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El Everest: Fauna, Flora, Altura, Historia

HISTORIA DEL LA EXPLORACIÓN DE LA ZONA:

El Everest Habitantes Fauna Flora Las Escaladas Altura HistoriaCuando sir George Everest entró a formar parte, en 1823, del Great Trigonometrical Survey of India no imaginaba, ciertamente, que su nombre pasaría a la historia. Superintendente de dicha organización entre 1830 y 1843, se dedicó ala difícil labor de estudiar datos geográficos, determinando, entre otras cosas, el esferoide matemático sobre el que se calcula la altura de las montañas.

Por esta razón, cuando en 1852 se descubrió que el Peak 15, de la cadena del Himalaya, era la cima más alta de la Tierra, Andrew Waugh, que entre tanto había sustituido a Everest, propuso bautizarla con el nombre de su predecesor.

Más interesados en la cartografía que en. la antropología, Everest y Waugh ignoraban, probablemente, la existencia de un topónimo local utilizado por la población tibetana para indicar no ya la cima más elevada sino toda la cadena del Himalaya (palabra esta última derivada del sánscrito y que más o menos significa Residencia de las Nieves).

Este topónimo es Chomo Lungma, es decir Diosa Madre de la Tierra (o según otras interpretaciones, Diosa Madre de las Montañas o del Viento). Otro apelativo más reciente es Sagarmatha, Elevado en el Cielo, elegido por los nepaleses, no sin un destello de orgullo nacionalista, tras la apertura de sus valles a los occidentales.

El Everest, o Chomo Lungma o Sagarmatha es una enorme montaña piramidal de calizas primarias cuyas vertientes oriental y noroccidental están orientadas hacia el Tibet y la sudoccidental, hacia el Nepal; es el punto culminante de la cadena del Himalaya, sistema montañoso que comprende más de cien cimas de una altitud superior a los 7.000 metros y diez de 8.000 (otras cuatro cimas de 8.000 metros se encuentran en el Karakorum) y constituye una franja de picos y de macizos que se extiende formando un arco de más de 2.500 kilómetros de longitud y entre 200 a 500 de anchura. Esta franja montañosa está delimitada, al sur, por las tierras bajas de la India, y al norte, por la altiplanicie del Tibet.

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Su formación se inició hará unos 10 ó 16 millones de años, durante el mioceno, cuando la cima del futuro Everest yacía aún bajo el nivel del mar y la violenta colisión del subcontinente indio (escudo de Deccan), separado de África, con el continente asiático (escudo siberiano) señaló el comienzo de la primera elevación de la cadena. Según tal interpretación, relacionada con la teoría de “los continentes a la deriva” (que no ha sido aceptada por todos), se necesitaron por lo menos cinco millones de años para que el Everest emergiera de las aguas y fuera empujado, durante las eras que siguieron, a más de 7.000 metros de altura. La elevación de las cadenas provocó una notable modificación del clima, sobre todo en la vertiente meridional; la de la India, con incremento de lluvias, progresiva erosión de las vertientes de las montañas e intensa formación de sedimentos que llenaron lo que entonces era el “mar del Ganges”.

La prueba de que allí por donde hoy discurre el río sagrado había un mar la demuestran los hallazgos, hasta cotas de 6.000 metros, de numerosísimos fósiles de amonites, moluscos que los indios llaman shaligram y recogen con devoción, considerándolos como uno de los atributos de Visnú. El Everest sufrió su última elevación en épocas más recientes, durante la fase denominada Mahabharat, que se remonta a 200.000 años atrás. La cima, formada por calizas estratificadas y esquistos calcáreos y de cuarzo, fue empujada hacia arriba por intrusiones de granito, alcanzando casi los 8.900 metros.

Y puesto que el movimiento descrito todavía se está realizando se supone, con fundamento, que la altura real de la montaña es, en la actualidad. superaba los 8.848 metros oficiales; teniendo presente, por otra parte, que el crecimiento anual calculado en unos 7-10 centímetros, se ve  profundamente limitado y reducido a unos pocos centímetros por siglo debido a a acción constante de los fenómenos de erosión.

A diferencia de cuanto se ha imaginado, basándose en la gran altura del Everest, el desarrollo de los glaciares no es excepcional la escasez de precipitaciones, los períodos de sequía que dejan los monzones y la notable pendiente, que acentúa el fenómeno de arrastre, impiden a los glaciares del Everest (el Khumbu, a lo largo del cual transcurre el camino de acceso meridional; el Rongbruk al norte, y el Kangghung, al este) competir con los de otros sistemas montañosos. Así a  los 17 kilómetros del Khumbu, por ejemplo son poca cosa comparados con las enormes avenidas de hielo de Baltoro (60 Km.) en el Karakorum o de Fedchenko, en el Pamir Translai (77 km).

Otro aspecto singular de la cadena del Himalaya, y que quizá desconozcan muchos occidentales, es su gran variedad climática que permite pasar del clima cálido-húmedo tropical de la llanura al alpino-glacial de las cimas más elevadas, ofreciendo una completa gama de paisajes y de ambientes naturales, desde la jungla del Terai (hasta 600 metros de altura) al bosque húmedo subtropical; desde las pinedas con ejemplares de hasta 20 metros, a las magnolias y a los fantásticos rododendros arbóreos (1800 – 2.500 metros de altitud) y desde los abedules del bosque subalpino (hasta los 4.000 metros) a los brezales y praderas, donde bajo el límite de las nieves, crece la flora espontánea, como saxífragas y gencianas.

Yack es el bovido

Yack es el bovido mas comun del valle de Khumbu y de todo Nepal puede vivir hasta los 5000 m. de altura. Los sherpa lo consideran su mayor riqueza. No comen su carne pero usan su leche para mantequilla.

La fauna, naturalmente, también se distribuye según las franjas climáticas altitudinales, por lo que en Nepal es posible ir a la caza del tigre a lomos de un elefante, entre los cañizales y pantanos del Terai, y observar, pasados los 5.000 metros, manadas de yacks en estado salvaje.

La cadena del Himalaya se encuentra relativamente cerca del trópico de Cáncer (para ser más exactos, está en la misma latitud que el norte de África o que el delta del Missisipi) y sirve de barrera ante el monzón, régimen periódico de vientos causados por la diferencia de temperatura y, por tanto, de presión, que se establece entre las aguas del océano Indico y el continente asiático.

Durante el inicio del verano, grandes masas de aire húmedo, procedentes del sudoeste, son empujadas hacia la India, produciéndose violentas lluvias que en la cadena del Himalaya se transforman en nevadas de gran intensidad. El monzón repercute en el ritmo de vida de la población local, mucho más numerosa de lo que se cree, teniendo presente que, en Europa, el límite de tierra habitada raramente supera los 2.000 metros.

El Himalaya, gracias a sus características climáticas, permite el desarrollo de una agricultura elemental, por lo que, desde la antigüedad, el hombre, con tenacidad y perseverancia, fue colonizando los valles más inaccesibles, formando terrazas en las laderas de las montañas y llevando el ganado a pastos que a menudo se encuentran a más de 5.000 metros de altura.

El Himalaya, a despecho de su denominación de “techo del mundo”, nunca ha representado un limite inalcanzable; por el contrario, Nepal, a caballo entre dos grupos étnicos diferentes, tibetanos e indios, ha sido teatro de una continua migración entre unos y otros, dando origen a una fusión y a un sincretismo cultural que aún hoy son fácilmente comprobables: los nepaleses, por ejemplo, población muy religiosa, permiten la coexistencia, entre ellos, de dos religiones diferentes, el budismo y el hinduismo, que se han superpuesto al culto autóctono del Ben Po y se han reunido en la veneración hacia Manjusri, “suave fortuna”, divinidad que los indígenas consideran como la fundadora de Nepal.

Muy complicado resulta también el marco étnico actual de la zona del Himalaya, caracterizado por la presencia simultánea de cuatro grupos principales: los tibetano-nepaleses, los indonepaleses, los indios y los tibetanos. De estos últimos, los sherpas (shar-pa u hombres del este) han desempeñado un papel determinante en la conquista del Everest y de las cimas más altas del Himalaya. Viven en su mayor parte en poblaciones del valle de Khumbu, cuya capital es Namke Bazar, pueblo de 500 habitantes, situado a 3.340 metros de altura y antiguo lugar de tránsito obligado de las caravanas que se dirigían al Tibet para intercambiar sal por pieles, lana y mantequilla, pasando a través de Nangpa La, un pasaje situado a 4.776 metros de altitud. Los primeEl Everest Habitantes Fauna Flora Las Escaladas Altura Historiaros exploradores que se acercaron a los 8.000 metros se limitaron a seguir las pistas e itinerarios por los que se movía la población local desde hacía siglos y que conseguía un sustento gracias a la cría de yacks y al cultivo de patatas, nabos y cebada.

Los sherpa, es un población de origen tibetano. Aquí vemos a un joven transportando alimento para su familia y también para el trueque.

LOS PRIMEROS ASCENSOS: La historia de las escaladas del Everest es relativamente reciente, pues se remonta a finales de la primera Guerra Mundial, cuando el Dalai Lama, encarnación perpetua del bodhisattva Avoloikitesvara y jefe religioso y temporal de las religiones tibetanas, permitió a los occidentales adentrarse en las montañas del Himalaya; poco después, en 1921, se constituyó en Inglaterra el Comité del Everest, cuya primera actividad fue la expedición dirigida por el coronel Howard-Bury.

Los problemas que los primeros europeos tuvieron que superar y resolver al enfrentarse con el Everest los desconocen hasta los alpinistas de cierta experiencia. En primer lugar, el período de actividad de una expedición está obligatoriamente supeditado a dos épocas del año: la primavera, cuando ya se han derretido las nieves invernales y cesa el peligro de aludes, y el otoño, al término del monzón estival. Otro factor, aparte del climático, acrecienta las dificultades de acceso a las cumbres: la altura.

Erie Shipson definió como “un enfermo que se encarama soñando” al alpinista que llega a más de 7.000 metros y se acerca a la “franja de la muerte”. El paso se hace entonces pesado, la respiración afanosa, los reflejos más lentos y una sensación de aturdimiento dificulta hasta los actos más elementales. La progresiva disminución de oxígeno, a medida que la cota aumenta, y la cada vez mayor falta de humedad en el aire, con la consiguiente deshidratación, unidas a la pérdida de calor, más sensible todavía a causa del viento, constituyen un conjunto de factores que únicamente un alpinista robusto y dotado de una capacidad de adaptación excepcional puede afrontar. Es indispensable, por lo tanto, una adecuada aclimatación para poder someter el organismo a estas condiciones ambientales tan diversas.

Desde el punto de vista técnico, la escalada a la cordillera del Himalaya es diferente a la alpina y debe hacerse por etapas, alternando los “campamentos altos” con períodos de permanencia y descanso en el “campamento base”. Además, a partir de los 7.500 metros ya no se puede hablar de aclimatación: el desgaste quebranta la resistencia del organismo y causa peligrosos síntomas de agotamiento precoz. Más allá de los 8.000 metros es necesario el empleo de oxígeno, especialmente para asegurar el descanso nocturno; pero el problema del transporte de las bombas de oxígeno a los “campamentos altos” hace indispensable la cooperación de porteadores especialistas en cotas altas.

Por esta razón la historia del Everest está íntimamente unida a la presencia y actividad de la población tibetana y, en particular, de los sherpas, raza excepcionalmente resistente, hasta el punto de que los niños de siete a ocho años pueden llevar cargas de hasta 20 kilos y de 35 los adultos y las mujeres. Sin embargo; los primeros porteadores no fueron los sherpas del Khumbu, sino un grupo perteneciente a la misma etnia y que se había establecido en Darjieling (India), pintoresco poblado situado frente al monte Kinchinjunga, de 8.000 metros, al que los europeos llamaron el Chamonix del Himalaya; aquí se alquilaron los primeros porteadores para las primeras tentativas de escalada al Everest, entre 1921 y 1938. Estas empresas tuvieron a los ingleses como protagonistas, y en particular a Mallory, que desapareció en 1924, durante una tormenta, en su tercer intento de llegar a la cumbre, después de haber cubierto la cota de 8.572 metros, la más alta alcanzada hasta entonces.

Tras la interrupción que se produjo durante la segunda Guerra Mundial, la carrera hacia el Everest volvió a iniciarse en 1950, esta vez por la vertiente meridional del Nepal, con una exploración que visitó la cuenca del glaciar Khumbu y fotografió las huellas de un extraño animal, creando el mito, todavía no olvidado, del Yeti, el Hombre de las Nieves. Y tres años después, en 1953, se alcanzó la victoria. Una expedición inglesa y de la Commonwealth, dirigida por J. Hunt, sitúa su campamento a 5.336 metros, en la base de la cascada de hielo aparentemente insuperable que protege el Cwm Occidental. Ocho campamentos sucesivos llevan a la Cima Sur (7.986 metros), mientras que el noveno se emplaza en la cresta meridional. El 29 de mayo, a las 6,30 de la mañana, salen dos hombres de la minúscula tienda de campaña para intentar el asalto final.

Toda la cordada de la expedición los acompaña espiritualmente, comprendidos los sherpas, que se han prodigado en la oscura labor de transporte de materiales de un campamento a otro. Precisamente uno de los alpinistas que habían de asaltar el techo del mundo es el sherpa Tensing Norkay, hombre de excepcional experiencia: en el año 1946 estuvo con los suizos en el Kedernat (Garhwal); en 1950, con los ingleses, en el Nanga Parbat, y en 1951 en el Nanda Devi, con los franceses, y también en el Kinchinjunga, con el suizo Frey, que moriría despeñado. En 1952 fracasó en su escalada al Everest con una expedición suiza, pero, por último, al año siguiente, lo desafía de nuevo. Y esta vez, como acabamos de decir, con éxito, llegando al punto más elevado.

El otro escalador es el neozelandés Edmund Hillary, que ha quemado etapas consiguiendo en pocos años una sólida fama de alpinista: una campaña en los Alpes (1950), la escalada al Mukut Parbat (7.245 m) en 1951 y, en el mismo año, su participación en la expedición inglesa de exploración al Everest. Hillary, el citado 29 de mayo, siente la victoria al alcance de su mano.

Fija las bombonas de oxígeno a sus espaldas, acopla la mascarilla, prepara los garfios, sujeta el pico e inicia la marcha, atacando la escarpada pendiente llena de nieve situada encima de su tienda de campaña. El frío es punzante y Hillary ruega a Tensing que lo preceda para batir la pista. A las nueve están en la Cima Sur, a la que ya había llegado la primera cordada de asalto de Evans y Bourdillons. Y ahora les espera la parte más difícil y desconocida de la ascensión: una estrecha cresta rocosa coronada por peligrosas cornisas. Se conceden un breve descanso para apagar la sed y cambiar las bombonas, produciéndose momento de pánico porque el respiración de Tensing se ha bloqueado causa del hielo; luego, después peligroso rodeo de un ascenso rocoso, a las 11:30 se llega, finalmente, a la cima.

Las divinidades que habitan en Chomo Lugma acogen con benevolecia a los valientes, y mientras Hillary quitandose el tubo de respiración, dispara las fotografías, Tensing excava un agujero capa de nieve e  introduce en él ofrecimientos de acción de gracias: bizcochos y dulces. Durante los años posteriores a la conquista del valle del Khumbu se vio animado por  la presencia de columnas de porteadores sahib que se dirigían al campamento del Everest. Todas las naciones con una sólida tradición alpinista consideraban un asunto de prestigio llevar a la cumbre alta del mundo una cordada propia: en 1956 lo hicieron los suizos, en 1963 los  Estados Unidos, en 1965 los indios, en 1973 los japoneses y en 1975 los chinos ascensión por la cresta Noroeste Quedaba un último problema que resolver  medir las posibilidades de llegar a la cumbre del Everest sin oxígeno, a decir verdad, la discusión sobre este tema nació desde un principio, durante las expediciones de 1921 y 1922. No todos estaban  de acuerdo sobre el uso de oxigeno porque entonces los instrumentos de que se disponían, todavía imperfectos, en determinados casos podían llegar a ser mas perjudiciales que útiles. Norton, en 1933, había llegado sin bombonas a la cota de 8.600 metros y Hillary y Tensing se quitaron los tubos de respiración en la misma cima del Everest para gozar de mayor libertad de movimientos. En la actualidad se discute toda la técnica de aproximación al coloso del Himalaya.

Problemas de orden logístico, económico y filosófico hacen que muchas expediciones, que por cierto cada día son más, decidan enfrentarse con las cimas en el más puro estilo alpino. Ya no se sitúa una pirámide de campamentos de apoyo a la cordada punta, sino que la cima se asalta directamente, sin el arreglo previo del camino, con un número mínimo de porteadores y reduciendo los campamentos intermedios a los estrictamente esenciales. Desde este punto de vista, que presupone la formación de un pequeño grupo de alpinistas autosuficientes y dotados de un excepcional equilibrio psicofísico, la utilización de oxígeno se considera superflua, muy costosa e incluso “moralmente desleal”. La cuestión adquiere una dimensión casi filosófica. El oxígeno —afirman los purista— rebaja la altura del Everest a la de una montaña de 6.000 metros, allana las dificultades y pone al alcance de alpinistas mediocres las cimas más elevadas.

Tan sólo respirando libremente se puede vivir la experiencia de la escalada en toda su grandeza, manteniendo inalterable la relación entre la dimensión de la montaña y la capacidad humana: las grandes montañas deben ser para los grandes escaladores. Pero, ¿es verdaderamente necesario escalar el Everest sin oxígeno para “captar su grandeza”? El Everest es más que una montaña, es casi un mundo especial en el que los grandiosos panoramas de cumbres nevadas son el fondo de un universo humano y cultural sin el cual la roca y el hielo vivirían sin alma. Entender el Everest quiere decir también recorrer humildemente los valles de acceso y llegar a sus pies enriquecido con los encuentros humanos que se han producido durante la marcha.

El itinerario clásico que proponen la mayoría de agencias de viajes de todos los países, se articula en diecinueve etapas. Partiendo de Katmandú, capital de Nepal, se van atravesando, a lo largo de las crestas, una serie de valles habitados por poblaciones thamang, que se encargan de transportar los equipajes hasta el país de los sherpas. En Kan Kola se emprende la ruta hacia el norte y después hacia el nordeste, subiendo por el valle de Dudh Kosi hasta llegar a los hielos del Khumbu. Si el turista tiene prisa, puede utilizar el avión que aterriza en Lukla (a 2.804 m de altitud), que es la etapa 12, o bien en Namche Bazar, a sólo cuatro días de marcha del campamento base.

Mas, para vivir plenamente el ambiente de estos lugares hay que detenerse en las casas de los sherpas y beber una copa de chang, símbolo de la fraternal hospitalidad; contemplar cómo las sherpanas emulsionan la mantequilla en el dongpo junto a la soda, el agua hirviendo, la sal y el té, para preparar la fuerte y sabrosa bebida; detenerse ante los chorten, receptáculos de ofrendas, y meditar sobre el drama cósmico de los seres que, a través de sucesivos ciclos de nacimiento y de muerte, tienden a la liberación; pasar junto al mani korlo, el molino de las plegarias, en el que se hallan grabados los ochos signos de la buenaventura (tarashigye); ver ondear al viento las lungktas, banderas estampadas que representan la donación de las propiedades a los dioses; y observar cada día, etapa tras etapa, cómo se van acercando las lejanas agujas nevadas…

El trekking en el campamento base del Everest no es una simple excursión, sino un peregrinaje que nos permite captar la esencia de lo divino y que nos conduce a la base de Cwm Occidental, el santuario de Cfromo Lungma, la Diosa Madre de la Tierra, frente a una cima que los hombres conquistan por breves momentos pero que siempre será la residencia eterna de las divinidades.


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Fuente Consultada: Maravillas del Mundo por Giancarlo Cortellini

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Muchos estudiosos coinciden en que la humanidad vivió una etapa inicial de matriarcado, donde se rendía culto a la Diosa Blanca, a la Madre Tierra y otras deidades que reflejaban la relación existente con la naturaleza. Ella traía el rayo, las inundaciones y los animales feroces; pero, si se sabía honrarla, compensaba generosamente con otros dones. Y el más importante era la propia continuidad del ser humano… Todavía no se conocía el papel del hombre en la concepción, que solía atribuirse al viento o a los ríos; y la mujer era respetada como emblema de esa fertilidad misteriosa. Rosa Montero propone en Historias de Mujeres: «Tal vez no fuera una etapa de matriarcado, sino simplemente de igualdad social entre los sexos, con dominios específicos para unas y otros. La mujer paría, y esa asombrosa capacidad debió de hacerla muy poderosa.»

En cualquier caso, esa relación de fuerzas concluyó. Aunque no de forma tajante y uniforme, y no sin que muchísimas mujeres dieran batalla, desde el principio de su sojuzgamiento histórico hasta hoy. La cosmografía judeo-cristiana está llena de hembras molestas y respondonas que fueron convenientemente castigadas. Según las tradiciones judías, Adán tuvo una primera mujer llamada Lilith.

Ésta se mostraba desobediente con su amo y señor, y pretendía estar en pie de igualdad con él, lo cual hizo perder la paciencia a Jehová, que la transformó en una demonio devoradora de sus propios hijos. En La Biblia, Eva no se queda atrás: provoca la caída en desgracia de la incipiente humanidad por morder el fruto prohibido de la sabiduría; éste luego se asociaría con el sexo, y esta relación entre sabiduría y capacidad de disfrutar libremente del cuerpo no suena peregrina… Más tarde, las mujeres siguen dando problemas: vean por ejemplo a la esposa de Lot, que desobedece la orden de no mirar hacia atrás al abandonar Sodoma, próxima a ser destruida por los ángeles, y por ese acto es convertida en estatua de sal.

Si vamos a La Riada, vemos que la expedición de los aqueos contra las lejanas murallas de Troya no es motivada por la religión, ni por un afán expansionista, sino por el rapto de una mujer. Diez años de cruentas batallas en nombre de Helena. Otros rostros femeninos fuertes impulsan el relato, como Briseida, favorita de Aquiles; Hécuba, madre de los vencidos; la altiva Casandra, Andrómana despidiendo a su esposo Héctor en uno de los momentos más conmovedores del poema, Penélope tejiendo y destejiendo… Víctimas y excusas de la guerra, ellas toman una postura a veces desafiante, otras resignada, pero siempre digna frente a su destino. Las diosas también intervienen activamente: la decisión de Zeus a favor de los troyanos sucumbe ante la terca desobediencia de su esposa Hera y su hija Atenea, simpatizantes de sus adversarios, que no hacen ningún caso de las tronantes amenazas del dios.

Hasta nosotros han llegado los nombres de tantas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia. Muchas veces, en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras que el mito está hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Pasó la Antigüedad, con su contradictoria valoración de la mujer; la Edad Media, donde tantas fueron quemadas y otras convertidas en esclavas, en relación muy superior a los hombres; pasó la Revolución Francesa, con sus ideales igualitarios que aún siguen pendientes; la incorporación masiva al mundo del trabajo en la Revolución Industrial…

También el siglo XX pasó, con todo tipo de acontecimientos movidos, entre ellos, las grandes conquistas femeninas, y el «sexo débil» sigue ganando territorio, a tal punto que ya nadie lo llama así. ¿Qué mejor momento para volver la vista hacia algunas mujeres que escaparon al molde en todas las épocas, mientras las mujeres legendarias del mañana pelean hoy sus vidas? Damas que buscaron influir en su mundo y en su tiempo, y consiguieron más que eso: siguen siendo referencia obligada del presente.

Y el siglo XX termina con mujeres que trabajan cuando sus maridos están desocupados; con chicas de la calle que son explotadas y prostituidas a los once o doce años; con maestras todavía ayunando, junto a sus compañeros, en la carpa que se ha instalado como un monumento más de la Plaza frente al Congreso; con las abuelas de desaparecidos marcando el equilibrio siempre difícil entre la cólera por el hijo o la hija asesinados, que llama a la venganza, y el principio de que allí donde hubo violencia haya solamente justicia.

Las mujeres enfrentaron las prohibiciones y los límites. Aprendieron a moverse solas por las ciudades, lejos de la vigilancia o la protección de los hombres. Aprendieron a ejercer derechos y a conocer su propio cuerpo. Aprendieron el precio y la responsabilidad de la independencia. Las mujeres son malabaristas: mantienen un equilibrio complicado entre el espacio de la familia, que sostienen, y la vocación pública que eligen. Muchas veces padecen el conflicto de esos dos mundos, dudan ante los dilemas inevitables. Pero se mueven con el deseo de estar a ambos lados de la línea.
Casi todos aceptan hoy que esa línea, entre familia y vida pública, puede cruzarse libremente de ida y vuelta.

En cuanto a su propia intimidad, pretendieron nada más y nada menos que gobernarla ellas; en muchos casos obtuvieron lo que querían con creces, y en otros tuvieron que afrontar terribles consecuencias.

Historia del Sufragio Femenino

8 de Marzo Dia Internacional de la Mujer Premio Nobel Femenino

8 DE MARZO: DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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LA MUJER EN LA HISTORIA:

Antes del siglo XVIII, incluso en Europa era evidente que, aunque tal vez las mujeres tenían una posición legal más favorable, que tiempos anteriores, por ejemplo en sus derechos de propiedad, contaban con escasas oportunidades para librarse de unos patrones de vida muy estrechos. La única profesión a la que podían dedicarse era la de monja, o bien como ama de llaves, o criada en alguna casa de familia. Otra posibilidad, pero muy dura esa trabajar codo a codo con su marido en tareas de cultivo y labranzas.

En la medida que fueron logrando algunos reconocimientos en la sociedad, respecto al trato igualitario de sus derechos, fueron sumando su lucha, muchas veces  pacíficamente y otras veces no tanto,  quiérase o no, a partir de 1879 con la Revolución Francesa se inicia  un proceso que pone en marcha las fuerzas que llevaban a las mujeres hacia una igualdad y libertad mayores. Entre 1800 y 1914, la difusión de la idea de que las mujeres podían ser correctamente educadas igual que los hombres revolucionó la vida de muchas familias pudientes. En 1914 las mujeres ingresaron en universidades de los principales países europeos y ya se había creado una amplia estructura de escuelas para señoritas.

Las mujeres empezaron a dejar huella en las ciencias. Marie Curie, científica de origen polaco que en 1903 compartió el Premio Nobel de Física, sucedió en 1906 a su marido como profesor de la Sor-bona y cinco años más tarde obtuvo otro Premio Nobel en Química por sus investigaciones sobre el radio. (Conviene recordar que, en Francia —país de adopción de Marie Curie—, las mujeres no conquistaron el voto hasta 1946.) La educación —desde luego, al más alto nivel sólo era accesible para una reducida minoría de muchachas— contribuyó a cambiar las opciones profesionales de las mujeres. En 1914 había médicas, abogadas, profesoras universitarias y asistentas sociales.

El acceso a dichas profesiones se obtuvo superando no sólo las barreras impuestas por la falta de medios educativos sino los obstáculos planteados por la mojigatería y los temores respecto del pudor de las mujeres. En este sentido, la principal valedora de su sexo fue Florence Nightingale, la inglesa públicamente conocida gracias a la creación, casi sin ayuda, de servicios hospitalarios adecuados para los soldados británicos que combatieron en la guerra de Crimea y sus posteriores esfuerzos constantes (y básicamente exitosos) por mejorar el destino del soldado raso.

Sin embargo, no sólo se beneficiaron las tropas sino, a largo plazo, las mujeres: Florence Nightingale volvió respetable la profesión de enfermera. Hasta su época, las únicas mujeres respetables que atendían a los enfermos eran algunas comunidades de monjas católicas y algunos grupos de mujeres protestantes alemanas.

Si exceptuamos a estas religiosas, en líneas generales la atención de los enfermos no sólo había quedado en manos de ignorantes e inexpertos, sino de personas inescrupulosas y en ocasiones directamente criminales, ya que se consideraba que las escenas de la vida hospitalaria eran demasiado horribles para una muchacha de buena cuna, a menos que tuviera vocación religiosa y se hiciera monja. Florence Nightingale no sólo reclamó a sus enfermeras un alto nivel de higiene y disciplina (para no hablar de su respetabilidad), sino que les dio una nueva formación para que pudieran contribuir seria y sistemáticamente al proceso de recuperación de los enfermos. Obviamente, también proporcionó una contribución significativa a los progresos médicos del siglo.

En ciertos sentidos, los cambios más importantes en las vidas de las mujeres —importantes porque afectaron a un mayor número de mujeres— tuvieron lugar sin que nadie se detuviera a pensar en lo que significaban para el sexo femenino. Entre ellos figura el crecimiento en tamaño y complejidad de la economía de las sociedades adelantadas. En 1914 se habían creado veintenas de ocupaciones nuevas y millones de nuevos puestos de trabajo para mujeres como mecanógrafas, secretarias, telefonistas, dependientas y trabajadoras manuales. Al ganarse la vida, las mujeres tenían mucha más libertad que en el viejo mundo de principios del siglo XIX, dominado por los hombres.

La mayoría de esos trabajos no existía un siglo antes (algunos estaban vinculados a adelantos tecnológicos como la máquina de escribir, que tenía muy pocos años de vida). Otros, por ejemplo en la industria textil, poseían una historia más prolongada, pero su cantidad había aumentado enormemente. En consecuencia, en 1900 un puesto de trabajo en la industria o el comercio dio a millones de mujeres la primera oportunidad de escapar de la supervisión paterna (que a menudo duraba hasta bien entrada la vida adulta) o de los trabajos pesados del matrimonio.

En otros sentidos, la tecnología también dio mayor libertad a las mujeres. Una enorme cantidad de inventos e innovaciones correspondientes a todos los aspectos de la vida simplificó deprisa las labores domésticas de las mujeres y redujo los trabajos pesados. Hubo cosas tan sencillas como la llegada del gas para el alumbrado y para cocinar, lo que disminuyó la suciedad y los inconvenientes de las lámparas de aceite y las cocinas económicas. El abaratamiento del jabón y de la sosa fueron logros de la industria química del siglo XIX y en 1914 ya habían aparecido los primeros electrodomésticos: aspiradoras y lavadoras para los ricos, máquinas de planchar para los pobres. A menudo los historiadores han pasado por alto los cambios acelerados y generalizados que este tipo de humildes innovaciones llevaron a la vida de millones de mujeres.

Casi nunca se habla abiertamente de la fuerza más profunda y trascendental que cambió la vida de las mujeres (y de los hombres) antes de 1914, si bien sólo tuvo lugar en los países avanzados: la contracepción. Consiste en el empleo de técnicas para evitar el embarazo luego de una relación sexual. La contracepción (llamada también control de la natalidad o anticoncepción) se tornó mucho más viable a finales del siglo XIX, pues la tecnología la dotó de nuevos medios. Simultáneamente, la gente estuvo más dispuesta a rechazar la secular idea de que estaba mal interferir de este modo en los designios de la naturaleza.

Respecto a la Mujer en Argentina, la Dra. en Letras , Beatriz Sarlo comenta:

“Las últimas fotografías de Alicia Moreau de Justo la muestran con su vestidito gris y su cabello peinado hacia atrás, sentada contra una pared de libros. Tenía cien años cuando murió. Fue una testigo y una protagonista del siglo. Formó parte del puñado de pioneras que ingresó a la Facultad de Medicina, a pesar del prejuicio y la desconfianza de muchos hombres. Luego ocupó un lugar en la política antes de que la mujer pudiera votar y fuera considerada una ciudadana de pleno derecho.

El siglo empezó también de otras maneras, Por ejemplo, con una joven Victoria Ocampo prisionera en la jaula dorada de su familia aristocrática que pensaba que una mujer no podía ser ni escritora, ni actriz, ni cantante. El siglo empezó con las mujeres obreras cuyas hijas e hijos creyeron, en 1945, que Perón y, sobre todo, Evita, los representaban.

Evita y las madres de desaparecidos son las mujeres que, en todo el mundo, se reconocen como las más famosas de Argentina, Evita tuvo su ópera y su película, sus novelas, su año aniversario donde decenas de libros volvieron a contar una historia hecha de resentimiento y pasión. Las madres y abuelas de Plaza de Mayo sostuvieron una idea de justicia cuando esa idea parecía liquidada para siempre.

Este siglo termina con mujeres que trabajan cuando sus maridos están desocupados; con chicas de la calle que son explotadas y prostituidas a los once o doce años; con maestras todavía ayunando, junto a sus compañeros, en la carpa que se ha instalado como un monumento más de la Plaza frente al Congreso; con las abuelas de desaparecidos marcando el equilibrio siempre difícil entre la cólera por el hijo o la hija asesinados, que llama a la venganza, y el principio de que allí donde hubo violencia haya solamente justicia.

Las mujeres enfrentaron las prohibiciones y los límites. Aprendieron a moverse solas por las ciudades, lejos de la vigilancia o la protección de los hombres. Aprendieron a ejercer derechos y a conocer su propio cuerpo. Aprendieron el precio y la responsabilidad de la independencia. Las mujeres son malabaristas: mantienen un equilibrio complicado entre el espacio de la familia, que sostienen, y la vocación pública que eligen. Muchas veces padecen el conflicto de esos dos mundos, dudan ante los dilemas inevitables. Pero se mueven con el deseo de estar a ambos lados de la línea.

Casi todos aceptan hoy que esa línea, entre familia y vida pública, puede cruzarse libremente de ida y vuelta.”

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada John M. Roberts Tomo 2 -La Otra Mitad del Mundo-
Mujeres Inolvidables Libro 2 Gente Testigo del Siglo

El razonamiento femenino Como piensan las mujeres Graficamente

REPRESENTACION GRAFICA DEL PENSAMIENTO O RAZONAMIENTO  FEMENINO

Luego de años de investigación entre científicos de cinco países del planeta, se logró descifrar la naturaleza del pensamiento femenino y a los fines de publicarlo de una manera simple, se decidió por utilizar un modelo grafico, ya que intentar hacerlo con palabras seria como iniciar un nuevo proyecto de igual magnitud al que dio el origen de la investigación. Aquí se muestra el modelo grafico describiendo el proceso que realiza el cerebro femenino, al analizar el color de una cartera a punto de comprar. También, al poco tiempo se decidió por realizar el mismo trabajo, pero con hombres, y se encontraron con la sorpresa de que hay un elevado porcentaje que también responde al mismo modelo grafico femenino, y el resto responde al siguiente modelo:

Lago Titicaca Bolivia Caracteristicas Ubicacion Altura, Mapa y Pesca

Lago Titicaca Bolivia
Características y Ubicación

En la vasta altiplanicie sudamericana, en el Altiplano, entre Perú y Bolivia, se abre un gran lago, extenso mar interior situado a 3.812 metros de altura sobre el nivel del mar, con un área de unos 8.400 Km2. Engarzado como un enorme zafiro en la meseta andina, es el más alto del mundo.

Sirve como medio de comunicación a las naciones que atraviesa y también como romántico proveedor de leyendas misteriosas. De todas, la más hermosa y difundida es aquella que nos cuenta que Manco Cápac, hijo directo del Sol, bajó a tierra en una de las islas del lago Titicaca —la isla del Sol—, donde tomó el aspecto humano, y juntamente con su esposa Mama Ocllo, llevando en la mano el cetro de oro, condujo las tribus en busca de las tierras donde la vida “debería transcurrir tan dulce como el grano de maíz”. Donde el cetro se hundiese, de acuerdo con lo establecido por el Sol, debería levantar la capital de un Estado que sería poderoso. Así nació el vasto imperio incaico.

Antes de la conquista española ya el lago servía como medio de traslado para las personas y sus cargas, y el inca Mayta Cápac atravesó sus aguas en el siglo XIII cuando llegó en tren de guerra hasta las márgenes del río Choqueyapu y dominó a las tribus que moraban allende sus orillas.

El capitán Illescas y su pequeña tropa de conquistadores fueron los primeros blancos que vieron el Lago Sagrado, y en sus inmediaciones Gonzalo Pizarro derrotó a las huestes de Centeno, cuando el primero se alzara contra España

Características del lago

El lago Titicaca es notable por su tamaño, su altura, su origen y su influencia en el clima de la meseta, y en la vida y acción de los pobladores. Su contorno, extraordinaria mente caprichoso, presenta costas recortadas que originan penínsulas, bahías y estrechos, cuyas reducidas proporciones sugieren la presencia de un mundo en miniatura. En su territorio hay diversos pueblos, grandes y pequeños con una población que supera el medio millón de habitantes, y cuya vida y subsistencia dependen del lago, el que preside la economía de la región.

Sus aguas transparentes y algo tibias son de un color azul profundo y nunca se hielan, mientras que sus arroyo;: y ríos suelen helarse en las crudas mañanas de invierno Esto se atribuye a las sales que contiene en disolución. Los fenómenos meteorológicos, tempestades y relámpagos, se presentan con frecuencia y en forma muy violenta. Las tempestades son de aspecto grandioso y extraordinaria intensidad aunque de corta duración, formándose en las aguas crestas espumosas. En las noches oscuras suele haber fenómenos de fosforescencia.

La profundidad varía. Insignificante en sus riberas, es apreciable en otros puntos, como en la isla de Soto, en que está cerca de los 300 metros. El agua es potable aunque de mal gusto, y su temperatura oscila entre los 11° y 13°, sin cambiar con la profundidad.

Flota en el lago el Uachu, especie de alga limosa; y en las riberas, formando matorrales por los que hay que abrirse camino, creando estanques y laberintos, la utilísima totora, que se emplea sobre todo en la construcción de las famosas balsas que surcan el lago. Pero también con ella los hombres trenzan sus sogas y cubren sus casas.

Lago Titicaca Bolivia Caracteristicas Ubicacion

LA PESCA EN EL LAGO

El lago Titicaca concentra y recibe las aguas de las lluvias y deshielos que se extienden entre sus bordes amurallados y que llegan a través de cinco ríos principales y cuarenta riachuelos. Del lago nace un río importante que va a concluir en la laguna Aullagas o Poopó: el río Desaguadero, de apreciable caudal, y que discurre entre punas y quebradas.

Todas las mañanas los hombres salen en sus balsas peculiares para buscar el alimento en las aguas del lago. Suelen pescar con una red redonda entre los matorrales de totoras. Otro procedimiento es con un arpón, una especie de palo redondo como el mango de una escoba, al que se le han aplicado en la punta y en forma de flor, hasta una docena de vástagos de paraguas o alambre de acero con la punta aguzada. Con esta arma improvisada el indígena se arrodilla en su piragua y queda inmóvil con el brazo levantado sobre las aguas donde abunda la pesca. Los pequeños peces juguetean casi en la superficie, y cuando hay una buena cantidad de ellos, el brazo se baja con la velocidad de un resorte, y si la fortuna acompaña al pescador puede obtener una buena cantidad de tachis, huamantos, bogas y truchas.

LA ISLA TITICACA

De las treinta y seis islas que alberga, la que más se destaca por su tamaño y por su historia es la que da nombre al lago. El nombre “Titicaca” tiene diversas traducciones, pero las más aceptadas son: “Roca de gato” y “Roca de plomo”. A esto da origen una enorme roca del lugar que parece haber sido venerada por los incas. En esta isla se I Hieden admirar los restos de un viejo castillo, el jardín real y la pila de Manco Cápac, el templo del Sol, la cerca del bosque sagrado y el palacio de las doncellas o sacerdotisas del Sol.

LOS POBLADORES DEL LAGO

Los habitantes de la región proceden de dos razas, la aimara y la quechua, habiendo conservado ambas su idioma, sus costumbres, fiestas, danzas y la vestimenta de sus antepasados. Unos hablan quechua, otros, aimara, y algunos, los dos idiomas, más el castellano.

Además de estos dos grupos, aún quedan algunos uros, casi extinguidos, que han hecho sus habitaciones sobre islas flotantes. Hablan el idioma de los aimarás, pero viven sin mezclarse con ellos, conservando su tipo con toda la pureza de los tiempos idos. Llevan una existencia por demás precaria en primitivos refugios construidos con juncos.


Pescando entre los juncos con las redes circulares.

Barcas mayores, hasta de 1.000 toneladas, surcan las aguas.

Mar de los Sargazos Ubicación Porque se llama sargazos? Historia

Mar de los Sargazos Ubicación
¿Porque se llama sargazos?

El Mar de los Sargazos no se asemeja a ningún otro: no lo limita la tierra firme, sino las vigorosas corrientes del océano Atlántico. Mar en el mar, sus quietas aguas han dado origen a historias y leyendas. ¿Qué misterios hicieron de este desierto marino un fértil campo para la imaginación?

MAR DE LOS SARGAZOS: “El sargazo es un alga marina de color oscuro que se aglomera de manera impresionante en algunos mares, especialmente en Océano Atlántico noroccidental entre las Islas Azores, archipiélago portugués, y las Indias Occidentales, alrededor de los 35° N de latitud. A esta región oceánica se la llama Mar de los Sargazos y es el lugar predilecto de las anguilas marinas para desovar. La anguila es un pez sin aletas abdominales, de cuerpo largo y cilíndrico que puede medir hasta un metro.

Su carne es comestible.  Vive en los ríos, pero cuando sus órganos sexuales llegan a la plenitud se interna en el mar para iniciar la reproducción. La angula es la cría de la anguila que sólo mide hasta 8 cm de largo y 3 de espesor. Desde el lugar en que nace  llega a las costas y hace el camino inverso subiendo por los ríos, acompañada por millones de hermanitas. Las angulas cocidas se tornan blancas y son muy apetecidas y en algunos lugares, de alto precio.”

El Mar de los Sargazos ha inspirado temor a muchas generaciones de navegantes; aún circulan leyendas sobre barcos atrapados en su flotante vegetación y marineros arrastrados al fondo. Aunque esto pertenece al dominio de la fantasía, el lugar es una rareza biológica y marina. Las anguilas de Europa y América se reprodujeron allí mucho antes de que estos continentes se separasen.

Esta extensión de agua lenta y giratoria que se sitúa entre las islas Bermudas y las de Sotavento, mide 5,2 millones de km2; ha sido llamada “desierto biológico” y ha sido comparada con una gigantesca balsa de algas marinas a la deriva. Todas estas descripciones son inexactas. Las algas se concentran en ciertos puntos, y amplias zonas permanecen limpias. En las propias algas y bajo el océano vive una exótica población, entre cuyas rarezas destaca una especie de pejesapo, el pez sargazo, que se prende de las plantas con aletas prensiles como dedos.

Relatos de malezas, niebla y una extraña quietud que se remontan a cinco siglos antes de Cristo permiten especular si este mar fue hallado por navegantes primitivos. Sin embargo, es más probable que Cristóbal Colón y sus hombres fueran los primeros en admirar este fenómeno. En su travesía rumbo a las Indias, en 1492, los marineros pudieron contemplar largamente la enmarañada vegetación, doradas frondas oliváceas tendidas de un extremo a otro del horizonte. Pudieron observar las vesículas llenas de gas, parecidas a bayas, que mantienen suspendidas las algas cerca de la superficie. Las llamaron sargazos, en recuerdo de las pequeñas uvas cultivadas en sus tierras mediterráneas.

Las masas de materia vegetal flotantes están compuestas, sobre todo, por una cierta especie de algas, Sargassum natans. Conocidas como “eringes”, poseen dos características distintivas: existen sin necesidad de las rocas costeras en las que se originaron y se reproducen por fragmentación. Los brotes pueden desprenderse y prosperar por sí mismos, con lo que la especie se perpetúa indefinidamente.

Los sargazos son la base de la cadena alimenticia de la zona. El plancton —conjunto de organismos microscópicos que nutren lo mismo a ballenas que a arenques— no se desarrolla aquí a causa de la temperatura elevada. En torno de las algas vive, en cambio, una peculiar comunidad animal.

Adheridas a las frondas hay pequeñas algas, como los corales blandos, y gusanos tubulares, que filtran las aguas para recoger alimento. En partes, las frondas parecen estar cubiertas por parches de tierra: se trata de animales musgosos o briozoarios, seres diminutos que habitan desde los trópicos hasta los polos.

Por lo general nacen de huevos fertilizados, pero aquí se desprenden de la madre organismos nuevos, ya formados, imitando a las algas anfitrionas. Para llevarse el alimento a la boca se sirven de vellos menudos.

Si el peso del alimento ingerido resulta excesivo para el grupo de algas, caen hasta las profundidades oceánicas, donde mueren de frío. Los pequeños cangrejos y camarones de las frondas corren mejor suerte: cuando éstas empiezan a descender, se mudan a otra.

Este es el reino de la apariencia: muchas criaturas sobreviven gracias al camuflaje. Los camarones desarrollan motas blancas para semejar briozoarios, mientras que los largos y espigados espetones parecen ramas de algas.

La adaptación más impresionante es la del pez sargazo. Con su coloración de alga, puede sorprender y devorar presas de hasta 20 cm, casi su propio tamaño. Si se ve en peligro, traga agua y se infla para ahuyentar al agresor.

Uno de los más extraños secretos del Mar de los Sargazos fue también uno de los más indescifrables. Hasta principios del siglo XX, la asombrosa vida de las anguilas europeas y americanas, que se reproducen allí, era un misterio. Incluso en la actualidad aún se desconocen varios rasgos centrales de este ciclo vital.

Otras especies también procrean en este mar. El calor del agua y la ausencia de predadores (por la falta de plancton) atraen a atunes, lucios y peces voladores, que depositan sus huevos en copiosas ristras adheridas a las algas. Aun así, según los biólogos, la anguila es el único animal que vuelve para morir en esta región extraordinaria caracterizada por la constante transformación.

Mítico mar No es difícil entender por qué el Mar de los Sargazos, a lo largo de los siglos, se ha visto envuelto en el misterio. Para el ojo inexperto no es sino una zona de aguas estancadas cubiertas de algas, que sería inútil pretender cruzar. Pero en realidad este mar contiene menos algas de lo que se cree y, lejos de hallarse estancado, no cesa de moverse. La corriente del Golfo, con rumbo al este, lo impulsa hacia el norte en el sentido de las manecillas del reloj, mientras que las del Trópico de Cáncer, que corren en dirección oeste, lo mueven hacia el sur.

MIGRACIÓN DE LAS ANGUILAS
Los misteriosos hábitos reproductivos de estos peces que migran largas distancias hasta e! Mar de los Sargazos desconcertado siempre a los científicos. Muchos elementos del ciclo vital de las anguilas se desconocen, pero los trabajos pioneros del oceanógrafo danés Johanne Schmidt (1877-1933) desentrañaron los aspectos básicos.

Las hembras depositan sus huevos en las cálidas aguas del Mar de los Sargazos a profundidades de 400 a 750 m.

Al madurar, las larvas son arrastradas por los flujos de la corriente del Golfo. Las larvas de las anguilas americanas viajan a América del Norte, en tanto que después de una travesía de 18 meses, las de las anguilas europeas arriban al Viejo Continente: han crecido y adelgazado, se parecen ya a las anguilas jóvenes. Conocidas en esta etapa como anguilas de cristal, ambos tipos llegan por fin al agua dulce.

En los siguientes ocho o nueve años, los machos permanecen en los esteros, mientras que las hembras aventuran en largos viajes río arriba. En este lapso ambos sexos se alimentan y crecen como si se prepararan extenuante viaje de retorno. Luego, en el otoño, c dice a las hembras que es tiempo de reproducirse. Esta; descienden por los ríos, en busca de agua salada y mar abierto. Seis meses después se hallan de vuelta en el Mar de los Sargazos, donde procrean y mueren.

Se ignora qué impele a las anguilas a viajar, aunque se cree que, de cualquier modo, la fuerza de la corriente de Golfo remolcaría a las larvas. Es posible que un cambio fisiológico posterior las haga preferir e agua dulce. Aun así, e! retorno es más dificultoso que la partida. ¿Se guían por las estrellas o por ultrasonidos? Están influidas, acaso por el campo magnético terrestre? Parece probable que, al aproximarse a! Mar de los Sargazos, el recuerdo las atraiga a las cálidas aguas donde nacieron.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

Problemas Ecologicos del Mundo Clasificación

Problemas Ecológicos del Mundo

La red de relaciones alimentarias y energéticas que vincula de manera indisoluble a productores, consumidores y descomponedores en un ecosistema , se reproduce con otros protagonistas en los distintos ecosistemas distribuidos por la superficie del globo.

Problemas Ecologicos del Mundo ClasificaciónEn la base de este delicado equilibrio se encuentran los distintos tipos de relaciones que a lo largo de los siglos establecieron entre sí plantas y animales. Sin embargo, ese equilibrio natural puede romperse debido a factores externos de distinto orden que, incluso incidiendo en un único nivel de la cadena alimentaria, pueden provocar alteraciones graves y persistentes.

Una inesperada variación de las condiciones climáticas puede provocar la desaparición de la vegetación; o bien, la introducción de nuevas especies animales o vegetales llevada a cabo por el hombre puede provocar la excesiva proliferación de unas especies o la desaparición de otras.

El jacinto de agua, introducido en África por la belleza de sus flores, llegó a reproducirse con tal rapidez que infestó canales y ríos provocando su obstrucción y la consiguiente imposibilidad de la navegación y el aprovechamiento de sus aguas. La intervención indiscriminada del hombre ha sido en extremo dañina, por cuanto ha llegado incluso hasta el exterminio de especies animales a las que equivocadamente consideró competidoras.

La nutria, considerada por los pescadores una temible adversaria porque se alimentaba de peces, fue prácticamente exterminada. Más tarde el hombre se dio cuenta del efecto de reequilibrio que dicho predador ejercía sobre las poblaciones de peces.

En este caso la eliminación de una especie determinada repercutió indirectamente sobre otros seres vivos. Por lo tanto, es peligroso alterar los delicados equilibrios naturales, y toda intervención del hombre en la naturaleza debe ser extremadamente prudente. Hay un gran número de sustancias nocivas que una vez introducidas en la cadena alimentaria no pueden ser destruidas o reutilizadas dentro de los ecosistemas, y se acumulan en los seres vivos contaminando todos los organismos. Uno de los casos más notables es el de la contaminación producida por DDT, un potente insecticida que los organismos no pueden eliminar. (Ver DDT)

Ahora veremos los problemas ecológicos del mundo, que se pueden agrupar en diez categorías:

1. La del ozono, Parte del problema se resolverá con la prohibición del uso de los aerosoles y de otros artefactos elaborados con sustancias clorofluorocarbonadas. Su incidencia es tan grave que se está incrementando el cáncer de piel.

2. El efecto invernadero o aumento de la temperatura en la atmósfera terrestre como consecuencia del exagerado incremento de los procesos de combustión. Tempestades, lluvias torrenciales y granizadas son las primeras consecuencias del desequilibrio. Se corregiría limitando las emisiones industriales y evolucionando hacia vehículos movidos por energía alternativa.

3. La lluvia acida, que destruye la vida. El problema se resuelve produciendo gasolina sin plomo, combustible menos peligroso.

4. La deforestación. Su solución está en la regulación de la tala de bosques y en la recuperación de los ya talados. Esto último se debe hacer con especies nativas. De continuar el actual estado de cosas, hacia el año 2000 la mitad de los bosques del planeta habrá desaparecido.

5. Las inundaciones, desequilibrio causado por el efecto invernadero y la destrucción vegetal. Una parte de la solución está en la canalización de los cauces fluviales y en la recuperación vegetal de las cuencas hidrográficas.

6. Los residuos industriales y las aguas negras, que acaban con la vida acuática y hacen del agua un foco de enfermedades y malos olores. Las fábricas deben contar con plantas depuradoras para reducir al mínimo los efectos nocivos.

7. La extinción de la biodiversidad, como consecuencia de la caza inclemente con distintos fines. La solución se encuentra en una legislación que sancione penalmente a los causantes del problema. No más abrigos de pieles, no más animales exóticos lejos de su habitat.

8. La contaminación en todas sus formas y manifestaciones. La del aire, la del ruido, la de las basuras y la visual en las grandes ciudades. Las personas debemos desarrollar una actitud de respeto hacia el paisaje y todos sus elementos.

9. La erosión. Su solución se encuentra en la reforestación y en la conservación de la vegetación. No más madera como combustible, no más destrucción de las zonas de reserva.

10. La superpoblación y el hacinamiento en grandes ciudades. El ser humano debe tomar conciencia de que los recursos del planeta no son ilimitados: desarrollo sostenible: tómalo que quieras pero déjale a tus nietos”. En consecuencia, está obligado a procrearse de manera responsable y a entender que su modelo de desarrollo no es el más conveniente.

Animales en Extincion Peligro de Extincion de Animales del Planeta

ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social

La fauna silvestre es un claro ejemplo de la estrecha relación entre cada uno de los componentes de un ecosistema, ya que la eliminación de cualquier especie acaba provocando el desequilibrio de los ecosistemas y la destrucción de fuentes de investigación científica. Por eso es necesario cuidar y respetar nuestro planeta y a todos sus habitantes. A continuación presentamos un resumen de algunas de las especies animales en muy serio retroceso numérico:

EXTINCIÓN DE LAS AVES:

*Extinción del Águila Calzada o Barreada (Spizaetus ornatus)

Es una especie de las selvas tropicales. Nidifica en los árboles altos y necesita grandes territorios por lo que va desapareciendo debido a los

 desmontes. Se alimenta de vertebrados que captura con sus poderosas garras.

*Extinción del Águila Monera (Morphnus guianensis)

Muy similar a su pariente la harpía pero, de menor tamaño. Su alimentación consiste en aves y mamíferos arborícolas que viven en el estrato superior. Como todas las rapaces de gran tamaño necesita grandes extensiones lo que es cada vez más escaso. Esto lo ha llevado a figurar en el Libro Rojo Internacional de las especies en vías de extinción.

*Extinción del  Águila Viuda o Patera (Spizastur melanoleucus)

Algunos observadores señalan a esta rapaz como la predadora del raro pato serrucho (mergus octosetaceus) dicen que su presencia es infalible en las correderas donde andan dichos patos, de donde se lanza sobre ellos. La destrucción de su hábitat y el ser utilizados como blancos por desalmados cazadores, han colocado a esta especie en peligro.

 *Extinción del  Chorao (Amazona pretei)

Loro de cabeza amarilla, con cara y hombros de color rojo, es muy raro en la actualidad por lo tanto que figura en el Libro Rojo Internacional. En la República Argentina sólo es conocido en la provincia de Misiones. En primavera nidifica en árboles huecos con más de 10 m de altura, y son persegudos como mascota. Se desplazan en grandes ban a as para comer frutos, los que escasean cada vez más. Además, su decadencia parecen estar ligada a la desaparición de los bosques de pino Paraná (Araucaria angustifolia) que le servían de alimento.

*Extinción del Guacamayo Rojo (Ara chloroptera)

Fue uno de ¡os grandes loros que durante el siglo pasado habitó las selvas misioneras, hoy sólo se lo encuentra en grandes selvas de Sudamérica. Esta especie figura en el Libro Rolo Internacional.

*Extinción del Harpía (Harpía harpya)

La mayor de las aves rapaces de Sudamérica y con raras citas en la Argentina. Como todas las rapaces necesitan grandes extensiones como territorio, el cual es cada vez más escaso. Por ser una especie rara también figura en el Libro Rojo Internacional de especies en peligro.

*Extinción del Macuco (Tinamus soitarios)

En la República Argentina sólo habita en la selva misionera. Es un ave del tamaño de un pollo de color gris azulado, muy perseguido por los cazadores por su exquisita carne, algunos imitan su silbido para atraerlo. Al atardecer suelen silbar en busca de sus compañeros para juntarse en el dormidero, debido a la destrucción de su hábitat es cada vez más difícil verlo.

*Extinción del Maracana Cara Afeitada (Ara maracana)

Habita en selvas abiertas de América del Sur. Es una especie muy rara. Figura en la lista del Libro Rojo Internacional de las especies en vías de extinción.

*Extinción del Papo Rosa o Loro Pecho Vinoso (Amazona Vinacea)

Esta especie se consideró extinguida en la República Argentina (prov. de Misiones) pues desde hace varias décadas no se tenían datos sobre ella. Recién en 1984 fue redescubierta por los especialistas. Son muy pocos los sitios que aún albergan a esta especie, Misiones es la única provincia argentina que la refugia. Por lo tanto está atravesando un muy serio retroceso numérico. Son muy perseguidos por los pobladores pues son muy buenos habladores.

*Extinción del Pato Serrucho (Mergus octosetaceus)

Patilla de ríos y arroyos de aguas rápidas y cristalinas del Norte de la provincia argentina de Misiones, Sur de Brasil y Este del Paraguay. Es un gran zambullidor, captura peces, insectos y moluscos. Nidifico en árboles vecinos a ¡os arroyos. Este raro y curioso patil lo de pico fino y aserrado ha debido enfrentar, además de la alteración de su hábitat, una encarnizada persecución para proveer de ejemplares embalsamados a los museos del mundo entero. Está citado en el Libro Rojo Internacional de especies en vías de extinción.

*Extinción del  Yacutinga o Pava de Monte (Aburría ¡acutinga)

Vive en la selva misionera (Rep. Argentina, prov. de Misiones), en el SE de Brasil y en el E de Paraguay, principalmente en márgenes de arroyos y ríos. Come frutos, semillas y granos. Es muy perseguido por su rica carne, además es una de las aves más grandes y bonitas. Esta especie figura como amenazada a nivel internacional por lo-que figura en el Libro Rojo.

EXTINCIÓN DE LOS MAMÍFEROS

*Extinción del Aguará Guazú o Lobo de Crin (Chrysosyon brachyurus)

Su nombre en guaraní significa “zorro grande”, h abita en sabanas con palmares y montes húmedos en isletas. Es un animal solitario, tímido y cauteloso. Se alimenta de pequeños mamíferos y aves, aunque no desprecia a los vegetales. Se estima que en la República Argentina hay entre 1.000 y 1.500 individuos de esta especie, muchos en la prov. de Santa Fe. Lo más grave para su supervivencia es el avance de la ron era agropecuaria, otro de los factores que lo amenaza es la caza para aprovechar su piel.

 *Extinción del Caraya o Aullador Rojo (Alouata guariba)

También conocido como guariba. Su dieta consiste en hojas y frutos silvestres. Habita en la República Argentina desde 1954, exclusivamente en la provincia de Misiones. Se encuentra en las hojas del Libro Rojo Internacional, por la destrucción de la selva y la fiebre amarilla que azotó los años 1965 y 1966.

*Extinción del  Ciervo de los Pantanos (Blastocerus dichotomus)

Ese1 mayor ciervo sudamericano que puede llegar a un peso de 100 kg. Habita en pastizales inundables del NE de Argentina llegando hasta el delta del Paraná. Perseguido como fuente de proteínas y trofeo de caza por lo que es hoy sumamente escaso.

*Extinción del Comadreja de Agua o Cuica (Chwonectes mininus)

Este curioso mamífero acuático, conocido también con el nombre de lobito overo es un marsupial que se ha adaptado a la perfección al agua desarrollando membranas natatorias en sus patas. Su alimentación consiste en peces y crustáceos. Es exclusivo de la provincia de Misiones (Rep. Argentina), donde se lo considera un animal raro.

*Extinción del Comadreja Lanosa (Caluromys Ianatus)

Este raro marsupial de pelaje lanoso y largo, habita en las zonas selváticas muy altas, sus costumbres son marcadamente arborícolas y nocturnas. Esto ha dificultado su hallazgo, ocurrido recientemente en el año 1970 por el naturalista Juan Foerster.

*Extinción del Gato Moro (Felis yaguaroundi)

Conocido también con el nombre de yaguarundí. La coloración del yaguarundí es muy oscura por lo que siempre se lo confunde con el hurón mayor (Eira barbara). Los principales motivos de la desaparición de estos gatos se deben al desmonte y la persecución con trampas y cepos por los colonos por temor a que lleguen donde se encuentran sus aves de corral, y el interés por la piel. Todo esto ha determinado que figure en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del Gato Onza (Felis pardalis)

Es una especie de las selvas neotropicales. Captura aves y mamíferos. Como casi todos los félidos son muy perseguidos por el valor de la piel, lo que hace que su población sea cada vez más escasa. En la provincia de Misiones (Rep. Argentina) tiene una amplia distribución.

*Extinción del  Lobito de río (Lontra Ion gicaudis)

Vive en arroyos y ríos de América del Sur. Se alimenta de peces y crustáceos, ha sufrido una intensa persecución a raíz de su a preciado cuero. Sin ninguna duda la alteración de los arroyos y el desmonte son factores de su gran disminución y rareza.

*Extinción del  Lobo Gargantilla (Pteronura brasiliensis)

Esta nutria que puede alcanzar los 2 m de longitud está considerada como una especie vulnerable a raíz de la caza comercial furtiva, pues su piel era muy requerida por las peleterías. Les gusta andar de día en grupo, forman cuevas entre raíces. Su dieta consiste en peces, tortugas, crustáceos. El nombre de lobo gargantilla proviene de las manchas amarillas que presenta en la parte central del cuello. Se encuentra incluido en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Oso Hormiguero o Tamandua (Myrmecophaga tridactyla)

El oso hormiguero de cola ancha muchas veces es confundido con el osito melero (Tetradactyla chapadensis) que es mucho más chico, arborícola y de cola prensil. El oso hormiguero es uno de los mamíferos más curiosos de América. Es solitario y silencioso. Puede llegar a emitir mugidos o roncar, si está nervioso. Habita en los pastizales y bosques. Tiene hábitos nocturnos aunque también es posible verlo de día. En Argentina todavía se lo puede encontrar en zonas aisladas, es lento y su única defensa son sus poderosas garras con lo cual abraza a su enemigo, hasta destrozarla. Es de alimentación muy especializada y se pasa la mayor parte de su tiempo en encontrar y devorar hormigas. Cuando encuentra un hormiguero hunde su cabeza en ella y con su larga lengua empieza a alimentarse

Recorre territorios de 900 a 1.000 ha en busca de hormigas y termitas, su principal alimento. Posee un olfato 40 veces superior al humano, es el arma que utiliza para localizar las colonias de insectos. Las hembras tienen una única cría, después de una gestación de 190 días y el bebé es transportado en el lomo de la madre durante más de un año. El gran deterioro de su hábitat natural y la caza sistemático lo han llevado a engrosar las hojas del Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Perro Vinagre o Zorro Pitoco (Speothos venaticus)

Animal cánido rechoncho y de orejas y cola corta, suele andar en parejas o pequeños grupos cerca de ríos o arroyos. Se alimenta de pequeños roedores.

*Extinción del  Tatu Carreta (Priodontes gigantus)

Con un peso de más de 60 kilos, es el mayor armadillo viviente, poderoso y rápido cavador. Su dieta incluye hormigas, termitas y carroña. Habita el Este de Sudamérica. Figura en el Libro Rojo Internacional debido a su peligrosa situación.

*Extinción del  Tatu Cementerio o Rabo Molle (Cabassus tatouay)

Es uno de los armadillos más grandes después del tatú carreta (Priodontes giganteus). Su carne, según los pobladores, es incomible. A diferencia de otros tatúes, éste presenta su cola sin escamas. Su alimentación consiste en gusanos, lombrices y carroña. Se lo encuentra muy poco, por lo que se lo considera una especie rara.

*Extinción del  Venado de las Pampas (Ozoteceros bezoarticus)

Era el venado que ocupaba en el pasado el centro y norte de la República Argentina. Hoy sólo subsisten pequeñas poblaciones aisladas en Buenos Aires, San Luis y Corrientes, también se conocen en Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Su persecución como fuente de alimentación lo llevaron a engrosar la lista de animales que figuran en el Libro Rojo Internacional.

*Extinción del  Yaguareté o Tigre (Leo onca)

Es un símbolo viviente. Es el predador más grande dentro de su hábitat. Se localiza cerca de arroyos y esteros, en bosques tupidos. En una época habitaba varias provincias argentinas, hoy predomina en Misiones, Santa Fe —entre otras—. Puede nadar, correr, trepar. Es un gran depredador de varios mamíferos, buen caminador y cazador. Entre su alimentación, que es muy variada, se encuentran el tapir, pecarí, oso melero, coatí, venado, yacaré, tortugas, ranas y cangrejos. El territorio de los machos comprende 40 a 50 km. Lamentablemente el valor de su piel y la mala fama de bravo lo ha llevado a estar entre los animales que más amenazados se encuentran.

*Extinción del  Zorro

Mide unos 75 cm de longitud (la cola incluida, que mide 33 cm). Pesa unos 3 kg. El color es gris claro, patas, cola y flancos un tanto más claros. Sienta su hábitat en los lugares descampados, con pajonales. La astucia, ya legendaria, se pone de relieve al ser perseguido, o por sus artimañas para conseguir alimentos. Sus hábitos son nocturnos y vive en los pajonales o como usurpador de cuevas ajenas (de peludos, mulitas, vizcachas). Este carnívoro puede resultar destructivo sólo en apariencia, ya que con su sola presencia contribuye al mantenimiento 5Je1 equilibrio ecológico. Sólo construye su cueva en momentos en que la hembra tendrá cría. Estas registran época de parición en el mes de noviembre, la camada oscilo entre tres y cinco crías. Son perseguidas por el hombre, por su apreciada piel.

EXTINCIÓN DE LOS REPTILES

*Extinción del  Boa de las Vizcacheras

Es una serpiente de gran tallo a  la que se conoce también con los nombres de boa constrictora, ampalagua o lampalagua. Pasa el tiempo enroscado en las ramas de los árboles y es capaz de permanecer días enteros en la misma posición y en pleno reposo. Mide entre 2.30 y 3 m. de largo. Tiene un diámetro máximo de entre 10 y 15 cm. y pesa de 8 a 15 kg. El color es variable, siendo los más frecuentes el castaño claro y el gris oscuro, con grandes manchas claras, con borde blanco o rosado. La zona ventral es blanca amarillenta con manchas amarronadas. Carecen de veneno y su arma más poderosa es el movimiento constrictor con el cual destrozan el esqueleto de sus víctimas.

*Extinción del  Tortuga Terrestre o Tortuga Común

El caparazón mide entre 15 y 30 cm. de largo y entre 10 y 15 cm. de ancho. La coloración es ocre amarillento, con franjas marrones en la unión de las patas. Cabeza, cuello, patas y cola están recubiertas de escamas oscuras. La boca es grande. Carece de dientes. En los bardes tiene un arco que le permite morder. Su peso puede alcanzar los 3 kg. Los ojos pequeños le proporcionan gran información. La audición y el olfato no están muy desarrollados. Como todos los reptiles, la tortuga carece de mecanismos internos de regulación de temperatura corporal; por ello busca zonas templadas para asentarse. Hacia finales del verano la hembra pone entre 3 y 6 huevos. En la primavera siguiente nacen las crías. Durante los meses de bajas temperaturas se refugio entre troncos o piedras, semienterrándose, para comenzar su sueño invernal. Es muy perseguida porque se la comercializo como mascota.

*Extinción del  Yacaré Overo o Ñato (Caimán Iatirostris)

Es propio de ríos, arroyos y esteros subtropicales. Suele refugiarse en ambientes acuáticos de abundante vegetación. Le gusta tomar sol para regular su temperatura. Se alimenta principalmente de animales acuáticos. Prefiere la caza nocturna de sapos, víboras y peces. El valor de su cuero lo ha convertido en una especie perseguido. Según experiencias es posible su cría en cautiverio, lo que sería indispensable para sacarlo del Libro Rojo Internacional. La caza comercial fue la causa de la drástica disminución.

Biomas del Mundo Característica de La Taiga La Pradera y Bosque Tropical Lluvioso

Características de los Biomas del Mundo
Tundra La Taiga La Pradera y Bosque Tropical Lluvioso

Bisontes… canguros. . . cebras. Estos mamíferos son completamente distintos en muchos sentidos, pero sin embargo ocupan nichos similares en la naturaleza. Y sus entornos son notablemente parecidos. Las praderas herbáceas de América del Norte son iguales a los prados de África, Asia y Australia. La vida vegetal de una pradera se asemeja a la de otra.

Estos hechos son útiles para los ecólogos a medida que tratan de comprender la urdimbre y la trama de la naturaleza. Los descubrimientos que realizan acerca de una pradera de Montana pueden aplicarse también al mismo tipo de ecosistema del continente africano. Este método de estudio de la naturaleza se denomina enfoque de los biomas. Un bioma es un importante ecosistema terrestre, una gran extensión de tierra que tiene un tipo distintivo de vida vegetal. Puede incluir ecosistemas de muchas clases, pero todo el área se distingue por un tipo particular de vida vegetal, como la pradera, la selva lluviosa o cualquier otro que caracteriza el bioma.

La ubicación de los biomas sobre la superficie de la Tierra está determinada principalmente por el clima, en especial por la precipitación pluvial y la temperatura. Y el clima depende de muchos factores que incluyen la latitud (la distancia del ecuador), las corrientes oceánicas, la topografía, y los vientos prevalecientes. El mapa  siguiente muestra los principales biomas de nuestro planeta.

Ver: Características de la Tundra

Si bien el mapa señala límites bien definidos entre los biomas, éstos no empiezan ni terminan en forma abrupta. Se mezclan en los bordes, a veces siguiendo extensiones de muchos kilómetros de largo. Esta zona de transición entre dos biomas o dos ecosistemas se llama ecotono. Hay ecotonos en todo el entorno que nos rodea: el borde de una laguna, la orilla de un arroyo, o la linde entre un bosque y una pradera. En los ecotonos hay comúnmente gran variedad de formas de vida porque los animales que allí habitan aprovechan lo mejor de ambos ecosistemas, los cuales les  proporcionan alimento, y refugio, además de la satisfacción de otras necesidades.

Dentro de los límites de los biomas encontramos áreas cuya flora difiere mucho de la del resto del bioma. Esto suele depender del factor topográfico. El clima en lo alto de una montaña es más frío que el que reina en la tierra circundante; por lo tanto, las plantas que hallamos habitualmente en un bioma situado en regiones más septentrionales pueden crecer en la montaña.
Aun cuando el término “bioma” puede resultar nuevo para muchos, la gente piensa a menudo en función de estos importantes ecosistemas. Las palabras “desierto” o “pradera” evocan imágenes de estas regiones, con su flora y fauna características. En las páginas siguientes describiremos algunos de los principales biomas que existen en la Tierra.

TUNDRA significa en ruso ‘llanura pantanosa”. Es una vasta extensión de tierra desprovista de vegetación arbórea y salpicada de lagos, lagunas y pantanos. Cubre una superficie de casi 2.025.000 hectáreas y circunda el polo, el “tejado del mundo”, extendiéndose hacia el sur desde los mares polares árticos para terminar donde se encuentra con los bosques septentrionales, cubiertos de árboles de hoja perenne. Si bien la tundra parece una tierra rica en agua, especialmente durante su breve estación estival, es una especie de desierto ártico.

La precipitación anual es pequeña y el agua se congela; por lo tanto, durante los nueve a diez meses de invierno es una zona inaccesible para los seres vivientes.

Sólo la capa superior del suelo se deshiela en el verano. Debajo de ella la tierra se halla permanentemente congelada, Llegando a veces a una profundidad de muchos centímetros debajo de la superficie y recibe el nombre de permahelada. Una densa alfombra de pastos, juncos, musgos, líquenes, sauces enanos y abedules cubre el suelo de la tundra. Las plantas de la tundra cumplen su ciclo de crecimiento y floración durante el breve período de verano. Al mismo tiempo, bandadas de patos, gansos y otras aves que anidan en las regiones boreales crían allí a sus polluelos y migran luego hacia el sur a medida que se aproxima el largo y oscuro invierno ártico.

Algunos mamíferos y aves viven todo el año en la tundra ártica: los osos polares, el carnero almizclero, las liebres del ártico, los zorros azules, los lagópodos y la lechuza blanca. El caribú y el reno viajan hacia el sur en el invierno para buscar refugio en los bosques. (El caribú de América del Norte ocupa el mismo nicho que el reno de Siberia y de Europa septentrional.)

En muchos lugares de la Tierra, incluso en el ecuador, encontraremos en la cima de las montañas un medio similar a la tundra ártica, pero más seco. Es la tundra alpina que se extiende por encima del límite de la vegetación selvática sobre las altas montañas. En las cumbres montañosas el clima es muy semejante al del Ártico, aunque no existe la capa de permahelada y la estación de crecimiento suele ser más larga. La tundra alpina está cubierta a menudo por una alfombra de pequeñas plantas con flores, pero las cumbres más frías sólo tienen principalmente musgos y líquenes, casi como el bioma próximo al tejado del mundo”.

Los seres humanos afectaron en muy pequeña medida a la tundra ártica, aunque los esquimales, los indios y los lapones forman parte de ese bioma desde hace millares de años. En la actualidad, el creciente desarrollo demográfico y su demanda de recursos amenazan con introducir grandes cambios. El descubrimiento de petróleo en el norte de Alaska planteó muchos problemas y, entre ellos, el más importante era cómo podría funcionar la industria petrolífera sin dañar los ecosistemas de la tundra. Los ecólogos no tenían respuestas rápidas porque es muy poco lo que se sabe acerca de la tundra. Advirtieron, sin embargo, que el derramamiento de grandes cantidades de petróleo podría conducir a un verdadero desastre. A causa de la capa de permahelada, el petróleo podría permanecer sobre la superficie del suelo y no habría drenaje o escurrimiento. Los desechos de toda clase se descomponen muy lentamente en el Ártico debido a las bajas temperaturas. Si el hombre no trata a la tundra con sumo cuidado le infligirá profundas heridas y serán necesarios muchos años para cicatrizarlas.

La TAIGA, o bosque septentrional de coníferas, está compuesta casi enteramente por pinos y abetos. Se extiende al sur de la tundra y cubre una vasta zona a través de América del Norte, Asia y Europa. Los bosques de la taiga llegan hacia el sur hasta cadenas montañosas como los Montes Rocallosos y los Apalaches.

Puesto que la taiga está más próxima al ecuador que la tundra, recibe más energía del Sol. Las nevadas son más grandes y la nieve aísla el suelo, impidiendo la formación de la permahelada en la mayoría de las áreas. Las hojas aciculares de las coníferas tienen un tegumento ceroso que las protege del frío y reduce la evaporación de agua. La luz solar que se filtra a través del perenne follaje de los árboles es muy escasa, y por lo tanto en el suelo del bosque crecen pocas plantas.

Aunque la mayor parte de la taiga está cubierta por coníferas, hay también otros árboles, como el abedul, el sauce y el álamo temblón, que constituyen el alimento favorito de los antes y los castores. Las coníferas son el principal hábitat de la ardilla rojiza, la marta y pájaros que se alimentan de semillas, como el verderón y el piquituerto. Los inviernos en la taiga son largos y fríos, pero la cubierta de nieve aisladora y el alimento y el abrigo que proporciona la vegetación arbórea, permiten que sobreviva allí una variedad de animales mucho mayor que en la tundra septentrional.

El clima de la taiga impidió el asentamiento de grandes conglomerados humanos. Hasta ahora el hombre ha utilizado la taiga principalmente como fuente de madera y de pulpa de papel. Los exploradores buscan petróleo y riquezas minerales bajo la superficie de la taiga. La demanda de todos estos recursos impulsará el crecimiento demográfico de la región.

El BOSQUE TEMPLADO  cubre la mayor parte de la región oriental de Estados Unidos, Gran Bretaña, Asia oriental y casi toda Europa central. La estación de crecimiento es cálida y larga, y la precipitación pluvial asciende a mil milímetros, distribuidos uniformemente a lo largo del año. En este bioma la fauna y la flora son más ricas y variadas que en la taiga y la tundra.

La mayoría de los árboles son caducifolios, y sus hojas caen en el otoño. Los más comunes son el roble, el arce, la haya, el olmo, el abedul y el fresno. Los rayos del sol atraviesan las altas copas de los árboles —el dosel— en cantidad suficiente, lo que permite el desarrollo de otra capa de árboles llamada subestrato, así como el de abundantes arbustos, helechos y flores silvestres. Muchas de las flores silvestres crecen y florecen en primavera, antes que broten las hojas de los altos árboles y el espeso follaje reduzca la luz solar que llega hasta el suelo.

Puesto que hay una gran variedad y abundancia de productores vegetales, existen también muchos consumidores animales. Los insectos viven en todas las capas del bosque. y diferentes clases de pájaros insectívoros encuentran su alimento en diferentes capas o partes del bosque.

Los horneros buscan su alimento en el suelo del bosque; las oropéndolas bucean en las altas copas de los árboles; el pájaro carpintero explora bajo- la corteza de los árboles. Los bosques también albergan a reptiles, anfibios y mamíferos como el ciervo. el zorro, las ardillas y los murciélagos.

El clima del bosque templado caducifolio atrae a los seres humanos, y el hombre dejó su impronta en este bioma. Vastas extensiones se despejaron para la agricultura y la construcción de ciudades, carreteras e industrias. Chicago, Boston, Filadelfia y Nueva York se levantan donde antes existían grandes bosques caducifolios.

Los bosques que quedan han cambiado en muchos sentidos, incluidos algunos de los cuales probablemente ni siquiera tenemos conocimiento. La contaminación atmosférica destruye o afecta a algunas especies de árboles.

Un hongo asiático, introducido accidentalmente por el hombre, exterminó al castaño norteamericano, que cubría una parte un importante del bosque caducifolio de la región oriental de América del Norte. El hombre eliminó a los lobos y los gatos monteses que vivían en los bosques caducifolios. Con la desaparición de estos grandes carnívoros, sus presas, especialmente los ciervos, se multiplicaron tan rápidamente que a veces agotan sus propias reservas alimentarias y mueren de hambre.

Algunos animales de la selva se beneficiaron con los cambios introducidos por el hombre. El ciervo, la marmota, el conejo común y varias especies de pájaros medran en un medio que es una mezcla de bosque y de tierra más abierta. El petirrojo norteamericano, que solía vivir cerca de la linde de los claros del bosque, se multiplicó considerablemente y extendió los límites de su hábitat gracias a los cambios introducidos por el hombre en el bioma del bosque caducifolio.

El BOSQUE TROPICAL LLUVIOSO es increíblemente rico en cuanto a la vida animal y vegetal. Cubre “astas áreas de tierras bajas cerca del ecuador, en la cuenca amazónica América Central, África Central y Occidental y la región de Malaca —Nueva Guinea—. Llueve allí casi todos los días y la precipitación pluvial asciende por lo menos a dos mil milímetros anuales. Abunda la energía solar y hay pocas variaciones de temperatura del día a la noche, o de un mes a otro.

Este clima cálido y húmedo produce gran abundancia y variedad de plantas, incluidos millares de especies de enormes árboles de hojas perennes. Los árboles sirven de sostén a muchas enredaderas trepadoras y a una variedad de epífitas que se adhieren a los árboles pero que, a diferencia de las enredaderas, no echan raíces en el suelo. (Entre los árboles y las epífitas hay una relación de comensalismo.) Las epifitas absorben el agua de lluvia por medio de raíces especiales que cuelgan en el aire o de las cavidades que forman las hojas de algunas especies. Las epífitas tropicales incluyen las orquídeas, los helechos, los pimenteros, las bromeliáceas (parientes del ananá) y hasta los cactos.
Las condiciones climáticas de los trópicos, con elevadas temperaturas y permanente humedad, son ideales para los desintegradores; las hojas que caen en los suelos del bosque se descomponen muy rápidamente. En realidad, cuando atravesamos el bosque tropical lluvioso podemos caminar sobre un terreno desnudo. El interior del bosque lluvioso suele estar descubierto y descampado, aunque oscuro. No es la selva enmarañada que muchos imaginan. Sólo a lo largo de los caminos, de los ríos y junto a la tierra limpia y despejada —es decir, los lugares que la gente ve con más frecuencia— la luz solar llega en cantidad suficiente para producir una espesa “jungla” de vegetación.

En la mayoría de los biomas de los bosques, la vida es especialmente abundante en el suelo; en el bosque lluvioso la copa de los árboles es el lugar más animado y lleno de vida. Además de los pájaros e insectos, hay muchas clases de mamíferos arborícolas, como los monos, los murciélagos frugívoros, los perezosos, y lemúridos como el maqui. También abundan ranas arbóreas, serpientes arbóreas y lagartos arbóreos. Además de miles de especies de insectos, viven allí otros invertebrados (animales sin columna vertebral), como los ciempiés, escorpiones, caracoles, gusanos y arañas, que anidan entre las hojas o se esconden bajo la corteza floja de los árboles. Un entomólogo halló veinte mil clases distintas de insectos en quince kilómetros cuadrados de uno de los bosques tropicales lluviosos de Panamá; en toda Francia sólo hay, en cambio, varios centenares de especies de insectos.

En los estudios acerca del bosque tropical lluvioso, los científicos se hallan todavía, en buena medida, en la etapa de clasificación, tratando de identificar la flora y la fauna que vive en esa región. Puesto que los complejos ecosistemas del bosque lluvioso se conocen de manera muy deficiente, no es extraño que los cambios introducidos allí por el hombre hayan tenido a veces resultados desastrosos. Cuando se talan los árboles y se despeja la tierra para la siembra de cultivos, el suelo pierde rápidamente su fertilidad. En losbosques lluviosos, casi todos los minerales están estrechamente ligados a la vida de los animales y plantas. La cantidad de minerales que hay en el suelo es muy pequeña. Cuando se desmontan los árboles para despejar el terreno, el agua de lluvia pronto arrastra estas vitales sustancias introduciéndolas más profundamente en el suelo, fuera del alcance de las raíces de los cultivos sembrados por el hombre.

Si bien el hombre ha logrado plantar con buenos resultados café, caucho, caña de azúcar, cacao y otros cultivos en lugares que en otro tiempo estaban cubiertos por frondosos bosques lluviosos, muchos otros esfuerzos agrícolas terminaron con la ruina y el abandono de los suelos. Si el bosque lluvioso es destruido en una gran extensión, no vuelve a crecer, sino que es reemplazado por una llanura o pradera parecida a la jungla, con grupos de árboles aislados (sábana). El rápido crecimiento demográfico que se observa actualmente en los países tropicales significa que la gente procederá cada vez con más intensidad al desmonte de los bosques lluviosos, antes de comprender cómo “funciona” este complejo bioma.

En la PRADERA la precipitación anual de agua de lluvia varía entre 250 y 750 milímetros. Este bioma cubre una tercera parte de la superficie de Estados Unidos y grandes extensiones de todos los continentes.

En América del Norte las praderas orientales se llaman planicies y las occidentales llanuras. Las praderas se denominan pampas en América del Sur, estepas en la Unión Soviética y veld en África meridional. En las praderas de América del Norte las plantas tienden a hacerse más cortas a medida que nos trasladamos de este a oeste.

En realidad, las praderas reciben a menudo (cuando se viaja de este a oeste) el nombre de planicie de pastos altos, planicie mixta, y planicie de pastos cortos. La cantidad de agua de lluvia caída determina las  especies de plantas que crecen en las praderas, y la precipitación anual disminuye de este a oeste a través del territorio medio de Estados Unidos.

Las praderas naturales proporcionan sustento a muchos grandes mamíferos que pastan como el bisonte, los antílopes y los canguros. Como en la pradera hay pocos lugares que sirvan de escondite, algunos mamíferos son veloces corredores, mientras que otros, incluidos los topos y las ardillas se refugian en las galerías subterráneas que cavan en el suelo.

Abundan las langostas y otros insectos, así como pájaros que se alimentan de insectos, ratones u otros animales herbívoros.En una época, casi el 40 por ciento de la superficie de la Tierra estaba cubierta de praderas naturales. Ahora gran parte de este bioma se ha convertido en tierra de labranza o en erial.

El uso —y el abuso— de la pradera supera probablemente al que sufrió cualquier otro bioma. Las praderas mas húmedas son excelentes para el cultivo del maíz y del trigo; las más secas sirven de alimento a los ganados lanar y vacuno. El excesivo empleo de muchos miles de hectáreas como campos de pastoreo terminó por agotar el suelo que ya no sirve para sustentar la vida animal o vegetal; estas praderas se han transformado en desiertos creados por el hombre.

Los DESIERTOS cubren el 14% de la superficie de la Tierra y existen en todos los continentes. Sólo caen allí por año 250 mm. De agua de lluvia o menos, y gran parte se evapora rápidamente a causa de las elevadas temperaturas , los fuertes y frecuente  vientos y los días brillantes y sin nubes. Sin embargo, los climas desérticos presentan grandes variaciones. Los desiertos más septentrionales suelen ser muy fríos en invierno, con ocasionales nevadas. El desierto de Sahara, en el norte de África, es el más grande y el más caluroso del mundo: el de Gobi, en Mongolia, el más frío.

Cuando la gente piensa en los desiertos imagina áridas dunas arenosas, pero uno puede recorrer centenares de kilómetros a través de los desiertos de América del Norte sin ver una sola duna. La mayoría de los desiertos son tierras cubiertas de arbustos o matorrales, separados por grandes espacios desnudos. En algunas especies, la distancia entre los arbustos parece causada por sustancias tóxicas arrojadas por las raíces o las hojas de las plantas. Estas toxinas exterminan a las jóvenes plantitas que podrían empezar a desarrollarse cerca de los arbustos. Esto tiende a mantener espaciadas las plantas y reduce la pugna por el agua entre cada una de ellas.

Como sucede en todos los biomas, el desierto se caracteriza por albergar plantas y animales que están especialmente adaptados para la vida en ese medio. Muchas de las plantas desérticas tienen pequeñas hojas o carecen por completo de ellas, lo cual les ayuda a conservar el agua. Los cactos almacenan el agua y se hinchan durante la estación de las lluvias, pero se van encogiendo a medida que pasan los meses secos. y consumen la mayor parte del agua almacenada. Algunas plantas evitan el problema de las reservas de agua. Durante la breve estación lluviosa brotan, crecen y florecen. Durante unos días el desierto se convierte en una verdadera y colorida alfombra de flores. Después las plantas mueren.

Sus semillas tienen tegumentos resistentes que las protegen hasta la siguiente precipitación pluvial. Al igual que las plantas. los animales del desierto son resistentes a la sequía o la evitan. La mayoría de los mamíferos que viven en zonas desérticas beben poca agua o no beben en absoluto. Obtienen de los alimentos el agua necesaria y permanecen en galerías subterráneas o a la sombra durante las horas más calurosas del día. Algunos caen incluso en un profundo estado letárgico llamado estivación, durante los meses mas secos del año.

En comparación con las praderas y los bosques caducifolios, el hombre no introdujo grandes cambios en los desiertos. Sin embargo, se recurre cada vez con mayor frecuencia a ellos en procura de tierras de labranza y de solares para vivir. Los suelos del desierto suelen ser fértiles y producen cosechas abundantes si están bien irrigados. Con el fin de obtener el agua indispensable para el riego el hombre extrae a veces el precioso líquido de reservas que estuvieron almacenadas durante siglos bajo el suelo desértico. Cuando el agua “explotada” se agota, los colonos deben abandonar sus granjas a menos que encuentren otras fuentes de aprovisionamiento. El agua de riego produce a menudo un aumento de las sales del suelo, lo cual impide el crecimiento de los cultivos. Los vestigios semidestruidos de antiguos poblados y de sistemas de riego que encontramos ocasionalmente en los desiertos deberían ponernos sobre aviso: nos advierten que estas tierras secas no continuarán dando frutos permanentemente a menos que aprendamos a conocerlas mejor y que seamos muy cautos al introducir cambios en ellas.

Los Ecosistemas en la Ecologia Modos de Vida Conceptos de Ecologia

Los Ecosistemas en la Ecologia Modos de Vida Conceptos de Ecología

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social

Coloque un frasco con agua en el antepecho de una ventana, ponga en su interior unos cuantos renacuajos y algunas plantas acuáticas y tendrá un ecosistema, una unidad reconocible de naturaleza con partes vivientes y no vivientes. Se trata, por supuesto, de un ecosistema increíblemente simple, comparado con un ecosistema como la gran selva lluviosa del Amazonas.

Cualquier ecosistema está compuesto por dos partes: una no viviente (el medio físico) y una viviente (la comunidad biológica). El no viviente incluye habitualmente la energía solar, la temperatura, el agua, los gases del aire, el viento, los suelos y las rocas que se extienden debajo de la superficie, además de la topografía, o configuración del terreno. Las partes no vivientes del ecosistema determinan los tipos de vida que pueden existir en su seno y también influyen unos sobre otros.

  conceptos de ecologia

 La mayor parte de la precipitación pluvial cae sobre el lado que mira hacia el mar,
dejando muy poca humedad para las tierras que se extienden más allá de las montañas.

Los desiertos, por ejemplo, se producen cuando la precipitación pluvial llega sólo a doscientos cincuenta milímetros o menos por año. Esta falta de lluvia se debe a veces al factor topográfico. A lo largo de la costa occidental de América del Norte, por ejemplo, los vientos que soplan desde el Océano Pacífico llevan el vapor de agua tierra adentro.

El aire se ve obligado a elevarse al chocar con las cadenas montañosas costeras. A medida que se eleva se enfría y el vapor de agua del aire cae en forma de lluvia o de nieve sobre el flanco de las montañas que mira hacia el mar. En consecuencia, la precipitación pluvial es escasa sobre el otro flanco. Este fenómeno recibe el nombre de efecto de interceptación de la lluvia.

En las Montañas de las Cascadas, en el Estado de Washington la precipitación anual puede llegar a dos mil quinientos milímetros. Más allá de las Cascadas, en el valle del río Columbia, las lluvias anuales sólo ascienden a doscientos veintidós milímetros. Por lo tanto, la topografía tiene una enorme influencia sobre la cantidad de agua de lluvia que cae sobre la tierra. Esto afecta, a su vez, a la vida animal y vegetal. Las laderas occidentales de las Cascadas, que tienen abundante agua de lluvia, están cubiertas por tupidos bosques. Del otro lado de la cadena montañosa, donde la precipitación pluvial es escasa, sólo crecen pastos amacollados artemisia y otras plantas desérticas.

Las partes orgánicas del ecosistema suelen afectar a las partes inorgánicas. Cuando el agua de lluvia cae sobre un bosque, las ramas y las hojas de los árboles amortiguan la fuerza de las gotas. Las capas de hojas muertas que se acumulan en el suelo del bosque absorben el agua, impidiendo que las gotas erosionen el terreno. El agua de escurrimiento es escasa. Por consiguiente, los árboles contribuyen  la conservación del suelo, del cual dependen para su subsistencia. En realidad, los árboles constituyen un aporte ‘adicional para. los suelos puesto que las hojas que caen terminan por des componerse, pasando a formar parte del mismo suelo.

Los suelos son el mejor ejemplo de la influencia recíproca de las partes orgánicas e inorgánicas de un ecosistema. El suelo está compuesto principalmente por granos de minerales, como sílice y arcilla, que quedan en libertad a medida que las rocas se descomponen lentamente. Los espacios entre las partículas minerales se llenan de aire o de agua. Las raíces penetran en el suelo, produciendo en éste cambios físicos (aflojamiento de las partículas compactas) y químicos (extracción de minerales). Las lombrices de tierra y otros animales introducen más profundamente en el suelo los restos de vegetales Y animales. Millares de organismos viven en un puñado de tierra. La mayoría de ellos son demasiado pequeños para ser observados a simple vista, pero todos afectan al suelo al sustraer minerales y depositar en él sus desechos y organismos muertos. Los suelos tienen especial interés para los ecólogos porque la existencia de casi todos los organismos terrestres, incluidos los seres humanos, depende considerablemente de ellos.

Cuando los ecólogos estudian los ecosistemas suelen recurrir a la ciencia de la meteorología en busca de información. La precipitación pluvial anual se produce en su mayor par te en una sola estación, o se distribuye uniformemente a lo largo del año?
¿Cuáles son las variaciones de temperatura entre el día y la noche, y en el transcurso del año? Es importante responder a estos interrogantes porque el clima de una región tiene enorme influencia sobre la vida animal y vegetal. Si queremos aprender algo más acerca de las partes vivientes de un ecosistema podríamos visitar una pequeña laguna. Para llegar a ella probablemente tendremos que atravesar un campo, abrirnos paso en medio del follaje de un bosque o cruzar un arroyo que nace o desemboca en la laguna. La laguna es afectada, evidentemente, por otros ecosistemas, y a su vez influye sobre ellos.

El ecosistema de una laguna suele contener todos los elementos no vivientes antes mencionados. El Sol proporciona la energía necesaria para la vida. El clima determina la cantidad de agua de lluvia que cae en la región, la duración de la estación de crecimiento de las plantas y si el hielo cubrirá o no su superficie en los meses de invierno. Estos factores pueden ejercer gran influencia sobre la vida de los organismos que habitan en la laguna. Los suelos y rocas subyacentes afectan la química del agua, la que a su vez permite determinar qué espacies animales y vegetales vivirán en ella. Y la vida de la laguna influye sobre el entorno no viviente: cuan do los animales y plantas mueren se depositan en el fondo y allí se descomponen, convirtiéndose en detritos que se acumulan y contribuyen a restar profundidad a dicha laguna.

Los organismos vivientes del ecosistema de una laguna (y de cualquier otro ecosistema) pueden dividirse en tres grupos:

Los PRODUCTORES son plantas verdes que absorben la energía radiante del Sol y la transforman en energía alimentaria. También toman del medio sustancias como anhídrido carbónico, agua, oxígeno, nitrógeno y azufre, y las convierten en materia vegetal que es utilizada por otros organismos como alimento. En realidad, sería más adecuado llamarlos transformadores y no productores. Sea como fuere, todas las formas de vida del ecosistema de la laguna dependen de las plantas verdes, y lo mismo ocurre en los bosques, las praderas, la tundra y los océanos.
En las lagunas podemos ver espadañas que crecen a orillas del agua; más lejos aparecen los nenúfares, y las lentejas de agua cubren a veces la superficie formando una verdadera alfombra, pero las plantas productoras realmente importantes son invisibles. Minúsculas plantitas denominadas Jito-plancton, que flotan en el agua, constituyen comúnmente una fuente alimentaria mucho más importante que las gran des plantas visibles a simple vista. A veces el fitoplancton es tan abundante que confiere al lago o a la laguna un color verde uniforme.

Los CONSUMIDORES son animales que dependen de las plantas verdes para su alimentación. Algunos se alimentan directamente de plantas; otros, de animales que se alimentan de plantas. Los organismos que se alimentan de plantas incluyen diminutos animales llamados zoo plancton cuyo sustento es el fitoplancton, y animales de mayor tamaño, como renacuajos, insectos y caracoles, que se alimentan de vegetales de mayores dimensiones. Estos organismos herbívoros os obtienen su energía directamente de las plantas verdes. Los otros consumidores son carnívoros (es decir, que se alimentan comúnmente de animales herbívoros) u omnívoros (que se alimentan tanto de vegetales como de animales). Los carnívoros del ecosistema de una laguna comprenden peces, garzas e insectos como los gigantescos escarabajos de agua. El mapache y el hombre son omnívoros.

Los DESINTEGRADORES constituyen el tercer grupo importante de organismos. Utilizan para su alimento la materia proveniente de plantas y animales muertos. Des componen esta materia de la que obtienen la energía necesaria para su subsistencia,» y liberan minerales y otros nutrimentos que vuelven al medio. La mayoría de los desintegra dores son plantas simples, como hongos y bacterias. Estos organismos microscópicos se encuentran en toda la extensión de la laguna, pero son especialmente abundantes en el fondo, (donde se depositan los restos de vegetales y animales muertos. En tierra, los desintegradores predominan en o cerca de la superficie del suelo.

Los desintegradores son, por así decirlo, los porteros de la naturaleza. Sin ellos, todo lo que muere permanecería en el lugar donde ha caído. Materias primas como el carbón, el los loro y el nitrógeno seguirían ligados a los restos inertes y no podrían ser aprovechados incorporándose a un nuevo ciclo de vida. Los desintegradores liberan estas sustancias vitales que pasan al aire, al agua o al suelo, y de ese modo permiten su reiterada utilización.

La visita a una laguna enseña otra importante lección ecológica y es que ni siquiera podemos ver a los fitoplancton  productores y a los hongos y bacterias desintegradores. Tanto en la laguna como en otros ecosistemas, algunos de los organismos y de los procesos más importantes están ocultos a nuestra vista. Se debe tener bien presentes los tres grupos principales de organismos vivientes de los ecosistemas: productores, consumidores y desintegradores.

Cualquiera que sea el ecosistema que uno observe, siempre encontrará señales de estos tres grupos. Incluso en los terrenos baldíos de la ciudad hay malezas (productores) que sirven de alimento a insectos (consumidores), mientras que los hongos y bacterias trabajan invisibles entre los desperdicios y las hojas muertas que cubren el suelo.

En un ecosistema es dable observar que ciertas clases de organismos cumplen una tarea específica, a la que los ecólogos denominan nicho ecológico. No hay dos tipos (especies) de plantas o animales de una comunidad que puedan compartir exactamente el mismo nicho durante mucho tiempo. Cuando esto ocurre, compiten entre sí y a la larga una de las especies termina por desaparecer. El bisonte fue el principal animal que pastaba en las llanuras norteamericanas. Ese era su nicho. Ahora ese nicho está ocupado en algunas regiones por ganado vacuno y en otras por ganado lanar.

En las planicies africanas viven varios tipos de mamíferos que pastan. En un primer momento se podría creer que todos tienen el mismo nicho, pero no es así. Las jirafas se alimentan de las hojas de los árboles, los rinocerontes de matorrales y los ñúes de pastos.

Incluso entre los animales que comen pastos, cada especie tiene un nicho diferente. La avena roja es el principal alimento de tres especies de animales que pastan: el ñú, el topi y la cebra.

Pero los ñúes prefieren las hojitas nuevas y cortas de la avena; las cebras comen el pasto cuando está muy crecido, pero lo rechazan si las hojas están secas, mientras que los topis se alimentan exclusivamente de hojas secas.

Cada especie tiene un nicho distinto y de este modo cada una puede sobrevivir dentro del mismo ecosistema. (imagen: ñùes)

Los seres vivientes de un ecosistema influyen unos sobre otros de muchas maneras. Los consumidores que matan a otros animales para procurarse el sustento se llaman depredadores. El término depredador suele evocar imágenes de leones y lobos, pero también son depredadores los petirrojos, las ranas y los seres humanos. Estos últimos son, dicho sea al pasar, los más grandes depredadores que el mundo ha conocido. Algunos depredadores carnívoros, corno los leones, dependen enteramente de los animales que matan, mientras que otros, como los zorros y el hombre, también ingieren alimentos de origen vegetal.

Algunas personas consideran que los depredadores son “malos”. Claro está que a veces los depredadores atacan y devoran a los animales de granja, en cuyo caso es preciso tomar ciertas medidas de control. Sin embargo, con demasiada frecuencia la gente trata de exterminar a poblaciones ente as de depredadores con la idea equivocada de que hacen un bien.

Muchos creen que los animales depredadores gozan de una vida fácil a expensas de sus indefensas víctimas, pero los estudios sobre los depredadores y sus presas demuestran que eso no es cierto. Después de observar los hábitos y el comportamiento de los tigres de la India (imagen), el doctor George Schaller escribió:

“El conjunto de medios de defensa aparentemente invencibles con que cuenta el tigre —sus aguzados sentidos, su gran velocidad (que sólo despliega durante cortas distancias), su fortaleza, su gran tamaño y sus formidables garras y dientes— dieron a muchos naturalistas la impresión de que el tigre puede matar a voluntad. . . Mi experiencia indica precisamente lo contrario: el tigre tiene que trabajar duramente para conseguir su alimento… Calculo que por cada presa salvaje que consigue matar, el tigre realiza de veinte a treinta tentativas infructuosas”.

Otro biólogo efectuó las mismas observaciones con los lobos. Después de estudiar a los lobos norteamericanos durante doce años, el doctor L. David Mech llegó a la conclusión de que estos depredadores fracasan frecuentemente en su intento de matar a las presas que eligen como víctimas y que, por otra parte, tienden a eliminar a animales jóvenes viejos, enfermos, débiles o heridos.

El doctor Mech escribió: “Como sucede con la mayoría de los depredadores, el lobo es un oportunista. . . El depredador se apodera de lo que puede atrapar. Si el lobo pudiera capturar piezas sanas y escogidas, ciertamente lo haría. Pero no siempre puede hacerlo. Lo que sucede es que todas las especies de presa del lobo están perfectamente equipadas con magníficos sistemas de detección, defensa y huida. Mientras estos sistemas funcionan adecuadamente, el animal de presa suele estar a salvo del ataque del lobo”.

Los Problemas Ecológicos del Mundo

La Ecologia Conceptos Basicos de Ecologia Que es?

CONCEPTOS BÁSICOS DE ECOLOGÍA

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática – Ecología Social

QUE ES LA ECOLOGÍA?

Nadie sabe con certeza cuándo se acuñó la palabra ecología, pero el biólogo alemán Ernst Haeckel fue el primero en definirla en el año 1869. La ecología es el estudio de las relaciones entre los seres vivientes y su entorno. El término deriva de dos palabras griegas, oikos (que significa “casa” o “lugar para vivir”) y logos (que significa “estudio”). Por lo tanto, la ecología estudia las “casas”, o entornos, de los organismos vivos, es decir, todo su medio, incluidos el clima, el suelo y otros animales y vegetales.

Si bien la ecología es una ciencia nueva, los seres humanos estudiaron ecología y aplicaron sus conocimientos ecológicos desde la más remota antigüedad. Los pueblos prehistóricos debían saber algo de la ecología del trigo y del maíz para que pudieran cultivarlos y obtener buenas cosechas.

Teofrasto, antiguo botánico griego, suele ser llamado el “primer ecólogo verdadero” porque fue el primero que escribió acerca de las plantas en función de su hábitat, es decir, del lugar donde viven, como el bosque o el pantano. Los indios de las planicies norteamericanas sabían mucho de la ecología del bisonte, del cual depende su existencia.

Hoy día utilizamos a menudo conocimientos ecológicos sin siquiera saberlo; por ejemplo, cuando queremos tener una extensión de tierra cubierta de césped en un lugar sombrío plantamos semillas de una clase de césped que crece bien a la sombra.

Sin embargo, la mayoría de la gente no piensa en términos ecológicos.

Cuando vemos un pájaro o una flor silvestre, lo primero que preguntamos es: “Qué clase de pájaro o de flor es?” Casi todo el mundo se contenta con conocer los nombres de algunos de los organismos vivientes que encuentra en la naturaleza que lo rodea. Quizás usted sea el tipo de persona que se interesa por indagar algo más y pregunta: “Qué hace?” Acaso quiera conocer el papel del organismo en su medio, y cómo afecta a otros organismos y es afectado, a su vez, por ellos. Los ecólogos se interesan por los mismos problemas.

Aunque el hombre utiliza conocimientos ecológicos desde hace miles de años, la ecología es una de las ciencias más nuevas. Durante muchos siglos, los científicos centraron sus esfuerzos en establecer la nomenclatura de los animales y vegetales que descubrían y en describir los especimenes muertos que coleccionaban. Gradualmente, a medida que resultaba más fácil responder al interrogante “Qué es?”, empezaron a estudiar los efectos del medio sobre los organismos vivos.

Durante el siglo XIX, por ejemplo, los hombres de ciencia investigaron los efectos de la duración del día sobre la migración de las aves y la influencia de la humedad sobre el desarrollo de los insectos. Se publicaron centenares de libros acerca del comportamiento animal y de la distribución de los animales y vegetales sobre la superficie del planeta.

Empero, el interés se centraba en los organismos individuales. Sin embargo, en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del siglo XX los científicos empezaron a estudiar ecología puede ayudarnos a aprender las “reglas de la naturaleza” de las que depende nuestra supervivencia.

Los seres recurren cada vez más a la ecología y a los ecólogos en busca de consejo e información acerca de la manera de convivir junto a la naturaleza, sin destruir nuestro vivificante entorno. Pero muchas veces no hay respuestas o éstas sólo son parciales.

La ecología es una ciencia nueva y los ecólogos saben muy poco acerca de la mayoría de las partes de nuestro planeta especialmente los trópicos y los océanos. Algunos de los principios ecológicos aceptados durante muchos años ahora son cuestionados y sufren profundos cambios.

Uno de los ejemplos más conocidos es la clásica historia de la manada de ciervos de Kaibab que podemos encontrar en casi todos los textos de ecología. Según cuenta la historia, en 1907 vivían cerca de 4000 ciervos en la Meseta de Kaibab, en el Estado de Arizona.

Los habitantes de la región exterminaron a la mayoría de los lobos, pumas y coyotes que devoraban a los ciervos. La manada de ciervos aumentó enormemente, y hacia 1924 ascendía a 1 00.000 animales. Los ciervos destruyeron o causaron daños a la mayor parte de sus reservas alimentarias y en dos inviernos sucesivos más de la mitad de ellos murieron de hambre. Su número disminuyó aun más en los años siguientes, hasta estabilizarse finalmente en unas 10.000 cabezas.

La historia de la manada de ciervos de Kaibab se citaba frecuentemente como un buen ejemplo de lo que sucede cuando se eliminan los controles naturales sobre el número de ejemplares de ciervos vivos. Sin embargo, en 1970 un zoólogo neozelandés llamado Graeme Caughley publicó en la revista Ecology un articulo en el que cuestionaba los hechos y las conclusiones del caso de Kaibad.

Conceptos de Ecología

En lugar de aceptar lo que leyó en los libros, Caughley investigó los informes originales de los observadores de Kaibab y llegó a la conclusión de que las estimaciones acerca del número de ciervos eran inconsistentes y poco confiables. La cantidad de ciervos disminuyó efectivamente en algún momento del lapso de 1924 a 1930, y la declinación fue precedida probablemente por un período en que se registró un aumento del número de animales. “Cualquier conclusión adicional es especulativa”, escribió el doctor Caughley.

Señaló, además, que el incremento del número de ciervos, cualquiera que haya sido, coincidía con una gran disminución de las cabezas de ganado vacuno y lanar autorizadas a pastar en la Meseta de Kaibab. A causa de la menor cantidad de cabezas de ganado, había más alimento para los ciervos. Este factor, por sí solo, puede haber producido un incremento del número de ciervos. No hay ninguna prueba de que el aumento se haya debido a la reducción del número de lobos, pumas y coyotes.

Nunca se conocerán los hechos reales del caso de la Meseta de Kaibab, y por ello es preciso desecharlo como un ejemplo aparentemente adecuado de una idea ecológica. En la ciencia rápidamente cambiante de la ecología muchas otras ideas fueron refutadas y revisadas. Sin embargo, hay algunos descubrimientos acerca del modo de “funcionamiento” de la naturaleza que probablemente no cambiarán mucho con el tiempo. Al conocer algunas ideas básicas de este funcionamiento se empezará a comprender que los seres humanos, junto con todo el resto de la naturaleza, se hallan unidos por los hilos de una compleja pero fascinante telaraña. La ecología estudia precisamente ese admirable tejido.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

A veces, una especie animal o vegetal depende tanto del ambiente en el que vive que no podría existir fuera de ese lugar.Por ejemplo, los koalas australianos únicamente comen hojas de una especie de eucalipto rojo que se encuentra en algunas partes de ese continente. Como no comen otra cosa y los eucaliptos rojos crecen nada más que en Australia, los koalas no pueden vivir sino allí. Así, la naturaleza es como una gran cadena , formada por muchísimos eslabones.

Y si uno de esos eslabones se rompe, es el equilibrio en el que viven las distintas especies el que se está rompiendo. -Por ejemplo, con el avance de la agricultura algunas aves llegaron a convertirse en una plaga en muchas partes del mundo. Fue el caso, hace unos quince años, de los gorriones en Marruecos y es el caso de las palomas en Inglaterra o en la provincia de Córdoba, en la Argentina.

En este último lugar había monte y pastizales, que eran el medio natural en el que vivían estas aves. Pero, al talarse gran parte del monte y desaparecer los pastizales para poder cultivar, las palomas quedaron viviendo en lugares muy reducidos y con el nuevo alimento —los granos— a poca distancia, juntándose en bandadas para ir en su busca.

Lamentablemente, la acción del hombre, que provoca que el equilibrio se rompa, trae consecuencias gravísimas. Eso ocurrió hace algunos años en Brasil, cuando se pensó que la inmensa selva amazónica podría utilizarse como zona de cultivo. Se talaron miles y miles de árboles, uno tras otro. Hasta que pudieron realizarse las primeras pruebas.

Sin embargo, el experimento no resultó, porque el suelo —bajo la primera capa de desechos orgánicos formada por las hojas en descomposición— no era fértil. Y además de no poder cultivar, el hombre comprobó otra cosa: había destruido un sector importante de una gran reserva natural que hace las veces de “pulmón” del continente, ya que los árboles liberan oxígeno. Y se produjeron cambios climáticos en otras zonas del sur de América porque una parte de la selva amazónica ya no existía. Así ocurre que el hombre, a veces, por tratar de obtener un beneficio económico, destruye la naturaleza y termina destruyéndose a sí mismo.

La contaminación: el agua y el aire en peligro
Hay otros casos en que la falta de responsabilidad de los seres humanos es todavía mayor: eso ocurre, por ejemplo, cuando se utiliza un río para arrojar residuos industriales o sustancias químicas, porque se contaminan las aguas. Entonces, los peces que viven en ese río mueren. Y es mayor el trabajo que tienen que hacer las bacterias para poder descomponer la inmensa cantidad de peces muertos por intoxicación.

Eso hace que la población de bacterias aumente y consuma el oxígeno del agua. Por fin, estas bacterias también terminan por morir. Entonces les toca el turno a otras bacterias, que no necesitan oxígeno y se comen a las anteriores, pero que son, al mismo tiempo, causantes de muchas enfermedades. También el aire se contamina con el humo que arrojan las chimeneas de las fábricas o los caños de escape de los vehículos.

Sin embargo, en la actualidad, una ciencia —la ecología— ha empezado a despertar el interés de muchas personas y, afortunadamente, cada vez son más las que comprenden que el desequilibrio de un ecosistema puede tener consecuencias a veces irremediables y que contribuir al equilibrio es f una manera de ayudar a que la vida sobre la Tierra siga siendo posible.

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA ECOLOGÍA:
COMPONENTES BIÓTICOS:

Es el conjunto de seres vivos (animales y vegetales) que viven en un lugar común, formando parte de un ecosistema. Cuando un conjunto de estos seres vivos influye sobre otro (ya sean animales o plantas) se dice que han intervenido componentes bióticos (biótico viene del griego bios: vida). Por ejemplo, una determinada clase de maleza que creciera arrasando y haciendo desaparecer otro tipo de vegetación, o aves que exterminaran a cierta clase de peces.

Pero también los componentes bióticos pueden actuar sobre el suelo. Un ejemplo lo constituyen los organismos que carcomen las rocas y forman el suelo.  (A las componentes bióticos se los llama también BIOCENOSIS o COMUNIDAD BIOLÓGICA.)

Abiótico es una palabra que proviene del griego (a es una partícula negativa y faíos significa vida). Por lo tanto, son componentes abióticos aquéllos que “no tienen vida”; en otras palabras, son los factores físicos que influyen sobre los seres vivos. Son componentes abióticos la temperatura, los vientos, la humedad, el calor, el fuego, la presión atmosférica y las precipitaciones. Si los componentes abióticos cambian, los organismos pueden adaptarse, emigrar o morir.

La ecología es la ciencia que estudia las relaciones que existen entre los seres vivos, vegetales y animales y el medio o ambiente (suelo, temperatura, lluvias, presión, humedad, etc.) en el que éstos se desarrollan. La ecología forma parte de las Ciencias Biológicas. Ecología proviene de la palabra griega OlKOS, que quiere decir casa. Significaría pues, la cosa de la naturaleza.

ECOSISTEMA: Es el conjunto formado por la biocenosis y los factores abióticos que actúan sobre ella. Un bosque, un lago, son ejemplos. Los organismos encuentran en el ecosistema, del que forman parte, todos los elementos necesarios para cumplir su ciclo biológico (nacimiento, desarrollo, reproducción y muerte). En los ecosistemas hay una estrecha relación entre todos sus componentes: los animales dependen de las plantas o de otros animales, las plantas del suelo y ambos de los factores físicos.

POBLACIÓN: El conjunto de animales o vegetales de la misma especie que se desarrolla en un lugar determinado recibe el nombre de población. A veces también se habla de población cuando los individuos considerados pertenecen al mismo grupo zoológico (por ejemplo, los mamíferos de determinada región).

COMUNIDAD: Una comunidad biótica (también llamada BIOCENOSIS) es el conjunto de seres vivos (animales y vegetales) que conviven en un lugar interrelacionándose. En el desierto, por ejemplo, la comunidad de vida o biocenosis está formada por animales y plantas que resisten sequías extremas. En una laguna, en cambio, la comunidad biótica está formada por plantas acuáticas, peces, algas, caracoles, etc.

AMBIENTE: Es el conjunto de los componentes bióticos (seres vivos, vegetales o animales) y de los componentes abióticos (luz, aire, temperatura, humedad, etc.) potencialmente capaces de influir sobre un organismo. Es decir que el ambiente es todo lo que nos rodea.

BIOTOPO: Es el lugar/espacio o territorio donde vive se desarrolla y se interrelaciona una comunidad de vida.
Puede ser tan grande como el océano o tan pequeño como una gota de agua, todo depende del organismo para quien el océano o la gota de agua constituya su biotopo. Por ejemplo, el Biotopo de una ballena es el océano, y una gota de agua puede ser el biotopo de algas y bacterias.

HABITAT: Es el lugar o espacio donde vive/ se desarrolla, se reproduce y muere naturalmente un ser vivo. Podríamos decir que el habitat es su casa. Puede ser tan grande como el desierto del Sahara o tan pequeño como el intestino de un mamífero; todo depende del individuo para quien el desierto o el intestino sean su habitat. En un mismo habitat pueden vivir más de un animal o planta. Son ejemplos de habitat una laguna, un bosque, el mar, la corteza de un árbol, una roca, la sangre o la piel de los animales o del hombre, etc.

POBLACIÓN DOMINANTE: Las poblaciones dominantes son aquellas especies con mayor número de individuos. Por ejemplo, en un bosque de “roble-nogal” son las especies de roble y de nogal las dominantes. En un lago, puede ser la trucha la especie dominante, aunque existan otros peces, y esto es porque tiene la población con mayor número de individuos.

IDEAS FUNDAMENTALES
Biosfera Grupo de comunidades autosuficientes, interactuantes e independientes, que incluyen el ambiente físico.
Ecosistema Ecosistemas de la Tierra interactuando con el ambiente físico.
Comunidad  Poblaciones de diferentes especies que ocupan un área particular.
Población Un grupo de individuos de una especie de organismos que se cruzan entre sí y están en un mismo lugar.
Factores bióticos Los factores que interactúan en un ecosistema son los bióticos, es decir, los seres vivos, y los abióticos —agua, Sol, suelo, viento, sustancias químicas, entre otras.
Factores abióticos Un ambiente físico está determinado por el tiempo atmosférico y el clima. Estos dos se ven en términos de lluvia, Sol, viento y nubosidad.

Los Problemas Ecológicos del Mundo

Fuente Consultada: Introducción a la Ecología Ciencia de la Vida

Concepto de Ecologia Social Medio Ambiente, Objetivos

CONCEPTO DE ECOLOGIA SOCIAL

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología Matemática Ecología Social

La sociedad establecida hace frente hoy a una descomposición no sólo de sus valores e instituciones, sino también de su medio ambiente natural. Este no es un problema exclusivo de nuestra época: las desecadas tierras del Cercano Oriente, las áreas donde tuvieron su origen la agricultura y el urbanismo, son una evidencia de lo antiguo del saqueo humano. Pero estos ejemplos empalidecen ante la destrucción masiva del medio ambiente que viene aconteciendo desde los la Segunda Guerra Mundial. Los daños ocasionados al entorno natural por la sociedad contemporánea afectan al planeta íntegro.

La explotación y polución de la tierra ha dañado tanto la integridad de la atmósfera, el clima, los recursos hídricos, el suelo, la flora y la fauna de regiones específicas, como también los ciclos naturales básicos de los cuales depende toda la vida sobre el planeta.

No obstante, la capacidad de destrucción del hombre contemporáneo es una quijotesca evidencia de su capacidad para la reconstrucción. Los poderosísimos agentes tecnológicos que hemos desencadenado contra el entorno natural incluyen muchos de los factores esenciales que serán imprescindibles para su rehabilitación.

De lo que principalmente carecemos es de la consciencia y sensibilidad que nos ayudarían a alcanzar tan deseable finalidad; una consciencia y una sensibilidad mucho más totalizadoras y profundas de lo que habitualmente estos dos términos definen.

Nuestras definiciones deberían incluir no sólo la habilidad para razonar lógicamente y responder emocionalmente de un modo humanístico; sino que, además, deberían implicar una capacidad de darse cuenta del parentesco existente entre todas las cosas y una predisposición imaginativa ante lo posible.

Esa consciencia y esa sensibilidad nuevas no podrán ser sólo poéticas; deberán ser científicas también. Por cierto, hay un nivel en el que nuestra consciencia no debe ser ni poética ni científica, sino una trascendencia de ambas cualidades en pos de una relación nueva entre la teoría y la práctica, una habilidad para combinar la fantasía con la razón, la imaginación con la lógica, lo visionario con lo técnico. No podemos deshacernos de nuestro legado científico sin retornar a una tecnología rudimentaria con sus grilletes de inseguridad material, fatiga y renunciación.

Por lo mismo, tampoco podemos permitirnos caer en una visión mecanística, colectivista y de tecnología deshumanizante, con sus grilletes de alineación y brutal negación de las potencialidades de la Humanidad. La poesía y la imaginación deben estar integradas con la ciencia y la tecnología, pues hemos evolucionado más allá de una inocencia que sólo puede nutrirse de mitos y sueños.

¿Hay una disciplina científica que deje espacio para la indisciplina de la fantasía, de la imaginación, de la habilidad? ¿Podría tal disciplina englobar los problemas creados por la crisis social y ambiental de nuestra época? ¿Podría integrar la crítica con la reconstrucción, la teoría con la práctica, la visión con la técnica?

En vista de las enormes dislocaciones con las que hoy nos confrontamos, nuestra época genera la necesidad de un cuerpo de conocimientos -tanto científicos como sociales- más comprehensivo y visionario, para resolver nuestros problemas. Sin renunciar a los beneficios de las teorías científicas y sociales precedentes, estamos obligados a desarrollar un análisis crítico más maduro de nuestra relación con el mundo natural.

Debemos hallar las bases para un aproximación más reconstructiva a los graves problemas que nacen de las aparentes “contradicciones” entre naturaleza y sociedad. No podemos permitirnos seguir cautivos de la tendencia habitual dentro de las ciencias tradicionales, que diseccionan los fenómenos para examinar sus fragmentos. Debemos combinarlos, relacionarlos y verlos en su totalidad así como en su especialidad.

En respuesta a esas necesidades hemos formulado una disciplina específica para nuestra época: la ecología social. El mejor conocido término “ecología” fue acuñado por Erns Haeckel en el siglo pasado para definir la investigación de las interrelaciones entre animales, plantas y su entorno inorgánico. Desde los días de Haeckel el término se ha ido expandiendo hasta incluir ecologías de ciudades, de la salud y de la mente.

Esta proliferación de una palabra en áreas tan dispares pueden aparecer particularmente deseable en una época que busca fervientemente algún tipo de coherencia espiritual y unidad de percepción. Pero también puede demostrar ser extremadamente traicionera.

Al igual que otras palabras recientes como “holismo” o “descentralización”, el término “ecología” corre peligro de quedar suspendido en el aire, sin raíces, ni contexto, ni textura. A menudo es utilizado como una metáfora, como un tentador reclamo que pierda la lógica, potencialmente estimulante, de sus premisas.

Así es como la radical verdad de estas palabras puede ser fácilmente neutralizada. “Holismo” se evapora en un suspiro místico, una expresión retórica del compañerismo y comunitarismo ecologista que acaba siendo utilizada hasta en salutaciones como “holísticamente suyo”. Lo que alguna vez fue una seria postura filosófica hoy se ve reducido a kitsch ambientalista.

Con “descentralización” se dan a entender comúnmente opciones logísticas al gigantismo, pero no la escala humana que haría posible una democracia íntima y directa. “Ecología” lo pasa peor aún. Demasiado a menudo se torna una metáfora, como la palabra “dialéctica”, para cualquier clase de integración o desarrollo. Quizá más alarmante aún, ese término ha identificado en los últimos años a una muy cruda forma de ingeniería natural que bien podría denominarse “ambientalismo”.

Soy consciente de que muchos individuos orientados hacia el ecologismo utilizan indistintamente “ecología” y “ambientalismo”. Aquí yo desearía establecer una distinción semánticamente conveniente. Por “ambientalismo” propongo designar una perspectiva mecanística e instrumental que ve la naturaleza como un hábitat pasivo, compuesto de “objetos” tales como los animales, las plantas, y los minerales, que deben suministrarse del modo más aprovechable para el uso humano.

Según mi utilización del término, el “ambientalismo” tiende a reducir la naturaleza a un depósito de “recursos naturales” o “materias primas”. Dentro de tal contexto muy poco puede extraerse del vocabulario ambientalista que se fundamente en una naturaleza social. Las ciudades devienen “recursos urbanos” y sus habitantes “recursos humanos”. Si la palabra “recursos” afloran tan frecuentemente en las discusiones ambientalistas sobre la naturaleza, ciudades o individuos, hay un factor mucho más importante que el mero uso del término, que está en cuestión.

El ambientalismo, según yo utilizo esta palabra, tiende a considerar el proyecto ecologista para lograr una relación armónica entre la humanidad y la naturaleza, más con una tregua que como un equilibrio permanente. La armonía de los ambientalistas se centra en el desarrollo de nuevas técnicas para saquear el entorno natural con la menor alteración posible del hábitat humano.

Los ambientalistas no cuestionan la más básica premisa de la sociedad contemporánea; que la humanidad debe dominar la naturaleza; más bien, trata de favorecer tan noción mediante el desarrollo de técnicas que reduzcan los riesgos ocasionados por irreflexiva expoliación del medio ambiente.

Para distinguir ecología del ambientalismo y de otras definiciones abstractas y, a menudo, confusionistas, debo regresar a su origen y explorar su importancia directa sobre la sociedad.

Dicho simplemente, la ecología trata del equilibrio dinámico dentro de la naturaleza, de la interdependencia entre lo viviente y lo inanimado. Puesto que la naturaleza incluye también a los seres humanos, la ciencia debe comprender el papel de la humanidad dentro del mundo natural; específicamente el carácter, la forma y la estructura de las relaciones humanas respecto a las demás especies y a los substratos inorgánicos del entorno biológico.

Desde un punto de vista crítico, la ecología presenta de un modo amplio el enorme desequilibrio resultante de la división entre humanidad y mundo natural, el homo sapiens, se ha desarrollado lenta y laboriosamente desde ese mundo natural hacia un mundo social propio. Puesto que ambos mundos interactúan recíprocamente mediante fases evolutivas sumamente complejas, se ha vuelto tan importante hablar de una ecología social como hablar de una ecología natural.

Permítaseme recalcar que el error al estudiar esas fases de la evolución humana -que han producido una larga sucesión de jerarquías, clases, ciudades y, finalmente, estados- se origina al ignorar el concepto de “ecología social”. Desafortunadamente, esta disciplina ha sido bloqueada por acólitos autoproclamados que continuamente intentan confundir todas las fases de desarrollo natural y humano en una “unicidad” (no totalidad), universal, una monótona “noche en la que todas las vacas son negras”, para aplicar una de las cáusticas frases de Hegel, a un jarabe ampliamente aceptado que se disfraza con la verbocidad ecologista.

Por lo menos, nuestro común uso del término “especie” para referirnos a la riqueza de vida que nos rodea, debería alertarnos sobre el hecho de la especificad, y de la particularidad; la rica abundancia de seres y cosas diferenciadas que constituyen el motivo básico de la ecología natural. El explorar esas diferencias, el examinar las fases que colaboraron para su existencia, con el largo desarrollo humano de la animalidad a la sociedad -un desarrollo latente, con tantos problemas como posibilidades- implicaría hacer de la ecología social una de las disciplinas más aptas para reforzar nuestra crítica del actual orden social.

Pero la ecología social no sólo aporta una crítica de la brecha entre humanidad y naturaleza; también afirma la necesidad de subsanarla. Más aún, afirma la necesidad de trascenderla radicalmente.

Como señalara E. A. Gutkind: “La meta de la ecología social es la totalidad y no la mera suma de innumerables detalles tomados al azar e interpretados subjetiva e insuficientemente”.

La ciencia se ocupa de las relaciones sociales y naturales en las comunidades o “ecosistemas”. Al concebirlos holísticamente, es decir, en los términos de su interdependencia mutua, la ecología social busca descubrir las formas y modelos de interrelación que permiten comprender una comunidad, ya sea natural o social.

El holismo, en este caso, es resultado de un esfuerzo consciente para discernir cómo se ordenan las particularidades de una comunidad, cómo su geometría (según lo plantearían los antiguos griegos) hace que el todo sea más que la suma de sus partes. Por ello, la totalidad a la que Gutkind hace referencia no debe confundirse con una unicidad espectral que torna a la disolución cósmica en un nirvana sin estructura alguna; la totalidad es una estructura ricamente articulada que posee una historia y una lógica internas propias.

Lo hasta aquí expresado basta para señalar que la totalidad no es una pálida e indiferenciada universalidad que supone la reducción de un fenómeno a lo que tiene de común con alguno otra cosa. Ni tampoco es una energía celestial, omnipresente, que reemplace las vastas diferencias materiales que constituyen el reino animal y el ámbito social. Por lo contrario, la totalidad comprende las diversas estructuras, articulaciones y mediaciones que le otorgan al todo una rica variedad de formas y le incorporan cualidades únicas a aquello que una mentalidad estrictamente analítica reduciría habitualmente a detalles “innumerables” y “casuales”‘.

Términos como “totalidad”, “integridad” y aún “comunidad” poseen matices peligrosos para una generación que ha conocido tantas ideologías totalitarias. Tales palabras evocan imágenes de una “totalidad” lograda mediante la homogeneización, la estandarización y la coordinación represiva de los seres humanos. Estos temores se ven reforzados por una totalidad que parece estipular una finalidad anexo rabie al curso de la historia humana -lo que implicaría un concepto teológico estrecho, sobrehumano de “ley social” que niega la capan dad de la voluntad humana y la elección individual para dar la forma al curso de los acontecimientos sociales.

En realidad, tan totalitario concepto de “totalidad” se opone radicalmente al que hacen referencia los ecologistas. Después de haber comprendido su elevada consciencia de la forma y la estructura, llegamos ahora a un principio fundamental de la ecología; la totalidad ecológica no significa una homogeneidad inmutable, sino más bien todo lo contrario: una dinámica unidad de diversidades. En el reino natural el equilibrio y la armonía se logran mediante una siempre cambiante diferenciación, mediante una diversidad siempre en expansión. La sensibilidad ecológica, en efecto, es una función no de simplicidad y homogeneidad, sino de complejidad y variedad. La capacidad de un ecosistema para mantener su integridad no depende de la uniformidad del medio ambiente, sino de su diversidad.

Pretender que la ciencia gobierne el vasto nexo vital de interrelaciones orgánicas e inorgánicas en todos sus detalles, es algo peor que arrogancia; es pura estupidez. Si la unidad en la diversidad constituye uno de los principios cardinales de la ecología, la riqueza de bioelementos existentes en un sólo acre de terreno nos conduce a otro de los principios ecológicos básicos: la necesidad de permitir un alto grado de espontaneidad natural. La apremiante sentencia: “Respetad la naturaleza” tiene implicaciones concretas.

Por ello, deberíamos conceder una buena dosis de libertad de acción para la espontaneidad natural de las variadas fuerzas biológicas que dan lugar a una situación ecológica diversificada. Trabajar con la naturaleza implica, en gran medida, que debemos alentar la diversidad biótica que emerge del desarrollo espontáneo de los fenómenos naturales. No quiero decir con esto que debamos abandonarnos a una mítica naturaleza que esté más allá de la comprensión e intervención humanas y que demande nuestra temerosa subordinación. Tal vez la conclusión más obvia que podamos extraer de estos principios ecológicos sea la delicada observación de Charles Elton: “El futuro planeta tiene que ser administrado, pero tal administración no debería asemejarse a una partida de ajedrez sino más bien a timonear una embarcación”. Lo que la ecología, tanto natural como social, puede pretender enseñarnos es el modo de hallar el curso y descubrir la dirección de la comente.

Lo que distingue esencialmente a la perspectiva ecológica como un proceso liberador es su desafiante propuesta ante las convencionales nociones de jerarquía. Los ecologistas no son demasiado conscientes de que su ciencia provee sólidos fundamentos filosóficos a una visión no-jerárquica de la realidad. Como muchos estudiosos de las ciencias naturales, se resisten a la generalizaciones filosóficas por considerarlas ajenas a sus investigaciones y conclusiones; prejuicio éste cuyo origen puede rastrearse en la tradición empírica anglo-americana.

Si reconocemos que cada ecosistema puede contemplarse como una trama alimentaria, podremos imaginarlo como un nexo circular de relaciones planta/animal (más que una estratificada pirámide con el ser humano en la cima) que incluye una gama variadísima de criaturas, desde microorganismos hasta grandes mamíferos. Cada especie, sea una bacteria o un ciervo, es parte de una red de enlace interdependiente de todo el resto, por más indirecto que sea el vínculo. Un predador es, en esta trama también una presa, cuando quizá el “más bajo” de los organismos le ponga enfermo o colabore a consumirlo después de su muerte.

La rapacidad no es el único vínculo que hay entre las distintas especies. Hoy existe una resplandeciente literatura que nos revela hasta qué punto el mutualismo simbiótico es uno de los grandes factores que protegen la estabilidad ecológica y la evolución orgánica.

No debemos caer en la simple y directa comparación de plantas, animales y seres humanos ni entre los ecosistemas de plantas, animales y seres humanos con las comunidades humanas. Ninguno de ellos es completamente congruente con los demás. No es en lo particular de la diferenciación que las comunidades de plantas y animales están ecológicamente unidas con las comunidades humanas, sino más bien en su lógica de diferenciación. Totalidad es, de hecho, integridad. La estabilidad dinámica del todo deriva de un visible nivel de integridad tanto en las comunidades humanas como en los ecosistemas en su cénit. Lo que vincula a estos modos de totalidad e integridad -por muy diferentes que sean en sus especificidades y en sus cualidades- es la lógica del desarrollo en sí misma. Un bosque en plenitud es un todo integrado, como resultado del mismo proceso de unificación, la misma dialéctica que hace de una determinada forma social un todo integrado.

El énfasis sobre las biorregiones como marcos de referencia para determinadas comunidades humanas, provee un nuevo elemento en favor de la necesidad de readaptar las técnicas y formas de trabajo según los requerimientos y las posibilidades de cada área ecológica.

Dentro de este contexto de ideas tan complejo, debemos tratar de trasladar el carácter no-jerárquico de los ecosistemas naturales a la sociedad. Un importante aporte de la ecología social es su negación de la jerarquía como principio estabilizador u “ordenador” tanto en el reino natural como en la sociedad. Esta asociación del orden como tal con la jerarquía es quebrada sin por ello afectar la asociación de naturaleza y sociedad. El hecho de que las jerarquías existen en la sociedad actual no significa que ello deba permanecer así. El que la jerarquización amenace la existencia de la vida social de hoy indica, por cierto, que tal cosa no pueda mantenerse como hecho social, así como tampoco puede hacerlo cuando amenaza la integridad de la naturaleza orgánica.

El mismísimo término “democracia” como la apoteosis de la libertad social, ha sido suficientemente desnaturalizado hasta lograr, según Benjamín Barber. “El gradual desplazamiento de la participación por la representación. Donde la democracia, en su forma clásica, significó el gobierno por el pueblo mismo, aparece hoy (mediante el ardid de la representación) como el gobierno de una élite sancionado por el pueblo. Élites rivales compiten para obtener el apoyo de un público cuya soberanía popular se ve reducida al patético derecho a participar en la elección del tirano que habrá de gobernarlo.

Más significativo aún, el concepto de una esfera pública, de cuerpo político, ha sido literalmente desmaterializado por una aparente heterogeneidad -más precisamente, una atomización que va desde lo institucional hasta lo personal- que ha reemplazado la coherencia política por el caos. El desplazamiento de la virtud pública por los derechos personales ha provocado la subversión no sólo de un principio ético unificador que alguna vez le otorgó sustancia a la noción de público, sino también de la condición de persona que le otorgaba sustancia a la noción de derecho.

En términos concretos: ¿Qué atormentadores temas propone la ecología social a nuestro tiempo y al futuro? Al restituir una vinculación más avanzada con lo natural, ¿será factible lograr un nuevo equilibrio entre humanidad y naturaleza mediante una sensitiva adecuación de nuestras prácticas agriculturales, nuestras áreas urbanas y nuestras tecnologías a los requerimientos naturales de una región y de los ecosistemas que la componen? ¿Podemos esperar lograr una drástica descentralización de la agricultura que haga posible el cultivar la tierra como si fuese un jardín, equilibrado por la diversidad de su fauna y flora? ¿Requerirán tales cambios la deseen tralización de nuestras ciudades en comunidades a escala moderada, generando una nueva y armónica relación entre aldea y campo? ¿Que tecnología se requerirá para lograr estas metas, evitando el incrementó de la polución del planeta? ¿Qué instituciones se precisarán para crear una nueva esfera pública, qué relaciones sociales serán necesarias para dar origen a una nueva sensibilidad ecológica, qué formas de trabajo para volver creativa y gozosa la práctica humana.

qué tamaño y población tendrán las comunidades a escala humana para ser controlables por todos? ¿Qué tipo de poesía? Cuestiones concretas: ecológicas, sociales, políticas, de comportamiento; se nos abalanzan como un torrente que hasta hace muy poco fue refrenado por las ideologías y los hábitos de pensamiento tradicionales.

Que no nos quede ninguna duda al respecto: las respuestas que encontremos a tales cuestiones tendrán una relación directa con la habilidad humana para sobrevivir en el planeta. Las tendencias de nuestro tiempo están visiblemente dirigidas contra la diversidad ecológica; de hecho, apuntan hacia una brutal simplificación de la biosfera integra. Las complejas cadenas alimentarias vienen siendo despiadadamente socavadas por la aplicación de técnicas industriales en la agricultura, con el resultado, en muchos lugares, de ver los suelos transformados en esponjas absorbentes de fertilizantes químicos.

El monocultivo sobre enormes superficies de tierra está borrando la variedad natural, agrícola y aún fisiográfica. Inmensos cinturones urbanos están usurpando implacablemente la campiña, sustituyendo la fauna y flora por hormigón, metales y vidrio y envolviendo a vastas regiones en una nube de polucionantes atmosféricos. En este masivo mundo urbano, la experiencia humana se torna cruda y elemental, sujeta a toscos estímulos y a una crasa manipulación burocrática. Una división nacional del trabajo está reemplazando la variedad regional y local, reduciendo continentes enteros a inmensas fábricas humeantes y convirtiendo las ciudades en ostentosos supermercados.

La sociedad moderna está poniendo en peligro la complejidad biótica lograda por la evolución orgánica. El gran movimiento vital, desde lo más simple hasta las más complejas formas y relaciones, está siendo revertido en dirección a un medioambiente que será capaz de soportar sólo formas simples de vida. De continuar este retroceso de la evolución biológica al socavarse las tramas alimentarias de las que depende la humanidad, estará en peligro la supervivencia misma de la especie humana. Si continúa la reversión del proceso evolucionado, hay buenas razones para creer que las precondiciones necesarias para la exisetncia de formas complejas de vida serán destruidas irreparablemente y que el planeta será incapaz de mantenernos como una especie viable.

En esta confluencia de crisis sociales y ecológicas no podemos permitirnos carecer de imaginación; no podemos seguir ignorando al pensamiento utópico. Las crisis son demasiado serias y las posibilidades demasiado arrebatadoras como para ser resueltas mediante los modos habituales de pensamiento, aparte de ser éstos los origina-dores de dichas crisis. Años atrás, los estudiantes franceses durante los alzamientos de mayo y junio de 1986 expresaron magníficamente este agudo contraste de opciones en su slogan: Seamos realistas, hagamos lo imposible.

A esta demanda, la generación que se confrontará en el próximo siglo tendrá que agregarle este mandato más solemne: “Si no hacemos lo imposible debemos afrontar lo inconcebible”.

Fuente Consultada:
HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N° 36 Terrorismo Ecológico
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 14 Ecología
Introducción a la Ecología Ciencia de la Vida
Biología II Ecología y Evolución Bocalandro-Frid-Socolovsky

MacArthur en la Ecologia Investigación de las Currucas

LA ECOLOGIA Y LAS CURRUCAS, LAS INVESTIGACIONES DE MacARTHUR

Ecología y EcosistemasModos de Vida Biomas del Mundo Biodiversidad
Mentiras Ecológicas –  Extinción de Animales Recursos Energéticos
Desastres Naturales –  Ecología MatemáticaEcología Social

En raras ocasiones, algunas personas pueden establecer la diferencia entre la ignorancia y el conocimiento. Así sucedió con Isaac Newton, en el siglo XVII, y con Albert Einstein, en el siglo XX, quienes marcaron un antes y un después en la Física moderna.

En el campo de la Biología, por ejemplo, la teoría enunciada por Charles Darwin y Alfred Wallace acerca  de la evolución por la selección natural produjo una verdadera revolución en el mundo científico que perdura hasta la actualidad, y trascendió a otras esferas del conocimiento.

Haciendo un paralelismo, puede decirse, con justa razón, que la labor de Robert MacArthur (1930-1972) también señalo un antes y un después en la Ecología.

Cuando este investigador comenzó a desarrollar sus teorías, allá por la década del ‘50, la Ecología era todavía una ciencia muy descriptiva, con una capacidad escasa o nula para lograr una generalización de los fenómenos y los procesos observados en la naturaleza, y menos aún para poder predecir los fenómenos que se podría esperar encontrar en un futuro.

Pero en tan sólo dos décadas, la Ecología logró convertirse, de la mano de Robert MacArthur, en una ciencia estructurada, sobre la base de teorías contundentes y de predicciones que podían ponerse a prueba.

Quizá, la genialidad del aporte de MacArthur a la Ecología pueda ser explicada en parte por su especial formación, tanto en los aspectos académicos y formales como en los de la educación informal.

En primer lugar, fue muy estimulado por sus padres para desarrollar una vida al aire libre, y así fue como pudo entrar en contacto, durante su infancia y su adolescencia, con las aves y los mamíferos de los bosques de Ontario, en Canadá, y de Vermont, en los Estados Unidos. MacArthur presentó su tesis doctoral en la Universidad de Yale, que versaba sobre cinco especies de pájaros, llamados currucas (género Dendroica), de los bosques de Vermont.

Estas tenían nichos ecológicos muy semejantes, ya que se alimentaban de las mismas presas y, además, sus horarios de actividad eran muy similares.

Curruca

Todo esto hacía sospechar que, en este caso, no se estaría cumpliendo el principio de exclusión competitiva. ¿Cómo era posible que coexistieran en un mismo hábitat especies tan parecidas sin que ocurriera, en ningún momento, que la competitivamente dominante eliminara a las restantes?

Fue MacArthur, gracias a su agudo poder de observación, quien advirtió que cada especie de curruca se alimentaba de las mismas presas y a las mismas horas pero en zonas ligeramente distintas del mismo árbol, ya que algunas preferían las ramas un poco más finas, y otras, las ramas mas gruesas situadas en la base.

Este hecho les permitía coexistir y, a la vez, permanecer separadas: el principio de exclusión seguía, por lo tanto, cumpliéndose. Desde entonces, las especies de Dendroica figuran en la bibliografía especializada como las “currucas de MacArthur”.

Durante el transcurso de sus estudios universitarios, Robert MacArthur sumó, a su profundo conocimiento como naturalista, un sólido conocimiento de la Matemática, lo cual le permitió desarrollar muchos modelos matemáticos que revolucionaron no sólo el estudio de los nichos ecológicos sino también otros temas, como la diversidad, las curvas de rango-abundancia, las relaciones depredador-presa o huésped-parásito y la biogeografía.

Una de las anécdotas sobre su vida cuenta que, estando a bordo de un transatlántico rumbo a Europa, MacArthur se dedicó a analizar las especies de aves que se posaban a distintas horas y advirtió cómo disminuía el número de especies que llegaban al barco a medida que éste se alejaba de la costa MacArthur pensó que esta situación bien podía asemejarse a lo que ocurre con la diferencia de especies entre las islas cercanas a los continentes y las alejadas de éstos, y a partir de ello desarrollé un modelo que luego fue confirmado en muchas observaciones posteriores sobre saltadores y colonizadores de islas.

Quienes lo conocieron, nunca dejaron de lamentar su temprana muerte provocada por una enfermedad terminal. Muchos también se imaginan cuánto más podría haber seguido avanzando la Ecología con su inspiración. A pesar de ello, Robert MacArthur dejó tras su corta vida una gran cantidad de discípulos brillantes que, afortunadamente, continúan su fecunda actividad científica.

Fuente Consultada: El Derrumbe del Humanismo Daniel Muchnik y Alejandro Garvie

La Leyenda del Monte Kilimanjaro Historia Flora y Fauna Descubridor

LA LEYENDA DEL KILIMANJARO
Historia, Flora y Fauna

Esta montaña ha inspirado leyendas innumerables, muchas de las cuales circulan todavía entre las gentes que viven en sus proximidades.

La Leyenda del Monte Kilimjaro

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann, quien, con Ludwig Krapf, descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

Una de ellas, atribuida a los masai, habla de un antiguo trono guardado en Kibo. Según dicha leyenda, Menelik, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba, salió un día de su palacio para conquistar nuevas tierras más allá de las fronteras de su reino.

El soberano logró victoria tras victoria, reuniendo grandes tesoros por donde quiera que fuera; pero, con el tiempo, se cansó de sus empresas y decidió volver a su país. Y entonces ocurrió que, al abandonar la región de la actual Tanzania, el camino que seguía se vio interrumpido de pronto por la inmensa mole del Kilimanjaro.

Convencido de que el macizo era el lugar más alto de la Tierra y que por esa razónNgai, su dios, había de vivir en su cumbre, Menelik decidió emprender la ascensión del monte en busca del apoyo de la divinidad, pues se encontraba enfermo y tenía el presentimiento de que su fin estaba próximo. Menelik convocó a sus más fieles y esforzados guerreros para que le acompañaran hasta las proximidades del cráter, hasta el lugar de las nieves perpetuas. Pero desde este punto continuó solo, llevando consigo sus más preciados tesoros. Cuando alcanzó la cima, Menelik cayó en brazos de Ngai.

El dios lo acogió amorosamente y lo llevó a un trono que había preparado especialmente para el animoso y emprendedor soberano. Y en el preciso momento en que se sentaba en él, Menelik recobró súbitamente su salud y su vigor… Dicen que Menelik reina allí todavía, mostrando su benevolencia hacia cualquiera que escale el Kilimanjaro en honor suyo. Pero su tesoro continúa siendo inviolable, enterrado profundamente en el hielo y bajo el ojo eternamente vigilante de Ngai.

Desde entonces y hasta nuestros días, todos los escaladores que se aventuran en el interior del cráter ven un solitario y extraño pináculo de hielo que se yergue, enigmático, en medio de restos de lava. Nadie sabe exactamente lo que es… Pero todo el mundo quiere creer que este mudo y gélido monumento no es otra cosa que aquel fabuloso trono ofrecido a Menelik y que sigue en pie, eternizado, con la vida que le diera una leyenda…

Principales Especies Que Vivieron En La Tierra Animales Fósiles

trilobite

Un TRILOBITE FÓSIL en perfecto estado de conservación que permite
ver los detalles de este animal que vivió hace 500 millones de años

FORMACIÓN DE UN FÓSIL: El esquema representa, de izquierda a derecha, las etapas sucesivas atravesadas por una región, donde los agentes de la erosión han ido rebajando las alturas y depositando sedimentos en el fondo del océano. En este proceso se han ido fosilizando los restos de algunos animales.

formación fósil

Para que la fosilización se produzca, los restos deben estar sepultados en capas que se encuentren bajo el agua, pues ésta es necesaria para la sustitución’ lenta de las materias orgánicas por los minerales que el agua lleva disueltos. Fuera del agua, además, los restos se descompondrían rápidamente por la acción del aire. Aunque el agua descompone las partes blandas de los organismos, las partes duras, como huesos y dientes, pueden fosilizarse.

La presión ejercida por las rocas de las capas superiores sobre las inferiores que contienen los restos, favorece el proceso, conservando los restos fosilizados de animales y plantas que vivieron en la época en que las rocas fueron depositadas. Aunque no siempre se producen todas las condiciones favorables para que la fosilización ocurra, en las rocas sedimentarias se encuentran numerosos fósiles.

AMPLIACIÓN DEL TEMA SOBRE LOS FÓSILES
Los fósiles y su indicación de los tiempos

Aunque los orígenes de la Tierra constituyen una incógnita, hay ciertas muestras que permiten saber algo acerca de lo que acontecía en el globo hace millones de años: los fósiles.

Ellos son los monumentos materiales que marcan los mojones de las pretéritas edades geológicas. Se da el nombre de fósiles (de la palabra latina fosa, excavación) a todo resto de vida vegetal, animal o a los indicios de su existencia en el pasado. Estos fósiles se encuentran generalmente en las capas sedimentarias de la corteza terrestre y para hallarlos es necesario practicar profundas excavaciones. Aparecen de muy diversas formas, y muchos están petrificados o fosilizados.

El fenómeno de la petrificación consiste en el reemplazo, molécula a molécula, de la substancia orgánica por materia inorgánica, de modo tal que la materia reemplazante conserva la forma que tenía la reemplazada imitando hasta los más finos detalles. Dicho fenómeno recibe también el nombre de epigénesis.

Las únicas substancias capaces de experimentar epigénesis son las partes duras de los árboles, animales, etc., porque pueden resistir a este proceso lentísimo; además estas substancias deben estar cubiertas totalmente por un terreno que las aisle del aire. El elemento minera! que substituye a la madera en el fósil es el sílice; los huesos y dientes de los animales o del hombre son reemplazados por la colofanita (fosfato hidratado de calcio), la calcita o el espato calcáreo. A los esqueletos de las esponjas y de las conchas de los moluscos los reemplaza el sílice; en cambio, los vegetales se reducen a hulla primero y luego a carbón de piedra. Se da el nombre de sub-fósil al fósil que aún conserva su materia orgánica aunque sus poros estén infiltrados de substancia mineral. Sucede a veces que animales antiquísimos se conservan intactos al quedar envueltos en alguna substancia que los preserva del medio.

Esto ocurre con algunos trozos de ámbar (resina endurecida que brotaba de antiquísimas confieras), dentro de los cuales han quedado atrapados numerosos insectos. Algo semejante a la acción preservadora del ámbar es la de la ozocerita de la Galitzia; envueltos en esta suerte de petróleo sólido se han encontrado rinocerontes prehistóricos. Varios ejemplares de mamutes fueron hallados casi intactos entre los hielos de Siberia, y la sequedad y el frío reinantes en la cueva del Seno de Última Esperanza, en el S de Chile, han permitido que lleguen hasta nuestros días restos de grandes desdentados y de primitivos caballos con parte de la carne y piel momificada.

Muy distintos de los fósiles que se acaban de mencionar son los “indicios”. Se da este nombre a elementos tales como la impronta de las hojas de los árboles, de insectos, peces, mamíferos, moluscos, etc. Forestas huellas se pueden conocer detalles que, como las nervaduras, los ojos, las escamas, pelos, etc., desaparecen con la descomposición natural del animal o del vegetal. En esta rápida enumeración de los tipos de fósiles no hay que olvidar las marcas o rastros que los animales dejaron al caminar o al arrastrarse y que se han conservado por endurecimiento de la materia en que fueron impresas.

El científico cuenta además con galerías de gusanos, nidos de insectos, excrementos, huevos fósiles, etc. Pero pese a todos estos testimonios que la naturaleza brinda, probablemente no se tenga nunca un conocimiento perfecto acerca de todas las especies desaparecidas que poblaron la Tierra.

PARA SABER MAS…
La evolución de los seres vivos a partir de los flagelados verdes

Los flagelados verdes fueron unos de los primeros seres clorofílicos. Se diferenciaron de las algas azules por la mayor complejidad de su célula. Estas células ya tenían protoplasma, membrana y núcleo. Los procesos de la evolución de los animales y de las plantas se conocen, pero proceden de interacciones complicadísimas.

En un primer momento las células se agruparon y se pasó de los protozoarios a los metazoarios, de las metafitas a las protofitas. Estas células se dividieron y se diferenciaron según el trabajo; así aparecieron células musculares, nerviosas, reproductoras, etc.

La hidra es un ejemplo viviente de este nivel de evolución. Las células se agruparon en tejidos que luego formaron órganos. En este nivel de la evolución están situados animales como el erizo de mar o ciertos gusanos. La simetría dominante en el reino vegetal es la radial (que presentan animales como el erizo de mar) y la que ha predominado en el reino animal, incluido el hombre, es la bilateral. La evolución no hubiera podido llegar a las precisiones ideales de los animales contemporáneos sin mutaciones, o sea variaciones bruscas y casuales que se producen por trastornos en los genes y cromosomas.

Ciertas mutaciones significan una desventaja para el ser que las padece, e incluso pueden ocasionarle la muerte; sin embargo, otras lo favorecen porque capacitan al individuo para una mejor adaptación al medio. Estas mutaciones son seleccionadas por la “concurrencia vital” (lucha por la vida), y si sobreviven y llegan a transmitirse por herencia, se forman nuevas especies a través del tiempo. Un papel importante en todo este proceso lo desempeña la adaptación al medio que condicionará la prosperidad de las mutaciones y de las especies.

Fuente Consultada: La Tierra y Sus Recursos Levi Morrero

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan Descripción de Hernan Cortes

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan – Descripción de Hernan Cortes

Hernán Cortés fue un noble español de clase modesta que vino al Nuevo Mundo en 1504 a buscar fortuna. Desobediente a las órdenes de sus superiores, Cortés emprendió una campaña independiente de conquista, y venció al Imperio Azteca (1519-1521); escribió una serie de cinco “Cartas de relación” al emperador Carlos V para justificar su acción.

El segundo informe contiene una descripción de Tenochtitlan, la capital del Imperio. Al conquistador español y a sus hombres les impresionó esta ciudad, imponente en su arquitectura, pese a haber sido construida por un pueblo carente de la tecnología europea, que no contaba con vehículos de ruedas ni con instrumentos de metal duro.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlán:

Hernán Cortes“La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez.

Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos. Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo. Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación…

Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra. Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos. Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.

El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar. Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumentó podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.”

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo “B” Jackson Spielvogel

Ciudades Perdidas del Amazonas Civilizaciones Desaparecidas Amazonia

Ciudades Perdidas del Amazonas

Después de mas de más de dos milenios de existencia, las culturas amazónicas desaparecieron en un breve período de tiempo. Las enfermedades traídas por los conquistadores europeos diezmaron la población la de la región. Desde la década de 1960 la selva amazónica ha sido objeto de fructíferas investigaciones arqueológicas.

Estas han permitido la localización de yacimientos, emplazamientos y técnicas agrícolas que, para muchos arqueólogos, prueban el asentamiento de una civilización en la cuenca del río Amazonas.

Hallazgos en la selva: Conquistadores, exploradores y aventureros se han adentrado en la Amazonia en búsqueda de ciudades perdidas, construidas por una civilización que desapareció sin dejar rastro en la historia. Los restos arqueológicos hallados en los últimos años son, para muchos arqueólogos, una evidencia de que hubo una civilización compleja y desarrollada que supo convivir con la selva y dominarla.

PORQUE DESAPARECIERON? Las evidencias acumuladas durante las últimas décadas nos demuestran que la historia de la ocupación humana en la Amazonia es mucho más compleja de lo que hasta ahora se había pensado. Desde las tierras situadas al oeste de Brasil y sus fronteras con Colombia, Perú y Bolivia, hasta la desembocadura del río Amazonas, junto a la isla de Marajó, y considerando también los territorios situados en los márgenes de algunos de sus afluentes más importantes, se han hallado antiguas canalizaciones de agua, montículos y elevaciones para evitar inundaciones, restos de lo que parecen ser piscifactorías, grandes avenidas, huertos, empalizadas, hectáreas de terra preta, utensilios de piedra y de cerámica, caminos empedrados y geoglifos cuya datación nos sitúa entre los años 900 a. C. y el siglo XV de nuestra era.

Son muchos los indicios. Sin embargo, arqueólogos y antropólogos apenas se atreven a afirmar nada concluyente. Lo más probable es que no haya sido solamente una, sino varias las civilizaciones y culturas que habitaron la Amazonia hasta la llegada de los conquistadores europeos, y que, localizadas en las llanuras inundables, cerca de los ríos, o en tierra firme, habrían desarrollado tradiciones, influencias culturales y una evolución diferentes.

EPIDEMIAS MORTALES Pudo ser precisamente la llegada de los europeos a la Amazonia la causante de la desaparición de las ancestrales culturas que la habitaban. La mayor densidad de población en esta zona del planeta habría tenido lugar a partir del siglo XII y hasta el XVde nuestra era, y a pesar de las enormes distancias y de entornos geográficos y características medioambientales muy diferentes, podrían haber sido las enfermedades traídas por estos las causantes de la rápida desaparición de estas culturas.

Navegando por el Amazonas, los colonizadores pudieron acceder con facilidad al territorio de los tapajó, asentados en el área central de la región, pero también a áreas remotas, como la cuenca del Alto Xingú, a más de 1.000 kilómetros al sur. En este último lugar, los arqueólogos han hallado signos evidentes de un rápido descenso de la población durante el siglo XVI, muy probablemente relacionado con el contagio de enfermedades infecciosas que, traídas por los europeos, habrían causado estragos entre una población cuya naturaleza, después de haber habitado en la selva durante siglos, no contaba con defensas suficientes para enfrentarse a ellas.

UBICACIÓN EN EL MAPA DE LAS CIUDADE

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EN PELIGRO DE EXTINCIÓN: Según las estimaciones de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), existen al menos 67 tribus en la selva amazónica con las que aún no se ha contactado. Como en el caso de los sentineleses, su mejor defensa es permanecer lejos de la vista de todos. Leñadores, mineros y cazadores furtivos los atacan sin ningún miramiento y las enfermedades los han ido esquilmando.

Un caso particularmente triste es el del indígena Munuzinho de la tribu de los kanoé: perdió uno de sus ocho hijos de tos ferina, dos por sarampión, uno por bicho na barriga -posiblemente un parásito- y una de sus hijas desapareció en Porto Velho, capital del estado de Rondónia, al norte del país y limítrofe con Bolivia.

Como si esto fuera poco, su mujer murió después de dar a luz a su último bebé. Si a todo esto se le suma que en las últimas décadas la región se ha ido llenando de rancheros que destruyen la selva para tener terreno para pastos, es fácil comprender la progresiva desaparición de estas tribus.

Ahora bien, decir que existen grupos que viven completamente aislados desde el descubrimiento del Nuevo Mundo no es del todo correcto. Muchos de ellos han mantenido contactos esporádicos con colonos brasileños, como es el caso de los hi-me-rima, que se relacionan con los no indios desde hace unos 60 años.

La terra preta (tierra negra, en portugués) es completamente diferente a la improductiva tierra rojiza o amarillenta que predomina en la región. En ella se ha encontrado una gran cantidad de carbón vegetal (hasta un 9 %, cuando en los otros suelos no alcanza el 0,5 %); una alta fracción de carbono (más de un 13-14 % de materia orgánica); gran cantidad de fragmentos de cerámica, huesos de mamíferos, espinas de pescado, caparazones de tortuga y excrementos humanos y de animales, lo que para algunos investigadores apunta claramente a que son el resultado de una actividad humana. Algunas muestras han sido datadas de entre los años 800 a. C. y 500 d. C.

Este suelo, que forma estratos de entre los 50 cm y 2 m. de espesor, tiene unas características muy concretas: posee una gran fertilidad, una alta resistencia a la descomposición y una elevada capacidad para retener agua y nutrientes, lo que lo ha convertido en nuestros días en objeto de investigación por parte de diferentes programas sobre agricultura sostenible.

PARA SABER MAS…

ALGUNAS POBLACIONES AMAZÓNICAS
En las selvas tropicales del Amazonas y del Orinoco, con sus ríos caudalosos y su flora y fauna exuberantes, aún existen tribus indígenas casi desconocida y sin embargo, esa misma independencia en que sus pobladores viven ha permitido conocer, a través de los exploradores modernos, sus hábitos de vida en forma más directa que en otras regiones tempranamente colonizadazas por la conquista europea.

Aunque la etnografía de la región es muy compleja, podría admitirse que cinco son sus principales familias étnicas, a saber:

Los aruacos, también llamados araucos y maipures, quizás procedentes de alguna zona del noroeste de Sudamérica, se expandieron en época remota siguiendo los grandes ríos y la costa de las Guayanas, de donde cruzaron hacia las Antillas. Actualmente constituyen una gran cantidad de tribus diversas, separadas entre sí por otros pueblos que se extienden desde la costa de Venezuela  hasta el Pilcomayo y el Paraguay.

Cultivan mandioca, tabaco, algodón y batata Usan hamacas de fibras y viven en cabañas de techo cónico. Si bien el vestido se reduce a un taparrabos, son muy aficionados a adornarse la cabeza con plumas, a llevar pendientes en la nariz, orejas y labio inferior; a tatuarse pintarse el cuerpo. Sus armas son el arco y la cerbatana, y sus artesanías así la cerámica, la cestería, el tejido y la talla en madera.

Los caribes, de Venezuela y Guayanas, vivían en grandes cabañas circulares y en palafitos. Usaban hamacas de fibras de algodón o de agave, eran bueno» alfareros y constructores de canoas. Fueron temibles guerreros y practicaban la antropofagia ritual.

Los tucanos, se encuentran en las márgenes de varios ríos, en la parte oriental de Colombia y Ecuador. Cultivan mandioca y pimiento, comen banana y ananá, hormigas y langostas. Construyen enormes malocas hasta de 60 metros de largo en cada una de las cuales viven hasta 40 familias al mando de un “tuchaua o cacique. Su único vestido es un collar del que cuelga un cilindro de piedra

Los panos, que habitan especialmente en la cuenca del Ucayali, en el NE del Perú, son muy belicosos. Luchan con arco propulsor, maza y cerbatana, suelen guerrear para procurarse mujeres. Por lo demás, son hábiles constructores de canoas, grandes alfareros y pescadores. Sus antiguos hábitos nudista’. han variado y en la actualidad visten una especie de camisa llamada “cusma”

Los tupíes habitan en la región oriental del Amazonas (valles del Xingu. Tapajoz y Madeira) y también en la costa atlántica y en el alto Paraná. Iban casi desnudos y se tatuaban el cuerpo. Los hombres se atravesaban el labio inferior con el tembetá o barbote y las mujeres vestían el tipoy de algodón tejido que llegaba hasta los tobillos.

Eran polígamos y antropófagos. Se dedicaban a la pesca y al cultivo del suelo. Fumaban en pipa y preparaban harina de mandioca y de pescado. Como artesanos se destacan en la construcción de urnas funerarias. Los guaraníes, cainguás y chiriguanos constituyen un importante núcleo de la misma familia.

Los jíbaros: pueblo de Amazonia occidental. Toda la vida del jíbaro está dedicada a la guerra. Con la cabeza cortada de sus enemigos preparan un extraño trofeo de guerra; después de vaciarla cuidadosamente de la totalidad de sus huesos, la desecan introduciendo en ella piedras calientes. Mediante este proceso de momificación la cabeza se contrae progresivamente, hasta quedar reducida al tamaño de un pomelo. El macabro objeto, al cual atribuyen poderes mágicos, lleva el nombre de “tsantsa”.

Fuente Consultada:
Las Ciudades Perdidas del Amazonas – National Geographic Fasc. 14
Revista Muy Interesante Fasc. 280
Wikipedia
Enciclopedia Estudiantil Tomo III CODEX Tribus del Amazonas

La Vuelta Al Mundo A Pie Mujer Recorre el Mundo Caminando

La Vuelta Al Mundo A Pie: Mujer Recorre el Mundo Caminando

¿Qué se necesita para dar la vuelta al mundo a pie?  Valor y resistencia física, sin duda, pero también una actitud mental que te mantenga en marcha a pesar de las dificultades. Cuando la escocesa Fona Campbell recorrió a pie 31.521 kilómetros, atravesando cuatro continentes, terriblemente a causa de ampollas infectadas que hicieron en los pies. El dolor de una sola ampolla haría detener a mucha gente; sin embargo, Bell aprendió caminando, superar la barrera del dolor, y recorrió miles de kilómetros hasta convertirse en la primera mujer que daba la vuelta al mundo a pie.  Lo peor no fueron las ampollas, declaró después, sino las noches en África, cuando su voluntad se debilitaba.

Campbell, recorrer el mundo a pie

Para conseguir un lugar en el Libro Guiiiness de los Récords por haber dado la vuelta al mundo a pie, hay que atravesar como mínimo cuatro continentes y empezar y acabar en el mismo lugar, aunque la marcha no tiene que ser continua.  Con una tenacidad rayana en la obsesión, Campbell realizó una excursión que duró once años en la que recorrió veinte países de Norteamérica, Australia, África y Europa.

La primera mujer

Dos estadounidenses habían conseguido dar la vuelta al mundo a pie antes que ella.  David Kunst, que recorrió 23.250 km por cuatro continentes entre junio de 1970 y octubre de 1974, fue el primero al que se le verificó la marca.  Steven New man, que fue aún más rápido, tardó sólo cuatro años en recorrer 24.959 km, atravesando cinco continentes entre abril de 1983 y abril de 1987. El primero en conseguirlo, aun que la marca no esté verificada, fue George Schilling, también estadounidense, que inició la marcha en 1897 y la terminó en 1904.  Arthur Blessitt de Florida asegura haber recorrido la distancia más larga: 50.559 kilómetros por siete continentes, desde diciembre de 1969.

La primera meta de Campbell fue recorrer Gran Bretaña.  Cuando salió de John O’Groats, en Escocia, el 16 de agosto de 1983, tenía dieciséis años y no era plenamente consciente de la empresa que estaba emprendiendo.  La distancia más larga que había recorrido hasta entonces eran 40 kilómetros, cuando era niña.  Se entrenaba caminando por el Hyde Park de  Londres con una mochila llena de listines telefónicos.

El periódico Eveniiig Staizdard oyó hablar de su proyecto y se ofreció a pagarle el alojamiento hasta llegar a Lands End, en el extremo sur de Inglaterra, y a cubrir sus gastos de mantenimiento diarios.  Campbell recorrió unos 40 kilómetros diarios, seis días por semana, y terminó el recorrido en 50 días.  Su esfuerzo se vio recompensado pues consiguió reunir 25.000 libras para un escáner.

La etapa americana

Dos años más tarde Campbell deci­dió recorrer Estados Unidos desde Nueva York hasta Los Ángeles.  El esfuerzo físico que supone caminar tantos kilómetros es la parte visible de una expedición así, pero la programación y la administración implican una gran cantidad de trabajo. Campbell tardaría unos seis meses en recorrer 5.600 kilómetros por el continente americano, y necesitaba un patrocinador que pagara sus gastos.  A cambio, el patrocinador exigía la atención de los medios de comunicación a lo largo de la ruta.

Campbell también necesitaba un equipo de apoyo compuesto por dos personas: una para conducir un vehículo de apoyo en el que tendría que vivir a lo largo del recorrido, y otra para contactar con los medios de comunicación locales.  Además del patrocinador y el equipo, tenía que conseguir una caravana, comida, ropa, material, dinero para gasolina y una institución benéfica a la que vincularse.

Se puso en contacto con la organización Live Aid y les informó de que quería reunir dinero para ellos recorriendo Estados Unidos a pie.  El entusiasmo de Live Aid fue tan grande que Campbell anunció su intención de dar la vuelta al mundo. Encontró un equipo de apoyo de dos hombres y juntos volaron a Estados Unidos.  Tenían 500 libras entre los tres, no tenían patrocinador, y Campbell sólo tenía dieciocho años.

En los Estados Unidos se pusieron a hacer llamadas y consiguieron el patrocinador que necesitaban.  Campbell inició la aventura el 16 de agosto de 1985.  Mientras avanzaba por las calles de Nueva York con su ropa de deporte nueva se preguntaba si conseguiría cumplir lo que había prometido, y si soportaría la presión de las entrevistas y las apariciones públicas que se esperaba que hiciera a lo largo del camino.  Recorrer 40 kilómetros diarios era una cosa, pero hacer entrevistas y asistir a recep­ciones públicas tras haber pasado todo el día caminado era diferente.

La expedición no funcionó demasiado bien. «A veces me planta ha y decía: no puedo hacer esta entrevista, y me metía en la caravana», escribió más tarde. Por otra parte, tuvo enfrentamientos mora­les y emocionales con su equipo de apoyo, que no quería perder el dinero del patrocinador.

Pero ella siguió caminando, sobre todo por­que abandonar habría resultado muy violento. Tras haber recorrido 1.900 kilómetros, Campbell empezó a sentirse muy cansada y a encontrarse mal.  Redujo la marcha y empezó a retrasarse respecto al programa.  Un médico le confirmó que estaba embarazada y le dio una cita para practicarle un abor­to, pero debería espe­rar varias semanas.

El viaje tenía que continuar, pero la tentación de montarse en la carava­na en lugar de caminar fue cogiendo fuerza y Campbell cedió en illinois, Missouri, Oklahoma y Texas.  Sólo recorría a pie los últimos kilómetros al entrar y salir de las ciudades, y el resto del tiempo iba en la caravana.  Después del aborto hizo todo el camino a pie desde Clovis, Nuevo México, hasta Los Ángeles, pero la mala conciencia por haber hecho trampa la atormentaría durante años.  Durante el resto del recorrido alrededor del mundo, marcaba el camino al final de cada jornada con un aerosol de pintura, y al día siguiente empezaba a caminar desde la marca.

 De Sidney a Perth

Dos años más tarde Campbell inició el recorrido de Australia, desde Sidney hasta Perth, una distancia de 5.100 kilómetros.  Andaba corta de dinero y se había propuesto la impresionante meta de recorrer entre 65 y 80  kilómetros diarios   para cubrir la distancia antes de que  se le agotaran los fondos. En su piso parecido sencillo,pero ahora tenía que hacer una doble maratón cada día: torear a la maquinaria de la publicidad y re­unir fondos para Sport Aid 88.

Fue un camino muy duro.  En las primeras etapas la gente la interrumpía continuamente para preguntarle por qué lo hacía.  A medida que pasaban los kilómetros, los pies se le iban llenando de ampollas, y al final de cada jornada el conductor tenía que extraerle el pus con una jeringuilla, pero ella no pensaba abandonar.

Cruzar el desierto fue un infierno. La temperatura alcanzaba los 60 °C y Campbell tenía que viajar por la noche.  Prefería estar sola, así que la caravana de apoyo se adelantaba y la esperaba cada 16 kilómetros.  Fueron 95 días luchando contra las heridas hasta llegar a Perth.  Tras haber hecho trampa en América, ahora se había demostrado a sí misma que estaba mental y físicamente preparada para cruzar un continente a pie.  Durante una entrevista en Perth anunció que pensaba recorrer África.

Un continente peligroso

África exigía una concienzuda pre­paración y un equipo de apoyo con experiencia.  Era difícil conseguir patrocinador pues las empresas eran cautelosas debido al elevado riesgo de fracaso.  No querían ver su logotipo sobre un cadáver.  Pero antes de empezar 1991 Campbell lo tenía todo organizado y partió hacia Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Su meta era Tánger, en la costa del norte de África.  Para llegar hasta allí tendría que caminar 16.900 kilómetros atravesando 13 países.  Era el trayecto más difícil y más peligroso, pero Campbell se había comprometido y dijo que prefería morir a abandonar.  Y estuvo a pun­to de morir en varias ocasiones.

Hizo frente a la mosca tse-tse, a los incendios y a posibles ataques de leones.  En Zaire (actual Repú­blica Democrática del Congo) y en Zambia los aldeanos violentos se mofaban de ella y le lanzaban pie­dras, y Campbell y su equipo de apoyo fueron detenidos y acusados de espionaje.  Se salvaron gracias al valor y la paciencia de uno de los miembros del equipo.

A menudo las condiciones eran pésimas.  Campbell caminaba con diarrea y malaria, y contrajo fiebre tifoidea.  Una guerra interrumpió la expedición en Zaire, y cuando Niger también se convirtió en zona de guerra, Campbell tuvo que dar un rodeo de 4.000 kilómetros.

Regresó en dos ocasiones a Gran Bretaña para esperar a que la ruta quedara libre y reunir más di­nero.  Los equipos de apoyo se iban sucediendo, pero a pesar de sufrir una profunda depresión que casi la obligó a abandonar, Campbell siguió adelante.  Luchó con las dunas del desierto de Mauritania, cruzó un campo de minas en la frontera con el Sáhara occidental y esquivó violadores en potencia en Marruecos.  Tardó dos años en cruzar África, pero en 1993, en Tánger, Campbell finalmente se bañó en el Mediterráneo.  Sólo quedaba Europa

Europa con un burro

En 1994, Campbell viajó desde Al­geciras, en España, hasta Calais, en Francia, pero esta vez lo hizo ella sola.  Nunca había viajado sin un equipo de apoyo, y quería intentarlo. Compró una mula, y luego un burro para transportar las provisio­nes, y emprendió el camino.

Se aproximaba al final de un viaje espectacular, y sin embargo la perseguía el miedo a ser descubierta.  No se perdonaba haber hecho trampas en la etapa del viaje, nueve años atrás. Atormentada por un equipo de filmación cruzó los Pirineos, atravesó rapidamente Francia, Cruzó el Canal de la Mancha ‘ Y se dispuso a volver al Punto de partida, John O’Groats, acompañada POI- un grupo de jóvenes de Raleigh International.  Los medios de comunica­ción la acosaban continuamente, pero sólo un reportero caminó un día entero con ella para obtener in­formación de primera mano. Un circo de periodistas la recibió a su llegada a John O’Gioats, en Escocia, de donde había partido once años atrás.

 El tramo pendiente

Al año siguiente, Campbell viajó a Indianapolis y recorrió a pie el traamo de Estados Unidos que había quedado pendiente, arrastrando SLI equipo en un carrito.  Sólo la acompañaba un perro. Ffyona Campbell reconoce que, como hizo trampa, no puede decir que sea la primera mujer que dio la vuelta al mundo a pie, pero el Libro Guinnes de los Records, tiene su marca registrada como «el viaje a pie más largo realizado por una mujer».  Su increíble resisten­cia y su decisión la ayudaron a conseguir un logro épico.  Basta con mirar un mapa de América, Australia o África para comprobarlo.

Amelia Earhart, quien en 1932 se convirtió en la primer mujer en cruzar el Atlántico volando en solitario y sin escalas. Murió cinco años después, con solo 39 años, cuando intentaba ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión, esta vez con un copiloto.

Tala de Arboles en Selva Amazonas Consecuencias Destruccion Selva

Tala de Árboles en la Selva Amazonas

LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS Y EL EFECTO INVERNADERO: Cerca del 60 por ciento de la Selva Amazónica, el mayor pulmón verde del planeta, podría desaparecer antes de 2030, como resultado de los gases de efecto invernadero y la deforestación masiva.

Los árboles crean oxígeno, elemento que sabemos bien, necesitamos para respirar. Esa sola circunstancia parecería motivación suficiente para dejarlos intactos. En calidad de pulmones del planeta, los bosques trabajan las 24 horas para extraer el dióxido de carbono del aire (proceso denominado “captura de carbono”) y brindarnos oxígeno a cambio.

En nuestros días, muchos científicos preocupados por el cambio climático investigan toda clase de ardides intrincados, caros y artificiales para capturar el carbono de la atmósfera con la esperanza de moderar el cambio climático. A mí me parece un despropósito. Ya tenemos un sistema natural que, además de capturar el carbono de la atmósfera, nos brinda el tipo exacto de aire que necesitamos para respirar: el sistema de nuestros árboles. ¡Y sus servicios son gratuitos! No puede pedirse mucho más.

Y aun hay más: los bosques cumplen otros servicios vitales. Recolectan y filtran nuestra agua dulce, con lo cual mantienen el ciclo hidrológico general del planeta y moderan inundaciones o sequías. Conservan la salud del suelo porque sostienen en el lugar la fértil capa superficial, rica en nutrientes. ¿Cómo se nos ocurre destruir a tan indudables aliados?” Investigadora Annie Leonard

VEGETACIÓN: Estos suelos casi siempre cubiertos de agua y las altas temperaturas ecuatoriales dan, como puede suponerse, unos elevadísimos índices de humedad. En este ambiente, de auténtico invernadero, la cuenca se halla cubierta en todo tiempo de una vegetación lujuriante, ya que sólo existen dos estaciones pluviométricas, húmeda y seca, que casi no se diferencian, en el alto Amazonas, entre aquel calor húmedo y constante

Es más bien un lugar limpio y en grata penumbra, con espacios amplios y senderos bien trazados que casi hacen que el lugar se parezca a un parque.  Algo que llama poderosamente la atención es la uniformidad que se aprecia en la selva amazónica. Es difícil para el profano distinguir unas especies de otras y, sin embargo, la inmutabilidad de las condiciones ambientales, durante miles de años, ha desarrollado una extraordinaria cantidad de especies vegetales adaptadas a todos los lugares imaginables.

Tala de arboles en la selva

También abundan en todos los niveles las plantas epifitas, o sea, las que crecen sobre otras plantas para estar en mejores condiciones de recibir la luz solar. Muchas de ellas ejercen funciones importantes en la selva, como conservar agua y alimentos (hojas muertas e insectos) después de una tormenta. Entre las epifitas más conocidas se encuentran algunas orquídeas, esas flores tan apreciadas y que en Colombia están consideradas como la flor nacional.

Durante todo este tiempo, las fuertes y abundantes lluvias han tenido ocasión de disolver los minerales, lavar el suelo y empobrecerlo. Sirvan como ejemplo los sistemas de cultivo empleados por los indígenas, que abren pequeños claros o calveros en la selva mediante la tala y quema de la vegetación. Las cenizas aportan sustancias minerales suficientes para dos o tres cosechas, pero luego la tierra queda agotada y, en consecuencia, es abandonada.

Se ha concluido que la excesiva y variada vegetación de esta monstruosa selva se halla en la masa de moho que cubre la corteza de los árboles y en los hongos que, asociados a las raíces, trasladan a éstas los nutrientes minerales de las hojas muertas que caen al suelo y de la madera en putrefacción. También los insectos, especialmente las hormigas, que entierran los restos orgánicos que encuentran, las bacterias y los gusanos cumplen un papel importante en la nutrición de las plantas.

HECHOS: La región del Amazonas es un gigantesco ecosistema de selvas tropicales sobre una extensión de casi 7 millones de kilómetros cuadrados. Una red fluvial de 100.000 kilómetros conforma la cuenca amazónica, que depende de la existencia de la selva, porque el 50 por ciento de las precipitaciones en esta región se producen a causa de este sistema forestal. Un bosque con menor humedad es más vulnerable a los incendios.

Al aumentar las emisiones de dióxido de carbono se contribuye más al cambio climático, éste a su vez reduce la humedad de la selva haciéndola más susceptible a los incendios, que a su vez emiten más dióxido de carbono, generando un devastador círculo vicioso.

Del total de emisiones de carbono a la atmósfera se calcula que el 20 por ciento proceden de la pérdida de selvas tropicales. Brasil, con 400 millones de hectáreas de Amazonas, es el país del mundo que cuenta con la mayor extensión de selva, pero también es el cuarto del mundo en emisiones de gases invernadero y el 75 por ciento de las emisiones brasileñas proceden de la deforestación.

A partir de 2003, cuando el mal de las vacas locas en Europa multiplicó la demanda del grano para pienso animal, experimentó un gran auge el avance de la soja sobre la Selva Amazónica tras la ocupación y destrucción de prácticamente toda la reserva del Centro-Oeste brasileño.

Los desalojos violentos de comunidades de campesinos, la mano de obra esclava y los conflictos sociales por la tierra fueron cada vez más frecuentes. Solo en el periodo 2004-2005 se deforestaron 1,2 millones de hectáreas de Selva Amazónica para cultivar soja. Campeón nacional en la producción de soja, el estado de Mato Grosso, después de las áreas de reserva, taló gran parte de la Selva Amazónica en su territorio, convirtiéndose también en el campeón de la deforestación y los incendios en 2003, con un 48 por ciento del total.

En la mayoría de los casos se produce la expulsión de los pequeños agricultores (en ocasiones a la fuerza) de sus propias tierras, que pasan a incorporarse a las haciendas cultivadoras de soja. Quienes venden sus terrenos acaban asentándose en las periferias de los centros urbanos, agravándose rápidamente el proceso de favelización de estas áreas. Pero son también cada vez más frecuentes los ataques —con amenazas de muerte y con destrucción de la propiedad— a las familias que se niegan a vender.

Los indios brasileños viven en situación de riesgo permanente, sobre todo por las amenazas de hacendados que buscan acceder a las áreas que el Estado concede a los indígenas por ley. La avidez de las compañías madereras ha provocado numerosos litigios. En 1998, el Parlamento denunciaba que 72 reservas de indios habían sido invadidas por leñadores de las compañías extranjeras, que aprovechan que el Estado no cuenta con suficientes funcionarios para vigilar tan vasto territorio.

En enero de 2007, se estimaba que la Amazonia brasileña había perdido, tan sólo en los últimos 40 años, un 17 por ciento de su extensión, lo que equivale, por ejemplo, a un territorio más grande que el ocupado por Francia. Y a pesar de que para entonces Brasil había logrado reducir en un 50 por ciento el ritmo de deforestación, en diciembre de 2007, un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza  advirtió que el cambio climático podría acelerar inexorablemente la destrucción del Amazonas. Según el informe, de persistir los métodos agrícolas y ganaderos existentes y continuar los incendios, las sequías y la tala masiva, el 55 por ciento de la Selva Amazónica habrá desaparecido o estará gravemente dañada en el año 2030.

La destrucción del pulmón de la Tierra —que absorbe dióxido de carbono y emite oxígeno— provocaría la emisión de entre 55.500 y 96.900 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalente a los gases de efecto invernadero emitidos en todo el mundo en dos años.

Eso a su vez provocaría que otro A por ciento de la selva desapareciera debido a que el cambio climático reduciría las precipitaciones en un 10 por ciento en los próximos 23 años. De no ponerse remedio de forma inmediata, no sólo sería un desastre para los millones de personas que viven allí, sino para la estabilidad del clima mundial.

EL AVANCE DE LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS EN LA ZONA DE RONDONIA (BRASIL)

1976: RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

2001:RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

2009:RONDONIA BRASIL AMAZONAS DEFORESTACION

Fuente Consultada:
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard

El Rio Amazonas Flora y Fauna de la Selva Amazonica Amazonia

El Río Amazonas Flora y Fauna de la Selva Amazónica

HISTORIA DEL LA EXPLORACIÓN DE LA ZONA: En 1541, Francisco de Orellana, que desde el principio había participado en la conquista del Perú, se unió a Gonzalo Pizarro, quien, con gran aparato de armas, vituallas, bagajes e indios que le acompañaban, había emprendido la famosa expedición de “la canela”, hacia las tierras llanas situadas al este de los Andes. Por el nombre dado a la expedición se puede adivinar el principal motivo impulsor de la empresa: la búsqueda de tan preciada especia, aunque sin descontar tampoco la posibilidad de que en las mismas tierras donde crecía se hallase también El Dorado.

El Rio Amazonas Partiendo de Quito, atravesaron, no sin dificultades, la muralla andina y penetraron en la impresionante selva que se extiende al pie de la cordillera. Y encontraron, en efecto, los árboles de la canela, pero el esfuerzo realizado había sido enorme, tanto que resultaba desproporcionado comparado con cualquier posible beneficio. Con este desencanto en la mente decidieron continuar adelante, siguiendo el curso del río Coca, afluente del Napo.

Las jornadas que se sucedieron fueron muy duras, y tras la muerte o desaparición de los últimos indios que con ellos habían partido, y encontrándose sin víveres y con algunos hombres enfermos, Gonzalo Pizarro ordenó construir un barco para navegar en busca de comida y para transportar a los enfermos, ya que “aquel río tenía media legua de ancho”. (imagen: exploración de Orellana)

Marcharon así, unos por la orilla y otros a bordo de la improvisada embarcación, hasta que, en los primeros meses de 1542, débiles, hambrientos y descorazonados, procedieron a llevar a cabo una última tentativa: el barco, con Orellana y 57 hombres, se adelantaría en busca de comida y noticias, mientras Pizarro y los demás descansarían y esperarían. La imposibilidad de volver a remontar el Napo, una vez llegados al gran río al que, de momento, llamaron Orellana, forzó a éste a continuar el viaje exploratorio en medio de grandes fatigas y sobresaltos, comiendo lo que, por las buenas o las malas, conseguían dé los poblados indios de las orillas.

Precisamente en una de estas escaramuzas se produjo un incidente, banal en sí mismo, pero que había de ser el origen del nombre que para siempre llevaría el gran río americano. Los españoles fueron atacados por guerreros indios, entre los cuales —según cuenta fray Gaspar de Carvajal— había muchas mujeres que, con arcos y flechas, dieron muerte a varios expedicionarios.

Este hecho, que despertó en la mente de los maltrechos conquistadores el recuerdo de las clásicas y mitológicas amazonas del mundo griego, motivó que al río se le diese el nombre de “río de las Amazonas Y así, entre constantes escaramuzas, peligros y penalidades, el día 26 de agosto de 1542 la nave de Orellana y su gente llegaba al fin al Atlántico tras haber recorrido, por vez primera, el curso del Amazonas. Por casualidad, pero sobre todo animados por su espíritu aventurero, aquellos españoles habían descubierto y explorado el río más caudaloso del mundo y uno de los más largos.

    EL RÍO AMAZONAS: Porque el Amazonas recorre América del Sur de oeste a este, desde 190 Km. tierra adentro del Pacífico hasta el océano Atlántico. Su longitud total es de 6.400 Km., su caudal de 180.000 metros cúbicos por segundo y sus fuentes principales son dos ríos de los Andes peruanos: el Marañón y el Ucayali.

El Rio Amazonas El primero nace al norte de Cerro de Paseo, en la laguna Lauricocha, a unos 4.000 metros de altitud, y corre, profundamente encajado, entre las cordilleras Occidental y Central de los Andes. Ya en la llanura amazónica, fluye lento y navegable (desde Borja) en busca del Ucayali.

Este nace de la unión, ya en los llanos, del Apurimac o Tambo con el Urubamba, que a su vez tienen su origen, respectivamente, en un pequeño lago de la meseta andina, al pie de la cordillera de Chilca, y en la cordillera de Vilcanota.

El Ucayali, que tiene 1.800 Km. de longitud desde el Apurimac, es un río lento, caudaloso, de cauce ancho y tortuoso, navegable incluso para buques de gran calado desde Pucalpa.

Tras la fusión del Marañón y el Ucayali, a 96 Km. aguas arriba de Iquitos, el río recibe el nombre de Amazonas en el Perú y el de Solimoes en el Brasil, hasta Manaus, desde donde vuelve a llamarse Amazonas. Con los datos aportados hasta ahora se deduce con bastante claridad, que ál Amazonas no puede considerársele únicamente como un río, sino que es más bien una inmensa cuenca —la mayor de la Tierra—, de 7.050.000 km2, que cubre aproximadamente un tercio de América meridional: comprende casi la mitad del Brasil y partes importantes de otros ocho países sudamericanos (Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, las dos Guayanas y Surinam). A esta singular circunstancia habría que añadir dos hechos que contribuyen; definitivamente, a situar la realidad del complejo amazónico.

El primero es su ubicación a caballo de la línea del ecuador, determinante de un clima ecuatorial y tropical, con lo que ello supone de abundancia de lluvias y de altas temperaturas. El segundo es la configuración de esa cuenca como el fondo casi totalmente plano de una gran olla c estanque, delimitado al oeste por los Andes al norte por las serranías de Guyana y al sui por la zona del Mato Grosso brasileño.

Para hacerse una idea cabal del ínfimo desnivel existente en esta inmensidad hay que tener en cuenta que el fondo de la llanura amazónica en ningún momento se eleva más de 260 metros sobre el nivel del mar y que al penetrar en Brasil el río se encuentra tan sólo a 82 metros sobre las aguas del Atlántico; ¡y aún le quedan 3.160 Km. por recorrer! La magnitud de las lluvias, a veces incluso con valores superiores a 4.000 milímetros anuales y casi siempre por encima de los 1.500 milímetros, hace que sus más de 1.100 afluentes desagüen en el cauce principal tal volumen de agua que puede afirmarse que la cuenca amazónica contiene en todo momento unas dos terceras partes del agua fluvial de todo el mundo.

Por otra parte, la horizontalidad del fondo de la cuenca obliga al Amazonas a que fluya muy lentamente, formando un amplio cauce (en su confluencia con el río Negro adquiere una amplitud media de 5 Km. y a 1.600 Km. de su desembocadura alcanza, en ciertos lugares, los 11 Km. de anchura) que todos los años, en la época de las lluvias, se desborda e inunda amplias zonas de la selva. Grandes extensiones de agua quedan así estancadas entre las levísimas ondulaciones del terreno, formando lagos o «varzeas».

FLORA DE LA SELVA AMAZÓNICA: Otros fenómenos que también se deben al escaso desnivel son las zonas pantanosas de las orillas del bajo Amazonas y los efectos de las mareas incluso apreciables hasta unos 800 Km. tierra adentro. Estos suelos casi siempre cubiertos de agua y las altas temperaturas ecuatoriales dan, como puede suponerse, unos elevadísimos índices de humedad.

En este ambiente, de auténtico invernadero, la cuenca se halla cubierta en todo tiempo de una vegetación lujuriante, ya que sólo existen dos estaciones pluviométricas, húmeda y seca, que casi no se diferencian, en el alto Amazonas, entre aquel calor húmedo y constante. Pero, contra el tópico que han extendido tantos libros y películas, la selva amazónica no es tan sólo una extensión de enmarañada maleza en la que acechan animales fantásticos y peligrosos.

Es más bien un lugar limpio y en grata penumbra, con espacios amplios y senderos bien trazados que casi hacen que el lugar se parezca a un parque. La causa de tan sorprendente estado de cosas está en la peculiar estructura vertical del bosque amazónico, que no permite que los rayos solares lleguen al suelo. Dicha estructura consta de cinco pisos, el último de los cuales está formado por los árboles más altos (unos 40 m), cuyas copas, abiertas y aireadas, aparecen bastante separadas entre sí. El cuarto piso está constituido por árboles de mediano tamaño y también situados a considerable distancia unos de otros.

En el tercero, la vegetación se cierra e impide la penetración solar a niveles inferiores. Consta de árboles muy apiñados que alcanzan hasta los diez metros de altura. Los dos niveles más próximos al suelo los componen arbustos y matorrales, y hierbas, helechos y renuevos. Algo que llama poderosamente la atención es la uniformidad que se aprecia en la selva amazónica.

Es difícil para el profano distinguir unas especies de otras y, sin embargo, la inmutabilidad de las condiciones ambientales, durante miles de años, ha desarrollado una extraordinaria cantidad de especies vegetales adaptadas a todos los lugares imaginables, aunque los individuos de una misma especie se hallan muy distanciados entre sí. Participando y aprovechándose de la citada estructura vertical se encuentran por todas partes las conocidas lianas, adaptadas a las condiciones de vida más dispares.

Sin perder el tiempo en construir su propio soporte, las lianas, flexibles como cuerdas, crecen y se estiran en busca del sol, retorciéndose y apoyándose en los árboles. Las hay que alcanzan 200 metros de longitud y se extienden de tal manera que, a veces, dan la impresión de sujetar y sostener a los demás árboles en vez de apoyarse en ellos.

También abundan en todos los niveles las plantas epifitas, o sea, las que crecen sobre otras plantas para estar en mejores condiciones de recibir la luz solar. Muchas de ellas ejercen funciones importantes en la selva, como conservar agua y alimentos (hojas muertas e insectos) después de una tormenta.

Entre las epifitas más conocidas se encuentran algunas orquídeas, esas flores tan apreciadas y que en Colombia están consideradas como la flor nacional. Pero no debemos olvidar que la Amazonia es también un universo anfibio, que obliga a las plantas a adaptarse a él para sobrevivir. A lo largo de las cenagosas orillas de los ríos, las raíces de los árboles se elevan como zancos formando intrincados manglares. Otras plantas, como el helecho acuático, flotan en el agua, nutriéndose a través de las hojas, o se instalan en las ramas, como las epifitas ya citadas.

El hecho de que la cuenca amazónica se comporte como un invernadero y goce por ello de una cubierta vegetal siempre verde, hizo creer a los primeros europeos que en ella se adentraron que se hallaban ante un mundo de riquezas inagotables, en el que encontrarían todo lo necesario para vivir. Pero paradójicamente no es así, como lo demuestran el hambre y las penalidades sufridas por los, exploradores de todos los tiempos, la siempre escasa población autóctona amazónica y los pobres resultados obtenidos en la explotación agrícola y ganadera.

La explicación de este aparente contrasentido es sencilla. La Amazonia es un terreno antiquísimo que ha permanecido inamovible durante decenas de millones de años, pues por estar situada en una zona ecuatorial no sufrió los efectos de las glaciaciones.

Durante todo este tiempo, las fuertes y abundantes lluvias han tenido ocasión de disolver los minerales, lavar el suelo y empobrecerlo. Sirvan como ejemplo los sistemas de cultivo empleados por los indígenas, que abren pequeños claros o calveros en la selva mediante la tala y quema de la vegetación. Las cenizas aportan sustancias minerales suficientes para dos o tres cosechas, pero luego la tierra queda agotada y, en consecuencia, es abandonada.

No obstante, puede argúirse que los cursos lentos de los ríos y las inundaciones periódicas aportan buenas tierras y abundantes minerales en suspensión. Y así sucede en el caso de los ríos llamados blancos (excepto el Branco) por sus aguas blanco-amarillentas cargadas de lodo y de productos nutritivos. Estos son los que riegan la zona oeste de la cuenca y nacen en los Andes, como el Ucayali y el mismo Amazonas.

Por el contrario, los llamados negros (el Negro y sus afluentes) y los de aguas azul-verdosas (el Tapajoz y el Xingú) o verdosas carecen casi por completo de materiales en suspensión. Son los que atraviesan las serranías que separan Brasil de Venezuela o proceden de las zonas montañosas del sur brasileño o de las sierras de Guayana.

La razón de ello hay que buscarla en la diferente antigüedad y, por lo tanto, en la distinta geología, de los Andes, relativamente jóvenes, comparados con las demás formaciones rocosas que bordean la cuenca amazónica, tan antiguas y duras que los ríos las pulverizan muy despacio. Las únicas tierras fértiles de la Amazonia, salvo las zonas de sedimentos marinos de las márgenes del valle inferior, son, pues, las “varzeas” que flanquean los ríos blancos en una extensión de 10 a 100 km.

Ahora bien, si las tierras amazónicas sufren una erosión tan intensa hasta el punto de que el suelo es pobre, sin minerales y con poquísimas bacterias ¿cómo es posible que crezca en ellas una vegetación tan exuberante? Simplemente porque el ciclo alimentario completo de la misma no tiene en cuenta las condiciones del suelo, sino que se realiza sobre él.

Parece que la respuesta se halla en la masa de moho que cubre la corteza de los árboles y en los hongos que, asociados a las raíces, trasladan a éstas los nutrientes minerales de las hojas muertas que caen al suelo y de la madera en putrefacción. También los insectos, especialmente las hormigas, que entierran los restos orgánicos que encuentran, las bacterias y los gusanos cumplen un papel importante en la nutrición de las plantas.

LA FAUNA DE LA SELVA AMAZÓNICA: En cuanto a la fauna, tampoco responde, como ya hemos dicho, al tópico establecido para la selva. Apenas si existen animales grandes, pues la escasez de vegetación a nivel del suelo no permite la presencia de muchos herbívoros, lo que repercute en la falta de carnívoros, aunque ésta no sea total. Pues existen depredadores amazónicos, entre ellos el jaguar, pequeños félidos como el ocelote, el jaguarundi y el tigrillo, omnívoros como el kinkajú o poto, y las conocidas y mitificadas anacondas y boas constrictoras, que suelen mantenerse sumergidas en el agua o cerca de ella. También viven algunos mamíferos herbívoros, como el venadillo o mazama, el tapir, el pécari, y roedores gigantes de costumbres más o menos anfibias, como la capibara, las pacas comunes y los coipús.

El mundo de los insectívoros terrestres está representado por dos grandes especies: el oso hormiguero gigante y el tamandúa. Este, con su cola prensil, se desenvuelve perfectamente en el medio arborícola. Resguardados por el alto follaje viven muchas clases de monos y otros animales de cola prensil, como el perezoso tridáctilo, el poto, el puerco espín, el yapok marsupial, etc., y, por supuesto, miles de especies de pájaros de los más vistosos colores.

A esta intensa vida aérea corresponde igualmente el variado y multiforme mundo de los insectos, innumerables y de todas clases, desde las grandes mariposas hasta los diminutos mosquitos, pasando por los gigantescos escarabajos, las coloreadas orugas, arañas y múltiples clases de hormigas y moscas. Tan rica como la fauna arborícola resulta la acuática que vive dentro del sistema hidrográfico del Amazonas, pues son mas de 1.500 las especies de peces, en gran parte marinas que se han adaptado a vivir en agua dulce.

De todas ellas, las más conocidas son: la anguila eléctrica, que caza a sus presas inmovilizándolas con una fuerte descarga; el piracurú o arapaima, el mayor pez de la cuenca (puede pesar .hasta más de 100 Kg.) y principal alimento humano de la Amazonia; la raya de agua dulce; los peces gato, como el candirus, de sólo 2 cm. de longitud, parásito de otros peces e incluso del hombre al introducirse por los orificios naturales y permanecer en ellos gracias a las púas de su cabeza, que hacen el oficio de anzuelo, y la temida y voraz piraña, protagonista de algunos terribles relatos que le han adjudicado el nombre de pez asesino, aunque la verdad es que no suele atacar a hombres o a animales si no es azuzada por el olor de la sangre y si se encuentra además en grandes manadas.

También al medio acuático pertenecen ciertos mamíferos, como algunos delfines y los manatíes o sirenas, estos últimos en peligro de extinción por ser objeto de una caza indiscriminada, y asimismo reptiles, como las tortugas y los caimanes, considerados también como grandes depredadores. Pero en la Amazonia hay seres humanos; y a pesar de que los hemos relegado al último lugar, después de hablar de la flora y de la fauna, esos seres, aunque en minoría, merecen la mayor atención.

LOS ABORÍGENES EN LA SELVA AMAZONICA: Es imposible conocer el número de indios que poblaban la cuenca a la llegada de los conquistadores españoles y portugueses. Pero es seguro que ya entonces no serían muchos, dadas las precarias condiciones de vida y las pocas posibilidades que para la alimentación ofrecía la selva. Cada aldea, de unas 100 personas más o menos, necesitaba grandes extensiones para sobrevivir, produciéndose continuas guerras entre vecinos que mantenían la población en límites aceptables.

 Pero la llegada de los conquistadores introdujo un nuevo factor de desequilibrio: el de las enfermedades desconocidas, ante las cuales los indios mostraron una especial sensibilidad. La consecuencia fue que tribus enteras quedaron diezmadas. A esta causa principal habría que añadir la del impacto de la civilización al desarraigar a las tribus indígenas de sus modos de vida tradicionales. Igualmente hay que hacer constar las muertes violentas producidas en los diversos intentos de colonización, sobre todo las causadas, desde comienzos del siglo XX, por los “seringueros”, los recogedores de látex para la producción de caucho, y después por los “garimpeiros” o buscadores de oro y diamantes. La última fase en este declinar de la población indígena se está produciendo con la construcción de la carretera transamazónica, destinada a unir las costas atlánticas con la frontera peruana a lo largo de 5.400 Km. a través de la selva.

En vista de todo ello, el gobierno brasileño creó la Fundación Nacional de Indio (FUNAI), a fin de velar por sus derechos pero en la práctica esta institución ha resultado inoperante. Sólo el clamor y la protestas de mucha gente y el quehace inçesante y abnegado de los hermanos Villa Boas consiguió, en 1961, que se crease e Parque Nacional Xingú, en el estado d Mato Grosso, donde se refugiaron alguna tribus en peligro de extinción. Hoy se estima que en los siete millones d< kilómetros cuadrados de la cuenca amazónica hay todavía alrededor de 100.000 indios divididos en unas 150 tribus que se reparten en poblados de unos 60 habitantes.

Mantienen los modos de vida tradicionales, viviendo en «malocas» o chozas, dispuestas ex círculo, que cobijan a tres o cuatro familias y dedicándose a la pesca, a la caza y a cultivó de la mandioca y, en menor medida al del maíz y tabaco. Entre las tribus amazónicas más conocidas se encuentran los jíbaros de los contra fuertes andinos del Ecuador y Perú; loa yanomanos de la vertiente norte de la cuenca, entre Venezuela y Brasil; los amahuacas de las regiones peruanas y brasileñas, entre los ríos Ucayali y Purúa; lcexikrin del sureste de la Amazonia; los xingis del parque del mismo nombre, etc. De todos ellos, los jíbaros, famosos por su costumbre de reducir las cabezas de sus enemigos muertos, son los más numerosos.

El hombre blanco, con sus intentos de colonización, se hace presente en algunas pocas poblaciones asentadas a lo largo del curso principal del Amazonas y que son núcleos para la comercialización de los productos de la selva y una especie de avanzadillas de la civilización. Santarém, en la desembocadura del Tapajoz, Manaus, en la del Negro, e Iquitos, poco después de la confluencia del Marañón y el Ucayali, son los únicos centros que merecen el calificativo de ciudades. Su comunicación con el mundo exterior sólo es posible por el aire o por el río. El porvenir de esta inmensa cuenca amazónica, uno de los pocos lugares de nuestro planeta que todavía encierra secretos para el hombre, aparece aún rodeada de muchos interrogantes. La ya citada carretera transa masónica, pese al mal que está haciendo a la población autóctona, ayudará a despejarlos en parte.

No es probable que ayude a fomentar la agricultura o la ganadería, pues, como ya hemos dicho, la fertilidad de esta selva es consecuencia de su clima y no de la tierra. Pero quizás permita llegar a determinados lugares hasta ahora inaccesibles en cuyo subsuelo es posible que existan grandes riquezas minerales. Pero ¿valdrá la pena hacer todo eso? Significará también mucha destrucción. Y el hombre, ese gran creador de bellezas y de maravillas artísticas, tiene asimismo el deber de salvaguardar as maravillas naturales.

Ampliación del Tema: Siempre fuera del alcance Más mito que realidad, las amazonas son mencionadas por Hornero —su reina se había aliado con Troya y ayudado a destruir al gran héroe griego Aquiles—, pero fueron siempre escurridizas.

A medida que los griegos exploraron los territorios que había a su alrededor, la supuesta tierra de las amazonas retrocedió más allá del mundo conocido. Los arqueólogos e historiadores creen ahora que los sármatas, quienes llevaban una dura vida en lo que hoy es Polonia, quizás inspiraron las historias griegas de valientes guerreras, pues las mujeres sí peleaban en los ejércitos sármatas y se las enterraba con sus armas.

Un grupo de amazonas de verdad fue el ejército femenino de Dahomey (hoy Benín) en África occidental. A mediados del siglo XIX, Gezo, soberano de Dahomey, ordenó que a cierta edad (se cree que a los 18 años) las jóvenes del reino se presentaran para su posible reclutamiento en el ejército. Las que tenían físico adecuado pasaban por un riguroso curso de entrenamiento.

La prueba más difícil era cruzar desnudas una barrera de cinco metros de espinas y un foso de madera ardiente. El rey Gezo constituyó esta fuerza femenina especial por una simple razón, que resultaría irritante para la opinión moderna: las mujeres no conocían la independencia y, por lo tanto, siempre obedecían órdenes.

Además fueron incluidas oficialmente entre las esposas del rey, para protegerlas de las atenciones de otros hombres. Pero no era ése el único motivo. Dahomey siempre había tenido guerreras, y el soberano advirtió que peleaban por más tiempo y con mayor fuerza que la mayoría de los soldados varones de su ejército. Su mayor triunfo bélico fue también el último.

En 1851, Gezo atacó a sus rivales, los egba, en Abeokuta. En cierto momento, una división de unos pocos cientos de mujeres derrotó a 3 000 guerreros egbas. Pero después, superadas en proporción de más de 15 a 1, se enfrentaron a otra fuerza de defensores, quienes tuvieron que gatear sobre sus propios muertos antes de poder vencer a estas formidables mujeres.

El conflicto final: En total, casi 5 000 “amazonas” murieron en la batalla. Aunque las pérdidas del enemigo fueron cinco veces mayores, el cuerpo militar femenino disminuyó drásticamente y comenzó a decaer en importancia. Esto se vio acelerado por el resentimiento de los hombres de Dahomey, a quienes se les prohibía casarse con las mejores mujeres del país hasta que éstas dejaban el ejército a los 35 años.

Las amazonas aparecieron por última vez en el campo de batalla durante la guerra de los bóers, en Sudáfrica, a comienzos de siglo. Una unión de mujeres, llamada Amazonas Bóer, peleó codo a codo con los varones contra el ejército británico de 1899 a 1902, con mayor eficacia en acciones guerrilleras. Desde entonces, el nombre tradicional de “amazonas” para las mujeres combatientes, aunque no su valentía, ha desaparecido de la historia militar.

Fuente Consultada: Maravillas del Mundo de Luis Azlún