Porque Se Dice…?

Las Virtudes Civiles Valores Morales Para la Vida en Democracia

VIRTUDES CÍVICAS NECESARIAS PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA

peligros a la virtud segun gandhi

VIRTUDES CIVICAS NECESARIAS A LA DEMOCRACIA
Virtudes públicas y privadas. Austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, patriotismo, abnegación, etc. • Las fuerzas morales. – Su valor prevalente. • El materialismo.
Los vicios • individuales y sus efectos sociales. • Formas de mentira, de deslealtad, de intolerancia, de egoísmo, etc. – Carencia de patriotismo.

I. – Virtudes públicas y privadas

A. – Las virtudes
Virtud es la disposición habitual del espíritu para obrar el bien.
Se dice “disposición habitual”, porque la virtud supone estabilidad y continuidad en el bien obrar. No es virtuoso aquel que ejecuta uno que otro acto bueno.
“Un acto de virtud —dice Aristóteles— no constituye la virtud, del mismo modo que una golondrina no hace verano. Tocando la cítara es como uno se hace tocador de cítara; haciendo con frecuencia buenas acciones es como se adquiere una disposición constante al bien. Á la virtud le son indispensables el número, la continuidad, la repetición.”
*La virtud lleva en sí bondad. Pertenece a la esencia de la virtud el que se refiera solamente al bien.

Como se adquiere la virtud
La virtud se adquiere por la repetición de actos moralmente buenos.
Para adquirir el hábito, los actos buenos deben repetirse con cierta frecuencia.
Cada acto realizado, deja como una huella en el espíritu, cierta facilidad para ejecutar el acto subsiguiente. Aunque algunas personas nacen con mayor disposición que otras para practicar determinadas virtudes, es regla general que las virtudes morales se adquieren y se consolidan por el esfuerzo personal y la repetición de actos moralmente buenos.

El hombre se perfecciona por el ejercicio de las virtudes; por eso las virtudes son muy importantes en la vida del hombre y de la sociedad.

Importancia de la Virtud
La sociedad será tanto más perfecta y gozará de mayores bienes cuanto más virtuosos sean los miembros que la integran. Las virtudes son verdaderas fuerzas psíquicas, que inclinan constantemente la voluntad a obrar bien.
Al hombre virtuoso le resulta más fácil, agradable, espontáneo y, a veces, casi necesario realizar el bien. Esta facilidad no disminuye sus méritos; antes bien, los aumenta, porque su bondad es voluntaria.
En la vida intelectual, no es perfecto aquel que anda fluctuando entre incertidumbres y titubeos, sino el que actúa con seguridad por tener bien asimilada y radicada la ciencia. Así también en la vida moral no es perfecto aquel que lucha con las dificultades de los principiantes —aunque haya realizado algunos actos buenos—, sino aquel que ha logrado una disposición constante para obrar el bien.
Se comprenderá, entonces, la importancia de adquirir desde niños la costumbre de proceder rectamente, y de ir consolidándola.


B. – Influencias ambientales
El hombre es un ser sociable: nace en la sociedad familiar y posee la tendencia a vivir en sociedad. Normalmente la vida del hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, transcurre en sociedad con sus semejantes.
Los ambientes que ejercen mayor influencia en la adquisición de las virtudes son: el hogar, la escuela, los colegios y universidades y la sociedad civil.

El Hogar
El primer ambiente para la formación de hábitos virtuosos, es el hogar.
La influencia del hogar es decisiva en la vida del niño: la formación o deformación hogareña deja una señal indeleble en el alma del hombre.
La elevación moral del pueblo, requiere que sean morales los hogares.
Indudablemente la madre es la principal educadora de la humanidad. Con verdad se ha dicho que los grandes hombres se han formado sobre las rodillas de la madre.
También el padre, los hermanos y cuantos componen una familia, ejercen ascendiente poderoso sobre la formación moral de los niños.

Es sobremanera importante preservar y defender de malignas influencias a las familias.
Es terrible el resentimiento que acumulan los niños y jóvenes abandonados, y los hijos de padres divorciados o, a menudo, de padres tan solo separados. Estos problemas familiares repercuten perniciosamente en los niños.
La juventud argentina debe reflexionar seriamente acerca de la grave responsabilidad que asume cuando se dispone a formar una familia, y sobre la necesidad que tiene de ir consolidando las virtudes que requiere la gran misión de la paternidad y la maternidad.

La Escuela
Después del hogar, corresponde a la escuela primaria una gran misión moralizadora.
Para cumplir la delicada misión que se le confía, la escuela no puede reducirse a transmitir conocimientos, sino que debe inculcar verdaderos principios morales, orientadores de la vida.

La escuela es una extensión de la familia: no por nada se la llama “segundo hogar”.

La escuela debe, entonces, completar lo que falta a la acción familiar, suplir las deficiencias, pero nunca neutralizar el influjo familiar si es bueno y, mucho menos, torcer esa orientación, como hacen los regímenes totalitarios. De ahí la necesidad d-e que la familia tenga libertad para elegir el tipo de educación que desea para sus hijos. Por eso, en una democracia, la escuela, nacional, provincial o municipal; pública o privada, que es para todos: ricos y pobres, argentinos y extranjeros, debe desenvolverse con libertad.

El monopolio estatal, característico de los regímenes totalitarios, resulta fatal para la cultura y el progreso del país. Alemania hitlerista, Italia fascista y actualmente, por nombrar algunos, Cuba, Rusia y todos los países sometidos por la dictadura roja comunista, son tristes ejemplos del mal que produce el monopolio .estatal.
La democracia no soporta que se tiranice a las inteligencias. El germen de autonomía que lleva en su seno, exige una amplia libertad de enseñanza.
Felizmente, la Argentina se ha renovado en este aspecto, y ha comenzado a alinearse con las grandes democracias, que no pueden ser tales sin el ejercicio sincero de esa libertad fundamental.

Colegios y Universidades
Los institutos de enseñanza secundaria: colegios nacionales; liceos de señoritas; escuelas de comercio, industriales y normales; liceos militares y navales, etc., deben continuar y perfeccionar la acción formativa y moralizadora.
Sería de desear que se estableciera la obligatoriedad de la enseñanza media, al menos en su primer ciclo, para que todo el pueblo tuviera acceso a la cultura y se pudiera consolidar la virtud de tantos niños, víctimas de la perniciosa influencia de la calle.
La democracia exige necesariamente un pueblo culto. Toca a los institutos superiores y a las universidades la delicada misión de formar la clase dirigente: hombres y mujeres que orienten el pensamiento y los sentimientos colectivos. Es indispensable que todos aquellos que han recibido una cultura superior, y una formación intelectual y moral más esmerada, sean como los modelos en los cuales la gran masa de la población se refleje.
Por ser el Parlamento el centro de gravedad de una democracia normalmente constituida, es imprescindible que sus componentes tengan elevación moral, conocimiento de los problemas nacionales y capacidad intelectual. Para todo pueblo organizado democráticamente, estas condiciones son cuestión de prosperidad o decadencia, de salud o perpetua enfermedad, de vida o muerte.

Otras Influencias
También corresponde al ambiente extrafamiliar y extraescolar una misión educadora.
De poco valdría la acción de los factores de educación antes mencionados, si la pertinaz acción de otras influencias fuese negativa, y los destruyese o neutralizase.
Diarios, revistas, espectáculos, radio, cine, televisión, bibliotecas, partidos políticos, centros de cultura…, todos los elementos formadores del ambiente social deben contribuir a elevar la cultura popular, y a procurar que florezcan y arraiguen las virtudes ciudadanas.

C. – Sede de las virtudes
Las virtudes radican en la facultad del hombre llamada voluntad.
Era opinión de Sócrates y Platón, antiguos filósofos, que la virtud residía en la inteligencia, y que se obtenía la virtud por la ciencia. De modo que la instrucción hacía al hombre bueno. Según esa teoría, todo aquel que obra el mal, lo hace porque no lo conoce como a verdadero mal: si lo conociera, no lo cometería. De ahí que la educación deberá consistir en ilustrar la inteligencia del hombre acerca de lo que es su bien. Y eso conocimiento, esa ciencia, lo luirá bueno; es decir, le dará una inclinación estable para lo bueno. En una palabra, lo hará virtuoso.

Es verdad que la iluminación de la mente acerca del verdadero bien y del verdadero mal, y la representación al vivo del ideal, tienen suma importancia, por su eficacia para mover al hombre hacia el bien; y por consiguiente, deben ocupar un lugar de preeminencia en la educación. Pero eso no es suficiente. Se olvida que el hombre es libre, y por lo tanto, a pesar de conocer el bien, puede elegir lo malo. ¡Cuántas veces conoce con toda claridad su deber, y sin embargo, la fuerza de la pasión, el atractivo del placer, lo arrastran a obrar el mal!

No falta el conocimiento de la inteligencia: falta la fuerza de la voluntad.

El no tener en cuenta ese importante aspecto, hace que mucha gente sencilla se haga cruces cuando se entera de que alguna persona inteligente, que ha realizado estudios y que hasta posee títulos profesionales, ha cometido fechorías. No llega a comprender cómo puede suceder eso. Es que confunden ciencia con virtud; iluminación de la mente con formación de la voluntad. Sin embargo, hace muchísimos años lo había puesto en claro el poeta latino Ovidio, en aquellos famosos versos:

Veo lo mejor y lo apruebo,
y, sin embargo, hago lo peor…

Además, la experiencia personal de cada uno confirmará lo dicho. ¡Cuántas veces deberá reconocer haberse comportado como dice Ovidio! ¡Cuántas veces se falta al cumplimiento de las más elementales obligaciones, a pesar de conocer claramente el propio deber, y hasta, quizá, después de haberlo ponderado!…

D. – Las virtudes y la democracia
La forma democrática de gobierno impone altas exigencias, que interesan a la madurez moral de cada persona. Porque en la democracia, la vida se desenvuelve en ambiente de gran libertad; todos están llamados a ejercer las funciones públicas, y todos tienen cierta participación en el gobierno, por lo menos, cuando eligen a quienes deben regir la cosa pública. Este ambiente de amplia libertad exige severo autocontrol. La participación en las funciones públicas exige que se esté dispuesto a promover el interés general y no el propio provecho particular.

Para proceder así se necesita poseer un no pequeño grado de virtud. Cuando no hay virtud, el ejercicio del sufragio puede transformarse en una compraventa de votos, y los dineros públicos, en un recurso para comprar las conciencias. Las virtudes que reclama la democracia, no son solo las virtudes públicas, sino también las privadas. Las virtudes privadas se reflejan en la vida pública. El hombre es uno: tiene una sola conciencia; y la moral también es una.

La honestidad de su vida privada debe ser también su norma en la vida pública.
Y viceversa, la rectitud de conducta que muestra en la vida pública, debe observarla en la vida privada. Hay virtudes que son más propias de la vida privada, mientras otras lo son más de la vida pública. Y hay otras que son a la vez privadas y públicas; por ejemplo, la veracidad.

E. – Principales virtudes que interesan a la democracia
Las principales virtudes ciudadanas que interesan a la democracia, son las siguientes: austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, abnegación y patriotismo.
Todas ellas derivan de las cuatro virtudes morales denominadas cardinales, por ser como los cuatro quicios sobre los cuales gira toda la vida moral: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

VIRTUDES CARDINALES
Prudencia: Prudencia es la virtud que lleva a juzgar, según conciencia, qué se debe hacer o evitar en determinadas circunstancias.
La prudencia es la virtud moderadora de todas las otras: regula la acción, y evita que se caiga en excesos perjudiciales. El hombre juzga y discierne lo que, en cada caso particular, es más a propósito para conseguir lo que se propone. Para obrar con prudencia se requiere: deliberar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar bien. De la prudencia deriva la tolerancia.

Justicia: Justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo suyo. La justicia pone orden y produce la paz tanto en la vida individual como en la social. “Porque, según A. Tanquerey, respeta los derechos de cada uno, hace que reine la honradez en los negocios, contiene el fraude, defiende los derechos de los pequeños y de los humildes, refrena las rapiñas y las injusticias de los poderosos, y pone orden en la sociedad. Sin ella vendría la anarquía, la lucha entre los intereses opuestos, la opresión de los débiles por los fuertes, el triunfo del mar. De la justicia derivan la veracidad, la lealtad, la fraternidad y el patriotismo.”

Fortaleza: Fortaleza es la virtud que lleva a un comportamiento racional frente al peligro, para no dejarse arrastrar ni por el temor, ni por la audacia.
El que es moralmente fuerte, sabe resistir al temor, que pretende apartarlo del cumplimiento del deber, y es también capaz de frenar los impulsos de la audacia, que lo incita a arremeter contra el mal cuando no es necesario. De la fortaleza derivan el espíritu de trabajo (laboriosidad) y la perseverancia.

Templanza: Templanza es la virtud que inclina a un comportamiento racional frente al placer.
La templanza tiene por objeto moderar toda clase de placer sensible, pero especialmente el que va unido con las dos principales funciones de la vida orgánica: el comer y el beber, que conservan la vida del individuo, y los actos que tienen por fin la conservación de la especie.
Como el placer es seductor y arrastra fácilmente más allá de los justos límites, la templanza asegura el imperio de la razón sobre la pasión. De la templanza derivan la austeridad y la abnegación.

Las virtudes en particular
A. – Austeridad
Sinónimos de austeridad son moderación, severidad y temperancia.

¿Que es la austeridad? La austeridad es aquella virtud por la cual el hombre prescinde de lo superfluo, y es siempre moderado en el uso de las cosas; más, todavía: es un tanto mesurado, aun en el uso de las cosas necesarias.

La austeridad excluye el lujo, el boato, la ostentación y el despilfarro. El hombre austero es sobrio en su persona y en su comportamiento. No hace ostentación de trajes lujosos ni de alhajas; viste con sencillez. No se excede en palabras, ni en gestos, ni en los manjares, ni en su tren de vida.

Esto puede ser realizado con naturalidad y sencillez, sin faltar al decoro de su persona ni a sus obligaciones sociales, y sin adoptar poses de misántropo ni actitudes excéntricas. El hombre austero está animado por un gran ideal de limpieza moral y de elevación de espíritu.

La austeridad puede ejercitarse, no solo en la vida privada, sino también en la vida pública. Interesa mucho a la democracia la austeridad en la vida pública. El funcionario austero cuida de los bienes de la nación mejor que si fueran propios. No se deja llevar por seducciones, halagos o ventajas que lo aparten del cumplimiento de su deber. Evita el despilfarro en los gastos públicos; no distrae dinero en propaganda innecesaria, ni en ostentación y exhibicionismo inútiles…
“La administración pública del Estado debe necesariamente desenvolverse con una prudencia y sobriedad tan grandes, que sirva de ejemplo a todos los ciudadanos…”
San Martín y Belgrano constituyen dos grandes ejemplos de austeridad.

B. – Veracidad
La veracidad es la disposición habitual de las personas a decir la verdad. Se opone a la mentira, a la falsedad y al engaño. Se puede ser veraz aun cuando se digan errores, siempre que haya conformidad de lo que se dice con lo que se piensa.

“La veracidad es uno de los deberes que el hombre tiene para con sus semejantes. Los hombres son seres inteligentes, y la inteligencia tiene derecho a la verdad. “Propagar el error a sabiendas, es corromper la inteligencia ajena, y rebajar la dignidad del que escucha. “El hombre que no es veraz —o que no es digno de crédito, por su hipocresía y simulación—, priva a los demás y se priva a sí mismo de uno de los goces más intensos de la vida: la posesión de la ciencia y de la verdad.

“Además, abusa de la palabra.
“El instrumento o vehículo natural del pensamiento es la palabra, que ha sido dada al hombre para que pueda hacer partícipes a los demás de su propia vida interior, y recibir en justa reciprocidad las ideas o sentimientos de sus semejantes.” Cuando los gobernantes .hablan al pueblo con veracidad se conquistan su estima, su confianza y su adhesión. La democracia exige veracidad a los gobernantes.

C. – Lealtad
Lealtad es aquella virtud por la cual una persona se mantiene fiel en las relaciones con los demás, y en el desempeño de su oficio o cargo.

Hombre leal es aquel que observa las leyes de la fidelidad,’ del honor y de la hombría de bien. Es leal consigo mismo aquel que obra de acuerdo con sus propias convicciones. La lealtad lleva a no traicionar a los demás, a respetar la palabra dada, y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos, a la fidelidad recíproca de los esposos. En la vida social y pública se jura fidelidad a la bandera, a la Constitución y a las instituciones republicanas. Los militares juran lealtad a la bandera, a la autoridad, a las fuerzas armadas.

Los funcionarios juran desempeñar con fidelidad sus cargos. De modo particular, los jueces, encargados de administrar justicia, juran hacerlo con toda lealtad.

El Presidente y el Vicepresidente, al tomar posesión de sus cargos, juran ante Dios y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo”, y “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

D. – Tolerancia
Tolerancia, en sentido estricto, significa permisión de un mal para evitar males peores.
Tolerar es lo mismo que sobrellevar o soportar con paciencia más o menos benévola, una cosa desagradable, dolorosa, injusta, infamante, que por lo mismo se desaprueba y aborrece. Así, por ejemplo, se toleran los agravios de un ebrio, para evitar un homicidio.

El concepto de tolerancia supone siempre la idea de un mal que se soporta. Por eso se dice que se toleran en el prójimo el vicio, la deshonra, la ignorancia y el error. El bien se acepta, el mal se tolera. Tolerar lo bueno, tolerar la virtud, son expresiones erróneas.

Tolerancia, en un sentido más amplio, indica el deber, tanto de la autoridad pública como de los particulares, de respetar las conciencias y el libre albedrío en tanto sus manifestaciones externas no choquen con derechos ciertos y con normas esenciales de la vida civil. Este respeto se funda en la dignidad de las conciencias, que no pueden ser forzadas.

El deber de la tolerancia se extiende a las relaciones interpersonales: también el que se halla en error, de buena o mala fe, debe ser respetado en su persona, no porque el error o él mal puedan ostentar derechos, sino por la dignidad de la conciencia y del libre albedrío del hombre. Esta tolerancia se manifiesta en el respeto de las opiniones ajenas, y en la exclusión de todo procedimiento injurioso para defender las propias ideas o combatir las ajenas. Pero la tolerancia no es ilimitada: tiene su límite preciso; nunca debe llegar a la convivencia con el error o el mal. Una cosa es tolerar y otra aceptar y aprobar.

E. – Espíritu de trabajo
El espíritu de trabajo se llama laboriosidad. Es la virtud que inclina a realizar con decisión y entusiasmo los trabajos que se emprenden.

El hombre está sujeto a la ley del trabajo. Unos la cumplen con gusto; otros, a regañadientes, y otros huyen de todo trabajo.

Estos últimos son los perezosos, los poltrones, los haraganes, parásitos de la sociedad, que viven a costa del esfuerzo ajeno. La democracia necesita que los ciudadanos tengan mucho espíritu de trabajo.

Desde niño, cada uno debe adquirir esta virtud que se llama laboriosidad. La laboriosidad se manifiesta en el estudiante por el amor al estudio. El estudiante que no se aplica, que no realiza esfuerzos para ahondar en los estudios, no cumple con su deber. Desgraciadamente, desde hace unos cuantos años ha habido en la Argentina un notable retroceso en el espíritu de trabajo.

La productividad ha disminuido, y el nivel de los estudios ha descendido en todos los niveles de la enseñanza. Los destrozos que no se reparan, las obras que se construyen con desesperante lentitud, la irresponsabilidad en el cargo y en la labor que se ejecuta, hablan a las claras de esa dejadez e indolencia que está en los antípodas de la laboriosidad. Países como Italia y Alemania, que han sufrido los horrores de una guerra espantosa, se han recuperado en pocos años, merced al espíritu de trabajo de sus hijos. La Argentina, que se ha visto libre de semejante flagelo, y que debería nadar en la prosperidad y la abundancia, no logra aún salir del estado de postración en que se encuentra Falta espíritu de trabajo y de sacrificio.

Piénsese que el totalitarismo comunista impone al pueblo el trabajo obligatorio y controlado en condiciones desfavorables.

F. Perseverancia
Una manifestación de la fortaleza se halla en la virtud de la perseverancia. La perseverancia es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y resoluciones.

Nada más perjudicial que la inconstancia, que impide toda acción seria en provecho propio y en provecho de la comunidad. Desgraciadamente, la inconstancia es un mal muy generalizado. Muchos conciben hermosos proyectos y generosas resoluciones; pero pocos son los que perseveran hasta verlos cumplidos. Muchos son los que comienzan una obra, pocos los que perseveran hasta el fin.

¡Cuántos jóvenes inician estudios secundarios o universitarios, y qué pocos son los que tienen la perseverancia de llevarlos a feliz término!
La perseverancia supone fortaleza para superar los obstáculos y vencer las dificultades que se presentan.
Toda actividad, para que sea eficaz, exige perseverancia: firmeza para continuar hasta el fin en el camino emprendido, en la obra comenzada.

Conspira contra la perseverancia el tedio que se apodera de quienes no ponen entusiasmo y decisión en lo que emprenden, o se dejan vencer por el ansia de novedades.

G. – Fraternidad
¿Que es fraternidad? Fraternidad es la virtud por la cual los hombres se aman entre sí, y se consideran como hermanos, pues son miembros de la gran familia humana.

El fundamento de esta virtud no está en la simpatía ni en la afabilidad, y mucho menos en el interés. Arranca de una razón más profunda de la filiación de todos los hombres respecto de Dios.

La primera manifestación de la fraternidad es la benevolencia: querer bien y desearle el bien al prójimo; y la segunda es la beneficencia: ayudar al prójimo en todas sus necesidades.

Si se practicara más la virtud de la fraternidad, habría más paz y menos guerras.
La fraternidad lleva a “pensar bien de todos, hablar bien de todos y hacer el bien siempre y a todos”.

H. Patriotismo
Patriotismo es el amor a la propia patria. Es un sentimiento que brota natural y espontáneamente del corazón humano. Y es al mismo tiempo un deber.

Regímenes totalitarios, como el fascismo y el nazismo, exaltaron exageradamente este sentimiento, hasta tornarlo exclusivo y belicoso, y transformarlo en odio a las otras patrias. El totalitarismo comunista en la actualidad azuza los nacionalismos. Pero en general combatió el patriotismo como si fuera algo ilegítimo, y le opuso el internacionalismo, el cosmopolitismo, el humanitarismo, etcétera.

El patriotismo es un afecto muy legítimo, que conduce no solo a la defensa de la propia patria, sino también a realizar grandes obras y sacrificios por su desarrollo. El amor a la patria es un amor de preferencia pero no excluyente.

I. Abnegación
Etimológicamente, abnegación proviene del latín abnegatio. que significa renuncia, negación de sí misino.
Abnegación es la virtud por la cual una persona está dispuesta al sacrificio espontáneo de su voluntad, intereses y deseos, y aun de su propia vida, en beneficio de otro.

La abnegación supone caridad, desinterés y altruismo. Todo ser humano debe estar provisto de una mayor o menor dosis de abnegación, porque la vida es una continua abnegación, y siempre se sacrifican algunos bienes para alcanzar otros.

La vida en sociedad obliga a realizar una serie de renuncias: de los propios gustos e inclinaciones, de ciertas comodidades, de los propios puntos de vista…

Las “fuerzas morales”. Su valor prevalente
Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas.

Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país,
o facultad de mover a la acción.

Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento o marcha de la nación.
Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc. Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.
Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento He que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad.

Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, so halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos do crisis sociales o institucionales.

Son precisamente las fuerzas morales las que logran superar las crisis y encauzar a la nación.
Las fuerzas morales suponen desapego de las cosas terrenas, sentido de la responsabilidad, voluntad de aceptar las restricciones, espíritu de sacrificio personal, aprecio de los más altos valores humanos, comprensión de la personalidad espiritual, idea de servicio, reconocimiento de la fraternidad que debe reinar entre los hombres —sin acepción de razas o nacionalidades— y amor al prójimo; cosas, todas ellas, que no puede proporcionarlas ninguna filosofía utilitaria y materialista.

Una Gran Potencia Moral: Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia.
Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral.

Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo.

Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén. (1)

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.
Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo quo está permitido de lo que no está.

Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos -que lo son todos los hombres de la tierra-, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

(1) “Gracias a Dios, se pueden juzgar ya pasados los tiempos en los cuales el llamamiento a los principios múrales y evangélicos para la vida de los Estados y los pueblos, era desdeñosamente despreciado como pretensión irreal. Los acontecimientos de estos años de guerra se han encargado de refutar, en la forma más dura que jamás hubiera podido pensarse, a los propagadores de semejantes doctrinas. El desdén que estos manifiestan contra aquel pretendido irrealismo, se ha convertido en una espantosa realidad: brutalidad, injusticia, destrucción, aniquilamiento…
“Si el porvenir ha de pertenecer a la democracia, uña parte esencial en su realización deberá corresponder a la religión de Cristo y a la Iglesia, mensajera de la palabra del Redentor y continuadora de su misión salvadora. La Iglesia de hecho enseña y defiende la verdad, y comunica las fuerzas sobrenaturales de la gracia para realizar el orden establecido por Dios de los seres y de los fines, ultimo fundamento y norma directriz de toda democracia” (Pío XII).

Los vicios individuales y sus efectos sociales
A. Los vicios
Vicio es una disposición habitual de la voluntad a obrar mal. Así como un acto bueno no constituye la virtud, tampoco un acto malo constituye el vicio. Se requiere repetición. El que se embriagó una vez, no por eso es alcoholista, ni tampoco es vicioso.

El vicio se contrae por la repetición de actos reñidos con la moral, actos malos o reprobables.
El vicio es malo por oponerse al recto orden de la razón. Nadie se torna vicioso de improviso, su relajamiento se produce gradualmente, pues, por lo general, el vicio en sus comienzos es poca cosa; pero no se ha do olvidar que un  inmenso toma su origen de una chispa. El primero a quien daña el vicio, es aquel que lo posee.

Dice Boecio (3) que así como la languidez es una enfermedad del cuerpo, así el vicio es una enfermedad del alma, y que la peor enfermedad de los hombres es la de entregarse a los vicios.

Todos los vicios son malos. Pero los más perniciosos, más fáciles de contraer y más difíciles de desarraigar, son: el alcoholismo, la lujuria, el tabaquismo y la toxicomanía. Los vicios no quedan circunscriptos al individuo, sino que repercuten en los demás: tienen efectos sociales. Baste nombrar los enfermos mentales, por ser hijos de alcoholistas, o los débiles constitucionales, por descender de padres tarados por los vicios.

El alcoholismo, la toxicomanía, el juego, la vagancia, la lujuria, el robo, el crimen, son vicios que repercuten en la sociedad, y son causa de perturbación y degeneraciones sociales.

B. – Formas de mentira
Mentira es una expresión contraria al pensamiento.
Por expresión debe entenderse, no solo la palabra hablada, sino también la escrita y los actos y gestos. Con la mentira se pervierte la finalidad de estos medios de manifestar el pensamiento.

La clasificación más común de la mentira es la siguiente:
Mentira oficiosa es la que se dice en utilidad propia o ajena, para evitar algún mal. La gravedad dependerá del daño que cause a terceros.

Mentira perniciosa es la que se dice con intención de causar daño a otro.

Mentira jocosa es la que se dice por diversión, para animar la conversación. No reviste mayor importancia, cuando los oyentes advierten la falsedad de lo que se dice, y, además, no ofende a nadie.

No es exagerado afirmar que se vive en un mundo de mentiras. Miente el comerciante en sus negocios, engañando, adulterando mercaderías; miente el demagogo embaucando a las masas con falsas doctrinas e irrealizables promesas; mientras el estadista y el funcionario; miente el hombre en su vida privada y en sus relaciones sociales… Las más graves son las mentiras de los gobernantes. Los Estados totalitarios tienen organizada la mentira, por medio de la propaganda, la falsificación de la historia, la deformación de los hechos en las noticias, comunicados, partes oficiales …

Una de las formas más cínicas de mentir, es la que emplea el comunismo, que no tiene empacho en afirmar y presentar como ciertas las cosas más inverosímiles y más opuestas a la verdad.

Es que el comunismo parte de este principio: es bueno y lícito todo lo que favorece al comunismo; es malo todo lo que se le opone.

Las mentiras, las torturas, los crímenes, el terrorismo, si favorecen, al comunismo, son cosas buenas. No hay Estado más imperialista, armamentista y provocador de revoluciones y hasta de guerras, que la Rusia Soviética; y, no obstante, tiene el cinismo de proclamarse campeón de la paz y del antimperialismo.

C. – De deslealtad

Deslealtad es la negación de la lealtad, la falta de fidelidad y exactitud en el cumplimiento
de los propios deberes y compromisos
.

Los individuos son desleales a la sociedad, cuando burlan las leyes o no cumplen los compromisos contraídos con sus semejantes.

Una muy grave deslealtad, es la traición a la patria. Se puede traicionar a la patria cuando se revelan secretos concernientes a su seguridad, cuando se toman las armas contra ella, o cuando se pasa a las filas enemigas y se les presta ayuda o socorro.

Los gobernantes cometen deslealtad para con el pueblo, cuando no cumplen con fidelidad los deberes del cargo que ocupan. Ejemplos de deslealtad son la malversación dé los caudales públicos, el enriquecimiento ilícito con los dineros del Estado, el dejarse sobornar con dádivas o dinero, etc.

D. – De intolerancia
Como la misma palabra lo indica, intolerancia significa falta de tolerancia.

Intolerancia es la falta de respeto y tío consideración hacia las opiniones o conducta ajena porque o no coinciden con las propias o las contrarían.

Hay una intolerancia doctrinaria que debe ser admitida porque es una necesidad de la naturaleza: es la intolerancia de la verdad y de los principios.
Quien está seguro de poseer la verdad, es —y debe serlo— intolerante con el error.
Así el maestro no puede aceptar, por tolerancia, que el alumno afirme que cinco más cinco son doce; que el ángulo agudo es mayor que el recto; que el general Belgrano nació en Bogotá, cruzó los Andes y libertó a Bolivia… Los examinadores son intolerantes con los errores que los malos alumnos dicen en sus exámenes; es intolerante el médico, cuando prescribe las medicinas que deben devolver la salud; son intolerantes los jueces, cuando condenan a ladrones, depravados y criminales…

No se trata aquí de esa intolerancia doctrinaria —que nadie razonablemente puede dejar de admitir, y que nunca debe ser agresiva—, sino de la intolerancia con las personas. La intolerancia puede existir en las personas particulares, en los grupos y en las personas investidas de autoridad.

Las personas particulares son intolerantes cuando adoptan una actitud de intransigencia, no en los principios, sino en el comportamiento, en el trato, de lo cual resulta difícil la convivencia.

Hay quienes no soportan nada: opiniones opuestas a la suya, inconvenientes, actitudes molestas… Cualquier cosa los irrita, y les hace perder el autodominio.

Pretenden que todo el mundo piense como ellos, y que todas las cosas se hagan según sus indicaciones. Se creen infalibles en sus juicios.

Les falta comprensión y amplitud de miras por su intolerancia. Tales personas hacen muy difícil y penosa la convivencia. La intolerancia se manifiesta también en los grupos, sea entre diversas clases sociales, como entre asociaciones o partidos políticos antagónicos.

Por la intolerancia de clase, los grupos que se consideran superiores desprecian a los otros, y no admiten nada de bueno en ellos; las clases consideradas inferiores suelen’ atribuir todos los vicios y defectos a las superiores, y no toleran nada de lo que juzgan ofensivo. Se prodigan insultos recíprocos, y anidan odios y resentimientos.

La intolerancia de grupo ha hecho que partidos de fútbol denominados “amistosos”, degenerasen en poco menos que batallas campales.

La intolerancia entre los partidos políticos puede llegar a tener consecuencias gravísimas: persecuciones, torturas, vejámenes, venganzas y hasta crímenes.
Cuando la intolerancia es ejercida por personas investidas de autoridad, resulta terrible. Ejemplos elocuentes pueden verse en el terror de la Revolución Francesa, las tremendas represiones y purgas comunistas, las persecuciones de los regímenes totalitarios…

E. – De egoísmo

Etimológicamente, egoísmo proviene de ego, que quiere decir yo. Egoísmo significa el amor exagerado de sí mismo. El egoísmo es lo opuesto al altruismo. El egoísta piensa solo en sí. Su lema es, en los hechos: “Primero yo, después yo y siempre yo”.

Expresión de egoísmo es el “individualismo”, sistema que pone al individuo, al propio yo, a la propia persona, como centro y eje de toda la vida social.

Puede afirmarse que la mayoría de los males que aquejan a la humanidad, provienen del egoísmo, de esa falta de generosidad que impide pensar en los demás y buscar el bien común.

Una crítica seria que se formula a la Revolución s Francesa, es el haber acentuado en el mundo ese individualismo egoísta que tantas injusticias y tantos males ha traído a la sociedad.

F. Carencia de patriotismo

La carencia de patriotismo es una de las consecuencias del egoísmo.

El patriotismo supone generosidad, olvido de sí mismo, renuncia a las ventajas particulares en favor del bien común. El egoísta piensa y se preocupa de sí mismo, y se desentiende de todo lo demás. De ahí resulta esa apatía e indiferencia por todo lo que interesa a la patria.

En una democracia, la falta de patriotismo lleva a consecuencias funestas: los ciudadanos, en lugar de elegir a los mejores para los cargos públicos, son capaces de sufragar a veces por los ineptos: los problemas públicos no son solucionados de la forma más conveniente para la patria —lo que redundaría en bien de todos—, sino, teniendo en vista los propios intereses particulares.

LOS VALORES HUMANOS

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La Vocación de Servicio Para Vivir Mejor en Sociedad

LA VOCACION DE SERVICIO COMO VALOR HUMANO

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Vocación de Servicio: Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante. Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más.

frase vocación de servicio

Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para las otras personas:

– El miedo a convertirse en el que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas, descargarán parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho.

– Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc).

En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a contestar el teléfono, atender a quien llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos… ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo?

En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes, en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás.

– A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Alli se manifiesta la pereza, que también impide ser servicial. Es claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. ¡Cuántas veces se ha visto a un joven protestar si se le pide lavar el automóvil…! pero cambia su actitud radicalmente, si existe la promesa de prestárselo para salir con sus amigos.

Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas.

La base para vivir este valor es la rectitud de nuestras intenciones, porque es evidente cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”.

Algunos servicios cotidianos están muy relacionados con nuestros deberes y obligaciones, sin embargo, siempre lo relegamos a los demás o no tomamos conciencia de la necesidad de nuestra intervención:

– Pocos padres de familia ayudan a sus hijos a hacer los deberes escolares, pues es la madre quien siempre está pendiente de esa cuestión. Darse tiempo para hacerlo, permite al cónyuge dedicarse a otras labores.

– Los hijos no ven la necesidad de colocar la ropa sucia en el lugar destinado, si es mamá o la empleada del hogar quien lo hace regularmente.

Algunos otros detalles de servicio que pasamos por alto, se refieren a la convivencia y a la relación de amistad:

– No hace falta preocuparse por preparar la cafetera en la oficina, pues (él o ella) lo hace todas las mañanas.

– En las reuniones de amigos, dejamos que (ellos, los de siempre) sean quienes ordenen y recojan todo lo utilizado, ya que siempre se adelantan a hacerlo.

Estas observaciones nos demuestran que no podemos ser indiferentes con las personas serviciales, todo lo que hacen en beneficio de los demás requiere un esfuerzo, el cual muchas veces, pasa desapercibido por la forma habitual con que realizan las cosas.

Ello supone que, como muchas otras cosas en la vida, adquirir y vivir un valor, requiere estar dispuestos y ser conscientes de nuestras acciones, orientadas hacia ese objetivo. Al respecto debemos realizar algunas consideraciones:

– Realizar esfuerzos por descubrir aquellos pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y en lo común: ceder el paso a una persona, llevar esos documentos en vez de esperar que lo haga otro, ayudar en casa a juntar los platos y lavarlos, mantener ordenado el cuarto o mis objetos personales en el trabajo. Estas actitudes nos capacitan para hacer un mayor esfuerzo en lo sucesivo.

– Nunca prestamos atención, pero los demás hacen muchas cosas por nosotros sin que solicitemos su ayuda. Cada una de estas pequeñas situaciones pueden convertirse en un propósito y una acción personal.

– Debemos dejar de pensar que “siempre me lo piden a mí”. ¿Cuantas veces te niegas a servir?… seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero: que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo.

– Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, por el contrario, sin perder más tiempo necesitas emprender la tarea que se te solicitó.

Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.

Vivir en Sociedad Respetando a Nuestros Semejantes La Sensibilidad Humana

LA SENSIBILIDAD COMO VALOR HUMANO

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Sensibilidad

frase sobre sensibilidad

El valor de la sensibilidad reside en la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Además, debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad.

Sin embargo, en diferentes momentos de nuestra vida cotidiana hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, y a veces no encontramos a esa persona que responda a nuestras necesidades e intereses. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.

Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de animo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo.

¿Acaso ser sensible es signo de debilidad? No es blando el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; quien escucha, conforta y alienta a un amigo en los buenos y malos momentos. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás.

No obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en problemas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. La indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad.

Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política… todas ellas son realidades que afectan a los adultos por igual.

Actuando de esta manera, se pierde la posibilidad de construir un futuro diferente. Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal.

En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos.

Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.

En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc… estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán.

Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.

 Los Siete Pecados  Capitales

La Solidaridad

Pecados  Sociales

 

La Responsabilidad Que es ser responsable? Virtud Humana Valores

LA  RESPONSABILIDAD  COMO VALOR HUMANO

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La Responsabilidad:

No es algo sencillo, pero si es factible de ser percibida en la vida cotidiana, especialmente en su aspecto negativo. Puede definirse como una obligación, moral o legal del cumplimiento de deberes. En otras palabras es un signo de madurez, ya que el cumplimiento de una obligación implica esfuerzos por realizarlos y el no lograrlo genera consecuencias.

valor humano: responsabilidad

De esta afirmación podríamos testificar que, otro concepto fundamental tiene una implicancia directa con la responsabilidad. Ella es la confianza, debido a que somos leales y tenemos fe en aquellas personas que cumplen con lo que han prometido.

 Gracias a la responsabilidad, podemos convivir tranquilamente en una sociedad, desde todos sus ámbitos: familiar, amistoso, profesional o personal. Por todo esto decimos que ella es un valor.  

Y además debe ser algo estable. ¿Por qué? Por que, el origen de su opuesto (la irresponsabilidad) se da justamente en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Ocasionalmente podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien, pero cuando esta comienza a ser más continua, comenzamos a perder confianza en la persona a la cual le asignamos los deberes. El tema aquí es que posteriormente las consecuencias de ellas son muy altas.

 Pero nos preguntaremos hasta aquí, ¿qué es ser responsables? Actuar con responsabilidad implica asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, tanto buenas como malas. Además es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo a una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos sus sentidos, sin necesidad de que nos den una orden.

 Sabemos que es difícil de alcanzar, pero la responsabilidad vale la pena. Es un valor porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. Y como todos los valores, es un cimiento para fortalecer nuestra convivencia social y personal.

 Siempre podemos hacer algo para mejorar nuestra responsabilidad; como por ejemplo, reflexionar sobre todo lo que hacemos y nos comprometemos, ya que debemos saber que las consecuencias reales de ello influyen directamente sobre nosotros. Además debemos alcanzar de manera estable y habitual que nuestras acciones concuerden con las promesas y obligaciones realizadas.  

Y algo fundamental a tener en cuenta, es ayudar o en otras palabras educar a las personas que nos rodean, a que adquieran también este valor de la responsabilidad para que todo funcione mucho mejor. Pero, ojo!! No tomemos el camino mas sencillo, el de dejar pasar las cosas, porque eso sería justamente caer en la irresponsabilidad de no cumplir con nuestro deber. Debemos hacer de la responsabilidad un correcto aprendizaje.

 El desarrollo de la capacidad de responder por los propios actos (incluyendo aquellos que han sido involuntarios o accidentales), está vinculado al logro de la autonomía personal que adquirimos desde niños, y a la comprensión cabal de que existe una relación entre causas y efectos. Esto se debe a que la maduración afectiva e intelectual desde esa etapa de desarrollo, es en donde uno comienza a abandonar las conductas impulsivas propias de la infancia y adquirir la posibilidad de reflexionar antes de actuar. 

Asegurarnos de que todos podamos convivir armónicamente, es nuestro deber, solamente nos obligamos  a realizar todo lo que este a nuestro alcance para lograrlo. Ello es así, ya que vivir la responsabilidad no es algo cómodo, pero tampoco lo es el corregir a un irresponsable.  

Sabemos que es difícil, pero es algo que vale la pena intentarlo. ¿Te pusiste a pensar? Te preguntaras que, pero es simple. Si todos colaboraríamos con un pequeño granito de arena en vivir y edificar la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo, serían totalmente diferentes al que hoy poseemos.

 Las pequeñas responsabilidades diarias, nos preparan de a poco para ir asumiendo responsabilidades mayores. Si actuamos responsablemente, logramos algo muy importante, que nos hace crecer: la confianza en nosotros mismos, y la confianza de los demás. Actuar de esta forma, además permite elegir con libertad, y actuar cada vez con mayor independencia y seguridad en nuestras propias decisiones.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA RESPONSABILIDAD
1

He asumido plenamente la responsabilidad de ser educador. Tengo una vivencia profunda de la importancia de mi función.

(La responsabilidad supone este primer tipo de decisión consciente de responder por lo que uno es. No se trata tanto de responsabilizarse de un conjunto de tareas).

2

Vivo la responsabilidad rindiendo cuentas ante las personas que tienen autoridad sobre mí.

(Hace falta responder ante alguien para ser responsable y todas las personas tenemos alguna autoridad por encima de nosotros).

3

Me comprometo con los valores y con las personas que dependen de mí buscando su bien.

(El compromiso es consecuencia de una decisión consciente. Hace falta reflexionar sobre lo que es importante para uno mismo y luego luchar para proteger y defender esos valores).

4

Después de tomar una decisión o emprender una acción, aguanto las consecuencias si el asunto sale mal.

(Algunas personas intentan pasar la responsabilidad a otros. Por ejemplo, si un hijo fracasa en sus estudios principalmente por tener poca capacidad real para el estudio, algunos padres no lo aceptan y pasan la responsabilidad del fracaso al colegio).

5

Paso tiempo intentando prever la posibles consecuencias de mis decisiones antes de tomar una determinación.

(En la vida familiar, con frecuencia los padres reaccionen frente a las situaciones, en lugar de estudiar el tema y tomar una decisión pausada. La responsabilidad requiere no sólo asumir las consecuencias de los propios actos sino también, prever las consecuencias).

6

Asumo las consecuencias negativas de mis acciones equivocadas.

(Indicadores de que sea así, serán, por ejemplo que el educador sepa pedir disculpas cuando haya cometido un error o que sepa rectificar y no seguir adelante con terquedad en algún asunto, a pesar de darse cuenta de que se ha equivocado).

7

Habitualmente me comprometo con proyectos después de un estudio serio del asunto, pensando en las consecuencias positivas que puede haber para los demás y sin depender innecesariamente de la opinión de los demás.

(Algunas personas tienden a no comprometerse a menos que una mayoría de los demás ya lo haya hecho, o únicamente cuando se ve que el asunto está saliendo bien).

8

Aunque existen muchos motivos para ser responsable, entiendo que el motivo fundamental tiene que ser mi reconocimiento de que tengo el deber de responder ante otra persona o antes Dios.

(Una persona puede actuar de una manera que parece responsable por fines económicos, por miedo , por eficacia. Sin embargo, no reconoce las exigencias auténticas de la responsabilidad).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs.

 

 

 

El Respeto a mis semejantes El Valor del respeto humano

EL RESPETO COMO VALOR HUMANO

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El Respeto a mis semejantes

La vida sociedad nos hace reflexionar sobre el valor del respeto, esto trae aparejado la necesidad de establecer algún tipo de certezas en torno a las ideas y la tolerancia. Es decir: ¿Qué hay que saber sobre el Respeto, la Pluralidad y la Tolerancia?

respeto al projimo

Respeto, Pluralismo y Tolerancia : Cuando hablamos de respeto hablamos de los demás. De esta manera, el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción los demás. Es la base de la convivencia en sociedad.

Las leyes y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar. Sin embargo, el respeto no es sólo hacia las leyes o la conducta de las personas. Por el contrario, se relaciona con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.

A su vez, el respeto tiene que ver con las creencias religiosas: ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada formación, o porque a lo largo de la vida, hemos construido una convicción. En este sentido, todos tenemos una posición respecto de la religión y de la espiritualidad. Como la convicción religiosa es íntima, resulta una de las fuentes de problemas más comunes en la historia de la humanidad.

De esto deviene el concepto de Pluralidad, esto es, la convivencia de diferentes ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma. La pluralidad enriquece en la medida en que hay elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo, cuando la pluralidad se integra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se dificultan.

Las dificultades con respecto a estas cuestiones conlleva a la noción de Intolerancia, es decir, “el no tolerar”.Fácilmente, ante alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros, podemos adoptar una actitud agresiva. Esta actitud, cuando es tomada en contra de nuestras ideas se percibe como un atropello a uno de nuestros valores fundamentales: la libertad. La intolerancia desarrolla un grado de opresión que torna imposible la convivencia humana. ¿Y nuestra propia tolerancia? ¿Debemos convencer a alguien que no es católico de que no está en la verdad? ¿No es acaso eso ser “intolerante”?

Para dar respuesta a estos interrogantes, y tocar el tema del respeto, la pluralidad y la tolerancia con más profundidad, hemos hecho una selección del mejor material sobre el tema desde los puntos de vista pedagógicos, éticos y religiosos. Los artículos que presentamos en este segmento de valores nos hace reflexionar en qué es el respeto, cómo se enseña y por qué es importante enseñarlo a los hijos, el por qué de la intolerancia y de particular interés es la sección “Iglesia y Valores”, que nos habla de nuestra propia tolerancia respecto de otras religiones y creencias y de la importancia de la pluralidad y el respeto.

Respetar tu cuerpo significa tenerle la mas alta estima y rendirle honores. El respeto consiste en tratarlo con el mismo cuidado con que manejarías otro objeto valioso e irremplazable. Aprender a respetar tu cuerpo es, por lo tanto, algo vital.

Cuando sientas este aprecio, te convertirás en su compañero. Te asentarás firmemente en él y serás capaz de beneficiarte de todo lo que puede ofrecerte. La consideración conlleva una energía recíproca. Tu cuerpo te honrará cuando tú lo respetes. Trátalo como a una estructura merecedora de respeto y él te pagará con la misma moneda. Si abusas de él o no le haces caso, se irá deteriorando hasta que aprendas la lección del respeto.

Conozco a un hombre llamado Cordón que ve su cuerpo como un templo sagrado. Al margen de tratarlo de una forma extraordinaria, mediante el ejercicio regular y sistemático, lo mantiene también saludable cuidándolo con absoluta dedicación. Sólo come alimentos sanos, nunca se expone al mal tiempo sin el abrigo adecuado y, en términos generales, lo trata como un valioso tesoro. El resultado de tanta dedicación es que su cuerpo nunca le falla, siempre está dispuesto a rendir al máximo y de forma óptima. Es su fiel e inseparable compañero, siempre a punto de cumplir sus necesidades.

MANERA PERSONAL DE VIVIR EL RESPETO

1

Habitualmente consigo un ambiente de comprensión y de aceptación en la familia o en la clase.

(Este ambiente está basado en un conjunto de pequeños detalles. Por ejemplo, escuchar a los demás con atención, evitar críticas infundadas, cuidar el tono de voz y gestos que muestran desprecio).

2

Reconozco la posibilidad radical de mejora de los demás.

(Lo contrarío es la tendencia a «encasillar» a los demás, mostrando que este enjuiciamiento es permanente. Por ejemplo, que un hijo/alumno no es de fiar o que otro siempre será inútil en el estudio).

3

Tengo claro que las cosas están al servicio de las personas, y por tanto no tienen derechos.

(Se trata de cuidar las cosas para que las personas puedan aprovecharlas. Por ejemplo, no permitir el uso de algún objeto por miedo a que un joven pueda dañarlo —aunque haya recibido una instrucción adecuada en su uso— no es mostrar respeto por ese objeto, sino más bien una falta de respeto hacia el joven).

4

Actúo habitualmente con la idea clara de querer beneficiar a los demás.

(El falso respeto lleva a la persona a no beneficiar a los demás porque no quiere «meterse» en la vida ajena, o porque no quiere recibir alguna contestación brusca del otro).

5

 Intento no actuar cuando creo que, mediante la acción, puedo perjudicar a otra persona.

(Existen ocasiones en que no sería prudente intentar influir sobre otra persona. La acción podría causar más perjuicio que beneficio).

6

Reconozco que distintas personas requieren ser tratadas de maneras diferentes y, por tanto, ser respetadas según sus condiciones y circunstancias.

(Una persona enferma y débil requiere ser respetada de una manera distinta a otra que dispone de fuerza, ganas y salud. Habrá que respetar al profesor de una manera diferente a un familiar).

7

Antes de actuar en relación con otra persona, consigo la máxima información posible sobre su situación.

(De esta manera será posible actuar en el momento oportuno y ayustar la acción a las necesidades reales de esa persona).

8

 Trato a todos con el respeto que merecen.

(A todos como hijos de Dios, y a los propios padres, a los compañeros, a los amigos, a las autoridades civiles, etc. de acuerdo con la dignidad que les corresponde).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs.

Ver Todos Los Valores Humanos

Lenguaje Oral y Escrito Vocales y Consonantes Sonidos y Letras Fonetica

Lenguaje Oral y Escrito – Vocales y Consonantes Sonidos

EL PODER DE LA PALABRA:
EL LENGUAJE: ORAL Y ESCRITO

El lenguaje humano es un medio de comunicación en el que las señales se perciben por el oído y se emiten por la voz; es, pues, en principio oral. El ser humano, aprovechando el aire que sale de los pulmones y con la ayuda de los órganos de la cavidad bucal, produce sonidos diferentes que se suceden unos a otros. Agrupando estos sonidos en palabras y oraciones se comunica con los demás.

Los órganos que intervienen en la fonación o emisión de sonidos son: los pulmones, las cuerdas vocales, el velo del paladar, la lengua y los labios. Según sea la posición y el movimiento de cada uno de estos órganos, el resultado será uno u otro sonido.

Los sonidos emitidos por el hablante se transmiten a través de un medio físico, el aire, y son percibidos por el aparato
auditivo del interlocutor. Sin embargo, el ser humano necesitó siempre que sus palabras no «se las llevara el viento» y, como desde la más remota antigüedad había practicado las artes graneas con fines mágicos y religiosos, como sucede con las pinturas rupestres, se sirvió de ellas para reproducir su pensamiento. Así fue evolucionando la expresión escrita desde los jeroglíficos egipcios hasta la creación de un alfabeto, en nuestro caso el latino, que podemos definir como conjunto de signos gráficos que reproducen por escrito los sonidos de una lengua.

LOS SONIDOS: VOCALES Y CONSONANTES

Los sonidos se distinguen entre sí por la forma en que interviene cada uno de los órganos del aparato fonador humano.
La primera diferencia y la más importante es la que distingue a las vocales de las consonantes.

• Las vocales se caracterizan porque en su pronunciación el aire que sale de los pulmones no encuentra obstáculos en la cavidad oral; por eso, no necesitan apoyarse en las consonantes. Según el grado de apertura de la cavidad bucal pueden ser abiertas: /a/; semiabiertas: /e/ /o/ y cerradas: /i/ /u/. El rasgo de apertura de las vocales interviene en la formación de los diptongos.

• Las consonantes se pronuncian cuando el aire que sale de los pulmones encuentra obstáculos producidos por alguno de los órganos articulatorios. La clasificación de las consonantes es mucho más compleja porque en su pronunciación intervienen cuatro factores:

-El punto de articulación. Se refiere al lugar donde se sitúa el obstáculo que se opone a la salida del aire: en los labios, sobre el paladar, en los alvéolos, etc.

-La acción del velo del paladar. Se considera la posición del velo del paladar en el momento de la articulación, permitiendo que el aire salga por la cavidad oral o impidiéndolo de manera que salga a través de la nariz.
-El modo de articulación. Se atiende a la forma como el aire espirado supera los obstáculos que se oponen a su salida: si sale de golpe, en forma de roce, o por los laterales de la lengua.

-La intervención de las cuerdas vocales. Según vibren o no las cuerdas vocales durante la articulación de una consonante. Si las cuerdas vocales vibran, decimos que la consonante es sonora; si no vibran, es sorda.

En el habla las consonantes siempre van acompañadas de las vocales, formando las sílabas con ellas. Sólo se pronuncian sin el apoyo de las vocales para relacionar sonidos y letras en el aprendizaje de la lectura. La pronunciación de los diferentes sonidos se aprende en la infancia por imitación de las personas con las que se convive, sin que para ello sea necesario conocer los rasgos que caracterizan a cada uno de ellos. Sin embargo, hay sonidos que encierran mayor dificultad y otros que por relajación se pronuncian en el habla rústica y vulgar de forma descuidada.

En estos casos el conocimiento de los rasgos puede ayudar a corregir los defectos de pronunciación. A veces se precisa de la ayuda de la logopedia, tratamiento que relacionado con la psicología v la medicina tiene un gran prestigio en la actualidad para corregir las disfunciones o malos usos de la voz, de la articulación de sonidos y de su correspondencia con las letras.

Los sonidos del español son cinco vocálicos y diecinueve consonánticos, que suman veinticuatro frente a las letras, que son veintisiete porque no hay coincidencia perfecta entre sonidos y letras.

EL ALFABETO: LAS LETRAS

El alfabeto español, constituido por veintisiete letras, representa de forma visual los sonidos de nuestra lengua, pero no lo hace de forma perfecta, a pesar de que la correspondencia entre sonidos y letras es más precisa que en la mayoría de las restantes lenguas.

La falta de coincidencia entre sonidos y letras se debe a la evolución que ha sufrido nuestra lengua a lo largo de su historia. Los fonemas no han sido siempre los mismos y, como durante los primeros tiempos no se escribía en castellano sino en latín, el habla fue evolucionando con absoluta libertad porque no existían normas escritas.

La lengua se va transformando con el paso del tiempo, aunque de manera lenta, y con ello unos fonemas se confunden con otros, alguno desaparece y, de una forma inconsciente para los hablantes, una letra que representaba un fonema determinado representa otro distinto, o bien una letra representa un fonema que ahora no se pronuncia.

En la actualidad estamos asistiendo a la desaparición progresiva del fonema que representa la letra ll (doble ele) , porque se confunde con el sonido y. La mayor parte de los americanos de habla hispana y también los niños españoles ya no son capaces de articular este fonema y, aunque en la lengua escrita es incorrecta la confusión y el contexto ayuda a no confundir las palabras con una u otra letra (callado/cayado, hulla/huya, halla/haya), podría suceder, y es previsible que así sea, que con el tiempo se neutralizara la diferencia y se confundieran en un solo fonema.

Las anomalías entre letras y fonemas del español son las siguientes:
• Fonemas que se representan con dos letras diferentes: /c/, zapato/cine/ceniza; /k/, casa/queso/kilo; Ib I, beso/vaso.
• Letras dobles que representan un solo fonema: /ll/, lleno; /ch/, chocolate; /rr/, torre; /qu/, queso; /gu/, guerra.
• Una sola letra representa gráficamente dos fonemas: /x/, examen.

Los Amotinados del Bounty Marineros Sublevados en su Barco Historia

Los Marineros Amotinados del Bounty

Durante casi dos siglos los amotinados del famoso Bounty han estado trabajando por su existencia en una pequeña isla volcánica en el sur del océano Pacífico, la isla de Pitcairn. Fletcher Christian seleccionó este momento , inaccesible sitio, como un lugar seguro y oculto a los grupos de búsqueda británico que, estaba seguro, serían enviados cuando la noticia del motín llegara a Inglaterra.

motin en un barco

El 28 de abril de 1789, el día del motín, el Bounty estaba retornando a casa después de haber permanecido durante casi 6 meses en Tahití. Su misión había sido obtener la difusión del árbol del pan entre los dueños de las plantaciones de las Indias Orientales, para procurar el aprovisionamiento de comida barata para los trabajadores nativos.

Alguien dijo que la tripulación se había puesto nostálgica por la buena vida que había gozado en Tahití y encontró la disciplina del capitán Bligh (imagen)  cada vez más intolerable. Cualquiera que haya sido su causa, Christian y sus compañeros amotinados echaron en un pequeño bote a la deriva al capitán y a 18 tripulantes que le eran leales. El viaje en ese bote repleto y su regreso final a Inglaterra es una historia bien conocida de supervivencia.

En cuanto a los rebeldes, Christian navegó hacia Tahití, donde 16 de los hombres decidieron quedarse. Pero él y otros 8, junto con 6 tahitianos y 12 mujeres, se dirigieron a Pitcairn. Arrojaron el barco entre las rocas, sacaron todos los elementos que podían servir y, finalmente, el 23 de enero de 1790 lo quemaron.

El pequeño grupo comenzó lo que Christian imaginó como una idílica, pacífica existencia en una isla utópica. Sin embargo, los problemas los acuciaron casi inmediatamente debido, en parte, a la proporción desigual de hombres y mujeres.

En 4 años murieron 5 amotinados, incluyendo a Fletcher, como también todos los hombres tahitianos. El primero en morir por causa natural fue Edward Young, de asma, en 1800. Sólo 10 años después del motín, John Adams (alias Alexander Smith) era el único sobreviviente masculino, con 11 mujeres y 23 niños.

«Tuve un sueño», relató Adams, «que cambió toda mi vida. Un ángel que parecía estar parado a mi lado me habló, amonestándome por mi vida pasada, y después me llamó a arrepentirme e ir y enseñar a los niños el camino de la Biblia de Christian.

Luego de esto, Adams, con el mayor de los hijos de Fletcher, buscó en el arcón de marinero de Christian y encontró su Biblia y el libro de rezos, que su madre le había dado años antes. Éstos fueron los libros de texto usados en la escuela que se organizó.

Desde este momento, bajo la benevolente guía de un amotinado penitente, el poblado comenzó a desarrollarse como una sociedad pacífica. El mundo exterior conoció por primera vez su existencia en 1808, cuando el capitán Mayhew Folger, a bordo del barco americano Topaig, avistó la isla y se detuvo para buscar focas. Para su asombro, un pequeño bote remó suavemente desde la costa y 3 jóvenes lo saludaron en «un perfecto inglés», solicitándole que atracara allí porque , tenían un hombre blanco en tierra.

El capitán informó su hallazgo, pero el descubrimiento de este escondite no causó impresión en Inglaterra porque estaban preocupados con las guerras napoleónicas. Fue 7 años más tarde que dos barcos ingleses volvieron a encontrar la isla, casi por accidente, y nueva; mente los capitanes pasmados encontraron jóvenes de habla inglesa.

El amotinado John Adams asumió las responsabilidades para ser llevado a Inglaterra bajo arresto y, de esta manera, demostró su anhelo por retornar a la tierra natal a despecho de los cargos pendientes sobre él. Su mujer, su hija y otros miembros de la comunidad le rogaron que no partiera.

«Obligarlo a marcharse», escribió el capitán del Tangas, «en oposición a ellos y a sus ruegos, hubiera sido un ultraje a la humanidad». Adams entonces se quedó en Pitcairn, muriendo allí en 1829 a la edad de 62 años.
Ya más en contacto con el mundo, los habitantes hicieron dos tentativas en la década de 1800 para asegurar su futuro, en contra de las amenazas de sequía y el terror a la sobrepoblación. Algunos emigraron una vez a Tahití, más tarde a la isla Norfolk. Un grupo retornó, organizó un sistema de gobierno y la colonia entera abrazó la fe Adventista del Séptimo Día. Hoy esta iglesia es la única de Pitcairn.

Algunas personas que visitaron la isla informaron que la comunidad era devota, hospitalaria, alegre y vivía en economía cerrada. Las casas y los muebles eran simples, aunque adecuados, a la manera de la antigua Polinesia. Para cubrirse, las mujeres hacían tapas, una especie de vestido de papel. Era un trabajo lento y laborioso, pero las prendas producidas eran confortables y a la vez modestas.

Las mujeres también sabían cómo preparar abundantes comidas a partir de los alimentos existentes en la isla. La dieta era predominantemente vegetal y frutal e incluía carne y pescado, una o dos veces a la semana. La comunidad vivía como una gran familia y aumentaba su población por medio del casamiento entre primos. Debemos notar que desde varias generaciones atrás, no hubo en apariencia degeneración de las condiciones genéticas ni enfermos endémicos. Por el contrario, los últimos visitantes los describen como individuos básicamente sanos, fuertes y listos.

Su población declinó de más de 200 en 1937 a menos de 70 en 1974. Sólo 6 familias están ahora representadas, 3 de las cuales perpetúan los apellidos de los amotinados: Christian, Young y McCoy.

En contra de muchas conveniencias modernas, la gente vive a la manera como lo hacían sus antepasados. Sus vestidos tapa han sido reemplazados por el vestuario estilo western, en su gran mayoría abandonado por los barcos que han pasado.

Tienen unas cuantas motocicletas, unos pequeños autos para moverse y hay también motores para lanchas. Pero todavía se requiere gran habilidad de parte de los marineros para evitar los peligros de las botaduras y de los atraques.

Las lanchas han sido siempre y son todavía el único medio por el cual cualquier persona o cosa llega o sale de allí. Aún hay días en los que no saben cuándo llegará el próximo barco. No es fácil organizar una visita a Pitcairn. Los turistas que optan por permanecer más de 24 horas son los que tienen la aprobación del consejo de la isla y del gobierno inglés de Auckland, en Nueva Zelandia. Aun cuando el permiso es generalmente concedido, el procedimiento lleva meses.

lan M. Ball, un corresponsal austríaco, tuvo éxito en este trámite. En su libro Pitcairn: hijos del motín, hace algunas observaciones sobre el estilo de vida de la que «es probablemente la más remota isla habitada de nuestro planeta».

Escribe: «La vida social gira alrededor de una cosa: comida». Contó 42 platos diferentes en la mesa de una fiesta de nacimiento, a la que asistió inmediatamente después de su arribo. Fue la primera de cerca de una docena de fiestas a la que los Ball y sus tres chicos fueron invitados, a lo largo de una estadía de un mes.

Había carne de cabra y pollo; carne de vaca en conserva y lengua importada de Nueva Zelandia. Espaguettisconservados en frío se mostraban en la mesa del buffet, con etiqueta y todo. Los pescados de la isla aparecían al lado de latas de sardinas de Portugal. Otros platos tenían papas irlandesas, remolachas, judías, guisantes, coles, cebollas encurtidas, puré de tomates, zanahorias hervidas, bananas, calabaza cocida al horno y habas. Variedad de ensaladas con la misma presentación, estaban acompañadas por pan y bizcocho caseros cocidos en hornos de piedra.

Y luego los postres: pasteles de calabaza en forma de panes cuadrados, hechos dentro de las latas que los hombres enderezaban; gelatinas de fruta y tortas surtidas; bollos y pastelitos. La fruta fresca estaba olvidada, probablemente porque era un alimento muy común en la vida diaria como para ser usado en ocasiones festivas. Y también los productos lecheros; ellos no teman paladar para el queso y la leche. El agua era su bebida favorita.

Los invitados, bien limpios y pulcramente vestidos, se alineaban por edad de 11 meses a 80 años. Charlaban excitadamente con sus parientes, con los que habían estado la mayor parte del día. El tema central era la comida.

El anfitrión imponía silencio y luego entonaba una bendición solemne. Después de un «Amén» espontáneo de cada uno de los presentes, gritaba: «¡Ahora tomen! ¡Hagan saber si es suficiente con un grito!».

El correo, la iglesia, el palacio de justicia y el pequeño dispensario estaban agrupados en la plaza. También allí, dos piezas del recordado Bounty en exhibición pública: la Biblia y el ancla de 12 pies. Actualmente no está la Biblia del barco, sólo existe la que la madre de Christian le dio y que John Adams sacó de su arcón. Es la reliquia más reverenciada.

La campana del barco, ubicada también en ese lugar, ha sido siempre usada como el único medio de comunicación. A través de los años su código ha permanecido igual:
5 campanadas: «¡Barco a la vista!».
4 campanadas: reparto público de las mercancías que traen los barcos.
3 campanadas: reunión de la aldea.
1 campanada: servicios religiosos.

A los chicos se les ha enseñado que nunca deben hacerla sonar jugando. Ian notó que «la campana tiene hoy una abolladura profunda en la parte de abajo, la solución que los isleños adoptaron cuando un hombre no pudo ser salvado de la horca: hicieron sonar la campana un número confuso de veces y pusieron a la comunidad en falsa alarma.

Cuando la campana suena 5 veces, se produce una gran excitación en la aldea. Los hombres echan a correr hacia las lanchas, cogiendo su provisión de curiosidades talladas a mano, cestas tejidas por las mujeres, frutas frescas y sellos que son populares entre los comerciantes y coleccionistas de todo el mundo. Quieren vender sus productos en los barcos que pasan.

Cinco campanadas también significan que habrá atención médica, siempre que el barco lleve un doctor. Nunca hubo uno en la isla. En el pasado, si los remedios caseros fallaban, el paciente moría. Ahora tienen un radioaficionado, Tom Fletcher, descendiente de la sexta generación de Fletcher, que puede solicitar una ayuda de emergencia si un barco está lo suficientemente cerca como para responder al llamado. En años recientes, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha exigido al pastor tener una esposa que sea enfermera registrada.

Según Ball, el pastor actual siente que la mayor parte de los miembros de la congregación ve sus orígenes como una «historia deshonrosa». No hay cultura folklórica y se le da poca importancia al pasado. Cuando se les pregunta la opinión de por qué sus antepasados se amotinaron, los hombres de alguna relevancia en la comunidad responden: «Está todo en el film de Charles Laughton. Fue la crueldad de Bligh… No hubiera podido hacer nunca lo mismo que hizo Fletcher… Pero esto no quiere decir que tengamos algún rencor contra él. Nadie lo odia realmente.».

Los deseos de Fletcher de la isla utópica nunca se materializaron. Los isleños continúan enfrentando penalidades y un futuro incierto provocado por los recientes ensayos atómicos franceses, a 500 millas de distancia.

A pesar de las muchas y constantes amenazas contra la continuidad de su existencia, los viejos prefieren permanecer allí. Sin embargo, los jóvenes parecen sucumbir cada día más a los encantos del mundo exterior y hablan con ardor de una tercera y quizás última evacuación.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito Tomo 3 Wallace – Wallechinsky

Historias de Presos Amotinados Presidio 27 Injustias Carcelarias

Historias de Presos Amotinados

Motín en el presidio 27: El 1968, la guerra no declarada legalmente en Vietnam se había convertido en la más impopular de la historia americana. Los jóvenes escapaban hacia Canadá y a otros países para eludir el servicio militar. El uso de marihuana y drogas fuertes estaba en la cúspide. Los estudiantes universitarios quemaban sus tarjetas de incorporación y participaban en manifestaciones que se realizaban en el recinto de la universidad.

Historias de Presos Amotinados

Vista viejo presidio de San Francisco

Aumentaron las marchas por la paz y demostraciones públicas. Solos y en grupo, los jóvenes de 18 y 19 años llenos de miedo, confundidos y sin saber qué hacer, se convirtieron en fugitivos de una sociedad que no entendían ni aceptaban.

La capacidad del viejo presidio de San Francisco, que podía cobijar a 56 hombres durante la Primera Guerra Mundial, sufrió una repentina invasión: alcanzó a tener 115 prisioneros. Se publicaron testimonios de los reclusos que revelaron que las alguna vez confortables celdas estaban ahora divididas en pequeños compartimentos sin ventanas, muchos con dimensiones menores a. las mínimas del ejército, de 6 pies por 8.

Había 5 salas de aseo, llenas de agujeros, y, además de los desperdicios, el piso de las duchas estaba cubierto por agua contaminada. Las celdas, pintadas de negro, carecían de luz, lo que hacía imposible la lectura. La comida era tan pobre como escasa Había menos de 50 tazas para todos los prisioneros.

Los guardiamarinas de la cercana isla del Tesoro, según cuentan, se divertían obligando a los reclusos a hacer uso abusivo de los dispositivos de descarga de los orinales, sacudiéndolos sin sentido, presionándolos a torcerlos con los dedos, bajo amenaza de muerte. En los detalles de este trabajo, los prisioneros eran supervisados por carceleros pendencieros y armados de escopetas, que a menudo los apuntaban con sus armas para atemorizarles: «Te volaré la cabeza». Ese tipo de tratamiento inspiró 60 intentos de suicidio, todos negado’, por el ejército.

Mientras realizaban un trabajo en equipo, Richard Bunch contradijo a un guardia y se separó de él. Fue baleado en la espalda por tratar de escapar. Era el 11 de octubre de 1968. En la mañana del 14, 27 prisioneros rompieron filas para sentarse en el césped y pudieron hablar con el comandante de la prisión, capitán Roben S. Lamont, al que querían expresar las injusticias que se cometían con ellos. Pero fueron arrestados y se les acusó de amotinamiento

Corte Marcial:
Después de tres investigaciones, que costaron al ejército medio millón de dólares, los amotinados fueron procesados en el Presidio en el Fuerte Lewis, en Fuerte Ord en California, y en el Fuerte Lewis en Washington, entre enero y junio de 1968.

Las primeras sentencias pedían 16 años de prisión, pero debido a las protestas públicas, fueron rebajadas más tarde a 3 meses. El capitán Dean Flippo, el fiscal militar, afirmó en el tribunal: «Es el ataque al sistema, no al método de ataque, el que es importante para determinar si existió amotinamiento».

Significación: Más de 100.000 militares enfrentan cortes marciales cada año. Son confinados sin tener opción a una fianza; no tienen garantía de tener jueces imparciales, y en el 95 % de los casos, el veredicto es «culpable». Estos convictos pierden todos sus derechos: pueden sufrir un tratamiento cruel e inhumano durante su confinamiento, a tal punto que algunos enloquecen y otros recurren al suicidio; todo en nombre del orden a toda costa, ya que es ésta la disciplina militar.

Principios Morales Para Enseñar a Nuestros Hijos Enseñar Valores Morales

Principios Morales Para Enseñar a Nuestros Hijos

¿Qué le enseñarías a tus hijos para el nuevo milenio?

padre e hijo en la playa

Que aprendan que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.

Que aprendan que no es bueno compararse con los demás porque siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.

Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame, lo que pueden hacer es dejarse amar.

Que aprendan que “rico” no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

Que aprendan que deben controlar sus actitudes o sus actitudes los controlarán.

Que aprendan que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no saben cómo demostrarlo.

Que aprendan que los grandes sueños no requieren de grandes alas sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.

Que aprendan que no siempre es suficiente ser perdonados por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.

Que aprendan que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de decisiones.

Que aprendan que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.

Que aprendan que, al retener a la fuerza a las personas que aman, las alejan más rápidamente de ellos y, al dejarlas ir, las tienen para siempre a su lado.

Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos: el quererlo exige todo, el amar lo entrega todo.

Que aprendan que toma años construir la confianza y sólo segundos destruirla.

ALGO MAS…                                                                                                                       (clic para ampliar)

“Los buenos padres dan regalos, mientras que los padres brillantes dan todo su ser
Los buenos padres, dentro de sus recursos, se encargan de satisfacer los deseos de sus hijos. Les hacen fiestas de cumpleaños, les compran zapatos, ropa, productos electrónicos, e incluso les proporcionan viajes. Los padres brillantes dan a sus hijos algo incomparablemente más valioso, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su ser, su historia, sus experiencias, sus lágrimas y su tiempo.

“Los buenos Padres alimentan el cuerpo, mientras que los padres brillantes
alimentan la personalidad

Los buenos padres cuidan la alimentación física de sus hijos y los estimulan a llevar una dieta saludable; los padres brillantes van más allá. Saben que la personalidad necesita una excelente nutrición psíquica, de modo que se preocupan por el alimento que enriquece la inteligencia y las emociones.

“Los buenos padres corrigen los errores, mientras que los padres brillantes enseñan a pensar
Los buenos padres corrigen las fallas; los padres brillantes enseñan a sus hijos a pensar. Hay mucho más de fondo en corregir errores y enseñar a pensar de lo que podría soñarse en nuestra psicología.
No sea un experto en criticar una conducta inadecuada, sino más bien en hacer que sus hijos reflexionen. El regaño y la reprimenda, definitivamente, no funcionan, solo causan fricciones en la relación.

“Los buenos padres preparan a sus hijos para el aplauso, mientras que los padres brillantes los preparan para el fracaso
Los buenos padres preparan a sus hijos para recibir aplausos; los padres brillantes los preparan para afrontar sus derrotas. Los buenos padres educan la inteligencia lógica de sus hijos; los padres brillantes educan su sensibilidad.

Estimule a sus hijos a tener metas, a tener éxito en la escuela, en el trabajo y en sus relaciones sociales, pero no se detenga ahí. Ayúdelos a no tener miedo de sus fracasos. No hay podio sin derrota. Mucha gente no llega al podio no porque no sea capaz, sino porque no ha aprendido a superar sus fracasos a lo largo del camino. Mucha gente no puede brillar en el trabajo porque se rinde al primer obstáculo.

“Los Buenos padres hablan, mientras que los padres brillantes dialogan como amigos.
Hemos visto que el primer hábito de los padres brillantes es permitir que sus hijos los conozcan; el segundo es alimentar su personalidad; el tercero es enseñarlos a pensar; el cuarto es prepararlos para las derrotas y las dificultades de la vida. Ahora debemos entender que la mejor forma de desarrollar estos hábitos es adquirir el quinto hábito: dialogar.

“Los buenos padres dan información, mientras que los padres brillantes cuentan historias
Los buenos padres son enciclopedias de información; los padres brillantes son agradables contadores de historias. Son creativos, astutos y capaces de extraer hermosas lecciones de vida de las cosas más simples.
¿Quiere ser un padre brillante? Adquiera el hábito tanto de dialogar como de contar historias. Cautive, a sus hijos con su inteligencia y afecto, no con su autoridad, dinero o poder. Sea agradable. Influencie su entorno.

“Los buenos padres dan oportunidades, mientras que los padres brillantes nunca se rinden
Los buenos padres toleran algunos errores de sus hijos; los padres brillantes nunca se rinden para combatirlos, incluso si sus hijos los desilusionan, cometen errores, no los valoran y se sumergen en los valles de los trastornos emocionales.

Enseñar Valores Patrióticos a Nuestros Hijos

Yoguis Otros Hechos Reales y Curiosos del Mundo Extrañas Tradiciones

 Hechos Reales, Raros y Curiosos del Mundo

YOGUIS:
En sánscrito, yogui significa «el que se pone en tensión», el que medita y practica el yoga. Para un yogui, la inmortalidad, como experiencia mística de la eternidad, es ya en este mundo un estado de conciencia. ¿Qué energías son capaces de liberar estos hombres santos para lograr semejante control del cuerpo? ¿Qué les confiere esa extraordinaria fuerza interior?

INDUMENTARIA ROJA PARA VENERAR A LA DIOSA AMBA MATA
En una cueva no lejos de un templo, en el estado indio occidental de Gujaiat, vive un eremita, un hombre santo, el yogui Prahlad Jani. Se viste siempre de rojo en honor de la diosa Amba Mata porque, según cuenta, fue ella quién lo dotó de una facultad especial. Gracias a un agujero que tiene en el paladar, del que según parece fluye un líquido que lo alimenta, puede renunciar a comer o beber. Desde 1965 no ha ingerido nada, dice Prahlad Jani, y tampoco excreta orina o heces. Los creyentes que visitan el templo de Gujarat y conocen al yogui desde hace años ratifican sus declaraciones.

TODA UNA VIDA SIN COMER NI BEBER
Fue el neurólogo Sudhir Shah, que conocía desde hacía tiempo al septuagenario Prahlad Jani, quien después de mucho insistir pudo convencerlo para que se dejase internar en el hospital de la ciudad india Ahmadabad y permitiese poner bajo observación su especial facultad. Un equipo médico llevó a cabo todo un seguimiento del fenómeno. Los médicos confirmaron la existencia de un agujero en el paladar del hombre y la salida de líquido, pero hasta la fecha no han podido determinar de qué se trata.

«El yogui era todo un reto para la ciencia», dijo uno de los médicos. En los diez días que estuvo hospitalizado, el enjuto hombre de barba blanca ni comió ni bebió, y tampoco excretó orina o heces. Se vigilaba al yogui durante todo el día a través de una videocámara, pero no se pudo hallar explicación alguna que desvelara el secreto. Prahlad Jani estaba físicamente sano, y todas las pruebas médicas dieron un resultado totalmente normal. Con todas las pruebas que le hicieron, lo único que se descubrió fue que la vejiga de Jani producía orina, pero que la pared del órgano la volvía a absorber, de ahí que no orinara. Entre tanto, el yogui tiene asegurado el estatus de hombre santo. Sus adeptos aseguran que jamás ha caído enfermo.

REALIZADOR DEL CAMINO DEL DIAMANTE
Un yogui es un adepto practicante del yoga. Esta disciplina ayuda a entender las incontables y misteriosas facultades propias de los yoguis, como las de Prahlad Jani. Algunos tienen la facultad de ralentizar de tal forma su pulso que prácticamente no se nota y parece que estén muertos. Otros, a través de la meditación, levitan o andan sobre brasas ardientes. ¿Puede el clásico yoga de Patanjali del siglo II a.C., el llamado «camino de purificación con los ocho eslabones» (véase el recuadro de la página siguiente), provocar estos milagros? El yogui se esfuerza por conseguir una transformación de su cuerpo, en particular a través de los ejercicios de respiración y de unas posturas corporales casi acrobáticas. La ciencia se pregunta cómo los yoguis, que en el budismo tibetano se conocen como «realizadores del camino del diamante», consiguen todo eso gracias a la pura meditación.

YOGUI MAHARISHL MAHESH

El yogui Maharishl Mahesh junto a un cuadro de su maestro del Shankara-charya.
Maharishi Mahesh fue el gurú espiritual de los Beatles.

Fuente Consultada:
Enigmas de la Humanidad Misterios Sin Resolver Hombres Yoguis
Basado en Blog Historias del Regatecha

Ver: La Vida Despúes de la Muerte

Ser Decente en la Vida La Decencia Humana Valores Humanos

LA DECENCIA COMO VALOR HUMANO

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La Decencia: Constituye aquel valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, a través de él los sentidos, la imaginación y hasta el propio cuerpo son resguardados de la morbosidad y al uso promiscuo de la sexualidad.

Si una persona abandonara este valor como guía para su vida, de seguro sufriría una transformación tanto en su personalidad como en su vida social: de seguro se volcaría a la búsqueda del placer mundano y continuo, muchas de sus conversaciones aludirían al tema sexual; continuamente buscaría algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); portaría una mirada inquieta, se enfocaría en personas físicamente atractivas…

En realidad la persona se torna superficial, en vez de considerar como importantes los aspectos humanos de las personas (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora la presencia y el aspecto físico se tornan valores fundamentales que estructuran su vida, los afectos ya no importan.

En otro sentido, faltar a la decencia produce que las relaciones interpersonales se tornen inestables y poco duraderas, fundamentadas solo en la búsqueda de placer , con una falta de compromiso y responsabilidad en la construcción de un núcleo maduro y sólido. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, madres solteras, orfandad…

En la actualidad, la posmodernidad sustenta un modelo basado en el predominio de lo estético frente a lo ético, y como consecuencia en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente, toda empresa posee cierta política con respecto al perfil de trabajador que desea, y este patrón se traslada hacia el departamento de recursos humanos.

Por el contrario, al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.

En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas.

Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Ahora bien, su propósito no es fingir que no tiene inclinaciones sexuales, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes.

La persona decente demuestra la integridad de su conducta, cuida que no existan interpretación equivocadas con respecto a su comportamiento, aunque trata a todas las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación.

Para vivir mejor el valor de la decencia, puedes considerar como importante:

– Respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas.

– Tu educación y principios no bastan para vivir decentemente. La decencia debe cultivarse cotidianamente.

– Cuidado al dirigir tu mirada hacia los otros: evita observar con insistencia a las personas, esto siempre demuestra intenciones poco honestas.

– No basta ser decente, es necesario actuar como tal, esto es la decencia se demuestra a través de las acciones.

La persona que se preocupa por vivir el valor de la decencia en los detalles más mínimos, despierta confianza en los que lo rodean, por la integridad de su conducta. Además, sus relaciones son estables porque procuran basarse en el respeto y el interés por colaborar con los demás. Este valor templa el carácter, a la vez que lo fortifica y ennoblece.

UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido fisicamente debido a que el cordon umbilical se enrredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

La Enmienda Miranda Los Derechos Constitucionales Defensa de la Inocencia

LA ENMIENDA MIRANDA:

Ernesto Miranda (a la izquierda) era en 1966 un joven indigente de 23 años en el Estado de Arizona, Estados Unidos. La policía lo detuvo como sospechoso del rapto y violación de una joven de 18 años. Fue identificado por ella y luego sometido a interrogatorio por la policía.

Miranda confesó y firmó un texto escrito reconociendo haber cometido el crimen del que se lo acusaba.

El caso adquirió notoriedad pública y fue llevado hasta la Corte Suprema, que en un fallo que haría historia anuló la sentencia original declarando inadmisible que se condenara a una persona sobre la base de sus dichos durante el arresto y sin que previamente se le hubiere informado de sus derechos constitucionales: guardar silencio, que cualquier cosa que manifestara podría ser utilizada en su contra y que tenía derecho a solicitar la asistencia de un abogado.

Esta acordada del máximo tribunal establecería desde entonces un ritual inexcusable que es el recitado que un policía debe hacerle conocer al detenido, delante de testigos y que se conoce como “la enmienda Miranda’ o ‘las advertencias Miranda’.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito de Luis Melnik

Libro Incunable Historia y Significado Imprenta de Gutemberg La Biblia

CUANDO UN LIBRO ES INCUNABLE

INCUNABLES:   Del latín, inucunabula, persona en sus primeros años o la banda con que se sujetaba a los niños a sus cunas. Se hizo un uso figurado del concepto libros de los tiempos de cuna de la imprenta.

La expresión se usó luego para todo libro impreso antes de 1501. Se calcula que fueron unas 40.000 ediciones en unas 1.000 imprentas, entre las que aparecían las de Caxton, Jenson, Manutius y Johann Gutenberg (1397-1468), el primer europeo que usó tipos movibles y a quien se adjudica la invención de la imprenta en 1463 en Estrasburgo, aunque el trabajo lo desarrolló en Mainz. Los incunables muestran el desarrollo de la tipografía en su período de gestación.

Gutenberg había pedido dinero prestado a Johann Fust , quien luego embargó todas sus posesiones por falta de pago, continuando así su trabajo original. Fust conservó las máquinas, pero Gutenberg ingresó en la historia. La primera impresión color la realizó Peter Schoffer en 1457.

PIONERO DE LA IMPRENTA
Antes del siglo XV, los libros de Europa eran impresos con el laborioso proceso de tallar cada página en un bloque de madera. La ventaja del tipo movible desarrollado por Gutenberg era que permitía unir cualquier combinación de caracteres, y luego separarlos y volverlos a unir para la siguiente impresión.

La técnica respondió a la demanda de un medio para diseminar con rapidez el conocimiento y las ideas. Los tipos eran colocados y el proceso era operado manualmente, por lo que se trataba de una labor lenta: pasaron otros 350 años hasta la primera imprenta mecánica.

Los primeros caracteres impresos se basaron en la letra manuscrita de la época, pero, en 1470, se diseñó, especialmente para la impresión, el carácter de tipo románico.

Aprender a escribir Caligrafía con letras enlazadas, que se popularizó a fines del siglo XV; se enseñaba en textos como el Operina de Ludovíco Arrighi, de 1539. El impresor Aldo Moñudo se basó en ella para desarrollar el carácter itálico.

Aprender a leer los libros impresos difundieron la cultura, pero sobrevivieron los métodos antiguos. Este maestro del siglo XVI practica el refrán de “la letra con sangre entra”; mientras, su esposa enseña a una niña a leer. Otros dos alumnos repasan en los libros.

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Quien Fue Sherlock Holmes? Detective de Ficcion Novelas de Doyle

QUIEN FUE HOLMES, SHERLOCK?:

Personaje de ficción creado por el autor inglés Arthur Conan Doyle (1859-1930).  Prototipo del detective deductivo, analista y elaborador de teorías habitualmente acertadas.

El autor modeló el personaje basado en su profesor de Medicina, doctor Joseph Bell de Edimburgo, de quien tomó sus amaneramientos y métodos.  Delgado, nervioso, empecinado, Sherlock Holmes sólo usaba razonamientos científicos para resolver misterios y realizaba las más sorprendentes deducciones a partir de detalles triviales y evidencias que, por supuesto, todos pasaban por alto.

Fumaba pipa, usaba capote, tocaba el violín y solía drogarse como el modelo elegido.  Vivía en el 221 de Baker Street.  El doctor John H. Watson fue su compañero.  Aunque obtuso y distraído es quien habitualmente narra las historias.

El profesor Moriarty fue el archienemigo de Sherlock Holmes.  Su nombre completo era profesor james Moriarty, un brillante matemático que puso su genio al servicio del crimen.  El autor de la ficción lo presenta como un personaje que podía matar a su héroe detective.  Finalmente, los dos hombres se encuentran en un duelo de titanes en las cataratas de Reinchenbach, Suiza.

Tras la lucha a brazo partido, ambos caen al peligroso torrente y mueren simultáneamente.  Conan Doyle, sin embargo luego resucitó a Holmes y dejó muerto a Moriarty.

La moderna novela de detectives, con todas sus convenciones, se considera que nació en 1841 con Los crímenes de la calle Morgue, de Edgar Allan Poc (1 809-1849) y La piedra lunar, de Wilkie Collins en 1868.  Pero Sherlock Hol mes ha pasado a la historia como el más famoso de todos los detectives.

Personaje dilecto del cine su actor más representativo fue Basil Rathbone.  Luego fue animado por Christopher Lee, Roger Moore, Peter Cushing, Nicholas Rowe, Michael Pennington y Anthony Higgins.  En toda la historia del cine, es el personaje sobre el que se han producido más películas: 120

Fuente Consultada: Diccionario Insólito de Luis Melnik

Hamlet de Shakespeare Resumen de la Obra Expliacion del Libro

OBRA DE SHAKESPEARE: HAMLET:

Nombre del príncipe de Dinamarca, personaje central de la tragedia escrita por William SHAKESPEARE (1514-1616).

Según algunos eruditos, la figura de Hamlet se corresponde con la de Amleth, cuya historia se narra en Sax Grammaticus, la historia de Dinamarca escrita en el siglo XII.  Es posible que esta leyenda haya sido traída de Islandia: la saga de los Amlooi del siglo X Otros estudiosos han creído que podría haberse originado en un cuento del siglo X de origen persa: Khuatay-namak, libro de los reyes.

La historia de Hamlet fue contada también por Franools de Belleforest en Histoz’res Tragzques. También se cita como antecedente la pieza de Thomas Kyd Ur-Hamlet, de la que sólo se conoce el nombre pues se la considera perdida.

Ninguna sin embargo describe la incomparable y angustiosa duda de Hamlet y su dramática indecisión como Shakespeare, quien instala la obra en Elsinor, de Kronborg, fortaleza de la corona, en Dinamarca, construida en 1574.  Domina el estrecho entre Dinamarca y Suecia.

Hamlet es la profunda pintura del alma de un soñador y filósofo que sucumbe agobiado por el protagonismo a que lo obligan las circunstancias y la con movedora figura de su prometida, Ofelia.

La historia relata que el Rey de Dinamarca ha sido asesinado por su hermano, Claudius, quien entonces se convierte en rey y se casa con la viuda del monarca muerto, Gertrude, madre de Hamlet.

El fantasma del Rey visita a su hijo, el príncipe Hamlet, y reclama venganza.  La obra concluye con el duelo entre Hamlet y el cortesano Lacrtes y la muerte por veneno de los principales personajes.  La personalidad de Hamlet se convirtió en un símbolo que describe a las personas que por deliberar intensamente sus actos, tienen muchos obstáculos para tomar acciones rápidas y decisivas.  Hamlet se envuelve en una angustiante melancolía.

Es la más larga de las obras de Shakespeare y contiene varios soliloquios, monólogos dramáticos de Hamlet, muchos de los cuales han pasado a los tiempos modernos como frases hechas o repetidas en diferentes circunstancias:

– “Hay una Divinidad que da forma a nuestros fines”.

– “Fragilidad, tu nombre es mujer”.

-“Algo está podrido en Dinamarca o algo huele mal en Dinamarca”.

-“Ser o no ser: ése es el dilema”.

– “La Providencia está presente incluso en la caída de un gorrión”.

Shakespeare tomó la frase de Jesús cuando dice:

– “Ni un gorrión caerá al suelo sin la presencia de tu Padre”.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito de Luis Melnik

El Santo Grial o Descendecia de Cristo La Sangre Real Merovingia

¿QUE ES EL SANTO GRIAL ? – DESCENDENCIA DE CRISTO

La palabra deriva del antiguo francés graal, del latín, gradalú, copa, cáliz.

En tiempos medievales, el cáliz de esmeralda supuestamente usado por Jesús en la última Cena y luego por José de Arimatea en la Crucifixión para conservar la sangre de las heridas de Jesús.  José lo habría llevado a Inglaterra, pero el cáliz desapareció.

Según otras leyendas, fueron los ángeles quienes lo llevaron hasta la cima de una montaña y lo pusieron bajo la vigilancia de un grupo de caballeros.  Cuando se le aproximaba alguien que no era puro de conciencia y conducta, el grial desaparecía.

La búsqueda del grial se convirtió en el deseo de la unión mística con Dios y fue tratado en muchas historias de caballería y muy especialmente en las leyendas de los caballeros del rey ARTURO.

Las historias del uso original del Santo Grial —que sirve para recoger la sangre de Cristo en la Crucifixión— relacionan indudablemente la preciada sangre de Cristo con el Grial, y bien podría tratarse de una metáfora de la actual línea de sangre del Mesías cristiano.

Entrelazada con esta teoría está la idea de que Cristo supuestamente se casó con María Magdalena antes de su muerte y de que ella le dio una hija.

Por lo tanto, la línea familiar de Cristo continúa supuestamente hasta el día de hoy, y el Grial sería la «enredadera» a través de la cual la familia de Cristo se conecta con los merovingios de Francia.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito de Luis Melnik

Conde Dracula y Frankenstein Personas Crueles y Siniestras del Cine

EL CONDE DRÁCULA: PERSONAS SINIESTRAS DEL CINE

Personaje de ficción creado por el escritor escocés Bram Stoker, en su novela Drácula, publicada en 1897. Es un vampiro o  muerto viviente, en cuya creación su autor se inspiró en la figura histórica de Vlad Tepes, príncipe de Valaquia, que por su crueldad fue llamado «el empalador» o  «el diablo» (dracul).

Considerada un clásico de la literatura de horror, el protagonista se ha convertido en un mito universal y el ha servido de inspiración a numerosos relatos y filmes centrados en la figura mítica del vampiro-humano. Entre ellos destacan Noferatu (1922), de Murnau; Drácula (1931) de Tod Browning, y Drácula de Bram Stoker (1992), de Coppola.

Novela gótica del autor inglés Bram Stoker (1847-1912), publicada en 1897 para convertirse en la más popular leyenda sobre vampiros.  La novela transcurre en una ciudad de Transilvania, Rumania, y es tratada como un diario en el que escriben los principales personajes: Jonathan Harker, quien visita al conde Drácula en su castillo junto a su prometida (luego esposa) Mina, que resulta ser adorada por el conde.

También participan el buen doctor Seward y Lucy Westenra, una víctima que luego se convierte en vampiro.

El doctor y sus amigos finalmente destruyen a Drácula, no sin antes tener que atravesar el corazón de Lucy con una estaca para salvar su alma.

La historia de Drácula parece resumir las leyendas populares europeas sobre los nosferatus (no muertos) que podrían haberse originado en las supuestas andanzas del príncipe Vlad, a quien se le adjudicaban 100.000 víctimas y fue llamado DRAC, diablo.  Muchos críticos han visto en la historia de Drácula y el vampirismo una sublimación de la sexualidad en los tiempos victorianos.

Ampliar la Información: Vlad IV El Empalador de Valaquia

 FRANKENSTEIN:

Película de James Whale, estrenada en 1931. Adaptación libre de la novela de Mary Shelley, fue interpretada por Colin Clive, en el papel de Herbert von Frankenstein, y Boris Karloff, interpretando al monstruo. El doctor Frankenstein reconstruye un ser viviente con fragmentos de cadáveres y, por error, utiliza el cerebro de un criminal.

La criatura provoca el terror de quienes le ven y finalmente muere carbonizada en un molino. La película convirtió al personaje en un mito popular y supuso la consagración de Boris Karloff como especialista del género.

Frankenstein o El moderno Prometeo (Frankenstein, or the Modem Prometheus) Novela de Mary Shelley, publicada en 1818, con la que inició su producción literaria. Escrita durante una estancia estival en Ginebra, en la cual Lord Byron, propuso a cada uno de los invitados que escribieran un cuento de terror, está inspirada en el mito de: hombre creador castigado por su soberbia. Es considerada como uno de los clásicos de la literatura universal y ha servido de base a numerosísimas películas.

Novela de Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851), escrita en 1818 bajo el título Frankestein o el Moderno PROMETEO.  Cuenta la historia, entre gótica y romántica, lo acontecido a Víctor Frankenstein, un estudiante suizo de ciencias naturales que logra crear un hombre artificial, utilizando trozos de cadáveres que, unidos, terminan cobrando vida en una extraña criatura. Por su aspecto terrorífico, su torpeza y enorme tamaño, el personaje es te mido, odiado y repudiado por los habitantes de la pequeña población donde vive su creador.

El monstruo logra comportarse como los seres humanos, pero no consigue ni compasión ni compañía.  Urge entonces a su gestor que le otorgue compañía femenina, lo que éste no puede conseguir, provocando la ira de la criatura y su propia destrucción.

El nombre de Frankenstein le fue otorgado al propio personaje, que se convirtió en uno de los monstruos más conocidos de Occidente.  La autora de la novela era la esposa del famoso poeta inglés Percy Bysshe SHELLEY (1792-1822).

El actor anglonorteamericano Boris Karloff (1887-1969), cuyo verdadero nombre era William Henry Pratt, ganó fama mundial interpretando a Frankenstein en el cine, y Mel Brooks, director y actor estadounidense nacido en 1927 como Melvin Kaminsky, realizó El joven Frankenstein una delirante e hilarante versión.

Entre ambos marcaron un apasionante abanico de filmes en torno al horrendo personaje que, sin embargo, exhibía destellos de sensibilidad y sufrimiento por su incapacidad para comunicarse, ser comprendido y poder amar.

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