Mahatma Gandhi

Biografía de Madre Teresa de Calcuta Madre Teresa Premio Nobel de la Paz

BIOGRAFIA DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA – PREMIO NOBEL DE LA PAZ

LA MUJER EN LA HISTORIA

    MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997) 

Agnes Gonxha Bojaxhin, futura Madre Teresa, nace en Skopje, antigua Yugoslavia, de padres albaneses el 26 de agosto de 1910. Eran tres hermanos, dos mujeres y un varón. De pequeña asistió a la escuela estatal y frecuentó la catequesis parroquial. También perteneció a la Congregación mariana de la parroquia.

Las primeras semillas de su vocación misionera aparecen en el corazón de Gonxha al escuchar las cartas, llenas de entusiasmo misionero que unos sacerdotes jesuitas yugoslavos enviaban regularmente a Skopje, desde la misión de Bengala (India).

A los dieciocho años, decide ingresar en una congregación misionera, aconsejada siempre por el P. Jamkenbrovich, párroco católico de su ciudad natal. Para ello, se pone en contacto con las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto —popularmente conocidas como “Damas Irlandesas”— ya que estas hermanas trabajan activamente en Calcuta.

Con el fin de iniciar su preparación misionera viaja el 28 de noviembre de 1928, con otra compañera, a la Abadía de Loreto, en Rathfarnham, cerca de Dublín, donde es recibida en calidad de aspirante.
Dos meses después es enviada a la India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Inicia su noviciado en la lejana ciudad de Darjeeling, situada en las faldas de los Montes Himalaya.

Terminado el período de su noviciado, emite los primeros votos de pobreza, castidad y obediencia, en Darjeeling, el 24 de mayo de 1931, fiesta de María Auxiliadora. Seis años más tarde, en 1937, hará su profesión definitiva, consagrándose a Dios como miembro de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto.

Como era costumbre en aquella época, Gonxha Bojaxhiu cambia su nombre por el de Teresa en el momento de hacer su consagración temporal. De ahí en adelante ya no será Gonxha de Skopje, sino Teresa de Calcuta. Nombre de guerra y de paz, nombre de cruz y de gloria.

Durante dieciocho años, de 1931 a 1948, se dedica con gran entusiasmo y eficacia a la enseñanza de diversas materias que la congregación le asigna en el colegio de Santa María, en Calcuta, y también se desempeña por algún tiempo como directora pedagógica del Colegio de las Hermanas de Santa Ana, congregación religiosa hindú, afiliada a las Hermanas de Loreto. Y, por supuesto, ejerce su actividad misionera y apostólica en los barrios pobres de Calcuta, acompañada siempre por un grupo de sus mismas alumnas.

Lo que más destaca la .actual Madre Teresa de aquella época de su vida, dedicada fundamentalmente a la enseñanza, es la felicidad que sentía al realizar las tareas que la obediencia le encomendada. No abandonará esta vida porque se sienta cansada o frustrada, sino por una llamada exigente de Dios que le urgía: “Deja el convento de Loreto y entrégate al servicio de los pobres, viviendo en medio de ellos.”

Una decisión heroica

La fecha del 10 de septiembre de 1946 se conoce como el “Día de la inspiración”. Viajando en tren hacia Darjeeling, para hacer su retiro anual, la hermana Teresa percibe “la llamada de Dios que le urgía renunciar a todo para seguirle. Dejar el convento de Loreto y dedicarse al servicio de los pobres, empezando por los barrios de Calcuta”.

Plenamente convencida ele la autenticidad de la llamada divina, la hermana Teresa toma una decisión heroica. Una decisión que cambiará por completo el rumbo de su vida, una aventura fascinante que la convertirá en la heroína más famosa de nuestro tiempo: “Servir a Cristo en los despojos sufrientes de los pobres.”

Aunque la decisión estaba tomada, sin embargo, no le fue fácil llevarla a la práctica. Pasan dos anos de espera, de sufrimientos y de angustias hasta que el papa Pío XII, el 12 de abril de 1948 la autoriza a salir del convento y entregarse por completo al cuidado de los pobres más pobres, sin dejar de ser religiosa, bajo la autoridad de monseñor Ferdinando Perier, arzobispo de Calcuta.

Recibido el permiso del Papa, la hermana Teresa sale del convento de Loreto, el 18 de agosto del mismo año, se viste con un sari blanco de bordes azules, coloca un pequeño crucifijo encima de su hombro izquierdo y comienza la odisea de su asombrosa vida.

Recibe un entrenamiento de enfermera durante tres meses en Patna, con las Hermanas Misioneras médicas de Norteamérica, y regresa en Navidad a Calcuta. Pero añadieron un cuarto voto, propio y específico de las Misioneras de la caridad: “servir de por vida, gratuita y voluntariamente, a los más pobres de entre los pobres.” Este cuarto voto será el distintivo de la congregación. De su fiel observancia dependerá la vitalidad y la supervivencia de la misma.

Pronto empiezan a llover los premios en la vida de la Madre Teresa. Con ellos se quiere hacer un reconocimiento público de su entrega y servicio a los pobres. En septiembre de 1952 recibe de manos del Presidente de la India el Padna Sri u orden del Loto, y poco más tarde el Premio Magsaysay, instituido por el gobierno filipino en recuerdo de su presidente, Ramón Magsaysay, fallecido en un accidente de aviación. Por este galardón se reconocerá la Madre Teresa como a “una de las mujeres más beneméritas de Asia”.

Sería largo y prolijo citar, y comentar todos y cada uno de los premios que la Madre ha ido recibiendo en sus cuarenta y cuatro años de Misionera de la caridad. Baste citar el premio “Juan XXIII de la Paz”, asignado, en palabras de Pablo VI, “a una religiosa humilde y silenciosa, la Madre Teresa, que desde hace veinte años viene desarrollando por los caminos de la India una maravillosa misión de amor en favor de los leprosos, de los ancianos, y de los niños abandonados”. Este premio le fue entregado el 6 de enero de 1971.

La edición del Premio Nobel de la Paz de 1979 ha pasado justamente a los anales de la historia por la calidad de la persona galardonada. Mucha gente comentaba: “No ha sido premiada la Madre Teresa, sino que el mismo Premio Nobel ha quedado sobrevalorado al ser aceptado por esta mujer tan extraordinaria.” El gesto de rechazar cortésmente la Cena de gala que se iba a celebrar en su honor, preferiendo que el importe de la misma se lo diesen a los pobres, aumentó la admiración de todo el mundo, por esta mujer excepcional.

Fecundidad de una Madre

Cuando llegó a Bengala la noticia de que a la Madre Teresa le habían concedido el Premio Nobel de la Paz, el primer ministro del estado bengalí, Jyoti Basú, comunista, organizó una recepción en honor de la Madre. En las palabras que dirigió a los asistentes, Jyoti Basú precisó: “Hasta ahora usted, Madre Teresa, había sido la Madre de Bengala, a partir de este momento, usted es la Madre de todo el mundo.”

Así es, en efecto, la Madre de una gran familia que en menos de cuarenta años se ha extendido por los cinco continentes. Como las grandes familias del pasado, la benedictina, franciscana o jesuita, la familia teresiana ha ido creciendo vertiginosamente en número y en extensión. Con apenas cuarenta y cuatro años de existencia, las Misioneras de la caridad trabajan actualmente en más de cien países. Desde España a Nueva Guinea, desde Suecia a África del Sur, desde Canadá a la Pampa argentina, las hijas de la Madre Teresa recorren los caminos del amor y del servicio, llevando la paz y la alegría a los hogares pobres del mundo.

Naciones fuertemente reacias a toda penetración religiosa, como Rusia, Cuba, Albania, han abierto sus puertas a estas mensajeras del amor cristiano. En el corazón de Moscú, algo realmente inaudito, cinco religiosas del sari blanco mantienen la presencia del Dios vivo y prestan un servicio gratuito a los moscovitas pobres. En Rusia son ya quince las Casas abiertas por la Madre.

Misioneras de la caridad

En 1950 la Madre Teresa funda la Congregación de Misioneras de la Caridad en Calcuta con un grupo de alumnas del Colegio de Nuestra Señora de Loreto, en el que ella había trabajado durante dieciocho años. Actualmente pasan de cuatro mil las religiosas profesas, distribuidas en 415 casas, en todo el mundo. En los seis noviciados de la congregación esperan unirse a la misma más de quinientas novicias.

El espíritu de la congregación, según las constituciones, se centra en una “ofrenda total, amorosa confianza y aceptación gozosa de la voluntad del Padre, tal como lo vivieron Jesús y María en el Evangelio”. El objetivo fundamental de la misma sería “apagar la sed infinita de amor que Jesús manifestó en la cruz por las almas, a través de los consejos evangélicos de una entrega cordial y un servicio gratuito a los más pobres de entre los pobres del mundo”. Según esto las Misioneras de la Caridad tienen cuatro votos o promesas: castidad, pobreza, obediencia y el servicio gratuito y de por vida a los pobres.

Para atender a los trabajos más pesados como el transporte de los moribundos de las calles al Hogar, el trabajo con los leprosos, la distribución de alimentos en grandes cantidades, etc., la Madre Teresa funda los Hermanos misioneros de la caridad, el 25 de marzo de 1963 en la ciudad de Calcuta. Tres años más tarde conoce y asocia como “cofundador” al hermano Andrés, sacerdote jesuita australiano, que ejercía su ministerio en la India por aquellos años. Su espíritu y sus tareas son prácticamente las mismas que las de las hermanas.

Durante los diez primeros años se extienden por la India y en 1973 abren cinco comunidades en Vietnam para atender a los necesitados de aquel país. Al llegar los comunistas se ven obligados a cerrar sus centros asistenciales y emigran a Los Ángeles, Estados Unidos. A partir de 1977 los hermanos comienzan su auténtica expansión por diferentes países de Oriente y de Occidente. Están establecidos en unos treinta países, distribuidos en noventa comunidades. Más del cincuenta por ciento proceden de la India. Los restantes representan a unas treinta nacionalidades diferentes.

Por el momento, tratan de consolidar lo que tienen, habiendo reducido notablemente su expansión. En la India su trabajo se concentra en los leprosos, aunque tiene montadas clínicas móviles y casas para moribundos. Tratan de estar con los pobres y vivir como ellos. Su mera existencia en la India, país de las castas, ha provocado una auténtica revolución.

Colaboradores de la Madre Teresa

El carisma de la Madre pronto encuentra eco entre los laicos de todas las denominaciones religiosas y niveles sociales. Son gentes que se comprometen con el trabajo de las hermanas y apoyan con entusiasmo las obras, que las misioneras emprenden.

Con la ayuda de la señora Ann Blaikie, la Madre Teresa canaliza todo este esfuerzo laical y el 26 de julio de 1954 funda la Asociación internacional de colaboradores de la Madre Teresa, quedando estrechamente unida a las misioneras. Los estatutos de la Asociación fueron presentados al papa Pablo VI que los bendice y apoya ampliamente, el 29 de marzo de 1969- Aunque falta una estadística precisa, se calcula que existen en la actualidad unos ochocientos mil colaboradores diseminados por los cinco continentes.

Esta asociación de colaboradores está integrada por hombres, mujeres, jóvenes y niños de cualquier país, raza o religión. Tratan de amar a Dios a través de un servicio generoso y gratuito a los más pobres de entre los pobres de cualquier casta y confesión religiosa. Desean vivir unidos al espíritu de oración de servicio de la Madre Teresa y de sus misioneras.

Sus objetivos inmediatos son:

Reconocer a Dios en la persona del pobre; amarlo mediante la oración, las obras de caridad y el espíritu de servicio.

• Conocer al pobre en su realidad concreta. El conocimiento los llevará al amor y el amor al servicio.

Por eso todo colaborador debe ofrendar su corazón para amar y sus manos para servir.

• Conservar el espíritu de familia en sus hogares.

• Irradiar amor y comprensión en sus familias, en sus comunidades y en su medio ambiente.

• Formar grupos de colaboradores en su propio vecindario.

La forma de vida del colaborador se reduce a una vida de oración y de amor en acción en favor de los necesitados, hecho todo con alegría. Y su lema se concretará en “hacer cosas pequeñas, pero con mucho amor”.
Dentro de la asociación de colaboradores existe el grupo de los colaboradores sufrientes.

Cada colaborador enfermo apadrina a una hermana o hermano, ofreciendo por ella o por él, todos sus sufrimientos; y recibiendo, a cambio, el apoyo de las oraciones de su ahijado. La madrina personal de la Madre Teresa es Jacqueline de Decker, doctora en sociología, a quien encontró en la India, desesperada, allá por el año 1948. Desde entonces sufre una parálisis en su columna, habiéndose sometido, hasta el momento, a más de cuarenta operaciones.

Hermanas misioneras contemplativas: Vienen a ser como una rama de las misioneras activas, fundadas por la Madre en 1950. Las hermanas contemplativas aparecieron en la Iglesia en 1976, en Nueva York. El cardenal Cook, arzobispo de la ciudad, con autorización de la Santa Sede, acogió esta fundación original, como un fruto más del carisma de la Madre Teresa.

Están consagradas a la adoración eucarística, a la contemplación, a la vida de soledad y de silencio, con frecuentes ayunos y penitencias. Dedican tres horas diarias a la atención de los pobres y a proclamar la Palabra de Dios a través de su presencia y de sus obras de caridad.

Para la formación de las candidatas a esta vida especial de oración y contemplación, poseen noviciados aparte.

Hermanos de la Palabra

Este nuevo brote del tronco teresiano fue fundado por la Madre Teresa en Roma el año 1977. Aunque no deben confundirse con los Hermanos misioneros de la caridad, vienen a tener el mismo espíritu y el mismo objetivo: el servicio y la atención a los pobres más pobres.

Para los Hermanos de la Palabra, los más pobres son aquellos que sufren de pobreza espiritual y a ellos dirigen fundamentalmente su atención, trabajan con aquellas personas que están atrapadas por la droga o por el alcohol o sufren otro tipo de dependencia. Proclaman la Palabra de Dios, no en asambleas o grupos eclesiales, sino de persona a persona.

Sacerdotes colaboradores (de la Madre Teresa)

Conocido como “Movimiento del Corpus Christi”, los sacerdotes colaboradores de la Madre Teresa forman un movimiento internacional de renovación sacerdotal, nacido del deseo expresado por sacerdotes de varios países, tanto diocesanos como religiosos, de procurar vivir el Evangelio más plena y fielmente.

Esta vivencia del Evangelio estaría significada por una vida de oración más profunda, mayor espíritu de pobreza y una caridad apostólica creciente, participando, dentro del contexto de la propia vocación sacerdotal y ministerial, en el carisma de renovación dado por Dios a la Iglesia por medio de la Madre Teresa.

Su fundación por la Madre Teresa data del año 1982. Le ayuda en la fundación y consolidación del movimiento el sacerdote norteamericano Joseph Langford. Pertenecen a él sacerdotes de todo el mundo, del clero secular como regular.

Permanecerá para siempre como símbolo del amor a los mas pobres y desasistidos. Falleció en Septiembre de 1997 a los 87 años de edad.

“Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios” (Madre Teresa de Calcuta).

 

EL día más bello: Hoy.

La cosa más fácil: Equivocarse.

El obstáculo más grande: El miedo.

El error mayor: Abandonarse.

La raíz de todos los males: El egoísmo.

La distracción más bella: El trabajo.

La peor derrota: El desaliento.

Los mejores profesores: Los niños.

La primera necesidad: Comunicarse.

Lo que más hace feliz: Ser útil a los demás.

El misterio más grande: La muerte.

El peor defecto: El mal humor.

La persona más peligrosa: La mentirosa.

El sentimiento más ruin: El rencor.

El regalo más bello: El perdón.

Lo más imprescindible: El hogar.

La ruta más rápida: El camino más correcto.

La sensación más grata: La paz interior.

El resguardo más eficaz: La sonrisa.

El mejor remedio: El optimismo.

La mayor satisfacción: El deber cumplido.

La fuerza más potente del mundo: La fe.

Las personas más necesarias: Los padres.

Lo más bello de todo: El amor.

 El Nobel de la paz para la Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta constituyó una elección indiscutible para el Premio Nobel de la paz de 1979. En un mundo violento, cínico y políticamente dividido, su dedicación desinteresada a los necesitados era tan conmovedora como su humildad. «Personalmente no lo merezco, lo acepto en nombre de los pobres», dijo al Comité del Nobel.

La Madre Teresa (Agnes Gonxha Bojaxhiu), nacida en Shkup, Albania (actualmente Skopje, Macedonia), entró en la congregación de las Hermanas de Loreto en 1927, a los 17 años, y se trasladó a la India poco después. Fue profesora en una escuela-convento para las hijas de la clase alta de Calcuta durante dos décadas antes de oír lo que luego denominaría «la llamada dentro de la llamada»: la idea de dedicar la vida a los «pobres más pobres». En 1950, cuando se convirtió en ciudadana india, fundó la Orden de las Misioneras de la Caridad, que se dedicó al alivio del sufrimiento humano.

Entre los pacientes que atendió en su primera misión había un hombre moribundo cuyo cuerpo se consumía por un cáncer. «¿Cómo puedes soportar mi hedor?», le preguntó. «No es nada comparado con el dolor que debes sentir». Esta compasión inquebrantable y este respeto poco común por la dignidad de los que estaban a su cuidado eran característicos de su orden, que finalmente fundó hogares infantiles, lugares para leprosos, comedores de beneficencia y hospitales por todo el mundo. «Se ha dicho que mimó a los pobres. Bueno, al menos una congregación está mimando a los pobres, porque todas las demás miman a los ricos», dijo la Madre Teresa, que murió en 1997.

Fuente Consultada:
Teresa de Calcuta Mensajes de Vida de Pedro Arribas Sánchez
Hicieron Historia Biografías La Nación

Biografias de Vidas Ejemplares Humildad y Solidaridad Modelo de Vida

Biografías de Vidas Ejemplares
Modelos de Humildad y Solidaridad

“Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.” KAHLIL GIBRAN


“Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.”
KAHLIL GIBRAN

Modelo de Vida

VIDAS EJEMPLARES: La Humildad: Una persona humilde tiene no sólo una modesta aunque sólida conciencia de sus propios méritos, sino también de sus limitaciones. En el momento en que piensas que ya lo has visto todo o lo sabes todo («he estado allí, he hecho eso y lo otro…»), el universo se percata de tu arrogancia y te envía una gran dosis de humildad. Debes abandonar la idea de que no te queda nada por aprender. Los maestros zen saben muy bien que, incluso para ellos, nunca acaba el camino del aprendizaje.

La humildad es la lección que más duele, pues asociada a ella aparece siempre algún tipo de pérdida. Al universo le gusta mantener un cierto equilibrio en todo, de ahí que cuando un ego soberbio desconoce la cortesía y la paciencia, haga aparecer la humildad para que ese ego vuelva a pisar suelo firme. Aunque ese aguijonazo se siente a veces como una herida, se trata de un aviso muy importante para poder mantener tu equilibrio.
Algunas personas tienen tanto éxito en la vida que lo dan por supuesto y esperan que las cosas les sean favorables automáticamente. Cuando esto deriva en un ego descomunal que desprecia la paciencia y la cortesía, se engendra arrogancia. Entonces, la humildad se convierte en una necesidad para ese currículo vital. Eso es lo que le sucedió a Will.

Atractivo, atlético, de tez bronceada y mirada penetrante, Will parecía un modelo y se vestía como tal. Las cosas le iban muy bien y todo lo que se proponía lo conseguía de acuerdo con sus deseos. Gracias a su encanto, su inteligencia y su talento, su negocio funcionaba al máximo y el éxito se había convertido en una constante en su vida.

Cuando Will recibió una notificación judicial, supuso que todo se resolvería tan fácilmente como cualquier asunto de su vida y no se preocupó en absoluto por este hecho. Pero no fue así; aquella demanda judicial acabó llevando su empresa a la ruina. Después de varios meses trató de encontrar un trabajo, pero nadie le contrataba.

Su economía declinaba. Tenía que hacer frente a muchas deudas y, finalmente, no le quedó otra opción que declararse en quiebra. Will no podía comprender por qué la «magia» que rodeaba su vida había dejado de funcionar; después de siete años cu los que desempeñó varios trabajos mediocres, tuvo que enfrentarse a la lección de la humildad.

Cuando vino a verme, Will no podía comprender que a una persona tan «perfecta» como él le hubieran sobre venido tantos infortunios. Tenía que aprender que su talento era algo maravilloso, pero que quedaba oscurecido por su actitud arrogante. El miraba de modo condescendiente a las personas que no tenían sus dones —hablándoles de un modo paternalista, tratándoles de forma descortés y tomándolos por estúpidos y faltos de interés—, de ahí que su vida le condujera a la lección de la humildad. Con el tiempo, Will acabó comprendiendo por qué la vida le había mostrado la lección de la humildad con tantas e intensas lecciones. Al principio, eran lecciones difíciles para él, pero Will se hizo cargo de su situación y se comprometió a aprenderlas y así cambiar las circunstancias que le rodeaban.

Debemos estar orgullosos de lo que somos y de lo que conseguimos. Sin embargo, si descubres que alimentas secretos pensamientos de arrogancia y presunción, recuerda la lección de la humildad antes de que el universo lo haga por ti. Dolerá menos de esa forma.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Chérie Carter Scott

Biografia de Rosa Parks y Luther King Defensa Derechos Civiles Negros

Rosa Park Defiende Sus Derechos
Las Hazañas de Montgomery

LA MUJER EN LA HISTORIA

Rosa Parks, nació con el nombre de Rosa Louise McCailey el 4 de febrero de 1913, fue una defensora de los derechos civiles estadounidense. Desde muy joven se alisto al movimiento de defensa de los derechos civiles y fue secretaria de una agrupación dedicada al avance del pueblo de color.

El 1° de diciembre de 1955 se rebelo contra el sistema imperante para los negros, al desobedecer al chofer para dejar libre su asiento para los blancos. Mas tarde fue acusada de perturbar el orden y encarcelada. Este insólito caso, la llevaría en pocos días a la fama mundial, porque comenzaron las protestas en todo el país, y unos de sus máximos líderes fue el pastor Luther King, quien tomó la posta de la lucha contra la Constitución, que prohibía a los negros de los servicios públicos.

Esta es su historia:

No recuerdo cuándo ni dónde leí por primera vez eso de que “las democracias no producen epopeyas”, pero desde entonces lo he meditado muchas veces. Y mi mejor conclusión es simplemente retrucar “… ¡cuando funcionan!”.

Tal cosa no ocurría por cierto en el Sur de los Estados Unidos tan sólo cuarenta años atrás. El estigma del prejuicio y la discriminación racial se hallaba grabado en el cuerpo de la sociedad con la violencia indeleble del hierro candente. En la ciudad de Montgomery, Alabama, una de las tantas paradigmáticas comunidades donde la tradición marcaba el paso, existían leyes segregacionistas aprobadas.

Los negros no sólo eran relegados económica y laboralmente, sometidos a una condición de inferioridad permanente, reprimidos por las autoridades y marginados de derechos fundamentales como el voto o la libre expresión, sino que debían sufrir la humillación cotidiana de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera; incluso los baños y bebederos lucían ominosos letreros de “blancos solamente” o “negros no”.

Era imposible que ciudadanos de las dos razas compartieran un taxi, puesto que los conductores blancos sólo servían a pasajeros blancos, y los negros tenían un sistema especial para ellos. Los autobuses, por ejemplo, estaban divididos con una línea, pero si el sector blanco se completaba, los pasajeros de color debían levantarse para acomodar a los que ascendían.

Es llamativo cómo grandes revoluciones pueden comenzar con gestos aparentemente minúsculos y sin importancia. Nunca mejor dicho que en este caso. El 1º de diciembre de 1955, Rosa Parks, una modesta y tranquila costurera, subió al autobús en la Avenida Cleveland camino a casa luego de una larga jornada de trabajo.

Tomó asiento detrás del departamento reservado a los blancos, y a medida que recorría las calles observaba cómo el vehículo se llenaba lentamente; al poco tiempo, el chofer se acercó a ella y le ordenó, junto a otros tres negros, que dejaran sus lugares a los pasajeros blancos que acababan de ingresar. No había otros asientos libres, así que tendría que ceder su sitio a un varón blanco y proseguir de pie el resto del trayecto. En una reacción sin precedentes para la comunidad de Montgomery, la señora Parks, serena pero firmemente, se negó.

El resultado inmediato fue su detención. La noticia circuló como reguero de pólvora por la ciudad, y la imagen de la policía arrestando a una mujer de porte humilde y equilibrado, de la que no podía imaginarse ni sombra de provocación, causó su impacto. Pronto los líderes negros se pusieron en campaña, y la circunstancia hizo surgir en la escena al joven pastor de una iglesia bautista local, quien, desconocido hasta ese momento, sería luego admirado en todo el mundo como uno de los máximos paladines de los derechos civiles del siglo XX: el Reverendo Martín Luther King Jr.

El clérigo no sólo traía consigo el carisma y la voluntad inquebrantable, sino también un método de lucha: la resistencia pacífica concebida por el Mahatma Gandhi para expulsar al Imperio Británico de la India. Determinaron llevar a cabo un boicot a los autobuses. Clandestinamente diseminaron un panfleto instando a la comunidad negra a abstenerse de usar el servicio a partir de la mañana del 5 de diciembre. Y el efecto fue fulminante. Puesto que dos tercios de los usuarios eran de color, los autobuses viajaban vacíos como fantasmas; la gente caminaba hasta sus lugares de trabajo, a veces recorriendo ocho o nueve kilómetros, o se organizaba colectivamente en taxis y autos particulares. Todo se realizó en silencio, sin incidentes y con la cabeza alta. Cuando se les preguntaba cómo se sentían, algunos negros contestaban: “Mis pies, cansados; mi alma: ¡liberada!”.

La protesta atrajo la atención de todo el país, pero lo que comenzó siendo una acción casi espontánea acabó en un movimiento prolongado que puso a prueba la madurez de toda una colectividad. Los blancos no relegarían fácilmente sus privilegios; habría arduas negociaciones, procesos legales, amenazas telefónicas y personales, arbitrariedades y represión manifiesta, y la aparición siempre cobarde e intimidatoria del ominoso Ku Klux Klan. El propio Martín Luther King fue encarcelado, su casa bombardeada y su reputación jaqueada con calumnias.

Sin embargo, no cejó, y la comunidad negra tampoco. Fueron once meses de paciencia y orgullo tenaz, hasta que la resistencia dio sus frutos: el 13 de noviembre de 1956 la Suprema Corte de la Nación declaró inconstitucionales las leyes referentes a la segregación de los autobuses en Alabama.

Lejos de festejar una victoria, el reverendo King proclamó una toma de conciencia general para evitar todo tipo de euforia y mantener las normas de cordialidad y no violencia durante el proceso de integración de los vehículos públicos. El triunfo estaba asegurado, pero la lucha por liberar al país del racismo y la opresión apenas comenzaba.

El epílogo de la gesta de Montgomery aún pone lágrimas en los ojos de algunos viejos. Vencido moral y legalmente, el Ku Klux Klan reinició las hostilidades mediante una política sistemática de amenazas. Cuarenta coches repletos de encapuchados con sus distintivos atavíos se propusieron recorrer las avenidas del barrio negro. Esperaban que, como siempre, el miedo metiera a las víctimas en sus casas.

No hubo tal cosa. Hallaron al pueblo volcado en las calles, cientos de miradas calmas pero resueltas que los enfrentaban en cada acera y cada esquina; hombres, mujeres y niños confiados en el nuevo respeto a sí mismos que habían ganado a pulso… Sin saber cómo reaccionar ante la sorpresa, la caravana del terror dio la vuelta y se marchó por donde vino.

Parks tuvo que pagar sus consecuencias durante mucho tiempo. Nadie le daba trabajo, y su marido sufrió un ataque de nervios tras eternas llamadas de amenaza. El matrimonio se trasladó a Detroit, donde Rosa volvió a trabajar como costurera. En 1965, le ofreció trabajo en su oficina el congresista y defensor de los derechos cívicos John Conyers, y junto a él permaneció hasta que se jubiló, en 1988. También entonces siguió implicándose en la lucha de los derechos ciudadanos, pero a pesar de su fama tuvo que recibir ayuda financiera de la iglesia durante su vejez.

En el 2004 Rosa Louise Parks sufrió demencia, y a los 92 años murió un 24 de octubre de 2005. Fue la primera estadounidense a la que se veló en el Capitolio de Washington. En todo Estados Unidos, las banderas ondearon a media asta.

Rosa Parks (de soltera McCauley) fue una activa militante contra el sexismo y el racismo desde lósanos 30. Su negativa a ceder su asiento en un autobús segregado a un blanco y su consiguiente detención en Montgomery, el 1 de diciembre de 1955, inició el movimiento en favor de los derechos civiles y el boicot a los autobuses de esa ciudad.

Se hizo famosa, pero fue despedida en uno de los grandes almacenes donde trabajaba y tuvo que abandonar Alabama y mudarse a Detroit (Michigan). Más tarde desplegó una intensa actividad ayudando a los jóvenes negros. En 1996, el Congreso de EE. UU. la declaró «Madre del actual Movimiento en Favor de los Derechos Civiles».

PARA SABER MAS…
UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS DERECHOS DE LOS NEGROS

Después de que los disturbios racistas contra la población negra se extendieran por todo el territorio de Estados Unidos, un grupo de sesenta intelectuales negros y algunos simpatizantes blancos se reunieron en Nueva York con motivo del centenario del nacimiento de Lincoln y formaron un comité que en 1910 se convirtió en la National Association for the Advancement oí Colored People, NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color). La cofundadora, Mary White Ovington, dedicó la organización a derrumbar «los muros de la intolerancia, el prejuicio, la injusticia y la arrogancia» que dividía a la mayor democracia del mundo. La NAACP creó un nuevo movimiento de masas que finalmente inspiró a los defensores de los derechos humanos de todo el mundo.

La guerra civil liberó a los afroamericanos de la esclavitud, pero apenas les hizo ganar la plena ciudadanía. Los estados del sur promulgaron las leyes de Jim Crow (llamadas así por el estereotipo de un cantante negro y torpe), que privaron de derechos a los negros y los relegaron a escuelas (casi siempre peores), edificios, hospitales, hoteles, restaurantes, transportes, teatros e incluso cementerios, separados. Durante este año muchos negros fueron linchados. En el norte, la situación no era mucho mejor.

La NAACP interracial nació del Movimiento Niágara, una asociación negra fundada en 1905 para oponerse al convenio de Booker T. Washington, el director del Instituto Tuskegee de Alabama, que instó a los negros a deponer sus demandas a cambio de empleo y oportunidades económicas. Los activistas de Niágara, liderados por W. E. B. Du Bois (foto), sostenían que los negros no podrían competir económicamente hasta que obtuvieran derechos políticos. Aunque los antiguos dignatarios de la NAACP eran blancos, excepto Du Bois, que dirigía la propaganda y el departamento de investigación, su política, gracias a los esfuerzos de sus cofundadores negros, mantuvo vivo el espíritu del Movimiento Niágara.

La NAACP combatió los prejuicios raciales en dos frentes: la educación y la legislación. Bombardeó Estados Unidos con panfletos, comunicados de prensa y discursos sobre los sufrimientos y los logros de los negros. Du Bois publicó impactantes estudios sociológicos en la revista de la NAACP, Crisis, junto a la obra de autores y artistas negros.

La NAACP acosó a Jim Crow con litigios. En 1915 el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidó la «cláusula de los abuelos», que otorgaba el derecho a voto a los hombres cuyos abuelos habían votado, con la exclusión de facto de los negros, ya que la mayoría de sus abuelos habían sido esclavos. Siguieron otros éxitos que culminaron en 1954 con la resolución de la Junta de Educación de Topeka, que declaró inconstitucional la segregación en las escuelas públicas. Por entonces, la NAACP, con medio millón de fervorosos , era la asociación mas grande del mundo.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo XX

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Hombres Revolucionarios de la Historia Grandes Lideres de Movimientos

Hombres Revolucionarios de la Historia

GRANDES HOMBRES REVOLUCIONARIOS DE LA HISTORIA: El objetivo de cualquier revolución política es expulsar a la gente que detenta el poder para reemplazarla por otra. Los líderes de una revolución suelen convertirse en los gobernantes del nuevo orden político. Pero formar un gobierno y restablecer el orden es cosa muy distinta de derrocar el viejo régimen.

La gente de esta sección luchó por suplantar a los opresores, y luego se enfrentó a nuevos desafíos como líder de la nación. La influencia de la transición sobre cada uno de ellos ilustra lo complicado que resulta ser el manejo sabio y elegante del poder. (ver: Concepto de Revolución)

Revueltas, rebeliones y revoluciones constituyen tipos de movimientos colectivos desarrollados por los sectores subalternos en una sociedad. Las primeras poseen escasa organización, son esporádicas, espontáneas y de corta duración, ocupan un área reducida del territorio y se extinguen cuando los reclamos puntuales que efectúan sus líderes son satisfechos, o bien, cuando las fuerzas del orden proceden a la represión violenta.

Las rebeliones, en cambio, poseen un nivel mayor de organización y se prolongan en el tiempo, pudiendo integrar los reclamos y demandas de diferentes sectores. En éstas, el ejercicio de la violencia por parte de los rebeldes es mucho más amplio, al igual que los alcances de la represión. Cuando logran triunfar, obtienen algunas modificaciones parciales en el orden sedal, que satisfacen las demandas, aunque no significan cambios en sus aspectos centrales. En otras ocasiones, el objetivo de las acciones es ir cambio de los elementos esenciales que hacen posible que el orden se mantenga y se reproduzca, es decir, se propone un cambio “de” orden.

Se cuestiona quién domina y por qué o qué se produce, cómo y para el beneficio de quién, etc. En este caso, si las acciones son exitosas llevan a la destrucción del orden social vigente y al comienzo de la construcción de une nuevo, sobre otras bases. Éstas son las que los investigadores denominan revoluciones.

Algunos personajes destacados en la historia por su actitud y pasión para tomar los pedidos sociales de los pueblos e iniciar grandes cambios políticos, económicos y sociales.

Oliver Cromwell (1599-1658). Cromwell era puritano leal, disciplinado oficial de la milicia y miembro persuasivo del parlamento inglés durante el reinado de Carlos I (1600-1649). Las políticas religiosas y económicas del rey condujeron a la guerra civil. Al principio Cromwell defendió al monarca, pero luego llevó a Carlos a juicio y firmó su sentencia de muerte en 1649. De pie ante el cuerpo sin vida del rey, Cromwell murmuró: “¡Qué cruel necesidad!”

Cromwell reemplazó la monarquía por un protectorado gobernado por el parlamento. Como Lord Protector del protectorado, Cromwell detentaba un poder enorme, razón por la cual el parlamento le ofreció la corona, que sin embargo él rechazó. Pero no dudó en ejercer el poder como un rey, reprimiendo a los opositores, reorganizando la iglesia de Inglaterra según una línea más protestante y dando representación parlamentaria a Escocia e Irlanda (una vez que sus tropas aplastaran sin miramiento la resistencia irlandesa). Después de su muerte los opositores restauraron la monarquía.

Vladimir Ilich Lenin (1870-1924). Lenin llevó a la práctica la filosofía económica marxista en Rusia. Siendo estudiante de leyes en San Petersburgo, sus actividades izquierdistas clandestinas lo condujeron a Siberia. De vuelta de la cárcel lideró la facción de extrema izquierda del partido social demócrata de los trabajadores rusos. Durante casi toda la primera guerra estuvo en el exilio. Al desintegrarse en 1917 el gobierno ruso, Alemania, enemiga del régimen zarista, lo ayudó a volver a su país natal.

 Lenin se unió a los rusos agitando las consignas “Paz y pan” y “Todo el poder a los soviets” (un soviet es una asamblea de obreros, campesinos y soldados). En octubre de 1917 condujo la Revolución Bolchevique para convertirse en cabeza del primer gobierno de los soviets.

Las fuerzas contrarrevolucionarias trataron de anular lo que Lenin había hecho y esto generó la guerra civil rusa de 1918a 1921. Los comunistas de Lenin, así llamados por el comunismo, estado ideal de la teoría económica marxista que anhelaban construir, ganaron la guerra, después de nacionalizar la banca y las grandes industrias y y tomar el control de las granjas. Estas medidas ayudaron a Lenin í derrotar a los contrarrevolucionarios, pero condujeron a la biseca Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) al colapso económico y la hambruna.

Lenin reaccionó lanzando la Nueva Política Económica, que permitía producción privada. Este retroceso del socialismo extremo disgustó a algunos de sus colegas comunistas de la línea dura, pero con el agravante de que la nueva política llegó demasiado tarde porque la agricultura se recuperó lentamente, y muchos miles de rusos murieron en la hambruna de los años 1922 y 1923.

Ho Chi Ming (1892-1968). Con el nombre de Nguyen That Tranh era un joven bien educado de la Indochina francesa (así se llamaba e! Vietnam dominado por los franceses), que viajó mucho, y vivió en Inglaterra, Estados Unidos, Francia y China.

En Paris fue activista del recién fundado partido comunista francés. Fue a la novísima Unión Soviética , en donde el gobierno lo reclutó como agente extranjero y lo envió a Guanzhou, en el sur de China. Allí Ho Chi Ming, cuyo nombre significa “el que ilustra”, organizó a los exiliados vietnamitas que habían huido del régimen colonial francés para fundar el partido comunista de Indochina.

Tras los primeros intentos de su partido contra el gobierno francés de Indochina, que fracasaron en 1940, Ho se refugió en China, sólo para ser enviado a la cárcel por el gobierno nacionalista y anticomunista de la gran nación asiática. Los japoneses ocuparon Indochina durante la segunda guerra mundial; entonces él volvió a casa en 1945, para organizar las fuerzas guerrilleras del Vietminh y contraatacar.

El Vietminh tuvo éxito y Ho proclamó en 1945 la República Democrática de Vietnam, pero las fuerzas francesas volvieron y derrocaron al nuevo gobierno. Ho volvió a la carga contra los franceses y los expulsó en 1954, pero su lucha no estaba ganada. Líderes rivales vietnamitas tomaron el control de la parte sur del país.

La Conferencia de Ginebra de 1954, con la que terminó oficialmente la guerra franco-indochina, dividió la nación a lo largo del paralelo 17. dejando a Ho encargado de Vietnam del Norte. Pero el líder siguió comprometido con la causa de la reunificación de su país. Después de un golpe de estado militar ocurrido en 1963 en Vietnam del Sur, la región quedó a merced de una invasión de las tropas nordvietnamitas; entonces Estados Unidos (como parte de su política exterior anticomunista) envió asistencia militar a Vietnam del Sur.

La guerra resultante, marcada por una escalada militar de Estados Unidos durante los años 60 y 70, estaba en su furor a la muerte de Ho, pero con el tiempo su bando logró la victoria, con el retiro de las fuerzas estadounidenses del sur en los años 70. La anterior capital sudvietnamita, fue rebautizada Ciudad Ho Chi Ming, en memoria del tenaz líder.

Robert Mugabe (nacido en 1924). Cuando era un joven maestro. Mugabe ayudó a formar organizaciones políticas democráticas en Rhodesia, colonia británica de África meridional con independencia restringida y gobierno de los blancos. En compañía de Ndabaning Sithole (nacido en 1920), Mugabe fundó la Unión Nacional Africana de Zimbabue para luchar por la liberación de los negros. Las actividades de esta unión lo llevaron varias veces a la cárcel, a medida que aumentaba la presión en demanda de cambios políticos.

El gobierno blanco de Rhodesia rompió con Inglaterra en 1965, pero continuó subyugando a los negros. Mugabe, detenido en Rhodesia entre 1964 y 1974, se desplazó luego a Mozambique para preparar invasión de su país.

Aunque aliados por temporadas, Mugabe y Joshua Nkomo (1917-1999), fundador de la Unión del Pueblo Africano de Zimbabwe, compartieron también una historia de rivalidades por el poder. A fines de la década del 70 sus fuerzas se fusionaron en el Frente Patriótico de Zimbabue para establecer en 1980 la nueva nación de Zimbabue Mugabe fue primer ministro, pero su rivalidad con Nkomo se intensificó hasta desembocar casi en una guerra civil. Tras años  de frecuente violencia entre las dos facciones, los dos hombres se reconciliaron en 1987 con un pacto formal entre sus organizaciones.

Mugabe se convirtió en presidente después de una reorganización gubernamental, abandonando en 1991 su insistencia en un estado de partido único, al desintegrarse el gobierno de la Unión Soviética; y con ello la ayuda a los países alineados con el comunismo. Sobrevivió a las cruciales elecciones del año 2000, pero los partidos de oposición salieron reforzados.

Fuente consultada: Historia del Mundo Peter Haugen.

Lady Di La Reina de Corazones Princesa Diana Spencer Biografia

 Biografia de Diana Spencer – Lady Di La Reina de Corazones –

La princesa de Gales, conocida desde su casamiento con el heredero del trono de Inglaterra como Lady Di, nació en Park House, Norfolk, Inglaterra, el 1 de julio de 1961. Era la hija menor de John Spencer, octavo conde de Althorp, y de Francés Ruth Roche.

Diana Spencer creció en una familia de la pequeña nobleza junto a sus dos hermanas, Sarah y Jane, y su hermano menor, Charles. Sus primeros años los pasó en la residencia familiar de Sandringham.

Allí estudió rodeada de institutrices hasta que en 1968 sus padres se divorciaron. Diana quedó bajo la custodia de su padre y aquel mismo año ingresó en la escuela de King ‘s Lynn.

En 1970, ingresó al internado femenino de Riddlesworth Hall y en 1973, al de West Heaíh. Luego de estudiar en Suiza entre 1977 y 1978, se estableció en Londres. Allí trabajó para varias empresas y en noviembre de 1977 conoció a Carlos, heredero del trono británico con quien se casó el 29 de julio de 1981.

Con él tuvo dos hijos: William en 1982 y Henry en 1984.

A partir de 1985, comenzó una crisis matrimonial. Carlos mantenía una relación extramatrimonial con Camilla Parker Bowles, su actual esposa. El matrimonio se rompió de forma definitiva en marzo de 1994 y el 29 de febrero de 1996 Diana aceptó divorciarse. El último hombre que se relacionó a Diana Spencer fue el millonario de origen egipcio Dodi Al Fayed.

El 2 de junio de 1997, Diana concurrió a la gala del Ballet Nacional de Inglaterra. Allí se reencontró con el multimillonario egipcio Mohamed Al Fayed, padre de Dodi, quien la conocía desde pequeña.

Mohamed era amigo de su padre. Hasta ese momento, según las revistas del corazón, Lady Di estaba enamorada del cirujano Hasnat Khan, pero la relación había terminado.

Él no soportaba la persecución constante de la prensa. Cuando Diana conoció a Dodi Al Fayed, comenzó a enamorarse de él. Sin embargo, esa relación tampoco llegaría al matrimonio. Diana Spencer y Dodi Al Fayed fallecieron en un accidente automovilístico cuando abandonaban el Hotel Ritz de París, la noche del 30 de agosto de 1997, tratando de evitar a los paparazzi y circulando a gran velocidad por el interior del túnel del Alma en París. La princesa llegó muerta al hospital Pitie-Salpetriére.

Las causas aún son un misterio. Henry Paul, conductor del Mercedes Benz en el que viajaban tenía restos de alcohol en la sangre. Las fotos que hicieron los paparazzi nunca llegaron a ser publicadas. Siete de ellos fueron detenidos acusados de omisión de auxilio y heridas involuntarias.

La boda real: La boda de Carlos y Diana se celebró el 29 de julio de 1981 en la catedral de Saint Paul y fue oficiada por el arzobispo de Canterbury. Fue un acontecimiento social de repercusión internacional La televisión lo retransmitió a más de 700 millones de espectadores. Convocó en Londres a más de un millón de personas y concurrieron a la ceremonia los principales miembros de la aristocracia europea y más de 170 jefes de Estado.


El Adiós a Diana De Su Amigo Elton John

Adiós, rosa de Inglaterra;
que siempre crezcas en nuestros corazones.
Tú fuiste la gracia que se instaló
donde las vidas se separan.
Le gritaste a nuestro país,
y susurraste a los que sufrían.
Ahora perteneces al cielo,
y las estrellas escriben tu nombre.
Y me parece que viviste tu vida
como una llama en el viento:
que nunca se apagó con el crepúsculo
cuando se impuso la lluvia.
Y tus pasos siempre se sentirán aquí,
entre las colinas más verdes de Inglaterra;
tu llama se apagó mucho antes
de lo que vivirá tu leyenda.
Hemos perdido el encanto;
estos días están vacíos sin tu sonrisa.
Esta antorcha siempre la llevaremos
por la chica de oro de nuestra nación.
Y a pesar de que lo intentamos,
la verdad nos hace llorar;
todas nuestras palabras no pueden expresar
la alegría que nos diste a través de los años.
Adiós, rosa de Inglaterra,
de un país perdido sin tu alma,
que echará de menos las alas de tu compasión
más de lo que puedas llegar a saber.

PARA SABER MAS…

Un accidente ocurrido en un túnel de París terminó con la vida de Diana Spencer, ex esposa del príncipe Carlos de Inglaterra y una de las figuras más queridas por los británicos.

El 31 de agosto, el Mercedes Benz en el que viajaba junto a Dodi Al Fayed, con el que vivía un reciente romance, se estrelló contra las paredes del túnel de l’Alma. El auto era perseguido por papparazzis que iban en motos. Para evitarlos, en su camino desde el restaurante Ritz hasta un petit hotel de Fayez, el chofer de Lady Di, Henri Paul, habría tomado por el túnel y conducido a gran velocidad.

La muerte de Diana provocó una gran tristeza y, enseguida, todo tipo de acusaciones. Contra los papparazzi que la perseguían (varios fotógrafos fueron detenidos poco después del accidente), contra el chofer, que habría manejado bajo los efectos del alcohol… También agregó una cuota de misterio la amnesia sufrida por el único sobreviviente de la tragedia: Trevor Rees-Jones, guardaespaldas de la princesa.

Millones de personas (y casi 2.000 invitados especiales) despidieron a la princesa en un cortejo que recorrió parte de Londres precedido por los hijos de Diana, Henry y William, su hermano Charles y el príncipe Carlos.

La ceremonia, rodeada por el silencio y la congoja, fue transmitida por televisión a muchos países. Y fue tan vista como la ceremonia que marcó el ingreso de Diana a la familia real británica en 1981. Ese año, Diana se casó con el príncipe Carlos, heredero del trono.

La vida de la pareja estuvo rodeada del escándalo, especialmente, cuando trascendieron sus desavenencias y casos paralelos de infidelidad (él con Camilla Parker Bowles; ella con James Hewitt). En 1992, el gobierno británico anunció la separación de Carlos y Diana. Un año después, ella dijo que abandonaba la vida pública. En 1995, Diana visitó la Argentina. Poco antes, ante las cámaras de la BBC, hizo devastadoras declaraciones que la alejaron de la familia real.

Los británicos, en cambio, tenían gran simpatía por Diana, que se había animado a criticar a la familia real y que dedicado a realizar obras de beneficencia. Por su labor en la Campaña Internacional para Prohibir las Minas Terrestres, hubo gestiones para que fuera candidata al Nobel de la paz. Finalmente, el comité del Nobel otorgó ese galardón a la entidad que exige la prohibición de las minas. Lo recibió Jody Williams, coordinadora del grupo.

Diana Spencer
Nació en Sandringham, Norfolk, Inglaterra, en 1961. Conocida como Lady Di, madre de William y Henry, esposa del príncipe Carlos, heredero de la Corona Británica.

Su muerte el 31 de agosto de 1997, en un accidente de automóvil junto a su amante en el puente del Alma en París, la convirtió en un mito de la cultura británica y en un personaje imprescindible de la historia mundial reciente.

Charles Philip Arthur George de Mountbatten-Windsor, príncipe de Gales, nació en Londres en 1948.

Es el hijo mayor de la Reina Isabel II y su esposo el príncipe Felipe, duque de Edinburgo.

Heredero al trono del Reino Unido y de los reinos de la Commonwealth. Era el esposo de Lady Diana Spencer.

Dodi Al Fayed
Millonario egipcio. Última relación sentimental de Lady Di

Fuente Consultada:
Días Que Marcaron el Mundo La Muerte de Diana Vol. 9 BBC
El Gran Libro del Siglo XX  – Clarín

Luchas Por La Igualdad de Derechos entre Blancos y Negros Malcolm X

Luchas Por La Igualdad de Derechos Entre Blancos y Negros

Con la llegada al pode de Jonh F. Kennedy (1925-1963) se intensificó en la sociedad norteamericana un movimiento social que lucho por la igualdad racial y de oportunidades, llamado Movimiento por los Derechos Civiles. La meca de la libertad exhibía para fines de los años cincuenta ejemplos dignos del apartheid.

Incluso en la costa Este, en las desprejuiciadas Chicago y Nueva York, domésticas y músicos negros por igual debían ingresar por la puerta de servicio. En las Fuerzas Armadas, los soldados de color eran marginados y durante la Segunda Guerra Mundial prestaban servicios como changadores.

El asesinato de afroamericanos por parte de blancos era todavía común en los cincuenta y en gran parte del sur no se castigaba a los culpables. Pero el asesinato de Emmet Till (1934-1955), un adolescente de Chicago de visita con su familia en Mississippi durante el verano de 1955, no pasó desapercibido.

Unas 50.000 personas vieron el cuerpo de Emmet Till durante el funeral en su casa de Chicago y muchos miles más fueron expuestos a la evidencia cuando una fotografía de su cadáver, desfigurado a golpes, fue publicada en la revista Jet. Los dos asesinos fueron arrestados el día después de la desaparición de Till, y declarados inocentes un mes más tarde tras una deliberación de 67 minutos por parte del jurado.

Mississippi, en el Sur profundo oficiaba de cuna del Ku Klux Klan, una organización secreta fundada a finales de la Guerra Civil Norteamericana que se encargaba de castigar y asesinar a los negros insurrectos y que fue reflotada al calor de la lucha por los Derechos Civiles.

En un hecho más conocido, el lo de diciembre de 1955, Rosa Parks (1913-2005) —la “madre del Movimiento por los Derechos Civiles”— se rehusó a levantarse de su asiento en un autobús público para dejárselo a un pasajero blanco, tal como marcaban las reglas de la compañía del Estado de Alabama.

Activistas como Edgar Nixon (1899-1987), entre otros, persuadieron al reverendo Martin Luther King (1929-1968) para que dirigiera un boicot contra la compañía de autobuses de Montgomery. El mismo duró un año, hasta que una corte federal ordenó a la empresa levantar la reglamentación discriminatoria. El éxito transformó a King en una figura nacional e inspiró otros boicots de autobuses.

Entre 1955 y 1965 los movimientos organizaron acciones directas, mediante boicots, tomas de edificios, freedom rides, traslados en autobús de grupos multirraciales de jóvenes que ponían a prueba el efectivo levantamiento de segregación en lugares remotos y tácticas similares basadas en la movilización de masas, la resistencia no-violenta y la desobediencia civil. Estos freedom rides resultaron muy peligrosos. Los transportes eran atacados, incendiados y sus ocupantes heridos, asesinados o encarcelados.

En 1960, el Movimiento por los Derechos Civiles recibió una inyección de energía cuando los estudiantes de Greensboro, Carolina del Norte, Nashville, Tennessee y Atlanta, empezaron a “ocupar” los mostradores de tiendas locales a la hora de la comida en protesta por la segregación que ejercían los establecimientos. Muchos de estos ingresos en los locales resultaron en desalojos brutales por parte de las autoridades y parroquianos.

En 1962, el joven James Meredith (1933-) demandó exitosamente a la Universidad de Mississippí para que le permitiera estudiar ahí. Ganó su demanda en septiembre de 1962, pero el responsable máximo de ese estado, un abogado que se había graduado en esa casa de estudios, Ross R. Barnett (1898-1987), bloqueó su admisión, proclamando que “ninguna escuela será integrada en Mississippi mientras yo sea gobernador”.

Para hacer efectivo su derecho, Meredith tuvo que ser acompañado por oficiales del ejército para poder entrar al campus el 30 de septiembre de 1962. Su ingreso provocó que estudiantes y no estudiantes blancos atacaran a los oficiales con piedras y armas de fuego, hiriendo a 28 de ellos, matando a uno y a un periodista francés. Después del incidente, el presidente Kennedy envió al ejército regular para reprimir el levantamiento segregacionista. Meredith pudo iniciar sus clases al día siguiente gracias a la importante presencia del ejército.

Ante lo que se llamó “la revuelta negra” el Parlamento nacional reaccionó aprobando leyes de derechos civiles en 1957, 1960 y 1964, con grandes promesas respecto a la igualdad en el voto y en el trabajo que fueron ignoradas al comienzo. Líderes de estos movimientos, como King, Malcolm X (1925-1965) y Medgar Evers (l925-1963) entre otros, fueron asesinados en su lucha por la igualdad junto a cientos de activistas negros y blancos que apoyaron la no discriminación en la vida social, política y laboral de los negros. Los negros comenzaron a sublevarse en las ciudades.

En 1966, en Chicago saquearon pero la Guardia Nacional contestó con un tiroteo donde murieron tres manifestantes. En 1967 hubo ocho alzamientos importantess treinta y tres sublevaciones donde masacraron a casi 100 personas. Todavía en la década de 1990, el Congreso de los EE.UU. siguió aprobando leyes antidiscriminatorias

REFORMA SOCIAL DE 1965: La Ley del  derecho al voto de 1965 constituyó una victoria emblemática en la batalla por la igualdad afroamericana. La ley, que prohibió la práctica sureña de despojar de sus derechos a los negros a través de pruebas de alfabetización y otros métodos, se aprobó tras ataques violentos contra sus partidarios. En Alabama, la policía recurrió a los golpes para detener la marcha entre Selma y Montgomery, dirigida por Martin Luther King. Ni siquiera las tropas federales enviadas para proteger a los manifestantes pudieron evitar la muerte de una mujer a manos de los miembros del Ku Klux Klan.

La legislación no pudo acabar con la injusticia racial y muchos negros se sentían frustrados por la lenta marcha del progreso. En agosto, el vecindario Watts de Los Angeles fue escenario de un alzamiento. Veinte mil guardias nacionales tardaron cinco días en dominar los saqueos e incendios; murieron 34 personas (la mayoría, negros) y los daños ascendieron a 40 millones de dólares. El vecindario nunca se recuperó totalmente.

Otra víctima de la violencia fue Malcolm X (imagen), el defensor más carismático de los negros urbanos. Malcolm abandonó la delincuencia de las calles para convertirse en el portavoz de los musulmanes negros, una secta nacionalista cuyos miembros consideraban a los blancos unos demonios» y utilizaban la letra «X» para sustituir apellidos procedentes de amos de esclavos.

 Tras un viaje a La Meca (donde musulmanes de diversas razas profesaban su culto), Malcolm fundó otra organización y criticó duramente al líder de los musulmanes negros, Elijah Muhammad. En febrero, sus antiguos compañeros lo mataron en Harlem, Nueva York

PARA SABER MAS…
Las leyes y la violencia

Después de una larga batalla contra la resistencia sureña, las organizaciones de los derechos civiles habían logrado que gran parte de las leyes segregacionistas vigentes en los Estados del sur fueran derogadas; y que, a nivel nacional, leyes importantes fueran sancionadas. Las bases legales de la integración habían sido establecidas. Pero el éxito de la lucha los enfrentó con varias conclusiones desalentadores:

1) Las leyes derogadas eran la manifestación de una realidad (el racismo) que no había sido modificada por su revocación, que no era una exclusividad sureña, sino que existía en toda la sociedad americana.
Los blancos no sureños expresaron desde los comienzos del conflicto su amplio apoyo a los derechos del negro al voto, a una educación adecuada y a oportunidades ocupacionales. En el sur, estos reclamos fueron considerados al principio parte de una conspiración comunista y contrarios al sistema americano; pero en 1963, aun en algunos Estados sureños, los blancos opinaban que ciertos derechos debían garantizarse.

Con el progreso de la lucha negra, en cuanto al logro de leyes favorables a la integración, fue surgiendo una actitud negativa y abiertamente prejuiciada entre los blancos expresada en su rechazo a los métodos de lucha del movimiento negro. En 1965, esta opinión era compartida por un 62 % de los blancos de la Nación.

Los blancos opinaban que los negros trataban de ir demasiado rápido en sus demandas de cambio. El prejuicio de los blancos “liberales” se revelaba en su condena a los métodos que habían demostrado ser los más eficaces para el logro de los objetivos que decían aprobar.

2) La sanción de nuevas leyes tampoco aseguraba la integración del negro en la sociedad americana.
Después de diez años de lucha, la desegregación se había hecho “respetable”, o al menos, eraaceptada como inevitable por los blancos, excepto en el “sur recalcitrante”. El blanco liberal, conscientemente o no, admitía el progreso de las relaciones raciales como la asimilación de los negros “calificados”.

Cuando los tumultos de los ghettos expusieron a la atención nacional las condiciones de privación pavorosa que los negros pobres habían sufrido por siglos, se hizo evidente que para la igualdad de oportunidades fuera efectiva, la sociedad debería proveer mecanismos especiales para contrabalancear los efectos de cuatrocientos años de opresión. Los programas de ayuda y capacitación ofrecidos por los gobiernos liberales demostraron ser insuficientes. La guerra de Indochina, consumiendo proporciones crecientes del presupuesto nacional, los redujo progresivamente. Esta situación se haría drásticamente clara en la administración de Nixon.

La desaparición de las barreras legales para la asimilación igualitaria de los negros en la sociedad americana, favoreció a la burguesía negra; mientras la gran mayoría de los negros permanecía segregada por su falta de medios para ajustarse a los standards de “aceptabilidad” de la clase media blanca. El racismo funciona en varios niveles, eliminando competidores potenciales en un mercado de trabajo cada vez más limitado.

En las filas de las organizaciones por los derechos civiles se manifestó el racismo de los militantes liberales blancos a medida que la definición de la lucha se radicalizó en algunas de ellas. El CCENV (Comité Coordinador  de Estudiantes No Violentos) optó por rechazar a sus colaboradores blancos.

3) Dualidad en la evaluación de la violencia
La APGC (Asociación Para el Progreso de la Gente de Color) había iniciado el conflicto en el nivel legal. Pretendió terminar con la discriminación mediante la aplicación coherente de la ley del hombre blanco, con el cumplimiento efectivo de los valores tradicionales de igualdad, libertad y respeto por la ley. El movimiento de los derechos civiles recogió este objetivo y desarrolló modos de lucha más eficaces para lograr su concreción. Exigió que la ambivalencia de los blancos norteamericanos, defensores de la igualdad de todos los hombres, se resolviera de modo que “entre todos los hombres” también estuvieran los negros. King proclamaba que era un deber moral desobedecer las leyes segregacionistas. Los activistas del movimiento de los derechos civiles desafiaron la ley para que la Constitución fuera respetada.

Los racistas sureños, que en 1954 acusaron a la Corte Suprema de comunista, rechazaban los fallos federales y llegaron a improvisar disposiciones en el nivel local y estadual, al estilo de los “marshalls de frontera”. Los asesinatos y ataques a la persona y propiedad de los negros gozaban de una impunidad total. Un caso se hace particularmente increíble, por la desproporción entre el reclamo negro y la respuesta blanca. El 8 de febrero de 1968, tres negros resultaron muertos y cincuenta heridos, durante una manifestación contra una cancha debowling segregada en Orangebur (Carolina del Sur). La represión policial y de la Guardia Nacional en los ghettoshicieron que, para el negro, la ley y el orden del país, expresados a través de su brazo armado , fueran la antitesis de la justicia. El negro aprendió a despreciar la ley del blanco.

Garantías Constitucionales Cuando Somos Detenidos

Fuente Consultada: El derrumbe del humanismo Daniel Muchnick y Alejandro Garvie – El Libro del Siglo XX de Clarín