Quebrada de Humahuaca

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Paisajes Naturales de Argentina

La arqueología argentina presenta una rica historia y una gran diversidad de temas, basada en una metodología multidisciplinaria que busca conocer y explicar nuestro pasado común. El registro arqueológico esparte fundante de nuestro patrimonio cultural actual, donde el presente ajusta su sentido a través del conocimiento del pasado.

Bellos Lugares de Argentina: Península de Valdéz

LA ARQUEOLOGÍA EN ARGENTINA:

“¿De qué trata la Arqueología en nuestro medio? Trata sobre diversos temas y regiones, desde los primeros pobladores de sociedades cazadoras-re-colectoras, hasta el desarrollo del Imperio Incaico. A continuación una breve síntesis de problemáticas generales abordadas en nuestro país. Sociedades cazadoras-recolectoras.

Las primeras poblaciones que ingresaron a América, principalmente a través de Beringia (un puente terrestre que ese estableció por descensos en el nivel del mar en el actual Estrecho de Bering), fueron grupos humanos que basaban su subsistencia en la caza y la recolección, es decir, extraían la energía del ambiente. El continente estuvo completamente poblado de Norte a Sur, ya unos 12.000 años AP. Como se señalara más arriba, esa cronología se corresponde también con los primeros registros de ocupaciones

humanas en nuestro país y nada hace suponer, hasta el momento, que estas fechas iniciales de pobla-miento sufran modificaciones sustanciales. Desde esos primeros momentos hasta los nuevos cambios sociales y de subsistencia (agricultura y pastoralis-mo) de las poblaciones de nuestro actual territorio, mediaron entre 6.000 y 8.000 años.

Es decir, el panorama cultural cazador no se modificó por milenios, y en algunas regiones como la Patagonia o la región chaqueña perduró hasta fines del siglo XIX. Esta situación plantea que, aunque no lo parezca, una importantísima porción de nuestra historia se remite a miles de años, que requieren de un estudio pormenorizado a través de diferentes metodologías científicas para poder comprenderlo y explicarlo.

Es un enorme cúmulo de conocimiento sobre formas de vida y adaptaciones humanas a ambientes y circunstancias de lo más diversas. Es patrimonio cultural material pero también de saber. Por lo tanto, todas las expresiones arqueológicas de estas poblaciones son de interés para la disciplina.

Entre las expresiones más reconocidas entre el público, están las manifestaciones rupestres o arte rupestre, común a buena parte de nuestro territorio. La Cueva de las Manos, en el río Pinturas (Santa Cruz), es un caso emblemático de sitios patrimoniales de cazadores, aunque no el único. Cientos de sitios con arte rupestre extraordinario, asociado a los componentes de la vida cotidiana de sus realizadores, se encuentran a lo largo de todo el país. Un patrimonio La arqueología argentina presenta una rica historia y una gran diversidad de temas, basada en una metodología multidisciplinaria que busca conocer y explicar nuestro pasado común.

El registro arqueológico es parte fundante de nuestro patrimonio cultural actual, donde el presente ajusta su sentido a través del conocimiento del pasado que merece atención, por un lado, por su enorme interés para la comunidad y los científicos y, por el otro, porque está en constante riesgo a causa de factores sociales (vandalismo, turismo irresponsable, etcétera) y naturales (el deterioro permanente y acumulativo que sufren a través del tiempo).

Más recientemente, la información proveniente de los registros arqueológicos de los últimos milenios, en especial de Patagonia y de la Puna, se asocia a los estudios paleoclimáticos y paleoambientales desarrollados en todo el mundo, a los fines de generar proyecciones y modelos de cronología larga para entender y explicar fenómenos actuales de cambio climático global. En síntesis, la arqueología de cazadores-recolectores es un campo sumamente rico en términos de patrimonio no solo material sino también de información y conocimiento que encuentra aplicabilidad en problemáticas de gran interés actual.
Hacia la domesticación de animales y plantas.

Por diversos motivos sociales, ambientales, económicos, etcétera, diferentes sociedades cazadoras-recolectores fueron modificando sus formas de vida hacia modalidades de producción de energía; es decir, no depender solo del recurso que se encuentra naturalmente en el ambiente sino producir el propio alimento a través de prácticas pastoriles o agrícolas. La región del Noroeste del país fue una de las más importantes en este proceso de cambio. En la Puna, desde hace unos 5.300 años AP se tienen evidencia del comienzo de un proceso de domesticación animal en escala amplia, particularmente de camélidos (la llama especialmente).

Este proceso implicó procesos de complejización social, manifestados en asentamientos más estables, nuevas prácticas mortuorias, desarrollo de mayor cantidad de bienes de prestigio que denotan el control de algunos actores sociales sobre el trabajo y los recursos, evidencias de redes de intercambio de bienes a largas distancias, etcétera. Un nuevo modelo social, político, ideológico y económico, comienza a establecerse en determinadas regiones de nuestro actual territorio, procesos que, obviamente, se desarrollan paralelamente a los que se verifican en el resto del continente. Nuevamente, un proceso social y cultural que implica un cúmulo de conocimiento nuevo acerca de la evolución de las poblaciones locales, con implicancias para comprender procesos también extraregionales.

De manera similar a cómo se fue desarrollando el proceso de domesticación animal en la región del Noroeste, el uso de plantas domesticadas como base importante de la subsistencia comenzó a tener mayor preponderancia hacia unos 2.500 años AP. Desde la actual Jujuy hasta Mendoza, incluyendo sectores extracordilleranos como Córdoba, diversas especies vegetales fueron componentes básicos de la dieta. Las principales especies cultivadas fueron: maíz, calabaza, ají, maní, diversidad de tipos de papas, poroto y quinoa.”

Fuente Consultada:
Revista Patrimonio Argentino N°13
Nota a cargo de Rafael Agustín Goñi

Turismo en Argentina Guia Turistica Las Zonas Mas Turisticas de Pais

Parque Nacional Iguazú -
Península Valdés -
Cueva de las Manos en Río Pinturas -
Estancias Jesuíticas de Córdoba-
Misiones JesuíticasGuaraníes -
 Parque Nacional Los Glaciares -
Ischigualasto y Talampaya -
Quebrada de Humahuaca

EL TURISMO ACTUAL EN LA ARGENTINA: En la  década de 1990 y hasta la actualidad, el turismo en la Argentina se ha caracterizado por el surgimiento de nuevas ciudades, productos y destinos turísticos, y por los  en la actividad de las fluctuaciones de la moneda argentina en el mercado cambiario.

Cambios en la oferta y la demanda: A partir  de la década de 1990 se impulsa con fuerza la creación de nuevos productos turísticos, especializados según las demandas de los turistas. Esta tendencia caracteriza al turismo a nivel mundial e implica la creación y presentación de distintas opciones para distintos gustos y necesidades. Así, los agentes económicos interesados en impulsar el crecimiento del turismo ofrecen la práctica del turismo aventura (orientadas a aquellos que realizan deportes), el ecoturismo (para los comprometidos con la protección del ambiente) o el turismo cultural (para quienes interesan por manifestaciones culturales)

Esta diferenciación de la oferta turística también implicó crear una alternativa a las formas más masivas del turismo que habían caracterizado a las décadas anteriores; así surgen servicios (como hotelería de alta categoría), productos (como el turismo de estancias) y actividades (por ejemplo, paseos aéreos para sobrevolar algún paisaje) que apuntan a un consumidor más exigente y selecto.


El turismo hacia el exterior
Durante la década de 1990, y a partir de la paridad cambiaria de! peso argentino con el dólar estadounidense, el turismo hacia el exterior del país registró un crecimiento marcado, Los destinos más frecuentes eran el Caribe, la costa brasileña, Estados Unidos y Europa. Si bien este tipo de desplazamientos creció durante e! período, se restringí; a un sector muy reducido de la población: sólo un 20%.La crisis económica que tuvo lugar en la Argentina a comienzos de la década de 2000 modificó esta situación: \z posibilidades de realizar viajes al exterior para los argentinos se hicieron inaccesibles y los destinos en el extranjero fu en lentamente siendo reemplazados por destinos nacionales. Por eso, el turismo interno aumentó en la década de 2000 la par del turismo proveniente del exterior.

El turismo internacional en la Argentina
Se calcula que a comienzos de la década de 1980 sólo el 10% de la demanda de viajes correspondía al turismo que realizaban los extranjeros. Si bien a lo largo de la década i 1990 el turismo internacional a la Argentina aumentó lentamente, la situación cambiaría no se presentaba favorable como sí lo sería en la década siguiente. Luego d la crisis económica de comienzos de los 2000, la llegada c turistas extranjeros -estimulada por la devaluación del pe argentino- aumentó hasta superar los 3 millones de turistas en 2004. Este fenómeno estuvo acompañado de una política nacional de atracción de turistas extranjeros, que se había iniciado en las décadas anteriores y que apuntan a la generación de ingresos en moneda extranjera. Gran parte de los turistas extranjeros que visitan la Argentina provienen de países limítrofes; sin embargo, en los ultime años ha aumentado considerablemente el arribo de turistas desde países europeos.

Que es una Reserva Natural? Nombres de Parques Nacionales Argentinos

¿Que es una Reserva Natural?

La imagen que se tiene comúnmente de qué es un área natural protegida está relacionada con una parcela de territorio intocado, prístino, virgen, que conserva las características del paisaje original, anterior a la ocupación humana. Sin embargo, si averiguamos un poco más, veremos que esta imagen es ilusoria.

En efecto, en la actualidad, con el avance de las actividades socioeconómicas, la ocupación del suelo, el uso de la tierra y la instalación de procesos globales (tales como la contaminación atmosférica y el cambio climático) ya no es posible encontrar una sola porción de la superficie terrestre —ni siquiera los hielos continentales— que no registre algún tipo de impacto o modificación.

 

Cataratas del Iguazú

Parque Nacional Argentino: Cataratas del Iguazú

Al considerar a las áreas naturales protegidas en el contexto de las actividades económicas de hoy, podemos decir que no hay área geográfica que sea más “artificial” porque para crearlas y mantenerlas es necesario invertir dinero social en ellas, establecer marcos legales muy fuertes y destinar personal idóneo (guardaparques, guarda-faunas) a cuidarlas, ya que la tendencia “natural” del mercado será utilizar los recursos naturales que ella guarda.

El hecho de que parte de una unidad político-administrativa (municipio, estado, provincia o país), sea puesta bajo algún régimen jurídico-institucional especial mediante el cual una parcela queda fuera del mercado inmobiliario respecto de la propiedad de la tierra, de materias primas respecto de la extracción y/o producción tiene su origen en razones variadas y complejas.

Las que hoy justifican la creación de un parque o una reserva son, generalmente, poseer una gran belleza paisajística, contener especies únicas en el mundo, ser muestra representativa, como banco genético, de determinado ecosistema, contener bienes biológicos/arqueológicos que se perderían si no estuviera bajo un régimen legal especial de protección, o ser sede de grupos sociales autóctonos cuya cultura mantiene una relación secular con el medio natural.

Dentro de los diversos tipos de áreas, la figura de parque nacional es aplicada para aquellas con el máximo nivel de protección, que prohíbe la realización de actividades extractivas o productivas. Tampoco pueden construirse obras de infraestructura o asentarse núcleos de población. Solo pueden desarrollarse actividades de control y vigilancia por parte del personal del organismo responsable, o actividades científicas y de estudio, siempre con la prevención de que no alteren parte alguna de ese territorio protegido.

La tenencia y el cuidado de los parques nacionales está en manos de autoridades nacionales, como patrimonio de todos los habitantes de la nación. El organismo de aplicación forma parte del aparato burocrático del Estado, compartiendo por ello los avalares que le son propios en los últimos tiempos: centralización y sectorialización en la toma de decisiones, cambios radicales de políticas por cambios de gobierno, desarticulación de programas y grupos técnicos de trabajo. A los tradicionales problemas de presupuesto debe agregarse hoy la aplicación de los programas de ajuste fiscal, que cada tanto recortan el ya de por sí exiguo dinero asignado.

Por tratarse de una parte del territorio que ha sido separada —por lo menos en teoría— del sistema productivo ligado al mercado, algunos sectores de la sociedad se ven perjudicados con su creación y, en consecuencia, no acuerdan con la constitución del parque.

En el interior quedan recursos (potenciales) pasibles de ser explotados y comercializados: maderas, tierras fértiles, agua abundante, vetas minerales o rincones bellos para vender como ámbito de ocio y en exclusividad.

Dentro de estos sectores, es importante diferenciar el interés de los grupos capitalistas regionales o provinciales y de los propietarios legales de las tierras, del interés que tienen las comunidades locales, conformadas por pobladores o vecinos del parque, intereses que no siempre coinciden o lo hacen entre sí parcialmente.

Los primeros pueden salir beneficiados con la constitución de un área protegida, de dos formas: directamente, al recibir por expropiación un valor monetario que difícilmente conseguirían en el mercado inmobiliario, y de manera indirecta, al generarse externalidades tales como flujos turísticos nacionales e internacionales para conocer y disfrutar de sus bellezas paisajísticas, protección de tierras agrícolas ubicadas aguas abajo de ese parque o inversiones públicas en infraestructura y servidos para llegar al área protegida.

Los segundos, las comunidades locales, no tienen muchas posibilidades de intervenir en la toma de decisiones, ni siquiera en contextos democráticos, ya que por el escaso número de personas involucradas no tienen gran significación como fuerza política.

En general, la constitución de un área natural protegida implica para ellos una modificación drástica en sus pautas productivas de subsistencia, y un motivo más de enfrentamiento con los organismos de seguridad (policía, gendarmería, ejército) que representan a la autoridad federal en el lugar.

En este sentido, un tipo de área protegida mucho más acorde a estas realidades locales es la de Reserva de la Biosfera, categoría internacional instituida por elPrograma MAB-Man and Biosphere Program (Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO), cuya propuesta de zonificación interna (núcleo, amortiguación, transición), ofrece una gama de posibilidades mucho más versátil, que apunta a incorporar al proceso de conservación a las comunidades locales y sus actividades tradicionales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N. Laguna de los Pozuelos. P.N.
Sierra de las Quijadas
P.N. Quebrada del Condorito
Calilegua R.N.
R.N.E. El Leoncito
Formosa P.N.
P.N. Llhué Calel
Río Pilcomayo P.N.
P.N. Laguna Blanca
El rey P.N.
P.N. Lanín
Los Cardones P.N.
P.N. Arrayanes
Iguazú R.N.E.
P.N. Nahuel Huapi
San Antonio P.N.
R.N. Otamendi
Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.
P.N. Lago Puelo
Campo de los Alisos
P.N. Los Alerces
P.N. Mburucuyá P.N.
M.N. Bosques Petrificado
El Palmar P.N.
P.N. Perito Moreno
Pre Delta P.N.
P.N. Los Glaciares
Talampaya P.N.
P.N. Tierra del Fuego

En una contribución al Fondo para el Medio Ambiente Mundial, en 1998 se implementaron medidas para crear cinco nuevos parques nacionales: Parque Nacional Copo, en Santiago del Estero, para conservar extensas áreas inexploradas del bosque chaqueño y proteger al loro hablador, al yaguareté, al oso hormiguero y al tatú carreta; Parque Nacional San Guillermo, en la alta montaña sanjuanina, para proteger especies en peligro, como el puma, el suri cordillerano y los guanacos; Parque Nacional Quebrada de los Condoritos, en el departamento de Punilla, en Córdoba, para proteger una fauna única en la que se destaca el cóndor; Parque Nacional Los Venados, en la provincia de San Luis, en un ambiente de pastizal, para proteger al venado de las pampas; y Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz, que será la primera reserva costero-marítima del país, para proteger al lobo marino de un pelo, al pingüino magallánico y a cormorán gris.

nuevos parques nacioales

Fuente Consultada:
Geografía La Organización Del Espacio Mundial Serie Libros Con Libros
Nota de Claudia E. Natenzon
Geógrafa, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Profesora e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Investigadora invitada de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Ha dirigido proyectos de investigación y ha publicado trabajos sobre aspectos geográficos de los recursos naturales, las áreas protegidas y las catástrofes naturales.
Biología y Ciencias de la Tierra – Estructura y Dinámica de la Tierra – Ecología – Evolución Polimodal

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA RESERVAS NACIONALES Ecoturismo

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA

UBICACIÓN DE LOS PARQUES EN ARGENTINA

¿Que es una reserva natural?         –       Información Sobre la República Argentina

Los Parques Nacionales de Argentina La idea de destinar una considerable extensión de terreno para salvaguardar la naturaleza y para esparcimiento de los visitantes surgió en los Estados Unidos, donde se creó, en 1872, el primer parque nacional, que se llamó Yellowstone. (imagen)

Los parques nacionales se crearon en la Argentina por iniciativa del científico y explorador Dr. Francisco P. Moreno (1852-1919), que en 1903 donó a la Nación unas 7.500 ha de su propiedad, ubicadas en la región del lago Nahuel Huapi, con la intención de preservar el paisaje y las riquezas de la región.

Treinta años después de esta donación, en 1933, se instituyó la reglamentación necesaria para legislar el funcionamiento de los parques nacionales:

La gran extensión de territorio que posee nuestro país, con regiones de singular belleza, en las cuales se registran gran variedad de climas y diferentes relieves, posibilitó la creación de dieciocho parques nacionales, que cuentan con un total de, aproximadamente, 3.000.000 de hectáreas..

Los parques nacionales deben cubrir áreas lo suficientemente grandes como para incluir uno o varios ecosistemas representativos de la zona y deben preservar especies autóctonas vírgenes, es decir, no modificadas por la mano del hombre. Para estos fines se eligen áreas poco explotadas, que presenten hábitat, flora y fauna de interés científico o recreativo y que habitualmente encierren paisajes de gran atractivo natural.

En los parques se prohíbe todo tipo de explotación con fines comerciales, exceptuando únicamente las actividades vinculadas con el turismo.

En un primer momento, con la intención de embellecer las regiones con especimenes exóticos, se introdujeron. vegetales y animales de otras regiones, sin tener en cuenta el riesgo que esta actitud podría significar para equilibrio ecológico. En la actualidad un conocimiento más profundo de los ecosistemas permite no reincidir este tipo de errores. Los parque cuentan con un equipo de guardaparques, entrenados para la protección la vigilancia.

En algunos casos, los parques nacionales se asentaron en lugares en donde que ya existían grupos humanos establecidos, a los que se les prohibió la tala de árboles y la caza de animales aunque se les permitió mantener  ganados y realizar tareas agrícolas a pesar de las restricciones impuestas  los pobladores, en la práctica se transgrede las normas, ya que los pobladores suelen perseguir a pumas zorros, que atacan a sus ganados.

Dadas las dificultades para  cumplir estrictamente las normas conservacionistas, se dispuso dividir las áreas de reserva en tres categorías: parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales.

Las reservas nacionales se crearon con la intención de mantener el equilibrio ecológico en áreas circundantes a los parques nacionales. También se establecieron reservas en lugares aislados que no requieren condiciones tan estrictas como en los parques.

Si bien las actividades dentro de las reservas están estrictamente controladas, se permiten la caza y la pesca en épocas previamente establecidas, la instalación de hoteles para el turismo, las actividades deportivas, comerciales y agropecuarias. Existe también un número importante de reservas provinciales y privadas.

Los monumentos naturales son áreas de protección absoluta, en las que solamente se permiten las actividades científicas y la atención a visitantes. La creación de un monumento natural se establece en una región en la que se desea preservar una especie de elevado valor científico o histórico.

En nuestro país existen dos monumentos naturales:

* Monumento natural Laguna de los Pozuelos. Ubicado en la provincia de Jujuy, fue creado en 1981 para conservar el ecosistema de la laguna, que cuenta con tres especies distintas de flamencos entre su fauna. 

Monumento natural de los Bosques Petrificados. Emplazado en la provincia de Santa Cruz, a 150 kilómetros de Puerto Deseado. Fue creado en 1954 con la intención de proteger los bosques fósiles de araucarias petrificadas, que cuentan con ejemplares de hasta 30 metros de largo y 2 metros de diámetro. Llama la atención que haya existido una formación boscosa en una región que, en la actualidad, es bastante árida y ventosa. ¿Qué explicación podemos encontrar para este hecho?

Hace unos 150 millones de años, el clima de la Patagonia era cálido y húmedo. Probablemente, esto se debiera a que la cordillera de los Andes no se había formado todavía y podían llegar los vientos húmedos del océano Pacífico. Luego, al tiempo que se producía el levantamiento de los Andes, explosiones volcánicas trajeron una lluvia de lava y de cenizas que inundó gran parte de la Patagonia, ocasionando la muerte de todos los organismos vivos a su alcance. La misma lava aportó el material para la fosilización. Así, la savia del vegetal fue reemplazada por sustancias volcánicas ricas en silicio que, sin modificar la forma del árbol, lo transformaron en piedras fósiles perfectas.

PARA SABER MAS SOBRE LOS PARQUE NACIONALES DE ARGENTINA….

La creación de áreas protegidas en nuestro país data del año 1903, cuando el doctor Francisco Pascasio Moreno (perito en la delimitación de la frontera Sur acordada con Chile) hizo la donación al Estado Nacional de tres leguas cuadradas (7.500 ha) de tierras de su propiedad, comprendidas en el actual Parque Nacional Nahuel Hua-pi, con el objetivo de “mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante”. Moreno sostenía que las bellezas naturales, como el sector austral de la Cordillera de los Andes, debían ser preservadas como patrimonio público.

Fue durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, en 1922, cuando se creó el primer Parque Nacional, que recibió el nombre de Parque Nacional del Sur (actualmente, Parque Nacional Nahuel Huapi). En el decreto de su creación se estableció que, dentro de sus límites “queda prohibido el corte de árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua y todo acto que pueda afectar la naturaleza de la región”.

En 1909, una ley dispuso la reserva de las tierras en las inmediaciones de las Cataratas, y en 1934 se concretó la creación del segundo parque nacional, el Parque Nacional Iguazú.

Durante 1940 y 1950 se acrecentó la preocupación por las investigaciones naturalistas, las cuales estuvieron focalizadas en la flora y la fauna que revisten carácter científico. El mérito del impulso de las Ciencias naturales, por aquella época, correspondió a botánicos e ingenieros agrónomos prominentes, como Ángel Gallardo, Ángel Cabrera, Lorenzo Parodi y muchos otros.

Estos adelantos generaron la conciencia conservacionista y tomó impulso el criterio de que los Parques Nacionales debían representar porciones de todas las regiones naturales del país.

En 1970 se sancionó una nueva ley de Parques Nacionales, que estableció categorías para las áreas protegidas: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Naturales, con diferentes objetivos y normas de conservación. Estas categorías se describen ampliamente en el capítulo 11 de este libro.

A principios de 1980, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estableció diez categorías para las áreas protegidas (ocho internacionales y dos supranacionales), cuya atribución está a cargo de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura): I. Reserva Natural Estricta o Reserva Científica; II. Parque (Nacional o Provincial); III. Monumento Natural (Nacional o Provincial); IV. Reserva Natural Manejada o Santuario de Flora o Fauna; V. Paisaje Protegido; VI. Reserva de Recursos; Vil. Reserva Natural-Cultural; VIII. Reserva de Uso Múltiple; IX. Reserva de Biosfera; X. Sitio de Patrimonio Mundial. Las categorías I a III son estrictas.

En nuestro país, las categorías estrictas comprenden e 22,29% de la superficie total protegida. Y en cuanto a las áreas protegidas pertenecientes a las categorías internacionales reconocidas por la Unesco, se destacan cinco Reservas de Biosfera (Laguna de los Pozuelos, en Jujuy; Laguna Blanca, en Catamarca; San Guillermo, en San Juan; Ñacuñán, en Mendoza; y Parque Costero del Sur (Buenos Aires), y dos Sitios del Patrimonio Mundial, en las áreas protegidas federales de Los Glaciares e Iguazú.

Entre 1993 y 1994, el Centro del Patrimonio Mundial, con sede en París, creó un programa de monitoreo completo y detallado por toda la región latinoamericana, para proponer e inscribir nuevos sitios naturales y culturales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N.Laguna de los Pozuelos. P.N.

Sierra de las Quijadas

P.N. Quebrada del Condorito

Calilegua R.N.

R.N.E. El Leoncito

Formosa P.N.

P.N. Llhué Calel

Río Pilcomayo P.N.

P.N. Laguna Blanca

El rey P.N.

P.N. Lanfn

Los Cardones P.N.

P.N. Arrayanes

Iguazú R.N.E.

P.N. Nahuel Huapi

San Antonio P.N.

R.N. Otamendi

Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.

P.N. Lago Puelo

Campo de los Alisos

P.N. Los Alerces

P.N. Mburucuyá P.N.

M.N. Bosques Petrificado

El Palmar P.N.

P.N. Perito Moreno

Pre Delta P.N.

P.N. Los Glaciares

Talampaya P.N.

P.N. Tierra del Fuego

Especies declaradas Monumento Natural: M.N.Taruca, M.N. Ballena Franca Aussa, M.N. Huemul

Ecoturismo o turismo ecológico
El arte rupestre, los bosques de nuestros de los parques nacionales las reservas, los monumentos históricos, las áreas protegidas y tantos otros lugares constituyen el patrimonio común dehumanidad. No importa la categoría que podamos establecer , todas y cada una de las co- que nos rodean merecen el mismo respeto, cuidado y consideración. Por ejemplo, ¿deberíais cuidar más los bosques de arrayanes o las Cataratas del Iguazú que la ciudad o el barrio en que vivimos?

En muchos lugares seguramente ustedes podrán mencionar algunas de  las maravillas naturales así como las creadas por el hombre, que suscitan el interés  y la admiración en el público plantean serios problemas para su conservación y protección. Aclaremos que ello ocurre rito en los países ricos, donde el tiempo libre dedicado al es  freimiento y a las actividades naturales no contribuye a acensar las presiones ejercidas sobre el entorno, así como en los países no industrializados, en los que el “turismo ecológico” el “ecoturismo” plantean alternativas económicas y de desarrollo -obtención de divisas, creación de empleos- y donde los sitios naturales se consideran productos de consumo de masas.

Nuestro país cuenta con paisajes modelados por distintos agentes naturales, como el viento, el oleaje, los glaciares y la acción de los ríos. Y, en ocasiones, algunos de estos elementos se combinan y el resultado son paisajes de incomparable belleza. Por ejemplo, cuando el avance glaciar actúa en áreas de modelado fluvial de formas redondeadas y pendientes suaves, se inicia una fase diferente de dicho modelado, que se podrá observar en su totalidad cuando se produzca el deshielo. Esto ocurre, por ejemplo, en el glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. Los cursos de muchos ríos jóvenes, especialmente en regiones de reciente elevación, son a menudo muy irregulares. Una característica peculiar de estos ríos son las caídas de agua, que si tienen un amplio volumen forman cataratas. Las más notables del mundo son, sin duda, las Cataratas del Iguazú.

En diversas localidades de la costa patagónica, por ejemplo Península Valdés, pueden observarse distintas variantes del modelado producido por el oleaje, así como en zonas desérticas del norte del país, del modelado eólico, y en la zona cordillerana, o en la desembocadura de grandes ríos, como el delta del Paraná, paisajes asociados a la erosión fluvial.

Una visita organizada a cualquiera de estos sitios les permitirá adquirir conocimientos específicos sobre los agentes modeladores del relieve, el ciclo de denudación y los procesos de meteorización.

En este contexto, los trayectos técnico-profesionales (TTP) y las carreras específicas relacionadas con el turismo y el ecoturismo adquieren un perfil muy importante en el futuro de nuestro país.
El turismo moderno responde a un derecho fundamental del ser humano: al descanso y al ocio, según la Declaración de Manila, Filipinas, que recuerda además que los elementos espirituales deben prevalecer sobre los elementos técnicos y materiales. Dichos elementos espirituales “son la plena realización del ser humano, una contribución cada vez mayoí a la educación, la igualdad de destino de los pueblos, el respeto de la identidad y la dignidad de los individuos, la afirmación de la originalidad de las culturas y el respeto al patrimonio moral de los pueblos”.

Actualmente, tendemos a confundir “cultura” y “consumo”, en las llamadas actividades de esparcimiento, lo cual constituye una amenaza cada vez mayor para el patrimonio. Por definición, todo objeto consumido es destruido o, por lo menos, sufre una fuerte desvalorización. Debemos tener bien claro que el patrimonio, en general, y muchos paisajes resultantes del modelado, incluso las cuevas con arte rupestre, en particular, son objeto de un “consumo” cada vez mayor.

Tras los excesos del maquinismo contaminante, tanto en la opinión pública como en quienes tienen el poder de decisión política se manifiesta una necesidad de contacto con la naturaleza y una preocupación por los problemas ecológicos. Muchísimos estados adoptaron una actitud responsable frente a su patrimonio, pero se impone una gran labor de movilización y sensibilización de las poblaciones y de los individuos. De ahí la importancia de la educación.

Fuente: El Correo de la Unesco


Patrimonios de la Humanidad en Argentina

GEOGRAFIA ARGENTINA CLIMAS RELIEVE RIOS BIOMAS RECURSOS NATURALES

GEOGRAFIA ARGENTINA
Clima, Relieves,Ríos,Biomas y Recursos Naturales

geografia argentina

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GEOGRAFÍA DE LA  REPÚBLICA ARGENTINA
La República Argentina es una enorme extensión geográfica que ocupa el extremo meridional del continente americano, desde el trópico (22°) hasta la zona templada fría (55°), y desde los Andes hasta el Atlántico

SUPERFICIE: El territorio argentino comprende: una parte continental que es la más extensa y poblada; un sector de la Antártida y numerosas islas situadas en el océano Atlántico. La superficie de este inmenso territorio se reparte así: parte continental, 2.791.810 Km2; sector antártico, 965.314 Km2 e islas australes 4.150 Km2. El total de su superficie es de 3.761.274 Km2.

POBLACIÓN: Es de 40.000.000 (censo 2010, el próximo será en 2020) de habitantes, no obstante el carácter agropecuario de su economía la Argentina tiene una de las proporciones más altas de población urbana: las dos terceras partes del total general; sólo en el distrito federal vive más de la quinta parte de la población.

CLIMA: La mayor parte del país se halla en la zona templada. Sólo un pequeño extremo en el Norte queda más allá del trópico de Capricornio. Las montañas que corren de Norte a Sur abrigan al territorio de los vientos del Pacífico, aunque le restan lluvias y humedad; sin embargo, los vientos del Sur y del Atlántico hacen más frescas sus grandes llanuras.

Las temperaturas máximas llegan a unos 49°, en el Norte, en la provincia de Salta; las mínimas descienden a -35°, en Tierra del Fuego y la Antártida. Entre los vientos que recorren la Argentina, son conocidos el viento Norte, cálido, que desciende del Chaco hasta llegar a la Pampa; el viento Pampero, seco y frío; el Sudeste, que sopla desde el Atlántico; el Zonda, en San Juan, etc. Las lluvias son irregulares, es decir en algunas zonas son abundantes, por ejemplo en Misiones, y en otras son suficientes, como en Corrientes, Entre RÍOS y parte de Santa Fe; son escasas en zonas centrales e insuficientes o nulas en regiones tales como San Juan, Mendoza, parte de la Patagonia, etc. donde el regadío por canales y acequias ha hecho y hace maravillas.

REGIONES Y PRODUCTOS. Su nota fundamental es el predominio de las llanuras y mesetas que se extienden desde el Norte (llanura del Chaco), pasando por la del centro (Pampa), hasta la meseta de la Patagonia, al Sur.

La Patagonia es la región más meridional de la Argentina. Adosada a los Andes, abarca el territorio comprendido entre el río Colorado y el Estrecho de Magallanes. Es una meseta que se escalona hasta el Atlántico, terminando en un brusco escalón sobre una estrecha plataforma litoral. Su clima es templado-frío y muy seco. La vegetación está formada por hierbas y plantas rastreras en forma de matorrales. Solamente en los valles se encuentran abundantes pastos. Los vientos que barren la región de Patagonia proceden de los Andes, y debido a su sequedad absorben fácilmente el agua que pueda existir en la superficie sobre la cual soplan. Muchos lagos, expuestos a la acción de estos vientos secantes, acaban por convertirse en simples depresiones conocidas por «salitrales».

Este territorio sólo en época reciente ha sido colonizado por los blancos, y la punta más meridional es la Tierra del Fuego, ocupada por escasa población que apenas tiene otra actividad que la relacionada con la pesca.

La riqueza real de la región radica en sus pastos, que alimentan rebaños de carneros, los cuales viven casi en completa libertad, guardados por pastores denominados «gauchos». El gaucho es una figura típica de la Argentina, notable por la destreza en el manejo del caballo y del lazo.

Al Norte predomina el ganado bovino en grandes «estancias» que pueden ocupar de 2.500 a 5.000 hectáreas de terreno, en el centro del cual se sitúa el «rancho», con casas para habitación del personal e instalaciones para el ganado. Pero la vanguardia de la colonización en todo el resto de la Patagonia, lo mismo que en la Tierra del Fuego, ha estado formada por pastores de ovejas, y éstas representan en la actualidad su más importante fuente de riqueza.

La Pampa es una de las regiones naturales de la Argentina que posee mayores riquezas agrícolas y más numerosa población humana. Situada al Norte de la Patagonia, es una extensa llanura, uniforme y monótona, sin obstáculos ni árboles y sin una piedra. El suelo, cubierto de loess, es de una extraordinaria fertilidad, como el de la mayoría de las estepas. Parte de él ha sido transportado por los ríos, pero casi todo es de origen eólico, es decir, transportado por el viento pampero, frío y muy seco, que sopla procedente del Sur.

La falta de agua es la principal característica, y disminuye hacia el Oeste; se pueden distinguir dos zonas: la Pampa húmeda y la seca. La primera se extiende desde el Atlántico hasta el río Salado, y la Pampa seca, desde éste río hasta la región andina. La vegetación típica es la gramínea, que constituye el «pasto duro», el cual ha sido sustituido por el «pasto tierno» (alfalfa). Es, por tanto, una zona muy apropiada para la ganadería. En efecto, en ella se crían en gran escala, y por procedimientos intensivos, el buey y el carnero, debido a los cuales Argentina es una gran nación productora de carnes congeladas, conservas, lana y manteca.

A partir de los últimos años del siglo XIX, fueron introducidos los cultivos del trigo, seguidos de los del maíz, alfalfa, plantas forrajeras y lino. El más extendido fue el trigo, pero actualmente la soja se está convirtiendo en el monocultivo por excelencia, debido a su rendimiento y alto precio internacional.  La  zona de siembra más importante señala un acusado arco desde Bahía Blanca hasta Santa Fe, con centro en Buenos Aires, en cuyas mismas puertas comienza la Pampa. La mayor parte de la producción es enviada a los silos terminales de Bahía Blanca, Rosario y Buenos Aires, a través de una extensa red ferroviaria que une los distintos puntos de esta región.

Al Norte de la Pampa se encuentra el Chaco, otra dilatada llanura de clima seco y escasas precipitaciones, debido a lo cual es una extensa y agreste estepa. Solamente en las orillas de algunos ríos encontramos cultivos, especialmente al pie de los Andes. Allí el agua es abundante, debido a la fusión de las nieves y de los hielos de la vertiente oriental de la cordillera. El agua da lugar a verdaderos «oasis» junto a las montañas, en las que proliferan plantas tropicales (caña de azúcar) y mediterráneas (frutas, vid). El centro de los primeros es la ciudad de Tucumán, y el de los segundos, Mendoza.

Los ríos de la región del Chaco se caracterizan por su curso inestable, su falta de continuidad y la frecuente presencia de cuencas de inundación, que originan zonas palúdicas de aguas estancadas llamadas «bañados» y salitrales. El clima de esta zona es de tipo subtropical, con una estación seca (invierno) y otra lluviosa (verano); su vegetación es de la especie xerófila, y el «quebracho» (del que se extrae tanino), es su mayor riqueza.

Entre los ríos Paraná y Uruguay se extiende la región llamada «Mesopotamia Argentina», o «Entre Ríos», caracterizada por la excepcional abundancia de aguas superficiales y la extensión de sus «bañados». Debido a su clima, mucho más húmedo que el del Chaco, se halla cubierta de una espléndida vegetación de tipo tropical. En la parte septentrional de Corrientes existen lagos de agua dulce, los cuales no son más que depresiones colectoras de las aguas que descienden de las vertientes vecinas. La más importante es la llamada Laguna de Ibera, alimentada por el agua de lluvia. De modo análogo que el Nilo medio, estos enormes charcos se hallan cubiertos, en muchos lugares, por masas de vegetación flotante denominadas «embalsados». El Chaco produce las tres cuartas partes del algodón argentino.

La región montañosa del Oeste, denominada «Región Andina», comienza en la «Puna» de Atacama, elevada meseta de 3.500 a 4.000 m, hasta Patagonia. En la región de Mendoza se encuentran los colosos del Aconcagua (7.035 m). Cerro Mercedario (6.770), Tupungato, etc. La porción patagónica es menos elevada, pero sus alturas, sometidas a las erosiones de los glaciares, presentan el aspecto de una cordillera accidentada y bravia.

Los ríos argentinos desaguan en el Atlántico y pertenecen, bien al sistema del Plata, o a la vertiente atlántico-austral. El Río de la Plata es una enorme corriente fluvial cuya cuenca supera los 4 millones de km2. Se halla constituido por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Tanto el uno como el otro tienen su nacimiento en el Brasil; el Paraná, navegable en la primera parte de su curso, presenta una serie de rápidos antes de su confluencia con el Paraguay, que dificultan el tránsito de embarcaciones. El Uruguay nace en la llamada Sierra del Mar, sirve luego de frontera entre la Argentina, Brasil y Uruguay, y corre después a través de los densos y exuberantes bosques de la región de Misiones.

El Río de la Plata tiene una longitud de 275 Km., y al llegar al mar su anchura es de 220. Tanto es así, que su descubridor, Juan Díaz de Solís, le dio el nombre de Mar Dulce.

COSTAS E ISLAS: El litoral argentino tiene 4.500 Km. de longitud, de los cuales 385 Km. corresponden al Río de la Plata. La costa bonaerense presenta la Bahía de Samborombón, entre la Punta Piedras y el Cabo San Antonio; el cabo Corrientes, la punta Mogotes, la bahía Blanca y los puertos de Buenos Aires, Ensenada, Mar del Plata, Quequén, Puerto Belgrano (base naval) y Bahía Blanca. En las costas patagónicas: el golfo de San Matías; la península de Valdés, el golfo Nuevo, en el que está Puerto Madryn; el gran golfo de San Jorge, en el que esta Comodoro Rivadavia; los puertos Deseado, Santa Cruz y Río Gallegos, el cabo Vírgenes y la punta Dúngenes, en el límite argentino-chileno y donde empieza el estrecho de Magallanes, entre el continente y la Tierra del Fuego. En las costas fueguinas: el cabo Espíritu Santo, la Bahía de San Sebastian, el cabo San Diego, frente a la isla de los Estados, separada de Tierra del Fuego por el estrecho de Lemaire y el1 puerto de Ushuaia, en el canal de Beagle.

Las principales islas argentinas son: las de Apipé y Cerrito en el Paraná; en el delta de este río la isla Martín García, en la desembocadura del río Uruguay; Zuraita, Bemejo, y Trinidad, en la bahía Blanca; las de los Estados y las Oreadas del Sur, en las que se mantiene una estación meteorológica desde 1904.

Las Malvinas, geográficamente consideradas, son parte de la masa continental sudamericana, e históricamente pertenecen a la Argentina, que no reconoce la ocupación británica, consumada en 1883.

OROGRAFÍA Los sistemas orográficos, según las regiones naturales son las siguientes: 1) el andino, 2) el bonaerense, 3) el mesopotámico y 4) el patagónico.

1) Los Andes son una larga y elevada cadena montañosa que se extiende de Norte a Sur, formando el límite natural con Chile. Por sus caracteres geográficos se pueden señalar varias secciones,

a) La cordillera propiamente dicha, en la que deben considerarse: los Andes patagónicos, que van desde el estrecho de Magallanes hasta el Neuquén, con el Monte San Lorenzo (3.700 m de altura), y los Andes septentrionales, que van hasta el el límite de La Rioja y Catamarca con Chile, constituidos por dos cadenas principales: la oriental en territorio argentino, con el Aconcagua 6.959 m de altura), punto culminante de América y la occidental, en el límite chileno, con el Tupungato (6.800 m de altura),

b) Las Sierras de la Puna, desde el punto antedicho hasta la frontera con Solivia, donde el sistema alcanza la amplitud mayor y se alzan los volcanes Llullaillaco (6.723 m de altura), en el límite con Chile y Antofalla (6.100 m de altura), en territorio argentino y las sierras orientales, con el nevado de El Libertador (6.720 m de altura) y las llamadas subandinas, como la de Humahuaca, con la quebrada de su nombre,

c) La precordillera o sierras que corren al Este de la cordillera principal, en Mendoza, San Juan y La Rioja.

d) Las llamadas sierras pampeanas, que se levantan aisladas en las llanuras del Sudeste de La Puna y al Este de la precordillera, y son: la de Famatina, con el nevado General Manuel Belgrano (6.250 m de altura); las del Aconquija, con el cerro el Bolsón (5.500 m de altura), que desprenden hacia el Sur, las de Ambato y Ancasti, entre las cuales se extiende el valle de Catamarca; las de Córdoba, constituidas por tres cadenas, la principal de las cuales es la Central o Grande, que sigue al Sur, con el nombre de Comecfiingones y contiene la meseta denominada pampa de Achala y el Cerro Champaqui (2.884 m de altura), las de San Luis, con el cerro Agua Hedionda (2.150 m de altura), situadas al Oeste de la de Comechingones. Entre los volcanes del sistema, además de los nombrados de la Puna se encuentran el Maipo y Peteroa, en el límite con Chile, y Bonete, Diamante, Domuvo, en suelo argentino.

2) en el Sudeste, de la llanura bonaerense, las sierras de Tandil, que toman varios nombres y mueren en el cabo Corrientes, y al Sur de las Sierras de la Ventana, con el cerro Tres Picos y la curiosa abertura que les da nombre.

3) El llamado sistema de Misiones, formado por las alturas de Imán, Misiones y de la Victoria, que no son verdaderas sierras, como así también las del Sur de Corrientes y la de la provincia de Entre Ríos que representan numerosas lomas o cuchillas, como la Montiel.

4) En el centro de la Patagonia, entre los ríos Limay y Deseado, hay varias sierras aisladas. En Tierra del Fuego, entre otros, se levanta el cerro Cornú, que es el más elevado de 1.490 m de altura. En las Malvinas el monte Adam de 698 m de altura.

FLORA: En los bosques del Norte en la selva misionera hay árboles de 30 a 40 m de altura, varios pisos de lianas, enredaderas y bejucos y numerosas especies de árboles; lapacho, cedro, pino, laurel blanco, ibirápitá y urunday. Desde Tarija y Oran hasta el Suroeste de Tucumán, tipa, quebracho, algarrobo, timbó, sauce, álamo, caldén, molle, tacuara, paraíso, acacia, tala palmera, etc.

En la pradera pampeana son característicos el quebracho colorado y blanco, el guayacán, el algarrobo y el palo santo. Al Norte de Entre Ríos, algarrobo, tala ñandubay y palma yatay. Entre la estepa pampeana y el desierto andino, el monte es extenso. Predominan chañares, espinillos, algarrobos, y caldenes, retamo, brea, piquillín, molle, aguaribay o “pimentero”, etc. Plantas medicinales como la zarzaparrilla, cedrón, peperina, plantas tintóreas, como el añil. Se cultivan toda clase de plantas frutales, textiles, alimenticias, forrajeras y olíferas.

Cerca de la cordillera hacia el Sur, en los bosques australes que cubren ambas laderas se encuentran importantes arboledas de ricas especies como el alerce, colihué, arrayán, raulí, ñire, la araucaria del Sur, el guindol, árbol de hasta 30 m de altura, el maitén, etc. Alrededor de los bosques crecen muchas plantas que dan flores de muy variados gustos y colores. (amancay, mutisia, aljaba o chico, etc).

 FAUNA: Existe gran diferencia entre la región Noreste y el resto del país. En la primera la fauna es la de América tropical: yaguareté, gato onza y montes, monos, pumas, jaguares, osos hormigueros, murciélagos, víboras. Gran variedad de aves: marlín pescador, carpintero, cardenal, boyero, etc. En los campos desprovistos de malezas es frecuente hallar la le-chucita de las vizcacheras y la perdiz, y en los pajonales abunda la gallineta. En estepas pampeanas; comadreja.

En las lagunas y cañadones abundan las garzas, flamencos y patos. En la patagonia, liebres, guanacos, murciélagos, ratas, zorros grises y colorados, el ñandú petiso o choique y las avutardas, aves de hábitos acuáticos que se alimentan de hierbas, que constituyen una verdadera plaga. En las mesetas anidan loros barranqueros del Sur. En los acantilados de la costa e islas vecinas, albatros, petreles, gaviotas, etc. Encontramos en la costa patagónica, loberías (colonias de lobos marinos), en la Península de Valdés hay una elefantería, única del continente americano, donde aún se puede encontrar cientos de elefantes marinos.

En los ríos abundan los peces de valor, como por ejemplo, el pejerrey en el Paraná y en la laguna de Chascomús; en la zona de Misiones, el dorado, el surubí, el pacú, etc. En los ríos y lagos de la cordillera han proliferado las truchas y los salmones. El mar epicontinental es riquísimo en peces y animales comestibles e industrializables, como el pejerrey de mar, las almejas, los mejillones, las cholgas, el atún la anchoa, la merluza, el cazón, los langostinos, etc.

RAZAS: La población precolombina de la Argentina estaba integrada por varias tribus aborígenes que, en general, no avanzaron culturalmente. Sin embargo, la civilización de los diaguitas, grupos étnicos del oeste del país que comprendían, entre otros, a los atacamos, los quilmes, omaguacas, acalianos, sanagastas y calchaquíes, es considerable en muchos aspectos. El nombre de calchaquíes se aplicó a todas las comunidades diaguitas por su residencia en los valles calchaquíes en la época de la conquista. Estos grupos indígenas hablaban un idioma común llamado caca y fueron los más evolucionados del territorio argentino.

Eran buenos agricultores (cultivaban maíz, zapallos y porotos, entre otras plantas); empleaban el riego artificial con canales y acequias; recolectaban frutos; criaban llamas; conocían la minería. Trabajaban el oro y la plata y en mayor proporción el cobre. Consiguieron una aleación de cobre y estaño muy parecida al bronce, de la que hacían punzones, cuchillos, cinceles, espátulas, hachas, brazaletes, campanas, agujas, placas pectorales, discos y otros objetos. Sus esculturas en piedras y tallas en  madera, así como su notable cerámica y pintura con representaciones de figuras humanas, de plantas y animales revelan su sentido artístico. La alfarería diaguita ha dejado vasos, vasijas y escudillas, decorados y de formas diversas.

En las urnas funerarias para niños está presente su sentido de lo ornamental, «Tai como en los minúsculos “ídolos funerarios” o canopes. Poco se sabe en cuanto a su organización social. Se considera que rendían culto al Sol y a varias manifestaciones de la naturaleza (el relámpago, el trueno, los árboles, etc.). Desconocían la escritura, pero ciertos símbolos y figuras grabados en rocas hacen suponer que intentaban registrar datos o acontecimientos importantes. Con lana de vicuña o de llama tejían telas para confeccionar sus vestidos —una especie de largas camisas— y sombreros y gorras; calzaban ojotas (sandalias) y hombres y mujeres acostumbraban tatuarse. Usaban adornos de hueso, piedra o metal. Durante la conquista y la colonización, a las que opusieron tenaz resistencia, probaron ser magníficos guerreros.

En lugares inaccesibles construían fortalezas llamadas pucaras, de las cuales quedan vestigios. La zona diaguita comprendía el sudoeste de Salta, la provincia de Catamarca, los valles del occidente de Tucumán, la mayor parte de La Rioja, el oriente de San Juan y la región de Santiago del Estero que linda con Catamarca. Según algunos investigadores, la cultura diaguita es originaria del altiplano de Perú y Solivia y data quizá de unos cinco o seis siglos antes de la llegada de los españoles. Otras tribus indígenas poblaban el resto del territorio argentino: tupíes y guaraníes; abipones, puelches y pampas (de la zona central); araucanos (menos desarrollados que los de Chile); yaganes y onas (Tierra del Fuego), y tehuelches (“patagones”).

Hacia 1850 empiezan a confluir en la Argentina grandes corrientes inmigratorias de toda Europa, sobre todo de Italia y España, que junto al criollo (descendiente de los colonos españoles) y al mestizo han ido conformando un tipo particular de población americana, cuya composición puede estimarse actualmente en 97 % de ascendencia europea y 3 % de indígenas puros. Además del idioma español, en algunas provincias, como Jujuy, Chaco y Santiago del Estero, se habla el quechua y en Corrientes el guaraní. Se advierte en la República Argentina un constante aumento de la población urbana y la consiguiente reducción de la población rural; la primera se calcula al presente en un 62,5 % y la segunda en un 37,5 %. Buenos Aires, la más extensa y populosa de las capitales americanas y uno de los principales puertos del mundo, concentra, junto con el llamado “Gran Buenos Aires”, la tercera parte de la población total del país.

LUGARES MARAVILLOSO DECLARADOS PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD

Misiones Jesuíticas Guaraníes Parque Nacional
Iguazú
Península
Valdés
Cueva de las Manos Estancias Jesuíticas de Córdoba Ischigualasto y  Talampaya Quebrada
de Humahuaca
Parque Nacional Los Glaciares

Fuente Consultada:
Consultora Tomo 6 África, Oceanía y América
Web Censo 2010
Atlas Universal Ilustrado
Atlas de Argentina y del Mundo Visor
El Gran Libro del Siglo XX – Clarín
Geografía La Organización del Espacio Mundial Serie Libros con Libros
Almanaque Mundial 2012

 

Dia Mundial de las Playas Defensa de la Naturaleza y Medio Ambiente

18 DE SEPTIEMBRE: El origen del Día Mundial de las playas lo encontramos en el año 1986, cuando el Centro de Conservación Marina de los Estados Unidos decidió dedicar un día a la concienciación de la población mundial para evitar una futura catástrofe ecológica marina. El objetivo de este día es el de la concienciación y sensibilización en defensa de la naturaleza y concretamente en el cuidado de las playas.

Debido a la cantidad de residuos que se esparcen por todas las playas, la organización a cargo quiere concientizar a los ciudadanos de la importancia de mantener limpia las misma, y convoca a este día a todos los interesados en participar a encontrarse las playas de su lugar de residencia. La suciedad de las costas perjudica notablemente la salud de los peces y hemos visto delfines y otros animales muertos por no poder quitarse bolsas de plástico que fueron arrojadas al mar.

Actualmente hay casi 100 países comprometidos con este objetivos y se siguen sumando para luchar contra este inconveniente mundial que nos perjudica a todos. ¡Por un verano feliz y puro, toma tu escoba y ve a limpiar tu playa!

delfin

ARRECIFES EN PELIGRO: Los arrecifes son el hogar de millones de seres vivos: por lo menos el 25 por ciento de todas las especies de peces. Estos mundos submarinos son tan exuberantes que se los conoce como los bosques tropicales de los océanos. Sin embargo, tal como ocurre con los bosques en tierra, los submarinos corren grave peligro. Ya ha desaparecido la mitad de los arrecifes del planeta, y el resto podría extinguirse a mediados de este siglo.

La mitad del coral existente en aguas territoriales de los Estados Unidos se encuentra en un estado de salud de regular a malo. Los corales cuerno de ciervo y cuerno de alce ahora figuran en la lista de especies en peligro de extinción, los primeros en tener esta categoría.

Si desaparecen los arrecifes, perderemos una fuente de extraordinaria biodiversidad y belleza. También perderemos una barrera que detiene el oleaje levantado por los huracanes; un criadero de peces que alimentan a miles de millones de personas en todo el mundo y que genera 200 millones de puestos de trabajo en la industria pesquera; el hogar de muchas plantas y animales que se utilizan para combatir el cáncer, el sida y otras enfermedades, y una fuente de ingresos turísticos que tan sólo en el Caribe se calculan 105.000 millones de dólares por año. La amenaza al coral es una amenaza para la especie humana.

coral bajo el mar


¿QUÉ ESTÁ MATANDO EL CORAL?
MARES MÁS CALIENTES: Cuando la temperatura del agua rebasa por tan sólo medio grado o un grado cierto límite (alrededor de 29° C), los corales expulsan las coloridas algas que viven dentro de ellos, se blanquean y tienden a morir. El coral blanqueado puede volver a crecer si mejoran las condiciones en el arrecife, pero el proceso tarda por lo menos 10 años.

CONTAMINACIÓN: Si se arrojan a los mares demasiados nutrientes, fertilizantes o aguas negras, las algas que abundan en los arrecifes crecen con excesiva rapidez y asfixian el coral, que ya no puede alimentarse por la noche ni absorber luz solar durante el día.

SOBREPESCA: Cuando desaparecen los peces que se alimentan en los arrecifes, ya sea para consumo humano o para los acuarios caseros, las algas se apropian de todo el lugar.

BIÓXIDO DE CARBONO: Las vastas cantidades de este gas que los humanos hemos arrojado a la atmósfera desde la Revolución Industrial han empezado a volver más ácidos los mares, y esto dificultará a los corales formar sus esqueletos calcáreos en las próximas décadas. El efecto se parece un poco al de poner un diente dentro de un vaso lleno con jugo de limón.

Formación de los Arrecifes de Corales

Fuente Consultada: Revista Selecciones Febrero 2010