Presidentes de Estados Unidos

Gobierno de Roosevelt Teodoro Política Gran Garrote

RESUMEN DE LA  ERA DE TEODORO ROOSEVELT Y DE WILSON
En septiembre de 1901, Mac Kinley, que acababa de ser reelegido, cayó bajo los disparos de un anarquista, y fue sustituido por su vicepresidente, Teodoro Roosevelt, muy popular desde sus «cabalgadas» cubanas. Perteneciente a una vieja familia de emigrados holandeses, rico, excelente administrador, de tendencias liberales y progresistas, «Teddy»  tenía  42  años.

Teodoro Roosevelt

Teodoro Roosevelt

Sospechoso para los republicanos conservadores como Mark Hanna, que temían ver en él a un socialista, Roosevelt fue, en realidad, un hábil político, que mantuvo el compromiso entre el trabajo y el capital, atacando a los «malhechores defendidos por sus grandes fortunas», pero empleando, si le era necesario, el ejército contra los huelguistas, como en 1902, en la cuenca del carbón. Puso en práctica un programa para preservar las riquezas naturales, debilitadas por el despilfarro y por las talas.

En el exterior, practicó el método del «palo duro» escondido tras las «buenas palabras». Su éxito más espectacular fue la construcción del canal de Panamá, que la Compañía francesa, presidida por Lesseps, había abandonado por falta de medios técnicos y de capitales, tras una quiebra escandalosa.

Los EE. UU. compraron los derechos de la Compañía, y, como el gobierno de Colombia planteaba grandes exigencias, una «revolución» bien organizada fundó el Estado «independiente» de Panamá, que se apresuró a concedei a los EE. UU. el contrato que les interesaba. Acabado en 1914, el canal de esclusas es tableció una comunicación directa entre el Atlántico y el Pacífico, muy importante para la marina americana.

Reelegido en 1904, Roosevelt no optó a un tercer mandato y dejó la presidencia a William Howard Taft, marchándose a África para dedicarse a la caza mayor. Taft decepcionó profundamente a los republicanos liberales, que le reprocharon su «diplomacia del dólar» y su complacencia respecto a los gran des trusts. Hombres como Norris y La Fol-lette crearon una liga republicana progresista; sin embargo, la convención del partido se decidió por Taft y no por Roosevelt como candidato a las próximas elecciones de 1912, y «Teddy» creó un partido disidente.

La división de los republicanos favoreció a los demócratas, cuyo candidato, Woodrow Wilson resultó elegido. Wilson, antiguo profesor de historia y de sociología, moralista, con aires de teólogo, pero muy orgulloso y autoritario, adoptó importantes medidas: disminución de las tarifas aduaneras, creación de los «Federal Reserve Banks», endurecimiento de la ley contra los trusts, mediante la «Clayton Act», créditos a los granjeros y protección a los sindicatos obreros. En 1917, hizo entrar a los EE. UU. en la guerra.

En vísperas del conflicto europeo, la América moderna estaba constituida y se imponía como potencia mundial. Desde 1908, Ford y General Motors habían desencadenado una nueva revolución industrial con el automóvil, con un millón de modelos «standard» ya en circulación, en 1914.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Presidencias de Washington, Adams y Jefferson Resumen

PRIMEROS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Elegido en 1789, con John Adams como vicepresidente, Washington prestó juramento en Nueva York, en el mes de abril. Sus primeros colaboradores fueron los hombres que habían desempeñado un papel decisivo en los años precedentes: Jefferson como Secretario de Estado (negocios interiores y exteriores), Hamilton en la Tesorería, Knox en la Guerra. Hamilton hizo un trabajo considerable: era el «hombre fuerte» del joven gobierno.

Independencia de los Estados Unidos

El Estado Federal reconoció por igual las deudas contraídas por los Estados, especialmente los certificados de paga entregados a los soldados durante la guerra, lo que hizo, por otra parte, la fortuna de los especuladores, que habían comprado a los interesados sus certificados, muy por debajo de su valor nominal.

Contra el parecer de Jefferson, que encontraba inconstitucional la medida, Hamilton creó un Banco Nacional (1791), con un capital de diez millones de dólares, de los que el Tesoro suscribía dos millones. El dólar se basó en el oro, cuya relación con la plata se fijó de 1 a 15, lo que después causó serios trastornos monetarios, cuando la gran producción de las minas de plata hizo bajar el precio de este metal, depreciándolo con relación al oro, que desapareció de la circulación. Filadelfia se había convertido en la capital provisional, mientras se construía una nueva ciudad en las orillas del Potomac.

George Washington                    John Adams                Thomas Jefferson

JOHN ADAMS Y JEFFERSON
La vida política se organizaba, y se habían dibujado claramente dos grupos. De una parte, los Federalistas (Hamilton), partidarios de un ejecutivo fuerte, y que eran los grandes terratenientes, los ricos negociantes, los abogados y los notables. De otra, los Republicanos (Jefferson), apoyados por los pequeños granjeros y por los artesanos. La Revolución Francesa vendría a acentuar las divisiones; acogida, al principio, fervorosamente por Ids americanos, su rápida evolución hacia el radicalismo y el terror provocó ásperas discusiones.

Los Federalistas eran anglofilos, y los Republicanos apoyaban a Francia. Estos últimos se vieron perjudicados por la torpeza del ciudadano Genét, representante francés en Filadelfia, que deseaba que los Estados Unidos, en virtud del tratado de alianza de 1778, abriesen sus puertos a los navios franceses que participaban en la defensa de las Antillas, llevando corsarios contra los ingleses.

Washington quería mantener la neutralidad. Genét, llamado a Francia en 1799, se quedó en los Estados Unidos y se casó con la hija del gobernador de Nueva York, muriendo como rico propietario de tierras en las orillas del Hudson.

Jefferson se había retirado, en 1793, a su bella propiedad de Monticello, desde donde preparaba su vuelta a la política contra los Federalistas. Reelegido Presidente en 1792, Washington rehusó un tercer mandato en 1796, y fue elegido John Adams, candidato de los Federalistas, con Jefferson como vicepresidente.

Thomas Jefferson, principal autor de la Declaración de Independencia de 1776, fue nombrado embajador en Paris en 1785. Después fue elegido Presidente de los Estados Unidos. Durante toda su vida, admiró profundamente a Francia, hasta el punto de que se le han atribuido estas palabras: «Todos los hombres tienen dos patrias: la suya y Francia».

Las relaciones con Francia habían empeorado en 1798, hasta el punto de que los Federalistas hablaban de entrar en guerra contra el Directorio (el representante de los Estados Unidos, James Monroe, creyendo expresar la simpatía de su país por la Revolución, había sido censurado por su gobierno, deseoso de neutralidad). A causa de un incidente entre Talleyrand, ministro de Negocios Extranjeros del Directorio, y tres enviados americanos, los Federalistas decidieron crear una flota y organizar un ejército que intentaban confiar a Washington.

En sus filas entró la discordia, animada por la rivalidad de Hamilton y de Adams. Finalmente, en 1800, la gran victoria de Bonaparte en Marengo y la prudencia de Jefferson arreglaron las cosas, y se firmó un convenio comercial entre Francia y los Estados Unidos.

En las elecciones de 1800, Jefferson, a quien los Federalistas presentaban como peligroso revolucionario, ateo y terrorista, fue elegido Presidente contra John Adams. Washington había muerto en su propiedad de Mount Vernon, el 14 de diciembre de 1799, y empezaba una nueva era.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Constitucion de 1787 de EE.UU. en Philadelfia Resumen

El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Cuatro años más tarde se promulgó en Filadelfia la Constitución de 1787, de corte federal, influida por las ideas ilustradas y enciclopedistas. Se estableció la elección de un presidente y de dos miembros de las Cámaras de Representantes y del Senado. Nueva York quedó en ese momento como sede de los poderes federales.

Esta Constitución proclamó los derechos del ciudadano a la libertad, la seguridad de conciencia y de expresión. Sin embargo, no abolió la esclavitud; a los negros y los indios no se les asignó ningún derecho civil, y las mujeres no tenían derecho al voto.

Independencia de Estados Unidos

LA CONSTITUCIÓN DE 1787
¿Cómo organizar el Gobierno central? Casi todos los Estados se habían dado, durante la guerra de la Independencia, unas Constituciones particulares y diferentes, pero aún no había gobierno ni constitución en la esfera federal, y cada Estado seguía dirigiendo su propia política, interpretando, a veces a su gusto, el tratado firmado con Inglaterra.

Así como los problemas económicos y comerciales habían sido causa importante de la guerra de la Independencia, ahora los encontramos también en la base de la Constitución federal.

En 1785, los delegados de Virginia y de Maryland se reúnen para discutir problemas de la navegación por el Potomac, y las discusiones se extendieron después a Delaware y a Pensilvania. Por último, el buen sentido virginiano propone que todos los Estados envíen delegados a Annápolis para estudiar una posible uniformidad del sistema comercial exterior. Los comienzos fueron tímidos, y sólo cinco Estados enviaron doce delegados. Pero Hamilton pidió a éstos que apelasen a todos los Estados para convocar en Filadelfia una Convención encargada, a la vez, de poner al día las condiciones comerciales y de discutir un gobierno federal.

El segundo punto era, desde luego, el más importante; pero, al dejar en segundo plano la cuestión de una Constitución, los organizadores trataban de no asustar a los autonomistas. La Convención se reunió en Filadelfia, en mayo de 1786, bajo la indiscutida presidencia de Washington. John Adams y Jefferson eran embajadores en Inglaterra y en Francia, y el Congreso estuvo dominado por la personalidad de Hamilton, delegado de Nueva York.

El virginiano James Madison, próximo a Jefferson y, por consiguiente, opuesto a las concepciones aristocráticas de Hamilton, se encontraba, sin embargo, de acuerdo con él para instaurar un gobierno federal fuerte, ante el temor de ver al joven país, paralizado por mezquinas querellas entre Estados. Después de unas semanas de discusiones, el peso de la opinión de Washington fue decisivo.

Los delegados se habían inquietado también por la insurrección de Daniel Shays, antiguo oficial, pobre granjero de Massachussets, que se había puesto a la cabeza de una tropa de rebeldes, víctimas todos de la crisis económica. Los ricos se asustaron y fueron muchos los que se adhirieron a la idea de un ejecutivo fuerte, destinado a mantener el orden.

La Constitución de 1787 implica un compromiso en diversos planos. Inspirada en las ideas de Montesquieu sobre la separación de poderes, asegura la fuerza del ejecutivo por medio del régimen presidencial. Elegido para cuatro años (no por las Cámaras ni por sufragio universal, sino por electores especiales, elegidos, a su vez, en cada Estado), el Presidente (asistido de un vicepresidente) representa al pueblo de los Estados Unidos, ostentando un poder equivalente a los del rey y del Primer ministro en Inglaterra. Y la elección de Jorge Washington como primer Presidente de los Estados Unidos en 1789, reforzó todavía más el prestigio del cargo.

Dos Cámaras ejercían el poder legislativo: la Cámara de Representantes y el Senado. El número de representantes es proporcional a la población de cada Estado, mientras que los senadores son siempre dos por Estado, cualquiera que sea el número de sus ciudadanos, con lo que se daba satisfacción a los Estados pequeños, que podían temer el verse aplastados por sus vecinos más poblados.

Las dos Cámaras votan las leyes, pero las leyes de Hacienda deben presentarse con prioridad a los representantes, mientras que el Senado tiene prerrogativas en materia de política extranjera. El Presidente debe tener también la aprobación del Senado para nombrar a ciertos altos funcionarios. Además, el Senado puede transformarse en Tribunal inapelable para juzgar a los ciudadanos acusados por la Cámara de Representantes. Para asegurar la separación del Legislativo y del Ejecutivo, el Presidente elige a sus ministros, fuera del Congreso, al contrario de la tradición británica, que designaba a sus ministros entre los miembros del Parlamentó y eran responsables ante él.

Los ministros americanos no pueden ser depuestos por el Congreso. Puede haber, sin embargo, conflictos entre el Congreso y el Presidente, especialmente porque éste es elegido para cuatro años, mientras que el (Congreso se renueva cada dos.

En ese caso, el Presidente puede ejercer el derecho de veto contra las decisiones del Congreso, que i-monees no son efectivas más que con una mayoría de los dos tercios. Por encima de las leyes, de la interpretación de la Constitución y de los hombres mismos, está el Tribunal Supremo, cuyos siete jueces son nombrados por el Presidente, a título vitalicio, para asegurarles una completa independencia. Este Tribunal decide si las leyes están conformes con la Constitución y con el Derecho natural, resuelve las diferencias entre Estados, así como los conflictos entre los ciudadanos y la administración.

La Constitución enumeraba, cuidadosamente, los poderes del Presidente: decidir impuestos, pedir o conceder préstamos, regular el comercio entre Estados y con el exterior, acuñar moneda, crear cargos, asegurar la defensa del país, declarar la guerra, formar ejércitos y milicias. En cambio, numerosos poderes y decisiones seguían en manos de los Estados y de sus Asambleas.

La Constitución se completó, gracias a la iniciativa de Madison, con diez enmiendas que formaban una especie de Declaración de Derechos, garantizando las libertades individuales, la libertad de prensa, las libertades religiosas, y excluyendo toda religión de Estado. El Congreso elegiría, por último, un territorio —el distrito de Columbia—, en el que se edificaría la capital federal.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado De Versalles Por La Independencia Colonias de EE.UU.

En 1776 los delegados de las 13 colonias americanas celebraron el tercer Congreso Continental en Filadelfia, en el que proclamaron la Independencia de las colonias el 4 de julio de 1776. El texto de la Declaración de Independencia fue redactado principalmente por Thomas Jefferson, y se basó en el principio de que todo ser humano tenía derecho a la libertad, a la igualdad y a la búsqueda de su felicidad; además exponía los motivos que habían dado lugar a tomar esa solución. Éste fue uno de los documentos políticos más importantes de la época de la Ilustración.

Independencia de los EE.UU.

La guerra de Independencia se prolongó durante ocho años. A pesar de la superioridad militar de los ingleses, los colonos obtuvieron las primeras victorias, lo que hizo que Francia, España y Holanda les prestaran su ayuda. El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El Tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Benjamin Franklin, unos de los encargados del Tratado.

TRATADO DE VERSALLES:

lAS CONVERSACIONES comenzaron en Parín en 1782. Por parte americana fue designado plenipotenciario John Adams, asistido por Jay y Franklin, pero no debía firmar nada sin previo acuerdo con Francia. A Adams no le gustaban los franceses, al contrario que a Franklin, el cual tuvo que arreglar, muchas veces, las cosas con Vergennes, el ministro de Luis XVI.

Además de la independencia, había que arreglar otras difíciles cuestiones, como las fronteras del Oeste, la navegación por el Mississipi y la indemnización a los leales, que perdían todos sus bienes en los Estados Unidos. Francia, a quien la guerra había costado mucho, no tenía reivindicaciones territoriales, pero España exigía Gibraltar, y Franklin quería que Inglaterra renunciase al Canadá.

Finalmente, se llegó a un acuerdo entre ingleses y americanos: los primeros conservaban el Canadá, pero renunciaban a los territorios entre los Apalaches y el Mississipi. La frontera del norte quedaba fijada en la región del Maine y de los Grandes Lagos, a la altura del paralelo 45; la navegación por el Mississipi sería libre para los ingleses, y los americanos tendrían derecho de pesca a lo ancho de Terranova y de Nueva Escocia.

Franklin tuvo la delicada misión de comunicar a Vergennes que los preliminares estaban firmados sin que el rey de Francia hubiera sido consultado. Francia recuperaba Saint-Pierre y Miquelon, y algunas ventajas en las Antillas y en las Indias. El tratado definitivo fue firmado en Versalles, el 3 de septiembre de 1783. España recobraba la Florida y Menorca, y, poco después, devolvería a Francia la Luisiana, que le había sido cedida como compensación de la Florida. En realidad, los verdaderos vencedores eran los americanos.

A finales de 1783, los últimos navios ingleses abandonaban Nueva York, y, desde aquel momento, era necesario organizar una nación nueva. La victoria americana tuvo considerables repercusiones en Europa, y obligó a Jorge III a abandonar sus tentativas de absolutismo, admitiendo la monarquía constitucional. Precipitó la crisis financiera de la monarquía en Francia, causa inmediata de la Revolución, al mismo tiempo que la Declaración de Independencia, el ejemplo de una insurrección por la Libertad y el Derecho alentaban a los partidarios de reformas. Más adelante, pudieron verse sus consecuencias respecto a la América latina.

George Washignton

El principal artífice de la victoria americana fue uno de los más ricos plantadores de Virginia. La Chevalier de Chastellux describió así a Jorge Washington: «Lo que mejor caracteriza a este hombre respetable es la perfecta armonía que reina entre sus cualidades físicas y las morales. General en una República, no tiene el fasto imponente de un mariscal de Francia… Despierta otra clase de respeto, que parece nacer de la sola idea de que la salvación de cada individuo depende de su persona».

UN PERIODO  CRITICO…
Muchas inquietudes asaltaban a los dirigentes del nuevo Estado: unir las colonias, muy inclinadas a su propia independencia; arreglar los atrasos de sueldos y de pensiones prometidas a los combatientes; crear una moneda estable, elaborar una Constitución que satisficiese tendencias contradictorias, etc.

Ciertamennte, la herencia era rica, y las ruinas de la guerra, relativamente pocas. Las tierras del Oeste ofrecían una inmensa salida a los insatisfechos, y Francia había prestado algunos millones de libras para atender a los gastos más urgentes. Pero, en realidad, no había un verdadero poder ejecutivo.

El Congreso no era más que una asamblea de delegados en la que se requería la unanimidad, y dirigía la guerra, los Negocios Extranjeros, etc., pero no tenía ningún derecho sobre cada uno de los Estados soberanos. Estos se negaban a establecer derechos fiscales o aduaneros para garantizar ingresos al Tesoro. Se hacían la guerra económica ios unos a los otros, y hubo incluso incidentes armados entre Connecticut y Pensilvania.

Los ingleses se aprovechaban de ello para vender sus productos manufacturados, con perjuicio para la pequeña industria americana creada durante la guerra de la Independencia. Una organización de oficiales, los Cincinnati, que tenían por insignia una cinta azul y un águila, representaba, prácticamente, la única fuerza común a todos los Estados, por medio de sus comités en cada ciudad, y contribuyó mucho al desarrollo del sentimiento unitario.

Entre la minoría dirigente, las opiniones diferían. En el plano político, entre los partidarios de un poder centralizador fuerte, y los que preferían la autonomía de los Estados; en el plano social, entre las tendencias aristocráticas (grandes señores del norte y plantadores del sur), y los ideales populistas, democráticos, de los tenderos y de los pequeños campesinos. El brillante Alexander Hamilton y Tho-mas Jefferson simbolizaban esta oposición. Era preciso, ante todo, resolver el problema del Oeste, donde los pioneros se instalaban, cada vez más numerosos, como en el valle del Ohio o del Kentucky.

Estados como Virginia, Georgia y Carolina del Norte reclamaban nuevos territorios. Otros, como Ma-ryland, querían hacer de ellos una posesión común para mantener el equilibrio entre los Estados, y se salió con la suya en 1787: el Oeste fue declarado propiedad federal y dividido en territorios; los que tenían menos de 5.000 habitantes eran administrados por el Congreso. De 5.000 a 60.000 habitantes, tenían el derecho de elegir asambleas. Con más de 60.000, podían formar un Estado que entraría en la Unión. La victoria del principio federal iba a asegurar el futuro de los Estados Unidos y de su prodigiosa expansión.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Las Trece Colonias Britanicas Historia Fundacion EE.UU. Independencia

CUADRO HISTORIA COLONIAL DE AMÉRICA DEL NORTE

Los holandeses estuvieron entre los primeros en establecer asentamientos en Norteamérica después de que Henry Hudson, explorador inglés contratado por los holandeses, descubrió en 1609 el río que lleva su nombre. A los pocos años, los holandeses ya habían establecido la colonia Nueva Holanda en tierra firme, la cual se extendía desde la desembocadura del río Hudson y seguía hacia el norte hasta Albany, Nueva York.

Los nombres actuales de isla Staten y Harlem nos recuerdan que fueron los holandeses los que se asentaron primero en el valle del río Hudson. En la segunda mitad del siglo XVII, la competencia entre los ingleses y franceses, y los años en pugna con estos rivales ocasionaron el deterioro del imperio comercial holandés. En 1664, los ingleses capturaron la colonia de Nueva Holanda y le cambiaron el nombre a Nueva York.

Poco tiempo después, la Dutch West India Company se declaró en bancarrota. Mientras tanto, los ingleses habían empezado a establecer sus propias colonias en América del Norte. El primer asentamiento permanente inglés en América fue Jamestown, fundado en 1607 en la moderna Virginia. Apenas si sobrevivió, lo cual hizo evidente que la colonización de tierras americanas no necesariamente generaba beneficios rápidos. Pero el deseo de practicar la religión propia, junto con el interés económico, condujo la colonización al éxito, como lo demostró la Massachusetts Bay Company.

La colonia de Massachusetts constaba, en sus primeros años, de cuatro mil pobladores, pero en 1660 llegaban a cuarenta mil. Para finales del siglo XVII los ingleses controlaban la mayor parte de lo que es actualmente la línea costera del este de Estados Unidos.

La América del Norte británica se componía de trece prósperas colonias, que se poblaron con rapidez, de modo que en 1750 las habitaban alrededor de un millón y medio de personas. Aunque administradas por el British Board of Trade, el Royal Councily el Parlamento, estas trece colonias tenían legislaturas que tendían a actuar de manera independiente. Los comerciantes de puertos como Boston, Filadelfia, Nueva York y Charleston resentían y resistieron las regulaciones del gobierno británico.

británicos en america del norte

Durante la primera mitad del siglo XVIII, las colonias inglesas en América del Norte experimentaron una importante expansión, marcada por el aumento de su población, del comercio exterior y de la superficie ocupada. A pesar de que esta última se triplicó, todavía hacia el año 1775 las tierras efectivamente colonizadas sólo bordeaban la costa, desde el norte de la península de Florida hasta Massachusetts, y apenas avanzaban unos 150 Km. hacia el interior del territorio. Sólo en algunos pocos puntos se había superado la barrera geográfica que significaba la cadena montañosa de los Apalaches. El río Mississipi también estaba muy lejos de alcanzarse, aunque los franceses ya habían establecido algunos asentamientos sobre sus costas.

El territorio dominado por los indios comenzaba cerca de la costa del océano Atlántico. Al oeste de los Apalaches se abría la “frontera”, hacia donde se dirigían grupos humanos. Este movimiento de hombres hacia el interior del territorio, que continuó durante casi un siglo, ha provisto el material para miles de novelas y películas de cazadores, montañeses y cowboys; su historia fue también la del exterminio de las tribus indias.

Se estima que, en el año 1775, la población de las colonias inglesas era de unos 2.500.000 habitantes, de los cuales 460.000 eran negros (en esos tiempos, y sólo para indicar un punto de comparación, en Francia vivían 23.000.000 de personas). El primer dato verificable para América del Norte es el censo del gobierno federal de 1790, que indica 3.900.000 personas. En 1815, los habitantes eran 8.500.000, entre los que se contaban 1.500.000 negros (200.000 libres y 1.300.000 esclavos).

los centros urbanos más importantes eran Filadelfia, Nueva York, Charleston, Boston y Newport, cuyas poblaciones oscilaban entre los 10.000 y los 25.000 habitantes (París tenía entonces cerca de 600.000 pobladores, y Londres, unos 750.000).

Las trece colonias exhibían características geográficas, económicas y sociales relativamente diferentes.

En las colonias del norte predominaba el trabajo libre; la agricultura solía ser de subsistencia y el cultivo principal era el trigo.
En las colonias del sur existían grandes plantaciones que se dedicaban a producir tabaco, arroz y, más tarde, algodón para el mercado europeo, sobre la base del trabajo de los esclavos.

En los territorios cercanos a la frontera, la caza era una actividad importante, que se combinaba con la ganadería y la agricultura para el propio consumo. La distribución de la tierra variaba según las regiones: en algunas, las propiedades eran pequeñas y, por lo tanto, de fácil acceso; en otras, eran grandes latifundios en manos de terratenientes.

El desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra necesitó contar con abundante materia prima para las industrias. El algodón utilizado en la industria textil provenía fundamentalmente del sur de los actuales Estados Unidos. Allí prosperaron grandes plantaciones, donde trabajaba un elevado número de esclavos.

De todos modos, existían ciertas características sociales en común. En general, había extensos sectores medios rurales y urbanos, que incluían agricultores, artesanos y pequeños comerciantes. Los grupos más acomodados, con alguna veleidad aristocrática, no solían contar ni con la riqueza ni con el poder social de la nobleza europea. La excepción puede estar representada por el grupo de los terratenientes del sur, propietarios de esclavos. A su vez, la frontera brindaba una oportunidad a cazadores, leñadores y hombres de montaña.

Así, en la época de la Declaración de independencia -e, incluso, hasta alrededor de 1815-, América del Norte era una sociedad fundamentalmente agrícola y en expansión. Quienes participaron de la guerra de la independencia, entonces, no fueron ni las masas urbanas ni los campesinos empobrecidos de la Revolución Francesa, ni los obreros que estaban empezando a forjarse alrededor de las primeras fábricas inglesas.

Nada parecido a la Revolución Industrial había comenzado en América. Fueron, en cambio, los pequeños propietarios de granjas, los artesanos y comerciantes de las ciudades, los cazadores, los exploradores y los montañeses quienes lucharon contra Inglaterra por su independencia.

plano de las trece colonias americanas

congreso de ee.uu. 1776

El Congreso de Estados Unidos proclama la independencia el día 4 de julio de 1776. Thomas Jefferson, John Adams y Benjamín Franklin fueron los principales autores de la Declaración, que proclama la igualdad de todos los hombres, el derecho a la vida, a la libertad, a la búsqueda de la felicidad… Estas ideas. de raigambre ilustrada, tuvieron gran repercusión, sobre todo en Francia, donde contribuyeron a la caída de la monarquía pocos años después.

PARA SABER MAS…
VIRGINIA ES LA PRIMERA COLONIA INGLESA DE AMERICA

De las plantaciones de tabaco sube un canto monótono, triste. Todos los días es así: para olvidar el rebenque de los capataces y la arrogancia de los grandes señores de la tierra, los esclavos negros cantan. Son músicas melancólicas, “hablan” con nostalgia de la vieja África, donde habían dejado a sus padres, sus costumbres, y sobre todo su libertad.

Pero los negros no son la única mano de obra empleada en los fértiles campos de Virginia. A su lado están los trabajadores contratados, ingleses pobres, a veces criminales deportados, que, para sobrevivir o imaginando hacer fortuna, aceptan servir gratuitamente en las colonias británicas del Nuevo Mundo. Generalmente, el contrato es por siete años, después de los cuales recuperan, la libertad para quedarse allí e intentar suerte, o dirigirse al interior en busca de tierras y oro.

Comienzan a ser conocidos como pioneers —pioneros—, cuya ambición es crear fortuna e igualarse a los ricos señores del tidewater, la región costera. Generalmente, esos sueños no se realizan y entonces vuelven a los campos de cultivo, acumulando rencor y antipatía hacia los dueños de las tierras y de los esclavos. A pesar de ello, los grandes propietarios son respetados por considerar que son los únicos capaces de administrar bien las colonias.

En este cuadro social está incluida Virginia, primera colonia que los ingleses fundan en América del Norte (1606). Entre 1647 y 1660, su población crece mucho; gran número de anglicanos prefiere dirigirse al Nuevo Mundo, a permanecer en Inglaterra después del triunfo de la revolución puritana de Cromwell. La mayor parte de esos inmigrantes pertenecía a la gentry, pequeña nobleza rural inglesa.

Emprendedores, acostumbrados a mandar, rápidamente se convertirían en la clase dominante de la colonia, cuya economía y administración controlan. Se dedicaron principalmente al cultivo del tabaco, que requería numerosa mano de obra, proporcionada por el tráfico de esclavos africanos y de contratados en situación servil. Mas el cultivo intensivo del mismo producto agotaba las tierras, los precios variaban mucho en el mercado británico, y la dificultad de organización del trabajo en las grandes plantaciones, distantes unas de las otras, era inmensa.

Todo eso contribuía a arruinar grandes fortunas; y la clase dirigente fue quedando reducida a unas pocas familias cuyo poder se perpetuaba por generaciones. Una de sus mayores preocupaciones, sin duda, era la vida política: primero, porque les permitía asumir posiciones económicamente ventajosas; después, porque entendían la administración como un verdadero deber, inherente a la alta situación social que ostentaban. Dominando a la asamblea representativa de Virginia, o participando del Consejo del gobernador inglés, los plantadores fueron ganando gradualmente fuerza política. Gran Bretaña no tenía muchas veces ni medios ni interés para intervenir, lo que dejaba a los colonos la voluntad para actuar como si fuesen un Estado independiente.

Amaban y respetaban a Inglaterra; mas eso no implicaba subordinación al Parlamento y al gobierno británico. Se sentían miembros de un dominión, como Escocia o Irlanda, dependiente y fiel a la corona británica, pero con su propio sistema administrativo: con autogobierno.

Cuadro: Historia colonial de América del Norte

1576-1578 Viaje del navegante inglés Martin Frobisher a Tierra de Baffin, buscando el paso del Noroeste.

1583 Los ingleses se apoderan de Terranova.

1585 Sir Walter Raleigh emprende la primera tentativa de colonización de América del Norte en la isla de Roanoke (Carolina del Norte).

1607-1608 Fundación de la colonia de jamestown (Virginia) por los ingleses, y de Quebec por el explorador francés Samuel de Champlain.

1612 Inicio del cultivo de tabaco en Virginia.

1613 Los holandeses fundan Nueva Amsterdam en la isla de Manhattan.

1619 Llegada de los primeros esclavos negros a Virginia.

1620 Los “Padres Peregrinos” (cien familias de puritanos emigrados) llegan con su “Mayflower” al cabo Cod (noviembre). Inicio de la colonización de Nueva Inglaterra.

1621 Creación de una Constitución con asamblea elegida en Virginia.

1626 Llegada de 400 colonos ingleses a Salem (Massachusetts).

1630 Fundación de Boston por colonos ingleses.

1634 Los primeros colonos ingleses se instalan en la desembocadura del Potomac (Maryland).

1636 Roger Williams funda la colonia de Providence (luego Rhode Island), con separación entre Iglesia y estado.Fundación de la universidad de Harvard, denominada así por uno de sus fundadores, el clérigo puritano John Harvard, en Cambridge, Massachusetts. Es la primera universidad de América del Norte.

1638 Fundación de la colonia sueca de Fort Cristina en Nueva Suecia (Delaware).

1638-1639 La primera imprenta americana de Stephen Daye en Cambridge.

1642 Fundación francesa de Montreal.

1643 Creación de las “Colonias reunidas” de Nueva Inglaterra (Connecticut, New Haven, Plymouth, Massachusetts) con objeto de defender el país contra los indios y para el mantenimiento de las libertades religiosas (19 mayo).

1650 Los poemas de la primera poetisa americana Anne Bradstreet (1612-1672) aparecen en Londres sin firma: “The tenth Muse lately sprung up in America”.

1651 El “Acta de Navegación”: los holandeses ya no tienen derecho a comerciar con las colonias inglesas.

1653 Colonias inglesas del Maine.

1655 Los holandeses ocupan Nueva Suecia.

1661 El Nuevo Testamento es traducido a la lengua de los algonquinos por el pastor calvinista John Eliot.

1663 Fundación de la colonia inglesa de Carolina.

1663-1728 El clérigo puritano Cotton Mather escribe una historia de la Iglesia de Nueva Inglaterra.

1663 La “Staple Act” prescribe que todas las mercancías destinadas a las colonias inglesas deben pasar por los puertos ingleses.

1664 Los ingleses se apoderan de Nueva Amsterdam y de Fort Orange. Nueva Holanda se divide en las colonias inglesas de Delaware, Nueva jersey, Nueva York (agosto-septiembre).

1667 En el tratado de Breda, Inglaterra obtiene definitivamente las colonias holandesas de América del Norte (31 julio).

1668 Los ingleses fundan Fort Charles en la bahía de Hudson.

1673 El comercio entre colonias inglesas, gravado por impuestos. Los holandeses recupera por un tiempo Nueva Holanda.

1675-1676 Insurrección sangrienta de los indios en Nueva Inglaterra.

1676 Revuelta de los colonos en Virginia Occidental.

1681 Carlos II concede al cuáquero William Penn un privilegio para la colonización de Pennsylvania.

1682 Fundación de Filadelfia. René-Robert Cavelier, señor de La Salle, toma posesión del valle del Mississippi (Luisiana) en nombre de Francia.

1686 Jacobo II transforma Nueva Inglaterra en dominio de la corona.

1689 A la caída de Jacobo II se restablecen las antiguas formas de gobierno en Nueva Inglaterra.

1689-1697 Los franceses realizan incursiones en Nueva Inglaterra y Nueva York. Los Ingleses registran éxitos en Acadia. La ofensiva inglesa en dirección a Quebec es rechazada por los franceses.

1692 Caza de brujas en Massachusetts, sobre todo en Salem.

1697 Tratado de Ryswick (20 septiembre): restablecimiento del “statu quo” entre Francia Inglaterra en América del Norte y Central.

1699 Los franceses se instalan en el curso inferior del Mississippi.

1700 Samuel Sewall publica un libelo contra la esclavitud negra titulado “The selling of Joseph“.

1701 Fundación de Detroit. Fundación de la universidad de Yale.

1702 Nueva jersey se convierte en provincia de Nueva York. Los ingleses ocupan San Agustín, en Florida. Los franceses hacen nuevas incursiones en Nueva Inglaterra.

1705 Robert Beverley (1673-1722) escribe su “History of Virginia”.

1713 Paz de Utrecht entre Inglaterra y Francia. Inglaterra obtiene la bahía de Hudson, Acadia (Nueva Escocia), Terranova y San Cristóbal.

PARA SABER MAS….
Impactos ecológicos sobre el medio ambiente desde la llegada de los primeros colonos: Lo peor tal vez fueron los cerdos. Listos, fuertes, constantemente hambrientos, feroces al cruzarse, comían nueces, frutas, mariscos y maíz, y revolvían el suelo con sus narices de pala buscando raíces comestibles. Entre estas estaba el tuckahoe, tubérculo alto en almidones del que dependían los indígenas en épocas difíciles y cuando las cosechas salían mal. A los cerdos también les gustaba. Los nativos tuvieron que disputarse la comida con manadas de cerdos silvestres.

Pero el mayor impacto ecológico quizá fue causado por un animal doméstico, mucho más pequeño y de apariencia benigna: la abeja europea. A principios de 1622, llegó a Jamestown un barco que era una exposición viviente del intercambio colombino. Iba repleto de entidades exóticas para que los colonos experimentaran con ellas: sarmientos, huevos de gusano de seda y colmenas. La mayoría de las abejas poliniza sólo unas cuantas especies; son muy quisquillosas acerca de su habitat. Pero las abejas europeas son unas bestias promiscuas y residen casi en cualquier lugar, es más, polinizan casi cualquier cosa. Rápidamente salieron de sus colmenas y se establecieron por toda América.

Los ingleses importaron las abejas por su miel, no para polinizar cultivos -a fines del siglo XIX este proceso no se entendía mucho, pero las abejas silvestres polinizaron granjas y huertos por toda la costa este. Sin ellas,, muchas, de las plantas, que los europeos trajeron no habrían proliferado. Probablemente Georgia no se habría convertido en el estado de los duraznos, y Huckleberry Finn no habría tenido sandías que robar. La abeja fue tan decisiva para el éxito de los europeos, que los indígenas llegaron a pensar que era el presagio de una invasión; el primer avistamiento de una en un territorio nuevo, señaló el escritor francoestadunidense Jean Crévecoeur, en 1782, “infunde tristeza y consternación en todas las mentes [indígenas]”.

Surge la pregunta: si los colonos estaban sacando a Powhatan (cacique de los aborígenes) de Tsenacomoco, ¿por qué no respondió? Es obvio que los indígenas eran más numerosos y conocían mejor el terreno. También estaban bien armados; los mosquetes coloniales eran menos precisos que los arcos nativos y tardaban más en recargarse. Una respuesta es que a Powhatan le tomó demasiado tiempo darse cuenta de que, después de todo, los extranjeros no se destruirían solos.

A pesar de que envió representantes a Londres, aparentemente no entendió las implicaciones de los informes que hablaban de la densa población. Inglaterra podía seguir remplazando colonos, sin importar cuántos murieran. Para cuando se percató de esto, Powhatan ya era un hombre viejo y cansado que había perdido el gusto por lo que en otros tiempos habría sido una aventura sangrienta.

Sin embargo, esto no explica por qué su hermano, Opechancanough, quien desconfiaba de los tassantassas (los colonos) , tomó las riendas después de la muerte de Powhatan, en 1618, no destruyó la colonia. Sí organizó un violento ataque sorpresa, en 1622, que mató a casi una tercera parte de los ingleses, pero, a pesar de unas escaramuzas, no llevó a cabo otra ofensiva durante 22 años, cuando la colonia ya estaba firmemente establecida. (Fuente Consultada: Revista National Geographic Mayo 2007)