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Biografia de Julio César – Historia de Roma – Triunvirato Romano Gran conquistador

Biografía de Julio César – Historia de Roma –
Triunvirato Romano

Biografia de Julio César - Historia de Roma - Triunvirato Romano Gran conquistador

JULIO CESAR:(100-44 a.c.)

Integrante del primer triunvirato para el gobierno romano, junto a Cayo Craso y Pompeyo. Dictador perpetuo , en el 48 a de C. al vencer a su compatriota Pompeyo en la batalla de Farsalia. Ultimo conductor político y militar de Roma, durante la república. Murió asesinado por una conspiración en el 44 a. de C.

Introducción Histórica:

Entre los siglos IV y I a. de C., Roma se organizó como una república. Al igual que en las polis griegas, los ciudadanos colaboraban para solucionar los problemas comunes de la ciudad. Ellos elegían con su voto en la asamblea, que elegía a los funcionarios del gobierno, llamados: magistrados. Los magistrados iba haciendo su carrera política, pasando desde magistraturas menores a otras más importantes.

Los cargos políticos eran los siguientes:

Cónsules: dirigían al ejército

Pretores: administraban justicia

Ediles: se ocupaban de la limpieza y orden de la ciudad

Censores: realizan censos en las provincias para el cobro de los impuestos

Tribunos: defendían a los plebeyos.

Dictador: tenía el poder absoluto, pero limitado a no más de seis meses, y eran elegido en ocasiones especiales, cuando la república se hallaba en peligro.

El Senado, estaba formado por los ancianos de las familias más poderosas. Ellos asesoraban a todos los magistrados, declaraban la guerra y recibía las embajadas. Esta institución fue la más fuerte de la república, y los magistrados aceptaban todas sus decisiones. El verdadero poder de la república fue este senado. Su miembros ocupaban el cargo de por vida.

En la sociedad romana había dos grupos: los Patricios y los Plebeyos, y no tenían igualdad ante la ley. Los primeros fueron los grupos privilegiados, porque se consideraban descendientes de familias tradicionales y fundadoras de Roma. Era un grupo selecto, cerrado, que accedían a cargos políticos, eran ricos y poseían las mejores tierras. El otro grupo, en permanente conflictos con los patricios, pertenecían a una multitud ( de ahí el nombre plebe), y estaban prohibidos de gobernar, ni de elegir a sus gobernantes. En pocas palabras, este grupo social estaba en desigualdad social, política, legal y religiosas frente a los patricios. Por ejemplo el reparto de las tierras conquistadas, por los soldados plebeyos, nunca fueron repartidas en forma justa. Prácticamente todas las tierras eran para las familias patricias. Existían dentro de la plebe , algunos ciudadanos con una mejor condición económica como podían ser los artesanos y comerciantes, o bien algunos campesinos menos pobres.

Los plebeyos siempre descontentos, trataron de mejorar su situación social dentro de la ciudad, y en el año 450 a. de C. se iniciaron algunas reformas, escritas en la Ley de las 12 Tablas y la Ley Licinia Sixtiae. Una medida tomada, fue el retiro total de este grupo a los bosques de los alrededores, dejando la ciudad prácticamente desierta. Los plebeyos lentamente fueron aceptados como ciudadanos hijos de Roma.

Hacía el siglo II a. de C. el imperio romano alcanzaba extensiones interminables, y se encontró con un problema difícil, que fue la organización de los pueblos dominados. Por lo tanto se tomó a la región conquistada, como una provincia del imperio, y fue controlada por un pretor, que a su vez contaba con el apoyo del ejercito romano. En algunos casos se permitió que el mismo gobernante dominado siga en el trono, pero debía pagar tributos. Roma tomaba estos pueblos como de su propiedad, para exigirles pagos regulares, sin importarle el desarrollo de las mismas, situación que creó un malestar en los habitantes de las provincias.

Ya en el siglo III a. de c. la continua incorporación de territorios conquistados originó cambios en la sociedad romana, como por ejemplo:

– Aumentó el número de esclavos, pues todos los hombres fueron dominados.

– Se empobrecieron totalmente los campesinos locales, porque los cereales y cultivos que venían de otras provincias eran más baratos.

– Crecieron las ciudades porque los colonos perdían sus tierras o los terratenientes les compraban las tierras a muy bajo precio, y ponían a trabajar miles de esclavos.

Roma y las ciudades de alrededor, estaban ocupadas por esclavos y hombres libres desocupados. Por lo tanto había un gran malestar por parte del pueblo, conflictos entre patricios y plebeyos, conflictos entre las provincias (por la gran exigencia tributaria) y Roma, los esclavos con sus amos, ya que eran tratados brutalmente. Era tal cantidad de esclavos, que nadie los cuidaba, ya que podían ser reemplazados fácilmente. Un esclavo que se fugaba, no tenía otra posibilidad que cambiar a otro amo que lo tratara mejor. Muchos aliados querían su ciudadanía romana, para conseguir algunos beneficios en las tierras que conquistaban.

Cuando los plebeyos fueron reconocidos en la política se formó en el gobierno un grupo con los mismos, llamado: los tribunos de la plebe. Estos tratando remediar la pobreza existente, exigieron una reforma rural, para que los pobres pudiesen obtener algo de tierras y cereales para su trabajo y consumo. Además pidieron que los pobres sean aceptados como soldados del ejército romano, ya que la condición reinante requería que posean alguna propiedad para ser aceptados en la defensa de Roma. La violenta reacción del senado frente a este pedido, hizo que varios tribunos fuesen asesinado, entre ellos los famosos oradores hermanos: Tiberio y Cayo Graco. Esta situación generó una guerra civil, entre ambos bandos, los plebeyos comandados por Mario y los patricios dirigidos por Sila. Finalmente Mario fue vencido por Sila, y este recortó la autoridad de los tribunos en el gobierno y fortaleció al Senado. A partir de este momento las guerras civiles continuaron pero no con intensiones de mejorar la situación social del pueblo, sino la de obtener el poder de mando.

Además la gran extensión del imperio hizo necesario que la forma de gobernar hasta ese momento fuera revertida, es decir, ya las provincias no podían ser controladas por un pretor o un rey a su antojo, sino que se creó un gobierno de tres o triunvirato, constituido por hombres con poder militar y económico, los cuales conducirían el futuro del imperio en conjunto con el Senado.

Aquellos hombres fueron:

Craso un rico comerciante.

Pompeyo un militar victorioso en el norte de Africa y España y Julio Cesar un patricio con honores militares, sobrino de Mario.

En el 50 a. de C. estando Julio Cesar y Craso luchando en los límites del imperio, Pompeyo, en Roma se declaró único cónsul con el apoyo del Senado. Julio Cesar, marchó con su ejército, cruzó el río Rubicón (no estaba permitido) y llega a Roma en el 48 a. de C. Vence a Pompeyo en la batalla de Farsalia, escapando este último a Egipto donde es recibido por el rey Ptolomeo, que mas tarde lo asesina y entrega la cabeza a Juio César, como seña de amistad. Debido a los triunfos obtenidos en su recorrida, y al vencer a Pompeyo, Julio Cesar recibió cargos y honores como nadie lo había recibido simultáneamente.

Cesar, personalmente:

* Ejerció el cargo de dictador perpetuo

* Tuvo el título de imperator o jefe máximo del ejército.

* Se reservó la atribución de declarar la paz o guerra.

* Tuvo las atribuciones de los tribunos de la plebe.

* Ejerció el poder de los sensores.

Obra de César:

Convirtió al Senado en un cuerpo simplemente consultivo. Aumnetó el número de sus miembros a 900 y lo integró con gente de preovincia.

Otorgó a los cuestores la cobranza de impuestos. Desplazó de esta forma a los publicanos, moderando así el saqueo.

Desarrolló un vasto plan de colonización y reparto de tierras.

Realizó grandes obras públicas.

Protegió el comercio y la industria.

Para fortalecer su autoridad aumentó el número de senadores incorporando a sus partidarios en el Senado. Además concedió a la plebe tierras y cereales baratos. Reformó el calendario que tuvo vigencia hasta el siglo XV, donde el Papa Gregorio tuvo que rectificarlo.

Esta nueva realidad política llegó a ser insoportable para algunos sectores, y creó la resistencia de algunos senadores patricios, que tramaron un plan para desprestigiarlo con el pueblo. Difundieron que Julio César deseaba coronarse como rey, título muy odiado por los romanos porque les recordaba la dominación estrusca. Por otro lado al no tener hijos varones, adoptó a su sobrino Octavio como hijo, por lo que hizo pensar que realmente estaba preparando su plan para convertirse en rey.

Finalmente en el 44 a. de C. en los idus de Marzo,fue asesinado, con veintitrés apuñaladas. Su hijo adoptivo Marco Bruto fue uno de los cabecillas de este atentado.

Roma recibió la noticia con profundo pesar, en su funeral de produjeron escenas de frenesí colectivo.

Al no tener César herederos varones, en su testamento estableció la condición de que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio fue el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto (significa:Sagrado).

Su producción literaria más famosa (elegías, epigramas, discursos, etc.) se condensa en dos obras: «Sobre la guerra de las Galias» y «Sobre la guerra civil».

CRONOLOGIA

100 a.C. Nace el 12 (o el 13) de julio, en Roma, miembro de la familia Julia y sobrino de Cayo Mario (líder de los populares).

84 a.C. Se casa con Cornelia, hija del general popular Lucio Cornelio Cinna.

82 a.C. El recién elegido dictador Lucio Cornelio Sila le conmina a que se divorcie de Cornelia. Julio César huye de Roma.

78 a.C. Regresa a Roma tras la dimisión de Sila.

76 a.C. Inicia sus estudios de retórica, en Rodas.

69 a.C. Elegido cuestor.

65 a.C. Elegido edil curul.

61 a.C. Gobernador de Hispania.

60 a.C. Forma parte del primer triunvirato, junto a Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso.

59 a.C. Pompeyo se casa con Julia, la hija de Julio César. Elegido cónsul.

58 a.C. Gobernador de la Galia. En los siguientes siete años consigue establecer el dominio romano sobre el norte y el centro europeo situado al oeste del Rin.

55 a.C. Expedición a Britania.

54 a.C. Fallece su hija Julia.

53 a.C. Craso es derrotado y muere en combate contra los partos.

52 a.C. Pompeyo se convierte en único cónsul.

49 a.C. El Senado, incitado por Pompeyo, pide a Julio César la renuncia de su mando y la disolución de sus tropas. Tras cruzar el Rubicón, logra el rápido control sobre la península Itálica.

48 a.C. Elegido cónsul, destruye a las fuerzas de Pompeyo en Farsalia, quien es asesinado en Egipto.

47 a.C. Proclama a Cleopatra VII reina de Egipto. Regresa a Roma como dictador.

45 a.C. Pasa a ser cónsul, con un mandato de diez años. Establece un amplio programa de reformas tras recibir todos los honores e incrementar su prestigio.

44 a.C. El 15 de marzo es asesinado en el edificio romano del Senado por un grupo de senadores.

PARA SABER MAS, SOBRE JULIO CESAR EN LAS GALIAS
EN LAS CALÍAS, CESAR FORJA UN EJERCITO

Para suplantar a sus rivales, necesitaba un ejército y dinero. Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transalpina. Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir “La Guerra de las Galias”, memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo.

En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país. Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones. Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares. El adiestramiento y alimentación de semejante multitud constituía un problema. Pero los tributos que redituaba al país eran tan fabulosos que le permitieron pagar todas las deudas. Los soldados no recibían únicamente su paga o sueldo, sino también botín de guerra: oro y esclavos.

Cuando la campaña de la Galia se aproximaba a su fin, Pompeyo y Craso percibieron que la balanza del poder se había desequilibrado en su contra: el socio había crecido demasiado.

En el año 56 a.C., los tres caudillos se reunieron en la residencia de invierno de César, en la Galia Cisalpina, para zanjar sus diferencias. Era una verdadera asamblea de reyes sin corona. También asistieron a ella doscientos senadores. César logró la concreción de un acuerdo, por el cual obtuvo del Senado oportunidades iguales para los tres “socios”. Craso partió para Asia, a fin de imitar a César (ganar dinero y organizar un ejército). Sin embargo, se excedió en el pillaje y se mostró poco apto para la organización de las tropas. Acumuló una gran fortuna, pero se dejó atraer por los partos a un desierto, donde lo rodearon con su caballería y lo exterminaron.

Los dos “socios” sobrevivientes, uno en Galia y otro en Roma, comenzaron a calcular cuáles serían sus próximos pasos para lograr el poder absoluto. Los nobles y “demócratas moderados” de Roma estaban convencidos de que Pompeyo era un “mal menor”, comparado con el demagogo César. El primero era más conservador, buscaba el trato de sus viejos amigos oligarcas y, después de tanta lucha, se mostraba inclinado a la paz. Pompeyo, además, violó el acuerdo de permanecer en España al frente del gobierno de esa región, y se estableció en Roma.

En el Senado se comenzó a hablar de la reforma del Estado, teniendo a Pompeyo como “princeps”, primer senador. Eran los patricios los que propugnaban ése plan, en forma solapada. Un jefe sometido al Senado, un jefe moderado… Este papel no desagradaba a Pompeyo. Poco a poco ganó nuevos adeptos, y el Senado le otorgó poderes dictatoriales para hacer frente a César y al pueblo. Aceptó “compungido”.

Pero el poder de Pompeyo iba a durar poco. Sólo se mantenía en él porque César, antes tan seguro de su dominio de las Galias, se veía ahora envuelto en una nueva guerra, entre los años 55 y 50 a.C. Los usipetas yteucteros, dos pueblos germánicos, atravesaron el Rin formando un inmenso río humano.

César consiguió vencerlos empleando una traicionera estratagema. Llamó a sus jefes a parlamentar en su campamento y, mientras éstos se encontraban allí, se lanzó con sus tropas sorpresivamente sobre los bárbaros que aguardaban tranquilamente el resultado de las negociaciones. Más de 40.000 germanos fueron ultimados por los romanos. Los aristócratas del Senado simularon indignación ante este hecho, pretendiendo aprovechar la oportunidad contra César. Declararon que éste debía ser destituido porque había atentado “contra el honor de las armas romanas”. Pero deponer a César era tarea difícil, y ellos lo sabían. Su moción era una mera tentativa para desmoralizarlo.

La rebelión, sin embargo, hervía en misma Galia, y para impedir que sus tribus recibiesen refuerzos de Britana (actual Gran Bretaña), invadió a esa “isla de increíble extensión”. La adición, realizada con fuerzas insuficientes, no obtuvo resultados decisivos. César comprendió que estaba perdiendo allí un tiempo precioso. Las .bus galas se unieron ante la amena- romana, y surgió un jefe que las indujo a la lucha: Vercingetórix. Toda la Galia se levantó en armas para apoyarlo, y un ejército de 300.000 hombres se puso en marcha a sus órdenes. Cesar quedó cercado y casi fue aniquilado, pero las rencillas entre las tribus rilas volvieron a debilitar su poder bélico. César se aprovechó de esa circunstancia para atacar a sus enemigos. Venció a Vercingetórix por el hambre, y consiguió hacerlo prisionero.

Así concluyó la guerra de las Galias, y la venganza de César fue sangrienta. Cuan- .”Í3 por fin creyó que la represión había aplastado la voluntad de resisten- ::a de los galos, César dirigió su atención hacia Roma. No podía retornar sin el ejército que había creado. Su poder dependía de dicha fuerza. Sin el apoyo de ella, sus enemigos lo procesarían por las irregularidades de su administración y lo liquidarían. No podía retroceder; tenía que avanzar.

El Coliseo Romano lucha de gladiadores en Roma Historia De

El Coliseo Romano Lucha de Gladiadores

BREVE BIOGRAFÍA DEL COLISEO

Hoy llamamos “Coliseo” a este grandioso edificio, pero en la antigüedad se le conocía por el nombre de “Anfiteatro Flavio”, porque se construyó entre los años 75 y 80 de la era cristiana, por orden de los emperadores Vespasiano y Tito, pertenecientes a la “Gens Flavia”.

Podemos decir que es un edificio generoso. Desde que dejó de utilizarse proporcionó materiales para la construcción de palacios enteros (como el Palacio Venecia) e inclusive de iglesias. En la Edad Media fue saqueado sin escrúpulos: preciados mármoles, estatuas, bloques enteros de travertino, fueron arrancados de su interior. Lo mismo que un buen padre, el Coliseo dejaba que le quitasen lo mejor.

En sus años de servicio, después de haber asistido con impasible solemnidad, durante el imperio, a los espectáculos más dispares y sangrientos, fue escenario, desde el Medievo, de los cánticos y recitaciones de las ceremonias sacras, y casi llegó a ser el símbolo del martirio de los cristianos primitivos. En cierta ocasión se pensó sacar de él otro provecho: se quería instalar una fábrica de tejidos de lana para dar trabajo y alojamiento a los pobres de la ciudad.

El proyecto no se puso en práctica, y el anfiteatro pasó por un largo período de abandono. ¡Estremece pensar que durante cierto tiempo fue destinado a basurero! El cardenal Lambertini, después Papa con el nombre de Benedicto XIV, lo salvó, al proclamarlo lugar sagrado, en 1700, en recuerdo de los mártires cristianos.

El Coliseo se convirtió entonces en un Vía Crucis, y en torno de él se construyeron capillas para practicar devotamente ejercicios religiosos en los que se rememora ese luctuoso suceso. Hasta fines del siglo pasado no recuperó su verdadera fisonomía; 3 partir de esos días, el Coliseo sigue dominando la ciudad con su auténtico rostro.

HISTORIA ANTIGUA: El Coliseo
Hacia el siglo I a. C. se creó en Roma un edificio para albergar las luchas de gladiadores, el anfiteatro, que se construyó en todas las ciudades importantes del Imperio. El Anfiteatro Flavio, o Coliseo, fue el mayor todos ellos y uno de los más grandes construidos en la Antigüedad

El Coliseo Romano

HISTORIA DEL COLISEO
El anfiteatro Flavio, comenzado en el año 74, por orden del emperador Vespasiano, fue concluido en el año 80 por el emperador Tito. El nombre de anfiteatro Flavio se debe al de la familia Flavia, a que pertenecían los dos emperadores por cuya voluntad fue construido. En el Medievo fue llamado Coliseo por su enorme mole; parece también que el nombre se le dio por la presencia en las cercanías de una “colosal” estatua de Nerón.

Durante siglos en la arena del Coliseo se sucedieron escenas de una crueldad inaudita; miles y miles de animales y de hombres fueron masacrados bajo la mirada satisfecha de los espectadores; innumerables cristianos fueron llevados al martirio.

Después del edicto de Constantino (año 313), los combates entre gladiadores disminuyeron en cantidad y concluyeron definitivamente en el año 404 por un edicto del emperador Honorio. Poco a poco el Coliseo fue siendo abandonado. Posteriormente fue transformado en fortaleza. Rayos, incendios y terremotos dañaron siempre la construcción. Pero también la fue destruyendo la mano del hombre.

Durante siglos el Coliseo fue una verdadera cantera de travertino; muchas construcciones romanas se levantaron con material sacado del anfiteatro: el palacio Venecia, la Cancillería, parte de la basílica de San Pedro, el palacio Barberini. A pesar de todo, lo que queda del Coliseo sigue ostentando su imponencia. Poderosos arcos, viguerías, columnas y escalinatas dan una impresión de grandeza, de potencia, de inmensidad.

Asombra pensar que fue levantado en poco más de seis años. Allí está como un perenne testimonio del poderío de la antigua Roma, una ciudad que fue el centro de un vasto imperio, constituido por dilatadísimos territorios conquistados, gobernados y civilizados hasta en sus más lejanos confines por hombres que no conocieron obstáculos en tal aventura.

Historia de su Construcción y Estructura del Coliseo

El origen de los anfiteatros: Hasta la época de Julio César, las luchas de gladiadores y similares se celebraban en los circos o en estructuras desmontables construidas al efecto. Fue Curión el Joven, hacia el 52 a. C., a quien se atribuye la idea de hacer construir dos teatros de madera de igual tamaño, adosados por los vértices de sus curvas y montados sobre sendos ejes.

Estas estructuras podían girar sobre dichos ejes y quedar unidas frente por frente, de forma que los dos hemiciclos formaran un inmenso óvalo, ya que se podían retirar los tabiques de los escenarios de los dos teatros para formar una única arena. En época de Augusto, se levantó el primer «doble te, de piedra de Roma: fue erigido al sur del Campo de Marte, en el 29 a. C. por Cayo Estatilio Tauro. Cuando quedó destruido en el 64 d. C. por un incendio se levantó Coliseo, o anfiteatro Flavio para sustituirlo.

El mayor edificio de Roma: las obras se iniciaron hacia el año 2O, el primer año del reinado del emperador Vaspasiano y terminaron en el de Tito, en el año 80, cuando fue oficialmente inaugurado en una ceremonia que incluyó diez días de juegos. Hacia el 82 d.C.

Domiciciano completó la estructura añadiendo un piso superior. Se eligió para su emplazamiento la zona del antiguo lago de la Domus Aurea de Nerón, que fue desecado hacia el Tíber por una alcantarilla. Debe su nombre precisamente a su proximidad a una colosal estatua de Nerón. Fue construido en un breve plazo de tiempo que puso a prueba capacidad de organización de los maestros de obras que impusieron un sistema de varios turnos, la prefabricación de ciertos elementos y la construcción modular, con la ayuda de una compleja maquinaria y una, mano de obra especializada.

Los materiales utilizados fueron diferentes según las cargas que tenían que soportar: en los pilares y muros exteriores se empleó piedra y ladrillo y piedra más ligera cuanto más cerca la arena. Se utilizó el hormigón en la construcción de los pisos abovedados de los corredores. En su construcción se emplearon 100.000 m de travertino y 300 toneladas de metal para las grapas que mantenían unidos los bloques.

A diferencia de los primeros anfiteatros, cuya ubicación se procuraba que estuviera en colinas para ofrecer apoyo a los muros, el Coliseo es una estructura pendiente de piedra y cemento, de 48 metros de alto, y 188 de largo por 156 m. ancho con capacidad para 50.000 espectadores que podían acceder o salir de a menos de tres minutos gracias a una compleja red de pasadizos y salidas.

La numeración consecutiva sobre los arcos de entrada se correspondía con la numeración de los asientos. Desde el exterior presenta cuatro pisos de arcadas en los que se puede apreciar la superposición de órdenes, en columnas de tres cuartos con función meramente decorativa: abajo el toscano, en el medio el jónico y arriba el corintio. El muro exterior se apoya en 80 pilares macizos, que a su vez se conectan con los interiores por medio de bóvedas de hormigón.

No queda nada del pavimento del ruedo: el visitante actual puede ver el laberinto de celdillas y pasadizos que había debajo; habla aparatos elevadores ocultos yl escotillones para que las fieras y los hombres aparecieran desde debajo del suelo. A nivel del suelo, a la derecha, se sitúa la puerta principal del edificio o porta triunphalis y la de enfrente es la puerta por donde se evacuaban las víctimas o porta libitínaria,

La cavea o graderío empezaba a cuatro metros sobre el nivel de la pista, con una Y plataforma (podium) protegida por una baranda de bronce; sobre el podium se alineaban los asientos de mármol del público de más categoría. Más arriba se escalonaba la gradería destinada al público ordinario, dividida en tres zonas.

La primera zona de gradas comprendía veinte escalones; la segunda, dieciséis; entre la segunda y la tercera se levantaba un muro de cinco metros de altura horadado de puertas y ventanas En la tercera se sentaban las mujeres, bajo un amplio voladizo sostenido pOr columnas. Sobre el voladizo, de pie, se ubicaban los extranjeros y los esclavos.

En el último piso pueden verse ménsulas de apoyo que servían para sujetar los mástiles a los que se ataba el toldo o velarium que se alzaba en verano para proteger a los espectadores del calor. En el interior, en el pavimento, también hay restos del dispositivo de anclaje para los sistemas de poleas mediante los cuales se izaba el toldo. Para los espectáculos nocturnos se suspendía un enorme candelabro sobre el ruedo.

De todas las localidades las mejores eran las que estaban encima del podium, especialmente los dos palcos que se ubicaban a cada extremo del eje menor: al norte el del emperador y la familia imperial, y al sur el del prefecto de la ciudad y los magistrados Sin embargo, es de destacar que a pesar de las medidas monumentales del edificio, los arquitectos romanos consiguieran que la visibilidad fuera perfecta desde cualquier punto.

En cuanto a la decoración, se sabe que era riquísima, con profusión de estatuas y escudos de bronce, etc., pero apenas quedan restos de relieves de mármol y estuco debido a que en sus veinte siglos de historia sufrió terremotos y considerables daños y expolios que hicieron que desapareciera todo el mármol de los asientos y el material decorativo. Fue restaurado a principios del siglo XVIII por Stern y Vafaier.

Panem et circensem:Los espectáculos públicos, tanto los que se desarrollaban en el teatro (ludí scaenic) como los que se llevaban a cabo en el anfiteatro y el circo (ludí circenses) fuero aspecto importante de la sociedad romana, especialmente en época imperial, cuando una de las principales preocupaciones del emperador era proveer de alimentos y diversión al pueblo. Además de una dimensión social, los juegos tenían una vertiente política y religiosa importante.

La celebración de los ludí, normalmente, era fiesta del calendario oficial. Los más importantes eran anuales y se celebraba fecha fija (ludí stati). Cuando el emperador establecía ludí extraordinarios, nombraba a los curatores ludorum, que eran los encargados de prepararlos. La popularidad de los emperadores se medía por el éxito conseguido en los juegos, que se mantuvieron hasta el fin del Imperio.

Los gastos corrían a cuenta del erario público, pero muchas veces los magistrados, para hacerse con el favor de la plebe, gastaban su propio dinero. También celebraban con ocasión de funerales o cualquier acontecimiento que hiciese oportuno un acto de munificencia privada hacia el pueblo; por esto había algunos que especulaban, adquiriendo parejas de gladiadores y cediéndolos a quien los pidiese.

Venationes:Los juegos duraban todo el día. Por la mañana se soltaban las fieras que peleaban entre sí o contra «cazadores»: También se usaban para dar muerte a los condenados; algunos mártires cristianos perecieron de esa forma, pero no hay constancia de casos ocurridos en el Coliseo.

En las luchas de animales se utilizaron todo tipo de especies, como los osos polares, elefantes, tigres de la India o rinocerontes. Los bestiarios eran los que se enfrentaban contra las fieras; a veces incluían en el programa alguna «gracia», como luchar en zancos contra gatos monteses. Hacia mediodía se retiraban los cadáveres y se cubría el pavimento de arena limpia para preparar el plato fuerte: las luchas de gladiadores.

Gladiadores: En los ludí gladiatorí, luchadores bien entrenados se enfrentaban por parejas de maneras diversas. El origen de los combates de gladiadores se atribuye a los etruscos. Los gladiadores eran en su mayor parte prisioneros de guerra o esclavos a los que se adiestraba en una especie de cuarteles con instructores especializados; también había hombres libres que se entregaba a los lanistas (empresarios de gladiadores) por simple gusto.

Los gladiadores se adiestraban, según sus aptitudes, en armas diferentes. Entre los dique versos tipos, destacaban los samnitas que usaban escudo y espada; los tracios, se protegían con una rodela y luchaban con puñal; los murmilones que llevaban casco decorado con un pez y solían combatir con los retiari; armados con una red y un tridente; los ecuestres, que luchaban a caballo con una lanza, y los meridiani que se batían en los días que había otros espectáculos para rellenar los intermedios y el tiempo de descanso que quedaba al mediodía.

 

Antes de empezar la lucha, los gladiadores saludaban al emperador con el clásico «Ave, imperator, morituri te salutant». Varias parejas o grupos combatían a la vez ¿Cuando un gladiador era herido, podía solicitar el perdón. El emperador escuchaba la opinión de la muchedumbre sobre si había luchado como era debido. Si todos agitaban el pañuelo al caído se le perdonaba la vida. En caso negativo, la gente volvía hacia abajo el puño con el pulgar tieso y el gladiador era rematado por el vencedor o por un sirviente. El gladiador victorioso era recompensado con riquezas y conseguía ganarse las simpatías del público. El más preciado honor que podían obtener era el sable de madera (rudis) símbolo de liberación.

También se escenificaban batallas mitológicas e históricas con los contendientes convenientemente disfrazados. Estas escenas servían para dar muerte a los condenados de Una manera «imaginativa»: mientras que en los espectáculos normales la muerte del protagonista era ficticia, ya que en el último momento se le sustituía por un monigote en el circo, el actor destinado a morir, moría de verdad.

Aunque no era su espacio natural, en el Coliseo también llegaron a celebrarse naumaquías o simulacros de batallas navales, como la ofrecida en tiempos de Domiciano. Para conseguirlo algunas zonas del pavimento se eliminaban para inundar la arena de agua.

coliseo ruinas

Restos de las enormes instalaciones que existían debajo de ia gran pista, destruida por el tiempo.

Decadencia del Coliseo Romano

Durante el papado de Gregorio I Magno muchos de los monumentos antiguos pasaron a manos de la Iglesia, que era la única autoridad efectiva. Sin embargo carecía de recursos para mantenerlos, por lo que cayeron en el abandono y el expolio. Durante la Edad Media, la decadencia de la ciudad afectó a todos los monumentos imperiales. Los terremotos de 801 y 847 provocaron grandes destrozos en un edificio prácticamente abandonado en las afueras de la ciudad medieval.

Cuando en 1084 el papa Gregorio VII fue expulsado de la ciudad, muchos monumentos cayeron en manos familias nobles romanas, que los usaron como fortalezas. Es el caso del Coliseo, ocupado por los Frangipane, que lo convirtieron en el centro de su área de influencia. El Coliseo fue cambiando de manos hasta 1312, en que volvió a la Iglesia.

Durante la Edad Media se creía equivocadamente que el Coliseo había sido un templo dedicado a diversos dioses, como el Sol. La confusión podía provenir del coloso de Nerón, al que Vespasiano había cambiado la cabeza por la del dios Sol.

A lo largo de los siglos XV y XVI, el travertino que lo recubría fue arrancado para reutilizarlo en otras construcciones. Entre otras, se utilizó para el Palacio Barberini y para el Puerto de Ripetta. Un conocido dicho latino reza Quod non fecerunt Barbari, fecerunt Barberini (lo que no se atrevieron a hacer los bárbaros, lo hicieron los Barberini). También se utilizó para quemarlo y obtener cal. El expolio de piedras continuó hasta 1749, en que Benedicto XIV consagró el monumentos como iglesia pública en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de éstos fueron martirizados en el Circo Máximo).

En el siglo XIX, por contra, comenzaron una serie de obras para estabilizar muchos monumentos antiguos. En 1820 se terminaron varios contrafuertes que son claramente distinguibles hoy día, y sin los cuales el edificio probablemente se habría derrumbado. Durante todo el siglo se sucedieron obras de consolidación y mejora, en un proceso que aún continúa.