Parque Nacional Iguazú

Paisajes Naturales de Argentina Bellos Lugares Turisticos Patrimonio

Paisajes Naturales de Argentina

La arqueología argentina presenta una rica historia y una gran diversidad de temas, basada en una metodología multidisciplinaria que busca conocer y explicar nuestro pasado común. El registro arqueológico esparte fundante de nuestro patrimonio cultural actual, donde el presente ajusta su sentido a través del conocimiento del pasado.

Bellos Lugares de Argentina: Península de Valdéz

LA ARQUEOLOGÍA EN ARGENTINA:

“¿De qué trata la Arqueología en nuestro medio? Trata sobre diversos temas y regiones, desde los primeros pobladores de sociedades cazadoras-re-colectoras, hasta el desarrollo del Imperio Incaico. A continuación una breve síntesis de problemáticas generales abordadas en nuestro país. Sociedades cazadoras-recolectoras.

Las primeras poblaciones que ingresaron a América, principalmente a través de Beringia (un puente terrestre que ese estableció por descensos en el nivel del mar en el actual Estrecho de Bering), fueron grupos humanos que basaban su subsistencia en la caza y la recolección, es decir, extraían la energía del ambiente. El continente estuvo completamente poblado de Norte a Sur, ya unos 12.000 años AP. Como se señalara más arriba, esa cronología se corresponde también con los primeros registros de ocupaciones

humanas en nuestro país y nada hace suponer, hasta el momento, que estas fechas iniciales de pobla-miento sufran modificaciones sustanciales. Desde esos primeros momentos hasta los nuevos cambios sociales y de subsistencia (agricultura y pastoralis-mo) de las poblaciones de nuestro actual territorio, mediaron entre 6.000 y 8.000 años.

Es decir, el panorama cultural cazador no se modificó por milenios, y en algunas regiones como la Patagonia o la región chaqueña perduró hasta fines del siglo XIX. Esta situación plantea que, aunque no lo parezca, una importantísima porción de nuestra historia se remite a miles de años, que requieren de un estudio pormenorizado a través de diferentes metodologías científicas para poder comprenderlo y explicarlo.

Es un enorme cúmulo de conocimiento sobre formas de vida y adaptaciones humanas a ambientes y circunstancias de lo más diversas. Es patrimonio cultural material pero también de saber. Por lo tanto, todas las expresiones arqueológicas de estas poblaciones son de interés para la disciplina.

Entre las expresiones más reconocidas entre el público, están las manifestaciones rupestres o arte rupestre, común a buena parte de nuestro territorio. La Cueva de las Manos, en el río Pinturas (Santa Cruz), es un caso emblemático de sitios patrimoniales de cazadores, aunque no el único. Cientos de sitios con arte rupestre extraordinario, asociado a los componentes de la vida cotidiana de sus realizadores, se encuentran a lo largo de todo el país. Un patrimonio La arqueología argentina presenta una rica historia y una gran diversidad de temas, basada en una metodología multidisciplinaria que busca conocer y explicar nuestro pasado común.

El registro arqueológico es parte fundante de nuestro patrimonio cultural actual, donde el presente ajusta su sentido a través del conocimiento del pasado que merece atención, por un lado, por su enorme interés para la comunidad y los científicos y, por el otro, porque está en constante riesgo a causa de factores sociales (vandalismo, turismo irresponsable, etcétera) y naturales (el deterioro permanente y acumulativo que sufren a través del tiempo).

Más recientemente, la información proveniente de los registros arqueológicos de los últimos milenios, en especial de Patagonia y de la Puna, se asocia a los estudios paleoclimáticos y paleoambientales desarrollados en todo el mundo, a los fines de generar proyecciones y modelos de cronología larga para entender y explicar fenómenos actuales de cambio climático global. En síntesis, la arqueología de cazadores-recolectores es un campo sumamente rico en términos de patrimonio no solo material sino también de información y conocimiento que encuentra aplicabilidad en problemáticas de gran interés actual.
Hacia la domesticación de animales y plantas.

Por diversos motivos sociales, ambientales, económicos, etcétera, diferentes sociedades cazadoras-recolectores fueron modificando sus formas de vida hacia modalidades de producción de energía; es decir, no depender solo del recurso que se encuentra naturalmente en el ambiente sino producir el propio alimento a través de prácticas pastoriles o agrícolas. La región del Noroeste del país fue una de las más importantes en este proceso de cambio. En la Puna, desde hace unos 5.300 años AP se tienen evidencia del comienzo de un proceso de domesticación animal en escala amplia, particularmente de camélidos (la llama especialmente).

Este proceso implicó procesos de complejización social, manifestados en asentamientos más estables, nuevas prácticas mortuorias, desarrollo de mayor cantidad de bienes de prestigio que denotan el control de algunos actores sociales sobre el trabajo y los recursos, evidencias de redes de intercambio de bienes a largas distancias, etcétera. Un nuevo modelo social, político, ideológico y económico, comienza a establecerse en determinadas regiones de nuestro actual territorio, procesos que, obviamente, se desarrollan paralelamente a los que se verifican en el resto del continente. Nuevamente, un proceso social y cultural que implica un cúmulo de conocimiento nuevo acerca de la evolución de las poblaciones locales, con implicancias para comprender procesos también extraregionales.

De manera similar a cómo se fue desarrollando el proceso de domesticación animal en la región del Noroeste, el uso de plantas domesticadas como base importante de la subsistencia comenzó a tener mayor preponderancia hacia unos 2.500 años AP. Desde la actual Jujuy hasta Mendoza, incluyendo sectores extracordilleranos como Córdoba, diversas especies vegetales fueron componentes básicos de la dieta. Las principales especies cultivadas fueron: maíz, calabaza, ají, maní, diversidad de tipos de papas, poroto y quinoa.”

Fuente Consultada:
Revista Patrimonio Argentino N°13
Nota a cargo de Rafael Agustín Goñi

Turismo en Argentina Guia Turistica Las Zonas Mas Turisticas de Pais

Parque Nacional Iguazú -
Península Valdés -
Cueva de las Manos en Río Pinturas -
Estancias Jesuíticas de Córdoba-
Misiones JesuíticasGuaraníes -
 Parque Nacional Los Glaciares -
Ischigualasto y Talampaya -
Quebrada de Humahuaca

EL TURISMO ACTUAL EN LA ARGENTINA: En la  década de 1990 y hasta la actualidad, el turismo en la Argentina se ha caracterizado por el surgimiento de nuevas ciudades, productos y destinos turísticos, y por los  en la actividad de las fluctuaciones de la moneda argentina en el mercado cambiario.

Cambios en la oferta y la demanda: A partir  de la década de 1990 se impulsa con fuerza la creación de nuevos productos turísticos, especializados según las demandas de los turistas. Esta tendencia caracteriza al turismo a nivel mundial e implica la creación y presentación de distintas opciones para distintos gustos y necesidades. Así, los agentes económicos interesados en impulsar el crecimiento del turismo ofrecen la práctica del turismo aventura (orientadas a aquellos que realizan deportes), el ecoturismo (para los comprometidos con la protección del ambiente) o el turismo cultural (para quienes interesan por manifestaciones culturales)

Esta diferenciación de la oferta turística también implicó crear una alternativa a las formas más masivas del turismo que habían caracterizado a las décadas anteriores; así surgen servicios (como hotelería de alta categoría), productos (como el turismo de estancias) y actividades (por ejemplo, paseos aéreos para sobrevolar algún paisaje) que apuntan a un consumidor más exigente y selecto.


El turismo hacia el exterior
Durante la década de 1990, y a partir de la paridad cambiaria de! peso argentino con el dólar estadounidense, el turismo hacia el exterior del país registró un crecimiento marcado, Los destinos más frecuentes eran el Caribe, la costa brasileña, Estados Unidos y Europa. Si bien este tipo de desplazamientos creció durante e! período, se restringí; a un sector muy reducido de la población: sólo un 20%.La crisis económica que tuvo lugar en la Argentina a comienzos de la década de 2000 modificó esta situación: \z posibilidades de realizar viajes al exterior para los argentinos se hicieron inaccesibles y los destinos en el extranjero fu en lentamente siendo reemplazados por destinos nacionales. Por eso, el turismo interno aumentó en la década de 2000 la par del turismo proveniente del exterior.

El turismo internacional en la Argentina
Se calcula que a comienzos de la década de 1980 sólo el 10% de la demanda de viajes correspondía al turismo que realizaban los extranjeros. Si bien a lo largo de la década i 1990 el turismo internacional a la Argentina aumentó lentamente, la situación cambiaría no se presentaba favorable como sí lo sería en la década siguiente. Luego d la crisis económica de comienzos de los 2000, la llegada c turistas extranjeros -estimulada por la devaluación del pe argentino- aumentó hasta superar los 3 millones de turistas en 2004. Este fenómeno estuvo acompañado de una política nacional de atracción de turistas extranjeros, que se había iniciado en las décadas anteriores y que apuntan a la generación de ingresos en moneda extranjera. Gran parte de los turistas extranjeros que visitan la Argentina provienen de países limítrofes; sin embargo, en los ultime años ha aumentado considerablemente el arribo de turistas desde países europeos.

Patrimonios de la Humanidad de Argentina Lugares Maravillosos de

DÍA DEL GUARDABOSQUE : El 30 de septiembre se recuerda el Día del Guardabosque en función de la Ley Nacional 12.103 a través de la cual se crea la primera estructura orgánica e institucional de control y protección ambiental, cuyos integrantes reciben el nombre de guardabosques.

patrimonios de argentina

LOS PATRIMONIOS DE ARGENTINA PARQUES NACIONALES

JUJUY Cap.: San Salvador de Jujuy Superficie:
53.219 Km²
Población:
611.888 Hab.
Densidad:
11,5 Hab/Km²

LA QUEBRADA DE HUMAHUACA:
CAMBIANTE Y ETERNA.
Flanqueada por el encadenamiento de la Cordillera Oriental y recorrida por el río Grande, desde la localidad de Tres Cruces, o sea, donde comienza la Puna jujeña, hasta las cercanías de San Salvador de Jujuy, se abre paso la quebrada de Humahuaca.

Por ella transitaron los súbditos del Inca; ese mismo camino siguieron los conquistadores provenientes del Alto Perú y, en los comienzos del siglo XIX, los ejércitos realistas, que intentaban inútilmente recuperar lo que ya pertenecía a un pueblo soberano. Allí mismo, este pueblo libró numerosos combates en defensa de su propio proyecto de futuro.

Hoy, la quebrada, y no sin razón, es recorrida por los turistas. Más allá de estos hechos humanos, la tenacidad del viento, el sol a plomo de los mediodías o las fuertes lluvias del verano se dieron cita en la quebrada, y vuelven a encontrarse puntualmente, para que el paisaje sea inconfundible, como inconfundibles son los pueblos que la jalonan -Humahuaca, Tumbaya, Maimará, Purmamarca…- y los seres que la habitan.

Por lo demás, aunque trillada por el paso de los hombres, o acaso por eso mismo, la quebrada trasunta eternidad. Al fin y al cabo, «Humahuaca» suele traducirse como «río sagrado», antiguo símbolo de lo que sólo cambia para seguir siendo lo mismo.

Quebrada  de Humahuaca

MISIONES Capital:
Posadas
Superficie.
29.801 Km²
Población:
965.522Hab.
Densidad:
32,4 Hab/Km²

LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ:
EL MILAGRO DE LA REALIDAD.
El primer europeo que llegó a las cataratas del Iguazú fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca, en diciembre de 1541. Sin duda, lo milagroso del espectáculo reforzó su fe religiosa, hasta el punto de decidir que el nombre no podía ser otro que «Salto de Santa María». Sin embargo, terminó por imponerse el nombre ancestral, el que le habían dado los guaraníes: l-Guazú, es decir, «aguas grandes».

En definitiva, el mayor de los milagros es siempre la realidad misma: un semicírculo de 2.700 metros, con 275 saltos de agua, que se precipitan desde alturas que oscilan entre 40 y 80 metros, formando nubes de vapor, tiñendo el aire con arcos iris y atronando el ámbito con un rumor sordo y constante. Hoy son el principal atractivo del Parque Nacional Iguazú, creado en 1934, cuyas más de 65.000 hectáreas constituyen un santuario de la flora y la fauna de Misiones. Para los innumerables turistas que se acercan a ellas, las cataratas reinan por sí mismas. Acercarse a tanta grandeza empequeñece inevitablemente la dimensión humana.

Parque Nacional Iguazú

LAS REDUCCIONES, Uno de los capítulos realmente únicos en la historia de la colonización hispana en nuestro país se debe a la llegada de los jesuitas a la región del Litoral y la reorganización integral de las comunidades guaraníes. A partir de 1610, año en que se estableció la primera reducción, la de San Ignacio Guazú, se sucedió una serie interrumpida de fundaciones de pueblos que ocupaban una extensa región, que comprendía zonas de Brasil y Uruguay. La organización guaraní-jesuítica, que paulatinamente fue conformando una verdadera cultura regional de nuevo tipo, estaba sustentada sobre diversos factores, como, por ejemplo, las peculiaridades de la integración intercultural; la ausencia de la propiedad privada de la tierra en la organización comunitaria; la autonomía política respecto de la Corona y los conquistadores; la ausencia del servicio personal de los guaraníes y la autosuficiencia integral progresiva.

Las misiones constituyeron los primeros núcleos económicamente poderosos de la región, hasta el punto que, en competición con el té que comercializaban los ingleses, la infusión de yerba mate comenzó a difundirso en Biropü como «oí Le de los je suiliis». Además, los pueblos fueron matrices de una formación sociocultural nueva -la misionera- que habría dado otra fisonomía a los pueblos rioplatenses si no hubiese sido diezmada en pleno florecimiento por la expulsión de los jesuitas en 1767.

LA DE LA PERSUASIÓN. A partir de un acercamiento inteligente y comprensivo a los caciques y del aprendizaje de la lengua aborigen, los jesuitas lograron que la persuasión se irradiase por toda la comunidad guaraní y sentase las bases de una relación de integración más que de dominio y explotación abierta. Ante la perspectiva de un cerco de hierro -el de tos conquistadores- que se estrechaba día a día, los indígenas tomaron la decisión de sumarse a un nuevo tipo de vida que, al menos, les garantizaba cierta autonomía y una esperanza nunca perdida: la de recuperar la libertad plena.

LA COMUNITARIA. Los pueblos guaraní-jesuíticos estaban ubicados en el centro de grandes extensiones de tierra cultivada. El régimen de propiedad (mbae) era de dos tipos: el tupambae (tupa: Dios), que era la tierra cultivada por todos y de cuyos productos disfrutaban todos, y la abambae (aba: hombre, indio), que consistía en la parcela reservada a cada indígena y su familia. La estructura comunitaria era la más importante. Cabe destacar la exclusión de los españoles en el gobierno de los pueblos, que estaba en manos de los propios indígenas, practicándose, bajo la supervisión de los padres, una organización basada en la institución del Cabildo.

LA AUTODEFENSA. La progresiva autosuficiencia se tradujo en la creación de fuerzas defensivas propias. A partir de 1620, los Países Bajos pasaron a dominar parte de la costa sudamericana y bloquearon la importación portuguesa de esclavos desde África a Brasil. Los «bandeirantes», avanzadas de los conquistadores lusitanos, dirigieron entonces sus miradas hacia el interior del continente. Ávidos de mano de obra esclava, comenzaron a invadir las reducciones jesuitas.

En 1641 comenzó la resistencia guaraní, que culminó con la victoria de Mbororé, obtenida tras una batalla que duró diez días, del 11 al 21 de mayo. Entretanto, se fue gestando una cultura de características nunca vistas en otras latitudes de América, centrada en el cuidado de la tierra y estructurada en una organización militar inédita. Florecieron múltiples oficios -herreros, tejedores, pintores, estatuarios, plateros, torneros, hasta fabricantes de instrumentos- y así se plasmó una visión del mundo y una estética cuya belleza aún hoy nos conmueve.

Misiones Jesuíticas Guaraníes

CÓRDOBA Capital:
Córdoba
Superficie:
165.321 Km²
Población:
3066.801 Hab.
Densidad:
18,6 Hab/Km²

LA MANZANA JESUÍTICA
LA UNIVERSIDAD.
Los aires doctorales de Córdoba vienen de muy antiguo. En 1786, el obispo Abad y Llana ya escribía: «La juventud de estas partes tiene mucho anhelo a condecorarse con la honra del grado…». Y Sarmiento, con su mordacidad habitual, exageraba: «El maestro zapatero se daba los aires de doctor en zapatería… El ergo (“por lo tanto”, en latín) andaba por las cocinas, en boca de los mendigos y locos de la ciudad, y toda disputa entre ganapanes tomaba el tono y la forma de conclusiones».

Sin duda, el tener la universidad más antigua del país avala estas pretensiones. La Universidad de Córdoba fue creada en agosto de 1621. La celebración de la entrega de grados adquiría siempre una extraordinaria significación, así como también la «ignaciana», solemne ceremonia que se prolongaba a lo largo de varias horas y en cuyo transcurso el alumno debía responder a doce afirmaciones teológicas.

LA PRIMERA IMPRENTA. En 1750, los padres Carlos Gervasoni y Pedro Arroyo llevaron a Roma una inquietud de sus hermanos de Córdoba: que «pueda el Colegio Máximo y Universidad de Córdoba del Tucumán tener imprenta propia, como la hay en Lima y otras diferentes partes…» En 1758, durante el rectorado del padre Ladislao Orosz, se trajeron de España «matrices, caracteres y letras». Los trajo consigo el padre Manuel Querini, quien al poco tiempo asumió el rectorado.

El 31 de agosto de 1765, Manuel de Amat, el virrey del Perú, concedió licencia «a la Provincia Jesuítica del Paraguay para poner en su Real Colegio de Monserrat, de la ciudad de Córdoba, una oficina de imprenta». Entre sus primeras publicaciones figuraron La pastora/ del Arzobispo de París y Las reglas y constituciones que han de guardar los colegia/es del Colegio Real de Nuestra Señora de Monserrat.

En 1767, al producirse la expulsión de los jesuitas, la imprenta quedó abandonada en un sótano del Monserrat. Allí la encontró el padre Parras en épocas del virrey Vértiz, quien ordenó trasladarla a Buenos Aires. Cuando los franciscanos sucedieron a los jesuitas en la administración de la Universidad, comenzaron los movimientos estudiantiles. En 1775, el rector Barrientes apeló a la fuerza pública para acallar la protesta de los estudiantes, quienes se atrincheraron en el Colegio de Monserrat. El cabecilla de los jóvenes, un tal Mariano Sara-via, pagó tal osadía con años a la sombra en el Fuerte de Buenos Aires…

LA REFORMA UNIVERSITARIA. Haciendo un salto en el tiempo, el 11 de diciembre de 1917, la supresión del internado en el Hospital Nacional de Clínicas desató la ira de los estudiantes de Medicina. Tras grandes movilizaciones, el 13 de marzo de 1918, el Centro de Estudiantes de Medicina convocó a una huelga general, que coincidió con numerosas movilizaciones obreras. Un año antes, en Rusia, los bolcheviques habían tomado el Palacio de Invierno y, tras derrocar al zarismo, habían proclamado a los cuatro vientos el advenimiento de una nueva era. Los ecos de este acontecimiento llegaron también hasta Córdoba. Muy pronto, el movimiento estudiantil y el gremial confluyeron en una misma protesta. Los acontecimientos de la Semana Trágica vividos en Buenos Aires parecieron acelerar aún más el ritmo de la historia.

América Latina no fue sorda a las acciones de los estudiantes cordobeses. En muchos países del continente cundió el ejemplo. En la República Argentina, la Reforma Universitaria dio nacimiento a la organización gremial de los estudiantes y, además, difundió en el seno de la sociedad ciertos valores, como la defensa de la enseñanza pública, laica y gratuita, la autonomía de las universidades y la necesidad de vincular el quehacer científico e intelectual de éstas ‘a las necesidades del conjunto de la sociedad.

Estancias Jesuíticas de Córdoba

CHUBUT Capital:
Rawson
Superficie:
224.686 Km²
Población:
413.801 Hab.
Densidad:
1,8 Hab/Km²

LA PENÍNSULA DE VALDEZ
EL AMOROSO BALLET DE LAS BALLENAS FRANCAS:
La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de 3.620 km2. Sus 400 Km. de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con un potencial eléctrico que urge aprovechar. Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina: sus condiciones climáticas -su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes variedades, cuyo número supera los dos millones. Como si no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

Península Valdés

CHUBUT
LA CUEVA DE LAS MANOS

Hace aproximadamente 10.000 años llegaron los primeros hombres a la Patagonia. Estos hombres avanzaban y ocupaban territorios en una época en que los glaciares retrocedían y dejaban tras de sí amplios valles. Se movilizaban en grupos pequeños, tras las huellas de los últimos representantes de los grandes mamíferos del pleistoceno, como perezosos gigantes,
caballos prehistóricos y mastodontes. Estos primeros pobladores dejaron mensajes pintados o grabados en las rocas. Son pinturas rupestres de singular belleza y significados ocultos.

Estas manifestaciones arte prehistórico están en el cañadón del Río Pinturas, unos 170 kilómetros al sur de la localidad de Perito Moreno. El que llegue hasta allí verá en una cueva, debajo de amplios aleros de roca, verá estampas de manos y animales, entre ellos ñandúes, guanacos, felinos y, también, hombres. Para colorear sus dibujos, utilizaron rojo, blanco, negro, y amarillo. La mayor congregación se encuentra en la cueva de Las Manos, que tiene 24 metros de profundidad, 15 metros de ancho en la entrada y alrededor de 10 metros de altura hasta el comienzo de la visera.

Los aleros están formados por salientes que protegen las pinturas del viento y del sol, y según los expertos, conviven tres niveles culturales desde el 7370 a.C. al 1000 de esta era. En el fugar funciona un Centro de Interpretación y una pequeña confitería. En la zona hay estancias que ofrecen alojamiento.

Cueva de las Manos en Río Pinturas

SANTA CRUZ Capital:
Río Gallegos
Superficie:
243.943Km²
Población:
196.658 Hab.
Densidad:
0,8 Hab/Km²

GLACIAL EL PERITO MORENO
UNA DE LAS GRANDES MARAVILLAS DEL MUNDO.
El Parque y Reserva Nacional Los Glaciares, declarado por la UNESCO Sitio de Patrimonio Mundial (natural), está constituido por los lagos Viedma, Argentino y sus alrededores, y comprende parte del campo de hielo del que descienden los glaciares Moreno, Onelli, Agassiz y Upsala. Con un frente de 5 Km., el más asombroso es el glaciar Perito Moreno, que desciende al lago Argentino. En su avance, atraviesa el Canal de los Témpanos, obstruye el drenaje del brazo Rico y eleva el nivel de sus aguas hasta 19 m sobre la altura normal.

Aproximadamente cada tres años, las aguas contenidas en el brazo Rico recién pueden ejercer la presión necesaria para quebrar la muralla de hielo de más de 60 m de altura y derramarse en el lago. El estruendo de los hielos y las aguas es tal, que resulta imposible creerlo: los viejos dioses indios dejan oír su voz; la del hombre actual, necesariamente, enmudece.

Parque Nacional Los Glaciares

Fuente Consultada: Mi País , La Argentina – Todas Las Provincias , Toda La Gente – Clarín

Los Glaciares de la Patagonia Patrimonio Argentino Calafate Parque

Bellos Lugares de Argentina: Los Glaciares de la Patagonia

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Parque Nacional Los Glaciares

Extendiéndose a lo largo de más de 600.000 hectáreas, el espectacular y majestuoso Parque Nacional Los Glaciares abarca una amplia zona que va desde la árida estepa patagónica hasta la Cordillera de los Andes. Dentro de dicha superficie convive también una Reserva Nacional que ocupa alrededor de 180.000 hectáreas.

Dentro de esta maravillosa región se hallan emplazados más de cuarenta glaciares mayores, tales como el famoso Perito Moreno, que son en definitiva el mayor atractivo turístico del lugar, ya que debido a que su principal característica se centra en que son glaciares que se encuentran en constante movimiento, hace que allí se genere un espectáculo diferente en cada momento.

Fue precisamente su imponente belleza lo que hizo posible que en el año 1981 los representantes de la UNESCO hayan decidido incluir al Parque Los Glaciares de Argentina dentro de la lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad, lo que representa un medio para proteger y conservar sus intrínsecas características naturales.

Dentro de la superficie que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que cubre aproximadamente el 40% de todo el territorio de los glaciares, se incluyen los campos de hielo, dos lagos y 47 glaciares mayores, 13 de los cuales llegan hasta el Atlántico, mientras que los glaciares Perito Moreno, Mayo, Spegazzini, Upsala, Agassiz, Onelli y Ameghino alimentan los lagos que conforman el parque, por un lado el Lago Argentino, que es considerado el más grande de su tipo en el país, y cuyo origen se remonta a unos 15.000 años, y por el otro lado el Lago Viedma, que parte del Río Santa Cruz, extendiéndose hacia el Atlántico.

Asimismo, dentro del Parque Los Glaciares conviven con los lagos, ríos y glaciares, un conjunto de montañas y bosques, que se extienden hasta llegar a las áridas estepas patagónicas. Desde lejos, pueden observarse los picos de las montañas del Cerro Fitz Roy, conocido también como El Chaltén, que alcanzan los 3.405 metros, y el Cerro Torre, cuya altura llega a los 3.102 metros.

Pero sin lugar a dudas son los glaciares los principales atractivos del Parque. En este sentido, el glaciar Upsala es considerado el más grande en su tipo de toda América del Sur, ya que posee una superficie de 60 kilómetros de largo y 10 kilómetros de ancho. Para poder deslumbrarse con su belleza, sólo es posible acceder a él a través de embarcación por intermedio del Lago Argentino.

Por otra parte, dentro del Parque Los Glaciares, uno de los principales espacios, sobre todo para el turismo, suele ser el Parque Nacional Perito Moreno, que incluye el glaciar que lleva el mismo nombre, y cuya característica más importante reside en ser el único glaciar del mundo que continúa creciendo.

De la misma manera que sucedió con el resto de los glaciares que se emplazan en la zona, el Perito Moreno se originó a raíz de la caída de nieve y su acumulación, la cual con el correr del tiempo, se comprimió. Cabe destacar que el característico color azul que poseen los glaciares es causado por el oxígeno, la suciedad y el barro que han quedado atrapados en la nieve.

La bellaza del Glaciar Perito Moreno es realmente única, y en realidad guarda en parte relación con su imponente tamaño, ya que posee una superficie de 80 kilómetros de largo, extendiéndose desde la Cordillera de los Andes hasta el Lago Argentino, un ancho de 3 kilómetros y alcanzando una altura máxima de 50 metros.

A lo largo de su extensión, el Glaciar Perito Moreno se enfrenta a la Península de Magallanes, transitando a través de un estrecho canal de agua. Mientras el glaciar circula lentamente por el canal, da origen a un dique de hielo, y así el agua se acumula dentro de una ensenada que ha sido bautizada como Brazo Rico.

Cuando la presión del agua en dicho especio llega a su límite, se produce el derrumbe de parte del glaciar, generando un espectáculo único, que reúne a millones de turistas que hacen frente a las duras condiciones climáticas de la zona, sola para observar la ruptura del glaciar. Cabe destacar que la última ruptura se produjo en marzo de 2012, cuando el nivel del agua en el Brazo Rico había aumentado a 5,6 metros.

El Glaciar Perito Moreno, que se encuentra a aproximadamente 80 kilómetros de El Calafate, ha tomado su nombre del explorador Francisco Pascasio Moreno. Esto es porque de acuerdo a los documentos históricos, el Dr. Moreno fue el primer hombre en llegar al lugar, hecho que quedó relatado en el libro “Reminiscencias Del Perito Moreno”, compilado por el hijo del explorador.

Durante el siglo XIX, el Dr. Moreno se dedicó a estudiar la región, y al mismo tiempo desempeñó un papel fundamental durante los conflictos entre Argentina y Chile por la defensa de la frontera internacional.

En lo que se refiere a la flora que se encuentra dentro del territorio que corresponde al Parque Los Glaciares, debido a que alrededor de 260.000 hectáreas están cubiertas de hielo y aproximadamente 95.000 hectáreas son ocupadas por lagos, dicha superficie carece de vegetación. No obstante es posible hallarla dentro de las 79.000 hectáreas que ocupan los bosques.

En este sentido, cabe destacar que el parque incluye dos tipos de vegetación diferente, por un lado la que habita los bosques subantárticos, y por el otro la que corresponde a la estepa patagónica.

Por otra parte, en relación a su fauna son las aves las que suelen señalarse como las especies más destacadas, hallando en cercanía de los lagos a los hermosos cisnes de cuello negro y una gran variedad de patos, gansos y flamencos, mientras por lo alto despliega sus alas el imponente cóndor andino, el ave considerada la más grande del mundo.

También convive allí el llamado ñandú de Darwin, que es la versión sudamericana del avestruz. Mientras tanto, en las montañas habitan el huemul, la vizcacha, el guanaco, el zorro gris argentino y la mofeta austral. Pero además, habitan la región una serie de especies introducidas, como es el caso de la liebre europea.

Por último, cabe destacar que el parque también incluye alrededor de más de una docena de sitios arqueológicos de interés, que están relacionados con las culturas prehistóricas que habitaron la zona, entre los que se incluyen los indios Tehuelches.

Dicen que para visitar el parque no hay nada mejor que hacerlo a pie, llevando sólo una mochila, para almacenar agua, algún alimento, abrigo extra, y por supuesto una cámara para registrar en imágenes el regalo divino que se concentra en el lugar.

La Quebrada de Humahuaca Jujuy Historia Patrimonio de la Humanidad

Bellos Lugares de Argentina: La Quebrada de Humahuca

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Quebrada de Humahuaca

La llamada Quebrada de Humahuaca es sin dudas uno de los lugares argentinos en el que no sólo se reúne una imponente muestra de la naturaleza, sino también donde la misma se conjuga con una rica y extraordinaria historia, en la que la cultura itinerante del denominado Camino del Inca nos acerca a nuestros antepasados históricos.

Por ello, no es de extrañar que la UNESCO haya decidido incluir a la Quebrada de Humahuaca en su lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad, la cual fue ingresada en el año 2003 en base a dos criterios fundamentales. Por un lado, debido a que la Quebrada ha sido el espacio utilizado como camino principal durante los últimos 10.000 años, tanto para el paso de personas, como así también para lograr transportar las ideas, la cultura y los principios de diferentes poblaciones.

Por otra parte, la UNESCO ha considerado que la Quebrada de Humahuaca brinda un claro reflejo de una parte fundamental de la historia nacional, ya que allí tuvieron lugar distintos asentamientos prehispánicos y preincaicos, los cuales han dejado su huella imborrable.

Pero no sólo ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad debido a su interés histórico y cultural, sino que además lo es por sus paisajes, en los que resalta un espectacular cañón compuesto por rocas multicolores que forman un paisaje natural único, con sitios llamados con los más evocadores nombres, entre los que se encuentran la Montaña de los Siete Colores y La Paleta del Pintor, tan sólo por nombrar unos pocos.

La Quebrada de Humahuaca Jujuy Historia Patrimonio de la Humanidad

Imagen de una calle interior del Pueblo

Geográficamente, la Quebrada de Humahuaca se emplaza en un profundo valle de 155 kilómetros que se ubica a lo largo del Río Grande, en la provincia argentina de Jujuy. Debido a que su extensión se unió desde siempre a las tierras altas de la Puna, limitando con Bolivia, el lugar se encuentra enriquecido por la diversidad de culturas provenientes de los diversos pueblos que la rodean, entre los que se encuentran Maimará, Purmamarca, Tilcara y la propia Humahuaca.
Entre el altiplano y los llanos se hace presente el Camino del Inca, una vía de comunicación que aún continúa siendo utilizada por miles de personas, y que se estima se utiliza desde hace más de 10.000 años.

De acuerdo a las investigación, los vestigios que permiten determinar cuáles fueron los primeros asentamientos en la Quebrada, señalan que allí habitaron hace más de 10000 años una civilización andina nómada llamada los omaguacas, que se dedicaban a la caza y la recolección, y que fueron ellos precisamente los que le dieron nombre al pueblo y al valle.

Luego llegarían allí los diaguitas, especialistas en todo lo concerniente al cultivo de terraza y el arte de la cerámica. Al mismo tiempo comenzaron a construir un conjunto de fortalezas llamadas “pucará”, cuyas ruinas aún pueden apreciarse en la zona de Tilcara.

Alrededor del 1480 llegó a la región el Imperio de los Incas con la firma intención de conquistar el espacio, logrando su cometido. Desde su llegada, el intercambio de mercancías, que ya realizaban civilizaciones que previamente habían habitado la zona, se intensificó notablemente, ya que los Incas establecieron nuevos asentamientos que les permitían facilitar el comercio y mejorar el sistema de transporte, para lo cual llevaron adelante la elaboración de un complejo sistema de ingeniería para la creación de nuevos caminos. Dichos caminos unían la Quebrada de Humahuaca con el resto del continente a través de un formidable sistema de transporte de más de 8.000 kilómetros que luego se conoció como el Camino del Inca.

Aquellas estratégicas rutas comerciales muy pronto despertaron el interés de los colonizadores españoles, quienes en el siglo XVI irrumpieron en el lugar. Por supuesto que los recién llegados de Europa debieron enfrentarse a una fuerte y poderosa resistencia por parte de los indígenas, que no estaban dispuestos a abandonar el territorio. No obstante, los nativos fueron finalmente derrotados en 1598.

Con la llegada de los españoles se produjo un significativo cambio demográfico, debido al asentamiento de los nuevos inmigrantes y la desaparición paulatina de los nativos. Al mismo tiempo, la explotación creciente de los recursos del valle y de la red vial existente permitieron un notable aumento en el comercio, sobre todo para permitir el transporte de mercancías de productos europeos importados, como así también de ganado, algodón y plata.
Ya hacia el siglo XVIII se establecieron a lo largo de la ruta un conjunto de postas, que intensificaron el comercio entre Buenos Aires y la zona alta de Perú. Pero al mismo tiempo, la vía sirvió para el transporte de tropas y armamentos durante la lucha por la independencia, que finalmente se logró en 1816. Además fue un espacio crucial en la posterior guerra civil.

Con los tiempos de paz que se vivieron en el siglo XIX llegó un notable aumento del comercio, que aún más se vio beneficiado con la llegada del ferrocarril en 1900, el cual se extendía a lo largo de todo el valle.

Hoy, el histórico Camino del Inca, además de encontrarse dentro del territorio declarado como Patrimonio de la Humanidad, cumple una función más que preponderante en la Organización Panamericana, uniendo el Atlántico con el Pacífico.

Más allá de ello, es preciso destacar que la Quebrada de Humahuaca es además uno de los escasos espacios culturales históricos argentinos que aún conserva una fuerte presencia de las tradiciones indias. En este sentido, tengamos en cuenta que allí se celebra cada 1 de agosto el día de la Pachamama, es decir la Madre Tierra, un rito que proviene de varios siglos atrás.

Al mismo tiempo, el sincretismo que se produjo entre las creencias indígenas y el catolicismo traído por los colonizadores españoles, dieron lugar a que actualmente en la región se celebren fechas religiosas provenientes de ambas creencias, como sucede por ejemplo con Semana Santa y la Fiesta del Sol de origen Aymara, denominada el Inti Rami.

Debido a la poderosa historia que encierra el lugar, aún hoy es posible observar diferentes sitios en los que el arte rupestre indígena se hace presente. En algunas de las cuevas, sus paredes rocosas muestran la evidencia del paso de civilizaciones que habitaron el valle, a través de pictogramas en los que se representan figuras geométricas y zoomorfas, escenas de caza, e incluso representaciones de las batallas entre españoles y nativos, unos a caballo y los otros a pie.

Aquella historia que muestra un vestigio de lo que fue la época prehispánica, se entremezcla con la actualidad, en cada una de las bellas ciudades que son parte de la Quebrada, desde Purmamarca, pasando por Maimara, Tilcara, Uquía, Humahueca, Iruya, Abra Pampa, hasta llegar a La Quiaca.

En un recorrido cuidadoso, podemos observar que todavía hoy el valle en su conjunto refleja, sin lugar a dudas, cómo su posición estratégica ha permitido el nacimiento de diversos asentamientos, generando además una vía destinada a la agricultura y el comercio.

Talampaya Ischigualasto Parques Nacionales Bellezas de La Rioja San Juan

Parques en Argentina: Talampaya en La Rioja

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Parque Provincial Ischigualasto y Talampaya

A lo largo del territorio argentino, el cual se extiende por miles y miles de hectáreas, podemos hallar una topografía con múltiples facetas, desde regiones habitadas por bosques compuestos por frondosos árboles y una vegetación realmente rica, pasando por zonas áridas, e incluso espacios donde los glaciares son quienes reinan.

Entre tanta belleza natural se encuentran los increíbles parques Ischigualasto y Talampaya, ubicados en medio del desierto. El Parque Talampaya se emplaza en la provincia argentina de La Rioja, precisamente a 210 kilómetros de distancia de la ciudad provincial, mientras que el Parque Ischigualasto se ubica en la vecina provincia de San Juan, a 340 kilómetros de la ciudad de dicha provincia.

No obstante, a pesar de las distancias mencionadas, ambos parques se encuentran juntos, lo que demuestra la inmensa extensión que poseen.

Debido a que los expertos determinaron que no existe otro lugar en el mundo que posea un registro fósil del período Triásico que pueda ser comparado con el que tiene lugar en Ischigualasto y Talampaya, la UNESCO decidió en el año 2000 declarar a ambos parques como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En este sentido, cabe destacar que el área contiene una secuencia completa de sedimentos fosilíferos continentales, los cuales representan la historia geológica del período del Triásico, y son estos restos los que demuestran la evolución de la vida de vertebrados y la naturaleza de paleoambientes en el Triásico.

Quienes han tenido la posibilidad de conocer en persona al Parque Provincial Ischigualasto, también conocido como el Valle de la Luna, y al Parque Nacional Talampaya, saben que la magia que reina en el lugar hace posible que las huellas del tiempo vuelvan a cobrar vida. Por su parte, para los científicos, la región es considerada un verdadero paraíso geológico inigualable.

Es que allí, entre las rocas, se han hallado fósiles de animales y plantas que corresponden a un pasado que reflejan los más de cuarenta y cinco millones de años de evolución de nuestro planeta.

Tal cual como si fueran las páginas de un gigantesco libro de historia, el período Triásico está documentado en las capas de tierra sobre las que se emplazan el Ischigualasto y el Talampaya, permitiéndonos saber qué es lo que pasó allí hace tanto tiempo.

Ahora bien, el llamado Parque Provincial Ischigualasto o Valle de la Luna se encuentra ubicado al norte de la provincia de San Juan, precisamente dentro del departamento de Valle Fértil, y es una de las cuencas mundiales con mayor variedad de especimenes de restos fósiles del Triásico, algunos de los cuales tiene más de 230 millones de años.

Esta significativa diversidad de fósiles se halla representada por alrededor de 25 tipos de animales diferentes, que a su vez pertenecían a diversos grupos, entre los que destacan los dinosaurios más antiguos, los antepasados de los cocodrilos, predecesores mamíferos, carnívoros y herbívoros y una gran cantidad de rincosores y otros reptiles primitivos, entre otros.

Lo mismo sucede con la vegetación, ya que en Ischigualasto existen plantas pertenecientes al Triásico.
En este aspecto, es importante destacar que la vegetación en el área se conserva de una manera especial, ya que conviven por un lado las que poseen raíces y aún producen polen y esporas, y por otro se hallan troncos y ramas de árboles totalmente momificados, proceso que les ha permitido conservar su historia más allá de la muerte.

Dentro del Parque también encontramos el Museo de Ciencias Naturales, perteneciente a la Universidad Nacional de San Juan, que cuenta con un recorrido que nos permite conocer la historia del lugar, incluyendo los aspectos paleontológicos. Para ello, el Museo posee una vasta colección en la que se reúnen todos los especimenes recolectados en Ischigualasto desde el año 1970.

Por su parte, el Parque Nacional Talampaya se encuentra ubicado en la zona central hacia el oeste de la provincia de La Rioja, y posee una superficie de 215.000 hectáreas. Allí, son las rocas las que muestran la evolución del planeta, convertidas en testigos inalterables de aquel pasado de más de cuarenta y cinco millones de años.

Cabe destacar que los estratos rocosos han sido formados principalmente por areniscas que se han acumulado durante siglos en los suelos aluviales, luego de descender de los bordes de la cuenca. A través de los efectos que la erosión de miles de años ha tenido lugar allí, muchas de las rocas presentan formas especiales, que han dado lugar a que fueran bautizadas de acuerdo a la semejanza de su figura. Las más conocidas suelen ser los Reyes Magos, La Catedral, El Monje, entre otras, y todas ellas parecen asistir a una reunión y permanecer como conjunto en la zona conocida como la Ciudad Perdida.

Este parque del territorio riojano, al igual que su vecino sanjuanino, es uno de los espacios más frecuentados por expertos que estudian la ciencia de la paleontología, ya que el lugar posee una riqueza incomparable en lo que respecta a su abundancia en restos fósiles.

Fue allí precisamente donde se halló el talampayensis Lagosuchus, uno de los primeros dinosaurios que habitaron la Tierra hace más de 250 millones de años. Asimismo, se hallaron en el lugar diferentes fósiles de tortugas con una antigüedad de 210 millones de años, como es el caso de la talampayens Palaeocheris.

Fueron estos descubrimientos los que permitieron completar uno de los estudios paleontológicos más profundos, que permitió conocer cómo y cuándo surgieron los primeros dinosaurios en el planeta, y así comprender más acerca de estas especies extinguidas.

Es importante mencionar que el aspecto histórico relacionado a las civilizaciones antiguas que habitaron la región, es sin dudas también un hito relevante dentro del interés que generan ambos parques. En este sentido, tengamos en cuenta que antes de la conquista española, este espacio era habitado por diversos grupos de aborígenes, los cuales se caracterizaban por ser seminómadas, y dedicarse a la caza y la recolección.

Hoy, es posible observar el paso de aquellos nativos, gracias a la conservación de espacios en los que se puede apreciar el arte rupestre, lo que hace que el valor cultural de Ischigualasto y Talampaya sea innegable.

Allí, tanto el hombre como la naturaleza nos han dejado fragmentos de un tiempo infinito, que en definitiva revelan nuestro origen, erigiéndose desde lo más profundo de la tierra.

Otra zona interesante del Parque Talampaya es la Ciudad Perdida, una vasta hondonada de casi 10 Km. donde la erosión también esculpió formaciones. Dominada por el Mogote Negro, un cerro de forma piramidal, el sitio destaca por su policromía.

EL DESIERTO VIVIENTE. A pesar de la aridez de esta tierra, en Talampaya existen varias especies que han podido adaptarse a lo riguroso del clima y a la escasez del agua. En la vegetación predominan arbustos bajos como la retama silvestre, el alpataco, las jarillas, varias especies de cactáceas y la brea. El gigante de la zona es el algarrobo blanco, con ejemplares de hasta 900 años. Este árbol es vital para la supervivencia de animales y personas: da frutos comestibles con los eme los pobladores elaboran una pasta dulce (“patay”) y una bebida alcohólica llamada “aloja”, muy importante en sus festividades.

La fauna silvestre, como la tortuga terrestre argentina, el ratón cola de pincel y el cuis chico, obtiene la humedad que necesita de los vegetales que come. Varias especies de saurios, conocidos localmente como chelcos (no venenosos), recorren las arenas en busca de insectos, y a su vez son presa de aves como el halconcito gris, exclusivo del centro y oeste de Argentina, o de mamíferos como el hurón mediano.

Los vertebrados que necesitan beber agua con cierta regularidad, la encuentran en los manantiales u “ojos de agua” del parque, que son visitados por zorros colorados, pumas y aves como pericos barranqueros y palomas de ala manchada. Los mayores vertebrados de la zona son los guanacos, parientes cercanos de la llama y la vicuña, que tienen en Talampaya uno de sus últimos refugios.

Los altos paredones del Cañón de Talampaya son, además, sitios permanentes de nidificación de jotes (zopilote), águilas moras y cóndores andinos.

Talampaya es, así, un “desierto rojo” que, lejos de ser desolado, sorprende por sus criaturas, por su pasado y por la belleza de sus paisajes.

Estancias Jesuiticas en Cordoba Historia Patrimonio de la Humanidad

Argentina Histórica: Estancias Jesuíticas

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Manzana jesuítica y el camino de las estancias jesuíticas

Desde siempre ha sido un área que recuerda constantemente el legado jesuita en la provincia argentina de Córdoba, y debido a su rica e interesante historia, que aporta información fundamental para conocer ciertos hechos históricos del país, el complejo de estancias jesuíticas de Córdoba, conocido como la llamada Manzana Jesuítica, tuvo los justificativos necesarios para que en el año 2000 fuera inscripto dentro de las regiones mundiales consideradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Los principales criterios en los que se basó el comité de la UNESCO para dicha decisión, residieron en el hecho de que el complejo de los Jesuitas, los edificios y las estancias que lo componen, son sin lugar a dudas ejemplos irrefutables y excepcionales de la fusión tanto de los valores, como de las culturas que se encontraron allí en uno de los períodos más importantes de Sudamérica: el encuentro entre indígenas y europeos.

Por otra parte, también se lo ha pasado a considerar un patrimonio de la humanidad debido a que este conjunto de edificios y estancias demuestran de forma concreta los más de 150 años que se extendió la misión de la Compañía de Jesús en el territorio, resultando en cambios notablemente significativos en el ámbito no sólo religioso y social, sino también económico.


Santa Catalina, estancia jesuítica próxima a Jesús María y Ascochinga

La apasionante historia de este escenario fundamental en la historia argentina comienza en 1540, cuando San Ignacio de Loyola decide fundar la llamada Compañía de Jesús. Allí, la principal misión, como lo era en cada uno de los países que no practicaban ni conocían la doctrina del cristianismo, se centraba en impartir enseñanza religiosa y servir como guía espiritual para todos los individuos.

En lo que respecta a la llegada de la Compañía de Jesús a América, lo cierto es que los miembros de esta orden desembarcaron en el territorio sudamericano luego de los franciscanos y los dominicos, lo que les dejaba escasas áreas en las que emprender su labor. Sin embargo, los jesuitas vieron la posibilidad de asentarse en ciertas zonas del sur del continente.

Así fue que las misiones itinerantes comenzaron a sucederse a partir de 1588, y para el año 1607 fue enviado un contingente a cargo del monje español Diego de Torres, con el fin de organizar la denominada nueva Provincia de Paraguay. Simultáneamente un grupo de jesuitas se establecieron en la región que actualmente se conoce como la provincia de Córdoba, con la misión de crear colegios en los que se enseñara y se predicara el mensaje que la orden traía para difundir entre los indígenas.

En aquella región, en el año 1610, se llevó a cabo la construcción del primer edificio jesuita, denominado entonces como el Colegio Máximo, que con los años se convertiría en la Real y Pontificia Universidad. Desde allí se impartía la enseñanza de acuerdo a lo establecido por el método y sistema de estudios que regía la Compañía de Jesús.

A medida que los años transcurrían se erigieron por orden jesuítica diferentes edificios monásticos siguieron, incluyendo la universidad, la iglesia y la residencia de la orden, que de a poco fueron conformando una unidad.

La denominada Manzana Jesuítica, en la que actualmente se encuentra emplazada la Universidad de Córdoba, la Escuela Secundaria Monserrat, una iglesia y un grupo de edificios de residencia, se completaba con un total de seis estancias que los jesuitas operaban en la provincia de Córdoba, las cuales fueron bautizadas como Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia, Candelaria y San Ignacio.

Para lograr abarcar dicho territorio, los miembros de la Compañía de Jesús accedieron a las tierras a través de diferentes métodos, ya sea como herederos de terrenos o bien como compradores directos de los mismos.
En este sentido, cabe destacar que en el caso de Alta Gracia, el sitio era un rancho de ganado, cuyo dueño era Alonso Nieto de Herrera, quien ingresó en la Compañía de Jesús, luego de lo cual legó sus tierras para la orden. Por su parte, La Candelaria fue construida en terrenos donados por Francisco de Vera y Mujica en 1678, mientras que el espacio que ocupó Caroya fue comprado en 1616, al igual que Jesús María, el cual se adquirió en 1618, y Santa Catalina, comprado por los jesuitas en 1616.

En lo que respecta a la complejidad edilicia, cada una de las estancias poseía además de un conjunto de edificios, su propia iglesia, todos ellos construidos en base a una arquitectura en la que se fusionaban el estilo colonial europeo con el indígena.

En aquella época, los nativos del lugar solían vivir en chozas precarias que eran repartidas en las afueras de la finca jesuita. Con el tiempo, aquellas chozas fueron siendo paulatinamente reemplazadas por viviendas construidas con ladrillos y piedras. De esta manera, las poblaciones que asentaban en las cercanías de las estancias hacían crecer a las ciudades a su alrededor, como es el caso de lo que sucedió con Alta Gracia.

Un aspecto que aporta un dato más que interesante a todo lo referido a las estancias jesuitas de Córdoba, reside en que dentro de los complejos también se construían una serie de habitaciones especiales destinadas a la función de baño, siendo de esta forma una de las primeras construcciones en el país que poseían servicios higiénicos, que además contaban con un sistema de eliminación de residuos.

Dentro de las estancias no sólo se llevaba a cabo la misión espiritual que los jesuitas tenían encomendada, sino que además se concentraban allí diversas actividades relacionadas a la producción y la cría de ganado. En este sentido, los sacerdotes jesuitas se desenvolvían como instructores frente a los nativos, enseñándoles a trabajar en diversas artes manuales, la cría de ganado y la producción de vino. Por supuesto que todas estas laboras hicieron que la misión jesuita tuviera también un gran éxito económico, además del religioso.

En 1767 los jesuitas se vieron obligados a abandonar el complejo, debido a un decreto emitido por el entonces Rey Carlos III de España, quien decidió expulsar a los miembros de la Compañía de Jesús de todo el continente.
Luego de la expulsión, las estancias jesuíticas pasaron a manos privadas, sufriendo a partir de allí un largo período de decadencia y deterioro. Fue durante la primera mitad del siglo XX que el gobierno nacional se hizo cargo de los antiguos establecimientos jesuitas, declarándolos patrimonios nacionales, con lo que por fortuna se inició el período de reconstrucción y renovación de los complejos.

MAPA DE LAS ESTANCIAS JESUITICAS

Imagen Arriba: Gentileza www.carlospazweb.com.ar

En la actualidad, lamentablemente, ha quedado sólo parte de esa historia, ya que por ejemplo la estancia San Ignacio ya no existe. No obstante, quienes deseen adentrarse en este recorrido, pueden disfrutar de los más de 250 kilómetros de longitud que posee el Camino de las Estancias Jesuíticas, donde entre otras cosas puede hallarse el Museo Jesuítico Nacional, emplazado en la que fue y es la estancia de Jesús María.

La Cueva de las Manos Patrimonio de la Humanidad Argentio Arte Rupestre

Bellos Lugares de Argentina: Las Cuevas de la Manos

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Cueva de las Manos en Río Pinturas

Declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1999, la denominada Cueva de las Manos es sin dudas uno de los espacios argentinos donde reina la magia que nos transporta a civilizaciones pasadas, y no sólo nos cuenta de su historia, sino también nos permite acercarnos a una cultura ligada al arte que desea sobrevivir al tiempo.

Precisamente esos han sido los criterios evaluados por el comité de la UNESCO para decidir que esta fabulosa Cueva sea considerada para siempre como un espacio de patrimonio de toda la humanidad, ya que allí se reúne una excepcional colección de arte rupestre prehistórico, cuyo fin principal es dar testimonio de la cultura de las primeras sociedades humanas que se asentaron en América del Sur.

Ubicada en el Alto Valle del Río Pinturas, que transita con sus aguas por el noreste de la provincia de Santa Cruz, las Cuevas de las Manos han sido bautizadas principalmente en base a que la mayoría de las representaciones realizadas en las piedras corresponden a las manos de los hombres que vivían allí, aunque por supuesto también podemos hallar representaciones de la vida cotidiana del indígena, a través de distintas escenas de caza, en las que aparecen animales típicos de la región, tales como el guanaco.

La Cueva de las Manos Patrimonio de la Humanidad Argentio Arte Rupestre

Se estima que las pinturas han sido realizadas hace más de 9500 años, por lo que podrían demostrar con evidencia la teoría que sostiene que la región sudamericana ha tenido un doblamiento temprano, es decir que existieron culturas incluso antes del año 7350 a. C.

Allí, en la actualidad se pueden apreciar más de 890 pinturas rupestres de manos humanas, las cuales se alinean junto a distintas representaciones de animales y figuras geométricas, que cubren las paredes de la cueva, la cual goza de una pequeña dimensión de tan sólo 24 metros de profundidad. Posee 15 metros de ancho y su altura en el inicio de su entrada es sólo de 10 metros, reduciéndose hasta los 2 metros hacia dentro de la cueva.

Históricamente, si bien de acuerdo a las investigaciones el sitio ha sido considerado por los indios Tehuelches como un espacio sagrado, ya que utilizaban la cueva como refugio durante la temporada de caza en verano, se estima en realidad que las pinturas que allí se encuentran son realmente muy anteriores a la llegada de los europeos a la zona, dato obtenido gracias a una serie de estudios realizados en base a la excavación y el análisis de radiocarbono en el lugar.

Dichas evaluaciones han permitido definir que el primer grupo humano que se asentó en el lugar lo hizo antes del 9300 a.C., y que los mismos correspondían a un conjunto de cazadores dedicados a la caza del guanaco.
El segundo grupo de pinturas corresponden al 7000 a.C. aproximadamente, el cual se caracteriza por la representación de escenas de caza donde la víctima pasó a ser el ñandú, y su principal diferenciación con respecto al primer grupo de pinturas reside en que estas últimas de volvieron hacia las figuras zoomorfas y antropomorfas estilizadas, en base a un arte que podríamos definir como más esquemático.

El último periodo del arte en la Cueva de las Manos responde al año 1300 a. C. aproximadamente, considerado como la fase final de la cultura establecida en el Río Pinturas. Esta estuvo caracterizada por figuras geométricas abstractas y eventuales representaciones de seres humanos y animales, casi todos ellos realizados con pigmentos rojos brillantes.

Son estas últimas pinturas las que de acuerdo a los expertos corresponderían a la cultura Tehuelche, quien en aquellos años poblaban la zona Patagónica, y que aún vivían en la región en el momento en que los primeros colonos españoles desembarcaron en el lugar.

En su vista general, la Cueva de las Manos nos muestra un conjunto imponente de manos pintadas en colores vivos, que van desde el rojo, pasando por el violeta, el blanco, el negro, el amarillo, el ocre, el naranja y algunos verdes, pinturas que fueron realizadas utilizando pigmentos minerales naturales, que han sido molidos y mezclados con algún tipo de aglutinante, cuya naturaleza hasta el momento se desconoce. Lo que sí se ha podido comprobar es que la capa impermeable que presentan las pinturas, y que ha permitido que se conservaran en perfecto estado a lo largo de los siglos, se realizó en base a una mezcla de grasa y orina de guanaco.

Es importante destacar que dichas manos fueron pintadas de manera negativa, es decir utilizando la técnica del estarcido, y la mayoría de ellas corresponden a la mano izquierda de niños, jóvenes y adultos, lo que nos permite imaginarnos que utilizaban su mano diestra para llevar a cabo el rociado de pintura sobre la izquierda, es decir que se realizaron colocando una de las manos sobre la pared de roca y luego soplado sobre ella los pigmentos a través de un tubo.

Estas extraordinarias pinturas que dan nombre a la cueva, se concentran principalmente en la entrada del lugar, donde es posible visualizar una pared de rocas cubierta casi en su totalidad por una gran cantidad de plantillas de manos humanas.

Una vez en el interior de la cueva, pueden observarse distintas concentraciones de arte rupestre, con figuras y motivos que corresponden a distintos períodos y culturas que habitaron la región. En este sentido, la información que nos brindan los temas de las pinturas nos acercan a dichas culturas, ya que podemos observar escenas de caza que muestra a los seres humanos y a los animales interactuando de manera dinámica y naturalista, y en las que se exponen las diversas estrategias de caza que poseían los habitantes del lugar, tales como las técnicas de emboscada, las armas utilizadas, entre las que se destacan las boleadoras realizadas con piedras redondas.

Como ya hemos mencionado, se cree que las pinturas que corresponden al primer periodo fueron realizadas por la cultura Toldense, y la última fase cultural corresponde a representaciones ejecutadas por grupos Tehuelches tempranos. No obstante, el debate aún continúa, sobre todo en relación al significado de las pinturas, ya que para algunos especialistas representan escenas que describen el rito de iniciación de los adolescentes en el mundo de los adultos, utilizando las pinturas como parte fundamental de las ceremonias para fortalecer los lazos tribales.

Otros en cambio ven en dichas pinturas la representación indiscutible de las diversas ceremonias religiosas que aquella cultura llevaba a cabo antes de comenzar con la caza. Lamentablemente, esta es uno de los grandes interrogantes que continuarán en el debate, ya que no tendremos una respuesta concreta y definitiva al respecto.

Desde el siglo XIX, la Cueva de las Manos se ha convertido en un lugar turístico, que año tras años recibe la visita de miles de personas, algunas interesadas en conocer la historia de nuestros antepasados, mientras que otros destruyen con su vandalismo la prueba viviente del arte rupestre prehistórico, profanando la naturaleza. Una historia que se repite en cada lugar del mundo.

Ver: Cueva de Altamira

La Península de Valdez Bellos Lugares de Argentina Para Visitar

Bellos Lugares de Argentina: Península de Valdéz

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Península Valdés

Una formación natural que desde la altura se asemeja a un hacha, la Península de Valdés es para muchos un lugar de fantasía y ensueño, un espacio único en todo el planeta. Esto se debe principalmente a su aspecto, ya que es parte de un ambiente en el que se entremezclan altos acantilados, arrecifes rocosos, golfos, ligeras bahías, lagunas con zonas pantanosas, playas de arena y piedras, dunas, islas pequeñas y litorales bien demarcados, siendo además el hábitat elegido por una gran variedad de mamíferos marinos exóticos, pero sobre todo porque es el lugar que el hombre puede compartir con las imponentes ballenas francas.

Además, la Península Valdés es también el hogar del elefante marino del sur y los lobos marinos, por lo que es considerada una de las áreas naturales más valiosas del mundo.

En este sentido, la región ha sido declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1999 por la UNESCO, ya que se trata del hábitat natural que alberga una gran cantidad de especies animales en peligro de extinción, como es el caso de las famosas ballenas francas australes, que llegan al lugar para llevar a cabo el ciclo de reproducción.

Ubicada en la provincia de Chubut, a 77 kilómetros de la ciudad de Puerto Madryn, la Península de Valdés ha sido comparada muchas veces con el paraíso, o por lo menos es lo que muchos hombres suponen debe ser similar a aquel espacio religioso abstracto. Es que allí, la perfección de la naturaleza se hace presente, para brindar un marco ideal en el que conviven especies animales que no solemos ver todos los días.

Es precisamente por ello que se llevan a cabo de forma constante grandes esfuerzos con el fin de lograr la conservación que permita proteger las especies exóticas y en peligro de extinción que se reúnen en la Península de Valdés, por lo que la zona de Punta Pirámides es actualmente una reserva provincial protegida.

En lo que se refiere al paisaje que ofrece la Península de Valdés, no es erróneo asegurar que se trata de una formación realmente singular, que tiene lugar a lo largo de la costa atlántica de la Argentina, y que se ha originado a raíz de los constantes cambios geológicos que se produjeron durante siglos. De esta manera, la península presenta dos grandes entradas naturales, por las que ingresan miles de animales de todo tipo, buscando un refugio para sobrevivir, alimentarse y reproducirse.

Por ejemplo, las ballenas francas australes utilizan los puertos naturales de la península como un espacio de descanso, reproducción y cría, con el fin de mantenerse alejadas de la furia constante del Océano Atlántico.
En total, la Península de Valdés abarca una superficie estimada en los 4.000 kilómetros cuadrados de superficie, 63 kilómetros de largo y 97 de ancho, y su promontorio sobresale a lo largo de 100 kilómetros hacia el este del Atlántico Sur, distribuyéndose a través de una línea costera de aproximadamente 400 kilómetros.

Dentro de la península se emplaza una única ciudad, realmente pequeña, llamada Puerto Pirámides, donde han sido ubicadas algunas pocas estancias, cuya principal misión es la cría de ovejas. Lo cierto es que no se trata de un espacio creado para el hombre, ya que en realidad la mayor parte de la península es tierra estéril, y cuenta sólo con algunos lagos de agua salada.

Por todo ello, no es de extrañar que haya sido el lugar elegido por una gran cantidad de especies, no solamente mamíferos marinos, sino también miles de aves que han hallado allí el espacio ideal para alimentarse y descansar en sus largos viajes a través del mundo.

Quizás este ha sido el motivo por el cual la Península de Valdés es conocida por muchos como el gran zoológico al aire libre, ya que en realidad es como un imponente santuario de vida silvestre. Allí no sólo conviven las ballenas, los lobos marinos, los elefantes marinos los pingüinos y los delfines, sino que además integran el paisaje viviente miles de especies de ave, y sobre el extremo sur es el espacio elegido por una gran variedad de mamíferos autóctonos como el ñandú, la libre patagónica, los zorros, zorrillos y las manadas de guanacos.

Dentro del extremo oriental de la Patagonia central, la Península de Valdés es una especie de isla, que se une al continente por una delgada y estrecha franja de tierra que se extiende a lo largo de 35 kilómetros, franja que se denomina Istmo Ameghino.

Hacia el norte, precisamente en el espacio denominado Punta Norte, se halla el hogar de los elefantes marinos del sur que posee su colonia en dicho lugar, y que de acuerdo a las investigaciones alcanza un total de 1.000 elefantes, siendo considerada la única colonia en el mundo que registra aumento en su población. Es precisamente durante fines de septiembre a principios de octubre, los elefantes marinos se reúnen en este espacio elegido para iniciar su temporada de cría, lejos de la amenaza del hombre.

Mientras tanto, en Caleta Valdés, a 27 kilómetros al sur de Punta Norte, se concentran las colonias de pingüinos de Magallanes y lobos marinos. Cabe destacar que aquí la colonia de pingüinos es considerada la más numerosa de todo el planeta, con casi 40.000 nidos activos, que se distribuyen en cinco diferentes colonias. Asimismo, llegan a este espacio una gran diversidad de aves migratorias.

Dentro de la zona denominada Punta Delgada, la costa ofrece un escenario único gracias a los elefantes marinos, pero también gracias a otros animales salvajes como los guanacos y ñandúes, que poseen colonias con abundantes poblaciones.

Pero sin lugar a dudas, una de las máximas atracciones del lugar suele ser para el visitante la ballena franca austral, que frecuentan las aguas poco profundas del Golfo Nuevo y el Golfo San Carlos, sobre todo en los meses de junio a diciembre, ya que llegan allí para reproducirse y tener a sus crías. De esta forma, el despliegue de las orcas sobre el oleaje superficial del mar nos regala un momento único e irrepetible, y nos acerca a la naturaleza.

Por ello, quienes saben aseguran que al viajar a la zona lo mejor es tomarse un largo rato en la región costera de Puerto Pirámides, sentarse sobre las finas y doradas arenas, y esperar observando el mar hasta que una ballena se asome en el horizonte con su magnificencia. Luego, la playa nos invita a recorrer a pie su costa, en búsqueda de los más extraños caracoles, que serán en definitiva el mejor souvenir de un momento inolvidable.

AMPLIACIÓN  DE ESTE TEMA…
EL AMOROSO BALLET DE LAS BALLENAS FRANCAS

La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de I 3.620 km2. Sus 400 Km. de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben  en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con unpotencial eléctrico que urge aprovechar. Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina, sus condiciones climáticas ,-su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del & mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes ll variedades, cuyo número supera los dos millones. Como  si no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad  no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

Maravilla Natural de Argentina Cataratas del Iguazu Historia

Maravillas Naturales de Argentina: Cataratas del Iguazú

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Parque Nacional Iguazú

Creado en el año 1934 con una misión bien definida, la de proteger y conservar las Cataratas del Río Iguazú, el Parque Nacional Iguazú fue declarado en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con la firme intención de preservar una de las mayores bellezas naturales que comparten Argentina y Brasil.

Es importante mencionar que el Parque Nacional Iguazú, que además de la espléndida selva subtropical, posee también las imponentes Cataratas, siendo sin dudas éstas su principal atractivo, fue inscripto en la lista de los Patrimonios Mundiales básicamente por dos razones. Primero, por su belleza natural extraordinaria, y por otra parte debido a que sirve de hábitat para una gran cantidad de especies animales en peligro de extinción.

Con una extensión de más de 67000 hectáreas, el parque se divide virtualmente en un sector brasileño y uno argentino, ya que se extiende a través de la frontera que separa ambos países. Mientras tanto, las Cataratas de ambos lados, en conjunción abarcan más de 3 kilómetros de extensión, y posee una altura que llega a los 80 metros.

Maravilla Natural de Argentina Cataratas del Iguazu Historia

Emplazado a menos de 5 kilómetros del Paraguay, dentro del noreste de la provincia argentina de Misiones, el límite norte de la reserva natural y el parque está trazado por el espléndido Río Iguazú. Se sabe que dicho territorio fue habitado hace más de 10000 años por la cultura nativa denominada Caingangues, quienes se dedicaban a la caza y la recolección.

Luego, los aborígenes se desplazaron dejando paso a los Tupí-Guaraníes, quienes incorporaron en el lugar nuevas técnicas para la explotación agrícola, y a su vez fueron desplazados por los conquistadores españoles y portugueses en el siglo XVI. En este sentido, es importante destacar que el primer europeo que visitó la región fue Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien llegó a estas tierras en el año 1542, y posteriormente, para 1609 desembarcaron las misiones jesuitas.

No obstante, la cultura de los Tupí-Guaraníes aún se conserva en el lugar, sobre todo a través del nombre legado de aquellos pobladores, ya que el Río Iguazú fue bautizado de esta manera por ellos, nombre que en guaraní significa “agua grande”.

En sí, el Parque Nacional Iguazú fue creado oficialmente el 9 de octubre de 1934, a través de un decreto nacional, generando de esta manera un área protegida de reserva natural no sólo para conservar las Cataratas del Iguazú, sino también para proteger el hábitat de una flora y una fauna únicas.

El área en la que se emplaza el Parque corresponde a un sector de un gran meseta que fuera formada hace más de 135 millones de años, precisamente en la Era Mesozoica, debido a la vertiente constante de lavas basálticas. Aquella lava que recorrió más de un millón de kilómetros cuadrados en la región, abarcado zonas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, dio como resultado una superficie de capas intercaladas compuestas por arenisca y basalto.

Hoy, el Río Iguazú, que se inicia en la zona de la Serra do Mar con una elevación de 1.300 metros, fluye hacia el oeste a través de más de 500 kilómetros hasta el Río Paraná. Mientras tanto, las bellas Cataratas del Iguazú, que se emplazan en la zona oeste del Parque, se encuentran formadas por una inmensa extensión de agua que al caer de alturas de aproximadamente 80 metros producen una de las cascadas más espectaculares del mundo.

Son más altas incluso que las Cataratas del Niágara, y poseen más del doble de ancho, con un total de 275 cascadas distribuidas en forma de herradura a lo largo de más de tres kilómetros del Río Iguazú. Esto ha sido probablemente lo que llevó a la escritora Eleanor Roosevelt a asegurar: “Pobre Niágara”, cuando se halló frente a la majestuosa belleza de las Cataratas del Iguazú.

Además de su majestuosa belleza natural, que en gran parte lo aportan las Cataratas, el Parque Nacional Iguazú es el hábitat elegido por una destacada cantidad de especies raras y en peligro de extinción, tanto en lo que respecta a la flora como a la fauna.

En lo que se refiere a su vegetación, es importante destacar que su riqueza está dada gracias a su excelente clima subtropical húmedo, con inviernos de temperaturas que no descienden de los 14° y veranos calurosos con temperaturas que pueden llegar a trepar más allá de los 42°, completándose con abundante precipitaciones durante todo el año, y una humedad que oscila entre el 75% al 90%.

Esto ha permitido que la flora del lugar sea abundante y rica, donde se encuentran presentes más de 2.000 especies diferentes, entre las que se destacan los imponentes árboles de más de 30 metros de altura.

Helechos, lianas y epifitas son la principal atracción de la zona superior del bosque subtropical, con una selva que ocupa más del 90% de la superficie del parque. Mientras tanto, en las orillas del Río Iguazú se asientan las diferentes especies de árboles, entre los que podemos encontrar el ceibo, elegida como la flor nacional de la Argentina.

Sin lugar a dudas, otro de los aspectos destacables del Parque Nacional Iguazú, como ya lo hemos mencionado, reside en la espectacular fauna que alberga en su territorio, dentro del cual se incluye más de 60 especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, gran parte de los cuales se encuentran en estado de vulnerabilidad o en peligro de extinción, por lo que se considera al espacio como una reserva natural que asegura la subsistencia de dichas especies.

Entre los mamíferos que habitan el lugar, se destacan distintos tipos de nutrias, el jaguar, el ocelote, el puma, el venado matacán, el oso hormiguero, el ciervo de las pampas, el mono negro aullador, el carpincho, el chimango caracara, el caimán de cresta y la víbora urutu.

Por otra parte, el Parque Iguazú alberga alrededor del 44% de la avifauna de la Argentina, siendo en su mayoría especies residentes del lugar, tales como la perdiz, el águila arpía, el guacamayo, el loro de pecho rojo y cola blanca, entre otros. Mientras tanto, ocupan su sitial de honor los reptiles, entre los que se incluyen la víbora de cascabel y la víbora Urutu, propia de la región.

Gracias a la conservación permanente y la protección del lugar por ser Patrimonio de la Humanidad, hoy todos podemos disfrutar de este escenario, que es majestuoso, impresionante, espectacular, y que en definitiva no alcanzan las palabras para definir tanta belleza reunida en un solo lugar. Un espacio en el planeta que quizás nos acerque al paraíso.

Misiones Jesuiticas Guaranies en Argentina Historia Turismo Patrimonio

Bellos Lugares de Argentina: Las Misiones Jesuíticas

PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD DE ARGENTINA
Misiones Jesuíticas Guaraníes

Escondidas en el corazón de la selva misionera se alzan las ruinas de un pasado que nos habla de aquellas misiones jesuitas que tuvieron lugar hace varios siglos atrás. Juntas componen una vista espectacular, que debido a su importancia histórica fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1983.

Se trata de un grupo de ruinas compuestas por un conjunto de impresionantes restos que corresponden a cinco misiones jesuitas, las cuales abarcaron la Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil.

Precisamente en el territorio misionero argentino podemos aún hallar parte de la construcción de cuatro edificios jesuitas: San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor. Los mismos fueron construidos en los siglos XVII y XVIII, estratégicamente emplazados dentro del territorio en el que habitaban los guaraníes, y cada uno de estos edificios se caracterizó por poseer un diseño específico.

Fue durante el siglo XVII que la orden de los jesuitas llevó a cabo una suerte de experimento cuyos destinatarios eran los indios guaraníes, quienes en aquel momento habitaban un vasto territorio sudamericano, comprendido por las actuales fronteras de lo que hoy es Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay.

Dicho experimento apuntaba a crear una comunidad utópica, similar a lo que describiera Platón en su obra “La República”, lo que por supuesto dentro del contexto histórico en el cual se produjo, el plan de los jesuitas fue uno de los grandes temas controvertidos de la época, ya que por un lado generó la admiración de varios, y al mismo tiempo la indignación en otros. La idea fundamental era lograr convertir a los guaraníes al cristianismo, en un momento en que la región estaba siendo colonizada por los españoles y los portugueses.

Para ello, la llamada Compañía de Jesús, junto con otras órdenes religiosas, enviaron a la zona a un grupo de misioneros itinerantes cuyo objetivo era difundir y predicar el Evangelio entre los nativos. Lo cierto es que estas misiones itinerantes finalizaron en 1602, cuando los jesuitas decidieron reemplazarlas con pueblos fundadores, a través de asentamientos que fueron denominados Reducciones. Hasta allí eran conducidos los indios con el fin de enseñarles la doctrina cristiana, utilizando para ello un ambiente estable.
Cabe destacar que la primera reducción jesuita documentada se estableció en 1607, en lo que en aquel momento se conocía como la provincia de Paraguay.

Claro está que al principio la tarea para los jesuitas no fue sencilla, sobre todo porque no era fácil convencer a los indios para que se mudaran y establecieran en las reducciones, ya que los nativos estaban muy apegados a su tierra natal y sus costumbres.

Lo cierto es que los jesuitas tomaron conciencia de que era necesario crear un entorno en el que las tribus guaraníes de diferentes lugares pudieran mantener su unidad étnica y cultural. Por ello, escogieron sitios emplazados en espacios con bosques, arroyos y tierras que podían ser explotadas.

La propuesta era realmente tentadora, ya que para los indios, las misiones ofrecían varias ventajas, tales como viviendas, la oportunidad de practicar artes y oficios, alimentos, como así también actividades tales como la danzas, el teatro, la música y demás, que indudablemente contribuyeron al éxito de las misiones jesuíticas.
En lo que respecta a su organización, cada una de las reducciones era totalmente autónoma, y se hallaban bajo la supervisión espiritual de un sacerdote. Pero a su vez, los jesuitas mantuvieron vigentes los poderes de los caciques tradicionales de los nativos, y cada uno de los pueblos poseía un consejo de notables.

Por otra parte, cada reducción se especializada en una determinada actividad, la cual era determinada de acuerdo a los recursos de los que se disponía. Por ello, algunos practican la cría de animales, otros cultivaban mate o algodón, otros se dedicaban a la carpintería, mientras que otros trabajaban metales preciosos. Cabe destacar que los productos agrícolas y los objetos producidos por los artesanos pertenecían a la comunidad. Así, cada familia recibía las necesidades básicas para su vida cotidiana, mientras que los excedentes eran destinados a las viudas, los enfermos, a la iglesia, e incluso para pagar impuestos a la Corona española.

Ya desde sus comienzos, las misiones guaraníes provocaron la envidia de determinados grupos, por lo que en varias oportunidades fueron violentamente atacados por bandeirantes, aventureros y buscadores de oro. De esta manera, se puede establecer que los ataques más graves se produjeron entre los años 1628 y 1630, cuando grupos enteros de indígenas eran capturados y llevados a la esclavitud.

Ante esta realidad, los jesuitas, a través de una autorización emitida por el entonces Rey de España, introdujeron las armas dentro de las reducciones, y comenzaron a fabricar armamento y pólvora, que utilizaban para poder defenderse de los ataques. Esto permitió que se establecieran definitivamente un total de treinta misiones, de las cuales 15 lo hicieron en Argentina, 7 en Brasil y 8 en lo que hoy es Paraguay, algunas de las cuales llegaron a estar compuestas por más de 6.000 indios.

Es importante mencionar que en lo que respecta al factor arquitectónico, las misiones jesuitas se diferenciaron notablemente de los pueblos hispano-americanos, ya que habían sido diseñadas para la vida comunitaria. Por ello, en cada una de las reducciones se establecía una plaza dominada por la iglesia, la cual se solía emplazar en el corazón de la aldea. Mientras tanto, la casa de los sacerdotes, los edificios de la universidad y otras estructuras eclesiásticas se ubicaban a un costado de la plaza. Por su parte, las casas de los indios eran construidas en filas alrededor de la plaza.

Finalmente, las misiones jesuíticas de los guaraníes, un proyecto que se extendió a lo largo de un siglo y medio, llegó a su fin en 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados por un edicto real. A partir de allí, los indios se dispersaron y las reducciones fueron abandonadas y poco a poco se convirtieron en ruinas.

Aún se conservan restos de la reducción San Ignacio Mini, fundada en 1611, la de Santa Ana, fundada en 1633, la de Nuestra Señora de Loreto, fundada en 1610, y la de Santa María la Mayor, fundada en 1626, todas ellas en el territorio argentino del litoral.

Hoy, a pesar del paso de los años, los restos silenciosos de las misiones jesuíticas son un claro ejemplo de un diseño arquitectónico que nos ilustra un período fundamental en la historia de la Argentina.

Que es una Reserva Natural? Nombres de Parques Nacionales Argentinos

¿Que es una Reserva Natural?

La imagen que se tiene comúnmente de qué es un área natural protegida está relacionada con una parcela de territorio intocado, prístino, virgen, que conserva las características del paisaje original, anterior a la ocupación humana. Sin embargo, si averiguamos un poco más, veremos que esta imagen es ilusoria.

En efecto, en la actualidad, con el avance de las actividades socioeconómicas, la ocupación del suelo, el uso de la tierra y la instalación de procesos globales (tales como la contaminación atmosférica y el cambio climático) ya no es posible encontrar una sola porción de la superficie terrestre —ni siquiera los hielos continentales— que no registre algún tipo de impacto o modificación.

 

Cataratas del Iguazú

Parque Nacional Argentino: Cataratas del Iguazú

Al considerar a las áreas naturales protegidas en el contexto de las actividades económicas de hoy, podemos decir que no hay área geográfica que sea más “artificial” porque para crearlas y mantenerlas es necesario invertir dinero social en ellas, establecer marcos legales muy fuertes y destinar personal idóneo (guardaparques, guarda-faunas) a cuidarlas, ya que la tendencia “natural” del mercado será utilizar los recursos naturales que ella guarda.

El hecho de que parte de una unidad político-administrativa (municipio, estado, provincia o país), sea puesta bajo algún régimen jurídico-institucional especial mediante el cual una parcela queda fuera del mercado inmobiliario respecto de la propiedad de la tierra, de materias primas respecto de la extracción y/o producción tiene su origen en razones variadas y complejas.

Las que hoy justifican la creación de un parque o una reserva son, generalmente, poseer una gran belleza paisajística, contener especies únicas en el mundo, ser muestra representativa, como banco genético, de determinado ecosistema, contener bienes biológicos/arqueológicos que se perderían si no estuviera bajo un régimen legal especial de protección, o ser sede de grupos sociales autóctonos cuya cultura mantiene una relación secular con el medio natural.

Dentro de los diversos tipos de áreas, la figura de parque nacional es aplicada para aquellas con el máximo nivel de protección, que prohíbe la realización de actividades extractivas o productivas. Tampoco pueden construirse obras de infraestructura o asentarse núcleos de población. Solo pueden desarrollarse actividades de control y vigilancia por parte del personal del organismo responsable, o actividades científicas y de estudio, siempre con la prevención de que no alteren parte alguna de ese territorio protegido.

La tenencia y el cuidado de los parques nacionales está en manos de autoridades nacionales, como patrimonio de todos los habitantes de la nación. El organismo de aplicación forma parte del aparato burocrático del Estado, compartiendo por ello los avalares que le son propios en los últimos tiempos: centralización y sectorialización en la toma de decisiones, cambios radicales de políticas por cambios de gobierno, desarticulación de programas y grupos técnicos de trabajo. A los tradicionales problemas de presupuesto debe agregarse hoy la aplicación de los programas de ajuste fiscal, que cada tanto recortan el ya de por sí exiguo dinero asignado.

Por tratarse de una parte del territorio que ha sido separada —por lo menos en teoría— del sistema productivo ligado al mercado, algunos sectores de la sociedad se ven perjudicados con su creación y, en consecuencia, no acuerdan con la constitución del parque.

En el interior quedan recursos (potenciales) pasibles de ser explotados y comercializados: maderas, tierras fértiles, agua abundante, vetas minerales o rincones bellos para vender como ámbito de ocio y en exclusividad.

Dentro de estos sectores, es importante diferenciar el interés de los grupos capitalistas regionales o provinciales y de los propietarios legales de las tierras, del interés que tienen las comunidades locales, conformadas por pobladores o vecinos del parque, intereses que no siempre coinciden o lo hacen entre sí parcialmente.

Los primeros pueden salir beneficiados con la constitución de un área protegida, de dos formas: directamente, al recibir por expropiación un valor monetario que difícilmente conseguirían en el mercado inmobiliario, y de manera indirecta, al generarse externalidades tales como flujos turísticos nacionales e internacionales para conocer y disfrutar de sus bellezas paisajísticas, protección de tierras agrícolas ubicadas aguas abajo de ese parque o inversiones públicas en infraestructura y servidos para llegar al área protegida.

Los segundos, las comunidades locales, no tienen muchas posibilidades de intervenir en la toma de decisiones, ni siquiera en contextos democráticos, ya que por el escaso número de personas involucradas no tienen gran significación como fuerza política.

En general, la constitución de un área natural protegida implica para ellos una modificación drástica en sus pautas productivas de subsistencia, y un motivo más de enfrentamiento con los organismos de seguridad (policía, gendarmería, ejército) que representan a la autoridad federal en el lugar.

En este sentido, un tipo de área protegida mucho más acorde a estas realidades locales es la de Reserva de la Biosfera, categoría internacional instituida por elPrograma MAB-Man and Biosphere Program (Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO), cuya propuesta de zonificación interna (núcleo, amortiguación, transición), ofrece una gama de posibilidades mucho más versátil, que apunta a incorporar al proceso de conservación a las comunidades locales y sus actividades tradicionales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N. Laguna de los Pozuelos. P.N.
Sierra de las Quijadas
P.N. Quebrada del Condorito
Calilegua R.N.
R.N.E. El Leoncito
Formosa P.N.
P.N. Llhué Calel
Río Pilcomayo P.N.
P.N. Laguna Blanca
El rey P.N.
P.N. Lanín
Los Cardones P.N.
P.N. Arrayanes
Iguazú R.N.E.
P.N. Nahuel Huapi
San Antonio P.N.
R.N. Otamendi
Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.
P.N. Lago Puelo
Campo de los Alisos
P.N. Los Alerces
P.N. Mburucuyá P.N.
M.N. Bosques Petrificado
El Palmar P.N.
P.N. Perito Moreno
Pre Delta P.N.
P.N. Los Glaciares
Talampaya P.N.
P.N. Tierra del Fuego

En una contribución al Fondo para el Medio Ambiente Mundial, en 1998 se implementaron medidas para crear cinco nuevos parques nacionales: Parque Nacional Copo, en Santiago del Estero, para conservar extensas áreas inexploradas del bosque chaqueño y proteger al loro hablador, al yaguareté, al oso hormiguero y al tatú carreta; Parque Nacional San Guillermo, en la alta montaña sanjuanina, para proteger especies en peligro, como el puma, el suri cordillerano y los guanacos; Parque Nacional Quebrada de los Condoritos, en el departamento de Punilla, en Córdoba, para proteger una fauna única en la que se destaca el cóndor; Parque Nacional Los Venados, en la provincia de San Luis, en un ambiente de pastizal, para proteger al venado de las pampas; y Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz, que será la primera reserva costero-marítima del país, para proteger al lobo marino de un pelo, al pingüino magallánico y a cormorán gris.

nuevos parques nacioales

Fuente Consultada:
Geografía La Organización Del Espacio Mundial Serie Libros Con Libros
Nota de Claudia E. Natenzon
Geógrafa, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Profesora e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Investigadora invitada de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Ha dirigido proyectos de investigación y ha publicado trabajos sobre aspectos geográficos de los recursos naturales, las áreas protegidas y las catástrofes naturales.
Biología y Ciencias de la Tierra – Estructura y Dinámica de la Tierra – Ecología – Evolución Polimodal

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA RESERVAS NACIONALES Ecoturismo

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA

UBICACIÓN DE LOS PARQUES EN ARGENTINA

¿Que es una reserva natural?         –       Información Sobre la República Argentina

Los Parques Nacionales de Argentina La idea de destinar una considerable extensión de terreno para salvaguardar la naturaleza y para esparcimiento de los visitantes surgió en los Estados Unidos, donde se creó, en 1872, el primer parque nacional, que se llamó Yellowstone. (imagen)

Los parques nacionales se crearon en la Argentina por iniciativa del científico y explorador Dr. Francisco P. Moreno (1852-1919), que en 1903 donó a la Nación unas 7.500 ha de su propiedad, ubicadas en la región del lago Nahuel Huapi, con la intención de preservar el paisaje y las riquezas de la región.

Treinta años después de esta donación, en 1933, se instituyó la reglamentación necesaria para legislar el funcionamiento de los parques nacionales:

La gran extensión de territorio que posee nuestro país, con regiones de singular belleza, en las cuales se registran gran variedad de climas y diferentes relieves, posibilitó la creación de dieciocho parques nacionales, que cuentan con un total de, aproximadamente, 3.000.000 de hectáreas..

Los parques nacionales deben cubrir áreas lo suficientemente grandes como para incluir uno o varios ecosistemas representativos de la zona y deben preservar especies autóctonas vírgenes, es decir, no modificadas por la mano del hombre. Para estos fines se eligen áreas poco explotadas, que presenten hábitat, flora y fauna de interés científico o recreativo y que habitualmente encierren paisajes de gran atractivo natural.

En los parques se prohíbe todo tipo de explotación con fines comerciales, exceptuando únicamente las actividades vinculadas con el turismo.

En un primer momento, con la intención de embellecer las regiones con especimenes exóticos, se introdujeron. vegetales y animales de otras regiones, sin tener en cuenta el riesgo que esta actitud podría significar para equilibrio ecológico. En la actualidad un conocimiento más profundo de los ecosistemas permite no reincidir este tipo de errores. Los parque cuentan con un equipo de guardaparques, entrenados para la protección la vigilancia.

En algunos casos, los parques nacionales se asentaron en lugares en donde que ya existían grupos humanos establecidos, a los que se les prohibió la tala de árboles y la caza de animales aunque se les permitió mantener  ganados y realizar tareas agrícolas a pesar de las restricciones impuestas  los pobladores, en la práctica se transgrede las normas, ya que los pobladores suelen perseguir a pumas zorros, que atacan a sus ganados.

Dadas las dificultades para  cumplir estrictamente las normas conservacionistas, se dispuso dividir las áreas de reserva en tres categorías: parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales.

Las reservas nacionales se crearon con la intención de mantener el equilibrio ecológico en áreas circundantes a los parques nacionales. También se establecieron reservas en lugares aislados que no requieren condiciones tan estrictas como en los parques.

Si bien las actividades dentro de las reservas están estrictamente controladas, se permiten la caza y la pesca en épocas previamente establecidas, la instalación de hoteles para el turismo, las actividades deportivas, comerciales y agropecuarias. Existe también un número importante de reservas provinciales y privadas.

Los monumentos naturales son áreas de protección absoluta, en las que solamente se permiten las actividades científicas y la atención a visitantes. La creación de un monumento natural se establece en una región en la que se desea preservar una especie de elevado valor científico o histórico.

En nuestro país existen dos monumentos naturales:

* Monumento natural Laguna de los Pozuelos. Ubicado en la provincia de Jujuy, fue creado en 1981 para conservar el ecosistema de la laguna, que cuenta con tres especies distintas de flamencos entre su fauna. 

Monumento natural de los Bosques Petrificados. Emplazado en la provincia de Santa Cruz, a 150 kilómetros de Puerto Deseado. Fue creado en 1954 con la intención de proteger los bosques fósiles de araucarias petrificadas, que cuentan con ejemplares de hasta 30 metros de largo y 2 metros de diámetro. Llama la atención que haya existido una formación boscosa en una región que, en la actualidad, es bastante árida y ventosa. ¿Qué explicación podemos encontrar para este hecho?

Hace unos 150 millones de años, el clima de la Patagonia era cálido y húmedo. Probablemente, esto se debiera a que la cordillera de los Andes no se había formado todavía y podían llegar los vientos húmedos del océano Pacífico. Luego, al tiempo que se producía el levantamiento de los Andes, explosiones volcánicas trajeron una lluvia de lava y de cenizas que inundó gran parte de la Patagonia, ocasionando la muerte de todos los organismos vivos a su alcance. La misma lava aportó el material para la fosilización. Así, la savia del vegetal fue reemplazada por sustancias volcánicas ricas en silicio que, sin modificar la forma del árbol, lo transformaron en piedras fósiles perfectas.

PARA SABER MAS SOBRE LOS PARQUE NACIONALES DE ARGENTINA….

La creación de áreas protegidas en nuestro país data del año 1903, cuando el doctor Francisco Pascasio Moreno (perito en la delimitación de la frontera Sur acordada con Chile) hizo la donación al Estado Nacional de tres leguas cuadradas (7.500 ha) de tierras de su propiedad, comprendidas en el actual Parque Nacional Nahuel Hua-pi, con el objetivo de “mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante”. Moreno sostenía que las bellezas naturales, como el sector austral de la Cordillera de los Andes, debían ser preservadas como patrimonio público.

Fue durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, en 1922, cuando se creó el primer Parque Nacional, que recibió el nombre de Parque Nacional del Sur (actualmente, Parque Nacional Nahuel Huapi). En el decreto de su creación se estableció que, dentro de sus límites “queda prohibido el corte de árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua y todo acto que pueda afectar la naturaleza de la región”.

En 1909, una ley dispuso la reserva de las tierras en las inmediaciones de las Cataratas, y en 1934 se concretó la creación del segundo parque nacional, el Parque Nacional Iguazú.

Durante 1940 y 1950 se acrecentó la preocupación por las investigaciones naturalistas, las cuales estuvieron focalizadas en la flora y la fauna que revisten carácter científico. El mérito del impulso de las Ciencias naturales, por aquella época, correspondió a botánicos e ingenieros agrónomos prominentes, como Ángel Gallardo, Ángel Cabrera, Lorenzo Parodi y muchos otros.

Estos adelantos generaron la conciencia conservacionista y tomó impulso el criterio de que los Parques Nacionales debían representar porciones de todas las regiones naturales del país.

En 1970 se sancionó una nueva ley de Parques Nacionales, que estableció categorías para las áreas protegidas: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Naturales, con diferentes objetivos y normas de conservación. Estas categorías se describen ampliamente en el capítulo 11 de este libro.

A principios de 1980, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estableció diez categorías para las áreas protegidas (ocho internacionales y dos supranacionales), cuya atribución está a cargo de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura): I. Reserva Natural Estricta o Reserva Científica; II. Parque (Nacional o Provincial); III. Monumento Natural (Nacional o Provincial); IV. Reserva Natural Manejada o Santuario de Flora o Fauna; V. Paisaje Protegido; VI. Reserva de Recursos; Vil. Reserva Natural-Cultural; VIII. Reserva de Uso Múltiple; IX. Reserva de Biosfera; X. Sitio de Patrimonio Mundial. Las categorías I a III son estrictas.

En nuestro país, las categorías estrictas comprenden e 22,29% de la superficie total protegida. Y en cuanto a las áreas protegidas pertenecientes a las categorías internacionales reconocidas por la Unesco, se destacan cinco Reservas de Biosfera (Laguna de los Pozuelos, en Jujuy; Laguna Blanca, en Catamarca; San Guillermo, en San Juan; Ñacuñán, en Mendoza; y Parque Costero del Sur (Buenos Aires), y dos Sitios del Patrimonio Mundial, en las áreas protegidas federales de Los Glaciares e Iguazú.

Entre 1993 y 1994, el Centro del Patrimonio Mundial, con sede en París, creó un programa de monitoreo completo y detallado por toda la región latinoamericana, para proponer e inscribir nuevos sitios naturales y culturales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N.Laguna de los Pozuelos. P.N.

Sierra de las Quijadas

P.N. Quebrada del Condorito

Calilegua R.N.

R.N.E. El Leoncito

Formosa P.N.

P.N. Llhué Calel

Río Pilcomayo P.N.

P.N. Laguna Blanca

El rey P.N.

P.N. Lanfn

Los Cardones P.N.

P.N. Arrayanes

Iguazú R.N.E.

P.N. Nahuel Huapi

San Antonio P.N.

R.N. Otamendi

Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.

P.N. Lago Puelo

Campo de los Alisos

P.N. Los Alerces

P.N. Mburucuyá P.N.

M.N. Bosques Petrificado

El Palmar P.N.

P.N. Perito Moreno

Pre Delta P.N.

P.N. Los Glaciares

Talampaya P.N.

P.N. Tierra del Fuego

Especies declaradas Monumento Natural: M.N.Taruca, M.N. Ballena Franca Aussa, M.N. Huemul

Ecoturismo o turismo ecológico
El arte rupestre, los bosques de nuestros de los parques nacionales las reservas, los monumentos históricos, las áreas protegidas y tantos otros lugares constituyen el patrimonio común dehumanidad. No importa la categoría que podamos establecer , todas y cada una de las co- que nos rodean merecen el mismo respeto, cuidado y consideración. Por ejemplo, ¿deberíais cuidar más los bosques de arrayanes o las Cataratas del Iguazú que la ciudad o el barrio en que vivimos?

En muchos lugares seguramente ustedes podrán mencionar algunas de  las maravillas naturales así como las creadas por el hombre, que suscitan el interés  y la admiración en el público plantean serios problemas para su conservación y protección. Aclaremos que ello ocurre rito en los países ricos, donde el tiempo libre dedicado al es  freimiento y a las actividades naturales no contribuye a acensar las presiones ejercidas sobre el entorno, así como en los países no industrializados, en los que el “turismo ecológico” el “ecoturismo” plantean alternativas económicas y de desarrollo -obtención de divisas, creación de empleos- y donde los sitios naturales se consideran productos de consumo de masas.

Nuestro país cuenta con paisajes modelados por distintos agentes naturales, como el viento, el oleaje, los glaciares y la acción de los ríos. Y, en ocasiones, algunos de estos elementos se combinan y el resultado son paisajes de incomparable belleza. Por ejemplo, cuando el avance glaciar actúa en áreas de modelado fluvial de formas redondeadas y pendientes suaves, se inicia una fase diferente de dicho modelado, que se podrá observar en su totalidad cuando se produzca el deshielo. Esto ocurre, por ejemplo, en el glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. Los cursos de muchos ríos jóvenes, especialmente en regiones de reciente elevación, son a menudo muy irregulares. Una característica peculiar de estos ríos son las caídas de agua, que si tienen un amplio volumen forman cataratas. Las más notables del mundo son, sin duda, las Cataratas del Iguazú.

En diversas localidades de la costa patagónica, por ejemplo Península Valdés, pueden observarse distintas variantes del modelado producido por el oleaje, así como en zonas desérticas del norte del país, del modelado eólico, y en la zona cordillerana, o en la desembocadura de grandes ríos, como el delta del Paraná, paisajes asociados a la erosión fluvial.

Una visita organizada a cualquiera de estos sitios les permitirá adquirir conocimientos específicos sobre los agentes modeladores del relieve, el ciclo de denudación y los procesos de meteorización.

En este contexto, los trayectos técnico-profesionales (TTP) y las carreras específicas relacionadas con el turismo y el ecoturismo adquieren un perfil muy importante en el futuro de nuestro país.
El turismo moderno responde a un derecho fundamental del ser humano: al descanso y al ocio, según la Declaración de Manila, Filipinas, que recuerda además que los elementos espirituales deben prevalecer sobre los elementos técnicos y materiales. Dichos elementos espirituales “son la plena realización del ser humano, una contribución cada vez mayoí a la educación, la igualdad de destino de los pueblos, el respeto de la identidad y la dignidad de los individuos, la afirmación de la originalidad de las culturas y el respeto al patrimonio moral de los pueblos”.

Actualmente, tendemos a confundir “cultura” y “consumo”, en las llamadas actividades de esparcimiento, lo cual constituye una amenaza cada vez mayor para el patrimonio. Por definición, todo objeto consumido es destruido o, por lo menos, sufre una fuerte desvalorización. Debemos tener bien claro que el patrimonio, en general, y muchos paisajes resultantes del modelado, incluso las cuevas con arte rupestre, en particular, son objeto de un “consumo” cada vez mayor.

Tras los excesos del maquinismo contaminante, tanto en la opinión pública como en quienes tienen el poder de decisión política se manifiesta una necesidad de contacto con la naturaleza y una preocupación por los problemas ecológicos. Muchísimos estados adoptaron una actitud responsable frente a su patrimonio, pero se impone una gran labor de movilización y sensibilización de las poblaciones y de los individuos. De ahí la importancia de la educación.

Fuente: El Correo de la Unesco


Patrimonios de la Humanidad en Argentina

GEOGRAFIA ARGENTINA CLIMAS RELIEVE RIOS BIOMAS RECURSOS NATURALES

geografia argentina

geografia argentina

(Navegue Esta Versión en Flash Para PC)

GEOGRAFÍA DE LA  REPÚBLICA ARGENTINA
La República Argentina es una enorme extensión geográfica que ocupa el extremo meridional del continente americano, desde el trópico (22°) hasta la zona templada fría (55°), y desde los Andes hasta el Atlántico

SUPERFICIE: El territorio argentino comprende: una parte continental que es la más extensa y poblada; un sector de la Antártida y numerosas islas situadas en el océano Atlántico. La superficie de este inmenso territorio se reparte así: parte continental, 2.791.810 Km2; sector antártico, 965.314 Km2 e islas australes 4.150 Km2. El total de su superficie es de 3.761.274 Km2.

POBLACIÓN: Es de 40.000.000 (censo 2010) de habitantes, no obstante el carácter agropecuario de su economía la Argentina tiene una de las proporciones más altas de población urbana: las dos terceras partes del total general; sólo en el distrito federal vive más de la quinta parte de la población.

CLIMA: La mayor parte del país se halla en la zona templada. Sólo un pequeño extremo en el Norte queda más allá del trópico de Capricornio. Las montañas que corren de Norte a Sur abrigan al territorio de los vientos del Pacífico, aunque le restan lluvias y humedad; sin embargo, los vientos del Sur y del Atlántico hacen más frescas sus grandes llanuras. Las temperaturas máximas llegan a unos 49°, en el Norte, en la provincia de Salta; las mínimas descienden a -35°, en Tierra del Fuego y la Antártida. Entre los vientos que recorren la Argentina, son conocidos el viento Norte, cálido, que desciende del Chaco hasta llegar a la Pampa; el viento Pampero, seco y frío; el Sudeste, que sopla desde el Atlántico; el Zonda, en San Juan, etc. Las lluvias son irregulares, es decir en algunas zonas son abundantes, por ejemplo en Misiones, y en otras son suficientes, como en Corrientes, Entre RÍOS y parte de Santa Fe; son escasas en zonas centrales e insuficientes o nulas en regiones tales como San Juan, Mendoza, parte de la Patagonia, etc. donde el regadío por canales y acequias ha hecho y hace maravillas.

REGIONES Y PRODUCTOS. Su nota fundamental es el predominio de las llanuras y mesetas que se extienden desde el Norte (llanura del Chaco), pasando por la del centro (Pampa), hasta la meseta de la Patagonia, al Sur.

La Patagonia es la región más meridional de la Argentina. Adosada a los Andes, abarca el territorio comprendido entre el río Colorado y el Estrecho de Magallanes. Es una meseta que se escalona hasta el Atlántico, terminando en un brusco escalón sobre una estrecha plataforma litoral. Su clima es templado-frío y muy seco. La vegetación está formada por hierbas y plantas rastreras en forma de matorrales. Solamente en los valles se encuentran abundantes pastos. Los vientos que barren la región de Patagonia proceden de los Andes, y debido a su sequedad absorben fácilmente el agua que pueda existir en la superficie sobre la cual soplan. Muchos lagos, expuestos a la acción de estos vientos secantes, acaban por convertirse en simples depresiones conocidas por «salitrales».

Este territorio sólo en época reciente ha sido colonizado por los blancos, y la punta más meridional es la Tierra del Fuego, ocupada por escasa población que apenas tiene otra actividad que la relacionada con la pesca.

La riqueza real de la región radica en sus pastos, que alimentan rebaños de carneros, los cuales viven casi en completa libertad, guardados por pastores denominados «gauchos». El gaucho es una figura típica de la Argentina, notable por la destreza en el manejo del caballo y del lazo.

Al Norte predomina el ganado bovino en grandes «estancias» que pueden ocupar de 2.500 a 5.000 hectáreas de terreno, en el centro del cual se sitúa el «rancho», con casas para habitación del personal e instalaciones para el ganado. Pero la vanguardia de la colonización en todo el resto de la Patagonia, lo mismo que en la Tierra del Fuego, ha estado formada por pastores de ovejas, y éstas representan en la actualidad su más importante fuente de riqueza.

La Pampa es una de las regiones naturales de la Argentina que posee mayores riquezas agrícolas y más numerosa población humana. Situada al Norte de la Patagonia, es una extensa llanura, uniforme y monótona, sin obstáculos ni árboles y sin una piedra. El suelo, cubierto de loess, es de una extraordinaria fertilidad, como el de la mayoría de las estepas. Parte de él ha sido transportado por los ríos, pero casi todo es de origen eólico, es decir, transportado por el viento pampero, frío y muy seco, que sopla procedente del Sur. La falta de agua es la principal característica, y disminuye hacia el Oeste; se pueden distinguir dos zonas: la Pampa húmeda y la seca. La primera se extiende desde el Atlántico hasta el río Salado, y la Pampa seca, desde éste río hasta la región andina. La vegetación típica es la gramínea, que constituye el «pasto duro», el cual ha sido sustituido por el «pasto tierno» (alfalfa). Es, por tanto, una zona muy apropiada para la ganadería. En efecto, en ella se crían en gran escala, y por procedimientos intensivos, el buey y el carnero, debido a los cuales Argentina es una gran nación productora de carnes congeladas, conservas, lana y manteca.

A partir de los últimos años del siglo XIX, fueron introducidos los cultivos del trigo, seguidos de los del maíz, alfalfa, plantas forrajeras y lino. El más extendido fue el trigo, pero actualmente la soja se está convirtiendo en el monocultivo por excelencia, debido a su rendimiento y alto precio internacional.  La  zona de siembra más importante señala un acusado arco desde Bahía Blanca hasta Santa Fe, con centro en Buenos Aires, en cuyas mismas puertas comienza la Pampa. La mayor parte de la producción es enviada a los silos terminales de Bahía Blanca, Rosario y Buenos Aires, a través de una extensa red ferroviaria que une los distintos puntos de esta región.

Al Norte de la Pampa se encuentra el Chaco, otra dilatada llanura de clima seco y escasas precipitaciones, debido a lo cual es una extensa y agreste estepa. Solamente en las orillas de algunos ríos encontramos cultivos, especialmente al pie de los Andes. Allí el agua es abundante, debido a la fusión de las nieves y de los hielos de la vertiente oriental de la cordillera. El agua da lugar a verdaderos «oasis» junto a las montañas, en las que proliferan plantas tropicales (caña de azúcar) y mediterráneas (frutas, vid). El centro de los primeros es la ciudad de Tucumán, y el de los segundos, Mendoza.

Los ríos de la región del Chaco se caracterizan por su curso inestable, su falta de continuidad y la frecuente presencia de cuencas de inundación, que originan zonas palúdicas de aguas estancadas llamadas «bañados» y salitrales. El clima de esta zona es de tipo subtropical, con una estación seca (invierno) y otra lluviosa (verano); su vegetación es de la especie xerófila, y el «quebracho» (del que se extrae tanino), es su mayor riqueza.

Entre los ríos Paraná y Uruguay se extiende la región llamada «Mesopotamia Argentina», o «Entre Ríos», caracterizada por la excepcional abundancia de aguas superficiales y la extensión de sus «bañados». Debido a su clima, mucho más húmedo que el del Chaco, se halla cubierta de una espléndida vegetación de tipo tropical. En la parte septentrional de Corrientes existen lagos de agua dulce, los cuales no son más que depresiones colectoras de las aguas que descienden de las vertientes vecinas. La más importante es la llamada Laguna de Ibera, alimentada por el agua de lluvia. De modo análogo que el Nilo medio, estos enormes charcos se hallan cubiertos, en muchos lugares, por masas de vegetación flotante denominadas «embalsados». El Chaco produce las tres cuartas partes del algodón argentino.

La región montañosa del Oeste, denominada «Región Andina», comienza en la «Puna» de Atacama, elevada meseta de 3.500 a 4.000 m, hasta Patagonia. En la región de Mendoza se encuentran los colosos del Aconcagua (7.035 m). Cerro Mercedario (6.770), Tupungato, etc. La porción patagónica es menos elevada, pero sus alturas, sometidas a las erosiones de los glaciares, presentan el aspecto de una cordillera accidentada y bravia.

Los ríos argentinos desaguan en el Atlántico y pertenecen, bien al sistema del Plata, o a la vertiente atlántico-austral. El Río de la Plata es una enorme corriente fluvial cuya cuenca supera los 4 millones de km2. Se halla constituido por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Tanto el uno como el otro tienen su nacimiento en el Brasil; el Paraná, navegable en la primera parte de su curso, presenta una serie de rápidos antes de su confluencia con el Paraguay, que dificultan el tránsito de embarcaciones. El Uruguay nace en la llamada Sierra del Mar, sirve luego de frontera entre la Argentina, Brasil y Uruguay, y corre después a través de los densos y exuberantes bosques de la región de Misiones.

El Río de la Plata tiene una longitud de 275 Km., y al llegar al mar su anchura es de 220. Tanto es así, que su descubridor, Juan Díaz de Solís, le dio el nombre de Mar Dulce.

COSTAS E ISLAS: El litoral argentino tiene 4.500 Km. de longitud, de los cuales 385 Km. corresponden al Río de la Plata. La costa bonaerense presenta la Bahía de Samborombón, entre la Punta Piedras y el Cabo San Antonio; el cabo Corrientes, la punta Mogotes, la bahía Blanca y los puertos de Buenos Aires, Ensenada, Mar del Plata, Quequén, Puerto Belgrano (base naval) y Bahía Blanca. En las costas patagónicas: el golfo de San Matías; la península de Valdés, el golfo Nuevo, en el que está Puerto Madryn; el gran golfo de San Jorge, en el que esta Comodoro Rivadavia; los puertos Deseado, Santa Cruz y Río Gallegos, el cabo Vírgenes y la punta Dúngenes, en el límite argentino-chileno y donde empieza el estrecho de Magallanes, entre el continente y la Tierra del Fuego. En las costas fueguinas: el cabo Espíritu Santo, la Bahía de San Sebastian, el cabo San Diego, frente a la isla de los Estados, separada de Tierra del Fuego por el estrecho de Lemaire y el1 puerto de Ushuaia, en el canal de Beagle.

Las principales islas argentinas son: las de Apipé y Cerrito en el Paraná; en el delta de este río la isla Martín García, en la desembocadura del río Uruguay; Zuraita, Bemejo, y Trinidad, en la bahía Blanca; las de los Estados y las Oreadas del Sur, en las que se mantiene una estación meteorológica desde 1904.

Las Malvinas, geográficamente consideradas, son parte de la masa continental sudamericana, e históricamente pertenecen a la Argentina, que no reconoce la ocupación británica, consumada en 1883.

OROGRAFÍA Los sistemas orográficos, según las regiones naturales son las siguientes: 1) el andino, 2) el bonaerense, 3) el mesopotámico y 4) el patagónico.

1) Los Andes son una larga y elevada cadena montañosa que se extiende de Norte a Sur, formando el límite natural con Chile. Por sus caracteres geográficos se pueden señalar varias secciones, a) La cordillera propiamente dicha, en la que deben considerarse: los Andes patagónicos, que van desde el estrecho de Magallanes hasta el Neuquén, con el Monte San Lorenzo (3.700 m de altura), y los Andes septentrionales, que van hasta el el límite de La Rioja y Catamarca con Chile, constituidos por dos cadenas principales: la oriental en territorio argentino, con el Aconcagua 6.959 m de altura), punto culminante de América y la occidental, en el límite chileno, con el Tupungato (6.800 m de altura), b) Las Sierras de la Puna, desde el punto antedicho hasta la frontera con Solivia, donde el sistema alcanza la amplitud mayor y se alzan los volcanes Llullai-llaco (6.723 m de altura), en el límite con Chile y Antofalla (6.100 m de altura), en territorio argentino y las sierras orientales, con el nevado de El Libertador (6.720 m de altura) y las llamadas subandinas, como la de Humahuaca, con la quebra1 da de su nombre, c) La precordillera o sierras que corren al Este de la cordillera principal, en Mendoza, San Juan y La Rioja. d) Las llamadas sierras pampeanas, que se levantan aisladas en las llanuras del Sudeste de La Puna y al Este de la precordillera, y son: la de Famatina, con el nevado General Manuel Belgrano (6.250 m de altura); las del Aconquija, con el cerro el Bolsón (5.500 m de altura), que desprenden hacia el Sur, las de Amato y Ancasti, entre las cuales se extiende el valle de Catamarca; las de Córdoba, constituidas por tres cadenas, la principal de las cuales es la Central o Grande, que sigue al Sur, con el nombre de Comecfiingones y contiene la meseta denominada pampa de Achala y el Cerro Champaqui (2.884 m de altura), las de San Luis, con el cerro Agua Hedionda (2.150 m de altura), situadas al Oeste de la de Comechingones. Entre los volcanes del sistema, además de los nombrados de la Puna se encuentran el Maipo y Peteroa, en el límite con Chile, y Bonete, Diamante, Domuvo, en suelo argentino.

2) en el Sudeste, de la llanura bonaerense, las sierras de Tandil, que toman varios nombres y mueren en el cabo Corrientes, y al Sur de las Sierras de la Ventana, con el cerro Tres Picos y la curiosa abertura que les da nombre.

3) El llamado sistema de Misiones, formado por las alturas de Imán, Misiones y de la Victoria, que no son verdaderas sierras, como así también las del Sur de Corrientes y la de la provincia de Entre Ríos que representan numerosas lomas o cuchillas, como la Montiel.

4) En el centro de la Patagonia, entre los ríos Limay y Deseado, hay varias sierras aisladas. En Tierra del Fuego, entre otros, se levanta el cerro Cornú, que es el más elevado de 1.490 m de altura. En las Malvinas el monte Adam de 698 m de altura.

FLORA: En los bosques del Norte en la selva misionera hay árboles de 30 a 40 m de altura, varios pisos de lianas, enredaderas y bejucos y numerosas especies de árboles; lapacho, cedro, pino, laurel blanco, ibirápitá y urunday. Desde Tarija y Oran hasta el Suroeste de Tucumán, tipa, quebracho, algarrobo, timbó, sauce, álamo, caldén, molle, tacuara, paraíso, acacia, tala palmera, etc.
En la pradera pampeana son característicos el quebracho colorado y blanco, el guayacán, el algarrobo y el palo santo. Al Norte de Entre Ríos, algarrobo, tala ñandubay y palma yatay. Entre la estepa pampeana y el desierto andino, el monte es extenso. Predominan chañares, espinillos, algarrobos, y caldenes, retamo, brea, piquillín, molle, aguaribay o “pimentero”, etc. Plantas medicinales como la zarzaparrilla, cedrón, peperina, plantas tintóreas, como el añil. Se cultivan toda clase de plantas frutales, textiles, alimenticias, forrajeras y olíferas.

Cerca de la cordillera hacia el Sur, en los bosques australes que cubren ambas laderas se encuentran importantes arboledas de ricas especies como el alerce, colihué, arrayán, raulí, ñire, la araucaria del Sur, el guindol, árbol de hasta 30 m de altura, el maitén, etc. Alrededor de los bosques crecen muchas plantas que dan flores de muy variados gustos y colores. (amancay, mutisia, aljaba o chico, etc).

 FAUNA: Existe gran diferencia entre la región Noreste y el resto del país. En la primera la fauna es la de América tropical: yaguareté, gato onza y montes, monos, pumas, jaguares, osos hormigueros, murciélagos, víboras. Gran variedad de aves: marlín pescador, carpintero, cardenal, boyero, etc. En los campos desprovistos de malezas es frecuente hallar la le-chucita de las vizcacheras y la perdiz, y en los pajonales abunda la gallineta. En estepas pampeanas; comadreja.

En las lagunas y cañadones abundan las garzas, flamencos y patos. En la patagonia, liebres, guanacos, murciélagos, ratas, zorros grises y colorados, el ñandú petiso o choique y las avutardas, aves de hábitos acuáticos que se alimentan de hierbas, que constituyen una verdadera plaga. En las mesetas anidan loros barranqueros del Sur. En los acantilados de la costa e islas vecinas, albatros, petreles, gaviotas, etc. Encontramos en la costa patagónica, loberías (colonias de lobos marinos), en la Península de Valdés hay una elefantería, única del continente americano, donde aún se puede encontrar cientos de elefantes marinos. En los ríos abundan los peces de valor, como por ejemplo, el pejerrey en el Paraná y en la laguna de Chas-comús; en la zona de Misiones, el dorado, el surubí, el pacú, etc. En los ríos y lagos de la cordillera han proliferado las truchas y los salmones. El mar epicontinental es riquísimo en peces y animales comestibles e industrializables, como el pejerrey de mar, las almejas, los mejillones, las cholgas, el atún la anchoa, la merluza, el cazón, los langostinos, etc.

RAZAS: La población precolombina de la Argentina estaba integrada por varias tribus aborígenes que, en general, no avanzaron culturalmente. Sin embargo, la civilización de los diaguitas, grupos étnicos del oeste del país que comprendían, entre otros, a los atacamos, los quilmes, omaguacas, acalianos, sanagastas y calchaquíes, es considerable en muchos aspectos. El nombre de calchaquíes se aplicó a todas las comunidades diaguitas por su residencia en los valles calchaquíes en la época de la conquista. Estos grupos indígenas hablaban un idioma común llamado caca y fueron los más evolucionados del territorio argentino.

Eran buenos agricultores (cultivaban maíz, zapallos y porotos, entre otras plantas); empleaban el riego artificial con canales y acequias; recolectaban frutos; criaban llamas; conocían la minería. Trabajaban el oro y la plata y en mayor proporción el cobre. Consiguieron una aleación de cobre y estaño muy parecida al bronce, de la que hacían punzones, cuchillos, cinceles, espátulas, hachas, brazaletes, campanas, agujas, placas pectorales, discos y otros objetos. Sus esculturas en piedras y tallas en  madera, así como su notable cerámica y pintura con representaciones de figuras humanas, de plantas y animales revelan su sentido artístico. La alfarería diaguita ha dejado vasos, vasijas y escudillas, decorados y de formas diversas.

En las urnas funerarias para niños está presente su sentido de lo ornamental, «Tai como en los minúsculos “ídolos funerarios” o canopes. Poco se sabe en cuanto a su organización social. Se considera que rendían culto al Sol y a varias manifestaciones de la naturaleza (el relámpago, el trueno, los árboles, etc.). Desconocían la escritura, pero ciertos símbolos y figuras grabados en rocas hacen suponer que intentaban registrar datos o acontecimientos importantes. Con lana de vicuña o de llama tejían telas para confeccionar sus vestidos —una especie de largas camisas— y sombreros y gorras; calzaban ojotas (sandalias) y hombres y mujeres acostumbraban tatuarse. Usaban adornos de hueso, piedra o metal. Durante la conquista y la colonización, a las que opusieron tenaz resistencia, probaron ser magníficos guerreros.

En lugares inaccesibles construían fortalezas llamadas pucaras, de las cuales quedan vestigios. La zona diaguita comprendía el sudoeste de Salta, la provincia de Catamarca, los valles del occidente de Tucumán, la mayor parte de La Rioja, el oriente de San Juan y la región de Santiago del Estero que linda con Catamarca. Según algunos investigadores, la cultura diaguita es originaria del altiplano de Perú y Solivia y data quizá de unos cinco o seis siglos antes de la llegada de los españoles. Otras tribus indígenas poblaban el resto del territorio argentino: tupíes y guaraníes; abipones, puelches y pampas (de la zona central); araucanos (menos desarrollados que los de Chile); yaganes y onas (Tierra del Fuego), y tehuelches (“patagones”).

Hacia 1850 empiezan a confluir en la Argentina grandes corrientes inmigratorias de toda Europa, sobre todo de Italia y España, que junto al criollo (descendiente de los colonos españoles) y al mestizo han ido conformando un tipo particular de población americana, cuya composición puede estimarse actualmente en 97 % de ascendencia europea y 3 % de indígenas puros. Además del idioma español, en algunas provincias, como Jujuy, Chaco y Santiago del Estero, se habla el quechua y en Corrientes el guaraní. Se advierte en la República Argentina un constante aumento de la población urbana y la consiguiente reducción de la población rural; la primera se calcula al presente en un 62,5 % y la segunda en un 37,5 %. Buenos Aires, la más extensa y populosa de las capitales americanas y uno de los principales puertos del mundo, concentra, junto con el llamado “Gran Buenos Aires”, la tercera parte de la población total del país.

LUGARES MARAVILLOSO DECLARADOS PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD

Misiones Jesuíticas Guaraníes Parque Nacional
Iguazú
Península
Valdés
Cueva de las Manos Estancias Jesuíticas de Córdoba Ischigualasto y  Talampaya Quebrada
de Humahuaca
Parque Nacional Los Glaciares

Fuente Consultada:
Consultora Tomo 6 África, Oceanía y América
Web Censo 2010
Atlas Universal Ilustrado
Atlas de Argentina y del Mundo Visor
El Gran Libro del Siglo XX – Clarín
Geografía La Organización del Espacio Mundial Serie Libros con Libros
Almanaque Mundial 2012

 

Dia Mundial de las Playas Defensa de la Naturaleza y Medio Ambiente

18 DE SEPTIEMBRE: El origen del Día Mundial de las playas lo encontramos en el año 1986, cuando el Centro de Conservación Marina de los Estados Unidos decidió dedicar un día a la concienciación de la población mundial para evitar una futura catástrofe ecológica marina. El objetivo de este día es el de la concienciación y sensibilización en defensa de la naturaleza y concretamente en el cuidado de las playas.

Debido a la cantidad de residuos que se esparcen por todas las playas, la organización a cargo quiere concientizar a los ciudadanos de la importancia de mantener limpia las misma, y convoca a este día a todos los interesados en participar a encontrarse las playas de su lugar de residencia. La suciedad de las costas perjudica notablemente la salud de los peces y hemos visto delfines y otros animales muertos por no poder quitarse bolsas de plástico que fueron arrojadas al mar.

Actualmente hay casi 100 países comprometidos con este objetivos y se siguen sumando para luchar contra este inconveniente mundial que nos perjudica a todos. ¡Por un verano feliz y puro, toma tu escoba y ve a limpiar tu playa!

delfin

ARRECIFES EN PELIGRO: Los arrecifes son el hogar de millones de seres vivos: por lo menos el 25 por ciento de todas las especies de peces. Estos mundos submarinos son tan exuberantes que se los conoce como los bosques tropicales de los océanos. Sin embargo, tal como ocurre con los bosques en tierra, los submarinos corren grave peligro. Ya ha desaparecido la mitad de los arrecifes del planeta, y el resto podría extinguirse a mediados de este siglo.

La mitad del coral existente en aguas territoriales de los Estados Unidos se encuentra en un estado de salud de regular a malo. Los corales cuerno de ciervo y cuerno de alce ahora figuran en la lista de especies en peligro de extinción, los primeros en tener esta categoría.

Si desaparecen los arrecifes, perderemos una fuente de extraordinaria biodiversidad y belleza. También perderemos una barrera que detiene el oleaje levantado por los huracanes; un criadero de peces que alimentan a miles de millones de personas en todo el mundo y que genera 200 millones de puestos de trabajo en la industria pesquera; el hogar de muchas plantas y animales que se utilizan para combatir el cáncer, el sida y otras enfermedades, y una fuente de ingresos turísticos que tan sólo en el Caribe se calculan 105.000 millones de dólares por año. La amenaza al coral es una amenaza para la especie humana.

coral bajo el mar


¿QUÉ ESTÁ MATANDO EL CORAL?
MARES MÁS CALIENTES: Cuando la temperatura del agua rebasa por tan sólo medio grado o un grado cierto límite (alrededor de 29° C), los corales expulsan las coloridas algas que viven dentro de ellos, se blanquean y tienden a morir. El coral blanqueado puede volver a crecer si mejoran las condiciones en el arrecife, pero el proceso tarda por lo menos 10 años.

CONTAMINACIÓN: Si se arrojan a los mares demasiados nutrientes, fertilizantes o aguas negras, las algas que abundan en los arrecifes crecen con excesiva rapidez y asfixian el coral, que ya no puede alimentarse por la noche ni absorber luz solar durante el día.

SOBREPESCA: Cuando desaparecen los peces que se alimentan en los arrecifes, ya sea para consumo humano o para los acuarios caseros, las algas se apropian de todo el lugar.

BIÓXIDO DE CARBONO: Las vastas cantidades de este gas que los humanos hemos arrojado a la atmósfera desde la Revolución Industrial han empezado a volver más ácidos los mares, y esto dificultará a los corales formar sus esqueletos calcáreos en las próximas décadas. El efecto se parece un poco al de poner un diente dentro de un vaso lleno con jugo de limón.

Formación de los Arrecifes de Corales

Fuente Consultada: Revista Selecciones Febrero 2010