Muerte de Dorrego

El ultimo soldado de San Martin Anecdotas Argentinas Historia

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN

Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por “Caras y Caretas” (Número 607 del 21-05-10)

– “yo había llegado con los que salimos de San Juan..”.

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el “zanjón” de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– … nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban… Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza. ¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?. Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?…. ¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?. Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio. Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa

La Asamblea del Año 1813 Obras de la Rechazo Carlos Alvear Director

LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813

A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente. Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII. Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen izq.),lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable. Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena. Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos. Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera. Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de AlvearCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición. En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Desde la Revolución de Mayo se iban popularizando dos colores como distintivos de los patriotas del Río de la Plata; el celeste y el blanco. En febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta con aquellos colores.

El general Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez lo combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812. Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, pero no conocemos la distribución de sus franjas.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de Salta, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio de Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a sus soldados juramento de fidelidad a la Asamblea Constituyente del año XIII. Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el Segundo Triunvirato.
Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminé su efigie de los sellos y monedas de uso oficial. La imagen del rey fue sustituida por un nuevo sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado como el anterior en febrero de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy poseemos como símbolo patrio.

A comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes (1785-1856), compuso los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen de nuestro Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera (1776-1840), un español residente en Buenos Aires, director de orquesta del teatro. En 1813 contábamos, pues, con tres símbolos ya oficializados: la Escarapela, el Escudo y el Himno. La Bandera no tenía aún sanción oficial; ésta se obtuvo en 1816, como veremos más adelante.

En los primeros meses de su gestión, el Segundo Triunvirato y la Asamblea actuaron con los mejores auspicios. Por ese tiempo las armas argentinas triunfaban en Tucumán y Salta, y también habían obtenido el triunfo de Cerrito, en la Banda Oriental. A fines de 1813, en cambio, el cuadro era completamente diferente. Belgrano, con el ejército del Norte, era derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, y la Plaza Fuerte de Montevideo resistía el
ataque de las armas patriotas. La situación era grave en general. La Asamblea resolvió que se modificara la forma del Poder Ejecutivo, la responsabilidad del gobierno debía concentrar-se, para hacer más eficaz su gestión, en una sola persona, que llevaría el título de Supremo Director del Estado. La Asamblea aprobó la petición y creó el Directorio, el 22 de enero de 1814.

Los problemas internos y la creación del Directorio
La Asamblea no sólo tenía que enfrentar aquellos problemas derivados de la nueva situación europea, también tenía serias dificultades locales. En efecto, su instalación había profundizado el conflicto entre las tendencias centralizadoras de Buenos Aires y las confederacionistas, que exigían el reconocimiento de las soberanías provinciales.

La Asamblea rechazó a los enviados artiguistas argumentando que los diputados no podían tener mandatos imperativos, como era el caso de estos diputados. Estas instrucciones exigían la declaración de la independencia y la organización de un estado confederal en el que cada provincia conservaba su autonomía. Esto provocó la ruptura entre el caudillo oriental y el gobierno central porteño, que lo declaró su enemigo.

INSTRUCCIONES DADAS A LOS DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813

Artículo 1 Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Articulo 2 No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3 Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8 El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Articulo 11 Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en Congreso.

Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.

Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 19 Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

José Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LA OBRA DE LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII
En lo político:
-Crea un nuevo Poder Ejecutivo, esta vez unipersonal, bajo la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a quien acompañará un Consejo de Estado.
-Sanción de una amnistía general, excepto para Saavedra y Campana quienes seguirían desterrados.
-Sanciona la inviolabilidad de los diputados.
-Establece el 25 de Mayo como fecha patria, aprueba el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera, y crea el Escudo Nacional.

-En lo social:
-Establece la libertad de vientres, esto es, la libertad de todos los hijos de esclavos nacidos desde el 31 de enero de 1813.
-Abolición de la encomienda, mita y yanaconazgo.
-Abolición de los títulos de nobleza.
-Prohibición de castigos corporales en las escuelas.

-En lo económico:
-Ordena la acuñación de moneda en oro y plata (ver recuadro).
-Exención impositiva a la actividad minera.
-Autorización para la libre exportación de harinas y cereales.
-Apoyó las actividades comerciales, agropecuarias e industriales.

-En lo religioso:
-Establece la subordinación de las autoridades eclesiásticas a las civiles.
-A partir de entonces, la religión católica apostólica romana sería considerada como culto oficial del Estado.
-Abolición del Tribunal de la Inquisición.

-En lo militar:
-Instituye la pena de muerte para el delito de deserción.
-Crea el Instituto Médico Militar presidido por el prestigioso médico Cosme Argerich.
-Establece como grado máximo del ejército el de brigadier.

-En lo judicial:
-Abolición de los tormentos.
-Crea Cámaras de Apelaciones para reemplazar a las audiencias de Charcas y Buenos Aires, organismos provenientes de la administración de justicia española.

 

El Directorio de Gobierno Argentino Gervasio Posadas Primer Director

La Asamblea del año XIII creó un poder ejecutivo unipersonal, el Director Supremo de las Provincias Unidas. Sin embargo, en 1815, el Directorio no pudo con la suma de dificultades y colapsó, dejando como herederas a un conjunto de provincias autónomas.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU El Directorio (1814-20): El primer Director Supremo fue don Gervasio Antonio de Posadas (imagen izq.) , tío de Alvear, el joven jefe militar que dirigía la Logia Lautaro y dominaba la Asamblea.

Posadas inició su gobierno el 22 de enero de 1814. Actuó con serenidad y eficacia. Durante su administración se creó la escuadrilla de Brown, con la que se logró dominar el Río de la Plata y preparar la rendición de Montevideo. Esta plaza fue tomada el 20 de junio de 1814 por un ejército comandado por Alvear. El 10 de agosto del mismo año se nombraba gobernador intendente de Cuyo al general San Martín.

Posadas, que había actuado con mesura desde el comienzo de su gobierno, se encontró en situación difícil a fines del año 1814. Había nombrado al general Rondeau (imagen derecha) jefe del ejército del Norte, después del relevo solicitado por San Martín.

Pero poco después que Rondeau asumió el mando se supo que Posadas había designado a Alvear para reemplazarlo. Entonces sus jefes y oficiales se sublevaron contra el Director negándose a aceptar el cambio; Rondeau continuó en el mando del ejército. Posadas resolvió entonces renunciar, y así lo hizo el 9 de enero de 1815.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUEn la Asamblea dominaba Alvear, que fue designado para reemplazar a Posadas como Director Supremo. En verdad, todo estaba preparado para llevar al gobierno al reciente triunfador de Montevideo.

Alvear, el nuevo Director Supremo, joven e inexperto, tuvo que afrontar problemas muy difíciles. La situación militar se agravaba en el Norte, donde los realistas amenazaban con una nueva invasión desde el Alto Perú. En el interior del país, los gobernadores provinciales, disgustados porque no tenían participación directa en el gobierno se oponían al nuevo Director Supremo.

El descrédito de Alvear, por su errónea política exterior y su oposición a los caudillos gobernadores provinciales, determiné su rápida caída. El 2 de abril de 1815, es decir, menos de tres meses después de haber asumido el poder, se sublevó en la posta de Fontezuelas, situada cerca de Buenos Aires, el ejército que Alvear había enviado a Santa Fe para actuar contra los gobernadores del litoral, especialmente contra Artigas, virtual jefe de la Banda Oriental.

Dirigió la sublevación el comandante Ignacio Alvarez Thomas, quien regresó a Buenos Aires con las tropas para proteger la ciudad. En Buenos Aires el Cabildo asumió una vez más la representación popular y pidió la renuncia al Director Supremo. Alvear tuvo que salir del país. La Asamblea Constituyente, reunida desde 1813, se disolvió inmediatamente.

El Cabildo designó provisionalmente Director Supremo al general José Rondeau;HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU pero como éste se hallaba al frente del ejército del Norte, actuó como Director Sustituto, Alvarez Thomas, el jefe de la sublevación de Fontezuelas.

En aquel momento los hombres más representativos del país pensaron realizar gestiones diplomáticas en el extranjero para resolver el problema de nuestra independencia. Sabíase que en España se estaba preparando un poderoso ejército para recuperar el Río de la Plata; entre nosotros no se confiaba en el éxito del ejército patriota y se esperaba, en cambio, que el apoyo de Portugal y Gran Bretaña decidiera al gobierno español a reconocer nuestros derechos a la soberanía.

Cuatro representantes del gobierno nacional actuaron en el extranjero: Manuel José García en Río de Janeiro, donde inició gestiones ante el ministro inglés lord Strangford (imagen derecha); Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, en la corte española y en Londres, donde debían proceder de conformidad con Manuel de Sarratea, que ya se hallaba en la capital de Inglaterra preparando el terreno para las negociaciones.

Alvear (imagen abajo) dio a los representantes argentinos instrucciones secretas que insinuaban la posibilidad de someter el país al protectorado de Gran Bretaña, si fracasaban las gestiones para asegurar la independencia.

Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del, pueblo inglés.”)

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.

En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Disuelta la Asamblea del año XIII, el Cabildo de Buenos Aires creó una Junta de Observación, que dictó el Estatuto Provisional de 1815, por cuyas disposiciones quedaba supeditada la autoridad del Director Sustituto a dicha Junta y al Cabildo. El Cabildo envió a las provincias una circular en la cual expresaba que Buenos Aires no se proponía establecer una dominación prepotente sobre ellas; que respetaba sus opiniones y estaba pronto para modificar lo hecho, si ello era conveniente, en cuanto la voz de los pueblos lo indicara. Por entonces la división no era entre morenistas y saavedristas; empezaba a surgir una división mucho más grave y profunda que desembocaría en unitarios y federales.

Los primeros, reclutados entre los sectores más ilustrados en la ideología revolucionaria liberal europea, eran partidarios de la concentración del poder, que según su visión facilitaría la unidad política del país; no reconocían las autonomías provinciales y consideraban que el gobierno debía ser ejercido por los estratos más aristocráticos.

Los segundos, con mayor arraigo en el interior (aunque Buenos Aires constituirá un Partido Federal muy fuerte, así como el interior generara destacados unitarios) eran defensores de la capacidad de cada provincia para autogobernarse, sin que ello implicara desconocer su pertenencia a una misma nación, pero reconociendo en un gobierno central (que en todo caso debía estar fuera de Buenos Aires) solamente a un representante, en especial en el desempeño de las Relaciones Exteriores.

La revolución contra Alvear fue preparada por los federales. Como consecuencia, Álvarez Thomas, Director Sustituto, cumplió las promesas del Cabildo. En abril de 1815 convocó a un Congreso Nacional Constituyente, para resolver la situación del país. Como la mayoría de las autoridades provinciales resistían la centralización del gobierno en Buenos Aires, se estableció que el Congreso se reuniría en San Miguel de Tucumán.
Ya vimos que a fines de 1815, durante el mandato de Álvarez Thomas como Director interino, el ejército del Norte, al mando de Rondeau, fue completamente destrozado en Sipe Sipe. Como principal consecuencia de este desastre, todo el Alto Perú quedó definitivamente aislado de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La gestión de Álvarez Thomas no fue muy afortunada en otros aspectos; por ejemplo, persiguió con intolerancia a sus adversarios políticos. Se vio obligado a renunciar el 16 de abril de 1816. Lo sustituyó por breve tiempo en el Directorio el general Antonio González Balcarce, también interinamente, hasta el 3 de mayo de 1816.

Segundo Triunvirato Logia Lautaro Revolucion 1812 San Martin Obras

REVOLUCIÓN DEL 8 DE OCTUBRE DE 1812: CAUSAS DEL SEGUNDO TRIUNVIRATO

A mediados de 1812 el desprestigio del Triunvirato era público. La activa oposición —encabezada por la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica— censuraba el marcado centralismo del gobierno y lo acusaba de querer perpetuarse en el mando al demorar la convocatoria de un congreso general.

A las dificultades de orden político se sumaba la grave situación del ejército del Norte asediado por el enemigo. Gran descontento produjo la orden enviada desde Buenos Aires al general Belgrano, para que se retirara con sus tropas sin librar combate.

Presionado por sus adversarios, el Triunvirato debió convocar a los cabildos del interior —3 de junio— para que enviaran representantes ante una nueva Asamblea, que reemplazaría a la disuelta en los primeros días de abril.

Los diputados provinciales debían concurrir a Buenos Aires para “fijar el tiempo y lugar de la reunión del Congreso”, que significaba —en otras palabras— integrar una Asamblea electora para sancionar una ley con el fin de reunir, más tarde, una Asamblea constituyente. De tal manera se pretendía reemplazar a la última —que todos  anhelaban—  por una  simple  asamblea de  carácter electoral.

El Triunvirato dispuso que el Cabildo de Buenos Aires debía elegir los diputados por la capital y, también, examinar los poderes de los representantes del interior; en este último caso, el ayuntamiento estaba facultado para rechazar a cualquiera de eílos y nombrar el suplente.

Mendoza eligió diputado a Monteagudo —residente en Buenos Aires y candidato de la Logia— pero su designación no fue aceptada por el gobjemo, quien lo comunicó al Cabildo para que éste nombrara un reemplazante;1 también fueron rechazados los representantes de Salta y Jujuy.

General Jose de San Martin

Los esfuerzos puestos por San Martín en crear una formidable unidad de combate no encontraban respuesta en la acción política del Triunvirato. Dentro del gobierno surgían disputas entre el secretario Rivadavia y otras figuras destacadas, como Pueyrredón o Juan José Paso. La orientación impuesta por Rivadavia parecía inclinada a acordar con el Consejo de Regencia español y quitar a Buenos Aires de la lucha emancipadora americana. La labor de la Logia Lautaro encontró un clima propicio para difundir sus ideas, en medio del creciente descontento de muchos porteños. Cuando a fines de setiembre de 1812 llegó a Buenos Aires la noticia de la victoria alcanzada por Belgrano en Tucumán, en abierta desobediencia a las órdenes recibidas, el clima opositor llegó a un punto culminante.

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO: La Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro organizaron una revolución militar que estalló el 8 de octubre de 1812. El 6 de abril del año anterior los saavedristas habían expulsado del gobierno, por la violencia, a los morenistas; ahora los revolucionarios destituían al Triunvirato para poder concretar sus objetivos de independencia.

En la mañana de ese día se reunieron en la Plaza de Mayo algunos regimientos, entre ellos el de los Granaderos a Caballo, bajo las órdenes de San Martín y Alvear, y los batallones de cívicos mandados por Ortiz de Ocampo. El pueblo, movilizado por la Sociedad Patriótica, llenaba también la plaza, exigiendo inmediatamente un Cabildo Abierto y haciendo oír sus gritos hostiles al gobierno.

Reunidos en el Cabildo los representantes del pueblo de Buenos Aires aceptaron íntegramente todo el petitorio de la revolución, que quedó triunfante. Resolvieron destituir a los miembros del Poder Ejecutivo y designar nuevos triunviros.

Así se constituyó el Segundo Triunvirato (8 de octubre de 1812 al 22 de enero de 1814) integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte. Detrás del nuevo gobierno actuaban la “Logia Lautaro” y su organismo visible, la “Sociedad Patriótica”.

Juan José Paso Antonio Alvarez Jonte Nicolás Rodríguez Peña
Juan José Paso Antonio Alvarez Jonte Nicolás Rodríguez Peña

El Segundo Triunvirato encaró con energía la campaña contra los realistas en el Norte y en la Banda Oriental. Apoyó a Belgrano, que había triunfado en setiembre de 1812 en Tucumán, para que continuara su ofensiva; esto dio por resultado el triunfo de Salta, ocurrido el 20 de febrero de 1813.

El Primer Triunvirato había celebrado un armisticio con Elío, jefe militar de Montevideo. A fines de 1812, el Segundo Triunvirato resolvió reanudar el ataque contra ese baluarte realista, enviando la segunda expedición a la Banda Oriental, al mando de don Manuel de Sarratea; su segundo jefe era el coronel Rondeau, que obtuvo la victoria de Cerrito el 31 de diciembre de 1812.

Transcurrido más de un mes, el 3 de febrero de 1813, San Martín triunfaba en San Lorenzo. Estos éxitos dieron inmediato prestigio al nuevo gobierno.

El Segundo Triunvirato cumplió lealmente el programa de la revolución del 8 de octubre y condujo con acierto los destinos de las Provincias Unidas.

Se había obligado a convocar e instalar en el término de tres meses el Congreso General de diputados de todas las provincias, proyectado el 25 de mayo de 1810. Apenas constituido dio un decreto, con fecha 24 de octubre de 1812, por el que convocaba al pueblo a elecciones de diputados para integrar el Congreso General.

Este debía decidir el destino y la organización de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nombre que llevaba en ese momento nuestro país.

En la primera década revolucionaria, el gobierno central contribuyó a fomentar las autonomías al crear nuevas provincias. En 1813, un decreto del Segundo Triunvirato separó Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) de la Intendencia de Córdoba.

En 1814, el director Posadas creó las provincias de Entre Ríos y Corrientes, separándolas de la Intendencia de Buenos Aires, y las de Salta y Tucumán, al dividir la Intendencia de Salta del Tucumán. Posteriormente, se formaron otras provincias por decisión propia: Santa Fe, en 1818 (separada de Buenos Aires); Santiago del Estero, en 1820, y Catamarca, en 1821 (ambas separadas de Tucumán); La Rioja, en 1820 (separada de Córdoba), y Jujuy, en 1834 (separada de Salta).

Entre 1819 y 1821 se formaron algunos agrupamientos regionales (semejantes a la Liga de los Pueblos Libres, organizada entre 1815 y 1820) que se disolvieron al poco tiempo: por ejemplo, la República del Tucumán -que, bajo la presidencia de Bernabé Aráoz, entre 1819 y 1821 reunió las provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca- y la República de Entre Ríos -que, bajo la dirección de Ramírez, entre 1820 y 1821 agrupó a Entre Ríos, Corrientes y Misiones-.

Otras provincias establecieron entre sí pactos de comercio y unión, como las provincias de Cuyo, después de su disgregación en 1820, o las del Litoral y Buenos Aires, después de la crisis que siguió a la firma del Tratado del Pilar.

Primer Triunvirato Creación Integrantes Obras Segundo Triunvirato

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL PRIMER TRIUNVIRATO

ANTECEDENTES: A fines de junio la delicada situación de la Junta Grande se tornó más crítica. Comenzaron a circular en Buenos Aires noticias alarmantes, según las cuales el ejército destacado en el Alto Perú se había sublevado como protesta por la entrega de estos territorios a la dominación de la Princesa Carlota.

La tensión se agravó el 20 de julio cuando se conoció en la capital la noticia del desastre de Huaqui, que dejaba todo el Norte en poder de los enemigos. Debido al contraste la Junta Grande se vio forzada a levantar el sitio de Montevideo y, como réplica, naves realistas a las órdenes de Juan Ángel Michelena bloqueaban y cañoneaban el puerto de Buenos Aires. Fue necesario pactar con el enemigo y se envió a Montevideo una comisión integrada por Gregorio Funes, Julián Pérez y José Paso.

La Junta Grande dispuso a fines de agosto que Cornelio Saavedra se trasladara al Norte del territorio para reorganizar el ejército recientemente derrotado. Trascendió en la capital que el alejamiento del presidente obedecía al propósito de eludir la delicada situación.

Aunque disuelta la Sociedad Patriótica, los opositores porteños no cesaban en su actividad y hacían responsable al gobierno de todos los fracasos. Argumentaban que la mayoría provinciana integrante de la Junta carecía de prestigio y eficacia por su excesivo número; además, se decía que estaban bajo la influencia de elementos “carlotistas”.

La oposición porteña sostenía la necesidad de elegir cuanto antes los dos diputados por Buenos Aires, para que el Congreso pudiera convocarse a la brevedad. La Junta accedió al requerimiento, pero dispuso una serie de reformas al sistema de elección, lo que motivó su rechazo por el Cabildo, que desde esos momentos apoyaba a la facción morenista “como defensor de los derechos de la capital”.

Debido a la agitación pública y ante exigencias del Cabildo, el 16 de setiembre fue separado de su cargo el secretario de la Junta Grande, doctor Joaquín Campana; éste debió partir a corto plazo rumbo a San Antonio de Areco.
El curso de los acontecimientos determinó que la Junta convocara el 19 de setiembre un Cabildo abierto para elegir los dos diputados por Buenos Aires y “un apoderado del pueblo”.

Practicado el escrutinio resultaron electos diputados Chiclana y Paso, y representante del pueblo Sarratea.

Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812): El 23 de setiembre de 1811 quedó constituido el nuevo gobierno creado por la Junta Grande. Tres triunviros y tres secretarios formaban el Poder Ejecutivo. Los miembros de la Junta Grande constituyeron el Poder Legislativo de la nueva administración, con el título de Junta Conservadora, en representación directa del pueblo. Este cuerpo dictaría las leyes que el Triunvirato debía aplicar. El poder judicial quedaba integrado por varios tribunales.

El Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812), estaba integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes y José Julián Pérez fueron los tres secretarios.

Juan José Paso Feliciano Chiclana Manuel de Sarratea
Juan José Paso Feliciano Chiclana Manuel de Sarratea

Rivadavia fue el alma del nuevo gobierno e imprimió a la acción del Primer Triunvirato el sello de su fuerte personalidad. Contribuyeron a vulnerar su obra las circunstancias adversas de la lucha por la liberación del país y las pasiones políticas desatadas.

El Primer Triunvirato inicial-mente actuó con energía contra la reacción española en Buenos Aires. Sofocó una contrarrevolución realista inspirada y dirigida por Martín de Alzaga, que debía estallar a fines de junio de 1812. con el apoyo de los portugueses.

Descubierta la conspiración, Alzaga y los demás conjurados fueron condenados a muerte en juicios sumarios. Alzaga fue fusilado el 5 de julio en la prisión y después colgado en la Plaza Mayor. Beruti relata en sus Memorias que cuando murió, el público vitoreó a la Patria y las bandas militares ejecutaron la Canción Patriótica.

Igualmente violentas fueron algunas medidas de orden interno. Al poco tiempo de asumir el poder, los triunviros destituyeron a Saavedra del cargo que se le habla confiado en el ejército del Norte; después fue procesado y desterrado. Así terminó la carrera política del presidente de las Juntas revolucionarias; Saavedra concluyó siendo la víctima principal del golpe del 6 de abril de 1811, efectuado sin su intervención.

El 22 de octubre de 1811 la Junta Conservadora aprobó el Reglamento Provisorio, redactado por el deán Funes, por el cual el Triunvirato quedaba completamente sometido a la Junta. Por instigación de Rivadavia, los triunviros fueron sorprendidos por esta resolución que los despojaba de sus principales atribuciones, sometieron entonces el Reglamento a la consideración del Cabildo, cuerpo que por su carácter local no tenía autoridad para oponerse a la resolución de la Junta Conservadora.

El Cabildo, no obstante, aconsejó el rechazo del Reglamento, y el Triunvirato así lo hizo inmediatamente. Como la Junta Conservadora desconoció tal actitud y publicó el Reglamento, el Triunvirato la disolvió el 7 de noviembre de 1811.

Poco tiempo después, en el mes de diciembre, se produjo en el Regimiento de Patricios un motín llamado El motín de las trenzas y la opinión pública acusó a los miembros de la disuelta Junta Conservadora de haberlo provocado. El Triunvirato tomó entonces una decisión radical ordenando a los diputados provinciales el inmediato retorno a sus localidades. Este hecho tuvo honda repercusión posterior e inició el dramático conflicto entre Buenos Aires y las provincias, que debía durar más de medio siglo.

Es necesario considerar que el Primer Triunvirato, como los gobiernos anteriores, tendría carácter provisional. El país no era aún independiente; y aunque todos los patriotas luchaban con el firme propósito de separarse de España se continuaba usando en los documentos oficiales el nombre de Fernando VII, el monarca español. Sin embargo el Triunvirato tomó una decisión que revelaba cierta tendencia separatista, estableciendo que los soldados debían usar la escarapela celeste y blanca como distintivo, aunque no aprobó la bandera.

Como hemos podido apreciar al estudiar las campañas militares de la Revolución, el Primer Triunvirato no tuvo éxito en la defensa militar de la causa revolucionaria. Rechazado nuestro ejército en el Alto Perú y fracasada la primera campaña contra Montevideo, centro realista, el país se vio seriamente amenazado por las tropas de España. Además, en tan adversas circunstancias, el Primer Triunvirato adoptó medidas inoportunas; celebró un armisticio con el gobernador de Montevideo y ordenó a Belgrano retroceder con el ejército del Norte hasta Córdoba, orden que Belgrano no acató. Integraban el Primer Triunvirato hombres cuya posición política era intermedia entre los saavedristas y los morenistas más definidos. Estos últimos no formaban parte del gobierno; carentes de un jefe desde la muerte en alta mar de Mariano Moreno, se habían agrupado. en una nueva Sociedad Patriótica.

Nuevamente también era el café de Marco la sede de las reuniones que, por cierto, eran públicas. Dirigía a sus antiguos miembros, casi todos jóvenes y entusiastas defensores de la independencia, don Bernardo de Monteagudo, conocido revolucionario que había actuado en el movimiento de Chuquisaca, en 1809. Monteagudo era un orador brillante y de un espíritu inquieto y batallador. En los primeros meses de 1812 llegaron procedentes de Europa varios distinguidos oficiales criollos que habían iniciado su carrera militar en el ejército español, combatiendo en la Península contra los ejércitos franceses de Napoleón.

Lograron pasar secretamente a Inglaterra, desde donde vinieron a Buenos Aires para ofrecer sus servicios a las armas patriotas; los principales era San Martín y Alvear. Estos oficiales compartían con los morenistas el anhelo de proceder con energía, organizando el país como Estado soberano, sin vínculos con España; poco después de su llegada estos militares organizaron una sociedad secreta, llamada Logia Lautaro, cuyo objeto era lograr que los países sudamericanos se emanciparan de España.

La Conspiracion de Alzaga Traiciones en la Historia Argentina Motín

La Conspiracion de Alzaga Traiciones en la Historia ArgentinaCONJURACIÓN DE ALZAGA: Los portugueses con el pretexto de auxiliar a los españoles de Montevideo y de salvar sus haciendas fronterizas contra la acción del caudillo oriental José G. Artigas. pero con el real propósito de adueñarse de la Banda Oriental, introdujeron en esta región un ejército de 5 000 hombres al mando de Diego de Souza.

Este jefe, de común acuerdo con Gaspar Vigodet gobernador realista de la plaza de Montevideo, y con el beneplácito del ministro portugués Linhares había prometido su ayuda a Martín de Álzaga quien desde tiempo atrás venía preparando un levantamiento armado de los españoles residentes en Buenos Aires. Éstos se habían visto desplazados por la Revolución y bajo su aparente resignación buscaban el momento oportuno para reconquistar lo perdido.

En el sector conjurado se hallaban fray José de las Ánimas, de la orden franciscana de los betlemitas, el ingeniero Felipe Sentenach, Matías Cámara, Francisco Tellechea y otros más.

La conspiración fue pospuesta en distintas oportunidades; finalmente se fijó como fecha del golpe el 5 de julio. aniversario de la Defensa (de 1807).
Mientras tanto, lord Strangford, representante inglés en Río de Janeiro, había exigido a Portugal el retiro de las tropas de la Banda Oriental. El príncipe regente destacó entonces al teniente coronel Juan Rademaker, corno embajador ante Buenos Aires.

Se firmó así el armisticio, que establecía en una de sus cláusulas, la evacuación del ejército portugués Souza. al parecer informado de los acontecimientos que se preparaban en Buenos Aires, no acató esa disposición e insinuó a sus superiores la necesidad de aguardar un cambio favorable a los españoles  hecho que creía inminente.

Parece ser que Rademaker, que quedaba en una posición desairada ante la actitud de Souza. confi45 a Pueyrredón la posibilidad de un alzamiento. Otras denuncias alertaron a las autoridades porteñas.

El peligro era grave: la intentona tenia amplias ramificaciones y el Triunvirato no disponía de muchas tropas en la capital. Ante ello, la propia oposición al gobierno se nucleó en torno al mismo para superar la situación. Los tribunales, organizados e integrados por Chiclana, Agrelo, Monteagudo, Vieytes y Miguel de Irigoyen, impartieron una justicia sumaria e implacable. Apresados los cabecillas del movimiento, varios de ellos fueron fusilados; Álzaga y Tellechea se contaron entre éstos. La salvación de la Revolución había exigido tan drásticas medidas.

La ejecución de Alzaga
Luego de encabezar un complot frustrado, don Martín de Alzaga, héroe de la Defensa de Buenos Aires en 1807, fue fusilado el 6 de julio de 1812. Son disímiles y vanadas las interpretaciones sobre este complot. Domingo Matheu dijo: “(…) en obsequio de la historia debo decir que a nadie se le tomó con las armas en la mano (…)”.

Por lo menos, durante el proceso que se le siguió a Alzaga y al resto de los treinta y un completados y ajusticiados, no se reunieron las pruebas suficientes para decir que ellos intervenían en los planes realistas de recuperar el control de la situación en Buenos Aires. Pero, pese a todo, dentro de las circunstancias de aguda crisis política, financiera, social y militar, por la que atravesaba el Triunvirato, se utilizó este complot para demostrar que todo tipo de conspiración iba a ser aplastado.

Juan Manuel Beruti, testigo presencial de la ejecución nos dice sobre la misma: “(…) salió al suplicio de la cárcel pública con su propia ropa, sin grillos y sin sombrero, advirtiéndosele mucha serenidad, que no parecía iba a morir (…) Fue su muerte tan aplaudida que, cuando murió, se gritó por el público espectador ¡Viva la Patria!, repetidas veces, y ¡muera el tirano! (…) Fue tal el odio que con este hecho le tonto el pueblo al referido Alzaga, que aun en la horca lo apedrearon y le proferían insultos (…) No ha recibido hombre ninguno de esta capital, después de Liniers, mayor honor por sus hechos que éste yero tampoco se le ha quitado, en los 300 años de su fundación, la vida a otro alguno, con mayor de su calidad que a él (…)”

PARA SABER MAS…
A Los doce años llegó a Buenos Aires para iniciarse como comerciante, posibilidad que le brindó, generosamente, don Gaspar de Santa Coloma. Martín de Alzaga, tan vasco como todos sus antepasados, había nacido en el valle de Aramayona en 1755. A los 24 años, se independizó con 24.000 pesos que su dedicación le habían permitido acumular. De pronto, se había convertido en uno de los comerciantes de mayor fortuna del micromundo rioplatense. Pero los negocios no le impidieron dedicarse, también, a la política. Fue durante largo tiempo alcalde de 1° voto del Cabildo.

En ese puesto cobró protagonismo en ocasión de las invasiones inglesas, en cuyo transcurso Alzaga proyectó, junto con un grupo de criollos, catalanes y vascos, concretar la independencia del Virreinato. Precisamente, convenció a Francisco Javier de Elío, gobernador de Montevideo, para que organizara una junta en dicha ciudad. Era la oposición a Liniers, que en enero de 1809 produjo, finalmente, el alzamiento contra la autoridad del virrey. Fracasada la conspiración, Alzaga y varios de sus compañeros fueron procesados y enviados a Carmen de Patagones.

Lograron huir, sin embargo, ayudados por Elío que envió una fragata desde Montevideo. Vuelto a Buenos Aires, cayó preso nuevamente, circunstancia que lo mantuvo ausente de los episodios de mayo de 1810. La fortuna que siempre lo acompañó en los negocios casi nunca estuvo de su lado en la política. En tiempos del triunvirato, volvió a prisión por orden de Rivadavia y, por fin, acabó sus días colgado en la Plaza de Mayo, pocos antes de la “revolución del 8 de octubre de 1812”.

De entre su correspondencia de 1806, una carta de! 26 de septiembre, a su primo don Clemente de Zavaleta, residente en Tucumán, muestra tiempos más felices para don Martín de Alzaga, cuando le sonreía la política mientras algún pícaro intentaba enredarle los negocios, a los que como se verá no les perdía pisada:

“Contestando a su favorecida del 9 de corriente, digo: Que la reconquista de esta célebre capital, acaecida el 12 del pasado agosto, es un portento tan maravilloso que sólo puede atribuirse a la Alta Providencia del Dios de los Ejércitos que dirigió nuestras huestes al punto de que causaran la admiración de las Naciones, y aún harán menos asombrosas las hazañas de Bonaparte.

Ahora sólo resta conservar el epíteto que los mismos enemigos nos han dado de terribles combatientes; y para esto se está tratando el reglamento de Milicias Uniformadas, separando por naciones, para que así se excite la emulación. (…) No es preciso más para deducir el entusiasmo de estos habitantes, dispuestos a rechazar millares de enemigos que tengan la tenacidad de quererles invadir de nuevo sus hogares.

(…) Enterado de que e! carretero don Marcos Ibiri, contratante de conducirme a esta 534 tercios, pidió a Ud. y le satisfizo 600 pesos suponiendo que se le restaban por razón de fletes, lo que no hay tal cosa, pues como verá Ud. del adjunto papel (…), en Jujuy (…), recibió íntegramente de don Félix Echevarría el flete de los expresados 534 tercios (…); es necesario trate Ud. de cobrarle allí (…).

Los últimos quesos de Ud. llegaron días pasados y se vendieron a tres pesos, cuyo importe aún no está cobrado; pero de éste como lo que está pendiente de Lausas y de Toro, creo darle noticia en el siguiente correo de hallarse todo en mi poder.

Y no ofreciéndome otra cosa mande con confianza a éste su afectísimo.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

La Sociedad Patriotica Club Marco Monteagudo Espiritu Independencia

Simultáneamente con la fundación de la Logia Lautaro volvió a actuar la Sociedad Patriótica a mediados de 1812. Lo mismo que la Logia, tenía por lema Independencia y Constitución. Su presidente, Bernardo de Monteagudo (1789-1825), dirigió sucesivamente los periódicos El Grito del Sur y Mártir o Libre, órgano de difusión de sus ideas. Entre la Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro había comunidad de ideales en muchos puntos. Tan es así que algunos miembros de la primera, como Monteagudo integraban también la segunda. La acción de ambas agrupaciones coincido en su lucha contra el triunvirato.

La Sociedad Patriotica Club Marco Monteagudo Espiritu IndependenciaSOCIEDADES SECRETAS Y LOGIAS. Las ideas liberales del siglo XVIII llegaron a las colonias a través del contrabando de libros e ideas, actuando las logias y entidades secretas como importantes agentes trasmisores de estas corrientes ideológicas. La Gran Reunión Americana, creada por Francisco Miranda, fue entidad madre de otras tantas similares en Europa y América, precursoras del movimiento revolucionario.

En el Plata, la existencia de logias data de principios del siglo XIX, intensificándose su establecimiento con la llegada de los ingleses en 1806 (logias de Hijos de Hiram y Estrella del Sur).Después de la revolución de mayo fue notoria la actividad desempeñada por el Club de Marco, estrechamente relacionado con la Logia Masónica de Julián Álvarez, promotores ambos de la formación de la Primera Sociedad Patriótica.

EL CLUB O SOCIEDAD PATRIÓTICA:  La Sociedad Patriótica tenía su origen en el Club de Marco, constituido el primer domingo de marzo de 1811 en el café propiedad de Pedro José Marco, en la actual esquina de Alsina y Bolívar. La  Sociedad Patriótica fue una entidad política y de oposición al gobierno, se creo en marzo de 1810, siendo su lugar de reunión el café de Marco, el mejor de aquella época (un dato curioso , desde 1804 contaba con billares. Estaba ubicado en la esquina actual de Alsina y Bolívar y fue disuelta como consecuencia del movimiento del 5 y 6 de abril.

En el año 1811 arribó a Buenos Aires Bernardo de Monteagudo y reconstruyó esta Sociedad Patriótica. Esta institución adquirió carácter semioficial al contar con el apoyo de personas del gobierno (Paso, Chiclana). Se instaló entonces en el edificio del Consulado de Buenos Aires.

Monteagudo, muy bien recibido por el círculo liberal de Buenos Aires, encontró en la Gazeta de los viernes, el elemento eficaz para expandir su prédica revolucionaria, cambiando la fisonomía de esta publicación. La posición conservadora tradicional, en cambio, fue sostenida por Pazos Silva en sus artículos de los martes. Este antagonismo provocó la supresión de la Gazeta y la aparición de la Gazeta Ministerial.

Monteagudo volcó su doctrina en nuevas páginas periodísticas: Mártir o Libre y El Grito del Sud, exaltando la necesidad urgente de la emancipación. Pazos Silva continuó oponiéndose a esta prédica desde El Censor.

ACCIONAR: La Junta Grande fue combatida por los jóvenes porteños partidarios de los ideales que sustentara Mariano Moreno, a quienes sé temía y vigilaba. Defendían la Revolución y sus principios democráticos. Creían que era necesario agitar el ambiente por medio de un organismo que propagara las ideas del secretario de la Primera Junta y donde pudieran debatirse las cuestiones del momento.

Sus miembros criticaban el desconcierto que notaban en la Junta Grande. Señalaban la tardanza de ésta en la resolución de las cuestiones fundamentales, esto es, la salida política que se pensaba dar al país. La indecisión política de los integrantes del gobierno y su elevado número contribuían a crear esta situación.

La Sociedad Patriótica, en verdad actuaba como manifestación externa de la Logia Lautaro; ésta dirigía la conspiración y tenía el contralor de las Fuerzas Armadas. Finalmente el 8 de octubre de 1812 se produjo la revolución que derrocó al Primer Triunvirato. La activa oposición al gobierno, encabezada por la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica, censuraba el marcado centralismo del gobierno derrocado y la demora en convocar a un congreso general.

Estas declaraciones eran publicadas en la Gazeta por el doctor Agrelo, de orientación morenista. Desde la Sociedad Patriótica, Julián Álvarez, Agustín Donado, Francisco Planes, Salvador Cornet, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Ignacio Núñez, convertirán el nombre de Moreno en un símbolo.

Parece ser que fue durante estos acontecimientos, cuando comenzó a utilizarse —por parte de los grupos  morenistas— la cinta celeste y blanca como distintivo político.

FINES DE LA SOCIEDAD PATRIÓTICA
DOCUMENTO

Este va a ser el seminario de la ilustración, el plantel de las costumbres, la escuela del espíritu público, la academia del patriotismo y el órgano de comunicación a todas las clases del pueblo.

Las tinieblas de la ignorancia se disiparán insensiblemente, se formarán ideas exactas de los derechos del pueblo, de las prerrogativas del hombre y de las preeminencias del ciudadano; las virtudes públicas preservarán el corazón del pueblo de toda corrupción y no darán lugar al abuso de su restaurada Libertad; todos estos efectos deben esperarse del ardoroso empeño con que la sociedad va a consagrar sus desvelos y tareas a ilustrar la opinión pública y depurarla de los errores y vicios que inspira la esclavitud.

Ciudadanos: agotad vuestra energía y entusiasmo hasta ver la dulce Patria coronada de laureles y a los habitantes de América en pleno goce de su augusta y suspirada independencia.

Oración inaugural pronunciada por Bernardo
de Monteagudo en la apertura de la Sociedad
Patriótica el 13 de enero de 1812.

Asonada del 5 de Abril Revolucion de los Orilleros Apoyo a Saaveedra

La fracción saavedrista de la Junta Grande, alarmada por su creciente impopularidad, resolvió dar un golpe de fuerza, que preparó sin darle conocimiento a su jefe, Cornelio de Saavedra. Reunió, en la noche del 5 al 6 de abril de 1811, varios regimientos que le eran adictos y una gran multitud compuesta de gentes de los suburbios, que exigieron la renuncia de los miembros morenistas de la Junta: Vieytes, Rodríguez Peña, Azcuénaga y Larrea. Pidieron además que Belgrano fuera procesado por su derrota en el Paraguay, y el destierro de muchos distinguidos ciudadanos conocidos por su adhesión a las ideas de Moreno.

Creciente actividad opositora de los morenistas
A comienzos de 1811 tres partidos se disputaban el predominio en el mando:

a)   Los morenistas deseaban retomar el poder que habían perdido después de la incorporación de los diputados provinciales a la Junta y del alejamiento de su más destacada figura. Como vimos, su acción opositora se concentró en la Sociedad Patriótica.

b)   Los saavedristas contaban con el apoyo de la casi totalidad de las fuerzas militares y del elemento humilde de los suburbios. Su hostilidad hacia los morenistas se había acentuado luego del “decreto de los honores” (6 de diciembre de 1810) y, aunque tenían el mando, consideraban efímera esta posición de privilegio, hasta tanto no fueran eliminados sus adversarios.

c)   Los provincianos —encabezados por el Deán Funes— sostenían que la Junta Grande estaba sujeta al predominio centralista de Buenos Aires y, en consecuencia, no representaba la voluntad de todos los pobladores de la campaña.
Un nuevo incidente debilitó la opinión del gobierno y acrecentó la influencia de los morenistas. Después de la derrota naval de San Nicolás y, ante la actitud del virrey Elío, la Junta dictó el 21 de marzo de 1811 un decreto por el cual expulsaba de Buenos Aires a todos los españoles solteros, acusados de conspirar en combinación con las autoridades de la Banda Oriental y del Alto Perú.

El Cabildo expresó públicamente su desaprobación e idéntica actitud asumió el partido morenista que, ante lo exagerado de la medida, elevó un petitorio para solicitar la derogación del decreto. La Junta se vio forzada a ceder y debió revocar su anterior resolución.

En la noche del 5 al 6 de abril de 1811 se produjo en Buenos Aires el primer intento de revolución contra las autoridades constituidas —no españolas— que marca el comienzo de nuestras  luchas internas.
El movimiento finalizó con una nueva victoria del bando saavedrista y permitió a la Junta Grande subsistir un tiempo más al frente del gobierno.^ Aunque la asonada dominó aparentemente la tenaz oposición morenista, sus* orígenes no están aclarados y las fuentes históricas se presentan confusas.

ASONADA DEL 5 Y 6 DE ABRIL DE 1811: En abril la oposición había culminado. Para frustrar a estas fuerzas, en la noche del 5 de abril se produjo un verdadero golpe de estado; vecinos de los suburbios y las quintas avanzaron sobre la plaza mayor conducidos por los alcaldes Tomás Grigera y Joaquín Campana.

Se incorporaron a la asonada los regimientos al mando del coronel de húsares Martín Rodríguez y otros militares como los hermanos González Balcarce, Terrada, Álvarez Thomas, cruz.

Bustos, Bernabé San Martín. Un oficio dirigido por los alcaldes de barrio a la Junta exigió el cumplimiento de numerosas peticiones pues, de lo contrario, el “pueblo no se moverá del lugar que ocupa”. El movimiento avanzó sin encontrar obstáculo a sus exigencias, notándose el intento de anular al sector morenista.

Las peticiones establecían:
a. Expulsión de los españoles. es decir, el cumplimiento del decreto del 21 de marzo;

b. que las elecciones para miembros de la Junta se hicieran con la intervención del pueblo. Como Vieytes y Rodríguez Peña, que reemplazaban a Moreno y Alberti, no habían sido elegidos por ese procedimiento debían ser separados de la Junta;

c. que Azcuénaga y Larrea, a quienes se consideraban comprometidos en facciones políticas, fueran igualmente separados de la Junta;

d. que en reemplazo de los miembros separados. fueran nombrados Feliciano Chiclana (quien no aceptó el cargo), Atanasio Gutiérrez.; Juan de Aragón y Joaquín Campana;

e. que Cornelio Saavedra fuera restituido en el cargo de comandante general de armas de la capital y provincias;
f. que el general Manuel Belgrano fuera llamado para responder de los cargos que se le formularon por el fracaso de la expedición del Paraguay;

g. que solamente Cornelio Saavedra y Antonio González Balcarce tuvieran honores y grado de brigadier y que todo empleo recayera en el natural de la provincia, debiendo separarse a los que no reunieran estas condiciones, salvo que hubieran acreditado talento o patriotismo.

Otra petición llevó a la creación del Tribunal de Seguridad Pública, integrado por el vocal Atanasio Gutiérrez, coronel Juan B. Bustos y doctor Juan Pedro Aguirre. Su objetivo era destruir la oposición y su antecedente la Comisión de Seguridad Pública. Posteriormente, sé decretó la expatriación de French, Beruti, Donado, Posadas y Vieytes.

Los sucesos de Buenos Aires repercutieron en el interior. Diego Pueyrredón, en Córdoba, y Tomás Allende, en Salta, dejaron sus cargos de presidentes de las juntas principales, después de realizados plebiscitos.

Los opositores acusaron a Saavedra de haber instigado el movimiento; no obstante, éste lo negó terminantemente.

Significado histórico del movimiento: En la asonada del 5 y 6 de abril se produjo el choque de dos elementos sociales en pugna: la minoría culta del centro de la ciudad y los pobladores humildes de las quintas y chacras de los suburbios. Es notable destacar que nadie reconoció ser el cabecilla del movimiento. Saavedra dejó escrito en sus Memorias que la asonada “se hizo sin mi noticia ni conocimiento”. Funes, por su parte, dice a través de las páginas de La Gazeta, que todo se debió a “hombres fanáticos” que luchaban por “una furiosa democracia”.

El triunfo correspondió a los saavedristas y provincianos y en consecuencia los morenistas fueron desplazados, aunque por poco tiempo, pues no tardará en producirse la reacción porteña, en los meses que corren de abril a octubre.

Desde el mes de enero funcionaba en Buenos Aires una Comisión de Seguridad Pública dependiente de la Junta, pero después del 5 y 6 de abril se creó un organismo con mayores atribuciones, llamado Tribunal de Seguridad Pública. Se ocupó de castigar a los adversarios del gobierno y disponer su confinamiento por medio de sumarios y procesos. Uno de sus miembros fue Juan Bautista Bustos, futuro caudillo y gobernador de Córdoba.

La Junta Grande de Gobierno de 1810 Primer Gobierno Patrio

A las Juntas Revolucionarias (Primera Junta, mayo a diciembre de 1810 y Segunda Junta o Junta Grande, diciembre 1810 a setiembre 1811), sucedieron dos Triunviratos, los que se extendieron respectivamente desde 1811 a 1812 y desde 1812 hasta 1814, en que se inició el Directorio que finalizó en 1820. Ya hemos dicho que, instalada la Junta, comenzó a surgir antagonismo entre sus miembros, siendo líderes de los grupos Moreno y Saavedra.

Cornelio SaavedraLas dos tendencias (conservadores y radicales) se enfrentaron por primera vez con motivo de la orden de los fusilamientos en Córdoba; aquí Moreno hizo prevalecer la doctrina de la inflexibilidad del castigo como garantía de la salvación pública. Pero la profundidad de la brecha creada hizo crisis con motivo de la cumplimentación, por parte de los cabildos del interior, de la circular del 27 de mayo.

Como la Primera Junta era provisional, una de sus primeras disposiciones fue solicitar a los cabildos del interior el envío de diputados a Buenos Aires para adoptar resoluciones decisivas.

A fines de junio comenzaron a llegar a Buenos Aires los diputados electos por los Cabildos del interior, con documentos relativosa sus poderes y la misión que les era encomendada.

Los poderes de los diputados permiten apreciar la opinión de los pueblos del interior en esos momentos. En general los textos están redactados con vaguedad y carecen de una orientación definida. La mayoría de los representantes partieron con la certeza de que debían reunirse en un Congreso, y estaban advertidos para impedir cualquier intento  de centralismo   avasallante  por   parte  de   Buenos  Aires.

El plan concebido por los adversarios de Moreno consistía en incorporar esos representantes a la Junta con carácter de vocales, para dar satisfacción a Saavedra —desprestigiando al secretario— y aplazar la reunión del Congreso. La fracción conservadora deseaba que el movimiento revolucionario continuara sin definirse, a la espera de los sucesos que agitaban la península. Al no reunirse el Congreso no podía dictarse una Constitución, ni tampoco cortar definitivamente los vínculos políticos con España.

A mediados de diciembre ya se conocía el nombramiento de catorce diputados, nueve de los cuales ya estaban en Buenos Aires, entre ellos el Deán Gregorio Funes —representante de Córdoba— quien se solidarizó con Saavedra pues ambos coincidían en que Moreno se adelantaba a los sucesos en una actitud que podría perjudicar a la Revolución. Con motivo del decreto del 6 de diciembre —que fue muy censurado por la opinión opositora— el Deán propuso a Saavedra la incorporación de los diputados.

En la sesión del 18 de diciembre, la Junta en pleno recibió a nueve diputados y en nombre de ellos habló el Deán Funes. Argumentó que Buenos Aires “no tenía títulos legítimos para elegir por sola gobernadores” y que a la Junta “no se le presentaba otro remedio más legal, seguro y equitativo, que la asociación de los diputados a los vocales”.

Mariano Moreno

Los diputados provinciales apoyaban a Saavedra y resistían el enérgico plan de Moreno; como eran doce, la mayoría de la Junta iba a ser saavedrista. Moreno se opuso a la incorporación de los diputados provincianos, pero su moción no fue atendida, por lo cual presentó su renuncia; se le encomendó entonces una misión diplomática en Gran Bretaña. No pudo cumplir tampoco esta importante tarea por que falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811.

Funes sostuvo que el gobierno no contaba con la confianza pública y entonces “era necesario reparar esta quiebra con la incorporación de los diputados que los mismos descontentos reclamaban”.

La mayoría de los vocales se mostraron contrarios a la incorporación de los representantes del interior. Su oposición se basó en los fundamentos siguientes:

a) el propósito de los diputados era integrar un congreso;

b) no debían incorporarse a la Junta porque ésta era un organismo provisorio; y

c) la invitación que figuraba en la circular del 27 de mayo “había sido rasgo de inexperiencia, que el tiempo había acreditado después enteramente  impracticable”.

Para solucionar el problema se dispuso efectuar una votación conjunta, es decir, “reunidos los vocales con los diputados presentes”. Catorce lo hicieron en favor y sólo dos —Moreno y Paso—se opusieron.

Con la incorporación de los diputados provinciales quedó constituido un nuevo organismo provisorio de gobierno que se llamó Junta Grande. A partir de ese momento —dice el historiador Ravígnani— “surge un nuevo elemento político: el factor provincia. Comienza por tener la consistencia de una facción para convertirse en partido, que gravitará de una manera singular en la contextura del Estado argentino”.

 lord StrangfordEn mayo la Junta envió una nota a lord Strangford (imagen izq.) , representante británico ante la corte de Río de Janeiro, explicándole los motivos de su instalación y asegurándole su propósito de conservar el Río de la Plata para Fernando VII, contra las ambiciones de Napoleón. El diplomático inglés contestó en forma cordial, y desde entonces fue por varios años un interesado consejero y colaborador de la incipiente diplomacia argentina.

A fines del mismo mes, el capitán de navío Matías Irigoyen partió en misión secreta ante el gabinete de Londres, con el objeto de interesarlo en favor de la Revolución; Mariano Moreno debía proseguir las negociaciones; lo suplió su hermano Manuel.

La Junta también procuró estimular los movimientos producidos en otros lugares de América, y a ese efecto envió a Chile a Antonio Alvarez Jonte, que había residido en aquel país. Llevaba la misión de colaborar con los patriotas chilenos en la creación de un gobierno propio y pactar luego una alianza con éste. Al llegar a Santiago ya se había instalado ese gobierno el 18 de setiembre de 1810, y se contrajo al segundo punto, proponiendo un tratado de carácter político y comercial que se denominaría Primera Unión del Sud.

El 18 de diciembre de 1810 con la incorporación de los diputados provinciales quedó formada la Segunda Junta o Junta Grande. Los morenistas quedaban en minoría en el gobierno; sus partidarios, pertenecientes casi todos a la juventud porteña ilustrada, formaron una agrupación política que habría de influir posteriormente en forma decisiva en la marcha de la revolución, la Sociedad Patriótica, que se reunía en un local situado a una cuadra de la Plaza de Mayo, el café de Marcos.

Moreno había sostenido que un gobierno de muchos miembros era inconveniente. Los hechos le dieron la razón; la Junta Grande era demasiado numerosa para gobernar con eficacia. El grupo saavedrista, triunfante en diciembre de 1810, perdió terreno en los meses siguientes. La minoría morenista de la Junta estaba apoyada desde afuera por laSociedad Patriótica, que fomentaba una enérgica campaña de oposición.

La fracción saavedrista de la Junta Grande, alarmada por su creciente impopularidad, resolvió dar un golpe de fuerza, que preparó sin darle conocimiento a su jefe, Cornelio de Saavedra. Reunió, en la noche del 5 al 6 de abril de 1811, varios regimientos que le eran adictos y una gran multitud compuesta de gentes de los suburbios, que exigieron la renuncia de los miembros morenistas de la Junta: Vieytes, Rodríguez Peña, Azcuénaga y Larrea. Pidieron además que Belgrano fuera procesado por su derrota en el Paraguay, y el destierro de muchos distinguidos ciudadanos conocidos por su adhesión a las ideas de Moreno.

Beruti en sus Memorias Curiosas dice que esta contrarrevolución, como llama al golpe de estado del 5 y 6 de abril, fue hecha “por las heces del pueblo agricultor, el indecente pueblo del campo”. Se refiere a la gente de los suburbios, los “orilleros”, movilizados por Tomás Grigera, alcalde de las quintas y el doctor Joaquín Campana, abogado de prestigio en las orillas.

Cuando se supo en la capital que el ejército del Norte había sido completamente derrotado en. Huaqui —recordemos que este desastre tuvo lugar el 20 de junio de 1811—, la hostilidad contra los miembros de la Junta Grande adquirió extrema violencia. Los saavedristas, que habían asumido toda la responsabilidad del gobierno y de la conducción de la guerra, comprendieron que debían acceder a las exigencias populares; alejaron a Saavedra de la ciudad, confiándole la inspección del ejército del Norte, y aceptaron la formación de un nuevo gobierno, compuesto de sólo tres miembros, cuya posición política denunciaba claramente el predominio morenista.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez
Editorial Troquel

La Generacion del 80 o 1880 Gobierno Oligarquico en Argentina Obras

La Generación del 80 – Gobiernos Oligárquicos

generacion del 80 argentina

TEMAS TRATADOS:

» Proceso inmigratorio

» Aspecto Político, económico y deuda externa

» Los conflictos con la Iglesia

» La Revolución del ’90

» 1912 El Grito de Alcorta

» Las nuevas fuerzas políticas

» La Cultura en Esta Etapa de la Argentina

» Obras de Gobierno

» Segundo Gobierno de Julio A. Roca

Introducción

Al período 1880-1916 de nuestra historia argentina lo podemos definir como el “Período de la Oligarquía porteña”. Los presidentes que se encargaron a llevar adelante este modelo oligárquico liberal del período mencionado fueron, en orden de asunción:

Julio Argentino Roca

Miguel Juarez Celman

Carlos Pellegrini

Luis Saenz Peña

José Evaristo Uriburu

Julio Argentino Roca (Su 2º presidencia)

Manuel Quintana

José Figueroa Alcorta

Roque Saenz Peña

Cada uno de estos presidentes se encargó de consolidar el Régimen Liberal extranjerizando todos los órdenes de la sociedad, sean éstos político, económico, social y cultural.

Para referirnos a lo que acabamos de plantear comenzaremos en este trabajo por caracterizar a la llamada “Generación del ’80” integrada por un conjunto de hombres (minoría oligárquica) que tuvieron a su cargo la conducción del país, sin mezquinar sus esfuerzos en llevar adelante la tarea del progreso indefinido, convencidos plenamente de ello, pero con la condición humillante de subordinarnos ante los intereses extranjeros, principalmente inglés.

El proyecto de la Generación del ochenta es quizás el más completo de reordenar y modificar desde sus bases la sociedad argentina. Una generación de ideas liberales, europeísta, seudo-culta, ansiosa por dejar atrás un pasado catalogado por algunos de sus ideólogos como bárbaro y que, sin embargo, no puede romper con al antiguo soporte de la economía, que es la tierra. Era un conjunto de hombres que devotamente creía en el progreso.

Su proyecto de país en una forma de producción primaria, sin que la acumulación obtenida se reinvierta en el crecimiento, o sea un proyecto de desarrollo capitalista autónomo, dará por resultado que a corto plazo el proyecto entre en crisis, encontrándose por otra parte, estrechamente ligados los intereses de la elite con los del país hasta confundirse unos con otros.

En qué consistía este proyecto?

En lo económico, la inserción de nuestro país en la división internacional del trabajo a partir de la producción de materias primas y alimentos y la importación de la mayor parte de los productos elaborados que se consumían en el mercado interno; en lo social, el tratar de cambiar usos nativos a través de la inmigración de mano de obra y tratando de europeizar nuestras costumbres; y en lo político, la conformación de un estado moderno a partir de instituciones a imitación de la Europa de fin de siglo con el propósito de ofrecer garantías a los capitales extranjeros que invertían en nuestro país.

Por otra parte Europa tiene necesidad de colocar un excedente de producción y de población, asimismo necesita de alimentos y de materias primas.

Para asegurar la ansiada meta del progreso, los distintos sectores le atribuían a la educación una relevancia singular queriendo alfabetizar a la masa de argentinos que vivían bajo un índice de analfabetización extraordinario, pero más necesaria fue la educación de la elite dirigente que debía pasar por la universidad si quería acceder a una posición destacada dentro de la carrera política para alcanzar el poder.

Esta generación aprendió que la libertad individual era el valor supremo que el Estado debía defender y que el librecambio comercial era el sustento de toda política económica, pero no advirtió que esa libertad era privilegio de los fuertes y en la Argentina los fuertes no fueron precisamente los nativos, que el librecambio solo servía para consolidar al capital extranjero y que los sagrados derechos y garantías eran solamente excusas para amparar a las compañías extranjeras cuando buscaban eludir los impuestos nacionales o no querían someterse a las leyes justas de la Nación.

La ideología que adoptó esta generación fue el reflejo de los sentimientos e intereses de los terratenientes, su gobierno fue el gobierno de los selectos y de los iluminados. Bajo su influjo Buenos Aires dejó de ser la gran aldea para transformarse en una urbe cosmopolita de carácter, como ya dijimos, europeizante ya que la educación universitaria a la que nos referimos anteriormente tenía que venir de Londres y Paris.

El positivismo fue su filosofía: orden y progreso. Este lema, que se lo debemos a Comté, fue la bandera de su accionar. Progreso significó crecimiento y modernización. Orden consistía en crear las condiciones de tranquilidad en las cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la proyección del progreso sin pausa.

La segunda mitad del Siglo XIX trae el triunfo del capitalismo industrial y con ello el aumento de la demanda de materias primas. La mejora en los transportes permiten el traslado de millones de inmigrantes que van a satisfacer la creciente demanda de mayor producción. En este mundo de progreso y cambio se inserta la Argentina a través de la expansión de su producción agropecuaria produciéndose entonces el fenómeno de un extraordinario crecimiento en su economía pero para ello fue preciso conquistar la Pampa Húmeda expulsando al indio y sometiendo todo el territorio nacional a la voluntad del gobierno central, de esta manera indios y gauchos fueron sacrificados en beneficio del sistema.

La riqueza generada se derrocharía en la construcción de palacios, monumentos y lujo a la europea.

Esta generación fue un fenómeno cultural trascendente, fruto de la política educacional liberal, querido y logrado por un plan meditado. Sus hombres oscilaban en los 30 años de edad en consecuencia no habían vivido la época del federalismo. Conocieron como una única realidad nacional la de los gobiernos liberales posteriores a Pavón y se formaron en los Colegios Nacionales lo que les permitió pertenecer a los grupos privilegiados convirtiéndose en ilustrados a la europea y aptos para integrarse a la política, a la burocracia y al ejercicio de las profesiones liberales ocupando los mejores cargos.

Sin trabas morales para sus ambiciones dejaron de lado los principios éticos de sus antecesores y las costumbres tradicionales creando un nuevo estilo de vida, aprovecharon los empréstitos, los juegos de la Bolsa, el hipódromo y los naipes que se hicieron sus costumbres y le otorgaron dinero fácil que les permitió acceder al despilfarro, a las viviendas más suntuosas, a la vestimenta europea y gozar de todos los lujos.

Con ellos comenzó la corrupción fenómeno nuevo en el país, salvo algunos pocos casos anteriores. Esta generación fue ajena al sentir nacional, inescrupulosa, dilapidó la riqueza de la Nación empobreciendo al país y exaltando como únicos valores culturales los propios de Europa, logrando también imponer en el país el respeto sagrado al capital extranjero.


Proceso inmigratorio

 La Inmigración Europea

El paso audaz en la promoción del cambio económico social fue la apertura del país a la inmigración. La República comenzó a atraer inmigrantes a los que se les ofrecían facilidades para su incorporación al país, pero sin garantizarles la posesión de la tierra, así lo estableció la Ley de Colonización de 1876, que reflejaba la situación del Estado frente a la tierra pública, entregada sistemáticamente a los grandes poseedores.

Algunas de las causas de la inmigración fueron: la necesidad de la Argentina de integrarse al mercado europeo; la situación inversa con respecto a las necesidades argentinas y europeas, Argentina necesitaba mano de obra, como consecuencia del proyecto de expansión del sector agropecuario; y Europa liberaba mano de obra, como consecuencia de la tecnificación del agro y la Segunda Revolución Industrial; además se contaba con una zona muy apta para la explotación agropecuaria: la Pampa Húmeda, cuya explotación requería mano de obra y capitales, escasos en nuestro país.

Los inmigrantes tenían escasas posibilidades de transformarse en propietarios y, en cambio, se ofrecieron como mano de obra. La distribución tuvo una tendencia definida y la corriente inmigratoria se fijó preferentemente en la zona del litoral y en las grandes ciudades. Así comenzó a acentuarse la diferencia entre el interior del país y la zona del litoral, antes contrapuestas por sus recursos económicos y ahora sumándosele las diferencias demográficas y sociales.

Esta inmigración fue predominantemente de origen latino: español e italiano. La agrupación de las colectividades insinuaba ya la aparición de grupos marginales. A medida que se constituía ese impreciso sector de inmigrantes e hijos de inmigrantes, la clase dirigente criolla comenzó a considerarse como una aristocracia, a hablar de su estirpe y a acrecentar los privilegios que la prosperidad le otorgaba sin mucho esfuerzo. Despreció al humilde inmigrante que venía de los países pobres de Europa, precisamente cuando se sometía sin vacilaciones a la influencia de los países europeos más ricos.

Entre las consecuencias que produjo esta inmigración, citamos: contribuyó a un aumento de la “raza” (por así decirlo) blanca argentina; contribuyeron al proceso de la rápida urbanización de la población y aportaron mano de obra para el desarrollo industrial que aún no era de magnitud importante; los extranjeros, sin proponérselo, produjeron cambios en el lenguaje y las costumbres de los argentinos; la inmigración ayudó al crecimiento en gran escala de la población; la propagación del socialismo y el anarquismo (que más adelante desarrollaremos) por los inmigrantes llegados con formaciones políticas y la creación de sindicatos; lo anterior generó una política antiinmigratoria que llevó a generar leyes como la Ley de Residencia de 1902; la creación de conventillos que eran grandes mansiones coloniales en ruinas; y el incipiente desarrollo de una nueva actividad: la prostitución (que también nos referiremos a ella con más detalles en columnas siguientes).

Los dirigentes y latifundistas no tuvieron ningún problema social grave, vivían en un paraíso pero de repente, con la llegada de los inmigrantes, las cosas no salieron como lo esperaban: se produjo desocupación, que con las formaciones políticas que estos inmigrantes tenían (socialistas y anarquistas) crearon sindicatos, boletines del trabajador, entorpeciendo ahora la vida fácil del latifundista, los cuales ante estos problemas crean las leyes de represión (la Ley de Residencia expulsaba a todo inmigrante que atentara contra la paz social o levantara sus banderas políticas).

Tampoco se cumplió el objetivo de que inmigraran anglosajones como se pretendía sino que vinieron en mayor medida españoles e italianos con pocos recursos económicos y que eran toscos para los trabajos siendo que nuestros nativos eran tan hábiles para todo tipo de trabajo manual y quizás más habilidosos aún que los inmigrantes. De todas maneras, estos inmigrantes contribuyeron al progreso del país y a llegar a ser el país europeo de latinoamérica.

Con relación a los recién llegados, la dificultad para acceder a la propiedad constituye una de las características distintivas del proceso inmigratorio. El grupo de propietarios y sus grandes representantes en el poder no concebían la inmigración más que como una fuente de mano de obra barata. La clase dominante de grandes estancieros no favorecía al pequeño agricultor independiente; por otro lado las fronteras que al sur de La Pampa, separaba los territorios explotados de las zonas amenazadas por los indios, fue suprimida por la Campaña del Desierto y las nuevas tierras fueron incorporadas al patrimonio nacional en lugar de destinarse a la colonización, fueron vendidas, en parte por adelantado, para cubrir los gastos de la expedición del General Roca.

Los grandes propietarios no estimaban necesario ni conveniente compartir la riqueza agropecuaria, origen del prestigio social y motor de la economía con los recién llegados, así como nunca demostraron interés en incorporarlos definitivamente a la sociedad argentina.

Por otro lado, en la ciudad y en el orden social, la gran inmigración provocó la entrada de grandes epidemias como el cólera y la fiebre amarilla, con foco principal en el Sur, sector de Buenos Aires que más creció con inquilinatos y conventillos, factor éste que aumentó el riesgo de enfermedades y las rentas de los propietarios.

Puede decirse que el cambio demográfico provocado por la entrada masiva de inmigrantes afectó en lo político y en lo económico debido a que una minoría enriquecida controlaba el poder de la ciudad desde una zona porteña completamente modernizada (Recoleta) donde se instalaron los aristócratas en mansiones de lujo y dejando los suburbios porteños para los extranjeros que ya sumaban más del 50% de la población.

A su vez, el desarrollo edilicio hizo necesario una mano de obra especializada de obreros de la construcción que surgió de la inmigración europea retenida en Buenos Aires. Albergada en conventillos, con sueldos bajísimos, se convirtieron en renta segura para los propietarios explotando así, al máximo, al obrero inmigrante y al criollo marginado.

Pero la explotación no solo llegó a ellos sino que apareció en Buenos Aires un negocio típico de París: “La prostitución”, dada en gran parte porque el elemento masculino predominaba en gran medida sobre todo en edades jóvenes (entre 20 y 45 años), en pleno estado viril. En cuanto a los nativos, la situación era diferente, escaseaban los hombres debido a la guerra contra el Paraguay, las guerras civiles y la Campaña al Desierto que habían costado la vida de muchos de ellos; en consecuencia aparecieron las solteronas (ya que el inmigrante no alternaba socialmente con los nativos) entre las familias distinguidas, y por otro lado la prostitución, como única alternativa de satisfacer los instintos de procreación. Los hombres sin pareja estable llegaron a ser clientela segura de los prostíbulos populares que aparecieron en la ciudad. Esta actividad llegó a ser altamente lucrativa ya que los prostíbulos iban creciendo en lujo y comenzaron a recibir una clientela selecta en busca de nuevas emociones, pero muchos, además de emociones, encontraron infecciones venéreas que recibieron el nombre de enfermedades secretas.


Aspecto Político, económico y deuda externa

Julio A. Roca se reservó el carácter de gran dirigente del Partido Autonomista Nacional. Este Partido se había iniciado con Alsina, liberal disidente que fracturó el Partido durante el Gobierno de Mitre, tanto por sus ambiciones personales como por la cuestión Capital. De esta manera el liberalismo queda dividido en: Partido Liberal Nacionalista (llamados “cocidos”, de Mitre) y Partido Liberal Autonomista (llamados “crudos”, de Alsina).

El país tenía una apariencia constitucional; en él eran factores de poder el ejército y los círculos financieros y oligárquicos de Buenos Aires subordinados al capital inglés. Roca no necesitó de la violencia para tener estos factores a su favor, aplicó su astucia y, acompañado siempre de un golpe de suerte, logró tenerlos de su lado.

Su lema fue “Paz y Administración” entendiéndose con esto la inexistencia de conflictos armados y la estructuración del Estado Liberal que garantizaba a cada uno sus derechos para entrar en la libre competencia. Pero esto de la administración también significó burocracia que aumentó a extremos imprevisibles.

El P.A.N. dirigido por Roca, fue real partido único con un jefe único, ejerció el poder político del país de manera absolutamente personalista, sabía que el Presidente de la República y el presidente del P.A.N. todo lo podían y él era ambas cosas, además de ser el militar de mayor grado y prestigio en el país. No existía representación de la minoría, se elegía en lista única.

A Julio Roca, apodado “el zorro” por su astucia, pactos y tranzas cuando le era conveniente, lo sucede su concuñado Miguel Juarez Celman debido a que Roca quiso extender su presidencia pero sin reformar la Constitución por lo que se inclinó por la “alternancia” es decir….alternando con Juarez Celman que era el hombre indicado para continuar con su política aunque muy próximo a esto entraron en conflicto por la cuestión poder.

Una vez instalado Juarez Celman en el gobierno a su sistema se lo llamó “el unicato”, el presidente es proclamado jefe único del partido gobernante y lo que no podía hacer constitucionalmente lo podía hacer como único. Recibió el gobierno sin oposición y heredando un armazón política sólida y unánime teniendo en cuenta que la opinión pública no existía como factor de poder. Fue un típico representante de la Generación del ’80 y su tendencia tomó el nombre de “Conservadora” ya que solo tenía que conservar el orden liberal alcanzado hasta el momento pero luego guiado por la ambición de desplazar a Roca como factor de poder político.

En cuanto a la política económica siempre se continuó el modelo liberal durante el período que nos corresponde a través de las diferentes presidencias. En este orden, el económico, es donde más se percibe la acción gubernamental consecuente con los intereses británicos. La producción era básicamente de dos tipos: una para el mercado interno (de menor calidad) y otra para el mercado externo (la mejor, consumo de buena calidad para el extranjero), y aún en estos días podemos apreciar esta característica en los productos con la insignia “mercadería de exportación”. La política económica dio al país una estructura que resultó muy difícil de modificar y hasta ahora imposible de romper sin que nada se haya construido a favor de una estructura auténticamente democrática como lo hubiera exigido una aplicación estricta de los principios liberales, además ni los gobernantes argentinos ni las influencias foráneas tuvieron mayor interés en que esta estructura democrática e institucional se afirmara en el país.

Sintetizando algunos otros aspectos de la economía liberal de este período, podemos decir:

*En materia ferroviaria, las líneas férreas aumentaron su extensión en gran medida, pero este incremento corresponde a las empresas concesionarias extranjeras conectándose todas con el litoral portuario en forma de abanico para llegar a diferentes puntos del país, administrándose todas ellas sobre el modelo del ferrocarril oeste, una de las tres empresas nacionales, hasta que éste fue también integrado a manos británicas sin ningún tipo de fundamento coherente ya que a menores costos originaban siempre un mejor servicio y dejaba mayores ganancias, sin embargo, por esas cosas mágicas y oscuras de la economía liberal, no permanecieron en nuestras manos sino que fueron otra fuente de ingreso, subsidios y garantías que el viento británico se llevó.

*Por otro lado, el despilfarro administrativo y la imposición de normas liberales tuvieron las consecuencias obvias: déficit creciente y desequilibrio desfavorables en la balanza de pagos. La dependencia del exterior estaba muy acentuada, la deuda externa se elevaba cada vez más y no se vaciló en contraer deudas para pagar deudas (fue Pellegrini el máximo ideólogo de esta política incoherente, en cuanto a deuda externa, ya que estaba dispuesto a sacrificar su país a cambio de cumplir con los compromisos extranjeros -no vaya a ser cosa que la economía europea se vea en problemas por nuestra falta de compromiso!). De esta manera se destinó la mayor parte del producto nacional a la atención de la deuda externa.

*En materia de inversiones en obras públicas algo bueno se logró, aunque el mayor número de obras no era necesario, cabe destacar la construcción del Puerto de Buenos Aires. Nuestra ciudad se convirtió en el espejo de las grandes ciudades europeas, mansiones, palacios, avenidas, todo el lujo en materia de construcciones fue producto de esta generación.

*También se inicia la exportación de carnes congeladas con lo que el ganado vacuno comienza a predominar sobre el lana, el éxito del sistema liberal fue el desarrollo de la ganadería y la agricultura a cambio, como ya dijimos anteriormente, de manufacturas europeas siendo que a nosotros no nos faltaban especialistas en materia de mano de obra en todos los rubros ya que teníamos gente especializada para la fabricación de todos los productos, y como si eso fuera poco, tampoco nos faltaba la materia prima. Por eso la importación de productos era innecesaria, nuestra industria nacional estaba en condiciones para obtener de todo pero faltó el sentimiento nacional para dar paso alas conveniencias foráneas.

En este orden de cosas, en poco tiempo, los pasos intermedios para la comercialización de los productos quedaron en manos extranjeras, Ferrocarriles, Molinos, Frigoríficos, Puertos, barcos. Si todo eso hubiera quedado en manos argentinas distinto hubiese sido el resultado de nuestra situación nacional, quizás hasta nuestros días.

Cuando comenzamos a desarrollar la ganadería a gran escala, se modernizaron hasta las prácticas de la cría mejorando la calidad de la carne por lo que se mestizó nuestro ganado vacuno con la incorporación de las razas hereford y Aberdeen Angus, vaya cosa ésta que hasta los animales tuvieron algo de inglés!!

Ya nos hemos referido a la educación pero es menester agregar que ella no era un derecho sino un privilegio, los niveles estaban dados por la Ley 1420 elaborado por este gobierno que fue la que dispuso el plan de instrucción primaria laica, gratuita y obligatoria, pero el orden se encargaba de que no todos lleguen al nivel más alto (entonces existía la ley pero no la posibilidad). Dadas las condiciones económicas reinantes para la clase obrera, los niños de 10 años en adelante debían ir a trabajar llegando, en general, al techo del 2º o 3º grado.

Los conflictos con la Iglesia

Durante la primer presidencia de Roca se crea la Ley de Registro Civil por la que el estado civil de las personas deja de estar en manos de la Iglesia que hasta entonces se había hecho cargo de tal situación, para pasar a ser competencia exclusiva de las autoridades civiles. Esta medida se adoptó justo cuando se evidenciaban ya situación adversas entre liberales y católicos, y fue uno de los factores que provocaron el enfrentamiento entre el Gobierno Nacional y el Vaticano desembocando en la ruptura de relaciones entre ambas partes.

También durante esta misma presidencia se crea el Consejo Nacional de Educación y, como ya nos hemos referido, se crea la Ley 1420 de educación común. En esta nueva política educacional se elimina la religión como materia obligatoria de enseñanza en las escuelas oficiales. La instrucción primaria tiene ahora tres características típicas: laica, gratuita y obligatoria. Esta nueva situación provocó un debate en el que participaron la prensa, la opinión pública y la de grupos liberales, clericales, católicos, los cuales atacaron o apoyaron el proyecto según de quien se trate.

A Roca no le gustaba verse en conflictos de principios y podía haber eludido verse involucrado en esto pero los grupos católicos reaccionaron con tal torpeza atacando a Roca que éste no vaciló en volcar todo su peso en por de la reforma y poniendo freno a la intervención del Vaticano, a la vez que se declaró públicamente laico ganando la batalla en contra de la Iglesia.

La sanción de estas leyes utilizadas por la oposición a Roca para que la opinión católica, que se suponía mayoritaria en el país, se levante contra él. Asimismo el Vicario de Córdoba aconsejó a sus padres a no mandar a sus hijos a la escuela normal porque algunas maestras eran protestantes, pero este pedido tuvo una repercusión negativa ya que los católicos no veían en peligro su fe por la presencia de estos maestros, cuestión ésta que favoreció a Roca acentuando su lucha por tal cuestión.

Estas cuestiones se interpretaron de tal forma que fue evidente la intromisión de la Iglesia en materia política lo que no era aceptado por la mayoría de los católicos y mucho menos por Roca que finalmente dio un plazo de 24 horas para que Monseñor Mattera (que quiso ser intermediario pero terminó oponiéndose rotundamente a la medida adoptada por el gobierno) para que abandone el país.

A todo esto, y como si fuera poco para la Iglesia, se suma durante el gobierno de Juarez Celman, la cuestión del matrimonio civil como único válido legalmente, medida ésta que le quitó a la iglesia la facultad que le cabía en la celebración de matrimonios y convirtiendo la ceremonia religiosa en optativa.

Finalmente, durante el 2º gobierno de Roca, la relación de éste con el sur patagónico lo mantuvo en contacto con la orden salesiana, misionera y educadora del desierto argentino. En 1904 el Obispo Salesiano sugirió al presidente su intermediación con la Santa Sede. Además la gran mayoría católica estaba deseosa de que se ponga fin a la ruptura. Roca, hábil para darse cuenta de las pretensiones mayoritarias, y no queriendo que esto se traduzca en descontento popular, aceptó la mediación poniendo fin al conflicto.


La Revolución del ’90

En 1888 ya se sintieron los primeros síntomas de la crisis. El oro sufre una brusca caída, la crisis comienza con el sector financiero pero luego arrastra a la producción deteniendo el crecimiento y bajando el consumo. Los Bancos restringieron los créditos y la tierra comenzó a perder su valor.

Como siempre….el pueblo trabajador es el que más sufre en los momentos de crisis económica, sus sueldos estaban congelados mientras que la inflación avanzaba y comienzan las primeras huelgas. La miseria ya estaba instalada en Buenos Aires y, al igual que en nuestros días, muchos recogen de los cajones de basura el alimento diario.

A todo esto se suma una nueva causa para la revolución: la incipiente desocupación. Si bien Juarez Celman no podía evitar la crisis, su política empeoró la situación ya que no había cimentado un desarrollo auténtico de las fuerzas productivas.

Ante este estado de cosas, se manifiestan tres tendencias políticas:

*El Partido Republicano, quienes critican el fraude, que no cesó con el objetivo de mantener el régimen imperante , la inmoralidad y la dependencia económica.

• Los Católicos liberales quienes critican lo mismo que los anteriores más las reformas religiosas del P.A.N.

• Mitristas, quienes piden mayor pureza y transparencia electoral pero, por otro lado, identificados también con el orden económico reinante.

La Unión Cívica (unión de todos los Partidos de aquel entonces, menos el que sustentaba el poder) convoca a un acto donde inician sus discursos Mitre y Alsina. Luego, una manifestación llega a Plaza de Mayo donde se desconcentran. Este acto popular fue el motor para poner en marcha la presión de los opositores al régimen quienes se expresan con una revuelta cívico militar el 26 de Julio de 1890 y que fue una auténtica manifestación activa de la voluntad del pueblo.

La “Gesta del Parque”, nombre que recibió el acto, fue el orgullo de todos los Partidos Políticos en oposición al régimen impuesto, Católicos, Demócratas Progresistas, Marxistas, Socialistas, Radicales, aunaron sus fuerzas para terminar con la sumisión popular y el engaño fraudulento del que todos eran víctimas.

Después de tres días de enfrentamientos los revolucionarios capitulan ya que no contaban con los medios armamentistas para continuar con la lucha y, si bien la revolución fue vencida, el gobierno estaba muerto, Juarez Celman queda solo, sus íntimos se alejan y el que fue Único en el apogeo también lo fue en las responsabilidades.

De esta manera, Juarez Celman presenta su renuncia, sin apoyo de ningún tipo se encontró con que su carrera gubernamental había llegado a su fin. Es Pellegrini quien lo sucede para completar su mandato presidencial y Roca asume como Presidente del Senado, ya preparándose para dar cabida a su 2º presidencia luego de haber confesado su placer por la Revolución.

La Revolución, si bien fue un intento fallido de combatir el Régimen Conservador, dejó como consecuencia más elocuente el surgimiento de Partidos Políticos dispuestos a dar lucha contra los atropellos a la Nación entera.

1912 El Grito de Alcorta

En este año, el campo comenzó a sentir el malestar que ya se venía dando en las ciudades por mejores condiciones de trabajo y salario. Por primera vez los chacareros tomaron conciencia de la precariedad de su situación y se movilizaron en demanda de mejores condiciones en sus formas laborales. Esto sucedió principalmente en Santa Fe y Córdoba y culminó con el “Grito de Alcorta” cuya consecuencia más directa fue la creación de la Federación Agraria Argentina que sería, desde entonces, la defensora del productor rural y los trabajadores del campo.

Tanto en Santa Fe como en Córdoba eran las provincias donde existían las peores formas de abusos y corrupciones, producto de la mala distribución de la tierra.

En el campo existían tres tipos de ocupantes: propietarios, arrendatarios y medieros, de los cuales el primero era siempre el beneficiado mientras que los dos restantes debían cumplir con ciertas condiciones que encarecían sus costos y obtenían apenas una mínima entrada, casi insignificante, y que en nada se comparaba con la labor que efectuaban. Para ellos no existía Instituciones de Crédito Agrícola y la posibilidad de acceder a la tierra era solo una ilusión, de esta manera el agricultor se convertía en un peón de campo sometido a la fuerza de un empresario agrícola; ya para iniciarse había invertido todos sus ahorros y a la vez se encontraba siempre endeudado con la compañía colonizadora.

Por otro lado, la carestía de la vida había aumentado también para ellos al punto de encontrar dificultades para hacer frente a las necesidades más elementales mientras que el precio de sus cereales mantenían el mismo valor. Claro está que para salvarse de embargos tuvieron que hacer grandes esfuerzos con alimentación precaria y poniendo a trabajar la tierra a sus esposas e hijos sin posibilidad de concurrir a la escuela.

Entre sus costumbres, los chacareros solían ir al pueblo los domingos y entre sus conversaciones nunca faltaba el tema de sus condiciones de vida, las que al ir agravándose también iban agitando a estos hombres; es así que en la localidad de Alcorta, Santa Fe, uno de ellos propuso la lucha que ya se tornaba necesaria.

El de Alcorta no fue un grito sino una consigna: “Antes de doblegar nuestros esfuerzos debemos conseguir nuestros objetivos, antes de ser vencidos debemos preferir la muerte”. Los arrendatarios no hicieron caso a estos reclamos de mejoras y, ante esta situación, se declaró la huelga agraria. Por primera vez en el campo se hicieron sentir las voces de los trabajadores de la tierra que hasta entonces había sido una masa silenciosa. Fue la primera de las huelgas agrarias que constituyó el pilar fundamental para la extensión de los reclamos a otros puntos del país sabiendo aún que podían aplicar sobre ellos la Ley de Residencia con la que se los reportaría a su país de origen.

Si bien este movimiento era inorgánico, sin mayor coordinación, obtenía buena información de lo que ocurría en otras zonas y sintieron la necesidad de crear una fuerza que fuera capaz de enfrentar a la Sociedad Rural. Por esta causa es que se decide fundar la Federación Agraria Argentina con la que ahora el agricultor ya no sería más el individualista que había sido, sino que se encontraba integrado a una organización colectiva luchando por sus reivindicaciones y haciendo a un lado el temor al patrón o administrador de su esfuerzo.


Las nuevas fuerzas políticas

Ya en 1890 existía en nuestro país un Club de Socialistas alemanes que comenzó a publicar el diario “El Obrero”.

El Movimiento Anarquista cobra vuelo en la Argentina con el periódico “El Perseguido”. Estas tendencias socialistas y anarquistas fueron inspiradas en Marx y organizaron el Movimiento Obrero cuya acción directa se traduce en huelgas, las que se organizan por las condiciones lamentables de trabajo.

1890 fue también el año en que se festejó por primera vez en la Argentina el 1º de Mayo como Fiesta Nacional de los Trabajadores. Nace también el Movimiento Sindical Argentino reclamando reformas urgentes en el orden social, dicho movimiento luego intensifica su acción cuando la oposición se polariza en la Unión Cívica Radical.

Aunque los gremialistas aportaron una ideología sin sentido nacional (repitieron el esquema imperante en Europa industrializada que era muy distinto al nuestro), al menos sirvió para dar forma a las primeras agrupaciones sociales.

Anarquistas y Socialistas son los dos sentidos en que se orienta el movimiento obrero soportando la Ley de Defensa Social que legalizaba cualquier tipo de represión y clausuraba sindicatos, comités y periódicos vinculados a este movimiento. Como también la Ley de Residencia que expulsaba a todo extranjero que se manifestaba contra el orden impuesto.

Los anarquistas se caracterizaron por ser apolíticos y revolucionarios mientras que los socialistas eran reformistas y proclives a participar en la lucha electoral.

Ante estos movimientos, el gobierno responde siempre con luchas represivas hasta que acepta el legal funcionamiento del Partido Socialista que, en 1904, obtuvo su primer Diputado Nacional, el Doctor Alfredo Palacios.

Por otro lado, la Unión Cívica Radical, con Irigoyen al frente, se caracterizó por su postura abstencionista, aunque carecían de fuerza electoral propia se los sabía numerosos y cuyo programa de abstención fue táctico y definido: Irigoyen no iría a elecciones sin registros nuevos y sufragio garantido en todo el país. Línea radical, que continúa su prédica en todo el país, construye su plataforma política en cuatro puntos: Libertad de política, honradez administrativa, impersonalidad de la coalición (participación democrática) y sentimiento nacional.

Cabe destacar que este movimiento (U.C.R.) llevó a cabo varios intentos de revolución contra el régimen conservador, durante este período, inclusive en las provincias el interior y, aunque fueron fallidos, constituyeron una clara manifestación de oposición al régimen. Esto demuestra que la principal fuerza opositora no descansa. El movimiento era casi exclusivamente proteño pero va creciendo en el interior y acentuando su carácter popular mientras crece la impaciencia en las provincias, claro ejemplo de esto son las revoluciones radicales que se produjeron en Córdoba y Catamarca donde la Unión Cívica se subleva y las provincias son intervenidas.

También durante la presidencia de Sanez Peña, el gobierno debió hacer frente a revoluciones radicales que se llevaron a cabo en el Interior y en Buenos Aires a pesar de la represión sangrienta con que se les respondía, igual deciden hacerla y estalla una sublevación en Tucumán coincidente con movimientos en Santa Fe y Rosario.

Durante la Segunda Presidencia de Roca vuelven a producirse intentos revolucionarios radicales en Catamarca aunque esta vez los rebeldes pertenecían a distintos sectores de la opinión nucleados bajo el nombre de “Unión Provincial”.

En San Luis, y durante esta misma presidencia, otra revuelta opositora llevada a cabo por conservadores y radicales dejó como consecuencia la constitución de un gobierno provisional y la posterior intervención de la provincia convocando a la ciudadanía a elecciones en la cual ganó la coalición conservadora.

En 1905, durante el gobierno de Quintana se produjo un movimiento revolucionario cuyo estallido fue simultáneo en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Bahía blanca, fue el movimiento revolucionario que más significación tuvo por su magnitud, sus resultados feron: En Santa Fe hacen peligrar al gobierno local, en Mendoza deponen al gobernador y en Bahía Blanca las tropas sublevadas inician un avance hacia Buenos Aires. Pero el gran suceso se produce en Córdoba donde los revolucionarios radicales toman prisioneros a un grupo de hombres del régimen que estaban veraneando.

Sin bien todos estos intentos no tuvieron el final esperado es de destacar que hicieron temblar a los gobiernos liberales que se veían cada vez más presionados por la unión de las fuerzas opositoras que pretendían un cambio radical en el orden político, económico y social que condujera al país a un sistema más limpio, participativo como lo es la democracia, y por sobre todo que sea nacional para garantizar la verdadera libertad y autonomía nacional.

En este punto nos interesa también incluir la sanción de ley de voto secreto, universal y obligatorio efectuada en 1910 durante la presidencia de Roque Saenz Peña, último presidente del régimen oligárquico del período en cuestión.

Una vez sancionada la Ley, su primera aplicación tuvo lugar en Santa Fe y evidenció sus ventajas ya que existían padrones nuevos, serios y de fácil consulta, lo que aseguraba la participación de todos los ciudadanos y que ninguno lo hiciera más de una vez como había sido costumbre durante las elecciones fraudulentas anteriores. Llegado el comicio hay una afluencia multitudinaria de votantes y se pone de manifiesto la mayoría que nuclea la oposición: El Radicalismo obtiene mayoría de votos.

Con esta Ley se adoptó, por fin, la forma representativa, republicana y federal y, tras medio siglo de gobiernos liberales, la voluntad popular se convirtió en factor de poder dando paso a un nuevo partido gobernante: La Unión Cívica Radical.

caracteristicas de la generacion del 80

Mirta E. Mazzotta
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La Generacion del 37 o 1937 Alberdi Sarmiento Mitre Mármol Cané Echeverria

La Generación del 37 o 1937
Alberdi,Sarmiento,Mitre

A que llamamos “la generación del 37”?

La denominación Generación del ‘37’ identifica a un movimiento intelectual de jóvenes universitarios que, en 1837, fundó en Buenos Aires el Salón Literario (en la librería de Marcos Sastre) para debatir temas culturales y teorías sociales, políticas y filosóficas de autores europeos de diferentes tendencias ideológicas. La creciente politización del grupo y sus opiniones críticas y reformistas llevaron a que Rosas disolviera el Salón.

En la clandestinidad y orientada por Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Juan María Gutiérrez, se organizó, en 1838, la Asociación de la Joven Generación Argentina (a semejanza de la Joven Italia inspirada por Mazzini), cuya pretensión era recuperar la tradición liberal de la Revolución de Mayo, alentar el progreso material y superar la polarización entre federales y unitarios, para lo cual debían influir sobre la clase dirigente y asesorarla ideológicamente. Consideraban a la democracia representativa como un objetivo a largo plazo y cuestionaban el sufragio universal adoptado por Buenos Aires, en 1821, por las consecuencias políticas que tuvo su aplicación y porque creían que era inadecuado para la realidad social de la Argentina de entonces, cuyas características se preocuparon por comprender y explicar.

A fines de la década del ‘30, los miembros de la Joven Generación Argentina habían pasado abiertamente a la oposición a Rosas y muchos emigraron a Montevideo, Chile, Bolivia o se dirigieron a las provincias del Interior, donde fundaron filiales de la Asociación que llevaron a cabo su propaganda política. Adhirieron a la asociación, entre otros, Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre, Mariano Fragueiro, Vicente F. López, José Mármol y Miguel Cané.

El Salón Literario: La fundación del Salón Literario fue un acontecimiento en la vida cultural de Buenos Aires. En él se realizaban numerosas conferencias, lecturas y debates frente a un nutrido grupo de espectadores. A pocos meses de la inauguración, Esteban Echeverría dio un discurso que marcó una ruptura con las ideas que se venían desarrollando en el Salón. Echeverría afirmó entonces que la Revolución de 1810 no se había completado, dado que aún no se había alcanzado la emancipación social, cultural y económica. Además, incitó a la juventud a protagonizar la búsqueda de cambios profundos. Este discurso lo consagró como líder de su generación. A comienzos de 1838, el gobierno de Rosas incrementó las presiones que determinaron el cierre del Salón.

Sueños de Progreso: Que, Como y Para Qué

Las ideas de Alberdi (imagen izquierda) , de Sarmiento y de otros intelectuales contemporáneos sobre las perspectivas de desarrollo futuro de la Argentina, vinculadas a las condiciones favorables que abría el avance del capitalismo industrial en Europa, influyeron sobre las elites dirigentes argentinas. Expresaban, a la vez, las aspiraciones de esos sectores para superar las limitaciones de su expansión. La mayoría de esas ideas o proyectos fueron llevados a la práctica en las décadas que siguieron a la caída de Rosas. Fueron motivo, también, de intensas polémicas entre sus mentores.

Los siguientes fragmentos pertenecen a Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, escrito por Alberdi luego de la caída de Rosas y publicado en Chile en 1852.

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LA LIBERTAD SEGÚN ESTEBAN ECHEVERRIA. Ampliar Este Tema

Esteban Echeverría El escritor Esteban Echeverría (1805-1851), que provenía de una acaudalada familia porteña, estudió en París entre 1825 y 1829. Allí adoptó las ideas del romanticismo europeo que luego intentaría aplicar al análisis de la realidad sociopolítica bajo el régimen rosista. En Buenos Aires, se convirtió en el líder de la Joven Generación y en 1838, junto a Alberdi y Gutiérrez, fundó la Asociación de la Joven Generación Argentina. En 1840 debió exiliarse en Montevideo por la censura que implementó el régimen. Entre sus obras más importantes se encuentran el ensayo Dogma Socialista, el poema La Cautiva y el cuento El Matadero. En este último se narra la historia que transcurre en un matadero porteño, que funciona como metáfora.

Sus Ideas libertarias:

“Por la ley de Dios y de la humanidad todos los hombres son libres.”

“La libertad es el derecho que cada hombre tiene para emplear sin traba alguna sus faculta des en el conseguimiento de su bienestar y para elegir los medios que puedan servirle a este objeto”

El libre ejercicio de las facultades individuales no debe causar extorsión ni violencia a los derechos de otro.

No hagas a otro lo que no quieras te sea hecho:— la libertad humana no tiene otros límites.

No hay libertad donde el hombre no puede cambiar de lugar a su antojo.

Donde no le es permitido disponer del fruto de su industria y de su trabajo.

Donde tiene que hacer al poder el sacrificio de su tiempo y de sus bienes.

Donde puede ser vejado e insultado por los sicarios de un poder arbitrario.

Donde sin haber violado la ley sin juicio previo ni forma de proceso alguno, puede ser encarcelado o privado del uso de sus facultades físicas o intelectuales.

Donde se le coarta el derecho de publicar de palabra o por escrito sus opiniones.

Donde se le impone una religión y un culto distinto del que su conciencia juzga verdadero.

Donde se le puede arbitrariamente turbar en sus hogares arrancarle del seno de su familia y desterrarle fuera de su patria.

Donde su seguridad, su vida y sus bienes, están a merced del capricho de un mandatario.

Donde se le obliga a tomar las armas sin necesidad absoluta y sin que el interés general lo exija.

Un punto de partida

[América] “Ella no está bien; está desierta, solitaria, pobre. Pide población, prosperidad.

¿De dónde le vendrá esto en lo futuro? Del mismo origen de que vino antes de ahora: de Europa.”

Lo salvaje y lo civilizado

“Todo en la civilización de nuestro suelo es europeo; la América misma es un descubrimiento europeo.

[…] Nosotros, los que nos llamamos americanos, no somos otra cosa que europeos nacidos en América.

[..] En América todo lo que no es europeo es bárbaro: no hay más división que ésta: 1. el indígena, es decir el salvaje; 2., el europeo, es decir, nosotros los que hemos nacido en América y hablamos español […].“

Lo que vendrá

Cómo, en qué forma vendrá en el futuro el espíritu vivificante de la civilización europea a nuestro suelo? Como vino en todas las épocas: Europa nos traerá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácticas de civilización, en las inmigraciones que nos envíe. Cada europeo que viene nuestras playas nos trae más civilización en sus hábitos que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía.

[…] ¿Queremos plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y de Estados Unidos? Traigamos pedazos vivos de ellas en las costumbres y radiquémoslas aquí.

[…] Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción: en cien años no hareís de él un obrero inglés que trabaja, consume, […].

Se hace este argumento: educando nuestras masas, tendremos orden teniendo orden vendrá la población de fuera. Os diré que invertís el verdadero método de progreso.”

Medios, fines y modelos

“No pretendo que deba negarse al pueblo la instrucción primaria, sino que es un medio impotente de mejoramiento comparado con otros, que se han desatendido.

[.4 La instrucción, para ser fecunda, ha de contraerse a ciencias y artes de aplicación, a cosas prácticas, a lenguas vivas, a conocimientos de utilidad material e inmediata.

El idioma inglés, como idioma de la libertad, de la industria y del orden, debe ser aun más obligatorio que el latín k.]. Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial [.1. El tipo de nuestro hombre sudamericano debe ser el hombre formado para vencer al grande y agobiante enemigo de nuestro progreso: el desierto, el atraso material, la naturaleza bruta y primitiva de nuestro continente.

A este fin debe propenderse a sacar a nuestra juventud de las ciudades mediterráneas, donde subsiste el antiguo régimen con sus hábitos de ociosidad, presunción y disipación, y atraerla a los pueblos litorales para que se inspire de la Europa, que viene a nuestro suelo, y de los instintos de la vida moderna.

[…] La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el bienestar y por la riqueza al orden, por el orden a la libertad: ejemplos de ello Inglaterra y los Estados Unidos.’

[…]“Al nuevo régimen le toca invertir el sistema colonial, y sacar al interior de su antigua clausura, mediante un sistema de vías de transporte grande y liberal, que los ponga al alcance de la acción civilizadora de Europa.

Los grandes medios de introducir Europa en los países interiores [.1 para obrar un cambio portentoso en pocos años, son el ferrocarril, la libre navegación interior y la libertad comercial.”

[…]“Es preciso traer las capitales a las costas, o bien llevar el litoral al interior del continente. El ferrocarril y el telégrafo eléctrico, que con la supresión del espacio, obran este portento

Él hará a la unidad de la República Argentina mejor que todos los congresos. […] Sin el ferrocarril, no tendréis unidad política en países donde la distancia hace imposible la acción del poder central.”

Los siguientes fragmentos pertenecen a diversos libros escritos por Sarmiento entre 1845 y 1853.

Proyectos

Cuando haya un gobierno culto y ocupado de los intereses de la nación, qué de empresas, qué de movimiento industrial!

[…] el elemento principal de orden y moralización que la República Argentina cuenta hoy, es la inmigración europea [.1. El día, pues, que un gobierno nuevo dirija a objetos de utilidad nacional, los millones que hoy se gastan en hacer guerras […], la inmigración industriosa de la Europa se dirigirá en masa al Río de la Plata; el Nuevo Gobierno se encargará de distribuirla por las provincias E…] y terrenos feraces les serán adjudicados, y en diez años quedarán todas las márgenes de los ríos, cubiertas de ciudades, y la República doblará su población con vecinos activos, morales e industriosos. Estas no son quimeras, pues basta quererlo y que haya un gobierno menos brutal que el presente para conseguirlo.

[…] cien mil por año harían en diez años, un millón de europeos industriosos diseminados por toda la República, enseñándonos a trabajar, explotando nuevas riquezas y enriqueciendo al país, con sus propiedades.

[.1 el Nuevo Gobierno organizará la educación pública en toda la República, con rentas adecuadas y con Ministerio especial, como en Europa.”

Facundo (1845). Buenos Aires, CEAL, 1967.

Un modelo

‘Dios ha querido al fin que se hallen reunidos en un solo hecho, en una sola nación, la tierra virgen que permite a la sociedad dilatarse hasta el infinito, sin temor a la miseria; el hierro que completa las fuerzas humanas; el carbón de piedra que agita las máquinas; los bosques que proveen de materiales a la arquitectura naval; la educación popular, que desenvuelve por la instrucción general la fuerza de producción en todos los individuos de una nación; la libertad religiosa que atrae a los pueblos en masa a incorporarse en la población; la libertad política que mira con horror el despotismo y las familias privilegiadas; la República, en fin, fuerte, ascendente como un astro […] y todos estos hechos se eslabonan entre sí, la libertad y la tierra abundante; el hierro y el genio industrial; la democracia y la superioridad de los buques.”

‘Viajes” (1847). En Obras Completas. (T.V), Buenos Aires, 1 949.

Los medios y los fines

“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que la posean. La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos [.1. Hay además objetos de previsión que tener vista al ocuparse de la educación pública, y es que las masas están menos dispuestas al respeto de las vidas y de las propiedades a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados. [..] Téngase presente además, que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados.

{…] la producción hija del trabajo, no puede hacerse hoy en una escala provechosa, sino por la introducción de los medios mecánicos que ha conquistado la industria de los otros países; y si la educación no prepara a. las venideras generaciones para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional […]. Un crecido número de emigrantes de otras naciones que no sean la española, la única que nos es análoga en atraso intelectual e incapacidad industrial, traerá por consecuencia forzosa la sustitución de una sociedad a otra, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad a los que no se hallen preparados ppr la educación de su capacidad intelectual e industrial [.1.’

“Educación popular” (1 849). En Obras Completas, (T. Xl).

“Una fuerte unidad nacional sin tradiciones, sin historia, y entre individuos venidos de todos los puntos de la tierra, no puede formarse sino por una fuerte educación común que amalgame las razas, las tradiciones de esos pueblos en el sentimiento de los intereses, del porvenir de la nueva patria.”

“Viajes”. Citado por Natalio Botana en La tradición republicana. Buenos Aires, Sudamericana, 1984.

Literatura, Historia y Política

Durante el periodo de Rosas, la actividad literaria -paralela a la periodística— sirvió corno medio de expresión y como instrumento de propaganda o de critica política, abierta o velada. Tal fue el caso de algunos textos  de varios de los integrantes del movimiento romántico argentino (La Joven Generación Argentina); por ejemplo, los de Domingo F. Sarmiento, Esteban Echeverria, Juan María Gutiérrez y José Mármol.

Fragmentos de El Matadero, de Esteban Echeverría

“La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. [.1 En torno de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distinta. La figura más prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado en sangre. A sus espaldas se rebullían E…] una comparsa de muchachos, de negras y mulatas achuradoras, cuya fealdad trasuntaba las arpías de la fábula [-1.

Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo, tirándose horrendos tajos y reveses, por otro, cuatro, ya adolescentes, ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero E…]. Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales E.. 1.

La matanza estaba concluida a las doce, y la poca chusma que había presenciado hasta el fin se retiraba en grupos [.. .1 Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó: —¡Allí viene un unitario!— y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo E…]

—No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero.?

—Perro unitario.

—Es un cajetilla.

—Monta en silla como los gringos.

—La Mazorca con él!

—La tijera!

—Es preciso sobarlo. […]

—A que no te le animás, Matasiete?

—A que sí E…]

Que nobleza de alma! iQué bravura en los federales! Siempre en pandillas cayendo como buitres sobre la víctima inerte!

—Degüéllalo, Matasiete; quiso sacar las pistolas. Degüéllalo como al toro.

–E…] Mueran los salvajes unitarios! Viva el Restaurador de las Leyes!”

Fragmentos de Amalia, de José Mármol

Escrita en 1851 y ambientada en el Buenos Aires de 1 840, Amalia ha sido considerada la primera novela argentina.

“Doña María Josefa Ezcurra. La cuñada de Su Excelencia el Restaurador de las Leyes estaba de audiencia […]. Y jamás audiencia alguna fue compuesta y matizada de tantas jerarquías, de tan varios colores, de tan distintas razas. Estaban allí, reunidos y mezclados, el negro mulato, el indio y el blanco, la clase abyecta y la clase media, el pícaro y el bueno, revueltos también entre pasiones, hábitos, preocupaciones y esperanzas diferentes.”

Capítulo 6 (Volumen 1)

“El primer día de septiembre de 1840 se extendió sobre el cielo de Buenos Aires, oscuro, triste, cargado de vapores E…].

[…] la mujer comenzó a ser el blanco del encarnizamiento de bandadas de forajidos, bautizados con el nombre de federales. […] Bandadas de ellos, de distintas jerarquías y condiciones, empezaron a apostarse en las puertas de los templos, llevando cántaros con brea derretida y moños […] punzó. Estos trapos eran untados con brea, y a cuantas jóvenes [que] salían del templo sin la gran mancha de la Federación en la cabeza [le] pegaban el parche embreado […]. La comunidad de la Mazorca, la gente del mercado, y sobre todo las negras y las mulatas que se habían dado ya carta de independencia absoluta […] comenzaban a pasear en grandes bandadas la ciudad…”

Capítulo 1 (vol. 2)

“Es imposible dar a conocer, en los rasgos fugitivos del romance, la situación pública de Buenos Aires después de la retirada del ejército libertador. E…] Todavía se esperaba, en cada semana, en cada día que pasaba, la vuelta del general Lavalle […]. Y esta esperanza era sostenida por los periódicos y por las cartas de Montevideo, que llegaban de contrabando dos o tres veces por semana.

[…] Pero todo caía vencido por el terrorismo. Rosas, poseedor del secreto de su triunfo real, ya no pensaba sino en vengarse de sus enemigos y en acabar de enfermar y postrar el espíritu público a golpes de terror. El dique había sido roto por su mano y la Mazorca se desbordaba como un río de sangre.

La sociedad estaba atónita [..]. En menos de ocho días, la ciudad entera de Buenos Aires quedó pintada de colorado. Hombres, mujeres, niños, todo el mundo estaba con el pincel en la mano pintando las puertas, las ventanas, las rejas […]. La dudad se había convertido en una especie de cementerio de vivos. […] La entrada de la Mazorca en una casa representaba la combinación infernal de ruido, de brutalidad, de crimen, que no tiene ejemplo en la historia de los más bárbaros tiranos. Entraban en partidas de ocho, doce o más forajidos. E..] Y en medio del llanto, del susto y de la muerte, a los reflejos del puñal de la Mazorca, leyó el pueblo de Buenos Aires el bárbaro decreto del 16 de septiembre de 1840, que arrojaba a la miseria, al hambre, a cuantos eran o quería Rosas que fuesen unitarios. De un momento a otro, millares de familias pasaron de la opulencia a la miseria […].

[…] Pero la emigración decía bien alto que los orientales argentinos tenían derecho a ser ayudados por la Francia hasta terminar su cuestión con Rosas, invocando la justicia, el honor y la conveniencia. […] En esa alianza, como en muchas otras, los poderes que la contrajeron iban a un fin común, aunque por diversos motivos e intereses. Buscaba la Francia un tratamiento justo para sus nacionales e indemnizaciones a ellos causados; querían los orientales la destrucción de un poder que había atacado sus libertades y derechos, que los amenazaba constantemente […]; los argentinos por último, buscaban el aniquilamiento, en su patria, de un sistema de explotación y de sangre; la destrucción perdurable del sistema dictatorial, o de ‘facultades extraordinarias’ L. .1 querían, por fin, asentar el imperio de la civilización y de las leyes sobre el sitial de la barbarie y la voluntad sangrienta de un solo hombre.”

Ampliación del Tema: Para los jóvenes de la nueva generación se tomaba imperativo completar y concretar el proceso transformador iniciado con la Revolución, dotándolo de un pensamiento propio. Había, en consecuencia, que constituir una nueva sociedad para lo cual era necesario concebir nuevas formas de convivencia y de acción. La tarea interpretativa de descubrir el sentido de la nacionalidad, como condición previa a todo planteo político, dadas las características del medio local, adquirió en la obra del grupo un lugar central y dio cabida a un profundo análisis de la realidad social y material del país. Este análisis de la realidad nacional se centró en las causas económicas y sociales que en el país habían dado como resultado el triunfo de Rosas.

Para los hombres del 37, los males de su país se reducían principalmente a tres: la tierra, la tradición española y los grupos étnicos locales. Solo la transformación previa de estos factores conduciría al triunfo del progreso; por eso, de su análisis surge también una serie de soluciones para enfrentar los problemas planteados.

Para la nueva generación, el primer mal de la Argentina era la tierra, “el desierto”, de donde surgía el espíritu de la montonera, la banda armada que seguía al caudillo, lo elevaba al poder y condicionaba el destino político del país.

La mejor manera para erradicarlo era desarrollar las comunicaciones, poblar las vastas extensiones del territorio nacional y multiplicar los centros urbanos. La solución se centraba en el fomento de la inmigración, solución que quedó inmortalizada en la famosa frase de Alberdi “gobernar es poblar”.

La función otorgada a la inmigración también estaba orientada, para los integrantes de la Generación del 37, a cumplir un lugar de importancia en lo concerniente a la transformación social, en la medida que los grupos étnico de la Argentina (gauchos, aborígenes, mestizos y españoles) fueron considerados incapaces de impulsar un verdadero desarrollo industrial. De esta manera, la introducción de inmigrantes anglosajones fue proclamada como la mejor forma para remediar esa realidad y con posibilidades de provocar la modificación de los hábitos costumbres tradicionales.

La herencia colonial también fue señalada por los jóvenes del 37 como otro factor de atraso para el desarrollo del país. Esta herencia, mantenida con vigor por las masas rurales y los grupo conservadores, había conducido —según ellos— la tiranía rosista, verdadera traición al espíritu revolucionario.

De esta manera, el retorno a los ideales de b Revolución de Mayo no suponía solamente una vuelta a la única autoridad nacional considerada legítima sino que también constituyó un objetivo ideológico: la idea de que los errores de las generaciones previas podían ser borrados, y una nueva Argentina podía surgir de las ruinas del gobierno de Rosas yugo colonial, así como Mayo había sacudido el yugo Colonial.

EL ROMANTICISMO RIOPLATENSE – GENERACIÓN DEL 37
Integrantes notorios:

Juan Bautista Alberdi, Pedro de Angelis, Marco Avellaneda, Antonio Aberastain, Miguel Cañé, Esteban Echeverría, Félix Frías, Juan María Gutiérrez, Andrés Lamas, Vicente Fidel López, José Mármol, Bartolomé Mitre, José Rivera Inriarte, Domingo Faustino Sarmiento, Carlos Tejedor, etc.
Asociaciones que conformaron:
Salón literario (1837), Asociación de la Joven Generación Argentina (1838), Asociación de Mayo.
Obras literarias más importantes:
Dogma socialista (E. Echeverría), Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho (J. B. Alberdi), Facundo (D. F. Sarmiento).

Características:
-Advierten la división nefasta entre unitarios y federales, y el carácter popular de esta última facción.

-Identifican a los federales como hombres de “instintos semibárbaros” y a los unitarios como una “minoría vencida”, con buenas intenciones, progresista, pero “antipática” y “soberbia”.

-Influencias europeas del patriota italiano Mazzini y del socialista utópico Saint Simón.

-Palabras simbólicas del Dogma Socialista, entre otras: Asociación, Progreso, Fraternidad, Igualdad, Libertad, Dios, etc.

-Continúan con la tradición progresista de la Revolución de Mayo, rechazan el Antiguo Régimen, espíritu americanista, organización democrática del país, etc.
-Sentimientos pesimistas, angustia, descontento, individualistas, exaltación de los sentimientos, placer por la naturaleza, etc.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo/Romano/Paz Capítulo 12 (Vol. 2)
e Historia La Argentina Contemporánea de Felipe Pigna y otros
Tau Anzoátegui, Víctor y Martire, Eduardo. Manual de Historia de las Instituciones Argentinas.

Garantías Constitucionales Cuando Somos Detenidos Derechos Defensa

Garantías Constitucionales
Cuando Somos Detenidos

Conozcamos los derechos que otorga nuestra Constitución Nacional: El primer capítulo de la Constitución Nacional de 1994 contiene declaraciones, derechos y garantías, y el capítulo segundo, nuevos derechos y garantías (incorporados en la última reforma). Las garantías constitucionales son las fórmulas previstas en la Constitución para que el ciudadano pueda apelar a los tribunales en defensa de los derechos que en ella se le reconocen, en caso de abuso de autoridad por parte de las instituciones públicas.

La mayoría de las constituciones de las sociedades contemporáneas autorizan al estado a recurrir al uso de la fuerza física para hacer cumplir las leyes, pero también reconocen el derecho de los ciudadanos a resistir contra el poder del estado si éste no cumple las leyes.

A lo largo del estudio de este libro, el texto de la Constitución Nacional será un material de lectura y de consulta permanente. También lo serán las declaraciones y convenciones contenidas en el Anexo documental. Allí incluimos algunos de los tratados sobre derechos humanos que el inciso 22 del artículo 75 incorpora a la nueva Constitución Nacional como complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.

El trabajo con estas declaraciones y convenciones y con la Constitución te permitirá conocer tus derechos como niño, como hombre y como ciudadano argentino.

Para que sepamos cómo defendernos
En  nuestro sistema democrático, el principio fundamental es la libertad.

-Toda acción que se realice en contra de este principio de libertad constituye una excepción.
-Todos los ciudadanos de un estado democrático gozamos de la garantía constitucional para el ejercicio eficaz de nuestro derecho de defensa.

Entonces:
-Si somos detenidos por agentes de la policía o de otro organismo de seguridad, debemos asegurarnos de que estén debidamente identificados o, en caso contrario, deben proceder a nuestro pedido de identificarse en forma clara y correcta.

-Podemos ser privados de nuestra libertad en tres casos:
1) por la imputación de un delito;
2) por la contravención de un edicto policial;
3) por averiguación de antecedentes.

Cuando nos imputen haber cometido un delito y nos priven de libertad por ello, debemos exigir la orden judicial correspondiente y la explicación de los motivos de la detención. Tenemos el derecho constitucional de no declarar.

1. Aún cuando estemos incomunicados (siempre que tengamos más de 18 años, que exista orden judicial y nunca por más de 72 hs.) tenemos derecho a realizar un llamado telefónico a nuestros familiares o amigos y a proponer un abogado defensor particular o recurrir al defensor oficial.

2. Conviene que no declaremos, no firmemos ni reconozcamos nada, hasta tanto estemos asesorados por el abogado defensor.

3. Nuestro domicilio es inviolable y tenemos derecho a impedir que ingrese cualquier persona mientras no exhiba la correspondiente orden judicial de allanamiento.
Si nos detienen por la comisión de alguna contravención policial conocida como «edicto» (cuyo «juzgamiento» efectúa la policía únicamente a mayores de 18 años), tenemos derecho a realizar una llamada telefónica a un familiar o abogado.

1. Podemos negarnos a declarar.

2. Si somos notificados de una sentencia condenatoria por infracción de un «edicto», podemos poner la palabra Apelo antes de la firma. Si así no lo hacemos, tenemos hasta 24 horas siguientes a la notificación para enviar un telegrama dirigido al jefe de policía o a la comisaría en que fuimos detenidos.

3. Siendo menor de 18 años tenemos derecho a llamar en forma inmediata a nuestra casa. No podemos ser detenidos en celdas ni compartir espacios con mayores. La policía está obligada a dar cuenta inmediata al juzgado de menores para que determine los pasos a seguir, y siempre con la obligación de informar sobre la causa a nuestros familiares.

Si somos detenidos por averiguación de antecedentes, es necesario tener en cuenta que debe estar justificada y no puede extenderse más de 10 horas.

1. La policía debe informar de la detención al juez de turno y tenemos derecho a una llamada telefónica.

2. No podemos ser alojados en los mismos lugares destinados a los detenidos por delitos o contravenciones.

En todo tipo de privación de la libertad (casos 1,2 y 3), si somos sometidos a apremios ilegales (malos tratos, lesiones, etc.), podemos realizar la denuncia ante el juez en la primera oportunidad que tengamos y pedir médico.
Es conveniente que recordemos todos los detalles del lugar y las personas presentes durante los apremios ilegales y, en caso de salir pronto en libertad, concurrir a un médico para que certifique por escrito las lesiones que sufrimos.

Si somos menores de 18 años, debemos ser puestos inmediatamente a disposición del juez de menores.

Si otra persona es detenida en nuestra presencia y observamos que el hecho no se ajusta a las garantías de un estado democrático señaladas al principio, debemos recabar todos los datos posibles de la fuerza de seguridad interviniente y del detenido, para luego poder realizar la denuncia que corresponda.

Todos podemos interponer en forma inmediata un Habeos Corpus ante el juzgado penal de turno, en forma oral o escrita en defensa de un tercero (pariente, amigo o vecino) afín de que el juez determine la situación del detenido y ordene su libertad cuando la detención fuera ilegal o arbitraria.

La información sobre los juzgados de turno se obtiene en el Palacio de Tribunales.

Folleto editado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos como contribución a una campaña de información contra la violencia policial

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Ver:Garantías Habeas Corpus y Recurso de Amparo

Fuente Consultada: Los Derechos de las Personas Alonso-Bachmann-Correale

Focos Revolucionarios en America Colonial Revoluciones Independencia

Cuadro Sinóptico
Guerra Civil Española
Cuadro Sinóptico
Segunda Guerra Mundial
Cuadro Sinóptico
Organismo de Paz
Cuadro Sinóptico
Unión Soviética

FOCOS DE REACCIÓN REALISTA: Al constituirse, el 25 de Mayo de 1810, la Primera Junta Gubernativa, apuró la urgente organización del ejército y alistó una expedición que debía partir inmediatamente para afianzar el triunfo de la Revolución, en el interior, desbaratando los planes realistas. Así comenzó la Guerra de la Independencia.

LOS FOCOS DE REACCIÓN REALISTA: Si bien la Junta disimuló sus propósitos de independencia invistiéndose con la representación del monarca, no logró desorientar a los más sagaces, especialmente por negarse a reconocer al Consejo de Regencia de la metrópoli. Como se temía, la reacción realista no se hizo esperar: en Córdoba, el gobernador Gutiérrez de la Concha, en connivencia ron Liniers y el obispo Orellana, fraguaron un pían contrarrevolucionario, y el 20 de junio juraron acatamiento al Consejo de Regencia.

Algunos días después, el gobernador de Potosí, Francisco di Paula Sanz, también se pronunció en contra de la Junta. Y virrey del Perú, Fernando de Abascal, expidió el 13 de julio un cáustico bando, en el cual, después de enjuiciar severamente a los insurgentes de Buenos Aires, anunciaba su decisión de intervenir en su contra, anexando por lo pronto las provincias del Tucumán y’ del Alto Perú (hoy Bolivia) al virreinato que permanecía bajo su mando. Y por otra parte confió la jefatura di las fuerzas movilizadas al general Goyeneche.

En Asunción del Paraguay, un cabildo abierto reunido el 24 de julio bajo la influencia del gobernador Bernardo de Velazco juró acatamiento al Consejo de Regencia y se abstuvo de someterse a la Junta de Buenos Aires. Lo mismo había hecho un cabildo abierto reunido en Montevideo el 2 de junio.

El 12 de enero de 1811 llegó a Montevideo Javier de Elio, nombrado virrey del Río de la Plata, designación que pretendió hacer reconocer a la Junta de Buenos Aires, sin lograrlo.

Gracias a las oportunas denuncias del deán Funes, la confabulación de Córdoba quedó desbaratada, y sus cabecillas fueron ejecutados en Cabeza de Tigre el 26 de agosto de 1810.

En, el Paraguay, las fuerzas de Velazco lograron rechazar al ejército mandado por Belgrano, obligándolo a capitular; pero la diplomacia de éste logró lo que no había conseguido con las armas: el 14 de mayo de 1811 una revolución depuso al gobernador y se desvinculó de España. Aunque el nuevo orden paraguayo no se ligó al de Bs.As. no constituyó un núcleo adverso.

Quedaban así dos focos realistas muy peligrosos: a) Montevideo que tenía una fuerte guarnición y una escuadra naval que dominaba el Río de la Plata y b) El Alto Perú, que contaba con el decidido poderío del virreinato de Lima y oponía a las dificultades geográficas montañosa.

Cuadro Sinóptico
Estados Unidos Post Guerra
Cuadro Sinóptico
Sistema Bipolar Post Guerra
Cuadro Sinóptico
Guerra Fría Fase I
Cuadro Sinóptico
Guerra Fría Fase II

Unitarios y Federales Porque Autonomistas Porteños? Características

Unitarios y Federales – Características –
¿Porque Autonomistas Porteños?

Entre 1820 y 1852, diversos grupos sociales con proyectos políticos diferentes se enfrentaron en los intentos por constituir un Estado en las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La diferencia entre los proyectos enfrentados surgía —en primer lugar de la forma de organización política que proponían para el nuevo Estado: unos el centralismo y otros el federalismo. Por esto, es conveniente precisar en qué consistía, jurídicamente, esa diferencia.
La organización política de un Estado puede adoptar, básicamente, dos formas: el centralismo o el federalismo. En el centralismo también llamado unidad de régimen , todos los niveles de gobierno están subordinados al poder central. Además, un régimen centralista generalmente unifica la legislación y la administración en todo el país más allá de particularidades regionales o diversidades culturales. El federalismo, en cambio, se basa en la asociación voluntaria o federación de Estados o poderes regionales, que delegan algunas de sus atribuciones para constituir el Estado o poder central.

Para comprender mejor el período de la historia argentina estudiado, debe descartarse la mal planteada antinomia entre porteños centralistas o unitarios y provinciales federales. Federales y unitarios los hubo tanto en las provincias interiores como en Buenos Aires.

Después de 1810, los pueblos de las provincias interiores mostraron un fuerte localismo en defensa de sus intereses, que entraban en colisión con los intereses de Buenos Aires.

Más tarde, muchos gobiernos provinciales comenzaron a declararse federales cuando advirtieron que la centralización política fortalecía los históricos privilegios de a ciudad puerto de Buenos Aires. La forma unitaria de gobierno fue sostenida no sólo por grupos porteños sino también por os grupos sociales del interior cuyos ingresos dependían de actividades económicas relacionadas con el puerto de Buenos Aires.

Se trató además de una reacción de las más antiguas y poderosas familias que controlaban los gobiernos provinciales frente al creciente poder de los nuevos jefes rurales.

Todos los gobiernos provinciales que se declararon federales también expresaron, unos en forma más explícita que otros, su voluntad de constituir e país. Para ellos, la constitución era un instrumento adecuado para terminar con los privilegios de Buenos Aires. Una constitución federal podía respetar la autonomía provincial de Buenos Aires y, al mismo tiempo, garantizar los derechos de todas las provincias a participar en la distribución de los ingresos del puerto de Buenos Aires, a través de un Estado central.

De acuerdo con los principios doctrinarios, los federales se oponían a un régimen de gobierno unitario en defensa de las autonomías provinciales. Pero en la provincia de Buenos Aires, la defensa de la autonomía provincial se transformó en una justificación para no ceder la ciudad y el puerto de Buenos Aires a un Estado central.

Por esta razón, entre los federales se distinguieron dos grupos: los federales doctrinarios y los autonomistas bonaerenses. Estos últimos se enfrentaron tanto a los unitarios como a los federales doctrinarios.

Desde 1828, el autonomismo de Buenos Aires se fue identificando cada vez más con Juan Manuel de Rosas —representante de los intereses de tos hacendados y terratenientes de la provincia—. Desde su gobierno sostuvo que antes de organizar la federación las provincias debían mejorar sus respectivas administraciones, y evitó nuevos intentos de constitución de un Estado central.

En la práctica, la ciudad y el puerto de Buenos Aires continuaron siendo el centro organizador de la economía y de a sociedad del nuevo país. Y los gobiernos federales de las provincias del Litoral y del interior siguieron reclamando al gobierno federal de Buenos Aires la libre navegación de los ríos y aranceles de aduana que protegieran sus industrias locales.

Fuente: Historia Alonso-Elizalde-Vázquez

El general Juan Lavalle
El general Juan Lavalle. Desde 1820, Rivadavia y los miembros de la Sociedad Literaria lideraban el grupo porteño de los unitarios. En diciembre de 1828, el general Juan Lavalle encabezó un levantamiento militar contra el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, y los unitarios porteños lo eligieron gobernador y lo reconocieron como jefe. Algunos de los defensores más activos del unitarismo, después de 1828, fueron Salvador María del Carril, Juan Cruz Varela y Florencio Varela.

Manuel Dorrego

Manuel Dorrego —militar veterano de las luchas contra los realistas— fue un federal convencido que se opuso a la Constitución de 1826, pero no coincidía en todo con los caudillos provinciales. Se lo reconoce como el jefe de los federales doctrinarios porque, para él, el federalismo era una doctrina política de sólidos fundamentos jurídicos (y no la simple autonomía sostenida por la fuerza de un régimen autocrático, como lo entendían los caudillos, según su opinión). Para Dorrego el federalismo era una garantía del régimen republicano y de la libertad, y el mejor camino para estimular la cultura, la población y la riqueza del país.

Juan Manuel de Rosas

El hacendado Juan Manuel de Rosas fué el jefe de los federales bonaerenses que defendían la autonomía de la provincia de Buenos Aires. Formaban parte de este grupo comerciantes con capital como Braulio Costa, y hacendados y terratenientes como Tomás de Anchorena, Juan N. Terrero y José María Rojas.

SINTESIS DE SU CARACTERÍSTICAS

UNITARIOS:

•     Su concepción política: deriva del centralismo. Sus intereses chocaban con las necesidades de las provincias interiores. La forma de gobierno que proponían era un gobierno central, único -unitario- eliminando a las autoridades provinciales y quitando todo poder de decisión a los gobiernos interiores. Una consecuencia directa de esta política, es el desinterés por lo que ocurría en el interior y la tendencia a despreocuparse de los territorios -y las poblaciones- que no servían a sus intereses.

•     En cuanto a sus intereses económicos: pretendían un puerto único -el de Buenos Aires- cuyas recaudaciones aduaneras se utilizaran exclusivamente en beneficio de su ciudad. Son partidarios del librecambio, ya que como grandes comerciantes, se beneficiaban tanto de las exportaciones como de las importaciones.

•     Lo apoyaban: intelectuales, comerciantes y militares. Si bien la defensa del centralismo beneficiaba a Buenos Aires, también existieron unitarios en las provincias. Se trataba de grandes comerciantes e intelectuales liberales, como así también aquellas familias que habían perdido su poder por el ascenso de algún caudillo federal.

•     El principal intento de imponer el modelo unitario correspondió a ia presidencia de Bernardino Rivadavia (1826-1 827)

FEDERALES:

•     Su concepción política: se basaba en la asociación voluntaria de las provincias. Pretendían la formación de un país republicano y federal, manteniendo ¡os gobiernos provinciales y delegando ciertas funciones al gobierno nacional (como por ejemplo, el manejo de las relaciones exteriores con otros países).

•     En cuanto a sus intereses económicos: pretendían la repartición de las ganancias de la Aduana, entre todas ias provincias. También querían la libre navegación de los ríos interiores (río Paraná y río Uruguay), para dar salida directa al exterior de aquellos productos provinciales de exportación. También buscaban una política económica más protectora de las incipientes industrias locales, que no podían competir con los bienes industrializados que se importaban a muy bajo costo.

•     Lo apoyaban: principalmente sectores rurales como los hacendados. Los caudillos federales más representativos: López -en Santa Fe-, Bustos -en Córdoba, Quiroga -en La Rioja.

Unitarios y Federales
¿QUIENES ERAN LOS BÁRBAROS?

Los años de anarquía y guerras fratricidas que se extendieron a lo largo de gran parte del siglo XIX fueron de una extremada crueldad. Unitarios y federales saqueaban, torturaban, degollaban, empalaban. Ambos bandos hicieron una guerra sin prisioneros.

Sin embargo, mientras algunos pasaron a la historia consagrada como “bárbaros”, tal el caso de Facundo Quiroga o Pancho Ramírez, otros no perdieron su condición de “civilizados”, como José María Paz. Pero Domingo Arrieta, que fuera su oficial en la “campaña de la sierra”, cuenta en sus Memorias de un soldado: “Mata aquí, mata allá, mata acullá, mata en todas partes, no había que dejar vivo a ninguno de los que pillásemos y al cabo de dos meses quedó todo sosegado”. Se calcula que fueron 2.500 los muertos y desaparecidos en esta represión “civilizada”.

Tampoco Lavalle dejó fama de sanguinario. Sin embargo es suya la proclama contra Estanislao López: “¡La hora de la venganza ha sonado! ¡Vamos a humillar el orgullo de esos cobardes asesinos! Se engañarían los bárbaros si en su desesperación imploran nuestra clemencia. Es preciso degollarlos a todos. Purguemos .a la sociedad de esos monstruos. Muerte, muerte sin piedad”. También: “Derramad a torrentes la inhumana sangre para que esta raza maldita de Dios y de los hombres no tenga sucesión”.

Quien no puede quedar fuera de esta lista es Domingo Faustino Sarmiento, a quien se parcializa enalteciendo su vocación educativa. En sus instrucciones a Lamadrid escribió en 1840, mimetizado con su biografiado Facundo: “Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos.

Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre”. También: “A los que no reconozcan a Paz (jefe de la Liga Unitaria) debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad” (1845).
Está claro que la historia fue escrita por los unitarios vencedores.

Fuente: Historias Argentinas – Pacho O´Donnell

Origen del Unitarismo y Federalismo

Gobierno de Dorrego La Guerra Brasil-Argentina Anarquia en Argentina

Gobierno de Dorrego – La Guerra Brasil Vs Argentina – Anarquía en Argentina

El Gobierno de Manuel Dorrego

dorrego generalTras la disolución del Congreso, el panorama rioplatense presentaba un nuevo equilibrio político, frágil e inestable, de signo federal. Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la autonomía a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

En agosto de 1827 la Junta de Representantes de la provincia eligió gobernado y a Manuel Dorrego quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores.

En otro orden de cosas, en el Interior, Bustos y Quiroga manifestaban aspiraciones hegemónicas. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, el gobernador federal Manuel Dorrego gestionaba una serie de acuerdos con las demás provincias, para impulsar la reunión de una convención con el fin de establecer las bases para la realización de un nuevo congreso, que organizaría institucionalmente el país.

Los pactos firmados entre Buenos Aires y las provincias litorales establecieron que la convención se reuniría en la ciudad de Santa Fe. Esta decisión frustró las pretensiones cordobesas de ser el eje organizador de este provisorio sistema institucional.

La Convención de Santa Fe se reunió a fines de julio de 1828 y contó con la asistencia de nueve provincias (no participaron ni Corrientes ni Salta, por motivos diferentes, y Córdoba se retiró de las sesiones luego de que fuera rechazado su proyecto de otorgar atribuciones constituyentes a la Convención). La labor de la Convención fue pobre y prácticamente se limitó a ratificar el tratado de paz firmado con el Brasil en agosto de ese año.

A pesar de su defensa de los principios del federalismo Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires. Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron. Dorrego tenía la adhesión de numerosos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los grupos económicos más poderosos de Buenos Aires.

En Buenos Aires estalló una nueva crisis política que —junto con la crítica situación económica y financiera, consecuencia de la guerra con el Brasil— debilitó la posición de Dorrego. La resistencia del gobernador a poner fin a la guerra le había restado apoyos en su provincia, incluso dentro del partido federal, donde el sector más conservador —entre ellos, Manuel J. García y Juan Manuel de Rosas— se había agrupado en su contra. El progresivo aislamiento político de Dorrego culminó en su derrocamiento, alentado por sectores unitarios que aspiraban a recuperar el poder. El retomo a Buenos Aires de las tropas que habían actuado en la guerra con el Brasil permitió al grupo unitario llevar a cabo sus planes.

Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Dorrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolución militar fue nombrado gobernador de Buenos Aires.

La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que regresaba del Brasil: éstos pensaban que el ejército era la única fuerza que podía organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno.

Los unitarios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, hecho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses. Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional. Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio.

Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la ruptura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campaña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportaciones. Los diplomáticos extranjeros —especialmente los ingleses— estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez