Liberalismo

El Preambulo de la Constitucion Nacional Explicado Sarmiento

El preámbulo es una declaración realizada por los constituyentes, en la cual se fijan y precisan los grandes objetivos que se persiguen con la sanción de la Constitución.

La Ley Fundamental, además de establecer las principales pautas de organización dentro del Estado, constituye un amplio programa de gobierno. Se trata del programa destinado a perdurar el mayor lapso de tiempo posible, no del detallado plan que confeccionan los distintos gobiernos en ocasión de su paso por el poder.

Nuestro preámbulo comienza reivindicando el origen democrático de la carta magna. Son los representantes del pueblo quienes, reunidos en un Congreso, elaboran la Constitución. Toman como antecedentes los pactos que las provincias habían celebrado luego de la Independencia, con la finalidad de elaborar una Ley Fundamental para el país.

Los constituyentes se proponen organizar un país unido, que cuente con una justicia afianzada, donde reinen, por siempre, la paz y la libertad y se persiga el bienestar general de la población. Se expresa una política inmigratoria abierta y se invoca la protección divina como “fuente de toda razón y justicia”. Estos enunciados, a pesar de que no componen el texto propio de la Constitución, conforman criterios básicos para su interpretación.

preambulo argentino

El Preámbulo
El preámbulo de las constituciones políticas es el resumen, digámoslo así, de todas sus disposiciones, el objeto que éstas se proponen asegurar, y como una tesis que todos los parágrafos siguientes vienen a comprobar. Todas las constituciones escritas y emanadas de a voluntad del pueblo, por medio de la ciencia de sus legisladores, llevan esta introducción; v cuando en la Asamblea Constituyente de 1848 en Francia se propuso la moción de suprimir todo preámbulo, M. Lamartine, en un elaborado discurso, hizo sentir la conveniencia y la necesidad de esta declaración previa de los objetos y fines de una constitución, para asegurar y fijar la inteligencia e interpretación de sus disposiciones, por aquella declaración de principios constitutivos y constituyentes, que dejan consignados el espíritu de los legisladores que la dictaron y los fines que se propusieron alcanzar. El preámbulo de las Constituciones es, pues, no sólo parte de la ley fundamental, sino también la pauta y la piedra de toque para la resolución de todos los casos dudosos, conformando su interpretación y práctica con los fines para que fueron adoptadas las subsiguientes disposiciones y el espíritu que prevaleció en su adopción.”

“En cumplimiento de pactos preexistentes”
“Los dos parágrafos añadidos al preámbulo de la Constitución Argentina son de una alta importancia, y fijan con precisión el espíritu de muchas de las subsiguientes disposición es. El primero establece como base que los Representantes del pueblo de la Confederación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias, obran en cumplimiento de pactos preexistentes.

Los Representantes se refirieron a ciertos pactos preexistentes entre las provincias, que no creyeron oportuno especificar; la frase abraza todos los pactos preexistentes que ponen límites a la voluntad nacional, a su territorio o sus relaciones en general con el resto del mundo.

Pertenecen a los convenios entre las provincias, relativos a la Constitución, el pacto celebrado en Santa Fe en 1831 entre las cuatro provincias litorales de los Ríos Paraná y de la Plata, como asimismo el Convenio de San Nicolás, que arregló las bases de la representación. El pacto litoral no contiene, propiamente hablan do,’si no disposiciones transitorias y el reconocimiento de la supremacía del Congreso Argentino para estatuir sobre las cuestión es de interés general, según se establece en las atribuciones del Congreso.

El convenio de San Nicolás, que declara vigente el primero, no estatuye tampoco otro principio subsistente que el que ya había dejado consignado el pacto federal, a, saber, que la Constitución Nacional sería bajo el sistema republicano, representativo, federal, añadiendo la prohibición a los gobiernos de las provincias de dar instrucciones especiales a sus Representantes en el Congreso; quedando así autorizados con toda clase de poderes para el desempeño de su misión. La forma de gobierno adoptada en la Constitución parte de esta base, es dada en cumplimiento de pactos preexistentes”.

‘Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”
“Tal declaración importa una invitación hecha a todos los hombres del mundo a venir a participar de las libertades que se les aseguran, una promesa de hacer efectivas esas libertades, y una indicación de que hay tierra disponible para los que quieran enrolarse en la futura familia argentina. En una palabra: la República Argentinas declara en estado de colonización, e incorpora en sus instituciones la expresión de este sentimiento, el deseo de verlo satisfecho y los medios seguros de verificarlo.

El elemento del orden de un país no es la coerción; son los intereses comprometidos. La despoblación y la falta de industria prohijan las revueltas: poblad y cread intereses. Haced que el comercio penetre por todas partes, que mil empresas se inicien, que millones de capitales estén esperando sus productos, y crearéis un millón de sostenedores del orden.”

Domingo Faustino Sarmiento Comentarios de la Constitución

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismo

INTRODUCCIÓN AL NACIONALISMO: La palabra nación procede del latín, “nasci” (nacer), y se refería al conjunto de individuos que habían nacido en un lugar determinado. Esta acepción geográfica predominó en la Edad Media, época en la cual el término “naciones” designaba a grupos de estudiantes de una misma región o país. Por tanto, los vocablos nación y nacionalismo existen desde hace siglos, pero en la Edad Contemporánea han asumido un contenido político y cultural en vez de geográfico.

Con esta evolución el nacionalismo se ha convertido en un credo político fundamental para la cohesión de los grupos humanos y para la lucha por la independencia en los casos en que estos grupos se encuentren sometidos a un poder extraño. Naturalmente, para que adquieran conciencia de tales, los grupos han de poseer e invocar ciertos rasgos comunes de historia, lengua, religión o carácter. Ante todo la nación se siente, es un sentimiento.

En el siglo XIX el nacionalismo se convirtió en la bandera que llevó a algunos pueblos sometidos a liberarse y a otros divididos a unirse. La independencia de Grecia del yugo turco, cuando Europa respiraba los aires de libertad del Romanticismo, suscitó emoción continental. Otros pueblos lucharon infructuosamente por la independencia; fue el caso de los polacos obstinados en una resistencia desesperanzada contra el dominio ruso. En el segundo supuesto, pueblos que aspiraban a unirse en un Estado nacional, Italia y Alemania, debieron a la corriente nacionalista la consecución de ese sueño.

Sin embargo, no ha sido simplemente una fuerza constructiva; también ha habido nacionalismos destructivos, que predican la superioridad del propio pueblo sobre los restantes.

La tendencia a la exaltación de los valores e intereses de la nación por cima de los de los individuos ha constituido un poderoso agente del cambio histórico desde finales del siglo XVIII

Nación y nacionalismo

El concepto de nación es un tanto vago, su significado ha cambiado a lo largo del tiempo. Tiene la misma raíz latina que nacer y originalmente se refería a un conjunto de personas con un origen común. El concepto moderno nació de la ilustración francesa y el romanticismo alemán y básicamente identifica a una comunidad humana que comparte unos rasgos lingüísticos, étnicos y culturales, además de una historia común y la conciencia de constituir un grupo singularizado frente a sus vecinos. Esta conciencia, junto con la voluntad de «vivir juntos» es lo que constituye el nacionalismo, que de sentimiento intimo puede pasar a convertirse en objetivo político.

El nacionalismo ilustrado y las primeras revoluciones

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoLa afirmación del sentimiento nacional es algo que se ha producido en diversas épocas y lugares, particularmente por oposición a otros grupos y en tiempos de crisis, como durante la guerra de los Cien Años (siglos XIV y XV), que propició la aparición de conciencias nacionales en Francia y en Inglaterra.

En la foto vemos la Guerra de Azincourt cuando las tropa inglesas derrotaron a las francesas el 24 de octubre de 1415, batalla clave en la Guerra de los Cien Años.

Por otro lado, la creación de Estados poderosos y crecientemente centralizados propició la identificación de sus súbitos con la unidad política. De hecho, durante la Edad Moderna se dieron los primeros pasos para la configuración de Estados nacionales, combinando los intereses las monarquías absolutas con los de la pujante burguesía capitalista, frente a los la clase feudal. Sus rasgos ideales serían la posesión de un territorio estable y unificado, asegurado por el poder militar, la unificación administrativa por medio de una creciente burocracia y la tendencia a la secularización y la independencia nacional en materia religiosa (frente a antiguas concepciones universalistas).

Pero el nacionalismo moderno nació en el siglo XVIII, por la confluencia de varios elementos. Por un lado, las ideas ilustradas sobre la igualdad entre los hombres socavaron las jerarquías sociales y los particularismos locales heredados del feudalismo, pero también el poder de las monarquías absolutas, depositarias hasta entonces de soberanía nacional. La clase burguesa, en nombre del progreso social y economice oponía también al mantenimiento de estas estructuras anticuadas. Las revoluciones americana y francesa dieron lugar a la aparición de Estados fundamentados libre naciones de ciudadanos soberanos y libres, relacionando los conceptos de nacionalismo, liberalismo y democracia.

Posteriormente, las victorias napoleónicas extendieron estas ideas por Europa, junto con la dominación francesa. Por ello, esas mismas ideas inspiraron en parte las acciones nacionales que provocaron la derrota final de Napoleón y el hundimiento su imperio (1815).

Frente a los intentos de restauración del absolutismo en Europa (congreso de Viena, Santa Alianza), liberalismo y nacionalismo continuaron aliados en la serie de revoluciones de la primera mitad del siglo (1820, 1830 y 1848). Así se fue implantando el Estado liberal en gran parte de Europa occidental, aunque fracasaron la mayor parte de los intentos de fundar nuevos Estados nacionales, salvo los casos de Grecia (1829) y Bélgica (1831). La Europa oriental y balcánica, particularmente, hervía de sentimientos independentistas reprimidos por los grandes imperios plurinacionales (Rusia, Austria-Hungría, el Imperio otomano).

El nacionalismo romántico

Por esta época se desarrolló otra concepción del nacionalismo, originada en Alemania. La debilidad de la burguesía liberal alemana le impidió tomar el poder, y el impulso nacionalista sería liderado por las clases terratenientes, los militares y las burocracias estatales. Tomó forma así un nacionalismo conservador, que buscaba su inspiración no en el liberalismo, sino en la exaltación de un pasado mitificado y glorioso, de la mano del nacionalismo romántico elaborado por el filósofo J. G. Herder. este identificó el espíritu de la raza alemana (Volkgeist), un elemento subjetivo, irracional y transhistórico.

La colectividad, el pueblo (Volk) era el depositario de las virtudes y valores (reflejados en el lenguaje y la cultura) de donde surgía la grandeza de la nación, manifestada en diversos momentos a lo largo de la historia. Éste fue el tipo de nacionalismo que inspiró en gran parte el proceso de unificación alemana, y que influyó también en los movimientos nacionales de otros países, particularmente los eslavos.

Los fracasos de 1848 no redujeron el impulso nacionalista en Europa. Algunos pueblos, como Italia y Alemania, lucha ron por su unificación, que completarían ambos en 1871. Otros movimientos nacionales, de tipo centrífugo, sobre todo en los Balcanes, pretendían alcanzar la independencia respecto a Estados más amplios.

Nacionalismo e imperialismo

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoAl mismo tiempo, en los Estados consolidados, el nacionalismo adquirió un matiz expansivo, de la mano del desarrollo industrial. Las necesidades de acceso a mercados exteriores para el propio desarrollo interno y la protección de las nacientes industrias nacionales llevaron a una competencia entre las naciones por el control exclusivo de dichos mercados, mezclada con ideas chovinistas sobre el prestigio nacional. El choque de estos distintos nacionalismos imperialistas se combinó con la inestabilidad balcánica para dar origen a la Primera Guerra Mundial (1914-18).

Como resultado, los imperios otomano, austro-húngaro y ruso se hundieron y fueron desmembrados, según el principio de autodeterminación nacional defendido por el presidente norteamericano H. Wilson en sus 14 puntos.

La complejidad de la historia europea y el imperfecto trazado de las nuevas fronteras provocaron que muchos de los Estados surgidos entre 1911 y 1918 en Europa central y oriental contuvieran en su seno importantes minorías nacionales.

La insatisfacción con el reparto fronterizo fue el origen de numerosas tensiones que, combinadas con el nacionalismo agresivo de los regímenes fascista y nazi, llevaron al estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-45)

El nacionalismo en el mundo contemporáneo

Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de dos bloques enfrentados durante la «guerra fría» motivó la atenuación o la supresión de los movimientos nacionalistas en Europa. Pero África y Asia tomaron el relevo. Ya antes de la guerra, China y Turquía había empleado el nacionalismo como fuerza cohesiva para mantener su independencia y evitar las injerencias externas. Y tras 1945 se produjo una avalancha de movimientos independentistas en las colonias de las potencias europeas, que habían tomado las ideas nacionalistas de sus metrópolis. El socialismo desempeñó también un papel destacado en muchos movimientos nacionalistas revolucionarios del Tercer Mundo (Egipto, Argelia, Cuba, etc.).

Curiosamente, los nuevos Estados surgidos en el Tercer Mundo con frecuencia han mantenido las fronteras trazadas por las administraciones coloniales, muchas veces arbitrarias. Esto ha provocado numerosas tensiones y desequilibrios étnicos, económicos y dé todo tipo en el seno de dichos Estados. La ausencia de un verdadero sentimiento nacional, a pesar de los esfuerzos de sus respectivos gobiernos, en muchos casos pone en cuestión la supervivencia misma del Estado, como sucede por ejemplo en el Congo.

La nacion y el nacionalismo Ilustrado y Romantico El imperialismoTras la caída del bloque soviético (1989-91) y el fin de la «guerra fría» se han liberado de nuevo las fuerzas y tensiones nacionalistas en Europa.

La URSS se dividió en multitud de nuevos Estados, algunos de los cuales mantienen todavía unos lazos más o menos difusos (Comunidad de Estados Independientes, CEI), pero los enfrentamientos han sido casi constantes, especialmente en la región del Cáucaso.

Un fenómeno similar ocurrió en la antigua Yugoslavia, cuya disgregación ha dado origen a una serie de guerras fratricidas que siguen amenazando la estabilidad en los Balcanes. Tampoco Europa occidental se ha visto libre de tensiones nacionalistas, a pesar del proceso de integración supranacional puesto en marcha por la Unión Europea.

Algunas formas moderadas pretenden lograr una cierta autonomía o el reconocimiento de una especificidad cultural (Gales o Escocia en el Reino Unido, el Languedoc en Francia). Pero otras de signo independentista amenazan la misma unidad de determinados Estados (flamencos y valones en Bélgica) y llegan incluso a recurrir a la violencia terrorista para lograr sus objetivos, como en los casos de Irlanda del Norte, el País Vasco o Córcega.

El surgimiento del nacionalismo en Europa
LA REVOLUCIÓN FRANCESA, al destruir el I Antiguo Régimen, fue la gran catalizadora de los cambios en Europa. Los ejércitos revolucionarios llevaban consigo no sólo el lema de libertad, igualdad y fraternidad’, sino también las ideas de liberalismo, autogobierno y nacionalismo que serían los temas centrales de la historia europea del siglo XIX. Ya antes de 1789, como una reacción contra el espíritu racional de la Ilustración, algunos escritores, como Herder (1744-1803), habían destacado el sentido de identidad nacional.

Sin embargo, el estado aún era considerado como un patrimonio dinástico, como un terrateniente al que los propietarios más pequeños debían lealtad y servidumbre. Esta concepción fue desafiada por los gobiernos revolucionarios franceses, que instaron a los pueblos oprimidos a alzarse en contra de sus amos y gobernantes. No obstante, fue la opresión francesa bajo Napoleón la que provocó reacciones nacionalistas en España, Rusia y el Tirol y, por último (después de 1807), en Alemania. Ella fue una de las causas del nacionalismo de fines del siglo XIX.

A pesar de todo, no debe exagerarse la fuerza del nacionalismo en la primera mitad del siglo XIX. Hasta 1866, la mayoría de los alemanes e italianos sentía más interés por sus gobernantes y culturas provinciales (bávara, de Hesse, toscana, emiliana) que por el ideal de unidad nacional. Sólo donde había gobiernos extranjeros surgían protestas airadas, principalmente de las clases medias (abogados, profesores y comerciantes).

En Italia contra Austria, en Irlanda contra Inglaterra, en Bélgica contra Holanda, en Grecia contra Turquía, en Polonia contra Rusia y en Noruega contra Suecia. Estas protestas pocas veces afectaban a las masas campesinas, es decir, al grueso de la población europea de la época. Incluso en el Imperio otomano, a pesar del incompetente gobierno turco, cada vez más corrupto y opresivo, y del resentimiento de los cristianos hacia el poder absoluto de los musulmanes, había escasa oposición nacionalista activa, excepto en la región que, durante la década de 1820, se convertiría en el centro de la Grecia moderna.

En el vasto Imperio austríaco, que gobernaba sobre un gran número de nacionalidades, sólo se mostraban inquietos los checos y los húngaros; ambos pueblos, orgullosos de un pasado independiente, buscaban la autonomía dentro del imperio -•’ no la independencia nacional.

Por otra parte, después de la derrota de Napoleón en 1815, las potencias victoriosas se mostraron hostiles a las aspiraciones nacionalistas, las que asociaban, con razón, al liberalismo y veían como una amenaza a la autoridad constituida.

En el Congreso de Viena, las potencias habían adoptado, bajo la influencia de Talleyrand y Metternich, el principio de legitimidad’ como base para volver a trazar el mapa de Europa. Metternich pensaba que cualquier concesión al nacionalismo sería fatal para Austria y las resistió en todos los frentes hasta 1848. En este período, sólo Grecia y Bélgica (1830) lograron la independencia y, en ambos casos, había circunstancias especiales, en particular, la rivalidad de las Grandes Potencias. En otras partes, como Polonia (1831, 1846), Alemania (1848), Italia (1848) y Hungría (1849), debido a desacuerdos internos y a la solidaridad de las potencias conservadoras, los alzamientos nacionalistas fracasaron.

Los polacos, dispersos en tres imperios, siguieron siendo un pueblo sometido hasta 1918-1919. Los húngaros, sin embargo, aprovechando la debilidad austríaca en su guerra con Prusia, se las ingeniaron para obtener el mismo estatus que la población de habla germana según el Ausgleich (compromiso de dualidad austro-húngaro) de 1867.

Enseñar Valores Patrióticos a Nuestros Hijos

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Bismark

La Unificación de Alemania, Causas y Consecuencias:
Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el actual territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de más de 30 Estados. Entre ellos se destacaron, por su importancia económica y política, Austria y Rusia.

Desde principios del siglo XIX se inició un proceso de organización de un Estado nacional en Alemania. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región, impulsado por la aristocracia terrateniente —los junkers— de Prusia y la burguesía industrial de la cuenca del Rhur.

Un hecho trascendente se produjo en 1835 con el establecimiento de la unificación aduanera —Zoelverein— ¿Que integró el territorio prusiano con otras regiones alemanas. Sin embargo, debido a las diferencias políticas entre Austria y Prusia, entre otras causas, el proceso de unificación no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX.

Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad política de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un solo Estado para todos los alemanes.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Imperialismo

Prusia y Austria eran muy distintas en sus aspectos económicos, sociales y políticos.  Austria estaba dirigida por una monarquía de corte centralista y autoritaria. Gobernaba un territorio habitado por diferentes pueblos  —croatas, húngaros, eslavos y serbios— que tenían distintas lenguas, religiones y costumbres. Esto fue motivo de frecuentes sublevaciones contra la monarquía austríaca, ya que el principal  reclamo era el derecho a la formación de sus propios Estados nacionales.

En lo económico, Austria fue un país que no contaba con recursos ni con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial propio. El mantenimiento de un ejército y de una administración que mantuviera la unidad imperial le creó graves dificultades financieras. Prusia, en cambio, experimentó un desarrollo económico muy intenso, que hizo de ella el centro del crecimiento industrial de la región. El aumento de la producción de acero, carbón y hierro, en la segunda mitad del siglo XIX así lo demostró.

Las comunicaciones  —ferrocarriles, barcos de vapor, telégrafos— crecieron de tal modo, que permitieron la formación de un activo mercado económico. Además la población prusiana era mucho muís homogénea que la austriaca, ya que no existían pueblos tan diferentes en su lengua, religión y costumbres. El desarrollo económico prusiano tuvo otras consecuencias: la consolidación de una burguesía industrial, aliada a los terratenientes —jnnkers—y el predominio en su gobierno de ideas liberales, que buscaban la formación definitiva de un Estado nacional.

Austria y Prusia: dos proyectos para la unidad

Las diferencias entre Austria y Prusia en sus proyectos de unificación política fueron notorias. Prusia pretendía la unión creando un Pequeña Alemania (los territorios del norte), y buscaba afirmar el predominio prusiano, excluyendo a Austria. La monarquía austriaca, a su vez, quería imponer la unidad a partir de la formación de una Gran  (norte y sur de la Confederación), con el reconocimiento de Austria como dirección política del nuevo Estado.

El predominio económico y político dé Prusia, le otorgó ventajas sobre Austria para encabezar la formación del nuevo Estado nacional.  Para conseguir su propósito, Prusia tuvo’ que desplazar, primero, la influencia política austriaca sobre los territorios de la región. Y asegurarse de que en caso de guerra, su poderosa vecina, Francia, no apoyara a Austria.

Finalmente, luego de dominar varios territorios al norte de su país, Prusia entró en guerra con la monarquía austríaca y la derrotó en 1866. El rey prusiano Guillermo 1 y su primer ministro Otto Von Bismarck fueron los principales gestores políticos de esta estrategia.  Como consecuencia de ello, se organizó una Confederación Alemana del Norte bajo el control político de Prusia.

El paso final en la unificación alemana se dio luego de la guerra franco prusiana de 1870. Prusia venció militarmente a Francia —la consideraba su principal rival continental—, y se apropió de los territorios franceses de Alsacia y Lorena, muy ricos en minerales.

Impulsado por sus triunfos militares el gobierno prusiano creó en 1871, con la incorporación de otros territorios, un nuevo Estado nacional: el Imperio alemán ó II Reich. Se caracterizó por ser un gobierno militarizado, apoyado políticamente por conservadores y liberales. El nuevo Estado se preocupó, además, por garantizar los intereses económicos y sociales de la burguesía industrial y de los grandes terratenientes prusianos.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Imperialismo

Otto Bismark fue el principal gestor de la unificación alemana

Entre 1870-71 la Confederación del Norte de Alemania, que el propio Bismark había creado, derrotó a Francia en la Guerra Franco-Prusiana. Se configuró entonces el Gran Imperio Alemán del que fue nombrado primer canciller. Intentó aumentar el poder del Imperio por medio de ataques al partido socialdemócrata con leyes excepcionales, tomando algunas leyes sobre retiro obrero y luchando contra el partido católico ( Kulturkampf ). Esto ocurrió entorno a 1878. Llevó a cabo la Triple Alianza formada por Italia, Austria y Alemania así como otros pactos y alianzas. Se hubo de retirar del poder cuando Guillermo II accedió a la corona por problemas personales entre ambos. Recibió tanto honores militares como nobiliarios.

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Etapas de la unidad Alemana

LA UNIÓN ADUANERA: […] Treinta y ocho líneas de aduanas paralizan el comercio interior y producen el mismo efecto que si se ataran los miembros del cuerpo humano para impedir que la sangre circule por todo el cuerpo.
Para comerciar entre Hamburgo y Austria o entre Berlín y Suiza se tiene que atravesar diez Estados, estudiar diez reglamentos de aduanas y pagar diez impuestos o tasas aduaneras. […]

Miremos a la otra orilla del río con envidia y veremos una gran nación, del canal de la Mancha al Mediterráneo, del Rin a los Pirineos y de las fronteras de Holanda a Italia donde se comercia libremente sin encontrar aduana. Los recursos de los alemanes […] se arruinan por culpa de 38 sistemas de aduanas y peajes.

Como consecuencia, nos atrevemos a solicitar a la Dieta:
1,°Suprimir las aduanas en el interior de Alemania.
2.”Establecer con las naciones extranjeras un sistema común de aduanas basado en el principio de compensación hasta que estas naciones adopten el principio de libertad de comercio europeo.
LIST, F.: Petición de una unión aduanera, 1819.

EL PROGRAMA DE BISMARK: «La guerra, un medio necesario para la unificación de Alemania»
Discurso pronunciado por Bismarck el 30 de septiembre de 1862

No es en el liberalismo prusiano, sino más bien en la fuerza y la potencia de Prusia donde Alemania tiene los ojos puestos. Baviera, Württemberg y Badén pueden entregarse al liberalismo, por eso nadie les asignará el papel de Prusia. Prusia tiene que reunir sus fuerzas y esperar el momento oportuno. Las fronteras que el Congreso de Viena dio a Prusia no son cueras. Este no es un tema ni para hacer discursos ni para buscar el voto de la mayoría; las grandes cuestiones de nuestro tiempo -este fue el error de 1848 y de 1849- se resolverán por el hierro y por la sangre.
BISMARCK: Pensamientos y recuerdos, 18S9

AMPLIACIÓN DEL TEMA PARA SABER MAS…

LA UNIDAD ALEMANA. Al invadir Austria y el centro de Europa, Napoleón disolvió el Imperio Germánico y creó la llamada «Confederación del Rin», en la que entraban los reinos de Baviera, Wutemberg, Westfalia, Sajonia, el ducado de Badén y otros. Pero después del derrumbamiento del Imperio Francés, el Congreso de Viena hizo surgir de nuevo la «Confederación germánica», con lo que Austria y Prusia vieron acrecentados sus territorios.

Francisco II de AustriaFrancisco II de Austria implantó de nuevo el absolutismo (despotismo ilustrado), mientras Federico Guillermo III restablecía en las provincias prusianas todos los privilegios y derechos que habían sido abolidos, ejemplo que fue imitado por otros príncipes tales como el Elector de Hesse Cassel, los duques de Nasau y Badén y el rey de Baviera.

 Prusia y Austria continuaron disputándose la hegemonía de Alemania y ambas deseaban llevar a cabo la unión de los diferentes Estados. Todos los alemanes se percataban de la necesidad y ventajas que reportaría la constitución de un solo Estado. Este anhelo iba a realizarlo Prusia., que contaba con una masa de población instruida, enérgica, laboriosa y disciplinada.

En 1861 falleció Federico de Prusia y le sucedió Guillermo I (1861-1868), quien llevó a cabo la reorganización del Ejército aumentando a tres años el tiempo destinado a servicio militar obligatorio. Al intentar incrementar los efectivos y la potencialidad del mismo, los diputados del Congreso (Landstag) se negaron a conceder los créditos necesarios, oponiéndose a los deseos del rey y de su ministro, el habilísimo Otto von Bismarck, quien, no pudiendo
soportar por más tiempo los acerbos discursos de los oradores parlamentarios, empeñados en poner trabas a sus deseos, se enfrentó con los asambleístas exclamando indignado: «No es sobre la libre Constitución de Prusia sobre lo que Alemania dirige su mirada, sino sobre su poder. No es con discursos y rechazando proyectos como se resuelven los grandes problemas, sino con sangre y hierro.»

Aunque todo parecía indicar que iba a estallar una revolución, no sucedió así; los prusianos estaban acostumbrados a obedecer a su monarca, quien, por otra parte, se hallaba firmemente apoyado por la nobleza y el Ejército. De este modo, «a despecho del Parlamento, con peligro de su corona y aun de su vida», fueron aumentados los impuestos, con los que pudo llevarse adelante el plan de reorganización militar deseado por Federico.

Colonialismo o Imperialismo Aleman Otto BismarkPoco después, Bismarck, «el canciller de hierro», tenía ocasión de poner en marcha su formidable máquina militar. El motivo lo dio el rey Cristian IX, que había subido al trono de Dinamarca en 1863 y deseaba extender la Constitución danesa al territorio de Sleswig, que si bien era alemán dependía de Dinamarca desde el Congreso de Viena. Los alemanes de los ducados de Sleswig y Holstein, que suspiraban por incorporarse a la Confederación germánica, mostraron su disgusto.

Bismarck se erigió en defensor de sus compatriotas y declaró la guerra a Dinamarca. Austria quiso compartir también el honor de rescatar tierras irredentas y se unió a la empresa.

El pequeño Ejército danés no pudo resistir el empuje de los ejércitos prusiano y austríaco, que en breves días ocuparon la totalidad de la península de Jutlandia e impusieron la Paz de Viena de 1864. Por ella, Dinamarca renunciaba a los territorios objeto de disputa, cediendo el Sleswig a Prusia y el Holstein a Austria.

Bismarck, con clara visión política, dióse cuenta de que el único obstáculo serio para lograr la unidad alemana lo constituía Austria, y por ello determinó eliminarla de la Confederación germánica empleando constantes provocaciones y exigencias.

No contento con ello, estimuló a los patriotas italianos a levantarse en armas contra Austria, prometiéndoles su ayuda y la cesión de Venecia. Alióse con el emperador francés Napoleón III y aguardó los acontecimientos, mientras el jefe del Estado Mayor del Ejército prusiano, Helmut von Moltke, trazaba los planes para la invasión y conquista de Austria.

Los austríacos, alarmados, concentraron sus tropas en las fronteras de Bohemia y ello sirvió de pretexto a Bismarck para conseguir del rey Guillermo la aprobación a sus planes. La mayor parte de los Estados de la Confederación germánica (Baviera, Würtemberg, Badén, Sajonia, Hannover, Hesse, Cassel y Frankfort), temerosos del imperialismo prusiano se aliaron con Austria; los Estados del Norte se vieron forzados a luchar al lado de Prusia.

Los prusianos pusieron su Ejército en movimiento y ocuparon Sajonia con extraordinaria celeridad (del 16 al 20 de junio de 1866), luego invadieron Bohemia y derrotaron por completo al grueso del Ejército austríaco en la batalla de Sadowa (3 de julio de 1866), lo que constituyó un triunfo decisivo para Prusia.

Por el Tratado de Praga, Austria no perdió ninguna parte de su territorio, pero fue obligada a abandonar la Confederación germánica y de este modo Prusia quedó con las manos libres para transformar completamente a Alemania, cuyo territorio se extendía desde el Vístula al Rin.

CRONOLOGÍA  HISTORIA DE ALEMANIA

1871- 18 de enero   Guillermo I de Prusia es proclamado kaiser del Segundo Reich alemán.
Otto von Bismarck se conviene en el líder político de la nueva potencia europea.

1888 Guillermo II accede al trono e inicia una política de expansión colonial en África y el Pacífico.

 1911-1913 Crisis balcánicas. Alemania consolida su alianza con Austria.

 1914 Julio Inicio de la primera guerra mundial. Todos los partidos alemanes se unen en la defensa nacional.

 1918
Octubre Alemania pide el armisticio a los Estados Unidos. Movimientos revolucionarios en diversas  ciudades alemanas
9 de noviembre
Abdicación de Guillermo II y proclamación de la república.

 1919
Enero Revolución espartaquista.
Febrero Se reúne en Weimar la Asamblea Nacional que proclamará ía constitución de la república.
28 de junio Firma del Tratado de Versalles, Alemania pierde la Alsacia, la Lorena, Poznan, Prusia occidental  y otros territorios; además renuncia a la posesión de sus colonias y cede la cuenca del Sarre a la administración de la Sociedad de Naciones.

 1923-1925 Ocupación de la cuenca del Ruhr por Francia y Bélgica.

1926 Ingreso en la Sociedad de Naciones.

1933 Adolf Hitler instaura el Tercer Reich e inicia una política exterior destinada a recuperar el «espacio vital».

1938 13 de marzo Anschluss, anexiónde Austria.

1939
15-16
de marzo Ocupación de Checoslovaquia
1° de septiembre  Ataque a Polonia. Comienza la segunda guerra mundial.

1945  4-8 de mayo Rendición incondicional de las fuerzas alemanas. Alemania queda dividida en cuatro sectores,
ocupados por las fuerzas estadounidenses, británicas, francesas y soviéticas Julio-agosto   Conferencia de Postdam. Se confirma la división de Alemania en cuatro zonas y se fijan las  fronteras del país entre el Rhin y el Oder-Neisse

1949:
23 de mayo 
Promulgación de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania (RFA) en La zona ocupada por los EUA, Reino Unido y Francia.
Octubre  Proclamación de la República Democrática Alemana (RDA) en la zona soviética.

1952 Derogación del estatuto de ocupación de la RFA.

1957 El Sarre se reincorpora a la RFA.

1958-1961 Construcción del muro de Berlín.

1972 Las dos Alemanias firman un tratado de reconocimiento mutuo.

1973 La RDA y la RFA ingresan en las Naciones Unidas.

1974  La RDA y la RFA se intercambian embajadores.

Estados Unidos democratas y republicanos Guerra Civil Partidos

Para el siglo XIX, Gran Bretaña y Francia eran potencias industriales, sin embargo se suma para la segunda mitad del mismo siglo una nueva: Estados Unidos. Ello se debió a que tuvo un rápido  crecimiento económico, una impresionante expansión territorial (favorecida por los ferrocarriles), una excelente dotación de recursos y un vertiginoso crecimiento de la población. Todo luego del triunfo de los Estados del Norte en la guerra civil.

Tras la declaración de la independencia en 1776, se podría afirmar que en el plano político, el régimen republicano se había reafirmado. Y antes que en otras partes del mundo, se estableció el voto ampliado a todos los varones adultos, más precisamente hacia 1830.

El Partido Republicano, era el defensor de los intereses de la gran burguesía industrial, quien se consolidó a nivel nacional en 1865, tras la victoria de los Estados norteños en la guerra civil. Por ende, el partido Demócrata quedó en un segundo lugar, este último apoyado por los terratenientes sureños principalmente.

No obstante, si tenemos que caracterizar al siglo XIX en el plano económico-social, podría argumentarse que fue un período de profundas desigualdades sociales, situación similar al de toda Europa. Tal es así que los trabajadores agrícolas y los obreros industriales mediante un fuerte movimiento comenzaron a reclamar lo que para ellos era justo: mejoras económicas y cambios en el sistema político.

Por ejemplo, notaban el desarrollo excesivo de los monopolios, el incremento de la desocupación, la inestabilidad en sus trabajos y los indignos salarios percibidos. Es así como las propuestas del socialismo fueron compartidas por un importante sector de la clase obrera industrial.

Por el contrario, el partido populista es adoptado por los trabajadores rurales. Cabe aclarar que si compartían similitudes ambos partidos, y estas hacían hincapié en las denuncias hacia el Estado norteamericano, que según ellos eran conducidos por unos pocos, por ejemplo los “más ricos”. Además alegaban que los republicanos y los demócratas, a través de complejos mecanismos electorales, frenaban una verdadera participación política de carácter democrático. En pocas palabras, ambos criticaban al sistema político y social norteamericano.

LA REAFIRMACIÓN DE LA DEMOCRACIA LIBERAL: LA ERA PROGRESISTA

Quienes realizaron una importante reforma liberal hacia fines del siglo XIX, fueron los republicanos.  Quines durante las elecciones presidenciales de 1868 a 1913, resultaron victoriosos. Sin embargo, esta reforma fue consecuencia de las crecientes demandas sociales y políticas de esa época.

Lo más curioso, es que en Estados Unidos, el movimiento de reforma fue diferente y con otra intensidad que la ocurrida en Europa, debido fundamentalmente a que la amenaza revolucionaria de los obreros socialistas no fue tan colosal como en aquel continente.

Entre 1901 y 1917, se da la conocida era progresista, caracterizada sobre todo por los cambios que fueron llevados a cabo. Estableciéndose para los senadores, su elección directa; el voto secreto y dentro de los partidos, las elecciones internas de precandidatos. Por lo que estos debían presentar a sus electores con anticipación un programa de gobierno definido y además organizar congresos.

Sin embargo, la elección directa de los senadores fue la reforma más conflictiva, ya que antes esta se realizaba en forma indirecta por parte de las legislaturas de los Estados. Los sectores más conservadores de la alta burguesía republicana y demócrata, se opusieron rotundamente a esta medida, favorecidos por su alta representación en el senado. Quienes no formaron un partido propio fueron los conservadores, por lo que su existencia estuvo dentro de dos partidos mayoritarios, y su unión al parlamento cuando sentían amenazados sus intereses.

No obstante, quienes no habían logrado obtener avances en sus derechos civiles hasta principios del siglo XX, fueron las mujeres y los negros. En cuanto a las primeras, recién en 1920 consiguieron el derecho al voto resultado de sus esfuerzos en las luchas a nivel nacional.

En cambio, la comunidad negra continuó generalmente relegada de la sociedad norteamericana; a pesar de que se realizaron algunas reformas constitucionales que buscaron mejorar su situación política y social también. Tal es así, que en Estados Unidos del Siglo XX se continuó con los problemas raciales, a los cuales en la actualidad se le suman los problemas de integración con los inmigrantes latinos.

Francia del imperio a la tercera republica Resumen Imperialismo

En Europa occidental, las revoluciones de 1848 dieron vida a las monarquías constitucionales con sufragio censatario.  Pero Francia fue la excepción, ya que en 1851, Napoleón III (sobrino del héroe revolucionario) lleva a cabo un golpe de Estado que finalizó en el derribe de la Segunda República. Pese a ello, un año después proclamó las bases de un nuevo régimen político: el imperio, a través de la convocatoria a un plebiscito. Este régimen político republicano se organizó con un poder ejecutivo encabezado por un príncipe-presidente y una Asamblea Nacional que desempeñaba funciones constituyentes y legislativas.

El anterior gobierno, es decir la Segunda República no había asegurado un profundo desarrollo económico y obtenido un orden social y político, por lo que esta convocatoria a elecciones recibe el apoyo social de importantes sectores de la alta burguesía que deseaban lograr esto. Sin embargo, contaron también con el apoyo de importantes sectores campesinos, que temían para aquel entonces que los grandes cambios pudieran poner en riesgo sus pequeñas propiedades. El partido legitimista monárquico, que representaba a los sectores católicos y conservadores; y la aristocracia terrateniente fueron quienes lo apoyaron en el plano político.

Las medidas políticas y económicas notoriamente autoritarias fueron las llevadas a cabo por el gobierno de Napoleón III, en el período de 1852 y 1858. Esto se manifestaba normalmente a partir de las denuncias de fraude y corrupción vivenciadas. Tal es así, que la administración del Estado dependía fuertemente del gobierno central, aunque cabe aclarar que no fue suprimido el parlamento. Y en cuanto a las libertades públicas, ya sea la oposición, los periódicos, las asociaciones profesionales, se podría decir que fueron firmemente limitadas.

No obstante, Napoleón III debió realizar importantes modificaciones políticas y sociales, porque comenzó a recibir fuertes presiones sociales y políticas provenientes de la pequeña burguesía y del movimiento obrero. Así y de acorde a la tendencia general de Europa, el gobierno fortalece al parlamentarismo a través de la introducción de reformas de corte liberal. Para evitar el fraude, se estableció un mayor control de la oposición en los mecanismos electorales, y además en este contexto se reconoció la libertad de prensa y de reunión.

Lo que aumentaba era el descontento de los diferentes sectores sociales, a pesar de las reformas liberales. Ya que no se sintieron conformes con los cambios los obreros y la pequeña burguesía. Además, hubo quienes en la primera etapa del imperio habían dado su apoyo y ahora consideraban a las reformas liberales llevadas a cabo como una traición a sus principios; ellos fueron los monárquicos y católicos. Tal es así, que las garantías sociales de los primeros años del gobierno, ya no eran las mismas, cuestión que afirmaban los campesinos.

El debilitamiento definitivo del imperio de Napoleón III se llevó a cabo con un levantamiento popular en 1871, tras la derrota francesa en la guerra contra Prusia, más precisamente en la batalla de Sedán.  El resultado de ello fue la Comuna de París, es decir el nuevo gobierno instaurado a tal efecto, y el emperador francés tomado prisionero.

El Desastre de Sedán: El 27 de octubre el Ejército alemán ocupó la plaza de Metz haciendo prisioneros a 173.000 hombres y capturando una enorme cantidad de material bélico. Los alemanes concentraron el grueso de su ejército alrededor de París, que hubo de rendirse después de sufrir un terrible sitio con toda clase de privaciones (28 de enero de 1871).

Francia tuvo que someterse a las condiciones de paz dictadas por Bismarck, cediendo la Alsacia-Lorena y comprometiéndose a pagar como indemnización de guerra la fabulosa cantidad de cinco mil millones de francos. En garantía del pago debían ser ocupadas por las tropas alemanas algunas regiones francesas.

El propio Bismarck reconoció la dureza del tratado firmado en Versalles, al exclamar: «Dentro de cincuenta años esto dará ocasión a otra guerra con Francia» (febrero-mayo de 1871).

La Comuna de París según la ilustración de una publicación española. La imagen presenta de manera elocuente el carácter violento que tuvo el movimiento. También muestra el papel importante que tuvieron las mujeres en la insurrección. Una de esas mujeres, Louise Michel —miembro de la Comuna y de la AIT— dejó su testimonio desde la prisión de Satory, tras la derrota de la revolución: “Los días pasaron. La Comuna había muerto hacía tiempo. (.)Es imposible imaginar nada más horrible que las noches de Satory.

Bajo la lluvia intensa aparecían de tanto en tanto, a la luz de una linterna que se elevaba, los cuerpos acostados en el barro. Se oía el ruidito seco de los fusiles, se veían los fogonazos y las balas se desgranaban en el montón, mataban al azar. Otras veces se llamaba por nombres, algunos hombres se levantaban, llevando sobre la espalda la pala y la pica para cavar sus propias fosas. El cortejo fúnebre pasaba, se oían las detonaciones, se había terminado por esa noche.”

La insurrección de la Comuna de París

En marzo de 1871, la población obrera de la ciudad protagoniza una acción revolucionaria conocido como la Comuna de París.  Hecho que se desata tras la conclusión de la guerra entre Francia y Prusia, dos meses antes. Puntualmente fue el vacío de poder que dejo esta derrota francesa, lo que aprovechan las organizaciones obreras y los sectores de la pequeña burguesía, para tomar el control de la capital en base a las armas.

Las ideas socialistas y democráticas sirvieron como inspiración para la aplicación de este programa revolucionario. Por ejemplo: la elección de un gobierno a través del sufragio universal, el derecho de los electores a remover inmediatamente de su cargo a cualquier funcionario del gobierno comunitario, el sueldo de un funcionario que sea equivalente al de un obrero, separación de la Iglesia y el Estado. Además se nacionalizó los bienes eclesiásticos, se suprimió el ejército permanente y la formación de una milicia popular, fijación de precios máximos para los alimentos, y la creación de cooperativas de trabajo.

Los comuneros fueron derrotados, tras dos meses de gobierno consecuencia del acoso padecido por dificultades financieras y por el cerco que estableció sobre París las tropas del jefe de la República Francesa, Adolphe Thiers. Reprimiendo estas de manera violenta a quienes se resistieran.

al es así que se arrestaron a 25.000 personas en la llamada semana “sangrienta”, aunque muchas de ellas fueron deportadas a las cárceles de las colonias francesas y otras murieron fusiladas. “Ahora el socialismo se ha acabado por mucho tiempo”, afirmó Thiers luego de su triunfo.

Thiers Jefe de la República Francesa

La rebelión de los obreros parisinos se convirtió en un símbolo para el movimiento obrero europeo, aunque estos fracasaron al quedar aislados del resto del país. Así las bases de la sociedad capitalista parecían cambiarse por primera vez impulsados por un movimiento revolucionario socialista. Se abre un período posteriormente a la Comuna de París que lleva a la consolidación definitiva de la Tercera República liberal de Francia.

En ella se sancionaron diversas leyes que fortalecieron el sistema, mediante la representación de la alta y mediana burguesía. Finalmente, el régimen parlamentario de Francia queda asegurado en 1875, tras la promulgación de una nueva Constitución y el sufragio universal.

Ampliación del tema:
LA TERCERA REPÚBLICA FRANCESA. El desastre de Sedán y la caída de Napoleón coincidieron aproximadamente con la derrota y la revolución. Los socialistas y anarquistas de la Primera Internacional proclamaron La Commune en 1871. El populacho, instigado por agitadores revolucionarios internacionales, constituyó un Gobierno independiente y cometió todo género de desmanes (incendios de edificios públicos, saqueos, asesinatos, etcétera), hasta que el legítimo Gobierno de Versalles- pudo reprimir la rebelión.

Thiers, nombrado presidente de la República, se dedicó con incansable tenacidad a la reconstrucción del país; en primer lugar atendió al pago de la indemnización de guerra, por medio de dos empréstitos suscritos en pocas horas, consiguiendo de este modo que las tropas alemanas evacuaran el suelo francés en 1873.

Organizó el Ejército a base del sistema de servicio obligatorio y consiguió de la Asamblea los créditos necesarios para convertirlo en el más potente de Europa. Una sola idea anidaba en el corazón de los franceses: recuperar Alsacia y Lorena.

Si bien al principio se produjo una explicable reacción monárquica y conservadora, las elecciones de 1884 dieron el triunfo a los republicanos de carácter demócrata y liberal. A partir de 1879 se inició una política marcadamente anticlerical. Por consejo del papa León XIII, los católicos acataron el régimen republicano, y aunque hubo roces y escándalos como el del Canal de Panamá y el asunto Dreyfus, la República se consolidó y Francia prosperó.

La condena de este oficial judío acusado de espionaje motivó el célebre Yo acuso, de Zola, la revisión del proceso y su final proclamación de inocencia, que fueron aprovechados por los extremistas para atacar al Ejército francés y desprestigiar a los conservadores. Y con él termina el siglo, pues, propiamente, el caso Dreyfus tuvo su mayor virulencia en 1901.

Nacionalismo, Imperialismo, Unificacion de Alemania e Italia

En la segunda mitad del siglo XIX surge una novedad en el ámbito político: el nacionalismo, producto este de la democratización política vivenciada en esos tiempos.

No obstante, es en Gran Bretaña y Francia entre los siglos XV y XVIII, donde puntualmente se desarrolla un proceso de construcción de Estados centralizados y modernos de toda Europa occidental. Estos se manifestaban representantes de naciones, es decir, del conjunto mayoritario de sus habitantes que compartían una misma nacionalidad. La cual era definida por los sentimientos de pertenencia que compartían los habitantes de un mismo territorio, esta manifestación fue durante la primera mitad del siglo XIX. El compartir la lengua, la religión, la tradición y las costumbres, hicieron surgir estos sentimientos unánimes.

Se puede afirmar, que en la formación de estados nacionales fue importantísima la difusión del nacionalismo, esta corriente de pensamiento creada por intelectuales, ya sea filósofos políticos como artistas.  El pensamiento y el sentimiento nacionalistas sirvieron para unificar culturas y sociedades dentro de un estado nacional.  Esta ideología también funcionó como un principio de acción política para las relaciones internacionales.

Posteriormente, y de igual manera que esta construcción de estados centralizados y modernos de Europa occidental, en la segunda mitad del siglo XIX se evidenció en Alemania e Italia. Considerándose estos nuevos estados en las representantes de las naciones alemana e italiana.

Los grupos de habitantes que no se sentían representados y a su vez representada su nacionalidad por los Estados centralizados, vieron plasmados su aliento al reclamo mediante el desarrollo de la política de democratización. No obstante, quienes organizaban partidos políticos, eran también estos grupos que exigían el derecho a formar un estado independiente, es decir el denominado derecho de autodeterminación. Fue en las regiones de Europa cuyos habitantes habían formado parte de los imperios, como el alemán y el otomano, en donde se hicieron estos reclamos de una manera más intensa.

Sin embargo, los conflictos se multiplicaron ya que no había resultado de manera satisfactoria, la división de esos imperios en  nuevos Estados. Este derecho de autodeterminación mencionado anteriormente, fue reivindicado por todos. Francia, Inglaterra y España eran estados que se habían centralizado inicialmente, y ellos tampoco quedaron afuera de los reclamos nacionalistas. Así, estimuladas por la posibilidad de lograr sus objetivos a través de  elecciones, las poblaciones regionales emprendieron movilizaciones con caracteres políticos.

El imperio otomano y los reclamos nacionalistas en la región de los Balcanes. A partir de 1875 se produjeron rebeliones nacionalistas por parte de los Serbios, Bosnios  y Búlgaros, contra el dominio turco. Como consecuencias de estos movimientos se desmembró el Imperio Otomano y se formaron nuevos estados como Rumania (1881) , Serbia (1882) y Bulgaria en 1908.

Gran Bretaña y las reformas liberales: Era Victoriana Imperialismo

GRAN BRETAÑA: LA ÉPOCA VICTORIANA Y LAS REFORMAS LIBERALES

En el período que comprende 1837 a 1904, la reina Victoria de Hannover, con sólo dieciocho años de edad, gobierna Gran Bretaña. País, que bajo este gobierno vivenció importantes cambios en el ámbito político, y que desencadenaron de manera paulatina en la reformas liberales.

Durante este período, la clase gobernante inglesa esta representada políticamente por dos grupos: los whigs y los tories. Estos debieron emprender importantes transformaciones, consecuencia de las demandas sociales y políticas impulsadas por la pequeña burguesía y la clase obrera.

El reinado Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismode la Reina Victoria fue el más extenso de la historia británica (64 años).Ese período fue llamado por los historiadores la era victoriana, y en él Gran Bretaña se consolidó como una monarquía parlamentaria y como el impero colonial más extenso del planeta

Así, la ampliación del derecho al voto en 1832 se efectivizó como la primera reforma realizada. Sin embargo, quienes solamente tenían la plena participación de ella eran el 15% de los varones adultos. El sector que salió más favorecido de todo ello fue el campo, ya que en la ciudad los obreros no podían votar. Lo más sobresaliente de esta reforma fue que los tories, es decir la aristocracia conservadora y un sector de los whigs, los liberales moderados ingleses, estuvieron de acuerdo en la misma.

Sin embargo, la participación de la pequeña burguesía y de los obreros calificados, se produce en 1867 con una nueva reforma electoral que duplicó el derecho al voto. No obstante, esta reforma en 1874 se completa con el establecimiento del voto secreto. Y es el 1884 y 1885, cuando las leyes amplían el voto al 70% de los varones adultos.

La alta burguesía inglesa frente a esta serie de transformaciones reaccionó y finalmente las rechazó. Rechazo que este sector manifestó a través de la búsqueda de acuerdos con la aristocracia conservadora y que tenían como objetivo, combatir con más fuerza a los liberales reformistas y evitar así la sanción del voto universal.

Años después, se comenzaron a representar los intereses de la clase obrera con la creación de un nuevo partido político: el laborista. Ello fue en 1906, junto con el planteamiento de la necesidad de realizar reformas sociales y políticas que acrecentaran las bases del sistema político inglés.

Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismo

William Gladstone: Durante el reinado de Victoria este político liberal ocupó el cargo de Primer Ministro entre 1868 y 1874. Durante su gobierno se llevaron a cabo reformas que cambiaron el sistema electoral, ampliando el número de ciudadanos admitidos para votar.

Un grupo de mujeres se reunieron con este Ministro reclamándole el derecho al sufragio, pero a pesar de sus insistencias, no lo lograron hasta principio del siglo XX. La política reformista continuó también durante el gobierno del conservador Disraelí perteneciente al Partido Conservador (Tory) entre 1874 y 1880

 

 

Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismo

 

Disraelí: Aunque Gladstone y Disrelí pertenecían a partidos opuesto y compitieron por el cargo de Ministro, ambos impulsaron la política expansionista británica. Este Ministro fue el favorito de la reina Victoria, quien le concedió el título de Conde

 1901: Muere la Reina Victoria I

El 22 de enero de 1901, muere Victoria, tras un reinado de casi 64 años. El dolor de esta pérdida alcanzó a casi todos los ciudadanos británicos, tal es así que por las calles de Londres, hasta las prostitutas vestían de luto. Quien describe con palabras justas este hecho es el poeta Robert Bridges: «Parece como si se hubiera caído la clave del arco del cielo». Gran bretaña, bajo su reinado acentuó de una manera increíble su propia personalidad y además expandió los límites de su imperio.

Tal es así que reorganizó  los dominios de Australia y Nueva Zelanda, en 1856; del Canadá, en 1867; y de la India, en 1877.  Además, se afianzó en lugares clave para el tráfico marítimo internacional, como el estrecho de Gibraltar, las islas Malvinas, Santa Elena, las Antillas y la Ciudad del cabo, entre otras. Victoria fue un ejemplo en un determinado sentido de la moral basada en la austeridad y de un ardiente imperialismo, resultando su vida ser elegida como un verdadero modelo para su tiempo y su patria. Acompañando así la construcción del imperio más poderoso del mundo.

La antigua época victoria acaba de manera oficial, con la ascensión de Eduardo VII, segundo hijo de la reina Victoria y del príncipe consorte Alberto.  Lugar que ocupó un nuevo espíritu liberal del siglo XX. Este trono fue ocupado por el gordo, calvo y envejecido Eduardo, que con 59 años poseía una reputación de libertino. Colocado entonces en la mira de la atención pública, se aludía a su larga e intensa vida sentimental, afirmándose: «No podemos pretender que no haya nada en su larga vida que los que le respetamos y admiramos deseemos que hubiera sido de otro modo».

Sin embargo, el pueblo británico aunque Eduardo fuera un libertino, pero profundamente moderno, lo acepto y quiso así.  Aportando a la corona una vitalidad y refrescante alegría, lo que le faltaba a esta tras 64 años de estricta moral victoriana. Eduardo además, vestía de forma espontánea pero con suma elegancia. Sin dudas, con euforia una multitud aplaudió tras el triunfo de su caballo en un Derby, manifestando la población: “el monarca despliega gran actividad”.

Adoptando un papel contrario al de su madre que intervenía activamente en la política, Eduardo optó por ser plenamente ceremonial, logrando así su perdurabilidad en la vida política inglesa. Finalmente en 1910, finaliza esta época eduardiana signado por la muerte del monarca. Nueve años que sirvieron para preparar el terreno hacia las monarquías constitucionales modernas.

La Ilustracion y La Revolucion Francesa Resumen Historia

La Revolución francesa asume poco a poco las ideas ilustradas con el fin de obtener un nuevo orden político que se base en el principio fundamental de la razón.

En Francia, como en toda Europa, se había mantenido durante muchos siglos el feudalismo, lo que producía una profunda desigualdad económica, social y cultural. La monarquía francesa, (en la imagen Luis XVI) como antes la española, se había convertido en una fuerza extraordinariamente poderosa que había arruinado al país en continuas guerras por dominar Europa. París era una ciudad inmensa en la que la corte reunía todo el lujo imaginable, en perfecto contraste con la miseria de las capas más humildes de la población. Las desigualdades sociales impedían que germinase el espíritu de fraternidad que toda religión pretende y que segùn la fe católica, debía alcanzar a todos, y no a una pequeña secta, como había sucedido con las comunidades americanas.

Francia sufría una vida social caótica. Mientras que las élites americanas querían, ante todo. mantener una ciudadanía homogénea, las élites francesas exigían una política racional que eliminara el caos social y organizara la vida de la sociedad entera. Mientras que en América el Estado se limitaba a poner de acuerdo a los diferentes parlamentos, en Francia el Estado, las manos del rey, era muy poderoso y ahogaba a la sociedad con impuestos, intervenía un territorio muy unificado, y se esperaba de él que regulara la vida de todos los hombres.

La previsión sensata había sido la de una Ilustración paulatina, progresiva; pero el presente puso ante los espíritus ilustrados una situación revolucionaria, para la que no estaban preparados. El antiguo Estado omnipotente se hundió y el vacío debía ser llenado revolucionarnariamente. La razón debía ir por grados, paso a paso, pero la Revolución, por el contrario, no podía esperar. De esta forma se le exigió a la razón ilustrada algo imposible, insensato para ella misma. Por mucho que los fines de la Ilustración fueran las consignas de la Revolución, esta no era el escenario previsto por la propia llustraciòn.

El idealismo de los dirigentes de la Revolución prendió con entusiasmo en las clases populares y se transformó a menudo en exaltación incontrolada.

Ilustración y Revolución

La Revolución se inició con medidas radicales, pero en sí as esperanzadoras. Se exigió una nueva constitución politica para Francia. Se rompieron las diferencias entre los, burgueses y plebeyos. El pueblo llano fue la nacíón y se definió como el soberano. Muchos bienes de la lglesia fueron puestos al servicio de ese pueblo llano. Los bienes de lanobleza tenían que legitimarse por su productividad, por el beneficio que producían y así podían venderse y comprarse. Muchos fueron confiscados y cambiaron de manos.

Se afirmó el derecho del hombre a la igualdad, educación, a la propiedad, a la cultura. Nadie podía dudar de que se trataba de una causa noble. Como dijo Kant los hombres no quisieron ser solo felices, sino ser y dignamente felices. (imagen el tercer estado en Francia, los humilde, llamados Sans Culotte, por que no usaban calzoncillos)

El caos social y político determinó el dogmatismo de los adores, inclinados a tomar decisiones drásticas y radicales sin pestañear. Esa violenta situación, llena de riesgos e inseguridad, reclamaba una forma de vida parecida a la de los viejos fanáticos religiosos. La Ilustración no había querido esta situación , pero tampoco pudo impedirla. Con la Revolución emergió lo imprevisible , lo impredecible de a historia, lo que ninguna teoría podia anticipar ni dominar en su concreción

Sin embargo, ese hecho cambió la realidad social e histórica de Europa. Por primera vez, las masas sociales tuvieron acceso a la acción política y la determinaron. Se alteró tanto a vida europea y mundial que el movimiento de la Ilustración se vio obligado a transformar-se profundamente. La Revolución creó poderes nuevos, los Estados contemporáneos, que no se dejaron influir por las consignas ilustradas en su totalidad. El siglo XIX produjo los primeros intentos de esa transformación de la Ilustración bajo el nuevo contexto de la sociedad de masas y del Estado moderno.

¿Cuál fue la razón más profunda de la Revolución?
¿La Revolución formaba parte de la propia Ilustración o era más bien una consecuencia de algo ajeno a ella? Los jóvenes revolucionarios, como Marat, Robespierre o Danton, no se vieron a sí mismos como los prudentes ilustrados de la generación anterior, como Voltaire, Hume, Kant o Diderot.

No se vieron como los hombres confiados en la experiencia, sino como los legisladores romanos antiguos, los forjadores de nuevos Estados. No se vieron como los reformadores, que cuentan con mucho tiempo por delante para realizar sus planes, sino como los apocalípticos que tienen poco tiempo, que lo quieren todo aquí y ahora. Es verdad que la llustración no supo ordenar la situación revolucionaria.

En este sentido fracasó históricamente al ser incapaz de ordenar el presente. La Revolución, con su sentido absoluto de la razón política, no fue una consecuencia necesaria de la ideología ilustrada.

Algo Mas…

El materialismo ilustrado no trató de convertirse en un sistema cerrado como el de Spinoza, para deducirlo todo desde los átomos en movimiento. Solo los más estrechos de los pensadores ilustrados, como Helvetius o D’Holbach, fueron por ese camino, cercano al cartesianismo y criticado por los más lúcidos, como Diderot o Kant.

Los pensadores más sobresalientes o bien se mostraban escépticos respecto de la posibilidad de conocer los componentes últimos de la realidad, o bien se limitaban a afirmar que el mundo era una realidad evolutiva, sin comprometerse mucho con enunciados concretos. De esta forma, la Ilustración nunca fue especialmente fundamentalista, pues su materialismo no era capaz de formar un sistema. Se entendía, más bien, que lo que hubiese de orden o desorden en el universo procedía de él mismo.