Pirámides

Fotos de Catedrales del Mundo Iglesias Templos

¿Qué hizo posible la erección de las magníficas y avanzadas catedrales góticas en una época comí la Edad Media, considerada primitiva y oscura? ¿Qué intereses políticos y conjuras eclesiásticas impulsaron su construcción? ¿Qué papel jugaron las intrigas palaciegas medievales? ¿Fueron esas enigmáticas catedrales monumentos simbólicos de sectas ancestrales? ¿Quiénes guardaban los secretos constructivos de su sorprendente armonía y equilibrio? ¿Cómo influyeron en el desarrollo de las ciudades y en la vida cotidiana de los campesinos? Y, finalmente, ¿Qué mensajes crípticos se ocultan aún en sus rincones y sus ornamentos?

Explica Chanelle en su libro “Más Allá de las Catedrales“: «El arte gótico es un resurgimiento de los principales mitos del paganismo», el autor vincula las catedrales góticas con tradiciones místicas como las de los druidas, los eremitas y los cataros, conjugándolas con los arcanos de los alquimistas, el procaz paganismo de las fiestas medievales o los secretos orientales que guardaban celosamente los templarios.

De este modo, consigue mpstrar el auténtico submundo que latía bajo el asombroso florecimiento cultural del siglo XII. Además, revela sin tapujos la cara oscura del papel de la Iglesia en todos los aspectos de la vida durante la Edad Media, desde las luchas internas del Vaticano hasta la instigación de la macabra cruzada, albigense; pasando por las intrigas y traiciones cometidas para imponer el poder terrenal del Papado sobre imperios y reinos, la corrupta «querella de las investiduras», la venta de absoluciones e indulgencias, el oportunismo de los obispos y abades, el lujo y,erotismo en los conventos y, sobretodo, los infernales crímenes de la Santa Inquisición.

El  Sagrado Río Ganges El Fujiyama Palacio Potala Mar de los Sargazos

 

El Ejército de Soldados de Terracota en China Dinastía Qin

El Ejército de Soldados de Terracota en China

Durante más de 2.000 años un poderoso ejército de soldados de barro ha protegido la tumba secreta de Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China. Hasta comienzos de 1974 nadie sabía de su existencia, pero hasta la fecha los arqueólogos chinos continúan tratando de descifrar su misterio. Qin Shi Huangdi ascendió al trono del estado septentrional de Chin en 247 a.C., a los 13 años de edad, y 26 años después ya había conquistado toda China y fundado la dinastía Chin; trató de unificar el país y también emprendió la construcción de la Gran Muralla para proteger sus extensos dominios.

tumba del primer emperador chino

En abril de 1974, al abrir un pozo unos campesinos de la aldea de Hsien-yang, en la provincia de Shensi, tropezaron con las cabezas, manos y otras partes de unas esculturas de terracota de tamaño natural, muchas de ellas con armaduras de bronce, espadas en la mano y puñales. Hasta entonces se había supuesto que la pirámide sepulcral del emperador Shi-huang-ti estaba más que saqueada. Inmediatamente se hicieron eco todos los periódicos de «.uno de los mayores hallazgos funerarios del mundo».

Los excavadores no salían de su asombro cuando hallaron, mientras excavaban una tumba, las primeras once galenas recubiertas con ladrillos que guardaban en su interior estatuas de terracota dispuestas en formación de combate sobre treinta y ocho hileras. Hallaron más de ocho mil, de tamaño natural, y todas perfectamente conservadas. Un hecho excepcional en la historia de la arqueología.

Como ya había pasado la época en que los esclavos y los cortesanos eran sepultados vivos con el monarca muerto, tamaño real, el emperador ordenó que se hiciera un ejército de más de 7.000 soldados de barro de tamaño natural para que lo cuidaran en la otra vida.

Cuando murió, su tumba lucía tan suntuosa como los sarcófagos llenos de reliquias de los faraones egipcios. El sitio de la sepultura mide unos 5 Km. de ancho, y para construirlo se necesitaron 700.000 hombres.

Un jinete de barro de 1.80 m. de altura sostiene la brida de su corcel enjaezado.
El bocado y la rienda podrían quedarle sin ninguna duda a un caballo vivo.

De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.

El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.

Cada rostro de cada guerrero es diferente a los demás. No salen del mismo molde. Fueron moldeados a partir de la máscara mortuoria de los soldados caídos en la batalla… Si los miramos con detenimiento comprobaremos que cada estatua tiene su propia personalidad, su propio rostro, como si presenciáramos la reencarnación de un ejército diezmado. Héroes inmortalizados, algunos junto a sus caballos, conservando en terracota su deseo de vivir más allá de la muerte. Emocionante descubrimiento que a nadie dejará insensible. Es éste un tesoro «viviente» único en el mundo.

Armas robadas: Los soldados estaban armados originalmente con espadas, lanzas y arcos y flechas de bronce, pero poco después del funeral se desató una revolución en China y los rebeldes saquearon la tumba y se llevaron las armas. Todos los guerreros tenían pedestales que descansaban sobre el suelo embaldosado, y fueron colocados en formación de batalla con 600 caballos de Oficial de infantería Cada figura de terracota es única, y quizá sea el retrato de algún miembro del ejército del emperador.

Las figuras son asombrosamente realistas: tienen cabello, bigote y barba, y los pliegues de la ropa parecen hechos de tela. barro y 100 carros de combate de tamaño natural hechos de madera. Los arqueólogos han sido muy cuidadosos al realizar su labor.

La tumba principal que contiene los restos del emperador aún no ha sido abierta y se espera encontrarla intacta; se dice que se usó cobre fundido para revestirla. La tumba puede corroborar algunas leyendas macabras que se cuentan en torno a ella: que las concubinas del emperador que eran estériles fueron ejecutadas y enterradas con él, y que los artesanos que decoraron la tumba fueron emparedados vivos en su interior para que no revelaran sus secretos. Quienes logren entrar a la tumba tendrán que ser muy cautelosos: Shi Huangdi ordenó poner algunas ballestas que se dispararían en forma automática si alguien profanaba su última morada.

ALGO MAS SOBRE EL EMPERADOR SHI HUANGDI: Shi-huangdi fue el «primer emperador de la casa Chin (Ts’in)»: así se llamó él mismo, y a Mao Zedong le gustaba compararse con él. Había reunificado el gigantesco imperio desintegrado en taifas y creado un sistema de administración centralizado que funcionó hasta 1912. Conquistó el centro y sur de China, hasta Indochina, e hizo de los distintos tramos amurallados contra el norte una primera muralla continua de tierra, precursora de la Gran Muralla (que no se cubrió con piedra hasta el siglo XV).

Unificó las leyes, pesas y medidas del país, reformó la escritura, hizo carreteras nuevas y fijó la anchura de rodada de los carruajes. Cuando los llamados legalistas le hicieron resistencia, ordenó llevar a cabo, el año 213 a. C, una quema de libros para erradicar todas las influencias de la tradición feudalista i La primera quema de libros del mundo!


Shi-huang-ti soñaba con una dinastía de mil generaciones, pero la suya acabó, apenas con su hijo, tres años después de morir él. Además de algunas reformas, le sobrevivió su enorme pirámide sepulcral, rodeada de dos cercas de2173X974my 684 X 578 m, respectivamente, y de cuyo interior contaba ya maravillas el historiador Su-maTs’ien (145-85 a. C). Contenía según él un palacio, rodeado de un extenso paisaje subterráneo.

Mercurio movido mecánicamente representaría el mar y los «mil ríos del imperio» y en el techo habría un firmamento pintado. Del firmamento y del mar de mercurio no ha aparecido nada hasta ahora: en cambio, y cerca del centro del enterramiento, han dado los arqueólogos dentro de una gran fosa con todo un séquito de barro.

En vez de los servidores muertos que habían acompañado hasta entonces a sus fallecidos soberanos, cientos de soldados en formación, cada uno retrato de un miembro de la guardia, todo un «ejército subterráneo», infantes, jinetes y carros, presto a defender a su difunto emperador.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Edit. Círculo de Lectores

 

Templos Religiosos Arquitectura y Arte Religioso Turismo Por el Mundo

(pasar el mouse)

Algunas de las mayores y más célebres empresas jamás acometidas por la humanidad son monumentos religiosos. Desde siempre, los soberanos han catalizado el esfuerzo de pueblos enteros para construir templos al servicio de la religión oficial imperante.

Los templos egipcios de Karnak o el gran templo azteca de Ciudad de México son auténticas proclamaciones de fe levantadas para impresionar tanto a mortales como a dioses. Los soberanos que acometían tales obras actuaban en nombre de sus súbditos, al tiempo que pretendían granjearse el favor de los dioses proclamando a los cuatro vientos su devoción.

Asimismo, todo templo consagrado a un dios que ostentara el nombre del devoto soberano se convertía en una manera de ensalzar la legitimidad, el poder y los logros de este último. El paso final dentro de este proceso era la deificación del propio rey, que se hacía erigir templos para su mayor gloria en vida. En ese sentido, las estatuas colosales de Rameses u, que en el templo egipcio de Abu Simbel dejan bien claro quién es el verdadero protagonista de tan insigne complejo monumental.

Muchos templos, pues, son en realidad monumentos que ensalzan el poder de un rey, si bien hay otros cuya edificación surgió de una convicción religiosa más profunda. Tal es el caso de Stonehenge, la obra maestra de un pueblo que, sin jerarcas poderosos o un gobierno centralizado, canalizó bajo un mismo proyecto la voluntad de toda una comunidad durante tal vez varias generaciones sucesivas.

De hecho, siglos después de su construcción aún había personas de la clase dominante deseosas de ser enterradas en sus proximidades, bien por respeto a una tradición fijada por sus antepasados y por el valor sagrado del monumento en sí, bien porque consideraran éste una obra mágica surgida de las manos de dioses o héroes, o incluso por su aspecto de extraña formación natural cuyo origen sigue siendo un misterio. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que Stonehenge era para aquellas gentes un poderoso símbolo de lo excepcional y lo místico.

Los templos nos permiten saber cómo veían los pueblos a sus dioses y cómo se veían a sí mismos. La peculiar disposición de las imponentes formas geométricas de Newark, en Ohio, Estados Unidos, réplicas de determinadas constelaciones, sugieren que para el pueblo que las construyó la observación de los ciclos lunares era de suma importancia.

En algunos casos, los avances técnicos permitieron crear obras revolucionarias, como la bóveda del Panteón de Roma, la más grande de su estilo jamás construida. Algunos monumentos religiosos constituyen la culminación de toda una tradición arquitectónica muy sofisticada, como es el caso de las mezquitas de adobe de Tombuctú, en Malí, las grutas budistas de Ajanta, India, o el mismo Partenón con respecto a la tradición de templos peristilados de la Grecia clásica. Asimismo, en Malta se encuentran Ggantija y otros templos prehistóricos de indudable valor, tanto más cuando las pequeñísimas comunidades isleñas utilizaron para su construcción enormes bloques de piedra.

Tanto en la pirámide del Sol de Teotihuacan como en el zigurat de Ur nos encontramos con sendos pueblos pugnando por alcanzar el cielo y llegar al alejado dominio de los dioses que controlan sus destinos. Tanto el templo de Borobudur, en Java, como el de Paharpur, en Bangladesh, se concibieron como la representación en la tierra del monte Meru, el centro celestial del universo en el que habitaba el rey de los dioses. La orientación suele ser un elemento de relevante, tal como sucede con el impresionante Túmulo de los monjes, Cahokia (Missouri), concebido como parte de un complejo cosmológico consagrado a servir de puente entre el mundo humano v el sobrenatural.

En ocasiones, los templos hacen las veces de santuarios con sus propias reliquias; como tales, se levantaron en enclaves privilegiados, según su importancia, como el stupa budista de Sanchi, India, con reliquias del mismísimo buda, o el Lanzón de Chavín, Perú parte de un programa cosmológico que tenía por fin señalar el lugar que ocupaba el hombre en el universo.

Templo Stupa budista de Sanchi Templo Paharpur, en Bangladesh

Chavín introduce un elemento nuevo el empleo de artefactos tecnológicos para impresionar al creyente, en este caso la construcción de un complejo entramado de galerías subterráneas para multiplicar el sonido del agua que circula por ellas.

Este recurso nos recuerda que los templos no se concebían como monumentos estáticos para ser contemplados desde lejos, sino como lugares donde se celebraban ritos ceremoniales religiosos, tanto de ámbito público como privado, que entroncaban perfectamente con la tradición y la fe.

Y, si en cierto modo fue precisamente el poder de dichas creencias lo que llevó a construir estas obras tan extraordinarias, no es menos cierto que era su componente monumental, con su capacidad para impresionar y albergar todo tipo de ceremonia; y rituales, lo que subrayaba el carácter religioso de tales monumentos en las mentes de los sacerdotes, los soberanos y el pueblo en general.

FECHAS APROXIMADAS CONSTRUCCIÓN

3600-2500 a.C. Ggantiga y Templos de Malta
2950-1600 a.C. Stonhenge
2000 a.C. Zigurat de Ur
2100-300 a.C. Templos de Karnak
1285-1265 a.C. Templo Abu Simbel
900-200 a.C. Templo de Chavín
447-438 a.C. Partenón de Atenas
300-225 a.C. Pirámide del Sol (México)
Siglo III a.C – V d.C. Templo Stupa de Sanchi
Siglo II a.C – VI d.C. Grutas Budistas de Ajanta
118-125 d.C. Panteón de Roma
250 d.C. Forma Geométricas de Newark
Siglo VIII – IX Monasterio de Paharpur
Santuario de Borobudur
950-1050 d.C. Túmulo de los Monjes
Siglo XIV – XV Mezquitas de Adobe de Tombuctú
1325 – Siglo XVI d.C. Templo Mayor de Tenochtitlán

Construir un templo de piedra era una operación larga y difícil. Muchos problemas se resolvieron adoptando andamiajes y sistemas de elevación de los bloques al lugar de trabajo antes de darles su última mano, que se efectuaba sobre elementos completos y partes unitarias del edificio. En la reconstrucción podemos observar la variedad de sistemas de sujeción, elevación y colocación de los componentes arquitectónicos: los bloques podían presentar almohadillas sobresalientes, canaladuras, manubrios o encajes a los cuales podían asegurarse lazos de cables, ganchos metálicos, cuñas fijadas a su vez a tornos y polipastos. La relativa precariedad de las técnicas y la no completa fiabilidad de las sujeciones, sin embargo, debía hacer frecuentes los incidentes en las edificaciones, en las cuales no es probable que se observaran normas específicas de seguridad.

AMPLIACIÓN SOBRE EL PUEBLO CHAVÍN:

EL PUEBLO CHAVÍN

Empezó a colonizar los Andes peruanos alrededor del 1200 a.C. Probablemente emigraron desde América Central, donde los olmecas desarrollaron una civilización en la misma época. Los chavín cultivaban maíz, que constituía su alimento básico y requería poco esfuerzo. Los agricultores chavín podían dedicar parte de su tiempo a mejorar sus técnicas y a la religión. Usaban telares para elaborar sus ropas de algodón, pero muy pocas muestras de sus tejidos han llegado hasta nuestros días. También eran unos hábiles ceramistas. Sus objetos de alfarería solían tener formas de animales, pájaros, hombres o incluso formas vegetales. Pero todas estas actividades no impidieron que los chavín construyeran también un magnífico templo.

CHAVÍN DE HUÁNTAR

Hacia el 850 a.C. los chavín situaron su centro religioso en Chavín de Huántar. Allí construyeron una compleja red de plazas, explanadas, terrazas y montículos cuyo centro era un enorme templo de piedra. Este edificio se planeó con detenimiento antes de empezar a construirlo. Sus tres plantas están conectadas mediante rampas y escaleras y el aire de todo el edificio se renovaba constantemente gracias a un complicado sistema de ventilación, incluso en las habitaciones más profundas y alejadas del exterior.

PAZ Y ABUNDANCIA

Aunque los chavín creían en unos dioses jaguar fieros y crueles, su cultura era relativamente pacífica. Las únicas armas encontradas han sido las propias de un pueblo cazador más que guerrero. El hecho de disponer de muellísimo territorio debió ser decisivo para que los chavín evitaran los enfrentamientos que suelen conducir a la guerra. Esto les habría permitido dedicar parte de su tiempo a crear un estilo distintivo, que influyó en el arte de todo el Perú.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Consultora Tomo 4
Setenta Maravillas del Mundo Chris Scarre.

Tanagra Estatuilla de Terracota de Grecia Antigua

Tanagra es una pequeña ciudad griega situada en Beocia, a unos 65 kilómetros al norte de Atenas. Una de las principales referencias para conocerla se encuentra en la Descripción de Grecia de Pausanias quien, además de hablar de sus seis templos, dice: “A mí me parece que los de Tanagra son los que tienen mejores prácticas entre los griegos en el culto a los dioses, pues sus casas están a un lado y al otro los santuarios, por encima de ellas, en un lugar puro y lejos de los hombres.”

Asimismo, este autor nos habla del gimnasio, del teatro, etc. Siguiendo a Pausanias, sabemos que la mayoría de templos estaban en la parte más alta de la urbe, en la acrópolis.

En esta ciudad apareció un gran número estatuillas femeninas de terracota que, a causa de la gran cantidad encontrada, han pasado a recibir el nombre genérico de “tanagras”. Estas figuras aparecen en tumbas, santuarios, casas y lugares de fabricación.

Las que están mejor conservadas provienen de las tumbas, pero su función concreta en ellas está poco clara. Por otro lado, las terracotas también eran utilizadas como ofrendas votivas en santuarios y cuando había demasiadas se sacaban del mismo, se rompían para prevenir su reutilización y se enterraban en los alrededores.

Se han encontrado también en contextos domésticos, lo que podría indicar que ocupaban un lugar en los altares de las casas. Y, por último, han aparecido figuritas en los lugares de fabricación pero éstas no ofrecen información alguna sobre su utilización.

Algunas terracotas tienen propósitos claros: frascos de perfume, quemadores de incienso, muñecas, juguetes o relieves decorativos. Sin embargo, se desconoce la utilización concreta dada a las figuritas, aunque algunos autores han llegado a la conclusión de que en un primer momento estas piezas tenían un sentido religioso pero, a partir del siglo VII a. de J.C. en adelante, el propósito podría haber sido – en contextos funerarios – ofrecer un servicio simbólico al muerto. A pesar de todo, lo que sí está claro es que estas figuras hechas en terracota ofrecen una importante información acerca de la mujer: su indumentaria, su peinado, etc.

El fabricante de terracotas era conocido como koroplastes y no era muy valorado. La terracota es arcilla al agua, es decir, un material de solución acuosa. Si se le añade agua, se ablanda; dejándola Afrodita y Eros, terracota de Tanagra. secar, se endurece. Para trabajar la arcilla hay que mantenerla lo bastante húmeda para que sea maleable. Una vez trabajada la pieza, hay que dejarla secar por completo antes de introducirla en el horno. Además, para estar seguros de que las terracotas no se rompen durante el secado o la cocción, es necesario vaciar el interior. Por otro lado, la arcilla se presenta en diversos colores, desde gris hasta amarillo, pasando por una variedad de tonalidades rojas, dependiendo del lugar del que proviene.

Las terracotas que vienen de Tanagra están fabricadas con una arcilla de tono marrón claro pudiendo alcanzar, con ciertas condiciones de cocción, un ligero tono naranja claro, bien homogéneo, probablemente cocido a una temperatura poco elevada. La mayoría de estas figuras se sitúa sobre una fina base rectangular y están recubiertas por un barniz de buena calidad. Algunas incluso han mantenido restos de colores: azul, rosa, rojo, negro, dorado.

Desde el descubrimiento de las tumbas de Tanagra se ha discutido mucho sobre la diversidad y los diferentes tipos de estatuillas, y se ha relacionado a estas obras con las grandes esculturas. Desde finales del siglo VI a. de J.C., esta relación se manifiesta en la producción de figuras de korai; y, más tarde, en el siglo V a. de J.C., se ven influidas por los escultores de la época. Hacia principios del siglo IV a. de J.C., la influencia proviene de las esculturas del santuario de Atenea Nike en Atenas.

En la segunda mitad del siglo IV a. de J.C. aparece lo que se conoce como “estilo de Tanagra” cuya particularidad es la extraordinaria diversidad de posturas, del juego de líneas del cuerpo y de las telas. A partir de un prototipo, en este momento se inventan nuevos modelos.

Como ya se ha mencionado, por medio del estudio de estas terracotas puede observarse una evolución, a lo largo del tiempo, en la manera de vestirse de las mujeres griegas. En un principio, las korai se representan vistiendo el típico peplo griego pero, poco a poco, éste será sustituido por el guitón y el himatíón o manto. En cuanto a los pies, suelen representarse desnudos, pero algunas veces, se adivinan unas sandalias.

El estudio de estas figuras nos permite también observar una evolución en el peinado de las mujeres y en la forma de cubrirse la cabeza. La mujer griega tiene el cabello largo, pero siempre lo lleva recogido. En un primer momento, las figuras llevan un sombrero cilíndrico llamado polos que es típico de las divinidades femeninas. Con el paso del tiempo, se irán desarrollando diferentes tipos de peinado, a veces con una cinta de tela recogiendo el pelo, otras con una raya en medio, etc. Un tipo de arreglo característico de finales del siglo IV a. de J.C. y muy típico de Tanagra es el peinado “tipo melón”.

Por otro lado, el sombrero utilizado por las mujeres griegas para protegerse del sol era un gorro de paja, llamado tholia, con forma de girasol y ala ancha. Hay que destacar, además, que cuando la pintura de la cabeza se ha mantenido hasta nuestros días observamos que para el cabello se suelen utilizar los colores rojo o amarillo, por lo que algunos autores han deducido la utilización de tintes.

Uno de los complementos más característicos de las terracotas femeninas griegas son los abanicos. Éstos suelen tener forma de hoja acabada en punta. Aparecen también mujeres con distintos instrumentos entre los que domina el tambor o la lira. Algunas son, además, bailarinas y sus trajes tienen un cierto movimiento en un intento de simular la danza. Otras lucen pendientes que es, prácticamente, la única joya que aparece en estas figuritas.

Se representan tanto de pie como sentadas pero, además, hay algunos ejemplos de pasatiempos femeninos como la conocida jugadora de tabas, las dos chicas jugando al “ephedrismos” o las famosas mujeres charlando que se encuentran en el British Museum.

A veces, en estas imágenes podemos reconocer los atributos de alguna diosa, siendo las más representadas Afrodita, Deméter y Perséfone.

Finalmente, hay que señalar que la mayor parte de las figuritas femeninas son mujeres jóvenes, seguramente doncellas o recién casadas pero también aparecen, en ocasiones, algunas niñas y ancianas. De nuevo se observa la preferencia constante de los griegos por representar la belleza y la juventud.

Fuente Consultada: Historia Universal Tomo 5 Grecia II – La Nación.

Palacio de Taj Mahal Arquitectura India Islámica Historia de Amor

ORIGEN E HISTORIA DEL PALACIO TAJMAHAL

Obra cumbre de la arquitectura mogol, el Taj Mahal está considerado como uno de los más bellos edificios del mundo. Fue levantado en Agra, al norte de la India, por iniciativa del emperador Shah Jahan, en memoria de su esposa Muntaz Mahal.

palacio tajmahal

LA LEYENDA DEL PALACIO REAL

Esta historia real, data de 1607, cuando un príncipe de tan solo 20 años de edad, heredero del Gran Imperio Mongol, conoce a una joven persa-musulmana llamada Muntaz Mahal de quien se enamora profundamente. Es ella quien se transforma con 19 años en la nueva princesa y segunda esposa de este emperador, celebración que se llevo a cabo en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, unos 200 Km. al sureste de Delhi, India.

El era un príncipe heredero de quince años, ella una adolescente de catorce; la leyenda dice que la joven vendía bagatelas cuando se vieron por primera vez. Se llamaba Ajumad. Era bella, inteligente y culta, pero las razones de estado interfirieron con la temprana pasión: el príncipe fue obligado a tomar por esposa a una princesa como él, hija del rey de Persia. Pero la ley musulmana vino en su ayuda: permitiendo que un hombre tuviera cuatro esposas.

Consultando la fecha con los astrólogos de la corte, se llegó al día del casamiento. Sha Jahan, por fin pudo reunirse con su amada en el año 1612, después de cinco años impedido de verla. Poco después, el nombre de ella sería cambiado por otro: Muntaz Mahal, qué significa, literalmente, ‘la elegida del palacio’. La feliz unión duró diecinueve años. En 1631, Tras 19 años de matrimonio y de una vida de gran amor, Muntaz fallece en Berhanpur, luego de dar a luz a una niña, su hijo N° 14. Ella se encontraba allí  acompañando a su esposo en una campaña, cuyo objetivo era sofocar una rebelión.

El emperador recibe un pedido de su adorada esposa antes de morir, en donde debía cumplir con las siguientes promesas:

Que construyera su tumba;
Que se casara otra vez;
Que fuera bueno con sus hijos;
Que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte.

El emperador y amante esposo se sintió morir también. Su tristeza era tan profunda que se encerró en sus habitaciones ocho días con sus ocho noches, sin probar comida ni beber. Al cabo de ese tiempo, pálido y envejecido, salió y ordenó que se cumpliera el luto en todo el reino. Prohibió usar vestimentas de colores, tocar música, usar perfumes y joyas, y hasta llegó a prohibir la sonrisa entre los súbditos.
Mientras tanto, Jahan hizo un juramento: Mahal tendría la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto jamás, en testimonio de su amor y para que el recuerdo de su nombre perdurara por siempre.

Con la fusión de la tradición hindú y la persa-musulmana dando forma en mármol blanco, se obtuvo como resultado la construcción del Rauza, es decir de la tumba de la “elegida del Palacio”, a pedido de Shah Jahan.  Este hoy, patrimonio de la humanidad fue emplazado en los bancos del río Yamuna en 1631. Para tal construcción se emplearon veinte mil obreros y los materiales utilizados fueron transportados desde Marrana mediante elefantes (1.000) ya que la distancia a recorrer era de unos 300 kilómetros. Finalizando en 1653, con este gran mausoleo de amor.

Este majestuoso homenaje tuvo su lado costoso para Shah Jahan quien perdido por su  amor vivía para venerar a su mujer. A tal punto que esta obra fue adornada en su interior y exterior por piedras preciosas de distintos puntos, por ejemplo: desde Bagdad, China, Afganistán, Tíbet, Egipto, Persia, Yemen, Rusia y Ceilán, entre otros. Esto llevo a que este emperador caiga rotundamente en una ruina económica y consecuentemente en la pérdida de su trono. Por la disputa de este último se desató una cruenta guerra entre los posibles herederos. Frente a ello, cuando Shah Jahan  se siente muy debilitado, decide rendirse, y su hijo Aurangzeb toma el trono, y le permite seguir con vida a cambio de quedar prisionero hasta el día de su muerte en el Fuerte del Agra.

Finalmente, este fallece en 1666, el cual es enterrado en el Taj junto a su amada esposa. Sin embargo, la historia cuenta que Sha Jahan había proyectado construir justo enfrente del Taj, una réplica exacta en mármol negro y unir ambos mausoleos mediante un distinguido puente. Sin embargo, hoy podemos decir que este monumento, quintaesencia del arte musulmán en la India es el regalo del emperador a toda la humanidad.

Hoy,  el gran monumento de amor es una de las “Siete Maravillas del mundo”. Su nombre “Taj Mahal”, se traduce generalmente como “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio”, pero los historiadores nos afirman que su designación no es más que una abreviación del nombre de la Elegida del Palacio, Muntaz Mahal.

La prenda de amor de un emperador:

Agra, es la ciudad capital del gran imperio Mongol, creado en 1526 y que perdura hasta 1857. Su fundador fue Babur un descendiente de Gengis Khan, de religión islámica y que logra esto tras conquistar el norte de la India. A partir de aquí todos los emperadores que le suceden dedicarían gran parte de su esfuerzo en edificar hermosos monumentos y embellecer dicha ciudad.

A diferencia de la arquitectura cristiana, en la islámica la distinción entre edificios civiles y religiosos  en de menor acentuación. Esta arquitectura islámica era aquella introducida en el subcontinente entre los siglos XI y XII, la cual tenía una continuada tradición persa. La geometría, la simetría y el equilibrio son características básicas de la misma y cada elemento aislado se inserta dentro de un marco unificador de compleja decoración geométrica. Denotando así, la intención de señalar el dominio en la fe coránica. Por lo tanto, la oración es el eje que configura la construcción, en donde todas aquellas se orientan hacia la santa ciudad, es decir hacia La Meca.

La edificación de los majestuosos palacios fue característico de cada emperador mongol, quien luego de su muerte lo transformaba en su sepulcro  y el de sus esposas costumbre emblemática de este Imperio. Cada uno de ellos fue construido en mármol, con grandes jardines como entradas al mismo. Pero sin lugar a dudas el Taj Mahal, es el más simbólico de todos ellos. Es un monumento de amor que lo imagino Sha Jahan como ofrenda a su más amada esposa, Muntaz Mahal, tras su muerte (1631). Este sultán mongol, era un enamorado del arte y la belleza. A él se le atribuyen más obras de artes, sin embargo todos los estudiosos están de acuerdo en que la gran gloria del Taj Mahal reside en la cuidadosa simetría con que sus elementos conocidos se han reunido para formar un conjunto de particular armonía.

La construcción

El edificio empezó a construirse hacia 1632, según los planos de un consejo de arquitectos procedentes de India, Persia y Asia central, aunque parece que el auténtico inspirador fue el propio emperador. Trabajaron en su realización más de 20.000 obreros; las obras del mausoleo concluyeron en 1643 y las de las dependencias adjuntas en 1649. En total, el proyecto ocupó veintidós años y costó cuarenta millones de rupias. Se conocen los nombres de algunos de los maestros que participaron en la empresa: el turco Ismail Afandi, que diseñó las cúpulas; Qazim Khan, de Lahore; Chíranji Lal, de Delhi, que se encargó de los mosaicos; el cantero Amir Ah, de Beluchistán; Amanta Khan, de Shiraz (Persia), insigne calígrafo. El maestro de obras fue el turco Listad Isa; la leyenda cuenta que, cuando el edificio estuvo acabado, Jehan ordenó cortar su mano para impedir que pudiese repetir una’ obra semejante. En los escritos de un misionero portugués de la época parece aludirse a la posible intervención de un artista italiano, Jerónimo Veroneo. Aunque efectivamente vivió en Agra durante esos años, nada parece apoyar de forma seria esta hipótesis.

La entrada

El recinto está flanqueado al norte y al sur por dos sectores oblongos más pequeños: en el meridional se alza una puerta de piedra arenisca que da entrada al complejo y algunos edificios auxiliares de finalidad incierta; en el septentrional, paralelo al cauce del Yamuna, se levanta el mausoleo. El emperador accedía al lugar por el río, en barca, junto con su séquito. Los demás visitantes debían entrar por un gran patio, en el lado sur, donde se daba la limosna a los pobres y donde, en cada aniversario de la muerte de Muntaz, se distribuían enormes sumas de dinero entre los menos favorecidos. En el mundo musulmán, estas puertas también tenían un fuerte simbolismo, pues representaban la entrada al paraíso: desde el punto de vista metafísico, eran consideradas el punto de transición entre el mundo exterior de los sentidos y el mundo interior del espíritu.

Los jardines

El complejo, alineado de norte a sur, tiene una planta rectangular de 580 m de largo por 305 de ancho. En el centro ‘del rectángulo se sitúa un jardín cuadrado de 300 m, cuyo eje principal se extiende de sur a norte, desde la puerta hasta el mausoleo. Con una extensión de 6,9 hectáreas, fue proyectado como representación del paraíso terrenal, al estilo de los jardines persas introducidos en la India por Babur, el primer emperador mogol. Originalmente contenían multitud de flores y árboles exóticos, todo: ellos en disposición geométrica y perfectamente simétrica: los jardineros trabajaron con el empeño consciente de traducir la perfección celeste a términos terrenales, siguiendo una serie de fórmulas bien conocidas. Así, el cuatro, número sagrado en e Islam, fue la base de todo el diseño.

Los canales, símbolo de los cuatro ríos del paraíso (de los que, según la tradición, manaba agua, leche, vino y miel), con fuentes y flanqueados de cipreses (que, además de dar sombra, acentúan las líneas de la perspectiva), se cruzan en el centro formando un estanque de nenúfares en mármol blanco, algo elevado del suelo; símbolo de al Kawthar, el estanque celestial de la abundancia mencionado en el Corán, fue concebido para que el mausoleo se reflejara en sus aguas. Cada una de las cuatro partes que delimitan los canales está dividida en dieciséis parterres por caminos de piedra.

En la arquitectura mogol, el agua se utiliza tanto para los rituales de ablución como para humidificar y enfriar el ambiente, una sabia combinación del significado religioso con la necesidad práctica. Se extraía del río y se introducía en unos canales subterráneos desde los que se derivaba para llenar los estanques y regar os jardines.

Mezquita y jawab

El mausoleo propiamente dicho está flanqueado al este y al oeste por dos edificios simétricos idénticos, la mezquita, al oeste y, al este, el correspondiente jawab o «respuesta». Sobre la finalidad de este segundo edificio, se ha supuesto que servía como albergue de peregrinos, lugar de reunión de los fieles antes de la oración; sin embargo, lo más probable es que su propósito último fuera puramente arquitectónico, para dotar de equilibrio estético al conjunto y contribuir a la simetría de las estructuras situadas en la plataforma.

Un alto muro con torres octogonales rodea la sección norte y el jardín central; quedan fuera, por el sur, los establos y estancias para los guardias. En el lado occidental, cerca de la mezquita, se sitúa un pequeño recinto de piedra para recordar el primer lugar donde fueron depositados los restos de Muntaz Mahal.

El mausoleo

Mezquita y jawab estaban realizados en arenisca roja, que contrasta con la blancura del mármol de Makrana del mausoleo, elevado sobre un plinto de mármol de siete metros de alto. Un talud de piedra protege al jardín de la erosión del río.

De planta cuadrada, el mausoleo tiene cuatro fachadas idénticas, con esquinas achaflanadas y un impresionante arco de 33 m de alto en cada una de ellas, enmarcado con bandas de caligrafía en relieve. Los artesanos que trazaron estos relieves con versículos del Corán utilizaron un truco óptico, consistente en ir aumentando el tamaño de las letras a medida que aumentaba la distancia, para conseguir que sus dimensiones parecieran idénticas.

Los grandes nichos abovedados están enmarcados con motivos florales (rosas, narcisos, tulipanes), a base de incrustaciones de piedras semipreciosas, cristales minerales y lapislázuli, además de inscripciones en piedra negra. Esta misma decoración se prolonga en el interior en las enjutas de los arcos y en las bóvedas.

La hermosa cúpula bulbosa situada sobre el salón central se levanta sobre un tambor rodeado de cuatro torres octogonales, cada una rematada por un pequeño pabellón cupulado. La estructura interior tiene una altura de 24,4 m y sobre ella se dispone otra cúpula exterior muy peraltada que estiliza el perfil del edificio. El remate externo está constituido por una aguja de latón de 17,1 m de altura.

Debajo de la gran cúpula se halla la sala octogonal del sepulcro, con grandes nichos y puertas que dan acceso a las demás estancias, decoradas con relieves de mármol blanco, igual que los cenotafios de Shah Jehan y Muntaz Mahal; los auténticos sarcófagos ocupan una cripta, al nivel del jardín.

Junto a las cuatro torres octogonales, o chattri, rematadas también con pequeñas cúpulas, se disponen cuatro minaretes, en las esquinas de la plataforma sobre. La que se levanta toda la construcción, que completan la armonía geométrica del conjunto. Estos minaretes tienen una exclusiva función formal, para resaltar la composición central con la cúpula.

El material constructivo es el ladrillo forrado de placas de mármol blanco, cuyo tono cambia según la luz del día, creando una sutil variación que produce una sensación de tranquilidad inmaterial. La decoración geométrica y floral, con incrustaciones de lapislázuli, coral, ámbar y jade, enmarca todos los vanos del edificio y se completa con versículos del Corán incrustados en piedra negra.

Además de impulsar la construcción del Taj Mahal, el sultán Shah Jahan fundó la ciudad de Shajahanabad (Viejo Delhi), ampliando el palacio-fortaleza (1639-48) que alberga la magnífica mezquita de La Perla (1646-54). Los edificios erigidos bajo su reinado dan muestra del poder y vitalidad de las dinastías mogolas.

Declive y restauración

Una vez terminado, el Taj conservó su esplendor hasta el declive del Imperio mogol durante el siglo XVIII, cuando todo el monumento cayó en abandono. Bajo la ocupación inglesa de India en el siglo XIX, el lugar era a veces utilizado para fiestas al aire libre, en las que las bandas militares llenaban con su música el aire nocturno desde las terrazas. Fue en una de esas ocasiones cuando la esposa de un oficial declaró, contemplando el Taj: «Me moriría mañana con tal de tener sobre mí otro igual.»

Otros dos británicos son citados a menudo en relación con el Taj Mahal, por razones buenas y malas. El primero, lord William Bentinck, gobernador general de India (1828-1835), pretendió desmembrar el Taj y embarcar sus pedazos hacia Inglaterra para su subasta. Afortunadamente, el público Victoriano estaba tan poco interesado en una subasta pública de mármol procedente del fuerte de Agrá que el proyecto fue abandonado. En cambio, lord Curzon, virrey de India (1898-1905) fue un dedicado conservador que hizo mucho por la restauración de los monumentos culturales indios, incluida la renovación del Taj, con el fin de que su gloria pudiese ser disfrutada tanto por la posteridad como por su creador.

Tiene un triste final la historia del sha Yahan. Su reinado llegó a su fin en 1658, cuando su intrigante hijo Aurangzeb usurpó el trono y confinó a su padre en el fuerte de Agrá. Durante sus últimos años, hasta su muerte en 1666, el viejo emperador solía contemplar desde los altos muros del fuerte, al otro lado del río Yamuna, la silueta del monumento conmemorativo de su esposa. Finalmente, el sha pudo reunirse con ella, ya que yace a su lado bajo la gran cúpula de mármol.

Es una de las más bellas obras monumentales de la Tierra contiene el amor perdurable de un hombre por una mujer, su esposa. Es una joya perfecta, un edificio exquisito. Su construcción le llevó al hombre, el emperador musulmán de la dinastía mogol, buena parte de su vida, y el hálito de un amor puesto en cada piedra, en cada puerta y en cada gema de la tumba de la amada, nos conmueve hasta el día de hoy.

SÍNTESIS: En 1629, cuando la princesa murió, todavía joven, el emperador quiso que sus restos descansaran, no en una tumba corriente, sino en un edificio que tuviera el aspecto de un palacio, de una hermosura nunca vista en la India. Durante veintidós años, arquitectos y decoradores se consagraron a la construcción de ese “sueño de mármol”, como se lo ha definido.

Se llega al edificio pasando junto a un límpido estanque y dos filas de esbeltos cipreses, que llevan a la entrada principal. Al fondo, sobre una alta plataforma flanqueada por cuatro airosos minaretes, se yergue el Taj Mahal. Su imagen se refleja en el agua, y ello le confiere un gran valor sugestivo.

Es una obra perfecta, no sólo desde el punto de vista escenográfico. Obsérvese bien esa mole: es gigantesca, poderosa, pero no produce, en modo alguno, la impresión de un “coloso”; es que sus dimensiones están exactamente proporcionadas y poseen una maravillosa armonía.

El edificio es de planta octogonal, y quizá lo podríamos apreciar mejor observándolo desde lo alto; pero sus perfectas proporciones se manifiestan también con sólo examinar la fachada. La parte central está ocupada por un rectángulo, que encierra un amplio arco. Sobre ese rectángulo se recorta el perfil de la cúpula mayor, en forma de “bulbo”, característica de la arquitectura musulmana. Las alas laterales son animadas por una doble serie de arcos más pequeños.

Obsérvese que dos de estos arcos superpuestos alcanzan, la misma altura que el grande. Dos ligeras cúpulas contribuyen a aumentar la impresión de equilibrio. El conjunto resulta muy armonioso; podría decirse que ha sido calculado al milímetro.

Se ha dicho que el Taj Mahal es un edificio construido por titanes y decorado por orfebres. La preciosa decoración y los calados de piedras semipreciosas lo hacen todavía más irreal y fabuloso; es el lugar más propicio para el largo sueño de una bella princesa.

Fuente Consultada: Texto Basado en Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe-Wikipedia-Encarta
Enciclopedia del Estudiante Superior Fascículo N°39.

Desaparicion Civilizacion Cretense Explosion de la Isla Santorini

La primera civilización europea nació en la isla de Creta hace unos 4500 años. Se denomina civilización minoica por su legendario rey Minos. La historia de los antiguos habitantes de Creta comenzó a ser conocida a principios de este siglo, a partir de las excavaciones del arqueólogo Arthur Evans. El investigador inglés la llamó “minoica”, por el nombre del rey Minos, el mítico fundador de la primera dinastía de gobernantes cretenses. Los arqueólogos descubrieron varios palacios en los que se atesoraban enormes riquezas.   

ubicacion de santorini

Descubrimientos que hicieron temblar los cimientos de la historia

En el sur de Grecia, en los fondos marinos de la isla de Santorín, sacaron a la luz vestigios de una ciudad de más de 3.500 años de antigüedad. Una ciudad y una isla prácticamente destruida por la explosión de un volcán en el siglo XV antes de nuestra era. El derrumbe de una isla que fue evocado por Moisés en el Éxodo, la ola gigantesca que provocó inundaciones en Egipto, en el delta del Nilo y barrió con su furia la costa norte de Creta. Una catástrofe que seguramente provocaría el declive de la civilización cretense.

Según los vulcanólogos modernos, podemos imaginar asimismo esta escena apocalíptica y brutal que lo destruyó todo en cuestión de minutos. El estallido y colapso de la isla se cuentan entre las mayores catástrofes naturales que la humanidad conociera jamás. El de la isla de Santorín fue peor que el de Pompeya, quince siglos antes que la erupción el Vesuvio.

Los vestigios hallados corresponden a los restos de una casa de una o dos plantas, aposentos y utensilios de todo tipo prácticamente intactos, y vasos con curiosas inscripciones Un tesoro arqueológico submarino, uno de los más importantes del siglo XX y maravilla entre los yacimientos arqueológicos actuales.

En cambio, lo más extraño y lo más increíble es el descubrimiento de un magma de metal verde que incluye engranajes ejes, ruedas, balancines, agujas finamente trabajadas en el interior de cuadrantes excéntricos.

Tal Y Como demostraron investigaciones oficiales, se trataría de un reloj astronómico que dataría del siglo I antes de Cristo y que indicaba las posiciones del zodíaco, los movimientos de las mareas, las revoluciones de los planetas, el año en curso, los meses y las divisiones horarias del día.

Este aparato fue adquirido por un sabio de la época. Hoy, debidamente reconstruido, permanece en exposición en Siria, en el museo de Damasco.

Entonces… ¿quien pudo haber construido semejante aparato? Sobre qué clase de tesoro desconocido estamos hablando y qué otras sorpresas nos depara la exploración submarina de otros mares del globo?

Video: La Cultura Minoica

Monte Rushmore Washington jefferson Lincoln Historia Caras Esculpidas

Historia del Monte Rushmore Washington jefferson Lincoln

Cómo fueron esculpidas las efigies del monte Rushmore: Cuatro caras gigantescas miran al horizonte desde la ladera de una montaña de granito situada en Dakota del Sur, Estados Unidos. Si también fueran esculpidos los cuerpos, cada figura mediría unos 140 m de altura.

Son los rostros de cuatro ex presidentes de ese país, labrados en la cima del monte Rushmore con taladros neumáticos y dinamita por hombres encaramados en los bordes de la ladera. La imponente obra tardó 14 años en realizarse, y fue dirigida por John Gutzon Borglum,(imagen abajo) un afamado escultor estadounidense de origen danés.

La montaña esculpida es un monumento nacional, y los cuatro personajes, elegidos para representar los ideales de la nación, son George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.

La idea de erigir el monumento surgió del historiador Doane Robinson en 1923, que propuso que se esculpieran efigies de héroes como Kit Carson y Buffalo Bill en unas columnas de granito llamadas las Agujas ubicadas en la misma zona que el monte Rushmore. Pero Borglum consideró que ni las columnas ni el proyecto eran adecuados, pues tenía la convicción de que la obra debía tener importancia nacional.

El escultor John Gutzon Borglum construyó sus modelos de trabajo en una escala de 1:12 (una pulgada en éstos equivaldría a un pie en la roca). Su hijo Lincoln Borglum mide el modelo de Jefferson para hacer la transferencia al monte Rushmore. Una vez en la cima de éste ayuda a operar una máquina para medir y marcar los puntos de perforación.

El monumento fue esculpido entre 1927 y 1941 con un costo de 990 000 dólares, la mayor parte fondos federales. La escultura en sí tardó 6.5 años en realizarse, pero el trabajo fue lento debido a problemas financieros en los primeros años, así como por factores climáticos. La mayoría de quienes esculpieron las caras eran mineros o canteros de la región, y durante esos 14 años trabajaron unos 360 empleados en equipos de 30 personas en promedio.

Planeación de las cabezas: Borglum eligió el monte Rushmore, de 1.745 m de altura, por el grano fino de su granito, pero aun así fue necesario quitar toneladas de piedra para dejar al descubierto la roca adecuada; para la cabeza de Washington se desbastaron unos 9 m, y para la de Roosevelt unos 37 m. A lo largo de la obra se quitaron unas 450 000 toneladas de roca, que todavía están al pie de la montaña.

Borglum decidió esculpir cabeza por cabeza, empezando por la de Washington; hizo de ella un modelo de yeso de 1.5 m de altura (1/12 del tamaño que tendría la real), en cuya parte superior fijó una placa plana marcada en grados. En el centro de ésta y sobre un pivote montó después una barra horizontal de acero de 76 cm. de largo graduada en pulgadas, y de la barra suspendió una plomada también marcada en pulgadas. Al hacer girar la barra y mover la plomada a cualquier punto de la cara, como una fosa nasal, podían efectuarse las mediciones necesarias.

Para transferir las mediciones del modelo a la montaña, se instaló un mecanismo similar 12 veces más grande en lo alto de ésta, en el punto escogido para la parte superior de la cabeza de Washington. Borglum llamó al artefacto máquina indicadora, y a los hombres encargados de medir, indicadores.

Labrado de la roca: Después de elegir los puntos, la roca se perforaba hasta la profundidad marcada por el indicador para colocar dinamita en los agujeros y hacer volar unos 15 cm. de la roca. La perforación debía ser muy precisa, pues un corte demasiado profundo quitaría piedra de más y no sería posible restituirla. Cada perforador trabajaba atado a un asiento de cuero que colgaba de un cable conectado a un malacate, con un taladro de 39 Kg. de peso pendiente del mismo cable. El operador del malacate estaba situado en un punto desde el cual no podía ver al perforador, así que se colocó a un muchacho sujeto con un dispositivo de seguridad en el borde del peñasco para que retransmitiera mensajes entre ellos.

Trabajar estando colgado a unos 76 m de la cima no era fácil, así que para hacer presión suficiente al taladrar, los perforadores antes debían alcanzar un tramo de cadena y pasarlo por detrás del asiento; luego fijaban la cadena con clavos de acero en la roca.

Jefes de estado Las caras de cuatro ex presidentes de Estados Unidos fueron labradas en el monte Rushmore: (de izq. a der.) George Washington, Thomas Jefferson. Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

Las brocas se embotaban cada 15 minutos, y todos los días un herrero tenía que afilar centenares de ellas. Conforme los perforadores se desplazaban de un punto a otro del monte, los dinamiteros metían las cargas en los agujeros; las detonaciones ocurrían dos veces al día: a la hora del almuerzo y al término de la jornada de trabajo.

Para cortar y labrar la piedra hasta darle las dimensiones finales, los perforadores hicieron hileras muy juntas de agujeros pequeños para poder quitar la capa final con cuñas y martillos de acero, y después alisaron” la superficie con taladros especiales.

Borglum decidió esculpir cabeza por cabeza, empezando por la de Washington; hizo de ella un modelo de yeso de 1.5 m de altura (1/12 del tamaño que tendría la real), en cuya parte superior fijó una placa plana marcada en grados.

Contratiempos: La cabeza de Washington fue terminada en 1930, y en seguida comenzó el trabajo con la de Jefferson. Se inició a la izquierda de la primera (desde la perspectiva del observador), pero en 1934 apareció un estrato de roca de mala calidad que obligó a destruir la cabeza incompleta y reubicar la escultura a la derecha de la de Washington.

Como la roca del otro lado tenía grandes fisuras, hubo que desbastar 18 m para alcanzar la capa adecuada, dejando apenas el espesor suficiente entre el peñasco y el profundo cañón situado detrás de él. Pero una fractura en el lugar donde iría la nariz obligó a Borglum a alterar el ángulo de la cabeza, y otras grietas menores fueron rellenadas con una mezcla de aceite de linaza, albayalde y granito pulverizado.

La cabeza de Jefferson tiene también el único parche que se necesitó en toda la obra: al esculpir el labio superior apareció un filón de feldespato que no pudo ser labrado, así que fue eliminado y quedó un hueco de unos 60 cm. de largo y 25 cm. de hondo.

En la base de dicha cavidad se colocaron dos clavos de acero para sostener un tapón de granito fijado con azufre fundido.

El toque maestro: Cada cabeza mide 18 m de altura y, en promedio, la nariz de cada una mide 6 m de largo, la boca 5.5 m de ancho y los ojos 3.4 m de un extremo al otro. Para dar carácter y expresión a los rostros en esa escala fue necesario un toque maestro: Borglum dio a los ojos un destello de vida dejando una columna de granito de unos 56 cm. de largo a modo de pupila, que la luz del sol hace resaltar contra la sombra que ésta forma.

Borglum murió el 6 de marzo de 1941 a la edad de 73 años, poco antes de que el monumento quedara terminado. Los toques finales fueron supervisados por su hijo Lincoln,(imagen izq.) que siendo apenas un adolescente había laborado como indicador al inicio del proyecto.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora

Foto Panoramica de Machu Picchu Camino del Inca Ciudad Perdida Peru

FOTO PANORÁMICA DE LAS RUINAS MACHU PICCHU

La ciudad perdida de los incas
El último reducto inca se construyó sobre una montaña en una curva del río Urubamba. No fue una ciudad perdida ni un refugio desconocido en sus días de esplendor, pero la decadencia del imperio convirtió este lugar tan apartado en una ciudadela fantasma rodeada de selva y precipicios poblados de orquídeas.

En 1911, el historiador norteamericano Hiram Bingham descendió por el curso del Urubamba, en la ladera oriental de los Andes peruanos. Su propósito era encontrar las ruinas de Vilcabamba, el último bastión donde los incas resistieron a los conquistadores españoles después de la conquista de la ciudad de Cuzco. En un meandro del río, un campesino llamado Melchor Arteaga se ofreció a enseñarle otras ruinas, escondidas en un monte imponente a orillas del Urubamba. Se trataba del monte Machu Picchu, que en quechua significa «monte viejo» o «viejo sabio».

En lo alto del monte, había terrazas de cultivo, viviendas, escalones, plazas, observatorios y templos sepultados por la maleza. Al año siguiente, Bingham regresó al frente de una expedición financiada por la Universidad de Yale para excavar las ruinas, que aún suponía las de Vilcabamba. Los arqueólogos posteriores han identificado esta última ciudad con Espíritu Pampa, un asentamiento más modesto descartado por la expedición. Ya en 1912, el descubrimiento de Bingham planteaba profundos interrogantes. ¿Con qué propósito había sido construida Machu Picchu? ¿Por qué había sido abandonada? ¿Por qué no figuraba en las crónicas de ninguno de los conquistadores?.

Según los hallazgos arqueológicos, Machu Picchu fue edificada en el siglo XV, durante el reinado de Pachacuti, el gobernante más poderoso de la historia de los incas. Por su ubicación, pudo ser concebida como un puesto de avanzada desde el que se preveía conquistar la cuenca amazónica. Sus templos, altares y observatorios, que son sólo comparables con los de la capital imperial de Cuzco, indican que fue un importante centro ceremonial.

El propio Hiram Bingham, en su libro La ciudad perdida de los incas, llegó a sugerir que se trataba de la cuna espiritual del imperio del Tahuantinsuyo. Hasta su muerte, no obstante, insistió en que Machu Picchu era Vilcabamba.

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El Partenon Arquitectura Griega Era de Pericles El Acropolis

Pocas frases son más adecuadas para resumir la belleza de los monumentos de la Acrópolis de Atenas, y en especial del Partenón, que la que escribiera Plutarco hace más de dos mil años: «De tal manera brilla siempre en ellos una flor de juventud que ha preservado su aspecto del paso del tiempo. Parece como si estas obras tuviesen un soplo siempre vivo y un alma inaccesible a la vejez»

partenon  en grecia

La Acrópolis, símbolo de la gloria de Atenas

El momento de máximo esplendor ateniense se inicia con Pericles, tras la guerra con Persia, quien a poco de ser elegido como primer magistrado encarga a Fidias la dirección de las obras necesarias para la reconstrucción de la Acrópolis.

Ello tuvo como objetivo simbolizar la victoria de Grecia sobre la barbarie y del nuevo predominio de Atenas sobre la Hélade, financiado su proyecto con el tesoro de la Liga Délica, es decir del dinero aportado para la guerra por las ciudades que se encontraban aliadas.

Sin lugar a dudas, desde el neolítico, La Acrópolis ateniense, había servido de refugio y fortaleza natural para el asentamiento de la población. La misma estaba situada en una colina rocosa, en el sur del país. Durante siglos, sucesivos templos fueron levantándose sobre ella, aunque muchos fueron destruidos en épocas de guerras. Los orígenes de esta ciudad hunden sus raíces de forma tan profunda en la tradición griega y su vinculación con antiguas leyendas sobre su fundación.

Por ejemplo, su nombre actual proviene de una disputa entre dioses (Poseidón y Atenea) por conseguir el dominio de tan hermoso lugar. Estos acontecimientos y la disposición de los edificios dan un aspecto “desordenado” a la polis, ya que el único elemento articulador del espacio era la vía procesional, relacionada con los ritos más importantes que se llevaban a cabo en la misma.

Fidias, un gran escultor fue el encargado designado por Pericles, de la supervisión y direccion de las obras de reconstrucción de la Acrópolis. La primera en iniciarse fue el Partenón, siguió luego la de los Propileos, luego el templo de Atenea Niké y por último el Erecteion. Una vez concluidos los mismos, el aspecto general de la polis era diferente a la actual, los templos ya no estaban asilados, sino al contrario pasaron a estar insertos en un conjunto armonioso ornado por un sin fin de estatuas de bronce o piedra. Es así, como entre ellas la mas significativa fue la Atenea Prómaco, magnifica obra de Fidias, que se caracterizaba por su gran altura en todo el lugar (9 metros) y a la que los navegantes podían ver desde las aguas.

La Acrópolis ateniense, levantada entre 437 y 432 a.C., fue diseñado por Mnesides y consiste en un pasadizo entre columnas con dos alas desiguales a los lados: una destinada a pinacoteca y otra a biblioteca, que no llegó a completarse.  Pero sin lugar a dudas, en Grecia todos los conjuntos religiosos tenían estructuras más o menos similares.

EL PARTENÓN: De estilo dórico, planta rectangular y realizado en mármol del Pentélico, el Partenón fue construido en época de Pericles por los arquitectos Ictino y Calícrates. Era un templo dedicado a la diosa Atenea Parthenos, a cuyas manos se confió el destino de la ciudad, y estaba dividido en un “pronaos” -primera nave-, que daba paso a la “celia” -nave central-, desde la que se accedía al “partenon” recinto que contenía el tesoro de la deidad. Al oeste, se erigía el “opistodomos” -nave posterior, simétrica de la “pronaos”-, que completaba el conjunto. La decoración de sus frisos y “metopas” -espacio que media entre dos triglifos en el friso- fue realizada por Fidias y sus más destacados discípulos.

El templo de la diosa doncella

La Atenea Parthenos o “virgen”, con su majestuosa altura (12 metros), fue otra de las grandes esculturas de Atenea para la Acrópolis llevada a cabo por Fidias. El mismo lo realizo en madera y lo revistió de marfil y oro, más precisamente en marfil la parte visible del cuerpo, y en oro traje y ornamentos. Es de aquí donde subyace la idea de construcción del Partenón, edificio principal de todo el conjunto con motivo de cobijo hacia dicha estatua. Esta obra magma, fue realizada por los arquitectos Ictinos y Calícrates, quienes emplazadores el nuevo templo sobre la parte más elevada de la roca, en los años 447 hasta el 435 a.C.

El Partenón, se caracteriza por su imagen de perfección, exactitud que proviene del estilo dórico con algunos toques jónicos. Es considerado el edifico cumbre dentro del proyecto de Pericles, levantado sobre otro templo cuya firmeza data de las guerras medicas, el Hecatompedón, del cual además se aprovecharon algunos materiales.

El templo, peristilo, tiene la proporción clásica de un número de columnas, es decir ocho en este caso, en su parte más estrecha y el doble más una, es decir, 17, en su lado más largo. Concebido en un recinto de mármol con cimientos de caliza. Cada columna mide 10,43 metros de altura. Por su parte, sobre una base de tres escalones, las columnas sostenían un entablamento compuesto por arquitrabe sobre el que se asentaba el friso de triglifos y metopas. En la parte frontal del templo aparecen los frontones, bajo cada uno de ellos hay 14 metropas. El frontón oriental representaba el nacimiento de Atenea y el occidental recordaba la disputa de la diosa con Poseidón.

El Partenón, además en su interior, comprende un pronaos precedido por una hilera de seis columnas, la cual se abría por una puerta de doble persiana a la celia, separada la misma por un muro macizo, dispuesto de cuatro columnas jónicas. Solamente se abría esta sala hacia el opistódomo, es decir hacia el oeste en dirección simétrica del pronaos. 

Esta obra arquitectónica se caracterizaba aun más por su unidad y equilibro, basado fundamentalmente en sus cuidadas proporciones fijadas a partir de un módulo inicial tomado del diámetro de la parte inferior de la columna: 1,10 m. pero los arquitectos, como en otros templos griegos también, introdujeron una pequeña variación para lograr un efecto óptico de sorprendente liviandad.  De hecho, las columnas, con una ligera circunvolución en su parte central, no están verticales, se inclinan cada vez más hacia su interior y las cuatro angulares son cada vez más gruesas.  Todas ellas se elevan además sobre un basamento que no es horizontal sino que tiene una ligera curvatura que culmina en el centro de los laterales. Y por lo tanto, el resultado final es un espléndido templo ateniense, el Partenón.

Los relieves del Partenón

Tradicionalmente se ha atribuido la decoración escultórica del Partenón —ubicada en frontones, metopas y friso- a Fidias, aunque es difícil precisar qué parte del trabajo es obra de su taller. Se supone que él se ocupó de hacer los moldes en yeso o en arcilla que más tarde sus ayudantes pasaban al mármol. El frontón occidental representaba la contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas: la diosa hizo brotar del suelo de la Acrópolis el olivo, y el dios el caballo. Venció la diosa porque, según los atenienses, el árbol proporciona más riqueza que el animal.

El frontón oriental ilustraba el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. En las metopas, un total de 92 cuadros de metro y medio de altura en altorrelieve, se representaron la gigantomaquia —lucha de los dioses y los titanes— en el lado este, la centauromaquia —contienda de los lapitas con los centauros— en el sur, y la amazonomaquia —batalla contra las amazonas y los bárbaros en la guerra de Troya— en el lado occidental. Las metopas del lado norte, probablemente dedicadas a la destrucción de Troya, están prácticamente perdidas. La elección de los temas no es casual: la gigantomaquia recordaba que Atenas había vencido en la lucha contra la barbarie personificada en los persas, del mismo modo que los dioses habían vencido a los titanes e impuesto el orden en el Olimpo.

El friso, que recorría el interior de la celia, representaba el tema de la procesión de las Panateneas, festividad que se celebraba cada cuatro años en honor de la diosa. Fomentada desde la segunda mitad del siglo VI a. C. por Pisístrato, se suponía instaurada por el mismo Teseo. Toda la ciudad se reunía para llevar a la estatua de la diosa un manto de lana (peplo). Estos relieves estaban situados a considerable altura, por lo que la parte superior se hizo un poco más profunda que la inferior (unos 5 cm) y se inclinó hacia afuera, para evitar que el observador perdiera detalles debido al reflejo de la luz. Todas las figuras estaban pintadas con vivos colores, pero la policromía se ha perdido. Se conoce la ubicación de estos grupos escultóricos gracias a los dibujos del pintor francés Carré, que en 1674 formaba parte del séquito del embajador de Luis XIV en la corte turca. La procesión comienza en el lado occidental y sigue caminos paralelos por los flancos norte y sur.

El principio lo componen un grupo de jinetes con sus caballos encabritados, que se van serenando a medida que avanza el desfile. Delante de ellos están los carros con sus aurigas, después, un grupo de: ancianos y de músicos: preceden a los conductores de animales para el sacrificio (ovejas y bueyes). La ceremonia propiamente, dicha tiene lugar; en el lado oriental, al que. se acercan las jóvenes-atenienses ataviadas con hermosos peplos. – En el centro, un’ joven hace entrega del manto doblado a un magistrado, en presencia de la sacerdotisa de Atenea; contemplan la escena varios dioses y héroes sentados, cuya presencia no es advertida por: los mortales. Estilísticamente se notan diferencias de unos relieves a otros, debido a la intervención de numerosas manos y a que unas placas se labraron en el taller y otras cuando ya estaban colocadas en el edificio. Rasgos unificadores son el modelado airoso y natural de los paños, el perfecto estudio de las anatomías y las expresiones serenas. Todo ello marca la cima del clasicismo en la escultura griega. El Partenón, al igual que todos los templos’ griegos, estaba pintado. Se supone que las estrías de las columnas estuvieron decoradas en rojo; los ábacos, en azul; los triglifos, en azul y amarillo, y los fondos de los frontones y las metopas, en rojo.

Otros edificios de la Acrópolis

Muertos Pendes y Fidias, se levantó el Erecteón (420-405 a. C.), templo jónico destinado a varias divinidades relacionadas con los mitos fundacionales de Atenas. Sus constructores se vieron obligados a adaptarse a las necesidades rituales y tradiciones religiosas, y debieron salvar un pronunciado desnivel en el terreno. A uno de los lados tiene una tribuna sujeta por cariátides. Se labraron ricas molduras con motivos geométricos y florales; el friso estaba formado por figuras de mármol recortadas y embutidas en un fondo de piedra. Las basas y capiteles de las columnas se doraron y se incrustaron en ellas trozos de vidrio. Otro bello ejemplo del jónico ateniense es el templo de Atenea Niké, erigido entre 421 y 415 a. C., para conmemorarla paz de Calias.

La ruina más bella del mundo

El Partenón permaneció prácticamente intacto hasta el siglo y d. C., cuando se retiró la estatua de Fidias y se convirtió en iglesia cristiana consagrada a la Virgen Theoto kos. Hacia el siglo VII sufrió algunos cambios estructurales en su interior. Los turcos tomaron la acrópolis en 1485 y Convirtieron el edificio en mezquita, para lo que levantaron un minarete en el lado sudoccidental.

El conjunto ha llegado en muy malas condiciones hasta nuestros días porque albergó en su interior un polvorín, y en 1687 una granada lanzada por los venecianos durante el sitio de Atenas lo dañó gravemente. A comienzos del XIX se arrancaron la mayor parte de los relieves, que fueron vendidos al Museo Británico; algunos restos de escultura se conservan en el Louvre, Copenhague y Atenas.

El Partenón resultó seriamente dañado por un terremoto en 1894; el arquitecto Balanos trató de reconstruirlo a principios del siglo XX por el procedimiento de la anastilosis, un tipo de intervención Consistente en recuperar los fragmentos y tratar de restituirlos al lugar que ocupaban originalmente. En esta restauración se cometieron graves errores. En los últimos tiempos, el edificio sufre un peligroso deterioro por el turismo masivo y la contaminación (Ver Arte Griego)

Fuente Consultada:Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe

PARA SABER MAS…
Cuando, a mediados del siglo V a. de J.C., se construyó el Parte-non, se crearon tres grupos diferentes de esculturas para decorarlo: las metopas, el friso y los frontones. Las metopas, los espacios separados por los triglifos y situados alrededor del edificio, sobre las columnas, estaban decoradas con 92 esculturas. El friso, de 160 metros, estaba sobre la línea interior de las columnas y, por último, los frontones estaban colocados en el espacio triangular de cada extremo del templo.

Las metopas, realizadas en alto-relieve, mostraban escenas de la guerra de Troya, de las batallas entre griegos y centauros, de las luchas de dioses y gigantes y de las que tuvieron lugar entre griegos y amazonas. El friso, decorado en bajorrelieve, representa la procesión de las Panateneas, las grandes fiestas en honor de la diosa Atenea. Y los frontones, también en altorrelieve, explicaban el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus y su lucha contra Poseidón por el dominio del Ática. La totalidad de las esculturas que han sobrevivido se encuentra, actualmente, repartida entre Londres (Museo Británico) y Atenas, siendo ésta es la causa de una larga polémica entre ambos países.

El origen de dicha disputa se remonta a principios del siglo XIX cuando, estando Atenas bajo soberanía turca, el embajador británico en Constantinopla, lord Elgin, visitó la Acrópolis y decidió extraer del Partenón las esculturas que más le gustaron para llevarlas a Inglaterra. Una vez allí, después de tenerlas durante años en su casa, consiguió venderlas al Museo Británico, que las colocó en una galería construida especialmente para ellas.

La polémica surgió a raíz de la petición de las autoridades griegas de la devolución de los mármoles del Partenón, uno de los edificios más importantes de Grecia, a su país de origen, argumentando que dichos tesoros culturales fueron robados. La intención del gobierno griego es reunir en una única colección todas las esculturas, separadas hoy por más de 2.000 kilómetros, para que puedan visitarse conjuntamente en el nuevo museo al pie de la Acrópolis. En su defensa, el gobierno británico afirma que los mármoles fueron comprados legalmente y que bajo ningún concepto permitirá su salida del Reino Unido. Alegan, además, que en Londres se conservan mejor y son visitados por un mayor número de personas (cinco millones de visitantes al año).

Por su parte, el gobierno griego, esperando que tarde o temprano los tesoros del Partenón regresarán a Atenas, comenzó a construir el Nuevo Museo de la Acrópolis. Dicho museo, situado a unos trescientos metros del templo, incluye una galería rectangular de vidrio, llamada “Salón del Partenón”, en la que se expondrían los mármoles con la misma disposición que tuvieron en el templo, que se puede contemplar desde el museo.

Grecia, cuyos intentos por recuperar las esculturas del que se considera el monumento más importante de la antigüedad griega le han llevado incluso a pedir el apoyo del Parlamento Europeo, esperaba que, con la celebración de los Juegos Olímpicos de 2004, Londres cambiara su postura y retornara las esculturas a Atenas pero, de momento, el Museo Británico sigue negándose a que los mármoles salgan del Reino Unido.

Explicación Escultura Superior: Lo primero que notamos en ellos es la agudeza con que el artista ha tomado la escena de la realidad, y su pericia al representarla en el mármol. Las figuras de los caballos y de los caballeros, vibrantes de vida, están en pleno movimiento. Ello evidencia la nerviosa musculatura de los caballos y la tranquila y dominante actitud de los jinetes, que refrenan el ímpetu de su caracoleo. Las túnicas y las capas ponen de manifiesto la agilidad de los jóvenes cuerpos de los caballistas. Todo en estas figuras produce admiración y asombro.

Esta escultura fue ejecutada con la técnica del bajo relieve, pero la escena posee una admirable profundidad, que Fidias logró disponiendo las figuras en diagonal y esculpiéndolas sobre planos diferentes. Para convencernos de ello, basta que observemos el juego de las patas de los caballos y de las piernas de los caballeros.

Esta repetición de figuras habría resultado monótona si el trabajo lo hubiera realizado otro escultor. Fidias evitó el peligro variando la actitud de los caballos, la disposición del ropaje de los jinetes y la postura de sus cabezas. De esta forma, consiguió infundir a sus figuras un “ritmo” que les da movimiento y vida.

Otro elemento vino a colaborar también en la vitalidad de la escena: el color. Nos parecerá extraño, porque estamos acostumbradas a imaginar las estatuas antiguas completamente blancas, tal como han llegado hasta nosotros. Los relieves de Fidias, sin embargo, s>e destacaban en rojo sabré fondo azul, Y las armas, que se han perdido, no estaban esculpidas en, el mármol, sino añadidas posteriormente, y eran de bronce, vara, que el sol las hiciera centellear.

Pero si los merecimientos de este trabajo sólo fueran los mencionados ‘hasta ahora, Fidias no pasaría de ser un gran virtuoso. El arte verdadero entraña siempre un profundo significado espiritual, y el artista supo infundirlo a esta obra, como se demuestra por los rostros de los jinetes, que expresaban una calma solemne, en contraste con la nerviosa movilidad de sus cabalgaduras.

Son caras recogidas, pensativas, y reflejan la importancia del momento que están viviendo: Lo que guiaba la procesión hacia el templo de la diosa era un sentimiento religioso, y los jóvenes caballeros lo vivían con intensidad. En su actitud de absorto homenaje hacia Palas se manifiesta, asimismo, su dignidad moral. Y es, precisamente, este sentimiento el que da compostura y equilibrio a la escena, revelando esa armoniosa, serenidad que nos hemos acostumbrado a llamar “clásica”.

Lugares Sagrados y de Culto Grandes Monumentos de Piedra Antiguos

LUGARES SAGRADOS Y DE CULTO DEL MUNDO ANTIGUO – MONUMENTOS HISTÓRICOS –

A LA HORA DE causar impresión entre los propios súbditos, los enemigos potenciales o simplemente las generaciones futuras, los pueblos han recurrido de manera insistente a lo largo de los siglos a la creación de estatuas y otros monumentos de enormes dimensiones, muchos de los cuales han generado incluso todo tipo de leyendas acerca de su supuesto origen divino o mágico. No cabe duda de que el tamaño ha dado siempre excelentes resultados siempre que ha ido asociado con el más poderoso de todos los símbolos, el propio rostro o cuerpo humano.

Cualquier busto o escultura de cuerpo entero de unas dimensiones superiores a lo normal es portadora de un mensaje tan sugerente como espectacular en quien la contempla. En ese sentido, las célebres efigies esculpidas de MountRushmore (Estados Unidos) se inscriben en la antiquísima tradición a la que pertenecen el buda gigante de Bamiyan(Afganistán), la gran esfinge de Guiza, y los Colosos de Memnón, en Egipto, o las cabezas gigantes de los olmecas, en México, esculturas todas ellas de gigantescas dimensiones a las que, con independencia de que representen una figura histórica o ficticia, les une un mismo sentimiento de poder y misterio.

La contundencia de la imagen descansa en gran parte en el hecho de que se pueda ver desde lejos, y en ello influyen tanto el tamaño como la ubicación. Los Colosos de Memnón, al igual que el buda de Bamiyan, constituyeron en su momento reafirmaciones del poder político o religioso visibles a gran distancia.

En muchos casos, el monumento se levanta en lo alto de una colina para así aumentar todavía más su visibilidad. Tal es el caso de La Turbie, situada en lo alto de una colina desde la que se tiene una espléndida vista del Mediterráneo, subrayando así ese inequívoco mensaje de poder del ejército romano y el mismo Augusto que subyace en este monumento conmemorativo.

Fila de estatuas de la isla de Pascua dispuestas sobre una plataforma ritual. Estas estatuas, que en su origen llevaban ojos engastados, ilustran a la perfección el poder evocador de la forma humana. Se cree que los habitantes de la isla las erigieron en memoria de sus antepasados.

Además de su estudiada visibilidad y sus enormes dimensiones, algunos de estos monumentos presentan un tercer rasgo característico no menos estudiado: son monolíticos. Con ello, se refuerza todavía más la impresión de poder sobrehumano ante la dificultad extrema de dar forma y mover un bloque de piedra o un objeto de metal de tamañas dimensiones. En este aspecto, el coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo, constituye un excelente ejemplo, pues no en vano su condición de maravilla radicaba precisamente en el reto técnico que representaba fundir a pie de obra las diferentes secciones de la estatua.

No menos intenso es el sentimiento de admiración que provocan aún hoy en día los grandes monumentos monolíticos de la antigüedad, como el Gran Menhir partido de la Bretaña, con un total de 280 toneladas de peso, o la imponente estela de Aksum, en Etiopía, que con sus cerca de 500 toneladas de peso es la más grande jamás construida. Monumentos ambos que sin embargo quedan empequeñecidos al lado del impresionante obelisco de granito que se ha conservado, inconcluso, en las canteras de Asuán, al sur de Egipto, que una vez erguido habría alcanzado el increíble peso de 1.150 toneladas. Así, se puede decir que, de igual modo que la estela de Aksum es el mayor monolito jamás erguido, el obelisco de Asuán es el mayor jamás concebido.

En cada uno de los casos, los artífices de dichos monumentos debían ser capaces no sólo de tallar el monolito de la cantera, sino también de transportarlo hasta el emplazamiento definitivo, cubriendo en ocasiones distancias más que notables, a veces incluso por barco. El tamaño de estos bloques de piedra llega a ser tan descomunal que los arqueólogos no acaban de entender cómo se pudieron erigir en su momento sin la ayuda de la tecnología moderna. No cabe duda de que también provocaron sensación entre las gentes que los vieron erigir, para quienes estos monumentos eran símbolos, nc exentos de cierto halo de misterio, del poder y el profundo conocimiento de sus artífices. A su manera, fueron vehículos de propaganda tan costosos como efectivos.

El poder de las imágenes colosales suele asociarse en muchas ocasiones con lo sagrado, y de hecho muchos de estos monumentos eran profesiones de fe a la par que de poder. Tal era el caso del buda de Bamiyan, el coloso de Rodas o la Gran Esfinge de Guiza, monumentos todos ellos con un claro trasfondo religioso.

Lo mismo ocurre con las estatuas de la isla de Pascua, representaciones de unos antepasados cuya intercesión era indispensable a la  hora de garantizar el bienestar de sus respectivos descendientes, así como con las célebres líneas de Nazca, en la región desértica del sur de Perú, que representan desde simples vías procesionales a pájaros, peces o monos, y que sin duda debían de tener algún tipo de significado para aquellos destinados a contemplarlas desde lejos, dioses o chamanes, en ningún caso simples mortales.

MUCHOS MONUMENTOS megalíticos son un misterio para el hombre moderno. Arqueólogos de todas las épocas intentaron determinar el objetivo con que se construían. Era una dura tarea mover piedras tan enormes, lo que hace pensar que el trabajo perseguía un fin significativo. Podía tratarse de moradas, templos, tumbas o incluso de enormes calendarios. Siguiendo el movimiento de los planetas, los hombres podían comprender el curso de las estaciones. Como los pueblos primitivos eran tan dependientes de las cosechas, las celebraban con rituales y ceremonias. Es muy probable, pues, que estos lugares fueran sagrados.

INTERPRETAR STONEHENGE
Muchos expertos consideran que el vasto monumento de piedra de Stonehenge era a la vez un observatorio y un templo. El motivo es la posición que ocupa una gran piedra, conocida como Talón de Piedra, de ó m de altura y 30 toneladas de peso. Cuando se levanta el sol del solsticio de verano (aproximadamente el 22 de junio), el día más largo del año, incide sobre el Talón de Piedra y proyecta una larga sombra que se desplaza lentamente hacia el centro del monumento. Esto sugiere que Stonehenge fue construido según pautas astronómicas y que tenía una finalidad religiosa.

DATACIÓN DE STONEHENGE
La leyenda cuenta que el mago Merlín trajo las piedras de Stonehenge desde Irlanda en los tiempos legendarios del Rey Arturo (h. s. V a.C.). Los expertos saben que el monumento es más antiguo. Fue construido en tres etapas y comenzado alrededor del 3100 a.C. Stonehenge, pues, es más antiguo que las pirámides de Egipto.

LAS DOS PRIMERAS ETAPAS La primera etapa fue la excavación de una especie de zanja circular. Unos miles de años después, durante la segunda etapa, se erigieron dos círculos concéntricos de piedra en medio del monumento principal. Allí habrían más de 80 gruesos bloques de una piedra volcánica llamada “piedra azul”. Se trata de una especie de diorita cristalina que, al parecer, procede de los montes Preseli (Gales), a 217 km de Stonehenge. Probablemente las casi cinco toneladas de piedra fueron traídas en embarcaciones.

TERCERA ETAPA
La tercera etapa de la construcción comenzó alrededor del 2000 a.C. Las piedras azules fueron reemplazadas por 80 enormes bloques centrales. Son las piedras aún visibles en nuestros días. Provienen de las colinas de Marlborough, y sin duda fueron mucho más difíciles de transportar que las piedras azules, ya que cada una de ellas pesa unas 50 toneladas y tuvieron que ser enteramente trasladadas por tierra. Muchas de ellas están dispuestas en anillo. Había cinco “trilitos”, formados por dos piedras verticales con una horizontal encima, situados en el interior del anillo. En la actualidad sólo quedan tres “trilitos”.

OTROS MONUMENTOS U OBRAS DE PIEDRA
Monumento a Caballo Loco. Custer, Da-kotadel Sur, EEUU.

Situado a 27 kilómetros del monte Rushmore. Se trata de un homenaje a los indios norteamericanos, tallado en el granito del monte Thunderhead. Este colosal proyecto, que una vez terminado será la estatua más grande del mundo, lo inició en 1947 el escultor Korczak Ziolkowski, que trabajó como ayudante de Gutzon Borglum en el monte Rushmore. El emplazamiento fue elegido en 1940 por el propio Ziolkowski y por el hijo del personaje homenajeado, el jefe Caballo Loco, que derrotó al general Custer en Little Big Horn en 1876, y fue asesinado al año siguiente por un soldado norteamericano, durante una tregua.La escultura representa a Caballo Loco montado en un poni, y cuando esté terminada medirá 170 metros de altura y 195 de longitud.

Gateway Arch, San Luis, Missouri, EE UU.
Este gigantesco arco catenario, construido en 1966 a orillas del río Mississippi, simboliza la situación de San Luis, como puerta de paso al Oeste. Se trata de un arco de doble pared de acero, diseñado por Eero Satinen y de 200 metros de altura. La pared exterior es de acero inoxidable, de 6 mm de grosor; la interior, de acero dulce, de casi 1 cm de grosor. El hueco entre ambas está relleno de hormigón por la parte inferior y de material celular por la superior. La sección transversal del arco es un triángulo equilátero hueco, en cuyo interior funcionan ascensores que conducen a una plataforma de observación instalada en lo alto.

Columna de San Jacinto, cerca de Houston, Texas, EEUU.
Esta columna de 173 metros es la más alta del mundo. Se construyó entre 1936 y 1939, a orillas del río San Jacinto, para conmemorar la batalla que tuvo lugar allí en 1836 entre los téjanos mandados por Sam Houston y las tropas mexicanas. La columna es de hormigón, revestido de mármol color crema. Su base es un cuadrado de 14 metros de lado, pero se va adelgazando hasta medir sólo 9 metros de lado en la plataforma de observación. En lo alto de la columna hay una gigantesca estrella que pesa casi 197 toneladas.

Muralla de Adriano, Cumbria y Northumberland, Inglaterra.
La principal defensa con que contaban los romanos establecidos en Gran Bretaña para resistir las invasiones de los belicosos pictos y escoceses del norte era la muralla construida entre 122 y 130 por orden del emperador Adriano, que va desde el estuario del Solway, al oeste, donde está hecha de tierra, hasta el del Tyne, en el este, donde es ya una estructura de piedra gris de hasta 4 metros de altura. A lo largo de sus 118 kilómetros de longitud había fuertes, castillos y atalayas, atendidos por unos 18.000 soldados.

Por el lado norte, la muralla estaba reforzada por un foso de 8 metros de altura y casi 3 de profundidad. Por el lado sur había un vallum, o zanja de fondo llano, de 6 metros de anchura, flanqueada por paredes de tierra de 3 metros de altura, que servía como carretera. Los romanos abandonaron la muralla en 383, cuando Roma fue atacada por los godos, pero aún se conserva una parte considerable, así como 17 fortificaciones, entre ellas el fuerte de Vercovium, cerca de Housesteads, que se mantiene en muy buenas condiciones.

Stonehenge, llanura de Salisbury, Wiltshire, Inglaterra.
La construcción de este monumento megalítico comenzó hacia el año 3500 a.C, antes que las pirámides de Egipto, y se prolongó durante unos 1.500 años. Probablemente, sirvió siempre como lugar de culto, para celebrar rituales religiosos de algún tipo, pero también es posible que se utilizara como observatorio astronómico.

La estructura definitiva, cuyas ruinas podemos contemplar hoy día, constaba de un círculo de monolitos de casi 5 metros de altura y hasta 26 toneladas de peso, conectados por un dintel continuo. Dentro de este círculo había otro formado por piedras de azurita de 4 toneladas de peso, traídas desde las montañas de Preseli, en Gales, a 320 kilómetros de distancia; y en el interior de este segundo círculo, 5 dólmenes dispuestos en forma de herradura y otra herradura de piedras azules. En el centro del conjunto se encontraba la «Piedra del Altar», de arenisca verde-azulada, procedente también de Gales. Los dólmenes están formados por dos piedras verticales y una tercera a modo de dintel sobre las dos primeras, encajadas mediante entrantes y salientes tallados con gran precisión.

Fuente Consultada:
Las Setentas Maravillas del Mundo Antiguo Chris Scarre
La Historia del Mundo DK Grupo Z
El Atlas de lo Extraordinario Construcciones Fabulosas Tomo II

DJEM Coliseo Africano Tunez Anfiteatro Romano en Africa Patrimonio

DJEM Coliseo Africano Túnez Anfiteatro Romano

EL ANFITEATRO DE THYSDRUS,  SE ENCUENTRA UBICADO EN MEDIO DEL DESIERTO DE TÚNEZ. ESTA GIGANTESCA OBRA, QUE PARECE SALIR DE LA NADA, SE CONSTRUYÓ EN SÓLO OCHO AÑOS, Y ES UNO DE LOS ANFITEATROS MAS GRANDE DEL IMPERIO ROMANO.

Djem es una ciudad que está a unos 200 Km. de Túnez (al sur) y es famosa por su maravilloso anfiteatro, que en los tiempos de del cónsul romano Gordiano I, gozaba de las mas digna reputación por su grandeza y esplendor.

Giordano era casi un anciano, con mas de 70 años, que había sido enviado a África con el cargo de procónsul. Con el tiempo logró ganarse la simpatía del pueblo por su apoyo a los juegos y espectáculos, y en cuanto tuvo la oportunidad de pasar a la posteridad con la construcción de una majestuosa obra para topo el pueblo, lo hizo sin condicionamientos.

En el año 230 d.C., Gordiano I lo mandó a construir en Thysdrus y se ejecutó en tan sólo ocho años. De la arena del desierto se levantó una edificación que se caracteriza por la armonía y el equilibrio, parece como caído del cielo. Es el edificio antiguo mas grande de África y como anfiteatro es el cuanto en orden de tamaño, después del de Roma, Capua y Pozzuoli.

El anfiteatro de El Djem es una atrevida obra de impresionante monumentalidad. La arena se alza completamente libre, sin ningún tipo de apoyo en alguna pendiente o concavidad del terreno.

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Esta asombrosa obra de la arquitectura romana tiene unos 148 m. de largo por 120 de ancho, y podía
albergar cómodamente a mas de 40.000 espectadores. Las habitaciones y los pasillos del anfiteatro están decorados con magníficos mosaicos. Posee 64 arcos de tres pisos.

A pesar de sus dimensiones, este grandioso edificio de arenisca, que es atravesado por los rayos del sol, transmite una indescriptible sensación de ligereza y sublimidad. Los arquitectos mostraron un gran ingenio a la hora de idear las arcadas, y lograron su objetivo: que la luz pudiera «cubrir» la arena desde todas las direcciones y hacer parecer a ésta transparente.

Los 64 arcos de cada uno de los tres pisos confieren a la obra una sensación de auténtica filigrana. Especialmente logrados son los preciosos mosaicos del interior del anfiteatro, donde se percibe una armoniosa mezcla de tradición árabe y arte romano. Debajo de estos arcos estaban ubicados las jaulas en donde se encerraban a las fieras, a los gladiadores, esclavos y condenados a muerte. Este coliseo es recodado por su agresividad en los juegos, ya que a veces se enviaba a los condenados a luchar en la arena sin armas y eran descuartizados públicamente.

El material necesario sobre todo los enormes sillares de arenisca debió transportarse desde canteras situadas a más de 30 Km. de distancia, de una zona conocida comoMadhia. Dado que la arenisca es blanda y frágil, los sillares tenían que tener unas dimensiones considerables para soportar toda la estructura. Su color es realmente singular y se ha conservado hasta hoy. La caliente y terrosa arcilla absorbe la luz solar de tal manera que parece incluso arder, al tiempo que sigue confiriendo a la obra su grandioso atractivo.

El anfiteatro de Thysdrus fue la última gran arena construida durante el período del Imperio Romano. Se trata de un grandioso monumento arquitectónico que fascina por su sobresaliente calidad y su elegante y casi perfecta armonía. Modelados por el paso de los siglos, los bloques de arenisca de Thysdrus «cuentan» hoy sus propias historias, aquellas que el viento y los agentes meteorológicos dejaron impresos en ellos.

El anfiteatro de Thysdrus se levantó lejos del mar y de todas las rutas comerciales importantes; aun así, parece que la financiación del proyecto no supuso un problema demasiado difícil de superar. El capital procedía del comercio de olivas. Desde los tiempos de César, la estepa norteafricana se había convertido en el olivar del imperio. Así, durante los dos siglos en los que se cultivó este fruto, la región llegó a ser la mayor proveedora de aceite del mundo romano.

Las rentas obtenidas del aceite de oliva hicieron de Thysdrus una ciudad muy rica y próspera. La bonanza económica se tradujo en un gran bienestar, aunque también en una ambición, una arrogancia y un deseo de emancipación muy manifiestos, como lo atestigua todavía el fabuloso anfiteatro que osaron construir. En el año 238 d.C., la provincia de Thysdrus se encontraba en su máximo esplendor y, consciente de ello, se alzó contra el poder central. No obstante, Roma sofocó el levantamiento sin piedad alguna.

La cultura de la ciudad de Thysdrus, que en otros tiempos llegó a ser una floreciente metrópoli, se hundió en pocos años, y el anfiteatro no llegó a terminarse nunca. Hacia finales del siglo XVII, las tropas del conquistador turco Bey Mohammed hicieron saltar por los aires la parte posterior de la edificación.

Durante varias generaciones, el anfiteatro fue «desarmado» como si se tratara de una cantera. Aún así, en los mosaicos todavía permanece vivo el mito de los Juegos Olímpicos. El orgullo, la pasión y, sobre todo, el espíritu de lucha convirtieron Thysdrus en un centro cultural del África antigua.

DATOS:
* Longitud: 150 m, aprox.
* Anchura: 120 m, aprox.
* Altura: 36 m (tres pisos), aprox.
* Tiempo de construcción: 8 años (230238)
* Material de construcción: Arenisca.

El Kremlin de Moscu Fortaleza de los Zares Rusos Historia Construccion

El Kremlin de Moscú
Fortaleza de los Zares Rusos

El Kremlin de Moscu Fortaleza de los Zares Rusos Historia Construccion
La catedral de San Basilio y sus cúpulas asemejando a los turbantes tártaros
Su construcción comenzó en 1555 y acabó en 1578 con la décima de sus torres erigida sobre el sepulcro de San Basilio. Su interior es bellísimo. Los íconos y las pinturas de los muros merecen un alto. Los altares están detrás como en todos los templos ortodoxos rusos

KREMLIN: Del ruso, kreml, ciudadela, también fuerte o fortificación, y se refiere a un gran grupos de obras civiles, como catedrales, palacios y salones, que se han ido construyendo a lo largo de varios conla iniciativa de muchos zares.

La historia inicial de su construcción se remonta hacia la mitad del siglo XII cuando el príncipe Yury Dolgoruky construyó un fuerte de madera en ese lugar tras la unificación de los principados de Moscú, con una gran iglesia de madera, que mas tarde sufrieron el ataque mongol.

En 1339 cuando el Príncipe Daniel de Moscú (Iván I) mandó a construir en piedra las iglesias que habían sido construidas originalmente en madera en el año 1156.

Iván I construyó la catedral de Asunción, donde serian enterrados los zares. Siguieron luego la iglesia del Arcángel Miguel, después la de Ioann Lestvicnik, y, finalmente, la última, pero no la menor, la iglesia de San Salvador en el Bosque, cuya espléndida estructura de madera es el elemento arquitectónico más antiguo que hoy podemos admirar en el Kremlin.

Más tarde se construyeron las murallas de piedra. La blanca piedra calcárea deMiackov protegería al nieto de Iván, Demetrio, el hombre que empezaría a utilizar contra los tártaros el poder que Moscú había ido acumulando estando a su servicio. Así, un Kremlin de piedra, resultado de quince años de incansable trabajo, desde 1359 a 1374, sustituyó al primitivo Kremlin de madera.

Por esto la construcción del Kremlin actual (el anterior fue saqueado y destruido por los tártaros) de Moscú comenzó concretamente en 1485 con el zar Iván III, , con la construcción de un nuevo palacio para el zar, que fue realizado bajo la dirección de los arquitectos italianos Marco Ruffo y Pietro Antonio Solario.

Iván III, que había subido al trono en 1462 y  fue él quien con más frecuencia comenzó a utilizar, en lugar del tradicional título de gran duque de Moscovia, el de “zar” (es decir, emperador) de “todas las Rusias”, junto con el de autócrata.

El gran logro de Iván el Grande (Iván III) fue rechazar el caciquismo de los mongoles, o tártaros. Los mongoles habían invadido el estado medieval Rus de Kiev en 1223, en su avance hacia Europa del Este a través de Asia. Un contingente del ejército mongol había permanecido en la zona del río Volga. Se trataba de la llamada Horda de Oro.

Rusia era subdesarrollado, pero sin duda alguna era un país potencialmente rico,  y estaba en plena expansión; pero era terriblemente pobre de conocimientos técnicos superiores. La esposa que Iván (Iván el Grande) había elegido, la bizantina Zoé —ahora rebautizada como Sofía—, educada en las cortes de Constantinopla y de Roma,  se lo hacía observar con frecuencia. Era evidente, pues, que debía buscar en los países “industrializados” a los hombres que no era posible formar técnicamente en su patria.

Con este fin Iván mandó un emisario, el boyardo Simeón Tolbuzin, a buscarlos al país que entonces era la cuna del arte y la técnica: a la Italia de Leonardo da Vinci, de León Battista Alberti y de Bramante. Y esto sucedía quince años antes de que los franceses descubrieran, antes que ningún otro europeo (y por casualidad, a causa de una guerra que fue como un paseo militar), los fulgores del Renacimiento.

El arquitecto seleccionado fue Aristóteles Fioravanti, ingeniero comunal de Bolonia, consejero arquitectónico de los Sforza y realizador de obras para el rey de Hungría, Matías Corvino. En la primavera de 1475, con el deshielo, llegó a Moscú el arquitecto italiano, a quien Iván pagó un sueldo que nunca soñara percibir un arquitecto moscovita: diez rublos al mes. Pero el extranjero demostró que se lo merecía, y aún más, lo que por cierto se le concedió ampliamente.

En cuatro años tan sólo, la reconstruida catedral de la Asunción (a la que muchas guías llaman de la Ensoñación, traduciendo literalmente el término ruso de Uspenskij Sobor) ya erguía majestuosamente sus blancas paredes en el recinto del Kremlin. El “experto” extranjero había cumplido su principal obligación:enseñar a los técnicos del país, aunque hay una historia negra donde se dice que Iván encerró a Fioravanti, que murió en cautiverio.

Luego Marco Ruffo y Pietro Solari,  a partir de 1485, sustituyeron a Fioravanti, construyeron para el zar un palacio digno, al fin, de este nombre: el Palacio de Granovitaja, cuya característica fachada almohadillada en ángulos vivos es como el traspaso a tierra rusa de las experiencias del Palacio de los Diamantes de Ferrara, joya del Renacimiento italiano.

La espléndida sala superior de este edificio (que más tarde daría a Catalina sensación de ahogo) cubierta por cuatro bóvedas apoyadas sobre una única pilastra central y espléndidamente decorada con escenas de la historia sagrada y rusa sobre fondo de oro (lo que le valdría el merecido nombre de Sala de Oro), sería, durante siglos, el salón de recepciones de los zares hasta la construcción del Palacio del Kremlin, ya en el siglo pasado.

En 1505, pocos meses antes de la muerte del gran Iván, Alvise Nuovo recibió el encargo de construir la catedral del Arcángel Miguel (segunda de este nombre en el interior del Kremlin), según esquemas rusos ejecutados en clave renacentista. El mismo Alvise Nuovo, desde 1499 a 1508, reconstruyó el palacio vivienda de la familia real, el Terem, en sustitución del viejo, edificado, según la tradición local, en madera y, como sucedería con tanta frecuencia, destruido por el fuego.

Ya estaban en pie, así, la catedral de la Asunción, la de la Anunciación, la iglesia del Arcángel Miguel, el Palacio Granovitaja, residencia oficial, y hasta una increíble iglesia-campanario que Marco Bono (otro inmigrado italiano) había erigido en los primeros años del siglo XVI para albergar un gran número de campanas de todo tipo y dimensiones (el campanario de esta iglesia, o mejor dicho, su aguja más elevada —81 metros, todavía la construcción más alta del Kremlin y su símbolo— se completaría un siglo más tarde, durante el reinado de Boris Godunov).

Ciertamente, a fines del reinado de Iván III las cúpulas doradas del Kremlin habían empezado a ocupar dignamente el corazón de la Santa Rusia. Pero su efecto no sería tan fabuloso (ni lo sería el de los edificios construidos más tarde) sin la obra excepcional que los encierra: el gran círculo de rojas murallas, con varias torres, que rodea el conjunto. Dichas torres, por lo menos su planificación, son obra de Iván el Grande —que podría llamarse “padre del Kremlin”—y de su “equipo” de arquitectos italianos.

Respecto a la construcción la muralla era obra gigantesca: un perímetro de 2.235 metros, en planta pentagonal irregular, con dos decenas de torres. Las torres son, precisamente, lo que caracteriza la muralla, constituyendo la imagen más típica del Kremlin.

La más conocida es la espléndida y gigantesca Torre del Salvador (Spasskaja), llamada así por la imagen del Redentor que decora la puerta; fue erigida en 1491 por arquitectos que debían recordar la estructura del castillo de los Sforza de Milán, y en el siglo XVII fue coronada, por el inglés Galloway, con una aguja seudogótica que encierra 35 campanas. El sonido de esas campanas, retransmitido a todo el mundo cada mediodía y cada medianoche, es todavía la identificación de la radio soviética, como las campanas del Big Ben lo son de la BBC de Londres.

En los siglos posteriores, el Kremlin de Moscú fue creciendo hasta convertirse en lo que actualmente conocemos. El de Moscú no es el único que podemos encontrar en Rusia, existiendo otros igualmente interesantes de conocer y visitar, como el de Novgorod, por ejemplo.

Los siglos le dieron cada vez mayor dimensión e importancia hasta convertirse en una gran fortaleza de 27 hectáreas rodeada de murallas y torres de acceso. La más alta y famosa es la de la Trinidad. Entre sus muros transcurrieron los acontecimientos de seis siglos de la historia de Rusia.

El Palacio de los Congresos de 1961 es lo más nuevo. Enfrente se encuentra el edificio del antiguo Arsenal, que fue construido a principios del siglo XVIII por orden del zar Pedro I como depósito de armamentos y trofeos de guerra. La fachada del edificio está decorada con antiguos cañones hechos y piezas tomadas por las tropas rusas al ejército de Napoleón en 1812. Frente al edificio del Arsenal hay dos edificios, el del antiguo Senado(que tiene una gran cúpula con la bandera de Rusia) y la Escuela Militar, ambos alojan al presidente de la Federación Rusa. Es la sede del Poder Ejecutivo Ruso. A la derecha, enfrente del edificio gubernamental, se halla el Cañón del Zar de 1586, que es el cañón de bronce más grande del mundo. Cerca está la Campana de la Zarina, también otro récord mundial. Ninguno ha sido usado jamás. El cañón nunca disparó balas y la campana se resquebrajó durante un incendio en 1737 y no pudo sonar.

En el centro se encuentran tres bellas catedrales. La Catedral La Asunción, la Catedral Arcángel Miguel y la Catedral de la Anunciación. Entre estas catedrales no existe mucho espacio libre. Los edificios tienen  los más diversos estilos: arabesco, gótico, griego, italiano, chino.

Está encerrado por una muralla de 2,40 m de altura por 2300 mt. de longitud con torres en todo el perímetro.  Era una ciudad en sí misma construida para estar protegida contra ataques enemigos.  Hay varios kremlins en Rusia, pero el más conocido es el de Moscú, que ocupa 27 hectáreas.  En su museo se exhiben las coronas y joyas de los zares, carruajes con incrustaciones de piedras preciosas en sus ruedas, larguísimas capas de armiño que cubrían a los príncipes y varios metros del piso por el que caminaban.  Los visitantes deben envolver sus zapatos con botas de tela para no raspar la lujosa superficie de madera del museo.

Allí vivieron los zares hasta los tiempos de Pedro el Grande, que reinó de 1682 a 1725, cuando la corte se mudó a San Petersburgo, luego Stalingrado, y después su antiguo nombre.  Hoy aloja al Parlamento ruso y desde 1918 ha sido el centro político y administrativo de Rusia.

Largas filas de personas se alinean todos los días para ingresar en la tumba de Lenin embalsamado.  Montañas de cámaras de foto y cinematográficas de los turistas, que tienen acceso privilegiado, se amontonan a la entrada pues está prohibido entrar con esos aparatos en el mausoleo.  Hace tiempo está en plena discusión una iniciativa que implicaría sacar la tumba de Lenin de la ciudadela.