Marco Polo

Compañia de la Bahía de Hudson Historia y Objetivos

Compañía de la Bahía de Hudson

Compañía de la Bahía de Hudson, empresa mercantil inglesa fundada en 1670, cuando el rey de Inglaterra Carlos II otorgó una carta de privilegio a su primo el príncipe Ruperto y a otros diecisiete nobles y caballeros, que les aseguraba el monopolio del comercio en la región bañada por los ríos que desembocan en la norteamericana bahía de Hudson.

Compañía comercial inglesa creada en 1670 por el rey Carlos II de Inglaterra. En aquellos tiempos, cuando Canadá llevaba el nombre de Nueva Francia y pertenecía a Francia, un comerciante francés regresó de una expedición a las regiones desconocidas del NO. trayendo varios fardos de pieles de castor.

El gobernador de la Nueva Francia no prestó atención a los relatos del viajero sobre las valiosas pieles que podrían obtenerse en las regiones visitadas por él, y se limitó a aplicarle una multa por haberse dedicado al comercio sin permiso.

El traficante se trasladó entonces a Inglaterra, donde vendió fácilmente su secreto a un importante grupo de hombres acaudalados. Encabezados por el príncipe Ruperto, primo de Carlos II, muy pronto formaron éstos la Compañía de la Bahía de Hudson. Se les otorgó para su explotación una área vagamente delimitada en torno a la bahía. Los negociantes establecieron algunos fuertes y celebraron convenios con los indios. Las pieles abundaba y rendían más del 200 por ciento de ganancia.

compañia bahia de hudson

Compañía de la Bahía de Hudson: Durante más de 200 años, la Compañía de la Bahía de Hudson envió exploradores y comerciantes a la inhóspita región de los Territorios del Noroeste, en Canadá. La ilustración que aparece en la imagen, fechada en 1882, muestra el momento en el que una expedición hace acopio de suministros en uno de los múltiples establecimientos comerciales que la compañía poseía en la zona bañada por los ríos que desembocan en la bahía de Hudson.

La primera compañía mantuvo sus negocios en el mayor secreto, y nadie conocía, fuera de sus miembros, como se nombraban los funcionarios  de la empresa,  ni los  resultados  de les negocios de la misma. Entre tanto, los francéses del Canadá veían con alguna preocupación la presencia de aquellos extranjeros en las cetas de la Bahía de Hudson y, durante muchos años,   se  dedicaron  a  atacar  y  destruir  su fuertes  y  a  ejercer presión  sobre  los  indios para que no les vendieran pieles.

En 1713, cuando Francia fue derrotada por Inglaterra, los franceses abandonaron su campaña y la compañía prosiguió su comercio sin obstáculos. La rivalidad renació al fundarse, a fines del siglo XVIII, la Compañía del Noroeste, integrada por escoceses y francocanadienses en Montreal, y degeneró en una guerra civil. En 1814 llegaron finalmente a un acuerno y ambas compañías se fusionaron en 1821.

En 1869 el Canadá se trasformó en dominio, es decir, en un estado prácticamente independiente, y se negó a permitir que una empresa privada disfrutara del privilegio de cerrar el comercio del país cierta parte del territorio de éste. A pesar de los esfuerzos de la compañía para evitarlo, principiaron a circular rumores acerca de las grandes riquezas en recursos naturales que dicho territorio encerraba. Los E.U.A., instalados ya en Alaska, veían con interés aquellas tierras. Así pues, la compañía se vio precisada a deshacerse de su monopolio. Hoy funciona como cualquier otra empresa particular.

Durante la primera guerra mundial 300 de sus navios trasportaron pertrechos de guerra y comestibles a Francia y a Bélgica. Desde entonces ha continuado creciendo considerablemente la aludida empresa. Sus actividades han logrado extenderse a territorios no explorados, gracias a sus puertos y factorías, y posee importantes tiendas en las principales ciudades del Canadá.

Biografía de Hudson Enrique Explorador y Navegante

BIOGRAFÍA DE ENRIQUE HUDSON – EXPEDICIONES AL POLO NORTE

( ? -1611?). Navegante y explorador inglés. Con su hijo Juan y diez hombres de tripulación se embarcó, al servicio de una compañía de Londres, con el fin de encontrar una ruta a China y el Japón por las regiones árticas. Al acercarse a Groenlandia Se encontraron en un mar de hielo.

Hudson llegó a Spitzberg (hoy Svalbard y siguió por la costa hasta más allá de 80 grados de latitud norte, el punto más cercano al Polo Norte alcanzado hasta entonces por los marinos ingleses. Pero su barco quedó preso en el hielo hasta el punto de destrozarlo casi,  y Hudson tuvo que regresar a Inglaterra.

Hudson Enrique

Hudson Enrique

Al año siguiente repitió la expedición en el mismo barco. Esta vez navegó a lo largo de la costa de Noruega y llegó a Nueva Zembla, pero lo venció de nuevo el hiél y tuvo que regresar a Inglaterra.

Para entonces los empresarios de Londres no se hallaban, ya  dispuestos  a  enviar nuevas expediciones, pero la fama de Hudson como marino se había extendido a Holanda, y la Compañía Holandesa de las Indias Orientales lo invitó a que hiciera, por cuenta de ella, un viaje de exploración. Los holandeses equiparon una pequeña nave llamada Media Luna y le dieron instrucciones de que intentara de nuevo un paso a China y el Japón por el NE. Zarpó de Amsterdam en abril de 1609 con una tripulación de ingleses y holandeses, en su tercero y más importante viaje. En mayo llegó a Nueva Zembla, pero el hielo los detuvo de nuevo y la tripulación empezó a desanimarse.

Hudson decidió seguir hacia el O. y encontrar el océano que el capitán Juan Smith decía que se encontraba al N. de Virginia. El Media Luna llegó a la costa americana en julio y navegó hacia el sur hasta la bahía de Chesapeake. Después regresó al N., y ancló en Sandy Hook, en donde los indios le llevaron tabaco, grosellas y trigo.

El 3 de septiembre navegó en lo que hoy es la Bahía de Nueva York, y al día siguiente, después de rodear la Isla de Manhattan, remontó el río que lleva hoy su nombre. Subió hasta Albany, pero, dándose cuenta de que por dicho río no encontraría el paso que buscaba, regresó. Después de tomar posesión del país en nombre de Holanda, pasó frente a Sandy Hook el 4 de octubre de 1609. Casi todos los miembros de la tripulación estaban enfermos, pero el Media Luna llegó finalmente a Dartmouth, Inglaterra, donde se apoderó de él el gobierno inglés.

El rey Jacobo se disgustó porque Hudson había navegado bajo una bandera extranjera e impidió que él y los demás ingleses de la tripulación dieran informes a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Obligado a servir a su propio país, salió Hudson de Londres en abril de 1610 en su cuarto y último viaje. En su pequeño barco Descubrimiento encontró el paso llamado Estrecho de Hudson y descubrió la Bahía de Hudson, en donde los bloqueó el hielo del invierno.

Mucho sufrieron él y los suyos debido al frío y la falta de alimentos. Cuando vino el deshielo, en la primavera, sus hombres se amotinaron. En un bote abierto abandonaron a su valiente capitán, con su hijo y los miembros  enfermos  de la tripulación, y se alejaron.   Nunca se volvió a saber de Hudson.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Barsa de Consulta Fácil Tomo VIII

Primeros Conocimientos en Europa de Oriente o China

Luego de un largo y penoso viaje hacia oriente y despúes de haber sufrido los horrores del desierto, los Polo llegaron, al fin, a la primera ciudad china de su viaje: Su Cheu. Los venecianos permanecieron luego un año en Ku Chué, realizando excursiones por el centro de Asia, a Erzina y Karakorum. El viaje siguió, por último, hacia el este, y el Gran Khan les envió una escolta de honor. Kublai los recibió en persona, en su residencia de Shang Tu, al nordeste de Pekín (1275).

Los hermanos Polo dejan Venecia llevando consigo a Marco—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Marco Polo, que durante el viaje había aprendido las lenguas habladas en el Imperio mongol, supo impresionar, seria y favorablemente, al emperador, que hizo de él su amigo y su auxiliar, empleándole en calidad de administrador y diplomático, mientras su padre y su tío trataban de múltiples asuntos comerciales. Así comenzó una estancia que debía prolongarse hasta 1292.

Kublai Khan

Marco Polo, como administrador de Kublai y rodeado del respeto que le valía la amistad del Gran Khan, recorrió China en dos itinerarios. Gracias a los relatos que Marco Polo hizo en «El Libro de las Maravillas», por primera vez Europa poseía una descripción  sintética de  las  regiones de Oriente.

Pese a los errores de apreciación que llenan su relato, la narración de las aventuras vividas por el veneciano, la descripción de lugares y gentes que visitó y encontró, renovaron los puntos de vista humanos y científicos que Europa poseía de Oriente; así, Occidente escuchaba por vez primera el nombre de Cipango (Japón).

Marco Polo llega a Oriente

Marco Polo (15 de septiembre de 1254 – 8 de enero de 1324) fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. Se dice que introdujo la pólvora en Europa, aunque la primera vez que se utilizó en Occidente acaeció en la batalla de Niebla (Huelva) en 1262.

El Imperio mongol de China, que visitó Marco Polo, estaba entonces en su apogeo y no pudo menos que maravillar al joven italiano, que fue sorprendido por la inmensidad del país y la diferencia que ofrecían las provincias del norte y las del sur con sus grandes ciudades superpobladas.

Como buen mercader veneciano y buen administrador, Marco Polo fue atraído, sobre todo por lo que representaba la economía le China; se extrañó de la sucesión de pueblos y el número de ciudades importante. Pekín tenía seis millas de lado, no corr prendidos sus 12 arrabales, y su población desafiaba toda evaluación: Nankín, Shinng Kiong Fu y Hang-Cheu, con sus millones de habitantes, así como más de dos mi grandes ciudades, entre ellas los inertes Je Fu Cheu y de Hong Chué (Quinsay) «Venecia china».

La formación del Imperio mongol permitió el restablecimiento de las relaciones directas entre Europa y el Extremo Oriente. Pekín, la nueva capital mongola, atrajo de inmediato a los mercaderes de la India y del Golfo Pérsico, y en seguida a unos audaces venecianos, los Polo. Pekín, antigua ciudad de los Kin y ciudad mongola—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Hong Chué era en efecto, una ciudad construida sobre una lagua y estaba recorrida por centenares de canales que pasaban, según Marco Polo, bajo 12.000 puentes. Las calles estabam adoquinadas con piedra y ladrillo, no servicio de guardias urbanos asegurara le orden día y noche. La ciudad recibía muchos extranjeros que se dedicaran al comercio y a la navegación. El puerto de Hang-Cheu contaba con casi 18.000 boques, entre los cuales, algunos, los graades correos del Mar de China, aforaban 500 toneladas y eran maniobrados por 20C a veces, 300 hombres de tripulación.

EL ORO, LA SEDA, EL CARBÓN
El Estado sacaba gran provecho de esta actividad comercial, porque sólo los derechos de aduana de la ciudad de Hang Cheu se elevaban anualmente a 14.700 sacos de oro y representaban la novena parte de los ingresos de toda la China del Sur.

La circulación de una moneda fiduciaria, fabricada con delgadas hojas de pasta de madera de morera, y, a veces, para billetes de gran valor, con seda, siempre garantizada con la firma y el sello de los oficiales de moneda, extrañó a Marco Polo, que vio la ventaja de este sistema para el Tesoro Imperial: «El Emperador puede hacer cada año tal cantidad de monedas, sin que le cueste nada, que iguale a todos los tesoros del mundo»… Parece, sin embargo, que Marco Polo no tenía conciencia del desastre a que podían conducir tales excesos.

En los campos, Marco Polo se interesó por todas las actividades agrícolas y anotó la riqueza de las explotaciones, las terrazas de cultivos que se escalonan sobre las pendientes más abruptas de las montañas y la abundancia de productos de la tierra.

El viajero veneciano nos enseña igualmente que Kublai Khan, recogiendo la tradición de los grandes emperadores chinos, hacía adquirir y almacenar el sobrante de las cosechas, que, en caso de penuria, era redistribuido a los hambrientos.

Marco Polo visitó igualmente sederías e hilaturas, pero lo que le extraño más aún fue el empleo que los chinos hacían del carbón: «Una especie de piedra negra que se extrae de los flancos de las montañas de Catay (China del Norte) y que quema como el carbón de madera, e incluso mejor que él, porque si se le enciende por la tarde, se le encuentra aún con juego a la mañana siguiente».

Pero ya el poderío de Kublai declinaba, y los favores de que rodeaba a la persona de Marco Polo despertaban celos contra el veneciano y sus dos parientes, los cuales aprovecharon una expedición destinada a acompañar a una princesa mongola, prometida en matrimonio, a la Corte de Per-sia, para embarcarse con ella (1292).

La escuadra siguió la ruta tradicional, llevando a los tres latinos al reino de Shampa, a Sumatra, a las islas Nicobar, a Ceilán, a Malabar, para alcanzar el puerto de Ormuz y llegar, por tierra, a Trebisonda, sobre el Mar Negro. Llegado a Venecia en 1295, Marco Polo debía caer en manos de los genoveses, al año siguiente. En el curso de sus dos años de cautiverio, pudo redactar su fabuloso viaje.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

El Tratado de Tordesillas Reparto del Mundo entre España y Portugal

LOS PORTUGUESES EN LAS INDIAS
EL TRATADO DE TORDESILLAS: España y Portugal se reparten el nuevo mundo

Inmediatamente después del regreso de Colón, en 1493, los Reyes Católicos adoptaron las medidas necesarias para asegurar-se todos los derechos sobre los territorios descubiertos, y por descubrir, gracias al intrépido genovés. Acudieron al Papa Alejandro VI, que, por ser español de nacimiento, estaba en buenas disposiciones con relación a ellos, y el mismo año obtuvieron una bula que otorgaba a España todos los territorios situados a cien leguas al oeste de las Azores y de las islas de Cabo Verde, obteniendo con ello una magnífica victoria diplomática.

No habían contado con los portugueses. El rey Juan II elevó su correspondiente protesta que señaló el comienzo de unas prolongadas negociaciones entre ambos países hasta que por fin pudieron llegar a un compromiso. En 1494, por el célebre tratado de Tordesillas, Juan reconocía los derechos de España sobre los países de Occidente, aunque trasladando la línea de demarcación desde 100 a 374 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, reconociéndose como pertenecientes a la esfera de influencia de Portugal las tierras y mares situados al este de dicha línea.

Ello representaba una diferencia trascendental: más tarde pudo advertirse que aquella cláusula concedía a los portugueses derechos sobre ciertas comarcas del continente americano, el Brasil, en primer lugar.

Se conoce como Tratado de Tordesillas el compromiso suscrito en Tordesillas (actualmente en la provincia de Valladolid, en el noroeste de España) el 7 de junio de 1494 entre Isabel y Fernando, reyes de Castilla y Aragón, y Juan II rey de Portugal, en virtud del cual se establecían un reparto de las zonas de conquista y anexión del nuevo mundo mediante una línea divisoria del Océano Atlántico y de los territorios adyacentes.

Concertados los acuerdos con España, los portugueses comenzaron a explorar la parte del mundo que les había sido asignada. Equiparon una expedición que debía dirigirse hacía el este, tras las huellas de Bartolomé Días, y alcanzar su objetivo máximo, la India. Con todo, Juan II no pudo asistir a la realización de sus grandiosos proyectos.

Murió en 1495, dejando el trono a Manuel I, a quien la Historia califica con el sobrenombre de Afortunado, porque durante su reinado Portugal obtuvo sus mayores triunfos como potencia colonial.

PARA SABER MAS….

El reconocimiento de la legitimidad de los Borbones de hecho, en los Tratados firmados en la ciudad de Utrech(Holanda, 1713), además de realizar numerosas concesiones territoriales -como Terranova y Arcadia, en América del Norte a los ingleses, y Colonia del Sacramento a Portugal dejó en manos de los británicos gran parte de la explotación económica del territorio colonial. Con la autorización para enviar un navío anual exento de impuestos a la feria de Portobello, lograron ingresar legalmente en el circuito Hedy Caribe con la posibilidad de competir en inmejorables condiciones con las manufacturas españolas. Pero el bocado más preciado lo constituía la obtención del monopolio de! tráfico esclavista durante 30 años, incluyendo el codiciado puerto de Buenos Aires.

A la compañía que se le otorgara el asiento se le debería asignar “un paraje cómodo en el Río de la Plata (sin pagar derechos ni tributos algunos por ellos la compañía, durante el tiempo del sobredicho asiento…) y teniendo también cuidado de que los territorios que se le dieren sean aptos y capaces para labrar y pastar ganados para la manutención de los empleados en la compañía y de sus negros (…); y también para que los navíos de la compañía puedan llegarse a tierra y estar resguardados de todo peligro…” A decir verdad, aun cuando la trata era en sí misma un excelente negocio, no desaprovecharon la oportunidad para asegurarse las condiciones más propicias para continuar con el contrabando

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Crimberg

Historia de los Mapas Primeros Mapas del Mundo Antiguo

RESUMEN DE LOS PRIMEROS MAPAS DE LA HISTORIA

El hombre, dotado de razón e inteligencia, se ha propuesto comprender algo del mundo en que vive y de su lugar en el universo. Un estudio de las ideas sostenidas por las antiguas civilizaciones muestra que los hombres de .aquellos tiempos intentaron resolver el misterio del origen y estructura del mundo.

Sin embargo, durante muchos siglos, la humanidad tuvo nociones muy equivocadas con respecto a la verdadera naturaleza de la Tierra y de su lugar en el universo. Se pensaba que la Tierra era el único mundo y que todos los cuerpos celestes, el Sol, la Luna y las estrellas, no eran más que sus satélites.

Las primeras representaciones de la Tierra eran completamente inexactas. Sólo fue posible representar la verdadera forma de la Tierra cuando los exploradores y geógrafos probaron y concluyeron, sin lugar a dudas, que ésta era una esfera, y cuando lograron suficiente información como para dibujar mapas exactos.

Las civilizaciones de Oriente Próximo,responsables del desarrollo de la escritura, fueron quiene consiguieron verdaderos logros en la confección de planos y mapas. Los babilonios, en especial, lograron notables adelantos en matemáticas y astronomía, así como en las representaciones espaciales. Ya en el II milenio aparecen tablillas con planos de edificios, de propiedades y de asentamientos humanos; algunas son sólo esbozos, pero otras están cuidadosamente trazadas a escala. También Egipto alcanzó un nivel semejante de solvencia y sofisticación en la cartografía desde el Imperio antiguo en adelante, ya se tratara de representaciones hechas en papiros o en los relieves funerarios, que incluían bosquejos del Más Allá, donde se marcaban las propiedades y las rutas de mar y tierra.

antiguo mapa del mundo

Mapamundi babilónico trazado en una tableta de arcilla que data de 600 a. C, aproximadamente, donde se muestran las relaciones de las regiones conocidas con las que están más allá del océano.

Los mapas en China: Los orígenes de los mapas chinos son dudosos, y no sólo porque han sobrevivido pocos de ellos. Pero está demostrado que hacia el siglo II a. C. ya existía el concepto de escala y se habían creado instrumentos para dibujar mapas, como reglas graduadas, escuadras, plomadas, compases para trazar círculos y tubos de observación. Además, todos los tipos de mapas eran muy valorados por los miembros de la élite intelectual, que a menudo eran enviados a zonas que no conocían con responsabilidades administrativas y militares; de hecho, algunos de los primeros mapas que han sobrevivido provienen de tumbas de altos funcionarios.

mapa antiguo de egipto

Mapa egipcio dibujado hacia 1160 a. C. para una expedición al desierto occidental en busca de materiales para la construcción. Los diferentes colores señalan los distintos tipos de roca.

Los mapas romanos: Naturalmente, se trazaban mapas locales a gran escala o planos de fincas, y se exhibían ante el público por motivos legales y fiscales. La práctica era común en el Egipto griego (o ptolemaico) y en las ciudades romanas. Los agrimensores romanos llegaron a formar una corporación profesional establecida, cuyos vastos trabajos se reflejan en planos de mármol que han llegado hasta nosotros, y que corresponden a la ciudad de Arausio (Orange, en Francia), y en muchas regiones mediterráneas, hasta el día de hoy es perceptible la división de la zona en cuadricula. Pero en cambio, tenemos muchos menos datos sobre el trabajo que los agrimensores romanos realizaban en las ciudades, aunque sabemos que por lo común usaban escala de 1:240.

groma romana para topografia antigua
Un groma reconstruido a partir de la piezas de metal halladas en Pompeya. Era el instrumento más importante de los agrimensores, y con él lograban establecer líneas rectas con una exactitud sorprendente.

uso de la groma en roma antigua


He aquí, mas abajo, un mapa medieval. La graciosa explicación en verso es de un autor florentino del siglo XV. Observándolo es imposible no maravillarse ante una representación tan caprichosa y esquemática de nuestra Tierra.

“Una “T” dentro de una “O” muestra el dibujo —cómo en tres partes fue dividido el mundo— y la superior es el reino mayor —que abarca casi la mitad del redondel— llamada Asia; el trazo recto es señal —que divide el tercer nombre del segundo:— ÁFRICA, digo, de EUROPA; el mar —Mediterráneo en medio de ellos aparece.”

Los únicos elementos exactos de la misma son las posiciones relativas de los tres continentes: Asia al este de Europa y África al sur (nótese que en el mapa el este ha sido colocado arriba); y atribuir al Asia una superficie mayor que las otras dos partes. El resto es pura imaginación de su autor.

mapa antiguo forma T

La Tierra, tal como se la representaba en el Medievo: se le atribuía la
forma de “T” y “O” que caracteriza a este mapa.

Observemos ahora este mapa, hecho en una época mucho más antigua que el precedente. Se trata de un mapa de la época de Anaximandro de Mileto. Representa la imagen que se tenía de la Tierra seis siglos antes de Jesucristo.

mapa antiguo del mundo anaximandro de mileto

La Tierra tal como estaba representada en la antigüedad: este mapa pertenece a! siglo VI antes de Jesucristo.


La Tierra aparece como un gran cuenco; en los bordes corre el océano, que era considerado infranqueable. En el centro se hallan las tierras habitadas, entre las cuales, a través de las Columnas de Hércules (el actual estrecho de Gibraltar) penetra el mar Mediterráneo.

En este mapa, la posición de los continentes y los contornos de las costas son mucho más parecidos a los reales que en el diseñado 1.200 años después. Las indicaciones de los golfos, de las islas, de las penínsulas y de los ríos son más numerosas, y se acercan más a la realidad de sus respectivas ubicaciones.

Este breve catálogo de viajes realizado por hombres de la Edad Antigua es suficiente para explicar cómo, en ese tiempo, existieron libros de Geografía y mapas geográficos que sorprenden por la vastedad de la zona conocida y su riqueza en detalles. Esos hombres, por razones comerciales o deseo de conquista, estaban en constante movimiento a través de las vías terrestres y marítimas. Y no tardaron en convencerse de la esfericidad de la Tierra.

El más grande de los geógrafos y cartógrafos de la antigüedad fue Tolomeo, que vivió en Alejandría en el siglo II después de Cristo. Él ideó la teoría que ubicaba a la Tierra en el centro de todo el universo; teoría llamada geocéntrica (del griego: “gué“, tierra). Convencido también él de la redondez de la Tierra, aplicó en sus mapas un perfeccionado sistema de meridianos y paralelos. Desgraciadamente, sus preciosas obras desaparecieron durante las destrucciones que siguieron a la caída del Imperio Romano y por más de un milenio se consideraron perdidas.

EL MÁS ANTIGUO MAPA DE CAMINOS
Poco importaba al espíritu práctico de los romanos la teoría geocéntrica y otros problemas tolomeicos, que no podían ser de inmediata aplicación. En cambio pensaron que podía ser de gran utilidad, para organizar racionalmente las comunicaciones del Imperio, disponer de un mapa completo de caminos, con indicación de las distancias entre las ciudades y poblaciones grandes y pequeñas.

mapa antiguo de los caminos de roma

Compilaron, por tanto, un gran mapa de 6,28 m. de longitud, pero de sólo 34 cm. de ancho, para comodidad de su traslado. Dado lo extraño de sus dimensiones, es indudable que no tuvieron en cuenta la conformación y proporciones de las diversas tierras, a las que dieron una forma muy alargada. Pero en el mapa estaban trazados en rojo todos los caminos estratégicos del Imperio. Se trataba, en resumen, de un verdadero mapa de caminos, como los que en la actualidad usan los turistas y automovilistas. Se sabe que Julio César ordenó el trazado de un mapa de caminos de todo el Imperio, obra completada hacia el año 7 de nuestra era, durante el reinado de Augusto. Siglos más tarde se descubrió uno de estos mapas, destinados a describir todas las carreteras de los territorios imperiales.

LOS MAPAS DE LA ÉPOCA MEDIEVAL
Después de la caída de Roma no hubo, por mucho tiempo, una gran potencia militar interesada en efectuar conquistas de tierras lejanas. Por otra parte, faltando una administración civil eficiente, viajar se volvió peligroso y cansador, a causa del bandidaje y del mal estado de los caminos.

Los viajes se hicieron muy raros, y los conocimientos geográficos ya en poder de los hombres antiguos, fueron olvidados.
Durante varios siglos, los mapas fueron más una compilación de elementos fantásticos que un documento de cosas reales. En ellos aparecían imágenes sacadas de los mitos griegos y de las leyendas de santos, dibujos de ciudades, de castillos y de santuarios. Los mares aparecían poblados por monstruos. Había largas explicaciones sobre la población y el territorio.

mapa del mundo en la edad media

Ese carácter tiene el famoso mapa de San Isidoro de Sevilla, publicado en 630, donde e resumían los conocimientos geográficos de la época. Los arares, con sus numerosos viajes y preocupaciones geográficas, aportaron valiosos datos a la Cartografía; baste citar los nombres Masudi (915), Al Biruni (1038) y, sobre todo, Abul Feda 1331-1370). Los navegantes del Mediterráneo usaban, antes de las Cruzadas, mapas de notable exactitud, hechos por cartógrafos genoveses y catalanes.

LOS MARAVILLOSOS MAPAS DEL RENACIMIENTO
Sólo después del año 1300 comenzó a aparecer un nuevo tipo de mapa, mejor dicho, de “carta marina”, pues estaba destinada a servir exclusivamente a los navegantes. El mérito corresponde, principalmente, a los navegantes de las ciudades del Mediterráneo, que a medida que prolongaban el radio de su comercio llegaban a puertos cada vez más lejanos, y exploraban las costas, dibujando cuidadosamente los contornos. Estos mapas, llamados “portulanos”, tenían indicados, exclusivamente, los nombres de las ciudades costeras.

portulano español del renacimiento

Parte de un “portulano”, mapa característico del Renacimiento. Estos mapas eran dibujados sobre pergaminos, a veces del tamaño de toda la piel de un animal. En ellos no figuraban nunca los nombres de las ciudades del interior; eran, en consecuencia, mapas exclusivamente para navegantes. Los primeros de estos hermosos mapas fueron hechos por e¡ genovés Pedro Vesconte, a principios del siglo XIV. Su construcción se basaba en un trazado de líneas rectas que seguían las direcciones de la rosa de los vientos. Sobre ellas se medían las distancias de los distintos puntos de la costa.

LAS FELICES CONSECUENCIAS DE UN ERROR
Así estaban las cosas, cuando en 1413 reaparecen en escena las antiguas obras de Tolomeo. Sus viejos mapas fueron descubiertos en Constantinopla e inmediatamente llevados a Occidente. Precisamente pocos decenios después fue inventada la imprenta, y los mapas de Tolomeo, más completos y exactos que los de esa época, fueron reproducidos en muchos ejemplares.

Pero, entre otras inexactitudes, los mapas de Tolomeo contenían un error que tuvo importantes consecuencias: al diseñarlos, el gran geógrafo había dado, como medida de la circunferencia terrestre, una cifra demasiado baja. Un ilustre predecesor suyo, Eratóstenes de Cirene, había también calculado esta dimensión, dando una cifra aproximada a la verdadera… pero Tolomeo debió considerarla demasiado elevada.

La Tierra resultó así, en sus mapas, más pequeña de lo que en realidad era. La costa oriental de Asia no estaba muy alejada de la de España. ¡Era una verdadera tontería no tratar de unirla por este camino! Y he ahí a Colón que zarpa de España en dirección a Occidente, confiado en desembarcar bien pronto en las costas de Asia. ¡En realidad, en sus mapas no había sitio para un continente nuevo!

El error de Colón, a lo que parece, fue fomentado por diversos indicios, recogidos algunos durante su prolongada estancia en las islas Canarias. Algunos de ellos parecían confirmar la idea de la existencia, por lo menos, de territorios insulares en dirección oeste del archipiélago canario.

primer mapa con las tierra de colon

El primer mapa en el cual aparece la tierra descubierta por Colón. Fue hecho por el italiano Contarini en 1506. Evidentemente, también el creyó que la costa tocada por el Almirante era la extremidad oriental de Asia. Este mapa, igualmente, está inspirado en los de Tolomeo.

LAS SOLUCIONES DE UN PROBLEMA . . . IRRESOLUBLE
Después de Colón, Magallanes logró una nueva y tangible confirmación de la redondez de la Tierra. Desde ese momento, la Cartografía se empeñó en resolver un único y grave problema: cuál sería la mejor forma de representar sobre un plano la superficie esférica de la Tierra. Una solución perfecta es evidentemente imposible: las formas o las superficies de los continentes, en las regiones polares o en las ecuatoriales, resultan inevitablemente alteradas.

Decenas y decenas de distintas soluciones fueron ideadas en cuatro siglos de estudios cartográficos. El mapa que goza de mayores preferencias de los navegantes es el que confeccionó el flamenco Gerardo Kremer, llamado Mercator. Este mapa permite trazar, por medio de una simple línea recta, la ruta que un barco debe seguir para llegar a un determinado punto de la Tierra, teniendo una dirección constante con respecto a la aguja de la brújula.

COMO SE HACEN LOS MAPAS: El hacer mapas y particularmente las dificultades de representar el globo sobre una superficie plana, son el objeto de una materia sumamente interesante, pero muy complicada.

Trazar mapas con precisión es una tarea compleja, que se vincula con detallados conocimientos matemáticos, especialmente la realización de los contornos de tierras y mares, que en la realidad están en una esfera y tienen que ser representados en la superficie plana del papel. Muchos métodos, denominados proyecciones, se usan para esto; cada uno de ellos tiene sus ventajas y desventajas. El método que se emplee dependerá de la posición de la región que va a ser llevada al mapa, y así se conseguirá la mayor exactitud posible y sin deformaciones.

La falta de espacio nos impide mencionar aquí todos los métodos que existen, pero explicaremos brevemente el principio en que se basan las proyecciones más importantes.

Consideremos primeramente el principio de las proyecciones cilindricas; hay varias, entre ellas, la proyección de Lambert. En la lámina de abajo, se ve el globo que incluye a América y algunos de los meridianos. Al lado, aparece el mismo globo, pero rodeado de un trozo de papel transparente en forma de cilindro.

El tercer dibujo muestra cómo los meridianos aparecen en el cilindro como líneas rectas; las figuras de abajo explican qué sucede cuando el cilindro de papel es cortado y desenrollado. Se verá, por ejemplo, que América no se representa correctamente; sus contornos están algo deformados. Éste es el defecto de todas las proyecciones de este tipo.

mapas antiguos

La proyección de Mercator, que es seudocilíndrica, hace aparecer a Groenlandia mucho más grande de lo que es en la realidad, casi tan grande como África.

En la siguiente ilustración veremos el principio en que se basan las proyecciones cónicas. Éstas se usan especialmente para los mapas de países situados a altas latitudes, tales como los del norte de Europa, Asia y América septentrional.

Se muestra el globo, y en la inferior izquierda se señalan en él los países escandinavos, Suecia y Noruega, rodeados por una línea roja. Si imaginamos un cono cuya base es parte del paralelo que pasa por la base del área señalada, el vértice del mismo coincide con el de la Tierra. El área que debe ser llevada al mapa aparece en el cono como se ve en la ilustración central superior; pero cuando el cono es extendido, la zona toma la forma que se muestra en el dibujo central de abajo.

mapas

Esta proyección es útil para los mapas de áreas pequeñas, particularmente de las regiones cercanas a los polos. Las zonas situadas entre las líneas que indican los paralelos, no están exageradas como sucedería si este método se aplicara a regiones cercanas al ecuador.

Primeras Regiones Exploradas del Mundo

Piteas Marino Explorador Griego Historia y Mapa del Viaje

Tartessos es un enigma en la prehistoria española. Renombrada como centro comercial en el Mediterráneo occidental, en el segundo milenio antes de Cristo, atrajo a los mercaderes de todo el Mediterráneo hasta el día de su conquista y destrucción. Su desaparición ocurrió quizá hacia el año 500 antes de Cristo, por obra de los fenicios.

Con la destrucción de la ciudad rival, la fabulosamente rica y célebre Tartessos (posiblemente ubicada en la desembocadura del Guadalquivir o en los alrededores de la actual Cádiz), los fenicios no debieron temer ninguna competencia en cuanto al comercio de las materias primas que llegaban de las tierras del norte: cobre, estaño, oro y ámbar. Sin embargo, para poder ser los únicos proveedores de los preciosos materiales, muy solicitados por los clientes del Mediterráneo, los fenicios prohibieron el paso por las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).

Con el tiempo esta situación indujo a numerosos mercaderes europeos a tratar de llegar por tierra a los sitios de origen de las materias primas. Pero ¿dónde se hallaban, precisamente, los sitios de producción de estas materias preciosas? ¿Cómo eran obtenidas? ¿Por quiénes?.

La iniciativa fue tomada en el siglo IV antes de Cristo por los comerciantes de una de las ciudades marítimas más ricas: la colonia griega de Masilia, la actual Marsella. Éstos enviaron al norte una expedición con el encargo de observar, tomar contactos y luego dar cuenta de todo. Para cumplir esta difícil tarea fue elegido el geógrafo Piteas, conocido también como Puceas, ya famoso por haber realizado algunos viajes en el océano Atlántico y por sus muchas obras sobre astronomía.

EL VIAJE DE PITEAS

viaje de piteas

Recorrido del viaje de Piteas en el siglo IV a.C.


Piteas partió de Masilia (Marsella) hacia el año 325 antes de Cristo. Su misión era llegar a Bretaña (llamada Albión por los masiliotas) y precisar si aquel lejano y nebuloso país era una isla p una península del continente; debía también establecer cuál era el país de origen del oro nórdico, o sea visitar las regiones más orientales, de donde provenía el ámbar, el misterioso “oro perfumado”.

Parece que la primera parte del viaje la hizo por vía terrestre. En efecto, el bloqueo fenicio del estrecho de las Columnas de Hércules hubiera impedido el viaje por las costas del Mediterráneo y el Atlántico. Piteas atravesó las Galias recorriendo la ruta trazada por los mercaderes masiliotas desde el cierre de Gibraltar. El camino seguía primero el curso del Ródano y luego el del Loira, para llegar a Corbilo, puerto sobre el Atlántico, situado aproximadamente donde ahora se halla Saint Nazaire.

Embarcado en Corbilo, Piteas siguió su viaje hacia el norte. Atravesó el Canal de la Mancha y bordeó toda la costa occidental de Gran Bretaña. Era el primer navegante mediterráneo que llegaba tan al norte. Desembarcado en la isla, visitó las minas de estaño de la región llamada Casitérides, al sur de Gran Bretaña, es decir, la actual Cornualles. Así pudo observar cómo se extraía el mineral de galerías excavadas en la tierra, y cómo luego se lo trituraba y fundía para hacer lingotes.

En el curso de sus averiguaciones visitó también las islas Shetland, de donde se dirigió hacia el noreste, en dirección a Tule, eL misterioso país que los antiguos llamaban “Ultima Tule”, y que era considerado la zona septentrional extrema del mundo. En esta isla, Piteas pudo observar fenómenos muy interesantes. En pleno invierno, el día duraba no más de tres horas. Y un poco más al norte, el mar estaba como sumergido en una densa niebla y aparecía como una masa blanquecina e inmóvil.

En cuanto a Tule, se la señala como la actual Noruega, cuna de las islas Shetland. El hecho de que Noruega forme parte del continente, mientras Tule era considerada una isla, no sería inconveniente para esa hipótesis, pues, por ejemplo, Escandinavia fue considerada isla aún mucho tiempo después de iniciada nuestra era. Según ciertos autores, Tule es Islandia.

Piteas bordeó luego la costa oriental de Bretaña, dirigiéndose hacia el sur. Pero a la altura de Dover se desvió hacia oriente, hacia los países del ámbar, o sea a los bañados por el Báltico. Bordeó las costas llenas de escollos de Europa septentrional hasta e] estuario del Elba, y tocó las islas Frisias. Se sabe que no pasó más allá del cabo Escagen, Pero, como quiera que sea, finalmente pudo establecer que el ámbar tenía origen vegetal, y que provenía de la resina de ciertas plantas coniferas.

No era, pues, como en los países del Mediterráneo se creía, y los comerciantes nórdicos dejaban astutamente creer, una espuma de las ondas marinas o el sudor del Sol. El ámbar, amarillo, blanco y gris, tiene distintos orígenes.

Partiendo de los países del ámbar, Piteas recorrió, en su viaje de regreso, la “gran ruta noroeste del ámbar”. Esta ruta pasaba por el emplazamiento de la actual Hamburgo y, a través de los valles del Rin y del Mosela, llegaba hasta el valle del Ródano. Las informaciones logradas por Piteas, sin duda, fueron fundamentales para los mercaderes griegos que competían con los fenicios.

De regreso en su patria, Piteas escribió un libro titulado “Del océano”. Desgraciadamente esta obra se perdió, y todo lo que se sabe con respecto a este esforzado geógrafo lo debemos a los historiadores griegos, como Estrabón, Hiparco y otros muy posteriores, que recogieron algunas noticias dispersas en el ambiente mercantil. La pérdida de esta obra retardó en siglos el conocimiento de las tierras nórdicas.

En efecto, las pocas noticias derivadas del libro y reproducidas por escritores corresponden en buena parte, con admirable exactitud, a situaciones y hechos reales, y nos permiten considerar al autor de la obra como uno de los insignes geógrafos y viajeros de la antigüedad.

Piteas no era ni un mercader ni un navegante, sino más bien un estudioso concienzudo. Había calculado la latitud de su ciudad (Marsella); había efectuado numerosas observaciones sobre el fenómeno de las mareas, y llegó a la conclusión —cosa sorprendente para la ciencia de entonces— de que son ocasionadas por la Luna. Un historiador, efectivamente, ha dejado escrito: “Piteas afirma que la alta marea es debida a la Luna creciente y la baja marea a la Luna menguante”.

Fuente Consultada: Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX

Grandes Exploradores de la Antigüedad

Grandes Viajes de la Historia Marítimos Exploraciones del Mundo

Grandes Viajes y Exploraciones de la Historia

MOTIVOS O CAUSAS DE LA EXPLORACIÓN MARÍTIMA: Si “Dios, gloria y oro” eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Aunque los historiadores discuten todavía el grado de esa centralización, la verdad es que todo el proceso fue una empresa estatal. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus energías a lo que había más allá de sus fronteras.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Para Francia, eso significaba la invasión de Italia; pero para Portugal, un estado sin medios para pugnar por el poder en Europa, significaba incursionar hacia fuera. La monarquía española del siglo XVI era lo suficientemente fuerte para perseguir el poder tanto dentro como fuera de Europa.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

Estos mapas demostraron ser muy útiles para los viajes en aguas europeas; pues tenían detalles de los contornos costeros, distancias entre puertos y lecturas con brújula. Sin embargo, debido a que estos portolani se trazaban a escala plana y no tomaban en cuenta la curvatura de la Tierra, su uso se limitaba a los viajes más largos a ultramar. Sólo cuando los marineros se aventuraron más allá de la costa de Europa comenzaron a acumular más información sobre la forma real de la Tierra. A fines del siglo XV, la cartografía se había desarrollado a tal grado que los europeos poseían mapas bastante precisos del mundo conocido.

Uno de los mapas del mundo más importantes que los europeos podían consultar al final del siglo XV era el de Ptolomeo, un astrónomo del siglo II d.C. El trabajo de Ptolomeo, la Geographia, ya era del conocimiento de los geógrafos árabes desde el siglo VIII, pero no fue sino hasta el siglo XV que se tradujo ese trabajo al latín. Las ediciones impresas de laGeographia, que contenía su mapa del mundo, estuvieron disponibles desde 1477 en adelante. El mapa de Ptolomeo (como se observa en la siguiente ilustración) mostraba un mundo esférico con tres continentes principales: Europa, Asia y África, y sólo dos mares. Además de mostrar los mares de tamaño considerablemente menor que los continentes, Ptolomeo también : subestimado por mucho la circunferencia de la Tierra, lo que : Colón y otros aventureros a creer que sería factible navegar el oeste de Europa para llegar a Asia.

Los europeos lograron construir barcos aptos para navegar en el océano e idearon nuevas técnicas de navegación. Los constructores de naves habían dominado el uso del timón axial (una importación china) y habían aprendido a combinar el uso de velas latinas con un aparejo cuadrado. Con estas innovaciones, podían construir naves con bastante movilidad para navegar en contra del viento y lo bastante grandes para montar pesados cañones que les permitieran participar en guerras navales y, además, cargar una cantidad importante de alimentos para largas distancias. Ya antes los marineros habían usado un cuadrante y su conocimiento de la posición de la estrella Polar para determinar su latitud. Abajo del Ecuador, sin embargo, esta técnica era inútil. Sólo con la ayuda de nuevos instrumentos de navegación, como la brújula y el astrolabio, pudieron explorar con confianza en alta mar.

El estímulo final que impulsó la exploración fue el creciente conocimiento del curso de los vientos en el océano Atlántico. Las primeras flotas europeas que navegaban hacia el sur, a lo largo de la costa de África Oriental, encontraron que los fuertes vientos que soplaban permanentemente desde el norte, a lo largo de la costa, obstaculizaban sus esfuerzos para retornar. Sin embargo, a finales del siglo XV, los marineros habían aprendido a virar en el mar donde podían interceptar los vientos del oeste, en las proximidades de las Azores, que los llevarían de regreso a la costa de Europa Occidental. Cristóbal Colón empleó esta técnica en sus viajes a América, y otros confiaron en sus nuevos conocimientos de los vientos para rodear el continente africano en busca de las “islas de las especias”.

LOS PRIMEROS, ESPAÑA Y PORTUGAL: A comienzos del siglo XV, Portugal, primero, y España, más tarde, iniciaron la carrera por la expansión de Europa a otras tierras.

Su primacía en el proceso de expansión europea se debió a un conjunto de ventajas con respecto al resto de Europa. España y Portugal están situados en la zona donde el Mediterráneo se encuentra con el Atlántico y poseen una costa oceánica ubicada en la zona de influencia de los vientos alisios, que soplan desde Europa hacia América y viceversa. Esta ventaja geográfica facilitó los viajes de exploración cuando los marineros se familiarizaron con el régimen de vientos del Atlántico norte. Ambos reinos poseían una larga tradición marinera, con poblaciones de pescadores que se aventuraban a la navegación atlántica de altura y que llegaron a las islas Azores, a Madeira y a las Canarias, entre los años 1320 y 1350.

La costa atlántica de ambos reinos era lugar de encuentros. En primer lugar, de rutas e intereses mercantiles. Desde fines del siglo XVIII, comerciantes italianos se establecieron en las ciudades del sur de Portugal y España e introdujeron sus nuevas técnicas mercantiles. También esa zona era cruce de tecnologías marinas: allí fue diseñada la carabela y fueron sus marineros quienes aplicaron las nuevas técnicas de navegación.

La situación política era también peculiar en estos dos reinos. La península ibérica había sido ocupada en el siglo VIII por los musulmanes, hasta que, en el siglo XIII, los reinos cristianos comenzaron su expulsión definitiva. Portugal fue el primero que logró la unidad territorial, a fines del siglo XIII. España finalizó la expulsión de los musulmanes en 1492, el año del viaje de Colón. Pocos años antes, en 1479, los dos reinos principales habían sido unificados mediante el matrimonio de sus reyes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La guerra constante contra los musulmanes creó en ambos reinos una idea de cruzada, de guerra santa contra el “infiel” musulmán. Este espíritu de cruzada fue uno de los móviles más importantes de la expansión hacia otras tierras. Así, los portugueses intentaban que su expansión hacia África fuera un duro golpe contra los musulmanes, que extendiera la fe cristiana y que posibilitara un avance hacia la liberación de la Tierra Santa, en el Cercano Oriente.

Los móviles económicos no eran menos importantes El oro que alimentaba el comercio con el Lejano Oriente era explotado en el centro de África, en el Sudán, y llegaba al Mediterráneo por medio de caravanas conducidas por comerciantes musulmanes. En el siglo XV, el comercio de bienes de lujo demandaba más cantidad de oro que antes; se había generado una suerte de “hambre de oro” en Europa occidental. Llegar directamente a las fuentes de la producción de oro, en África, era un sueño acariciado por muchos comerciantes europeos. Existía también interés por incorporar nuevas tierras para el cultivo del azúcar, pues este alimento comenzaba a ser muy demandado por las clases altas europeas.

Además, para cultivar el azúcar, se necesitaban esclavos, quienes tradicionalmente provenían del este de Europa y de Asia. Las especias, traídas de las islas del sudeste asiático, eran también muy demandadas en Europa por sus cualidades como conservantes de carnes y, en menor medida, como condimentos para las comidas servidas en la mesa de los ricos. Su tráfico estaba controlado por mercaderes musulmanes.

Portugal: a la India por África

Las primeras expediciones portuguesas se dirigieron al norte de África, bordeando luego la costa hacia el sur del continente. En 1431 doblaron el cabo Bojador y en 1487 el de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente, abriendo el camino para que en 1498 Vasco de Gama llegase finalmente hasta la India. En 1511, los portugueses llegaron también a las islas Molucas, conocidas como islas de las especias.

Los marinos portugueses, protegidos por sus reyes y por el príncipe Enrique el Navegante, fueron fundando factorías a lo largo del litoral africano, desde donde penetraban hacia el Interioren busca de oro y esclavos. También fundaron numerosas colonias en la costa sur de Asia, en el camino hacia China y la India. Los portugueses lograron controlar el comercio del algodón, las especias y la seda.

América y la primera vuelta al mundo
Los castellanos, con la expedición de Cristóbal Colón, pretendían llegar a Asia navegando hacia el oeste, partiendo de la idea de que la Tierra era redonda, Colón intentó que el rey de Portugal financiara su proyecto. Pero los portugueses ya estaban embarcados en la empresa africana y no le hicieron caso. Finalmente Colón marchó a Castilla, donde, tras varios intentos, obtuvo el apoyo económico de los Reyes Católicos.

Los cálculos de Colón no eran del todo correctos. Había partido en busca de la India, pero en su camino encontró, el 12 de octubre de 1492, un nuevo continente, América. Sin embargo, Colón estaba convencido de haber llegado a Asia.

En su primer viaje confundió Cuba con Japón. Más tarde, Juan Caboto y Américo Vespucio demostraron que se trataba de un continente nuevo.

En 1513, Núñez de Balboa descubrió el mar del Sur, bautizado posteriormente como océano Pacífico. A partir de este momento se buscó un paso que uniera los océanos Atlántico y Pacífico, lo que después se conocería como estrecho de Magallanes.

En 1519 partió de Sanlúcar de Barrameda una expedición dirigida por Magallanes. En 1520 encontraron el estrecho que lleva su nombre y, tres meses después, llegaron a las islas Filipinas, Tras la muerte de Magallanes tomó el mando Elcano, que regresó a Sanlúcar en 1522, consiguiendo así dar la primera vuelta al mundo, después de casi tres años de viaje.

En el siglo XVI el Atlántico se convirtió en un mar de navegación cada vez más intensa. América y las costas africanas fueron exploradas y conquistadas. Magallanes y Elcano habían realizado su primera vuelta al mundo. Francis Drake, pirata inglés al servicio de la reina Isabel, realizó la segunda entre 1577 y 1580 atacando, de paso, cuantas naves españolas encontró en su camino entre Chile y California.

Cristóbal Colón nació en Genova en 1451. Colón era hijo de un tejedor acomodado y desde los quince años empezó ya a navegar y a familiarizarse con el mar. En 1476 Colón se estableció en Lisboa, donde trabajaba en la elaboración de mapas marinos. Colón, convencido de que la Tierra era redonda, creía que podría llegar a Asia por el oeste, atravesando el océano Atlántico. Pero sus cálculos estaban equivocados, porque imaginaba la Tierra más pequeña de lo que es y, por lo tanto, más corta la anchura del mar que había de atravesar entre Europa y Asia. Por eso, sus planes no convencieron al re de Portugal ni a sus consejeros. Colón se dirigió entonces a Castilla, donde al principio sus ideas también se consideraron fantasiosas. Los Reyes Católicos, que estaban muy ocupados en la conquista de Granada no le prestaron atención. Finalmente, tras la toma de Granada en 1492, Colón obtuvo el apoyo de los reyes para emprender su viaje.

La Vuelta Al Mundo de Magallanes Cristóbal Colon Vasco Da Gama Marco Polo Enrique de Portugal

Ahora, en el siglo XVII la atención de los hombres deseosos de conocer mejor el mundo que habitaban se sintió atraído por los mares del Sur.

En 1605 el holandés William Jansz recorrió la costa meridional de Nueva Guinea hasta el estrecho de Torres, que había sido descubierto por un español de este nombre. Nueva Guinea es una de las mayores islas del mundo y fue descubierta en 1527 por el español Álvaro de Saavedra. Otros holandeses realizaron exploraciones por la costa occidental de Australia y las islas de la Melanesia. Australia no fue rodeada totalmente hasta 1798, hazaña llevada a cabo por el inglés Matthew Flinders a bordo de una pequeña embarcación llamada Tom Thumb.

Al Sur de la citada isla-continente existe la de Tasmania, que fue descubierta en 1642 por el holandés Abel Tasman, quien también descubrió y exploró las dos islas que constituyen Nueva Zelanda.

Los viajes que en el siglo XVII fueron especialmente de exploración y conquista, se convirtieron en el XVIII en expediciones científicas cuidadosamente preparadas. Ya no zarpaban con rumbo más o menos fijo, hombres audaces y geniales al frente de un grupo de marineros osados y a bordo de un buque aislado, sino que las Sociedades científicas preparaban con tiempo, dinero y toda clase de medios los viajes, que duraban a veces años enteros.

Las expediciones estaban formadas por hombres de mar que capitaneaban y pilotaban las naves, pero el elemento más interesante era el grupo de hombres de ciencia que les acompañaban: geólogos, físicos, astrónomos, botánicos, etc. Y, naturalmente, un grupo de hombres armados para defender el derecho de posesión de los territorios descubiertos, o para proteger el trabajo de investigación. Ya no se trataba de luchar y conquistar, sino de conocer, catalogar, investigar en forma sistemática.

Estas ideas respondían al espíritu científico de la época. Un ejemplo de estas expediciones fue la organizada por franceses y españoles destinada a medir un arco de meridiano terrestre. Se llevó a cabo en el año 1760 en territorio peruano de los Andes. Al frente del grupo español se encontraban los tenientes de navío Antonio de Ulloa y Jorge Juan; con los franceses, el célebre La Condamine.

BOUGAINVILLE, JAMES COOK Y LA PEROUSE. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811) zarpó de Brest en 1766 al frente de los navíos Boudense y L’Etoile. Después de doblar el estrecho de Magallanes enfiló el Pacífico del Sur y llegó a las islas de Samoa, que denominó de los Navegantes. Luego pasó a Nuevas Hébridas y diversas islas del Mar del Coral para arribar, finalmente, a Nueva Guinea.

Desde allí fue a la isla de San Mauricio, dobló el cabo de Buena Esperanza y tocó en la isla de la Ascensión. Llegó de regreso a Saint Malo (Francia) en 1769. El diario de la expedición y los relatos posteriores de estos navegantes describieron un mundo paradisíaco en las islas del Sur donde la vida se deslizaba sin trabajo ni esfuerzo alguno. James Cook (1728-1779) era un excelente marino inglés que de grumete en un buque carbonero llegó a capitán de una pequeña flota destinada a •investigaciones geográficas y científicas. Sus tres viajes tuvieron una finalidad siempre concreta.

El primer viaje, destinado a observar el paso de Venus frente al Sol que había de tener lugar el 3 de junio de 1769, lo realizó por cuenta de la Real Sociedad de Londres, que costeó los gastos de la expedición. Zarpó a bordo del navíoEndeavour, y después de doblar el Cabo de Hornos puso rumbo a Tahití, donde se realizaron las observaciones astronómicas previstas. Después descubrió parte del archipiélago de la Sociedad y contorneó Nueva Zelanda, donde realizó numerosos estudios. Los planos y mapas que levantó en las dos islas, así como sus informes, impulsaron a los ingleses a emigrar a Nueva Zelanda al saber que el clima de estas islas era muy parecido al de Inglaterra.

En Australia oriental se puso en contacto con los indígenas australianos, hasta entonces desconocidos, y por primera vez fue descubierto el canguro, que admiró extraordinariamente a los expedicionarios, aunque también les asombró el arte de lanzar el «boomerang», en el cual eran muy hábiles los nativos. En 1771 había regresado a Inglaterra.

El segundo viaje, emprendido en 1772, tenía una finalidad atrevida: cerciorarse de si el Polo Sur era un mar o bien existía un continente austral. Emprendió el viaje a bordo de los barcos Resolution y Adventure. Los tres veranos que pasó en los mares del Sur los empleó en realizar una exploración metódica: la zona situada entre El Cabo y Nueva Zelanda, en el primero; de Nueva Zelanda a la isla de Galápagos en el segundo, y la zona situada al Sur de las islas Malvinas hasta los primeros hielos australes, en el tercero.

En estas expediciones descubrió las islas Sandwich, Oreadas y Georgia, a todas las cuales denominó del Sur para diferenciarlas de sus homónimas. Durante las invernadas, en las que el límite de los hielos se extendía demasiado, se dedicó a estudiar la vida y costumbres de las islas Tahití, Sociedad, Pascua, etc.

El cuarto viaje tenía por objeto llegar al Pacífico después de doblar el Cabo de Hornos, remontarlo y tentar la travesía desde Alaska al Atlántico forzando la barrera de hielos polares (paso del Noroeste en sentido contrario al intentado por otros exploradores europeos). Zarpó de Inglaterra en 1776.

Al remontar el Océano Pacífico descubrió las islas Tubuai y las Hawai, que él denominó Sandwich en honor del conde John Muntagu Sandwich, primer lord del Almirantazgo.

Después de explorar las costas de Alaska regresó a Hawai para invernar y el 14 de febrero de 1778, durante una refriega habida con los indígenas, Cook fue asesinado por éstos. Se hizo cargo de la expedición su lugarteniente, Clarke, el cual atravesó más tarde el estrecho de Bering y llegó hasta más allá de los 69° de latitud Norte, pero los hielos le obligaron a retroceder y por la ruta de los océanos índico y Atlántico los navegantes volvieron a Inglaterra en 1780.

El día primero de agosto de 1785 las fragatas Astrolabe y Boussolé zarparon de Brest rumbo a los mares del Sur. Habían sido equipadas y dispuestas por orden del rey de Francia, Luis XVI, y estaban al mando del conde Jean Francois Gallup de La Perouse (1741-1788). Una vez en aguas del Pacífico, y tras realizar una visita de cortesía al gobernador de La Concepción, en Chile, tocaron en la isla de Pascua, donde les maravillaron las colosales esculturas que encontraron en ella; luego siguieron rumbo hacia las Filipinas, y se dirigieron hacia los mares del Japón.

Al arribar a la península de Kamchatka tuvieron la idea de mandar un correo a través de Siberia para que llegaran a Francia los dibujos de las estatuas de la isla de Pascua y algunos mapas que habían levantado. Cuando se dirigieron de nuevo hacia el Sur los buques naufragaron y perecieron todos sus tripulantes. Nunca se ha sabido con certeza cuál fue el motivo del siniestro ni el punto exacto donde éste tuvo lugar.

En menos de cuatrocientos años el horizonte se había ensanchado considerablemente. La cuenca del Mediterráneo, que era el centro del mundo conocido durante los siglos medios, fue desplazada por el interés que suscitó el Atlántico y, posteriormente, el Pacífico. Con los grandes viajes del siglo XVIII las rutas de los mares libres de hielos habían sido suficientemente conocidas. Quedaba, para los siglos XIX y XX, la conquista de los Polos y las exploraciones del interior de los grandes continentes, trabajo del que iban a encargarse científicos y hombres valerosos, dotados de medios, organización y preparación adecuados.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508 Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509 Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516 Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518 Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520 Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521 Hernán Cortés conquista México.
1521-1522 Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539 Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526 García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539 Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530 Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538 Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539 Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580 Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543 Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541 Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554 Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543 Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558 Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

Descubrimiento de Brasil Por Cabral Exploraciones Conquista de España

OTROS DESCUBRIMIENTOS Y EXPLORACIONES
La carrera hacia el sur

En el mismo año en que se iniciaba el siglo XVI, Álvarez Cabral (imagen) , navegante enviado a la India por el rey portugués Manuel el Afortunado, se desvió de la ruta africana—según se cree, intencionadamente— y llegó a Brasil, donde fundó una colonia que, con el tiempo, sería la base de la expansión portuguesa en aquel inmenso territorio.

Antes de la llegada de los portugueses el actual Brasil estaba habitado por cerca de tres millones de indígenas que conformaban diversos grupos tribales. No constituían un conjunto cohesionado o definido, mucho menos centralizado, como sucedía en otras regiones de América

El explorador portugués nacido en Belmente, Pedro Álvarez de Cabral, fue el primer europeo en pisar tierras brasileñas en 1500. Al mando de 13 navíos y 1.500 hombres, descubrió unas playas sobre el océano Atlántico, a las que llamó Tierras de Vera Cruz tras tomar posesión de ellas en nombre de Manuel I. Luego, siguió su trayecto hacia Calicut. Brasil tuvo al comienzo un interés maderero y de enlace comercial, hasta que el descubrimiento de Álvarez fue finalmente retomado en 1515.

La colonización de Brasil
Brasil fue tomado en posesión para el rey de Portugal a partir de la expedición de Pedro Álvarez de Cabral, en 1500. Durante los dos años siguientes, otros navegantes, como Goncalo Coelho, Fernando de Noronha y Américo Vespucio, exploraron las extensas costas brasileñas, determinando claramente que éstas se encontraban dentro de la jurisdicción del rey de Portugal, de acuerdo con el tratado de Tordesillas.

La verdadera colonización de Brasil tuvo que esperar hasta la década de 1530, en que se establecieron varias factorías a lo largo de la costa. La primera fue la de Sao Vicente, fundada por una expedición al mando de Martín Alfonso de Sousa. Aunque esta tierra fue originalmente llamada Veracruz, pronto adoptó el nombre actual, debido a que el llamado palo de Brasil producía un apreciado tinte vegetal, que constituyó durante la primera mitad del siglo XVI el más importante producto exportado de estas tierras. Hacia 1532, los colonos portugueses, principalmente “bandeirantes” (aventureros paulistas) y jesuitas, avanzaron a lo largo del valle del río San Francisco.

En 1534, la región fue dividida en doce capitanías hereditarias, entregadas a nobles portugueses. Sin embargo, este sistema fracasó, pues cuatro capitanías no fueron colonizadas y otras cuatro fueron destruidas por ataques indígenas, resultando solamente rentables Pernambuco y Sao Vicente.

Ante esta situación, el rey Juan III envió a Tomás de Souza como primer gobernador general del Brasil, con instrucciones de centralizar la autoridad y salvar las capitanías restantes. Souza se estableció en la recién fundada ciudad de Salvador de Bahía, convertida desde entonces en capital de Brasil, hasta 1763. El dominio portugués de Brasil se vio temporalmente amenazado en 1555 por la llegada de colonos franceses a la región de Río de Janeiro, quienes fueron repelidos por las tropas portuguesas.

Para evitar una nueva penetración, se fundó la ciudad de Sao Sebastiáo do Río de Janeiro. Posteriormente, en 1580, cuando Felipe II tomó posesión de la corona portuguesa, Brasil quedó bajo su dominio, por lo que contó con ayuda española para repeler las constantes incursiones de franceses y holandeses.

Estos ataques culminaron con una gran invasión holandesa a inicios del siglo XVII. La precaria economía de la colonia portuguesa encontró un necesario impulso en la caña de azúcar, producto que se adaptaba bien al clima local y era muy requerido en el mercado internacional. La creciente demanda de mano de obra hizo que los bandeirantes organizaran numerosas expediciones hacia el interior del país, a fin de capturar indígenas y venderlos como esclavos en las /ofendas.

En su avance hacia el oeste, los bandeirantes se toparon con las misiones que los jesuitas habían establecido en toda la región del Chaco y la Mesopotamia. La Compañía de Jesús no dudó en armar a los indios para su autodefensa, instruyéndolos en el uso de armas de fuego y táctica militar. Posteriormente, la mano de obra indígena fue progresivamente reemplazada por esclavos africanos, tal y como sucediera en el Caribe. Los primeros esclavos negros llegaron a la región en la década de 1530, y modificaron la demografía de aquellas tierras.

POBLACIÓN POSTERIOR DE BRASIL: La población del vasto territorio brasileño estaba concentrada en algunos núcleos cercanos a la costa -la excepción era Minas Cerais, a causa de su riqueza minera-. A pesar de que la mayor parte de la población vivía en las áreas rurales, Brasil contaba con algunas ciudades de un tamaño importante para la época, como Salvador, 39.000 habitantes en 1780, y Río de Janeiro, 38.000 habitantes en ese mismo año. La producción de las plantaciones brasileñas -y la extracción de oro y diamantes- se realizaba con mano de obra esclava.

En la segunda mitad del siglo XVIII habían llegado a Brasil cerca de 900.000 esclavos, traídos desde Angola y Guinea en los barcos de esclavos o tumbeiros -literalmente, “coches de muertos”-. A fines del período colonial, los esclavos negros constituían más de un 35% de la población de Brasil. El porcentaje restante se distribuía en partes semejantes entre la minoría blanca y los mulatos y negros libres.

EN BUSCA DE UN PASO: En 1514, el rey Fernando de Aragón firmaba unas Capitulaciones con Juan Díaz de Solís, natural de Lebrija y piloto mayor de la Casa de Contratación de las Indias, a fin de buscar un paso que condujera al mar del Sur, que acabara de descubrir a la sazón Núñez de Balboa.

La expedición, compuesta de tres carabelas, salió de Sanlúcar de Barrameda a primeros de octubre de 1515 y, después de avistar la costa brasileña por el cabo de San Roque, siguió rumbo al sur y llegó a unas aguas que, por ser espaciosas y no saladas, llamaron mar Dulce o río de Solís (actual río de la Plata).

Se internaron hacia adentro, encontrando a los guaraníes quienes les tendieron una emboscada. Unos veinte años más tarde (1534), el emperador Carlos V concedió al adelantado Pedro de Mendoza la conquista y población del río de la Plata.

En 1536, dicho adelantado fundaba la villa o poblado de Santa María del Buen Aire—llamada también Nuestra Señora de Buenos Aires— y enviaba a uno de sus hombres, Juan de Ayolas, al río Paraná en busca de provisiones y de comunicación por tierra con las regiones del Perú.

Mendoza y sus hombres, contrariados por las dificultades que ofrecía la colonización en el río de la Plata, en territorios a la sazón tan inhóspitos, decidieron abandonarlos y regresar a España. La fundación definitiva de Buenos Aires se llevaría a cabo bastantes años más tarde, en junio de 1580, por Juan de Garay.

Llegada a Norteamérica

En 1513 zarpaba de la isla de Puerto Rico una expedición naval mandada por su gobernador, Ponce de León, que tocó en algunas islas del archipiélago de las Bahamas y llegó a una tierra cubierta de exuberante vegetación; por ello, y por ser festividad de Pascua, fue designada con el nombre de Florida. Ponce de León no iba en busca de oro y riquezas, sino de una fabulosa y legendaria “fuente de la eterna juventud”, cuyas aguas, decían, tenían la virtud de impedir o retrasar indefinidamente la ancianidad, y que, naturalmente, no halló por parte alguna.

La actitud hostil de los indígenas floridianos se hizo aún más ostensible en una segunda expedición realizada en 1521, en la que Ponce quedó gravemente herido; regresaron entonces los expedicionarios a Cuba y allí murió su jefe. Pánfilo de Narváez, el mismo que intentó apresar a Hernán Cortés en Méjico y que fue derrotado por él, decidió emprender una expedición al litoral del golfo de Méjico.

Partió de Sanlúcar en 1526, con cinco naves y trescientos hombres; muchos de éstos se quedaron en la isla de Santo Domingo, pero Narváez pudo reorganizar su equipo y llegar a la bahía de Tampa, situada al oeste de la península de Florida y ya en el golfo mejicano. Rechazado por los indios timucuanos, tuvo que reembarcar y seguir costeando, pero los temporales hicieron naufragar sus embarcaciones y Pánfilo de Narváez pereció miserablemente.

Uno de sus compañeros, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (imagen) , logró arribar, después de penosa travesía, a una isla de la costa de Texas, donde el hambre hizo sucumbir a la mayoría de sus compañeros, que llegaron a devorarse unos a otros. Cabeza de Vaca pasó después a tierra continental y permaneció durante muchos años. Al fin después de años de travesía, por los valles de Sonora y Culiacán, pudo llegar a la capital mejicana, de donde regresó a España.

Los relatos de Cabeza de Vaca estimularon nuevas expediciones a la América del Norte. Fray Marcos de Nija llegó a Arizona y Vázquez Coronado a Kansas. Por su parte, Hernando de Soto recorrió Florida, Georgia, Alabama y Carolina septentrional y meridional.

Cabeza de Vaca, uno de los hombres que más territorios recorriera —a pie casi siempre— de todas las épocas de la Historia, descubridor de la cuenca del río Iguazú —en la confluencia de las actuales fronteras del Paraguay, Brasil y Argentina— y el primero que atravesó de parte a parte la América septentrional, desde el Atlántico al Pacífico, fue al fin conducido a España, en donde sufrió pena de destierro. Irala fue nombrado definitivamente gobernador de los territorios del río de la Plata en 1555, por Carlos V.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg

Historia de la Exploraciones Expediciones de Amundsen,Peary,Beebe

GRANDES EXPLORADORES DE LA HISTORIA

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GRANDES EXPLORACIONES DEL SIGLO XX
Hillary Escala el Monte Everest
Peary Conquista el Polo Norte
Beebe Se Sumerge En El Océano Atlántico
Roald Admunsen Llega al Polo Sur

DESTACADAS EXPLORACIONES DE LA HISTORIA

ABRIÉNDOSE PASOS ENTRE LOS OCÉANOS
En cierto sentido, no es incorrecto decir que la proyección de Mercator se hizo demasiado popular. Muchos de nosotros, aun hoy, tenemos nuestro primer contacto con la geografía al observar un mapa de Mercator. Cuelga de una pared en el aula, y algunos de los conocimientos que reporta nos acompañan a lo largo de nuestra vida.

Cerca de los polos, el sistema de Mercator exagera notablemente las distancias. Así, por ejemplo, muchos de nosotros no podemos superar la impresión de que la costa norte de Asia es casi el doble de larga de E. a O., que la costa sur, cuando en realidad la costa norte es más corta. De la misma manera, tenernos una idea exagerada sobre las distancias que separan las tierras noroccidentales de Europa de las costas nororientales de América. En realidad, Islandia está sólo a unos 1.300 km. de Noruega; Groenlandia, a menos de 1.100 km. de Islandia; y la parte más aproximada de América, sólo a unos 1.200 km. de Groenlandia.

Fue justamente a través de este camino —Noruega a Islandia, Islandia a Groenlandia, y de ésta a América—, que los primeros marinos europeos entraron en contacto con el Nuevo Mundo, casi 500 años antes del histórico viaje de Colón. Los vikingos de Noruega comenzaron a colonizar primero a Islandia, hacia la segunda mitad del siglo IX. Hay historias, en las que podemos creer fácilmente, que relatan viajes realizados por los vikingos: yendo hacia el norte, divisaron las costas de Groenlandia. Sabemos que, en el año 982, Eric el Rojo partió de Islandia y estableció una pequeña colonia europea en Groenlandia. Poco tiempo después, su hijo Leif hizo otro gran viaje hacia el oeste, y alcanzó el continente americano.

Durante los 300 años posteriores, muchas otras expediciones de vikingos siguieron la misma ruta; pero lo cierto es que ninguno de los que en
ellas tomaron parte se dio cuenta de que habían hallado una nueva masa continental que se extendía desde el Ártico hasta las más altas latitudes del hemisferio sur.

Por largos años, el resto de Europa occidental ignoró las grandes proezas de los vikingos. En realidad, se los consideró por muchos siglos como invasores y piratas semibárbaros. Sólo en los últimos tiempos, los historiadores han comenzado a considerarlos como navegantes diestros y temerarios.

Pero esto no quita a Cristóbal Colón y a los valientes marinos que lo siguieron, el mérito de haber atravesado el Atlántico, el more tene-brarum de los romanos, por el norte, por el centro y por el sur. Amplias extensiones sin ningún palmo de tierra para avizorar, salvo unas pocas islas esparcidas entre grandes distancias; y tampoco puede olvidarse la hazaña de hombres como Magallanes, primero en cruzar el ancho océano Pacífico, ni la de Vasco de Gama, el primero que cruzó el océano Indico desde el sur de África hasta la India.

En la parte inferior de la lámina, a la izquierda, aparece una de las carabelas de Colón, la Santa María, barco pequeño y lento, en el cual mucha gente de hoy apenas se atrevería a cruzar el angosto canal de Panamá.

Las zonas marcadas con color celeste en el mapa adjunto, muestran las grandes extensiones oceánicas que los marinos europeos habían llegado a conocer a mediados del siglo XVI.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA:
De todas las vastas extensiones que se fueron descubriendo desde la época de Colón, ninguna motivó tanto interés como América. Cuando Colón concibió por primera vez la idea de navegar siempre hacia el oeste, dando la vuelta al mundo para llegar a las Islas de las Especias, en Oriente, tuvo que superar muchos prejuicios y severas objeciones.

Hemos visto que, durante aquella época, mucha gente sostenía ideas más primitivas sobre la forma de la Tierra que las sustentadas por fenicios y griegos antiguos. Creían que nuestro planeta era chato y que Colón corría un grave riesgo de volcar sus barcos si se aventuraba muy lejos, pues llegaría al borde mismo de la Tierra. Otros, aunque convencidos ya de la redondez de la misma, dudaban de la posibilidad del viaje que Colón proponía. ¿Qué seguridad había para que una flota en el mar abierto pudiera encontrar suficiente agua fresca para sus necesidades? Aun si llegaban a las Islas de las Especias, ¿estarían los tripulantes en condiciones apropiadas para hacer el tremendo viaje de vuelta con la preciosa carga?

Hoy es fácil sonreír ante estas dudas; pero entonces eran muy reales. Lo notable no es que Colón haya encontrado tantos inconvenientes, sino que pudiera convencer a Fernando e Isabel, reyes de España, para que respaldaran la empresa. El mismo Colón no poseía mayor información acerca del océano que se proponía cruzar. Estaba seguro de que la Tierra era redonda; pero tomaba por exacta la estimación de Ptolomeo sobre la medida de su circunferencia, demasiado pequeña.

Fue probablemente por esta razón que, cuando Colón divisó tierra después de la travesía del Atlántico, estaba seguro de que había ido lo suficientemente lejos como para haber alcanzado las costas de Asia. La extraordinaria aventura fue coronada el 12 de octubre de 1492 con el descubrimiento de la isla Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas. Colón la bautizó con el nombre de San Salvador. También descubrió en este primer viaje las islas de Cuba (Juana), Haití (La Española) y otras.

En un segundo viaje, con una flota de 17 navios, descubrió —de 1493 a 1496—, las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. En una tercera travesía, con seis navios, llegó a la desembocadura del río Orinoco; posteriormente realizó un cuarto y último viaje.

Hasta su muerte, y a pesar de haber hecho tantos viajes a través del Atlántico, no pudo convencerse de que había descubierto un nuevo continente. La certidumbre de que se trataba de un descubrimiento pertenece verosímilmente a Américo Vespucio, quien viajó en 1501 a lo largo de las costas septentrionales de América del Sur. Vespucio rechazó la idea de que esas costas formaran parte del continente asiático y exclamó: “Colón estaba equivocado, éste es un Nuevo Mundo”.

Así adquirió gran celebridad por sus viajes, que relató en cartas y escritos, eclipsando con su fama al verdadero descubridor del continente. El alemán Waldseemüller publicó algunos de esos escritos en una Cosmografía y acotó que las nuevas tierras descubiertas por Américo (sic), bien podían llamarse “tierras de Américo o América”, incurriendo en un error injusto.

Algunos artistas de la época de Vespucio trataron de representar todo el encanto y el misterio de los viajes a «través del Atlántico, tal como se muestra en la lámina superior. A la izquierda de la misma se aprecia un testimonio en piedra dejado por los vikingos, que conocieron las costas de América mucho antes de que Colón realizara su viaje. La lámina de abajo muestra la impresión de un artista moderno sobre la realidad de aquellos viajes oceánicos.

En 1520, Magallanes, el gran marino portugués, navegó hacia el extremo sur de América y encontró un paso que comunicaba con el océano Pacífico, entre el continente y la isla de Tierra del Fuego: era el estrecho que hoy lleva su nombre. Con este nuevo acontecimiento pudo ser posible la ubicación de América en el mapa.

Al mundo de Ptolomeo, que constaba solamente de Europa, Asia y África, se le agregaba ahora un nuevo continente.

DESCUBRIMIENTO DEL OCÉANO PACÍFICO

BALBOA. Al audaz extremeño Vasco Núñez de Balboa (1475-1517) se debe el descubrimiento del Océano BALBOAPacífico, que él bautizó con el nombre de Mar del Sur. Había nacido en Jerez de los Caballeros, de familia hidalga, pero muy pobre. En su juventud sirvió como criado en la casa de D. Pedro Portocarrero, señor de Moguer.

Al emprender Rodrigo de Bastidas su expedición comercial a Tierra Firme, se alistó entre los que siguieron al ilustre comerciante e intervino en numerosas exploraciones. Por su valor, robustez, gentileza y arrogante porte, era admirado por españoles e indígenas.

Al frente de una expedición compuesta de 190 hombres, partió de Santa María de la Antigua para hallar «la otra mar», de la que un indio amigo le había hablado. Remontó el río San Juan (Nicaragua), sufriendo las molestias de los vampiros («murciélagos grandes como tórtolas que allí había y que mordían cruelmente en cuanto se dormían».)

Regresaron de nuevo al punto de partida, y el día 1 de septiembre de 1513 salían de Darién para realizar la travesía del istmo. En lucha incesante con los naturales del país, tuvieron que salvar de continuo montes y ciénagas, escalando las alturas de la cordillera de los Andes. Por fin, los españoles de Balboa «llegaron a las cumbres de las más altas sierras de donde la mar se parecía».

Iniciaron el descenso y llegaron a las playas del Océano Pacífico el día 25 de septiembre de 1513. Balboa, vestido con su armadura, y con todo el ceremonial del caso, penetró en sus aguas, tomando posesión de todo el litoral «de Norte a Sur» en nombre de Castilla. Después se envió a la metrópoli una relación del descubrimiento, pues «el almirante don Cristóbal Colón, no había encontrado el Asia, sino que había descubierto un Nuevo Mundo».

PRIMERA VUELTA AL MUNDO. Conocido este hecho, se imponía el descubrimiento de un paso marítimo MAGALLANESpara llegar a Asia. Las exploraciones para descubrir «el paso del Norte» se iniciaron en tiempos de Colón; los hermanos Gaspar y Miguel Corterreal llegaron hasta la península del Labrador (tierra laborada). El paso del Sur tenía más partidarios debido al hecho de que las costas del Brasil retroceden hacia el Suroeste. Fueron recorridas por Pinzón y Solís.

Más tarde, Fernando de Magallanes (1480-1521), que conocía las Indias Orientales, ofreció al emperador Carlos I de España llegar a las Molucas siguiendo la ruta de Solís. El día 5 de agosto de 1519 salieron de Sevilla 5 buques y 239 hombres.

Llegados al puerto de San Julián (Patagonia) continuaron viaje hacia el Sur y prosiguieron la exploración de la costa, entrando y saliendo por los laberintos y canales.

Por fin penetraron en uno cuyas dos orillas estaban formadas por espantosos precipicios. Sortearon los escollos y capearon las fuertes marejadas producidas por el choque de los dos océanos, hasta que consiguieron salir a la otra parte del canal, frente al que se abría un espléndido océano al que encontraron en completa calma, por lo que fue bautizado con el nombre de Océano Pacífico.

La travesía del paso del Sur, que ha recibido el nombre de estrecho de Magallanes, había durado treinta y ocho días. Continuando su navegación hacia el Noroeste, llegaron a las Marianas e Islas Filipinas y allí, en una refriega con los indígenas, Magallanes cayó mortalmente herido.EL CANO

Juan Sebastián Elcano (1486-1526), marino natural de Guipúzcoa, con el Victoria, único buque que quedaba hábil para la navegación, prosiguió el viaje cruzando mares desconocidos y atravesó en magnífico derrotero todo el Océano índico, con la certeza de que navegaba en dirección a la patria. Bordeó África del Sur por el cabo de Buena Esperanza y llegó, por fin, a España. Desembarcó en Sevilla el día 8 de septiembre de 1522, a los tres años de abandonar las costas españolas.

Los dieciocho hombres que regresaron, tras recorrer 14.000 leguas de mar, habían comprobado prácticamente la teoría colombina de la esfericidad de nuestro Globo.

William Clark (1770-1838) y Meriwether Lewis (1774-1809). Más conocidos como Lewis y Clark, estos camaradas cruzaron Norteamérica buscando lo que muchos marinos no habían logrado encontrar: una ruta marítima septentrional entre los dos océanos. Lewis y Clark, respaldados por el gobierno de Estados Unidos, deseaban hallar un camino definido por los ríos, con una porción terrestre practicable en la divisoria continental.

Nadie se imaginaba cuan elevadas, empinadas y extensas eran las montañas Rocosas. La idea que tenían los norteamericanos de entonces sobre las montañas estaba basada en los Apalaches. Se suponía que la expedición de Lewis y Clark debía llegar a las cabeceras del río Missouri, y transportar las canoas y los suministros por tierra hasta las cabeceras de otro río que fluyera hacia el oeste, que los llevaría hasta el Pacífico. En caso de ser practicable, esta ruta hubiera significado una bendición para los comerciantes estadounidenses, que deseaban establecer un puesto de comercio sobre la costa occidental, a pesar de que Estados Unidos no reclamaba en ese tiempo ningún territorio sobre el Pacífico.

El presidente Thomas Jefferson escogió en 1804 a Lewis, su secretario privado, para dirigir la expedición. Lewis contrató a Clark, y juntos dirigieron el grupo que remontó el río Missouri en canoa, a caballo y a pie, hasta penetrar en las montañas Rocosas, donde el cruce montañoso hacia el río Columbia les pareció demasiado largo y difícil para propósitos comerciales.

Viajaron por el Columbia aguas abajo hasta el Pacífico, pasaron el invierno en Oregón y luego regresaron. Sus observaciones sobre las tierras, la gente, las plantas y la vida salvaje eran de incalculable valor, aunque Lewis nunca publicó sus diarios de viaje.

Lewis fue elegido en 1807 gobernador del territorio de Louisiana. Singularmente perturbado, se suicidó mientras viajaba por Tennesse. Clark ocupó numerosos cargos gubernamentales y negoció varios tratados con las tribus indígenas.Uno de los últimos grandes aventureros, el explorador noruego

Roald Amundsen consiguió vencer a los hielos de la Antártida, conquistando por primera vez el polo sur. Sin embargo, su espíritu valeroso y la fidelidad hacia su amigo y compañero Umberto Nobile lo hicieron encontrar la muerte en las aguas heladas del Ártico.

Roald Amundsen, nacido en Borge el 16 de julio de 1872, hijo de un armador, abandonó los estudios de medicina a los 21 años para embarcarse por primera vez. En 1897 formó parte de la expedición belga al círculo polar antartico, y entre 1903 y 1906, con una embarcación de su propiedad, la «Gjóa», y una tripulación de seis hombres, atravesó los mares helados del norte del continente americano desde la bahía de Baffin hasta el estrecho de Bering. Durante los dos años que duró esta aventura, Amundsen realizó estudios acerca del desplazamiento del polo magnético.

En 1909 se propuso conquistar el polo norte, pero, al adelantársele Robert Peary, dirigió su expedición a la Antártida. Partiendo de un campamento base situado en el borde de la tierra de Eduardo VII, alcanzó el polo sur, junto con cuatro compañeros, el 14 de diciembre de 1911, sólo 34 días antes de que lo consiguiera la expedición de Robert Falcon Scott.

Posteriormente, Amundsen prosiguió sus exploraciones aventureras y, tras varios intentos fallidos, el 11 de mayo de 1926 sobrevoló el polo norte desde Spitsbergen —posterior Svalbard—, al norte de Noruega, hasta Alas-ka, a bordo de un dirigible, el «Norge», junto con el explorador estadounidense Lincoln Ellsworth y el ingeniero aeronáutico italiano Umberto Nobile. Dos años después, hacia el 18 de junio de 1928, al acudir en auxilio de Nobile, el avión en que viajaba, el «Latham», desapareció en el océano Glacial Ártico. (fuente consultada: Enciclopedia HISPÁNICA Entrada Amundsen Roald)

Causas de la Exploracion Europea en el siglo XV Viajes Maritimos

Causas de la Exploración Europea En El Siglo XV

A partir del siglo XV, el reducido espacio en que se había desarrollado la vida  de  la Europa medieval fue sucesivamente ampliado por expediciones sistemáticas que descubrían nuevas tierras o abrían nuevas rutas. En poco más de dos siglos, civilizaciones hasta entonces desconocidas, y otras con las que solamente se habían establecido contactos a través de comerciantes y caravaneros, quedaron sólidamente unidas a Europa por mar.

La demanda de objetos de lujo -seda, marfil, joyas- y de costosas especias, así como de metales preciosos necesarios para la creciente actividad mercantil, se acentuó con la recuperación económica de mediados del siglo XV. Pero estos productos llegaban de Oriente a Europa a través de multitud de intermediarios que los encarecían, sin contar con que el flujo se vio bloqueado por el dominio turco en el Mediterráneo oriental a partir de la toma de Constantinopla (1453).

Fue la necesidad de buscar nuevas rutas para conseguirlos, junto a los avances en navegación y en la elaboración de los mapas, los que se combinaron para hacer posible la sucesión imparable de descubrimientos y conquistas.Portugal y España lideraron esta búsqueda, cuyos éxitos más notorios fueron conseguidos por Vasco de Gama, al alcanzar la India a través del mar, y por Cristóbal Colón, en pos del mismo objetivo, al encontrar por error un continente desconocido en Europa. Las ansias de riqueza de reyes, mercaderes y aventureros, más los deseos evangelizadores de la Iglesia, inauguraron un nuevo escenario mundial en el que Europa colonizaría vastas zonas del mundo.

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN EUROPEA: En la Edad Media el mundo era como un gran grupo  de pequeños territorios cerrados en ellos mismos y que se ignoraban entre sí. Cada civilización estaba separada de las demás por grandes zonas deshabitadas o poco pobladas. Europa lo ignoraba casi todo de África más allá  del Sahara, de China y de la India, y ni siquiera sabía de la existencia de América.

En el siglo X los vikingos habían recorrido e! Atlántico Norte y, tras descubrir Groenlandia, llegaron a las costas más septentrionales del continente americano, a las que llamaron Vinlandia, Pero estas expediciones no tuvieron continuidad y fueron olvidadas.

Posteriormente, las Cruzadas y los viajes de los grandes mercaderes, como Marco Polo, permitieron contactar primero con el mundo islámico y luego, a través de este, con el Lejano Oriente y el África Negra. En la época medieval, el comercio de Europa con el Lejano Oriente había alcanzado un cierto desarrollo. A través de la Ruta de la Seda se traían de Asia artículos de lujo, como las especias, los perfumes, las sedas, las piedras preciosas y el marfil.

Las rutas eran largas e inseguras, pero las conquistas de los cruzados en tierras de Oriente Medio aseguraban el tráfico comercial, Sin embargo, la situación se agravó a partir de 1453, cuando los turcos otomanos conquistaron la ciudad de Constantinopla y cortaron el camino terrestre que unía Europa con Asia, Por ello, los europeos intentaron buscar nuevas rutas que llegaran al Lejano Oriente por mar.

Si “Dios, gloria y oro” eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Aunque los historiadores discuten todavía el grado de esa centralización, la verdad es que todo el proceso fue una empresa estatal. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus energías a lo que había más allá de sus fronteras.

Para Francia, eso significaba la invasión de Italia; pero para Portugal, un estado sin medios para pugnar por el poder en Europa, significaba incursionar hacia fuera. La monarquía española del siglo XVI era lo suficientemente fuerte para perseguir el poder tanto dentro como fuera de Europa.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

APORTES DE TEXTOS DE LA ÉPOCA: A principios del siglo XV los libros de viaje más detallados se referían a África, pues procedían de las escuelas de instrumentistas y cartógrafos judíos que existían en Mallorca desde fines del siglo anterior. Ellas fueron las intermediarias entre la Cristiandad y el Islam pues mantenían relaciones comerciales con Sicilia —a través del reino de Aragón— y con los árabes.

Con respecto a Asia, entre fines del siglo XIII y mediados del XIV, Europa contaba con fuentes árabes y noticias de viajeros. Entre las obras que más contribuyeron a despertar inquietudes con respecto a la posible existencia de tierras hasta entonces desconocidas o de las que se tenían escasas noticias, podemos enumerar:

Manual de Pegolotti. Era muy conocido entre los mercaderes del siglo XIV pues contiene en detalle las rutas comerciales a Medio y Extremo Oriente. Además tenía una lista de doscientas ochenta y ocho especias donde, por ejemplo, se consignaban once variedades de azúcar, ceras y gomas provenientes de las regiones señaladas.

Viajes de Marco Polo. El príncipe Enrique de Portugal lo hizo imprimir a fines del siglo XV. La acotación que hace el autor acerca de la extensión este-oeste de Asia y su referencia al Japón, situándolo muy al este de China, fueron datos posiblemente importantes para las convicciones geográficas de Cristóbal Colón, quien conoció esta obra.

Imago Mundi, del cardenal Pierre d`Ailly, publicada en 1483. El autor está considerado como el geógrafo teórico más importante de su época. En él ejerció gran influencia Rogelio Bacón (1214-1294), monje franciscano inglés, conocido por sus estudios de física. Entre sus obras importantes figura Opus Majos, donde explicaba que Asia y África se extendían más al sur del Ecuador y consideraba habitable la zona tórrida.

Este concepto no había sido aceptado desde la época de Aristóteles (siglo IV a.C.) hasta entonces. Pierre d`Ailly no conoció la obra de Marco Polo, pero cometió el mismo error con respecto a la extensión dé Asia. Describió a África como rodeada por mar y al océano Indico como mar abierto. Colón tenía un ejemplar de mago Mundi.

Astronomía, más conocida por su nombre árabe Almagesto. Pertenece a Ptolomeo, que era egipcio y vivió a mediados del siglo II d.C. En tiempos medievales todas sus obras fueron muy conocidas, especialmente por eruditos árabes, quienes —juntamente con los de Bizancio—fueron herederos casi directos de importantes elementos de la cultura clásica griega y de la helenística.

Astronomía fue traducida al latín por Gerardo de Cremara, en el siglo XII, en Toledo. En la centuria siguiente apareció un resumen hecho por John Holywood (inglés), conocido como SácroBosco; esta obra fue durante tres siglos el texto elemental más conocido.

Historia rerum ubique gestarum, del Papa Pío II. Es, en gran parte, un resumen de las obras de Ptolomeo. Se afirma en ella que era posible la circunnavegación de África. Colón tenía un ejemplar de este texto, por lo tanto, inferimos que conoció las ideas tolemaicas.

Lo expuesto demuestra que Europa occidental logró ponerse nuevamente en contacto con el mundo clásico y surgió así un grupo de hombres que, aunque respetando lo enseñado hasta entonces, estuvieron dispuestos a refutar algunas conclusiones.

Este mapa forma parte de la Geographia de Ptolomeo, traducida al latín que no estuvo al alcance de los europeos sino hasta el siglo XV. Los eruditos lo aceptaron como el mapa mas preciso de todos los tiempo. Las doce caras de los vientos, indican las corrientes de aire alrededor del planeta y se agregaron en el siglo XV

Adelantos técnicos de la época:

Los avances en cartografía facilitaron la exploración marítima; y contribuyeron a difundir la idea de que la Tierra era redonda. En la Edad Media, se empleaba como referencia al Almagesto de Ptolomeo, una obra del siglo II que describía a través de mapas, el mundo conocido. En el siglo XV, el cardenal Fierre d’Ailly realizó el Imago Mundi, donde rectificar algunos de los errores de Ptolomeo. Por su parte, Toscanelli corrigió en los mapas la distancia entre Europa y China.

A finales del siglo XIII  habían aparecido los mapas portulanos, que alcanzaron su mayor desarrollo en el siglo XV. Eran mapas en los que se unían los puertos :mediante líneas trazadas en forma de estrella. Estas líneas se trazaban en distintos colores para marcar los diferentes vientos. Puesto que su función era representar la costa no se dibujaban en ellos los detalles del interior de los continentes, salvo aquellos que pudieran servir de guía para los navegantes, como los ríos, las montañas y el emplazamiento de las ciudades. Algunos portulanos se convirtieron en auténticas obras de arte.

En el siglo XV se adoptaron vanos avances técnicos que hicieron posible navegar lejos de la costa.

• La brújula, cuyo conocimiento era muy antiguo, generalizó su uso a partir del siglo XIII y contribuyó a fijar con exactitud los rumbos. El astrolabio ayudó a determinar con precisión la latitud, midiendo la altura de los astros sobre el horizonte. Para ello se empleaba también e! cuadrante.

• Por otro lado, se incorporaron a las naves e! timón móvil y el ancla de brazos separados.

Los portugueses inventaron la carabela, que come las velas cuadradas para la velocidad y las velas triangulares para maniobrar. Como no utilizaba remeros, la bodega disponía de mucho espacio p almacenar mercancías. Estos barcos permitían la navegación en cualquier época del año y eran caz de resistir las tempestades y los ataques piratas, llevaban cañones.

EXPANSIÓN POR EL ATLÁNTICO SUR
Causas: Los comienzos de la expansión fueron modestos: intentos de ampliar zonas pesqueras, comercio con África del Norte, colonización de algunas islas del Atlántico oriental. Estas empresas no hacían prever una expansión mundial, pero en los últimos años del siglo XV varios factores incidieron para que se iniciara la época de los descubrimientos. Entre ellos pueden señalarse como importantes:

1) Proceso de desgaste en las relaciones entre oriente y occidente. En 1291 cayó San Juan de Acre ante los turcos y las relaciones entre Oriente y Occidente se tornaron difíciles. Durante el siglo XIV el interés europeo por el mar aumentó, en tanto que Bizancio perdía lentamente el cetro marítimo. Al caer Constantinopla en 1453, el proceso iniciado en 1291 se aceleró muy rápidamente; por lo tanto era vital el hallazgo de nuevas rutas para llegar a las especias.

2) Comercio en el Mediterráneo.
Las especias y la competencia portuguesa. La base normal de la prosperidad de los países mediterráneos era el tráfico de productos alimenticios, materias primas y manufacturas. Parte de España e Italia debían importar cereales de Sicilia y el sur de Italia, que eran zonas políticamente controladas por el reino de Aragón. Florencia, principal núcleo textil del Mediterráneo, dependía de la ana española. Milán, centro metalúrgico importante, recibía por tierra, desde Alemania, el cobre que, en gran parte, se reexportaba al Mediterráneo oriental en barcos venecianos Y genoveses. Sicilia y Calabria, ya en el siglo XV, producían tejidos de seda que vendían al exterior, pues la seda proveniente de China y Turkestán no llegaba en esa época con regularidad.

Aún más beneficioso resultaba el comercio de artículos importados: sedas chinas Y Persas, tejidos de algodón y esmeraldas de India, zafiros de Ceilán y, sobre todo, especias. Con el nombre genérico de “especias” se conocían condimentos para aderezar y conservar alimentos, tintes, drogas, perfumes, cosméticos y comestibles costosos. Los principales, por su valor y tamaño reducido, eran los condimentos, especialmente La pimienta blanca y negra procedentes del oeste de la India. El clavo, que era la especia más solicitada, crecía solamente en algunas pequeñas islas de las Molucas. Todas estas mercaderías, con gran demanda en cercano oriente y Europa, podían comprarse en la zona occidental de la India.

En el Mediterráneo, su comercio estaba manejado por genoveses y venecianos, que eran los últimos eslabones de una larga y complicada cadena de intermediarios .y centros de distribución.

La entrada de barcos vascos, gallegos y portugueses en el Mediterráneo no fue perjudicial para el comercio italiano hasta fines del siglo XV. En el siglo XVI, las especias de Oriente se llevaban a Lisboa y de allí a Amberes, que se convirtió en centro de distribución para el noroeste europeo. En la centuria siguiente, el predominio mercantil perdido por los italianos no fue heredado por Portugal sino por Inglaterra y Holanda.

El puerto de Lisboa. En este grabado del siglo XVI, de Theodore de Bry, se ilustra el puerto de Lisboa, donde se ven varias carabelas. Éstas eran el caballo de batalla en la era de la exploración. Antes del siglo XV, la mayoría de los navíos europeos era una embarcación pequeña con velas latinas, que se usaba en el Mediterráneo, o un tipo de barco lento, difícil de manejar, con velas cuadradas que operaba en el Atlántico Norte. En el siglo XVI, los arquitectos navales empezaron a construir barcos en los que se combinaba la facilidad de maniobra y la velocidad que ofrecían las velas latinas con la capacidad de transporte y la habilidad de navegación de los arcos de velas cuadradas.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508 Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509 Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516 Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518 Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520 Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521 Hernán Cortés conquista México.
1521-1522 Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539 Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526 García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539 Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530 Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538 Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539 Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580 Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543 Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541 Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554 Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543 Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558 Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

CONTINUA CON: LOS GRANDES VIAJES MARÍTIMOS

(Ampliar: La Conquista del Mar Dulce de Solís)

La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes Los Jesuitas de Loyola

La Batalla de Mborore Guaraníes contra Bandeirantes

Hay batallas que sólo sirven para entretener a historiadores.  Pero hay otras que fueron realmente importantes y a veces no son las más difundidas.  Por ejemplo la batalla de Mbororé, que nadie recuerda hoy y sin embargo ha sido la mas trascendente acción bélica de nuestra historia puesto que impidió que la actual Mesopotamia argentina fuera hoy territorio brasileño.

No es reprochable que no queden memorias de esta acción.  Ocurrió hace más de tres siglos y los contendientes fueron habitantes de dos imperios ya olvidados: por un lado los guaraníes que vivían en las reducciones jesuitas en lo que hoy es Paraguay, Misiones y Corrientes, una verdadera nación con leyes, idioma y economía propios.

La Batalla de Mborore Guaranies contra Bandeirantes

Los otros protagonistas de la batalla de Mbororé fueron los bandeirantes, aventureros que tenían su centro de acción en Sao Paulo y eran una mezcla de portugueses, mestizos e indios tupíes, verdaderos piratas de la tierra, desacatados de toda autoridad y profesantes de un vago cristianismo sincretizado con toda clase de supersticiones.  Agrupados libremente en compañías o “bandeiras”, tal como los bucaneros del Caribe, incursionaban sobre las misiones de la Compañía de Jesús en busca de esclavos.  Pues los jesuitas habían enseñado a sus neófitos a profesar toda suerte de oficios, pero eran indefensos como corderos.

Desde 1620 en adelante los avances de las “bandeiras” se hicieron tan atrevidos que los hijos de Ignacio de Loyola prefirieron abandonar algunas de sus reducciones y trasladar poblaciones enteras antes que seguir exponiéndose a esos ataques.

Sabían que era necesario rogar a Dios pero también dar con el mazo… Los jerarcas de la orden deliberaron, pues, en Buenos Aires, y firmemente resolvieron defenderse.  Trasládase a varios jesuitas que habían sido militares antes de ordenarse sacerdotes y les encomendaron la organización castrense de los guaraníes.  Luego obtuvieron que el rey de España levantara la prohibición que vedaba a los indios el manejo de armas de fuego.

Adquirieron todos los artefactos bélicos disponibles y, no desdeñando los recursos espirituales, consiguieron del Papa un Breve que fulminaba con excomunión a todo cristiano que cazara indios.  Pero cuando el jesuita que portaba el documento papal lo difundió en Soa. Paulo corrió peligro de ser linchado: una de las industrias paulistas era, precisamente, la caza de guaraníes para proveer mano de obra gratuita a los ingenios  y fazendas de la región.

A fines de 1640 los jesuitas tuvieron evidencias de una nueva incursión de bandeirantes más numerosa que las anteriores.  Apresuradamente concentraron a sus bisoños soldados y maniobraron hasta esperar a los paulistas en el punto de Mbororé, en la actual provincia de Misiones, sobre la ribera derecha del Alto Uruguay.  Más de 10.000 soldados armados con toda clase de elementos se aprestaron a defender su tierra; centenares de canoas y hasta una balsa artillada formaban parte del ejército de la Compañía de Jesús

Los portugueses venían en 300 canoas y estaban tan acostumbrados a arrear sin lucha a los pacíficos guaraníes, que no tomaron las mínimas previsiones aconsejables.  Unas oportunas bajantes del río que naturalmente los religiosos certificaron como ayuda providencial contribuyeron a desordenar a los invasores.  El 11 de marzo de 1641 los soldados de Loyola empezaron a arrollar a los bandeirantes: la batalla duró cinco días. El ingenio jesuita había provisto a sus discípulos de armas tan curiosos como una catapulta que arrojaba troncos ardientes.  Finalmente, los paulistas debieron huir desordenadamente por la tupida selva.  Anduvieron diez días arrastrando a sus heridos y enterrando a sus muertos.

Pero los jesuitas estaban resueltos a terminar con la cuestión paulista.  El día de Viernes Santo, mientras los derrotados oraban por su salvación, los guaraníes dieron cuenta de los últimos restos de la bandeira.  Los contados sobrevivientes, acosados por las fieras, los indios caníbales y la selva, tardaron un alto y medio en regresar a Sao Paulo.  Fue un escarmiento definitivo.  No hubo más bandeirantes sobre el imperio jesuítico, que desarrolló  desde entonces todo su hermético esplendor.

Si no hubiera sido por esa batalla curiosamente anfibia, con varias etapas en el río y otras en la selva, el avance portugués se habría extendido infaliblemente sobre Misiones, Corrientes y hasta Entre Ríos, y el mismo Paraguay no se hubiera salvado de la anexión.  Así de pequeñas son las causas que colorean en definitiva los mapas de los continentes. La olvidada y remota batalla de Mbororé salvó esa vasta comarca que seria más ancha si la diplomacia portuguesa y su sucesora, la de Brasil, no hubieran avanzado al estilo bandeirante sobre nuestro noreste.

Pero no hubo guaraníes valerosos ni jesuitas decididos para oponerse a esta acción.  Y en cambio sobró imprevisión e incapacidad para dejar perder esa parte de la herencia nacional. (Ver Los Jesuitas en América)

Bibliografía: Conflictos y Armonías En La Historia Argentina de Felix Luna

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Grandes Hazañas del Hombre Logros Tecnicos Y Cientificos

Grandes Hazañas del Hombre – Logros Técnicos Y Científicos

LOGROS ASOMBROSOS DEL HOMBRE

LA HAZAÑA MAS GRANDES EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD:
El hombre llega a la Luna

El 20 de julio de 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong descendió de la nave de aterrizaje del Apolo 11, la Eagle (Águila), y pisó la superficie de la Luna. La promesa que había formulado el presidente John Kennedy en 1961 de poner a un hombre en la Luna a finales de la década se había cumplido. El coronel Edwin Aldrin se unió a Armstrong 19 minutos después y, caminando con lentitud, los dos plantaron una bandera estadounidense.

A medida que se iban adaptando a la gravedad de la Luna, una sexta parte de la terrestre, Aldrin y Armstrong empezaron a avanzar a los saltos por la superficie llena de cráteres, maravillando y deleitando a su audiencia terrestre. Sus saltos se convirtieron en una de las imágenes características del siglo y simbolizaron el espíritu de exploración y las maravillosas aplicaciones de la ciencia.

GRANDES HAZAÑAS DEL HOMBRE, Apolo 11Tras recoger muestras de piedras y hacer fotografías durante dos horas, los astronautas regresaron al módulo lunar y cerraron la escotilla. El paseo por la Luna había terminado. En total pasaron 21 horas y media en la Luna antes de volver a la nave de mando del Apolo 11, la Columbio,, piloteada por el teniente coronel Michael Collins. El paseo de los dos astronautas por la Luna fue visto por miles de argentinos mediante la transmisión televisiva vía satélite para la que fue inaugurada la estación terrena de Balcarce.

El alunizaje, un gran triunfo del programa espacial norteamericano, tuvo lugar dos años y medio después de un trágico accidente que conmocionó a la NASA y al país. En enero de 1967, Virgil Grissom, el segundo astronauta, Edward H. White, el primero que caminó en el espacio, y Roger B. Chaffee murieron durante un ensayo de rutina en Cabo Kennedy.

Empezó un incendio durante los ensayos de la cuenta regresiva y aumentó con la atmósfera de oxígeno puro de la cápsula. Los trajes inflamables, las redes de nylon de la cabina y los cables aislantes se fundieron casi instantáneamente. Grissom, White y Chaffee se carbonizaron. La NASA suspendió los vuelos durante más de un año para revisar el diseño de la nave Apolo.

Cuando se reanudaron los lanzamientos, la NASA envió cuatro misiones tripuladas que abrieron el camino al viaje de Armstrong, Aldrin y Collins. Los tres astronautas, tras visitar la Luna, cayeron sanos y salvos en el Pacífico, frente a las costas de Hawaii, el 24 de julio.

SOCIEDAD, CIENCIA Y CULTURA: A lo largo del siglo XX la Humanidad ha conocido un impresionante desarrollo de la investigación científica que, a diferencia del pasado, ha encontrado muy rápidamente aplicaciones tecnológicas. En la base del gran crecimiento económico de los países industriales está esa revolución científico-técnica que ha inundado de nuevos inventos las industrias, los hogares y la vida cotidiana de los seres humanos.

Uno de los campos donde las transformaciones han sido más revolucionarias es el de los medios de comunicación. Todo el planeta es hoy en día un sistema interconectado por redes televisivas, informáticas, telefónicas, y cualquier información es emitida y recibida en segundos. Nos sentimos copartícipes de todo lo que sucede en el mundo.

Como consecuencia de todos estos cambios, la sociedad presenta también, en el umbral del siglo XXI, características diferentes de la de nuestros abuelos. La de hoy es una sociedad esencialmente urbana, con un nuevo papel de la mujer y con un tipo de familia más reducida y más móvil. Por último, a finales del siglo XX, la concepción decimonónica de la cultura, limitada a unos pocos y esencialmente ligada al conocimiento escrito, ha sido sustituida por una cultura de masas que presenta la ventaja de ser accesible a muchos, pero e inconveniente de simplificar o banalizar muchos de los mensajes.

GRANDES AVANCES TÉCNICOS Y CIENTÍFICOS:

Desde el siglo XVII, momento en que se sitúa el nacimiento de la ciencia moderna, el progreso científico ha sido continuo. Pero es a lo largo del siglo XX cuando la investigación y la aplicación técnica de los conocimientos científicos se han desarrollado a un ritmo tan acelerado que ha transformado radicalmente la vida de los seres humanos. En los últimos 20 años se han realizado más descubrimientos que en el resto de la historia de la Humanidad y la incorporación de principios científicos a tecnologías aplicables a la vida cotidiana se está produciendo a una velocidad incomparable con la del pasado.

En el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, se ha roto con la división entre la ciencia abstracta y la aplicación técnica, con lo que la investigación científica deriva rápidamente en aplicaciones prácticas, primero en campos reducidos y, posteriormente, en la producción industrial de bienes de consumo. Así, los progresos científicos están cada vez más en el origen de los progresos técnicos, que constituyen uno de los principales motores del crecimiento económico. Además, la ciencia ha ampliado sus campos de investigación.

El desarrollo, por ejemplo, de la estadística y de la informática, ha permitido transformar los métodos de cálculo y de análisis, que cada vez son menos lineales, con mayor atención a la multiplicidad de variables, con intervención de lo aleatorio y con análisis complejos. Todo ello permite aplicar métodos científicos también en las ciencias humanas (demografía, lingüística, estadística aplicada al análisis sociológico, etc.).

Ciencia y poder: El extraordinario desarrollo científico actual hubiera sido imposible sin los enormes capitales que se han dirigido hacia la investigación. Estos recursos provienen de los centros de poder político y económico. Son los gobiernos y las grandes empresas los únicos que pueden financiar las costosas instalaciones y los grandes equipos de investigación necesarios en la actualidad para avanzar en el camino del descubrimiento y la aplicación técnica de nuevos conocimientos. Desde los inicios de la Revolución Industrial, pero especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, gobiernos y poderes económicos descubrieron el enorme poder que encerraba la ciencia.

Las investigaciones que condujeron a la construcción de la bomba atómica y a las posteriores aplicaciones de la energía nuclear abrieron un camino, en el que el poder necesita de la ciencia, al tiempo que ésta no puede avanzar sin los enormes recursos proporcionados por gobiernos o empresas.

Así, a partir de 1945, los recursos dedicados a la investigación han aumentado de forma considerable y pueden alcanzar hoy en día, en los países desarrollados, del orden de un 2 ó 3% del PIB. El gran consumo de capitales que requiere la investigación ha acentuado las diferencias entre países y contribuye a marcar la frontera entre el desarrollo y el subdesarrollo. Cinco países -EE.UU., Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña- concentran la mayor parte de las inversiones en investigación.

También afluyen hacia ellos, especialmente hacia EE UU., la mayoría de investigadores del mundo, en una verdadera «fuga de cerebros». Ello tiene consecuencias nefastas para sus países de origen, que, tras gastar sumas considerables en su formación, al no poder dedicar recursos a la investigación, se ven privados de estos científicos, quienes, lejos de contribuir al desarrollo de sus propios países de origen, lo hacen en los más ricos y desarrollados: cualquier descubrimiento será patentado o comercializado en el país de acogida y no en el que lo formó.