Numerología Tu Personalidad

Personalidad Segun Tu Fecha de Nacimiento Numerologia Numeros Caracter

TU PERSONALIDAD SEGÚN TU FECHA DE NACIMIENTO
NUMEROLOGIA: EL SIGNIFICADO DE LOS NÚMEROS

LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA: QUIÉN SOY YO? No resulta fácil cumplir el mandato de Sócrates que recomendaba, como principio de toda sabiduría, el conocimiento de uno mismo.

Del mismo modo que no se encontrarían dos artistas capaces de pintar el mismo paisaje de una manera idéntica, no hay dos personas que interpreten exactamente igual el mundo que les rodea porque no ven, no sienten y no piensan del mismo modo. Las diferencias orgánicas, de educación, ambiente, temperamento y carácter, hacen que cada hombre sea un microcosmos capaz de comprender el mundo en que vive, pero de manera muy distinta a como lo hace su hermano gemelo, su vecino, su conciudadano y, ya más alejado de él, un hombre de otra raza o de otra época.

Si esta visión exterior se manifiesta tan distinta en cada hombre, imagínese cuál será la diferencia entre la interpretación que dará cada uno de sí mismo y la que pueden dar los demás. De cuántos modos se contestará la gran pregunta: ¿Quién y cómo soy yo?

Partiendo de un deseo de sinceridad, y admitiendo un máximo de buena fe, se pueden dar las siguientes interpretaciones de la personalidad de cada hombre:

Cómo cree ser. Cada uno tiene un concepto de sí mismo y sería capaz de anotar una serie de cualidades y defectos propios. «Siento debilidad por las rosas, me enfado si me contradicen, soy propenso al sueño, no me gustan las canciones ligeras, etc.». Éste sería el yo visto por uno mismo.

Cómo desea ser. El Yo actual, presente, el hombre real, advierte que no coincide con el hombre ideal. A menudo se tiende a un ideal imposible y raramente se alcanza la meta propuesta porque el ideal suele cifrarse demasiado elevado. Hay quien es un excelente médico, pero ha soñado con triunfar en la vida como pintor, y este hombre frustrado, fracasado, que todos’ llevamos dentro, es otro Yo que unas veces nos impulsa y otras veces nos amarga.

Cómo cree que le ven. La opinión de los demás nos interesa siempre, y por las conversaciones, por la conducta, por el gesto, intentamos adivinar qué piensan de nosotros los demás. A veces imaginamos que nuestra presencia en una reunión es muy bien acogida, y en otros momentos creemos descubrir una sombra de indiferencia, quizás de fastidio. ¿Cómo creemos que nos ven los otros? El que es victima de manía persecutoria cree que los demás le juzgan pésimamente. Esta interpretación del Yo es peor que la realidad. Lo contrario ocurre con el vanidoso, el infatuado que se cree valorado en más de lo que realmente vale y es.

Cómo nos ven ‘en realidad, los demás. Esto no lo podremos saber nunca de verdad, pero cada uno de nuestros amigos y conocidos tiene su concepto de nosotros. Muchas veces será injusto o inexacto, en ocasiones demasiado halagüeño, en otras demasiado peyorativo, pero «ellos» nos han juzgado y este juicio raramente coincide con el que nosotros hemos formado de nosotros mismos.

En este último juicio, el prójimo nos atribuye intenciones que quizás no abriguemos, supone que vamos a tener ciertos éxitos y ciertos fracasos, nos considera fuertes y capaces para tal cosa, pero débiles e ineficaces para otras. Con frecuencia se equivoca, pero en otros casos acierta.

Sería ideal poder sintetizar estos juicios en uno solo. De su coincidencia, llegaríamos al conocimiento exacto de nosotros mismos. Cómo somos nosotros, humanamente, no lo podemos saber sino por aproximación. El conocimiento perfecto y verdadero de cada uno sólo puede tenerlo Dios.

Todos los esfuerzos de la Psicología tienden al mejor conocimiento del Yo, de la persona, del individuo. Psicología deriva de la palabra griega psiché, que significa «alma». Pero el alma sólo puede ser conocida por sus manifestaciones: los pensamientos, la conducta, los sentimientos, la acción.

¿Hasta qué punto es posible conocer el Yo y sus actos?
Si el jefe de personal de una empresa pretende determinar la capacidad, la honradez, la eficiencia de sus empleados por la sola contemplación de su aspecto externo, de sus fotografías, por ejemplo, se equivocará con toda seguridad. Es inútil pretender conocer a una persona por una impresión personal intuitiva.

El psicólogo utiliza hoy día multitud de tests o pruebas científicamente contrastadas que le permiten determinar con certeza algún aspecto de la personalidad: medida de la atención, de la memoria visual, de la inteligencia abstracta, etc.

Las pruebas preconizadas por la Psicotecnia han sido elaboradas después de innumerables ensayos, estudios, rectificaciones y análisis. Ante la posición escéptica de los que desconfían de las pruebas psicológicas para la determinación de una cualidad en un individuo, cabría oponer una copiosa literatura y la realidad de que estos exámenes psicotécnicos dan excelentes resultados en el campo del trabajo y de la vida corriente.

Pero, ¿es posible medir nuestro modo de ser? ¿Se pueden valorar con cifras los fenómenos anímicos? Con un dinamómetro se precisa la fuerza de la mano derecha, pero ¿se puede determinar con cifras el dolor que siente una madre por la pérdida de su hijo?

Las facultades del alma no se pueden medir; sólo es posible apreciar sus manifestaciones y esta apreciación, caso de valorarse en cifras, no tiene las características de precisión e infalibilidad de un cálculo matemático. Claparede decía que las valoraciones sólo pueden significar «probabilidades». Nunca podrá decirse, por ejemplo, que un muchacho no sirve para tal menester, sino que en él sus probabilidades de éxito son escasas.

El primer encuentro con las manifestaciones del alma humana lo tenemos por experiencia propia cuando lanzamos la luz de la conciencia hacia nuestro interior para examinar nuestra conducta, nuestros sentimientos y nuestros propios deseos. Este autoanálisis que llevamos a cabo mil veces cada día se llama introspección. Es una mirada interior, en busca de nuestro propio Yo.

Cuando los antiguos recomendaban el nosce te ipsum, el conocimiento de uno mismo, consideraban que ésta era la forma más perfecta de conocerse. En la actualidad la introspección es sólo una forma de conocimiento y no suele ser siempre sincera. Los tests o pruebas imparciales realizadas por una segunda persona son más objetivos que el propio análisis. Los cuestionarios, las encuestas y otras formas generales, ideadas por los psicólogos para conocer al hombre, completan el método fundamental que es la introspección. Sin embargo, ésta es importante, pues a poco que nos acostumbremos a esta visión interior, advertiremos que nuestra intimidad ofrece una riqueza y variedad de notas impresionante.

El mundo físico se caracteriza por la objetividad.
El mundo interior, por la subjetividad.

El primero existe fuera de nosotros, pero el interior es nuestro y resulta imposible imaginarlo fuera de nuestra propia existencia, de nuestra vida.

¿QUÉ ES EL ALMA? Primero cabría preguntarse si realmente existe. Algunas escuelas filosóficas explican la vida psíquica por un constante fluir de hechos, pero sin admitir la existencia de un principio único, espiritual, inmortal, independiente del cuerpo, al que se ha llamado alma.

Para los materialistas el ser humano es un cuerpo vivo constituido por células y moléculas, en el que se dan fenómenos físicos y quimicobiológícos parecidos a los que pueden afectar a un protozoo, pero más complicados. Vogt llegó a decir que «el espíritu es a los nervios como la orina es a los riñones», frase brutal que demuestra un concepto totalmente materialista del hombre y de la vida.

Ciertos espiritualistas extremados, adoptando una posición contraria llegaron a decir que el cuerpo no existe, sino que es sólo una figuración del alma. El obispo Berkeley afirmaba que nada existe fuera de nuestro propio pensamiento y de nuestro Yo.

La conciencia de que nosotros somos algo permanente es clara e indiscutible. A mis 50 años siento que soy íntimamente el mismo que fui en mis tiempos de escolar a pesar de que este cuerpo mío haya cambiado tanto. Y seguiré identificándome con él hasta el día de mi muerte, en que mi cuerpo llegue a su plena decadencia.

El principio espiritual que informa mi Yo, esta sustancia invisible, espiritual, inaprensible, que me da permanencia y me hace esperar una vida eterna, es el alma.

El alma humana es inmortal, porque ha de sobrevivir al cuerpo a fin de recibir un premio o un castigo en el más allá.
Es una y simple, porque no consta de partes y en mis actos soy siempre idéntico a mí mismo.

Es espiritual, porque no se siente ligada íntimamente a la materia. El hombre quiere, razona y siente de un modo independiente de sus funciones orgánicas, como puede ser la digestión.
Es racional, porque se rige por motivos superiores y, aunque necesita del cuerpo para expresarse y subsistir, sabe que la mano al escribir no es sino un instrumento que actúa de enlace entre la pluma y la mente.

Los pensadores materialistas argumentan diciendo que si se perturba el cuerpo a causa de una enfermedad, de una intoxicación, de condiciones externas adversas, también se perturban las actividades espirituales v de ello deducen que aquéllas son la causa de éstas. Para los espiritualistas una intoxicación alcohólica viene a ser como la avería en el automóvil que le impide moverse, pero en ningún caso esta avería afecta a la integridad del chófer. El sistema nervioso, para los materialistas, es la causa del pensamiento. Para los espiritualistas es instrumento y medio de expresión que, naturalmente, puede llegar a impedir ésta, si se halla profundamente lesionado.

La existencia en el hombre de ideas universales, de orden superior, es uno de los argumentos utilizados para probar la verdad del alma. En efecto, el concepto que podamos tener de Belleza, Justicia, Orden, Bondad, etc., nada tiene que ver con las sensaciones o sentimientos que los objetos bellos, ordenados, buenos, etc., nos producen. Las ideas universales son elaboraciones de índole espiritual, distintas de las cosas bellas, justas o buenas. Y el principio capaz de dar vida a estas ideas de orden superior, ha de ser, también, superior, espiritual, simple, etc., es decir, el alma inmortal.

Consejos Para Mejorar la Salud Sugerencias la Alimentacion Sana

Consejos Para Mejorar la Salud

Aprender a comer, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Los animales irracionales se alimentan guiados por el instinto. Su dieta se compone de un número de alimentos limitado, y eso les obliga a vivir en áreas o situaciones ecológicas que les permitan obtener esos alimentos. Sin embargo, se mantienen con una dieta cualitativa y cuantitativamente adecuada y, salvo en raras circunstancias, no sufren problemas nutricionales.

El hombre, en cambio, aunque ha sabido adaptarse a dietas sumamente variadas (es el más omnívoro de los animales) y ha podido así poblar todo el mundo y vivir en situaciones ecológicas muy diversas, no se alimenta bien por instinto, sino que debe aprender a comer. Este aprendizaje, transmitido de generación a generación en forma de tradición, reemplaza en el hombre al instinto.

Las prácticas y hábitos alimentarios forman así una parte importante de la cultura de los pueblos. Además de las funciones sociales y de identificación cultural que estas prácticas cumplen, transmiten conocimientos y experiencias seculares que permiten a las poblaciones adaptarse a las condiciones ecológicas de su región.

En épocas recientes, sin embargo, los rápidos cambios sociales y económicos han ejercido una fuerte influencia en las costumbres alimentarias. Esto ha ocurrido tanto en los países industrializados como en los países en vías de desarrollo, aunque no necesariamente en la misma dirección. Algunos de los cambios resultantes en las prácticas alimentarias son positivos o favorables para la salud, pero otros no lo son. En todo caso, estas influencias sociales, económicas y culturales debilitan o impiden seguir las prácticas tradicionales y obligan aún más a toda persona a saber cómo alimentarse bien.

TIPS PARA UNA BUENA ALIMENTACIÓN

tips para una buena alimentacion

Entre los principales factores que están modificando las prácticas alimentarias —en particular en los países industrializados— figuran los siguientes:

a) mejora en el nivel de vida de grandes sectores de la población que, unida a una abundante disponibilidad de alimentos, favorece la sobrealimentación;

b) disponibilidad, gracias a mejores sistemas de transporte y conservación, de una variedad mucho mayor de alimentos, incluyendo alimentos foráneos antes no conocidos o alimentos fuera de estación;

c) disponibilidad de una enorme variedad de alimentos procesados, muchos de los cuales son ventajosos desde el punto de vista económico o de la salud en comparación con los productos naturales, pero otros no;

d) desarrollo de los sistemas de comunicación de masas (prensa, radio, televisión) y su uso para propaganda de productos alimenticios, que pueden confundir o desorientar a los consumidores;

e) nuevas estructuras sociales, con menor influencia de la familia y de la tradición en las prácticas de comportamiento, incluyendo las de alimentación;

f) cambios de las formas de vida, con mayor tendencia al sedentarismo, que modifican las necesidades nutricionales.

alimentos sanos verduras y frutas

Los alimentos sanos sugeridos: verduras y frutas

Estos cambios, entre otros, contribuyen a explicar un interesante fenómeno: aunque en los países industrializados se ha logrado en general eliminar los problemas nutricionales asociados a la pobreza, los problemas que han aparecido o que se han agravado no son menos importantes.

En efecto, las prácticas alimentarias figuran entre las causas de los principales problemas de salud que sufren actualmente las poblaciones de los países industrializados, tales como la obesidad, la diabetes, la arteriesclerosis, la hipertensión y ciertas formas de cáncer.

Alimentarse bien es definitivamente la mejor base para una vida sana, placentera y productiva. La ciencia de la nutrición ha hecho grandes progresos en las últimas décadas, pero su aplicación a la práctica cotidiana de la gente ha sido menos espectacular que la de otras ciencias de la salud. En parte, esto se debe a que esa aplicación depende del comportamiento individual y presupone conocimientos que frecuentemente la población no posee.

Los alimentos y la salud. OMS. Biblioteca Científica Salvat

Ver: Sugerencias y Tips Para Una Vida Sana y Longeva

Cuadrar un circulo con regla y compas Cuadratura del Circulo Problema

Cuadrar un Círculo con Regla y Compás

Los Tres Problemas Geométricos Más Famosos De La Antigüedad

Introducción: la cuadratura del círculo

Antes de abordar la historia de la Geometría alejandrina y como complemento a lo dicho en el capítulo anterior, vale la pena de hablar de los tres problemas que más preocuparon a los griegos desde que aquella ciencia empezó a Construirse racionalmente. Estos tres problemas son: la duplicación del cubo, la trisección del ángulo y la cuadratura del círculo, que los griegos no supieron resolver. – ni nosotros tampoco.

La única ventaja que tenemos sobre ellos es la de saber por qué son irresolubles. Como dichos problemas han trastornado a tantas cabezas de aficionados a la Matemática y todavía existe una pintoresca fauna de locos inofensivos que cree haberlos resuelto, conviene precisar lo que quiere decir “resolver un problema” que es, precisamente, lo que no saben los pobres ilusos que se caracterizan tanto por su ignorancia de Matemática actual y de la historia de esta ciencia como la testaruda resistencia pasiva que oponen a todo intento para convencerles de su error.

En primer lugar, decir que un problema es irresoluble no tiene sentido si no se indica con qué medios o instrumentos, porque pudiera ocurrir que un problema que n tiene solución con ciertos recursos, la tenga con otros; y e segundo lugar, hay que distinguir entre la posibilidad y resolubilidad de de un problema: un problema es posible cuando admite una solución, aunque ésta no se pueda obtener por medio de construcciones elementales, de modo que la resolubilidad es un concepto relativo porque, en sentido absoluto, todo problema posible es resoluble.

La resolución de un problema consiste esencialmente en reducirlo a otro ya resuelto, y, por tanto, se debe llegar a uno, considerado como fundamental, cuya solución se supone dada por uno o varios de los postulados que se refieren al uso legítimo de los instrumentos necesarios para ciertas construcciones geométrica que para los griegos .eran la regla y el compás: únicos aparatos de su actividad matemática hasta el punto de que no concedían carta de naturaleza científica a las figuras cuya construcción exige instrumentos distintos de aquéllos.

Con la regla se puede construir la recta que pasa por dos puntos, el punto común a dos rectas no paralelas, y, en general, los problemas de primer grado, es decir: los que, expresados en lenguaje analítico, sólo contienen la primera potencia de la incógnita, y si en el problema entran nociones métricas como las de paralelismo, longitudes de segmentos, valores angulares, etc., es irresoluble con la regla; con el compás es posible describir una circunferencia centro y radio dados, o de centro dado y que pase por punto dado, y determinar los puntos comunes a dos circunferencias secantes, y, por último, con la regla y el compás son resolubles muchísimos problemas siempre que su expresión algebraica sólo contenga raíces cuadradas. Modernamente se ha demostrado que la regla y el compás se pueden sustituir por una regla de bordes paralelos; pero esto no lo sabían los griegos ni lo saben tampoco los actuales cultivadores de la Matemática patológica.

3) Cuadratura de un Círculo:

El tercer problema famoso: la cuadratura del círculo, es el más popular de todos y también fue abordado por Hipócrates, quien consiguió cuadrar algunos meniscos ó lúnulas, es decir: figuras limitadas por arcos de circunferencia, como la ACED (fig. 20) y la ACDB (fig. 21), la primera de las cuales, por ejemplo, limitada por el cuadrante AED y la semicircunferencia ACD de diámetro igual a la cuerda de aquél, equivale al triángulo rectángulo AOD formado por dicha cuerda y por los radios OA y OD que pasan por sus extremos, como se demuestra fácilmente. Los descubrimientos de Hipócrates hicieron concebir la esperanza de cuadrar el círculo por sucesivas cuadraturas de lúnulas, y como todos los intentos fueron estériles, se pensó en otros medios que condujeron al descubrimiento de algunas curvas notables, como la concoide de Nicomedes y la cisoide de Diocles, matemáticos ambos de la épocas alejandrina.

Conclusión:
Los problemas de duplicar el cubo y trisecar el ángulo, son problemas irracionales, es decir problemas cuyas soluciones son irracionales, y como dependen de ecuaciones de tercer grado no se pueden resolver con a regla y el compás por exigir construcciones en el espacio. La cuadratura del círculo es de otra naturaleza, pues depende del número PI que no puede ser solución de ninguna ecuación de coeficientes enteros, según demostró Lindemann el año 1882, y, por tanto, dicha cuadratura también es imposible con regla y compás. A pesar de que desde el año 1775 la Academia de Cien­cias de París tomó el acuerdo —adoptado después por otras— de rechazar las pretendidas soluciones de estos tres problemas, siguen lloviendo sobre las corporaciones, científicas multitud de comunicaciones acerca de los mismos, que, naturalmente, van a parar al cesto de papeles sin ser leídas, y esto —que ya está divulgado hasta la saciedad de libros y revistas— no ha bastado, ni basta, ni bastará para curar la enfermedad que padecen los duplicadores, trisectores y cuadradores, a los que hay que añadir los “demostra­dores» del Postulado de Euclides, empeñados en no emplear más armas que las de los griegos antiguos porque ignoran la existencia de las bombas atómicas de la Matemática actual que han demostrado la insuficiencia de los primitivos artefactos bélicos.

Ni qué decir tiene que la ignorancia de los duplicadores, trisectores, cuadradores y postuladores, va unida a una insigne pedantería que les inspira un olímpico desdén por quienes les aconsejan honestamente que se enteren de los trabajos hechos por sus predecesores para soslayar el peligro de descubrir Mediterráneos, porque todos ellos excepción— se creen genios desconocidos, y desde 1uego superiores al medio matemático de su época, y los más enterados se consideran en el caso de un Ruffini, que no con siguió que el Instituto de Francia examinara su demostración de la imposibilidad de resolver por radicales las ecuaciones algebraicas de grado superior al cuarto, o de un Grauss, que no quiso publicar sus investigaciones sobre las Geometrías no-euclídeas por temor al “clamoreo de los beocios”.

El culpable de la imposibilidad de construir un cuadrado y un circulo con el mismo área es el número pi, el famoso 3,1416. Claro que no termina ahí, sino que tiene infinitos decimales. Pi es un número que los matemáticos llaman trascendente, esto es, que no se puede obtener como solución de una ecuación que contenga, además de la consabida incógnita, números positivos, negativos o fracciones -lo que se conoce como números racionales-. Por este motivo, el área de un cuadrado, lado por lado, nunca puede ser igual a la de un círculo, pi por el radio al cuadrado.

Trisecar un angulo con reglas y compás Trisección

Trisecar un ángulo con reglas y compás

Los Tres Problemas Geométricos Más Famosos De La Antigüedad

Introducción:

Antes de abordar la historia de la Geometría alejandrina y como complemento a lo dicho en el capítulo anterior, vale la pena de hablar de los tres problemas que más preocuparon a los griegos desde que aquella ciencia empezó a Construirse racionalmente. Estos tres problemas son: la duplicación del cubo, la trisección del ángulo y la cuadratura del círculo, que los griegos no supieron resolver. – ni nosotros tampoco.

La única ventaja que tenemos sobre ellos es la de saber por qué son irresolubles. Como dichos problemas han trastornado a tantas cabezas de aficionados a la Matemática y todavía existe una pintoresca fauna de locos inofensivos que cree haberlos resuelto, conviene precisar lo que quiere decir “resolver un problema” que es, precisamente, lo que no saben los pobres  ilusos que se caracterizan tanto por su ignorancia de Matemática actual y de la historia de esta ciencia como la testaruda resistencia pasiva que oponen a todo intento para convencerles de su error.

En primer lugar, decir que un problema es irresoluble no tiene sentido si no se indica con qué medios o instrumentos, porque pudiera ocurrir que un problema que n tiene solución con ciertos recursos, la tenga con otros; y e segundo lugar, hay que distinguir entre la posibilidad y resolubilidad de de un problema: un problema es posible cuando admite una solución, aunque ésta no se pueda obtener por medio de construcciones elementales, de modo que la resolubilidad es un concepto relativo porque, en sentido absoluto, todo problema posible es resoluble.

La resolución de un problema consiste esencialmente en reducirlo a otro ya resuelto, y, por tanto, se debe llegar a uno, considerado como fundamental, cuya solución se  supone dada por uno o varios de los postulados que se refieren al uso legítimo de los instrumentos necesarios para ciertas construcciones geométrica que para los griegos .eran la regla y el compás: únicos aparatos de su actividad matemática hasta el punto de que no concedían carta de naturaleza científica a las figuras cuya construcción exige instrumentos distintos de aquéllos.

Con la regla se puede construir la recta que pasa por dos puntos, el punto común a dos rectas no paralelas, y, en general, los problemas de primer grado, es decir: los que, expresados en lenguaje analítico, sólo contienen la primera  potencia de la incógnita, y si en el problema entran nociones métricas como las de paralelismo, longitudes de segmentos, valores angulares, etc., es irresoluble con la regla; con el compás es posible describir una circunferencia centro y radio dados, o de centro dado y que pase por punto dado, y determinar los puntos comunes a dos circunferencias secantes, y, por último, con la regla y el compás son resolubles muchísimos problemas siempre que su expresión algebraica sólo contenga raíces cuadradas. Modernamente se ha demostrado que la regla y el compás se pueden sustituir por una regla de bordes paralelos; pero esto no lo sabían los griegos ni lo saben tampoco los actuales cultivadores de la Matemática patológica.

2) Trisección de un Angulo:

El problema de la trisección del ángulo —aunque se ignora su origen— no sería aventurado suponer que se lo plantearon los geómetras cuando supieron bisecarlo por el método que hemos aprendido en el Bachillerato, durante cuyos estudios también nos han dicho que el problema de la trisección es posible en algunos casos particulares: po­sible —se entiende— con regla y compás.

Para la solución general los griegos utilizaron la curva construida por Hippias de Elea llamada despuéscudratriz porque también servía para cuadrar el círculo. La cuadratiz (fig. 19) es la curva que pasa por los puntos de intersección de las diversas posiciones del lado AB del cuadrado ABCD girando con movimiento uniforme alrededor de A hasta ocupar la posición AD y el lado BC trasladándose paralelamente a sí mismo y también con movimiento uniforme hasta llegar también a AD.

Hippias imaginó un aparato para describir mecánicamente la curva, de cuya generación se deduce que trazan una recta cualquiera AB, la razón de cuadrante BED al arco BE es la misma que la del segmento BA al GH, de modo que para trisecar el ángulo EAD basta determinar JI = 1/3GH y el ángulo JAD es la tercera parte delEAD.

Conclusión:
Los problemas de duplicar el cubo y trisecar el ángulo, son problemas irracionales, es decir problemas cuyas soluciones son irracionales, y como dependen de  ecuaciones de tercer grado no se pueden resolver con  a regla y el compás  por exigir construcciones en el espacio. La cuadratura del círculo es de otra naturaleza, pues depende del número PI que no puede ser solución de ninguna ecuación de coeficientes enteros, según demostró Lindemann el año 1882, y, por tanto, dicha cuadratura también  es imposible con regla y compás.  A pesar de que desde el año 1775 la Academia de Ciencias de París tomó el acuerdo —adoptado después por otras— de rechazar las pretendidas soluciones de estos tres problemas, siguen lloviendo sobre las corporaciones, científicas multitud de comunicaciones acerca de los mismos, que, naturalmente, van a parar al cesto de papeles sin ser leídas, y esto —que ya está divulgado hasta la saciedad de libros y revistas— no ha bastado, ni basta, ni bastará para curar la enfermedad que padecen los duplicadores, trisectores y cuadradores, a los que hay que añadir los “demostra­dores» del Postulado de Euclides, empeñados en no emplear más armas que las de los griegos antiguos porque ignoran la existencia de las bombas atómicas de la Matemática actual que han demostrado la insuficiencia de los primitivos artefactos bélicos.

Ni qué decir tiene que la ignorancia de los duplicadores, trisectores, cuadradores y postuladores, va unida a una insigne pedantería que les inspira un olímpico desdén por quienes les aconsejan honestamente que se enteren de los trabajos hechos por sus predecesores para soslayar el peligro de descubrir Mediterráneos, porque todos ellos excepción— se creen genios desconocidos, y desde 1uego superiores al medio matemático de su época, y los más enterados se consideran en el caso de un Ruffini, que no con siguió que el Instituto de Francia  examinara su demostración de la imposibilidad de resolver por radicales las ecuaciones algebraicas de grado superior al cuarto, o de un Grauss, que no quiso publicar sus investigaciones sobre las Geometrías no-euclídeas por temor al “clamoreo de los beocios”.

Duplicar el volumen de un cubo Duplicacion de un Cubo Problema Griego

Los Tres Problemas Geométricos Más Famosos De La Antigüedad

Introducción:
Antes de abordar la historia de la Geometría alejandrina y como complemento a lo dicho en el capítulo anterior, vale la pena de hablar de los tres problemas que más preocuparon a los griegos desde que aquella ciencia empezó a Construirse racionalmente. Estos tres problemas son: la duplicación del cubo, la trisección del ángulo y la cuadratura del círculo, que los griegos no supieron resolver. – ni nosotros tampoco.

La única ventaja que tenemos sobre ellos es la de saber por qué son irresolubles. Como dichos problemas han trastornado a tantas cabezas de aficionados a la Matemática y todavía existe una pintoresca fauna de locos inofensivos que cree haberlos resuelto, conviene precisar lo que quiere decir “resolver un problema” que es, precisamente, lo que no saben los pobres ilusos que se caracterizan tanto por su ignorancia de Matemática actual y de la historia de esta ciencia como la testaruda resistencia pasiva que oponen a todo intento para convencerles de su error.

En primer lugar, decir que un problema es irresoluble no tiene sentido si no se indica con qué medios o instrumentos, porque pudiera ocurrir que un problema que n tiene solución con ciertos recursos, la tenga con otros; y e segundo lugar, hay que distinguir entre la posibilidad y resolubilidad de de un problema: un problema es posible cuando admite una solución, aunque ésta no se pueda obtener por medio de construcciones elementales, de modo que la resolubilidad es un concepto relativo porque, en sentido absoluto, todo problema posible es resoluble.

La resolución de un problema consiste esencialmente en reducirlo a otro ya resuelto, y, por tanto, se debe llegar a uno, considerado como fundamental, cuya solución se supone dada por uno o varios de los postulados que se refieren al uso legítimo de los instrumentos necesarios para ciertas construcciones geométrica que para los griegos .eran la regla y el compás: únicos aparatos de su actividad matemática hasta el punto de que no concedían carta de naturaleza científica a las figuras cuya construcción exige instrumentos distintos de aquéllos.

Con la regla se puede construir la recta que pasa por dos puntos, el punto común a dos rectas no paralelas, y, en general, los problemas de primer grado, es decir: los que, expresados en lenguaje analítico, sólo contienen la primera potencia de la incógnita, y si en el problema entran nociones métricas como las de paralelismo, longitudes de segmentos, valores angulares, etc., es irresoluble con la regla; con el compás es posible describir una circunferencia centro y radio dados, o de centro dado y que pase por punto dado, y determinar los puntos comunes a dos circunferencias secantes, y, por último, con la regla y el compás son resolubles muchísimos problemas siempre que su expresión algebraica sólo contenga raíces cuadradas. Modernamente se ha demostrado que la regla y el compás se pueden sustituir por una regla de bordes paralelos; pero esto no lo sabían los griegos ni lo saben tampoco los actuales cultivadores de la Matemática patológica.

1) Duplicación del Cubo:

El de la duplicación del cubo tiene un origen fabuloso y constituye el tema de una carta de Eratóstenes al rey Ptolomeo, que dice así: “Cuéntase que uno de los antiguos poetas trágicos hacía aparecer en escena a Minos en el momento en que se construía la tumba de Glauco, y, al observar que sólo medía cien pies por cada lado, dijo: “Es un espacio muy pequeño para sepulcro de un rey; duplicadla conservando su forma cúbica, duplicando cada lado”. Es evidente que se equivocaba porque duplicando los lados de una figura plana se cuadruplica, mientras que una sólida se octuplica; y entonces, se propuso a los geómetras la cuestión de duplicar una figura sólida dada conservando su forma, y este problema se llamó duplicación del cubo. Después de un largo período de incertidumbre, Hipócrates de Quío encontró que si entre dos rectas, una de las cuales es doble de la otra, se insertan dos medias en proporción continua, el cubo quedará doblado, con lo que no hizo sino transformar la dificultad en otra no menor. Se cuenta también que, más tarde, los de Delos, obligados por el oráculo a duplicar el altar, tropezaron con la misma dificultad y entonces enviaron embajadores a los geómetras que, con Platón, frecuentaban la Academia, para que resolvieran la cuestión. Se ocuparon de ella diligentemente y se dice que, al proponerse insertar dos medias entre dos rectas, lo consiguieron Arquitas de Tarento con el semicírculo y Eudoxio mediante ciertas curvas. A estos siguieron otros que se esforzaron por hacer más perfectas las demostraciones; pero no pudieron efectuar la construcción y acomodarla a la práctica, excepto, acaso, Menecmo, y cón gran trabajo”.

En este importante documento hist6rico, Eratóstenes se hace eco de dos fábulas: una toma como punto de partida la escena en que Eurípides hace cometer al legendario rey de Creta, ante la tumba de su hijo, el error de decir que duplicando la arista de un cubo se duplica su volumen, error que corrige Eratóstenes haciendo observar que duplicando los lados de una “figura plana” —el cuadrado— se cuadruplica [su área] (fig. 13) y haciendo lo mismo con una “sólida” —el cubo (fig. 14) se octuplica [su volumen]; y la otra leyenda alude a la orden de la pitonisa de Delos de duplicar el altar dedicado a Apolo para aplacar la ira de los dioses que habían desencadenado una epidemia en la isla.

Es probable que el problema de duplicar el cubo, también llamado problema de Delos o problema délico, no fuera inspirado por la megalomanía de Minos ni por el oráculo de la sibila, sino por los propios geómetras puesto que sabiendo desde los tiempos de Pitágoras que el cuadrado construido sobre la diagonal de otro tiene doble área que éste (fig. 15), es decir: sabiendo duplicar el cuadrado mediante la construcción gráfica de la raíz cuadrada de 2 y guiados por su espíritu de generalización, parece natural que quisieran trasportar al espacio el mismo problema, lo que les llevó al de extraer la raíz cúbica de 2, y ante la imposibilidad de construir con la regla y el compás la arista de un cubo de doble volumen que otro, redujeron el problema a otro y, según Eratóstenes, fue Hipócrates de Quío el primero que lo intentó.

Este geómetra —a quien no hay que confundir con su homónimo y contemporáneo el de Cos, padre de la Medicina— nació hacia 450 antes de C. y fue comerciante hasta que los recaudadores de la Aduana ateniense que residían en el Quersoneso lo despojaron de sus bienes y, para reclamar los, se trasladó a Atenas, cuyos ciudadanos se burlaron de él por la ingenuidad que suponía en un extranjero creer que se le iba a hacer justicia. Otros historiadores opinan que la, presencia de Hipócrates en la capital del Ática obedeció al intento de recuperar. las mercancías de uno de sus barcos apresados por piratas atenienses en las proximidades de Bizancio, lo cual era también una tontería.

Sea de ello lo que fuere, es lo cierto que Hipócrates aparece en Atenas por los años de 430, y mientras gestionaba la reivindicación de sus derechos —en lo que están de acuerdo todos los eruditos, ya que no en la causa de la reivindicación— asistió a las lecciones de los filósofos y abrió una escuela de Geometría que fue la que echó las bases del método de reducción que, como hemos dicho antes, consiste en trasformar un problema en otro ya resuelto.

Es posible que tal procedimiento, que parece inseparable de la investigación matemática, hubiera sido empleado antes de Hipócrates, pero fue éste quien descubrió d trato lógico común a muchos métodos para resolver problemas y demostrar teoremas y quien lo aplicó cuestiones.

Conclusión:
Los problemas de duplicar el cubo y trisecar el ángulo, son problemas irracionales, es decir problemas cuyas soluciones son irracionales, y como dependen de ecuaciones de tercer grado no se pueden resolver con a regla y el compás por exigir construcciones en el espacio. La cuadratura del círculo es de otra naturaleza, pues depende del número PI que no puede ser solución de ninguna ecuación de coeficientes enteros, según demostró Lindemann el año 1882, y, por tanto, dicha cuadratura también es imposible con regla y compás.

A pesar de que desde el año 1775 la Academia de Ciencias de París tomó el acuerdo —adoptado después por otras— de rechazar las pretendidas soluciones de estos tres problemas, siguen lloviendo sobre las corporaciones, científicas multitud de comunicaciones acerca de los mismos, que, naturalmente, van a parar al cesto de papeles sin ser leídas, y esto —que ya está divulgado hasta la saciedad en libros y revistas— no ha bastado, ni basta, ni bastará para curar la enfermedad que padecen los duplicadores, trisectores y cuadradores, a los que hay que añadir los “demostra­dores» del Postulado de Euclides, empeñados en no emplear más armas que las de los griegos antiguos porque ignoran la existencia de las bombas atómicas de la Matemática actual que han demostrado la insuficiencia de los primitivos artefactos bélicos.

Ni qué decir tiene que la ignorancia de los duplicadores, trisectores, cuadradores y postuladores, va unida a una insigne pedantería que les inspira un olímpico desdén por quienes les aconsejan honestamente que se enteren de los trabajos hechos por sus predecesores para soslayar el peligro de descubrir Mediterráneos, porque todos ellos excepción— se creen genios desconocidos, y desde luego superiores al medio matemático de su época, y los más enterados se consideran en el caso de un Ruffini, que no con siguió que el Instituto de Francia examinara su demostración de la imposibilidad de resolver por radicales las ecuaciones algebraicas de grado superior al cuarto, o de un Grauss, que no quiso publicar sus investigaciones sobre las Geometrías no-euclídeas por temor al “clamoreo de los beocios”.

Numero de Misión en la Vida Numerologia Felicidad y Exito Personal

Número de Misión en la Vida – Numerología –

Los números pueden señalar tu destino. Descubre cuáles son los aspectos en los que debes trabajar con más empeño de acuerdo con la numerología asignada a tu fecha de nacimiento.¿Cómo determinan los números tu misión en la vida?.

Según la numerología, la fecha de nuestro nacimiento determina cuáles son las posibilidades que tenemos para desarrollarnos en la vida. Según esta práctica, el número que rige nuestro destino es el encargado de determinar la misión que cada uno tiene en la vida.

Ahora usando esta aplicación podrás conocer cuáles son las posibilidades de cada uno de los números, encuentra el tuyo y descubre algunas de tus posibilidades.Todos nacemos con una finalidad en la vida. El número de misión (también se lo conoce como sendero) son las aptitudes que poseemos y hacia donde van encaminadas. Tu misión es el aprendizaje principal, la razón mas importante para la cual se ha venido al mundo, y debes intentar seguirla para conseguir la plena felicidad y el éxito.

Tú número de sendero puede revelar cuál es tu misión. Es el plan para evolucionar a una vida mejor. Estamos realmente cumpliendo nuestra misión de vida?…., estamos sobre el camino hacia la felicidad?. Cuando el humano trabaja en su misión, cuando asume realizar el plan divino comienza a integrarse como un Ser Humano exitoso, transmite paz y armonía, comienza a disfrutar plenamente la felicidad.

“El mundo está construido sobre el poder de los números”
Pitágoras