La Guerrilla

Conflicto con Chile Por El Canal de Beagle Limites de Argentina

RESUMEN CONFLICTO LIMITROFE CON CHILE: TRATADO DE PAZ Y AMISTAD

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA ARGENTINA

Ver a Raúl Alfosín el 10 de Diciembre de 1983 saludando desde el balcón de la Casa Rosada a un multitud de miles y miles de personas de todas las clases sociales, junto a diversas marchas por la defensa de los derechos humanos, tan humillados por un gobierno autoritario que durante siete años había secuestrado, torturado y asesinado a cuanto “supuesto ” opositor apareciera en su camino fue una verdadera fiesta nacional, donde se renovaban las ilusiones y esperanzas de millones de argentinos que aspiraban un país mas justo y organizado. La  sociedad entera  salió a las calles, feliz y orgullosa de haber podido participado democráticamente para elegir un nuevo presidente, con un Congreso y un Sistema Judicial. En su discurso de ese día, el presidente identificó el fin de la dictadura “con la línea divisoria que separa una etapa de decadencia y disgregación de un porvenir de progreso y bienestar”.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En las elecciones del 30 de octubre de 1983, la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez se impuso con cerca del 52% de los sufragios a la fórmula Italo Luder-Deolindo Bittel, que alcanzó alrededor del 40%. El comienzo del gobierno de Alfonsín estuvo signado por un fuerte optimismo. Los problemas del país no habían sido valorados por el conjunto de las fuerzas populares con la debida precisión.

La gravedad de la situación económica, sobre todo, no había sido adecuadamente considerada.Las prioridades del gobierno democrático incluían la eliminación del autoritarismo, el restablecimiento del valor de la justicia y los derechos individuales, la reinserción del país en el ámbito internacional, la democratización de la actividad sindical y la modernización cultural y educativa.

Los militares y los sindicalistas -protagonistas del “pacto militar-sindical” denunciado por Alfonsín en su campaña electoral- eran los antagonistas de estos objetivos propuestos por el gobierno. El intento de Alfonsín de democratizar los sindicatos fue derrotado por la oposición peronista, mayoritaria en el Senado, que rechazó la ley de normalización sindical propuesta por el Ejecutivo. Esta ley incluía el voto secreto y obligatorio, la representación de las minorías, la limitación de las reelecciones y la fiscalización de las elecciones por parte del Estado.

La consolidación de la democracia requería -de acuerdo con la concepción del gobierno- la sanción a los principales responsables de la violencia política en la Argentina, la solución del conflicto limítrofe con Chile y la subordinación efectiva de las Fuerzas Armadas al poder civil.

Otra dificultad para resolver fue la presión militar. El coronel carapintada Aldo Rico volvió a sublevarse y resultó nuevamente encarcelado. En 1988, el coronel Seineldín gestó un nuevo levantamiento reclamando amnistía e indulto a los militares condenados. Estos amotinados fueron reprimidos y terminaron en prisión. Igual destino tuvo en 1989 un grupo de civiles que intentó tomar el cuartel de la Tablada en la provincia de Buenos Aires.

En el plano cultural y educativo, la recuperación de la democracia implicó el fin de la censura y la discriminación, y el restablecimiento de la libertad de expresión. Las universidades recuperaron su autonomía y muchos científicos e intelectuales -algunos exiliados, otros marginados en su propio país- retornaron a las aulas.

Respecto de las relaciones internacionales, el gobierno tuvo que resolver un conflicto con el vecino país Chile sobre el canal de Beagle. A fines de 1985, se realizó un referéndum popular no obligatorio acerca de las negociaciones con Chile. En 1978, en pleno gobierno militar, los dos países se hallaban a punto de entrar en guerra, la que se evitó por intervención del Papa Juan Pablo II.

conflicto beagle papa juan pablo II Alfonsin

La mediación papal -que había contribuido decisivamente a evitar la guerra- produjo un dictamen que no fue aceptado por los militares. Consciente de la necesidad de eliminar las hipótesis de conflicto con países vecinos y de las resistencias que la aceptación del laudo papal encontraba en medios nacionalis tas y militares, el gobierno propuso la realización de una consulta popular no vinculante.

El gobierno radical propuso aceptar el laudo papal, pero organizó un referéndum para votar a favor o en contra; al final el sí tuvo un apoyo abrumador del pueblo.

También durante este gobierno se intentó revertir la imagen del gobierno argentino en las Naciones Unidas en relación con el conflicto de las islas Malvinas. En este aspecto, trabajó en forma favorable el canciller Dante Caputo.

En noviembre de 1984, Alfonsín convocó a un plebiscito para aceptar o rechazar el laudo arbitral del Vaticano por el Canal de Beagle, que mayormente favorecía al país vecinc aunque el “Sí” logró más del 60% de respaldo, el peronismo legislativo votó casi en bloque en contra e intentó agitar el avispero militar con  la idea de que el gobierno estaba resignando soberanía.

La posición de aceptar el laudo papal y terminar con cualquier posibilidad de conflicto con Chile, que era la que sostenía el gobierno, obtuvo una amplia mayoría. Sin embargo, esta contundente demostración no tuvo un correlato semejante en el Congreso, donde solamente consiguió una exigua mayoría en el Senado, ya que buena parte de los senadores peronistas se opuso.

Durante el gobierno militar, el conflicto limítrofe entre Argentina y  Chile acerca de la soberanía sobre tres islas en el Canal de Beagle estaba pendiente de resolución y sometido al Laudo Arbitral de 1977 que ambas partes habían acordado obedecer.

SINTESIS:

  • En 1977 se dictó una sentencia que entregó las tres islas a Chile, pero la junta declaró la sentencia “insanablemente nula”, colocando a ambos países al borde de la guerra.
  • El 22 de diciembre de 1978 Videla dio partida a la Operación Soberanía, destinada a ocupar las islas militarmente. Solo la intervención papal en el último minuto hizo desistir a la junta militar de comenzar la guerra.
  • El Papa Juan Pablo II inició una mediación, pero su propuesta fue rechazada por Videla, Viola, Galtieri v Bignone. Las tensiones continuaron hasta el retorno de la democracia a Argentina, tras la Guerra de las Malvinas.
  • El conflicto no se resolvería hasta la firma del Tratado de Paz v Amistad de 1984, que resolvería la soberanía chilena sobre las islas.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo

PAZ Y AMISTAD ENYTRE PUEBLOS HERMANOS: El 29 de noviembre, en la milenaria ciudad de Roma, los ministros de Relaciones Exteriores de la Argentina y Chile sellaron con sus firmas un histórico Tratado de Paz y Amistad que puso punto final al conflicto  limítrofe respecto de la soberanía sobre el canal del Beagle así como sobre tres islas situadas en el ámbito de ese canal marítimo.

El tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma, también, los derechos de ambos países sobre la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.

Chile obtuvo el reconocimiento por parte de la Argentina de la soberanía sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, quedando como argentinas las situadas al lado norte del canal, a cambio de la renuncia chilena de la mayor parte de los derechos marítimos que tales islas otorgan, según el derecho internacional. Además, ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y la Argentina renunció a sus aspiraciones en el estrecho de Magallanes.

Conviene recordar -para calibrar la importancia histórica de este Tratado Paz y Amistad- que la Argentina y Chile estuvieron al borde de la guerra por esta cuestión, en diciembre de 1978. Tanto la genocida dictadura militar chilena como la genocida dictadura militar argentina veían, en la guerra, la posibilidad de congelar los conflictos internos que sufrían, dada la desastrosa situación económica que atravesaban ambas naciones producto de la aplicación, en ambos países, del modelo liberal de apertura indiscriminada de la economía que diezmó, a ambos lados de la cordillera, las estructuras industriales locales, condenando así a miles de trabajadores al desempleo y la miseria.

La diferencia de postura entre ambas dictaduras estribaba solamente en que el gobierno chileno prefería mantenerse a la defensiva dada la supuesta inferioridad de condiciones. Posición defensiva que, en el seno de los organismos internacionales , le permitía acusar a la Argentina de país agresor.

Mientras tanto, en diciembre de 1978, el general argentino Julio Benjamín Menéndez manifestó -en voz baja- que para Navidad estaría lavándose los pies en el océano Pacífico, mientras el general Augusto Pinochet le manifestó a su círculo de generales más íntimos que albergaba la esperanza de que una exitosa contraofensiva chilena le permitiera derrotar a la Argentina y cumplir así su sueño de ocupar la Patagonia para que Chile pudiese convertirse en un país bioceánico. La situación no podía ser más grave.

En ambos lados de la cordillera, los pueblos, bombardeados por una agresiva propaganda belicista, parecían haber olvidado que habían luchado juntos en la guerra de la independencia, que en 1952 el presidente Perón se había confundido en un abrazo fraternal con el presidente Ibáñez, declarando en la ocasión, delante de una multitud que ovacionaba a ambos mandatarios en Santiago de Chile, que en la Patria Grande las fronteras sólo eran líneas imaginarias que existían en la mente de los políticos y militares retrógrados.

Una vez desconocida la validez del laudo arbitral, encargado por ambos países a la reina de Inglaterra, el gobierno militar argentino movilizó todo su supuesto poderío bélico para cambiar lo establecido. Para ello planificó, con el nombre de Operación Soberanía, un “plan de acción militar” contra Chile con el fin de ocupar las islas Picton, Lenox y Nueva, las tres situadas en carnal de Beagle y que el laudo le había otorgado a Chile.

Las Fuerzas Armadas argentinas desembarcarían en las islas y, en caso de que las tropas de élite chilenas que las protegían opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile buscando el frente que ofreciese menos resistencia para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de veinte días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas. Felizmente para ambos pueblos hermanos, una fuerte tormenta demoró el inicio de las operaciones militares argentinas, lo que dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia de que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión, la junta militar argentina aceptó la mediación papal y dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.

El Papa nombró al cardenal Antonio Samoré, de 73 años, como responsable de sus buenos oficios, fruto de los cuales la Argentina y Chile firmaron este Tratado de Paz y Amistad que pone fin al litigio austral pero, sobre todo, se reconocieron nuevamente, como en los tiempos de San Martín y O’Higgins, como pueblos hermanos. (Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo)


Fuentes Consulatadas:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz Santillana
Ciencias Sociales 9°EGB Editorial Stella
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novaro

Los Golpes de Estado en América Latina Guerrilla y Violencia

RESUMEN DE LAS DICTADURAS EN AMERICA LATINA Y LA GUERRILLA

A lo largo de todo el siglo XX, en algunos países de América Latina las características injustas del orden social y las formas de gobierno excluyentes de las mayorías, continuaron como violentas dictaduras que, en su mayoría, se mantuvieron durante décadas, mediante una dura represión sobre la población.

Estos gobiernos dictatoriales se construyeron en torno de la figura de una persona, o sobre la base de una familia y un núcleo de amigos políticos y llevareron adelante medidas económica; que favorecieron el enriquecimiento de unos pocos grupos seciales.

Si bien, en algunos casos, convocaron a elecciones, éstas no eran más que una farsa que permitía a los dictadores hacece elegir por la población, mediate el fraude y la represión de los opositores.

Entre las más representada de este tipo de dictaduras, se encuentran la de Juan Vicente Gómez, en Venezuela (190S-1937), la de la familia Somoza en Nicaragua (1934-1979) y de Alfredo Stroessner, en Paraguay (1954-1989).

Alfredo Stroessner, en Paraguay

Somoza, en Nicaragua

¿QUÉ ES UN GOLPE DE ESTADO?

Un golpe de Estado puede definirse como el reemplazo de las autoridades elegidas democráticamente, por un gobierno autoproclamado mediante el uso de las armas, es decir, por un acto de fuerza.

Es llevado a cabo por miembros del mismo Estado (por ejemplo, las Fuerzas Armadas), quienes utilizan generalmente recursos que pertenecen a dicho Estado (armas oficiales, medios de comunicación oficiales, etc.) y sin la participación activa de sectores numerosos de la población.

Se produce por una acción sorpresiva y con cierto margen de seguridad que, normalmente, reduce al mínimo la violencia. Lleva al gobierno a un grupo de militares, a las Fuerzas Armadas como institución o a civiles sostenidos por éstas.

Para asegurarse en el poder, y evitar reacciones de la oposición, tratan de dominar los medios de comunicación, las rutas, ferrocarriles y controlar los posibles focos de reacción. (ampliar sobre este tema)

golpes de estados en america latina

Ver: Mapa de América Latina Con Los Dictadores

GOBIERNOS AUTORITARIOS: Los gobiernos autoritarios adoptaron varias formas en América Latina. Este fenómeno tenía antecedentes en el siglo XIX y se prolongó durante el siglo XX a pesar de la vigencia de constituciones que consagraban la democracia. Para varios presidentes, los golpes sólo fueron una manera de llegar al poder.

Una vez instalados en él, únicamente intentaban de perpetuarse. Los ejemplos abundan. Varios presidentes aplicaron mano dura y se quedaron durante años, incluso décadas. Algunos habían llegado al poder mediante golpes de Estado, como jefes del derrocamiento o como integrantes de juntas militares.

Es el caso de Alfredo Stroessner, quien participó de un golpe en el Paraguay y renovó su mandato en elecciones muchas veces cuestionadas, con un sistema donde el Partido Colorado era casi hegemónico. Su extenso gobierno sólo es superado por el de Fidel Castro, quien gobernó Cuba con un sistema de partido único, tras derrocar a otro dictador, Fulgencio Batista. Castro presidió Cuba hasta 2006, ya iniciado el siglo XXI.

En Chile, el general Augusto Pinochet suspendió todos los mecanismos democráticos. En Panamá, Manuel Noriega gobernó desde las alturas de la Guardia Nacional. Otra variante fue la de las dinastías familiares, como los Somoza en Nicaragua o los Duvalier, en Haití.

En el contexto de la Guerra Fría, algunos de estos “hombres fuertes” contaron con el apoyo, explícito o implícito, de Estados Unidos. Ante los ojos de Washington, aparecían como garantes del orden en situaciones de crisis o de violencia política. Sin embargo, ejercían un personalismo que derrumbaba los anhelos de realizar cambios profundos en la organización política, social y económica de esos países.

Las dictaduras que dominaron la escena latinoamericana a partir de los años 60 estuvieron caracterizadas, principalmente, por la violación sistemática de los derechos humanos. Los ejércitos de varios países alcanzaron el poder por la fuerza, con la firme decisión de aniquilar todo elemento político que, a su criterio, intentase subvertir el orden impuesto.

Basándose en la Doctrina de la Seguridad Nacional, qué pretendía salvaguardar el subcontinente de la “amenaza comunista” -muchos de los oficiales habían aprendido sus tácticas en la Escuela de las Américas con sede en Panamá-, los militares suprimieron todo tipo de derechos y garantías. Cualquier persona sospechada de pertenecer a las organizaciones guerrilleras era considerada un enemigo al que había que destruir. Esta metodología produjo más de 120.000 víctimas, entre asesinados, secuestrados y encarcelados de manera ilegal.

RESPUESTA VIOLENTA: Estos gobiernos autoritarios, crueles y populistas, crearon una realidad socioeconómica de atraso en el desarrollo, pobreza, miseria, analfabetismo y semi-analfabetismo, regímenes políticos “de jure” pero no democráticos, y aun militares “de facto” y autoritarios, muchas veces con altos grados de corrupción, constituyeron un caldo de cultivo ideal para el surgimiento en América Latina de grupos que intentaron implantar la alternativa socialista con urgencia, sin consenso y utilizando métodos violentos.

La versión socialista para América Latina, se presentó de la mano del socialismo revolucionario marxista-leninista, la lucha armada fue su estrategia para la toma del poder, y su táctica principal fue el terrorismo, que dejó un dramático saldo de asesinatos y secuestros de civiles, militares y policías; toma de rehenes; extorsiones; robos a mano armada; asaltos y toma de guarniciones militares a gran escala; todo ello con utilización de armamento de guerra, bombas y explosivos, que causaron muerte y/o destrucción e hicieron cundir el terror entre la población civil.

Para las dictaduras vigentes la lucha contra los grupos guerrilleros fue el pretexto perfecto que encontraron para iniciar una acción ilegal contra todo tipo de opositores. De esta manera, la represión alcanzó expresiones trágicas, sin precedentes.

Ya no se trataba, solamente, de un combate abierto entre fuerzas armadas y grupos revolucionarios, como había ocurrido en un comienzo. La violencia política era combatida con medios perversos, alejados de cualquier marco legal.

El terrorismo de Estado se manifestaba en secuestros, torturas y la sistemática falta de respuesta ante los familiares de miles de personas que nunca volvieron a ser vistas. Los centros clandestinos de detención se multiplicaron en Argentina y Chile, entre otros países. Y la única escapatoria a esta persecución fue, en la mayoría de los casos, el exilio. Pero el terrorismo de Estado no estuvo solo.

En otros países, como El Salvador y Guatemala, los llamados “escuadrones de la muerte”, formados muchas veces por civiles, participaron activamente de la eliminación de los grupos de izquierda, y no en pocas oportunidades con la complicidad del gobierno. Finalmente, los militares lograron desbaratar a los partidarios de la lucha armada.

Para entonces, organismos nacionales e internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyos miembros visitaron la región a fines de los 80, habían denunciado la existencia de reiteradas y generalizadas violaciones a todo tipo de derechos y elementales principios morales. El velo sobre una realidad macabra comenzaba a correrse en todo el subcontinente.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota EN El Bicentenario Fasc. N° 9 período 1970-1989 a cargo de SIDORO GILBERT, Periodista y escritor

Los golpes de Estado en Uruguay y Chile, el 27 de junio y 11 de septiembre de este año, están ligados a las intrigas de inteligencia de los EE.UU. y la postura de gendarme que cumplía la dictadura militar de Brasil de 1964.

El general Golbery do Couto e Silva fue pionero de la doctrina de la seguridad nacional. Bajo esa influencia, las Fuerzas Armadas del Uruguay fueron sobre el poder, alentando asesinatos y minando la democracia. ¿Obsesiones? El avance del movimiento obrero, el surgimiento del Frente Amplio bajo el liderazgo del general Líber Seregni apoyado en los partidos Socialista, Comunista y las alas avanzadas de los tradicionales Colorado, Nacional y cristianos, la profundización de la crisis económica que para los grandes intereses reclamaban el ajuste…

El 27 de junio, el presidente José María Bordaberry dio un “autogolpe” en nombre castrense con las derechas económicas y políticas y el diario El País. En respuesta, la Convención Nacional de Trabajadores realizó la huelga más larga en la historia oriental: quince días. La represión: 172 desaparecidos, en gran parte en la Argentina mediante el Operativo Cóndor, miles de presos torturados en cárcel y decenas de miles de exiliados.

Este golpe alentó a los militares chilenos, su establishment y a la prensa conservadora a dar otro en Chile contra el gobierno de la Unidad Popular, coalición de izquierdas con otros sectores progresistas, encabezada por el socialista Salvador Allende.

Este 11 de septiembre, ante la traición militar a la Constitución, Allende habló por la única radio oficialista y más tarde se suicidó. Había sido elegido con el 36 por ciento de los sufragios en 1970, y la UP avanzó hasta cerca del 50,8 por ciento de votos en los comicios municipales de 1971.

De inicio, la UP padeció el proceso de desestabilización incluso con crímenes, como el cometido contra el jefe del Ejército, general Rene Schneider.

El gobierno tomó medidas que afectaron fuertemente a capitales extranjeros al nacionalizar la minería del cobre, avanzó con la Reforma Agraria, controló parte de los bancos, profundizó leyes sociales y otras de enorme contenido ético.

El llamado “camino chileno al socialismo” encontró férrea resistencia interna y externa. El cambio de paradigma económico fue hostigado con furor. El golpe lo consumó Augusto Pinochet, sucesor de Prats. Pinochetismo fue el neologismo para la represión de la Junta Militar: ya se habla de desaparecidos, hay presos y exiliados.

El Bicentenario Fasc. N°9 Período 1970-1989 POR ISIDORO GILBERT, Periodista y escritor

PRINCIPALES GOLPES DE ESTADOS EN AMÉRICA LATINA

1. Rep. Dominicana 1930: Rafael Leónidas Trujillo derrocó a Horacio Vázquez y se convirtió en el “hombre fuerte” del país durante 30 años.

2. Guatemala 1954: La nacionalización de plantaciones de la United Fruit fue la excusa para el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz Guzmán.

3. Paraguay 1954: Alfredo Stroessner derrocó al presidente Federico Chávez. Encabezó una dictadura que duraría 35 años.

4.Ecuador 1963: Una junta militar derrocó al gobierno de Carlos Arosemena Monroy, ideológicamente cercano a la Revolución Cubana.

5. Brasil 1964: Tras las políticas reformistas del presidente Joao Goulart en el agro, la salud y la educación, los militares dieron un golpe.

6. Perú 1968: Juan Velazco Alvarado lideró la junta que derrocó a Be-laúnde Terry. Los militares gobernaron hasta 1975.

7. Chile 1973: Augusto Pinochet, jefe del Ejército, derrocó a Salvador Allende, quien proponía la Vía Chilena al Socialismo.

8. Argentina 1976: Una junta militar derrocó a María Estela Martínez de Perón, en medio de un clima de gran violencia política.

9. Bolivia 1980: Luis García Mesa derrocó a Lidia Gueiler Tejada y evitó que Hernán Siles Suazo asumiera la presidencia.

10. Panamá 1983: Manuel Antonio Noriega fue el “hombre fuerte” del país hasta 1989. Entonces, fue llevado preso a Estados Unidos.

TESTIMONIOS

La dictadura de Gómez en Venezuela
a) “El otro día unos curitas salesianos trajeron a Caracas un periódico de España hablando mal de los comunistas y yo mandé a llamar a Rafael María el Gobernador y le dije que le dijera a los curitas que si seguían hablando del comunismo los iba a expulsar y Rafael María me dijo que era para abrirle los ojos a la gente de la maldad del comunismo y yo le dije: Rafael María, del enemigo como de los muertos no se habla, ni en bien ni en mal. Y también le he dado instrucciones a Eleazar para que oficial que aparezca con familiares comunistas lo saque al momento de las filas.”

Ramón J. Velázquez.
Confidencia» imaginaria» de Juan Vicente Gómez.
Jeóúó Sanoa Hernández ., Caracas. 1988. Pág. 301.

b) “Ya le conté que el año 13 unos abogados caraqueños querían que yo cambiara la ley de las minas que viene desde el tiempo del rey de España para que yo les pudiera vender a los americanos y a los ingleses todas las minas de petróleo y yo les dije que yo no cambiaba esa ley pensando que el hacendado vende la cosecha pero nunca las matas de café y mucho menos la tierra de las sementeras, pero a mí de verdad me gustó la idea y algunas veces pensaba cómo se podía hacer la cosa sin que se metieran los extranjeros y diez años después le agarré una idea al doctor Baldó que sabe mucho de petróleo, pues lo mandé desde jovencito a estudiar a los Estados Unidos y fundamos la compañía de petróleos que es ahora dueña de las concesiones y así se acabaron los regalos de los pozos que me puse a dar a los parientes, a los amigos y a gente muy desagradecida como Antonio Aranguren y con la compañía no hubo necesidad de cambiar la ley de los tiempos del rey, pues viniendo a ver el rey es el que está en la Presidencia y se hizo el negocio pero no para los americanos como querían los doctores caraqueños y así me tienen que buscar ahora más que antes para cualquier paso en el asunto del petróleo, pero yo los mando a entenderse con la compañía del doctor Baldó y así se negocia mejor.”

Ramón, Velázquez.
Confidencia» imaginaria» de Juan Vicente Gómez.
Jesús Sanoa Hernández £d., Caraca». 1988. Pág». 318 y 319.

La dictadura de Somoza:
“Gobierno, ejército y familia son uno solo”
“A partir de 1967, cuando el último Somoza pasa a ejercer la presidencia efectiva, el gobierno parece una prolongación del ejército, ante las dificultades internas y externas, la dictadura se militariza. Como símbolo de los tiempos, el palacio presidencial, ubicado en la Loma de Tiscapa, en un cuartel de la guardia que domina a Managua a la manera de un castillo feudal. Gobierno, ejército y familia son uno solo. La confusión entre apartamentos privados, oficinas y burós militares revela el carácter del poder.

Se emplea la delación y la vigilancia mutua para prevenir las conspiraciones militares, pero la fidelidad descansa sobre bases extrainstitucionales […] El acceso a los puestos más jugosos, cuyos ingresos legales, sin punto de comparación con los modestos sueldos oficiales, son por todos conocidos en el seno de la guardia, depende de la lealtad y servilismo de los oficiales.

Los mandos militares de las distintas ciudades tienen su precio, el comandante de Chinadenga ‘retira’ unos veinte mil dólares mensuales de los ingresos provenientes de la ‘protección’ de bares, locales de diversión nocturna y garitos, permisos de portación de armas, contravenciones y multas varias. El jefe del servicio de migraciones puede aspirar a una suma cuatro veces superior, lo mismo que su similar de los servicios centrales de la policía. Gracias a las prebendas oficiales por todos conocidas, estos oficiales cortesanos se vuelven millonarios en córdobas y dólares.”

Main Rouquié.
El Estado militar en América Latina.
Smecé Editora, Bueno» Aire». 1984. Pág». 182 y 183.

La dictadura de Stroessner:
los pyragués, espías con “pies de pluma’
“Para asentar su poder, Stroessner eliminó cuidadosamente de los puestos de mando a todos los oficiales poseedores de prestigio propio, entre otros a los héroes del Chaco, y los reemplazó por hombres que le debían mucho. Pero lo que asegura la tranquilidad de los militares es la corrupción y las posibilidades de enriquecimiento de las que gozan los oficiales leales. La lealtad paga. […]

Tras la fachada de la democracia institucional, la dictadura paraguaya practica una violencia policíaca que repite por abajo la corrupción generalizada de las capas dirigentes civiles y militares. El terror que ejercen los pyraguéó, espías con píes de ‘pluma’ en lengua guaraní, cuyas orejas en todas partes (se dice que hay uno por cada cuatro habitantes) fortalece el encuadra-miento, por no decir el arreo, de la población al servicio del poder.

El partido colorado, conservador pero no clerical, está bajo el control absoluto de Stroessner, quien lo ha depurado de todos los rivales en potencia que pudieran oponérsele. Todos los funcionarios públicos nacionales y locales deben estar afiliados al partido. Para recibir subsidios o salarios del Estado es necesario poseer el carné partidario.”

Alaín Rouquié.
El estado militar en Amériea Latina.
Emecé Editores, Bueno» Aire». 1984. Pág». 20531 2°S.

Fuente Consultadas:
Revista TIME Historia del Siglo XX – América Latina, de la dictadura a la democracia
Pensar La Historia Argentina desde una historia de America Latina Moglia-Sislián-Alabart 3° Ciclo EGB
Diario El Bicentenario Fasc. N° 9 Período 1970-1989 Presidencia de la Nación

La Hora del Pueblo Objetivo del Acuerdo Político

ENCUENTRO NACIONAL DE LOS ARGENTINOS: LA HORA DEL PUEBLO

Después de algunas discusiones, las Fuerzas Armadas eligieron al general Roberto Marcelo Levingston como sucesor de Onganía. Sin embargo, no estaba claro qué tipo de gobierno llevaría adelante. Los altos oficiales estaban ante una disyuntiva: algunos consideraban que definitivamente los objetivos de 1966 no se podrían cumplir, y que debían optar inmediatamente por una salida legal. Los nacionalistas (entre ellos Levingston) creían que era necesario profundizar la revolución e insistir en la transformación económica para entregar el poder en forma ordenada y honrosa. Lanusse se inclinaba por la primera opción y Levingston por la segunda.

presidente argentino levingtone

Con la asunción a la presidencia de Roberto Levingston, las fuerzas políticas esperaban una mayor apertura política. Sin embargo, el nuevo presidente prefirió establecer un plazo de cinco años para las nuevas elecciones para reformar los partidos. Los dirigentes políticos, entonces, incrementaron las actividades en contra del gobierno y los contactos entre las fuerzas políticas.

El 20 de junio nacía el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA), impulsado por el Partido Comunista y donde tenían participación radicales, peronistas, democristianos, socialistas y demoprogresistas, con el objeto de acercar posiciones y constituir un frente político.

El 11 de noviembre, impulsado por el PJ, se concretó una reunión con los partidos Conservador Popular, el Demócrata Progresista, el Socialista Argentino, la UCR bloquista y la UCR, se emitió un documento denominado “La hora del pueblo“, en el que se exigía elecciones inmediatas, y se asumía un compromiso de participación sin exclusiones, y de respeto a las minorías.

Durante el gobierno de Levingstone, la cartera de economía fue asumida por el exministro de Obras y Servicios Públicos, el doctor en ciencias económicas Aldo Ferrer. Su propuesta es llevar adelante una política nacionalista, pero sus desafíos son enfrentar el déficit fiscal y exterior y lacreciente inflación. Ferrer fue funcionario de la secretaría de las Naciones Unidas entre el 50 y el 53 y agregado económico en la embajada de Londres. Estuvo al frente del Ministerio de Economía y Hacienda de la provincia de Buenos Alresen entre 1958 y 1960 , y desde el 67 fue el primer secretario ejecutivo del  Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Como docente, trabajó en la Universidad Nacional de La Plata y en la Universidad de Buenos Aires. Su tesis doctoral se tituló “El Estado y el desarrollo económico”. Dentrode la arena política, cuenta con el apoyo del dirigente Osear Allende.

A este acuerdo lo integraban los partidos tradicionales y mayoritarios del país: El Justicialismo, el Radicalismo, el Partido Demócrata Progresista, el Partido Socialista Argentino, y otros menores. La Hora, del Pueblo significaba la respuesta del sector civil a las ambiciones de Levingston de darle continuidad al poder militar. Al mismo tiempo, la participación de radicales y peronistas implicaba el acercamiento de los dos grandes partidos populares luego de 25 años de hostilidad y enfrentamientos.

La reaparición de los partidos era un “colchón” entre la actividad guerrillera, que se desplazaba al margen del sistema institucional, y el poder militar, cuya legitimidad era cada vez más cuestionada por distintos sectores de la sociedad. La acción guerrillera agudizaba la crisis militar y alentaba un mayor consenso social y político en torno a una salida institucional. Radicales y peronistas se comprometieron, luego de arduas negociaciones, a aceptar el resultado que emergiera de elecciones libres, “sin vetos ni proscripciones”.

A pesar del pronunciamiento de los políticos, Levingston reafirmó su postura de normalizar la economía antes de entregar el poder. Si bien inició conversaciones con dirigentes de los principales partidos -excepto Perón-reafirmó que todavía no era tiempo del regreso de la actividad política. El gobierno militar afirmó que La Hora del Pueblo era el regreso de “la antigua retórica y la demagogia”.

A fines de ese año, en un discurso ofrecido en Neuquén, Levingston sostuvo que la salida electoral llevaría “años”. Esas declaraciones lo distanciaron definitivamente del jefe del Ejército, general Lanusse, que era partidario de una salida electoral rápida.

La figura de Juan Domingo Perón crecía desde el exilio. Era considerado el líder necesario para evitar el avance de la dictadura. Un gran número de personas que pertenecían a la clase media adhirieron a sus postulados, como también jóvenes, estudiantes y grupos guerrilleros que veían en él el camino necesario para llegar al socialismo.

A esta situación se sumó la actitud del propio Perón, que trataba de negociar a fin de lograr una armonía dentro de su partido. Además, el resto de los partidos políticos entendía que, para garantizar una verdadera apertura democrática, era necesario que el peronismo compitiera en las elecciones.

En este marco político, el 11 de noviembre de 1970, exponentes de diversos partidos sentaron las bases para la participación en la contienda electoral en un documento conocido como “La hora del Pueblo”.

“…Proponemos, concretamente, para colocar al pueblo argentino en el camino de la decisión que sólo a él le compete estos puntos mínimos para iniciar la marcha:

1- Partidos Políticos: No hay otra forma natural de expresión y decisión política que a través de sus órganos naturales y específicos, los partidos políticos…

2- Estatutos políticos: La futura organización de los partidos y movimientos debe encuadrarse en una norma orgánica, asegurando el poder de decisión de los ciudadanos que voluntariamente se entreguen en ello. Para alcanzar este objetivo es necesaría una ley, un estatuto o como se acuerde llamarlo…

3- Compromiso de los partidos: Sin perjuicio de los cientos que surgirán de esta coincidencia de las corrien| tes políticas que aquí comienza a expresarse, los partidos se comprometen desde ya a crear instrumentos e institucionalizar el régimen de gobierno con: a) La población de los mejores hombres que tenga el país, b) Respeto de la mayoría ocasional por las minorías circunstanciales y convivencia institucional de éstas entre sí y con aquella, c) Responsabilidad compartida de todos los partidos que voluntariamente lo acepten en la defensa y realización de los puntos básicos de una política nacional…” (Fuente: José Luis Romero. Las ideas políticas en Argentina. Fondo de Cultura Económica).

DECLARACIÓN CONJUNTA DE LOS PARTIDOS POlírtCOS “LA HORA DEL PUEBLO”

“Frente a este instante crucial que vive nuestro país las fuerzas políticas nacionales damos un paso al frente y asumimos nuestras responsabilidades. El tiempo de la discusión inútil ha pasado; las fuerzas políticas son la representación natural de las masas y del ciudadano común, que se expresan a través de ellas.

O se admite que el país no es una tierra de nadie o fundamentalmente, un pueblo que recrea el país y funda la Nación y se reconoce a ese pueblo expresado por las organizaciones que él mismo se ha dado, o se niega lisa y llanamente a la Nación al excluir su cuerpo y mediatizar su alma., Tampoco se puede seguir hablando vanamente de pacificación y de unidad nacional. Ahora la pacificación y la unidad nacional hay que hacerlas. La República no tiene espacio para continuar siendo el limbo de palabras que no son inocentes.

Predicamos con el ejemplo al dar este paso al frente, en armonía y coincidencia, desde corrientes políticas opuestas. Porque las coincidencias que dice buscar el poder reinante ya existen. Estaban en el ser profundo de la nacionalidad y ahora han aflorado. Esto tiene de grande nuestro pueblo, capaz de extraer conclusiones positivas de lo más negativo. Por eso hoy está en la conciencia de la ciudadanía que sólo el pueblo en conjunto, sin exlcusión de sectores o clases, puede y debe ser el artífice de las soluciones que queremos todos o por lo menos las grandes mayorías”.

Giacobone, Carlos y Gallo, Edit. Radicalismo,
un siglo al servicio de la Patria. UCR,
Biblioteca, Archivo histórico

Fuente Consultada:
Cuatro Década de Historia Argentina (1966-2001) Dobaño – Lewkowicz
El Diario del Bicentenario Fasc. N°9 Nota del Historiador Eduardo Anguita
Ciencias Sociales EGB N°9 Editorial Stella Borgognoni-Cacace
Historia La Argentina Contemporánea, Polimodal A-Z, Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao
“Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad”, María Seoane.
Los Llaman Jóvenes Idealistas….Victoria Villaruel

Secuestro y Asesinato de Aramburu por Montoneros

GUERRILLA EN ARGENTINA: ASESINATO DE ARAMBURU POR MONTONEROS

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Frente a la crisis económica y social imperante en 1955, todos comenzaron a oponerse a Perón: la oposición, que era sometida a una fuerte censura, los sindicatos que lo habían apoyado, la Iglesia, y ciertos sectores de las fuerzas armadas que intentaron matar al presidente el 16 de junio de 1955 bombardeando la casa de gobierno sin éxito. El final se estaba precipitando.

El 16 de setiembre, el general Lonardi llevó a cabo una acción militar en Córdoba. Frente a esta situación, el presidente Juan Domingo Perón renunció y se dirigió al Paraguay.

El poder quedó en manos de las fuerzas armadas. El general Lonardi se hizo cargo del gobierno provisional al triunfar la “Revolución Libertadora” y nombró como vicepresidente al contraalmirante Isaac Francisco Rojas. El objetivo del gobierno era restablecer el poder de los sectores tradicionales pues, a diferencia de otras épocas, con el advenimiento del peronismo se había producido un cambio social y económico que, por primera vez, les había dado un lugar a las masas populares.

Revolucion Libertadora Isaac Rojas y Aramburu

Isaac Francisco Rojas y Pedro Eugenio Aramburu

Explica María Seoane, en su libro “Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad”: Con el derrocamiento de Perón llegaba a su fin el modelo de país que planteaba una distribución popular del ingreso y de las riquezas nacionales sin antecedentes en la historia argentina, la participación política masiva de los trabajadores y la intención de lograr independencia política y económica de las potencias internacionales.

Arrasar ese modelo de país, acabar con la utopía distribucionista del peronismo fue, como lo certifica la historia, el verdadero motivo de la conspiración de las grandes empresas y los dueños de la tierra infatigablemente unidos, en el propósito, con los Estados Unidos. Acabar con el gobierno de la censura impuesta por la Policía y los propagandistas del régimen fue la razón que unió a liberales, comunistas, nacionalistas y radicales a la conjura de los grandes terratenientes y del Ejército.

Eduardo Lonardi gobernó en un país enfrentado entre dos bandos: los que estaban con Perón o contra él. La situación hizo que Lonardi proclamara que no había “ni vencedores, ni vencidos” en un intento conciliatorio que no fue aceptado por otros sectores de las fuerzas armadas, lo que finalmente provocó el pedido de su renuncia. Tomó el poder el jefe del estado mayor Pedro Eugenio Aramburu y el contraalmirante Isaac Francisco Rojas lo acompañó como vicepresidente.

La conspiración contra Perón y su Estado de Bienestar había sido dirigida por los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, y el contralmirante Isaac Rojas. La autodenominada “Revolución Libertadora”, conocida como el gobierno de “los gorilas” —calificativo que se le daba a los antiperonistas— se inició con la promesa del elegido presidente de facto Lonardi: “No habrá ni vencedores ni vencidos”

Con la Revolución Libertadora, a la que adhirieron civiles, se inició el período de proscripción del peronismo que duró casi dos décadas.

Aramburu pensaba que para llevar a cabo su gestión debía iniciar una depuración en las fuerzas armadas de los adeptos a Perón y disolver al partido peronista, lo que lo llevó a prohibir hasta la exhibición de símbolos o palabras que hicieran alusión al peronismo e intervenir la CGT. En materia económica, puso el acento en la libre empresa, lo que se tradujo en una actitud conservadora en los planos económico y social.

Además, con el propósito de recuperar el marco legal vigente anterior a la sanción de la Constitución de 1949, el gobierno implantó la Constitución de 1853, para lo cual convocó a elecciones para constituir la convención constituyente que debía reformar la Constitución.

LA GUERRILLA:

Una generación de jóvenes insatisfechos con el escenario político institucional argentino, quienes dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias volcaron sus esperanzas en la violencia como única vía para lograr los cambios económicos, sociales y políticos que proponían. La mayoría vio en la revolución cubana el paradigma del cambio social al que aspiraban. Para estos jóvenes el proceso cubano era la expresión más acabada del patriotismo, el americanismo y el antiimperialismo. Muchos de ellos de origen cristiano encontraron en las propuestas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo el impulso necesario para adquirir un compromiso social militante afín a las organizaciones armadas de las que pasaron a formar parte.

La formación de grupos políticos armados fue la expresión local de un fenómeno continental. La Revolución Cubana obró como un poderoso imán sobre ciertos sectores de la juventud latinoamericana, que la tomaron como modelo y trasladaron la metodología utilizada en Cuba (la guerrilla rural) a los diversos países de la región.

En la Argentina, antes de 1968, se produjeron algunos intentos guerrilleros, que no tuvieron mayor relevancia, especialmente en el ámbito rural. Pero a partir de la llegada de Onganía al poder, los nuevos grupos dejaron el campo para tras ladar su accionar a las ciudades.

La guerrilla argentina tuvo dos vertientes: el peronismo y el marxismo. En la primera, actuaron tres grupos principales: las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), Descamisados y Montoneros. Esta última organización sería la más importante y terminaría incluyendo en su seno a todas las expresiones de la guerrilla peronista, desprendimientos de grupos marxistas y a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) una organización que se había originado en fracciones de partidos de izquierda, especialmente el Partido Comunista y el Partido Socialista de Vanguardia, para integrarse con grupos provenientes de la Juventud Peronista.

Por el contrario, el núcleo fundador de Montoneros provenía de grupos de la extrema derecha católica, y fue evolucionando junto con algunos sectores de la Iglesia como el conocido como de sacerdotes del Tercer Mundo, hacia posiciones más progresistas hasta situarse, a comienzos de los 70, a la izquierda del peronismo.

EL SECUESTRO:Argentina pasaba por momentos políticos – económicos muy complejos y no se vislumbraba una salida exitosa. Comenzaba a jugarse el destino económico, político y social de la Argentina en las décadas venideras.

Así ocurrió que el 29 de mayo de 1970, el día que se cumplía el primer aniversario del Cordobazo, hizo su aparición pública el grupo guerrillero urbano peronista Montoneros. Un comando que mostró un alto grado de entrenamiento y organización, secuestró de su domicilio a Aramburu, acusado por los asesinatos de José León Suárez durante la Revolución Libertadora y de haber secuestrado el cadáver de Evita.

“Aramburu fue sometido a un “juicio popular” por los jóvenes guerrilleros cuya edad promedio no superaba los 23 años, interrogado sobre el destino del cadáver de Eva Perón y luego fusilado. Muy poco después, el 18 de junio, rodó la cabeza de Onganía, quien fue reemplazado  por el agregado militar de la Embajada argentina en Washington, el general Roberto Marcelo Levingston. Los cambios en el gobierno tenían un objetivo claro: buscar una salida política para que el estallido del volcán no cubriera de lava al sistema.”, explica María Seoane.

RELATO DE LOS ACONTECIMIENTOS: El viernes 29 de mayo se cumplia un año del Cordobazo, y las centrales sindicales lanzaron un paro en esa provincia.

Ese mismo 29 se escuchaba por la radio: “El ex presidente Aramburu se retiró de su domicilio esta mañana, poco después de las nueve, escoltado por dos hombres que vestían uniformes militares. Desde entonces no hay noticias de su paradero. Se habla de la posibilidad de que haya sido secuestrado por un grupo comando”.

Al día siguiente, apareció el coche en que se llevaron a Aramburu -un Peugeot 404 blanco- y dos sospechosos fueron detenidos en la zona de Florida. El secretario de Información, coronel Luis Premoli, comunicó que no había contacto con los secuestradores y reiteró su pedido a la población de que “colabore con las fuerzas de seguridad informando cualquier actitud sospechosa o extraña que pueda observar en cualquier persona”.

Ese fin de semana, se difundió el comunicado del comando Juan José Valle de la organización Montoneros, que empezaba con la consigna “Perón Vuelve” y se dirigía “Al pueblo de la Nación”: “Hoy a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de Pedro Eugenio Aramburu, cumpliendo una orden emanada de nuestra conducción a los fines de someterlo a juicio revolucionario. Sobre él pesan los cargos de traidor a la Patria y al pueblo y asesinato en la persona de 27 argentinos”.

La furia del régimen fue muy grande. Por las calles, los subtes, las páginas de los diarios, se repetía un cartel de “Buscados”, con las fotos de Carlos Ramus, Fernando Abal Medina, Mario Firmenich, Carlos Capuano Martínez, Norma Arrostito y el padre Alberto Carbone, señalados como autores del secuestro, y se ofrecían recompensas por cualquier información que ayudara a detenerlos.

pedido de captura a montoneros

Pasados unos meses, y después de matar a Aramburu, algunas de las personas más buscadas del país se reunieron, inexplicablemente, en una pizzería donde cualquiera podía reconocerlos. Eran las 20.15 del 7 de septiembre: la pizzería estaba casi vacía, se llamaba La Rueda y quedaba cerca de la estación de William Morris, en el oeste del Gran Buenos Aires.

En una mesa junto a la ventana estaban Abal Medina, Sabino Navarro y Luis Rodeiro. Afuera, en un Peugeot 404 bordó esperaba y vigilaba Ramus; un poco más allá, en un Fiat 1500 blanco, estaba Capuano Martínez. El dueño de la pizzería llamó a la policía.

Abal Medina tenía una chapa de la policía, la mostró y los agentes se fueron. Pero afuera, otros dos efectivos empezaron a tirotearse con Ramus, que cuando quisieron identificarlo sacó una granada que le explotó en las manos. Navarro y Abal Medina también empezaron a tirar. Abal cayó con un tiro en el pecho; Navarro consiguió escaparse hacia la casa de al lado y después siguió viaje por los fondos. En la calle, Capuano aprovechó la confusión para escaparse. Rodeiro, que no tenía armas, terminó detenido.

En el Peugeot, los policías encontraron papeles y documentos con nombres y apodos de militantes de la organización. El entierro se hizo el viernes 11 en la Chacarita. Los féretros entraron cubiertos con una bandera argéntina que la policía obligó a retirar, y entre las coronas estaba la de Juan Domingo Perón. Arturo Jauretche y Miguel Gazzera asistieron al funeral. El padre Carlos Mugica los despidió diciendo que “se comprometieron con la causa de la justicia, que es la de Dios, porque comprendieron que Jesucristo nos señala el camino del servicio. Que este holocausto nos sirva de ejemplo”.

Fuente Consultada:
El Diario del Bicentenario Fasc. N°9 Nota del Historiador Eduardo Anguita
Historia La Argentina Contemporánea, Polimodal A-Z, Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao
“Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad”, María Seoane.
Los Llaman Jóvenes Idealistas….Victoria Villaruel

Los Montoneros en Argentina El Terrorismo de Estado en Argentina

LOS MONTONEROS EN ARGENTINA

La generalización de la violencia y la creciente desconfianza en el régimen institucional redujeron el espacio de la política en favor de la lucha armada terrorismo. A fines de la década del ’60 se produjo una generalización de la violencia política; así fueron apareciendo diversos grupos que consideraron que la lucha armada era la vía legítima para alcanzar o defender el poder. (ver: Secuestro de Aramburu)

La debilidad del sistema de partidos, la proscripción del peronismo y el exilio de Domingo Perón, y el cierre por parte de los militares de todos los canales instituciones de participación y protesta favorecieron estas prácticas.

Por otra parte, también influyeron factores internacionales, en especial la difusión de las ideas y prácticas de Revolución Cubana (1959) y de las campañas de Ernesto Che Guevara, muerto en Bolivia en 1967. Las agrupaciones “guerrilleras” El aumento de la violencia generó organizaciones del tipo “guerrilleras”.

Sus acciones consistían en atacar a miembros de las fuerzas de seguridad y empresarios, con secuestros, atentados o asesinatos. También pedían rescates a los dueños de las fábricas para repartir alimentos en las “villas miseria”. Excepto pocas excepciones, sus fundadores y dirigentes eran personas jóvenes de la clase media o alta, en genera universitarios, a los que se unían algunos obreros. A veces mantenían conexiones con otros grupos extranjeros o recibían entrenamiento militar en el exterior.

ALGUNOS ANTECEDENTES DE LA GUERRILLA EN ARGENTINA:

1 2 3
Años de Proscripción del Peronismo y exilio del líder. Gobiernos civiles de baja legitimidad, con partidos débiles Implantación de gobiernos militares, sin canales de participación política
4 5
Revolución Cubana, actuación y muerte del Che en Bolivia Ruptura de Chica,
con la URSS. Fidel Castro en Cuba.

El Grupo Montoneros, fundado en 1967 por activistas provenientes del nacionalismo católico, que más tarde adoptaron postulados del socialismo y finalmente se incorporaron al peronismo. Mantenían vínculos con la Juventud Peronista (la “JP”). Recién aparecidos lograron gran repercusión con el secuestro y asesinato del expresidente de la Revolución Libertadora, Pedro E. Aramburu. Sus líderes, Mario Firmenich y Roberto Quieto, buscaron una política de unidad con otras agrupaciones.

Los primeros grupos guerrilleros en la Argentina surgieron estimulados por los éxitos de la guerrilla en Cuba, y se propusieron la creación de focos revolucionarios en zonas rurales de nuestro país. Los primeros grupos que surgieron en los años sesenta Rieron los Uturuncos (de tendencia peronista, que operó en Tucumán y Santiago del Bastero), el Ejército Guerrillero del Pueblo (ERP, de tendencia castro-guevarista, a principios de 1970) y el Destacamento 17 de Octubre (peronista, que actuó en Taco Ralo, Tucumán, entre 1967 y 1968).

En el interior del movimiento peronista comenzaron a diferenciarse grupos que formaron el ala izquierda del movimiento. Desde este sector se comenzó a pensar al peronismo como movimiento revolucionario, una variante nacional del socialismo. La radicalización de un importante sector del peronismo había aportado un componente nuevo. Al discurso tradicional de Perón se sumaba la reinterpretación antiimperialista y social de su doctrina. Se pensaba la acción de Perón dentro de las tendencias que luchaban para alcanzar el socialismo.

Esta relectura del peronismo permitió que se acercaran al movimiento nuevos sectores de la juventud, entre ellos el Movimiento Nacionalista Revolucionario Montoneros. Montoneros fue la organización más importante de la izquierda peronista.

Esta fue creada en 1967 por un grupo de miembros de la Acción Católica, algunos de los cuales eran alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires. Algunos de ellos habían sido integrantes de Tacuara, una agrupación estudiantil de tendencia nacionalista-católica.

Los fundadores de la organización Montoneros fueron Fernando Abal Medina (izq.), Carlos Gustavo Ramus y Mario Eduardo Firmenich (der.), todos ellos militantes de la Acción Católica Argentina, y relacionados con el grupo de sacerdotes del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (leer abajo en azul).

En 1962, el Papa Juan XXIII convocó al Concilio Vaticano II y a través de sus encíclicas propuso acercar a la Iglesia los problemas sociales y económicos que vivía la población mundial. La Iglesia Latinoamericana lile una de las que impulsaron con mayor fuerza esta transformación. En 1968, la Conferencia Episcopal Latinoamericana se reunió en Medellín, Colombia, con la presencia del Papa Pablo VI. En los Documentos de Medellín denunciaron que los signos de los tiempos eran la pobreza y el desamparo en que vivía la mayoría de la población, y que Dios hablaba a través de los hermanos más pobres. En este contexto proclamaron su opción por los pobres. Estas transformaciones también se produjeron en Argentina. En 1968 un numeroso grupo de sacerdotes organizó el Movimiento de Sacerdotes puní d Tercer Mundo, realizaron un trabajo social en barrios carenciados y villas miseria. Entre ellos, los más destacados fueron el sacerdore Juan Carlos Mugica y el obispo de La Rioja, Enrique Angelelli.

Inicialmente Montoneros incorporó a jóvenes provenientes del nacionalismo católico, pero también a algunos que habían militado en grupos de izquierda, como Norma Arrostito (abajo-izq). Dentro de Montoneros existían diferentes tendencias.

Por un lado, algunos consideraban que el objetivo era la construcción de una variante nacional del socialismo; otros veían en el peronismo una forma socialista de la revolución nacional. Pero los aglutinaba la convicción de que la contradicción fundamental de la Argentina era imperialismo versus nacionalismo. Montoneros impulsó la formación de un frente de liberación nacional y se comprometió a luchar en dos ámbitos a la vez: contra los militares y contra la burocracia sindical conciliadora. Su primera aparición pública fue con el secuestro y posterior asesinato de Pedro Eugenio Aramburu, en mayo de 1970.

El hecho más resonante, sin duda, es el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, a quien un grupo de Montoneros saca de su hogar el 29 de mayo. Los guerrilleros usan uniformes militares y llevan a Aramburu hasta una casa de la localidad bonaerense de Timote, donde es asesinado. Su cadáver fue encontrado un mes más tarde. El episodio desgasta totalmente a Onganía, que el 8 de julio es destituido por las propias Fuerzas Armadas y reemplazado por una figura militar casi desconocida: el general Roberto M. Levingston.

Dentro del peronismo, también surgieron otras agrupaciones específicas para el trabajo político en diferentes frentes. Algunas fueron la Juventud Peronista (JP), que operó en el trabajo barrial; la Juventud Universitaria Peronista (JUP), para leí trabajo con los estudiantes universitarios; la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), en los colegios; la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), en el frente sindical; y el Movimiento Villero Peronista.

Otra agrupación guerrillera la constituyeron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), identificadas con las ideas de John W. Cooke. Cooke había sido delegado personal de Perón en el país luego del golpe de 1955, tenía una visión del peronismo como equivalente al socialismo nacional y realizó una fuerte propaganda a favor de la lucha armada. Otra organización era la de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), grupo foquista liderado por Roberto Quieto. Tanto las FAP como las FAR se fusionaron con Montoneros entre 1973 y 1974.

Fuera del peronismo, existían las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), rama armada del Partido Comunista Leninista, y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), creado por Enrique Gorriarán Merlo y Mario Santucho, de orientación trotskista, que desarrolló su acción en zonas rurales.

A partir de los gobiernos militares se inició una guerra abierta, donde las organizaciones guerrilleras promovieron una gran cantidad de acciones armadas en aras de demostrar la debilidad del estado. Estas acciones no recibieron el respaldo esperado de la población y, en muchos casos, provocaron el alejamiento de antiguos colaboradores.

El gobierno optó por la represión ilegal y las agrupaciones guerrilleras fueron rápidamente vencidas. A comienzos de 1977, los propios militares reconocieron que la actividad guerrillera ya no representaba una amenaza. Pero este informe no fue difundido al público. El gobierno quería alimentar la creencia de que la guerrilla seguía operando, lo que le permitía continuar e incluso extender la represión sobre grupos más amplios de la población.

Lo cierto era que a doce meses del golpe, el ERP prácticamente había desaparecido y la actividad ofensiva de los Montoneros era casi nula. A lo largo de 1977, algunas células cometieron atentados con bombas y causaron alrededor de cuarenta bajas a las Fuerzas Armadas y de seguridad. Pero los secuestros y las muertes en enfrentamientos fraguados se contaban por miles.

En 1977, informes de Montoneros reconocían haber sufrido 2.000 bajas desde el golpe, mientras que para agosto de 1978 ya se hablaba de 4.500, incluyendo en ese número personas escasamente o no vinculadas con la organización. El derrumbe guerrillero evidencia, no solo la eficacia de la estrategia antisubversiva, sino la debilidad política de sus organizaciones. Desde principios de 1976, sus vínculos con el movimiento de masas eran endebles y sus cuadros estaban diezmados, desorientados y aislados de su conducción.

La persistencia e intensificación de la represión ilegal aun después de derrotada la guerrilla demuestra que el Estado Terrorista tenía otro objetivo: controlar al conjunto de la población por medio del temor. Tras sucesivas derrotas militares, los Montoneros cambiaron de estrategia.

Para lograr la adhesión de los trabajadores, articularon las demandas obreras con ataques armados a militares y miembros clave del gobierno. Con el propósito de contribuir a este proceso, fundaron en 1977 el Movimiento Peronista Montonero, realizaron actos de sabotaje en huelgas obreras, atentaron contra varias figuras del gobierno y lanzaron un llamado a la pacificación y al diálogo. Pero el resultado fue una gran cantidad de dirigentes y militantes asesinados por las Fuerzas Armadas.

Los obreros no se identificaron con las acciones guerrilleras, pues consideraban muy riesgoso unirse con los montoneros y disentían en cuanto a la metodología de acción. Los principales dirigentes montoneros seguían sosteniendo que la estrategia había sido oportuna y acertada. Esta distorsionada imagen de la realidad provocó el alejamiento de la organización de muchos miembros, como por ejemplo R. Galimberti y M. Bonasso. La actividad guerrillera perdió adeptos y quedó definitivamente aislada del resto de la población.

“La entonces incipiente organización Montoneros descubrió el sincretismo entre cristianismo y revolución a través de dos personas de gran influencia en sus comienzos: el padre Carlos Mugica, miembro de los Jesuitas y del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y el intelectual y periodista Juan García Elorrio, más tarde director de una revista que llevó ese nombre: Cristianismo y Revolución.

Señala Gillespie que “en 1964 Mugica entró en contacto con los ex tacuaristas Fernando Abal Medina, Mario Eduardo Firmenich y Carlos Gustavo Ramus, en ese entonces todos alumnos del Nacional Buenos Aires y militantes de la Juventud Estudiantil Católica (JEC). Según dijo Firmenich años después a la revista El Peronista, “Mugica nos enseñó que el cristianismo era imposible sin el amor a los pobres y a los perseguidos por su defensa de la justicia y su lucha contra la injusticia”. Pero algunos de los pensamientos del sacerdote cayeron en saco roto: el mismo Mugica dijo, también, “estoy dispuesto a que me maten, pero no a matar”.

Argentinos Jorga Lanata Tomo II

CARTA DE LOS MONTONEROS A PERÓN

PERÓN VUELVE
Argentina, 9 de febrero de 1971 Al Gral. J. D. Perón

Como hemos hecho en oportunidades anteriores, aprovechamos la comunicación que con Usted tienen los compañeros del Movimiento para hacerle llegar nuestras inquietudes con respecto al proceso revolucionario del pueblo argentino.

Es nuestra intención y deseo poder comunicarnos personalmente con Usted y lo haremos tan pronto como sea posible. Hasta tanto, nos vemos obligados a recurrir a la colaboración de los compañeros a quienes estamos profundamente agradecidos.

Deseamos hacerle conocer algunas consideraciones nuestras sobre hechos claves que determinan los pasos a dar por el Movimiento tanto en el futuro inmediato, es decir tácticamente, como en el futuro a largo plazo, es decir dentro de la concepción estratégica.

1) En primer lugar, creemos necesario explicar las serias y coherentes razones que nos movieron a detener, juzgar y ejecutar a PEA (Pedro Eugenio Aramburu). Es innecesario explayarse sobre los cargos históricos que pesaban sobre él: traición a la Patria y a su Pueblo. Esto sólo basta para ejecutar una sentencia que el pueblo ya ha dictaminado. Pero además había otras razones que hacfan necesaria esta ejecución. La razón fundamental era el rol de válvula de escape que este señor pretendía jugar como carta de recambio del sistema. […]

Nos preocupan algunas versiones que hemos recogido, según las cuales nosotros con este hecho estropeamos sus planes políticos inmediatos. Demás está decir que no está en nuestros propósitos entorpecer la conducción de conjunto que Usted realiza para la mejor marcha del Movimiento en su totalidad. […] Creemos que no sólo para nosotros, sino para el movimiento entero, es necesaria su palabra esclarecedora acerca de estas hipotéticas contradicciones entre sus planes y nuestro accionar. […]

4) Otra aparente opción para la hora del pueblo argentino es la salida electoral. Esta perspectiva se ve alimentada por el triunfo de Salvador Allende en Chile. […]

Ahora bien, para llevar adelante ese paso táctico, el compañero Paladino plantea como opciones estratégicas equivalentes, el camino electoral y el camino revolucionario por la vía armada. Esto, como hemos visto, es en sí incorrecto. Lo que en realidad parece suceder es que se utiliza la opción revolucionaria armada, es decir, nosotros, como factor de presión para reforzar el golpe táctico, o sea las elecciones. Esto puede ser tácticamente útil, aunque abrigamos algunas dudas. Sobre lo que no abrigamos dudas es sobre la necesidad de mantenernos como opción estratégica, y por lo tanto la absoluta imposibilidad de subordinar nuestro accionar a una opción táctica. En síntesis, no interferiremos al ala política del movimiento en tanto la Hora del Pueblo es una maniobra útil, y por lo tanto tácticamente acertada, pero nos mantendremos en la actividad señalando la vía armada como único método estratégicamente correcto para tomar el poder, y creemos que sería conveniente, en consecuencia, que los distintos frentes del movimiento no interfieran la presentación de la vía armada como una opción estratégica.

5) Bien, hemos visto la eficacia de nuestro método de lucha para golpear al régimen con la ejecución de Aramburu, el descreimiento popular sobre el sindicalismo como herramienta capaz de conducir un proceso revolucionario, la imposibilidad que el ejército pueda generar un proceso de liberación nacional, y la insuficiencia del camino electoral para tomar el poder. En fin hemos querido expresarle en estas consideraciones, dichas aquí un poco a vuelo de pájaro, lo que en realidad constituye nuestra teoría, es decir, un análisis tempo-espacial de la realidad argentina hecho a la luz de la doctrina justicialista.

Tenemos clara una doctrina y clara una teoría de la cual extraemos como conclusión una estrategia también clara: el único camino posible para que el pueblo tome el poder e Instaure el socialismo nacional es la guerra revolucionaria, nacional y prolongada, que tiene como eje fundamental al peronismo.

El método a seguir es la guerra de guerrillas urbana y rural. Lo cierto es que no somos un tiro al aire. No somos tantos ni tan pocos, pero no estamos para hacer mucho ruido y ofrecer pocas nueces. La concepción es clara y la decisión total, como lo prueban nuestros compañeros muertos. […]

Es para nosotros de fundamental importancia conocer sus opiniones acerca de estas consideraciones. [.,,] General, sus muchachos peronistas […] no lo defraudaremos. (El resaltado es nuestro).

GRANDES CRÓNICAS
ASESINATO DE ARAMBURU:
EL CONTEXTO EN EL CUAL LOS MONTONEROS PUBLICARON LOS DETALLES DEL ASESINATO DEL GENERAL ARAMBURU

El ala extremista del peronismo ha generado los hechos más espectaculares y a través de ellos se puede ratificar una vieja reflexión; su capacidad de acción política pareciera agotarse en el manejo de la metralleta. Más allá de ese límite encuentran enormes dificultades para encauzar sus propias definiciones, a las cuales, por lo demás, no encuentran tampoco una forma neta de diferenciarlas.

La Juventud Peronista había aceptado hace poco ser una simple prolongación del grupo Montoneros y, antes, el pequeño y deficientemente organizado grupo Montoneros, encabezado ahora por Firmenich, había declarado su fusión con la organización FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), mejor preparada y dirigida por Quieto. Firmenich y sus amigos provienen del nacionalismo católico. Quieto, desde sus tiempos de dirigente universitario, viene de una izquierda inspirada por el castrismo.

Las puntualizaciones anteriores no son desdeñables para preguntarse hasta qué punto la ruptura declarada por los Montoneros es fruto no sólo de su incapacidad para actuar en un marco partidario tan elástico como el que le ofrecía el peronismo, sino para resolver con coherencia sus propias contradicciones internas. Esto último tiene mucho más peso si es exacto, como se afirma en el propio peronismo, que en la fusión más arriba mencionada Firmenich se quedó con el nombre y Quieto se quedó con al organización.

El día en que circuló el periódico en el cual dos de los coautores del asesinato del teniente general Aramburu efectuaron una minuciosa y siniestra descripción de todas las circunstancias en que se cometió el crimen, el asco hacia la bajeza moral no impidió una generalizada interrogación: cuáles serían los motivos por los cuales se efectuaba esa publicación. Quizás no pueda decirse, simplemente, que las declaraciones y decisiones posteriores a aquel día dieron una respuesta a tal interrogante. En rigor, cabe inferir que la difusión por un medio periodístico adicto a las confesiones frías y de los detalles escalofriantes formó parte de una cadena de decisiones.

En primer término, tal vez se quisiera saber hasta dónde podía seguir estirándose la cuerda. Cuando ésta se cortó, se resolvió el enfrentamiento neto con el Gobierno, no ya como una parte opositora, sino como un enemigo visualizado con óptica militar. Pero no resultará superfluo que se inserte en todo el juego de sucesos a algo que aconteció antes del indignante episodio al cual sirvió de vehículo el número 9 de La Causa Peronista. En efecto, el prólogo político de esa provocación y del posterior ingreso en la clandestinidad de los Montoneros y todas las organizaciones colaterales fue la constitución de la llamada Agrupación del Peronismo Auténtico.

La mayoría de los hombres que se han colocado tras Andrés Framini presenta una filiación homogénea dentro del peronismo. No extraña pues, que la declaración haya dicho que el Movimiento “carece de una conducción representativa”. La Juventud Peronista, los Montoneros y todo lo que corporiza a la Tendencia, como genéricamente se la denomina, necesitaba una pierna adulta -ligada al peronismo tradicional- para echarse a caminar. Ya la tiene.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argetina – Proyecto Editorial – P. Dobaño y M. Lewkowicz
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos
Argentinos Jorga Lanata Tomo II
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 20 Historia Argentina

Los Llaman… “Jóvenes Idealistas” Victoria Villarruel
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

 

Teología de la Liberación Compromiso de la Iglesia con los Pobres

LA TEOLOGÍA DE LIBERACIÓN EN AMÉRICA LATINA

La teología de la liberación, que ha tenido en Iberoamérica sus principales exponentes y fue muy activa entre los años 1970 y 1990, defiende que la iglesia católica ha de concentrarse de modo preferencia! en ayudar a los pobres. De esta manera la iglesia de América Latina intenta buscar soluciones a la opresión y el subdesarrollo de la población. Los ideólogos más importantes de la teología de la liberación son Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff. Esta teología es una reflexión que comenzó después del concilio Vaticano II y la conferencia de Medellín en 1968.

Los prelados que asistieron al a Segunda Conferencia de Obispos Latinoamericanos, realizada en Medellín, inspirados por las reformas del Concilio Vaticano II, examinaron el papel social de la Iglesia en sus países. Tras muchas discusiones, los obispos publicaron un documento.

Denunciaron la opresión sistemática de los pobres, criticaron la explotación del Tercer Mundo por las naciones industrializadas y exigieron reformas políticas y sociales. No se detuvieron ahí: los obispos declararon que la Iglesia de Latinoamérica contenía una misión distinta a la de la Iglesia de Europa (que en realidad era una Iglesia distinta) y le otorgaban una función política activa. Esta aplicación práctica de la fe se conoció como Teología de la liberación, una de las ramas más importantes dentro de la Iglesia católica moderna y una influencia política importante en América Central y del Sur.

En 1971, el padre Gustavo Gutiérrez, un teólogo peruano, publicó la doctrina central del movimiento, Una teología de la liberación, que establecía que la Iglesia debía ayudar a los pobres y no imponerse sobre ellos. El libro inspiró la fundación de la Iglesia de los Pobres, una organización popular que combina la enseñanza religiosa con el activismo social.

El movimiento fue más allá con el teólogo brasileño Leonardo Boff, que en sus libros criticó a la Iglesia histórica que había permitido las injusticias en Latinoamérica, e incluso había contribuido a ellas, y defendió con firmeza la moralidad de la lucha de clases.

Los obispos reunidos, no se detuvieron sólo en esos reclamos, sino que también declararon que la Iglesia Latinoamericana contenía una misión distinta de la de Europa. Por lo tanto, en esta región, la Iglesia debía tener un alto compromiso con la realidad social de su contexto y una praxis transformadora. Esta práctica de la fe cristiana se conoció como la “teología de la liberación” y tuvo durante décadas una importante influencia dentro de la Iglesia Católica.

Los máximos exponentes de esta teología, Monseñor Romero, arzobispo de El Salvador y el jesuita Ellacuría, fueron asesinados a sangre fría, así como otros muchos catequistas, sacerdotes y agentes de pastoral que practicaban y aceptaban sus supuestos, en varios países de América Latina.

Ni a Roma ni a los regímenes conservadores latinoamericanos les gustó el cariz marxista de la teología de la liberación: los dirigentes del movimiento no fueron invitados a la conferencia de obispos de 1979. El papa Juan Pablo II sustituyó a los teólogos de la liberación por clérigos dóciles y, en 1984, el Vaticano condenó a Boff a un año de silencio.

Las represalias laicas, en forma de asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte o en forma de encarcelamientos con torturas, se incrementaron y clérigos como el arzobispo de El Salvador, Oscar Romero, y el padre Antonio Pereira Neto, de Brasil, y el obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, se convirtieron en mártires del movimiento.

En El Salvador en 1989 fueron asesinados Ignacio Ellacuría, que era jesuita y rector de la Universidad Centroamericana de El Salvador, y cinco profesores más. También Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, fue asesinado en 1980 mientras celebraba misa en la catedral.

Estos religiosos defendían una tendencia ideológica llamada teología de la liberación, basada en la necesidad de la liberación de la miseria de las poblaciones oprimidas y en particular de los indígenas. Estas muertes fueron la respuesta de algunos grupos violentos a la forma de entender el catolicismo que proponían muchos religiosos en todo el continente. La causa de estos asesinatos pudo estar en que algunos pensaron que, matando, dejaría de escucharse su mensaje, la voz de estos hombres de paz.

Aunque Juan Pablo II criticó duramente a los teólogos de la liberación, anteriormente, en marzo de 1967, el papa Pablo VI ofreció al mundo su encíclica Populorum Progressio que planteaba la «necesidad de promover el desarrollo de los pueblos». Como consecuencia directa del concilio Vaticano II, la encíclica aludía a la situación marginal del tercer mundo, y a la situación desigual de desarrollo.

Su idea del hombre era la cristiana, pero con aspiraciones radicalmente distintas de las mantenidas hasta entonces por los textos de los papas: «verse libre de la miseria, […] participar todavía más en las responsabilidades, fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad de hombres».

La encíclica finalmente subrayaba la necesidad de la solidaridad con los más necesitados y pedía una conformación mundial para ayudar a los países pobres: «Pedimos la constitución de un fondo mundial alimentado con una parte de los gastos militares, a fin de ayudar a los más desheredados. Solo una colaboración mundial, de la cual un fondo común sería al mismo tiempo símbolo e instrumento, permitiría superar las rivalidades estériles y suscitar un diálogo pacífico y fecundo entre todos las pueblos».

Encíclica Pacem Interris

Revolución Libertadora 1955 Caida Gobierno de Peron Argentina

Revolución Libertadora – Caída Gobierno de Peron

LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA: A pesar de triunfar en las elecciones de 1952 con el 60% de los votos, el gobierno peronista comenzaba ya a mostrar signos de debilidad, que se agudizaron con la muerte de Eva Perón. Además, el deterioro de la situación económica fue acompañado por un endurecimiento del régimen, que intensificó la persecución de los opositores.

En 1955, la escena política estaba dominada por el conflicto del gobierno con la Iglesia, iniciado un año antes, y con la oposición. En medio de ese clima se comenzó a delinear un golpe de estado. En septiembre, finalmente, una revolución encabezada por el general Lonardi derrocó a Perón.

ANTECEDENTE HISTÓRICOS: Uno de los componentes del clima de enfrentamiento político en los últimos meses del gobierno de Perón fue el uso por parte del presidente de virulentas apelaciones a la violencia. El punto culminante de esta escalada de violencia verbal se manifestó en el discurso del 31 de agosto, frente a una concentración popular en su apoyo.

ROBERT POTASH, en su libro “El ejército y la política en la Argentina”  escribía sobre la escalada de violencia en la última etapa del gobierno de Perón, en el año 1955. Allí Perón dijo:

“Con nuestra tolerancia exagerada, nos hemos ganado el derecho a reprimirlos violentamente. Y desde ya establecemos como una conducta permanente para nuestro movimiento: aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades constituidas, o en contra de la ley o de la Constitución, puede ser muerto por cualquier argentino. […] La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización, es contestar a una acción violenta con otra más violenta. Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos”.

Este discurso -que, en cierta medida,  implicaba un reconocimiento de las críticas que los opositores hacían a su régimen- fue empañado de la autorización para que los líderes opositores hablaran por radio. Más allá de sus diferencias, la oposición política reaccionó con desconfianza y reclamó, como condición mínima para una tregua política, el restablecimiento de las garantías jurídicas, comenzando por el levantamiento del estado de guerra interno -una figura similar a la del estado de sitio, que permitía a Poder Ejecutivo suspender las garantías constitucionales y arrestar a individuos sir orden judicial-, vigente desde 1951. El gobierno consideró inaceptables estas demandas y mantuvo una línea de enfrentamiento que llegó a su apogeo retórico con el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955.

La oposición, mientras tanto, organizaba el golpe de estado con la decisiva participación de oficiales del Ejército y, principalmente, de la Marina.

Por otro lado el general Pedro Eugenio Aramburu, director de sanidad militar, con mínimo apoyo y  sin tropa a su cargo decidió postergar la Revolución para el año próximo, a pesar de la fuerte expectativa existente y del miedo a represalias que hicieran imposible la sublevación.

Entonces llegó el turno del general Eduardo Lonardi (1896-1956), artillero que había estado preso en 1953. Tenía contactos en la guarnición de Córdoba, cuya oficialidad joven estaba dispuesta a salir antes de que fuera demasiado tarde: finalizado setiembre las municiones debían retirarse y no cabrían posibilidades hasta el año entrante.

Lonardi conversó con los marinos y fijó fecha el 16 de setiembre para tomar la Escuela de Artillería de Córdoba. Supuso y no se equivocó que en la situación crítica que vivía el gobierno bastaría crear un foco revolucionario para que las demás fuerzas se sumaran a los rebeldes. Cumplió su palabra y así comenzó la revolución.

El 16 de septiembre estalló el levantamiento en Córdoba, encabezado por el general Eduardo Lonardi. A pesar de que las tropas leales no pudieron sofocarlo, el levantamiento no consiguió extenderse. La mayoría del Ejército procuraba no intervenir, pero la Marina se movilizó casi totalmente contra Perón. Sus naves bloquearon Buenos Aires y amenazaron con atacar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud -como ya lo habían hecho con los de Mar del Plata-.

Antes de la hora señalada como ultimátum por la Marina, el ministro de Guerra, el general Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba al Ejército la negociación de un acuerdo. Esta carta no era una renuncia -Perón describía su actitud como un renunciamiento-, pero la junta de generales, superiores del “Ejército decidió considerarla como tal y negociar con el grupo revolucionario. Ante esta situación, el 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay e inició su largo exilio.

Hubo un cambio ideológico (de “sano autoritarismo”) que repercutió en la región según la dirección impuesta por la diplomacia norteamericana, determinó que los golpistas -que allí buscaban apoyo político y doctrinario contra Perón, a quien, como dijimos, identificaban con el fascismo europeo- hallaran escasas justificaciones y orientaciones para su acción: la apertura a un mundo signado por la lucha irreconciliable entre capitalismo y comunismo indujo a los adherentes de la Libertadora a tener mayores motivos para disputarse entre sí el poder y el derecho a fijar el curso a seguir una vez eliminado el “fascismo criollo”. Ello se refleja en el eco que pronto hallarían -en sectores de las Fuerzas Armadas, la iglesia y el empresariado- las posiciones más ferozmente reaccionarias que por entonces circulaban en los países centrales sobre la seguridad y el papel de los sindicatos y la izquierda.

El 23 de septiembre, una multitud, perteneciente a la clase media, llenó la Plaza de Mayo para escuchar la palabra del nuevo presidente provisional, el general Lonardi.

Ésta se diferenció de los anteriores golpes no sólo porque se inició en una guarnición del interior, sino también porque no tuvo una definición inmediata. Al foco mediterráneo se sumó el de Puerto Belgrano y más tarde la guarnición de Cuyo. Pero el golpe fracasó en Corrientes y ningún general de la guarnición de Buenos Aires se movilizó. El ministro de Guerra a cargo de la represión envió fuerzas a Córdoba donde se libraron combates entre leales y rebeldes. Entre tanto la flota de mar navegaba rumbo a Buenos Aires en actitud amenazadora, dispuesta a bombardear los tanques de petróleo de Mar del Plata, La Plata y la capital.

En tales circunstancias Perón presentó una renuncia que los generales de la guarnición porteña, todos ellos peronistas, optaron por aceptar a pesar de que su texto resultaba poco claro. Al conocerse esta novedad, una multitud se lanzó a festejar el fin del peronismo en las calles, en medio de lluvias torrenciales. Entre tanto la CGT, en actitud pasiva, ni siquiera declaró la huelga general.

Mientras Perón buscaba refugio en una cañonera del Paraguay, país donde tenía buenos amigos, Lonardi se aprontaba a trasladarse a Buenos Aires, en su carácter de jefe de la Revolución que él mismo tituló “Libertadora”, para asumir el cargo de presidente provisional.

Después de 9 años de gobierno Perón caía definitiva dejando una situación politica mucho mas compleja de lo que pensaban sus adversarios.

El 23 de septiembre de 1955, el general Lonardi asumió la presidencia provisional de la nación. Pero pronto comenzaron a manifestarse las diferencias entre los golpistas, que condujeron al reemplazo del presidente Lonardi por el general Pedro E. Aramburu (imagen). Con Aramburu en el gobierno se afianzaron los sectores autoritarios que se resistían a aceptar los profundos cambios sociales llevados a cabo por el peronismo: el Partido Peronista fue declarado ilegal y Perón fue proscrito.

En 1957, el radicalismo se dividió en dos partidos: la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), liderada por Arturo Frondizi. y la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), encabezada por Ricardo Balbín. La división de la UCR complicó los planes del gobierno, que quería encontrar una salida electoral que no implicara el retorno del peronismo.

Frondizi, por su parte, sabía que si lograba arrastrar los votos peronistas ganaría las elecciones. Por eso selló un pacto con Perón, que consistía en el apoyo electoral peronista a su candidatura a cambio del levantamiento de las proscripciones al partido. Gracias al pacto, Frondizi se impuso en las elecciones nacionales del 23 de febrero de 1958.

Una sociedad dividida

En El otro rostro del peronismo (1956), Ernesto Sábato relata cómo recibió la noticia del golpe mientras visitaba a unos amigos en Salta: “Aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina ví cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas.

Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora”.

Sabato intenta ofrecer una explicación de lo sucedido y de lo que es preciso hacer para “corregir” ese desencuentro, y anticipa el giro en la interpretación del fenómeno peronista que muchos intelectuales (sobre todo de izquierda, que hasta entonces lo habían rechazado) intentarían con los años: “En el movimiento peronista no sólo hubo bajas pasiones y apetitos puramente materiales: hubo un genuino fervor espiritual, una fe pararreligiosa en un conductor que les hablaba como seres humanos y no como a parias […].

Lo demás es detalle […] y no incurramos ahora en los mismos defectos y vicios que hemos recriminado a la tiranía: no pretendamos unanimidad de juicio, no califiquemos a nuestros adversarios de enemigos de la nación […]. Una cosa es, y bien posible, el desmontaje casi físico de las piezas que aseguran al totalitarismo […] y otra cosa es negar esas fuerzas o creerlas únicamente obra de la propaganda. El fervor multitudinario que Perón aprovechó no será liquidado mediante medidas de fuerza… sólo se logrará reforzarlo hasta convertirlo en una tremenda, incontenible y trágica aplanadora”.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada.

Historia de la construccion del puerto de Buenos Aires Madero Huergo

En 1886 la Capital Federal se vinculó a la red ferroviaria del interior mediante la línea que la ligó a Rosario. Las terminales ferroviarias se fueron instalando en los puntos de la ciudad porteña que históricamente habían sido de centralización del antiguo tráfico de carretas: Plaza Constitución para el sur, Plaza Once para el oeste, Plaza Retiro para el litoral y el norte.

Las estaciones finales conformaban un semicírculo urbano tendido a pocas cuadras del río, es decir, del camino a Europa. Sólo faltaba el puerto, que debía facilitar el tráfico transoceánico: su construcción fue uno de los grandes objetivos, y su ubicación suscitó una de las más enconadas polémicas de la década.

Luis A. HuergoDesde tiempos de Rivadavia los porteños soñaban con el puerto. El método utilizado para desembarcar constituía todo un desprestigio y era comentado con sorpresa por los extranjeros que nos visitaban. Distintos planes fueron dejándose de lado durante décadas, hasta que, hacia 1880, las posibilidades quedaron definidas y encarnadas en las personas del ingeniero Luis A. Huergo (imagen izq.)  y de Eduardo Madero.

Huergo postulaba la creación de un puerto de aguas profundas a lo largo del Riachuelo, para lo cual insistía no hacían falta grandes inversiones. En 1881 la legislatura bonaerense votó una partida para dragar el Riachuelo, y ya en 1883 un gran transatlántico, el L’Italia, amarró en las nuevas instalaciones. Pero hacia 1885 los trabajos de Huergo languidecieron por falta de apoyo político, y finalmente debió renunciar a seguir adelante.

Triunfaba la propuesta de Madero, que tenía mejores conexiones políticas y el apoyo de capitalistas e ingenieros británicos. En marzo de 1886 el Poder Ejecutivo Nacional aprobó sus planos y, en medio de un gran escándalo periodístico y parlamentario, se iniciaron los trabajos del puerto frente mismo a Plaza de Mayo.Madero

En enero de 1889 el vicepresidente Pellegrini que en un principio había apoyado vehementemente a Huergo inauguró la dársena sur de las nuevas instalaciones.

 En 1897 se habilitarían la dársena norte y el canal de acceso. Cuando el proyecto de Madero estuvo enteramente realizado antes de esto, en realidad resultó que era insuficiente, y en 1907 debieron iniciarse los estudios para construir un «puerto nuevo» que recién habría de terminarse en 1927.

«Transcurrido un siglo dice James R. Scobie en su libro Buenos Aires, del centro a los barrios resulta tentador encontrar motivos más profundos en la controversia entre los proyectos de Huergo y Madero (imagen der.).

Para algunos, Huergo representaba la tradición criolla y el desarrollo nacionalista de la economía argentina. En Madero podía descubrirse la preocupación de los estadistas e intelectuales de la generación del ochenta, que buscaban la modernización y el progreso de la Argentina sobre la base de capitales y tecnología extranjera.».

De alguna manera, Huergo proponía romper la tendencia predominante en la década del ochenta, mientras que Madero favorecía a los mismos intereses en juego en las redes ferroviarias, a los mayoristas e importadores y a las instituciones de crédito más importantes.

Sea como fuere, a finales de la década del ochenta el anhelado puerto empezaba a funcionar y a su ritmo desaparecían gradualmente los pintorescos resabios del tráfico anterior: las miríadas de pequeñas embarcaciones y carromatos de todo tipo, que antes se ocupaban de desembarcar a pasajeros y mercaderías de los navíos anclados frente a las toscas del río. Ahora, grandes buques amarraban en las dársenas, y las playas de embarque de los ferrocarriles y sus depósitos se encontraban a pocos metros de las bodegas.

Año tras año se multiplicaba el tonelaje de los barcos, y Buenos Aires afirmaba su condición histórica de «boca de expendio» de las crecientes exportaciones. A un paso de la plaza que era el centro político, comercial y financiero de Buenos Aires, el «Puerto Madero» era, además, un símbolo de la irrefrenable vocación centralista de la capital de la República, lugar al que llegaban los frutos de la tierra para ser embarcados y desde donde se repartían por todo el país los productos que venían de ultramar.

Golpe Militar de Ongania Revolucion Argentina Fin Gobierno de Illia

1966: GOLPE DE ESTADO – PRESIDENTES DE LA REVOLUCIÓN ARGENTINA –

Gobierno de Onganía Gobierno de Levingston Gobierno de Lanusse

RESUMEN DEL PERIODO: “El problema político se concentró sobre un tema fundamental: qué hacer con la masa mayoritaria que apoyaba a Perón y que rechazaba obstinadamente su apoyo a las diversas y variadas alternativas políticas que unos y otros imaginaron para seducirla. Durante dieciocho años fueron estériles los esfuerzos para encontrar una fórmula supletoria a la que apoyaban fervientemente las masa mayoritarias.”
José Luis Romero

Resumen: La Revolución Argentina
El Gobierno de la Revolución Argentina del general Juan Carlos Onganía -respaldado por las empresas multinacionales y por un sector del sindicalismo- cerró el Congreso, prohibió la actividad política, intervino las universidades e implantó la censura.

La política económica promovió la radicación de grandes empresas multinacionales. El gobierno intervino con fuerza en la economía. Devaluó la moneda y fijó un tipo de cambio alto para aumentar las posibilidades exportadoras de la gran industria. Al mismo tiempo, para financiar sus gastos, el estado retuvo un porcentaje del ingreso por exportaciones agrícolas.

Entre 1969 y 1970, varios conflictos debilitaron al gobierno.

• En 1969, estalló en Córdoba un movimiento de protesta social –el Cordobazo-, en el que participaron obreros industriales, empleados estatales y estudiantes universitarios. A partir de entonces, se produjeron protestas en distintas ciudades (Rosario, Mendoza), que indicaban la extensión del descontento.

• En 1970, surgió un grupo guerrillero –Montoneros– de filiación peronista. Otro grupo –ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista)- intensificó sus actividades.

Onganía fue destituido en 1970. Luego de un breve gobierno del general Roberto M. Levingston, en 1971 asumió la presidencia el general Alejandro A. Lanusse, un jefe militar con cierta capacidad política para conducir una salida democrática. En 1972, Perón regresó al país luego de diecisiete años de exilio.

Conclusión: El ciclo de la Revolución Argentina agudizó los conflictos que supuestamente vino a disipar. El problema del desarrollo no estaba resuelto: si bien la industria alcanzó mayores niveles de tecnificación, la economía quedó atrapada en la lógica del saqueo y la inflación descontrolada.

El desorden social en 1973 era mayor que en 1966. Bajo el régimen represivo de Onganía surgieron movimientos radicalizados, tanto en lo político como en lo sindical, que legitimaron la violencia como un medio para la resolución de los conflictos sociales. Este era el producto de 17 años de intolerancia que impidió el desarrollo normal de la actividad política.

Perón por su parte, llegó al poder aplicando la misma estrategia de octubre de 1945: las Fuerzas Armadas lo acusaron de ser el origen del conflicto social; él se presentó como el único líder que podía resolverlo. Sin embargo, confió demasiado en su capacidad para controlar las fuerzas que había desatado dentro de su movimiento.

El destino del Estado Burocrático Autoritario en Argentina fue distinto al de sus vecinos latinoamericanos. En el Brasil de 1964 y en Chile en 1973, las alianzas tecnocráticas que llevaron al poder a los militares fueron lo suficientemente sólidas como para mantenerse en el poder, mediante el uso de la represión, hasta concretar sus objetivos.

En el caso argentino, el estallido del cordobazo y las divisiones dentro de las Fuerzas Armadas demostraban que distintos sectores sociales que originariamente estuvieron de acuerdo con el golpe, rápidamente lo dejaron solo.

Pero sería equivocado cargar sobre los militares megalómanos toda la responsabilidad, dado que en 1966 la sociedad mostró su poco aprecio por el orden institucional. Partidos políticos, intelectuales de derecha e izquierda, militares, religiosos y empresarios sacrificaron a la democracia en aras de las “grandes transformaciones” y el “destino de grandeza” del país.

La Revolución Argentina incrementó las tensiones y los desgarramientos sociales, se generaron de esta manera las condiciones para que la violencia fuera visualizada como el único medio posible para el diálogo entre la sociedad y el Estado. (Fuente: Cuatro Décadas de Historia Argentina)

LA DEMOCRACIA: En las elecciones de 1973 triunfó el Frente Justicialista de Liberación, integrado por el peronismo y varios partidos menores. Héctor J. Cámpora, un hombre de absoluta lealtad a Perón, asumió la Presidencia de la Nación en mayo de 1973.

El fracaso democrático
El gobierno democrático encontró una situación compleja:
• las expectativas de cambio social eran grandes;
• el movimiento peronista estaba fragmentado en grupos de izquierda y de derecha, enfrentados violentamente por el control del gobierno;
• el presidente Cámpora sólo tenía un poder formal: Perón era la única figura con capacidad para ser arbitro entre los sectores.

En julio de 1973, Cámpora renunció y, luego de nuevas elecciones. Juan D. Perón -acompañado en la fórmula por su esposa María Estela Martínez- asumió la presidencia. El líder impulsó un Pacto Social entre empresarios y sindicalistas para frenar la puja sectorial.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –

 

Revolucion Argentina Caida del Gobierno de Illia Golpe de Ongania

La nueva ruptura del orden Constitucional

Los militares que encabezaron la Revolución que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.

El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

Disidencias internas en el ejército fuerzan la renuncia del genera Onganía, sucediéndolo el general Roberto Levingston, el que, por carecer de suficiente apoyo, es pronto desalojado por el general Alejandro Lanusse.

La insostenible situación que padecía el país llevó a este general a prometer la pronta normalización de la vida institucional, iniciando a respecto una apertura política. Ello permitió la revitalización de la figura del general Perón, que desde el exilio en Madrid regresó al país al amparo de las promesas y garantías que ofrecía el llamado a la pacificación.

Durante la estadía del general Perón, apenas un mes, se formó el Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli).

Retorno a la vida Constitucional

Las elecciones se llevaron a cabo en marzo de 1973 y obtuvo el triunfo el Partido o conjunción de fuerzas políticas que integraban el Frejuli. La fórmula fue encabezada por el Dr. Cámpora, acompañado del doctor Vicente Solano Lima.

En junio regresaba para instalarse en el país el general Perón, pero su llegada fue objeto de un grave enfrentamiento armado entre los sectores marxistas que deseaban apoderarse del gobierno y quienes sólo deseaban restaurar un gobierno justicialista. Esa grave situación interna producida en el partido gobernante llevó a Perón a pedir la renuncia del Presidente y Vice y Presidente del Senado para que, de acuerdo con la ley de acefalía, asumiera el Presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, quien debió convocar de inmediato a nuevas elecciones.

En este comicio Perón resultó electo por abrumadora mayoría, acompañado en la fórmula por su esposa Isabel Martínez de Perón. Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1973.

Ya para esa fecha los grupos subversivos y los montoneros desarrollaban una activa acción bélica interna con sangrientos episodios sin antecedentes en la historia del país. En 1974, antes de cumplirse el año de gobierno, fallecía el Presidente Perón y lo sucedía Isabel Martínez.

La descomposición social, la impotencia del gobierno para contener la ola de violencia, la fuerte infiltración marxista, la crisis económica y la incapacidad de los partidos para hallar soluciones rápidas, provocan un clima confuso y grande desorientación. Los órganos constitucionales, a saber, el Poder Ejecutivo y el Parlamento, no estaban a la altura de las exigencias históricas.

 Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –

La Pobreza en America Latina Causas de la Violencia y Desigualdad Social

Causas de la pobreza en América Latina: ocho problemas generales

América Latina, que para muchos especialistas está considerada como un subcontinente, presenta una serie de problemas que la distinguen de “la otra América”, la anglosajona, que incluye a los Estados Unidos y Canadá.

El crecimiento de la pobreza y la desocupación en América Latina se desarrolla en un contexto socioeconómico que a grandes rasgos y con diferente matices se presenta en casi todos los países.

1. La concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos
Esta característica, que se manifiesta desde la época de la colonia en la mayoría de estos países, se mantiene a través de los mecanismos de herencia, por el cual pocas y poderosas familias continúan conservando esas extensas propiedades. En algunos países esto ha sido motivo de tensiones y enfrenta-mientos entre terratenientes y campesinos. Además, una proporción muy pequeña de tierras cultivables está en manos de enorme cantidad de pequeños productores. Esta estructura de tenencia de la tierra no permite una adecuada modernización de la agricultura, afectando su productividad por hectárea.

2. Industrialización tardía y endeble
La industrialización en los países de América Latina se produjo recién en el siglo XX, a diferencia de algunos países europeos y de los Estados Unidos, donde se produjo antes. La industria latinoamericana fue muy dependiente de la llegada de capitales de esos países, para poder desarrollarse. Así como entre las décadas de 1940 y 1960 las industrias crecieron con mucha fuerza en poco tiempo, a partir de 1970 comenzaron a cerrar rápidamente, dejando a mucha gente sin trabajo.

3. Los marcados contrastes sociales
Los países de este subcontinente presentan una marcada concentración de la riqueza en pocas familias. Por otro lado, millones de personas viven en condiciones de extrema pobreza. Este fenómeno es cada vez más intenso y por el momento no se advierten posibilidades de que vaya a revertirse.

4. Un proceso de urbanización acelerado
Las dificultades de miles de personas para trabajar en el campo y las expectativas que generaron las industrias que se instalaron en las ciudades, impulsaron el desplazamiento de la población hacia los centros urbanos. Actualmente, las municipalidades de las ciudades más grandes no dan abasto para solucionar los problemas relacionados con el control de la violencia urbana c con la cobertura de los servicios de salud, educación y transporte para toda la población.

5. Los marcados contrastes regionales
Dentro de casi todos los países del subcontinente latinoamericano, existen marcadas diferencias en la cantidad y calidad de la producción económica de las distintas áreas dentro de cada uno de los países. Esa menor capacidad productiva se refleja también en menores niveles de vida de la población de las zonas más desfavorecidas. Gran cantidad de países de América Latina tiene importantes sectores de su población trabajando en actividades agrícolas muy atrasadas. En general, los campesinos ocupan vastas áreas de esos países.

6. Las reformas de los Estados
La implementación de políticas de ajuste estructural impuesta por organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, apunta a disminuir la inflación y aumentar la producción. Para eso es necesario que el Estado gaste menos y, además, que les dé más beneficios a las empresas. Estas políticas han resultado en muchos casos exitosas, fundamentalmente en lo referente a la reducción de la inflación, pero la contracara fue el aumento del desempleo y de la cantidad de pobres en la mayoría de los países.

7. El auge de actividades económicas clandestinas e ilegales
Las dificultades en la producción agrícola e industrial, la pobreza rural y urbana, la falta de esperanza de muchos sectores de la población ante la falta de asistencia educativa, alimentaria y sanitaria, han llevado al florecimiento de actividades económicas ilegales organizadas en formas de complejas redes, como la de narcotraficantes y la de explotadores de niños de la calle, entre otras.

8. Estados débiles y crecimiento de la corrupción
El aumento de las actividades clandestinas y sus elevados dividendos han dado lugar a que algunos dirigentes políticos de ciertos países con Estados débiles terminaran aceptando las redes delictivas. Hubo casos en los que algunos gobernantes aceptaron o pidieron dinero a empresarios poderosos, a cambio de dejarlos desarrollar sus negocios en forma más ventajosa. En otros casos, algunas campañas políticas fueron financiadas por los traficantes de droga. En todos los casos estos ilícitos acentuaron los niveles de pobreza de amplios sectores de la población.

 

En el mundo hay cada vez menos pobres

Antes de entrar en detalles, convengamos en que, contrariamente a la visión apocalíptica de muchos latinoamericanos, según la cual la globalización está aumentando la pobreza, lo que está ocurriendo a nivel mundial es precisamente lo contrario.

La pobreza en el mundo —si bien continúa a niveles intolerables— ha caído dramáticamente en los últimos años en todos lados, menos en América latina.

La globalización, lejos de aumentar el porcentaje de pobres en el mundo, ha ayudado a reducirlo drásticamente: tan sólo en los últimos veinte años, el porcentaje de gente que vive en extrema pobreza en todo el mundo —con menos de 1 dólar diario— cayó del 40 al 21 por ciento. Y la pobreza genérica —el número de gente que vive con menos de 2 dólares por día— a nivel mundial ha caído también, aunque no tan dramáticamente: pasó del 66 por ciento de la población mundial en 1981, al 52 por ciento en 2001. De manera que, en general, el mundo está avanzando, aunque no tan rápidamente como muchos quisiéramos.

Pero, lamentablemente para los latinoamericanos, casi toda la reducción de la pobreza se está dando en China, India, Taiwan, Singapur, Vietnam y los demás países del Este y Sur asiático, donde vive la mayor parte de la población mundial. ¿Por qué les va tanto mejor a los asiáticos que a los latinoamericanos? En gran parte, porque están atrayendo muchas más inversiones productivas que América latina.

Hace s décadas, los países asiáticos recibían sólo el 45 por ciento del total al de las inversiones que iban al mundo en vías de desarrollo. Hoy en a, el porcentaje de inversión en Asia ha subido al 63 por ciento, según ras de las Naciones Unidas.5 Y en América latina el fenómeno ha o a la inversa: las inversiones han caído dramáticamente. Mientras países latinoamericanos recibían el 55 por ciento de todas las invernes del mundo en desarrollo hace tres décadas, actualmente sólo reciben el 37 por ciento.

Hay un monto limitado de capitales en el mundo, y el grueso de s inversiones en los países en vías de desarrollo se está concentrando China y otras naciones de Asia, los países de la ex Europa del Este, y algunos aislados de América latina, como Chile.

Y a pesar de que hubo un repunte de las inversiones en Latinoamérica en 2004, China recibiendo más inversiones extranjeras que todos los 32 países latinoamericanos y del Caribe juntos. En efecto, China, sin contar Hong Kong, está captando 60 mil millones de dólares por año en inversiones extranjeras directas, contra 56 mil millones de todos los países latinoamericanos y caribeños7 Si sumamos la inversión extranjera directa en Hong Kong, China capta 74 mil millones de dólares anuales, y la diferencia con América latina es aun mayor. Y, lo que es más triste, las inmensas familiares que envían los latinoamericanos que viven en el exterior están a punto de superar el monto total de las inversiones extranjeras en la región.

No hay que ser ningún genio, entonces, para entender por qué a China le está yendo tan bien: los chinos están recibiendo una avalancha de inversiones extranjeras, lo que les permite abrir miles de fábricas nuevas por año, aumentar el empleo, hacer crecer las exportaciones y reducir la pobreza a pasos agigantados.

En las últimas dos décadas, desde que se abrió al mundo y se insertó en la economía global, China logró sacar de la pobreza a más de 250 millones de personas, según cifras oficiales. Y mientras ese país ha estadoaumentando sus exportaciones a un ritmo del 17 por ciento anual en la última década, América latina lo ha venido haciendo a un ritmo del 5,6 por ciento anual, según estimaciones de la Corporación Andina de Fomento. A medida que corre el tiempo, China está ganando más mercados y desplazando cada vez más a sus competidores en otras partes del mundo. En 2003, por primera vez, desplazó a México como el segundo mayor exportador a los Estados Unidos, después de Canadá.

¿Qué hacen los chinos, los irlandeses, los polacos, los checos y los chilenos para atraer capitales extranjeros?Miran a su alrededor, en lugar de mirar hacia adentro. En lugar de compararse con cómo estaban ellos mismos hace cinco o diez años, se comparan con el resto del mundo, y tratan de ganar posiciones en la competencia mundial por las inversiones y las exportaciones. Ven la economía global como un tren en marcha, en el que uno se monta, o se queda atrás. Y, tal como me lo señalaron altos funcionarios chinos en Beijing, en lugar de enfrascarse en interminables discusiones sobre las virtudes y los defectos del libre comercio, o del neoliberalismo, o del imperialismo de turno, China se concentra en el tema que considera prioritario: la competitividad.

Y lo mismo ocurre en Irlanda, Polonia o la República Checa, que ya son parte de acuerdos de libre comercio regionales pero saben que la clave del progreso económico es ser más competitivos que los demás. A diferencia de muchos países latinoamericanos, que están enfrascados en debates sobre el libre comercio como si éste fuera un fin en sí mismo, los países que más crecen no pierden de vista el punto central: que de poco sirven los tratados de libre comercio si un país no tiene qué exportar, porque no puede competir en calidad, en precio ni en volumen con otros países del mundo.

“Aquí todavía se puede vivir muy bien”

Cuando les comenté a varios amigos dedicados al análisis político en América latina que estaba escribiendo este libro, tratando de comparar el desarrollo de Latinoamérica con el de otras regiones del mundo, muchos me dijeron que estaba perdiendo el tiempo. Era un ejercicio inútil, decían, porque partía de la premisa falsa de que hay grupos de poder en la región que quieren cambiar las cosas.

Aunque muchos miembros de las élites latinoamericanas saben que sus países se están quedando atrás, no tienen el menor incentivo para cambiar un sistema que les funciona muy bien a nivel personal, me decían. ¿Qué incentivos para cambiar las cosas tienen los políticos que son electos gracias al voto cautivo de quienes reciben subsidios estatales que benefician a algunos, pero hunden a la sociedad en su conjunto? ¿Por qué van a querer cambiar las cosas los empresarios cortesanos, que reciben contratos fabulosos de gobiernos corruptos? ¿Y por qué van a querer cambiar las cosas los académicos y los intelectuales “progresistas” que enseñan en universidades públicas que se escudan detrás de la autonomía universitaria para no rendir cuentas a nadie por su ineficiencia?

Por más que digan lo contrario, ninguno de estos sectores quiere arriesgar cambios que podrían afectarlos en el bolsillo, o en su estilo de vida, encogían de hombros mis amigos. Mi esfuerzo era bienintencionado pero totalmente inútil, decían.

No estoy de acuerdo. Hay un nuevo factor que está cambiando la ecuación política en América latina, y que hace que cada vez menos te esté conforme con el statu quo: la explosión de la delincuencia. En o, la pobreza en América latina ha dejado de ser un problema exclusivo de los pobres.

En el pasado, los niveles de pobreza en la región eran altísimos, y la distribución de la riqueza era obscenamente desigual, pero nada de eso incomodaba demasiado la vida de las clases s pudientes. La gente sin recursos vivía en las periferias de las ciudades y —salvo esporádicos brotes de protesta social— no alteraba la cotidiana de las clases acomodadas. No era casual que los turistas americanos y europeos que visitaban las grandes capitales latinoamericanas se quedaran deslumbrados por la alegría de vida que se piraba en sus barrios más pudientes. ‘QLos latinoamericanos sí que n vivir!”, exclamaban los visitantes.

Las vacaciones de cuatro semanas, los restaurantes repletos, el hábito de la sobremesa, las reunionesfamiliares de los domingos, el humor ácido sobre los gobernantes de turno, la pasión compartida por el fútbol, la costumbre de tomarse un café con los amigos, la riqueza musical y el paseo por las calles le daban a la región una calidad de vida que no se encontraba en muchas partes del mundo. Quienes tenían ingresos medios o altos decían, orgullosos: “A pesar de todo, aquí todavía se puede vivir muy bien”. Aunque América latina tenía una de las tasas de pobreza más altas del mundo, y la peor distribución de la riqueza del planeta, su clase dirigente podía darse el lujo de vivir en la negación. Los pobres estaban presentes en el discurso político, pero eran invisibles en la realidad cotidiana. La pobreza era un fenómeno trágico, pero disimulable detrás de los muros que se levantaban a los costados de las autopistas.

Esa época llegó a su fin. Hoy día, la pobreza en América latina ha incrementado al 43 por ciento de la población, según cifras de las Naciones Unidas. Y el aumento de la pobreza, junto con la desigualdad y la expansión de las comunicaciones, que está llevando a los hogares mas humildes las imágenes sobre cómo viven los ricos y famosos, están produciendo una crisis de expectativas insatisfechas que se traduce en cada vez más frustración, y cada vez más violencia. Hay una guerra civil no declarada en América latina, que está cambiando la vida cotidiana de pobres y ricos por igual.

En las “villas” en la Argentina, las “favelas” n Brasil, los “cerros” en Caracas y las “ciudades perdidas” en Ciudad de México, se están formando legiones de jóvenes criados en la pobreza, sin estructuras familiares, que viven en la economía informal y no tienen la menor esperanza de insertarse en la sociedad productiva. En la era de la información, estos jóvenes crecen recibiendo una avalancha de estímulos sin precedentes que los alientan a ingresar en un mundo de afluencia, en un momento histórico en que —paradójicamente— las oportunidades de ascenso social para quienes carecen de educación o entrenamiento laboral son cada vez más reducidas.

La región más violenta del mundo

La combinación del aumento de las expectativas y la disminución de las oportunidades para los sectores de menor educación es un cóctel explosivo, y lo será cada vez más. Está llevando a que progresivamente más jóvenes marginados estén saltando los muros de sus ciudades ocultas, armados y desinhibidos por la droga, para adentrarse en zonas comerciales y residenciales y asaltar o secuestrar a cualquiera que parezca bien vestido, o lleve algún objeto brillante. Y a medida que avanza este ejército de marginales, las clases productivas se repliegan cada vez más en sus fortalezas amuralladas.

Los nuevos edificios de lujo en cualquier ciudad latinoamericana ya no sólo vienen con su cabina blindada de seguridad en la entrada, con guardias equipados con armas de guerra, sino que tienen su gimnasio, cancha de tenis, piscina y restaurante dentro del mismo complejo, para que nadie esté obligado a exponerse a salir al exterior. Tal como ocurría en la Edad Media, los ejecutivos latinoamericanos viven en castillos fortificados, cuyos puentes —debidamente custodiados por guardias privados— se bajan a la hora de salir a trabajar por la mañana, y se levantan de noche, para no dejar pasar al enemigo. Hoy, más que nunca, la pobreza, la marginalidad y la delincuencia están erosionando la calidad de vida de todos los latinoamericanos, incluyendo a los más adinerados.

En estos momentos, hay 2,5 millones de guardias privados en América latina.8 Tan sólo en Sáo Paulo, Brasil, hay 400 mil guardias privados, tres veces más que los miembros de la policía estatal, según el periódico Gazeta Mercantil. En Río de Janeiro, la guerra es total: los delincuentes matan a unos 133 policías por año —un promedio de dos por semana, más que en todo el territorio de los Estados Unidos— y la policía responde con ejecuciones extrajudiciales de hasta mil presuntos sospechosos por año.

En Bogotá, Colombia, la capital mundial de secuestros, hay unos siete guardias privados por cada policía, y es-prosperando varias industrias relacionadas con la seguridad. Un empresario llamado Miguel Caballero me contó que está haciendo una tuna diseñando ropa blindada de última moda. Ahora, los empresarios y los políticos pueden vestir guayaberas, chaquetas de cuero o trajes forrados con material antibalas, cosa de que nadie se percate. “Hemos desarrollado una industria pionera”, me señaló con orgullo Caballero. empresa vende unas 22 mil prendas blindadas por año, de las cuales una buena parte son exportadas a Irak y varios países de MedioOente.

“Ya tenemos 192 modelos. Y estamos desarrollando una línea femenina, de uso interior y exterior”, agregó el empresario. América latina es actualmente la región más violenta del mundo Ya se ha convertido en un chiste habitual en conferencias internacionales sobre la delincuencia decir que uno tiene más probabilidades ser atacado caminando por la calle de traje y corbata en Ciudad de Mexico o Buenos Aires que haciéndolo en Bagdad disfrazado de solo norteamericano.

Según la Organización Mundial de la Salud, _Ginebra, la tasa de homicidios en América latina es de 27,5 víctimas por cada 100 mil habitantes, comparada con 22 víctimas en África, 15 en   Europa del Este, y 1 en los países industrializados. “Como región, América latina tiene la tasa de homicidio más alta del mundo me dijo Etienne Krug, el especialista en violencia de la OMS, en á entrevista telefónica desde Ginebra.

“Los homicidios son la séptima causa de muerte en América latina, mientras que son la causa mero 14 en África, y la 22 a nivel mundial.” Y las posibilidades de e un homicida o un ladrón vaya a la cárcel son reducidas: mientras la población carcelaria en los Estados Unidos —una de las más altas 1 mundo— es de 686 personas por cada 100 mil habitantes, en la Argentina es de 107 personas por cada 100 mil habitantes, en Chile de , en Colombia de 126, en México de 156, en Perú de 104 y en Venezuela de 62.12 En otras palabras, la mayoría de los crímenes en Américalatina permanecen impunes.

Fuente Consultada:
Sociedad, espacio y Cultura 3° Ciclo EGB Prislei – Tobío – Geli Kapelusz
Cuentos Chinos de Andrés Oppenheimer

El grito de Alcorta Causas Conflicto Rural Santa Fe Huelga Agraria

GRITO DE ALCORTA:
HUELGA AGRARIA EN EL SUR DE SANTA FE

EL GRITO DE ALCORTA:
Los conflictos rurales

Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal.

Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria. Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían.

Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

A mediados de 1912 se produjo una violenta revuelta de colonos y arrendatarios denominada “Grito de Alcorta”. El mundo rural ya había presenciado importantes conflictos, como el alzamiento de los colonos santafesinos en apoyo de los levantamientos radicales de 1893.

En 1912, los malos precios de los granos provocaron importantes deudas que dejaron a los pequeños chacareros arrendatarios sin respuesta ante sus acreedores. Entre estos acreedores se encontraban empresas acopiadoras, como Dreyfus y Bunge y Born. A fines de junio de ese año estalló la rebelión de los chacareros armados. De este conflicto nació la Federación Agraria Argentina que, a diferencia de la Sociedad Rural Argentina, representaba a los pequeños productores.

Antecedentes: Las pésimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los colonos, en su mayoría inmigrantes, con respecto a los grandes terratenientes provocó el estallido de una enorme protesta de los pequeños productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912.

El conflicto, que evidenciaba las necesidades que pasaba el sector, se extendió rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Con la unión de los chacareros disconformes por los aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de comercialización y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgió la Federación Agraria Argentina, aún existente, que, a diferencia de la Sociedad Rural creada en 1866, representaba a los pequeños y medianos productores agropecuarios. El conflicto, que duró tres meses, obtuvo algunos éxitos, ya que algunos propietarios disminuyeron el precio de los arrendamientos.

La cuestión agraria: El sistema de explotación de la tierra se basaba en incorporar paulatinamente a la producción nuevas tierras que se cultivaban mediante el sistema de arriendo. Pero hacia 1910, ya estaban en explotación la totalidad de las tierras disponibles y aptas para la producción agropecuaria de exportación.

Ante esta situación, los propietarios de las tierras —para mantener el nivel de beneficios que obtenían— se decidieron por sucesivos aumentos en los precios de los arrendamientos.

Primer Comité de la Federación Agraria Argentina
Primer Comité de la Federación Agraria Argentina

Los agricultores arrendatarios, por esos años, enfrentaban dificultades para lograr su subsistencia y cumplir con el contrato. El aumento de los precios de los arrendamientos profundizó su crisis y generó un gran descontento. La crisis de los agricultores comprometía también a los comerciantes de la campaña, proveedores de los insumos y bienes de consumo y también del dinero que le adelantaban al arrendatario para pagar los gastos de la cosecha.

La cuestión agraria se planteó en junio de 1912 cuando —después de intentar una conciliación que -los terratenientes rechazaron— los arrendatarios del pueblo de Alcorta, en el centro de la zona maicera de Santa Fe, decidieron utilizar el mismo instrumento que los asalariados urbanos: la huelga.

Los campesinos se negaron a arar los campos y reclamaron el establecimiento de un tipo uniforme de arrendamiento. En el transcurso de la lucha, ampliaron sus demandas: plazo mayor de contratación, rebaja de los arrendamientos en dinero y de los porcentajes de producción que debían entregar los aparceros y, también, exención de impuestos.

La primera reacción de los propietarios fue desconocer la validez del movimiento y los reclamos. Pero cuando la huelga y la movilización se extendieron hacia el sur de Santa Fe y el norte y el oeste de Buenos Aires, los miembros de la Sociedad Rural de Rosario y de Buenos Aires comenzaron a sentir amenazado su derecho de propiedad. Los terratenientes exigieron a los gobiernos provinciales y al gobierno nacional que reprimiera, a través de las fuerzas del orden, este movimiento que consideraron subversivo.

El gobierno nacional intervino a través del Ministerio de Agricultura y puso fin a la huelga. Estableció que los reclamos, en general, no estaban justificados pero promovió la formación de tribunales arbitrales para resolver las diferencias entre propietarios y arrendatarios. Finalmente, las gestiones conciliatorias terminaron en el fracaso de las reivindicaciones exigidas por los agricultores.

PARA SABER MAS…

Las huelgas agrarias ocurridas en 1912, conocidas generalmente como el movimiento del “Grito de Alcorta”, habían traído como consecuencia ciertas mejoras en el sistema de arrendamiento, pero de ninguna manera ‘habían resuelto el problema en toda su significación social y económica.

El arrendamiento era en sí mismo una salida económica que había beneficiado en su conjunto a todo el país. Gracias a este sistema —aunque no exclusivamente a él— Argentina podía ser uno de los principales Productores y abastecedores de cereales y carne en el mundo.

Esa riqueza, sin embargo, estaba asentada sobre mecanismos sociales y económicos muy particulares. En primer lugar, la concentración de la propiedad, cuyas grandes extensiones en la mayoría de los casos se subdividían en predios relativamente pequeños para arrendar y en algunos casos también para subarrendar creando así pequeñas unidades productoras ‘l(‘ escasa rentabilidad. Además la duración de los contratos era limitada, Y aunque variaba según la situación particular de cada locador y locatario, por lo general no pasaba de los tres años.

En consecuencia, se creaba en la población agraria la necesidad de practicar una especie de nomadismo. Los campesinos, en su mayoría de origen migratorio, no encontraban la oportunidad de establecerse con la expectativa de permanecer un tiempo prolongado en la chacra, y no se despertaban en ellos, en consecuencia, necesidades de transformación en los métodos, de, mejoramiento y de diversificación de la producción. La prolongación de sus contratos era un hecho contingente con el que no podían contar de ninguna manera.

Pero éste no era el único aspecto irritante del sistema. Las cláusulas establecidas en los contratos de arriendo eran una carga pesada de llevar aun en situaciones normales (buenas cosechas, precios adecuados, situación económica general estable).

Desde el punto de vista social, las medidas legislativas del gobierno de Irigoyen frenaron en parte la movilidad ecológica de esa masa flotante constituida por el arrendatario y su familia, y la prolongación del período de arriendo facilitó mejoras generales en las zonas rurales desde el punto de vista sanitario, de vivienda y educación. Auspiciaron también la creación de un sistema cooperativo, que con el tiempo fue extendiéndose, y constituyó un punto esencial en la estabilidad económica del chacarero.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
EL GRITO DE ALCORTA Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal. Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria.

Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían. Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

El 10 de junio de 1912 una reunión de agricultores decidió integrar una comisión de huelga, y quince días después una asamblea que reunió a más de trescientos colonos decidió por unanimidad iniciar un cese de labores que no tardó en extenderse. Los colonos afrontaban una situación realmente insostenible: los contratos vigentes obligaban al agricultor a ceder al propietario entre el 40 y el 50 por ciento de lo que produjera la tierra.

El terrateniente estaba absolutamente libre de todo gasto porque debía percibir el producto en su chacra, en perfectas condiciones de sequedad y limpieza, trillado y embolsado. Por lo demás, el campesino estaba obligado a cumplir una serie de condiciones con respecto a la superficie sembrada, la forma de sembrar y demás; en caso de dificultades imprevistas, el arrendatario podía considerarse desalojado.

No puede sorprender, entonces, que, a pesar de las persecuciones policiales y las campañas desatadas por los propietarios, el movimiento se extendiera como reguero de pólvora. El 2 de julio de 1912 los obreros agrarios y los braceros de las máquinas desgranadoras afiliados a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) anunciaron que se plegaban al movimiento.

Algunos propietarios accedieron a firmar nuevos convenios, pero- la huelga se extendió a casi todos los pueblos y colonias de Santa Fe, y luego a Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, Interesado en el problema por el doctor Francisco Netri —animador incansable de la huelga, que fue asesinado en 1916 por sus enemigos—, el tribuno socialista Juan B. Justo llevó el asunto al Congreso Nacional y el 20 de julio interpeló al ministro de Agricultura, Adolfo Mujica, que se limitó a atribuir el problema a “un núcleo de agitadores”.

Con ese tipo de argumentos se trató de silenciar y doblegar el movimiento, pero todo fue inútil: la certeza de que la única forma de defender sus intereses era agremiarse se había hecho carne en los colonos.

Tres meses después del “grito de Alcorta” se constituyó en Rosario la Federación Agraria Argentina. Su nacimiento había costado centenares de chacareros presos, varios incidentes de violencia y largos días de angustia para muchas familias campesinas, pero el movimiento se encontraba en pleno desarrollo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR DANIELA FLOGIA Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] A esta situación se le ha sumado el fracaso en la cosecha de maíz el año pasado, lo que no les ha permitido cumplir con todos los compromisos adquiridos ya sea con el propietario terrateniente, con el gran arrendatario, a los que subarriendan, o con el dueño del almacén de ramos generales con quien se encuentran endeudados por medio de la libreta que les ha abierto para proveerlos de los productos necesarios para la producción a cambio de prendar con anticipación la cosecha.

Ante el desastre del año pasado en Firmat, han comenzado a reunirse los pequeños productores arrendatarios. En marzo de este año escribieron un manifiesto donde alentaban a los colonos a unirse a la protesta. A esta reunión asistió Francisco Bulzani, principal gestor del movimiento en Alcorta, que al regresar trajo una gran cantidad de manifiestos que distribuyó en las colonias de Alcorta, Bigand y Bombal.

Alcorta es una de las zonas más ricas e importantes de la provincia. Es allí donde el 25 de junio se ha organizado una concentración que congregó a cientos de agricultores y de donde surgió el grito de la rebelión campesina. El abogado Francisco Netri, convertido en el asesor de los huelguistas, presentó el nuevo contrato de arrendamiento.

Esta movilización se ha trasformado en un grito desesperado dando lugar a la organización de los chacareros arrendatarios en reclamo de mejoras en las condiciones de los arriendos con el objetivo de acceder a una vida digna. Este movimiento no es un suceso menor; los diarios se han hecho eco de la huelga reproduciendo no sólo las reuniones de los pequeños arrendatarios sino también los atropellos de los que son víctimas. También ha adquirido repercusiones en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.

El gobierno santafesino, al comprender la magnitud del problema, ha decidido enviar una comisión veedora para que se entrevistase con los huelguistas. Si bien la comisión se ha expresado claramente a favor de los colonos, el informe ha sido olvidado.

Recién en agosto se ha comenzado a vislumbrar una relajación de la huelga cuando algunos propietarios aceptaron las bases del arreglo que les proponían los agricultores. Además han logrado estructurar una organización gremial que defienda sus intereses: la Federación Agraria Argentina.

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz de Miretzky – Mur – Ribas – Royo

Desarrollo Industrial en el Virreinato del Rio de la Plata Los Gremios Obreros

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA:

El desarrollo industrial Las primeras industrias se desarrollaron intensamente en el Plata durante el siglo XVII como consecuencia del aislamiento provincial. Con las medidas liberales de los Borbones, especialmente con el Reglamento de Comercio Libre, se inició la decadencia de las industrias nacionales que no podían competir con las extranjeras, y por otra parte pagaban fletes excesivos. Cuando se producían guerras las industrias revivían por falta de competencia.

Industrias de diversa índole surgieron en el virreinato del Río de la Plata; así en Tucumán y Mendoza se construyeron carretas, en Corrientes y en el Paraguay, que tenían abundancia de maderas, existían pequeños astilleros. La industria textil tomó incremento en las provincias del norte y del oeste, donde ya había florecido el arte textil incásico, que influyó en los dibujos y en el colorido.

También en las Misiones Jesuíticas prosperó esa industria, que era de carácter doméstico. El cultivo de la vid, planta introducida desde Chile a Santiago del Estero, desde donde pasó a la región de Cuyo, dió lugar a la industria vitivinícola, obstaculizada por el gobierno español para evitar la competencia con los productos españoles. Santa Fe carecía de industrias.

En Buenos Aires había saladeros, graserías, fábricas de velas y de jabón, industrias todas derivadas de su riqueza ganadera y además una fábrica de aceite de ballena. En casi todas las provincias, se fabricaban dulces y objetos de plata, como mates, bombillas, mangos de rebenques, hebillas, etc.

Los gremios — El desarrollo de la industria y el comercio provocó la aparición de una clase numerosa que para defenderse de la inhabilidad o mala voluntad de algunos que practicaban esas actividades, se agremiaron.

Los gremios, que se habían establecido en Europa durante la Edad Media y alcanzado su época de auge durante los siglos XV y XVI, tenían cada uno para su gobierno un grupo de cuatro hombres, que ejercían inspecci6n sobré los miembros del gremio respectivo en cuanto al cumplimiento de la confección del artículo, de las leyes gremiales que establecían salarios, del descanso dominical y de la celebración de reuniones en se trataban asuntos de interés general.

En el Río de la Plata existieron los gremios de hacendados, panaderos, plateros, etc. En las colonias hispano-americanas también se establecieron estas instituciones corporativas del trabajo, fomentadas por las mismas autoridades ya que aquéllas no sólo intentaban la defensa de sus respectivos intereses sino también intensificar el desarrollo de las industrias y las artes.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Batalla del Rio de la Plata Graf Spee Hundimiento y Salvamento

Un acorazado alemán hundido en el Río de La Plata

Un acorazado alemán hundido en el Río de La PlataEl Tratado de Versalles prohibía a Alemania armar barcos de más de 10.000 toneladas; por esta limitación, los técnicos alemanes se habían ingeniado para montar verdaderas fortalezas flotantes en miniatura, que por su velocidad y potencia eran el orgullo de la ingeniería naval del Tercer Reich.

El Graf Spee era técnicamente un acorazado de bolsillo, con una estructura de planchas de acero, equipado con motares Diesel y 28 bocas de fuego. Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el acorazado alemán debía tomar posición en el Atlántico sur para sorprender a las desprevenidas naves enemigas.

El alto mando alemán ordenó a su marina llevar el conflicto a las aguas del Océano Atlántico, a fin de evitar que llegaran, desde Estados Unidos, armas y alimentos a Inglaterra y los países que resistían la invasión. En diciembre de 1939 se produjo finalmente un combate naval entre barcos británicos y el Graf Spee, que fue obligado a refugiarse en el puerto de Montevideo.

El crucero del Admiral Graf Spee, destinado a operar en el Sur del Ecuador, resultó el más fructífero: del 30 de Septiembre al 7 de Diciembre de 1939 hundió 9 vapores. El buque tenía una tripulación compuesta por 44 oficiales y 1.050 suboficiales y marinos. Podía navegar a 26 nudos y tenía una autonomía de 19.000 millas.Contaba con dos torres, cada una con tres cañones de 280mm., y un blindaje de 140mm en la superestructura y partes vitales. El armamento secundario estaba compuesto por ocho torres de 150mm./cuatro por banda, además de armamento antiaéreo, seis tubos lanzatorpedos de 533 mm. y dos hidroaviones tipo Arado.

Su capitán tomó la decisión de hundirla cuando, con su tripulación, pasó a Buenos Aires. Las crónicas periodísticas de la época cuentan cómo llegaron a Dársena Norte, los trámites de identificación y su instalación en el Hotel de Inmigrantes. Pero por su condición de alemanes de Tercer Reich, fueron confinadas o internados en las serranías de Córdoba. Años más tarde, tres miembros de la tripulación del Graf Spee se convirtieron en propietarios de lotes en el balneario de Villa Gesell, cuyas primeros habitantes, como su fundador, fueran de origen alemán.

La Batalla del Río de la Plata (conocida localmente también como Batalla de Punta del Este) fue la primera batalla naval entre buques ingleses y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Además, fue el único episodio de la guerra desarrollado en América del Sur, en aguas territoriales uruguayas. Participaron el acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee, los cruceros ligeros Ajax y Achilles y el crucero pesado Exeter.  La misión del Graf Spee era apostarse en el Atlántico Sur, para lo cual zarpó del puerto de Wilhelmshaven el 21 de agosto de 1939, 11 días antes de la apertura de las hostilidades. Durante la travesía lo acompaña el Altmark que, en lugares previamente decididos en pleno mar, lo abastece de combustible y provisiones. El comodoro de la flota inglesa Harwood, informado del ataque a un barco mercante llamado Streonshalh, decidió recorrer y vigilar la zona del hundimiento, ya que el Streonshalh había indicado por radio su posición antes de sumergirse definitivamente.

Contaba con los cruceros Ajax y Achilles y el pesado Exeter (ver abajo imágenes).El encuentro se produjo el 13 de Diciembre de 1939 al amanecer, frente al Río de la Plata y el Graf Spee abrió el fuego a las 06.17 contra el Exeter y lo averió seriamente y gracias a la certera actuación de los otros dos cruceros evitaron que diera su golpe definitivo. De todas maneras Langsdorff trató de escaparse con una cortina de humo, buscando refugiarse en un puerto neutral, pues sabía que no podía contra esos tres cruceros. Luego de un acuerdo diplomático en el puerto de Montevideo, las autoridades permiten entrar al puerto por 72 horas, pero luego debía partir mar adentro, por lo que Hitler ordenó el hundimiento inmediato del Graf Spee.

Antes del hundimiento, la tripulación fue traspasada al buque mercante alemán Tacoma, llevada a mar abierto y embarcada en unidades pequeñas que la llevaron a Buenos Aires. El 22 de diciembre de 1939, 1.055 marinos del Graf Spee llegaron al puerto de Buenos Aires. El destino de estos hombres despertó no pocos mitos y fue obsesión de investigadores y curiosos. Las fugas permanentes, el retorno de muchos de ellos al frente de combate y la participación en actividades de espionaje rodearon a la historia de misterios.

El 17 de Diciembre, una hora antes de que expirase el plazo de Uruguay, el Graf Spee salió del puerto, y a las 20:00 Hs, frente a una multitud el Graf Spee explotó en llamas y voló por los aires, y se hundió a 4 millas del puerto, lo hizo lentamente a vista de todos desde tierra. Su capitán se suicidó y la tripulación quedó internada en Bs.As. Para 1942 ya quedaba poco del buque visible sobre el agua. Compañías Uruguayas de salvamento cortaron la superestructura para  aprovechar el acero y el pecio fue abandonado hacia 1943.

         
Hans Langsdorff Hans Langsdorff Exeter Comodoro Harwood
Hans Langsdorff Ajax  Exeter Comodoro Harwood

El 20 de diciembre Langsdorff se suicidó, dejando esta carta para el ministro alemán:

Excelencia:
Después de una larga lucha con mi conciencia he llegado a la grave decisión de hundir el acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee para impedir que caiga en manos enemigas. Estoy convencido de que, dadas las circunstancias, esta decisión es la única posible, después de haber llevado mi buque hasta la trampa de Montevideo. Dada la insuficiente cantidad de municiones que me queda, cualquier tentativa de abrirme camino combatiendo en mar abierto está destinada al fracaso. Sin embargo, en aguas profundas, y empleando el resto de las escasas municiones puedo hundir el navío e impedir al enemigo que se apodere de él.

Antes que exponer mi buque al peligro de caer en manos enemigas, aun después de una batalla, he decidido no combatir, sino destruir todas las instalaciones de a bordo y hundirlo. Pero dándome cuenta de que esta decisión pudiera ser mal interpretada por personas desconocedoras de mis motivos, o atribuida parcial o enteramente a razones personales, he decidido afrontar las Consecuencias derivadas de la misma. No es necesario recordar que para un comandante que tenga sentido del honor su destino personal no puede ser distinto del de su buque.

He retardado la puesta en práctica de mi decisión hasta el momento en que la responsabilidad de mis actos no pueda afectar ya a los hombres que están bajo mi mando. Después de la decisión tomada hoy por el Gobierno argentino, no puedo hacer nada más por mi tripulación. Tampoco estoy en situación de participar activamente en la lucha que mi país está sosteniendo. La única cosa que ahora me queda por hacer es demostrar con mi muerte que, los que combaten al servicio del Tercer Reich, están dispuestos a morir por el honor de su bandera.

Soy el único responsable del hundimiento del acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee. Me alegra saber que con mi muerte se limpiará cualquier posible mancha con respecto al honor de la bandera. Haré frente a mi destino con mi fe firme en la causa y en el futuro de la nación y de mi Führer.

Os escribo esta carta, Excelencia, al caer la tarde, después de una serena y meditada decisión, afín de que vos podáis informar a mis superiores y, si fuera necesario, desmentir cualquier malentendido.

Características Técnicas del Graf Spee:

el Graf Spee:

A causa de las restricciones impuestas por el tratado de Versalles, Alemania no podía construir buques cuyo desplazamiento superase las 10.000 toneladas, con lo que de su programa naval quedaban excluidos los acorazados. Entonces fue necesario idear un tipo de barco que, aun siendo de desplazamiento reducido, contase con una artillería superior a la de un crucero pesado y con un blindaje cuyo grosor lo hiciera invulnerable a los proyectiles de 203 mm. El resultado fue el acorazado de bolsillo «Graf Spee», botado en Wilhelmshaven en 1934, barco capaz de enfrentarse con cualquier unidad más rápida que él y lo bastante rápido, como para despegarse de los pesados buques de línea que podían hacerle frente con garantías. Sus motores Diesel le conferían una autonomía enorme: 19.000 millas.

Pertenecía a la misma clase el Deuschtland (Lützow a partir del 15-11-1939 – Deuschte Werke de Kiel) y el Admiral Scheer (Marinewerft de Wilhemshaven). En 1940 fueron reclasificados como cruceros pesados. Las tres unidades diferían notablemente entre sí en estructura y características.

Astillero: Marinewerft de Wilhemshaven – Colocación de quilla 1-10-1932; Botadura 30-6-1934; Alistamiento 6.1.1936; Hundido: 17.12.1939.
Desplazamiento: Estándar: 12.100 t.; normal: 14.600 t; plena carga: 16.200 t.
Dimensiones: Eslora total 186,0 m.; Eslora entre pp 181,7 m; manga 21,6 m; calado p.c. 7,4 m.
Motores: 8 motores diesel MAN de 9 cilindros acoplados (4 por eje) por reductores hidráulicos Vulkan. Potencia 52.050 HP a dos ejes. Velocidad 28,5 nudos. Combustible 2.800 t. de gasoil naval. Autonomía 8.900 millas marinas a 20 nudos.
Armamento: 6 de 280/54.4; 8 de 150/55; 6 de 105/65 a.a.; 8 de 37 a.a.; 10 de 20/65 a.a.; 8 tlt de 533 mm; 1 catapulta; dos hidroaviones Arado Ar 196.
Protección: Vertical max. cintura 80 mm, mamparas 40 mm.; horizontal max. 45 mm.; artillería máx. torres g.c. 140 mm; barbetas 100 mm.; puente máx. vertical 150 mm, horizontal 20 mm.
Dotación: 30 oficiales y 950 suboficiales y marineros.

 

Origen Madres Plaza de Mayo Historia de su Creación

Durante la dictadura militar de 1976-1983 los niños robados como “botín de guerra” fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N. De esa manera los hicieron desaparecer al anular su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad.

La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo es una organización no-gubernamental que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños secuestrados desaparecidos por la represión política, y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables.

Historia de Las Madres de Plaza de Mayo

La “loca” aventura de la Guerra de Malvinas, que terminó con un fracaso nacional y la angustia y dolor de miles de familias argentina, también debemos sumar la desesperación de otras miles de familias que lloraban en silencio a las víctimas de la represión ilegal.

A medida que los asesinatos clandestinos se multiplicaban, un grupo de madres comenzó a rondar por los pasillos oficiales en busca de sus hijos. Dado que no obtenían respuesta, algunas madres, lideradas por Azucena Villaflor, comenzaron a juntarse los jueves en la histórica Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, para exigir respuestas a los gobernantes.

Desde 1977, las madres de detenidos y desaparecidos, cansadas de reclamar en oficinas y cuarteles por la suerte de sus seres queridos, decidió protestar todos los jueves alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo. Desfilaban dando vueltas en silencio, con la cabeza cubierta por un pañuelo blanco.

Las Madres de Plaza de Mayo se convirtieron en el emblema de los kelpers (ciudadanos de segunda) argentinos privados de sus derechos cívicos. Por su parte, las Abuelas de Plaza de Mayo centraban su labor en el esclarecimiento de los casos de hijos de desaparecidos nacidos en el cautiverio y entregados en adopción con suAzucena Villaflordocumentación cambiada.

La policía les impidió reunirse, argumentando que un decreto establecía el estado de sitio y estaban prohibidas las reuniones. Les dijeron; “Circulen, circulen”, Y ellas circularon: comenzaron a dar vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo, en tanto exigían conocer el destino de sus hijos y el castigo para los culpables. A fines de 1977, la Armada secuestró y asesinó a Azucena Villaflor.(imagen izq.)

A ese respecto, cabe consignar que a mediados del año 2000 se encontraban abiertos procesos judiciales por la apropiación de dichos menores, bajo la interpretación de que tales hechos no fueron incluidos en las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (1987) ni en los indultos (1990).

El grupo fue creciendo. Fueron a lugares a los que acudían otras madres a pedir por sus hijos, para sumarlas a la organización. Se llegó a ir casa por casa para convocar a otras madres que hubieran perdido hijos, acción riesgosa, ya que quien lo hacía debía resignarse a ser seguido por un auto, a que los dueños de casa llamaran a la policía o a que, simplemente, no le abrieran la puerta. De todas maneras, algunas sí se abrieron. En ese caso, la Madre que visitaba aconsejaba a los dueños de casa acerca del camino a seguir.

Al advertir la policía que el número de Madres que se reunían en la Plaza llegaba ya a 60 o 70, decidieron terminar con esa situación tan molesta para el gobierno. Arguyeron el estado de sitio, que no permitía las reuniones públicas de esa cantidad de personas, y a golpes las obligaron a caminar y circular. Así comenzaron las famosas rondas de las Madres.

En la Plaza las cosas no eran fáciles. Las Madres eran golpeadas, les lanzaban los perros, las detenían, les lanzaban gas lacrimógeno. Un día, un policía le exigió a una Madre que le mostrara sus documentos de identidad. La tercera vez que a una le exigieron sus documentos, las Madres -que por razones obvias no deseaban ser identificadas- decidieron mostrarle al policía los documentos de las 300 allí presentes. Fue la última vez que se los pidieron.

Por aquella época las Madres de la Plaza de Mayo eran “las madres de la subversión”, “si mataron a sus hijos es porque algo habrán hecho”, la puertas se les cerraban y muy poca gente conversaba con ellas.

En esa época, las Madres todavía no usaban el pañuelo blanco y solo se reunían en la Plaza de Mayo, en algún bar o en el atrio de alguna iglesia. En octubre de 1977 decidieron acudir a una marcha convocada por organismo de defensa de los derechos humanos y a otra convocada por la iglesia basílica de Luján, en la provincia de Bs.As.

madres de plaza de mayo

Se les planteó el problema de como identificarse, y decidieron usar un pañuelo blanco en la cabeza. En esa ocasión el pañuelo fue un pañal de sus hijos, que todas guardaban como recuerdo. La marcha fue la oportunidad para que muchos argentinos descubrieran que en la Argentina había desaparecidos y que sus madres pedían por ellos.

Lcapitán de Marina Alfredo Astiza organización fue infiltrada por agentes del gobierno, entre ellos el capitán de Marina Alfredo Astiz, que se presentó diciendo que tenía un hermano desaparecido. Sus informes provocaron la desaparición de varias Madres y el asesinato de dos monjas francesas. Por este último caso, el ángel rubio fue juzgado en ausencia en Francia y condenado a prisión perpetua. (Imagen izq. Alfredo Astiz)

Las Madres decidieron comenzar a publicar solicitudes en los principales diarios del país. El día de la publicación de la primera, Azucena Villaflor, la fundadora del grupo, se dirigió a comprar el diario. Fue su fin: fue secuestrada y desapareció.

La sede del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 fue la Argentina. El gobierno hizo lo posible para tapar lo que ocurría. Mientras muchos festejaban el acontecimiento deportivo, las Madres sufrían la indiferencia de la mayoría; algunos medios de comunicación las atacaban por antinacionales. Pero el Mundial también hizo que aumentara la presencia de periodistas extranjeros en el país. Las Madres comenzaron así a tener cierta repercusión mundial. Empezaron a viajar a Europa y a reunirse frente a las embajadas argentinas en algunos países europeos.

Una misión de la OEA visitó la Argentina en 1979. Sus funcionarios no recibieron a una comisión, sino a todas las Madres: unas 150. Sin embargo, la misión no logró los resultados que las Madres esperaban.

Al año siguiente, las Madres editaron su primer boletín. A esa altura ya se habían constituido grupos de apoyo en toda Europa y llegaban aportes económicos externos para sostener la organización.

En 1983, la democracia retornó a la Argentina. Una de las primeras acciones del presidente Raúl Alfonsín fue decretar el procesamiento de los máximos responsables de la represión durante la dictadura, a los que se condenó en 1985. En 1991, el presidente peronista Carlos Menem decidió indultar a la mayoría de ellos.

Las madres hasta el día de hoy continúan su lucha para conocer lo que hace mas de 30 años ocurrió con sus hijos y nietos, y que tanto atormenta sus vidas.

Conmovedores testimonios de hijos de desaparecidos por la última dictadura militar en Argentina que fueron encontrados gracias a la labor incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, que siguen luchando luego de tanto tiempo por encontrar a todos esos niños (ahora hombres o mujeres) que fueron apropiados durante el período 1976-1983.Fueron En Total 106 Hijos Recuperados

Desaparición forzada Crimen de lesa humanidad Genocidio
La palabra “desaparecido” se hizo famosa en el mundo a partir de los hechos que ocurrieron en la Argentina durante la última dictadura militar. La desaparición forzada de personas constituye una ofensa a la dignidad humana y debe ser considerada como grave violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas, y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universa! de Derechos Humanos. Su aplicación constituye un crimen de lesa humanidad. Ningún Estado miembro de Naciones Unidas permitirá o tolerará esta práctica; no podrán invocarse circunstancias excepcionales, como existencia o amenaza de conflictos armados internos o internacionales, estados de emergencia, estado de sitio, inestabilidad política interna, disturbios o tensión interna o cualquier emergencia pública como justificación de esta práctica. Delito que por su gravedad o atrocidad lesiona a la humanidad en su conjunto. Traducción del principio medieval que consistía en que el ultraje a la majestad del poder era un crimen (crimen laesae maiestatis). Expresión empleada en 1972 en la IV Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por Amílcar Cabral (dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau e islas de Cabo Verde) para definir el carácter criminal de colonialismo. Un crimen definido como de lesa humanidad no es prescriptible y su autor no puede quedar amparado por la legislación de ningún Estado. Término adoptado en el derecho internacional después de la Segunda Guerra Mundial, empleado por el jurista polaco R. Lemkin. En 1933 Lemkin presentó en la Sociedad de Naciones (antecesora de la Organización de Naciones Unidas) un memorial pidiendo la elaboración de una convención internacional que prohibiera las ejecuciones en masa. En 1948 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. El genocidio cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra es un delito de derecho internacional. Como genocidio deliberado y metódico se entiende “el exterminio de grupos raciales y nacionales de la población civil de ciertos terrenos ocupados, con el fin de aniquilar determinadas razas y partes de naciones y pueblos, grupos raciales y religiosos”.

Fuente Consultada:
La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quedada
Escenas Inolvidables del Siglo XX Reader´s Digest
Cuatro Décadas de Historia Argentina de Palmira Dobaño y Mariana Lewkowicz

La represión en las fábricas Dictadura militar contra los obreros

Casi todas las plantas industriales fueron ocupadas por las tropas. (…)

La coordinación “carne” y “uña” entre los militares y la administración de la Ford Motor Company convirtió su planta de General Pacheco en la provincia de Buenos Aires en la apoteosis de la brutalidad contra los trabajadores. “Rodearon Ford con camiones y jeeps, armados hasta los dientes, nos registraban uno por uno y llevaron muchos compañeros detenidos. Nos revisaban los cofres, los vestuarios, hacían requisas permanentes… Se llevaron a los delegados, subdelegados, activistas. Destrozaron el Cuerno de Delegados… hubo cien desaparecidos. Muchos aparecieron después como detenidos y muchos han sido soltados. Otros nunca aparecieron.”

Represión Militar en Argentina

Represión Militar en Argentina

Los dirigentes sindicales Adolfo Sánchez y Juan Carlos Amoroso fueron llamados el día antes del golpe a una reunión con los cabecillas del departamento de Relaciones Laborales de la Ford Motor en su planta de estampado. “La empresa reúne al cuerpo de Delegados que se encontraba en la planta de estampado… En esa reunión el señorGalarraga [gerente de Relaciones Laborales] lee un papel que dice le entregó un coronel al cual se negó a identificar porque ‘su palabra bastaba’, para exhortarles a trabajar en sus tareas olvidándose de todo tipo de reclamos y, manifestó, que todo problema se había acabado.”

Como había todavía negociaciones pendientes solicitadas por los delegados sobre una cuestión de cuentas, Amoroso preguntó si esas conversaciones iban todavía a celebrarse. “Usted, señor no entiende”, replicó el jefe de Ford. “Esta reunión ha terminado. Amoroso, déle saludos a Camps.” Cuando los trabajadores preguntaron quién era ese hombre —el coronel Ramón Camps, que más tarde se jactó de ser responsable de unas 5.000 muertes— los jefes de la Ford se echaron a reír “Ya se va a enterar-”, replicaron.

Tres días más tarde, Amoroso, Sánchez y los otros dirigentes fueron secuestrados de sus casas por hombres armados que llevaban tarjetas tomadas de los archivos de la oficina de personal de Ford. El l 2 de abril la policía y tropas del Ejército rodearon la planta de General Motors de Barracas en una operación espectacular Un ala de la fábrica se había rehusado a trabajar después de haber sido despoja dos de sus beneficios por realizar tareas inseguras. Un capitán del Ejército y unos pocos de sus soldados empezaron ¿interrogar a los trabajadores sobre la causa del paro. Luego hablaron con los jefes de la fábrica. (…) Una vez que la situación quedó “normalizada”, las tropas se retiraron llevándose consigo a tres trabajadores que protestaban.

Obligados a trabajar con rifles apuntando a sus espaldas a un ritmo febril de producción, la disciplina laboral y la represión hicieron las condiciones insoportables para los trabajadores. Situaciones similares a las de Ford y General Motors se dieron en la Argentina en otras grandes plantas automotrices: Fiat, Renault, Peugeot y Mercedes Benz. Pero no sólo los trabajadores mecánicos sufrieron los efectos de las primeras operaciones militares. Casi todas la fábricas del país fueron sometidas a supervisión. Este cambio se dio especialmente en las compañías consideradas vitales por los militares y en las industrias más importantes de cada sector o actividad.

Martín Andersen
Dossier secreto. El mito de la guerra sucia

Secuestros Clandestinos en la Represion Ilegal en la Dictadura Argentina

Este régimen se distingue de gobiernos de facto anteriores porque instrumentó de modo sistemático y masivo secuestros, torturas, detenciones clandestinas y desapariciones. Adoptó esta estrategia de represión y aniquilación física y destruyó toda prueba que pudiera responsabilizarlo. Pese a que la Junta Militar estableció la pena de muerte, nunca la aplicó. Todas las ejecuciones fueron ilegales. Para ello contó con el asesoramiento legal y técnico de los ejércitos francés y norteamericano, y la experiencia de Pinochet en Chile y del Operativo “Independencia” de 1975 en Tucumán.

¿Por qué el gobierno recurrió a la represión ilegal clandestina en vez de aplicar la pena de muerte y los instrumentos de la represión legal? El método clandestino presentaba varias ventajas, desde el punto de vista del gobierno. En primer lugar, forzaba a la población a la inacción por el terror y generaba confusión en las organizaciones guerrilleras y de izquierda directamente afectadas, dificultando la capacidad de emprender acciones defensivas. La confidencialidad y el secreto del accionar de las Fuerzas Armadas daban ventajas sobre el enemigo. Además, a diferencia de la pena de muerte, no requería pruebas ni elementos jurídicos.

Los operativos se hacían a plena luz del día, pero en especial por la noche.  Intervenían las tres Fuerzas Armadas y las de seguridad.

Los operativos se hacían a plena luz del día, pero en especial por la noche.
Intervenían las tres Fuerzas Armadas y las de seguridad.

En segundo lugar, permitía la tortura a los detenidos sin límites, quienes “desaparecían” o, en el mejor de los casos, luego de ser liberados no podían denunciar los vejámenes, pues el Poder Judicial estaba sometido a la Junta Militar. Además, el método de represión ilegal desalentaba la solidaridad y el reclamo de parte de los familiares y amigos, porque ocultaba a los responsables, evitaba toda posible comunicación con los detenidos y generaba el temor a provocar represalias sobre ellos. Simultáneamente, les facilitaba la obtención de colaboración, dado que los civiles que los apoyaban no corrían el riesgo de ser denunciados.

En tercer lugar, la adopción del método de las desapariciones y del ocultamiento del acto mismo de la represión se explica porque el gobierno militar buscaba evitar la reacción de los organismos internacionales y la critica del Vaticano.

Este método requería la coordinación de las distintas fuerzas represivas y constaba de cuatro momentos: secuestro, tortura, detención y desaparición. Para iniciar los secuestros, cuando una de las fuerzas iba a “operar” solicitaba “zona liberada” para evitar interferencias. Así, los pedidos de auxilio

En septiembre de 1973, Augusto Pinochet, con el apoyo del gobierno de EE.UU., derrocó y asesinó al presidente socialista Salvador Allende. Encabezó un gobierno dictatorial hasta 1990. Sobre todo en los primeros años recurrió a los fusilamientos abiertos más que a las desapariciones, lo cual generó el repudio internacional y las denuncias de los familiares o vecinos de los secuestrados no tenían  en las comisarías del lugar y la policía abandonaba el vecindario para evitar confusiones y enfrentamientos con las fuerzas paraestatales.

 A continuación el “grupo de tareas” irrumpía por la fuerza —por lo general durante la noche— en el domicilio o en el lugar de trabajo de los ciudadanos identificados por los grupos de inteligencia (SIDE, etc.) como “izquierdistas”, “guerrilleros” o “activistas sindicales”. Previo al arribo de la patota se solía cortar  el suministro eléctrico y se interrumpía el tránsito. El “grupo de tarea?  estaba integrados en general, por individuos fuertemente armados pero vestidos de civil y sin identificación.

Los secuestros incluían otro componente: el robo de las pertenencias de las víctimas. Sus casas eran saqueadas y con frecuencia sus automóviles e inmuebles eran apropiados por los militares. Así, la venta de las propiedades y los objetos de valor saqueados proporcionaba un estímulo económico a los integrantes de los grupos de tareas y servía para financiar los «operativos». Por otro lado, también los hijos de los detenidos fueron considerados como botín de guerra. Algunos ‘fueron secuestrados junto a sus padres y otros nacieron en cautiverio. Muchos de ellos fueron asesinados; otros fueron entregados a familias de militares. La CONADEP hizo investigaciones posteriores y documentaron alrededor de doscientos casos de este tipo.

El secuestrado era encapuchado y trasladado —vendado y amordazado— al centro clandestino de detención llamado también «chupadero». En general era una dependencia militar, comisaría o un edificio preparado para tal efecto, donde se lo sometía a torturas para extraerle toda la información posible que les permitiera a los militares realizar futuras detenciones. La tortura tenía otro propósito: quebrar la resistencia y la dignidad de la víctima. La «picana”, el “submarino” —mantener sumergida la cabeza en un recipiente con agua”— y las violaciones sexuales eran las formas más comunes de tortura. Esta se combinaba con la tortura psicológica: asistir al suplicio de amigos o familiares, sufrir simulacros de fusilamientos o experimentar el aislamiento total.

Uno de los centros de detención clandestinos mis conocidos funcionaba -en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); aunque también habla otros, como Campo de Mayo, el Olimpo, el Vesubio y el Pozo de Banfield. La compleja máquina represora llegó a disponer de trescientos cuarenta centros clandestinos (algunos de ellos habían empezado a operar antes del golpe militar). Cubrían todo el territorio nacional, pero su actividad más intensa se registró en las grandes ciudades como en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Muchos detenidos morían en la tortura, mientras que otros permanecían en los campos por varios meses, prestando algún servicio o bien como rehenes potencialmente aprovechables. Por ejemplo, el almirante Massera utilizó algunos cuadros montoneros cautivos en la ESMA como soporte de su proyecto político, en particular, de su intento de cooptar a las dirigencias y las bases peronistas. Para ello liberó a varios detenidos a cambio de su participación en su plan para conducirlo a la presidencia.

Distribución de desaparecidos por profesión u ocupación según fuente de CONADEP (EN %)

Obreros 30.2 %
Estudiantes 21
Empleados 17
Profesionales 10.7
Docentes 5.7
Autónomos varios 5
Amas de casa 3.8
Personal subalterno de las FFAA 2.5
Periodistas 1.6
Actores, artistas, etc. 1.3
Religiosos 0.3
   

Algunos de los secuestrados considerados “mínimamente peligrosos” o los que fueron reclamados por organismos internacionales, gobiernos extranjeros o personas influyentes fueron liberados luego de permanecer por un tiempo desaparecidos6. No obstante, la regla general consistía en que el secuestrado era “trasladado”, lo que en la jerga significaba su asesinato y la desaparición del cuerpo.

En algunos casos arrojándolo vivo desde un avión al océano o a ríos, en otros quemándolo o enterrándolo sin identificación —como NN— en fosas comunes que eran cavadas por las propias víctimas antes de ser fusiladas o en terrenos privados. Aunque algunos cadáveres aparecían en las calles, como muertos en enfrentamientos o intentos de fuga, la mayoría de los cadáveres “desaparecían”. De este modo, se consumó la “desaparición” de miles de detenidos, borrándose las huellas que pudieran responsabilizar a las Fuerzas Armadas. Legalmente. nunca dejaron de existir por eso se los denominó “desaparecidos”.

Además de los “guerrilleros”. las víctimas del plan represivo, en su mayoría jóvenes de entre veinte y treinta y cinco años, pertenecían en general a los planos sindical y educativo.

Desaparición forzada Crimen de lesa humanidad Genocidio
La palabra “desaparecido” se hizo famosa en el mundo a partir de los hechos que ocurrieron en la Argentina durante la última dictadura militar. La desaparición forzada de personas constituye una ofensa a la dignidad humana y debe ser considerada como grave violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas, y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universa! de Derechos Humanos. Su aplicación constituye un crimen de lesa humanidad. Ningún Estado miembro de Naciones Unidas permitirá o tolerará esta práctica; no podrán invocarse circunstancias excepcionales, como existencia o amenaza de conflictos armados internos o internacionales, estados de emergencia, estado de sitio, inestabilidad política interna, disturbios o tensión interna o cualquier emergencia pública como justificación de esta práctica. Delito que por su gravedad o atrocidad lesiona a la humanidad en su conjunto. Traducción del principio medieval que consistía en que el ultraje a la majestad del poder era un crimen (crimen laesae maiestatis). Expresión empleada en 1972 en la IV Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por Amílcar Cabral (dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau e islas de Cabo Verde) para definir el carácter criminal de colonialismo. Un crimen definido como de lesa humanidad no es prescriptible y su autor no puede quedar amparado por la legislación de ningún Estado. Término adoptado en el derecho internacional después de la Segunda Guerra Mundial, empleado por el jurista polaco R. Lemkin. En 1933 Lemkin presentó en la Sociedad de Naciones (antecesora de la Organización de Naciones Unidas) un memorial pidiendo la elaboración de una convención internacional que prohibiera las ejecuciones en masa. En 1948 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. El genocidio cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra es un delito de derecho internacional. Como genocidio deliberado y metódico se entiende “el exterminio de grupos raciales y nacionales de la población civil de ciertos terrenos ocupados, con el fin de aniquilar determinadas razas y partes de naciones y pueblos, grupos raciales y religiosos”.

Fuente Consultada: Cuatro Décadas  de Historia Argentina de Palmira Dobaño y Mariana Lewkowicz

Ingreso y Egresos de Dólares a Argentina

Los Golpes Militares en Argentina desde 1930 Gobiernos de facto

Junta Militar del Golpe en 1976

Junta Militar del Golpe en 1976

La Constitución Nacional fue sancionada en 1853, y el primer gobierno constitucional comenzó en marzo de 1854. Desde entonces la vida democrática, en lo que hace a los mecanismos constitucionales, funcionó en forma regular hasta 1930. Se trataba de una democracia que mostraba debilidades, pero que funcionaba con todas sus instituciones y que, gracias a la educación, a la experiencia y a la participación de los ciudadanos, permitía una sociedad que vivía en libertad.

 En el período que se extiende de 1854 a 1930 no faltaron hombres públicos que en ciertas oportunidades desconfiaran de la pureza de los actos comiciales por los cuales surgían determinados gobiernos, y creyeran que la única manera de lograr esa pureza consistía en impedir que los elegidos en esos comicios tomaran el poder, o que, ejerciéndolos, debían ser desalojados.

Estallaron así en ese período varias revoluciones con fines distintos cada una, siendo las de mayor magnitud, las de 1874, 1880, 1890, 1893, 1905. Ninguna de ellas, sin embargo, obtuvo sus propósitos de romper el orden constitucional, si bien es cierto que ejercieron influencia en los sucesos políticos posteriores a su estallido.

Pero la vigencia constitucional quedó en pie y los hombres públicos de esa época sentían orgullo de que la cordura hubiera impedido la ruptura del orden constitucional.

La democracia es un régimen político que exige hombres virtuosos, llenos de cualidades, y ello hace siempre difícil todo sistema democrático. La historia de nuestro país lo demuestra. Esos movimientos de violencia política no eran sino el aprendizaje necesario de un pueblo a través de los años de vigencia de instituciones difíciles de practicar. Cuando suceden esos acontecimientos múltiples causas concurren que no podemos analizar aquí; pero ellas no siempre son de naturaleza política.

Los estallidos revolucionarios, que no derrumbaron gobiernos ni rompieron la vigencia de la Constitución y que hemos mencionado, se proponían obtener, por medios equivocados, el mejoramiento o perfección del sistema democrático.

Pero aún con los inconvenientes, las debilidades, las contradicciones el país marchaba en busca del perfeccionamiento de su sistema político En 1912 se sanciona la ley electoral que instaura el voto secreto obligatorio y la utilización, en carácter de padrón electoral, del padrón militar. Esa ley establecía, además, que ingresaran las minorías en las cámaras, con lo que se dio un paso hacia la representación de todos los sectores en la vida pública. La ley denominada Ley Sáenz Peña fue instrumento de extraordinaria significación en la vida política del país. mejoró notablemente los procedimientos comiciales.

La primera vez que esa ley se aplicó en elecciones presidenciales fue en el año 1916. Ese comicio consagró como Presidente a Hipólito Yrigoyen, propiciado como candidato por la Unión Cívica Radical, una agrupación política surgida en 1891 y que se mantenía en la abstención por no querer convalidar con su presencia el sistema electoral vigente Producida la nueva ley Sáenz Peña, el radicalismo se presentó en las elecciones y obtuvo el triunfo del partido.

Yrigoyen fue un hombre público y un caudillo singular, que asumió la conducción del partido después de la muerte de Alem en 1896. Su método político, la ausencia de ambiciones personales, su alejamiento de las manifestaciones populares y públicas, le dieron un carácter casi mítico a su figura y un ascendiente muy grande; fue un verdadero caudillo popular. Multitudes enfervorizadas lo acompañaron tanto cuando asumió el poder en 1916 como cuando lo dejó en 1922.

De vida austera, el candidato radical se caracterizó por su probidad en el manejo de los fondos públicos y por su altiva política internacional que no aceptaba intromisiones ni tutelas de naciones extranjeras. La popularidad de su gobierno le permitió, al finalizar su mandato, que el radicalismo volviera a ganar en 1922 con su candidato, que lo era Marcelo T. de Alvear, quien gobernó al país con un estilo distinto del de Yrigoyen y aun con hombres que no se identificaban con el Radicalismo.

El período de Alvear finalizó en 1928 y nuevamente fue postulado para las elecciones Hipólito Yrigoyen. Este resultó triunfante otra vez en elecciones que le dieron un apoyo masivo de la población. Su período debía extenderse de 1928 a 1934.

Origen del Partido Socialista en Argentina Primeros Partidos Politicos

UNA NUEVA FUERZA: EL PARTIDO SOCIALISTA. El 7 de abril de 1894 aparecía el diario La Vanguardia, que se autocalificaba como “periódico socialista científico, defensor de la clase trabajadora”. Esta fecha suele considerarse como la iniciadora del partido, pero en realidad el congreso constituyente de la agrupación se reunió los días 28 y 29 de junio de 1896. Actuaron en él Juan B. Justo, su principal organizador y teorizante, José Ingenieros, Nicolás Repetto y otros.

El Partido Socialista
El Partido Socialista fue fundado en 1 894 por Juan B. Justo, quien había abandonado las filas del radicalismo, Juan B. Justo comenzó a difundir las ideas socialistas a través de un diario al que llamó La Vanguardia.

Para e! socialismo, la sociedad argentina poseía males que no se originaban en la inmoralidad política sino en la explotación económica que se establecía entre los hombres en el marco del sistema capitalista. Su objetivo último era transformar a la sociedad mediante la destrucción de esas relaciones capitalistas y la construcción de una nueva sociedad, basada en los principios del socialismo marxista. Para alcanzar ese objetivo, el partido proponía La participación electoral. La estrategia era ganar los votos de los obreros para acceder a las cámaras legislativas y promover desde allí la aprobación de leyes que mejoraran la situación de la clase trabajadora.

El Partido Socialista se transformó en una estructura mucho más organizada que la de la UCR, promovió la formación de grupos de estudio, el desarrollo de actividades artísticas y la instalación de bibliotecas e instituciones culturales, pero su influencia se vio limitada especialmente a la Capital Federal y algunas otras pocas ciudades del país, como Mar del Plata o Bahía Blanca.

En 1896, dos años después de fundada La Vanguardia, se realizó el Congreso Constituyente del Partido Socialista. En ese momento, el semanario representaba a muchos núcleos obreros del interior del país; los propios afiliados al Partido distribuían los ejemplares entre los suscriptores.

El partido socialista:
Fuente: Melo R. Carlos Los partidos Políticos entre 1862-1930
“El partido Socialista apareció en la República como consecuencia de las organizaciones similares europeas y de los inmigrantes afiliados a las mismas (abril de 1894), dándose su carta orgánica en abril de 1895, en la cual marcaba su propósito de favorecer, por todos los medios a su alcance, la organización gremial de la clase trabajadora y estrechar los vínculos de solidaridad y unión entre todos los socialistas del mundo.

Su programa mínimo propiciaba, en lo político, el sufragio universal sin distinción de sexos, el sistema electoral proporcional con representación de las minorías, la autonomía municipal, la justicia gratuita y jurado popular electivo para toda clase de delitos, la separación de la Iglesia del Estado, la abolición de la deuda pública y la supresión del ejército permanente; y en lo económico, la limitación y reglamentación de la jornada de trabajo, el salario mínimo, el descanso obligatorio semanal de treinta y seis horas ininterrumpidas, la responsabilidad patronal en los accidentes del trabajo; la instrucción científica, laica, profesional e integral, gratuita y obligatoria; la abolición de los impuestos indirectos, el impuesto directo y progresivo sobre la renta, la supresión de la herencia en línea colateral e impuestos progresivos sobre las herencias en línea directa. El partido Socialista Argentino se afilió a la Segunda Internacional Socialista.

Carlos Marx había logrado, en 1864, el establecimiento de la Primera Internacional, cuyo objeto era unir los diversos grupos socialistas organizados en los países europeos, organización de vida efímera, pues se disolvió en 1876. La Segunda Internacional, a la cual se afilió el socialismo argentino, surgió en 1889 y se caracterizó por su sentido democrático.

Las discrepancias habían creado en el socialismo dos grupos: uno evolucionista, que sostenía que el programa partidario debía lograrse pacíficamente, por vía evolutiva, y la acción ceñirse a las reformas inmediatas, a la vez que se tenía en cuenta la vida nacional del país al que pertenecían.

El otro grupo, compuesto por los socialistas extremos o revolucionarios, profesaba un internacionalismo absoluto, atacaba al nacionalismo y al patriotismo, reclamaba la dictadura del proletariado y proclamaba la revolución mundial.”

1880 Los trabajadores se organizan ensociedades de resistencia y mutuales

1889 Se funda la Segunda Internacional obrera
1890 Comienzan los movimientos huelguísticos
1894 Fundación de La Vanguardia
1896 Primer Congreso del Partido Socialista Obrero Argentino

El Partido Socialista en la Argentina surge como respuesta a la transformación económica que trajo aparejada el desarrollo del modelo agroexportador.

Todos estos cambios produjeron nuevas situaciones para los trabajadores que, amenazados por el desempleo, los bajos salarios y la falta de apoyo estatal, tuvieron que organizarse para hacer frente a las arbitrariedades patronales. En su mayoría, la mano de obra estaba formada por inmigrantes que traían de Europa ideas socialistas y anarquistas.

Las agrupaciones socialistas se diferenciaron del anarquismo por adoptar una postura favorable al parlamentarismo. Influidos por la socialdemocracia europea, para los socialistas los trabajadores debían confiar en la política.

Surgido de diversas agrupaciones con ideas socialistas, para 1900 ya existía el Partido Socialista Argentino, que llevó a Alfredo Palacios, en las elecciones de 1904, a ser el primer diputado socialista de América.

1900 El Partido Socialista Argentino adhiere a la Internacional Socialista
1901 Palacios se afilia al Partido Socialista
1904 Palacios es el  primer diputado socialista en América
1908 Octavo Congreso del PSA, se adopta el nombre de
Partido Socialista

Pacto de Olivos Alfonsin Menem Reforma de la Constitución 1994 Santa Fe

Pacto de Olivos:Alfonsín Menem

EL PACTO DE OLIVOS: Cuando llegaba el fin de su mandato, Menem comenzó una campaña a favor de una reforma constitucional que lo habilitara para ser reelegido. Para ello, necesitaba el acuerdo del radicalismo, que no estaba dispuesto a negociar. Finalmente, el acuerdo, logrado el 14 de diciembre de 1993, se llamó pacto de Olivos, Después del Pacto de Olivos, el Congreso aprobó rápidamente la ley declarativa de la necesidad de la reforma, con el voto favorable de los legisladores justicialistas y radicales, se convocaron elecciones generales para designar a 305 constituyentes, y comenzó la labor de la Convención reunida inauguralmente en la ciudad de Paraná, que deliberó durante tres meses en la dudad de Santa Fe, sede histórica de las principales convenciones constituyentes argentinas desde 1853.

LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN: A fines de 1993, el gobierno y el principal partido de la oposición acordaron la reforma de la Constitución Nacional. En abril de 1994 se eligieron diputados constituyentes que, entre mayo y agosto, reformaron el texto constitucional.

Pacto de Olivos Alfonsin Menem El principal objetivo perseguido y alcanzado por el gobierno era la habilitación de la posibilidad de la reelección presidencial. La reforma establece que el Presidente y el Vicepresidente de la Nación duran en el cargo cuatro años y que podrán ser reelegidos por un solo período consecutivo.

El radicalismo, por su parte, buscó y consiguió incorporar a la Constitución un conjunto de disposiciones que habían formado parte del proyecto de reforma constitucional elaborado durante el gobierno de Alfonsín: atenuación del presidencialismo, garantías de independencia del Poder Judicial, incorporación de mecanismos de democracia semidirecta y afirmación de los derechos sociales, agregando cláusulas referidas a la protección del medio ambiente y de los derechos de los consumidores y los usuarios de los servicios públicos.

Se han incorporado a la Constitución los tratados firmados por nuestro país con organismos internacionales o con otros países, entre otros, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención de Eliminación de las Formas de Discriminación contra la Mujer.

La Constitución y el pacto Menem-Alfonsín
“Se suele argüir […] para denostarla, que esta reforma se origina en un pacto -originariamente secreto-de dos caudillos políticos. Y que el mismo supuso la aceptación de; uno de ellos, Alfonsín, de la pretensión del presidente Menem de posibilitar su reelección a cambio de la introducción de un bloque de reformas que aquél considera convenientes para garantizar la democracia y asegurar los derechos y el bienestar ciudadanos. Y que la única motivación real de Menem ha sido alcanzar esa perspectiva de continuidad y de ahí su escaso interés acerca de las otras propuestas. Es verdad. Hubiera sido más elegante posponer la autorización de una reelección inmediata para el futuro. Pero ese acuerdo de líderes fue ratificado por el Congreso Nacional y por la reelección popular, de tai manera que adquirió absoluta legitimidad. Se aduce igualmente que el pacto estuvo motivado por el temor de Alfonsín de enfrentar una nueva derrota en el plebiscito convocado para el 21 de noviembre de 1993. Sin negar esa presunción, que es correcta, Alfonsín sostiene que su gesto tendió a evitar una frustración constitucional que, aunque legítima por la suma de sufragios, podía tener los mismos problemas que la de 1949, al realizarse con la ausencia y la falta de participación de los partidos opositores. Se estaba-agregaba-en cambio, ante la posibilidad de introducir en la ley fundamental garantías y procedimientos que la modernizaran y que había procurado llevar adelante sin éxito -como antes se ha visto- en el lapso 1983-1989. Y en rigor de verdad, si se comparan esas propuestas, explicadas anteriormente, con la reforma obtenida, se advertirá su notoria continuidad de propósitos. Que esos cambios mejoren o no la gobernabilidad que se pretende es otra cuestión que se verá en su momento.”
EMILIO F. MIGNONE. Constitución de la Nación Argentina, 1994, Manual de la Reforma. Buenos Aires, Ruy Díaz, 1994

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.

El acuerdo político celebrado entre ambos dirigentes no estuvo exento de obstáculos y complicaciones, principalmente para el radicalismo. Por un lado, el acuerdo original contenía las renuncias de tres miembros de la Corte Suprema reclamadas por la UCR, las que debían producirse antes de la reunión de la convención del partido radical, el 4 de diciembre del pasado año. Ante el incumplimiento del compromiso adquirido por Menem, el radicalismo amenazó con romper el acuerdo si los magistrados no renunciaban antes del 3 de diciembre.

Finalmente, el anuncio de los alejamientos solicitados le permitió a Raúl Alfonsín obtener el respaldo necesario en la convención de su partido. Por el otro, el Pacto de Olivos dio lugar a una crisis profunda en el interior del radicalismo que puede llegar hasta la ruptura. El líder radical y presidente del partido ha actuado con severidad en este proceso para imponer disciplina en sus filas.

Hasta ahora se han intervenido algunos distritos rebeldes cuyas conducciones se negaban a aceptar el pacto sellado por Alfonsín, y algunos dirigentes, como Jesús Rodríguez, centraron sus campañas para constituyentes criticando al socio del acuerdo. En los comicios de convencionales, el radicalismo quedó como tercera fuerza en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires.

A simple vista, ambos firmantes del acuerdo salieron beneficiados. A Raúl Alfonsín le permitió ocupar el centro de la escena política, que había perdido con la salida anticipada de su Gobierno. En su discurso de defensa del pacto alegó que con estas reformas se modificará el carácter extremo del sistema presidencialista argentino. A la vez,
la mieiicion ue aíioiisiii iue detener la ofensiva del gobierno nacional por imponer de manera unilateral, a través de un plebiscito cuyo triunfo se daba por descontado, los temas de la reforma que no incluían atenuaciones al presidencialismo. A Carlos Menem, porque se le facilita el camino de la reelección presidencial.

Un pacto de cúpulas sustrajo la posibilidad de extender y profundizar un debate colectivo, imprescindible cuando se trata de reformar el diseño institucional de una nación. Es difícil sacar conclusiones sobre la puesta en práctica de una reforma que acaba de aprobarse. Sólo quedan interrogantes. La renovación de las instituciones siempre genera incertidumbres que solo puden ser resueltas desde la claridad de las prácticas constitucionales, desde la Constitución realmente aplicada.

Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.