La Línea Del Tiempo Edad Contemporánea

La Primera Locomotora a Vapor Inventos del Siglo XIX Evolucion Tecnica

EL FERROCARRIL Y GEORGE STEPHENSON

Fue George Stephenson quien construyó el primer ferrocarril en el año 1814. Anteriormente, un inglés, Richard Reynolds, había construido los primeros carriles metálicos, al tiempo que James Watt construía por su parte una máquina de vapor. Pero a nadie se le había ocurrido unir ambas cosas, siendo Nicolás Cugnot, un francés, quien en 1769 tuvo la idea de enviar a la máquina por los caminos, es decir, sin raíles. Fue Richard Trevichick, también inglés, a quien se le ocurrió juntar ambas cosas, pero falto de paciencia para llevar a buen término su idea, se la apropió un antiguo minero, Stephenson, el cual sí llegó a construir el primer ferrocarril.

El caballo de hierro

Así denominó el gran novelista norteamericano Zane Grey al ferrocarril que enlazó la costa Este de los Estados Unidos con la occidental. Stephenson había visto ya en las minas donde había trabajado, unos pequeños trenes montados en raíles para la descarga de los minerales, por lo que tuvo la idea de aplicar el mismo sistema al transporte de pasajeros. Sin embargo, había una dificultad: las autoridades del país no se dejaban convencer.

Debido a esta incomprensión, Stephenson tardó casi diez años en convencer a dichas autoridades que era una idea magnífica poder transportar el carbón de las minas hasta los puertos y, así, el 25 de setiembre de 1825, el primer tren del mundo fue desde Stockton a Darlington a la asombrosa y temible velocidad de 25 kilómetros por hora. El trayecto medía 39 kilómetros y el tren se componía de 34 vagones. Delante del tren iba un jinete a caballo, agitando una bandera, para (evitar que la gente se asustase y se apartase del paso del convoy.

La gran velocidad de 25 kilómetros a la hora era tan espantosa que se temía que la gente se desmayase, pues en aquella época se desconocían los efectos de la velocidad sobre el cuerpo. Más de un científico y algún que otro médico habían movido la cabeza con incredulidad, como diciendo: “La Humanidad se encamina directa al precipicio

Biografia Alexander Humboldt Naturalista y Explorador Aleman

Von Alexander HUMBOLDT: Barón de Explorador y naturalista prusiano (Berlín, 1769-1859). Nacido en una familia aristocrática de tradición militar, dedicó su vida al estudio y la investigación científica. Estudió Filosofía, Medicina y Botánica, además de interesarse por la minería y la economía y completar sus conocimientos viajando por toda Europa. Su labor de explorador la orientó fundamentalmente hacia Sudamérica, adonde viajó con patente de Carlos IV, entre 1799 y 1804.

Al iniciar sus estudios pensaba dedicarse a la política, pero optó luego por las expediciones científicas. Humboldt se dedicó a aumentar sus conocimientos en ciencias e idiomas, y en 1799 emprendió, en compañía de Bonpland, un viaje por las regiones tropicales del Nuevo Mundo, pródigo en beneficiosos resultados, que se prolongó hasta 1804. Nadie había estudiado hasta entonces la naturaleza de la meseta mexicana, ni la vegetación del Amazonas, ni la fisonomía de los llanos, ni las características de los volcanes.

De regreso a Europa, ambos exploradores publicaron el Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, 30 volúmenes, que aparecieron entre 1805 y 1832, donde se encuentran reunidos múltiples y valiosos documentos relativos a economía política, agricultura, geografía, arqueología, descripción de pájaros, peces, insectos y otras maravillas de la naturaleza. Este material fue luego de gran utilidad para las famosas Sinopsis de S. Kunth, y fue también aquella obra la que hizo conocer la utilidad del guano como fertilizante y originó su introducción en los países de Europa.

En 1829 emprendió Humboldt un viaje al Asia central, por invitación del gobierno de Rusia, acompañado por Ehrenberg, Rose y Menschenin, que se redujo a una visita a los Urales. Las observaciones realizadas fueron consignadas en dos volúmenes: uno de Rose, Mineralogía y Geognosia (1837-1847) y otro de Humboldt, El Asia Central (1843).

Después de esta publicación se dedicó a la redacción de su Cosmos, obra en la que ha desarrollado todas las ramas de la ciencia conocidas hasta entonces, y creado algunas más.

Visitó las islas Canarias y Cuba, se adentró en la selva del Orinoco, recorrió los Andes desde Cartagena de Indias hasta Lima, se detuvo para subir al monte Chimborazo (la mayor altura conquistada por el hombre hasta la época) y completó el periplo atravesando el Virreinato de Nueva España entre Acapulco y Veracruz.

A lo largo de la expedición realizó observaciones sobre la fauna, flora, geología, geografía y astronomía, pero también sobre la sociedad, economía, historia, razas y costumbres de América; de regreso a Europa trajo importantes colecciones de dibujos, plantas, minerales y animales disecados, que se conservan en museos de Berlín y París. Luego dedicó gran arte de su vida a plasmar por escrito sus observaciones: primero en los cinco volúmenes del Viaje a las regiones equinocciales del nuevo Continente (1807-27); y luego en los cuatro de Cosmos.

Ensayo de una descripción física del mundo (1844-57). Entre ambas obras realizó otra expedición científica al Asia central, bajo la protección del zar Nicolás I. En las costas peruanas del Pacífico descubrió una corriente marina fría que, desde entonces, se denomina corriente de Humboldt. Su hermano mayor, Karl Wilhelm von Humboldt (1767-1835), fue un destacado filólogo, pensador, diplomático y político liberal, que participó en las reformas de Stein*, modernizó el sistema educativo prusiano y fundó la Universidad de Berlín.

Fin del Patron Oro en el Mundo Sistema Financiero Internacional Dolar

El patrón oro era el respaldo de los billetes en determinada cantidad de oro. Se usó entre 1870 y 1913. La vigencia del patrón oro, que imperó durante el siglo XIX como base del sistema financiero internacional, terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, de forma que ya no se utiliza en ningún lugar del mundo.

Es sistema monetario bajo el cual el valor de la moneda de un país es legalmente definido como una cantidad fija de oro. La moneda en circulación está constituida por piezas de oro o por notas bancarias (papel moneda) que las autoridades monetarias están obligadas a convertir, si así se las demanda, por una cantidad determinada de oro. Además, los individuos tienen la posibilidad de exportar e importar oro libremente. El patrón oro estuvo en vigencia, con diversas variaciones, hasta bien entrado el siglo pasado: Inglaterra lo abolió, por ejemplo, en 1931.

Se usaba el oro porque a lo largo de la geografía y de la historia se han usado muchos bienes como dinero; conchas, vacas, sal, cigarrillos, etc. pero el que acabó triunfando fue el oro. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar le convirtieron en el bien líquido por excelencia, por lo que fue bendecido por el mercado para servir de moneda de cambio.

Uno de los problemas que se le puede poner a los metales como moneda es su peso, por lo que pronto se hicieron comunes los billetes, que no son otra cosa que promesas firmadas de entregar a su portador la cantidad en oro que en ellos se representa. Los bancos emitían estos billetes cuidándose de mantener una relación sensata entre el dinero que habían emitido y las reservas de oro que custodiaban en sus cajas fuertes, dado que, en caso contrario, perderían la confianza de sus clientes.

Fuente Consultada:http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/8606

España Pierde la Isla de Cuba Guerra de Cuba España Estados Unidos

El 25 de Abril 1898, como resultado de presiones de opinión pública en los Estados Unidos siguiendo la explosión del Maine, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Los Estados Unidos invadieron con tropas a Cuba el 20 de Junio 1898.

Después de hundir la flota Española en las afueras de Santiago de Cuba y de varias batallas en los alrededores de Santiago de Cuba (ayudados por tropas cubanas bajo el General Calixto García), y también en Puerto Rico y las Filipinas, España entró en negociaciones de paz. El 16 de Julio 1898 España firmó un tratado de paz en Santiago de Cuba.

Esto fue seguido de un tratado formal firmado en París el de 10 Diciembre 1898, que terminó la dominación Española de Cuba. Es de notar que la duración total de la guerra Hispano-Americana fue de solo 3 meses. El 1 de Enero 1899 España formalmente pasó el gobierno de Cuba a los Estados Unidos.

ANTECEDENTES: Después de la Guerra de Secesión, se definieron los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

De todas maneras, el imperialismo norteamericano de ultramar siempre fue algo que inquietó a muchos de sus ciudadanos. A ello se debe, en parte, que durante la segunda mitad del siglo XIX se limitara a un período muy breve.

La anexión definitiva de Hawai, ocurrida en julio de 1898, se produjo luego de un estallido de agresividad y expansionismo cuya víctima principal fue la antigua potencia imperial de España.

En febrero de 1898, el barco norteamericano Maine sufrió un atentado en el puerto de La Habana, Cuba, que aún era posesión española. Desde mucho tiempo atrás los norteamericanos tenían importantes intereses comerciales en la isla y hacía mucho que Estados Unidos había manifestado sus simpatías por la rebelión cubana que llevaba años fraguándose y que los españoles, pese a sus esfuerzos y brutalidad, no habían logrado contener.

Sin tener demasiados motivos —nadie ha logrado explicar definitivamente las razones por las que el Maine fue volado—, Estados Unidos le declaró la guerra a España. Un estadista norteamericano ha dicho que fue una «guerrita magnífica». Ocuparon Cuba, y la totalidad de la escuadra de España en el Atlántico se hundió durante una batalla en la que los norteamericanos no sufrieron pérdidas. La flota de España en el Pacífico fue destruida en la bahía de Manila y los norteamericanos prestaron su apoyo a los independentistas filipinos que se alzaron contra el dominio español. Se firmó la paz y Guam, Filipinas y Puerto Rico pasaron a Estados Unidos, al tiempo que Cuba obtuvo la independencia.

Las condiciones de la independencia cubana permitieron a Estados Unidos volver a ocupar la isla en determinadas circunstancias (como ocurrió, por ejemplo, entre 1906 y 1909). Se debió a la creciente preocupación en Washington —aunque no tanto en el pueblo norteamericano, cuyo entusiasmo por la conquista disminuyó rápidamente después de la guerra hispano-norteamericana— por el frente meridional del poderío norteamericano.

La Doctrina Monroe sostenía que el hemisferio era cuestión prioritaria para Estados Unidos y que, en consecuencia, tenía derechos adquiridos para actuar en él en defensa de sus intereses. Se abrieron nuevas posibilidades. Inaugurado el canal de Suez, pareció una posibilidad real el viejo sueño de una vía navegable que atravesara el istmo de América Central, conectando el Pacífico y el Atlántico a través del Caribe. La idea interesó enormemente a los estrategas norteamericanos, y en poco tiempo el canal era una realidad, pero eso es otra historia.

La explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898 desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

Murieron 2 oficiales y 258 marinos. El navío llevaba tres semanas en La Habana para vigilar de cerca la insurrección cubana contra España, así como para tranquilizar a los norteamericanos residentes en Cuba. El hundimiento resucitó en Estados Unidos la fiebre bélica que se habla calmado un tanto después de la deposición del general Weyler, notorio por la crudeza de la represión contra los rebeldes. Los periódicos estadounidenses acusaron a España de la voladura y popularizaron el grito de «remember the Maine». El 25 de abril Estados Unidos declaró la guerra a España, y la mayoría de los ciudadanos consideró que el hundimiento del barco justificaba la declaración de guerra. Pero ¿fue verdaderamente España la responsable?

.Todavía hoy la hipótesis más probable es que la santabárbara del navío cargaba munición en mal estado, o que hubo ni explosión en las carboneras por la mezcla de oxígeno del aire con polvillo de carbol En lodo caso, el hundimiento cumplió con su finalidad de justificar el expansionismo estadounidense, y todavía hoy la leyenda, aunque languideciente, se resiste a desaparecer con carácter definitivo.

Industrializacion de Rusia Tren Transiberiano Cruza la Siberia

EL FERROCARRIL Transiberiano, que recorre 9.297 Km. desde MOSCÚ, en el oeste, hasta Najodka, cerca del puerto de Vladivostok sobre el Pacífico, en el este, es el de mayor longitud en el mundo. La ferrovía es una vital arteria comercial que atraviesa lo que era la Unión Soviética, además de que sirve de enlace con Japón por la ruta marítima Najodka-Yokohama, y con Pekín en China por un ramal principal que cruza Mongolia. Asimismo, hoy es una popular atracción turística para muchos viajeros nacionales y extranjeros, que en ocho días cruzan siete husos horarios.

El ferrocarril recorre vastas tierras inhóspitas, bordea las desnudas colinas y montañas de la Manchuria china y cruza las torrenciales aguas de ríos como el Amur y el Obi. Costea parte del lago Baikal, el más profundo del mundo, y atraviesa las áridas márgenes del desierto de Gobi y de la taiga, o sea los extensos bosques siberianos. Pasa por grandes ciudades industriales, como Irkutsk y Novosibirsk, y estaciones siberianas hechas de madera, con curiosas vislumbres de la vida rural.

A comienzos de la década de 1890, Rusia experimentó un auge masivo de industrialismo auspiciado por el Estado, bajo la mano rectora del Sergei Witte (1849-1915), ministro de finanzas desde 1892 hasta 1903 conde Witte veía el crecimiento industrial como crucial para la fortaleza nacional de Rusia. Creyendo que el ferrocarril era un arma muy poderosa para el desarrollo económico, Witte empujó al gobierno a llevar a cabo un programa de construcción masiva de ferrocarriles.

En 1900 se construyeron 56.000 kilómetros de línea ferroviaria, que incluían grandes tramos de los 8000 kilómetros de la vía transiberiana entre Moscú y Vladivostok, en el Océano Pacífico. Witte promovió también un sistema de tarifas protectoras que ayudaba a la industria rusa, y logró persuadir al zar Nicolás II (1894-1917) de que el capital extranjero era esencial para un rápido desarrollo industrial.

El programa de Witte hizo posible el rápido crecimiento de una moderna industria del acero y del carbón en Ucrania, convirtiendo a Rusia en 1900, en el cuarto país productor de acero, después de Estados Unía, , Alemania y Gran Bretaña.

Junto con la industrialización surgieron las fábricas, la clase trabajadora industrial, los barrios industriales en los alrededores de SE: Petersburgo y Moscú, y las lastimosas condiciones de vida y trabajo que acompañaron los comienzos de la industrialización en todas partes del mundo. El pensamiento socialista y los partidos de esa tendencia proliferaron, si bien la represión en Rusia pronto les forzó volverse clandestinos y revolucionarios.

El Partido Social Demócrata Marxista, por ejemplo, celebró su primer congreso en Minsk en 1898 pero el encarcelamiento de sus líderes obligó a que el siguiente se celebrara en Bruselas en 1903, al que asistieron emigrados ruso. Los revolucionarios sociales trabajaron por derrocar la autocracia zar y establecer un socialismo campesino.

Puesto que no tenían salida para su oposición al régimen, eran partidarios del terrorismo político e intentaron asesinar a los funcionarios del gobierno, asi como a los miembros de la dinastía reinante. La oposición creciente contra el régimen zarista terminó finalmente en la expíe: de la revolución de 1905.

 

La Modernizacion de Japon Apertura Economica con Occidente

APERTURA ECONÓMICA DE JAPÓN CON OCCIDENTE: La revolución Meiji fue una “revolución desde arriba”, dirigida por los altos estamentos contra el secular feudalismo japonés, que paralizaba el desarrollo económico de las islas, en favor de las todopoderosas familias del shogunado. Había que entrar en la órbita del mundo moderno y “contestar” al “desafío” de Occidente.

Japón Meiji: Al igual que China, a comienzos del siglo XIX el Japón vivía aislado del resto del mundo. A mediados de siglo, los Estados .nidos enviaron al Japón una flota al mando del almirante Perry ; :n el fin de lograr un acuerdo comercial entre ambas naciones. Luego de una intensa polémica desatada dentro del gobierno japonés, en 1854 se firmó el Tratado de Kanagawa, por el que sus puertos japoneses fueron abiertos a los barcos americanos.

1853: El comodoro Matthew Calbraith Perry se presentó con una escuadra de barcos de vapor armados hasta los dientes en la bahía de Edo, eso sí, de una forma pacífica. Era el encargado de obligar, poniendo de relieve la debilidad del shogun frente a las potencias extranjeras, a Tokugawa  a firmar el primero de una serie de tratados que obligarían al gobierno nipón a abrir sus puertos estratégicos al comercio con el resto de los países del mundo.

En los años siguientes, otras potencias occidentales lograron vengas semejantes. Esta apertura a Occidente desató en el Japón una serie de luchas internas entre los que defendían esa apertura los que se oponían a ella.

En 1868, los primeros lograron imponerse: el emperador, que tomó el nombre de Meiji, recuperó el poder que desde hacía siglos estaba en manos de grandes grupos feudales y el cargo de shogun (jefe de gobierno) fue abolido.

Se enviaron varios especialistas japoneses para analizar los gobiernos extranjeros y para seleccionar sus mejores características que se aplicarían en Japón; se redactó un nuevo código penal a imagen del francés, se estableció un Ministerio de Educación en 1871 para desarrollar un sistema educativo basado en el de Estados Unidos, que fomentaría una ideología nacionalista y la exaltación del emperador a partir del desarrollo del sintoísmo. El país experimentó un rápido crecimiento industrial bajo la supervisión del gobierno.

MISIÓN A OCCIDENTE:

En diciembre de 1871, los integrantes de la misión zarparon de Yokohama en vapor. En Estados Unidos pasaron siete meses, seguidos de cuatro en Gran Bretaña, después visitaron más brevemente Francia, Bélgica y Holanda, antes de llegar a Alemania en marzo de 1873 […] Por donde pasaban […] eran recibidos por jefes de Estado sosteniendo conversaciones con los principales ministros […]. Inspeccionaron departamentos gubernamentales, instituciones militares, parlamentos, juzgados, iglesias, museos, escuelas, bancos y fábricas de todo tipo. Se tomaron copiosos apuntes. Como resultado […] se llevaron a Japón un cuerpo de hechos y opiniones que fue publicado en cinco volúmenes en 1878, constituyendo una guía para la modernización en todos sus aspectos. Lo que es más, la actitud de los hombres de la misión quedó profundamente influida por las experiencias de este viaje.”
W. G. BEASUY. Historia contemporánea de Japón. Madrid, Alianza, 1995.

A partir de la restauración imperial de 1868, el Japón emprendió la tarea de construir un estado moderno. Se decidió, entonces, importar de Occidente las técnicas necesarias para superar el atraso japonés. Cientos de jóvenes fueron enviados a estudiar a Occidente y se contrataron asesores y expertos extranjeros para trabajar en áreas predeterminadas: construcción de ferrocarriles, instalación de máquinas en fábricas o enseñanza en las escuelas.

En 1872, se decretó el servicio militar universal y, unos años después, en 1877, un decreto abolió la clase de los samuráis, no sin un trágico enfrentamiento entre los soldados y los samuráis en Satsuma.

En 1889 se sancionó una constitución que establecía el carácter absoluto y sagrado del emperador, un mecanismo de gobierno altamente centralizado y burocratizado, la creación de dos cámaras legislativas, y que otorgaba el derecho al voto sólo a una minoría (poco más del 1% de la población total).

La restauración Meiji transformó rápidamente todos los sectores públicos de la vida japonesa: la educación, el ejército, la marina y, sobre todo, la economía. Se tendieron líneas férreas, se construyeron astilleros navales y se expandió la industria militar.

A partir de 1880, muchas empresas estatales fueron vendidas al sector privado en condiciones muy ventajosas, lo que constituyó el punto de partida para la formación de grupos familiares con actividades múltiples, los zaibatsu, como fue el caso de Mitsubishi.

La Union Aduanera de Alemania Zollverein Unificacion alemana Bismark

En Alemania, como en Italia, las fuerzas económicas e intelectuales se unieron para favorecer el despertar de un sentimiento nacionalista alemán. Fichte y Herder fueron los teóricos más relevantes de este movimiento que inspiró la visión conservadora del nacionalismo, mientras historiadores, poetas y músicos se esforzaron por encontrar el alma alemana en el pasado heroico y en las leyendas tradicionales. Fichte, quien manifestó claramente la necesidad de crear un Estado alemán unificado y un Imperio único, está considerado como un claro antecedente del pangermanismo, cuyos principios se fundamentan en la herencia histórica como definidora de la nación, en la predestinación metafísica y biológica de Alemania en el mundo y en la exaltación de la guerra como un hecho inevitable.

Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el actual territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de más de 30 Estados. Entre ellos se destacaron, por su importancia económica y política, Austria y Prusia.

Desde principios del siglo XIX se inició un proceso de organización de un Estado nacional en Alemania. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región, impulsado por la aristocracia terrateniente —los junkers— de Prusia y la burguesía industrial de la cuenca del Rhur.

Un hecho trascendente se produjo en 1835 con el establecimiento de la unificación aduanera —Zoelverein

El nacionalismo económico: el Zolloerein

El primer paso hacia la unificación del país tuvo un carácter económico y fue impulsado por Prusia, que alentó la formación de un mercado único y la supresión de la multitud de fronteras que separaban a los diversos Estados alemanes.

En 1834 se creó el Zolloerein (unión Aduanera) entre todos los Estados de la Confederación Germánica con la exclusión de Hannover, las ciudades hanseáticas y Austria. Esta unión aduanera fue una primera victoria prusiana, ya que había conseguido implicar a todos los Estados alemanes en un proyecto común, y además. Austria, el gran lastre para la unificación, había quedado excluida.

El gran teórico de la unificación económica fue el economista List, quien defendió la necesidad de suprimir las fronteras interiores y la imposición de tarifas protectoras, como el medio más eficaz para fomentar el desarrollo industrial y poder hacer frente a la competencia británica. En efecto, la creación de un mercado único de carácter nacional fomentó la industrialización y el desarrollo de la red ferroviaria.

El crecimiento económico potenció la consolidación de una nueva burguesía industrial y de los negocios que manifestó su voluntad de colaborar en la construcción de la unidad nacional alemana que integró el territorio prusiano con otras regiones alemanas. Sin embargo, debido a las diferencias políticas entre Austria y Prusia, entre otras causas, el proceso de unificación no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX.

Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad política de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un solo Estado para todos los alemanes.

Plan de Operaciones de Moreno Para la Revolucion de Mayo de 1810

Con esta revolución se formó el primer Gobierno independiente de la metrópoli española, Gobierno que luego le heredaría el nombre de Argentina; los sucesos que se desarrollaron aquí se agrupan en la ya conocida Semana de Mayo, los mismos empezaron el 18 de Mayo de 1810 y terminaron el 25 de Mayo del mismo año con la proclamación de la Revolución.

Con la llegada de la fragata Inglesa a Montevideo, se confirmaban los rumores de que España estaba en apuros; Napoleón Bonaparte la había invadido apresando a su rey Fernando VII quien sería reemplazado por el mismísimo hermano de Napoleón, José Bonaparte.

Estos acontecimientos le daban a saber a Buenos Aires que el poder de la corona se había trasladado a Cádiz, más precisamente al Consejo de la Regencia en donde ya se encontraban las tropas francesas. Este evento fue el primero y el que se encargó de desencadenar los siguientes sucesos que formarían la ya conocida Semana de Mayo y su posterior Revolución.

La estrategia y el Plan de Operaciones
La nueva Junta de Gobierno tiene que cumplir sin demora dos mandatos: llamar a los pueblos del virreinato para que envíen diputados a un congreso general que establezca el gobierno definitivo, y enviar una expedición al interior para ayudar a los pueblos a librarse de la previsible reacción de los grupos que se oponían al alejamiento de Cisneros.

Por supuesto, los nuevos gobernantes sabían que quienes todavía aspiraban a retener el poder serían sus más fervientes detractores. Las duras acciones que tiempo después habrían de tomar los miembros de la Junta se vieron en parte justificadas en la necesidad de imponerse a los ataques de que eran objeto.

En julio de 1810, la Junta designará a Mariano Moreno para que redacte un Plan de Operaciones, el proyecto de estrategia política de la revolución. Otras regiones americanas que ya se habían levantado contra el opresor español también habían contado con documentos que apoyaban sus gestiones, como había sido el caso del movimiento de los comuneros en el virreinato de la Nueva Granada, Colombia, en 1781.

El plan de la Junta de Buenos Aires estaba destinado a uniformar los propósitos y estrategias del nuevo gobierno, y estaba dirigido fundamentalmente al núcleo de patriotas revolucionarios. Por eso podía permitirse algunas metáforas y exageraciones: …y así, no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de antropófagos y caribes… Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales, aconsejará Moreno al presentar el documento en agosto de 1810.

Hay debates planteados sobre la autenticidad de este Plan de Operaciones. Un documento manuscrito que parecía ser la copia de un plan presentado a la Junta el 30 de agosto de 1810 fue hallado en el Archivo General de Indias en 1896. Las investigaciones posteriores demostrarían que dicho documento habría sido fraguado y escrito por un español intrigante que estaba al servicio de la corte de Portugal con el objetivo de desprestigiar al gobierno patrio. Este descubrimiento desató una polémica para la cual los historiadores todavía no han encontrado una respuesta definitiva. De todas maneras, la política de las autoridades revolucionarias fue muy parecida a lo aconsejado en el plan atribuido a Mariano Moreno.

La Junta necesitaba legitimar su poder y recibir el apoyo de todas las jurisdicciones. El 27 de mayo envió una circular a los gobiernos del interior para comunicarles su existencia y convocar al congreso de diputados.

A pesar del carácter de transitoriedad que en el cabildo abierto del 22 de mayo se había decidido que ten-dría el nuevo gobierno patrio, el día 28 la Junta tomó dos resoluciones que revelaban la preparación para el establecimiento de un régimen nada transitorio. Ya se sugería la necesidad de confeccionar el Plan de Operaciones.

En el orden externo, el nuevo gobierno envía como represente a España a Matías Irigoyen, aunque su verdadera misión consistía en ponerse en contacto con los británicos, asegurarles la adhesión de la Junta en su lucha contra Napoleón y pedirles ayuda contra las posibles hostilidades de Portugal. Al mismo tiempo, Irigoyen debía conseguir el permiso de Inglaterra para adquirir armas para la defensa del territorio.
En cuanto al orden interno, la Junta reorganizó la tropa y convocó al servicio a aquellos que no ejercieran tareas útiles.

Para obtener apoyo popular, el gobierno revolucionario decidió la creación de un órgano de prensa donde plasmar sus decisiones. Mariano Moreno será el director del nuevo periódico, La Gaceta de Buenos Aires. En sus páginas, el director escribirá cuarenta y seis artículos a lo largo de seis meses, en los que se encontrará la síntesis programática del proceso revolucionario.

En el plan se identifican tres clases de individuos:
– los adictos al sistema que se defiende. El plan establecía que en tiempos de revolución estos gozarían de ciertos privilegios e inmunidades. Ningún delito se les castigaría, salvo la infidencia y la rebelión. Se los promocionaría en las milicias y en la magistratura. Sus acciones serían generosamente recompensadas.

– los enemigos declarados y conocidos. Para éstos se recomendaba seguir “la conducta más cruel y sanguinaria’. Castigar con la pena capital ante la menor semiprueba de hechos y palabras sobre todo cuando la o las personas implicadas fueran de renombre, y moderar el castigo cuando las personas no fueran de talento, riqueza u opinión. Proponía decapitar a gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, etc.

– los silenciosos espectadores o neutrales (en términos del plan, los verdaderos egoístas). Éstos debían ser vigilados por el gobierno. Se recomendaba cooptar, a través de dádivas, cargos o empleos a los hombres de riqueza, talento o ascendente sobre las poblaciones.

Entre los puntos más importantes del plan figuran indicaciones y sugerencias acerca de la conducta que el gobierno patrio debía asumir frente a las nuevas circunstancias; cómo ganarse la opinión pública y cómo combatir los focos reaccionarios. También se dan instrucciones para promover una sublevación de la Banda Oriental y rendir Montevideo, sin enviar un ejército desde Buenos Aires, para consolidar la revolución.

Por otra parte, se hace referencia a la forma que habían de tomar las relaciones de las Provincias Unidas con España: cómo contrarrestar los informes del enemigo; fingir lealtad a Fernando VII para ganar tiempo. La conducta a seguir con Portugal e Inglaterra es otro de los puntos importantes: había que garantizar la neutralidad o el apoyo de la potencia británica y generar la sublevación del sur del Brasil para unirlo a las provincias del Plata. También se considera la forma de favorecer el aumento de los fondos públicos para los gastos de la guerra y para crear fábricas, ingenios y fortalecer la navegación y la industria en general. El fin último: conseguir la independencia absoluta.

MIGUEL MAZZEO

Guerra Franco Prusia Causas y Consecuencias

Cuando el emperador francés Napoleón III dió cuenta de que la unificación alemana era un hecho, vislumbró que esta alianza era muy peligrosa para la integridad francesa. El poder militar de los prusianos y sus aliados germánicos se había hecho patente en la guerra de 1866 contra Austria, cuyo resultado produjo el traspaso de la hegemonía alemana desde este imperio a Prusia.

Bismarck, al mismo tiempo, animaba deliberadamente la diferencia creciente entre Prusia y Francia para atraer los estados católicos del sur de Alemania a una unión nacional. Asegurándose de la neutralidad rusa, italiana y británica, empujó las preparaciones de guerra en ambos lados, con la notable ineficacia en Francia y con la minuciosidad asombrosa en Prusia.

El pretexto inmediato para la guerra se presentó cuando el trono de España se ofreció al príncipe de la casa de Hohenzollern-Sigmaringen, una rama de la casa gobernante de Prusia. La oferta, al principio aceptada en el consejo de Bismarck, fue rechazada el 12 de julio, después de una fuerte protesta francesa.

Pero un anarquista francés, el duque de Gramont, insistió en convencer al rey de Prusia Guillermo I de Prusia (más tarde Guillermo I de Alemania), quién se negó, entregándole a Bismarck un telegrama para el gobierno francés apoyando su posición. Pero Bismarck lo modificó agresivamente, de manera que Francia se sintiera ofendida, y lo publicó. Los franceses, indignados, cayeron en la trampa y declararon la guerra.

AMPLIACIÓN DEL TEMA, PARA SABER MAS…

LA GUERRA DEL 1870. Napoleón III quedó consternado, pues la victoria de Prusia constituía un rudo golpe para la hegemonía francesa. En París se había creído que la lucha entre Prusia y Austria sería larga y dura, y que al fin Francia podría arbitrar una paz de la que pensaba sacar gran provecho.

Se veía claramente que Bismarck, una vez liquidada Austria, se dirigía contra Francia. Las exigencias del canciller aumentaban cada vez más y las relaciones franco-alemanas fueron empeorando de tal modo que no quedó más alternativa que la guerra. El motivo lo ocasionó el destronamiento de la reina Isabel II de España por la revolución de 1868.

El trono vacante fue ofrecido al príncipe Leopoldo de Hohenzollern, primo del rey de Prusia, lo que ocasionó la protesta de Francia, por entender que tal nombramiento rompía el equilibrio europeo y significaba un peligro para la paz. El embajador francés exigió a Guillermo I, que como cabeza de la familia Hohenzollern, prohibiera al príncipe Leopoldo aceptar el trono de España.

Bismarck comunicó telegráficamente a los Gobiernos europeos las exigencias francesas, tergiversando las manifestaciones del rey y dando motivo a que el Parlamento francés votara créditos extraordinarios y declarara la guerra a Alemania. El pueblo alemán recibió la noticia jubilosamente y recorrió las calles enarbolando banderas y entonando el himno patriótico «La Guardia del Rin».

Mientras el ejército francés se hallaba en un lamentable estado de desorganización, la máquina alemana maniobraba con arreglo a un plan premeditado y con su acostumbrada precisión, bajo la admirable dirección del anciano mariscal Moltke, quien unos días antes había exclamado: «¡Si puedo llevar a cabo esta guerra, llévese el diablo este esqueleto!»

En páginas anteriores, al hablar del reinado de Napoleón III se ha relatado el desastre de Sedán y la derrota francesa de 1870. El ejército alemán había conseguido triunfos que asombraron al mundo.

A consecuencia de estas victorias los príncipes alemanes sometidos a Bismarck constituyeron el Imperio Alemán, el llamado Segundo Reich, continuador del Sacro Imperio Germánico, bajo la presidencia hereditaria del rey de Prusia, y cuya proclamación tuvo lugar solemnemente el 18 de enero de 1871 en la galería de los espejos del Palacio de Versalles.

Paralelamente a estos sucesos, Alemania inició su expansión colonial en África y Oceanía (Togo, Camerún, África occidental y oriental alemanas, islas Marshall, etc.). En 1890 se concertó un pacto con Inglaterra sobre el África oriental; posteriormente se afincaron en Kiao-Tcheu (China) y adquirieron, por compra, la Micronesia española (Oceanía).

En 1888 murió Guillermo I y poco después su hijo Federico, sucediéndole Guillermo II (1888-1918), quien por su carácter enérgico no se avino desde el principio a servir de pelele a Bismarck. Entre ambos surgieron desavenencias que ocasionaron la dimisión del anciano “canciller de hierro” Guillermo II fomentó las construcciones navales para proteger su naciente imperio colonial y disputar a Inglaterra el dominio de los mares, a la par que desarrollaba extraordinariamente las fuentes de su riqueza y colocaba a Alemania entre las primeras potencias del mundo, pero la mejor época de su reinado pertenece, propiamente, al siglo XX.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

La Era Victoriana

Venta de Alaska a Estados Unidos Por Rusia

Las primeras fuentes documentadas relatan que los primeros europeos en llegar a la región de Alaska provenían de Rusia. Sin embargo no hay hechos perfectamente contrastados sobre la fundación del primer establecimiento ruso en la misma.

Lo que si hay es una leyenda que habla de este primer establecimiento, fundado cuando los barcos de una expedición capitaneada por Semyon Dezhnev en 1648, fueron desviados de su ruta y desviados hacia lo que hoy es Alaska.

Rusia estaba en una posición financiera difícil y temido perder el territorio de Alaska sin la remuneración en un cierto conflicto futuro, especialmente a sus rivales Británico, que podría capturar fácilmente la región del duro-a-defender. Por lo tanto el emperador Alexander II decidía vender el territorio a los EE.UU. y mandó al ministro ruso a los Estados Unidos, Eduard de Stoeckl, para entrar en negociaciones con Seward en el principio del marzo de 1867.

Las negociaciones concluyeron después de una sesión de la toda la noche con la firma del tratado a las 4 de la mañana de 30 de marzo, con el precio de compra fijado en $7.200.000 (alrededor 1.9¢ por acre).

Americano opinión pública estaba generalmente positivos, pero algunos periódico escritores y redactores tenía sensaciones negativas sobre compra de la tierra. Notablemente, uno de esos hombres era Horace Greeley de Nueva York Tribune.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

En 1867 la Rusia zarista tenía dificultades financieras y diplomáticas. El país tenía enormes deudas a raíz de su humillante derrota en la guerra de Crimea y los ministros del zar Alejandro II apenas podían administrar las vastas y dispersas tierras, propiedad del imperio. Alaska,. que era territorio ruso desde que el explorador Vitus Bering la reclamara en 1741, era una de esas propiedades enfadosas.

Aunque proveía de abundantes pieles de nutria y de foca, la Russian-American Company que operaba en el territorio requería de subsidios estatales para funcionar. Debido a su severo clima y limitado potencial agrícola, Alaska no era un lugar que atrajera a los colonos. Separadas del continente asiático por el mar de Bering, las inhóspitas costas de Alaska sólo tenían unas cuantas bases de comercio de pieles, un puñado de tramperos y algunos cientos de agentes y soldados rusos para mantener la autoridad del zar.

En caso de que Inglaterra o EUA codiciaran Alaska, el zar y sus generales no podrían defenderla de modo oportuno o efectivo. Los rumores de que en Alaska había oro y otros minerales valiosos sólo hacía más precaria la situación de sus dueños. El zar estaba seguro de que, en cuanto los estadounidenses supieran algo acerca de lo que yacía bajo la árida superficie de Alaska, surgiría una estampida similar a la que arrancó a California de México en 1849. Era mejor vender en ese momento el territorio por una suma modesta que permitir su pérdida a cambio de nada pocos años más tarde.
Alza de precio
A principios de marzo de 1867 el zar instruyó a su embajador, barón Eduard de Stoeckel, para que ofreciera por cinco millones de dólares el vasto territorio al secretario de Estado de EUA, William H. Seward. Se iniciaron de inmediato cordiales conversaciones en Washington.

Pronto quedó claro que Seward no sólo se interesaba en esta transacción: le urgía concluir las negociaciones. Expansionista declarado y creyente en el “destino manifiesto” de EUA para extender su dominio en Norteamérica, Seward estaba convencido de que Alaska, a pesar de su lejanía, cobraría con el tiempo un gran valor para su país. Tomó toda una generación comprender su verdadera valía. Pero Seward tenía que procurarse el apoyo del Congreso antes de que los enemigos del presidente Andrew Johnson tuvieran tiempo para reunir fuerzas y montar una contraofensiva.

Stoeckel, intuyendo la urgencia de Seward, adoptó una actitud despreocupada hacia la venta. Supuso que, conforme se elevara la ansiedad de Seward, ocurriría otro tanto con el precio potencial de Alaska. El ardid funcionó. En las siguientes dos semanas Seward elevó su oferta al indiferente Stoeckel. Finalmente, la noche del 29 de marzo, el representante ruso recibió una promesa de 7.2 millones de dólares y ambos estrecharon las manos. Seward insistió en firmar el tratado esa misma noche: ambos sacaron de sus camas a sus respectivos asistentes y se reunieron en el Departamento de Estado, donde rubricaron el tratado de 27 páginas a las 4:00.

Fuente Consultada: Secretos y Misterios de la Historia Reader´s Digest

Historia Conflicto de la Triple Alianza – Antecedentes

El conflicto que terminó enfrentando al Paraguay contra la Triple Alianza conformada por Brasil, la Argentina y el Uruguay comenzó en abril de 1863, como consecuencia inmediata de la invasión del Uruguay por parte de un grupo de disidentes liberales uruguayos (“colorados”), comandados por el general Venancio Flores, para derrocar a gobierno, de tendencia federal (“blanco”) y aliado del Paraguay.

La invasión, preparada en Buenos Aires, contó con el apoyo naval del Brasil. Paraguay intervino en defensa del gobierno depuesto y declaró la guerra al Brasil.

Entretanto, el gobierno de Mitre se mantuvo neutral. La negativa del gobierno nacional a permitir el paso del ejército paraguayo por el territorio correntino llevó a Francisco Solano López, dictador del Paraguay, a declarar también la guerra a la Argentina.

Brasil, la Argentina y el Uruguay firmaron en mayo de 1865 un tratado de alianza secreto (la Triple Alianza), en el que se fijaban los objetivos de la guerra y las exigencias que se impondrían al futuro gobierno.

En la guerra confluyeron numerosos intereses, algunos de antigua data, como las políticas brasileñas de expansión territorial y de control de la cuenca del Plata, y la voluntad de abrir el mercado paraguayo al libre cambio con el exterior, de la que participaba también la Argentina.

ANTECEDENTES  Desde 1810 Paraguay sometido a una dictadura paternalista vivió aislado de la política rioplatense. Gaspar Rodríguez de Francia dirigió los destinos de aquel estado mediterráneo al que la fuerte rivalidad comercial con Buenos Aires instó a emanciparse de los gobiernos porteños. En 1840 falleció Francia y tras un breve intermedio, el poder quedó en manos de Carlos Antonio López quien de hecho se convirtió en gobernante absoluto. En 1862 falleció y su hijo Francisco Solano mediante una ficción constitucional heredó el poder.

La situación geográfica de Paraguay condenó este país a un callejón sin salida. Su puerta al mar, es decir. el libre acceso a las rulas comerciales de ultramar dependía de los ríos argentinos. La actitud prudente de Gaspar Francia que evitó mezclarse en los problemas de las regiones vecinas, fue alterada por los López sobre todo por el segundo de ellos.

El problema de los ríos se sumo a cuestiones de límites entre Argentina y Paraguay (Misiones y Chaco) y entre este país y el Brasil (en el Mato Grosso) heredadas de las imprecisas demarcaciones virreinales.

La navegación del Vio Paraguay (comunicación natural con la última región citada) era, al mismo tiempo. una cuestión de vital importancia para Brasil, y ello ocasioné diversos conflictos.

Causas de la Guerra de Secesion en Estados Unidos

Los Estados Unidos de América apenas llevaban “unidos” poco más de ochenta años cuando la nación fue sacudida por la Guerra Civil. Una nación donde se fraguaban dos sociedades, cada una con modelos sociales, políticos y económicos distintos.

Una nación que en 4 décadas había visto multiplicarse varias veces su territorio, la compra de Luisiana a Francia, Florida a España, la anexión de Texas y la posterior guerra con México (1846-1848) De este modo en el espacio de una generación, había nacido un enorme pero aún vació imperio, y conforme se expansionaba también fue adquiriendo mayores proporciones el problema de impedir que las fricciones y conflictos internos la deshicieran.

El ambiente político de los Estados del Norte y del Sur había quedado moldeado por el interés del Segundo en sus plantaciones  y en la conservación de la esclavitud, mientras el primero se inclinaba hacia el comercio, la navegación y los intereses financieros; de un lado se encontraban los agricultores deudores, y por otro los capitalistas acreedores.

Después de la Independencia, los primeros fueron representados por el partido demócrata de Thomas Jefferson y los últimos por los federalistas (más tarde republicanos) bajo Alexander Hamilton.

Abolicion de la Servidumbre en Rusia Pogrom Judios Siervos Campesinos

Aunque de principio a fin sus historias han sido muy diferentes, Rusia y Estados Unidos compartían una característica común en la década de 1860. Eran los únicos estados del mundo occidental que tenían aún grandes sectores de pobladores esclavizados (los siervos rusos eran virtualmente esclavos). Los líderes de ambos países emitieron sendas proclamas de emancipación a dos años de diferencia uno del otro.

La servidumbre era el problema más abrumador de la Rusia a. La subyugación continua de millones de campesinos a la tierra y a sus señores era un sistema obviamente corrupto y fallido, feriados a los antiguos métodos de producción basados en el trabajo de los siervos, los terratenientes rusos se sentían presionados económicamente y no podían competir con la agricultura extrajera. Los  siervos, que formaban la columna vertebral de la infantería rusa, carecían de educación y, consecuentemente, cada vez eran incapaces de manejar las más complejas máquinas y armas de guerra. La insatisfacción de los campesinos dio lugar también entonces rebeliones de esos mismos campesinos que fragmentaron el  campo.

El resumen siguiente está tomado del Decreto Imperial del 3 de marzo de 1861 que liberó a siete siervos rusos.

Decreto Imperial, 3 de marzo de 1861
Por la gracia de Dios, nosotros, Alejandro II, emperador y autócrata de todas las Rusias, rey de Polonia, gran duque de Finlandia, redera, a todos nuestros fieles súbditos, hacemos saber:

Llamado por la Divina Providencia y por el sagrado derecho de la herencia al trono de nuestros antepasados, hicimos el voto en tinas íntimo de nuestro corazón de responder a la misión que se nos ha confiado, de rodear de nuestro afecto y nuestra imperial solicitud a todos nuestros fieles súbditos de toda clase y condición, desde el guerrero que noblemente empuña las armas para la defensa del país hasta el humilde artesano dedicado a los trabajos industria; desde el funcionario en los altos puestos del Estado, al labriego cuyo arado abre el surco en la tierra… llegamos así a la conclusión de que la obra de una seria mejoría de la condición de los campesinos era una sagrada herencia ligada a nosotros por nuestros ancestros, misión que, en el curso de los acontecimientos, la Divina Providencia nos llamaba a realizar.

En virtud de las nuevas disposiciones antes mencionadas, a los campesinos ligados a la tierra se les concederá, dentro de un término fijado por la ley, todos los derechos de los cultivadores libres…

Al mismo tiempo, se les otorga el derecho de comprar su parcela y, con el consentimiento de los propietarios, de poder adquirir en completa propiedad las tierras arables y otras cosas accesorias que les sean asignadas para retención permanente. Mediante la adquisición en cabal propiedad de la cantidad de tierra determinada, los campesinos quedan libres de sus obligaciones hacia los propietarios por la tierra así adquirida, y entran definitivamente en la condición de campesinos libres: dueños de tierra.

Mientras muchas naciones europeas abolían el sistema feudal de la servidumbre, Rusia convertía aun mas personas en siervos. Los siervos eran gente sin derechos, relegada al último estrato de la sociedad. Lo único que los diferenciaba de los esclavos era la protección que sus amos estaban obligados a brindarles, de acuerdo con las normas feudales.

Los siervos desaparecieron en Inglaterra durante el Medievo, pero continuaron existiendo en muchos países del continente europeo. Francia abolió la servidumbre con la revolución de 1789; en Austria y Hungría duró hasta 1848; Rusia llegó en último lugar, y liberó por fin a sus siervos en 1861.

La emancipación de los siervos de 1861 fue el acontecimiento más importante de la historia rusa del siglo XIX. Fue el comienzo del fin del monopolio del poder ostentado por la aristocracia terrateniente. La emancipación supuso una aportación de nueva mano de obra a las ciudades; estimuló la industria y las clases medias crecieron en número e influencia; sin embargo, en lugar de cederles gratuitamente las tierras que habían trabajando, los campesinos liberados tuvieron que pagar un impuesto especial de por vida al gobierno, que a cambio pagó un generoso precio a los antiguos señores por la tierra que habían perdido.

En numerosas ocasiones los campesinos acabaron con las peores tierras. Todo el territorio cedido a los campesinos era propiedad colectiva de la mir, la comunidad aldeana, que dividía la tierra entre los campesinos y realizaba tareas de supervisión.

De todas maneras tras la abolición de la servidumbre se podría pensar que los campesinos estaban felices, pero una injusta distribución de tierras dejó a muchos antiguos siervos y a sus descendientes sin suficiente suelo para cultivar el adecuado alimento. Por irónico que parezca, la mejora en la atención médica empeoró la situación. Hacia finales del siglo diecinueve, un menor número de campesinos moría de enfermedades, lo que producía un mayor número de bocas que alimentar.

Los elevados impuestos alimentaron también el descontento. Nobles y profesionales citadinos no deseaban pagarlos para que su gobierno construyera una costosa flota de barcos de guerra, sólo para ver cómo los japoneses los echaban a pique durante la guerra ruso-japonesa, que duró de 1904 a 1905.

Los disturbios paralizaron el país. En 1905, los rebeldes eligieron sus representantes al Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo, asamblea para coordinar huelgas y manifestaciones. Pronto se formaron otros soviets por toda Rusia. En octubre de aquel año el zar Nicolás II aceptó realizar reformas, incluida la creación de un parlamento ruso: la Duma.

Al conceder a los infelices rusos un cuerpo legislativo, el zar esperaba suministrar una válvula de escape que diera rienda suelta a la insatisfacción política; un lugar para que la sociedad ventilara sus quejas, aunque en la práctica las soluciones no se dieran. Empero, la Duma estaba desde un principio destinada al fracaso. (ver: )

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada Volumen 2 John Roberts
Historia Universal Navarro – Gárgari -González – López – Pastoriza – Portuondo
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Dickens Edad de Oro de las Novelas Pasaje de Vida y Obra

El siete de febrero de 1812, Charles John Huffam Dickens nacía en Portsmouth, donde su padre trabajaba en una dependencia naval, el menor de una familia de ocho. Dos de sus hermanos morirán de niños. En 1817, la familia se trasladará a Chatham; en 1822, a Londres, la ciudad atrapada en su propio laberinto de humo y niebla que –salvo excepciones– tejerá el entramado indiscernible de un himno de exaltación.

“David Copperfield es la novela de las novelas; no la mejor, ni la más compleja, ni la más ambiciosa, ni la más trascendente…, no. Es la novela más novela de todas las novelas de la edad de oro de la novela.”

David Copperfield inaugura la gran etapa de Dickens que culminará en obras que, personalmente, considero de superior densidad, como Casa desolada o Nuestro común amigo. Pero lo que la hace única es su capacidad de absorber, conmover y deleitar a cualquier lector mínima o máximamente interesado por la lectura. Este inmenso relato se desenvuelve en un entramado claramente sentimental, ingenuo en ocasiones y caricaturesco en otras, pero la suma de sus elementos va atinando una vez tras otra en alcanzar todos los símbolos experienciales del desarrollo de un héroe de la vida moderna.

Armada con un dominio extraordinario de la trama, sostenida por un elenco de personajes inolvidables gracias al poder hipnótico de su caracterización tan elemental como escencialista, utilizando toda clase de recursos del melodrama, el humor, la intriga, la aventura y la melancolía, Charles Dickens se eleva sobre la sociedad inglesa sometida al brutal impacto de la revolución industrial para observarla y convertirla, cual un maestro de experiencia, en un campo de expresión literaria del nuevo mundo urbano.

EL TIEMPO DE LAS DESILUSIONES: Nacido en Portsmounth en 1812, era el menor de una familia de ocho hijos. En 1823 se mudó a Londres, y trabajó en una fábrica de betún para calzados, donde inicia su carrera laboral. Se compromete en secreto con Mary Beadnell, al año siguiente. Trabajó de reportero en la Corte de Justicia y cuando pidió casamiento a su amada esta los rechazó.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, sus numerosos viajes y sus compromisos, Dickens tuvo dificultades para encontrarla felicidad. A su amigo y biógrafo John Forster le confió, en 1855, que sus esperanzas de mejoría eran nulas. Su matrimonio no iba bien y Charles reprochaba a Catherine su falta de cuidados por los hijos.

Agobiada de ello, Catherine lo dejó en 1858, abandonando al marido y a los hijos, confiándolos a su hermana Georgina que vivía con ellos desde el comienzo de su unión. A partir de 1855, Dickens se reencontró con su primer amor, Mary Beadnell, pero la joven grácil se había convertido en una mujer voluminosa. Nueva desilusión. Junto a la actriz Ellen Teman, Dickens trató de encontrar un poco de sosiego, pero sufría porque su amor no era correspondido.

Ellen le inspiró, no obstante, varios personajes femeninos positivos de sus últimas novelas, Grandes esperanzas (1861) y Nuestro mutuo amigo (1865). Ambas obras ofrecieron la parte bella a la atmósfera grisácea y parecían ser el reflejo de las decepciones amargas de su autor.

Para huir de sus deberes conyugales y de sus penas amorosas, Dickens emprendió largas giras, a partir de 1858, en las que presentaba lecturas de sus obras, reanudando así su pasión por el teatro. Hasta su muerte concedió más de 450 presentaciones. Estas giras extenuantes afectaron su salud; murió el 9 de junio de 1870, agotado por una vida casi sin descanso, dedicada a incesantes luchas. Inglaterra, que perdía a uno de sus más prestigiosos escritores, le dispensó exequias oficiales en la catedral de Westminster.

DAVID COPPERFIELD
Junto con Las aventuras de Oliver Twíst, David Copperfield es una de las novelas más célebres de Dickens, siendo su preferida y la más autobiográfica. Pero en ella el realismo está transfigurado por una poesía que borra las asperezas de la existencia. David, el pequeño huérfano, es la victima sufriente de un tutor violento y de un maestro de escuela tiránico. Al abandonar Londres para dirigirse a Dover, donde llega a ser pasante en un estudio de abogado, David se casa con Dora y aprenderá a olvidar sin rencor su infancia desdichada.

Descargar David Copperfield (picar en el botón)

Primeros Pozos de Petroleo en Estados Unidos Aceite Seneca

El petróleo ya era conocido desde tiempos antiguos, pero su primera extracción se realizó en Estados unidos hacia 1859. Al principio se utilizó para el alumbrado público o el doméstico, pero fue el descubrimiento del motor de explosión lo que le dio su orientación definitiva. A partir de 1886, gracias a la patente de Daimler y Benz, los motores de explosión utilizaban como combustible un derivado del petróleo, la gasolina. Se abrió así una nueva expectativa que culminó con el nacimiento de la industria automovilística, mientras el petróleo y sus derivados se convertían en el producto energético fundamental con el que se sustituyó el carbón en los medios de transporte.

Para muchos, el petróleo era sólo una misteriosa grasa que salía del suelo y a la que sólo se le había encontrado utilidad en el campo de la medicina y la charlatanería. Se atribuye a Samuel Martin Kier la creación de la primera refinería en Estados Unidos y es por ello considerado uno de los “abuelos” de la industria del petróleo norteamericana.  Para Kier, como para muchos otros de los dedicados a la extracción de sal en Pensilvania, el petróleo era, en un principio, una molestia que contaminaba los pozos de su familia. Sin embargo, con el tiempo, pensó en sacarle algún tipo de provecho económico.

Aunque no tenía formación química ni científica, comenzó a experimentar con los diferentes productos que obtenía de su destilación. En 1848, lanzó varias medicinas “milagro” que curaban el cólera, el asma, las úlceras,… pero no tuvo demasiado éxito, demasiada competencia.

Los historiadores petroleros en los Estados Unidos dan el crédito a el coronel Edwin L. Drake por elprimer pozo petrolero comercial moderno. Su pozo alcanzo 22 metros de profundidad (72 pies). Siendo perforado en “Oil Creek” cerca de el pueblo de Titusville al este de Pittsburg , Pensilvania y comenzando su producción el 28 de Agosto de 1859. En aquellos días no habían automóviles siendo el campo medicinal el mercado principal para el petróleo. Era llamado aceite piedra o séneca y se vendía por 40 $ el barril aproximadamente, el cual el valor del dinero en 1859, era mucho mas alto.

Pero, en aquel momento, los métodos para obtener petróleo en los Estados Unidos eran más que primitivos. En general se embebían trapos en lugares donde el mismo rezumaba y luego se los retorcía colocando el producto en barriles y para 1853, casi todo el que se obtenía se utilizaba como una medicina milagrosa llamada Aceite Séneca.

Un grupo de emprendedores encabezados por el abogado George Bisell y el banquero James Towsend, dieron a un químico, Benjamin Silliman Jr., un poco del líquido para su análisis. Cuando Bisell tuvo los resultados del análisis percibió que, además de medicina, el líquido negro, es decir, el petróleo, serviría para iluminación. Adelantándose preventivamente a los acontecimientos, Bisell y Silliman Jr. fundaron laPennsylvania Rock Oil Company.

Se perforó en las cercanías de Titusville y en 1859 el petróleo brotó artificialmente por primera vez en los Estados Unidos. La era del petróleo comenzaba sin más trámite.

Por la facilidad de su destilado, aparecieron en los alrededores de Titusville cientos de fraccionadores que se dedicaban a la venta de combustible para lámparas sin tener en cuenta la calidad. Si el producto contenía más nafta que kerosene, la lámpara vienesa podía estallar y provocar un incendio.

El Origen de las Especies Publicacion de Darwin

Charles Darwin nació en Shrewsbury (Inglaterra) en una familia de clase media. Estudió medicina en Edimburgo e interrumpió su carrera de pastor protestante en Cambridge. Entre 1831 y 1836 realizó un viaje como naturalista a bordo del barco científico Beagle. En esa larga expedición recorrió las islas del Pacífico y varios países sudamericanos: Brasil, Uruguay, la Argentina y Chile.

En 1859 publicó su teoría de la evolución por selección natural. Lo que más molestó de su teoría a muchos profesionales no fue la noción del cambio de las especies, ni la posible descendencia del hombre a partir del mono. Antes de Darwin la idea de la evolución y los indicios que incluían en ella al hombre ya eran compartidas por filósofos y naturalistas de la época. Pero todos ellos habían considerado la evolución como ..n proceso dirigido hacia un fin. Se creía que la “idea” del hombre y de la flora y de la fauna contemporáneas había estado presente, desde la primera creación de la vida, quizá en la mente de Dios. Así, cada nueva etapa del desarrollo evolutivo era una realización más perfecta de un plan que había existido desde el principio.

En el Origen de las especies, Darwin no reconoció ninguna meta establecida por Dios o por la naturaleza. En lugar de ello, sostuvo que la selección natural -operando en un medio ambiente dado y con los organismos que tenía a su disposición-, era responsable del surgimiento gradual pero continuo de organismos más complejos y articulados y mucho más especializados.

La creencia en la selección natural, resultado de la competencia entre organismos por la supervivencia (sólo sobreviven “los más aptos”), como productora exclusiva de las plantas, los animales y el hombre, era el aspecto más difícil y molesto de la teoría de Darwin. Ponía ¿r, discusión las convicciones acerca de la Creación y del Plan Divino, y abría un gran interrogante sobre el futuro de la Humanidad.

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES: La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, presentada en su libro de 1859 titulado El origen de las especies, sustenta el modo como los científicos enfocan, a partir de Darwin, el estudio de los seres vivos. La biología moderna, la antropología y la paleontología se basan todas en la idea de la evolución.

La mayoría de los naturalistas del siglo diecinueve creían que animales y plantas eran inmodificables desde que Dios creó el mundo. Otros observaban cambios, pero pensaban que un rasgo adquirido en vida podía trasmitirse a la descendencia, como si una yegua con un casco malo diera origen a un potrillo cojo. A los 20 años, Darwin (1809-1892) emprendió un viaje alrededor del mundo como naturalista a bordo de un barco de reconocimiento inglés. Sus observaciones lo hicieron dudar de ambas teorías.

La idea de que las especies evolucionan por selección natural se llama darwinismo, aunque el propio Darwin reconoció que por los menos otros 20 científicos habían propuesto ideas similares. Al contrario de los otros, Darwin sustentó su teoría con una enorme cantidad de observaciones y datos recopilados en todo el mundo.

Además, el naturalista escribió en un lenguaje sencillo, para que toda la gente pudiera leer El origen de las especies. El libro le trajo fama pero también oposición. Mucha gente religiosa condenaba cualquier teoría de la vida que no estuviera basada en la intervención divina. Algunos conservadores religiosos se escandalizaron con la noción, sugerida por el darwinismo, de que el hombre evolucionaba como los otros animales.

ALGO MAS…La idea básica de este libro era que todas las plantas y los animales evolucionaron durante un largo período, a partir de formas anteriores y mas sencillas de vida, principio conocido como la evolución orgánica.Darwin fue decisivo para explicar cómo funcionaba este proceso natural. Dio el primer paso partiendo de la teoría de la población de Malthus: en todas las especies, “nacen mucho más individuos de cada especie de los que es posible que sobrevivan”, lo cual da como resultado una “lucha por la existencia”. Darwin creía que “puesto que se generan más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en todos los casos una lucha por la existencia, ya sea de un individuo con otro de la misma especie, o con individuos de distinta especie, o con las condiciones físicas de la vida”. Los que triunfaron en esta lucha por la existencia se habían adaptado mejor a su ambiente, proceso hecho posible por la aparición de “variantes”. Las variaciones aleatorias que ocurrían en el proceso de la herencia les permitían a algunos organismos ser más adaptables al ambiente que otros, proceso que Darwin llamó selección natural: “Debido a esta lucha [por la existencia], las variaciones, no importa cuan ligeras…, si son en medida alguna provechosas para los individuos de una especie, en sus relaciones infinitamente complejas con otros seres orgánicos y con sus condiciones físicas de vida, tenderán a la preservación de tales individuos y, en general, serán heredadas por la descendencia de éstos.”. Los seleccionados naturalmente para la supervivencia (“supervivencia del más apto”) sobrevivían; no así los inadaptados, que se extinguían. Los aptos que sobrevivían, a su vez, propagaban y transmitían en herencia las variaciones que les permitía sobrevivir, hasta que, desde el punto de vista de Darwin, surgía una nueva especie distinta. Este libro solo trató de especies vegetales y animales. No se aplicó a los seres humanos, hasta un tiempo después cuando habló sobre la teoría de selección natural.

Comienzo de las Obras del Canal de Suez

El Canal del Suez, es la vía fluvial que hace posible pasar directamente del Mar Mediterráneo al Mar Rojo atravesando el Golfo de Suez, sin necesidad de bordear el continente Africano como lo hacían los barcos dos siglos atrás cuando deseaban ir de Europa a Asia. 

El canal del Suez está localizado en una zona estratégica y es el canal más largo, hasta el momento, que puede ser ampliado y su profundidad aumentada en el momento que sea necesario. Debido a la estrechez del mismo, gran parte de sus 163 kilómetros tienen una sola dirección. Este canal desempeña un papel esencial en el comercio mundial.

En 1798, Napoleón Bonaparte, quién estaba a cargo de la expedición Francesa a Egipto, pensó en unir los dos mares por medio de un canal navegable, los trabajos se iniciaron en 1799 al mando de Charles Le Pere; pero a causa de un error en los cálculos, se estimó que había una gran diferencia (de aproximadamente 9 metros) entre el nivel del Mar Mediterráneo y el del Mar Rojo, por lo que rápidamente se suspendieron los trabajos.

En 1833, un grupo de intelectuales franceses conocidos como los Saint–Simoniens llegaron al Cairo bastante interesados en el proyecto del Canal del Suez, a pesar de problemas tales como la diferencia en los niveles del mar. Fernando de Lesseps logró convencer al virrey de Egipto de la necesidad de construir un canal, aduciendo ventajas geopolíticas, comerciales y económicas.

El 30 de noviembre de 1854 se firma el Acta de Consesión para el comienzo de los trabajos que llevaría a reabrir la vía de navegación que uniría el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo. Superadas las gestiones administrativas y económicas de tan importante empresa, el 25 de abril de 1859 se inicia oficialmente los trabajos en el Canal de Suez.

El 25 de Abril de 1859 se iniciaron las excavaciones, las cuales duraron 10 años. Para la construcción del Canal primitivo, se requirió un movimiento de 74 millones de metros cúbicos y al iniciar los trabajos fue necesario excavar más de 160 Km. en el desierto sobre 22 metros de ancho y 8 metros de profundidad.

Lesseps eligió el trazado directo puesto a punto por Linant Bey y Mougel Bey. Trazado rectilíneo entre el Mediterráneo y el Mar Rojo, pero más difícil ya que se sitúa en pleno desierto.

El istmo era completamente desértico, sin un pozo ni una vía de comunicación. Al sur, un poblado de pescadores, al norte una costa pantanosa sin puerto, ni abrigo.

Fue necesario -condición primera de por vida- abastecer las obras con agua dulce: se llevó el agua del Nilo al istmo.

A continuación, era indispensable un puerto al norte, en primer lugar, para recibir el material procedente de Europa, más tarde, para recibir a los buques que transitaran por el canal. Sin embargo, la costa septentrional es pantanosa y no ofrece ningún abrigo.

Se creó entonces Port-Said: ciudad, muelles, canal, rada, todo surgió de las ciénagas del Golfo de Pelusa. Enfrente, se creó Port Fouad para albergar los talleres y almacenes generales y numerosas viviendas

Unificacion Italiana Causas Consecuencias Nacionalismo Italiano

Los territorios que más adelante configuraron Italia y Alemania constituían un ejemplo de lo que llamamos naciones multiestatales. Es decir, un territorio poblado por un conjunto de individuos que comparten el sentimiento de pertenecer a una misma unidad cultural y lingüística y con un pasado, unas tradiciones y unas costumbres que los particularizan, pero cuyo territorio se halla fragmentado en diferentes Estados.

En 1815 Italia quedó dividida en ocho Estados diferentes. El norte comprendía el reino Lombardo-Véneto, anexionado al Imperio Austríaco, y el de Piamonte-Cerdeña. El segundo, que fue ocupado por los franceses durante la revolución, contaba con una importante industria, una burguesía abierta a las ideas liberales y una monarquía, la Casa de Saboya, que había iniciado el desmantelamiento del absolutismo.

En el centro se hallaban cuatro pequeños ducados independientes (Parma, Módena, Lúea y Toscana), que eran satélites de la política austríaca. También se encontraban los Estados Pontificios, gobernados por el Papa y opuestos a la difusión de los principios liberales. El sur se hallaba ocupado por el Reino de Nápoles, en manos de los Borbones, que mantenían en pie una monarquía absoluta.

En la segunda mitad del siglo XIX. Entre las principales regiones de Italia en esta época, se destacaban: el reino de Piamonte y Cerdeña, en el norte; las tierras del Papado, en el centro, y los dominios borbones, de origen español, en Nápoles y Sicilia, además de múltiples territorios pertenecientes a la aristocracia terrateniente, en el sur de la península. Una parte importante de los territorios del noreste (Venecia, Trento, por ejemplo) se encontraban bajo el dominio de los austríacos.

El Reino de Piamonte y Cerdeña se convirtió en el principal impulsor de la creación de un Estado nacional unificado. La burguesía piamontesa, representada por industriales, políticos e intelectuales, fue la principal gestora de los movimientos nacionalistas que surgieron en este período.

En esta región se concentraba la mayor parte del potencial económico de la península y era la única zona industrialmente integrada al resto de Europa. Políticamente era gobernada por el rey Víctor Manuel y su ministro liberal, Camilo Cavour.

Este proceso tuvo la oposición de las fuerzas conserva doras principalmente, la aristocracia terrateniente del sur y el Papado, en el centro de Italia. El Papad fue uno de los sectores que mayor resistencia impusieron a los intentos de unidad, ya que temía la pérdida de sus territorios y aumento de la influencia del liberalismo en la región.

Napoleon Invade al Imperio Británico

Además de su valía profesional como militar, Napoleón fue un político magistral y un genio de las relaciones públicas. Asimiló cualquier símbolo o idea que pudiera reforzar su posición a base de asociaciones, desde las abejas doradas del escudo de los antiguos reyes merovingios de Francia hasta la bandera tricolor de la Revolución de 1789, pasando por las águilas que enarbolaban sus regimientos, copiadas de las legiones de la Roma imperial.

La rivalidad franco-británica se intensificó más todavía al tomar el poder Napoleón Bonaparte y convertir la mayor parte de Europa en su propio imperio. Al conquistar España, Italia y los Países Bajos, Napoleón intentaba, a comienzos del siglo diecinueve, apoderarse de todo el continente

Napoleón tuvo tanto éxito en sus conquistas militares y era tan poderoso que sus más enconados opositores — incluyendo Austria e Inglaterra — aceptaron firmar tratados de paz cuyos términos eran favorables a Francia; pero Napoleón era demasiado agresivo como para confiar en él, y la paz dio paso a nuevas guerras.

Aunque tuvo que abandonar la estrategia, Napoleón planeó una invasión de Inglaterra en 1805, el mismo año en que la flota británica, al mando del almirante Lord Nelson, derrotó a la marina combinada de Francia y España en Trafalgar. El emperador continuó combatiendo a Austria, Baviera y otros vecinos, ganando más batallas y forzando más tratados de paz efímeros que concedían ventajas económicas y territoriales a Francia.

Finalmente, en 1812, Napoleón cometió el grave error de invadir a Rusia. marchando con sus 500.000 hombres directo hacia Moscú. Los rusos, conociendo tal vez lo que esperaba a los franceses, se retiraron progresivamente mientras quemaban las cosechas y suministros que no podían transportar, sin dejar provisiones para los hambrientos invasores.

Batalla de Trafalgar (1805)
Mientras ordenaba al almirante Fierre de Villeneuve dejar Cádiz, (España) y llevar las tropas a Nápoles (Italia) para atacar a Austria, Napoleón Bonaparte agregó un segundo pedido: atacar la flota británica si era divisada. La orden anonadó a Villeneuve, quien se dalia cuenta que probablemente perdería en ese encuentro. Tardó en acceder hasta que más tarde se enteró que el almirante Francois Rosily había sido enviado en su reemplazo. Para borrar la mancha de la degradación sobre su honor, el francés navegó hacia el Mediterráneo. Su renuente partida, anterior al arribo de su reemplazante, resolvió a Nelson el problema de cómo tentar a la flota de Napoleón para luchar.

El 21 de octubre de 1805, Nelson, moviéndose indolentemente gracias a una ligera brisa, se topó con los 33 barcos de Villeneuve Dividió entonces sus fuerzas en dos columnas paralelas: un escuadrón de 15 barcos al mando del almirante Collingwood en el Royal Foreign y otro más pequeño y lento, de sólo 12, comandado por Nelson que viajaba en el Victoria.

El plan de batalla exigía que Collingwood navegara a la cabecera de la columna y atacara primero. Poniéndose a tiro, el almirante inglés ejecutó una brillante maniobra en redondo y los barcos  iban detrás suyo siguieron su ejemplo y cargaron una andanada. Se introdujo entre el Fouqueux y el Santa Ana, que tenía cuatro cubiertas, separando los últimos 16 barcos en la larga línea de batalla.

Nelson, con todos sus barcos siguiéndolo en una sola línea, continuaba haciendo fuego sin interrupción. Especulaba que, al conducir el barco guía con un rumbo en línea recta, los capitanes enemigos, desconcertados y confusos en cuanto al punto de contacto propuesto, aumentarían la velocidad para avanzar al mismo paso.

La maniobra de Nelson alcanzó su objetivo: se agrandó el espacio entre la mitad delantera de la flota francesa y los barcos de retaguardia separados ya por Collingwood, y eliminó la posibilidad que otros pudieran venir a socorrerlos. Una vez que lo logró, dio vuelta velozmente hacia estribor y se trabó en batalla con el Kedoutable, que navegaba justo atrás de la nave capitana de Villeneuve, la Bucentaure, en el centro de la línea de batalla francesa.

El capitán Harvey, que lo seguía de cerca en el Temeraire, trataba de vencer al Redoutable por el otro lado. Un cuarto barco francés se unió al trío y se cerraron los cuatro en combate mortal. Los artilleros de Nelson se vieron forzados a reducir las cargas de sus cañones de estribor para evitar que las balas pasaran de lado a lado del Redoutable y cayeran en el Temeraire.

Dos veces durante las cuatro horas de fuego, el almirante inglés ordenó el cese del fuego creyendo que la nave enemiga, que estaba con sus cañones momentáneamente en silencio, arriaría la bandera. Estaba equivocado y la última orden le costó a él la vida.

El momentáneo silencio le dio a los navegantes enemigos tiempo para renovar la batalla y dio, a un tirador escondido en la arboladura del Redoutable, una oportunidad para disparar la fatal bala de mosquete que hirió mortalmente al almirante Nelson, llamativo con su levita de almirante con 4 estrellas de caballería dispersas en su pecho izquierdo, era un blanco fácil para el asesino que estaba a sólo 15 yardas de distancia.

Más de 4.000 cañones tomaron parte en la histórica batalla. La victoria fue desproporcionada: Villeneuve perdió 18 barcos, Nelson ninguno. Esta grandiosa batalla concedió a Inglaterra el control de los mares por 100 años, a pesar que costó la vida de su almirante más importante y de casi 1.600 hombres. Capturaron como botín a las naves enemigas pero cuatro se fueron a pique durante el temporal que debieron soportar más tarde.

La famosa señal de Nelson, que ordenaba que enviaran su flota a «entretener» antes que los barcos se acercaran a luchar, fue dada verbalmente al oficial señalero diciendo «confía», verbo que debía seguir a la palabra «Inglaterra».

El oficial pidió después permiso para sustituir en su libro diséñales la señal 2-6-9 («espera») por «confía». Le fue concedido. El mensaje decía: 253 269 863 261 471 958 Inglaterra espera que cada hombre cumplirá 220 370 4-27-19-24 con su deber. La señal también impresionó a Napoleón, quien más tarde la mandó pintar en sus barcos de guerra: «La France Compte que chacini fera son devoir».

Estandarte de un regimiento francés del suroeste

En 1804, Napoleón se convirtió en «emperador de Francia». En su ceremonia de coronación (pintada por David), Napoleón se coronó a sí mismo, aunque el papa Pío Vil había acudido a París para la ocasión.

Napoleón encargó a Jacques David que plasmara en el lienzo la espectacularidad y el boato de su régimen. Uno de los encargos consistió en pintar al emperador «tranquilo sobre un caballo encabritado» mientras dirigía a sus tropas a través de los Alpes italianos. 


Su interés por la arqueología quedó inmortalizado en este plato perteneciente al «servicio egipcio-», donde aparecen científicos franceses midiendo la esfinge (aunque también los soldados la utilizaron para prácticas de artillería).
 

En 1796, a la edad de veintisiete años, Napoleón Bonaparte quedaba al mando del ejército francés en Italia, donde obtuvo una serie de victorias que admiraron a sus contemporáneos. El uso que hacía de la rapidez, el engaño y la sorpresa para aplastar al adversario, es bien conocido. En este extracto de una arenga dirigida a sus tropas en Italia, Napoleón se revela también  como un maestro de la guerra psicológica. 

ARENGA DE NAPOLEÓN: “En dos semanas habéis obtenido seis victorias, tomado veintiún andartes, cincuenta y cinco piezas de artillería, diversas posiciones claves y conquistado la parte más rica del Piamonte [en norte de Italia]; habéis capturado 15.000 prisioneros y dado muerte o herido a más de 10 000 hombres… Habéis ganado batallas sin cañón, atravesado ríos sin puentes, avanzado a marchas forzadas sin calzado, acampado sin aguardiente y, a menudo, sin roldados de la libertad, sólo tropas republicanas podrían haber soportado lo que vosotros habéis soportado. Soldados, ¡tenéis nuestra gratitud! La Patria agradecida os deberá su prosperidad…

Los dos ejércitos que tan recientemente os han atacado con audacia corren delante de vosotros aterrorizados; los inicuos hombres que se reían de vuestras desgracias y se regocijaban ante la idea del triunfo de vuestros enemigos están confundidos y tiemblan.

Pero, soldados, no habéis hecho nada, comparado con lo que queda por hacer… Sin duda alguna los mayores obstáculos ya están superados; pero todavía os quedan batallas en las que luchar, ciudades que tomar, ríos que cruzar. ¿Hay alguno de vosotros cuyo valor se esté abatiendo? No… Todos vosotros os consumís en el deseo de extender la gloria del pueblo francés; todos vosotros anheláis humillar a esos reyes arrogantes que osan acariciar la idea de colocarnos grilletes; todos vosotros deseáis la firma de una paz gloriosa, una paz que indemnice a la Patria de los inmensos sacrificios que ha tenido que hacer; todos vosotros deseáis poder decir con orgullo, cuando lleguéis a vuestros pueblos: “¡Yo estuve con el ejército victorioso de Italia!”.

Batalla Trafalgar

Batalla Waterloo

Guerra de Crimea Conflicto Rusia Turquia Bloqueo Naval a Rusia Resumen

En 1853 la tensión entre Rusia y Turquía era grande a consecuencia de pequeñas diferencias que ambos regímenes acrecentaban. Rusia deseaba absorber Constantinopla y asomarse al Mediterráneo, Napoleón III, con el pretexto de ayudar a los monjes católicos de Jerusalén amenazados por los cismáticos rusos, apoyó a Inglaterra, y cuando Nicolás I dirigió un ultimátum al sultán, éste lo rechazó sabiendo que Francia y la Gran Bretaña le apoyaban.

En 1854 se inició la guerra y el campo de batalla fue la península de Crimea, concretamente las fortificaciones de Sebastopol. Cuando esta base naval fue conquistada, el zar Alejandro II, hijo de Nicolás I, que había muerto durante la guerra, firmó la Paz de París de 1856. Por ella Turquía reconoció la autonomía de los rumanos, pero recuperó la Besarabia, se desmilitarizó el Mar Negro y el Danubio se abrió a la navegación libre.

LA GUERRA DE CRIMEA: ¿Cuáles fueron las razones por las cuales Francia e Inglaterra declararon la guerra a Rusia, iniciando así la guerra de Crimea? En primer lugar, Rusia mordisqueaba al tambaleante Imperio Otomano, lo que atemorizaba a otros países que no deseaban un vecino demasiado grande o poderoso.

El Imperio Otomano, que databa de 1453, año en que los turcos otomanos habían tomado Constantinopla , era una ruina mediado el siglo diecinueve. Como aliados de los otomanos, Francia e Inglaterra montaron en cólera cuando tropas rusas cruzaron el río Danubio e invadieron territorio turco en Rumania.

Las potencias occidentales se oponían al control ruso de la región del mar Negro y de las rutas comerciales terrestres hacia la India, y mucho más al establecimiento de un puerto ruso sobre el Mediterráneo. Pero Francia e Inglaterra no deseaban en realidad la guerra.

En la conferencia realizada en 1853 en Viena, trataron de llevar a los otomanos a un compromiso con los rusos, pero, en lugar de intentarlo, los turcos declararon la guerra. Por ironías de la vida, la guerra prosiguió aun después de que Rusia cediera ante las exigencias de Austria (y ante la amenaza del ejército austriaco) y se retirara de Moldavia y Valaquia, zonas rumanas en disputa. Austria movilizó sus tropas para obligar a Rusia a ceder pero no entró en la guerra de Crimea. 

A la declaración de guerra turca los rusos replicaron con el hundimiento de la flota otomana en Sínope; entonces Francia e Inglaterra no vieron alternativa distinta de atacar y dar una lección al zar, de suerte que movilizaron sus tropas y, en unión del principado del Piamonte (que significa literalmente pie de monte), enviaron fuerzas a combatir a los rusos en la península de Crimea, situada en el sur de Ucrania, entre el mar Negro y el mar de Azov.

Lo que estaba en juego no era absolutamente esencial para ninguno de los contrincantes, así que ésta fue en cierto modo una guerra como muchas del siglo anterior, el tan conflictivo siglo dieciocho. Sin embargo, la tecnología la transformó en una guerra de nuevo cuño.

PARA SABER MAS…
La Guerra de Crimea

Las raíces de la Guerra de Crimea se hunden, sobre todo, en una disputa por el dominio de los territorios en posesión de los otomanos tras el derrumbe aparentemente inevitable del imperio. Rusia, que anhelaba anexionarse las tierras de la Europa del Este que hasta entonces habían sido estados vasallos del Imperio Otomano, había ocupado Moldavia y Valaquia (la posterior Rumania) en 1853.

Los rusos y los turcos llevaban largo tiempo enzarzados en conflictos, pero las tensiones habían aumentado en torno al tema del control de los lugares sagrados de Jerusalén, y esas tensiones habían acabado salpicando a Francia. Los británicos observaban con recelo los motivos rusos, temerosos de que estos aprovecharan la oportunidad para dominar el mar Negro y, con ello, las rutas comerciales por tierra con Asia. Cuando los turcos declararon la guerra en septiembre de 1853, los combates se concentraron en Moldavia y Valaquia.

Los rusos acabaron siendo expulsados y los austríacos se introdujeron en la región para frenar futuros avances rusos. Los franceses y británicos se habían sumado a la guerra del lado de los turcos en marzo de 1854, año en el que se libraron batallas clave en la península de Crimea, las más importantes de las cuales fueron la de Balaklava e Inkerman. El puerto ruso de Sebastopol, asediado por las tropas aliadas desde principios de 1854, cayó en septiembre de 1855 y el nuevo zar, deseoso de poner fin a la guerra, firmó el Tratado de París en 1856, por el cual Rusia se comprometía a devolver Bessarabia a Moldavia y aceptaba la neutralización del mar Negro.

El caos y la incompetencia reinaron en ambos flancos del conflicto y la tristemente celebra carga de la Brigada de la Caballería Ligera durante la batalla de Balaklava no fue más que un ejemplo de los problemas militares y logísticos registrados. Los brotes de cólera se sumaron a los demás males de los soldados en la primera guerra en la que los corresponsales de los periódicos pudieron informar del triste tratamiento que recibían los heridos. La llegada de aquellas noticias conmovedoras a Gran Bretaña impulsó a Florence Nightingale a instalar su primer hospital de enfermeras en Scutari y a Mary Seacole a fundar el primer hotel británico cerca de Balaklava.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel