Porque Se Dice…?

Historia de los Naipes o Juego de Barajas Resumen

Historia de los Naipes ó Juego de Barajas

Los naipes aparecieron en Europa hacia el siglo XIII, traídos probablemente por los nobles que volvían de las cruzadas. La ilustración muestra un juego de naipes diseñados en Francia por el rey Carlos VII. Libro desencuadernado que leen las personas de cualquier condición y estado, y que podría ser registrado en el índice de los Prohibidos. Con esta curiosa definición, un gramático español, en una enciclopedia castellana del año 1674, se refería al inofensivo mazo de naipes.

Distintas hipótesis atribuyen a la China y a la India el origen de los naipes. Idénticos problemas surgieron sobre la difusión de las barajas en Europa; pero es probable que los árabes las difundieron hacia 1350 en España, de donde pasaron a Francia, Italia, Bélgica y Alemania. También hay diversas opiniones sobre los juegos inventados por los árabes. En el siglo XV ya se conocían distintos juegos,  y los naipes representaban figuras artísticas y delicadas. He aquí un grupo de jugadores de esa época.

El estilo de esta apreciación (como libro prohibido) refleja el espíritu del siglo XVII, y la desconfianza que entonces inspiraban todos los juegos en los que intervenía la casualidad. Sin embargo, prescindiendo de toda consideración moral sobre los diversos juegos, debemos indicar que los naipes no merecen semejante desaprobación. De hecho, su iconografía, sus figuras, especialmente en las barajas antiguas, representan una concepción filosófica de la vida, si bien simplista y popular, que puede interesar tanto desde el punto de vista psicológico como artístico. Y esto lo veremos repasando brevemente la historia de la baraja.

Su origen es incierto, aun cuando existan muchas hipótesis atractivas. La opinión más difundida es la de que las barajas nacieron en la India, como simplificación del ajedrez —también de Oriente, y acaso de la India.

La semejanza entre el juego de naipes y el de ajedrez es evidente: en el primero, cuenta más la suerte; y en el segundo, la habilidad del jugador. Pero tanto en el uno como en el otro los adversarios se enfrentan como si se tratase de ejércitos en orden de batalla.

El rey, la reina, los alfiles —que son las principales figuras del ajedrez—, corresponden a las figuras más importantes de los naipes. Los peones, que representan a los soldados, tienen la misma función que las cartas menores en las barajas. En lugar del caballo (simbolizado por el caballero) y de la torre (de la fortaleza, del castillo), en las barajas existe el as que, según los entendidos, representa la bandera o estandarte del regimiento.

Además de esta hipótesis sobre el origen de los naipes existe otra, igualmente sostenida, y no menos probable: la que afirma que las cartas derivan de ciertos juegos infantiles llamados en árabe naib o nahib, ya conocidos en Italia a principios del siglo XIV. En rigor, es posible que haya sucedido lo contrario, es decir, que dichos juegos llamados naib se inspirasen de los naipes usados por los adultos.

cartas tarot

También de los muchos tipos de barajas de naipes, uno de los más antiguos es la baraja de tarot, en la actualidad utilizado como un medio para predecir la fortuna. Una baraja de tarot consiste en 78 naipes, 22 de los cuales retratan objetos o personajes simbólicos o alegóricos.

Es casi un hecho que las primeras barajas aparecieron en España e Italia, probablemente introducidas en esos países por los árabes a mediados del siglo XIV; allí, siguiendo un natural proceso de asimilación, se cambiaron las figuras primitivas, acomodándolas a las costumbres de la sociedad europea. Que junto a los naipes europeos existiese aún la baraja árabe, se prueba por el hecho de que, en un inventario de los objetos pertenecientes al duque de Orleáns, realizado en 1408, se mencionan dos tipos de barajas diferentes, uno de los cuales defínese como “sarraceno”.

Las cartas se difundieron inmediatamente en todos los países, especialmente en Alemania, Bélgica y Francia, ganando la aprobación y la entusiasta adhesión de todas las clases sociales: así lo establece una leyenda según la cual los naipes fueron inventados por un cortesano francés para distracción de Carlos VI (el rey loco), que fue un apasionado jugador.

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Cada país ha diferenciado perfectamente sus naipes. En Alemania, las figuras representaban animales, flores, figuras humanas, etc., y las barajas eran de gran tamaño. Famosos artistas se dedicaron al diseño de naipes, especialmente en los siglos XV y XVI. Además de la fantasía —prodigiosa por cierto—, los miniaturistas se inspiraron en motivos de la historia antigua y de la mitología.

Desde su primera aparición, las barajas se diferenciaron netamente según los países. Alemania tuvo, en los siglos XIV y XV, cartas de grandes dimensiones, cuyas figuras representaban, sobre todo, objetos animados. En 1400 aparecieron una serie de naipes redondos, originales y de exquisita factura.

La baraja numerada —empleada en la actualidad— fue la primera que los franceses usaron en sus juegos; pero una infinidad de figuras —personajes célebres de la historia, seres mitológicos, fantásticos y alegóricos— hicieron variar al infinito los naipes de Francia. Series enteras se conservan en los museos, y todas sumamente apreciables: las pintadas en Lyón en el siglo XV, ilustradas con figuras mitológicas, y las de Dijón y de Ruán, hechas en Italia y grabadas en madera en el siglo XVI, son las más hermosas de la época.

De invención italiana fueron los tarocchi: mazo de 78 naipes subdivididos en 22 triunfos, representados por distintas figuras, entre las cuales había oro, copa, basto y espada. Estas figuras han llegado a las barajas actuales, y con ellas se juega al “truco”, a la “escoba”, al “mus”, al “tute”, al “siete y medio”, etc.

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Además de los tarocchi, muy difundidos por aquel entonces en casi todos los países, existían otros juegos que, si bien se miran, eran simples variantes —más o menos interesantes— de aquéllos. Las series de estos juegos tomaron los nombres de las ciudades o lugares donde más se practicaban.

Se ha dicho que tales juegos introdujeron modificaciones en los naipes, sobre todo en los mazos, en los que el número de cartas había llegado a 48 ó 52.

En Alemania existían, además, barajas que hoy diríamos “de lujo”, para las clases más elevadas, y otras “comunes”, para las gentes del pueblo. Tanto las cartas de lujo como las simples, quizás por coincidencia, estaban signadas con símbolos iguales o semejantes a los naipes italianos: cimitarras, copas, granadas y bastos.

Esta igualdad de símbolos en las barajas comunes de todos los países, ha despertado la curiosidad de los estudiosos, que han querido reconocer en ellos los emblemas de las cuatro clases sociales más importantes de la Edad Media: oros o granadas representarían en tal caso a los mercaderes, copas al clero, bastos a los campesinos, espadas o cimitarras a los guerreros.

Pero es en Francia donde, desde el siglo, XV, se utiliza un tipo de naipes muy similares a los que hoy se conocen. En dicha baraja se distinguen cuatro figuras: corazón, carro (llamada también diamante), flor (o trébol) y pique. Dadas también otras figuras (rey, caballo, sota), se estima que tales símbolos eran guerreros.

Éste es el tipo de mazo, de 52 cartas, que ha tenido más fortuna en el curso de los siglos, puesto que ha llegado hasta nosotros, según la iconografía del siglo XVIII.

Recordemos que, como todos los juegos, el de los naipes se creó de acuerdo con las características del tiempo y de las personas. Así existieron, especialmente en Alemania y Francia, naipes humorísticos: barajas con figuras de animales, de flores, de trajes y tocados de moda; naipes satíricos, que revelaban las reacciones del pueblo respecto de sus gobernantes (se conservan, verbigracia, algunos ejemplares de cartas alemanas del siglo XV, donde el rey rige el abanico y la reina el cetro); barajas instructivas para uso de los niños —y también de los grandes—, con figuras tomadas de la historia, de la geografía, de la botánica, etc.

Interesantísimas, tanto desde el punto de vista histórico como artístico fueron las  cartas francesas  contemporáneas de la Revolución y del imperio napoleónico. El rey fue reemplazado entonces por un hombre con el gorro frigio, llamado genio de la guerra, del comercio, de la paz, de las artes, según la serie a la cual pertenecía; las cuatro reinas representaron respectivamente la libertad de profesión, de matrimonio, de prensa y de culto; las sotas se transformaron en igualdad de clases, de derechos y obligaciones.

Semejante mutación se produjo también en época de Napoleón, en que las principales figuras se sustituyeron por los más célebres personajes políticos de entonces: el rey, como es natural, tomó semblanzas de Napoleón.

Son muchos los juegos de naipes que se conocen en diversos países; tres de los que han alcanzado aceptación más general son el poker, la canasta y el bridge. El poker es un juego para un número cualquiera de personas siempre que éstas no sean menos de dos ni más de ocho; cada participante debe jugar por su propia cuenta. La canasta suele jugarse entre dos parejas; se requieren dos barajas francesas y el objeto principal es completar series de siete cartas de una misma categoría, llamadas canastas. El bridge es un juego para cuatro personas; los jugadores procuran obtener los triunfos y las cartas inactivas; la partida completa de bridge concluye cuando se acumulan varios millares de puntos, fijados de antemano.

Antiguamente, los naipes eran de mayor dimensión que los de ahora. Para uso de los príncipes se hicieron preciosos mazos diseñados por los mejores artistas, de los cuales nos han llegado sólo algunos —muy pocos— ejemplares. Son célebres los naipes de Mantegna que, si en verdad no fueron realizados por el pintor del mismo nombre, por lo menos se atribuyen a la escuela de Padua.

Las cartas comunes, en cambio, fueron estampadas con matrices de madera; pero es justamente en los naipes donde por primera vez se aplica la xilografía.

Lo mismo que ahora, en casi todos los países la fabricación y el comercio de barajas ha estado sometido al control y a los impuestos del Estado. La fabricación de cartas se hace hoy con mucho cuidado: además de la perfecta ejecución de los grabados y figuras, se procura que no tengan ningún defecto. Por eso todo naipe está formado de tres cartulinas superpuestas, siendo la del medio de color oscuro para evitar la transparencia. Un barniz especial preserva a cada carta del desgaste por el uso.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial CODEX – Los Naipes-

 

Vida de Kaspar Hauser Misterioso Caso del Joven Alemán

Vida Enigmática de Kaspar Hauser

Se lo conoció como el “muchacho venido de ninguna parte”, y unos cuantos años antes de su enigmática muerte en 1833, su extraordinaria historia fue comentario obligado en toda Europa.

Un muchacho de unos 16 o 17 años, abandonado, llegó a la ciudad de Nüremberg, Alemania el 26 de mayo de 1828. Tenía los pies ensangrentados y aseguraba que estuvo encerrado en una pequeña celda oscura la mayor parte de su vida.

Su ropa con restos de seda, que había sido buena en alguna ocasión, se encontraba ahora tan andrajosa como la de un espantapájaros. Sus piernas estaban casi paralizadas por unas botas mucho más pequeñas que las de su tamaño, reforzadas con herraduras y clavos. De ellas asomaban unos dedos ensangrentados.

Kaspar Hause

Retrato de Kaspar Hauser en los últimos años de su vida, cuando su extraña historia se
transformó en el gran comentario de Europa. Esta historia se ha transformado en una leyenda, y con distintas versiones, por ejemplo se dice que siendo adolescente Hauser se presentó en comisaría con un papel en el que estaba escrito su nombre. No sabía hablar ni escribir y se descubrió que había vivido toda su vida en una cueva, en completo aislamiento.

Le entregó al primer transeúnte que lo vio unas cartas dirigidas “al capitán del 4to Escuadrón, Regimiento 6to de Caballería”. Allí fue llevado.

Mientras esperaba la llegada del capitán exhibió la primera de las extrañas reacciones que habrían de convencer a muchísimas personas de que el forastero había permanecido la mayor parte de su vida aislado del mundo: interesado en la llama de una vela, trató de agarrarla, profiriendo un agudo grito al quemarse.

El olor de lo que se cocinaba le causó náuseas, y casi se desmaya frente al jamón y la cerveza que le ofrecieron.

Comió vorazmente pan y agua, y experimentó terror frente a un reloj de péndulo, quizá considerándolo un ser vivo.

Frente al capitán balbuceó: “quiero ser soldado como mi padre…”.

En las cartas se repetía casi como una súplica la necesidad de transformar a su portador en un soldado de caballería. Y ambas concluían con el siguiente texto: “si no quiere conservarlo, debe matarlo con la espada o colgarlo”. El capitán se desentendió del asunto y entregó al muchacho a la policía local.

Al proporcionarle un lápiz y pedirle que escriba su nombre, escribió decididamente “KASPAR HAUSER”. Fuera de eso, replicó “no sé” a todas las preguntas que se le formularon.

Después de un tiempo el muchacho se transformó en una atracción pública y la gente concurría a verlo comer su pan en la celda. Más tarde sobrevino un aprendizaje sorprendentemente rápido.

A las seis semanas hablaba con fluidez y podía leer y escribir, y al cabo de un tiempo pudo realizar una completa declaración acerca de sus primeros años de vida. Según su relato, siempre estuvo prisionero en un calabozo, durmiendo sobre un colchón de paja, sin sonidos y con alimentó que alguien le llevaba mientras dormía.

De vez en cuando, su agua tenía gusto amargo. Esto lo hacía dormirse, y cuando despertaba se encontraba aseado y cambiado. Tiempo antes de su partida, un hombre se introducía en la celda y le enseñaba a escribir su nombre y las frases que le diría al capitán.

Luego de este relato, Kaspar Hauser se transformó en una celebridad. Las dudas sobre su origen apuntaban a la nobleza que, por algún motivo, quiso mantenerlo oculto durante todo ese tiempo. Hauser siguió educándose y adquirió conocimientos de filosofía, latín y ciencias.

Y el fin llegó de una manera tan enigmática como el resto de esta historia: el 14 de diciembre de 1833 apareció con numerosas heridas de arma blanca, en los pulmones y el hígado. Según dijo, fue atacado por un extraño que le entregó, antes de herirlo, una nota en la que escribió: “soy de la orilla del río… mi nombre es MLO”. Para aumentar el misterio, la frase estaba escrita de manera especular, es decir, sólo podía ser leída con ayuda de un espejo.

¿De dónde salió Kaspar Hauser?, ¿quién o quiénes se tomaron el trabajo de mantenerlo oculto tantos años, para luego liberarlo sin ningún motivo aparente?, ¿por qué murió?… Todos estos interrogantes forman parte de uno de los grandes misterios de la historia, un misterio que para los hombres de hoy no podrá escapar a la siguiente calificación: “Sin Respuesta…”.

El gran director Werner Herzog creó en 1974 una película narrando la historia de este muchacho, mostrando la crueldad humana, capaz de imposibilitar la evolución de otras personas, adueñándose de su libertad, privándolas de la oportunidad de ser educadas, de estar en contacto con seres racionales y de poder desarrollarse espiritualmente. En este sentido, ha servido para evaluar el desarrollo humano cuando se sufren carencias afectivas y educacionales severas.

Fuente Consultada: Magazine Enciclopedia Popular N°27 Año 3 Casos Sin Respuestas

Lagarto Que Camina Sobre el Agua En Dos Patas Reptil Bisiliscus

Lagarto Que Camina Sobre el Agua En Dos Patas
Reptil Bisiliscus

Para sorpresa de los zoólogos, un reptil ostenta el privilegio de correr en el agua. Le llaman “Cresta” por su parecido con los gallos y vive entre el Golfo de México y el Ecuador.

Al principio, los científicos no lo podían creer. Los primeros exploradores narraron a sus atónitos interlocutores más de un encuentro casual con un animal que podría caratularse como monstruoso, mítico o, simplemente una foto, por ejemplo, los mismos incrédulos y escépticos científicos buscaron una explicación en su metier para tan extraña criatura.

basiliscus reptil camina sobre el agua

Comenzaron por bautizarlo. A tai efecto, recurrieron al latín: Basíliscus plumifrons; claro que en el laboratorio y por ei gran parecido que su cabeza tiene con le cresta de un gallo se lo llama simplemente así: cresta, con un largo de 80 centímetros el parecido de este reptil con el que de corral, no es su principal característica. La más notable cualidad de este animalito es su estrategia de fuga frente a los predadores: huye de pie sobre el agua.

Este poder nada tiene mágico o misterioso como las referencias que al respecto a las caminatas que tiene al agua como superficie- podemos encontrar en la Biblia. En síntesis, no se trata de un poder milagroso.

La ligereza de su paso y la notable velocidad (12 kilómetros por hora), se deben a que el Basiliscus casi no emerge las patas posteriores del agua lo que da como resultado que estas extremidades aprovechen la tensión superficial del agua y operen en forma similar a las paletas que se utilizan para caminar sobre la nieve.

Mientras tanto, las patas anteriores -que son mucho más cortas– así como su Sarga cola, sirven para que este curioso animal pueda mantener el equilibrio y pueda, a su vez, desplegar la velocidad que habitualmente utiliza para huir de sus enemigos. Su recorrido no es de unos pocos pasos. Se ha visto al basiliscus atravesar un lago con no menos de 400 metros de diámetro.

Su habitat es cálldo-tropical y hasta el momento, sólo han podido verse algunos ejemplares en América del Sur, en los países que se encuentran ubicados en el mapa entre el Golfo de México y el Ecuador. Su dieta es a base de hierbas y de algunos pequeños insectos.

Asimismo resulta importante destacar que ningún ejemplar de Cresta de Gallo ha podido capturarse para mantenerlo vivo en un zoológico. Otro dato de singular importancia es que jamás se lo ha visto caminar sobre el mar. Al parecer, los basiliscus, sienten especial debilidad por las aguas dulces.


Fuente: Magazine Enciclopedia Popular N°10 Año 1

Trucos Simples de Magia Truco de la Moneda y El Vaso Que Pasa La Mesa

TRUCOS SIMPLE DE MAGIA
TRUCO DE LA MONEDA Y EL VASO

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TRUCO1: Suma de Dados
EFECTO

Le pides a alguien del público que mueva tres dados (dados normales, no los de póker), y que los coloque en pila (uno encima del otro), le dices al publico que serás capaz de adivinar la suma de las caras que no se ven de los dados, después de concentrarte durante unos segundos serás capaz de decir ese número mágico.


SECRETO
La explicación a este truco es muy simple, por si nunca os habéis fijado, las caras opuestas de un dado siempre suman 7, por lo tanto, las caras opuestas de tres dados sumaran 21. Tu ves el número del dado de arriba (en la imagen es el 1), por lo tanto, la suma de las caras que quedan tapadas por los dados y el suelo son 20 (21-1=20).

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TRUCO 2: El Periódico Mágico
EFECTO

El mago corta una tira de periódico, en un lugar libremente elegido por un espectador. La frase por donde fue cortada la tira de periódico, coincide con una predicción que el mago entregó en un sobre cerrado anticipadamente.

SECRETO
Se utiliza una tira de periódico trucada, que tiene un encabezado con letras grandes al derecho y el resto del texto, en caracteres pequeños y escritos al revés (ver muestra).


Entregar previamente al publico, un sobre en el cual se habrá escrito como predicción la ultima frase de la tira, o bien la primera de letras pequeñas, invirtiendo la tira.

Luego el mago sostiene la tira de periódico con una mano, desde un extremo, y con la otra mano, va pasando la tijera, de arriba hacia abajo, para que un espectador, le diga cuando detenerse y cortar. Donde el espectador lo disponga, se corta la tira de periódico, y se deja caer el trozo cortado al suelo, para que lo levante el espectador y lea por donde se cortó.

El mismo pondrá la tira al derecho y leerá la frase la primera frase que coincidirá con la que está escrita en el sobre.

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TRUCO 3: Adivinar la Carta
EFECTO

Este es un juego de los llamados de Mentalismo. El mago reparte 21 cartas y solo a nivel mental logra adivinar cual fue la escogida por el espectador.

SECRETO
Reparte 21 cartas de una baraja, cara arriba, en tres hileras de siete cartas cada una, tal y como muestra el dibujo, y en ese orden.


El espectador, debe pensar una carta y decirte en cual de las tres filas esta. Cuando te lo diga, coges la que te ha dicho , por ejemplo la tercera, y la recoges. Después recoges las otras dos, y las colocas una encima y otra debajo. La hilera que el espectador te ha dicho, ha de quedar entre las otras dos. Das la vuelta a todo el paquete,dejandolo dorso arriba, y vuelves a repartir cartas como al principio dándoles la vuelta, para que queden cara arriba. De nuevo deben decirte la columna en la que esta su carta.

Repites el paso anterior y vuelves a repartir dos veces mas.
A la cuarta vez, repartes dejando las cartas dorso arriba y sacas a relucir tus poderes mágicos y le señalas la carta que queda en medio de todo, es decir la numero 11, que será la elegida por el espectador.

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TRUCO 4: Las Cajitas Vacías
EFECTO

El mago le dice al espectador que diga cual de las tres cajitas que tiene delante está llena de cerillas (o lo que sea), pero el espectador siempre falla en su elección.

SECRETO
Se tienen 3 cajitas de cerillas vacías y una con algunas cerillas o cosas que hagan ruidos. La caja llena, va enganchada con una gomita en la muñeca (que no se vea). Cuando se mueve la cajita vacía con la mano de la caja llena, hace ruido y parece que esa cajita este llena.

Se agarran las tres cajitas y se muestra que una está llena (hace ruido). Luego se mueven un
poquito las cajas mezclando. Y se le pregunta al espectador donde está la cajita llena. Esto se repite dos o tres veces.

El espectador nunca descubrirá la cajita llena porque todas están vacías.

TRUCO 5: La Cuerda Mágica
EFECTO

El mago coge una botella vacía y le mete parte de una cuerda, a continuación gira la botella de forma que la cuerda quede colgando hacia abajo, pero la cuerda curiosamente no se cae, para asombro de todos, le da la vuelta a la botella cogiéndola por la cuerda y tampoco se cae la botella, después el mago le da la cuerda y la botella al público para que lo examinen.

SECRETO
Antes de empezar el truco, introduces dentro de la botella una pelota de goma, lo suficientemente pequeña para que entre, pero que no quede muy holgada, la botella debe ser opaca, o de lo contrario se vería el truco.


El mago al introducir la cuerda y darla la vuelta a la botella, esta queda atrapada por la pelo de goma que no la deja salir, y al coger la cuerda y dejar colgando la botella, la pelota hace aún más fuerza y no se cae.

Después pones la botella recta otra vez, le sacas la cuerda y con disimulo dejas caer la pelota en tus manos, y mientras que el público examina la cuerda y la botella tu te guardas la pelota en un bolsillo.

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TRUCO 6: Hacer Viajar dos Cartas
EFECTO

El mago muestra dos cartas 8 y 9, negro y rojo, los pierde dentro del mazo y con un chasquido de sus dedos a la velocidad de la luz las cartas suben al tope del mazo


SECRETO
Una baraja de póker o española, de la cual retirarás cuatro cartas, los 8 y 9 corazón y picas o los 8 y 9 de espadas y bastos.

Forma dos parejas con los números y palos distintos, por ejemplo 8 de corazón y 9 de picas y 8 de picas y nueve de corazón.

Coloca una pareja en el (lomo) y la otra en la boca del mazo.
Dile al público que realizarás una proeza de hacer viajar dos cartas a la velocidad de la luz. Toma el mazo y di que elegirás dos cartas que te gustan, diciendo: “Son el 8 y 9 de corazón y picas”. No permitas que el público vea cuál es el palo de 8 o 9, sólo deberán recordar que se trata del 8 y 9 y de los palos de corazón y picas.

Luego toma claramente las dos cartas y colócalas en el medio del mazo; convenciendo al espectador de que realmente se pierden en el mazo.

Coloca el mazo sobre la mesa y relájate; puedes actuar, hacer bromas o lo que tú quieras. Ya está preparado el gran final.

Anuncia el milagro, un chasquido de los dedos y pide al espectador que el mismo dé vuelta las dos primeras cartas. Recibirás una ovación cuando se vea que se trata del 8 y 9 de corazón y picas.

Si quieres reforzar el final, ten escrito en un papel 8 de corazón y 9 de picas, que son las cartas que dará vuelta el espectador, dejándolo como testigo sobre la mesa antes de comenzar el juego, para que nadie dude de tus poderes mágicos.

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TRUCO 7: La Moneda Viajera
EFECTO

El mago presenta dos copas de cristal, que entrega para que sostenga un espectador, una en cada mano. Muestra una moneda y un pañuelo. Se acerca al espectador y deja caer la moneda en una copa, cubriendo esta con el pañuelo. Toma la otra copa y, alejándose, le pide al espectador que la mueva para asegurarse de que aún está la moneda y, diciendo las palabras mágicas, levanta el pañuelo y descubre que la copa esta vacía, al mismo momento que se escucha caer la moneda en la otra.


SECRETO
Necesitas dos copas de cristal, un pañuelo y dos monedas iguales.
Deberás perforar una de la monedas cerca del borde para pasar un hilo y atarlo, cosiendo el otro extremo del hilo al centro del pañuelo. Ten en cuenta que el largo del hilo y la moneda debe quedar cubierto por el pañuelo al tomarlo del centro y dejar caer libremente las cuatro puntas.

Entrega las copas a un espectador.
Saca de tu bolsillo la moneda-pañuelo como si estuvieran separadas y tira la moneda dentro de la copa, cubriendo de inmediato la copa con el pañuelo.

Saca de tu bolsillo en forma encubierta la otra moneda y mantenla oculta en la punta de los dedos.
Toma la copa vacía de manos del espectador por el borde interior y exterior a la vez, dejando en contacto la moneda con la cara interior de la copa y cubierta por tus dedos.

Pídele al espectador que mueva la copa para que se oiga la moneda que todavía esta adentro.
Levanta el pañuelo tomándolo del centro, hacia arriba, a la cuenta de tres rápidamente y llévalo a tu bolsillo.
Deja caer al mismo tiempo la moneda dentro de la copa vacía. La magia se produjo: la moneda viaja de la copa del espectador a la copa que tú tienes. Un gran aplauso para un tradicional juego bien presentado.

ENSAYA ANTES DE PRESENTARLO VARIAS VECES Y…
¡BUENA SUERTE!

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TRUCO 8: El Misterio de la Servilleta
EFECTO

El mago toma una servilleta de papel, la rompe en muchos pedacitos y pide a un espectador que haga un bollito. Saca un pañuelo para envolverla y el público descubre otra bolita por la que pensaba cambiarla. El mago no le da importancia, dice las palabras mágicas y le pide al espectador que desenvuelva la servilleta rota. Sorpresa. La servilleta está entera.


SECRETO
Necesitarás tres servilletas de papel iguales y un pañuelo.
Prepara dos bolitas arrugando dos servilletas.

Una de las bolitas colócala dentro del pañuelo, que ubicarás en un bolsillo de tu camisa o saco, para sacarla junto con él sin que el público se dé cuenta.

La otra átala con un hilo sujeto con un alfiler imperdible al bolsillo.
Presenta la servilleta nueva al público mostrándola por ambos lados, tomándola de una punta con los dedos índice y pulgar.

Pártela al medio y luego en mil pedazos, entrégala a un espectador para que haga una bolita apretada con los pedazos, dirigiéndote a él dile que, para recomponerla, la envolverás en un pañuelo.
Toma el pañuelo de manera tal que puedas sacar la bolita con la servilleta entera oculta en un rincón.
Saca la bolita atada para que caiga fuera del bolsillo a fin de provocar la risa de los espectadores y su atención a ésta.

Toma la bolita rota de la mano del espectador y aprovecha el momento para cambiar la bolita rota por la sana, guardando nuevamente el pañuelo que oculta la bolita rota en el bolsillo. Al mismo tiempo entregarás la sana al espectador y guardarás la atada con el hilo también en el bolsillo.

Ahora relájate y disfruta del momento, pues todo está hecho. Di las palabras mágicas y pídele al espectador que desenrolle la servilleta que, al ver el público que está entera.

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TRUCO 9: Truco con un Globo
EFECTO

El mago presenta un globo totalmente normal, luego con unas tijeras corta el globo por la mitad y presenta a los espectadores el globo ya cortado, Toma el globo cortado en sus manos y con un fuerte soplido lo logra inflar.


SECRETO
Debes conseguir dos globos iguales, tijeras sin punta y una barita mágica (la barita es opcional).
Dobla uno de los globos aproximadamente a la mitad.

Introduce el globo doblado dentro del otro, con cuidado para que no se desdoble.

Cerciórate que el globo que introdujiste este efectivamente doblado a la mitad dentro del otro.
Presenta a los espectadores el globo que parecerá normal pero que en realidad tendrá otro globo doblado, debes hacerlo sin muchas demostraciones para que el público no descubra que tiene un globo dentro.

Con las tijeras corta el globo por la parte de abajo (teniendo en cuenta que la parte superior es en donde el globo tiene la boquilla para inflar). Debes tener cuidado de cortar el globo de afuera sin llegar a tocar el de adentro .

Di las palabras mágicas y luego empieza a soplar fuerte a manera que el globo interior se desdoble por el aire y luego se infle, dando la impresión que fue el globo cortado el que lograste inflar.
No le digas a nadie el secreto, pues recuerda que el propósito es dar la impresión a tus espectadores que en realidad puedes hacer magia!!.

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TRUCO 10: La Moneda Elegida
EFECTO

En un plato o bandeja, el mago recibe varias monedas que entrega el público. Luego un espectador toma una moneda del plato y le hace una marca reconocible, a gusto y la mantiene en su mano empuñada, de modo que nadie vea la marca.

Enseguida el mago pide prestado un pañuelo de bolsillo y tomándolo por sus cuatro puntas en una mano, confecciona una improvisada bolsa. El mago explica que hasta ese momento nadie sabe el valor de la moneda elegida y menos la marca de la misma y su propósito es encontrarla entre las demás una vez que el espectador meta la moneda en la bolsa de pañuelo y mezcle concienzudamente todas las monedas. Para lo que el mago invita al espectador a meter su mano, aún cerrada dentro de la bolsa y que deje caer allí la moneda y luego las mezcle revolviéndolas. Una vez revueltas las monedas, el mago mete su mano dentro de la bolsa sin ver, y a los pocos segundos retira una moneda, para sorpresa de todos es la moneda que está marcada, la hace ver por el espectador que la eligió y él confirma que esa es la moneda que él tomó y marco.


SECRETO
Necesitarás un pañuelo de bolsillo, que puedes pedir prestado a los espectadores.
Además, aproximadamente 15 monedas, pueden ser iguales o de distintos valores y tamaños.
Por último, consigue una bandeja o un plato de loza, y un plumón o marcador permanente.

El secreto es sumamente simple y no requiere una mayor explicación. Mientras el espectador mantiene en su mano la moneda, la calienta a la temperatura de su cuerpo y mientras tanto las demás monedas sobre la bandeja o plato, se enfrían y toman la temperatura del recipiente, la que siempre es bastante menor que la corporal. Entonces al meter tu mano dentro del pañuelo, después que el espectador ha revuelto las monedas, solo tienes que buscar la que al tacto te resulte más caliente

Por otro lado si quieres asegurarte que no hayan dudas respecto a la moneda elegida y posteriormente descubierta, pide al espectador que la marque (aquí es donde necesitarás el plumón o marcador), luego que muestre a sus amigos cercanos su marca y la mantenga oculta…

Es importante que tengas una buena cantidad de monedas, para no arriesgarte a que los espectadores te digan que no llevan monedas en sus bolsillos. La otra ventaja de usar tus propias monedas es que han tenido tiempo suficiente para emparejar su temperatura mientras esperan su turno sobre el plato.
A pesar que el truco es muy sencillo, la impresión que recibe tu público es grande. Nadie es capaz de darse cuenta que todo se debe a la diferencia de temperaturas de las moneda.

Test de los Personajes Mas Famosos del Mundo Votar Por los Mas Populares

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1-PAPA FRANCISCO

Francisco  de nombre secular Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, Argentina, 17 de diciembre de 1936) es el 266.º y actual papa de la Iglesia católica.5 Como tal, es el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Tras la renuncia al cargo de Benedicto XVI, fue elegido el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave.

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2-BARACK OBAMA

Nacido en Honolulu, Estados Unidos, 4 de agosto de 1961), conocido como Barack Obama, es el cuadragésimo cuarto y actual Presidente de los Estados Unidos. Fue senador por el estado de Illinois desde el 3 de enero de 2005 hasta su renuncia el 16 de noviembre de 2008.5 Además, es el quinto legislador afroamericano en el Senado de los Estados Unidos, tercero desde la era de reconstrucción. También fue el primer candidato afroamericano nominado a la presidencia por el Partido Demócrata y es el primero en ejercer el cargo presidencial

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3-GANDHI

Mahatma Gandhi (Porbandar, India británica, 2 de octubre de 1869 – Nueva Delhi, Unión de la India, 30 de enero de 1948) fue un abogado, pensador y político hindú. Recibió de Rabindranat Tagore el nombre honorífico de Mahatma (comp. en sánscrito e hindi de mahā: ‘grande’ y ātmā: ‘alma’). En la India también se le llamaba Bāpu (બાપુ), ‘padre’ en idioma guyaratí.

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4-ADOLF HITLER

Nacido en Braunau am Inn, Imperio austrohúngaro, 20 de abril de 1889 – Berlín, Alemania, 30 de abril de 1945. Fue el presidente y canciller de Alemania entre 1933 y 1945. Llevó al poder al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o Partido Nazi,2 y lideró un régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer Reich o Alemania nazi. Además, fue quien dirigió a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, iniciada por él con el propósito principal de cumplir sus previos planes expansionistas en Europa.

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5-LIONEL MESSI

Lionel Andrés Messi Cuccittini (Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, 24 de junio de 1987), conocido también como Leo Messi, es un futbolista y medallista olímpico argentino que también posee la nacionalidad española desde el año 2005. Juega como delantero en el F. C. Barcelona, de la Primera División de España, y en la selección de fútbol de Argentina, de la cual es también capitán.

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6-LOS BEATLES
Fue una banda de rock inglesa activa durante la década de 1960, y reconocida como la más exitosa comercialmente y críticamente aclamada en la historia de la música popular.1 2 3 4 5 6 Formada en Liverpool, estuvo constituida desde 1962 por John Lennon (guitarra rítmica, vocalista), Paul McCartney (bajo, vocalista), George Harrison (guitarra solista, vocalista) y Ringo Starr (batería, vocalista). La naturaleza de su enorme popularidad, que había emergido primeramente con la moda de la «Beatlemanía», se transformó al tiempo que sus composiciones se volvieron más sofisticadas. Llegaron a ser percibidos como la encarnación de los ideales progresistas, extendiendo su influencia en las revoluciones sociales y culturales de la década de 1960.

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7-DALAI LAMA
El Dalái Lama (de la palabra mongola dalai, «océano», y de la tibetana lama, «maestro espiritual» o «gurú») es el título que obtiene el dirigente del Gobierno tibetano en el exilio y el líder espiritual del lamaísmo o budismo tibetano. El actual Dalái Lama es Tenzin Gyatso (6 de julio de 1935).

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8-MARADONA
Diego Armando Maradona (Lanús, Argentina, 30 de octubre de 1960) es un exfutbolista y director técnico argentino. Es considerado como uno de los mejores jugadores en la historia de este deporte, siendo calificado por muchos futbolistas y exfutbolistas,4 5 6 7 8 9 por periodistas y prensa en general,10 11 12 13 por personalidades, técnicos y relacionados a entes deportivos y admiradores del fútbol en general,14 15 16 17 18 como el mejor futbolista de la historia, asimismo ha sido catalogado como el mejor jugador de la historia de los mundiales,19.

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9-NELSON MANDELA
Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, Unión de Sudáfrica, 18 de julio de 1918 – Johannesburgo, Gauteng, Sudáfrica, 5 de diciembre de 2013),1 2 fue un abogado, político, líder del Congreso Nacional Africano (CNA). Pasó de terrorista a político hasta llegar a presidente de Sudáfrica (1994 – 1999).Encabezó la rama violenta de la oposición sudafricana al régimen del Apartheid con sabotajes primero y posteriormente asesinatos y atentados con minas antipersonal e incursiones armadas. En 1962 fue arrestado y condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. La mayor parte de los más de 27 años que estuvo en la cárcel los pasó en la prisión-isla de Robben Island.

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10-BILL GATES

(Seattle, Washington, 28 de octubre de 1955),más conocido como Bill Gates, es un empresario y filántropo estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft junto con Paul Allen.4 Su fortuna está estimada en 78 mil millones de dólares según Forbes, la cual en 2013 aumentó en 15.8 mil millones de dólares, convirtiéndolo así en el hombre más rico del mundo y recuperando el título que anteriormente estaba en manos de Carlos Slim. Además, cabe recordar que Bill Gates donó 38 mil millones de dólares a caridad mediante su Fundación Bill y Melinda Gates, esto quiere decir que si no le interesara la filantropía, tendría 116 mil millones de dólares de patrimonio neto.

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Historia y Composicion del Chicle o Goma de Mascar

LA   GOMA   DE  MASCAR   Y  SU   MERCADO
La goma de mascar (chicle) era, en sus comienzos, un producto natural que se obtenía en México —principalmente por los indígenas de la península del Yucatán—, a partir del látex del árbol chicozapote; este árbol americano es del tipo sapotáceo y produce, además del látex, un fruto en drupa, semejante a la manzana, de pulpa exquisita.

Los antiguos aztecas utilizaban el latex natural o chicle como base para  conseguir una sustancia gomosa. Las mujeres, en particular, utilizaban esta goma para mejorar su aliento.

A pesar de que en México se utilizaba el chicle desde tiempos muy antiguos, no cabe duda que la goma de mascar tuvo su máxima difusión cuando los estadounidenses la adoptaron como artículo de consumo ordinario.

La introducción del chicle en Estados Unidos data, según parece, de los tiempos del célebre general mexicano Antonio López de Santa Ana (1837-1872), que, astutamente, sorprendió a los estadounidenses vendiéndoles una partida de látex de la Hevea (caucho), unas veinte veces más caro que el primero, asegurándoles que de él podían obtener caucho.

En el asunto intervinieron un tal Thomas Adams y un farmacéutico de Hoboken (Nueva Jersey), que cayeron en la cuenta de su verdadera aplicación como goma de mascar, ya que superaba netamente a la entonces popular cera   de   mascar.

publicidad de chicles

Publicidad Antigua de Chicles

A principios del siglo, aparece una goma de mascar hinchable —aunque líquida y pegajosa— y, en 1928, la primera goma de mascar hinchable en pastilla sólida, convenientemente aromatizada con menta. Este último producto se hacía ya con una base sintética.

El chicle actual se compone, en términos generales, de un 20% de base gomosa, un 20 % de jarabe de maíz, y un 60 % de azúcar de remolacha o de caña (sacarosa). Para fabricarlo, primero se muele la base de goma, y se extiende sobre unas bandejas, que se exponen en un recinto por el que circula una corriente de aire muy caliente, para extraer la humedad; a continuación, el material se funde, se purifica, se esteriliza y se filtra.

La composición de la goma base puede diferir de un fabricante a otro y, aun dentro de un mismo fabricante, de una calidad o tipo a otro. En general, se puede decir que la goma básica se compone de un 40 % de látex natural (principalmente, de chicozapote, junto con otras resinas y gomas sudamericanas y orientales), un 50 % de gomas (SBR, etc.) y resinas (acetato de polivinilo) sintéticas, un 8 % de carbonato calcico, y un 2 % de otros productos, como ceras, grasas, etc.

La goma base, en estado de consistencia siruposa, se vierte en grandes mezcladoras, y se le agrega el azúcar en polvo, el jarabe de maíz y los aromatizantes. Una vez bien mezclado todo, se trabaja el producto en amasadoras, para que adquiera una fina textura.

A continuación, la masa se “lamina” a través de unos rodillos, para conseguir una cinta de 45 cm. de ancho por 5 cm. de espesor. Nuevos rodillos reducen este espesor al deseado para la pastilla de que se trate. Después, se corta la cinta en planchas cuadradas de 45 cm. de lado, y se moldea a presión (se estampa) la forma y dimensiones definitivas de la pastilla. Luego, se recubren con azúcar en polvo, para evitar que se aglomeren, y, por último, se introducen en cámaras acondicionadas, y se dejan reposar durante algún  tiempo.

Todas las operaciones de empaquetado también se llevan a cabo en salas con aire acondicionado, y dé una forma enteramente mecanizada. Este empaquetado suele realizarse con papel de estaño, papel encerado y papel de celofán, y, encima de ellos, un papel con el nombre comercial, dibujos,   etcétera.

Ya en la década del 70 en Estados Unidos, según la revista “Industrial and Engineering Chemistry”, se vendia chicle a razón de 30O millones de dólares al año; más del 40 % de esta cifra se debe a una sola empresa.

El 85 % de las ventas anuales se lo reparten tres empresas. Si se pusieran una detrás de otra todas las pastillas de goma que consumen los estadounidenses en un año, podría completarse con ellas la órbita que describe la Luna alrededor de la Tierra. Ello supone que cada estadounidense consume más de 2,00 pastillas al año; durante la última guerra, el consumo por habitante se elevó a 620: pastillas anuales.

ARGENTINA: El mercado de las gomas de mascar factura en Argentina alrededor de 1.500 millones de pesos por año y en la variantes de los chicles para adultos las ventas llegan a 473 millones de packs anuales en todas las marcas, según un informe de la consultora de consumo masivo Nielsen.

Los recuerdos de la infancia incluyen los inolvidables Bazooka con gusto a frutilla, historieta incluída y la posibilidad de estirarlos y hacer globos. En la adolescencia, las variantes de los Bubaloo son las preferidas.

MÉXICO: Según datos de la empresa Kraft Foods, México es el segundo país a nivel mundial en consumo de gomas de mascar.  En el país asteca se consumen más de 92 mil toneladas de chicles con un valor de mercado de US$ 420 millones anuales, por lo que el consumo promedio del mexicano es de los más altos en el mundo sólo superado por EEUU.

ESPAÑA: Cada español masca un centenar de chicles al año. Una proporción elevada respecto a China —donde solo se consumen entre 20 y 30—, pero que todavía puede estirarse, sobre todo si se toma como referencia Estados Unidos, donde ese gasto llega hasta los 180 anuales.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – TECNIRAMA N°99 El Mercado de la Goma de Mascar

Quien es Harry Potter? Vida de Rowling Libros de Harry Potter

SU VIDA ES TAN MÁGICA COMO LA DE SU PERSONAJE.
ES MÁS RICA E IMPORTANTE QUE LA REINA DE INGLATERRA

La Pottermanía le cambió la vida: en sólo seis años pasó de madre soltera desocupada a acumular más de 440 millones de dólares. Reconoce que el éxito le da culpa y espera que pase el furor por sus libros para sumergirse  “en la oscuridad y el anonimato”.

Su fortuna personal ronda los 445 millones de dólares, 50 más que la reina Isabel de Inglaterra. J.K. Rowling, la escritora más rica del mundo, puede presumir de que su dinero no es heredado ni resultado de un matrimonio de conveniencia. Y jactarse también de que entre contrato y contrato tuvo tiempo de escribir dos libros para fines benéficos.

A seis años de la aparición del primer volumen de Harry Potter, su autora se convirtió, muy a su pesar, en una persona inaccesible y rodeada de secretos, al punto de que su casamiento con el doctor Nefl Murray y el nacimiento de su hijo David fueron tratados con el cuidado y paranoia reservados a razones de Estado en tiempos de guerra.

El lanzamiento mundial de Harry Potter y la Orden del Fénix, la quinta entrega de este fenómeno editorial, costó nada menos que diez millones de dólares. Llegó a las librerías el sábado 21 y se convirtió en el libro más vendido de la historia en el día de su aparición. Se editaron trece millones de copias en inglés y va en camino de superar a la Biblia en la cantidad de ejemplares impresos.

Rowling, responsable de semejante suceso, cosecha críticas y elogios en forma pareja. No sólo por la calidad de sus textos sino por el circo publicitario que la rodea.

“Quedó prisionera de un aparato de marketing y copyrights, perdió su libertad y su creatividad, escribe en serie para masas informes de niños retardados”, dicen sus detractores. “Vive rodeada de secretos para poder seguir escribiendo y brindarles alegría a su seguidores; lo hace porque es la única manera de resistir al acoso”, dicen sus fanáticos. “Me siento culpable por lo que pasa. El éxito afecta mi intimidad y la de mi hija”, reconoce ella. “Pero lo hago por fidelidad a mis lectores, cuando se acabe todo esto quisiera sumergirme en la más completa oscuridad y anonimato”.

 HARRY   EN   NUMEROS    

El primer día, Harry Potter y la Orden del Fémix vendió casi 1.800.000 copias sólo en el Reino Unido. Le sacó el récord al anterior, Harry Potter y el Caliz de Fuego.

El libro tiene 896 páginas y pesa 1,270 Kilos. Se editaron 13 millones de copias: 8,5 para Estados Unidos y 4,5 para el resto del mundo. Cuesta 29,95 dólares.

Entre los cuatro anteriores lleva vendidos más de 13 millones de ejemplares en Inglaterra.
Están traducidos a 55 idiomas y fueron editados en 200 países.

La primera película, Harry Pôtter y la camara secreta, recaudó 88 millones de dólares sólo en el fin de semana de estreno en los Estados Unidos.

Rowling ganó 240 millones de dólares por los libros y más de 200 millones por los derechos de las películas y el merchandising: auspicios de Coca Cola, Lego, juegos de mesa, cartas artículos de librería, anteojos de plástico, ropa, golosinas y varita mágicas.

Joanne Kathleen Rowling nació en uno de los años que van desde la muerte de J. F. Kennedy en el ’63 al Mayo francés del ’68. Hija de padre ingeniero y madre escocesa‑francesa, fue dada a luz en el ’65, cuando recién se había perdido la inocencia y la imaginación todavía no pensaba en llegar al poder.

Hoy, a los 38 años, aquella niña tímida de Chepsow (Gales) es material de mitología. Graduada universitaria en francés y clásicos, inventó un personaje que bien podría haber bautizado Frankenstein debido al latente riesgo de que la invención termine con el creador.

Fue en 1997 cuando un secreto de los llamados a voces comenzó a recorrer Inglaterra: “Hay un libro que conjura la magia con la historia, las tradiciones con la aventura y que puede ser leído tanto por niños como por adultos, sin que el niño se sienta viejo o el adulto avergonzado”, decían las voces, y el secreto tomó forma de nombres y apellidos que desde entonces parecen inseparables: J. K. Rowling y Harry Potter.

Comenzaba así, con las aventuras del niño aprendiz de mago-brujo y la piedra filosofal, el primer capítulo de lo que hoy se ha transformado en la saga más redituable de la industria editorial y en un ejercicio de marketing publicitario casi insoportable. La saga Potter-Rowling.

Nacida en los suburbios de Bristol y criada en los campos de Gales, formada en la Universidad de Exeter, Rowling escribió su primer libro a los seis años. Se titulabaConejo y son pocos quienes  pueden acreditar haberlo leído.

Afectada profundamente por la muerte de su madre, a quien la unía una estrecha relación, Rowling se traslado a Portugal, donde convivió con un periodista, ejerció como profesora de inglés y tuvo una   hija, Jessica, que ahora tiene nueve años.

Es a ella a quien debió explicarle cantidad de veces el porqué de su decisión de cambiar el calor y el sol de Portugal por el frío y la nieve de Escocia, donde se trasladó después de tres años y el fracaso de su relación amorosa. Si es por redituable económicamente, poco habría que explicar sobre lo acertado de esta decisión.

Cargango con uno de los estigmas más implacables que la Inglaterra de la obsesión por las clases sociales puede ejercer sobre una persona, el de ser madre soltera y desocupada, Rowling, con la ayuda de una beca del Consejo de las Artes escocés, escribió en los cafés de la ciudad la obra que transformaría su vida y la de tanto millones de niños en todo el mundo.

No tenía dinero para pagar el gas que calentaba su hogar.  Pero como los mejores cuentos de hadas o brujas, del estigma al paradigma hay un solo paso, un solo libro.

La cultura anglosajona adora y reverencia a las personas que se hacen a ellas mismas.

Producto típico de la emergencia a que ciertos sectores de la sociedad tuvieron que enfrentar en los duros años de las políticas sociales de Margaret Thatcher, Rowling es sin embargo el modelo ideal para las ideas neoconservadoras que bajo el dizfraz de un supuesto progresismo estableció el Nuevo Laborismo de Tony Blair.

Reverenciada por los viejos conservadores que añoran los tiempos del Imperio, a cuyos años algunas de las aventuras de Harry los retrotraen, Rowling hace guiños aquí y allá pero es absolutamente neutral a la hora de emitir opiniones que puedan herir a unos o a otros.

Miembro honoraria de la Sociedad Británica de Pesos y Medidas, que considera al sistema métrico decimal como una peligrosa filosofía política y defiende las medidas inglesas, Rowling glorifica la institución de la escuela privada de niños pupilos.

Y por otra parte no duda en dejar que las entrelíneas de sus novelas puedan ser decodificadas como alegorías favorables a la sociedad multirracial, multicultural y multilingüe que pretende ser la Inglaterra del siglo XXI.  Y en lo personal calla y calla.

En las raras ocaciones en que no calla, concede reportajes exclusivos.  Como el del jueves aanterior a la publicación de su libro, en la BBC y nada menos que con el temible Jeremy Paxman, terror de las derechas e izquierdas por igual.  Ante él, Rowling ejerció una modestia propia de orfanato, una negación de su supuesto estrellato.

Y lo que resultó más curioso aún, una explicación de cómo todo el circo publicitario al módico costo de 10 millones de dólares que resultó la aparición de Harry Potter y la Orden del Fénix estaba fuera de su poder de decisión y que hubiese querido que fuera de otra manera. Y ante ella, Paxman cambió el rol de inquisidor por el de comprensible padre de familia que trata de entender el fenómeno Potter.

El único reportaje concedido a los medios escritos fue para el bastión del conservadurismo, The Times, y allí Rowling no dudó en mostrar su costado más tierno y maternal.  La perfecta madre de familia cuya única preocupación espiritual es el bienestar de sus hijos y de todos los demás niños del mundo. Y para ellos trabaja.

Y quienes también trabajan, para ellos y para Rowling, son los incontables equipos de abogados, guardianes privados, copyrighters, comunicadores, agentes de prensa y demás fauna del mundillo de la edición y el cine que velaron, velan y velarán para hacer respetar los derechos de las casas editoriales y las productoras en cuyas manos Rowling dejó la tarea del lanzamiento de la quinta parte de las aventuras de su criatura.

Victimas del impresionante aparato resultaron, entre otros nombres de una larga lista, el New York Daily News, que fue demandado judicialmente por 100 millones de dólares por haberse atrevido a publicar unos párrafos del libro antes de su lanzamiento. O la editorial Verso, que tuvo que destruir todas las copias de un texto que analizaba a Potter   desde el punto de vista de la teoría crítica del marxismo bajo la acusación de que la tapa de su libro llevaba los mismos colores que algunas de las portadas de los Potters de mercado.

Por no mencionar los sucesivos robos de ediciones en sus lugares de impresión o el hombre que en Liverpool aposto 30.000 dólares en una casa de juegos a favor del que para él sería el personaje que muere en el libro y que resultó, obviamente, implicado en el mencionado robo.

El enigma que rodeaba a quien sería el personaje que muere en la quinta entrega ya está develado para el mercado anglosajón.  Si el secreto tan bien guardado durante meses no se trasmite de forma generalizada, los que quieran leer el íltimo Potter en español deberán esperar hasta diciembre para sacarse la duda.

Harry está cinco años más viejo, ya es un adolescente hecho y derecho, lleno de dudas y de furia, de acné y de hormonas, de un nuevo y oculto pasado.  Su escuela está donde solía y el Misterio de Magia sigue sin creerle, sus enemigos acechan en las sombras de algunas escobas y terribles mansiones y sus amigos mantienen su fidelidad.

Queda por saber si J. K. Rowling ha llegado al límite de su posibilidades creativas y lo que sigue serán obligaciones contractuales (tiene contrato para escribir dos libros más) o más de lo tan interesante que hubo hasta ahora.  Queda por saber cuáles son los limites de la mercadotecnia y de las presiones corporativas.  Queda por saber cómo será el mundo en que seguirá creciendo el primer personaje literario globalizado al extremo del absurdo. Queda por saber cómo será el mundo en que seguirá viviendo su autora, la misteriosa dama J. K. Rowling.

EL LANZAMIENTO MAS ESPERADO
Plataforma 9 y ¾ no existe pero sí.  Allí es donde Harry toma su tren camino a su escuela. En una ciudad y un país y un mundo que se convirtió en Potterloco, todo es posible. Adictos merodean buscando su bolsa de heroína.  Prostitutas olfatean algún que otro negocio. Otra noche más en la vieja estación de King´s Cross, norte de Londres (foto). Hay filas. De niños embelesados y sumergidos en capas, portando varas y sombreros.

De padres soñolientos y disimuladores de emociones. De fotógrafos que se pelean por los planos de frente.  De periodistas. Grabador e ironíaq en mano. Suenan las campanadas de las 12 y estalla el pandemónium: caen las capas, vuelan los sombreros, corren los adictos, gritan los padres, aúllan los periodistas, flashean los fotógrafos, ríen las prostitutas.  Viven los niños. Es el primer minuto del nuevo día del Quinto Potter, el libro más esperado del año.

Datos curiosos o Datos para el asombro Lista de Curiosidades

datos curiosos

Sabias que las ratas se multiplican tan rápidamente que en 18 meses, dos rata pueden llegar a tener 1 millón de hijos.

Sabias que los cocodrilos pueden comer una sola vez al año.

Sabias que los koalas pueden vivir toda su vida sin tomar agua.

Sabias que Las Vegas es el punto mas luminoso desde el universo.

El graznido de un pato (cuac, cuac) no hace eco y nadie sabe por qué.

Los mosquitos tienen dientes.

Sabias que el encendedor fue inventado antes que los cerillos.

Los diestros viven en promedio nueve años más que los zurdos.

American Airlines ahorró U$S 40.000 en 1987 eliminando una aceituna de cada ensalada que sirvió en primera clase.

El porcentaje del territorio de África que es salvaje: 28%. El porcentaje del territorio de Norteamérica que es salvaje: 38%.

Sabias que mas del 50% de la gente del mundo nunca ha hecho o recibido una llamada telefonica.

Cada rey de las cartas representa a un gran rey de la historia: Espadas: El rey David. Tréboles: Alejandro Magno. Corazones: Carlomagno. Diamantes: Julio César.

Si en una estatua ecuestre (persona a caballo) el caballo tiene dos patas en el aire, la persona murió en combate. Si el caballo tiene una de las patas frontales en el aire, la persona murió de heridas recibidas en combate. Si el caballo tiene las cuatro patas en el suelo, la persona murió de causas naturales.

Según la ley, las carreteras interestatales en los Estados Unidos requieren que una milla de cada cinco sea recta. Estas secciones son útiles como pistas de aterrizaje en casos de emergencia y de guerra.

El nombre Jeep viene de la abreviación del ejército americano de Vehículo para Propósito General (“General Purpose” vehicle), o sea “G.P.” (pronunciado en inglés).

Es imposible estornudar con los ojos abiertos.

Sabias que las ratas y los caballos no pueden vomitar.

La cucaracha puede vivir nueve días sin su cabeza, antes de morir de hambre.

Los elefantes son los únicos animales de la creación que (afortunadamente) no pueden saltar.

Una persona común ríe aproximadamente quince veces por día (deberíamos mejorar eso).

Es posible hacer que una vaca suba escaleras pero no que las baje.

La Coca Cola originalmente era verde [¿no es que el traje de Santa Klaus (o Papá Nöel) era verde y lo transformaron a rojo por una publicidad de Coca Cola?]

Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, que son considerados los más grandes exponentes de la literatura hispana e inglesa respectivamente, murieron ambos el 23 de abril de 1616.

Se tardaron veintidós siglos en calcular la distancia entre la Tierra y el Sol (149.400.000 Km). Lo hubiésemos sabido muchísimo antes si a alguien se le hubiese ocurrido multiplicar por 1.000.000.000 la altura de la pirámide de Keops en Giza, construida treinta siglos antes de Cristo.

Si el gobierno de EU no tuviera conocimiento de la existencia de extraterrestres, entonces por que tienen una zona llamada seccion 14? Y en su codigo de Regulaciones Federales indica que es ilegal para los ciudadanos americanos tener contacto con extraterrestres y sus naves.

La palabra “cementerio” proviene del griego koimetirion que significa: dormitorio.

Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una gran pizarra “0 Killed” (cero muertos). De ahí proviene la expresión “O.K.” para decir que todo está bien.

En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras, al referirse a San José, decían siempre Pater Putatibus y por simplificar “P.P.”. Así nació el llamar “Pepe” a los José [otra interpretación es que viene del italiano Giuseppe.

En el Nuevo Testamento en el libro de San Mateo dice que “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos”. El problemita es que San Jerónimo, el traductor del texto, interpretó la palabra “Kamelos” como camello, cuando en realidad en griego “Kamelos” es una soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles. En definitiva el sentido de la frase es el mismo pero ¿cuál parece más coherente?

Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles. Inmediatamente llamaron a un nativo (los indígenas australianos eran extremadamente pacíficos) e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso. Al notar que el indio siempre decía “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo ingles “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después el significado, que era muy claro: los indígenas querían decir “No le entiendo”.

Thomas Alva Edison temía a la oscuridad.

El nombre de la zona de México conocida como Yucatán viene de la conquista, cuando un español le preguntó a un indígena cómo llamaban ellos a ese lugar. El indio le dijo: “yucatán”. Lo que el español no sabía era que le estaba contestando: “No soy de aquí”.

El 80% de las personas que leen este texto intentarán chuparse el codo.

Sabias que es imposible chuparse el codo

Sabias que el cada vez que estorunudas tu corazon se detiene por una milesima de segudo.

Sabias que no es cierto que la muralla china se puede ver desde el espacio.

Sabias que una cucaracha puede vivir siete dias despues de que le arranquen la cabeza.

Sabias que el 70% de la gente que lea esto va tratar de chuparse el codo.

Sabias que no se puede estornudar con los ojos abiertos y que si te esfuerzas por hacerlo se pueden salir.

Sabias que aun no se ha descubierto por que se estornuda.

Sabias que una de cada mil personas puede doblar la lengua para atrás.

Sabias que las estrellas de mar no tienen cerebro.

Sabias que en proporción una pulga puede saltar a largo lo que un hombre saltara un campo de fútbol.

Sabias que hay registros de mujeres obesas que han vivido mas de 100 días si probar un solo bocado y que han subsistido a base de agua.

Sabias que el orgasmo de un cerdo dura 30 minutos.(guau)

Sabias que al estornudar te puedes quebrar una costilla.

Sabias que si te puedes chupar el codo te puedes chupar el pito.

Sabias que el cocodrilo no puede sacar la lengua.

Sabias que es físicamente que los cerdos volteen hacia el cielo.

El edificio del Pentágono tiene el doble de baños de los necesarios. Cuando se construyó la ley requería un baño para negros y otro para blancos.

Multiplicando 111111111 x 111111111 se obtiene 12345678987654321.

Sabias que utilizar audífonos por solo una hora, incrementa el numero de bacteria en tu oido unas 700 veces.

Sabias que el 35% de la gente que atiende los anuncios de citas amorosas es gente casada.

Sabias que el sonido que emiten los patos (cuac), no emite eco y nade sabe por que.

Sabias que el 23% de las fallas de fotocopiadoras del mundo entero son causadas por la gente que se sienta sobre ellas a fotocopiarse el trasero.

En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía “Fornication Under Consent of the King” (F.U.C.K.). Ese es el origen de tan famosa palabrita.

Lorenzon Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

LORENZON

“A mí lo que me preocupa son los comentarios malintencionados”, dijo Lorenzón mientras se rascaba obsesivamente la testa.

“No te aflijas”, le contesté, “acordate de Bermúdez. Todo el mundo lo acusaba del asunto de la ferretería y, al final, resultó ser inocente”.

“Sí, pero terminó ahorcándose”, insistió Lorenzón con tono sarcástico.

Nos sentamos a la mesita del rincón desde donde, casi ocultos, podíamos campanear todo el movimiento del Bar de los gallegos. Las luces bajas y amarillentas de las mesas de billar formaban triángulos truncos que parecían apoyarse en el paño verde y contener entre sus definidas paredes, espesas masas de un humo perezoso y azul que ascendía en cámara lenta y sólo se agitaba espasmódicamente cuando un jugador penetraba en la campana de luz para ejecutar una carambola difícil.

Un bafle de madera aglomerada colgaba sobre nuestras cabezas y nos obligaba a hablar a los gritos.

“Ahí viene”, dijo Lorenzón casi resignado.

Lucrecia entró al Bar como si saliera a la pasarela y enfiló directamente hacia nosotros, ignorando olímpicamente las miradas babosas que le bañaban el cuerpo de sílfide.

Atiné a sacarle una silla de manera tan torpe que se me cayeron los anteojos al inclinarme.

Lucrecia, por supuesto, eligió otra y se sentó con una sonrisa

burlona y casi imperceptible, dejándome desairado y en ridículo tanteando el suelo mugriento.

“Y entonces?”, nos dijo sin más.

Lorenzón boqueaba como un pescado fuera del agua y se rascaba la cabeza de tal manera que me dolía a mí.

Lucrecia encendió un cigarrillo tan fino y largo como sus femeninos dedos de aguja.- Aspiró profundamente y se tomó todo el tiempo del mundo en exhalar divertida y con un mohín encantador y perverso el humo, mirando hacia el techo.

Después, sólo después, nos miró a los ojos, haciéndonos desviar la vista como temerosos de sufrir una súbita y ardiente ceguera.

Miré de manera cobarde a Lorenzón. Seguía  mudo.

“¿Tomás algo?”, se me ocurrió decir en otro arranque de torpeza caballeresca.

El mozo -que obviamente ya sabía lo que siempre se servía Lucrecia-  estaba parado cual estatua con la margarita de rigor. Me miró de reojo como a un principiante y con una sonrisa cortés,  le dejó el trago sobre la mesa.

” ¿Y entonces?”, volvió a cargar con divertida -para ella- crueldad.

“Mirá Lucrecia”… comenzó Lorenzón, “Lo que pasa es que yo … nosotros… vos sabés…”.

“¿Que?”.

“…”

“Dale. ¿Que es lo que yo sé?”

“Que no es algo tan fácil. Que no se si voy a poder.”

“Pero a eso ya me lo dijiste la semana pasada. Para eso esperamos hasta hoy”, dijo Lucrecia más concentrada en revolver lentamente el sorbette en el vaso, que en sus sufrientes interlocutores.

“Lo que pasa es que Lorenzón…”, intenté salvarlo.

“Y vos, de qué la jugás?”,  me cortó con una sonrisa helada.

“No. Yo lo acompaño nomás. Yo, nada que ver. Pasaba y él me contó”.

Perdí la vista en el piso y sentí la mirada de Lorenzón, como la de un náufrago al que acababa de soltar la mano, vencido por la tempestad. Permanecí mudo y atormentado por mi cobardía durante los infinitos minutos que duró la conversación.

Lucrecia, se levantó deslizándonos un “chau” cargado de sensual desprecio y la vi alejarse abriéndose paso sin necesidad de pedir permiso entre los parroquianos que se hacían a un lado en un silencio libidinoso.

Escuché a Lorenzón a mi lado, meterse apurado los últimos tragos de cerveza. No me atreví a mirarlo y sé que ya tampoco me veía. Oí el ruido del grueso vaso de vidrio apoyándose contra la mesita, el arrastrarse de su silla al levantarse y algunos pasos de su retirada que hasta hoy me retumban en la cabeza como tambores de orquesta.

Me quedé solo con mi infierno mental de culpas e imágenes mirando el suelo no sé cuánto tiempo. Solamente levanté la vista cuando el mozo me dijo que cerraban. Pagué la cuenta sin hablar. Atravesé el salón vacío y vi que estaba amaneciendo.- Por el costado de las vías era el camino más largo a casa, pero sabía que no podía hacer más que transitarlo.

A lo lejos, dibujado contra un inmenso y espantoso sol rojo, vi el bulto que colgaba de los tirantes salientes de un galpón. Cuando crucé a su lado lleno de vergüenza, casi me detengo a pedirle perdón. Pero Lorenzón  ya no me escuchaba.

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La Cena Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

LA CENA 

Estaban cenando como todas las noches. Como todas las noches, visita; esta vez los tíos. Como todas las noches, sus hermanas conversaban animadamente con su madre. Como todas las noches, el padre ausente, la mesa cuadrada, el mantel de hilo a cuadros azules y blancos, el hule transparente, las banquetas largas y apretadas contra la pared, de modo tal que sentarse primero implicaba una difícil maniobra, consistente en recorrer todo el largo de la mesa hasta el sitio indicado, con el cuerpo echado hacia atrás, casi sentado en el aire, las piernas debajo de la mesa, dando pasos laterales, las manos sobre la tabla, como tocando un piano sin teclas, porque estaba secretamente prohibido, de eso estaba seguro, girar el torso y apoyarse contra la pared en el dificultoso avance.

Hubiera sido más fácil correrse lateralmente hacia el lugar por medio de sucesivas sentadas, pero eso era de mujeres.

Arroz caliente mezclado con zanahoria rallada fría. Horrible. ¿Cuantas veces tendría que decir a su madre que no mezclara lo frío y lo caliente?

En ese pensamiento estaba sumido cuando levanto la vista y sobre la pared de enfrente vio el cuadro. ¡Nadie hacía nada y el cuadro estaba ahí! Espantoso, cada vez más rojo, latía a punto de estallar. ¡Y todos seguían hablando como si nada ocurriera! Abrió la boca para gritar, pero no tenía voz, apenas un sonido ahogado, forzado, que sin embargo fue suficiente para llamar la atención de los comensales que lo miraron sorprendidos. El cuadro era cada vez mas aterrador, bordó, con esas sombras, emanando maldad.

Saltó sobre la mesa con un estrépito de vajilla y cubiertos hechos trizas, resbaló tirando casi todo el mantel sobre su banqueta, lo alcanzó y gritando horrorizado le pegó trompadas con toda la fuerza que nace del pánico.

A cada golpe, del cuadro saltaba sangre, pero eso no era suficiente. Golpeó y golpeó, a pesar de los gritos del resto, que se oían muy lejanos. Nadie podía detenerlo. Sólo paró cuando quedó exhausto y afónico. Eso ya no lo recuerda bien. Hoy come en el patio, en la soledad, donde no hay lugares estrechos que recorrer para sentarse, ni paredes donde colgar cuadros espantosos.

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Un Cuento Policial Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

UN CUENTO POLICIAL 

Las seis en punto de la mañana. Nadie se hubiera imaginado que al levantar las persianas del almacén, Aguirre se encontraría con el cadáver de Eulogio Argañaráz, ex Jefe de la Estación del ferrocarril, que se encontraba, casi como descansando apoltronado en la silla de mimbre ubicada al lado de los baños, debajo del cartel de cigarrillos “Máximos”.

Si no fuera por el delgado hilo de sangre que partía desde su garganta y recorría caprichosamente todo el largo de la camisa celeste, para formar un rojo y pobre lago bajo la pernera izquierda del pantalón, cualquier distraído hubiera hecho caso omiso de la presencia del muerto en aquel rincón del local.

Sin embargo, Aguirre era un tipo despierto y, apenas levantó la pesada cortina metálica, advirtió la funesta anormalidad en el paisaje cotidiano del almacén.

Se acercó al muerto con esa precaución innecesaria que se tiene frente al descubrimiento de un cadáver.- ¿Acaso Argañaráz iba a levantarse súbitamente, con los brazos alzados y a gritarle en la cara para aterrarlo? ¿Acaso podría el muerto estallar como una bomba?. Era simplemente un muerto y como tal, absolutamente inofensivo. Sin embargo, Aguirre avanzó lenta y silenciosamente hasta detenerse al lado de Argañaráz. Conteniendo  incluso la respiración y con la boca y los ojos bien abiertos,  se inclinó sobre el finado  apoyándose las manos en las rodillas. Dio un pequeño respingo cuando advirtió el hilito de sangre que nacía en el cuello de Argañaráz, pero de inmediato retomó la compostura y se acercó esta vez sin miedo alguno, presa de una morbosa curiosidad a observar de cerca.- Siguió el camino de la sangre y descubrió el charquito junto al zapato de Argañaráz.

Un persistente dolor de quijadas lo torturaba y, de pronto tomó conciencia de su boca abierta a más no poder desde que había descubierto el cadáver.- Cerró la boca, tragó dificultosamente saliva y decidió llamar a la policía.- Corrió hacia el teléfono que estaba en la esquina del mostrador y apenas marcó el número de la Comisaría, quedó como petrificado con el  tubo  al oído.- ¿Cómo explicaría la presencia de Argañaráz en su almacén?. ¿Le creerían que lo descubrió ya muerto al levantar las persianas?¿Lo detendrían bajo el cargo de homicidio?

– Comisaría Séptima, buenos días…

– ….

– Buenos días, ¿quién habla?.

-….

-Hola?

– e… equivocado. CLACK!

Aguirre tenía otra vez la boca  abierta y muda. Su vista estaba fija en su propia mano húmeda, blanca,  que apretaba el tubo del teléfono contra el aparato, como temiendo que se descolgara solo y lo pusiera  otra vez en comunicación directa con sus perseguidores.- Respiraba agitadamente y trataba de ordenar su mente, pero  sus pensamientos habían ya cobrado independencia. Surgían tenebrosos y de a miles, se entremezclaban y superponían a gran velocidad.

Como un autómata se sirvió un vasito culón de ginebra para entonarse y ordenar los pensamientos.

El primer dato de cordura lo asaltó instantáneamente.-  Las huellas dactilares!.

Sí, sus huellas quedarían estampadas en el vasito culón y en  la botella de ginebra Llave.

Dios mío, .-pensó-. También en el teléfono y en la cinta de la persiana!!.- Y en el picaporte…

-Estoy hasta las pelotas- , se dijo Aguirre mientras se servía un segundo vasito de ginebra.-

Había estado preso por cuarenta y ocho horas en averiguación de antecedentes, aquella vez,  como treinta años atrás, cuando se le ocurrió quedarse a curiosear la pelea de un viejo, finalmente cortado en la panza por una botella quebrada en la barra del cabaret, blandida por un  paraguayo que le disputaba una bailarina.- Esas cuarenta y ocho horas le habían resultado infinitas e interminables.- No podría soportar una condena perpetua.

La sola idea lo atormentaba.

-Debo borrar toda huella-, pensó.

Instintivamente abrió el cajón de los repasadores y  tomó el trapo verde.

-Es imposible!!!, cayó en la cuenta.

Había dejado sus marcas en la  manija del cajón y apoyado  torpemente su mano entera sobre el mostrador.

-Cada movimiento que hago deja mis marcas. Me haré prófugo.

Corrió  aturdido por la desesperación hacia la puerta del almacén. y casi  se le detuvo el corazón cuando se encontró cara a cara con  Doña Dalia que, maldita costumbre, vino a primera hora a llevar su habitual cuarto de membrillo para el vientre flojo.

-Está cerrado- atinó a decir.

Doña Dalia lo hizo a un lado, con la prepotencia tetona de las viejas de barrio y le contestó al pasar que se deje de pavadas, que para que levantaba entonces las persianas si no quería atender a la gente.

El resto fue cuestión de segundos.

Doña Dalia  cayó seca a sus pies, con la boca en “o” y los ojos abiertos y censores.

-Ahora llevo dos muertos a cuesta-, se dijo Aguirre, mientras soltaba  displicente el ensangrentado taburete.

Caminó sin rumbo por el almacén un instante.

Se detuvo debajo del foco antibichos a pensar.. Se cubrió el rostro con sus manos y cayó de rodillas al escuchar la partida policial que ingresaba al lugar.

Mudo, eternamente mudo y sin excusas, se dejó llevar hasta la Seccional.

Los diarios locales de la época expusieron su condición de monstruo.

No siempre Dios ayuda al que madruga.

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Anecdotas de Javier Mendez Cuentos Pendientes Jugar con Arena

ARENA 

Llegamos a Villa Sarmiento a pasar las vacaciones de verano. En aquel entonces, dos tías solteronas ocupaban la casona que fuera de mis abuelos. Sobraba lugar. Nada hacía suponer que nos íbamos a entretener, pero a pesar de las enérgicas protestas que elevábamos con mis hermanos, hacía como tres años seguidos que veníamos al mismo pueblo los primeros días de enero. Mis padres aducían cariño a las tías. Yo creo que era falta de presupuesto.

Había un pibe, a la vuelta de la esquina. Él era nuestro compañero de juegos. Ese año la novedad fueron las enormes montañas de arena (yo les llamaba inadecuadamente dunas -por mi paso por el mar-) que una compañía constructora  había  levantado  en un gran terreno baldío. Prácticamente era una manzana entera. Recuerdo muchas manzanas baldías en Villa Sarmiento.

Escalábamos las montañas amarillas valiéndonos de unos palos, a modo de bastones,  que enterrábamos en la arena a medida que ascendíamos. Una siesta infernal, el chico de a la vuelta se fue hacia atrás en plena escalada, rodó  por sus espaldas y cayó contra una pared socavada por las máquinas excavadoras de la duna de al lado. Enseguida vino el desmoronamiento y, casi como un áureo  monstruo, la montaña se lo tragó.

Descendimos con mucho cuidado, clavando a fondo nuestros bastones a un costado del cuerpo y afirmando bien los talones en cada paso, temerosos de sufrir la misma suerte que el pibe. Lo buscamos un buen rato sin éxito. Cuando se hizo de tardecita volvimos a la casona a tomar la leche y resolvimos que lo mejor sería no comentar nada a nuestros padres, pues se disgustarían al enterarse de que habíamos ido a trepar montañas con los zapatos de salir. Al año siguiente, sobre el terreno que ocupaban las dunas, se levantaba un importante edificio con un  cartel que decía “Escuela de Educación Técnica”.  A una de las aulas le pusieron el nombre del pibe.

Cuando pedí permiso para ir a su casa a invitarlo a jugar (después de todo, se había convertido en una celebridad y yo era su amigo), mis padres y  tías se miraron como espantados y finalmente me contestaron que ya no vivía  más allí. Pienso que se habrá ido de la vergüenza, por temor a que un día volviéramos con mis hermanos para delatarlo. Solamente nosotros sabemos la verdad: el premio que le han dado al ponerle su nombre al aula es injusto. Él se cayó cuando apenas iba por la mitad del camino. Nosotros sí llegamos a la cima. En lo que a mí respecta, estoy un poco decepcionado con el pibe. Él debería estar tranquilo. Yo sé guardar secretos.

Cuentos Cortos Mi Juego de Javier Mendez Anecdotas de Mi Vida

EL COBARDE

Cuando era pibe, hubo un período en que en el pueblo se puso de moda, organizar festivales boxísticos.

Cualquier excusa, la construcción de un aula nueva para la escuela más humilde, la colecta de fondos  para la parroquia local, la remodelación de la sede del club del barrio, era buena para organizar un festival de box, en el que unos pobres desgraciados se reventaban a trompadas por un sandwich y una Coca que se los podía ver consumir, acodados en el borde mismo del precario cuadrilátero, al poco rato de terminar su combate, mientras miraban, con ojos ausentes, el martirio de sus no menos infelices colegas.

A falta de otras atracciones y por temor a parecer extraño, yo concurría con mis amigos a ver tales patéticos espectáculos.

El ring era construido sobre un armazón de caños oxidados, donde se apoyaban tablones en forma despareja, los que luego eran cubiertos con una gruesa lona que conservaba manchas grasientas en las cuatro esquinas y que no lograba disimular enteramente los desniveles del tablado. Eso, lejos de resultar un inconveniente, parece ser que beneficiaba al espectáculo, ya que el irregular piso solía provocar inesperadas caídas de los contendientes, que no se sabía a ciencia cierta si se precipitaban al suelo por los desmañados mamporros del rival, por propio cansancio o justamente por una traición de lona y tablas.

Cualquiera fuera la causa, en definitiva, el efecto era el mismo: los alcoholizados espectadores irrumpían en un frenesí de alaridos espantosos, levantando los puños apretados, saltando  y diciendo malas palabras (allí, en la cancha de fútbol y en los recreos de la escuela aprendí casi todas mis malas palabras).

Enseguida me percaté de que tal reacción del público no era de furia,  indignación,  horror o algo parecido,  sino  por el contrario, los hombres (porque allí concurrían casi exclusivamente hombres, no como en las peleas de la TV, donde se ven en la platea rubias señoritas con faldas cortas y tapados de armiño), se regocijaban ante el sufrimiento de los protagonistas.

No puedo olvidar el tañer desafinado del gong (que nunca alcancé a divisar, pero que, adivino, no era tal  sino uno de los caños que sostenían el ring, golpeado por una barra de hierro), el sonido de los tablones mal pisados por los peleadores, el raspar de las zapatillas contra la gruesa lona y sobre todo el desagradable y espantoso ruido de las trompadas que llegaban a destino, casi siempre bajo la forma de abierta cachetada de payaso.

Varios días antes del festival, por medio de la publicidad rodante (un viejo auto negro, tipo cascarudo, con gigantescos parlantes grises con forma de vitrola en el techo), se anunciaba el espectáculo, prometiéndose la presencia del “Guapo Lazo”, “Metralleta Céspedes”, Ríos, “El Desalmado”, “Sepulturero Rojas” y otros asesinos por el estilo cuyos nombres generaban escalofríos.

Con el tiempo fuimos reconociendo a los boxeadores. En realidad, la trouppe era siempre la misma con algún que otro nuevo osado gladiador muerto de hambre.

El conocimiento de los protagonistas nos permitió la licencia -en círculo de amigos- de poner nuestros propios motes a los pugilistas. Así, para nosotros Céspedes, no era “Metralleta”, sino “El Tomate”, sobrenombre que le caía mucho mejor tomando en cuenta el color que adquiría su rostro apenas terminaba el primer round. Nosotros, por esa extraña vocación en favor de los perdedores, éramos hinchas del “Tomate”, quien tenía la virtud de durar muchos rounds contra el verdugo que le tocara en suerte.

 Su coloración iba aumentando hacia tonos morados a medida que avanzaba la pelea y, si bien en varias ocasiones no alcanzó a escuchar la última campanada (o fierrazo), normalmente perdía por puntos y era cariñosamente abrazado y besado por el mismo tipo que dos minutos antes lo había molido a palos. (Ahí aprendí también ese asunto de la caballerosidad deportiva.)  Todos esperábamos ansiosos ese final apoteótico del “Tomate” alzado en brazos por su rival en el centro del ring y alcanzábamos a adivinar en su desfigurado rostro una especie de sonrisa (quizás pensando en la Coca y el sándwich que lo esperaban).

Un buen -o mal- día,  cuando le pregunté a un grupo de señores en que pelea le tocaba a Céspedes, me miraron con caras graves, como de reproche, y recibí la noticia que me golpeó  tan fuerte como una de las miles de trompadas que habría recibido mi ídolo: “Céspedes, murió en un festival la semana pasada, en Bovril. La culpa la tuvo el referee que no paró la pelea a tiempo”.

Los demás señores asintieron con la cabeza y dedicaron entre ellos algunos comentarios al asunto, todos destinados a los malos árbitros, gente de lo peor, que se vende por unos pocos pesos y a la que no le importa la salud de los deportistas, en definitiva, depositarios de todas las culpas. (Ahí aprendí algo de eso que llaman  hipocresía.)

Apesadumbrado y confundido, me escabullí entre el gentío para informar a mis amigos de la mala nueva: nunca más veríamos combatir al “Tomate”. Mi triste información sin embargo, no pareció afectarlos demasiado y me miraron con cara de sobradores, conocedores de una novedad mucho más importante: el día anterior, sobre el cierre de las negociaciones, se había logrado la presencia en el Festival de un púgil apodado “El Cobarde”, de quien mucho habíamos oído hablar, pero que nunca había peleado en nuestro pueblo.

“El Cobarde” era famoso por su extraño estilo, una particular guardia de brazos extendidos hacia adelante y la cabeza girada hacia atrás, que sumada a sus ojos entrecerrados le impedían ver a su rival.  Se mentaba que “El Cobarde” avanzaba a tientas con los pies y moviendo los brazos sin ton ni son, como arañando (tarea imposible, por eso de los guantes), siempre mirando hacia atrás. Cuando su rival intentaba desbordarlo en un ataque, “El Cobarde” cambiaba repentinamente su guardia, girando sobre los talones, haciéndose un ovillo humano y cubriéndose la nuca con los guantes. Esta sorprendente  estrategia de combate, a la que añadía un contraataque desgastante consistente en dejarse caer -sin perder su forma de ovillo-  contra las rodillas de su adversario, no más de dos veces por round para no perder la pelea por Knock Out técnico, lo llevaba indefectiblemente a la victoria, sea por ataque de nervios de los rivales -que abandonaban el cuadrilátero golpeando inclusive a sus propios Segundos, cuando intentaban interponerse-,  sea por lesiones en las articulaciones de las piernas, finalmente vencidas por el peso casi muerto de “El Cobarde” que les caía constantemente -a razón de dos veces por round-  en un plan de combate tan admirable como demoledor.

“El Cobarde” era odiado y temido por sus adversarios.

Todos, sin exclusión, maldecían cuando los papelitos del sorteo indicaban que su suerte estaba sellada: combatir con “El Cobarde” era derrota segura. Esa noche entonces, nos preparamos ansiosos para ver “El Cobarde” en acción. Su pelea contra “Topadora López” estaba programada para ser la última, a las once de la noche.

Sin embargo jamás nos hubiéramos podido imaginar que finalmente nunca  lograríamos ver al gran campeón en escena. Apenas terminado el noveno combate (producto de un golpe bajo sufrido por “Guapo Lazo”, que resonó en el tinglado como cuando alguien revienta una bolsa del mercadito, y lo dejó fulminado en la lona con un color entre amarillo y verdoso, a pesar de los esfuerzos de los asistentes y del abundante agua fría vertida en la zona afectada), anunciaron por los altoparlantes que “El Cobarde” no sería de la partida por motivos que en breve se harían conocer al respetable público.

La noticia no pudo caer peor entre los asistentes, quienes casi de inmediato pasaron de la violencia verbal a la acción. El ring side se convirtió en un pandemonium donde volaban trompadas, sillas, patadas y botellas de cerveza desde y hacia todos los lugares. Algunos boxeadores frustrados no tardaron en subir al cuadrilátero para trenzarse en feroz combate con quien se les cruzara por delante.- En minutos el ring estaba repleto de energúmenos ensangrentados y furiosos que revoleaban trompadas y todo objeto que cayera sobre sus hinchadas cabezas.

Desesperado, no encontré mejor lugar para guarecerme que debajo del ring, entre la  estructura de caños que lo  sostenía. En esa semipenumbra, aturdido por el ruido de las pisadas que atronaban sobre el escenario, alcancé a divisar otra silueta, también acuclillada y con las manos sobre la cabeza.

Los tablones comenzaron a crujir y oí el chirrido de unos goznes del cañerío que estaban cediendo. Me arrimé como pude a la silueta, a buscar refugio y compañía en la desesperante situación. No sé por qué se me ocurrió identificarme, como si ello sirviera para algo en ese momento. Ante mi gran sorpresa, el tipo también se identificó:

“-Soy El Cobarde”, dijo. Me explicó el porqué de su faltazo al combate y hasta me autografió un volante que indicaba el precio de los choripanes.

Apenas pude escapar segundos antes de que el armazón de tablas, lona y cañerío se desplomara estrepitosamente y terminara con los días del campeón. (Esa noche aprendí lo que se llama “retirarse a tiempo”.)

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Cuentos Cortos: La Infiel Javier Mendez

LA INFIEL

Cantaba tangos en un cabaret de cuarta, de esos que abundan en calle Junín.

Su fuerte era “La Infiel”, de Ternengo y Baldassini. Los que frecuentaban el lugar comentaban que le ponía tanto

 sentimiento a esa canción por un asunto de polleras que en sus años de juventud lo había marcado a fuego.

Cuando alguien se le acercaba a preguntarle por la verdad de ese costado autobiográfico de la interpretación, el tipo los miraba con aire enigmático y balbuceaba cualquier respuesta incoherente, capaz de dejar desorientado hasta al más curioso. El whisky berreta y el afán del resto de pasar por “entendidos” de los códigos de la noche, hacían lo demás.

Con lo que sacaba de los dos shows, a las dos y a las cuatro de la mañana, le alcanzaba para pagar mal y tarde el alquiler de la pocilga. Tenía cuenta en el cabaret. Le hubiera alcanzado, pero lo jodían, o sospechaba, porque se perdía en el séptimo fernet y a partir de ahí no llevaba la cuenta de los tragos como parta discutir.

Todas las madrugadas, cuando llegaba a la pensión, cumplía con el mismo rito. Abría la puerta desvencijada ayudándose con un empujón del pie (había una baldosa levantada que la trababa de abajo), colgaba la llave de la trompa erguida de un elefante de yeso pintado de marrón y cubierto de polvo gris que había ganado en una noche triunfal, tumbando tarros con pelotas de media y trapo en la kermesse del barrio,  le daba un beso a ella y se tiraba en el colchón del suelo a fumar el último cigarrillo.

Después de todo, se decía, él no era más infeliz que los tipos que tiraban la guita en el cabaret donde cantaba. Seguro que flor de despelote tenían con sus mujeres como para caer ahí, o que eran almas solitarias que no habían encontrado su par. “En una de esas la regla no es que tiene que haber almas gemelas sino, como ocurre casi siempre, nacemos únicos, incompletos e infelices”, pensaba. Pero ese no era su caso. Ella estaba allí, con su mirada fría, y él estaba seguro de que no lo abandonaría nunca. De eso estaba completamente seguro y le bastaba. En esas divagaciones solía dormirse.

   Una noche faltó al cabaret. Al día siguiente, a la tardecita, cuando el dueño lo mandó a buscar, vieron por la ventana su cabeza en el colchón, ya con un tono amarillento. Parece que se murió tranquilo, durmiendo.

Lo curioso no fue encontrarlo así, final previsible si se quiere, sino el hallazgo del otro cadáver, según los informes de la policía, de una mujer joven muerta  aproximadamente veinte años atrás, que descansaba en el roperito casi vacío de la habitación.

Entre la poca ropa del tipo encontraron la libreta de enrolamiento para hacer los trámites de rigor. Se llamaba Evaristo Ternengo Baldassini.

Cuentos Cortos de Javier Mendez Historias Verdaderas en mi Infancia

RELICARIO 

Bajé los desparejos escalones, como si conociera palmo a palmo  ese antiquísimo territorio, no obstante no

 haberlo andado nunca en mi vida.

Llegué hasta el cofre, en realidad un  tosco y antiguo baúl armado a martillazos apurados hacía cientos de años que me hizo reflexionar sobre lo absurdo de la prisa. La prisa es humana, pensé. Es torpe y esencialmente humana. Apenas un intento de ganar una batalla perdida contra lo inmóvil de la historia. Abrí el cofre y allí estaba. Un relicario –cofre dentro del cofre-, envuelto en sedas de colores indefinidos por el paso del tiempo. En su interior, el grabado de la pareja bailando: ella extrañamente de espaldas, abrazada a un hombre, cuyo rostro no denotaba placer, sino más bien una mueca de angustia y resignación. Lo guardé en el bolsillo de mi camisa –no el del corazón, sino el de la derecha, avergonzándome de ser permeable a las leyendas irracionales-. Miré hacia todos los rincones de la habitación y concluí, sin necesidad de investigar demasiado, que nada había allí que pudiera atraer mi atención, salvo ese pesado olor a humedad.

Desandé las escalinatas agitado y conseguí, a duras penas, reaparecer en el salón.

Los bailarines estaban aún allí, ajenos a mi desaparición y reingreso a la fiesta.

Ella seguía reinando al otro lado del salón, rodeada de su cohorte de obsecuentes y al mismo tiempo absoluta e inexplicablemente sola.

Envalentonado con mi triunfo de rapaz, decidí apropiarme también de su corazón.

Atravesé la inmensa sala y, sin palabras, la invité a bailar.

Nos deslizamos como amantes perfectos toda la maravillosa noche.- Nos fundimos en uno, haciéndonos parte de la eternidad, como si así el destino lo hubiera marcado.- Pasamos una y mil veces frente al retratista que, con mirada cómplice hacia mi negra dama, daba los últimos retoques a su obra.

En el vaho húmedo y casi irrespirable, espero paciente al audaz que me libere de este espantoso relicario.

Cuentos Pendientes – Javier Méndez

El Señor Mansilla Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

EL SR. MANSILLA 

El Sr. Mansilla era el enfermero del barrio.

En efecto, donde yo vivía no se llamaba a un enfermero recurriendo a la guía telefónica o a los clasificados del diario, sino que simplemente había un enfermero por barrio, asignado por nadie y por todos, de manera tácita e incuestionable, que ejercía su jurisdicción de temidos pinchazos en toda la zona.

En el caso de los pibes de mi barrio, atacados que éramos por una infame gripe o algún catarro persistente, caíamos tarde o temprano en las inevitables agujas del Sr. Mansilla.

En aquella época no había jeringas descartables, por lo que mi agonía se extendía desde que escuchaba postrado en la cama la conversación de mis padres que concluía en la decisión de convocar al Sr. Mansilla, el sonido más desagradable que nunca del timbre que anunciaba su llegada, los escalofriantes ruidos a latas en la cocina, producidos por un extraño rito consistente en prender fuego con alcohol las dolorosas agujas de la mortificación, los pasos cada vez más fuertes que se acercaban al dormitorio y finalmente su presencia, terrible y aterradora.

Con su chaquetilla blanca y sus anteojos cuadrados, de carey negro, se paraba un instante bajo el marco de la puerta, como escudriñando todo el ambiente para cerciorarse de que mi grado de espanto era el apropiado para su faena.

De inmediato avanzaba decidido y sin hacer gesto alguno, sólo con una mirada de sus helados ojos, me  indicaba que había llegado el momento.

Sin palabras de consuelo ni cuentos de hadas, me daba un par de cachetazos en el trasero y, tras cartón, venía la punzada desalmada  y ardiente, seguida por un cada vez más intenso dolor que me dejaba el resto del día compungido y cuidadoso de dormir “solo del otro costado”.

Aprendí que las “aceitosas” eran las más temibles  y maldije más de una vez cuando el Sr. Mansilla se olvidaba (yo creo que lo hacía a propósito) de traer “el solvente” que las diluía un poco y las hacía algo menos insufribles.

Lo cierto es que, por efecto de las inyecciones o por pánico a la prolongación del tratamiento, en un par de días me declaraba bajo juramento, totalmente sano, incluso en condiciones como para asistir a la escuela.

Yo aborrecía al Sr. Mansilla. La sola invocación de su nombre me congelaba la sangre.

Una siesta, disfrutando de mi buena salud, estaba sentado sobre el tapial que daba a la calle.

Jugaba al bombardeo, entretenimiento consistente en alinear, según su tamaño, cascotes de barro seco y piedras, para arrojarlos a los automóviles (tanques enemigos) que pasaban.

En mi tapial-trinchera reinaba una tensa calma, tal vez producto de la hora de escaso movimiento, y sólo había podido arrojar, sin suerte, dos granadas.-

Estaba comenzando a aburrirme por la falta de éxito y enemigos, así que decidí tirar la bomba atómica antes de lo planeado y pasar a otro juego.

La bomba atómica era un cascotón de barro seco del tamaño de una pelota de fútbol, que para ser arrojado hacía necesaria una misión suicida: correr al encuentro del enemigo sosteniendo con ambas manos la bomba y en el momento y a la distancia exactos,  revolearla con todas las fuerzas y huir hacia el tapial-trinchera a buscar refugio.

Apenas había tomado la decisión de utilizar mi arma más poderosa cuando vi aparecer por la esquina al tanque enemigo, un Citröen 3CV gris que avanzaba lenta y dificultosamente por entre los pozos de la calle.

Mi juego de guerra recobró de inmediato la intensa emoción inicial.

Pude sentir caudales hermosos e infinitos de adrenalina que agudizaban mis sentidos y  me provocaban un frío sudor de pies y  manos.

Levanté el cascotón y esperé agazapado que el cachivache gris estuviera lo suficientemente cerca.

En el momento exacto emprendí la carrera para interceptarlo.

A duras penas conseguí aparearme al objetivo y cuando ya las fuerzas me abandonaban revoleé mi bomba que cayó como tal,  justo  sobre el capó enemigo, para estallar en mil pedazos, en medio de un estruendo de lata y barro seco.

De inmediato inicié la urgente retirada hacia el tapial-trinchera y alcancé a percibir a mis espaldas que el tanque detenía su motor.

Salté con increíble agilidad el muro y me asomé lentamente para ver los efectos de mi bomba, pero ya con una sensación que transformaba  la euforia inicial, en tremendo susto y ganas de no estar allí.

Un espantoso frío  me recorrió la espina  y me asaltaron incontenibles deseos de ir al baño cuando vi que del tanque enemigo descendía el Sr. Mansilla.

Se paró un momento a observar los despojos de mi bomba desparramados sobre el capó, pareció emprender su marcha hacia la puerta de casa,  creí desfallecer. Dudó un instante y de dos manotazos barrió las trizas de barro y se volvió a meter en el auto.

Cuando vi alejarse al vehículo, me sorprendí en una extraña actitud, con la boca y los ojos abiertos a más no poder, en cuclillas y con las uñas clavadas en el tapial-trinchera.

Así me quedé largo rato, hasta que me quitó del trance el llamado de mi madre para bañarme.

Esa noche comí en completo silencio y decidí definitivamente que los juegos de guerra nunca me gustaron.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Museo Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

MUSEO 

Me han dicho que los museos fueron creados para convocar a las musas.

Sin embargo, sospecho que sólo albergan fantasmas.

Fantasmas torturados y recelosos que no atinan de una vez a dejar su continente físico.

Fantasmas que observan con espanto la morbosa mirada de los visitantes sobre sus cuerpos secos y demacrados.

Fantasmas indignados ante la brutal exhibición de sus relicarios, de sus medallas, de su antigua cotidianidad, de sus deshonras. Fantasmas avergonzados, fantasmas furiosos.

Hay un frío de muerte inconclusa en los museos. No es el frío vivo de las calles en invierno, sino el de un ciclo forzado torpemente por los hombres a no cerrarse, a contrariar el curso natural de las cosas.

Un silencio ensordecedor se amontona contra los vidrios y se posa pesadamente sobre los gruesos cordeles de los cercos desteñidos que separan las piezas de la gente.

Los curiosos se asoman, impertinentes, a escudriñar las cartas de amor de un espectro que se retuerce impotente intentando ocultarlas.

En vano se arroja sobre ellas para cubrirlas. En vano se interpone y les ruega que se vayan. En vano grita desesperadamente hasta caer sin fuerzas, invisible. Ni siquiera el amor es respetado.

No existe paz detrás de esa helada calma. Sólo sufrimiento e ira.

Por eso el desasosiego. Por eso mis horrendas percepciones. Por eso la necesidad urgente de salir de allí.

Nunca vendrían a un lugar así las musas.

Algo espantoso movió a erigir museos.

Algo espantoso interrumpió el ciclo de la vida y la muerte para condenar a los desdichados espíritus a exhibir eternamente sus cuerpos disecados y sus recuerdos más íntimos a quien se le ocurriera entrar allí.

¿Qué pecado justificó tal condena? En esa prisión sin tiempo se estremecen, violados día tras día, los fantasmas. Sin voz para implorar que los dejemos en paz. Sin sustancia para sacarnos a empujones.

No han de acudir aquí las musas. Todos los museos guardan el horror.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Dos Ladrones Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

DOS LADRONES 

Se habían criado juntos, casi como hermanos, aunque en realidad eran hijos de madres distintas y padres desconocidos.

A pesar de ello, todo el mundo los tenía por hermanos y, pese a no serlo, habían adquirido ese particula

r parentesco que dan las vivencias comunes que reproducen gestos, lenguajes, actitudes, miradas y hasta rasgos físicos.

Iniciados en pequeños trabajitos, fueron ascendiendo, pasando por la función de “campanas” -favorecidos por su inofensiva (y real) apariencia de niños desvalidos y mugrientos-, hasta liderar juntos y sin discusiones su propia pandilla, luego derivada por obra de los diarios y las leyendas  en banda.

Los dos cumplirían sus larguísimos veintipico de años ese mes de enero.

A pesar de lo que se decía de ellos, de su  terrible fama alimentada por la imaginación de los vecinos de la Villa, nunca habían lastimado a nadie.

Ese 2 de enero, cebados por la inmensa y temprana experiencia que arrastraban y por lo simple del objetivo que llevaban, salieron sin plan alguno a asaltar el Súper del barrio vecino.

Cumplía años la Griselda y sólo se trataba de armarse de unos cajones de sidra para festejar como es debido la fiesta de la princesa del caserío.

Esperaron a que dieran las ocho, para que se retirara el personal y el Turco viejo cumpliera con el ritual de bajar las persianas metálicas del negocio.

La parte de atrás del Súper, donde estaba el depósito, daba a un baldío  y nada más debían saltar el tapial mohoso para descender por los viejos cajones apilados en el patio, atravesado el cual, apenas una añosa puerta los separaría del botín.

El Chino saltó primero y esperó del lado de adentro, casi como desganado por el trámite, la aparición de la oscura silueta de Hugo sobre el tapial.

Bajaron por los cajones y, con la fiel barreta que llevaban siempre, emprendieron la fácil tarea de vencer la puerta del depósito.

En eso estaban cuando, de repente, oyeron a sus espaldas un siseo que los dejó helados.

Se dieron vuelta como rayos, tratando de adivinar en la imposible oscuridad, pero nada vieron.

Se miraron de reojo, como para comprobar que el súbito terror era compartido.

Esa noche no hubo festejos en la casilla de la Griselda.-

Las crónicas baratas de la semana dieron cuenta de dos hermanos que murieron desangrados, justo en la deshonrosa actividad de robar un comercio.

La noticia, pronto fue olvidada, su lugar fue ocupado por la renuncia del Intendente, acusado de propiciar el envenenamiento de perros callejeros.

Los hermanos fueron velados en la Sala municipal y se cuenta -se cuentan tantas cosas- que no les pudieron cerrar los ojos, ni quitar, a pesar de varios baños de colonia, el desagradable olor a almizcle que apuró el cierre de los cajones de cuarta, comprados gracias a una “vaca” que armaron los amigos.

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VIENTO NORTE 

Despierta las serpientes y enloquece.

Las vecinas viejas y las no tan viejas afilan sus lenguas detrás de las persianas entrecerradas y cuando uno menos lo espera, salen a la vereda a trenzarse en duelo de ofensas y griterío.

Los perros se azotan contra las rejas, mostrando sus colmillos y babeando.

La arenilla lastima los ojos y los pordioseros insultan a quien se les cruce.

Surgen sorpresivos remolinos y uno debe masticar sucios y crujientes granos de tierra todo el día.

El pelo se hace ingobernable y los automovilistas se empecinan en levantar polvareda y dar estridentes bocinazos.

La ropa pesa y pica.

Los árboles chillan,  desafinando.

Casi no hay pájaros, y los pocos que hay atacan a los ojos de los transeúntes.

Aparecen insectos inverosímiles que dejan ronchas ardientes e infectas.

Los pies se hinchan y las costuras de los zapatos mortifican al caminante.

Las cuadras se alargan,  infinitas.

El sol causa fiebre.

Un persistente olor a enfermedad flota espeso, dulzón y vomitivo en el ambiente.

El pasto se subleva en forma de secos espartillos.

Las piedras que hacen desparejos los caminos se multiplican  y disfrutan en su muda felicidad obstacular.

Un silbido persistente perfora los oídos.

Los ceños se fruncen.- No se puede mirar al cielo.

Hay maldiciones en las esquinas, en los zaguanes húmedos y en cada rincón de la ciudad.

Conviene no salir con viento Norte, esperar los rayos y la lluvia que todo lo lava y convoca los espíritus pacíficos.

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