido, desprenden un agradable olor. La vegetación desaparece al llegar a los 2.000 ó 2.500 metros; aquí los desnudos y quemados declives de la montaña aparecen salpicados por el astrágalo etneo, una planta coriácea y muy espinosa, de extraña y compacta forma esférica.

De las cabras, ciervos y venados que hace tiempo poblaban la franja boscosa del Etna, hoy sólo se conserva el recuerdo. Pero donde hay vegetación, viven numerosos conejos silvestres y liebres; también es frecuente el zorro rojo. En el aire, hasta las cotas más elevadas, dominan los cuervos y los gavilanes; más raros son los halcones. Y muy difundida, hasta en la cima misma del volcán, se halla la mariquita encarnada, considerada por todos como portadora de buena suerte.

La existencia de un volcán como el Etna en un lugar tan privilegiado como es el centro del Mediterráneo no podía dejar de atraer a un turismo numeroso y activo; pero, como sucede a menudo, también invasor. El Etna se presta para realizar muchísimas excursiones; no faltan carreteras para subir incluso a sus puntos más altos y todas estas carreteras están en buen estado. La llamada concretamente carretera del Etna, que se completó en 1949, es la más importante y más frecuentada; corre a lo largo de las laderas del volcán, desde Catania a los montes Silvestri, a 2.000 metros de altura, interesante grupo de conos adventicios. A lo largo de su recorrido se puede contemplar la espléndida alternancia de exuberantes cultivos, límpidos panoramas, bosques frondosísimos, majestuosas colinas cónicas, prados muy verdes y negros campos de lava retorcida y desgarrada.

En verano, cuando la nieve se ha fundido, el viajero que recorre la carretera del Etna, dejando a su izquierda la bella pineda de Serra la Nave (a unos 1.700 m) y siguiendo hacia la cima, tiene la sensación de penetrar en un mundo “distinto”, donde todo es precario y donde todo puede cambiar de un momento a otro bajo el impulso de fuerzas incontrolables. Cuando se llega al refugio Sapienza, situado a 1.910 metros, es difícil sustraerse a la tentación de realizar una escalada al cráter central, que se divisa, como una mole suspendida, casi sobre la cabeza de quien lo observa desde abajo.

La excursión puede realizarse con facilidad gracias a un audaz funicular que supera un desnivel de unos mil metros y deposita a los turistas en la altiplanicie denominada Piano del Lago, sobre la que se levanta el citado cono central, de unos trescientos metros de altura.

Los Gobernantes o Presidentes de Todos los países del mundo Leyes

ORIGEN Y FUNCIÓN DE LAS LEYES Y LAS CONSTITUCIONES

A medida que los contactos humanos se hicieron más complejos y múltiples, fue necesario establecer los derechos y las obligaciones de los individuos; nació así el derecho escrito, cuya expresión es la ley.

Durante mucho tiempo las leyes fueron hechas por los más poderosos (los más ricos, los poseedores de la tierra y las armas), y por consiguiente de la manera que más los beneficiaba. Cuando los pueblos comenzaron a elegir a sus gobernantes, es decir, sus representantes, estos fueron los encargados de elaborar las leyes.

¿Cuál es el objetivo que debe tener una ley?: proteger a todos los individuos por igual para que sean más felices; es importante que no privilegie a ningún sector o individuo sobre otro.

Las normas jurídicas son obligatorias, ya que su observancia puede ser coercitivamente impuesta por la autoridad pública (por ejemplo, la inscripción en el registro de las personas, el pago de impuestos). Su carácter de obligatorias las distingue de las normas morales, religiosas o de trato social. La fuerza pública no puede obligar a nadie a oír misa (regla religiosa), a cumplir con la caridad (regla moral) ni con el saludo (regla de trato social).

Tal como se dijo, el cumplimiento de las leyes supone la aceptación de ciertos límites a la libertad individual y algún tipo de control social que las mantenga vigentes.

Las normas jurídicas tienen distintas jerarquías, que se denominan jerarquías normativas. Además, pueden ser nacionales, si pertenecen a un determinado país como la Argentina, México, Egipto, etc., o internacionales, cuando rigen en distintos países, ya sea pertenecientes a una misma región o comunidad, como el Mercosur o la Unión Europea, o no. como es el caso de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

La norma fundamental de una nación, la ley de la que se desprenden todas las otras, es la constitución. Su función esencial es designar los órganos encargados de la creación de las normas jurídicas generales bajo la forma de leyes, determinando el procedimiento que deben seguir en su formulación.

En la República Argentina, para tener el carácter de ley, un proyecto debe ser aprobado por las dos cámaras del Congreso (Senadores y Diputados) y el Poder Ejecutivo. Una vez publicada en el Boletín Oficial de la Nación, adquiere el carácter de obligatoria.

A nivel provincial existen también una constitución y leyes provinciales. Las normas provinciales tienen que respetar siempre la Constitución Nacional, es decir que ella está, indefectiblemente, por encima del sistema normativo provincial.

Existen también otras normas de menor nivel como las resoluciones ministeriales, las ordenanzas municipales, los edictos policiales y otras disposiciones dictadas por diferentes autoridades y referidas a cuestiones específicas.

La constitución escrita más antigua e influyente del mundo es la de Estados Unidos de América. En su origen consistía en un preámbulo y siete artículos, fue esbozada en 1787, firmada en septiembre de ese año y entró formalmente en vigor el 21 de junio de 1788, cuando fue ratificada, como exigía su propio Artículo Vil, por nueve de los trece Estados que existían en la época. Su preocupación más general, manifestada en el breve preámbulo, es «garantizar los beneficios de la libertad», una aspiración que refleja el hecho de que la guerra en que Estados Unidos se había enfrentado a los ejércitos de Jorge III, un «tirano … incapaz de ser el gobernante de un pueblo libre», había acabado sólo cinco años antes. La preservación de la libertad se logrará sobre todo limitando el poder del gobierno, y esto se plantea en los tres primeros artículos mediante la famosa separación de poderes: el poder legislativo se confiere al Congreso (Artículo I), el poder
ejecutivo a la presidencia (Artículo II) y el judicial reside en los tribunales (Artículo III).
El resto de la Constitución comprende 27 enmiendas, cada una de las cuales tuvo que ser aprobada según las fórmulas establecidas en eí Artículo V. Entre ellas, las diez primeras forman en conjunto la Carta de Derechos y fueron adoptadas a la vez el 15 de diciembre de 1791. La Primera Enmienda protege diversas libertades, incluidas las de religión, expresión, reunión y de prensa, y la Quinta garantiza el derecho de los testigos a guardar silencio sí su testimonio puede proporcionar pruebas contra ellos. De las demás enmiendas, son especialmente notables la Décimo tercera, que abolió la esclavitud (1865), la Décimo cuarta, que garantiza protección igual bajo la ley, la Décimo quinta, que establece el derecho a voto independientemente de la raza (1870), y la Décimo novena, que permite el sufragio femenino (1920).

El Estado y las leyes
Las leyes que hoy rigen en la Argentina son el resultado de un largo proceso cuyo momento clave es la formación del Estado nacional, en la segunda mitad del siglo XIX.

¿Qué es el Estado? ¿Cómo surge? ¿Sufrió cambios a lo largo del tiempo?
El Estado no surge de un día para otro, no es creado por “alguien”, sino que es el producto de un proceso de construcción social a través del cual va adquiriendo las propiedades que lo definen. Está constituido por tres elementos: población, territorio e institucionalización del poder.

La población es el conjunto de hombres que participan de la vida de una comunidad política que posee una cierta unidad cultural definida por las normas jurídicas del Estado.

El territorio es la base sobre la que se ejerce el poder del Estado. Se habla de Estado cuando existe un poder institucionalizado capaz de dar unidad a la sociedad en su conjunto, y por lo tanto es una asociación obligatoria para todos sus miembros. El poder institucionalizado es una combinación de coacción y persuasión, que es ejercido en función del interés general de la población de un territorio determinado.

En el proceso de creación del Estado se van determinando los diferentes componentes de la vida social organizada (fuerzas productivas, recursos naturales, clases sociales, articulación con la economía internacional). Asimismo, supone la formación de un poder político que se ejerce a través de un conjunto de instituciones (poderes de gobierno, leyes, administración, fuerzas armadas, policía). El aparato administrativo está constituido por funcionarios especializados que ejercen parte del poder estatal. Ministerios, oficinas públicas, bancos, escuelas, hospitales, registro de las personas, tribunales, etc., conforman una serie de organismos que controlan y regulan el funcionamiento de los individuos y se hacen cargo de los distintos problemas que la sociedad presenta a lo largo del tiempo.
Otra institución del Estado nacional es el aparato de coerción, formado por las fuerzas armadas, de seguridad y la policía, cuyo objetivo es garantizar un orden social y proteger el territorio.

El aparato judicial y el sistema de códigos caracterizan también al Estado porque regulan la vida social, garantizando las libertades individuales en las relaciones entre particulares y entre particulares y el Estado.

En todo Estado nacional existe una constitución que establece los principios de la vida política (régimen político, instituciones), social (garantías, deberes y derechos) y económica (derechos laborales, de expresión de asociación, de propiedad).
Por otra parte, es necesario mencionar que, para mantener sus gastos, el Estado cuenta con un aparato recaudador, la AFIP en Argentina, y los organismos provinciales.

La nación es también una construcción social que implica la existencia de símbolos y un sentimiento de pertenencia que integra a los habitantes de un territorio, aun cuando sus intereses sean contrapuestos, y los diferencia de los de otras naciones.

El Estado, como instancia de articulación de las relaciones personales, supone un sistema de dominación o estructura de poder impuesto sobre la sociedad, que revela los intereses predominantes.

Fuente Consultada:
Ciencias Sociales 7° – Tobío-Piacenza-Miceli-Elicine-Elbaum-Arca-Garringa-Morando

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso Fauna

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
Tamaño,Peso y Fauna

LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: “… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado”.

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: “la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca”. Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

Fauna de las Islas Galapagos Animales Gigantes Berlanga Obispo

Fauna de las Islas Galápagos
Animales Gigantes

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial. La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma. La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo. La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: “En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas”. No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos. Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas. En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría. El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagosJunto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos. A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagosEl cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros “navegantes” viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago. El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa. De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo. Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago. A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol. Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

Flora y Fauna de las Islas Galapagos Descubrimiento Ubicacion Pacifico

Flora y Fauna de las Islas Galápagos
Descubrimiento Ubicacion Pacífico

Las islas galápagos, ubicadas en el océano Pacífico, a 1000 K. al oeste de la costa ecuatoriana, se supone que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.  Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural.

En julio de 1835, Charles Darwin escribía desde Lima a su primo Fox: “Tengo más interés por las islas Galápagos que por ninguna otra parte del viaje”. Se diría que intuía ya la significación decisiva que para él iba a tener esa visita, en principio sólo planteada como una etapa más de su vuelta al mundo a bordo del Beagle.

islas galapagos

Ubicada a 1.000 km. al oeste de la costa ecuatoriana se encuentran las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, compuesto por 13 islas y 17 islotes, que tienen un gran valor científico debido a su extraordinaria flora y fauna única en el mundo. Las Islas Galápagos son Patrimonio Natural de la Humanidad.

Trescientos años antes, distintos eran los intereses y las preocupaciones que sintió otro personaje, decisivo también, aunque de otra manera, para la historia de las Galápagos. Nos referimos a Tomás de Berlanga (imagen abajo), obispo de Panamá, quien el 23 de febrero de 1535 zarpaba del puerto de dicha ciudad con dirección al Perú, enviado por el rey de España para zanjar los pleitos surgidos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

El buque se dirigía hacia el sur siguiendo la costa, cuando, inesperadamente, a los ocho días de viaje, se produjo una calma absoluta y la nave quedó flotando en una total inmovilidad. Pronto los tripulantes tuvieron la sensación de ser arrastrados por una corriente hacia el interior del océano y vieron, con angustia, que los perfiles de la costa se desdibujaban hasta desaparecer por completo.

Sus negros presentimientos parecieron confirmarse en los días siguientes, cuando el agua y los alimentos empezaron a escasear; pero el 10 de marzo volvieron a vislumbrar un horizonte de tierra firme, hecho fortuito que había de convertirlos en involuntarios descubridores de las Islas Galápagos.

Islas Galapagos Ecuador Flora y Fauna Descubrimiento Ubicacion PacificoUn trabajo durísimo costó a los sedientos navegantes encontrar el agua que necesitaban, pero, a cambio, tuvieron la suerte de contemplar una fantástica fauna: enormes lagartos que se zambullían indolentemente en el mar, gigantescas tortugas moviéndose parsimoniosamente en un paisaje de lava negra y de grandes cactus, leones marinos indiferentes, pingüinos en el propio ecuador, aves rapaces que se dejaban acariciar y toda una serie de animales que no demostraban ningún miedo al hombre.

El obispo de Panamá dio una exacta descripción del lugar, calculó su situación con precisión y observó que el paisaje parecía como si “Dios hubiera derramado en abundancia piedras sobre él”.

Es curioso comprobar las coincidencias descriptivas del obispo con el viajero del Beagle, quien el 17 de septiembre de 1835, recién desembarcado en Galápagos escribía: “Nada menos seductor que la primera visión. Un escarpado campo de negra lava basáltica, expuesto a las olas, surcado por grandes hendiduras y cubierto por doquier de una maleza empobrecida y quemada por el sol. Apenas hay señales de vida. La superficie, seca y árida, calcinada por los rayos solares del mediodía, hace que el aire sea sofocante y pesado, como si saliera de una estufa; llegamos incluso a pensar que los matorrales despedían mal olor.

Aunque traté con gran afán de recoger el mayor número posible de plantas, sólo encontré unas pocas; y unas hierbas tan pequeñas y con tan mal aspecto que parecían más propias de una flora ártica que de una ecuatorial. Los matorrales, vistos de cerca, parecen tan sin hojas como nuestros árboles durante el invierno, y tardé un rato en descubrir que las plantas no sólo se encontraban con todo su follaje, sino que la mayoría estaban en floración.

El arbusto más corriente pertenece a la familia de las euforbiáceas; una acacia y un cactus de aspecto extraño son los únicos árboles que ofrecen alguna sombra”. Pocos matices añadiría el viajero de hoy a las certeras observaciones del descubridor del archipiélago Tomás de Berlanga y a las del entonces joven naturalista inglés Charles Darwin.

La costa de las Galápagos aparece como una línea negra de oscuros acantilados y de orillas rocosas, contrastadas por algunas playas arenosas que surgen en diversos puntos. Las “islas encantadas”, como de momento las llamaron los nave- gantes españoles, siguen conservando su misterio en las montañas del interior, que se pierden en una niebla siempre cambiante.

Acercarse a las islas, por otra parte, no es fácil; los puntos de desembarco no son muchos y el anclaje resulta poco seguro. Hay zonas donde la costa es un amasijo de lava resquebrajada, dura, negra y erizada; en otros lugares se levantan acantilados de hasta diez metros de altura, constantemente batidos por las olas; incluso cuando las laderas descienden hasta playas arenosas, el oleaje sigue siendo un serio obstáculo natural.

Después de desembarcar, con más o menos dificultad, el viajero debe buscar un paso a través de las llanuras costeras, ya que, a menudo, el suelo no es más que una especie de caparazón de rocas resquebrajadas, rotas, llenas de hendiduras. Espesos matorrales y cactus gigantes dificultan la marcha, y por añadidura el agua parece haber desaparecido de estas extensiones que a Darwin le hicieron recordar la vegetación del infierno.

La fauna que asombró a Tomás de Berlanga también sorprende al visitante que hoy pone sus pies en estas islas; reptiles parecidos a dragones pululan por la playa y, tierra adentro, tortugas gigantes —galápagos—, pero que se mueven con agilidad, hacen pensar en otra época del mundo, cuando los reptiles dominaban la Tierra.

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial. La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma. La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo. La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: “En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas”. No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos. Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas. En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría. El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagos Animales Junto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos. A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagos El cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros “navegantes” viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago. El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa. De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo. Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago. A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol. Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

Monte Fujiyama Japon Ubicacion Origen Leyenda

Monte Fujiyama Japón
Ubicación y Origen Leyenda

MONTE FUJIYAMA: La montaña más alta de Japón (3776 m.) nació del fuego y por él puede morir. A pesar de ello, su frágil belleza ha sido comparada con la de una flor. El Fujiyama no sólo es una belleza natural, sino también un lugar sagrado que ha atraído a peregrinos e inspirado a artistas durante generaciones.

La perfecta simetría de la silueta del monte Fuji ha sido desde la Antigüedad el símbolo japonés de la belleza. En efecto, su nombre significa en japonés “aquella que no tiene igual”. Es lugar para todas las estaciones y momentos del día, hermoso siempre desde cualquier ángulo que se le mire. Sin embargo, se dice que escalar en primavera su cima nevada y contemplar los ciruelos y cerezos que florecen a sus pies sobrepasa cualquier otra experiencia de su grandeza.

MONTE FUJIYAMA

Con 3.776 m, su influencia escapa al mero impacto paisajístico. Desde hace por lo menos 12 siglos ha inspirado a poetas y artistas, y ha logrado identificarse con el propio Japón. Más aún, ocupa un lugar especial en la religión oficial del país, el sintoísmo, y resulta también significativo para los budistas, quienes consideran que el sendero que rodea la montaña a los 2.500 m es el camino de acceso al otro mundo.

Katsushika Hokusai (1760-1849) pintó muchas vistas del Fujiyama, cuya variabilidad, además de su belleza, sedujo primero a nativos y luego a extranjeros. Matsuo Basho (1644-94), considerado uno de los mayores poetas japoneses, lo halló majestuoso en todas las estaciones: “Aunque el Fuji se oculte bajo la lluvia y neblina del invierno, también en días así da alegría”. El escritor de habla inglesa Lafcadio Hearn (1850-1904), quien amó tanto a Japón que adoptó su nacionalidad, describió sencillamente al Fujiyama como “la vista más hermosa de Japón”.

El Fujiyama es la montaña sagrada de Japón, categoría que ha ostentado durante siglos. La veneró inicialmente el pueblo aborigen ainu (que aún habita la principal isla del norte, Hokkaido), el cual le concedió el nombre de su diosa del fuego, Fuchi.

Los japoneses continuaron esa tradición y conservaron el nombre. Según la fe sintoísta, todas las obras de la naturaleza están dotadas de espíritus superiores, o kami, aunque el carácter sagrado de las montañas es mayor. Como, el monte más alto y hermoso del país, el Fujiyama merece reverencia especial: se le tiene por hogar de los dioses y lazo simbólico de los misterios del cielo y las realidades de la tierra.

El santuario sintoísta bajo la cumbre data de hace 2.000 años, periodo de gran actividad volcánica. Se cuenta que, para calmar las terribles erupciones y atemperar a los dioses, el emperador dispuso su construcción. Todavía a fines de la Segunda Guerra Mundial, muchos japoneses consideraban deber sagrado escalar la montaña. Informes de testigos del siglo pasado describen a miles de fieles., ataviados con túnicas blancas, sandalias y sombreros de paja, ascendiendo por una de las seis rutas a la cima.

Los caminos quedaban atestados de sandalias usadas, tan endebles que se precisaba de varios pares para concluir el recorrido, de nueve horas. Hoy, unas 400.000 personas —turistas japoneses sobre todo— escalan el Fujiyama-cada año, particularmente en los meses de julio y agosto cuando la nieve abandona la cumbre.

Desde la cúspide, sus laderas bajan en un ángulo de 45° para luego allanarse antes de alcanzar la base, donde el Fujiyama traza un círculo casi perfecto de 126 Km. de diámetro. En arco en torno de las laderas norte están los Cinco Lagos. En primavera, con los árboles frutales y las azaleas en flor, esta zona rebosa colorido; en otoño el bosque en parte primigenio a las orillas de los lagos se enciende de rojos, para luego tomar diversos tonos de café. Algunas de las mejores vistas del Fujiyama se obtienen desde los lagos intercomunicados, cuyas tranquilas aguas reflejan a la perfección la simetría natural de la montaña. Como el Fuji, los lagos son de origen volcánico.

Según la tradición budista japonesa, la montaña surgió una noche de 286 a.C., cuando el suelo se abrió para formar Bava, el mayor lago de Japón; el Fujiyama fue resultado de la tierra desplazada. La leyenda no carece de fundamento; el archipiélago japonés abunda en fracturas tectónicas, a lo largo de las cuales se sitúan numerosos lagos y cordilleras. La isla de Honshu atraviesa la fractura más grande, donde se concentran 25 conos volcánicos: el mayor, el monte Fuji, tiene 10.000 años de antigüedad, no 2.300 años, como sostiene el mito budista.

La vasta llanura que rodea al Fuji posee su propia historia de intensa actividad volcánica; hace 300.000 años hizo erupción y arrojó lava. Los productos de varios conos sucesivos contribuyeron a darle al Fujiyama su forma actual, con la acumulación de capas de lava alternadas con un conglomerado compuesto por escoria, ceniza i y lava.

Estas capas indican la secuencia de erupción de ir volcán: primero grandes volúmenes de lava fundida se dispersan uniformemente por las laderas de la montaña, seguidos de violentas explosiones de escoria, ceniza y lava que se elevan al cielo para caer sobre las mismas laderas

La primera erupción documentada del Fujiyama ocurrió en 800 d.C. La más reciente (pues no está muerte, sólo inactivo), en 1707, cubrió de una gruesa capa de escoria y cenizas a la ciudad de Edo (actual Tokio), a 100 Km. de distancia.

La relevancia del Fujiyama en la conciencia japonesa y el romanticismo que lo reviste quizá se deba a la certeza de que su hermosura no durará, pues si nació de la noche a la mañana, igual puede desaparecer súbitamente en medio de una bola de fuego.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest