La Evolución De Las Armas

Dinastía Capeto en Francia Historia, Origen y Conquistas

ORIGEN E HISTORIA DE LA DINASTIA CAPETO EN FRANCIA

Hugo I Capeto (c. 938-996), rey de Francia y fundador de la dinastía de los Capetos. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, a quien sucedió en el año 956. Su señorío sobre diversos feudos alrededor de París y de Orleans le convirtieron en virtual monarca de Francia, y cuando Luis V, último rey de la dinastía Carolingia, murió en el 987 sin dejar heredero. La dinastía de los Capetos, que gobierna en Francia desde el 987 hasta 1328, fortalece el poder real al reafirmar los principios de la herencia, la primogenitura y la indivisibilidad de las tierras de la Corona.

hugo capeto

A la muerte de Hugo Capeto (996), su hijo Roberto el Piadoso le sucede sin dificultades, continuando la obra de su padre. Su biógrafo, nos ha dejado un retrato de él que lo representa, a la vez, desbordante de actividad y muy piadoso. Aunque le gusta cantar acompañándose con el laúd, adora la caza y la guerra. No teme exponerse él mismo con ocasión de las expediciones de su reinado. Sumiso ante la Iglesia, no vacila en incurrir en anatema, a causa de la pasión que siente por su prima Berta, por la que repudia a su primera mujer. Solamente la esterilidad de su unión con Berta le obliga a casarse con Constanza de Arles, conocida por su avaricia y por su carácter agrio.

Llamado el Piadoso, se muestra, sin embargo, muy atento a los intereses temporales de la corona. Si apoya el movimiento en favor de «la paz de Dios», es porque ve en él una tentativa muy interesante, salida del seno de la Iglesia y apoyada por la opinión pública, para limitar el azote de las   guerras   incesantes   entre   los   señores.

Blandiendo la amenaza del anatema, los obispos multiplican los obstáculos a la guerra feudal. Al mismo tiempo, Roberto el Piadoso lucha personalmente contra la anarquía desarrollada por los señores feudales en su propio dominio, y no vacila en hacer arrasar los castillos que amenazan a las colectividades monásticas. En el exterior, sus intervenciones son menos fáciles; bajo su reinado se inicia la oposición feudal, tan nefasta luego para la monarquía capeta. Especialmente amenazador resulta Eudes II, conde de Blois y de Chartres. El rey no puede hacer nada contra él cuando se anexiona la Champaña, cercando así el dominio real.

El sucesor de Roberto el Piadoso, su hijo Enrique I (1031-1060), carece del valor de su padre. No ha podido hacer frente a los poderosos adversarios con que ha tenido que enfrentarse. Se ha atraído la reprobación de la Iglesia por su avidez, que lo ha impulsado a vender los obispados y otras dignidades eclesiásticas. Aunque coronado con varios años de anticipación, ve cómo le disputa el trono su hermano más joven, Roberto, que goza de la preferencia de su madre, la reina Constanza.

Los grandes vasallos están encantados de participar en esta crisis familiar; el conde de Blois entra en la liza a favor de Roberto, y sus rivales, el duque de Normandía, el conde de Anjou y el conde de Flandes, permanecen fieles al rey. Finalmente, Enrique I logra sus objetivos, indemnizando a su hermano con el ducado de Borgoña. Pero la guerra continúa hasta 1044 contra Eudes de Blois, y luego, durante varios años, contra los hijos de éste.

Para recompensar el apoyo de Roberto el Diablo, duque de Normandía, durante la guerra contra el conde de Blois, el rey de Francia le cede el Vexin francés. Esta nueva amputación de su dominio no se le agradece, pues el sucesor de Roberto el Diablo, Guillermo el Bastardo, futuro conquistador de Inglaterra, se revela como su más feroz enemigo. El ejército real sufre dos humillantes derrotas en el país normando: una, en Mortimer, y otra, en el vado de Varaville, sobre el río Dive. La guerra no ha terminado todavía, cuando Enrique I muere, el 4 de agosto de 1060, legando a su hijo menor, Felipe I, una situación más grave que la encontrada por él, a su subida al trono. Su reinado ha representado un incontestable retroceso del poder real.

La regencia, confiada al conde de Flandes, Balduino V, conoce una relativa tranquilidad. El feudalismo fortifica sus posiciones; en el interior del dominio real, un pequeñoseñor, como el de Puiset, podrá tener en jaque a Felipe I. Un acontecimiento de excepcional gravedad caracteriza este período: la conquista de Inglaterra por el duque de Normandía, Guillermo, el más poderoso de los grandes vasallos. Desde entonces, el duque de Normandía se convierte en el igual del rey de Francia, y la rivalidad de ambos reinos va a determinar la actitud del gobierno capeto, así como sus relaciones con el feudalismo, tanto si los grandes vasallos permanecen neutrales como si adoptan uno u otro partido.

Sin embargo, Felipe I supo aprovecharse del tiempo de respiro que le dejó Guillermo el Conquistador, demasiado ocupado en la reorganización de Inglaterra, para intervenir con eficacia en el continente; se esforzó en realizar, del mejor modo, un programa de beneficios materiales y de adquisiciones, explotando las rivalidades y el desorden. Concede su alianza al mejor postor, acrecentando así el dominio real. En el momento en que Felipe I habría podido aprovecharse de la crisis que atravesaba el reino anglo-normando, a consecuencia de la rivalidad de los hijos de Guillermo el Conquistador por la sucesión paterna, se aisló en una extraña inercia, que contrasta con la actividad de los primeros años de su reinado.

Según el historiógrafo Suger, abad de Saint-Denis, se convirtió en un «esclavo del placer». Repudió a su mujer, Berta de Frisia, en 1092, V llevó una vida de voluptuosidad con su nueva esposa, Bertrada de Montfort, que había quitado al marido, Fulco el Rechin, conde de Anjou. Así, con una gran prudencia, Felipe I supo restablecer en su reino una situación que, a su subida al trono, se anunciaba desastrosa. Bajo su reinado, se pueden apreciar incluso las primicias de una centralización; da una mayor importancia a los oficiales de palacio, sus altos funcionarios, e inicia una especialización de los cargos.

LAS GRANDES CONQUISTAS DEL DOMINIO REAL
Para los primeros Capetos, hacer respetar su autoridad significaba poseer la fuerza material capaz de imponérsela a sus vasallos. Disponiendo de un dominio bastante restringido, la realeza capeta sólo cuenta con escasos recursos financieros. Dar nuevas tierras en feudo, para constituir fuerzas militares superiores, es arriesgarse a debilitar aún más el patrimonio real, como han probado anteriores experiencias. La conquista o la anexión por vía diplomática son los únicos medios para triunfar sobre las pretensiones de sus vasallos. Roberto el Piadoso inaugura brillantemente esta política con la conquista de Borgoña.

En 1002, el duque de Borgoña, Enrique, tío de Roberto, muere sin heredero. Su sucesión es reivindicada por el rey y por un vasallo de Enrique, el conde de Borgoña, Otón-Guillermo. Ambos competidores se enfrentan, y se suceden varias campañas. Por fin, Roberto el Piadoso acaba la conquista, en 1016, y confía la administración del ducado a su hijo Enrique, aunque él se reserve la soberanía. Desgraciadamente, Enrique I lo cederá en feudo a su hermano Roberto, tronco de una nueva casa ducal de Borgoña, perdiendo así todo el beneficio de la hazaña paterna.

Enrique I agregó al dominio real el condado de Sens, al faltar un heredero directo. Felipe I se anexiona al Gatinais, en 1068, aprovechando un conflicto entre los dos pretendientes a la sucesión del conde de Anjou; poco tiempo después, le toca el turno a Corbie, reivindicada en vano por el conde de Flandes; en 1077, se apropia del Vexin francés; en 1101, compra Bourges a su vasallo el conde de Bourges, que necesita dinero para marchar a la Cruzada. Pone así el pie en Aquitania, y prepara la extensión de la influencia capeta en el sudoeste.

El camino a seguir está claro; los brillantes sucesores de estos primeros Capetos, cuya historia se conoce mal, a decir verdad, por falta de documentos suficientes, van a continuar esta política de conquista y anexión, y no está lejos el tiempo en que la jurisdicción del poder real coincida con las fronteras de Francia.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX – La Dinastía Capeto de Francia

Hugo Capeto Política de Gobierno en Francia Biografía

BIOGRAFÍA DE HUGO CAPETO REY DE FRANCIA: SU GOBIERNO

Hugo I Capeto (c. 938-996), rey de Francia y fundador de la dinastía de los Capetos. Era hijo de Hugo el Grande, conde de París, a quien sucedió en el año 956. Su señorío sobre diversos feudos alrededor de París y de Orleans le convirtieron en virtual monarca de Francia, y cuando Luis V, último rey de la dinastía Carolingia, murió en el 987 sin dejar heredero. La dinastía de los Capetos, que gobierna en Francia desde el 987 hasta 1328, fortalece el poder real al reafirmar los principios de la herencia, la primogenitura y la indivisibilidad de las tierras de la Corona.

 

hugo capeto

HISTORIA: Al morir Luis V, mortalmente herido a consecuencia de una caída del caballo, deja otra vez el destino de Francia a discreción de la casa otoniana de Alemania, donde reina el nieto de Otón el Grande. Por la línea sucesoria, la corona francesa seria para el  último pretendiente carolingio, tío  de  Luis  V,  llamando Carlos, duque  de  la Baja Lorena, quien pronto es separado de la sucesión, pues la corte alemana desconfía de él; el hijo de Hugo el Grande, Hugo Capeto, casado con una carolingia, Adelaida de Poitiers, es elegido rey de Francia, gracias al apoyo del arzobispo de Reims, Adalberón, a sueldo de la casa otoniana (987).

Hugo Capeto sólo dispone, en el momento de su subida al trono, de una autoridad muy reducida, a menudo puramente nominal, sobre la mayor parte de las provincias del reino. Francia está entonces en el apogeo del régimen feudal; se reparte entre una quincena de grandes dominios, verdaderos principados provinciales, gobernados por dinastías hereditarias. Estas unidades territoriales escapan a la acción real, y se subdividen, a su vez, en una multitud de señoríos vasallos, cuyos titulares han usurpado, asimismo, los derechos de la Corona. De este modo, en el norte, los condados de Flandes y de Champaña y el ducado de Borgoña se anexionan numerosos condados vasallos, más o menos autónomos.

El azar de las sucesiones y de las particiones ha provocado situaciones complicadas; el conde de Champaña es, al mismo tiempo, vasallo del duque de Borgoña por su condado de Troyes. El oeste se encuentra repartido entre una serie de principados, algunos ya muy firmes: el ducado de Normandía, al que se ha ligado la mayor parte de los condados; el vizcondado de Tours; el condado del Maine; el condado de Anjou, que, bajo el gobierno de Fulco Nerra, se convertirá en uno de los grandes feudos del oeste; la Bretaña, codiciada por los principados vecinos, repartida entre los condes de Nantes y de Rennes.

Al sur del Loira, se distinguen cinco Estados principales: el ducado de Aquitania, que sólo impone su autoridad sobre el condado de Poitiers, pues los otros condados y señorías viven de manera absolutamente independiente, a pesar de los lazos de vasallaje; la Gascuña, que pretende ser un ducado, compuesta por un conjunto de condados y de vizcondados autónomos; la marca de Toulouse; la marca de Gothia, que difícilmente hace respetar sus derechos por los condes vasallos; y la marca de España, completamente extraña a los asuntos del reino.
Además de estas grandes unidades principales, sobre las que Hugo Capeto no tiene más que una soberanía ilusoria, la Iglesia representa una fuerza con la que hay que contar. De 77 diócesis, el rey no designa más que 20 ó 25 titulares, pertenecientes casi todos a las provincias eclesiásticas de Reims y de Sens. Su poder sobre la Iglesia es, pues, limitado. Los obispos gozan, además, de una verdadera independencia, pese al poder de los grandes señores, dueños de los obispados.

LA POLÍTICA DE HUGO CAPETO
El poder real sigue muy borroso, bajo la estrecha dependencia del feudalismo y de la Iglesia. Le falta una sólida base territorial, sin la que le es difícil triunfar en caso de un conflicto con los señores feudales. El dominio real, constituido, a la vez, por las tierras que Hugo posee personalmente y por la herencia carolingia, sólo comprende las regiones de París, Senlis, Poissy, Etampes y Orleans, con algunos anejos excéntricos, las comarcas del Aisne y del Oise, con Compiégne, Reims y Laon. Sin embargo, el obispo de Reims es el amo de su ciudad, así como de la de Laon, concedida por Hugo Capeto; también buen número de pequeños vasallos laicos, sin contar los señores de menor importancia, ejercen el poder auténtico en sus dominios.

En tales condiciones, todo el esfuerzo de los primeros Capetos va a centrarse sobre el engrandecimiento real. Aunque, en la práctica, los grandes vasallos son los iguales  del  rey,  jurídicamente  le  son  inferiores, y aquél puede exigirles el servicio de corte y convocarlos en asambleas; sólo él puede promulgar ordenanzas comunes a todo el reino; su justicia es superior a cualquier otra. Además, por su consagración, adquiere un prestigio y una autoridad moral que lo diferencian de sus vasallos.

Desde el primer año de su reinado, Hugo Capeto se apresuró a asegurar el porvenir de su dinastía, resucitando, en provecho propio, una costumbre carolingia: asocia a su hijo mayor, Roberto, a la realeza. Repetida de generación en generación, esta práctica asegura la herencia por la vía de la costumbre.

Así, Roberto asociará a su hijo Hugo, muerto prematuramente, luego a Enrique I, el cual hará consagrar, en vida, a su hijo Felipe, aunque es todavía menor de edad. Desde entonces, ya no es necesaria ninguna elección; más aún, no se vuelve a considerar la idea de un reparto entre los hijos ‘ del difunto. Cuando uno de los reyes desaparece, el otro hereda todo el poderío real y todo el reino.

Sin embargo, la nueva dinastía se enfrenta, desde el principio, con el pretendiente carolingio, Carlos de Lorena, tío del rey precedente. Hugo Capeto sólo le vence después de varios años de esfuerzos, gracias a la traición del obispo de Laon, Ascelino. Este último le entrega a Carlos de Lorena, así como a su mujer y sus dos hijos, instalados en Laon gracias a las intrigas mantenidas con un bastardo carolingio, Amoldo. Desembarazado de su competidor, Hugo Capeto se vuelve contra Arnoldo, a quien, con la esperanza de atraérselo, había nombrado obispo de Reims, a la muerte del titular.

Hace que un concilio lo deponga, cosa que provoca cierta emoción en la corte pontificia, pues no podía reprochársele a Amoldo ninguna falta de orden eclesiástico que justificara este proceso. El papa interviene en la disputa y quita la razón al rey. El hijo de éste, Roberto, arreglará la cuestión. Para evitar la excomunión que lo amenaza, a causa de su «unión incestuosa» con su prima Berta, hace restablecer a Amoldo en su cargo; pero no le valdrá de nada, y le alcanzará un anatema por este matrimonio contrario a los cánones. Sin embargo, Hugo Capeto se ha mantenido firme contra el papa, y prohibe a sus prelados acudir a Roma cuando aquél los convoca.

Además, fija la orientación de la política capeta en relación con sus vasallos. Se esfuerza en aumentar el dominio real, a favor de la extinción de las dinastías locales, y se  anexiona  así Dreux. Interviene, como arbitro, en la guerra que opone a dos de sus grandes vasallos, el conde de Anjou y el conde de Blois.

Hugo Capeto muere en 996, le sucede su hijo Roberto el Piadoso.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX – La Dinastía Capeto de Francia

Vasallos y Señores Feudales El Contrato Feudal Obligaciones

OBJETIVOS DEL CONTRATO FEUDAL: DERECHOS Y OBLIGACIONES

Desde el siglo VIII y especialmente en el IX, la Europa occidental, debilitada por la ruptura de la unidad política del Imperio carolingio, debió afrontar el peligro de nuevas invasiones. A diferencia con los del siglo V, estos nuevos ataques de los pueblos del este no tenían como objetivo fundamental ocupar y dominar los territorios que invadían, sino efectuar actos de pillaje en busca de botín. Por lo tanto, no se desplazaban con sus tribus completas sino en grupos o bandas de saqueadores.

Esto les permitía actuar con gran velocidad y luego, de asestar sus golpes regresaban rápidamente a sus guaridas. Los ejércitos occidentales adiestrados para una guerra de tipo convencional, poco o nada pudieron  hacer para impedir los ataques  sorpresivos de  los  invasores. Las tribus que asolaron al decadente imperio fueron las de los normandos, los húngaros o magiares, los sarracenos y los eslavos.

contrato feudal edad media

Diversas regiones europeas debieron enfrentar al enemigo con sus propias fuerzas y esto determinó una creciente autonomía con respecto a! poder del monarca. Esos territorios que el rey había confiado a la nobleza para que los gobernara, no tardaron en ser considerados como una propiedad privada. Condes, marqueses y otros nobles procuraron erigirse en jefes hereditarios de dominios reales entregados a su custodia.

Así se fue debilitando aún más la unidad política del antiguo Imperio carolingio y esto favoreció el surgimiento de feudos, base de una nueva organización con marcada tendencia a la autonomía.

EL MUNDO MEDIEVAL

La división del Imperio carolingio y las nuevas invasiones favorecieron el advenimiento de un nuevo régimen político y social llamado feudalismo, que predominó en Europa desde los albores del siglo X hasta el XV (final de la Edad Media). El poder del Estado, que antes había pertenecido exclusivamente al rey, en el nuevo régimen se distribuyó entre los señores feudales La falta de buenas vías de comunicación y la inexistencia de ejércitos permanentes impidieron a los reyes defender con eficacia las fronteras de sus Estados.

Entonces, los ricos propietarios asumieron por cuenta propia la protección de sus intereses, para lo cual organizaron sus fuerzas militares y construyeron recintos fortificados (castillos) donde podían albergarse junto con sus servidores y rebaños. Todo esto contribuyó a debilitar aún más la autoridad del rey, al mismo tiempo que aumentaba el poder de los señores locales.

Los campesinos y los pequeños propietarios, incapaces de organizar sus defensas, se agruparon alrededor de los castillos y solicitaron el amparo de los castellanos. Estos otorgaban dicha protección, pero les exigían la entrega de sus tierras, la prestación de ayuda militar y el acatamiento de su poder. En recompensa por estos servicios, los señores devolvían las tierras a sus protegióos, pero éstos no las recibían ya como propias, sino en calidad de feudos, es decir, sujetas a las condiciones establecidas en el contrato feudal.

El que daba las tierras se llamaba señor feudal y el que recibía el feudo era vasallo o servidor.

El pacto se formalizaba mediante el homenaje, ceremonia en la que el vasallo se arrodillaba desarmado ante su señor, colocaba sus manos entre las de éste y le juraba fidelidad y acatamiento. Al mismo tiempo le cedia simbólicamente sus propiedades mediante la entrega de un terrón,  una rama,  un cetro, etcétera.

Acto seguido, el señor transformado en propietario de los bienes de su vasallo, se los volvía a encomendar en calidad de feudo, y le concedía la investidura, devolviéndole el símbolo que había recibido.

Señores y vasallos
En el contrato feudal se establecían los mutuos compromisos entre el señor y el vasallo. Este último estaba obligado a prestar servicio militar y debía acompañar a su señor en la guerra, dentro y fuera del territorio. Por el compromiso de fidelidad no podía luchar contra él ni contra sus hijos. Además tenía que comparecer como asesor en el tribunal del señor a fin de ayudarle a resolver los casos difíciles.
El vasallo no podía desvalorizar el feudo ni perjudicarlo, y estaba obligado a participar en el rescate del señor si era hecho prisionero; también pagar por el casamiento de la hija y para equipar al primogénito cuando era armado caballero.

Por su parte, el señor debía ofrecer a su vasallo protección y justicia. No podía atacarlo ni insultarlo, como tampoco perjudicar sus bienes. Si el vasallo moría, el señor colocaba bajo su tutela a los hijos menores, protegía a la viuda y procuraba casar a las hijas. Si faltaba a estos deberes cometía el delito de felonía. Pero los derechos del señor eran mayores, pues podía recuperar el feudo en caso de que el vasallo muriera sin herederos o no cumpliera con el contrato.

E! señor gozaba de muchos privilegios, pues administraba justicia, acuñaba su moneda y ejercía el monopolio del horno y del molino, donde ios campesinos debían dejar una parte de los productos o pagar un impuesto. También percibía otros derechos, tales como el del tesoro (metales preciosos hallados en sus dominios), naufragio (barcos hundidos en sus playas), salvoconducto (para viajar), caza, sello señorial, etc.

 En la antigüedad, los romanos tenían por costumbre ceder tierras en pago de servicios militares. En la Edad Media, cuando los germanos invadieron el Imperio, las tierras quedaron repartidas entre los conquistadores Algunas se mantuvieron liberadas de toda obligación personal y se llamaron alodios (posesión antigua). Otras imponían la obligación de prestar “determinados servicios” al donante y se denominaron beneficios. En el siglo IX, el régimen de beneficio y vasallaje se hizo general, estimulado por las razones políticas y sociales que liemos visto, y por el Edicto de Mersen dictado por Carlos el Calvo en 847. Este autorizaba a los hombres libres a elegir un señor “protector” dentro o fuera del reino. En   877,   el   Edicto   de   Kiersy   reconoció   los   grandes   feudos  y   declaró   hereditarios   los   cargos   señoriales.

rescisión del contrato feudal

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

La unión de hecho, entre el beneficio y el vasallaje, toma carácter de una práctica normal. El desarrollo de un ejército pesado de caballeros contra la amenaza árabe, cuyo armamento cuesta muy caro, las luchas casi constantes, habían llevado a Carlos Martel y a sus sucesores a multiplicar el número de sus vasallos y a gratificarlos, paralelamente, con una concesión de tierras, bajo la forma de beneficio gratuito y vitalicio.

Para hacer frente a tales distribuciones de tierras, los Carolingios las tomaron masivamente del patrimonio de la Iglesia, hasta que ésta protestó violentamente. Esta forma de retribución, con objeto de disponer de guerreros bien armados, es ampliamente imitada por los grandes señores eclesiásticos y laicos (duques, condes, grandes propietarios, obispos, abades). Incluso los vasallos empiezan a tener otros vasallos, en vista de la importancia de los bienes raíces puestos a su disposición. El servicio del vasallo se especializa cada vez más en el servicio militar. Se encuentran también vasallos empleados en misiones políticas o judiciales, o en tareas administrativas.

En esta sociedad, guerrera y muy creyente, se desarrolla una verdadera mística del vasallaje, consistente en una devoción absoluta por el señor. Hay pocos casos que autoricen a un vasallo a dejar a su señor, al que se ha consagrado para toda la vida. Con mayor razón, está prohibido contraer este tipo de lazos con varios señores.

El beneficio es casi siempre una propiedad raíz; sin embargo, un vasallo puede recibir otro beneficio, por ejemplo el derecho de cobrar tasas. La tierra entregada en beneficio es de una superficie variable; en general, comprende una docena de mansos —el manso era la medida de una explotación campesina, y equivalía a unas 10 a 18 hectáreas—, pero puede también consistir en uno o varios dominios, o en una abadía.

Emperadores, reyes y particulares se han preocupado celosamente de conservar sus derechos de propietarios sobre las tierras concedidas o beneficiadas. A finales del siglo IX, los derechos del vasallo sobre su beneficio siguen siendo, en teoría, los de un usufructuario. Pero, cada vez más, el vasallo tiende a comportarse como propietario: así, la confiscación en caso de mala ejecución de las obligaciones del vasallo, o la recuperación del beneficio, a la muerte del vasallo o a la del señor, se convierten en una prueba de fuerza.

El vasallo exige del nuevo señor seguir siendo su recomendado, y recibir el mismo beneficio; igualmente, el hijo de un vasallo muerto entra en el vasallaje de su señor, y de él recibe el beneficio obtenido por su padre. El beneficio adquiere, pues, un carácter hereditario. También, con objeto de obtener un mayor número de beneficios, el vasallo contrata varios compromisos de vasallaje, a pesar de la prohibición inicial. De esta manera, el beneficio, que en su origen no tenía otra razón de ser que hacer más eficaz el servicio del vasallo, a finales del siglo ix se convierte casi en la condición de dicho  servicio.

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS VASALLOS
El desarrollo del vasallaje y la concesión de beneficios a los vasallos fueron el resultado de una política consciente seguida por los Carolíngios, que creían así reforzar su propia autoridad. Ellos integraron, pues, el vasallaje en el mismo cuadro de las instituciones del Estado, a fin de cubrir las deficiencias de éstas.

Multiplicaron el número de los vasallos reales, obispos, abades v grandes señores, ligados directamente al rey; exigieron de todos los altos funcionarios—condes, marqueses, duques—que entraran en su vasallaje; pidiendo a todos sus subditos que se entregaran a un vasallo real, Carlomagno y sus sucesores establecieron una verdadera red de vigilantes en el Imperio, logrando con ello una nueva estructura social y política. Cada uno de sus subditos, desde el más grande al más humilde, entró, así en una red de subordinación, cuyo término era el emperador. Pero la gran pirámide de los derechos y las responsabilidades que los Carolingios esperaban construir, se reveló ilusoria.

En efecto, las obligaciones de vasallaje terminaron por ser más absorbentes que las debidas al soberano; entre éste y sus subditos se interponían pantallas sucesivas. Los sistemas de dependencia utilizaban el frágil mecanismo del Estado; la idea del contrato recíproco había sido sustituida por la idea del poder absoluto; el cumplimiento, por el rey, de sus deberes, se convierte en la condición necesaria de la obediencia de sus vasallos. Desde entonces, los lazos de vasallaje no podían ser ya el cimiento de la jerarquía social construida por los Carolingios, pues eran discutibles.

Por último, y esto era lo más grave, los que ostentaban la autoridad pública habían conquistado una autonomía cada vez mayor, gracias a la «vasallización» de sus cargos. Duques, marqueses y condes, entrando en el vasallaje real, se encontraron a la cabeza de las donaciones de tierras, en dos categorías: las que ellos recibían en beneficio, como vasallos, y las que estaban agregadas a sus cargos, a guisa de salario. Intentaron entonces conservar el conjunto de sus dotaciones, e identificar sus «honores»—término que designaba, a la vez, la función pública y la dotación de ésta—con sus beneficios.

Los «honores», antiguamente recibidos del rey como beneficios, al ser entregados de modo continuo, siguieron la misma evolución que la posesión de vasallaje: de vitalicios, se convirtieron en hereditarios. El personal político perdió, desde entonces, la noción del carácter público ligado a las funciones; se provincializó y conquistó su autonomía dentro del cuadro de su castillo. Así se han desarrollado los esquemas del feudalismo: principados, castellanías, dominios eclesiásticos y una serie innumerable de  pequeñas  dominaciones  locales.

En el siglo’ x, el sistema de las instituciones de vasallaje llegó a su completo desarrollo. Se sitúa, entonces, la primera época propiamente feudal, que durará hasta el siglo XIII. Y es precisamente en el siglo X cuando se extiende la palabra feudo, que reemplaza a la de beneficio, y que dará su nombre al feudalismo.

Fuente Consultada:
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III edit. CODEX El Feudalismo

Fin del Imperio de Carlomagno El Tratado de Verdun Objetivos

EL TRATADO DE VERDÚN: FIN DEL IMPERIO DE CARLOMAGNO:

Lamentablemente, el maravilloso momento del “Renacimiento Carolingio” vivido en Europa s6lo duró lo que la vida de Carlomagno.

Al morir el gran emperador en el año 814 en su capital, Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), le sucedió su hijo Ludovico Pío, príncipe bueno, pero excesivamente débil: con él comenzaron todas las calamidades. La extrema condescendencia del nuevo emperador le llevó a dividir en vida el Imperio entre sus hijos. Pero los príncipes desconformes, destronaron a su padre, desataron la guerra civil y el más espantoso desorden.

Para colmo, aprovechando la discordia reinante, los condes, marqueses y demás señores, comenzaron a discutir sus derechos con los monarcas, a negarles la sumisión y atribuirse mayores poderes hasta hacerse prácticamente independientes. Así dio comienzo la nueva caracteristica de la Europa posterior a Carlomagno: señores todopoderosos, y reyes absolutamente débiles.

Entre tanto,, y tras la muerte de LUDOVICO Pío, sus hijos se pusieron finalmente de acuerdo y en el año 843 firmaron un importantísimo pacto: el TRATADO DE VERDÚN..

Con este memorable acuerdo, el Imperio Carolingio quedó definitivamente dividido: Carlos, llamado “el Calvo”, se reservó Francia; Luis, la Germania, y Lotario, Italia y la corona Imperial, además de un corredor de tierras entre sus dos hermanos.

De esta manera, se liquidaba el Imperio que Carlomagno con tanto esfuerzo había formado, pero nacían dos nuevos Estados —FRANCIA y ALEMANIA— que con pocas variantes conservarían sus límites hasta nuestros días.

EL FINAL CAROLINGIO: Con el Tratado de Verdún comenzó, aunque con poca suerte, la historia de Francia y de Alemania: en ambos, se sucedieron en el trono varios reyes totalmente incapaces.

El primer rey de FRANCIA fue, como se ha visto, CARLOS EL CALVO, y tanto él como sus sucesores, CARLOS EL GORDO, CARLOS EL SIMPLE y LUIS EL INÚTIL fueron modelos de debilidad y apocamiento, frente alas pretensiones de la nobleza. Finalmente, a la muerte de este último monarca en 987, los señores eligieron rey al Conde de París, HugoCapeto. Así concluyó la rama carolingia francesa.

En ALEMANIA ocurrió lo mismo. Luis EL GERMÁNICO, su primer rey, y sus sucesores, ARNULFO y LUIS EL Niño, nada supieron hacer ante la creciente independencia de los señores. Estos, en 910 dieron la cotona a uno de entre ellos, Conrado de Franconia.

Así, el Imperio Carolingio se desmoronó como un castillo de naipes, a causa de la debilidad de sus reyes, y además, por las terribles calamidades que por ese entonces cayeron sobre Europa. En efectos dos feroces pueblos aniquilaron en poco tiempo, con sus tremendos asaltos , el  orden que el genio de CARLOMAGNO había creado. Entonces, Europa comenzó a vivir el periodo mas negro de su historia.

Vida de Plinio El Viejo Escritor Romano Obra Literaria

LA VIDA DE PLINIO EL VIEJO: Plinio el Viejo, uno de los más originales escritores del siglo I, durante toda su vida ayudó a sus semejantes a comprender los maravillosos fenómenos de la naturaleza. Consideraba que tal misión era la más digna para un estudioso.

De entre sus muchos escritos, la única obra que nos ha llegado es “Naturalis Historia” (Historia Natural) en 37 libros. En ella se encuentra expuesta la sabiduría de su época, relativa a astronomía, geografía, medicina, zoología, botánica y otras ramas de la ciencia.

Para comprobar el gran interés que durante muchos siglos despertó esta obra, es suficiente leer el juicio que de la misma hizo Jorge Luis Buffon, el gran naturalista francés del siglo XVIII.

“La Historia Natural —dice Buffon— comprende la del Cielo y la de la Tierra. Sorprende que en todos sus argumentos Plinio sea igualmente grande: la profundidad de las ideas y la belleza del estilo dan realce a su gran erudición. Su trabajo es variado como la naturaleza”. Precisamente por eso, Plinio es considerado como uno de los más grandes; naturalistas antiguos.

SOLDADO Y ESCRITOR
Plinio el Viejo, así llamado para distinguirlo de su sobrino, que también fue un ilustre escritor, nació en Como, en el año 23. Al pasar a la historia como un estudioso y polígrafo, sería lógico imaginarlo desde joven dedicado exclusivamente al estudio de sus libros. Sin embargo Plinio, sin descuidar sus estudios predilectos, profesó la carrera militar.

A los 22 años fue a Germania como comandante de caballería; hecho que le permitió recoger informaciones para su obra “Bellorum Germaniae viginti” (Las guerras de Alemania) en la cual, además de describir los acontecimientos bélicos en los que había tomado parte, Plinio se refirió a todas las guerras que sostuvo Roma contra los germanos.

Sus méritos de soldado y de escritor le facilitaron la carrera; en efecto: actuó primero en la Galia, luego en África y finalmente en España, en calidad de procónsul. La actividad de Plinio fue realmente prodigiosa: de día desempeñaba su cargo de procurador y durante la noche se dedicaba al estudio. La obra a la que dedicó sus mayores esfuerzos fue la “Naturalis Historia“, pero encontró también tiempo para escribir libros de historia y de gramática.

En el año 71, Plinio fue nombrado almirante de la flota del Mediterráneo occidental, estacionada en Miseno (Nápoles) . Allí, en la paz del golfo de Nápoles, dio término a su obra monumental, que fue publicada en el año 77.
A los 54 años de edad, Plinio alcanzó el prestigio máximo, y es considerado por todos el hombre más docto de su siglo.

VICTIMA DE LA CIENCIA
Cuando el 23 de agosto del año 79 tuvo lugar la espantosa erupción del Vesubio que sepultó las ciudades de Herculano, Estabia y Pompeya, Plinio ,no titubeó en partir de Miseno para observar de cerca el extraordinario fenómeno.

Desgraciadamente, esta curiosidad científica le costó la vida. El fin del gran naturalista fue descrito por su sobrino en una extensa carta enviada al historiador Cornelio Tácito, en la cual le decía: “La nube que salía del Vesubio se alzaba parecida a un pino, a veces blanca, a veces negra. A mi tío le pareció interesante observarla de cerca.

Llegó a Estabia cuando del Vesubio se desprendían gigantescas llamas. En, otros lados era de día; allí, en cambio, reinaba la noche más obscura, a intervalos aclarada por muchas luces. En cierto momento, mi tío sintió que el polvoriento humo dificultaba su respiración y no se pudo mantener más en pie. A la mañana siguiente fue hallado muerto.”

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Tomo IV CODEX

Primeros Explosivos Usado en la Guerra Historia T.N.T. Glicerina

HISTORIA DE LOS PRIMEROS EXPLOSIVOS PARA USOS BÈLICOS

Cuando investigando Nobel hace una mezcla de nitroglicerina y algodón-pólvora (idea que se le ocurre cuando se corta un dedo y pide a su ayudante colodion), dá con un nuevo explosivo que llamó: gelatina explosiva.  Este nuevo explosivo resultó una mitad más enérgico que la dinamita, y se ha utilizado en grandes cantidades para la perforación de montañas como los Alpes, donde la roca es tan dura, que con dificultad se hubiera podido llevar a cabo la obra sin él. La gelatina explosiva es una de las fuerzas más violentas de que disponen los hombres.

En su forma pura, sólo se puede emplear en roca muy dura. Nobel encontró pronto la manera de modificar su terrible acción, añadiendo salitre y serrín a la mezcla de algodón-pólvora y nitroglicerina. Al presente, en muchos países, los explosivos gelatinosos han ido reemplazando a la dinamita.

uso de tnt

Historia de los Explosivos

Fue preciso pasasen muchos años antes de poder llegar a conocer la manera de aplicar los explosivos modernos a las necesidades de la guerra, y reemplazar la pólvora por los preparados mucho más enérgicos en la artillería. Aun después de conseguir pulverizar la nitroglicerina por medio de substancias reductoras de su fuerza explosiva, no pudo emplearse para los disparos de los cañones. Se verificaba tan rápidamente la formación de gases, que las piezas reventaban en lugar de salir el proyectil por la boca.

Dos son las clases o tipos de explosivos que se necesitan en el ejército, clasificándose en «impulsores o lentos» y «rompedores, alto-explosivos o rápidos». Los primeros se emplean en los fusiles y cañones, donde se precisa dar una gran fuerza de impulsión a la bala, no debiendo explotar demasiado rápidamente. Los altamente explosivos o rompedores se colocan dentro de las granadas, de suerte que revienten, destrozándolas en pedazos, sobre el enemigo. Deben explotar instantáneamente, de manera que su acción sea destructora y mucho más violenta que la explosión que se precisa en los disparos.

Los principales componentes de casi todos los explosivos impulsores utilizados para fines militares son generalmente el algodón-pólvora y la nitrocelulosa. Estos se consiguen tratando el algodón, o materiales semejantes, tales como la lana, yute, paja, almidón, azúcar, etc., con el ácido nítrico y de la manera como describiremos más adelante. En su estado natural, el algodón-pólvora es muy inestable y explota demasiado rápidamente para poder emplearle en los cañones. Los inventores de todos los países lograron modificarle de diferente manera. El primer producto perfeccionado, y que se empleó con éxito en los fusiles, lo consiguió un francés en 1884, Pablo Vieille, adoptado por el Gobierno con el nombre de «pólvora B», inicial del general Boulanger, entonces ministro de la Guerra.

La pólvora B se preparaba añadiendo algún disolvente al algodón-pólvora, que le convertía en una masa pastosa. Prensándola, se la hacía pasar por una especie de hileras para darla la forma de cintas o bastones, que se cortaban después en trozos de pequeña longitud. Evaporado el disolvente, adquiría cierta dureza y un color pardo obscuro, y los trozos pequeños explotaban con la lentitud necesaria para poder utilizarse bastante satisfactoriamente.

Barcos de guerra destruidos por las modernas pólvoras sin humo
Esta mezcla, es decir, la pólvora B, ha sido también modificada de modos diversos, muy especialmente agregando substancias para hacerla más estable y ensayando diferentes reactivos con ella. Si se emplea la acetona, el producto es muy frágil; así que es mucho más frecuente utilizar una mezcla de éter y alcohol.

La pólvora B alcanzó tristísima notoriedad, debido a los muchos y terribles accidentes que causó su empleo, entre ellos la completa destrucción de los dos grandes acorazados franceses el Jéna, en 1907, y el Liberté, en 1911, tremendas catástrofes ocurridas dentro del mismo puerto de Tolón y a la vista de toda la ciudad. Verdaderamente, antes del desastre del Jéna habían ocurrido veinticuatro casos de explosión espontánea de la pólvora B. Estos accidentes impidieron la adoptasen otros países, siendo los únicos que emplean compuestos derivados del algodón-pólvora, para todos los tipos de sus cañones, Francia, Rusia y los Estados Unidos. Las pólvoras sin humo, sin embargo, se usan en la artillería de pequeño calibre en todas las grandes potencias, a excepción de Inglaterra e Italia.

Cuando se vio que el algodón-pólvora daba lugar a tan desastrosos accidentes, todos los químicos especialistas de Francia, Rusia y los Estados Unidos pusiéronse a estudiar la causa de su descomposición, así como buscaron los medios de evitarla. De este esfuerzo combinado resultaron infinidad de perfeccionamientos y mejoras relacionados con la limpieza del algodón, nitrificación del mismo, lavado y expulsión de los ácidos, etc., etc. Se vio también era conveniente tratar con reactivos frescos las pólvoras de tres o cuatro años.

Con tales precauciones, se cree que las pólvoras sin humo provinentes de la nitrocelulosa son tan seguras como cualesquiera otras, y por esta causa, Francia, Rusia y los Estados Unidos continúan empleando exclusivamente estos tipos para todos sus cañones. Todas las potencias, a excepción de Inglaterra e Italia, la emplean también en los fusiles y piezas de pequeño calibre. Tiene la ventaja de que el desgaste de los cañones es menor cuando se utiliza en lugar de otras pólvoras.

COMO ESTÁN COMPUESTOS LOS EXPLOSIVOS
Les explosivos producen un gran volumen de gas con desarrollo de calor por medio de una combustión inmediato; por ello es claro que todos contienen una parte que cede el oxígeno necesario (comburente u oxidante) y una parte destinada a unirse con el oxígeno (combustible o reducente). Los elementos comúnmente utilizados como combustible son el carbono, el hidrogeno, el azufre y el aluminio. El carbono se encuentra en casi todos los explosivos; el hidrógeno, en. la mayor parte, y el azufre y el aluminio, en algunos solamente. Además de estos elementos, los explosivos contienen sustancias más o menos inertes (o sea que no se combinan con el oxígeno) cuya función es la de servir (digámoslo así) de armadura para la estructura de las moléculas. Sustancias inertes utilizadas son, principalmente, el nitrógeno (en su compuesto de ácido nítrico, NO3H), el cloro, el sodio y el potasio.

Relativa ventaja de la cordita y otros explosivos
El Gobierno británico nunca ha podido convencerse de que los explosivos obtenidos directamente del algodón-pólvora fuesen tan seguros como la cordita, que ellos han conseguido partiendo de otro invento de Alfredo Nobel. Este químico encontró que mientras la nitroglicerina es demasiado rápida al accionar como explosivo para poder ser utilizada en los disparos de cañón, una mezcla de nitroglicerina con algodón-pólvora gelatinizado resulta un compuesto muy satisfactorio. Abel y Dewar, trabajando ambos por el Gobierno inglés, descubrieron poco a poco el siguiente procedimiento para obtener este explosivo. El algodón-pólvora y la nitroglicerina se mezclan a mano, disolviendo todo en acetona hasta formar una pasta, que se hace pasar por prensas muy semejantes a las máquinas para fabricar ciertas formas de pasta para sopa. Por este motivo tomó el nombre de «cordita», que quiere decir tirilla, cordoncillo o cilindrillo.

Durante muchos años, su composición fue de 58 partes de nitroglicerina, 17 de algodón-pólvora y 5 de vaselina; pero como en la guerra contra los boers se vio que el desgaste de los cañones era excesivo, se varió la mezcla a 30 partes de nitroglicerina y 65 de algodón-pólvora. Aun así y todo, la vida de los cañones de grueso calibre es la mitad de la media de los que utilizan, como los nuestros, el algodón-pólvora directamente; pero el Gobierno inglés cree que esto se compensa por la mayor economía, buen funcionamiento y seguridad del explosivo cordita.

Tanto una como otra clase de estas pólvoras se conocen con la denominación de «pólvoras sin humo», porque no dejan residuos sólidos y se transforman totalmente en gases. Estos nuevos explosivos impulsores han revolucionado por completo los suministros para el ejército y la marina. Cuando se disparan los cañones no producen humo, y, por tanto, no se oculta el lugar de la batalla, lanzando los proyectiles y granadas a distancias nunca soñadas por los artilleros de los tiempos viejos. Se fabrican ahora cañones que pueden disparar, desde cada borda, proyectiles de acero pesando 5.500 kilogramos a una distancia de. 33.600 metros, y a menudo bombardean fuertes y barcos tan alejados, que no pueden verse a simple vista los hombres que luchan. Naturalmente, los disparos se van regulando por las indicaciones de los aviadores.

Pero aún más terribles que éstos son los enérgicos altos explosivos llamados rompedores, que se emplean para hacer reventar las granadas, has substancias utilizadas con este objeto deben tener dos propiedades, al parecer contradictorias: primero es necesario que exploten con choque violento, como se efectúa en las pólvoras propulsoras, para lanzar a distancias considerables las pesadas granadas; y segundo, cuando llegue su preciso momento, al término de su recorrido, estalle instantáneamente y con ta1 fuerza, que el casco de la granada se desparrame en pedazos sobre las cabezas del enemigo. No todas las substancias, naturalmente, cumplen estos requisitos.

El ácido pícrico es un explosivo muy enérgico, aplicado en otras industrias hasta hace poco, ha «melinita» francesa, la japonesa «shimocita» y las «lidita» y «perlita» inglesas son compuestos en los que entra el ácido pícrico. Es una preparación del alquitrán utilizada frecuentemente en las tintorerías, pues da un brillante color amarillo a los tejidos.

Fue empleado durante muchos años como tinte, sin que, a excepción de algunos hombres de ciencia, se conocieran sus propiedades explosivas. Una terrible explosión en cierta tintorería de Manchester atrajo la atención pública a estas propiedades. El ácido pícrico puede liquidarse, y en este estado, de color amarillento muy parecido a la miel, se introduce en las granadas, donde se solidifica. El fulminante colocado en la espoleta, artificio destinado a producir la inflamación de la carga interior, es casi la única cosa que puede hacer que explote.

Recientemente ha sido fabricado un nuevo explosivo, denominado «trinito de tolueno». Es éste también un producto de alquitrán, muy semejante en su composición al ácido pícrico. Aunque el trinitro de tolueno, conocido en todo el mundo por «T. N. T.», es aún más enérgico que el ácido pícrico, su manejo es mucho menos peligroso que los demás explosivos. Cuando el proyectil gigante, cargado de T. N. T, llega al lugar y momento en su trayectoria y explota, realmente ensordece, y al desaparecer las nubes de polvo y humo parece como si hubiera cambiado la faz de la Tierra. En ella ahonda enormes cráteres, arranca de cuajo los árboles y deshace la roca más dura en polvillo.

Puesto que la mayoría de los explosivos empleados en los suministros militares y fines industriales se preparan con nitroglicerina y algodón-pólvora, o mezclando estas dos substancias, será de gran interés dar a conocer la forma, procedimientos y algún detalle de su fabricación.

barcos explotados

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales – Tomo II W.M. Jackson, Inc.

El descubrimiento de America El Nuevo Mundo Cristobal Colon

Mientras los portugueses efectuaban su circunnavegación de Afrecha, otros consideraban que podía alcanzarse el mismo resultado por otra ruta. Desde que se comprendió que la Tierra era esférica, a muchas personas se les ocurrió que podría navegarse en torno a ella, y que se llegaría a Extremo oriente avanzando hacia el oeste.

Encuentro de Colón con los aborígenes americanos

El concepto era sencillo y, de hecho, lo había formulado Roger Bacon dos siglos antes. Lo que disuadió del esfuerzo fue la creencia de que entre la costa occidental de Europa y la oriental de Asia podía mediar una vasta extensión de océano que los barcos de la época no estaban en condiciones de afrontar.

Si Eratóstenes estaba en lo cierto y la Tierra tenía 40225 Km. de circunferencia , entre Europa y Asia había casi 20000 Km. ininterrumpidos de mar. Otras autoridades, sin embargo, como Ptolomeo , habían considerado el tamaño de la Tierra más reducido, y Marco Polo creyó que Asia se extendía más al Este que en la realidad.
La combinación de una Tierra más pequeña y una Asia más prolongada hacia Oriente, convencieron al navegante italiano Cristóbal Colón (1451-1506) de que en el viaje desde Europa» en dirección Oeste, hasta Asia habrían de recorrerse menos de 5000 km. Consideró que era realizable, y recorrió varias naciones de Europa occidental en busca de ayuda económica para organizar una expedición.

Su meta natural era Portugal, claro está, pero los expertos portugueses creían que la Tierra era mayor de lo que las cifras de Colón reflejaban. (Y estaban en lo cierto.) También se hallaban convencidos de que no transcurriría mucho tiempo antes de que circunnavegaran África y alcanzaran su objetivo.

Colón acudió a otros lugares, pero no tuvo suerte. Casi estaba a punto de desistir, cuando los acontecimientos le fueron favorables en España.
Con Fernando e Isabel gobernando juntos una España unida, esta nación pudo lanzarse al asalto del último bastión musulmán, el reino de Granada. Los monarcas emprendieron una vigorosa guerra contra Granada, que cayó el 2 de enero de 1492. En el mismo año, Torquemada organizó la expulsión de los judíos de España. (No era éste un fenómeno nuevo, pues los judíos ya habían sido expulsados de Inglaterra y Francia. Hallaron refugio en Polonia, que precisaba una clase mercantil, y en el mundo musulmán, más tolerante que el cristiano, pues no en balde era por entonces más civilizado.)

Los monarcas españoles, considerando que el país debía estar unido y mantenerse fuerte, decidieron prestar a Colón un mínimo respaldo financiero. Con tres viejos barcos y una tripulación de presos liberados con este propósito, zarpó el 3 de agosto de 1492. Durante siete semanas avanzó en dirección Oeste sin hallar tierra, pero tampoco tormentas. Finalmente, el 12 de octubre divisó tierra: una isla que resultó ser una de las Bahamas.
Tomó entonces la ruta Sur, y descubrió las Indias occidentales. (Hasta el día de su muerte, Colón estuvo convencido de que habla llegado a la India, o sea a la costa oriental de Asia. El nombre de Indias occidentales y la costumbre de llamar a los nativos americanos indios es el resultado de esa confusión.)

No se había llegado a Asia, por supuesto, sino al continente americano, un Nuevo Mundo. A partir de ese momento, el Viejo Mundo ya no volvería a ser el mismo. Pero Colón no fue el primer ser humano que puso pie en ese continente. Ya lo habían hecho los aborígenes siberianos al menos 30000 años antes (véase 20 000 a. J.C.). Tampoco era el primer europeo, pues Leif Erikson le había precedido cinco siglos antes. Pero la gesta de Colón supuso el comienzo de los asentamientos fijos europeos en el nuevo continente, y señaló su entrada en la corriente común de la historia universal. Por esta razón se atribuye por lo general a Colón este «descubrimiento)).

De paso, el hecho de que existiera aquel nuevo continente, desconocido por entero para los antiguos, contribuyó a superar la noción de que los pensadores clásicos lo sabían todo y habían resuelto todos los problemas. Entre los europeos se fue fortaleciendo la convicción de que ahora avanzaban más allá de donde llegaron los antiguos, y este sentimiento ayudó a hacer posible la Revolución científica que iba a iniciarse medio siglo después.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA-HISTORIA DE LA CIENCIA TOMO II

Mitos y Creencias de los Celtas Religion y Dioses Celtas

Mitos y Creencias de los Celtas – Religión

Los celtas carecieron de una unidad mitológica, como de alguna manera correspondía al extenso y complejo conglomerado de tribus y pueblos que ellos constituyeron. De esta manera, según las regiones, aparecen dioses y mitos con distintos nombres y, por lo general, con singularidades locales. Aun así, es posible destacar una serie de temas recurrentes, como las aventuras de guerreros valerosos y heroicos, y una particular interpretación del mundo de la naturaleza con intrigantes y misteriosas dimensiones.

Justamente por esa carencia de unidad, la mitología celta ha tenido varias subdivisiones, entre las que se destacan la céltica antigua; la irlandesa, a su vez dividida en varios ciclos (el Mitológico, el de Ulster, el del héroe Fionn y el Histórico); y finalmente la galesa.

En la mitología irlandesa, existe un mito originario en el que dos razas se hallan en permanente guerra: la de los Tuatha De Danann y la de los Fomoré. Los primeros eran el quinto grupo de habitantes de Irlanda y estaban asociados con los grandes reyes y héroes; los segundos, en cambio, constituían un pueblo de gigantes que amenazaban constantemente con invadir Irlanda, representando a las fuerzas del mal.

En el panteón irlandés, sobresalía Dagda, señor de los elementos y guía divino de los druidas. Según la leyenda, fue él quien condujo a la victoria a los Tuatha De Danann contra los Fomoré, quienes a su vez tenían a Balar como su principal divinidad. Dagda era señalado como un dios bondadoso, glotón y muy activo sexualmente. Se lo representaba con un caldero siempre inagotable y un arpa mágica que podía sonar sin que su dueño la tocara.

Finalmente, cargaba una maza que tenía el poder de matar o resucitar según con cuál de sus extremos golpeara. A Balar, por su parte, se lo figuraba con un ojo en la frente y otro en la nuca, que habitualmente estaba cerrado, pero cuando se abría causaba la muerte de quien lo mirara.

Otros dioses importantes de la mitología irlandesa son Morrigan, diosa de la guerra;Erigid, diosa del fuego y la poesía; Goibniu, dios de los artesanos que forjan las armas de los guerreros; Diancech, dios de la medicina; Angus, dios del amor; y Lug, que por cumplir todas las funciones divinas carece de una en especial. Finalmente, sobresale también Cernunnos, dios de la abundancia y de los animales salvajes. Representado con orejas y cuernos de ciervo, suele estar acompañado por una serpiente con cabeza de carnero.

También los celtas galos creyeron en importante cantidad de divinidades, entre las que se destacaron Taranis, Teutates y Esus.

Dentro de este escenario mitológico, los celtas en general dieron particular importancia al mundo subterráneo, morada de las almas de los difuntos, a los que creían inmortales. También prestaron atención a los elementos de la naturaleza, como el aire y el fuego, que los druidas decían saber manejar contra los enemigos.

Esta cosmovisión promovió la confección de armas específicamente diseñadas para su uso en rituales y ceremonias religiosas, en honor a alguna de sus divinidades o para ser enterradas junto a los guerreros caídos en el campo de batalla. En esos objetos, era común la empuñadura de oro con incrustaciones de piedras y marfil. También las vainas eran profusamente decoradas con predominio de figuras antropomorfas y zoomorfas.

En cascos y escudos, en cambio, se destacaban las figuras geométricas, especialmente compuestas de círculos y líneas curvas.

Además de la metalurgia en oro, plata, hierro y bronce, los celtas trabajaron la piedra y la madera, a las que tallaron y pulieron para transformarlas en las figuras de sus dioses. Particularmente importantes son los grandes monumentos graníticos que se hallan dispersos por toda la geografía celta, como los dólmenes y los menhires.

En especial se destacan grandes bloques que fueron enterrados verticalmente, en los que realizaron diversos tipos de inscripciones. Se sabe que no siempre estas piedras fueron plantadas por los propios celtas, sino por sociedades anteriores, como parte de cultos solares o bien para indicar posesiones o enterramientos. Pero los celtas las integraron a su mundo y en ellas grabaron cruces y textos escritos en el alfabeto “ogham” utilizado por los sacerdotes.

Incluso, consideraron que semejantes bloques de piedra, cuyo peso y tamaño hacían pensar en una gran fuerza e inteligencia para su transporte y enterramiento, debieron de haber sido el producto de una sociedad tan poderosa como sabia, lo que alimentó aun más su devoción hacia ellos. Según los antiguos celtas, estos monumentos tenían diferentes poderes mágicos y, de acuerdo con la calidad de cada uno, cumplían distintas funciones. Así, a sus pies se realizaban juramentos antes de las batallas, promesas, curaciones y ceremonias de fecundidad.

religion celta
CUCHULAINN: ESTA ESTATUA DE UN ÁNGEL Y UN HOMBRE ARMADO CON UNA ESPADA ES UNA REPRESENTACIÓN DE UNO DE LOS MÁS GRANDES HÉROES CELTAS: CUCHULAINN. SE ENCUENTRA EN LA UNIVERSIDAD DE QUEEN’ S, BELFAST, IRLANDA.

EL SACRIFICIO HUMANO: Según los registros y testimonios romanos, los celtas practicaron rituales y ceremonias sacrificiales, en las que animales y seres humanos eran arrojados a los ríos y lagos, como ofrendas s los dioses. También habrían realizado sacrificios en gran escala, sobre todo de prisioneros, aunque esta última cuestión puede haber surgido de una exageración romana o una difamación de sus enemigos.

Lo que sí está documentado son los ritos que ofrecieron a sus guerreros muertos en combate, a quienes les dedicaban un enterramiento especial, en el que adornaban al fallecido con armas bellamente decoradas, calderos y vituallas para su vida en el más allá.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Minas Enterradas o Terrestres Desminar Convención de Otawa

Minas Enterradas o Terrestres

Minas (armamento), artefacto explosivo empleado en la tierra o el mar para destruir o neutralizar tropas, naves y vehículos, por ejemplo, carros enemigos. Las minas también sirven para impedir o frustrar el avance de tropas y hacer infranqueables ciertos territorios, líneas de suministros o puertos. Un terreno en el que se han depositado cierto número de minas se llama campo de minas. Durante la Guerra Civil estadounidense y la I Guerra Mundial se excavaron redes de túneles subterráneos, bajo las fuerzas enemigas, que se rellenaban con explosivos. Desde entonces, minar un terreno significa colocar artefactos explosivos cubiertos bajo tierra.

Mina Terrestre:minas enterradas
Se trata de un dispositivo explosivo cubierto bajo tierra que se esconde bajo la superficie de un terreno. Se construyen de metal, plástico, vidrio o madera y pueden explotar por diferentes causas: por el contacto con un alambre detonador o por un mecanismo de explosión retardada. El explosivo más empleado es el trinitrotolueno o TNT.

Las minas antipersonas son armas pequeñas pero letales. Se ocultan con facilidad (basta con enterrarlas) pero es difícil detectarlas. Su detonación se produce por contacto, generalmente cuando se pisa el terreno bajo el que se encuentran. La inmediata proximidad de las víctimas con la explosión motiva que las consecuencias de ésta sean siempre trágicas.

En el mundo puede haber unos 100 millones de minas terrestres sin detectar, abandonadas después de conflictos como los de Afganistán, Camboya, Irak o Vietnam. Hay unos dos millones de minas en las zonas arrasadas por la guerra de la antigua Yugoslavia. Grandes áreas de algunos países, en especial en Camboya, no han podido recuperarse por esta causa. En todo el mundo, se estima que 800 personas sufren la explosión de minas cada día, que además matan 10 veces más civiles que soldados.

Las heridas son horribles y por lo común exigen la amputación de los miembros afectados; los refugiados que vuelven a su antiguo hogar devastado por la guerra encuentran muchas veces minas en lo que antes eran cultivos y se ven forzados a quitarlas ellos mismos. La limpieza es muy costosa y peligrosa, se debe hacer por parejas que trabajen en espacios que pueden no llegar a ser de más de un metro de ancho.

En enero de 1997 la princesa Diana de Gales realizó un viaje a Angola. En el transcurso de los cuatro días que permaneció en este país visitó un centro de recuperación situado en las afueras de Luanda, donde pudo entrevistarse con jóvenes que había sufrido mutilaciones corporales por la acción de minas terrestres. Tras su fallecimiento (acontecido el 31 de agosto de ese mismo año) la Diana Memorial Fund continuó realizando actividades para conseguir la prohibición de las minas antipersonas.

Para poner fin a la era de las minas: remoción de minas

La remoción de minas es un proceso que abarca la detección, la limpieza y la destrucción de todas las minas de una zona determinada de la que se sabe o se sospecha que está minada, con objeto de poder utilizar de nuevo las tierras sin correr peligro. A veces se denomina “desminado” o “desminado humanitario”.

La remoción de minas es la clave para acabar con el flagelo de las minas antipersonal. Es esencial para que las comunidades afectadas puedan volver a llevar una vida normal, sin temor a morir o a sufrir mutilaciones a causa de las minas antipersonal ocultas en los campos, pastizales, senderos y patios de juego. Una vez diseminadas, las tierras son nuevamente productivas y las familias recuperan sus medios de subsistencia, lo cual contribuye a la reconstrucción tras el conflicto y al desarrollo económico.

Los refugiados y los desplazados internos pueden regresar en seguridad a su lugar de origen. Asimismo, es primordial retirar las minas antipersonal de las zonas fronterizas y las antiguas líneas de combate para promover la seguridad en las zonas que se recuperan de un conflicto armado y fomentar la confianza entre los Estados vecinos.

¿Qué obligaciones dimanan de la Convención de Ottawa por lo que respecta a la remoción de minas?

De conformidad con lo dispuesto en la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal (Convención de Ottawa), cada Estado Parte debe:

  • identificar todas las zonas que estén bajo su jurisdicción o control donde se sepa o se sospeche que haya minas antipersonal;

  • adoptar todas las medidas necesarias, tan pronto como sea posible, para marcar el perímetro de todas esas zonas minadas, vigilarlas, protegerlas con cercas u otros medios, a fin de impedir a los civiles que penetren en ellas y resulten heridos;

  • destruir todas las minas antipersonal colocadas en las zonas minadas, lo antes posible, y a más tardar en un plazo de 10 años, a partir de la entrada en vigor de la Convención para ese Estado. El primero de los plazos establecidos para la remoción de minas vencerá en 2009 (véase el cuadro que figura más abajo para los plazos de remoción de minas de los Estados Partes en la Convención de Ottawa afectados por las minas).

Si bien incumbe principalmente a cada Estado Parte afectado por el problema de las minas limpiar todas las zonas minadas en su territorio, la Convención le concede el derecho a solicitar y recibir asistencia de los otros Estados Partes para cumplir su obligación. Los Estados Partes que estén en condiciones de hacerlo pueden proporcionar asistencia sea directamente al Estado afectado o indirectamente por conducto de las Naciones Unidas u otra organización implicada en las actividades relativas a las minas. La obligación de que los Estados Partes cooperen entre ellos para eliminar las minas antipersonal es una característica única de la Convención de Ottawa.

Conforme a la Convención de Ottawa, en circunstancias excepcionales, un Estado Parte puede presentar una solicitud para que se prorrogue el plazo de 10 años con el fin de completar la remoción de minas. Dado que el primer plazo para la remoción de minas vence en 2009, es demasiado pronto para afirmar si se solicitarán tales prórrogas; actualmente los Estados Partes afectados están elaborando y poniendo en marcha sus planes y programas de desminado.

Para cumplir los plazos establecidos en la Convención, tanto los Estados afectados por las minas como los Estados donantes deberán intensificar sus esfuerzos y aumentar los recursos destinados a la remoción de minas.

La Cumbre de Nairobi para un Mundo Libre de Minas (Primera Conferencia de Examen de la Convención de Ottawa) brindará la oportunidad a los Estados Partes de evaluar los avances logrados hasta el presente, así como las tareas pendientes por lo que atañe a la remoción y otras actividades relacionadas con la Convención.   

¿A qué Estados Partes en la Convención de Ottawa incumben las obligaciones relativas a la remoción de minas?(Ver Más Sobre Convención de Otawa)

Nómina de Estados con áreas minadas bajo su jurisdicción o control.Al 1 de agosto de 2004, había 143 Estados Partes en la Convención de Ottawa, de los cuales 50 habían señalado que tienen zonas minadas en el territorio bajo su jurisdicción o control, o se presume que las tienen sobre la base de declaraciones hechas por ellos.
Entre éstos figuran los países más gravemente afectados por las minas, como son Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina y Camboya.

¿En qué consiste la remoción de minas?

La remoción de minas es un proceso minucioso y que requiere muchos recursos. Para lograr la remoción de minas dentro del plazo establecido por la Convención, es esencial que cada Estado afectado elabore y aplique un plan nacional de “acción contra las minas” y que haga saber a los otros Estados o a las instituciones pertinentes si necesita asistencia para llevar a cabo dicho plan.

La realización de un plan nacional contra las minas comienza, por lo general, con un análisis global de la situación en el país, al que sigue una evaluación de la contaminación por minas consistente en el cartografiado de las zonas peligrosas y el establecimiento de las prioridades de remoción. En estas evaluaciones, se suele graduar cada zona minada según los efectos en la población civil y se dará prioridad al desminado en los lugares donde los efectos sean mayores.

En las operaciones de remoción, los desminadores emplean una o una combinación de las tres técnicas siguientes: (1) el desminado manual para el cual se usa un detector de metal y un punzón u otro utensilio para excavar y desenterrar la mina; (2) el desminado manual combinado con el uso de perros para detectar minas; (3) el desminado mecánico en el que se utilizan máquinas. Antes de entregar formalmente las zonas desminadas a las comunidades locales para su utilización, por lo general esas zonas se someten a un control de calidad para cerciorarse de que el terreno es seguro para el uso previsto.

En la práctica, al limpiar una zona contaminada, los desminadores eliminan todos los posibles tipos de restos explosivos de guerra. Éstos abarcan tanto las municiones sin estallar o abandonadas, como las minas.

¿Cuál es la situación actual con respecto a la remoción de minas?

De los 50 Estados Partes en la Convención de Ottawa que han declarado tener zonas minadas:

 

En enero de 2003, Costa Rica fue el primer Estado Parte en declarar que había limpiado totalmente todas las minas antipersonal de las zonas bajo su jurisdicción y control. Yibuti es el segundo en hacerlo en abril de 2004. Ello implica que ambos Estados han cumplido sus obligaciones de remoción de minas mucho antes de que vencieran los respectivos plazos en 2009.

Se prevé que varios países completen próximamente sus obligaciones de remoción. Honduras declaró que concluirá la labor de remoción a fines de 2004. Guatemala prevé terminarla en 2005 y Nicaragua en 2006.

Muchos Estados Partes afectados, como Afganistán, Bosnia y Herzegovina y Camboya, han elaborado e iniciado planes estratégicos específicos de remoción de minas para cumplir sus respectivos plazos. Otros Estados Partes afectados deben hacerlo con urgencia para cumplir sus plazos. Se solicita a todos los Estados Partes afectados por las minas que presenten sus planes con motivo de la Cumbre de Nairobi en diciembre de 2004.


Es imposible saber con certeza cuántas zonas minas quedan por limpiar en el mundo. Muchos Estados Partes contaminados han hecho considerables progresos por lo que respecta a la inspección y localización de las tierras minadas que deben limpiarse. Sin embargo, en muchos países afectados, aún no se conoce bien la magnitud del problema de las minas terrestres.

Minas Terrestres Segun La Revista La Aventura de la Historia:

Nada hay más barato en el arsenal de la guerra que una mina antipersonal y pocos obstáculos son más eficaces para detener a un ejército que un campo minado. Eso es tan practicado que, según fuentes del Pentágono, existen unos 120 millones de minas antipersonal enterradas en 64 países.

¿Cómo es posible que sigan enterradas tantas minas? Porque son muy difíciles de desenterrar si se sembraron aleatoriamente o si se carece de los planos militares del campo. Por ejemplo, en el Norte de Africa, los británicos minaron a sus defensas de El Alemein ante el avance de Rommel, en 1942; cuando contraatacó Montgomery, los alemanes hicieron lo propio; en total se sembraron tres millones de minas. Hoy, un lateral de la carretera que va desde El Alemein a El Daba, poco más de 40 kilómetros, está cerrado por alambre de espino y cada pocos metros cuelgan letreros descoloridos: “Peligro, minas!” Un oficial egipcio comentó que, de vez en cuando, estalla alguna al paso de alguien. Sesenta años después!

La dificultad del desminado radica en que se trata de objetos pequeños (como una lata de betún), casi indetectables y requiere cuantiosos recursos: casi mil euros por cada mina. Ello se debe ala peligrosidad del trabajo: según las estadísticas, recuperar 5.000 minas cuesta un muerto y dos heridos.

Las peores situaciones se dan en Angola, Camboya, Somalia y Bosnia, países de cojos. La población debe circular por caminos marcados y cualquier desviación puede significar la muerte… Y esta situación proseguirá durante décadas, con su secuela de tragedias humanas y económicas.

Las minas causan 26.000 víctimas al año, de ellas, 12.000 muertos —33 cada día— con un coste sanitario de 10 millones de euros anuales. Al sufrimiento, al miedo permanente, a los costes sanitarios, se añade la improductividad de millones de hectáreas.

Una plaga a la que no se ha podido poner coto, aunque la preocupación mundial es creciente. Al Tratado para la Prohibición de Minas, firmado por 143 países, aun no se han adherido los principales fabricantes y almacenadores de estos artefactos: India y Pakistán —los mayores usuarios en la actualidad— y tres miembros del Consejo de Seguridad: Rusia, China y Estados Unidos. Se supone que en los arsenales de esos cinco países hay 200 millones de minas antipersonal.

Por otro lado, son insuficientes los medios humanitarios para atender a las víctimas, escasas las ayudas a los países que padecen la plaga y lento el desminado. Lo positivo es que el número de minas sembradas no parece avanzar, que el horror hacia estos ingenios aumenta y que en una década se ha logrado que dos tercios de las naciones se adhieran al Tratado, decidiendo destruir sus arsenales en el curso de 2003. DAVID SOLAR

La Polvora – Historia de la Polvora – Descubrimiento de la Polvora

HISTORIA DE LOS  EXPLOSIVOS, TIPOS Y DIVERSOS USOS

Explosivos: Son compuestos o mezclas de compuestos químicos que arden o se descomponen rápidamente generando grandes cantidades de gas y calor, y los consiguientes efectos de presión repentinos. En tiempos de paz los explosivos se utilizan principalmente para voladuras en minería y en cantería, aunque también se emplean en fuegos artificiales, en aparatos de señalización y para hacer remaches y moldear metales. Los explosivos se utilizan también como propulsores para proyectiles y cohetes, como cargas explosivas para la demolición, y para hacer bombas y minas.

El primer explosivo conocido fue la pólvora, llamada también “polvo negro”. Se empezó a utilizar hacia el siglo XIII y fue el único explosivo conocido durante siglos. Los nitratos de celulosa y la nitroglicerina, ambos descubiertos en 1846, fueron los primeros explosivos modernos. Desde entonces, nitratos, compuestos de nitrógeno, fulminatos y azidas han sido los principales compuestos explosivos utilizados por separado o mezclados con combustibles y otros agentes. El trióxido de xenón, que fue el primer óxido explosivo, se desarrolló en 1962.

La Pólvora:

La pólvora, es un polvo explosivo utilizado en balística, en particular pólvora negra, una mezcla explosiva de un 75% de nitrato potásico, un 15% de carbón y un 10% de azufre aproximadamente. La pólvora fue el primer explosivo conocido; su fórmula aparece ya en el siglo XIII, en los escritos del monje inglés Roger Bacon, aunque parece haber sido descubierta por los chinos, que la utilizaron con anterioridad en la fabricación de fuegos artificiales.

historia de la polvora

Es probable que la pólvora se introdujera en Europa procedente del Oriente Próximo. Berthold Schwarz, un monje alemán, a comienzos del siglo XIV, puede haber sido el primero en utilizar la pólvora para impulsar un proyectil. Sean cuales sean los datos precisos y las identidades de sus descubridores y primeros usuarios, lo cierto es que la pólvora se fabricaba en Inglaterra en 1334 y que en 1340 Alemania contaba con instalaciones para su fabricación.

El primer intento de utilización de la pólvora para minar los muros de las fortificaciones se llevó a cabo durante el sitio de Pisa en 1403. En la segunda mitad del siglo XVI, la fabricación de pólvora en la mayoría de los países era un monopolio del Estado, que reglamentó su uso a comienzos del siglo XVII. Fue el único explosivo conocido hasta el descubrimiento del denominado oro fulminante, un poderoso explosivo utilizado por primera vez en 1628 durante las contiendas bélicas que se desarrollaron en el continente europeo.

UN POCO DE HISTORIA
Por Raquel Cubero

Aunque su función primigenia era la de servir de vía para la introducción en Europa de sedas y telas orientales, muchos otros objetos y materiales acabaron por llegar a occidente a través de ella. Entre ellos se encontraba uno que cambiaría el curso de la historia: la pólvora.

La pólvora, el primer explosivo conocido, fue descubierta por casualidad en China en torno al siglo IX. Su hallazgo parece ser fruto de las investigaciones de algún alquimista que, en su búsqueda del elixir de la eterna juventud, dio por accidente con la fórmula del explosivo. De hecho las primeras referencias a la pólvora las encontramos en textos herméticos advirtiendo de los peligros de mezclar determinadas sustancias.

En el siglo X ya se utilizaba con propósitos militares en forma de cohetes y bombas explosivas lanzadas desde catapultas. Se sabe que ya en el año 1126 se utilizaban cañones hechos de tubos de bambú para lanzar proyectiles al enemigo. Más tarde esos tubos serían sustituidos por otros de metal más resistente; el más antiguo del que se tiene noticia data de1290.

Desde China el uso militar de la pólvora pasó a Japón y a Europa. Se sabe que fue usado por los mongoles contra los húngaros en 1241 y que Roger Bacon hace una mención en 1248. Hasta ese momento Europa sólo había contado con un producto inflamable llamado “fuego griego” que sin embargo no podría competir con la efectividad del recién llegado invento.

Durante el siglo XIV el uso de cañones se generalizó tanto en China como en Europa, pero el problema seguía residiendo en crear tubos de metal capaces de contener las tremendas explosiones que se producían en su interior. Este problema pudo haber conducido a la falsa afirmación de que los chinos sólo utilizaron la pólvora para hacer fuegos artificiales, lo que no es en absoluto cierto ya que está documentado que hicieron uso de ella con propósitos bélicos en numerosas ocasiones. Así por ejemplo el grosor y la solidez de las murallas de Beijing deja bien a las claras que se diseñaron para resistir el ataque de la artillería enemiga y la dinastía Ming cambió la ubicación de la antigua capital Nanjing por el hecho de que las colinas de alrededor eran una localización demasiado tentadora para que el adversario ubicara sus cañones.

Cuenta la leyenda que la fórmula pudo llegar a Europa en 1324 de la mano de un monje peregrino. La receta consistía en la mezcla de carbón, azufre y salitre que el religioso comunicó al abad de un monasterio donde pernoctó. A la mañana siguiente el monje que se encontraba en la puerta al ver salir al huésped, pudo comprobar con horror que debajo de los ropajes monacales le asomaba un rabo peludo: era el mismísimo diablo que el terrible invento venía a perturbar para siempre y a sembrar el caos la sociedad de la época.

La pólvora se extendió con rapidez por toda Europa y jugó un papel fundamental en el equilibrio de poder que se establecería a partir de entonces, ya que eran muy pocos los personajes que contaban con dinero y capacidad suficiente para fabricar armas.

Entre los siglos XV al XVII se asistiría a un amplio desarrollo de la tecnología relacionada con al pólvora. Los avances en el campo de la metalurgia hicieron posible la elaboración de armas de pequeños tamaño y mosquetes. Resulta curioso que todavía en el siglo XV, Enrique VIII de Inglaterra manifestara que “las armas de fuego nunca suplantarían al arco largo de la infantería inglesa”.

Incluso tiempo después, cuando las armas se habían generalizado en todos los ejércitos, muchos seguían considerando su uso como una vileza impropia de verdaderos caballeros. A partir de la segunda mitad del siglo XVI la fabricación de la pólvora en casi todos los países, estaba ya en manos del Estado y su uso sería reglamentado poco después.

En 1886 Paul Vielle inventó un tipo de pólvora sin humo hecho con nitrocelulosa gelatinizada mezclada con éter y alcohol. Esta mezcla se pasaba por unos rodillos para formar finas hojas que después se cortaban con una guillotina al tamaño deseado. El ejército francés fue el primero en usar este nuevo tipo de explosivo, que no formaba humo y era mucho más potente que el anterior, y otros países europeos no tardaron es seguir su ejemplo. Muchas otras innovaciones se sucedieron en el campo de los materiales explosivos hasta llegar a la actualidad, pero sin duda la aparición de la pólvora en occidente en la Edad Media fue el acontecimiento más significativo.

OTROS EXPLOSIVOS DE FINES DEL SIGLO XX:

De todas las fuerzas que la Humanidad ha podido dominar, ninguna tan utilizable como el fuego. Pero no sólo en la acepción más conocida le la palabra, sino también en aquellos innumerables casos semejantes a lo que : turre cuando se presenta el fenómeno por la combinación del oxígeno con otras sustancias. Al morir un árbol, el oxígeno del aire se combina lentamente con la materia orgánica de que se forma el tronco; es una combustión que dura años. Si un trozo de hierro se expone al aire, el oxígeno también ataca al metal; la combinación entonces puede durar unas semanas o meses. 

Los químicos han dado el nombre de «oxidación» a esta clase de cambios o reacciones químicas que resultan de la tendencia del oxígeno a combinarse con otras substancias. Los pocos ejemplos antes citados muestran que la oxidación es el cambio o reacción química más importante. Ahora vamos a hablar de las oxidaciones rápidas que tienen lugar al disparar los cañones.

Casi todas las substancias que arden pueden servir para preparar los explosivos, con tal de que el oxígeno se combine con ellas muy rápidamente. El carbón apilado se oxida muy lentamente y se conserva siempre a una temperatura baja; serían precisos millares de años para consumir todo el montón; pero si se calienta, el oxígeno le ataca con más rapidez y da un fuego brillante que produce a su vez calor.

Forzando el aire, o mejor, oxígeno puro, de suerte que se introduzca en la masa, desprenderá una llama blanca deslumbrante, aumentando la temperatura. Todavía no se produce explosión, porque el oxígeno tarda aún bastante tiempo en combinarse con el carbón. Pero si pulverizamos éste muy finamente, mezclándole con la cantidad de aire que convenga, explotará con violencia al quemarse, pues cada partícula de carbón estará rodeada de oxígeno y puede combinarse con extrema rapidez. Muchos de los terribles accidentes en las minas son debidos a esta clase de explosiones.

No todas las mezclas de gases y sólidos se prestan para poder almacenarse y transportar convenientemente, y, por tanto, satisfacer las condiciones precisas en la industria de explosivos y suministros militares. Si agregamos al polvo muy fino de carbón de piedra, o mejor, vegetal, salitre, que es una substancia que contiene tres mil veces tanto oxígeno como el mismo volumen de aire, tenemos los ingredientes necesarios para preparar un explosivo comercial, en el que el oxígeno y la materia inflamable se presentan en estado sólido y pueden además mezclarse muy íntimamente. Cada partícula de carbón vegetal dispone del oxígeno encerrado en el salitre; así que los dos se combinan con rapidez explosiva. Estas dos substancias son los componentes de la pólvora negra ordinaria.

Dos factores combinados influyen en la fuerza desarrollada en una explosión. El primero es que el sólido explosivo, ocupando un pequeño espacio, pueda transformarse al oxidarse en un gran volumen de gases. Así, por ejemplo, tres decímetros cúbicos de nitroglicerina, pesando 45 kilogramos, se convierte en una fracción de segundo en gases que al enfriar a la temperatura ordinaria ocupan unos 30 metros cúbicos.

Más importante aún es que en la explosión se desarrolle gran cantidad de calor, el cual dilata extraordinariamente los gases. Probablemente, los producidos en la explosión de los 45 kilogramos de nitroglicerina a la temperatura que predomina al generarse ocuparían cerca de 300 metros cúbicos. En el momento de formarse los gases la presión se acerca a 14.000 ó 21.000 kilogramos por centímetro cuadrado, y mil veces mayor que la presión a que trabaja una caldera ordinaria de vapor.

Esta producción de grandes cantidades de gases a altas temperaturas y enormes presiones es la causa de los efectos de la explosión. El recipiente o barreno que contenga el explosivo queda destrozado instantáneamente; la roca y cuanto encuentren en su camino los gases dilatados saltará como paja arrastrada por el viento. La onda de aire formada al salir los gases se extiende en todas direcciones, destrozando vidrieras y muchas veces sólidas casas de piedra situadas a distancia.

Tal es la explicación de cómo se produce la mayor fuerza de los tiempos modernos. La lámpara de petróleo arde fija y lentamente a causa del poco aire que entra en ella. Si este último se mezcla con el petróleo, rápidamente se produce una explosión, que puede aprovecharse para hacer volar a un aeroplano a la velocidad de 270 kilómetros por hora. El automóvil no es más que una máquina en la que se utilizan una serie de explosiones para hacer mover las ruedas. La fuerza de los motores modernos de gas procede de las explosiones de éste con el aire.

En todos los casos el oxígeno de la atmósfera se mezcla íntimamente con el petróleo o el gas, antes de que se verifique la reacción provocada por el calor. Así, en vez de efectuarse una combustión lenta, tiene lugar un rápido proceso, por el que se produce una súbita y violenta expansión de gases. Estos empujan el émbolo, que recorre un cilindro, movimiento que se transforma de manera conveniente en otro que pueda hacer girar las ruedas del automóvil o la hélice de un aeroplano. En otras palabras, los mecanismos de muchas fábricas y talleres se mueven debido a la utilización de esta terrible arma de que tanto hemos oído hablar en su aplicación más sensacional en relación con la guerra.

Como dijimos antes la pólvora fue inventada por los árabes en el siglo XIII  e introducida en la cristiandad por Roger Bacon hacia 1270 y cincuenta años antes Bertoldo Schwartz de Freiberg la había dado a conocer, su uso industrial como explosivo fue despreciado durante siglos. Elarte de la construcción de caminos, la edificación en general y la explotación de minas estaban apenas tan adelantadas en la época Shakespeare como en la de Virgilio. Parece se empleó la pólvora por primera vez en minería hacia 1613, en raya época Martín Weigel, un minero de Freiberg, comenzó a arrancar mineral por la explosión de barrenos.

Hasta hace unos cincuenta años la pólvora era el explosivo más enérgico que podía emplearse sin peligro. En las artes, durante la paz, así como .en la guerra, una mezcla de carbón vegetal y salitre, a la que se añadía cierta cantidad de azufre, producían los gases con que los hombres se mataban o perforaban los túneles. La pólvora negra tipo, adoptada por los Estados Unido; para su ejército hasta la guerra con España, contenía 75 por 100 de salitre, 15 por 100 de carbón vegetal y 10 por 10c de azufre. Sin embargo, una serie de explosivos mucho más enérgicos habían sido ya descubiertos por los químicos modernos.

En 1832, Braconnot transformó el almidón, tratándole por el ácido nítrico, en un terrible explosivo; seis años después, Pelouse y Dumas prepare el algodón-pólvora y papel-pólvora, mirificando también estas materias. En 1846, el italiano Ascanio Sobrero trató la glicerina por el ácido nítrico y produjo la nitroglicerina, que adquirió trágica notoriedad con el nombre de «aceite explosivo», pues era un compuesto muy delicado que explotaba al menor choque.

Como era líquido, se filtraba a través de las hendeduras de la roca cuando se echaba en un barreno; requeríase un gran cuidado al colocarlo y producir la explosión por una sencilla espoleta. Fueron tan frecuentes los accidentes, que se prohibió su empleo en algunos países; y la voladura de un barco cargado con gran cantidad de este explosivo, en dirección a Chile, causó tal sensación, que se creyó necesario impedir radicalmente su empleo en todos los países civilizados del mundo.

Pero el químico sueco Alfredo Nobel resolvió el problema de los explosivos enérgicos en 1866. Mezcló la nitroglicerina con ciertas clases de tierras porosas y produjo una especie de serrín, que llamó «dinamita». Dos veces más enérgica que la pólvora y mucho más segura, la dinamita revolucionó la ciencia de los explosivos. Hizo posible la ejecución de las grandes obras de ingeniería en nuestros tiempos y dio lugar al desarrollo de la industria minera en el mundo desde 1870.

Evidentemente, la invención de la dinamita marca una época en la historia de la civilización. Permitió al hombre cambiar la faz de la Tierra. Por ella pudo extender por todos los continentes las redes de ferrocarriles; removió las. montañas a su paso; perforó kilómetros y kilómetros, atravesando el duro corazón de su planeta; unió océanos, haciendo volar las rocas-y la tierra que los separaban, y, finalmente, apartó el arado 3^ la maquinaria agrícola de vapor para trabajar la tierra y preparar los cultivos con dinamita.

Un sabio se corta un dedo y esto da lugar al invento de un formidable explosivo

En condiciones normales, la dinamita puede soportar golpes, lanzarse a distancia y aun sufrir los efectos de cualquier arma de fuego, sin explotar. De la misma manera, una considerable cantidad de algodón-pólvora puede arder tranquilamente, y un torpedo lleno con este explosivo, húmedo y comprimido no reventará, aunque penetre en su masa una granada y la queme. Aun la nitroglicerina arderá como el petróleo en pequeñas cantidades, y, finalmente, una vela de nitroglicerina puede alumbrar sin peligro.

Muchas personas, poco habituadas al manejo de los explosivos modernos, creen que las granadas y compuestos explosivos son peligrosos. En realidad, la parte delicada e insegura es el fulminante, generalmente preparado disolviendo mercurio en ácido nítrico y añadiendo alcohol a la solución. Este es el agente que produce la explosión, y cuando está unido a un explosivo enérgico es cuando se puede decir que nos acecha la muerte.

La dificultad e inconveniente de la dinamita, desde el punto de vista moderno, es su pequeño rendimiento como explosivo. Su seguridad resulta precisamente de que una cuarta parte de sus componentes son materias absorbentes que no engendran gases. Formadas de residuos de diatocoisas—una planta marina microscópica de vaina muy dura—, este material es inactivo y reduce la fuerza explosiva de la dinamita.

Reconociendo esto, Nobel trató de encontrar, durante muchos años, otra substancia activa para su nitroglicerina, que al mismo tiempo que absorbiese el aceite explosivo formase una especie de pasta química. Una mañana, al hacer sus ensayos, se cortó en un dedo. Envió a un ayudante para que le trajese un poco de colodión y proteger su herida. Recubierta la cortadura, iba a tirar el resto del frasco cuando se le ocurrió mezclarlo con la nitroglicerina.

El colodión se prepara disolviendo el algodón-pólvora en éter, y la solución se utiliza como emplasto, barniz y materiales para la fotografía. Cuando se combina con alcanfor, el algodón-pólvora, disuelto, se convierte en celuloide. Para fabricar esta clase de algodón-pólvora comercial sólo se emplea ácido nítrico moderadamente concentrado; es por veces muy inflamable; pero el alcanfor le hace inexplosible y puede ser trabajado con pesados martillos y laminadores sin el menor peligro.

Suprimiendo el alcanfor, Nobel obtuvo una mezcla de algodón-pólvora y nitroglicerina, la cual resultó aún más segura y con notable mayor energía explosiva. El accidente de cortarse en un dedo hizo que el inventor ensayase con el algodón-pólvora, considerado como el más peligroso y menos útil de los compuestos explosivos. El algodón-pólvora contiene demasiado poco oxígeno para la combustión. La consecuencia es que cuando hace explosión engendra gases venenosos; así, no era utilizable para fines industriales. La nitroglicerina, por otro lado, contiene un exceso de oxígeno; de manera que al mezclar Nobel los dos explosivos en ciertas proporciones, el elemento que necesitaba uno lo suministró el otro, que lo tenía en exceso.

El nuevo explosivo resultó una mitad más enérgico que la dinamita, y se ha utilizado en grandes cantidades para la perforación de montañas como los Alpes, donde la roca es tan dura, que con dificultad se hubiera podido llevar a cabo la obra sin él. La gelatina explosiva es una de las fuerzas más violentas de que disponen los hombres. En su forma pura, sólo se puede emplear en roca muy dura. Nobel encontró pronto la manera de modificar su terrible acción, añadiendo salitre y serrín a la mezcla de algodón-pólvora y nitroglicerina. Con el tiempo, en aquella época, los explosivos gelatinosos fueron reemplazando a la dinamita.

Fue preciso pasasen muchos años antes de poder llegar a conocer la manera de aplicar los explosivos modernos a las necesidades de la guerra, y reemplazar la pólvora por los preparados mucho más enérgicos en la artillería. Aun después de conseguir pulverizar la nitroglicerina por medio de substancias reductoras de su fuerza explosiva, no pudo emplearse para los disparos de los cañones. Se verificaba tan rápidamente la formación de gases, que las piezas reventaban en lugar de salir el proyectil por la boca.

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales – Tomo II W.M. Jackson, Inc.

Los Druidas Sacerdotes Celtas Sacrificios Humanos y Ceremonias en Bosques

Los Druídas Sacerdotes Celtas
Sacrificios Humanos y Ceremonias

DRUIDAS: Antigua orden de sacerdotes de la Gran Bretaña prerrománica y de Irlanda. Aparentemente combinaban funciones sacerdotales, judiciales y políticas. Algunos cronistas relatan sus ritos, incluidos sacrificios humanos y su veneración por el roble y el muérdago. Practicaban la adivinación y la astrolor: Entre sus creencias tenía lugar destacado aquella según la cual después de la muerte, el alma se transfería a otro cuerpo. Su símbolo era el huevo de la serpiente

Los druidas eran los sacerdotes legendarios de los celtas, pero también se ocupaban de instruir a los jóvenes sobre moral y mitología. Predecían el futuro a través de la observación del cielo y las estrellas, y a veces también mediante el sacrificio humano. El culto de los druidas ha conseguido prevalecer hasta la actualidad.

Los druidas oficiaron tanto de sacerdotes como de médicos, debido a sus conocimientos sobre las cualidades medicinales de las plantas. Eran también astrónomos, filósofos, magos y videntes. La tradición los ha recogido con sus largas túnicas blancas, sus hoces de oro y marmitas mágicas. No obstante, el druida histórico fue una figura clave en la sociedad celta, consejero de la nobleza y cultor de la tradición oral.

UN LUGAR DÉ REUNIÓN: Los druidas preservaban sus secretas fórmulas mágicas de dos maneras. Por un lado, evitando dejar registro escrito de sus actuaciones; por otro lado, realizando sus prácticas en el interior de grandes bosques, alejados de miradas indiscretas. Por lo general, estos bosques albergaban una nutrida población de robles. Según la tradición, anualmente los druidas se congregaban en el bosque de los Carnutos, presuntamente al norte de Dublín, donde compartían sus conocimientos y asombrosos descubrimientos.

La imagen clásica de los druidas nos llega por comentarios de Plinio el Viejo, escritor y naturalista romano. Fue él quien los ha retratado con largos vestidos blancos y blandiendo una hoz de oro, con la que cortaban el muérdago de uso ritual. Los druidas eran grandes sabios, socialmente muy respetados, y se los tenía como intermediarios entre los hombres y sus divinidades.

EL MUÉRDAGO que crece en las copas de los árboles del bosque constituía un elemento importante en las ceremonias de los druidas, quienes le atribuían poder curativo mágico.

LE’tttvo un papel destacado en tas rías locales. De hecho, algunas interpretaciones atribuyen el propio término druida a una derivación de “drus“, voz celta que designa a este árbol. Dominador del bosque, el roble albergaba espíritus y criaturas de esta mitología.

UNA HOGUERA era lo que necesitaba el druida para cocer sus productos mágicos, por lo general en un caldero de bronce o plata. Allí mezclaba el muérdago con otros elementos naturales, elaborando pócimas sanadoras para el cuerpo y el espíritu.

COLABORADORES Por lo general el druida trabajaba solo o apenas ayudado por una persona, a la que a veces transmitía sus conocimientos, a la manera de discípulo. Éste, a su vez, debía mantener el secreto de lo revelado.

LOS SACRIFICIOS: Entre las funciones que se les atribuyeron a los druidas, se destaca la de oficiantes en ceremonias religiosas, en las que no faltaron sacrificios humanos y de animales. Según testimonian la mayoría de las fuentes, los druidas solían celebrar sus reuniones en los claros de los bosques.

LA ÉLITE ESPIRITUAL DE LOS CELTAS
Por la función que ejercían, los druidas representaban una especie de élite espiritual dentro de la sociedad celta. Pero también eran poetas, médicos, astrónomos, filósofos y magos. Todo lo que en la actualidad se sabe acerca de los druidas proviene de fuentes de la antigüedad, y no cabe duda de que esa información no tiene por qué ser objetiva: los autores de aquellos escritos no siempre se esforzaron en hacer una descripción objetiva.

En la Edad Media, bajo la influencia cristiana, y sobre todo en épocas recientes, las descripciones son sobre todo esotéricas o neocélticas, y por lo tanto no susceptibles de comprobación y en la mayoría de los casos muy subjetivas. Ni tan siquiera el significado del nombre es del todo inequívoco: druida procede del celta dru, «básico» o «a través de», y uid, «sacerdote», pero otras etimologías lo hacen derivar de drus, «roble».

TRANSMISIÓN ORAL DE CONOCIMIENTOS
Julio César recoge en sus Comentarios sobre la guerra de las Galias el trabajo de los druidas; Plinio el Viejo los describe como hombres1 vestidos de blanco con hoces de oro y ramas de muérdago que tuvieron su época de esplendor durante las campañas militares de los romanos. Ciertas fuentes afirman que ya estaban en activo en Stonehenge. Sin embargo, otros críticos dicen que Stonehenge ya estaba en rumas cuando los druidas llegaron a ese lugar. En cualquier caso, tomando como fuente los informes romanos, los druidas no erigieron ningún templo, sino que llevaban a cabo sus rituales en bosquecillos o en claros de bosque.

Por los escritos citados sabemos que los druidas transmitían a los novicios los conocimientos necesarios en forma de versos. Las fuentes históricas dicen que hacían falta 20 años para aprendérselos de memoria. En aquella época los celtas poseían ya una tradición escrita, pero se prohibía a los druidas que escribieran sus conocimientos sobre astronomía y fenómenos de la naturaleza. Sólo estaba permitida la transmisión por vía oral de una generación a otra. La rima facilitaba la memorización. Reflexionemos un momento cuántos conocimientos debía de grabar en su memoria un druida en el trans-

Mujeres druidas: Se oye a menudo hablar de druidas femeninos. En los mitos celtas aparecen Mebd de Connacht y Ceridwen. Según parece, esta última fue una mujer druida que preparó una pócima que confería sabiduría sobre el pasado, el presente y el futuro. En principio el brebaje era para su hijo Affagdu, para compensar su fealdad con sabiduría. Pero cuando lo estaba preparando su ayudante tomó tres gotas y huyó para escapar a su ira. En su huida iba adoptando diversas formas, hasta que al final se transformó en un grano de trigo que Ceridwen se tragó. A consecuencia de eso Ceridwen se quedó embarazada, y dio a luz a otro hijo, al que se considera el padre de todos los druidas. Según esta leyenda se cree en la existencia de mujeres druidas, que incluso cumplían el papel de guías espirituales.

curso de 20 años. Muchas de las obras que por entonces se transmitían oralmente se conservan en verso. Hoy en día se sabe que las instrucciones de navegación se conservaron durante siglos gracias a la transmisión oral.

LOS DRUIDAS NEOCÉLTICOS
El arqueólogo William Stukeley se considera el padre de los druidas modernos. En 1792 se instauró en Gales una ceremonia para celebrar el solsticio de verano en la que se consagró a druidas. Con el incipiente movimiento nacionalista, Irlanda y Gales no se veían ya como parte de Inglaterra, sino como estados independientes con una lengua y cultura propias.

Abocados a la clandestinidad, los druidas se situaban siempre cerca de las logias secretas. El druismo neocélticose considera hoy una forma de paganismo, y los druidas actuales se ven a sí mismos como sucesores directos de los históricos.

Los druidas utilizan el muérdago como ingrediente en la preparación desús pócimas mágicas. Para el sumo sacerdote el muérdago era signo de la presencia de los dioses en un árbol, y por consiguiente se consideraba una planta con poder curativo. Por eso sólo se cortaba con una hoz de oro, mientras se celebraban oficios divinos,;/ se recogía con un paño blanco.

Los druidas veneraban la naturaleza, y eran expertos en sus secretos y fuerzas ocultas. Sus ritos y conjuros se realizaban en lugares especialmente sensibles a ciertas misteriosas energías. Casi todas las catedrales góticas se erigieron en esos mismos sitios sagrados, honrados como tales desde la más remota Antigüedad. Hoy sabemos que se trata de accidentes geológicos, como fracturas en las placas tectónicas o corrientes de agua subterráneas, que eventualmente podrían producir algún tipo de vibraciones telúricas.

La Catedral de Chartres, por ejemplo, se levanta sobre los vestigios de un centro del culto druídico, cubiertos después por un templo romano, que en el siglo IV dio lugar a una basílica cristiana, a su vez reemplazada sucesivamente por varias iglesias hasta llegar a la famosa catedral. Otro caso interesante es el de la Catedral de Mans, en la que se conserva un auténtico menhir prehistórico, bastante intacto, en el ángulo sudoeste de una nave lateral.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

El Fuego Griego Historia de las Armas

 El Fuego Griego Historia de las Armas

Los árabes emergieron de su península en 632 y empezaron una sorprendente serie de conquistas que, en el lapso de cincuenta años, parecieron infundir nueva vida al viejo Imperio persa, con la adición de Arabia y el norte de África.

Todo parecía indicar la próxima caída de la ciudad de Constantinopla, a la que seguirían los antiguos dominios europeos del extinto Imperio romano. En 673, al ejército árabe no le separaba de Constantinopla más que el Helesponto, y su flota se concentraba frente a la costa. Parecía que nada iba a poder salvar la ciudad.

El Fuego Griego Historia de las Armas

Pero en la capital vivía un alquimista llamado Calínico (siglo VII), nacido en Egipto o Siria, que había llegado a Constantinopla como refugiado.

Inventó una mezcla que contenía nafta, nitrato potásico y óxido de calcio, que tal vez (pues no se conoce la fórmula exacta) no sólo ardía, sino que continuaba ardiendo en el agua incluso con mayor fuerza. Este fuego griego era expelido mediante tubos contra los barcos de madera de los árabes.  El temor a ser víctimas del fuego y la visión horrible del agua ardiendo forzó a la flota árabe a retirarse, y Constantinopla se salvó.

Fuente Consultada: Lo Se Todo Tomo III

Cronología del Transporte Historia del Transporte Linea del Tiempo

CRONOLOGÍA DEL TRANSPORTE

1712: Newcomen inventa el primer Motor a vapor. Es un motor de viga que solo realiza movimientos verticales. Es útil para extraer agua de las minas pero, sobre todo, es el precursor del uso del vapor como fuente de energía, lo que tendrá un enorme impacto en el futuro del transporte.

1737: John Harrison, un carpintero inglés, crea el primer cronómetro marino, un aparato extremadamente útil para los navegantes para determinar su verdadera longitud en el mar.

1765: El ingeniero James Watt crea el primer motor de vapor útil en la Universidad de Glasgow. Este motor
movía un eje giratorio, lo que posibilitaba su uso para el transporte.

1769: El francés N. Cugnot inventa un triciclo impulsado por vapor, considerado el primer automóvil del mundo.

177O: Se inventan las bicicletas modernas.

1783: Primer vuelo en globo de aire caliente realizado por los hermanos Montgolfier en Francia. Fabricantes de papel de profesión, volaron en un globo de papel lleno de aire caliente.

1798: John McAdam inventa una manera de hacer pavimentos de carretera con piedras compactadas. Se conocen como las carreteras con pavimento de macadam, más económico y duradero.

18O4: El inventor R. Trevithick construye la primera locomotora a vapor.

18O7: Isaac de Rivas inventa un vehículo impulsado por hidrógeno.

18O7: Robert Fulton, un inventor norteamericano, construye un barco de vapor utilizando un motor Watt modificado. Este barco de vapor de palas se desplazó desde Nueva York hasta Aibany.

1829: George Stephenson y su hijo construyen la Rocket, la primera lo­comotora de vapor eficaz. El diseño del motor de Stephenson se usaría durante años en las locomotoras.

1839: Charles Goodyear inventa el proceso de vulcanización del caucho para hacerlo más duro y resistente a las sustancias químicas.

1843: I.K. Brunel bautiza el Great Britain, el primer gran barco de acero impulsado por una hélice. Funcionó bien durante casi tres décadas. Bruñe también construyó el Great Eastern, un enorme catamarán de vapor con palas y hélice, en 1858.

186O: John Lenoir crea un motor de combustión interna que funciona con gas encendido.

1862: Alphonse Beau de Rochas plantea los principios de un motor de combustión interna de cuatro tiempos.

1876: N. Otto inventa el motor de combustión interna de cuatro tiempos.

1869: George Westinghouse inventa el freno de aire comprimido para loco­motoras, que daría lugar a los modernos frenos de seguridad de los trenes.

1873: Andrew S. Hallidie inventa el primer tranvía.

1881: Se presenta en París un triciclo eléctrico.

1884: G. Daimler y W. Maybach desarrollan un motor de cuatro tiempos de alta velocidad que quema gasolina. Crean también un carburador donde mezclar el combustible y el aire nece­sarios para el motor de combustión.

1885: Daimler crea la primera motoci­cleta. Karl Benz construye el primer automóvil útil, un vehículo de tres ruedas con un marco de acero.

1886: Daimler crea el primer vehículo de cuatro ruedas con un motor de

1888: John Boyd Dunlop desarrolla la primera rueda neumática.

1889: Daimler construye un automóvil de cuatro velocidades con motor trasero.

19OO: El oficial de caballería Ferdinand von Zeppelin realiza el primer vuelo en un dirigible. Los dirigibles rígidos o zeppelines tuvieron mucho éxito y se emplearon hasta finales de la década de 193O, a pesar de la aparición de los aviones. El más famoso, el Híndenberg, explotó en 1937.

19O3: Los hermanos Wright inventan y hacen volar la primera máquina más pesada que el aire, un biplano de 12 metros propulsado por un motor de 12 caballos.

1906: Los hermanos norteamericanos Francis y Freelan Stanley fabrican un automóvil de vapor, que establece un récord mundial al recorrer una milla en 28,2 segundos, una velocidad supe­rior a 193 kilómetros por hora.

19O7: Los hermanos Breguet vuelan con un giroplano, una máquina con cuatro rotores. El giroplano fue el pre­cursor del helicóptero.

19O8: El empresario norteamericano Ford construye el primer automóvil para el gran mercado. El modelo «T» tiene mucho éxito porque es económico, versátil y de fácil mantenimiento.

19O8: Graham Bell y Casey Baldwin inventan el acuaplano.

CRONOLOGÍA DEL AUTOMÓVIL

Auto antiguo

1774 — George Watt inventa una locomotora a vapor para carreteras, que puede marchar a diez kilómetros por hora.

1802 — Empieza a funcionar el primer carruaje a vapor con pasajeros en Inglaterra.

1846 — El escocés Robert William Thomson patenta el primer neumático en Francia.

1860 — El belga Etienne Lenoir patenta el primer motor a explosión.

1866 — Gottlieb Daimler construye el primer automóvil con un motor de combustión interna. Sólo tiene un pistón que funciona horizontalmente.

1868 — Se instala en Londres la primera señal de tráfico luminosa del mundo, que funciona con gas, cerca de Parlament Square.

1889 — John Boyd Dunlop crea la primera fábrica de neumáticos. • Gran Bretaña introduce el primer impuesto de circulación del mundo.

1890 — Karl Benz monta en Manhein la empresa Benz & Cia.

1891 — Henry Ford empieza a trabajar en la fábrica de Edison, donde adquirirá los conocimientos necesarios para montar su primer vehículo el año siguiente.

1893 — El ingeniero alemán Rudolf Diesel inventa el motor de combustión sin bujías y dotado m autoencendido. • Se exportan a Estados Unidos los primeros coches, de la marca Benz. • Benz es la primera empresa en fabricar vehículos de uso público, los taxis • La policía de París introduce la; primeras placas de matrícula en los coches.

1894 — Se celebra la prime.-; carrera de coches entre Rouen y París, de 126 km.

1895 — Se publica en Inglaterra la primera revisa medicada a los coches, The Autocar. • Se publica en Estados Unidos The Horseless Age, la “era sin caballos”. • Michelín desarrolla el primer neumático. Al año siguiente también los “abricará Dunlop en Inglaterra para los coches de Frederick Manchester. • La American Motor League y el Automobile Slub de París son las primeras asociaciones de automovilistas de la historia.

1896 — Primer atropello mortal de la historia en la persona de la señora Bridget Driscoll en Crystall Place, Londres, por un Roger Benz que iba a 6 km/h.• El inglés Walter Arnoll es el primer inglés en ser multado por exceso de velocidad.

1897 — Primer choque entre dos vehículos en Charing Cross Road, Londres. • El taxista George Smith es el primer conductor multado por conducir borracho.

1898 — Louis Renault construye su primer vehículo en Francia con la cabina completamente cerrada.

1899 — Se funda la fábrica FIAT en Italia.

1901 — Los primeros pozos de petróleo en Texas hacen que la fabricación de vehículos se dispare. • Henry Ford empieza a idear la primera cadena de producción que se pondrá en marcha en 1913. • El estadounidense Ransom Eli Olds, constructor del primer coche de vapor en su país (alegaba que en 1894) produce el primer vehículo fabricado en serie, el Oldsmobile Curved Dash, del que se vendieron unos 500. • Se introducen en Nueva York las placas de matrícula.

1903 — El francés Gustave Desiré patenta el primer cinturón de seguridad.

1904 — Se fabrica en Barcelona, España, el primer Hispano-Suiza, de cuatro cilindros y 20 caballos.

1905 — El francés Alfred Faucher inventa el retrovisor.

1911 — La calle River de Trenton, Michigan, es la primera en ser pintada con una raya blanca en medio.

1912 — Noruega es el primer país en obligar a los conductores a llevar seguro a terceros.

1914 — Se instalan las primeras luces de tráfico eléctricas del mundo en Cleveland, Ohio, Estados Unidos.

1921 — Se construye en Alemania la primera autopista del mundo, la Avus autobahn, en Berlín.

1923 — Primera autopista entre dos ciudades, Milán y Várese, en Italia.

1925 — Primera autopista en Estados Unidos, la Bronx River Parkway.

1927 — Primera radio para coche, la Philco Transitote, de la empresa Philadelphia Storage Battery Co.

1932 — El estadounidense Carlton Magee patenta el primer parquímetro.

1938 — Oldsmobile produce el primer coche con transmisión automática.

1958 — El primer ministro Harold Macmillan inaugura la primera autopista de Inglaterra.

1959 — Volvo fabrica el PV544, primer vehículo en contar con el cinturón de seguridad de tres anclajes.

1974 — La empresa Mercury introduce por primera vez el uso del Airbag.

1981 — El estadounidense Ron Dork de General Motors desarrolla el primer navegador por satélite y lo instala en su Buick.

1982 — La empresa alemana Bosch lanza el primer sistema antibloqueo de las ruedas ABS.

I990 — La empresa japonesa Pioneer lanza el primer navegador comercial por satélite para coches.

Breve Historia de la Comunicación Humana

Fuente Consultada:
PIONEROS, Inventos y descubrimientos claves de la Historia – Teo Gómez

Cronologia de los Inventos Tecnologicos Desde la Revolución Indusrial

LISTA DE INVENTOS DESDE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

1701: El agrónomo inglés Jethro Tull inventa la sembradora.
1712: Thomas Newcomen, un predicador baptista y ferretero, perfecciona un diseño existente para fabricar un motor a vapor.
1714: El científico alemán Fahrenheit utiliza mercurio en un termómetro. Fahrenheit fue también pionero en la creación de escalas para medir la temperatura.
1733
: El inventor inglés John Kay logró construir una maquina de tejer mecánica de gran velocidad y anchor de telas.
1737: John Harrison, carpintero inglés, inventa el primer cronómetro marino.
1752: El científico y político Benjamín Franklin inventa el pararrayos.
1764: James Hargreaves inventa la hiladora Spinning Jenny, una máquina de varias bobinas para hilar.
1765: James Watt fabrica el primer motor de vapor útil.
1783: Los hermanos franceses Montgolfier llevan a cabo el primer vuelo en globo.
1784: Edmund Cartwright construye el primer telar mecánico.
1793: El inventor norteamericano Eli Whitney inventa la limpiadora de algodón, un sencillo aparato para separar eficientemente las fibras de algodón de las semillas.
1796: Edward Jenner prueba por primera vez la vacuna contra la viruela.
1801: El tejedor de seda francés Joseph M. Jacquard inventa el telar Jacquard, capaz de tejer diseños muy complejos utilizando tarjetas perforadas. La idea fue utilizada más tarde por Babbage en su motor analítico.
1804: El inventor inglés R. Trevithick construye la primera locomotora de vapor,
1816: El químico inglés Humphry Davy inventa una lámpara de seguridad para los mineros. El físico francés R.T.H. Laennec inventa el estetoscopio.
1821: M. Faraday construye el primer motor eléctrico con la corriente generada por un campo magnético.
1824: Joseph Aspidin, un fabricante de cemento inglés, patenta el cemento de Pórtland.
1831: Faraday construye el primer generador eléctrico en base al fenómeno de la inducción electromagnética, descubierto por él. El inventor norteamericano Cyrus Hall McCormick inventa la segadora automática.
1834: Louis Braille, un invidente francés, perfecciona su sistema Braille de lectura y escritura para personas con discapacidad visual. Hiram Moore idea la primera segadora-trilladora.
1837: John Deere inventa el arado de acero. Samuel Morse patenta el telégrafo electromagnético.
1839: Charles Goodyear inventa el proceso de vulcanización del caucho para hacerlo más duro y resistente a las sustancias químicas.
1842: El agrónomo inglés J. Lawes patenta un proceso para hacer superfosfato a partir del ácido sulfúrico.
1856: El inglés Henri Bessemer inventa el proceso Bessemer para producir acero a más bajo coste y en grandes
día del ale cantidades. Charles Parker inventa un nuevo material, la celulosa, que más tarde resultaría muy útil para desarrollar la película fotográfica.
1860: Jean Joseph Lenoir inventa un motor de combustión interna impulsado por gas encendido.
1862: El químico francés Louis Pasteur inventa el proceso de pasteurización para evitar la fermentación de la leche.
1865: John Lister aplica ácido carbólico como antiséptico en las heridas.
1867:EI inventor sueco Alfred Nobel inventa la dinamita. Christopher Sholes, un norteamericano, inventa la máquina de escribir.
1876: Nikolaus Otto construye el primer motor de combustión interna de cuatro tiempos. Alexander Graham Bell patenta el teléfono.
1877: Thomas Alva Edison inventa el fonógrafo para grabar y reproducir la voz humana.
1879: Edison crea la primera bombilla incandescente de larga duración.
1880: George Eastman patenta un proceso para hacer planchas secas para tomar fotografías.
1884: Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach desarrollan un motor de alta velocidad de cuatro tiempos que quema gasolina. Lewis Waterman idea la primera pluma estilográfica.
1885: Daimler construye la primera motocicleta con motor de gas.
1888: J. B. Dunlop desarrolla el primer neumático. H. Hertz demuestra la existencia de las ondas electromagnéticas.
1895: Auguste y Louis Lumiére llevan a cabo la primera proyección de una película.
1895: Wilhelm Roentgen descubre los rayos X y toma la primera imagen de la mano de su esposa,
1901: El inventor italiano Guglielmo Marconi transmite un mensaje por radio a través del Atlántico.
1901: Hubert Booth inventa el aspirador.
1903: Los hermanos Wright hacen volar la primera máquina más pesada que el aire.
1904: John Fleming inventa el diodo termoiónico. John Hold  construye el primer tractor para la agricultura.
1906: Lee de Forest perfecciona la válvula de diodo para hacer una válvula de triodo que sirve como  amplificador.
1910: Georges Claude crea la primera lámpara de neón.

A comienzos del siglo XX el mundo entró en una nueva etapa de crecimiento económico. Los avances técnicos y productivos fueron un hecho incuestionable y por eso algunos autores hablan de una Segunda Revolución Industrial. Otros autores, sin embargo, rechazan este calificativo argumentando que sólo era un nuevo paso o una segunda fase del proceso industrializado, pero es evidente que el sistema industrial alcanzó su plena madurez en las últimas décadas del siglo XIX y que la era del hierro y el carbón dejó paso a la del acero, la electricidad, el petróleo y la química.

También se transformó el capitalismo y se consolidó el predominio de la gran industria y la gran banca, mientras que la tendencia a reducir los costos de producción, a fijar los precios y a eliminar la competencia hizo nacer lo que hoy conocemos como capitalismo monopolista o financiero.

Batalla de Constantinopla Ataque Turco a Bizancio Mohamed Sultan

Batalla de Constantinopla – Ataque Turco a Bizancio Mohamed

FIN DEL IMPERIO BIZANTINO
CAÍDA DE CONSTANTINOPLA

Cuando Justiniano asumió el gobierno en 527, el Imperio Romano de Oriente tenía los mismos límites que en la época de Diocleciano. Este, dos siglos y medio antes, había dividido al Imperio Romano en cuatro regiones administradas independientemente por él y otros tres gobernantes.

En 308 estas regiones fueron unificadas en dos grandes divisiones, formando una parte de Oriente y otra de Occidente. En 324 el emperador Constantino reunificó el Imperio y trasladó la capital a Bizancio, declarada “la capital cristiana”, con el nombre de Constantinopla.

En 395 el Imperio fue definitivamente dividido entre los dos hijos del emperador Teodosio, y en 476, Rómulo Augusto, emperador de Occidente, fue depuesto por el jefe bárbaro Odoacro. La parte occidental del Imperio dejó de existir. Bajo Justiniano los límites de la Romanía Oriental (o Bizancio), fueron parcialmente asegurados y extendidos.

En el este consiguió firmar acuerdos de paz con los persas, y en el oeste sus generales Belisario y Narsés realizaron sucesivas conquistas: en África del Norte en 535, en Italia en 553, en el sur de España en 554. Pero esa expansión fue pasajera: tres años después de la muerte de Justiniano, los longobardos (o lombardos) conquistaron buena parte de Italia (que Bizancio había arrebatado a los ostrogodos).

Bizancio luchó, durante muchos siglos, contra los godos, los persas, los búlgaros, los árabes, los turcos, etc., constituyendo así el gran baluarte de protección de Occidente. En 976-1025, alcanzó su máximo poderío; en 1203, fue saqueada por los Cruzados; y en 1453 fue conquistada por los turcos otomanos.

mapa imperio bizantino

El Imperio Bizantino

Batalla de Constantinopla (1453)
La antigua ciudad de Constantinopla, en otro tiempo plaza fuerte leí Imperio Romano del Este, atrajo a muchos conquistadores en sus mil años de historia.

En 1453 fue atacada por el poderoso Imperio Otomano. Las inmensas tierras orientales habían ya caído bajo las manos de los turcos, quienes ahora pusieron su vista sobre la misma ciudad.

ataque a constantinoplaMohammed II, cruel gobernador pero enérgico e inteligente general, mandaba una fuerza de entre 80.000 y 150.000 hombres, dividida en tres tipos de soldados: los turcos pobremente armados ; indisciplinados; los reclutas anatolios que eran un poco mejor que los anteriores; y los jenízaros, soldados que eran la flor y nata del ejército turco.

Estos últimos eran cristianos por origen, apartados de sus padres a la edad de 12 años y entrenados cuidadosamente en si arte de la guerra. Eran los soldados más eficaces de ese tiempo.

Mohammed introdujo algo nuevo en el sitio de Constantinopla: la artillería. Los anteriores intentos de tomar la ciudad habían fracasado a menudo por sus 13 millas de gruesas murallas, pero el musulmán planeó primero hacer volar algunas secciones de este muro para eliminar la barrera de paso.

Para pelear contra los turcos, el emperador Constantino XI tenía sólo 8.000 hombres, aunque ellos estaban bajo el mando de un veneciano ingenioso, Giovanni Giustiniani. Constantino también trató de obtener ayuda de otros estados cristianos, pero el cisma entre los católicos romanos y los griegos ortodoxos había resultado muy encarnizado como para poder ser superado. Entonces, mientras el resto de la cristiandad se debatía y observaba, los turcos atacaban Constantinopla.

Al principio las cosas no fueron bien para los invasores: su flota no pudo entrar en el puerto. Las aberturas ocasionadas por los cañoes musulmanes fueron rápidamente tapadas por los valientes defensores romanos.

Después de haber sido varias veces rechazados por Giustiniani, Mohammed trató de aproximar una gigante torre de madera de la muralla, pero el veneciano respondió colocando barriles de pólvora debajo de la estructura para volarla.

La defensa de este hombre resultó tan satisfactoria que Mohamed lo trató de sobornar para que desertara. En un último y desesperado asalto, el turco mandó sucesivas  oleadas de soldados para atacar las secciones más debilitadas de 11 muralla. Pero los defensores los hicieron retroceder con picas, ballestas y pólvora, y hasta los jenízaros sufrieron serias pérdidas.

Entonces, repentinamente, Giustiniani fue herido y se vio obligado a renunciar al mando. Recobrando su coraje, los jenízaros ganaron la delantera y dieron el ataque final mientras los enemigos trataron valientemente de recobrar sus fuerzas. Sin líder, la ciudad cayó

Fuente Consultada: Almanaque de los Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

Caballeros Teutónicos Orden de Teutónica Los Teutónes Final de la Orden

Caballeros Teutónicos – Orden de Teutónica

Hermann de Salz

Cerca de Tannenherg al sur de Prusia, un formidable ejército compuesto de polacos, lituanos húngaros silesios e incluso de tártaros unidos por un odio común hacia los alemanes, hará frente y vencerá, en 1410 a las tropas de Ulrich von Jungingen, gran maestre de la orden teutónica. La derrota de 1410 simbolizará la definitiva la decadencia de esta orden de caballería que en algunos siglos, de había construido un verdadero imperio.

Hermann de Salza: Verdadero fundador de la orden de los caballeros teutónicos, de los que gran maestre, recibió del papa Honorio III, en 1216, la confirmación de los privilegios de la orden. El papa le concedió las mismas libertades e inmunidades que a los hospitalarios y a los templarios

En el que ni se trataba de una simple comunidad destinada a cuidar y proteger a los cruzados alemanes. Con el consentimiento del papa se transformó posteriormente en una orden de monjes-soldados regida por una estricta regla y dominada por un gran maestre. Uno de éstos, Hermann de Salza (imagen izq.), consiguió hacer de la orden una verdadera potencia internacional gracias al doble apoyo del emperador y del pontífice. Reclamados en 1226 desde las orillas del Ballico, para luchar contra los eslavos, los caballeros teutónicos acabaron por descubrir su verdadera vocación.

Con la excusa de la evangelización, no cesarán de combatir para conquistar, y a continuación conservar, un Imperio que se extendería desde el Vístula hasta el golfo de Finlandia. La orden se convirtió en una potencia política que reprimía ferozmente todas las revueltas. Pero a finales del s. XIV, y unida a Lituania, Polonia, a la que los teutónicos habían privado de su acceso al mar, comenzaría a labrar la ruina de dicha potencia, debilitada va por el relajamiento de su disciplina interior.

Las órdenes religiosas militares y hospitalarias estaban destinadas, en sus orígenes, a dar acogida, cuidados y protección a quienes peregrinaban a Tierra Santa. Las más conocidas eran la de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén, futura orden de Malta, y la de los templarios. Los caballeros teutónicos fueron al principio una comunidad hospitalaria constituida en torno al hospital de San Luis de Jerusalén.

El nutrido ingreso de nobles y de caballeros en Ja orden fue lo que proporcionó a la institución su carácter militar. A partir de ese momento, una fuerte tensión la opuso a los demás hermanos hospitalarios. Y fue necesaria una bula del papa Celestino III en 1191, para establecer su independencia.

¿Cómo era la regla de la orden?
La regla de los caballeros teutónicos se parecía a la de los templarios, puesto que también en ella se exigía el triple voto: castidad, pobreza y obediencia. Pero los teutónicos no tenían el derecho de dejar la orden, y el acento se ponía siempre en el estilo militar de vida. Las riquezas pertenecían a la orden que se quedaba también con todos los botines. El código disciplinario era muy riguroso. Los hermanos debían confesar sus faltas en público y la regla excluía toda posibilidad de perdón. Los miembros eran llamados caballeros, pero no podían reclamar convertirse en tales antes de cumplir diez años de antigüedad.

¿Quiénes eran los portaespadas?
Creada en 1202 por Alberto de Buxhóvden, obispo de Livonia y fundador de Riga, los caballeros de Cristo, o portaespadas, fueron una orden de monjes-soldados alemanes. Consagrados a la defensa de la fe cristiana contra los paganos, en Livonia se dedicaron a una verdadera colonización. Un conflicto con su obispo, y después con el país, provocó el debilitamiento de la orden, que se fusionó con los teutónicos en 1237.

¿Qué fue el «Drang nach Osten»?
La poderosa expansión colonial de Alemania, operada por los teutónicos en los s. XIII y XIV, se inscribió en el vasto «Drang nach Osten», o presión hacia el este del pueblo alemán, cuyos orígenes se remontan al s. IX. Desde tal época ,en efecto, un frente de pioneros avanzaba sin descanso al este de las fronteras del Imperio de Carlomagno. Y en su progresión empujaba y masacraba a las tribus eslavas, antes de colonizar sistemáticamente los territorios conquistados.

¿Cuáles fueron las riquezas de los teutónicos?
El Estado teutónico conoció una paz casi absoluta durante los s. XIII y XIV, lo que contribuyó a hacer de él uno de los Estados más modernos y prósperos de Europa. La colonización dio origen a decenas de ciudades, y las grandes explotaciones ganaron para la agricultura antiguos bosques y antiguas zonas pantanosas.

El resultado fue una considerable ganadería, mediante la que se llegó a agrupar un rebaño de cerca de 100.000 cabezas. Los campos de trigo llegaron a ser capaces de alimentar a 500.000 personas. El comercio, por su parte, conoció también un notable florecimiento. Desde Dantzig, primer puerto de la orden, llegaron a exportarse cada año varias toneladas de arenque. Madera, caballos, grano, cera, miel, paño y lino partían del Estado teutónico para ser vendidos en toda Europa.

Al igual que los templarios, los teutónicos recibían en donación numerosos bienes, que se sumaban al producto de sus conquistas. A finales del s. XIII, y además de los dominios, las posesiones de la orden ascendían a 150 hospitales repartidos por Alemania, Italia, Francia, Grecia, Siria y Livonia. Solamente en Prusia, la orden poseía 90 ciudades y 1.500 pueblos. Todas estas posesiones estaban repartidas en cuatro grandes «provincias»: Tierra Santa, Italia, Livonia y Alemania.

¿Cuáles fueron los puntos débiles de la orden?
A pesar de su implantación en tierras eslavas, la regla de la orden teutónica prescribía  que ésta estaba reservada únicamente a los alemanes. Aunque su prestigio llegó a ser grande la orden se presentaba fundamentalmente como una aristocracia militar que mantenía a las poblaciones autóctonas en régimen de servidumbre mediante una represión con frecuencia terrible. Los propios colonos alemanes habían constituido una nobleza laica y -burguesía urbana mezcladas las más de las veces con las bálticas y las eslavas, soportaban mal la tutela de la orden. Por ello, a pesar de su riqueza y su poderío, ésta sólo llegó a estar enraizada muy débilmente en su propio Estado.

¿Cómo desapareció el Estado teutónico?
Después del apogeo del s. XIV, los principios del XV conocieron la decadencia del poderío teutónico. El prestigio moral de la orden quedo roto después de la batalla de Tannenbere A partir de ese momento se vio forzada a afrontar la rebelión interior de la nobleza y de las ciudades. Una represión cruel y una guerra de 13 años contra Polonia no pudieron impedir la bancarrota de la orden, que no recibió ningún apoyo de Alemania.

El tratado de Torún 1466 aisló a Prusia del resto del Estado germánico x los teutónicos se vieron obligados a aceptar la soberanía polaca. Aunque continuaron dliigiendo sus propios dominios, ello significó el fin del orgulloso Estado.

¿En qué se convirtió Prusia?
Lo que quedaba de la Prusia teutónica arremetió contra Polonia a principios del s. XVI pero sin resultado alguno. Justo en aquellos días hizo su aparición la reforma de Lutero, y el gran maestre Alberto de Brandeburgo, de la casa de los Hohenzollern, puso en práctica un cambio de rumbo espectacular.

Convertido al luteranismo, firmó en 1525, con el rey Segismundo de Polonia, la paz de Cracovia, que transformó Prusia en ducado secular y hereditario bajo soberanía polaca. La dinastía de los Hohenzollern transformaría posteriormente el ducado en reino, y a continuación, llevaría a cabo, en 1870, la unidad de Alemania.

¿Qué quedó de la orden teutónica?
Después de la abjuración de Alberto de Brandeburgo desapareció la parte prusiana de la orden, pero una fracción católica consiguió sobrevivir, y se colocó bajo la protección de la casa de Austria, que le suministró, a partir del s. XVI, todos sus grandes maestres. La orden teutónica conseguiría ser la única orden militar que sobreviviera a la Revolución francesa Entre 1809 y 1938, la orden no existió más que en Austria.

A pesar de que, en contra de su voluntad, influyeron en Hitler y en los nazis que pretendieron hacer de las «SS» una organización militar calcada de los teutónicos. los hermanos de la orden optaron por el retomo a sus orígenes y a las actividades hospitalarias En la actualidad constituyen algunos centenares de religiosos dirigidos por un gran maestre que tiene su sede en Viena, y están consagrados a obras de caridad.

Ulrich von Jungingen: 24° gran maestre de la orden, murió en 1410, en 1» batalla de Tannenbérg, junto con 600 caballeros y 40.000 soldados. Ello significó el principio de la definitiva decadencia de los teutónicos

¿Qué fue la batalla de los hielos?
Se trata de una de las grandes fechas de la historia nacional de Rusia. En 1242, Alejandro Nevski, gran príncipe de Novgorod y de Vladimir, se enfrentó con los caballeros teutónicos sobre los hielos del lago de Pskov, al sur del golfo de Finlandia. Derrotados, parte de los alemanes se ahogaron. Esta victoria constituyó el final definitivo de la expansión germana hacia el este, y significó la salvación de Rusia.

Marienburg Esta ciudad de Prusia, oriental se convirtió en sede de la orden en 1309. La fortaleza estaba unida a los edificios conventuales por un camino de ronda. En ella estaban situadas las estancias del maestre y la sala de los caballeros de 30 m. de longitud

Fuente Consultada: El Gran Atlas de la Historia Universal

El Cisma de Oriente Gran Cisma Origen Separacion Iglesia Ortodoxa

El Cisma de Oriente-Gran Cisma

Separación de la Iglesia Occidental de La Ortodoxa Católica

Separación de la Iglesia Occidental de La Ortodoxa CatólicaLas causas de la separación de la Iglesia Occidental de la Ortodoxa fueron las ambiciones de papas y su desvío de la fe. Esta división prolongó durante dos siglos con relación a las siguientes circunstancias:

1) Problema de los patriarcas Ignacio y San Focio: en la segunda mitad del siglo IX, en Constantinopla, fue destituido ilegalmente el Patriarca Ignacio y se eligió, en su lugar a San Focio. La opinión de los habitantes se dividió. Para solucionar la discusión, fue convocado un concilio (861) adonde se invitó también el Papa Nicolás I, que a su vez envió sus delegados.

Eso confirmó la elección del patriarca San Focio los legados papales confirmaron esta decisión. Sin embargo  Nicolás condenó a sus enviados y rechazó el fallo cuando elevó, de esta manera, su poder individual por encima de la resolución conciliar.  

2) Discusiones acerca de la Iglesia Búlgara: surgieron entre las cátedras de Roma y Constantinopla relacionadas con la cuestión de la iglesia de Bulgaria que pertenecía antaño a la cátedra romana, pero ya en el tiempo del emperador juliano fue transferida al patriarca de Constantinopla, Los papas convencieron a los búlgaros deque la subordinación eclesiástica a Constantinopla podía resultar en la dependencia política de los griegos. Por consiguiente el zar (rey) búlgaro Boris cortó sus relaciones con Constantinopla e invitó a los misioneros latinos.

Acto seguido, el santo patriarca Focio, en sus epístolas dirigidas a otros patriarcas denuncié las ilegales pretensiones de los papas y su apartado de la fe ortodoxa Para discutir esta cuestión fue convocado un concilio en Constantinopla (867), que rechazó las pretensiones de los papas y el desvío de la Iglesia Occidental. Sin embargo, la comunicación oratoria entre ambas iglesias continuaba normalmente.

 Al mismo tiempo, los latinos comenzaron a considerar al patriarca San Focio su enemigo, y lo excomulgó 3) Separación de las iglesias: la de la Iglesia Occidental tuvo lugar en el siglo XI. Si se toma en cuenta nuevos desvíos, además de los manifestados anteriormente —el uso del pan ácimo durante la Liturgia en vez del fermentado, el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario denunció las innovaciones Comenzaron relaciones entre las iglesias de Roma y Constantinopla.

Los legados del Papa (León IX), :in cifrar esperanza alguna en las discusiones, compusieron el acta de excomunión del patriarca y de toda la Iglesia Oriental, y al celebrar el servicio divino! la colocaron sobre el altar de la catedral de Santa Sofía en el año 1054, A su vez, el patriarca Miguel Cerulario convocó en Constantinopla un concilio que excomulgó a dichos delegados de la Iglesia. Desde este momento, a Iglesia Occidental se aparté definitivamente de la Ortodoxa.

El alejamiento de los católicos romanos puede dividirse en dos categorías: el alejamiento del espíritu cristiano, por un lado, y el orgullo y las ambiciones por el otro, las cuales se introdujeron en la Iglesia por intermedio de los papas cuando estos se atribuyeron la infalibilidad en cuestiones de fe y buscaron con ansiedad el poder temporal.

Desviaciones de los dogmas de la fe: 1) Filioque; 2) Doctrina del primado papal: 3) Doctrina de infalibilidad papal en cuestiones de fe (1870): 4) Doctrina sobre la indulgencia 5) Doctrina del purgatorio; 6) Doctrina de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, que no tiene pecado ancestral (1854).

Dirección eclesiástica. Desviaciones en la dirección eclesiástica del Celibato del clero; 2) Establecimiento de la dignidad de cardenales, desconocida en la Antigüedad y, debido a esta innovación, la alteración de los tres grados de la jerarquía sagrada.

Ritos y costumbres. Desviaciones en los ritos y costumbres: 1) Bautismo por ablución en lugar de inmersión; 2) Confirmación de los adultos solo por un obispo; 3) El uso del pan ácimo (hostias) en la Liturgia en lugar del fermentado: 4) Comunión de los laicos solo bajo una especie: pan; 5) Deterioro del ayuno al permitir el uso de leche, huevos hasta carne; 6) Empleo de instrumentos musicales (árgano) durante e divino oficio; 7) Bancos para estar sentados en la iglesia; 8) Realización del oficio divino en idioma latín, el uso de las campanillas, etc.

Los Celtas Origen Resumen de su Historia

Los Celtas Origen – Resumen de su Historia

ORIGEN DE LOS CELTAS: La historia de los celtas está cubierta de incertidumbres. Algunos historiadores suponen tribus de origen indoeuropeo que en el tercer milenio a. de C. ocuparon los montañas de los Cárpatos, cadena de montañas de Europa central que se extiende como un arco por Eslovaquia, Polonia y Rumania, siendo su pico más alto el Tatra, de 2.600 m. Los celtas tenían una riquísima tradición oral y rara vez usaban lenguaje escrito.

Por lo tanto, los detalles de su antigua vida cotidiana debieron ser armados con referencias arqueológicas y leyendas que los monjes irlandeses fueron coleccionando. Los celtas nunca formaron una federación de tribus o un imperio político, aunque compartían una lengua común e ideas religiosas similares.

Los celtas difícilmente puedan ser considerados realmente como una unidad. En verdad, lo que habitualmente se conoce como celtas no es sino un conglomerado de tribus y pueblos de diversos orígenes que se asentaron en una franja sumamente amplia de Europa, durante un período que, convencional-mente, se extiende desde el año 500 a.C. hasta los primeros siglos de la era cristiana.

A pesar de esto, sus antecedentes e influencias pueden ser rastreados en una etapa mucho más amplia, que se remonta a los finales de la Edad de Bronce. No obstante, este conglomerado compartió una serie de rasgos comunes que, como las tradiciones, creencias y lengua, le otorgó una misma identidad bajo el nombre de celtas.

El origen y el desarrollo de los pueblos celtas se asocian a la Edad de Hierro europea, y más precisamente a la llamada Cultura de los Campos de Urnas, que floreció hacia fines de la Edad del Bronce. Aquélla recibió su denominación por las curiosas prácticas crematorias de sus muertos y la posterior inhumación de las cenizas en recipientes de cerámica.

Dispersa por el este y el centro de Europa entre los años 1300 y 800 a.C., la Cultura de los Campos de los Campos de Urnas es el primer antecedente de los celtas. Posteriormente, ya en los inicios de la Edad del Hierro, surgió en ese mismo espacio geográfico la Cultura del Hallstatt, que se desarrolló entre los siglos VIII y V a.C.

A diferencia de la anterior, serán sus características, al menos en su último período, los enterramientos sumamente lujosos de los personajes de la élite dirigente y la construcción de edificios defensivos de mayor complejidad. En este período, los celtas compartieron la Cultura de Hallstatt con los ilirios, a la vez que extendieron su presencia en el interior de la Península Ibérica, donde se establecieron en el siglo VII a.C.

En el siglo siguiente hicieron lo propio hacia el noreste ibérico, donde se hallaban instalados los íberos. Todos estos movimientos migratorios eran bien conocidos por los antiguos griegos y romanos. De hecho, Heródoto los denominó “keltoi”, y los romanos comenzaron a definirlos como “galatae” o “galli“.

LA CULTURA DE “LA TÉNE”
Durante la última fase de la Edad del Hierro, conocida como “La téne”, desarrollada a partir del siglo V a.C., la presencia celta se extendió sin pausa, alcanzando desde la Península Ibérica hasta las orillas del mar Negro.
El proceso se inició hacia fines del siglo V a.C., cuando a causa de la presión demográfica de otros pueblos del norte se generalizó un movimiento migratorio y los celtas llegaron al corazón mismo del mundo grecorromano. Aproximadamente en el 400 a.C., sus incursiones culminaron con la ocupación del valle del Po, en Italia.

No tardarían mucho en iniciar recorridos hacia el sur y ya en 387 a.C. asediaron Roma, a la que luego saquearon. La cultura de “La Téne” tomó su nombre de un asentamiento descubierto a mediados del siglo XIX en las cercanías del lago Neuchatel, en Suiza. Las investigaciones asociaron finalmente este hallazgo con una práctica religiosa y ritual, en la que los antiguos celtas realizaban sacrificios de animales y seres humanos, y arrojaban a los cursos de agua objetos preciosos a manera de ofrendas a los dioses.

El avance de los celtas continuó en diferentes direcciones, entre ellas hacia las Islas Británicas. Las primeras oleadas migratorias se realizaron durante el siglo V a.C. y se repitieron dos siglos más tarde. Efectivamente, algunos registros arqueológicos revelan la presencia celta en Manda ya en el siglo III a.C. Finalmente, a principios del siglo I a.C. se sucedió una nueva migración masiva.

También en el siglo IV a.C. los celtas dirigieron sus pasos hacia el sudeste europeo, hasta la región del Báltico y la parte occidental de Turquía. Alejandro Magno supo de ellos en Macedonia y es sabido que en el año 279 a.C. iniciaron el saqueo de la ciudad de Delfos, aunque al parecer parecer una nevada les impidió concluirlo.paralelamente, en Asia Menor, los celtas llegaron a establecerse en una región que aún conserva el nombre de Galacia.

LA EXPANSIÓN: La gran expansión celta implicó la movilización de numerosas tribus independientes, aunque unidas por lazos culturales. Entre los siglos V y II a.C. se dispersaron en todas direcciones y fundaron ciudades fortificadas, a la vez que intensificaron el comercio con grupos vecinos. Hacia el siglo II a.C. aparecieron las fortificaciones llamadas “oppidas“, que pretendieron actuar como valla contra el avance romano.

mapa de los celtas
En el siglo V a.C., tres elementos se aunaron para promover una nueva expansión de las originarias tribus celtas: el importante crecimiento demográfico, la presión ejercida por nuevos grupos llegados desde el este y, finalmente, la vigencia de una nobleza guerrera capaz de iniciar una migración conquistadora. El resultado sería la colonización de vastos territorios de Europa central y occidental que incluyeron desde casi la totalidad de la Península Ibérica hasta territorios en Asia Menor.

LA DECADENCIA: Los celtas no tuvieron un poder centralizado. No resulta extraño que con esta característica, hayan sido conquistados por los romanos, quienes entre los siglos II a.C. y I se adueñaron de la Galia Transalpina y la mayor parte de Britania. Fruto de ello fue la asimilación de este pueblo a la cultura romana, al extremo de abandonar sus tradiciones y lengua.

Con el tiempo, también perdieron sus dominios en España y a finales del Imperio Romano apenas conservaban territorios en el noroeste de Francia, Irlanda y Gales. En estas dos ultimas zonas, en cambio, la resistencia, combinada con lo breve de la estadía romana, permitió que su lengua y cultura sobrevivieran. Incluso en el siglo VII realizaron un intento para expandir su influencia, cuando los es-cotos irlandeses invadieron Caledonia, región rebautizada como Escocia.

Vercingétorix de la tribu arvernaEL ÚLTIMO LÍDER GALO: En 52 a.C. y a ios 20 años, Vercingétorix -de la tribu arverna del centro de Francia- había logrado una federación de grupos galos cuyos jefes le delegaron el mando militar.

Julio César, gobernador romano de la Galia, tenía un poderoso ejército, pero el líder galo optó por no darle batalla abierta sino hacer guerra de guerrillas y replegarse al interior para alejar al enemigo de sus bases, mientras incendiaba cosechas y aldeas para dejarlo sin suministros.

Tuvo varios éxitos hasta que en la ciudad de Alesia las legiones de Julio César lo sitiaron con ayuda de otros galos y germanos aliados a Roma. Vercingétorix debió rendirse, fue llevado a Roma, exhibido como trofeo y ejecutado tras cinco años preso, en 46 a.C.

 LA CERÁMICA
LA PRODUCCIÓN ARTESANAL ADQUIRIÓ CADA VEZ MAYOR COMPLEJIDAD.
FIGURA DE TERRACOTA DE LA CULTURA DE VILLANOVA, EDAD DEL HIERRO, ITALIA.

PARA SABER MAS…

LOS GUERREROS celtas tenían un aspecto ciertamente amenazador. Por lo general iban vestidos con unos pantalones de tejido basto, pero cuando entraban en combate iban desnudos. Sólo llevaban unos torques (una especie de gargantillas) y el cuerpo pintado de azul con un tinte extraído de las hojas de una planta llamada glasto.

ARMAS CELTAS
Los guerreros celtas usaban espadas, lanzas y hondas y se protegían con escudos de bronce o madera. Se dirigían hacia el enemigo a pie, gritando y golpeando sus escudos y algunos hacían sonar unas trompetas de guerra, llamadas carnyxes, que llevaban consigo.

GUERREROS VENCEDORES
Los guerreros vencedores disfrutaban de una posición privilegiada dentro de la tribu. Se dirigían hacia la batalla en unos carros ligeros de madera tirados por robustos ponis. Un auriga guiaba el carro hasta la batalla mientras el guerrero tiraba lanzas al enemigo. Ya en plena batalla el guerrero saltaba a la ludia blandiendo su espada. El auriga estaba siempre atento y si el guerrero se encontraba en una situación delicada le recogía y le sacaba de la zona de peligro.

BANQUETES DE VICTORIA
Después de una victoria, los celtas celebraban grandes banquetes que solían durar varios días. Los asistentes escuchaban a poetas y músicos que cantaban las proezas de los guerreros vencedores. Los celtas también guardaban las cabezas de los enemigos vencidos como trofeos sagrados.

EJÉRCITOS INDISCIPLINADOS Aunque los celtas eran fieros luchadores y solían intimidar a sus contrarios, la indisciplina de sus ejércitos les hacía menos eficientes de lo que cabía esperar. Tenían su propia tradición sobre lo que era un combate honorable. Creían, por ejemplo, que era inaceptable que un guerrero fuera atacado por dos enemigos al mismo tiempo. La consecuencia de esto fue que los celtas fueron aplastados con facilidad por las disciplinadas tropas romanas, muy superiores en armamento, táctica y entrenamiento.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

La Carta Magna Limitacion del poder absoluto del rey por los nobles

La Carta Magna: Limitación del Poder Absoluto del Rey por los Nobles

El rey Juan SinTierras (1199-1216)El rey Juan de Inglaterra, hijo menor del rey Enrique II al que llamaron Juan Sin Tierra, era propenso a violentos accesos de ira. Se enfrentó con los nobles de las provincias de Anjou y Poitiers, y perdió estas tierras a favor de Francia.

En Inglaterra, aumentó fuertemente los impuestos a los nobles y gobernó con tanto rigor que éstos acabaron por rebelarse. Los nobles amenazaron a Juan y exigieron que aceptara sus derechos tradicionales y que obedeciera la leyó.

El rey Juan (1199-1216) se enfrentó con sus nobles, que se volvieron contra él y le obligaron a firmar la Carta Magna.

La Historia:
A la muerte del rey Eduardo III EL SANTO, subió al trono  su cuñado el príncipe HAROLDO. Pero como el duque francés  GUILLERNO DE NORMANDÍA también se creía con derecho a la corona, reunió un ejército de aventureros normandos, desembarcó con ellos en Inglaterra y en 1066 obtuvo la victoria de Hasting, logrando pronto el dominio de todo el país.

De inmediato el. Conquistador organizó un fuerte gobierno centralizado: tras despojar a los nobles anglosajones de sus bienes, dividió el reino en Condados gobernados por “sherifs”, puestos por él mismo, y repartió las mejores tierras entre sus oficiales y los franceses que les habían acompañado. De esta manera comenzaron las complicaciones.

En efecto, a partir de entonces en Inglaterra tuvo gran importancia el elemento francés, no sólo en las costumbres, sino también en el idioma del pueblo. Y ello continuó durante el reinado de los hijos del Conquistador, GUILLERMO II EL Rojo y ENRIQUE I.

Pero la situación se agudizó cuando subió al trono ENRIOUE II, nieto del último monarca y por parte de su padre heredero de la noble familia francesa de los Plantagenets, condes de Anjou y señores de grandes posesiones en Francia.

Desde entonces, los reyes ingleses, dueños de casi la mitad de Francia, se preocuparon más de sus posesiones personales que de sus deberes de soberanos. Y esta situación motivó una serie de conflictos que mantuvieron a los dos reinos enemistados durante más de 400 años.

La lucha abierta estalló bajo el siguiente monarca, RICARDO, llamado por su valentía “Corazón de León”, y que sólo vivió pocos meses en su país, por estar ocupado en la 3° Cruzada y luego defendiendo sus posesiones francesas.

En 1200 le sucedió su hermano JUAN SIN TIERRA, príncipe brutal y cobarde, cuyo reinado significó un desastre para el país. Comenzó perdiendo el Ducado de Normandía a raíz de su derrota de Bouvznes. Luego entró en conflicto con el Papa INOCENCIO III, y temeroso de la excomunión, entregó su reino a la Santa Sede en calidad de vasallo.

Finalmente, hartos los nobles de sus fracasos y de sus injusticias, dieron un paso trascendental.

LA CARTA MAGNA: Apoyados por el clero y los habitantes de las ciudades, los Barones ingleses se sublevaron y derrotaron al monarca en el año 1215, obligándole luego a firmar un famoso documento llamado la Carta Magna. Con ella el rey se comprometía a no arrestar a ningún noble sin orden judicial. Tampoco podía juzgarlo sino mediante un Tribunal de sus iguales; y además se comprometía a no imponer ningún impuesto sin el consentimiento de un “Consejo del Reino” integrado por nobles.

CARTA MAGNA 1215

En 1215, los nobles se reunieron con el rey en un prado llamado Runnymede, junto al río Támesis. Allí, le obligaron a poner su sello en la Carta Magna. Este documento constitucional abordaba muchos asuntos importantes, como los pesos y medidas, los poderes de los comisarios policiales, y los derechos legales de los hombres libres y de los burgos (ciudades)

El rey accedió a obedecer y hacer cumplir la ley, que no le permitía aumentar los impuestos sin el consentimiento del Gran Consejo, formado por los nobles. Sin embargo, poco tiempo después Juan se retractó de todo lo firmado, provocando el estallido de una guerra civil.

Este documento considerado como base de las libertades inglesas y modelo de las Constituciones modernas, en realidad no es sino un retroceso hacia el feudalismo; en verdad se limitaba la autoridad real, pero sólo se protegían los derechos de los nobles.

De todos modos, el hijo de Juan Sin Tierra, ENRIQUE III, no se Creyó obligado por el documento impuesto a su padre. Por ello, los nobles, capitaneados por el conde SIMÓN DE MONTFORT, tomaron nuevamente las armas y en 1258 obligaron al rey a firmar los “Estatutos de Oxford”, con los que se completaba la Carta Magna y se modificaba la composición del Consejo: en adelante se llamaría Parlamento y estaría compuesto por la nobleza, el alto clero y, además, por dos representantes de cada comuna quienes compondrían la Cámara de los Comunes. Así nació esta combinación de aristocracia y democracia que caracteriza al gobierno inglés aún en nuestros días.

La muerte de Juan dejó en el trono a su joven hijo, que se convertiría en Enrique III. La Carta Magna fue otorgada de nuevo y en 1225 se convirtió en la ley de Inglaterra.

Pero Enrique III era un rey incompetente y gastaba grandes sumas de dinero: los nobles se volvieron a reunir esta vez liderados por Simón de Montfort, y obligaron a Enrique a consultar al Gran Consejo todas las cuestiones importantes. Al igual que su padre, Enrique III rompió el pacto, pero De Montfort le derrotó en la batalla de Lewes. A partir de entonces, Simón de Montfort y el Consejo gobernaron en nombre del rey.

EL PODER DEL PARLAMENTO: En 1265, Simón de Montfort creó un nuevo Parlamento de dos cámaras, la Cámara de los Lores (anteriormente el Gran Consejo de nobles y obispos) y la Cámara de los Comunes; la segunda estaba compuesta por dos caballeros procedentes de cada condado y, en representación del pueblo, dos burgueses de cada burgo.

Posteriormente Eduardo I (1272-1307), un soberano con éxito, reformó la ley y la administración de Inglaterra, creando el llamado Parlamento modelo, que incluía a más representantes. Sin embargo, el rey seguía teniendo mucho poder. En 1388, se produjo un importante enfrentamiento y el Parlamento eliminó algunos de los derechos del rey Ricardo II.

Con el paso del tiempo, fueron aumentando los poderes del Parlamento. La Cámara de los Comunes consiguió algo de más poder, aunque el Parlamento seguía representando sobre todo a las clases más ricas. Habría que esperar al siglo XX para lograr una democracia completa.

FECHAS CLAVES:

1215 El rey Juan pone a regañadientes su sello en la Carta Magna.

1216 Muere el rey Juan. Su hijo de nueve años, Enrique III, es coronado rey.

1225 La Carta Magna se convierte en fa ley de Inglaterra.

1227 Enrique III, ya con 20 años, comienza a gobernar.

1258 Reformas legales: las Provisiones de Oxford.

1265 Se convoca el Parlamento de Simón de Montfort.

1272 Eduardo I es coronado rey de Inglaterra.

1295 Parlamento modelo de Eduardo I.

1307 Eduardo 11 sube al trono de Inglaterra.

1388 El Parlamento contra Ricardo III.

Algunos Ítems de  la Carta Magna Que Acepto Juan Sin Tierra
Yo, Juan, por la gracia de Dios, rey de Inglaterra, señor de Irlanda, duque de Normandía y Aquitania, conde de Anjou, saludo a los arzobispos, obispos, abades, condes, barones, justiciadores, guardabosques, comisarios, bailes, siervos y a todos los magistrados y a su pueblo fiel.

1. En primer lugar hemos concedido a Dios, y por ésta nuestra presente carta confirmado, para nosotros y nuestros herederos por siempre, que la iglesia inglesa será libre, y conservará íntegros sus derechos y sin menoscabo alguno sus libertades… Hemos concedido, además, a todos los hombres libres de nuestro reino, para nosotros y nuestros herederos por siempre, todas las libertades abajo anotadas, para que sean tenidas y gozadas por ellos y sus herederos, por nosotros y nuestros herederos.

2. Si alguno de nuestros condes o barones, o cualquier otro jefe elegido por nosotros muriese en el cumplimiento del servicio militar y, en el momento en que hubiese fallecido, tuviera su heredero la mayoría de edad y estemos obligados a ayudarlo, dispondrá de su herencia en virtud de la antigua deuda; es decir, el heredero o herederos de un conde recibirán cien libras por la cabal baronía de un conde; el heredero o herederos de un barón recibirán cien libras por la cabal baronía; el heredero o herederos de un caballero recibirán, a lo más, cien chelines por los derechos de caballero; y a quien se le deba menos désele menos, de acuerdo con la inveterada costumbre de los feudos.

3. Si, por otra parte, el heredero de alguno de los mencionados fuera menor de edad y estuviese bajo tutela, al llegar
a la mayoría de edad tendrá su herencia sin ayuda y sin recargo…

12. Ningún pago en lugar del servicio militar o ayuda se
impondrá en nuestro reino, a no ser por el consejo municipal de nuestro reino, a no ser por el rescate de nuestro cuerpo, por hacer a nuestro primogénito caballero, y por el matrimonio, en algún momento, de nuestra hija mayor, y para tales propósitos sólo será una razonable ayuda…

13. Y la ciudad de Londres tendrá todas sus antiguas libertades y exención de derechos aduaneros, tanto por tierra como por agua. Además, disponemos y concedemos que todas las otras ciudades, villas, aldeas y puertos gozarán de todas sus libertades y de exención de derechos aduaneros.

14. Y para celebrar un consejo municipal del reino, con objeto de tratar la conveniencia de una ayuda distinta a los tres casos antes mencionados, o la conveniencia de un pago en lugar del servicio militar, haremos que se convoque a los arzobispos, obispos, abades, condes y barones principales mediante cartas selladas; y, además, haremos que nuestros comisarios y bailes convoquen generalmente, para un cierto día y en un determinado lugar, a lo sumo en un plazo no mayor de cuarenta días, a todos aquellos a los que hemos elegido; y en los avisos de tales convocatorias expresaremos el motivo de las mismas y, cuando así hayan sido hechas públicas, se procederá en el día señalado, con el parecer de los que estén presentes, aun cuando no estén todos los convocados…

39. Ningún hombre libre será aprehendido, hecho prisionero, ni despojado, proscrito, ni desterrado, ni en modo alguno destruida su reputación, ni lo perseguiremos ni enviaremos por él, si no es por medio del juicio legal de sus semejantes o de conformidad con la ley del territorio…

60. Por otra parte, todos aquellos derechos y privilegios
mencionados antes, que hemos concedido en nuestro reino, habrán de cumplirse, en lo que a nosotros concierne, con respecto a nuestros hombres; todos los hombres de nuestro reino, tanto clérigos como seglares, deberán observarlos, en lo que a ellos concierne, en lo que atañe a sus hombres.

 

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval de A. Drago y Gran Enciclopedia de la Historia

 

El Imperio Carolingio:Carlomagno Biografia Conquistas

El Imperio Carolingio: Carlomagno Biografía y Conquistas

resumen de la edad media 

EL IMPERIO DE CARLOMAGNO

Carlos Martel

El reino de los francos fue el más estable y duradero de los fundados por los pueblos germánicos en Europa.A partir del siglo VIII, una nueva dinastía de reyes, descendientes de la familia de los Heristal, le dio su mayor esplendor, y extendió su poder a todos los países de Occidente, en la misma época en que los árabes consolidaban su dominio en la península ibérica.

Carlos Martel que, como vimos, detuvo a los árabes en su avance sobre Europa en la memorable batalla de Poitiers (732), tuvo dos hijos:  Carlomán, que profesó como monje, y Pipino, apodado el Breve por su baja estatura, que depuso a Childerico III y se apoderó del trono en el año 751 y reinó hasta el 768, inaugurando la dinastía de los carolingios. 

A su muerte, sus dos hijos, Carlomán y Carlos, fueron elegidos reyes de los francos, pero, como era de prever, no lograron coordinar sus acciones y se enfrentaron entre sí.

La solución de esta difícil situación se vió facilitada por el fallecimiento de Carlomán en el año 771, con lo que quedó Carlos en posesión total de los dominios de su familia, pues los hijos de Carlomán lo eligieron como jefe.

CARLOMAGNO

Carlos ya era conocido por sus condiciones personales como El Grande (Magno), por lo cual fue llamado Carlomagno.  Una vez en ejercicio del poder, Carlomagno se dirigió a combatir a los lombardos en Italia, para proteger al papa Adriano IV. En el año 774 venció a Desiderio, rey de los lombardos, y dos años después deshizo por completo su reino. Desde entonces Italia quedó repartida, entre ti-es soberanos: el papa, Carlomagno y el emperador bizantino.

Carlomagno se proclamó rey de los longobardos y ciñó la corona de hierro, así llamada porque su aro interior había sido hecho con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.

Poco tiempo más tarde, fue llamado a España (778) por un jefe árabe sublevado contra el emir de Córdoba. En consecuencia, atravesó los Pirineos y venció a los moros, obligándolos a retroceder en el territorio conquistado hasta la línea del río Ebro. A su regreso la retaguardia de su ejército fue sorprendida por los vascos o gascones y derrotada en el paso de Roncesvalles, donde murió su sobrino Rolando o Roldán, episodio que dio lugar a una famosa composición en verso.

Con posterioridad, los francos organizaron seis expediciones, con resultado de las cuales Carlomagno fundó dos marcas o provincias fronterizas, la de Barcelona y la de Gascuna.

Carlomagno culminó luego una larga guerra (772-785) contra los sajones, eficazmente conducidos por Widukindo, los que, a pesar de una enconada resistencia, fueron finalmente vencidos y sometidos, convirtiéndose al cristianismo.

Estos triunfos le permitieron extender sus dominios hasta el río Oder. Los bávaros fueron también vencidos y la misma suerte corrieron los ávaros, descendiente de los hunos (788-796), establecidos sobre las costas  del Danubio. Finalizada esta campaña, Carlomagno creó la marca del Este (Ostereich), que más tarde constituyó el reino de Austria.

EL IMPERIO

Una vez Finalizadas estas campañas, las posesiones de Carlomagno comprendían la Galia, Italia, Germania y una parte de España, con lo cual quedó restablecido el antiguo Imperio romano de Occidente.

Fue en estas circunstancias que el 25 de diciembre del año 800, mientras Carlomagno oraba en la basílica de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en Roma, el papa León III ciñó su cabeza con la corona imperial, a semejanza de lo que ocurría con los emperadores de Bizancio. De esta manera se consolidó la unión de la Iglesia y el estado.

Para mejorar la administración de su vasto imperio, Carlomagno acrecentó el número de duques y condes, cuyos subalternos fueron los vicarios y los centenarios. La labor de éstos se complementaba con la de otros funcionarios de confianza llamados missi dominici (enviados del señor), que recorrían el territorio en cada estación, de dos en dos un conde y un obispo—, para verificar el buen desempeño de sus súbditos.

Dos veces al año se celebraban las asambleas nacionales en las que participaban solamente los obispos, los duques y los condes. Durante su transcurso Carlomagno publicaba sus ordenanzas conocidas con el  nombre de capitulares, por estar enunciadas en capítulos, que no siempre tenían el carácter de leyes.

En ocasiones se trataba de normas o preceptos morales.  Carlomagno prestó principal atención a la organización militar, a cuyo efecto las provincias fronterizas, llamadas marcas, estuvieron a cargo de jefes que recibieron el nombre de Margraves en Alemania y marqueses en los países latinos.

El ejército se componía de hombres libres, que debían aportar sus elementos de combate, cuya cantidad y calidad variaba de acuerdo con el patrimonio de cada combatiente.  También tuvo especial preocupación por la organización eclesiástica, de la cual se sentía responsable.

Con tal objeto creó nuevos obispados y obligó al pago del diezmo, que consistía en el aporte de la décima parte de las cosechas, para el mantenimiento de la Iglesia. Durante el reinado de Carlomagno se llevaron a cabo numerosas obras públicas, entre las que sobresalieron los puentes de madera levantados sobre el Rin y el Danubio; el comienzo de la construcción de un canal entre ambos ríos y la edificación de palacios.

mapa del imperio carolingio en europa

El Imperio Carolingio

El Renacimiento Carolingio

En materia cultural, Carlomagno procuro estimular el desarrollo de las letras y de las ciencias, decaídas por efecto de las luchas, a través de su propio ejemplo. A tal efecto, aprendió el latín y estudió la lengua germánica. Fundó escuelas y se rodeó de sabios, entre los cuales sobresalieron el teólogo Alcuino, nacido en Inglaterra, el lombardo Diácono y el germano Eginardo.

Carlomagno asistió a la escuela que funcionó en su propio palacio de Aquisgrán, que mas bien tenía el carácter de una academia, donde se trataban y discutían temas de carácter científico y literario, basados en el estudio de las denominadas artes liberales, que comprendían el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadriuium (geometría, aritmética, astrología y música), según el método de lectura y comentario de textos. Paralelamente funcionaba una escuela para niños, que visitaba con frecuencia.

Hasta entonces eran pocos los que tenían una cultura clásica. Entre ellos sobresalían los monjes benedictinos, quienes fueron los más celosos custodios de esa valiosa herencia.  Este resurgimiento cultural ha sido llamado el renacimiento carolingio.

División del imperio

Rodeado del cariño de su pueblo y de la admiración de los extranjeros, Carlomagno falleció en su palacio de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), el 28 de enero de 814. A su muerte, los pueblos sometidos trataron de recobrar su independencia y la estructura del imperio se resquebrajó hasta partirse.

Su hijo Luis el Benigno o Ludovico Pío, que le sucedió en el trono, dividió el imperio en el año 817 entre sus tres hijos: Lotario, Pipino y Luis. Disconforme con este reparto, su sobrino Bernardo, que era el rey de Italia, se sublevó, pero fue vencido.

Posteriormente, Ludovico se casó en segundas nupcias con una hija del rey de Baviera (819) con la que tuvo otro hijo, Carlos, a quien quiso hacer partícipe del reparto y entregarle un reino, pero sus otros hijos se sublevaron y Ludovico fue depuesto, aunque más tarde fue restablecido en el trono por la asamblea de Nimega (830).

Esta resolución dio lugar a que sus hijos se sublevaran nuevamente en el año 833. Abandonado por su ejército, fue degradado públicamente, pero poco después fue restaurado por segunda vez en el trono (834).

Tiempo más tarde, su hijo menor, Luis el Germánico, quitó sus dominios a los hijos de Pipino, rey de Aquitania, que murió en el año 838 y además, convenció a su hermano Lotario que le cediera sus posesiones; con lo cual unificó las fuerzas para luchar contra su padre, que falleció en 840, cuando se dirigía a enfrentar al vástago rebelde.

Con la muerte de Ludovico Pío, sus dos hijos menores , Luis y Carlos, se unieron contra Lotario, que reclamé la 3ucesión de su padre y el título de emperador. El entredicho derivé en un enfrentamiento militar, que tuvo lugar en Fontenoy, el 25 de junio de 841. La batalla se prolongó durante todo un día, hasta que el ejército de Lotario se retiro del campo, sin estar definitivamente derrotado.

En esas circunstancias, Luis y Carlos ratificaron su unión con el famoso juramento de Estrasburgo. prestado en presencia de los dos ejércitos (842).

Tratado de Verdún

Al año siguiente (843), Lotario se avino a firmar un tratado en Verdún, por el cual se llevó a cabo otro reparto, de tal manera que Carlos, apodado el Calvo, se quedó con la Galia, aunque con una superficie más reducida, comprendida por los ríos Escalda, Mosa, Saona, los montes Cevenes y la desembocadura del Ródano. A este territorio se lo llamó Francia. Luis el Germánico obtuvo la extensión situada al Este del Rin, que se llamó Germania (Alemania). Por último, Lotario recibió Italia y una franja de territorio separada de la Galia. que comprendía parte de Suiza, la Borgoña, Provenza y Austrasia (Alcasia y Lorena). Todo el conjunto recibió el nombre de Lotaringia.

Con esta división, desapareció el imperio de Carlomagno y surgieron tres incipientes estados que, con algunas variantes en su integración territorial, perduraran hasta nuestros días.

No obstante, la desmembración no se contuvo con esta división, sino que cada una de las tres partes continué fraccionándose en pequeños estados.

En Francia, Carlos el Calvo no pudo mantener su autoridad sobre los duques, marqueses y condes, que fueron emancipándose gradualmente. Estas divisiones fueron favorecidas por el famoso edicto de Mersen (847), del propio Carlos el Calvo, por el cual se establecía que los hombres libres debían reunirse en tomo de un señor, y luego por el edicto de Krersy del Oise (877), que admitió que el título de conde fuera hereditario.

MUERE EL EMPERADOR, MUERE EL IMPERIO
Cuenta Eginardo que, poco después de la Navidad del año 813, Carlos fue atacado por una fiebre que minó su formidable fortaleza. En enero de 814 la enfermedad lo obligó a suspender toda actividad y a permanecer en el lecho. Naturalmente, no se resignó a permanecer en esa situación.

Los consejos y cuidados médicos le resultaban insoportables. Consideraba que el mal debía ser tratado como si fuera un enemigo, con todo rigor. Declaró entonces la “guerra” a su enfermedad, sometiéndose a un ayuno absoluto. Durante días no tomó alimento alguno, salvo algunos sorbos de agua.

La fiebre lo quema, la pleuresía lo sofoca. Los médicos tratan de convencerlo para que se someta a tratamientos más eficaces. Pero todo es en vano. La misma voluntad férrea que lo favoreció en tantos triunfos, lo empujaba ahora a la derrota.

Año 814, 28 de enero, 9 de la mañana. Repentinamente, el físico agotado cede, y sobreviene la muerte. En el palacio, junto al dolor y la consternación, cunde la incertidumbre. Carlos no ha dejado ninguna directiva referente a sus exequias, ni siquiera ha fijado el lugar en que debe ser sepultado: la eventualidad de la muerte no lo preocupó en absoluto. Después que su cadáver es lavado y revestido con las insignias imperiales, los dignatarios de la corte discuten, indecisos, sobre el lugar donde será sepultado. Finalmente, se deciden por la catedral de Aquisgrán, que el mismo emperador mandó construir.

El siguiente problema es el de la sucesión. De los tres hijos que hacía ocho años Carlomagno había señalado como herederos del trono, sólo uno vive: Luis, rey de Aquitania, príncipe tan religioso que se dio a sí mismo el apelativo de “Piadoso” (Ludovico Pío). Luis se parecía a su padre, pero solamente en el físico.

Era de carácter neurótico, inconstante, pasional. Gobernó mal al imperio, preocupado desde temprano por el problema de su sucesión. Después de haber resuelto dividir en tres partes los dominios francos para darle una a cada uno de sus tres primeros hijos — Lotario. Pipino y Luis—, reservando al primero el título imperial, resolvió, en el año 829, alterar ese reparto, v dar a su cuarto vastago, Carlos, hijo de su segunda esposa, parte de las tierras prometidas antes a los otros príncipes.

Al morir, en 841, las violentas rivalidades entre los cuatro hermanos dieron lugar al estallido de una guerra generalizada. En el transcurso de dos años de lucha y convulsión, los últimos vestigios del gran imperio centralizado de Carlomagno desaparecieron del mapa de la Europa occidental.

DESPUÉS DE CARLOS, EUROPA TOMA NUEVOS RUMBOS
“En esta tumba reposan los restoí de Carlos, grande y ortodoxo emperador, que acrecentó noblemente el reino de los francos y lo gobernó con felicidad durante 47 años. Murió a los 71 años, en 814, año del Señor, séptima indicción, el quinto día antes de las calendas (1ro. de mes) de febrero”. Este epitafio, esculpido en el sepulcro de Aquisgrán, no puede expresar, en su exacta dimensión, la obra de Carlomagno.

Sólo la posteridad la ha valorado can justicia. El imperio, en cuanto organización administrativa y unidad territorial, fue efímero. Perduró algo gracias al talento político de su creador. Pero una vez muerto éste, no pudo sobrevivir.

El feudalismo, cuyo advenimiento había preparado y al que dieron fuerza las discordias intestinas y las invasiones normandas, concluyó por desmembrarlo. Sin embargo, la existencia o el recuerdo de ese vasto imperio, por breve que haya sido, tuvo consecuencias decisivas en el desarrollo posterior de la historia de la Europa occidental.

El Imperio Carolingio
Al asumir el control de todo el reino franco en el año 771, Carlomagno continuó la política emprendida por su padre, y re-vitalizó su alianza con la Iglesia romana. Entre 773 y 774, conquistó los territorios ocupados por los lombardos, y renovó las donaciones hechas al papado por Pipino, llamándose a sí mismo “rey de los francos y los lombardos”. Estas conquistas fueron tan sólo el comienzo del proceso de expansión de los dominios francos, que se extendieron hasta alcanzar las dimensiones de un imperio continental.

Mientras sostenía la larga guerra de conquista de los territorios de los sajones (entre 772 y 804), otras regiones fueron también anexadas. Los límites del imperio no eran precisos, pero éste creció en forma de abanico hacia el Oriente, donde la penetración más profunda alcanzó las tierras de los avaros.

También los límites occidentales se modificaron: en el extremo oeste quedó establecida la Marca de Bretaña, y en el sudoeste se creó la Marca de España. Todo ese gran imperio, sin embargo, no sobrevivió a su creador. Los fermentos de la disgregación se manifestaron ya durante el reinado de su hijo Luis el Piadoso.

Cuando éste murió, tuvo lugar una larga disputa entre sus hijos a la que dio fin el Tratado de Verdún, del año 843. Por este acuerdo el imperio fue dividido en tres reinos: el oeste para Carlos II (la Francia occidental, más tarde Francia), el centro para Lotario I, quien mantuvo el título de emperador, y el este para Luis (la Francia oriental, más tarde Alemania). La unidad formal del imperio fue respetada pero, de hecho, el imperio europeo se extinguió definitivamente.

ASÍ ERA CARLOMAGNO (Según Einhard, escritor y biógrafo de Carlomagno.)
Carlos era grande, fuerte y de alta estatura… Se sabe que su altura era siete veces el largo de su pie. La parte de arriba de su cabeza era redondeada, sus ojos grandes y vivaces, su nariz quizá un poco larga, tenía pelo castaño, de cara sonriente y alegre.

Su apariencia era imponente y digna, ya estuviera de pie o sentado; aunque su cuello era un tanto corto y grueso y su barriga un tanto prominente… De acuerdo con la costumbre nacional, hacía mucho ejercicio a caballo y cazando… Nadaba a menudo y nadie podía ganarle.

Se vestía según la usanza de los francos; primero una camisa y pantalones de montar de lino, arriba una túnica con bordes de seda y unas calzas sujetas con fajas que cubrían sus piernas, pies y zapatos. En invierno, como abrigo para el pecho y los hombros, usaba un saco entallado o pieles de marta. Arriba de todo, se arrojaba un manto azul y también llevaba una espada con empuñadura de oro o plata ceñida a la cintura con un cinturón.

Carlos era moderado en la comida y especialmente en la bebida, ya que le disgustaban profundamente las borracheras… mucho más tratándose de él o de cualquiera que viviese en su casa. Mientras comía, escuchaba alguna lectura u oía música. Los temas favoritos de lectura eran las historias y hazañas del pasado. También le gustaba leer a san Agustín, en especial el libro titulado La ciudad de Dios.

Carlos tenía gran habilidad para hablar: lo hacía con fluidez y prontitud, y podía expresar todo lo que quería decir con la claridad más absoluta. Su dominio del latín le permitía hablarlo bien. Cultivaba las artes liberales, tenía gran estima por sus maestros y les otorgaba grandes honores. Aprendió gramática con el diácono Pedro de Pisa…

Otro diácono, Alcuino, de origen sajón, era un gran erudito de la época y fue su maestro en otras ramas del saber. También intentó con la escritura; acostumbraba a guardar tablillas de escribir bajo su almohada para practicar en los ratos libres; sin embargo, por haber empezado su aprendizaje tarde en la vida, no logró éxito en este aspecto.

Abrazó con gran fervor y devoción los principios de la religión cristiana que había conocido en la infancia. Por esto mandó a construir la bellísima basílica de Aix-la-Chapelle, la hizo adornar con lámparas de oro y plata, con puertas y barandas de bronce sólido.

Carlos estaba siempre dispuesto a ayudar al necesitado… No solamente dio el ejemplo ayudando dentro de su país sino que, cuando descubrió que había cristianos pobres en Siria, Egipto y Cartago, tuvo compasión de ellos y les envió dinero. Murió a la edad de setenta y dos años y lo enterraron en Aix-la-Chapelle.