Los Valores Humanos

Virtudes Cardinales Valores Civiles Para Vivir en Democracia

VIRTUDES CIUDADANAS NECESARIAS A LA DEMOCRACIA
VIRTUDES CARDINALES

Prudencia: Prudencia es la virtud que lleva a juzgar, según conciencia, qué se debe hacer o evitar en determinadas circunstancias.
La prudencia es la virtud moderadora de todas las otras: regula la acción, y evita que se caiga en excesos perjudiciales. El hombre juzga y discierne lo que, en cada caso particular, es más a propósito para conseguir lo que se propone. Para obrar con prudencia se requiere: deliberar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar bien. De la prudencia deriva la tolerancia.

Justicia: Justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo suyo. La justicia pone orden y produce la paz tanto en la vida individual como en la social. “Porque, según A. Tanquerey, respeta los derechos de cada uno, hace que reine la honradez en los negocios, contiene el fraude, defiende los derechos de los pequeños y de los humildes, refrena las rapiñas y las injusticias de los poderosos, y pone orden en la sociedad. Sin ella vendría la anarquía, la lucha entre los intereses opuestos, la opresión de los débiles por los fuertes, el triunfo del mar. De la justicia derivan la veracidad, la lealtad, la fraternidad y el patriotismo.”

Fortaleza: Fortaleza es la virtud que lleva a un comportamiento racional frente al peligro, para no dejarse arrastrar ni por el temor, ni por la audacia.
El que es moralmente fuerte, sabe resistir al temor, que pretende apartarlo del cumplimiento del deber, y es también capaz de frenar los impulsos de la audacia, que lo incita a arremeter contra el mal cuando no es necesario. De la fortaleza derivan el espíritu de trabajo (laboriosidad) y la perseverancia.

Templanza: Templanza es la virtud que inclina a un comportamiento racional frente al placer.
La templanza tiene por objeto moderar toda clase de placer sensible, pero especialmente el que va unido con las dos principales funciones de la vida orgánica: el comer y el beber, que conservan la vida del individuo, y los actos que tienen por fin la conservación de la especie.
Como el placer es seductor y arrastra fácilmente más allá de los justos límites, la templanza asegura el imperio de la razón sobre la pasión. De la templanza derivan la austeridad y la abnegación.

Las virtudes en particular
A. – Austeridad
Sinónimos de austeridad son moderación, severidad y temperancia.

¿Que es la austeridad? La austeridad es aquella virtud por la cual el hombre prescinde de lo superfluo, y es siempre moderado en el uso de las cosas; más, todavía: es un tanto mesurado, aun en el uso de las cosas necesarias.

La austeridad excluye el lujo, el boato, la ostentación y el despilfarro. El hombre austero es sobrio en su persona y en su comportamiento. No hace ostentación de trajes lujosos ni de alhajas; viste con sencillez. No se excede en palabras, ni en gestos, ni en los manjares, ni en su tren de vida.

Esto puede ser realizado con naturalidad y sencillez, sin faltar al decoro de su persona ni a sus obligaciones sociales, y sin adoptar poses de misántropo ni actitudes excéntricas. El hombre austero está animado por un gran ideal de limpieza moral y de elevación de espíritu.

La austeridad puede ejercitarse, no solo en la vida privada, sino también en la vida pública. Interesa mucho a la democracia la austeridad en la vida pública. El funcionario austero cuida de los bienes de la nación mejor que si fueran propios. No se deja llevar por seducciones, halagos o ventajas que lo aparten del cumplimiento de su deber. Evita el despilfarro en los gastos públicos; no distrae dinero en propaganda innecesaria, ni en ostentación y exhibicionismo inútiles…
“La administración pública del Estado debe necesariamente desenvolverse con una prudencia y sobriedad tan grandes, que sirva de ejemplo a todos los ciudadanos…”
San Martín y Belgrano constituyen dos grandes ejemplos de austeridad.

B. – Veracidad
La veracidad es la disposición habitual de las personas a decir la verdad. Se opone a la mentira, a la falsedad y al engaño. Se puede ser veraz aun cuando se digan errores, siempre que haya conformidad de lo que se dice con lo que se piensa.

“La veracidad es uno de los deberes que el hombre tiene para con sus semejantes. Los hombres son seres inteligentes, y la inteligencia tiene derecho a la verdad. “Propagar el error a sabiendas, es corromper la inteligencia ajena, y rebajar la dignidad del que escucha. “El hombre que no es veraz —o que no es digno de crédito, por su hipocresía y simulación—, priva a los demás y se priva a sí mismo de uno de los goces más intensos de la vida: la posesión de la ciencia y de la verdad.

“Además, abusa de la palabra.
“El instrumento o vehículo natural del pensamiento es la palabra, que ha sido dada al hombre para que pueda hacer partícipes a los demás de su propia vida interior, y recibir en justa reciprocidad las ideas o sentimientos de sus semejantes.” Cuando los gobernantes .hablan al pueblo con veracidad se conquistan su estima, su confianza y su adhesión. La democracia exige veracidad a los gobernantes.

C. – Lealtad
Lealtad es aquella virtud por la cual una persona se mantiene fiel en las relaciones con los demás, y en el desempeño de su oficio o cargo.

Hombre leal es aquel que observa las leyes de la fidelidad,’ del honor y de la hombría de bien. Es leal consigo mismo aquel que obra de acuerdo con sus propias convicciones. La lealtad lleva a no traicionar a los demás, a respetar la palabra dada, y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos, a la fidelidad recíproca de los esposos. En la vida social y pública se jura fidelidad a la bandera, a la Constitución y a las instituciones republicanas. Los militares juran lealtad a la bandera, a la autoridad, a las fuerzas armadas.

Los funcionarios juran desempeñar con fidelidad sus cargos. De modo particular, los jueces, encargados de administrar justicia, juran hacerlo con toda lealtad.

El Presidente y el Vicepresidente, al tomar posesión de sus cargos, juran ante Dios y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo”, y “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

D. – Tolerancia
Tolerancia, en sentido estricto, significa permisión de un mal para evitar males peores.
Tolerar es lo mismo que sobrellevar o soportar con paciencia más o menos benévola, una cosa desagradable, dolorosa, injusta, infamante, que por lo mismo se desaprueba y aborrece. Así, por ejemplo, se toleran los agravios de un ebrio, para evitar un homicidio.

El concepto de tolerancia supone siempre la idea de un mal que se soporta. Por eso se dice que se toleran en el prójimo el vicio, la deshonra, la ignorancia y el error. El bien se acepta, el mal se tolera. Tolerar lo bueno, tolerar la virtud, son expresiones erróneas.

Tolerancia, en un sentido más amplio, indica el deber, tanto de la autoridad pública como de los particulares, de respetar las conciencias y el libre albedrío en tanto sus manifestaciones externas no choquen con derechos ciertos y con normas esenciales de la vida civil. Este respeto se funda en la dignidad de las conciencias, que no pueden ser forzadas.

El deber de la tolerancia se extiende a las relaciones interpersonales: también el que se halla en error, de buena o mala fe, debe ser respetado en su persona, no porque el error o él mal puedan ostentar derechos, sino por la dignidad de la conciencia y del libre albedrío del hombre. Esta tolerancia se manifiesta en el respeto de las opiniones ajenas, y en la exclusión de todo procedimiento injurioso para defender las propias ideas o combatir las ajenas. Pero la tolerancia no es ilimitada: tiene su límite preciso; nunca debe llegar a la convivencia con el error o el mal. Una cosa es tolerar y otra aceptar y aprobar.

E. – Espíritu de trabajo
El espíritu de trabajo se llama laboriosidad. Es la virtud que inclina a realizar con decisión y entusiasmo los trabajos que se emprenden.

El hombre está sujeto a la ley del trabajo. Unos la cumplen con gusto; otros, a regañadientes, y otros huyen de todo trabajo.

Estos últimos son los perezosos, los poltrones, los haraganes, parásitos de la sociedad, que viven a costa del esfuerzo ajeno. La democracia necesita que los ciudadanos tengan mucho espíritu de trabajo.

Desde niño, cada uno debe adquirir esta virtud que se llama laboriosidad. La laboriosidad se manifiesta en el estudiante por el amor al estudio. El estudiante que no se aplica, que no realiza esfuerzos para ahondar en los estudios, no cumple con su deber. Desgraciadamente, desde hace unos cuantos años ha habido en la Argentina un notable retroceso en el espíritu de trabajo.

La productividad ha disminuido, y el nivel de los estudios ha descendido en todos los niveles de la enseñanza. Los destrozos que no se reparan, las obras que se construyen con desesperante lentitud, la irresponsabilidad en el cargo y en la labor que se ejecuta, hablan a las claras de esa dejadez e indolencia que está en los antípodas de la laboriosidad. Países como Italia y Alemania, que han sufrido los horrores de una guerra espantosa, se han recuperado en pocos años, merced al espíritu de trabajo de sus hijos. La Argentina, que se ha visto libre de semejante flagelo, y que debería nadar en la prosperidad y la abundancia, no logra aún salir del estado de postración en que se encuentra Falta espíritu de trabajo y de sacrificio.

Piénsese que el totalitarismo comunista impone al pueblo el trabajo obligatorio y controlado en condiciones desfavorables.

F. Perseverancia
Una manifestación de la fortaleza se halla en la virtud de la perseverancia. La perseverancia es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y resoluciones.

Nada más perjudicial que la inconstancia, que impide toda acción seria en provecho propio y en provecho de la comunidad. Desgraciadamente, la inconstancia es un mal muy generalizado. Muchos conciben hermosos proyectos y generosas resoluciones; pero pocos son los que perseveran hasta verlos cumplidos. Muchos son los que comienzan una obra, pocos los que perseveran hasta el fin.

¡Cuántos jóvenes inician estudios secundarios o universitarios, y qué pocos son los que tienen la perseverancia de llevarlos a feliz término!
La perseverancia supone fortaleza para superar los obstáculos y vencer las dificultades que se presentan.
Toda actividad, para que sea eficaz, exige perseverancia: firmeza para continuar hasta el fin en el camino emprendido, en la obra comenzada.

Conspira contra la perseverancia el tedio que se apodera de quienes no ponen entusiasmo y decisión en lo que emprenden, o se dejan vencer por el ansia de novedades.

G. – Fraternidad
¿Que es fraternidad? Fraternidad es la virtud por la cual los hombres se aman entre sí, y se consideran como hermanos, pues son miembros de la gran familia humana.

El fundamento de esta virtud no está en la simpatía ni en la afabilidad, y mucho menos en el interés. Arranca de una razón más profunda de la filiación de todos los hombres respecto de Dios.

La primera manifestación de la fraternidad es la benevolencia: querer bien y desearle el bien al prójimo; y la segunda es la beneficencia: ayudar al prójimo en todas sus necesidades.

Si se practicara más la virtud de la fraternidad, habría más paz y menos guerras.
La fraternidad lleva a “pensar bien de todos, hablar bien de todos y hacer el bien siempre y a todos”.

H. Patriotismo
Patriotismo es el amor a la propia patria. Es un sentimiento que brota natural y espontáneamente del corazón humano. Y es al mismo tiempo un deber.

Regímenes totalitarios, como el fascismo y el nazismo, exaltaron exageradamente este sentimiento, hasta tornarlo exclusivo y belicoso, y transformarlo en odio a las otras patrias. El totalitarismo comunista en la actualidad azuza los nacionalismos. Pero en general combatió el patriotismo como si fuera algo ilegítimo, y le opuso el internacionalismo, el cosmopolitismo, el humanitarismo, etcétera.

El patriotismo es un afecto muy legítimo, que conduce no solo a la defensa de la propia patria, sino también a realizar grandes obras y sacrificios por su desarrollo. El amor a la patria es un amor de preferencia pero no excluyente.

I. Abnegación
Etimológicamente, abnegación proviene del latín abnegatio. que significa renuncia, negación de sí misino.
Abnegación es la virtud por la cual una persona está dispuesta al sacrificio espontáneo de su voluntad, intereses y deseos, y aun de su propia vida, en beneficio de otro.

La abnegación supone caridad, desinterés y altruismo. Todo ser humano debe estar provisto de una mayor o menor dosis de abnegación, porque la vida es una continua abnegación, y siempre se sacrifican algunos bienes para alcanzar otros.

La vida en sociedad obliga a realizar una serie de renuncias: de los propios gustos e inclinaciones, de ciertas comodidades, de los propios puntos de vista…

Las “fuerzas morales”. Su valor prevalente
Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas.

Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país,
o facultad de mover a la acción.

Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento o marcha de la nación.
Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc. Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.
Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento He que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad.

Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, so halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos do crisis sociales o institucionales.

Son precisamente las fuerzas morales las que logran superar las crisis y encauzar a la nación.
Las fuerzas morales suponen desapego de las cosas terrenas, sentido de la responsabilidad, voluntad de aceptar las restricciones, espíritu de sacrificio personal, aprecio de los más altos valores humanos, comprensión de la personalidad espiritual, idea de servicio, reconocimiento de la fraternidad que debe reinar entre los hombres —sin acepción de razas o nacionalidades— y amor al prójimo; cosas, todas ellas, que no puede proporcionarlas ninguna filosofía utilitaria y materialista.

Una Gran Potencia Moral: Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia.
Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral.

Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo.

Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in Terris (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén. (1)

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.
Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo quo está permitido de lo que no está.

Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos -que lo son todos los hombres de la tierra-, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

(1) “Gracias a Dios, se pueden juzgar ya pasados los tiempos en los cuales el llamamiento a los principios múrales y evangélicos para la vida de los Estados y los pueblos, era desdeñosamente despreciado como pretensión irreal. Los acontecimientos de estos años de guerra se han encargado de refutar, en la forma más dura que jamás hubiera podido pensarse, a los propagadores de semejantes doctrinas. El desdén que estos manifiestan contra aquel pretendido irrealismo, se ha convertido en una espantosa realidad: brutalidad, injusticia, destrucción, aniquilamiento…
“Si el porvenir ha de pertenecer a la democracia, uña parte esencial en su realización deberá corresponder a la religión de Cristo y a la Iglesia, mensajera de la palabra del Redentor y continuadora de su misión salvadora. La Iglesia de hecho enseña y defiende la verdad, y comunica las fuerzas sobrenaturales de la gracia para realizar el orden establecido por Dios de los seres y de los fines, ultimo fundamento y norma directriz de toda democracia” (Pío XII).

IMPORTANCIA DE LOS VALORES  HUMANOS

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Las Virtudes Civiles Valores Morales Para la Vida en Democracia

VIRTUDES CÍVICAS NECESARIAS PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA

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VIRTUDES CIVICAS NECESARIAS A LA DEMOCRACIA
Virtudes públicas y privadas. Austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, patriotismo, abnegación, etc. • Las fuerzas morales. – Su valor prevalente. • El materialismo.
Los vicios • individuales y sus efectos sociales. • Formas de mentira, de deslealtad, de intolerancia, de egoísmo, etc. – Carencia de patriotismo.

I. – Virtudes públicas y privadas

A. – Las virtudes
Virtud es la disposición habitual del espíritu para obrar el bien.
Se dice “disposición habitual”, porque la virtud supone estabilidad y continuidad en el bien obrar. No es virtuoso aquel que ejecuta uno que otro acto bueno.
“Un acto de virtud —dice Aristóteles— no constituye la virtud, del mismo modo que una golondrina no hace verano. Tocando la cítara es como uno se hace tocador de cítara; haciendo con frecuencia buenas acciones es como se adquiere una disposición constante al bien. Á la virtud le son indispensables el número, la continuidad, la repetición.”
*La virtud lleva en sí bondad. Pertenece a la esencia de la virtud el que se refiera solamente al bien.

Como se adquiere la virtud
La virtud se adquiere por la repetición de actos moralmente buenos.
Para adquirir el hábito, los actos buenos deben repetirse con cierta frecuencia.
Cada acto realizado, deja como una huella en el espíritu, cierta facilidad para ejecutar el acto subsiguiente. Aunque algunas personas nacen con mayor disposición que otras para practicar determinadas virtudes, es regla general que las virtudes morales se adquieren y se consolidan por el esfuerzo personal y la repetición de actos moralmente buenos.

El hombre se perfecciona por el ejercicio de las virtudes; por eso las virtudes son muy importantes en la vida del hombre y de la sociedad.

Importancia de la Virtud
La sociedad será tanto más perfecta y gozará de mayores bienes cuanto más virtuosos sean los miembros que la integran. Las virtudes son verdaderas fuerzas psíquicas, que inclinan constantemente la voluntad a obrar bien.
Al hombre virtuoso le resulta más fácil, agradable, espontáneo y, a veces, casi necesario realizar el bien. Esta facilidad no disminuye sus méritos; antes bien, los aumenta, porque su bondad es voluntaria.
En la vida intelectual, no es perfecto aquel que anda fluctuando entre incertidumbres y titubeos, sino el que actúa con seguridad por tener bien asimilada y radicada la ciencia. Así también en la vida moral no es perfecto aquel que lucha con las dificultades de los principiantes —aunque haya realizado algunos actos buenos—, sino aquel que ha logrado una disposición constante para obrar el bien.
Se comprenderá, entonces, la importancia de adquirir desde niños la costumbre de proceder rectamente, y de ir consolidándola.


B. – Influencias ambientales
El hombre es un ser sociable: nace en la sociedad familiar y posee la tendencia a vivir en sociedad. Normalmente la vida del hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, transcurre en sociedad con sus semejantes.
Los ambientes que ejercen mayor influencia en la adquisición de las virtudes son: el hogar, la escuela, los colegios y universidades y la sociedad civil.

El Hogar
El primer ambiente para la formación de hábitos virtuosos, es el hogar.
La influencia del hogar es decisiva en la vida del niño: la formación o deformación hogareña deja una señal indeleble en el alma del hombre.
La elevación moral del pueblo, requiere que sean morales los hogares.
Indudablemente la madre es la principal educadora de la humanidad. Con verdad se ha dicho que los grandes hombres se han formado sobre las rodillas de la madre.
También el padre, los hermanos y cuantos componen una familia, ejercen ascendiente poderoso sobre la formación moral de los niños.

Es sobremanera importante preservar y defender de malignas influencias a las familias.
Es terrible el resentimiento que acumulan los niños y jóvenes abandonados, y los hijos de padres divorciados o, a menudo, de padres tan solo separados. Estos problemas familiares repercuten perniciosamente en los niños.
La juventud argentina debe reflexionar seriamente acerca de la grave responsabilidad que asume cuando se dispone a formar una familia, y sobre la necesidad que tiene de ir consolidando las virtudes que requiere la gran misión de la paternidad y la maternidad.

La Escuela
Después del hogar, corresponde a la escuela primaria una gran misión moralizadora.
Para cumplir la delicada misión que se le confía, la escuela no puede reducirse a transmitir conocimientos, sino que debe inculcar verdaderos principios morales, orientadores de la vida.

La escuela es una extensión de la familia: no por nada se la llama “segundo hogar”.

La escuela debe, entonces, completar lo que falta a la acción familiar, suplir las deficiencias, pero nunca neutralizar el influjo familiar si es bueno y, mucho menos, torcer esa orientación, como hacen los regímenes totalitarios. De ahí la necesidad d-e que la familia tenga libertad para elegir el tipo de educación que desea para sus hijos. Por eso, en una democracia, la escuela, nacional, provincial o municipal; pública o privada, que es para todos: ricos y pobres, argentinos y extranjeros, debe desenvolverse con libertad.

El monopolio estatal, característico de los regímenes totalitarios, resulta fatal para la cultura y el progreso del país. Alemania hitlerista, Italia fascista y actualmente, por nombrar algunos, Cuba, Rusia y todos los países sometidos por la dictadura roja comunista, son tristes ejemplos del mal que produce el monopolio .estatal.
La democracia no soporta que se tiranice a las inteligencias. El germen de autonomía que lleva en su seno, exige una amplia libertad de enseñanza.
Felizmente, la Argentina se ha renovado en este aspecto, y ha comenzado a alinearse con las grandes democracias, que no pueden ser tales sin el ejercicio sincero de esa libertad fundamental.

Colegios y Universidades
Los institutos de enseñanza secundaria: colegios nacionales; liceos de señoritas; escuelas de comercio, industriales y normales; liceos militares y navales, etc., deben continuar y perfeccionar la acción formativa y moralizadora.
Sería de desear que se estableciera la obligatoriedad de la enseñanza media, al menos en su primer ciclo, para que todo el pueblo tuviera acceso a la cultura y se pudiera consolidar la virtud de tantos niños, víctimas de la perniciosa influencia de la calle.
La democracia exige necesariamente un pueblo culto. Toca a los institutos superiores y a las universidades la delicada misión de formar la clase dirigente: hombres y mujeres que orienten el pensamiento y los sentimientos colectivos. Es indispensable que todos aquellos que han recibido una cultura superior, y una formación intelectual y moral más esmerada, sean como los modelos en los cuales la gran masa de la población se refleje.
Por ser el Parlamento el centro de gravedad de una democracia normalmente constituida, es imprescindible que sus componentes tengan elevación moral, conocimiento de los problemas nacionales y capacidad intelectual. Para todo pueblo organizado democráticamente, estas condiciones son cuestión de prosperidad o decadencia, de salud o perpetua enfermedad, de vida o muerte.

Otras Influencias
También corresponde al ambiente extrafamiliar y extraescolar una misión educadora.
De poco valdría la acción de los factores de educación antes mencionados, si la pertinaz acción de otras influencias fuese negativa, y los destruyese o neutralizase.
Diarios, revistas, espectáculos, radio, cine, televisión, bibliotecas, partidos políticos, centros de cultura…, todos los elementos formadores del ambiente social deben contribuir a elevar la cultura popular, y a procurar que florezcan y arraiguen las virtudes ciudadanas.

C. – Sede de las virtudes
Las virtudes radican en la facultad del hombre llamada voluntad.
Era opinión de Sócrates y Platón, antiguos filósofos, que la virtud residía en la inteligencia, y que se obtenía la virtud por la ciencia. De modo que la instrucción hacía al hombre bueno. Según esa teoría, todo aquel que obra el mal, lo hace porque no lo conoce como a verdadero mal: si lo conociera, no lo cometería. De ahí que la educación deberá consistir en ilustrar la inteligencia del hombre acerca de lo que es su bien. Y eso conocimiento, esa ciencia, lo luirá bueno; es decir, le dará una inclinación estable para lo bueno. En una palabra, lo hará virtuoso.

Es verdad que la iluminación de la mente acerca del verdadero bien y del verdadero mal, y la representación al vivo del ideal, tienen suma importancia, por su eficacia para mover al hombre hacia el bien; y por consiguiente, deben ocupar un lugar de preeminencia en la educación. Pero eso no es suficiente. Se olvida que el hombre es libre, y por lo tanto, a pesar de conocer el bien, puede elegir lo malo. ¡Cuántas veces conoce con toda claridad su deber, y sin embargo, la fuerza de la pasión, el atractivo del placer, lo arrastran a obrar el mal!

No falta el conocimiento de la inteligencia: falta la fuerza de la voluntad.

El no tener en cuenta ese importante aspecto, hace que mucha gente sencilla se haga cruces cuando se entera de que alguna persona inteligente, que ha realizado estudios y que hasta posee títulos profesionales, ha cometido fechorías. No llega a comprender cómo puede suceder eso. Es que confunden ciencia con virtud; iluminación de la mente con formación de la voluntad. Sin embargo, hace muchísimos años lo había puesto en claro el poeta latino Ovidio, en aquellos famosos versos:

Veo lo mejor y lo apruebo,
y, sin embargo, hago lo peor…

Además, la experiencia personal de cada uno confirmará lo dicho. ¡Cuántas veces deberá reconocer haberse comportado como dice Ovidio! ¡Cuántas veces se falta al cumplimiento de las más elementales obligaciones, a pesar de conocer claramente el propio deber, y hasta, quizá, después de haberlo ponderado!…

D. – Las virtudes y la democracia
La forma democrática de gobierno impone altas exigencias, que interesan a la madurez moral de cada persona. Porque en la democracia, la vida se desenvuelve en ambiente de gran libertad; todos están llamados a ejercer las funciones públicas, y todos tienen cierta participación en el gobierno, por lo menos, cuando eligen a quienes deben regir la cosa pública. Este ambiente de amplia libertad exige severo autocontrol. La participación en las funciones públicas exige que se esté dispuesto a promover el interés general y no el propio provecho particular.

Para proceder así se necesita poseer un no pequeño grado de virtud. Cuando no hay virtud, el ejercicio del sufragio puede transformarse en una compraventa de votos, y los dineros públicos, en un recurso para comprar las conciencias. Las virtudes que reclama la democracia, no son solo las virtudes públicas, sino también las privadas. Las virtudes privadas se reflejan en la vida pública. El hombre es uno: tiene una sola conciencia; y la moral también es una.

La honestidad de su vida privada debe ser también su norma en la vida pública.
Y viceversa, la rectitud de conducta que muestra en la vida pública, debe observarla en la vida privada. Hay virtudes que son más propias de la vida privada, mientras otras lo son más de la vida pública. Y hay otras que son a la vez privadas y públicas; por ejemplo, la veracidad.

E. – Principales virtudes que interesan a la democracia
Las principales virtudes ciudadanas que interesan a la democracia, son las siguientes: austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, abnegación y patriotismo.
Todas ellas derivan de las cuatro virtudes morales denominadas cardinales, por ser como los cuatro quicios sobre los cuales gira toda la vida moral: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

VIRTUDES CARDINALES
Prudencia: Prudencia es la virtud que lleva a juzgar, según conciencia, qué se debe hacer o evitar en determinadas circunstancias.
La prudencia es la virtud moderadora de todas las otras: regula la acción, y evita que se caiga en excesos perjudiciales. El hombre juzga y discierne lo que, en cada caso particular, es más a propósito para conseguir lo que se propone. Para obrar con prudencia se requiere: deliberar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar bien. De la prudencia deriva la tolerancia.

Justicia: Justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo suyo. La justicia pone orden y produce la paz tanto en la vida individual como en la social. “Porque, según A. Tanquerey, respeta los derechos de cada uno, hace que reine la honradez en los negocios, contiene el fraude, defiende los derechos de los pequeños y de los humildes, refrena las rapiñas y las injusticias de los poderosos, y pone orden en la sociedad. Sin ella vendría la anarquía, la lucha entre los intereses opuestos, la opresión de los débiles por los fuertes, el triunfo del mar. De la justicia derivan la veracidad, la lealtad, la fraternidad y el patriotismo.”

Fortaleza: Fortaleza es la virtud que lleva a un comportamiento racional frente al peligro, para no dejarse arrastrar ni por el temor, ni por la audacia.
El que es moralmente fuerte, sabe resistir al temor, que pretende apartarlo del cumplimiento del deber, y es también capaz de frenar los impulsos de la audacia, que lo incita a arremeter contra el mal cuando no es necesario. De la fortaleza derivan el espíritu de trabajo (laboriosidad) y la perseverancia.

Templanza: Templanza es la virtud que inclina a un comportamiento racional frente al placer.
La templanza tiene por objeto moderar toda clase de placer sensible, pero especialmente el que va unido con las dos principales funciones de la vida orgánica: el comer y el beber, que conservan la vida del individuo, y los actos que tienen por fin la conservación de la especie.
Como el placer es seductor y arrastra fácilmente más allá de los justos límites, la templanza asegura el imperio de la razón sobre la pasión. De la templanza derivan la austeridad y la abnegación.

Las virtudes en particular
A. – Austeridad
Sinónimos de austeridad son moderación, severidad y temperancia.

¿Que es la austeridad? La austeridad es aquella virtud por la cual el hombre prescinde de lo superfluo, y es siempre moderado en el uso de las cosas; más, todavía: es un tanto mesurado, aun en el uso de las cosas necesarias.

La austeridad excluye el lujo, el boato, la ostentación y el despilfarro. El hombre austero es sobrio en su persona y en su comportamiento. No hace ostentación de trajes lujosos ni de alhajas; viste con sencillez. No se excede en palabras, ni en gestos, ni en los manjares, ni en su tren de vida.

Esto puede ser realizado con naturalidad y sencillez, sin faltar al decoro de su persona ni a sus obligaciones sociales, y sin adoptar poses de misántropo ni actitudes excéntricas. El hombre austero está animado por un gran ideal de limpieza moral y de elevación de espíritu.

La austeridad puede ejercitarse, no solo en la vida privada, sino también en la vida pública. Interesa mucho a la democracia la austeridad en la vida pública. El funcionario austero cuida de los bienes de la nación mejor que si fueran propios. No se deja llevar por seducciones, halagos o ventajas que lo aparten del cumplimiento de su deber. Evita el despilfarro en los gastos públicos; no distrae dinero en propaganda innecesaria, ni en ostentación y exhibicionismo inútiles…
“La administración pública del Estado debe necesariamente desenvolverse con una prudencia y sobriedad tan grandes, que sirva de ejemplo a todos los ciudadanos…”
San Martín y Belgrano constituyen dos grandes ejemplos de austeridad.

B. – Veracidad
La veracidad es la disposición habitual de las personas a decir la verdad. Se opone a la mentira, a la falsedad y al engaño. Se puede ser veraz aun cuando se digan errores, siempre que haya conformidad de lo que se dice con lo que se piensa.

“La veracidad es uno de los deberes que el hombre tiene para con sus semejantes. Los hombres son seres inteligentes, y la inteligencia tiene derecho a la verdad. “Propagar el error a sabiendas, es corromper la inteligencia ajena, y rebajar la dignidad del que escucha. “El hombre que no es veraz —o que no es digno de crédito, por su hipocresía y simulación—, priva a los demás y se priva a sí mismo de uno de los goces más intensos de la vida: la posesión de la ciencia y de la verdad.

“Además, abusa de la palabra.
“El instrumento o vehículo natural del pensamiento es la palabra, que ha sido dada al hombre para que pueda hacer partícipes a los demás de su propia vida interior, y recibir en justa reciprocidad las ideas o sentimientos de sus semejantes.” Cuando los gobernantes .hablan al pueblo con veracidad se conquistan su estima, su confianza y su adhesión. La democracia exige veracidad a los gobernantes.

C. – Lealtad
Lealtad es aquella virtud por la cual una persona se mantiene fiel en las relaciones con los demás, y en el desempeño de su oficio o cargo.

Hombre leal es aquel que observa las leyes de la fidelidad,’ del honor y de la hombría de bien. Es leal consigo mismo aquel que obra de acuerdo con sus propias convicciones. La lealtad lleva a no traicionar a los demás, a respetar la palabra dada, y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos, a la fidelidad recíproca de los esposos. En la vida social y pública se jura fidelidad a la bandera, a la Constitución y a las instituciones republicanas. Los militares juran lealtad a la bandera, a la autoridad, a las fuerzas armadas.

Los funcionarios juran desempeñar con fidelidad sus cargos. De modo particular, los jueces, encargados de administrar justicia, juran hacerlo con toda lealtad.

El Presidente y el Vicepresidente, al tomar posesión de sus cargos, juran ante Dios y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo”, y “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

D. – Tolerancia
Tolerancia, en sentido estricto, significa permisión de un mal para evitar males peores.
Tolerar es lo mismo que sobrellevar o soportar con paciencia más o menos benévola, una cosa desagradable, dolorosa, injusta, infamante, que por lo mismo se desaprueba y aborrece. Así, por ejemplo, se toleran los agravios de un ebrio, para evitar un homicidio.

El concepto de tolerancia supone siempre la idea de un mal que se soporta. Por eso se dice que se toleran en el prójimo el vicio, la deshonra, la ignorancia y el error. El bien se acepta, el mal se tolera. Tolerar lo bueno, tolerar la virtud, son expresiones erróneas.

Tolerancia, en un sentido más amplio, indica el deber, tanto de la autoridad pública como de los particulares, de respetar las conciencias y el libre albedrío en tanto sus manifestaciones externas no choquen con derechos ciertos y con normas esenciales de la vida civil. Este respeto se funda en la dignidad de las conciencias, que no pueden ser forzadas.

El deber de la tolerancia se extiende a las relaciones interpersonales: también el que se halla en error, de buena o mala fe, debe ser respetado en su persona, no porque el error o él mal puedan ostentar derechos, sino por la dignidad de la conciencia y del libre albedrío del hombre. Esta tolerancia se manifiesta en el respeto de las opiniones ajenas, y en la exclusión de todo procedimiento injurioso para defender las propias ideas o combatir las ajenas. Pero la tolerancia no es ilimitada: tiene su límite preciso; nunca debe llegar a la convivencia con el error o el mal. Una cosa es tolerar y otra aceptar y aprobar.

E. – Espíritu de trabajo
El espíritu de trabajo se llama laboriosidad. Es la virtud que inclina a realizar con decisión y entusiasmo los trabajos que se emprenden.

El hombre está sujeto a la ley del trabajo. Unos la cumplen con gusto; otros, a regañadientes, y otros huyen de todo trabajo.

Estos últimos son los perezosos, los poltrones, los haraganes, parásitos de la sociedad, que viven a costa del esfuerzo ajeno. La democracia necesita que los ciudadanos tengan mucho espíritu de trabajo.

Desde niño, cada uno debe adquirir esta virtud que se llama laboriosidad. La laboriosidad se manifiesta en el estudiante por el amor al estudio. El estudiante que no se aplica, que no realiza esfuerzos para ahondar en los estudios, no cumple con su deber. Desgraciadamente, desde hace unos cuantos años ha habido en la Argentina un notable retroceso en el espíritu de trabajo.

La productividad ha disminuido, y el nivel de los estudios ha descendido en todos los niveles de la enseñanza. Los destrozos que no se reparan, las obras que se construyen con desesperante lentitud, la irresponsabilidad en el cargo y en la labor que se ejecuta, hablan a las claras de esa dejadez e indolencia que está en los antípodas de la laboriosidad. Países como Italia y Alemania, que han sufrido los horrores de una guerra espantosa, se han recuperado en pocos años, merced al espíritu de trabajo de sus hijos. La Argentina, que se ha visto libre de semejante flagelo, y que debería nadar en la prosperidad y la abundancia, no logra aún salir del estado de postración en que se encuentra Falta espíritu de trabajo y de sacrificio.

Piénsese que el totalitarismo comunista impone al pueblo el trabajo obligatorio y controlado en condiciones desfavorables.

F. Perseverancia
Una manifestación de la fortaleza se halla en la virtud de la perseverancia. La perseverancia es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y resoluciones.

Nada más perjudicial que la inconstancia, que impide toda acción seria en provecho propio y en provecho de la comunidad. Desgraciadamente, la inconstancia es un mal muy generalizado. Muchos conciben hermosos proyectos y generosas resoluciones; pero pocos son los que perseveran hasta verlos cumplidos. Muchos son los que comienzan una obra, pocos los que perseveran hasta el fin.

¡Cuántos jóvenes inician estudios secundarios o universitarios, y qué pocos son los que tienen la perseverancia de llevarlos a feliz término!
La perseverancia supone fortaleza para superar los obstáculos y vencer las dificultades que se presentan.
Toda actividad, para que sea eficaz, exige perseverancia: firmeza para continuar hasta el fin en el camino emprendido, en la obra comenzada.

Conspira contra la perseverancia el tedio que se apodera de quienes no ponen entusiasmo y decisión en lo que emprenden, o se dejan vencer por el ansia de novedades.

G. – Fraternidad
¿Que es fraternidad? Fraternidad es la virtud por la cual los hombres se aman entre sí, y se consideran como hermanos, pues son miembros de la gran familia humana.

El fundamento de esta virtud no está en la simpatía ni en la afabilidad, y mucho menos en el interés. Arranca de una razón más profunda de la filiación de todos los hombres respecto de Dios.

La primera manifestación de la fraternidad es la benevolencia: querer bien y desearle el bien al prójimo; y la segunda es la beneficencia: ayudar al prójimo en todas sus necesidades.

Si se practicara más la virtud de la fraternidad, habría más paz y menos guerras.
La fraternidad lleva a “pensar bien de todos, hablar bien de todos y hacer el bien siempre y a todos”.

H. Patriotismo
Patriotismo es el amor a la propia patria. Es un sentimiento que brota natural y espontáneamente del corazón humano. Y es al mismo tiempo un deber.

Regímenes totalitarios, como el fascismo y el nazismo, exaltaron exageradamente este sentimiento, hasta tornarlo exclusivo y belicoso, y transformarlo en odio a las otras patrias. El totalitarismo comunista en la actualidad azuza los nacionalismos. Pero en general combatió el patriotismo como si fuera algo ilegítimo, y le opuso el internacionalismo, el cosmopolitismo, el humanitarismo, etcétera.

El patriotismo es un afecto muy legítimo, que conduce no solo a la defensa de la propia patria, sino también a realizar grandes obras y sacrificios por su desarrollo. El amor a la patria es un amor de preferencia pero no excluyente.

I. Abnegación
Etimológicamente, abnegación proviene del latín abnegatio. que significa renuncia, negación de sí misino.
Abnegación es la virtud por la cual una persona está dispuesta al sacrificio espontáneo de su voluntad, intereses y deseos, y aun de su propia vida, en beneficio de otro.

La abnegación supone caridad, desinterés y altruismo. Todo ser humano debe estar provisto de una mayor o menor dosis de abnegación, porque la vida es una continua abnegación, y siempre se sacrifican algunos bienes para alcanzar otros.

La vida en sociedad obliga a realizar una serie de renuncias: de los propios gustos e inclinaciones, de ciertas comodidades, de los propios puntos de vista…

Las “fuerzas morales”. Su valor prevalente
Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas.

Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país,
o facultad de mover a la acción.

Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento o marcha de la nación.
Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc. Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.
Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento He que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad.

Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, so halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos do crisis sociales o institucionales.

Son precisamente las fuerzas morales las que logran superar las crisis y encauzar a la nación.
Las fuerzas morales suponen desapego de las cosas terrenas, sentido de la responsabilidad, voluntad de aceptar las restricciones, espíritu de sacrificio personal, aprecio de los más altos valores humanos, comprensión de la personalidad espiritual, idea de servicio, reconocimiento de la fraternidad que debe reinar entre los hombres —sin acepción de razas o nacionalidades— y amor al prójimo; cosas, todas ellas, que no puede proporcionarlas ninguna filosofía utilitaria y materialista.

Una Gran Potencia Moral: Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia.
Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral.

Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo.

Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén. (1)

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.
Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo quo está permitido de lo que no está.

Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos -que lo son todos los hombres de la tierra-, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

(1) “Gracias a Dios, se pueden juzgar ya pasados los tiempos en los cuales el llamamiento a los principios múrales y evangélicos para la vida de los Estados y los pueblos, era desdeñosamente despreciado como pretensión irreal. Los acontecimientos de estos años de guerra se han encargado de refutar, en la forma más dura que jamás hubiera podido pensarse, a los propagadores de semejantes doctrinas. El desdén que estos manifiestan contra aquel pretendido irrealismo, se ha convertido en una espantosa realidad: brutalidad, injusticia, destrucción, aniquilamiento…
“Si el porvenir ha de pertenecer a la democracia, uña parte esencial en su realización deberá corresponder a la religión de Cristo y a la Iglesia, mensajera de la palabra del Redentor y continuadora de su misión salvadora. La Iglesia de hecho enseña y defiende la verdad, y comunica las fuerzas sobrenaturales de la gracia para realizar el orden establecido por Dios de los seres y de los fines, ultimo fundamento y norma directriz de toda democracia” (Pío XII).

Los vicios individuales y sus efectos sociales
A. Los vicios
Vicio es una disposición habitual de la voluntad a obrar mal. Así como un acto bueno no constituye la virtud, tampoco un acto malo constituye el vicio. Se requiere repetición. El que se embriagó una vez, no por eso es alcoholista, ni tampoco es vicioso.

El vicio se contrae por la repetición de actos reñidos con la moral, actos malos o reprobables.
El vicio es malo por oponerse al recto orden de la razón. Nadie se torna vicioso de improviso, su relajamiento se produce gradualmente, pues, por lo general, el vicio en sus comienzos es poca cosa; pero no se ha do olvidar que un  inmenso toma su origen de una chispa. El primero a quien daña el vicio, es aquel que lo posee.

Dice Boecio (3) que así como la languidez es una enfermedad del cuerpo, así el vicio es una enfermedad del alma, y que la peor enfermedad de los hombres es la de entregarse a los vicios.

Todos los vicios son malos. Pero los más perniciosos, más fáciles de contraer y más difíciles de desarraigar, son: el alcoholismo, la lujuria, el tabaquismo y la toxicomanía. Los vicios no quedan circunscriptos al individuo, sino que repercuten en los demás: tienen efectos sociales. Baste nombrar los enfermos mentales, por ser hijos de alcoholistas, o los débiles constitucionales, por descender de padres tarados por los vicios.

El alcoholismo, la toxicomanía, el juego, la vagancia, la lujuria, el robo, el crimen, son vicios que repercuten en la sociedad, y son causa de perturbación y degeneraciones sociales.

B. – Formas de mentira
Mentira es una expresión contraria al pensamiento.
Por expresión debe entenderse, no solo la palabra hablada, sino también la escrita y los actos y gestos. Con la mentira se pervierte la finalidad de estos medios de manifestar el pensamiento.

La clasificación más común de la mentira es la siguiente:
Mentira oficiosa es la que se dice en utilidad propia o ajena, para evitar algún mal. La gravedad dependerá del daño que cause a terceros.

Mentira perniciosa es la que se dice con intención de causar daño a otro.

Mentira jocosa es la que se dice por diversión, para animar la conversación. No reviste mayor importancia, cuando los oyentes advierten la falsedad de lo que se dice, y, además, no ofende a nadie.

No es exagerado afirmar que se vive en un mundo de mentiras. Miente el comerciante en sus negocios, engañando, adulterando mercaderías; miente el demagogo embaucando a las masas con falsas doctrinas e irrealizables promesas; mientras el estadista y el funcionario; miente el hombre en su vida privada y en sus relaciones sociales… Las más graves son las mentiras de los gobernantes. Los Estados totalitarios tienen organizada la mentira, por medio de la propaganda, la falsificación de la historia, la deformación de los hechos en las noticias, comunicados, partes oficiales …

Una de las formas más cínicas de mentir, es la que emplea el comunismo, que no tiene empacho en afirmar y presentar como ciertas las cosas más inverosímiles y más opuestas a la verdad.

Es que el comunismo parte de este principio: es bueno y lícito todo lo que favorece al comunismo; es malo todo lo que se le opone.

Las mentiras, las torturas, los crímenes, el terrorismo, si favorecen, al comunismo, son cosas buenas. No hay Estado más imperialista, armamentista y provocador de revoluciones y hasta de guerras, que la Rusia Soviética; y, no obstante, tiene el cinismo de proclamarse campeón de la paz y del antimperialismo.

C. – De deslealtad

Deslealtad es la negación de la lealtad, la falta de fidelidad y exactitud en el cumplimiento
de los propios deberes y compromisos
.

Los individuos son desleales a la sociedad, cuando burlan las leyes o no cumplen los compromisos contraídos con sus semejantes.

Una muy grave deslealtad, es la traición a la patria. Se puede traicionar a la patria cuando se revelan secretos concernientes a su seguridad, cuando se toman las armas contra ella, o cuando se pasa a las filas enemigas y se les presta ayuda o socorro.

Los gobernantes cometen deslealtad para con el pueblo, cuando no cumplen con fidelidad los deberes del cargo que ocupan. Ejemplos de deslealtad son la malversación dé los caudales públicos, el enriquecimiento ilícito con los dineros del Estado, el dejarse sobornar con dádivas o dinero, etc.

D. – De intolerancia
Como la misma palabra lo indica, intolerancia significa falta de tolerancia.

Intolerancia es la falta de respeto y tío consideración hacia las opiniones o conducta ajena porque o no coinciden con las propias o las contrarían.

Hay una intolerancia doctrinaria que debe ser admitida porque es una necesidad de la naturaleza: es la intolerancia de la verdad y de los principios.
Quien está seguro de poseer la verdad, es —y debe serlo— intolerante con el error.
Así el maestro no puede aceptar, por tolerancia, que el alumno afirme que cinco más cinco son doce; que el ángulo agudo es mayor que el recto; que el general Belgrano nació en Bogotá, cruzó los Andes y libertó a Bolivia… Los examinadores son intolerantes con los errores que los malos alumnos dicen en sus exámenes; es intolerante el médico, cuando prescribe las medicinas que deben devolver la salud; son intolerantes los jueces, cuando condenan a ladrones, depravados y criminales…

No se trata aquí de esa intolerancia doctrinaria —que nadie razonablemente puede dejar de admitir, y que nunca debe ser agresiva—, sino de la intolerancia con las personas. La intolerancia puede existir en las personas particulares, en los grupos y en las personas investidas de autoridad.

Las personas particulares son intolerantes cuando adoptan una actitud de intransigencia, no en los principios, sino en el comportamiento, en el trato, de lo cual resulta difícil la convivencia.

Hay quienes no soportan nada: opiniones opuestas a la suya, inconvenientes, actitudes molestas… Cualquier cosa los irrita, y les hace perder el autodominio.

Pretenden que todo el mundo piense como ellos, y que todas las cosas se hagan según sus indicaciones. Se creen infalibles en sus juicios.

Les falta comprensión y amplitud de miras por su intolerancia. Tales personas hacen muy difícil y penosa la convivencia. La intolerancia se manifiesta también en los grupos, sea entre diversas clases sociales, como entre asociaciones o partidos políticos antagónicos.

Por la intolerancia de clase, los grupos que se consideran superiores desprecian a los otros, y no admiten nada de bueno en ellos; las clases consideradas inferiores suelen’ atribuir todos los vicios y defectos a las superiores, y no toleran nada de lo que juzgan ofensivo. Se prodigan insultos recíprocos, y anidan odios y resentimientos.

La intolerancia de grupo ha hecho que partidos de fútbol denominados “amistosos”, degenerasen en poco menos que batallas campales.

La intolerancia entre los partidos políticos puede llegar a tener consecuencias gravísimas: persecuciones, torturas, vejámenes, venganzas y hasta crímenes.
Cuando la intolerancia es ejercida por personas investidas de autoridad, resulta terrible. Ejemplos elocuentes pueden verse en el terror de la Revolución Francesa, las tremendas represiones y purgas comunistas, las persecuciones de los regímenes totalitarios…

E. – De egoísmo

Etimológicamente, egoísmo proviene de ego, que quiere decir yo. Egoísmo significa el amor exagerado de sí mismo. El egoísmo es lo opuesto al altruismo. El egoísta piensa solo en sí. Su lema es, en los hechos: “Primero yo, después yo y siempre yo”.

Expresión de egoísmo es el “individualismo”, sistema que pone al individuo, al propio yo, a la propia persona, como centro y eje de toda la vida social.

Puede afirmarse que la mayoría de los males que aquejan a la humanidad, provienen del egoísmo, de esa falta de generosidad que impide pensar en los demás y buscar el bien común.

Una crítica seria que se formula a la Revolución s Francesa, es el haber acentuado en el mundo ese individualismo egoísta que tantas injusticias y tantos males ha traído a la sociedad.

F. Carencia de patriotismo

La carencia de patriotismo es una de las consecuencias del egoísmo.

El patriotismo supone generosidad, olvido de sí mismo, renuncia a las ventajas particulares en favor del bien común. El egoísta piensa y se preocupa de sí mismo, y se desentiende de todo lo demás. De ahí resulta esa apatía e indiferencia por todo lo que interesa a la patria.

En una democracia, la falta de patriotismo lleva a consecuencias funestas: los ciudadanos, en lugar de elegir a los mejores para los cargos públicos, son capaces de sufragar a veces por los ineptos: los problemas públicos no son solucionados de la forma más conveniente para la patria —lo que redundaría en bien de todos—, sino, teniendo en vista los propios intereses particulares.

LOS VALORES HUMANOS

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La Vocación de Servicio Para Vivir Mejor en Sociedad

LA VOCACION DE SERVICIO COMO VALOR HUMANO

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Vocación de Servicio: Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante. Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más.

frase vocación de servicio

Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para las otras personas:

– El miedo a convertirse en el que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas, descargarán parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho.

– Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc).

En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a contestar el teléfono, atender a quien llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos… ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo?

En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes, en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás.

– A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Alli se manifiesta la pereza, que también impide ser servicial. Es claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. ¡Cuántas veces se ha visto a un joven protestar si se le pide lavar el automóvil…! pero cambia su actitud radicalmente, si existe la promesa de prestárselo para salir con sus amigos.

Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas.

La base para vivir este valor es la rectitud de nuestras intenciones, porque es evidente cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”.

Algunos servicios cotidianos están muy relacionados con nuestros deberes y obligaciones, sin embargo, siempre lo relegamos a los demás o no tomamos conciencia de la necesidad de nuestra intervención:

– Pocos padres de familia ayudan a sus hijos a hacer los deberes escolares, pues es la madre quien siempre está pendiente de esa cuestión. Darse tiempo para hacerlo, permite al cónyuge dedicarse a otras labores.

– Los hijos no ven la necesidad de colocar la ropa sucia en el lugar destinado, si es mamá o la empleada del hogar quien lo hace regularmente.

Algunos otros detalles de servicio que pasamos por alto, se refieren a la convivencia y a la relación de amistad:

– No hace falta preocuparse por preparar la cafetera en la oficina, pues (él o ella) lo hace todas las mañanas.

– En las reuniones de amigos, dejamos que (ellos, los de siempre) sean quienes ordenen y recojan todo lo utilizado, ya que siempre se adelantan a hacerlo.

Estas observaciones nos demuestran que no podemos ser indiferentes con las personas serviciales, todo lo que hacen en beneficio de los demás requiere un esfuerzo, el cual muchas veces, pasa desapercibido por la forma habitual con que realizan las cosas.

Ello supone que, como muchas otras cosas en la vida, adquirir y vivir un valor, requiere estar dispuestos y ser conscientes de nuestras acciones, orientadas hacia ese objetivo. Al respecto debemos realizar algunas consideraciones:

– Realizar esfuerzos por descubrir aquellos pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y en lo común: ceder el paso a una persona, llevar esos documentos en vez de esperar que lo haga otro, ayudar en casa a juntar los platos y lavarlos, mantener ordenado el cuarto o mis objetos personales en el trabajo. Estas actitudes nos capacitan para hacer un mayor esfuerzo en lo sucesivo.

– Nunca prestamos atención, pero los demás hacen muchas cosas por nosotros sin que solicitemos su ayuda. Cada una de estas pequeñas situaciones pueden convertirse en un propósito y una acción personal.

– Debemos dejar de pensar que “siempre me lo piden a mí”. ¿Cuantas veces te niegas a servir?… seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero: que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo.

– Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, por el contrario, sin perder más tiempo necesitas emprender la tarea que se te solicitó.

Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.

Vivir en Sociedad Respetando a Nuestros Semejantes La Sensibilidad Humana

LA SENSIBILIDAD COMO VALOR HUMANO

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Sensibilidad

frase sobre sensibilidad

El valor de la sensibilidad reside en la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Además, debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad.

Sin embargo, en diferentes momentos de nuestra vida cotidiana hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, y a veces no encontramos a esa persona que responda a nuestras necesidades e intereses. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.

Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de animo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo.

¿Acaso ser sensible es signo de debilidad? No es blando el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; quien escucha, conforta y alienta a un amigo en los buenos y malos momentos. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás.

No obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en problemas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. La indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad.

Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política… todas ellas son realidades que afectan a los adultos por igual.

Actuando de esta manera, se pierde la posibilidad de construir un futuro diferente. Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal.

En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos.

Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.

En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc… estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán.

Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.

 Los Siete Pecados  Capitales

La Solidaridad

Pecados  Sociales

 

Biografia de Gandhi Vida y Obra de Mahatma Independencia de la India

RESUMEN VIDA Y OBRA DE MAHATMA GANDHI

Mohandas Karamchand Gandhi, más conocido como el Mahatma Gandhi, nació en la India en 1869. Provenía de una familia de pequeños comerciantes, en cuyo círculo no faltaban preocupaciones intelectuales. Desde niño asombró a sus maestros por su contracción al estudio y tras cumplir el ciclo secundario ingresó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Ahmenabad.

Perfeccionó sus estudios en Londres y luego de obtener el título de abogado ejerció, oscuramente, en Bombay. Interrumpió su actuación forense y se trasladó a África del Sur, en donde dirigió una compañía mercantil. Regresó a su patria en 1918 y se alistó en el movimiento nacionalista hindú, del que sería abanderado.

Pese a la prédica de no violencia que caracterizó su militancia, ja lucha antibritánica lo condujo varias veces a la cárcel. Prédica y sufrimientos lo convirtieron en héroe nacional. Paradójicamente, murió a manos de un fanático en 1948. Su larga y generosa existencia no desmintió nunca la denominación de Mahatma (que significa Magnánimo) con laque se lo honraba.

Mahatma Gandhi lider espiritual de la India

“Quizás las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante
fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”
Albert Einstein

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su Independencia

SOBRE SU VIDA: Poco después de emprender su monumental movimiento Salyagraha (Aférrate con fuerza a la Verdad) en África del Sur, Sandhi sacó la conclusión, según escribió en 1906, de que el sacrificio» era la «ley de la vida».

Renunció a sus placeres como abogado británico, a sus trajes de Saville Row y a las relaciones sexuales con su esposa, y juró concentrar todo el calor de su pasión en ayudar a la comunidad de inmigrantes indios contratados de Natal y el Transvaal a liberarse de los prejuicios y la discriminación raciales.

El hermano mayor de Gandhi se sintió traicionado y abandonado por el joven al que tan generosamente había mantenido durante tres años mientras estudiaba Derecho en Londres. A la esposa y al hijo mayor de Gandhi les resultó imposible comprender que se expusiera al odio y al desprecio violento para servir abnegadamente a la comunidad india.

No alcanzaban a entender el ansia de renunciar a su fortuna y a todas las comodidades hogareñas para dedicarse a infringir leyes «malvadas» y luego acoger con agrado largas penas de cárcel. La pasión de Gandhi convertía todas las celdas que ocupaba en un «templo» o «palacio», mientras enseñaba a su abnegado espíritu yóguico a gozar del «delicioso sabor» del ayuno, a disfrutar de cada uno de los dolores que sufría por el «bien común».

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaGandhi se ganó pronto la admiración y el apoyo activo de los más grandes líderes liberales del Congreso Nacional de la India, partido que también tenía un ala revolucionaria radical a cuyos miembros repelía su escrupulosa insistencia en la no violencia. Por supuesto, el rechazo de la indumentaria occidental y los antecedentes penales de Gandhi horrorizaban a otros indios anglófilos y más conservadores.

Pero después de veinte años de encabezar con éxito la lucha de los indios en África del Sur, Gandhi regresó a la India durante la primera guerra mundial y se ganó el aplauso general por el valor apasionado que mostró durante una serie de satyagrahas contra la injusticia en Gujarat y Bihar. Poco después de terminar la guerra, estaba dispuesto a asumir el mando supremo del Congreso, reescribió su constitución y transformó aquel grupo de presión a favor de la reforma política, que en su mayor parte era moderado, en un poderoso movimiento de masas que exigía el fin de la explotación y la dominación de la India por el imperio británico.

Pero después de adquirir más poder político que cualquier otro indio del siglo anterior de dominación británica, rechazó todos los gajes del poder que otros codiciaban en todo el mundo. Insistía en viajar solo a pie o en vagones de ferrocarril de tercera clase y se retiraba a la sencillez espartana de remotos ashrams aldeanos que él mismo fundaba cuando no se encontraba encerrado en alguna cárcel británica.

Para comprender el comportamiento en apariencia excéntrico o al menos curiosamente contradictorio de Gandhi, su rechazo de todos los placeres «normales», adquisitivos y sensuales, y sus retiradas frecuentes cuando estaba Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su Independenciaa punto de alcanzar la victoria, hay que tener presente su empeño apasionado en sufrir y experimentar en la vida cotidiana todo el dolor y la más profunda congoja que soportaban los campesinos y parias más pobres de la India, temblaba, desnudo, en invierno como ellos y soportaba sin quejarse el calor abrasador de los veranos del centro de la India.

Cuando el Congreso le ofrecía el control total de su maquinaria nacional y la corona de su presidencia, invariablemente los rechazaba y, en su lugar, preparaba a hombres más jóvenes para que llevasen lo que él llamaba la «corona de espinas».

Abandonó la organización que había revitalizado cuando su naturaleza apasionada juzgó que se había vuelto demasiado Imperiosa, demasiado rica y codiciosa.

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaPor medio del poder de su pasión, Gandhi se recreaba a sí mismo a imagen y semejanza de los millones de seres desnudos hambrientos de la India, los más pobres, y cuando su “voz mi interior” le empujaba a ello, podía apelar a aquel ejército harapiento y desarmado, cuyo dolor él reflejaba y ampliaba en su limpio cuerpo desnudo, para que le siguiera, descalzo, por la Vía Dolorosa que llevaba a la libertad de la India.

Y millones y millones de personas le seguían sin titubear, no como a un Moderno líder político, ni como a un príncipe nativo medieval o un maharajá marcial, sino como a su propio Mahatma, el «Alma Grande» de la India, el único título del que disfrutó en su vida ll i ii que su espíritu apasionado lo consideró excesivamente pasado y honorífico.

Gandhi creía que «Cuanto más puro el sufrimiento (tapas), mayor el progreso. De ahí que el sufrimiento de Jesús bastase para liberar a un mundo afligido… Si la India desea ver el Reino de Dios instaurado en la Tierra, en vez del de Satanás que ha envuelto a Europa… debemos pasar por el sufrimiento».

Gandhi que era un yogui brillante, decidió oponer los poderes apasionados de su espíritu sufriente y sublimado al imperio más fuerte del mundo. Su genio religioso creativo le permitió unir la corriente principal de la pasión occidental con el tapas tradicional de la India, sintetizando ambas formas de sufrimiento dentro de su Alma Grande. Se convirtió en un caldero de dolor que iluminaba de forma tan brillante que le dotaba de un áurea de bondad y luz, magnetizando a millones de personas que iban a la cárcel sin chistar cuando las llamaba y morían por él si alguna vez se lo pedía.

Pero el significado de la pasión occidental, de modo muy parecido a la evolución semántica de tapas, cuyo matiz cambió de «calor» con «connotaciones infernales» a «sufrimiento», pronto llegó a abarcar estados opuestos de emoción, sentimientos como «deseo» y «aversión», «esperanza» y «miedo», «amor» y «odio». La pasión de Gandhi reflejaba una ambivalencia parecida. Luchó durante toda su vida madura por someter su fuerte impulso sexual, creyendo que el coito con su esposa era malo, salvo cuando su finalidad era la procreación.

El rechazo de toda forma de violencia, además, le hacía sumamente sensible a la violencia potencial de la brutalidad sexual. También en este caso examinó las raíces profundas de la India antigua en busca de un remedio y le pareció encontrarlo en la Brahmacharya (estudiante célibe), la primera etapa de una vida tradicional de la casta superior hindú, antes de su iniciación sexual por medio del matrimonio. Gandhi se esforzó por volver a aquel casto primer estado y permanecer en él durante los cuatro últimos decenios de su vida, y luchó de forma sumamente apasionada por cumplir su voto de abstinencia total.

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaGandhi equiparaba el Ahimsa (no violencia), o, como prefería definirlo, el amor, con Dios. También creía que «la verdad (Satya) es Dios», y dedicó la mayor parte de su vida a la búsqueda apasionada de «ver» a Dios viviendo en armonía perfecta con los atributos de oro divinos. Asimismo, el abrazo apasionado del tapas le enseñó a olvidar el miedo. Incorporó este mantra sin miedo en la misión de su vida, que era liberar a sus seguidores de los grilletes que imponía el miedo, además de aquellas cadenas más fácilmente visibles forjadas por la tiranía extranjera.

Armado con el Ahimsa, la Satya y el tapas, Gandhi transformó su cuerpo frágil y desnudo y su alma impávida en una fortaleza prácticamente inexpugnable. Gandhi no tuvo inconveniente en revelar cuan a menudo se equivocaba en su vida personal, además de en su vida pública. Siempre que detectaba alguna imperfección o se daba cuenta de que había cometido un error estratégico (lo que llamó un «error himalayo» al emprender prematuramente lasatyagraha), nunca titubeaba en reconocer su error y en dar marcha atrás, obedeciendo su «voz interior», que él creía que era la voz de Dios.

Al tratar de alcanzar semejante altura ideal y atenerse tan firmemente a principios nobles y a lo que él llamaba la «purezas de medios», Gandhi no logró todo lo que esperaba para la India, Pero la pasión de su vida fue el legado que dejó a su país y al mundo e inspiró a millones con la grandeza de su sueño y iunos cuantos discípulos con un amor apasionado al sufrimiento en su propia, dolorosa y estrecha senda al martirio. En la pasión de Gandhi radica la clave de su templo interior de dolor.

Sufrió gozosamente al proteger su sueño de devolver algún algún día la épica Edad de Oro de bondad y verdad a la Madre India. Y través del prisma polifacético de su pasión, la trágica debilidad de Gandhi se revela como la otra cara de su singular fuerza y ayuda a explicar por qué finalmente no obtuvo aquello por lo que trabajó con más ahínco y más sufrió.

Fuente Consultada: GANDHI Stanley Wolpert

LA JUVENTUD Y LOS VALORES DE UN GRAN HOMBRE
La vida de Mohandas Karamchand Gandhi hunde sus raíces en la más pura tradición religiosa de la India, pues desde niño buscó apasionadamente la verdad y, ya más adulto, demostró un profundo respeto a la vida y a la dignidad de las personas, principios en los que afincó su filosofía de la No Violencia. (Ver: Marcha de la Sal de Gandhi)

El Mahatma, en sus escritos, recuerda a su padre como un hombre leal, decidido, generoso e incorruptible. De su madre, señala que estaba dominada por sentimientos de santidad y que era capaz de hacer las promesas más exigentes y las observaba sin fallar, y ni siquiera el estar enferma le servía de excusa para dejar de cumplir lo que había ofrecido.

A tal punto pareció influir en Gandhi esta actitud de su madre, que resulta decidor lo ocurrido mientras cursaba el cuarto grado en una escuela de Porbandar, su pueblo natal. Un día se presentó un Inspector para verificar el trabajo del profesor y ordenó un dictado de cinco palabras.

El maestro del curso advirtió que Gandhi se había equivocado al escribir una de ellas y, disimuladamente, se lo quise advertir golpeándole en un pie. El niño hizo caso omiso de la señal. entregando su hoja tal como la había terminado. El resultado del examen demostró que Gandhi había sido el único en tener un error, lo que además de conseguirle los reproches del profesor, le valió ser tildado de estúpido por el resto de sus compañeros.

El muchacho era de carácter introvertido, casi no tenía amigos. Llegaba puntualmente a clases y, una vez terminadas, regresaba corriendo a su casa, sin conversar con nadie. Al pasar a quinto grado decidió corregir esta situación, e hizo amistad con un compañero que era muy diestro, además de fuerte y robusto.

Le ganaba a Mohandas en todas las pruebas y juegos que se propusieran, explicándole que se debía a que se alimentaba con carne, induciéndolo a salirse del régimen vegetariano. Fue una de las pocas veces que Gandhi cedió ante una promesa. Sin que su madre lo notara, acompañaba a su nuevo amigo a la casa de éste, donde recibía sin objeciones los platos que le servían.

El razonamiento que aceptaba era de que si comía carne, se haría un hombre atlético y decidido. Por ende, si el país entero adoptaba la costumbre, algún día podría tener su propio soberano. Cuando volvía a su casa, no tenía apetito, y argumentaba ante su madre diversos pretextos, los que, a la larga, no le dejaban la conciencia tranquila. La situación se repitió solamente dos veces, concluyendo Gandhi que aunque fuera necesario comer carne,.y no menos esencial para todo el país una reforma del régimen alimenticio, más valía, a pesar de todo, que no engañara a sus padres, mintiéndoles. Desde entonces, nunca más volvió a comer carne.

A los 13 años, y por imposición paterna, la que seguía las costumbres ancestrales, contrajo matrimonio. Para Mohandas fue como un juego, puesto que su esposa era también apenas una niña. Luego de este primer tiempo, el muchacho comenzó a adoptar las actitudes de todos los hombres casados en la India , utilizando a su mujer como una esclava y sólo para calmar sus instintos. Sin embargo, a poco andar y ante los consejos de la madre y su acendrado respeto por la dignidad de las personas, varió radicalmente de conducta, y, como él mismo lo dice, amó entrañable y profundamente a su mujer.

Terminado el bachillerato, a la edad de 18 años, su padre decidió enviarlo a estudiar Leyes a Inglaterra. La madre se mostraba pesarosa y preocupada, pues aparte de tener que separarse de su hijo, la asustaban los rumores de que Londres era un lugar de perdición para la juventud. Le habían contado que era habitual que éstos consumieran alcohol e ingirieran carne en abundancia. Gandhi calmó sus angustias, haciendo un voto de no tocar ni a las mujeres, ni probar el vino ni la carne.

La decisión, durante un tiempo, le costó pasar hambre. La dueña de la casa en que se hospedaba no sabía qué hacerle de comer, lo que obligaba a Gandhi a concurrir a restaurantes baratos donde, según cuenta, se “atiborraba de pan”. Un compañero de habitación le planteaba que se estaba haciendo daño a sí mismo y un día le leyó la “Teoría de lo útil” de Benthon. Gandhi no comprendió el mensaje, además que el lenguaje era difícil, por lo que le interrumpió, diciéndole : “Le pido mil perdones, pero estas cosas abstrusas me desconciertan. Admito que es necesario comer carne, pero me es imposible faltar al voto que he hecho. Esto no se discute”.

Gandhi se tituló de abogado en 1891 y el 10 de junio del mismo año fue admitido en el Real Colegio de la Orden. Satisfecho de sus logros y deseoso de brindar su saber y sus esfuerzos en la patria, retornó a la India. Uno de sus hermanos, orgulloso pero haciendo un sacrificio económico, lo instaló con un bufete en Bombay. Gandhi no se sentía útil pleiteando en juicios cuyas causas eran impersonales, por lo que ante el ofrecimiento del dueño de una casa comercial de Parbandar, amigo de su padre, que tenía un conflicto con un corresponsal en África del Sur, consintió en trasladarse allí.

Fuente Consultada: HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N°15 Mahatma Gandhi

enseñanzas de Gandhi

LEGADO DE MAHATMA GANDHI: Su trágica muerte, a manos de un extremista, que lo ultimó a balazos la noche del 30 de enero de 1948, cuando Gandhi -apoyándose en dos jóvenes discípulos, porque ya no tenía fuerzas para caminar- se proponía cumplir con su habitual costumbre de orar en común, al aire libre, junto a los miembros de su Congregación, parecería indicar que sus propósitos fueron vanos.

gandhi en la rueca

Que su lucha tenaz, a lo largo de toda una vida, por mantener aquellos principios éticos y morales; que la muerte de su esposa, que falleció, encarcelada, cuatro años antes (el 22 de febrero de 1944), en Londres; que sus propios padecimientos -a veces, durante períodos muy prolongados- en los “albergues de su Majestad”, como él los llamaba; que sus ayunos, como signo de protesta y de amenaza pasiva (ya que su muerte, en tales condiciones, hubiese desencadenado la inmediata revolución en la India), de nada sirvieron.

Su ejemplo, sin embargo, perdura en el recuerdo de sus conciudadanos. Y Gandhi sigue siendo, vivo o muerto, hoy como ayer, un símbolo de grandeza, para su patria y para el mundo. Con su prédica obtuvo, por otra parte, múltiples beneficios: enalteció a su pueblo, cuya liberación, finalmente, se produjo, sin traicionar la causa democrática; consiguió imponer el orden, frente a las multitudes exaltadas; promovió el mejoramiento de las clases campesinas; logró que se aboliesen, en su tierra, el oprobioso monopolio de la sal y las discriminaciones raciales y sociales; luchó, hasta el último instante, para que la ex India Británica no fuese separada en dos mitades: la Unión India y el Pakistán. Cuando al entregar los ingleses el gobierno del país, el 15 de agosto de 1947, esta división geográfica -resultante del desentendimiento entre hindúes y musulmanes- igualmente se produjo, Gandhi siguió oponiéndose, obstinadamente, a ella.

La transferencia de poderes, largamente esperada, en tales condiciones no podía interpretarse como una auténtica victoria. La mano homicida que puso fin a su vida, apenas cuatro meses y medio después, logró sellar para siempre los labios del Mahatma.

Pero la semilla de su prédica germinará -tarde o tempraneen toda la India. Si hubiese que resumir su importancia, debería decirse que no fue un político puro, pues confluían en él tradiciones de filósofo y teólogo orientales. Por ello, su actitud difería de la de sus colegas contemporáneos. Desconfiaba de la acción por la acción misma y prefería apoyarse en una no acción reflexiva, tendiente a armonizar lajusticia con la virtud.

En consecuencia, su fuerza no podía provenir de los armamentos, sino de la ética, de un profundo respeto del ser humano como creación de Dios y, en el fondo, de ese respeto quehay en la India hacia todo lo viviente. Por eso, cuando envuelto en su túnica blanca entraba en las prisiones británicas decidido a ayunar y a orar, parecía querer decir con su sereno silencio: “los métodos de Occidente no sirven para el destino de la especie”.

PASAJES CURIOSOS DE LA VIDA DE GANDHI:

Cierta tarde llegó a la escuela Mister Giles. Era el inspector británico destacado para tomarles pruebas a los alumnos. Los chicos estaban exaltados. El profesor pidió silencio y le dijo a Mister Giles que empezara cuando a él le pareciera adecuado. Mister Giles les explicó que les iba a tomar un examen de ortografía. A simple vista Gandhi no parecía nervioso, pero cuando le llegó el turno de deletrear “tetera”, sintió que el sudor le corría por el cuerpo. Mientras los chicos hacían el examen, el profesor paseaba entre los pupitres.

Al llegar al de Gandhi, notó que el muchacho había deletreado mal “tetera”. Miró hacia uno y otro lado y después con un gesto sutil le dijo a Gandhi que podía copiarse de su compañero de pupitre. Gandhi quedó tan perplejo como confundido ante la actitud de su profesor.

Desde su niñez le habían enseñado que a los mayores se les debía respeto y, hasta donde él entendía, su profesor estaba ahí justamente para evitar que los alumnos se copiaran entre sí. Sobre la base de esos principios no siguió el consejo de su profesor y entregó su prueba tal como él la había escrito.

Para su sorpresa todos los alumnos, excepto él, aprobaron el examen. Antes de abandonar el aula, el profesor llamó a Gandhi.

-Has sido muy tonto -le dijo.

Gandhi agachó la cabeza, sin comprender. Y esa incomprensión la mantuvo durante el largo camino hacia su casa. Sin embargo, pese a las contradicciones y a las dudas, desde aquel día algo le quedó claro: jamás traicionaría sus convicciones, ni por un examen ni por nada del mundo.

Había comenzado a cursar la secundaria cuando su padre llegó con una noticia.

-Nos vamos a Porbandar -dijo.

-¿En serio? ¿Por qué? -preguntó Gandhi.

-Porque llegó la hora de tu casamiento.

Fue en ese momento que Gandhi recordó que, años antes, una familia en especial solía visitar a menudo a sus padres. Nunca imaginó que esas charlas eran, en realidad, los preparativos para su compromiso con una niña. Algo común en la India, en familias como a las que él pertenecía. El compromiso suele ser un pacto de palabra entre los padres de ambos chicos. Cuando éstos llegan a la edad adecuada comienza a organizarse lo que será la fiesta de casamiento, una ceremonia majestuosa.

En silencio, Gandhi tuvo que probarse todos y cada uno de los trajes que sus padres le traían. Vio cómo pasaban largas horas organizando el presupuesto para la comida. Íntimamente, Gandhi lo vivía como un juego frívolo de usar buenas ropas, bailar, comer rico y en abundancia. En medio de esos manjares le presentarían una nueva amiga para jugar.

La familia Gandhi se preparó para el viaje hasta Porbandar. Era un largo camino que, en general, demandaba más de cinco días de marcha. Kaba quería llegar rápido y logró hacerlo en sólo tres días, pero el apuro trajo consigo un accidente. En un momento del recorrido, el carruaje volcó y Kaba sufrió varias heridas.

Llegó a Porbandar envuelto en vendas, bastante dolorido y algo desolado. Gandhi no podía evitar sentirse angustiado por el accidente de su padre; de alguna manera se sentía culpable. Pero tanto su ánimo como el de su padre cambiaron no bien llegaron al sitio donde se iba a celebrar la ceremonia. Nadie pudo borrarles la sonrisa de sus caras. Kaba había logrado su propósito y Gandhi no disimulaba su impaciencia y su ilusión ante ese gran evento.

La ceremonia empezó en el horario acordado. Gandhi y Kasturbai, su futura esposa, se sentaron en la tarima preparada especialmente para ellos. Los dos niños, leales al deseo de sus padres, representaron los sietes pasos del rito Saptapadi prometiéndose fidelidad y devoción.

Los respectivos padres se miraron contentos sabiendo que después de este acto el matrimonio se convertía en algo inalterable. Gandhi tomó un pedazo de kansar y se lo puso a Kasturbai en la boca. La niña hizo lo mismo con su nuevo esposo y ambos saborearon el dulce manjar, i misil mando de esta manera el matrimonio.

El resto del día se transformó en una gran fiesta. Cuando cayó el sol, los recién casados se retiraron para compartir la primera noche juntos y en la más profunda intimidad. Sin embargo, no supieron qué hacer esa noche. Eran dos extraños que apenas podían mirarse a los ojos, y la timidez no los dejaba pronunciar palabra.

Los días y las noches que siguieron a aquella primera vez fueron allanando el camino para que Gandhi y Kasturbai comenzaran a conocerse de verdad. Ella dejó de ser la niña amiga de Mohandas para convertirse en una mujer: la mujer de Gandhi. Los cinco primeros años, la pareja no vivió siempre bajo el mismo techo. Kasturbai recibía a veces el llamado de sus padres para que regresara a su casa. No le quedaba otra alternativa. En la India, los matrimonios tan jóvenes tienen prohibido vivir juntos hasta cumplir los dieciocho años.

ALGUNAS DE SUS CITAS MAS CONOCIDAS…

Lo que se obtiene con violencia solo se puede mantener con violencia.

La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

La humanidad no puede librarse de la violencia mas que por medio de la violencia.

No me gusta la palabra tolerancia pero no encuentro otra mejor.

Lo mas atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena.

La verdad jamás daña a una causa justa.

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en èl.

Un país, un civilización se puede juzgar por la forma en que trata a los animales.

Los medios impuros desembocan en fines impuros.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo.

Que otro libro se puede estudiar mejor que la humanidad?

La muerte no es mas que un sueño y un olvido.

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estomago de los pobres.

Los grilletes de oro son muchos peor que los de hierro.

Son un soñador practico, quiero convertir mis sueños en realidad.

El que retiene algo que no necesita es igual al ladrón.

Casi todo lo que realicé es una insignificancia, pero es muy importante que lo haga.

El capital no es un mal en si mismo,el mal radica en el mal uso.

Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE GANDHI…

1869 El 2 de octubre nace en Porbandar (Katiavar) Mohandas Karamchand Gandhi.
1882 Matrimonio con Kasturbai Nakanji.
1888 Estudios de abogacía en Londres, hasta 1891. Gandhi lee el Bahagavadgita y la Biblia.
1891 Regreso a la India. Ejercicio de la abogacía en Bombai y Rajkot. Modo de vida y vestimenta europeos.
1893 Viaje a África del Sur. Gandhi llega a ser el dirigente político de los emigrantes hindúes.
1894 Fundación del partido del Natal Indian Congress.
1899 Gandhi organiza en la guerra contra los bóers un cuerpo de ambulancias hindú.
1903 Gandhi lee Unto This Last, de Ruskin.
1906 Gandhi comienza a utilizar sus métodos de lucha no violenta organizando la resistencia pasiva contra la legislación discriminatoria de África del Sur. Condenado varias veces a penas de cárcel.
1906 Crea un servicio de ambulancias en el levantamiento zulú. Voto del brahmacaiya (castidad).
1907 Satyagraha: creación de los rasgos fundamentales del método de lucha de Gandhi.
1908 Gandhi lee Civil Disobedience, de Thoreau.
1909 Aparición del primer libro de Gandhi: Hi’nd Swaraj. Intercambio epistolar con Tolstoi
1910 Creación de la granja Tolstoi: experimentos con una colectividad comunista utópica.
Gandhi abandona su próspera actividad como abogado y se traslada con su familia a la granja.
1912 Voto solemne de renuncia a toda propiedad privada.
1913 Satyagraha: el 6 de noviembre cruza la frontera prohibida de Transvaal.
1914 Estalla la I Guerra Mundial. Gandhi retorna a la India.
1915 Llega a Bombay el 9 de enero. Tagore le da el calificativo de Mahatma. El 20 de mayo Gandhi funda en Ahmedabad el Sabarmati-Ashram. Modo de vida y vestimenta hindúes, reducidos a lo más imprescindible.
1917 Primera acción satyagraha en la India, a favor de los plantadores de índigo de Champaran, en la región de Bihar.
1919 Huelga general contra la Rowlatt Bill. Se autorizan encarcelamientos sin sentencia judicial.
Baño de sangre en Amristar. Actividad pública de Gandhi desde octubre a través de dos periódicos semanales: Young India, en inglés, y Navajivan, en gujarati.
1920 Elegido presidente, Gandhi dirige el Congreso. Comienza su lucha no violenta contra la dominación británica con los métodos desarrollados en África del Sur. Boicot a los tejidos ingleses promoviendo el hilado a mano entre las familias hindúes y la negativa a cooperar con la economía inglesa. Estrecha colaboración con los musulmanes en el movimiento Khilafat.
1921 En septiembre, Gandhi escoge como indumentaria el paño en tornó a las caderas, símbolo del swadeshi.
1922 En febrero, huelga de impuestos en Bardoli, Gujarat. Agresión a la po licía en Chauri Chaura. Gandhi interrumpe el movimiento de masas y emprende un ayuno. Detenido el 13 de marzo, el 18 del mismo mes es juzgado en Ahmedabad por incitación a la rebelión y condenado a seis años de cárcel.
1924 Liberado antes de tiempo por enfermedad. Fracaso del movimiento Khi lafat. Tensiones crecientes entre hindúes y musulmanes. Gandhi ayuna durante 21 días en pro de la reconciliación entre ambos grupos.
1925 Fundación de la All India Spinners Association. Gandhi comienza a es cribir su autobiografía que se publica en Navajivan en entregas se manales.
1928 La Navajivan Publishing House de Ahmedabad edita el libro de Gandhi Satyagraha in Sout África.
1930 12 marzo-6 abril: marcha de la sal. Con 78 adeptos, Gandhi recorre casi 400 km desde Ahmedabad hasta Dandi. Detenido el 4 de mayo, permanece en prisión hasta el 26 de enero de 1931.
1931 5 de marzo: firma del Irwin-Gandhi Agreement: suspensión de la cam paña de desobediencia civil al autorizar los ingleses la obtención de sal para consumo propio.
12 de septiembre: Gandhi liega a Londres para participar en la segunda Round Table Conference, que resulta un fracaso. Vuelve el 28 de diciembre con las manos vacías. Jawaharlal Nehru y Ghaffar Khan son encarcelados.
1932 4 de enero: Gandhi ingresa, junto con Patel, en la prisión de Yeravda. «Ayuno hasta la muerte» en contra de las elecciones separadas entre hindúes e intocables. Tras seis días de ayuno, se firma el pacto de Yeravda entre hindúes e intocables con el asentimiento inglés (26 de septiembre).
1933 Gandhi publica desde febrero la revista semanal Harijan (en 1942, aparece en diez lenguas hindúes). Campaña a favor de los intocables.
1934 Gandhi abandona la dirección del Congreso y deja de pertenecer a él como miembro.
1935 Gandhi, sin cargos, se dedica por entero a la construcción de su movimiento popular.
1937 Triunfo electoral del partido del Congreso: ministros hindúes en nueve de un total de once provincias.
1939 Estalla la II Guerra Mundial. Gandhi escribe a Hitler.
1940 Gandhi contra la intervención india en la guerra. Llamamiento al boicot de los preparativos bélicos.
1942 Los japoneses en Burma. La misión de sir Stafford Cripps es rechazada. Gandhi exige la completa independencia de la India: resolución Quite India del 8 de agosto. Gandhi es encarcelado al día siguiente junto con otros dirigentes del Congreso. Se produce una sublevación masiva. Estando preso en Poona, muere Kasturbai.
1944 Gandhi es liberado el 6 de mayo por motivos de salud.
Fracaso de los intentos por llegar a un acuerdo con la Liga musulmana dirigida por M. A. Jinnah.
1945 Fin de la II Guerra Mundial.
El fracaso de la Conferencia de Simia, presidida por Lord Wavell, impide la unión de hindúes y musulmanes. Jinnah exige la división de la India. El 16 de agosto tienen lugar en Calcuta violentos disturbios que se extienden a Bengala y Bihar.
1947 El primer ministro inglés, Clement Atlee, anuncia el 3 de junio la división de las Indias Británicas en Pakistán y la India. El Congreso y la Liga musulmana dan su beneplácito. Para Gandhi es «una tragedia espiritual». Ambos Estados alcanzan su independencia el 15 de agosto.
1948 El 20 de enero, en Nueva Delhi, Gandhi sufre un atentado con bomba. El 30 de enero, poco después de las cinco de la tarde, muere asesinado por el fanático hindú Nathuram Godse, en Nueva Delhi.

Ver: La Virtudes Civiles Para La Vida Democrática

Que es un santo? Que es beatificar? Canonizar? Porque es un santo?

Se han realizado muchas definiciones de lo que es un santo o una santa, indudablemente cada religión tiene diferentes matices para apreciar ese concepto de santidad. Dentro del cristianismo un santo o santa sería aquella persona que ha seguido seriamente los evangelios, buscando el camino de la verdad en Dios. Pero al margen de ello, un santo o santa es, ante todo, un modelo para todo cristiano, ya que son testimonio de la santidad de Dios y de Jesucristo.

imagenes de santos

El santo es alguien que, al margen de realizar milagros o estar rodeado de prodigios, hace patente con sus palabras y sus obras el evangelio de la santidad. Así, cuando hablamos de santos, nos estamos refiriendo, a todos aquellos cristianos que siguieron seriamente el evangelio y que han sido propuestos por la Iglesia como modelos a seguir, así como patronos e intercesores ante Dios.

 Los santos son, asimismo, todos aquellos que aparecen en el calendario de la Iglesia universal, en los calendarios nacionales, diocesanos y de institutos religiosos; en fin, todos aquellos que están registrados en el Martirologio y son venerados en la Liturgia años tras año.

En lo que respecta al cristianismo, la Iglesia cristiana ha puesto especial énfasis en destacar que los santos no sólo son esas estatuas que aparecen en miles de capillas por todo el mundo. Un santo es algo más que una estatua, de lo contrario estaríamos hablando de ídolos. La estatua es la representación de un hombre una mujer que vivió y se entregó, en una parte importante de su vida, al cristianismo, en ocasiones dando la vida por él. Por este motivo la Iglesia los venera y les da culto, ya que reconoce en ellos la presencia de Dios.

Pese a la gran leyenda irremediable que arrastran muchos santos, hay que considerar que no fueron inventados, y que fueron descubiertos y, como veremos en el proceso de canonización, ampliamente investigados.

Los santos del cristianismo datan casi desde los comienzos de esta religión, ya que empezaron a venerarse públicamente en el siglo II. Todo parece indicar que su origen data de las primeras tumbas de los mártires, ya que estos habían derramado su sangre por Dios y Cristo, y por tanto Dios y Cristo, podían interceder desde el cielo a todos aquellos que los veneraban, los invocaban o rezaban ante sus tumbas. Por esta razón se buscó un día de celebración, y este día se consideró el dies natalis o nacimiento al cielo del mártir, fecha en la que se hacia el ofrecimiento del sacrificio eucarístico.

Como ejemplo del desarrollo anterior, tenemos el caso claro de san Policarpio, del que se sabe que los cristianos de Esmirna se reunieron en torno a su tumba para recoger sus huesos y colocarlos en un lugar seguro, con la intención de volverlos a juntar para celebrar el aniversario de su martirio y realizar un ágape juntos.

Con el tiempo, de la memoria y veneración se fue pasando a la oración pública de los santos y a creer en su intercesión ante todo aquello que se le solicitaba. Fue en el siglo Iv cuando se extendió la veneración y culto de los mártires en todas las Iglesias. En este mismo siglo se extendió el mismo culto y veneración a las vírgenes y confesores. Las vírgenes fueron consideradas como Vírgenes del Señor, ya que con el sacrificio de su vida habían emulado a los martires y además porque son como la esposa virginal de Cristo. Los confesores son aquellos que habían confesado públicamente su fe, pero no sufrieron tormentos ni dieron su vida como los mártires. Sin embargo, están equiparados a los mártires.

Del concepto de santo dos aspectos destacan como importantes. El primero que los santos pueden interceder por las personas, aunque su intercesión nunca remplazará la oración directa a Dios. Pero Dios ha constituido una gran familia en la que cada miembro hace el bien a su prójimo. Evidentemente los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten.

Otro aspecto destacado es el concepto de que los santos son modelos a imitar, tanto en su virtud heroica como en sus actos. Los santos, por su parte, enseñan a interpretar el evangelio.

Otro aspecto que los santos y santas siempre han demostrado es su espíritu de sacrificio hacia los demás y especialmente su amor desinteresado hacia los seres que les rodean. La historia de los santos está repleta de ejemplos en los que se demuestra un gran amor a los pobres y a los enfermos, un amor tan desinteresado que en muchos casos ha originado que el santo o la santa se desprendiese de sus bienes más queridos para ayudar al pobre, para construir hospitales. El cuidado a los enfermos ha sido de una tal entrega que en muchos casos ha puesto en peligro la salud del santo o la santa, e incluso los hay que han perdido la vida por atender a moribundos con enfermedades contagiosas.

No cabe duda de que en muchos casos se ha exagerado su leyenda e incluso sus milagros, pero también en otros muchos casos, los santos y las santas han demostrado ser queridos y amados por la gente que ha compartido sus vidas con ellos, gente sencilla, gente de pueblos que han recibido directamente de estos seres su ayuda, su consejo, su amor y sus cuidados.

Tal vez el santo o la santa se caracterizan por el hecho de que primero ha sido su amor, su ayuda o sus cuidados a los necesitados antes que cualquier intento de evangelización. Ejemplo de casos así han sido, por citar uno reciente, el de la Madre Teresa de Calcuta, que nunca se preguntó si aquel enfermo o aquel necesitado que acudía solicitando ayuda, era o no cristiano. Podía ser hindú, budista, etc., pero lo importante era, ante todo, el amor a otro ser humano por encima de cualquier condición o religión, ya que de la misma manera que «un santo es un santo para todo el mundo», como se señala en el epígrafe de este capítulo, también cualquier camino místico o religioso, sea de la religión que sea, lleva a Dios.

Biografía del Nuevo Papa Americano: Padre Jorge Mario Bergoglio

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen Bornos-Prim

Atleta sin piernas que compite en Juegos Olimpicos Pistorius Oscar

La paradoja de Oscar!: Su ejemplo de perseverancia, superación y tozudez saltó a las páginas de los periódicos la primavera pasada, cuando inició una guerra con la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), porque no le quería dejar correr en los Juegos Olímpicos de Pekín argumentando que sus piernas ortopédicas, esas dos láminas curvadas de fibra de carbono que dieron la vuelta al mundo, le podían otorgar alguna ventaja con relación a los atletas no discapacitados, una paradoja!.

pistorius atleta con piernas ortopedicas

El Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS), con sede el Lausana, intervino para solventar el despropósito y dejarlo correr. Solo 26 centésimas separaron a Pistorius de su sueño, ser el primer atleta discapacitado en competir con todos los demás en un gran campeonato internacional.

A finales de febrero cuando sufrió un accidente con la lancha a la que iba, a 35 kilómetros por hora, por el río Vaal, cerca de Johannesburgo. “Chocamos contra una pieza metálica que había bajo el agua y me golpeé brutalmente en el interior de la barca. Me rompí la nariz, el pómulo, la mandíbula, huesos interiores de la cara, los labios y algunas costillas”, relata sin dramatismo.

Tres meses después, ya está buscando la marca mínima en 400 (45.95) que le permita entrar en los Mundiales de Berlín de este verano. Su mejor marca es 46.25.

PISTORIUS es acusado de asesinar a sangre fría a su famosa y bella novia.

“El atleta olímpico y paralímpico sudafricano Oscar Pistorius se puso sus prótesis ortopédicas y se dirigió al otro lado de su dormitorio antes de disparar cuatro veces a la puerta cerrada del baño, causando la muerte a su novia “a sangre fría”, han asegurado este martes los fiscales que le acusan de asesinato premeditado en un tribunal de Pretoria.

Reeva Steenkamp, licenciada en derecho y modelo, falleció después de ser alcanzada por tres disparos, aseguró durante el juicio a ‘Blade Runner’ el fiscal Gerrie Nel. Este confirmó que Pistorius lloró inconsolablemente en la corte al oír los detalles del tiroteo de la madrugada del jueves.”

Los Siete Pecados Sociales de Gandhi 7 Fuerzas Morales

LOS PECADOS SOCIALES DE GANDHI

Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales. Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.

Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento de que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad. Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, se halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos de crisis sociales o institucionales.

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(Versión Flash)

Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas. Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país. Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento, o marcha de la nación. Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc.

Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.

Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento de que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad. Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, se halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos de crisis sociales o institucionales.

Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia. Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral. Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo. Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in Terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén.

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.

Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo que está permitido de lo que no está. Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos —que lo son todos los hombres de la tierra—, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

Además de esta institución eminentemente espiritual, existe un conjunto de “fuerzas morales” cuyo influjo debe hacerse sentir constantemente. Las principales fuerzas morales son: la veracidad, educación, energía, religión, patriotismo, entusiasmo, bondad, firmeza, justicia, trabajo, etc.

La nómina de las “fuerzas morales” no está completa. Podrían mencionarse la solidaridad, el mérito, y tantas otras. Basten como ejemplo las enunciadas a continuación:

Bondad: La bondad consiste, no solo en la ausencia del mal, sino en la inclinación natural a hacer el bien. Se debe pensar más en hacer el bien que en estar bien, y así se conseguirá que todos estén mejor.

Ciencia: Es un conjunto de conocimientos armónicamente relacionados acerca de un mismo tema. La ciencia es una fuerza moral que libera al hombre de la ignorancia, lo induce al conocimiento sistemático y reflexivo de la realidad y lo conduce al planteamiento de los problemas fundamentales de la existencia.

Deber: El deber tiene su base en un buen sentido de justicia, inspirada por el amor y esta es la forma más bella de la bondad. El deber da al hombre energía suprema.

Dignidad: La dignidad es la excelencia que tiene la persona y que la hace acreedora al respeto de sus semejantes y la obliga a un comportamiento decoroso.

Disciplina: La disciplina lleva al cumplimiento puntual de las leyes y pone orden en la sociedad, condición indispensable de todo progreso.

Educación: “La educación es como un bautismo moral que arranca al hombre del seno originario de la ignorancia, y lo alza a ese grado de honor que lo hace ser grato a su celestial autor, a la sociedad y a sí mismo”. La educación es fuerza moral que perfecciona.

Energía: La energía es la fuerza de voluntad, el vigor y tesón que sostiene la actividad. Sin energía en sus miembros, la sociedad decae.

Entusiasmo: El entusiasmo es la exaltación y fogosidad del ánimo que alienta para las grandes empresas.El entusiasmo es contagioso y mueve las voluntades para la acción. Firmeza: La firmeza significa estabilidad en la actividad, fortaleza y entereza de quien no se deja dominar.

Ideal: El ideal es como un huracán que lleva la vida hacia las cimas y la pone al servicio de Dios y de los demás con ilusión; pone todas las energías en tensión para las empresas dignas de ser realizadas. Iniciativa: El espíritu de iniciativa produce renovación, progreso, perfeccionamiento.

Una sociedad en que no haya espíritu de iniciativa, se estanca y envejece.

Inquietud: La inquietud es un anhelo de perfeccionamiento. La inquietud se opone al quietismo o inercia. La inquietud es insatisfacción por lo presente y deseo de progreso, de adelanto, de alcanzar nuevas metas. “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”.

Justicia: La justicia es la virtud que inclina a la voluntad a dar a ondú uno constantemente lo que le corresponde. La justicia regula y equilibra a la sociedad.

Juventud: La juventud es una fuerza moral, porque supone entusiasmo, generosidad, espíritu de iniciativa, ideales. La juventud hay que buscarla más que en la edad, en el corazón. El corazón debe ser siempre joven, aunque la edad sea provecta. Eso OH lo importante. Hay jóvenes que son decrépitos, pesimistas, sin entusiasmos ni energías; mientras que hay ancianos cuyo espíritu se renueva en muí perenne juventud.

Moral: La moral puede considerarse como el conjunto de normas a las que deben conformarse los actos humanos o como la relación do conveniencia entre el acto humano y aquel que lo ejecuta. Cuando los actos humanos son regidos por normas éticas, la sociedad avanza y so perfecciona.

LOS VALORE  HUMANOS

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Cuales son los Siete Pecados Capitales? y Su Significado Soberbia Lujuria

LOS 7 PECADOS CAPITALES Y VALORES HUMANOS

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Los Siete Pecados Capitales son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas del Cristianismo y Catolicismo para educar e instruir a los seguidores sobre la moral. La Iglesia católica romana divide los pecados en dos categorías principales:

Pecado venial aquellos que son relativamente menores y pueden ser perdonados a través del sacramento. Pecado mortal los cuales, al ser cometidos, destruyen la vida de gracia y crean la amenaza de condenación eterna a menos que sean absueltos mediante el sacramento de la penitencia, o siendo perdonados después de una perfecta contrición por parte del penitente.

Comenzando a principios del siglo XIV, la popularidad de los Siete Pecados Capitales como tema entre los artistas europeos de la época eventualmente ayudó a integrarlos en muchas áreas de la cultura y conciencia Cristiana a través del mundo.

En el libro “los Siete pecados Capitales” Fernando Savater explica:

Según el historiador inglés John Bossy, “los siete pecados capitales son la expresión de la ética social y comunitaria con la cual el cristianismo trató de contener la violencia y sanar a la conflictiva sociedad medieval. Se utilizaron para sancionar los comportamientos sociales agresivos y fueron, durante mucho tiempo —desde el siglo XIII hasta el XVI—, el principal esquema de penitencia, contribuyendo en modo determinante a la pacificación de la sociedad de entonces”.

En un principio, los pecados eran una advertencia respecto de cómo administrar la propia conducta. No se trataba como en los diez mandamientos de ofrecer las tablas de la ley, sino de mostrar los peligros higiénicos que podrían asechar a las almas. Se trató de un listado de advertencias sobre los peligros que puede acarrear la desmesura frente a lo deseable. Hoy existe una versión más simplona de esas advertencias, que son los libros de autoayuda, donde encuentras unas fórmulas para no engordar y otras para ser feliz en tres lecciones.

Según Bossy, la suerte de estos pecados terminó en la época moderna, cuando la penitencia dejó de ser la forma de resolución de los conflictos sociales para transformarse en algo psicológico e interior a la conciencia de cada individuo. Fue el momento en que se abandonaron los siete pecados capitales para pasar a los diez mandamientos, que privilegiaban una relación vertical de cada individuo respecto de Dios, en vez de la horizontal entre los hombres, lo cual favorece la introspección personal. Bossy interpreta el paso del Medioevo a la Edad Moderna como un pasaje de lo social a lo individual.

Los pecados adquieren la categoría de capitales cuando originan otros vicios. Santo Tomás describe: “Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal…”.

Para el especialista en temas islámicos Ornar Abboud “el pecado no es algo inamovible. Varía de acuerdo con el punto de vista del observador y en referencia a la evolución del contexto social y cultural. La mayoría de las acciones consideradas como pecado hace dos siglos —un periodo ínfimo en la historia de la humanidad— hoy no tienen entidad pecaminosa. En el Islam no tenemos la visión del pecado original, lo que sí existen son definiciones sobre lo que es lícito o no. Llamamos haram a aquellas cosas que están vedadas y halal a las que están permitidas”.

LOS SIETE PECADOS CAPITALES
SOBERBIA

Ser soberbio es básicamente el deseo de ponerse por encima de los demás. No es malo que un individuo tenga una buena opinión de sí mismo —salvo que nos fastidie mucho con los relatos de sus hazañas, reales o inventadas—, lo malo es que no admita que nadie en ningún campo se le ponga por encima.

En general, podemos-admitir que tenemos cierto lugar en el ranking humano, y que hay otros que son más prestigiosos. Pero los soberbios no le dejan paso a nadie, ni toleran que alguien piense que puede haber otro delante de él. Además sufren la sensación de que se está haciendo poco en el mundo para reconocer su superioridad, pese a que siempre va con él ese aire de “yo pertenezco a un estrato superior”.

GULA

El pecado de la gula es el ansia inmoderada de comer, de beber, ese afán de asimilarse Codo el universo por la vía digestiva. Es un pecado que nos deja un poco perplejos en este mundo dietético en el que estamos, choca tanto con la ética como con la estética y quizá tengan más contra él los médicos que los propios clérigos.

A mi juicio, el problema de la gula es mucho más una cuestión de higiene que de moral. Se trata de ver cómo administramos nuestros placeres y cómo podemos comer para vivir satisfactoriamente. No debemos obsesionarnos con vivir para comer, ni con vivir para evitar las calorías. Lo peor de la gula hoy es que, mientras algunos tenemos la suerte de poder comer y ayunar a nuestro albedrío, muchas personas están privadas de lo imprescindible y no pueden siquiera alimentar a sus hijos con lo mínimo necesario.

La gula se transforma en pecado cuando ofende el derecho y las expectativas del otro al comer lo de los. demás, acaparar y dejarlo con poco o nada. Olvidar eso sería el peor pecado o la peor forma de gula en nuestro tiempo.

AVARICIA

El pensador alemán Arthur Schopenhauer decía que el dinero es felicidad abstracta. Ser feliz porque tienes una gran cuenta en el banco, o porque guardas un gran saco con oro debajo de la cama, es algo completamente imaginario.

Comprendo que alguien se sienta feliz porque tiene en sus brazos a una mujer hermosa, en su mesa una comida estupenda y una botella de vino incomparable. Yo no termino de entender a aquellos que se sienten felices cuando ven un cheque, míe. sólo son unas palabras y algunos números.

Lo que da fuerza al dinero es la necesidad de intercambio, que los seres humanos requieran cosas unos de otros. Si no se deseara nada, no habría tenido sentido inventar el vil metal. El dinero permite generar un elemento que te da acceso a algo que tiene otro y tú quieres. De no existir, las variantes serían pocas: el trueque, pero allí necesitas que al otro le interese lo que tú le ofreces, o lisa y llanamente sacárselo por la fuerza, robarle o estrangularlo.

Pero el avaro es el que convierte este acuerdo social en una idolatría, sin entender la utilidad del dinero, que es absolutamente virtual. Si se tratase de cupones que dijeran: “Vale por un refrigerador” o “Vale por una merluza en salsa verde”, tendría un interés más limitado, ya que si no te gusta la merluza no sabrás qué hacer con ese vale. La gracia del dinero es que tiene un número y no te dice qué puedes hacer con él.

IRA

La ira, esa pasión arrebatadora, esa furia que de vez en cuando nos convierte en auténticas fieras. En apariencia somos personas como las demás, y ante un pequeño estímulo, o una provocación, nos transformamos en auténticos salvajes.

El pecado de la ira es una cuestión de grados. Es un movimiento, una reacción que puede indicar simplemente que estamos vivos y, por lo tanto, nos revelamos contra injusticias, amenazas o abusos.

Cuando el movimiento instintivo pasional de la ira se despierta, nos ciega, nos estupidiza y nos convierte en una especie de bestias obcecadas. Ese exceso es perjudicial, pero yo creo que un punto de cólera es necesario.

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique se reconoce admirador de los iracundos “cuando se ponen rabiosos ante una situación infame por la que callan los demás. El que se rebela, habla, grita y muchas veces se juega el pellejo es muy distinto del que tiene un colerón porque le sirvieron la carne fuera de punto”.

Como en muchas cosas de la vida, con los pecados primero hay que tener la experiencia. Si eres una persona tan pacífica que nunca te has enfadado, aunque te describan mucho la ira nunca la entenderás. Si eres justo, puedes sentirte arrebatado por la ira. Ahí nos topamos con el pecado.

LUJURIA

La lujuria es uno de los pecados más escandalosos, y también de los más tentadores. Gracias a ella, todos vinimos al mundo.

¿Pero cuál es realmente la esencia mala de la lujuria? ¿En qué sentido quienes no tenemos especial afán puritano podemos encontrar algo defectuoso en el exceso de la lujuria? Tengo claro que si hay algo bueno en ella es precisamente el placer. Creo que el placer es bueno, sano y recomendable. Si hay algo malo en la lujuria, será el daño que podamos hacer a otros para conseguir goce, al abusar de ellos, aprovecharnos de la inocencia de menores o de gente que por su situación económica tiene que someterse.

No creo que, a pesar de lo que San Agustín y otros santos padres han dicho de la sexualidad, hayamos venido a este mundo a sufrir. La sexualidad no es un instrumento que debamos utilizar casi con repugnancia sólo para la reproducción, sino que es una fuente de relación humana y de contento en un mundo donde las alegrías no abundan.

Pero, como en todos los casos a los que estamos refiriéndonos, el límite de la lujuria desde el punto de vista humanista es causar daño a otro. El sexo con niños es malo por el daño que se les hace. No es malo disfrutar, pero sí es censurable causar mal a otro. Antes se condenaba al placer, ahora al daño y el dolor que se producen. Es la visión progresista de los pecados.

PEREZA

La pereza es la falta de estímulo, de deseo, de voluntad para atender a lo necesario e, incluso, para realizar actividades creativas o de cualquier índole. Es una congelación de la voluntad, el abandono de nuestra condición de seres activos y emprendedores.

Un viejo cuento narra cómo un padre luchaba contra la pereza de su hijo pequeño, que no quería nunca madrugar. Un día llegó muy temprano por la mañana, lo despertó y le dijo: “Mira, por haberme levantado temprano he encontrado esta cartera llena de dinero en el camino”. El niño, tapándose, le contestó: “Más madrugó el que la perdió”.

La pereza siempre encuentra excusas. Es perezoso quien renuncia a sus deberes con la sociedad, con la ciudadanía, quien abandona su propia formación cultural. La persona que nunca tiene tiempo para leer un libro, para ver una película, para escuchar un concierto, para prestar atención a una puesta de sol. Aquel que tiene pereza de convertirse en más humano.

El escritor y humorista argentino Roberto Fontanarrosa tiene una teoría: “La pereza ha sido el motor de las grandes conquistas del progreso. El que inventó la rueda, por ejemplo, no quería empujar y caminar más. Detrás de casi todos los elementos del confort supongo que ha habido un perezoso astuto, pensando cómo hacer para trabajar menos”.

ENVIDIA

La envidia, definida como la tristeza ante el bien ajeno, ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y posesiones, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene.

¿Qué es lo que anhela el envidioso? En el fondo, no hace más que contemplar el bien como algo inalcanzable. Las cosas son valiosas cuando están en manos de otro. El deseo de despojar, de que el otro no posea lo que tiene, está en la raíz del pecado de la envidia. Es un pecado profundamente insolidario, que también tortura y maltrata al propio pecador. Podemos aventurar que el envidioso es más desdichado que malo.

El envidioso siembra la idea, ante quienes quieran escucharlo, de que el otro no merece sus bienes. De esta actitud se desprenden la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.

La envidia es muy curiosa porque tiene una larga y virtuosa tradición, lo que parecería contradictorio con su calificación de pecado. Es la virtud democrática por excelencia.

“Los Siete Pecados Capitales” de Fernando Fernández-Savater Martín (San Sebastián, 21 de junio de 1947) es un filósofo, activista y prolífico escritor español. Novelista y autor dramático, destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico. En 2008 fue galardonado con el Premio Planeta por su novela La hermandad de la buena suerte. En 2012 se le otorgó el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo.

La Libertad del hombre Derechos y Deberes Vida Democratica Argentina:

La Libertad Del Hombre – Derechos y Deberes

LA LIBERTAD, ATRIBUTO NATURAL DEL HOMBRE:  La libertad es la facultad natural que tiene el hombre para actuar de acuerdo con su razón y su conciencia. El hombre actúa de acuerdo con su conciencia y su razón; por eso es libre: puede dirigir su vida, gozar del bien, alcanzar su felicidad, lograr su perfección.

La libertad del hombre comprende: la libertad de ejercicio y la libertad moral. 

La LIBERTAD DE EJERCICIO o libertad de hacer consisto en no estar obligado a obrar o impedido para hacerlo. Esta libertad exige que el hombre esté exento de toda fuerza o violencia exterior para realizar lo que desea hacer o para no realizar lo que no desea hacer, de acuerdo con su propia capacidad, con las leyes y con la moral.

La libertad de ejercicio abarca:

  1. a)   la libertad física, es decir, la libertad de movimiento;
  2. b)  la libertad civil, o capacidad para obrar a su antojo, siempre que no se oponga a las leyes ni a la moral;
  3. e) la libertad política, o capacidad de participar en el gobierno de los diferentes grupos sociales que integra (municipio, provincia, Estado);
  4. d) la libertad de pensamiento y de conciencia, o sea el poder de alcanzar por sí mismo la verdad y de ajustar su conducta a esa verdad.

La LIBERTAD MORAL, llamada también libertad de querer o libre arbitrio, consiste en ser moralmente dueño de uno misma (“árbiter sui”), responsable del acto que se realiza.

La libertad moral supone la libertad de ejercicio. Supone la ausencia de toda imposición, violencia o apremio. La responsabilidad existe mientras no haya impedimentos para ejecutar lo que se quiere hacer. Si alguien es obligado a hacer algo, evidentemente no se lo puede culpar por lo que hizo.

La libertad es un ATRIBUTO NATURAL DEL HOMBRE; es la condición indispensable para el desarrollo de su personalidad, para su perfeccionamiento. Por eso el hombre.

pintura de la libertad

Oleo de Eugéne Delacroix (1799-1863)
LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO

LA LIBERTAD  sólo llega a ser plenamente hombre cuando goza de libertad. Privar al hombre de su libertad es impedirle ser hombre. El hombre ha sido creado para que use de la libertad, tanto en su vida intelectual como en la moral. Pero la vida intelectual le ha sido dada al hombre para conocer la verdad, y la vida moral para amar y practicar la virtud. La libertad, pues, no puede tener otro fin legítimo que lo verdadero y lo bueno. El hombre es libre para que bus-que la verdad, para que ejercite la virtud y no para vivir en el error y en el vicio.

El bien o el mal, la desgracia o la felicidad de los individuos, de las familias y de los pueblos dependen del buen o mal uso que los hombres, individual o colectivamente, hagan de la libertad. 

ALCANCE Y EJERCICIO DE LA LIBERTAD EN LA SOCIEDAD 

El alcance y el ejercicio de la libertad en la sociedad están limitados por la dignidad esencial de la persona humana y por el bien común.

Hay ciertos derechos y libertades individuales o familiares que el Estado debe proteger, como el derecho al honor y la reputación, el derecho a la libertad religiosa, el derecho originario de los padres sobre sus hijos y su educación.

En cambio, otros derechos sólo son legítimos, en principio, si no perjudican al bien común. Como el derecho de propiedad, de libre expresión del pensamiento, de reunión, de asociación, etcétera.

La ley es la que determina el alcance y asegura el ejercicio de la libertad en la sociedad.

Cuando falta la ley o no se la aplica, las personas están sometidas a la fuerza de otras personas o de grupos más poderosos.        

La ley suprime o limita el uso de la fuerza por los individuos y a cada persona le concede ciertos derechos y la protección necesaria para que pueda ejercitarlos sin intromisiones extrañas.

La ley protege la libertad del hombre, no sólo contra los ataques exteriores, sino también contra lo extravíos de la libertad misma. La ley limita y regula el ejercicio de los derechos, para que la libertad no degenere en licencia. 

LIBERTAD Y LICENCIA 

La libertad humana no es ilimitada. El hombre debe usar de su libertad dentro de los límites que imponen la moral y las leyes. Cuando sobrepasa esos límites, cuando abusa de la libertad, cae en la licencia, es decir, en el exceso de libertad.

La libertad tiene que estar unida al deber. La libertad sin freno, sin la conciencia del deber, sin el respeto de los derechos ajenos, produce la anarquía, el imperio de la fuerza bruta sobre la inteligencia y la moral.

En el orden individual la libertad verdadera y digna de ser deseada es la que no hace al hombre esclavo del error ni de la pasión. La única libertad que merece este nombre no es la que nos mueve a hacer todo cuanto se nos ocurre; sino la que nos ayuda a lograr nuestra propia perfección.

La libertad no consiste en hacer lo que se quiera; la libertad consiste en poder hacer lo que se debe, y en no ser obligado a hacer aquello que no se debe hacer (Montesquieu).

En el orden social la libertad busca la dignidad de la persona humana y el bien común. Está limitada por la ley y se basa en la igualdad.                

LA LIBERTAD: LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD 

La libertad lo convierte al hombre en un ser responsable. El hombre debe dar cuenta de sus actos, debe responder de ellos ante una autoridad superior.

Existen tres clases de responsabilidad: moral, civil y social.

  1. a) La responsabilidad moral es la obligación de responder de los propios actos ante Dios y ante la patria. Esta responsabilidad moral es reconocida públicamente mediante el juramento que prestan los funcionarios al ocupar sus cargos.
  2. b) La responsabilidad civil o legal es la obligación de responder de los actos externos ante un juez.

La responsabilidad civil comprende solamente:

1 Los actos externos, pero de ningún modo los actos Internos (en los que los hombres no pueden penetrar), ni tampoco las intenciones;

2 Los actos contrarios a una ley positiva, aunque no la conozca quien la viola, pues la ignorancia de la ley no justifica su violación;

3 Los actos llevados a cabo libremente, sin coacción exterior.

  1. c) La responsabilidad social es la contraída ante los grupas sociales de que formamos parte, y se llama también solidaridad social.

Por la solidaridad, nuestra laboriosidad y nuestra honestidad influyen en la vida de los grupos sociales a los que pertenecemos. Somos, pues, responsables ante ellos de nuestra conducta y del daño que provoquemos con ella.

Dentro de la responsabilidad social se incluye la responsabilidad cívica. Ésta exige votar conscientemente y ejercer los cargos públicos con la mayor capacidad y desinterés.  

BENEFICIOS DE LA LIBERTAD: 

Los beneficios de la libertad pueden ser considerados desde tres puntos de vista: personal, social y político.

  1. a)  Desde el punto de vista personal, la libertad le permite al hombre alcanzar su propia perfección y su felicidad, dominando sus pasiones, sus instintos egoístas y aprovechando su capacidad.
  2. b) En lo social, la libertad permite el perfeccionamiento de la sociedad. La libertad impide que la sociedad se estanque. Si el hombre tiene libertad, puede aumentar su propio rendimiento en beneficio de todos, realizando con interés aquello para lo que se siente más capacitado.
  3. c Desde el punto de vista político, la libertad hace posible la participación activa de todos los ciudadanos en el desenvolvimiento del Estado e impide la arbitrariedad. Donde existe la libertad política, el gobierno depende de la voluntad popular y está sometido a la vigilancia de la opinión pública.

ALGUNAS LECTURAS SOBRE LA LIBERTAD 

“Por la ley de Dios y de la humanidad todos los hombres son libres.”

“La libertad es el derecho que cada hombre tiene para emplear sin traba alguna sus facultades en el conseguimiento de su bienestar, y para elegir los medios que puedan servirle a este objeto.” (Joven Europa.)

 El libre ejercicio de las facultades individuales no debe causar extorsión ni violencia a los derechos de otro. —No hagas a otro lo que no quieras que te sea hecho: —la libertad humana no tiene otros límites. 

No hay libertad, donde el hombre no puede cambiar de lugar a su antojo.

Donde no le es permitido disponer del fruto de su industria y de su trabajo.

Donde tiene que hacer al poder el sacrificio de su tiempo y poder arbitrario.

Donde puede ser vejado e insultado por los sicarios de su de sus bienes.

Donde sin haber violado la ley, sin juicio previo ni forma de proceso alguno, puede – ser encarcelado o privado del uso de sus facultades físicas e intelectuales.

Donde se le coarte el derecho de publicar de palabra o por escrito sus opiniones.

Donde se impone una religión y un culto distinto del que su conciencia juzga verdadero.

Donde se le puede arbitrariamente turbar en su hogar, arrancarle del seno de su familia, y desterrarle fuera de su patria.

Donde su seguridad, su vida y sus bienes, están a merced del capricho de un mandatario.

Donde se le obliga a tomar las armas sin necesidad absoluta, y sin que el interés general lo exija.

Donde se le ponen trabas y condiciones en el ejercicio de una industria cualquiera, como la imprenta, etcétera.

ESTEBAN ECHEVERRÍA, Dogma Socialista.

LA VERDADERA LIBERTAD: La libertad, base de las relaciones humanas normales, no puede ser entendida como desenfrenada licencia, se trate de individuos, o de partidos, o de todo un pueblo —la colectividad, como se dice hoy—, o aun de un Estado totalitario que, con absoluta indiferencia, usa cualquier medio para alcanzar sus fines. No, la libertad es algo muy diferente. Es un templo de orden moral erigido sobre líneas armoniosas; es el conjunto de derechos y deberes entre los individuos y la familia, y algunos de estos derechos son imprescriptibles aun cuando un bien común aparente pueda oponerse; derechos y deberes entre una nación o Estado y la familia de naciones y Estados. Estos derechos y deberes están cuidadosamente medidos y equilibrados por las exigencias de la dignidad de la persona humana y de la familia, de una parte, y del bien común, por la otra.

PIO XII