Maravillas del Mundo

Fotos de Catedrales del Mundo Iglesias Templos

¿Qué hizo posible la erección de las magníficas y avanzadas catedrales góticas en una época comí la Edad Media, considerada primitiva y oscura? ¿Qué intereses políticos y conjuras eclesiásticas impulsaron su construcción? ¿Qué papel jugaron las intrigas palaciegas medievales? ¿Fueron esas enigmáticas catedrales monumentos simbólicos de sectas ancestrales? ¿Quiénes guardaban los secretos constructivos de su sorprendente armonía y equilibrio? ¿Cómo influyeron en el desarrollo de las ciudades y en la vida cotidiana de los campesinos? Y, finalmente, ¿Qué mensajes crípticos se ocultan aún en sus rincones y sus ornamentos?

Explica Chanelle en su libro “Más Allá de las Catedrales“: «El arte gótico es un resurgimiento de los principales mitos del paganismo», el autor vincula las catedrales góticas con tradiciones místicas como las de los druidas, los eremitas y los cataros, conjugándolas con los arcanos de los alquimistas, el procaz paganismo de las fiestas medievales o los secretos orientales que guardaban celosamente los templarios.

De este modo, consigue mpstrar el auténtico submundo que latía bajo el asombroso florecimiento cultural del siglo XII. Además, revela sin tapujos la cara oscura del papel de la Iglesia en todos los aspectos de la vida durante la Edad Media, desde las luchas internas del Vaticano hasta la instigación de la macabra cruzada, albigense; pasando por las intrigas y traiciones cometidas para imponer el poder terrenal del Papado sobre imperios y reinos, la corrupta «querella de las investiduras», la venta de absoluciones e indulgencias, el oportunismo de los obispos y abades, el lujo y,erotismo en los conventos y, sobretodo, los infernales crímenes de la Santa Inquisición.

El  Sagrado Río Ganges El Fujiyama Palacio Potala Mar de los Sargazos

 

La Cueva de los Cristales Gigantes Mexico Caverna Descubrimiento Naica

Hace pocos años, en 2000, fue descubierto en un complejo minero de Naica, (México) una formación de cristales naturales, que representó el descubrimiento geológico mas importante de los últimos tiempos.

La Cueva de los Cristales Mexico Asombroso Descubrimiento

Imagen de la llamada con total justicia “Cueva de los cristales”, este fenómeno de la naturaleza se encuentra ubicado en el complejo minero de Naica, al sureste de Chihuahua, en México. Dicho lugar, fue hallado hace pocos años y está considerado uno de los descubrimientos geológicos más importantes de los últimos tiempos. Por el momento los investigadores trabajan para descubrir sus secretos. No obstante, el proyecto es muy intrincado, ya que adentro de la cueva (ubicada a 290 metros de profundidad) predomina una temperatura de 50 °C y una humedad de 100 %. Estas condiciones son casi infrahumanas y colocan en riesgo constante la vida de las personas que allí trabajan.

Estos cristales se encuentran adentro de una gran cueva a 300 m. de profundidad, donde la temperatura es de mas de 50ºC y la humedad del 100%, lo que hace casi imposible trabajar en las investigaciones correspondientes, como así también pode en riesgo todos los equipamiento necesarios para dichas investigaciones. Algunos de estos cristales son increíbles columnas de entre 8 a 10 metros y cerca de dos metros de diámetro y pueden pesas varias decenas de toneladas.

Dicen que es tan mortífera que incluso con respiradores y trajes refrigerados con hielo sólo se puede sobrevivir durante 20 minutos antes de que el cuerpo empiece a fallar. Es lo más cercano a intentar vivir en otro planeta.

Los expertos estiman que el proceso que dio origen a los bloques de cristal de selenita (que llegan a medir hasta 11 metros de largo y pesan más de 55 toneladas) se relaciona con las características intríncecas de la montaña. Enteramente constituida por piedra calcárea de más de 200 millones de años, este accidente geográfico hospeda en su interior cavernas cortadas por aguas térmicas calientes y mineralizadas. El líquido, lentamente, fue disolviendo las paredes de piedra, liberando grandes cantidades de calcio. Este calcio, a su vez, se combinó con azufre allí presente y formó los grandes y majestuosos cristales.

Esta minas son explotadas desde el siglo XIX, y en 1910 se descubrió en su interior una cámara llamada la Cueva de las Espadas, con cristales de selenita, una variedad del yeso, de hasta dos metros de altura, y que obligó en su momento a preparar la mina para las visitas del turismo, pero a la vez, se han perpetrado varios robos.

Los experto han indicado que el proceso que dio origen a estos inmensos bloques de cristal, seria provocado por la permanencia de soluciones saturadas de anhidrita y yeso a una temperatura muy estrecha y estable durante millones de años, unos veinte, cuando la cueva estaba totalmente sumergida.

Los minerales son sustancias químicas que en la mayoría de los casos adquieren formas geométricas. Cuando esto sucede, se los llama cristales. Las casi tres mil especies de minerales que existen forman su estructura cristalina según 7 sistemas cristalinos y cada uno de ellos tiene sus propios elementos de simetría.

sistema de critales

El Ejército de Soldados de Terracota en China Dinastía Qin

El Ejército de Soldados de Terracota en China

Durante más de 2.000 años un poderoso ejército de soldados de barro ha protegido la tumba secreta de Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China. Hasta comienzos de 1974 nadie sabía de su existencia, pero hasta la fecha los arqueólogos chinos continúan tratando de descifrar su misterio. Qin Shi Huangdi ascendió al trono del estado septentrional de Chin en 247 a.C., a los 13 años de edad, y 26 años después ya había conquistado toda China y fundado la dinastía Chin; trató de unificar el país y también emprendió la construcción de la Gran Muralla para proteger sus extensos dominios.

tumba del primer emperador chino

En abril de 1974, al abrir un pozo unos campesinos de la aldea de Hsien-yang, en la provincia de Shensi, tropezaron con las cabezas, manos y otras partes de unas esculturas de terracota de tamaño natural, muchas de ellas con armaduras de bronce, espadas en la mano y puñales. Hasta entonces se había supuesto que la pirámide sepulcral del emperador Shi-huang-ti estaba más que saqueada. Inmediatamente se hicieron eco todos los periódicos de «.uno de los mayores hallazgos funerarios del mundo».

Los excavadores no salían de su asombro cuando hallaron, mientras excavaban una tumba, las primeras once galenas recubiertas con ladrillos que guardaban en su interior estatuas de terracota dispuestas en formación de combate sobre treinta y ocho hileras. Hallaron más de ocho mil, de tamaño natural, y todas perfectamente conservadas. Un hecho excepcional en la historia de la arqueología.

Como ya había pasado la época en que los esclavos y los cortesanos eran sepultados vivos con el monarca muerto, tamaño real, el emperador ordenó que se hiciera un ejército de más de 7.000 soldados de barro de tamaño natural para que lo cuidaran en la otra vida.

Cuando murió, su tumba lucía tan suntuosa como los sarcófagos llenos de reliquias de los faraones egipcios. El sitio de la sepultura mide unos 5 Km. de ancho, y para construirlo se necesitaron 700.000 hombres.

Un jinete de barro de 1.80 m. de altura sostiene la brida de su corcel enjaezado.
El bocado y la rienda podrían quedarle sin ninguna duda a un caballo vivo.

De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.

El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.

Cada rostro de cada guerrero es diferente a los demás. No salen del mismo molde. Fueron moldeados a partir de la máscara mortuoria de los soldados caídos en la batalla… Si los miramos con detenimiento comprobaremos que cada estatua tiene su propia personalidad, su propio rostro, como si presenciáramos la reencarnación de un ejército diezmado. Héroes inmortalizados, algunos junto a sus caballos, conservando en terracota su deseo de vivir más allá de la muerte. Emocionante descubrimiento que a nadie dejará insensible. Es éste un tesoro «viviente» único en el mundo.

Armas robadas: Los soldados estaban armados originalmente con espadas, lanzas y arcos y flechas de bronce, pero poco después del funeral se desató una revolución en China y los rebeldes saquearon la tumba y se llevaron las armas. Todos los guerreros tenían pedestales que descansaban sobre el suelo embaldosado, y fueron colocados en formación de batalla con 600 caballos de Oficial de infantería Cada figura de terracota es única, y quizá sea el retrato de algún miembro del ejército del emperador.

Las figuras son asombrosamente realistas: tienen cabello, bigote y barba, y los pliegues de la ropa parecen hechos de tela. barro y 100 carros de combate de tamaño natural hechos de madera. Los arqueólogos han sido muy cuidadosos al realizar su labor.

La tumba principal que contiene los restos del emperador aún no ha sido abierta y se espera encontrarla intacta; se dice que se usó cobre fundido para revestirla. La tumba puede corroborar algunas leyendas macabras que se cuentan en torno a ella: que las concubinas del emperador que eran estériles fueron ejecutadas y enterradas con él, y que los artesanos que decoraron la tumba fueron emparedados vivos en su interior para que no revelaran sus secretos. Quienes logren entrar a la tumba tendrán que ser muy cautelosos: Shi Huangdi ordenó poner algunas ballestas que se dispararían en forma automática si alguien profanaba su última morada.

ALGO MAS SOBRE EL EMPERADOR SHI HUANGDI: Shi-huangdi fue el «primer emperador de la casa Chin (Ts’in)»: así se llamó él mismo, y a Mao Zedong le gustaba compararse con él. Había reunificado el gigantesco imperio desintegrado en taifas y creado un sistema de administración centralizado que funcionó hasta 1912. Conquistó el centro y sur de China, hasta Indochina, e hizo de los distintos tramos amurallados contra el norte una primera muralla continua de tierra, precursora de la Gran Muralla (que no se cubrió con piedra hasta el siglo XV).

Unificó las leyes, pesas y medidas del país, reformó la escritura, hizo carreteras nuevas y fijó la anchura de rodada de los carruajes. Cuando los llamados legalistas le hicieron resistencia, ordenó llevar a cabo, el año 213 a. C, una quema de libros para erradicar todas las influencias de la tradición feudalista i La primera quema de libros del mundo!


Shi-huang-ti soñaba con una dinastía de mil generaciones, pero la suya acabó, apenas con su hijo, tres años después de morir él. Además de algunas reformas, le sobrevivió su enorme pirámide sepulcral, rodeada de dos cercas de2173X974my 684 X 578 m, respectivamente, y de cuyo interior contaba ya maravillas el historiador Su-maTs’ien (145-85 a. C). Contenía según él un palacio, rodeado de un extenso paisaje subterráneo.

Mercurio movido mecánicamente representaría el mar y los «mil ríos del imperio» y en el techo habría un firmamento pintado. Del firmamento y del mar de mercurio no ha aparecido nada hasta ahora: en cambio, y cerca del centro del enterramiento, han dado los arqueólogos dentro de una gran fosa con todo un séquito de barro.

En vez de los servidores muertos que habían acompañado hasta entonces a sus fallecidos soberanos, cientos de soldados en formación, cada uno retrato de un miembro de la guardia, todo un «ejército subterráneo», infantes, jinetes y carros, presto a defender a su difunto emperador.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Edit. Círculo de Lectores

 

Templos Religiosos Arquitectura y Arte Religioso Turismo Por el Mundo

(pasar el mouse)

Algunas de las mayores y más célebres empresas jamás acometidas por la humanidad son monumentos religiosos. Desde siempre, los soberanos han catalizado el esfuerzo de pueblos enteros para construir templos al servicio de la religión oficial imperante.

Los templos egipcios de Karnak o el gran templo azteca de Ciudad de México son auténticas proclamaciones de fe levantadas para impresionar tanto a mortales como a dioses. Los soberanos que acometían tales obras actuaban en nombre de sus súbditos, al tiempo que pretendían granjearse el favor de los dioses proclamando a los cuatro vientos su devoción.

Asimismo, todo templo consagrado a un dios que ostentara el nombre del devoto soberano se convertía en una manera de ensalzar la legitimidad, el poder y los logros de este último. El paso final dentro de este proceso era la deificación del propio rey, que se hacía erigir templos para su mayor gloria en vida. En ese sentido, las estatuas colosales de Rameses u, que en el templo egipcio de Abu Simbel dejan bien claro quién es el verdadero protagonista de tan insigne complejo monumental.

Muchos templos, pues, son en realidad monumentos que ensalzan el poder de un rey, si bien hay otros cuya edificación surgió de una convicción religiosa más profunda. Tal es el caso de Stonehenge, la obra maestra de un pueblo que, sin jerarcas poderosos o un gobierno centralizado, canalizó bajo un mismo proyecto la voluntad de toda una comunidad durante tal vez varias generaciones sucesivas.

De hecho, siglos después de su construcción aún había personas de la clase dominante deseosas de ser enterradas en sus proximidades, bien por respeto a una tradición fijada por sus antepasados y por el valor sagrado del monumento en sí, bien porque consideraran éste una obra mágica surgida de las manos de dioses o héroes, o incluso por su aspecto de extraña formación natural cuyo origen sigue siendo un misterio. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que Stonehenge era para aquellas gentes un poderoso símbolo de lo excepcional y lo místico.

Los templos nos permiten saber cómo veían los pueblos a sus dioses y cómo se veían a sí mismos. La peculiar disposición de las imponentes formas geométricas de Newark, en Ohio, Estados Unidos, réplicas de determinadas constelaciones, sugieren que para el pueblo que las construyó la observación de los ciclos lunares era de suma importancia.

En algunos casos, los avances técnicos permitieron crear obras revolucionarias, como la bóveda del Panteón de Roma, la más grande de su estilo jamás construida. Algunos monumentos religiosos constituyen la culminación de toda una tradición arquitectónica muy sofisticada, como es el caso de las mezquitas de adobe de Tombuctú, en Malí, las grutas budistas de Ajanta, India, o el mismo Partenón con respecto a la tradición de templos peristilados de la Grecia clásica. Asimismo, en Malta se encuentran Ggantija y otros templos prehistóricos de indudable valor, tanto más cuando las pequeñísimas comunidades isleñas utilizaron para su construcción enormes bloques de piedra.

Tanto en la pirámide del Sol de Teotihuacan como en el zigurat de Ur nos encontramos con sendos pueblos pugnando por alcanzar el cielo y llegar al alejado dominio de los dioses que controlan sus destinos. Tanto el templo de Borobudur, en Java, como el de Paharpur, en Bangladesh, se concibieron como la representación en la tierra del monte Meru, el centro celestial del universo en el que habitaba el rey de los dioses. La orientación suele ser un elemento de relevante, tal como sucede con el impresionante Túmulo de los monjes, Cahokia (Missouri), concebido como parte de un complejo cosmológico consagrado a servir de puente entre el mundo humano v el sobrenatural.

En ocasiones, los templos hacen las veces de santuarios con sus propias reliquias; como tales, se levantaron en enclaves privilegiados, según su importancia, como el stupa budista de Sanchi, India, con reliquias del mismísimo buda, o el Lanzón de Chavín, Perú parte de un programa cosmológico que tenía por fin señalar el lugar que ocupaba el hombre en el universo.

Templo Stupa budista de Sanchi Templo Paharpur, en Bangladesh

Chavín introduce un elemento nuevo el empleo de artefactos tecnológicos para impresionar al creyente, en este caso la construcción de un complejo entramado de galerías subterráneas para multiplicar el sonido del agua que circula por ellas.

Este recurso nos recuerda que los templos no se concebían como monumentos estáticos para ser contemplados desde lejos, sino como lugares donde se celebraban ritos ceremoniales religiosos, tanto de ámbito público como privado, que entroncaban perfectamente con la tradición y la fe.

Y, si en cierto modo fue precisamente el poder de dichas creencias lo que llevó a construir estas obras tan extraordinarias, no es menos cierto que era su componente monumental, con su capacidad para impresionar y albergar todo tipo de ceremonia; y rituales, lo que subrayaba el carácter religioso de tales monumentos en las mentes de los sacerdotes, los soberanos y el pueblo en general.

FECHAS APROXIMADAS CONSTRUCCIÓN

3600-2500 a.C. Ggantiga y Templos de Malta
2950-1600 a.C. Stonhenge
2000 a.C. Zigurat de Ur
2100-300 a.C. Templos de Karnak
1285-1265 a.C. Templo Abu Simbel
900-200 a.C. Templo de Chavín
447-438 a.C. Partenón de Atenas
300-225 a.C. Pirámide del Sol (México)
Siglo III a.C – V d.C. Templo Stupa de Sanchi
Siglo II a.C – VI d.C. Grutas Budistas de Ajanta
118-125 d.C. Panteón de Roma
250 d.C. Forma Geométricas de Newark
Siglo VIII – IX Monasterio de Paharpur
Santuario de Borobudur
950-1050 d.C. Túmulo de los Monjes
Siglo XIV – XV Mezquitas de Adobe de Tombuctú
1325 – Siglo XVI d.C. Templo Mayor de Tenochtitlán

Construir un templo de piedra era una operación larga y difícil. Muchos problemas se resolvieron adoptando andamiajes y sistemas de elevación de los bloques al lugar de trabajo antes de darles su última mano, que se efectuaba sobre elementos completos y partes unitarias del edificio. En la reconstrucción podemos observar la variedad de sistemas de sujeción, elevación y colocación de los componentes arquitectónicos: los bloques podían presentar almohadillas sobresalientes, canaladuras, manubrios o encajes a los cuales podían asegurarse lazos de cables, ganchos metálicos, cuñas fijadas a su vez a tornos y polipastos. La relativa precariedad de las técnicas y la no completa fiabilidad de las sujeciones, sin embargo, debía hacer frecuentes los incidentes en las edificaciones, en las cuales no es probable que se observaran normas específicas de seguridad.

AMPLIACIÓN SOBRE EL PUEBLO CHAVÍN:

EL PUEBLO CHAVÍN

Empezó a colonizar los Andes peruanos alrededor del 1200 a.C. Probablemente emigraron desde América Central, donde los olmecas desarrollaron una civilización en la misma época. Los chavín cultivaban maíz, que constituía su alimento básico y requería poco esfuerzo. Los agricultores chavín podían dedicar parte de su tiempo a mejorar sus técnicas y a la religión. Usaban telares para elaborar sus ropas de algodón, pero muy pocas muestras de sus tejidos han llegado hasta nuestros días. También eran unos hábiles ceramistas. Sus objetos de alfarería solían tener formas de animales, pájaros, hombres o incluso formas vegetales. Pero todas estas actividades no impidieron que los chavín construyeran también un magnífico templo.

CHAVÍN DE HUÁNTAR

Hacia el 850 a.C. los chavín situaron su centro religioso en Chavín de Huántar. Allí construyeron una compleja red de plazas, explanadas, terrazas y montículos cuyo centro era un enorme templo de piedra. Este edificio se planeó con detenimiento antes de empezar a construirlo. Sus tres plantas están conectadas mediante rampas y escaleras y el aire de todo el edificio se renovaba constantemente gracias a un complicado sistema de ventilación, incluso en las habitaciones más profundas y alejadas del exterior.

PAZ Y ABUNDANCIA

Aunque los chavín creían en unos dioses jaguar fieros y crueles, su cultura era relativamente pacífica. Las únicas armas encontradas han sido las propias de un pueblo cazador más que guerrero. El hecho de disponer de muellísimo territorio debió ser decisivo para que los chavín evitaran los enfrentamientos que suelen conducir a la guerra. Esto les habría permitido dedicar parte de su tiempo a crear un estilo distintivo, que influyó en el arte de todo el Perú.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Consultora Tomo 4
Setenta Maravillas del Mundo Chris Scarre.

Tanagra Estatuilla de Terracota de Grecia Antigua

Tanagra es una pequeña ciudad griega situada en Beocia, a unos 65 kilómetros al norte de Atenas. Una de las principales referencias para conocerla se encuentra en la Descripción de Grecia de Pausanias quien, además de hablar de sus seis templos, dice: “A mí me parece que los de Tanagra son los que tienen mejores prácticas entre los griegos en el culto a los dioses, pues sus casas están a un lado y al otro los santuarios, por encima de ellas, en un lugar puro y lejos de los hombres.”

Asimismo, este autor nos habla del gimnasio, del teatro, etc. Siguiendo a Pausanias, sabemos que la mayoría de templos estaban en la parte más alta de la urbe, en la acrópolis.

En esta ciudad apareció un gran número estatuillas femeninas de terracota que, a causa de la gran cantidad encontrada, han pasado a recibir el nombre genérico de “tanagras”. Estas figuras aparecen en tumbas, santuarios, casas y lugares de fabricación.

Las que están mejor conservadas provienen de las tumbas, pero su función concreta en ellas está poco clara. Por otro lado, las terracotas también eran utilizadas como ofrendas votivas en santuarios y cuando había demasiadas se sacaban del mismo, se rompían para prevenir su reutilización y se enterraban en los alrededores.

Se han encontrado también en contextos domésticos, lo que podría indicar que ocupaban un lugar en los altares de las casas. Y, por último, han aparecido figuritas en los lugares de fabricación pero éstas no ofrecen información alguna sobre su utilización.

Algunas terracotas tienen propósitos claros: frascos de perfume, quemadores de incienso, muñecas, juguetes o relieves decorativos. Sin embargo, se desconoce la utilización concreta dada a las figuritas, aunque algunos autores han llegado a la conclusión de que en un primer momento estas piezas tenían un sentido religioso pero, a partir del siglo VII a. de J.C. en adelante, el propósito podría haber sido – en contextos funerarios – ofrecer un servicio simbólico al muerto. A pesar de todo, lo que sí está claro es que estas figuras hechas en terracota ofrecen una importante información acerca de la mujer: su indumentaria, su peinado, etc.

El fabricante de terracotas era conocido como koroplastes y no era muy valorado. La terracota es arcilla al agua, es decir, un material de solución acuosa. Si se le añade agua, se ablanda; dejándola Afrodita y Eros, terracota de Tanagra. secar, se endurece. Para trabajar la arcilla hay que mantenerla lo bastante húmeda para que sea maleable. Una vez trabajada la pieza, hay que dejarla secar por completo antes de introducirla en el horno. Además, para estar seguros de que las terracotas no se rompen durante el secado o la cocción, es necesario vaciar el interior. Por otro lado, la arcilla se presenta en diversos colores, desde gris hasta amarillo, pasando por una variedad de tonalidades rojas, dependiendo del lugar del que proviene.

Las terracotas que vienen de Tanagra están fabricadas con una arcilla de tono marrón claro pudiendo alcanzar, con ciertas condiciones de cocción, un ligero tono naranja claro, bien homogéneo, probablemente cocido a una temperatura poco elevada. La mayoría de estas figuras se sitúa sobre una fina base rectangular y están recubiertas por un barniz de buena calidad. Algunas incluso han mantenido restos de colores: azul, rosa, rojo, negro, dorado.

Desde el descubrimiento de las tumbas de Tanagra se ha discutido mucho sobre la diversidad y los diferentes tipos de estatuillas, y se ha relacionado a estas obras con las grandes esculturas. Desde finales del siglo VI a. de J.C., esta relación se manifiesta en la producción de figuras de korai; y, más tarde, en el siglo V a. de J.C., se ven influidas por los escultores de la época. Hacia principios del siglo IV a. de J.C., la influencia proviene de las esculturas del santuario de Atenea Nike en Atenas.

En la segunda mitad del siglo IV a. de J.C. aparece lo que se conoce como “estilo de Tanagra” cuya particularidad es la extraordinaria diversidad de posturas, del juego de líneas del cuerpo y de las telas. A partir de un prototipo, en este momento se inventan nuevos modelos.

Como ya se ha mencionado, por medio del estudio de estas terracotas puede observarse una evolución, a lo largo del tiempo, en la manera de vestirse de las mujeres griegas. En un principio, las korai se representan vistiendo el típico peplo griego pero, poco a poco, éste será sustituido por el guitón y el himatíón o manto. En cuanto a los pies, suelen representarse desnudos, pero algunas veces, se adivinan unas sandalias.

El estudio de estas figuras nos permite también observar una evolución en el peinado de las mujeres y en la forma de cubrirse la cabeza. La mujer griega tiene el cabello largo, pero siempre lo lleva recogido. En un primer momento, las figuras llevan un sombrero cilíndrico llamado polos que es típico de las divinidades femeninas. Con el paso del tiempo, se irán desarrollando diferentes tipos de peinado, a veces con una cinta de tela recogiendo el pelo, otras con una raya en medio, etc. Un tipo de arreglo característico de finales del siglo IV a. de J.C. y muy típico de Tanagra es el peinado “tipo melón”.

Por otro lado, el sombrero utilizado por las mujeres griegas para protegerse del sol era un gorro de paja, llamado tholia, con forma de girasol y ala ancha. Hay que destacar, además, que cuando la pintura de la cabeza se ha mantenido hasta nuestros días observamos que para el cabello se suelen utilizar los colores rojo o amarillo, por lo que algunos autores han deducido la utilización de tintes.

Uno de los complementos más característicos de las terracotas femeninas griegas son los abanicos. Éstos suelen tener forma de hoja acabada en punta. Aparecen también mujeres con distintos instrumentos entre los que domina el tambor o la lira. Algunas son, además, bailarinas y sus trajes tienen un cierto movimiento en un intento de simular la danza. Otras lucen pendientes que es, prácticamente, la única joya que aparece en estas figuritas.

Se representan tanto de pie como sentadas pero, además, hay algunos ejemplos de pasatiempos femeninos como la conocida jugadora de tabas, las dos chicas jugando al “ephedrismos” o las famosas mujeres charlando que se encuentran en el British Museum.

A veces, en estas imágenes podemos reconocer los atributos de alguna diosa, siendo las más representadas Afrodita, Deméter y Perséfone.

Finalmente, hay que señalar que la mayor parte de las figuritas femeninas son mujeres jóvenes, seguramente doncellas o recién casadas pero también aparecen, en ocasiones, algunas niñas y ancianas. De nuevo se observa la preferencia constante de los griegos por representar la belleza y la juventud.

Fuente Consultada: Historia Universal Tomo 5 Grecia II – La Nación.

Palacio de Taj Mahal Arquitectura India Islámica Historia de Amor

ARQUITECTURA DE LA INDIA:
ORIGEN E HISTORIA DEL PALACIO TAJMAHAL

Obra cumbre de la arquitectura mogol, el Taj Mahal está considerado como uno de los más bellos edificios del mundo. Fue levantado en Agra, al norte de la India, por iniciativa del emperador Shah Jahan, en memoria de su esposa Muntaz Mahal.

palacio tajmahal

LA LEYENDA DEL PALACIO REAL

Esta historia real, data de 1607, cuando un príncipe de tan solo 20 años de edad, heredero del Gran Imperio Mongol, conoce a una joven persa-musulmana llamada Muntaz Mahal de quien se enamora profundamente. Es ella quien se transforma con 19 años en la nueva princesa y segunda esposa de este emperador, celebración que se llevo a cabo en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, unos 200 Km. al sureste de Delhi, India.

El era un príncipe heredero de quince años, ella una adolescente de catorce; la leyenda dice que la joven vendía bagatelas cuando se vieron por primera vez. Se llamaba Ajumad. Era bella, inteligente y culta, pero las razones de estado interfirieron con la temprana pasión: el príncipe fue obligado a tomar por esposa a una princesa como él, hija del rey de Persia. Pero la ley musulmana vino en su ayuda: permitiendo que un hombre tuviera cuatro esposas.

Consultando la fecha con los astrólogos de la corte, se llegó al día del casamiento. Sha Jahan, por fin pudo reunirse con su amada en el año 1612, después de cinco años impedido de verla. Poco después, el nombre de ella sería cambiado por otro: Muntaz Mahal, qué significa, literalmente, ‘la elegida del palacio’. La feliz unión duró diecinueve años. En 1631, Tras 19 años de matrimonio y de una vida de gran amor, Muntaz fallece en Berhanpur, luego de dar a luz a una niña, su hijo N° 14. Ella se encontraba allí  acompañando a su esposo en una campaña, cuyo objetivo era sofocar una rebelión.

El emperador recibe un pedido de su adorada esposa antes de morir, en donde debía cumplir con las siguientes promesas:

Que construyera su tumba;
Que se casara otra vez;
Que fuera bueno con sus hijos;
Que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte.

El emperador y amante esposo se sintió morir también. Su tristeza era tan profunda que se encerró en sus habitaciones ocho días con sus ocho noches, sin probar comida ni beber. Al cabo de ese tiempo, pálido y envejecido, salió y ordenó que se cumpliera el luto en todo el reino. Prohibió usar vestimentas de colores, tocar música, usar perfumes y joyas, y hasta llegó a prohibir la sonrisa entre los súbditos.
Mientras tanto, Jahan hizo un juramento: Mahal tendría la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto jamás, en testimonio de su amor y para que el recuerdo de su nombre perdurara por siempre.

Con la fusión de la tradición hindú y la persa-musulmana dando forma en mármol blanco, se obtuvo como resultado la construcción del Rauza, es decir de la tumba de la “elegida del Palacio”, a pedido de Shah Jahan.  Este hoy, patrimonio de la humanidad fue emplazado en los bancos del río Yamuna en 1631. Para tal construcción se emplearon veinte mil obreros y los materiales utilizados fueron transportados desde Marrana mediante elefantes (1.000) ya que la distancia a recorrer era de unos 300 kilómetros. Finalizando en 1653, con este gran mausoleo de amor.

Este majestuoso homenaje tuvo su lado costoso para Shah Jahan quien perdido por su  amor vivía para venerar a su mujer. A tal punto que esta obra fue adornada en su interior y exterior por piedras preciosas de distintos puntos, por ejemplo: desde Bagdad, China, Afganistán, Tíbet, Egipto, Persia, Yemen, Rusia y Ceilán, entre otros. Esto llevo a que este emperador caiga rotundamente en una ruina económica y consecuentemente en la pérdida de su trono. Por la disputa de este último se desató una cruenta guerra entre los posibles herederos. Frente a ello, cuando Shah Jahan  se siente muy debilitado, decide rendirse, y su hijo Aurangzeb toma el trono, y le permite seguir con vida a cambio de quedar prisionero hasta el día de su muerte en el Fuerte del Agra.

Finalmente, este fallece en 1666, el cual es enterrado en el Taj junto a su amada esposa. Sin embargo, la historia cuenta que Sha Jahan había proyectado construir justo enfrente del Taj, una réplica exacta en mármol negro y unir ambos mausoleos mediante un distinguido puente. Sin embargo, hoy podemos decir que este monumento, quintaesencia del arte musulmán en la India es el regalo del emperador a toda la humanidad.

Hoy,  el gran monumento de amor es una de las “Siete Maravillas del mundo”. Su nombre “Taj Mahal”, se traduce generalmente como “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio”, pero los historiadores nos afirman que su designación no es más que una abreviación del nombre de la Elegida del Palacio, Muntaz Mahal.

La prenda de amor de un emperador:

Agra, es la ciudad capital del gran imperio Mongol, creado en 1526 y que perdura hasta 1857. Su fundador fue Babur un descendiente de Gengis Khan, de religión islámica y que logra esto tras conquistar el norte de la India. A partir de aquí todos los emperadores que le suceden dedicarían gran parte de su esfuerzo en edificar hermosos monumentos y embellecer dicha ciudad.

A diferencia de la arquitectura cristiana, en la islámica la distinción entre edificios civiles y religiosos  en de menor acentuación. Esta arquitectura islámica era aquella introducida en el subcontinente entre los siglos XI y XII, la cual tenía una continuada tradición persa. La geometría, la simetría y el equilibrio son características básicas de la misma y cada elemento aislado se inserta dentro de un marco unificador de compleja decoración geométrica. Denotando así, la intención de señalar el dominio en la fe coránica. Por lo tanto, la oración es el eje que configura la construcción, en donde todas aquellas se orientan hacia la santa ciudad, es decir hacia La Meca.

La edificación de los majestuosos palacios fue característico de cada emperador mongol, quien luego de su muerte lo transformaba en su sepulcro  y el de sus esposas costumbre emblemática de este Imperio. Cada uno de ellos fue construido en mármol, con grandes jardines como entradas al mismo. Pero sin lugar a dudas el Taj Mahal, es el más simbólico de todos ellos. Es un monumento de amor que lo imagino Sha Jahan como ofrenda a su más amada esposa, Muntaz Mahal, tras su muerte (1631). Este sultán mongol, era un enamorado del arte y la belleza. A él se le atribuyen más obras de artes, sin embargo todos los estudiosos están de acuerdo en que la gran gloria del Taj Mahal reside en la cuidadosa simetría con que sus elementos conocidos se han reunido para formar un conjunto de particular armonía.

La construcción

El edificio empezó a construirse hacia 1632, según los planos de un consejo de arquitectos procedentes de India, Persia y Asia central, aunque parece que el auténtico inspirador fue el propio emperador. Trabajaron en su realización más de 20.000 obreros; las obras del mausoleo concluyeron en 1643 y las de las dependencias adjuntas en 1649. En total, el proyecto ocupó veintidós años y costó cuarenta millones de rupias. Se conocen los nombres de algunos de los maestros que participaron en la empresa: el turco Ismail Afandi, que diseñó las cúpulas; Qazim Khan, de Lahore; Chíranji Lal, de Delhi, que se encargó de los mosaicos; el cantero Amir Ah, de Beluchistán; Amanta Khan, de Shiraz (Persia), insigne calígrafo. El maestro de obras fue el turco Listad Isa; la leyenda cuenta que, cuando el edificio estuvo acabado, Jehan ordenó cortar su mano para impedir que pudiese repetir una’ obra semejante. En los escritos de un misionero portugués de la época parece aludirse a la posible intervención de un artista italiano, Jerónimo Veroneo. Aunque efectivamente vivió en Agra durante esos años, nada parece apoyar de forma seria esta hipótesis.

La entrada

El recinto está flanqueado al norte y al sur por dos sectores oblongos más pequeños: en el meridional se alza una puerta de piedra arenisca que da entrada al complejo y algunos edificios auxiliares de finalidad incierta; en el septentrional, paralelo al cauce del Yamuna, se levanta el mausoleo. El emperador accedía al lugar por el río, en barca, junto con su séquito. Los demás visitantes debían entrar por un gran patio, en el lado sur, donde se daba la limosna a los pobres y donde, en cada aniversario de la muerte de Muntaz, se distribuían enormes sumas de dinero entre los menos favorecidos. En el mundo musulmán, estas puertas también tenían un fuerte simbolismo, pues representaban la entrada al paraíso: desde el punto de vista metafísico, eran consideradas el punto de transición entre el mundo exterior de los sentidos y el mundo interior del espíritu.

Los jardines

El complejo, alineado de norte a sur, tiene una planta rectangular de 580 m de largo por 305 de ancho. En el centro ‘del rectángulo se sitúa un jardín cuadrado de 300 m, cuyo eje principal se extiende de sur a norte, desde la puerta hasta el mausoleo. Con una extensión de 6,9 hectáreas, fue proyectado como representación del paraíso terrenal, al estilo de los jardines persas introducidos en la India por Babur, el primer emperador mogol. Originalmente contenían multitud de flores y árboles exóticos, todo: ellos en disposición geométrica y perfectamente simétrica: los jardineros trabajaron con el empeño consciente de traducir la perfección celeste a términos terrenales, siguiendo una serie de fórmulas bien conocidas. Así, el cuatro, número sagrado en e Islam, fue la base de todo el diseño.

Los canales, símbolo de los cuatro ríos del paraíso (de los que, según la tradición, manaba agua, leche, vino y miel), con fuentes y flanqueados de cipreses (que, además de dar sombra, acentúan las líneas de la perspectiva), se cruzan en el centro formando un estanque de nenúfares en mármol blanco, algo elevado del suelo; símbolo de al Kawthar, el estanque celestial de la abundancia mencionado en el Corán, fue concebido para que el mausoleo se reflejara en sus aguas. Cada una de las cuatro partes que delimitan los canales está dividida en dieciséis parterres por caminos de piedra.

En la arquitectura mogol, el agua se utiliza tanto para los rituales de ablución como para humidificar y enfriar el ambiente, una sabia combinación del significado religioso con la necesidad práctica. Se extraía del río y se introducía en unos canales subterráneos desde los que se derivaba para llenar los estanques y regar os jardines.

Mezquita y jawab

El mausoleo propiamente dicho está flanqueado al este y al oeste por dos edificios simétricos idénticos, la mezquita, al oeste y, al este, el correspondiente jawab o «respuesta». Sobre la finalidad de este segundo edificio, se ha supuesto que servía como albergue de peregrinos, lugar de reunión de los fieles antes de la oración; sin embargo, lo más probable es que su propósito último fuera puramente arquitectónico, para dotar de equilibrio estético al conjunto y contribuir a la simetría de las estructuras situadas en la plataforma.

Un alto muro con torres octogonales rodea la sección norte y el jardín central; quedan fuera, por el sur, los establos y estancias para los guardias. En el lado occidental, cerca de la mezquita, se sitúa un pequeño recinto de piedra para recordar el primer lugar donde fueron depositados los restos de Muntaz Mahal.

El mausoleo

Mezquita y jawab estaban realizados en arenisca roja, que contrasta con la blancura del mármol de Makrana del mausoleo, elevado sobre un plinto de mármol de siete metros de alto. Un talud de piedra protege al jardín de la erosión del río.

De planta cuadrada, el mausoleo tiene cuatro fachadas idénticas, con esquinas achaflanadas y un impresionante arco de 33 m de alto en cada una de ellas, enmarcado con bandas de caligrafía en relieve. Los artesanos que trazaron estos relieves con versículos del Corán utilizaron un truco óptico, consistente en ir aumentando el tamaño de las letras a medida que aumentaba la distancia, para conseguir que sus dimensiones parecieran idénticas.

Los grandes nichos abovedados están enmarcados con motivos florales (rosas, narcisos, tulipanes), a base de incrustaciones de piedras semipreciosas, cristales minerales y lapislázuli, además de inscripciones en piedra negra. Esta misma decoración se prolonga en el interior en las enjutas de los arcos y en las bóvedas.

La hermosa cúpula bulbosa situada sobre el salón central se levanta sobre un tambor rodeado de cuatro torres octogonales, cada una rematada por un pequeño pabellón cupulado. La estructura interior tiene una altura de 24,4 m y sobre ella se dispone otra cúpula exterior muy peraltada que estiliza el perfil del edificio. El remate externo está constituido por una aguja de latón de 17,1 m de altura.

Debajo de la gran cúpula se halla la sala octogonal del sepulcro, con grandes nichos y puertas que dan acceso a las demás estancias, decoradas con relieves de mármol blanco, igual que los cenotafios de Shah Jehan y Muntaz Mahal; los auténticos sarcófagos ocupan una cripta, al nivel del jardín.

Junto a las cuatro torres octogonales, o chattri, rematadas también con pequeñas cúpulas, se disponen cuatro minaretes, en las esquinas de la plataforma sobre. La que se levanta toda la construcción, que completan la armonía geométrica del conjunto. Estos minaretes tienen una exclusiva función formal, para resaltar la composición central con la cúpula.

El material constructivo es el ladrillo forrado de placas de mármol blanco, cuyo tono cambia según la luz del día, creando una sutil variación que produce una sensación de tranquilidad inmaterial. La decoración geométrica y floral, con incrustaciones de lapislázuli, coral, ámbar y jade, enmarca todos los vanos del edificio y se completa con versículos del Corán incrustados en piedra negra.

Además de impulsar la construcción del Taj Mahal, el sultán Shah Jahan fundó la ciudad de Shajahanabad (Viejo Delhi), ampliando el palacio-fortaleza (1639-48) que alberga la magnífica mezquita de La Perla (1646-54). Los edificios erigidos bajo su reinado dan muestra del poder y vitalidad de las dinastías mogolas.

Declive y restauración

Una vez terminado, el Taj conservó su esplendor hasta el declive del Imperio mogol durante el siglo XVIII, cuando todo el monumento cayó en abandono. Bajo la ocupación inglesa de India en el siglo XIX, el lugar era a veces utilizado para fiestas al aire libre, en las que las bandas militares llenaban con su música el aire nocturno desde las terrazas. Fue en una de esas ocasiones cuando la esposa de un oficial declaró, contemplando el Taj: «Me moriría mañana con tal de tener sobre mí otro igual.»

Otros dos británicos son citados a menudo en relación con el Taj Mahal, por razones buenas y malas. El primero, lord William Bentinck, gobernador general de India (1828-1835), pretendió desmembrar el Taj y embarcar sus pedazos hacia Inglaterra para su subasta. Afortunadamente, el público Victoriano estaba tan poco interesado en una subasta pública de mármol procedente del fuerte de Agrá que el proyecto fue abandonado. En cambio, lord Curzon, virrey de India (1898-1905) fue un dedicado conservador que hizo mucho por la restauración de los monumentos culturales indios, incluida la renovación del Taj, con el fin de que su gloria pudiese ser disfrutada tanto por la posteridad como por su creador.

Tiene un triste final la historia del sha Yahan. Su reinado llegó a su fin en 1658, cuando su intrigante hijo Aurangzeb usurpó el trono y confinó a su padre en el fuerte de Agrá. Durante sus últimos años, hasta su muerte en 1666, el viejo emperador solía contemplar desde los altos muros del fuerte, al otro lado del río Yamuna, la silueta del monumento conmemorativo de su esposa. Finalmente, el sha pudo reunirse con ella, ya que yace a su lado bajo la gran cúpula de mármol.

Es una de las más bellas obras monumentales de la Tierra contiene el amor perdurable de un hombre por una mujer, su esposa. Es una joya perfecta, un edificio exquisito. Su construcción le llevó al hombre, el emperador musulmán de la dinastía mogol, buena parte de su vida, y el hálito de un amor puesto en cada piedra, en cada puerta y en cada gema de la tumba de la amada, nos conmueve hasta el día de hoy.

SÍNTESIS: En 1629, cuando la princesa murió, todavía joven, el emperador quiso que sus restos descansaran, no en una tumba corriente, sino en un edificio que tuviera el aspecto de un palacio, de una hermosura nunca vista en la India. Durante veintidós años, arquitectos y decoradores se consagraron a la construcción de ese “sueño de mármol”, como se lo ha definido.

Se llega al edificio pasando junto a un límpido estanque y dos filas de esbeltos cipreses, que llevan a la entrada principal. Al fondo, sobre una alta plataforma flanqueada por cuatro airosos minaretes, se yergue el Taj Mahal. Su imagen se refleja en el agua, y ello le confiere un gran valor sugestivo.

Es una obra perfecta, no sólo desde el punto de vista escenográfico. Obsérvese bien esa mole: es gigantesca, poderosa, pero no produce, en modo alguno, la impresión de un “coloso”; es que sus dimensiones están exactamente proporcionadas y poseen una maravillosa armonía.

El edificio es de planta octogonal, y quizá lo podríamos apreciar mejor observándolo desde lo alto; pero sus perfectas proporciones se manifiestan también con sólo examinar la fachada. La parte central está ocupada por un rectángulo, que encierra un amplio arco. Sobre ese rectángulo se recorta el perfil de la cúpula mayor, en forma de “bulbo”, característica de la arquitectura musulmana. Las alas laterales son animadas por una doble serie de arcos más pequeños.

Obsérvese que dos de estos arcos superpuestos alcanzan, la misma altura que el grande. Dos ligeras cúpulas contribuyen a aumentar la impresión de equilibrio. El conjunto resulta muy armonioso; podría decirse que ha sido calculado al milímetro.

Se ha dicho que el Taj Mahal es un edificio construido por titanes y decorado por orfebres. La preciosa decoración y los calados de piedras semipreciosas lo hacen todavía más irreal y fabuloso; es el lugar más propicio para el largo sueño de una bella princesa.

ALGO MAS DE ARQUITECTURA:

A unos doscientos kilómetros al oeste de Agrá se encuentra Yaipur, centro joyero de la India. Todavía hoy, en dicha ciudad los artesanos tallan las piedras preciosas y trabajan el marfil y los metales según tradiciones muy antiguas.

Pocas ciudades indias gozan de una situación tan favorable. En efecto, Yaipur está situada en una pequeña llanura que queda encajada entre unas rocas en forma de anfiteatro, encima de las cuales se construyeron fortificaciones. El palacio del maharajá fue edificado en el centro de la ciudad a principios del siglo XVIII. Las calles vecinas se cruzan en ángulo recto. La residencia principesca está rodeada por un gran jardín y la única parte que queda visible desde la calle es el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos.

Esta construcción es una obra maestra de la arquitectura. Está hecha de gres rosa, al igual que toda la ciudad de Yaipur. La fachada, trabajada como un diamante, cuenta con decenas de logias y centenares de ventanitas entre las que sobresalen varias cornisas. Antaño, este edificio estaba reservado a las mujeres que pertenecían a la corte del maharajá. Gracias a estas ventanitas podían observar lo que ocurría en las calles.

A unos trescientos cincuenta kilómetros al sudoeste de Yaipur puede admirarse otra maravilla de la arquitectura india: los dos palacios construidos en el centro del lago Pichóla, de aguas tan brillantes como un espejo y de verdeantes orillas.

El conjunto está rodeado por un paisaje accidentado y desnudo. Los palacios fueron edificados en el siglo XVIII y sirvieron de residencia de verano a los maharajaes de la región. Con frecuencia se les da el nombre de palacios flotantes de Udeipur, ciudad situada no lejos de allí.

El palacio blanco, el más bello ie los dos, ocupa prácticamente una islita y parece flotar sobre el agua como un inmenso barco blanco. Actualmente ha sido convertido en hotel en el que los turistas adinerados pueden pasar unos días En un ambiente de ensueño.

Por último citaremos los templos de Madura, en la provincia de Madras. El terreno sobre el que se alzan mide 270 por 250 m. Fueron terminados en el siglo XVII y, junto con el estanque del Lirio de Oro en torno al cual fueron construidos, constituyen un magnífico conjunto.

La decoración de estos templos, que tienen forma de pirámide, aparece cuidada hasta en los más mínimos detalles: no se ha dejado sin adornar ni un solo centímetro cuadrado. Para los fieles que no saben leer, miles de figurillas representan los textos sagrados. Estos templos están dedicados a Siva y Minachshi, una diosa de ojos de pez que se venera en esta región.

En contraste con toda esta arquitectura de tantos y tan diversos matices, surge de pronto la ciudad de Chandigarh, a 249 km de Delhi, con la cual se comunica por ferrocarril, carretera y vía aérea. En 1947 Chandigarh era una pequeña y olvidada aldea; hoy es una de las ciudades más nuevas del mundo.

Elegido su emplazamiento para un destino mejor, el genial arquitecto francés Le Corbusier, al frente de un equipo de famosos colegas, inició en 1951 la creación de una ciudad nueva que combinara lo mejor de las arquitecturas india y de occidente. Es un conjunto de treinta bloques rectangulares, unidos por una red de anchas calles.

Fuente Consultada: Texto Basado en Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe-Wikipedia-Encarta
Enciclopedia del Estudiante Superior Fascículo N°39.

Vaticano estado mas pequeño del mundo El Pais Mas Chico Poblacion

Vaticano Estado Mas Pequeño Del Mundo
Arquitectura y Arte en el Vaticano

Con su superficie de 44 ha., la Ciudad del Vaticano es el Estado más pequeño del mundo. Un Estado que posee servicio de Correos, emisoras de radio y estación, así como representaciones diplomáticas e incluso una fuerza militar simbólica, compuesta por una Guardia Suiza, la Guardia Palatina y la Guardia Noble.

Extensión: 0,44 km2.

Situación: en el Oeste de Roma, a la derecha del río Tíber.

Población: 785 h.

Densidad: 1.777 h/km².

Capital: Vaticano.

Gentilicio: vaticano.

Idioma: italiano y latín.

Religión: catolicismo.

Moneda: euro.

bandera vaticanoGeografía. Estado urbano de Europa, en la península Itálica. La ciudad del Vaticano comprende la plaza y la basílica de San Pedro, los palacios, museos y jardines del Vaticano, otras iglesias y palacios que están situados fuera de su territorio, como las basílicas de Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, el palacio de Letrán, la universidad Gregoriana y el palacio de Castelgandolfo. La ciudad obtiene considerables ingresos económicos de la venta de sellos de correos, monedas de oro y plata y toda clase de recuerdos para los turistas.

 Historia. Estado del centro de Italia sometido al poder temporal de los papas entre el s. VIII y 1870. Fue ocupado por las tropas de Víctor Manuel II en 1870 e integrado en el reino de Italia.

Ello provocó un grave conflicto político con el papado, que no se resolvió hasta que Mussolini y Pío XI firmaron en 1929 los acuerdos de Letrán, por los que se constituyó el Estado Vaticano, enclavado en la ciudad de Roma y sometido a la soberanía pontificia. Entre los últimos papas destaca Juan XXIII que efectuó cambios en la política del Vaticano con el acercamiento al Tercer Mundo y la distensión con los países socialistas.

El papa Juan Pablo II, fallecido en abril de 2005, desarrolló una infatigable actividad, dejando sentir su magisterio entre las comunidades católicas del mundo entero.

Gobierno y Política: La esencia misma del Estado de la Ciudad del Vaticano se fundamenta en la doctrina y en la legislación de la Iglesia Católica, de manera que el Papa es a la vez Cabeza Suprema de la Iglesia y Jefe del Estado del Vaticano.

La elección del Papa corresponde al Sacro Colegio Cardenalicio (especie de Senado que acesora al Pontífice), reunidos en Cónclave, según las disposiciones de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996; esta Constitución Apostólica restringe el método de elección eliminando la posibilidad de aclamación y de compromiso y exigiendo que la misma se verifique por escrutinio.

El elegido se convierte en Papa en cuanto manifiesta su aceptación, siempre que se trate de una persona que tuviera ya el carácter de Obispo; en caso contrario, el elegido debe ser ordenado Obispo inmediatamente. En cualquiera de los dos casos, el Papa electo adquiere desde el mismo momento de su aceptación, y ordenación en su caso, la plena y suprema potestad en la Iglesia Católica y en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

 El Papa concentra en su persona la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, aunque no suele ejercerlos de forma directa en la mayoría de los casos.

Para asistir al Papa en el gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano existe una administración denominada Curia Romana, que se encarga de los asuntos ordinarios del gobierno eclesial y vaticano.

Los idiomas oficiales son el latín y el italiano. La moneda, según un acuerdo suscrito con la Unión Europea (UE), es el euro.

Es el único estado soberano del mundo reconocido por la Organización de las Naciones Unidas que no pertenece a la misma.

En 1929, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron el acuerdo de Letrán, que puso fin a un problema que ya tenía casi sesenta años. Según el acuerdo, Italia se convertía oficialmente en un Estado católico y el Vaticano, en un Estado independiente.

La Iglesia y el Estado habían permanecido enfrentados desde 1870, cuando el rey Víctor Manuel II capturó Roma y las zonas de dominio papal y las declaró parte del nuevo reino de Italia. El papa Pío IX se negó a reconocer la existencia de tal reino, se declaró a sí mismo «prisionero del Vaticano» y nunca más salió de allí. Su sucesor actuó del mismo modo.

Mussolini, anticlerical acérrimo a principios de su carrera, se dio cuenta, al empezar a establecer su dictadura, de que necesitaba el sello de la Iglesia. El papa Pío XI, a su vez, quería acabar con el aislamiento de la Iglesia y obtener protección contra los fascistas más totalitarios que sólo veían cabida en Italia para su propia institución.

 El acuerdo firmado en el Palacio de Letrán (la residencia papal en la Edad Media) representó una victoria para ambos bandos. La parte central del acuerdo fue el reconocimiento del Estado italiano por parte del Papa y el reconocimiento de la soberanía del Papa sobre las 44 hectáreas de Ciudad del Vaticano.

La unión de la Iglesia y del Estado se tambaleó durante los años fascistas, pero no se deshizo hasta 1985, cerca de medio siglo después de la caída de Mussolini.

SOBRE SU ARQUITECTURA Y ARTE: La basílica de San Pedro, con su impresionante pórtico, constituye el centro del Estado. A su alrededor se extienden el Palacio del Vaticano y sus jardines. Además de los apartamentos oficiales del papa, en el Vaticano hay un museo, una biblioteca y otros muchos edificios: capillas, imprenta, observatorio, etc. Castelgandolfo, la residencia de verano, está vinculada a este Estado.

La Basilica de San Pedro en Roma

La fachada monumental de la basílica de San Pedro está dominada por dos grandes columnatas, obra del gran arquitecto y escultor italiano Bernini. El obelisco, a pesar de sus 41 m. de altura, apenas sobresale. La construcción de la basílica se inició en 1506. Concebida por Bramante en forma de cruz griega con cúpula central, fue terminada según planta de cruz latina. La cúpula queda también más atrás de lo que se había previsto en un principio.

Aparte de Bramante y Bernini, otros famosos arquitectos como Sangallo, Rafael, Miguel Ángel, Fontana y Maderno colaboraron en la realización de esta obra grandiosa.

Esta basílica puede ser considerada la apoteosis del arte del Renacimiento y, al mismo tiempo, la poderosa iniciación del barroco. Las numerosas esculturas barrocas que adornan su interior son de carácter más bien enfático. Pero en su interior se hallan innumerables obras maestras. Entre otras se puede admirar un famoso San Pedro sentado, del siglo xm; la Piedad, de Miguel Ángel; un San Andrés, de F. Duquesnoy, y numerosas esculturas de Bernini.

Los museos del Vaticano ofrecen, además, una síntesis de toda la evolución artística de Occidente. En efecto, varios papas se interesaron vivamente por las artes y adquirieron gran cantidad de obras valiosas. En las colecciones pontificias figuran producciones de todas las épocas.

Entre las más famosas pinturas que se conservan en el Vaticano citaremos los frescos de la Capilla Sixtina y los de las llamadas Stanze (estancias) de Rafael.

La Capilla Sixtina debe su nombre al papa Sixto IV, que encargó su construcción (1473-1481) a Gio-vanni  de   Dolci.   Antes  de   quefinalizara el siglo, ilustres artistas adornaron con frescos sus paredes. En ella trabajaron Botticelli, Ghirlandajo, Signorelli, Perugino y otros maestros. La capilla se convirtió en el santuario artístico del Vaticano cuando Miguel Ángel hubo pintado los techos inspirándose en el relato de la creación. Desde 1508 a 1512 trabajó en ellos por encargo del papa Julio II.

El maestro ejecutó esta obra, casi sobrehumana, pintando tumbado boca arriba en lo alto de un andamio. El artista no siempre compartía las opiniones técnicas y artísticas de su ilustre protector. A pesar de las divergencias de opinión, Miguel Ángel remató su obra con el famoso Juicio final, terminado veinticinco años después en la pared del altar de la capilla: la belleza de este fresco es impresionante.

Por la Capilla Sixtina se entra en las Stanze de Rafael. Los frescos de esta sala son de indecible belleza. Entre ellos, la Escuela de Atenas, la Disputa y el Parnaso gozan de fama mundial. La muerte sorprendió a Rafael en esa tarea.

La Biblioteca Vaticana es sin duda una de las más importantes del mundo por el valor y rareza de las obras que en ella se custodian. Actualmente cuenta con un total de 700.000 libros, 7.500 incunables y 50.000 manuscritos, algunos de ellos de valor incalculable, como los del poeta latino Virgilio y el De República de Cicerón. Conserva, además, el famoso manuscrito llamado Codex Vaticanus, que es una biblia del siglo IV.

La gran sala de esta biblioteca fue mandada construir por el gran papa Sixto V en 1588.

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 El Vaticano

El Valle de los Reyes Egipto Templos Origen Ubicacion Luxor Karnak

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EL VALLE DE LOS REYES: DURANTE MAS DE CUATRO SIGLOS, TEBAS FUE LA RESPLANDECIENTE CAPITAL DEL ANTIGUO EGIPTO Y EL MAYOR LUGAR DE CULTO DE LA TIERRA DE LOS FARAONES. HOY DÍA, OFRECE AL VISITANTE LA LEGENDARIA NECRÓPOLIS DEL VALLE DE LOS REYES. LA PRIMERA OBRA FUE CONSTRUIDA DURANTE EL IMPERIO NUEVO DE EGIPTO. FUE DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1979. SE ENCUENTRA UBICADO FRENTE A LA MODERNA CIUDAD DE LUXOR.

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Tan importante era la morada fúnebre para los gobernantes del Antiguo Egipto que, apenas se los designaba, comenzaban las obras de su monumento funerario. Y, en algunos casos, no llegaban a concluirlas antes de su muerte. El Valle de los Reyes albergó momias y tesoros de la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo, así como de varias reinas, príncipes y nobles. Pero, a pesar de los esfuerzos, no se logró evadir a los profanadores de tumbas, la tentación era demasiado grande. Ante lo inevitable, los sacerdotes rescataron las momias y volvieron a enterrarlas en los alrededores del valle, en escondites secretos para ponerlas a salvo.

El apogeo de Tebas se produjo durante el Imperio Nuevo (f.1532-1070a.C.), entre el mandato de las dinastías XVIII y XX. Los faraones de aquel período despilfarraron sus enormes riquezas y casi incalculables tesoros en la construcción y el embellecimiento de su ciudad de residencia, que se extendía a ambas orillas del Nilo.

Se alzaron templos y palacios majestuosos. A lo largo de los siglos, famosos arqueólogos han hallado en este lugar numeroso restos envueltos de leyenda. Historias y mitos se «desparraman» por el valle de los reyes muertos y se entretejen en una red inextricable de acontecimientos míticos. La Tebas de las cien puertasadquirió durante el Imperio Nuevo dimensiones enormes.

Imperio Nuevo f.1550 -1076 a.C. Tutmosis I conquista la Nubia Alta. Es el primer faraón que manda construir su tumba en el Valle de los Reyes. Su hermana Hatshepsut sube al trono y manda construir el templo funerario en Deír el-Bahari.

Más tarde Tutmosis III conquista Siria y extiende la influencia de Egipto en el próximo Oriente. Tutmosis TV libera de la arena la esfinge de Guiza.

Amenofis III entabla relaciones con los reyes de Babilonia, de Siria y de Mitanni. Amenofis IV sustituye la antigua religión por la adoración de un dios único, el «Globo solar» y cambia su nombre por al de Ajenatón (Akenaton) , desplazando la capital de Tebas a Amarna (Ajetatón).

Después de su muerte la nueva religión es abolida. Tutankhamón devuelve la capital a Tebas. Le sucede Ay. Setis I combate contra los libios, los sirios y los hititas; Ramses II continúa la guerra contra los hititas y tras la batalla de Qadesh (1274 a.C.) firma un tratado de paz.

 XVIII Dinastía (alrededor de f. 1550 – 1295) Principales soberanos Amosis, Tutmosis I, Tutmosis III, Hatshepsut, Amenofis II, Tutmosis TV, Amenofis El, Amenofis WiAjenatón, Tutankhamón, Ay, Harmais.

XIX Dinastía (alrededor de 1295-1188) Principales soberanos Ramses I, Sethi I, Rameses II, Merneptah.

XX Dinastía (alrededor de 1188-1076) Principales soberanos Ramses III, Ramses TV, Ramses IX, Ramses X, Ramses XI.

COMPOSICIÓN DEL VALLES DE LOS REYES: este emplazamiento en realidad es una gran necrópolis en donde se encuentran las tumbas de decenas de faraones egipcios, y es el resultado del esfuerzos de siglos de trabajo de miles de operarios. Podemos seccionarlo en las siguiente áreas.

1-Valle de los Reyes: Necrópolis de 63 faraones egipcios (datos de marzo de 2006). El valle se halla en Tebas Oeste, frente a Karnak, y fue descubierto en 1708 por el misionero francés Claude Sicard.

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2-Valle de las Reinas: Está formado por más de 90 tumbas con los restos de las esposas y familiares de los faraones. El monumento funerario más destacado es la tumba de Nefertari.

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3-Ramesseum: Tumba de Ramsés II. El nombre oficial es: «El templo unido con Tebas en la heredad de Amón».

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4-Templos de Karnak: El mayor centro de templos del antiguo Egipto.

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5-Templo de Amón-Ra: La construcción religiosa más grande del mundo.

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6-Templo de Luxor: «Harén del Sur de Amón», dedicado al dios Amón, a su esposa Mut y a su hijo Khonsu, dios de la Luna.

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UN POCO DE HISTORIA…
LA REINA-REY HATSHEPSUT Tumosis I y la princesa Ahmose tuvieron tres hijos varones que fallecieron muy jóvenes, y dos mujeres. La mayor de ellas educada para reinar era Hatshepsut. Apenas tenía 12 años cuando pasó a ser la heredera real pura. Pero el trono de su padre fue conferido a Tutmosis II, hijo que había tenido el difunto con una de sus esposas menores, quien para legitimar su cargo de faraón se casó con Hatshepsut, convirtiéndola en reina o “Gran esposa real”.

Sólo tuvieron una hija, Neferura y tras veinte años de reinado, Tutmosis II murió. Según la tradición, el trono debía recaer indefectiblemente en un varón. Y Tutmosis II había tenido un hijo con una concubina, pero era un niño demasiado joven para asumir el gobierno. Siguiendo la costumbre egipcia, se le encargó a Hatshepsut -descendiente de reyes y reinas- la regencia del joven príncipe, Tutmosis III. Ella, con sólo 32 años, quedó gobernando Egipto.

Mandó construir el templo de Deir Al-Ba-hari. Ninguna reina había hecho construir nada igual. Regaló dos obeliscos a la tumba de su padre, en Karnak. Su propio obelisco quedó inacabado en la cantera de Asuán, se partió mientras lo separaban de la roca. Fueron momentos de plenitud para el Antiguo Egipto. Sin embargo, Tutmosis III había crecido lo suficiente para reclamar el trono. Entonces: ella se coronó faraón.

LUXOR Y KARNAK: LA ANTIGUA TEBAS

Luxor es en la actualidad una pequeña ciudad de 60.000 habitantes, situada en la orilla derecha del Nilo en el lugar que corresponde a la antigua Tebas, la ciudad que Hornero describe como «Tebas de las cien puertas».

El nombre de Luxor deriva de la palabra árabe el-Uqsor, plural de el-Qasr que significa campamento o fortificación, haciendo referencia a dos campamentos militares que aquí se establecieron en época romana. Tebas, que los egipcios llamaban Uaset, se extendía en el área que actualmente comprenden Karnak y Luxor.

En esta gran ciudad (en el momento de máximo desarrollo contaba con más de un millón de habitantes), capital en el Imperio Nuevo de un imperio que se extendía desde el Eufrates a la Alta Nubia, se veneraba al dios Amón, cuyo centro de culto se hallaba en el gran templo de Karnak.

Una vez al año, con ocasión de la fiesta de Opet (la «Fiesta del harem»), que se celebraba en el segundo y el tercer mes de la estación de las inundaciones, una solemne procesión trasladaba la embarcación sagrada desde el templo de Karnak al de Luxor, llamado Ipet-resit, «Harem meridional de Amón».

Este último, cuya longitud total actual es de cerca de 260 metros, lo mandó edificarAmenofis El sobre un edificio de culto preexistente erigido en la época de Hatshepsut; la reina había hecho edificar también seis pabellones para las paradas de la embarcación de Amón a lo largo del primitivo dromos de la XVIII Dinastía, la ruta sagrada que unía el templo de Luxor con el de Karnak.

En tiempos de Hatshepsut, la procesión de la fiesta de Opet seguía un itinerario terrestre, recorriendo el dromos que unía los dos templos, mientras que a partir de finales de la XVIII Dinastía, los simulacros de las  embarcaciones sagradas de Amon, Mut y Jonsu, eran transportados al templo de Luxor remontando el Nilo.

En la fiesta de Opet, Aman de Karnak visitaba a Amón de Luxor, Amon-em-ipet, “Amon que está en su harem” y lo revitalizaba. El templo de Luxor comprendía, en origen, una gran columnata con catorse columnaspapiriformes de 19 metros de altura (su circunferencia medía casi 10 metros), delimitada al este y al oeste una muralla adornada con relieves inspirados en momentos de la fiesta de Opet.

Por la columnata, que se completó y se decoró en la época de Tutankhamon (1334-1325 a.C.), se entraba en el magnífico patio cerrado por una doble hilera de columnas, delimitado al sor por la sala hipóstila. (sign. sala bajo columnas)

De ahí se pasaba a la parte interna del templo, que comprende una serie de cuatro antecámaras, unas estancias accesorias y el santuario de la embarcación sagrada y que correspondía la estancia más interna, cuyo pabellón fue reconstruido por Alejandro Magno.

Posteriormente, Ramses II amplió el templo dándole la forma actual mediante la construcción del primer pilonodecorado con relieves que representan la batalla de Qadesh, en Siria (1274 a.C.), el primer patio y, en la zona más interna del templo, un triple santuario para las embarcaciones de Amón, Mut y Jonsu, que constituían la tríada tebana.

El patio de Ramses II, delimitado por un peristilo de setenta y cuatro columnas papiriformes dispuestas en doble hilera y decorado con dieciséis estatuas del propio faraón, comprende en el lado septentrional una capilla tripartita dedicada a la tríada tebana que se remonta a la época de Hatshepsut.

A unos cuantos kilómetros al norte de Luxor se encuentra el enclave de Karnak, que constituye el ejemplo más grandioso y complejo de la arquitectura religiosa del antiguo Egipto. En Karnak se observan tres grandes áreas sagradas o recintos, en las que se construyeron los templos dedicados a Montu, un antiguo dios guerrero local, a Anión, el principal dios tebano, y ala diosa Mut que, junto a su esposo Anión y a su hijo Jonsu, formaba la tríada tebana. La parte principal del conjunto la constituye el gran templo de Amón, que probablemente se inició en el Imperio Medio, aunque adquirió dimensiones imponentes en la época de la XVIII Dinastía.

Puesto que casi todos los faraones desearon ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruyendo y reutilizando construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada. Comprende cuatro patios, diez pilónos, un lago sagrado y numerosos edificios.

El último faraón que llevó a cabo importantes trabajos fue Nectánebo I, en la época de la XXX Dinastía: a él se deben el enorme pilono y la avenida de esfinges con la cabeza de carnero (uno de los animales consagrados a Amón), a través de la cual se accede aún hoy al templo.

El templo de Amón está orientado según un doble eje este-oeste y norte-sur; el eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, seguía la trayectoria del sol y simbolizaba el eje solar y celeste. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, era paralelo al curso del Nüo e indicaba el eje real o terrestre. Desde el primer pilono de Nectánebo se accede al primer patio, en el que Sethi II y Rameses III edificaron dos capillas de descanso para las embarcaciones sagradas que, en la época de su construcción, eran externas al templo. La cara oriental del primer patio está delimitada por un segundo pilono y su puerta está flanqueada por estatuas de grandes dimensiones de Ramses II.

DE KARNAK A LUXOR A poco más de dos kilómetros el uno del otro, los templos de Luxor y Karnak estaban unidos por una avenida procesional, llamada dromos, rodeada de esfinges. Por allí pasaba la procesión en la gran Fiesta de Opet. Porque la función principal del templo de Luxor era la procesión que se oficiaba en este festejo. En el segundo y el tercer mes de la estación de las inundaciones, una solemne procesión trasladaba la barca sagrada desde el templo de Karnak hasta el templo de Luxor.

El dios dejaba su residencia en Karnak junto a la compañía de su esposa Mut y su hijo Jonsu, para navegar hasta Luxor, donde alcanzaba su aspecto fértil, como Amón-Min. Las festividades duraban once días y luego el dios regresaba, siempre en compañía de su familia divina.

La ceremonia estaba encabezada por el faraón en persona. Los especialistas creen que ya se han encontrado los principales monumentos de Tebas, pero lo cierto es que sólo se han excavado hasta el nivel antiguo, menos de un veinte por ciento de la zona considerada arqueológicamente rica.

“LA MÁS GRANDE DE LAS DAMAS” En el templo de Karnak hay inscripciones que recogen la escena de su coronación. Hatshepsut se concentró en asuntos comerciales. A ella se debe la famosa expedición al país de Punt y el enriquecimiento de los santuarios de su nación.

Promovió dos grandes obras arquitectónicas: la Capilla Roja del Templo de Karnak y un templo localizado en Deir Al-Bahari, donde se retrata una crónica de su reinado, como ella quería que se la recordara. Figura ahí su nacimiento divino, cuando el dios Amón se encarnó en su padre para engendrar una reina capaz de imponerse en un mundo de hombres.

Se cree que la gente la aceptó como rey porque era una excelente gobernante y Egipto estaba prosperando. Hatshepsut fue una soberana pacífica, prefirió construir templos en lugar de conquistar territorios. Pero hubo al menos seis campañas militares durante su reinado. Tutmosis III, adolescente aún, se había sumado a las expediciones del ejército.

Según el registro hallado en una piedra cerca de Nubia, dejado por un testigo ocular, Hatshepsut se puso al frente de su ejército en el campo de batalla y derrotó a los nubios. Se proponía instaurar una auténtica dinastía femenina de reyes.

Declaró “heredera” a su hija Neferura, que había sido educada por Senenmut. Pero llegaría la muerte repentina de la princesa, un hecho que determinó que Hatshepsut se fuera retirando del cargo. Tutmosis III, comenzó a tomar el mando del gobierno y Hatshepsut, abandonada por todos, murió en su palacio de Tebas tras veintidós años de reinado.

Hatshepsut "Gran Esposa Real"

Hatshepsut, que había remado como “Gran Esposa Real”y regente del heredero, desde la muerte de su esposo, Tutmosls II, no estaba dispuesta a perder el trono. Ante el reclamo de Tutmosis III, ya mayor de edad, ella se convirtió a sí misma en faraón. Creó un mito por el cual el dios Amón, presente en el momento de su nacimiento, la había designado como gobernadora de Egipto hasta su muerte. Y se hizo representar con el atuendo de los faraones: la barba postiza y la falda real egipcia.

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto Antiguo

Las piramides de Egipto Piramide de Keops y Kefren La Esfinge de Tebas

La pirámide es un monumento de carácter religioso presente en diversas civilizaciones muy alejadas entre sí, desde la India hasta América del Sur. La forma piramidal fue una evolución lógica en las construcciones, al constituir una estructura resistente —gracias a su amplia base— y muy elevada, que permitía una cercanía simbólica a los dioses.

piramides de egipto

Las pirámides egipcias

La vida después de la muerte, fue para los egipcios su firme creencia. Para que esto se materialice, se requería la preservación física del difunto retomando en el mismo su espíritu o también conocido como el Ka, desaparecido tras la muerte, siendo de vital importancia para ellos, acompañar para una mejor prosperidad en la vida que le esperaba, todo aquello que le fuera imprescindible. Para ello se crearon técnicas avanzadas de embalsamamiento o conservación del cuerpo, y junto a ello se inhumaban los más cumplidos y ricos menajes funerarios. Es así que, como resultado de la conservación, protección y culto de los difuntos, se crearon los más sólidos y con el paso de los años cada vez más complejos ámbitos funerarios. Las más extraordinarias tumbas que hoy conocemos fueron levantadas para los faraones, ya que su sofisticación y tamaño estaba determinada por la posición económica y social del fallecido. Entonces las pirámides egipcias son la manifestación en si de la relación mantenimiento físico (muerte) y la supervivencia en el más allá (vida).

En el templo de Heliópolis, se atesora una piedra llamada ben-ben, a la cual se considera como el primer cúmulo de tierra que irrumpió de las aguas del caos cuando el dios solar creó el mundo. Se cree que la forma de esta piedra, es la que se tomo como forma de las pirámides. Pero a su vez, su forma geométricamente perfecta, evidencia un significado mágico y mitológico, que alude sin lugar a dudas, a la autoridad real. Ya que era la forma mas adecuada de representar a la eternidad e indicar el camino de ascenso de las almas predilectas hacia el dios- sol (Ra), con el que estaban consignadas a unirse eternamente.

Génesis de las pirámides

Las primeras pirámides fueron las truncadas que estaban construidas de ladrillos cocidos al sol, en las cuales las tumbas se emplazaban bajo mastabas (erigida sobre la cámara subterránea, que constaba de una sala para ofrendas, la capilla y la cámara mortuoria propiamente dicha). Ello ocurrió durante el 3100-2700 a.C. (en las Dinastías I y XI). Durante este período, Egipto evidenciaba un importante auge económico, social y artístico; en donde por ejemplo en lo que respeta a este último sector, se experimentan mejoras en las técnicas y materiales que se emplean para la construcción. Esto ocurre en las dinastías III a IV (2700-2185 a.C.), con la llegada de Imperio Antiguo o Menfita. Pero finalmente, es cuando aprovechando las crecidas del río Nilo (hacia 2660 a.C.), se introduce el uso de la piedra para tal edificaciones, proviniendo las mismas de las canteras de Assuán y de Tura y transportándose luego hasta los sitios próximos a las zonas de construcción de dichas pirámides.

Hacia el año 2900 a.C., el arquitecto Imhotep, diseño y dirigió la construcción con bloques de piedra caliza, la mayor y más antigua de todas las pirámides egipcias. Con una base de 122 por 107 m, se levantan seis pirámides truncadas una sobre otra, con dimensiones crecientes y en donde la cúspide de la pirámide superior se eleva a casi 62 m de altura. Es aquí, en esta gran obra, edificio central de la mastaba de Sakkara, donde reposan los restos del faraón Zoser, el primer gobernante de la III dinastía. Convirtiéndose a partir de este momento la pirámide en una tumba faraónica por excelencia.

Por el contrario, la pirámide de Dashur, construida por el faraón Snefru (dinastía IV), presenta un perfil quebrado que le ha valido el nombre de pirámide romboidal o también conocida como torcida. Esto se debe a que para la construcción en su último tramo, se empleo materiales de menor calidad, tal vez por razones económicas, lo que produjo un quiebre estructural en su mitad superior, consecuentemente modificando su forma y reduciendo su altura. Cerca de la pirámide del faraón, emblema de su grandeza, y por su forma, símbolo del dios solar Ra, se agrupaban las mastabas, las necrópolis privadas donde se enterraba a la familia real y a los funcionarios reales, para acompañar al soberano en su viaje al más allá. Pero Snefru, quiso trasformar en Médium, la pirámide escalonada del rey Huni (III dinastía) en una pirámide perfecta, avance que solo consiguió de modo parcial. Por ello, Snefru constituyó al sur de Dashur una pirámide totalmente regular de 104 m de altura. En ocasiones junto a la pirámide, se levantaba un templo funerario, destinado al culto del faraón y, cerca del río, el templo del valle, donde era recibido el cuerpo del monarca para practicarle la momificación. Ambos templos quedaban unidos por una avenida cubierta, a través de la cual era llevado al cuerpo del interfecto.

Las pirámides de Gizeh

La necrópolis de Gizeh, es un extraordinario conjunto funerario que data de la dinastía IV (2600-2480 a.C.). Aquí encontramos la pirámide más grande y antigua del conjunto a la vez, ella es la que forja la tumba del faraón Keops (2580 a.C.). para tal construcción, fueron trasladados desde lejanas canteras, dos millones y medio de bloques de piedra, con un peso medio de 2,5 toneladas cada uno. Con una superficie de 48.000 m2, posee una base cuadrada, y cada lado de la misma mide 233 m y su altura alcanzó en aquellos tiempos 146m, sin embargo hoy con el paso de los años y debido a diferentes factores su altura oscila en los 138 m. La entrada a dicha pirámide se encuentra al norte de la misma, de la cual partía un corredor en rampa que desembocaba en una cámara falsa en la base de la construcción. Sin lugar a dudas, dentro de la misma se sitúan otras cámaras, una de ellas es la denominada de la reina y la otra es la gran cámara, a la cual se llegaba por medio de un estrecho pasillo, la cual era la cámara real.

Esta habitación ocupa el centro exacto de la pirámide; para que su realización no provocara el desplome de los sillares, los arquitectos idearon inteligentes soluciones constructivas: colocaron sobre este espacio cuatro o más lajas de piedra dispuestas horizontalmente y dos más en forma de cubierta a dos aguas, que servían para desviar el peso .y los fuertes empujes que se producen en este punto. La Habitación del Rey contiene un sarcófago, por lo que ha sido considerada como la morada definitiva del faraón, aunque el hecho de no haberse encontrado la momia del mismo, unido a las especiales características de la pirámide, han conducido a numerosas especulaciones; así, algunos autores consideran que Keops no llegó a ser enterrado en la Gran Pirámide o que, tal vez, puedan existir más cámaras aún ocultas. De hecho, a mediados de 1980, varios equipos científicos detectaron vacíos estructurales en la pirámide y. localizaron una serie de almacenes en el lado oeste del corredor de la Cámara de la Reina, algunos rellenos de arena; podría tratarse de cámaras de descarga, parecidas a las ubicadas sobre la Cámara del Rey.

La pirámide de Kefrén es algo más pequeña, pero casi igual de alta que la anterior, debido a la mayor inclinación de sus paredes. Igual que la de su padre, estaba revestida de granito rosa y rematada con cubierta de oro. La de su hijo Micerino es mucho más modesta. Alrededor de las tres había un complejo religioso con templos. y pequeñas tumbas para los altos funcionarios de la corte.

La entrada estaba guardada por la esfinge, inmensa escultura de piedra caliza de más de 20 m de altura, con cuerpo de león y cabeza humana. Se alza sobre una base de 70 m. Durante mucho tiempo su significación fue un enigma; actualmente se acepta que representa al rey Kefrén. (Ver: La Maldición de la Pirámide)

El interior de la Gran Pirámide
A diferencia de las demás pirámides del antiguo Egipto, la Gran Pirámide tiene pasadizos y cámaras interiores a considerable altura. Una entrada, situada exactamente sobre el centro de la base de la cara norte, conduce a un pequeño pasadizo que desciende hasta una cámara excavada en la roca en que se asienta la pirámide. De este pasadizo se desprende otro que asciende, primero, hasta una pequeña cámara denominada de la Reina, y después hasta la Gran Galería, un corredor inclinado de 47,5 m de longitud y 8,5 de altura. A su vez, la Gran Galería lleva a una cámara mayor, o del Rey, que contiene una especie de sarcófago.

El interior de la pirámide permaneció intacto durante 3.000 años. Y cuando Abdullah al Mamun y sus hombres descubrieron una entrada en el año 820 dC, encontraron que el pasaje ascendente estaba bloqueado por grandes losas de granito. Después de abrirse camino, penetraron hasta la Cámara del Rey, para encontrar el sarcófago vacío.
Hasta ahora, se ignora el objetivo de la construcción de la Gran Pirámide. Si no se trataba de una tumba destinada a alojar el cuerpo del rey Keops, ¿qué era? ¿Quién bloqueó el pasadizo, cuándo y por qué? Dado que parece imposible responder a estas preguntas con un mínimo grado de certidumbre, los inclinados a la especulación mística han ofrecido sus propias respuestas.

En cierto sentido, la Gran Pirámide es un monumento al hecho de que pudiera existir una burocracia eficaz hace más de 4.500 años. Contables, agricultores, constructores, políticos, etc., pueden contemplar la Gran Pirámide con el mismo temor reverencial que los místicos. Al fin y al cabo, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Otras pirámides

Durante las dinastías V y VI se produjo un resurgimiento de las creencias solares y un profundo cambio social y cultural. Se siguieron construyendo pirámides —de tamaño más reducido y menor calidad—, en las que se introdujeron nuevos elementos alejados de la austeridad de la época de Kéops, tal como se aprecia en los escasos res1 tos del conjunto de Sahure en Abusir, o en los de lsesi o Unas, quienes construyeron su pirámide de nuevo en Sakkara.

En el Primer Periodo Intermedio (2200-2010 a. C.) —dinastías VII a XI—, Egipto se vio sumido en el caos y la anarquía. Los enterramientos bajo pirámide se abandonaron y muchas de las tumbas del rico y poderoso Imperio Antiguo fueron expoliadas y destruidas. La reunificación del país y el retorno a un Estado centralizado durante el Imperio Nuevo (2050-1792 a. C.) —dinastía XII— inauguraron una etapa de estabilidad en la que se retomaron las antiguas tradiciones y, entre ellas, la construcción de pirámides, que, pese a poseer grandes proporciones y estar dotadas de dispositivos interiores muy complejos, casi auténticos laberintos, se caracterizaron por la pobreza de sus materiales.

Aunque las pirámides no fueron olvidadas del todo, con el transcurso de los siglos quedaron relegadas a meros vestigios del un pasado glorioso al que Egipto retomó sólo de manera esporádica. El último de estos períodos de auge sucedió durante el siglo VIIIa. C., con la invasión de los nubios procedentes del reino de Kush, en Sudán. Los kushitas entronizaron la XXV dinastía (760-657 a. C.), creadora de un poderoso reino que asimiló la historia y las tradiciones del país del Nilo: los «faraones negros» adoptaron su lengua, se convirtieron en devotos del dios-sol Amán Ra y recuperaron el enterramiento en pirámides, que erigieron en sus necrópolis de Kurru y Nuri, al norte del Sudán.

Las pirámides americanas

Las culturas de las antiguas civilizaciones mesoamericanas —extendidas desde el sur de México al noroeste de Centroamérica— de los olmecas, toltecas, aztecas, zapotecas y mayas desarrollaron un tipo de arquitectura piramidal que también estaba al servicio de los dioses, pero que, a diferencia de las pirámides egipcias, carecía de finalidad funeraria2—si se exceptúa el templo maya de Palenque, que tiene una cámara funeraria con la tumba y el ajuar de un sacerdote—.

Eran construcciones macizas, a veces bastante elevadas, en ocasiones erigidas sobre montículos, de estructura tronco-piramidal. Se levantaban superponiendo distintas plataformas a manera de pisos coincidentes, de altura, número y forma variable, y cuya única función era servir de basamento a un templo abierto —de una o dos habitaciones y sin ventanas—, ubicado en la parte superior del monumento, y al que se accedía mediante rampas escalonadas. Los restos de estas pirámides son numerosos y se hallan repartidos por todo el territorio: en Teotihuacán—pirámides del Sol y de la Luna—, Monte Albán, El Tajín, los asentamientos mayas de Palenque, Copán, Chichén ltzá y Uxmal, y en la misma Tenochtitlán.

También se encuentran restos de pirámides en el área andina, aunque son más escasas y no tan altas como en Mesoamérica. Durante el Periodo Intermedio (200 a. C.-600 d. C.) se construyeron en Perú algunas pirámides de adobe que posteriormente sirvieron como basamento para edificios religiosos. En la costa norte del país, las pirámides más conocidas pertenecen a la cultura moche, y son las llamadas huacas del Sol y de la Luna.

PARA SABER MAS…

Gracias a los reiterados esfuerzos de los egiptólogos, muchos de los secretos ya han sido desvelados, no sólo los de la Esfinge sino también los de las pirámides; y los jeroglíficos ya no se descifran, sino que se leen sencillamente (así lo afirman los investigadores más optimistas). Hasta las famosas “maldiciones de los faraones”, que parece que se desataron sobre los primeros descubridores de tumbas, han perdido su eficacia: el egiptólogo Pierre Montet ha excavado recientemente en Tais, en el delta del Nilo, la tumba del faraón Psusennes, de la dinastía XXI, encontrando, además de la momia del titular, un no despreciable tesoro, habiendo sobrevivido tranquilamente a ello para poder escribir la crónica del descubrimiento y de paso desprestigiar definitivamente la leyenda.

La amplia zona arqueológica de Gizeh se ha mostrado al fin generosa a la hora de recompensar la tenacidad y el rigor sistemático con el que se han realizado las excavaciones más recientes. El arqueólogo americano Reisner es el que quizás ha llevado a cabo el descubrimiento más interesante y espectacular: mientras en febrero de 1925 estaba efectuando investigaciones con su equipo, en el lado oriental de la Gran Pirámide, dio casualmente con la entrada cuidadosamente celada de un pozo sepulcral, en cuyo fondo se encontraba todo el riquísimo ajuar de la reina Hetephere, esposa de Snefru, el fundador de la IV dinastía y madre de Keops. Snefru, entre otras cosas, es el seguro . titular de dos pirámides en la zona de Saqqarah y quizá de tres. Esto podría explicar el hecho de que el hijo, para no ser menos, aun contentándose con una sola, la construyera de proporciones tan grandiosas. La pirámide de Keops sigue siendo el edificio de mayor volumen realizado totalmente en piedra, cuya altura sólo es superada por las dos agujas de la catedral de Colonia.

El so! naciente crea nítidos contrastes de luces y sombras entre las columnas del patio interior del pequeño templo situado entre las formidables patas de la Esfinge. El rostro misterioso, dirigido hacia el ardiente disco solar, lo domina desde arriba, y sus rasgos tienen la impasible serenidad de los dioses.

La Esfinge conserva su misterio más allá del dorado rostro, hasta la mole imponente de la pirámide de Kefrén, hacia cuya cara oriental sube la rampa del bello camino procesional que parte del “templo del valle’, precisamente a la izquierda de la Esfinge. A su derecha se extiende la necrópolis, ordenada y apretada, de las mastabas, dominada por el enorme y severo perfil de la gran pirámide de Keops, a cuyos pies se agrupan las tres pequeñas pirámides de su esposas.

Más allá se debía levantar el templo funerario, contiguo a la pirámide, y de aquí partía el camino procesional, la otra rampa que descendía hacia el Nilo, en la parte oriental, hasta el “templo en el valle” del faraón. Todo ello era así veintiséis siglos antes de Cristo; ahora, en nuestros días, los templos y el camino procesional ya no existen y la gran pirámide ha perdido su aguda cima y casi diez metros de altura. Pero aun así, sus vertiginosas paredes, de las cuales se ha arrancado el revestimiento, se elevan todavía hasta más de 137 metros, y el lado de su base cuadrada mide más de 230 metros.

La superficie cubierta supera las cinco hectáreas, y para construir el gran monumento se necesitaron más de dos millones y medio de metros cúbicos de piedra. Estas cifras son impresionantes, más aún si se tiene en cuenta que en aquellos tiempos los egipcios debían ignorar (aunque no es totalmente cierto) el uso de la polea y del cabrestante.

En tal caso, las pirámides se levantarían a fuerza de brazos, con el único auxilio de rodillos y del plano inclinado. Esto explicaría, en parte, la existencia de las monumentales rampas de piedra que, desde la orilla del Nilo, subían hasta el lugar de la construcción; rampas que se levantaban a muchos metros del suelo y que después, una vez finalizada la construcción de los dos templos, el “del valle” en el Nilo y el funerario al frente de la pirámide, se transformaron en espléndidos caminos procesionales. Y explicaría también la fama de tiranos que Herodoto atribuye a Keops y a Kefrén, tratándolos de crueles e impíos. En efecto, entre la rampa inclinada y la pirámide, el trabajo que se realizó debió ser enorme.

Los tres soberanos más conocidas de la IV dinastía, que reinaron en Egipto a mediados del III milenio, representados en tres estatuas conservadas en el Museo de El Cairo. A la izquierda: estatua en diorita de Kefrén, el cuarto soberano de la citada dinastía; en el centro: estatuilla en marfil de Keops, hijo de Snefru, segundo soberano de la dinastía, el faraón que se hizo construir la mayor de las tres pirámides de Gizeh; a la derecha: Micerino, hijo de Kefrén, entre la diosa Hathor y la divinidad de Licópolis.

Según el griego, habrían trabajado durante veinte años, espoleados por el látigo de los verdugos, cien mil esclavos que consumieron 1.600 talentos de plata en nabos, cebollas y ajos. La imagen, muy colorista, es sin embargo inexacta. Los braceros que allí trabajaban no debían ser más que un tercio de la cifra citada, y además no se trataba de esclavos, sino, en su mayor parte, de obreros especializados y de hombres libres, que prestaban voluntariamente su trabajo en corvées durante las estaciones en las que sus brazos no se necesitaban para el trabajo del campo.

El cuidadoso examen de la gran pirámide demuestra, además, que el proyecto sufrió por lo menos tres modificaciones “durante la obra”; esas modificaciones que, evidentemente, ya desde el tercer milenio antes de Cristo hacían enloquecer a los pobres arquitectos. Para protegerla de los “ladrones de tumbas”, que por entonces ya actuaban, se abandonó en plena construcción la conocida cámara sepulcral situada bajo el nivel del suelo, y se construyó otra, creando un corredor ascendente del que parte una rama horizontal: es la que hoy se llama impropiamente “cámara de la reina”.

Pero el soberano descartó también esta segunda solución, e hizo prolongar el corredor ascendente a través de una grande y magnífica galería que conduce a la amplia cámara llamada “del rey”, toda ella de granito rojo de Assuán. Aquí fue donde el antes citado viajero alemán vio, por primera vez, el inmenso sarcófago de granito, sin cubierta y vacío como la inmensa tumba y en el que quizás el cadáver del faraón no reposara jamás.

El templo del lado oriental de la pirámide, con el amplio patio adornado con 48 pilastras de granito y el vestíbulo decorado también con pilastras, así como la maciza rampa, a unos treinta metros, del suelo e inclinada suavemente hacia el Nilo, y -el “templo del valle”, ya se han perdido, junto con los maravillosos y delicadísimos bajo relieves que cubrían los muros. La bella roca calcárea de los faraones, rota, ha servido para edificar las casas del pueblo de Nazlet-es-Simman, llamado, por este motivo, el pueblo de las pirámides.

A la izquierda de la que fue rampa se alinean, bellamente ordenadas, tres pequeñas pirámides: las de las esposas de Keops; ante ellas hay dos hileras simétricas de gruesas mastabas, destinadas a los hijos legítimos del faraón. Alrededor, esparcidas y en especial detrás de la gran pirámide, se encuentran las mastabas de los funcionarios de las dinastías IV y V, a los que “el gran Dios”, el faraón, había concedido graciosamente un lugar para la sepultura, el permiso de edificarse una tumba y el material para hacerlo. La piedra, durante todo el Imperio Antiguo (y en teoría también en épocas sucesivas), era patrimonio exclusivo del soberano.

La Gran Pirámide y sus medidas
La pirámide de Keops es un monumento a la historia y la astronomía, la de Kefrén a las ciencias médicas y la biología, la de Micerino a las matemáticas. Se encuentran a 22 km. al sudoeste de El Cairo, a 60 mts. sobre el nivel del mar. He aqui las asombrosas medidas de la Gran Pirámide que revelan «causalmente» increíbles paralelismos con los movimientos de la tierra, el sol y la luna:

1°) Cuando Napoleón invadió Egipto ordenó a sus técnicos que realizaran un relevamiento topográfico del valle del Nilo, resultando ser las pirámides el punto de referencia ideal, como verdadero meridiano patrón, pues no sólo dividía por la mitad el valle del Nilo sino todo el resto del mundo habitable, de modo que sería el punto medio del planeta. Geográficamente está en el cruce del meridiano 31° E de Greenwhich y el paralelo 30° Norte. Se advierte así que la pirámide es el pivote del mundo porque su meridiano divide el globo en dos hemisferios, oriental y occidental, con igual superficie de tierra habitada en ambos.

2°) Ubicación exacta de Norte a sur, Este y Oeste. Llamó la atención de los investigadores la exacta orientación de las aristas hacia los puntos cardinales, sin un milímetro de desviación. De estos surgieron otros datos no menos curiosos:

3°) Al medir la base se comprobó que cada lado media 91,21 pulgadas piramidales, que al multiplicarlos por 4 da el número: 365,24, es decir la duración exacta del año trópico, el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta completa alrededor del sol. Esa duración del año, 365 días y 6 horas, es precisamente la que obliga cada cuatro años (4×6 = 24) a sumar un día en el año bisiesto.

4°) Servía de espejo, pues estaba cubierta en piedra caliza bruñida como azogue, lo que facilitaba su uso con fines prácticos, científicos y religiosos. Servía de faro para los barcos que navegaban por el río Nilo y ala vez de cuadrante solar, ya que cuando el sol arrojaba al mediodía su luz sobre la cara Norte, marcaba el inicio del solsticio de verano. Además mientras el sol iba reflejando su luz sobre las dislinlir caras, servía de enorme reloj que marcaba las horas según las estaciones.

5°) A raíz de estas notables equivalencias numéricas se comprobó que la altura misma de la pirámide era un submúltiplo exucto de la distancia de la tierra al sol que según las modernas mediciones es:
-Perigeo = 149.500.000 Km., el solsticio de invierno (21/12). Si utilizamos la moderna notación científica que sirve para abreviar y expresar las grandes distancias, tenemos: 149,5 x 10 elevado a 6, se leer diez a la sexta, un uno con seis ceros.
-Apogeo = 150.000.000 Km., el solsticio de verano (21/6).

Desde los griegos hasta Kepler y Halley se difundieron valores aproximados de esta medida fundamental de la distancia de la tierra al sol, errados a veces en millones de kilómetros. Pero allí estaba la cifra buscada, monumentalizada en su valor al perigeo, cuando el sol pasa por el Trópico de Capricornio, precisamente los 149,5 metros de altura de la Gran Pirámide.

6°) El cuadrángulo de granito de la antecámara tiene una longitud tal que dividida dos veces por la altura de la pirámide dá 3,1416 = ¶ (Número Pi).

7°) La suma de las dos diagonales de la base dá 25.826 pulgadas que es el número del año solar o ciclo completo de la precesión de los equinoccios: 25.826 años.

8°) Desde que se construyó la pirámide falta la última parte del remate, tal vez porque apunta hacia el verdadero eje del Polo Celeste y no hacia la estrella Polar. Otro tanto pasó con la Catedral de Notre Dame, donde de exprofeso pareciera haberse dejado sin colocar el último vidrio del rosetón de la Virgen.

9°) Peso de la pirámide. Mediante un complejo mecanismo destinado a pesar la pirámide, llamado micro gravímetro, el director del equipo técnico francés, Jacúes Montlucon, llegó a la conclusión de que pesa 5.955.000 toneladas, y el peso de la tierra es causalmente 5,955 x 10 elevado a 18 [ton.], exactamente el peso de la pirámide multiplicado por un billón.

10°) De la galería de entrada, arranca un túnel descendente cuyo ángulo es de 26° 31′ 23″, lo que nos recuerda la inclinación del eje terrestre con respecto a la eclíptica.

Veamos:
Ángulo del túnel 26° 58’51”
Inclinación actual del eje 23° 27′ 00″
Diferencia 3° 31′ 51″
Según algunos investigadores, esta diferencia se debe al tiempo transcurrido desde la construcción de la pirámide, pues la inclinación del eje terrestre ha ido variando lentamente con el tiempo hasta cubrir ese ángulo de 3,5° en 4.500 años, desde el 2.500 a.C. en que se construyó el monumento.

Además los bloques están ensamblados de tal manera que no pasa siquiera una hoja de afeitar, al igual que en los templos peruanos de Sacsayhuamán y Machu Picchu.

No nos compete aquí tratar otros detalles que surgen de observaciones más profundas sobre la Gran Pirámide, ni detenernos en el análisis de los pasillos ascendentes o descendentes donde se ha creído ver claras indicaciones de sucesos históricos y que guardan a su vez cierto paralelismo con el Apocalipsis de San Juan.

Muchos autores han creído ver en las incripciones de la pirámide, sucesos, fechas de eventos, que luego ocurrieron con pasmosa verosimilitud, como la Revolución Francesa y las dos grandes guerras de este siglo. El pasillo descendente, por ejemplo, indica acontecimientos hasta fines de enero de 2045, lo que marcaría el epílogo de la edad contemporánea.

11°) Hay una constante que se repite en diferentes ángulos de la Gran Pirámide y es la cifra 286,12″. Por ejemplo, en el revestimiento de la parte exterior de la pirámide hay una saliente de 71,53 pulgadas piramidales, número que multiplicado por 4 da precisamente 286,12″. Lo curioso es que en métrica absoluta, la velocidad de la luz se expresa así: N°. 286,12, y es la constante del universo.

12°) Los arquitectos egipcios usaron el codo sagrado piramidal que es de: 635,66 mm. Esta medida multiplicada por 10 millones nos da la longitud del radio polar de la tierra.

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto Antiguo

Basilica Santa Maria La Mayor Paseo Virtual Iglesias de Roma

La Basílica de Santa María Mayor es una verdadera reliquia del siglo V. Es la única de las cuatro basílicas mayores de Roma (las otras son San Pedro, Letrán y San Pablo Extramuros) que conserva su planta paleocristiana intacta, aunque ha sufrido numerosos añadidos a lo largo de los siglos. Santa María Mayor es el primer templo cristiano dedicado a la Virgen. Su origen se remonta al Concilio de Éfeso (año 431), que sancionó la maternidad divina de María, tema sobre el que gira toda la iconografía del templo.

Después del Concilio de Éfeso (431), en el que la madre de Jesús fue proclamada Madre de Dios, el papa Sixto III (432-440) erigió en Roma, sobre el monte Esquilino, una basílica dedicada a la Santa Madre de Dios, basílica que fue llamada más tarde «Santa María la Mayor». Es la iglesia más antigua dedicada en Occidente a la Virgen María.

La basílica actual sigue siendo la mas grande dedicada a la Madre de Dios en Roma y la mas esplendorosa en Italia después de Loreto. Debido a su enorme tamaño y esplendor pero sobre todo por ser la mas antigua dedicada a la Virgen, recibió el título de Basílica de Santa María la Mayor. (Hay cuatro basílicas mayores, las otras tres siendo: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros).

Al ser una basílica patriarcal, Santa María la Mayor es usada a menudo personalmente por el Papa. Santa María la Mayor es (junto con Santa Sabina, algo posterior) la única iglesia romana que conserva la planta estrictamente basílical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.

El nombre de la iglesia refleja dos ideas de grandeza, por un lado la de una basílica mayor en oposición a una basílica menor y también a la de la Virgen María, como verdadera Madre de Dios. En el idioma griego esta doctrina es conocida como Theotokos, oficialmente adoptada en el Concilio de Éfeso en 431. La Basílica de Santa María la Mayor es el lugar más grande e importante de los dedicados en Roma al culto mariano.

Después de que el papado de Avignon acabase formalmente y los papas regresaran a Roma, la Basílica de Santa María la Mayor se convirtió en un Palacio de los Papas temporal debido al estado de deterioro en que se encontraba el Palacio de Letrán. La residencia papal se trasladó posteriormente al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano.

ALGUNOS TÉRMINOS CONSTRUCTIVOS

ÁBSIDE: en arquitectura dícese de la parte de un templo abovedado y semicircular que está en la parte posterior, dentro la cual está el altar y el sacerdote cuando oficia la misa. En una vista en planta (de arriba) sería la parte superior de la cruz.

BAUTISTERIO: (baptisterio) Es el lugar del templo donde está la pila bautismal

CAPILLA BORGHESE: capilla paulina, también llamada Capilla Borghese, tiene su origen en junio de 1605, cuando el papa Pablo V decide su edificación, con cruz griega y dimensiones de una iglesia pequeña para ser su lugar de enterramiento. Fue edificada para custodiar la Imagen de la Virgen “Salus Populi Romani” bajo encargo de Pablo V.

Los Monumentos de la Isla de Pascua: Traslado y Colocacion

Los Monumentos de la Isla de Pascua: Traslado y Colocación

La Isla de Pascua (idioma rapanui: Rapa Nui) es una isla de Chile ubicada en la Polinesia, en medio del Océano Pacífico. Tiene una superficie de 163,6 km² (lo que la convierte en la mayor de las islas del Chile insular) y una población de 3.791 habitantes, concentrados principalmente en Hanga Roa, la capital y único poblado existente.

Cientos de estatuas gigantescas —algunas erguidas sobre plataformas de piedra, otras enterradas o rotas sobre el suelo— dominan el horizonte de una remota isla de Polinesia de sólo 160 km2 de superficie: la Isla de Pascua, así llamada porque los europeos la descubrieron el día de Pascua de 1722.

Aunque algunas de las estatuas (llamadas mocil por los polinesios) se hallan a la vera de caminos antiguos, fueron labradas originalmente para adornar los santuarios conocidos como ahu. Hasta la fecha se conocen 259 ahu. que son plataformas hechas con bloques de piedra de hasta 60 m de largo. En algunas de ellas se han encontrado tumbas: se sabe que los cadáveres se dejaban expuestos hasta que sólo quedaban los esqueletos, y después éstos se enterraban en bóvedas bajo los ahu.

Hay unas 1 000 estatuas en toda la isla, las cuales miden desde 1 m hasta 21 m de altura y al parecer son efigies de guerreros o de antepasados muy antiguos de sus constructores. La estatua más grande erguida alguna vez sobre un ahu medía 9.8 m de altura; hoy yace rota en el suelo, movida intencionalmente del ahu aunque no se sabe por qué. Se calcula que unos 90 hombres debieron de tardar 18 meses en labrarla y colocarla en su sitio.

Desde que la isla fue descubierta nunca ha tenido más de 4 000 habitantes, pero antaño su población debió de ser mucho mayor. Las estatuas no muestran raspaduras, lo que hace suponer que se usaron jaulas de madera para transportarlas. Hoy la isla casi carece de árboles, pero hay pruebas de que alguna vez tuvo bosques, así que seguramente había madera en abundancia para construir trineos de arrastre.

Las estatuas fueron labradas en toba, piedra formada por cenizas volcánicas arrojadas alguna vez por el pico Rano Raraku, situado en el este de la isla. Algunas tienen un enorme coronamiento labrado en una piedra llamada escoria roja; el más grande mide 1.8 m de altura por 2.4 m de ancho y pesa 11.5 toneladas, pero la mayoría de ellos son mucho más pequeños. Fueron extraídos del Punapau, pico volcánico ubicado en el suroeste de la isla.

En las canteras de Rano Raraku todavía pueden hallarse herramientas abandonadas que los habitantes de la Isla de Pascua llaman toki: azuelas y ciertas hachas de basalto, piedra volcánica oscura que se encuentra entre la toba, más blanda.

A medio camino enterrada hasta el pecho en una ladera del Rano Raraku, esta moai, como muchas otras, nunca llegó al santuario de destino. Labrada en la cantera, fue deslizada por la ladera hasta un foso para terminar de labrarla, pero allí se quedó para siempre.

Hay también allí 394 estatuas en diversas etapas de elaboración: algunas no son más que bosquejos trazados en la superficie de la roca; otras están casi terminadas y a punto de desprenderse de la cantera. Otras más yacen tiradas, y algunas se apoyan de costado en grietas de la roca.

La arqueóloga estadounidense Jo Anne Van Tilburg ha registrado y descrito 823 estatuas de la Isla de Pascua. Sus estudios revelan que cuanto más reciente es una estatua, más grande tiende a ser. La más voluminosa —aún en la cantera y sin terminar— mide 21 m de largo y pesa unas 200 toneladas. Al parecer las estatuas fueron hechas durante un periodo de varios siglos que terminó unos 200 años antes de que los europeos pusieran pie en la isla.

Cerca de la cima del Rano Raraku hay pares de hoyos de casi 1 m de profundidad, comunicados en el fondo de la roca por un canal y que al parecer se usaron para hacer pasar cuerdas. A los lados de dichos hoyos hay marcas que evidentemente fueron hechas por cuerdas de hasta 10 cm. de grosor, tal vez trenzadas con fibras vegetales como las del hibisco. También se usaron vigas de madera tendidas en canales de piedra para sujetar cuerdas, así como amarraderos labrados en las salientes rocosas.

Las estatuas eran bajadas lentamente con cuerdas por las laderas llenas de escombros del Rano Raraku. Hay 103 estatuas erguidas casi al pie de éste, en su mayoría enterradas hasta el cuello. Las excavaciones revelan que fueron deslizadas dentro de fosos abiertos ex profeso para colocarlas en posición erecta y poder así acabar de labrarlas.

Transporte de las estatuas

El finado profesor estadounidense William Mulloy planteó en la década de 1970 que las estatuas eran trasladadas boca abajo hasta su sitio final, atadas a una especie de balsa o trineo de madera en forma de cuna. Pensaba que la forma barriguda de las moai se adecuaba a su idea y que dichas cunas pudieron haber sido movidas haciendo palanca entre dos postes grandes. Pero los estudios de Van Tilburg demuestran que debido al diseño de la mayoría de las estatuas ese método era imposible.

El método de transporte empleado por los antiguos polinesios debió de depender de una mano de obra suficiente y madera en abundancia. Recientemente han surgido pruebas de que ambos factores existían cuando fueron erigidas las estatuas. Los arqueólogos han descubierto los cimientos de piedra de muchas casas y aldeas, y rastros de que allí se construyeron estructuras de madera. Se calcula que entre 1000 y 1500 d.C., periodo en que fueron hechas las estatuas y los ahu, poblaban la isla unas 10 000 personas.

La primera prueba de que en la isla había madera provino del lago del cráter del propio Rano Raraku. El investigador inglés John Flenley tomó muestras del lecho del lago y descubrió que contenían grandes cantidades de polen fosilizado, que se había sedimentado con el paso de los siglos. El polen reveló que en la Isla de Pascua hubo durante unos 30 000 años una abundante vida vegetal, concretamente un bosque de palmas que perduró hasta hace unos 1.000 años.

Quizá los árboles fueron talados para ganar tierra de cultivo, cada vez más necesaria, y la competencia por el espacio tal vez ocasionó guerras que diezmaron la población.

Charles Love, otro profesor estadounidense, tiene una hipótesis más acerca del modo en que quizá fueron trasladadas las estatuas hasta su lugar: considera que fueron transportadas erguidas. Para probar su idea hizo una réplica de concreto de una de las estatuas y trató de trasladarla con un trineo movido sobre troncos de árboles.

Un grupo de voluntarios levantó la estatua jalándola con cuerdas, y luego mantuvo la tensión de éstas para evitar que se derrumbara mientras era trasladada. El dispositivo funcionó, aunque sólo algunas de las moai reales tienen base suficientemente grande para dicho método de transporte.

La arqueóloga Van Tilburg considera que el método básico de transporte era el horizontal: la estatua era parcialmente envuelta para protegerla y luego era colocada por medio de palancas y cuerdas en un trineo arrastrado sobre troncos. Con este método habría sido posible trasladar las estatuas de 4 o 5 m de altura, pero las más grandes quizá no habrían llegado a más de 1.6 km de la cantera.

Colocar una de las estatuas sobre su pedestal era una auténtica proeza. En la década de 1960 el profesor Mulloy y un grupo de isleños levantaron siete moai de 16 toneladas de peso en la parte occidental de la isla. Abajo se muestra cómo pudieron ser erigidas por los escultores originales.

LA ODISEA DE LA ESTATUA DEL SANTUARIO: Paro, la estatua más grande de la Isla de Pascua, yace rota frente a su ahu: quizá medía 9.8 m de altura y pesaba 82 toneladas. El profesor estadounidense William Mulloy calculó que fue necesario el trabajo de 30 hombres durante un año para esculpir la estatua, el de 90 durante dos meses para trasladarla casi 6 Km. de la cantera a la costa, y el de otros 90 durante tres meses para erigirla.

El coronamiento, de 1.8 m de altura y 11 toneladas de peso, seguramente tuvo que ser rodado 13 Km. desde la cantera de Punapau. En 1970 Mulloy planteó que Paro quizá fue transportada boca abajo sobre un trineo de madera movido con dos postes atados en ángulo. Pero los expertos de hoy descartan dicha posibilidad.

El declive de la población de la isla de Pascua: Es posible que el auge del culto a Makemake significara que después del 1400 llegó a la isla otro grupo de colonizadores, pero nada puede afirmarse con certeza. Sí es sabido que, en algún momento con posterioridad al 1600, estalló la guerra. La madera comenzó a escasear, y sin ella la vida se hizo muy difícil.

Era imposible reemplazar las canoas perdidas, y no se podían construir buenas casas. Sin árboles, la tierra degeneró, y al no poderse contar con las cosechas, escasearon los alimentos. Mujeres y niños capturados en las acciones de guerra eran devorados. Y los ahu fueron invadidos por enemigos que derribaron las imágenes ancestrales.

Las leyendas refieren una gran batalla que tuvo lugar tan sólo una generación antes de la llegada de los buques europeos, y que terminó con la captura y exterminio de los «orejas largas» por los «orejas cortas». Estos pueblos debían de ser descendientes de diferentes culturas, del este y del oeste, impelidos a la guerra por la escasez de árboles y el hambre.

Los informes de las escasas naves europeas que visitaron la isla hablan de guerra continuada, hambre y miseria. En 1838 quedaban en pie pocas de las grandes estatuas. En 1862, los negreros peruanos se llevaron a todos los hombres y las mujeres aptos a las minas de Perú, donde sucumbieron víctimas de las enfermedades. Los pocos que lograron regresar llevaron a la isla la viruela y la lepra.

En 1877, la población de la isla estaba reducida a 110 habitantes. En 1888, el territorio quedó anexionado a Chile. Gracias a-una mejor alimentación y cuidados médicos, la población sobrevivió lo suficiente como para ver su isla convertida en sede de uno de los grandes enigmas del mundo moderno.

Las plataformas funerarias llamadas ahu eran construidas con bloques de roca volcánica. Por la parte que daba a tierra, poseían largas rampas de piedras ordenadas en hileras. El ahu de mayores dimensiones es el de Vinapu, en la costa sur.

ALGO MAS… Thor Heyerdahl (imagen) llegó a la isla en 1957, muchas de las esculturas llevaban mucho tiempo derribadas y muchas estaban cubiertas con tierra o sumidas en el suelo. Tras la caída de los «orejas largas» se impuso en la isla el culto de los «hombres-pájaro», (manu-tara), documentado con dibujos rupestres, tallas en madera de toromiro y esculturas menores de figura humana con cabezas parecidas a aves.

Heyerdahl propuso la solución de algunos enigmas. Descubrió en la isla un extenso sistema de cavernas, que habían supuesto algunos de sus precursores y en el que, evidentemente, habían desaparecido una vez una parte, y otra vez la otra, de la población, según cuál se sintiera amenazada. Y escondían también en esas cuevas estatuillas tabuizadas propias de cada familia. Heyerdahl demostró también que, para poner en pie las «extrañas» esculturas de piedra no se habían necesitado forzosamente la ayuda de seres extraterrestres: doce hombres volvieron a levantar, en 18 días, una estatua de 25 toneladas.

Y Heyerdahl imaginó también que las esculturas más antiguas se correspondían completamente con las de las culturas indias del continente centro v sudamericano, pero habían sufrido una evolución diferente con el aislamiento insular. Aunque su sentido original sigue sin conocerse.

¿Eran imágenes de ancestros o de dioses? ¿Brindaban protección o exigían sacrificios? Sólo es seguro que unos hombres, tenaz y pacientemente, tallaron durante siglos esas estatuas gigantes en la roca volcánica del cráter del Rano Raraku y las transportaron a lo largo de once kilómetros hasta sus emplazamientos, donde algunas están todavía, como guardianes oteando el mar.

El Partenon Arquitectura Griega Era de Pericles El Acropolis

Pocas frases son más adecuadas para resumir la belleza de los monumentos de la Acrópolis de Atenas, y en especial del Partenón, que la que escribiera Plutarco hace más de dos mil años: «De tal manera brilla siempre en ellos una flor de juventud que ha preservado su aspecto del paso del tiempo. Parece como si estas obras tuviesen un soplo siempre vivo y un alma inaccesible a la vejez»

partenon  en grecia

La Acrópolis, símbolo de la gloria de Atenas

El momento de máximo esplendor ateniense se inicia con Pericles, tras la guerra con Persia, quien a poco de ser elegido como primer magistrado encarga a Fidias la dirección de las obras necesarias para la reconstrucción de la Acrópolis.

Ello tuvo como objetivo simbolizar la victoria de Grecia sobre la barbarie y del nuevo predominio de Atenas sobre la Hélade, financiado su proyecto con el tesoro de la Liga Délica, es decir del dinero aportado para la guerra por las ciudades que se encontraban aliadas.

Sin lugar a dudas, desde el neolítico, La Acrópolis ateniense, había servido de refugio y fortaleza natural para el asentamiento de la población. La misma estaba situada en una colina rocosa, en el sur del país. Durante siglos, sucesivos templos fueron levantándose sobre ella, aunque muchos fueron destruidos en épocas de guerras. Los orígenes de esta ciudad hunden sus raíces de forma tan profunda en la tradición griega y su vinculación con antiguas leyendas sobre su fundación.

Por ejemplo, su nombre actual proviene de una disputa entre dioses (Poseidón y Atenea) por conseguir el dominio de tan hermoso lugar. Estos acontecimientos y la disposición de los edificios dan un aspecto “desordenado” a la polis, ya que el único elemento articulador del espacio era la vía procesional, relacionada con los ritos más importantes que se llevaban a cabo en la misma.

Fidias, un gran escultor fue el encargado designado por Pericles, de la supervisión y direccion de las obras de reconstrucción de la Acrópolis. La primera en iniciarse fue el Partenón, siguió luego la de los Propileos, luego el templo de Atenea Niké y por último el Erecteion. Una vez concluidos los mismos, el aspecto general de la polis era diferente a la actual, los templos ya no estaban asilados, sino al contrario pasaron a estar insertos en un conjunto armonioso ornado por un sin fin de estatuas de bronce o piedra. Es así, como entre ellas la mas significativa fue la Atenea Prómaco, magnifica obra de Fidias, que se caracterizaba por su gran altura en todo el lugar (9 metros) y a la que los navegantes podían ver desde las aguas.

La Acrópolis ateniense, levantada entre 437 y 432 a.C., fue diseñado por Mnesides y consiste en un pasadizo entre columnas con dos alas desiguales a los lados: una destinada a pinacoteca y otra a biblioteca, que no llegó a completarse.  Pero sin lugar a dudas, en Grecia todos los conjuntos religiosos tenían estructuras más o menos similares.

EL PARTENÓN: De estilo dórico, planta rectangular y realizado en mármol del Pentélico, el Partenón fue construido en época de Pericles por los arquitectos Ictino y Calícrates. Era un templo dedicado a la diosa Atenea Parthenos, a cuyas manos se confió el destino de la ciudad, y estaba dividido en un “pronaos” -primera nave-, que daba paso a la “celia” -nave central-, desde la que se accedía al “partenon” recinto que contenía el tesoro de la deidad. Al oeste, se erigía el “opistodomos” -nave posterior, simétrica de la “pronaos”-, que completaba el conjunto. La decoración de sus frisos y “metopas” -espacio que media entre dos triglifos en el friso- fue realizada por Fidias y sus más destacados discípulos.

El templo de la diosa doncella

La Atenea Parthenos o “virgen”, con su majestuosa altura (12 metros), fue otra de las grandes esculturas de Atenea para la Acrópolis llevada a cabo por Fidias. El mismo lo realizo en madera y lo revistió de marfil y oro, más precisamente en marfil la parte visible del cuerpo, y en oro traje y ornamentos. Es de aquí donde subyace la idea de construcción del Partenón, edificio principal de todo el conjunto con motivo de cobijo hacia dicha estatua. Esta obra magma, fue realizada por los arquitectos Ictinos y Calícrates, quienes emplazadores el nuevo templo sobre la parte más elevada de la roca, en los años 447 hasta el 435 a.C.

El Partenón, se caracteriza por su imagen de perfección, exactitud que proviene del estilo dórico con algunos toques jónicos. Es considerado el edifico cumbre dentro del proyecto de Pericles, levantado sobre otro templo cuya firmeza data de las guerras medicas, el Hecatompedón, del cual además se aprovecharon algunos materiales.

El templo, peristilo, tiene la proporción clásica de un número de columnas, es decir ocho en este caso, en su parte más estrecha y el doble más una, es decir, 17, en su lado más largo. Concebido en un recinto de mármol con cimientos de caliza. Cada columna mide 10,43 metros de altura. Por su parte, sobre una base de tres escalones, las columnas sostenían un entablamento compuesto por arquitrabe sobre el que se asentaba el friso de triglifos y metopas. En la parte frontal del templo aparecen los frontones, bajo cada uno de ellos hay 14 metropas. El frontón oriental representaba el nacimiento de Atenea y el occidental recordaba la disputa de la diosa con Poseidón.

El Partenón, además en su interior, comprende un pronaos precedido por una hilera de seis columnas, la cual se abría por una puerta de doble persiana a la celia, separada la misma por un muro macizo, dispuesto de cuatro columnas jónicas. Solamente se abría esta sala hacia el opistódomo, es decir hacia el oeste en dirección simétrica del pronaos. 

Esta obra arquitectónica se caracterizaba aun más por su unidad y equilibro, basado fundamentalmente en sus cuidadas proporciones fijadas a partir de un módulo inicial tomado del diámetro de la parte inferior de la columna: 1,10 m. pero los arquitectos, como en otros templos griegos también, introdujeron una pequeña variación para lograr un efecto óptico de sorprendente liviandad.  De hecho, las columnas, con una ligera circunvolución en su parte central, no están verticales, se inclinan cada vez más hacia su interior y las cuatro angulares son cada vez más gruesas.  Todas ellas se elevan además sobre un basamento que no es horizontal sino que tiene una ligera curvatura que culmina en el centro de los laterales. Y por lo tanto, el resultado final es un espléndido templo ateniense, el Partenón.

Los relieves del Partenón

Tradicionalmente se ha atribuido la decoración escultórica del Partenón —ubicada en frontones, metopas y friso- a Fidias, aunque es difícil precisar qué parte del trabajo es obra de su taller. Se supone que él se ocupó de hacer los moldes en yeso o en arcilla que más tarde sus ayudantes pasaban al mármol. El frontón occidental representaba la contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas: la diosa hizo brotar del suelo de la Acrópolis el olivo, y el dios el caballo. Venció la diosa porque, según los atenienses, el árbol proporciona más riqueza que el animal.

El frontón oriental ilustraba el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. En las metopas, un total de 92 cuadros de metro y medio de altura en altorrelieve, se representaron la gigantomaquia —lucha de los dioses y los titanes— en el lado este, la centauromaquia —contienda de los lapitas con los centauros— en el sur, y la amazonomaquia —batalla contra las amazonas y los bárbaros en la guerra de Troya— en el lado occidental. Las metopas del lado norte, probablemente dedicadas a la destrucción de Troya, están prácticamente perdidas. La elección de los temas no es casual: la gigantomaquia recordaba que Atenas había vencido en la lucha contra la barbarie personificada en los persas, del mismo modo que los dioses habían vencido a los titanes e impuesto el orden en el Olimpo.

El friso, que recorría el interior de la celia, representaba el tema de la procesión de las Panateneas, festividad que se celebraba cada cuatro años en honor de la diosa. Fomentada desde la segunda mitad del siglo VI a. C. por Pisístrato, se suponía instaurada por el mismo Teseo. Toda la ciudad se reunía para llevar a la estatua de la diosa un manto de lana (peplo). Estos relieves estaban situados a considerable altura, por lo que la parte superior se hizo un poco más profunda que la inferior (unos 5 cm) y se inclinó hacia afuera, para evitar que el observador perdiera detalles debido al reflejo de la luz. Todas las figuras estaban pintadas con vivos colores, pero la policromía se ha perdido. Se conoce la ubicación de estos grupos escultóricos gracias a los dibujos del pintor francés Carré, que en 1674 formaba parte del séquito del embajador de Luis XIV en la corte turca. La procesión comienza en el lado occidental y sigue caminos paralelos por los flancos norte y sur.

El principio lo componen un grupo de jinetes con sus caballos encabritados, que se van serenando a medida que avanza el desfile. Delante de ellos están los carros con sus aurigas, después, un grupo de: ancianos y de músicos: preceden a los conductores de animales para el sacrificio (ovejas y bueyes). La ceremonia propiamente, dicha tiene lugar; en el lado oriental, al que. se acercan las jóvenes-atenienses ataviadas con hermosos peplos. – En el centro, un’ joven hace entrega del manto doblado a un magistrado, en presencia de la sacerdotisa de Atenea; contemplan la escena varios dioses y héroes sentados, cuya presencia no es advertida por: los mortales. Estilísticamente se notan diferencias de unos relieves a otros, debido a la intervención de numerosas manos y a que unas placas se labraron en el taller y otras cuando ya estaban colocadas en el edificio. Rasgos unificadores son el modelado airoso y natural de los paños, el perfecto estudio de las anatomías y las expresiones serenas. Todo ello marca la cima del clasicismo en la escultura griega. El Partenón, al igual que todos los templos’ griegos, estaba pintado. Se supone que las estrías de las columnas estuvieron decoradas en rojo; los ábacos, en azul; los triglifos, en azul y amarillo, y los fondos de los frontones y las metopas, en rojo.

Otros edificios de la Acrópolis

Muertos Pendes y Fidias, se levantó el Erecteón (420-405 a. C.), templo jónico destinado a varias divinidades relacionadas con los mitos fundacionales de Atenas. Sus constructores se vieron obligados a adaptarse a las necesidades rituales y tradiciones religiosas, y debieron salvar un pronunciado desnivel en el terreno. A uno de los lados tiene una tribuna sujeta por cariátides. Se labraron ricas molduras con motivos geométricos y florales; el friso estaba formado por figuras de mármol recortadas y embutidas en un fondo de piedra. Las basas y capiteles de las columnas se doraron y se incrustaron en ellas trozos de vidrio. Otro bello ejemplo del jónico ateniense es el templo de Atenea Niké, erigido entre 421 y 415 a. C., para conmemorarla paz de Calias.

La ruina más bella del mundo

El Partenón permaneció prácticamente intacto hasta el siglo y d. C., cuando se retiró la estatua de Fidias y se convirtió en iglesia cristiana consagrada a la Virgen Theoto kos. Hacia el siglo VII sufrió algunos cambios estructurales en su interior. Los turcos tomaron la acrópolis en 1485 y Convirtieron el edificio en mezquita, para lo que levantaron un minarete en el lado sudoccidental.

El conjunto ha llegado en muy malas condiciones hasta nuestros días porque albergó en su interior un polvorín, y en 1687 una granada lanzada por los venecianos durante el sitio de Atenas lo dañó gravemente. A comienzos del XIX se arrancaron la mayor parte de los relieves, que fueron vendidos al Museo Británico; algunos restos de escultura se conservan en el Louvre, Copenhague y Atenas.

El Partenón resultó seriamente dañado por un terremoto en 1894; el arquitecto Balanos trató de reconstruirlo a principios del siglo XX por el procedimiento de la anastilosis, un tipo de intervención Consistente en recuperar los fragmentos y tratar de restituirlos al lugar que ocupaban originalmente. En esta restauración se cometieron graves errores. En los últimos tiempos, el edificio sufre un peligroso deterioro por el turismo masivo y la contaminación (Ver Arte Griego)

Fuente Consultada:Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe

PARA SABER MAS…
Cuando, a mediados del siglo V a. de J.C., se construyó el Parte-non, se crearon tres grupos diferentes de esculturas para decorarlo: las metopas, el friso y los frontones. Las metopas, los espacios separados por los triglifos y situados alrededor del edificio, sobre las columnas, estaban decoradas con 92 esculturas. El friso, de 160 metros, estaba sobre la línea interior de las columnas y, por último, los frontones estaban colocados en el espacio triangular de cada extremo del templo.

Las metopas, realizadas en alto-relieve, mostraban escenas de la guerra de Troya, de las batallas entre griegos y centauros, de las luchas de dioses y gigantes y de las que tuvieron lugar entre griegos y amazonas. El friso, decorado en bajorrelieve, representa la procesión de las Panateneas, las grandes fiestas en honor de la diosa Atenea. Y los frontones, también en altorrelieve, explicaban el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus y su lucha contra Poseidón por el dominio del Ática. La totalidad de las esculturas que han sobrevivido se encuentra, actualmente, repartida entre Londres (Museo Británico) y Atenas, siendo ésta es la causa de una larga polémica entre ambos países.

El origen de dicha disputa se remonta a principios del siglo XIX cuando, estando Atenas bajo soberanía turca, el embajador británico en Constantinopla, lord Elgin, visitó la Acrópolis y decidió extraer del Partenón las esculturas que más le gustaron para llevarlas a Inglaterra. Una vez allí, después de tenerlas durante años en su casa, consiguió venderlas al Museo Británico, que las colocó en una galería construida especialmente para ellas.

La polémica surgió a raíz de la petición de las autoridades griegas de la devolución de los mármoles del Partenón, uno de los edificios más importantes de Grecia, a su país de origen, argumentando que dichos tesoros culturales fueron robados. La intención del gobierno griego es reunir en una única colección todas las esculturas, separadas hoy por más de 2.000 kilómetros, para que puedan visitarse conjuntamente en el nuevo museo al pie de la Acrópolis. En su defensa, el gobierno británico afirma que los mármoles fueron comprados legalmente y que bajo ningún concepto permitirá su salida del Reino Unido. Alegan, además, que en Londres se conservan mejor y son visitados por un mayor número de personas (cinco millones de visitantes al año).

Por su parte, el gobierno griego, esperando que tarde o temprano los tesoros del Partenón regresarán a Atenas, comenzó a construir el Nuevo Museo de la Acrópolis. Dicho museo, situado a unos trescientos metros del templo, incluye una galería rectangular de vidrio, llamada “Salón del Partenón”, en la que se expondrían los mármoles con la misma disposición que tuvieron en el templo, que se puede contemplar desde el museo.

Grecia, cuyos intentos por recuperar las esculturas del que se considera el monumento más importante de la antigüedad griega le han llevado incluso a pedir el apoyo del Parlamento Europeo, esperaba que, con la celebración de los Juegos Olímpicos de 2004, Londres cambiara su postura y retornara las esculturas a Atenas pero, de momento, el Museo Británico sigue negándose a que los mármoles salgan del Reino Unido.

Explicación Escultura Superior: Lo primero que notamos en ellos es la agudeza con que el artista ha tomado la escena de la realidad, y su pericia al representarla en el mármol. Las figuras de los caballos y de los caballeros, vibrantes de vida, están en pleno movimiento. Ello evidencia la nerviosa musculatura de los caballos y la tranquila y dominante actitud de los jinetes, que refrenan el ímpetu de su caracoleo. Las túnicas y las capas ponen de manifiesto la agilidad de los jóvenes cuerpos de los caballistas. Todo en estas figuras produce admiración y asombro.

Esta escultura fue ejecutada con la técnica del bajo relieve, pero la escena posee una admirable profundidad, que Fidias logró disponiendo las figuras en diagonal y esculpiéndolas sobre planos diferentes. Para convencernos de ello, basta que observemos el juego de las patas de los caballos y de las piernas de los caballeros.

Esta repetición de figuras habría resultado monótona si el trabajo lo hubiera realizado otro escultor. Fidias evitó el peligro variando la actitud de los caballos, la disposición del ropaje de los jinetes y la postura de sus cabezas. De esta forma, consiguió infundir a sus figuras un “ritmo” que les da movimiento y vida.

Otro elemento vino a colaborar también en la vitalidad de la escena: el color. Nos parecerá extraño, porque estamos acostumbradas a imaginar las estatuas antiguas completamente blancas, tal como han llegado hasta nosotros. Los relieves de Fidias, sin embargo, s>e destacaban en rojo sabré fondo azul, Y las armas, que se han perdido, no estaban esculpidas en, el mármol, sino añadidas posteriormente, y eran de bronce, vara, que el sol las hiciera centellear.

Pero si los merecimientos de este trabajo sólo fueran los mencionados ‘hasta ahora, Fidias no pasaría de ser un gran virtuoso. El arte verdadero entraña siempre un profundo significado espiritual, y el artista supo infundirlo a esta obra, como se demuestra por los rostros de los jinetes, que expresaban una calma solemne, en contraste con la nerviosa movilidad de sus cabalgaduras.

Son caras recogidas, pensativas, y reflejan la importancia del momento que están viviendo: Lo que guiaba la procesión hacia el templo de la diosa era un sentimiento religioso, y los jóvenes caballeros lo vivían con intensidad. En su actitud de absorto homenaje hacia Palas se manifiesta, asimismo, su dignidad moral. Y es, precisamente, este sentimiento el que da compostura y equilibrio a la escena, revelando esa armoniosa, serenidad que nos hemos acostumbrado a llamar “clásica”.

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La Esfinge de Giza Egipto
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Las esfinges -del vocablo griego sphinx, que deriva de la expresión egipcia shesep ankh que significa «imagen viviente»-son esculturas que representan al faraón o a una divinidad protectora. Las expresiones más típicas de la estatuaria egipcia faraónica poseen un cuerpo leonino y una cabeza que puede tener tanto rasgos humanos como los de un animal que representa una divinidad.

Se cree que representa al rey con la fuerza de un león y a la vez con la inteligencia humana. Fue la primera vez que se utilizó esta estatua como guardián de la tumba real, al lado de las grandes avenidas que sirvieron para abastecer los materiales necesarios para la construcción del complejo funerario.

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La Esfinge, el gigantesco guardián de la necrópolis de Guiza, era considerada en el Imperio Nuevo como la imagen viviente del dios Harmaquis, una divinidad que reunía en sí la triple forma de la divinidad solar durante su recorrido diurno: Jepri en su nacimiento, Re en el esplendor del mediodía y Atum en el ocaso.

La Gran Esfinge de Guiza es uno de los monumentos emblemáticos de la civilización egipcia. Con su mirada milenaria que contempla, cargada de misterio, el sol naciente en el horizonte, la Esfinge ha atraído a todos los viajeros que han visitado Egipto y a muchos apasionados de las ciencias esotéricas y de la paraarqueología.

La Esfinge se esculpió en tiempos del faraón Quefrén (2520-2490 a.C.), en un saliente calcáreo que quizá ya había sido moldeado groseramente por la acción del viento. De 57 metros de largo por 20 de altura, tenía el rostro del faraón Quefrén como imagen viviente de la divinidad solar, guardiana de la necrópolis de Guiza.

Posteriormente, la Esfinge se identificó con el dios Harmaquis, o mejor con una divinidad sincrética que reunía en sí la triple forma de la divinidad solar durante su recorrido diurno: Jepri por la mañana, Re al mediodía y Atum por la tarde. En el transcurso de los siglos las arenas del desierto fueron cubriendo lentamente la Esfinge hasta que quedó completamente sepultada.

Esto explica por qué Herodoto no hizo ninguna alusión sobre su existencia en su narración. En 1798, tras la Campaña de Egipto, varios científicos efectuaron una excavación y llevaron a cabo una serie de mediciones y relieves. Sin embargo, fue un capitán de marina de origen genovés, Giovanni Caviglia, quien en 1816 realizó la excavación más importante que se llevó a cabo en la Esfinge.

A este capitán se deben unas interesantes observaciones sobre el monumento, del que también encontró fragmentos esparcidos, entre ellos una parte de la falsa barba que adornaba el mentón y que se trasladó al British Museum.

Grandes egiptólogos del siglo pasado como Auguste Mariette, fundador del Museo de El Cairo y del Service des Antiquités Égyptiennes y su sucesor Gastón Maspero, se interesaron por esta enigmática figura, pero fueron los trabajos que llevaron a cabo entre 1925 y 1936 los egiptólogos Emile Baraize -que restauró el cubrecabezas- y Selim Hassán quienes confirieron a la Esfinge su aspecto actual. 

AMPLIACIÓN DEL TEMA: MAPA DE UBICACIÓN DE LAS PIRÁMIDES Y LA ESFINGE

Plano de la zona arqueológica de Gizeh. En la parte superior izquierda se señala el emplazamiento de la pirámide de Micerino, en el centro el de la de Kefren y a la derecha el de la pirámide de Keops. De las tres pirámides parten los caminos procesionales que terminaban en los respectivos “templos del valle”. La Esfinge está en la parte central inferior y, junto a ella, a la izquierda, se encuentra el “templo del valle” de Kefrén, al que se puede llegar a través del camino procesional, el único que se mantiene totalmente conservado.

Del grupo de las pirámides indicadas el plano, la primera en perder su enigmática inviolabilidad fue la Gran Pirámide (en realidad, no mucho mayor que la segunda), cuyo nombre, al traducirlo, suena “Khufu” (segundo faraón de la IV dinastía, que vivió alrededor del año 2:600 antes de Cristo y que es más conocido como Keops). En 1565 la visitó y penetró en su interior un viajero europeo: Johannes Helfriech, un alemán sensato y realista, que no fantaseaba, y que al dar cuenta de su visita disfrazó su desilusión lamentándose del aire viciado que se respiraba dentro y que le sentó mal. Porque, obviamente, tuvo una desilusión. En la alta cámara funeraria sepultada en el centro de la inmensa construcción, no había ni rastro de faraón.

El espléndido sarcófago de granito rojo, tan bien pulimentado que el aventurado explorador lo creyó de metal fundido, estaba vacío. Helfriech se vengó escribiendo que “esa pirámide fue construida para sepultar al faraón, pero al ahogarse éste en el mar Rojo, quedó vacía y desierta”. Descarnado epitafio, e inexacto además, para un gran constructor y para su espléndida tumba.

Si la Gran Pirámide, ahora abierta al público, fue visitada varias veces, la segunda, la de Kefrén, o mejor Khaf-Ra (cuarto faraón de la IV dinastía, hijo o hermano de Keops), continuaba considerándose impenetrable, de tal manera que los egiptólogos también creían que era una construcción maciza (se escribieron tratados enteros para demostrarlo). Pero en estos casos siempre hay un escéptico, que no cree nada de lo que todos dicen y está convencido en cambio de todo lo contrario, dispuesto a demostrar irrefutablemente que una puerta cerrada, por muy cerrada que esté, no deja de ser una puerta. Balzoni, experto en hidráulica, “sansón” de circo, buscador de antigüedades por cuenta del British Museum y de tesoros, si los había, para sí, no pudiendo forzar la cerradura, el 2 de marzo de 1818 hundió literalmente la puerta, o mejor dicho, la pared, y entró en el interior de la pirámide; pero sólo para encontrar, una vez más, la gran sala funeraria desoladamente vacía.

Aun así, después de esa nueva decepción, hubo seguidores: el arqueólogo inglés Richard Howard-Vyse decidió, pocos años más tarde, seguir su ejemplo y entrar por la fuerza en la tercera pirámide “Menkaure” (Micerino, hijo y sucesor de Kefrén), y además resolver al mismo tiempo el enigma de la Esfinge, que decían que estaba hueca para permitir a los sacerdotes dar sus órdenes desde el interior y sojuzgar con ello a las masas.

Pero el expeditivo arqueólogo británico, que era también coronel del ejército de Su Majestad, se abstuvo de hacer los complicados cálculos matemáticos con los cuales Balzoni logró localizar primero el corredor y después la entrada a la pirámide de Kefrén. La posición de las cámaras funerarias no es casual, sino que está determinada por necesidades constructivas y relacionada con la inclinación de los ángulos y con las dimensiones de la base.

Pero el coronel Vyse decidió no perder el tiempo con inútiles menudencias y utilizó, sin reservas, la pólvora, de la que estaba bien provisto, minando la pirámide y la Esfinge. El fracaso de este sistema le indujo a resignarse y a seguir sistemas menos empíricos; finalmente, en 1837, la pirámide de Micerino le abrió su invisible puerta y, de momento, fue menos avara que sus hermanas mayores, pues en la última cámara sepulcral Vyse y Perring encontraron algunos restos humanos y una tapadera de madera sobre la que aparecía el cartucho real (es decir, el escudo) de Micerino.

Pero los restos eran de una época mucho más tardía de aquella en la que vivió y murió el soberano, pese a que una inscripción descubierta en el exterior de la pirámide en 1968 confirma que él fue inhumado precisamente en aquel lugar. Parece ser que la pirámide fue saqueada por ladrones de tumbas, que ya existían en la antigüedad, y que más tarde, en la época de los faraones de Sais, de la dinastía XXVI, los huesos del difunto fueron piadosamente recompuestos y modestadamente reinhumados, aunque para ser profanados de nuevo en época desconocida. Evidentemente, las grandes pirámides no eran un lugar aconsejable ni tranquilo para dormir en paz el último sueño…

Descifrados los jeroglíficos y obtenida la confirmación de que, por lo menos en lo que se refiere a las pirámides, Herodoto merecía cierta credibilidad, quedaba la cuestión de la Esfinge. El coloso, ya desde los remotos tiempos de Edipo. símbolo enigmático que despierta tanto la fantasía popular como la de los ilustres investigadores, debe su fama no’ sólo a sus increíbles proporciones, sino también al hecho de que lo que únicamente emergía de la arena del desierto era la cabeza, lo que dio campo libre a las más diversas conjeturas. Y ni siquiera los investigadores modernos han conseguido encontrar una explicación exhaustiva y satisfactoria que justificara la construcción de un coloso semejante.

La Esfinge, tranquilamente acurrucada desde hace milenios a los pies de la pirámide de Kefrén, en una parte del desierto particularmente turbulenta, no logró nunca un reposo más sereno que el del ilustre soberano del que quizá reproduce el rostro. Las primeras agresiones que tuvo que sufrir le fueron causadas por la arena, de tal manera que, según la leyenda, solicitó ayuda al príncipe Tutmosis IV (1425-1405 antes de Cristo), hijo de Amenofis II, de la XIX dinastía, prometiéndole su reino si la liberaba de las toneladas de arena que la oprimían.

El futuro faraón, que se había dormido a la sombra de las grandes patas en el curso de una partida de caza, decidió darle crédito y los resultados confirmaron su confianza. Pero si los resultados del contrato fueron óptimos para el faraón, lo fueron mucho menos para la Esfinge, que, al cabo del tiempo, se encontró otra vez semisumergida en la arena (y ya entonces sin jóvenes faraones que tomasen en serio sus peticiones), erosionada por los vientos cálidos y secos del desierto y expuesta a la furia de un jeque iconoclasta que, en 1400, trato de destruirla, por fortuna sin conseguirlo.

Pero aun así, la gran escultura se resintió de este intento: el nemes, el tradicional cubrecabezas de lino rayado en blanco y rojo, que la iconografía atribuye no sólo al faraón sino a casi todos los antiguos egipcios, quizá coronado en un principio por el halcón del Alto Egipto y por la cobra del Bajo Egipto, sufrió graves desperfectos, así como también algunas otras partes del cuerpo. La obra destructora se vio completada más tarde por aquella famosa bala de cañón mameluca que, según la tradición, dio en el insólito blanco y destruyó su nariz, abriendo además en el rostro un profundo surco.