Los Probióticos

Las Glandulas y Las Hormonas del Ser Humano Funcion

Las Glándulas de Secreción Interna
Función de las Hormonas del Ser Humano

El cuerpo de los mamíferos —y por tanto el del hombre— posee ciertas glándulas, que se caracterizan por carecer de conducto excretorio Son las glándulas de secreción interna, es decir, las que vierten directamente sus productos en la sangre. Las materias elaboradas por tales glándulas son las hormonas. La circulación de la sangre se encarga de distribuir éstas por todo el organismo y pueden ejercer su influencia lejos del lugar en que han sido producidas.

No siempre ha resultado fácil identificar una glándula de secreción interna. El gran fisiólogo francés Claudio Bernard (1813-1878) debe ser considerado como el precursor de la endocrinología, especialmente por sus estudios sobre el páncreas, las glándulas del estómago y el hígado.

Los anatomistas de antes, que encontraban detrás del estómago un cuerpo de forma alargada, de 15 a 20 cm. de longitud y de 5 a 6 cm. de ancho, ignoraban, sin embargo, que se trataba de una glándula, y ni remotamente sospechaban su gran importancia. Pensaban que era un órgano compuesto únicamente de carne, y le dieron el nombre de páncreas (del griego pan, todo, total, y kreas, carne) .

corte interno del pancreas

Esta glándula está constituida por pequeños grupos de células glandulares, unidas por una complicada red al duodeno. El páncreas está representado arriba, a la derecha; debajo aparece un corte aumentado. El jugo que segregan las células glandulares desempeña un papel muy importante en la digestión.

El páncreas no está, sin embargo, constituido únicamente por células glandulares que trabajan en beneficio de la digestión. Posee también pequeños grupos de células, no relacionadas con el sistema de evacuación del jugo pancreático, los cuales se encuentran en medio del tejido glandular, como pequeñas islas: han sido denominados “islotes de  Langerhans”.

En   contacto  con  numerosos vasos sanguíneos, estos islotes proporcionan a la sangre una secreción que regula el metabolismo de los azúcares. Un desfallecimiento del páncreas puede acarrear un mal funcionamiento de esos islotes y, como consecuencia, el aumento del porcentaje del azúcar en la sangre y su aparición en la orina.

Nos encontramos así en presencia de la diabetes. Luego de numerosas investigaciones, se pudo comprobar que la hormona producida por los islotes de Langerhans hacía disminuir la cantidad de azúcar en la sangre. Cuando se llegó a producir artificialmente la hormona del páncreas, llamada insulina, los diabéticos pudieron ser tratados eficazmente.

Esta hormona actúa en forma extremadamente rápida. La cantidad de azúcar en la sangre del diabético disminuye apenas unos minutos después de haber aplicado la inyección. Cuando la insulina está bien dosificada, los productos nocivos son eliminados de la sangre y de la orina, y gracias a ella hasta es posible salvar a un enfermo que ya ha perdido el conocimiento. Pero la acción de la insulina dura, por desgracia, poco tiempo, por lo cual es necesario administrarla regularmente para normalizar la cantidad de azúcar en la sangre.

Sanger Federico Insulina Premio Nobel

Premio Nobel de Química , doctor Federico Sanger

El 10 de diciembre de 1958, el premio Nobel de Química fue otorgado al doctor Federico Sanger, el cuarto sabio cuyos trabajos sobre la insulina han sido recompensados. A él corresponde el mérito de haber descubierto la composición completa de la molécula de insulina.

De los 24 ácidos animados que se conocen, 17 han sido encontrados en la molécula de la insulina. No es difícil comprender entonces que las combinaciones pueden ser numerosas en el interior de esta molécula. Es de extrema importancia conocer su composición molecular exacta, porque este conocimiento permitirá profundizar la acción de la hormona. El descubrimiento del doctor Sanger abre igualmente el camino a una eventual fabricación sintética de la insulina.

Las Hormonas
Las hormonas son cuerpos muy importantes y la ciencia admite que todavía se sabe muy poco de ellas. El estudio de las hormonas está aún en sus comienzos; pero lo que se ha descubierto ya abre un nuevo horizonte respecto a fenómenos que todavía no han podido ser aclarados. No se han hallado hormonas solamente en el cuerpo humano, sino también en el de los vertebrados y aun en los invertebrados y en las plantas.

Los gigantes y los enanos tienen un gran papel en las leyendas y en los cuentos. La razón no debe ser buscada más que en el hecho de que en todos los tiempos los seres humanos se han distinguido unos de los otros por la talla anormalmente grande o pequeña. El relato más clásico es el de Gulliver y los liliputienses, del inglés Swift. En la actualidad tenemos buenas razones para creer que la actividad exagerada o insuficiente de ciertas glándulas de secreción interna determina alteraciones en la talla de los seres humanos. El misterioso mecanismo que preside esta alquimia no ha podido ser explicado aún.

Se comprueba casi siempre que los hijos son más altos que los padres —esto dicho en forma general—. Tal diferencia se atribuye al mejoramiento constante de las condiciones de vida. Esta evolución ocurre desde hace mucho tiempo y nos damos cuenta de ello al visitar un museo de arte antiguo.Las armaduras de la Edad Media no convienen ya a un hombre de talla mediana de nuestra época; las corazas de los caballeros son demasiado pequeñas para el hombre actual.

En la complexión general de los hombres se distinguen varios tipos bien diferenciados, entre ellos el leptosoma (A), el pícnico (B) y el atlético (C). Se sabe que los factores hereditarios tienen una gran importancia; a pesar de ello no se puede ignorar la acción de las hormonas.

tipos de cuerpos: leptosoma, atletico y picnico

No se sabe gran cosa aún de la función de las hormonas en los invertebrados, aunque no se ignora que la renovación de la piel y la metamorfosis de los insectos están reguladas por ellas, según lo han demostrado experiencias realizadas. Una chinche de los bosques decapitada puede vivir durante muchos meses todavía, pero su piel no se renueva más; en cambio, si se introduce sangre de un ejemplar no decapitado en el cuerpo del primer insecto, el cambio de la piel comienza a efectuarse.

Hay, pues, una hormona determinada que se segrega en la cabeza. Si se oprime el cuerpo de una oruga por medio de un hilo, unos días antes de su metamorfosis en crisálida, cuidando que la sangre de la parte anterior no pueda alcanzar la posterior, observaremos que la metamorfosis es incompleta. Únicamente la parte anterior se ha convertido en crisálida, mientras la posterior sigue siendo oruga.

Una hormona de metamorfosis debe ser segregada, pues, en la cabeza de la oruga. Más aún, se ha descubierto la pequeña glándula hormonal. Si una parte de esta glándula se trasplanta  a la parte posterior de la oruga ésta se metamorfosea, a su vez, a pesar de la ligadura.

Desde 1948 se sabe con certeza que existen fitohormonas u hormonas vegetales, llamadas también substancias de crecimiento. En lugares determinados de la planta se desarrollan estas substancias que influyen sobre la vegetación de ciertas partes de la misma, hacen que se abran las flores y regulan, además, un cierto número de funciones vitales. Esto ha abierto nuevos horizontes a la ciencia. Esas hormonas vegetales han dado, por otra parte, la posibilidad de realizar interesantes experiencias.

Una substancia venenosa, extraída del cólquico o villorita (Colchicum autumnale) ha permitido modificar de tal manera los factores hereditarios de los conejos, que éstos han crecido considerablemente, llegando a ser tres veces más grandes que sus congéneres. Pero es obvio que no se pueden obtener resultados prácticos inmediatos de este descubrimiento. Los conejos gigantes de la experiencia se volvieron estériles.

Las Hormonas en el Ser Humano
Las glándulas de secreción interna forman un sistema separado, que se relaciona con el neuro-vegetativo. Veamos algunas glándulas de secreción interna del hombre y sus respectivas funciones.

La epífisis o glándula pineal (1), se encuentra en la parte-posterior del cerebro y pesa alrededor de 0,15 g. No se conocen todavía todas las particularidades de la hormona de esta glándula. Se supone que ejerce una influencia considerable en el crecimiento y en el desarrollo sexual y se sabe que regula el funcionamiento de las glándulas intersticiales. La hipófisis o glándula pituitaria (2), se halla en la base del cráneo y está unida al cerebro.

Tiene el tamaño de un guisante y pesa alrededor de 0,5 % g. Segrega un producto muy complejo, del cual se conocen una decena de hormonas, y actúa sobre el desarrollo general del individuo. La glándula tiroides (4) se encuentra a la altura de la nuez de Adán, delante de la laringe, y se compone de dos pequeños lóbulos simétricos.

glandulas del ser humano

La hormona de esta glándula, la tiroidina, es muy rica en yodo y desempeña un papel capital en el metabolismo. Si esta hormona es muy abundante, nos encontramos a menudo en presencia de la enfermedad de Basedow (bocio exoftálmico), que se caracteriza por una hipertrofia del tiroides, pulso acelerado, ojos desorbitados, aumento del metabolismo basal, adelgazamiento, caída de los cabellos y transpiración abundante. Si la secreción es insuficiente, el metabolismo basal baja, al igual que la temperatura del cuerpo, el pulso disminuye, la piel se reseca y hay una marcada tendencia a la obesidad.

Un desarreglo congénito de las funciones de la glándula tiroides puede ser causa del enanismo o cretinismo. Las paratiroides son pequeñas glándulas —cuatro comúnmente— que se encuentran a la derecha y a la izquierda por detrás del tiroides (3).

La hormona que segregan regula la calcificación de los huesos y el contenido de fósforo en la sangre. El timo (5) es una glándula situada al nivel de la parte superior del esternón. Existe exclusivamente en los individuos jóvenes, puesto que funciona sólo en el primer período de la vida.

Luego de la adolescencia la glándula es únicamente una simple excrecencia grasosa. No se han podido descubrir todavía las hormonas particulares que segrega el timo; pero es evidente que éste ejerce una poderosa influencia en el crecimiento y en la nutrición general del organismo: asimilación de los hidratos de carbono, calcificación de los huesos.

Una secreción insuficiente puede provocar trastornos del crecimiento y fragilidad de los huesos. Una demasiado abundante puede ser causa de debilidad muscular o de vegetaciones del tejido linfático. El páncreas (6) es de fundamental importancia para la utilización de los azúcares.

Las cápsulas suprarrenales se encuentran a la izquierda y a la derecha del polo superior de los ríñones (7). En un individuo normal, con buena salud, el peso de esas glándulas va de 5 a 10 g. Distinguimos en ellas la medula y la corteza y ambas segregan hormonas. En la actualidad ya han sido descubiertas alrededor de treinta substancias diferentes en la corteza. Químicamente parecen estar relacionadas con las hormonas sexuales. Una secreción muy abundante puede ser la causa de una madurez sexual precoz o de un sistema piloso demasiado extendido.

Una producción insuficiente puede acarrear debilitamiento muscular, baja presión, desecamiento y trastornos graves del estómago y de los intestinos. La medula de las cápsulas suprarrenales segrega la adrenalina, que aumenta la presión sanguínea, actuando sobre los nervios vasodilatadores y vasoconstrictores. Una producción demasiado abundante de adrenalina puede ocasionar presión arterial elevada, pulso acelerado y aumento del metabolismo basal.

La adrenalina condiciona, igualmente, los cambios bruscos de humor. Las glándulas intersticiales, independientes de las glándulas sexuales  segregan hormonas que son responsables de los caracteres sexuales secundarios.

Fuente Consultada:Las Maravillas de la Vida Tomo VI Globerama Edit. CODEX – Las Hormonas-

Descripcion del Funcionamiento del Cuerpo Humano Breve

BREVE  Y SIMPLE DESCRIPCION DEL CUERPO HUMANO

Se ha comparado al hombre con una máquina. Su contextura física, tan perfecta y compl icada a la vez, supera a las posibilidades mecánicas de un motor, de una usina generadora de energía. En realidad, el cuerpo humano es una gran empresa, todo un edificio en el que diariamente están activas cientos de máquinas que satisfacen las necesidades del interior y el exterior. De su buen funcionamiento depende la salud del hombre.

En los últimos pisos todo es bullicio entre las secretarias, los cadetes y los ordenanzas. Los directores están reunidos en asamblea permanente para decidir las actitudes que deberá tomar el cuerpo en las más diversas circunstancias.

El núcleo más activo es el cerebro, desde donde se centralizan las funciones de mayor importancia del sistema nervioso. Distintos sectores de este cuerpo pensante -las circunvoluciones– se dedican a temas específicos.

El principal auxiliar del directorio es, sin duda, el secretario general: el cerebelo. Su trabajo consiste en regular la actividad de los músculos, después que el cerebro ha “pensado” acerca de la labor de ellos, y tiene la misión, también, de dar equilibrio al edificio. Como si se tratase de un intercomunicador, con pequeñas centrales en cada piso, el complejo local se comunica de arriba a abajo por el bulbo raquídeo y la médula espinal.

El bulbo y la médula espinal obedecen ciegamente las órdenes de sus directores, aunque a veces se les permite ejercer el mando y tomar decisiones por sí mismos. Esto ocurre en los llamados actos reflejos. Cuando una respuesta debe efectuarse con rapidez -para evitar un peligro, por ejemplo- y seria contraproducente la espera de las resoluciones del burocrático directorio, intervienen directamente el bulbo y la médula.

partes del cuerpo humano

Para ser una buena empresa, uno de los primeros problemas que debe resolver el cuerpo es su instalación… Y para ello nada mejor que una estructura capaz de resolver los más fuertes embates. El aparato de sostén es el esqueleto.

El esqueleto humano esta formado por 206 huesos en la edad adulta y llega a 306 en el feto pero son de caracter cartilaginoso.

De los 206 huesos que componen nuestro esqueleto de dividen de la siguiente forma:

· 29 huesos craneales.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 25 huesos que forman la caja torácica.
· 64 huesos que forman la extremidad superior.
· 62 huesos que forman las extremidades inferiores.

Se maneja por un sistema de articulaciones que, al mismo tiempo, fija las piezas principales y les da movilidad. Esas “piezas principales” no son otra cosa que los huesos. Algunos, como la tibia, el peroné, el fémur y la columna vertebral, dan al hombre su posición erecta, que le facilita la locomoción.

columna vertebral

Ver: Esqueleto Humano

Otros huesos cumplen la misión de proteger al cerebro. Entre ellos, los más importantes son: el frontal, los temporales, los parietales -derecho e izquierdo- y el occipital. También resultan importantes el esfenoides, el maxilar superior y el etmoides.

craneo humano

En los otros pisos del edificio se distribuyen los órganos, aparatos y sistemas. Por la función vital que cumplen, necesitan estar bien atendidos. La tarea de abastecimiento la desarrollan dos heroicos pelotones de servicio que no descansan nunca: los aparatos respiratorio y circulatorio, los que tienen como auxiliar fundamental al digestivo.

El aparato respiratorio se encarga de tomar el aire de la atmósfera por intermedio de las fosas nasales y llevarlo a los pulmones. En ellos, la sangre toma el oxígeno del aire inspirado para transportarlo al resto del organismo.

El aparato digestivo comienza en la boca. Masticados los alimentos por las piezas dentarias, éstos son deglutidos con la ayuda de la saliva, segregada por glándulas de la boca, e impulsados por el tubo digestivo. Colaboran con esta unidad de abastecimiento del cuerpo, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el grueso.

Pero… ¿Cómo se transforman los alimentos que ingerimos diariamente en el sustento cotidiano de todas nuestras células?

En las paredes intestinales existen unas células absorbentes que, aumentadas muchas veces, se asemejan a dedos. Estas vellosidades poseen vasos sanguíneos; las proteínas, los azúcares y las grasas pasan desde la luz intestinal hasta dichos vasos por un proceso de absorción activa. Así absorbido, el alimento pasa al torrente sanguíneo, que es el distribuidor oficial del complejo.

Pero existe otro problema de abastecimiento. En los edificios, grandes máquinas se encargan de renovar el aire constantemente. Las bombas que se ocupan de esta mision -los pulmones- están siempre activas en un doble movimiento de inspiración (cuando llenamos de aire la caja torácica) y espiración (cuando la vaciamos).

Por el proceso llamado difusión se produce el intercambio en los pulmones: el aire le da oxígeno a la sangre y ésta le devuelve anhídrido carbónico. Encargado de la distribución del oxígeno traído de los pulmones y las proteínas y azúcares del aparato digestivo el aparato circulatorio cuenta con una red de conductos por los que está en movimiento un fluido mágico: la sangre.

Si ésta no se moviese rítmicamente por los rincones más remotos del cuerpo humano, éste no podría vivir. Para asegurar la circulación está el corazón, un “señor capataz” que le hace “marcar el paso” a la sangre, de color rojo oscuro. Ésta no es un líquido formado por un solo elemento. Encierra un 70 por ciento de plasma líquido y un 30 por ciento de substancias sólidas, entre las que podemos contar a los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas o trombocitos.

Bajo el rítmico compás impuesto por las pulsaciones del corazón, la sangre cumple unadoble tarea: primero-oxigenadaen los pulmones- recorre el cuerpo para dejar los alimentos y el oxígeno. Para esto utiliza los conductos llamados arterias. El viaje de vuelta no es de descanso. Muy por el contrario: ahora debe retornar cargada de desperdicios por las venas, con el fin de transportarlos hasta los órganos excretores.

El equipo de limpieza del cuerpo lo constituyen el aparato urinario, el digestivo, mediante la expulsión de materias fecales, y las glándulas sudoríparas y sebáceas, que eliminan en la transpiración las toxinas y el exceso de grasa acumuladas. El revestimiento lo forma la piel, que posee defensas para evitar infecciones originadas por agentes externos. En esta tarea la auxilia la sangre.

Los músculos permiten que los distintos movimientos se produzcan según las instrucciones dadas por el cerebro. Para ello se comunican con éste por medio de nervios que extienden sus ramificaciones y terminales en una amplia red.

musculos del cuerpo humano

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°1 – Editorial Cuántica – El Cuerpo Humano

Historia de las Cirugías Cerebro Trepanaciones de Cráneo

RESUMEN DE LAS PRIMERAS TREPANACIONES DE CRÁNEO

El cerebro ha constituido un misterio durante muchos años. Hoy es ya posible reparar daños y corregir defectos que antes producían mutilaciones permanentes o la muerte. En todos los animales vertebrados, la organización básica del sistema nervioso es similar.

El cerebro se halla envuelto en unas delicadas membranas y encerrado en un casco (cráneo) protector, y el haz de tejido nervioso que forma la medula espinal se encuentra en el interior de la columna vertebral. El sistema nervioso central está bañado por el líquido cefalorraquídeo.

Los centros que controlan las funciones esenciales del cuerpo, como la respiración, el ritmo cardíaco y la función glandular, están situados en el cerebro, y los nervios portadores de mensajes desde y hacia el cerebro se hallan repartidos por todo el cuerpo.

El hombre prehistórico fue el primero en practicar una operación mayor al efectuar ciertas perforaciones en el cráneo, llamadas trepanaciones o trefinaciones. De una serie de 400 cráneos trepanados, 250 presentan huellas de cicatrización en los bordes de las incisiones.

Esto demuestra la supervivencia de los pacientes, a quienes la trepanación servía para dejar salir a los malos espíritus que producían dolores de cabeza, convulsiones o locura. Las perforaciones se llevaban a cabo con piedras dentadas y afiladas, efectuando cuatro cortes cruzados, después de lo cual se extraía el trocito óseo del centro.

Entre el año 4000 y el 500 a. C. se sabe que asirios y egipcios trepanaban cráneos, pero en realidad, la neurocirugía como ciencia comienza en los siglos XVIII y XIX de nuestra era.

En el siglo XVIII, los cirujanos se atrevieron a abrir la duramadre, membrana exterior del cerebro —hasta entonces considerada intocable, sin peligro de muerte del paciente —, para la extirpación de coágulos o abscesos entre ella y la superficie del cerebro.

trepanacion de cerebro

La práctica de la trepanación se extendió en todos los continentes desde el Neolítico y se realizó ante mortem
en sujetos con y sin traumatismo craneoencefálico. Un 5% de los cráneos muestra evidencias de haber sido trepanados. La trepanación en las culturas precolombinas afectó tanto a hombres como a mujeres y se llevó a cabo en individuos vivos. Casi un 80% de los cráneos trepanados en Sudamérica muestran evidencias de curación ysupervivencia. Algunos cráneos muestran varias trepanaciones en diferentes etapas de curación. Probablemente, la trepanación se realizó en las culturas preincaicas tanto con fines terapéuticos (tratar fracturas hundidas o con esquirlas, epilepsia, cefaleas vasculares y cefaleas asociadas a deformaciones craneales intencionales) como rituales.

Hasta mediados del siglo XIX, los pacientes que tenían que ser sometidos a una operación, eran drogados con alcohol u opio y se les hacía beber cocciones extrañas para mitigar los dolores. Además, se les ataba y taponaban sus oídos con algodón para amortiguar el sonido del taladro en el cráneo. La utilización del éter, en 1842, y el cloroformo, en 1848, como anestésicos y el concepto de antisepsia, introducido por Lister en 1867, dieron un impulso decisivo a la cirugía.

Un tercer descubrimiento importante para los neurocirujanos fue el de los alemanes Fritsch e Hitzig, quienes en 1870 demostraron que el estímulo eléctrico de ciertas partes de la superficie cerebral daba lugar a movimientos de los miembros. De esta observación nació el concepto de que una zona determinada del cerebro controla ün sector correspondiente del cuerpo, hecho que se conoce como “localización de función”.

Trepanación frontal en Tihuanaco, Bolivia

En la cultura precolombina, para prevenir la infección de la herida se empleaban placas de metal –oro o plata–, que cubrían el área de la craniectomía. Éstas pudieron ser las primeras craneoplastias que se realizaron. Existieron otras técnicas de craneoplastia, como el empleo de hojas de coca, mate o calabaza

Pronto algunos neurofisiólogos y cirujanos, como Ferrier y Horsley, pudieron diseñar “mapas”, grabados en los que se localizaban con la máxima precisión las zonas del cerebro de diversos animales que eran responsables de las distintas funciones ejercitadas por los mismos; luego emprendieron la tarea de comprobar y analizar sus intuiciones científicas estudiando los resultados que se producían cuando se extirpaban las diferentes partes del cerebro de los animales de laboratorio. Como consecuencia de estos experimentos se adquirió una información valiosísima que luego sirvió para explicar algunas enfermedades cerebrales del hombre. De este modo se inició la era de la moderna cirugía del cerebro.

En 1884, Rickman Godlee extirpó el primer tumor cerebral, cuyo diagnóstico había sido previamente establecido a partir de síntomas neurológicos solamente. En 1889, Wagner introdujo una nueva técnica para levantar un colgajo de hueso del cráneo, lo cual proporcionó una mejor vía dé acceso al cerebro, al mismo tiempo que la restitución posterior de la cubierta ósea.

A fines del siglo XIX, ya se trataban quirúrgicamente las fracturas con depresión, los coágulos sanguíneos en el interior de la duramadre y de la sustancia cerebral misma, la hidrocefalia, los abscesos cerebrales, la meningitis, los tumores, la epilepsia y los defectos congénitos. Indudablemente, se había recorrido un largo trecho desde los tiempos de la cirugía de fracturas.

ENTRE los grandes cirujanos que contribuyeron al desarrollo de esta especialidad debemos destacar al americano Harvey Cushing (1869-1939), quien hizo numerosas e importantes contribuciones a la neurología clínica v demostró una capacidad técnica extraordinaria.

Berger, en Alemania, estudió la actividad eléctrica del cerebro en los animales (1902) y en el hombre (1924). Sus “ondas alfa del cerebro” despertaron intenso interés. Adrián, entre otros, coadyuvó al desarrollo del electroencefalograma (EEG), que registra la actividad eléctrica del cerebro y es un importante medio de diagnóstico.

Además de éste, los principales métodos de diagnóstico empleados en la neurocirugía, son: las radiografías de cráneo, que descubren fracturas y otras anormalidades óseas, inflamaciones anormales o desplazamientos y distorsiones en el diseño de la ramificación arterial producidas por ciertas enfermedades; la exploración por isótopos radiactivos o exploración radioisotópica del cerebro, efectuada mediante la inyección de una sustancia radiactiva en la corriente sanguínea; al ser ésta absorbida en mayor cantidad por unos tejidos que por otros, permite descubrir ciertos tumores y lesiones óseas; las ondas ultrasónicas, que indican la posición anormal de algunas estructuras en el interior del cráneo; el oftalmoséopio, que permite el examen interno del ojo, que se comunica directamente con el cerebro; el análisis del líquido cefalorraquídeo, etc.

En el quirófano es de extrema importancia que el cerebro y sus vasos sanguíneos no estén henchidos de sangre durante la operación, por lo que el anestesista” suele rebajar la tensión arterial por medios artificiales (hipotensión inducida).

El instrumental del neurocirujano, dado que siempre ha de abrir el cráneo, consiste en un berbiquí, una broca y taladros, generalmente eléctricos. La sierra de Gigli, que consiste en una tira de alambre fino, empleada para cortar el hueso entre agujeros contiguos; pinzas-osteoclásticas y palancas metálicas para levantar el hueso, etc.

Una vez descubierto el cerebro, el instrumental se compone de pinzas de disección, tijeras y pinzas de compresión arterial, ágrafes de plata, grapas, etc. La succión y la electrocoagulación son auxiliares esenciales, y una espuma preparada con sangre constituye un medio valioso para interrumpir hemorragias de pequeños vasos sanguíneos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Medicina del Hombre  -Cirugía de Cerebro – Edit. Bruguera

Niños Superdotados o Prodigios Comportamiento y Problemas

CARACTERÍSTICAS Y CONDUCTA DE LOS NIÑOS SUPERDOTADOS

Los niños prodigios han llegado a ser grandes artistas, escritores y pensadores. Desde que nacen son una fuente de interrogantes para el presente y de esperanzas para el futuro. EL niño prodigio, es decir, aquel que demuestra tener una capacidad intelectual o unas dotes muy superiores a las normales, suele ser notable en algunas aptitudes específicas, como la música, o en su innprensión de las cosas en general. Es imposible decir en qué proporción esta precocidad es de origen genético o hereditario, o el resultado de estímulos ambientales.

Estos son la oportunidad para la adquisición precoz  lo conocimientos, la ayuda y aliento por parte de los padres para sobresalir en una capacidad determinada,  etc.  Nadie sabe,  por ejemplo, cuánto debe un niño prodigio, en el campo de la música a las características heredadas y cuánto a la música oída en su casa o al hecho de haber tenido un instrumento musical con el que jugar.

Probablemente, algunos niños prodigio son ejemplos de madurez precoz, en lo que respecta a su capacidad para sentarse, andar, hablar o leer. Sin embargo, en la mayor parte de casos existe una combinación de factores: la madurez precoz combinada con un alto nivel de inteligencia en los padres y un ambiente hogareño que estimula el desarrollo personal de un pequeño óptimamente dotado.

niños prodigio o superdotado

No obstante, el hecho de que el niño sobresalga espectacularmente en la música, la pintura o en cualquier otro arte o habilidad, no siempre va unido a un alto nivel de inteligencia. Puede muy bien haber progresado en una rama del arte o del saber y tener aptitudes normales, e incluso por debajo del nivel normal, en todo lo demás. No se advierte ninguna particularidad cerebral en los niños prodigios que los distinga de los restantes de su edad.

Otro tanto hay que decir, por lo regular, de su capacidad para Se han efectuado experimentos para descubrir la superioridad mental en los pequeños. Pero las dificultades son grandes. Quizá porque los tests a que han de ser sometidos son imperfectos, o porque los signos de la precocidad no se han desarrollado suficientemente para ser observados. De hecho, muchos adultos de inteligencia brillante tenían todas las apariencias de ser retrasados en su niñez; en unos a causa de un tardío desarrollo; en otros, porque su superioridad mental era latente.

Se sabe que los niños en quienes más tarde se descubre una inteligencia fuera de lo común, con frecuencia son difíciles, o sea, no son “niños buenos”, en el sentido familiar de esta definición. Sienten un interés poco corriente por lo que sucede y reaccionan ante ello de forma poco común también. Comienzan a sonreír a su madre antes que otros niños y tienden a imitarla más pronto.

En palabras de un pediatra, la “exteriorización total de su comportamiento es más abundante, más compleja y sutil que la de los niños de inteligencia media”. Son más activos, más rápidos en sus reacciones, aprenden a hablar antes que los demás, aunque muchas personas de brillante inteligencia —como Albert Einstein y Alessandro Volta — tardaron en hablar. Por regla general, la precocidad en el lenguaje es signo de superioridad mental, mientras que la de sentarse no lo es.

Es a los dos años de edad cuando el habla del niño precoz puede desarrollarse con mayor rapidez que en el normal. Ciertamente, la comprensión de las palabras, que siempre precede al lenguaje, es fácil que esté en un período avanzado. El niño de corta edad e inteligencia superior tendrá por ello todas las apariencias de una mayor madurez que los demás de su misma edad. Suelen también aprender a leer con inusitada precocidad.

Muchos músicos, como Beethoven, Mendelssohn, Rossini, Schubert, Tchaikovsky, etc., dieron muestras de poseer gran precocidad musical. Quizá el niño prodigio más notable en este aspecto fuese Mozart. A los tres años de edad ejecutaba acordes en el clavicordio; al año siguiente, ya se aprendía de memoria minuetos enteros y los tocaba después. A los seis años compuso un concierto y fue llevado a una gira por distintas cortes europeas durante la cual dio recitales de canto, piano, violín y clavicordio.

En el mundo de las artes plásticas no existen tantos ejemplos de precocidad infantil. Picasso dibujaba ya antes de hablar. Toulouse-Lautrec y Epstein mostraban cierta capacidad artística desde muy tierna edad. Es difícil conocer al auténtico niño prodigio en cualquier rama de las bellas artes. Puede valorarse fácilmente la habilidad técnica de un niño, pero no es posible juzgar con la misma facilidad esa cualidad intangible: la creatividad. Hallar el coeficiente de la creatividad, o lo que los expertos llaman la idea divergente, es uno de los problemas primordiales en la identificación del niño prodigio.

Es menos verosímil que los niños prodigio en el campo de las matemáticas posean un alto nivel de inteligencia general, como es el caso de los niños prodigio en las bellas artes. A menudo no son matemáticos plenamente capacitados, sino simples manipuladores de cifras. Así, por ejemplo, Vito Mangiamele, un muchacho pastor, a los diez años de edad, ante la Academia Francesa dió la raíz cúbica de 3796416 en 30 segundos. Pero, al igual que muchos otros niños prodigio del cálculo, perdió su capacidad al superar la niñez. Otros culminaron carreras eminentes.

A George Bidder, hijo de un marmolista de Moretown Hampstead, en Inglaterra, a los diez años de edad le preguntaron cuál era el interés compuesto de 4.444 libras esterlinas, en 4.444 días, al 4,5 por ciento anual. En menos de dos minutos respondió: 2.434 libras, 16 chelines y 5 peniques y medio. Siendo adulto, proyectó el sistema telegráfico de Londres y la construcción de los muelles portuarios que llevan el nombre de Victoria Docks.

En general, los científicos no parece que hayan sido notablemente precoces en su infancia. Quizá la naturaleza del tema de sus preocupaciones haga difícil mostrar su capacidad y aptitudes. Probablemente, el ejemplo más notable de niño prodigio que haya llegado a ser un afamado científico es el de sir William Hamilton, de Dublín. A los cinco años dominaba el latín, el griego y el hebreo; a los siete, el italiano y el francés; a los nueve años, sánscrito, árabe, persa, caldeo, sirio, indostaní, malayo, mahratta y bengalí y comenzaba sus estudios de chino. Finalmente, a los veintiún años obtuvo la cátedra de Astronomía en la Universidad de Dublín.

Los niños de extraordinaria inteligencia deben recibir todo el auxilio posible para que aprendan los materiales y las técnicas necesarias para hallar sus propias respuestas a los problemas. El niño precoz con frecuencia percibirá ciertos aspectos oscuros en la materia que estudia antes de que el profesor se lo indique. Hay que enseñarle entonces a debatir, a poner en tela de juicio todo aquello que se le dice, a buscar pruebas de ello, a construir y a emplear su imaginación. Nunca se debe temer que la lectura o cualquier otra disciplina en edad temprana pueda perjudicar al niño si éste se siente feliz haciéndolo.

Estos niños son normales y, por lo general, más estables y maduros que otros. En la escuela se les debe permitir estudiar al ritmo que ellos exijan y no supeditarlos al de los demás niños, con el retraso consiguiente. Es posible que tengan que pasar a otra clase con niños de edad superior. Si muestran especial interés por la rama de las ciencias, por el arte, etc., sólo una razón muy poderosa debería apartarles de esa afición.

Cuando hay que ajustarse a las exigencias de un programa y de un examen, al niño de talento no se le permite estudiar y desarrollar el tema por el que siente interés especial. Los padres y los profesores deberían mostrar interés constante y plena atención a la aparición de preferencias determinadas y hacer, en atención a ellas, algunas concesiones dentro de las posibilidades. Es de capital importancia estimular lo más posible la sociabilidad del niño precoz y reprimir su inclinación a alardear de sus dotes ante los demás. Llegará mucho más lejos, a la larga, si además de inteligente es una persona agradable.

La elección del sistema más adecuado de educación para los niños prodigio depende de sus diferentes necesidades emocionales e intelectuales. Algunos requieren una preparación con profesores particulares, otros, en cambio, estudian mejor en grupos de su misma edad, etc. El creciente interés de los educadores por los niños superdotados está creando nuevas oportunidades para el desarrollo de su inteligencia excepcional.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Mente Humana -Niños Prodigios-Edit. Bruguera

Porque Tenemos Alucinaciones? Es Normal? Esquizofrenia

¿PORQUE SUFRIMOS ALUCINACIONES O VISIONES?

Las visiones han sido a veces el paso inicial de una gran empresa o fuente de inspiración para el arte.  Hasta ahora no se ha logrado definirlas con justeza. Cuando una persona ve algo cuya existencia física no es real, o cuando oye un sonido que no ha sido producido, solemos decir que ha tenido una alucinación. Se trata de un fenómeno común.

Es posible que la mayor parte de nosotros haya pasado por experiencias tales como las de oír un golpe dado en la puerta o una voz que pronunciaba nuestro nombre, mientras nos hallábamos inmersos en la lectura de un liliro o estábamos adormecidos, para, después de efectuar la investigación oportuna, conncernos de que debía ser algo que habíamos “imaginado”. Ciertos individuos excepcionales parecen estar en posesión de una capacidad especial para ver cosas del “otro mundo”.

Las causas fisiológicas y psicológicas de estas experiencias no han sido comprendidas del todo hasta ahora. Mas sí nos es dado ver la íntima relación entre las alucinaciones y cierto grupo de fenómenos de percepción similares.

Mientras nuestros ojos y oídos permanecen abiertos, no dejan de recibir estímulos visuales y auditivos del exterior.

De esto se desprende que las alucinaciones han de comportar necesariamente un error de percepción llevado al extremo. ¿Qué magnitud ha de tener un error de percepción para alcanzar la categoría de alucinación? Nadie llamaría alucinación al hecho de confundir a un hombre con un arbusto en la oscuridad, o a una persona extraña con un amigo; sin embargo, la diferencia es sólo de grado.

Las alucinaciones son percepciones de creación reciente, en el sentido de que, a pesar de que cada uno de los elementos de que se componen están extraídos de una experiencia previa, la impresión total puede resultar nueva. Tienen lugar sin deliberación por parte de las personas que las sufren y, en el momento de ocurrir, son aceptadas como realidades.

Es precisamente esta cualidad de espontaneidad, de no estar bajo el control de la voluntad, lo que relaciona las alucinaciones con los sueños y con esas vividas imágenes que a veces experimentamos cuando nos encontramos en estado de semivigilia. Al igual que los sueños, las alucinaciones pueden tener una duración prolongada y contener una secuencia de eventos que, a pesar de ser superficialmente ilógica, posea un significado personal hondamente enraizado.

Por tanto, podemos decir que las alucinaciones son imágenes visuales o auditivas inesperadas que tienen lugar en individuos en estado de vigilia, que en el momento en que se producen son de un modo u otro confundidas con la realidad, y que pueden estar íntimamente relacionadas con los temores y los deseos del individuo.

Las personas “normales” sufren alucinaciones bajo condiciones extraordinarias, mientras que las que padecen determinados trastornos mentales las experimentan bajo condiciones ordinarias. En estado hipnótico, es posible inducir alucinaciones de duración prolongada en personas normales; por ejemplo, puede hacérseles que acaricien gatos, o que eviten sillas que no existen.

Otra condición anormal es en ocasiones la producida por un estado de excitación intenso unido a una profunda preocupación interior. Esta ambientación suele producir el efecto de “sofocar” los estímulos externos, haciendo posible que sean sustituidos por imágenes que se estaban produciendo en el interior del individuo.

Una variante de esto es la febril y sincera expectación de que algo va a suceder, unido a una merma en los estímulos externos, como, por ejemplo, el silencio o una iluminación tenue. Bajo condiciones de este tipo, abundan los casos de personas que aseguran haber visto fantasmas o platillos volantes.

Durante determinados experimentos se ha demostrado que las alucinaciones se producen con frecuencia en personas sometidas a una privación prolongada de experiencia sensorial. En estos experimentos, se situó a los voluntarios en condiciones tales que toda clase de recepción sensorial había sido reducida al mínimo, tanto en cantidad como en variedad. No podían oír nada y llevaban puestas unas gafas especiales que sólo les permitían ver una luz gris uniforme. A las pocas horas comenzaron a sufrir extrañas alucinaciones. Del mismo modo, muchas de las triviales y fugaces experiencias alucinantes de la vida cotidiana tienen lugar, al parecer, bajo condiciones de una privación sensorial ligera.

Aparte de las fases avanzadas del alcoholismo y de ciertos trastornos orgánicos del cerebro, la enfermedad con más posibilidades de producir alucinaciones es la esquizofrenia. En este estado, las alucinaciones son casi siempre de índole auditiva y tienen con frecuencia un contenido grotesco. El paciente las siente como algo de suma importancia para su persona, e implican por lo general amenazas o acusaciones dirigidas al individuo, quien continúa creyendo en ellas mucho tiempo después de haber desaparecido.

alucinaciones

Las alucinaciones se producen también con un consumo excesivo de alcohol al llegar a la última fase del síndrome de abstinencia, el “delirium tremens”.El consumo de marihuana multiplica por seis el riesgo de sufrir cuadros psicóticos o esquizofrenia, y el uso de otros alucinógenos como el LSD aumenta el riesgo de sufrir trastornos psicóticos, cambios de personalidad donde resaltan los rasgos paranoides.

Por ejemplo,  la  alucinación  del esquizofrénica puede consistir en oír a otras personas pía near su eliminación, y esto se convierte en una mayor evidencia que sirve de apoyo a su delirio central, basado en la creencia de que todos conspiran para evitar que ocupe la posición de rey o gobernante que en derecho ; le corresponde. Es característico de la esquizofrenia el que la alucinación, y la totalidad  del síndrome delirante, se centre alrededor : del sentido de identidad del paciente, o mejor dicho, de la ausencia de este sentido.

Estas son algunas de las condiciones que causan las alucinaciones, pero aún no conocemos el proceso de que se sirven para hacerlo. Todo lo que sabemos es que cuando el sistema o sistemas de percepción del cerebro tienen una actividad mermada —como en el caso de la privación sensorial— tienden a funcionar con independencia. Cuando la atención del individuo se aparta de lo que le rodea y él se halla en un estado de gran agitación emocional, estos sistemas de percepción pueden ser posesionados por sus pensamientos íntimos y forzados a responder a la necesidad emocional del individuo.

Existe también otra clase de alucinación: la religiosa. También ésta posee un significado personal para el individuo. Se la tiene por real posteriormente a su aparición y ocupa un lugar en el marco de su sistema total de creencias. Las alucinaciones religiosas no suelen tener un carácter desintegrante como las de los esquizofrénicos; por el contrario, suelen marcar la pauta para la solución del conflicto, y el individuo surge de ellas con nuevas metas que alcanzar en la vida. En cierto sentido tienen un carácter creador, y es más propio llamarlas visiones.

Las antiguas escrituras de Oriente y Occidente y las biografías de santos y de devotos religiosos rebosan de ejemplos basados en experiencias visionarias. Isaías vio al Señor sentado en un trono, rodeado de serafines, uno de los cuales tocó sus labios con un tizón encendido. Tres de los discípulos de Jesús vieron al Hijo de Dios conversando con Elias y Moisés. Santa Juana de Arco, desde la edad de trece años, oía las voces de los santos que la impulsaron a una vida de heroísmo sin par, etc.

Estas visiones plantean un problema trascendental: ¿fueron alucinaciones? Hablando en términos generales, existen tres opiniones que podemos adoptar. La más arraigada de ellas es la adoptada por los individuos mismos y quienes comparten las mismas ideas religiosas. Aseguran que las mencionadas visiones fueron apariciones “reales”.

La segunda opinión, que tiene en cuenta los conocimientos modernos, afirma que fueron alucinaciones, en el sentido de que no existió estímulo físico que correspondiese a lo que se manifestó, pero que había una fuente de origen espiritual situada “fuera” del individuo. Dios empleó el mecanismo de las alucinaciones como una forma de comunicación.

Y, por último, la tercera opinión asegura que se trata de alucinaciones ordinarias, pero que marcan un momento crítico en el desarrollo de la personalidad de los individuos que las sufrieron cuando sus deseos, sus temores y sus esperanzas en pugna formaron un nuevo marco para su vida. Gracias a ellas pudieron ver con repentina claridad las tareas que habían de llevar a cabo.

No existe forma alguna de probar cuál de estas tres posiciones responde a la verdad de los hechos. Cada uno de nosotros ha de formar su propia opinión, basándose en sus convícciones y en la experiencia. Todo lo que los psicólogos pueden decir es que la creencia del propio visionario de que su experiencia fue real no constituye prueba de que lo fuera en verdad. Y el hecho de que varias personas a la vez (según las historias) vieran una misma aparición, no descarta la posibilidad de alucinación colectiva.

Si un grupo de personas comparte las mismas esperanzas y los mismos temores y se hallan en un estado de excitación similar, no es imposible que por algún hecho fortuito todas ellas sufran alucinaciones, con suficientes puntos de similitud como para asegurar más tarde que eran idénticas.

Con  mucha frecuencia, una visión inicia, o forma parte, de una experiencia creadora más amplia en cuyo contexto su calidad de alucinación pasa a ser incidental. Existe mucha ambigüedad en el uso de la palabra “visión”. Contiene la idea de visualidad, pero sugiere también una nueva comprensión de todo un aspecto de la vida.

Las visiones no son triviales. Cuando Einstein materializó su percepción de la relatividad de tiempo y espacio proporcionó a los científicos una nueva visión de la naturaleza de los hechos físicos. Del hombre que ve las cosas desde un nuevo ángulo y es capaz de abrir los ojos de los demás a una nueva comprensión de ellas, se dice que es un hombre de visión.

Para entender lo que sucede en las visiones creadoras deberemos repasar primeramente las ordinarias. Todos nosotros estamos familiarizados con el hecho de que cuando tenemos entre manos un problema complicado que nos preocupa y no podemos solucionar, lo mejor es “consultarlo con la almohada”. Esto significa delegar la solución en nuestra mente inconsciente, la cual, al resolver el problejna, alivia la tensión inducida en ella por nosotros mismos. Nuestro inconsciente tiene dos facetas: contiene el poder suficiente para destruir nuestro equilibrio mental, pero también es el manantial de nuestras ideas creadoras.

Cuando llevamos una vida de compromiso responsable, tendemos a cooperar con nuestra inquietud en forma creadora. Como el estudio de los sueños ha dejado bien claro, el inconsciente piensa en términos de imágenes más que en ideas abstractas. De ahí que la solución llegue con frecuencia a nosotros en forma de imágenes mentales. Para algunas personas, éstas son primordialmente de carácter visual, para otras auditivo.

Parece ser que cuando la mente consciente se halla ocupada en un problema aparentemente insoluble, “dispara” una serie de diferentes procesos inconscientes que pueden conducir a la contemplación del problema desde un ángulo distinto e incluso a su solución.

Por ejemplo, Isaías estaba profundamente identificado con el destino de Israel. El problema con el que se enfrentaba era el hecho de que el pueblo se había descarriado y tenía el corazón corrompido, defectos que el mismo Isaías compartía y de los que era consciente.

Luchando en su mente con este problema, le fue dado ver la imagen, en su tiempo inusitada, de un héroe-salvador que, en lugar de ser guerrero, estaría lleno de mansedumbre e inocencia, pero sería poseedor de gran sabiduría. El aparentemente insoluble problema había quedado solucionado en la visión de un rey que era, al mismo tiempo, una víctima para ser sacrificada, un hombre que con sus sufrimientos redimiría los males de los otros, sin desear venganza.

Resulta difícil pronunciarse sobre si artistas y poetas tienen una predisposición mayor a las experiencias visionarias que la mayoría de las personas normales. De lo que no se puede dudar en modo alguno es de que poseen una capacidad singular para comunicar a los demás la percepción íntima de las cosas que adquieren mediante esas experiencias.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Mente Humana -Visiones y Alucinaciones-Edit. Bruguera

Como Formamos Una Primera Impresión de una Persona

LOS PREJUICIOS PARA ANALIZAR UNA PERSONA DESCONOCIDA

Formarse una primera impresión correcta de una persona resulta difícil. Cuando conocemos a un extraño, necesitamos toda nuestra experiencia social y nuestra intuición para ayudarnos a averiguar cómo es aproximadamente esa persona. En cierto modo, durante la primera entrevista actuamos como detectives. Buscamos claves para descifrar el misterio y ensamblamos todas las piezas de la información para obtener un cuadro de la personalidad y status del oponente. Pero, a diferencia del detective, gran parte de nuestro esfuerzo para establecer esa impresión, llamada percepción de la personalidad por los psicólogos sociales, tiene lugar a nivel subconsciente. Disponemos de muchos elementos de juicio y de la intuición natural, pero los prejuicios nos engañan con frecuencia.

Para llegar a obtener una primera impresión de otro individuo, todos nosotros, automática y casi inconscientemente, observamos sus acciones, seguimos sus palabras y la forma en que las dice, observamos sus modales y, en particular, cómo reacciona a lo que nosotros hacemos y decimos. Por nuestra parte, correspondemos a su actitud.

Es sorprendente la cantidad de aatos, verdaderos o falsos, que obtenemos al entrar en contacto por primera vez con otros sujetos. De esos datos deducimos amplias conclusiones acerca del comportamiento de los demás, de sus ideas, sentimientos, intenciones, necesidades y actitudes. Por esto, es de gran importancia llegar a interpretarlos con la debida precisión.

En el caso de la persona paranoide con manía persecutoria puede observarse cómo se desintegra la interacción social coordinada. Estos individuos creen que todos les son hostiles y les rechazan, a consecuencia de lo cual actúan de forma suspicaz o agresiva, y el extraño — cosa nada sorprendente— reacciona apartándose de ellos: esto “prueba” el sentido inicial de persecución del paranoico.

Esta especie de círculo vicioso y autodestructivo tiene lugar también en otros casos menos patológicos de interacción humana. Así, los malentendidos surgen porque, generalmente, los sujetos reaccionan de acuerdo con lo que creen que los demás sienten y piensan, engañándose respecto a lo que están haciendo en realidad. Por eso, cuando interpretamos mal los motivos de otras personas, la causa es generalmente una tendencia innata a atribuir a los demás nuestros propios sentimientos.

los prejuicios humanos¿Cómo nos formamos la impresión sobre otro individuo? Una tendencia básica de las personas al establecer relación con un desconocido es la de reunir un número de impresiones y convertirlas en un “todo” unitario, sin tener en cuenta lo fragmentario de los datos.

Cuando se hace la descripción de un extraño, la mayor parte de los individuos formulan juicios rápidos de su carácter tras haber observado simplemente su aspecto físico.

Así, decimos, por ejemplo, que unos labios gruesos indican sensualidad, que las personas gruesas son alegres y amables, que una frente despejada y el uso de gafas señalan facultades intelectuales superiores, que quienes fuman en pipa son gente madura, sabia y digna de confianza, etc. Estos son algunos de los indicios, poco fidedignos y con frecuencia totalmente engañosos, que utilizamos para formar nuestras primeras impresiones.

Tendemos a exagerar la “totalidad” de la persona que estamos juzgando. Cuando hemos sido impresionados favorablemente por, supongamos, la simpatía y la fluidez verbal de alguien, nos inclinamos a atribuir a su idiosincrasia características favorables, no relacionadas con las dos anteriores, y a ignorar todos sus rasgos desfavorables. Es el llamado efecto de aureola, que algunas veces es de signo contrario. La primera impresión desfavorable se amplía para dar el mismo matiz a todos los aspectos de su personalidad.

Nuestro juicio también sufre desviación por la forma en que, según el criterio individual, está organizada una personalidad determinada, tendencia que se ha dado en llamar teoría de la personalidad implícita. Por ejemplo, a un individuo de quien opinamos que es afectuoso le asignaremos unas características acordes con nuestra peculiar valoración de la afectuosidad.

En rigor, obtenemos nuestra información inicial sobre un individuo, no en cuanto a personalidad total, sino a través de diferentes estímulos o claves —verbales, auditivas, táctiles, etc. — que el sujeto presenta. Sería imposible advertir y emplear todas las que podrían servirnos de ayuda. Por ello, seleccionamos dichas claves con arreglo a tres principios.

Los psicólogos llaman primacía al primero de ellos. Numerosos observadores sostienen la opinión de que las primeras impresiones de una persona son de particular importancia y duración.

El segundo principio, la intensidad, nos hace asimismo más selectivos en nuestras impresiones. Cualquier tipo de estímulo que por una razón u otra resulte sorprendente o notable tienen mayor probabilidad de ser recordado y de determinar impresiones. Del mismo modo, lo inesperado también influye en éstas.

El tercer principio recibe el nombre de frecuencia. Los estímulos que son frecuentemente manifestados por la misma persona resultan más susceptibles de ser observados. Existen dos clases diferentes de estímulos en los que basamos nuestras primeras impresiones: primeramente contamos con lo que se dice, y, en segundo lugar, con las características físicas de la persona.

El profesor Vernon, psicólogo británico, señala que ningún rasgo físico específico tiene significado como indicativo de la personalidad, pese a que mucha gente cree en el valor representativo de los rasgos faciales y permite que les sirvan de guía en su interpretación de las personalidades de los demás. Sin embargo, el tipo físico total o somatotipo, que probablemente está ligado al equilibrio de las glándulas endocrinas, puede servirnos de pista para hallar las tendencias temperamentales básicas, aunque no es prudente una generalización extremada.

Muchas personas analizan las peculiaridades caracterológicas del que habla por su forma de expresarse. La voz, los movimientos faciales y los gestos de un extraño contribuyen a determinar la impresión que está causando. Del hombre que gesticula violentamente se obtiene la impresión de que es violento.

El orador inmóvil nos da la impresión de ser frío y capaz de dominar sus sentimientos. Otras personas enjuician a los demás basándose en asociaciones imaginadas: la postura hundida indica una personalidad apagada, deprimida y sin vida; el apretón de manos flojo, falta de afectuosidad; los gestos erráticos y repentinos significan nerviosismo, etc. Si bien es evidente que estas asociaciones tienen validez en algunos casos, son indicativos poco fidedignos para la emisión de un juicio razonable, y en algunas ocasiones son totalmente erróneos.

El cuerpo, sin embargo, proporciona buenos indicios de hasta qué punto una persona está relajada o tensa; del mismo modo, la expresión facial nos muestra los sentimientos agradables o desagradables de un individuo.

EN las relaciones cotidianas con los demás, somos capaces de emitir juicios razonablemente acertados sobre sus emociones, aunque varían las conclusiones extraídas. Resulta dudoso admitir que una persona que es un buen juez de un rasgo particular o de una cualidad determinada en cierta persona o grupo de personas, lo sea igualmente de otras cualidades en las mismas personas. La evidencia apunta más hacia los elementos específicos de juicio que a la generalización y es más fácil emitir un juicio de unas personas que de otras.

Advertir la frecuencia de nuestros errores de apreciación nos da la posibilidad de disminuir el margen de equivocación. Un error común, aunque inconsciente, que todos cometemos, al enjuiciar a una persona, es el llamado error lógico, lo cual implica una generalización metafórica, o sea, utilizar términos de otra procedencia para hablar de rasgos humanos. Por ejemplo, las cualidades de caluroso y frío, profundo y superficial, brillante y apagado, pueden ser aplicadas a personas  objetos indistintamente.

Existe también otra tendencia a equivocarse llamada proyección, qué consiste en ver en los demás rasgos de carácter e impulsos que consideramos inaceptables en nosotros. La falta de flexibilidad, los prejuicios o el exceso de simplificación constituyen otro manantial de errores. Por ejemplo, encasillar a los demás como “buenos” y “malos” y a las situaciones como negras y blancas.

Otro error frecuente es el de estereotipar a las personas, es decir, considerar a una como espécimen de un grupo determinado y atribuirle, por consiguiente, todas las características del mismo. Así, creemos que un atleta, un militar, un médico, un financiero tienen las características tópicas asignadas a su clase en conjunto.

Asimismo, las llamadas desviaciones autís-ticas influyen en nuestras primeras impresiones. Las personas altas sobreestiman la altura de los demás; las gruesas, el peso de las personas extrañas, y los que sufren desarreglos emocionales exageran el neuroticismo de las personas que someten a juicio.

Gomo es natural, no siempre buscamos una perspectiva completa del carácter de la persona extraña. En las diversas situaciones buscamos diferentes cualidades: cuando se da o se recibe información en un estudio social, cuando se realiza una compra en una tienda o se asiste a un acto público, la persona está a la expectativa de la sinceridad y objetividad de su interlocutor o quiere averiguar su status, al objeto de adecuar su propio comportamiento. Existe la aproximación analítica deliberada del médico o del psicólogo a su paciente; el acercamiento cuidadoso, amistoso y a veces adulador del vendedor ó del político que tratan de averiguar si vamos a comprar su “mercancía”. Y, en el extremo opuesto, se halla la persona que está siendo persuadida, quien a su vez está tratando de formarse una impresión de la formalidad, competencia e integridad del otro.

Las personas, consciente o inconscientemente, se enjuician unas a otras basándose en la evidencia más débil. Con frecuencia se sacan conclusiones erróneas y personas inocentes son calumniadas, simplemente por la fuerza de un rasgo físico desagradable, o por determinado amaneramiento en su forma de hablar. No obstante, no raras veces se deducen conclusiones muy acertadas de indicios sumamente débiles.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Vida en Común -Conocer a los Demás – Edit. Bruguera

El Lavado de Cerebro y el Control de la Voluntad Hipnosis

EL CONTROL DE NUESTRA VOLUNTAD Y CONDUCTA

La mayoría de las personas creen que gracias a nuestra voluntad somos capaces de controlar efectivamente nuestros actos y que, por tanto, determinamos libremente el curso de nuestras vidas.

Esta sensación de completa libertad para decidir se intensifica por el hecho de que podemos seguir un camino o emprender una acción distintos a “los que habíamos elegido inicialmente. Pero el ejercicio de la libertad, o el ejercicio de la libre voluntad es obstaculizado en realidad por una gran variedad de factores invisibles, entre los que se incluyen la herencia y el ambiente, así como por las leyes y estructuras de la sociedad, o por otras causas menos frecuentes, como el hipnotismo, el lavado de cerebro o las enfermedades mentales. Todo esto, en su conjunto, dificulta que el hombre logre sus deseos.

En primer lugar, nuestra personalidad se halla ampliamente determinada por nosotros mismos. La herencia genética que recibimos de nuestros padres y el tipo de educación que se nos da, así como el medio ambiente social y cultural, moldean nuestro futuro. Además, gran parte de las actividades rutinarias de la vida cotidiana está condicionada por la costumbre y se efectúan automáticamente bajo la dirección de los centros inferiores del cerebro, sin decisiones conscientes por nuestra parte.

La sociedad, mediante sus innumerables normas reguladoras de la conducta, del vestir, del comer, etc., nos sujeta a innumerables restricciones que impiden el ejercicio espontáneo de nuestra voluntad. Esto no es más que una extensión del control que los padres ejercen sobre los hijos. Si se eliminasen todas estas restricciones, nuestra conducta volvería por lo menos en un principio, a los niveles más primitivos. Un hombre es en su esencia un animal social, por lo que es seguro que después de un primer estado de libérrima voluntad se implantarían nuevas reglas, que remplazarían a las anteriores o las transformarían.

La vida carcelaria y la rígida disciplina de ciertas instituciones, demuestra lo que sucede cuando el individuo, voluntariamente o no, pierde el control de su conducta y lo transfiere a otras personas. Los que están condenados a sentencias carcelarias se tornan extremadamente dependientes y se convierten en seres inestables y dominados por la ansiedad, cuando salen libres.

Algunos llegan a considerar su libertad tan incómoda que San Antonio renunció a los placeres de la carne y se retiró al desierto. Pero el diablo no quiso dejarle en paz y se le apareció de diversos modos Dará tentarle, a fin de quebrantar su voluntad de hierro.

cometen otro delito para ser apresados de nuevo. Otros, como los animales salvajes enjaulados, se tornan apáticos y pierden todo interés en sí mismos y en cuanto ocurre a su alrededor.

EL objetivo de la disciplina militar es reducir la voluntad individual y producir una obediencia instantánea a los mandos. Los reclutas hacen la instrucción por grupos y se les enseña a actuar como una unidad armónica al mando de un solo hombre.

Este período de entrenamiento inicial es reforzado por reglas rígidas que todavía reducen más la libertad individual. El contacto con el mundo exterior es tan limitado que el recluta se halla separado por completo de sus propios valores. Como el soldado sabe que el quebrantamiento del reglamento lleva aparejadas medidas disciplinarias o un juicio sumarísimo, encuentra más ventajoso someterse y acatar la disciplina.

Durante la hipnosis, la voluntad no queda reprimida como en los casos del preso y del soldado, sino que es anulada casi por completo. Un cinco por ciento de la población puede caer en profundo trance hipnótico. El 95 por ciento restante es también en su mayoría hipnotizable, de modo que llega a responder a las sugestiones hipnóticas, siempre que éstas resulten  moralmente aceptables.

Intentemos permanecer de pie con los ojos cerrados, imaginando que nos encontramos sobre una pared estrecha a 20 metros de altura. Al cabo de unos instantes empezaremos probablemente a tambalearnos. El movimiento resultante que realicemos será el índice de nuestra susceptibilidad a la hipnosis.

El hipnotizador suele emplear trucos para aumentar su poder hipnótico. Cuando una persona mira un objeto durante diez minutos, los ojos se fatigan. Si alguien le dice que sus ojos están cansados puede pensar que la fatiga que siente es provocada. Cuando uno cierra los ojos, el hipnotizador le advierte: “De la misma forma que te pesan los párpados, tu brazo se mostrará tan ligero que flotará en el aire”.

Si uno es un sujeto susceptible a la hipnosis, así lo sentirá. Parecerá como si el brazo se hubiera tornado independiente del cuerpo. Otras sugestiones seguirán hasta que se inhiban todas las sensaciones y el individuo no sienta ningún dolor cuando le pinchan con un alfiler.

Los efectos de la hipnosis se prolongan más allá del trance, a través de lo que se conoce como sugestión poshipnótica. El hipnotizador puede sugerir que el sujeto realice un acto dado, una vez despierto, como respuesta a determinado estímulo, pero ya no le recordará sus instrucciones.

Cuando la persona lleva a cabo dicho acto, ignorante del verdadero motivo, suele dar una explicación razonable del mismo. Existen sensaciones extrañas de compulsión relacionadas con estas sugestiones poshipnóticas. Algunos sujetos comprenden que serían capaces de resistirse, pero a costa de grandes esfuerzos.

El poder de la hipnosis al reducir la fuerza de la mente y de la conciencia no siempre se aplica contra los intereses de la persona. Durante el parto, posee la valiosa cualidad de impedir o amortiguar los dolores. El creador del término hipnosis fue un cirujano escocés, James Braid, que efectuó gran número de operaciones en la India manteniendo a sus pacientes en trance hipnótico.

hinopsis y control mental de la voluntad

Durante la hipnosis, el pulso del paciente se acelera si se le sugieren ideas desagradables, o disminuye si se le insinúa que se relaje. Los investigadores japoneses han llegado más lejos. Mediante sugestiones apropiadas a pacientes hipnotizados antes de extraer sangre de sus venas, lograron afectar la capacidad de dicha sangre para eliminar bacterias in vitro, es decir, fuera de la vena.

La fiebre glandular es una infección benigna cuyo promedio de recuperación varía entre una y cuatro semanas. Greenfield y sus colaboradores descubrieron que todos los pacientes que se recuperaban mostraban altas puntuaciones en los tests relacionados con la fuerza de voluntad.

Tal vez su hallazgo y el de los japoneses se hallan directamente relacionados con el poder de la voluntad, más que con el “poder corporal”, y explican por qué algunas personas evitan las dolencias menores, y posiblemente las mayores, negándose sencillamente a estar enfermos.

Pero al otro extremo de la escala, la pérdida de interés por la existencia, la voluntad de no vivir, ocasiona a veces una muerte prematura. Una investigación reciente ha demostrado que cuando un miembro de una pareja anciana fallece, el otro no tarda en morir, aparentemente de pesar. Asimismo, las probabilidades de que un cónyuge fallezca a los seis meses de haber expirado el otro resultan mucho mayores en un grupo de ancianos hondamente afectados por la pérdida que en otro que no se abandone a su pena.

En el lavado de cerebro, la mente y la voluntad llegan a ser dominados por otra persona, a pesar de la resistencia del sujeto. Inicialmente se lleva a cabo un intenso interrogatorio bajo luces deslumbradoras en el que se obliga al acusado a confesar sus “crímenes”, porque “todo lo sabe ya” el interpelados.

Después de esta primera sesión, se permite al prisionero un breve descanso, pero no tarda en ser despertado e interrogado nuevamente. Esta fórmula se combina con actuaciones destinadas a reducir la voluntad y la resistencia del preso mediante comida y bebida inadecuadas, frecuentes interrupciones del sueño, ofensas físicas o impidiendo que emplee las manos para comer o que alivie sus necesidades corporales.

Otras veces, el verdugo cambia de táctica mostrándose con el preso ya brutal y amenazador, ya simpático y agradable. Durante esta segunda fase, la voluntad de la víctima suele resquebrajarse y sufre intensas alteraciones en su actitud y en sus pensamientos. Un misionero al que se le efectuó un lavado de cerebro llegó a convencerse de que era un espía y que el Vaticano ocultaba el centro de una vasta red de espionaje.

Si se ejerce el adecuado control sobre la información obtenida llegan a inducirse creencias insospechadas. Sin embargo, si la presión sobre el sujeto deja de ser persistente, tiende a regresar a sus antiguos modos de pensar, aunque siempre pueden producirse cambios permanentes.

DENTRO de ciertos límites, la voluntad llega a ejercer influencia en el mundo físico. Los faquires hindúes retardan los latidos de su corazón hasta no sentir el pulso. En realidad, gracias a un constante entrenamiento, llegan a retardar sus procesos corporales y a ponerse en estado de hibernación en el que pueden ser enterrados vivos durante un período de seis semanas.

El profesor J. B. Rhine, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE. UU.), famoso por sus investigaciones sobre percepción extrasensorial, cree en el poder de la mente sobre la materia. Este poder, que llamó psicocinesia, aparece, según él, en algunas personas capaces de influir en la forma en que los dados son arrojados por la máquina.

En la práctica diaria, los esfuerzos de la voluntad para controlar las actividades corporales son generalmente infructuosas. Casi siempre, el gran fumador o el gran bebedor es incapaz de resistir la tentación de su vicio. Esto puede deberse al hecho de que tratamos de modificar una conducta, condicionada por una larga práctica, que se ha convertido inconscientemente en parte de nosotros mismos.

Tener conciencia del acto de fumar y no hacer otra cosa mientras fumamos, puede ayudarnos a reducir el número de cigarrillos consumidos. Abandonar el hábito por completo requiere un cambio tremendo de actitud. Para lograrlo, se ha de procurar considerar el tabaco, no como algo agradable e inofensivo, sino caro y peligroso. Por lo general, una serie de defensas impiden que estos hechos lleguen a nuestra conciencia. Una vez que se ha aceptado, aunque sólo sea un ligero rechazo mental del tabaco, el paso siguiente es mucho más fácil.

En dietética, los lentos progresos iniciales suelen ser desalentadores. Sin embargo, una ibrma de superar el desánimo consiste en concentrarse exclusivamente en la dieta. Si el peso sólo se comprueba después de haberla
guardado durante un mes, el paciente no se desalienta tanto y es menos probable que la abandone.

EL grado en que queremos algo ejerce considerable influencia en cómo se nos muestra un objetivo: lograr un tipo esbelto, un empleo dado o unas vacaciones.

Antes de esforzarnos para ejercer la fuerza de voluntad y cambiar nuestras costumbres, debemos tener una intuición de lo que es posible en términos de realización.

Dos investigadores recientes, Ausubel y Schiff, han descubierto que cada individuo reacciona de forma característica ante el éxito o el fracaso, y que de la misma depende el nivel de sus aspiraciones. Algunas personas lo mantienen a gran altura, a pesar de sus repetidos fracasos. Suelen ser individuos que se imaginan a sí mismos capaces de alcanzar las estrellas, y piensan que acariciar grandes ilusiones y aspiraciones forma parte necesaria e importante de su personalidad.

Por el contrario, hay otras personas cuyos objetivos tienen todos virtualmente la misma importancia, y van de uno a otro, cambiando de idea a medida que encuentran nuevos elementos de interés que no son determinantes por sí mismos. Para conseguir nuestros deseos y nuestros propósitos, necesitamos una serie estable de finalidades, debemos filtrar aquellos elementos de juicio o aquellos valores que no tienen la entidad real suficiente para desvirtuar la importancia del objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.

No existe una forma segura de aumentar la perseverancia y el poder de la voluntad, pero la fragmentación de la tarea en pequeñas dosis de esfuerzo puede ser una buena ayuda. El placer y la sensación del éxito a medida que se logra la realización de cada uno def esos objetivos parciales, actúa como un valioso incentivo que estimula a continuar.

Cuando superamos un obstáculo o resistencia en la consecución de nuestros objetivos es cuando demostramos el poder de nuestra voluntad. Según los psicólogos, con esto probamos que nuestra motivación es fuerte y que, en consecuencia, somos capaces de poner a nuestro alcance otros motivos y deseos, al menos hasta conseguir el objetivo final que comprenda todos los objetivos parciales.

A varias personas que componían un grupo de experimentación se les pidió que señalasen aquellas notas de carácter que distinguían a la gente de fuerte voluntad. Todas indicaron la honestidad, la responsabilidad, la formalidad, la sinceridad y la confianza en sí mismo. Cuando estos criterios fueron analizados, las personas que alcanzaron mayor puntuación en cada categoría se hallaban relativamente libres de conflictos internos.

Todos demostraron poseer buen conocimiento intuitivo de su propia personalidad y del adecuado tratamiento de sus problemas. Al mismo tiempo, las tensiones a que se veían sometidos no alteraban su buen discernimiento.

Todos podemos emplear nuestra mente y nuestro cuerpo para conseguir lo que ambicionamos, siempre que elijamos con cuidado y conciencia de,nuestras limitaciones los objetivos que satisfarán aquellos deseos, y comprendamos el precio que debemos pagar para triunfar. La voluntad humana es notablemente fuerte y el motor de las más ambiciosas empresas. Aunque no mueva montañas, pocas cosas en el plano físico se le resisten.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera El Control de la Voluntad – La Mente Humana –

Diferencia entre Instinto e Intuición y Presentimiento

La Mente Humana:
Concepto de Instinto, Intuición, Presentimiento

CUANDO un náufrago sobrevive durante varias semanas sobre una balsa en el Atlántico, manteniéndose con sorbos de agua y con los pocos peces que puede capturar, demuestra un instinto de conservación. Cuando Sherlock Holmes, el inspector Maigret o Hércules Poirot descubren a un criminal mediante deducciones subconscientes, basadas en el nerviosismo del individuo o en su conducta desacostumbrada, están empleando su intuición policíaca.

Cuando un jugador de ruleta apuesta todo su dinero a determinado número y gana, ha seguido un presentimiento.
¿Cuáles son las diferencias entre instinto, intuición y presentimiento? Obviamente, los tres tienen algo común: son procesos inconscientes, y el pensamiento consciente puede destruirlos por completo. El náufrago sopesa las probabilidades de supervivencia, deduce que no existen, domina su instinto y se resigna a la muerte.

El detective permite en ocasiones que unas pistas claras ofusquen su intuición. El jugador decide a veces no arriesgar todo su dinero y negarse a seguir su presentimiento. La principal diferencia entre ellos reside en sus orígenes. El instinto es común a todos los vertebrados, así como a los insectos, mientras que la intuición y el presentimiento parecen ser exclusivos del hombre.

Este es diferente de todos los demás animales en el grado de su pensamiento y de su conocimiento consciente, que se deriva de su capacidad para elaborar conceptos y para comunicarse a través del lenguaje. Ningún animal que no sea el hombre tiene pensamientos conscientes respecto a sí mismo. Estas ideas sobre sí mismo, su mundo y sus relaciones con los demás, afectan tanto a su conducta que es difícil decidir hasta qué punto ésta es instintiva o intuitiva.

Sigmund Freud dijo, respecto a los instintos del hombre: “Es posible distinguir un número indeterminado de instintos, según aparecen en la práctica. Sin embargo, para nosotros la cuestión más importante deriva del hecho de que no podemos basar todos nuestros instintos en unos cuantos fundamentales.

Hemos descubierto que los instintos pueden cambiar de objetivo (por desplazamiento), y que a veces se sustituyen unos a otros, pasando la energía de uno a otro. Este último proceso es aún poco conocido. Después de grandes dudas y vacilaciones, nos decidimos a presumir la existencia de dos instintos básicos: el Eros (instinto de conservación) y el instinto de destrucción.”

La tendencia a derivar los diversos instintos de unos procesos básicos más sencillos se difundió ampliamente. El fisiólogo Cannon propuso el concepto de horneostasis, basado en un ambiente constante dentro del cuerpo y forjado por mecanismos reguladores que proporcionan normas objetivas para una teoría de la motivación.

En vez de postular instintos para la conducta, los psicólogos empezaron a buscar impulsos, como el hambre y la sed, que al ser satisfechos restablecen el equilibrio Trataron de ampliar la idea de Cannon respecto a otras motivaciones. Por ejemplo, la conducta sexual se representa como el intento de restablecer el equilibrio y bienestar individuales.

El instinto es innato y aparece como una conducta psicológica que no necesita ser racional, sino que se produce como resultado de algún estímulo. La conducta migratoria de las aves es instintiva con toda seguridad; los petirrojos se lanzan contra muñecos que se parecen sólo vagamente a otros petirrojos (a pesar de que los pájaros tienen muy buena vista); las aves de corral huyen de una figura que se parezca torpemente a un halcón, y los pájaros no distinguen si un huevo es real o de porcelana en el momento de incubar.

Gata amantando a cachorritos

Gata amantando a cachorritos

Los mamíferos tienen sus propios esquemas de conducta. Luchan ferozmente en la época de celo o en defensa de sus crías y muestran tristeza si se les separa de ellas. ¿Puede afirmarse que los seres humanos muestran una conducta instintiva semejante? Konrad Lorenz piensa que el deseo de lucha del hombre puede explicarse de otro modo. La historia demuestra que los hombres se atacan unos a otros con diversas excusas y dando prolijas explicaciones para justificar ante sí mismos su conducta irracional.

Los seres humanos pelean tan instintivamente como los animales, cuidan de su prole de la misma forma. Muchas mujeres poseen un instinto maternal tan elevado que se dedican a cuidar niños ajenos sin esperar gratitud ni recompensa. Les basta con satisfacer su profundo sentido maternal.

Otro instinto muy señalado en los animales salvajes es la formación de rutinas. Es más seguro hacer lo que ya se ha hecho anteriormente. La formación de hábitos ayuda a la especie a sobrevivir y tal vez se torna innata durante la evolución. Asimismo, el hombre establece ciertas rutinas en su existencia cotidiana.

El hombre primitivo está parcamente provisto de medios físicos para la defensa o el ataque y no habría sobrevivido sin una forma de vida social muy organizada. Por esto, las comunidades humanas son más complicadas que las demás: sólo los insectos sociales (hormigas y abejas) se les asemejan en complejidad.

Los insectos son seres vivos programados genéticamente para realizar de modo instintivo tareas sencillas. Su asociación se compone de individuos a cuyo cargo corre una labor específica y sólo una: no pueden adaptarse o cambiar sus métodos. Las comunidades humanas son mucho más maleables, pero es probable que la conducta comunitaria humana sea, al menos en parte, instintiva.

Así, hay cuatro casos de conducta humana — agresividad, cariño maternal, formación de hábitos y tendencias sociales — , en los que, por comparación con otros animales, pueden discernirse los elementos instintivos.

Si el instinto está determinado genéticamente, apenas puede relacionarse con la inteligencia o la estupidez, a menos que exista una conexión genética, de la que no hay pruebas. Por tanto, no hay motivos para pensar que la conducta instintiva sea más fuerte en las personas “simples”, sino que en éstas no se halla disimulada por las acciones pensadas o controlada por el raciocinio.

La intuición, al revés que el instinto, es resultado de la enseñanza. Es la experiencia que se halla sumergida debajo del nivel de la conciencia, de modo que parece casi instintiva. Por ejemplo, la llamada “intuición femenina” puede explicarse por el hecho de que algunas mujeres observan muy atentamente a la gente ya desde su más temprana edad. Una niña sigue con interés los cambios de ropa o aspecto de sus padres, cosa que un chico nunca advierte.

El resultado es el hábito de la observación, de forma que una mujer, de manera intuitiva, se dará cuenta de que una pareja está enamorada antes de que se enteren los propios amantes. De igual modo, un médico experimentado afirma al momento que una persona sufre una enfermedad sin necesidad de examinarla con todo detalle. Lo sabe por una combinación única de intuición y experiencia.

En los científicos o artistas el salto de la imaginación creadora desde lo conocido hasta lo desconocido, es la forma más fascinante de pensamiento intuitivo, o, como se llama a veces, de pensamientos interferentes. Fenómenos antes inconexos se relacionan para explicar otros hechos y una vez efectuado el descubrimiento no cabe otra conclusión.

Karl Popper afirma en su obra La lógica del descubrimiento científico, que “no existe un método para obtener nuevas ideas. Mi opinión puede expresarse diciendo que cada descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creadora en el sentido de Bergson. De la misma forma se expresa Einstein sobre la búsqueda de las leyes universales, de las que puede obtenerse una pintura muy acertada del mundo por pura deducción. No hay un camino lógico, añade, que lleve a las leyes universales. Sólo pueden alcanzarse por intuición, basándose en algo como un amor intelectual a los objetos de experimentación”.

Estos poderes son casi un “sexto sentido y el resultado de la larga experiencia de una persona inteligente y sensible que sabe conseguir y guardar sus propias vivencias e interpretarlas posteriormente. Este sexto sentido es un don, aunque en el mismo no hay nada oculto ni sobrenatural. Todavía no se comprende plenamente qué es la intuición, aunque las investigaciones sobre los pensadores intuitivos sugieren que difieren en su actitud del resto de los demás.

Malcolm Westcott, en su obra Psicología de la Intuición, afirma que los pensadores intuitivos que triunfan tienden a ser anticonvencionales y muy seguros de su anticonvencionalismo. Tienen confianza en sí mismos y no basan su identidad en la integración de ningún grupo comunitario. Tampoco se preocupan mucho por la conducta y cuando forman parte de un grupo no es porque se adhieran gregariamente a unos principios y normas colectivos.

Tienden a emocionarse con los resultados abstractos. Viven con más dudas e incertidumbres que otras personas, aunque sin temor. Gozan corriendo peligros y se exponen voluntariamente a las críticas. Muestran una marcada resistencia al control exterior, pero guardan en su interior un alto sentido de los valores morales.

El estudio de Westcott concluye con un retrato coherente de las personas decididas, deseosas de tratar con el mundo de acuerdo con sus propias condiciones, pero sin dejarse desequilibrar por las presiones sociales. Sus metas y sus aspiraciones son elevadas, pero a menudo muy diferentes de las de los demás.

El instinto es una respuesta innata a uno entre varios estímulos externos, que conduce a la agresión, al cuidado de los niños o a otra actividad válida, mientras que la intuición puede definirse como la aplicación inconsciente de lo aprendido. Un presentimiento apenas puede clasificarse en la misma categoría biológica o intelectual.

Se trata de una especie de adivinación y es una manifestación de la intuición. Cuando se tiene un presentimiento, se siente que algo tiene que ser así. Lo que ocurre es que se leen las señales y en la mente subconsciente se las compara con experiencias previas, llegando a una conclusión que, si se acierta, puede aparecer milagrosa a los que no están familiarizados con tales problemas.

Volviendo al jugador que lo apuesta todo a un número. Su presentimiento puede fundarse en un cálculo intuitivo de las probabilidades que le pone “en la boca del estómago” la sensación de haber llegado el momento de arriesgarlo todo.

Es muy grande el elemento suerte en un presentimiento, como saben bien todos los jugadores, pero aquellas ocasiones en que se confirma inducen a considerarlas como una prueba de su validez. Pero no hay ningún elemento de suerte en el instinto de cuidar a un chiquillo, y muy poca en la intuición experimentada por un científico en el umbral de un descubrimiento. En el terreno de la motivación humana, el presentimiento debe adoptar un lugar sin importancia, aunque muchas personas crean que a él le deben el éxito.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera La Mente Humana

Efectos de los Cambios de Ambiente en los Niños Nuevo Hogar o Ciudad

EFECTO DE LOS CAMBIOS DE AMBIENTE EN LOS NIÑOS
SEPARACIÓN DE LOS PADRES, CAMBIO DE HOGAR, ADOPCIÓN, FALLECIMIENTO

Los cambios de ambiente en la infancia: El ambiente en que crece un niño no siempre es el mismo. La separación de los padres o el cambio de hogar puede trastornar radicalmente su vida. A veces, el niño que forma parte de una “familia corriente” desea ferviente mente participar de una vida más emocionante.

Si se trata de un varón, quizá anhele escaparse a un circo o vivir la vida nómada y abierta a la aventura diaria de las tribus del desierto, y en el caso de una niña puede que desee ser la actriz de principal en una historia parecida, a la de novela que mira a diario por tv.

La niñez puede estar preñada de diversión o de tragedia para los niños que crecen en circunstancias poco comunes. Para los pequeños gitanos, la vida nómada resulta natural y difícilmente renunciarían a ella. Es su forma normal de vivir. Por el contrario, para los refugiados de guerra, la vida errante que les imponen sus especiales circunstancias es bien triste.

Son numerosos los niños que se ven obligados a cambiar de residencia cada uno o dos años, como es el caso de aquellos cuyos padres son miembros de las fuerzas armadas o del cuerpo diplomático. Por regla general, después de algunos traslados, estas familias “migratorias” suelen desarrollar una gran capacidad de adaptación y aprenden a disfrutar lo mejor de cada nuevo lugar en que viven.

Del mismo modo, los’hijos pequeños adquieren cierto sentido de independencia que puede serles muy útil, incluso cuando, llegados a la edad adulta, deciden asentarse en un lugar fijo. Los niños que viajan mucho con sus padres reciben una especie de segunda educación por haber experimentado muchas formas diferentes de vida.

Otras veces, los niños se crían en ambientes culturales diferentes de aquellos de donde proceden sus padres. Los hijos de misioneros, médicos o maestros destinados a países sub-desarrollados conocen por referencia el modo de vivir en los lugares de procedencia de sus progenitores, quizá una ciudad atestada de automóviles y altos edificios, pero se sienten más a sus anchas en los alrededores del poblado tribal en que sus vidas se desarrollan.

Si son enviados a las ciudades para recibir educación superior, se sienten confundidos al planteárseles el problema de si pertenecen a una cultura o a otra. La guerra y el hambre pueden llevar a un huérfano nacido en una civilización oriental a ser adoptado por una cultura occidental que le es extraña, requerirá tiempo, paciencia y ayuda antes de que se sienta parte integrante de su lugar de adopción.

Incluso cuando el niño crece en un hogar suburbano o en un piso, o en una casa aislada del campo, habitados por la misma familia durante generaciones, se suelen producir variaciones en su norma de vida. Por ejemplo, puede ser criado por uno solo de sus padres, o por sus abuelos, o por un padrastro, o incluso por padres adoptivos a los que no le unan lazos de sangre.

EFECTOS DE los cambio de ambiente en los niños

Niño blanco conviviendo en un país de raza negra. Trata de apredenr y adoptar costumbres y tradiciones del nuevo país.

Con frecuencia, el niño a quien falta el padre llega a establecer un vínculo demasiado estrecho con su madre, lo cual suele ocasionar una interdependencia emocional absorbente. Por otro lado, si la madre busca un empleo —bien sea para hacer frente a posibles dificultades económicas, bien como medio de entretenimiento que le haga olvidar su infelicidad — es posible que se produzca una merma en las atenciones maternales que el niño necesita. Sin el apoyo de un marido en lo que se refiere a la autoridad y disciplina, la madre suele experimentar gran inquietud y trata de resolver las dificultades imponiendo desmedidas prohibiciones.

El niño reacciona contra esa censura con muestras de comportamiento antisocial. Entonces, la madre, irritada por su soledad al verse privada de su marido, reacciona ante la actitud del pequeño transfiriendo sobre él parte de su resentimiento. De este modo, las relaciones madre-hijo se deterioran de modo progresivo. A veces, tales dificultades resultan paliadas si un tío o un abuelo se interesa por el niño sin padre; igualmente, una tía o una abuela pueden servir de sustitutos de una madre, aunque las relaciones entre ésta y sus hijos son muy íntimas y difíciles de remplazar.

Cuando surgen dificultades emocionales en el niño que ha perdido por fallecimiento a uno de sus padres, los problemas no estriban siempre en la situación familiar creada despues de la muerte: existe la posibilidad del que el niño no haya superado satisfactoria-J mente su pena. La aflicción es un fenómeno natural, y el niño que se traga sus lágrimas  para demostrar su valentía quizá no se ajuste a las circunstancias de la pérdida con tanta rapidez como el niño que expresa normalmente su pena. El progenitor superviviente, a su vez, suele refrenar la demostración de sus sentimientos delante del niño; por buena que sea la intención, el hecho de que el padre y el hijo no compartan juntos su dolor origina  en  ocasiones  cierta  tensión  entre ambos.

LOS abuelos pueden ser tan eficientes o más que los padres en la crianza de los niños. A veces cuentan con la experiencia de los errores cometidos con sus hijos propios. No obstante, el niño criado por sus abuelos suele ser demasiado consentido. Si en el hogar hay más personas mayores, el pequeño desarrolla una doble personalidad: adopta las maneras de aquéllas por estar frecuentemente en su compañía, pero conserva también rasgos excesivamente infantiles debido a su posición destacada entre los adultos.

A veces sucede que el niño pertenece a dos hogares diferentes, por vivir con sus parientes durante la semana y pasar los días festivos en casa de sus padres. En tales circunstancias, no es raro que surjan conflictos, puesto que el niño experimentará confusión respecto a la aceptación obligada de dos disciplinas diferentes.

A despecho de la creencia general de que los padres de hoy no son tan estrictos con sus hijos como los de la generación anterior, son ellos precisamente los que suelen quejarse de la excesiva tolerancia por parte de los abuelos. El niño experimentará cierto resentimiento por esos altibajos en la disciplina de ambos hogares o, por el contrario, quizá lo encuentre divertido. Si riñe con sus padres, sus abuelos le apoyarán, y viceversa, pero su vida carecerá de la seguridad del niño que tiene un hogar estable con normas de conducta consistentes.

Numerosos hijos de emigrantes han pasado algunos de sus primeros años al cuidado de sus abuelos, dado que sus padres estaban en el país nuevo formando un hogar antes de llevarse consigo a sus pequeños. Estos niños no sólo se enfrentan a las dificultades de tener que amoldarse a unas nuevas costumbres, sino también a las diferencias de actitud entre padres y abuelos. Sufren dos veces la privación afectiva: primeramente, cuando ven la partida de sus padres y, después, al ser arrancados del lado de sus abuelos, con quienes ya habían establecido sólidos lazos emocionales.

El niño adoptado tiene que enfrentarse a los mismos azares de la familia que el que forma parte de ella por derecho de nacimiento.

Existen, no obstante, problemas especiales inherentes a su situación que deben ser considerados. En algún momento de su vida, el niño adoptado, probablemente, se preguntará: “¿Por qué me abandonó mi madre? Si ella pudo abandonarme, también lo pueden hacer mis padres adoptivos”. Es mucho lo que depende de la seguridad que los padres adoptivos sepan imbuir en el niño: si ellos mismos sienten inseguridad, les resultará difícil ayudarle.

A veces, quienes adoptan a un pequeño poseen cierto sentido de ineptitud como padres, relacionado quizá con su incapacidad para tener hijos propios. Es posible que se preocupen también, innecesariamente, sobre los posibles efectos de la herencia: ¿aparecerá en ese niño, que no es suyo propio, alguna extraña característica física o emocional heredada de sus padres naturales? Tales tensiones disminuyen las posibilidades del normal desarrollo del niño.

En lugar de sufrir por la inseguridad de sus padres, algunos adoptados se divierten con ello expresando, directa o indirectamente, a través de su provocativa conducta, su pensamiento: “Ustedes no son mis verdaderos padres; puedo hacer lo que me venga en gana”. Cuando las cosas van mal en las relaciones familiares, el niño adoptado recurre más a la fantasía que el hijo cosanguíneo, pues constituye para él una especie de refugio.

En sus ensueños puede pensar que antes de llegar al hogar adoptivo vivía en suntuosos palacios de marmóreos salones o que quizá tenga sangre real en sus venas. Son frecuentes las huidas periódicas del hogar adoptivo de aquellos niños que no se sienten felices en él, casi siempre con una vaga esperanza de encontrar a sus padres verdaderos.

Algunos niños adoptados experimentan dificultades para desarrollar su sentido de identidad y aceptar la realidad del mundo que le rodea. Gran parte de su éxito en amoldarse depende de la forma en que se le haga comprender la causa de su adopción. Todos los niños hacen preguntas acerca de su origen, pero el tipo de contestación que buscan varía con la edad. Si los padres adoptivos aportan una contestación apropiada a la pregunta y a la capacidad del niño para captar lo que se le  dice,  éste aceptará su situación de mejor gana que si se le engaña o se ignoran sus preguntas.

Después de explicarle cómo vino al mundo, la madre adoptiva puede continuar la historia de esta forma, poco más o menos: “Por alguna razón, la mamá de la que tú naciste no podía cuidarte; así que nosotros fuimos a un sitio donde tú estabas con muchos otros niños, y te elegimos. Ahora ya somos tus papas”. Es posible que los padres que abordan el problema incluso de la forma más directa escuchen la respuesta siguiente, de parte del niño algo confuso: “Ustedes son mis papás verdaderos, yo lo sé”, y se niegue después a considerar cualquier otra explicación. En algunos casos, el pequeño se ve acometido por el temor de que la mamá que tuvo en tiempos pueda volver y arrancarle del lado de los únicos padres que él conoce.

Al hacerse, mayorcito, es fácil que su natural curiosidad le conduzca a exigir más detalles acerca de la forma en que llegó a formar parte de la familia. Generalmente, los niños adoptados en su primera infancia tienen escasas dificultades para adaptarse al parentesco por adopción. Sin embargo, la adolescencia suele ser un período difícil para el niño adoptado, especialmente si recuerda los tiempos pasados en un orfanato o al lado de sus padres carnales.

La mayoría de los adolescentes en esta edad sienten cierta preocupación por su status, y el hecho de sentirse diferentes constituye frecuentemente un problema para ellos. Si no se le ha revelado su origen a una edad temprana quizá más tarde descubrirá accidentalmente la verdad por sí mismo y entonces tal vez su reacción sea de vergüenza y de sufrimiento moral. Los padres adoptivos que ocultan la realidad a sus pequeños con objeto de conservar su afecto, dan ocasión a que en éstos se incuben trastornos emocionales que más adelante harán aparición.

SUELE ocurrir con frecuencia que los niños se vean obligados en un momento dado a sufrir una permanencia más o menos larga en una clínica u hospital. En estos casos, están rodeados de un ambiente que no les es familiar, y a menudo en circunstancias penosas y poco reconfortantes. El niño que tiene que permanecer en un centro hospitalario, requiere una atención especial para sus necesidades emocionales al igual que pafa sus problemas físicos.

La estancia en el hospital es una situación difícil para él, dado que no comprende bien por qué ha de permanecer allí. En los hospitales hay religiosas y enfermeras especialmente preparadas para el cuidado de niños, y es de suma importancia que los padres cooperen con ellas para ayudarles a amoldarse a su situación. Necesitan sentirse amados y sus lazos con el hogar deben mantenerse. Es normal que el niño se pase varios días llorando, como consecuencia de la nostalgia del hogar, en su primera estancia en un centro hospitalario.

No obstante, los niños no suelen sentirse aislados en el pabellón, si tienen otros pequeños con quienes jugar, y las enfermeras a quienes ven todos los días son cariñosas y comprensivas. Con frecuencia, después de su regreso al hogar, el niño sigue sintiendo —tanto física como emocionalmente —, durante algunas semanas, los efectos de la estancia en el hospital. Mas una vez reajustado a su vida normal, tiene muchas posibilidades de soportar mejor otra experiencia similar en el hospital, si ésta fuese necesaria en el futuro.

El niño que ha logrado amoldarse bien a las formas de vida en que ha crecido, puede decirse que, en realidad, no vive en circunstancias anormales. Definir en qué consisten éstas es, no obstante, algo relativo. Para un gitanillo, el niño que se despierta todos los días para comenzar unas jornadas sometidas a idénticas reglas, vive una existencia extraña y anormal. Sin embargo, aquel cuya vida se haya visto alterada por un grave trastorno ambiental, ya sea por sus propios problemas o por los de su familia, crecerá inexorablemente en condiciones desusadas, sea cual fuere su género de vida.

Su situación requiere especial atención con objeto de conferir a su niñez una atmósfera de normalidad. Cuando el pequeño se siente seguro, unos pocos incidentes extraordinarios no perjudican, por lo regular, su desarrollo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vid Tomo 4 Edit. Bruguera -El Niño y El Mundo-

El Individuo y su Relación con el Grupo La Familia y el Líder

RELACIONES DEL INDIVIDUO CON LOS GRUPOS: LA FAMILIA GRUPO PRIMARIO

CADA uno de nosotros es una individualidad, pero, de otra parte, todos formamos parte de alguna sociedad determinada. Y dentro de ella, todos somos miembros de un gran número de grupos: de un sindicato, de un club deportivo, de un partido político, de un grupo racial, de una familia, etc.

La mayoría de los grupos a los que podemos pertenecer en nuestra vida de adultos se parecen hasta cierto punto, tanto en sus normas como en su función, al grupo familiar. Es precisamente en el seno de la familia, con sus múltiples tipos de relaciones, donde por vez primera empezamos a aprender el valor y significado dé pertenecer a un grupo y cuando damos los primeros pasos hacia la socialización: el proceso de aprender en y con la sociedad. La familia proporciona tres ventajas principales al individuo y, en mayor o menor grado, lo mismo sucede con todos los grupos.

En primer lugar, la familia proporciona un tipo especial de marco de seguridad para todos sus miembros, ampliamente basada en el afecto y confianza mutuos y en los propósitos compartidos. El individuo no está solo; todo aquello que suceda a un miembro de la familia tiene grandes posibilidades de afectar a los demás. Dentro de este ámbito familiar, cada cual tiene un puesto, un status propio; los otros miembros le prestan apoyo para el logro de sus tareas específicas y de sus necesidades.

Dentro del medio ambiente familiar, cada uno goza de plena libertad para ser él mismo, para expresar sus ideas, esperanzas y estados de ánimo, o sus sentimientos negativos (odio, resentimiento, depresión, etc.), sabiendo que, por regla general, el grupo familiar comprenderá y tolerará la tensión resultante.

En segundo lugar, la familia presenta ciertas exigencias no específicas a cada uno de sus miembros para que todos contribuyan, dentro de sus respectivas posibilidades, al bien del grupo. Todos los miembros han de aprender a conformarse a estas exigencias. Puede que ello limite su libertad, pero, al mismo tiempo, es un elemento necesario en el proceso de integración social.

Finalmente, el grupo familiar otorga premios y castigos con objeto de que su unidad esencial sea conservada mientras sea necesario. Las recompensas suelen tomar fa forma de alabanza, aprobación, gratitud o aprecio. Los castigos consisten en reproches, censuras, limitación de libertades, exclusión temporal del grupo, y sentimientos de culpabilidad que aparecen cuando otros miembros de la familia resultan lesionados.

En el mundo exterior al hogar, otras formas de agrupamiento reflejan y desarrollan ese grupo. La escuela, la universidad, la firma comercial, la Iglesia, la administración local, los partidos políticos, etc., siguen la normativa del grupo familiar y funcionan con arreglo a ella: exigen cierto grado de lealtad y conformidad, pero también hacen concesiones respecto a las necesidades, la capacidad y las esperanzas de cada individuo.

racismo

Convivencia entre grupos de piel blanca y negra

Al igual gue en el hogar, estas agrupaciones, sociales de mayor número de miembros son gobernadas por un patriarca (el director de la escuela, el gerente, el sacerdote, el alcalde, el primer ministro), el cual, mientras se mantenga en su puesto, carga con todas las responsabilidades importantes del grupo.

La familia constituye un ejemplo de grupo primario en el que ser miembro no implica voluntariedad: todos lo somos por nacimiento, sin oportunidad de elección. Un segundo tipo de grupo primario es el de la raza; la identidad personal está íntimamente relacionada con la raza o la nacionalidad. Numerosos estudios sociológicos han demostrado que el sentido de identificación personal del individuo con su grupo racial o nacional constituye un factor determinante de su actitud, su carácter y su comportamiento.

Los factores de este tipo presentan problemas mayores en países de corriente liberal en los que grupos raciales diferentes tienen que vivir y trabajar juntos, como sucede en EE. UU., Malaya, etc. Las diferencias, aparentemente básicas, entre los diversos grupos culturales parecen difíciles de superar en los países en los que la integración es una de las principales metas políticas, y muestran claramente la profunda influencia de la identidad de grupo.

En otros países, las lealtades y animosidades- creadas por los grupos “secundarios” — o sea, aquéllos en que es posible el elemento electivo — pueden ser también causa de divisiones profundas. Por ejemplo, se desarrollan situaciones sociales tirantes allí donde las convicciones religiosas están en pugna, como sucede en la India, entre hindúes y musulmanes, o en Irlanda del Norte, entre católicos y protestantes.

La elección que cada individuo hace de sus grupos secundarios refleja, por regla general, sus gustos e intereses personales, la estructura de su personalidad y sus necesidades inmediatas. Puede optar por afiliarse a una confesión religiosa o a un partido político determinados, no tanto porque la elección le satisfaga intelectualmente cuanto para cubrir sus necesidades emocionales.

La calidad de miembro de un grupo secundario, o de un primario, permite al individuo identificarse con otras personas, que le prestarán apoyo permanente y que le brindarán oportunidades para que se erija en miembro eminente del grupo y alcance su status propio.

A veces existen ciertos grados de fricción entre los diferentes grupos a los que pertenece un individuo, lo cual origina en su fuero interno actitudes y sentimientos en conflicto. Ejemplo vivo de este tipo de situación lo constituyen para un joven esas tensiones tan frecuentes entre su familia y su pandilla de amigos.

En el curso del largo proceso de afianzamiento de su identidad y de su creciente independencia respecto al grupo familiar, es probable que el adolescente se rebele contra las posturas, als convicciones y normas morales de sus padres. Tiende, a rechazar todo aquello que éstos tienen por bueno, y se salva de la sensación de aislamiento si puede, al menos durante algún tiempo, pertenecer a un grupo de individuos de su misma edad y que pasan por una fase similar de desarrollo.

Esta rebelión de la adolescencia se convierte a veces en una crisis aguda que lleva una considerable carga de agresividad y potencia un espíritu destructivo. James Glover, psicoanalista británico, la ha denominado delincuencia funcional y afirma que es la causa de la formación de gangs o pandillas.

Aunque en el seno del gang, o grupo de adolescentes, puede que se exija cierto grado de comunidad de perspectivas, conducta y atuendo y se active cierta lealtad, de hecho la fuerza unificadora entre los miembros suele ser el antagonismo respecto a sus padres, o el rechazo de los valores de las personas mayores. Teddy boys, hippies, etc. protagonizan, entre otras cosas, una rebelión contra la interpretación formalista que los adultos dan a la responsabilidad. Todo lo que está orientado hacia la forma de pensar y de actuar del adulto se convierte para el adolescente en lo que Peter Blos, especialista americano en psicología del adolescente, ha llamado “objetos de odio compartido”.

Muchos de los disturbios entre grupos de estudiantes en Estados Unidos, Japón, Francia, etc., sólo podremos comprenderlos si admitimos la necesidad del adolescente de odiar y proyectar hacia la sociedad su confusión y agresividad no resueltas aún.

Un tercer grupo, de mayor entidad y consistencia, es el laboral. Los individuos que componen un grupo laboral puede que tengan poco en común, excepto el hecho de que fortuitamente tienen ante sí una tarea común.

Tres psicólogos americanos, Kurt Lewin, R. K. White y R. Lippitt, llevaron a cabo una larga serie de experimentos entre niños, en edad escolar y trabajadores de fábricas. Estos experimentos demostraron que en el factor eficiencia se obtenían resultados óptimos cuando los maestros, en el caso de los niños, y capataces, en el de los trabajadores, permitían a los miembros del grupo cierto grado de libertad en la toma colectiva de decisiones y la discusión libre sobre los métodos de trabajo más convenientes.

OTROS experimentos han arrojado aún más luz sobre la dinámica de grupo, o sea, sobre los móviles y actitudes desarrolladas por sus miembros, individual y colectivamente. Numerosos psicólogos subrayan la importancia de examinar los grupos en términos de interés. Todos pasamos a formar parte de un grupo para obtener la máxima compensación con el mínimo coste. En otras palabras, tenemos más posibilidades de satisfacer nuestras necesidades en el seno. del grupo, aunque hayamos de sacrificar parte de nuestra independencia.

Esta limitación voluntaria se lleva a cabo de dos formas. En primer lugar, los miembros del grupo eligen un líder, cuando éste no surge de una en su puesto rector, desciende el nivel de ansiedad dentro del grupo, causada por la incertidumbre sobre el status y la actividad de los otros miembros. En efecto, el líder se convierte en arbitro, con lo que los individuos en particular se sienten más seguros de sí mismos y menos amenazados por los restantes miembros de la agrupación a la que pertenece.

No obstante, tras la reafirmación del líder se pasa a una nueva fase en la que éste puede ser objeto de crítica por otros miembros que opinan que no es aconsejable concederle un poder excesivo. Al llegar a este punto se puede decir que el grupo es “democrático”, en el sentido de que, mientras el líder goza del apoyo general de la mayoría de los miembros, se halla asimismo expuesto al ataque de sus subditos y, si la mayoría así lo decide, puede ser remplazado por otro líder.

La segunda forma en que los grupos influyen poderosamente en nuestra conducta es presionando para que los individuos se adapten a ellos. Cuanto más tiempo permanezca unido un grupo, más importantes serán sus logros colectivos, más fuertes serán las normas comunes y sus perspectivas vitales, y más poderosa también la presión que el grupo ejercerá sobre el individuo. No se trata solamente de que el individuo esté de acuerdo con las normas del grupo, sino que éste exige que todos sus miembros se adapten a las mismas.

Para concluir, debemos hacer aquí mención de la situación de grupo como medio terapéutico en el tratamiento de afecciones neuróticas. En los últimos 40 años se han llevado a cabo numerosos experimentos con la llamada psicoterapia de grupo. Individuos que sufren diferentes desarreglos emocionales se agrupan a intervalos regulares en pequeños equipos, 10 a 14 personas por regla general.

A cada reunión suele asistir un psiquiatra, que deja que los asistentes a ella adopten su propia forma de discusión y crítica mutua; todos los miembros del grupo gozan de plena libertad para discutir abiertamente sus problemas y evaluar y criticar las contribuciones de los demás participantes.

Los principales objetivos de la psicoterapia de grupo son: ayudar al individuo a profundizar en el conocimiento de la naturaleza de sus problemas emocionales, reducir las posturas defensivas u hostiles hacia los demás, y proporcionar a todos los miembros del grupo interés y apoyo mutuos.

Muchos psiquiatras atribuyen los éxitos de esta terapéutica al hecho de que el grupo ofrece a la persona emocionalmente enferma una especie de “marco familiar” adulto. Dentro de la seguridad que así obtiene, el individuo experimenta una sensación de regresión y se hace dependiente del grupo mientras profundiza en los problemas de su personalidad. De esta manera consigue la comprensión positiva y el apoyo que le faltaron de niño en el marco original de su familia.

A menos que adoptemos la consciente decisión de separarnos de la sociedad, deberemos pertenecer a algún grupo. Como mínimo, a aquél en que nacemos, si luego no elegimos otros. De todos modos, sea cual fuere, el grupo constituye algo más que el total de sus miembros: es una entidad dinámica. Precisamente este dinamismo es el que proporciona a cada uno de sus miembros la energía para el pleno desarrollo de su personalidad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Edit. Bruguera -La Vida en Común Los grupos y el individuo –

Primeras Cirugias de la Historia Operaciones Quirurgicas

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS PRIMERAS OPERACIONES QUIRURGICAS

La medicina, de un modo u otro, es una profesión casi tan antigua como el hombre mismo. En cuanto a la cirugía, que es la rama de la medicina que se ocupa particularmente del tratamiento manual de las lesiones y de las enfermedades, viene siendo practicada desde hace varios siglos, aunque sólo desde el diecinueve comienza a ser considerada como algo más que un aspecto inferior de la profesión médica. Los “físicos”, con sus ensalmos y brebajes, fueron hombres importantes en la medicina primitiva.

Excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Ur han sacado a luz varios cuchillos de bronce, que parecen haber sido instrumentos quirúrgicos. Los arqueólogos han descubierto varios cráneos pertenecientes a las edades de la piedra y del bronce, donde se pueden ver incisiones perfectamente redondas. Estas incisiones fueron hechas en vida del paciente, pues hay prueba de su curación. Prácticas análogas se realizan todavía entre algunas tribus primitivas, para “aliviar” la epilepsia, la locura, etc.

Los griegos tuvieron grandes conocimientos quirúrgicos; los dos médicos más famosos fueron Esculapio e Hipócrates. Los romanos también tuvieron sus cirujanos; el más notable fue Galeno (de origen griego). Muchos de sus trabajos estaban dedicados a las lesiones que se producían en las luchas de gladiadores. Galeno hacía distinciones entre el músculo, el nervio y el tendón y describió técnicas para ligar los tendones rotos.

Además, trató las enfermedades intestinales e hizo extirpaciones de amígdalas. Muchos de los supuestos instrumentos quirúrgicos encontrados en las ruinas de Pompeya eran de bronce, y algunos, de acero. Desgraciadamente, durante siglos la cirugía tuvo muy pocos progresos.

Hay referencias de varias operaciones para extirpaciones de excrecencias y de piedras o cálculos, pero muy pocos fueron los conocimientos acumulados. Una de las primeras obras ilustradas sobre cirugía fue escrita por un árabe llamado Albucasis, que vivió desde el año 936 al 1013 de nuestra era. Habla acerca de los instrumentos, de operaciones para la extracción de cálculos (por ejemplo, en la vejiga) y sobre el tratamiento de las fracturas y dislocaciones.

A través de la Edad Media, los cirujanos adquirieron gran experiencia en las heridas de guerra y sus modos de tratarlas, pero no pudo desarrollarse un avance general de esta ciencia, porque estaba prohibida la disección de cadáveres. De hecho, no pudieron perfeccionar sus conocimientos. Uno de los más grandes cirujanos de la época fue el francés Guy de Chauliat (1300-1367).

Su libro titulado Chirugia Magna llegó a significar un avance cuando se imprimió, por fin, en 1478. Preconizaba el uso de bragueros para curar las hernias, aunque también desarrolló una técnica operatoria para tratar esta enfermedad. Se cree que fue Chauliat el primero en tratar las fracturas mediante métodos de tensión (esto es, usando grandes pesas suspendidas de cuerdas, para mantener el miembro extendido en correcta posición).

También a él se debió el método de colgar una cuerda a cierta altura sobre los pacientes, para que éstos, agarrándose a ella, pudieran moverse más fácilmente. Por otra parte, Chauliat insistió en la importancia que el conocimiento de la anatomía tiene para la cirugía.

La invención de la pólvora trajo consigo la producción de heridas más profundas y graves, lo que tuvo una gran influencia en la cirugía. Fueron aumentando los conocimientos acerca del cuerpo humano y de cómo había que tratar varios tipos de heridas. El Renacimiento dio en Europa un nuevo impulso al estudio de la anatomía y, con él, al consiguiente desarrollo de la cirugía.

Ambroise Paré (1510-90) fue uno de los grandes cirujanos de este período. Estuvo en el ejército y realizó una gran labor entre los heridos. Ideó nuevos procedimientos para curar las heridas y también reemplazó la cauterización (es decir, la quemadura) por las ligazones (ataduras), para evitar la hemorragia. Asimismo, proyectó miembros artificiales.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII , los conocimientos anatómicos   aumentaron   enormemente.   William Harvey   demostró   cómo se realizaba el funcionamiento del corazón y la circulación de la sangre, y Malpighi constató cómo la sangre pasaba de las arterias a las venas, por medio de numerosos y diminutos vasos capilares. Dos importantes cirujanos del siglo xviii fueron William Cheselden y John Hunter.

Primeros Quirófanos Parecido a los de Hoy

El primero se hizo famoso por sus operaciones para la extracción de cálculos en la vejiga, aunque también fue cirujano general y profesor. John Hunter fue investigador, además de cirujano. Como consecuencia de ciertos experimentos realizados con un ciervo descubrió que, cuando se liga una arteria, otras pequeñas arterias pueden llegar a desarrollarse para desempeñar la función de la principal. El primer paciente humano a quien sometió a tal operación tenía un tumor en una arteria de la rodilla, estado que anteriormente requería una amputación. El resultado fue un completo éxito.

Contrariamente a todos estos progresos en el estudio de la anatomía y de la técnica quirúrgica, las operaciones estaban limitadas por las angustias y dolores que se causaban a los pacientes, puesto que por entonces no había anestesia. Los cirujanos no eran estimados por su habilidad, sino por su velocidad en realizar la operación, y los mejores fueron capaces de amputar una pierna en menos de un minuto.

En 1800, se fundó el Royal College of Surgeons (Real Colegio de Cirujanos) y la cirugía se elevó a un plano más alto dentro del campo de la medicina. Empezaron a funcionar los grandes hospitales y la enseñanza de la anatomía fue incrementándose.

En 1799, Humphrey Davy descubrió que el óxido nitroso (gas hilarante) podía aliviar el dolor, y sugirió su uso en odontología. Pasaron algunos años, sin embargo, antes que un dentista estadounidense, llamado Wells, lo usase para la primera extracción indolora (1844). Usado solo, el óxido nitroso no resulta muy apropiado, por lo que pronto fueron probados otros compuestos. El éter y el cloroformo se utilizaron ampliamente.

La primera operación con anestesia de éter fue realizada en América, en 1846, y en el mismo año Robert Listón llevó a cabo en Londres una amputación, en un paciente sometido al gas del éter. James Simpson, cirujano de Edimburgo y pro;ej;r de obstetricia, decidió que el éter no era aconsejable en dicha rama y buscó otra sustancia. La encontró en el cloroformo, que le proporcionó a él y a sus amigos un buen número de noches felices. Enfrentándose con la oposición religiosa, empezó a usar el cloroformo para ayudar a sus pacientes. La oposición, sin embargo, cesó cuando trató con éxito a la reina Victoria en el nacimiento del príncipe Leopoldo.

Desde estos simples comienzos, el estudio de los anestésicos fue desarrollándose hasta hoy, que se usa una gran cantidad de ellos. Los nuevos compuestos evitan, en general, los desagradables efectos posteriores y son menos peligrosos. Muchos pueden ser administrados mediante una simple inyección y relajan completamente todos los músculos.

Este hecho es muy importante, porque, de otro modo, las “contracciones musculares” del paciente dificultan la labor del cirujano. Las anestesias locales son ampliamente usadas en odontología y para algunas operaciones abdominales. La cocaína, y otras sustancias análogas, al ser inyectadas paralizan los nervios de la región. No puede sentirse dolor mientras los nervios estén así afectados.

La aparición de los anestésicos ofreció nuevas posibilidades para un gran número de operaciones difíciles, que requerían mucho tiempo para practicarlas.. Esto no constituyó, sin embargo, el final de los problemas del cirujano. Aproximadamente, la mitad de las operaciones terminaba de un modo fatal para el paciente. Toda operación torácica o abdominal significaba una muerte casi segura. Esto no era debido a una deficiente cirugía o falta de cuidado, sino a las infecciones subsecuentes a la herida.

Incluso a tan ilustres cirujanos como Robert Listón y James Syme, se les morían, por esta causa, muchos de sus pacientes. Las secuelas de las operaciones (gangrena, descomposición y pus) eran consideradas etapas obligadas de la curación.

Aunque algunos cirujanos griegos aconsejaron la conveniencia de lavarse las manos antes de intervenir a los pacientes, este aspecto fue olvidado y la mayoría de los médicos usaban la chaqueta manchada de sangre. Cuanto mayor fuera la cantidad de sangre de la chaqueta, mayor era la reputación del cirujano. Para superar las calamidades de la sepsia (infección producida por gérmenes) tenemos que llegar a Joseph Lister (1827-1912), un cirujano muy escrupuloso y eminente.

Desanimado por las vidas perdidas en los procesos postoperatorios, incluso de las más pequeñas intervenciones, se propuso averiguar la causa. Habiendo sido informado acerca de los trabajos de Pasteur sobre las fermentaciones, Lister dedujo que las heridas infectadas y la putrefacción eran debidas a los microbios existentes en el aire. Hoy sabemos que estaba en lo cierto.

Buscó algo con qué destruir los gérmenes y, durante un tiempo, usó preparaciones de ácido fénico. Trataba las heridas, los vendajes y todos los instrumentos con fenol para matar los gérmenes. Estos procedimientos antisépticos (contra los gérmenes) están reemplazados hoy por los sistemas asépticos (es decir, sin gérmenes), donde todas las cosas usadas en el campo operatorio se hallan esterilizadas (libres de gérmenes). De cualquier modo, fue a Lister a quien le cupo la honra de demostrar que la sepsia podía ser evitada.

El escenario quedaba ya preparado para posteriores avances en la cirugía y en la extensión del campo de las operaciones. Lister demostró el éxito de sus métodos y se desarrolló la cirugía conservadora (es decir, que cura los miembros en lugar de amputarlos) . Se pudo, entonces, abrir la cavidad corporal, incluso el cerebro, con pequeño riesgo, y continuaron apareciendo nuevas técnicas e instrumentales.

Las transfusiones de sangre y el descubrimiento de los antibióticos ayudaron al cirujano, y hoy pueden ser llevadas a cabo operaciones muy largas con bastante seguridad. Durante la segunda guerra mundial se han realizado avances espectaculares en el tratamiento de las heridas, principalmente debidos a los antibióticos y a la cirugía plástica.

Con todos los progresos de la anestesia y de las técnicas operatorias, el corazón seguía siendo intocable aún. Interrumpir la circulación de la sangre durante un minuto suponía un daño irreparable para el cerebro. Sin embargo, hace pocos años, se descubrió que, si se enfría el cuerpo por debajo de la temperatura normal, las necesidades de oxígeno disminuyen. Enfriando el cuerpo (hipotermia) por inmersión en agua helada o haciendo circular la sangre a través de uña máquina refrigeradora, se han realizado operaciones hasta de 45 minutos de duración. Ahora son posibles operaciones más largas, usando el corazón-pulmón artificial.

Esta máquina realiza la misión del corazón y de los pulmones, mientras aquél o alguna de las arterias principales están siendo intervenidas. El éxito de las operaciones a corazón abierto se debe al funcionamiento de estas máquinas.

Actualmente todas estas técnicas han sido superadas por la exponencial evolución tecno-informática del siglo XX, pero no hay dudas que la escalera al éxito de hoy, son aquellas grandes ideas y métodos con que se realizaron las primeras intervenciones quirúrgicas, las cuales, muchos de ellas no tuvieron finales felices, de todas maneras aquellos transplantes que parecían imposible, pudieron hacerse y abrir una gran esperanza de vida a millones de pacientes.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N° 91 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología -Historia de las Cirugías –

Funcionamiento de los Riñones en la Excrecion Humana

Si tenemos una hoguera encendida, y no la renovamos de vez en cuando para eliminar las cenizas, acabará por apagarse bajo los residuos acumulados de la combustión; éstos, en efecto, tienden a sofocar el fuego. En los organismos vivos, ocurre un fenómeno similar; en las células se producen combustiones, que proporcionan la energía necesaria para el trabajo muscular, la sustitución de los tejidos gastados y la construcción de nuevos tejidos; estas combustiones originan sustancias de desecho, que pueden quemarse de modo más completo con un suplemento de energía, como ocurre con el ácido láctico, o bien, deben eliminarse del organismo, para no entorpecer procesos vitales.

Si las sustancias de desecho se acumulan, aparecen primero unos efectos nocivos (intoxicación) y, al final, se puede llegar a la muerte del organismo. En   los  animales  unicelulares,   las  sustancias de desecho se expulsan directamente al medio; en cambio, en los animales superiores y, en particular, en el hombre, existen unos órganos especiales encargados de la eliminación: los ríñones.

En el hombre existen otras formas de excreción, que incluyen: la eliminación de C02 por los pulmones (cuando respira) , la traspiración y el crecimiento de pelos y uñas. Sin embargo, la eliminación más importante, es decir, la verdadera excreción es la que lleva a cabo el riñon.

Nos equivocaríamos si creyéramos que el riñon sólo lleva a cabo la eliminación de elementos nocivos. En realidad, desempeña una función compleja, por la que controla la cantidad de agua que pasa al medio exterior (de particular importancia, en el caso de los animales terrestres), participa en la regulación del pH (o sea, el nivel de alcalinidad, o
acidez) de la sangre, y en el balance general de los iones en la sangre y en todos los fluidos del cuerpo.

También tiene la misión de retener todas las sustancias cuya pérdida perjudicaría al organismo   (glucosa, aminoácidos, etc.). Cuando los ríñones no trabajan de modo satisfactorio, los médicos pueden, en algunos casos, utilizar un riñon artificial, que realiza el trabajo del riñon, y, por tanto, también purifica la sangre del paciente.

Máquina de Diálisis

ESTRUCTURA  DE  LOS  RÍÑONES
En el hombre, los ríñones son unos órganos en forma de habichuela, de 10 cm. de longitud y 5 de anchura, de color rojo oscuro, y de superficie lisa. Se encuentran, en número par, uno a cada lado de la columna vertebral, en la región lumbar.

De los ríñones salen los uréteres,, que conducen la orina a la vejiga urinaria, de donde se expulsa por la uretra en el acto de la micción. El corte frontal de un riñon muestra dos zonas principales: una capa cortical, de aspecto granuloso, y una capa medular, más interna, estriada radialmente. El conjunto se encuentra encerrado en una cápsula de grasa protectora.

Esquema Básico de un Riñon

Al estudiar al microscopio las zonas cortical y medular, se observa que en ellas hay una gran cantidad de pequeños tubos, los tubos uriníjeros, que constituyen la mayor parte del tejido del riñon. El tubo urinífero empieza en la zona cortical, por un extremo cerrado que se dilata, formando una ampolla y que se puede comparar con el fondo de una botella de champán. Esta concavidad se conoce con el nombre de cápsula de Bowman.

La segunda región es un tubo contorneado, que está seguido por una horquilla, cuyo vértice se encuentra en la capa medular; esta horquilla se llama asa de Henle. La rama descendente es de paredes finas; la ascendente, de paredes gruesas.

Después de otra región, también muy contorneada, se llega al tubo colector, que desciende en línea recta en la capa medular, y se reúne con muchos tubos semejantes, para acabar desembocando en la pelvis renal.  Comprendemos ahora el aspecto granular de la capa cortical, que se debe a los millones de cápsulas de Bowman que la forman, y el aspecto estriado de la capa medular, debido al gran número de tubos rectos, que van de la corteza a la  médula.

El riñon está muy bien irrigado, puesto que es el encargado de purificar toda la sangre que circula en el organismo. La arteria renal penetra en el riñon en su parte central, y origina unas arterias en arcada, que se encuentran entre la capa medular y la cortical, y que presentan ramificaciones en las dos capas.

Las que penetran en la capa cortical originan numerosas arteriolas; cada arteriola penetra en una cápsula de Bowman, y forma un complicado nudo de capilares, que reciben el nombre de glomérulos de Malpighi. Las vénulas que salen de las cápsulas de Bowman se reúnen en una red de capilares que rodea a los tubos uriníferos. Estos capilares acaban formando venas de mayor tamaño, cuya unión constituye la vena renal, que sale del riñon y desemboca en la vena cava inferior.

El sistema excretor del hombre, mostrando las relaciones entre los ríñones, el aporte de sangre, los uréteres y la vejiga.

CÓMO  FUNCIONA  EL  RIÑON
Por los riñones del hombre adulto circula, aproximadamente, en 1 minuto, 1 litro de sangre; es decir, una considerable parte de la cantidad de sangre impulsada por el corazón. La cantidad de líquido filtrado diariamente alcanza los 180 litros; para evitar la deshidratación, la mayoría de esta agua debe ser absorbida de nuevo. De hecho, lo es el 99 %.

Las cápsulas de Bowman filtran todas las sustancias del plasma sanguíneo, que por su bajo peso molecular pueden atravesar fácilmente la membrana. En este filtrado (orina primaria u orina bruta) hay agua, sales minerales, glucosa y algunos aminoácidos, junto con productos urinarios: urea, ácido úrico y pigmentos, como la urobilina.

La solución, en cambio, está desprovista de moléculas grandes (coloidales), demasiado gruesas para pasar a través de las paredes capilares de los glomérulos de Malpighi. Los tubos uriníferos regulan la concentración de esta orina bruta, reabsorbiendo una parte de estas sustancias, para devolverlas a la sangre.

En las personas no enfermas se reabsorben, totalmente, la glucosa y parcialmente el agua, la sal común (de forma que la sangre conserve su salinidad normal de 9 por 1.000)   y algunos aminoácidos. Esta absorción se hace principalmente en el “asa de Henle”.

La eliminación del agua, como la de ciertos iones vitales, está bajo la influencia directa de ciertas hormonas, y es la reabsorción en los túbulos la que de una manera específica se aumenta o se disminuye. Si hacemos medidas de las concentraciones de distintas sustancias en la sangre y en la orina, encontraremos diferencias curiosas. En la orina hay unas noventa veces más sulfato, unas nueve veces más potasio, y unas veinticinco veces más ácido úrico que en la sangre.

La urea, que es la principal sustancia de desecho, se encuentra en la orina en una concentración setenta veces mayor que en la sangre. Sin embargo, aunque pueda parecer sorprendente, algo de urea se reabsorbe, porque debe haber cierta concentración en  el plasma sanguíneo (aproximadamente, 0,03%).

En cuanto al amoníaco, la concentración en la orina es más de cuatrocientas veces superior a la concentración en la sangre; esto es consecuencia de que este producto de desecho se origina en el mismo riñon. Normalmente, en la orina no se encuentran glucosa, ácidos grasos, proteínas o bicarbonato, mientras que en la sangre alcanzan concentraciones importantes.

Si hemos ingerido un exceso de agua, la reabsorción del líquido será pequeña, mientras que la de la sal es muy grande. La orina será abundante, muy clara y muy poco salada. Si, al contrario, no hemos bebido suficientemente, los tubos reabsorben una gran porción del agua filtrada por las cápsulas de Malpighi, y la orina será poco abundante, oscura y salada. Un término medio, para la cantidad de orina excretada diariamente, es de uno y medio a dos litros.

La función de las distintas partes de los tubos ha sido estudiada colocando finas pipetas en ellos, y sacando pequeñas muestras de fluido. Las diferencias de concentración de distintas sustancias, en diferentes regiones de los tubos uriníferos, permiten deducir la función propia de cada región.

Los ríñones poseen un metabolismo extraordinariamente intenso. El consumo de energía de ambos ríñones representa de 1/20 a 1/10 del consumo total en reposo, a pesar de que su peso sólo es de alrededor de 1/200 del peso corporal. El consumo de energía por unidad de peso es mayor que en los demás órganos. El riñon produce un trabajo osmótico, pero no es suficiente para justificar el alto consumo energético.

Debemos suponer que los procesos de absorción y secreción necesitan reacciones auxiliares que consumen energía. La selectividad del transporte de sustancias, a través de las células epiteliales de las túbulos, debe ser obtenida a costa de un rendimiento energético bajo. Se comprueba, además, que aparte de su función excretora, que representa la actividad principal, el riñon participa en numerosas trasíorma-ciones importantes para el metabolismo total.

Hasta ahora hemos considerado únicamente lo que ocurre en el caso de una persona normal. En ciertos casos patológicos, la orina debe tener una composición diferente de lo normal. No olvidemos, sin embargo, que la composición de la orina varía de. modo considerable con el; tipo de dieta que consume una persona. Por el ejemplo, el contenido de nitrógeno, en la orina, es mucho mayor en una persona que consume una dieta rica en proteínas que en otra que toma una alimentación rica en fécula, sobre todo, debido a una producción incrementada de la urea.

En los artríticos suelen aparecer en la orina cristales de ácido úrico. Los cristales están coloreados en amarillo por colorantes absorbidos. Las orinas neutras, o acidas, pueden precipitar también uratos ácidos, coloreados en amarillo o rojo, que, a diferencia de los demás sedimentos, se disuelven por calentamiento de la orina.

En ciertas circunstancias, los sedimentos pueden dar lugar a la formación de concreciones, cálculos urinarios. Los cálculos de oxalato calcico, y de fosfatos son los más frecuentes. La formación de cálculos está influida por la alimentación y por alteraciones en el metabolismo.

En los casos de diabetes, suele producirse la glucosuria. o paso de la glucosa a la orina, Otras afecciones son la acetonuria (paso de acetona), la fosfaturia (excesos de fosfatos) y, finalmente, cuando la orina lleva sangre, hematuria. La insuficiencia renal determina la acumulación de urea en la sangre, fenómeno llamado uremia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología Fasc. N°59 Funcionamiento y Estructura de los Riñones

Causas de Muerte en el Mundo en el Siglo XX

ESTADÍSTICAS HASTA EL AÑO 1965

El nivel de vida y las condiciones ambientales influyen decisivamente en la causa de la muerte de los hombres. En un reciente informe epidemiológico de la Organización Mundial de la Salud, que resume la crónica de ésta, se exponen las causas de defunción en los países de alto nivel de vida y en los de desarrollo medio y subdesarrollados.

Respecto al primer grupo, se han recogido datos estadísticos de Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Federal Alemana, Suecia y Suiza.

En este grupo de países se encuentra que, en el año 1951, el 73 % de todas las defunciones fue secuela de cinco causas: 1°) cardiopatías; 2°) cáncer; 3°) lesiones vasculares relacionadas con el sistema nervioso central; 49) accidentes, y 5′) gripe y neumonía.

En años posteriores, hasta 1961, se mantienen, con ligeras variaciones, estas causas de defunción. Las enfermedades del corazón, que constituyen el problema más acuciante con que se enfrenta la medicina’ de los países desarrollados, producen unas 300 muertes por cada 100.000 habitantes; por tumores malignos mueren 175 personas; las lesiones vasculares originan unas 140 víctimas; los accidentes, 50; la gripe y la neumonía, 40.

En el grupo de personas con edad de 65 años en adelante son particularmente importantes las cardiopatías, cuya tasa media es 2.084 defunciones por cada 100.000 habitantes. También en este grupo de personas de edad avanzada se agudizan los casos de muerte por cáncer, por lesiones vasculares, por accidentes, y por gripe y neumonía. Sin embargo, si se considera sólo a los niños de 1 a 4 años, la causa principal de muerte la constituyen los accidentes y, a continuación, la gripe y la neumonía.

El panorama es bastante distinto en los países medianamente desarrollados y en los subdesarrollados. En los datos recogidos de Ceilán, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Israel, Japón, Islas Mauricio, México, Panamá, República Árabe Unida y Trinidad – Tobago, se encuentra que las cinco causas principales de defunción son las siguientes: 1°) gastroenteritis; 2°) gripe y neumonía; 3°) cardiopatías; 4°) cáncer, y 5°) accidentes.

Todas estas enfermedades abarcan el 30 %, aproximadamente, de los óbitos, cifra que, al compararla con la de los países desarrollados, señala que en estos últimos las causas de muerte están mucho más definidas. Respecto a las gastroenteritis, el grupo de menos edad y el de más edad son los más afectados por estas enfermedades, que ocasionaron, entre los niños de 1 a 4 años, la mortalidad media más elevada por cualquier causa, y tuvo por consecuencia e! 20 % de todas las defunciones.

Las tasas de mortalidad por cardiopatías aumentaron, desde el año 1954 al de 1960, en Israel, Japón, Islas Mauricio y República Árabe Unida, lo que quizás indique que sus condiciones ambientales van acercándose a las de los países desarrollados y, en consecuencia, que su nivel de vida aumenta.

Aunque la tuberculosis no se encuentra entre las cinco causas primeras de defunción en los países subdesarrollados, hay que destacar todavía su importancia, ya que es, precisamente, la sexta, a continuación de los accidentes; en el grupo de edad de 15-44 años supone un 7 % de todas las defunciones, y arroja una tasa media de mortalidad de 26 por cada 100.000 habitantes.

En resumen, el estudio de los países de América del Norte Europa y Oceanía muestra que las cardiopatías y las neoplasias malignas (cáncer) son las causas principales de defunción. En América Central y del Sur, estas enfermedaces, aunque fueron adquiriendo importancia en 1960, todavía son sobrepasadas por la gastroenteritis.

tabla muerte en el mundo

tabla muertes en el mundo siglo xx

Mapa de las Causas de Muertes en el Mundo en el siglo XX

Muestra cuáles fueron las principales causas de muerte a lo largo del siglo XX y los resultados son sorprendentes.
La principal causa de muerte en el siglo XX fueron las “enfermedades no contagiosas”, es decir, dolencias cardiovasculares (ataques al corazón, ictus…), pulmonares o mentales.

causa muerte en el mundo

Fuente Consultada:
TECNIRAMA – Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología N°88

La Higiene en la Alimentacion El Cuidado de la Salud Personal Comer Sano

La Higiene en la Alimentación
El Cuidado de la Salud Personal

la higiene en el pasado

Imagen de 1870 cuando anciana en Venecia despioja a una joven que vivían a sus anchas en ropas y cabellos.

  Las Pestes en la Historia
  La Medicina en Grecia y Roma
  Vivir en la Edad Media
  Malas Noticias en el Mundo

LA HIGIENE DE LA ALIMENTACIÓN.
Toda persona en condiciones normales suele orientarse por sí misma, sea por el apetito, sea por la costumbre, hacia una dieta conveniente para su salud. De todos modos, hoy se cometen en el campo de la alimentación muchos abusos, los cuales pueden desembocar en diversos trastornos del organismo.

La nutrición de un hombre normal será suficiente si toma al día un litro de leche, una ensalada y dos platos complementarios de verduras tiernas, un plato de carne y dos huevos, a lo cual puede añadirse pan, mantequilla y fruta.

La dieta vegetariana pura contiene únicamente verduras y frutas, y si no se le adicionan otros alimentos, prácticamente no puede proporcionar una nutrición suficiente, puesto que el intestino humano no está acondicionado para contener la cantidad de alimentos que serían necesarios para un régimen a base de verduras solamente. La dieta lactoovo-vegetariana, constituida por leche, huevos y verduras, es más normal y con ella no se sobrecarga el tubo digestivo y, en cambio, se proporcionan al organismo suficientes calorías.

Es importante mantenerse en un término medio, pues la ingestión de carne no envilece, como creen algunas personas, sino que constituye un medio normal de adquirir proteínas y otras sustancias de tipo vitamínico, pero no debe abusarse de comidas muy sobrecargagas de proteínas y grasas, defecto muy extendido entre las clases sociales pudientes, pues ello ocasiona no pocos trastornos, como la arteriesclerosis, la obesidad, lesiones cardíacas, etc. La alimentación será, pues, sencilla, proporcionada, con suficiente, pero no excesiva, cantidad de proteínas y con un claro predominio de alimentos frescos y naturales (frutas, verduras, etc.).

La leche de vaca posee la mayoría de los elementos nutritivos necesarios: proteínas, azúcar, grasas, sales minerales, etc. La calidad de proteínas que contiene es parecida a la de las carnes y muy superior a la de las gramíneas y verduras. El azúcar de la leche se denomina lactosa e interviene activamente en el proceso de la agnación de la leche, pues fermenta y da lugar a ácido láctico.

La grasa de la leche contiene gran cantidad de vitamina A. Entre sus sales, la más abundante es el calcio. También es rica en vitaminas B, E y D. La leche es el alimento más fácilmente digerible, puesto que se aprovecha con suma facilidad todo su contenido. Entre los productos lácteos destacan por su gran poder alimenticio la mantequilla y el queso.

La carne es muy rica en proteínas, mientras que su contenido en grasa varía según su naturaleza. Posee escasas vitaminas, aunque el valor alimenticio de algunos productos animales (hígado, por ejemplo) es bastante elevado. El inconveniente que presenta la ingestión de carnes son sus residuos, ya que a veces cuestan de eliminar y predisponen para diversas enfermedades. En la dieta normal no debe incluirse un plato de carne y pescado en la misma comida.

El pescado no difiere en cuanto a su valor nutritivo de las carnes en general, pero se ha de prestar gran atención a su conservación, pues se deteriora con facilidad.

Los huevos poseen gran valor nutritivo. Sus proteínas son de excepcional calidad y su grasa se asimila por el organismo con suma facilidad. Contienen vitaminas en cantidad apreciable y diversos minerales (calcio, fósforo, hierro). Después de la leche, el huevo es el mejor alimento para un organismo en crecimiento.

El trigo contiene almidón, proteínas, vitaminas y minerales en abundancia. La harina corriente obtenida a partir del mismo, a pesar de habérsele separado gran parte del salvado, retiene muchas de sus sustancias nutritivas. El centeno es parecido en su composición al trigo, pero el pan que se obtiene con él, resulta más oscuro. La cebada suele utilizarse para ser añadida a la sopa, papillas, etc.

El maíz se emplea sobre todo en la nutrición del ganado, pero también constituye un buen alimento para el hombre. Contiene más grasa que otros granos. La avena posee también mucha grasa y se emplea, principalmente, para los desayunos. Es laxante. El arroz es el alimento básico de diversos pueblos orientales.

El contenido en azúcares de las gramíneas es casi constante. Sus proteínas no son de gran calidad y suelen carecer de algún que otro elemento imprescindible para la dieta del hombre.

Entre los azúcares, el que corrientemente se consume es la sacarosa, que se desdobla en el organismo en dos partes: glucosa y levulosa. La primera es la que se asimila. Hay muchas sustancias alimenticias que contienen gran cantidad de azúcar: jarabes, miel, frutas en conserva, mermeladas, compota, jaleas, confituras, etc.

El azúcar se asimila con facilidad y ofrece al organismo los hidratos de carbono en forma pura, produce una rápida recuperación de energías y es conocido el hecho de que muchos individuos sometidos a intensas pruebas físicas (deportistas, etc.) resisten mejor si toman azúcar durante las mismas. Otra gran ventaja de este alimento es la sensación de saciedad que proporciona.

Es útil que las personas sometidas a dietas de adelgazamiento o escasas por cualquier otra razón, tomen siempre un postre azucarado, ya que con ello queda satisfecho su apetito. No hay que abusar, por otra parte, de este alimento, puesto que, ingerido en gran cantidad, puede producir una irritación del tubo digestivo, así como coadyuvar a la obesidad.

Las verduras son muy útiles por su gran contenido en vitaminas, minerales (hierro), pero carecen casi por completo de valor calórico, Sirven, además, para regularizar el régimen intestinal, pues la gran cantidad de residuos (sobre todo celulosa), favorece la marcha de las deposiciones. Su cocción destruye muchas de sus vitaminas.

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:
Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: “la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo”. Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a “gente como uno”.

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban “alimentos” de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

Que son las Vitaminas A,B,C,D,E Tipos, Funciones e Historia

Que son las Vitaminas A,B,C,D,E
Tipos, Funciones e Historia

Que son las Vitaminas A,B,C,D,E Las vitaminas son compuestos sin valor energético, con componentes  que el organismo necesita  para funcionar correctamente, tener una buena salud física y mental, y conseguir un crecimiento adecuado. Son compuestos orgánicos distintos de las proteínas, grasas e hidratos de carbono. Se los considera nutrientes esenciales para la vida.

Son sustancias orgánicas que nuestro cuerpo necesita en cantidades muy pequeñas, pero que no puede producir por sí mismo. Por lo tanto, le han de ser suministradas con la alimentación.  El conocimiento de las vitaminas es relativamente reciente. En realidad, todas ellas han sido descubiertas en el siglo XX.

Sin embargo, anteriormente ya se conocía el hecho de que, cuando se alimentaba a animales de experimentación con una dieta que contiene hidratos de carbono, grasas y proteínas en estado puro, los animales dejaban de crecer, enfermaban y acababan por morir. El sueño de algunos científicos, de poder alimentarse con una dieta químicamente pura, creando alimentos sintéticos, se desvanecía.

Los animales y el hombre, necesitan algo más que hidratos de carbono, grasas y proteínas, por muy abundantes que estas sean. Debían de haber pues, algunas sustancias en los alimentos en su estado natural, que resultaban imprescindible para la vida. En 1912, el bioquímico polaco Casimir Funk llamó a esas sustancias las ‘aminas de la vida, o vitaminas.

Las vitaminas son compuestos imprescindibles para el crecimiento y el desarrollo para el correcto funcionamiento de los tejidos y para un gran número de procesos metabólicos y fisiológicos. La relación entre la dieta y determinadas patologías se conoce desde la conquista del Nuevo Mundo; a través de estas expedición se comprobó que la ingestión de algunas sustancias, como el pimentón, disminuía aparición de ciertas enfermedades. Del mismo modo, en la marina inglesa se erradicó el escorbuto gracias al consumo del jugo del limón.

Una característica común a todas las vitaminas es que son necesarias, en cantidad reducidas, para el correcto funcionamiento del metabolismo. Por otro lado, no todos los animales presentan los mismos requerimientos vitamínicos. Las aves y las ratas sintetizan la vitamina C, mientras que el ser humano y los simios no presentan esta capacidad, modo que deben tomarla a través de los alimentos. La necesidad de vitaminas varía según la especie, la edad del individuo, el nivel de crecimiento, la actividad diaria, la existe de un estado de gestación, la situación de convalecencia de las enfermedades, etc.

En casos de mayor desgaste metabólico, o bien cuando la dieta nos es variada y en ella se incluyen alimentos frescos, se pueden presentar estados carenciales. Cuando esta falta de vitaminas es reducida, se habla de hipovitaminosis, una afección que provoca ciertas alteraciones; la carencia total de vitaminas se denomina avitaminosis y puede acarrear enfermedades muy graves. Por otra parte, el exceso de vitaminas conduce a lahipervitanosis, responsable igualmente de diferentes patologías y alteraciones metabólicas.

Para designar a las vitaminas se pueden usar tres tipos de códigos: una letra mayúscula, un término relacionado con la enfermedad que se produce ante su ausencia o el nombre químico. La composición química de las vitaminas es muy variable; obstante, todas ellas son muy hábiles; es decir, muy sensibles al calor, al oxígeno, a cambios de pH y a la luz. Existen dos grandes grupos:

Vitaminas liposolubles: se caracterizan por no ser solubles en agua, pero sí los compuestos lipídicos. Son abundantes en alimentos con alto contenido lípidos, como el hígado de ciertos animales. Precisamente la estructura lipídica favorece su acumulación.

Vitaminas hidrosolubles: se solubilizan muy bien en agua, por lo que su eh nación a través de los riñones es muy eficaz. Por este mismo motivo no se acumulan como material de reserva.

Procedencia de las vitaminas: Las vitaminas son producidas primeramente por los seres del reino vegetal, ya sean las plantas superiores, los hongos o las bacterias. En algunos casos, los animales pueden transformarlas y almacenarlas, como ocurre por ejemplo con las vitaminas A y D, que los vegetales producen como pro-vitaminas, y se almacenan en el hígado de los peces y mamíferos como vitaminas. Sin embargo, la fuente básica de vitaminas, son los alimentos vegetales. La carne, por ejemplo, es muy deficiente en vitamina C.

Vitaminas liposolubles

Vitamina A

La vitamina A o retinol es un alcohol liposoluble de cadena larga. Es una molécula sensible a la luz ultravioleta, a los ácidos y al oxígeno. A principios del siglo XX se idearon ciertas sustancias liposolubles que eran esenciales para el crecimiento y el desarrollo animal, cuya síntesis química se debe a Isler (1947). Se sabe que la vitamina A participa en el proceso de la visión; forma parte de la rodopsina presente en la retina del ojo.

Cuando incide la luz sobre la retina, esta molécula se rompe y se produce la cascada de reacciones que conduce a la formación de un impulso nervioso que se transmite a través del nervio óptico hacia el cerebro. Lahipovitamiflosis (carencia de vitaminas) determina alteraciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, de la mucosa respiratoria, y provoca también sequedad en el ojo o xeroftalmia, que incluso puede afectar a la conjuntiva o a la córnea. En niños pequeños, el exceso de esta vitamina conduce a estados de irritabilidad, vómitos y dolor de cabeza. Los alimentos ricos en vitamina A son el hígado de pescado y de vaca, los huevos, la leche, las zanahorias y la mantequilla.

En los vegetales coloreados (zanahoria, tomate, etc.) se encuentra en forma de provitamina, conocida como beta-caroteno, que nuestro organismo transforma en auténtica vitamina A (retinol) según sus necesidades. Debido a que la absorción intestinal de los carotenos no es tan fácil como la de la vitamina A procedente de los alimentos animales, se calcula que se necesitan seis veces más de caroteno vegetal que de retinol animal. Aun así, la dieta vegetal normal aporta cantidades sobradas de vitamina A.

No ocurre lo mismo con los alimentos animales, en los que, exceptuando el hígado de los animales, ciertos pescados, o los lácteos, es bastante escasa. La carne magra es muy pobre en vitamina A.
Según la OMS, la vitamina A es de la que más se carece en determinadas regiones del mundo. Al igual que ocurre con otra vitamina liposoluble, la D, el exceso de vitamina A en su estado definitivo (retinol), tal como se encuentra en los animales, resulta tóxico para el hombre.

Funciones
• Formación de los pigmentos visuales en la retina. La falta de vitamina A impide ver con poca luz (ceguera nocturna).

• Formación y mantenimiento de las células que recubren la piel, los ojos, la boca y los órganos internos. Cuando falta vitamina A, la piel, y especialmente la conjuntiva que recubre al ojo, se resecan y debilitan, Cuando este déficit es grave llega a producirse la ceguera. Entre los niños del tercer mundo todavía se dan numerosos casos de ceguera por falta de vitamina A.

• Evita la formación de tumores cancerosos en los órganos de nuestro cuerpo, debido a su poderosa acción antioxidante. Este efecto lo produce en su forma de provitamina vegetal (caroteno). Se ha comprobado que los fumadores que toman muchas hortalizas, especialmente zanahorias), padecen menos cáncer de pulmón que los fumadores que consumen pocas.

Vitamina D

La vitamina D tiene diferentes formas metabólicas, según sea de origen animal o vegetal. La forma habitual en el ser humano es la vitamina D3 o ergocalciferol, que deriva del 7-dehidro-colesterol por irradiación ultravioleta. La asociación del raquitismo y la luz solar conllevó la realización de diferentes estudios que culminaron en la síntesis de los primeros esteroles, en los años treinta del siglo XX. La función de esta vitamina es la de favorecer la absorción intestinal de calcio y fósforo, y la correcta formación de los huesos.

Su carencia, por una mala dieta o por una falta de exposición a la luz solar, puede conducir a los niños en crecimiento al raquitismo. Esta patología consiste en una calcificación de los huesos, que puede dar lugar a su arqueamiento. Los síntomas son debilidad muscular, dolores, alteraciones al caminar, etc. La vitamina D está presente en pescados grasos, como la sardina y el arenque, en los huevos y en el queso.

Vitamina E

La Vitamina E o tocoferoles está formada por un conjunto de líquidos oleosos solubles en os disolventes de las grasas. Existen ocho tipos en total. Tiene una función antioxidante pues evita la oxidación de los ácidos grasos insaturados presentes en las membranas celulares, reduciendo los fenómenos de deterioro. No obstante, todavía no se ha establecido completamente su relación con el retraso en la aparición de tumores y el proceso de envejecimiento de los humanos. En ciertos animales, no en el hombre, Su carencia está asociada con alteraciones en el hígado y en el sistema inmunitario; además, puede conducir a la esterilidad. Está presente en los aceites vegetales, en el germen de trigo, en los huevos y en la mantequilla.

Vitamina K

Vitamina K está constituida por varias sustancias denominadas naftoquinonas, que participan en el proceso de la coagulación de la sangre, en concreto, en la síntesis de la protombina. Su déficit, por una absorción reducida o ingestión de ciertos antibióticos ocasiona hemorragias, osteoporosis y fracturas de huesos. Es muy abundante en verduras como la col y las espinacas.

Vitamina B1

desnutridoTambién llamada tiamina, da lugar en su metabolismo al pirofosfato de tiamina o PP que participa como coenzima en multitud de procesos metabólicos. Su déficit, ocasionando por un consumo habitual de productos refinados, de alcohol o de carbohidratos, provoca una degeneración del sistema nervioso.

En el ser humano ocasión un conjunto de síntomas que se conocen como la enfermedad del beriberi. Esta vitamina se encuentra en el germen de trigo y en la levadura de la cerveza.

La vitamina B1 está presente en alimentos como el hígado, la leche, el pan, el germen de trigo cereales. La enfermedad del beriberi, que se manifiesta a través de síntomas neurológicos, anomalías cardiovasculares y edema, está provocada por su déficit.

Esta vitamina se descubrió en el arroz integral, a principios del siglo XX, al notar que este alimento era capaz de curar la enfermedad del beriberi.

Funciones: Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, facilitando las reacciones químicas mediante las cuales su producto final, la glucosa, se transforma en energía.
e Es un factor esencial en las funciones del sistema nervioso. Su falta ocasiona irritabilidad y desequilibrio nervioso.

Su carencia ocasiona el beriberi, enfermedad que afortunadamente ya se ha vuelto rara en el mundo. La vitamina B1 se halla muy extendida en la naturaleza, y todas las frutas, cereales (especialmente los integrales) y hortalizas, la contienen. Son pobres en vitamina B1 el azúcar blanco (no el azúcar moreno o la miel), y la harina blanca refinada (no la harina integral). La dieta a base de fruta, cereales y hortalizas suple sobradamente las necesidades de esta vitamina.

Vitamina B2

En la leche se encuentra libre en un 90%, pero también puede aparecer asociada con proteínas formando el FMN y el FAD. Participa en los procesos de crecimiento y en el metabolismo de la piel y las mucosas. Con su carencia se producen alteraciones en la piel y en los ojos y retraso en el crecimiento.

Vitamina PP

Vitamina engloba a dos metabolitos principales, estables y solubles en agua: el ácido nicotico y la nicotinamida.Como parte de estas dos coenzimas participa en las rea4 de la respiración aerobia. Su deficiencia produce fatiga y lesiones en la piel. Su contenido se equilibra con una dieta rica en carnes y pescados.

Vitamina B5

En 1953, F. A. Lipmann y H. A. Krebs recibieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina por descubrir la presencia, como componente de la coenzima A, del ácido pantotémico o vitamina B5. Su carencia provoca alteraciones en la coordinación motora y de circulación sanguínea en las extremidades inferiores. Está presente en el hígado de animales y en prácticamente todos los alimentos.

Vitamina B6

También conocida como piridoxina, da lugar en su metabolismo al piridoxal, que es una parte importante del metabolismo de las proteínas. El desequilibrio del sistema nervioso ante su carencia se restablece con la ingestión de frutas, carnes, pescados y legumbres.

Vitamina B8

La vitamina B8 o biotina participa en las reacciones de descarboxilación. Se encuentra en una amplia gama de alimentos y su carencia ocasiona anorexia, vómitos, alopecia y dermatitis.

Vitamina B9

Esta vitamina, conocida como ácido fólico, participa en la síntesis de las bases nitrogenadas que forman los ácidos nucleicos. La ausencia de espinacas, coles, hígado, eche y carne en la dieta puede ocasionar trastornos digestivos agudos.

Vitamina B12

También llamada cianocobalamina, Interviene en la formación de los glóbulos rojos de la sangre y en el metabolismo de los ácidos nucleicos y las proteínas. Su carencia produce estados de anemia, alteraciones neurológicas y cutáneo-motoras Se encuentra presente en el hígado de varios animales.

Vitamina C

La falta de esta vitamina provocó la primera enfermedad carencial conocida el escorbuto, cuya curación se debió al consumo de jugo de limón Se encuentra en los cítricos, las verduras, las fresas y el kiwi.

La carencia de vitamina C, presente en los cítricos, puede provocar la aparición del escorbuto, patología caracterizada por astenia, hemorragias subcutáneas, alteración de algunos tejidos, especialmente el de las encías, y debilidad general

Ver También: Las Mas Importantes Vitaminas Para el Organismo

PARA SABER MAS…
UN POCO DE HISTORIA SOBRE LAS VITAMINAS

Casimir FunkEl escorbuto dominaba en alta mar. El beriberi era una epidemia en todo el sudeste asiático. La pelagra, una amenaza en todo el mundo. Excepto el antídoto contra el escorbuto de la armada inglesa, grandes cantidades de limas (de ahí el mote de «limey» de los marinos británicos), no se conocía protección alguna contra estas temidas enfermedades hasta que en 1912 Casimir Funk publicó su artículo La etiología de las enfermedades deficitarias.

En el texto, Funk, un joven y brillante bioquímico polaco (obtuvo el doctorado a los 20 años y solo tenía 28 en la época de su avance decisivo), mostró que las enfermedades estaban causadas por deficiencias alimentarias. «Las sustancias deficitarias que se llamarán vitaminas», escribió. En el transcurso de su investigación, Funk postuló que cuatro sustancias de éstas (más tarde identificadas como vitaminas Bi, 62, C y D) eran imprescindibles para una buena salud.

Como otros habían hecho anteriormente, Funk observó que las enfermedades deficitarias se producían en zonas con dietas de subsistencia monoalimentarias. Trabajando en el instituto Lister de Londres, Funk realizó sus experimentos. Alimentó pájaros con una dieta consistente exclusivamente en arroz refinado y enfermaron de algo muy parecido al beriberi, enfermedad habitual entre la población que hacía una dieta restringida similar. Funk restituyó la parte del meollo del arroz que había refinado y los pájaros se recuperaron.

Sin embargo, mientras otros habían atribuido la enfermedad a las toxinas introducidas en el arroz al refinarlo (para la que el arroz restituido era un antídoto), Funk estableció correctamente que el problema no era lo que había en el arroz sino lo que había perdido.

Tras un nuevo estudio, Funk fue capaz de relacionar ciertas sustancias orgánicas, sus «vitaminas», con la prevención de enfermedades específicas. Habló de una vitamina beriberi y de otra escorbútica. «Todas las enfermedades deficitarias se pueden prevenir con una dieta completa», concluyó. Sus palabras cambiaron las formas de alimentación en el mundo.

tabla de vitaminas

Ver: Metabolismo y Obesidad

Historia de las Sulfamidas

Cuando todavía no se habían descubierto los antibióticos, y mientras el mundo se aprestaba a la guerra, en la paz de los laboratorios hombres de ciencia trabajaban en procura de los elementos que aminoraran los males de la humanidad.

De pronto, en 1935, cuando ya se preveían las primeras chispas de otra conflagración, el universo recibió un anuncio sensacional: un sabio alemán había descubierto que un compuesto químico, utilizado hasta entonces como colorante, tenía extraordinarias propiedades terapéuticas y era de singular eficacia en la lucha contra la infección.

Poco después las sulfamidas llegaban a todos los rincones de la Tierra, y con su aplicación terminaban muchas enfermedades.

LAS SULFAMIDAS: EL descubrimiento sensacional que revolucionó la quimioterapia en el año 1935 tenía antecedentes. Si bien es cierto que ya en 1908, es decir, casi 30 años antes, se consiguió preparar algunas drogas maravillosas, los primeros compuestos sintetizados en esa época servían sólo como colorante, y nadie pensó en su extraordinario poder bactericida.

Después de 1930, se empezó a pensar en las propiedades terapéuticas de estos compuestos, hasta que en 1935, luego de algunos estudios preliminares, apareció el primer trabajo sobre las sulfamidas, que habrían de provocar una verdadera revolución en el campo terapéutico.

Bajo el título de “Contribución a la quimioterapia de las infecciones bacterianas”, el sabio alemán Domagk explicaba cómo un producto, especie de derivado del azufre, contenía extraordinarias propiedades bactericidas. Aparecieron ese mismo año trabajos de otros autores, alemanes, franceses e ingleses, pero pasó más de un año sin que los médicos ni el público se hubieran dado cuenta de la enorme trascendencia del descubrimiento de Domagk.

En realidad fue la propaganda comercial la encargada de informar al mundo. Y a fines de 1936 y principios de 1937, las grandes fábricas de productos medicinales enviaban a los médicos de todo el orbe folletos explicativos de la nueva droga y sus derivados, que aparecían uno después de otro, en impresionante sucesión.

El mundo comenzó a enterarse de inesperadas curaciones y la gente, con el consabido entusiasmo, comentaba las más diversas historias sobre agonizantes salvados.

Lo importante es que, contra la neumonía, antes de 1935 no se conocían remedios muy eficaces. Los enfermos morían o se curaban según sus propias reservas. La meningitis sólo en muy raros casos no era mortal y lo mismo ocurría con las septicemias por cocos. Todo cambió radicalmente después de 1935, gracias a la sulfamida Los médicos la recomendaron para muchas enfermedades de carácter infeccioso.

La droga cobró tanta popularidad y el público le había tomado tan amplia confianza, que compraba los comprimidos y los ingería con cualquier pretexto. Se emplearon hasta contra la gripe y el resfrío sin prescripción médica y, como es natural, aparecieron los fracasos. Porque la droga descubierta por Domagk no tenía eficacia en todos los casos.

Las primeras sulfamidas eran parecidas al prontosil. Después, los químicos se encargaron de mejorarlas, tomando como guía lo que ocurre en nuestro organismo. Probado que el prontosil sufre modificaciones después de haber entrado en el organismo y es el nuevo compuesto el que tiene verdadera acción activa, se procura modificar la fórmula en los laboratorios. Es decir, que se trata de producir la sustancia ya preparada para ser inyectada con todo su poder bactericida.

Así se llega a la sulfanilamida, sustituto de todos los compuestos sulfamídicos existentes hasta entonces. Apareció más tarde, en 1938, en Inglaterra, la sulfapiridina y un año después se creó, en los Estados Unidos de Norteamérica, el sulfatiazol, droga que dominó todo el campo de las sulfamidas.

Paulatinamente, se fueron eliminando los efectos tóxicos del nuevo producto, que causaba trastornos en algunos organismos. En esa paciente tarea de laboratorio se logró, primero la sulfadiazina, más tarde la sulfaguanidina y después la sucinil-sulfa-ziatol o sulfasuxidina, desinfectante intestinal, la sulfametazina y la sulfamerizina.

¿Cómo actúan las sulfamidas? La droga no mata directamente a los gérmenes sino que les impide desarrollarse, paralizándolos.

El perfeccionamiento del medicamento después de conocerse su fórmula analítica, permitió elaborarlo como polvo blanco, cristalino, poco soluble en agua. Las investigaciones realizadas posteriormente permitieron comprobar que la sulfamida lograda de esta manera se absorbe a través de la mucosa digestiva y se difunde rápidamente por todo el organismo con una acción terapéutica muy enérgica contra algunas enfermedades infecciosas.

Los descubrimientos más recientes han revelado la manera cómo actúa la sulfamida y es que ella no permite la multiplicación de los gérmenes patógenos sustrayéndoles una sustancia que necesita el microorganismo para cumplir ese proceso. Asimila el ácido paraaminobenzoico en el ciclo metabólico de los microorganismos y con ello, pierde la capacidad de reproducirse. De esta manera queda detenida su acción patogénica. Nuevas investigaciones permitieron concretar otras drogas derivadas del núcleo químico principal de la sulfamida, pero algunas como la sulfanilamida pueden provocar manifestaciones tóxicas.

Los soldados aliados que participaron en la Segunda Guerra trataban sus heridas con sulfanilamida, un antibiótico artificial descubierto en 1932 por el médico alemán Gehrard Domagk, un discípulo de Paul Ehrlich que, como su maestro, buscaba una “bala mágica” para matar a las bacterias sin intoxicar a las personas.

Estas intoxicaciones se manifiestan, en el sistema digestivo, en la sangre con la producción de cianosis yagranolocitosis en la piel, en el hígado y en los riñones. Los últimos adelantos han permitido concretar un medicamento que puede ser administrado, sencillamente, por la vía oral en las afecciones causadas por los estreptococos por medio de comprimidos, pero también como polvo para el tratamiento de las heridas, úlceras, etc.

Últimamente se ha logrado sintetizar otro compuesto que tiene su origen en la sulfamida, pero con la ventaja que son menos tóxicas que la sulfanilamida y además, tienen una acción terapéutica más pronunciada: elsulfatiazol, la sulfadiacina, la sulfametacina.

Lamentablemente, las sulfamidas a igual que los antibióticos descubiertos posteriormente no tienen acción contra las dolencias producidas por virus. No manifiestan su poder curativo sobre estas entidades ultramicroscópicas y ello se debe, a que son moléculas proteínicas de tamaño sumamente pequeño, únicamente individualizadas a través del microscopio electrónico.

La industrialización masiva de los antibióticos y la introducción de la penicilina como droga activa vino a reforzar la actividad terapéutica de las sulfamidas que se pueden administrar en dosis adecuadas con los antibióticos en casos así prescriptos y mucho más cuando los gérmenes se transforman en antibióticos resistentes.

La alternancia entre ambas drogas resulta de eficacia para bloquear varias enfermedades infecciosas. En buena hora.

Fuente Consultada: 75° Aniversario de LA RAZÓN Historia Viva

Historia de las vacunas Virus y Bacterias Origen y Evolucion Tipos

Historia de las Vacunas – Virus y Bacterias

vacunaLa vacunación consiste en la aplicación de antígenos iguales o similares a los de los agentes infecciosos, desprovistos de las características que les confieren capacidad patógena, pero que conservan la facultad de estimular los mecanismos, inmunológicos. El producto antigénico que muestra esos caracteres se denomina vacuna.

Una vacuna es una suspensión de microorganismos vivos —o fracciones de mismos—, generalmente atenuados o inactivos, cuya administración induce en el receptor inmunidad frente a alguna enfermedad. Las heterovacunascontienen una sustancia ajena al organismo al que se aplican; en las autovacunas, el producto antigénico ha sido extraído del mismo organismo a inmunizar.

Clasificación de las heterovacunas

En función del origen del elemento antigénico, cabe hablar de cinco tipos. En primer lugar, se encuentran las cepas de microorganismos vivos, pero que perdieron su’ virulencia —atenuados—; a continuación, microbios muertos; toxinas producidas u bacterias, que han sido modificadas para que pierdan sus efectos tóxicos (anatoxinas o toxoides) —usadas para combatir el tétanos y la difteria—, pero que mantienen su capacidad de estimular la formación de antitoxinas; fracciones antigénicas del soma microbiano, extraídas de cultivos o del organismo mismo de los portadores, y, finalmente, las vacunas fabricadas por procesos de ingeniería genética.

Según la composición del producto vacunal en su totalidad, hay vacunas monovalentes —las que sólo pueden inmunizar frente a un tipo de agente—; polivalentes, do lo hacen frente a varios tipos de agentes —por ejemplo, los tres tipos de virus d4 polio—; asociadas, que contienen en el mismo producto antígenos desencadenantes de inmunidad frente a procesos varios —por ejemplo, la DTP frente a difteria, tétanos y tos ferina—, y simultáneas, que, aun siendo productos diferentes, se aplican en el mismo momento, incluso por vías distintas; la vacuna de la polio, vía oral, y la DTP, vía parenteral

En los productos biológicos vacunales, además de los antígenos, existen otros componentes: excipiente (agua destilada, suero salino, otros fluidos), preservantes estabilizadores y antibióticos —que inhiben el crecimiento microbiano y evitan el deterioro del producto- o coadyuvantes, que refuerzan la respuesta inmunógena antígeno; por ejemplo, sales de aluminio.

Vías de administración
Las principales vías de administración de las vacunas son:

1. Oral, de interés cuando el antígeno es un agente de ubicación digestiva (virus atenuado de la polio, en tres serotipos; cepa atenuada de tifoidea).

2. Inyección parenteral: a) intradérmica: bacilo vivo de Calmette y Guérin frente a la tuberculosis; bacterias inactivadas frente al cólera; vacuna de virus inactivados de la rabia; b) subcutánea: fiebre amarilla, rubéola, sarampión, todas ellas devirus vivos; triple vírica, a la vez frente a sarampión, rubéola y parotiditis; virus inactivados de tres serotipos frente a la polio; c) intramuscular: toxoide del tétanos; difteria-tétanos, DI y difteria-tétanos-tos ferina, DTP, a base de toxoides y bacterias inactivadas; gripe, de virus inactivados o de componentes víricos; hepatitis B, a base de antígenos producidos por la biotecnología.

3. Escarificación o lesión en las capas más superficiales de la piel, sobre la que se deposita el inóculo (viruela).

4. Nasal.

Las vacunas con coadyuvantes se deben aplicar profundamente en masa muscular, para evitar irritación local, inflamación, formación de un granuloma o necrosis. Para la subcutánea es de elección la cara antero-lateral de la parte superior del muslo en niños pequeños y la zona deltoidea en niños mayores y adultos. Las nalgas se descartan en cualquier grupo de edad, para evitar el riesgo de lesionar el ciático. Si se ponen a la vez más de un preparado vacunal o una vacuna y una inmunoglobulina, se ha de aplicar cada dosis en un sitio diferente.

Contraindicaciones de administración de una vacuna

No se aconseja aplicar cualquier tipo de vacuna en las siguientes situaciones: con fiebre Superior a 38,50C y, en general, ante toda enfermedad infecciosa aguda febril; en niños afectados de trastornos neurológicos evolutivos; frente a casos de hipersensibilidad a los componentes vacunales; en procesos malignos en fase evolutiva, nefropatías agudas, cardiopatías descompensadas, o cuando la mujer se encuentra en estado de gestación.

vivos pueden aumentar su replicación y no deberían aplicarse, salvo excepciones. En las personas VIH positivas se recomienda poner la antineumocócica y la antigripal infección sintomática.

Programas vacunales

Además de las vacunas ya conocidas que se aplican en la práctica, están en investigación las de infección por VIH, hepatitis A, herpes, citomegalovirus, sífilis y enfermedades parasitarias. Estas últimas presentan el problema de la escasez de conocimientos en inmunología antiparasitaria; por otra parte, los agentes no se puede, cultivar in vitro.

Se investiga sobre la toxoplasmosis, el paludismo y la leishmaniosis cutánea o botón de oriente. Algunas están especialmente indicadas ante riesgos profesionales: antitetánica (para lesiones), antitifo-paratífica (en la vida militar), antirrábica (cuidadores de perros), antileptospírica (trabajadores de arrozales), antibrucelosica y anticarbuncosa (en tareas relacionadas con la ganadería). Otras se recomienda” en el caso de viajes a zonas geográficas endémicas, a veces de forma obligatoria) como la de la fiebre amarilla. También se estudian la de la peste, hepatitis B y tifopa ratificas. Últimamente se está relegando la del cólera.

Criterios de implantación

Las vacunas más interesantes lo son porque previenen procesos muy frecuentes o p que conllevan graves consecuencias personales. Una vez disponibles, los criterios de implantación varían. Pueden hacerse obligatorias para todos los habitantes de un país, e interés de la comunidad —como sucede en España actualmente con la vacuna de la difteria—, o a nivel internacional, en determinadas circunstancias —como ante el paso de un país con endemia a otro exento de un proceso, y viceversa—. En otras ocasione son simplemente recomendadas y su uso es estimulado partir de la educación sanitaria En cuanto al campo d acción y el tiempo de aplicación, caben cuatro diseños básicos: de acuerdo con situaciones colectivas especiales y momentáneas, como epidemias; para grupos de riesgo de forma más o menos mantenida, como en el caso de la hepatitis B; ante situación particulares específicas, como viajes o empleos donde existe posibilidad de riesgo infeccioso, y de modo generalizado según un programa previsto para toda la comunidad.

Breve historia de la vacuna:
Fue Edward Jenner quien, en 1796, percibió el provecho que se podía obtener del virus de la vacuna, enfermedad benigna de la vaca. Constató, efectivamente, que los granjeros que ordeñaban las vacas afectadas por ese virus no se contagiaban nunca de viruela, patología frecuente y temible en aquella época. Jenner provocó una respuesta de inmunidad celular mediante la escarificación de la piel humana con un preparado del virus de la vacuna. En menos de dos siglos, la viruela ha sido erradicada.

PasteurSin embargo, fue Pasteur (foto) , gracias a sus vacunas contra las enfermedades animales, el carbunco, el cólera de los pollos, y, sobre todo, la rabia humana, quien sentó as bases científicas de la vacuna, a finales del siglo XIX. lnauguró una era de fructíferas investigaciones en la prevención de las enfermedades infecciosas. La vacuna de Pasteur contra la rabia utilizaba un virus desactivado de manera empírica. Su particularidad radicaba en su capacidad para emplearse incluso después de la infección; el virus de la rabia avanza lentamente por las fibras nerviosas hasta el cerebro, antes de desencadenar la enfermedad, lo que deja tiempo al sistema inmunitario para organizar una respuesta eficaz.

El hallazgo de dos tipos de vacunas contra la poliomelitis supuso un nuevo avance El cultivo de virus en células de riñones de mono, conseguido por John Enders, Permitió la producción en masa del virus para extraer del mismo una vacuna. Jonas Salk elaboró un preparado con virus muerto; por su parte, Albert Sabin utilizó uno virus pero atenuado por pasos en cultivo de células.

En nuestros días, existen dos grandes tipos de vacunas: las vacunas con virus vivos (rubeola, fiebre amarilla) y las vacunas con virus muertos (gripe, polio). En estas últimas se tiende cada vez más a reemplazar el virus completo por fragmentos fabricados mediante ingeniería genética —vacunas en subunidades—.

Así, hoy en día se produce la proteína de superficie del virus de la hepatitis 8, mediante células de hámster o a través de levaduras en las que se ha insertado el gen correspondiente. Estos preparados Sq11 más seguros porque no se corre el riesgo de conservar restos de virus infecciosos, cas0 que puede producirse cuando se procede a través de la inactivación química.

Grandes Plagas de la Historia Pestes en Roma y Grecia Antigua

HISTORIA DE LAS GRANDES PLAGAS EN LA ANTIGUEDAD


pestes en la antiguedad

La Propagación de las enfermedades
Las enfermedades contagiosas son aquellas que se transmiten de un individuo enfermo a uno sano por contacto directo o indirecto. El contagio directo se presenta cuando la enfermedad no se transmite por medio de un agente intermediario, como en el caso de la varicela o la difteria. En el contagio indirecto se requiere de un medio para la propagación de la enfermedad; tal es el caso de la malaria que se propaga por el mosquito anofeles.

El microbio patógeno, causante de la enfermedad infecciosa, requiere de vías de transmisión como son: vía oral, por ingestión de sustancias contaminadas, por ejemplo el cólera; vía respiratoria, por inhalación del aire, como la gripe, vía genital, por contacto sexual, como el SIDA, vía sanguínea, transfusión de sangre, picadura de insectos o mordeduras, así por ejemplo la hepatitis, la malaria y la rabia.

HISTORIA DE LAS PESTES O PLAGAS: A lo largo de la Historia, el hambre, la peste y la guerra han actuado repetidas veces en forma simultánea, desafiando a la humanidad. La conclusión producto de la investigación conjunta de los historiadores junto a los científico,  nos dice sobre la influencia de las pestes en los grandes sucesos de la humanidad, demostrando que aun las naciones y personajes más poderosos han sido afectados fatalmente por las enfermedades. Las plagas minaron el poderío de la antigua Grecia y más tarde el de Roma. La “peste negra”, que asoló a Europa entre los años 1347 y 1352, selló el final del feudalismo y provocó la aparición de sectas y doctrinas divergentes dentro del Cristianismo.

Las enfermedades venéreas bien pueden haber impedido que Enrique VIII tuviera el heredero varón que tan desesperadamente deseaba. También la afección venérea causó la locura de Iván “el Terrible”. En México, la viruela fue el mejor aliado de Hernán Cortes con su lucha contra el imperio azteca y la hemofilia de la reina Victoria no sólo afectó a su descendencia sino que también contribuyó a la caída de la monarquía en Rusia. Cada era, cada época, ha traído progresos innegables contra los males físicos y mentales, pero lo cierto es que con el correr del tiempo la humanidad se ha enfrentado a nuevas e imprevistas amenazas.

La lucha contra la peste
El estudio de la incidencia y la propagación de una enfermedad en amplias poblaciones se denomina epidemiología. Para controlar una enfermedad es importante comprender sus orígenes y su forma de propagación.

Los epidemiólogos modernos, por ejemplo, se esfuerzan por comprender los orígenes y la difusión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y esperan poder llegar algún día a controlar e incluso sanar esta enfermedad mortal. Sin embargo, la comprensión de la naturaleza de una enfermedad constituye una tarea ardua aún utilizando las herramientas más avanzadas de la microbiología y la genética molecular. Imaginemos pues lo difícil que resultaría entonces, hace varios siglos, en los tiempos en los que el saber médico iba poco más allá de la mera superstición. En aquella época, la idea de comprender una enfermedad implacable tenía que parecer imposible.

Éste ha sido el caso de las grandes epidemias de peste que se han sucedido a lo largo de la historia. Mientras que durante la Edad Media (entre los siglos V y XV) la palabra peste se utilizaba indiscriminadamente para describir enfermedades epidémicas, en la actualidad el término se aplica de manera específica a una enfermedad aguda, infecciosa y contagiosa propia de los roedores y de los seres humanos y causada por una determinada bacteria. Sabemos hoy día que la peste bubónica, el tipo de peste más conocido, se transmite por la picadura de un insecto parásito. Otra variedad, la peste neumónica, se transmite principalmente por pequeñas gotas expelidas por la boca y la nariz de individuos infectados. La peste septicémica, otra forma diferente, se puede propagar por contacto directo a través de una mano contaminada. Sin embargo, a mediados del siglo XIV, cuando la enfermedad que entonces se conocía como peste negra llegó a aniquilar hasta una tercera parte de la población europea, los médicos y los científicos fueron totalmente incapaces de descubrir su causa y menos aún de encontrar una forma de curación.

Descripciones de testigos presenciales de la peste
Sintiéndose incapaces de explicar o comprender la magnitud del sufrimiento, algunos observadores sólo consiguieron registrar la devastación causada por la enfermedad. Las descripciones de los testigos presenciales de la peste se remontan al año 541, cuando se declaró la peste en la ciudad de Constantinopla (actualmente Estambul, en Turquía), entonces capital del Imperio bizantino. Procopio, historiador en la corte del emperador Justiniano , describe una epidemia durante la cual “toda la raza humana estuvo a punto de quedar aniquilada”. […]

Ocho siglos más tarde, la peste negra barrió toda Europa, llegando a Italia en 1347. El escritor italiano Giovanni Boccaccio, en su obra clásica El Decamerón, describe casos de peste en Florencia: “En el momento de la aparición de la enfermedad, tanto hombres como mujeres se veían afectados por un tipo de inflamación en la ingle o las axilas que en ocasiones alcanzaba el tamaño de una manzana o de un huevo. Aunque algunos de estos tumores eran más grandes y otros más pequeños, todos ellos recibían la denominación común de ganglios.

A partir de estos dos puntos iniciales, los ganglios comenzaban al poco tiempo a propagarse y a extenderse generalmente por todo el cuerpo. A continuación, las manifestaciones de la enfermedad se transformaban en manchas negras o pálidas extendidas por brazos y muslos o por todo el cuerpo”. En la actualidad los historiadores estiman que una tercera parte aproximadamente de los 80.000 habitantes de Florencia murieron a causa de la peste entre la primavera y el verano de 1348.

Existen también vividas descripciones de la peste correspondientes a la Gran Plaga de Londres que se declaró en esta ciudad en 1665.Tales descripciones fueron recopiladas por el escritor inglés Daniel Defoe en su obra Diario del año de la pesie (1722), que reconstruye aquel desastre. Para describir la rapidez y crueldad con las que se propagó la enfermedad, Defoe narra la historia de una mujer joven que cae enferma con vómitos y “un terrible dolor de cabeza”.

Su madre la examina y confirma lo peor:”examinando su cuerpo a la luz de un candil, inmediatamente descubrió las señales fatídicas en la parte interior de sus muslos. Su madre, sintiéndose incapaz de contenerse, tiró la vela y gritó de una forma tan pavorosa que hubiera bastado para horrorizar al espíritu más firme de este mundo.

En cuanto a la joven, a partir de ese mismo momento se convirtió en un cuerpo moribundo, pues la gangrena que originan los hematomas se había extendido por todo su cuerpo, falleciendo en menos de dos horas”. En otro pasaje del libro, Defoe describe una ciudad sometida a una auténtica pesadilla de sufrimientos: “El dolor de las inflamaciones era particularmente intenso, incluso intolerable para algunos individuos”. La gente corría despavorida por las calles, “delirante y aturdida, a menudo agrediéndose con las manos, tirándose por las ventanas, disparándose un tiro, madres [asesinando] a sus propios hijos presas de la locura”. […] (Fuente: Christopher King)

La viruela fue la primera enfermedad grave eliminada completamente de la faz de la Tierra por la acción voluntaria de la humanidad. Esto sucedió gracias a un proyecto de vacunación aplicado a escala global, financiado y dirigido por la Organización Mundial de la Salud. La confianza en el éxito de la erradicación ha sido tanta que no se vacuna a ninguna persona desde 1983.

Las personas que fueron vacunadas ya no están inmunes, pues los efectos de esta medida preventiva tienen sólo una duración limitada. Alguien no completamente informado podría creer que el virus que produce la viruela ya no se encuentra entre nosotros. Sin embargo, la realidad es que la Organización Mundial de la Salud decidió en 1983 mantener dos pequeñas muestras del virus de la viruela que se guardaron congeladas en dos laboratorios del mundo. Estas muestras virales se conservan en el Centro Federal para el Control de Enfermedades de Atlanta, en los Estados Unidos, y en los Laboratorios Vektor dependientes del gobierno ruso, en Siberia.

En realidad, la única utilidad que tenía el mantenimiento de esas semillas productoras de virus de la viruela eran para su posible utilización en una guerra biológica. Después de un análisis rápido, resulta obvio que la Organización Mundial de la Salud no fue quien decidió mantener esas dos semillas virales, sino más bien que tuvo que ceder a la decisión que tomaron las dos superpotencias, que por ese entonces se encontraban envueltas en el desarrollo de la así denominada Guerra Fría. De cualquier manera, la Organización Mundial de la Salud consiguió el compromiso de las superpotencias para que estas últimas muestras del virus de la viruela fueran destruidas, por incineración, el 30 de junio de 2000,52 compromiso que fue aplazado por tiempo indefinido.

A pesar de que la solicitud de una moratoria para la destrucción del virus suele presentarse basada fundamentalmente en argumentos científicos, en el año 2000 han pesado, con gran fuerza, consideraciones de estrategia militar,53 sobre todo las que tienen que ver con el miedo a lo que podría ser una catástrofe mundial intencional. Lo que sospechan los especialistas de la Organización Mundial de la Salud es que existen países que han cultivado clandestinamente el virus de la viruela.

Así podrían desencadenar una guerra biológica, para la que los restantes países no estarían preparados. Por ello, el miedo a no poder fabricar suficientes vacunas (para lo que se podrían necesitar las muestras resguardadas) ha sido el principal impulso a esta moratoria. Actualmente, y cuando la población de la Tierra se acerca a los seis mil millones de personas, sólo existen 50 millones de vacunas. Una de las consecuencias de la cumbre de la OMS, en Ginebra, ha sido reanudar su fabricación, para aumentar las reservas.

Fuente:
Grandes Pestes de la Historia Cartwright – Biddiss
Ahí Viene La Plaga Mario Lozano