La Exploración Europea

La Salud Pública y la Medicina en el Virreinato del Río de la Plata

La Medicina en el Virreinato del Río de la Plata

Los estudios de medicina: España había sentido,  en el siglo XV la necesidad de fundar cuerpos técnicos que,  actuando como tribunales colegiados  o unipersonales,  tuvieran a su cargo vigilar el ejercicio de la profesión médica y afínes; que actuaran a la vez como organismos docentes de esas ciencias y satisfacieran sus fines sociales. Al efecto creó  el Protomedicato,   institución que tomó desarrollo e importancia en su legislación y llegó a constituir una entidad fuerte y bien organizada para velar por la salubridad pública.

El virrey Vértiz, al tomar el gobierno del virreinato, creyó oportuno y conveniente crear tal institución, independiente de la que existía tanto en Castilla como en Lima, para evitar que el pueblo de sus provincias siguiera sufriendo las deficiencias  imputables en parte a la enorme distancia existente entre ambas capitales.

Afligía a  Vértiz    el  estado de semiabandono lamentable observado en la asistencia pública,   el desquicio de los servicios médicos,  las graves deficiencias de los servicios hospitalarios y el desorden de los servicios de farmacia.

El  virrey propone al doctor Miguel O’Gorman,  funcionario de la misión de Ceballos,   médico aprobado por el Protomedicato de Madrid,  la creación de un tribunal del  Protomedicato en Buenos Aires,  esta disposición sería provisoria y sujeta a una posterior aprobación real.

Los protomedicatos,  en América y en Europa,  fueron formas embrionarías primarias en la evolución de las escuelas de medicina.

Sumaban atributos y fun ciones administrativas,  judiciales y técnicas y también docentes que se estorbaban y quitaban eficacia, fiscalizaban la acción de los médicos y de sus auxiliares y cuidaban la preparada técnica de sus facultativos en ejercicio,   recibían los exámenes para revalidar los títulos,   investían facultad para fundar las escuelas profesionales  respectivas y eran en la práctica sus rafees. Esto explica el júbilo con que fue recibida la noticia de la  instalación de la nueva  institución en la capital del virreinato.

En una nota fechada en Montevideo en enero de 1783,   el doctor O’Gorman propone al virrey la creación de una Academia de Medicina,  con asiento en esa ciudad para asegurar su independencia como institución científica,  ajena a las influencías burocráticas y oficiales del Protomedicato que funcionaba en Buenos Aires.  No existen documentos que hagan mención a los resultados obtenidos por esta iniciativa.

Por una cédula de 1793 se faculta al tribunal para dar la enseñanza oficial de la medicina y la cirugía,   con vistas a una próxima creación de la  Universidad,  de la cual esta Escuela de Medicina pasaría a formar parte.

El alejamiento y la radicación de  Vértiz en España provocaron el que estas iniciativas cayeran en el letargo,   asi como el proyecto de la Universidad de Buenos Aires,   que sólo se concretaría en el período de la  Independencia.  La Escuela de Medicina siguió funcionando aunque sujeta a los movimientos políticos e inestabilidades de principios de siglo.

Las luchas por la independencia obligaron al gobierno a restringir al máximo los gastos públicos. Esto provocó la suspensión de pagos del personal docente y de los cursos de la Escuela de 1812. El Protomedicato siguió funcionando aunque con limitaciones similares a las de la Escuela de Medicina.

Visto el abandono de los cursos de esta institución,  en diciembre de 1812 el doctor Paso decide nombrar una comisión para el estudio de un nuevo programa a cumplirse en un Colegio de  Ciencias que se crearía.

La necesidad de contar con cirujanos y médicos militares realmente capacitados concita el interés de la Asamblea de 1813 que propone la creación del Instituto Medico Militar y la aprobación de un Plan de Enseñanza para la Facultad de Medicina y Cirugía.

El Instituto Médico Militar tuvo una vida efímera.  Iniciadas conentúsias mo sus tareas,  decayó pronto este  interés y se extinguió en febrero de 1820,  al poco tiempo de morir su director,  el doctor Cosme Argerich.

No solamente por la enseñanza se destacaron los jesuítas en estas regiones,  sino también por las actividades  intelectuales de toda índole a que cada uno se dedicaba con singular aliento.

Mientras los conquistadores penetraban en audaces correrías hacia  el corazón del continente en busca de aventuras o de oro,  los jesuítas se ocupaban en el estudio de las nuevas tierras y en darlas a conocer a los europeos por medio de trabajos geográficos y cartográficos.

Las cartas de los misioneros constituyeron una lectura apasionante,  y se multiplicaban en ediciones que daban a conocer los secretos de las nuevas regiones,  a la par que acrecentaban el acerbo científico. Estos aportes son excepcionales,  teniendo en cuenta que hasta fines del siglo XVIII se careció del instrumental científico primario indispensable para esa clase de tareas.

Rómulo Carbia destaca la  indiscutible gloria que merece la Compañía por haber fundado y hecho evolucionar la historiografía nacional,  hasta llevarla a su pleno desarrollo en manos del P. Pedro Lozano,   a quien corresponde uno de los más altos puestos entre los historiadores habidos en el país.

Nuestra historiografía no puede prescindir de las múltiples y diversas cartas,  crónicas,   memorias y apuntes dejados por los jesuítas. Estos historiadores salvaron la memoria de muchos hechos singulares,  cuya reconstrucción habrfa sido difícil dadas las grandes pérdidas sufridas por los archivos del interior en los acontecimientos militares del siglo XIX.

En el estudio de la fauna y flora aborigen la contribución jesuítica es de una magnitud sorprendente.  Como lo es asimismo la profundidad de las observaciones que sus cultores registran con singular prolijidad,   acompañándolas en muchos casos de dibujos. Los padres Gaspar Juárez y José Sánchez Labrador se destacaron en esta labor que siguió el camino abierto por el P.José “Acosta en el Perú” con su obra Historia natural y moral de las Indias.

Después de la expulsión,  el padre Juárez fundó en Roma un Jardín Botánico Americano y editó su monumental Prodromus Florae  Chilensis et Peruvianae.

Sus tres tomos de Observaciones fitológicas sobre las plantas rioplatenses figuran con honor en la mejor bibliografía de la ciencia botánica.

A su lado sobresale el P.Jose Sánchez Labrador,  el naturalista más prolífico y de mayores alientos en la historia de los pueblos rioplatenses.

Fuente Consultada:
Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

Universidad de Córdoba y de Chuquisaca en el Virreinato del Río de la Plata

Historia de la Universidad de Córdoba y de Chuquisaca en el Virreinato del Río de la Plata

Universidad de  Córdoba:
Córdoba no tuvo propiamente unaUniversidad,   sino un Colegio Máximo de la Compañía de Jesús,  con autorización real y pontificia para otorgar grados universitarios; es decir,   que aunque careció del titulo de Universidad,   actuó como tal en los hechos,  y como Universidad fue conocida hasta en documentos oficiales.  Por real cédula de 1o de diciembre de 1800 se acordó darle el carácter efectivo de verdadera Universidad Real,   con el nombre de Real  Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat.

La erección se realizó el 11 de enero de 1808,  en cuya oportunidad se reunió el claustro,  ya secularizado,  en la antigua iglesia de la  Compañía -declarada hoy monumento nacional-,   presidida por el gobernador-intendente Juan Gutiérrez de la Concha,   quien nombró rector al deán,   doctor Gregorio Funes. La secularización de la Universidad cordobesa inició entonces su formal decadencia.

Es posible que en 1767,   al tener que hacerse cargo de los   institutos jesuíticos de  Córdoba,   su elenco de profesores no fuera excepcional,  pero en las postrimerías del siglo pudo presentar un grupo nada despreciable de hombres de valer, en buena parte hijos del país.

La filosofía que se estudió en el Río de la Plata durante el período hispano no fue ni exclusivamente peripatética, ni, en el buen sentido de la palabra, puramente escolástica. Y no lo podía ser -como muy bien dice Juan C. Zuretti-, porque en la segunda mitad del siglo XVII, si bien la escolástica se enseñaba de viva voz en los colegios y universidades hispánicas, había decaído tan notablemente que casi se había eclipsado por completo.

En el curso del siglo siguiente fueron muchos los filósofos que, reteniendo el fondo de la escolástica, trataron de concordarlo con las nuevas teorías científicas y filosóficas, labor en la que descollaron los jesuítas, pero que no rehuyeron los franciscanos. Las ideas renovadoras también penetraron en sus claustros.

Con la creación de la Facultad de Jurisprudencia,  en 1791,  la  Universidad había entrado en una nueva época,  pero de ahí a la secularización definitiva me diaron todavía algunos años,  y fue el resultado de una más vigorosa arremetida del clero alentado por la visible  inclinación de la  Corona.

La causa del clero fue tomada por el doctor Ambrosio Funes,   que como alcalde de primer voto,  logró interesar al Cabildo en la campaña.

Funes escribió en 1779 un Memorial en el que reclamaba la  intervención de la  Corona para contener la decadencia de la Universidad y desterrar los desórdenes  introducidos por los franciscanos al amparo del favoritismo y de la intriga.  Los cargos abarcaban todos los  órdenes de actividad,  desde la administración de las rentas,  de cuya malversación los franciscanos eran acusados, hasta la incapacidad docen tes de estos y el favoritismo que empleaban.  Todo ese desorden sólo podía ser contenido si la Universidad se entregaba al clero.

La campaña abierta por el doctor Funes y su hermano el deán,   obtuvo un éxito completo. Por real cédula del  I de diciembre de 1800,  el monarca resolvió “fundar de nuevo”,  en el edificio del  Colegio Máximo,   una Universidad Mayor que gozaría de los mismos privilegios y prerrogativas que las de su clase en España y América,   con el nombre de Real  Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Montserrat,   con los recursos para su dotación que en la misma real cédula se mencionan, quedando los franciscanos separados de su dirección.

La real cédula de 1800 fue guardada sin cumplimiento por el virrey Sobremonte,  partidario de los franciscanos,  pero el cambio producido en 1807 por sude posición,  significó para los franciscanos la pérdida de la influencia que habían mantenido. Fue entonces que el cabildo de Córdoba elevó a Liniers una petición para que ejecutase la real  orden,  lo que el nuevo virrey realizó el 29 de noviembre.

La instalación de la nueva Universidad se realizó el   2 de enero de 1808. La real cédula de 1800 ordenaba la erección de las cátedras de latinidad,  filosofía, leyes,  cánones,  escolástica y moral,  facultándose a la Universidad para conferir los grados correspondientes.

La nueva Universidad debía formar sus constituciones ya que las anteriores habían sido abolidas,  pero pasaron muchos años sin que las comisiones nombra das cumpliesen su cometido.

Una reforma importante en sus estudios fue la  introducida por el deán Funes con la creación de una cátedra de matemáticas,  que se abrió en 1809.   Con esa enseñanza quiso el deán sacar los estudios de lo puramente  ideal para llevarlos a lo práctico y más conforme con las aspiraciones y tendencias de la época.

La Real Cédula de 1800 significó la extinción definitiva del viejo centro de estudios jesuítico,  fundado con el propósito de formar el clero. Existe pues  una ra zón fundada para llamar a la universidad establecida en 1808 Nueva Universidad,  ya que define un nuevo tipo de establecimiento y una nueva orientación en los estudios.

Equiparada a las universidades reales de España y América,  esta es la universidad que funcionaba cuando estalló la Revolución de 1810. No mantenía ningún ligamento con el extinguido centro jesuítico,  y por su reciente data,  no pudo tener influencia en la formación de la generación revolucionaria.

La Universidad de  Chuquisaca:
En 1624 fue fundada esta alta casa de estudios,   que tuvo,   antes que la de Córdoba,   una cátedra de  Instituía,  según dotación hecha en 1681 por   el arzobispo Castilla y Zamora.  La expulsión de los jesuítas significó graves tropiezos para el desenvolvimiento de los estudios que se realizaban en ella.  Con los bienes de los jesuítas se dio forma a los estudios y se creó la Real Academia  Carolina destinada a la práctica jurídica de la juventud dedicada al foro.

Los nombres de algunos de los que estudiaron en este centro  intelectual hacen suponer a ciertos autores que en Chuquisaca dominaba una marcada tendencia liberal,  y que en sus cátedras se hablaba de Rousseau y de Montesquieu con plena libertad.  Pero esto es inexacto.

En la Universidad de  Córdoba    las obras de los maestros del ilumínísmo y del filosofismo francés no eran desconocidas y hasta se les estimaban sus aciertos,  Pero no pasaba lo mismo en Chuquisaca donde este tipo de obras no tenían cabida. Si algo es evidente es que fue la región en que el espíritu de lealtad a las viejas normas se mantuvo más tiempo,  con odio a Buenos Aires,  lo que le permitió a sus dirigentes mantenerse hasta  1825 en contra del movimiento independizados.

Después de Córdoba, Buenos Aires y Asunción, tal vez fue Salta la ciudad de más alto nivel cultural en los lindes del virreinato. Equidistante de Chuquisaca y de Córdoba, los hijos de Salta cursaron estudios en una u otra de ambas universidades.

El hecho de que los  vecinos de Mendoza se  interesaran por que el Colegio jesuítico fuese elevado a Universidad demuestra,   no sólo que se estimaba la calidad de sus estudios,  sino que la población tenía amor por la cultura.  Y lo confirma el hecho de que la cátedra de filosofía no desapareció con la expulsión de la Compañía de Jesús,  pues en octubre de 1769 el  Cabildo resolvió restablecerla.

 Fuente Consultada:
Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

Historia de la Conquista del Río Bermejo Sociedad de Navegación

Historia de la Conquista del Río Bermejo
La Sociedad de Navegación

El 4 de septiembre de 1872 el diario La Democracia de Salta publicó una novedad que suscitó cientos de comentarios. El titular, con letras destacadas, decía: “Gran Noticia”; abajo, en letras menores, podía leerse: “Navegación del Bermejo”. El texto de la información rezaba: “Adelantamos en una edición extraordinaria las faustas noticias que nos llegan de las costas del Bermejo.

Ellas significan la realización completa de la empresa más trascendente para los intereses económicos y políticos de Salta”. Y a renglón seguido el entusiasmado redactor relataba que el vapor “Leguizamón”, aunque había encontrado “serias dificultades que vencer”, continuaba “hendiendo la corriente del gran río bajo la segura dirección del capitán Natalio Roldan…”

La empresa, sin embargo, era bastante espinosa. En esa oportunidad el “Leguizamón” no pudo vencer al Bermejo; el río, quizás irritado por tanta osadía, lo hizo naufragar. Aun así prosiguieron los esfuerzos. Según José del Nieto —autor de una prolija recopilación sobre el tema—, pronto estuvieron disponibles otros tres vapores adquiridos en los Estados Unidos: el “General Viamonte”, el “Oran” y el “Congreso Argentino”.

Claro que el río no constituía la única barrera. Las tribus ribereñas eran otro grave obstáculo fue bastante difícil tratar con ella; como lo demostraron los sucesos protagonizados en cierta oportuni dad por la tripulación del “Oran Este barco se hallaba fondeado cerca de La Cangayé (actual Chaco), asegurado a un árbol por una gruesa cadena.

De pronto “… la mano que estaba apoyada en guinche —anota Del Nieto— quedó prácticamente clavada por una flecha que dio certeramente en ella. Simultáneamente caían heri dos dos marineros”.

El ataque fue acompañado por alaridos y gritos significativos: “Tierra nuestra, leña nuestra”, repetían los aborígenes que defendían lo que era de ellos Conocían en carne propia y en la de muchos hermanos los estragos hechos por el blanco. Sabían que se pretendía despojarlos de su an tigua heredad.

En esa oportunidad el capitán Roldán —de él era la mano atravesada por el flechazo— intuyó de inmediato que si pagaba la leña a los indios “sentaba un mal precedente: aceptar que realmente era de ellos”. Por eso ordenó proseguir la marcha de inmediato, intento que casi costó la vida a los dos marineros que pretendían soltar la amarra del barco desde tierra: los indios se les fueron encima y debieron arrojarse al agua y llegar a nado hasta el “Oran”.

El combate no tardó en generalizarse, y mientras las flechas hendían el aire la tripulación —parapetada sobre cubierta— comenzaba a hacer tronar los dos cañones que protegían la nave. El “Orán” pudo finalmente proseguir la navegación aguas arriba mientras dos indios que habían caído prisioneros veían alejarse con desesperación -las orillas de su lar nativo.

Con la mano vendada, el capitán Roldán regresó en seguida a cubierta para impedir que sus hombres ultimaran a los aborígenes y, lejos de tomarse venganza, ordenó regalar a éstos ponchos, botas, sombreros y tabaco. Les hizo entonces una propuesta: “Yo no quiero pelear ni matar indios. Por eso tirando balas por arriba. Cuando vuelva mi vapor, cortando leña otra vez aquí, y tocando pito, llamando con pito, que vengan Trigueri y Mulato.

Yo regalarles mucho…” Trigueri y Mulato eran los jefes de ‘los indios prisioneros, y éstos, una vez liberados, debían ser los emisarios que gestionaran la paz. A Roldán, tenaz y hábil empresario, le interesaba explotar esas regiones, no exterminar indios. Para lograrlo había expuesto a sus amigos un proyecto formidable. “Desde aquí —el límite entre el Chaco y Salta— deberíamos comenzar los estudios y posiblemente los trabajos; ésta es la zona de esteros, de madrejones, donde a veces se pierde el curso del Bermejo.

Tendremos que hacer canales, taponar desaguaderos, nivelar. De los varios brazos será necesario establecer el más apropiado y ensancharlo, ahondarlo, dragarlo, alimentarlo oon los otros que habrá que desviar hacia él. Tendremos que cerrar escapes, levantar diques y murallones”.

Proyecto, en suma, digno de un soñador fantasioso, que fue escuchado, sin embargo, y dio nacimiento a la Sociedad de Navegación a Vapor del río Bermejo, que se formó en 1869 y cumplió un plan de trabajos de cinco años. En ese lapso cientos de trabajadores indjgenas removieron más de seis millones de metros cúbicos de arena y tierra, cavaron cuatro canales de 19 kilómetros de extensión y 100 metros de ancho cada uno, voltearon millares de árboles. Lamentablemente, tantos esfuerzos resultaron estériles.

Un día, mientras el “Oran” navegaba apaciblemente, sufrió una fuerte sacudida: un tronco de palo santo acababa de incrustarse en el casco y el agua empezó a entrar a raudales por el rumbo. Era el último barco que le quedaba a la sociedad, y con su hundimiento también se iban a pique ingentes esfuerzos y muchas esperanzas. Los intentos de salvarlo fueron inútiles.

Poco después Roldan, su mujer, la tripulación y dos indios imatacos contemplaban angustiados desde la costa cómo el “Oran” desaparecía de la superficie. La colaboración del cacique Somayé y sus hombres permitió luego recuperar decenas de bultos y efectos, pero ya nada podía compensar lo que se había perdido. El Bermejo permanecía arisco e indómito.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Francisco Solano: Su Profesía Sobre Esteco Ciudad Colonial

HISTORIA DE ESTECO Y SAN FRANCISCO SOLANO

Fue algo así como la Sodoma de la antigua tierra saltona: una ciudad de gente disipada, más propensa a las trapacerías y al goce inmediato de los placeres que a los esfuerzos disciplinados o a la sobriedad. Se llamaba Esteco, y los españoles la fundaron en el lugar más estratégico.

Quedaba más cerca del Perú que cualquier pueblo nacido con anterioridad y esa cercanía influyó, parece, en la conducta de sus pobladores, que tuvieron fácil acceso al lujo, las mercancías y las tentaciones de la mundana capital del Perú. Las encomiendas se fueron multiplicando én los alrededores a medida que los indios eran sujetos a regímenes de trabajo más severos y extenuantes.

Francisco Solano Santo

La riqueza producida por esa mano de obra esclava dió nacimiento a grandes fortunas. Se construyeron buenas casas, abundaron los muebles de lujo transportados desde el Perú a lomo de mula, se multiplicaron las fiestas y diversiones.

Según la tradición, San Francisco Solano advirtió severamente que, de continuar la población con esa vida disipada, un terremoto destruiría la ciudad junto con sus habitantes. Su voz fue desoída y no faltaron los que se burlaran de la profecía: se cuenta que a raíz de los sermones de Solano, cuando algunas niñas estequeñas iban de compras a las tiendas de Salta, preguntaban con tono picaresco a los vendedores sino tenían “cintas color temblor”.

Indiferente a las burlas, el santo permaneció un buen tiempo en Esteco y sus alrededores, donde moraban los indios del Gran Chaco o Chaco Gualamba, como se llamaba por entonces  la  impenetrable llanura que se extendía hacia el oriente salteño.  Cuentan antiguos cronistas que para entenderse con los numerosos grupos aborígenes de la región resultaba indispensable dominar decenas de dialectos.

Así lo hacían, empeñosamente, los escasos misioneros jesuítas y franciscanos consagrados a la reducción de los indios, puesto que las gentes de espada mostraban más inclinación a exterminar a los aborígenes  que  a  comunicarse   con ellos.

Según los relatos populares, San  Francisco  Solano  apelaba a sus dotes de violinista para atraer a los indios, que, sorprendidos al principio por la dulce música ejecutada por el sacerdote, se prestaban luego a escuchar sus referencias sobre el Dios, misericordioso, muerto por amor a los hombres.   Sin embargo, se mostraban más  bien  escépticos:  aquello de que “todos los hombres son hermanos” resultaba difícil de entender a la luz de su experiencia con los españoles.

Luego de sembrar su mensaje entre indios y blancos, San  Francisco  prosiguió  sus  andanzas por el norte y el noroeste, alejándose para siempre de la pecaminosa Estece  Su terrible profecía, no obstante, quedaba en píe y no tardó mucho en cumplirse.

ruinas de esteco

En septiembre de 1692 un violento terremoto sacudió las comarcas salteñas.   Aquel   “jardín   de   Venus” que era Esteco, cuyos caballeros montaban —según se cuenta— en cabalgaduras herradas con plata y oro, se desplomó, y bajo sus muros perecieron todos los habitantes.   Por si eso fuera poco, el río cercano salió de su cauce e inundó las ruinas formando sobre ellas un gran lago: sus aguas sirven de lápida para las vanidades y miserias de Esteco.

OTRA ANÉCDOTA SOBRE FRANCISCO SOLANO

La Conquista es pródiga en historias heroicas y empresas inverosímiles protagonizadas por barbados hijos de la península ibérica, Nada agradable, en cambio, era el panorama que se presentó a los idios después de la irrupción hispánica. Los hijos de la tierra se veían obligados a engrosar con su trabajo esclavo las fortunas de los encomenderos, que financiaban a su vez nuevas expediciones de conquista.

Esos personajes, que nunca tuvieron demasiados es-crúpulos, basaban su dominio en un sistema de explotación que horrorizaba a los espíritus sensibles, como lo era el de Francisco Solano, noble sacerdote que protagonizó muchos episodios que ya ingresaron en la leyenda.

Quien años después sería santificado por la Iglesia, anduvo por La Rioja cuando la opresión a los indígenas era más fuerte que nunca. Los aborígenes habían sido desalojados de sus tierras, en algunos casos trasladados en masa de sus comarcas para acallar rebeldías, destruÍdos inexorablemente por un régimen de trabajo brutal.

Los que intentaban escapar eran cazados con jaurías de perros amaestrados, y cuando se los atrapaba sufrían tormentos y humillaciones infamantes, como el de grabarles con hierro candente en carne viva la marca de su amo.

Cierta vez, invitado a almorzar por una de las familias más encumbradas de La Rioja, fray Francisco aceptó, pero antes de empezar a comer —dice la leyenda— tomó un trozo de pan y apretándolo con fuerza entre los dedos observó que de él escurría un líquido rojo: era sangre. Entonces el santo, que no era de los que hacen la vista gorda, se puso de pie y exclamó con energía: “¡No comeré jamás en la mesa en que se sirven alimentos amasados con la sangre de los pobres!… Carmelo Valdéz anota en sus Tradiciones Riojanas que San Francisco, al comprender que la prosperidad de los campos, los jardines y las huertas de la comarca era el fruto de la sangre, el dolor y la vida de los indios, “sacudió sus sandalias y diciendo “de La Rioja ni el polvo”, se marchó para no volver más”.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Historia de los Viajes Comerciales y las Colonizaciones Europeas

PRIMEROS VIAJES COMERCIALES Y LAS COLONIAS DE EUROPA

Alrededor del año 2000 a.C., los fenicios habían fundado ya dos grandes puertos, Sidón y Tiro, en las costas orientales del mar Mediterráneo. Durante varias centurias tuvieron el dominio marítimo, transportando mercaderías de una tierra a otra. Con el pasar del tiempo, fundaron importantes colonias como Tarsis, al S. de España, y Cartago, al N.E. de la costa de África. Esta última, especialmente, llegó a tener tal poderío que fue capaz de desafiar a la poderosa Roma.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

En el Libro I de los Reyes, en el Antiguo Testamento, se dice que el rey Salomón tenía una nave que, cada tres años, le traía desde Tarsis un cargamento de oro, plata, marfil, simios y pavos reales.

Posiblemente hace 3.000 años, los barcos fenicios se aventuraron más allá del estrecho de Gibraltar y navegaron por el Atlántico, hacia el N., hasta el extremo N.O. de Inglaterra, en busca de estaño; circunnavegaron África por primera vez hacia el año 600 a. J. C. partiendo del mar Rojo hacia el sur.

En el transcurso de sus viajes, los marinos fenicios parecen haber inventado una nueva forma de escritura: el alfabeto. Esta creación que fue, casi con certeza, lograda por pueblos semitas, consistió en el uso de unos pocos signos que representaban sonidos de consonantes y vocales. No hubo más necesidad de aprender signos distintos para miles de palabras diferentes, como en el antiguo Egipto y en la Mesopotamia. Leer y escribir demandó mucho menos esfuerzo con la invención del alfabeto.

Alrededor del año 700 a. J. C, la supremacía marítima de los fenicios fue pasando a manos griegas. Este pueblo vivió entonces no sólo en lo que hoy es Grecia, sino también a lo largo de la franja occidental del Asia Menor, en Creta y en muchas otras islas del Mediterráneo oriental. Además fundaron colonias en Italia meridional, Sicilia y en la costa mediterránea de Francia.

Este largo período de viajes, colonizaciones y comercio acercó a los pueblos de civilizaciones diferentes, permitiéndoles establecer contactos cada vez más íntimos. Los griegos tomaron conocimiento de Egipto, Mesopotamia y Fenicia y, sobre la base de lo aprendido, dieron un gran paso adelante. Con el papiro importado de Egipto y con el alfabeto tomado de los fenicios, adaptado a sus necesidades lingüísticas, escribieron importantes libros.

En el siglo VI antes de Cristo, Hannón, el Navegante, se hizo a la mar desde Cártago y fue bordeando, con su flota, la costa occidental del continente africano, sobre el Atlántico. Un siglo después, el historiador Herodoto cruzó las aguas del piélago que separaban su querida Grecia del lejano Egipto y remontó el curso del Nilo.

Los griegos combinaron los conocimientos matemáticos de Egipto y Mesopotamia y agregaron a ellos la filosofía y la política. Despreciaron toda clase de trabajos manuales a los que consideraban tareas propias de esclavos, y dedicaron su tiempo a educarse, discutir ideas y producir bellas obras literarias; la poesía y el drama lograron una perfección nunca antes conocida y grandes filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles dejaron su pensamiento imperecedero, especialmente este último, que dio las bases a las modernas ciencias políticas. La ciudad de Atenas fue el centro de todo ese mundo cultural.

Hacia el final del siglo IV a. J. C, los griegos y macedonios, al mando de Alejandro Magno, conquistaron un gran imperio que se extendía hacia el E. más allá del río Indo, e incluía Persia y Mesopotamia, junto con Egipto. Heredaron, de esta manera, toda la sabiduría acumulada por cinco civilizaciones más antiguas.

En honor del conquistador se fundó la ciudad llamada Alejandría, cerca de una de las desembocaduras del Nilo. Durante varias centurias, y mucho antes de que Roma ocupara el primer puesto en el mundo, Alejandría fue el más importante centro de cultura y educación. En su gran biblioteca, se reunieron muchos miles de libros sobre las materias más diversas, y allí, los estudiosos de todas partes del mundo pudieron aprender, enseñar y debatir ideas.

Tiempo más adelante, en el norte de Europa se hicieron famosos los vikingos, cuyas pintorescas embarcaciones cruzaron el océano, desde la península escandinava hasta llegar a Islandia, donde se establecieron a mediados del siglo IX. Eric, el Rojo, uno de aquellos colonizadores, decidió seguir viaje hacia el Oeste y alcanzó, de este modo, las costas de Groenlandia. Desde allí, su hijo Leif Ericson cruzó, posteriormente, hasta el mismo continente americano, donde vivió durante algún tiempo, cuatrocientos años antes de la llegada de Colón.

En la Edad Media se realizó otra increíble exploración geográfica que alcanzó aquellos lejanos confines de la India, hasta los cuales, animado por sus ansias de gloria, había llegado Alejandro de Macedonia en la remota Antigüedad.

Los motivos de esta nueva expedición fueron puramente comerciales, pero su protagonista, Marco Polo, que relató, en valiosísimos escritos, aquellas maravillosas experiencias, descubrió un mundo prácticamente desconocido: Bagdad, el desierto de Gobi, China –tierra de prodigios-, Birmania, Japón y el Tibet.

Las Cruzadas terminaron a fines del siglo xiii. Siguió, casi inmediatamente, un periodo de grandes exploraciones y descubrimientos que dura hasta nuestros dias. Antes de finalizar el siglo XIII, entre los años 1271 y 1295, un veneciano llamado Marco Polo efectuó un viaje increíblemente dificultoso, desde Europa hasta la China, en su mayor parte por tierra. Dos siglos después Cristóbal Colón, un marino genovés, realizó, con la ayuda de los reyes de España, la histórica travesía del Atlántico, al mando de una pequeña flota; descubrió un nuevo continente, América, pero murió creyendo que había llegado a la India.

Enrique el Navegante, hijo del rey Juan I de Portugal, abrió, en su país, una famosa escuela de náutica donde se enseñaba, entre otras cosas, el manejo de la recién importada brújula y del astrolabio, antiguo instrumento para observar la altura de los astros, que el cosmógrafo y navegante alemán Martín Behaim adapto, en el siglo XV, a las necesidades de la navegación.

Enrique el Navegante falleció en 1460, pero su obra fue continuada por el rey Juan II, uno de cuyos marinos, Bartolomé Díaz (o Días) descubrió, en 1486, el Cabo de Buena Esperanza y, tras dar la vuelta completa, con sus naves, al continente africano, siguió rumbo hacia el mar Arábigo, abriendo la ruta -por agua– hacia la India. Seis años después, intentó su magna empresa el marino genovés Cristóbal Colón.

La idea que propuso a los Reyes Católicos era distinta a todo lo conocido hasta entonces: quería llegar al Lejano Oriente navegando hacia Occidente y cumplió un viaje angustioso, al mando de la heterogénea tripulación que albergaban las tres históricas carabelas que puso a su disposición Isabel de Castilla. Cuando, después de más de dos meses de travesía, llegó a la isla de Guanahani, una de las Bahamas, a la que llamó San Salvador, creyó estar en una zona desconocida del continente asiático, muy próxima a China y a la India.

Vasco de Gama, nacido en Extremadura, repitió la hazaña cumplida, años antes, por Bartolomé Díaz y, tras dar la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, fundó, del otro lado de África, ciudades y puertos comerciales. Las posteriores hazañas de Hernando de Magallanes, quien, a las órdenes de Carlos V, descubrió el estrecho que lleva su nombre (en 1520) y fue el primero en unir, por agua, el Atlántico con el Pacífico, tras de lo cual siguió hasta las islas Filipinas, donde murió trágicamente, se completaron gracias al tesón de Sebastián Elcano.

Éste, al regresar a España, en1522, se acreditó el mérito de haber efectuado la primera vuelta al mundo. Muy cerca quedaba Australia, la isla gigantesca conocida ya por los chinos y malayos. Los marineros españoles y portugueses la recorrieron sin ansias de conquista, razón por la cual tomaron a su cargo esa tarea, mucho después, los franceses, ingleses y holandeses.

Guillermo Janszoon, Juan Carstensz y Abel J. Tasman exploraron sus costas a principios del siglo XVII; el último de los nombrados realizó, en 1642, un viaje por mar alrededor de toda Australia e, internándose hacia el sureste, descubrió lo que hoy llamamos Tasmania y Nueva Zelanda.

Un siglo más tarde, el capitán inglés James Cook, considerado uno de los mejores exploradores del siglo XVIII, comprobó que esa parte de Oceanía estaba integrada por dos grandes islas. Cook exploró el Pacífico, la costa occidental de Norteamérica y el territorio antartico, adonde llegarían, en esforzadas expediciones, el inglés Falcon Scott y el noruego Amundsen, un siglo y medio después.

ALGO MAS… España y Portugal fueron las dos primeras potencias que levantaron imperios distintos de los hasta entonces existentes, imperios separados de la madre patria por el océano. Durante el siglo XVI, los españoles tomaron posesión de casi toda América Central y del Sur, con excepción de Brasil, y encontraron las últimas manifestaciones de civilizaciones vastamente desarrolladas, la de los mayas y la de los aztecas, y la gran cultura incaica.

Mientras España extendía su imperio, Portugal tomaba posesión de Brasil y fundaba colonias en el sur y este de Asia. Otros países europeos no quedaron atrás. Inglaterra, Francia y Holanda también ampliaron sus dominios en tierras lejanas.

Los grandes viajes de descubrimiento continuaron. Entre 1577 y 1580 Francis Drake realizó uno alrededor del mundo que duró tres años y en el curso del cual navegó miles de millas a lo largo de la costa occidental de América del Norte y del Sur. En 1642, Tasman, marino holandés, descubrió Tasmania y Nueva Zelandia. Hacia fines del siglo xvm, el capitán Cook, uno de los más grandes navegantes de todos los tiempos, viajó alrededor de la Antártida (aunque nunca pisó su tierra), de Nueva Zelandia y a lo largo de la costa de Australia.

Por entonces ya se conocían todos los continentes del mundo, pero las tierras interiores de África y América del Norte aún estaban, en su mayoría, inexploradas.

Dos viajeros portugueses fueron los primeros que, de O. a E., cruzaron el África; Pedro y Antonio Pombeiros viajaron durante nueve años, de 1802 a 1811, desde Angola hasta Zambeze.

David Livingstone realizó, alrededor de cuarenta años después, su famosa travesía desde el Zambeze hasta Loanda, ida y vuelta, exploró el interior y descubrió la catarata Victoria y el lago Nyasa.

Las tierras interiores de América del Norte fueron recorridas en su mayor parte por pioneros ingleses que, con mucho coraje, establecieron allí colonias.

Nuestro propio siglo ha presenciado los primeros viajes a los polos. Robert Peary, un almirante norteamericano, alcanzó- el polo norte en 1909, y el explorador noruego Amundsen llegó al polo sur en diciembre de 1911, pocos días antes que el capitán Scott. La primera travesía de la Antártida fue realizada en 1951 por la expedición conducida por sir Vivían Fuchs.

Hoy, en nuestra era de aeroplanos, helicópteros y submarinos atómicos, no hay casi punto de la superficie terrestre que esté fuera del alcance del hombre, ni donde la civilización no haya dejado su sello.

Ver: Grandes Viajes Marítimos

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven -Navegar y Descubrir el Mundo – Fasc. N°6 Edit. Cuántica
La Técnica en el Mundo Siglo de Viajes y Descubrimientos Tomo III Globerama Edit. CODEX

Historia del Transporte de Cargas Hasta el Ferrocarril

HISTORIA DEL TRANSPORTE DE CARGAS HASTA EL PRMER TREN A VAPOR

Al dominar la energía, al explotar las materias primas, al construir cosas o alimentar gente, el progreso ha estado siempre estrechamente relacionado con los adelantos del transporte. Por ejemplo, ninguna cantidad de energía muscular sería capaz de llevar centenares de toneladas de material de Buenos Aires a Córdoba en diez horas, pero una locomotora moderna lo hace con facilidad.

El hombre puede usar madera como materia prima para construir carros que van a ser arrastrados por caballos, pero debe aprender a usar el hierro antes de construir locomotoras. Al edificar una choza de barro, un hombre puede acarrear los materiales por sí mismo, pero un rascacielos exige enormes vigas que se pueden transportar sólo por medios mecánicos. En el problema de la alimentación, la falta de transporte hacía depender antes a cada localidad de sus propias cosechas, mientras que hoy las facilidades de transporte les dan a los habitantes de cada lugar la posibilidad de comer alimentos producidos en cualquier parte de la tierra.

transporte miscular de cargas

Las ilustracion superior representan algunos de los métodos principales que los hombres han usado en distintas épocas para simplificar el problema de mover cosas. Los de la primera ilustración están valiéndose, como lo harían los de la Edad de Piedra, tan sólo de la fuerza de sus músculos. Pero también denotan cierto ingenio. Uno de ellos, al colocar un bulto sobre su cabeza, no sólo se ha asegurado de que el peso está parejamente distribuido sobre todo su cuerpo, sino que se ha dejado también ambas manos libres para poder abrirse camino a través de la jungla.

Los otros dos han atado cuerdas a sus cargas, de modo que pueden inclinarse hacia atrás y usar su propio peso para transportarlas, en vez de agacharse incómodamente para arrastrarlas.Los tres hombres de la primer ilustración  están transportando unas 50 toneladas; los mismos no llegarían a arrastrar 500 kilos por tierra.

historia del transporte

En las ilustracion siguiente nadie está sosteniendo peso alguno. En ambos casos, el agua soporta el peso del bote y de su carga, y el único problema es que éste siga la dirección requerida. En un caso esto se consigue utilizando remos; en el otro, sogas. No es extraño que a través de la historia los hombres hayan preferido el transporte por agua al transporte por tierra siempre que tuvieron que mover pesos realmente considerables.

historia del transporte de carga por el agua

Cuando el hombre tuvo que mover grandes cargas por tierra, se valió de los animales. Hoy todavía usamos caballos para atravesar caminos difíciles, fuertes perros para arrastrar trineos por el hielo, elefantes para que separen la maleza con sus colmillos y transporten pesados troncos con sus trompas, y hasta no hace mucho se hacía arrastrar trineos cargados a los caballos en zonas sin caminos. En estos casos, también, el hombre ha usado su ingenio.

Siempre que le fue posible ideó arneses para facilitar a los animales su labor, evitándoles fatigas innecesarias, y unció varios animales juntos a fin de hacerles compartir el esfuerzo de tirar de una carga pesada. Puso a los trineos lisos patines capaces de reducir al mínimo la fricción que se debía vencer.

Las ilustracion de abajo muestran medios de transporte que aprovechan las fuerzas naturales en vez de los músculos. La balsa no está solamente sostenida por el agua sino también empujada por la corriente. El barco de vela está sostenido por el agua y movido por el viento que hincha las velas. El trineo alpino, con su pesada carga, es impulsado pendiente abajo enteramente por la fuerza de la gravedad; su conductor sólo debe guiarlo.

Las láminas de abajo representan cuatro etapas en el desarrollo de la rueda, gran invento que hizo el transporte por tierra más fácil al reducir los efectos de la fricción y al permitir mover cargas por toda clase de superficies duras.

tipos de ruedas historia

Debajo de cada rueda se ve la figura de los vehículos que la usaron: un carro alema´n, un carro romano, una diligencia del siglo XVIII y de primeros autos del siglo XX.

Disminuir los efectos de la fricción ha sido siempre uno de los grandes problemas para el transporte por tierra. Las ruedas lo solucionaron, en parte, especialmente cuando los carreteros aprendieron a hacerles llantas con aros de hierro. Pero se necesitaba algo más: una superficie lisa para que las ruedas pudieran deslizarse.

Hasta hace poco más de un siglo, ni los mejores caminos mantenían su superficie dura y lisa durante mucho tiempo. Muy pronto se ponían barrosos, anegados y llenos de surcos. Pero por lo menos en una industria, en la cual grandes pesos debían moverse continuamente, los ingenieros encontraron la manera de resolver el problema. Desde el siglo XV muchas minas de carbón fueron equipadas con largos rieles paralelos, a lo largo de los cuales los hombres o caballos podían arrastrar fácilmente pesados vagones provistos de ruedas con pestaña.

Ciertos motores de vapor se hicieron por vez primera a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, y entre los inventores estaban: Dionisio Papin, francés; Fernando Berbiest, flamenco, y dos ingleses, Savery y Newcomen. Pero casi todos los primitivos motores de vapor estaban destinados a hacer funcionar bombas y eran en cambio inapropiados para las locomotoras. Todos funcionaban por el principio de bombear vapor primero dentro de un cilindro, para expulsar el aire, y luego enfriarlo, de tal modo que se condensara en agua y dejara un vacío.

La presión de la atmósfera exterior luego movía el extremo de una palanca, colocada dentro del cilindro, hacia abajo, y de este modo elevaba el otro extremo que, provisto de un recipiente, levantaba agua de un pozo o una mina anegada.

James Watt mejoró el diseño del motor de vapor de Newcomen, conectándole un condensador. En lugar de tener que enfriar todo el cilindro, era necesario enfriar sólo el pequeño condensador. El motor de Watt no sólo ahorraba combustible, sino que funcionaba más velozmente que el de Newcomen —lo suficiente como para mantener una rueda girando. Pero todavía no era el más apropiado para impulsar una locomotora, porque un condensador requiere una constante provisión de agua fría.

Watt mismo y hombres como Guillermo Murdock, que trabajaba con él en la fábrica Boulton, y Watt, en Birmingham, pronto advirtieron que la manera de mejorar sus motores era abandonar el uso de vapor condensado y utilizar directamente la presión del vapor. Bastante antes de fines del siglo XVIII, pudieron construir motores en los cuales el vapor empujaba un extremo de un pistón y, cuando éste se movía, cerraba una válvula y abría otra, de manera que el vapor presionara contra su otro extremo, impulsándolo de vuelta otra vez.

progreso del ferrocarril

Hacia 1802, Murdock y Ricardo Trevithick, un hombre con amplios conocimientos de los motores de vapor usados para bombear en minas de estaño en Inglaterra, habían hecho locomotoras realmente satisfactorias. (Una locomotora de vapor había sido construida 40 años antes por el francés Cugnot, pero ésta podía funcionar sólo durante un cuarto de hora y viajando a menos de 4,5 kilómetros por hora.) Un poco más tarde del triunfo de Murdock y Trevithick, muchos inventores crearon nuevas locomotoras, pero ninguna logró tanta fama como la “Rocket” de Jorge Stephenson, que en 1829 transportó carga a casi 45 kilómetros por hora.

Veinte años después, una red de ferrocarriles se extendió por toda Inglaterra, y mucho antes de terminar el siglo XIX la mayor parte de los grandes sistemas ferroviarios eran ya realidad.

Con el tiempo nacieron los proyectos de grandes ferrocarriles transcontinentales que unen las costas este y oeste de América del Norte, y que aceleraron la colonización del lejano oeste estadounidense. Famosa obra, hasta nuestros días,  fue la ruta del Transiberiano, que une a Vladivostok con Moscú, recorriendo más de 8.000 kilómetros. Otros ferrocarriles conectan a Moscú con Varsovia, Berlín, París y otras capitales.

Fuente Consultada:
El Triunfo de la Ciencia La Máquina a Vapor Globerama Edit. CODEX

Compañia de la Bahía de Hudson Historia y Objetivos

Compañía de la Bahía de Hudson

Compañía de la Bahía de Hudson, empresa mercantil inglesa fundada en 1670, cuando el rey de Inglaterra Carlos II otorgó una carta de privilegio a su primo el príncipe Ruperto y a otros diecisiete nobles y caballeros, que les aseguraba el monopolio del comercio en la región bañada por los ríos que desembocan en la norteamericana bahía de Hudson.

Compañía comercial inglesa creada en 1670 por el rey Carlos II de Inglaterra. En aquellos tiempos, cuando Canadá llevaba el nombre de Nueva Francia y pertenecía a Francia, un comerciante francés regresó de una expedición a las regiones desconocidas del NO. trayendo varios fardos de pieles de castor.

El gobernador de la Nueva Francia no prestó atención a los relatos del viajero sobre las valiosas pieles que podrían obtenerse en las regiones visitadas por él, y se limitó a aplicarle una multa por haberse dedicado al comercio sin permiso.

El traficante se trasladó entonces a Inglaterra, donde vendió fácilmente su secreto a un importante grupo de hombres acaudalados. Encabezados por el príncipe Ruperto, primo de Carlos II, muy pronto formaron éstos la Compañía de la Bahía de Hudson. Se les otorgó para su explotación una área vagamente delimitada en torno a la bahía. Los negociantes establecieron algunos fuertes y celebraron convenios con los indios. Las pieles abundaba y rendían más del 200 por ciento de ganancia.

compañia bahia de hudson

Compañía de la Bahía de Hudson: Durante más de 200 años, la Compañía de la Bahía de Hudson envió exploradores y comerciantes a la inhóspita región de los Territorios del Noroeste, en Canadá. La ilustración que aparece en la imagen, fechada en 1882, muestra el momento en el que una expedición hace acopio de suministros en uno de los múltiples establecimientos comerciales que la compañía poseía en la zona bañada por los ríos que desembocan en la bahía de Hudson.

La primera compañía mantuvo sus negocios en el mayor secreto, y nadie conocía, fuera de sus miembros, como se nombraban los funcionarios  de la empresa,  ni los  resultados  de les negocios de la misma. Entre tanto, los francéses del Canadá veían con alguna preocupación la presencia de aquellos extranjeros en las cetas de la Bahía de Hudson y, durante muchos años,   se  dedicaron  a  atacar  y  destruir  su fuertes  y  a  ejercer presión  sobre  los  indios para que no les vendieran pieles.

En 1713, cuando Francia fue derrotada por Inglaterra, los franceses abandonaron su campaña y la compañía prosiguió su comercio sin obstáculos. La rivalidad renació al fundarse, a fines del siglo XVIII, la Compañía del Noroeste, integrada por escoceses y francocanadienses en Montreal, y degeneró en una guerra civil. En 1814 llegaron finalmente a un acuerno y ambas compañías se fusionaron en 1821.

En 1869 el Canadá se trasformó en dominio, es decir, en un estado prácticamente independiente, y se negó a permitir que una empresa privada disfrutara del privilegio de cerrar el comercio del país cierta parte del territorio de éste. A pesar de los esfuerzos de la compañía para evitarlo, principiaron a circular rumores acerca de las grandes riquezas en recursos naturales que dicho territorio encerraba. Los E.U.A., instalados ya en Alaska, veían con interés aquellas tierras. Así pues, la compañía se vio precisada a deshacerse de su monopolio. Hoy funciona como cualquier otra empresa particular.

Durante la primera guerra mundial 300 de sus navios trasportaron pertrechos de guerra y comestibles a Francia y a Bélgica. Desde entonces ha continuado creciendo considerablemente la aludida empresa. Sus actividades han logrado extenderse a territorios no explorados, gracias a sus puertos y factorías, y posee importantes tiendas en las principales ciudades del Canadá.

Biografía de Hudson Enrique Explorador y Navegante

BIOGRAFÍA DE ENRIQUE HUDSON – EXPEDICIONES AL POLO NORTE

( ? -1611?). Navegante y explorador inglés. Con su hijo Juan y diez hombres de tripulación se embarcó, al servicio de una compañía de Londres, con el fin de encontrar una ruta a China y el Japón por las regiones árticas. Al acercarse a Groenlandia Se encontraron en un mar de hielo.

Hudson llegó a Spitzberg (hoy Svalbard y siguió por la costa hasta más allá de 80 grados de latitud norte, el punto más cercano al Polo Norte alcanzado hasta entonces por los marinos ingleses. Pero su barco quedó preso en el hielo hasta el punto de destrozarlo casi,  y Hudson tuvo que regresar a Inglaterra.

Hudson Enrique

Hudson Enrique

Al año siguiente repitió la expedición en el mismo barco. Esta vez navegó a lo largo de la costa de Noruega y llegó a Nueva Zembla, pero lo venció de nuevo el hiél y tuvo que regresar a Inglaterra.

Para entonces los empresarios de Londres no se hallaban, ya  dispuestos  a  enviar nuevas expediciones, pero la fama de Hudson como marino se había extendido a Holanda, y la Compañía Holandesa de las Indias Orientales lo invitó a que hiciera, por cuenta de ella, un viaje de exploración. Los holandeses equiparon una pequeña nave llamada Media Luna y le dieron instrucciones de que intentara de nuevo un paso a China y el Japón por el NE. Zarpó de Amsterdam en abril de 1609 con una tripulación de ingleses y holandeses, en su tercero y más importante viaje. En mayo llegó a Nueva Zembla, pero el hielo los detuvo de nuevo y la tripulación empezó a desanimarse.

Hudson decidió seguir hacia el O. y encontrar el océano que el capitán Juan Smith decía que se encontraba al N. de Virginia. El Media Luna llegó a la costa americana en julio y navegó hacia el sur hasta la bahía de Chesapeake. Después regresó al N., y ancló en Sandy Hook, en donde los indios le llevaron tabaco, grosellas y trigo.

El 3 de septiembre navegó en lo que hoy es la Bahía de Nueva York, y al día siguiente, después de rodear la Isla de Manhattan, remontó el río que lleva hoy su nombre. Subió hasta Albany, pero, dándose cuenta de que por dicho río no encontraría el paso que buscaba, regresó. Después de tomar posesión del país en nombre de Holanda, pasó frente a Sandy Hook el 4 de octubre de 1609. Casi todos los miembros de la tripulación estaban enfermos, pero el Media Luna llegó finalmente a Dartmouth, Inglaterra, donde se apoderó de él el gobierno inglés.

El rey Jacobo se disgustó porque Hudson había navegado bajo una bandera extranjera e impidió que él y los demás ingleses de la tripulación dieran informes a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Obligado a servir a su propio país, salió Hudson de Londres en abril de 1610 en su cuarto y último viaje. En su pequeño barco Descubrimiento encontró el paso llamado Estrecho de Hudson y descubrió la Bahía de Hudson, en donde los bloqueó el hielo del invierno.

Mucho sufrieron él y los suyos debido al frío y la falta de alimentos. Cuando vino el deshielo, en la primavera, sus hombres se amotinaron. En un bote abierto abandonaron a su valiente capitán, con su hijo y los miembros  enfermos  de la tripulación, y se alejaron.   Nunca se volvió a saber de Hudson.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Barsa de Consulta Fácil Tomo VIII

Conflictos Entre las Colonias en Norteamérica Guerras

CONFLICTOS INTERNACIONALES EN EL NUEVO MUNDO

EL MERCANTILISMO COLONIAL
Hacia finales del siglo XVII, todas estas colonias de tan diversos orígenes, contaban alrededor de 250.000 europeos, aplastando ya con su número a la Nueva Francia. Vivían esencialmente de la agricultura. Como París o Madrid, Londres pretendía regir su Imperio de Ultramar según los principios del mercantilismo: las colonias debían proporcionar materias primas y absorber los productos manufacturados de la metrópoli.

La Staple Act de 1663 codificó esta obligación. A cambio de ello, Inglaterra garantizaba a los colonos el monopolio de la venta de sus productos: tabaco, algodón, azúcar, índigo, etc., y concedía subvenciones para el desarrollo de la vid, de la seda, de las construcciones navales.

De esta forma, la Nueva Inglaterra se especializa rápidamente en las industrias de los navios y de la pesca, lo mismo que en el tráfico de los esclavos para las plantaciones del Sur. Porque para los colonos del Norte, el mercantilismo era contrario a sus intereses: ellos no podían exportar más que carnes, pescado, trigo, artículos que la metrópoli producía también, ya que no poseían ni géneros exóticos ni metales preciosos.

La única salida era el comercio «triangular». Por ejemplo, un comerciante de Boston vendía su trigo a Portugal, compraba a cambio vino, lo revendía en Londres y, con este dinero, compraba paños que llevaba a América. Los puertos ingleses, a causa de sus tasas, resultaban doblemente beneficiados. Por ello, desde finales de siglo, el descontento contra el pacto colonial cundía entre los colonos.

Estos se quejaban de estar obligados a comprar en Inglaterra productos demasiado caros e inferiores. El conflicto que culminará con la independencia menos de un siglo más tarde estaba en germen. Y muy pronto, igualmente, las diferencias entre el Norte y el Sur se establecerían claramente.

puerto de colonia en estados unidos

El aumento de valor de los nuevos territorios despertó la codicia de las grandes potencias. El fin del siglo XVII se caracteriza en América por violentos conflictos entre Francia e Inglaterra. Puerto y desembarco de mercancías—Miniatura ejecutada en 1564 por Jacobo le Mayne de Morgues en «Estampas contemporáneas y ritos de esta parte de América llamada Virginia».

DIFERENCIAS NORTE Y SUR:
Al Norte, los yanquis (deformación india de la palabra inglés) eran agricultores, comerciantes, artesanos que se distinguían es pecialmente por la tradición puritana; trabajadores sobrios y obstinados, luchando contra un clima de inviernos muy rudos y un sol ingrato. Pero no hay que dejarse llevar por simplificaciones extremas, oponer un Norte de burgueses puritanos y partidarios de Cromwell a un Sur de aristócratas anarquistas, descendientes de «caballeros» exiliados después de la derrota de Carlos I.

En realidad, muchos plantadores del Sur procedían de la burguesía (aunque dieran a sus propiedades los nombres de los palacios de su país de origen). Pero su género de vida en las grandes plantaciones, el clima y, sobre todo, la introducción de la esclavitud de los negros, les dio muy pronto caracteres muy particulares.

En Virginia, Maryland, Carolina y más tarde en Georgia (fundada en 1732), la esclavitud tomó un gran impulso a partir del año 1670 con la separación radical de los blancos y los negros. En el siglo siguiente, las importaciones anuales de esclavos, cargados en Guinea a cambio del ron de las Antillas, alcanzaron entre cincuenta y cien mil cabezas.

En el Sur eran amantes del teatro, de la danza y se bebía mucho. Se tenía pasión por los caballos, y las carreras estaban reservadas para los «gentlemen». En Nueva Inglaterra, el teatro estuvo largo tiempo prohibido. Por el contrario, la cultura, los libros, la educación, fueron considerados con mucha más atención: los puritanos querían que sus hijos aprendieran pronto a leer para estudiar las Escrituras. El esfuerzo corresponde primeramente a los niños, después a las «Grammar Schools». El colegio de Harvard fue fundado en 1636 y Yale en 1701. El Sur tuvo su universidad, el colegio William y Mary, fundado en Williamsburgo en 1693.

LAS PRIMERAS GUERRAS
El advenimiento de Guillermo de Orange (1688), enemigo de Luis XIV después de la dura guerra de Holanda (1672-1679), provocó la entrada de Inglaterra en las coaliciones contra Francia (guerra de la Liga de Augsburgo y más tarde guerra de Sucesión de España), y el conflicto no dejó de tener sus prolongaciones en el Nuevo Mundo.

Los iroqueses, aliados de los ingleses, atacaron los puestos franceses, paralizando el comercio y provocando el terror entre los colonos franceses; entonces, Luis XIV volvió a enviar al viejo Frontenac al Canadá.

Este pensó por un instante llevar a cabo una incursión contra Nueva York a través del valle del Hudson, pero sus tropas eran insuficientes, por lo que decidió promover también las guerras indias, lanzando las tribus de los hurones y de los algonquinos contra los pueblos ingleses. Un puritano, William Phips, organizó una gran expedición contra la Acadia; tomó Port Royal, pero fue derrotado ante Quebec.

Las matanzas en los pueblos y las granjas aisladas continuaron. En el trascurso de la Guerra de Sucesión de España, la Acadia (la actual Nueva Escocia) fue ocupada por segunda vez por los ingleses que sucumbieron de nuevo ante Quebec. Pero la Paz de Utrecht (1713) resolvió provisionalmente el conflicto. Inglaterra obtenía la Bahía de Hudson, la Acadia y Terranova, donde Francia no conservaría más que los derechos de pesca. Muchos acadianos emigraron a Luisiana.

La Nueva Francia parecía salvada en lo sucesivo; sin embargo, los ingleses tendrían en sus manos todos los accesos. Con el privilegio del comercio en las colonias españolas, Inglaterra iba a convertirse en una gran potencia marítima y comercial. En cambio los franceses, dispersados en inmensos territorios, desde el San Lorenzo a Luisiana, estaban condenados a perder un día su soberanía en América del Norte.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Los Cuáqueros en Norteamérica Fundación de Pensilvania

LOS CUÁQUEROS Y LA FUNDACIÓN DE PENSILVANIA

Los cuáqueros (literalmente quiere decir «temblones» porque cuando se apoderaba de ellos la emoción religiosa les hacía temblar), era una secta protestante, la Sociedad de los Amigos, fundada por Georges Fox en el año 1647.

Llevaba el puritanismo a su lógica más extremada: todo hombre podía comunicar con Dios y no había necesidad de ministros ni de templos. Los cuáqueros se diferenciaban de las otras sectas por una especie de humanismo místico. Podían alcanzar sus cimas por medio de la contemplación interior y la comunión con el Espíritu Santo. Su Dios era un Dios de amor. Ellos eran dulces y tolerantes y se negaban a pelear, así como a pagar los diezmos a la Iglesia Anglicana. En una palabra, todas estas razones atraían sobre ellos la persecución.

Cuáqueros en una colonia americana

Cuáqueros en la Nieve Luego de un Desembarco

Los Amigos se habían ganado numerosos adeptos, como el almirante Penn, a quien los Estuardos debían mucho. Por ello su hijo William Penn obtuvo de Carlos II una zona situada al norte de Maryland para establecer en ella, al abrigo de las persecuciones, una república regida por los principios cuáqueros (1681) y que llegó a ser Pensilvania.

La experiencia comenzó al año siguiente; William Penn era un verdadero jefe de Estado, el cual podía designar embajadores. Llamó a su capital Filadelfia, ciudad del amor fraternal. Indudablemente, no hay que idealizar su persona, haciendo de él un demócrata modelo; no descuidó ni su fortuna personal ni su autoridad. Sin embargo, su inclinación a la tolerancia religiosa y a la libertad individual, la amplitud de sus miras, le confieren un rango excepcional. Amigo y discípulo de Locke, confió la iniciativa de las leyes a una asamblea de doscientos miembros, elegida en escrutinio limitado.

Willian Penn cuáquero

William Penn (1644-1718), cuáquero británico, fundador de la colonia de Pennsylvania. Nació el 14 de octubre de 1644 en Londres y estudió en la Iglesia de Cristo, en la Universidad de Oxford, donde se convirtió al cuaquerismo. Murió el 30 de julio de 1718 en Buckinghamshire.

El liberalismo de los cuáqueros abrió el país a grupos muy diversos: católicos, alemanes y suecos luteranos, anglicanos, etc. Filadelfia creció, con sus avenidas cortándose en ángulo recto, sus casas de ladrillos rojos y sus grandes jardines.

Los indios eran mucho mejor tratados que en otras partes y el logro parecía perfecto cuando surgieron las dificultades: primero, los altercados con Lord Baltimore, quien estimaba que Filadelfia había sido construida en un terreno dependiente de Maryland. Después, los disturbios provocados por los turbulentos colonos de Escocia y de Irlanda, que no tenían con respecto a los indios la misma mansedumbre que los bondadosos cuáqueros; en fin, las conflictos entre William Penn y la asamblea.

La Revolución de 1688, arrojando al último de los Estuardo, agravó la situación: Penn era tenido por sospechoso de fidelidad a la dinastía y en 1692 Guillermo de Orange instala un gobernador en el Estado. La oposición de los colonos fue tal que William Penn recobró sus derechos dos años más tarde. Pero molesto y desilusionado, dejó su dominio en 1701 por la corte de la reina Ana.

En 1710, escribía: «La oposición que encuentro aquí me abruma de tristeza. ¿No resulta cruel que cuando esta tierra se ha convertido para ellos en una tierra de libertad y de opulencia, haya llegado a ser para mí, que la heerigido en nación, la causa de mis tribulaciones y de mi pobreza?». A pesar de sus lamentaciones, William Penn podía enorgullecerse de haber fundado uno de los más hermosos Estados de América.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Historia de Lima Capital del Virreinato del Perú

CIUDAD DE LIMA: CAPITAL DEL VIRREINATO

La zona en que se fundó Lima se hallaba habitada por indios dedicados a las tareas agrícolas y a la alfarería. Así lo han evidenciado los incontables es descubrimientos arqueológicos realizados en la región, incluso en la actualidad, y hasta en la zona urbana de la magnífica y moderna capital peruana. Fernando Pizarro, hermano del conquistador, al describir la región señaló que los árbolesque bordeaban los caminos “vivían del riego”, provisto, sin duda, por las obras de irrigación existentes en tiempos del imperio incaico.

Los habitantes primitivos de la región parecen haber recibido la influencia de las culturas andina, proto-chimú y proto-Nazca, e, incluso, hasta de la de Tiahuanaco. El sello de la raza aimará ha quedado en el nombre del puerto limeño: Callao.

Lima es la castellanización de Rímac, nombre del río que baña la región, y también participio pasivo del verbo quechua “rimay”, hablar. También significa “hablador”, y, aplicado a un río. equivale poéticamente a “parlero” o “murmu-~zior”, aludiendo al ruido de su corriente, rumorosa y cantarína.

LA CIUDAD DE LOS REYES
Francisco PizarroEn el año 1533 hicieron irrupción en la zona del Rímac las tropas españolas al mando de Pizarro. Los hombres de cutis blanco y largas barbas, y el destello de sus armaduras y de sus espadas aterrorizaron a los indios, casi tanto como los extraños animales, arrogantes e inquietos, en que montaban. Cuando se fueron, con ellos se iba el tesoro de Pachacámac, presunto rescate de Atahualpa.

Muerto el último jefe del Tahuantinsuyu, Francisco Pizarro hizo áel Cuzco, la ciudad sagrada de los incas, la cabeza de los “Reinos y Provincias del Perú”.

Pero buscó un lugar de fácil defensa, cercano al mar, equidistante del Cuzco y del lago sagrado de Titicaca, y de Cajamarca y San Miguel de Piura, para capital nueva del reino, a la que alejaba así de los centros tradicionales incaicos. Y allá se fueron tres caballeros a explorar la comarca.

Se decidieron a favor del “asiento del cacique de Lima”, pródigo en buena agua y tierra fértil. El 18 de enero de 1535 quedó fundada la Ciudad de los Reyes. Y ese nombre llevaría hasta la Independencia.

EL ESCUDO DE LIMA
El 7 de diciembre de 1537, el emperador Carlos V dió armas a la ciudad: “escudo en campo azul con tres coronas de oro de Reyes puestas en triángulo, y encima de ellas una estrella de oro. .. por orla unas letras de oro que digan Hoc Signum Veré Regum Est (este signo es realmente de reyes)… y por timbre y divisa do águilas negras con coronado oro de Reyes, que se miren la ana a la otra, y abracen una I y una K, que son las primeras letras de Nuestros nombres, y encima de esas letras una estrella”.

EL NOMBRE
Algunos historiadores dicen que el nombre de Ciudad de los Beyes es un homenaje a los de España, cuyas iniciales luce el escudo. Otros afirman que, por haberse elegido en fecha 6 de enero el sitio de la ciudad, el nombre recuerda a los tres Reyes Magos. Suyas podrían ser las tres coronas reales, y la estrella, la de Belén. Esta versión es la que más crédito ha merecido a los numerosos historiadores peruanos que han examinado el asunto.

LA CIUDAD COLONIAL
Tenia nueve calles longitudinales y trece transversales, que encerraban ciento diecisiete manzanas. Los edificios españoles eran de adobe “y con poca majestad y primor en las portadas, aunque mi grandes y capaces“, según diría el padre Cobo.

El 26 de junio 1541 moría, asesinado en Lima, Francisco Pizarro, y las luch civiles que continuaron no permitieron mayor adelanto a la ciuda No obstante eso, un testigo de vista del siglo XVI habla elogiosamente de Lima, con su gran plaza, sus calles anchas, sus buen casas y las huertas y jardines que se regaban con el agua de diversas y antiguas acequias.

Plano de la Ciudad de Lima en 1748

Pero en realidad todos los primores arquitectónicos se concentraron en las iglesias y conventos, de tan primordial importancia para los fines evangelizadores que, entre otros, guiaron a España en su conquista. Mercedarios, franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas levantaron templos y claustros, y distribuyeron las horas de su vida entre la enseñanza de la verdad de Cristo y la de oficios, artes y trabajos, para atraer al indio a la cultura de Occidente.

Conventos había como el de San Francisco que abarcaban varias manzanas. El obispado de los Reyes fue declarado metropolitar en 1545; una Real Cédula creó, el 12 de mayo de 1551, la Universidad, después conocida como la de San Marcos. En 1543 el Perú se transformó en Virreinato, y en el mismo año hubo una Real Audiencia en Lima.

Los primeros poetas del Perú son nombrados por Cervantes “La Galatea” (1585). La actividad intelectual se manifestó tambien en algunas obras de teatro y en publicaciones de la primera imprenta (1584), que dió un notable impulso a la cultura.

LOS SANTOS
En el siglo XVI Lima asistió, enternecida y asombrada, al milagro presente en sus calles. En 1586 nació Isabel Flores y Oliva a quien un día las manos de santo Toribio de Mogrovejo administraron el sacramento de la Confirmación. Y al pronunciar la fórmula ritual mudó el nombre de Isabel por el de Rosa. Rosa mística de Lima y de América fue la primera flor de santida en nuestro continente.

Rosa Mística

Por allí pasó también la sandalia andariega de Francisco Solano que sembró la fe de Cristo al conjuro de las notas de su violín. Y el mulato fray Martín de Porres, servidor de su convento, enfer mero de los pobres, humilde hermanito del “Poverello” de Asís.

LA RIQUEZA DE LIMA
El sistema comercial de monopolio, que España implantó en “Nuevo Mundo”, favoreció especialmente a los españoles de Lima la que vino a ser depósito y mercado de toda la América del Sur. Las flotas que venían desde España desembarcaban sus productos, primero en Nombre de Dios, y, desde 1597, en Portobelo.

Realizada allí una feria, las mercaderías se embarcaban hacia El Callao, y desde allí se las distribuía por toda la América meridional española. Lima se adornaba con joyas de Europa, sedas de la China y frutos de la tierra cálida de Nueva España.

La ciudad era rica, no sólo por lo que venía de allende el mar, sino porque las minas de Potosí parecían inagotables. La plata brillaba, en ocasiones solemnes, hasta en el pavimento de las calles por las que debía pasar algún virrey.

El siglo XVII encuentra a la Ciudad de los Reyes transformada: puentes de piedra sustituyendo a los de madera, iglesias más ricas y casas suntuosas con balcones labrados y amplios, tanto que alguien los llamó “calles sobre los aires”. Los edificios se adornaban con azulejos. Las carrozas estaban guarnecidas de seda y oro y los trajes no desentonaban en medio de ese despliegue de lujo de los señores de las minas y de los funcionarios.

Los templos y los monasterios se multiplicaban, y sus altas torres eran como una plegaria que elevaban al cielo los limeños, algo caídos en el pecado de orgullo, por el fervor de sus santos.

La población llegó en el siglo XVII a unos 60.000 habitantes, con cinco o seis mil vecinos españoles, aumentados a unos 25.000 por los viajeros. Había alrededor de 30.000 negros esclavos y 5.000 indios, no obstante la intensa mestización existente.

LAS FIESTAS LIMEÑAS
Las fiestas de la ciudad sobre el Rímac fueron famosas en Indias. Todo era ocasión para desfiles, procesiones, comedias, corridas de toros, disparos de cohetes, repique de campanas, fuegos artificiales. Cuentan viejas crónicas que los limeños sabían preparar “llantos” solemnes por la muerte de un monarca, y festejaban ruidosamente el nacimiento de los príncipes. No huoo fiesta más rumbosa que la que celebró el nacimiento del príncipe Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV. El festejo duró cinco meses.

DOS MOTIVOS DE TEMOR
La fiesta se vio interrumpida por un temblor el mismo día, 27 de noviembre de 1630, en que los plateros realizaban su homenaje. Los terremotos se sucedieron muchas veces. Destruyeron casas y crearon una tradición: la del Señor de los Milagros. Era una efigie de Cristo en la cruz, pintada por la mano humilde de un negro angola. En el terremoto del 18 de octubre de 1655 todo a su alrededor se derrumbó y la pintura quedó incólume. En otros terremotos se repitió el milagro. Los limeños rezan fervorosamente al Señor de los Milagros y lo acompañan en procesión todos los años.

El Señor de Los Milagros

Otro motivo de temor para los habitantes de la Ciudad de los Reyes eran los piratas. Si se ha dicho que Buenos Aires colonial tenía su mejor defensa contra ellos en su pobreza, ¿qué podía defender a la fastuosa Lima y a otras ciudades del Virreinato del Perú, cuyas riquezas tentaban a los bandidos del mar?

Se fortificaron los puertos, se cercaron de gruesos muros las ciudades se adiestró a los hombres en el manejo de los cañones, pero aun así los piratas —no tan románticos ni generosos come ha tratado de pintarlos la literatura de sus países de origen, enemigos de España—, asolaron muchas veces las costas del Perú en memorables ataques de verdaderas flotas.

LA CIUDAD DE LOS REYES EN EL SIGLO XVIII
En el año 1700 se estimaba en Lima una población de 37.00 habitantes, sin contar las clases populares. Sus palacios eran cada vez más suntuosos. El de Torre-Tagle es uno de ellos.(imagen abajo)

Los Borbones, con su política de mayor liberalidad económica favorecieron al resto de las tierras de América y quitaron al Parí uno de los factores de su enriquecimiento. El Virreinato del Rio de la Plata se separó y se llevó consigo la riqueza de las minas más valiosas, situadas en tierras del Alto Perú.

El 28 de octubre de 1746 un terrible terremoto destruyó a Lima El virrey don José Manso de Velasco la reedificó. Ha sido llamado el “segundo fundador”.

LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA
Los libros de los filósofos franceses del siglo XVIII llegaron mucha dificultad a las manos limeñas. El “Mercurio Peruano” hizo la siembra de las nuevas ideas. Pero aun así, en 1810, Lima fue el último reducto de los españoles en América. A principio de julio de 1821 entró en la ciudad el general don José de San Martín, quien el 28 del mismo mes proclamó la independencia de Perú y enarboló por primera vez la bandera peruana.

LA CIUDAD MODERNA
Poco a poco la ciudad fue perdiendo su aspecto colonial Las calles se pavimentaron, las aceras se hicieron de losas, el alumbrado de gas se encendió por primera vez en 1855. Tuvo telégrafo y ferrocarril, nuevos paseos y edificios públicos de gran belleza.

El siglo XX la ve, con una población de más de un millar de habitantes, culta y pujante. Moderna y tradicional a la vez, bordean sus calles asfaltadas edificios de varios pisos, magníficos cines y departamentos comerciales, pero la tradición habla en los templos churriguerescos, en la vieja Plaza Mayor, en los palacios y los monasterios, en la fiesta brava de los toros, en la grarra ligera de las limeñas.

Lima es vieja y es nueva, y mira feliz hacia el futuro, porque ama y respeta su ayer, encarnado en las piedras que, un día. manos indias y españolas levantaron sobre la margen izquierda del Rimac como avanzada hispana en el Nuevo Mundo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV – La Ciudad de Lima: Ciudad de Reyes –

Pieles Rojas Historia Costumbres Vida y Religión

Pieles Rojas, Su Historia
Costumbres Vida y Religión

Antes de la llegada de los europeos habitaban América unas cuatrocientas grandes tribus de indios. Vivían principalmente de la caza, aunque también cultivaban algunos productos. Después del descubrimiento de América, los colonos impusieron a los indios pesados trabajos. Cuando se constituyó en país independiente, Estados Unidos tendió a la coexistencia pacífica con los indios; pero, en el siglo XIX, la afluencia de adelantados al oeste trajo consigo incontables conflictos y se establecieron las primeras «reservas». En la actualidad, los indios buscan cada vez más integrarse en la sociedad moderna.

Cuando los primeros europeos abordaron el continente americano vivían dispersas en él unas cuatrocientas tribus. El norte extremo lo habitaban los esquimales, que llevaban allí una existencia nómada y bastante primitiva y carecían de otra organización social distinta de la familia.

Los pieles rojas, por el contrario, conocieron una organización neolítica que heredaron de sus antecesores. Encendían fuego golpeando uno contra otro dos pedazos de sílex, empleaban utensilios de piedra, confeccionaban cestos y adiestraban a los perros convirtiéndolos en animales domésticos. No eran muy numerosos; se estima que hacia el año 1600 había en América unos ochocientos mil pieles rojas, doscientos cincuenta mil de los cuales, aproximadamente, residían en la región situada entre la costa del Atlántico y el Mississipí.

Eran tribus reducidas, todavía más debilitadas por sus luchas intestinas. Los de las «cinco naciones», los iroqueses, eran de entre todos los más poderosos. Al norte y al oeste de su territorio residían sus mayores enemigos: los hurones y los álgonquinos. Estas dos tribus habitaban los bosques que pueblan la región de los grandes lagos. Su civilización se caracteriza por el hecho de que conocían los metales y practicaban la alfarería. Además de ellos, las tribus más conocidas del sureste de Estados Unidos eran los creek, los cherokees y los seminóla, en tanto que el oeste lo poblaban los piute, los siux y los cheyenne.

En todas esas tribus encontramos una especie de literatura primitiva constituida por relatos relacionados con los dioses y los antepasados y que se transmitían de padre a hijo. Poseían cierta organización política, principalmente confederaciones de tribus.

De todas maneras poca es la historia que nos ha llegado de los pueblos pieles rojas de Estados Unidos llamados así, no por el color de la tez, sino porque era de un subido color rojo la pintura con la que se maquillaban para entrar en combate. Pero los restos de alfarería primitiva encontrados en Norteamérica, conforme a los estudiados con las modernas técnicas del carbono 14, nos hablan de asentamientos nativos anteriores a los pieles rojas, hacia el 30.000 a.C, mas poco se sabe sobre el origen de estos antiguos habitantes de América del Norte.

En cuanto a los actuales pieles rojas, se sustenta la teoría de que provenían de Asia, de la que emigraron a través del estrecho de Behring. Los rasgos mongólicos más pronunciados entre los esquimales, están menos acentuados entre estos pueblos pieles rojas, tal vez por la mezcla con los primigenios nativos a los que aludíamos antes.

Cuando se habla de la cultura azteca, maya, inca o aymará, se piensa de inmediato en colosales pirámides, en imponentes templos astrológicos, en culturas cosmogónicas y sociales de tal envergadura que asombraron -y alarmaron- a los europeos conquistadores recién llegados. Frente a tanta imponencia y avance cultural, la civilización de los pieles rojas de Norteamérica aparece deslucida o de menor envergadura.

Cuando llegaron los primeros colonos, las tribus que vivían hacia el este ide Norteamérica, como los algonquinos, iroqueses y hurones, habían formado un consejo de cinco naciones coaligadas, una especie de unión panamericana de piele rojas de la zona oriental, con un gran jefe, el cacique Hiawatha, a la cabeza.

Aldea de pieles rojos constituida por tiendas típicas. En círculo, alrededor del fuego, se encuentran reunidos en Consejo los ancianos de la tribu.

Se ha comprobado que existían 12ramas lingüísticas, cada una tan diferente de las demas como pueden serlo hoy el alemán y el persa, el ruso y el castellano, o el inglés y el italiano. Además de esas 12 ramas se hablaban dialectos varios, de tal suerte que al llegar el hombre blanco, había alrededor de 2.000 lenguas habladas por los primitivos americanos pieles rojas.

Vivían en las tiendas llamadas tipi, hechas con cueros de bisonte, sosten idas poi 3 o 4 palos. Otras tribus fabricaban casas rectangulares, hechas de ramas, hojas y paja, llamadas wigwan o también hagan entre los navajos.

Pieles Rojas Sitting Bull

Sitting Bull, célebre jefe siux

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Los pieles rojas estaban divididos en diversas tribus, cada una de las cuales tenía su propia tradición y sus leyes, f hablaba un dialecto a menudo incomprensible para las otras. En casos de especial necesidad, algunas tribus se reunían en confederaciones.

La tribu era gobernada por un jefe, que, no obstante, no tenía autoridad absoluta. Él era, más que otra cosa, un jefe guerrero y el ejecutor de la voluntad del pueblo. Los ancianos de la tribu, reunidos en torno al fuego del Consejo, expresaban su voluntad.

La contemplacíón de la naturaleza invitaba a los indios a recogerse en meditación y plegaria: ello los movía e elevar su corazón a Dios.

En algunas tribus, y en casos excepcionales, también participaban de estas reuniones las mujeres y los jóvenes. Pero prevalecía siempre el parecer de los ancianos, más ricos en experiencia y, por ende, más sabios. Una vez tomada una decisión, todos la acataban.

El jefe de la tribu mantenía su cargo mientras la edad se lo permitía. Luego, él mismo designaba su sucesor, que podía ser su hijo o su hija. Este nombramiento debía ser aceptado por todos los notables de la tribu, es decir, por los guerreros que habían realizado el mayor número de hazañas gloriosas. Si éstos indicaban como jefe sucesor a otro guerrero que había demostrado ser más valeroso que el heredero legítimo, este último debía, sin más, cederle el título.

Tabajaban la tierra y cultivaban maíz, tabaco, zapallo, yucas, porotos, pero también sacaron de ella plata y turquesas. Durante los siglos que duró la i«(Ionización española, los navajos atacaron los centros poblados en busca de caballos, bebidas y mujeres, pero en el año 1860, EE.UU. ocupó la región de Arizona y Nuevo México.

En 1864, Kit Carson con sus tropas derrotó a los navajos en la célebre batalla de Bosque Redondo en Nueva México. En 1868 establecían una reserva para ellos en Arizona, donde tuvieron una suerte muy dura por la escasez y pobreza de las tierras. La población navaja asciende hoy a 100.000 personas, y viven en una comarca que apenas aporta alimentación para 35.000.

Hasta hoy la mayoría de los nombres de estados y ciudades en EE.UU. conservan o derivan de nombres del idioma indio: Dakota, significa “aliados”; Oklahoma, “el pueblo rojo”; Iowa, “los dormidos”; Kansas, “una brisa cerca del suelo; Kentucky, “el suelo oscuro y sangriento; Illinois, “la tribu de los hombres perfectos”; Texas, “amigos”; Idaho, “buenos días”; y Mississippi, “padre de las aguas”.

En la frontera con California hay varias reservas de tribus indias: arapahos hacia el oeste, apaches y navajos hacia el noreste en los límites del territorio de Nueva México. Hasta el día de hoy hay localidades, dentro del mismo estado de Arizona, que llevan nombres de distintas tribus que fueron los primitivos y auténticos habitantes de esta región: Coconinos al norte; en el centro Yavapai (Aguas claras). Incluso el nombre de Cochise que fue el caudillo que educó al famoso indio Jerónimo, figura al sur del estado de Arizona, en el 1 imite con México.

Una forma habitual para comunicarse entre las tribus eran las señales de humo que se lograban colocando una manta en forma intermitente sobre una fogata encendidacon madera verde para que les asegurara un buen fuego con humo.

Una tribu de cualquier clase estaba constituida por varios clanes y en cada uno de ellos regía un anciano magistrado elegido por el clan en cuestión, llamado Sachem. Pero a su vez, los jefes guerreros de cada clan eran los Natani, elegidos en ceremonias sagradas. Varios Sachem formaban un Consejo de Ancianos o Jefes Mayores, los que eran comandados por un gran cacique. La categoría de estos últimos se destacaba por el revestimiento de ornamentos de plata y cuentas de arcilla y piedras coloreadas alrededor del cuello, pero sobre todo por el típico tocado confeccionado con plumas de águila.

Cada guerrero de cualquier tribu podía ataviarse con plumas de águila de acuerdo a los coups o encuentros con enemigos armados como él, en las frecuentes guerras entre tribus rivales. Así como un piloto de la RAF, durante la última guerra mundial, solía pegar una cruzde hierro en la carlinga de su avión por cada aeronave nazi derribada por él, también en la misma forma los guerreros pieles rojas, contabilizaban por cada coups una pluma timonera de águila.

Las plumas recortadas de cuervo indicaban que había sido herido en acción. También se diferenciaban los guerreros pieles rojas con los de otra tribu por la colocación de las plumas, como los clanes escoceses en la elección de los colores y el dibujo de las telas. Pero siempre las plumas del cóndor y el águila eran las favoritas, pues eran aves que estaban más cerca del cielo y de los dioses y simbolizaban el acuerdo del hombre con Manitú.

Los hombres que oficiaban de curanderos-chamanes de la tribu, denominados Wakan, llevaban el cabello recogido con un moño y sus revelaciones y consejos eran escuchados y seguidos respetuosamente por el resto de la tribu. También oficiaban de sacerdotes para casar a las parejas.

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Muerte del  general  Custer  (1876);
episodio de la  lucha entre blancos y pieles rojas

RELIGIÓN
“Padre mío, que estás en todas partes, y por quien estoy vivo: tal vez ha; sido Tú quien, por obra de los hombres, me has colocado en esta situación pues eres Tú quien lo dispone todo. Y como nada es imposible para Ti, líbrame de mis enemigos, si lo consideras justo. Y ahora, a vosotros todos, peces de los ríos, pájaros del cielo y animales que corréis sobre la Tierra, y a ti, oh Sol, os ofrezco este mi caballo. Vosotros, pájaros del aire, y vosotros, habitantes de la pradera, sois mis hermanos, porque un solo Padre nos ha creado, y veis cómo soy infeliz. Entonces, si tenéis algún poder ante el Padre, interceded por mí.”

Esta hermosa plegaria fue pronunciada por un indio de la tribu de los pawnees, cuando se hallaba en una situación desesperada. En ella encontramos no sólo la expresión de fe en un Dios, padre justo y amoroso de todas las criaturas, sino también el sentido de una profunda resignación a la voluntad divina y el concepto de la omnipresencia de Dios.

Las diferentes tribus pieles rojas llamaban al Gran Espíritu Creador con distintos nombres: “Manitú” (Gran Manito), los algonquines; “Wakonda los síux; “Yastasinane” (que significa “capitán del cielo”), los apaches. Además, veneraban todas las manifestaciones de la naturaleza: el Sol, la Luna, el Aire, el Agua, el Fuego. A estas fuerzas misteriosas dedicaban largas oraciones silenciosas, o ritos complicados y enigmáticos, como la Danza del Sol. que bajo la guía de los hechiceros, a veces se prolongaban durante días.

GUERRAS
” Apesar de tantas luchas, he tenido la suerte de no derramar nunca la sangre de una mujer o de un niño, ni siquiera involuntariamente”. Así se expresaba Gerónimo, un gran jefe apache, dando fin a la narración de sus aventuras guerreras.

Las tribus pieles rojas guerreaban frecuentemente entre sí por los motivos más fútiles. Bastaba que dos tribus se encentraran simultáneamente en un mismo territorio de caza para que la guerra fuera inevitable. Sin embargo, fueron combatientes leales: ni las mujeres ni los niños de los vencidos eran nuertos; los prisioneros eran respetados, y los tratados, aunque  solo  fueran  verbales,  se observaban escrupulosamente.

Para algunas tribus, como los apaches, los comanches y los siux. la guerra no era más que un tipo particular de caza que concluía con la captura de los caballos de la aldea atacada. Prestamente, la ilustración representa un método empleado por los comanches para atacar de sorpresa a una aldea. Los jinetes se mantenían agarrados al cuello de los caballos, escondiéndose tras uno de sus flancos, y se acercaban al poblado simulando ser ana manada en pastoreo. Luego, de improviso, los guerreros se erguían decididos y se lanzaban denodadamente al ataque.

LA    CAZA
El otoño era la estación de las grandes cacerías. La tribu se trasladaba continuamente en busca de manadas de búfalos, que galopaban hacia el sur. Había manadas tan numerosas que a veces se extendían hasta sesenta kilómetros, y ccntinuaban pasando durante cinco días seguidos. Los jinetes se situaban en los flancos de la manada, y sus flechas, casi siempre certeras, se clavaban en la juntura del lomo de los bisontes. Un procedimiento más audaz para abatir a la presa era saltar de la grupa del caballo sobre la del risonte y clavarle un cuchillo en la garganta.

Los pieles rojas sabían utilizar la carne y otras partes de este animal. Con la piel aún cubierta de pelos, hacían camas, mantas y capas. Después de haberla raspado la usaban para fabricar tiendas, piraguas, escudos, ropa y calzado. Los huesos servían para preparar utensilios (palas, arpones, puntas de flechas, agujas, ornamentos); los tendones y los intestinos eran transformados en cuerdas para arcos, lazos y ataduras; los cuernos hacían las veces de recipientes; los cascos daban una gelatina que se empleaba como cola; el cerebro servía para el curtido de las pieles.

LAS    DANZAS
Los pieles rojas fueron famosos, además, por las fantásticas danzas que ejecutaban en distintas ocasiones. Había danzas de carácter religioso que servían para solicitar al Gran Espíritu una lluvia, una caza abundante, o la victoria en la guerra. Otras danzas, que se ejecutaban inmediatamente antes de una batalla, tenían por objete exciear a los guerreros para la pelea. A menudo, en la excitación los guerreros se excedían; el resultado era, así, opuesto al deseado, pues llegaban a la batalla físicamente extenuados. Otro tipo de danza, que tenía carácter de espectáculo, consistía, generalmente, en la narración mímica de una  hazaña guerrera.

PARA SABER MAS…
Las religiones: Como todos los pueblos antiguos, no sólo de América del Norte, Centro y Sur, sino de Europa, Asia u Oceanía, la figura del sol era tan importante como la de la Luna. Se le adjudicaba al primero la jerarquía, la cacería, la acción de la naturaleza, el cacique, la paternidad, mientras que la segunda estaba parangonada con la noche, el reposo, las aguas, los misterios, la maternidad, el medicine-man (wakan). También adoraban al viento y al rayo al que temían y representaban como una culebra en movimiento, por ello muchas tribus se abstenían de matarlas. Más bien las veneraban y danzaban como los Hopi en ceremonias mágicas y secretas.

Creían que existíaun Gran Espíritu y también otros menores que vivían en cada hombre, en cada animal, lago, árbol, pasto y hasta en las piedras.

Así, para los espirituales indios Hopi, el monte era sagrado y el mundo material y su relación con los espíritus no tenían fronteras limitantes. Cualquier terrón de la tierra era sagrado y como tal habitado por seres sutiles, Además del Sol y la Luna existían las Personas de los Hombres, las Personas de la Tierra, las Personas del Agua, y las Personas del Viento. Esto último coincide con las leyendas de las culturas europeas y orientales sobre los genios que habitan los distintos elementos (hadas, salamandras, sílfides, elfos, etc.)

Entre los zuñies y pawnees, existía la creencia de que las sombras que dejaban en el suelo al caminar, eran sus almas y que cuando fallecían se reunían en un lugar desolado al que ningún miembro vivo de la tribu podía acceder.

Todos los muertos hacían un  largo viaje hacia los cielos y formaban juntos la Vía Láctea, cualquiera hubiera sido su rol en la vida. Las estrellas brillantes, sin embargo, eran los espíritus de los bravos guerreros que cabalgaban, por siempre, los campos celestes del Gran Manitú.

El hombre blanco al llegar a América descubrió muchas cosas importantes y cubrió otras de miseria y olvido. Pero entre las primeras, encontró un verdadero tesoro de leyendas: mellizos que viajaban al sol, aves que raptaban a hermosas doncellas, mujeres arañas librando gente de un diluvio. Al igual que otros escritores o narradores de mitos del resto del planeta, estos pieles rojas contaban la creación del mundo: como se descubrió el fuego, como brotaron las plantas y fueron creados los hombres.

Pero los mitos que los conquistadores escucharon y perpetuaron no eran simples fábulas. Eran herencia sagrada que explicaban las fuerzas de la naturaleza y daban un contenido vital a los cantos y danzas primigenias del ceremonial religioso piel roja. (Fuente: Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona)

Ver: Los Bisontes de la Pradera Norteamericana

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Ilustrada Tomo III Los Pieles Rojas
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Mapa del Mundo Antes del Descubrimiento de America Exploracion Africa

MAPA ANTIGUO mundo conocido

Mapa de los europeos previo al descubrimiento de Colón: era un mar Mediterráneo nítido, al que conocían muy bien y el resto imprecisiones sobre Europa continental, África y Asia. Al llegar al otro lado del Atlántico hubo que hacer nuevos mapas y catálogos de la costa descubierta y de las islas. Los primeres mapas fueron perfiles de las costas y figuras de las «las ya que el interior no se conocía. El primer mapa que incluye las tierras americanas se edita en 1493 en Roma, y resume el primer viaje de Colon. En 1507, Waldseemüller dibujó un planisferio que logra una mayor aproximación a la realidad del nuera continente, al que designa por primera vez con el nombre de “América”.

 La Exploración de la Costa Africana: En la segunda década del siglo XV, los portugueses iniciaron un proceso de expansión que, en poco más de cien años, los llevaría a lugares tan remotos como Brasil y la China.

En el año 1415, una armada portuguesa sitió y ocupó la ciudad musulmana de Ceuta, ubicada en la costa marroquí, sobre el Estrecho de Gibraltar. La ciudad era uno de los principales puertos comerciales musulmanes sobre el Mediterráneo y hasta allí llegaba, por caravanas, el oro que se extraía de la región del Sudán. Los portugueses se interesaron por hallar las fuentes del oro y hacia fines de la segunda década del siglo comenzaron a explorar sistemáticamente la costa africana.

En una primera etapa, que puede extenderse hasta 1434, año en que los navegantes llegaron al cabo Bojador, el avance fue muy lento: los pilotos necesitaban familiarizarse con las corrientes marinas, evitar los escollos costeros y, sobre todo, solucionar el problema del regreso, con vientos y comentes marinas en contra. Este último problema fue solucionado con la volta do mar, que consistía en internarse en alta mar con rumbo noroeste hasta encontrar los vientos del oeste que impulsaran las naves hasta la costa europea. En esta vuelta, las naves hacían escala en las islas Ma-deira o en las Azores, colonizadas por los portugueses en esta misma época.

Pocos años más tarde, los portugueses llegaron al cabo Blanco, y muy cerca, en la isla de Arguim, instalaron el primer asentamiento comercial de carácter permanente. Allí los portugueses conseguían de los pobladores oro en polvo y esclavos (nativos de otras tribus que habían sido capturados en alguna guerra local), a cambio de trigo, telas y ornamentos de vidrio. Más al sur, en las costas de la actual Ghana, los portugueses encontraron posibilidades de comercio aún más interesantes: oro, esclavos y pimienta, en primer lugar, y también marfil, goma y aceite de palma. Para defender el monopolio de este comercio, codiciado por marinos españoles y genoveses, se estableció en 1481 la factoría-fuerte de San Jorge de la Mina.

El comercio del oro de Mina tuvo su época de esplendor entre fines del siglo XV y los comienzos del siglo XVI. Mientras tanto, los portugueses se habían embarcado en un proyecto más ambicioso: penetrar en el comercio oriental de las especias. Para ello, había que poner proa hacia la India y, más precisamente, hacia la costa Malabar, donde estaba la ciudad de Calicut.

Los Billares en Buenos Aires Colonial Primeros Juegos Publicos

Juegos en el Virreinato: La magia de los billares

Una de las actividades más practicadas por los argentinos durante varias décadas fue sin dudas las partidas de billar, un entretenimiento que despertó el interés de los hombres, que durante años se reunían frente a la mesa con paño verde para disfrutar de una competición en la que se requería destreza.

Fue en el año 1801 que se supone abrió una de las primeras confiterías que incluían billar. Por lo menos así lo retrataron las publicaciones de la época, como es el caso de un anuncio del El Telégrafo Mercantil, en relación a la apertura del Café de Marco, que se encontraba ubicado en la esquina de Santísima Trinidad y San Carlos, en la actualidad Bolívar y Alsina.

El artículo publicitario mencionaba lo siguiente: “Mañana jueves se abre con superior permiso una casa café en la esquina frente del colegio, con mesa de billar, confitería y botillería. Tiene hermoso salón para tertulia, y sótano para mantener fresca el agua en la estación de verano. A las 8 de la noche hará la apertura un famoso concierto de obligados instrumentos”.

No obstante, se sabe que el billar llegó a Buenos Aires a comienzos del siglo XVII, y en sus primeras épocas fue conocido con el nombre de Truque, utilizando los mismos elementos, reglas y técnicas que se usarían posteriormente en las partidas de billar.

Por lo general, todos los que deseaban jugar al Truque asistían a un local que precisamente se encontraba emplazado en el mismo sitio donde 200 años después comenzaría a funcionar el Café de Marco.

Este popular café era propiedad de Simón de Valdéz, quien además se desenvolvió por un corto período de tiempo como tesorero de la Hacienda Real, y en sus ratos libres gustaba de realizar operaciones comerciales ilícitas, tales como contrabando y tráfico de esclavos.

Pero aquel no era el único reducto en el que se podía disfrutar del billar, ya que en la segunda mitad del siglo XVIII abrió sus puertas el Café de la Sonámbula, cuya principal atracción era precisamente la mesa de billar.

Para el año 1779 diversas crónicas de la época aluden a un denominado Café de los Trucos, cuyo nombre deriva de aquel juego del truque. Fue en ese mismo año que se inauguró el Café de los Catalanes.

Con el paso de los años el billar o truque se convirtió en una de las actividades más populares de Buenos Aires, por lo que el Virrey Vértiz decidió reglamentarla en el año 1799. Probablemente por ese motivo surgiría el Café de Marco dos años después.

Por aquel entonces era común ver a distintos visitantes ingleses que viajaban a Buenos Aires y pasaban parte de su tiempo en los cafés donde se jugaba billar, atraídos seguramente por el ambiente porteño que podía respirarse en esos sitios.

Entre las crónicas de la época, podemos citar la del periodista y cronista británico Thomas George Love, el cual dentro de su obra “Cien años en Buenos Aires (1820-1825)” comenta al respecto: “El café de la Victoria, en Buenos Aires, es espléndido y no tenemos en Londres nada parecido; aunque quizá sea inferior al Mille Colonnes y otros cafés parisinos. Dignos de mención son el San Marcos, el Catalán y el café de Martín. Todos ellos tienen patios tan grandes como no podría darse en Londres, donde el terreno es tan caro. En verano están estos patios cubiertos de toldos, ofreciendo un placentero refugio contra el calor y el sol y tiene aljibes con agua potable. Nunca falta en estos café una mesa de billar siempre concurrida, juego muy apetecido por los criollos, y las mesas están siempre rodeadas de gente”.

Otra de las crónicas, en este caso una publicación que data del año 1836 y que pertenece a Alcides D’Orbigny nos relata lo siguiente: “Eran malos y concurridos por gente pendenciera”, mientras que Arsenio lsabelle describió a estos cafés como “espaciosos, pero pasablemente malos”.

Por su parte, J. A. Beaumont documentó en 1828: “Los cafés de Buenos Aires son muy concurridos y todas las noches se reúne en ellos gran cantidad de público a jugar a las cartas o al billar”.

billares porteños

El Chocolate Historia de los Alimentos en America Comida de los Indios

ALIMENTOS DE AMÉRICA: EL CHOCOLATE

El chocolate
Otro alimento que hizo verdadero furor en Europa fue, el chocolate. Igual que el café o el té, el chocolate, es un estimulante cuyo principio activo es la teobromina, que significa «alimento de. los dioses». Este calificativo nos da una descripción mucho más exacta de su uso que cualquier apoyo botánico.

En el Méjico azteca, donde por primera vez lo vieron los europeos, el cacao era la bebida favorita de los emperadores, que eran considerados dioses. El primer europeo que probó el chocolate fue Cortés, invitado por Moctezuma, que se lo ofreció servido en una calabaza dorada.

Para preparar el chocolate, los mejicanos recogían los frutos del árbol del cacao, que siempre está verde y cuyas flores amarillas se parecen a las rosas. Luego partían las frutas y las exponían al sol hasta que «sudaban». El siguiente paso consistía en moler las vainas en un molino que llamaban metatl.

Thomas Gage, un inglés que iba a estar muy relacionado con el chocolate, asegura que su nombre procede de la onomatopeya choco-choco, que imita el chasquido del chocolate al entrar en contacto con el agua, y de atle, el nombre del molino.

El chocolate era tan caro que difícilmente pudo ser la bebida habitual de los campesinos pobres. En Méjico se utilizaba como dinero en lugar de las monedas, de las que nunca se sirvieron los aztecas. Las vainas de cacao se empaquetaban en bultos de 24.000 unidades, y éstos se constituían en la medida estándar del dinero, con los
que los mejicanos y los mayas pagaban sus impuestos.

Tal y como lo tomaron Moctezuma y Cortés, el chocolate era una bebida fría, no líquida, pero sí batida hasta conseguir una consistencia parecida a la de la miel, por lo que había que tomarlo con cuchara. Se mezclaba con toda clase de especias, incluyendo una que todavía se le añade hoy en día: la vainilla. Los aztecas, además le ponían con frecuencia maíz molido a su chocolate.

chocolate derretido

En manos europeas, el chocolate sufrió un considerable cambio. Se convirtió en una bebida auténtica, pues era tan caro que había que mezclarlo con agua. Sin embargo, se seguía batiendo y añadiéndole una gran variedad de especias, según la fórmula propia de cada consumidor.

Lo más probable es que los aztecas le introdujesen varios afrodisíacos naturales. De, hecho, tanto los franceses como los ingleses, consideraban al chocolate como un afrodisíaco.

Resulta característico de ambos temperamentos nacionales el que, mientras los franceses bebían chocolate sin ninguna prevención, estaban muy preocupados respecto al café, pues sus médicos les habían asegurado que los dejaría impotentes. Los ingleses, por su parte, estiman muy tranquilos con el café, pero les preocupaban los efectos que pudiera tener el chocolate sobre la castidad de las mujeres (la castidad de los hombros no se consideraba tan importante).

Al final del siglo XVIII ya no se consideraba que el chocolate pudiese poner en peligro la virtud femenina. Se tomaba en toda Europa, y fue una de las bebidas que hizo posible la revolución intelectual europea, conocida como el Siglo de las Luces.

Las damas francesas de cierto rango organizaban reuniones, y en sus salones se servía café o chocolate a sus imitados, que eran todos intelectuales y hombres, excepto la anfitriona. Mientras sorbían su chocolate discutían sobre los temas de actualidad y de política, como el de si los poderes del rey de Inglaterra deberían ser limitados, o lo que se podría hacer para mejorar la suerte cíe los campesinos.

El chocolate había perdido completamente su exótica reputación, hasta tal punto que con frecuencia lo bebían las colegialas y las monjas. Una de las entusiastas de esta bebida fue Madame d’Arestrel, superiora del convento de la Visitación de Belley, y que tenía un joven amigo llamado Anselme Brillat-Savarin.

La Revolución Francesa hizo que Anselme tuviese que emigrar a Nueva York, donde tuvo que ganarse la vida tocando el piano en una orquestina mientras pensaba en su gran obra gastronómica. En ella habría de incluirse la receta que la madre superiora de Belley le había proporcionado para hacer un buen chocolate.

«Hazlo en un recipiente de porcelana la noche antes de que quieras beberlo. Luego déjalo reposar toda la noche. Con este reposo adquiere una concentración y una textura aterciopelada que lo mejora infinitamente. Dios no nos guardará rencor por este pequeño refinamiento. Al fin y al cabo, ¿no es Él todo perfección?»

Fuente Consultada: La Búsqueda de las Especias de Ritchie

La Ganderia en el Virreinato Las Vaquerias El Consulado y Belgrano

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA:

Política ganadera: La ganadería e industrias derivadas — Los conquistadores fueron los que introdujeron en América los primeros ejemplares de ganado vacuno, caballar, porcino, cabrio y asnal junto con distintas variedades de aves domésticas. Así, los primeros caballos fueron traídos por don Pedro de Mendoza; despoblada Buenos Aires quedaron algunos que al huir a las as se reprodujeron, dando origen a la hacienda cimarrona. El ganado o entró por la costa de Brasil, de donde pasó al Paraguay en 1558 y al fundar las distintas ciudades: Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires fueron a cada una de ellas. Según se cree, también Mendoza trajo lo primeros cerdos y en cuanto a las ovejas parece que fueron nevadas del Perú al Paraguay en 1550 por Nufrio de Chaves.

ganaderia en el virreinato del rio de la plata

En la época del Virreinato la fuente de riqueza de estas tierras era la ganadería. Las dilatadas llanuras ofrecían el medio propicio para su desarrollo, siendo esta actividad la preferida por los nativos o gauchos pues les permitía vivir en un medio de grata libertad. La legislación protegía a la ganadería. El ganado alzado fue considerado propiedad del pueblo, ya que Garay dió a los vecinos de Buenos Aires un derecho común sobre el mismo.

Como consecuencia de los continuos robos de hacienda hechos por los indios y vagos, que carecían de medios de vida, del aumento de perros cimarrones, de las sequías, del exceso de tierras sembradas de trigo y de maíz y por último, de la gran cantidad de reses faenadas por los españoles que se dedicaban a la ganadería (cerca de dos mil), matando casi cada uno su vaca por comida, además de las innumerables que degollaban para sacarles el sebo, mientras que de los toros extraían los cueros que exportaban al Brasil, las autoridades adoptaron diversas medidas tendientes a evitar la desaparición del ganado.

A partir de 1609 se abrió un registro en el que se inscribieron cuarenta vecinos autorizados para matar ganado (permisos de vaquería).
Por otra parte, como en los primeros tiempos sólo se utilizaban del animal los cueros, la gordura y las aspas, el resto era abandonado en el campo. Para evitar esto, en 1776, se aceptó un proyecto sobre salazón de carnes que fue aprobado con la condición de introducir de España barriles con flejes de acero y construir depósitos en la ciudad.

Para propender a esta industria que dependía en mucho del precio de la sal, el virrey Loreto propició Vas expediciones a Salinas Grandes, al sudoeste de Buenos Aires. Todo esto trajo aparejada la fundación por parte de particulares, de gran número de fábricas para la salazón de carnes.

Posteriormente el virrey Vértiz gestionó el traslado a Buenos Aires de toneleros extranjeros, que enseñaron su oficio a trabajadores nativos. En 1801 se instalaron curtiembres, pero desde el primer momento fue el cuero el producto más valorado del ganado vacuno, a tal punto que durante mucho tiempo sirvió de unidad de precio y su contrabando favoreció en mucho el adelanto de Buenos Aires.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Real Audiencia Funciones de las Autoridades Españolas en America

Real Audiencia:Funciones de las Autoridades Españolas

Cuando se descubrió América ante la necesidad de gobernar a los habitantes del Nuevo Mundo, se trasplantaron las leyes e instituciones de Castilla, porque la corona no nos consideró colonias sino parte integrante de la monarquía, pero debió adaptarlas a las necesidades y características De estas tierras. Las principales autoridades locales fueron:

Real Audiencia — Después de la llegada de los españoles a América, cuando se empezaron a suscitar pleitos entre los conquistadores y los habitantes del Nuevo Mundo, fue necesario instalar en las ciudades principales organismos para administrar justicia; fueron las Audiencias adonde se concurría para apelar las resoluciones tomadas por los jueces inferiores. Las Reales Audiencias eran de origen español. Fueron trasladadas a América para administrar justicia, pero si bien la jerarquía de las americanas era igual a la de las españolas, la jurisdicción de las primeras era superior y pronto adquirieron importantes funciones gubernativas y judiciales, pues como la gran distancia a España dificultaba los trámites, se les dió facultades para resolver por sí mismas en ciertos casos.

Podemos clasificarlas en: a) virreinales: instaladas en la capital del virreinato y presididas por el virrey; b) pretoriales: en la capital de las capitanías generales, presididas por un presidente que era el gobernador y capitán general; c) subordinadas: presididas por un presidente togado. La Audiencia de Charcas era subordinada, la de Buenos Aires fue virreinal.

En el orden gubernativo cada una tuvo absoluta independencia, y en el judicial había una cierta subordinación.

Composición — Un presidente, cuatro oidores, un fiscal en lo civil  otro en lo criminal y funcionarios inferiores. Los oidores debían tener capacitación para ejercer su cargo, y se les tributaron honores.

Sus funciones eran:

a) Judiciales: Las sentencias se hacían en nombre el rey con el sello real. Ante este cuerno se podían apelar las resoluciones de virreyes y gobernadores. Los asuntos civiles y militares eran apelados ante ella en primera instancia y en segunda instancia ante el Consejo de Indias; intervenían en los juicios de residencia.

b) Administrativas: Entendieron en el tratamiento que se debía dar a los indios, así como en cuestiones de diezmo y patronato. Los oidores formaban parte de la Junta de Real Hacienda.

e) Políticas: Los oidores aconsejaban al virrey en asuntos graves de gobierno y el más antiguo reemplazaba en caso de ausencia o muerte, hasta que el rey enviaba sucesor.

Audiencia de Buenos Aires — Felipe IV dió una Real Cédula en 1661 autorizando la creación de la Audiencia de Buenos Aires, por considerar que la distancia que la separaba de la de Charcas dificultada y atrasaba los trámites.

Dependían de la Audiencia de Buenos Aires las provincias del Río de la Plata, Paraguay y el Tucumán y estaba subordinada al virrey del Perú. Empezó a funcionar recién en 1663 y en 1671, por considerarse que no había cumplido con las finalidades que se esperaban de ella, se suprimió. En realidad Lima influyó en esta supresión, que le restituyó todos sus antiguos privilegios.

Al crearse el virreinato del Río de la Plata fue necesario restablecer la Audiencia, dada la gran distancia que lo separaba de Charcas. Por Real Cédula de 1783 fue erigida la Real Audiencia de Buenos Aires, cuyo presidente era el virrey.   

La Real Audiencia era el tribunal de justicia de más alto rango que existía en las colonias. A diferencia de las españolas, las audiencias americanas actuaban también como consejos de Estado, cumpliendo funciones políticas y sociales. Integraban las audiencias americanas un Presidente, cuatro o más oidores o jueces (según la importancia del tribunal), un fiscal y otros funcionarios. La primera audiencia se creó en 1511 en Santo Domingo (no entró realmente en funciones hasta 1526) y la siguieron otras en México, Panamá, Lima, Charcas, Quito, Cuzco, Santiago de Chile, etc. La Real Audiencia de Buenos Aires existió entre 1661 y 1771, siendo restablecida en 4783.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada.

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

OTROS DESCUBRIMIENTOS Y EXPLORACIONES
La carrera hacia el sur

En el mismo año en que se iniciaba el siglo XVI, Álvarez Cabral (imagen) , navegante enviado a la India por el rey portugués Manuel el Afortunado, se desvió de la ruta africana—según se cree, intencionadamente— y llegó a Brasil, donde fundó una colonia que, con el tiempo, sería la base de la expansión portuguesa en aquel inmenso territorio.

Antes de la llegada de los portugueses el actual Brasil estaba habitado por cerca de tres millones de indígenas que conformaban diversos grupos tribales. No constituían un conjunto cohesionado o definido, mucho menos centralizado, como sucedía en otras regiones de América

El explorador portugués nacido en Belmente, Pedro Álvarez de Cabral, fue el primer europeo en pisar tierras brasileñas en 1500. Al mando de 13 navíos y 1.500 hombres, descubrió unas playas sobre el océano Atlántico, a las que llamó Tierras de Vera Cruz tras tomar posesión de ellas en nombre de Manuel I. Luego, siguió su trayecto hacia Calicut. Brasil tuvo al comienzo un interés maderero y de enlace comercial, hasta que el descubrimiento de Álvarez fue finalmente retomado en 1515.

La colonización de Brasil
Brasil fue tomado en posesión para el rey de Portugal a partir de la expedición de Pedro Álvarez de Cabral, en 1500. Durante los dos años siguientes, otros navegantes, como Goncalo Coelho, Fernando de Noronha y Américo Vespucio, exploraron las extensas costas brasileñas, determinando claramente que éstas se encontraban dentro de la jurisdicción del rey de Portugal, de acuerdo con el tratado de Tordesillas.

La verdadera colonización de Brasil tuvo que esperar hasta la década de 1530, en que se establecieron varias factorías a lo largo de la costa. La primera fue la de Sao Vicente, fundada por una expedición al mando de Martín Alfonso de Sousa. Aunque esta tierra fue originalmente llamada Veracruz, pronto adoptó el nombre actual, debido a que el llamado palo de Brasil producía un apreciado tinte vegetal, que constituyó durante la primera mitad del siglo XVI el más importante producto exportado de estas tierras. Hacia 1532, los colonos portugueses, principalmente “bandeirantes” (aventureros paulistas) y jesuitas, avanzaron a lo largo del valle del río San Francisco.

En 1534, la región fue dividida en doce capitanías hereditarias, entregadas a nobles portugueses. Sin embargo, este sistema fracasó, pues cuatro capitanías no fueron colonizadas y otras cuatro fueron destruidas por ataques indígenas, resultando solamente rentables Pernambuco y Sao Vicente.

Ante esta situación, el rey Juan III envió a Tomás de Souza como primer gobernador general del Brasil, con instrucciones de centralizar la autoridad y salvar las capitanías restantes. Souza se estableció en la recién fundada ciudad de Salvador de Bahía, convertida desde entonces en capital de Brasil, hasta 1763. El dominio portugués de Brasil se vio temporalmente amenazado en 1555 por la llegada de colonos franceses a la región de Río de Janeiro, quienes fueron repelidos por las tropas portuguesas.

Para evitar una nueva penetración, se fundó la ciudad de Sao Sebastiáo do Río de Janeiro. Posteriormente, en 1580, cuando Felipe II tomó posesión de la corona portuguesa, Brasil quedó bajo su dominio, por lo que contó con ayuda española para repeler las constantes incursiones de franceses y holandeses.

Estos ataques culminaron con una gran invasión holandesa a inicios del siglo XVII. La precaria economía de la colonia portuguesa encontró un necesario impulso en la caña de azúcar, producto que se adaptaba bien al clima local y era muy requerido en el mercado internacional. La creciente demanda de mano de obra hizo que los bandeirantes organizaran numerosas expediciones hacia el interior del país, a fin de capturar indígenas y venderlos como esclavos en las /ofendas.

En su avance hacia el oeste, los bandeirantes se toparon con las misiones que los jesuitas habían establecido en toda la región del Chaco y la Mesopotamia. La Compañía de Jesús no dudó en armar a los indios para su autodefensa, instruyéndolos en el uso de armas de fuego y táctica militar. Posteriormente, la mano de obra indígena fue progresivamente reemplazada por esclavos africanos, tal y como sucediera en el Caribe. Los primeros esclavos negros llegaron a la región en la década de 1530, y modificaron la demografía de aquellas tierras.

POBLACIÓN POSTERIOR DE BRASIL: La población del vasto territorio brasileño estaba concentrada en algunos núcleos cercanos a la costa -la excepción era Minas Cerais, a causa de su riqueza minera-. A pesar de que la mayor parte de la población vivía en las áreas rurales, Brasil contaba con algunas ciudades de un tamaño importante para la época, como Salvador, 39.000 habitantes en 1780, y Río de Janeiro, 38.000 habitantes en ese mismo año. La producción de las plantaciones brasileñas -y la extracción de oro y diamantes- se realizaba con mano de obra esclava.

En la segunda mitad del siglo XVIII habían llegado a Brasil cerca de 900.000 esclavos, traídos desde Angola y Guinea en los barcos de esclavos o tumbeiros -literalmente, “coches de muertos”-. A fines del período colonial, los esclavos negros constituían más de un 35% de la población de Brasil. El porcentaje restante se distribuía en partes semejantes entre la minoría blanca y los mulatos y negros libres.

EN BUSCA DE UN PASO: En 1514, el rey Fernando de Aragón firmaba unas Capitulaciones con Juan Díaz de Solís, natural de Lebrija y piloto mayor de la Casa de Contratación de las Indias, a fin de buscar un paso que condujera al mar del Sur, que acabara de descubrir a la sazón Núñez de Balboa.

La expedición, compuesta de tres carabelas, salió de Sanlúcar de Barrameda a primeros de octubre de 1515 y, después de avistar la costa brasileña por el cabo de San Roque, siguió rumbo al sur y llegó a unas aguas que, por ser espaciosas y no saladas, llamaron mar Dulce o río de Solís (actual río de la Plata).

Se internaron hacia adentro, encontrando a los guaraníes quienes les tendieron una emboscada. Unos veinte años más tarde (1534), el emperador Carlos V concedió al adelantado Pedro de Mendoza la conquista y población del río de la Plata.

En 1536, dicho adelantado fundaba la villa o poblado de Santa María del Buen Aire—llamada también Nuestra Señora de Buenos Aires— y enviaba a uno de sus hombres, Juan de Ayolas, al río Paraná en busca de provisiones y de comunicación por tierra con las regiones del Perú.

Mendoza y sus hombres, contrariados por las dificultades que ofrecía la colonización en el río de la Plata, en territorios a la sazón tan inhóspitos, decidieron abandonarlos y regresar a España. La fundación definitiva de Buenos Aires se llevaría a cabo bastantes años más tarde, en junio de 1580, por Juan de Garay.

Llegada a Norteamérica

En 1513 zarpaba de la isla de Puerto Rico una expedición naval mandada por su gobernador, Ponce de León, que tocó en algunas islas del archipiélago de las Bahamas y llegó a una tierra cubierta de exuberante vegetación; por ello, y por ser festividad de Pascua, fue designada con el nombre de Florida. Ponce de León no iba en busca de oro y riquezas, sino de una fabulosa y legendaria “fuente de la eterna juventud”, cuyas aguas, decían, tenían la virtud de impedir o retrasar indefinidamente la ancianidad, y que, naturalmente, no halló por parte alguna.

La actitud hostil de los indígenas floridianos se hizo aún más ostensible en una segunda expedición realizada en 1521, en la que Ponce quedó gravemente herido; regresaron entonces los expedicionarios a Cuba y allí murió su jefe. Pánfilo de Narváez, el mismo que intentó apresar a Hernán Cortés en Méjico y que fue derrotado por él, decidió emprender una expedición al litoral del golfo de Méjico.

Partió de Sanlúcar en 1526, con cinco naves y trescientos hombres; muchos de éstos se quedaron en la isla de Santo Domingo, pero Narváez pudo reorganizar su equipo y llegar a la bahía de Tampa, situada al oeste de la península de Florida y ya en el golfo mejicano. Rechazado por los indios timucuanos, tuvo que reembarcar y seguir costeando, pero los temporales hicieron naufragar sus embarcaciones y Pánfilo de Narváez pereció miserablemente.

Uno de sus compañeros, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (imagen) , logró arribar, después de penosa travesía, a una isla de la costa de Texas, donde el hambre hizo sucumbir a la mayoría de sus compañeros, que llegaron a devorarse unos a otros. Cabeza de Vaca pasó después a tierra continental y permaneció durante muchos años. Al fin después de años de travesía, por los valles de Sonora y Culiacán, pudo llegar a la capital mejicana, de donde regresó a España.

Los relatos de Cabeza de Vaca estimularon nuevas expediciones a la América del Norte. Fray Marcos de Nija llegó a Arizona y Vázquez Coronado a Kansas. Por su parte, Hernando de Soto recorrió Florida, Georgia, Alabama y Carolina septentrional y meridional.

Cabeza de Vaca, uno de los hombres que más territorios recorriera —a pie casi siempre— de todas las épocas de la Historia, descubridor de la cuenca del río Iguazú —en la confluencia de las actuales fronteras del Paraguay, Brasil y Argentina— y el primero que atravesó de parte a parte la América septentrional, desde el Atlántico al Pacífico, fue al fin conducido a España, en donde sufrió pena de destierro. Irala fue nombrado definitivamente gobernador de los territorios del río de la Plata en 1555, por Carlos V.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg

Historia de la Exploraciones Expediciones de Amundsen,Peary,Beebe

GRANDES EXPLORADORES DE LA HISTORIA

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GRANDES EXPLORACIONES DEL SIGLO XX
Hillary Escala el Monte Everest
Peary Conquista el Polo Norte
Beebe Se Sumerge En El Océano Atlántico
Roald Admunsen Llega al Polo Sur

DESTACADAS EXPLORACIONES DE LA HISTORIA

ABRIÉNDOSE PASOS ENTRE LOS OCÉANOS
En cierto sentido, no es incorrecto decir que la proyección de Mercator se hizo demasiado popular. Muchos de nosotros, aun hoy, tenemos nuestro primer contacto con la geografía al observar un mapa de Mercator. Cuelga de una pared en el aula, y algunos de los conocimientos que reporta nos acompañan a lo largo de nuestra vida.

Cerca de los polos, el sistema de Mercator exagera notablemente las distancias. Así, por ejemplo, muchos de nosotros no podemos superar la impresión de que la costa norte de Asia es casi el doble de larga de E. a O., que la costa sur, cuando en realidad la costa norte es más corta. De la misma manera, tenernos una idea exagerada sobre las distancias que separan las tierras noroccidentales de Europa de las costas nororientales de América. En realidad, Islandia está sólo a unos 1.300 km. de Noruega; Groenlandia, a menos de 1.100 km. de Islandia; y la parte más aproximada de América, sólo a unos 1.200 km. de Groenlandia.

Fue justamente a través de este camino —Noruega a Islandia, Islandia a Groenlandia, y de ésta a América—, que los primeros marinos europeos entraron en contacto con el Nuevo Mundo, casi 500 años antes del histórico viaje de Colón. Los vikingos de Noruega comenzaron a colonizar primero a Islandia, hacia la segunda mitad del siglo IX. Hay historias, en las que podemos creer fácilmente, que relatan viajes realizados por los vikingos: yendo hacia el norte, divisaron las costas de Groenlandia. Sabemos que, en el año 982, Eric el Rojo partió de Islandia y estableció una pequeña colonia europea en Groenlandia. Poco tiempo después, su hijo Leif hizo otro gran viaje hacia el oeste, y alcanzó el continente americano.

Durante los 300 años posteriores, muchas otras expediciones de vikingos siguieron la misma ruta; pero lo cierto es que ninguno de los que en
ellas tomaron parte se dio cuenta de que habían hallado una nueva masa continental que se extendía desde el Ártico hasta las más altas latitudes del hemisferio sur.

Por largos años, el resto de Europa occidental ignoró las grandes proezas de los vikingos. En realidad, se los consideró por muchos siglos como invasores y piratas semibárbaros. Sólo en los últimos tiempos, los historiadores han comenzado a considerarlos como navegantes diestros y temerarios.

Pero esto no quita a Cristóbal Colón y a los valientes marinos que lo siguieron, el mérito de haber atravesado el Atlántico, el more tene-brarum de los romanos, por el norte, por el centro y por el sur. Amplias extensiones sin ningún palmo de tierra para avizorar, salvo unas pocas islas esparcidas entre grandes distancias; y tampoco puede olvidarse la hazaña de hombres como Magallanes, primero en cruzar el ancho océano Pacífico, ni la de Vasco de Gama, el primero que cruzó el océano Indico desde el sur de África hasta la India.

En la parte inferior de la lámina, a la izquierda, aparece una de las carabelas de Colón, la Santa María, barco pequeño y lento, en el cual mucha gente de hoy apenas se atrevería a cruzar el angosto canal de Panamá.

Las zonas marcadas con color celeste en el mapa adjunto, muestran las grandes extensiones oceánicas que los marinos europeos habían llegado a conocer a mediados del siglo XVI.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA:
De todas las vastas extensiones que se fueron descubriendo desde la época de Colón, ninguna motivó tanto interés como América. Cuando Colón concibió por primera vez la idea de navegar siempre hacia el oeste, dando la vuelta al mundo para llegar a las Islas de las Especias, en Oriente, tuvo que superar muchos prejuicios y severas objeciones.

Hemos visto que, durante aquella época, mucha gente sostenía ideas más primitivas sobre la forma de la Tierra que las sustentadas por fenicios y griegos antiguos. Creían que nuestro planeta era chato y que Colón corría un grave riesgo de volcar sus barcos si se aventuraba muy lejos, pues llegaría al borde mismo de la Tierra. Otros, aunque convencidos ya de la redondez de la misma, dudaban de la posibilidad del viaje que Colón proponía. ¿Qué seguridad había para que una flota en el mar abierto pudiera encontrar suficiente agua fresca para sus necesidades? Aun si llegaban a las Islas de las Especias, ¿estarían los tripulantes en condiciones apropiadas para hacer el tremendo viaje de vuelta con la preciosa carga?

Hoy es fácil sonreír ante estas dudas; pero entonces eran muy reales. Lo notable no es que Colón haya encontrado tantos inconvenientes, sino que pudiera convencer a Fernando e Isabel, reyes de España, para que respaldaran la empresa. El mismo Colón no poseía mayor información acerca del océano que se proponía cruzar. Estaba seguro de que la Tierra era redonda; pero tomaba por exacta la estimación de Ptolomeo sobre la medida de su circunferencia, demasiado pequeña.

Fue probablemente por esta razón que, cuando Colón divisó tierra después de la travesía del Atlántico, estaba seguro de que había ido lo suficientemente lejos como para haber alcanzado las costas de Asia. La extraordinaria aventura fue coronada el 12 de octubre de 1492 con el descubrimiento de la isla Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas. Colón la bautizó con el nombre de San Salvador. También descubrió en este primer viaje las islas de Cuba (Juana), Haití (La Española) y otras.

En un segundo viaje, con una flota de 17 navios, descubrió —de 1493 a 1496—, las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. En una tercera travesía, con seis navios, llegó a la desembocadura del río Orinoco; posteriormente realizó un cuarto y último viaje.

Hasta su muerte, y a pesar de haber hecho tantos viajes a través del Atlántico, no pudo convencerse de que había descubierto un nuevo continente. La certidumbre de que se trataba de un descubrimiento pertenece verosímilmente a Américo Vespucio, quien viajó en 1501 a lo largo de las costas septentrionales de América del Sur. Vespucio rechazó la idea de que esas costas formaran parte del continente asiático y exclamó: “Colón estaba equivocado, éste es un Nuevo Mundo”.

Así adquirió gran celebridad por sus viajes, que relató en cartas y escritos, eclipsando con su fama al verdadero descubridor del continente. El alemán Waldseemüller publicó algunos de esos escritos en una Cosmografía y acotó que las nuevas tierras descubiertas por Américo (sic), bien podían llamarse “tierras de Américo o América”, incurriendo en un error injusto.

Algunos artistas de la época de Vespucio trataron de representar todo el encanto y el misterio de los viajes a «través del Atlántico, tal como se muestra en la lámina superior. A la izquierda de la misma se aprecia un testimonio en piedra dejado por los vikingos, que conocieron las costas de América mucho antes de que Colón realizara su viaje. La lámina de abajo muestra la impresión de un artista moderno sobre la realidad de aquellos viajes oceánicos.

En 1520, Magallanes, el gran marino portugués, navegó hacia el extremo sur de América y encontró un paso que comunicaba con el océano Pacífico, entre el continente y la isla de Tierra del Fuego: era el estrecho que hoy lleva su nombre. Con este nuevo acontecimiento pudo ser posible la ubicación de América en el mapa.

Al mundo de Ptolomeo, que constaba solamente de Europa, Asia y África, se le agregaba ahora un nuevo continente.

DESCUBRIMIENTO DEL OCÉANO PACÍFICO

BALBOA. Al audaz extremeño Vasco Núñez de Balboa (1475-1517) se debe el descubrimiento del Océano BALBOAPacífico, que él bautizó con el nombre de Mar del Sur. Había nacido en Jerez de los Caballeros, de familia hidalga, pero muy pobre. En su juventud sirvió como criado en la casa de D. Pedro Portocarrero, señor de Moguer.

Al emprender Rodrigo de Bastidas su expedición comercial a Tierra Firme, se alistó entre los que siguieron al ilustre comerciante e intervino en numerosas exploraciones. Por su valor, robustez, gentileza y arrogante porte, era admirado por españoles e indígenas.

Al frente de una expedición compuesta de 190 hombres, partió de Santa María de la Antigua para hallar «la otra mar», de la que un indio amigo le había hablado. Remontó el río San Juan (Nicaragua), sufriendo las molestias de los vampiros («murciélagos grandes como tórtolas que allí había y que mordían cruelmente en cuanto se dormían».)

Regresaron de nuevo al punto de partida, y el día 1 de septiembre de 1513 salían de Darién para realizar la travesía del istmo. En lucha incesante con los naturales del país, tuvieron que salvar de continuo montes y ciénagas, escalando las alturas de la cordillera de los Andes. Por fin, los españoles de Balboa «llegaron a las cumbres de las más altas sierras de donde la mar se parecía».

Iniciaron el descenso y llegaron a las playas del Océano Pacífico el día 25 de septiembre de 1513. Balboa, vestido con su armadura, y con todo el ceremonial del caso, penetró en sus aguas, tomando posesión de todo el litoral «de Norte a Sur» en nombre de Castilla. Después se envió a la metrópoli una relación del descubrimiento, pues «el almirante don Cristóbal Colón, no había encontrado el Asia, sino que había descubierto un Nuevo Mundo».

PRIMERA VUELTA AL MUNDO. Conocido este hecho, se imponía el descubrimiento de un paso marítimo MAGALLANESpara llegar a Asia. Las exploraciones para descubrir «el paso del Norte» se iniciaron en tiempos de Colón; los hermanos Gaspar y Miguel Corterreal llegaron hasta la península del Labrador (tierra laborada). El paso del Sur tenía más partidarios debido al hecho de que las costas del Brasil retroceden hacia el Suroeste. Fueron recorridas por Pinzón y Solís.

Más tarde, Fernando de Magallanes (1480-1521), que conocía las Indias Orientales, ofreció al emperador Carlos I de España llegar a las Molucas siguiendo la ruta de Solís. El día 5 de agosto de 1519 salieron de Sevilla 5 buques y 239 hombres.

Llegados al puerto de San Julián (Patagonia) continuaron viaje hacia el Sur y prosiguieron la exploración de la costa, entrando y saliendo por los laberintos y canales.

Por fin penetraron en uno cuyas dos orillas estaban formadas por espantosos precipicios. Sortearon los escollos y capearon las fuertes marejadas producidas por el choque de los dos océanos, hasta que consiguieron salir a la otra parte del canal, frente al que se abría un espléndido océano al que encontraron en completa calma, por lo que fue bautizado con el nombre de Océano Pacífico.

La travesía del paso del Sur, que ha recibido el nombre de estrecho de Magallanes, había durado treinta y ocho días. Continuando su navegación hacia el Noroeste, llegaron a las Marianas e Islas Filipinas y allí, en una refriega con los indígenas, Magallanes cayó mortalmente herido.EL CANO

Juan Sebastián Elcano (1486-1526), marino natural de Guipúzcoa, con el Victoria, único buque que quedaba hábil para la navegación, prosiguió el viaje cruzando mares desconocidos y atravesó en magnífico derrotero todo el Océano índico, con la certeza de que navegaba en dirección a la patria. Bordeó África del Sur por el cabo de Buena Esperanza y llegó, por fin, a España. Desembarcó en Sevilla el día 8 de septiembre de 1522, a los tres años de abandonar las costas españolas.

Los dieciocho hombres que regresaron, tras recorrer 14.000 leguas de mar, habían comprobado prácticamente la teoría colombina de la esfericidad de nuestro Globo.

William Clark (1770-1838) y Meriwether Lewis (1774-1809). Más conocidos como Lewis y Clark, estos camaradas cruzaron Norteamérica buscando lo que muchos marinos no habían logrado encontrar: una ruta marítima septentrional entre los dos océanos. Lewis y Clark, respaldados por el gobierno de Estados Unidos, deseaban hallar un camino definido por los ríos, con una porción terrestre practicable en la divisoria continental.

Nadie se imaginaba cuan elevadas, empinadas y extensas eran las montañas Rocosas. La idea que tenían los norteamericanos de entonces sobre las montañas estaba basada en los Apalaches. Se suponía que la expedición de Lewis y Clark debía llegar a las cabeceras del río Missouri, y transportar las canoas y los suministros por tierra hasta las cabeceras de otro río que fluyera hacia el oeste, que los llevaría hasta el Pacífico. En caso de ser practicable, esta ruta hubiera significado una bendición para los comerciantes estadounidenses, que deseaban establecer un puesto de comercio sobre la costa occidental, a pesar de que Estados Unidos no reclamaba en ese tiempo ningún territorio sobre el Pacífico.

El presidente Thomas Jefferson escogió en 1804 a Lewis, su secretario privado, para dirigir la expedición. Lewis contrató a Clark, y juntos dirigieron el grupo que remontó el río Missouri en canoa, a caballo y a pie, hasta penetrar en las montañas Rocosas, donde el cruce montañoso hacia el río Columbia les pareció demasiado largo y difícil para propósitos comerciales.

Viajaron por el Columbia aguas abajo hasta el Pacífico, pasaron el invierno en Oregón y luego regresaron. Sus observaciones sobre las tierras, la gente, las plantas y la vida salvaje eran de incalculable valor, aunque Lewis nunca publicó sus diarios de viaje.

Lewis fue elegido en 1807 gobernador del territorio de Louisiana. Singularmente perturbado, se suicidó mientras viajaba por Tennesse. Clark ocupó numerosos cargos gubernamentales y negoció varios tratados con las tribus indígenas.Uno de los últimos grandes aventureros, el explorador noruego

Roald Amundsen consiguió vencer a los hielos de la Antártida, conquistando por primera vez el polo sur. Sin embargo, su espíritu valeroso y la fidelidad hacia su amigo y compañero Umberto Nobile lo hicieron encontrar la muerte en las aguas heladas del Ártico.

Roald Amundsen, nacido en Borge el 16 de julio de 1872, hijo de un armador, abandonó los estudios de medicina a los 21 años para embarcarse por primera vez. En 1897 formó parte de la expedición belga al círculo polar antartico, y entre 1903 y 1906, con una embarcación de su propiedad, la «Gjóa», y una tripulación de seis hombres, atravesó los mares helados del norte del continente americano desde la bahía de Baffin hasta el estrecho de Bering. Durante los dos años que duró esta aventura, Amundsen realizó estudios acerca del desplazamiento del polo magnético.

En 1909 se propuso conquistar el polo norte, pero, al adelantársele Robert Peary, dirigió su expedición a la Antártida. Partiendo de un campamento base situado en el borde de la tierra de Eduardo VII, alcanzó el polo sur, junto con cuatro compañeros, el 14 de diciembre de 1911, sólo 34 días antes de que lo consiguiera la expedición de Robert Falcon Scott.

Posteriormente, Amundsen prosiguió sus exploraciones aventureras y, tras varios intentos fallidos, el 11 de mayo de 1926 sobrevoló el polo norte desde Spitsbergen —posterior Svalbard—, al norte de Noruega, hasta Alas-ka, a bordo de un dirigible, el «Norge», junto con el explorador estadounidense Lincoln Ellsworth y el ingeniero aeronáutico italiano Umberto Nobile. Dos años después, hacia el 18 de junio de 1928, al acudir en auxilio de Nobile, el avión en que viajaba, el «Latham», desapareció en el océano Glacial Ártico. (fuente consultada: Enciclopedia HISPÁNICA Entrada Amundsen Roald)

Causas de la Exploracion Europea en el siglo XV Viajes Maritimos

Causas de la Exploración Europea En El Siglo XV

A partir del siglo XV, el reducido espacio en que se había desarrollado la vida  de  la Europa medieval fue sucesivamente ampliado por expediciones sistemáticas que descubrían nuevas tierras o abrían nuevas rutas. En poco más de dos siglos, civilizaciones hasta entonces desconocidas, y otras con las que solamente se habían establecido contactos a través de comerciantes y caravaneros, quedaron sólidamente unidas a Europa por mar.

La demanda de objetos de lujo -seda, marfil, joyas- y de costosas especias, así como de metales preciosos necesarios para la creciente actividad mercantil, se acentuó con la recuperación económica de mediados del siglo XV. Pero estos productos llegaban de Oriente a Europa a través de multitud de intermediarios que los encarecían, sin contar con que el flujo se vio bloqueado por el dominio turco en el Mediterráneo oriental a partir de la toma de Constantinopla (1453).

Fue la necesidad de buscar nuevas rutas para conseguirlos, junto a los avances en navegación y en la elaboración de los mapas, los que se combinaron para hacer posible la sucesión imparable de descubrimientos y conquistas.Portugal y España lideraron esta búsqueda, cuyos éxitos más notorios fueron conseguidos por Vasco de Gama, al alcanzar la India a través del mar, y por Cristóbal Colón, en pos del mismo objetivo, al encontrar por error un continente desconocido en Europa. Las ansias de riqueza de reyes, mercaderes y aventureros, más los deseos evangelizadores de la Iglesia, inauguraron un nuevo escenario mundial en el que Europa colonizaría vastas zonas del mundo.

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN EUROPEA: En la Edad Media el mundo era como un gran grupo  de pequeños territorios cerrados en ellos mismos y que se ignoraban entre sí. Cada civilización estaba separada de las demás por grandes zonas deshabitadas o poco pobladas. Europa lo ignoraba casi todo de África más allá  del Sahara, de China y de la India, y ni siquiera sabía de la existencia de América.

En el siglo X los vikingos habían recorrido e! Atlántico Norte y, tras descubrir Groenlandia, llegaron a las costas más septentrionales del continente americano, a las que llamaron Vinlandia, Pero estas expediciones no tuvieron continuidad y fueron olvidadas.

Posteriormente, las Cruzadas y los viajes de los grandes mercaderes, como Marco Polo, permitieron contactar primero con el mundo islámico y luego, a través de este, con el Lejano Oriente y el África Negra. En la época medieval, el comercio de Europa con el Lejano Oriente había alcanzado un cierto desarrollo. A través de la Ruta de la Seda se traían de Asia artículos de lujo, como las especias, los perfumes, las sedas, las piedras preciosas y el marfil.

Las rutas eran largas e inseguras, pero las conquistas de los cruzados en tierras de Oriente Medio aseguraban el tráfico comercial, Sin embargo, la situación se agravó a partir de 1453, cuando los turcos otomanos conquistaron la ciudad de Constantinopla y cortaron el camino terrestre que unía Europa con Asia, Por ello, los europeos intentaron buscar nuevas rutas que llegaran al Lejano Oriente por mar.

Si “Dios, gloria y oro” eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Aunque los historiadores discuten todavía el grado de esa centralización, la verdad es que todo el proceso fue una empresa estatal. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus energías a lo que había más allá de sus fronteras.

Para Francia, eso significaba la invasión de Italia; pero para Portugal, un estado sin medios para pugnar por el poder en Europa, significaba incursionar hacia fuera. La monarquía española del siglo XVI era lo suficientemente fuerte para perseguir el poder tanto dentro como fuera de Europa.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

APORTES DE TEXTOS DE LA ÉPOCA: A principios del siglo XV los libros de viaje más detallados se referían a África, pues procedían de las escuelas de instrumentistas y cartógrafos judíos que existían en Mallorca desde fines del siglo anterior. Ellas fueron las intermediarias entre la Cristiandad y el Islam pues mantenían relaciones comerciales con Sicilia —a través del reino de Aragón— y con los árabes.

Con respecto a Asia, entre fines del siglo XIII y mediados del XIV, Europa contaba con fuentes árabes y noticias de viajeros. Entre las obras que más contribuyeron a despertar inquietudes con respecto a la posible existencia de tierras hasta entonces desconocidas o de las que se tenían escasas noticias, podemos enumerar:

Manual de Pegolotti. Era muy conocido entre los mercaderes del siglo XIV pues contiene en detalle las rutas comerciales a Medio y Extremo Oriente. Además tenía una lista de doscientas ochenta y ocho especias donde, por ejemplo, se consignaban once variedades de azúcar, ceras y gomas provenientes de las regiones señaladas.

Viajes de Marco Polo. El príncipe Enrique de Portugal lo hizo imprimir a fines del siglo XV. La acotación que hace el autor acerca de la extensión este-oeste de Asia y su referencia al Japón, situándolo muy al este de China, fueron datos posiblemente importantes para las convicciones geográficas de Cristóbal Colón, quien conoció esta obra.

Imago Mundi, del cardenal Pierre d`Ailly, publicada en 1483. El autor está considerado como el geógrafo teórico más importante de su época. En él ejerció gran influencia Rogelio Bacón (1214-1294), monje franciscano inglés, conocido por sus estudios de física. Entre sus obras importantes figura Opus Majos, donde explicaba que Asia y África se extendían más al sur del Ecuador y consideraba habitable la zona tórrida.

Este concepto no había sido aceptado desde la época de Aristóteles (siglo IV a.C.) hasta entonces. Pierre d`Ailly no conoció la obra de Marco Polo, pero cometió el mismo error con respecto a la extensión dé Asia. Describió a África como rodeada por mar y al océano Indico como mar abierto. Colón tenía un ejemplar de mago Mundi.

Astronomía, más conocida por su nombre árabe Almagesto. Pertenece a Ptolomeo, que era egipcio y vivió a mediados del siglo II d.C. En tiempos medievales todas sus obras fueron muy conocidas, especialmente por eruditos árabes, quienes —juntamente con los de Bizancio—fueron herederos casi directos de importantes elementos de la cultura clásica griega y de la helenística.

Astronomía fue traducida al latín por Gerardo de Cremara, en el siglo XII, en Toledo. En la centuria siguiente apareció un resumen hecho por John Holywood (inglés), conocido como SácroBosco; esta obra fue durante tres siglos el texto elemental más conocido.

Historia rerum ubique gestarum, del Papa Pío II. Es, en gran parte, un resumen de las obras de Ptolomeo. Se afirma en ella que era posible la circunnavegación de África. Colón tenía un ejemplar de este texto, por lo tanto, inferimos que conoció las ideas tolemaicas.

Lo expuesto demuestra que Europa occidental logró ponerse nuevamente en contacto con el mundo clásico y surgió así un grupo de hombres que, aunque respetando lo enseñado hasta entonces, estuvieron dispuestos a refutar algunas conclusiones.

Este mapa forma parte de la Geographia de Ptolomeo, traducida al latín que no estuvo al alcance de los europeos sino hasta el siglo XV. Los eruditos lo aceptaron como el mapa mas preciso de todos los tiempo. Las doce caras de los vientos, indican las corrientes de aire alrededor del planeta y se agregaron en el siglo XV

Adelantos técnicos de la época:

Los avances en cartografía facilitaron la exploración marítima; y contribuyeron a difundir la idea de que la Tierra era redonda. En la Edad Media, se empleaba como referencia al Almagesto de Ptolomeo, una obra del siglo II que describía a través de mapas, el mundo conocido. En el siglo XV, el cardenal Fierre d’Ailly realizó el Imago Mundi, donde rectificar algunos de los errores de Ptolomeo. Por su parte, Toscanelli corrigió en los mapas la distancia entre Europa y China.

A finales del siglo XIII  habían aparecido los mapas portulanos, que alcanzaron su mayor desarrollo en el siglo XV. Eran mapas en los que se unían los puertos :mediante líneas trazadas en forma de estrella. Estas líneas se trazaban en distintos colores para marcar los diferentes vientos. Puesto que su función era representar la costa no se dibujaban en ellos los detalles del interior de los continentes, salvo aquellos que pudieran servir de guía para los navegantes, como los ríos, las montañas y el emplazamiento de las ciudades. Algunos portulanos se convirtieron en auténticas obras de arte.

En el siglo XV se adoptaron vanos avances técnicos que hicieron posible navegar lejos de la costa.

• La brújula, cuyo conocimiento era muy antiguo, generalizó su uso a partir del siglo XIII y contribuyó a fijar con exactitud los rumbos. El astrolabio ayudó a determinar con precisión la latitud, midiendo la altura de los astros sobre el horizonte. Para ello se empleaba también e! cuadrante.

• Por otro lado, se incorporaron a las naves e! timón móvil y el ancla de brazos separados.

Los portugueses inventaron la carabela, que come las velas cuadradas para la velocidad y las velas triangulares para maniobrar. Como no utilizaba remeros, la bodega disponía de mucho espacio p almacenar mercancías. Estos barcos permitían la navegación en cualquier época del año y eran caz de resistir las tempestades y los ataques piratas, llevaban cañones.

EXPANSIÓN POR EL ATLÁNTICO SUR
Causas: Los comienzos de la expansión fueron modestos: intentos de ampliar zonas pesqueras, comercio con África del Norte, colonización de algunas islas del Atlántico oriental. Estas empresas no hacían prever una expansión mundial, pero en los últimos años del siglo XV varios factores incidieron para que se iniciara la época de los descubrimientos. Entre ellos pueden señalarse como importantes:

1) Proceso de desgaste en las relaciones entre oriente y occidente. En 1291 cayó San Juan de Acre ante los turcos y las relaciones entre Oriente y Occidente se tornaron difíciles. Durante el siglo XIV el interés europeo por el mar aumentó, en tanto que Bizancio perdía lentamente el cetro marítimo. Al caer Constantinopla en 1453, el proceso iniciado en 1291 se aceleró muy rápidamente; por lo tanto era vital el hallazgo de nuevas rutas para llegar a las especias.

2) Comercio en el Mediterráneo.
Las especias y la competencia portuguesa. La base normal de la prosperidad de los países mediterráneos era el tráfico de productos alimenticios, materias primas y manufacturas. Parte de España e Italia debían importar cereales de Sicilia y el sur de Italia, que eran zonas políticamente controladas por el reino de Aragón. Florencia, principal núcleo textil del Mediterráneo, dependía de la ana española. Milán, centro metalúrgico importante, recibía por tierra, desde Alemania, el cobre que, en gran parte, se reexportaba al Mediterráneo oriental en barcos venecianos Y genoveses. Sicilia y Calabria, ya en el siglo XV, producían tejidos de seda que vendían al exterior, pues la seda proveniente de China y Turkestán no llegaba en esa época con regularidad.

Aún más beneficioso resultaba el comercio de artículos importados: sedas chinas Y Persas, tejidos de algodón y esmeraldas de India, zafiros de Ceilán y, sobre todo, especias. Con el nombre genérico de “especias” se conocían condimentos para aderezar y conservar alimentos, tintes, drogas, perfumes, cosméticos y comestibles costosos. Los principales, por su valor y tamaño reducido, eran los condimentos, especialmente La pimienta blanca y negra procedentes del oeste de la India. El clavo, que era la especia más solicitada, crecía solamente en algunas pequeñas islas de las Molucas. Todas estas mercaderías, con gran demanda en cercano oriente y Europa, podían comprarse en la zona occidental de la India.

En el Mediterráneo, su comercio estaba manejado por genoveses y venecianos, que eran los últimos eslabones de una larga y complicada cadena de intermediarios .y centros de distribución.

La entrada de barcos vascos, gallegos y portugueses en el Mediterráneo no fue perjudicial para el comercio italiano hasta fines del siglo XV. En el siglo XVI, las especias de Oriente se llevaban a Lisboa y de allí a Amberes, que se convirtió en centro de distribución para el noroeste europeo. En la centuria siguiente, el predominio mercantil perdido por los italianos no fue heredado por Portugal sino por Inglaterra y Holanda.

El puerto de Lisboa. En este grabado del siglo XVI, de Theodore de Bry, se ilustra el puerto de Lisboa, donde se ven varias carabelas. Éstas eran el caballo de batalla en la era de la exploración. Antes del siglo XV, la mayoría de los navíos europeos era una embarcación pequeña con velas latinas, que se usaba en el Mediterráneo, o un tipo de barco lento, difícil de manejar, con velas cuadradas que operaba en el Atlántico Norte. En el siglo XVI, los arquitectos navales empezaron a construir barcos en los que se combinaba la facilidad de maniobra y la velocidad que ofrecían las velas latinas con la capacidad de transporte y la habilidad de navegación de los arcos de velas cuadradas.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508 Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509 Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516 Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518 Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520 Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521 Hernán Cortés conquista México.
1521-1522 Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539 Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526 García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539 Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530 Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538 Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539 Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580 Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543 Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541 Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554 Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543 Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558 Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

CONTINUA CON: LOS GRANDES VIAJES MARÍTIMOS

(Ampliar: La Conquista del Mar Dulce de Solís)