Paganismo en la Edad Media

Los Daneses en Inglaterra Historia de sus Conquistas

CONQUISTA DE LOS VIKINGOS EN INGLATERRA

Procedentes de Escandinavia, los vikingos o nordmen, «hombres del Norte», como les llamaron los germanos,  y después los francos, aparecieron hacia el año 800. Los pueblos escandinavos se dividían entonces, como hoy, en tres grupos principales: los daneses, estacionados en el extremo sur de la península escandinava, con la Isla de Bornholm y la mayor parte del archipiélago que cierra la entrada del Báltico, desde donde emigraron  a la península de  Tutlandia prosiguiendo siempre más al sur; los noruegos, instalados en las costas occidentales de Escandinavia,   lanzados   demasiado   pronto a los mares en busca de un país más hospitalario  hacia  el  oeste;   los  suecos,  agrupados principalmente alrededor de Upsala, atraídos como los daneses hacia los países del   mediodía,  del  otro  lado  del  Báltico, donde  alcanzaron,  por los  golfos  de  Finlandia y de Riga, la gran arteria fluvial del Dniéper.

Durante los treinta o treinta y cinco primeros años del siglo IX, mientras que los suecos, bajo el nombre de varegos, se hacían dueños pacíficamente del comercio de la Rusia occidental, los daneses y los noruegos  se lanzaban a fructíferas piraterías a lo largo de las costas de Bretaña, de Irlanda y del Imperio carolingio.

atques daneses a las costas de inglaterra

Sobre navíos en corso, afilados  y de poco calado, que   podían   contener  una   cincuentena   de personas,   comprendidos   los   remeros,   podían  fácilmente   aproximarse  a  las  costas, varar en tierra o remontar el curso de los ríos. Ni los soberanos francos, ni los príncipes de Gran Bretaña o de Irlanda, poseían una flota que pudiera enfrentarse con ellos. Muy   pronto,   no   dudaron   en   abandonar las  orillas  en  busca  del  botín,  utilizando incluso caballos, y atacando lugares fortificados;   así,  Colonia,  Ruán,  Nantes,  Burdeos,  Londres  y York,  sufren  sitios  y,  a veces,   devastaciones   e   incendios.

Colectividades  que  veían  a los  poderes  públicos incapaces   de   defenderlas,   monasterios,  y, después,   los   mismos   soberanos,   se   acostumbraron a organizarse con el fin de evitar   el   saqueo.   Llevando   sus   incursiones cada vez más  adelante  en  el interior  del continente,   de   Irlanda  y   de   Gran   Bretaña, los vikingos se unieron, poco a poco,  en  lugar  de  actuar por  grupos   aislados mandados cada uno por su jefe, para formar verdaderos ejércitos que invernaban entre dos campañas de primavera en el país mismo que destinaban a sus rapiñas.

Así, de piratas, pasaron a ser conquistadores del suelo y se hicieron sedentarios. Desde el siglo VII, los noruegos se habían instalado en los archipiélagos del oeste (Shetland, Oreadas, Hébridas). En el siglo IX, acababan la conquista de Irlanda, donde creaban un principado, y la de Islandia.

En el siglo X, alcanzaban Groenlandia. Los daneses, desde el año 840, se hacían dueños de los Países Bajos y constituían así un principado, cuya investidura recibieron del emperador carolingio. Los suevos fundaban el Estado de Kiev. Alrededor del Báltico, se habían creado plazas fortificadas.

LOS DANESES EN INGLATERRA
Inglaterra se había acostumbrado rápidamente a las incursiones anuales de primavera de las flotas escandinavas—que saqueaban y cobraban rescate—, en sus costas o esforzándose en remontar el curso del Támesis. A partir de la mitad del siglo IX, los daneses trataron de establecerse en ella, aprovechándose de las rivalidades entre los diferentes reinos sajones. En el año 866, lanzaron un ataque decisivo que les permitió apoderarse de York y, explotaron  inmediatamente  su  éxito,  ocuparon en los años siguientes toda la parte oriental de la Isla. Sólo se salvó el reino de Wessex, gracias a la valerosa defensa del joven rey «Alfredo el Grande».

Alfredo el Grande gobernó el reino de Wessex,  entre el 871 y el 899. Posiblemente sea el soberano anglosajón del que se conocen más datos. Pasó a la historia como el gran guerrero que logró repeler las invasiones danesas.

La paz de Wedmore (878) reconoció a los daneses los territorios situados al nordeste de la vieja calzada romana que unía Londres con Chester o Watling Street. Los anglosajones siguieron siendo los dueños al sudeste de la línea marcada por la Watling Street. Sin embargo, a partir del año 899, los reyes de Wessex pudieron llevar a cabo la reconquista de la isla, aprovechándose de la anarquía que reinaba en las partes «danesas» de ella, como consecuencia de la multiplicidad de pequeños estados y de los saqueos que los vikingos continuaban practicando en las costas.

En el año 954, fue reconocida su autoridad suprema, pero los jefes escandinavos conservaron sus derechos de mando y sus tierras. A partir del año 980, Dinamarca intensifica sus incursiones en Inglaterra.

En el 1017, habiendo arrojado a los últimos representantes de la casa de Wessex, los daneses pudieron hacer reconocer por la asamblea de los grandes barones y de los obispos, como rey de todos los ingleses, al hijo del rey de Dinamarca: Canuto. Este creó un verdadero Imperio marítimo. Elegido rey de Dinamarca, se apoderó también de Noruega y de sus dependencias, e hizo incursiones en territorios fineses y eslavos, hasta Estonia. Después de su muerte, la unión se quebró. Dinamarca y Noruega se separaron.

LA CONQUISTA DE NORMANDIA
Desde el año 879 al 885, fueron los países del Soma, del Escalda, del Mosa y del Rhin los que constituyeron su objetivo principal. Los ataques fueron dirigidos con vigor, y los países, devastados por sus incursiones de caballería. A partir del año 885, los daneses llevaron sus esfuerzos a los valles del Loira y del Sena, amenazando a las ciudades y saqueando los campos vecinos. Como había estallado la guerra civil entre Carlos el Simple y Eudes, los daneses consiguieron instalarse, en el año 896, en la desembocadura del Sena.

En adelante, no se les podrá ya echar; por el contrario, la afluencia de sus compatriotas transformará la ocupación en colonización. Desde allí, sus operaciones continuaron hacia el sur y el este, hasta el Loira y Lorena. En el año 911, Carlos el Simple reconoció en Saint-Clair-Sur-Epte el hecho consumado; y se ligó por lazos de vasallaje al jefe de los normandos del Bajo Sena, Rollón, esperando hacer de su principado una barrera contra las devastaciones escandinavas que continuarán todavía por largo tiempo.

Fuente Consultada
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Editorial CODEX – Los Vikingos –

La Educación en el Imperio Carolingio La Escuelas Medievales

PRIMERAS ESCUELA DEL REY CARLOMAGNO EN LA EDAD MEDIA

Bajo los primeros carolingios, la Galia se hallaba en un estado de decadencia intelectual inquietante. Desde hacía mucho tiempo, habían desaparecido las escuelas públicas de la época romana, siendo reemplazadas por escuelas eclesiásticas, destinadas a la formación del clero; pero resultaban insuficientes para llevar a cabo su labor, aunque la lectura y la escritura se tenían por un lujo entre los clérigos e, incluso, entre los obispos.

Más aún, la lengua latina, única lengua escrita que perduraba, estaba completamente corrompida y el libro se había convertido en un objeto muy raro. Los manuscritos prueban la torpeza tanto de los escribas como de los miniaturistas encargados de ornamentarlos. Sin embargo, el caso de Italia, donde el ostrogodo Teodorico se había esforzado en conservar y desarrollar la cultura antigua, ejemplo seguido por los lombardos, cuyos reyes y duques se comportaban como verdaderos mecenas, era mucho menos desconsolador.

escuelas edad media con Carlomagno

También en España, la Iglesia, que rápidamente se hizo poderosa, se había esforzado en crear una nueva enseñanza capaz de reemplazar a las antiguas escuelas romanas, preservando de esta manera, la cultura clásica. Pero, más que estos países, fue Irlanda el foco de intensa vida intelectual, gracias a la actividad de los monjes.

La vieja enseñanza romana de humanidades se conservó en los monasterios, casi pura de toda mezcla, con las siete ramas del saber: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, astronomía, ciencia musical y geometría. A esta enseñanza tradicional, fue ajustada la teología que formará como su coronación. Los monjes irlandeses, hechos misioneros, habían difundido por Escocia e Inglaterra su enseñanza y su gusto por la cultura. Antes de finalizar el siglo VII, habían fiorecido grandes escuelas anglosajonas que crearon maestros notables, tales como Be-da, denominado «el Venerable», en la época carolingia, versado en todas las ciencias. Los misioneros anglosajones, lo mismo que en otro tiempo los monjes irlandeses, extendieron, a su vez, por todo el continente, el conocimiento de la antigüedad latina. Así, San Bonifacio, el reformador de la escuela franca, no concibió la reforma moral del clero  sin una  reforma  intelectual.

LAS PRIMERAS ESCUELAS
En sus comienzos, el programa de Car-lomagno se confundió con el que había inaugurado San Bonifacio. Desde el comienzo de su reinado, se alzó contra la ignoran cia de los sacerdotes y tomó a su cargo la organización de los estudios en el reino. Recurrió a maestros italianos, anglosajones y españoles: Pablo Diácono, Alcuino, Teodulfo y sus émulos. Alcuino, el maestro más famoso de la gran escuela episcopal de York, fue el principal colaborador de Carlomagno. De este modo, el sistema inglés de enseñanza penetró en el reino franco, y después en todo el Imperio. Sin embargo, este movimiento de estudios no quedó por mucho tiempo confinado en la Iglesia. Car-lomagno trabajó por su difusión entre los laicos.

Así, ordenó la institución de cursos elementales destinados a un público más amplio, es decir, al mismo pueblo, aunque sólo fuera por darle algunas nociones de instrucción religiosa. En la corte, hizo crear «la escuela palatina» para formar en el servicio del Estado a la gente joven que le rodeaba. De esta manera, el palacio del soberano se convirtió en el verdadero centro intelectual del Imperio. Carlomagno y sus cortesanos, incluso los de edad avanzada, dieron ejemplo y se pusieron a estudiar. En la primera fase de este renacimiento intelectual, no hubo obras verdaderamente originales.

Se trata de una literatura latina que es una transposición de las obras clásicas, tanto en la forma como en el fondo. Egui-nardo calcó su «vida de Carlomagno», de las «Vidas» de Suetonio. Teodulfo imitó los versos de Ovidio o de Fortunato. Angilberto siguió la Eneida de Virgilio. También en materia artística, la imitación fue la norma. Se utilizaron, frecuentemente, trozos de monumentos antiguos para hacer el remedo más completo. En este aspecto, fue más Rávena que Roma la que sirvió de modelo. Para la capilla de Aquisgrán, construida a imitación de la de San Vital de Rávena, Carlomagno mandó llevar de Italia columnas, mármoles y mosaicos para decorarla.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo III El Rey Carlomagno  Editorial CODEX Tomo III
La Gran Aventura del Hombre

Missi Dominici Inspectores Reales del Rey Carlomagno

CONTROL ADMINISTRATIVO DEL IMPERIO CAROLINGIO

Carlomagno también generalizó, para asegurar mejor la cohesión de las diferentes partes del Imperio, una institución que existía ya bajo los merovingios: la de los comisarios o missi dominici. Carlomagno hizo de ellos un medio regular y permanente de inspección. Los «enviados reales» cumplían al pie de la letra la misión que se les encomendaba. En general, son dos: un conde y un obispo. Este papel de agente de la autoridad pública que correspondía por derecho al obispo, es muy característico de la época.

Carlomagno, rey de los francos desde 768 hasta 814,  fue uno de los más grandes líderes militares de la edad media. Conquistó gran parte de Europa central y occidental. Como rey, dio un nuevo impulso a la vida cultural y política, que había entrado en decadencia cuatro siglos antes tras el declive del Imperio romano.

missi dominici de carlomagno

Los dos tienen un poder de jurisdicción muy extenso, tanto sobre los agentes locales como sobre los particulares, en el ámbito fijado por el emperador en el momento de su nombramiento (entre 6 y 10 condados, a partir del siglo IX). A finales del reinado de Carlomagno, éstos tienen que girar una visita obligatoriamente cuatro veces al año por su jurisdicción o missaticum. Si, después de la muerte de Carlomagno, esta institución decae rápidamente, es debido a la insuficiencia numérica de personas seguras a las cuales pudiera ser confiado tal puesto, así como a la falta de tiempo y a la frecuente ignorancia del derecho.

En última instancia, todo descansa en la personalidad del soberano. Su sola presencia en un lugar puede imponer sus decisiones a los condes y a los grandes, y hacer reinar el orden y la justicia en una época en la que sólo es le-galmente válida la orden transmitida oralmente. He aquí por qué Carlomagno lleva una vida de perpetua andanza, de un extremo al otro de su vasto imperio. A partir del año 808, cuando su enfermedad le fija en Aquisgrán, su capital, las capitulares señalan sin cesar los abusos. Alrededor del emperador, los cuadros administrativos son tan insuficientes como los locales.

El Imperio carolingio no tuvo jamás el armazón sólido de un verdadero estado, a causa de una economía rudimentaria, de una estructura social anárquica. Reina la confusión entre los empleos domésticos y las funciones públicas, tanto en el palacio carolingio como en el merovingio, que siguen siempre al emperador en todos sus desplazamientos. El gran capellán, principal consejero eclesiástico del soberano, dirige la capilla, conjunto de sacerdotes y de clérigos encargados del servicio religioso del rey y de su séquito, y de la redacción de ciertas actas reales.

Cuatro dignatarios laicos son una herencia merovingia: el senescal, que ocupa el primer puesto en la servidumbre real, encargándose del abastecimiento; el copero, de las bebidas; el condestable, del servicio de las cuadras; el camarlengo, de los departamentos privados del rey y de su tesoro personal, conjunto de regalos preciosos y de dinero acuñado. Estos grandes oficiales palatinos son los consejeros del rey; pueden ser enviados en misión diplomática o recibir cargos militares con mando. Entre ellos, un solo oficial tiene un papel permanente mucho más importante, el conde palatino, creación carolingia. Es el presidente normal del tribunal palatino y, por delegación del soberano, puede hacer justicia sin apelación.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Edit. CODEX Tomo III Carlomagno

Carlos Martel y Pipino el Breve Mayordomos de Palacio

BIOGRAFÍA E HISTORIA DE CARLOS MARTEL Y PIPINO EL BREVE

El poder monárquico de los reyes merovingios iba degradándose progresivamente  y los mayordomos de palacio se convirtieron muy pronto en los verdaderos dueños de la Galia. El primero que se hizo especialmente célebre fue Carlos Martel, gracias a la batalla de Poitiers. El segundo, Pipino el Breve,  tuvo la gloria de ser el padre de Carlomagno.

Carlos Martel (c. 688-741), monarca carolingio del reino franco de Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania). Carlos, cuyo apellido significa ‘el martillo’, era el hijo de Pipino de Heristal y el abuelo de Carlomagno. Pipino fue el mayordomo de palacio con los últimos reyes de la dinastía merovingia.

carlos martel

Carlos Martel, miembro de la dinastía Carolingia, gobernó Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania), como mayordomo de palacio de dicho reino franco, desde el 715 hasta el 741.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Las invasiones de los bárbaros provocaron la caída del Imperio romano y con ello quedó rota la unidad política de la Europa Occidental. La Iglesia católica quedó como única expresión del orden y se erigió en custodia de la organización y ia cultura romanas. Convertidos los bárbaros, la influencia de la Iglesia fue en aumento. A fin de consolidar su unidad y la del mundo cristiano, organizó y estableció sus jerarquías para lo cual tomó como modelo la administración civil del viejo Imperio romano. Europa quedó dividida en provincias eclesiásticas o arquidiócesis colocadas bajo la autoridad de los arzobispos. A su vez, cada arquidiócesis estaba formada por varias diócesis al mando de obispos. Estas últimas estaban divididas en parroquias urbanas y rurales a cargo de los curas párrocos.

Este conjunto de religiosos constituía el clero secular, porque vivía en contacto con la sociedad o mundo (seculum: siglo). A partir del siglo V puede distinguirse otro tipo de clero cuyos miembros (los monjes) vivían en los monasterios, alejados del mundo y sujetos a determinadas reglas. Estos religiosos constituyen el clero regular. De ellos nos ocuparemos más adelante.

La influencia de la Iglesia se hizo sentir en la política; coronó reyes y emperadores, y en más de una ocasión los privó del poder. Por sobre todo, difundió la cultura y suavizó las costumbres al afirmar la superioridad del espíritu sobre la materia. También  se esforzó por aliviar el dolor y creó asociaciones de asistencia social y beneficencia

Francia. La dinastía carolingia
Con la muerte de Clodoveo, ocurrida en París —año 511— el reino de los francos comenzó a dividirse pues sus cuatro nijos se repartieron el territorio para formar nuevos reinos. Se produjeron guerras civiles y esto provocó la decadencia de la dinastía merovingia. Los últimos representantes de esta familia fueron soberanos indolentes e incapaces, y con justa  razón  se les  llamó reyes holgazanes.  Alejados  de  las tareas  de gobierno, delegaron el poder en unos funcionarios llamados mayordomos de palacio, los que adquirieron gran autoridad y se adueñaron de Francia.

Los mayordomos de palacio comenzaron siendo intendentes de la casa real,  encargados de administrar los bienes personales del  rey.  Con  el  tiempo,  comandaron  la guardia militar, desempeñaron ministerios y en varias oportunidades ejercieron la tutela de los príncipes hasta que éstos alcanzaban la mayoría de edad.  Finalmente, la designación de los mayordomos de palacio dejó de ser privilegio de los monarcas y estuvo en manos de la aristocracia que de esa manera controlaba el poder.

A principios del siglo VIl —después de la muerte del rey Dagoberto— el cargo de mayordomo de palacio comenzó a ser hereditario, privilegio que recayó en la familia de los Heristal, duques de Austrasia.  Uno de ellos,  Carlos Martel,  alcanzó gran  renombre,  pues logró contener el ataque de los musulmanes en Poítiers (732).

A su muerte (741) hereda la mayordomía su hijo Pipino el Breve quien destrona a Childerico III, el último merovingio, contando con el apoyo del Papa Zacarías. Pipino se hizo proclamar rey de los francos y así se produjo el advenimiento de una nueva dinastía: la carolingia.

El nuevo Papa Esteban II se trasladó a Francia, consagró a Pipino y le otorgó el derecho a la sucesión hereditaria. Al poco tiempo,  el  Pontífice solicitó  la ayuda del  rey Franco para rechazar a los lombardos que sitiaban a Roma.  Pipino no titubeó y al frente de su ejército cruzó los Alpes, penetró en Italia y, luego de derrotar a los lombardos, se apoderó de los territorios que formaban el Exarcado-de Revena y los cedió al jefe de la Iglesia.

pipino el breve

Pipino el Breve (c. 714-768), mayordomo de palacio del reino de Austrasia y rey de los francos (751-768), hijo del gobernante franco Carlos Martel y nieto de Pipino de Heristal. Fue mayordomo de palacio durante el reinado de Childerico III (que reinó entre el 743 y el 751 aproximadamente), último monarca de la dinastía Merovingia.

LA HISTORIA EN MAS DETALLES:
PIPINO DE HERISTAL Y CARLOS MARTEL

A principios del siglo VII, el reino franco de los merovingios se hallaba en una situación difícil. Después de un breve período de apogeo, cayó en la decadencia. Apenas muerto Dagoberto (639), no hubo más que luchas intestinas y repartos, agravados por las tendencias particularistas de las tres grandes divisiones del reino franco: Austrasia, Borgoña, Neustria, transformadas prácticamente en reinos autónomos; Aquitania seguía abandonada al saqueo de todos. Pero, mientras se sucedían reyes asesinados o gastados por precoces desenfrenos, quedaba una realidad estable: la del gobierno de los mayordomos de palacio, promovidos de simples mayordomos a verdaderos jefes de la administración en cada uno de los tres reinos. Pero los mayordomos de palacio estaban deseosos, como los reyes poco antes, de rehacer cada cual en beneficio propio la unidad del reino franco, mientras que su dominio, frecuentemente abusivo, estaba constantemente comprometido por los grandes.

La familia de los Pipinidas, jefes de la aristocracia austrasiana, es la que va a imponerse en el reino franco, sirviéndose de la mayordomía. Estos son los precursores de los Carolingios; en el año 687, Pipino de Heristal, mayordomo de Austrasia, habiendo eliminado a los otros mayordomos de palacio, gobierna solo—bajo un solo rey merovingio, puramente nominal—, los tres reinos. Inmediatamente después de su muerte, su viuda Plectrudis gobernó como tutora de sus tres hijos menores (714).

La sucesión de Pipino se concierta ya como una sucesión real. Sin embargo, surge la revuelta; los neustrianos se rebelan; los turingios y los alamanes son reprimidos a duras penas; los frisones, los sajones y los árabes de España penetran en el reino franco; los aqui-tanos se declaran independientes bajo un duque de su elección. La regente es sustituida, y elegido un bastardo de Pipino de Heristal, Carlos Martel. Este salva al reino, derrotando sucesivamente a todos sus enemigos y rehaciendo su unidad, ‘fracasadas las veleidades de independencia regional. La gloria principal de Carlos Martel es la jornada de Poitiers; donde detiene la oleada árabe lanzada a través de la Galia. A los ojos de sus contemporáneos, en el año 732 salvó a la Galia cristiana del peligro islámico. En recuerdo del vencedor de Poitiers, se llamará Carolingios a los príncipes austrasianos   de  la  casa  de  los  Pipinidas.

PIPINO EL BREVE, REY POR LA GRACIA DEL PAPA:
En el año 741, Carlos Martel muere; y es reemplazado por sus dos hijos Pipino y Carlomán. Estos colocan en el trono merovingio, vacante desde hacía cuatro años, a un niño llamado Childerico. Pero a continuación de la abdicación de su hermano, atraído por la vida monástica, Pipino, llamado el Breve a causa de su corta estatura, consumó el golpe de estado y, en el año 751, confina en un monasterio al último descendiente de Clodoveo, Childerico III. Entonces es proclamado rey en una gran asamblea que tuvo lugar en Soissons. Esta sustitución de dinastía se hizo con la aprobación del papa.

Se cuenta que Bonifacio fue encargado de plantear al papa Zacarías la famosa pregunta: ¿conviene llamar rey a aquél que tiene el poder en realidad, o a aquél que tiene la apariencia del poder? Habiendo respondido el papa según el deseo de Pipino, Bonifacio interpretó que éste debe reinar «en virtud de la autoridad apostólica».

Por medio de una ceremonia, desconocida hasta entonces en la Galia, Bonifacio consagró en Soissons al nuevo rey y a la nueva reina, en nombre de la Iglesia, derramando sobre sus frentes el santo óleo. Según el modelo de los reyes de la antigüedad judía, hace del primer rey Carolingio el elegido de Dios y su representante. Al mismo tiempo, hace ostensible para todos el consentimiento del papa en la usurpación llevada a cabo. Pipino alcanza, mediante la consagración, fuerza y prestigio.

FORMACIÓN DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS
Pipino sella muy pronto la alianza de los francos y el papado contra los lombardos, y paga también su deuda a Roma. En efecto, el papado tiene necesidad de la fuerza política y militar de los nuevos dueños de la Galia, si no quiere ser transformado en un simple obispo lombardo y abandonar sus sueños de universalidad; la realeza franca no tiene menos necesidad del papado para consolidar su dinastía.

Pero el rey lombardo Astolfo se arroja sobre Rávena, y conquista rápidamente los territorios que le separan aún de Roma (la Emilia), amenazándola en el año 751. Pipino, que es llamado en su ayuda, duda hasta el momento en que el propio papa acude a la Galia en pleno invierno (753). Aceptando renovar solemnemente la ceremonia de la unción en beneficio de Pipino, de su mujer y de sus hijos, el papa liga su suerte a la del rey franco, mientras que este último se identifica la causa franca con la del cristianismo romano. Pipino interviene en Italia dos veces, en los años 754 y 756, y obtiene de Astolfo el compromiso de evacuar todo lo que acaba de conquistar—es decir, el exarcado de Rávena, la Emilia, la Pentápolis (Rímini – Fano-Pesaro -Sinigaglia – Ancona) y de «dárselo a San Pedro», ya que el exarca de Bizancio había huido. Esta decisión fue la carta de fundación del Estado Pontificio.

Pipino  murió   en  el   año   768,  dejando dos hijos, Carlos y Carlomán. El mismo año, Carlos, el futuro Carlomagno, contraía matrimonio con la hija de Desiderio, rey de los lombardos.

Fuente Consultada
HISTORIA I Antigua y Edad Media de José Cosmelli Ibañez
HISTORAMA  La Gran Aventura del Hombre Tomo III Dinastía Carolongia

Historia de la República de Venecia Gobierno y Comercio Resumen

RESUMEN: REPÚBLICA DE VENECIA ENTRE SIGLOS XV Y XVII

Italia, como Alemania, sigue un camino inverso al de Francia o al de Inglaterra: el de la desintegración. Las diversas ciudades italianas se organizan como estados soberanos y ya nada las ata, ni siquiera la sombra del Imperio Romano Germánico.

El siglo XIV es propicio para la Península Itálica. El Papa está en Aviñón, y por lo tanto, los avances del extranjero se han contenido. La paz parece favorecer al artesano y al mercader. La riqueza se acumula en ciudades como Florencia, Milán, Genova y Venecia, pero por eso mismo nace la rivalidad entre ellas y la paz se altera. Los ciudadanos poderosos no se muestran satisfechos; piensan que pueden enriquecerse más y resuelven hacerlo a costa de sus vecinos. Su dinero les permite contratar a un aventurero (condottiero) con su banda.

Una buena paga pone al condottiero al servicio de una Comuna o de un partido. La guerra civil se enciende y la anarquía domina a Italia. Además, en estos pequeños estados a veces se prolongan las luchas entre güelfos (aristocracia) y gibelinos (democracia). Estos dos partidos habían surgido como consecuencia de la rivalidad entre el Papa y el Emperador.

Los burgueses, comerciantes y banqueros, con la ayuda del condottiero o los condottieros mismos, por una traición o por un golpe de audacia quedan, de pronto, al frente de las ciudades. Estos gobiernos de fuerza, al modo de los tiranos de Grecia, se preocupan de su ciudad (república, ducado o señoría), la embellecen, se rodean de una corte brillante, cuidan el trabajo de sus artesanos, ordenan su industria y vigilan muy atentamente el Mediterráneo, cuyo tráfico pretenden dominar.

Venecia, que domina el Adriático, gracias a una hábil política de infiltración en la Italia superior, aspira a tener el control de los mercados de Oriente. En sus comienzos, firmó convenios con príncipes ostrogodos, lombardos y francos. Luego, exigió que se depositaran en la ciudad, las mercaderías que debían atravesar las lagunas y a las que gravó con impuestos de salida. Más tarde redujo los derechos de aduana a los productos de Oriente, llevados por navios venecianos. Su gran riqueza fue el comercio de las especias.

El gobierno de la República veneciana (oligarquía de mercaderes), reglamentó muy cuidadosamente la actividad comercial y marítima de sus ciudadanos. Sus colonias estaban directamente administradas por funcionarios del estado. Genova, su rival, lo hacía por medio de las compañías particulares. En los famosos astilleros venecianos nadie podía construir navios sino con las medidas fijadas por el estado. Así, si un peligro amenazaba, la Señoría podía transformar rápidamente su flota mercante en navios de guerra.

También Venecia era celosa de su industria: prohibía a los obreros expatriarse sin su autorización, y si lo hacían, encarcelaba a su familia o los mandaban asesinar. Por otra parte, concedía rápidamente las cartas de ciudadanía a los extranjeros, hábiles artesanos, para beneficiarse con su experiencia.

Esta ciudidad, desde la derrota de Génova, en el siglo XIV, endueño del Mediterráneo Oriental. Comprendió entonces que necesitaba crearse un baluarte en Italia y a tal fin inició su expansión por la “tierra firme”. Se adueñó de Padua, y adquirió a Milán sus posesiones de Vicenza y Verona (1405). El dominio de Bérgamo y Brescia ocasionó una larga guerra entre venecíanos y milaneses.

Durante cerca de un siglo, Las ciudades italianas se enfrentaron unas a otras. Cada gran familia Representaba un partido. El éxito de uno conducía, generalmente, al exterminio del otro. Francia,
el Imperio y el Papado se esforzaron en sacar partido de esas conmociones. Los duces se sucedían. Muchos perecieron asesinados. Sin embargo, algunas grandes familias llegaron a mantenerse a la cabeza de las ciudades. Este fue el caso de los Visconti, en Milán, que reinaron durante ciento treinta y seis años. Francisco Sforza se casó con la hija de Felipe Visconti y obligó a los nUmeses a reconocerlo como duque a la muerte de su suegro, en 1447. La familia Sforza gobernó Milán desde 1450 hasta 1535.

ANTECEDENTES: Durante la guerra, Venecia consiguió la alianza con Florencia, inquieta por el poder que habían adquirido los Visconti, familia que gobernaba en Milán. Los dos estados se impusieron al fin. Sin embargo, la guerra fue continuada por Francisco Sforza, audaz condottiero y yerno del último Visconti, hasta conseguir un equilibrio en In
paz de Lodi.

palacio ducal en venecia

PALACIO DUCAL DE VENECIA
Suntuosa construcción del siglo XIV que demuestra el período de la República Serenísima. Este palacio fue residencia del dux (cargo vitalicio) y de los consejos que integraban el gobierno de la república aristocrática. El Consejo mayor (1700 representantes de las familias más ricas, y que ya habían sido magistrados) elegía el Consejo de los diez. Junto a la sala del Consejo de los tres (cuyos miembros eran elegidos entre los que formaban el Consejo de los diez), severo tribunal que vigilaba a los ciudadanos y debía reprimir toda manifestación en contra del gobierno, se encontraba un buzón en forma de boca de león. En él se depositaban denuncias anónimas.

LA REINA DEL COMERCIO MEDITERRÁNEO
En medio de numerosas batallas decisivas en la península, la República de Venecia no había interrumpido sus actividades comerciales. Después de la pérdida de Tierra Santa, y a pesar de las amenazas del Papado, que quería debilitar económicamente al Islam, Venecia continuó traficando con Egipto y Siria: en El Cairo y en Alejandría, sus mercaderes eran muy influyentes y estaban protegidos por concordias y privilegios.

A partir del viaje de Marco Polo (1271-1295), la ciudad estaba en buenas condiciones para conocer las rutas continentales desde Persia al Asia Central, y para procurarse, a través del Imperio mongol, las especias que el Papado impedía adquirir en Egipto. Los mercaderes llegaban hasta China y traían los productos que los negociantes alemanes de Augs-burgo y de Nuremberg iban a comprar y almacenar en el Fondaco dei Tedeschi, en el Gran Canal, antes de reexportarlos más allá de los Alpes.

A finales del siglo xiv, un célebre discurso del dux Mocenigo nos permite valorar la riqueza de la Serenísima República: cerca de 200.000 habitantes, 20.000 personas empleadas en la industria de la lana y de la seda, alrededor de 17.000 en los astilleros marítimos, que podían construir 45 galeras cada año. La flota comprendía 3.000 barcos mercantes y 300 navios de guerra.

La ciudad acuñaba anualmente dos millones de ducados de oro y de plata. Las grandes familias, los Morosini, los Córner, los Dándolo, los Contarini extendieron, de Occidente a Oriente, sus negocios, sus bancos y sus despachos, y dispusieron de rentas considerables. Esta extraña ciudad, levantada sobre el agua, era, a pesar de su reducida superficie, una de las potencias económicas mundiales. ¿Cómo funcionaba la dirección de este extraordinario mecanismo?

Venecia, república mercantil, fue gobeinada por una aristocracia financiera. Si, hasta el siglo XII, el dux (tomado del duque bizantino) ejerció un verdadero poder monárquico, progresivamente fue cediendo atribuciones ante eJ creciente poderío de las familias ricas y, a mediados del siglo xn, aparecieron diversos consejos, que después se diversificarían y acapararían el poder.

EL ESPLENDOR DE VENECIA
Al lado de la oligarquía dirigente se encontraban los ciudadanos, venecianos, al menos, desde dos generaciones, de rango acomodado, que podían ocupar los puestos secundarios del gobierno y de la administración (secretarios, notables, etc.). El pueblo no tenía derechos políticos y estaba agrupado en corporaciones bien organizadas, con sus dignatarios, sus patronos y sus estandartes, que llevaban en las procesiones.

Obreros de los arsenales, artesanos de la lana o de la seda, vidrieros, marineros, pescadores, todos estaban protegidos y sé beneficiaban, más o menos, de la riqueza de la ciudad, que provocaba la envidia y la admiración de los contemporáneos por su disciplina, su unidad, su dedicación conjunta al Estado y la subordinación de los intereses privados a la empresa colectiva.

A comienzos del siglo XV, Venecia alcanzó su apogeo. Sus gloriosos símbolos son la iglesia de San Marcos, con sus mosaicos de oro; todos los capitanes tenían el deber de traer de sus viajes cuanto pudiera acrecer su lujo: columnas, bajorrelieves, estatuas, tesoros de orfebrería. En 1495, la iglesia estaba prácticamente terminada, y parecía, como ha dicho Ruskin,un «inmenso relicario».

En la misma época, el palacio de los duces tenía el aspecto que conserva hoy, con su arquitectura original, su alta muralla sobre doble serie de columnas, mezcla de arte y aportaciones orientales. En una ciudad al abrigo de los ataques del enemigo y que desconocía la guerra civil, los patricios no estaban obligados a hacer fortalezas de sus palacios; a lo largo del Gran Canal, suntuosas residencias, como la Cá d’Oro y otros cien palacios cuyas fachadas tienen la delicadeza de encajes, formaban «la más bella calle que pueda existir en todo el mundo», dijo Commynes, un testigo maravillado.

LA POLÍTICA DE TIERRA FIRME
A finales del siglo XV, los pintores Gentile y Giovanni Bellini y Carpaccio, representaron fiestas famosas, como la de la Ascensión, donde se celebraba el matrimonio simbólico del dux y de la mar; el dux, a bordo del Bucentauro adornado de púrpura y de oro, lanzaba su anillo a las olas.

La ciudad, por otra parte, no se orientaba solamente hacia el mar. Necesitaba dominar las rutas que conducían hacia Italia central, tanto más cuanto qu- estaba rodeada de otras ciudades dirigidas por señores poderosos e insaciables: Verona y los Scaligeri, Ferrara y los Este, Padua y los Carrara, Milán y los Visconti.

La libre navegación por el Po y sus desembocaduras fue, igualmente, una necesidad para el comercio: desde 1270, Venecia se enfrentó a Bolonia. En 1338, una guerra contra Verona obligó a los Scaligeri a desalojar la provincia de Treviso.

Sabemos que, en el curso de la guerra de Chioggia, los Carrara se aliaron con Genova: vencidos en 1388 y luego en 1404, estos enemigos implacables fueron estrangulados en los Plomos de Venecia, dos años después. A principios del siglo xv, la República dominaba el país comprendido entre los Alpes, el Tagliamento y el Adigio. La lucha contra Milán duró desde 1426 hasta 1454, en que la paz de Lodi dio a Venecia Bérgamo, Brescia y Cremona.

Esencialmente marinos, los venecianos confiaron sus operaciones terrestres a los condottieros: Carmagnola, Gatta-melata, Francesco Sforza, Bartolomeo Colleoni, a quien Verrocchio inmortalizó en su famosa estatua ecuestre. Venecia permitió a las ciudades sometidas conservar sus instituciones, bajo la intervención de dos funcionarios nombrados por ella: un podestá y un capitán que dependían de los cinco «sabios de tierra firme».

Pero su expansión le había atraído numerosos odios en Italia y, a finales del siglo XV, Venecia se verá amenazada por peligrosas coaliciones.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Vida de los Estudiantes en la Universidad Medieval

Al llegar a Bolonia, Oxford o París, el estudiante,   adolescente   u  hombre   hecho, se albergaba en un hospicia o pensión reservada a los jóvenes, donde podía conseguir un lecho y compartir una habitación. De este tipo fue el Colegio fundado por el Cardenal Albornoz en Bolonia, idea renovada en Salamanca y en otras universidades españolas.

Otras veces, vivía con una familia pobre. En París, hacia 1300, había 7.000 estudiantes; en Bolonia, 6.000; en Oxford, 3.000. Esta masa era atrevida y entusiasta, y consideraba al mundo de las ideas, en el que iba a penetrar, tan fascinante como la guerra o los torneos.

Estudiantes en la Edad Media

El estudiante gozaba en París del fuero de los clérigos, estaba libre del servicio militar, exento de los impuestos estatales, y sólo podía ser juzgado por un tribunal eclesiástico. Generalmente, era tonsurado; si se casaba podía proseguir sus estudios, pero perdía los privilegios de clérigo y no podía recibir cargos.

Entre ellos reinaba una gran licencia; el monje Santiago de Vitry calificaba a los estudiantes parisienses de «más disolutos que el pueblo». Es evidente que el término «clérigo» no era sinónimo de «santo»; se cuenta que las muchachas de vida ligera se establecían en las  casas  en que enseñaban los  maestros.

Cada grupo nacional acostumbraba criticar a los otros; las riñas entre estudiantes y maestros, entre estudiantes y burgueses eran frecuentes. En Oxford, la campana de Santa María convocaba a los estudiantes, y la de San Martín a los burgueses, para que dirimieran sus querellas con sangre. Un preboste parisiense lanzó, en 1269, uria proclama contra los clérigos que «de día y de noche hieren y matan atrozmente a mucha gente, raptan mujeres, seducen a las doncellas, penetran con fractura en las casas».

Cada etapa del año escolar debía ser celebrada dignamente con bebidas; una viril y ruidosa francachela alegraba el corazón de todos. Las autoridades exigían a cada estudiante el juramento solemne de ajustarse a la disciplina universitaria., Los jóvenes juraban precipitadamente y  pecaban cuando querían.

El infierno no asustaba a los futuros teólogos. Sin embargó, encontraban tiempo para trabajar. Las clases comenzaban al alba, es decir, hacia las siete de la mañana. El año escolar duraba once meses; el origen de las vacaciones de verano no fue otro que el deseo de dejar libres a los jóvenes para la siega.

Con sus inevitables imperfecciones, las universidades medievales pueden reivindicar el honor de haber desarrollado la sutileza espiritual de los hombres de Occidente, de haber creado un lenguaje filosófico y de haber entroncado con la tradición antigua.

EL DESCUBRIMIENTO DE ARISTÓTELES: Ya hemos visto cómo, en el siglo xu, los filósofos judíos y árabes habían influido en el pensamiento cristiano, y cómo la filosofía, vieja y nueva a la vez, fue asimilada de manera notable. La «Física» y la «Metafísica» de Aristóteles, con los «Comentarios» de Averroes, llegaron a París a comienzos del siglo XIII, amenazando la ortodoxia de muchos estudiantes; el equilibrio entre la Fe y la Razón sería en adelante el gran problema de los pensadores de aquel tiempo. Alberto Magno y Tomás de Aquino querían conciliar Aristóteles y las Escrituras, mientras que los partidarios de Averroes querían seguir independientemente a Aristóteles y a las Escrituras.

Siger de Brabante, erudito y sacerdote, se hizo campeón de esta última teoría, y durante una generación, avorroísmo y catolicismo se enfrentaron en París. «Dios—decía Siger—es el fin, no la causa de la creación». Contra él iba a levantarse, en primer lugar, Alberto Magno. Hijo de un aristócrata suabo, había estudiado en Padua y enseñado en diversas escuelas dominicas.

La enorme masa de sus obras está muy mal organizada y es muy incoherente, pues defiende a veces en una lo que ataca en otras. Alberto era un hombre demasiado bueno, un alma demasiado piadosa para ser un pensador objetivo. Sin embargo, ayudó a difundir la obra de Aristóteles, mediante la enseñanza, y acumuló un gran número de pensamientos y de razonamientos, de los que su célebre discípulo Tomás de Aquino hizo una síntesis lúcida.

Ver: La Universidad Medieval

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Comercio Marítimo en la Edad Media Tipos de Barcos

LA APERTURA DE LOS MARES SEPTENTRIONALES
A partir del siglo XII, el comercio en los mares Báltico y del Norte se había desarrollado considerabemente, gracias a la actividad de la Hansa. Esta, en la época de su apogeo, agrupaba más de ciento cincuenta ciudades marítimas o continentales situadas entre el golfo de Finlandia y el Zuiderzee.

Unión comercial primero, la Hansa teutónica, aprovechando la carencia de una autoridad imperial, demasiado debilitada por las guerras italianas y las luchas contra el Papado, no tardó en convertirse en una potencia política. Sin embargo, todas estas ciudades continuaban bajo la dependencia del emperador o de sus respectivos señores. Nunca hubo fusión orgánica ni de personalidad jurídica: la Hansa no poseía ni marina ni ejército permanente. Las ciudades sólo tenían una asamblea irregular, la Hansetag.

Sin embargo, a pesar de la falta de una estructura que, por referencia al Mercado Común, podríamos llamar supranacional, la identificación de los intereses comerciales bastó, durante cuatro siglos, para hacer de ella una potencia económica y política raramente igualada.

Los habitantes de Brujas estaban celosos de los de la Hansa y querían retirarles las ventajas que les habían concedido. Este conflicto provocó una transformación de la Hansa, que se convirtió en una alianza de ciudades, y se hizo suficientemente fuerte como para prohibir traficar a sus miembros con Brujas. Este boicot resultó eficaz: los flamencos tuvieron que someterse, confirmar las ventajas anteriores, mejorándolas, y pagar una fuerte indemnización a las ciudades hanseáticas por los perjuicios sufridos.

Seguidamente, los escandinavos quisieron, a su vez, liberarse del yugo del imperio hanseático. Negándose a entregarles el trigo o la sal indispensable para la salazón de los arenques, los de la Hansa forzaron a sus adversarios a pedir excusas. En 1388, una coalición de ingleses, flamencos y rusos no consiguió mejores resultados.

Comercio Marítimo en la Edad Media

TÉCNICA DEL COMERCIO
El siglo xiv presenció el apogeo de la Hansa. Este poderío se debió en gran parte a la utilización de un nuevo tipo de navio, la Cogghe. Hasta entonces, los mares septentrionales eran recorridos por dos tipos de naves: la barca de los vikingos, a remo y a vela, rápida y de poco calado, y la nave occidental, de forma redondeada, más larga y estable, que sólo navegaba a vela. Estos dos tipos de navios tenían una capacidad de transporte muy limitada: 30 toneladas. Pero el transporte de los cruzados a Tierra Santa exigió el uso de navios más grandes, de los que el comercio se serviría después.

La Cogghe apareció a fines del siglo XII. Medía unos treinta metros de largo por siete de ancho. Provista de una sola vela, manejable y rápida, podía transportar 300 toneladas, o sea, diez veces más que los navios precedentes. Estas naves pertenecían raramente a un solo mercader o armador.

De diez a veinte personas se asociaban para cada viaje, y arriesgaban así una parte del valor del navio y de las mercaderías. Los asociados se repartían, como es de suponer, los beneficios. Esta práctica no significaba, forzosamente, que las ciudades de la Hansa no dispusieran de personajes lo suficientemente ricos como para hacerse cargo individualmente de los gastos de una operación, sino que los riesgos eran tales (una tercera parte de las naves desaparecía) que los burgueses preferían repartir los riesgos y beneficios en varias empresas.

Los barcos navegaban, generalmente, en convoy, para evitar los riesgos de piratería; esta práctica no sólo aumentaba los peligros de colisión sino que, además, tenía el inconveniente de obligar a los navios procedentes de ciudades diversas a buscar un punto de concentración. Sin contar las citas a las que faltaban algunos, esta obligación provocaba una pérdida de tiempo, y los mercaderes, deseosos de recibir sus beneficios, se impacientaban. Otro riesgo serio era la «huida» del capitán, que, al llegar al extranjero, podía, con toda facilidad, vender su cargamento y desaparecer.

Para evitar esto, el capitán debía estar casado obligatoriamente y ser padre de familia: los asociados podían, así, guardar a su mujer y a sus hijos como rehenes.De esta forma, la Hansa, con su flota y sus poderosos mercaderes, era una muestra, como Italia, del esplendor de la civilización urbana, fundada en el comercio y el dinero.

Ver: Importancia De La Ruta de la Seda

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Mercaderes y Ferias en la Edad Media Comercio Medieval

INICIO DEL COMERCIO EN LA EDAD MEDIA

En las ciudades, los que tenían mayor influencia eran los mercaderes. Ellos fueron quienes favorecieron el desarrollo urbano e industrial. Al crecer los negocios, se establecieron en las ciudades, abrieron sucursales, agencias, organizaron los trans portes terrestres y marítimos, y llegaron a intervenir en la fabricación de los productos.

En efecto, transportaban o compraban materias primas (lana, por ejemplo) y las repartían después entre diversos artesanos para que las hilaran; seguidamente, llevaban los hilos a los tejedores y, por último, vendían o transportaban lejos los productos terminados, cambiándolos por mercancías extranjeras que les aseguraban un flete de retorno. A decir verdad, sólo los mercaderes disponían de los enormes capitales y de la organización comercial’ necesarias para llevar a cabo todas las operaciones y todos los transportes.

Desde muy pronto, los mercaderes tuvieron que agruparse en corporaciones llamadas Guildas o Hansas en el norte. Habían conseguido además posiciones privilegiadas al frente de los municipios burgueses: así, en París, el preboste de los mercaderes. Pero los riesgos eran grandes: había que organizar caravanas, colocarse —pagando un censo—bajo la protección del señor de los territorios que se atravesaban, y esto no impedía que las bandas de salteadores desvalijaran las caravanas. Por ello, preferían recorrer sólo parte del camino, hasta los lugares de reunión donde se podía encontrar las mercancías llegadas de otras regiones.

El Comercio en una Ciudad Medieval

LAS FERIAS: Las ferias eran los puntos de reunión de los mercaderes que seguían las rutas terrestres. Las de Champaña se contaban entre las más célebres. Eran el lugar de cita de los mercaderes procedentes de Flandes y de Italia, las dos zonas industriales más desarrolladas del Occidente medieval.

Las mercancías de la zona mediterránea, monopolizadas por las ciudades italianas, y las del mar del Norte y del Báltico, llegaban por igual a estas ferias. Troyes, Lagny, Provins y Bar sur Aube debían su superioridad no sólo a la ventaja de su posición geográfica, sino también a la inteligente política de los condes de Champaña, que se habían atraído, mediante eficaces garantías, a los traficantes y mercaderes de todas las regiones.

Así, seis veces al año, entre la primavera y el invierno, una inmensa aglomeración de tiendas de campaña y otros habitáculos surgía en las pequeñas aldeas de Champaña. Un servicio de policía encargado de los mercados, y tribunales rápidos y eficaces para arbitrar conflictos entre los mercaderes, eran puestos en funcionamiento por el conde.

Todas las grandes ciudades comerciales, todas las grandes casas enviaban cónsules o representantes encargados de defender sus intereses o de efectuar ciertas compras, asegurar los transportes y hacer pagos, de acuerdo con las instrucciones de la casa central. Las ferias se desarrollaban con un ritmo preciso: durante los ocho primeros días, llamados de «entrada», los mercaderes podían instalarse, desempaquetar sus mercaderías, hacer visitas, fijar los precios. Después llegaba el período de las ventas.

Cada artículo era tratado por turno: venían primero los paños, después los cueros—a los que se daba el nombre de «cordobanes»—, y luego los productos que se vendían al peso, especialmente las especias y las materias aromáticas y colorantes. Tras un tiempo determinado, acababan las transacciones propiamente dichas y comenzaba la fase final o «salida», en la que se hacían las cuentas y se efectuaban las liquidaciones.

Estas operaciones de pago al fin de la feria permitían hacer negocios más importantes, pues cada uno podía comprar y vender por más dinero del que tenía en circulación. Era, en definitiva, un sistema de intercambios, cuyo desarrollo permitía paliar la insuficiencia de metales preciosos. Así, no era raro ver vender más de 50.000 piezas de paño de origen flamenco, en el curso de una sola sesión en una feria de Provins.

Sin embargo, a partir del siglo xin, las ferias de Champaña comenzaron a declinar. Los progresos de la navegación permitieron, en efecto, relaciones marítimas directas entre Italia y Flandes. Brujas, sobre todo, y Londres sirvieron de intermediarios y de lugares de almacenaje para el comercio entre las ciudades mediterráneas y nórdicas.

Ver: Apertura de los Mares Para El Comercio

FLORECIMIENTO DE LAS CIUDADES: En el siglo XII en el seno del mundo rural y de la sociedad feudal se habían introoducido elementos nuevos: las ciudades. Indudablemente, siempre hubo aglomeraciones urbanas en Occidente, pero los restos de las ciudades romanas no contenían tras sus murallas más que un puñado de habitantes. El fenómeno urbano no alcanzó una real amplitud hasta el siglo XII.

A la revolución económica y social que esto produjo, se añadió otra, la cultural. Hasta entonces, el cultivo del espíritu había sido patrimonio de los religiosos. El hombre cuyo oficio se reduce a escribir y a enseñar, el intelectual, no apareció hasta el siglo XII, en las  ciudades.

Junto con las especias, la seda de Biza-cio, de Bagdad, de Córdoba, los mercaderes llevaban manuscritos, y con ellos penetró en Europa la cultura greco-árabe. El musulmán era, ante todo, un intermediario.

Las obras de Aristóteles, Euclides, Tolomeo e Hipócrates habían llegado a Oriente con los cristianos heréticos y los judíos perseguidos por Bizancio. La voluntad de los reyes y de los prelados organizó un vasto movimiento de traducción, que puso a los pensadores cristianos en contacto con las obras maestras de los filósofos antiguos, de los musulmanes y de los judíos que habían meditado durante mucho tiempo sobre los problemas planteados por Platón y Aristóteles.

Así, para la evolución del pensamiento occidental iban a tener mucha importancia los escritos del musulmán Averroes, autor de la más clara exposición del aristotelismo, y los del judío de Córdoba, Maimónides, astrónomo y teólogo que se esforzaba por conciliar las filosofías judaica y aristotélica. Al mismo tiempo, en Sicilia, los reyes normandos, y sobre todo el emperador Federico II, en su corte trilingüe—griego, latín y árabe—, presidían las investigaciones intelectuales de una sociedad que, por su eclecticismo, prefiguraba la de la Italia del Renacimiento.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Quienes Fueron Los Juglares en la Edad Media?

LOS JUGLARES: UN CANTO DE AMOR:

En el sur de Francia, partiendo de la lengua de oc, crean un dialecto semiartificial de galanteos, y de juegos de ingenio, en el que juglares y trovadores profesionales componen y recitan poemas amorosos. Las categorías feudales fueron allí siempre menos rigurosas que en el norte de Europa, y los contactos con los árabes, mucho más profundos. Así, surge una nueva moral.

Juglares recitando

La mujer ya no es la eterna menor, la criatura inferior, incapaz de llevar armas, sino la inspiradora de los caballeros.

Se crea un código del amor galante: amor fuera del matrimonio, que tiende a la unión carnal, pero que acepta un lapso entre el deseo físico y la satisfacción; concepción que irá refinándose, hasta alcanzar una especie de misticismo a finales de la Edad Media. Al mismo tiempo, la música que acompaña a los poemas se hace más compleja.

En el Norte, nace una literatura en lengua de oil, girando, no alrededor de los temas de amor, sino glorificando las hazañas de los caballeros en interminables canciones de gesta: algaradas, duelos, fidelidad de vasallaje, son los temas esenciales de la «Chanson de Roland», la más conocida de las canciones de gesta compuestas en esta época. Las melodías que acompañan a estos versos son mucho más simples y monótonas que las del Mediodía.

Las cortes del Norte son mucho menos refinadas también que las del Mediodía, y el divorcio de Leonor de Aquitania de Luis VII, rey de Francia, muestra la incapacidad de esta mujer del Sur para adaptarse a la brutalidad masculina del Norte. Aunque el ideal caballeresco llega a ser mucho menos bárbaro y excesivo que en el siglo xi, esta evolución no alcanza más que a una minoría.

En las regiones retiradas, los caballeros no son todavía más que soldadotes salvajes, saqueadores, asesinos de monjes, salteadores de comerciantes, raptores de doncellas, que pegan y repudian a sus mujeres por cualquier cosa, y multiplican los bastardos. Pero la evolución no se puede detener y se hará cada vez más profunda.

Ver: Los Trovadores Medievales

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Origen de los Burgos en la Edad Media Burgueses

LA CIUDAD Y EL CAMPO EN LA EDAD MEDIA:
Las roturaciones transforman también considerablemente el paisaje. (VER: vida de los campesinos) Los bosques quedan reducidos y las comunicaciones se hacen más fáciles, en una época en la que las cosechas, mucho más abundantes, producen una demasía agrícola negociable. Asimismo, renace el comercio: mercados en los burgos campesinos, ferias en las grandes encrucijadas. El comercio suntuario se desarrolla para responder a una demanda creciente.

El renacimiento del comercio trae consigo el de las ciudades, pobladas a la sazón no solamente por clérigos, sino también por comerciantes profesionales y por artesanos. Pero la ciudad sigue muy impregnada de campo: las casas están espaciadas, quedan muchos campos dentro de las murallas.

Los habitantes (el término «burgués» comienza a formarse) llevan exactamente la misma vida que los campesinos: siguen el ritmo de las estaciones, en casas de madera, sin comodidades. No gastan, ignoran el lujo. Son, apenas, un poco más instruidos que los campesinos, para poder manejar los libros de cuentas. Pero, sobre todo, los burgueses siguen sometidos a la misma autoridad que los campesinos: el señor, sobre cuyo territorio se sitúa la ciudad.

Este, a causa de sus frecuentes rapiñas, sus atropellos, los impuestos que inventa y multiplica, entorpece el comercio. Por ello, los burgueses se agrupan en comunas para oponerle resistencia e imponerle el reconocimiento de las franquicias de la ciudad: independencia personal de todos los burgueses, restricción de los derechos consuetudinarios señoriales, supresión de las trabas al comercio.

Ciudad Medieval

El movimiento se desarrolla, sobre todo, en la Italia lombarda y en la Francia del Norte, y posteriormente en los países germánicos, más apartados de la renovación comercial. Es muy violento, llegando hasta el motín en el año 1115, los habitantes de Laon matan a su obispo, que se negaba a reconocer sus franquicias.

En conjunto, el movimiento comunal se ve coronado por el éxito, y el nuevo estatuto jurídico de las ciudades permite la extensión del comercio. De este modo, la expansión agrícola lleva consigo el desenvolvimiento de la economía de cambio, la creación de ciudades, la aparición de los burgueses, que trastorna la disposición de los tres órdenes.

Es un germen de disolución del régimen feudal, adaptado a una economía de subsistencia replegada sobre sí misma. Pero, antes de disolver el feudalismo, la expansión agrícola implica el enriquecimiento  de las  clases  superiores.

EL DESARROLLO DEL COMERCIO
El desarrollo del lujo ha acrecentado el comercio e incluso la creación de centros industriales especializados: Flandes, Italia del Xorte, en la industria pañera; París, en los oficios artesanos. Los burgueses se enriquecen. Invierten sus beneficios en la tierra y tratan de integrarse en la nobleza.

En Italia, la clase superior está formada por la fusión de la nobleza y de los más ricos burgueses; todos sus miembros son, a la vez, comerciantes y terratenientes, y residen en las ciudades. Ellos serán los artífices del gran renacimiento italiano de los siglos siguientes.

En Francia, por el contrario, la nobleza se cierra y se convierte en hereditaria. Pero se ha visto que la burguesía era lo suficientemente vigorosa para tener una expresión cultural propia. En el aspecto político, es ella quien sostiene el poder real contra la nobleza.

En toda Europa, las ciudades se desarrollan, tienen unas actividades y una mentalidad especial, distinguiéndose cada vez más claramente del campo. Sin embargo, la economía rural se ve profundamente transformada por la circulación de la moneda. Los campesinos venden una parte de su cosecha para alimentar a las ciudades. Los contratos de arrendamiento y aparcería reemplazan a la antigua servidumbre.

Esta evolución acentúa las divisiones sociales entre la gente del campo. Algunos campesinos hábiles se enriquecen (el tema del rústico nuevo rico invadió la literatura realista del siglo XIII), mientras que otros caen en una especie de servidumbre por deudas. En conjunto, la economía de intercambio es favorable a la nobleza de Inglaterra y de Italia del Norte, que se entrega a la explotación directa y a los cultivos favorables a la especulación. Pero en Francia, en España y en los países germánicos, la nobleza, cuyas dispendios en lujó y equipo militar crecen constantemente, no sabe adaptarse.

Se encuentra, pues, en desequilibrio permanente, se endeuda, vende sus tierras y se empobrece. Casta hereditaria, no se encuentra ya sistemáticamente ligada a la carrera de las armas, puesto que algunos de sus miembros no son lo bastante ricos para ejercerla. Por todas partes, el sistema feudal se halla minado por la economía monetaria. Únicamente, la coyuntura económica favorable impide que la crisis estalle. Pero esta coyuntura cambia en los primeros años del  siglo XIV.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

La Vida de los Campesinos en la Edad Media Trabajo Agrícola

LOS CAMPESINOS: EL TRABAJO AGRICOLA EN LA EDAD MEDIA

SIERVOS Y LABRIEGOS: Así son llamados los que no son ni caballeros ni clérigos. Se definen por el hecho de estar sometidos a exacciones y al dominio del señor. Su condición jurídica es muy variada. La esclavitud prácticamente ha desaparecido. Algunos campesinos son siervos, es decir que tienen la parcela de  tierra de un caballero y la cultivan, y pueden legarla a sus hijos.

A cambio de esto, deben al propietario servicios y renras. Otros son propietarios de un alodio, o sea propietarios íntegramente de la parcela que cultivan. Otros, en fin, son criados. Pero la distinción fundamental es la que existe entre los labradores que cultivan bastantes tierras para utilizar un arado, y de los cuales algunos están a cubierto del hambre, y los peones o braceros, que cultivan sus tierras a mano.

Estos son, con mucho, los más numerosos. Todos los campesinos, cualquiera que sea su condición jurídica y sus medios de fortuna, están sometidos al dominio del castellano, que les impone tareas de limpieza del castillo, de acarreo, servicios de horno, de molino, peajes, y la talla, impuesto arbitrario. Y, en fin, el castellano administra justicia y ejecuta las sentencias, ya se trate de multas o de justicia de sangre. Los derechos de los señores son mucho más pesados que las contribuciones territoriales.

Del siglo XI al XIII se manifiestan progresos en la agricultura. Una mejor utilización de los animales de tiro, gracias a la collera rígida, y un perfeccionamiento del arado, constituyen la base de lo que se llama la «revolución agrícola».

LA VIDA DE LOS CAMPESINOS
Los campesinos viven agrupados en grandes aldeas, situadas en las tierras más ricas. Sus métodos de cultivo son arcaicos: laboreos permanentes con largos barbechos en las tierras más ricas, trabajos sobre partes quemadas, cambiantes dentro de los límites del terruño; cultivan, sobre todo, cereales, un poco de trigo candeal, centeno y mijo; diseminadas por todas partes, algunas cepas de viña.

El ganado es escaso y está mal alimentado. Los pueblos están aislados en medio de inmensos bosques que proporcionan a los campesinos importantes recursos: múltiples productos naturales como la miel, la cera, las bayas salvajes (los árboles frutales no se cultivan todavía); la madera también, con la cual se hacen los castillos, las casas, los cercados, las escudillas y todos los utensilios corrientes. Y, sobre todo, los pastos para el ganado, el cerdo especialmente, las cabras y los carneros, los cuales vagan en libertad.

En su conjunto, Europa está muy poco poblada. Sin embargo, las técnicas agrícolas son tan primitivas y los rendimientos tan bajos (3 por 1, como media; 6 por 1 en los mejores casos) que las hambrunas son frecuentes. El campesino no puede defenderse contra la naturaleza. Vive, vestido con las pieles de los animales, en una cabana de madera, sin ventanas ni chimenea. El invierno es un largo entumecimiento de oscuridad y de frío. El verano es el
período febril de los grandes trabajos y los grandes calores.

El campesino no come más que una bazofia de cereales cocidos, nunca carne, lo cual le distingue del señor, cazador y carnívoro. No bebe jamás vino. En estado perpetuo de subalimentación, no tiene tampoco ni higiene ni médico. Está expuesto de manera especial a todas las epidemias. Es totalmente inculto.

Toda la vida campesina está marcada con el cristianismo. El paganismo ha sido arrojado a los límites de Europa, entre los eslavos de los países bálticos, por ejemplo. El cristianismo acaba de perder su carácter de religión urbana y va a implartarse sólidamente en los campos: en cada pueblo campesino, su iglesia y su cura. La parroquia pasa a ser, durante siglos, el marco de la vida campesina. Pero el cura es completamente ignorante y el cristianismo de los campesinos sigue siendo muy primitivo, impregnado de brujería y de paganismo.

Las rogativas, por ejemplo, datan de esta época: largas procesiones a través de la campiña, bendición de los campos, súplicas a Dios para evitar la sequía, las heladas, etc. Es una ceremonia heredada directamente del paganismo. Las únicas fiestas de los campesinos son las cristianas. La más brillante es la hoguera de Nochebuena, en medio del sueño del invierno, con el sacrificio del cerdo y el hartazgo de chacina, única vez en todo el año en que el campesino come carne.

LOS PROGRESOS DE LAS TÉCNICAS AGRÍCOLAS
En medio de esta agricultura atrasada, se elaboran lentamente las innovaciones, las invenciones, las mejoras técnicas que van a permitir la primera y la única revolución de los métodos agrícolas que Europa ha conocido hasta el siglo xix. Mil perfeccionamientos permiten utilizar mejor la fuerza motriz de las aguas corrientes. Entonces se ven todos los cursos de los ríos cubrirse de molinos, desde las pequeñas instalaciones aisladas de Alemania Central, hasta los molinos alineados represando todo el Garona en Toulouse.

Sirven, ante todo, para moler el grano y convertirlo en harina. Es el señor quien los construye e impone su utilización a los campesinos, mediante una tasa. Se progresa también en la manera de enganchar los animales de tiro: la collera rígida reemplaza a la collera flexible que estrangulaba al caballo.

Un yugo de madera, apoyado en los cuernos, permite enganchar un par de bueyes. Al mismo tiempo, el hierro sustituye a la madera en la fabricación de utensilios agrícolas. Se construyen arados de ruedas y vertedera de hierro, los cuales, arrastrados por dos animales de tiro enganchados, penetran en las entrañas de las tierras duras a las que el arado de madera no bacía más que arañar.

El sistema de explotación de la tierra, en fin, se ha mejorado: la rotación trienal de los cultivos hace que se sucedan en’ una misma tierra una sementera de cereales de invierno, trigo o centeno, una sementera de cereales de primavera, avena o cebada, y después un año de barbecho, poniendo también fin a los usos primitivos del cultivo sobre campos quemados y de las rotaciones desordenadas.

Los rendimientos se mejoran un poco. Sobre todo, se extiende la costumbre de cultivar los cereales más ricos. El cultivo de la avena trae consigo el mejoramiento del caballo y su generalización. Todos estos progresos técnicos se difunden lentamente a través de Europa; ninguna invasión va a ponerlas en peligro, arruinando de una manera brutal las  campiñas.
Así comienza en el siglo xi un período de prosperidad agrícola que es la base de la renovación de Europa.

LA EVOLUCIÓN DEL SIGLO XII AL SIGLO XIII: EXPANSIÓN DEMOGRÁFICA Y ROTURACIONES
El modo de vida campesino no cambió con esta nueva prosperidad. Aunque sus utensilios son mejores, su vivienda y sus trajes, en cambio, siguen siendo primitivos, así como su mobiliario, compuesto de algunas escudillas, unas trébedes para el fuego y nada más. Pero consigue la seguridad alimenticia. Las cosechas más abundantes permiten sustentar a una población más densa.

El espectro del hambre se ha ahuyentado por siglo y medio. El uso del molino de agua generaliza la fabricación dé la harina, y la bazofia es reemplazada por el pan, alimento mucho más nutritivo. El campesino, mejor alimentado, está menos expuesto a las enfermedades y a las epidemias. De esta forma, la población de Europa crece con regularidad. La de Inglaterra pasa de 1.100.000 habitantes en el año 1086, a 3.700.000 en 1348. Aunque es difícil dar cifras de los otros países, se puede estimar que la población de Europa occidental se multiplicó por tres o cuatro en siglo y medio.

Todos estos campesinos no pueden emplearse en los antiguos terruños, y por ello el aumento demográfico es el origen del gran movimiento de roturaciones que alcanza su apogeo en el siglo xn. Los instrumentos para arar, más potentes, permiten trabajar en mejores condiciones los bosques. Los campesinos desbrozan por propia iniciativa hasta el límite de sus tierras. Pero, más frecuentemente, quien toma la iniciativa es el señor: para aumentar la superficie de sus terrenos cultivados, y, por lo tanto, el volumen de rentas que percibe de los campesinos, crea pueblos nuevos en los calveros de su dominio.

Para poblarlos, ofrece condiciones excepcionales a los campesinos roturadores: con mucha frecuencia, la supresión de la talla arbitraria, y rentas muy bajas. Hace propaganda, a veces muy lejos de la aldea que desea poblar. Este movimiento de roturaciones contribuye a modificar la relación forzada entre señores y campesinos. El señor tiene necesidad de los labradores para enriquecerse. Los campesinos se dan cuenta de ello. Así, tanto en los pueblos nuevos como en los antiguos, los labradores toman la costumbre de agruparse en asamblea parroquial, para organizar, de forma comunitaria, la resistencia frente al señor: imponen a éste el respeto al derecho consuetudinario e incluso, muy frecuentemente, una reducción notable de los derechos señoriales.

La asamblea parroquial organiza, también comunitariamente, la explotación del suelo, porque el nuevo sistema de barbecho, con rotación trienal de los cultivos, debe funcionar, para ser eficaz, sobre el conjunto de los terrenos de la parroquia.
Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

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en el Año 79
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Los Primeros Nadadores Que Cruzaron el Canal
La Expedición al Valle de los Reyes
Horward Carter Encuentra La Tumba Real de Tutankamon
El Asalto a Akaba
Lawrence de Arabia lucha contra los turcos
La Verdad Incómoda
Los Cuestionamiento al Film de Al Gore
Las Especies y la Eugenesia
La Reproducción de los Mejores
Desastres Naturales y Tragedias Mundiales
El Hombre Frente a la Naturaleza Cuidemos el Planeta
Globalización, territorio, nación y estado
Es lo mismo nación que estado?
El Flogisto
Teoría del Calor: La Sustancia Que Nunca Existió
La Viruela y La Vacuna
Como se encontró una defensa contra esta cruel enfermedad
Dos Símbolos de Nuestra Era Tecnológica
Historia de la Construcción De La Torre de Eiffel y el Atomium
La Medicina a Principios del Siglo XX
Los Avances Mas Importantes de la Medicina
Los Grandes Inventos en los Inicios del Siglo XX
Automóviles-Comunicaciones-Medicina-Agroquimicos
La Bolsa de Valores
Funcionamiento del Mercado Bursátil
Diamante Cullinan
El Diamante Mas Grande Del Mundo
Las Imágenes del Monte Rushmore
Como las esculpieron?
La Isla de Pascua
Como fueron colocados los monolitos?
Las Grandes Teorías Científicas de la Historia
Las Teorías que Han Explicado la Naturaleza
Con Mas Claridad
Taxis en el Mundo
Diversos tipos de transporte urbano en otros países
Asesinos Seriales Famosos
Descripción de
Hechos Crueles y Sádicos Históricos
Las Mentiras de los Gobiernos
Una Sutileza:Desinformar Para Gobernar…
Bellas Historias de Vida Para Ser Contadas
Historias de Sacrificio, Valentía y Dolor, por Amor al Prójimo
Origen y Evolución de la Industria Automotriz
Nacimiento de Ford, Fiat, Morris y Volkswagen
Tony Melendez: Un Ejemplo de Vida
Los Efectos de la Talidomida
Magnicidios Que Conmovieron Al Mundo
Gandhi-Nicolas II-Isaac Rabin-Lennon….
UNESCO
Sitios Patrimonios de la Humanidad
Origen de Algunas Comidas Comunes
Curiosidades sobre los nombres y orígenes
Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial
Narraciones de Anécdotas de la Segunda Guerra
El Hombre En Ambientes Adversos
Vivir en el Espacio, Fondo del Mar, Desiertos y Polos
Historia del Origen de Algunas Marcas Clásicas
Ford, IBM, Playboy, TIME, y otras clásicos
Grandes Errores de la Humanidad
Comentarios sobre notables equivocaciones
La Historia del Oro y el Hombre
La Influencia del Oro en la Vida del Hombre
Circos en Argentina
Circo de Moscú-Sarrasani-Orfei
Casos de Canibalismo y Antropofagia
Diferencias conceptual
Los Archivos Secretos del Vaticano
Los Documentos Históricos Ocultos
Los Boy Scouts en el Mundo
Historia de los Orígenes del Movimiento
Los Inventos Chinos
Que no inventaron los chinos?
El Embarazo
Etapas del Desarrollo de un Bebe
Documentos Históricos
Cartas Escritas Por Grandes Personajes de la Historia
Harenes, Eunucos y Sultanes
Breve Descripción de la Vida de los Sultanes
Conceptos de Internet
Para Principiantes Conceptos Básicos
Inventos Accidentales
Descripción de los Inventos Nacidos de la Casualidad
La Batalla del Río de la Plata
El Hundimiento del Graf Spee en Aguas del Río de la Plata
El “Eurotúnel
Como nació está increíble obra del la ingeniería moderna
El Mundo de los Porque?…
Descripción de algunas cuestiones curiosas
Primeros Auxilios
Técnicas Básica Para Actuar en Caso de Emergencias
Todo a lo Grande!
Grandes Ideas, Errores, Enigmas, Mujeres, Tragedias, Obras e Inventos
Las Enfermedades Mas Habituales
Breve Descripción de Las Patologías Mas Comunes
Historia y Evolución de los Barcos
Historia desde la Balsa Hasta la Fragata
Remedios eran los de antes…
Descripción de aquellos increíbles medicamentos de nuestros abuelos
La Catacumbas Romanas
Origen de estos cementerios cristianos
El Sexto Sentido Animal
Señales en el Camino de la Humanidad
Costumbres de Vida de los Amihs
Historia de estos grupos de inmigrantes que rechazan la modernidad
10 Datos Curiosos Sobre el Planeta
6 Partes del Cuerpo Que Quizá No Necesite
Preguntas Curiosas
Breve Descripción de Las Inquietudes Más Comunes
Preguntas Raras, Pero Fáciles
Respuestas a las Preguntas Más Extrañas
Los 10 Mas Interesantes
Las Mejores Curiosidades Sobre Diversos Temas
Misceláneas Curiosas
Más y mas curiosidades para salvar tus dudas e inquietudes
10 Razones Para Reírse Más
Historia de los Aviones Boeing
Evolución de los Grandes Aviones de Línea Comerciales
Los Siete Pecados Capitales
La Cultura Machista
Diferencia entre el Hombre y el Macho
Locura Consumista
Empleado de Walt Mark Muerto por una Avalancha de Consumidores
Historia de la Bicicleta
Historia del Nacimiento de la Bicicleta
¿Que es el Carpooling?
Nueva Tendencia de viajar hasta el trabajo

 

Primeros Avances Cientificos y Tecnicos del Hombre Primitivo

Primeros Avances Científicos y Técnicos

Primeros Avances Cientificos y Tecnicos
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AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 1

-3500 LA RUEDA Los sumerios, en Cercano Oriente, hace unos 5,500 años, fueron los primeros en utilizar los carros. Estos consistían en un trineo que tenía en su parte inferior rodillos de madera. En el extremo de cada rodillo se colocaba una rueda de madera maciza, que podía girar libremente. Este vehículo revolucionó el transporte terrestre.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 2 -3500 LA ESCRITURA Los documentos escritos más antiguos también provienen de Sumeria, Consistían en tablillas planas de ardua con símbolos que representaban al Sol los cereales y los animales. Como los caracteres que se utilizaban tienen forma de cuña, este primer código se denomino cuneiforme.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 3 -2800 EL CALENDARIO Hace cerca de 5.000 años, los habitantes del territorio ubicado entre los ríos Tigris y Eufrates elaboraron un calendario lunar. En cambio, los egipcios confeccionaron más tarde un calendario solar (basándose en la creciente anual del Nilo), que, con algunas modificaciones, es el que usamos hoy en día.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 4 -2000 EL PAPIRO -1500 EL ALFABETO Hace unos 2,000 años se inventó el papiro. Quinientos años después a fenicios se les ocurrió un método simplificar la escritura, que consistía en asignar a cada sonido un símbolo especifico y formar las palabras con ellos.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 5 -640 MONEDAS Las primeras operaciones comerciales consistían en el trueque. Con si tiempo, se impuso la costumbre de emplear oro y otros metales en las transacciones. Hace unos 2600 años en rey Ardis de Libia hizo emitir piezas de oro de determinado peso con la inscripción de ese peso de un lado y de otro su retrato como garantía.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 6 1454 LA IMPRENTA En 1454, el inventor alemán Johannes Gutenberg imprimió el primer libro: una Biblia en latín a dos columnas, de 42 líneas cada una y 1,282 páginas. La tirada fue de 300 ejemplares. Las Biblias de Gutenberg, que todavía se conservan, son los libros de más valor ce! mundo
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 7 1769 LA MAQUINA A VAPOR En 1769, el ingeniero inglés James Watt perfeccionaba en Inglaterra una máquina que funcionaba con vapor de agua. Esta máquina se había utilizado exitosamente en la industria textil y, poco después, se aplicó al funcionamiento de las primeras locomotoras.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 8 1831 LA ELECTRICIDAD En 1831 el físico inglés Michael Faraday ideó el primer transformador eléctrico que empleaba dos bobinas de alambre y un núcleo de hierro. Una vez perfeccionado este invento permitió general electricidad barata y en cantidades deseadas.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 9 1876 EL TELÉFONO El 7 de marzo de 1876, el inventor americano Alexander Graham Bell patentó el teléfono, un dispositivo capaz ce enviar mensajes orales a través de los cables. Este invento ocasionó un cambio extraordinario en las comunicaciones humanas.
AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 10

1947 EL TRANSISTOR Los físicos norteamericanos Schockley , Brattain y Bardeen obtuvieron en 1947 el primer amplificador semiconductor. Este dispositivo que funcionaba al igual que las lámparas pero que no necesitaba nunca ser reemplazado y que además gastaba muy poca energía, recibió el nombre de transistor.

AVANCES TECNICOS DEL HOMBRE 11 Tras la edad del agua y del viento se sucedieron las siguientes etapas tecnológicas; la edad de la revolución industrial (1733-1878); la edad de la electrónica (1947-1972); la edad de la información y de las telecomunicaciones (1674-2013)

LOS INVENTOS Y AVANCES TÉCNICOS MAS DESTACADOS DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Cable submarino de fibras ópticas 1990
Disco compact digital, CD (compact disk) 1980
Calculadora de bolsillo 1971
Fibra óptica 1970
El hombre llega a la Luna; 1969
Comunicaciones vía satélite 1963
Chip de Silicio 1962
Fotocopiadora 1959
Primer satélite artificial: “Sputnik” 1957
El Rayo láser 1950
Transistor 1947
Bomba atómica 1945
Computadora 1944
Reactor atómico 1942
Máquina de escribir eléctrica 1935
Televisión 1925
Radiodifusión 1902
Automóvil 1885
Teléfono 1876
Telégrafo 1840
Transformador eléctrico 1831
Locomotora 1804
Máquina de vapor 1769
Imprenta 1454
Arma de fuego 1200
Pólvora 1100

(Puedes leer sobre cada uno de estos inventos en este sitio)

Historia de Egipto La vida de los egipcios Antiguo Egipto Cultura

Historia de Egipto La vida de los Egipcios
Egipto Antiguo Egipto

“Egipto es un regalo del Nilo”
Herodoto

Historia de Egipto La vida de los egipcios Antiguo Egipto Cultura

Egipto no se comprende sin la presencia del Nilo. El noreste de África es un desierto pero el Nilo lo convirtió en una zona privilegiada. Gracias a sus sistemáticas crecidas, se forma el limo, tierra muy fértil para la agricultura. Gracias a un amplio sistema de canales y diques lograron hacer tres cosechas al año, dicha abundancia de alimentos hizo que el pueblo egipcio creciera y llegue a ser el gran imperio de oriente.

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto Antiguo

El Nilo, Alma del Nilo:

Este río, uno de los más grandes de todos los conocidos en el mundo antiguo, tiene sus fuentes en el corazón de Africa, en la región de los grandes lagos Alberto y Victoria y luego de bañar toda la zona ecuatorial africana, formando numerosos saltos y cataratas, penetra en Egipto.

Allí corre encajonado entre dos cadenas de montañas, la Líbica y la Arábiga: es el Alto Egipto.

Luego, al llegar el Nilo cerca de la ciudad de Menfis, se divide en 7 brazos principales formando su famoso Delta, de unos 100 Km. de largo y 500 de ancho: es el Balo Egipto, región muy fértil, de clima cálido y húmedo, y surcada de innumerables canales.

Finalmente, y tras haber recorrido más de 6.500 Km., el Nilo vuelca su voluminoso caudal de unos 13.000 m. por segundo en el Mar Mediterráneo.

Herodoto, famoso historiador griego del siglo y antes de Cristo afirmaba: “Egipto es un regalo del Nilo.” En efecto, si hay vida y riquezas en este país, ello se debe al extraordinario sistema de las crecientes periódicas de  su río.

Cada año, apenas comienzan las grandes lluvias del verano en el centro del África, y el deshielo en los montes de Abisinia, el Nilo comienza a elevar rápidamente su nivel arrastrando consigo un manto de humus y de sustancias fertilizantes formadas por restos de plantas en descomposición. Al aumentar la creciente, el Nilo se desborda y. cubre todo el valle durante los meses de julio y agosto. Luego en los tres meses siguientes las aguas se van retirando poco a poco, dejando toda la región cubierta de una riquísima capa de limo negro.

Inmediatamente se procede a la siembra, y cuatro meses después se cosecha. Si la creciente ha sido muy buena, puede efectuarse una segunda siembra.

Los antiguos egipcios, que ignoraban las causas de estas crecientes periódicas, creían que el Nilo bajaba del cielo a causa de sus numerosas cataratas y le rendían culto como si fuera dios; durante la época de la creciente se entregaban a la oración y a fiestas religiosas en reconocimiento de su divinidad.

Esto es un conciso resumen de la historia de este pueblo, sólo se quiera dar al lector una
somera idea de la vida e historia de este pueblo. (puedes ampliar esta información)

  • Inicialmente, en sus orígenes, eran dos zonas separadas:
  1. a) Bajo Egipto en la zona del delta del Nilo. (B.E.)
  2. b) Alto Egipto en la zona sur del mismo río. (A.E.)
  • Se organizaban en nomos, que eran pequeñas unidades administrativas, dirigidas por un familiar. La unión de esas unidades fueron conformando las dos zonas.
  • Los del A.E. eran pastores, en cambio los de B.E. eran agricultores.
  • Con el tiempo (-3000) el A.E. dominó al B.E. y ambos reinos quedaron unificados bajo el poder de un faraón, que significa rey de la gran casa, y capital fue Menfis.
  • Al faraón se lo suponía hijo de un Dios, Ra el dios del sol, por lo que el gobierno era teocrático, es decir el poder era divino por emanaba del mismo dios.
  • Para mantener su poder, los faraones se casaban entre hermanos formando dinastías de faraones, que fueron unas 30 en toda la historia de Egipto hasta la dominación del imperio romano, que la anexó como una provincia más.
  • Al lado del faraón estaban los sacerdotes, que intervenían en los problemas de sucesión dinástica e influían en la decisiones del soberano.
  • Osiris era el dios de los muertos. Rendían culto a los muertos, y suponían que el cuerpo era la residencia del alma, por eso se practicaba el embalsamamiento de cadáveres.
  • Para guardar estas momias se hacían templos de todo tipo. Los primeros eran mastabas, pero fueron evolucionando hasta construir las grandes pirámides.
  • Los faraones y sacerdotes proyectaban la economía del pueblo. Determinaban las zonas que habían que sembrar, los canales y caminos, el riego, la cosecha, etc. La economía era netamente agrícola.
  • Todo el pueblo debía sembrar y la cosecha era entregada en su totalidad al faraón, que este lo depositaba en silos reales, y luego lo administraba, tanto para el consumo como para el próximo sembrado.
  • Además el pueblo siempre debió pagar tributos, en mercadería como granos, o bien en trabajo civiles del estado. En las pirámides trabajaban grupos de 100.000 obreros.
    El suelo o tierra era del faraón y para explotarlo debían pagar ese tributo.A veces el faraón mediante una carta real podía entregar un pedazo de tierra a los sacerdotes o militares.
  • Cuando hacía falta otros materiales como cobre y madera organizaban expediciones militares y salían a guerrear, en zonas como Sinaí o Nibia.
    El faraón tenía gente especializada que sabía leer , escribir, calcular, llamados escribas, que eran los ministros de hacienda o contadores del estado, pues manejaban toda la administración, pero siempre en base a las decisiones de los sacerdotes.
  • La escritura inicialmente fue la jeroglífica, pero después la simplificaron.Políticamente después de la unificación, donde el poder quedó concentrado en el faraón, muchos jefes de nomos antiguos, trataron de sublevarse, pues habían perdido privilegios. Estas guerras debilitaban muchas veces el poder del faraón, hasta que el –2000 nuevamente se separó en dos zonas.Mediante la fuerza militar, se reunificó el estado, y se eliminaron los monarcas. La nueva capital fue Tebas. Los monarcas fueron reemplazados por visires, que dependían directamente del faraón. Los visires tenían cierto poder, pero estaban sometidos a la voluntad del rey.
  • En esta nueva etapa del estado, hubo importantes conquistas y la expansión de Egipto fue máxima. Luego de tres siglos de esplendor y crecimiento aparece un pueblo, conocido como hicsos, o bien hicsos pastores, que conocían el caballo y el hierro. Fue en –1600, y dominaron a los egipcios por un período de tres siglos. Supuestamente fue porque el poder del faraón venía decayendo, debido que ahora los visires también lo desobedecieron y lo traicionaron.Más tarde los faraones Totmosis y Amenofis, iniciaron nuevas campañas, y lograron restituir la unidad y soberanía del estado egipcio. También continuaron con la expansión territorial y realizaron campañas militares a otras zonas desconocidas, sometiendo todo pueblo que se les cruzaba. Esta etapa fue la del imperio Egipcio. Gobernaron Ramsés II y III.
  • Con estas campañas sacerdotes y militares se beneficiaron con las conquistas. Se armó un ejército permanente con presencia en todas las zonas conquistadas y se aseguró el pago de impuestos y tributos a los pueblos sometidos. De todas maneras mantener esta estructura fue muy costoso e inclusive habían indisciplina militar, pues ahora era los militares los interesados en tener poderDebido a la fragmentación del poder entre faraón, visires, militares y sacerdotes, la unidad fue perdiendo consistencia política y los pueblos vecinos aprovecharon para instalarse en los límites, o para retomar el poder perdido en otras épocas. Finalmente en el –30 Roma la anexa como provincia del imperio romano.
  • En ciencias, conocían algo de hidráulica, que aplicaban a las crecientes del Nilo. También conocían algo de geometría, pues hacían exactas mediciones y marcados de lotes, construcciones, etc. Con la química pudieron crear las tintas, colores, y técnicas aplicadas en el arte del embalsamamiento. No avanzaron en medicina, pues tenían creencias religiosas muy arraigadas en su cultura. Sabían que el año tenía 365 días y ¼ y el día 24 horas. Las semanas eran de 10 días y el mes de 3 semanas. Sólo tenían tres estaciones al año.
  • Para escribir, lo hacían en papiros, que era una planta del delta y era de tipo jeroglífica.En el arte trabajan a la perfección la terracota (arcilla) en vasijas y cántaros de forma de cabeza animal. También tejían y usaban el oro y la plata en trabajos de orfebrería.

Practicaban el juicios a los muertos, es decir, al morir se le iniciaba un juicio público, en donde el pueblo podía decirle lo que quería. Si salía culpable no tenía sepultura legal, y en caso contrario se le grababa el nombre en bronce. Los reyes o faraones no estaban exentos de esta práctica.

DIOSES DEL ANTIGUO EGIPTO Akenatón: Crisis de la Religión del sol

Amón Dios de origen tebano, supremo creador. Fue identificado con Ra. Se le suele representar como un carnero o como un hombre con cabeza de carnero.

Anubis Dios de los muertos y del embalsamamiento. Se le representa como un hombre con cabeza de chacal, o como un perro o chacal tendido junto a una tumba o a los pies de Isis.

Atón Originariamente era Ra. El faraón Ajnatón le dio un nuevo nombre y le proclamó el único dios de Egipto. Se le representa como el disco solar con largos rayos solares que acaban en manos.

Bastet Diosa del amor y la fertilidad, hermana de Ra. A veces se la representa como una mujer con cabeza de gato o de otro felino.

Hator Diosa del cielo y de la fertilidad. Era hija de Ra y esposa de Horus. Se la representa como una vaca con el disco solar en la testuz o como una mujer con cabeza de vaca y el disco solar.

Horus Dios del cielo; hijo de Osiris y de Isis y esposo de Hator. La mayoría de las veces aparece representado como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón.

Imhotep Mortal deificado y considerado hijo de Ptha. Protector de los escribas, y de la medicina. Suele representársele como un sacerdote con la cabeza rasurada y con un papiro sobre sus rodillas.

Isis Diosa madre de Egipto, también de la magia y de la fertilidad. Esposa y hermana de Osiris y madre de Horus. Como más veces aparece representada es con apariencia de mujer sentada en un trono con el disco solar en la cabeza, o de pie con cuernos de vaca en la cabeza. También aparece amamantando a un niño pequeño, que es Horus.

Maat Diosa de las leyes, la verdad y la justicia. Es hermana de Ra y esposa de Thot. Se la representa como una mujer con una pluma de avestruz en la mano, pluma que era la utilizada por Osiris como medida para pesar el alma del difunto.

Mut Reina de todos los dioses y madre de todas las cosas creadas, esposa de Amón. Aparece muchas veces como una mujer con cabeza de buitre y su nombre escrito en un ideograma.

Nut Diosa del cielo, (entendido como bóveda celeste). Se la representa como una mujer desnuda y enorme, cuya espalda arqueada cubre la tierra.

Osiris Dios principal de la muerte, marido de Isis e hijo de Horus. Muy a menudo aparece como un hombre con barba y el cuerpo vendado como una momia. Lleva también la corona del Alto Egipcio y en sus manos el cayado y el látigo, como símbolos de poder.

Ptah Dios creador primigenio, protector de artesanos y orfebres. Se le representa como una momia que lleva en las manos el ankh (símbolo de la vida) y un cetro.

Ra Dios creador y personificación del Sol. Como más veces aparece es como un hombre con cabeza de halcón o de toro y también tocado por el disco solar.

Sekhmet Diosa de la guerra y de las luchas, hermana de Ra y esposa de Ptah. Suele representársela como una leona o como una mujer con cabeza de leona.

Set Dios del caos y de lo aciago, personificación del desierto total. A menudo se le representa como una bestia enorme o como un hombre con cabeza de monstruo. También se le asocia con el cocodrilo, el hipopótamo y los animales que habitan en el desierto.

Thot Dios de la Luna, y medidor del tiempo, escriba de los dioses, señor de la magia y la sabiduría y deidad universal. Se le suele representar como un hombre con cabeza de ibis, o como un ibis o como un mandril con cabeza de perro.

Significado de los Numeros en la Arquitectura Medieval Esoterismo

Significado de los Números en la Arquitectura

LOS NÚMEROS Y LA ARQUITECTURA MEDIEVAL: Los arquitectos góticos, al igual que sus antecesores egipcios y griegos, y, hasta hace muy poco, los sistemas métricos británicos, empleaban el cuerpo humano como referencia para medir los espacios y las cosas. Las medidas pequeñas se tomaban apoyando el pulgar doblado sobre la superficie, lo que daba una pulgada (todavía vigente en muchos oficios), de unos 2,5 cm; los objetos medianos se medían con palmos, de unos 20 cm, o pies, de 33 a 35 cm; y los mayores en codos, de aproximadamente 52 cm.

Estas medidas prácticas, sumadas o combinadas cuando era necesario, eran suficientes para la construcción propiamente dicha, una vez que estaban trazados los planos, en los cuales se debían establecer las dimensiones de los grandes bloques básicos, con sus naves, transeptos, ábsides, torres, etc.

Como en toda construcción sacra, estos elementos no se disponían «a ojo», según el buen saber y entender de los constructores. Tanto los arquitectos como algunos canónigos eran duchos en el manejo de fórmulas matemáticas basadas en la geometría euclidiana y la aritmética indoárabe, que contenían relaciones y simbologías religiosas, cuando no directamente mágicas.


EL NÚMERO DE ORO: más prestigiosa y difundida de las fórmulas matemáticas era la «sección áurea», llamada también divina proporción, que pretendía establecer una relación perfecta entre el todo y las partes. Se dice que fue descubierta por matemáticos egipcios, y se empleó en la mayor parte de los edificios y monumentos clásicos. El principio consiste en la división armónica de una recta, de forma que «el segmento menor es al segmento mayor como éste es al todo». Su resultado, llamado «número de oro» es 1,618, ampliamente utilizado por los arquitectos góticos y los artistas del Renacimiento.


San Agustín consideraba a los números como pensamientos de Dios, y toda arquitectura de intención religiosa o sagrada les ha conferido un valor simbólico y un cierto carácter de perfección. Los romanos otorgaban esta misteriosa cualidad a los dígitos de la primera docena. El arte gótico, además, sumó, multiplicó, y combinó en distintas variantes dichos dígitos hasta constituir una verdadera ciencia más o menos hermética.

Veamos, en grandes líneas, sus significados según la numerología del esoterismo cristiano:

Significa la Divinidad, el punto de partida de todas las cosas, incluyendo la serie de números naturales. Es también la unidad sagrada, el principio y el fin.

Simboliza los dualismos, tanto complementarios como opuestos: el cielo y la tierra, bien y el mal, lo masculino y lo femenino, la polaridad que hace posible la manifestación de la vida.

Su representación prácticamente exclusiva era la Santísima Trinidad, quizá el mayor y más controvertido misterio dogmático del cristianismo. La divinidad ternaria está también presente en otras religiones: Osiris, Isis y Thot en Egipto, o Brama, Vishnú y Siva en el hinduismo.

Simboliza el equilibrio material y espiritual: cuatro son los elementos, las estaciones del año, los puntos cardinales, los evangelistas y las virtudes cardinales.

Utilizado en puntas de estrellas o rayos de sol, simboliza la potestad creadora de Dios y, en tanto suma de 3 y 2, la vinculación de la Trinidad con el dualismo hombre-mujer, o sea el género humano.

No muy empleado en la arquitectura gótica, al ser suma del 2 y el 4 suele representar la virtud de lo completo, el equilibrio perfecto.

Número simbólico y mágico en sí mismo, su prestigio proviene de las siete jornadas del Creador en el Génesis, así como de las siete leyes herméticas de El Kybalión, de Hermes Trimegisto. Siete son también los sacramentos, los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del mundo clásico y las notas musicales. Esta •Afra, cierra el primer ciclo de la numerología.

Al ser inicio de un nuevo ciclo, representa el renacimiento, la renovación, el impulso creador y, en clave evangélica, la Resurrección. Por esto mismo suelen ser ocho las figuras de almas reencarnadas ante el Juicio Final. Es también símbolo de justicia reparadora, en alusión a la octava bienaventuranza: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque de ellos será el reino de los cielos».

Es frecuente en la representación de la Jerusalén celestial, un plano dividido en nueve cuadrados o «cuadras». Se lo considera también símbolo de la luz, por eso las líneas de vidrieras en las catedrales solían dividirse en tres triforios, sumando nueve lucernarios o fuentes de luz.

10» Es la cifra de perfección y de retorno a la divinidad, en tanto es la suma de los cuatro primeros dígitos, y el número de los mandamientos de las Tablas de la Ley. Excepto para representar éstas, no ha sido muy empleado en la arquitectura catedralicia.

11» Es el menos importante de los números del segundo ciclo, y poco se puede decir sobre su significación y presencia en el campo de la construcción religiosa.

12» Número de gran simbolismo, que cierra la serie total de números «sagrados» y simboliza a la Iglesia universal en la representación de los doce apóstoles. Pero también en las doce tribus de Israel, las doce puertas de la Jerusalén celeste, los doce meses del año o signos zodiacales, representados con frecuencia en las catedrales góticas.

Apuntemos, finalmente, que la mala fama del número siguiente, el 13, se atribuye a que es la primera cifra no divina, que corta la continuidad de la serie perfecta, sin duda a causa de los efluvios malignos que posee.

Ahora bien, ¿cómo se utilizaba toda esta numerología simbólica en el diseño y construcción de las catedrales góticas? Lo cierto es que la casi totalidad de su estructura, desde la planta hasta los volúmenes que la alzaban, responden a fórmulas elaboradas a partir de ese simbolismo materna tico.

Toda catedral puede desagregarse en unas pocas formas geométricas sencillas, basadas en la significación de los doce números sagrados. La unidad, imagen del Dios único, se identifica con el punto y su extensión, el círculo, que alude también a los cultos solares. Son circulares los rosetones que presiden los pórticos, por los que se ve nacer la luz del día, y un semicírculo forma del ábside, cabeza de la cruz y sede de la cripta escondida.

La planta en crucero expresa la fuerza del número dos, la dualidad, las direcciones horizontal y vertical que componen el mundo. La Trinidad está representada en los tres pórticos de la fachada, los triforios, las tres marcas que dan acceso al coro, y el triángulo piramidal de algunos tímpanos o los que forman las nervaduras ojivales de las bóvedas.

El cuadrado, generalmente como rectángulo de proporción áurea, otorga simbolismo de divino equilibrio a las plantas de las naves y los planos de los tejados. Las torres tienen con frecuencia planta cuadrada, pero también las hay en forma de prismas hexagonales u octogonales, así como las linternas, flechas y pináculos exteriores.

Para cumplir las estrictas normas simbólicas que se han señalado, los arquitectos medievales diseñaban con regla, escuadra y compás todas las formas y volúmenes de la futura catedral, desde la estructura básica del conjunto hasta los menores detalles. Luego las medidas del boceto se trasladaban al terreno usando una cuerda de doce nudos, método que ya empleaban los constructores de las pirámides egipcias.

Esas formas, su repetición o combinación, junto a la abundante iconografía gótica, constituían una especie de lenguaje críptico. El hombre medieval, volcado tanto hacia lo sagrado como a lo oculto, podía «leer» la catedral como un libro de doctrina cristiana, pero también como una narración de la historia mítica del mundo.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

Las Moneda en la Edad Media Circulación de Dinero en la Edad Media

Las Moneda en la Edad Media
La Circulación de Dinero

El universo económico del siglo IX se apoyaba en dos monedas fuertes: el sólido o besante, bizantino, y el diNar árabe, ambas de oro.

En realidad, el solidus numisma bizantino significaba la continuación del solidus aureus nummus, fijado por el emperador Constantino en 72 piezas por libra/oro (4,48 g), con emisiones fraccionarias de medio sueldo (semissis) y de un tercio (triens). Bajo Anastasio I (493-518), aparte de la moneda de oro, se emiten, siguiendo la tradición de los miliareses de Constantino, denarii de plata, con el valor de una doceava parte del sueldo, y fallís de cobre, a razón de 288 piezas por sueldo.

El califato omeya, hacia el primer tercio del siglo VII, inspirándose en el áureo bizantino, emite el dinar de oro, que presenta una iconografía similar -busto imperial y gradas surmontadas de una cruz-, sustituyendo el signo cristiano por un globo.

A su vez, adopta el antiguo dracma de plata de la Persia sasánida con el nombre de dirhem, en una relación respecto al dinar de 1/10. No obstante, sigue circulando ampliamente la moneda original extranjera. El creador de una moneda “nacional” o propiamente arábiga fue el califa Abd al-Malik (685-705), quien desmonetizó la moneda circulante y acuñó una tipología original, sustituyendo los antiguos emblemas por unos textos, de carácter histórico o religioso, dispuestos en renglones.

Imagen Izq. Anverso de un dirhem

En los diversos estados que se forman después de las invasiones se perpetúan los valores romano-bizantinos, con tendencia, sin embargo, a la rarificación del solidus aureus, sustituido cada vez más por los triens o tremises, con el valor de un tercio.

A partir del siglo VIII la vida económica sufre una intensa regresión y se basa casi exclusivamente en el intercambio o en el pago en especies: ganado, caballos, vestidos, armas o metal no amonedado. No se pierde, con todo, el concepto de moneda, que permanece como unidad de cuenta. Así, en el reino de Asturias, un buey se valora en un solido et tremise (796), y en el 802, un hombre vende al monasterio de Lorsch un dominio por 14 onzas de plata, una espada y una túnica de seda. A partir de Carlomagno se deslindan claramente dos áreas geográficas, que están bajo el dominio de la plata o del oro.

Aparte de las monedas en oro de los ducados lombardos y de la emitida por el conde de Barcelona Berenguer Ramón I (1018-1035), el diñar musulmán,con el nombre de mancuso, acuñado por del el califato de Oriente o por Al-Andalus, es  la principal divisa dentro del comercio internacional.

Su influjo es tan considerable, que el mismo besante, entre los siglos VIII y X, adopta su tipología, que imitarán también los reyes hispánicos. Muy interesante sería poder seguir el circuito del mancuso árabe, desde que entra en Europa por los países mediterráneos hasta que regresa a Oriente por el camino de las caravanas que atraviesan los países eslavos.

El Imperio carolingio adopta como unidad el dinero de plata, doce de los cuales forman un sueldo, y veinte de éstos, una libra; sueldo y libra constituyen tan sólo unidades de cuenta. Debido a su inferioridad, la moneda carolingia tuvo que ser protegida mediante algunas capitulares de carácter general.

Imagen Izq. Reverso de un mancuso

Gracias a esta política, el estado carolingio recupera de modo exclusivo el derecho de batir moneda, que en tiempos merovingios detentaban las iglesias y los monederos privados. Por la capitular de Mantua (781) se define el concepto de maneta publica, la cual sólo podrá ser emitida en el taller palatino.

Luis el Piadoso amplió el derecho a nueve ciudades, que aumentaron con el fraccionamiento de los estados. A partir de Carlos el Calvo, los nacientes principados usurpan el derecho de batir moneda.

Las cecas principales de la época y territorios carolingios fueron: Aquisgrán: Palacio imperial; Francia oriental: Maguncia; Alsacia: Estrasburgo; Lorena: Cambray, Colonia, Bonn, Duurstede, Dinant, Lieja, Metz, Verdún; Francia: Amiens, Anas, Attigny, Brujas, Kassel, Courtrai, Compiégne, Corbie, Gante, Laon, París, Reims, Rúan; Neustria: Angers, Blois, Chartres, Évreux, Le Mans, Orleans, Tours; Borgoña: Autun, Auxerre, Besancon, Dijon, Langres, Lyon, Nevers, Troyes; Bretaña: Nantes, Rennes; Aquitania: Bourges, Poitiers, Clermont, Limoges; Toulousain: Toulouse; Gascuña: Agen, Burdeos, Dax; Marca Hispánica: Barcelona, Ampurias, Gerona, Roda (¿Rosas?); Septimania: Narbona; Provenza: Arles, Aviñón, Vienne; Italia: Lucca, Milán, Treviso, Venecia.

PROBLEMA CON LAS MONEDAS: Si la moneda cuya función es medir el precio de todas las cosas es variable e incierta, nadie sabrá lo que tiene; los contratos serán inciertos; los gravámenes, tasas, gajes, pensiones, rentas, intereses y honorarios, inciertos; las penas pecuniarias y multas fijadas por las costumbres y ordenanzas serán también variables e inciertas; en resumen, todo el estado de la hacienda y de muchos negocios públicos y privados quedarán en suspenso. Aún es más de temer que la moneda sea falsificada por los príncipes, fiadores y deudores como son de la justicia ante sus subditos.

El príncipe no puede alterar el peso de la moneda en perjuicio de los subditos y menos aún en perjuicio de los extranjeros que tratan con él y comercian con los suyos, pues está sujeto al derecho de gentes. Si lo hace, se expondrá a la reputación de falso monedero, como el rey Felipe el Hermoso, llamado por el poeta Dante/akí/icatore de maneta. El fue quien, por primera vez en este reino, rebajó la moneda de plata a la mitad de su ley, lo que trajo como consecuencia grandes desórdenes entre sus subditos […].

La ley y el peso de la moneda deben ser regulados adecuadamente, para que ni príncipes ni subditos la falsifiquen a su antojo. A ello estarán dispuestos siempre que se les presenta ocasión, aunque se les queme vivos. La razón de ser de todos los falsificadores, cercenadores y alteradores de moneda, radica en la mezcla de metales. Si éstos se emplearan en su estado puro, no podrían sustituirse unos por otros, ya que difieren entre sí en color, peso, consistencia, sonido y naturaleza.

Por consiguiente, para evitar los inconvenientes apuntados, es preciso ordenar en la república que las monedas sean de metales simples y publicar, siguiendo el ejemplo de Tácito el emperador de Roma, un edicto por el que se prohiba, bajo pena de prisión y confiscación de los bienes, mezclar el oro con la plata, o la plata con el cobre, o el cobre con el estaño o con el plomo. Podría exceptuarse de la prohibición la mezcla del cobre con el estaño, que produce el bronce o metal sonante, ya que entonces no se usaba tanto como ahora, así como la mezcla del estaño dulce con el cobre, para poder fundir cañones […].

Si se acuñan las piezas de oro y plata con los mismos peso, nombre y ley, es decir, con igual aleación en ambos casos, no subirán ni bajarán nunca de precio, como ahora ocurre casi cada mes, a gusto del pueblo o de los poderosos que rodean a los príncipes. Tras acaparar y tomar en préstamo monedas fuertes, las hacen subir de precio, y así ha habido quien, después de pedir prestados cien mil escudos, hizo subir el precio del escudo en cinco sueldos con lo que de un golpe ganó veinticinco mil francos […].

López Cordón, Ma. Victoria et al,
Análisis y comentarios de textos históricos II.
Edades Moderna y Contemporánea,

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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La Longevidad en la Edad Media La Esperanza de Vida

La Longevidad en la Edad Media
La Esperanza de Vida

LONGEVIDAD EN LA EDAD MEDIA: Los datos básicos sobre la duración de la vida en la Edad Media los proporcionan los estudios antropológicos de los esqueletos encontrados en las excavaciones arqueológicas. Actualmente, los antropólogos disponen ya de un espectro de muestras suficientemente amplio como para empezar a determinar la esperanza de vida de la población medieval.

La Longevidad en la Edad Media La Esperanza de Vida Ante todo se observa una diferencia notable entre hombres y mujeres por lo que respecta a su número y longevidad. En realidad, la duración de la vida disminuyó en relación al período precedente (700-1000), tanto para los hombres como para las mujeres, aunque más para estas últimas.

La dureza del trabajo en el campo redujo en unos dos años la esperanza media de vida de los hombres respecto a las mujeres, pero a pesar de ello, su longevidad fue bastante mayor que la del hombre moderno, hasta bien entrado el siglo XVIII.

Los datos mejor conocidos proceden de las islas Canarias, donde la esperanza de vida era de 49,4 años para los hombres y de 53,3 años para las mujeres, y en el priorato de Gallen, en Irlanda, cuyos monjes tenían una esperanza media de vida de 48,4 años. Los terratenientes varones de la Inglaterra del siglo XIII tenían casi la misma esperanza de vida. Los habitantes de los asentamientos escandinavos de la costa tuvieron mejor suerte que los del interior, por lo que se refiere a longevidad.

Los hombres de Groenlandia tuvieron con mucho el peor récord en cuanto a brevedad de vida. Tampoco fueron mejor las cosas para los habitantes del centro de Europa. En cambio, los de la península Ibérica disfrutaron probablemente de mayor longevidad, como ya la tenían en tiempo de los romanos, porque las tierras peninsulares, altas y secas, eran resistentes a la propagación de la tuberculosis y de la malaria, probablemente las dos enfermedades que ocasionaban más muertes en aquellos tiempos.

En el siglo XIII, los miembros de la comunidad judía de Montju’ic (Barcelona) muestran una esperanza de vida de entre 45 y 50 años tanto para hombres como para mujeres.

Las indagaciones post mortem que se hacían en Inglaterra permiten determinar con exactitud la edad de la muerte. Algunas personas vivieron muchos años: Alina de Marechale, de quien se cuenta que tenía noventa años cuando heredó sus tierras, vivió otros siete años más. Tres generaciones de la familia Colewik vivieron más de ochenta. Yusuf ibn Tasfin, el poderoso emir almorávide, contaba, según se decía, cien años cuando murió en 1106. Y la lista podría alargarse.

Aunque el promedio de vida era corto, la gente del Medioevo tenía un margen de vida -longevidad potencial- bastante similar al actual. El índice de mortalidad, como es de esperar, era elevado: alrededor de un 3,5 % anual. La pérdida de trabajo potencial durante los años de plenitud física fue realmente grande. Durante los años de mayor productividad, de los catorce a los sesenta, la Edad Media dispuso solamente de un 57 % de la población activa femenina y de un 66 % de la masculina. Actualmente, la sociedad dispone de más del 90 %.

El feudalismo tuvo, además, un punto débil que se olvida con frecuencia: el promedio de vida de caballeros y señores. Un ejército feudal, suponiendo que prestaran servicio la mayoría de los caballeros, debía de tener a más de la mitad de sus miembros con una edad bastante superior a los treinta años, edad relativamente avanzada para un atleta. En cambio, un ejército mercenario, reclutado por reyes adinerados, podía ofrecer un contingente de caballeros jóvenes y ambiciosos, más robustos y mejor adiestrados que los componentes de una hueste feudal.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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El Progreso Tecnico en la Edad Media Avances Tecnologicos Medievales

El Progreso Técnico en la Edad Media

PROGRESO TECNICO LA EDAD MEDIA: Durante el período feudal se desarrolló un conjunto de innovaciones técnicas que modificaron profundamente las relaciones del hombre con el medio. No se trataba de una simple suma de diversos progresos, sino de un verdadero sistema tecnológico, cuyos elementos eran interdependientes los unos de los otros.

Uno de estos elementos fue el molino de agua. Aunque era conocido desde la Antigüedad y había evolucionado durante los primeros siglos de la Edad Media, su período de máxima difusión corresponde al siglo XI (en Inglaterra, en época de la conquista Normanda, había cerca de 6.000). En efecto, la instauración del régimen señorial permitió la generalización del molino de agua, ya que el señor -propietario del molino- estuvo en condiciones de obligar al campesino, a causa de su poder jurisdiccional, a abandonar su antiguo molino de mano.

El Progreso Tecnico en la Edad MediaDesde entonces, no existió ninguna parroquia rural que no dispusiera de uno o varios molinos de agua. Allí donde el clima se prestaba menos a la utilización de este nuevo elemento, apareció el molino de viento, probablemente tomado de los países islámicos.

Así, pues, el dominio de la energía hidráulica y de la fuerza del viento liberaron una considerable fuerza de trabajo, que a partir de entonces pudo dedicarse a las labores agrícolas, multiplicándolas extraordinariamente.

Al mismo tiempo, el trabajo del campo se hizo más eficaz al difundirse el arado de ruedas (curruca), que se distinguía del arado romano (aratrum) por su reja disimétrica, su cuchilla y su vertedera. El arado de ruedas removía la tierra, mientras que la acción del arado romano era superficial y tenía que ser completada, a intervalos más o menos largos, por el trabajo con la azada.

Si bien su cronología de difusión es todavía poco conocida, no hay duda de que el uso del arado de ruedas fue general a partir de siglo XI, salvo en la Europa meridional, donde el arado de mano siguió siendo el instrumento más utilizado y quizá el que mejor se adaptaba a los suelos ligeros y pedregosos de la zona. Evidentemente, sin el uso del arado de rueda, el cultivo de los suelos duros del norte de Europa hubiera sido imposible; su aparición abrió, pues, el camino a la grandes roturaciones medievales.

No obstante, era preciso disponer de un sistema de enganche lo suficientemente potente como para asegurar la acción eficaz del arado de ruedas: un conjunto de mejoras transformaron el enganche heredado de la Antigüedad. Así, en el caso de los bueyes que tiraban del arado, el yugo frontal sustituyó al yugo de garrote, que ahogaba al animal reduciendo su capacidad de tracción, y en el de los caballos, la collera de armazón rígido reemplazó a las correas que les oprimían el pecho.

Tanto a unos animales como a los otros, el uso de herraduras les permitió un mejor apoyo sobre el terreno. Por último, en una parte de la Europa occidental -la más avanzada desde el punto de vista del progreso agrario-, el caballo reemplazó, poco a poco, al buey en las labores agrícolas: al ser más rápido se acomodaba mejor a la multiplicación de los trabajos de la tierra.

En la época que nos ocupa se extendió también el uso del hierro, progreso que estuvo naturalmente unido a todos los demás. Gracias a las numerosas fraguas rurales, las herramientas del campo se perfeccionaron. Algunos inventarios de bienes campesinos del siglo XIII revelan la presencia, en viviendas humildes, de una extensa gama de útiles metálicos: guadañas, hoces dentadas, rastrillos, azadas y hachas.

Por supuesto, esos diversos progresos penetraron, según las regiones, de manera desigual. Incluso ahondaron las diferencias económicas entre ellas: así, la difusión del arado de ruedas, y en general un mejor equipamiento técnico en la Europa del norte, diferenciaron a ésta de la Europa del sur, donde el hierro era más escaso y donde solamente un mulo o una yunta de bueyes seguían tirando de los arados romanos.

Pero aparte de las diferencias entre las diversas áreas geográficas europeas, la introducción de mejoras técnicas fue sobre todo un poderoso factor de diferenciación del trabajo en el seno del propio campesinado de una misma región, que quedó, desde entonces, estructurado en dos grupos económicos muy distintos. Por una parte, los “labradores”, que poseían instrumentos de cultivo pesados y un lote de tierras de ciertas dimensiones; y por la otra, los “braceros”, que solamente eran propietarios de su azada y estaban instalados en tenencias de superficie muy reducida.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

 

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La muerte en la edad media La medicina y la salud Metodos Clinicos

La Muerte en la Edad Media

LA MUERTE: La Baja Edad Media se caracteriza, entre otras cosas, por una mayor concienciación de la realidad de la muerte. Es probable que este fenómeno haya sido acrecentado por las constantes epidemias que asolaron Europa a mediados del siglo XIV, así como el aumento de la crueldad de las guerras y el aumento de las aglomeraciones urbanas, que favoreció una mayor percepción de los fenómenos más morbosos de la experimentación de la enfermedad y la muerte.

Otros han puesto más énfasis en el desarraigo que supone para la gente del campo su llegada masiva a la ciudad en los siglos bajomedievales.

En la concepción cristiana la muerte se considera el instante en el que se separan cuerpo y alma. Según esta concepción, el buen cristiano debe estar preparado en cualquier instante para este momento y las voluntades de los mortales se recogían en los testamentos.

La Muerte en la Edad Media

Para conseguir la salvación de los difuntos era necesaria la mediación de los clérigos lo que motivaba el encarecimiento de la muerte. La misa era la fórmula de conectar el mundo de los vivos con el de los muertos y ahí también encontramos una evidente diferenciación social ya que los ricos podían ofrecer más misas por sus difuntos al tiempo que tenían más posibilidades de realizar la caridad con los pobres.

La vida terrenal sería considerada en la Edad Media como un mero tránsito hacia la eternidad. El cielo era el destino deseado por todos pero por mucho que el individuo se preparara el camino para la salvación nada estaba asegurado y el infierno constituía un serio peligro.

Según Sesma Muñoz (1), en el seno de la tradición judeocristiana del occidente europeo los hombres y mujeres, ricos y pobres, urbanos y rurales, jóvenes y viejos que se ven en trance de dictar sus últimas voluntades, califican la vida terrenal con expresiones duras y amargas: miserable, incierta, engañosa, transitoria, como si estuvieran convencidos de que estaban en un valle de lágrimas, al tiempo que contemplaban la muerte como algo inevitable, destino común del que no se puede escapar y ante una proximidad muestran una resignación natural que les hace más pensar en los que quedan y en la preparación de su tránsito, que en lamentaciones y arrepentimientos.

Existe la convicción entre la población de la Edad Media de la existencia de otra vida, la vida eterna, tras el tránsito, por lo que temen fallecer sin aviso, repentinamente, y verse privados de un tiempo precioso para repartir sus bienes, avalar la buena convivencia familiar y arreglar los trámites del Más Allá, es decir, asegurarse el arrepentimiento final y el cumplimiento de ritos y ayudas para que su alma se garantice el purgatorio.

En el Más Allá existe el paraíso o el infierno que constituyen los dos destinos extremos, que han sido únicos durante mucho tiempo para los cristianos, si bien a partir del siglo XIII adquiere fuerza la idea de un tercer lugar, el purgatorio, intermedio entre ambos, donde las almas que necesitan un tiempo de expiación para acceder a la gloria aguardan y se benefician de los actos piadosos hechos en la tierra, según la concepción de los santos. También en estos momentos se formula la existencia del limbo como lugar particular para las almas de los niños no bautizados.

Además, existe un convencimiento generalizado en la resurrección tras el juicio final, que se manifiesta en buscar para el enterramiento la compañía de sus muertos, de sus personas más queridas, junto a las cuales se quiere despertar un día. En los pueblos y aldeas, los testadores solicitan ser enterrados en el cementerio de la iglesia parroquial, lo que les “garantizaba” ya una compañía conocida.

Está muy extendido el culto a determinados santos, santa Bárbara, santa Ana o san José, como protectores frente a la muerte súbita, o San Cristobalón, presente en todas las iglesias junto a la puerta de salida, como encargado del tránsito, al que se le pide lentitud en el traslado del alma.

En el siglo XV comienza a difundirse el Ars Moriendi, cuyas ediciones impresas y traducidas a las lenguas vernáculas, lo presentan como “Arte del bien morir” y cuya finalidad queda expuesta en este proemio: “La más espantable de las cosas terribles sea la muerte, empero en ninguna manera se puede comparar a la muerte del ánima”, para lo cual se da una serie de consejos, acompañados de grabados ilustrativos, que faciliten la confesión completa y ayuden a alcanzar la salvación con una buena muerte. La muerte cristiana al final de la Edad Media no es una muerte solitaria, sino un acto social al que deben acudir amigos y parientes para ayudar a la persona que muere.

 La muerte se constituye así en un acto de solidaridad, de ayuda mutua, que no acaba con la expiración, sino que los que todavía permanecen en el mundo deben ocuparse de los muertos a través de mandas piadosas, y muchas misas. Junto a ello se debe dar limosnas a las iglesias y capillas, dar de comer o vestir a los pobres, aliviar penas de cautivos, enfermos o locos, a contribuir al casamiento de huérfanas pobres, etc. Esto dependerá de la capacidad económica del difundo. El dinero se convierte en un argumento para alcanzar la salvación.

En la Edad Media la muerte nunca fue acompañada de caracteres macabros. Sería en los últimos siglos cuando aparecen aspectos tétricos, motivados sin duda por la difusión de la Peste Negra y las epidemias, hambrunas y devastadoras guerras que sacudieron la Baja Edad Media. En las ciudades se desarrollaría incluso la idea de muerte-espectáculo.

Tal como ocurre hoy en día, la muerte se presenta a lo largo de la Edad Media como la última acción igualitaria sobre la sociedad (lo que no era cierto, en teoría, pues la posición social y la economía condiciona la salvación). La muerte se presenta como un acto de la vida cotidiana y existe una visión menos temerosa ante ella. Esto desaparecerá de las culturas posteriores.

LOS MENDIGOS:
¿Quiénes eran los mendigos?

Los había de todas clases. Estaban, por una parte, los profesionales de la mendicidad que inspiraban lástima a los viajeros, haciendo dramáticas ostentaciones de su miseria e incluso acompañados por niños tullidos. Estaban también las víctimas de las enfermedades y violencias de la época, no sólo los leprosos, sino enfermos de otro tipo aquejados de alguna de las múltiples afecciones de la piel, tan abundantes en la Edad Media. Estaban, por otro lado, todos aquellos a los que la justicia les había privado de un pie, de una mano, de la lengua o de una oreja. Y, por último, estaban los mendigos voluntarios, bien por espíritu de sacrificio o como obediencia a una penitencia que les había sido impuesta por la Iglesia como expiación de sus pecados.

¿Quién se ocupaba de ellos?
Por lo general, se consideraba a los mendigos como testigos de Cristo y, por esta causa, se ejercía con ellos la caridad, de una forma bastante eficaz, sobre todo a cargo de los ministros de la Iglesia. Por esta última razón, los mendigos eran mucho más abundantes en las ciudades, y en los pueblos apenas se les quería. Los campesinos eran demasiado pobres como para atender a alguien que, si bien era aún más pobre que ellos mismos, no trabajaba. El aumento del número de mendigos, vagabundos sin domicilio fijo, en las ciudades a partir del s. XIV planteó numerosos problemas a las autoridades. La legislación a este respecto se hizo muy severa: en París, por ejemplo, se prohibió ejercer la caridad con todos aquellos que no trabajaban.

¿Qué hacían los mendigos ancianos?
Muchos de ellos morían en los caminos victimas del hambre, del frío o de los despiadado? arreglos de cuentas tan frecuentes en las seriedades marginadas. Los otros se integraban en las miserables comunidades que se reunían en torno a las «cortes de los milagros» descritas por Víctor Hugo en «Nuestra Señora de París». Por último, algunos encontraban refugio en los hospitales u hospicios sustentados por la Iglesia, donde se mezclaban con enfermos e impedidos. En el campo, eran a veces recogidos y cuidados por familias acomodadas va que el deber de la caridad —la gran ley de la solidaridad medieval— era, para los cristianos el medio más seguro para conseguir la salvación eterna.

¿Quiénes eran los «vagabundos de Dios ?
Además de los peregrinos, que siguieran siendo muy numerosos hasta el final de la Edad Media y que hacían largos desplazamientos, había, sobre todo en el s. xv, un gran numero de frailes que iban predicando de una parroquia a otra. Algunos de ellos conseguían exaltar hasta tal punto a los fieles, que su llesaga a una ciudad llegaba a provocar verdaderas conmociones. Los que les escuchaban soñaban a veces con países imaginarios, como Jauja en los que se podía comer hasta la saciedad, lo que no era más que un reflejo simbólico, en una época en la que abundaban el hambre, la epidemia y la guerra. Estaban también todos aquellos que iban a la busca de una nueva fe y que, al igual que Cristo en Palestina, hablaban en la plaza pública, sembrando a veces desordenes al atacar a la Iglesia oficial o a las mismas gentes del lugar. En los últimos tiempos de la Edad Media, la palabra era. un arma prodigiosamente eficaz y estos «vagabundos de Dios», como se les conocía a veces, jugaron un papel muy importante en el advenimiento de la Reforma.

¿Había también artistas ambulantes?
Durante toda la Edad Media, los juglares y trovadores iban de pueblo en pueblo v de castillo en castillo, cantando y contando bonitas historias. Pero por los caminos podía verse también a gentes de circo: domadores de bestias, exhibidores de osos y prestidigitadores. que recorrían pueblos y ciudades, sobre todo con motivo de las fiestas. Había además comediantes que representaban los autos sacramentales en los pórticos de las iglesias, así como un gran número de músicos ambulantes que normalmente solían ir solos y que iban por los pueblos para hacer bailar a las gentes fundamentalmente con motivo de las fiestas, de otoño, o bien en los carnavales.

Buhonero en la edad media

Los buhoneros surcaban los caminos incesantemente; se trataba de comerciantes más o menos honrados que practicaban, sobre todo, el trueque. Sus mercancías procedían a veces de las ferias de los pueblos y a veces también de robos. Los buhoneros mejor situados contaban con un burro o un caballo y transportaban en él todo tipo de utensilios, tejidos v encajes. Adoptaban siempre los mismos itinerarios, lo que les permitía establecer vínculos entre las familias que les confiaban sus mensajes. En su siguiente paso por el pueblo traían la respuesta que les habían encargado transmitir.

Publicación enviada por David Sáez
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La Medicina en la Edad Media

PRACTICAS MEDICAS EN LA BAJA EDAD MEDIA: Varios manuscritos médicos de la Inglaterra anglosajona, escritos en inglés antiguo, han logrado sobrevivir. Aunque la mayor parte de los textos médicos datan de los siglos X al siglo XII, los académicos piensan que incluyen copias de trabajos anteriores, así como influencias más antiguas. Como lo ilustran las siguientes selecciones, tomadas de tres de estos tratados, las hierbas constituían los materiales básicos de los médicos anglosajones (o  curanderos, como aquí los nombran) y, en consecuencia, sus tratamientos se reducían casi por completo a remedios botánicos.

Medicina Medieval

El  herbario anglosajón: Berro (Nasturtíum)

1. En caso de que se le caiga el cabello a un hombre, exprime el jugo de la hierba llamada nasturtium, conocida como berro, colócalo en la nariz y el cabello crecerá.

2. Este berro no se cultiva, sino que crece espontáneamente en los manantiales y en los arroyuelos; también se ha constatado que en algunos lugares brota en las paredes.

3. Para una cabeza ulcerada, debido a la caspa o a la comezón, toma las semillas de esta misma planta, junto con grasa de ganso, tritúralas juntas y quitarás lo blanquecino de la caspa.

Para el dolor de cuerpo [la indigestión], toma esta misma planta, junto con la menta de campo, disuélvelas en agua y bebe la poción; el dolor de cuerpo y el mal se irán.

El curandero de Bald: He aquí bálsamos para todas las heridas, y brebajes y purgas de todo tipo, externas o internas. Muele y mezcla llantén con manteca rancia, la fresca no sirve. Otro remedio para heridas: toma una semilla de llantén, aplástala, úntala en la herida y pronto estará mejor.

Para quemaduras, si un hombre se quemó sólo con fuego, toma azucena, flor de lis y tilo de arroyuelo; fríelos en mantequilla y úntalos de inmediato. Si se quemó con un líquido, toma la corteza del olmo y raíces de azucena, hiérbelas en leche, úntasela rápidamente tres veces al día. Para las quemaduras de sol, fríe en mantequilla varitas tiernas de hiedra y úntasela de inmediato.

El peri-didaxeon:
• Para una fractura de cabeza: Para una fractura o herida en la cabeza provocada por los humores de la cabeza, consigue betónica, tritúrala y ponla en la herida, con eso se aliviarán todos los dolores.

• Para dormir Esto se debe hacer para el hombre que no pueda dormir; consigue ajenjo y disuélvelo con vino o agua tibia, deja que el hombre lo beba y pronto se sentirá mejor consigo mismo.

• Para manos ásperas Esta artimaña de hechicero es buena para las manos ásperas y los dedos ásperos, conocidos como callos de niños. Toma olíbano blanco y pavesas de plata y mézclalos, luego agrégale aceite a esta mezcla, después calienta sus manos y úntalas con la mezcla que se ha hecho. Envuélvele las manos con una pieza de lino.

LA SALUD: La práctica médica en la época carolingia hacía hincapié en la utilización de medicina herbolaria y la sangría. Aunque esta última práctica se hacía con regularidad, se recomendaba con frecuencia la moderación. Otros aconsejaban también la cautela: “Quienes se atrevan a llevar a cabo una sangría deberán asegurarse de que su mano no tiemble”.

También se disponía de médicos cuando las personas padecían graves enfermedades. Muchos eran clérigos, y los monasterios instruían a los suyos propios. Las bibliotecas monásticas conservaban manuscritos médicos, copias de obras antiguas; asimismo, cultivaban hierbas para disponer de una reserva de plantas medicinales.

Los manuscritos médicos carolingios sí contenían descripciones científicas de enfermedades, recetas para pociones médicas e, incluso, consejos ginecológicos, a pesar de que los monjes no hacían grandes esfuerzos para satisfacer las necesidades médicas de las mujeres. Además, algunos manuales incluían instrucciones para realizar operaciones, sobre todo a los soldados heridos en batalla. Algunas fuentes demostraban con claridad que había técnicas precisas para amputar miembros gangrenosos:

Si debes amputar un miembro enfermo de un cuerpo sano, entonces no cortes en el limite de la carne sana, sino más allá, donde esté fresca toda la carne, de modo que se pueda hacer una mejor y más rápida curación. Cuando le apliques fuego al hombre [es decir, cauterices] toma hojas de puerro tierno y sal cernida, y cubre los lugares de manera que el calor del fuego se quite rápidamente.

Aunque los académicos no están seguros de la clase de anestesia que se usaba en tales operaciones, los manuales medievales recomendaban amapola, mandrágora y beleño, dadas sus propiedades narcóticas.

Los médicos de la Edad Media complementaban estas medicinas y las prácticas naturales con invocaciones de ayuda del otro mundo. Las influencias y los ritos mágicos se heredaron de los tiempos paganos; las tribus germánicas habían usado la medicina mágica por siglos. Los médicos recomendaban a sus pacientes que se pusieran amuletos y dijes en el cuerpo, con el fin de ahuyentar las enfermedades:

Busca un poco de excremento de lobo, preferiblemente del que contenga pequeñas astillas de huesos, e introdúcelo en un tubo para que el paciente pueda usarlo con facilidad como amuleto.

Para la epilepsia, toma un clavo de una nave náufraga, haz con él un brazalete e incrústale un trozo del corazón de un venado, extraído de su cuerpo cuando el animal estaba todavía vivo; póntelo en el brazo izquierdo; te asombrarás del resultado.

Pero, conforme los paganos se convertían al cristianismo, pronto las curaciones milagrosas mediante la intervención de Dios, Cristo o los santos reemplazaron las prácticas paganas. Las crónicas medievales son abundantes en narraciones de gente que se sanó al tocar el cuerpo de un santo. Sin embargo, el recurso a plegarias cristianas escritas y utilizadas como amuletos, nos recuerda que ambas prácticas médicas, paganas y cristianas, sobrevivieron por siglos una al lado de la otra.

La Medicina: El diagnóstico se basaba sobre todo en la inspección de la orina, que según con los numerosos tratados y sistemas de uroscopia en existencia se interpretaba según las capas de sedimento que se distinguían en el recipiente, ya que cada una correspondía a una zona específica del cuerpo; también la inspección de la sangre y la del esputo eran importantes para reconocer la enfermedad. La toma del pulso había caído en desuso, o por lo menos ya no se practicaba con la acuciosidad con que lo recomendaba Galeno. El tratamiento se basaba en el principio de contraria contrariis y se reducía a cuatro medidas generales:

1) Sangría, realizada con la idea de eliminar el humor excesivo responsable de la discrasia o desequilibrio (plétora) o bien para derivarlo de un órgano a otro, según se practicara del mismo lado anatómico donde se localizaba la enfermedad o del lado opuesto, respectivamente.

2) Dieta, para evitar que a partir de los alimentos se siguiera produciendo el humor responsable de la discrasia. Desde los tiempos hipocráticos la dieta era uno de los medios terapéuticos principales, basada en dos principios: restricción alimentaria, frecuentemente absoluta, aun en casos en los que conducía rápidamente a desnutrición y a caquexia, y direcciones precisas y voluminosas para la preparación de los alimentos y bebidas permitidos, que al final eran tisanas, caldos, huevos y leche.

3) Purga, para facilitar la eliminación del exceso del humor causante de la enfermedad. Quizá ésta sea la medida terapéutica médica y popular más antigua de todas: identificada como eficiente desde el siglo XI a.C. en Egipto, todavía tenía vigencia a mediados del siglo XX. A veces los purgantes eran sustituidos por enemas.

4) Drogas de muy distintos tipos, obtenidas la mayoría de las diversas plantas, a las que se les atribuían distintas propiedades, muchas veces en forma correcta: digestivas, laxantes, diuréticas, diaforéticas, analgésicas, etc.

Al mismo tiempo que estas medidas terapéuticas también se usaban otras basadas en poderes sobrenaturales. Los exorcismos eran importantes en el manejo de trastornos mentales, epilepsia o impotencia; en estos casos el sacerdote sustituía al médico. La creencia en los poderes curativos de las reliquias era generalizada, y entonces como ahora se rezaba a santos especiales para el alivio de padecimientos específicos

Los médicos no practicaban la cirugía, que estaba en manos de los cirujanos y de los barberos. Los cirujanos no asistían a las universidades, no hablaban latín y eran considerados gente poco educada y de clase inferior. Muchos eran itinerantes, que iban de una ciudad a otra operando hernias, cálculos vesicales o cataratas, lo que requería experiencia y habilidad quirúrgica, o bien curando heridas superficiales, abriendo abscesos y tratando fracturas. Sus principales competidores eran los barberos, que además de cortar el cabello vendían ungüentos, sacaban dientes, aplicaban ventosas, ponían enemas y hacían flebotomías.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
LOS HEREDEROS DE HIPÓCRATES Y GALENO

La civilización grecorromana había tenido grandes médicos: Hipócrates (siglo IV antes de Cristo) y Galeno (siglo II) son nombres señeros. Aún hoy, los médicos usan el juramento hipocrático y suelen ser llamados “galenos”, en su honor.

Cuando el mundo antiguo se derrumbó, ya había cundido entre el común de las gentes una gran decepción con respecto a la medicina, después de haber visto la casi impotencia de esa disciplina frente a las epidemias: la que diezmó los ejércitos de Marco Aurelio en tiempos de Galeno, y en la que millares de personas morían diariamente; la de Cipriano (251-266) y la viruela del 312 El pueblo, aterrorizado, buscó la salvación en lo sobrenatural, y la medicina cayó fácilmente en manos de charlatanes, embaucadores, astrólogos y alquimistas.

EL CRISTIANISMO Y LA MEDICINA
En las primeras épocas de la era cristiana surgió una medicina religioso-cristiana que recurría al auxilio divino para curar los males corporales. Frente a los paganos que huían de los enfermos de “peste”, los cristianos sentían la obligación de curar a sus hermanos, con desprecio de sus propias vidas. Ello produjo una revaloración de la persona humana, pero al mismo tiempo conspiró contra la ciencia: era caridad, más que medicina, y las investigaciones de orden científico eran miradas como sospechosas en esa terapia mística.

Siendo el cuidado de enfermos obligación de cristianos, surgen los hospitales. Fabiola, una dama cristiana inmortalizada por el cardenal Wiseman, fundó uno de los primeros. Un siglo después San Benito edificó el primer monasterio, que fue un centro de cultura, de enseñanza médica y asistencia hospitalaria.

BIZANCIO
Transformada por Constantino en Constantinopla, en sus tradiciones entran la ley romana, la religión cristiana, la magia egipcia y la cultura griega. En ellas se destacaron médicos, como Oribasio de Pérgamo (325-403), que recopiló lo conocido en medicina en su libro “Colecta medicinalia”.

Aecio (siglo VI) describió la difteria, la hidrofobia, etc., y habló de procedimientos quirúrgicos como la amigdalectomía, pero al mismo tiempo se inclinaba a la superstición, enseñando a sus pacientes oraciones para ahuyentar al mal. Alejandro de Tralles (525-605) habló sobre la locura y la gota, y Pablo de Egina se orientó hacia la cirugía.

MEDICINA MONÁSTICA
La caída del Imperio Romano de Occidente fue seguida por la unidad religiosa y política alrededor de Roma. Los reinos bárbaros que surgieron: el franco, el ostrogodo, el visigodo, eran turbulentos, y, huyendo de la guerra, la medicina se refugió en los conventos. Progresó particularmente bajo ciertas órdenes religiosas, como la de los caballeros de San Juan de Jerusalén, los templarios y los benedictinos, orden fundada por Benito de Nursia en el siglo vi. Estos últimos recogieron, en el monasterio de Monte Casino, todos los documentos de medicina que pudieron lograr y allí estudiaban los monjes Fue un verdadero centro intelectual, desde donde se irradió por doquier ciencia y cultura.

CARLOMAGNO Y SU PASIÓN POR EL SABER
En el año 800 el Papa coronó a Carlomagno como emperador del Imperio germánico. Carlomagno creó escuelas palatinas y catedralicias, en las que se enseñaba el “trívium” (gramática, retórica y dialéctica) y el cuadrívium (aritmética, geometría, astronomía y música). En 805 Carlomagno hizo añadir a dichos estudios el de la medicina, con el nombre del física (en el sentido de ciencia que estudia la naturaleza). En las huertas de los conventos se cultivaron plantas medicinales.

Luego surgieron otros monasterios que enseñaron las mismas artes. El Concilio de Clermont (1130). el de Letrán (1139) y algunos edictos prohibieron a monjes y canónigos el ejercicio de la medicina, incompatible con el sagrado ministerio. non”, tratado completo de medicina. Averroes (1126-1198) escribió entre otros la “Exposición de los siete libros de Galeno acerca de las fiebres”.

LAS NOCIONES MÉDICAS DEL MEDIEVO
El conocimiento de huesos y músculos era incompleto. Suponían que el corazón tenía tres ventrículos y el hígado cinco lóbulos. Los parásitos, según decían, se formaban a expensas de la descomposición de los “humores”. Los alquimistas buscaban la “piedra filosofal” y el “elixir de la larga vida”. Estudiaron la difteria, la locura, las enfermedades pulmonares, las afecciones de los ojos, y practicaron la cirugía, aunque no en gran escala porque un mal resultado en una intervención podía dar lugar a represalias de los señores feudales.

LOS ÁRABES
La civilización árabe, que llegó a España, dio grandes hombres a la medicina: Avicena y Averroes. Avicena (siglo X), que se basó en los métodos de Hipócrates, escribió el “Canon”, tratado completo de medicina. Averroes (1126-1198) escribió entre otros la “Exposición de los siete libros de Galeno acerca de las fiebres”

ESCUELAS DE MEDICINA EN EUROPA
La escuela de Salerno es la primera. Aunque no se sabe con exactitud la fecha de su fundación, ya funcionaba en el siglo IX. Entre los médicos que se destacaron figuran Gariopontus (siglo XI) y dos mujeres médicas, Trótula y Abella. Constantino el Africano introdujo el método experimental inductivo. La cirugía adquirió gran importancia en Salerno. La escuela de París tuvo grandes profesores como Alberto Magno (1193-1280), representante de la escolástica; Rogelio Bacon (1214-1292), que señaló el peligro del escolasticismo para las ciencias. Fue un prerrenacentista de la medicina.

En la escuela de Montpellier se destacó Arnaldo de Vilanova (1240-1311), español, apodado “el Catalán”, quien daba gran importancia a la experimentación. Sin embargo, creía en la astrología y en los amuletos. Regaló al papa Bonifacio VIII un sello con un león de oro para preservarlo de los cólicos renales.

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