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Países del Golfo de Guinea Historia Recursos Naturales y Economía

Países del Golfo de Guinea – Historia, Recursos Naturales y Economía

La región del golfo de Guinea, llamada también África occidental, estaba antaño totalmente ocupada por colonias de Francia, Inglaterra, España y Portugal. En nuestros días, todos estos países han alcanzado prácticamente la independencia. Siguen viviendo principalmente de la agricultura, pero su industrialización ofrece favorables perspectivas

Los países situados a lo largo del golfo de Guinea reciben, a veces, el nombre de África occidental. En sus orígenes, portugueses y españoles, y más tarde ingleses y franceses, fundaron allí factorías. Les interesaba, especialmente, el oro y el marfil.

Actualmente, casi toda África está descolonizada y dividida en Estados independientes. Sin embargo, las fronteras de estos nuevos países siguen siendo las mismas que las de las antiguas colonias, es decir, límites arbitrarios con frecuencia trazados a cordel, sin tener en cuenta las regiones naturales o étnicas. Pero las tentativas de federación fracasaron, las diversas organizaciones africanas demostraron ser poco eficaces y los jóvenes Estados tuvieron que buscar su equilibrio individualmente, lo que se realizó a costa de graves crisis de régimen.

Se ha manifestado una tendencia que funda el progreso nacional en la constitución de un partido único y de un poderoso régimen presidencial. En el aspecto interior se observa cierta normalización. Los observadores competentes consideran que la crisis por la que están pasando estas jóvenes naciones no tardará en ser superada y podrán resolver sus problemas con mayor madurez.

También es alentador comprobar que pretenden una nueva forma de acercamiento a los europeos y, especialmente, a las antiguas metrópolis.

Europa constituye, en efecto, el principal mercado para la producción de sus minas, plantaciones y bosques. También puede proporcionar capitales y técnicos indispensables para su equipo económico, y enviar los bienes de consumo de que carecen.

A pesar de que en numerosos negros subsiste un legítimo rencor contra el sistema colonial, debemos reconocer que éste aportó muchos elementos positivos. Los blancos pusieron fin a los combates homicidas entre tribus.

Construyeron modernos hospitales en los que se inició la lucha contra endemias mortales. Con la apertura de escuelas intentaron vencer el analfabetismo y sentar las bases de la formación de la selección intelectual.

Pero en el aspecto económico, principalmente, realizaron una labor gigantesca. El estudio del suelo, la selección de simientes y la modernización de las técnicas y medios de transporte, han permitido desarrollar los cultivos de plantación (café, cacao, cacahuetes, nuez de palma, plátanos, pina, algodón), que han pasado a ser la base de la economía africana.

Los negros fueron integrados en todas estas actividades. Sustraídos de las influencias restrictivas de las tribus, tomaron iniciativas personales. Su nivel de vida se elevó.

En cada uno de estos países, los blancos también construyeron bellas ciudades modernas, como Dakar, Freetown o Abiyán. Por desgracia, la despoblación del campo ha hecho que en torno a las grandes aglomeraciones se hayan creado las bidonvilles (grupos de chozas construídas con bidones aplastados en forma de chapas) con su secuela de problemas sociales.

bidonvilles

Bidonvilles

Los cacahuetes, que se exportan por Dakar, han contribuido, principalmente, a la prosperidad de Senegal. Malí, que no tiene salida al mar, para sus exportaciones de algodón y arroz depende de Dakar y de Konakry, capital de Guinea.
Debido a la gran diversidad de sus regiones, Guinea es el país que cuenta con más recursos económicos. Sus principales productos son el café y los plátanos.

El suelo próximo a la costa es rico en mineral de hierro y bauxita, y los gastos de transporte son reducidos. Guinea tiene prevista la construcción de varias centrales hidroeléctricas.

Costa de Marfil es famosa, sobre todo, por sus producciones de café y cacao que se exportan por Abiyán, la capital. Es el tercer productor mundial de café después de Brasil y Colombia.

Burkina Faso, situado más hacia el interior de las tierras, sigue siendo una región de sabanas bastante pobre en la que se practica principalmente la cría de ganado, y que intenta hallar la solución a sus problemas económicos en el cultivo del cacahuete.

Níger, alejado también del mar, constituye una de las principales reservas de caza del mundo, mientras que Gabón y Congo-Brazzaville son, ante todo, regiones forestales en las que también abundan minerales. Todos estos territorios fueron colonias francesas.

Entre las antiguas posesiones inglesas de África occidental citaremos Gambia (capital: Banjul), pequeño Estado enclavado en Senegal, a lo largo de las orillas del río Gambia. Este país se dedica, especialmente, al cultivo del cacahuete.

Pese a ser muy poco hospitalaria, Sierra Leona es famosa por sus diamantes, mineral de hierro, nuez de palma y cacao.

La República de Ghana, antigua colonia inglesa de Gold Coast (Costa de Oro), sigue siendo un gran productor de oro, si bien es mayor la importancia económica del cacao (30 % de la producción mundial). Ghana tiene puestas sus esperanzas en la construcción de centrales hidroeléctricas en el Volta, que también permitirán la irrigación de los arrozales. El principal mineral de Ghana es la bauxita.

Por último, Nigeria es un país de densa población, que en otro tiempo proporcionaba a Inglaterra numerosas materias primas, especialmente estaño. Pero también produce aceite de palma, cacao, caucho y madera.

Liberia (capital: Monrovia), al sur de Sierra Leona, fue elegida en 1821 para acoger a los esclavos manumisos de Estados Unidos que querían trasladarse al continente africano, y de este modo pasó a ser la primera República negra de África. Sociedades norteamericanas se encargaron de su explotación (caucho, cacao, hierro, magnesita).

Todavía subsisten algunos territorios coloniales situados en el golfo de Guinea. La Guinea portuguesa es el país de los yulus, quienes se dedican a la cría de ganado. Las posesiones africanas de España en el golfo de Guinea son Río Muni en el continente y, mar adentro del golfo, las islas que forman la provincia de Fernando Poo: Fernando Poo, Annobón, Coriseo, Elobey Grande, Elobey Chico y otras menores. Santa Isabel, que se encuentra en la isla de Fernando Poo, es la capital.

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Ubicacion Geografica de Importantes Ciudades Turisticos del Mundo

UN POCO DE HISTORIA RESPECTO A LA EVOLUCIÓN DE LAS CIUDADES: Hasta hace unos cuantos miles de años, el hombre vivía de la caza y de la recolección, pero después de la última glaciación comenzó un periodo de rápido desarrollo demográfico, gracias a la mejora de las condiciones climáticas que se dieron sobre todo en las zonas del hemisferio septentrional que hoy tienen un clima templado. Algunos grupos de Homo sapiens, probablemente grandes familias, abandonaron la vida nómada para establecerse en áreas en las que el suelo fértil y la abundancia de recursos les garantizaban alimento para todos durante mucho tiempo.

Desde entonces la historia del hombre ha experimentado un sorprendente aceleración, una de las muchas realizadas gracias a los descubrimientos y a la tecnología en nuestra civilización. Aquellos antepasados nuestros aprendieron rápidamente a seleccionar los vegetales que tenían sustancias nutritivas adecuadas para su alimentación. En aquellos primeros asentamientos estables fue donde comenzó la domesticación de los primeros animales como ovejas, cabras y bóvidos. Así nacieron los primeros centros habitados y se creó el primer germen de una sociedad estructurada, en la que nuestros abuelos comenzaron a dividirse funciones y ocupaciones, y en la que el trueque se convirtió en la primera forma de comercio. A partir de aquellas primeras experiencias de convivencia se crearon posteriormente lo que los griegos llamaron polis, los romanos urbs o civitas, y nosotros, hoy día, llamamosciudades.

África, el continente negro. Naturaleza virgen, paisajes de ensueño y grandiosos testimonios de culturas desaparecidas. En esta parte de la Tierra se encuentran los últimos paraísos animales y naturales del planeta, al tiempo que fabulosos edificios evocan el esplendor de culturas africanas cuya influencia todavía se manifiesta de forma ostensible en muchas partes del mundo.

Grandes ciudades prosperaron en el pasado, antiguo y reciente, contribuyendo de manera excepcional a la evolución de la cultura humana. Y precisamente en su desarrollo se basó la formación de los grandes imperios. Entre las legendarias ciudades de la Antigüedad, hay que recordar las dos capitales egipcias Menfis y Tebas, en las que hace 5000 años ya era utilizada una lengua escrita con el primer embrión de alfabeto que superaba el simbolismo ideográfico. Y Babilonia, la magnífica capital del reino de Hammurabi, el soberano que en torno al año 1700 a. de C. formuló el código de leyes más antiguo de la historia: un inequívoco signo de madurez de aquellas primeras sociedades, de su vitalidad y de su capacidad para producir culturas estructuradas.

Asia, el continente más extenso del planeta, es una tierra de contrastes: aromas europeos y mediterráneos en Estambul, el maravilloso mundo de las mil y una noches, el misterioso exotismo del Lejano Oriente, los estados insulares del océano índico, etc. De las grandes culturas y religiones hemos heredado fabulosas construcciones, y de las fuerzas de la naturaleza, magníficos paraísos.

 Con el paso de los siglos, la ciudad se convirtió cada vez más en el centro de la actividad humana. Basta pensar en Atenas, Roma o Constantinopla (posteriormente Bizancio, y después Estambul), uno de los centros urbanos más dinámicos y discutidos de la historia. Y ya más cerca de nosotros, hay que recordar las grandes potencias mercantiles de la Edad Media, como las ciudades marítimas italianas, entre ellas Venecia que durante siglos dominó el Mediterráneo, o la Florencia del Renacimiento.
O incluso las ciudades de la Liga Hanseática, en el Norte de Europa, desde Eübeck a Bergen, desde Brujas a la misma Londres, que situada en una posición estratégica, entre los siglos XVI y XVII, le permitió convertirse en una de los más importantes imperios de la historia.

Cada una de estas extraordinarias ciudades ha atravesado momentos de increíble riqueza y esplendor, dando un formidable impulso al conocimiento, al arte, a la arquitectura y, más adelante, al desarrollo industrial. Algunas se encuentran todavía hoy entre las ciudades más importantes del mundo, y otras han ido poco a poco perdiendo su influencia y teniendo que enfrentarse a periodos de decadencia. Cada una de ellas ha marcado de forma indeleble alguna época de la historia de la humanidad.

Europa: arquitectura y arte en primer plano. Durante muchos siglos, desde la Antigüedad clásica hasta el siglo xx, en el viejo continente se erigieron espléndidas construcciones de fama mundial: castillos, palacios, torres, fortalezas, templos religiosos y puentes. Asimismo, junto a todo ello no hay que olvidar las fascinantes maravillas naturales que ofrece Europa.

Pero nunca como en los últimos cincuenta años, las ciudades habían entrado a formar parte tan intensamente del horizonte de nuestra cotidianidad, ni nunca hasta ahora habían existido metrópolis de 20 y 30 millones de habitantes, cuya extensión y densidad están modificando los paradigmas de la convivencia.

En nuestros días, tres mil millones de personas viven en el mundo concentradas en los centros urbanos, de las que 640 millones (un 10 % de la población total del planeta) viven en las 300 ciudades más pobladas. Por primera vez, los habitantes de las ciudades están a punto de superar a los de las áreas rurales, y según las previsiones de las Naciones Unidas en 2030 serán 5000 millones, frente a una población rural de 3200 millones de personas.

Misteriosas civilizaciones han dejado sus huellas por el territorio comprendido entre México (al norte) y Patagonia (al sur). Fabulosas construcciones, templos gigantescos y pirámides espectaculares constituyen el legado de los legendarios pueblos inca, maya y azteca. Los magníficos paraísos naturales del centro y el sur del continente americano dan un carácter y belleza especiales a esta parte del planeta.

A comienzos del siglo XX, las grandes ciudades se hallaban casi todas en Europa y en América del Norte, y Londres, París o Berlín estaban situadas en la vanguardia del proceso de modernización de un mundo que veía la aparición del automóvil y los primeros rascacielos (el nombre se acuña en Estados Unidos para designar a los primeros edificios que superaban los 15o 20 pisos de altura).

En torno al año 2030, las mayores ciudades estarán en su mayoría concentradas, según las previsiones, en Asia, pero también África —el continente menos desarrollado— habrá dado el salto desde una sociedad rural a

Golfos y Bahias Mayores Golfos del Mundo Mas Grandes del Planeta

TABLA DE GOLFOS Y BAHÍAS MÁS GRANDES DEL PLANETA
Nombre Superficie en Km² Profundidad máx. en m
Golfo de Bengala (SL/Ind./Ban./Bir) 2.172.000 5.258
Golfo de Guinea (Gui./Ben.) 1.533.000
Golfo de Alaska (EU) 1.327.000
Golfo de México (Méx./EU/ Cuba) 1.507.600 4.380
Bahía de Hudson (Can.) 730.100 259
Bahía de Baffin (Can./ Groenlandia) 689.000 2.136
Gran Bahía Australiana (Atl.) 484.000
Golfo de Carpentaria (Atl.) 310.000
Golfo de San Lorenzo (Can.) 240.000 550
Golfo de Siam (Tai./Cmb./VN) 239.000
Golfo Pérsico (Irán/Iraq/AS/Qat./EAU/Bhr./Kuw./Omán) 230.000 102
Golfo de Vizcaya (Esp./Fra.) 223.000 4.732
Golfo de Adén (Som./Dji./RDP Yem.) 220.000
Golfo de Omán (Omán/Irán) 181.000
Golfo de California (Méx.) 153.000 3.295
Golfo de Botnia (Fin./Sue.) 117.000 294
Golfo de Tonkin (Chn./VN) 117.000 70

Imagen aerea de un golfo

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Gran parte de la historia humana transcurrió durante los bruscos cambios climáticos de la última glaciación, o Era de Hielo, iniciada hace 1,5 millones de años. La capacidad de adaptación a estos cambios ha sido crucial en el desarrollo de la civilización, pero el ser humano también puede ser la causa de un futuro calentamiento. Durante millones de años, la Tierra ha experimentado una diversidad de temperaturas y condiciones climáticas que influyeron en la extinción o supervivencia de grupos enteros de especies y han cambiado la faz del planeta.

Existen indicios del comienzo de otra gran transformación (antes por deriva de los continentes y enormes levantamientos volcánicos) que experimentó el clima hace unos tres millones de años, preludio de la fase en la que aún vivimos, y casi todas las etapas de la evolución humana de las que han quedado vestigios se desarrollaron en las condiciones que surgieron entonces.

Gracias a este cambio aparecieron los entornos que permitieron la supervivencia de la especie humana y de sus antepasados inmediatos. Hace un siglo empezó a denominarse a este período climático Pleistoceno(derivado de términos griegos que significan «lo más reciente»). Se distingue de la etapa anterior por las variaciones del clima, mucho más radicales y frecuentes.

Aunque hay que tener en cuenta que nos referimos a miles de años y que estos cambios no podrían notarse en el corto espacio de vida de un hombre, en el Pleistoceno se produjeron más altibajos que en ninguna otra época de duración similar. Los cambios más destacados se denominan «glaciaciones», cuatro en total.

No sabemos por qué se desencadenaron, pero se cree que el planeta Marte atravesó etapas semejantes, y es probable que se debieran a un cambio que afectó a todo el sistema solar. Las consecuencias resultan mucho más claras: durante siglos enteros, ciertas zonas muy extensas —gran parte de Europa y Norteamérica, por ejemplo— quedaron cubiertas de grandes capas de hielo, en algunos casos de varios kilómetros de espesor. En ciertos puntos, el hielo hundió el suelo a varios cientos de metros. Estas capas empezaron a formarse porque cada primavera la nieve del invierno se derretía un poco más tarde, hasta que un año no se derritió.

Al cabo de miles de años se produjo un retroceso del hielo, también muy lento, y tanto el avance como el retroceso resultaron catastróficos para el entorno, pues al sobrevenir el deshielo, arrasó la vida animal y vegetal y se desencadenaron enormes inundaciones. A consecuencia de una elevación del nivel del mar tras un deshielo volvió a aparecer el canal de la Mancha, que separó definitivamente las islas Británicas de la Europa continental. Pero estas inundaciones ofrecieron nuevas oportunidades de desarrollo a las especies mejor dotadas.

Tras cada glaciación, dichas especies se trasladaban a las zonas que habían quedado libres de hielo; y no fueron sólo las zonas directamente afectadas las que experimentaron cambios: como el hielo dejó «encerradas» enormes cantidades de agua, se transformaron miles de kilómetros de costas de las regiones heladas.

Cada glaciación tuvo una duración de entre cincuenta y setenta y cinco mil años. En la actualidad vivimos en el período cálido posterior a la última, y algunos científicos han predicho que se producirá otra dentro de unos cincuenta mil años. No es una perspectiva tan terrible como la del «encogimiento» del universo, pero de todos modos queda tan lejos que no debe preocuparnos demasiado. Las glaciaciones constituyen una ayuda muy valiosa para los estudiosos de la Prehistoria.

En primer lugar, sabemos muy bien cuándo se produjeron y podemos fechar muchos objetos prehistóricos basándonos en ellas. Otro factor importante radica en que podemos especular con un margen de error razonable sobre las consecuencias que tuvieron en el medio ambiente de los primeros seres humanos y prehumanos.

Al estudiar estos cambios físicos y biológicos, no debemos olvidar la extraordinaria lentitud con que se produjeron. Cuando pensamos en las grandes fallas que se abrieron en la tierra, en las costas que surgieron de los océanos, o en los mares que aparecieron al derretirse la gigantesca capa de hielo, hemos de recordar que todo esto sucedió en el transcurso de varios siglos, y en algunos casos, de millones de años. Los seres que vivieron en este proceso, si hubieran sido capaces de reflexionar sobre él, no habrían podido notarlo en el breve espacio de sus vidas, al igual que una mariposa actual, con una existencia de dos o tres semanas, tampoco apreciaría los cambios que ha experimentado el paisaje en el último siglo. Y las transformaciones biológicas que se operan a causa de la selección natural son aún menos visibles, pues incluso la más pequeña tarda miles de generaciones en completarse.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las cuatro «glaciaciones» se sucedieron en el último millón de años y reciben el nombre de los ríos alemanes en cuyos lugares se hallaron los primeros vestigios. Es imposible dar fechas exactas; sólo aproximadas. Los períodos interglaciares fueron muy semejantes a los actuales. Contrariamente a la idea popular, una glaciación no es una época de congelamiento constante, sino un período de continuas fluctuaciones climáticas cuyo punto máximo consistió en etapas de frío intenso.
Los primeros milenios de la última glaciación —período crítico en el que nuestros remotos antepasados ocuparon gran parte de África— son poco conocidos. La información obtenida de perforaciones del fondo marino y de muestras de hielo ofrece una imagen más nítida del clima posterior a la brusca inversión del campo magnético terrestre producida hace unos 780.000 años. Las muestras del fondo del Pacífico revelan al menos cuatro grandes períodos fríos, o glaciales, a lo largo de esos 780.000 años: el último finalizó hace entre 10.000 y 15.000 años con un súbito e irregular calentamiento global.

Las muestras marinas tan sólo ofrecen una impresión general sobre el cambio climático durante la glaciación, pero como regla general, el enfriamiento se produce con relativa lentitud y el calentamiento es rápido, como sucedió al final del último período glacial. Los períodos glaciales fueron más largos que los interglaciales (breves intervalos de condiciones climáticas más cálidas durante la glaciación, cuando el clima era tan cálido o más que hoy). Estos aumentos de temperatura fueron causados por cambios en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y sobre su propio eje, a los que se añadía un aumento natural de los gases de efecto invernadero. En la actualidad estamos experimentando un período interglacial, provocado por la suma de todos estos fenómenos naturales, que comenzó hace unos 10.000 años.

90 metros bajó el nivel del mar al principio de la ultima glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar
los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actual.

Cambio medioambiental La glaciación fue testigo de drásticos cambios en el clima global y el medio natural. Durante los períodos glaciales, inmensas capas de hielo cubrieron Escandinavia, gran parte de Canadá y zonas de Estados Unidos hasta Seattle y los Grandes Lagos al sur. En los Alpes se formaron grandes glaciares y hubo casquetes glaciares en los Pirineos, los Andes y las montañas y altiplanos de Asia central. Al sur de los casquetes escandinavos, inmensos espacios de terreno inhabitado se extendían desde el Atlántico hasta Siberia.

Estos entornos sufrían nueve meses de invierno y eran inhabitables para los ancestros de Horno sapiens, que carecían de la tecnología e indumentaria adecuadas para adaptarse a las temperaturas extremas. No es una coincidencia que H. erectus, con su simple Metros bajó el nivel del mar al principio de la última glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actuales. tecnología y sus limitadas habilidades cognitivas, se estableciera en entornos más templados y tropicales.

El frío causó un drástico descenso del nivel del mar a medida que el agua se convertía en hielo, y quedaron expuestas enormes extensiones de lo que actualmente son plataformas continentales (suelo bajo aguas costeras poco profundas), enlazando masas de tierra: Siberia era parte de Alaska, y Gran Bretaña estaba unida al continente europeo. El Sudeste Asiático estaba separado de Australia y Nueva Guinea por cortos trechos de mar abierto.

Durante los períodos interglaciales, el nivel del mar subió, los casquetes glaciares se redujeron y los bosques avanzaron al norte ganando terreno a la tundra. Los humanos se trasladaron hacia el norte siguiendo a los animales que cazaban y las plantas que recolectaban, y se adaptaron a una gran variedad de entomos de bosque y pradera, y a terrenos áridos y semiáridos.

El hombre y los elementos: El clima de la Era de Hielo era inestable: los hábitats cambiaban constantemente, lo que implicaba que el oportunismo y la capacidad de adaptación de los humanos sufrían un desafío continuo entre un milenio y el siguiente. Estos desafíos pudieron ser incluso un factor en la evolución humana, ya que nuestros antepasados más antiguos eran básicamente animales tropicales.

Durante largos períodos glaciales, el Sahara fue algo más húmedo que hoy; podría considerarse como una bomba que atraía a humanos y animales en los períodos húmedos y los expulsaba hacia los márgenes cuando el clima se volvía más seco. Este efecto ecológico permitió que Homo erectus y los animales que cazaba cruzaran el desierto y se extendieran a entornos más templados hace 1,8 m.a.

Un largo período interglacial elevó las temperaturas hace unos 400.000 años. Para esa época, Homo erectus prosperaba en el norte de Europa, pero no se pudo adaptar a la glaciación de hace 350.000 años. Es probable que los pocos grupos de cazadores que vivían allí se desplazaran al sur, hacia regiones más templadas. Existen evidencias de asentamientos en Europa y partes de Asia oriental de hace unos 250.000 años. El último período interglacial tuvo su apogeo hace unos 128.000 años, cuando los neanderthales prosperaban en Europa. Hace unos 50.000 años, los humanos modernos habían dominado todos los entornos y vivían incluso en las zonas más frías.

Ver: Historia del Cambio Climático desde la Prehistoria

Fuente Consultada:
Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.  

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso Fauna

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
Tamaño,Peso y Fauna

LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: “… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado”.

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: “la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca”. Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

Fauna de las Islas Galapagos Animales Gigantes Berlanga Obispo

Fauna de las Islas Galápagos
Animales Gigantes

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial. La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma. La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo. La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: “En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas”. No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos. Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas. En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría. El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagosJunto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos. A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagosEl cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros “navegantes” viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago. El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa. De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo. Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago. A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol. Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

Flora y Fauna de las Islas Galapagos Descubrimiento Ubicacion Pacifico

Flora y Fauna de las Islas Galápagos
Descubrimiento Ubicacion Pacífico

Las islas galápagos, ubicadas en el océano Pacífico, a 1000 K. al oeste de la costa ecuatoriana, se supone que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.  Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural.

En julio de 1835, Charles Darwin escribía desde Lima a su primo Fox: “Tengo más interés por las islas Galápagos que por ninguna otra parte del viaje”. Se diría que intuía ya la significación decisiva que para él iba a tener esa visita, en principio sólo planteada como una etapa más de su vuelta al mundo a bordo del Beagle.

islas galapagos

Ubicada a 1.000 km. al oeste de la costa ecuatoriana se encuentran las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, compuesto por 13 islas y 17 islotes, que tienen un gran valor científico debido a su extraordinaria flora y fauna única en el mundo. Las Islas Galápagos son Patrimonio Natural de la Humanidad.

Trescientos años antes, distintos eran los intereses y las preocupaciones que sintió otro personaje, decisivo también, aunque de otra manera, para la historia de las Galápagos. Nos referimos a Tomás de Berlanga (imagen abajo), obispo de Panamá, quien el 23 de febrero de 1535 zarpaba del puerto de dicha ciudad con dirección al Perú, enviado por el rey de España para zanjar los pleitos surgidos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

El buque se dirigía hacia el sur siguiendo la costa, cuando, inesperadamente, a los ocho días de viaje, se produjo una calma absoluta y la nave quedó flotando en una total inmovilidad. Pronto los tripulantes tuvieron la sensación de ser arrastrados por una corriente hacia el interior del océano y vieron, con angustia, que los perfiles de la costa se desdibujaban hasta desaparecer por completo.

Sus negros presentimientos parecieron confirmarse en los días siguientes, cuando el agua y los alimentos empezaron a escasear; pero el 10 de marzo volvieron a vislumbrar un horizonte de tierra firme, hecho fortuito que había de convertirlos en involuntarios descubridores de las Islas Galápagos.

Islas Galapagos Ecuador Flora y Fauna Descubrimiento Ubicacion PacificoUn trabajo durísimo costó a los sedientos navegantes encontrar el agua que necesitaban, pero, a cambio, tuvieron la suerte de contemplar una fantástica fauna: enormes lagartos que se zambullían indolentemente en el mar, gigantescas tortugas moviéndose parsimoniosamente en un paisaje de lava negra y de grandes cactus, leones marinos indiferentes, pingüinos en el propio ecuador, aves rapaces que se dejaban acariciar y toda una serie de animales que no demostraban ningún miedo al hombre.

El obispo de Panamá dio una exacta descripción del lugar, calculó su situación con precisión y observó que el paisaje parecía como si “Dios hubiera derramado en abundancia piedras sobre él”.

Es curioso comprobar las coincidencias descriptivas del obispo con el viajero del Beagle, quien el 17 de septiembre de 1835, recién desembarcado en Galápagos escribía: “Nada menos seductor que la primera visión. Un escarpado campo de negra lava basáltica, expuesto a las olas, surcado por grandes hendiduras y cubierto por doquier de una maleza empobrecida y quemada por el sol. Apenas hay señales de vida. La superficie, seca y árida, calcinada por los rayos solares del mediodía, hace que el aire sea sofocante y pesado, como si saliera de una estufa; llegamos incluso a pensar que los matorrales despedían mal olor.

Aunque traté con gran afán de recoger el mayor número posible de plantas, sólo encontré unas pocas; y unas hierbas tan pequeñas y con tan mal aspecto que parecían más propias de una flora ártica que de una ecuatorial. Los matorrales, vistos de cerca, parecen tan sin hojas como nuestros árboles durante el invierno, y tardé un rato en descubrir que las plantas no sólo se encontraban con todo su follaje, sino que la mayoría estaban en floración.

El arbusto más corriente pertenece a la familia de las euforbiáceas; una acacia y un cactus de aspecto extraño son los únicos árboles que ofrecen alguna sombra”. Pocos matices añadiría el viajero de hoy a las certeras observaciones del descubridor del archipiélago Tomás de Berlanga y a las del entonces joven naturalista inglés Charles Darwin.

La costa de las Galápagos aparece como una línea negra de oscuros acantilados y de orillas rocosas, contrastadas por algunas playas arenosas que surgen en diversos puntos. Las “islas encantadas”, como de momento las llamaron los nave- gantes españoles, siguen conservando su misterio en las montañas del interior, que se pierden en una niebla siempre cambiante.

Acercarse a las islas, por otra parte, no es fácil; los puntos de desembarco no son muchos y el anclaje resulta poco seguro. Hay zonas donde la costa es un amasijo de lava resquebrajada, dura, negra y erizada; en otros lugares se levantan acantilados de hasta diez metros de altura, constantemente batidos por las olas; incluso cuando las laderas descienden hasta playas arenosas, el oleaje sigue siendo un serio obstáculo natural.

Después de desembarcar, con más o menos dificultad, el viajero debe buscar un paso a través de las llanuras costeras, ya que, a menudo, el suelo no es más que una especie de caparazón de rocas resquebrajadas, rotas, llenas de hendiduras. Espesos matorrales y cactus gigantes dificultan la marcha, y por añadidura el agua parece haber desaparecido de estas extensiones que a Darwin le hicieron recordar la vegetación del infierno.

La fauna que asombró a Tomás de Berlanga también sorprende al visitante que hoy pone sus pies en estas islas; reptiles parecidos a dragones pululan por la playa y, tierra adentro, tortugas gigantes —galápagos—, pero que se mueven con agilidad, hacen pensar en otra época del mundo, cuando los reptiles dominaban la Tierra.

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial. La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma. La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo. La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: “En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas”. No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos. Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas. En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría. El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagos Animales Junto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos. A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagos El cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros “navegantes” viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago. El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa. De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo. Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago. A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol. Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

Accidentes Geográficos Notables Oceanos de Nuestro Planeta Tierra

ACCIDENTES GEOGRÁFICOS – NOTABLES OCÉANOS 

LOS OCÉANOS: Si observamos una esfera que represente la totalidad del relieve de la litosfera, como la de la figura 197, advertiremos, a simple vista, las irregularidades que presenta. Veremos en ella grandes depresiones,así como zonas más altas que semejan arrugas.

Las mayores depresiones de la litosfera están cubiertas por las aguas de los océanos y los mares, que forman parte de la hidrosfera, en tanto que las áreas elevadas, que surgen por encima del nivel de las aguas, constituyen los continentes y las islas.

Las mayores diferencias de nivel entre los puntos más elevados de los continentes y las mayores profundidades oceánicas, llegan apenas a 20 kilómetros. Si observáramos el relieve terrestre en una esfera que midiera un metro de diámetro, el Monte Everest, que es la montaña más alta del mundo, aparecería con menos de un milímetro y medio de alto y la más profunda fosa conocida, la de Las Carolinas, en el océano Pacífico, sería una incisión de dos milímetros de profundidad. Utilizando otra comparación podríamos decir que las diferencias de nivel en la superficie de la litosfera, en relación con la masa total de nuestro planeta, son menos ostensibles que las rugosidades que presenta la cáscara de una naranja.

El nivel medio del mar es la base que se adopta para calcular las alturas y las depresiones de los continentes y los océanos. La altura promedio de los continentes es de sólo 850 m sobre el nivel del mar, en tanto que la profundidad promedio de los océanos es de poco más de tres kilómetros bajo el nivel del mar.

Distribución de las tierras y las aguas en la superficie terrestre. El hombre vive sobre las tierras y olvida, a veces, que las aguas cubren cerca de las tres cuartas partes de la superficie terrestre; pero se ha dicho que si desde otro planeta lejano fuera observado el nuestro, no lo llamarían tierra, como hacemos nosotros, sino mar. De los 510 millones de kilómetros cuadrados que mide la superficie terrestre las aguas cubren 361 millones de Km2, en tanto corresponden a las tierras 149 millones de Km2 aproximadamente.

Hay tal cantidad de agua en la superficie de la litosfera que si todas las diferencias del -relieve de la corteza terrestre desaparecieran, las aguas la cubrirían totalmente, formando una capa de dos kilómetros y medio de espesor aproximadamente.

Las tierras y las aguas están distribuidas muy desigualmente en la superficie del planeta. Las tierras se encuentran concentradas al norte del ecuador, donde están las dos terceras partes, mientras al sur del ecuador se encuentran solamente una tercera parte de las tierras emergidas.

Para destacar aún más esta distribución irregular de las tierras y las aguas, se acostumbra a dividir la tierra en dos hemisferios, que tienen como sus polos respectivos a Londres y Nueva Zelanda.

En el llamado hemisferio terrestre, cuyo polo es Londres, se encuentran concentradas más de las cuatro quintas partes de las tierras (81 %) incluyendo la América del Norte, Europa. Asia, África y más de la mitad de la América del Sur , mientras en el llamado hemisferio marítimo está dispersa menos de la quinta parte de las tierras (19 %), incluyendo la porción meridional de la América del Sur, Australia y la inhóspita Antártida, cubierta en su casi totalidad por hielos

Según la hipótesis expuesta por el geólogo alemán Wegener, los continentes actuales formaron, inicialmente, una sola masa terrestre. Cuando se produjo la separación, las rocas de sial que constituyen los continentes, se fueron alejando, como si flotaran sobre las rocas de sima de las grandes profundidades, por lo cual esta hipótesis es llamada también de «los continentes a la deriva». Muchos geólogos no aceptan las ideas de Wegener, pero sus defensores las apoyan con .muchos argumentos, entre los cuales figura la forma en que coinciden los contornos d’e algunos continentes, como las costas del Atlántico de la América del Sur y de África.

OCÉANOS DEL PLANETA Y MÁXIMAS PROFUNDIDADES

tabla de profunidades

 

MARES MAS GRANDES DEL PLANETA

tabla de superficies y profundidades de mares

GOLFOS Y BAHÍAS MAS GRANDES DEL PLANETA

golfos mas importantes del mundo

RÍOS MAS LARGOS DEL PLANETA

rios mas largos del mundo

En julio de 1996 un equipo de montañeros y expertos geólogos partió en busca del lugar donde nace el Amazonas. Estos expedicionarios aseguraron… que habían encontrado el sitio exacto: “Nace a 5.170 metros de altura en los Andes peruanos”, afirmaron. También dijeron que los más de 6.000 kilómetros de agua que cruzan Brasil, Colombia y Perú tienen su fuente en la Quebrada de Apacheta, en un glaciar subterráneo. Este nuevo nacimiento alargaba el cauce del río en aproximadamente 740 kilómetros, con lo que el Amazonas se convertía, con 7.020 Km., en el de más longitud del planeta. Pero en 1996 este hallazgo no se reconoció de forma oficial.