Los Turcos Otomanos

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyucidas Caida de Bizancio

Los turcos eran en origen un grupo de tribus que vivían en Turquestán, en Asia Central. Se dividieron en el sigloVI y se expandieron por Rusia, China, India y Persia. Algunos turcos abandonaron la vida nómada para convertirse en administradores y guerreros mercenarios. Prestaban servicio a los Abasíes, los Fatimíes y a veces llegaban a los puestos ejecutivos más altos. Los turcos selyúcidas, otomanos, mamelucos, búlgaros y jázaros pronto comenzaron a tener gran influencia. También unieron sus fuerzas con los mongoles. Las ciudades turcas de Samarcanda y Bujara crecieron en riqueza y cultura en el periodo islámico.

LA EXPANSIÓN SELYÚCIDA

Los selyúcidas, llamados así porque eran dirigido por un famoso jefe llamado Selchuk fueron una dinastía turca uguz que reinó en los actuales Irán e Iraq así como en Asia menor entre mediados del siglo IX y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia, procedentes del Asia Central, a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes. Son considerados como los antepasados directos de los turcos Occidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. En el siglo X se convirtieron al Islam.

En el este del mar Caspio vivía el grupo turco de los uguz o turcomanos. El grupo selyúcida se separó de los uguz en el año 950 y se desplazó hacia el sur y el oeste. El califa abasí de Bagdad pasaba por dificultades y pidió ayuda a los seiyúcidas. Dirigidos por Tugril Bel, los selyúcida invadieron Persia y hacia el año 1055 ya habían ocupado Bagdad. El califa abasi nombró a Tugril sultán bajo sus órdenes, aunque lo que había hecho en realidad era entregar el Imperio abasí los selyúcidas. De esta forma, los selyúcidas pasaron de ser una simple tribu nómada a convertirse en gobernantes del mundo islámico.

El imperio turco que duró aproximadamente desde 1300 hasta 1922, y durante su mayor extensión territorial abarcó tres continentes, desde Hungría al norte hasta Adén al sur, y desde Argelia al oeste hasta la frontera iraní al este, aunque su centro de poder se encontraba en la región de la actual Turquía. A través del Estado vasallo del kanato de Crimea, el poder otomano también se expandió por Ucrania y por el sur de Rusia. Su nombre deriva de su fundador, el guerrero musulmán turco Osmán (o Utmán I Gazi), que estableció la dinastía que rigió el Imperio durante su historia (también llamada dinastía Osmanlí).

Alp Arslan, el sobrino de Tugril, fue nombrado sultán en 1063. Conquistó Siria y Armenia, y asoló Anatolia. En 1071, el emperador bizantino le desafió. Alp Arslan contrató mercenarios normandos y turcos, y se dirigió hacia Armenia. Los ejércitos se encontraron en Manzikert. Los selyúcidas ganaron simulando haber perdido,salieron huyendo y cuando los bizantinos les persiguieron, se dieron media vuelta y derrotaron al ejército de Bizancio. Los selyúcidas capturaron al emperador bizantino y pidieron una recompensa por él. Esta victoria estableció las bases de lo que más adelante sería el Imperio otomano. Alp Arslan fue un lider compasivo y gobernó sabiamente su imperio. Muchos turcomanos y selyúcidas se desplazaron a Anatolia con su consentimiento.

MALIK SHAH

El Imperio selyúcida alcanzó su máximo poder bajo el gobierno del hijo de Mp Arslan, Malik Shah (1072-1092). Fue un gran protector de las ciencias y de las artes, y construyó hermosas mezquitas en su capital, Isfahan. Su ministro Nizam al-Mulk fue muy respetado como estadista. Durante esta época, los selyúcidas asumieron el control total sobre Anatolia (Turquía), fundando el sultanato de Rum, junto a Constantinopla. A la muerte de Malik Shah, el Imperio selyúcida se fragmentó en pequeños estados y varios sultanatos selyúcidas, mamelucos y kurdos se prolongaron durante el siglo XII, siempre bajo la mirada del califa abasí en Bagdad. Más tarde, en 1220, los mongoles invadieron la zona, ocupando finalmente Bagdad en 1258.

FECHAS CLAVE

950 Los selyúcidas se escinden de los turcos uguz.

1038 Los selyúcidas conquistan Jorasán (Afganistán).

1055 Los selyúcidas conquistan Bagdad.

1071 Los selyúcidas derrotan a los bizantinos en Manzikert.

1072 Momento culminante del Imperio selyúcida.

1081 Fundación del sultanato selyúcida de Rum.

1092 Muerte de Malik Shah. El Imperio selyúcida se fragmenta.

1243 Invasiones mongolas: los selyúcidas se convierten en vasallos de los mongoles.

1258 Los mongoles destruyen el califato abasí.

Los turcos selyúcidas, como los mongoles, eran grandes jinetes. Sus guerreros podían disparar con precisión flechas mientras avanzaban al galope, de pie sobre sus estribos. Esta destreza les permitió sembrar la destrucción en estados más poderosos, a medida que pasaban por Afganistán y Persia en el siglo undécimo, camino de Bagdad, capital decadente de un imperio musulmán anterior fundado por los árabes, y conquistar Oriente Medio.

La Toma de Constantinopla:

Ampliar La Toma De Constantinopla

Tras la toma de Constantinopla en 1453, el Imperio otomano pronto se convirtió en una fuerza importante en Oriente Próximo y en la cuenca del Mediterráneo.

Cuando Constantinopla cayó en manos de Mehmet II (ò Mohamet) en 1453, el Imperio otomano comenzó su edad de oro. A la anterior capital bizantina se le diò el nombre de Estambul, y se convirtió en el centro de un enorme imperio que en su máximo esplendor hacia 1680, se extendía desde Argelia a Persia y desde Hungría a Arabia El Imperio otomano, fundado por Osmán I en 1301, se extendió por Europa en 1389. Los mongolesdetuvieron su expansión durante un tiempo pero, después de la conquista de Constantinopla, Mehmet II se hizorápidamente con doce reinos y doscientas ciudades de Anatolia y de los Balcanes. Después, Salim I conquistaría Siria, Arabia y Egipto entre 1512 y 1520.

SOLIMAN EL MAGNÍFICO (“El Sultán de los sultanes”)

Solimán el Magnifico gobernó el Imperio otomano desde 1520 a 1566. Conquistó Belgrado y Hungría, aunque fracasó en el asedio de Viena, la capital del Sacro Imperio. Posteriormente conquistó Mesopotamia, Armenia y la región del Cáucaso. Los otomanos se hicieron con el control del Mediterráneo oriental y del mar Negro (dominando de esta forma el comercio veneciano y genovés) y también del norte de Africa y Ucrania.

Entre su gente, Solimán era conocido como Qanuni o el Legislador, porque reformó la administración otomana y el sistema legal. Dio forma al Imperio otomano, enriqueciéndolo en todos los aspectos, desde la arquitectura hasta la vida cortesana. Fue un poeta, un erudito y mecenas de las artes, y reconstruyó gran parte de Estambul. (amplia: Soliman el Magnifico)

Soliman el Magnifico nació en 1495 y llegó a ser sultán en 1520. Convirtió al imperio turco en un rico
y vasto dominio musulmán sunita que abarcaba tres continentes.

Los europeos le llamaron Solimán el Magnífico debido al esplendor de su corte y a sus victorias militares en Europa. Éstas incluían una serie de campañas en las que capturó Belgrado, en Yugoslavia, y expulsó a los caballeros cruzados de San Juan de la isla de Rodas en 1522. Obtuvo su mayor victoria en Mohacs, Hungría, en 1526; su asedio de Viena amenazó el corazón de Europa y en 1538 se apoderó de la ciudad sagrada de La Meca. Mientras tanto, la flota turca, bajo las órdenes del pirata Barbarroja (Khayr ad-Din Pasha), atacaba y asolaba las costas de España, Italia y Grecia

Fueron muchas las batallas que libró el gran Solimán. Su poderío en el Medio Oriente era indiscutible. Se hizo dueño de Bagdad, Tabriz, Armenia y Georgia. Lo mismo hizo con Bosnia y Albania. Tan fuerte fue su imperio, que su poderío llegó a ocupar parte del Adriático y el Golfo Pérsico. Y, si alguien duda de lo anterior, el que Solimán fue un gran conquistador, les diré que su fuerza llegó hasta lugares tan remotos como Yemen y la India, donde se conquistaron grandes territorios.

Solimán muere, cansado y enfermo, el 6 de septiembre de 1566, a la edad de 71 años. Durante los 45 años de su reinado comandó personalmente trece campañas, diez en Europa, y tres en Asia. Un hombre que llevara al imperio otomano a su máxima extensión y se convirtiera en el más grande y famoso de los sultanes: Solimán «El Magnífico».

LAS GUERRAS MUSULMANAS

Solimán realizó tres campañas en Oriente contra el Imperio persa de los safawíes. Fue una guerra entre musulmanes, entre los sufíes otomanos y los chiles persas. Aunque Solimán se apoderó de Bagdad, la frontera oriental del Imperio nunca estuvo segura. Las guerras entre los dos imperios se prolongaron durante todo el siglo XVI y acapararon la atención de los otomanos, que de este modo no continuaron avanzando en Europa.

EL INICIO DE UN LENTO OCASO

Cuando Solimán murió, su hijo Selim II fue elegido sultán. La derrota en Lepanto, en 1571, contra una alianza de países católicos gobernados por Felipe II (imagen) , pondría el freno definitivo a la expansión otomana. Selim disfrutó de una vida regalada mientras sus ministros y generales gobernaban el Imperio. Los otomanos no eran muy numerosos; dependían de la captura de esclavos rusos y norteafricanos, y reclutaban a uno de cada cinco muchachos de sus territorios europeos para prepararlos como administradores y soldados. El pueblo vivía tranquilo siempre y cuando fuera obediente y pagara los impuestos, y nadie era obligado por la fuerza a convertirse al islamismo. Los otomanos confiaban el comercio a griegos, armenios, venecianos y otros extranjeros, de tal forma que el Imperio otomano tenía un carácter muy internacional. Sin embargo, al llegar el siglo XVII el Imperio se encontraba en el comienzo de una larga y lenta decadencia.

La mayor victoria de Solimán se produjo en la batalla de Mohacs en 1526 cuando se enfrentó con el ejército húngaro. Su ejército fue capaz de vencer a una alianza de naciones centroeuropeas y mató al rey de Bohemia.

El fracaso de Solimán en su intento de capturar Viena, la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1529, le impidió invadir Alemania y Europa central. De esta forma se detuvieron los avances otomanos. El uso de cañones era una novedad bastante reciente en las guerras.

Convivencia con los otomanos: La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo quince, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar. Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

FECHAS CLAVES

1453 Los otomanos de apoderan de Constantinopla

1469 Conquistan Grecia, Servia y Bosnia

1512 a 1520 Selim I toma Siria, Arabia y Egipto

1522 Soliman arrebata Rodas a los caballeros de San Juan

1526 Batalla de Mohacs; conquista de Hungria

1529 Asedio de Viena (Fracaso)

1534 Solimán se apodera de Bagdad y de Armenia

1538 Solimán se apodera de la ciudad sagrada de La Meca

1540 en adelante Florecimiento de la cultura atomana

1566 Muerte de Soliman

1571 Derrota turca en Lepanto

1600 El imperio comienza su lenta decadencia

PARA SABER MAS…

EN EL SIGLO XII, el imperio bizantino se extendía desde el Danubio hasta Creta, y desde Italia hasta Siria. La capital, Constantinopla, era el centro del comercio entre este y oeste. Sin embargo, el imperio bizantino estaba amenazado por el avance de los turcos otomanos, que invadían Asia Menor.

TURCOS SELUCIDAS En 1071, los turcos selyúcidas o selúcidas  derrotaron a un gran ejército bizantino en la batalla de Manzikert, en Turquía. Fue un golpe tan duro para los bizantinos que llegaron a solicitar la ayuda del papa.

IMPERIO LATINO
En 1204, los cruzados europeos, a los que Constantinopla había pedido ayuda, saquearon la capital y establecieron un breve “imperio latino”, que duró sólo 57 años. A pesar de ello, Constantinopla estaba indefensa ante el creciente poder de los turcos otomanos.

AUGE DEL PODER OTOMANO Los otomanos habían sido una tribu nómada. Después de las conquistas selyúcidas, se establecieron en Anatolia (act. Turquía). Bajo el mandato de Osmán (1258-h. 1326), estos turcos musulmanes conquistaron más tierras. En 1346, un aspirante al trono bizantino solicitó la ayuda otomana para derrotar al emperador. Gracias a esta alianza los otomanos obtuvieron Gallipoli, su primer asentamiento en Europa.

INTRIGAS
Mientras tanto, las ludias de poder en Constantinopla eran tan complejas, que la palabra “bizantino” ha pasado a adjetivar sabotajes y conspiraciones. Muchas veces los emperadores eran torturados y asesinados a manos de sus sucesores. Como mínimo 29 de los 88 emperadores de Bizancio murieron violentamente, con frecuencia a manos de sus propios parientes.

CAÍDA DE CONSTANTINOPLA
A mediados del s. XV, Constantinopla estaba rodeada por los otomanos; era una capital sin imperio. En 1453, después de un sitio que duró 55 días, el sultán Mehmet II (1432-81) hizo su entrada triunfal en la ciudad, que pasó a llamarse Estambul.

EFECTOS EN EUROPA
La caída de Constantinopla influyó en Europa occidental de varias maneras. Los eruditos bizantinos que se refugiaron en Occidente contribuyeron al Renacimiento europeo. Por otra parte, la búsqueda de nuevas rutas marítimas hacia las Indias por parte de los europeos se debió en cierta medida al brusco cese del comercio terrestre entre Este y Oeste.

TOLERANCIA OTOMANA
Los nuevos caudillos de Constantinopla fueron más tolerantes que los bizantinos. Estambul pasó a ser una ciudad musulmana, pero los habitantes cristianos y judíos podían practicar sus religiones con libertad. Estambul acogió a muchos refugiados musulmanes y judíos que huían de España, debido a la intolerancia religiosa de los Reyes Católicos.

CRONOLOGÍA DEL IMPERIO

——— H. 1300———
Pueblos de Asia central al mando de Osmán I, primer sultán del imperio otomano, emigran a Oriente Medio y se
establecen en Anatolia (la actual Turquía).
——— H. 1350———
Los otomanos atacan las tierras adyacentes, particularmente las que pertenecen a sus enemigos naturales,
los cristianos bizantinos.
——— H. 1450———
Los otomanos controlan ya la mayoría del territorio que había pertenecido al imperio bizantino durante más de 1.000 años. Grecia, Bosnia, Albania y Bulgaria a partir de entonces quedan en manos otomanas.
———1453———
Entre 100.000 y 150.000 soldados otomanos turcos toman Constantinopla, la capital del imperio bizantino. Los cristianos resisten durante 54 días.
———1526———
El sultán más poderoso de todos, Solimán I el Magnífico, cosecha su victoria más importante en Hungría al vencer al ejército húngaro en la batalla de Mohacs y matar a Luis II de Bohemia y Hungría.
———1529 ———
Durante la expansión del imperio, tropas otomanas, a las órdenes de Solimán I, llegan hasta Viena, pero no logran
conquistarla.
———1571———
Los otomanos, liderados por Selim II, pierden la esperanza de controlar el Mediterráneo al ser derrotados
en la batalla de Lepanto. La flota cristiana española de Felipe II, al mando de Juan de Austria, vence a la armada
otomana en tan sólo tres horas.
———1683 ———
Tropas austríacas y polacas devuelven el ataque que realizaron los otomanos a Viena, lo que pondrá fin a la expansión del imperio otomano.
——— H. 1685———
El imperio otomano perderá poder progresivamente a lo largo de los 200 años siguientes. Muchas de las naciones
dominadas irán consiguiendo la independencia. Los gobiernos corruptos y los sultanes débiles también contribuyen a la decadencia del imperio.
———1908———
Un grupo de oficiales del ejército otomano, conocidos como “Jóvenes turcos”, se subleva en demanda
de un gobierno más liberal.
———1914-18———
El imperio otomano apoya a los alemanes en la I guerra mundial. Los alemanes son derrotados en 1918.
———1922 ———
Tropas capitaneadas por el héroe militar Mustafa Kemal (más tarde llamado Kemal Atatürk) se hacen con el control del gobierno y suprimen el sultanato.
———1923 ———
Durante el mandato de Kemal, el imperio otomano llega a su fin y pasa a ser  la república de Turquía. Kemal se erige en primer presidente de la república.

Caída Imperio Romano de Oriente:La Toma de Constantinopla por los turcos

Caída Imperio Romano de Oriente

Mientras que en Europa Occidental el feudalismo decaía con la afirmación de los monarcas nacionales, en Europa oriental se sentía la amenaza de nuevas invasiones procedentes de Asia, que reiteradamente pretendían conquistar también el Imperio Bizantino.

En el siglo XII, los mongoles, pastores guerreros y nómades del Norte de China, organizaron un importante imperio que se extendió por Rusia, Siria y el Norte de India. Su fundador fue Gengis Kan (1154-1227), guerrero y conquistador de temible fama por las devastaciones que sembraba a su paso.

En el siglo XIII, el emperador Tamerlán logró la conquista del resto de India, Persia. Mesopotamia y Asia Menor. Gran importancia para la historia del Medioevo occidental tuvo la irrupción de otro pueblo asiático: los turcos. Procedentes del Turquestán, el pueblo turco había descendido en el siglo IX al califato de Bagdad., donde se asenté. Con el tiempo, los turcos lograron derrocar a la dinastía de los Abásidas y fundar la propia con Otmán I, el Victorioso.  Por él se conoció a los turcos con el nombre deotomanos.

Los turcos otomanos habían surgido como un pequeño estado en el Noroeste de Anatolia, tras el hundimiento del sultanato Rum. Reciben su nombre de su organizador, Otmán I, y consiguieron unidad y fuerza a las órdenes de Orján, el hijo de Otman. Su empuje se debió en parte al apoyo de los “gazi”, guerreros musulmanes que practicaban la jihad (la guerra santa se denomina en turco “gaza”), dispuestos a luchar contra el imperio bizantino.

A partir de allí comenzaron una expansión que los llevó en el siglo XV a poseer vastos territorios en Europa. Asia y África. En 1453, su objetivo fue lograr una nueva capital. Para ello, se dirigieron a Constantinopla y la conquistaron luego de dos meses de resistencia.

La Toma de Constantinopla Caida de Bizancio

Mohamed II

Al comenzar el siglo XV el imperio Bizantino estaba reducido a la ciudad de Constantinopla y a una pequeña área al norte de ella. Los turcos rodearon Constantinopla y pidieron su rendición, pero los turcos no pudieron mantener el asedio por haber sido atacados por el conquistador mongol de Asia Central Tamerlán Timur (1402). Finalmente en 1453 el sultán Mohamed II conquistó Constantinopla.

Mohamed II convirtió a la ciudad en nueva sede de su residencia y la llamó Estambul. De esta manera, luego de diez siglos de supervivencia., desapareció el Imperio Romano de Oriente. Su caída fue elegida por los historiadores como hito para determinar el fin de la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna. Los bizantinos sobrevivientes, al emigrar a Occidente, llevaron consigo la tradición cultural grecorromana que se había conservado en Constantinopla y contribuyeron a despertar uno de los sucesos más importantes de a modernidad: el Renacimiento cultural y artístico de los siglos XV y XVI.

CONSECUENCIAS DEL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE

Con la toma de Constantinopla por los turcos, en 1453, las relaciones comerciales de Europa con Asia se tornaron muy difíciles. Hasta entonces, las caravanas traían las mercaderías desde Oriente hasta el Mediterráneo oriental y el mar Negro, donde navíos genoveses y venecianos iban a buscarlas.

El virtual monopolio de Venecia y Genova sobre ese comercio hizo que el interés de otros pueblos se volcase hacia el descubrimiento de un nuevo camino para llegar a Oriente. En Portugal comenzó a desarrollarse el arte de la navegación: se construyeron carabelas, se estudiaron los portulanos. El objetivo era contornear el África para llegar a la India.

El primer paso final es dado por Bartolomé Días, quien en 1487 dobla el cabo de Buena Esperanza. Colón, por el contrario, piensa en llegar al Asia navegando siempre hacia el oeste. Consigue ayuda en Castilla y, en 1492, hace el viaje que lo trae a América. Dos años después, se establece el Tratado de Tordesillas entre los Reyes Católicos y el rey de Portugal, fijando una línea a 370 leguas al oeste de Cabo Verde: España quedaría con las tierras al oeste de esa línea, Portugal con las del este.

En 1498, el navegante Hernando de Magallanes costea la América del Sur, llega al Pacífico y la expedición, al mando de Juan Sebastián Elcano, completa el primer viaje de circunnavegación. En ese ciclo de grandes viajes, ingleses, holandeses y franceses también se hacen presentes, aunque con hechos menos notables.

Historia de los Paises Bajos Guerras Contra España Siglo XVII

Historia de los Países Bajos
Guerras Contra España

Los Países Bajos eran una pieza clave para la corona de España. Pero la compleja situación política dio lugar a revueltas por motivos sociales, económicos y religiosos. A finales del s. XVI, después de su ruptura con España, las siete provincias reformadas del norte de los Países Bajos siguieron una línea política propia. Formaron una unión republicana de cuyo gobierno se encargaban Estados Generales que reunían a las figuras dominantes de cada provincia.

Holanda, a causa de su riqueza, ocupaba el lugar preponderante. Y dio su nombre al conjunto del país. Varios factores contribuyeron al auge económico de las provincias: su situación geográfica constituye la plataforma giratoria del comercio marítimo; heredan la actividad de las ciudades flamencas arruinadas por la guerra; atraen a numerosos exiliados reformistas que representan a menudo una mano de obra muy bien cualificada; y finalmente, el espíritu calvinista ve en la consagración del trabajo mediante el enriquecimiento la manifestación propia de la gracia divina.

HISTORIA: Desde la caída del Imperio de Carlomagno en el siglo IX, los Países Bajos, formados por diecisiete provincias en lo que hoy es Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (Holanda), estaban fragmentados como posesiones de diversas familias.

carlo v de españaEn los siglos XIV y XV, los duques de Borgoña, Felipe el Calvo y Juan Sin Miedo, se anexionaron Flandes (Bélgica) y los Países Bajos. Estas tierras permanecieron bajo control de Borgoña hasta que Carlos V, heredero de las tierras borgoñonas y miembro de la dinastía Habsburgo, las convirtió en posesiones españolas en 1516. Esto no satisfizo a los flamencos, que defendieron los privilegios locales ante lo que consideraban una intromisión del poder centralista de España.

felipe ii de españaEn 1555 Carlos V legó los Países Bajos a la rama española de la Casa de Austria (Habsburgos). El nuevo rey, Felipe II, adoptó una política impositiva que desagradaba a las fuerzas de la región, y les negaba participación en el gobierno, como ocurría anteriormente a través de los Estados Provinciales y Estados Generales.

Surgieron también problemas de orden religioso: Felipe quería mantener e imponer el catolicismo, pero buena parte de la población había adherido a la Reforma. Resistió la marea protestante e intentó tener un completo control. Envió al duque de Alba como gobernador de los Países Bajos con órdenes de acallar con firmeza cualquier oposición.

El duque de Alba ejecutó a dos líderes del movimiento independentista e incrementó los impuestos, lo que dio lugar a las revueltas dirigidas por Guillermo de Orange.

guillermo de orange Durante estos enfrentamientos los independentistas usaron tácticas de guerrilla, como la inundación de las tierras bajas, para evitar el movimiento de las tropas españolas, que sin embargo llegaron en 1576 a Amberes, uno de los puertos más ricos de Europa.

La guerra de liberación comienza en 1566, bajo el mando de Guillermo de Orange (imagen izq.) , que recluta un pequeño ejército para enfrentar a las tropas españolas de represión enviadas por el rey y comandadas por el Duque de Alba primeramente, y después por Requeséns y por Alejandro Farnesio.

Se suceden las batallas hasta que, en 1581, las siete provincias del norte, congregadas en la Unión de Utrecht, declaran la independencia. (En 1579 las diez meridionales -católicas-habían constituido la Unión de Arras).

La lucha prosigue hasta después de la muerte de Guillermo de Orange, en 1584. En 1648 los Tratados de La Haya y de Westfalia ratifican la autonomía del país (las provincias meridionales quedan unidas a España).

Después que Felipe II, en represalia, cierra el puerto de Lisboa a los mercaderes holandeses, éstos buscan su propio camino hacia las Indias. Se inicia así una serie de viajes, exploraciones y conquistas coloniales que proporcionan a los Países Bajos independientes ricos dominios (en Indonesia, en el Caribe, etc.).

LUCHAS E INDEPENDENCIA
Muchos comerciantes y banqueros se habían desplazado a Amsterdam y habían convertido esta urbe en una hermosa ciudad defendida por canales y una pujante armada. Desarrollaron la banca, la industria y el comercio moderno, convirtiendo a la ciudad en uno de los principales centros protestantes. El enfrentamiento por la independencia era a la vez una guerra religiosa y una lucha entre los modernos burgos urbanos de los Países Bajos y la tradicional jerarquía real de España.

Aprovechando que España estaba entonces empeñada en diversas guerras contra Francia, Inglaterra y los otomanos, en 1579, bajo el liderazgo de Guillermo de Orange, siete provincias protestantes del norte fundaron la Unión de Utrecht, que supuso la constitución en 1581 de una república independiente: las Provincias Unidas (entre las que se encontraba Holanda].
Los ejércitos españoles siguieron controlando las provincias católicas del sur (Flandes, en la actual Bélgica).

En 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años, pero hasta 1648 España no reconoció oficialmente la independencia de las Provincias Unidas.

Con la independencia llegó la división interna, pues había dos principales centros de poder político en este nuevo estado. Cada provincia tenía un funcionario (estatúder), responsable de la conducción del ejército y el mantenimiento del orden. Comenzando con Guillermo de Orange y sus herederos, la casa de Orange ocupó la función de estatúder en la mayoría de las siete provincias y favoreció el desarrollo de un gobierno centralizado, con ellos mismos como monarcas hereditarios.

Los estados generales, asamblea de representantes de cada provincia, se opusieron a las ambiciones de los Orange ; defendieron una forma de gobierno descentralizada o republicana. La gran parte del siglo XVII las fuerzas republicanas estuvieron bajo control. Pero en 1672, agobiadas por la guerra contra Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas acudieron una vez más a la casa Orange, quienes establecieron un régimen monárquico en la persona de Guillermo III (1672-1702).

La historia holandesa en el siglo XVII es extraordinaria por la relativa facilidad con que los holandeses cambiaban de una tuse de poder a otra, de acuerdo con sus necesidades internas y externas. La muerte de Guillermo III, acontecida en 1702, y el hecho de no haber dejado herederos directos, permitió a las fuerzas republicanas tomar el control de nuevo. La República Holandesa no se vería nuevamente amenazada otra vez por las fuerzas monárquicas.

En el siglo XVII, bajo la prominencia de los holandeses, subyacía la prosperidad económica —alimentada por eL papel de Holanda mino transportadora del comercio europeo—. Sin embargo, la guerra resultó desastrosa para la República Holandesa. Las dos guerras anglo-holandesas de las décadas de 1650 y 1660, la guerra contra Francia e Inglaterra, de la década de 1670 y su apoyo a Inglaterra en contra de Francia, en la Guerra de la Sucesión Española, pusieron cargas pesadas sobre las finanzas y la mano de obra holandesas. La navegación inglesa comenzó a desafiar la supremacía comercial holandesa y, en 1715, los holandeses sufrieron una decadencia económica grave.

AMSTERDAN EN EL SIGLO XVII: A comienzos del siglo XVII Amsterdam había sustituido a Amberes uno la capital financiera y comercial de Europa. En 1570 Amsterdam tenía 30 000 habitantes; para 1610, ese número se había duplicado a medida que los refugiados arribaban, provenientes sobre todo de los Países Bajos españoles.

En 1613 este vertiginoso crecimiento provocó que el gobierno de la ciudad aprobara un “plan de expansión urbana”, que ampliaba el territorio de la ciudad de 500 a 1800 acres a lo largo de la construcción de tres grandes canales. Los  constructores acondicionaban lotes para levantar altas casas, y con facha das estrechas —que caracterizaron a la ciudad— haciendo penetrar columnas de madera a través del lodo para que se asentaran en la arena firme del subsuelo.

A su vez, los canales hicieron posible que los hombres de negocios utilizaran los pisos superiores de sus casas como almacenes para sus bienes. Los artículos, transportados en pequeños botes, eran alzados en bloques hasta las ventanas superiores de estas habitaciones, y unos aparejos los sujetaban a los gabletes de los techos. La expansión física de Amsterdam pronto se vio alcanzada por su población, a medida que la ciudad crecía de 100 000 habitantes, en 1610, 200 000 en 1660.

La exuberante ampliación que Amsterdam experimentó en el siglo XVII se basó en el nuevo papel de la ciudad como centro financiero y comercial de Europa; pero, ¿qué hizo esto posible? Fue una cosa: los mercaderes de Amsterdam contaban con una vasta flota, que en su mayor parte utilizaron para la lucrativa actividad de la captura del aréneme del mar del Norte. Los navíos de Amsterdam también fueron importantes transportadores de productos provenientes de otros países. La invención holandesa llamada fluyt (nave de calado poco profundo y de gran capacidad), les permitió transportar enormes cantidades de cereales, madera y hierro.

Los mercaderes de Amsterdam descargaban sus mercancías en la plaza Dam, donde todos los bienes que pesaban más de cincuenta libras eran registrados y cuya calidad se probaba. La cantidad de bienes que arribaba a Amsterdam hizo que pronto la ciudad fuese encrucijada para muchos productos europeos importantes. Por supuesto,

Amsterdam fue el principal puerto para las compañías comerciales de las Indias Orientales y Occidentales. Además, las industrias de la ciudad transformaban las materias primas importadas en bienes terminados, lo cual convirtió a Amsterdam en un reconocido productor de ropa de lana, productos con base en azúcar refinada y tabaco, así como de cristal, cerveza, papel, libros, joyería y productos de piel. Parte de la riqueza de la ciudad se debía a ganancias de la guerra: en 1700, Amsterdam fue el principal proveedor de bienes militares de Europa. Sus fábricas de pistolas tenían clientes por todo el continente.

Un tercer factor de la prosperidad de Amsterdam fue su importancia como centro financiero. Las ganancias de las actividades del comercio brindaban grandes cantidades de capital para la inversión. Su papel financiero se facilitó en gran medida con la fundación en 1609 del Banco de Intercambio de Amsterdam, el banco público más grande del norte de Europa. Asimismo, la ciudad fundó la Bolsa de Valores de Amsterdam para llevar a cabo la especulación de bienes.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

¿Es Holanda una tierra de refugio?
La tolerancia religiosa y política de que dan muestras las Provincias Unidas convertirán a este país, desde el s. XVI hasta el XIX, en un lugar de refugio privilegiado. Allí encontrarán amparo, primero los protestantes perseguidos de Alemania y Francia, y después los puritanos ingleses, los anabaptistas. En algunas provincias, estos refugiados constituyen la mitad de la población. También los filósofos, perseguidos tanto por las Iglesias como por el poder, encontrarán allí una inapreciable acogida, y la libertad que impera en la prensa y la edición hará de este país un hogar- ardiente de la cultura europea.

¿Dónde reside el secreto de su prosperidad?
Fundamentalmente en el trabajo de los hombres. El suelo del país es pobre y la tierra ha de serle ganada al mar. La fortuna de Holanda habrá de constituirse sobre la industrialización y el comercio. La industria textil, la construcción naval, las industrias alimenticias, en particular la fabricación de cerveza, los molinos de grano o de aceite y las papeleras constituyen los elementos esenciales de la actividad económica. Los refugiados enriquecen las técnicas locales con su particular «savoir-faire».

¿Cómo se desarrolla su cultura?
La atmósfera de libertad que reina en Holanda, las necesidades tecnológicas del desarrollo y la afluencia al país de extranjeros emprendedor-es provocan el florecimiento de una cultura que es, a la vez, muy peculiar y muy cosmopolita. Allí es donde Descartes y Spinoza renuevan la filosofía. Pero el mismo pueblo, a través del teatro, las kermesses y las fiestas religiosas ofrece una representación de la vida hecha a su imagen. De esta cultura popular se alimenta la gran escuela de pintura de la que Rembrandt o Vermeer son las figuras más destacadas.

¿Es poderosa la flota?
Los puertos, encargados sobre todo de negociar con el comercio francés e inglés, son en el s. XVII los más prósperos de Europa. Los holandeses, a pesar de la hostilidad inglesa, reinan en los océanos en lo referente a la pesca y al transporte. A comienzos del XVII empieza la gran aventura oriental: dueños del Cabo de Buena Esperanza, navegan hacia la India, Asia del Sudeste y China. Pero no se preocupan apenas de colonizar. Su único objetivo es establecer bases navales que les permitan comerciar con los indígenas.

¿De qué sirven los pólderes?
Son trozos de tierra conquistados al mar, ya que las provincias de Holanda y Zelanda se encuentran por debajo del nivel del mar y están constantemente amenazadas por- las grandes mareas. Desde la Edad Media, se habían construido diques para proteger las regiones expuestas. En el s. XVII, la lucha contra el agua adopta grandes proporciones: se desecan las zonas de aguas muertas, se construyen barreras, se protegen las dunas. Las tierras así desecadas se cubrirán de jardines y vergeles, símbolos de la victoria del pueblo sobre los rigores de la Naturaleza.

Fuentes Consultadas:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
50 Cosas Que Debe Saber de la Historia Mundial Hugh Williams
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 19
Grandes Personajes de la Historia Universal

El Imperio Otomano Turco Caida de Constantinopla Caida de Bizancio

Desde finales del siglo X, Asia Menor, corazón del imperio bizantino, se vio invadida por sucesivas oleadas de nómadas turcos. Un siglo más tarde, tras la desastrosa derrota infligida a los ejércitos bizantinos en Mantzikert (1071), los turcos seliúcidas eran dueños de las llanuras de Anatolia. Pronto se las disputaron las hordas mongólicas de Gengis Kan, y tuvieron que pedir ayuda a otras tribus turcas. Ertogrul, caudillo de la tribu establecida en Sogut, les ayudó a rechazar el avance mongol, por lo que recibió en recompensa zonas de pastos de verano e invierno para los rebaños tribales.

El término “otomano” u “osmanli” proviene de Osmán, hijo de Ertogrul, y todos los reyes de la dinastía otomana fueron descendientes directos suyos. Los osmanlies nunca se llamaron a sí mismos turcos, ya que ésta era una apelación peyorativa que se aplicaba a los pastores nómadas y campesinos del Asia Menor, pero tales fueron precisamente los orígenes de su sociedad.

El primer periodo de la historia otomana supuso la transformación de los reyezuelos nómadas en poderosos autócratas de hábitos progresivamente sedentarios. A fines del siglo XIII, los otomanos abarcaban ya un vasto territorio conquistado a partir de su base de Brusa.

Sus ataques se dirigían sobre todo hacia el oeste, ya que, en el este, Anatolia se hallaba desgarrada por pequeñas guerras tribales que no eran aún capaces de controlar. Los restos del territorio bizantino en torno al mar de Mármara constituían una zona de conquista mucho más prometedora.

El imperio bizantino se encontraba en una posición desesperada. Si bien los bizantinos habían recuperado Constantinopla tras su ocupación, en 1204, por los soldados de la cuarta cruzada, tal triunfo no podía en modo alguno compensar la pérdida, ante el avance turco, de las tierras centrales del Asia Menor, que habían sido la fuente de hombres y alimentos de que se nutría Bizancio.

A mediados del siglo XIII, los bizantinos se aferraban desesperadamente a la fértil franja costera del Asia Menor occidental. El apogeo del poderío otomano dio al traste con esta situación: la ciudad de Brusa cayó en manos de los turcos en 1326, y Nicea y Nicomedia en 1329 y 1337 respectivamente. A mediados de siglo, las ciudades ribereñas del mar Negro constituían los únicos bastiones bizantinos en Asía Menor.

La conquista de los Balcanes A Orján (1326-1362), hijo de Osmán, se debieron las primeras victorias militares contra Bizancio, y fue asimismo durante su reinado cuando se verificó la más importante transformación de la estrategia osmanli. En 1345, los bizantinos cometieron el error de contratar a mercenarios otomanos e instalarlos en la península de Gallípoli, en Tracia, y alrededor de la propia Constantinopla.

Estos soldados no tardaron en rebelarse contra la autoridad bizantina y formaron el núcleo de los ejércitos que iniciaron una rápida y sanguinaria conquista de los Balcanes. Soleimán (o Solimán)Pachá, hijo de Orján, dirigió un ataque a la ciudad de Gallípoli, y su hermano Murat I(1363-1389) tomó las ciudades tracias de Adrianópolis y Filipópolis, cortando de este modo la comunicación por tierra entre Constantinopla y el resto de Europa. Este fue el primer paso de una prolongada campaña que terminaría con la estrangulación de la capital del imperio.

Constantinopla sobrevivió cien años más gracias a la solidez de sus fortificaciones y a la tenacidad de sus defensores. Mientras tanto, los otomanos se adentraban cada vez más en Europa. En el siglo xiv, destruyeron el antiguo reino de Servia y a finales dclxv habían llegado con sus incursiones hasta Grecia y el sur de los Balcanes. Pronto abandonaron el avance hacia el oeste, pues una nueva y temible amenaza se precipitaba sobre el imperio desde Oriente.

En 1402, Timur, el gran guerrero mongol, invadió Asia Menor. Sus ejércitos llegaron hasta Sivas, en Anatolia, y los otomanos hubieron de retirar velozmente sus tropas de Europa para combatirlos. El sultán Bayaceto (1389-1402) se enfrentó a los mongoles en Ankara y sufrió una desastrosa derrota.

Todas las ambiciones que los otomanos albergaban de extender sus territorios por Asia Menor quedaron frustradas, y los bizantinos pusieron sus ojos en Timur para lograr una liberación temporal. Durante los cincuenta años siguientes, los osmanlies gozaron de una suerte variable. Mohamed 1 el Restaurador (1402-21) consiguió reparar los daños causados a los ejércitos otomanos por Timur, y derrotó a sus hermanos rivales, Soleimán, Isa y Musa, quienes, con toda la ayuda que los bizantinos podían prestarles, izaron el estandarte de la rebelión en las tierras otomanas de Europa. El reinado de su hijo, Murat 11(1421-1451) se vio también perturbado por rebeliones.

Los bizantinos apoyaban a Mustafá, supuesto hijo de Bayaceto, en su lucha por hacerse con el poder, en tanto que, en la frontera septentrional del territorio otomano, el voivod (señor) de Transilvania, Juan Hunyady, se levantaba contra los osmanlíes en Hungría. Pero tales obstáculos a la expansión del poderío otomano fueron poco duraderos. En 1453, Mohamed II (1451-81) logró el mayor triunfo de la historia temprana del imperio osmaali:la conquista de Constantinopla.

La caida de Constantinopla: La conquista de la capital bizantina era una una ambición de los sultanes otomanos, y Mohamed II preparó el asalto final con sumo cuidado. Las ciudades y los campos de Tracia estaban ya bajo dominio otomano, de manera que la principal tarea del sultán era cortar las entradas marítimas a Constantinopla. Se elevaron sendas fortalezas a ambos lados del Bósforo para impedir la llegada de cualquier ayuda procedente del norte, particularmente de Rusia. Naves otomanas patrullaban el mar de Mármara para rechazar posibles refuerzos de Occidente. Pese a tales preparativos, es dudoso que Constantinopla, la ciudad que había salido victoriosa de todos los asedios a que se la había sometido durante mil años, hubiera caído de no haberla abandonado a su suerte el resto de Europa.

Las rivalidades religiosas entre la iglesia romana y la bizantina, el recuerdo de la ocupación latina de Constantinopla en 1204, y los largos años de competencia comercial con las ciudades italianas, son otras tantas razones que explican el poco entusiasmo demostrado por ayudar a los bizantinos. Al comenzar a hacerse insoportable el asedio otomano, en 1452, el emperador de Constantinopla, Constantino XI, lanzó un último y desesperado llamamiento a Occidente. La respuesta que recibió fue el envío, por parte del papa, de un exiguo ejército de 200 hombres, y de 3000 soldados genoveses por parte de una ciudad temerosa de una mayor expansión turca en el Mediterráneo. La caída de Constantinopla se produjo el 29 de mayo de 1453. Un asalto otomano simultáneo por tierra y por mar logró abrir una brecha en las murallas; el último emperador bizantino pereció luchando valientemente al frente de sus tropas. Al día siguiente, la gran <a style="color: #008080;" href="http://historiaybiografias.com/santa_sofia” target=”_blank”>iglesia de Santa Sofía quedó transformada en mezquita. Mohamed proclamó que la ciudad, que pasó a llamarse Estambul seria su nueva capital.

El reinado de Soleimán el Magnifico (1520-1566) supuso el apogeo del Estado osmanlí. No sólo se llevaron a cabo victoriosas campañas para extender el imperio, sino que la administración otomana alcanzó su mayor eficacia. Existían dos áreas principales de expansión: Hungría y el Mediterráneo. Soleimán atacó primero por tierra. En 1521 tomó Belgrado, controlando así la ruta norte-sur a través de los Balcanes. Cinco años más tarde, tras haber diezmado a la nobleza húngara en la batalla de Mohacs (1526), tomó Buda. Hungría quedó incorporada al imperio en 1541, permanece en su seno durante más de cien años  de las grandes campañas, Solimán mismo la realización de continua en Ucrania y Polonia para cap: elemento imprescindible de la otomana.

Piratas del Mediterráneo Fue en el Mediterráneo donde los países del Occidente europeo se encontraron cara a cara con el imperio osmanli. Mediante la ocupación de los astilleros de Constantinopla y de los bosques de los Balcanes, los otomanos se convirtieron rápidamente en una de las grandes potencias marítimas. Además de librar grandes batallas navales, los piratas, o corsarios, que, al mando de capitanes tan famosos como Jaireddin Barbarroja y Dragut Rais, ambos al servicio de Soleimán, atacaban a los barcos europeos desde sus bases en la costa norteafricana, constituyeron una seria y permanente amenaza para el comercio occidental. Una a una, las islas mediterráneas que estaban en manos occidentales fueron cayendo en poder de los otomanos, quienes llegaron a saquear ciudades situadas tan a poniente como las de Cataluña. Hasta la gran batalla naval de Lepanto (1571) no disminuyeron los ataques osmanlíes a lo largo y ancho del Mediterráneo.

La organización del Estado otomano se manifestó en su más alto nivel de eficacia y elaboración durante su época de esplendor, en los siglos XV y XVI. Tal como indica el constante uso de su patronímico, los otomanos se consideraron siempre superiores al resto de los pueblos turcos, y tal exclusividad explica en parte su gran dependencia de los esclavos, tanto en el ejército como en la administración. Los primeros triunfos militares fueron obtenidos por los temibles jenizaros, un cuerpo de esclavos cuya lealtad al sultán era, al menos entonces, total. Se les reforzaba con caballeros de Anatolia, cada uno de los cuales recibía una propiedad (timar) a cambio de sus servicios. Estas tierras no podían legarlas a sus descendientes, impidiéndose así el desarrollo de una aristocracia terrateniente que pudiera, con el tiempo, competir con el poderío del sultán. La mayor parte de los hombres con que los otomanos nutrían sus gigantescos ejércitos eran esclavos capturados más allá de las fronteras del imperio (ya que la ley musulmana prohíbe esclavizar a un creyente) y “niños de tributo” que los pueblos de los Balcanes entregaban en lugar de impuestos pecuniarios. Estos soldados obtenían su recompensa del botín capturado en las campañas victoriosas.

El sultán, además de dirigir las fuerzas del Islam en las batallas, tenía el deber de preservar la fuerza de la fe musulmana de su pueblo. Soleimán el Magnifico añadió a todos sus otros títulos el de “califa”, que tradicionalmente correspondía al jefe espiritual islámico, y su determinación de destruir a los musulmanes chiitas de Persia, considerados herejes, es ilustrativa de su profunda preocupación por los asuntos de índole religiosa. La tercera función del sultán era gobernar a su pueblo conforme a las leyes islámicas. La principal, la Charia, no podía alterarla ni siquiera él mismo y la administraban los ulemas, funcionarios religiosos instruidos en las leyes islámicas.

El sultán, empero, podía promulgar edictos o kanuns. Fue este tipo de actividad jurídica el que le valió a Soleimán el apodo de Kanuni, el Legislador. El sultán encabezaba una burocracia de sorprendente complejidad. Numerosas oficinas, desde la del Gran Visir, principal funcionario del Estado y, en ocasiones, comandante en jefe de los ejércitos, hasta la del más humilde jardinero de palacio, formaban parte de su gobierno. La mayoría de los funcionarios eran asimismo esclavos, y no era en modo alguno insólito el que un esclavo ascendiera a los puestos administrativos más elevados.

La decadencia del imperio A finales del siglo XVI, y en el breve periodo de doscientos años, el imperio otomano había pasado a ser, de una simple asociación de guerreros nómadas, un Estado de gran complejidad, temido y envidiado por las naciones occidentales. Pero el éxito del sistema osmanlí tenía límites. Su estabilidad dependía de la continuidad de las victorias bélicas y de la expansión de sus confines. A la vista de los éxitos obtenidos, a finales del siglo XVI, las campañas se extendieron a zonas alejadas más de 1300 Km. de Estambul, centro del poder político. Las dificultades de aprovisionamiento, así como la brevedad de la estación en que estas incursiones eran factibles, determinaron que esta distancia se convirtiera en el perímetro exterior del circulo del expansionismo turco.

Cuando las campañas dejaron de reportar riquezas y territorios, los jenízaros, los altos cargos gubernamentales y los beneficiarios de la tenencia de tierras decidieron repartirse el Estado. Se convirtieron así en castas hereditarias que legaban sus posesiones a sus descendientes y que desarrollaron un poderío familiar, abandonando el servicio exclusivo al sultán. Los jenízaros pasaron a interesarse por la política y, del mismo modo que la guardia pretoriana de la antigua Roma, comenzaron a nombrar y a deponer a sus gobernantes.

El buen funcionamiento del sistema dependía de la energía y decisión del sultán. Si éste era débil, las campañas disminuían y los gobernadores de las provincias remotas se “semiindependizaban” y lucraban exigiendo el pago de impuestos a los súbditos del sultán. Se puso en práctica la venta de cargos públicos, y cada funcionario exigía a las gentes el pago de los servicios prestados. Las victorias obtenidas en Europa rara vez podían aprovecharse debido a la amenaza persa. Las expediciones dirigidas hacia el este sólo servían para que Occidente tuviera tiempo de recuperarse en la Europa central y el Mediterráneo. El Estado moscovita de Iván el Terrible acosaba las fronteras norteñas del sultán.

Al propio Soleimán el Magnifico le hubiera sido difícil rechazar tales ataques, y sus sucesores del siglo XVII fueron, por lo general, demasiado indolentes, o estuvieron demasiado condicionados por su propio aparato político, como para siquiera intentarlo.

Por, otra parte, la existencia de pueblos totalmente dispares, sometidos por la fuerza, impedía su aglutinación y, por consiguiente, la creación de un auténtico elemento unificador. Al resquebrajarse la autoridad militar, la desmembración del imperio se hizo inevitable.