La Biblioteca de Alejandría

La Musica en Grecia Antigua Instrumentos Resumen

Resumen Sobre La Música en Grecia Antigua

Música griega. La música ha sido una actividad cultural bastante importante en la vida de los griegos, y gracias a varios frescos, cerámicas pintadas , referencias de algunos músicos célebres en aquel tiempo y de los instrumentos empleados encontrados,  hoy se puede reconstruir la historia musical de Grecia Antigua, pero de todas maneras todavía es muy poco lo que se sabe acerca de su música, música que ha sido también influenciada por las civilizaciones contemporáneas de la región, como fue la etrusca, mesopotámica y egipcia.

En la vida cotidiana tenía mucho valor la música, pues la utilizaban en las bodas, funerales, fiestas religiosas, nacimientos y cualquier otro acontecimiento que surgiera de importancia en sus vidas. Se reunían para cantar y bailar al son de instrumentos de aire como la flauta de Pan (ver abajo la imagen). Grandes pensadores de la ápoca le atribuían un importantes significado espiritual para el alma humana.

musica griega-flauta

Se cree que se empezó  a escribir música entre el siglo V y el IV a.C., mediante un sistema alfabético que distinguía las notaciones vocales de las instrumentales, pero la composición y la transmisión sigueron siendo sobre todo orales.

Recordemos el origen de la propia palabra música que procede de la denominación Musas, las hijas de Zeus que inspiraban la creación y eran dirigidas por Apolo, el dios de la poesía y las artes. También hoy en día se tiene cierta idea de cómo sonaba la música en ese tiempo ya que se han encontrado numerosos fragmentos de la notación musical. Es impotante conocer que la música er material de estudio obligatorio en las escuelas de grecia.

Se considera como el fundador de la música griega a Terpandro de Lesbos, que vivió entre los años 700 y 650 antes de Jesucristo. Estableció en Esparta la primera escuela de música que existió en Grecia.

A la lira de cuatro cuerdas, corriente en su tiempo, añadió tres más y la música de este instrumento perfeccionado llegó a ser muy popular. Taletas de Creta, que le sucedió, fundó también otra escuela de música en Esparta y ejerció allí gran influencia, derivada del poder de su arte sobre los ciudadanos. Arquíloco de Paros (al par que el propio Terpandro) ganó premios en los concursos musicales celebrados en los juegos Píticos.

Timoteo de Mileto (446-357) fue un músico muy celebrado y añadió otras cuatro cuerdas a la lira, que vino a ser. con esta reforma, un instrumento de once cuerdas. Transformó grandemente la música instrumental, que llegó a hacerse muy complicada en sus procedimientos. Este artista es personaje distinto del flautista homónimo suyo que floreció en tiempos de Alejandro. Además de la lira, se usaban la flauta y la flauta de Pan o siringa.

De estos instrumentos existía variedad de clases, según su forma y materiales de que estaban hechos. En tiempo de Pericles, la música era de obligatorio aprendizaje para las personas educadas, y la ignorancia de ese arte era considerada públicamente como un demérito. Pericles fomentó su estudio erigiendo el Odeón, edificio destinado a efectuar ensayos y audiciones de la música coral antes de las representaciones teatrales. El tañer la flauta estuvo muy en boga en aquella época y se gastaban grandes sumas en la adquisición de un buen instrumento. Tanto se complicó la ejecución de música en la flauta, que motivó la animosidad de Aristóteles contra la música en general.

No se puede formar un juicio firme sobre la calidad de la armonía griega por la carencia de datos concretos, pero puede aventurarse la hipótesis de que un pueblo tan ingenioso y cultivado en otros aspectos artísticos y tan amante de la poesía y al que por sus ritos religiosos y reuniones sociales tantas ocasiones favorables se le presentaban para practicar el arte musical, sin duda debió alcanzar en él grandes progresos.

Los principales autores griegos relacionados con la música son; el poeta Homero, los trágicos Sófocles y Eurípides y los filósofos teóricos Platón, Aristóteles y Pitágoras.

Los instrumentos mas comunes:

Instrumentos de  cuerda. Lira-Cítara-Pandura: según la leyenda, Hermes mata a una tortuga y a unos bueyes, propiedad de Apolo, y con ellos construye la lira. Apolo decide matar a Hermes que, para aplacarlo, usa su lira. Apolo queda obnubilado y decide así convertirla en instrumento. La lira tenía dos versiones: una de uso íntimo y, más grande, la cítara, para la gente del espectáculo. Del phormix de cuatro cuerdas viene la cítara de siete que se tocaba de pie. Después el laúd. El salpinx era otro instrumento de cuerda, de origen etrusco.

lira con una tortuga

Lira Griega con un Caparazón de Tortuga

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Cítara Griega

Instrumentos de viento. Flauta – trompeta – syrinx (siringa): Atenea era la intérprete de este instrumento, que causaba grandes carcajadas por parte de Afrodita y Hera porque se le inflaban los mofletes al tocarla. Al deshacerse de ella es descubierta por Marsias, un fauno, que desafía a Apolo contra su instrumento, quien será derrotado. La trompeta deriva del mismo mito y normalmente era de cuerpo metálico con embocadura acampanada. La syrinx o flauta de pan era dedicada a lo pastoril, a diferencia de la flauta doble o aulós.

musica griega

Flauta Griega

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Siringa Griega o Flauta de Pan

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Pitágoras de Samos (585-479 a.C.) consideraba la música como “una medicina para el alma”.

La armonía musical: Pitágoras fundador de la escuela pitagórica, descubrió que existe una estrecha relación entre la armonía musical y la armonía de los números ,  y enseñaba su teoría musical como funadamento para la educación moral o del espíritu.

La teoría musical de Pitágoras, para explicarla en términos sencillos, se basaba en las matemáticas, si pulsamos una cuerda tirante obtenemos una nota. Cuando la longitud de la cuerda se reduce a la mitad, es decir en relación 1:2 obtenemos una octava. Si la longitud era 3:4 obtenemos la cuarta y si es 2:3 tenemos la quinta. Las doctrinas de Pitágoras influyeron mucho en Platón.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena – Tomo I Edades Antigua y Media

Origen del Helado Historia de los Primeros Helados

Historia y Origen del Helado

Esa golosina que tanto apreciamos en los calurosos meses de verano tiene una historia y un pasado ilustres. Entre los ricos egipcios y los persas estuvieron de moda las bebidas heladas; gustaban especialmente del jugo de frutas y del agua azucarada, a la que agregaban distintas esencias aromáticas, enfriando el refresco con hielo. Según podemos apreciar examinando antiguos grabados, los persas daban a estos helados la forma de un huevo y los lamían al igual que suelen hacerlo los niños de hoy.

Los romanos fueron muy afectos a las bebidas heladas; se cuenta que Julio César tomaba grandes cantidades para reponerse de las fatigas de sus expediciones militares. Los árabes gustaron a tal punto de ellas, que nuestra actual palabra sorbete deriva precisamente de su lengua.

Empero, la crema helada, esto es, lo que en la actualidad llamamos helado, data del siglo xvi y nació en la ciudad de Florencia; su invención se debe a Bernardo Buontalenti. Este delicioso manjar tuvo sus enemigos y sus apasionados defensores; entre estos últimos contó con Catalina de Médicis (1519-1589), quien lo introdujo en la corte de Francia e hizo venir de Florencia a dos expertos en la fabricación de helados.

En la antigua Grecia se practicaba ya la costumbre de mejorar ciertos postres, frutos, golosinas y bebidas mediante su enfriamiento. El griego alejandrino Ateneo refiere en su libro “El banquete de los sofistas” —en el cual describe la vida y las costumbres del siglo III antes de Cristo— los procedimientos empleados para conservar la nieve durante el verano, en cuevas o sótanos subterráneos, existentes entonces en las casas ricas.

Un siglo más tarde encontramos en Florencia, en Napóles, en Venecia, en Palermo, gran número de fabricantes de helados, quienes trataban de hallar nuevas recetas para su especialidad, nuevos adornos, nuevos gustos; entre éstos merecen destacarse la espuma florentina, las tortas heladas napolitanas y sicilianas, la bomba napolitana, el arlequín o helado mixto de origen veneciano.

En 1660, el florentino Procope Coltelli abrió en París el primer establecimiento en que se servían helados; fue el famoso Café Procope, al que concurrían, hasta el siglo pasado, la gente elegante, los literatos, los artistas y los políticos.

Procope fue también el inventor de la máquina para fabricar helados que aún hoy se usa en muchos hogares, y que consta de un receptáculo con una espátula batidora, colocado en un recipiente mayor que contiene hielo. Además del Café Procope, ubicado enfrente de la Comedie Francaise, que había sugerido a su propietario la idea de dar a cada variedad de helados el nombre de un artista de moda, también adquirió renombre el Café Napolitano. Su primer propietario fue Tortoni.

Florentinos, venecianos, sicilianos y napolitanos llevaron a todos los países de Europa la afición por los helados, aunque hasta el siglo pasado éstos quedaron reservados para las mesas de los ricos. Existen a este respecto numerosas anécdotas; las crónicas de la época relatan frecuentes querellas entre damas de la alta sociedad que trataban de lograr para sí, ofreciéndoles un mayor salario, a tal o cual heladero italiano.

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La auténtica crema helada, tal como la conocemos hoy, fue servida por primera vez en Florencia en el siglo XVI. Catalina de Médicis llevó a París a dos heladeros expertos, introduciendo así el uso de los helados en la corte de Francia. Aquí vemos a Catalina de Médicis, durante una recepción que ofreció en su palacio de Florencia, recibiendo de manos de su servidor una copa de crema helada. El delicioso manjar constituía, entonces, un exótico ofrecimiento para los invitados.

Tal uso de los helados fue introducido en Inglaterra en 1860 por un cocinero de Catania quien, en un banquete celebrado en el corazón político y comercial de Londres, habría presentado una enorme torta helada, tan artísticamente decorada que suscitó la envidia de los demás cocineros del Reino Unido. También se cuenta que Carlos I de Inglaterra asignó la fabulosa remuneración de 20 libras esterlinas anuales a su cocinera y especialista de helados en forma de huevo, con cucurucho de vainilla, relleno de pasta de grosella.

El Renacimiento, junto con otros refinamientos en las costumbres nacidos en el mundo antiguo, volvió a usar de esta práctica culinaria. Fueron reposteros árabes quienes introdujeron en la Europa medieval el sorbete, servido primero en los palacios de los grandes señores, y más tarde ofrecido al público por los pasteleros de Siria, Egipto y la España musulmana. Reposteros italianos tienen el mérito de haberlo introducido en las cortes de los príncipes, y de haber creado no pocos de los tipos de helados y refrescos todavía en uso.

Las recetas secretas que utilizaban los heladeros italianos pudieron al fin ser descubiertas por un chef francés, llamado Clermont, a fines del siglo XVII. Clermont emigró a los Estados Unidos y estableció allí una fábrica de helados; esta industria prosperó en muy poco tiempo.

helado cucuruchuLa forma cónica de los helados y otras modalidades que han facilitado su consumición en todo momento y en cualquier lugar son debidas a los americanos del Norte, cuyo espíritu práctico hizo de esta golosina un manjar popular.

Mas no sólo lo colocaron al alcance de todos (quedando desprovista su fabricación del sello especial que le dieron sus inventores), sino que confeccionaron nuevas recetas y convirtieron los helados en parte integrante de la alimentación diaria, para felicidad de los niños y de los que ya no lo son.

Sin embargo, los helados italianos seguían teniendo el mayor éxito. En 1850, el veneciano Sartorelli organizó un pintoresco desfile de 900 carritos de heladeros ambulantes a través de la ciudad de Londres.

Diez años más tarde, en Nueva York, otro italiano imitaba su ejemplo, desafiando de este modo a quienes ya creían entrever el declinar de esa pequeña industria, que no cesa de progresar acelerada y entusiastamente.

Ya dijimos que, en nuestros días, los helados no son considerados como una golosina sino como un alimento; en los Estados Unidos existen escuelas en las que se imparte enseñanza especial a los futuros fabricantes de helados; estos establecimientos poseen laboratorios químicos perfectamente equipados.

Una estadística de 1980 demuestra que cada habitante consume por año, en los Estados Unidos, unos 70 kilogramos de icecream. América latina, por su parte, es una gran consumidora de helados; aunque no disponemos de estadísticas, basta observar los quioscos, los carritos ambulantes, los innumerables vendedores con conservadoras de frío de distintos tipos, que en los meses de verano se instalan en los lugares de gran afluencia de público, o recorren los parques, plazas y paseos, y hasta los apartados barrios de las ciudades y de los más alejados suburbios.

Para concluir esta breve reseña, transcribiremos el elogio que escribió Giuseppe Parini, uno de los grandes poetas italianos del siglo XVIII:

A un mismo tiempo la nieve se apresa
y la fresa gentil con su suave perfume
que de lejos traiciona su ansiada presencia,
el limón saludable y la más dulce crema.

Parini, autor de poesías de tono austero, hallaba, pues, motivo de inspiración en las deliciosas y aromáticas cremas de frutas heladas.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo I Historia del Helado – Editorial CODEX

Gas de Alumbrado Historia y Obtención del Gas de Hulla

Historia del Gas de Alumbrado
Obtención del Gas de Hulla

Felipe Lebón, químico francés nacido el 29 de mayo de 1769, fue quien, gracias a prolongados e ingeniosos experimentos, hizo posible el empleo, para el alumbrado, de los gases producidos por la destilación de la madera.

Un día, mientras se ocupaba de una máquina de combustión, colocó en un recipiente de vidrio, resistente al fuego, un puñado de viruta de madera y lo expuso al calor de la llama; casi en seguida vio salir un humo negro de olor acre. Este hecho despertó su curiosidad, y deseoso de investigar, acercando una bujía encendida, el humo se transformó en fuego. Lebón acababa de encender la primera lámpara de gas.

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 El descubrimiento del gas de alumbrado está ligado principalmente al nombre del ingeniero francés Felipe Lebón. Realizó un experimento, colocando viruta de madera en un recipiente de vidrio, que expuso al fuego. El orificio de dicho recipiente estaba obturado por un corcho que permitía el paso de un tubo también de vidrio; aproximó luego la llama de una bujía al humo que salía de este último, y el humo se encendió. Lebón había descubierto así el primer tipo de lámpara de gas, punto de partida de una serie de experiencias.

El químico comprobó luego que no sólo de la madera, sino también de otros combustibles y en particular de la antracita, se desprendía un gas que convenía al alumbrado y a la calefacción. Consiguió purificar este gas negruzco y picante, haciéndolo pasar por medio de un tubo, a una botella sumergida en un recipiente lleno de agua: el gas abandonaba entonces sus substancias bituminosas y acidas, y podía ser recogido en estado puro.

El simple dispositivo creado por Lebón  se ilustra abajo sobre la manera en que funcionan las fábricas de gas. Todos los elementos de que estas últimas constan se hallan en aquél: el dispositivo de destilación (retorta), el sistema de purificación (depurador y condensador) y el recipiente para recoger el gas: gasómetro.

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He aquí otro experimento de Lebón: la retorta que contiene carbón es sometida a la acción del fuego; el calor produce la descomposición del carbón. Los productos gaseosos que derivan de la destilación son conducidos por medio de tubos a los dispositivos de depuración (condensador y depurador), donde se despojan de las substancias bituminosas y ácidos. El gas es recogido en el gasómetro en estado puro.

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Esquema de una fábrica de gas moderna. La preparación está basada en él principio descubierto por Lebón; en la retorta (A) se destila la hulla. Los productos gaseosos así obtenidos pasan a un recipiente (B), en el que se recogen el alquitrán y el agua amoniacal, mientras el gas es enfriado una primera vez. De allí pasa a los conductos de enfriamiento y a los lavadores (C). El gas contiene aún dosis mínimas de alquitrán y agua amoniacal, que serán completamente eliminadas después de atravesar los dispositivos provistos de filtro de carbón y cal apagada (D) y los dos pequeños pozos (F y G). Luego de estas etapas, el gas llega puro al gasómetro (E), por el conducto (H), y sale del tubo (K) listo para el consumo.

En 1799, Felipe Lebón anunció su descubrimiento al Instituto de Francia y patentó su termolámpara, destinada a dar luz y calor.

Todo centro urbano posee una planta donde se destila la hulla para obtener de ella no un gas de alumbrado, que desde hace ya mucho tiempo ha sido reemplazado por la electricidad, sino otro que combinado con diversos elementos sirve  para la cocina, la calefacción y otros usos.

El carbón mineral, colocado en grandes retortas de arcilla refractaria, impermeables al aire, es llevado a una temperatura muy elevada. El espeso vapor que se desprende del mismo, es una mezcla de gas (hidrógeno y carbono), betún y amoníaco. El gas es conducido a través de un tubo hasta los aparatos purifícadores.

En las retortas queda el carbón consumido (coque), esponjoso, liviano y buen conductor. Adherido a las paredes de la misma queda otro carbón, que recibe el nombre de carbón de retorta, y es empleado en la fabricación de electrodos.

En los dispositivos de depuración, el gas es lavado en agua, e inmediatamente enfriado. Por este procedimiento se eliminará el alquitrán, materia viscosa de color castaño rojizo, con reflejos brillantes.

El gas pasa luego a través de dos filtros constituídos por carbón apilado y cal. Es allí donde se recoge el amoníaco, del cual se extraerán sales, de gran utilidad en la industria y la agricultura. Por último es envasado en grandes garrafas metálicas; el carbón está listo para el consumo.

El alquitrán, que, como se sabe, es un subproducto de la destilación de los gases, se empleaba en el calafateo de los barcos, en la fabricación de barnices para maderas y en la protección de cordajes expuestos a la humedad, sin hablar de su uso como desinfectante. Mezclado con arena o pedregullo, sirve para el mantenimiento de las rutas, hoy todavía utilizado.

Por otra parte, la química extrae del alquitrán, la sacarina, que posee un gran poder azucarante; el ácido fénico, poderoso desinfectante; la naftalina, la bencina y la anilina, utilizada en la preparación de colorantes; la parafina, especie de cera mineral, y otras numerosas substancias químicas, entre las que figuran las esencias artificiales de violeta y almendra, aceites pesados y livianos, y el ácido pícrico, de gran utilidad en las industrias.

Felipe Lebón, infatigable investigador, se estableció en el campo y allí trabajó en la instalación de un laboratorio-fábrica, que consideraba de gran importancia. Luego de muchos sacrificios, y creyendo que el éxito estaba próximo, buscó subsidios y protecciones para realizar sus experimentos en gran escala.

Sólo halló desconfianza. Desesperado, decidió agotar todos sus recursos. Alquiló en París un hotel e instaló allí hornos y retortas; practicó orificios en las paredes de las habitaciones para hacer pasar, a través de los mismos, tubos que prolongó hasta las paredes exteriores y que un día dejaron escapar el gas tan esperado . . . Millares de luces brillaron en torno al inmueble, confiriéndole un aspecto fantástico. Al día siguiente, Lebón era célebre.

Napoleón, al conocer estos hechos, autorizó al químico a construir, ert el bosque de Rouvray, un equipo para la destilación de la madera y la producción del gas de alumbrado, con la condición de producir ácido acético y alquitrán, elementos que debían ser enviados a Le Havre para las necesidades de la marina imperial. Así pareció iniciarse para el inventor un período de prosperidad. Pero la maldad y la envidia no le dieron tregua, y su tranquilidad nunca fue total.

Otro grave inconveniente se le presentó, cuando una furiosa tormenta destruyó gran parte de las instalaciones.  Superando todos  los  obstáculos,  el  desdichado hombre de ciencia reconstruyó cuanto había sido dañado. Mas, al poco de concluir esta empresa, un trágico y misterioso fin habría de arrancarlo de sus experimentos.

Lebon Felipe y el gas de alumbrado

El 2 de diciembre de 1804, al volver de la fiesta de la coronación de Napoleón I, Lebón fue asesinado. ¿Por quién? ¿Por qué? No se ha podido saber. Algunas personas que se dirigían hacia los Campos Elíseos encontraron a la mañana siguiente, al pie de un árbol, el cuerpo del químico, atravesado por trece puñaladas. Tenía entonces 35 años.

Uno de sus socios, poco escrupuloso, se apoderó de los beneficios aportados por los trabajos que Lebón realizara en Rouvray, y la desdichada viuda se vio obligada, ante su angustiosa situación, a solicitar ayuda al Gobierno.

Por esta época, Guillermo Murdoch y Jaime Watt trabajaban en el perfeccionamiento de la fabricación del gas de alumbrado.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX – Historia del Gas de Alumbrado –

Curas Carismaticos Sanadores Historia, Origen y Misión

Curas Carismáticos: Maestro de la Sanación

Para el Movimiento de Renovación Carismática, ser cura es ser sanador. El que sana es Dios, y los sacerdotes son su instrumento. Para ellos, el secreto está en la oración y el amor, dos principios que imparten con dedicación.

Los renovadores caris-máticos comenzaron a organizarse en 1967 en los Estados Unidos. Se trataba de un grupo de estudiantes universitarios católicos, que hicieron la imposición de manos por primera vez en mucho siglos. Cuando se la practicaron a un enfermo y éste se curó, decidieron que debían hacer algo.

Reunidos en torno a la Universidad de Fordham, en la ciudad de Pittsburg, pronto sus prácticas comenzaron a llamar la atención de religiosos y laicos: los jóvenes formaban grupos de oración, y organizaban retiros espirituales en los que ya no se reflexionaba sobre Dios, sino que se hablaba sobre Él.

curas sanadores

Los estudiantes proponían un tratamiento manos racionalista y más amoroso de las Sagradas Escrituras, planteaban la necesidad de una vivencia más personal y auténtica de la religión, es decir, recuperar el espíritu comunitario y ritual de los primeros cristianos.

Practicaban una liturgia (el orden y la forma determinados por la Iglesia para la celebración de los oficios) de carácter vivencial, que promovía la participación activa en los ritos por parte de los fieles, lo que, aseguraban, facilitaba la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, lo que más molestaba a las autoridades de la Iglesia, en un principio, era la familiaridad escandalosa que los jóvenes de Fordham tenían hacia la figura de Cristo.

En realidad, no se trataba de un fenómeno genuinamente nuevo. Durante siglos, la Iglesia católica se había visto ante situaciones similares y las había tolerado, siempre tratando de mantenerlas bajo control. El último antecedente databa de 1958, cuando en la Iglesia de Notre Dame de París se formaron grupos de oración cuyos integrantes tomaban estampitas con la imagen de Cristo y rezaban lo que les venía a la mente de manera espontánea. Contrariamente a lo que pasó con los carismáticos, este movimiento pasó casi inadvertido. Aún no era el momento.

Pero en los años sesenta el periodismo dedicó mucho espacio a las actividades de los jóvenes de Fordham en diversos diarios y revistas de actualidad. Así fue como la prensa fue la encargada de dar a conocer al mundo la existencia de los primeros carismáticos y muchos católicos encontraron en este mensaje algo que desde hacía mucho tiempo estaban esperando.

El Movimiento de Renovación Carismática comenzó a postular la sanación por medio de la fe mucho antes que las Iglesias evangélicas pentecostales. Cada grupo es independiente y tiene sus propias normas y dinámica.

La liturgia carismática, que incluye diálogos espontáneos, canciones, aplausos y vivas al Señor, implica un regreso al Cristo vivo, cuando encomendó a los doce apóstoles que predicaran el Evangelio por el mundo y que curaran a los enfermos.

Otro aspecto que diferencia a los carismáticos es su rechazo al culto de las imágenes, que fuera expresamente prohibido por Cristo. En realidad, éste es un viejo problema teológico no del todo resuelto, pues la adoración de imágenes se remonta a las prácticas paganas, plagadas de fetiches. Aunque la Iglesia ha elegido no prescindir de las imágenes, teniendo en cuenta que son una necesidad de la psiquis humana, los carismáticos prefieren obedecer al mandato cristiano original.

Para comprender qué es lo que caracteriza a los sacerdotes carismáticos hay que remitirse a la fe, pues el carisma es un don del Espíritu Santo. El don por el que son más reconocidos los curas de este movimiento es el de la sanación, aunque también suelen tener el don de lenguas (que los hace comunicarse con Dios por medio de idiomas que desconocen) y el de profecías.

La palabra “apóstol” deriva de una palabra hebrea que quiere decir “predicador itinerante”. Por esto, muchos de los sacerdotes de la renovación se dedican a llevar la palabra y el carisma a distintas partes del mundo, especialmente a toda América Latina.

Los unos y los otros
¿La renovación carismática divide a la Iglesia católica? Los sacerdotes pertenecientes al movimiento sostienen que la Iglesia es una sola, la Santa Católica Apostólica, como sostiene el Credo. Ellos no hacían otra cosa que volver realidad un pedido del papa Juan XXIII, que en una de las oraciones previas al Concilio Vaticano II decía: “Dígnese el Espíritu Santo a escuchar de la forma más consoladora la plegaria que asciende a Él desde todos los rincones de la Tierra. Renueve en nuestro tiempo los prodigios como en un nuevo Pentecostés (…)”.

A mediados de 1967, los muchachos de Fordham oraban para pedirle a Dios que les diera la gracia de evangelizar con poder, como lo hacían los apóstoles.

Según la tradición católica, el décimo día después de la Ascensión de Cristo, el Pentecostés, se produjo el nacimiento de la Iglesia y el Espíritu Santo descendió de los cielos sobre los apóstoles para santificarlos. Fue entonces cuando derramó sus dones o carismas sobre ellos, para su propio bien y el de la Iglesia.

En la catequesis actual se menciona a siete de ellos: la piedad, la sabiduría, la fortaleza, el entendimiento, el con-
sejo, la ciencia y el temor de Dios. Pero había otros que, con el paso de los siglos, la Iglesia fue dejando de lado, por considerarlos irrelevantes una vez que logró asentarse. Estos dones eran el de la profecía, el de sanación y el de lenguas, aquel que había permitido a Pablo de Tarso predicar en idiomas que no conocía.

El grupo de Fordham buscaba ese nuevo Pentecostés del que hablaba Juan XXIII, no en el sentido de una nueva fundación de la iglesia sino de su revitalización.

Aquellos muchachos se sintieron llenos del Espíritu Santo y consideraron que todos los cristianos, por el bautismo, tienen carisma. La misión del cristianismo es descubrirlo.

La sanación
Para los carismáticos, sanación y salvación son casi sinónimos. El que sana, se salva, y el que quiere salvarse, debe estar sano. Primero en su corazón para luego, si es voluntad de Dios, estarlo en su cuerpo también.

La imposición de manos es, en ese contexto, un acto de fe. El Evangelio según San Marcos, 618, dice que hay que poner las manos sobre los enfermos y éstos sanarán. Además, lo consideran un signo de fraternidad cristiana.

La multiplicación de las gracias, fundamentalmente de curaciones físicas inexplicables desde el punto de vista médico, atrajo cada vez a más fieles y también a un sector de la jerarquía eclesiástica. También se produjeron transformaciones espirituales y otros fenómenos que hasta entonces parecían circunscriptos a las páginas de la Biblia o los relatos de vidas de santos.

Pero además de personas con problemas de salud, se acercan al Movimiento de Renovación Carismática los que tienen problemas de vivienda, falta de trabajo o dificultades espirituales como tristeza o depresión.

Resulta apabullante la cantidad de fieles que así han venido a escuchar misa, la palabra de Dios, a confesarse y a comulgar. Los carismáticos dicen que cuando se predica a Jesús, su Padre da signos de satisfacción, que son las curaciones de los enfermos.

Pero aclaran que no se apartan de la medicina y sostienen que Dios cura a través de los remedios, así como también lo hace por medio de la oración, valiéndose de ellos. Y acotan que no sólo un sacerdote puede rezar por la sanación sino toda persona bautizada. Siempre señalan que cuando los padres oran por sus hijos y les imponen las manos, también sanan.

Los carismáticos valoran la oración y la plegaria comunitaria, a diferencia del silencio de los rezos individuales, y entienden que la alegría es más valiosa que el pesar y la culpa. Opinan que la Iglesia debe cambiar para no quedar reducida a grupos que no parecen ser hijos de Cristo, y que la liturgia es una manifestación alegre de la fe. Desde este punto de vista, si los cristianos no expresan su sentir hacia los demás, es como si no fueran hermanos.

La Renovación se considera un movimiento laico, no clerical, del que el sacerdote no es dueño sino un simple asesor. Se sienten definidos por el amor y la lectura constante de la Biblia, además de la oración espontánea y grupal, la recepción frecuente de la eucaristía, el interés por el otro y la práctica del amor sincero y la paz auténtica, no en forma nominal, sino con el corazón y el espíritu. En su prédica dicen que sólo el amor permite encontrar al otro, reconocerlo, rezar por él, meterse en el otro sin dejar de ser uno mismo.

El veredicto de Paulo VI
La renovación descubre los carismas que cada cristiano tiene, para ponerlos a disposición del bien común, para gloria de Dios y de la Iglesia. Los carismáticos no se apartan del Papa; por el contrario, se basan en las palabras de
Paulo VI, quien dijo: “Hoy día se habla mucho de carisma, ojalá que haya una lluvia de carismas que llamen la atención al poder del Evangelio, que atraigan a la gente al poder del Evangelio”.

Y en otras de Juan Pablo II: “El nacimiento de la renovación carismática después del Concilio Vaticano II ha sido un don especialísimo del Espíritu Santo para la Iglesia”.

Cuando el fenómeno de los carismáticos fue empezado a tratar en los más altos niveles de la Iglesia, Paulo VI participó de esta inquietud y decidió recibir a un grupo de líderes del movimiento en el Vaticano. Al darles la bienvenida, puso en claro el interés que sentía: “Estamos sumamente interesados en lo que ustedes están haciendo. Hemos oído mucho de lo que sucede entre ustedes y nos regocijamos”.

El espaldarazo final al movimiento llegó en mayo de 1975, cuando se celebró en Roma, sobre las catacumbas de San Calixto, el Primer Congreso Mundial Carismático. Más de diez mil fieles provenientes de los cinco continentes se reunieron alrededor de la tumba de San Pedro.

Fue entonces cuando Paulo VI tuvo un gesto inequívoco: cedió el Altar de San Pedro al carismático cardenal Suenens para que celebrara la Eucaristía. Nadie podía dejar de entender el mensaje. La más alta jerarquía daba un reconocimiento pleno a la Renovación que, en menos de una década, había atraído a miles de fieles a la Iglesia. El sueño de los estudiantes de Fordham se había cumplido. Así como alguna vez pasó con los primitivos cristianos, los carismáticos abandonaron definitivamente las catacumbas.

El primer carismático de la Argentina
A una de aquellas primeras reuniones estudiantiles había asistido un jesuíta español radicado en la Argentina, cuyo interés excedía la simple curiosidad. Hacía mucho tiempo que el padre Alberto Ibáñez Padilla estaba a la caza de las manifestaciones del Espíritu Santo.

A fines de la década del ’50, de paso por París, conoció a los grupos de Notre Dame. Más tarde realizó un curso de liturgia pastoral en Medellín, Colombia. Encontraba que la liturgia católica, al igual que la mayoría de los otros cultos cristianos, resultaba muy pesada y monótona a sus fieles. En ese sentido (y a pesar de reconocer sus errores doctrinales) admiraba a los pentecostales, cuyos rituales vivos lograban que la gente participara intensamente. Por eso, cuando escuchó hablar de los jóvenes de Fordham, decidió ver de qué se trataba.

El padre Ibáñez Padilla regresó a la Argentina dispuesto a difundir lo que había experimentado. Organizó charlas y publicó artículos en distintos medios católicos.

Uno de esos artículos, titulado “¿Sabía usted que existen pentecostales católicos?” y publicado en mayo de 1969, llamó la atención de los pentecostales no católicos. Éstos exhibieron el artículo en la cartelera de un templo de la calle Hidalgo, en la ciudad de Buenos Aires. Cuando se enteró, el sacerdote decidió averiguar de quiénes se trataba.

El templo estaba a cargo del pastor Juan Carlos Ortiz que, desde hacía aproximadamente un año, venía organizando reuniones con pastores de distintos cultos no católicos y no pentecostales. Dispuesto a investigar más, el jesuíta se hizo pasar por laico y logró que lo invitaran a uno de esos encuentros, que se organizaban en casa de un gerente de Coca-Cola, Alberto Darling.

Ibáñez Padilla participó de varias de aquellas reuniones, hasta que finalmente se dio a conocer como sacerdote católico. “Ya me parecía que el aire estaba impregnado de olores católicos”, dijo Darling. Enseguida    simpatizaron con él e incluso le hicieron un reportaje titulado “¿Católicos pentecostales?”, en la revista Primicia Evangélica. El sacerdote, entretanto, prosiguió con su tarea de difusión entre los católicos y publicó una serie de artículos en Esquiú, al tiempo que comenzaba a organizar grupos de oración.

Poco a poco fue introduciendo la oración espontánea a la vez que proponía una mayor apertura a lo bíblico y al Espíritu Santo.

Los carismáticos sostiene que su prédica no tiene nada en común con las sectas, ni constituye una batalla espiritual contra ellas. Para ellos, la renovación carismática atrae al pueblo de Dios a la fe. Su idea no es competir con otros cultos, ni siquiera imponer algo nuevo, pues los carismas existieron desde el comienzo mismo de la Iglesia.

Poco a poco, en la Argentina otros sacerdotes también comenzaron a formar sus grupos. Entre los más destacados estaban los padres Inocencio Iacobellis, Paco Muñoz y José Torres. En escasísimo tiempo, los primeros cuatro grupos de oración se transformaron en ciento veinte, extendidos no sólo en la Argentina sino también en Uruguay y Paraguay.

En 1971, los carismáticos de los grupos del padre Ibáñez Padilla, institucionalizados bajo el nombre de Aín Ka-rim, publicaron un manual que, llamativamente, recibió la bendición del cardenal Antonio Caggiano y del obispo coadjunto, Juan Carlos Aramburu.

El movimiento creció de manera carismática. Los testimonios de sacerdotes y laicos que aseguraban haber recibido los dones del Espíritu Santo comenzaron a hacerse públicos. Uno de los más impactantes fue el del párroco de Montevideo, padre Julio Elizaga, que explicó cómo había recibido el don de lenguas mientras le imponían las manos: “Comenzaron a brotar de mis labios, mientras oraba, cánticos en un lenguaje desconocido.Yo no lo podía controlar. No lo producía conscientemente, aunque tenía plena consciencia de lo que estaba sucediendo. Creo que fueron varios minutos que pasé en esta maravillosa experiencia; un deseo de alabanza y agradecimiento a Dios me hacía alabarlo como jamás antes lo había sentido”, relató.

Carismáticos en el banquillo de los acusados Sin embargo, con el éxito del movimiento llegaron las crisis. En mayo de 1973, el padre Ibáñez Padilla terminó sentado en el banquillo de los acusados. Supuestamente por haberse convertido en pente-costal. Tuvo que dar explicaciones al provincial de los jesuítas y fue examinado a fondo por una suerte de tribunal de la compañía.

En la reunión, llamada de “discernimiento espiritual”, el padre hizo una larga exposición sobre el desarrollo y la espiritualidad del movimiento, tratando de aclarar los puntos que más se le cuestionaban: el bautismo en el Espíritu Santo, el don de lenguas y otros carismas considerados excepcionales. Como remate, puso énfasis en distinguir entre las gracias místicas y los fenómenos psicológicos que pudieran acompañarlas o ser confundidas con ellas. El tribunal quedó satisfecho con las explicaciones pero le pidió prudencia, mucha prudencia.

El 19 de agosto de 1973 se realizó en la Argentina la Asamblea Fundacional del Movimiento de Renovación Espiritual. Aquellos pocos grupos de cuatro años antes se habían convertido en una organización de alcance nacional, con sedes y coordinadores en casi todas las provincias. De todos modos, la lucha interna no había terminado sin heridas. No fueron pocos los que se alejaron escandalizados con la sensación de que habían estado participando de algo que la Iglesia no veía con buenos ojos.

En cierto modo no se equivocaban. Un sector de la jerarquía eclesiástica estaba muy alarmado por las prácticas de los carismáticos, y sobre todo por su gran inserción en la comunidad católica.

Los carismáticos se vieron ubicados de pronto en el umbral de la clandestinidad. Los vínculos entre las autoridades de la Iglesia argentina y los renovadores habían llegado al máximo de tirantez. Mientras el padre Ibáñez Padilla intentaba recomponer las relaciones sin resignar los principios, los grupos de oración siguieron delante de manera casi subterránea. Cualquier error podía desencadenar una catástrofe. Los renovadores tenían enemigos muy poderosos dentro de la Iglesia.

Cuando todo parecía perdido, Paulo VI tuvo un gesto que obligó a la jerarquía eclesiástica argentina a dar un paso atrás y suavizar su posición: “Para un mundo así, cada vez más secularizado, no hay nada más necesario que el testimonio de esta renovación espiritual, que el Espíritu Santo suscita hoy visiblemente en las regiones y ambientes más diversos”. Los carismáticos suspiraron aliviados.

Fenómeno masivo: A fines de 1976, monseñor Aramburu convocó a los sacerdotes de la renovación y les dijo que continuaran con su obra, pero que lo hicieran con prudencia: “Ustedes van a una parroquia y le ofrecen al párroco formar un grupo de oración. Si el párroco los acepta, bueno, lo fundan. Y si no los acepta, no insisten, se van a otra parroquia”.

Fuente Consultada:
Revista Vivir en Armonía N°4 -Los Curas Carismáticos-
Trabajo Enviado por el Colaborador Abel M. Gimenez

Anexo: Algunos link a Youtube con videos sobre la obra carismática

Lo que dicen los papas de la Renovación Carismática Católica
http://www.youtube.com/watch?v=PpY8KcvnKPY

Padre Tardif (Fallecido) http://www.youtube.com/watch?v=w4zLm3GtYao

Padre Moisés Larraga http://www.youtube.com/watch?v=vXv0Y12-C5Q

Padre Mauricio Cuesta http://www.youtube.com/watch?v=msR-4qGlPok

Padre Cancelado http://www.youtube.com/watch?v=3B5ldPYQveM

Padre Wilson Salazar http://www.youtube.com/watch?v=CnjU3_5D9yA

Padre Ignacio Peries http://www.youtube.com/watch?v=dRJuQAAdEvU

Padre Teodoro http://www.youtube.com/watch?v=QjgO8f1Nnpg

Padre Isaac Ramirez http://www.youtube.com/watch?v=xaxIRMlRJjI

Padre Guadalupe Santos http://www.youtube.com/watch?v=cVsieOMoVU8

Padre Salvador González  http://www.youtube.com/watch?v=YJlHnMOqWQ4

Padre Ignacio Larrañaga http://www.youtube.com/watch?v=b-hU-CGF3OY

Padre Dario Bencosme http://www.carismaticos-hispanos.com/

Padre Dario Betancour http://www.youtube.com/watch?v=tHrTkcGYtYk

Padre Adolfo Bertinelli http://www.youtube.com/watch?v=O28szrlgcQ8

Padre Manuel Acuña http://www.youtube.com/watch?v=SCXL9pDULnQ

Padre Daniel Molina http://www.youtube.com/watch?v=HulZ9tFPXVk

Padre Aicardo http://www.youtube.com/watch?v=IdwfLyoD3rU

Padre Alberto Linero http://www.youtube.com/watch?v=xrF3ukG1Wz0

Padre David Hurtado http://www.youtube.com/watch?v=wiJnNbCZI6M

 

 

Reparto Imperio de Alejandro Magno Los Diádocos Sucesores

Desmembramiento del imperio de Alejandro

INTRODUCCIÓN: La prematura muerte de Alejandro y la circunstancia de no haber dejado sucesor plantearon el grave problema de  la sucesión  legítima. El vasto imperio comprendía: en Europa, Grecia, Macedonia y Tracia; en África, el Egipto y en Oriente, Asia Menor, Siria, Caldea, Irán y parte de la India.

Luego de la desaparición del conquistador, los únicos que podían sucederlo eran su hermano imbécil Arrideo y un hijo que dio a luz su viuda. Como ambos no estaban en condiciones de gobernar, los generales —que se disputaban el trono— eligieron regente a Pérdicas.
La unidad del gran imperio no tardó en romperse y durante veinte años los generales lucharon entre sí para adueñarse del poder.

Muerto Alejandro, dividieron él territorio y, con el título de diádocos (es decir, sucesores), gobernaron en la forma siguiente: Antígono, que era el más poderoso, quedó al frente del Asia; Antipater, de Grecia y Macedonia; Lisímaco, de Tracia, y Ptolomeo, de Egipto.

Como Antígono pensaba erigirse en amo absoluto de todo el imperio, los otros diádocos se coaligaron contra él y lo vencieron en la batalla de Ipso (año 301 a. C). Al término de las diversas luchas el imperto quedó desmembrado en los siguientes reinos:

a) el de Siria, que correspondió a los Seléucidas o descendientes del general Seleuco;
b) el de Egipto, que fue gobernado por los Lágidas o sucesores de los Ptolomeos, y
c) el de Macedonia, que correspondió a los Antigónidas o descendientes de Antígono.

Aprovechando las guerras, algunas ciudades griegas pretendieron recobrar su independencia, pero no tuvieron éxito en sus intentos, porque otras luchas civiles se originaron en la Hélade y destruyeron el esfuerzo común. Esta debilidad política y militar favoreció los designios de una nueva potencia: Roma, que primero sometió a Macedonia y finalmente a Grecia, la cual pasó a ser una provincia romana con el nombre de Acaya  (año  146  a. C).

Batalla de Ipso, combate bélico que tuvo lugar en Ipso (zona central de Asia Menor), en el 301 a.C., durante la lucha por el poder que siguió a la muerte del rey macedonio Alejandro III el Magno y que enfrentó a los principales ex generales de éste. Las tropas macedonias de Antígono Monoftalmos lucharon contra las fuerzas conjuntas de Tolomeo I, Seleuco I y Lisímaco.

LA HISTORIA DEL REPARTO DEL IMPERIO
Alejandro había muerto sin designar sucesor; según refiere la tradición, lo más que hizo fue legar su Imperio al «más digno».

De su familia, sólo había junto a él un hermanastro tarado y un hijo póstumo, que debía nacer de Roxana. Pero sus generales —los diadocos—, reunidos en Babilonia, aunque no querían dislocar el Imperio y repartirse sus despojos, no aceptaban la superioridad de ninguno de ellos sobre los otros, y acabaron por recurrir a la lucha armada.

Desde el principio, Occidente y Oriente estuvieron, prácticamente, separados; Pérdicas tenía la «regencia», el ejército y Asia; Antípater recibió Europa y las finanzas; los otros se repartieron simples «misiones» locales: Tolomeo, Egipto; Antígono, Asia Menor; Lisímaco, Tracia.

Pérdicas, que quiso asumir concienzudamente su papel de regente, fue en seguida asesinado por Seleuco, y poco después, en el año 321 a. de J. C, se llegó a la primera escisión oficial. La muerte de Alejandro Egos, el hijo del héroe, enterró para siempre toda esperanza de restauración del poder.

Fue un período trágico, en el curso del cual el antiguo Imperio macedónico fue agitado por sobresaltos sangrientos. La batalla de Ipso, en el año 301 a. de J. C.—una de las más importantes de la antigüedad—, mostró definitivamente la imposibilidad de unir Europa y Asia.

Cuando, en el año 275 antes de J. C, las nubes se desgarraron por fin, el aspecto del mundo se había modificado completamente. Tres grandes monarquías subsistían: el reino de Macedonia en Europa, con la dinastía de los Antigonidas; el de los Seléucidas, en Asia; y el de los Tolomeos, o Lágidas, en Egipto. Un cuarto reino, el de los Atálidas, debía formarse más tarde en Pérgamo, en Asia Menor. Sin embargo, la paz no se impuso por ello; aunque nadie soñaba ya con el Imperio universal, muchos territorios seguían en litigio.

En estas luchas confusas, Egipto sería frecuentemente causa de problemas, pues su riqueza le permitía sostener rebeliones. El fue el principal responsable de los constantes conflictos que agotaron los reinos helenísticos y precipitaron su ruina. El fue, también, el único que volvió a su antigua tradición: los reyes de la dinastía de los Tolomeos se hacían coronar faraones.

También Grecia había recuperado sus costumbres seculares: sus ciudades cambiaban muchas veces de señores; intentaban, en vano, recobrar su independencia; veían sucederse los regímenes democráticos, aristocráticos, oligárquicos, tiránicos… Atenas, aunque había perdido su superioridad económica, continuaba siendo la capital intelectual, mientras que las antiguas ciudades, obstinadas en sus querellas políticas, se deslizaban hacia una irremediable decadencia.

Otras, en cambio, se afirmaban, como Bizancio, Rodas y Quíos. Grecia, sin embargo, no se integraría nunca en Macedonia. Esta, a causa de su acceso al mar Adriático, por una parte, y al Helesponto, por otra, hubiera podido desempeñar un papel económico de importancia, si la oposición de las ciudades helenas no lo hubiera impedido. Poco a poco, se vio reducida a la situación de Estado secundario, pero sus soberanos podían enorgullecerse de haber sido, a pesar de sus débiles recursos, el escudo del mundo griego contra los bárbaros del Norte.

La monarquía Seléucida, orientada primero hacia Asia Central, se aproximó luego al Mediterráneo: sus dos capitales fueron Seleucia, junto al Tigris, y, con creciente importancia, Antioquía, unidas ambas por la gran vía del Eúfrates.

Era un mosaico de pueblos, de ciudades, de razas, de religiones: pueblos  indoeuropeos y semíticos; lenguas persa, aramea y griega; religiones de Zoroastro, de los judíos, de los Baales sirios; Estados teocráticos de los Sumos Sacerdotes de Judea y de Capadocia, monarcas locales, y ciudades griegas de Asia Menor. La monarquía constituía el único elemento aglutinador; era absoluta, y, a causa de las influencias orientales, se apoyaban sobre un verdadero culto regio. La tarea de los soberanos resultaba ruda, y es admirable que consiguieran mantenerse durante tanto tiempo y helenizar parte de Asia.

A expensas de los Seléucidas, se formó, en el año 240 a. de J. C, el reino de Pérgamo: Átalo I había tomado el título de rey, y este Estado —que duraría cien años, hasta que Átalo III lo legó a los romanos—fue administrado con ciencia y sabiduría. Muy poderoso, comprendía, en su período de apogeo, Misia, Lidia, Caria y Pisidia. El nombre helenístico iba a desaparecer bajo los golpes de Boma: ésta iba a volver sus miradas, a partir del año 212 antes de J. C, hacia el Mediterráneo oriental, englobando en su órbita, una tras otra, a todas las monarquías surgidas de las conquistas de Alejandro.

LOS SUCESORES DE ALEJANDRO MAGNO
La personalidad de Alejandro Magno era tan abrumadora que sus compañeros se sentían eclipsados. Después de su desaparición, surgieron brillantes individualidades, tan fuertes, que se enfrentaron, como ya hemos visto, en luchas implacables. Entre ellas destacaron las siluetas de Antígono y de su hijo Demetrio, llamado Poliorcetes, es decir, «sitiador de ciudades». Antígono, que ya era anciano cuando murió su rey, quiso dominar Asia; su ambición, a pesar de que no tenía la misma amplitud que la de Alejandro, hace pensar, a veces, en los vastos proyectos de este último.

Ciertamente, su imaginación era menos generosa, y su concepción de las cosas, menos atrevida: sólo buscaba ejercer su poder sobre las regiones ya anexionadas por el helenismo, y mientras que Alejandro había hecho surgir en él un hombre nuevo para reinar sobre subditos nuevos, Antígono continuaría siendo siempre un macedonío.

Durante el poco tiempo que pudo consagrarse a su efímero Imperio, se mostró lleno de firmeza y de sabiduría, pero, desgraciadamente, su ambición sin límites suscitó sucesivas coaliciones contra él. Fue vencido, en el año 301 a. de J. C, por las fuerzas coaligadas de Seleuco y de Lisímaco, en Ipso, (Frigia); su derrota destruyó para siempre el sueño de un Imperio único, y el viejo «diadoco»—tenía entonces ochenta años— puso fin a sus días.

Su hijo Demetrio, infatigable y errante, hizo temblar durante diez años al mundo y a sus adversarios. De inteligencia aún más notable que la de su padre, su inestabilidad y su fogosidad irreflexiva fueron causa, a veces, de desastres: este gran «condottiero» fue responsable, en parte, de la derrota de Ipso.

Quería recrear el imperio de Antígono, pero se dejó arrastrar por los acontecimientos, aprovechando hábilmente todas las circunstancias favorables, pero descuidando luego el aprovechamiento del fruto de sus victorias. Seducía a todos con la nobleza de sus maneras y la generosidad de su corazón, pero cansaba a sus amigos con su orgullo indomable. Amado por las mujeres a causa de su belleza, las abandonaba tan pronto como se le sometían, provocando escándalos por sus célebres relaciones con cortesanas. Tras conquistar Atenas, Grecia y el mar Egeo, sucumbió bajo los golpes de Seleuco, en el año 289 a. de J. C, y su vida, heroica y novelesca a la vez, terminó miserablemente en una prisión.

Mucho después se afirmó la personalidad de un gran soberano, Antíoco Epifanes, que imperó sobre el reino seléucida desde 175 a 164 a. de J. C. A los doce años fue entregado como rehén a Roma por su padre Antíoco III, y continuó siendo romano por su aire democrático y por la toga, que vestía siempre. Pero resultaba muy oriental por el fasto y el despotismo, a veces cruel, que ejerció sobre sus subditos; por otra parte, él se consideraba griego: era un apasionado de la filosofía, la cultura y el arte helenos.

Este extravagante fue considerado por muchos como un medio loco: no comprendía las tendencias híbridas que hacían tan complejo a este personaje, por lo demás, lleno de egudeza y de voluntad. Cuando estaba a punto de conquistar Egipto, se lo impidió la insolente intervención del cónsul romano Popilio Laenas, que lo encerró en el círculo trazado sobre el suelo con una varilla, diciéndole: «No saldrás de este círculo hasta que hayas obedecido»; de este día data el fin de la independencia moral de los seléucidas. Antíoco, queriendo luchar contra esta influencia, intentó reducir a los judíos—en esta época se sitúa el episodio del martirio de los siete hermanos Macabeos y de su madre—, pero esta lucha implacable acentuó la decadencia de la dinastía, que no debía contar en adelante con ningún monarca digno de este nombre.

Fuentes Consulatadas.
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX
HISTORIA 1 de José Cosmelli Ibáñez Edit. Troquel

La Cultura Helenística Ciencia Arte Arquitectura Su Legado

Características De La Cultura Helenística

Recibe el nombre de helenismo el período de tres siglos comprendido entre la muerte de Alejandro y la conquista del mundo antiguo por los romanos, lapso en el cual la cultura griega se propagó hacia el Oriente, ganando en extensión y perdiendo en pureza. Esta nueva y última fase del desarrollo cultural griego, también llamada civilización helenística, contó con sus focos más brillantes en el Egipto y Asia Menor. La fusión de los elementos materiales y espirituales griegos con los asiáticos dio origen a un mundo nuevo en el que se produjeron hondas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales. En especial, se desarrollaron con nuevo vigor las ciencias, las artes, la literatura y la filosofía.

La civilización helenística procedía directamente de la Grecia clásica, de la que conservaba la lengua, los géneros literarios,el estilo artístico. Se extendió, sin embargo, sobre un área mucho más vasta, y, por ello, escapó al particularismo de la Hélade y se hizo muy cosmopolita. Las grandes ciudades acogían comerciantes, intelectuales y artistas de todas partes, y los monarcas, cuyo origen era común, pues todos procedían de la conquista macedónica, se sentían emparentados, a pesar de sus discordias; mantenían relaciones familiares, y, como consecuencia de ello, filósofos, poetas y artistas iban de una corte a otra.

FILOSOFÍA Y CIENCIA: Los griegos se encontraban, sin embargo, en contacto con las viejas culturas orientales. En el dominio espiritual, sobre todo, el Oriente influyó sobre el helenismo: los macedonios fueron sensibles al misticismo de los pueblos vencidos, pues la decadencia de la religión cívica y el olvido de los grandes dioses del panteón clásico los habían dejado sin asistencia espiritual.

El individuo desarraigado buscaba, igualmente, una regla de moral individual; de aquí el éxito de las dos grandes filosofías nacidas sobre el suelo de Grecia por aquella época: el epicureismo y el estoicismo. El Ática, empobrecida política y económicamente, recogía, así, la herencia de Sócrates: los epicúreos afirmaban que ¡os dioses no eran temibles, aconsejaban al hombre que se consagrara a la sabiduría, a la amistad, a los placeres sencillos; los estoicos, más ambir ciosos, preconizaban la impasibilidad y el dominio de sí.

Por otra parte, el ensanchamiento de los horizontes y el deseo de renovar los progresos del espíritu humano explican el desarrollo de las ciencias. Contrariamente a la filosofía, éstas no florecieron en Atenas, sino, con mayor frecuencia, junto a los reyes. Fue, así, en Siracusa (Sicilia) donde nació y murió, a manos de un soldado romano, Arquímedes, el más célebre geómetra de la antigüedad. Había asentado los principios de la hidrostática, establecido la teoría de la palanca, y escrito numerosas obras geniales. Pero es necesario citar igualmente el nombre del geómetra Euclides, el de Hiparco, que inventó la trigonometría, el de Erastótenes, que midió con una sorprendente exactitud la circunferencia terrestre. El médico Herófilo de Calcedonia descubrió la circulación de la sangre, intrépidas exploraciones permitieron el desarrollo de la geografía.

El patronazgo de los reyes vino en ayuda de todos estos sabios; Pero más aún que la ciencia, los soberanos protegieron la literatura: les gustaba dar realce a sus cortes con poetas y escritores, o bien los mantenían en instituciones estatales, como las bibliotecas de Antioquía, Pérgamo, Alejandría, y, sobre todo, el célebre Museo ele esta última ciudad.

La Botánica y la Zoología progresaron en el período helenístico; entre los cultores de las ciencias naturales sobresalió Teofrasto, que escribió diversos trabajos sobre la fisiología de las plantas.

En Medicina, Alejandría contó con un instituto anatómico, en el cual se realizaron por vez primera trabajos de disección sobre cuerpos humanos. Herófilo descubrió los nervios y la Importancia del pulso para el diagnóstico de las enfermedades; Galeno trató todas las ramas de la medicina, efectuó trabajos anatómicos y en sus obras compendió todo el saber de la antigüedad.

alejandro magno

La cultura griega adquirió rápida primacía debido a que la lengua hablada en Atenas (llamada Koiné) fue el idioma corriente utilizado por todo el mundo helenístico, tanto en las esferas oficiales y mercantiles como en la literatura científica y filosófica.
Las grandes ciudades de esta época fueron Alejandría, Pérgamo y Antioquia.

Las letras: Luego de las conquistas de Alejandro el Oriente ejerció marcado predominio en el aspecto político y religioso, pues en ambos casos las costumbres asiáticas tuvieron gran influencia sobre los griegos. Pero en las letras, las ciencias y las artes el espíritu helénico se impuso en forma absoluta en toda la extensión del mundo civilizado.

La producción literaria del período helenístico fue muy grande, aunque carece de originalidad y faltan las grandes figuras que se distinguieron en las letras atenienses. Las obras son en su gran mayoría de carácter erudito y dedicadas a la crítica de los trabajos anteriores. La poesía se apartó de la inspiración popular y se tornó artificiosa. Calimaco se destacó como poeta brillante, verdadero maestro por sus himnos y epigramas. Menandro compuso unas cien comedias, en las que describe con ingenio y humor las costumbres atenienses. En filosofía mencionaremos a Zenón, fundador de la escuela estoica, basada en el comportamiento austero del individuo, y a Epicuro, quien enseñó el goce de los sentidos sin intervención de las pasiones.

El arte: Las creaciones helenísticas se basan en las formas y tendencias griegas, pero pueden distinguirse influencias orientales. En realidad, falta la fuerza creadora del genio, pues las obras, aunque de buena técnica, imitan todo lo pasado. Los principales centros artísticos fueron Alejan dría, Pérgamo y Antioquía.

En arquitectura, los estilos dominantes fueron el jónico y el corintio, asociados a la influencia babilónica. Entre los grandes monumentos podemos citar el templo de Efeso, consagrado a la diosa Artemisa; el templo de Apolo, cerca de Mileto, y el Mausoleo de Halicarnaso, levantado para servir de tumba a Mausolo, príncipe de Caria.

En escultura ios trabajos aparecen con expresiones exageradas, de fuerte realismo y gran movimiento. Se han encontrado gran variedad de retratos y estatuas de mármol pertenecientes a este período helenístico. Entre los grandes artistas figuran Escopas, Plaxiteles y Lisipo.

Las estatuas más célebres son: la muerte del sacerdote Laoconte con sus hijos; e! grupo llamado del Toro Farnesio; el Apolo del Belvedere; la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo. La pintura y el arte del mosaico tomaron gran incremento. Las producciones se conocen por las pinturas murales halladas en Pompeya, época romana que corresponde al final del período helenístico. Los artistas prefirieron las representaciones mitológicas y las escenas trágicas.

El arte helenístico fue universalmente admirado en el siglo XVIII, tras su descubrimiento; cien años después, la exhumación de los tesoros del clasicismo y del arcaísmo griego harían rechazar las producciones helenísticas por exageradas y demasiado violentas y brillante. Es necesario convenir, sin embargo, que este arte fue original y nada vulgar. No era cívico, sino monárquico: eran los reyes quienes sostenían con sus encargos a los escultores, los pintores y los arquitectos. Desconocemos casi por completo los palacios reales; en cambio, se conservan numerosos templos, altares y construcciones utilitarias. El estilo corintio dominaba, y la gran innovación fue el urbanismo: calles en ángulo recto, y búsqueda de lo funcional.

La estructura se alejaba de la soberbia impasibilidad clásica, se expresaban violentamente las pasiones y el drama, o bien se complacían en representar a Afrodita con las expresiones voluptuosas de la belleza femenina. Se encuentran también Eros rollizos, que indican un gusto nuevo por la infancia. Lo feo, lo grotesco: anciana ebria, sátiros repletos de vino, boxeador en reposo, eran esculpidos con un sorprendente virtuosismo técnico. Se ha podido hablar de una escuela de Pérgamo, representada tanto por estatuas aisladas, como el ex-voto de un rey vencedor de los gálatas, de un realismo feroz, como por los grandes relieves del altar de Zeus, los cuales se exasperan en una búsqueda del efecto que alcanza casi lo barroco. La pintura sería, quizá, el más fiel reflejo del alma helenística, si la conociéramos mejor, pero no la encontraremos más que en los frescos romanos de las copias pompeyanas; parece que prevalecía en ella el gusto por el movimiento y la espontaneidad.

Así, las ciudades griegas, sembradas por Alejandro, debían crecer, prosperar, difundir su cultura y resistir los asaltos. Algunas sobrevivieron a las dinastías helenas y permanecieron vivas después del paso de Roma, de Bizancio, de las invasiones mogola y tártara, y del embargo del Islam. Y todavía se encuentran hoy, en los altos valles del Amu-Daria y de Cabul, pequeños islotes que han conservado palabras de la lengua de Sófocles y Aristóteles. Así, el paso de Alejandro permanecerá marcado para siempre por un reguero de luz: las ciudades jalonan el itinerario de sus falanges.

Fuentes Consulatadas.
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX
HISTORIA 1 de José Cosmelli Ibáñez Edit. Troquel

La Supremacía de Tebas en Grecia Antigua Pelópidas y Epaminondas

DECADENCIA DE ESPARTA Y HEGEMONÍA DE TEBAS

Despúes de la gran victoria de Esparta en la Guerra del Peloponeso, creyéndose segura por su alianza con los persas, abusó del dominio ejercido sobre las ciudades griegas, actitud que despertó nuevos  odios y  recelos. Un general espartano atacó a Tebas (capital de Beoda) y estableció un gobierno despótico; numerosos ciudadanos que se opusieron al nuevo régimen buscaron refugio en Atenas. Entre estos desterrados estaba Pelópidas, joven de noble origen, valiente y generoso que se propuso libertar a su patria, apoyado por los atenienses.

Llego a Tebas con once compañeros y, ayudado por numerosos adeptos, preparó un golpe sorpresivo. Cierto día en que los espartanos asistían a un banquete, Pelópidas y los otros conjurados, disfrazados de mujeres y con el rostro cubierto por coronas de pino y olmo, penetraron en la reunión. Acto seguido, sacaron de entre sus ropas filosos puñales y degollaron a los jefes aristocráticos. Al día siguiente, ios espartanos abandonaron la ciudad.

Libertada Tebas, un amigo de Pelópidas, llamado Epaminondas, encabezó la resistencia contra Esparta.

De noble familia, pero muy pobre, era culto, sincero y elocuente; llevaba una vida austera, pues había sido educado por un filósofo pitagórico. En el manejo de las armas se destacaba por su destreza y agilidad.

Esparta, deseosa de vengarse, no tardó en provocar la guerra contra los tebanos, pero éstos —aliados con los atenienses— defendieron heroicamente su independencia. En el año 376 (a.C.) la flota ateniense derrotó a las fuerzas navales espartanas cerca de Naxos: a pesar del contraste, los lacedemonios invadieron la Beocia, pero los tebanos, a las órdenes de Epaminondas, los destrozaron en la batalla de Leuctra. Esta victoria tuvo gran repercusión en Grecia, pues demostró la’debilidad de Esparta y dio a Tebas la preponderancia militar.

Alentados por el triunfo, los tebanos invadieron el Peloponeso y vencieron nuevamente a los lacedemonios en la batalla de Mantinea (362 a.C). En el transcurso del combate Epaminondas —herido en el pecho con una jabalina— fue llevado agonizante a su tienda. Próximo el fin, uno de sus amigos murmuró acongojado: “¿Es necesario que mueras de esta suerte, sin dejar hijos?” “No —respondió el héroe—; dejo dos hijas: Leuctra y Mantinea”.

Con la muerte de Epaminondas terminó la supremacía de Tebas. El valor moral y militar de Grecia había decaído. Debilitada por las luchas internas y corrompida políticamente, el, predominio de la Hélade se desplazaba hacia el norte, a la corte macedónica.

Mapa de Grecia Antigua

LA HISTORIA: DECADENCIA DE ESPARTA Y HEGEMONÍA DE TEBAS:

La mayoría de las ciudades se sometió y entró a formar parte de la Liga del Peloponeso. Los ejércitos espartanos dominaban desde Tracia a Beocia, y Tebas tuvo que aceptar una guarnición. Imitando a la Liga de Délos, los espartanos exigieron tributos y soldados a sus subditos, que estaban repartidos en diez distritos.

Esta falsa grandeza estaba amenazada por tres peligros: los persas, a quienes inquietaba tener un vecino demasiado fuerte; las ciudades griegas, impacientes por sacudirse el yugo; y, sobre todo, la constitución misma de Esparta, pues la aristocracia de los Iguales disminuía de número, y se aislaba cada vez más de la masa de periecos e ilotas, siempre dispuestos a suEsparta no tenía ya más que tres mil guerreros, celosos de sus prerrogativas, que acumulaban las tierras en su provecho. El oro, prohibido antaño, afluía, y la venalidad se extendía por el Estado. La austera ciudad de Licurgo se corrompió; los platos refinados reemplazaron a las sobrias gachas negras.

Atenas no se atrevía a actuar abiertamente, pero favorecía todos los movimientos susceptibles de debilitar a Esparta; por esta causa, había acogido refugiados políticos de Tebas. En el año 379 a.C. , algunos conjurados tebanos, bajo la dirección del rico Pelópidas y de su amigo Epaminondas, decidieron liberar su ciudad. Uno de sus amigos, que había conseguido hacerse estimar por el tirano de Tebas, establecido por los espartanos, organizó un banquete que sería, según dijo, realzado por la presencia de las más bellas mujeres de la ciudad. Los invitados fueron tratados del mejor modo. Ya ebrios, el tirano y sus amigos no prestaron atención a la llegada de siete mujeres a la sala del banquete.

De pronto, estas mujeres se quitaron sus velos, y con sus puñales degollaron a los tiranos. Pelópidas y sus amigos se precipitaron, entonces, hacia la prisión, para liberar a los presos políticos, convocaron al pueblo, y arrebatados por el entusiasmo, se lanzaron al ataque de la ciudadela de Cadmea. Sorprendidos, los espartanos aceptaron rendirse, a condición de que se les dejara re-tirarase. Así, la amistad de siete hombres liberó a Tebas.

La nueva de la derrota espartana despertó el entusiasmo de Grecia. El valor de todos se reanimó. De pronto, los atenienses se enardecieron. En el año 378 a. C., crearon la Segunda Confederación ateniense: Quíos, Lesbos, Rodas y Bizancio, entre otras, aceptaron entrar en la alianza. Al contrario de lo que ocurría en la Liga de Delos, cada ciudad conservaría su independencia.

Atenas hizo un esfuerzo excepcional: los ciudadanos aceptaron impuestos nuevos, que permitirían la construcción de una flota. Los almirantes Timoteo y Cabrias fueron encargados de mostrar esta nueva fuerza, para incitar a otras ciudades a entrar en la alianza. Por dos veces (años 374 y 371 a.C.), Atenas y Esparta firmaron la paz, sobre bases conocidas: para Esparta, el Peloponeso; para Atenas, el imperio marítimo.

EL BATALLÓN SAGRADO
Pelópidas y Epaminondas habían constituído un Batallón Sagrado, compuesto por 300 jóvenes pertenecientes a las mejores familias de Tebas, que ya habían dado pruebas de su valor. Sistematizando el viejo tema de la amistad militar, que Homero había descrito entre Aquiles y Patroclo; que el ejército espartano había querido desarrollar entre los Iguales; que Atenas misma había admitido, puesto que los jóvenes reclutados eran protegidos por un hombre maduro, en el que podían encontrar experiencia y mesura, los tebanos formaron, en el seno del Batallón Sagrado, parejas de amigos o amantes que nunca se abandonaron, amigos en la vida y en la muerte, que juraban vencer o morir juntos. Este batallón tenía, por ello, una formidable cohesión.

Además,  Epaminondas  supo inspirar  alos tebanos una extraordiaria pasión por su propia persona. Su bondad, su honestidad, su modestia le ganaron la confianza de todos: nunca había buscado la riqueza para él. Bajo su impulso, Tebas consiguió reagrupar a la mayoría de las ciudades de Beocia. Los espartanos quisieron interrumpir esta ascensión, y los tebanos, asustados, se dispusieron a pedir la paz y a someterse. Pero Epaminondas y Pelópidas consiguieron, aunque con dificultad, movilizar a Tebas. En el año 371 a. de T. C, en Leuctras, se enfrentaron los ejércitos: dos ejércitos, pero también dos tácticas.

Para aprovechar su homogeneidad y el valor individual de todos sus soldados, los espartanos buscaban el combate individual, sin astucias ni estratagemas. Epaminondas, por el contrario, que había agrupado a sus mejores soldados en el Batallón Sagrado, tenía que utilizar a éste como cuerpo de choque de su ejército. Inventó, entonces, la táctica llamada «oblicua». Sustituyó la tradicional formación en línea por una formación en cuña, parecida a la proa de un trirreme.

Su Batallón Sagrado, que comprendía cincuenta filas en profundidad, situadas en primera línea, aplastó a su oponente lacedemonio, dispuesto en doce filas solamente; el resto del ejército espartano no tuvo tiempo de socorrer el ala atacada. A pesar de su insuficiencia numérica, Epaminondas había probado que algunos golpes convenientemente asestados podían vencer al más poderoso de los ejércitos.

En Leuctras, 4.000 espartanos fueron víctima de esta revolución en el arte de la guerra. Los tebanos aprovecharon su nuevo poder, para favorecer y sostener la emancipación de los habitantes del Peloponeso. Los ilotas se sublevaron en Mesenia, produciendo graves perjuicios a la economía espartana. Los pueblos de la montañosa Arcadia se agruparon formando una Liga, y se construyó una capital: Mantinea.

En adelante, Esparta estaría rodeada de pueblos hostiles. Con el éxito, los tebanos se mostraron carentes de piedad, matando a todos los habitantes de Orcomenos, en Beocia, que se habían opuesto a su dominio (364 a.C.). Pelópidas murió mientras intentaba someter la Tesalia. Atenas y Esparta se reconciliaron, arrastrando a otros pueblos contra Tebas. Fue una guerra general, horrorosa, absurda, sin fin. En la llanura de Mantinea, en Tesalia, Epaminondas iba a triunfar, cuando fue moríalmente herido de un lanzazo (362 a.C.). Su muerte señaló el final de la breve hegemonía tebana.

GRECIA EN RUINAS
Después de Atenas y de Esparta, Tebas acababa de fracasar en su tentativa de dar a Grecia una apariencia de unidad. Las pequeñas disensiones, los celos, le habían impedido reagruparse. Grecia parecía haber dejado pasar su oportunidad. Se había agotado en guerras incesantes, que siempre traían el mismo cortejo le miserias: campos asolados, árboles cortados, navios destruidos, factorías arruinadas.

Las desgracias provocaron el cansancio y el desaliento; los ciudadanos se dieron cuenta del carácter precario de sus esfuerzos; el resorte, poco a poco, se fue rompiendo. Los ciudadanos, entonces, prefirieron dejar a los profesionales la tarea de hacer la guerra en su lugar, y reclutaron aventureros como mercenarios.

La natalidad disminuyó:¿quién iba a sacrificarse por sus hijos? Se hizo ostentación de libertinaje; la vida familiar fue decayendo.

Una degradación semejante se produjo en la vida pública. Las dificultades económicas de Atenas aumentaron el número de parados, y éstos, que dominaban la Asamblea, eran cada vez más exigentes. Se esparaba todo de la ciudad, y se consideraba normal que ella resolviera las necesidades de los ciudadanos. Los gastos del Estado aumentaron considerablemente, y las tasas conseguidas de un comercio reducido no bastaban para compensar el déficit del presupuesto.

Era necesario, pues, exigir nue-vos impuestos a los ricos. Se llegó todavía más lejos: ciertos especialistas, los sicofantes, acusaban de los peores delitos a los ciudadanos honorables; los tribunales del pueblo, entonces menos ecrupulosos, tenían la mano dura y condenaban gustosamente a los ciudadanos ricos, para confiscarles su fortuna. A los sicofantes, por su parte, les correspondía un porcentaje como compensación por su celo en denunciar o los «enemigos de la patria». El Demos era rey: el patriotismo cedía el lugar a una implacable lucha de clases. Desgarradas interiormente, las ciudades no prestaban atención a los peligros exteriores, que esta vez procedían de Macedonia.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo II Los Griegos – La Aventura del Hombre – Edit. CODEX

La Alimentación de los Griegos Comidas y Alimentos

LA COMIDA EN GRECIA ANTIGUA: LEGUMBRES, CEREALES Y FRUTAS

En el acostumbrado tren de su vida, ¿que comían los griegos? La mayoría, en especial los atenienses, era conocida por su sobriedad, que explican en gran parte el clima y la escasa fertilidad del suelo. No obstante, los habitantes de la feraz Beocia tenían fama de comilones, y la gente se burlaba de su gula, como también de su índole estúpida y grosera. Pero el gusto exclusivo por la buena vida y la bebida que se les prestaba no era tal vez sino el efecto de los prejuicios de vecinos malévolos.

El régimen de los espartanos, al contrario, tenía fama de ser aún más frugal que el de los atenienses, pero quizá esta opinión se debiera a un “espejismo” opuesto. Homero  ya llamaba a los hombres “comedores de harina”. Los cereales, esencialmente el trigo y la cebada, de los que hemos dicho que los atenienses debían importar grandes cantidades, constituían la base de su alimentación. Cuando Platón, en su República, quiere trazar el cuadro de una vida sana y primitiva, escribe:

“Los hombres, para alimentarse, fabricarán sin duda, sea con cebada, sea con trigo candeal, harina, que harán tostar o que amasarán; hacen con ella bellas galletas o panes que se han de servir sobre bálago u hojas muy limpias.”

La harina de cebada amasada en forma de galleta, es la maza, alimento esencial en la vida de cada día. Según una prescripción de Solón, el pan de trigo candeal propiamente dicho (artos), en hogazas redondas, no se podía comer sino en los días de fiesta. Pero ciertamente, en la Atenas del siglo de Pericles, se encontraba todos los días pan de trigo candeal como también maza en la tienda del panadero (mientras que antes cada familia cocinaba su pan), pero la maza costaba menos cara, y casi siempre los pobres debían contentarse con ella.

comidas griega

Los griegos ya tenían estandarizado para el 400 A.C. los banquetes, comían sentados al principio pero posteriormente pasaron a reclinarse.

Todo alimento sólido que acompaña el pan en el correr de una comida se llama opson: legumbres, cebollas, aceitunas, carne, pescado, fruta y golosinas. Las legumbres eran escasas, y en la ciudad, relativamente caras, salvo las habas y las lentejas que se comían sobre todo en puré (etnos): tal era el alimento espeso y sustancial del cual Heracles, buen comilón si jamás hubo alguno, gustaba tanto, según Aristófanes. Consumíanse los ajos en gran cantidad y también el queso y las cebollas, en especial en el ejército, en el que los delicados hallaban estos alimentos monótonos y groseros. Las aceitunas abundaban en el Ática, por lo menos antes de la guerra del Peloponeso, y si se empleaban en especial para fabricar aceites, también se comían en abundancia.

La carne era cara, salvo la carne de cerdo (un lechón valía tres dracmas), y la gente menesterosa de la Ciudad no lo comía sino muy raras veces, cuando se celebraba un sacrificio, porque todas las fiestas religiosas incluían escenas de carnicería y de matadero y terminaban en comilonas. Pero, en la campana, lo terratenientes acomodados podiun comer con frecuencia aves de corral, cerdo, cabrito, carnero, sin hablar de la caza menor que se óbtenía en los campos.

La mayoría de los atenienses de la ciudad debía alimentarse con mu cha mayor frecuencia con pescado que con carne. Ya es significativo que la palabra opson, que de designaba, como hemos dicho, todo le que se come con pan, tomara poce a poco un sentido especial para aplicarse particularmente al pescado, de tal manera que la palabra que significa pescado en griego mo derno deriva de ella. Con el pan, el pescado era probablemente el alimento principal de la población urbana. Todo aumento en el precio de las sardinas y de las anchoas en el Falero inquietaba al pueblo menudo, que temía verse obligado a privarse de uno de sus platos acostumbrados y que más apreciaba. El mercado del pescado era uno de los más abastecidos y más pintorescos del Agora.

Algunas especies de pescados particularmente sabrosos y rebuscados costaban demasiado caro para poder figurar en la mesa de los pobres, por ejemplo las renombradas anguilas del lago Copáis, por cuanto los atenienses tenían predilección por el pescado de agua dulce, como también por el pescado de mar como el atún. Gustaban asimismo de los frutos del mar: mariscos y moluscos, como la sepia y los calamares, que abundaban en las costas de Eubea y que constituían tan importante recurso para los pescadores de Eretria que esta ciudad había adoptado el calamar como signo distintivo en sus monedas. Mercaderes de salazones (tarichos) vendían pescados y carnes conservados en salmuera o ahumados. La comida podía terminar con un postre (tragema): fruta fresca o seca, en especial higos, nueces y uvas, o pasteles de miel.

Las mujeres de la casa, sobre todo las mujeres esclavas, eran las que  por  lo  común  cocinaban.  Sin embargo desde el siglo V a.C. se ven aparecer cocineros y pasteleros de profesión, algunos de los cuales redactaron “Artes Culinarias”. Platón cita a “Thearion el pastelero, Mithaecos, el autor de un tratado sobre la cocina siciliana, y Sarambos, el mercader de vinos, tres eminentes conocedores de pasteles, cocina y vinos”.

La mayoría de las viandas se comían con los dedos, por cuanto se ignoraba el uso de los tenedores. Las galletas chatas de maza o de trigo candeal solían ocupar el lugar de los platos, pero se utilizaban también platos o escudillas de madera, de barro cocido o de metal, y, para comer los purés y las papillas, se empleaban cucharas bastantes parecidas a las nuestras, cuyo mango era a veces ricamente adornado. Para la carne, era necesario el empleo del cuchillo.

El plato que más gustaba a los espartanos, en sus comidas tomadas en común (sysities), es el famoso bodrio negro, suerte de guiso muy picante en el que entraban como ingredientes:   carne de cerdo,  sanare, vinagre y sal. Plutarco nos re fier’e que, para probar este celebre-plato, “un rey del Ponto compró un cocinero laconio y le dijo le sirviera el bodrio de los espartanos; lo encontró malo, lo que le atrajo esta observación del cocinero: ‘Rey, este bodrio no ha de comerse sino después de haberse bañado en el Eurotas’ “. Esta anécdota nos confirma incidentalmente que, aun en Esparta, donde la hidroterapia, como he mos dicho, no era tan bien vista, tenían la costumbre de bañarse antes de cenar.

Flaceliere, Robert:
La vida cotidiana
en el siglo de pericles.
Buenos Aires, 1967.

Gobierno De Los Treinta Tiranos en Atenas Reacción de Trasíbulo

ATENAS LUEGO DE LAS GUERRAS DEL PELOPONESO

Luego de su victoria espartana en la batalla de Egospótamos fin de la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Asparta, ésta pasa a ser el Estado más poderoso de Grecia, predominio que trató de mantener por el terror. En Atenas estableció un gobierno oligárquico de varios ciudadanos, quienes procedieron en forma tan despótica que fueron llamados los Treinta Tiranos.

Los procedimientos impuestos por Esparta para sostener su hegemonía produjeron un descontento general en toda Grecia. Para congraciarse con  el  mundo  helénico  Esparta  decidió  atacar a  los  persas y recuperar las colonias giioyai; que Lisandro había entregdao al imperio asiático. Un ejército espartano a las órdenes de Agesilao desembarcó en el Asia Menor y. aunque triunfó sobre los persas, debió regresar con sus tropas porque así lo requería la delicada situación imperante en Grecia.

Viendo vacilar su hegemonía. Esparta concertó con Persia la “Paz del Rey”, también llamada Tratado de Antálcidas (387 a. C.) por el general que la firmó. En esta humillante capitulación, a cambio de garantizar la paz en Grecia los persas quedaban dueños de todas las ciudades helénicas situadas en el As¡a Menor.

gobierno treinta tiranos atenas

LA HISTORIA: LA HEGEMONÍA DE ESPARTA
Esparta había vencido a Atenas en nombre de la libertad. Al comienzo, se pudo creer que, una vez vencedores, los espartanos permanecerían en su territorio, y que la ciudad doria cuidaría todo riesgo de contaminación exterior. Pero hubo que cambiar de parecer en seguida. Gobernadores y guarniciones espartanas fueron instalados en Atenas y en las ciudades liberadas. Diversos gobiernos aristocráticos establecieron su dictadura, con el apoyo de las tropas espartanas. Se consideró muy pronto que el «terrible» yugo ateniense había sido muy liberal.

En Atenas, los espartanos favorecieron el gobierno de los Treinta Tiranos. Atenas había firmado la paz, precisando que guardaría la antigua constitución, mas, para Lisandro, el general espartano vencedor, ésta sólo podía ser la constitución arcaica. Los Treinta Tiranos quisieron reducir al pueblo «a la virtud y la justicia». Para ello, impusieron un régimen de terror, y más de mil quinientos ciudadanos fueron ejecutados. Sólo tres mil atenienses eran considerados lo suficientemente virtuosos para tener el derecho de participar en la vida política de la ciudad. El gobierno del pueblo, juzgado incompetente, fue sustituido por el gobierno de un pequeño número de ciudadanos corrompidos.

Los atenienses no se resignaban a esta tiranía, y numerosos exiliados, que se habían refugiado en Beocia, formaron un pequeño ejército que, bajo la dirección de Trasíbulo, consiguió apoderarse del Pireo. Lisandro bloqueó el puerto, pero el rey de Esparta, Pausanias II, prefiriendo, sin duda, una Atenas apacible a una serie de conflictos incesantes, impuso a Lisandro una  solución pacífica:   la constitución democrática sería restablecida en Atenas, de donde se retiraría la guarnición espartana. Una amnistía puso fin a las luchas civiles. La democracia restablecida iba, desgraciadamente, a comenzar con un acto deplorable: el proceso y la condena a muerte del gran filósofo Sócrates    399 a. de J. C).

Los filósofos y los autores dramáticos desempeñaban un papel importante en la vida ateniense. Pericles se había rodeado de intelectuales. Por medio de sus comedias, Aristófanes, favorable a la oligarquía, había intervenido, en varias ocasiones, en los asuntos políticos. En Los Caballeros atacaba al Demos, el pueblo, y a su mayordomo, el curtidor. Los atenienses se reían con esta sátira dirigida contra Cleón, el demagogo desaliñado. De la misma forma, Aristófanes, con La paz. quería apoyar las intenciones pacíficas de Nicias.

Durante la guerra del Peloponeso, la juventud ateniense seguía las enseñanzas de los sofistas, especialistas en «Sabiduría», que enseñaban a razonar y argumentar con precisión. Uno de los más célebres fue Protágoras. Para él, el razonamiento era la principal fuerza del mundo.

Había leído un día en presencia de amigos, entre los que se encontraba el dramaturgo Eurípides, un tratado que comenzaba con estas audaces líneas: «En lo que concierne a los dioses, ignoro si existen; no sé a qué se parecen… el tema es oscuro, y nuestra vida de mortales breve». La obra causó escándalo, y Protágoras huyó al exilio.

Otros  sofistas habían rebajado su arte hasta convenirlo en una pura enseñanza de argucias, de principios hábiles y falsos. Poco importaba la verdad, si se conseguía embarullar al adversario con disimulos y astucias sutiles, los «sofismas». Un hombre había querido utilizar el pensamiento y la razón para buscar la verdad y el bien: Sócrates. Era feo, pero su bondad y su inteligencia notables le ganaron sólidas amistades. Su divisa era: «conócete a ti mismo».

Estimaba que quien conoce la verdad no puede hacer mal, y se dedicó durante toda su vida a hacer que los otros descubrieran la luz. Con preguntas de apariencia anodina, forzaba a su interlocutor, empleando sólo el razonamiento, a precisar su pensamiento, a hacerlo lógico, a descubrir una realidad profunda que ningún argumento pudiera quebrantar luego. Este arte de «dar a luz» a los espíritus se llama «mayéutica». Sus numerosos amigos, entre los que se contaban Alcibíades y Platón, hicieron olvidar a Sócrates los disgustos que le causaba su mujer, Jantipa.

Desgraciadamente, Sócrates vivió las horas más sombrías de la historia de Atenas. Una vez vencidos, los atenienses achacaron su derrota a que los dioses, enfurecidos, los habían abandonado. ¿Acaso la mutilación de los Hermes no había precedido al desastre de Sicilia? Los atenienses, que buscaban una víctima propiciatoria, se decidieron por Sócrates, que había sido maestro y amigo de Alcibíades. A causa de su filosofía, que era mal comprendida, fue acusado de impiedad.

Así, Sócrates compareció ante un tribunal popular, para responder de la doble acusación de impío y de corruptor de la juventud. Gomo encontraba la acusación absurda, Sócrates apenas se defendió. Sus adversarios solicitaron la pena de muerte. Según la costumbre, Sócrates tenía que proponer, a su vez, otra pena, y el pueblo escogería entre ambas. Pero como no se reconocía ninguna culpabilidad, Sócrates propuso que el Estado lo mantuviera hasta el fin de sus días.

El pueblo ni comprendió ni valoró esta insolencia. La mayoría, que sin duda habría preferido condenarlo a una pena leve, no tenía posibilidad de elección, y votó por h muerte. Sócrates fue encarcelado. Sus amigos quisieron facilitarle la huida, pero ñ rechazó esta solución y prefirió una muerte honrosa a una vergonzosa huida. El día de la ejecución, él mismo tuvo que reconfortar a sus desolados amigos; después, sin temblar, bebió la cicuta, se paseó un poco, y luego, al sentir los primeros síntomas mortales, se acostó: así murió el mejor y más justo de los hombres.

Sócrates había muerto, pero el socratis-mo nacía. El lo había comprendido bien: la nobleza de su muerte liberó la filosofía y la ciencia. Todos los conocimientos experimentaron entonces un gran desarrollo. Hipócrates se negó a considerar al enfermo como una simple víctima de la venganza de los dioses. Después de Herodoto, agradable narrador que amasaba informaciones, verdaderas o falsas, sobre el mundo entero, la historia encontró en Tucídides el autor de un método.

La anécdota desaparecía, sustituida por noticias seguras. Se abandonó la mitología. Tucídides era imparcial, y esperaba que las lecciones del pasado permitirían a los hombres evitar los peligros del presente. Gracias a este testigo de su tiempo, conocemos muy bien las tragedias de la guerra del Peloponeso.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo II Los Griegos – La Aventura del Hombre – Edit. CODEX

Lisandro Jefe Espartano Guerra de Decelia Contra Atenas

LISANDRO EN LA GUERRA DEL PELOPONESO

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto. Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara. Atenas se negó.
Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La Guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Tercer período: guerra de Decelia
En el año 413 (a. C.) los espartanos desembarcaron nuevamente en el Ática y se establecieron en Decelia, a 24 kilómetros de Atenas. Allí construyeron una fortaleza y dejaron una fuerte guarnición encargada de obstaculizar el comercio de su enemigo y devastar los alrededores.

Los espartanos se aliaron con los persas y confiaron sus fuerzas a un hábil guerrero y buen diplomático llamado Lisandro.

Los atenienses triunfaron en la batalla naval de las islas Arginusas, pero Lisandro —con ayuda de los persas— venció totalmente en Egospó-tamos (cerca de Helesponto). Esta victoria decidió la guerra; los espartanos sitiaron a Atenas que, sin flota, no pudo resistir: finalmente, aceptaron las duras condiciones de paz propuestas por Lisandro (404 a. C).

guerra de decelia

Lisandro fue almirante y político espartano. En los últimos años de la guerra del Peloponeso entre las ciudades griegas de Atenas y Esparta mandó la flota espartana. Su suerte se recuperó como resultado de la amistad que entabló con el príncipe persa Ciro el Joven, quien le apoyó económicamente, lo que le permitió derrotar a la flota ateniense cerca de la costa de Asia Menor en el 407 a.C. Falleció en -395.

LISANDRO Y LA DERROTA DE ATENAS (404 a. de J. C.)
En estos momentos decisivos, los espartanos tuvierpn la suerte de encontrar un jefe excepcional, astuto y brutal a la vez, Lisandro. Este se apoyó resueltamente en Persia, pues era amigo de Ciro el Joven, uno de los hijos de Darío II, sátrapa de Jonia. El oro persa le permitió formar una buena flota, que venció a la marina ateniense (407 a. de J. C). Alcibíades se exilió de nuevo. Su carrera terminaba con un fracaso.

Finalmente, el año 405 antes de J. C, Lisandro destruyó por completo la flota de Atenas, cerca de las costas tracías, en Egospótamos. Después, marchó a bloquear El Pireo; Atenas, entre tanto, había sido asediada por tierra. Lo único que quedaba era capitular. Corínto y Tebas querían arrasar la ciudad. Pero Esparta, previendo futuros conflictos con sus aliados, y queriendo establecer un equilibrio en el que ella dominara, se opuso. Atenas perdía su Imperio, y la Liga de Délos era disuelta. Las Murallas Largas debían ser demolidas; la flota era reducida a nueve unidades. Se suprimían las cleruquias, y los colonos eran repatriados al Ática.

Alcibíades, que se había refugiado de nuevo en Persia, era aún considerado peligroso por los espartanos; por ello, se envió una tropa para asesinarlo. Su prestigio era todavía tan grande, que atemorizaba a los soldados; éstos no se atrevieron a atacarlo   de   frente,   y   Alcibíades   pereció atravesado  por  flechas   y  venablos:   tenía   47 años.

Había nacido con la democracia  ateniense.   Su   muerte,   como   su   nombre, son sinónimos de la decadencia de Atenas. Sin embargo, no hay que hacer responsable a Alcibíades de todas las derrotas de Atenas, pues sí, a pesar de sus faltas tan visibles,  pudo   imponerse   en   Atenas,   fue porque los ciudadanos,  perdiendo  el  sentido de la moderación, lo eligieron como jefe. Los atenienses, por lo tanto, fueron también   culpables.   Encontramos   aquí   el canto de la tragedia griega: el destino quiere que los que se entregan a la desmesura paguen el precio de su error.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

Alcibiades General Griego La Expedición a Sicilia

ALCIBIADES: GUERRA CONTRA SIRACUSA Y SU RELACIÓN CON LOS PERSAS

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto. Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara. Atenas se negó.
Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Segundo período: la expedición a Sicilia
Al poco tiempo llegó al  poder en Atenas un joven  audaz y caprichoso  llamado Alcibíades.   Partidario  de  la  guerra,   inició  una violenta prédica  que  terminó   con   el   envío   de   una   expedición   para   atacar   a Siracusa, la gran colonia espartana de Sicilia.

La armada zarpó en el año 415 (a. C); la dirigían tres militares, uno de ellos Alcibíades. Al llegar a destino los jefes atacantes no se pusieron de acuerdo y perdieron un tiempo valioso que fue aprovechado por los espartanos para enviar una flota al mando de Gilipo.

Finalmente los atenienses fueron derrotados. El desastre provocó gran conmoción en el mundo griego. Desde ese momento, Atenas abandonó sus deseos de conquista y sólo trató de salvar su existencia como estado  independiente.

barco griego

Los espartanos vencen en la batalla naval de Egospótamos. En primer término la nave insignia ateniense emprende la fuga mientras otras embarcaiones son destruidas por los vencedores.

ALCIBIADES
Entre los atenienses que atacaban a Nicias (había firmado un pacto de paz) por considerarlo demasiado conciliador con Esparta, se encontraba un joven ambicioso, bien dotado y de bello aspecto: Alcibíades, que pertenecía a la misma familia aristocrática que Clístenes, Milcíades y Pericles. Habiendo perdido muy joven a su padre, había sido recogido por Pericles, y fue también discípulo de Sócrates. Todo el mundo quería a este joven bello y apasionado, arrogante y encantador cuando lo deseaba. Era muy admirado y sus modales encontraban fácil imitación.

alcibiades

General Ateniense: Alcibiades (450-404 a.C.)

Las mujeres lo adoraban. Aun sus excesos y sus aventuras seducían a los atenienses. Alcibíades, sin embargo, a pesar de ser inteligente, era superficial. Sócrates hizo todo lo que pudo para formar su carácter; un tierno afecto los unía. Sócrates había conseguido   salvarle   la   vida,   y,   algunos años  después,  su  discípulo le  pagó  con  la misma   moneda.

A Alcibíades le importaban poco los medios; sólo le interesaba el éxito. Se cuenta de él esta enécdota reveladora: en el curso de un combate con un camarada, Alcibíades, dándose cuenta de que lo vencían, quiso morder una pierna de su adversario, cosa que estaba completamente prohibida. El otro, entonces, indignado, le reprochó: «Alcibíades, muerdes como una mujer». «No—respondió éste—, muerdo como un león». El virus de la política invadió en seguida a Alcibíades; quería ser el más grande hombre de Grecia, y comprendía que la paz ponía obstáculos a su gloria naciente.

EL DESASTRE DE SICILIA
No tardó en encontrar un pretexto: algunas ciudades de Sicilia pidieron ayuda a Atenas contra la poderosa Siracusa, aliada de Esparta. Sicilia interesaba a los comerciantes atenienses, pues había en ella mucho trigo, y podía servir de cabeza de puente para dominar el comercio del Mediterráneo occidental. Alcibíades, que había sido elegido estratega, propuso un plan para invadir, a pesar de la oposición de Nicias. Cien navíos y cinco mil hoplitas fueron equipados. Nunca, quizás, habían puesto los atenienses tantas esperanzas en una flota, en una expedición que debía reportar un enorme botín.

La víspera de la partida, sin embargo, se produjo un escándalo: se encontraron mutiladas todas las columnas de Hermes. Estas estatuas se encontraban en Atenas por todas partes, en las calles, en las plazas, ante los templos. ¿Quién había podido cometer tal sacrilegio? La amplitud de las depedraciones parecía probar que existía un plan preparado y puesto en práctica metódicamente. No se quiso impedir la partida de la expedición, y todos los habitantes de Atenas se dirigieron al Pireo para despedir a la flota.

Sin embargo, apenas llegó ésta a Sicilia, Alcibíades, del que se sospechaba, fue llamado a Atenas. El fingió aceptar, y dejó a Nicias de comandante en jefe, pero, tras partir en su propio barco, hizo que lo desembarcaran en la costa de Italia meridional, y el barco volvió a Atenas sin él. Fue condenado a muerte en rebeldía, y se le confiscaron sus bienes. Al enterarse del veredicto, Alcibíades se contentó con decir   cínicamente:   «En  seguida  probaré  a los atenienses que sigo vivo». Aconsejó a los espartanos que ocuparan un punto al norte del Ática, para impedir que Atenas explotara sus minas de plata, lo cual provocó rápidamente una crisis económica y financiera en aquella ciudad.

Mientras tanto, la flota ateniense era bloqueada en Siracusa (Sicilia), y no pudo romper el cerco. Su ejército, entonces, se replegó hacia el Sur, esperando encontrar aliados. Pero todas las ciudades se cerraban ante la llegada del ejército ateniense. Perseguido por el enemigo, a quien Esparta había enviado su mejor general, Gylippos; padeciendo de hambre y sed, el ejército ateniense se rindió.

Sus jefes fueron ajusticiados, y los supervivientes, encerrados en los latomios, canteras de Siracusa, donde murieron de hambre y sed. Esparta había vengado la deshonra de Esfacteria (413 a. de J. C). La que habría debido ser gloriosa expedición a Sicilia, terminaría con una catástrofe. Se había perdido el honor, y con él la parte principal del ejército y de la flota. Así terminó el sueno de dominar el Mediterráneo.

Sólo quedaba en Atenas combatir por mi propia supervivencia. Los atenienses habían dominado demasiado tiempo a sus aliados, para que éstos, apoyados por los persas y los espartanos, no buscaran libelarse. Al mismo tiempo, aconsejados también por Alcibíades, los habitantes del Peloponeso construyeron una flota de guerra, cuya tripulación sería sostenida con el oro persa; a cambio, Persia restablecería su protectorado sobre las ciudades griegas de Asia Menor, a las que había renunciado por la Paz de Callias. Esto constituía una verdadera traición a la causa griega.

LAS TRAICIONES DE ALCIBÍADES
El rey de Persia, Darío II, veía posibilidades de convertirse en el arbitro de la situación. Además, pronto se le unió un aliado importante, Alcibíades, que no cometía, con ésta, su primera traición. Alcibíades, en efecto, había seducido a la mujer de un rey espartano, y éste había querido matarlo. Alcibíades, entonces, buscó refugio junto a un sátrapa persa de Asia Menor: Tisafernes.

El estilo oriental, por otra parte, agradaba sobremanera al arrogante ateniense, que sabía apreciar el lujo. El desastre de Sicilia había provocado en Atenas la caída del régimen democrátrico, al que se hacía responsable de todas las desgracias. Los partidarios de la aristocracia habían suprimido las dietas por la  asistencia   a  la   «Ecclesia»,   reservando los derechos políticos a cinco mil ciudadanos ricos. Los nuevos señores estaban divididos sobre el problema de la paz con Esparta.

Entre tanto, el versátil Alcibíades aconsejaba a los persas que trataran con miramiento a Atenas, pues Esparta podía hacerse demasiado poderosa. Intentaba reconciliarse con su patria, y lo consiguió; fue perdonado y participó en las batallas victoriosas que Atenas libró por tierra y por mar (410 a. de J. C), llegando a tomar Bizancio, en el Helesponto.

Los demócratas habían restablecido su poder en Atenas, donde Alcibíades, nombrado de nuevo estratega, ¡fue recibido triunfalmente como salvador de la patria! (408 a.C.). Pero estos éxitos no iban a proyectarse en el porvenir. Con la ayuda de Persia. Esparta iba a conseguir la victoria final.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

Paz de Nicias entre Atenas y Esparta Cleón El Curtidor

FIRMA DE LA PAZ EN PRIMERA GUERRA DEL PELOPONESO

La ocasión inmediata de la Guerra del Peloponeso fue la ayuda que prestó Atenas a la ciudad de Corcira sublevada contra su metrópoli, Corinto. Esta presentó su protesta ante la Liga del Peloponeso, la cual exigió a los atenienses que retiraran su protección a Corcira y permitieran el libre comercio a la ciudad de Megara. Atenas se negó.

Esta lucha —narrada magistralmente por el historiador Tucidides— comprende tres períodos:

1)   Guerra de los diez años (431-421 a. C.) que se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga hasta la paz de Nicias.

2)    Un periodo de siete años (421-414 a. C.)  de aparente calma,  en  el cual se destaca la expedición a Sicilia.

3)   La guerra de Decelia,  que termina con la victoria de Esparta y el agotamiento general de toda Grecia.

Primer período: La lucha fue iniciada por los espartanos y sus aliados, quienes in vadieron el Ática y arrasaron las viviendas y los sembrados. Los habi tantes debieron refugiarse en Atenas, ciudad que fue azotada por una epidemia que causó numerosos muertos, entre ellos el estadista Pericles.

El ateniense Cleón fue elegido estratego y debió marchar hacia ei norte para recuperar Anfípolis, tomada por el general espartano Brasidas. Derrotado por el enemigo, Cleón pereció en la lucha.Luego de este episodio, ambos adversarios decidieron firmar la paz, conocida como Paz de Nicias.

Nicias (c. 470-413 a.C.), fue un político y general ateniense. Miembro de una rica familia, encabezó el partido aristocrático y, desde el 429 a.C., logró ser elegido en repetidas ocasiones estratega de las fuerzas de Atenas, lo que le llevó a ser una de las figuras principales de la fase inicial de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) que enfrentó a Esparta con su ciudad. Tras alcanzar una serie de victorias desde el 424 a.C., logró imponer su tesis apaciguadora, especialmente tras la muerte de su rival Cleón (422 a.C.).

HISTORIA:

Durante la Guerra del Peloponeso, Pericles murió por una peste que asoló a la ciudad de Atenas mientra estaba cercada por los espartanos. Murió después de haber visto perecer a sus dos hijos, a su hermana y a numerosos parientes (429 a. de Jesucristo). De esta manera  desapareció el hombre que durante cuarenta años había gobernado la democracia ateniense, y que había sabido dirigir al pueblo de forma que creyera que se gobernaba a sí mismo. Desgraciadamente, sus sucesores no lo igualaron. Les faltaba firmeza; querían seducir al pueblo, y no sabían dirigirlo. La democracia fue sustituida muy pronto por la demagogia.

CLEON EL CURTIDOR. LA PAZ DE NICIAS (421 a. de J. C.)
El hombre que consiguió ganarse el favor del pueblo fue Cleón, un curtidor. Su gobierno comenzó con un triunfo. La flota ateniense consiguió bloquear a varios centenares de soldados espartanos en el islote de Esfacteria. Los atenienses tenían, así, a su merced, casi como rehenes, a un tercio de los mejores hoplitas espartanos. Además, podían desembarcar en Mesenia, y sublevar allí a los ilotas.

Esparta se atemorizó y pidió la paz. Pero Cleón y Atenas no supieron aprovechar la situación. Desorbitando  su éxito,  quisieron  imponer a Esparta unas condiciones exageradas y deshonrosas.   Esparta  las  rechazó.

Mientras tanto, los espartanos cercados en Esfacteria, seguían resistiendo. El gobierno de Esparta prometió la libertad a todos los ilotas que consiguieran avituallar a los hoplitas. Numerosos ilotas arriesgaron entonces sus vidas para alcanzar a nado el islote asediado y llevarles alimentos. Como los atenienses no conseguían apoderarse del fuerte, Cleón decidió dirigir personalmente el ejército.

El curtidor se convirtió, así, en almirante; y tuvo suerte: se apoderó de Esfacteria y capturó a los espartanos supervivientes. ¡Qué sensación! ¡Espartanos descendientes de Leónidas, héroes de las Termopilas, se habían dejado capturar vivos y rendido sus armas! De nuevo pidió Esparta la paz, y de nuevo la rechazó Atenas. Los espartanos tuvieron que apelar otra vez a su valor, y su jefe, Brasidas, ocupó las costas de Tracia. Desde allí, hizo un llamamiento a la rebelión, y la mayoría de las ciudades de Tracia abandonaron la Liga de Delos.

El pueblo de Atenas se inquietó, y Cleón tuvo que ponerse en camino para ocupar Tracia. A causa de su inexperiencia, no supo dirigir a los valerosos soldados atenienses; vencido, se dio a la fuga, pero fue atrapado y muerto.

En el año 421 a. de J. C, los dos adversarios firmaron la paz de Nicias (nombre de su negociador ateniense), que debía durar cincuenta años y que dejaba a Atenas la herencia de Pericles.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo II Los Griegos Edit. CODEX

La Vida del Campesino en Grecia Antigua Cultivo y Técnicas

LA VIDA EN EL CAMPO: CULTIVOS Y TÉCNICAS
Por temor a la escasez, para conseguir la autosuficiencia económica, por todas partes se cultivaban cereales: cebada y trigo entraban en la fabricación de las galletas y del pan, que constituían la base de la alimentación. El huerto procuraba, por otra parte, habas, lentejas, garbanzos y cebollas. Algunos frutos, peras e higos completaban la alimentación. Los rebaños de ovejas y de cabras pastaban en la montaña.

Así, el campesino estaba seguro de no carecer de lo esencial. La apertura de vías comerciales y la vocación marítima de Atenas, permitieron introducir a bajo precio el trigo del Ponto, de Egipto y de Sicilia, desanimando así al campesino de producirlo en su localidad. Pero, aprovechando los circuitos comerciales que el poder ateniense había establecido en el Egeo, el campesino pudo desarrollar cultivos de valor, esencialmente la vid y el olivo.

Esclavos Trabajando en Grecia Antigua

Esclavos en Trabajos Rurales en Grecia Antigua

El pequeño propietario, tenaz en su la bor, no teniendo otra fortuna que sus brazos, y quizás un par de bueyes y de esclavos,   fue   cantado   por   todos   los   poetas, trágicos o cómicos. Su entusiasmo, su humildad, han simbolizado siempre el destino de la Humanidad. Desde el amanecer, se le veía arrancar las piedras de un campo ingrato,  desbrozar,  plantar viñas u olivares.  Naturalmente, las técnicas eran muy rudimentarias. Un arado mediocre no hacía más que rascar el suelo: era necesario acabar el trabajo con un azadón.

Después de la recolección,  el  trigo,  extendido  en una era, era pisoteado por el ganado grano se molía, después, en un mortero, con la ayuda de la mano del mismo,’ de piedra. Las aceitunas se recogían con una caña larga. El trabajo más importante tenía lugar en la época de la vendimia:   el campesino y sus vecinos  recolectaban las uvas al son de un oboe; después, se metía la cosecha en una enorme cuba de madera y los hombres, la pisaban para exprimirla. Por la mañana temprano, los aldeanos  se dirigían a la ciudad, donde podrían vender sus productos.

En los días sombríos, eran los- primeros afectados. En tiempo de guerra, por ejemplo, se refugiaban detrás de los  muros  de  Atenas,  hacinándose  en  la ciudad, sin recursos, mientras  sus  árboles eran cortados y sus campos arrasados por el enemigo. Años de trabajo perdidos:  no les quedaba otro recurso que volver a empezar, tan pronto como la precaria paz llegara.

Sin embargo,, en el siglo V a. de J. C, los pequeños campesinos vivían con cierto desahogo. Su vino, su aceite se vendían bien; a cambio, aportaban a la democracia e! peso de su buen sentido y de su equilibrio. Sabían que la democracia, como la tierra, no puede devolver más que lo que se le ha dado.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo II Los Griegos con Pericles Edit. CODEX

La Moneda en Grecia Antigua Lechuza de Plata

MONEDA EN GRECIA: LA LECHUZA DE PLATA
Atenas fue, con Corinto, la única ciudad de Grecia que no despreciaba el trabajo manual. En Esparta, por ejemplo, ninguno de los Iguales podía ejercer una profesión lucrativa: todos debían consagrarse a la vida militar; no podía comprenderse más que el interés por la ciudad, y la consecuencia fue el desprecio del ciudadano por el trabajo. Para ellos, trabajar era cosa de los bueyes y los esclavos. Los atenientes, por el contrario, honraron el trabajo. Sin embargo, esto no vino por sí solo, puesto que fue necesaria una ley castigando a todo el que reprochara su profesión a un ciudadano.

En realidad, los aristócratas de Atenas despreciaban el trabajo, y a todos aquellos que ejercían una profesión, tanto como cualquier espartano. Pero la democracia ligó su destino al respeto por el trabajo. Por otra parte, la ciudad se interesaba por la producción. Por supuesto, no se trataba de planificar, de dirigir, sino solamente de favorecer la producción en cantidad.

moneda griega lechuza de plata

«La grandeza de nuestra ciudad, declara  Perícles,   atrae   los   productos del mundo entero». El Píreo era un rico puerto de importación y distribución, en donde se compraba trigo y se ofrecía vino, aceite y productos manufacturados. La lechuza, símbolo de Atenas, ornaba las piezas de la moneda fuerte que aseguraba la estabilidad de los intercambios.

Gracias a Solón, se fijan los pesos y medidas, las unidades de moneda La moneda ateniense, en plata, acuñada con una lechuza, tenía curso en todas las plazas comerciales del mundo: ya no era necesario pesar el metal; el sello de Atenas daba fe, y este crédito favorecía los intercambios y, por lo mismo, la producción. La prueba de esta eficacia, es que jamás, ni siquiera en las horas más sombrías, aceptaron los atenienses alterar su moneda.

Como la libra esterlina en el siglo XIX o el dólar de nuestros días, la lechuza ateniense era la base del comercio mundial. Pero que no se piense que se alcanzaban producciones enormes. Cada ciudad no disponía más que de un territorio exiguo: las llanuras eran raras y para los cultivos había que utilizar las pendientes de las colinas y de las montañas. En el Ática, el campo era explotado, sobre todo, por pequeños campesinos libres.

Estos fueron protegidos por las leyes de Solón y de Pisístrato, que veían en las clases medias un elemento esencial para la estabilidad política. Sin embargo, existían también importantes propiedades, en las que se utilizaba la mano de obra servil.

Metecos y Esclavos en Grecia Antigua Vida y Derechos

METECOS Y ESCLAVOS EN ATENAS DE PERICLES
En la antigua Grecia, se llamaba meteco al extranjero que se establecía en Atenas y que no gozaba de los derechos de ciudadanía. El número que vivía en Atenas ha sido evaluado en 70.000. Los metecos eran hombres libres, extranjeros de nacimiento, pero domiciliados en el Ática.

Esta tolerancia es uno de los fenómenos más extraordinarios del mundo antiguo. Generalmente, en efecto, nada protegía al extranjero: era, en el sentido propio, un fuera de la ley; el asesinarlo no hubiera desencadenado entonces ninguna persecución. Pero, quizá porque Atenasestimaba el trabajo, acogió a los trabajadores llegados del mundo entero y les concedió la protección de la ley. Bastaba tener un padrino, para ser inscrito en un registro. Pero el extranjero estaba sometido a una doble incapacidad; primero, no podía adquirir ninguna tierra, pues ésta escaseaba demasiado para que se pudiera pensar en compartirla.

cuadro clases sociales en atenas

Por otra parte, el meteco no podía casarse con una ciudadana y, en consecuencia, sus hijos no podían llegar a ser ciudadanos. Aparte esto, se les trataba en las mismas condiciones de igualdad. Podían, incluso, recibir concesiones de minas, encargos del Estado, participar en la vida religiosa de Atenas. Sin embargo, en el Pireo sobre todo, los metecos del mismo origen preferían agruparse en cofradías, para celebrar su culto original.

A cambio de estas ventajas, únicas en el mundo, el meteco tenía deberes importantes: pagaba los mismos impuestos, debía cumplir el servicio militar. Esta actitud liberal de Atenas con respecto a los extranjeros, estaba ligada a los intereses de la gran ciudad. Se encontraban metecos en todas las industrias y no se mostraban descontentos con su tarea.

Se les hallaba, sobre todo, en. el trabajo de los metales. Así, un meteco, el armador Kefalos, poseía un taller que reunía 120 obreros. Los metecos ocupaban también el primer lugar en el comercio. Atenas atraía a los grandes artistas y a los grandes pensadores: así, Hipodamos de Mileto, que construyó el Pireo, el pintor Polignoto de Tasos, el médico Hipócrates de Cos fueron huéspedes de Atenas. El éxito de la ciudad se debía, en parte, a la actividad de los metecos.

Atenas había demostrado que el cosmopolitismo, al poner en contacto técnicas y opiniones diversas, favorece el progreso y realiza una promoción del hombre.

Sin embargo, es preciso limitar nuestro entusiasmo. La mayoría de la población de Atenas estaba compuesta de esclavos. Todos los griegos pensaban que una sociedad, si quería sobrevivir, no podía prescindir de los esclavos. Aristóteles, además, consideraba que éstos no tenían alma. Pero recordemos que otras civilizaciones han utilizado proletarios, nacionales o extranjeros, para efectuar las faenas ingratas.

Los esclavos permitían a los otros ciudadanos desarrollar su inteligencia y ocuparse de la política. Egoísmo que no es exclusivo de Grecia. También debemos precisar que la suerte de los esclavos no siempre era deplorable. La mayoría de ellos provenían de la guerra (¡ay de los bárbaros vencidos!); otros, habían nacido en las casas, hijos de esclavas. Los piratas no cesaban además, de abastecer el mercado.

Estos esclavos no tenían ningún derecho: eran cosas; el dueño podía venderlos, frecuentemente por menos dinero que un buey. Sin embargo, los atenienses no fueron, realmente, demasiado duros con sus esclavos. Los amos no tenían sobre ellos derecho de vida y muerte, y, refugiándose en el templo de Teseo, el esclavo podía siempre exigir ser vendido a otro dueño. Además, los sentimientos se encargaban de limitar la dureza de su condición: los esclavos eran frecuentemente tratados como miembros de la familia. El banquero Pasión llegó hasta conceder la libertad a uno de sus esclavos y le confió la gerencia de sus negocios; en su testamento lo nombró, incluso, tutor de su hijo.

El Estado era el principal propietario de esclavos; éstos ocupaban los puestos secundarios de la administración: bedeles de las asambleas, agentes de policía, etc. Los más desgraciados de todos eran los que trabajaban en las minas y en los molinos; a estos lugares, además, se enviaba a los esclavos de los que se tenían quejas.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo II Los Griegos con Pericles Edit. CODEX

Los Eupátridas en Grecia Características Genos y Clanes

ORGANIZACIÓN SOCIAL EN GRECIA ARCAICA

Desde la época homérica (-800) existe la vida política en Grecia. Sus habitantes vivían en pequeñas aldeas, unidas entre sí por lazos políticos. Era frecuente que una aldea más importante, emplazada en un lugar más favorable para la defensa (cosa indispensable en una época de gran inseguridad), consiguiera imponerse. La ciudad es, pues, el elemento básico de la vida política.

Estas ciudades, no eran capitales grandiosas: Homero nos dice que Agamenón ofreció siete de ellas a su hija, y Menelao, para acoger a Ulises y a su séquito hizo que todos los habitantes de una de sus ciudades la desalojaran. Sin embargo, la mayor parte de ellas estaban protegidas por enormes murallas, llamadas ciclópeas, porque era difícil admitir que hubieran sido edificadas por los mortales.

Dentro de las ciudades vivía una sociedad claramente dividida en clases. En la cumbre de la escala estaban los nobles, llamados eupátridas (los bien nacidos). Eran propietarios de tierras y sólo ellos podían adquirir los atalajes, los caballos y las armas necesarias para la guerra. Se trataba, pues, de una aristocracia militar que tenía a gala enumerar sus riquezas: tierras, viñedos, pastos, tejidos, recipientes con provisiones.

Reunían el poder económico, el poder militar y el poder político, pues esos nobles formaban los clanes o genos (plural: gene). Todos los miembros de cada genos estaban unidos por lazos de sangre o lazos religiosos. Bajo la autoridad   absoluta  del  jefe  del clan  eran  solidarios unos de otros, tanto para lo bueno como para lo malo.

Cuando uno de ellos era víctima de una exacción, el clan entero se consideraba afectado, y, en bloque, exigía una reparación al genos al que pertenecía quien había cometido la falta. Por ello, todos los troyanos fueron considerados responsables de la fechoría de Paris. Todo crimen de sangre se pagaba con la sangre, toda muerte se pagaba con la muerte. Los clanes se lanzaban a interminables venganzas, aunque, sin embargo, podían unirse en el interior de la ciudad.

Al frente de la misma, se imponía como “rey de reyes” el eupátrida que poseía más riquezas y más poder. Sin duda alguna, invocaba su origen divino, pero, en definitiva, la fuerza era la única garantía de su autoridad.

El representaba a la ciudad ante los dioses y las demás ciudades; dirigía las guerras, y, en compensación, tenía derecho a una doble parte del botín. Ocupaba el lugar de honor en las ceremonias. En su casa, mayor que las otras, había una cámara donde se deliberaba sobre las decisiones que debían adoptarse en común.

El rey, en efecto, no podía decretar nada sin oir la opinión del consejo: él presidía ese consejo, interrogando a unos y a otros. Algunas veces, cuando la decisión había sido tomada, el rey la anunciaba al pueblo reunido; éste, por sus aclamaciones o por su silencio, también manifestaba su opinión. Pero al pueblo, realmente, no le quedaba más que someterse a las iniciativas de los que poseían la riqueza y la fuerza.

Un día, delante de Ulises, un hombre del pueblo, Tersites, osó oponerse a las decisiones del consejo, por lo que fue apaleado. El pueblo, pues, sólo podía dar su consentimiento.

El pueblo se componía de hombres libres, bastardos, miembros de los clanes rechazados por sus familias, extranjeros. Algunas veces, podían roturar una parcela de terreno, pero lo más corriente era que intentaran dedicarse a algunos servicios públicos, tales como el canto o la medicina, o cualquier otro cuya técnica exigiese una especíalización. Pero las posibilidades eran reducidas, puesto que el clan se bastaba a sí mismo.

cuadro de clases sociales en atenas

LA EDAD DE ORO: MUJERES Y ESCLAVOS
Según Homero, el genos vivió días apacibles. Aparte las guerras, que producían beneficios y ofrecían la oportunidad de demostrar el valor, la vida parecía paradisíaca. Alrededor del jefe se agrupaba una familia numerosa, unida por lazos afectivos. Alcinoo, rey de los feacios, amaba tiernamente a Arete, su mujer.

Las mujeres, en realidad, apenas tenían derechos; estaban sometidas a su marido o, si faltaba éste, a sus hijos. Sus faltas eran castigadas severamente: la mujer adúltera era arrojada al mar, con el hijo adulterino, para ser juzgada por Poseidón.

Sin embargo, el papel de la madre fue creciendo, poco a poco, y las concubinas fueron siendo cada vez menos toleradas:  así, Laertes, padre de Ulises, hubo de renunciar a una concubina que había cambiado por veinte bueyes. No obstante su sumisión, la mujer no dejaba de ser coqueta; le gustaban los vestidos vapotosos, que dejaban libres los tobillos y descubiertos los brazos; se preocupaba de tener un talle fino y dedicaba bastante tiempo a sus cabellos, a menudo peinados en largas trenzas.

Como dejaba a su esposo el cuidado de dirigir a los criados, era el señor quien se ocupaba de la hacienda. Este no desdeñaba participar en las tareas domésticas, y a veces se organizaban concursos: así, Ulises estaba orgulloso de su hijo Telémaco, y Nausicaa era celebrada por sus padres. También los hijos se ocupaban de estos trabajos: Nausicaa, la princesa, quería lavar personalmente la ropa blanca de su padre.

Los domésticos, los esclavos, están, en principio, sometidos a la autoridad absoluta del amo; pero, en la práctica, son tratados con blandura y entran a formar parte de la familia. Telémaco trataba a Eumeo, el porquero, de “viejo hermano”, y éste se hallaba tan orgulloso de las riquezas de Ulises como si se tratase de las suyas propias. Nausicaa jugaba a la pelota con sus doncellas. Todos trabajaban para la hacienda.

Unos hilaban y tejían, otros se ocupaban de los duros trabajos del campo, otros fabricaban los recipientes que servían para almacenar las provisiones. La familia, el clan podía, pues, vivir autárquicamente. Los comerciantes, fenicios en su mayoría, ofrecían los tejidos y los productos exóticos, pero el comercio era reducido y estaba en manos de los extranjeros.

Un trabajo para cada uno, que evitaba los peligros y los inconvenientes de la ociosidad, la guerra, las danzas, los cantos de los aedos: he aquí los elementos que constituían la vida en la época de Homero.

La monarquía hereditaria fue abolida en el 683 a.C. por y en favor de los eupátridas, clase aristocrática originada de la poderosa oligarquía terrateniente que conservaría el poder hasta mediado el siglo VI a.C. Los eupátridas eran la única fuente de derecho y podían llegar a ser arcontes, magistrados responsables de la dirección de los asuntos bélicos, religiosos y legislativos, elegidos anualmente por el Areópago, el consejo de notables cuyos miembros, además de esta capacidad electiva de los arcontes, representaban la máxima instancia judicial.

LOS TIEMPOS ARCAICOS:
La victoria de los eupátridas
Los historiadores llaman “tiempos arcaicos” a la época que se extiende desde los comienzos del siglo VIII a. de J. C. hasta los preliminares de las guerras médicas (490 a. de Jesucristo).

Este período, cuyos vestigios e inscripciones son más precisos, está marcado por importantes transformaciones: la monarquía desaparece, se desintegran los clanes, y se constituye la ciudad griega. Por último, una nueva expansión colonial siembra de focos de helenismo al Mediterráneo, de este a oeste. Partiendo de la Grecia del Asia Menor, la civilización se extendió a la Hélade continental, que la invasión doria había arruinado. No debe olvidarse que Mileto, Efeso, Halicarnaso, Cumas, Focea, habían elaborado la cultura griega en las costas asiáticas.

Poco a poco, la realeza homérica fue desapareciendo, en beneficio de la aristocracia terrateniente. Los nobles o eupátridas rechazaron, en lo sucesivo, la autoridad de los reyes, por limitada que fuese, arrogándose todos los privilegios.

Sólo ellos conocían el derecho consuetudinario, en virtud de lo cual forman parte de los tribunales, y establecen una justicia de cíase, que les es favorable. Sólo ellos podían consultar a los dioses, de los cuales se creían descendientes. Cuando la moneda hizo su aparición, cambiaban parte de sus abundantes provisiones por metales preciosos, y prestaban este dinero, a interés elevado; si el deudor no podía pagar, se le quitaba la tierra o se le reducía a la esclavitud.

El rey ha desaparecido: los humildes tienen cien amos en vez de uno. Se establecen gobiernos oligárquicos, es decir, gobiernos cuya autoridad es ejercida por un pequeño grupo de personas. Aumenta la diferencia entre ricos y pobres (o entre gavilanes y ruiseñores, según expresión de Hesíodo). Todo era regulado por un resttingido consejo de nobles, que detentaban el poder ejecutivo y el legislativo.

Al mismo tiempo, la familia se disgrega: todos quieren vivir por su cuenta, en su propiedad privada. Algunos lo consiguen, pero otros pagan con la inseguridad el precio de su libertad relativa.

Los aristócratas poseían, pues, la tierra, las armas, el dinero y el poder político. Frente a ellos, algunos sólo tenían sus brazos y un pedazo de tierra: una mala cosecha los dejaba a merced de los poderosos. No es, pues, de extrañar que soñasen con otras costas en las que podrían encontrar la perdida edad de oro.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Avntura del Hombre Tomo I Los Griegos – Grecia Arcaica-

Historia de Micenas Características Civilización Micénica

 ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIVILIZACIÓN MICÉNICA

La cultura cretense ha sido considerada madre de la cultura griega. Estos pueblos de habla griega llegaron a Creta y vivieron en Cnosos, procedían del continente, probablemente de la península que en la actualidad conocemos con el nombre de Grecia. En el 1400 a.C. fue invadida por los aqueos, que constituyeron la civilización micénica. Estos a su vez fueron desplazados en el 1200 a.C. tras la invasión de jonios y dorios.

Puerta de los Leones en Micenas

En el año 1400 a.C. el área cretense fue invadida por los aqueos, un pueblo que provenía de la zona continental de Grecia y que hablaba ya una forma de griego arcaico. Estos construyeron ciudades amuralladas, como Micenas, y fundaron la denominada civilización micénica.

INVASIONES DE LOS BÁRBAROS O INDOEUROPEOS: Los aqueos, antepasados de los griegos, pertenecían a la vasta familia de pueblos denominados indoeuropeos o arios. El primer término no significa que procediesen de una mezcla de indios y de europeos, sino que una parte de ellos, después de haber asolado las mesetas del Irán, lanzaron sus hordas hasta la India del Norte. Fue a partir del año 2000 a. C. cuando se presentaron violentamente en el Oriente mediterráneo. Parece que su superioridad provenía del uso del caballo y de las armas de hierro.

Hacia 1900 a.C., invadieron la meseta de Anatolia y fundaron el Imperio Hitita. Los kasitas, los mitannianos, que en varias ocasiones amenazaron Babilonia, estaban, igualmente, dominados por una aristocracia militar de origen indoeuropeo.

mapa de grecia antigua

Alrededor del año 1650 a. C., sus hordas ocuparon el Irán y fueron el origen de los medos y de los persas. La segunda gran oleada, la más terrible, tuvo lugar hacia el 1200 a.C. fueron los Pueblos de la Mar, cuyo empuje no se detendría hasta llegar a las fronteras de Egipto, y los dorios, que suplantaron a su vez a los aqueos, sus hermanos mayores, debilitados por el contacto con Creta.

Los indoeuropeos no se dirigieron sólo hacia Oriente. Otros grupos se instalaron en Europa occidental: en Italia, los umbros; en la Galia, los celtas. Los germanos, fueron casi los últimos en llegar.

HISTORIA DE MICENAS: Como decíamos antes, los primeros invasores que penetraron en Grecia, alrededor del 1700 a.C, eran bárbaros en comparación con los cretenses, pero, al igual que otros pueblos bárbaros que llegaron en épocas posteriores, montaban a caballo y tenían carros.

Construyeron fortalezas  —al parecer, siempre estaban a la defensiva, circunstancia que nos revela cómo trataban a los nativos—, algunas de ellas en emplazamientos que más adelante se convertirían en famosas ciudades griegas, como Atenas, por ejemplo. El centro más importante se encontraba en Micenas, nombre del que deriva el adjetivo micénico con que se conoce a este pueblo y su cultura.

Los micénicos construyeron edificios de grandes dimensiones, y eran buenos guerreros. Se cree que vivían en una especie de liga o federación de poblados, cada uno de ellos gobernado por un rey; el de Micenas presidía a los demás. Los nativos de Grecia pasaron a ser arrendatarios, siervos o esclavos de los nobles micénicos, que eran los propietarios de las tierras.

MICENAS SUPLANTA A CRETA: Mientras se desarrollaba la civilización cretense, la Grecia continental se había transformado , poco a poco, desde el principio del segundo milenio, debido a la llegada, por el norte o desde el mar, de ios invasores indoeuropeos.

Esta invasión de los pueblos aqueos, no representó un cataclismo: una tribu tras otras, se fueron deslizando a través de la península, y se impusieron, gracias a la superioridad de sus armas. Se instalaron, preferentemente, en el Peloponeso, en Micenas, en Tirinto, en Pilos. Comprendiendo todos los beneficios que podían obtener de ia influencia cretense, supieron, durante tres siglos (desde 1700 hasta 1400 a. C.), mantener relaciones pacíficas. Pero, una vez terminado su aprendizaje, destruyeron Creta.

Entretanto, habían consolidado su poder y edificado su civilización, cuyo esplendor prueban los tesoros descubiertos en las tumbas. Los aqueos vivían en ciudadelas poderosamente fortificadas, de las cuales Micenas ofrece un ejemplo   particularmente   palpable.

Bloques calcáreos, toscamente labrados, y después superpuestos, formaban murallas tan imponentes que ios antiguos atribuían su construcción a gigantes: los cíclopes. Estas murallas tenían un espesor medio de seis metros y alcanzaban hasta diez metros de altura.

La monumental puerta de los Leones (el dintel pesa más de 20 toneladas) conducía, por un plano inclinado, a la acrópolis, en cuya cumbre se levantaba eí palacio real. Este palacio se componía, esencialmente, de una gran pieza rectangular, el megaron (13 metros de largo por 11,5 m. de ancho), en cuyo centro había un hogar en forma de círculo; cuatro columnas soportaban ei techado. El acceso tenía lugar por un porche que se abría a un peristilo. Un sótano y un piso para habitación completaban eí conjunto. Aunque no se trataba de una morada inmensa, mostraba. sin embargo, el relativo poder de sus habitantes.

La ciudadela comprendía también viviendas secundarias, destinadas a los amigos, a los parientes, y, sin duda, a los principales lugartenientes del rey. En caso de peligro, podía servir de refugio a los campesinos de los alrededores. Gracias a los graneros, situados en el interior del recinto, y a una gran cisterna alimentada por el agua de una fuente exterior a través de una conducción subterránea, se podía resistir un largo asedio.

Cerca de la Puerta de los Leones había un cementerio, en forma de explanada circular, rodeada de muros, que contenía seis tumbas excavadas en la tierra: eran las sepulturas de los reyes y su familia. Máscaras de oro, armaduras, espléndidos puñales cincelados, jarrones, dan testimonio de la riqueza de ios reyes. Después, los grandes personajes fueron inhumados en tumbas llamadas de cúpula, fuera de la ciudadela: la más célebre es la conocida con el nombre de Tesoro de Atreo.

Fortaleza de Micenas

Fortaleza de Micenas

Una sala circular de 14,50 metros de diámetro y 13,20 metros de altura precede a la cámara sepulcral. Esta solidez arquitectónica no impedía el refinamiento del detalle: ¡os muros  estaban decorados  con frescos  que, por su técnica y sus motivos (procesiones, homenajes al soberano, escenas de combates y de caza), manifiestan la influencia cretense.

Se ven hombres con túnica hasta medio muslo, y de mangas cortas; los magnates aparecen con sus armas y sus monturas. Las artes menores, la cerámica especialmente, se distinguen por sus formas nuevas: vasos con asas, acampanados, copas de largo pie, ánforas con tres asas…

La decoración es discreta; al principio, constituida por dibujos geométricos: después, cada vez con más frecuencia, por animales domésticos y por figuras humanas. Así, pues, las piedras y los objetos indican lo que fue la civilización que llamamos micénica: un conjunto de ciudades fortificadas que, no obstante, fueron capaces de atraer a los artistas y a los mercaderes extranjeros.

Esta sociedad, que no se debe limitar a las bien situadas plazas fuertes de Argólida, pues se encuentran vestigios de ella fuera del Peloponeso, en Tesalia, en Beocia, en Ática, se nos presenta como un régimen feudal de reyezuelos y guerreros, preocupados, sobre todo, por la caza y las expediciones militares. Después de la destrucción de Cnosos, parece que relevó a los cretenses en el dominio del mar.

¿No se han encontrado en Rodas y en Chipre centros de influencia micénicos? También Itaca. el reino de Ulises, era micénica.

Alrededor del 1400 a.C, cuando los micénicos ya habían ocupado Cnosos, su civilización y potencia militar llegaron al punto culminante. También eran activos comerciantes, y los reyes hititas los trataban con respeto. Sus colonias del Asia Menor prosperaron extraordinariamente.

Las tabletas fechadas en el 1200 a.C. que se han hallado en Pilos demuestran que aprendieron técnicas de gobierno más avanzadas que las de sus vecinos. Y de repente se abre un período de oscuridad. No sabemos cómo se produjo el final de la supremacía micénica, pero se cree que se debió en gran parte a una serie de conflictos dinásticos acaecidos en la Grecia continental.

CARACTERÍSTICAS:

•   La sociedad aquea, según la describió Homero, era una sociedad de guerreros gobernada por una monarquía.

•   La economía se basaba iniciaimente en ia agricultura, pero paulatinamente el comercio se fue desarrollando y los micénicos se convirtieron en los sucesores comerciales de los cretenses. En este contexto parece explicarse la Guerra de Troya cantada por Homero: Troya pudo ser atacada por ser competidora de los aqueos.

•   El arte micénico destacó en la construcción de ciudades amuralladas y de tumbas de tipo familiar, con cámara de falsa bóveda y corredor. Los aqueos destacaron también por los trabajos hechos con oro y otros metales.

Esta civilización fue modificada profundamente tras la invasión de los dorios y los jonios que penetraron en el espacio griego y desplazaron a los aqueos hasta Asia Menor hacia el año 1200 a.C.

SU DESCUBRIMIENTO: Schliemann, fue el descubridor de la ciudad Troya, arqueólogo de origen alemán, que después de haber ejercido diversos oficios y realizado numerosos viajes se había enriquecido. Desde niño, se sintió fascinado por la leyenda homérica y deseó probar su veracidad histórica mediante una excavación arqueológica.

Los escritores de aquella época tenían a Homero por un poeta legendario, y ponían en duda el valor histórico de su obra. Schliemann fue el primero que creyó en él, y se dejó conducir por los indicios transmitidos por Homero, tomándolos al pie de la letra.

Los griegos—leemos en la llíada—recorrían, varias veces al día, el camino que separaba su campo, situado al pie de las murallas, del mar donde se encontraban sus navios. Schliemann divisó una colina en forma de meseta, de más de 200 metros de lado, lo bastante próxima al mar para hacer posibles tales viajes.

Además, Homero había dicho que Aquiles y Héctor, en el curso de su combate, habían dado tres veces la vuelta a las murallas: Schliemann hizo el trayecto por la falda de la colina y llegó a la conclusión de que, para dos combatientes encarnizados, el hecho no era imposible. Mientras todos los sabios estaban persuadidos de que la Troya homérica se encontraba mucho más lejos, adentrada en tierra; Schliemann decidió que su colina (cerca de la actual Hisarlik) correspondía al verdadero emplazamiento, y emprendió las excavaciones. Los trabajos comenzaron en 1870; Schliemann invirtió su fortuna personal y fue ayudado por su mujer, griega. Pronto encontró ruinas y utensilios; pero, con gran sorpresa, halló nuevas ruinas bajo las primeras, otras después, y, en total, nueve ciudades fueron exhumadas. Pero, ¿cuál de ellas era la Troya homérica?

En la segunda capa, de abajo arriba, descubrió huellas de incendio y de murallas, una inmensa portada y un tesoro. Estaba convencido de haber encontrado la ciudad de la que hablaba Homero y de haber descubierto su tesoro. ¡Schliemann murió, sin saber que se había equivocado! Los sabios han descubierto, posteriormente, que la verdadera Troya se encontraba en la sexta capa, contada desde abajo.

Mucho se le ha reprochado a Schliemann que, en su precipitación y en su ignorancia de aficionado, destruyera documentos de valor, cuya importancia había desestimado; lo cual no impide que este aficionado, valiéndose de su fe, haya descubierto un mundo olvidado y haya hecho recordar a los hombres que las civilizaciones son mortales. Además, puesto que Homero había dicho la verdad en cuanto a Micenas y Troya, era necesario conceder un valor histórico al resto de su obra.

mascara mortuoria de agamenón

La máscara mortuoria de Agamenón. Esta máscara mortuoria, hecha de una lámina de oro, fue uno de los primeros objetos que encontró Heinrich Schliemann en sus excavaciones de una serie de tumbas de pozo en Micenas. Schliemann afirmó haber encontrado la máscara de Agamenón, el rey de Micenas mencionado en la lliada de Homero.

El micénico fue, sobre todo, un pueblo guerrero, orgulloso de sus actos heroicos efectuados en combate. La evidencia arqueológica también señala que las monarquías micénicas desarrollaron una extensa red comercial. Se ha encontrado alfarería micénica a través de la cuenca del Mediterráneo, en Siria y en Egipto, hacia el este y Sicilia, y en la región sur de Italia, hacia el occidente. Pero ciertos académicos creen que los micénicos, guiados por la propia Micenas, también se expandieron militarmente, conquistando Creta y convirtiéndola en parte del mundo micénico. Algunas de las islas del Egeo también cayeron bajo el control micénico.

La más famosa de todas las supuestas aventuras militares micénicas ha llegado a nosotros a través del poema épico de Homero, cuando los micénicos, guiados por Agamenón, rey de Micenas,  saquearon la ciudad de Troya.

ORIGEN DE LA GUERRA DE TROYA: La guerra de Troya, por tanto, había tenido lugar. Fue hacia 1270 a.C. cuando comenzó esta guerra, que duraría diez años. Según la leyenda, el pretexto había sido fútil: la belleza de Helena.

Helena, hija de Zeus, rey de los dioses, era tan famosa por su belleza que todos los príncipes griegos tuvieron la esperanza de conseguir su mano. El tutor de Helena, temiendo que esta rivalidad provocara un conflicto, hizo prometer previamente a todos los candidatos que ayudarían al afortunado elegido, en el caso de que alguien raptase a Helena. Todos lo prometieron y Helena se casó con el rey de Esparta, Menelao, hermano del poderoso Agamenón, rey de Argos y de Micenas. Pero aparece Paris… Era hijo de Príamo, rey de Troya; su padre lo había hecho pastor: ¿no le habían advertido que un día su hijo causaría la ruina de su país?

En una visita a Esparta, Paris aprovechó la ausencia de Menelao para raptar a Helena. Entonces Menelao convocó a los demás jefes aqueos, los cuales se agruparon bajo el mando de Agamenón. Los más de ellos acudieron gozosos, entusiasmados por poder destruir una ciudad rival. Troya, en efecto, era la dueña de los estrechos; por este título cobraría, sin duda, derechos   de  peaje;   además,  estaba  consideraba como una ciudad rica en oro y en bronce, y por lo tanto de sumo interés para los saqueadores profesionales. El entusiamos de los griegos por Troya se explica por su placer por el pillaje y por el deseo de conquistar nuevas y seguras rutas comerciales.

Ver: La Guerra de Troya

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Los Griegos  – Jackson Spilevogel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Grecia Antigua – Edit. CODEX
HISTORIA UNIVERSAL ILUSTRADA Tomo I Micenas  – John Roberts Edit. Debate

Aqueos y Dorios Costumbres Historia Pueblos Primitivos

AQUEOS Y DORIOS: PRIMITIVOS PUEBLOS DE GRECIA ANTIGUA

Grecia fue el primer país de Europa en donde surgió una gran civilización. La civilización europea tuvo su origen en la griega. Puede decirse, por tanto, que la mayor parte de nuestra cultura y de nuestro pensamiento deriva de aquel pueblo.

La posición geográfica explica en gran parte la evolución de le civilización en aquellas tierras. Grecia es la más oriental de las penínsulas mediterráneas y la más próxima a las costas del norte de África y del cercano Oriente, primeros territorios que fueror habitados por pueblos civilizados (egipcios, fenicios, súmeros).

La península griega se halla rodeada de muchas islas, las que la acercan más a aquellas tierras. En la antigüedad, fueron precisamente esas islas las primeras a las que llegaron razas progresistas que luego se orientaron hacia las costas e interior de la cita de península, atraídas por su clima benigno.

La primera civilización surgió en la isla de Creta, alrededor dt 3.000 años antes de Cristo. Fue la civilización llamada cretense o minoica (de Minos, rey de la isla). Buenos navegantes, los cretenses se expandieron en el Mediterráneo oriental, sobre todo en e mar Egeo, motivo por el cual también su civilización se llame egea. Los griegos muy poco sabían de estos antecesores prehelénicos, a los que les llamaban “pelasgos”. Algunos autores creer, que eran oriundos de Anatolia.

Mapa donde habitaron los primtivos pueblos de grecia

LOS AQUEOS
En los siglos XIV y XIII antes de Cristo, Grecia fue invadida por los aqueos, un pueblo de estirpe aria proveniente de Tesalia, que pasó a establecerse en la península del Peloponeso.

Después de haber llevado a cabo devastaciones y destrucciones, los aqueos fueron asimilando la civilización prehelénica, establecida en varias aldeas y ciudades, la rr.ás importante de las cuales fue Micenas. La civilización de los aqueos tomó de esta ciudad el nombre de civilización micénica.

Cuando los aqueos tuvieron la península griega bajo sn sólida posesión, se dirigieron también a las islas periféricas y hacia las costas de Asia Menor. Poco después, conquistaron la isla de Creta poniendo fin a la civilización minoica  (año 1400 antes de Cristo).

Los aqueos eran valientes guerreros y hábiles navegantes. La última gran empresa realizada por ellos fue la conquista de Troya en el año 1184 antes de Cristo. Troya era una gran ciudad situada en la costa de Asia Menor. Según la tradición, comandó esta célebre expedición el rey de Micenas, Agamenón.

El nivel cultural de los aqueos era inferior al de los pelasgos. Sus principales actividades eran la agricultura y el pastoreo, aunque estaban también muy desarrolladas   algunas   artesanías.

Sus ciudades eran pequeñas, algo más grandes que aldeas y por lo general se levantaban al pie de una colina sobre la que se erguía el templo y el palacio del rey.

Los aqueos vestían una túnica que les llegaba hasta las rodillas. Las mujeres llevaban además un velo y un cinto. Las más pudientes se adornaban con anillos y prendedores de oro. Hombres y mujeres calzaban sandalias de cuero.

Cada familia vivía independientemente, ya que cada cual atendía sus propias necesidades. Los hombres cultivaban la tierra y construían las casas y muebles, mientras las mujeres hilaban la lana y tejían. Ni siquiera los soberanos desdeñaban los trabajos manuales.

Se alimentaban preferentemente de carne asada, de legumbres y de hogazas de trigo. Su bebida preferida era el vino mezclado con agua. Para endulzar sus comidas usaban solamente la miel. No conocían el uso de la moneda, aunque empleaban lingotes de oro y de bronce. Sin embargo, preferían comerciar mediante el trueque. Las comunicaciones con el interior del país eran muy pobres, debido a la escasez de caminos. La navegación (hacia Creta y Egipto)  era, en cambio, muy activa.

LOS DORIOS
En el siglo xi antes de Cristo, Grecia fue invadida por otro pueblo de estirpe similar a la de los aqueos. Los nuevos invasores eran los dorios, procedentes de Macedonia, Tracia y Epiro. Los dorios fueron conquistando gradualmente toda la península, pero su dominio se radicó preferentemente en Laconia, Mesenia y Elide; es decir, en el Peloponeso.

Gracias a la superioridad de las armas de hierro, los dorios lograron someter a los aqueos

Próximos a los dorios se establecieron también en Grecia otros pueblos de análoga procedencia: los jonios y los eolios. Los jonios habitaron preferentemente el Ática, y su centro principal fue la ciudad de Atenas. Los eolios se radicaron en Tesalia y en Beocia, y su centro principal fue la ciudad de Tebas.

Después de la invasión dórica, la civilización griega atravesó un prolongado período de decadencia, que duró hasta el 776 antes de Cristo, año de la institución de los juegos olímpicos. Este período ha sido llamado “Medievo helénico” por algunos historiadores modernos. Al finalizar dicho período, los dorios, jonios y eolios constituían un mismo pueblo que recibió el nombre de helénico.

Los dorios practicaban con preferencia el pastoreo y la caza, lo que les obligó a continuas migraciones. Cuando penetraron en Grecia destruyeron la floreciente agricultura y las grandes reservas de animales. Aunque se establecieron definitivamente en el país, se resistían a ser agricultores. Preferían mantener una posición de privilegio mediante el ejercicio del poder político y la profesión de las armas, y dejaban en manos de los pueblos vencidos las actividades manuales, tales como  la  agricultura y  la artesanía.

Con el correr de los siglos se fue acentuando la división de las clases, especialmente en Laconia, región donde la dominación de los dorios se hallaba más arraigada y donde se levantaba la ciudad de Esparta, en la que todos los privilegios estaban reservados a los guerreros, mientras que los trabajos agrícolas estaban a cargo de esclavos, denominados ilotas.

La civilización dórica era esencialmente ciudadana. Cada ciudad formaba un Estado independiente con leyes y tradiciones propias. La ciudad-estado de los griegos, llamada polis, existía todavía cuando las distintas estirpes se fundieron en la civilización helénica.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Ilustrada Tomo IV Primtivos Pueblos de Grecia

Etapas de la Historia Sus Características Principales Hechos

El objeto de la historia como que hacer científico es el ser humano, sus realizaciones y proyectos. Por eso se la define como “la ciencia de los hombres en el tiempo”. Estudia el pasado de la humanidad y nos permite conocer cómo se organizaron las diferentes sociedades, cómo nacieron y se desarrollaron las instituciones, el lenguaje, el pensamiento, las manifestaciones artísticas y técnicas, las relaciones sociales, afectivas y económicas.

¿Para qué estudiamos historia?
¿Y para qué nos sirve “estudiar el pasado de la humanidad”? La historia puede “servirnos” para razonar y comprender, para entender el presente y lo que nos rodea. Las raíces del presente las descubrimos en el pasado: las transformaciones de la economía, de la estructura social, de las creencias, del comportamiento humano.

Si   nos   inquieta   saber,   por ejemplo, el origen del sistema democrático, debemos remontarnos a la historia de la Grecia antigua. Allí surgió por primera vez, varios siglos antes de Cristo, una forma de gobierno representativa de la voluntad popular que, aunque con características diferentes, aún sigue vigente.

“Los seres humanos somos hijos de una larga tradición histórica.” Tomar conciencia sobre el pasado nos permite reconocernos como parte de la historia humana que se inició hace muchísimo tiempo. El estudio de la historia puede ayudarnos a establecer relaciones significativas entre el pasado, el presente y el futuro. (Fuente: La Humanidad  – Silvia Vázquez de Fernández)

La historia se asocia con la idea de cambio. El historiador se ocupa de investigar un pasado constituido por acciones humanas que se sucedieron cronológicamente.

Esa sucesión significa que nada permanece sin sufrir modificaciones a lo largo del tiempo. Son las acciones de los propios hombres las que provocan estos cambios. Ningún plano de la vida de los hombres en sociedad es ajeno a esto: la manera de organizarse para el trabajo, las ideas religiosas, las manifestaciones artísticas, las formas de gobierno, las vestimentas, los juegos, la tecnología, por ejemplo, se han ido transformando desde los tiempos más remotos hasta la actualidad.

La tarea del historiador consiste en organizar ese pasado en movimiento. Para hacerlo considera al conjunto de los hechos pasados como un proceso histórico. Así, analiza las acciones de los hombres y los conflictos que tuvieron lugar desde una perspectiva global, tomando en cuenta las múltiples cansas que los originaron. En su trabajo, el historiador debe relacionar los aspectos económicos, geográficos, políticos y culturales de la vida de una sociedad para comprender mejor la historia que esos hombres protagonizaron. El historiador no debe, entonces, obtener fotografías del pasado, imágenes estáticas, sino tratar de filmar una película, un proceso.

Divisiones de la historia
En la actualidad pueden señalarse tres formas de dividir la historia que se aplican de manera particular o simultánea, de acuerdo a las necesidades del investigador y según el aspecto que le interese profundizar.

Por grupos humanos y regiones geográficas:
•  Universal o general que estudia el desarrollo de la sociedad humanidad en todos sus aspectos.
•  Nacional o particular ya sea por regiones, grupos humanos o actividades, como la historia de América Latina, o las locales consagradas al estudio de provincias, ciudades o aldeas, a éstas también se llaman microhistorias.Existen también abundantes grupos humanos cuyo desarrollo no se identifica con una nación o con una zona geográfica específica, como por ejemplo los pueblos judíos y gitano.

•  Por temas específicos y actividades, como la historia de la economía, la política, la cultura, entre otras.

•  Por periodos ordenados cronológicamente, los cuales abarcan largos plazos que frecuentemente se extienden a cientos o miles de años, en los que se observan agrupaciones de sucesos semejantes sobre aspectos básicos de la vida humana en sociedad, que tienen causas comunes y en las que conviven características de dos periodos.

Para esta periodización hoy día es aceptado dividir a la historia en dos prehistoria e historia con sus correspondientes subdivisiones. Para muchos autores la característica que separa estas dos grandes etapas es la invención de la escritura con la que cada pueblo comenzó a dejar testimonios escritos.

En cierta medida, la periodización de la prehistoria y de la historia para su estudio y mejor comprensión, se ha fundado en la consideración de los aspectos básicos de la vida humana en sociedad. Es importante señalar que en la realidad nada empieza ni termina por completo en una fecha exacta, por le que se manejan de manera aproximada, sobre todo en el periodo prehistórico

A partir de la invención de la escritura comienza la Historia propiamente dicha, dividida, para su mejor estudio, en cuatro edades: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. La ubicación cronológica de estas edades se hace, para los pueblos cristianos, con referencia al nacimiento de Jesucristo; de tal modo, todo cuanto lo precede se indica como anterior a la era cristiana (a.C.=antes de Cristo), y todo cuanto ha ocurrido después se indica con la correspondiente cifra, tomando como punto de partida, como se ha dicho, el nacimiento de Jesús.

De acuerdo con ello, la Edad Antigua se extiende desde unos cinco mil años a. C. hasta el año 476 de la era cristiana, e incluye el estudio de los pueblos del antiguo Oriente, de Grecia y de Roma. En el año 476, al producirse la caída del Imperio Romano de Occidente en poder de los bárbaros, se inicia la Edad Media, que abarca casi diez siglos, hasta 1453, fecha de la caída del Imperio Romano de Oriente, en poder de los turcos.

La Edad Moderna se extiende desde 1453 hasta 1789, año del estallido de la Revolución Francesa, que señala un cambio fundamental en el aspecto social, económico y político de la Humanidad. Finalmente, la Edad Contemporánea transcurre desde 1789 hasta nuestros días.

Ha de recordarse que estas divisiones son sólo convencionales, ya que el paso de una época a otra es prácticamente imperceptible y sólo a la luz del tiempo transcurrido puede establecerse diferencia entre una y otra edad histórica. (¿Es correcto hacer estas 4 etapas?)

Etapas de la Historia

Hace 1.500 años los cristianos europeos comenzaron a considerar el nacimiento de Cristo como el inicio de una nueva era. De este modo, los hechos históricos quedaron ubicados antes o después del nacimiento de Cristo. Este criterio se difundió luego por todo el mundo y hoy lo utilizan cristianos y no cristianos. Los ejes cronológicos te permiten comprender esta forma de fechar los acontecimientos históricos. Para señalar un hecho ocurrido antes de Cristo se utiliza la abreviatura a.C, y para uno ocurrido después de Cristo, d.C.

EDAD ANTIGUA:
Características y Hechos Principales

Loba que alimentó a Rómulo y Remo

Las primeras civilizaciones del mundo surgieron a oriiias de ríos de Asia y África Egipto, Mesopotamia (Irak), China, más tarde India y Japón. Las dos primeras influyeron muchísimo en Europa por su cercanía. La principal característica económico-social de las primeras civilizaciones fue el esclavismo: la utilización de  mano de obra esclava para las grandes construcciones y el sostenimiento de los funcionarios estatales.

La escritura surgió en el momento en que las sociedades se organizaron en forma más compleja y fue fruto de la necesidad de conservar intacta la memoria del pasado y del presente; gracias a la misma se incrementó el patrimonio cultural de los pueblos y se aceleró su progreso tecnológico. Esto sucedió en Súmer (baja Mesopotamia asiática) y Egipto en el cuarto milenio antes de Cristo, es decir, hace poco más de cinco mil años.

Durante la Edad Antigua florecieron en Oriente brillantes civilizaciones que, llegadas a una época de máximo esplendor, desaparecieron para dejar paso a otras. Esa sucesión se realizó en forma tal que parecería que el progreso siguió una ruta de este a oeste o, de oriente a occidente, Los pueblos que alcanzaron mayor esplendor en la Edad Antigua fueron los egipcios, mesopotámicos (caldeos y asirios), hebreos, fenicios, medos y persas, griegos y romanos.

Los egipcios: La civilización egipcia comenzó unos 4.000 años antes de Cristo, en el ángulo nordeste de África, en el valle del Nilo, río al que adoraban como dios. Veneraban además al Sol y a algunos animales como el buey Apis y la vaca Athor.

Estaban organizados bajo la autoridad de un rey, considerado también de origen divino, al que daban el título de Faraón. Los egipcios construyeron magníficos templos y extraordinarias tumbas de piedra en forma de pirámide. La más grande de ellas es la del faraón Keops cuya altura llegaba a los ciento cuarenta y cuatro metros. Otros monumentos admirables son la Esfinge, enorme escultura con cabeza de mujer y cuerpo de león, y los templos de Luxor y de Karnac.

Su escritura, sumamente complicada (escritura jeroglífica) fue descifrada en el año 1822 por el egiptólogo francés Juan F. Champollion.Los egipcios inventaron el calendario solar, y alcanzaron notables conocimientos de astronomía y de matemáticas.

Los mesopotámicos: En la región de Asia comprendida entre los ríos Tigris y Eufrates, denominada Mesopotamia, vivieron dos pueblos que alcanzaron un alto grado de civilización: los caldeos (al sur) y los asirios (al norte).

Los caldeos fueron industriosos y pacíficos. Cultivaron su fértil territorio y, simultáneamente, desarrollaron las artes y las ciencias, en especial las matemáticas y la astronomía. Los asirios, en cambio, que habitaban un país árido, se entregaron a la guerra y al pillaje; su crueldad fue proverbial y sus triunfos guerreros les reportaron grandes riquezas.

Los mesopotámicos descollaron en la cerámica, en la tejeduría, en la joyería y en el templado del acero, lo que dio origen a un intenso comercio. Con el correr del tiempo, acumularon grandes riquezas, guerrearon con los persas y fueron derrotados, con lo. que su civilización llegó al ocaso.

Grecia fue el escenario donde se desarrolló una extraordinaria civilización. Allí se ha forjado uno de los períodos más elevados de la historia del hombre. Se inició el pensamiento filosófico como lo entendemos hoy, se desarrollaron los pilares fundamentales del arte y de las ciencias; la política, antes reservada para una élite, comenzó a ser compartida por una mayor cantidad de perso* ñas y surgió el sistema democrático de gobierno. El genio griego recorrió todos los campos del razonamiento y expresión, se crearon obras plenas de belleza y armonía y surgieron conceptos que hoy sobreviven. Por ello, suele decirse que nuestra civilización occidental es “hija de la civilización griega”.

A partir del nacimiento de Jesucristo nació el cristianismo, que se difundió por las colonias judías del norte de África, y también entre los llamados gentiles, es decir, gente que antes no erajudía sino politeísta. Así, llegó el cristianismo a Grecia y a Roma, a través de la prédica de los Apóstoles y sus seguidores.

Se fue formando la Iglesia, que significa “asamblea” o “reunión”, pero al principio fue perseguida muy duramente. Sin embargo, se siguió difundiendo hasta que el emperador romano Constantino, al convertirse al catolicismo, decidió abandonar la persecusión en el año 323 d.C. Es decir, se implantó la tolerancia.

En Roma el emperador Teodosio, en el año 379 d.C, convirtió al catolicismo en religión oficial del Imperio: combatió a los paganos, clausuró sus templos y destruyó sus ídolos. Prohibió los juegos olímpicos y castigó con la muerte a quienes practicaban la adoración de los falsos dioses. A su muerte, el Imperio Romano se dividió definitivamente en Imperio Romano de Oriente (también llamado Bizantino) e Imperio Romano de Occidente, cuya capital era Roma.

Occidente se debilitó en su organización por el mal gobierno que se preocupaba fundamentalmente del lujo y los caprichos de la clase dirigente, mientras el extenso territorio era invadido lenta y pacíficamente por otros pueblos; los germanos (llamados bárbaros por los romanos) que fueron empleados por el Imperio como soldados mercenarios y como labradores, pero que además llegaron a ocupar importantes puestos en el ejército imperial y hasta en la corte.

Finalmente, en el siglo V, empujados por otra invasión poderosa -la de los hunos-, los germanos tomaron el gobierno de Roma definitivamente en el año 476, Con este acontecimiento, en la historia europea, termina la EDAD ANTIGUA y empieza la EDAD MEDIA.

EDAD MEDIA
Características. Hechos principales
Este período histórico, que constituye una larga transición entre la Edad Antigua y la Edad Moderna, abarca un lapso de diez siglos, durante cuyo transcurso se destacan como hechos principalísimos la destrucción de la unidad política del Imperio Romano y el nacimiento de una sociedad esencialmente cristiana.

El comienzo de la Edad Media está señalado por las invasiones de los bárbaros. Los romanos denominaban bárbaros a los pueblos que vivían más allá de sus fronteras y que no hablaban ni latín ni griego. Estos pueblos invadieron el imperio de Occidente, en forma pacífica primero, violentamente después- hasta que, en el año 476 de nuestra era, un jefe vándalo, Odoacro, se apoderó de Roma.

La cultura latina se refugió entonces en el Imperio Romano de Oriente, llamado también Imperio Bizantino porque su capital, Constantinopla, había sido edificada sobre la I antigua ciudad de Bizancio.

Otros acontecimientos que caracterizan a: la Edad Media son: el nacimiento de la religión musulmana o islamismo, en Arabia, predicada por Mahoma; la invasión de España por los mahometanos, (de la que fueron totalmente expulsados por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel); el establecimiento del Imperio de Carlomagno, guerrero franco que intentó reconstruir el antiguo Imperio Romano; la realización de las Cruzadas, expediciones religiosas y militares con las que se intentó recuperar el sepulcro de Cristo; y la institución del feudalismo, sistema por el cual unos pocos terratenientes (los señores feudales) se adueñaron de las tierras de casi toda Europa y de sus habitantes, a quienes consideraban como objetos de su propiedad particular. La desigualdad social y el predominio de la Iglesia son también características de la Edad Media.

EDAD MODERNA:
Características y Hechos Principales

1453 Constantinopla es tomada por los otomanos: cae el Imperio bizantino.
1455 Se imprime en Alemania la Biblia de Gutenberg.
1455-1485 Guerra de las Dos Rosas, lucha dinástica por el trono inglés.
1467 Comienza la guerra Onin en Japón, que marca el inicio de la «era de los Estados Beligerantes», que durará un siglo.
1470 Los incas conquistan Chimú; se inicia el periodo de mayor expansión imperial inca.
1472 Boda de Iván III de Rusia con Zoé, sobrina del emperador bizantino; Iván adopta el título de zar.
1477 Batalla de Nancy, donde muere Carlos el Temerario; los Habsburgo toman casi todo el lerritorio borgoñón.
1479 Unión de los reinos de Castilla y Aragón bajo Isabel y Fernando.
1480    Moscovia, bajo Iván III, se liberé del dominio tártaro.
1485 Batalla de Bosworth: Enrique VIl de Inglaterra derrota a Ricardo I y establece la dinastía Tudor.
1492 Fin de la Reconquista española con la caída de Granada. Colón hace la primera travesía del Atlántico y desembarca en las islas del Caribe.
1494 Tratado de Tordesillas: el Nuevo Mundo se reparte entre España y Portugal. Inicio de las guerras de Italia, invadida por Carlos VIII de Francia, que reclama Nápoles.
1491 El navegante italiano Giovanni Caboto llega a Terranova.
1498 Vasco da Gama alcanza India circunnavegando el cabo de Buena Esperanza. Colón es el primer europeo en llegar a América del Sur.
1499  Francia invade Lombardía y toma Milán. Amerigo Vespucci llega a la desembocadura del Amazonas
1500 Luis XII de Francia invade Italia para reclamar Milán. Cabral llega al Brasil, tomando el territorio para la corona portuguesa.
1502 El primer embarco de esclavos africanos rumbo a las haciendas españolas en Cuba da inicio al tráfico esclavista triangular entre Europa, África occidental y América.
1510 Apogeo del Renacimiento italiano.
1513 Ponce de León, explorador y gobernador español de Puerto Rico, llega a Florida y toma posesión para la corona española.
1514 Los otomanos vencen a los persas safavíes (batalla de Chaldirán).
1520 Primera misión comercial portuguesa a China. Magallanes descubre una ruta navegable por el sur, rodeando América del Sur.
1529 Asedio otomano de Viena.
1531 Francisco Pizarro, conquistador español, desembarca en Perú.
1533 Pizarro encuentra, captura y mata al emperador inca Atahualpa, y conquista Cuzco, la capital inca.
1534 Enrique VIII de Inglaterra rompe con Roma al denegar el papa su divorcio. La guerra entre safavíes y otomanos resulta en la toma por estos de Bagdad. Jacques Cartier explora el estrecho de Belle Isle y el río San Lorenzo.
1536 Gales e Inglaterra se unen por medio del Acta de Unión. Enrique VIII inicia la disolución de los monasterios ingleses y aplasta la rebelión católica.
1550 Comienza la construcción de la mezquita de Solimán en Estambul.
1555 Paz de Augsburgo: Carlos V concede a los principes alemanes libertad de elección entre protestantismo y catolicismo.
1565 Comienza en Rusia el «reinado del terror» de Iván IV. España reclama Filipinas. La población Indígena sudamericana es diezmada por las enfermedades europeas.
1588 La Armada «Invencible» española no logra Invadir Inglaterra.
1592 Japón invade Corea, pero es repelido por tropas chinas y la armada coreana.
1593 Inicio de la larga guerra entre los Habsburgo y los otomanos.
1595 Enrique IV Intenta su erar las divisiones religiosas en Francia declarando la guerra a España.
1602 Se funda la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.
1620 El Mayflower zarpa de Inglaterra con los Padres Peregrinos; un año después llega a Plymouth (América del Norte), y al año siguiente se celebra el primer día de Acción de Gracias con los nativos norteamericanos.
1635 La Intervención francesa en la guerra de los Treinta Años evita un acuerdo favorable a los Habsburgo en la Paz de Praga.
1648 La Paz de Westfalla pone fin a la guerra de los Treinta Años. Francia se hunde en una guerra civil.
1652 Los holandeses fundan en el cabo de Buena Esperanza una colonia.
1653 Ollver Cromwell es nombrado lord protector de Inglaterra.
1654 Construcción del Taj Mahal en Agrá (India).
1666 Se funda la Real Academia de las Ciencias en París.
1687 Newton publica los Principia mathematica, donde expone la ley de la gravitación universal.
1694 Fundación del Banco de Inglaterra.
1701 Comienza la guerra de Sucesión española. La invasión sueca de Polonia inicia la primera fase de la guerra del Norte. Dominio ashanti en África occidental.
1704 Isaac Newton expone sus teorías sobre la luz en Óptica.
1771 Tratado de Utrecht: fin de la guerra de Sucesión española; se confirma la separación de las coronas española y francesa, y el control británico sobre Terranova y Nueva Escocia.
1727 Primera plantación de café en el Brasil.
1782 Petición de paz de Gran Bretaña a los rebeldes estadounidenses. España sofoca un levantamiento indígena en Perú.
1783 Tratado de París: Gran Bretaña reconoce la independencia de los EE. UU.
1784 Ley de India: Gran Bretaña toma el control de los territorios Indios.
1789 Revolución Francesa. George Washington, primer presidente de los EE. UU. (hasta 1797).

EDAD CONTEMPORÁNEA
Características y Hechos Principales

La Edad Contemporánea se inició en 1789 con el estallido de la Revolución Francesa, trascendental acontecimiento que tuvo gran repercusión en la vida política, social y económica de los países occidentales.

Este movimiento se originó en el descontento de las clases populares de Francia por el estado de cosas existente en este país, donde imperaba una monarquía absoluta ]ue insumía, en gastos improductivos, gran parte de las rentas de la nación. Enfurecido, el pueblo asaltó la fortaleza de la Bastilla, símbolo del absolutismo real (14 de julio de 1789); ocupó el palacio e hizo prisionero en 1792 al rey, que fue posteriormente guillotinado; y proclamó la República.

En las guerras a que dio lugar la Revolución Francesa, se destacó Napoleón Bonaparte, general que llegó a ser emperador de Francia. Luego de combatir contra una coalición de naciones europeas, fue vencido en Waterloo el 18 de junio de 1815, y confinado en la isla de Santa Elena, en el Océano Atlántico, donde acabó sus días.

Otros hechos importantes de la Edad Contemporánea son la Independencia de las colonias españolas y Portuguesas de América del Sur, donde se destacaron Bolívar, San Martín, Belgrano, O’Higgins y Artigas entre otros; la unidad de Italia y la de Alemania que, divididas ambas en multitud de pequeños Estados, lograron formar naciones firmemente unidas y poderosas alrededor del año 1870; las grandes inmigraciones europeas hacia América; y las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945), en las que se vieron comprometidas todas las grandes naciones del mundo.

Durante la Edad Contemporánea se operó un espectacular progreso de las ciencias y de la técnica, traducido en extraordinarias realizaciones; electricidad, electrónica, telégrafo, teléfono, motores de explosión, automovilismo, grabación de imagen y del sonido (fonógrafos y cintas magnéticas), cinematografía, radiotelefonía, televisión, vitaminas, antibióticos, material plástico, computadoras, robótica, cohetes espaciales, viajes interplanetarios, son palabras que, en gran parte, carecían de significado (o no existían) hasta hace cincuenta años y aun menos.

Este período se caracteriza por la mayor partid-pación de pueblo en el gobierno. Se reforman los Estados y desaparecen las Monarquías absolutas. Gracias a los constantes inventos y descubrimientos se multiplica el intercambio cultural y comercial en todo el planeta. Queda a la Humanidad la tarea de emplear con cordura y para finalidades útiles esos descubrimientos realizados -a veces con sacrificio de vidas- por hombres y mujeres excepcionales, cuyo esfuerzo merece el más sincero y universal homenaje.

Ver Línea del Tiempo Contemporánea

Fuentes Consultadas:
La Humanidad Silvia Vázquez Fernández – Kapelusz
Historia Mundial Contemporánea 1° Polimodal Brass- Gallego – Mapuche
Cuadernillo de Historia Visor
Historia Mundial Phillip Parker

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SIGLO XV: La imprenta, la revolución de las letras
La idea de imprimir imágenes con bloques de madera o metal no era nueva, pero la idea de utilizar letras individuales hechas a mano para crear las diferentes páginas del texto era revolucionaria. Fue introducida por primera vez en Europa por Johannes Gutenberg de Maguncia, Alemania, a partir de 1450.

Aunque se podían requerir 50.000 caracteres para formar un libro extenso como la Biblia, una vez armada, la misma obra podía ser reproducida-miles de veces. Para 1520 había más de 200 diferentes ediciones impresas de la Biblia en varios idiomas, que representaban en total, tal vez, 50.000 copias individuales.

No obstante, aunque la imprenta ya estaba bien establecida en Europa, los trastornos religiosos de la Reforma transformaron su comercio en una gran industria: en Alemania aparecieron un total de 150 publicaciones distintas en 1518, 570 en 1520 y 935 en 1523, alcanzando sus ventas totales quizás 500.000 copias.

Aunque algunas de ellas estaban en latín, el idioma tradicional del debate erudito, la mayoría estaba impresa en lengua vernácula. Podían ser leídas, o escuchadas y comprendidas por casi todos. Un número considerable de estas nuevas obras fue escrito por un solo hombre: Martín Lutero. De los 935 libros publicados en Alemania en 1523, 183 provenían de su pluma y algunas de sus publicaciones posteriores fueron impresas en tiradas de 100.000 ejemplares.

SIGLO XVIII: La Revolución Industrial en Inglaterra

Esta revolución productiva marca un hito fundamental en la era moderna que comenzó en el siglo XVIII. Antes de 1800, regiones como West Riding de Yorkshire, Lancashire sur y West Midlands presentaban muy poco desarrollo urbano. La industrialización en el siglo XVIII no se caracterizó por conurbaciones -que son un fenómeno del siglo XIX— sino por un aumento gradual de los asentamientos industriales todavía rurales.

La localización de la industria estaba sólo comenzando en 1800. La manufactura de textiles de lana estaba muy dispersa, aunque existía cierta especialización local, fundamentalmente ligada a la disponibilidad de agua. Los paños finos y las sargas requerían procesos industriales que demandaban grandes cantidades de agua; no ocurría lo mismo con la fabricación de frazadas, franelas y telas de lana peinada.

La industria del algodón se estableció en Lancashire porque el clima era húmedo, los gremios eran menos poderosos, los puertos por los que se traía el algodón en bruto desde ultramar estaban próximos y existía una mano de obra experimentada en trabajar el lino y la lana. Tanto en las industrias algodoneras como en las laneras, las nuevas máquinas requerían de la energía hidráulica para impulsarse.

La llegada de las máquinas de vapor, además de incrementar la producción, permitió elegir ubicaciones menos dependientes de la cercanía del agua.

En 1700, la densidad de población fuera del área de Londres estaba determinada principalmente por la industria de la lana. Hacia 1750, incluso antes del establecimiento de los canales y caminos de peaje, la distribución de la población estaba cambiando con celeridad. Los textiles se desplazaron hacia el norte, y las áreas ricas en carbón y hierro comenzaron a poblarse densamente. Entre 1700 y 1800, la población total de Gran Bretaña aumentó de casi seis millones a nueve millones, es decir, tuvo un crecimiento promedio de 30.000 habitantes al año. De allí en adelante el incremento fue mucho más rápido.

Entre 1811 y 1821 subió de diez a doce millones, una tasa de aumento cinco veces más elevada que en el siglo anterior. En los principales centros industriales el cambio fue incluso más impactante. Manchester tenía 90.000 habitantes en 1801; 237.000 en 1831 y 400.000 en 1861.

Este aumento sin precedentes fue una razón para el auge de la producción industrial y agrícola durante los siglos XVIII y XIX. Debían satisfacerse las necesidades de millones de personas adicionales. Otra razón era la guerra, un prodigioso consumidor de hierro y sus derivados. En 1790, la producción británica de hierro no superaba las 79.000 toneladas. En 1820, como resultado de las guerras napoleónicas, había llegado a 400.000 toneladas.

Con una población en aumento, creció la demanda por productos manufacturados. Los salarios eran bajos, por lo que se necesitaban nuevas invenciones para permitir a los fabricantes producir más y lograr así bajar los precios. La lanzadera volante de Kay en 1733, la hiladora con varios husos de Hargreaves en 1770, la máquina de hilar intermitente (selfactina) de Crompton en 1778 y el telar mecánico de Cartwright en 1785 estuvieron entre los avances que transformaron la industria textil.

En la elaboración de hierro, los pioneros más destacados fueron Abraham Darby, que en 1709 logró descubrir cómo utilizar carbón de piedra en vez de carbón de leña para fundir el hierro, y Henry Cort, que en 1784 introdujo el proceso de pudelación para elaborar hierro fundido. La minería y todas las formas de fabricación se beneficiaron con la invención y perfeccionamiento de la máquina de vapor, a través de una serie de progresos desde la máquina atmosférica de Newcomen de 1712, hasta las máquinas de Watt de las décadas de 1770 y 1780 y las máquinas de alta presión de Trevithick, introducidas durante los primeros 20 años del siglo XIX.

No servía de mucho ser capaz de producir bienes en mayores cantidades a menos que éstos pudieran llevarse en forma expedita y a bajo precio a sus clientes y se pudieran entregar oportunamente las materias primas alas fábricas. La Revolución Industrial fue también la revolución del transporte. Durante los siglos XVII y XVIII, los caminos se deterioraron tanto a causa del aumento del tráfico sobre ruedas, que prácticamente sólo podían ser transitados por caballos de montar o columnas de caballos de carga.

Antes de la aparición del ferrocarril en la década de 1830, la única manera confiable de transportar cargas pesadas era la navegación. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se hicieron inversiones considerables en la construcción de canales, pero el ímpetu decayó tan pronto como se comenzó a descubrir el potencial de los ferrocarriles.

LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA UN HECHO DESTACADO DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

La difusión del conocimiento
Aun cuando sea borroso, el límite entre ciencia y tecnología existe, por lo que es necesario considerar la manera en que la información lo atraviesa. El principal camino son las publicaciones. El científico académico no desea ocultar sus trabajos: las publicaciones son el medio para que su investigación llegue a sus colegas de todo el mundo y, tanto en el aspecto de formarse una reputación como en el de avanzar en la carrera, lo importante es haber sido el primero.

En consecuencia, existe un volumen cada vez mayor de conocimientos científicos que todo el mundo puede aprovechar libremente. Hasta hace relativamente poco tiempo, la mayor parte de los conocimientos nuevos se comunicaban a través de periódicos publicados por instituciones científicas. Sólo después de la Segunda Guerra Mundial entraron en este campo las editoriales comerciales, que sin embargo siempre habían editado libros científicos.

A propósito de este tema, es interesante señalar que a mediados del siglo XX el material publicado era tan vasto y crecía con tanta rapidez, que una de las principales preocupaciones entre los científicos era encontrar la forma de utilizarlo con eficacia, ya que el día no les alcanzaba para mantenerse al tanto de las últimas novedades.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la aplicación de la informática al archivo y la recuperación de la información permitió solucionar el problema. Este enorme volumen de conocimientos de libre acceso para todos puede conducir directamente a importantes aplicaciones tecnológicas. Por ejemplo Marconi, precursor de la comunicación por radio, se inspiró para sus trabajos en una casual referencia a los experimentos de Heinrich Hertz que encontró en una revista. Casi medio siglo más tarde, el gigantesco proyecto Manhattan, que produjo la primera bomba atómica, fue el resultado directo de los artículos publicados sobre experimentos en física atómica, el más importante de los cuales apareció en 1939, apenas dos días antes de que estallara la guerra.

Sin embargo, a finales del siglo XIX, la industria comenzó a considerar que esta fuente de información era insuficiente para sus necesidades. Como complemento, y para asegurarse de que las investigaciones realizadas tuvieran que ver con sus necesidades (e indirectamente con las de sus dientes), las principales empresas fundaron sus propios laboratorios. Entre las primeras en hacerlo figura la United Alkali Company, de Gran Bretaña, cuyos laboratorios Widnes comenzaron a funcionar en 1892. Resulta significativo que su equipo de investigaciones, entonces reducido, estuviera compuesto casi exclusivamente por químicos formados en el extranjero, en Giessen, Heidelberg y Zurich.
Investigación nacional e internacional. En general, las investigaciones desarrolladas en ese tipo de laboratorios estaban directamente vinculadas con las actividades de la empresa madre.

Por razones comerciales, gran parte de los resultados obtenidos no se publicaban o sólo se comunicaban una vez protegidos por patentes.

Quedaban, sin embargo, áreas de investigación de importancia nacional general, pero sin relación directa con ninguna empresa en concreto, por ejemplo, la investigación sobre corrosión y metrología. Para rellenar este vacío, sólo se podía recurrir a laboratorios patrocinados por el Estado. Entre las primeras grandes instituciones de este tipo figuran el National Physical Laboratory del Reino Unido (1900), la National Bureau of Standars (actualmente National Institute of Standards and Technology) de Estados Unidos (1901) y el Instituto Kaiser Guillermo (luego Max Planck) de Alemania.

Así pues, durante los primeros años del siglo XX se fomentaba el progreso de la ciencia en tres frentes: en las universidades, con una fuerte inclinación hacia la investigación pura en las más antiguas y una mayor tendencia hacia la ciencia aplicada en las más nuevas, en los laboratorios de las grandes empresas industriales con base técnica y en las grandes instituciones estatales. Si bien estas divisiones eran bastante reales y estaban bien establecidas, había una buena cantidad de interrelaciones, aunque su naturaleza y alcance variaba de un país a otro.

Así pues, los científicos universitarios de mayor prestigio eran consultados por sus colegas de la industria. A menudo no sólo les ofrecían sus consejos, sino que desarrollaban investigaciones concretas para la industria con la ayuda de sus estudiantes. También había contactos entre las universidades y los laboratorios nacionales.

Aunque el equilibrio de fuerzas cambiaría con el paso de los años, esta pauta se mantuvo esencialmente hasta mediados de este siglo. Surgió entonces un cuarto frente, cuando el coste y la complejidad de la investigación en algunos campos llegaron a superar los recursos de casi todos los países, a excepción de los más poderosos. A esta fase pertenecen instituciones como el CERN (actualmente, Centro Europeo para la Investigación de las Partículas), con sede en Ginebra, dedicado a la investigación nuclear; el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, en Heidelberg; la Agencia Espacial Europea , y el JET, que se dedica a la investigación sobre fusión.


La imagen popular de la ciencia y la tecnología
Hasta aquí hemos tratado las amplias interrelaciones dentro de la propia ciencia. Ahora debemos considerar las no menos importantes relaciones entre la ciencia y el ciudadano comente. Durante la primera mitad de este siglo, al igual que ahora, la ciencia tuvo más repercusiones que los científicos. Unos pocos nombres, pero no necesariamente los más destacados, lograron fama mundial: Roentgen, Marconi, Edison, Einstein y Zeppelin figuran entre los más recordados. Pero, en general, la población advirtió sobre todo las consecuencias sociales de los avances científicos y tecnológicos. Durante la primera década del siglo, las novedades fueron el automóvil, la radio, la luz eléctrica, el cine, el gramófono, los alimentos congelados, la aspiradora y la limpieza en seco.

En la cara opuesta de la moneda, el ciudadano corriente fue testigo de la desaparición de elementos que formaban parte de la vida desde los tiempos más remotos. La llegada del automóvil, por ejemplo, determinó el abandono casi total del caballo como medio de transporte. La medida de la velocidad y alcance del cambio la da el hecho de que relativamente poca gente puede recordar un mundo en el que la radio y la televisión no fueran poderosos medios informativos.

Sin embargo, hasta pasada la Primera Guerra Mundial ninguno de los dos existía siquiera, y los principales medios de difusión de la información eran las conferencias en vivo y los artículos publicados por los periódicos y revistas. En cuanto a la ciencia, la prensa popular dedicaba poco espacio a los temas científicos y tecnológicos, situación que no cambiaría sustancialmente durante más de medio siglo. La situación era diferente, en cambio, en el caso de las conferencias.

Durante el siglo XIX, la mayoría de las grandes ciudades y muchas de las pequeñas en Europa y América tenían sociedades locales para el fomento de una amplia gama de intereses intelectuales, como la música, la literatura, el arte y también la ciencia. Las conferencias de los viernes por la tarde en la Royal Institution de Londres atraían a un refinado público y contaban a menudo con la asistencia de miembros de la familia real, y la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester tenía su homologa en la Sociedad Literaria y Filosófica de Nueva York.

Este tipo de sociedades, que todavía florecen en las comunidades pequeñas, se contaban por cientos. Aunque individualmente eran pequeñas, en conjunto tenían probablemente decenas de miles de miembros y representaban, por lo tanto, un medio importante para que los legos se mantuvieran al tanto de los acontecimientos y pudieran discutir los últimos avances conseguidos por la ciencia.

Por encima de estas organizaciones locales, había además una serie de importantes instituciones nacionales. El prototipo de estas instituciones era la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, fundada en 1831 como foro para que los científicos no sólo se comunicaran entre sí, sino que informaran al público, labor que en opinión de muchos la Royal Society estaba descuidando enormemente.

La asociación celebraba sus reuniones anuales en diferentes ciudades de Gran Bretaña y, muy esporádicamente, en otros países de la Commonwealth. Atraía audiencias de miles de personas y sus actividades aparecían ampliamente reflejadas en la prensa, una excepción a la general indiferencia periodística hacia los asuntos científicos. La asociación todavía funciona, pero en los últimos años ha dejado de prestar atención a la ciencia en sí misma para concentrarse en sus repercusiones sociales. También en otros países había instituciones similares. La Asociación americana para el Progreso de la Ciencia, fundada en 1848, sigue celebrando reuniones anuales sumamente concurridas. Una asociación francesa de estas características se fundó en 1878, una india en 1876 y otra en Australia y Nueva Zelanda en 1888.

Especialización creciente
Los primeros científicos consideraban que su campo de estudio era todo el mundo natural, desde los cuerpos celestes descubiertos a principios del siglo xvn por los telescopios de Galileo, hasta el mundo de los microorganismos que Antony van Leeuwenhoek observó con sus microscopios a finales del mismo siglo. Sin embargo, el siglo XIX marcó el fin de esta era. La expansión de los conocimientos hizo que la especialización, al menos en cierto grado, resultara inevitable. Hacia 1900 habían surgido ya cuatro grandes ramas de las ciencias naturales: la química, la física, la biología y la geología.

Las dos primeras, que recibían el nombre de ciencias físicas, se ocupaban del mundo inanimado; uno de sus rasgos distintivos era la naturaleza esencialmente cuantitativa de sus resultados, expresados en términos matemáticos. Esta relación queda sucintamente reflejada en el aforismo según el cual la matemática es la doncella de la ciencia. Pero éste no era básicamente el caso de la biología, que abarcaba todo el mundo vegetal y animal y se basaba más bien en observaciones y descripciones.

La geogología resultaba ligeramente anómala. Si bien se ocupaba sobre todo de la materia inanimada (las rocas y minerales de la corteza terrestre), gran parte de sus investigaciones dependían de la observación y clasificación de los restos fósiles de los organismos que vivieron en el pasado.
Con el transcurso del siglo XX, esta divergencia en campos especializados se volvió todavía más pronunciada, hasta el punto de que los especialistas de las diferentes ramas dejaron de comprenderse claramente entre sí. La química, por ejemplo, se dividió en química inorgánica y fisicoquímica. Paradójicamente, sin embargo, surgió al mismo tiempo una complicada red de interconexiones, cuando cada una de las especialidades descubría que tenía algo en común con las otras. Los biólogos y los químicos, por ejemplo, encontraron un ámbito común durante los años 20, período en que apareció la bioquímica, el estudio de los procesos vitales. Después de la Segunda Guerra Mundial, la bioquímica produjo una importante rama: la biología molecular, que estudia la naturaleza de los organismos vivos en el nivel molecular.

Así pues, el siglo XX heredó y profundizó estas pautas sociales internas, en las que los diferentes grupos reconocen y aceptan la existencia de los otros pero encuentran difícil comprender sus trabajos. Sin embargo, sobre esta estructura había además otro sistema de castas de diferente tipo. Los científicos académicos, con sus investigaciones «puras», seguían adoptando con frecuencia una postura de superioridad con respecto a los que aplicaban la ciencia a fines prácticos. Aun así, eran cada vez más estos últimos los que realizaban los descubrimientos que estaban cambiando las economías del mundo occidental y, en último término, los que proporcionaban los recursos para que la investigación académica pudiera desarrollarse. Entre los inventos y descubrimientos realizados por la industria figuran las sulfamidas (medicamentos), la baquelita, el nilón, el poliéster y el polietileno (materiales), el láser y el transistor.

El reconocimiento del importante papel de los técnicos queda implícito en la palabra «tecnocracia» (y más adelante «tecnócrata»), que indica una sociedad en la que los recursos industriales son desarrollados para el bien común por expertos técnicos. El término fue acuñado en Estados Unidos y se utilizaba ya en 1919, aunque no se generalizó en Europa hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente Consultada:
El Estallido Científico Trevor I. Williams
Atlas de la Historia Universal – The Times
Civilizaciones de occidente Tomo B Jackson J. Spielvogel