La Ciencia Rusa

Mapa de la Luna Superficie de La Luna Crateres Mares y Montañas

¿Por qué vemos más de la mitad de la superficie lunar? Hoy, esta y otras preguntas relativas al movimiento de nuestro satélite ya tienen respuesta. Sin embargo, a pesar de que la Luna es el objeto celeste más  próximo a nosotros, calcular su órbita todavía es difícil: se han descubierto más de 37.000 factores que influyen en sus movimientos.

Hace millones de años la Luna estuvo bombardeada por distintos cuerpos celestes, como asteroides y  cometas, dejando una superficie característica , totalmente “rugosa y ondulada”, formada por miles de cráteres que pueden observarse a simple vista. Inicialmente fueron grandes cuerpos, mientras que en una segunda etapa,  los cuerpos que impactaban fueron mas pequeños, provocando cráteres mas chicos, y todo esto ocurrió hace unos 3800 millones de años aproximadamente.

 El análisis de impactos responde al nuevo catálogo de alta resolución de los cráteres lunares de 20 metros de diámetro o superior -que son 5.185 en total- que se ha hecho gracias a los datos tomados por el altímetro de la sonda espacial de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). China también está desde hace pocos años en un proyecto para fotografiar, estudiar y armar un meticuloso y fiel plano de la superficie lunar, por lo que ha enviado una nave que orbita la Luna consiguiendo imágenes en 3D. También estaría previsto enviar una nave no tripulada que alunizara.

Cráter Lunar

Cráter Lunar

INFORMACIÓN BÁSICA DE LA LUNA:
Durante e una órbita de la Luna alrededor de la Tierra, la distancia que separa ambos cuerpos celestes puede variar muchísimo: hasta 1/8 del valor medio. A la distancia máxima de la Tierra, el diámetro aparente de la Luna es aproximadamente 9/10 del que nos muestra cuando se encuentra a la distancia mínima.

Tampoco el perigeo y el apogeo son fijos. A pesar de que se trata del objeto celeste más cercano a la Tierra, calcular el movimiento de la Luna es una tarea difícil. Este tipo de medidas se refiere . siempre a los centros de los dos cuerpos celestes y no a sus superficies.

Deben considerarse también las perturbaciones debidas a la atracción gravitatoria del Sol, al abultamiento ecuatorial de la Tierra y a la influencia de los planetas. Además, la magnitud de las perturbaciones provocadas por todos estos cuerpos varía continuamente, ya que también varían las posiciones de cada uno de ellos en el sistema solar.

Las técnicas más modernas para medir la distancia Tierra-Luna se basan en el empleo del láser. Se envía un rayo láser a la Luna, el cual, por reflexión, vuelve a la Tierra. Sabiendo la velocidad del rayo enviado y calculando el tiempo que emplea en cubrir el recorrido de ida y vuelta, es posible obtener, con una diferencia muy pequeña (pocos centímetros), el valor que se busca. L; teoría que predice el comportamiento de la órbita lunar tiene en cuenta muchos factores periódicos, algunos de los cuales apenas modifican el valor en 2 cm.

Sin embargo, la precisión que se obtiene con el láser obliga a los astrónomos a tener presentes incluso las variables más pequeñas.

IMPORTANCIA DE LA DISTANCIA TIERRA-LUNA
Esta medida no sólo permite verificar nuestras teorías sobre el movimiento lunar, sino también conocer exactamente la distancia Tierra-Luna. Esta información es importante porque influye sobre otros fenómenos. Las mismas teorías sobre el material que forma el interior de la Luna dependen en parte de tales valores.

Gracias a esta medida, es posible obtener en un tiempo muy breve indicaciones exactas sobre la disminución de velocidad (no regular) de la rotación terrestre. La distancia de la Luna a k Tierra interviene también en la medición de la deriva de los continentes, cuyos desplazamientos pueden ser de algunos centímetros por año.

LA ÓRBITA LUNAR
El tiempo que emplea la Luna en efectuar una órbita completa merece un discurso especial: a pesar de que gira alrededor de la Tierra, ésta no está inmóvil en el espacio, sino que, a su vez, gira alrededor del Sol. Respecto a las estrellas que son fijas, un mes lunar dura 27,32 días (mes sideral), pero el tiempo que tarda la Luna en volver a la misma fase respecto a la Tierra es diferente, ya que interviene el movimiento de ambos cuerpos. Este intervalo, llamado mes sinódico, equivale a 29,5 días.

El plano de la órbita lunar no coincide con el terrestre (eclíptica), sino que está inclinado unos 5° 19′. Esto es importante porque gracias a la existencia de un ángulo entre los dos planos no se producen cada mes eclipses en la superficie terrestre.

Con el tiempo, los nodos -puntos de intersección de los dos planos- se mueven con un desplazamiento de 19° por año. También la línea de los ápsides -la que une el perigeo con el apogeo- se mueve, aunque en dirección opuesta. El período de este último movimiento es de 8,85 años.

ROTACIÓN Y TRASLACIÓN
Como ya se ha indicado en otras ocasiones, el movimiento de rotación y el de traslación están sincronizados, es decir, la Luna tarda el mismo tiempo en efectuar una rotación completa alrededor de su propio eje que en girar alrededor de la Tierra. Esto se debe a la fuerza gravitatoria terrestre, que, a lo largo del tiempo, ha hecho disminuir la velocidad inicial de la rotación lunar.

Una consecuencia interesante de ello es que los movimientos del Sol en el firmamento de la Luna son muy lentos: basta decir que el Sol permanece sobre el horizonte durantes 354 horas consecutivas y que el disco solar tarda mas de una hora en emerger completamente. En una semana, el Sol asciende desde el horizonte hasta el punto mas alto del firmamento, y en otra llega a la puesta. El eje de rotación de la Luna está poco inclinado respecto al plano de la órbita y, por lo tanto las variaciones estacionales son mínimas.

ALGO MAS SOBRE LA SUPERFICIE LUNAR…

Un paisaje totalmente desolado, más severo y más áspero que cualquier escenario terrestre, daría la bienvenida a un visitante de la Luna. Elevadas cadenas de montañas., imponentes picos dentados de más de 10.000 metros de altura se alzan sobre una superficie marcada con profundas hendiduras e innumerables cráteres, cubierta por una delgada capa de polvo de ceniza.

Uno de los caracteres más distintivos de la superficie lunar son los cráteres. Éstos varían de tamaño, desde pequeños hoyos hasta enormes depresiones de más de ICO Km. de ancho. Algunos están cercados por empinadas paredes que se elevan quizá a 5.000 metros sobre el piso del cráter y algunos kilómetros sobre la superficie genera! del “terreno”. Otros son depresiones poco profundas con paredes de sólo algunos cientos de metros de altura. Muchos tienen pisos a nivel, pero en otros casos se puede ver en el centro un pico solitario.

El origen de los cráteres ha sido motivo de gran número de discusiones. Dos hipótesis principales se formularon a este respecto: la que los atribuía a un origen volcánico, y la que los explicaba como debidos a grandes colisiones de cuerpos, tales como meteoritos, contra la superficie lunar.

La teoría volcánica adquirió bastante crédito antes de que los científicos comprobaran que era un hecho cierto la caída de meteoritos sobre la Tierra; fue necesaria une larga discusión, que se prolongó durante un siglo, antes de que todos los astrónomos aceptaran que la mayoría de los cráteres eran debidos a choques. De hecho, como luego pudo demostrarse, se pueden también hallar sobre la superficie de la Tierra cráteres formados de un modo semejante.

Uno de los más famosos, el cráter Meteoro, en Arizona, tiene 1.200 metros de ancho y 150 metros de profundidad. La razón de que la Tierra no esté marcada con cráteres, como la Luna, es porque el agua, el viento, y el hielo, han borrado en el trascurso del tiempo todas las huellas, excepto las de los cráteres más recientes.

Pero en la Luna no hay erosión alguna (ya que allí no existen el viento, el agua y el hielo), de modo que se guarda cuidadosamente la evidencia acumulativa de muchos millones de años de castigo meteorice Esta falta de erosión explica también la aspereza del paisaje. Actualmente se reconoce que existen también pequeños cráteres que no pueden ser debidos a choques y, por lo tanto, deben ser de origen volcánico, aun cuando su forma no es la de los volcanes terrestres. En este sentido, se plantea la cuestión de si la Luna se encontró en algún momento en forma de una masa fundida, a alta temperatura, o bien se formó a más baja temperatura a partir de materiales sólidos. Todos los indicios, resultantes de consideraciones de distintos tipos, parecen indicar que la Luna ha debido formarse a baja temperatura, si bien, desde luego, es posible que presente actualmente un interior parcialmente fundido.

La fuente de calor quizá no es su origen residual primitivo; al igual que actualmente se acepta para el origen de los volcanes terrestres, se puede derivar de acumulaciones de materiales radiactivos.

Otra interesante característica del paisaje luna-está constituida por la presencia de grandes áreas oscuras, que los primeros astrónomos creyeron que eran mares. Aunque actualmente se sabe que no son mares (no hay agua líquida en la Luna), continúan utilizándose los nombres antiguos. Un “mar” lunar es una especie de planicie seca situada a cierta distancia por debajo del nivel medio de la superficie. Así, por ejemplo, el océano de las Tormentas, que se sitúa totalmente a la izquierda en la fotografía de la superficie lunar. Un poco más al centro, en la parte superior, se halla el mar de las Lluvias (“Mare imbricum”), con la bahía o golfo de los Iris, de forma semicircular, en su parte superior.

En la parte de abajo, el mar de los Nublados. El astrónomo Gilbert, estadounidense, fue el primero que estudió con gran detalle las características de la imponente colisión que dio lugar a la formación de uno de estos mares, la que se ha denominado “colisión imbria”, por haber originado el mar de las Lluvias. Según todos los indicios, un enorme bólido, con un diámetro de más de 150 Km., incidió sobre la región del golfo de los Iris, procedente del noroeste, elevando una inmensa ola en todas las direcciones de la superficie lunar, pero especialmente en la dirección de su movimiento, esto es hacia el centro del disco visible de la Luna. La energía liberada por la colisión debió ser fabulosa.

Se estima que sería del orden de unos cien millones de veces superior a la de los mayores terremotos conocidos en la Tierra o, si se prefiere una medida más “actual”, ¡del orden de cerca de un billón de bombas atómicas! Un choque de esta magnitud debió producir efectos muy notables. La región afectada se pulverizaría hasta el grado de arena fina, una parte de la cual pudo extenderse sobre un área considerable. Grandes trozos de materia de la superficie lunar y del mismo meteorito fueron probablemente lanzados en alto para caer después en grandes bloques, formando varias masas montañosas. Trozos más pequeños, animados de grandes velocidades, produjeron surcos y estrías en la superficie, que se extienden a grandes distancias del área del choque.

En otras ocasiones la energía desarrollada por la colisión pudo originar la fusión de una parte del material, dando lugar a la formación de las corrientes de lava que parece ser la sustancia principal de algunos de los mares. Este tipo de fenómenos se especula que pudieron ocurrir durante un período del orden de un millón de años, hace unos 4.500 millones de años. Posteriormente, los cuerpos que cayeron sobre la Luna fueron más pequeños, produciendo cráteres menores.

Fuente Consultada: El Universo Enciclopedia de la Astronomía y del Espacio Tomo 3 – Movimientos y Fases de la Luna

Escala del Sistema Solar
Distancia a las Estrellas
La Vía Láctea
Más Allá de la Vía Láctea
Características del Módulo Lunar
La Fases De La Luna
El Hombre Llegó a la Luna
Lugares de Alunizajes

Carrera Armamentista y Espacial en la Guerra Fría

GUERRA FRÍA: Se designan un período del siglo pasado que abarcó dos generaciones y se refieren al inestable equilibrio internacional signado por la inevitable hostilidad entre dos sistemas de organización social fundamentalmente antagónicos: el del capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el que el poder es naturalmente ejercido por quienes son sus dueños, y el socialismo, basado en la propiedad colectiva de esos mismos medios y en e! que el poder lógicamente corresponde —o debe corresponder, si se quiere— a la colectividad.

En aquella etapa de la historia en donde se enfrentaban dos concepciones ideológicas por el control del planeta, era necesario para los EE.UU. terminar con los “espías”, con los “traidores”, con la “subversión interna”. Y había que hacer frente con más decisión a la amenaza internacional que el comunismo representaba. ¿Cómo? Manteniendo siempre una abrumadora superioridad militar sobre el “adversario”, sobre el “enemigo”.

Se habían registrado ya varias crisis que habían puesto al mundo al borde de una nueva conflagración generalizada. Se iban a registrar otras, así como varias “guerras locales”, odioso nombre que se da a trágicos conflictos que hacen el efecto de válvulas de seguridad por donde escapan los excesos de presión que genera la “guerra fría”. Lo único que parecía valer era la violencia.

guerra fria

¡Armas, armas! Nunca había suficientes. La carrera de los armamentos se combinó con la carrera nuclear y la carrera espacial.

¡Armas, armas!: Fría o caliente, la guerra, esa “prosecución de la política exterior por otros medios” según Clausewitz, exige armas. A ser posible, armas más abundantes y mejores que las del adversario. Pronto, pues, comenzó una frenética carrera armamentista. Como comenzó pronto también el clamor de la opinión pública mundial en favor del desarme. Paralelamente al enfrentamiento entre los dos militares, ha habido un constante enfrentamiento entre las “fuerzas de la paz” y las “fuerzas de la guerra”. El desarme se convirtió en tema permanente de debate en las Naciones Unidas y en sucesivas conferencias internacionales.

Apenas declarada oficialmente la “guerra fría”, se legó para justificar los créditos que con destino a nuevas armas votaba el Congreso norteamericano que, mientras Estados Unidos había procedido a una vasta desmovilización de sus ejércitos, la Unión Soviética mantenía los suyos con sus efectivos casi completos y en una especie de estado de alerta. Surgieron, sin embargo, autorizadas voces que desbarataron este argumento. Como las de los cuáqueros, esos consecuentes y a veces tan “inoportunos” defensores de la paz.

“Otra inexactitud a la que se presta mucho crédito —dijeron en 1951, en su declaración “Steps to Peace”— es que Estados Unidos se desarmó unilateralmente después de la Segunda Guerra Mundial, debilitándose y abriendo así el camino a la expansión soviética.

La falsedad en esto hay que buscarla en sus sistema de referencia, porque, si bien es verdad que hemos desmovilizado nuestro ejército en mucha mayor medida que los rusos el suyo, el poderío militar de Estados Unidos nunca ha sido medido por el tamaño de su ejército permanente.

Por razones geográficas, nos apoyamos principalmente en el poder naval y aéreo, mientras que la Unión Soviética es primordialmente una potencia terrestre. Si incluyéramos todas las categorías de armas, como debe hacerse en cualquier análisis objetivo de la fuerza militar, la teoría del desarme unilateral de Estados Unidos se derrumbaría.

En los años transcurridos desde la guerra, nuestra producción de armas atómicas ha continuado a un ritmo cada vez más vivo y ha sido acompañada por una vasta red de bases aéreas y de bombarderos destinados al lanzamiento de tales armas. Nuestra armada, que es con gran diferencia la mayor del mundo, ha sido entretanto mantenida sin disminución alguna”. Convertido por la “doctrina Truman” en guardián del “mundo libre”, Estados Unidos se mostró decidido desde el principio a mantener una gran delantera en la carrera de los armamentos. El Congreso votaba créditos por miles de millones de dólares para nuevas armas, con especial dedicación a las atómicas y a los medios de lanzarlas contra los objetivos. Pero fue también una carrera que causó muchos sinsabores y decepciones al guardián del “mundo libre”.

Ya fue un hecho muy serio que los soviéticos pusieran fin en 1949 al monopolio atómico norteamericano. Se había supuesto que no lograrían hacerlo hasta 1952 ó 1953. Truman se apresuró a anunciar que Estados Unidos preparaba una bomba de hidrógeno, basada en la fusión de los átomos, no en su fisión, e infinitamente más poderosa que la bomba atómica.

Y, en efecto, el 1? de noviembre de 1952, el mundo entero presenció el aterrador espectáculo de la primera explosión megatónica, preparada con una movilización imponente en el apartado atolón de Eníwetok, en el Pacífico. Pero ¿quién hubiera podido imaginarse que los soviéticos harían un
ensayo parecido el 12 de agosto de 1953, es decir, sólo poco más de hueve meses después? Era indudable que avanzaban por el mismo camino a paso de carga. Siguió la carrera. Más ensayos. Bombas de creciente poder megatónico. Proyectiles balísticos intercontinentales, capaces de llevar estas bombas a cualquier lugar del planeta. ¿Quién asustaba más a quien? Aquel horror tenía algo de juego de niños.

Se procuraba tranquilizar al “mundo libre” con estadísticas: la superioridad nuclear norteamericana era abrumadora. Por su parte, puesto al frente del Kremlin, Nikita Krushchev, con cierta jocunda afición a la jactancia, decía que la Unión Soviética poseía una bomba tan poderosa que no se atrevía a ensayarla y que una conflagración nuclear significaría de modo inevitable el fin del capitalismo en el mundo. El ambiente se contaminaba con la radioactividad.

Y para que las crecientes protestas no frenaran la alocada carrera, llegó a hablarse de bombas nucleares “humanitarias”, término que suponía tan insensato sarcasmo que pronto fue cambiado por el de “limpias”, tampoco muy acertado. Hasta que el 4 de octubre de 1957 el mundo quedó pasmado al escuchar el bip, bip, bipdel primer Sputnik y ver en la noche el paso del primer satélite artificial de la Tierra.

Era el comienzo de la era espacial. Y también la señal de que Moscú se había adelantado en algunos aspectos de la carrera armamentista. Porque en seguida se advirtió el aspecto militar de la proeza científica. Un satélite artificial era “más” que un proyectil balístico intercontinental. Había que alterar algunos rumbos en la desesperada carrera. Había que cambiar algunos conceptos estratégicos. Y había que votar nuevos créditos para nuevas armas. Se habló menos de una “guerra preventiva”. Se habló más de recaudos contra un “ataque por sorpresa”, de sistemas de alarma, de una vigencia permanente, de la necesidad de mantener un poder desvastador de represalia, de la fuerza “disuasiva” que suponía un enorme arsenal nuclear permanentemente a punto. Se estaba ya en el “equilibrio del terror”. En él seguimos viviendo.

¿Eran únicamente razones militares las qué abonaban el mantenimiento de la carrera armamentista a pesar de los clamores de la opinión pública mundial? No se acertaba a comprender por qué avanzaba tan poco en las conversaciones sobre desarme que, en atención a estos clamores, se mantenían en Ginebra. Año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendaba que se diera un mayor impulso a estas conversaciones. Se decía que Moscú, al proclamarse campeón de la paz y el desarme y negarse al mismo tiempo a determinadas inspecciones, a las que tachaba de “espionaje encubierto”, no hacía más que utilizar a Ginebra como una “tribuna de propaganda”.

En todo caso, era una propaganda muy eficaz. Indujo a Adlai Stevenson, el ex candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, a expresarse así en la Universidad de Chicago el 12 de mayo de 1960: “Resulta a la vez triste e irónico que los comunistas hayan logrado en tan gran medida acaparar y explotar el clamor por la paz, que es sin duda el grito más fuerte y apasionado en este mundo cansado de guerras y asustado. . . Hemos subrayado lo militar y, durante años, ha parecido que no hemos querido negociar con los rusos, fuera para probar sus intenciones o para demostrar la farsa que representaban.

Entretanto, ellos han suspendido unilateralmente los ensayos nucleares; han reducido unilateralmente su ejército; han propuesto conversaciones en la cumbre con objeto de reducir las tensiones y los peligros de guerra, han propuesto el desarme total. Sean cuales fueren sus móviles, cínicos o sinceros, han tomado constantemente la iniciativa. Han respondido al clamor por la paz, mientras que nosotros hemos puesto reparos y vacilado y luego, al final, cedido.”

Se “cedió” únicamente de modo muy relativo. Porque, aunque se llegó a un acuerdo para suspender los ensayos nucleares en la atmósfera o la superficie de la Tierra —un acuerdo impuesto por Ja creciente contaminación radioactiva de ambiente—, continuó la carrera armamentista, ya combinada con las carreras nuclear y espacial.

Apenas transcurría un año sin que, llegado el momento en que se discutían en el Congreso norteamericano los créditos militares, no se difundieran noticias alarmistas capaces de inducir a la pronta aprobación de tales créditos. Los “gastos de defensa” representaron así cada año una proporción mayor del presupuesto federal de Estados Unidos.

Hasta que la economía norteamericana se convirtió, ya de modo interrumpido, en una típica “economía de guerra”.

Los Sucesos mas importantes del Siglo XX:Guerras Mundiales,Descolonizacion

Los avances científicos y técnicos han cambiado radicalmente la vida cotidiana de las personas.  De todas las ciencias, ha sido la física la que ha experimentado una transformación más profunda hasta el punto de adquirir una cierta hegemonía en el campo del conocimiento y de proporcionar las figuras más gloriosas de la ciencia del siglo XX. Las investigaciones se orientaron hacia el conocimiento del espacio y del átomo; lo inmenso y lo minúsculo parecen haber sido los dos polos de atención a los que los sabios pudieron acercarse gracias al progreso de los instrumentos de análisis. Pero no fue la observación sino la construcción teórica el primer paso. A diferencia de la Revolución Científica del siglo XVII, con Galileo y Newton como figuras relevantes, que postulaba una actitud empírica de observación de los fenómenos, la del siglo XX encuentra en la teoría, formulada a partir de postulados matemáticos y metafísicos, el punto de partida, la base que posteriormente permitirá la interpretación de los fenómenos observables. (picar en la foto para mas información)

Entre 1914 y 1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias europeas, la “gran guerra”, como se denominó originalmente a la primera guerra mundial, implicó a toda la población de los estados contendientes, así como a la de sus colonias respectivas. La segunda guerra mundial fue un conflicto armado que se extendió prácticamente por todo el mundo entre los años 1939 y 1945. Los principales beligerantes fueron, de un lado, Alemania, Italia y Japón, llamadas las potencias del Eje, y del otro, las potencias aliadas, Francia, el Reino Unido, los Estados Unidos, la Unión Soviética y, en menor medida, la China. La guerra fue en muchos aspectos una consecuencia, tras un difícil paréntesis de veinte años, de las graves disputas que la primera guerra mundial había dejado sin resolver.(picar en la foto para mas información)

El comunismo defiende la conquista del poder por el proletariado (clase trabajadora), la extinción por sí misma de la propiedad privada de los medios de producción, y por lo tanto la desaparición de las clases como categorías económicas, lo cual, finalmente, conllevaría a la extinción del Estado como herramienta de dominación de una clase sobre otra.

Adoptó la bandera roja con una hoz y un martillo cruzados (símbolo de la unión de la clase obrera y el campesinado), y desde su origen tuvo carácter internacionalista, aunque el Stalinismo recuperó el discurso nacionalista de la “madre Rusia” durante la Segunda Guerra Mundial, a la que la propaganda soviética siempre llamó “gran Guerra Patriótica”. (picar en la foto para mas información)

 

El proceso de descolonización constituye uno de los más decisivos factores de la configuración de una nueva realidad histórica en el panorama global de la época actual, y ha dado origen no solo a un nuevo Tercer Mundo, con una dinámica interna propia, sino también a una serie de cuestiones y problemas que se proyectan directamente en el plano de la historia universal.

Es por ello una tarea no solo posible, sino necesaria, emprender descripciones históricas de la primera fase de este naciente Tercer Mundo, que constituye el campo problemático más reciente del siglo XX, y a la vez quizá el mas importante para el futuro de la historia actual. (picar en la foto para mas información)

 

En la actualidad, se teme que la humanidad haya alcanzado, e incluso sobrepasado, la capacidad de carga que tiene a nivel planetario. El ser humano consume el 35% del total de recursos utilizados por la totalidad de las especies vivientes, y a medida que la población crece, esta proporción también aumenta. Hacia el año 1835, la humanidad alcanzó por primera vez en su historia los 1.000 millones de habitantes, pero la población se duplicó en tan solo un siglo. En la actualidad, la población humana mundial se incrementa a razón de 1.000 millones cada década, y la proporción de tiempo amenaza con ser incluso más reducida. Esto se debe a que la población aumenta de manera exponencial (por ejemplo, en caso de duplicarse la población cada generación con una población inicial de 10 millones, en una generación habría 10 millones, a la siguiente 20, a la próxima 40, después 80, y así sucesivamente). (picar en la foto para mas información)

 

Avances Cientificos Despues de la Guerra Television Color TV Color

La televisión en colores es uno de, los astros domésticos más jóvenes de la era electrónica. Y, a pesar de haberse vendido inicialmente a precios astronómicos, ese nuevo juguete va, poco a poco, penetrando en las casas de los estratos medios. No obstante, la calidad técnica de esas transmisiones aún no ha alcanzado un punto “óptimo” de realización tecnológica, y los costos de producción continúan siendo bastante elevados, lo que impide que ella ocupe definitivamente el lugar conquistado por su rival en blanco y negro. Al respecto, investigaciones recientes estudian la posibilidad de substituir f/ tubo de la TV en colores —que representa cerca del 50 al 60 % del costo del aparato— por un sistema menos costoso, como pantallas “planas” o el cristal líquido, usado ya en calculadoras de bolsillo y relojes electrónicos.

Los Primeros Pasos….La Televisión
La idea de utilizar ondas de radio para transportar información visual se remonta a los primeros tiempos de la radio, pero no llegó a ser factible hasta 1926. El principio básico es fragmentar la imagen en una serie de puntos que entonces se transmiten y muestran en una pantalla tan rápidamente que el ojo humano los percibe como una imagen completa.

En 1926 el inventor escocés John Logie Baird (1888-1946) mostró una televisión basada en el método mecánico de repasar una imagen en líneas de puntos de luz. De todas formas, el sistema de Baird tenía poco futuro y fue rápidamente sustituido por un sistema totalmente electrónico. Este último fue desarrollado por Vladimir Zworykin (1889-1982), ingeniero de origen ruso pero que trabajaba en EUA. Su primera cámara útil, hecha en 1931, enfocó la imagen sobre un mosaico de células fotoeléctricas (ver p. 36-37). El voltaje inducido en cada célula fue una medida de la intensidad de luz en este punto, y podía transmitirse como una señal. Una cámara de televisión moderna opera esencialmente de la misma manera, midiendo la intensidad de luz en cada punto de la imagen. Esta información se codifica y transmite entonces en la onda de radio.

En el extremo receptor, la señal tiene que ser decodificada. Un televisor es básicamente un tubo de rayos catódicos, en el cual un “cañón” dispara un haz de electrones hacia una pantalla luminescente. Cuando chocan con ella, la pantalla se ilumina. Para reconstruir la imagen en su totalidad, el haz se mueve de lado a lado en una serie de líneas (625) en los televisores, cubriendo toda la pantalla en 1/25 segundos.

Historia Evolución Tecnológica Post Guerra Mundial
LA TELEVISIÓN COLOR: Los principios de la moderna televisión electrónica estaban bien establecidos hacia mediados de los años 30, época en que tanto en EE.UU. como en Gran Bretaña se realizaban transmisiones regulares, aunque para una audiencia relativamente reducida. La definición era mala, la imagen era titilante y las técnicas de realización eran primitivas, pero aun así se ofrecía un servicio aceptable. Los adelantos en este campo quedaron bruscamente detenidos por el estallido de la guerra en Europa.

Una vez finalizado el conflicto, las investigaciones continuaron más o menos desde el punto donde habían quedado en 1939. La calidad mejoró considerablemente gracias a la aplicación de algunos adelantos en electrónica logrados durante la guerra, pero uno de los rasgos básicos seguía inalterado: la imagen era en blanco y negro.

No había en realidad dificultades técnicas, ya que los problemas de la televisión en color son básicamente los mismos que los de la fotografía en color, que se habían superado mucho tiempo antes. En esencia, la imagen transmitida debía separarse en tres imágenes, una roja, otra verde y una tercera azul, que luego se reproducirían, superpuestas, en la pantalla del receptor.

De manera bastante sorprendente, teniendo en cuenta la determinación con que se abandonaron los sistemas fotomecánicos de televisión en los años 30, el primer sistema adoptado (diseñado por Peter Goldmark en 1951, en Estados Unidos) consistía en un disco giratorio con filtros de color, colocado delante del objetivo de la cámara. Sin embargo, en 1953, la compañía RCA perfeccionó un sistema completamente electrónico por el cual, el rayo de luz transmitido a través del objetivo de la cámara se divide en sus componentes rojo, verde y azul mediante espejos selectores del color. Las tres imágenes se transforman entonces en una señal que se transmite en dos modalidades. La primera, denominada luminancia, depende del brillo de la imagen.

La segunda, llamada crominancia, está relacionada con el color. En el receptor, la señal de crominanciaes recibida por tres cañones de electrones cuyos rayos barren la pantalla, activando un gran número de puntos fosforogénicos que producen una luminosidad roja, verde o azul. Como los sistemas de luminancia y crominancia están separados, las transmisiones de televisión en color pueden ser recibidas también por receptores de blanco y negro.

En 1960, la televisión ya no era una novedad en el mundo occidental y el televisor se había convertido en un elemento corriente entre los aparatos domésticos. El número de receptores ascendía para entonces a unos 100 millones, el 85 % de los cuales se encontraban en Estados Unidos.

En 1970, la cifra había aumentado a más del doble, con unos 230 millones de aparatos. A principios de los años 80, los televisores en color habían desplazado a los aparatos de blanco y negro. Para entonces, había en casi todos los hogares de Estados Unidos (98 %) por lo menos un televisor, que era en color en el 80 % de los casos.

Estas cifras se refieren. naturalmente, a los receptores domésticos y no tienen en cuenta los numerosos sistemas de televisión muchos de circuito cerrado) utilizados con fines especiales: por ejemplo, dispositivos antirrobo en los comercios, demostraciones de operaciones quirúrgicas a estudiantes y observaciones de la superficie terrestre desde satélites.

PARA SABER MAS SOBRE LOS COMIENZOS DE LA TELEVISIÓN:

En 1925, el año en que el inventor escocés John Logie Baird se convirtió en la primera persona que transmitió imágenes en movimiento a un receptor lejano, solo un puñado de ingenieros y hombres de negocios de amplios horizontes habían oído hablar de la nueva tecnología que iba a transformar la cultura.

No obstante, entre estos primeros visionarios el desarrollo de la televisión todavía estaba en estado embrionario. Trabajando en el laboratorio casero de su ático londinense, Baird, desconocido y pobre, construyó una cámara que registraba los objetos con un haz concentrado de luz. Utilizó una célula fotoeléctrica para convertir la luz y la sombra del objeto registrado en electricidad y fabricó un receptor que realizaba el proceso inverso.

El 2 de octubre registró la cabeza de un muñeco y observó con alegría que su cara se reproducía temblorosa en la pantalla que había colocado en la habitación contigua. Corriendo hacia un edificio del otro lado de la calle, le pidió a un portero que se sentara frente a su cámara. El joven William Taynton fue la primera persona televisada.

El sistema de Baird consistía en un aparato mecánico rudimentario que utilizaba discos con agujeros para registrar el objeto, deshacer la luz en rayos y convertir los en una imagen proyectable del objeto original. Funcionaba, pero las temblorosas imágenes provocaban dolor de cabeza al espectador.

Mientras Baird trataba de mejorar su modelo mecánico, otros pioneros trabajaban en sistemas electrónicos. La televisión electrónica ya había sido tratada en teoría por el físico británico Campbell Swinton en 1908. Swinton escribió: «Debe descubrirse algo apropiado. Creo que la visión eléctrica a distancia entra en el reino de lo posible».

Los descubrimientos a los que aludía fueron realizados por Vladimir Kosma Zworykin y Philo T. Farnsworth. El físico norteamericano nacido en Rusia y el estudiante de Utah desarrollaron las primeras lámparas de imágenes. En 1927, Farnsworth presentó un sistema sin los discos de Nipkow en los que confiaba Baird. Con la invención de Farnsworth, el reino de lo posible ya era probable.

Adelantos Tecnologicos Post Guerra Mundial Avances Cientificos

Historia Evolución Tecnológica Post Guerra Mundial
Durante los anos de la posguerra, la tecnología cambió progresivamente los diferentes aspectos de la vida cotidiana pero, sin duda alguna, hubo un tema que trascendió a todos los demás: la encarnizada y costosa rivalidad militar entre Estados Unidos y la URSS, en la que acabaron inevitablemente envueltos los países del este europeo y las democracias de Europa Occidental. Fue una rivalidad cuyas batallas se libraron sobre todo en el terreno tecnológico.

Por un lado, se produjo una proliferación de armas nucleares de creciente potencia y, por otro, fueron apareciendo los medios para transportarlas hasta puntos cada vez más remotos. Excepto en los aspectos no cuantificables de seguridad nacional e impulso de la actividad industrial, el enorme gasto resultó improductivo y, a través de sus repercusiones económicas, llegó a afectar las condiciones sociales.

Desarrollos tecnológicos de la posguerra
Inevitablemente, los primeros años de la posguerra se dedicaron más a la reconstrucción que a la innovación. Muchas de las actividades anteriores a la guerra prácticamente se habían detenido y sus responsables se limitaron a retomarlas en el punto en que las habían dejado. En Estados Unidos, por ejemplo, la fabricación de transmisores y receptores de televisión había estado prohibida durante la guerra y la medida no fue revocada hasta 1946.

Las transmisiones regulares en color comenzaron en 1950
Los automóviles de la inmediata posguerra eran básicamente iguales a los de antes de la guerra. Chrysler se adentró por nuevos terrenos en 1949, al introducir los frenos de disco que, sin embargo, habían sido concebidos por Lanchester a principios de siglo. Los neumáticos radiales, con mayor capacidad de agarre a la carretera, fueron introducidos en 1953. En los propios automóviles hubo sin embargo una marcada tendencia hacia modelos más pequeños, conforme al menor poder adquisitivo de la población.

El Volkswagen («coche del pueblo») alemán se había fabricado en muy pequeño número antes de la guerra, pero después del conflicto volvió a aparecer como el popular «Escarabajo», del que se vendieron millones en un período de 40 años. En 1949, la firma automovilística francesa Citroen lanzó su famoso «dos caballos», del que se vendieron cinco millones en los 30 años siguientes y que seguía siendo popular en 1987, cuando se interrumpió su fabricación.

La mecanización en agricultura, explotación de bosques y actividades afines quedó reflejada en el Land Rover británico, presentado en 1948, con un sistema de tracción en las cuatro ruedas adoptado del jeep militar norteamericano.
También las motocicletas entraron en una nueva fase, con la aparición de una variedad de modelos de baja potencia. La famosa Vespa apareció en Italia en 1946 y diez años más tarde se habían vendido un millón de unidades.

En Japón, en 1947, Soichiro Honda sentó las bases de una gigantesca industria internacional al añadir pequeños motores a bicicletas corrientes.

Como era de esperar, algunos de los cambios más importantes se produjeron en los sectores en que los adelantos realizados con fines exclusivamente militares pasaron a estar disponibles para usos civiles. La expansión fue rápida por dos motivos: en primer lugar, la fase de investigación y desarrollo ya se había superado y, en segundo lugar, los fabricantes habían perdido los contratos con el gobierno y necesitaban urgentemente un mercado civil para no precipitarse en la bancarrota.

La industria de la aviación fue uno de los casos más destacados. Tenía una gran capacidad productiva, pero carecía de contratos. Esta situación favoreció una enorme y rápida expansión de la aviación civil, que se benefició asimismo de los sistemas de radar para la navegación y el control del tráfico aéreo. Se produjo así una revolución en los medios utilizados para viajar, por ejemplo, en las travesías del Atlántico.

En los viajes transatlánticos, los grandes paquebotes habían competido entre sí, en los años anteriores a la guerra, ofreciendo buenas condiciones de comodidad y rapidez. En 1952, la flota existente se vio ampliada con el nuevo buque United States, construido a un coste entonces enorme de 75 millones de dólares y con un diseño sumamente innovador, basado en la utilización de aleaciones ligeras de aluminio para la superestructura. Pero el buque era ya obsoleto en el momento de la botadura pues la aviación civil ofrecía la travesía transatlántica en una décima parte de tiempo.

En 1957, más pasajeros cruzaron el Atlántico por aire que por mar y, hacia fines de los años 60, más del 97 % de los viajeros transatlánticos utilizaron el avión. El mismo cambio se registró en todo el mundo y el factor de la velocidad abrió un mercado completamente nuevo.

Durante los años de la preguerra, la industria química había inventado muchos productos nuevos en el campo de los polímeros, pero también en este caso la demanda militar había desviado las innovaciones de las aplicaciones civiles. Sin embargo, durante la posguerra, los nuevos polímeros inundaron el mercado. Las fibras artificiales, como el nilón y el dacrón oterylene, dieron un nuevo impulso a la industria textil.

El polietileno, considerado en un principio un plástico de uso limitado y especializado para la industria eléctrica, demostró ser un material adecuado para una gran variedad de fines. Su producción llegó a medirse en cientos de miles de toneladas y su uso aumentó todavía más cuando en 1953 K. Ziegler inventó un proceso a baja presión, destinado a reemplazar el original de altas presiones. En Italia, Giulio Natta aplicó el proceso de Ziegler a la polimerización del propileno, abriendo así un gigantesco mercado para el polipropileno.

Desarrollo del transistor
Para que las radios funcionen con corriente alterna, que es la suministrada por la red, es preciso rectificar esa corriente, es decir, convertirla en unidireccional. Al principio, se utilizaron con este fin dispositivos que aprovechaban la propiedad de ciertos cristales (como la galena o el sulfuro de plomo) para permitir que la corriente pasase en una sola dirección. Sin embargo, durante toda la primera mitad del siglo XX, estos dispositivos fueron casi enteramente sustituidos por los tubos termoiónicos (válvulas), capaces de rectificar y amplificar una corriente. Pero las válvulas tenían varios inconvenientes: eran voluminosas, consumían mucha electricidad y necesitaban cierto tiempo para calentarse y funcionar.

Al principio de los años 30, en los laboratorios de la empresa Bell Telephone, en Estados Unidos. W.H. Brattain había iniciado estudios detallados para desarrollar las propiedades de los semiconductores, es decir, de los materiales cuya resistencia eléctrica se sitúa entre la de los conductores (baja resistencia) y tos aislantes (alta resistencia). Sus trabajos revelaron que los efectos superficiales en un material semiconductor pueden producir la rectificación de una corriente. Estos rectificadores tenían, evidentemente, ciertas ventajas en comparación con los tubos termoiónicos; de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron rectificadores de silicio para los sistemas de radar.

Después de la guerra, Brattain prosiguió la investigación en colaboración con J. Bardeen y descubrió que con dos contactos sobre un trozo de germanio era posible controlar la corriente que pasaba a través del semiconductor. El 23 de diciembre de 1947, Brattain y Bardeen demostraron que su dispositivo podía funcionar como amplificador de la corriente. Su comportamiento dependía de la formación de regiones libres de electrones en la capa superficial del semiconductor, bajo los contactos. Como el dispositivo funcionaba transfiriendo corriente a través de un resistor, lo llamaron transistor. La versión original tenía limitaciones: era eléctricamente «ruidosa» y sólo podía controlar corrientes de baja potencia. Pero poco después se desarrolló un transistor mejorado.

La versatilidad y el grado de miniaturización posibilitados por el transistor fueron sensacionales y generaron una industria de miles de millones de dólares para la fabricación de chips de silicio. El transistor puede considerarse uno de los inventos más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, el programa de investigación que lo originó exigió un equipo sencillo: al parecer, el aparato más costoso era un osciloscopio.

A En 1948, John Bardeen y Walter H. Brattsin, que trabajaban en los laboratorios de la compañía de teléfonos Bell, inventaron el transistor de contacto de punto que consistía en un chip semiconductor. Tres años más tarde, un colega de ellos, William Shockley, inventó el transistor de empalme comercialmente viable. Los tres fueron galardonados conjuntamente compartiendo el premio Nobel de Física en 1956.

PARA SABER MAS…
EL DESARROLLO DEL TRANSISTOR

La industria electrónica ha sido posible gracias al descubrimiento del electrón a principios del siglo XX. El primer impacto de este progreso científico sobre la tecnología de la vida cotidiana tuvo lugar a través de la radio. También la televisión era un producto de la nueva electrónica en la década de los 20, al igual que lo fue el radar en la década de los 30.

El invento decisivo que permitió que los aparatos electrónicos se fabricaran en unidades pequeñas, baratas y fiables fue el transistor. Éste fue inventado en 1948 y consistía en un pequeño trozo de silicio o de material semiconductor, que podía sustituir al grande y frágil tubo de vacío.

Los países más implicados en el desarrollo de la electrónica en las décadas de los años treinta y cuarenta fueron Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. En estos tres países la Segunda Guerra Mundial proporcionó un estímulo para la investigación técnica, con científicos que trabajaban con radares y ordenadores. La investigación alemana sobre los ordenadores se retrasó cuando varios científicos de ordenadores fueron llamados para la incorporación a filas. La gran corporación estadounidense de ordenadores IBM dependía mucho de los contratos de trabajo gubernamentales en los años después de la guerra, y a finales de la década de los 50, la delantera estadounidense en la industria era evidente.

Los audífonos, comercializados en 1952, fueron el primer producto de consumo que se benefició del poder del transistor. Hacia 1954 se fabricaba un millón de transistores por año. En esta fase, todos los transistores eran unidos con alambres individualmente, pero en 1957 se desarrolló el circuito integrado, que permitió fabricar los transistores con otros componentes sobre chips semiconductores hechos con silicio.

La revolución del transistor cambió la calidad de vida a muchos niveles; también conllevó una nueva industria capaz de un espectacular crecimiento. Ello benefició a países como Alemania y Estados Unidos con tradiciones establecidas de ciencia, y a aquellos países que buscaban un rápido progreso económico a través de la inversión en la nueva tecnología y los nuevos productos de marketing, como Japón.

Los transistores son pequeños aparatos de material semiconductor que amplifican o controlan la corriente eléctrica. Son simples de fabricar, aunque requieren un cuidadoso trabajo manual durante el montaje; suplantaron a los tubos de vacío casi por completo en la década de los años setenta. La necesidad de colocarlos en su sitio por medio de alambres se superó gracias al desarrollo del circuito integrado.

La Sociedad de Consumo Origen Historia Características

Como consecuencia de la implantación del llamado Estado de bienestar, a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial, importantes sectores sociales de los países industrializados aumentaron, considerablemente, el poder adquisitivo. Para mantener esa situación de mejoramiento salarial y de cobertura social, era necesario acrecentar la producción y, en forma paralela, el consumo para que se pudiera absorber todo lo fabricado. Así aumentarían las ganancias de los industriales que, a su vez, dispondrían de más capitales para seguir mejorando la capacidad adquisitiva de las clases medias y bajas, formando un círculo en el cual todos los elementos debían conservar el equilibrio.

EL ESTILO DE VIDA AMERICANOTodo esto se hizo posible gracias a los adelantos tecnológicos. El mejoramiento salarial se dio a partir de las negociaciones entre los sindicatos y las organizaciones patronales, y asegurando las mayores ganancias a los empresarios. Para sostener este nivel de vida, era necesario aumentar el consumo, aun de productos superfluos que comenzaron a ser publicitados como imprescindibles.

A fin de lograr ese objetivo, fue creado en los Estados Unidos un nuevo estilo de vida, que comenzó a difundirse como el american way of life (estilo de vida americano). Para ello, se utilizaron dos elementos: la publicidad y la disminución de la calidad de los productos, con el fin de que tuvieran menor vida útil y por lo tanto, fuera necesario reponerlos más rápidamente.

Esta nueva forma de vida se basaba en el consumo de todo tipo de artículos, como uno de los principales caminos para la realización individual de los seres humanos. Se dejaban en segundo plano muchos de los valores culturales sostenidos hasta entonces, como el crecimiento intelectual y espiritual.

Las características de ese “estilo’ fueron —además del consumismo— la exageración, la ostentación de la riqueza y la grandiosidad, reflejadas en todos los órdenes. La industria automotriz norteamericana, por ejemplo, se diferenció de las demás por el enorme tamaño de sus vehículos y por su mayor potencia. Los automóviles Impala, inmensos en tamaño, se convirtieron en el símbolo de la riqueza de los años 60. Se creó, de este modo, una notoria influencia y hasta dependencia cultural, pues el resto de los países estuvieron influidos por la moda y las preferencias norteamericanas, más allá de sus propias tradiciones o idiomas.

LA SOCIEDAD DE CONSUMO: En las sociedades de los países desarrollados —y en cualquier lugar del mundo donde se deje sentir la influencia del modelo dominante del capitalismo industrial— el trabajo se ha convertido en una forma de obtener dinero y éste en un medio para conseguir bienes. Esta cadena que llamamos «sociedad de consumo» es producto del gran crecimiento económico de los años siguientes a la posguerra mundial. La venta de productos de consumo crece de forma imparable gracias a la publicidad, dirigida a una población cada vez más amplia, que se encuentra en condiciones de adquirirlos. Las nuevas técnicas publicitarias presentan los productos no sólo de forma atractiva, sino haciéndolos indispensables, con el objeto de aumentar el consumo.

En muchas sociedades vivir es consumir y una nueva escala de valores, en la que se prima el éxito económico, la abundancia de bienes y la búsqueda del máximo bienestar, ha sustituido a otros principios. Todo se compra y se vende: la cultura, el deporte, las noticias, los sueños. Ello provoca profundas insatisfacciones entre quienes no consiguen esos objetivos: los marginados del sistema, los parados, los jóvenes que no acceden al trabajo, los jubilados que pierden su actividad y parte de su nivel económico

Después de la Segunda Guerra, el avance tecnológico (en electrónica, física y química), la mayor disponibilidad de mano de obra —producto de la paz y del aumento demográfico— ocasionaron un gran incremento de la producción industrial. Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los sectores medios y bajos en el mercado consumidor de productos antes reservados a las clases privilegiadas, tales como, electrodomésticos, automóviles, etc.

Además de aumentar el consumo, las mejoras en el nivel de vida de los obreros hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se lo denominó sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo: la publicidad y las ventas a crédito.

Se estimulaba a través del cine, la radio, la televisión, de los diarios y de las revistas, el deseo por acceder a un mundo ideal y fantástico, al cual sólo se ingresaba comprando determinadas “marcas” de productos. Para triunfar en la vida, había que manejar tal automóvil, beber determinada gaseosa o vestir la ropa de los famosos. Incluso, las manifestaciones artísticas, como la música, el cine, el teatro o la literatura, eran impuestas por la propaganda de las empresas discográficas, las distribuidoras cinematográficas y por las empresas teatrales o editoriales. Había nacido la cultura de masas, en la que era

más importante la difusión que la creación artística en sí misma. Tenía más valor lo más conocido que lo más creativo o mejor producido. Prevalecía lo comercial sobre lo artístico.

EL PENSAMIENTO ALTERNATIVO Y LA RESISTENCIA CULTURAL: A partir de los años 50, la modernización socioeconómica comenzó a expresarse claramente en el arte, la literatura y en otras manifestaciones culturales. A su vez, la expansión de los denominados medios masivos de comunicación, implicó una nueva y compleja relación entre las diferentes culturas. Sobre todo, porque el poder político y económico de los países centrales también iba a mostrarse en una capacidad, hasta ese momento impensable, de difundir sus valores culturales a otros pueblos.

A su vez, en el interior de cada sociedad, también existían determinados valores predominantes, es decir, un cuerpo de ideas coherentes que explicaban una particular visión del mundo e impregnaban la vida social y cultural de una comunidad. Y en toda sociedad, paralelamente a esa cultura dominante, surgieron grupos que se planteaban otros valores, otras ideas sobre lo que estaba bien o estaba mal, y que cuestionaron los valores los modos de relación y el sistema político de una época.

Esos grupos comenzaron a surgir en los años de posguerra, al calor de la urbanización y del crecimiento de la matrícula estudiantil en todos los niveles. Fueron movimientos que cuestionaron la forma en que estaba ordenada la sociedad y que se pronunciaron c por alternativas de vida distintas de las formas en que habían sido educados por sus mayores. Estas voces fueron, a veces, subculturas que expresaron a subgrupos de la sociedad, como pueden ser los jóvenes que utilizaban una manera particular de vestirse, hablar, etc., o auténticas contraculturas, es decir en corrientes de opinión que planteaban valores contrarios a los predominantes en la sociedad de la que eran parte.

La complejidad de este proceso de intercambio cultural estuvo dada, también, porque los modernos medios de difusión fueron parte de la Guerra Fría. Estos medios, controlados por los países centrales, comenzaron a irradiar a todas partes del mundo sus valores y hábitos culturales, como los que se correspondían con el mundo occidental y cristiano frente al ateísmo socialista. Otro importante elemento de propaganda fueron los comics, donde héroes dotados de poderes sobrehumanos —como Súperman o el Capitán América— lograron proteger al mundo occidental de la constante amenaza de sus enemigos.

Frente a esta influencia cultural, marcada y guiada por la sociedad de consumo, nacieron en la postguerra pensamientos alternativos a los dominantes, es decir verdaderos movimientos contraculturales: todos dieron muestras de inconformismo, rebeldía y resistencia a la imposición cultural a Li que se sentían sometidos.

La denominada cultura beat se originó en los Estados Unidos y fue la expresión de una generación que no creía en los mitos de los adelantos científicos que habían producido la mecanización, ni en la adoración del dinero como medio de satisfacción. Allen Ginsberg y Jack Kerouac fueron —a través de poesías y cuentos que transitaban en revistas subterráneas (underground) sin circulación comercial— típicos representantes de una búsqueda por separarse de una sociedad que consideraban arbitraria y falsa. En ella los hombres —afirmaban— habían perdido la capacidad de comunicarse y vivir, producto de los bombardeos publicitarios que alentaban únicamente la superficialidad del confort: el auto, la casa, el televisor, etcétera. Para manifestar su disconformidad, alentaron la resistencia al consumo.

En Europa, junto al desarrollo del Estado de bienestar que daba lugar a la “sociedad del ocio”, la resistencia cultural se expresó también en el terreno filosófico: autores como Herbert Marcuse o Jean Paul Sartre adquirieron notoriedad en los 50, aunque sus libros y figuras fueron célebres en los 60. La búsqueda de lo auténticamente latinoamericano fue parte de ese pensamiento alternativo, y la crítica apuntó a padecimientos de sus habitantes por parte de dictaduras o regímenes que permitían y alentaban el despojo económico, acompañado de la destrucción de la identidad cultural propia. Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier y José María Arguedas fueron —entre otros— parte de esa generación que, en sus novelas, expresaron la resistencia y alternativa cultural en Latinoamérica.

CONSTRUCCIÓN DE UNA NACIÓN DE CONSUMIDORES

Expresa Annie Leonard, experta en el crecimiento con desarrollo sostenible internacional y salud ambiental. “En Estados Unidos trabajamos más horas que cualquier habitante de casi todos los otros países industrializados del mundo, y dos de las principales actividades en las que empleamos nuestro escaso tiempo libre son mirar televisión e ir de compras: vamos al trabajo, llegamos exhaustos a casa y nos desplomamos frente al televisor; los comerciales nos dicen que necesitamos más COSAS para sentirnos mejor con nosotros mismos, entonces salimos de compras, y después tenemos que trabajar aun más para pagar todo lo que compramos. Es lo que denomino rutina del trabajo-la TV-las tiendas”.

Hace un siglo, la vida económica, política y social de Estados Unidos no se centraba de forma tan unilateral en el consumismo. Es cierto que la gente compraba COSAS, pero este aspecto se equilibraba con otras actividades y nietas. ¿Cuál fue la causa del desplazamiento hacia el exceso de consumo?

Tal como señala David Orr, profesor del Oberlin College, “el surgimiento de la sociedad de consumo no fue inevitable ni accidental. Lejos de ello, fue el resultado de la convergencia de cuatro fuerzas: un ideario según el cual la Tierra es nuestra para que tomemos todo de ella; el surgimiento del capitalismo moderno; la inteligencia tecnológica, y la extraordinaria prodigalidad de América del Norte, donde echó sus primeras raíces el modelo de consumo masivo.

Para expresarlo de forma más directa, nuestra conducta de consumo es el resultado de la seducción publicitaria, las trampas del crédito fácil, la ignorancia acerca del contenido peligroso que tiene mucho de lo que consumimos, la descomposición de la comunidad, la despreocupación por el futuro, la corrupción política y la atrofia de los medios alternativos que podríamos usar para aprovisionarnos”.

En otras palabras, en Estados Unidos había muchísimos recursos a mano, creíamos que apoderarnos de ellos era nuestro derecho y dilucidamos nuevas y astutas maneras de hacerlo. A medida que el capitalismo (véase el capítulo introductorio por más detalles sobre el capitalismo), con su incesante necesidad de producir ganancias, fue evolucionando hasta convertirse en el modelo económico dominante, la cultura del consumismo se volvió necesaria para sostenerlo.

En EE.UU. los gastos de consumo personal (la cantidad que gastamos en bienes y servicios en el nivel de los hogares) superaron los 24 billones de dólares en 2005,3 de 4,8 billones (en dólares de 1995) en 1960.

En 2004-2005, los estadounidenses gastamos dos tercios de nuestra economía de 11 billones de dólares en bienes de consumo, invirtiendo más dinero en zapatos, joyas y relojes (100.000 millones de dólares) que en educación superior (99.000 millones de dólares). De acuerdo con las Naciones Unidas, en el mundo entero se gastaron 18.000 millones de dólares en cosméticos, mientras que el cuidado de la salud reproductiva de todas las mujeres habría alcanzado los 12.000 millones.

Mientras que para eliminar el hambre y la desnutrición habrían bastado 19.000 millones de dólares, se gastaron 17.000 millones de dólares en alimento para mascotas en Estados Unidos y Europa combinados. Y los gastos en cruceros marítimos alcanzaron los 14.000 millones de dólares, aunque habría costado 10.000 millones de dólares proporcionar agua potable para todos. En 2000, sólo los adolescentes (de 12 a 19 años) gastaron 115.000 millones de dólares; el mismo grupo controló 169.000 millones de dólares en 2004.

El paseo de compras Malí of America, de más de 400 hectáreas -siete veces el tamaño del estadio de los Yankees- es una de las atracciones que más visitantes recibe en Estados Unidos.8 El estadounidense medio tiene 6,5 tarjetas de crédito. El supermercado estadounidense promedio ofrece a la venta 30 mil artículos.10 Desde 2003, Estados Unidos tiene más automóviles privados que conductores con licencia.

PARA SABER MAS…
LA SOCIEDAD DE CONSUMO:

A medida que el aparato productivo de las sociedades industriales avanzadas iba cubriendo las necesidades básicas vitales, el problema económico se desviaba de la producción para pasar a la venta de bienes y servicios que pueden considerarse más como lujos que como necesidades. Siempre hubo artículos de lujo para un sector privilegiado de la población, y su mercado siempre había sido inseguro, mientras que el de los productos de consumo masivo variaba poco.

Desde principios del siglo XX, incluso el mercado de los productos de consumo masivo era incierto para la población en general, mientras los productores necesitaban pedidos de grandes cantidades para mantener bajos los costes de producción. Uno de los métodos para salvar esta contradicción entre un mercado inconstante y un alto coste fijo, era la publicidad. Ésta empezó a tener más y más recursos, al tiempo que se hacía indispensable para los fabricantes. Al mismo tiempo, también empezó a afectar el clima moral: la avidez de posesiones, el deseo de superar al vecino, la búsqueda del lujo se convertían en virtudes aceptables. La adquisición podía convertirse en un fin en sí misma; a finales del siglo XX, la sociedad de consumo estaba en su punto culminante.

Dado que un gran número de personas con ingresos disponibles buscaban un modo de gastarlos, un método adoptado por los anunciantes fue crear, en interés de los productores, necesidades que no existían antes. En algunos casos, se alimentaba el deseo de productos o servicios enteramente nuevos. Otras veces, se despertaba el deseo del último modelo, estimulado por la caducidad programada. Los artículos descartados, como los coches de ocasión, pasaban a las clases cada vez más bajas hasta que acababan en enormes montones de chatarra, uniendo el derroche de recursos por un lado con la desfiguración del paisaje por otro.

Los moralistas y los que eran hostiles al capitalismo tenían mucho que criticar. Sin embargo, también podría afirmarse que un elemento de derroche era el precio necesario para el indudable empuje del progreso en las economías de mercado industrializadas. Sin duda, ninguna alternativa resultó tan eficaz, y la menos eficaz fue la de las economías gobernadas por los planificadores con actitudes más puritanas sobre lo que constituía las necesidades vitales. De hecho, existen indicaciones de que los que se criaron con pocos bienes, por ejemplo en la Unión Soviética, se sentían más atraídos por el lujo que aquellos que tenían contacto diario con él.

El énfasis en los consumidores del sexo femenino, que se observa en la publicidad de la década de los años 60, ha dado paso a un llamamiento más equilibrado en la década de los 80, aunque las chicas guapas eran utilizadas más a menudo para llamar la atención de los hombres, más que de las mujeres, del mismo modo en que los hombres atractivos debían atraer las miradas de las mujeres. Muchos de los productos y servicios presentados por los anunciantes han aligerado las cargas de las mujeres tanto en el hogar como en los puestos de trabajo en Occidente. Por el contrario, las mujeres en los países del Este han llevado sobre sus espaldas muchas de las cargas del fracaso de planificación, al tener que perder mucho tiempo haciendo cola, luchar con materiales de calidad inferior y al tener que trabajar la jornada completa.

Las chicas desnudas como truco publicitario para los automóviles representaron un intento de hacer que un determinado modelo fuese más deseable a través de la asociación de ideas. Hacia la década de los 80 este tipo de explotación del sexo fue criticado con frecuencia aunque sigue utilizándose, si bien de un modo más sutil.

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

Fuente Consultada: Historia El Mundo Contemporáneo Polimodal A-Z de Felipe Pigna y Otros