Los Chibchas

Historia de Mexico Precolombino Antes de la llegada de Colón

Historia de México Precolombino
Los Aztecas

Antes de la llegada de los españoles a México, el país estaba ocupado por diversos pueblos que alcanzaron alto grado de civilización. Eran los precursores de la civilización azteca. Los toltecas representaron un papel particularmente importante antes de que los aztecas les expulsaran. Todos estos pueblos eran notables agricultores y, especialmente, hábiles  arquitectos  y  escultores.

Los aztecas eran un pueblo belicoso que hacía continuamente la guerra para asegurarse los víveres y disponer de víctimas para los sacrificios humanos que ofrecían a sus dioses sanguinarios. Los aztecas eran también hábiles arquitectos y escultores. Sin embargo, su poderoso imperio cayó con facilidad en manos de los españoles cuando éstos llegaron en el siglo XVI.

Los que quieren penetrar los secretos del México precolombino (es decir, antes de la llegada de Cristóbal Colón) se hallan enfrentados a una difícil tarea. Se dice que dos grandes civilizaciones se habían desarrollado en México antes de la llegada de los europeos: la de los aztecas y la de los mayas. Esta opinión, que está muy extendida, es incompleta e imprecisa.

De hecho, México estaba habitado por varios pueblos, cada uno de los cuales tenía su propia cultura. Alguno de estos pueblos, los mayas, por ejemplo, vivían en las tierras bajas del sur. Otros habitaban el norte del país. Los aztecas ocupaban una región en cuyo centro se alza actualmente la ciudad de México, capital del país.

Para comprender la civilización azteca es indispensable estudiarla a la luz de otras civilizaciones importantes que la precedieron.

Los aztecas asentaron su hegemonía entre los siglos XIII y XV, pero, ya mucho antes, otros pueblos habían representado en México un papel importante.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/guerrero_azteca.jpg

Guerrero Azteca

El valle situado en medio de la meseta mexicana y en el que se halla ubicada la ciudad de México es uno de los lugares del Nuevo Mundo más rápidamente ocupados por el hombre. Se han encontrado allí restos humanos que datan de hace once mil años.

De las civilizaciones que precedieron a la azteca forma parte la de la ciudad de Teotihuacán. Esta ciudad, situada en las proximidades de México, fue atacada e invadida por los toltecas, pueblo guerrero que emigró hacia el sur allá por los alrededores del año 1000. Impusieron su dominación a algunas ciudades mayas.

Estos toltecas es indudable que ejercieron gran influencia sobre los otros pueblos de México. Propagaron el culto al dios Quetzalcóatl. Esta divinidad, presentada bajo la forma de una serpiente emplumada, era considerada la creadora de la civilización.

Otra cultura que influyó sobre la civilización azteca es la de los zapotecas, cuyo principal centro se hallaba en Oaxaca. Este pueblo había edificado en los alrededores de Oaxaca una verdadera ciudad de los muertos. Los zapotecas concedían gran importancia al más allá y consagraban gran parte de sus actividades artísticas al culto de los muertos.

Los olmecas llegaron también al apogeo de su poderío antes de la fundación del imperio azteca y parecen incluso haber alcanzado el más alto grado de civilización de todos los pueblos mexicanos, principalmente después que se hubieron instalado más al sur, en las tierras bajas de los alrededores de Veracruz y Tabasco. Se conocen de ellos principalmente las grandes cabezas esculpidas en basalto y otras piedras duras. Algunas de ellas tienen más de dos mil quinientos años.

Todas aquellas comunidades se apoyaban en el cultivo del maíz. Contaban con buenos agricultores y con hábiles arquitectos y excelentes canteros. Algunos de estos pueblos tenían un calendario que podríamos considerar como notable.

Desde este punto de vista esos pueblos recuerdan a los mayas. Tenían, sin embargo, sus propios usos y costumbres, y su concepción de la belleza difiere de la de los mayas. La cultura de los olmecas, de los zapotecas y otros pueblos, son, por otra parte, más antiguas que la de los mayas.

Los aztecas, con los cuales entraron en contacto los conquistadores españoles, no eran, por otra parte, más que los herederos de estas viejas culturas, desaparecidas ya en aquella época, pero que habían dejado profundas señales. Los toltecas fueron quienes más influyeron sobre los aztecas. Su capital, Tula, se hallaba a unos doscientos kilómetros al norte de México. Su hegemonía se extendía sobre un vasto territorio que englobaba Teotihuacán, más cercano a México.

Todavía hoy se encuentran vestigios de la floreciente civilización que allí se desarrollara. Bien conocida es la pirámide del sol, de unos sesenta metros, y en cuya construcción hubieron  de intervenir con toda probabilidad varios millares de personas durante una veintena de años.

Comparados con los toltecas, los aztecas fueron probablemente un pueblo bárbaro al principio de su civilización. Eran muy belicosos y, sea lo que fuere, los toltecas llevaron las de perder en determinado momento y se retiraron más hacia el sur.

Los aztecas adoptaron una gran parte de la cultura tolteca y, en ciertos dominios, la completaron. Organizaron notablemente su territorio y administraron el país desde su capital, Tenochtitlán. Esta ciudad estaba construida en medio de un lago recubierto de verdor y de flores. Por ello se habla a veces de una Venecia mexicana. Tenochtitlán se hallaba en el lugar en el que se edificó la ciudad de México.

Después de haber conquistado el imperio azteca, los españoles hicieron desaparecer su capital. El lago fue desecado, y los canales, rellenados. Cuando se emprenden en México trabajos de desmonte se halla ya a dos metros de profundidad un espeso barro negro que es lo único que subsiste del antiguo lago de Tenochtitlán. Las casas estaban construidas sobre zampas y la ciudad se hallaba unida al dique por un malecón. La población de la capital azteca en la época de la conquista española se estima en unas setenta y cinco mil personas.

La vista de la ciudad debía de ser magnífica. Las calles eran anchas y rectas y numerosas embarcaciones surcaban los canales. También había puentes, plazas públicas, templos, pirámides y palacios.

La residencia del emperador se componía de varios edificios construidos alrededor de patios interiores y cercados por un magnífico jardín en el que se podían hallar las plantas más raras y a menudo también algunos animales. El aprovisionamiento de agua estaba asegurado por medio de acueductos.

Tenochtitlán era asimismo el teatro de espeluznantes atrocidades. Los aztecas estaban convencidos de que sus dioses exigían continuamente sacrificios humanos para conceder sus favores. Ésta era la razón de que los aztecas sacrificaran continuamente a los prisioneros conseguidos con ocasión de expediciones punitivas. Los cráneos de los pobres seres sacrificados se amontonaban en diferentes lugares de la ciudad.

Los historiadores admiten que durante las ceremonias religiosas que precedieron a la llegada de los españoles fueron sacrificadas unas veinte mil personas. Puede asegurarse, pues, que el poderío de los aztecas descansaba en el terror y era por ello muy vulnerable. Para los conquistadores españoles fue tarea fácil levantar a otros pueblos, especialmente el de los tlaxcaltecas, contra los aztecas y convertirlos en aliados suyos.

Los aztecas eran un pueblo belicoso que hacía continuamente la guerra para asegurarse los víveres y disponer de víctimas para los sacrificios humanos que ofrecían a sus dioses sanguinarios. Los aztecas eran también hábiles arquitectos y escultores. Sin embargo, su poderoso imperio cayó con facilidad en manos de los españoles cuando éstos llegaron en el siglo XVI

LOS AZTECAS:

Los aztecas o tenochas de Te-nochtitlán empezaron a representar en México un papel importante a partir del siglo xn. En el siglo xiv su capital se había desarrollado. Desde esta capital administraban su imperio, formado por cierto número de ciudades confederadas y de un extenso territorio conquistado a tribus vecinas.

El valle mexicano no bastaba, en la época de la hegemonía azteca, para proporcionar la alimentación necesaria a los numerosos habitantes. Esto explica, en parte, el belicismo de los aztecas. Ese pueblo guerrero consiguió someter a  sus vecinos con  bastante facilidad. Y éstos venían obligados a proporcionarles, en calidad de deudas de guerra, géneros alimenticios y otros productos de primera necesidad.

Al igual que sucedía con los asirios en la Antigüedad, la guerra era para los aztecas una rama de la economía. Pero su ejército estaba lejos de alcanzar el grado de organización del de los asirios. Se componía de multitud de pequeñas unidades organizadas a modo de clanes. Cada una con su mando propio, combatían en un conjunto de unidades.

El uso de las armas formaba parte de la instrucción elemental dada a cada uno de los jóvenes dentro del seno del clan. Las armas no eran nada notable, aunque los aztecas hubiesen podido penetrar el secreto del trabajo de ciertos metales. Pero las lanzas que empleaban en sus expediciones guerreras tenían la punta de piedra, aunque esto no fuera un obstáculo en sus conquistas.

En tiempos del emperador Moteczuma, en el siglo XV, los aztecas llegaron probablemente hasta Guatemala con estas armas. Se admite generalmente que devastaron parte de la ciudad de Cinchen Itzá, la capital de los mayas.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/moteczuma.jpg

Las expediciones guerreras de los aztecas no sólo tenían la misión de asegurarse un botín y alimentos, sino también a los miles de personas necesarias para los sacrificios humanos. Los aztecas eran, en efecto, un pueblo muy religioso; pero adoraban a sus dioses de una forma que no podía ser más cruel. Gran número de sacerdotes y sacerdotisas era responsable del culto rendido a las divinidades masculinas o femeninas.

Los sacrificios humanos constituían la parte esencial del ritual… Después de haber ejecutado una danza en honor de la divinidad, los prisioneros de guerra eran conducidos hacia la plataforma del templo. Los sacerdotes les ataban entonces al ara de los sacrificios y les mataban arrancándoles el corazón.

La sociedad azteca se componía de varias clases sociales. Las más altas eran las de los sacerdotes y de los nobles. El resto de la población estaba dividida en clanes, cada uno de los cuales se hallaba bajo el mando de un funcionario que en tiempo de guerra era asimismo su comandante.

Los aztecas desarrollaban también actividades comerciales. La clase de los comerciantes tenía una religión separada y habitaba un barrio apartado de la ciudad. Finalmente estaban los agricultores, que trabajan el suelo que les correspondía por derecho según el clan. El principal cultivo era el maíz.

En el plano cultural los aztecas son menos interesantes que algunos otros pueblos mexicanos, pues se limitaron a adoptar las realizaciones de otros. Por ello las suyas propias carecen de originalidad.

Los aztecas conocían gran número de signos y un calendario que, aun siendo testimonio de un gran conocimiento de la astronomía, no podía rivalizar con el de los mayas. Eran también hábiles escultores y arquitectos. Sus templos en forma de pirámide estaban hechos de tierra recubierta de piedras. Los mayores de esos templos se edificaron en Tenochtitlán durante  la  segunda  mitad  del  siglo XV; poco antes, pues, de la llegada de los españoles.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/ataque_cortes.jpg

Ataque de Hernán Cortés a los Aztecas

Sobresalían en las artes figurativas. Los relieves que decoraban los muros de los templos, así como las pinturas, dan testimonio de gran habilidad. Fabricaban también hermosas joyas en oro y jade, mosaicos hechos de piedras, conchas y plumas. Las telas que fabricaban eran muy hermosas. Puede, pues, parecer sorprendente que un pueblo que había alcanzado tal grado de evolución sucumbiera tan rápidamente a la conquista española.

Varias circunstancias explican el hecho. En primer lugar, allá por la época de la llegada de los españoles los aztecas esperaban la venida de una de sus mayores divinidades, Quetzalcóatl y su séquito. Según la leyenda, este dios se había alejado por mar y había de regresar del mismo modo bajo la apariencia de un hombre blanco y con barba.

Cuando Cortés y sus soldados desembarcaron, los aztecas se creyeron en presencia de su dios. Cortés desembarcó en 1519 en la costa de México, en la región de Tabasco. Le acompañaban unos quinientos hombres y disponía de una quincena de caballos y de diez pequeños cañones que componían lo esencial de su armamento.

Cuando se aventuró más lejos, Cortés se dio cuenta rápidamente de que los indios le temían y trataban de evitar las dificultades. Recibió rápidamente la ayuda de ciertas tribus como la de los tlaxcaltecas y la de los totonacos, que no deseaban otra cosa que sacudirse el yugo azteca.

Cortés y sus hombres se dirigieron muy decididos hacia Tenochtitlán a despecho de que emisarios de Moteczuma intentaban hacerles cambiar de parecer cubriéndoles materialmente de toda clase de regalos. Fue, pues, sin mucha dificultad como los conquistadores hicieron su entrada en Tenochtitlán, escoltados por un millar de indios.

El emperador Moteczuma II, que seguía creyendo que se encontraba en presencia de la divinidad tan esperada, acudió personalmente a su encuentro. Pronto se puso en claro que los españoles no eran dioses.

En los combates que siguieron, Moteczuma fue probablemente asesinado por su propia gente. Los españoles, que no eran tan numerosos para resistir un ataque azteca en masa, sufrieron fuertes pérdidas y se vieron obligados a batirse en retirada. El poderoso ejército azteca inició la persecución; pero Cortés consiguió retirarse en buen orden gracias a su ciencia táctica y a la superioridad de su equipo. Esta retirada, que aconteció la noche del 1° de julio de 1520, recibió el nombre de «noche triste».

Algunos meses más tarde Cortés volvía a pasar al ataque a la cabeza de un poderoso ejército en el que combatían numerosos indios, y en esta ocasión consiguió vencer a los aztecas de manera decisiva y apoderarse de la persona del nuevo emperador Cuauhtémoc, sobrino de Moteczuma II. No le hizo matar, sino que lo guardó como rehén a fin de evitar una nueva revuelta de los aztecas. Una vez descartada la amenaza, Cortés hizo colgar al emperador.

Todavía en nuestros días, Cuauhtémoc es considerado un héroe por los indios de México.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg

Moctezuma Historia de su Muerte La Caída del Imperio Azteca

Moctezuma Historia de su Muerte
La Caída del Imperio Azteca

Grandeza y caída de un imperio. Los aztecas escribieron una de las más apasionantes páginas del libro de la  Historia.   Las  ruinas  de  esa   civilización   nos  llenan  aún  de   asombro.   ¿Qué  motivó  su  fin?

Hacia finales del siglo XV los dominios aztecas abarcaban prácticamente todas las naciones civilizadas de México, a excepción de las tribus de las montañas occidentales, los mixtecas y zapotecas. Su capital se llamaba Tenochtitlán y estaba construida en una isla pantanosa junto al lago de la Luna. Su emperador era entonces Tizoc.

Su reinado presenció el fin de una era mágica de cincuenta y dos años y se hizo necesario agrandar el gran templo del dios de la guerra Huitzilopochtli que, según se creía, había expulsado de México al dios-sacerdote Quetzalcoatl algunos siglos antes y establecido una nueva era de dominio militar. Esta enortne pirámide, que se elevaba hacia el cielo casi sesenta metros, estaba coronada por un pequeño templo. Ante él se alzaba el altar, sobre el que se tendía a los guerreros cautivos para arrancarles el corazón.

Tizoc murió en 1486 antes de que el templo estuviera totalmente terminado, sucediéndole Ahuitzolt, su hermano menor. En su reinado comenzó la caída de los aztecas. Ahuitzotl era un hombre culto, amante de la música y la poesía, famoso por su harén de bellas princesas. Obligado a la dedicación del Gran Templo, comenzó dos años de guerra contra los mixtecas de Oaxaca. En lugar de tomar la aceptable oferta de veinte guerreros para el sacrificio, tomó veinte mil cautivos, todas las fuerzas disponibles de las tribus conquistadas, y los hizo matar a todos.

Un hombre sabio y devoto: Ahuitzotl murió en 1502. Al trono azteca ascendió un hombre que era a la vez un bravo guerrero y un sabio filósofo. Se llamaba Moctezuma, El Fuerte Brazo del Noble Señor y Príncipe. En 1507 celebró la ceremonia mágica de hacer un Fuego Nuevo que daba comienzo a otro período de tiempo para su pueblo mejicano. Todo fue bien en la ceremonia, y la continuación del universo durante otros cincuenta y dos años quedó asegurada.

Moctezuma II emperador azteca

Moctezuma era sumo sacerdote cuando el consejo lo eligió para suceder a Ahuizotl (1486-1502) y convertirse en el supremo gobernante azteca. Distintas fuentes revelan su personalidad, en la que, junto al valor guerrero, destacan su constante estado melancólico y un fuerte componente supersticioso. Durante los primeros años de su reinado consiguió que el Imperio azteca conociera su momento de mayor esplendor.

Sin embargo, Moctezuma no siempre tuvo buena suerte. Perdió un ejército en una extraña ventisca y otro en una terrible inundación. Pero, a excepción de estas pérdidas, sus ejércitos prosperaron y llegó a hacer de México un dominio azteca, desde los desiertos del norte a los bosques tropicales y desde el Atlántico hasta el Pacífico. La profecía de Huitzilopochtli se había cumplido: México estaba unido y en la corte de Moctezuma los traductores hablaban las lenguas de veinte pueblos tributarios diferentes.

Moctezuma no sólo era un guerrero valiente y conquistador; era sacerdote, astrónomo y un hombre verdaderamente sabio y devoto. Pero con frecuencia se sentía obsesionado por la preocupación, pues sabía que durante su reinado se llegaría al día Viento-Nueve del año Caña-Uno, o  1518 por nuestro calendario.

En esta fecha, que ocurría cada cincuenta y dos años, los sabios sabían que el dios Quetzalcoatl (Culebra con plumas, o Soplo de Vida) podía volver y deponer a su antiguo enemigo, el dios Huitzilopochtli. Tal acontecimiento significaría el fin del poder azteca.

Moctezuma temía que ocurriera durante su reinado En 1511 dos barcos pertenecientes a los navegantes españoles Solís y Pinzón pasaron ante la costa de México, desembarcando de vez en cuando para comerciar con los nativos.

Posteriormente contaron su historia a Pedro Mártir, el historiador y geógrafo italiano y por su libro sabemos que fueron los primeros españoles que visitaron México.

Sin embargo, pasaron de largo, y durante ocho años Moctezuma no volvió a tener noticias de ellos.

Ce Malinalli: Al otro lado del mar, en España, un joven llamado Hernán Cortés fue enviado por sus padres a las Indias Occidentales para unirse a los colonizadores en Cuba. Casó con una joven dama de buena familia y todos creían que había sentado la cabeza. Pero oyó hablar de aventuras de viajes a tierras misteriosas del oeste y quiso dirigirse hacia aquellos lugares.

Hacia el oeste, no muy lejos, una princesa mejicana tuvo una niña que nació en un día desafortunado. Los adivinos dijeron que estaba destinada a destruir al gran dios de la guerra Huitzilopochtli y a causar la caída de los aztecas. Su madre, no queriendo matarla, la escondió hasta que, cuando ya era una muchachita, la envió a vivir como sierva entre los mayas, al norte de Yucatán. Cuando tenía dieciséis años, el jefe a quien servía trajo a dos cautivos españoles que habían naufragado. Dos años después llegó un barco español.

Los españoles fueron devueltos a su gente y la muchacha, que ahora tenía diecinueve años, fue una de las veinte bellas esclavas entregadas al apuesto capitán español Hernán Cortés. De este modo, Ce Malinalli (hija del Dolor) se fue con los españoles; como no podían pronunciar su nombre, la llamaron Doña Marina o Malinche.

sacrificios de moctezuma en mexico

Por su brutal sacrificio de más de veinte mil guerreros cautivos, sobre la gran pirámide de Tenochtitlán, el emperador Tízoc perdió toda lealtad por parte de las tribus sometidas.

El año Caña-Uno
Cortés había oído hablar de los tesoros de los indios mayas del Yucatán y de una tierra aún más extraña llamada México. Tras una agria disputa con el gobernador de Cuba, había embarcado en busca de gloria y fortuna para España y la Iglesia.

En abril de 1518, la víspera de Pascua, embarcó rumbo al puerto mexicano de Cempoalla. Quizás Doña Marina, que actuaba como intérprete para los españoles, conocía su destino, pues retrasó a Cortés un día. Cuando desembarcó en México con Marina junto a él como intérprete, iba vestido de terciopelo negro, con medias y guantes también negros. Sobre su pecho brillaba un camafeo de oro y concha blanca.

Se tocaba la cabeza con un sombrero de copa plano, según la moda de la época, y su pálido rostro estaba circundado por una fina barba negra. Para los nativos era exactamente igual a la imagen del dios Quetzalcoatl que volvía, generalmente representado en forma similar (aunque el terciopelo negro había sustituido a la pintura negra sobre el cuerpo).

El retraso hizo que desembarcara el día Viento-Nueve del año Caña-Uno. Era el día que Moctezuma había temido. Los mensajeros corrieron seiscientos kilómetros hasta Tenochtitlán con las malas noticias. Quetzalcoatl había vuelto.

El gran emperador de los aztecas no sabía qué hacer. Consultó a los sacerdotes y presentó incienso y flores, que eran las ofrendas aceptables para Quetzalcoatl. A continuación, envió a sus mensajeros con un noble presente.

Comprendía gran cantidad de oro, las imágenes de varios dioses y dos libros mágicos, uno de los cuales tenía ya tres siglos de antigüedad y narraba la historia de la anterior encarnación de Quetzalcoatl como rey de los totecas casi mil años antes.

Con los tesoros, Moctezuma envió un mensaje de fraternal bienvenida y la promesa de entregar ricos presentes. Pero rogaba a los extranjeros que aceptaran los regalos y dejaran México pacíficamente. Por otra parte, Hernán sabía que, si no se llevaba algún botín notablemente rico, el gobernador de Cuba lo encarcelaría y probablemente obtendría permiso de España para ejecutarle.

No tenía otra alternativa que responder con un mensaje amistoso e insistir en que debía visitar al gran rey Moctezuma en la capital. Ce Mallinalli sabía que su destino le empujaría a luchar contra el terrible dios Huitzilopochtli, que había determinado que se la matara al nacer. Por ello, continuó con los españoles, aconsejándoles y ayudándoles; fue la amante de Cortés y le dio un hijo.

A Cortés le habían hablado del pequeño país independiente de Tlaxcala y hacia allí se dirigió en primer lugar. El consejo tribal de Tlaxcala decidió que sería aconsejable ayudar a los extranjeros a marchar sobre la tierra de sus antiguos enemigos, los aztecas, y, cuando la marcha prosiguió, los doscientos españoles iban acompañados de varios miles de guerreros de Tlaxcala. Tras muchas aventuras, llegaron al borde del valle de México.

Al subir el ejército español a las colinas sobre México vieron un bello lago y una ciudad de cuento de hadas con casas de tejado plano y grandes templos piramidales, pintados con vivos colores sobre superficies blancas plateadas. La ciudad era mayor que cualquiera de las de Europa y se llenaron de aprensión.

Al descender encontraron la entrada de un estrecho paso que cruzaba el lago y conducía a la ciudad. Allí vieron un enorme ejército de guerreros y nobles, vestidos de plumas y adornados con oro. A la cabeza venía el propio Moctzzuma, que llevaba un gran tocado de plumas, en la actualidad en el Museo Etnológico de Viena. Dio la bienvenida a los españoles y lesscondujo a uno de sus palacios. Todo parecía ir bien y durante algún tiempo existió una verdadera amistad entre los dos jefes. Junto a ellos estaba siempre Doña Marina, traduciendo fielmente.

Las primeras escaramuzas
De repente llegaron noticias de otra expedición española procedente de Cuba. El gobernador había enviado a Narváez, uno de sus mejores oficiales, para arrestar a Cortés y encargarse de la conquista de México. Cortés dejó a su ejército bajo el mando de Alvarado, su lugarteniente en México, y tomó una pequeña fuerza de sus compañeros más escogidos y valientes para enfrentarse a Narváez.

En un solo día se logró la victoria. Narváez fue enviado de vuelta a Cuba cargado de cadenas mientras la mayor parte de su ejército, con nuevos caballos y cañones, volvía con Cortés al dorado México.

Al llegar no fueron bien recibidos. La gente se escondía en sus casas y en ellas no se oía sonido alguno. Se avecinaban dificultades. Parece  que Alvarado se temió un ataque cuando en un gran festival los jefes guerreros aztecas bailaban ante sus sanguinarios dioses de la guerra. Alvarado atacó; con espadas de acero contra palos de madera, los aztecas no tenían ninguna posibilidad.

Cuando llegó Cortés, Moctezuma trató de establecer la paz, pero estalló una sublevación. Moctezuma salió al almenaje para calmar a su pueblo, pero un guerrero le arrojó una piedra. El emperador no estaba herido de gravedad, pero cayó y murió a los dos días.

Entonces se produjo un ataque. Cortés había decidido evacuar a su ejército de México durante la noche. Sus seguidores estaban cruzando el paso cuando un vigilante azteca dio la alarma. Atacados por ambos lados por guerreros en canoas, el pequeño ejército de los españoles se abrió camino, pero más de la mitad murieron. Cortés acampó aquella noche con escasas esperanzas.

De haber sido atacado al día siguiente, todo su ejército habría perecido. Sin embargo, tenía un aliado desconocido luchando por él. Entre el ejército de Narváez había un africano occidental educado en España que se llamaba Esteban. Este hombre había enfermado de viruelas y murió en México. La enfermedad se extendió rápidamente.

Los aztecas no tenían ninguna experiencia de ella y su acostumbrado tratamiento de baños de sudor contra la fiebre no servía para nada. La muerte en una forma desconocida era ahora el peor enemigo. Aunque en pocos días consiguieron reunir un gran ejército para atacar a Cortés y a sus aliados de Tlaxcala, fueron vencidos. Tras su derrota, la última de sus tribus sometidas se sublevó y los aztecas quedaron solos. El nuevo emperador fue Cuitalhuac, sobrino de Moctezuma, pero murió a consecuencia de la epidemia.

Entonces fue elegido el último jefe guerrero azteca, un valiente joven de diecinueve años llamado Cuauhtemoc, o Águila Descendente. Reforzó la defensa, pero los españoles colocaron barcos de vela con cañones en el lago e impidieron el paso de comida a la ciudad. Atacaron después de algunas semanas.

A pesar del hambre y la enfermedad, Cuauhtemoc mantuvo la lucha. Cortés prosiguió su ataque y, muy a su pesar, tuvo que destruir la ciudad casa por casa para poder avanzar. Al fin, entre montones de muertos, los españoles se abrieron camino hasta la gran plaza y el templo de Huitzilopochtli. Un capitán español de uno de los pequeños cañoneros vio una canoa que cruzaba el lago remando velozmente hacia la otra orilla. Pronto la atrapó y capturó a los hambrientos guerreros que la ocupaban.

Uno de ellos era el valiente emperador azteca Cuauhtemoc. Al mismo tiempo, empezó a arder el templo de madera situado sobre la gran pirámide y algunos dicen haber visto al dios de la guerra Huitzilopochtli volar a través de las llamas gritando su furor.

Después de la caída
México cayó el año 1521. Doña Marina, una vez cumplido su destino, dejó a Cortés y se casó con el joven español que había mandado la pequeña flota de cañoneros. Volvieron junto a la madre de la muchacha y la joven pareja vivió feliz y en paz. Los indios tomaron a su esposo por un «Taule» o ser divino y aceptaron su presencia como un honor. Se dice que ella fue enterrada en un túmulo de tierra, cerca de su hogar en Cempoalla.

ultimo emperador azteca

Un relieve del monumento a Cuauhtemoc, el último emperador azteca. Aparece a la izquierda, enfrentándose con gesto de desafio a Hernán Cortés y la muchacha india Ce  Malinalli.

Cuauhtemoc fue hecho prisionero y se le trató bien, pero era demasiado orgulloso para soportar el sometimiento. Finalmente, tomó parte en una conspiración para recuperar la libertad y matar a Cortés. Fue muerto en garrote y quemado. No obstante, es el brillante héroe nacional del actual México.

El imperio azteca cayó, pero no desapareció su cultura. Su grado de civilización era notable. Poseía una escritura ideográfica y su calendario se basaba en observaciones astronómicas. Su arquitectura, agricultura, arte textil y cerámica estaba a la altura de los países del Asia oriental.

La familia era monógama, el matrimonio era obligatorio y estaba prohibido el adulterio. Su lengua, el náhuatl, se habla aún en la mayoría de las regiones de México. Dejó el país lleno de monumentos y obras de arte, de los que se conservan importantes vestigios que son muy admirados.

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo I Presente y Pasado del Hombre Ediciones Cisplatinas

Leyenda de la Fundación de Cuzco Historia del Inca Viracocha

Leyenda Inca de la Fundación de Cuzco
Historia de Viracocha

LA CIUDAD DE CUZCO: Cuzco o Cusco (ciudad), ciudad del sur de Perú, capital del departamento homónimo, ubicada a 3.360 metros de altura en los  Andes surorientales. Fue la capital del imperio inca en la etapa prehispánica, y hoy aún conserva muchos de los restos de aquella brillante civilización, como el templo del Sol o Corichancha, la fortaleza de Sacsahuamán y diversos muros, dinteles y calles.

También posee catedrales, palacios y otras obras civilesque fueron construídas por lo españoles en la época colonia.Sufrió varios terremotos y el de 1950 destruyó gran parte de la ciudad, aunque los monumentos históricos fueron restaurados cuidadosamente. En 1983 fue declarada Patrimonio cultural de la Humanidad. Población (2005), 103.836 habitantes.

mapa de cuzco en peru

El nombre dado a toda una civilización tuvo su origen en una pequeña familia. Los incas alcanzaron una   rápida   expansión;   su  imperio,   uno  de  los   más  fabulosos,   aún   sorprende   a  los  historiadores.

El cronista español Fernando Montesinos (hacia 1600-1655) escribió en su historia del Perú que los incas descendían de una dinastía de amautas (hombres sabios) que habían gobernado el país desde la ciudad de Tiahuanaco. Pero en el Perú de la época la historia seguía entremezclada con el mito, y otras crónicas peruanas cuentan que los incas y sus subditos creían que Inca Manco (fundador de la dinastía) y su hermana habían venido de la jungla del Amazonas con otros tres hermanos más o menos por la época de las grandes conquistas del Cid, hacia el 1066.

Los tres hermanos se convirtieron en rocas, pero Inca Manco y su hermana Mama Huaca continuaron el viaje. Su padre, el Sol, les había enviado a fundar su reino sobre la Tierra. Con ellos llevaban una cuña de oro que clavaban cada noche en el suelo junto a su campamento, hasta que por fin llegaron a un valle entre montañas donde había una pequeña ciudad. Aquello era Cuzco, el centro mismo del Perú, y allí se hundió profundamente la cuña de oro hasta desaparecer en la tierra.

Ya con más visos de realidad, el relato continúa diciendo que el pueblo de Cuzco recibió a los visitantes como seres divinos y los instaló en un pequeño palacio de piedra, permitiéndoles gobernar una parte de la ciudad. Dada la naturaleza semidivina de la joven pareja, no podían contraer matrimonio con mortales ordinarios, así es que se casaron entre sí y tuvieron hijos, considerados también como descendientes directos de Inti, el dios del Sol.

En la tercera generación los incas seguían gobernando únicamente la ciudad de Cuzco. Pero la cuarta capturó el valle de Urabamba, expansión que alarmó seriamente a las tribus vecinas. Al tropezar con una confederación de poderosas tribus chauca, el séptimo inca fue presa del pánico y su pueblo retrocedió. La familia condenó a muerte al débil y proclamó a su hermano Inca Viracocha como verdadero octavo inca. Tribal en sus orígenes, el término «Inca» se había convertido ya en una denominación jerárquica.

Dueños de la meseta Viracocha organizó una audaz campaña de ataques súbitos e inesperados contra el enemigo que le permitió destruir en muy poco tiempo toda oposición. Sus victorias hicieron a los incas dueños de toda la región de la meseta andina: era un imperio de dimensiones reducidas, pero hacía falta mucha habilidad política para gobernarlo. El terreno era abrupto, con pocos puentes y carreteras aceptables, y los pueblos hablaban varios dialectos del aimará y del quechua, dos lenguas muy distintas.

Si la familia Inca supo adaptarse a las nuevas circunstancias, fue en gran parte gracias a la influencia de Sapa Inca Viracocha, quien afirmaba que el mandato del dios Sol no era solamente gobernar y despojar a otras tribus, sino también organizarías y procurar beneficio a todos los que viviesen bajo el dominio inca. No obstante, había bastante diferencia entre ser el rey divino de mi pequeño valle montañoso y ser la cabeza sagrada de un estado unificado que abarcaba muchas tribus y ciudades.

ciudad de cuzco en peru

En las estrechas y sinuosas calles del Cuzco actual pueden verse aún restos de las murallas incas, hechas con gigantescos bloques de piedra, sirviendo de base a edificios más modernos.

El primer paso, y el más fundamental, era establecer la posibilidad de una mutua comprensión. El quechua, lengua de Cuzco, fue declarado lingua franca para todos los asuntos oficiales, aunque las tribus siguieron empleando sus propios dialectos para la conversación familiar. Se mejoraron las comunicaciones, se enlazaron los sistemas de carreteras ya existentes y se construyeron nuevos puentes sobre los profundos barrancos. Ya se conocían los almacenes, pero Viracocha estableció la ayuda mutua por todo el imperio enviando suministros, a medida de las necesidades, desde las zonas más prósperas a las regiones azotadas por algún desastre local.

La sorprendente victoria inca había llevado sus fronteras meridionales hasta el lago Titicaca, pero la costa seguía en poder de tribus enemigas. Así pues, Inca Viracocha animó a su hijo Pachacutec para que declarase la guerra al poderoso y rico señorío de chimú, cuya frontera sur estaba defendida por la gran fortaleza escalonada de Paramonga. La propuesta inca de una fusión pacífica de los dos imperios, en la que, como es natural, el chimú ocuparía un segundo lugar, había sido ya rechazada.

Pachacutec empezó por flanquear Paramonga, y después la tomó por asalto. A partir de ese momento, el país cayó rápidamente ante las tropas de ocupación incas, siendo un hijo de Pachacutec, Tupac, quien completó brillantemente la obra de pacificación.

Paradójicamente, la rápida caída del señorío chimú se debió en gran medida al alto grado de civilización de sus habitantes. Disfrutaban de muchas más comodidades que los pueblos de las tierras altas que mandaba el inca: sus ciudades eran prósperas, poseían finos vestidos, campos irrigados, industrias del metal y una vida fácil. Y no tenían ningún deseo de perder todo eso en una guerra inútil, así es que, tras la caída de su fortaleza principal, todos se rindieron tácitamente y, en compensación, fueron bien tratados.

El príncipe heredero fue trasladado a Cuzco, donde se casó con una princesa inca, para que los futuros gobernantes llevasen sangre inca en sus venas. Les despojaron de todos sus ornamentos de oro para llevarlos al templo del Sol, en Cuzco, pero se les permitió seguir usando plata y turquesas.

Fuente Consultada: La Llave del Saber Tomo I Presente y Pasado del Hombre Ediciones Cisplatinas

Primeros Pueblos Que Habitaron México

Primeros Pueblos Que Habitaron México

EL HOMBRE LLEGA A AMÉRICA:

Los primeros habitantes de Mesoamérica (la región situada entre los Estados Unidos y Honduras), cuyos precursores habían llegado al continente por el estrecho de Bering avanzaron hacia el sur hace unos 20000 años. Unos 3000 antes de nuestra era empezaron a cultivar maíz y 500 años después habían establecido asentamientos.

ProntO se dividieron en diversas culturaS locales, con algunas características comunes que mantendrían en el futuro: pirámides escalonadas, juegos de pelota, y un panteón de divinidades semejantes a las que sacrificaban seres humanos.

antiguo mapa de los pueblos de mexico

Época preclásica (1700 a. C. hasta el año 0). En este período, distintos yacimientos del altiplano de México (El Arbolillo, Tlatilco, Cuicuilco, Ticomán, etc.) presentan ya graciosas estatuillas femeninas y también la primera pirámide redonda, como de 20 m. de alto (Cuicuilco), cuya construcción presupone una sociedad organizada.

Los olmecas fueron los creadores de la primera gran cultura. Brotó en la costa del golfo de México (Veracruz y Tabasco), tenía ya ciertas representaciones de dioses y rudimentos de calendario y escritura, y se la considera como un estadio primitivo de las ulteriores culturas zapotecaymaya. En Tres Zapotes y La Venta tenemos los ejemplos más destacados de su arte: los niños jaguar de barro y las incomparables cabezas olmecas de basalto de casi 3 metros de altura.

Época clásica (0 al 900 d. C). Tres culturas maduran en la época clásica:

a) la de Teotihuacán, gran ciudad fundada 100 añosa. C. a unos 40km al norte del México de hoy. Su población dominó en el altiplano hasta el año 650 y se relacionó con otros muchos centros de Mesoamérica. Fue saqueada y destruida hacia el 750 d. C.

b) la de los zapotecos, que vivieron más al sur, en el valle de Oaxaca. Su centro ceremonial más importante es Monte Albán. La famosa tumba n° 7 acusa ya el predominio de los mixtecas, procedentes del norte. El segundo centro ceremonial de los zapotecas mixtecas es Mida. Todavía se habla allí en zapoteca;

c) la de los mayas.

Tiene importancia también Tajín, testimonio de una cultura clásica desconocida todavía. Es única en México su pirámide de nichos e impresionan sus caras sonrientes (cabezas deformadas, con dientes limados).

Época posclásica (900-1521). En los siglos X al XII, los toltecas del norte, dominan casi todo el centro de México. Fundaron la importante ciudad de Tula. Agresivos y grandes arquitectos, influyeron en el arte y la cultura hasta el Yucatán, la región de los mayas. Tula fue destruida en 1168 por los chichimecas (otros bárbaros del norte). Los toltecas son el primer pueblo mencionado en las crónicas prehispánicas.

Los chichimecas, un grupo de tribus bárbaras, fundaron primero Tenayuca y después Texcoco. Al principio predominaron los tepanecas, que fundaron Azcapotzalco. Los aztecas eran sus tributarios. Al ocupar el poder azteca Itzacoatl (1427-1440) se fundaron las bases del imperio azteca y se constituyó una alianza de Tenochtitlán, Texcoco, Cuantitlán y Huexotzinco contra los tepanecas.

Los desplazaron en 1428 y en 50 años se adueñaron de una zona que llegaba hasta Guatemala. Su capital, Tenochtitlán, era una ciudad flotante construida en medio del lago Texcoco. El último de sus soberanos, Cuauhtemoc (1520-1525) pereció en el choque histórico de su imperio frente a Hernán Cortés.

vida de los aztecas

Esta página del Códice Mendocino nos pinta detalles de la educación azteca: se inicia a un niño en la vida doméstica y sus diversas actividades. Se exponen también los castigos correspondientes, aunque están representados con más crueldad de la correspondiente a la realidad cotidiana.

Fuente Consultada:
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Kurt Benesch
La Aventura de la Arqueología Editorial Círculo de Lectores

Religiones de los Pueblos Precolombinos Dioses y Creencias

DIOSES Y CREENCIAS RELIGIOSAS DE LOS PUEBLOS PRECOLOMBINOS DE AMÉRICA

Cuando los españoles llegaron a América, encontraron tres culturas florecientes: al norte, la de los aztecas; al centro, la de los mayas y, al sur, la de los incas. Esto hizo pensar, después, a los historiadores, que tales culturas fueron las únicas o las más relevantes. Con el tiempo, se demostró que no era así y que, antes, vivieron allí otros pueblos cuyo origen fue muy discutido.

Un sabio investigador checoslovaco  sostuvo que los americanos pertenecen a una sola raza y que llegaron al continente desde Asia por el estrecho de Bering. El antropólogo francés Paul Rivet formuló, en “Los orígenes del hombre americano”, otra teoría según la cual no existe unidad racial en América, ya que el hombre primitivo de este continente tendría varias procedencias: australiana, malaya, melanesia, polinesia, mogólica y esquimal. Mucho antes, el sabio argentino Florentino Ameghino sostuvo que los americanos eran autóctonos del Nuevo Continente y que el hombre apareció en el plioceno, último período de la era terciaria y no en la época cuaternaria.

dioses precolombinos

De todas maneras, aquellos remotos antepasados nómades, poca relación tuvieron con los pueblos agrícolas que se dedicaron especialmente al cultivo del maíz-planta gramínea de origen americano- en los valles fértiles donde actuaron. Se dice que esta afición la heredaron de los indios “pueblo”, descendientes, a su vez, de los “basket-makers” o “cesteros”, que habitaron al SO de los EE.UU.

Los aztecas, que Hernán Cortés encontró al llegar al valle de México, se habían establecido en ese lugar poco antes: en el siglo XIV. Previamente, habitaron allí los teotihuacanos cuya vasta cultura de tipo religioso tuvo su centro en Teotihuacán, ciudad sagrada cuyas ruinas siguen provocando el asombro de quienes las visitan.

El conjunto de innumerables edificios, pirámides escalonadas y terrazas, ocupa un amplio predio a cuyo frente se halla -entre restos de tumbas monumentales- la Avenida de los Muertos. Hay allí dos gigantescas pirámides o “teocalis”, dedicadas al culto del SoL y de, la Luna. En la cúspide de este último templo fue encontrada la imagen de una divinidad acuática, ya que el ciclo lunar está relacionado con las mareas y con la lluvia.

Todo esto, por igual que los motivos que aparecen en diversas esculturas, pinturas murales y cerámicas, revelan una vida religiosa trascendente. Después de los teotihuacanos, prevalecieron los toltecas, a quienes, durante un tiempo, se consideró maestros de los aztecas, hecho que no logró comprobarse. Su dios más importante fue Quetzalcoatl, palabra compuesta de “quetzal” (ave de hermoso plumaje) y “coatí” (serpiente), que significa “serpiente emplumada”. Bajo este nombre, parece haber actuado el primer jefe de los toltecas, hombre justo y civilizador, el que les enseñó los secretos de la escritura jeroglífica y la forma de aprovechar mejor la agricultura.

Los toltecas y otro pueblo (los olmecas), emigraron luego hacia Yucatán y  Guatemala, la belicosa llegada delos chichimecas. El dios principal de éstos fue Tlabloc, dioa de la lluvia y de las tormentas, cuya monumental estatu puede verse, en México, cerca del Museo de Antropología.

Tlaloc no sólo simbolizó la divinidad máxima de los chichimecas, sino también la de todos los nahuas, estirpe a la que pertenecieron las diversas tribus invasoras, entre ellas la de los aztecas. Según cuenta la leyenda, Tlaloc disponía de cuatro recipientes con agua, valiéndose de los cuales las nubes regaban la tierra; cuando el dios se enojaba, cundía el sordo ruido del trueno, iluminado por los relámpagos de su ira. Otros pueblos, como los tarascos, totonacas, mixtecas y zapotecas, habitaban en México cuando llegaron los españoles.

Sus costumbres y su religión perduraron, junto a la hispánica, durante varios  siglos.  Entre ellos sobresalieron los aztecas, que fueron los últimos en llegar desde norte y que, por igual que otras seis tribus  nahuas, emigraron hacia el sur en un prolongado éxodo que terminó cuando los aztecas fundaron la ciudad de Tenochtitlán.

Los mayas pertenecian a una raza distinta a la de los nahuas , pero como ellos vinieron del norte y se establecieron en Yucatán , Guatemala y Honduras. Se dice que ninguna civilización americana los superó. Sobre su religión, informan algunos libros sagrados, donde puede leerse: “Al principio sólo existían el mar y el cielo, por encima y por debajo de los cuales se extendían las tinieblas . .. Luego fue creada la Tierra, donde vivieron el hombre y los animales .. . Siguió una lluvia espesa y vinieron cuantiosas inundaciones. Pero antes que terminara el diluvio se reunieron los dioses e hicieron salir el sol, la luna y las estrellas, por encima de todo”.

En Honduras, donde los mayas adoraron también al Sol y a la Luna, vincularon a esta última con la “leyenda de la Mujer blanca” que tuvo tres hijos, entre los cuales dividió su reino, antes de desaparecer, como si fuera un pájaro.

Los incas gobernaban el Perú, Bolivia, parte de Ecuador y el norte de Argentina y de Chile, cuando llegaron los españoles. Antes que Cuzco fuese la capital de ese vasto imperio, destacóse la cultura de Tiahuanaco –importante centro religioso, a orillas del lago Titicaca– y, también, las de lca y Nazca, la cultura chimú y, más al sur, la de los collas y aymaráes.

En Tiahuanaco puede verse el dolmen conocido como Puerta del Sol, divinidad que presidía el culto incaico y su vasto imperio: el Tahuantinsuyo.

Superadas algunas creencia totémicas, y especial zoomorfas (de animales) , destinadas a adorar el águila y la serpiente (perpetuados en la actual enseña nacional) y otros animales como el puma, el jaguar, los incas tuvieron algo así como una trilogía de dioses creadores: Manco Capac, el primer emperador que se dedía hijo del Sol, Viracocha señor de todo los creado , quien realizar una serie de milagros desapareció sopresivamente y Pachacama dignidad absoluta reinaba por encima del Inti (el Sol), Quila (la Luna), Pachamama (la Tierra).

Ampliar Este Tema

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°35 Edit. Cuántica Dioses de Pueblos Precolombinos

La Piedra del Sol del Calendario Azteca Características

PIEDRA DEL SOL: MONOLITO AZTECA CALENDARIO

Al contemplar en el modernísimo Museo de Antropología de la ciudad de México la Piedra del Sol, esta reliquia maravillosa, compendio de la astronomía indígena vinculada con temas premonitorios de la suerte corrida, luego, por los aztecas y los mayas, una especie de rara emoción embarga al observador.

Se trata de un enorme bloque basáltico completamente tallado, escultura sobre roca volcánica, color verdinegro, que pesa 24.000 kilogramos. El disco, de tamaño descomunal, cuyo diámetro supera los tres metros y medio, estuvo “policromado con colores afines a su simbolismo”.

piedra sol calendario azteca

En este gran monumento de piedra está tallado los conocimientos astronómicos de la civilización azteca. Para tener idea de su magnitud, en 1964 se empleó casi un mes de tiempo para transportar este monolito hasta el Museo Nacional  de Antropología.

Así lo aseguran los técnicos, basándose en restos de pintura, que se hallaron en los bordes de algunos relieves. El antropólogo mexicano Carlos Navarrete hizo un detallado análisis sobre “la Piedra del Sol”, publicado en 1968. Señaló en él que todos los elementos que aparecen en el disco, giran en bandas alrededor del centro, donde se encuentra la cara del Sol, llamado Tonatiuh. Este presenta la boca abierta y entresaca la lengua para irradiar su fuego, que es la luz. A ambos lados de esa cara pueden verse unas extrañas deidades que aprisionan entre sus garras corazones humanos, ya que el dios solar es un águila que se alimenta con esa sangre.

La valiosísima escultura fue descubierta,  en la Plaza Mayor de México, el 17 de diciembre de 1790. Y, tras quedar depositada en la Catedral, fue trasladada en 1885 al Museo Nacional. De allí, en 1964, pasó al Museo Antropológico, donde se encuentra actualmente.

Según los aztecas, nuestra era fue precedida por otras, imperfectas, que diversos cataclismos destruyeron. Esas edades están representadas por cuatro soles complementarios: el Sol Tigre (que devoró a los primeros pobladores, de talla gigantesca), el Sol del Aire (cuyos grandes huracanes barrieron los campos y destruyeron las cosechas), el Sol de la Lluvia de Fuego (de origen volcánico) y el Sol del Agua (tiempo en el cual, tras derrumbarse el cielo, sobrevinieron grandes inundaciones).

Después comenzó la época del quinto Sol, que es la del mundo en que vivimos. Y este mundo se divide en años y esos años en dieciocho meses de veinte días que, sumados a otros cinco complementarios, hacen un total de 365.

Otras franjas, en jade y en turquesa, diferentes por su color verde al del basalto, completan el calendario. Y todo simboliza un viaje que el rey de los astros efectúa a través del cielo donde, cada mañana, debe entablar un combate con la Luna y las estrellas para poder elevarse, como un águila, y dar luz y calor a la humanidad.

Los pueblos precolombinos de México  determinaron la duración de año con tal grado de exactitud como pudo hacerlo el papa Gregorio XIII cuando muchos siglos después, reformó el calendario cristiano.

AMPLIACIÓN:
1978: UN IMPORTANTE DESCUBRIMIENTO:
EL HALLAZGO DE UNA MISTERIOSA DIOSA AZTECA

Una mañana de febrero de 1978, varios obreros de la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza hallábanse excavando en una esquina céntrica de la ciudad de México. De pronto, uno de ellos sintió que su piqueta golpeaba contra algo duro. Siguió excavando, porque aquello era más grande de lo que suponía.

Poco a poco, y ahora ayudado por sus compañeros, descubrió, a dos metros de profundidad, la parte superior de una gran piedra circular tallada. Lo que no imaginaba el obrero era que aquella mañana había descubierto la representación de una fascinante diosa de la mitología azteca.

diosa azteca

Informado el Instituto Nacional de Antropología e Historia, concurrieron los arqueólogos y al contemplar la piedra circular descubierta comprendieron su extraordinaria importancia.

De inmediato se iniciaron los trabajos arqueológicos necesarios y a los pocos días, como un mensaje del pasado, emergió la figura de Coyolxauhqui.

Ahora bien, ¿Quién era Coyolxauhqui?

El hallazgo dio origen a controversias entre los entendidos. La mayoría de los investigadores se inclinó por afirmar que se trataba de la diosa de la Luna, cuyo nombre quiere decir: la que se adorna la cara con cascabeles, porque dichos cascabeles aparecen en el rostro de la talla encontrada.

En la mitología azteca, Coyolxauhqui era la diosa lunar, hija de Coatlicue, divinidad de la Tierra y de la Muerte.

Los arqueólogos han destacado la belleza de la gran piedra descubierta. Los artistas indígenas que la trabajaron destacaron en relieve los brazaletes, las serpientes de dos cabezas, las sandalias y los mascarones que porta la diosa.
Indudablemente, esta obra de arte azteca es un mudo mensaje del pasado que intriga al hombre de hoy, porque para nosotros esa piedra colosal que nos asombra revela el elevado sentido artístico de aquel mundo mágico que todavía debemos interpretar.

Fuente Consultada:
Dimension 2007 Edit. Kapelusz 7°Grado
Ciencia Joven Tomo V Diccionario Enciclopédico Edit. Cuántica

Pieles Rojas Historia Costumbres Vida y Religión

Pieles Rojas, Su Historia
Costumbres Vida y Religión

Antes de la llegada de los europeos habitaban América unas cuatrocientas grandes tribus de indios. Vivían principalmente de la caza, aunque también cultivaban algunos productos. Después del descubrimiento de América, los colonos impusieron a los indios pesados trabajos. Cuando se constituyó en país independiente, Estados Unidos tendió a la coexistencia pacífica con los indios; pero, en el siglo XIX, la afluencia de adelantados al oeste trajo consigo incontables conflictos y se establecieron las primeras «reservas». En la actualidad, los indios buscan cada vez más integrarse en la sociedad moderna.

Cuando los primeros europeos abordaron el continente americano vivían dispersas en él unas cuatrocientas tribus. El norte extremo lo habitaban los esquimales, que llevaban allí una existencia nómada y bastante primitiva y carecían de otra organización social distinta de la familia.

Los pieles rojas, por el contrario, conocieron una organización neolítica que heredaron de sus antecesores. Encendían fuego golpeando uno contra otro dos pedazos de sílex, empleaban utensilios de piedra, confeccionaban cestos y adiestraban a los perros convirtiéndolos en animales domésticos. No eran muy numerosos; se estima que hacia el año 1600 había en América unos ochocientos mil pieles rojas, doscientos cincuenta mil de los cuales, aproximadamente, residían en la región situada entre la costa del Atlántico y el Mississipí.

Eran tribus reducidas, todavía más debilitadas por sus luchas intestinas. Los de las «cinco naciones», los iroqueses, eran de entre todos los más poderosos. Al norte y al oeste de su territorio residían sus mayores enemigos: los hurones y los álgonquinos. Estas dos tribus habitaban los bosques que pueblan la región de los grandes lagos. Su civilización se caracteriza por el hecho de que conocían los metales y practicaban la alfarería. Además de ellos, las tribus más conocidas del sureste de Estados Unidos eran los creek, los cherokees y los seminóla, en tanto que el oeste lo poblaban los piute, los siux y los cheyenne.

En todas esas tribus encontramos una especie de literatura primitiva constituida por relatos relacionados con los dioses y los antepasados y que se transmitían de padre a hijo. Poseían cierta organización política, principalmente confederaciones de tribus.

De todas maneras poca es la historia que nos ha llegado de los pueblos pieles rojas de Estados Unidos llamados así, no por el color de la tez, sino porque era de un subido color rojo la pintura con la que se maquillaban para entrar en combate. Pero los restos de alfarería primitiva encontrados en Norteamérica, conforme a los estudiados con las modernas técnicas del carbono 14, nos hablan de asentamientos nativos anteriores a los pieles rojas, hacia el 30.000 a.C, mas poco se sabe sobre el origen de estos antiguos habitantes de América del Norte.

En cuanto a los actuales pieles rojas, se sustenta la teoría de que provenían de Asia, de la que emigraron a través del estrecho de Behring. Los rasgos mongólicos más pronunciados entre los esquimales, están menos acentuados entre estos pueblos pieles rojas, tal vez por la mezcla con los primigenios nativos a los que aludíamos antes.

Cuando se habla de la cultura azteca, maya, inca o aymará, se piensa de inmediato en colosales pirámides, en imponentes templos astrológicos, en culturas cosmogónicas y sociales de tal envergadura que asombraron -y alarmaron- a los europeos conquistadores recién llegados. Frente a tanta imponencia y avance cultural, la civilización de los pieles rojas de Norteamérica aparece deslucida o de menor envergadura.

Cuando llegaron los primeros colonos, las tribus que vivían hacia el este ide Norteamérica, como los algonquinos, iroqueses y hurones, habían formado un consejo de cinco naciones coaligadas, una especie de unión panamericana de piele rojas de la zona oriental, con un gran jefe, el cacique Hiawatha, a la cabeza.

Aldea de pieles rojos constituida por tiendas típicas. En círculo, alrededor del fuego, se encuentran reunidos en Consejo los ancianos de la tribu.

Se ha comprobado que existían 12ramas lingüísticas, cada una tan diferente de las demas como pueden serlo hoy el alemán y el persa, el ruso y el castellano, o el inglés y el italiano. Además de esas 12 ramas se hablaban dialectos varios, de tal suerte que al llegar el hombre blanco, había alrededor de 2.000 lenguas habladas por los primitivos americanos pieles rojas.

Vivían en las tiendas llamadas tipi, hechas con cueros de bisonte, sosten idas poi 3 o 4 palos. Otras tribus fabricaban casas rectangulares, hechas de ramas, hojas y paja, llamadas wigwan o también hagan entre los navajos.

Pieles Rojas Sitting Bull

Sitting Bull, célebre jefe siux

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Los pieles rojas estaban divididos en diversas tribus, cada una de las cuales tenía su propia tradición y sus leyes, f hablaba un dialecto a menudo incomprensible para las otras. En casos de especial necesidad, algunas tribus se reunían en confederaciones.

La tribu era gobernada por un jefe, que, no obstante, no tenía autoridad absoluta. Él era, más que otra cosa, un jefe guerrero y el ejecutor de la voluntad del pueblo. Los ancianos de la tribu, reunidos en torno al fuego del Consejo, expresaban su voluntad.

La contemplacíón de la naturaleza invitaba a los indios a recogerse en meditación y plegaria: ello los movía e elevar su corazón a Dios.

En algunas tribus, y en casos excepcionales, también participaban de estas reuniones las mujeres y los jóvenes. Pero prevalecía siempre el parecer de los ancianos, más ricos en experiencia y, por ende, más sabios. Una vez tomada una decisión, todos la acataban.

El jefe de la tribu mantenía su cargo mientras la edad se lo permitía. Luego, él mismo designaba su sucesor, que podía ser su hijo o su hija. Este nombramiento debía ser aceptado por todos los notables de la tribu, es decir, por los guerreros que habían realizado el mayor número de hazañas gloriosas. Si éstos indicaban como jefe sucesor a otro guerrero que había demostrado ser más valeroso que el heredero legítimo, este último debía, sin más, cederle el título.

Tabajaban la tierra y cultivaban maíz, tabaco, zapallo, yucas, porotos, pero también sacaron de ella plata y turquesas. Durante los siglos que duró la i«(Ionización española, los navajos atacaron los centros poblados en busca de caballos, bebidas y mujeres, pero en el año 1860, EE.UU. ocupó la región de Arizona y Nuevo México.

En 1864, Kit Carson con sus tropas derrotó a los navajos en la célebre batalla de Bosque Redondo en Nueva México. En 1868 establecían una reserva para ellos en Arizona, donde tuvieron una suerte muy dura por la escasez y pobreza de las tierras. La población navaja asciende hoy a 100.000 personas, y viven en una comarca que apenas aporta alimentación para 35.000.

Hasta hoy la mayoría de los nombres de estados y ciudades en EE.UU. conservan o derivan de nombres del idioma indio: Dakota, significa “aliados”; Oklahoma, “el pueblo rojo”; Iowa, “los dormidos”; Kansas, “una brisa cerca del suelo; Kentucky, “el suelo oscuro y sangriento; Illinois, “la tribu de los hombres perfectos”; Texas, “amigos”; Idaho, “buenos días”; y Mississippi, “padre de las aguas”.

En la frontera con California hay varias reservas de tribus indias: arapahos hacia el oeste, apaches y navajos hacia el noreste en los límites del territorio de Nueva México. Hasta el día de hoy hay localidades, dentro del mismo estado de Arizona, que llevan nombres de distintas tribus que fueron los primitivos y auténticos habitantes de esta región: Coconinos al norte; en el centro Yavapai (Aguas claras). Incluso el nombre de Cochise que fue el caudillo que educó al famoso indio Jerónimo, figura al sur del estado de Arizona, en el 1 imite con México.

Una forma habitual para comunicarse entre las tribus eran las señales de humo que se lograban colocando una manta en forma intermitente sobre una fogata encendidacon madera verde para que les asegurara un buen fuego con humo.

Una tribu de cualquier clase estaba constituida por varios clanes y en cada uno de ellos regía un anciano magistrado elegido por el clan en cuestión, llamado Sachem. Pero a su vez, los jefes guerreros de cada clan eran los Natani, elegidos en ceremonias sagradas. Varios Sachem formaban un Consejo de Ancianos o Jefes Mayores, los que eran comandados por un gran cacique. La categoría de estos últimos se destacaba por el revestimiento de ornamentos de plata y cuentas de arcilla y piedras coloreadas alrededor del cuello, pero sobre todo por el típico tocado confeccionado con plumas de águila.

Cada guerrero de cualquier tribu podía ataviarse con plumas de águila de acuerdo a los coups o encuentros con enemigos armados como él, en las frecuentes guerras entre tribus rivales. Así como un piloto de la RAF, durante la última guerra mundial, solía pegar una cruzde hierro en la carlinga de su avión por cada aeronave nazi derribada por él, también en la misma forma los guerreros pieles rojas, contabilizaban por cada coups una pluma timonera de águila.

Las plumas recortadas de cuervo indicaban que había sido herido en acción. También se diferenciaban los guerreros pieles rojas con los de otra tribu por la colocación de las plumas, como los clanes escoceses en la elección de los colores y el dibujo de las telas. Pero siempre las plumas del cóndor y el águila eran las favoritas, pues eran aves que estaban más cerca del cielo y de los dioses y simbolizaban el acuerdo del hombre con Manitú.

Los hombres que oficiaban de curanderos-chamanes de la tribu, denominados Wakan, llevaban el cabello recogido con un moño y sus revelaciones y consejos eran escuchados y seguidos respetuosamente por el resto de la tribu. También oficiaban de sacerdotes para casar a las parejas.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/pieles_rojas2.jpg

Muerte del  general  Custer  (1876);
episodio de la  lucha entre blancos y pieles rojas

RELIGIÓN
“Padre mío, que estás en todas partes, y por quien estoy vivo: tal vez ha; sido Tú quien, por obra de los hombres, me has colocado en esta situación pues eres Tú quien lo dispone todo. Y como nada es imposible para Ti, líbrame de mis enemigos, si lo consideras justo. Y ahora, a vosotros todos, peces de los ríos, pájaros del cielo y animales que corréis sobre la Tierra, y a ti, oh Sol, os ofrezco este mi caballo. Vosotros, pájaros del aire, y vosotros, habitantes de la pradera, sois mis hermanos, porque un solo Padre nos ha creado, y veis cómo soy infeliz. Entonces, si tenéis algún poder ante el Padre, interceded por mí.”

Esta hermosa plegaria fue pronunciada por un indio de la tribu de los pawnees, cuando se hallaba en una situación desesperada. En ella encontramos no sólo la expresión de fe en un Dios, padre justo y amoroso de todas las criaturas, sino también el sentido de una profunda resignación a la voluntad divina y el concepto de la omnipresencia de Dios.

Las diferentes tribus pieles rojas llamaban al Gran Espíritu Creador con distintos nombres: “Manitú” (Gran Manito), los algonquines; “Wakonda los síux; “Yastasinane” (que significa “capitán del cielo”), los apaches. Además, veneraban todas las manifestaciones de la naturaleza: el Sol, la Luna, el Aire, el Agua, el Fuego. A estas fuerzas misteriosas dedicaban largas oraciones silenciosas, o ritos complicados y enigmáticos, como la Danza del Sol. que bajo la guía de los hechiceros, a veces se prolongaban durante días.

GUERRAS
” Apesar de tantas luchas, he tenido la suerte de no derramar nunca la sangre de una mujer o de un niño, ni siquiera involuntariamente”. Así se expresaba Gerónimo, un gran jefe apache, dando fin a la narración de sus aventuras guerreras.

Las tribus pieles rojas guerreaban frecuentemente entre sí por los motivos más fútiles. Bastaba que dos tribus se encentraran simultáneamente en un mismo territorio de caza para que la guerra fuera inevitable. Sin embargo, fueron combatientes leales: ni las mujeres ni los niños de los vencidos eran nuertos; los prisioneros eran respetados, y los tratados, aunque  solo  fueran  verbales,  se observaban escrupulosamente.

Para algunas tribus, como los apaches, los comanches y los siux. la guerra no era más que un tipo particular de caza que concluía con la captura de los caballos de la aldea atacada. Prestamente, la ilustración representa un método empleado por los comanches para atacar de sorpresa a una aldea. Los jinetes se mantenían agarrados al cuello de los caballos, escondiéndose tras uno de sus flancos, y se acercaban al poblado simulando ser ana manada en pastoreo. Luego, de improviso, los guerreros se erguían decididos y se lanzaban denodadamente al ataque.

LA    CAZA
El otoño era la estación de las grandes cacerías. La tribu se trasladaba continuamente en busca de manadas de búfalos, que galopaban hacia el sur. Había manadas tan numerosas que a veces se extendían hasta sesenta kilómetros, y ccntinuaban pasando durante cinco días seguidos. Los jinetes se situaban en los flancos de la manada, y sus flechas, casi siempre certeras, se clavaban en la juntura del lomo de los bisontes. Un procedimiento más audaz para abatir a la presa era saltar de la grupa del caballo sobre la del risonte y clavarle un cuchillo en la garganta.

Los pieles rojas sabían utilizar la carne y otras partes de este animal. Con la piel aún cubierta de pelos, hacían camas, mantas y capas. Después de haberla raspado la usaban para fabricar tiendas, piraguas, escudos, ropa y calzado. Los huesos servían para preparar utensilios (palas, arpones, puntas de flechas, agujas, ornamentos); los tendones y los intestinos eran transformados en cuerdas para arcos, lazos y ataduras; los cuernos hacían las veces de recipientes; los cascos daban una gelatina que se empleaba como cola; el cerebro servía para el curtido de las pieles.

LAS    DANZAS
Los pieles rojas fueron famosos, además, por las fantásticas danzas que ejecutaban en distintas ocasiones. Había danzas de carácter religioso que servían para solicitar al Gran Espíritu una lluvia, una caza abundante, o la victoria en la guerra. Otras danzas, que se ejecutaban inmediatamente antes de una batalla, tenían por objete exciear a los guerreros para la pelea. A menudo, en la excitación los guerreros se excedían; el resultado era, así, opuesto al deseado, pues llegaban a la batalla físicamente extenuados. Otro tipo de danza, que tenía carácter de espectáculo, consistía, generalmente, en la narración mímica de una  hazaña guerrera.

PARA SABER MAS…
Las religiones: Como todos los pueblos antiguos, no sólo de América del Norte, Centro y Sur, sino de Europa, Asia u Oceanía, la figura del sol era tan importante como la de la Luna. Se le adjudicaba al primero la jerarquía, la cacería, la acción de la naturaleza, el cacique, la paternidad, mientras que la segunda estaba parangonada con la noche, el reposo, las aguas, los misterios, la maternidad, el medicine-man (wakan). También adoraban al viento y al rayo al que temían y representaban como una culebra en movimiento, por ello muchas tribus se abstenían de matarlas. Más bien las veneraban y danzaban como los Hopi en ceremonias mágicas y secretas.

Creían que existíaun Gran Espíritu y también otros menores que vivían en cada hombre, en cada animal, lago, árbol, pasto y hasta en las piedras.

Así, para los espirituales indios Hopi, el monte era sagrado y el mundo material y su relación con los espíritus no tenían fronteras limitantes. Cualquier terrón de la tierra era sagrado y como tal habitado por seres sutiles, Además del Sol y la Luna existían las Personas de los Hombres, las Personas de la Tierra, las Personas del Agua, y las Personas del Viento. Esto último coincide con las leyendas de las culturas europeas y orientales sobre los genios que habitan los distintos elementos (hadas, salamandras, sílfides, elfos, etc.)

Entre los zuñies y pawnees, existía la creencia de que las sombras que dejaban en el suelo al caminar, eran sus almas y que cuando fallecían se reunían en un lugar desolado al que ningún miembro vivo de la tribu podía acceder.

Todos los muertos hacían un  largo viaje hacia los cielos y formaban juntos la Vía Láctea, cualquiera hubiera sido su rol en la vida. Las estrellas brillantes, sin embargo, eran los espíritus de los bravos guerreros que cabalgaban, por siempre, los campos celestes del Gran Manitú.

El hombre blanco al llegar a América descubrió muchas cosas importantes y cubrió otras de miseria y olvido. Pero entre las primeras, encontró un verdadero tesoro de leyendas: mellizos que viajaban al sol, aves que raptaban a hermosas doncellas, mujeres arañas librando gente de un diluvio. Al igual que otros escritores o narradores de mitos del resto del planeta, estos pieles rojas contaban la creación del mundo: como se descubrió el fuego, como brotaron las plantas y fueron creados los hombres.

Pero los mitos que los conquistadores escucharon y perpetuaron no eran simples fábulas. Eran herencia sagrada que explicaban las fuerzas de la naturaleza y daban un contenido vital a los cantos y danzas primigenias del ceremonial religioso piel roja. (Fuente: Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona)

Ver: Los Bisontes de la Pradera Norteamericana

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Ilustrada Tomo III Los Pieles Rojas
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Los Cocomes Mayas Colapso de la Civilización

COCOMES
Los jefes mayas pertenecientes a la familia de los cocomes se establecieron en el distrito de Zotuta y eran llamados los chels. Ocuparon la región de Tihoo, cerca de Mérida. La zona maya comprendía políticamente cierto número de ciudades estados, situación semejante a la de la antigua Grecia en la época de Atenas y Esparta.

Cada estado estaba gobernado por un Halac Uinic (palabra que significa hombre verdadero). La sociedad maya estaba al igual que en la India, dividida en cuatro clases según los cuatro signos cardinales astrológicos: las castas militares hacia el Este = Aries, los nobles hacia los barrios del Oeste = Libra, los sacerdotes hacia el Sur=Capricornio, el común del pueblo (Cáncer), los esclavos (Luna) y los prisioneros de guerra hacia el Norte. Los centros más importantes del antiguo imperio fueron los de Copan, Guiricuá, Piedras Negras, Tikal, Uaxctún, Palenque y Yaxchilán.

Cocomes Mayas

En Copan, en Honduras, la belleza de los templos es impresióname y las piedras desenterradas han tomado un color rosado pálidoque les confieren los hongos locales. En uno de los templos su escalera tiene 27 metros de largo por 10 de ancho y en lo alto un enorme bloque apunta hacia el cielo, para registrar un eclipse solar.

Fue una de las primeras ciudades mayas abandonadas y por ello una de las últimas fechas inscriptas es del año 805 d.C, 64 años antes de la última fechu tallada en Tikal.

Copan era un punto especial para la observación de los astros por la limpidez del cielo. Según expresó S. Morley, un estudioso especialista en cultura maya, el templo de Copan fue erigido en el 764 en recuerdo de un importante eclipse.

En Tulum, a 131 km.de la moderna ciudad de Cancum, se halla una importante zona arqueológica con templos donde aparecen deidades como el Sol, la Luna, Venus y otras estrellas, en franjas ribeteadas de serpientes entrelazadas: la figura de Escorpio,  la serpiente emplumada, que aparecerá una y otra vez como sabio límbolode la vida, la muerte y la resurrección plutónica.

Palenque. Es un Templo de 23,40 metros de longitud por 16 metros de altura, ron 9 terrazas superpuestas, con 620 glifos esculpidos, lo que le ha valido su nombre de Templo de las Inscripciones. Debajo se hallael famoso «astronauta» en jade, del que tanto han hablado. Dániken, Benavidez y otros escritores ovniólogos.

Al observar la pirámide de Palenque asombran sus inscripciones. Mientras las de Chichen Itzá y Uxmal, parecen que esperaran al turista al borde de rutas macadamizadas, las de Palenque están como ancladas en la selva. Aparecen como palacios dorados por la luz, en medio de los árboles, templos casi intactos mientras pájaros de plumas multicolores vuelan por la plaza de la ciudad abandonada hace 50 generaciones y donde de noche a veces vienen a refugiarse los jaguares.

Fuente Consultada:
Huellas del Cielo de Norma Palma

Ubicacion Geografica de Mayas Incas Aztecas Lugar que Habitaron?

MAPA DE UBICACIÓN GEOGRAFICA CIVILIZACIONES AMERICANAS

MAYAS Los Mayas se situaron en los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas. En la mayor parte de Honduras, Belice, y Honduras.
AZTECAS Los aztecas se ubicaron en la zona del centro y sur del actual México, en Mesoamérica, entre las costas del Pacífico y el Atlántico.
INCAS Su dominio se expandió por mas de 4000 kilómetros, incluyendo el altiplano y la costa Peruana, gran parte del altiplano de Ecuador, el norte chileno, parte del Este de Bolivia y parte del norte de Argentina.
CHIBCHAS Los Chibchas se habitaron en la rama oriental de los Andes y el río Magdalena, siendo asiento principal la meseta de Bogotá (Colombia)
Cuadro Comparativo Entre las 4 Culturas

 El Arte Maya

Las Grandes Exploraciones de la Historia Cronologia Expediciones

Cuadro Cronológico de las Grandes Exploraciones

tabla de exploraciones

Leif Ericson Islandia c. 1001 Exploró Vinlandia, identificada (según diversas teorías) con las costas de Labrador, de la isla de Terranova, de Nueva Escocia y de Nueva Inglaterra.
Marco Polo Venecia 1271-1295 Viajó por Asia central, India, China, y el archipiélago Malayo.
Ibn Batuta Marruecos 1325-1349 Viajó por África, Oriente Próximo, India, China y las estepas de Asia central.
Gilianes Portugal 1433 Navegó hacia el sur bordeando la costa occidental de África, pasando el cabo Bojador.
Diogo Cam Portugal 1482-1486 Exploró la desembocadura del río Congo y parte de la costa de África occidental.
Bartolomeu Dias Portugal 1488 Exploró las bahías de Algoa y Mossel en Suráfrica, observando y dando nombre al cabo de las Tormentas, posteriormente rebautizado cabo de Buena Esperanza.
Cristóbal Colón Italia? 1492-1504 Descubrió América y estableció colonias durante sus cuatro viajes a través del Atlántico.
Giovanni Caboto Italia 1497-1498 Efectuó dos viajes bajo pabellón inglés. Exploró la isla de Cabo Bretón y Nueva Escocia; también navegó por las costas oriental y occidental de Groenlandia, la costa oriental de Labrador, la costa occidental de la isla de Baffin y una parte de la costa sur de Terranova.
Vasco da Gama Portugal 1497-1498 Navegando más allá del cabo de Buena Esperanza, llegó a Malindi, en la costa oriental de África, cruzando desde allí el océano Índico hasta Kozhikode (hoy Calicut), en India.
Américo Vespucio Italia 1499-1502 Navegó por el Caribe bordeando las costas de Sudamérica. El geógrafo alemán Martin Waldseemüller publicó los pormenores de su viaje y sugirió que se diese al Nuevo Mundo el nombre de América.
Alonso de Ojeda España 1499-1501 Exploró la costa norte de Sudamérica.
Vicente Yáñez Pinzón España 1499-1500 Partiendo desde España, llegó a las costas de Brasil no lejos de Recife, visitó la desembocadura del Amazonas y, a continuación, siguió hacia el norte hasta llegar a las Guayanas.
Pedro Álvares Cabral Portugal 1500 Llegó hasta las costas de Brasil y también dobló el cabo de Buena Esperanza.
Gaspar Corte-Real Portugal 1500 Exploró la costa nororiental de Labrador y Terranova.
Rodrigo de Bastidas España 1501 Exploró América central, tras descubrir las costas colombianas.
Sebastiano Caboto Italia 1508-1509 Recorrió Labrador en busca del paso del Noroeste, y posiblemente llegó incluso hasta la bahía de Hudson.
Juan Ponce de León España 1513 Descubrió y exploró Florida.
Vasco Núñez de
Balboa
España 1513 Exploró el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico (al que llamó már del Sur).
Fernando de
Magallanes
Portugal 1519-1521 Exploró el estuario del río de la Plata, navegando luego hacia el sur y atravesando el estrecho que lleva su nombre. Desde allí, surcó el océano Pacífico hasta las islas Filipinas, donde murió asesinado. Fue el primero que navegó el globo en dirección Oeste hasta una longitud alcanzada previamente en un viaje en dirección Este.
Juan Sebastián
Elcano
España 1519-1522 Uno de los capitanes de la expedición de Magallanes. Tras la muerte de éste, Elcano, al mando de la Victoria (única nave superviviente de la expedición) volvió a España pasando por las Molucas y el cabo de Buena Esperanza. Así, fue el primero que circunnavegó el globo.
Hernán Cortés España 1519-1536 Exploró las costas orientales de México y Yucatán, conquistó México y exploró la Baja California.
Francisco Pizarro España 1524-1535 Exploró la costa occidental de Sudamérica y conquistó Perú.
Giovanni da
Verrazano
Italia 1524 Exploró la costa oriental de Norteamérica hasta Terranova, llegando hasta las bahías de Nueva York y Narragansett.
Álvar Núñez Cabeza
de Vaca
España 1527-1542 Exploró la región suroccidental de los actuales EEUU y el norte de México. Dirigió una expedición en la región del Río de la Plata y atravesó el sur de Brasil hasta Asunción del Paraguay.
Jacques Cartier Francia 1534-1536 Exploró la costa occidental de Terranova y el golfo de San Lorenzo, remontando el río homónimo hasta el actual emplazamiento de Montreal.
Hernando de Soto España 1539-1542 Exploró lo que es hoy el sureste de EEUU y parte del valle inferior del Mississippi (río que él mismo descubrió).
Hernando de
Alarcón
España 1540 Exploró el río Colorado tras demostrar la peninsularidad de Baja California.
Francisco de
Orellana
España 1540-1541 Siguió el curso del río Amazonas, desde sus cabeceras en los Andes hasta su desembocadura en el Atlántico.
Francisco Vázquez
de Coronado
España 1541-1542 Siguió el curso del río Colorado hacia el norte, divisando el Gran Cañón; exploró el sur de California, Nuevo México, el norte de Arizona y Texas, Oklahoma y el este de Kansas.
Pedro de Valdivia España 1540-1553 Exploró Chile.
Juan Rodrigues
Cabrillo
Portugal 1542-1543 Exploró la costa occidental de México y descubrió la bahía de San Diego (California).
Richard Chancellor Inglaterra 1553-1554 Navegó por el norte de Escandinavia hasta el mar Blanco, y continuó su viaje por tierra desde Arjanguelsk hasta Moscú.
Martin Frobisher Inglaterra 1576 Exploró la bahía que recibió su nombre y el estrecho de Hudson, en la búsqueda del paso del Noroeste.
Francis Drake Inglaterra 1577-1580 A bordo del Golden Hind, efectuó la segunda circunnavegación del globo.
John Davis Inglaterra 1585-1593 Rodeó la costa oriental de Groenlandia en dirección sur hasta el cabo Farewell, desde donde navegó por la costa occidental de Groenlandia hasta la bahía de Baffin. En un viaje posterior que realizó a Sudamérica, descubrió las Malvinas.
Willem Barents Países Bajos 1594-1597 Exploró Nueva Zembla, el mar y la isla que recibieron su nombre.
Walter Raleigh Inglaterra 1595-1616 Exploró las Guayanas, las costas de Trinidad y el río Orinoco en busca de El Dorado.
Pedro Fernandes
de Queirós
Portugal 1596-1606 Exploró las islas Marquesas y Salomón en el océano Pacífico.
Sebastián Vizcaíno España 1596-1603 Exploró la costa occidental de México entre Acapulco y Baja California; navegó hasta las bahías de San Diego y Monterrey.
Samuel de Champlain Francia 1603-1613 Remontó el río San Lorenzo hacia el norte hasta los rápidos de Lachine, al norte de Montreal; exploró la costa oriental de Norteamérica de norte a sur, desde Nueva Escocia hasta Vineyard Haven, fundó y dio nombre a Quebec, y exploró el lago que llevaría su nombre.
Henry Hudson Inglaterra 1609-1611 Exploró el río, el estrecho y la bahía que llevan su nombre.
Jakob Le Maire y
Willem Cornelis
Schouten
Países Bajos 1616-1617 Rodearon el extremo sur de Tierra del Fuego, atravesaron el estrecho de Le Maire, divisaron y dieron nombre al cabo de Hornos, y llegaron hasta las Molucas.
William Baffin Inglaterra 1616 Exploró la bahía que llevaría su nombre.
Abel Janszoon
Tasman
Países Bajos 1642-1644 Exploró Nueva Zelanda y las islas Tonga y Fiji, el golfo de Carpentaria y Tasmania, que recibiría ese nombre en su honor.
Jacques Marquette y
Louis Jolliet
Francia 1673 Navegaron por los ríos Wisconsin y Mississippi desde su curso superior hasta la desembocadura del río Arkansas; siguieron el curso del río Illinois hasta el lago Michigan.
René Robert Cavalier
de La Salle
Francia 1682 Navegó por el río Mississippi hasta su desembocadura en el golfo de México.
Vitus Jonassen Bering Dinamarca 1728-1741 Exploró el mar, el estrecho y la isla que lleva su nombre.
Pierre Gaultier
de Varennes,
señor de la Vérendrye
Canadá 1738-1742 Exploró Manitoba, Dakota del Norte, el oeste de Minnesota y, posiblemente, parte de Montana.
Samuel Hearne Inglaterra 1768-1771 Siguió el curso del río Coppermine hacia el norte, desde su cuenca hasta las costas árticas de Canadá.
James Cook Inglaterra 1768-1778 Exploró y cartografió la costa de Nueva Zelanda, completó la cartografía de las principales masas oceánicas del mundo y refutó la teoría de la existencia de un gran territorio inexplorado y habitable en el hemisferio sur; exploró las costas de la Antártida y de Hawai.
James Bruce Escocia 1770-1771 Visitó las fuentes del Nilo Azul, siguiendo el curso de este río hasta su confluencia con el Nilo Blanco.
Alexander Mackenzie Escocia 1789 Partiendo desde Fort Chipewyan (Alberta, Canadá), bordeó el Gran Lago del Esclavo, y siguió el curso del río que llevaría su nombre hasta su desembocadura en el Ártico.
Robert Gray Estados Unidos 1791-1792 Exploró Grays Harbor y la costa noroeste del Pacífico; llegó hasta el río Columbia (al que puso el nombre de su nave).
Mungo Park Escocia 1795-1796 Ascendiendo por el río Gambia, atravesó el norte de la región de Kaarta en Malí, llegando hasta el río Níger.
Meriwether Lewis y
William Clark
Estados Unidos 1804-1806 Partieron de Saint Louis, siguiendo por tierra el curso de los ríos Missouri y Columbia hasta llegar al océano Pacífico, y efectuaron el viaje de regreso.
Zebulon Montgomery
Pike
Estados Unidos 1806-1807 Dirigió expediciones hacia las cabeceras de los ríos Mississippi, Arkansas y Rojo; divisó el Pikes Peak.
John Davis Estados Unidos 1821 Primera persona en desembarcar en la Antártida.
Richard y John
Lander
Inglaterra 1830-1831 Navegaron el río Níger (África occidental) aguas abajo, estableciendo su curso y desembocadura.
James Clark Ross Inglaterra 1831-1843 Encontró la posición del polo norte magnético: descubrió el banco de hielo Ross en la Antártida, y cartografió la costa del cercano mar que también recibiría su nombre (Ross), en el mismo continente.
David Livingstone Escocia 1849-1859 Atravesó Suráfrica, explorando el lago Ngami, el río Zambezi, las cataratas Victoria y los lagos Chilwa y Nyasa (Malawi).
Heinrich Barth Alemania 1850-1855 Realizó exhaustivas exploraciones en África occidental, visitando el curso superior del río Benue y Tombuctú.
Richard Francis
Burton
Inglaterra 1854-1858 Hizo el peregrinaje a La Meca; exploró Somalia, Etiopía y el lago Tanganica.
John Hanning Speke Inglaterra 1856-1862 Exploró el lago Victoria, que identificó como una de las fuentes del Nilo.
Robert O’Hara Burke y
William John Wills
Irlanda 1860-1861 Primeros europeos que atravesaron el continente australiano de sur a norte.
Samuel White Baker Inglaterra 1861-1864 Exploró los afluentes del río Nilo en Etiopía, y el lago Alberto en África centro-oriental.
Henry Morton Stanley Gales 1874-1889 Exploró el lago Eduardo, cartografió el lago Tanganica y siguió el curso del río Congo desde Nyangwe hasta su desembocadura en la costa occidental de África. Más tarde exploró la cadena Ruwenzori (‘montañas de la Luna’) en África centro-oriental, y siguió el curso del río Semliki hasta sus fuentes en el lago Eduardo.
Verney Lovett
Cameron
Inglaterra 1875 Primer europeo en atravesar el África ecuatorial de este a oeste.
Francis Younghusband India británica 1886-1904 Viajó desde Pekín a Cachemira; posteriormente dirigió una expedición británica al Tíbet.
Sven Anders Hedin Suecia 1890-1908 Exploró el Turkestán chino, Tíbet y Mongolia; descubrió las fuentes de los ríos Indo, Brahmaputra y Sutlej.
Mark Aurel Stein Hungría 1900-1916,
1930
Realizó cuatro expediciones en Asia central, siguiendo las rutas de las caravanas entre China y Occidente, y cartografiando regiones poco conocidas.
Ludwig Mylius-Erichsen Dinamarca 1902-1907 Exploró las costas de Groenlandia.
Roald Engebrecht
Amundsen
Noruega 1903-1926 Atravesó por primera vez el paso del Noroeste; fue el primero en alcanzar el polo sur; y rodeó en dirigible el polo norte con el explorador estadounidense Lincoln Ellsworth y el italiano Umberto Nobile.
Ernest Henry
Shackleton
Irlanda 1907-1909 Localizó el polo sur magnético.
Robert Edwin Peary Estados Unidos 1908-1909 Primera persona, al parecer, en llegar al polo norte.
Hiram Bingham Hawai 1911 Exploró los territorios incas y descubrió las antiguas ruinas de Machu Picchu en Perú.
Harry St. John B. Philby Inglaterra 1917-1932 Cruzó Arabia de mar a mar. Primer europeo que visitó Najd.
Lincoln Ellsworth Estados Unidos 1925-1939 Exploró las Regiones árticas en avión, dirigible y submarino, cruzando la Antártida en avión.
Umberto Nobile Italia 1926 Sobrevoló sobre el polo norte con Amundsen y Ellsworth en el dirigible Norge, diseñado por él.
Richard Evelyn Byrd Estados Unidos 1926-1957 Sobrevoló los polos norte y sur; estableció la base Little America en el círculo polar antártico; dirigió numerosas expediciones que exploraron y cartografiaron las regiones costeras e interiores de la Antártida.
Bertram Thomas Inglaterra 1930-1931 Primer europeo en atravesar el Rub al-Khali, el gran desierto de Arabia Saudí.
Charles William Beebe Estados Unidos 1934 Descendió hasta una profundidad oceánica récord de 923 m en las aguas de las islas Bermudas, utilizando la batisfera de su invención.
John Rymill Inglaterra 1934-1937 Exploró la península Antártica.
Finn Ronne Estados Unidos 1946-1958 Determinó que la Antártida es un continente; exploró y cartografió la plataforma de hielo que lleva su nombre.
Edmund P. Hillary y
Vivian E. Fuchs
Nueva Zelanda
Inglaterra
1955-1958 Realizaron la primera travesía terrestre de la Antártida.
Año Internacional
Geofísico
1957-1958 Científicos de numerosos países realizaron descubrimientos en los campos de la climatología, la oceanografía, la naturaleza de la corteza terrestre y la geografía de la Antártida, entre otros.
Jacques Piccard y
Don Walsh
Suiza Estados Unidos 1960 Descendieron hasta una profundidad récord en la fosa de las Marianas (10.916 m), del océano Pacífico, utilizando el batiscafo Trieste.
Neil A. Armstrong y
Edwin E. Aldrin
Estados Unidos 1969 Primeras personas en caminar sobre la Luna.
Naomi Uemura Japón 1978 Primera persona en llegar sola al polo norte en trineo de perros.
Ranulph Fiennes y
Charles Burton
Inglaterra 1979-1982 Primeros en atravesar los dos polos en un solo viaje de circunnavegación del planeta.

Fuente Consultada: Enciclopedia Encarta

Asesinato de Atahualpa Emperador Inca Pizarro Conquista Perú

Asesinato de Atahualpa Emperador Inca

Asesinato de Atahualpa:

Antes de la llegada de los conquistadores españoles a Perú, así como a toda América central y del Sur, los incas constituían un potente imperio que puede colocarse entre los grandes edificadores de la historia universal.

En la época en que llegaron los conquistadores españoles, en la primera mitad del siglo XVI, los incas se encontraban divididos; el trono y el poder estaban siendo disputados por dos pretendientes: Huáscar y Atahualpa, que contaban con el apoyo de parte de la aristocracia. Es en este momento cuando los españoles, conducidos por Francisco Pizarro, irrumpen en escena y comienzan sus campañas de conquistas en el año 1532.

Tal fue el imperio que los españoles descubrieron. Ellos, los fieros individualistas, violentos y ambiciosos, se encontraron ante un pueblo pasivo y resignado. No lo comprendieron ni podían comprenderlo. Por eso la historia de la conquista abunda en hechos difíciles de explicar para nosotros que disfrutamos de la perspectiva del tiempo, pero que nos obstinamos en juzgar a los hombres de otras épocas con nuestras ideas de hoy.

atahualpa

En principio se enfrentaron a las fuerzas de Atahualpa, mucho más numerosas que las españolas, pero muy impresionadas por el armamento y en especial por los caballos y trabucos de éstas.

Los españoles lograron ganar la confianza de Atahualpa y atraerle a su campamento de Cajamarca, donde mataron a sus acompañantes y le hicieron pasionero. Exigieron al pueblo privado de su jefe, un fuerte rescate en plata y oro, y aunque este rescate se pagó, los españoles mataron a Atahualpa. Ya que en el intervalo Huáscar había sido igualmente hecho prisionero y ejecutado con el asentimiento de su rival, los españoles tenían el campo libre.

Este acontecimiento histórico, el asesinato de Atahualpa, produjo la más viva indignación en Europa:  Tratemos de explicar la actitud de Francisco Pizarro, colocándonos en aquel medio, al día siguiente de realizarse, a traición, la prisión del Inca.

Los españoles de Cajamarca vivían en constante zozobra  temían una insurrección general de los indios. Tenían la prueba de que Atahualpa continuaba desde la prisión, dando órdenes en la provincia y, particularmente, que había hecho ahogar a su hermano y rival Huáscar, que ambicionaba probar ante los españoles sus derechos a la corona.

¿Qué hubiera podido hacer aquel puñado de europeos si el imperio proclamaba una especie de guerra santa contra ellos?

Por otra parte, los soldados de Almagro, llegados después de la captura del Inca, habían recibido apenas una porción mínima del rescate de dicho soberano y exigían la marcha sobre el Cuzco, cuyas riquezas se ponderaban. Atahualpa resultaba molesto y sin tardanza había que deshacerse de él.

Por último, un indio de la costa, llamado Felipillo, parece haber desempeñado un gran papel en este drama. Había tenido, en efecto, relaciones culpables con una mujer de Atahualpa, y temía ser castigado si éste recuperaba el poder, por lo cual esparcía rumores de rebelión de indios e incitaba a los soldados a pedir la cabeza del soberano.

Siguiendo con la historia, en 1533, Cuzco, la capital del imperio incaico, que contaba en esta época con unas doscientas mil almas, fue tomada, saqueada y devastada. Dos años más tarde, Pizarro fundó Lima, la actual capital del país. A pesar de que los indios se sublevaron en diversas ocasiones contra los conquistadores, los españoles no tardaron en consolidar su dominación.

Los papeles principales los desempeñaron Pizarro y Almagro, ambos ayudados por los miembros de su familia. A causa de las discordias entre ambos, Almagro fue decapitado, pero poco después, Pizarro, que era gobernador de Lima, fue asesinado.

La conquista de Perú por los españoles entraña la ruina de la civilización de los incas. Los españoles impusieron sus costumbres a los vencidos.

Su régimen tuvo algunas ventajas. Desde el principio marcharon a Perú religiosos que se convirtieron en defensores de los indios; son numerosos los que desempeñaron de modo ejemplar esta noble tarea; contribuyeron eficazmente a la unión de dos civilizaciones:  la india y la española.

Algunos años después de que Pizarro conquistara Perú, los españoles descubrieron importantes yacimientos de plata en Potosí; a pesar de que estaban situados a una altitud de 4.800 m, llegaron a ser uno de los principales yacimientos argentíferos del imperio incaico. Los indios fueron a trabajar en estas minas.

La plata era enviada a Europa en lingotes; el reino incaico, en otro tiempo tan pujante, se iba empobreciendo progresivamente… y aqui mismo comienza la época dorada de España, que paradojicamente la llevaría en el siguiente siglo a la quiebra del estado.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg

Organizacion Economica Social de los Incas Consumo y Reparto Bienes

b) El funcionamiento.
Veremos ahora cómo funcionaba sucesivamente la demanda, la oferta, y el equilibrio entre la oferta y la demanda.

La demanda (necesidades de una familia).—No nos detendremos mucho en el examen de la demanda porque las necesidades se reducían en el Perú a su más simple expresión, merced a una reglamentación estrecha. La alimentación era en extremo sencilla: maíz tostado o hervido, manzanas en jalea o secadas al sol (chuño), legumbres sazonadas con sal y pimienta (quinua, oca, hierbas diversas), a veces, muy raramente, carne salada y seca (charqui); en suma, víveres que podían conservarse generalmente por mucho tiempo, lo que permitía hacer frente a la instabilidad de las estaciones y regularizar la demanda. La cocción se efectuaba en un horno pequeño de arcilla y los utensilios de menaje se reducían a cántaros, ollas, jarros y morteros. La bebida se preparaba con maíz, como se hace todavía hoy (chicha).

los incas

La vivienda era tan sencilla corno la alimentación: una simple casucha de piedra, ladrillo o adobe, techada de paja, sin chimenea, ni ventana, bastaba para una familia entera; el mobiliario se componía de mantas de lana o pieles que servían de camas, y como objetos “toilette”, alfileres de metal y cuchillos de sílex para el cabello. Figulinas religiosas adornaban los nichos practicados en las paredes a guisa de armarios. No disponían de asientos, porque el indio tenía por costumbre acurrucarse en el suelo.

La vestimenta no era muy variada; disponían generalmente de dos vestidos, uno para los días de trabajo, otro para los de fiesta, y además una manta de trabajo destinada al transporte de materiales. Todos los vestidos eran idénticos, de un extremo al otro del imperio. Únicamente los tocados Y sombreros se diferenciaban, y cáela uno de ellos constituía la característica de una provincia: la del Callao era el gorro o la corona de madera.

La masa de la población no tenía otras necesidades ni aspiraciones que las enumeradas y le estaba prohibido tener otras. El indio no tenía derecho a variar su alimentación ni su indumentaria, a llevar sandalias u otras prendas, a tener asientos en su habitación, porque estas cosas se consideraban favores reservados a quienes el Inca, excepcionalmente, consideraba dignos de tenerlos. Un control riguroso aseguraba la observancia estricta de esas disposiciones. Las puertas debían permanecer siempre abiertas durante las comidas a fin de permitir la entrada de los inspectores en cualquier momento. La menor infracción se castigaba con severidad.

Puede decirse que los soberanos, al limitar los deseos de sus vasallos descubrieron uno de los secretos del difícil problema que se, proponían resolver. Hubiera resultado vano, en efecto, tratar de ajustar la producción a un consumo creciente y desordenado; el libre juego de la oferta y de la demanda puede realizar ese milagro por la acción del interés personal y la concurrencia, pero una administración por perfecta que fuera, no hubiera podido lograrlo.

La oferta.(producción) — Después de la demanda, la oferta. El estudio de la oferta es el estudio de la producción, pero ésta se limitaba igualmente al Perú, ya no por la voluntad de los hombres sino por razones de la misma naturaleza, dado que el suelo no era abundante ni mucho menos y sólo por un trabajo activo y metódico han podido constituirse, vivir y multiplicarse tales aglomeraciones humanas.

Es singular que la división del trabajo se encontrara todavía en estado embrionario. La regla era que cada uno debía producir lo que le era necesario: alimentación, vestidos, casa, armas. Los candidatos al examen de que hemos hablado, debían dar prueba de su capacidad tejiendo sandalias y fabricando arcos y hondas. Sólo un corto número de artesanos eran especialistas; orfebres, pintores, alfareros, tejedores de telas finas, y sus oficios se transmitían de padres a hijos, trabajando exclusivamente para el soberano.

Eran, por otra parte, agricultores y cultivaban su lote de tierra, pero, a diferencia de los otros miembros de la comunidad no tenían que trabajar las tierras del Sol y del Inca. Pagaban tributo ejerciendo su arte en provecho del monarca.

El equilibrio de la oferta y la demanda. — Gracias a la estadística, conocían por una parte las necesidades y por otra las posibilidades de cada circunscripción administrativa, y así los funcionarios no tenían más que a justar las segundas a las primeras, haciendo circular las mercancías entre las provincias.

Pero esto no era todo: se hacía necesario prever el caso en que, por un motivo cualquiera, epidemia, invasión, sequía, temblor de tierra, los productos pudieran faltar al conjunto del territorio, y había que constituir durante los años de abundancia una reserva destinada a atender esa demanda sin contrapartida. Para asegurar ese doble equilibrio, en el espacio y en el tiempo, los Incas fundaron graneros, series de pequeños edificios que contenían los productos más diversos: comestibles, vestidos, materias primas, cuerdas, armas y otros objetos fabricados.

Allí testaban almacenadas las cosechas del Sol y del Inca y todos los tributos exigidos a los indios. Si por acaso se observaba que en una provincia faltarían las materias primas para la fabricación de tejidos, la autoridad central daba órdenes para que las cantidades de lana necesarias fueran extraídas de los graneros de aquellas regiones donde abundaban las llamas, y depositados en la región desprovista.

Si las estadísticas indicaban que la cosecha general de maíz no permitiría alimentar la población durante el año entero, la autoridad central permitía a las autoridades locales que tomaran de los graneros las cantidades suficientes de ese cereal acumulados en los años precedentes. La previsión era tal que los almacenes tenían a veces víveres para diez años.

De esta manera, los artículos de consumo y otros objetos tributados por los habitantes, al Sol y al Inca, no servían únicamente al culto y a la «élite»; una gran parte estaba formada por las reservas y volvían en tiempo de crisis a manos de quienes los habían producido.

Es evidente que, el menor traslado de los grupos de población hubiera originado errores en las estadísticas y alterado la aplicación del sistema; no hubieran logrado nunca los funcionarios adaptar la producción a un consumo irregular; por eso ningún indio podía circular sin especial autorización.

En contraposición, el Inca trasladaba de oficio tribus enteras, cuando lo juzgaba oportuno y las estadísticas registraban esos traslados.

Esto hace relación a una de las instituciones capitales de los Incas, la de los «mitmac», en español «mitimaes». El soberano instalaba tribus de su confianza en las provincias recién conquistadas, en lugar de las tribus turbulentas que enviaba a las regiones centrales del imperio. Aseguraba de esa manera la paz, por un procedimiento que se ha considerado siempre como uno de los más crueles inventados por los conquistadores: el transporte en masa de grupos humanos. Nada podría demostrar mejor hasta qué punto el interés del individuo se sacrificaba al del Estado.

He ahí pues, el edificio terminado: producción, consumo, equilibrio final. No podríamos dejar de admirar su acabada estructura y disposición si no se echaran de ver al mismo tiempo algunas hendeduras en sus paredes. El sistema es hermoso, pero en cierta manera teórico y para adaptarlo a la realidad fue necesario corregirlo. Estos correctivos o enmiendas son los que nos quedan por examinar.

Las enmiendas. — La primera enmienda concierne a la organización administrativa. Hemos visto que la población estaba dividida en decenas, centenas, etc. ¿Era posible tal división? ¿Los matrimonios y los decesos no debían deformarla continuamente? Y no es que pretendamos que se diera en el Perú el caso de la antigua Germania, donde la centuria no contó con cien jefes de familia sino en el instante en que se estableció por primera vez. Los Incas se ingeniaron para mantener dentro de lo posible la división numérica en la realidad, considerando las exigencias del reparto administrativo de productos, de materias primas, de tributos, que se efectuaba en forma muy simple y tenemos, entre otros, dos testimonios formales a ese respecto, los de dos eminentes jurisconsultos del siglo XVI: F. de Santillán y C. de Castro.

Empero, como los monarcas, por regla general, dejaban subsistir las organizaciones locales y en particular las
comunidades agrarias y como, por otra parte, el número de familias de que se componían esas comunidades locales no correspondía siempre — y esto hubiera resultado milagroso — a múltiplos de 10, se conformaban con algo más o menos aproximado.

La segunda enmienda es más importante porque concierne al derecho de propiedad. Los Incas, para recompensar los servicios prestados, hacían a sus súbitos donaciones considerables de tierras, llamas, vestidos y objetos preciosos. Los bienes recibidos en donación no eran enajenables, pero podían transmitirse por herencia, quedando los descendientes, colectivamente propietarios. De esta manera, se constituyó en el Perú una propiedad individual, que no era idéntica a la propiedad quiritaria del derecho romano, porque el detentor no tenía poderes absolutos, pero tampoco era la propiedad colectiva de la comunidad. Notemos, de paso, que ese derecho de propiedad individual, entró en la historia, no a consecuencia de la conquista o el despojo, sino bajo forma de recompensa conferida al mérito.

Finalmente, la tercera enmienda que deseo señalar, se refiere al equilibrio de la oferta y la demanda. En un régimen socialista y bajo el plan indicado, ese equilibrio se obtiene por la única acción de la autoridad central. Los particulares no tienen intervención y el comercio privado es una expresión vacía de sentido. Ahora bien, la lectura de los cronistas nos revela la existencia de un cierto comercio, tanto exterior como interior. ¿Cuál es el «porqué» de esa anomalía?

Remontémonos a la época anterior a la conquista Inca. Sabemos hoy, merced a los descubrimientos de los arqueólogos, que existía un comercio asaz importante entre las tribus de la América del Sur, desde luego entre las que habitaban las diferentes regiones de la meseta interandina: algunas cultivaban la tierra, otras criaban ganado, lo que determinaba el cambio de llamas por maíz. También entre los pobladores de la meseta y de la costa, a través de los pasos de la cordillera: trueque de maíz, lana y patatas por algodón, pescado y frutos; por fin, entre los habitantes de la costa y la meseta con los de la selva oriental que proveían de madera, plumas y coca. Además, los objetos de lujo, de mucho valor y poco volumen, pasaban de mano en mano y llegaban hasta las regiones más alejadas.

Era el comercio mayor y se hacía con piedras preciosas, tejidos finos, oro, plata y obsidiana. Todos estos cambios habían alcanzado tal amplitud, que algunos productos muy solicitados, como el maíz, servían de moneda-mercancía internacional y hasta un verdadero signo monetario tenía curso en los estados del Pacífico, moneda constituida por conchillas originarias de los mares tropicales de Méjico y por pequeñas hachas menudas en forma de T.

Ahora bien, los Incas se esforzaban por no introducir cambios en las costumbres de los pueblos que sometían; subsistían pues las corrientes comerciales, pero en consideración al establecimiento del plan socialista, debieron fatalmente disminuir de intensidad.

Un régimen de circulación de riquezas, por una autoridad central, sólo permite una circulación muy restringida mediante los cambios privados. Esta última circulación comprendía únicamente los excedentes de las cosechas obtenidas por el indio sobre su «kipu», las crías que aumentaban los rebaños de llamas, los productos de bienes recibidos en donación.

Y he ahí por qué los comerciantes extranjeros frecuentaban la meseta andina. Esos comerciantes fueron quienes revelaron la presencia del imperio a Pascual de Andagoya en el Darién; esa fue la razón de que el piloto Ruíz, que descendía por la costa del Pacífico, encontrara una balsa cargada de mercancías, procedente de Túmbez, como también de que Pacbakutec designara días de feria en las grandes ciudades del imperio.

Excusa decir que ese comercio florecía en razón de la lenidad con que se aplicaba el sistema centralizador de los Incas, de ahí que subsistiera principalmente en las provincias conquistadas por los soberanos del Cuzco, poco antes de la llegada de los españoles.

Esto no obstante, en último término y aun en las susodichas provincias, tratándose de un país donde cada uno poseía su lote de tierra y recibía su parte de materias primas, el tal comercio apenas si podía compararse con el que existe en países de propiedad privada y de división del trabajo. La aplicación estricta del sistema Inca, importó para ese comercio un verdadero retroceso.

Ayllu Unidad Social de los Incas Organizacion de la Sociedad Inca

1°-La infraestructura
Las comunidades agrarias o «ayllu», constituyen el fundamento de todas las civilizaciones del altiplano andino. Forman el vínculo entre el hombre y la tierra. Es muy verosímil que esos grupos de origen totémico, hayan sido en un principio puramente consanguíneos y luego, gradualmente y en considerable proporción, se hayan convertido
en territoriales.

No se trata de examinar aquí esa evolución. Lo que importa establecer es que el «ayllu» fue la célula social del Perú precolombiano porque colectivamente fue propietario de la tierra. No hay en ello nada de original: en un gran número de pueblos mediterráneos la propiedad territorial colectiva del grupo, ha existido y existe todavía hoy.

Tanto aquí como del otro lado del Atlántico, los bienes de las comunidades agrarias se dividían en tres categorías: los poseídos y explotados en común (tierras de travesía y bosques), los poseídos en común y repartidos periódicamente (tierras de cultivo), y los que eran objeto de una propiedad individual (casa, cercado y muebles).

¿Qué hicieron los Incas en presencia de esa institución? Como hábiles políticos que eran, cuidaron de no destruirla y se impusieron simplemente como copartícipes. Para darnos cuenta de su acción, tornemos algunos de los últimos conquistadores incas: Pachakutek, Tupak Yupanki o Huayna Kapak, y sigámosles por las provincias que acaban de someter a su dominio.

Como el suelo era generalmente poco fértil, el primer cuidado del monarca, después de dar libertad a los prisioneros v celebrar grandes fiestas fraternizando con los vencidos, consistía en reunir las poblaciones; luego se ocupaba de acrecentar la producción, tanto por la extensión como por la intensificación de los cultivos. La extensión se lograba mediante la construcción de esos «andenes» o «sukre», terrazas en gradería que los Incas no inventaron pero que multiplicaron sobre los contrafuertes de la cordillera. Sus vestigios pueden verse todavía en diversas regiones de los Andes.

Esas terrazas se regaban por medio de canales cavados en la roca, que pasaban por túneles o cruzaban los valles sobre acueductos: trabajo gigantesco si se piensa que para efectuarlo, no disponían los indios ni de carros, ni de animales domésticos, salvo la llama, de poca utilidad, y que no conocían en materia de herramientas, sino el martillo de piedra, el hacha de cobre y el cincel de bronce.

El agua, traída de esta manera, se distribuía conforme a reglas muy precisas que recuerdan las de las comunidades de agua de la huerta de Valencia y Murcia. En cuanto a la intensificación del cultivo, puede decirse que era una consecuencia de la política de los abonos.

Las islas Chinchas, donde se encuentran los famosos «guanos», eran compartidas por diferentes provincias del imperio, de manera que cada una de ellas se aseguraba el derecho de disponer de una importante cantidad de ese famoso estiércol de ave. Estaba prohibido, bajo pena de muerte, matar los volátiles y aun molestarlos en tiempo de postura.

Tenemos pues el territorio cultivable aumentado y acrecido su rendimiento. Entonces los prácticos venidos de Cuzco, reemplazaban a los ingenieros, procediendo al deslinde de los territorios afectados a las diferentes comunidades, daban nombres a los relieves del suelo o confirmaban los nombres existentes y por fin efectuaban la repartición de las tierras, operación que los autores modernos no han comprendido muy bien al parecer, por lo que hemos de insistir sobre ella.

Cuadro sintesis

A nuestro juicio, la partición se efectuaba de la manera siguiente: Calculaban los peritos en cada región la superficie necesaria para un hombre casado y sin hijos, que le permitiera vivir; la unidad así determinada se llamaba «tapa»; era variable según los lugares y es improcedente definirla por una cifra, como algunos autores han tratado de hacerlo.

Esta unidad se multiplicaba por el número de los miembros de la comunidad, a razón de un «tupu» por cada jefe de familia, de un «tupu» igualmente por cada hijo, y de un medio «tupu» por hija; los funcionarios dividían en seguida el total obtenido, entre el Sol, es decir la Religión, y el Inca, es decir el Estado.

Esta segunda partición se llevaba a cabo, según parece, teniendo en cuenta ciertas circunstancias: en las proximidades de un templo o de un lugar de peregrinación la Religión obtenía una parte superior a la del Inca, y éste, por el contrario, salía favorecido en los alrededores de las grandes ciudades.

Quedaba por hacer una última partición, pero solamente de usufructo, la de las tierras de la comunidad, por «tupu», entre los jefes de familia. La administración imperial no tenía nada que ver en esa partición, que era obra de la comunidad misma y que se renovaba cada año. Decimos cada año, porque los cronistas son muy claros sobre ese punto, y es un error imaginar, como lo hace el historiador Prescott, que el adquirente de la tierra al cabo de un año venía a ser propietario vitalicio.

En el orden cronológico, las primeras tierras cultivadas eran sin duda alguna las del Sol, y las cosechas obtenidas se reservaban para el culto, es decir para los sacrificios y para la alimentación de los sacerdotes, pero únicamente durante el tiempo en que éstos oficiaban en los templos, servicio que se regulaba con alternación.

El orden de cultivo de las otras tierras no lo conocemos con certeza, porque consideramos dudoso el que indica Garcilaso, objetado formalmente por Ondegardo. Digamos solamente que además de las tierras del Sol, y las suyas propias, los indios cultivaban las tierras del Inca, de los jefes militares, de los altos funcionarios y la de los incapaces, es decir de las viudas, huérfanos, enfermos, ciegos, inválidos, soldados en servicio. Estas tierras estaban a cargo de ciertos indios, designados al efecto en cada ciudad.

Esa labor, por otra parte, se asemejaba con frecuencia a un juego de regocijo, especialmente cuando se trataba de las tierras del soberano, porque entonces se realizaba con trajes de fiesta, entre danzas y cantos. Empero, el carácter primitivo de los instrumentos agrícolas la hacía muy penosa; el labrador sólo disponía de una «taklla», especie de pala de madera que hundía en el su lo apoyando el pie sobre unos palos en cruz, fijados al mango en su parte inferior.

Las mujeres y las mozas rompían los terrones con las manos o con un martillo de piedra.

Tratado de Permuta Guerras Guaraníticas España Colonia Sacramento

En 1750 los monarcas de España firmaron el Convenio o Tratado de Permuta por el que España renunciaba al territorio ocupado por siete pueblos guaraníes y recibía a cambio la Colonia del Sacramento, eterna manzana de la discordia en la orilla del Plata. El Convenio entregaba a Portugal parte de la región colonizada por los jesuitas en el Paraná y el Uruguay con sus estancias y vaquerías. La Compañía aceptó la decisión real y dispuso que los guaraníes abandonaran la región.

los jesuitas en america

La cruel orden no pudo cumplirse porque los caciques indígenas se negaron a aceptar el traslado forzoso al sur. Indignados porque los misioneros se sometían al Convenio, se rebelaron contra los paí quizás por primera vez, tomaron a varios de ellos como rehenes y los arrastraron a la lucha armada. Al menos esto fue lo que explicaron los padres.

Antecedentes: En 1716 se firmó un tratado adicional entre España y Portugal enUtrecht, por el cual Portugal recobraba la Colonia del Sacramento  sin especificar la extensión de la zona concedida. En este período se va a fundar Montevideo.

Fundación de Montevideo: Para dominar la entrada del estuario Portugal decidió fundar un establecimiento en la bahía de Montevideo (1723).
Cuando el gobernador del Río de la Plata Bruno Mauricio de Zabala tuvo conocimiento de este hecho, desalojó a los lusitanos y fundó por orden de la corona una ciudad, para afianzar allí el dominio español. La fecha de fundación no se conoce exactamente, aunque se sitúa entre 1725 y 1730; el primer Cabildo se reunió el 1º de enero de 1730.

El tratado de Permuta: La Colonia del Sacramento fue objeto de nuevos conflictos hasta que se firmó el tratado de 1750 durante el gobierno de Femando VI (de España) que estaba casado con Doña Bárbara de Braganza, hija del rey de Portugal. Ambos países decidieron resolver amigablemente sus conflictos coloniales, firmando entonces el tratado del 13 de enero de 1750 para fijar el limite de sus posesiones.

España recuperaba la Colonia y cedía tierras sobre la margen oriental del río Uruguay, en las que había siete pueblos de las misiones jesuíticas. Esto desencadenó la Guerra Guaranítica, pues los indígenas se negaban tanto a depender de Portugal como a trasladarse a la margen occidental del río, de acuerdo a lo que estipulaba el tratado.

Aunque la insurrección fue sofocada, las cláusulas del tratado no fueron cumplidas por ninguno de los dos países. Carlos III, sucesor de Femando VI anuló el tratado de Permuta que tantos territorios otorgaba a Portugal.

Tercera ocupación española — España y Portugal se vieron envueltas en la guerra de los Siete Años. Inmediatamente la primera ordenó al gobernador del Río de la Plata don Pedro de Cevallos que ocupara la Colonia. El 2 de nov3embre de 1762 entró en ella después de una breve campaña.

Devolución de la Colonia — Al terminar la guerra de Siete Años se firmó el tratado de París (1763). Inglaterra aijada de Portugal, ensanchó sus dominios coloniales a expensas de Francia, que quedó anulada como potencia colonial en América; España devolvía la Colonia a Portugal, pero conservaba la provincia brasileña de Río Grande, que había ocupado  durante la guerra.

Esla provincia fue reclamada por los lusitanos y más tarde atacada; fue entonces cuando se mandó la poderosa expedición de Don Pedro de Cevallos que tomó la plaza en junio de 1777.

Cuando Cevallos se disponía a dirigirse contra Río Grande tuvo noticia de que se había firmado el tratado deSan Ildelfonso del 1º de octubre de 1777 por el cual se disponía la demarcación definitiva de la línea divisoria entre los dominios españoles y portugueses. La comisión demarcadora no consiguió plenamente su objeto, pero realizó un importante trabajo topográfico.

España recibió la Colonia, la isla de San Gabriel y algunos territorio3 en la Banda Oriental; Portugal la Guayra, Matto Grosso, Río Grande y Santa Catalina, excepto las misiones orientales. El límite de ambas posesiones estaba marcado por el arroyo Chui.

.Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Biografia Francisco Pizarro La Conquista del Peru Sometimiento Inca Atahualpa

Biografía Francisco Pizarro La Conquista del Perú

(Trujillo, 1478 – Lima, 26 de junio de 1541)

Conquistador del Perú. Pizarro es el apellido de una familia de conquistadores en la cual Francisco es el más representativo. Hijo ilegítimo del hidalgo Gonzalo Pizarro el Largo y Francisca González. Se dice que en su infancia se dedicaba a guardar cerdos. Marchó a Sevilla y luego a Italia, donde fue soldado del Gran Capitán de 1498 a 1501.

En 1502, hizo su primer viaje a las Indias, con Nicolás de Ovando; después, estuvo con Alonso de Ojeda en la expedición a Urabá, en tierra firme, donde Ojeda le dejó al mando de los que quedaban. Intervino con Núñez de Balboa en la llegada al océano Pacífico (1513) y también estuvo en el descubrimiento de las islas Perlas y en la fundación de Panamá, donde se instaló.

Se asoció con Diego de Almagro y con el clérigo Hernando de Luque, con la pretensión de llegar a las tierras del Perú, de las que habían oído hablar. En el primer intento (1524) se tuvieron que volver por falta de medios, tras un encuentro con los indios del que Pizarro salió con siete heridas. También se frustró la segunda expedición; quedó Pizarro, sin embargo, algún tiempo más con otros 13 hombres. Cuando volvieron a Panamá con muestras de riqueza, el Gobernador no les prestó mucha atención y Pizarro regresó a España.

El 26 de julio de 1529 negoció, en Toledo, con la Corona, el título de Gobernador y adelantado de las nuevas tierras; estos privilegios fueron, a su vuelta a América, motivo de las primeras rencillas con Almagro. Se volvió a embarcar hacia Panamá en 1530, con sus hermanos Hernando (el único legítimo), Gonzalo y Juan, y con su tío Francisco Martínez Alcántara. De allí salió a finales del mismo año hacia Perú con 3 navíos, 180 hombres y 37 caballos. Tras muchas penalidades logró llegar a Cajamarca, capital del Imperio Inca, donde vivía el Hijo del Sol, Atahualpa.

Entró en la ciudad el 15 de noviembre de 1532 y, en una breve entrevista con Atahualpa, éste les instó a que le devolvieran las tierras tomadas y aplazaran la entrevista para el día siguiente. Aquella noche los españoles se escondieron alrededor de la plaza. Cuando al otro día llego el Inca con su escolta y se empezó a impacientar, cayeron sobre ellos sin previo aviso, ahuyentándoles y apresando a Atahualpa; al amanecer siguiente saquearon el campamento de la ciudad.

Atahualpa ofreció a Pizarro una habitación llena de oro y dos de plata a cambio de su libertad y éste aceptó. Pero el Inca siguió prisionero. Los ejércitos incas, desanimados, regresaron a Quito; se tomó esto por un movimiento de tropas hacia Cajamarca; los soldados españoles estaban nerviosos y la mayoría de ellos querían ver muerto a Atahualpa. Se le acusó de traición al pacto y, condenado a muerte, murió sin comprender los motivos, el 23 de julio de 1533.

Después, marcharon sobre Jauja y luego tomaron Cuzco, ciudad sagrada, donde Pizarro nombró soberano a Manco Cápac, pensando utilizarle como títere. El 18 de enero de 1535, fundó su capital, la Ciudad de los Reyes, en el Valle de Rimac, que es hoy la actual Lima. Su hermano Hernando fue, este mismo año, a España a entregar el quinto real y regresó con el título de marqués para su hermano y con el de adelantado para Almagro, que debía situarse doscientas leguas al sur de los territorios de Pizarro. Quedó así la región del Cuzco, donde debía estar Hernando de gobernador, como zona conflictiva, pues Pizarro fue quien se la quedó.

Al producirse el alzamiento de Manco Cápac, los incas sitian Cuzco. Será Almagro con sus tropas el que logrará liberarlo (1537), pero se quedará con la región, apresando a Hernando. Francisco acude desde Lima lográndose el acuerdo de paz en Mala, por el que Almagro puso en libertad a Hernando. Este atacaría cogiendo desprevenido a don Diego y derrotando a sus tropas. Almagro fue juzgado y condenado a muerte en 1538.

Pizarro estuvo entonces dedicado al gobierno tranquilo de la Ciudad de los Reyes, fundó Arequipa y Chuquisaía y mandó a su hermano Gonzalo a inspeccionar Quito, Valdivia y Chile. Fue asaltado en su palacio por una docena de almagristas dirigidos por el hijo de Diego que lo mataron.

En 1542 se creo el Virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535 – fue designada capital. En un principio el virreinato del Perú abarco todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.

PARA SABER MAS…
EL ENFRENTAMIENTO CON ALMAGRO:

Cuando los descubridores y conquistadores del Perú, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, ya enemistados por la codicia, resolvieron separarse, no pudieron entenderse en el reparto de las conquistas comunes. Llevado el pleito al Consejo de Indias, el emperador Carlos V, en 1534, dividió la comarca en litigio en dos zonas: la parte norte, con 270 leguas de costa del Mar del Sur, era otorgada a Pizarro, con el nombre de “Nueva Castilla”, y la parte sur, que comprendía el territorio situado entre los 14 y 25 grados de latitud Sur, correspondía a Almagro, con el nombre de “Nueva Toledo”. Pero Carlos V no determinó con exactitud a cuál de los dos pertenecería la ciudad de Cuzco; y esto fue, posteriormente, la causa principal de la implacable guerra civil que se desató entre ambos conquistadores y que terminó con el exterminio de los Almagros y Pizarros en el Perú.

EL CONFLICTO
Enterado Diego de Almagro de la concesión que Carlos V le otorgaba, juzgó que Cuzco entraba en los límites de su jurisdicción y determinó posesionarse de la ciudad, donde se encontraban Juan y Gonzalo Pizarro, a los que estuvo a punto de atacar para hacer valer sus derechos; pero la oportuna llegada de Francisco Pizarro, que estaba ausente, pacificó los ánimos y acordaron una tregua, mientras peritos autorizados fijaban las latitudes de las dos provincias.

Mientras tanto, Diego de Almagro, audaz y activo, emprendió un viaje de exploración y conquista a la región que los indígenas llamaban Chili y de cuyas riquezas hacían grandes exageraciones. Con una lucida comitiva y muchos indios auxiliares, Almagro siguió el camino incaico que costeaba por el este la Cordillera de los Andes, internándose en la actual provincia de Salta por la Quebrada de Humahuaca; pero encontró una inesperada resistencia por parte de los indígenas, que se hacía más enconada a medida que avanzaba. Desde Chicoana (Salta) cruzó la Cordillera, con grandes pérdidas de vidas, y llegó al valle de Copiapó. Después de reconocer el territorio, hostilizado por los indígenas, emprendió el regreso, recorriendo el norte de la actual República de Chile y atravesando la Puna de Atarama.

SITIO DE CUZCO
Mientras tanto, los indios peruanos se habían sublevado, acaudillados por el inca Manco y pusieron sitio a Cuzco, defendido por Juan, Hernando y Gonzalo Pizarro. Francisco se hallaba en Lima, incomunicado con el resto de sus compañeros y sin posibilidad, por la escasez de sus fuerzas, de presentar batalla en campo abierto a los sublevados, o de llevar socorros a Cuzco. El sitio duró siete meses y en su transcurso murió Juan Pizarro en una escaramuza.

En esa crítica circunstancia volvió Almagro y avanzó sobre la ciudad, después de infructuosas tentativas de pacificación y de una tregua, rota antes de tiempo. Aprisionó a Hernando y a Gonzalo Pizarro y se hizo nombrar gobernador por el Cabildo.

ABANCAY
Por su parte, Francisco Pizarro logró reclutar una columna de auxilio que envió a Cuzco, al mando de Alonso de Alvarado, pero ésta fue deshecha por Almagro en la batalla de Abancay, en julio de 1537. Francisco Pizarro, procediendo con prudencia, negoció y obtuvo de Almagro la libertad de su hermano Hernando, con juramento de éste de no volver a tomar las armas y regresar a España, mientras el pleito fuera resuelto por el rey.

Su otro hermano, Gonzalo, había logrado fugarse de la prisión. Pero Hernando Pizarro, faltando a su juramento, levantó un fuerte conjunto de tropas y marchó sobre Cuzco, logrando derrotar a las tropas de Almagro en el combate de Salinas, en abril de 1538.

JUICIO Y MUERTE DE ALMAGRO
En seguida, Hernando Pizarro entró en la ciudad, aprisionó a Almagro, que estaba anciano y enfermo, le formó juicio y, en consecuencia, le hizo aplicar la pena del garrote (la horca). Para mayor escarnio, después su cadáver fue decapitado en la plaza pública. Al año siguiente tuvo que ir Hernando Pizarro a España, a explicar al rey su conducta.

Allí, acusado por un albacea de Almagro, fue apresado y confinado durante veinte años en un castillo de Medina del Campo. Al cabo de ese tiempo recobró la libertad, pero murió, pobre y olvidado, a edad casi centenaria.

Mientras tanto, un hijo del conquistador, llamado también Diego de Almagro, resolvió encabezar una conspiración de los antiguos partidarios de su padre, que se sentían vejados y despreciados por los partidarios de Francisco Pizarro.

ASESINATO DE PIZARRO
Los conjurados, que eran dieciocho, irrumpieron en la casa del gobernador, en Lima, y a pesar de la bravura con que Francisco Pizarro se defendió lograron inferirle numerosas heridas que le quitaron la vida, en junio de 1541.

Almagro, el joven, se apoderó del gobierno vacante, pero, entretanto, llegó al Perú un comisionado real, el licenciado Vaca de Castro, con instrucciones para tomar el mando en caso de acefalía. Enterado de la muerte de Francisco Pizarro, decidió ocupar el gobierno y castigar a Almagro, el joven. Éste se resistió con las armas, pero fue derrotado y capturado en la llanura de Chupas, y poco después decapitado en la misma plaza en que lo fuera el cadáver de su padre.

EL VIRREY NÚÑEZ DE VELA
Carlos V, creyendo terminada la pacificación del Perú, decidió crear el virreinato y nombró virrey a Blasco Núñez de Vela, con la misión especial de poner en vigencia nuevas disposiciones acerca del trabajo de los indios. Estas leyes nuevas quitaban a los encomenderos multitud de privilegios y garantizaban a los indígenas la vida y la retribución de salarios.

Como lesionaba sus intereses, los colonos demostraron franca hostilidad hacia la nueva reglamentación y terminaron por sublevarse, eligiendo como jefe a Gonzalo Pizarro. Los ejércitos chocaron en Añaquito, donde Blasco Núñez de Vela fue derrotado,’ hecho prisionero y mandado decapitar por Pizarro. Su cabeza sangrante se exhibió en la plaza de Quito.

PEDRO DE LA GASCA
A raíz de estos hechos, las disposiciones sobre encomiendas fueron derogadas por Carlos V, que nombró, con poderes extraordinarios, al sacerdote Pedro de La Gasea, para que pacificase el país. Al llegar a Panamá, La Gasea, valido de las reales órdenes que traía, consiguió el apoyo de la flota de Pizarro, cuyo comandante, Pedro de Hinojosa, se puso a sus órdenes.

Sobre esta base, y ofreciendo indulto a los rebeldes, logró provocar gran deserción en el campo enemigo, de tal manera que, a pesar de haber sufrido su ejército un contraste en Huarinas, en octubre de 1547, más tarde, a medida que avanzaba hacia el sur, la región se iba sublevando contra Pizarro, hasta que, en otro encuentro que tuvo lugar en el valle de Sacsahuana, logró que las tropas de su oponente desertaran en masa. Gonzalo Pizarro y su lugarteniente Carvajal sufrieron la última pena y así terminó su vida el último Pizarro del Perú.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo VI Editorial CODEX

Los Mayas Cultura Precolombina Historia Ubicación

UBICACIÓN ,VIDA, COSTUMBRES Y ORGANIZACIÓN DE LOS MAYAS

En la península del Yucatán es posible contemplar el templo, en forma de pirámide, dedicado a Kukulcan en Chichen-Itza, obra grandiosa de una impresionante belleza. Las pirámides mayas y aztecas se caracterizan, a diferencia de las egipcias, en que eran escalonadas totalmente o bien poseían una auténtica escalera en una de sus caras permitiendo subir hasta la cima, que no solía terminar en punta, sino en una terraza en la cual era posible celebrar ceremonias o dirigir las oraciones a los dioses.

Pirámide Chichen Itzá en Yucatán

Para los mayas la vida era una lucha constante entre Chac, el dios de la vida, de la luz y de la felicidad, y Ahpuc, el dios de la noche y de las tinieblas. Mas, por encima de ellos y de todos los demonios y dioses inferiores, reinaba Hunabkub, el todopoderoso. Itzama era el dios del firmamento, del cielo, y Kukulcan el dios de la victoria al cual se le había erigido el templo en forma de pirámide de Chichen-Itza. Los aztecas le llamaban Quetzalcoatl. Kinich Ahau era el Sol, Acna la Luna y Yum Káh el dios del fuego.

Las castas sacerdotales eran muy influyentes en la vida social de los mayas, y por encima de todas existía un sacerdote supremo que dirigía la celebración de las grandes ceremonias anuales.

HISTORIA: Los Mayas, orígenes, evolución y caída

La mayor parte de la civilizaciones americanas se mantuvieron separadas entre si, siendo escasos las relaciones y los intercambios recíprocos. Esto permitió que algunas religiones existieran grandes culturas con construcciones de grandes ciudades, desarrollo de la agricultura, actividades artesanales, organización política y social, y con religiones que presentaban una multitud de divinidades. En otras regiones, los hombres vivían en estadios culturales menos desarrollados inclusive algunos pueblos en salvajismo primitivo.

Zonas en que habitaron:

Las grandes culturas precolombinas se encontraban ubicadas en tres zonas:

-Mesoamérica: comprende parte de México, Guatemala, Honduras y parte de Nicaragua. (ver: Mesoamérica)

-Área Circuncaribe: con centro en el mar Caribe, comprende las Antillas, los países meridionales de América central y las costas atlánticas de Colombia y Venezuela. Hacia el sur, los límites pasan por las Guayanas, siendo impreciso hacia el interior.

-Área Andina: se extiende a lo largo de la zona de los Andes, integrada por el sur de Venezuela, Ecuador, Perú, oeste de Bolivia, noroeste de Argentina y norte y centro de Chile.

TERRITORIO MAYA: La zona habitada por los antiguos mayas comprendía la parte meridional de México, toda Guatemala y regiones de El Salvador y Honduras. Integraban una de las familias más homogéneas de América y se dividían en tres grandes grupos: los huaxtecas, que habitaron los estados mejicanos de Veracruz y Tamaulipas; los mayas propiamente dichos, que se encontraban en Yucatán y Chiapas y los quichés en Guatemala.

Se desconoce el origen de estos pueblos aunque se estima que los territorios aludidos estuvieron poblados desde hace aproximadamente cinco mil años, si bien la historia de los mayas comienza con nuestra era. En un principio desconocían la agricultura y sólo hacia el año 1000 comenzaron a cultivar el maíz, época en que aparecen también los primeros testimonios de cerámica, utensilios de la vidadiaria y objetos artísticos.

Mapa Ubicación de los Mayas

Clic!: Para Ver Un Mapa Completo deol Territorio Según Las Etapas

Dentro del gran conglomerado de los pueblos mayas se destacaban:
1°) itzaes,
2°) toltecas y
3°) cocomes.

Itzaes: Al parecer los chañes o itzaes partieron desde una región ubicada al oeste de Yucatán y llegaron al país después de 89 años de vida errante, conducidos por un personaje mítico llamado Kukulkán. El primer jefe itza se llamó Holon Chan, inventor del alfabeto Itzamna. Era adorado en 12 oratorios, muy similar su personalidad a la del Hermes de los antiguos egipcios o al Ohannes de los súmeros.

VIDA DE LOS MAYAS: Los mayas crearon en el sudoeste de México la civilización más deslumbrante de las Américas. Según la mitología maya, el dios Kukulkán guiaba al pueblo hacia sus máximas proezas; éste lo veneraba como constructor de ciudades, legislador y maestro del calendario. Kukulkán adoptaba la forma de una serpiente emplumada, tan fantástica y estilizada como el arte maya, en el cual las formas se extienden y entrelazan, en fiel trasunto de la vegetación tropical.

Los Mayas recibieron influencias desde la ciudad de Teotihuacán que controlaba las tierras altas de México desde el primero al séptimo siglo. Su edad de oro duró unos cinco siglos de 300 a 900 AD. Luego, ellos cesaron de construir templos, declinaron y se fragmentaron en diversos estados que fueron un botín fácil para las fuerzas invasoras del norte como los Toltecas que habían sido desalojados de Tula hacia el fin del décimo siglo. Estos últimos se volvieron la elite dirigente de los Mayas durante el período postclásico. Los dios toltecas fueron agregados al panteón maya pero los Toltecas fueron absorbidos y ellos adoptaron la lengua maya yucateca.

Se puede decir que fueron una cultura del área mesoamericana, cuyos rasgos destacados son la escritura jeroglífica, el calendario, las pinturas murales, las cerámicas, el estilo arquitectónico, entre otros. Desarrollaron una importante cultura intelectual y por eso se los llama “los griegos de América”

Ubicación témporo-espacial

La cultura maya se ubica en tres períodos: Preclásico entre el 3000 a.C. y el 300 d.C., Clásico, entre el 300 y el 900 d.C. y el Posclásico, entre el 900 y 1546 d.C.

Se instalaron en Mesoamérica, alrededor del 3000 ac., en las tierras altas de Guatemala, luego en las tierras bajas de Guatemala y Chiapas en México. Las ciudades más importantes del período clásico fueron Uaxactún y Tikal (aproximadamente en el 1800 a.C.). En la etapa posclásica, se destacaron las ciudades de Chichén ltzá, Mayapan o Uxamal, en la península de Yucatán.

Organización social

La sociedad maya estaba integrada por diferentes clases sociales: los nobles, los sacerdotes, el pueblo y los esclavos.

Los nobles, los que tenían “padre y madre”, era el grupo destacado de la sociedad cuyos privilegios se transmitían por herencia. Entre ellos se elegía el jefe de cada clan familiar y los jefes locales. Los españoles los llamaron “caciques”.

Los sacerdotes eran los más destacados por gozar de mayor prestigio. Tenían funciones destacadas en el gobierno y en la cultura como presidir ceremonias religiosas, sacrificios, dominio del calendario, conocimientos de los ciclos de la agricultura. Eran historiadores, astrónomos, matemáticos.

El nombre genérico de sacerdote era akkin. Los adivinos o chilanes eran particularmente estimados por el pueblo, en cambio el nacom o sacrificador estaba mal conceptuado. El pueblo conformaba la mayor parte de la sociedad. Suministraban la mano de obra para los trabajos agrícolas, tejeduría, pesca, caza y edificaciones. Fueron uno de los pueblos más laboriosos de América precolombina.

Los esclavos formaban la última clase social. Eran prisioneros de guerra o delincuentes Se compraban o vendían como mercancía. El infractor de la ley podía obtener su libertad cuando pagaba por su delito. La familia maya era monogámica, o sea, no podían tener más de un esposo o esposa a la vez.

Organización política

Los mayas comprendían políticamente un número de ciudades-estados, gobernada por una ciudad, a la manera de las antigua Grecia (polis ateniense o espartana). Cada estado estaba gobernado por un halach uinic ,“verdadero hombre” cuyo cargo era hereditario. Sus funciones eran dirigir la política interior y exterior, percibir impuestos y cumplir con funciones militares.

Era asesorado por jefes locales, regionales, sacerdotes y consejeros especiales. El batab era un jefe local encargado de asegurar la marcha correcta de su villa, dirigir a sus soldados y encargarse de los asuntos locales. No percibía impuestos, a pesar de representar al halach uinic. Las funciones menores eran los tupiles, encargados de hacer respetar la ley. El jefe militar era el nacom, elegido por un periodo de tres años.

Organización Económica

La base de la economía maya era la agricultura. El trabajo de la tierra se efectuaba con el sistema de roza, que consistía en quemar sectores de campo o bosques, y sin abono alguno, sembraban en agujeros abiertos con un palo puntiagudo. Periódicamente quitaban las malezas, hasta la pérdida de la fertilidad del suelo, por lo que abandonaban el lugar y buscaban otro. Esto incidió en que las ciudades estuvieran muy dispersas. Debido a la necesidad de agua, se ubicaron cerca de lagos o ríos o construyeron “cenotes”, depósitos de aguas subterránea de considerable profundidad. Cultivaban principalmente el maíz, así como tabaco, zapallo, algodón, tomate, cacao, tubérculos, mandioca, copal.

Religión

Eran politeístas. Sus principales dioses se vinculaban con la agricultura y al tiempo, como el dios de la lluvia, el maíz, etcétera. Poseían un ritual complejo: oraciones, ayunos, sacrificios humanos. Concebían al hombre como dependiente de los dioses que dominaban al mundo. El creador del mundo era Hunab y se creía que su hijo ltzamná, señor de los cielos, de la noche y del día, había otorgado a los mayas la escritura, los códices y quizás el calendario. Se lo invocaba en las ceremonias propiciatorias del nuevo año, para evitar desastres.

Los mayas tenían una gran cantidad de dioses cuya importancia era variable. No eran iguales en todas las ciudades y fueron también cambiando de nombre con el tiempo. El primero es Hunab Ku, «dios uno», el dios creador, que no tiene representación. Su hijo es Itzamná, dios del cielo, protector de los reyes y primer sacerdote. Se le representa en forma de dragón, Puede manifestarse como el Sol, tomando entonces el nombre de Kinich Ahau, «señor ojo solar».

Ixchel era la diosa de la fertilidad y protegía a las mujeres durante el parto. Se manifiesta como la Luna. Chaac es el dios de la lluvia y la fertilidad que procura. Suele llevaren sus manos un hacha.

Diversos dioses se dedicaban a los seres vivos de la naturaleza: Yum Kaax, «señor de la selva», dios protector :e los animales. También el Dios del maíz es un dios muy aportante, ya que el maíz era el principal alimento de los mayas. Su nombre antiguo no está claro. Bolón Dzacab, “linaje ancestral”, serpiente alada, es el poder protector :el dragón cósmico entre los hombres y es también dios ;e las simientes. Por último, Ah Puuch es el dios de la muerte las enfermedades que habita en el inframundo.

Sacrificios humanos
Los mayas, al igual que muchos otros pueblos del mundo
de América, realizaron sacrificios humanos en honor a sus divinidades. Existían diferentes maneras de llevar a cabo los sacrificios dependiendo de la divinidad a la que ;e dedicaban: por extracción de corazón, por decapitación : por medio de atravesar con flechas a la víctima.

Cultura y Arquitectura:

La arquitectura maya aparece profusamente decorada con símbolos del calendario. Desde sus observatorios, astrólogos-sacerdotes estudiaban y calculaban el movimiento de tos cuerpos celestes —de la mayor importancia para los agricultores— con tanta precisión, que llegaron a idear complejos sistemas astronómicos de una exactitud muy superior a la de cualquier otro en el mundo.

La cultura maya ha creado algunas de las obras más notables de todos los tiempos. La arquitectura es principalmente religiosa, donde los edificios se agrupan para formar un centro consagrado al culto. Los centros más importantes fueron Copan, Tikal, Piedras Negras, Chichen ltzá, Uxmal y Mayapán.

Se distinguen dos tipos de edificios: templos y palacios. Los templos estaban construidos en la cumbre de una pirámide con una o cuatro escaleras. Los palacios estaban en plataformas más bajas. Se cree que eran residencias de los sacerdotes.

Destacamos ”El Palacio del Gobernador” en Uxmal y “La Torre de Caracol” en Chichen ltzá. Los edificios estaban adornados con bajo y altorrelieve, esculturas, pinturas, frisos. Los artistas utilizaban el tallado de la piedra y la madera, siendo el jade el material precioso de importancia para ellos. En pintura realizaron obras murales (frescos) que no perduraron debido al clima cálido de su región.

Plasmaron en piedra el tiempo, erigiendo en lo más denso de la selva mesoamericana, sin ayuda de bestias de carga ni vehículos de ruedas, las gigantescas construcciones que sirvieron de plataformas ceremoniales a sus ritos religiosos. Cada cinco, diez o veinte años construían una nueva pirámide o ampliaban una antigua, inscribiendo la fecha a conmemorar en signos pictográficos o glifos. Existía un signo distintivo para cada día, mes y cada uno de los ciclos mayores.

Los templos mayas estaban decorados con ondulantes formas de serpientes y máscaras representativas de sus divinidades: el dios de la lluvia Chac-Mool, el dios sol y el dios de la muerte, que se distinguía por sus mandíbulas descarnadas. En numerosas fachadas de edificios se repetían, en una plegaria sin fin, lós paneles tallados con la máscara estilizada del dios de la lluvia; en otros, una única máscara recubría toda la fachada con el escarceo de sus formas simbólicas, sólo interrumpido por una puerta central, la boca, bajo un gran garfio de piedra que representaba la nariz.

En torno a los templos mayas crecieron las ciudades, formando un conjunto de plataformas, pirámides y espaciosas plazas. Los mayas de la época clásica construyeron numerosas ciudades y centros religiosos, unos en el litoral, otros en las llanuras del interior o en la lujuriante selva. La ciudad maya más antigua que se conoce, Uaxactún, fue construida en el siglo IV; se componía de ocho conjuntos principales de edificios, muy próximos entre sí, enlazados por amplias calzadas.

En Tikal floreció la mayor ciudad maya; en una angosta faja de terreno calizo, artificialmente explanada, que se extiende entre dos hondonadas, magníficos templos-pirámides se elevan más de veinte metros sobre el denso bosque tropical. Obligados por la escasez de agua, los arquitectos mayas convirtieron las hondonadas en depósitos que enlazaron con la ciudad median te una calzada. Ocho inmensas pirámides, docenas de palacios ‘, moradas de menor importancia se erigieron en Tikal, que duran te cuatro siglos y medio fue centro de la vida maya. Junto a los templos se levantaban altares para los sacrificios y enormes estelas labradas en relieve, que durante el período clásico postrero proliferaron en una desconcertante exuberancia de motivos simbólicos y decorativos, tales como la “Gran Tortuga” de Quirigua, que representa una majestuosa figura humana sentada en las fauces de un monstruo.

El calendario maya es la expresión de la importancia que los mayas dieron al tiempo, no sólo como ordenador de los acontecimientos sino como fenómeno sobrenatural que regía la creación. Poseían tres calendarios: el solar, el venusino y el litúrgico. El solar estaba conformado por 365 días divididos en meses compuestos por 20 o 18 días más uno de 5 días que era utilizado para las fiestas de fin de año. El venusino era utilizado por los sacerdotes, que estudiaban la posición del planeta Venus.

El litúrgico estaba compuesto por 260 días, de las cuales cada día tenía un nombre diferente. La escritura era utilizada en tiras de papel fabricadas con cortezas de árboles, llamadas códices. Sobre los mismos, los escribas desarrollaron la escritura jeroglífica: figuras y símbolos coloreados con pinturas vegetales, que aún no se han podido descifrar. La mayoría de los códices fueron destruidos por los españoles.

Tenían un libro sagrado llamado “Popol Vuh”, el libro de los tiempos y de los acontecimientos, que se ha traducido al castellano. Relata la creación del mundo y del hombre y nombra la principal deidad de la cultura “Kukulkau”.

En matemáticas alcanzaron un verdadero desarrollo: se basaban en el sistema vigesimal. Para la numeración escrita emplearon puntos, que valían 1 y rayas, que valían desde 5 hasta el 19. El cero fue utilizado por ellos.

La actual población maya se eleva a dos millones, de los cuales hay un millón cuatrocientos en Guatemala. Sus reclamos son continuos: basta de opresión, pobreza, marginación, discriminación y desamparo

La indígena Rigoberta Menchú recibió en 1992 el premio Nóbel de la Paz, por su ardua lucha por la defensa de los derechos de los indígenas

AMPLIACIÓN: El culto maya a los antepasados

En los años 70, varios especialistas en cultura maya, entre ellos los estadounidenses Floyd Lounsbury y Linda Schele, descifraron numerosas inscripciones de las paredes de los templos de Palenque, descubriendo que el esqueleto de la cripta perteneció a un noble llamado Pacal, que significa «mano-escudo», hijo de la dama Zac-Kuk, que gobernó antes que él y quizás actuara como regente cuando Pacal ascendió al trono a la edad de 12 años.

Según las inscripciones, Pacal murió a los 80 años de edad, en el 683 dC, hecho que resulta extraño porque el esqueleto corresponde a un hombre mucho más joven. Durante su mandato se construyó el gran palacio y Palenque alcanzó el apogeo de su poder, predominando sobre muchas comunidades mayas de la zona. Pacal trasformó Palenque en un importante conjunto ceremonial, donde se combinaban antiquísimos rituales relacionados con el ciclo agrícola con un extraordinario culto a los antepasados.

Pacal era la representación misma de la élite que regía a los mayas, obsesionada con el culto de los muertos. Los antepasados de Pacal se hallan instalados en una cueva situada al lado de su sarcófago; a la vez, todos sus sucesores dejaron inscripciones en las que reafirmaban su especial relación con él. En el culto participaban los sacerdotes astrónomos mayas, que al parecer practicaban un complicado juego de números donde se equiparaban las necesidades de la religión y el poder con las de la historia y la genealogía. El Templo de las Inscripciones recibe este nombre debido a que contiene una serie de 620 jeroglíficos, la más extensa de la cultura maya. Aunque no se los ha descifrado en su totalidad, resulta evidente que algunos se refieren a personajes y dioses partícipes de una historia que se remonta a miles de años atrás.

Lounsbury sostiene, en base a las inscripciones, que el Templo de la Cruz se construyó en honor del hijo de Pacal, exactamente el mismo día en que había nacido cierta ancestral figura maternal, 3.724 años antes (1.359.540 días). Este elevado número de días es importante porque es posible dividirlo entre siete ciclos mayas, planetarios o del calendario. Esta coincidencia numerológica —una entre muchas— parece indicar que la historia de los mayas se supeditaba a las actividades de la élite gobernante, estableciéndose continuidad con sus antepasados. La última fecha descifrada en Palenque corresponde al año 835. Después de ésta, el centro sagrado quedó misteriosamente abandonado. Sólo las inscripciones y las tumbas aún sin descubrir podrían revelar algunos datos más sobre sus moradores y ceremoniales.

La producción literaria de los mayas es muy rica y brinda abundante información sobre su historia, sus costumbres, sus actividades y su forma de entender el mundo. Entre los textos más importantes se encuentran los Libros de Chilam Balam, una serie de libros independientes entre sí, que recopilan distintos temas relacionados con los mayas. El nombre de la obra proviene de un sacerdote maya, Balam, que profetizó la llegada de hombres nuevos; chilam significa, “el que profetiza”. Los libros, escritos en caracteres españoles, provienen de diferentes poblados de la península de Yucatán. El siguiente fragmento es de la localidad de Chumayel.

“Entonces todo era bueno
y entonces fueron abatidos.
Había en ellos sabiduría.
No había entonces pecado…
No había entonces enfermedad,
no había dolor de huesos,
no había fiebre para ellos,
no había viruelas…
Rectamente erguido iba su cuerpo entonces.
No fue así que hicieron los azules [los extranjeros]
cuando llegaron aquí.
Ellos enseñaron el miedo,
vinieron a marchitar las flores.
Para que su flor viviese
dañaron y sorbieron la flor de nosotros…
¡Castrar al sol!
Eso vinieron a hacer los azules…”

LOS MAYAS Y LOS EXTRATERRESTRES

Como ocurre con otras civilizaciones desaparecidas, también en el caso de los mayas se ha intentado buscar orígenes extraterrestres a su cultura. Por ejemplo, del relieve que reproduce el dibujo se dijo que representaba a un astronauta sentado a los mandos de su nave espacial. Como es la lápida de la tumba de uno de los soberanos del lugar, es mucho más fácil y lógico interpretar la posición que presenta su cuerpo, sencillamente, como la representación del momento de la muerte y el descenso al reino inframundano que aparece como la boca de un dragón, que era el modo habitual entre los mayas de representar los diversos niveles del cosmos. Sin embargo, al no saberse claramente por qué los mayas abandonaron las ciudades, han surgido diversas especulaciones que se amparan en la inexistencia de hipótesis consensuadas entre los especialistas al respecto.

EL COLAPSO DE LA CIVILIZACIÓN MAYA: Sólo algunas ciudades, como Ceibal y Caracol, experimentaron un breve auge y cierta continuidad, respectivamente, mientras que el resto la población se redujo de manera drástica (a un 10 por ciento, en el caso de Tikal). Ello no supone que el área quedara totalmente despoblada, pues existen pruebas arqueológicas de que, en torno a los lagos de El Peten, se establecieron pequeños asentamientos que tendrían continuidad en el período siguiente.

Como contrapartida, en el norte de la península de Yucatán, en sitios como Uxmal, Edzná, Oxkintok, Labná, Sayil y Kabáh, que se encontraban en su mejor momento, se erigieron extraordinarias estructuras y se desarrolló el estilo arquitectónico Puuc.

Dada la complejidad que alcanzó en aqueja época la cultura maya, resulta difícil suponer que su decadencia haya tenido como desencadenante un único factor. Se han enunciado diversas hipótesis que otorgan mayor importancia a factores internos de desestabilización, tales como un excesivo distancia-miento entre las clases sociales o un aumento desmesurado de la población, con su repercusión en el nivel de subsistencia general y el descontento que ello pudiera acarrear. Los factores externos se centrarían, por un lado, en el derrumbe de las redes tradicionales de comercio -Teotihuacán empezó a decaer aproximadamente hacia el año 700-, con la pérdida de riqueza, prestigio y poder consiguiente por parte de la élite gobernante, y por otro, en la irrupción, quizá, de grupos mayas mexicanizados [putún-chontal], que darían pie a interesantes fenómenos de sincretismo o de mezcla con otras culturas mesoamericanas.

El hecho de que numerosos centros mayas fueran abandonados no significa que la cultura maya llegara a desaparecer en ningún momento. Como sucede en todos los procesos culturales, las nuevas circunstancias hicieron que se desencadenara una profunda transformación en la sociedad, de modo que ciertos rasgos quedaran superados, mientras que otros se reconvirtieron y facilitaron de este modo que la cultura se adaptara a los nuevos tiempos.

Sayil, un centro de la región Puuc en el norte del Yucatán, experimentó un rápido crecimiento a finales del siglo VIII. Muestra de ello es el Gran Palacio, el edificio más importante del complejo, con tres plantas, más de 85 metros de largo y una impresionante columnata, de cuyos dinteles sobresalen esculturas de seres fantásticos. El carácter civil del edificio sugiere que era una estructura residencial-administrativa.

La importancia de las estelas para la arquitectura maya encuentra un excelente ejemplo en Copan, cuya Estela C muestra, en altorrelieve, la figura de un oficiante. La estela estaba dedicada al decimotercero soberano de Copan, «18 Conejo», que gobernó la ciudad entre el año 695 y el 738, como atestiguan los glifos dispuestos en vertical.

Ruinas de Palenque Restos de la Civilizacion Maya Observatorio

Ruinas de Palenque
Restos de la Civilización Maya-Observatorio

Ruinas de Palenque Restos de la Civilizacion Maya Observatorio

Templo de las Inscripciones, el mas importante de los monumentos de Palenque, se encuentra sobre una pirámide escalonada. Desde el interior del templo se puede descender a una cripta  funeraria de Pakal

PALENQUE:
Las ruinas de Palenque, rodeadas de una densa jungla tropical, representan el núcleo central de una amplia ciudad cuya superficie se acercaba a los ocho kilómetros cuadrados.

La ciudad, que comenzó a construirse entre los siglos III y V de nuestra era, está atravesada por un afluente del río Usumacinta. Tuvo su máximo esplendor entre los años 500 y 700, época en la que se construyeron los principales monumentos. Hacia finales de siglo X una invasión de pueblos ribereños procedentes del golfo de México determinó su ruina y abandono.

La zona central está dominada por el Palacio, que se alza sobre una inmensa colina artificial en forma de
tronco de pirámide. Sus dependencias se organizan alrededor de cuatro patios dominados desde el ángulo suroeste por la torre de vigilancia u observatorio astronómico, una construcción en tres niveles cuya estructura es única en la arquitectura maya.

Este conjunto se equilibra con la imponente mole del templo de las Inscripciones, que corona una pirámide escalonada construida sobre una cúpula funeraria.

Otros templos levantados sobre las pirámides escalonadas son el templo del Sol, el templo de la Cruz y el templo de la Cruz Frondosa, situados al sureste, mientras que al norte se localiza el templo del Conde.


Vista general de las ruinas de Palenque, núcleo de una gran ciudad, rodeada por la selva, que empleó avanzadas técnicas de construcción y drenaje que le permitieron reducir el espesor de los muros de sus edificios esbeltos,  ligeros y atrevidos.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban Origen Ciudad Maya

Patrimonio de la Humanidad de México
Monte Alban

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban

El Palacio: Es una estructura integrada por dos cuerpos, con una escalinata central, con alfardas terminadas en forma de talud, presenta en la parte superior 13 cuartos agrupados alrededor de un patio central, en la portada de acceso a este conjunto, hay un dintel, recientemente colocado.

MONTE ALBÁN:
LOS ZAPOTECAS Y LOS MIXTECAS:
Monte Albán fue la antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica y la más populosa durante su auge; se fundó aproximadamente 500 años a. C., floreciendo hasta 750 d. C. Ubicado en el centro del Valle de Oaxaca, Monte Albán ejercía control político, económico e ideológico sobre otras comunidades en el valle y las montañas circundantes.

En el territorio correspondiente a los actuales estados mexicanos de Oaxaca y Guerrero vivían los zapotecas, uno de los pueblos más poderosos y civilizados de la América precolombina. Durante la Edad de Oro de la cultura zapoteca, que debió florecer entre los siglos VI y XI, se edificaron los famosos templos y pirámides de la actual plaza de Monte Albán, en donde el genio artístico de la raza logró convertir unos cerros en una área tallada con proporciones estéticas.

Los edificios más característicos que se distribuyen alrededor de la plaza son los siguientes: Juego de Pelota, Templo II, Templo P, Palacio Este y Templo Q (lado este); el Juego de Pelota sobresale por su integridad, y el Palacio Este por sus aposentos que contiene. Templos G., H., I. y J. (al centro de la plaza); el Edificio J. se ha considerado como el primer observatorio astronómico en Mesoamérica; es muy característico por la declinación de su eje central con respecto a la orientación de los demás edificios, así como por sus relieves denominados de las conquistas. Plataforma Sur (al sur); sobresale por su monumentalidad y por los relieves de su basamento, los cuales representan sistemas numerales, escrituras y personajes que definen escenas cronológicas y de guerra. Sistema M, Muro de los Danzantes, Edificio L, Edificio K y Sistema IV (lado oeste). El Muro de los Danzantes contiene una serie de estelas que, a través de relieves, representan personajes humanos, con actitudes en movimiento, lo cual les dio este nombre.El corazón de la urbe era la Gran Plaza, una explanada rectangular de 300 m. por 200 m. alrededor de la cual se alzaban las principales construcciones. En el centro se hallaban los templos conocidos hoy como G, H e I, donde se rendía culto a Totec, el dios supremo; Xipe, el dios creador, y Tlatlahuaqui, el dios Sol, entre otras divinidades.

Algunos autores sugieren que debajo del templo H hubo un santuario mucho más antiguo, que de hecho pudo llevar a los zapotecas a fundar allí la ciudad. Un túnel subterráneo conectaba este templo con el Palacio, situado en el costado este de la Plaza. Se supone que, en las grandes ceremonias, los gobernantes de la ciudad hacían uso del túnel y «aparecían» como por arte de magia en el templo.

Sobre el mismo costado del Palacio, se hallaba la «cancha de la pelota», omnipresente en las urbes prehispánicas de Mesoamérica. Las tribunas trazan la forma de una 1 que tiene 25 m. de largo y 7 m. de ancho, y los cabezales a ambos lados tienen 22 m. de amplitud. Según las investigaciones arqueológicas, en su día estuvieron decoradas con estuco. En contraste con las canchas mayas y toltecas, los «aros» de piedra para meter la pelota no se hallaban en los muros laterales, lo cual indicaría una variante del juego.

Entre las construcciones más antiguas de Monte Albán se encuentra el Templo de los Danzantes, situado en el costado oeste de la Gran Plaza. El nombre procede de las estelas que cubren sus muros, poblada de figuras humanas en posiciones extravagantes.

Por los jeroglíficos calendáricos de las estelas, los arqueólogos han establecido que, antes que danzantes, se trata de «cautivos», sometidos por los zapotecas en sus victorias militares. Por este motivo, aparecen doblegados y contrahechos y, en muchos casos, presentan mutilaciones genitales.


Las estelas, de influencia olmeca, fueron realizadas durante el primer período de expansión de Monte Albán. No obstante, algunos autores han resaltado que los rasgo de los danzantes no corresponden a los de ninguna etnia de la región, y especulan con que los zapotecas pudieron haber tenido contacto con culturas mucho más lejanas. Probablemente se tratase de una deformación artística para subrayar la humillación de los vencidos.

EL JUEGO DE PELOTA

También de los olmecas los mayas encontraron la forma de conseguir un dialogo con los espíritu del cielo para pedirles agua para sus cosechas , el mismo consistía en un juego de pelota, llamado Ulama. Se han excavado decenas de canchas de pelota prehistóricos que se remontan a 1400 a.C.

Se han hallado pelotas de goma en perfecto estado de conservación en pantanos cenagosos de sacrificios junto a ofrenda religiosas.

que indica que el juego tenía una finalidad religiosa. El objetivo consistía en botar la pelota y hacerla pasar por uno de los dos anillos verticales de piedra que estaban situados a seis metros de altura en cada extremo del campo. Dos equipos compuestos por dos a cinco jugadores intentaban conseguir este propósito utilizando las caderas, los muslos, los antebrazos y la cabeza, pero sin tocar la pelota ni con las manos ni con los pies. Cinturones para la cadera, rodilleras, cascos y máscaras protectoras formaban parte del equipo de los jugadores, que a menudo estaba adornado con figuras simbólicas e imágenes de los dioses.

Aunque a veces se jugaba por pura diversión, los campeonatos tenían lugar durante las fiestas religiosas, cuando los partidos se disputaban entre reinos y estados rivales, y se luchaba, literalmente, hasta la muerte. Los miembros del equipo perdedor eran ritualmente sacrificados a los dioses, sus cuerpos enterrados debajo del campo y sus calaveras convertidas en  el núcleo en torno al cual se confeccionaban nuevas pelotas de goma. Para los mayas y sus sucesores los aztecas, este juego simbolizaba una batalla entre los señores del inframundo y los pobladores de la Tierra.

El campo de pelota más grande descubierto hasta ahora está situado en la ciudad religiosa maya de Chichen Itza. Las pinturas murales muestran los dos equipos justo después del «silbato final». El líder del equipo vencedor sostiene la cabeza decapitada del capitán del equipo rival, cuya sangre fluye del cuerpo mutilado en forma de tortuosas serpientes que surgen del cuello.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Historia de la Ciudad de Tula Toltecas Monumentos Mayas Perdidos

LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA
LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA

Se dice que estos gigantes sostuvieron el techo del adoratorio dedicado a Quetzalcoatl, por lo que se cree que los Atlantes simbolizan a su ejercito. Papalotl: Otro elemento que se observa en los Atlantes, es el escudo que tienen en el pecho, un símbolo mítico ya que la figura de Quetzalcoatl tenia dos formas de manifestarse: la serpiente emplumada y la mariposa o Papalotl.

Los Toltecas continuaron las conquistas de los Itzaes (primeros mayas) , fundaron Uxmal y repoblaron Chichen Itzá que aquellos habían abandonado. Los toltecas eran originalmente cazadores y recolectores que hablaban el idiomaNahuatl. Llegaron del noroeste y en menos de tres siglos, del 900 al 1168 d.C, se convirtieron en un pueblo civilizado. Durante su dominio se introdujeron en Mesoamérica la escritura y el trabajo de los metales, lo que marca el inicio de un nuevo período llamado clásico, como ya mencionamos.

Al aparecer los toltecas, buena parte de la cultura Chichen Itzá, pareció decaer, incluso existe la hipótesis de la extraña «desaparición» de los mayas hacia el año 1000 en forma totalmente misteriosa. Lo cierto es que hacia la mitad del llamado período clásico aparecen los centros culturales de Uxmal, Soyil y Kabah, conectados entre sí por caminos ceremoniales llamados saches, con arcos triunfales o Arcos Corbel en la entrada de esas grandes ciudades.

El mismo Dios Kukulkan será asimilado al de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, usada por otra parte con profusión como motivo decorativo. Al igual que en la vieja Roma, los conquistadores copiaban los dioses de los sometidos mayas-griegos de la península del Yucatán. Los habitantes desarrollaron un nuevo sistema para conservar el agua en chultunes o cenotes.

La más importante construcción es la Pirámide del Hechicero o Adivino, en Uxmal. Fue construida según la leyenda por un niño brujo, hijo de hechiceros, que la levantó en una noche. A 36 metros del suelo se halla el templo N° 5, que es el más alto y que tal vez aluda a los 36 decanatos. Abajo está el N° 4, con ricas ornamentaciones de máscaras del dios de la lluvia y cuya entrada es la abertura de su boca. Aparece también en el templo N° 1 la cabeza de una serpiente emplumada, con un sacerdote saliendo de sus fauces.

Cerca de este gran templo, al igual que en Chichen Itzá, se hallaba un verdadero complejo arqueológico, que consta de varios edificios y templos como la Casa de las Monjas, el Templo de Venus, el Juego de Pelota, el Templo de las Tortugas (similar a un clásico templo griego), restos de una gran pirámide más grande que la del Hechicero, los Palomares, hecha de hileras de grandes triángulos calados, 7 de cada lado; el Templo del Ciempiés, la Casa de la Viej ita y el Templo Fálico.

Una terraza de la Estela, con un cuadrilongo erigido en forma vertical con jeroglíficos o diseños en piedra similares a la estela que, recordé, se hallaba en las terrazas del Kalasassuyu (Bolivia). Pero el que más llamara mi atención fue el templo de Venus, frente a la Casa de las Monjas, que por «casualidad», está construido hacia el poniente, lugar del ocaso del sol y donde se ubica en el Zodíaco en reposo el signo de Libra, cuyo regente es precisamente Venus.

Por otra parte, en los gigantescos «Atlantes» como se ha dado en llamarlos, erigidos en Tula, capital de los toltecas, aparecen símbolos similares a los esculpidos en las espaldas de los Moais de la Isla de Pascua. No cabe duda de que las culturas humanas se sucedieron, florecieron y sucumbieron y se heredaron unas a otras enlazadas por una común tradición con raíces en el cielo y con la observación de los astros, como ciencia primera y preocupación primordial del hombre. De allí surgieron después la astronomía, la geometría y la aritmética, al servicio de comprender el cielo y la química, la medicina y otras ciencias para beneficio del microcosmos humano.

RUINAS DE TULA:
El triunfo de las armas
Según los hallazgos arqueológicos, Tollán, o Tula, como la castellanizaron los españoles, empezó a construirse a mediados del siglo VII, en plena decadencia de la cultura de Teotihuacán (ver antes Teotihuacán, la ciudad de los dioses). Algunos autores han sugerido que pudo ser fundada por emigrantes teotihuacanos, que habrían traído consigo el culto a Quetzalcóatl. El primer núcleo urbano, conocido como Tula Chico, abunda en representaciones del dios. Los anales aztecas lo describen corno un reino de paz semejante al de la leyenda, gobernado por una casta de príncipes sacerdotes.

Tolteca, Pueblo (en nahuatl, ‘maestros constructores’), pueblo nativo de México que tras la decadencia de Teotihuacán en el 700 d.C. migró hacia el norte, fundando un estado militar en Tula, a 80 Km. al norte de la actual ciudad de México

El misterio de los Atlantes: En 1940, el arqueólogo mexicano Jorge Acosta dio inicio a las primeras excavaciones de envergadura en las ruinas de Tula, a las que había de consagrar casi dos décadas. Poco después, encontró los célebres Atlantes de la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli, ocultos en una profunda zanja dentro de la propia pirámide. Los colosos, tradicionalmente identificados como guerreros, estaban ataviados con pectorales en forma de mariposa, cuchillos de pedernal y átlatl, o lanzadardos, con los dardos correspondientes.

Sin embargo, algunos autores han señalado que los toltecas empuñaban el átlatl con la mano izquierda, y no con la derecha, como los Atlantes, y que los dardos de estos últimos son curvos. Las observaciones parten de la tesis de que Tula no fue fundada por los toltecas, sino por viajeros de otras culturas, o incluso de otros mundos, liderados por el mítico Quetzalcóatl. Las armas de los Atlantes, según esta tesis, podrían ser artefactos espaciales desconocidos.

Entre los monumentos hallados en los campos de ruinas de Tula deben mencionarse la pirámide dedicada a Quetzalcóatl, y los frisos de los hombres-pájaros-serpientes, una de las más características imágenes de la cultura tolteca, que probablemente representen a sacerdotes o a guerreros en traje ceremonial; además, las columnas de serpientes, atlantes y jaguares, que ya hemos visto en otros pueblos de la región, comprueban la estrecha correlación cultural existente entre ellos.

Tula fue destruida en 1156 por invasores chichimecas; sus antiguos pobladores la abandonaron y huyeron hacia Yucatán.

Por sus tallas en basalto, se observa la cantidad de mano de obra que se necesitó y se adivina el movimiento y control de grandes masas. Su organización social fue realmente ejemplar, así como su producción y distribución de materiales que circulaban en el México antiguo.

Siglos antes de la llegada de los españoles, la ciudad de Tula, capital de los toltecas, estaba en ruinas. Paradójicamente, después adquirió una importancia legendaria para los pueblos de México, semejante en algunos aspectos a la importancia simbólica que tiene Jerusalén para los judíos y cristianos. Tula se hallaba en ruinas antes de la llegada de los españoles

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central

Las Ruinas de Copan en Honduras Arquitectura Maya en Mesoamerica

Las Ruinas de Copan en Honduras
Arquitectura Maya en Mesoamérica
Las Ruinas de Copan en Honduras Arquitectura Maya en Mesoamerica

COPAN:  Los mayas realizaron en esta ciudad más estelas escritas que en ningún otro sitio, en su afán por perpetuar el conocimiento de su éxito. La Atenas del mundo maya fue descubierta en 1750 por don Diego García de Palacio. Se supone que tomó ese nombre tomó su nombre de la antigua capital del Reino Hueytiato, o Payaquí. Copantl, término Quanhpantli: “Puente de Madera, lo que llamamos Copante”.

Tras ser abandonada en el siglo X, Copan permaneció en el olvido durante 500 años, reclamada sólo por la selva. Esta magnífica ciudad es reconocida como la mayor creación maya y posee algunas de las muestras más notables de la arquitectura y escultura de esta civilización.

En el lluvioso verano de 1839, el explorador estadounidense John Lloyd Stephens y el artista inglésFrederick Catherwood llegaron a un claro en el denso bosque tropical y contemplaron la antigua ciudad maya de Copan. La selva ocultaba muchos de los edificios y velaba el perfil de los que aún se hallaban en pie.

El lugar entero se había deteriorado a causa del clima riguroso, los sismos y el lento crecimiento de enredaderas y raíces. También había tenido que soportar 1.000 años de erosión del río Copan. Las ruinas de esta ciudad real descansan en el centro del valle del río Copan, en Honduras, a pocos kilómetros de la frontera con Guatemala.

Stephens y Catherwood no fueron los primeros visitantes de Copan. En el siglo XVI, s de cinco siglos después del abandono de la ciudad, los españoles (Diego García de Palacio) la mencionaron en sus textos, y en 1834 el gobierno de Guatemala financió un estudio de las ruinas. Pero fue el trabajo de ellos dos el que atrajo la atención del mundo occidental sobre Copan.

Hasta la fecha se carece de una información fidedigna acerca de los primeros habitantes del Valle de Copán. Sin embargo, con base en diversos rastros encontrados en el área, puede conjeturarse que dicho valle fue objeto de ocupación humana en una época que se remonta a los mil años antes de Cristo, es decir, 1500 años atrás.

En la frontera entre Honduras y Guatemala, las ruinas de Copán albergan uno de los mayores tesoros del arte precolombino americano. Sus orígenes se remontan al siglo IX a. C., cuando se levantaron en la zona las primeras construcciones en piedra, y hacia el año 150 se estableció allí una colonia maya cuyo nombre original era Xucpi, que quiere decir «atado de maíz».

Tres siglos más tarde, las estatuas y monumentos de Xucpi eran famosos en todo el universo maya, y sus reyes parecían haber conquistado el favor de los dioses para siempre. La modesta colonia se había convertido en una de las ciudades—estado más poderosas de Mesoamerica.

Han habido pobladores en el Valle de Copán desde aproximadamente el año 1200 y muy probablemente desde antes de dicha fecha. Gobernados por reyes, los escultores reales demostraban sus talentos innovadores en muchas formas. La Escalinata de los Jeroglíficos incluye el más largo que se haya descubierto en los sitios Mayas. Este texto conmemora eventos importantes durante el reinado de los 12 primeros reyes de Copan.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central