Los Alpes

Cordillera Ruwenzori Geografia, Lagos, Montañas y Flora

Ubicación de la Cordillera Ruwenzori
Geografía, Lagos, Montañas y Flora

Las zonas de fractura más grandes de la corteza terrestre se hallan al este del África ecuatorial. Se encuentran enormes lagos sobre las más altas montañas africanas, que son, entre otros, el Ruwenzori con sus diferentes franjas de vegetación, el Kenia y el Kilimanjaro, cima ésta la más alta y célebre del continente africano.

Esta cordillera está ubicada en  África central situada en el Gran Rift Valley, en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo, entre el lago Alberto y el lago Eduardo.

La cadena Ruwenzori fue visitada en 1889 por la expedición del explorador de origen británico sir Henry Morton Stanley, y los principales picos fueron explorados en 1906 por la expedición del italiano Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos. Son varias las cimas que superan los 4.877 m de altitud, pero la más elevada es la del monte Margherita, con 5.119 m.

La mitad oriental del África ecuatorial y tropical está ocupada por una meseta que no solamente es la más alta del continente, sino una de las más destacables del mundo. Esta meseta corresponde a la zona de fractura del África oriental, zona que se extiende de norte a sur en una longitud de aproximadamente seis mil kilómetros y es, por lo tanto, una de las más importantes del mundo.

Partiendo del lago Niasa, en el sur, se la puede seguir en dirección al mar Rojo, y desde aquí a lo largo del mar Muerto en Jordania y de la depresión de Bekan en el Líbano hasta aproximadamente los 37° de latitud norte.

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Tolomeo tenía conocimiento de esta meseta y también del este de África. En el mapa de África que construyó, situó las fuentes del Nilo poco más o menos en el lugar en que en realidad se encuentran. Representó esta zona como formada por lagos y altas montañas.

Al norte del lago Niasa la zona se divide en dos ramificaciones: la occidental y la oriental. La rama oeste pasa por el lago Tanganica, los lagos Kivu, Eduardo y Alberto, mientras la otra lo hace por el lago Natrón y Rodolfo. Entre estas dos ramificaciones se halla si lago Victoria.

Este lago merece el título de mar interior, ya que su superficie alcanza los 66.260 km2, es decir, más del doble que la de Bélgica. Después del lago Superior de América del Norte, el lago Victoria constituye la mayor reserva de agua del mundo.

En general, los lagos de África oriental, al estar formados en barrancos, son muy profundos; se exceptúa el lago Victoria, cuya máxima profundidad es de 81 m. El lago Tanganica, por ejemplo, llega a alcanzar, en algunos lugares, una profundidad de hasta 1.400 metros.

Entre estos lagos se alzan los picos más altos del continente africano. La inmensa mayoría son de origen volcánico y el resultado de corrimientos y de movimientos geológicos. Algunos son tan famosos como los lagos en los que se reflejan. Basta pensar en el Ruwenzori, que se eleva, en la parte occidental de la fractura, hasta los 5.125 metros.

El Ruwenzori, ubicada a caballo sobre la frontera entre el Congo (Leopoldville) y Uganda, es en realidad un macizo rodeado de numerosas cimas. Las de mayor importancia son los picos Margarita, de 5.125 metros;  Alejandro,  de  5.105,  y Alberto, de 5.100 m, y que cuentan entre los más elevados de África.

Varias expediciones se han propuesto vencer estos picos, pero no siempre con resultados totalmente satisfactorios. En efecto, a pesar de que estos picos se encuentren en África ecuatorial, están recubiertos de nieve y de glaciares. Sin embargo, algunas expediciones han conseguido su objetivo; por ejemplo, el equipo belga dirigido por Grunne.

A los miembros de esta expedición les chocó enormemente la gran diversidad de la flora según la altitud que iban alcanzando. Al pie de la montaña se encontraban en plena selva tropical; a partir de los 2000 m, límite de la zona habitada, la vegetación se hace muy particular, se hallan grandes cantidades de heléchos gigantes. En las zonas en que sobrepasan, más o menos, los 2.300 m aparecen los bosques de bambú, algunos de los cuales llegan a sobrepasar los 30 m de altura.

Siguiendo la ascensión se va a parar a un medio bastante extraño: por todas partes crece un musgo muy espeso en el que uno se hunde profundamente. Esta verde alfombra está adornada, toda ella, por exóticas flores.

La flora alpina, que domina a partir de los 3.000 m, comprende el brezo arborescente, la orquídea, mientras que las zonas más elevadas están cubiertas por musgos y liqúenes. A partir de los 4.500 m comienzan las nieves eternas.

Es fácil comprender que una escalada en un medio de este tipo no puede hacerse en una jornada; además, claramente se advierte que sólo alpinistas experimentados pueden ser capaces de llevarla a buen fin. Sin embargo, aunque la cima no está a su alcance, el turista puede lograr alcanzar una altura de varios miles de metros. Al pie del Ruwenzori existe un confortable hotel que se construyó durante la administración belga.

Si el Ruwenzori forma parte de la fractura centroafricana a la que también pertenecen los lagos de la frontera oriental del Congo, los más altos picos de África se encuentran al borde de la fractura oriental que comprende, entre otros, los volcanes de Kenia y Kilimanjaro.

El monte Kenia, con una altura de 5.194 m, constituye un macizo similar al Ruwenzori. Se eleva por encima de la meseta de Leikipia, que ya tiene una altura de 2.000 m. Alrededor del cráter, cuya circunferencia alcanza unos cuatro kilómetros, se encuentran varios glaciares, algunos de los cuales alcanzan una longitud de 1.500 metros.

El volcán de Kenia no es la única elevación de la zona de fractura del este africano; existen otras cimas como la de Elgon; hay también varios lagos como el de Baringo, el Rodolfo, el Estefanía y el Naiwacha. Más hacia el sur, un poco más allá de la frontera de Tanzania, se alza el Kilimanjaro, que con sus 6.010 m constituye la mayor elevación de África. En swahili, Kilimanjaro significa «montaña brillante».

El Kilimanjaro no forma parte de un macizo ni de una cordillera, sino que se yergue, como un gigante solitario, sobre un paisaje de estepa. Se trata de un volcán que, de hecho, posee dos cimas: el Kibo, la mayor, con 6.610 m, y la de Mawenzi, con 5.235. Ambas están unidas por una cresta de rocas volcánicas.

Este gigante africano no fue descubierto hasta el año 1848 por el misionero alemán Johannes Rebman. Se conquistó por primera vez, al menos el pico de Kibo, en 1889 por el naturalista alemán Hans Meyer. Nueve años más tarde, Meyer repitió su hazaña y conquistó de nuevo el Kibo y más tarde el Mawenzi.

La ascensión al Kilimanjaro no entraña grandes dificultades. Con periodicidad son organizadas expediciones que alcanzan la cima generalmente en unos tres días. Algunas personas han efectuado la ascensión docenas de veces.

El Kilimanjaro es una de las montañas más conocidas del mundo, en gran parte quizá debido a la novela de Ernest Hemingway Las nieves del Kilimanjaro. Al pie del gigante, que ocupa una superficie de 450 km2, se encuentra una de las zonas de África de mayor riqueza en fauna. Se han creado reservas naturales, siendo una de las más importantes el Parque Ambolesi-Masai.

El Kilimanjaro también desempeña un papel sobresaliente en la vida de los indígenas; son numerosos los que le atribuyen poderes sobrenaturales. Otro gigante africano, el Meru, con sus 4.563 m, está separado del Kilimanjaro solamente por unos cuarenta kilómetros ; la vecindad del gigante le resta importancia.

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La Cordillera de los Andes Geografía Clima Ubicación Montañas

Montañas de la Cordillera de los Andes
Características Geográficas

La cordillera de los Andes, en América del Sur, es la prolongación de las montañas Rocosas de América del Norte. Es una montaña reciente con picos muy altos y nevados. Debido a la altitud y la sequedad, el país es muy árido. La población, que conoce una vida bastante primitiva, se dedica a la agricultura y la ganadería. En algunos lugares la existencia de minerales ha dado lugar al nacimiento de la industria moderna.

Las cadenas montañosas del occidente de América del Norte se prolongan a través de América central hasta el sur del continente. Estas montañas se denominan cordillera de los Andes o, más simplemente, los Andes. De norte a sur, los Andes bordean la costa occidental de América del Sur, dejando solamente un espacio muy estrecho de zona costera. Existen incluso lugares que carecen de playa y en los que la montaña se yergue sobre el mismo borde del mar en el que se transforma en una serie de archipiélagos.

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La cordillera de los Andes es sensiblemente más estrecha que las montañas Rocosas. Su anchura máxima, más o menos a la altura del trópico de Capricornio, es de 600 km. Sin embargo, los Andes son mucho más altos; varias de sus cimas se elevan a más de seis mil metros.

El Aconcagua, por ejemplo, tiene una altura de 7.039 m, y el Illimani, 6.410. Prácticamente todos los picos elevados son volcanes. Los más altos, incluso los situados en los trópicos, están cubiertos de nieves perpetuas. En las zonas templadas la nieve forma glaciares que en algunos lugares descienden hasta el mar.

Los Andes son muy escarpados y de acceso muy difícil; los puertos están a gran altura; el de Cumbu, por ejemplo, que asegura el paso entre Chile y Argentina, se encuentra a una altura de 3.700 metros.

La aridez del paisaje es una característica de estas montañas; la gran altitud y la sequedad afecta el desarrollo de la vegetación, y además el clima es muy riguroso en los Andes meridionales. Esta sequedad se explica por el hecho de que las más altas cimas interceptan los vientos lluviosos del oeste.

Por otra parte, las inmensas extensiones de nieve alimentan regularmente los cursos de los ríos. Gracias a. las enormes cantidades de agua de fusión, el Amazonas, el Orinoco y otros ríos reciben copiosísimos caudales de agua.

Las pronunciadas pendientes hacen que el agua que discurre excave profundamente el lecho; también los ríos arrastran grandes cantidades de materiales de aluvión que dejarán en sus cursos inferiores, cuando se deslice, por el llano y en sus estuarios. De esta manera se construyen grandes deltas, y las zonas aluviales han dado lugar a algunas regiones muy fértiles de América del Sur.

Los Andes están formados de rocas muy duras, generalmente de granito. Es de gran importancia la riqueza mineral de estas zonas. Los Andes constituyen un macizo terciario y, como las otras cadenas del sistema alpino, no están aún estabilizadas. La prueba de esta inestabilidad viene suministrada por los numerosos seísmos que sacuden frecuentemente a los países andinos, provocando terribles cataclismos y causando cada vez numerosas víctimas.

Otra prueba de esta situación es la existencia de las fosas abisales que se extienden a lo largo de la costa occidental de América del Sur. Delante de la costa de Perú y de Chile el fondo del océano se hunde bruscamente en una fuerte pendiente. Entre distancias muy cortas se registran diferencias de nivel asombrosas. Desde una gran altura el terreno desciende de repente profundamente bajo el mar. La diferencia de nivel puede llegar incluso hasta los 14.000 metros.

Los lugares donde los Andes alcanzan su máxima anchura están fundamentalmente constituidos por dos cadenas de montañas paralelas, exactamente como ocurre en las montañas Rocosas de América del Norte. Entre estas dos cadenas montañosas se encuentran mesetas de 3.000 a 4.000 m, por ejemplo en Bolivia y Perú. A lo largo de la costa occidental, igual que en las montañas Rocosas, se alza una cadena costera de menor altura. Entre ésta y los Andes se extiende el valle longitudinal de  Chile.

cuadro altura de las montañas de los alpes

En realidad, la cordillera de los Andes no es más que un sector de un sistema que rodea al océano Pacífico. Sabemos ya que los Andes se prolongan hacia el norte a través de América central hasta las montañas Rocosas. Por Alaska alcanzan finalmente Japón, para terminar en una serie de islas ecuatoriales del Pacífico occidental. En dirección sur, los Andes terminan en la Antártida en una serie de islas. Entonces el sistema se eleva nuevamente en dirección a Nueva Zelanda e Indonesia.

La cadena de los Andes atraviesa diversos Estados de América del Sur: Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Venezuela, Brasil y Argentina alcanzan este macizo por sus fronteras occidentales. El Estado andino situado más al norte es Colombia; aquí el macizo se abre en forma de abanico de tres ramas. Una de éstas penetra hasta Venezuela, dominando con sus elevaciones escarpadas y sus numerosos cabos y bahías el mar del Caribe. Desde el océano Atlántico se pueden apreciar los picos nevados de este contrafuerte, que pasan de 5.000 metros.

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Desde allí el macizo prosigue, cruza el Ecuador, Perú y Chile en un largo reguero de varios millares de kilómetros con abundantes volcanes, algunos de los cuales están todavía en actividad. Las ciudades de Valparaíso y de Concepción de Chile tienen aún las cicatrices de las destrucciones provocadas por los movimientos tectónicos, es decir, los movimientos de la corteza terrestre.

Para prevenir al menos estos movimientos, cada Estado sudamericano tiene establecido su Instituto de Sismología, donde las sacudidas terrestres son registradas y estudiadas. Argentina posee un centro de este tipo en San Juan; Perú lo tiene en Cuzco; el del Ecuador está en Ambato, y el de Venezuela, en Caracas.

Nos resta dar algunos datos sobre la población andina. Son probablemente de origen asiático, pero en este terreno debemos limitarnos a la mera conjetura. En otros capítulos trataremos más detenidamente la historia y las culturas que se han desarrollado en estas salvajes regiones montañosas. Digamos, sin embargo, que los pueblos más civilizados de América del Sur han habitado en las altas tierras de los Andes. Al hacer esta aseveración pensamos en los chibchas de Colombia, en los incas de Perú y en los araucanos de Chile.

Sin embargo, actualmente apenas subsisten más que las ruinas de estas civilizaciones de las regiones altas. En la actualidad los pueblos andinos viven de nuevo en condiciones más bien primitivas y precarias.

En Bolivia, calificada a veces de «techo del mundo», la mayor parte de los habitantes viven a más de tres mil metros de altura. La mayoría de la población es de raza india. Sus instituciones son aún muy primitivas y tienen costumbres muy curiosas. Las poblaciones autóctonas, especialmente las que viven en los parajes del lago Titicaca, llevan vestidos de vivos colores.

Se cubren con el poncho, y tanto las mujeres como los hombres llevan un sombrero de cuero o de fieltro. Se dedican a la agricultura y a la cría de animales domésticos de modo muy primitivo. Construyen con paja trenzada sus pequeñas embarcaciones, a bordo de las cuales navegan por el lago Titicaca para ir a vender sus productos en las poblaciones vecinas.

Sobre este lago —el lago navegable más alto del mundo— se narran muchas leyendas. Así, la primera pareja incaica habría sido creada en la península de Copacabana por el dios Sol, para que mostrase el camino de la civilización a la población inculta que habitaba esta región.

Pero el mundo ha penetrado hasta los Andes. Los minerales encontrados en estas montañas han dado lugar al nacimiento de una potente industria minera. Esto ha obligado a establecer buenas vías de comunicación.

Los deportes de invierno han conquistado también los Andes, aunque la mayor parte de estos centros son tan elevados que muchos extranjeros los evitan por razones de salud. El aire en estos lugares está tan rarificado que a veces provoca el «mal de las montañas».

Aparte de la explotación minera, estos macizos montañosos poco más ofrecen como fuente de riqueza. Una agricultura muy rudimentaria y una escasa ganadería procuran el abastecimiento, que es, para gran parte de la población, extremadamente reducido. En las pendientes de los profundos valles, sobre todo en Perú, pastan las llamas y las alpacas.

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Los Apeninos Características Ubicación Cultivos Fauna

Cadena Montañosa Los Apeninos
Características –  Ubicación-

Los Apeninos, es una joven cadena montañosa de Italia que se extiende a lo largo de toda la península italiana, desde los Alpes ligures por el noroeste hasta el estrecho de Messina y la isla de Sicilia por el sur. La cadena es un ramal del sistema montañoso alpino y se compone de ocho sierras, entre las que destacan la lucana, la toscana, la umbra y la calabresa.

La cadena, de aspecto generalmente uniforme, tiene 1.290 km de longitud y llega a alcanzar hasta los 129 km de anchura. La corteza terrestre no está todavía estabilizada en los Apeninos, por lo que éstos se hallan sujetos a sacudidas sísmicas y a manifestaciones volcánicas. No debemos menospreciar el papel histórico representado por los Apeninos.

Los Apeninos, que corren de norte a sur de la península italiana como si fueran su espina dorsal, nacen en los Alpes ligúricos encima de Genova. Se curvan entonces hacia el mar Adriático y discurren hacia el sur, en dirección a Calabria. Reaparecen en Sicilia y también en África del Norte.

Los Apeninos son una cordillera terciaria de estructura a veces muy complicada. Esta cordillera constituye una traba para las comunicaciones entre el mar Adriático, al este, y el Tirreno, al oeste. La cordillera de los Apeninos tiene una longitud total aproximada de 1.400 km, aunque su anchura excede raras veces los 150 km. Su cumbre más alta, el Gran Sasso, llega casi a los 3.000 metros; pero la altura media del macizo es de 1.200 m. La cordillera no presenta fenómenos, glaciales en ningún punto.

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Los Apeninos son una formación joven cuya evolución no ha terminado; presentan fallas en numerosos lugares, y el país está sometido todavía de modo regular a fenómenos sísmicos así como a un vulcanismo activo.

Los Apeninos están, por otra parte, sometidos a una fuerte erosión tanto por parte del viento como del agua. La montaña alcanza a menudo la orilla del mar y reduce la costa a una delgada banda rocosa.

Esta cordillera disfruta en toda su longitud de un clima mediterráneo y por lo tanto encontramos en ellos una vegetación meridional: viñas, olivares y agrios.

La mayor parte de la montaña está sin cultivar y en estado salvaje, especialmente en los Abruzzos, en donde abundan los fenómenos calcáreos. Los Abruzzos forman la parte central de la cordillera y se componen principalmente de rocas calcáreas del secundario y del terciario.

Se trata de la región más pobre y menos poblada de Italia. Debido a las escasas posibilidades que ofrece el país, la población emigra de modo creciente. Por otra parte, a causa de la altura, el clima es relativamente frío y muy húmedo.

Antaño los Apeninos estaban cubiertos de hayas y de castaños; pero sus bosques han ido desapareciendo progresivamente, destruidos por la abundancia de rebaños de ovejas y de cabras.

Imagen de los Apeninos

Una Vista de los Apeninos

En la actualidad, la gente del país practica todavía una especie de trashumación: Los rebaños pacen en la montaña en verano y en invierno descienden a las llanuras costeras. Los lobos, osos, zorros y gamuzas, que antaño abundaban, han desaparecido casi totalmente en la actualidad.

Los Apeninos se dividen, de norte a sur, en cuatro partes. El Apenino ligur se halla al norte de Génova y está unido a los Alpes. Esta parte de la cadena apenina llega hasta la costa y deja muy poco espacio para los núcleos urbanos y las vías de comunicación. Luego sigue el Apenino toscano.

Las capas arcillosas son responsables de corrimientos de tierras en la época de las lluvias, corrimientos que amenazan a veces a algún que otro pueblo que en algunas ocasiones han llegado a destruir. El Apenino toscano es en canteras, entre las que figuran las que proporcionan el célebre mármol de Carrara.

Por lo que se refiere a los minerales en general, los Apeninos no encierran una gran riqueza. No obstante, se encuentran piritas, bauxita, minerales de cobre y, sobre todo, de mercurio (Italia es el primer productor mundial).

Estos mtaerales se dan especialmente en la parte central de la península, acude se halla también lignito. Sicilia, en cambio, es rica en azufre hasta el punto de que Italia es el  tercer país productor después de Estados Unidos y Japón. Sin embargo, la riqueza principal de los Apeninos es la fuerza hidráulica, que se obtiene de numerosos e importantes saltos de agua.

El río Arno atraviesa la Toscana y en la depresión formada por este río se levanta la famosa ciudad de Florencia. Un poco más al sur corren las aguas del Tíber, que riegan Roma. Los Apeninos son muy accidentados en la región de Napóles, en donde los movimientos sísmicos prueban que la corteza terrestre no ha alcanzado todavía el estado de equilibrio.

El Vesubio está también allí para probar a los habitantes de la región que el suelo no se halla estabilizado. En Calabria, completamente al sur de la península italiana, la montaña es claramente más estable debido a su estructura cristalina. Esto no impide que se produzca  algún  temblor  de  tierra.

Los Apeninos tienen también su historia; o más bien representaron su papel en la historia de Italia, por lo que se refiere a la división del país en distintas regiones geográficas que, desde el punto de vista político, han sido igualmente independientes unas de otras. Italia es, efectivamente, una de las últimas regiones de Europa en quedar unificada territorial y políticamente.

La pequeña República de San Marino, que debe su independencia al hecho de alzarse sobre un peñón, es el último ejemplo del fraccionamiento territorial de Italia, al que no se puso fin hasta 1870.

Durante la segunda guerra mundial, los Apeninos ocuparon un lugar en el tablero de ajedrez de los estrategos. Pues, efectivamente, dividen Italia en dos zonas: una orientada hacia el mar Tirreno y la otra sobre el Adriático.

En su avance hacia el norte, las tropas aliadas utilizaron hábilmente en su favor esta configuración del terreno, presionando alternativamente sobre una u otra zona. Hacia el fin de la campaña de Italia se mostraron especialmente activos en la zona este de los Apeninos porque esta vertiente abría camino en dirección a la llanura del Po.

Estos acontecimientos fueron, sin embargo, menos espectaculares que la proeza realizada por los paracaidistas alemanes en los Abruzzos. Se trata de un hecho en conexión directa con el hundimiento de la Italia fascista en 1943. Después que los aliados hubieron desembarcado en Sicilia, el 10 de julio del mismo año, los acontecimientos se precipitaron. Mussolini fue internado en la isla de Ponza el 26 de julio y transferido luego a la isla de La Maddalena,  entre Cerdeña y Córcega.

El mariscal Badoglio, que presidía el Gobierno italiano, temía, sin embargo, que el duce fuera rescatado y le hizo transportar a un hotel situado en la cumbre del Gran Sasso, a 2.900 m de altura. Badoglio no tuvo en cuenta la audacia de los paracaidistas alemanes.

El mayor Harald Mors organizó un aterrizaje en los alrededores del hotel. Algunos paracaidistas conducidos por Mors y por el Oberstumbannführer de las SS Otto Skorzeny consiguieron hacer pie en aquellos lugares el 12 de septiembre de 1943 y liberar a Mussolini sin disparar un solo tiro. Mussolini consiguió formar un nuevo Gobierno fascista en el norte; pero su existencia fue efímera.

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Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia Características

Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia

Los Dolomitas, situados en el norte de Italia, ejercen gran atracción sobre los turistas. Es una subdivisión de los Alpes orientales y está situada en los Alpes Tiroleses del sur, al este del río Adigio. Varios de sus picos están formados por rocas dolomitas que destacan por sus inusuales colores.

Los Alpes dolomíticos alcanzan su mayor elevación en el monte Marmolada, a 3.342 m de altitud, y otros dieciocho picos llegan a los 3.050 m. Podemos encontrar glaciares en la cordillera. Muchos de estos elevados picos fueron escalados por primera vez a finales del siglo XIX por alpinistas británicos.

La región es fácilmente accesible por el puerto del Breñero. La región, es decir, el Tirol del sur o Alto Adigio, presenta sin embargo espinosos problemas al Gobierno de Italia. La mayoría de la población es efectivamente de lengua alemana y tendencia pro austríaca y pide ser anexionada a Austria. No hay ni que decir que Italia rehusa esta solución.

En el norte de Italia, entre el curso superior del Piave, al este, y el del Adigio, al oeste, se halla una de las partes más notables de los Alpes calcáreos meridionales: los Dolomitas. Éstos, pues, forman parte de los Alpes, pero tienen un carácter muy particular. Se ha dicho de los Dolomitas que son las montañas más verticales del mundo, aunque esta afirmación debe aceptarse con las naturales reservas.

Esto no impide que los picos desnudos aparezcan entretallados y dominen los pastos de altura y los bosques. Esas cumbres sobrepasan a menudo los tres mil metros. Las masas calcáreas que componen esas montañas están hechas de caliza hidráulica o dolomía, nombre que deriva del de Déodat de Gratet de Dolomieu, geólogo francés que realizó estudios sobre el macizo en el siglo XVIII.

dolomitas en italia

Las escarpadas paredes rocosas de los Dolomitas y sus famosas Tres Cimas (Tre Cime) se alzan para formar un majestuoso paisaje de casi 3.000 metros de altitud.

Aunque muy accidentada, la región, que ofrece a la contemplación fantásticos paisajes, es de acceso relativamente fácil al turista. Esto gracias a la gran carretera de los Dolomitas que parte de Cortina d’Ampezzo, al este, y corre hacia el oeste pasando por el puerto de Falzarego (2.117 m), Buchenstein, el puerto de Pordoi y el valle de Egga, hacia Bolzano (en alemán Bozen). El paisaje es extremadamente variado. Hay zonas de clima mediterráneo como Benaco y también estación de deportes de invierno muy visitadas.

Numerosos lagos añaden su encanto a los atractivos del país y los valles están unidos unos a otros por excelentes carreteras que atraviesan los puertos. En el norte se halla la frontera austro-italiana del puerto del Breñero, por donde circulan tanto el tráfico automovilístico como el ferroviario.

Los Dolomitas son así accesibles a los viajeros que vienen del norte, que también pueden pasar por el puerto de Resia y bajar hasta Merano y Bolzano.

Ya en la época romana el puerto del Breñero era muy frecuentado; era la ruta de la sal que procedía de regiones situadas al norte de la actual Austria. También se descubrieron importantes vestigios de la época romana en Vipiteno, a poca distancia del Breñero.

Sin embargo, no son estos lugares históricos los que proporcionan su encanto a esa parte de Italia, sino, principalmente, las bellezas de la naturaleza y la atmósfera típica de las poblaciones, de los pueblos y de sus habitantes.

Estos últimos visten a menudo, todavía, sus trajes regionales que difieren de un valle a otro. Son hábiles tallistas tanto los hombres como las mujeres. La madera más utilizada es la del Pinus cembra, que abunda en aquellos parajes. Son también muy típicas las charangas y fiestas folklóricas.

Es preciso recalcar que los hahitantes de los Dolomitas siguen muy apegados a sus tradiciones. Y, sin embargo, se trata de una región fronteriza no sólo entre dos Estados, sino entre dos comunidades de diferente idioma.

En efecto, hay tres grupos lingüísticos en la zona: los que hablan en alemán, que son la mayoría, los italianos y algunos miles de latinos o retorromanos. Estos últimos, aunque hablan un dialecto de raíz latina, son más afines a los habitantes de habla alemana que a los de habla italiana.

En efecto, la belleza del paisaje y la aparente alegría de vivir que demuestra la población en ocasión de un contacto superficial no impiden que debajo de estas apariencias se esconda un drama: la cuestión del Alto Adigio. Esta cuestión levanta en Italia una polvareda de discusiones apasionadas,  y mucho más en Austria.

El antiguo condado del Tirol, situado en buena parte en la región, fue dividido, después de la primera guerra mundial, entre Austria e Italia.

Como el condado estaba en un principio unido a Austria, los austríacos quieren que el Tirol del sur quede de nuevo unido a su país y apoyan sus reivindicaciones sobre consideraciones nacionalistas. Y los italianos, que lo tienen en sus manos, no quieren saber, como es natural, nada de ello, pues el elemento alemán es considerado por ellos como una especie de infiltración en una región latina.

Hay todavía otros elementos que hacen que el problema sea más arduo. Tal como está fijada actualmente, la frontera pasa aproximadamente por el puerto del Breñero, uno de los principales puntos de paso entre el norte y el sur de los Alpes.

Si se anexionara el Tirol del sur a Austria y a causa de ello había que hacer retroceder esta frontera más hacia el sur, el puerto del Breñero caería enteramente en territorio austríaco. Tal situación ofrecería a Italia inconvenientes no sólo de orden económico, sino también de orden estratégico.

Por otra parte, esa región, cuya población es en su mayoría de lengua alemana, se la ofrecieron a Italia los aliados como premio a su participación en la primera guerra mundial contra las potencias centrales (Alemania y Austria). El Tirol del sur fue otorgado de esta forma a Italia.

El Gobierno de Roma practicó en él una política de fuerte italianización, principalmente durante el régimen fascista. Toda la región hasta el Breñero quedó sometida a esta política y el alemán fue, dentro de lo posible, desterrado, especialmente en los servicios públicos.

Se favoreció la industrialización tanto como fue posible a fin de atraer, especialmente en la región de Bolzano, un máximo de italianos procedentes de provincias más meridionales. A despecho de estas medidas, la gran mayoría de la población siguió siendo de lengua alemana y pro austríaca.

Hitler, en ocasión del Anschluss, en 1939, respetó la frontera del Breñero para poder seguir contando con el apoyo de Mussolini. Después de la segunda guerra mundial tampoco se halló solu ción a la cuestión del Alto Adigio.

Sin embargo, se decidió que el Tirol del sur se convertiría en un territorio autónomo en el seno del Estado italiano.

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Los Pirineos Características Ubicación Clima Montañas Principales

Los Pirineos Características, Ubicación ,Clima, Montañas

Los Pirineos, que son parte del sistema alpino, forman la frontera natural entre España (dos terceras partes) y Francia. Se trata de una zona de alta montaña difícilmente accesible. En las partes central y occidental las precipitaciones son relativamente abundantes y a causa de ello se prestan bastante bien a la agricultura y a la ganadería. Los Pirineos orientales son más secos y forman parte de las regiones mediterráneas.

Los Pirineos se extienden entre Francia y España, desde el golfo de Vizcaya al mar Mediterráneo. Se trata de una cordillera rectilínea que forma una frontera natural entre los dos países. Esta cordillera tiene una longitud de 435 km, y su anchura máxima, más o menos en la mitad, es de 130 km. Después de los Alpes, los Pirineos son la cordillera de cimas más altas de Europa occidental, y algunas de ellas sobrepasan los 3.000 metros.

El pico más alto, situado cerca de la frontera española, es el de Aneto, que alcanza los 3.404 m. Los Pirineos son montañas jóvenes y pertenecen al sistema alpino que se formó en la época terciaria. La cadena pirenaica se alza como un muro por encima de la planicie por el lado norte, o sea, el francés, y vuelve a descender menos abruptamente por el lado sur, o sea, el de España, hacia la planicie del Ebro.

Se trata de una sucesión de altiplanicies entre los 1.800 y los 2.300 m por encima del nivel del mar y de crestas abruptas con picos como el Pie du Midi, el Mont-Perdu, el Vignemale y otros más.

los pirineos

Pirineos (en francés, Pyrénées), sistema montañoso situado en el suroeste de Europa que se extiende entre el golfo de Vizcaya, un entrante del mar Cantábrico, y el golfo de Rosas, un entrante del mar Mediterráneo, separando la península Ibérica del resto del continente europeo. Con la excepción del área ocupada por el diminuto principado de Andorra, la frontera entre Francia y España recorre la cresta de esta cadena montañosa.

Los valles son estrechos y encajonados y se prestan mal a la instalación de vías de comunicación. En todo el macizo hay sólo dos puertos que se presten al paso de vehículos: el de la Perche y el de Somport. Es, pues, evidente que los Pirineos han constituído durante siglos una separación de verdadera eficacia entre Francia y España.

Ambos países se vieron obligados a comunicarse por mar o cerca de la costa, allí donde la montaña es menos elevada y permite el paso. Hay dos destacadas  líneas férreas que atraviesan los Pirineos: la primera, inaugurada en 1928, une Pau, en Francia, a Zaragoza, en España. La segunda, que entró en servicio un año más tarde, va de Tolosa a Barcelona. Hubo que horadar más de cuarenta túneles para que fueran posibles estos trazados.

Los Pirineos tienen un clima típico, con veranos cálidos. Hay que hacer, sin embargo, una distinción entre los Pirineos atlánticos y los mediterráneos. Las partes occidental y central del macizo se hallan, en efecto, bajo la influencia de las corrientes húmedas que soplan del Atlántico.

Es, pues, en ese sector donde las lluvias son más abundantes: Hendaya, por ejemplo, recibe anualmente 1800 litros de precipitaciones x m². De ahí el gran número de torrentes que se encuentran en la montaña y que allí llaman gaves. Esto explica también la riqueza de la vegetación: verdes pastos de altura y bosques de hayas, de pinos y de abetos.

Los Pirineos orientales, al contrario, son más secos y anuncian las landas y chaparrales de las comarcas mediterráneas. El cielo es allí más sereno, y los rayos del sol, más cálidos. La energía solar ha sido domesticada gracias a unos espejos que concentran los rayos del sol y producen temperaturas del orden de los 3.500° grados.

La vida en los Pirineos ha sufrido muy pocas modificaciones en el transcurso de los siglos, si bien se ha manifestado una determinada evolución durante los últimos decenios. Así, la cría de ganado lanar ha cedido terreno a la de ganado vacuno; pero los bosques se hallan poco y mal explotados.

Un elemento importante que se ha abierto paso hasta los Pirineos es la energía hidroeléctrica; la abundancia de ríos impetuosos y de lagos ha favorecido la electrificación, principalmente en los Pirineos centrales. En los valles del Aspe y del Ariége, entre otros, se han construido grandes centrales.

La unión subterránea establecida entre numerosos lagos para reunir el agua necesaria en un embalse de retención es típica de los Pirineos. Así, la presa del lago Cap-le-long, a 2.200 m en el macizo de Néonvielle, reúne el agua de 23 lagos. Esta fuente de energía ha transformado las industrias tradicionales.

Los únicos testimonios que quedan de las antiguas actividades industriales en los Pirineos son la extracción de mineral de hierro en el Carrigou y la explotación de talco —la más importante del mundo— en la región del Ariége.

Allí se desarrolló posteriormente, gracias a la electricidad, una industria electroquímica al lado de una industria metalúrgica. Esta electricidad, así como el gas de Lacq, alimentan también las nuevas industrias en la falda de los Pirineos, en Aquitania.

Por sus paisajes y por la diversidad de su relieve el macizo pirenaico ha ejercido en todo tiempo gran atracción sobre el turista: Luchon, Canterets, Aix-les-Thermes y algunas otras poblaciones son centros turísticos o ciudades termales muy visitadas. Lourdes, célebre lugar de peregrinación, es un importante polo de atracción.

Cuando se habla de los Pirineos se piensa irremediablemente en el país vasco, que se extiende, a uno y otro lado de la frontera, en la extremidad occidental de la cadena montañosa. Los Pirineos son menos elevados en este lugar y al mismo tiempo muy húmedos.

El país vasco es un mundo aparte. Los vascos poseen costumbres y trajes que les son propios y hablan una lengua que difiere totalmente del resto de los idiomas que se hablan en Europa. Hasta las casas vascas son diferentes, principalmente la etche, con vigas visibles y un ancho tejado en voladizo.

En los altos Pirineos, en donde abundan los lagos y los valles glaciales, país también de bosques y de pastos de altura, se formaron comunidades muy homogéneas. Estas comunidades han sido las más interesadas por la industrialización. Los Pirineos, con los gaves y el Garona, agrupan las principales actividades: en los valles, los verdes pastos alternan con fértiles campos. Los mejores pastos, sin embargo, las estives, están situados en planicies más elevadas llamadas pías y se reservan para la producción lechera.

Ya seha dicho que los Pirineos orientales gozan de un clima más seco y que por ello son más pobres. Ésta es la razón de que en menos de cien años hayan emigrado los dos tercios de la población.

De nuevo ofrece un aspecto diferente la región situada completamente al este, a lo largo del Mediterráneo, llamada «costa bermeja», una costa que se adentra literalmente en el mar. Las pendientes, mucho menos empinadas, están cubiertas de árboles frutales, de almendros y de viñedos, y también abundan las mimosas. Se trata de una región turística por excelencia debido a la belleza del paisaje, al soleado clima y a las facilidades de comunicación.

En los Pirineos occidentales, en el país vasco, hay muchos lugares, tanto españoles como franceses, que tienen características particulares bien definidas; aunque pocos pueden competir con Elizondo, localidad situada en la carretera que va de Bayona a Pamplona: todos los habitantes de la población pretenden ser de ascendencia noble y cada una de sus casas posee su blasón.

No olvidemos que los vascos se vanaglorian, con razón, de descender de una raza tan antigua que sus orígenes se ignoran.

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El Monte Cervino en Suiza Historia de sus Ascensos o Escaladas

El Monte Cervino en Suiza
Primeros Ascensos a su Cumbre

El Monte Cervino (en alemán, Matterhorn), es un pico de los Alpes situado en el extremo suroccidental de Suiza, muy próximo a la frontera con la región italiana de Valle de Aosta. Alcanza 4.478 m de altitud. Es un ejemplo de montaña de tipo piramidal, en el que las cuencas de formación glaciar han erosionado la roca por tres o cuatro lados del macizo, dejando sólo un núcleo en forma de pirámide en el centro.

El admirable Cervino ha ejercido siempre un invencible atractivo sobre los alpinistas. Después de varios fracasos, Whymper se unió, junto con sus guías, a una expedición que fue la primera en alcanzar su cima en 1865. Desde entonces han llegado a la cumbre de la montaña infinidad de gente en las más diversas circunstancias. Pero todos los años exige el tributo de sus víctimas.

El Cervino, al que en alemán llaman Matterhorn, se yergue, como un poderoso señor, sobre la población suiza de Zermatt.

Es la montaña de Suiza, e incluso de Europa, de más apretada historia y, desde hace cien años, la que más veces ha sido escalada. Difícilmente podría ser de otra forma, ya que es una de las montañas más hermosas que existen y ejerce excepcional atracción sobre los alpinistas. Cientos de turistas, hechizados por este gigante de la naturaleza, llegan todos los años a su cima.

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El Cervino se alza al sur de Zermatt y algo separado de las otras montañas. Los dos más hermosos de sus cuatro flancos pueden verse desde la propia ciudad: la vertiente este y la vertiente norte.

Cuando, en 1861, el inglés Edward Whymper (imagen abajo) vio el Cervino por primera vez, decidió conquistar su cima. Pero, año tras año, sus tentativas fracasaban. Mas Whymper no se declaraba fracasado y cada vez que tenía que renunciar empezaba de nuevo, incluso después de resultar herido como consecuencia de una caída.

Edward Whymper suiza

Pero Whymper no era el único que ambicionaba ser el primero en llegar a la cima de la montaña; en la vertiente italiana, en Breuil, el famoso guía Antoine Carrel concibió idéntico proyecto. Cuando, en 1869, Whymper, después de un nuevo fracaso a la salida de Breuil llegó de nuevo a Zermatt, se dio cuenta de que había otros que perseguían el mismo fin.

En efecto, una expedición se disponía a probar suerte conducida por Michel Croz, un guía de Chamonix. No le quedaba a Whymper más remedio que unirse a esta expedición con sus propios guías, Peter Taugwalder y su hijo, ambos de Zermatt. De modo que un grupo de siete alpinistas, evidentemente demasiados, emprendió el camino el 13 de julio de 1865 para realizar una última tentativa que sería coronada por el éxito.

A excepción de uno de ellos, todos eran alpinistas experimentados. El pastor Hudson había hecho ya sus pruebas y lord Douglas volvía de la Wellenkuppe, que acababa de pisar el primero en compañía de Peter Taugwalder.

Únicamente el joven Hadow no estaba familiarizado con la montaña; por ello hizo Whymper objeciones a que participara en la expedición. Pero hubo de inclinarse ante el parecer de los demás.

La ascensión al Hórnbigrat, situado entre las vertientes norte y este, fue para todos sorprendentemente fácil. Montaron el vivac antes de que cayera la noche y a la mañana siguiente no se encontraron con ninguna dificultad mayor.

Para franquear el último terraplén el guía estimó preferible, sin embargo, pasar al lado norte y alcanzar la cima por allí. Para Whymper, el momento en el que puso el pie en la cima del Cervino fue uno de los mejores de su, vida. Pero incluso en este momento sucumbió a la tentación de poner en fuga, a pedradas, al guía Carrel, que efectuaba la ascensión por la vertiente italiana.

Entonces iniciaron el descenso. Aunque los siete miembros de la expedición habían alcanzado la cima, únicamente tres de ellos regresarían   a  Zermatt   sanos   y salvos. He aquí una comprobación auténtica y concisa, pues fue la gran tragedia de la primera ascensión al Cervino.

La montaña se dejó vencer con bastante facilidad. Sin embargo, pronto se hizo evidente que, joven e inexperto, Hadow resistía mal la tensión y la fatiga. En el descenso, además, sintió vértigo y no se atrevía a descender tal como estaba de espaldas a la pared y mirando al frente. De modo que se volvió, perdió pie y arrastró consigo a Croz, a Hudson y a Douglas.

La cuerda que unía a los siete nombres se rompió dejando a Whymper y a los dos Taugwalder como clavados en la roca por la emoción; la alegría de la victoria había desaparecido súbitamente. Sin decir una palabra, extraordinariamente afectados, los tres supervivientes volvieron a emprender el descenso una hora después. También les impresionó vivamente un curioso fenómeno: los tres vieron súbitamente un arco iris coronando tres cruces. Y el descenso hacia Zermatt, un calvario doloroso para tres abatidos vencedores, prosiguió.

Tres días después de esta primera ascensión Carrel consiguió igualmente alcanzar la cima desde la vertiente italiana, o sea, por el lado sur. Años más tarde, los dos rivales, Whymper y Carrel, se dieron la mano sobre la cumbre del Cervino en señal de reconciliación. El espíritu deportivo había conseguido vencer finalmente la egolatría de ambos.

Desde entonces el orgulloso Cervino ha tenido que desvelar todos sus secretos. En la actualidad ha sido escalado desde todas las vertientes y en cualquier circunstancia, tanto en invierno como en verano. Pero la montaña ha rechazado a muchos de los que intentaban escalarla, y muchos de ellos dejaron la vida en la empresa.

Hace unos años, cinco jóvenes alpinistas hallaron la muerte en el Cervino alcanzados por un desprendimiento de piedras o quizá por haber resbalado. Entre las hazañas más hermosas realizadas con ocasión de la ascensión del Cervino se cita generalmente la primera victoria sobre la Zmugrat, que aconteció en 1879, proeza anotada en el activo de otro inglés: Mummery, acompañado de tres guías.

A continuación hay quien menciona la primera ascensión realizada enteramente por el flanco norte, que emprendieron en 1931 dos alemanes: los hermanos Schmid. Finalmente, durante el invierno de 1965 un alpinista solitario, el guía Walter Bonatti, escaló la cara norte del Cervino.

Al lado de estas notables hazañas deportivas se han batido en el Cervino una serie de plusmarcas. Hubo los más rápidos ascensión y descenso realizados apenas en tres horas cuando, normalmente, el tiempo necesario es de diez horas.

Hubo también que anotar la ascensión realizada por el atleta de más edad (setenta y nueve años) y el más joven (diez años) y, por si esto no fuera suficiente, un alpinista con una sola pierna consiguió hollar el pico con su pata de palo.

Naturalmente, todas estas hazañas no pertenecen ya al campo, del deporte. El deporte puro exige que uno halle su satisfacción en el solo hecho de la ascensión y que responda a la llamada de la montaña por sentirse hechizado por ella. Afortunadamente, éste es todavía el caso de la mayoría de los alpinistas.

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El Macizo Alpino Características Ubicación Clima y Cultivos

El Macizo Alpino

Los Alpes, sistema montañoso de la época terciaria, forman un arco enorme que atraviesa Europa central. Constituye una verdadera línea de demarcación por lo que respecta a las aguas, el clima y asimismo entre diversos Estados y civilizaciones. El montañés ha conseguido aclimatarse a un medio poco hospitalario y su nivel de vida puede considerarse envidiable.

Los Alpes forman un inmenso arco en Europa central, que va del golfo de Génova a la llanura húngara. Este arco tiene una longitud de unos mil kilómetros y su anchura oscila entre los doscientos y los doscientos cincuenta kilómetros. La superficie total del macizo alpino es, poco más o menos, igual a la de Gran Bretaña.

Podríamos dividir los Alpes en dos partes: los Alpes centrales y los Bajos Alpes. Los Alpes centrales están constituidos por rocas cristalinas como el gneis y el granito. Los Bajos Alpes, por el contrario, tienen carácter eminentemente calcáreo.

La vasta región de plegamiento que son los Alpes apareció en la época terciaria. Las fuerzas tectónicas (es decir, los movimientos de la corteza terrestre) que dieron lugar a la formación de los Alpes empezaron a manifestarse en la época secundaria. Las capas sedimentarias que iban a formar los Alpes fueron plegadas, empujadas y, en determinados lugares, quebradas. De hecho, los Alpes nacieron del amontonamiento de capas superpuestas.

También suelen dividirse los Alpes en Alpes occidentales y Alpes orientales, separados por la cortadura del Rin, del lago de Constanza al puerto de Splügen, y por la depresión de la Maira y del lago de Como.

Los Alpes occidentales son más estrechos, más altos y menos accesibles que los Alpes orientales. La acción erosiva del agua y del hielo ha sido allí más importante. Ésta es la razón de que este sector sea el más espectacular, con el Mont-Blanc, el Valais y el Oberland bernés.

Los Alpes forman un vasto sistema montañoso en el medio de Europa, y hay que distinguirlos del relieve que les rodea. Durante mucho tiempo constituyeron una barrera infranqueable y han desempeñado un importante papel en el desarrollo de las poblaciones y en la dispersión de las corrientes de civilización.

Los Alpes son, en numerosos lugares, una verdadera línea de demarcación. En primer lugar por las aguas. Al examinar un mapa se ve claramente que esta cordillera separa varias cuencas, como las del Ródano, del Rin, del Danubio y del Po. Forman igualmente una línea de demarcación por lo que se refiere al clima, netamente diferenciado según se halle uno al norte o al sur del sistema. La diferencia es característica, y para darse cuenta de ella es suficiente recorrer la distancia que separa Basilea de Milán.

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Monte Rosa:Imponente macizo de los Alpes Peninos situado en la frontera entre Italia y Suiza, el Monte Rosa presenta numerosas elevaciones por encima de los 4.000 m de altitud, como la punta Dufour (4.634 m), la cima más elevada del grupo montañoso, coronada por vez primera en 1851 por parte de un grupo de alpinistas ingleses y guías suizas. Caracterizado por tener un paisaje alpino de incomparable belleza, en el que domina la presencia de numerosos glaciares perpetuos, el macizo del Monte Rosa alberga, en la base de sus escarpadas laderas, numerosas localidades turísticas dotadas de modernas instalaciones para acoger a quienes acuden a practicar los deportes de invierno.

En el lado norte, hasta el puerto del San Gotardo, es corriente que el cielo sea gris y las lluvias abundantes; pero apenas se ha traspuesto el puerto el cielo azul y soleado del mundo mediterráneo le da la bienvenida.

La vegetación es también muy distinta: en los flancos del norte domina el verde de los pastos y de los bosques, mientras que en el sur el color dominante es el gris y toman posesión del paisaje la landa y el matorral.

El macizo alpino separa igualmente a diversos Estados. Suiza y Austria, países montañosos por excelencia, tienen fronteras comunes con Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia y países de la ex Yugoslavia. Lenguas y culturas difieren igualmente: el mundo germánico se extiende al norte y la civilización latina al sur.

Los Alpes son una joya de la naturaleza. Cuando el hombre se halla en el corazón del macizo y al pie de sus picos, de varios miles de metros de altura, se siente infinitamente pequeño y literalmente aplastado por el paisaje. ¿Quién no se deja cautivar por el juego del agua de los torrentes que desciende de las alturas saltando de piedra en piedra ? ¿Y qué decir de los glaciares y los picos nevados que el sol hace relucir con brillo cegador?.

En todas partes, en la montaña, encontramos escombros que dan testimonio del incansable trabajo de zapa de las fuerzas de la naturaleza.

El hielo tiene uno de los principales papeles en este juego, ya que es el que hace estallar las rocas. La nieve, el hielo, el agua que procede de su fusión y su propio peso hacen que los escombros lleguen progresivamente a los lugares más bajos y a los valles, en donde se acumulan.

Aunque las regiones montañosas sean inhospitalarias, el hombre ha conseguido aclimatarse a ellas e incluso conseguir un alto nivel de vida. Suiza, por ejemplo, es indiscutiblemente un país muy próspero, y sus habitantes han conseguido acostumbrarse a las fantasías y a los caprichos de la naturaleza. Construyeron, generalmente, los pueblos y las ciudades en los valles, lo que facilitaba las comunicaciones y el intercambio.

Las casas se edificaban fuera del alcance de una súbita subida de las aguas. La mayoría de los grupos urbanos están edificados en la vertiente norte de los valles a fin de aprovechar al máximo las horas de sol.

Los cultivos se hallan dispersos en los valles, aunque remontan a veces las suaves pendientes de los primeros contrafuertes de las montañas, al menos en los lugares en que el suelo no es excesivamente húmedo; en caso contrario se convierten en pastos de ese heno tan buscado.

Hasta hace poco todas estas aglomeraciones tenían un carácter rural muy pronunciado y se bastaban a sí mismas.

Desde hace varios años los medios de comunicación modernos, sin embargo, han conquistado los Alpes, con lo que la situación ha cambiado radicalmente: las regiones alpinas han conquistado el mercado mundial debido a la calidad de sus productos lácteos.

De este modo, los quesos suizos y otros productos preparados con leche, como el chocolate, disfrutan de popularidad sobradamente merecida. La viticultura y la horticultura han aumentado considerablemente, al menos en los valles soleados y en las cercanías de las ciudades, en donde tienen el mercado asegurado.

El terreno montañoso, los suelos pobres y el frío clima impiden la actividad agrícola en Suiza. La agricultura está generalmente confinada a pequeñas explotaciones familiares, como este viñedo en los Alpes. En la imagen, el sistema de cultivos en terrazas permite a los agricultores aprovechar las abruptas laderas de las montañas.

Otra nueva posibilidad económica abierta a los habitantes de las montañas es el de la industria turística, en constante expansión. También hay que señalar las centrales hidroeléctricas y un sinfín de otras industrias.

Un tanteo histórico de las regiones alpinas resulta sintomático. Ha quedado probado que los Alpes, debido a la presencia del hielo, no fueron habitados hasta que terminó el pleistoceno. Se encontraron ciertos vestigios de la presencia humana que databan de fines del paleolítico. En cambio, el neolítico vio el nacimiento de comunidades en los Alpes, principalmente en sus proximidades como los lagos de Suiza y de Baviera.

En Italia y en Francia se descubrieron restos de ciudades lacustres (construidas sobre zampas). Es  igualmente  cierto   que  estos primeros habitantes de los Alpes vivían de la pesca, aunque también cultivaban la tierra y criaban ganado. El hombre se aventuró más tarde a adentrarse en la montaña, que habría de liberar sus secretos antes del término del período prehistórico.

Es curioso comprobar que los Alpes, incluso en los tiempos más remotos, fueron el refugio de varios grupos de población. Por ello encontramos en esa región, incluso en nuestros días, un grupo germánico, otro latino e incluso, al sureste, otro eslavo, y por ello también se da el curioso fenómeno de que en un pequeño país como Suiza se hablen cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche o retorromano.

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